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Aurora polar

Para otros usos de Aurora, véase Aurora (desambiguación).

Video realizado por la tripulación de la Estación Espacial Internacional que muestra la aurora polar, la
cual es causada por partículas con alta energía en el ambiente espacial.

Aurora boreal en Alaska.

Aurora austral en Nueva Zelanda.

Aurora boreal en Hvolsvöllur (Islandia)


Aurora boreal en Hvolsvöllur (Islandia)

Aurora boreal pulsante en Hvolsvöllur (Islandia)

Aurora polar (o aurora polaris) es un fenómeno en forma de brillo o luminiscencia que se


presenta en el cielo nocturno, generalmente en zonas polares, aunque puede aparecer en
otras zonas del mundo durante breves períodos. En el hemisferio sur es conocida
como Aurora austral, y en el hemisferio norte como Aurora boreal, cuyo nombre proviene
de Aurora, la diosa romana del amanecer, y de la palabra griega Bóreas, que significa norte.
Los mejores momentos para observarla son entre septiembre y marzo en el hemisferio norte
(aurora boreal), y entre marzo y septiembre en el hemisferio sur (aurora austral).

Índice
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 1Origen
 2Los colores y las formas de las auroras
 3Ciencia y mitología
 4Auroras en otros planetas
 5Enlaces externos

Origen[editar]
Una aurora se produce cuando una eyección de partículas solares cargadas (radiación
cósmica) choca con la magnetósfera de la Tierra. Esta "esfera" que nos rodea obedece al
campo magnético generado por el núcleo de la Tierra, formada por líneas invisibles que parten
de los dos polos, como un imán. Además existen fenómenos muy energéticos, como las
fulguraciones o las eyecciones de masa coronal que incrementan la intensidad del viento
solar. Cuando dicha masa solar choca con nuestra esfera protectora, estas radiaciones
solares, también conocidas con el nombre de viento solar, se desplazan a lo largo de dicha
esfera. En el hemisferio que se encuentra en la etapa nocturna de la Tierra en los polos,
donde están las otras líneas de campo magnético, se va almacenando dicha energía hasta
que no se puede almacenar más, y esta energía almacenada se dispara en forma de
radiaciones electromagnéticas sobre la ionosfera terrestre, creadora, principalmente, de
dichos efectos visuales.

Magnetósfera de la Tierra desviando las partículas solares cargadas (líneas amarillas) hacia lo polos,
donde forman las auroras.

Imagen de una aurora austral en torno a la Antártida fotografiada desde un satélite de la Nasa.

Aurora austral fotografiada desde la base norteamericana Amundsen-Scott, durante el invierno polar (la
aurora duró casi seis meses).

El Sol, situado a 150 millones de km de la Tierra, está emitiendo continuamente partículas que
constituye un flujo de partículas denominado viento solar. La superficie del Sol o fotosfera se
encuentra a unos 6000 °C; sin embargo, cuando se asciende en la atmósfera del Sol hacia
capas superiores la temperatura aumenta en vez de disminuir. La temperatura de la corona
solar, la zona más externa que se puede apreciar a simple vista solo durante los eclipses
totales de Sol, alcanza temperaturas de hasta 3 millones de grados. Al ser mayor la presión en
la superficie del Sol que la del espacio que le rodea, las partículas cargadas que se
encuentran en la atmósfera del Sol tienden a escapar y son aceleradas y canalizadas por el
campo magnético del Sol, alcanzando la órbita de otros cuerpos de gran tamaño como la
Tierra. Además existen fenómenos muy energéticos, como las fulguraciones o las eyecciones
de masa coronal que incrementan la intensidad del viento solar.
Las partículas del viento solar viajan a velocidades en un rango aproximado de 490 a
1000 km/s, de modo que recorren la distancia entre el Sol y la Tierra en aproximadamente dos
días. En las proximidades de la Tierra, el viento solar es deflectado por el campo magnético de
la Tierra o magnetósfera. Las partículas fluyen en la magnetósfera de la misma forma que lo
hace un río alrededor de una piedra o de un pilar de un puente. El viento solar también empuja
a la magnetósfera y la deforma de modo que, en lugar de un haz uniforme de líneas de campo
magnético como las que mostraría un imán imaginario colocado en dirección norte-sur en el
interior de la Tierra, lo que se tiene es una estructura alargada con forma de cometa con una
larga cola en la dirección opuesta al Sol. Las partículas cargadas tienen la propiedad de
quedar atrapadas y viajar a lo largo de las líneas de campo magnético, de modo que seguirán
la trayectoria que le marquen estas. Las partículas atrapadas en la magnetósfera colisionan
con los átomos y moléculas de la atmósfera de la Tierra que se encuentran en su nivel más
bajo de energía, en el denominado nivel fundamental. El aporte de energía proporcionado a
estas provoca estados de alta energía también denominados de excitación. En poco tiempo,
del orden de las millonésimas de segundo, o incluso menos, los átomos y moléculas vuelven
al nivel fundamental perdiendo esa energía en una longitud de onda en el espectro visible al
ser humano, lo que vulgarmente viene a ser la luz en sus diferentes colores. Las auroras se
mantienen por encima de los 95 km respecto a la superficie terrestre porque a esa altitud la
atmósfera ya es suficientemente densa como para que los choques con las partículas
cargadas ocurran con tanta frecuencia que los átomos y moléculas estén prácticamente en
reposo. Por otro lado, las auroras no pueden estar más arriba de los 500-1000 km porque a
esa altura la atmósfera es demasiado tenue —poco densa— como para que las pocas
colisiones que ocurren tengan un efecto significativo en su aspecto lumínico.

Los colores y las formas de las auroras[editar]


Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que además cambian
rápidamente con el tiempo. Durante una noche, la aurora puede comenzar como un arco
aislado muy alargado que se va extendiendo en el horizonte, generalmente en dirección este-
oeste. Cerca de la medianoche el arco puede comenzar a incrementar su brillo, pueden
formarse ondas o rizos a lo largo del arco y también estructuras verticales que se parecen a
rayos de luz muy alargados y delgados. De repente la totalidad del cielo puede llenarse de
bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente por el horizonte. Su
actividad puede durar desde unos pocos minutos hasta horas. Cuando se aproxima el alba
todo el proceso parece calmarse y tan solo algunas pequeñas zonas del cielo aparecen
brillantes hasta que llega la mañana. Aunque lo descrito es una noche típica de auroras, nos
podemos encontrar múltiples variaciones sobre el mismo tema.
Los colores que vemos en las auroras dependen de la especie atómica o molecular que las
partículas del viento solar excitan y del nivel de energía que esos átomos o moléculas
alcanzan. Por ejemplo no es lo mismo que la excitación se produzca en una zona con una
atmósfera con niveles muy altos de oxígeno que en otra con niveles muy bajos de este.
El oxígeno es responsable de los dos colores primarios de las auroras. El verde/amarillo se
produce a una longitud de onda energética de 557,7 nm, mientras que el color más rojo y
morado lo produce una longitud menos frecuente en estos fenómenos, a 630,0 nm. Para
entender mejor estar relación se recomienda buscar información sobre el espectro
electromagnético en especial el rango visible.
El nitrógeno, al que una colisión le puede desligar alguno de sus electrones de su capa más
externa, produce una luz azulada, mientras que las moléculas de nitrógeno son muy a menudo
responsables de la coloración rojo/púrpura de los bordes más bajos de las auroras y de las
partes más externas curvadas.
El proceso es similar al que ocurre en los tubos de neón de los anuncios o en los tubos de
televisión. En un tubo de neón, el gas se excita por corrientes eléctricas y al perder su energía
en forma de luz se forma la típica luz rosa que todos conocemos. En una pantalla de televisión
un haz de electrones controlado por campos eléctricos y magnéticos incide sobre la misma,
haciéndola brillar en diferentes colores dependiendo del revestimiento químico de los
productos fosforescentes contenidos en el interior de la pantalla.

Ciencia y mitología[editar]
La auroras boreales se observaron y probablemente impresionaron mucho a los antiguos.
Tanto en Occidente como en China, las auroras fueron vistas como serpientes o dragones en
el cielo.
Las auroras boreales han sido estudiadas científicamente a partir del siglo XVII. En 1621, el
astrónomo francés Pierre Gassendi describe este fenómeno observado en el sur de Francia y
le da el nombre de aurora polar. En el siglo XVIII, el astrónomo británico Edmond
Halleysospecha que el campo magnético de la Tierra desempeña un papel en la formación de
la aurora boreal.
Henry Cavendish, en 1768, logra evaluar la altitud en la que se produce el fenómeno, pero no
fue hasta 1896 cuando reproduce el en el laboratorio de Kristian Birkeland con los
movimientos de las partículas cargadas en un campo magnético, facilitando la comprensión
del mecanismo de formación de auroras.

Auroras en otros planetas[editar]

Auroras observadas en el UV en Júpiter.

Este fenómeno existe también en otros planetas del sistema solar, los cuales tienen
comportamientos similares al planeta Tierra. Tal es el caso de Júpiter y Saturno, que poseen
campos magnéticos más fuertes que la Tierra. Urano y Neptuno también poseen campos
magnéticos y ambos poseen amplios cinturones de radiación. Las auroras han sido
observadas en ambos planetas con el telescopio Hubble.
Los satélites de Júpiter, especialmente Ío, presentan gran presencia de auroras. Las auroras
han sido detectadas también en Marte por la nave Mars Express, durante unas observaciones
realizadas en 2004 y publicadas un año más tarde. Marte carece de un campo magnético
análogo al terrestre, pero sí posee campos locales, asociados a su corteza. Son estos, al
parecer, los responsables de las auroras en este planeta.

Enlaces externos[editar]

 Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Aurora polar.


 El porqué de las Auroras Polares (video 720p sub esp)
 Secretos de la aurora polar
 La aurora polar
 Aceleración de los electrones de la aurora
 ¿Cuándo y dónde ocurren las auroras?
 Fotos de aurora polar en Laponia
 Retransmisión en directo de auroras boreales desde el 21 al 29 de agosto de 2011
 Video de la Aurora Austral vista desde el espacio, tomada el 17 de septiembre de 2011,
por la Estación Espacial Internacional (Imágenes de la NASA).