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BOLILLA VI

1. EFECTOS DE LA OBLIGACIÓN RESPECTO DEL DEUDOR: MORA DEL ACREEDOR

La cuestión en el Código derogado


A modo de introducción, como ya sabemos, la obligación trae como consecuencia un cúmulo de derechos y deberes
para ambas partes. Al referirnos sólo al deudor, éste tiene los siguientes derechos:
-Efectuar el pago voluntario
-Solicitar la cooperación del acreedor cuando la naturaleza de la obligación o su cumplimiento así lo exija
-Obtener liberación activa mediante el pago por consignación

Antes de ser regulado en el CCyC, la existencia o no de la mora del acreedor (mora creditoris o accipiendi) generaba
cierto debate. Había una postura negativa que negaba su existencia (establece que el acreedor sólo tiene derechos,
no está obligado, si lo estuviera se convertiría en el absurdo de deudor de su deudor; el “recibir el pago” es un
derecho, por lo que al no poder “incumplirlo”, no incurre en mora) y otra positiva que la aceptaba (No hay por qué
sorprenderse que el acreedor sea deudor de su deudor: si bien el recibir el pago –y no cooperar para recibirlo- no
constituye una obligación propiamente dicha –es decir, con respecto al deber de prestación del deudor- no se duda
que tiene el deber jurídico de hacerlo, y en el marco de la cooperación y de la buena fe, que no cumpla con ese
deber jurídico, es una transgresión que lo constituirá en mora)
También se debatió sobre la unidad o dualidad entre la mora del acreedor y la mora del deudor: Por ello hubo tesis
de UNIDAD (a la que adhiere Wayar, en que mora es un concepto único que admite a la mora del acreedor y a la del
deudor, en tanto es el retardo en el cumplimiento imputable subjetivamente a uno de los sujetos de obligación) y de
DUALIDAD (aunque exista una notable analogía, son dos institutos distintos)

En el código de Vélez había ausencia de definición de mora creditoris (del acreedor), por ello lo que la doctrina
enseñaba en relación con la mora debitoris (que sí estaba regulada en el CCV), servía de base para explicar la
situación de la mora del acreedor. La aplicación analógica de los principios y reglas de la mora debitoris se hacía
respecto al acreedor, con la corrección y modificaciones que las particularidades propias de la situación acreedora
imponen en este instituto.

Tanto la mora del acreedor como el pago por consignación se vinculan porque son efectos que la obligación produce
respecto del deudor, pero la falta de definición de mora del acreedor en el CCV, llevó a pensar que la única
alternativa que tiene el deudor ante la falta de cooperación del acreedor, es la de recurrir al pago por consignación,
siendo la oferta de pago, irrelevante. Wayar adhería a la postura que establecía que basta con la oferta de pago del
deudor para constituir al acreedor en mora. Por ej., yo soy deudor de la prestación de dar un mesa; al momento en
que se lo entrego a mi acreedor (oferta de pago), éste no lo recibe o no coopera para recibirlo injustificadamente. El
sólo probar mi oferta de pago y el consiguiente rechazo de mi acreedor, lo constituiría en mora; mi acreedor no me
permite extinguir la obligación y liberarme, está faltando a sus deberes jurídicos nacidos de la obligación y a la buena
fe. Además, para que el deudor pruebe que el acreedor se ha negado a recibir el pago es indispensable una oferta
previa, entonces la oferta es también el paso previo a proceder a la consignación. Así, la consignación del deudor se
constituye como una facultad y no un deber.

Su incorporación a nuestro derecho


La llamada mora del acreedor se encuentra legislada ahora expresamente en la parte final del artículo 886 del nuevo
código. Si bien con el instituto de “mora” nos referimos generalmente al incumplimiento relativo por parte del
deudor, no se debe pasar por alto que puede ocurrir que si la obligación no se cumple en tiempo oportuno, ello se
deba a la conducta del acreedor (y no del deudor) que imposibilita con su proceder la ejecución de la obligación,
como puede suceder ante la falta de cooperación o rechazo injustificado por parte del acreedor en la recepción del
pago cancelatorio de la prestación.

ART. 886  “Mora del deudor. Principio. Mora automática. Mora del acreedor. La mora del deudor se produce por el
solo transcurso del tiempo fijado para el cumplimiento de la obligación.
El acreedor incurre en mora si el deudor le efectúa una oferta de pago de conformidad con el artículo 867 y se
rehúsa injustificadamente a recibirlo.”
Concepto de mora del acreedor
Es la situación anormal de retraso en el cumplimiento por la que atraviesa una obligación cumplible, cuando por una
causa imputable el acreedor, éste no coopera o rechaza injustificadamente las ofertas reales que formula el deudor,
y que subsiste, mientras la aceptación del objeto debido, aunque tardía, sea posible y útil. (Concepto de Wayar con
la ausencia de definición en el CCV)
• La “cumplibilidad” sería en la mora del acreedor, lo que es la “exigibilidad” a la mora del deudor.
Ser cumplible designa a la situación en que está el deudor de una obligación, dispuesto a cumplir y en situación y
posibilidad material y jurídica de hacerlo; significa que el momento en que pretende el deudor ejercer su
derecho/facultad de liberarse, es actual y no potencial; es el momento de la obligación en que el crédito es
realizable. Ser exigible es el momento de vencimiento de la obligación donde el acreedor puede exigir la prestación
demandando su cumplimiento. Ambos pueden coincidir, o cualquiera de ellos ser anterior al otro.
• Ya dijimos que la oferta real rechazada puede ser usada para constituir el acreedor en mora y/o como paso previo
al pago por consignación. La oferta real es a la mora creditoris, lo que la interpelación es a la mora debitoris. Quienes
niegan esta equivalencia dicen que como el mero vencimiento es suficiente para constituir en mora al deudor; el
mero vencimiento debería poner en mora al acreedor que no copera sin necesidad de oferta del deudor, pero esto
es un error: porque la presunción de culpa recae sobre el deudor (porque se presume que el acreedor está dispuesto
a recibir el pago), de allí que éste deba desmentir la presunción a través de la oferta.
• Permite la aceptación posterior del objeto de crédito, aunque tardía, pero útil y posible.

FUNDAMENTOS: Lo usual en una relación acreedor-deudor es que el acreedor muestre siempre interés en la
ejecución de la prestación y que las eventuales complicaciones se originen por el deudor. Esta tendencia natural en
las obligaciones es lo que justifica la mayoría de las instituciones del derecho de obligaciones, como el cumplimiento
forzoso, la cláusula penal, el otorgamiento de garantías, la constitución en mora del deudor, etc. Sin embargo,
pueden existir motivos ajenos a la relación obligacional que determinen que el acreedor desee mantener su
condición de tal, en vez de extinguirla recibiendo el pago o colaborando para recibirlo. Ante estas circunstancias,
nuestro ordenamiento no admite que el cumplimiento de la obligación quede librado al arbitrio del acreedor, ya que
ello importaría someter al deudor a asumir todos los costos y contingencias de una situación de incumplimiento. Es
entonces cuando aparece la figura de la mora del acreedor.
Por otra parte, sin perjuicio de constituir en mora a su acreedor, nuestro ordenamiento concede al deudor la
posibilidad de consignar la prestación debida. En efecto, como consecuencia de la consignación “el deudor queda
libre de su obligación” Sin embargo, la consignación es un mecanismo que resulta a menudo impracticable cuando
las prestaciones son de hacer, o puede tornarse complicada cuando la prestación conlleva la ejecución de
prestaciones que requieren de la indispensable cooperación del acreedor. De este modo, la constitución en mora se
convierte en un mecanismo que permite trasladar al acreedor los costos y las contingencias que se ve obligado a
enfrentar el deudor ante la negativa del acreedor que imposibilita el cumplimiento.

Requisitos: Presupuestos, elementos y circunstancias


PRESUPUESTOS
a. Que preexista el deber jurídico de cooperar impuesto al acreedor. Al acreedor le corresponde la carga de
prestar toda colaboración que exija la obligación. Su falta de cooperación impedirá que el deudor quede
incurso en mora aún llegado el vencimiento de la ob. y puede originar la mora del propio acreedor si ha
formulado una oferta real de pago.
b. Que la obligación sea cumplible, es decir, que el deudor pueda cumplir porque la obligación está en estado
de poder ser cumplida, es decir, llegado el tiempo de pago.
c. Que la aceptación del bien debido al acreedor, aunque tardía, sea posible y útil. Si durante la mora creditoris
por algún hecho se produce la imposibilidad de cumplimiento, la obligación se extingue y el deudor se libera.
ELEMENTOS ESENCIALES: Por su relevancia, los explicaremos más abajo
a. Que el deudor haya formulado una oferta real de cumplimiento
b. Que se acredite la falta de cooperación del acreedor
c. Que la falta de cooperación sea imputable al acreedor
CIRCUNSTANCIAS
Todos aquellos factores que deben valorarse para verificar si se ha configurado la mora del acreedor y que tienen
origen en la ausencia de alguno de los presupuestos o de los elementos. Por ej. no hay mora creditoris con la
circunstancia de que la obligación NO sea cumplible.

a. Que el deudor haya formulado una OFERTA REAL DE PAGO


Concepto: Este ofrecimiento debe ser real, es decir un acto no ficticio o aparente, y donde NO basta la mera
declaración de querer cumplir, sino que el deudor ponga en disposición del acreedor el objeto de la
obligación, de manera tal que sólo del acreedor dependa que se concrete el pago. La sola negativa del
acreedor a recibir el pago (elemento objetivo/material), no lo constituye en mora, es indispensable que se
concretice esta oferta real de pago (objetivo formal) por parte del deudor. La oferta sería para el acreedor lo
que la interpelación (cuando se requiere) es al deudor.
Requisitos: La oferta debe ser
-Categórica e inequívoca: proposición afirmativa expuesta de manera clara, absoluta y decisiva.
-Coercitiva y no meramente declarativa.
-Íntegra, exacta y con referencias al tiempo y lugar de cumplimiento: todos los requisitos del pago.
Naturaleza: es un acto jurídico de declaración de voluntad unilateral de carácter recipticio dirigido al
acreedor por el deudor.
Sobre si el deudor constituido en mora puede realizar ofertas de pago, se dijo, por un lado (Llambías y
Borda) que como en el ordenamiento no existía regulación de la mora creditoris, la única opción para el
deudor moroso era recurrir al pago por consignación. Por otro lado, ya Wayar, apoyaba que el deudor
moroso estuviera habilitado para formular una oferta, que siendo real y completa, provocaría la extinción de
la mora del deudor, y si el acreedor se rehusara a aceptar la oferta, se constituiría él en mora.
b. Falta de cooperación del acreedor  Como se presume que el acreedor está dispuesto a recibir, y si el pago
no se produce, se presume que el incumplimiento es por el deudor, el deudor, para demostrar lo contrario,
debe necesariamente probar que el acreedor se negó a recibir el pago. Por la dificultad de demostrar un
hecho negativo (que no recibió el pago) el deudor debe demostrar entonces que se presentó ante el
acreedor y le formuló una oferta real, seria y efectiva de pago y que el acreedor no quiso aceptarla. El
rechazo injustificado de una oferta real de pago, acreditará la falta de cooperación del acreedor.
c. Que la falta de cooperación sea imputable al acreedor Una primera opinión objetiva, establece que no se
requiere la culpa del acreedor; es la misma doctrina que afirma que el recibir el pago no es una obligación
del acreedor, por lo que omitirlo, no puede imputársele.
Una segunda opinión, siguiendo la primera, dice que el acreedor no tiene obligaciones respecto del deudor,
solo derechos, por ello, el no recibir el pago no sería una transgresión por parte del acreedor, y que si lo
hiciera, el deudor sí tiene la OBLIGACIÓN de recurrir al pago por consignación.
En una tercera opinión, que Wayar comparte, la mora de acreedor, requiere que éste haya obrado con
culpa, asentándose en la idea de la falta de cooperación del acreedor. Así, la culpa es un factor
indispensable, pues si el acreedor no es reprochable, no nacerán los efectos jurídicos de la mora.

Ámbito de aplicación de la mora creditoris


Tiene plena vigencia en las obligaciones de dar. En las de hacer es necesario distinguir:
- en las de hacer (puro hacer) donde resulta indiferente el comportamiento del acreedor – No aplica
- en las de hacer para cuyo cumplimiento se requiere la colaboración del acreedor – Sí aplica
- en las de hacer que consisten en la ejecución de una obra destinada a ser entregada al acreedor – Sí aplica,
igual que en las de dar
- en las obligaciones de no hacer – No aplica

Efectos
I. Cesa, en su caso, la mora del deudor
En las obligaciones de plazo expreso y cierto, el solo vencimiento del plazo importa la mora del deudor.
El deudor tiene el derecho de purgar su mora ofreciendo cumplir; esas ofertas de pago íntegro, no sólo
purgan la mora del deudor, sino también provocan la del acreedor si se rehúsa a aceptar la oferta.

II. Transfiere los riesgos al patrimonio del acreedor


Desde que el acreedor queda incurso de mora, los riesgos de deterioro, pérdida o destrucción de la cosa
objeto de la obligación corren por su cuenta, asume pues, los riegos del caso fortuito. Por regla, los
riesgos de la cosa debida por caso fortuito extinguen la obligación, salvo que alguno esté en mora,
entonces dichos riesgos serían soportados por el moroso.
Excepto que el deudor decida consignar judicialmente, el deudor continúa obligado a cumplir la
obligación y por lo tanto, debe conservar y vigilar la cosa. Si se deteriora por culpa del deudor, éste será
responsable.

III. Detiene el curso de intereses a cargo del deudor


En rigor, la mora creditoris libera al deudor de las consecuencias gravosas que para él le impondría una
eventual situación de incumplimiento que le fuera imputable. La suspensión de intereses se opera desde
la fecha en que el acreedor incurre en mora, aún si la mora preceda o no la demanda por consignación.
En relación a los intereses compensatorios, una tesis dice que la suspensión solo alcanza los intereses
moratorios/punitorios, no así a los compensatorios porque el deudor conserva en su poder el capital y es
justo que pague el precio por ese capital a través de los intereses compensatorios. En cambio, Wayar,
apoya la tesis que la suspensión alcanza a los intereses compensatorios, porque éstos son debidos en
razón del USO del capital ajena, y a menos que se pruebe que el deudor usó el capital que mantuvo en
su poder, no se le puede atribuir dichos intereses.

IV. Consignación. Daños y perjuicios


El deudor queda habilitado para pagar por consignación y así, extinguir la obligación. Como ya dijimos, el
deudor no está obligado a consignar, sino que ésta es su facultad que puede o no usar según su criterio.
Puede limitarse a constituir al acreedor en mora oferta mediante, asegurándose de no soportar los
intereses, los riesgos y la eventual responsabilidad por daños; pero aún así continúa obligado a cumplir.
La negativa del acreedor a recibir el pago constituye una infracción que puede determinar si concurren la
responsabilidad civil del acreedor frente al deudor.

V. Extinción de la mora del acreedor cuando


-El acreedor decide aceptar el pago luego de haber sido constituido en mora.
-El deudor renuncia expresa o tácitamente a valerse de los efectos de la mora accipiendi.
-Se produce una imposibilidad de cumplimiento de la prestación, sin perjuicio de que el deudor quede
habilitado a reclamar los daños moratorios sufridos.
-Cuando la obligación se extingue por haberse considerado válido el pago por la consignación efectuado
por el deudor.

Situación de débito sin responsabilidad


Situaciones jurídicas donde el acreedor no goza del poder jurídico de constreñir, compeler, intimar, apremiar o
forzar al deudor, para que cumpla la prestación por vía judicial (tribunales - demanda - embargo - aprehensión). Se
identifica por la ausencia de la coacción, la obligación no podrá ser ejecutada de forma forzosa. Así ocurre por
ejemplo en las OBLIGACIONES NATURALES, en ellas, el legislador no proporciona acción de cobro al acreedor, i.e., la
Ley no otorga acción para exigir de forma judicial o forzosa las deudas derivadas de juego, envite o azar, Art.1.801
del Código Civil. La Ley no confiere acción al acreedor, visto el carácter inmoral de la causa de la obligación. También
se encuentran en este particular las OBLIGACIONES PRESCRITAS, aquel acreedor que por cualquier motivo, permite
el transcurrir de diez años, contados a partir de la fecha en que se hizo exigible el crédito, sin ejercer el reclamo del
pago o sin accionar el cobro de la obligación al deudor; en otras palabras, sin haber interrumpido el lapso de la
prescripción decenal. Son los efectos legales de la prescripción extintiva. Debemos resaltar en este sentido, que en
los dos ejemplos citados ut supra: “Obligaciones Naturales y Obligaciones Prescritas”, si el deudor paga, ha pagado
bien. Significa que, si el deudor cumple de forma voluntaria, se entiende que ha pagado bien y no podrá alegarse
que hubo PAGO DE LO INDEBIDO ni la repetición. Coincidimos con otros autores patrios en relación a que hay más
ejemplos de “DEUDAS SIN RESPONSABILIDAD”. Manifestados en las llamadas CLÁUSULAS LIMITATIVAS DE
RESPONSABILIDAD CIVIL; y con mayor fuerza, las CLÁUSULAS EXONERATIVAS DE RESPONSABILIDAD CIVIL.
((((Sería en el caso que se constituya la mora del acreedor, entonces éste tiene responsabilidad civil frente al deudor
(porque es una de las consecuencias de la mora creditoris) si el acreedor le ocasiona daños al deudor, este debe
afrontar el resarcimiento correspondiente. Claro que para su reclamo el deudor deberá probar dichos daños. En tal
caso, si el deudor no demandó el pago por consignación, sigue obligado a cumplir con su prestación entonces se
configuraría una situación de débito/deuda (porque el deudor sigue obligado porque no procedió con la
consignación) pero sin responsabilidad (porque desde la oferta de pago realizada por el deudor y rechazada
injustificadamente por el acreedor, éste incurre en mora y se transfiere la responsabilidad civil de los posibles
daños))))

2. PAGO POR CONSIGNACIÓN JUDICIAL

Como sabemos, el pago es el modo normal o natural de disolución de la obligación. Por ello, el orden jurídico
permite que el interés de los acreedores se satisfaga por una serie de procedimientos que cumplen la función del
pago, aunque el deudor omita realizar los comportamientos prometidos (cumplimiento por un tercero, ejecución
forzada, etc.) Y atendiendo el interés del deudor, el orden jurídico pone a su disposición procedimientos que
permitan su liberación, aunque el interés del acreedor no quede íntegramente satisfecho. Este último grupo de
procedimientos se los agrupa bajo la denominación de subrogados de cumplimiento, donde se destaca:
-La liberación forzosa del deudor, mediante la CONSIGNACIÓN de los objetos adeudados
-El cumplimiento por un comportamiento diferente del prometido al nacer la obligación (el acreedor acepta una
prestación distinta a la prevista)
-La compensación, la remisión o condonación de la deuda

Entonces como vimos, cuando el acreedor no presta la cooperación necesaria impidiendo la liberación del deudor,
éste tendría tres opciones:
a. realizar ofertas reales, serias y efectivas de cumplimiento
b. proceder directamente a la consignación judicial de las cosas u objetos adeudados
c. efectuar ofertas, y en caso de negativa a recibir, proceder a la consignación judicial

Concepto
Funciona cuando el deudor, deseoso de poner fin a la obligación, encuentra obstáculos que impiden la realización de
un pago normal. Entonces recurre a su liberación coactiva, que supone la intervención judicial promovida por el
solvens o persona autorizada a efectuar el pago.
El pago por consignación es el modo de ejercer coactivamente el derecho a librarse de la obligación que la ley le
concede al deudor de una obligación, a fin de que pueda efectuar el pago mediante depósito judicial, y
consecuentemente, extinguir la obligación y obtener su liberación, en determinadas situaciones, para suplir la falta
de cooperación del acreedor o para salvar obstáculos que imposibilitan el pago directo y espontáneo.

Caracteres:
Debe ser judicial  Se traduce en un procedimiento judicial, en tanto es el ejercicio coactivo de un derecho que sólo
será legítimo con la intervención del órgano jurisdiccional.
Es facultativo  Reiteramos que el deudor no está obligado a efectuar al pago por consignación, se trata de una
facultad que puede dejar de usar. Queda a su criterio.
Debe respetar los principios generales que gobiernan el pago La consignación no tendrá fuerza de pago si no
concurren en cuanto a las personas, objeto, modo y tiempo, todos los requisitos para que el pago sea válido.
Es excepcional  Sólo se puede acudir a él cuando el acreedor se niegue a recibir el pago o existan obstáculos
insalvables que impidan el pago directo.
Es contencioso  Es necesario que se respete el principio de contradicción, por ello no puede ser considerado como
consignación cualquier depósito en escribanía u oficinas de notarios sin juicio contencioso.

Fundamento
Ha sido instituido atendiendo especialmente para proteger al interés del deudor, ya que se le proporciona el
instrumento para ejercer su derecho de liberarse. Cuando el deudor actúa con diligencia y buena fe, y no obstante
sus esfuerzos no pueden lograr su liberación por causas no imputables a él, es injusto que continúe vinculado
indefinidamente. Es justo entonces, proporcionarle un mecanismo que permita su liberación coactiva, aún contra la
voluntad del acreedor.
Si bien la norma pareciera referirse únicamente a las obligaciones de sumas de dinero, la consignación no se limita
sólo a ellas sino que es aplicable de igual modo a las obligaciones de dar cosas ciertas y de cosas indeterminadas a
elección del acreedor.
Sin embargo, el instituto no resulta aplicable a las obligaciones de hacer, ni a las de no hacer. Puede estimarse que la
consignación podría aplicarse en aquellas obligaciones de hacer en las que el deudor debe procurar al acreedor
cierto resultado concreto consistente en una cosa.

Naturaleza jurídica – Distintas teorías


a. La consignación tiene “valor propio”, es decir se configuraría como un negocio jurídico específico (depósito)
cuya validez y eficacia no dependen de la aceptación del acreedor, prescinde de su voluntad (del A) y por ello
tiene “valor propio”. Esta postura es inaplicable en nuestro derecho porque para que la consignación sea
válida y eficaz, es necesario que el acreedor no la impugne o si lo hace, que el juez sentencie su validez y
eficacia.
b. La consignación es un “negocio jurídico a favor de tercero”, porque la consignación que realiza el deudor
ante el órgano jurisdiccional está destinada a producir sus efectos respecto a un tercero: el acreedor.
Respecto del deudor, la eficacia liberatoria dependerá de la aceptación del acreedor, o, de la convalidación
judicial. Se le objeta que en los negocios a favor de terceros, el derecho de éstos a obtener la prestación
nace desde que ellos aceptan la estipulación que se les promete (por ej., en un contrato de seguros, yo
tengo el derecho de dicho contrato sólo cuando lo acepto) pero en el pago por consignación, el acreedor
tiene derecho a que se cumpla la prestación desde el nacimiento de la obligación, es decir, con anterioridad
a la consignación. Además en los contratos a favor de terceros es indispensable la aceptación de dicho
tercero (si mi papá contrata con una empresa de seguros, pero yo no acepto ese derecho al seguro, no tiene
eficacia conmigo), en cambio en la consignación, por más que el acreedor la rechace, ésta puede tener
eficacia si el juez la convalida, y la voluntad del acreedor se vuelve irrelevante.
c. La consignación (postura que adhiere Wayar) es un acto jurídico complejo, que tiene dos etapas:
I. El depósito judicial realizado por el deudor, que sería el acto preparatorio que pone en movimiento el
procedimiento judicial
II. La aceptación del acreedor, o si éste la rechaza, la sentencia judicial que lo declare valido y eficaz; ambas
extinguen el vínculo y liberan al deudor. Por ello el depósito debe realizarse según los principios jurídicos del
pago, porque la consignación debe ser apta para satisfacer el interés del acreedor aún contra su voluntad.

Cuándo procede la consignación: la enumeración del art. 904 del CCyC


ART. 904 “Casos en que procede. El pago por consignación procede cuando:
a) el acreedor fue constituido en mora;
b) existe incertidumbre sobre la persona del acreedor;
c) el deudor no puede realizar un pago seguro y válido por causa que no le es imputable.”

La consignación judicial procederá en los casos en los cuales el Código enumera en su artículo 904, supuestos en los
cuales se habilita al solvens esta forma de pago. Se estima, sin embargo, que dicha enumeración no es taxativa, sino
enunciativa, contemplando la posibilidad de que puedan presentarse otros supuestos que habiliten la consignación,
más allá de los previstos en la norma citada.
Los que se encuentran mencionados en el Código son:
a) Si el acreedor fue constituido en mora. La llamada mora del acreedor (mora accipiendi/creditoris), que si bien no
está legislada expresamente en el Código, le resulta aplicable, por analogía, lo dispuesto para la mora del deudor.
b) Incertidumbre sobre la persona del acreedor. Cuando el deudor posea una duda razonable respecto de la
titularidad del crédito, está habilitado a consignar: ello así, toda vez que si el deudor paga mal, puede verse obligado
a pagar dos veces. De igual modo también está autorizado a pagar consignando el deudor, cuando no sabe quién es
su acreedor aun cuando tenga certeza de su existencia (por ej.: en el caso de un sucesorio, en donde no conoce con
certeza quiénes son los herederos). También quedarían incorporados en este supuesto los casos en los cuales, al
momento de intentar efectuar el pago el deudor, el acreedor sea incapaz, ya que de no poderse realizar el mismo a
un representante de éste, el pago sería nulo.
c) Dificultad del deudor para hacer un pago seguro. Se cree que dicho supuesto es comprensivo de todas aquellas
situaciones en las cuales el deudor posea dudas razonables para asegurar el pago, por lo cual quedaría habilitado —
cuando ello sea acreditado— a efectuar el pago por vía de la consignación judicial.

Otros supuestos no comprendidos en la norma Al no ser una enumeración taxativa, podría también llevarse a cabo
la consignación judicial:
a) cuando el acreedor estuviere ausente, ya que aun cuando se sepa de su existencia, se ignore su actual
paradero (no es aplicable al caso de una ausencia declarada en juicio, puesto que el pago debe efectuarse en
tal caso al curador designado en dicho proceso);
b) en caso de que la deuda estuviere embargada, ya que el embargo del crédito impide al deudor pagar, por lo
cual si él quisiera exonerarse y declinar su responsabilidad por los riesgos de la cosa, puede efectuar la
consignación;
c) si el acreedor ha perdido el título del crédito (o no lo presenta al deudor al momento de que éste intenta
efectuar el pago, agregase), por lo cual queda facultado el solvens —a fin de evitar tener que afrontar
eventualmente un nuevo pago— a consignar en favor de quien resulte acreedor de dicha obligación;
d) existencia de un litigio sobre el objeto de pago;
e) existencia de controversias entre acreedor y deudor sobre el crédito; etcétera.

Requisitos
ART. 905: “Requisitos. El pago por consignación está sujeto a los mismos requisitos del pago.”

Dispone el artículo 905 del Código que el pago por consignación está sujeto a los mismos requisitos del pago. En
consecuencia, la consignación, para tener fuerza de pago, tiene que ser efectuada respetando lo convenido por las
partes de la obligación en cuanto a las personas, objeto, modo y tiempo. Caso contrario, la consignación resultará
inválida y no tendrá el efecto liberatorio que persigue el solvens al realizarla.
a) En cuanto a las personas, para que una consignación pueda ser considerada válida, debe ser efectuada por todos
aquellos SUJETOS están legitimados para efectuar el pago. Los legitimados activamente para promover una
demanda judicial por consignación son todos aquellos que tienen el derecho a pagar: el deudor y cualquier tercero
interesado. (También incluye, según Wayar, a los fiadores o avalistas y al mandatario del deudor) Los legitimados
pasivamente, es decir, las personas contra las cuales se puede intentar la consignación son el acreedor o el tercero
autorizado a recibirlo.
b) Respecto del OBJETO, debe efectuarse la consignación respetando los principios de identidad y de integridad que
afectan al objeto de la obligación (arts. 868 y 869, Código): caso contrario, ella será rechazada.
c) El requisito relativo al TIEMPO de pago consiste en que la consignación —para ser válida— debe efectuarse en el
tiempo que se habían pactado la voluntad de las partes o lo que dispone la ley. Ni antes ni después.
No será válida, pues, una consignación prematura en los casos en que el plazo de la obligación fuera pactado en
beneficio de ambas partes o del acreedor (cuando el deudor pretende imponer el pago antes del tiempo pactado
para el cumplimiento de la obligación). Ni una consignación tardía si al tiempo de hacerse quien la efectúa carece del
derecho de pagar (por ej.: si ante el incumplimiento en término del solvens, el acreedor ha resuelto la obligación)
- Con respecto a si puede ser tardía, incluyo una aclaración de Wayar: el principio de puntualidad de pago no puede
aplicarse absolutamente en la consignación, de lo contrario, se podría afirmar que la consignación nunca podría
funcionar, porque siendo la mora automática al vencimiento del plazo, llegado el incumplimiento del pago al
momento previsto, automáticamente el deudor estaría en mora, y cualquier pago (o sea la consignación) que realice
después, sería tardío e inválido. Entonces tenemos que entender que las obligaciones de plazo cierto, la
consignación puede ser intentada después de vencido el plazo, tardíamente.
d) Wayar añade también, respecto al LUGAR que si se pretendiera una consignación en un lugar distinto al que
correspondiere, también sería rechazada.
e) El MODO, es más que la manera de cumplir acorde a la exigencia de conducta que la obligación imponía al
deudor, según haya sido la intención de las partes al darle nacimiento o en la forma que normalmente corresponde
según la naturaleza y circunstancias de la obligación.

Obligaciones en las que se puede consignar: forma


ART. 906: “Forma. El pago por consignación se rige por las siguientes reglas:
a) si la prestación consiste en una suma de dinero, se requiere su depósito a la orden del juez interviniente, en el
banco que dispongan las normas procesales;
b) si se debe una cosa indeterminada a elección del acreedor y éste es moroso en practicar la elección, una vez
vencido el término del emplazamiento judicial hecho al acreedor, el juez autoriza al deudor a realizarla;
c) si las cosas debidas no pueden ser conservadas o su custodia origina gastos excesivos, el juez puede autorizar la
venta en subasta, y ordenar el depósito del precio que se obtenga.”

¿Cómo se instrumenta la consignación del pago? Como pauta general, resulta evidente que quien desea efectuar el
pago de este modo lo hace a través de una demanda, poniendo el objeto debido a disposición del juez, a fin de que
éste lo atribuya al acreedor dando fuerza de pago al depósito efectuado por el deudor, provocando —por ende— su
liberación. El acreedor puede aceptar o impugnar la consignación efectuada; en este último caso, se hará necesario
el dictado de una sentencia judicial que se expida respecto a la legitimidad o no del pago intentado por el deudor de
tal modo. Sin embargo, la norma establece formalidades que no pueden ignorarse, y si bien el artículo no expresa
cuál es la sanción en caso de omisión de ellas, se estima que es la invalidez de la consignación intentada.
1) En primer lugar, se establece que si la prestación consiste en una suma de dinero, se requiere su depósito a la
orden del juez interviniente, en el banco que dispongan las normas procesales. Ello así, puesto que el depósito
judicial de la deuda constituye una oferta de pago real, que requeriría la posterior aceptación del acreedor para
extinguir la obligación. Debe mediar, entonces, un verdadero animus solvendi en quien realiza la consignación
judicial, ya que debe evidenciar a través de ella la verdadera intención de pagar y de liberarse mediante dicho pago.
Además hasta que no medie aceptación del acreedor o exista una sentencia judicial respecto del depósito, el pago
por consignación no se habrá configurado, ya que lo depositado no sale del patrimonio del deudor. Así, pues, el
primer paso a llevar a cabo en una consignación judicial de una suma de dinero es el depósito judicial en el banco
oficial correspondiente, a la orden del tribunal interviniente en el juicio por consignación. En el ámbito de la justicia
nacional el depósito se llevará a cabo en la sucursal correspondiente del Banco de la Nación Argentina-, y en las
justicias provinciales en las instituciones bancarias habilitadas para ello (v. gr.: en la Provincia de Buenos Aires, en el
Banco de la Provincia de Buenos Aires). Quien realiza la consignación deberá adjuntar la boleta de depósito a la
demanda de consignación: ambas circunstancias —depósito y demanda— deben ser notificadas al acreedor. El
depósito judicial debe llevarse a cabo por iniciativa del depositante (debe encontrarse legitimado activamente para
el pago —deudor o tercero interesado—), razón por la cual no se consideran consignaciones los depósitos
efectuados por requerimiento judicial previo'', como así tampoco el pago que efectúe mediante depósito bancario
un adquirente de un bien en subasta judicial.
2) Si el objeto que debe darse en pago es una cosa cierta, aún cuando la norma no prevé expresamente este
supuesto, debe efectuarse en primer lugar la intimación judicial al acreedor para que reciba el pago. Esa intimación
—que se efectúa, claro está, a pedido del deudor— surte todos los efectos de la consignación: si el acreedor no
recibe la cosa debida, puede ser depositada en otra parte con autorización judicial. En materia de contratos de
alquiler de inmuebles, en cambio, es de destacar que el locatario llevará a cabo la consignación con la entrega de las
llaves del bien en el tribunal
3) Si se trata de una obligación de dar cosas inciertas, y la elección le corresponde al acreedor, de no elegir éste la
prestación debida, el juez autoriza al deudor a que la realice. Por ende, una vez que ello sucede, la consignación
debe regirse por el mismo procedimiento aplicable a la consignación de cosas ciertas. Así, en tal supuesto, efectuada
la elección por el deudor, e intimando previamente éste al acreedor a recibir la cosa elegida, de no hacerlo queda
legitimado a consignarla. En tal caso, a diferencia de la consignación de sumas de dinero, el depósito es reemplazado
por la intimación judicial al acreedor a que reciba la cosa que se le debe entregar. Por ello, es menester que el
deudor requiera ante la autoridad judicial correspondiente que se intime judicialmente al acreedor a su recepción,
bajo apercibimiento de producir los efectos de la consignación. Esa intimación judicial constituye un acto de
desposesión jurídica del deudor a favor del acreedor, pasando a ser el deudor, a partir de dicho momento, un mero
depositario de la cosa, con el deber de conservación de ella hasta la entrega al acreedor; es de destacar, en tal
sentido, que todos los gastos que se originen a raíz de dicha conservación (v. gr.: gastos de depósito) serán a cargo
de quien deba soportar las costas del juicio de consignación.
4) Si se trata de cosas perecederas, que no pueden ser conservadas, o bien si se trata de cosas cuya custodia irroga
gastos excesivos para el deudor, puede el juez disponer la subasta de la cosa, debiendo depositarse el dinero
obtenido de ella en el expediente judicial, con los mismos pasos y procedimientos previstos para la consignación de
sumas de dinero.

PRESUPUESTOS Existencia de un deber de cumplimiento


El deber de prestación impuesto al deudor esté en condiciones de EJECUTABILIDAD
Que el deudor esté frente a alguna de las causales que impidan el pago directo

IMPUTABILIDAD de dichas causales

Presupuesto de EJECUTABILIDAD de la obligación


La obligación debe entrar en la etapa de ejecutabilidad, es decir, cuando la deuda se torna cumplible. Depende en
primer lugar del tiempo de pago; por ello interesa saber cuándo puede ser ejecutado el pago por el deudor.
Entonces nos remitimos al principio de puntualidad para saber en qué momento la obligación entra en la etapa de
ejecutabilidad.
a) Los sujetos deben estar determinados, si el acreedor no está determinado, la consignación está subordinada a la
previa individualización de éste. También se debe determinar el objeto de la prestación, éste debe estar
determinado al momento de intentarse la consignación. (En los casos de objeto alternativo, cuya elección
corresponda al acreedor, como vimos, deberá previamente intimarse para que se decida y luego, si se niega a recibir,
también procede la consignación. Si se niega a elegir, el deudor puede elegir por él y depositar lo que corresponda.
Cuando la elección corresponde al deudor, no se presentarían problemas)
b) La iliquidez de la deuda no perjudica a la acción de consignación, pudiendo el deudor depositar la cantidad líquida
y ofrecer cumplir con el saldo una vez realizada la liquidación.

Presupuesto de causales que impidan el pago directo ¿Es la IMPUTABILIDAD al acreedor una de esas causales?
El deudor para proceder con la consignación debe demostrara que el pago directo y espontáneo es de imposible
realización, por la existencia de obstáculos insalvables, serias y reales.
La culpabilidad –o no- del acreedor en la consignación se vincula en que si es o no necesaria la culpa del acreedor
para su constitución en mora. Se estima que en la mora del acreedor, por regla general, debe haber culpa; pero en el
pago por consignación la regla es que la consignación procede con prescindencia de la culpa del acreedor. No hay
que ver una contradicción en esto: la razón de la constitución en mora creditoris es la oferta real rechazada
injustificadamente por el deudor que supone “culpa” y podrá verse reflejada también como causal en la
consignación si es que el deudor procede con el pago por consignación. Pero en la consignación, pueden ocurrir
otras causales por ej., que el acreedor se vuelva incapaz en un accidente (no es su culpa) y el deudor no sepa a quién
pagarle, entonces recurre a la consignación.
ELEMENTOS DILIGENCIAS PREVIAS al depósito judicial. OFERTAS REALES
CARACTERES que debe reunir el depósito - Relaciones entre el depositante y el acreedor
Iniciativa el deudor - Relaciones entre depositante y depositario
“Animus solvendi”
Diligencias previas al depósito judicial. Ofertas reales – La negativa del acreedor a recibir
Se sostuvo, equivocadamente, que cuando la causal es la negativa del acreedor a recibir el pago, el trámite de
consignación comienza directamente con el depósito de las sumas adeudadas; no se requieren ofertas previas. Pero
¿Cómo se puede hablar de negativa si no hubo oferta? ¿A qué se negó entonces el acreedor? Si el acreedor se niega
a recibir, ya se presupone que hubo ofertas previas. Sin ellas sería casi imposible determinar si el acreedor aceptó o
no el pago o la misma conducta del deudor. Las ofertas reales evitan dichas dudas.
Se dijo que el deudor debe aproximar el objeto de la prestación al acreedor en tal forma que éste no tenga otra cosa
que hacer más que tomarlo, que sólo dependa de su voluntad. Es decir, no basta a declaración de voluntad del
deudor de “querer” cumplir con su pago, sino que se necesita de una oferta REAL.
Es destacable mencionar que como la consignación es de carácter excepcional, el deudor debe agotar todas las
posibilidades de pagar de modo directos antes de recurrir a ella.

La oferta real: concepto, requisitos y naturaleza (Explicados entre los elementos esenciales de la mora del
acreedor)

Caracteres del depósito


El depósito constituye el acto que da inicio al procedimiento judicial, ya que la pretensión de liberarse del deudor
debe ser articulada por medio de una demanda, reconvención o excepción a la cual se le debe adjuntar el
instrumento que acredite la realización del depósito en los bancos oficiales o autorizadas a recibirlo.
I. Relaciones entre el depositante y el acreedor – Se presenta como un acto unilateral. Por ello, la oferta –
en tanto no haya sido aceptada- puede ser revocada por el depositante. También se dijo que es un acto
condicional, porque su eficacia está condicionada a la aceptación del acreedor o la convalidación judicial.
II. Relaciones entre depositante y depositario – Se trata de un acto jurídico bilateral porque para su
conclusión concurren ambos centros de interés, pero la particularidad es que se lo efectúa a favor de un
tercero, el acreedor, que aunque no interviene en la conclusión del deposito, adquiere el derecho de
obtener del depositario (banco oficial) la de entrega de las sumas depositadas (por el depositante)
Siempre requiere de una declaración judicial que autorice el retiro de los fondos.

Los sujetos legitimados. (Ya lo dijimos en “REQUISITOS” ART. 905)


-Legitimación activa: se hayan legitimados activamente para promover una demanda judicial por consignación todos
aquellos que tienen derecho a pagar. Pero ¿Quién tiene derecho a pagar? En primer lugar, el deudor; en segundo
lugar, cualquier tercero interesado.
-Legitimación pasiva: las personas contra las cuales se puede intentar la consignación son el acreedor o el tercero
autorizado por este a recibir el pago. Ellos son los destinatarios del pago, por tanto es que ellos a quienes hay que
demandar.

Requisitos atinentes al objeto (Ya lo dijimos en “REQUISITOS” ART. 905)


Para que la consignación sea plenamente eficaz, debe verificarse respetando los principios de identidad e integridad,
pues con ello se resguarda la exactitud del objeto.
•Respecto del principio de identidad: se ha dicho que carece de fundamento el pago por consignación, si el deudor
pretende pagar una suma distinta de la de vida. Por esta razón no puede dársele el valor de pago a una consignación
de un monto estimado en forma aproximada por no reunir los requisitos del art. 758 del viejo art. Del código de
Vélez. Salvo que por razones justificadas, no le sea posible al deudor liquidar exactamente su deuda y por ello,
deposita una suma aproximada.
•Respecto del principio de integridad: se ha declarado que para que el pago por consignación sea procedente, el
deudor debe depositar el capital más los intereses que sean exigibles. Es más, en un caso se resolvió que incluso si
estima que los intereses que se le reclama son excesivos, debe de todos los modos depositarlos y expresar reserva
de demandar su restitución, sea en el mismo juicio de consignación o en otro.
•Integridad del pago y abuso del derecho: para evitar abuso es importante considerar que en esta materia resulta
fundamental el principio de buena fe en cuya virtud el juez debe impedir el ejercicio abusivo del derecho de crédito.
ART. 907: “Efectos. La consignación judicial, no impugnada por el acreedor, o declarada válida por reunir
los requisitos del pago, extingue la deuda desde el día en que se notifica la demanda.
Si la consignación es defectuosa, y el deudor subsana ulteriormente sus defectos, la extinción de la deuda se produce
desde la fecha de notificación de la sentencia que la admite.”

Efectos de la consignación
Es de destacar que la consignación válida —al ser una forma de pago— produce idénticos efectos que los que
provoca el pago. Sin embargo, son tres las consecuencias de mayor importancia que ocasiona la consignación:
a) Extingue la obligación con todos sus accesorios;
b) detiene el curso de los intereses moratorios o compensatorios, y
c) traslada los riesgos de la prestación consignada hacia el acreedor a favor de quien se efectuó la compensación (en
razón de la mora accipiendi)

¿Desde qué momento surte efectos la consignación?


La norma anotada prevé dos supuestos distintos para poder determinar el momento desde el cual dichas
consecuencias se producirán:
a) Si el acreedor acepta la consignación, expresa o tácitamente, es decir, no la impugna, la consignación surtirá
todos los efectos del verdadero pago, desde el día en que se notifica la demanda (art. 907, P parte, Código)
Esta redacción es novedosa y viene a poner a salvo una deficiencia que poseía el código derogado, ya que
guardaba silencio respecto al momento desde que comienzan a aplicarse dichos efectos. Es indudable que el
legislador ha fijado postura respecto de esta cuestión, que tanta controversia ha suscitado en la doctrina
argentina en el pasado.
b) Si la consignación fuera defectuosa, reza la segunda parte del artículo 907 del Código, y el deudor subsana
con posterioridad sus efectos, la extinción de la deuda se produce desde la fecha de notificación de la
sentencia que la admite. Puede ocurrir que el acreedor, al ser notificado de la consignación intentada por el
deudor, la objete por la razón que considere pertinente: por resultar insuficiente, por no respetar los
principios de integridad e identidad de la obligación convenida. Si ello ocurriera, podrá luego el solvens
subsanar los defectos en que ha incurrido al momento de intentar la consignación; en este supuesto, los
efectos cancelatorios del pago efectuado de tal modo se producirán desde el momento en que la sentencia
es notificada.
c) Aún cuando la norma guarde silencio al respecto, se entiende que la consignación realizada por el deudor, y
que es rechazada injustificadamente por el acreedor, debería surtir efectos desde el momento en que el
depósito fue realizado, o como mínimo, desde el momento en que es notificada la demanda (arg. art. 907,
primer párrafo). Ello así, ya que resulta lógico que el acreedor que ha obstaculizado indebidamente el pago
intentado por el solvens, sea quien deba soportar las consecuencias de su actitud (y, claro está, las costas del
proceso)

Efectos de la consignación ANTES de ser aceptada por el acreedor o declarada válida por sentencia judicial
a. Sobre a quién pertenece la cosa u objeto depositado  Se ensayaron diversas teorías:
- Teoría según al cual el depositante pierde el dominio de la cosa depositada y produce los efectos del pago. El
error se nota claro en cómo explicar el derecho del depositante a retirar el depósito, se responde que es
revocable, sería una pérdida patrimonial no definitiva sujeta a condición.
- Teoría según la cual el depósito no significa la pérdida de dominio para el depositante, porque es sólo una
oferta de pago que por sí sola no hace perder el dominio de la cosa depositada.
- Solución en nuestro derecho, se trata de una simple oferta que puede ser aceptada o rechazada. No cabe
duda que la consignación no tendrá fuerza de pago si no es aceptada por el acreedor o convalidada por
sentencia. Entonces el deudor está autorizado a retirar el depósito mientras el acreedor no lo acepte o no se
convalide.
b. Si bien la cosa depositada no sale del patrimonio del deudor, queda a disposición del acreedor  El deudor
no perdió por el depósito la propiedad de la cosa, pero puede perderla cuando el acreedor lo decida. La cosa
depositada tiene siempre una ubicación patrimonial cierta: antes de la aceptación por el acreedor o la
convalidación por sentencia, pertenece al deudor; después de dicha perfección, pasa a pertenecer al
acreedor.
Impugnación: Consignación impugnada por el acreedor
Si el acreedor se presenta a juicio e impugna el depósito pidiendo el rechazo de la demanda, la cuestión deberá
resolverla el juez en su sentencia. Si la sentencia declara válida la consignación nos preguntamos desde cuándo se
producen los efectos del pago. Pero antes de ello veremos qué puede ocurrir con el depósito mientras tanto.
a. Retiro del depósito por el consignante: mientras la consignación no se perfeccione, el deudor tiene el
derecho de retirar el depósito. Wayar menciona que él sostiene que los demás acreedores del deudor
consignante, están en condiciones de retirar el depósito antes de su perfeccionamiento, por regla general
(su patrimonio constituye su prenda común; y antes del perfeccionamiento de la consignación, el depósito
se mantiene en su patrimonio)
b. Supuestos en los cuales el depositante no puede retirar lo depositado:
-Cuando la prestación consignada ha sido embargado, ya sea a pedido del acreedor consignado, o de los
acreedores del consignante o del consignado
-Cuando lo depositado no tiene carácter de consignación, por ej. en los juicios ejecutivos antes el
requerimiento formulado por el oficial de justicia
c. Efectos del retiro de los fondos por el consignante:
-Actualiza los poderes de agresión patrimonial del acreedor
-Implica el desistimiento del juicio de consignación y por éste, el acreedor queda liberado y en condiciones
de liberar al deudor
-El retiro de la oferta puede provocar la mora del deudor consignante si éste estaba en mora y había
purgado su estado mediante las ofertas y posterior demanda de consignación
d. Los efectos que subsisten, pese al retiro del depósito: por ej. la interrupción de la prescripción; el
reconocimiento de la obligación que implica todo demanda de consignación, etc.

La sentencia que convalida la consignación


Si el acreedor demandado impugna la consignación, la cuestión queda en manos de juez. Si la demanda es
rechazada, el depósito no surtirá los efectos del pago y el acreedor podrá reclamar la íntegra prestación a que tenga
derecho. Si se admite la pretensión de deudor, la sentencia declarará que el depósito tiene fuerza cancelatoria, o sea
que es un acto equivalente al pago y surte sus efectos desde el día de la sentencia que lo declare legal.
El CCV generó un debate acerca desde cuando en realidad se producen los efectos, Wayar adhirió a la tesis que
establece que cuando la impugnación es justificada pero los defectos de la demanda del deudor se subsanan en el
proceso, la sentencia debe declara la validez de la consignación y los efectos del pago se computarán desde el
momento en que la pretensión se haya subsanado. Cuando la impugnación del acreedor es injustificada, se debe
considerar consumado el pago desde el día en que se efectuó el depósito.

Efectos de la consignación después de su perfeccionamiento


♦ Suspensión del curso de intereses. Imposibilidad de incrementar la cuantía del depósito:
La consignación es una forma de pago, por lo que desde su perfeccionamiento cesa el curso de intereses de
cualquier clase; de allí la importancia de cuándo se considera consumada una consignación.
El perfeccionamiento de la consignación impide que el capital depositado se incremente, distinto sería que el
acreedor acepte la consignación con reservas.
♦ Traslación de los riesgos:
Antes del perfeccionamiento, los riesgos del depósito están a cargo del deudor, sin embargo, es más exacto decir
que el régimen de riesgos se resuelve conforme a la regla de la situación de mora. Es el moroso quien deba soportar
los riesgos; en consecuencia: desde que el acreedor queda constituido en mora, los riesgos de la cosa quedan a su
cargo. Con posterioridad al perfeccionamiento, es el acreedor quien debe tomarlos a su cargo.
♦ Retiro del depósito después del perfeccionamiento de la consignación:
Perfeccionada/consuma la consignación (sea por aceptación o por sentencia) el pago se torna irrevocable. No se
puede retirar el depósito, aún con el consentimiento del acreedor (podría perjudicar a codeudores o fiadores del
deudor) Pese a la prohibición, puede ocurrir, y en ese caso, la obligación que produjo la consignación se extingue y
nace una nueva. (nacida de hecho ilícito?)
♦ Gastos del depósito y costas del juicio:
Se imponen las costas a quien resulta derrotado en el juicio, guardando coherencia con la regla sobre costas de
todas las legislaciones provinciales. Es principio general, en materia de consignación, que el sujeto que debe cargar
con las costas de ella, es quien, con su conducta, ha ocasionado injustamente la necesidad de efectuar el juicio de
consignación para poder pagar. Si bien el Código guarda silencio respecto de ello, queda claro que —por principios
propios del Derecho Procesal— quien sea vencido en el juicio de consignación deberá soportar los gastos y costas
que haya causado el proceso.
ART. 908 “Deudor moroso. El deudor moroso puede consignar la prestación debida con los accesorios devengados
hasta el día de la consignación”
El artículo 908 establece la posibilidad de que sea un deudor moroso quien realice el pago por consignación. Ello
puede ocurrir, tal vez, porque habiendo vencido el plazo para realizar el pago el acreedor se niegue a recibírselo,
pretendiendo alegar con posterioridad su incumplimiento total y absoluto. Sin embargo, la norma en cuestión coloca
al solvens a salvo de dicha situación: si -el 'deudo): moroso quisiera pagar, deberá hacerlo con todos los accesorios
derivados de su mora (intereses punitorios o moratorios, según el caso), y también, por supuesto, estará legitimado
para consignar el pago si es que lo efectúa con esos accesorios devengados hasta el momento de la consignación.

ART. 909 “Desistimiento. El deudor tiene derecho a desistir de la consignación antes de que la acepte el acreedor o de
que haya sido declarada válida. Con posterioridad sólo puede desistir con la conformidad expresa del acreedor, quien
en ese caso pierde la acción contra los codeudores, los garantes y los fiadores”
Dispone el artículo 909 que mientras el acreedor no hubiese aceptado la consignación o no hubiese recaído
declaración judicial teniéndola por válida, podrá el deudor desistir de la consignación. Pero también podrá hacerlo
con posterioridad a la aceptación del acreedor o la declaración judicial de validez de la consignación siempre y
cuando, logre la conformidad expresa del acreedor. Si el acreedor aceptara el retiro de lo depositado por parte del
deudor, luego de ser declarada válida la consignación, no podrá el acreedor aprovecharse de las garantías o de las
obligaciones que mantenía con codeudores o fiadores ya que al declararse válida la consignación, la relación jurídica
se extingue, y con ella, todos los sujetos coobligados quedan liberados.

Influencia de la consignación sobre otros juicios entre las mismas partes:


Juicio ejecutivo  Si un deudor promueve juicio por consignación y luego es notificado de un juicio ejecutivo que su
acreedor (el mismo que el deudor demanda en el primer juicio) ha iniciado por el cobro de la misma deuda, ¿Qué
ocurre?
-Excepción de “litispendencia”: tiende a impedir que haya dos sentencia sobre el mismo asunto con el consiguiente
peligro de contradicción. Wayar dice que si la consignación se notificó con anterioridad a la intimación de pago
ordenada en el juicio ejecutivo, y ya que el deudor moroso tiene el derecho subjetivo a pagar y librarse mediante
consignación y si dicha consignación tiene los requisitos necesarios y el monto es más o menos equivalente al
pretendido por el acreedor ejecutante, se debe admitir dicha excepción.
-Excepción de pago: la consignación solo puede servir como excepción de pago cuando se hubiere perfeccionado
(por aceptación o por sentencia); si estuviere en trámite la consignación al momento de interponer excepciones, no
es viable, salvo que haya entre ambos juicios, identidad de objeto.
-Posibilidad de consignar luego de la intimación de pago ordenada en el juicio ejecutivo: El juicio ejecutivo es
sumario, y en esta clase de procesos no está permitido la reconvención (proceso civil y comercial), de allí que el
citado de remate no podría pretender a promoción de una reconvención en ese proceso. Puede depositar la
cantidad que se le reclama dentro del plazo para oponer excepciones evitando peores consecuencias, pero ese
depósito no es de consignación sino cumplimiento un mandato judicial.

Juicio de desalojo En dos supuestos


-Cobro de alquileres: Cuando existen dos juicios entre las partes, una por cobro de alquileres y el otro por
consignación, surgen problemas. Si una persona demandada por cobro de alquileres con posterioridad a su demanda
de consignación, podrá detener el primero exponiendo excepción de litispendencia porque la identidad del objeto es
evidente. Si la demanda por cobro de alquileres es iniciada primero, el deudor no podrá paralizar ese juicio con
consignaciones posteriores.
-Juicio de desalojo por falta de pago: Iniciado un juicio de desalojo por falta de pago, pendiente de resolución otro
juicio de consignación; el primero queda paralizado por el segundo. Si es al contrario, la consignación no puede
paralizar el desalojo.

3. CONSGINACIÓN EXTRAJUDICIAL
Antecedentes
Wayar explica que el pago por consignación debe ser judicial y contencioso, pero si así lo decidiera el legislador, se le
pueden atribuir ciertos efectos a depósitos extrajudiciales de dinero, pudiendo llegar a constituir un pago si respeta
ciertos requisitos. De lege ferenda, así ha sido sugerido por los autores del Proyecto de Código Civil preparado por la
comisión designada por decreto 468/1992, quienes propusieron el siguiente sistema:
El deudor o un tercero, podrá depositar lo debido, a nombre del acreedor, ante un escribano de registro o en banco
de depósitos judiciales, observando requisitos (haber hecho saber previa y circunstanciadamente al acreedor que
efectuará el pago en determinado día, hora y lugar; depositar la suma debida más los intereses devengados hasta el
día del deposito)
Dicho depósito debe ser notificado en forma fehaciente por escribano o el banco dentro de las 24 hs. de realizado. Si
fuera imposible la notificación, solo procede consignación judicial.
Notificado el depósito el deudor podrá: retirar la suma depositada inmediatamente. El retiro sin reserva implica
aceptación y el pago produce efecto desde la fecha del depósito. Sea que no haya retirado el depósito o lo haya
retirado con reserva, el acreedor podrá iniciar juicio dentro de los die días hábiles judiciales de haber sido notificado,
si lo considera insuficiente. De no promover juicio en ese plazo, se estimará que aceptó el pago y la obligación se
considera extinguida desde el día del depósito. También podrá rechazar explícitamente el depósito, haciéndolo saber
a la otra parte por medio fehaciente; el deudor podrá consignar judicialmente. Lo depositado podrá ser transferido
al juez interviniente o retiradas por el depositante mientras no exista sentencia o consentimiento del acreedor al
pago realizado.
No se podrá acudir al depósito extrajudicial si el acreedor hubiese optado, antes del depósito, por la resolución del
contrato o demandado el cumplimiento de la obligación.

ART. 910 “Procedencia y trámite. Sin perjuicio de las disposiciones del Parágrafo 1°, el deudor de una suma de dinero
puede optar por el trámite de consignación extrajudicial. A tal fin, debe depositar la suma adeudada ante un
escribano de registro, a nombre y a disposición del acreedor, cumpliendo los siguientes recaudos:
a) notificar previamente al acreedor, en forma fehaciente, del día, la hora y el lugar en que será efectuado el
depósito; b) efectuar el depósito de la suma debida con más los intereses devengados hasta el día del depósito; este
depósito debe ser notificado fehacientemente al acreedor por el escribano dentro de las cuarenta y ocho horas
hábiles de realizado; si es imposible practicar la notificación, el deudor debe consignar judicialmente”

ART. 911 “Derechos del acreedor. Una vez notificado del depósito, dentro del quinto día hábil de notificado, el
acreedor tiene derecho a:
a) aceptar el procedimiento y retirar el depósito, estando a cargo del deudor el pago de los gastos y honorarios del
escribano; b) rechazar el procedimiento y retirar el depósito, estando a cargo del acreedor el pago de los gastos y
honorarios del escribano; c) rechazar el procedimiento y el depósito, o no expedirse. En ambos casos el deudor puede
disponer de la suma depositada para consignarla judicialmente.”

ART. 912 “Derechos del acreedor que retira el depósito. Si el acreedor retira lo depositado y rechaza el pago, puede
reclamar judicialmente un importe mayor o considerarlo insuficiente o exigir la repetición de lo pagado por gastos y
honorarios por considerar que no se encontraba en mora, o ambas cosas. En el recibo debe hacer reserva de su
derecho, caso contrario se considera que el pago es liberatorio desde el día del depósito. Para demandar tiene un
término de caducidad de treinta días computados a partir del recibo con reserva.”

ART. 913 “Impedimentos. No se puede acudir al procedimiento previsto en este Parágrafo si antes del depósito, el
acreedor optó por la resolución del contrato o demandó el cumplimiento de la obligación.”

Concepto y caracteres: El instituto de la consignación privada está previsto únicamente para el caso de obligaciones
de dar suma de dinero, y es una opción que se le brinda al deudor. La finalidad del instituto es evitar que por una
consignación que importe el depósito de una suma de dinero, se tenga que acudir a los estados judiciales.

Procedencia y trámite:

1. Que la suma de dinero sea depositada ante un escribano de registro, a nombre y a disposición del acreedor
(es escribano de registro quien poseyendo titulo o diploma universitario, previa habilitación de la autoridad
competente para el ejercicio de la función fedante, es titular o adscripto de un registro)
2. Notificaciones que deben realizarse: Debe notificarse al acreedor en forma previa a realizar el depósito,
indicándole todas sus circunstancias; constituye un deber para el deudor que, antes de efectuar el pago por
consignación privada, notifique al acreedor el día, la hora y el lugar en que se hará el depósito. Es también
fundamental indicarle el nombre del escribano de registro interviniente.
3. Debe depositar la totalidad de lo adeudado y ser ello notificado al acreedor: el deudor debe depositar la
suma debida con más los intereses devengados hasta el día del depósito. Una vez realizado el depósito ante
el escribano, será obligación del notario notificar de ello al acreedor dentro de las 48 hs. de realizarlo.
Derecho del acreedor después de la notificación: una vez notificado el acreedor del depósito efectuado por el
deudor ante el escribano público, en carácter de consignación, quedará facultado para:

1. Aceptar el procedimiento y retirar el depósito estando a cargo del deudor el pago de los gastos y honorarios
del escribano.
2. Rechazar el procedimiento y retirar el depósito, estando a cargo del acreedor el pago de los gastos y
honorarios del escribano: el accipiens se estaría beneficiando con la obtención de las sumas depositadas, sin
aceptar el procedimiento propuesto por el deudor para la extinción de la obligación.
3. Rechazar el procedimiento y el depósito o no expedirse. En ambos casos, el deudor puede disponer de la
suma depositada para consignarla judicialmente.

Derecho del acreedor que retira el depósito: el art. 912 prevé la posibilidad de que el acreedor retire la depositada
por el deudor, sin darle el carácter de pago ya sea porque:
a) Considera que el depósito efectuado por el deudor es insuficiente.
b) Porque considera que no se encontraba en mora.
De ocurrir ello, el acreedor al retirar de la escribanía el dinero depositado por el deudor, debe emitir un recibo
donde se haga expresa reserva de su derecho, ya que, caso contrario, se presume que el deudor ha pagado lo que le
adeudaba, y por ende quedaría liberado.
La norma establece que una vez que el acreedor retira la suma depositada y expide el recibo con reservas, cuenta
con un plazo de 30 días para efectuar el reclamo judicial que motivo su reserva, caso contrario, caducara su derecho.

Caso en que no procede el depósito extrajudicial. Impedimentos: si antes del depósito efectuado por el deudor, el
acreedor hubiera optado por la resolución del contrato o demandado judicialmente el cumplimiento de la
obligación, no podrá este último acudir al procedimiento de la consignación judicial. Se entiende que ello resultar ser
totalmente razonable, ya que sería ilógico que si cierta cuestiones relativas a las obligaciones se han judicializado,
otras, íntimamente relacionadas con ellas, como el tema del pago, se debaten en el ámbito privado.

4. TRANSMISION DEL CREDITO. EL PAGO POR SUBROGACION

Nociones generales
La palabra transmisión se vincula con sucesión, que a su vez, según el diccionario significa en su acepción general
“entrada o continuación de una persona en lugar de otra” se puede decir que habrá transmisión, en una
determinada relación de obligación, cuando tenga lugar una sucesión en la persona del acreedor o del deudor, de tal
manera que por efecto de la transmisión la obligación ahora aparece con un nuevo acreedor un nuevo deudor.

Enunciación de los medios de transmisión


La transmisión del crédito o de la deuda puede tener lugar por actos entre vivos o por causa de muerte.

♦ La transmisión entre vivos tiene lugar en vida de quien transmite y de quien los use, puede nacer:
a. Del acuerdo de las partes, por ejemplo, del contrato de cesion de crédito;
b. De una disposición de la ley.
La transmisión entre vivos que siempre es singular, sólo puede estar referida a uno o varios créditos o deudas
determinadas y no puede comprender la totalidad de los créditos o deudas que están el patrimonio del
transmitente.

♦La transmisión por causa de muerte, tiene lugar por muerte del titular del crédito o de la deuda, puede ser
universal o singular, es decir que puede comprender la totalidad de los créditos y deudas de que hubiese sido titular
el fallecido, como sucede, por ejemplo con la transmisión de herencia de los herederos forzosos del causante, o
únicamente créditos o deudas determinadas, como sucede por ejemplo con el legado de un crédito.

Principio y excepciones
En principio general se puede decir que todos los derechos de los que puede ser titular una persona pueden ser
objeto de una sesión, es decir, que son transmisibles. Para el derecho de obligaciones, corresponde afirmar que todo
crédito y toda deuda son, en principio, transmisibles, sea por un acto entre vivos o sea por causa de muerte.
Pero este principio no es absoluto y se conocen excepciones:
 En primer lugar no son transmisibles aquellas obligaciones que se han contraído teniendo en cuenta las
condiciones personales del deudor siendo éste insustituible (intuitu personae)
 En otros casos es la propia ley la que, por razones de interés social, prohíbe la transmisión, como ocurre con
los créditos por jubilaciones y pensiones.
 Por último, las partes en ejercicio de su autonomía privada pueden prohibir, estipulando no así en el
contrato la transmisión de los créditos o deudas que ellas mismas hubiesen concertado.

El pago con subrogación


ART. 914: “Pago por subrogación. El pago por subrogación transmite al tercero que paga todos los derechos y
acciones del acreedor. La subrogación puede ser legal o convencional”

Concepto
El término subrogación nos brinda la idea de sustitución; en el Derecho, suele hablarse de subrogación REAL, cuando
se sustituye una cosa por otra en el patrimonio de una persona; o bien de subrogación PERSONAL, cuando se
sustituye alguno de los sujetos de la relación jurídica creditoria, es decir, respecto del acreedor o del deudor.
El pago por subrogación (también llamado subrogación por ejecución de la prestación por un tercero) tiene lugar
cuando (al pago) lo efectúa un tercero, y por ello, ese tercero sustituye al acreedor en la obligación que lo une
respecto del deudor. Porque cuando el tercero es quien paga en lugar del deudor, se produce la satisfacción del
interés del acreedor, pero no la extinción de la deuda, ya que ésta subsiste en cabeza del deudor: por ende, el
crédito del accipiens, a quien el tercero le ha pagado, se traslada al patrimonio de este último, quien puede exigir al
deudor el pago de lo que ha efectuado por él. (el deudor ahora le debe al tercero que pagó en su lugar, es su nuevo
“acreedor”)
A través del pago por subrogación, se produce la liberación del deudor respecto del acreedor originario, pero no se
extingue la obligación, ya que ésta continúa subsistiendo respecto del tercero que efectúa el pago. Para que pueda
llevar a cabo el pago por subrogación, deben reunirse los siguientes requisitos:
— Que el tercero cumpla con la prestación, por lo cual debe dar satisfacción al acreedor con el objeto de la
obligación.
— El tercero que paga debe tener capacidad para efectuar dicho pago a través de la subrogación, ya que esta figura
requiere también de la presencia de todos los elementos esenciales del acto jurídico, ya que de otro modo sería
ineficaz.
— El tercero debe efectuar el pago con fondos propios o ajenos, pero que no sean del deudor,
— Que el crédito que satisface el tercero exista y sea susceptible de transmisión, ya que a través del pago por
subrogación se traspasan los derechos del antiguo acreedor al tercero que paga.
— Que la transmisión del crédito se realice a partir del momento del pago, en la medida del desembolso efectuado,
a fin de que el tercero pueda situarse en la misma posición jurídica que poseía el acreedor, pudiendo ejercer
entonces los derechos y acciones que éste tenía contra su deudor.

Naturaleza del pago con subrogación


Esta cuestión no ha sido pacifica, ya que se trata de un supuesto en el que se acumula un pago con una transmisión
de derechos del acreedor. Se mencionarán las posturas mas relevantes:

— Algunos autores franceses, como Pothier, en una postura ya superada, expresaban que a través de esta figura el
crédito quedaba extinguido definitivamente con el pago realizado, por lo cual no se realizaba ninguna transmisión al
tercero; en cambio, sólo se transmitían las garantías personales y reales que se encontraban ligadas al crédito
principal. Se le critica a esta postura, con acierto, que si las garantías personales y reales del crédito subsisten, es
porque el crédito principal en realidad nunca se ha extinguido, ya que dichas garantías constituirían un accesorio de
él. Para esta teoría, la acción del tercero para reclamar al deudor el reembolso de lo pagado no era la del antiguo
acreedor, sino la derivada del mandato, de la gestión de negocios o del préstamo.

— Para otros juristas, esta figura es una cesión de crédito: en Argentina, ha sido Colmo quien sostuvo que la
subrogación convencional con el acreedor es una cesión de derechos.

— Se trata de un pago sui géneris, puesto que a. entre el antiguo acreedor y el tercero que pagó la deuda, se da un
pago con efectos limitados, puesto que extingue la obligación sólo respecto de aquél; b. se transmiten al tercero el
crédito del antiguo acreedor y sus accesorios.

— Una calificada doctrina (Llambías en Argentina) sostiene que es una institución compleja y dual que funde dos
figuras distintas: un pago relativo y una sucesión singular de derechos que afecta a alguien ajeno a aquel pago (al
deudor), del que no puede aprovechar sin causa legítima para ello.
— Es una sucesión a título singular que establece la ley fundada en una razón de justicia

En cuanto a la importancia de este instituto, es indudable que posee una gran finalidad práctica, ya que facilita la
satisfacción de las deudas beneficiando a todos. Ello así, toda vez que el acreedor logra la satisfacción de su interés
sin tener que acudir a un estrado judicial para conseguir la ejecución forzada; el deudor evita tal situación, y puede
renegociar la forma de pago con el tercero que desinteresó al acreedor originario; y el tercero, al efectuar el pago
ocupa el lugar del acreedor en la relación jurídica, mantiene inalterable su situación patrimonial. En cuanto al resto
de los acreedores del deudor, no sufre perjuicio alguno, ya que el patrimonio del deudor no se altera luego del pago
por subrogación.

Comparación con la novación por cambio de acreedor

Clases
La subrogación puede ser legal o convencional. Según la misma se realice por voluntad de las partes o bien, por
disposición de la ley.

Subrogación legal
ART. 915 “Subrogación legal. La subrogación legal tiene lugar a favor:
a) del que paga una deuda a la que estaba obligado con otros, o por otros;
b) del tercero, interesado o no, que paga con asentimiento del deudor o en su ignorancia;
c) del tercero interesado que paga aun con la oposición del deudor;
d) del heredero con responsabilidad limitada que paga con fondos propios una deuda del causante.”

Los distintos casos previstos en el art. 915 del CCyCN


Surge expresamente de la norma anotada cuáles serán los casos en los cuales tendrá lugar la subrogación legal.
Entiéndese que se trata de una enumeración taxativa, y no meramente enunciativa. Ello así, puesto que al ser la
subrogación una excepción al principio de la extinción de la obligación por el pago, no puede ser admitida sino en los
casos previstos expresamente por el legislador. Será detallado cada uno de ellos.
a. del que paga una deuda a la que estaba obligado con otros, o por otros: En caso de una deuda a la que
estaba obligado con otros, el coobligado que paga el total de lo adeudado se subroga contra sus codeudores,
en todo aquello que exceda el límite de la cuota parte de su crédito. En cambio, los codeudores simplemente
mancomunados no ingresan en esta categoría, ya que deben sólo su cuota parte. El caso de la deuda a la que
estaba obligado por otros sería el del fiador simple, que está constreñido ante el incumplimiento del pago
por parte del deudor principal, por quien se ha obligado (ej.: en un contrato de locación de inmueble)
b. del tercero, interesado o no, que paga con asentimiento del deudor o en su ignorancia: Aquí se introduce
como novedad, la posibilidad de que el pago se realice también a favor de un tercero interesado, toda vez
que en el código derogado sólo se legislaba el supuesto del pago a un tercero no interesado. Es de destacar
que pese al silencio que guardaba el código anterior, nunca estuvo excluido el tercero interesado, ya que su
situación jurídica posee mayor protección que la del tercero no interesado. En conclusión, con la actual
redacción del artículo 915, sólo quedarían imposibilitados de efectuar el pago por subrogación, los terceros
no interesados que pagan contra la voluntad del deudor (no así los terceros interesados, ya que, por su
carácter, pueden pagar contra la oposición individual o conjunta del acreedor y del deudor, tal como lo
dispone el art.); sin embargo, cuando el tercero no interesado pague y no cuente con la aprobación del
deudor, si bien no se considerará operado el pago por subrogación, tendrá a su favor la posibilidad de
ejercitar la acción in rem verso que nace del enriquecimiento sin causa (en este caso, del acreedor, quien
recibió el pago) Finalmente, es de destacar que resulta indiferente que el pago efectuado por el tercero sea
a nombre propio o a nombre del deudor (en cualquier caso habría subrogación legal del pago), y que es
necesario que el tercero pague la deuda ajena a sabiendas de ello, ya que, de otro modo, se estaría frente a
un acto anulable por error, en donde se tomaría procedente la repetición de tercero contra el acreedor por
lo que entregó en carácter de pago.
c. El tercero interesado, tal como lo define el artículo 881 in fine, es aquel "a quien el incumplimiento del
deudor puede causar un menoscabo patrimonial, y puede pagar contra la oposición individual o conjunta del
acreedor y del deudor". Al respecto, el pago efectuado por el tercero no reviste el carácter de cumplimiento
de la obligación (art. 882), sino que solamente a través de él se da satisfacción al interés del acreedor, quien
queda de tal modo desinteresado. Como fue visto precedentemente, en el caso de los terceros interesados
ellos poseen el ius solvendi o derecho de pagar, y pueden efectuar el pago aun contra la voluntad del deudor
y del acreedor, y recurrir inclusive al pago por consignación ante la negativa del accipiens a recibírselo.
d. Ninguna duda cabe de que la aceptación de la herencia con beneficio de inventario constituye un supuesto
de aceptación de herencia con responsabilidad limitada, ya que implica ello una separación de los
patrimonios del heredero y del causante. Este supuesto de pago a través de subrogación legal reconoce
como antecedente el Derecho francés antiguo, y se funda en que el heredero puede poseer interés en
efectuar el pago para evitar la venta de bienes pertenecientes al acervo sucesorio.

Subrogación convencional por el acreedor


ART. 916 “Subrogación convencional por el acreedor. El acreedor puede subrogar en sus derechos al tercero que
paga.”

Este supuesto de subrogación convencional constituye una facultad del acreedor, ya que éste, si bien está obligado a
recibir el pago efectuado por un tercero, no está compelido a subrogarlo en sus derechos, como lo establece el
artículo 916, que determina expresamente una prerrogativa del accipiens en tal sentido. Si bien la norma es escueta,
y no abunda en cuanto a los recaudos a acreditarse en caso de subrogación convencional, es indudable que para que
ella se pueda llevar a cabo en este supuesto, deben reunirse los siguientes requisitos:
— La subrogación debe ser expresa, ya que no debe quedar duda alguna de la intención de subrogar, por lo cual
debe evidenciarse el acuerdo de voluntades entre el acreedor originario y quien paga.
— Debe realizarse con anterioridad al pago o en forma simultánea a él; es inadmisible que se pueda realizar la
subrogación con posterioridad al pago, ya que, de ser así, la obligación estaría ya extinguida.
— Debe efectuarse por escrito, y puede ser realizada en el mismo recibo de pago o en instrumento por separado.
Aun cuando existen notorias diferencias entre el pago por subrogación y la cesión de derechos, y no debe
confundirse con ella, ante ciertas similitudes se estima que deberían respetarse las formas previstas en el Código
para esta última (art. 1618) y ser aplicables al pago por subrogación.
— Una vez realizada, debe serle notificada al deudor para que la subrogación surta efectos; se busca a través de ello
impedir el fraude contra terceros, mediante el acto de antedatar el instrumento de subrogación.

Subrogación convencional por el deudor


ART. 917 “Subrogación convencional por el deudor. El deudor que paga al acreedor con fondos de terceros puede
subrogar al prestamista. Para que tenga los efectos previstos en estas normas es necesario que:
a) tanto el préstamo como el pago consten en instrumentos con fecha cierta anterior;
b) en el recibo conste que los fondos pertenecen al subrogado;
c) en el instrumento del préstamo conste que con ese dinero se cumplirá la obligación del deudor.”

La subrogación puede ser llevada a cabo por el deudor cuando éste paga a su acreedor, transmitiéndole a un tercero
que le ha suministrado los medios para efectuar el pago, los derechos del acreedor contra él. Es decir, la subrogación
se produce a instancias del deudor, ya que al desinteresar al acreedor con fondos que no son propios, le transmite a
su prestamista los derechos y acciones que le correspondían al accipiens originario.
Si bien esta figura ha sido bastante criticada en la doctrina (se la considera ilógica dado que siendo el crédito un bien
de propiedad del acreedor, resulta llamativo que el deudor pueda transferirlo a un tercero por su propia voluntad),
lo cierto es que ha sido receptada en las legislaciones más modernas del mundo, ya que no afecta los derechos de
ninguna de las partes. Quizás a través de esta figura, puede el deudor renegociar su deuda con un nuevo acreedor (el
prestamista), obteniendo otras facilidades de pago que el anterior acreedor no le brindaba.
Requisitos:
— Que tanto el préstamo como el pago consten en instrumentos con fecha cierta anterior. Resulta totalmente lógica
esta exigencia, puesto que, de no ser así, no podría nunca el prestamista hacer valer su derecho frente a otros
acreedores que pudiera tener el deudor.
— Que en el recibo conste que los fondos pertenecen al subrogado. Ello resulta esencial para que se pueda configurar
la subrogación, ya que si se expide el recibo y nada se alega al respecto, podría interpretarse que los fondos
entregados por el deudor al acreedor constituyen lisa y llanamente un pago.
— Que en el instrumento del préstamo conste que con ese dinero se cumplirá la obligación del deudor. Este recaudo
legal resulta fundamental a los fines de acreditar de tal modo la relación causal existente entre el préstamo
efectuado por el tercero y la afectación de dicho dinero al pago de la deuda.

Efectos de la subrogación – Limites de la subrogación


ART. 918 “Efectos. El pago por subrogación transmite al tercero todos los derechos y acciones del acreedor, y los
accesorios del crédito. El tercero subrogante mantiene las acciones contra los coobligados, fiadores, y garantes
personales y reales, y los privilegios y el derecho de retención si lo hay”
ART. 919 “Límites. La transmisión del crédito tiene las siguientes limitaciones:
a) el subrogado sólo puede ejercer el derecho transferido hasta el valor de lo pagado;
b) el codeudor de una obligación de sujeto plural solamente puede reclamar a los demás codeudores la parte que a
cada uno de ellos les corresponde cumplir;
c) la subrogación convencional puede quedar limitada a ciertos derechos o acciones”

Queda claro, luego de haber estudiado este instituto, que el pago con subrogación, ya sea legal o convencional,
produce la transmisión del crédito a favor del tercero subrogante, comprendiendo dicho traspaso:
a) todos los derechos que tenía el antiguo acreedor inherentes al crédito transmitido (ej. privilegios, intereses, etc.)
b) todas las acciones que le correspondían al acreedor desinteresado (ej. rescisión o resolución contractual, etc.)
c) todas las garantías del crédito (hipotecas, prendas, derecho de retención, etc.)
De tal modo, tal como lo establece el artículo 918 del Código "el tercero subrogante mantiene las acciones contra los
coobligados, fiadores, y garantes personales y reales, y los privilegios y el derecho de retención si lo hay".
No son alcanzados, en cambio, por los efectos de la subrogación por pago, todos aquellos derechos inherentes a la
persona del acreedor (ej: el tercero que cumple con el cargo impuesto por el donante al donatario no puede revocar
la donación por incumplimiento), así como todos aquellos otros que por una prohibición legal expresa no puedan ser
objeto de transmisión alguna.

Es importante destacar, asimismo, que el artículo 919 del Código dispone en forma expresa ciertas limitaciones a la
transmisión del crédito:
— El subrogado sólo puede ejercer el derecho transferido hasta el valor de lo pagado. Ello resulta totalmente lógico,
dado que en el pago por subrogación, no existe ánimo de lucro por parte del tercero que efectúa el desembolso, a
diferencia de lo que ocurre en la cesión de créditos. Por ende, resulta lógico que la transmisión del derecho se limite
al desembolso efectivamente efectuado, conservando el acreedor originario el derecho a reclamar el remanente si
no ha sido desinteresado en su totalidad, ya que la subrogación tiende únicamente a asegurarle al tercero el
recupero de lo que ha desembolsado.
— El codeudor de una obligación de sujeto plural solamente puede reclamar a los demás codeudores la parte que a
cada uno de ellos les corresponde cumplir. El obligado junto con otros de una obligación indivisible o solidaria que
paga al acreedor primitivo desinteresándolo, y subrogándose en sus derechos; sólo puede exigir a cada uno de los
coobligados la cuota parte que a cada uno de ellos le corresponde. Se entiende que resulta totalmente lógico, ya que
de autorizarse una subrogación por el remanente del crédito, con la acción del solvens contra cualquiera de los
codeudores, provocaría una cadena ilimitada de acciones de reembolso, que conspiraría contra la finalidad práctica
que presenta este instituto.
— La subrogación convencional puede quedar limitada a ciertos derechos y acciones. En ejercicio de la autonomía de
la voluntad de las partes, éstas pueden pactar libremente los derechos y acciones que se transmitirán luego de
efectuado el pago por subrogación. De tal modo, las partes pueden limitar los alcances de la subrogación, sin que
por ello se afecte el orden público, por lo cual es perfectamente lícita cualquier convención en tal sentido.

Subrogación parcial
ART. 920 “Subrogación parcial. Si el pago es parcial, el tercero y el acreedor concurren frente al deudor de manera
proporcional”
También es de destacar que si el pago es parcial, el tercero y el acreedor originario concurrirán con igual derecho por
la parte que el deudor les debiese. Es posible creer que es una solución justa, ya que ambos créditos poseen en este
caso la misma causa, por lo cual no cabe hacer diferencias entre uno y otro. Este supuesto se tomará operativo
cuando los bienes del deudor no alcanzaren a pagar la parte restante del acreedor y la del subrogado.

5. TRANSMISIÓN DE DEUDA

Ubicación de esta materia

Método del Código Civil y Comercial


LIBRO TERCERO - DERECHOS PERSONALES
TITULO IV: Contratos en particular
CAPITULO 26: Cesión de derechos
SECCION 2ª: Cesión de deudas
La definición legal
ART. 1632 “Cesión de deuda. Hay cesión de deuda si el acreedor, el deudor y un tercero, acuerdan que éste debe
pagar la deuda, sin que haya novación.
Si el acreedor no presta conformidad para la liberación del deudor, el tercero queda como codeudor subsidiario”

La asunción de deudas
ART. 1633 “Asunción de deuda. Hay asunción de deuda si un tercero acuerda con el acreedor pagar la deuda de su
deudor, sin que haya novación.
Si el acreedor no presta conformidad para la liberación del deudor, la asunción se tiene por rechazada”

Requisitos para la liberación del deudor – Los contratos por adhesión


ART. 1634 “Conformidad para la liberación del deudor. En los casos de los dos artículos anteriores el deudor sólo
queda liberado si el acreedor lo admite expresamente. Esta conformidad puede ser anterior, simultánea, o posterior a
la cesión; pero es ineficaz si ha sido prestada en un contrato celebrado por adhesión”

La promesa de liberación: concepto y efectos


ART. 1636 “Promesa de liberación. Hay promesa de liberación si el tercero se obliga frente al deudor a cumplir la
deuda en su lugar. Esta promesa sólo vincula al tercero con el deudor, excepto que haya sido pactada como
estipulación a favor de tercero”

El nuevo Código se ocupa de regular las convenciones relativas a la transmisión de deudas, que en el código
derogado carecían de una regulación específica. Tipifica tres categorías de convenios: a) la cesión de deuda, que
exige intervención del deudor (cedente), de un tercero (cesionario) y del acreedor (cedido); b) la asunción de deuda
como acto bilateral, en la que participan un tercero y el acreedor, y c) la promesa de liberación, como acto que
vincula al deudor con un tercero, y que sólo proyectará los efectos propios de la transmisión de deuda al acreedor, si
las partes le dieran intervención a través de la figura de la estipulación a favor de terceros.

Comparación con la novación: En cualquier supuesto, el deudor sólo quedará liberado si el acreedor lo admite
expresamente. En tal caso, la regulación consagrada diferencia la transmisión de la deuda con liberación del deudor
de la novación de la obligación.

La asunción de deudas
La asunción de deuda se configura cuando un tercero acuerda con el acreedor pagar la deuda de su deudor. La
relación que se da en el caso es sólo bilateral —entre el acreedor y el tercero— puesto que el deudor originario no
participa en la negociación. Es decir, el tercero, sin que medie concurso de la voluntad del deudor, asume la
obligación de éste, y lo desplaza y sustituye, ocupando su lugar. Debe tenerse presente que, en el régimen vigente,
la asunción de deuda sólo es admitida cuando el acreedor libere al deudor, de lo contrario, se la tiene por rechazada.

Contrariamente a lo que ocurre con la cesión de deuda, la asunción de deuda sin liberación del deudor no constituye
una modalidad tipificada por el Código. En tal sentido, puede ocurrir que el acreedor convenga con el tercero que
éste asume la deuda que pesa sobre el deudor originario, manifestando aquél su intención de no liberar a este
último o guardando silencio al respecto. En tal caso, a pesar del convenio celebrado, la asunción de deuda se
considerará rechazada por imperio de la ley. Pero, nada impide que el acreedor libere al deudor con posterioridad si
no lo hubiere hecho antes o simultáneamente a la asunción de deudas convenida con el tercero (art. 1634)
Especial mención merece, como ya se manifestó, que la liberación del deudor originario por el acreedor no significa
que se produzca la novación de la obligación. Por el contrario, tal como surge expresamente del artículo 1633, esta
figura exige, justamente, que no haya novación. Es propio de la asunción de deudas que la relación obligacional
permanece intacta salvo en lo que concierne a la mutación del deudor que es sustituido por el tercero con anuencia
del acreedor. No media aquí extinción de la obligación, sino sólo una modificación subjetiva. Si el tercero no ha
obrado con el ánimo de realizar una liberalidad, una vez que haya cumplido la obligación asumida tiene derecho a
repetir contra el deudor. Si éste conocía la obligación asumida, el tercero tendrá contra él una acción con
fundamento en el mandato (art. 1319); si lo ignoraba, la repetición se justifica en virtud de la gestión de negocios
(art. 1781) y, por último, si se produce contra la voluntad del deudor tendrá la acción de empleo útil (art. 1791),
fundada en el enriquecimiento sin causa, en la medida del acrecentamiento patrimonial (art. 1794)
Interpretación de las normas
En un sentido amplísimo, la transmisión o traspaso de deudas engloba a aquellas convenciones por las cuales se
transmite a un tercero la calidad de deudor, operándose sólo una mutación subjetiva en la relación obligacional
primigenia, sin causar su extinción.
Bajo el título de Cesión de deudas se regula en realidad diversos tipos contractuales que cumplen esa función
económica social de viabilizar el traspaso de una deuda sin extinguir la obligación originaria. Así aparecen
contempladas:
a) la cesión de deuda propiamente dicha o en sentido estricto, que supone un acuerdo entre el acreedor, el
deudor y un tercero en virtud del cual éste se obliga a pagar la deuda, sin que haya novación (art. 1632)
b) la asunción de deuda, que se configura cuando un tercero acuerda con el acreedor pagar la deuda de su
deudor, sin que haya novación (1633).
c) La promesa de liberación, que regula el artículo 1635, como acto bilateral en el cual participan el deudor y
un tercero, no constituye en principio un negocio apto para provocar la modificación subjetiva de la
obligación primigenia, sólo producirá algunos efectos propios de la transmisión de deuda si las partes dan
intervención al acreedor a través de una estipulación a favor de terceros.

Los elementos comunes y tipificantes de todas ellas son:


a) La modificación del sujeto pasivo de la relación obligatoria, que podrá configurarse tanto a través de la
sucesión a título particular en la deuda como así también por medio de la adición de un nuevo deudor según
el caso.
b) La ausencia de novación: la figura en estudio exige que el acuerdo traslaticio no implique novación de la
obligación por cambio de deudor, es decir que no debe existir la voluntad de extinguir el vínculo originario.
La novación exige animus novandi (art. 934), y se diferencia de la figura de la transmisión de deuda por que
en ésta la obligación cedida permanece intacta excepto en lo referente a la mutación del sujeto pasivo de la
relación jurídica. El hecho de que la obligación trasmitida se mantenga con vida torna factible su extinción
por algún otro medio extintivo diferente, por ejemplo, el pago, la confusión, la compensación, etcétera.
c) El concurso de la voluntad del acreedor: la significación que la persona del deudor posee en el vínculo
obligatorio —en especial por su solvencia— conduce a exigir siempre el consentimiento del acreedor para
que la cesión de deudas se configure.

Conformidad del acreedor: modalidades


El Código preceptúa en el artículo 1634 que la cesión de deuda, en sentido amplio, sólo produce la liberación del
deudor si media conformidad expresa del acreedor, señalándose que puede ser anterior, concomitante o posterior a
la transmisión de la deuda. Se recepta así el criterio predominante en nuestra doctrina. Sin embargo, la norma
establece que dicha conformidad del acreedor, siendo anticipada, resulta ineficaz si fue prestada en un contrato
celebrado por adhesión. La solución que consagra el artículo 1634, in fine, es coherente con lo dispuesto por el
artículo 988 cuando considera como no escritas —por reputarlas abusivas— las cláusulas que implican restricción o
renuncia de los derechos del adherente. Precisamente, la conformidad anticipada del acreedor para liberar al
deudor implica una renuncia a accionar contra él. Esto significa que la conformidad prestada de manera anticipada
por el acreedor será eficaz si se inserta en un contrato paritario, negociado o discrecional

El contrato de cesión de deuda "stricto sensu"


De conformidad con lo dispuesto en el artículo 1632, la cesión de deuda es un contrato que exige la intervención de
tres sujetos", el deudor o cedente, el cesionario —ajeno a la relación creditoria— y el acreedor (cedido), por el cual
se acuerda que el tercero pagará la deuda del deudor originario al acreedor. Según el régimen vigente admite dos
variantes: a) que el acreedor además de consentir la cesión preste su conformidad para liberar al deudor, o b) que el
acreedor consienta la cesión pero no preste dicha conformidad y, por ende, el deudor continuará obligado. Cabe
destacar que sea que el acreedor libere o no al deudor la modificación subjetiva no tiene efectos novatorios, es decir
que la obligación originaria permanece con vida.

Efectos de la cesión de deuda con liberación del deudor - Requisitos


El efecto propio del contrato, en este caso, reside en que el tercero sustituye por completo a la persona del deudor,
quien queda exonerado. Por ende, el acreedor ya no podrá dirigir contra él la acción del cumplimiento de la
obligación. La producción de tal efecto liberatorio sólo puede resultar de la voluntad expresa del acreedor,
manifestación que puede producirse en oportunidad de la cesión, antes o con posterioridad a la misma (art. 1634).
El nuevo deudor o cesionario queda obligado en la misma medida y modalidades que su antecesor. La cesión implica
una sucesión, vale decir, un simple cambio de persona, por lo tanto el contenido de la deuda permanece invariable.
En consecuencia, el cesionario es deudor de los intereses vencidos en caso de estar impagos, de las cláusulas penales
y del resarcimiento de los daños y perjuicios.
Puede oponer al acreedor todas las defensas y excepciones que deriven de la relación de derecho existente entre el
acreedor y el deudor primitivo, pero no puede hacer valer las defensas exclusivamente personales del anterior
deudor. Por contrapartida, le asisten al tercero-cesionario las defensas nacidas en su persona contra el acreedor".
El régimen no especifica las consecuencias de la cesión de deudas en relación con las fianzas y las garantías reales
constituidas por terceros en seguridad de la deuda. Tradicionalmente nuestra doctrina ha considerado que sólo
subsisten después del cambio de deudor si el fiador o la persona a quien pertenece el bien gravado prestan su
consentimiento.
Pese a la falta de previsión legal, esa solución puede predicarse con sustento en el artículo 1640, que la admite
expresamente en el contrato de cesión de posición contractual, precisamente para resguardar a los terceros que se
han obligado como garantes frente a un cambio de deudor.
Distinta es la situación respecto de los derechos reales de garantía, verbigracia, hipoteca o prenda, constituidos por
el deudor originario. Frente a ello, y en ausencia de pactos, señala con razón Díez Picazo que corresponde analizar si
el consentimiento liberatorio prestado, por el acreedor ha tenido por objeto sólo la deuda o también la
responsabilidad emergente de las garantías constituidas por el deudor. En la duda, se impone una interpretación
favorable al deudor, pues no cabe recortar los alcances de la liberación si no media reserva expresa del acreedor.
Requisitos para la liberación del deudor:
El artículo 1634 refrenda como regla general lo establecido indirectamente en los artículos anteriores. La
conformidad del acreedor es necesaria para liberar al deudor, aunque aquí se determine que la misma no puede ni
deducirse ni suponerse, esto es, tiene que ser expresa. Para prestar la conformidad expresamente habrá que recurrir
a medios fehacientes de comprobación y de prueba de esa voluntad -declaraciones hechas frente a notario,
cualquiera de los medios de notificación expresa prevista en los códigos de procedimientos, etc.-. Precisamente por
tener carácter especialísimo y además, su exteriorización debe ser expresa, es que no puede admitirse como
implícita bajo ninguna circunstancia.

Promesa de liberación
En el artículo 1635 se admite la promesa de liberación, también llamada por la doctrina promesa de cumplimiento.
a. Concepto: Se trata de un convenio celebrado entre el deudor y un tercero, en virtud del cual éste asume el deber
de liberarlo de las responsabilidades que emergen de un vínculo obligacional. La figura importa una relación interna
entre dichas partes, a la cual es ajeno el acreedor. Por ende, no puede ser invocada por él y tampoco serle opuesta.
El tercero-promitente sólo queda obligado frente al deudor, y en caso de inejecución, el deudor podrá ejercitar las
pertinentes acciones de cumplimiento o, en su caso, resolver el negocio por incumplimiento, con más los daños que
deriven de tal situación.
b. Efectos: Es por ello que la promesa de liberación no constituye, en principio, un contrato que produzca el traspaso
de la deuda a un tercero, pues al no concurrir el consentimiento del acreedor, el negocio no le es oponible ni puede
tampoco invocarlo para demandar cumplimiento al tercero.
Sin embargo, y por excepción, en el supuesto de que el acuerdo entre tercero y deudor adoptara la estructura de la
estipulación a favor del tercero (donde el acreedor sería el beneficiario), podría el instituto tener efectos similares a
la cesión en cuanto confiere al acreedor una acción directa contra el tercero que ha asumido el compromiso de
liberar al deudor (art. 1635 in fine) Entiéndase que cuando la promesa sea pactada como estipulación a favor de
terceros, el deudor cumpliría la función de estipulante, el tercero de promitente y el acreedor de beneficiario, quien
con la aceptación adquiere directamente los derechos y facultades resultantes de la estipulación a su favor (art.
1027)Es decir que aceptado el beneficio, el acreedor podrá prevalecerse de dicha estipulación y exigir el
cumplimiento de la deuda al tercero promitente.
Aun en el supuesto de mediar estipulación a favor de terceros, el acreedor siempre podrá dirigir su acción de
cumplimiento contra el deudor originario, es decir, no pierde en modo alguno esta potestad.