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UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

DEPARTAMENTO DE HISTORIA

CURSO: MÉTODOS DE HISTORIA PARA RELACIONES INTERNACIONALES

EJERCICIO DE RELATORÍA

POR: ÓSCAR MAURICIO GARCÍA GARCÍA

Para la sesión que nos convoca, entramos en materia sobre las Relaciones Internacionales
como objeto de estudio para las ciencias sociales. Para este reporte escrito, se tomará como
lectura de discusión el capítulo inicial de Stanley Hoffman “Jano y Minerva: Ensayos sobre
la guerra y la paz” (1991). Capítulo: “Una ciencia social norteamericana: Relaciones
Internacionales”.

El estudio de las Relaciones Internacionales surge a partir de 1919 con el fin de la Primera
Guerra Mundial, es de carácter interdisciplinario y está sometido a dinámicas de cambio. Se
desprende como un campo de las ciencias políticas que intenta explicar los fenómenos
internacionales y las relaciones de poder entre estados. Los términos estado y poder, son
fundamentales y centrales a la hora de discutir los temas pertinentes al estudio de las
relaciones internacionales, pues nos remiten a una serie de fuerzas que se hacen hegemónicas
(en todo sentido, militar, económico, mediático, cultural) que detentan unos estados para
ejercer influencia y/o dominio sobre otros territorios y/o estados.

Hoffman, realiza un desglose académico para dar con la génesis intelectual de las relaciones
internacionales, específicamente para el caso de los Estados Unidos. Se refiere a los estudios
sobre la filosofía política como respuesta para el actuar de estados soberanos preocupados
por la guerra justa para dar con el bien común en el orden interno. En el texto, el autor se
pregunta de dónde vienen las torpezas y fracasos del derecho internacional o los debates
“tormentosos” sobre la fundamentación de los contratos entre soberanos o poderes
superiores. De esta manera, la descripción que realiza Hoffman abre el camino para explicar
las razones que dan para tener una respuesta justificada a las teorías que giran en torno a las
relaciones internacionales.
Así, explica que no se había dado unas relaciones internacionales sino hasta el comienzo de
la edad moderna con la llegada de la Democratización. Pues este concepto, a partir de las
ideas de la revolución francesa, había permitido concretar los caminos hacia los llamados
mecanismos de participación ciudadana que permitirían la conformación de los estados
propiamente modernos, con el surgimiento de las instituciones parlamentarias y políticas de
grandes aglomeraciones y sobre todo, los mercados unificados.

Hoffman, a lo largo de este texto, desarrolla sus ideas de filosofía política en otros autores
anteriores a él, que de una y otra manera, justifican una visión realista de las relaciones
internacionales, hablando desde la teoría realista de las relaciones internacionales. Así, como
el primero en mencionar es a Nicholas Spykman, estadounidense de origen holandés; con su
libro “America’s Strategy in World Politics” (1942), en el que hace un tratado geopolítico
para alcanzar el grado de potencia hegemónica alrededor de tener una flota naval de guerra,
estructurada, completa y consolidada que permitiera el desarrollo económico para beneficio
de la nación estadounidense. Para ellos, la política mundial era la lucha por el poder. Tema
en el que me quiero detener más adelante.

Luego, tiene en cuenta a Hans Morgenthau, judío alemán, político estadounidense de


mediados del siglo XX, considerado fundador del estudio de las relaciones internacionales,
alcanzando altos niveles dentro del gobierno estadounidense. Su libro, “Politics Among
Nations” (1948), en él, desarrolla las ideas de la teoría realista para las relaciones
internacionales, centrada en ejercer el poder y la noción del interés nacional como política
exterior. Basando sus ideas de política y relaciones exteriores de personajes como Treischke
y Weber. Este autor, tachado por una ambigüedad en sus propuestas sobre el poder y el interés
nacional, repercutió en una generación de académicos que tomaron sus ideas para refutar o
construir sobre ellas un ensayo intelectual sobre el campo político exterior. Circunstancias
tales como el desarrollo económico, la integración social y el éxito exterior (en los periodos
de las guerras mundiales) reforzaron el conjunto de creencias alrededor de las políticas
internacionales; en gran medida no existía una contra ideología de izquierda o derecha que
dividiera políticamente al país.

“¿Qué parte del poder era más interesante que la parte imperial?” (Hoffman, p. 23). Estados
Unidos, y una serie de circunstancias políticas, lo llevaron a convertirse en una potencia
emergente a partir de políticos, militares y académicos entre finales del siglo XIX y principios
del XX, tuvieron la oportunidad para generar un discurso en torno a configurar las relaciones
de fuerza entre iguales, hablando de otras potencias como Inglaterra o la Unión Soviética
pero que debía ejercer un dominio con otros territorio del tercer mundo para alimentar y
“fortalecer” el estudio y las relaciones internacionales. El tema del poder y del interés
nacional esconde un discurso xenófobo de forma implícita, en cuanto, desde la práctica
política, el fin para mantener las relaciones internacionales depende de que en esos otros
territorios se les pueda reconocer como “estados democráticos”, bajo una serie de preceptos
para su reconocimiento. El dominio se ejercería desde la fuerza inusitada de las armas de
destrucción masiva, el control económico (Acuerdo de Bretton Woods) serían una ventaja
importante para el poder estadounidense. La tarea que asumiría Estados Unidos de hallar
principio que se tradujesen en estrategias para la resolución de conflictos nucleares, los harían
encaminar los estudios de las relaciones internacionales hacia los ámbitos estratégicos de la
seguridad nacional (o llámese interés nacional) para el país así como un nuevo campo de para
las relaciones internacionales comerciales: temas que estarían en primicia en la agenda de la
política exterior.

Hoffman destaca la importancia que tendrían las relaciones internacionales a la hora de


incidir sobre los asuntos de economía exterior. La preminencia del crecimiento económico y
las políticas del bienestar social en las sociedades industriales avanzadas y la “sublevación
del tercer mundo”. Cuando el autor menciona esta sublevación, de manera casi automática
prioriza la investigación formal y los delineamientos políticos como prioridades dentro de la
ciencia social estadounidense como tópicos que son analizados por los académicos, dentro
de una ideologización y una lógica del poder ejercido y del interés nacional por querer
justificar un accionar bélico, que para este caso, la guerra preventiva ya está estipulada dentro
de un conceso entre potencias. De esta manera, se desarrollan políticas exteriores con el fin
de intervenir otras naciones, a la par que en las ciencias sociales se busca razones y
justificaciones para tales tareas. Así, los Estados Unidos avanzarían en temas de políticas
exteriores puesto que tendría una importancia en sí misma, como en su papel hegemónico,
haciendo que el gobierno creara instituciones y puestos de trabajo para científicos-políticos
de especialidad en las relaciones internacionales. Hoffman, que argumenta lo siguiente: “La
preminencia política de Estados Unidos es el factor que yo querría acentuar más al explicar
por qué a la disciplina le ha ido tan mal, en comparación en el resto del mundo (dejo de lado
países como la Unión Soviética y China ¡en los cuales sería difícil hablar de un libre estudio
de las ciencias sociales!).”

Al considerar esto, dice el autor que en el mejor de los casos, se debe establecer una
convergencia de una comunidad académica capaz de reflexionar los fenómenos globales,
como si ya de por sí, el estudio de las relaciones internacionales no fuera un fenómenos que
la misma comunidad estadounidense aborda desde ella misma proyectada hacia el exterior,
es decir, un campo que ella misma crea para estudiar desde un discurso del poder y la
dominación con el control que posee en ese momento. Enmarcada dentro de esa doctrina, la
exuberancia solipsística, así la llamaría Hoffman, descubrirían que el juego diplomático no
es la capacidad que tiene una nación por mantener unas relaciones formales y en paz con
otras naciones, sino que sería un entramado entre las doctrinas filosóficas desde Tucídides
hasta las propuestas del almirante Mahan. Doctrinas basadas en la consecución del poder, y
por ende, la imposibilidad de otras naciones a ser autónomas y autárquicas como proyectos
ideales de sociedades que pueden desarrollarse en forma independiente sin la injerencia
interesada de terceros.

Para el siguiente caso, China luego de haber padecido una cruenta guerra por el opio, obligada
a abrir sus puertos para entrar en la llamada “modernidad” e instaurarle una “democracia”,
luego de ser ella misma una nación consolidada en sí misma desde hacía más de cinco mil
años, resuelve este discurso de las ciencias sociales, a partir de la Revolución Comunista
sucedida en 1949, con una formación marxista de la historia y de otras ciencias sociales,
haciendo énfasis en atacar lo que llaman “valores occidentales” para mantener la seguridad
ideológica y la cohesión nacional. Así, la defensa de la ortodoxia ideológica marxista china,
se ha venido fortaleciendo últimamente en sus políticas de gobierno (aún más en el gobierno
e los “valores universales”, y el “nihilismo histórico”.

La aparente nulidad y finitud con la que se muestra la historia de occidente, tan falta de
concordia y coherencia entre las fuerzas de una misma población, es lo que critica China del
sistema de “valores universales” que Occidente o el representante del mundo libre, Estados
Unidos, pretende fundar en todo el globo. El estudio de sus relaciones internacionales no es
algo que sea menos importante como campo de estudio, pero que sea el poder el centro de
estudio y de investigación hace que se genere un otro que no se reconoce como un ente que
tiene otra narrativa o concepción de relaciones entre naciones, es decir, querer estudiar las
relaciones internacionales en otras latitudes del mundo, siendo que en otros territorios, su
sistema propio de configuración o de control social tenga características propias de manejo
que en muchos casos viene heredades de tradiciones y formas de conocimientos muchísimos
más antiguas que las estudiadas por los académicos europeos y estadounidenses, tal es el caso
del mundo islámico y sus propias concepciones de regulación social y sus acciones
diplomáticas entre ellos mismo como con otros pueblos; las sociedades africanas y su
configuración como comunidades cercanas, familiares y el respeto por la vida del otro; las
comunidades indígenas y su manera de entender el mundo, de la relación preminente que
existe entre el humano, la naturaleza y el respeto por la vida en la tierra y todo lo que en ella
contiene. Y así pasa en China y su separación de la visión occidental de las relaciones
internacionales y de todas las concepciones que Occidente tiene por ciencia, verdad y
“valores universales”.

BIBLIOGRAFÍA

Hoffman, Stanley. (1991). “Una ciencia social norteamericana: Relaciones Internacionales”,


en Jano y Minerva: Ensayo sobre la guerra y la paz. Buenos Aires, Grupo Editorial
Latinoamericano. Pp 17 – 34.

Director y Secretario del Partido. (2015). Ensayos críticos sobre el nihilismo histórico,
Prefacio. Academia China de Ciencias Sociales. Prensa china de ciencias sociales.
https://chinadigitaltimes.net/2017/04/chinese-academy-social-sciences-four-great-critiques/