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¿QUÉ ES LA HUELLA DE CARBONO?

La huella de carbono es una de las formas más simples que existen de medir el impacto o la marca que
deja una persona sobre el planeta en su vida cotidiana. Es un recuento de las emisiones de dióxido de
carbono (CO2), que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la
comercialización de un producto. Por lo tanto la huella de carbono es la medida del impacto que provocan
las actividades del ser humano en el medio ambiente y se determina según la cantidad de emisiones de
GEI producidos, medidos en unidades de dióxido de carbono equivalente.
Este análisis abarca todas las actividades del ciclo de vida de un producto (desde la adquisición de las
materias primas hasta su gestión como residuo) permitiendo a los consumidores decidir qué alimentos
comprar en base a la contaminación generada como resultado de los procesos por los que ha pasado.

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OBJETIVO DE LA HUELLA DE CARBONO

La Huella de Carbono busca calcular la cantidad de GEI que son emitidos directa o indirectamente a la
atmósfera cada vez que se realiza una acción determinada y que las empresas puedan reducir los niveles
de contaminación mediante un cálculo estandarizado de las emisiones durante los procesos productivos.

El certificado de la huella de carbono no es obligatorio, pero muchas empresas están interesadas en que
sus productos lleven la etiqueta que certifica los valores de CO 2 de sus productos y de esta manera los
consumidores puedan optar por productos más sanos y menos contaminantes.

¿Qué es la Huella de Carbono?


La huella de carbono es un indicador que mide el impacto sobre el calentamiento global.
Este indicador ambiental es la suma absoluta de todas las emisiones de GEI causadas directa o
indirectamente por un individuo, organización, evento o producto. De forma simple, la huella de carbono
se puede entender como la marca que se deja sobre el medio ambiente con cada actividad que emite gases
de efecto invernadero.
La huella de carbono se expresa en unidades de carbono equivalente (CO2eq). Se utiliza esta unidad, pues
la Huella de Carbono va más alla de la medición única del CO2 emitido, ya que tienen en cuenta todos los
GEI que contribuyen en el calentamiento global para después convertir los resultados individuales de cada
gas a equivalentes de CO2.

Por ejemplo, para calcular la huella de carbono de un producto, digamos un litro de leche sería necesario
incluir los siguientes aspectos:

 Producción de la materia prima (leche) en el sistema ganadero (pastoreo, manejo de nutrientes y


estiércol)
 Transporte de la leche a la planta de producción
 Procesamiento de la leche en la planta
 Empacado de la leche
 Trasporte para su distribución a los centros de venta
 Consumo
 Disposición final del embase
¿Qué es el efecto invernadero en el marco del cambio climático?
El efecto invernadero es un fenómeno por el cual ciertos gases retienen parte de la energía emitida por el
suelo tras haber sido calentado por la radiación solar. Se produce, por lo tanto, un efecto de calentamiento
similar al que ocurre en un invernadero, con una elevación de la temperatura. Aunque el efecto invernadero
se produce por la acción de varios componentes de la atmósfera planetaria de forma natural, el proceso de
calentamiento ha sido acentuado en las últimas décadas por la acción del hombre con la emisión gases de
efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y gases fluorados. Las
emisiones de GEI han venido incrementando significativamente desde la era preindustrial, con un aumento
de 70% entre 1970 y 2004 (IPPC, 2007).

¿Cómo se calcula la huella de carbono?


A nivel internacional existen diferentes directrices y protocolos para el cálculo de la huella de carbono, en
función al alcance de la misma. Por ejemplo, para las Comunicaciones Nacional de Gases de Efecto
Invernadero, se utilizan las directrices y guías del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC
por sus siglas en ingles); para el cálculo de la huella de carbono a nivel de organizaciones o empresas se
pueden usar los protocolos de la Organización Internacional de Estandarización (ISO por sus siglas en
ingles) o los estándares desarrollados por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en ingles)
en conjunto con el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD por sus siglas en
ingles); mientras que para el cálculo de huella de un producto, entre los estándares mas conocidos están los
desarrollados por la República Británica (PAS 2050), asi como también los de la ISO y WRI/WBCSD.

Colombia, en concordancia con los protocolos internacionales, posee la Norma Técnica Colombiana 5947
denominada “Especificación para el análisis de emisiones y remociones de gases de efecto invernadero
durante el ciclo de vida de bienes y servicios”, además de la Especificación Normativa Disponible 0069
denominada a “Sistema de gestión ambiental. Huella de Carbono. Requisitos”.

¿Cuál es el papel de la agricultura?


A nivel mundial, las emisiones provenientes de la agricultura (cultivos y ganadería) casi se han duplicado
entre 1961 y 2011 (Cifras y gráficos complementarios)

Fuente: FAO, 2011.

En el promedio mundial el sector agricultura posee una porción significativa (13.5%) como fuente de GEI,
no obstante el primer lugar lo ocupan los procesos de producción de energía.
Mientras que en el caso específico de Colombia, de acuerdo con el último Inventario Nacional de Gases de
Efecto Invernadero para Colombia (2004), el sector agricultura contribuye con el 38.1% en las emisiones
totales a nivel país, siendo la mayor fuente de emisión de GEI.

Dentro del sector de la agricultura en Colombia, la fermentación entérica con 48.51% (emisiones del
ganado, búfalos, ovejas, cabaras, caballos, mulas, asnos y cerdos) y el manejo del suelo agrícola con 47.54%
(por utilización de fertilizantes nitrogenados) son los principales aportantes de los GEI.
¿Cuánto aporta Colombia a las emisiones globales? Sólo el 0.37%.

¿En qué productos vegetales o animales trabaja el convenio CIAT-MADR con el fin de cuantificar la
huella de carbono?
Principalmente en aceite de palma, pasturas y sistemas silvopastoriles, cacao, aguacate, mango, cítricos.
Adicionalmente se están cuantificando la emisión de gases efecto invernadero en suelos en los cultivos de
maíz y papa.

¿Para qué sirve esa huella de carbono, que beneficios se pueden derivar de su cálculos?
El cálculo de la huella de carbono tiene beneficios tanto a nivel de Gobierno, empresa privada o productor
y para la sociedad civil en general.
A nivel de Gobierno, la utilización de este indicador ambiental permite que el gobierno en conjunto con la
sociedad civil trabaje para lograr metas a nivel país de reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero. Con ello, Colombia podría posicionarse como país de economía baja en carbono.

A nivel de las organizaciones o productores tenemos diferentes beneficios, tales como:

 Como herramienta de gestión, el cálculo de la huella de carbono permite identificar el potencial de


reducción de emisiones en los sistemas productivos. La reducción de emisiones en el sistema
productivo se puede traducir en un ahorro de costos almejorar la eficiencia de la empresa (Ej. menor
gasto de energía eléctrica o en la utilización de fertilizantes).
 Además, al utilizar las empresas este tipo de indicadores ambientales, pueden a aumentar su
competitividad en el mercado, ya que constituye una herramienta de diferenciación que el consumidor
valora. Asimismo, pueden enfocar su producto a nichos de mercado donde los consumidores estan
consientes de la problemática del cambio climático.
 Por otro lado, al dar a conocer la huella de carbono y con ello comprometerse a su reducción, la
imagen de la empresa puede mejorar. Es bien visto por la mayoría de consumidores que las empresas
estan comprometidas con la mejora del medio ambiente.
 Esta herramienta puede añadir un valor agregado a los productos procedentes de pequeños
productores, cuyo impacto sobre el calentamiento global es bajo. Por esa diferenciación podrían
competir con productos manejados de forma industrial cuyo huella de carbono es muy superior.
A nivel de la sociedad civil, al informar la huella de carbono de un producto, se genera un compromiso por
parte de los consumidores por reducir su propio impacto sobre el cambio climático y además se crea
conciencia por parte de los países desarrollados a diferenciar entre productos basado en su compromiso de
reducir emisiones.
Esta cuantificación nos permitirá ser conscientes del impacto que genera dicha actividad en el calentamiento
global, convirtiendo de esta manera la huella de carbono en una herramienta de sensibilización de gran
valor.
Es crucial por otro lado, entender la huella de carbono no sólo como un mero elemento de cálculo, sino
como un primer paso en el camino de la mejora y el compromiso de reducción de emisiones de gases de
efecto invernadero. En ello reside, sin duda, su gran contribución a la lucha contra el cambio climático.

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Deslocalización Industrial
Se llama deslocalización al movimiento que realizan algunas empresas trasladando sus
centros de trabajo en países desarrollados a países con menores costes para ellos,
generalmente del Tercer Mundo. Recientemente se ha empezado a deslocalizar a sus
países de origen la producción de empresas adquiridas por estas
multinacionales.[cita requerida]

HUELLA HIDRICA

¿Qué es la Huella Hídrica?


Indicador que permite caracterizar el volumen de agua usado para la producción de un bien
o servicio, teniendo en cuenta el volumen de agua consumido y contaminado en el proceso.
Tiene en cuenta los usos directos e indirectos del agua.
La huella hídrica es un indicador que define el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes
y servicios producidos por una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad. Mide en el volumen
de agua consumida, evaporada o contaminada a lo largo de la cadena de suministro, ya sea por unidad de
tiempo para individuos y comunidades, o por unidad producida para una empresa. Se puede calcular para
cualquier grupo definido de consumidores (por ejemplo, individuos, familias, pueblos, ciudades,
departamentos o naciones) o productores (por ejemplo, organismos públicos, empresas privadas o el sector
económico).
Componentes de la huella hídrica:

El total de la huella hídrica de un individuo o un producto descompone en tres elementos:

 Azul: Es el volumen de agua dulce extraída de un cuerpo de agua superficial o subterránea y que es
evaporada en el proceso productivo o incorporada en un producto.
 Verde: Es el volumen de agua de precipitación que es evaporada en el proceso productivo o
incorporada en un producto.
 Gris: Es el volumen de agua contaminada, que puede ser cuantificada como el volumen de agua
requerida para diluir los contaminantes hasta el punto en que la calidad del agua esté sobre los
estándares aceptables.
¿Cuáles son las utilidades?
 Cuantificar la magnitud de la cantidad de agua utilizada y los riesgos potenciales a los que se enfrenta
un sistema productivo.
 Para generar conciencia de dónde y cómo se utiliza el recurso hídrico.
 Para tomar mejores decisiones sobre cómo manejar el recurso hídrico y gestionar procesos.
 Participación en políticas locales y nacionales de sostenibilidad ambiental y productiva.
¿Cuál es su importancia en la agricultura?
A nivel mundial, la actividad agrícola usa alrededor del 70% de toda el agua consumida en el planeta y se
calcula que en los próximos años, debido al aumento poblacional y los patrones de consumo, la cantidad
de agua necesaria para producir los alimentos, fibras y biocombustibles requeridos por la población
incrementen el uso del agua aumente hasta en un 55%. El indicador de huella hídrica en la agricultura puede
permitir establecer políticas y acciones concretas para ahorrar agua en el sector que mayor requerimiento
del recurso tiene.
¿Cómo se logra cuantificar la Huella Hídrica en los sistemas agrícolas evaluados?
El objetivo principal es desarrollar e implementar metodologías para la medición del uso del recurso en los
tres componentes de la Huella Hídrica y adaptar estas metodologías a cada sistema productivo.
 Para cuantificar la Huella Hídrica azul se hace necesario instalar aforadores o contadores de caudal
que permitan cuantificar el agua proveniente de una fuente superficial o subterránea.
 Para cuantificar la Huella Hídrica verde se hace necesario contar con información climática diaria
que permita hacer seguimiento a los niveles de precipitación, una vez se cuenta con el valor de agua
lluvia y mediante el uso de lisímetros se puede cuantificar el total del agua evapotranspiración.
 Para cuantificar la Huella Hídrica gris se hacen monitores continuos a la calidad del agua que
ingresa y sale del sistema evaluado los principales contaminantes productos de la fertilización.

Finalmente se hace un seguimiento a la producción en cada ciclo productivo y hace poder asociar cual es
el gasto de agua por cada kilo o tonelada de producto producido.

¿Qué estrategias se han desarrollado según los diferentes cultivos (maíz, arroz y papa) para disminuir
la huella?
En Arroz, se evalúa la eficiencia en el uso del agua en un sistema de producción tradicional comparando
con un sistema de producción bajo el programa AMTEC (Adopción masiva de tecnologías)
de FEDEARROZ. Este se basa en promover un manejo agronómico adecuado para cada sitio-especifico a
partir de un diagnóstico y planificación de la producción. En términos del recurso hídrico, busca reducir el
uso y contaminación del agua mediante una adecuada preparación del suelo y la cuantificación y control de
los caudales de riego durante todo el ciclo del cultivo.
En papa, de la mano con FUNDESOT en Cundinamarca, se evalúan sistemas de producción convencional
de papa y esquemas de agricultura de conservación que se fundamenta en tres principios básicos, mínima
labranza o preparación del suelo, mantener el suelo con cobertura permanente, rotación de los cultivos con
abonos verdes y uso racional de insumos. En Nariño, junto con BIOFUTURO, se realiza la evaluación
comparativa de la producción de papa bajo tres esquemas, preparación del terreno con tractores y en el
sentido de la pendiente, la práctica ancestral del guachado, y el guachado diagonal a la pendiente y con
fertilización orgánica. En los dos departamentos se cuantifica la pérdida de calidad y fertilidad de los suelos,
el agua de escorrentía y la perdida de nutrientes en ella y la productividad.
En maíz, Junto a FENALCE se está haciendo una evaluación bajo diferentes realidades productivas como
herramienta para determinar la sostenibilidad productiva y ambiental de la producción del país en cinco
zonas maiceras de Colombia. Este diagnóstico, este permitiendo ajustar prácticas e identificar puntos clave
en el manejo del agua por parte del gremio y así disminuir la huella hídrica de la producción del cereal a
nivel nacional.

Resultados preliminares e impactos


En todos los cultivos las mediciones y cálculos realizados han demostrado que la huella hídrica es menor a
lo estimado mediante el uso de estadísticas, justificando así el trabajo de medición y análisis de información
primaria.

En arroz, se ha demostrado que la metodología AMTEC genera un menor consumo de agua para el
establecimiento del cultivo con una reducción del 70% del uso del agua en los primeros riegos comparado
el manejo tradicional. Esto implica que con el agua que se establece una hectárea en el manejo tradicional,
se pueden establecer entre 2 y 3 hectáreas en el manejo AMTEC. Adicionalmente, se vienen estableciendo
parámetros de manejo de los caudales de riego y control de los mismos, así como una concientización por
parte de agricultores, regadores y técnicos sobre la cantidad de agua adecuada para un riego. Estos ahorros
de agua con iguales o mayores de producción en el manejo AMTEC comparado con el esquema tradicional
pueden generar ahorros de agua que podemos estimar entre un 30 y 40% para todo un ciclo productivo.

Al evaluar la Huella Hídrica en papa bajo el esquema de agricultura de conservación se ha encontrado una
disminución del 28% en el uso del agua comparado con el esquema de manejo tradicional. Es decir, que
para producir un kilo de papa bajo el manejo tradicional se gastan 290 litros de agua mientras que en el
manejo de conservación se requieren únicamente 210 litros. Adicionalmente, los agricultores de papa de
conservación generaron una menor huella hídrica gris en un 45% en comparación a los productores en
manejo tradicionales, es decir que mientras un productor tradicional requiere 60 litros de agua para diluir a
niveles aceptable los contaminantes generados en el proceso productivo de un kilo de papa, los productores
bajo el esquema de agricultura de conservación requieren solamente 33 litros de agua para diluir
contaminantes del mismo kilo de papa producida, gracias a la estrategia de un uso racional de insumos
como fertilizantes.
En Maíz se ha logrado obtener una primera aproximación al gasto real del recurso hídrico y permitir
comparar el indicador con los estimados a nivel mundial dando como resultado un valor real que se
encuentra por debajo de las estadísticas. Mientras que a nivel mundial se estima que en Colombia se
necesitan cerca de 2.705 litros de agua para producir una tonelada de maíz, al medir directamente la Huella
Hídrica en campo se encuentra valores significativamente menores cercanos a 1.500 litros de agua por cada
kilogramo de maíz producido. Por otro lado la generación de conciencia sobre el uso del agua ha sido un
resultado de impacto, ya que al tener un valor exacto de la cantidad de agua empleada en cada riego los
productores involucrados en el proyecto van generando sus propias para la reducción del gasto y hacer sus
sistemas de riego más eficientes.

Socios que nos acompañan:

¿Para qué sirve esa huella hídrica, que estrategias se pueden derivar después de saber esa huella?
Las utilidades son múltiples y dependen del nivel de análisis, al realizar una medición comparativa puede
identificar y recomendar alternativas productivas sostenibles. A nivel Individual, tanto productores como
consumidores, pueden ser conscientes de las cantidades de agua usadas y necesarias para diluir los
contaminantes del proceso productivo agropecuario y de su consumo.

A nivel gremial o asociativo, el uso del indicador sirve como medio de diagnóstico y herramienta para la
mejora de procesos, generando el uso de tecnologías o manejos eco-eficientes en sus sistemas productivos,
y una cultura de producción con responsabilidad social y ambiental.

A nivel estatal se puede influir en la generación de políticas sectoriales informadas y que permitan mitigar
los efectos del cambio climático. A nivel nacional, Colombia siendo uno de los países con mayor
disponibilidad de agua fresca en el mundo, al hacer una gestión responsable del uso del recurso en el sector
agropecuario, podría posicionarse como un país responsable y pionero en la implementación de acciones
que mitiguen los efectos del cambio climático.

La socialización de los resultados de los estudios de huella hídrica puede incentivar la generación de grupos
de consumidores mejor informados y conscientes, los cuales a su vez podrían llegar a buscar los productos
con una menor huella.

La medición de la Huella Hídrica proyecta para hacer de Colombia un país más más sostenible y
competitivo en la producción agrícola.

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El impacto ambiental de una camiseta de
algodón
Por: Clemente Álvarez | 25 de mayo de 2011

El algodón es la fibra natural más


utilizada por la industria textil en el mundo. Este material se suele considerar mejor desde
el punto de vista ambiental que otros sintéticos, pero la realidad es que tiene también
unos impactos importantes. ¿Cuáles son las fibras más respetuosas con el medio
ambiente para confeccionar ropa? La organización europea dedicada a la moda
sostenible MADE-BY elaboró hace dos años una clasificación ambiental de estos
materiales.
En este trabajo se cataloga las fibras en función de seis impactos distintos en su proceso de
producción, hasta que están listas para transformarse en tejidos: la emisión de gases
causantes del cambio climático, su toxicidad en humanos, su eco-toxicidad, su consumo de
energía, su consumo de agua y la cantidad de tierra necesaria para los cultivos (1). De esta
forma, se clasifica cada material con una letra de la A a la E. Según estos criterios, en la parte
alta de este ranking ambiental, en la categoría A, aparecen elalgodón reciclado, el nailon 6
reciclado, el poliéster reciclado, el cáñamo de agricultura ecológica y el lino de
agricultura ecológica. Para la organización MADE-BY, éstas serían las fibras más
respetuosas con el medio ambiente para vestirnos.
En el segundo puesto, con la B, se coloca al algodón de agricultura ecológica o
allyocell (una nueva fibra elaborada a partir de celulosa de los árboles, sobre todo, eucaliptos).
En la letra C, se sitúa al cáñamo o al lino convencional. Y no es hasta las últimas categorías,
con las letras D y E, que se encuentra el poliéster virgen o elalgodón convencional, junto a
la lana o el nailon 6 virgen (otros materiales como la seda o el cuero no son incluidos en
ninguna categoría por falta de datos).
Los propios autores de este trabajo, Brown & Wilmanns Environmental, reconocen que este
ranking ambiental tiene muchas limitaciones, pero este es una de las pocas comparativas que
analizan todas estas fibras a la vez. También hay que tener en cuenta que el impacto de cada
fibra puede cambiar de forma considerable según su procedencia concreta y puede haber otros
criterios diferentes para elaborar una clasificación así. Con todo, llama la atención que las dos
fibras más utilizadas en el mundo para el textil, el poliéster y el algodón, sean de las que
aparecen peor situadas.
En cuanto a las fibras recicladas, en realidad se trata de los recortes recuperados de las
mesas de los talleres. Hoy en día, resulta muy difícil reciclar ropa usada por la gran mezcla de
materiales utilizados y la complicación de volver a separarlos para transformarlos de nuevo en
hilo con el que tejer otra vez.
“Esta es una cuestión que se debe desarrollar más, es de cajón que se tienen que reutilizar las
materias primas”, asegura Sandra Castañeda, directora europea de la organizaciónTextile
Exchange, que explica que hoy no se puede convertir una camiseta desechada en otra
camiseta. “Se puede reconvertir en fibra de menos calidad para un vaquero o para unos
calcetines, pero existen dificultades técnicas para transformar esa camiseta usada en hilo con
la resistencia y la calidad necesarias para confeccionar una nueva”. “Ahora mismo lo que se
está haciendo con la ropa usada, la que no se puede revender de segunda mano, es
convertirla en trapos o rellenos, o pasarla a la industria del automóvil o de los aislantes”.
En el caso de la camiseta de algodón, son muchos los impactos directos o indirectos que
deben ser tenidos en cuenta: la ocupación de tierra necesaria para el cultivo de la planta, los
agroquímicos empleados, la energía utilizada en su transporte, el uso de tintes y otros
químicos… Una de las cuestiones más delicadas es la del agua. El holandés Arjen Hoekstra,
el padre del concepto de huella hídrica, estima(2) que para fabricar una camiseta de algodón de
250 gramos de peso se requieren unos 2.900 litros de agua. Esto se refiere tanto al cultivo del
algodón como a los procesos posteriores para la confección de esta prenda. En comparación,
unos pantalones vaqueros de 1 kilo requerirían de unos 11.800 litros y un bastoncillo de
algodón de 0,33 gramos unos 4 litros.
¿Es mucho 2.900 litros de agua para una sola camiseta de algodón? Pues, como ya
hemos explicado en Eco Lab con una Coca Cola o con una pizza margarita, eso depende
sobre todo de dónde salga el agua. Esta estimación se ha realizado a partir de valores medios,
que consideran que de todos estos litros empleados en la confección de la camiseta, 1.230
litros son de riego (agua azul), 1.110 litros son de la lluvia (agua verde) y 600 litros son los que
quedan contaminados (agua gris). El impacto de la camiseta será muy distinto dependiendo de
dónde se haya cultivado el algodón. Como incide Hoekstra, el 53% de los campos de algodón
de todo el mundo son de regadío. Y los principales productores de algodón son China, EEUU,
India, Pakistán o Uzbekistán, siendo muy escasa el agua en algunas de estas regiones.
“Las grandes empresas empiezan a mirar de dónde sale el algodón que utilizan”, destaca
Castañeda, cuya organización con sede en EEUU promueve el uso de fibras procedentes
de agricultura ecológica. “En los últimos años, el precio del algodón se ha multiplicado por
tres y las empresas se han dado cuenta que no pueden controlar su materia prima principal.
Hasta ahora, a la industria lo único que le interesaba era comprar producto final, negociar
producto final, y no prestaba atención al resto de la cadena de valor, pero ha visto que hay
riesgos y está empezando a buscar la trazabilidad de toda la cadena. Esto incluye la cuestión
del agua, pues las empresas tienen que asegurar su suministro para el futuro”.
¿Qué pasa cuando se comparan distintos tipos de camiseta con datos más concretos? Esto es
lo que hizo la marca estadounidense Anvil con cuatro de sus modelos: una dealgodón
convencional (de 173 gramos), una de algodón reciclado (de 156 g.), una dealgodón
ecológico (de 141 g.) y una última elaborada a partir de algodón convencional ybotellas de
plástico PET (de 136 g.).
Estas prendas tienen impactos muy distintos (la de la agricultura ecológica sigue consumiendo
mucha agua, pero no ha utilizado agroquímicos, y la de botellas de PET evita tener que usar
nuevas materias primas). Sin embargo, el estudio se centra en la huella de carbono de cada
camiseta, es decir, en las emisiones de CO2 equivalente generadas por cada una de ellas a lo
largo de todo su ciclo de vida: desde que se planta el algodón hasta que se convierte en
residuo.
Este trabajo incide también en algo que ya se ha constatado en investigaciones anteriores con
ropa, como unos pantalones vaqueros, y es que la mayor parte de las emisiones de las
camisetas no se generan por la obtención de los materiales (20%), ni durante su fabricación
(9%), ni durante el transporte por medio mundo (2%), sino por su uso cotidiano (60%): por
la energía utilizada en el lavado y secado de la ropa(3). Así pues, resulta esencial los hábitos
de consumo del ciudadano, el tipo de lavadora que tenga o la temperatura del agua
del programa del lavado que ponga.
¿La conclusión del estudio? La camiseta que menos emisiones de efecto invernadero genera a
lo largo de su ciclo de vida es la elaborada con algodón ecológico: 3,09 kilos de CO2. Según
este trabajo de Anvil, la siguiente con menos emisiones es la fabricada a partir de botellas de
plástico PET (3,29 kgCO2), luego la de algodón convencional (3,87 kgCO2) y finalmente la de
algodón reciclado (3,99 kgCO2). La de algodón reciclado aparece esta vez en última posición
porque se le computan las emisiones asociadas a la primera vida del material (al tratarse de
recortes de la industria, se entiende que no ha habido un producto final anterior al que cargar
estas emisiones). Aún así, el trabajo incide en las ventajas ambientales de aprovechar esta
fibra. En el caso de la camiseta elaborada con poliéster reciclado a partir de botellas de
plástico, ahí sí que ha habido un producto final anterior. No obstante, algunos expertos
consideran que esto es infrareciclaje, ya que no se puede cerrar el ciclo para conseguir fabricar
productos una y otra vez con los residuos.
"El algodón ecológico, y de comercio justo, es la mejor fibra que se puede utilizar para
confeccionar ropa", recalca la directora europea de Textile Exchange, organización que
asegura que la variante ecológica representa un 1% de la producción mundial de algodón.

CARNE

Un kilo de carne de res genera un gasto de 15.300


litros de agua
Eliana Nieto, coordinadora Gestratégica. Twitter: @nietoeliana, junio 04 de 2010
Bogotá, Colombia ,

Revelan estudios sobre la Huella Hídrica de la Agencia Suiza


para el Desarrollo y la Cooperación, Cosude, con sede en
Berna, Suiza.

COLOMBIA. En el marco de la Feria Internacional del Medio


Ambiente, FIMA, que se realizó en Bogotá del 1 al 5 de
junio, el Jefe de la Iniciativa Global de Aguas de la Agencia
Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, Cosude, Fracois Münger, aseguró que de
acuerdo a estudios de la huella hídrica producir un kilo de carne de res genera un gasto de
15.300 litros de agua.

En su conferencia llamada ‘El agua: un reto global que requiere la movilización de todos
los sectores de la sociedad’, Münger explicó que “durante este siglo la población mundial
se ha triplicado, pero el uso del agua ha aumentado seis veces, es por ello que se hace
necesario un instrumento de medida de los recursos hídricos que permita su control social
y ambiental.”

Este instrumento para medir los recursos es la Huella Hídrica. La UNESCO-IHE Institute for
Water Education (Instituto para la Educación del Agua) la define como el volumen total de
agua dulce que se utiliza para producir los bienes o servicios consumidos por un individuo,
comunidad o empresa, incluyendo el agua consumida y el agua contaminada, a lo largo de
toda la cadena de producción.

Es decir, la Huella Hídrica es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso
directo como indirecto por parte de un consumidor o productor. El agua indirecta se
compone de tres variables: agua verde, que es agua evaporada que esta principalmente
en los suelos; agua azul, que es el recurso extraído de los acuíferos o cuerpos de agua; y
agua gris, que es la cantidad del líquido que se requiere para diluir la polución y regresar
el recurso a niveles aceptables.

Mungüer explicó, que de la suma de los factores anteriormente mencionados, se obtiene la


cantidad de litros que se emplean para la elaboración de productos de consumo desde sus
materias primas hasta su estado terminado, por ejemplo en la fabricación de un play
station se gasta un aproximado de 8.000 litros de agua.

Es por ello que la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación trabaja en la creación
de una norma ISO, que permita crear unos estándares de medición que proporcionen a las
empresas una guía de cálculo de su huella hídrica, la cual sería incorporada en la
información a la hora de comercializar los productos.
Según el geólogo, Suiza actualmente apoya el desarrollo de normas ISO, y trabaja en un
proyecto piloto conformado por las empresas suizas: Clariant, Holcim, Nestlé y Sygenta y
varias entidades colombianas.

El objetivo principal del proyecto es que una vez las empresas midan sus huellas de agua,
en colaboración con sus proveedores buscarán formas innovadoras para optimizar los
procesos a lo largo de toda la cadena productiva y de esta forma hacer un uso sostenible,
eficiente y responsable del agua.

Cifras del agua

-Según Water Footprint Network (Red de Huella Hídrica) se necesitan 1.000 litros de agua
para 1 litro de leche y 140 litros de agua para una taza de café.

-Colombia, por ejemplo, gasta en promedio 812 metros cúbicos per cápita año y Suiza
1.682 metros cúbicos per cápita año, siendo el promedio global de 1.243 metros cúbicos
per cápita año

- De toda el agua del planeta sólo una pequeña fracción es agua dulce: apenas el 2.5 por
ciento y la mayoría de esta se encuentra congelada en los polos, los glaciares y los
nevados del mundo.

- Menos de una diezmilésima parte del agua a nivel mundial debe suplir las necesidades de
siete mil millones de habitantes.

- La huella hídrica de Suiza determinó que entre un 70 por ciento y 80 por ciento de este
indicador proviene del proceso del producto en otros países.

- En algunos años las empresas que vendan sus productos a Francia, tendrán que
presentar sus datos de huella hídrica.

TAZA DE CAFÉ

 Para producir una taza de café se necesitan 140 litros de agua.

La huella hídrica de los productos que consumimos


Si se rastrean los orígenes de fabricación de un producto en
particular, se podrá observar la variedad de procesos y de productos
que intervienen en cada etapa de producción. En la práctica, sin
embargo, hay solo unos pocos pasos de los procesos que
contribuyen sustancialmente a la huella hídrica total del producto
final.
Comparación de la huella hídrica en diferentes países. [Photo: GDS Infographics Flickr account]

Los sectores agrícola y forestal son los que más agua consumen,
por tanto, los productos que incluyen estos componentes en su
sistema de producción tendrán normalmente una huella hídrica
mayor. Se ha estimado que [el 86% de la huella hídrica de la
humanidad está provocada por el sector agrícola]. Los
componentes industriales pueden contribuir significativamente
cuando están asociados a la contaminación del agua.

La huella hídrica de los alimentos de procedencia animal (al


involucrar productos agrícolas en su cadena de producción, usados
para la alimentación del ganado) es mayor que la de los alimentos
de origen vegetal. De hecho el 29% de la huella hídrica total
procedente de la agricultura en el mundo está relacionada con la
producción de productos de origen animal, tal y como se puede
observar en la siguiente tabla.

PRODUCTO HUELLA HÍDRICA (l/kg)

Ternera 15.400

Oveja 10.400
Cerdo 6.000

Pollo 4.300

Huevos de 3.300
gallina

Tabaco 2.925

Leche de vaca 1.000

Vino 870

Uvas 608

Cerveza 300

Patatas 287

Piña 255

Sandía 235

¿Cómo reducir la huella hídrica?


Para reducir la huella hídrica directa lo que se ha de hacer es
optimizar el uso de agua en casa y/o en el trabajo. En cambio, para
reducir la huella hídrica indirecta hay básicamente dos opciones:

– 1º Cambiar el modelo de consumo sustituyendo los productos con


grandes huellas hídricas por otro tipo de producto cuya huella
hídrica sea menor. Por ejemplo, comer menos carne o volverse
vegetariano, beber solo agua o té en lugar de café o vestir menos
prendas de algodón y más de fibra sintética (por cada taza de café
que nos tomemos estamos consumiendo 140 litros de agua y por
cada taza de té negro 27 litros).
– 2º Seleccionar el producto que tenga menor huella hídrica o que
su huella se de en un área donde no haya una gran escasez de
agua. Esto requiere que los consumidores dispongan de la
información adecuada al respecto.

– 3º El reciclaje y la reutilización del agua pueden ser un instrumento


para la reducción de la huella hídrica gris de los usos del agua.

El agua en la producción de bienes y servicios


En el mundo 1.100 millones de personas carecen de instalaciones necesarias para
abastecerse de agua y 2.400 millones no tienen acceso a sistemas de saneamiento.
La mayor parte del agua que se consume está incorporada en los alimentos que se
ingieren. Por ejemplo, producir un kilo de carne de cerdo consume casi 6.000 litros de
agua y un kilo de trigo, unos 1.500 litros.

D A T O S Y C I F R A S ...
La producción de 1 kilo de:
Arroz requiere 3.000 litros de agua
Maíz requiere 900 litros de agua
Trigo requiere 1.350 litros de agua
La producción de un kilo de ternera requiere 16.000 litros de agua.
Para producir una taza de café se necesitan 140 litros de agua. mientras que la
producción de 1 litro de leche requiere 1.000 litros de agua.

La producción de un kilogramo de carne necesita casi 10 mil litros de agua, mientras


que un kilo de trigo consume mil litros de agua; Arroz requiere 3.000 litros de agua;
una taza de café, 140 litros y un kilo de manzanas requiere aproximadamente 400
litros.

Para fabricar una camiseta de algodón de 500 gramos deben utilizarse 4 mil litros de
agua en todo concepto, desde la obtención de la materia prima a la industrialización.
Otro factor importante a tener en cuenta a partir del concepto de "Huella Hídrica" es el
comercio de agua virtual, a través de productos con altos requerimientos hídricos.
Esto no sólo genera un importante consumo de agua en los países exportadores, sino
que además tiene una serie de costos sociales y ambientales que muchas veces se
pasan por alto y no se reflejan en el precio que pagan los países importadores.

A nivel global, se ahorra agua al exportar productos agrícolas de regiones con alta
productividad de agua hacia regiones con baja productividad de agua. En la
actualidad, si los países importadores produjeran domésticamente todos los productos
agrícolas, necesitarían 1.600 Km³ de agua al año, sin embargo, los países
exportadores están produciendo estos productos con sólo 1.200 Km³/año, ahorrando
a nivel global alrededor de unos 400 km³ de agua al año.

El consumo per cápita de agua virtual contenido en nuestras alimentación varía según
el tipo de dieta alimenticia, desde 1 m³/día para una dieta de supervivencia, hasta 2,6
m³/día para una dieta vegetariana y más de 5 m³ para una dieta a base de carne
como la de los Estados Unidos.

La huella hídrica de la población española es 2.325 metros cúbicos por año per
capita. Alrededor del 36% de esta huella hídrica se origina fuera de España.

Tan sólo un 7% de la huella hídrica de China, que es de 700 m³ de agua per cápita al
año (m³/cap/año), es externa al país, mientras que Japón tiene una huella hídrica total
de 1150 metros cúbicos por año per capita, alrededor del 65% de esta huella proviene
de exterior.

Se estima que el promedio de la huella hídrica de EEUU es 2.500 metros cúbicos por
año per capita, mientras que el promedio mundial de la huella hídrica es de 1.240
m³/cap/año.