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POR CHRISTOPHER DAWSO} ñ\i
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t Ia segunda mitad del siglo XVI, llegó a su seguidores de Erasmo en el Norte como por los
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fin la época de la Reforma, quedando perma- platónicos cristianos en Italia. Esta tradición fue
nentemente dividida la cristiandad. El punto en la fuente o una de las fuentes del renacimiento
el cual se détuvo el proceso de cambio cierta- de los estudios cristianos, que renovó el estu-
mente difiere en los diversos países: en Alema- dio de la teología,lapatrístic ay lahistoria ecle-
nia, fue laPazReligiosa de Augsburgo, en 1555; siástica en los cien años trascurridos entre 1560
en Inglaterra, el acta isabelinar en 1559; en Fran- y 166A, y además tuvo ufia influencia profunda
ci4 el fin de las Guerras de Re- en las literaturas vernáculas,
ligión y el Edicto de Nantes, en ESTA OBRA DE REFORMA MORALY
como la obra de Fray Luis de
1598; y en Holanda en cambio,
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ESPIRITUAL ES EN CIERTO SENTIDO


Leóry por ejemplo.
las decisiones vitales se toma- LA CONTRAPARTE DE LA REFORMA
En segundo lugar, existió la
ron en el curso de una lucha de uÓnnICI, PREOCUPADA TAMBiÉN
tradición del misticismo y pie-
cuarenta y dos años contra Es- DE LA «INTERIORIZACIÓN» DE LA
tisrno italianos, que sobrevivie-
paña, entre 1567 y 1609. RELICIÓN E INSPIRADA POR UN
ra durante toda la época del
Sin embarge para la Europa ca- Renacimiento. Estaba presen-
ESPÍRNU SEMEJANTE DE
tólica cCImo un todo, el Conci- ACTIVISMO MORAL EN UNA
te la tradición de San Francis-
liode T,r..gr+*m marca el punto crí- nÚsquroa cENTRADA soLAMENTE co, mantenida o renovada por
tico, y la renovación del catoli- EN EL ÚIIICO FIN PARA EL CUAL FUE
San Bernardino de Siena en el
cismo se encontraba ya muy CREADO EL HOMBRE.
siglo XV y por los capuchinos
avanzada cuando llegó a su fin en el siglo XVI. Y terua su nue-
el Concilio, err 1563 y 1564.Esta va expresión en la vida de San
renovación religiosa tiene doble importancia: en Felipe l§eri^ quien mantenía en la época de Ia
primer luga4 creó los ideales espirituales, así Contrarreforma y en su nuevo instituto del Ora-
como las normas teológicas y la administración torio Romano los elementos humanistas de las
eclesiástica del catolicismo moderno, y en segun- tradiciones espirituales italianas.
do lugar inspiró las nuevas formas de cultura En tercer luga4 existió la tradición del misticis-
humanista o posthumanista, conocidas en gene- mo español, que surgió entre los franciscanos
ral como el Barroco, que llegaron a predominar españoles en la primera mitad del siglo XVI. En
en el siglo XVII. En estos dos aspectos, constitu- la segunda mitad del siglo, alcanzó su máximo
yó un movirniento internacional vinculado con desarrollo en las vidas y escritos de Santa Tere-
todas las diveffias tradiciones religiosas que ya sa de Ávila y San Juan de la Cruz,llegando a
habían comenzado a manifestarse a comienzos ser así uno de los elementos predominantes de
«En nbtgumpartc se desplegaron de ntejor manerala oitalidadyfecundidad dela caltarabaroea qul en M&ía y Suilamérica, donde del siglo, especialmente en España e ltalia. la renovación católica
htrbo un rico jorecimicnta dt tipos regionaks de arte y'wquitectira, algunos de ellos dotados de ansidnable inflijo natiw índígenn. En primer lugaq, existió el movimiento del hu- A comienzos del siglo XVII, esta tradición fue
Estn capacidad de la atltura banoca de asimilar influencin ajerns es uno de sus rasgos caractnlstims y la distingue marcadamente de
manismo cristiano, representado tanto por los introducida en Francia por la orden de la Refor-
la atltura y el estilo artístim del drea angloameriuna». (SanttsimaTrinifud y Sagrada Famíiia. Escueln Cuzqueña)

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ma Carmelita, y allí contribuyó al desarrollo de logía moral y pastoral en su enseñanza. Ahora
la renovación espiritual francesa, que produci- bien, además de los jesuitas, San Felipe Neri se
ría frutos de gran riqueza en el curso de las dos dedicó desde el comienzo a esta tarea, de tal
generaciones siguientes. manera que en el curso de su larga vida el Ora-
Con todo, este movirniento místico fue sólo un torio Romano llegó a ser uno de los grandes cen-
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aspecto de la vida religiosa española. El siglo tros de renovación de la vida religiosa entre los I
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XU fue la época española de mayor grandeza. laicos. Pero tal vez el director espiritual más fa- I
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Se presenció una extraordinaria explosión de moso de la época fue San Francisco de Sales, el i
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energía nacional en casi todos los campos, tan- obispo católico de Ginebra, al menos en aque- I
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to en el ámbito secular como religioso. Para un llas partes de la vieja diócesis que todavía se en- t

observador contemporáneo, el genio español contraban en Saboya. Siendo al mismo tiempo


debe haber parecido más bien activo que con- un humanista, un místico y un activo reforma-
tempiativo, y más dinámico que mÍstico, y así dor, fue el gran conductor de la restauración de1
parecía ocurrir en los asuntos tanto religiosos catolicismo en Saboya, y así su abunclante
como seculares. En realidad, la mayor contri- correspondencia renovación católi ca.

bución de España a la renovación católica fue el Esta obra de reforma moral y espiritual es en
nuevo dinamismo moral que introdujo en el cierto sentido Ia contraparte de la Reforrna itiór-
mundo eclesiástico, paralizado desde hacía mu- dica, preocupada también de la «interioriza'
cho tiempo por las fuerzas en conflicto del con- ción, de la religión e inspirada por un espíritu
servadurismo ), Ia reforma, los intereses crea- semejante de activismo moral en una búsque-
dos de una oligarquía clerical y las ambiciones da centrada solamente en el único fin para el
predatorias de los príncipes seculares. cual fue creado el hombre.
Los ejemplos clásicos de este dinamismo moral En todo caso, en casi todos los demás aspec-
«El arte barroco se carncterizapor una exbaordinaria prot'usión de inuígates y ornnntnto, que utilíza todo el espacio dispottí-
fueron San Ignacio y la Comp añíade ]e- tos los dos movimientos eran totalmente lapintttrt, daspués de la serenidatl de Rat'tui
blc y conuierte a cada iglesia en un tesoro du símbr¡iísmo relígioso. Así, tttutbién en
sús. Como ya he señalado, encuentra . opuestos entre sí, por cuanto el católi- y eI enúerante paganiuno d.e Corregio, encontramos el t'uego oscuro y el éxtasis nscético de los ntaastrcs españolcs EI Greco,
Rihera y Zurbnrdno. (Obra de Francísco Zurbarín).
una expresión muy clara en el libro co destacaba precisamente los elemen-
,'¡.l," de los Ejercicios Espirituales. " tos de la tradición cristiana rechazados
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En la Europa católica, esta renova- por los protestantes: la unidad visible ,t tan pronto como la reforma EN CASITODOS LOS DI]MÁS
A pesar de stt gralt impor"tatn-
ción religiosa, también en sus formas de la Iglesi a, la católica fue suficientemente ASPECTOS LOS t]OS MOVIMIIJN'IOS
cia hist(lrica. la culttlra barro-
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ascéticasy mÍsticas, llevó a un cultivo , autoriclad de la fuerte como para ejercer su in- ERAN TOTALMENTE OPUESTOS
c¿l n0 ha sido objeto cle gran
intensivo de la vida espiritual del in-
in- o1;i: ,
Í,,ii jerarquía, la gracia flujo en la cultura, estuvo en ENTRE Sí, POIi' CUANTO IIi,
cornpr:ensión o aprecio de par-
dividuo tanto entre los laicos como ,"'{'r't¡¡ de los samamentos y la condiciones de continuar con CATÓLICO DITSI'ACAI]A
te de los historiadores moder-
s: j- i;§i* veneración de los santos.
en el clero, lo cual dio origen a [*]$ ,, Ia vieja tradición medieval de
PRECISAN{ENTE LOS ELEMENTOS DE
lros, en gran nredicla a causa de
un requerimiento de guía Mientras los reforma- la religión popular e incorpo- LA TRADICIÓIV CNISTHNA
sus prcjuicios o limitaciones de
individual o dirección espi- ' doru, protestantes des-
,l r rar una vez más las imágenes RECIIAZAI)OS POR LOS
cxderl religioso o nacionalista.
ritual, que llegó a ser uno de los ras- truían los nrouasterios y abarr- e ideas católicas en las nuevas
PRO'IESIANTBS : LA UNIDAI)
El propicl término bart'oco te-
gos característicos del catolicismo con donaban el ideal de la vida formas artísticas desarrolla- VISIBI,E DN LA ]CLESIA,I,A
nía un scntido Pe),orativo en-
posterioridad a la Reforma. Thmbién en monástica, los reformadores das por el Renacimiento. De AUTORIDAD DE LA JERARQUÍA, LA
trc los clasicistas r"igurosos y
este aspecto los jr:suitas tnviclron un rol católiccls encontraban sLr este modo surgieron las nue-
GRACIA DE LOS SACRAMITNTOS Y
los hornbres clel rel"raciuriento
inrportante en el nuevo desarrollo, con ccntro de acción en las uuevas vas formas de la cultura ba- LA VITNERACIÓN DIl LOS SANTOS
gótico. Ciertarnente, el trecho
sus retiros, que a difererrci¿r cle los ac- órdenes religiosas crcad as rroca, que rápidamente tras- de I [am¿r rlo "Cor-rtrarrefclrrr]a)>
tttales, normalmcltte se ofrecían más por ellos. Por consigt-ticrrtc, cendielon los límites de los países mediterrá- strgicre inevitablemente que era un movimien-
bien a inclividuos (iuc a g,rupos, y con ncos, extendiendo su influcncia en la totali- to rlegativo y retrógrado, en oposición a la co-
(I"a Gloria de San lgnacio,
la atención especial cledicacl¿r a la teo-
Iglesia del Gesu, Romn) dad del mundo católico. rliente del progreso. No obstante,la cultura ba-
rroca fue enorlrernente productiva: en el arte,
en la literatura, en la música.
Enfocada clesde la perspectiva nórdica y pro-
testante, Ia cuitura barroca aparece con-lo una
versión seculari zada del catoiicismo medieval;
desde su propio punto de vista, sin ernbargo,
representa más bien la desecularización del Re-
nacimiento y la reafirmación del poder de la re-
ligión y la autoridad de Ia Iglesia en Ia vicla so-
cial. Todos los recursos del arte, la arquitectura,
la piniura, la escultura, la literatura y la música
fueron puestos al servicio del catolicismo, y si
bien el resultado parece teatraly engañoso para
el nór'dico, esto no se debió a ulra carencia de
espiritualidad. Era, en todo caso, una espiritua-
lidad distinta. Era una espiritualidad apasiona-
da, extática, mística, que tiene poco en común
con el sobrio pietismo del norte protestante; pero
era intensamente vital, como lo vemos en las
vidas y escritos de los santos y rnísticos españo-
les del siglo XVI, que iniciaron el gran movi-
miento del rnisticismo barroco extendido en la
Europa católica durante la primera mitad del
siglo XVU.
La cultura barroca representa la alianza de dos
tradiciones: la tradición humanista-del R'enaei-
«Tan prcnto mmo la reforma utóka fue sufieimtemente fuerte coma paru ejercer su influjo en la cutturn, estutm en condhio-
'ies continuar con la ttieja tradíción medianl de la religión popular e incorporur una uez mds las brlgenes e idms católicas
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en las nuezsas formas artísticw desarolladas por el Renacimiento". (Búoeda de la iglesia romana tle Sw lgnacio)
causas triunfaron, al menos en el sur de Euro-
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siderarse contradictorias, pero se agruparon en i,Á,y ef piinCipat problema consistía en encon-
la cultura barroca constituyendo cada una de trar la forma de aplic ar la nueva educació, y mismo simbolismo religioso de dos contrastes de luz y som-
EL HECHO DE LLAMARLO
ellas un importante aporte para la misma. las nuevas formas de arte a las necesidades de la Edad h4edia. Se asemeja a Ia bra. Del mismo modo, se ca-
«CONTRARREFORMA» SUGIERE
Durante el período anteriot los esfuerzos de los la sociedad de la época, sobre todo de la Iglesia arquitectura gótica, sobre todo racteriza por una extraordina-
INEVITABLEMENTE QUE ERA UN
humanistas se habían dedicado a la recupera- contemporáne4 qu.e en ese momento era la gran al gótico flamígero de la Baja ria profusión de imágenes 1l or'
MOVIMIENTO NEGATIVO Y
ción de la literatura y el estudio de los clásicos y educadoray principal patrocinadora de las ar- Edad Media en su tentativa de namento, que utiliza todo el
RETRÓGRADO, EN OPOSICIÓN A LA
a la restauración de la antigua educación de las tes, no menos que en Ia Edad Media. trascender los límites de la ma- espacio disponible y convier-
CORRIENTE DEL PROGRESO. NO
artes iiberales en un plano de erudición más ele- Sin embargo, a pesar de esta reacción contra la teria y el espacio mediante la te a cada iglesia en un tesoro
OBSTANTE, LA CULTURA BARROCA
vado. Del mismo modo, en e1 arte hubo un mo- Edad Media, es imposible dejar de reconocer movilidad"de la línea y un es- de simbolismo religioso. Asi
FUE ENORMEMENTE PRODUCTIVA:
vimiento paialelo con el fin de volver a los mo- que el arte barroco está más emparentado con fuerzo incansable por alcanzar también en la pintur4 después
EN ELARTE, EN LA LITERATURA, EN
delos clásicos y revivir sus formas. En ambos el arte de la Edad Media que con el idealismo lo infinito. Esta tentativa pro- de la serenidad 4e Rafael y el
LA MÚSICA
casos hubo gran énfasis en la imitación del pa- racional del Renacimiento clásicg. De hecho, ex- dujo una ruptura con las líneas exuberante paganismo de
sado clásico y un rechazo igualmente fuerte de presaba el espíritu gótico mediante formas clá- fijas y Ia racionalidad estricta de Corregio, encontramos el fue-
la kadición de la Alta Edad Media. sicas. El arte barroco no sólo cumplía las mis- la arquitechrra clásica mediante el uso atrevido go oscuro y el éxtasis ascétim de los maestros
En la segunda rnitad del siglo XVI, estas dos mas funciones religioso-sociales y empleaba el de amplias curvas, vastas proporciones y agu- españoles El Greco, Ribera y Zurbarián.

'.: 174 ,

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]'or tanto, cl pcríodo barroco crcó Lrna nuova taciones de su generación, sólo puede compren-
unidad cultural basada, al ietral rluc eu la Eclad derse cabalmente como un brote de la misrna
Meclia, en Lrn fundanrcnto religioso; poro ya no época y cultura que produjeran a Campanella,
tenía caráctu' gener"aliz.ado, pl'ocedienclo esta Galileo, Lope de Vega y Cervantes, esa época
vcz de r-ur foco mediterráneo en vez del centrcl que se expresó a sí misma en piedra en la gran
medieval del nrlrte clc Ilrancia. No hubo un nro- columnata de Bernini, en la Plazade San Pedro.
vi¡nierrto siurilar en la Europa protestante, Ce- Difícilmente podría considerarse el desarrollo
bido al ciivorcio dcl arLc )z la relitión, y en lar de las literaturas nacionales europeas en la poe-
rncclida cri quc el cstilo renacelrtista perretró cn sía y la prosa de menor importancia que el dra-
cl ¡-ii,¡'ii, .lc Ili,ii'oi,ra, ConíiCi'v'r'; la ti adicrí;n ¡i-,á:; ma. Fue la época de los grandes ensayistas, de
cl¿ísica rlr'l l{cnaci mit'lrto tetnpratro. las filosofías populares del mundo educado,
Sin enrbargo, en la literatura y la pintura, ia cul- con Montaigne, Bacon y Quevedo, con Cervan-
tur¿l Lrarroca tuvo un alcance casi europeo, eX- tes, fundador de la novela moderna, tal vez
tencliénclose también en el norte de Europa rne- quien más se acerca en genialidad a Shakes-
dialrtc la influencia de las cortes, que eran alro- peare entre todos los hombres de su época. En .(Obra de Aleijadinho. Congonhns, Brnsil)
ra, cor-l exccpcióir de I-lolanda, las grandes la poesía, además de los grandes nombres,
patrocinadoras del al:te y la cultlrra. Hsta cultura como Tasso y Spensef, Milton y Vondel, se en-
cortcsana ciert¿urrente no podía incidir en la vida cuentra una serie de poetas líricos. Entre éstos, En ninguna parte se clesplegaron de nrejor ma-
dc tocla la nación como lo hicier¿r el arte popular algunos de los más famosos, como Marini y nera la vitalidad y fecundidad de 1a cultura
y r:eligioso dc la Edad Media. Era privilegio de Góngora, eran barrocos en el sentido peyorati- barroca que en México y Sudamérica, doncle
una milroría selecta; pero dentro de este estre- vo del término, desfigurados por un ornamen- hubo un rico florecirniento de tipos regiona-
(Tr asu erb er aciótt de S nn t a Ter e s a, p or B er ni ni) cho círculo se apreciaba intensamente el logro to engañoso y fantásticos conceptos verbales; les de arte y arquitectura, algunos de ellos do-
artístico, y el genio individual tenía más posibi- pero en la mayoría de ellos, poetas como Donne tados de considerable influjo nativo indíge-
y Crashaw, Luis de León y Juan na. Esta capacidad de la cul-
Asi er siglo XVrr presenció el rp¡Mnosssmn¡¡ccróN :lÍ'ffiii,,T"#"1H1[rH; de Ia Cruz, Scheffler y Von EL SIGLO XVIIPRESENCIÓ EL

surgimiento de un nuevo arte coNrRA Es Hombres como RubensyVeláz- LA EDAD MEDIA, Spuq encuentra expresión el es- SURGIMIENTO DE UN NUEVO ARTE

religioso, que en la medida en IMPOSIBIEDEIARDEREC0N0CER quezno necesitaron luchar por píritu más hondo de la época, RELICIOSO, QUE EN LA MEDIDA EN

que llegó a ser el lenguaje ar- QIJEELARTEBARR0copSTÁuÁs la mera subsistencia y pasaron con la profundidad de su pen- QUE LLEGÓ A SER EL LENGUAJE tingue marcadamente de Ia
lstico de la época de la Igle- EMPARENTAD0C0NELARTEDELA toda la vida en triunfante ejer- samiento y emoción mística. ARTÍSTICO DE LA ÉPOCN DE LA cultura y el estilo artístico del
si4 representaba una popula- EDADMEDIAQUECoNEL cicio de su arte. Bernini, sobre Tampoco se agota en todo esto IGLESIA, REPRESENTABA UNA área angloamericana.
rización de la tradición más DEALISMoRACI0NALDEL todo,mantuvodurantetodasu Ia creatividad de la época, que POPULARIZACIÓN DE LA Es extraordinario el volumen
aristocrática del Renacimiento nnnrcmmNro clÁ$co. oe vida una situación que en la ac- también vio los comienzos de TRADICIÓN IUÁS NNISTOCRÁTICA mismo de logros concretos de
y moldeaba el gusto popular HECHo,ExpREsABAnnspÍnmu tualidad sólo podría alcanzat la música moderna, por cuan- DEL RENACIMIENTO Y MOLDEABA la cultura barroca española en
del mundo católico desde cóucolr,tB¡l¡vrgronlr¡¡,s una estrella de cine o un mag- to la cultura barroca no sólo EL GUSTO POPULAR DEL MUNDO Arnérica: decenas de catedra-
México y Perú hasta Hungría clÁslces. naie de los periódicos. creó un nuevo arte religioso, CATÓLICO DESDE IuÉxCOY PERÚ les, centenares de rnonasterios,
y Polonia. Su predominio es Con todo, hubo un punto de sino también una nueva mú- HASTA HUNGRÍA Y POLONIA. miles de iglesias parroquiales,
especialmente marcado en el sur de Alemania convergencia entre la influencia de la corte y la sica de iglesia, que encontró en gran parte ricamente ador-
y Austria, donde hubo un gran renacimiento de del grueso público, generándose un gran arte su mayor exponente en Palestrina. Este nuc- nados con cscultura, pintula y trabajo cn metal.
la arquitectura eclesiástica después de la gue- popular: el drama renacentista, y tanto en Lon- vo arte se desarrolló en contacto especialmen- Toda esta actividad artística es exprcsión de un
rra de treinta años, de tal manÁra que el eitilo árés como París y Madrid ia época produjo un te Íntirno con la Contrarreforma, y a San Feli- gran esfuerzo culhlral, que también tuvo aspcc-
barroco es tan universal y típico de las iglesias florecimiento del genio dramático comparable pe Neri, amigcl de Palestrina -antepasado re- tos intelectuales y religiosos, como la fundación
y monasterios de Europa central como lo fuera únicamenté con el gran perÍodo del drama áti- moto de la ópera italiana- se debió el estable- de universidadcs y las vidas de los grandes rni-
el estilo gótico en Inglaterra y Francia durante co. El propio Shakespeare era un genio del ba- cimiento del oratorio. sioneros y santos, por ejemplor.
la Alta Edad Media. rrocq y por más que parece Uascender las limi- I
I ParaunavisióndelartebatrocoenAnréricaCentralydelSur,0sindispcns¿blcclcstudioricamcnlcihlstradodePalKder¡en,lituladoBa,oqueaNlRocoL)otrt
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¿atin ¡merica (El Baroco y el Rococó en tatinoamérica) (Nucva v¡rk, lvacmill¡n, 1951).

116 I
117

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las órdenes religiosas, hubo una inmigración En Canadá, el esfuerzo por crear una cultura
de irrdividuos excepcionales a América: misio- cristiana americana que incluyese a la pobla-
neros, santos y eruditos como Las Casas, San ción indígena no fue menos intenso que en la
Pedro Claver, 81. Álvarez de Paz, Santo Tori- América hispana; pero las condiciones mate-
bio Alfonso Mogrovejo, qus fue Arzobispo de riales eran muchísimo más difíciles y el medio
Lima; el Arzo-bispo Zumárcaga de México, el ambiente aún más duro y desfavorable que en
místico laico Gregorio López, Bernardino de las colonias puritanas de Nlueva Inglaterra. El
Sahagún, historiador de los aztecas,y muchos heroísrno de los misioneros y mártires jesuitas
otros, El estÍmulo de esta élite espiritual ejer- como San Isaac ]ogues y Jean de Brebeuf no
ció un profundo influjo en América y explica bastaba para superar la feroz resistencia de los
la repentina y casi milagrosa expansión de la iroqueses, que destruían una y otra vezlaobra.
cultura barroca entre los siglos XVI y XVIII. La base económica de Ia colonia era el comer-
Pero esta cultura aún estaba viva y productiva cio del cuero, que penetró a gran distancia en
en la víspera de su caída. Tanto en México como el Oeste y condujo al descubrimiento del inte-
en el Brasil portugués, parte del arte y arqui- rior del continente; pero esta economía no pro-
tectura más originales pertenecen a las últimas porcionaba una base para la creación de una
décadas de la época colonial. cultura estable. Con todo, la
Y fue el barroco tardío, parte LA CRISTIANDAD PENETRÓ MUY
calidad del material humano
del mismo incluso del siglo PROFUNDAMENTE EN ESTE NUEVO
era excepcionalmente grande.
XIX, lo que llevaron los misio- ENTORNO AMERICANO, Y EXISTIÓ
Todo 1o mejor de la gran épo-
neros españoles hacia el nor- UNA VERDADERA COLABORACIÓN
ca de la espiritualidad france-
(Cuzco, Colegio e iglesia de la contpañia de jesus), t€, a Florida, Texas, hJuevo ENTRE LOS ELEMENTOS EUROPEOS
sa -los amigos del Cardenal de
E INDÍGENAS, CIERTAMENTE
México y California. Berulle, San Vicente de Paul,
A pesar de este colapso pre- MUCHO MAYOR QUE EN LA
M. Olier y M. de Bernieres-
maturo del desarrollo del Ba- ARQUITECTURAY EL ARTE DE LA
l),lada de esto fue en el pasado objeto de ia de- fuerzo debiclo a circunstancias históricas, todo cooperó en la obra. Mme. Mar-
bi,la ater-rción de los historiadores de la cultu- el edificio se sacudió desde1o alto hasta el fon- rroco de la cultura cristiana en IB EROAMÉRICA INDEPENDIENTE
tín, conocida normalmente
ra y el arte. Solamente en nuestros días se han do. Los criollos (españoles nacidos en Améri- América, el movimiento con- DEL SIGLO XH. como Marie de l'Incarnation,
hecho tentativas encaminadas a registrar, pro- ca) no estaban en condiciones de seguir ade- serva su importancia históri- se encuentra entre los más
teger o recuperar los monumentos que sobre- lante con la obra porque eran esencialmente ca. También en Estados Unidos, en todo el oes- grandes místicos franceses y Bossuet la llama-
viven. intermediarios entre los gobernantes y la po- te y el extremo del sudeste, las huellas de esta ba Santa Teresa del Nuevo Mundo. Ella pasó
La causa de este descuido es en parte el insufi- blación de súbditos. Los grandes virreinatos de cultura subyacen en los orígenes de la civiliza- su vida en el Convento de las l]rsulinas de
ciente aprecio por la cultura barroca y todas México y Perú eran realmente estados indíge- ción estadounidense conternporánea, de Flo- Québec, donde escribió esas notables cartas a
sus obras durante el siglo XIX, pero más aún la nas bajo un gobierno autoritario paternalista rida a Texas y de Nuevo México al Pacífico, ex- su hijo, Dom Martín, O.S.B., que se encuentran
catastrófica interrupción del desarrollo cultu- tendiéndose hacia el norte hasta converger con entre los documentos más interesantes del
ral que se produjo a raíz de las guerras de }a Sin emb argo, esto no implica que la cultura ba- el movimiento misionero católico francés pa- siglo XVII en América.
independencia y la separación de Iberoaméri- rroca americana haya sido una reproducción ralelo, que se expandió há¿iá él sui , é1 oesté A primeiá tia,ta, páiéaé uñ déapéidi¿io ál
ca y España. Ciertamente, la cultura barroca rnecánica y artificial de un original extranjero. desde Canadá. Y considerando el grado extre- hecho de que un material humano tan extraor-
cle Iberoamérica no era puramente colonial; era La cristiandad penetró muy profundamente en mo de dispersión de la colonización y la gran dinario se haya ocupado en un suelo tan esté-
este nuevo entorno americano, y existió una escasez de poblacióry es notable Ia gran mag- ril, con grandes místicos educando a peque-
verdadera colaboración entre los elementos eu- nitud de los logros obtenidos por un pequeño ños hurones o el hermano mayor de Fénelon
número de hornbres extraordinarios, como
.

viviendo con maíz machacado en wigwams


1.

ropeos e indígenas, ciertamente mucho mayor


que en la arquitectura y el arte de la lberoamé- Kino y ]unípero Serra en las zonas fronte rizas indígenas; pero las bases que se establecieron
rica independiente del siglo XIX. Además, con españolas y por los misioneros y mártires je- fueron mucho más firmes que en otros lugares
# el predominio de la Iglesia y la influencia de suitas de Canadá. del mundo.
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