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ABANICO DE IBAGUÉ

Es la unidad geomorfológica que va a absorber la casi totalidad de su desarrollo


urbanístico. Tiene más de 150 m de espesor en su parte más gruesa y está conformado por
intercalaciones de depósitos de lahar, de flujos de escombros, de lodo, depósitos de flujos
torrenciales, aluviales y flujos piroclásticos. Tiene superficie suavemente ondulada, con
inclinación promedio de 1.5° l este, forma típica de abanico y patrón de drenaje radial
a subparalelo.

Su origen se relaciona, principalmente con la actividad volcánica del nevado del Tolima,
cuyos productos resultantes se desplazaron utilizando el cauce del río Combeima como vía
de transporte. El abanico se formo en varias fases de actividad explosiva del complejo
volcánico, intercaladas con periodos de erosión y acumulación, entre aproximadamente
200.000 y 10.000 años antes del presente (Vergara y Moreno, 1991).

La fracción gruesa se compone en un 85% de fragmentos de roca volcánica de


composición andesitica, 10% de rocas metamórficas de tipo esquistos, neises y anfibolita, y
un 5% de granodiorita(Acosta y Ramírez, 1985).

Son depósitos originados por la actividad volcánica del Nevado del Tolima. Principalmente
se componen de flujos piroclásticos, Lahares y depósitos glaciáricos que se encuentran
rellenando depresiones y drenajes derivados de las estructuras volcánicas mencionadas,
presentan espesores variables. Morrenas laterales y terminales que se encuentran en
proximidades del nevado del Tolima, así como estrías sobre rocas volcánicas, evidencian
las diferentes posiciones ocupadas por los glaciares durante el cuaternario. Así mismo las
diferentes geo-formas resultantes, tales como artesas glaciáricas y circos reafirman tal
actividad. Depósitos de ceniza volcánica y lapilli de espesor variable cubren de manera
irregular las diferentes rocas aflorantes en el municipio, haciéndose más profusos en las
zonas altas. Emisiones volcánicas del Nevado del Tolima han dado origen a flujos
piroclásticos y lahares que se han canalizado por los diferentes drenajes, dando origen así a
abanicos fluvio volcánicos que se han depositado sobre las llanuras del río Magdalena y a
lo largo de los mismos, alcanzando espesores variables. Tal es el caso del abanico de
Ibagué, el cual alcanza una extensión superior a los 450 kilómetros cuadrados cubriendo
áreas de los municipios de Ibagué Piedras y Alvarado. Dentro de éste se suele encontrar
Tobas, aglomerados, depósitos pumíticos y niveles arenosos. Estos depósitos se
caracterizan por un contenido de bloques angulares de tamaño variable en matriz limo-
arenosa, con inclusión de gravas pumíticas y andesíticas, con menor proporción de clastos
metamórficos. La morfología de estos flujos es de pendientes suaves a ligeramente
inclinadas, recubriendo los relieves pre-existentes. Presentan drenajes subdendríticos a
subparalelos. Sobre los flujos se desarrollan suelos de poco espesor y directamente de los
materiales tobáceos Aflora al norte del municipio de San Luis (veredas Payandé, El Hobo,
Santa Isabel y La Laguna), restringidos al borde del talud del río Coello, presentando sus
mejores afloramientos en la entrada al centro poblado de Payandé desde Buenos Aires, El
Abanico de Ibagué es un depósito de origen volcano-sedimentario conformado por
intercalaciones, de espesor variable, de gravas de composición variable, arenas y lodolitas,
dispuestas en estratos horizontales a subhorizontales con ligera inclinación hacia el este.
ABANICO DEL ESPINAL (Qfl y Qfl1)

Se presentan dos depósitos de flujos de lodo, cuya diferencia es más geomorfológica que
litológica.

El Qfl se cartografió desde el sur del municipio de San Luis, sitio de entrada, hasta los
ríos Cucuana y Saldaña. Se extiende hasta el occidente de los municipios del Guamo y
Saldaña, y esta limitado al este por la quebrada Guaduas. Su expresión morfológica es
ondulada y se encuentra fuertemente disectado, suavemente inclinado hacia el SE con
corrientes orientadas en el mismo sentido, formando un paisaje de red dendrítica,
indicando la intensa erosión allí ocurrida.

El Qfl1 tuvo su ingreso al valle del río Magdalena por la localidad de Gualanday, donde
tiene su ápice. En este sitio se rompió la barrera existente, constituida por estratos de la
Formación Gualandayque había impedido la extensión del Abanico de Ibagué hacia el este.
Posiblemente esta ruptura se asocia con movimientos tectónicos de las fallas Cucuana e
Ibagué. Cubre un área, que va desde la quebrada Guaduas y la parte distal del anterior,
hasta la margen occidental del río Magdalena y la margen norte del río Saldaña; de
morfología plana a suavemente ondulada, con algunas colinas aisladas correspondientes a
umbrales de la paleotopografía que fue rellenada.

Este tipo de flujos se encuentran a ambos lados de la Cordillera Central. Se asocian a


volcanes apagados y a otros ahora cubiertos de nieve. De acuerdo con su composición está
asociado con cuellos volcánicos, lo que obliga a pensar en un origen volcano-sedimentario.

El abanico del espinal se originó con el aporte casi exclusivo del volcán nevado
del Tolima y posiblemente el volcán Machín. Se diferencia del Abanico de Ibagué por su
mayor contenido volcánico y material más fino.

Están en contacto discordante con las formaciones cretáceas y terciarias que las subyacen,
cubren una paleotopografía principalmente conformada por areniscas, lodositas y
conglomerados del Grupo Honda.

Son depósitos de color gris claro a amarillento, conformados por cantos y


fragmentos heterométricos, con diámetros generalmente entre 1 y 30 cm, ocasionalmente
hasta de 1 m dentro de una matriz limo-arenosa. Se observan niveles de ceniza y
orientaciones de flujo, principalmente en los niveles gruesos, mostrando en ocasiones
gradaciones locales o disposición caótica de sus componentes, la mayoría de las veces.

Los cantos y fragmentos son pumitas e ignimbritas y en menor proporción


rocas intrusivas ácidas a intermedias y filitas. La matriz es de cuarzo hialino, feldespatos,
biotita fresca y alterada, líticos oscuros y accesorios. Los granos de la matriz son angulares
a subangulares, presentando una alta descomposición de feldespatos.
Los fragmentos piroclásticos tienen formas angulosas y en menor
proporción subredondeadas elipsoidales. Se encuentran cantos retrabajados provenientes de
rocas intrusivas y metamórficas, subredondeados a redondeados con esfericidad notable;
también metamórficas como filitas aplanadas y alargadas con bordes redondeados, estos
últimos en baja proporción.

En general estos depósitos son friables y pulverulentos, presentando una mediana


compactación por cimentación. En la parte occidental, el flujo Qfl presenta suelos poco
desarrollados con baja retención de agua, su aspecto es desértico, cubierto por hierbas,
pastos y escasos árboles; se cultivan frutas cítricas, maní, yuca y especies que son
favorecidas por terrenos áridos. Lo anterior contrasta con el ubicado en la parte oriental
(Qfl1) donde existen cultivos de arroz, con un claro significado respeto a mayor formación
de suelos.

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