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PERSONAJES

Personajes de la introduccioó n:
El propio Garcíóa Maó rquez en calidad de reportero; Clemente Manuel Zabala, jefe de redaccioó n
del diario donde trabajaba el autor; el maestro de obra de la reforma del convento de las
clarisas que se iba a convertir en hotel; la abuela del autor, que de ninñ o le contoó la leyenda de
una marquesita de doce anñ os de larga cabellera, muerta de la rabia por el mordisco de un
perro.

Personajes principales:
- Uno de los principales protagonistas de la novela es el perro rabioso, “un perro cenizo con
un lucero en la frente” con el que empieza la accioó n narrativa.
- Sierva María de Todos los ÁÁ ngeles, hija uó nica del marqueó s de Casalduero. (Maríóa Mandinga
seguó n el nombre africano que ella misma se habíóa inventado).
- Don Ygnacio de Álfaro y Duenñ as, segundo marqués de Casalduero y senñ or del Darieó n.
- Dominga de Adviento, “una negra de ley que gobernoó la casa [del marqueó s] con punñ o de
fierro hasta la víóspera de su muerte”.
- Licenciado Abrenuncio de Sa Pereira Cao. “el meó dico maó s notable y controvertido de la
ciudad”.
- Dulce Olivia, hija uó nica en una familia de talabarteros de reyes, reclusa del manicomio
vecino a la casa del marqueó s. Primer (y uó nico) amor del marqueó s.
- Doña Olalla de Mendoza, primera esposa del marqueó s.
- Bernarda Cabrera, hija de un antiguo capataz del padre del marqueó s venido a maó s en el
comercio de ultramarinos. Segunda esposa del marqueó s.
- Judas Iscariote, esclavo liberto, amante de Bernarda Cabrera.
- El obispo de la dioó cesis, don Toribio de Caó ceres y Virtudes.
- El padre Cayetano Delaura, (Cayetano Álcino del Espíóritu Santo Delaura y Escudero),
protegido del obispo y amante de Sierva Maria.
- Josefa Miranda, abadesa del convento de las Clarisas.
- Martina Laborde, antigua monja, condenada a cadena perpetua por haber matado a dos
companñ eras suyas.
- Don Rodrigo de Buen Lozano, el nuevo virrey, (del Virreinato de Nueva Granada, con sede en
Santafeó de Bogota) y su esposa.
- El cura Tomás de Aquino de Narvaó ez, antiguo fiscal del Santo Oficio en Sevilla y paó rroco del
barrio de los esclavos.

Personajes menores:
el gobernador de la ciudad (Cartagena de Indias), la hermosa esclava abisinia, Sagunta la
curandera, el mulato que muere de la rabia, el licenciado Juan Meó ndez Nieto, maestro de
Ábrenuncio, Neptuno el caballerizo del marqueó s, Caridad del Cobre, esclava mulata que
acompanñ aba a Sierva Maríóa cuando la mordioó el perro rabioso.

RESUMEN
Introduccioó n.
En 1949, a causa de unas obras de reforma, hubo que trasladar las tumbas de la capilla del
Convento de Santa Clara. Garcia Marquez, que trabajaba como reportero, cubrioó la noticia de la
exhumacioó n. Entre algunos cadaó veres maó s o menos ilustres, los operarios desenterraron el de
una ninñ a tras una laó pida que rezaba, Sierva Maria de todos los ÁÁ ngeles, pero sin apellidos. Á la
calavera infantil, asombrosamente, no habíóa dejado de crecerle el pelo, durante mucho tiempo,
despueó s de su entierro, (en 200 anñ os, 22 metros). Lo peculiar del hallazgo, unido a la leyenda,
que le contara su abuela, de una marquesa milagrera, de larga cabellera, que murioó a los doce
anñ os, a causa de la mordedura de un perro infectado de rabia, ayudaron al autor a componer el
relato, firmado en 1994, que tituloó Del amor y otros demonios.

Del amor y otros demonios.


El relato transcurre en Cartagena de Indias, importante ciudad portuaria y colonial del
entonces Virreinato de Nueva Granada, maó s o menos durante la segunda mitad del siglo XVIII.
Un perro callejero enfermo de rabia muerde en un tobillo a Sierva Maríóa, la protagonista,
mientras eó sta pasea por el mercado del puerto, ademaó s de a otros transeuó ntes. Hay que
pensar que la rabia (hidrofobia), tal como explica el meó dico Ábrenuncio, es una enfermedad
grave, mortal en la mayoríóa de los casos, y que por sus síóntomas, por el desconocimiento
meó dico de la eó poca y por las muy arraigadas supersticiones, se asocia tradicionalmente a las
posesiones demoníóacas. Ál principio, en el entorno de la ninñ a, nadie da importancia al
incidente, ni siquiera Bernarda su madre, que siente un enfermizo desapego afectivo, rayano
en el odio, hacia su uó nica hija. Pero cuando en la ciudad, alguno de los afectados de mordedura
muere, se dispara la preocupacioó n paterna. El medico, (Ábrenuncio), al que consulta el
marqueó s, le confirma que hay ocasiones en que la enfermedad no se manifiesta, y que no cree
que la ninñ a se haya infectado, ni mucho menos que esteó poseíóda. Pero el padre, asustado por
un acceso de fiebre somete a la ninñ a a absurdos tratamientos de curanderos y charlatanes. Los
rumores y habladuríóas, a causa de lo anormal del caso y de la aprensioó n de la gente, se
disparan en la ciudad y llegan a oíódos del obispo de la dioó cesis, que ordena su encierro en el
convento de las Clarisas para determinar una posible posesioó n demoniaca y proceder a su
posterior exorcismo. Desde el primer momento la abadesa, rencorosa con el obispo y molesta
por el encargo, diagnostica que la ninñ a esta irremisiblemente endemoniada.
Todos los acontecimientos, por insignificantes que sean, fuera de lo comuó n o que alteran el
orden de lo rutinario, que suceden en la ciudad y en el convento se le atribuyen a Sierva Maríóa
por estar endemoniada. Incluso el eclipse de sol que se produjo, en las justificaciones de la
inquisicioó n y en el aó nimo agorero de la gente, se atribuye a los demonios que se encarnan en
ella. Cayetano Delaura el cura al que el obispo encarga el exorcismo, maó s tarde el paó rroco
Tomaó s de Áquino, que le va a sustituir, igual que Ábrenuncio el meó dico, no creen en ninguó n
momento, en la posesioó n. Despueó s de varias entrevistas en la celda del convento, en calidad de
enviado del obispo, Cayetano se descubre perdidamente enamorado de la ninñ a. Durante un
tiempo la sigue visitando a escondidas y ambos mantienen una intensa, pero virginal, relacioó n
amorosa en secreto, hasta que, por la fuga de una monja reclusa, Martina Laborde, companñ era
de encierro de Sierva Maríóa, se desencadena el escandalo y el consiguiente el castigo al cura.
Por fin se decreta el suplicio del exorcismo para la ninñ a, que despueó s de varias crueles
sesiones, y de negarse a comer, muere en su celda. Muere a causa de los efectos del saó dico
ritual religioso, de inanicioó n, de tristeza y, (licencia poeó tica), de amor. La manñ ana en que la
descubren, el pelo, que le habíóan cortado como parte del castigo, ya le ha empezado a crecer a
borbotones. Curiosamente, este es el uó nico hecho de verdad sobrenatural de todo el relato:
“los troncos de los cabellos le brotaban como burbujas en el craó neo rapado, y se les veíóa
crecer”.

ASPECTOS FORMALES
La obra se puede clasificar como una novela corta. Esto es, una narracioó n de extensioó n menor
y de trama menos desarrollada que la de una novela, pero que no llega a ser un cuento (por el
uso distinto que hace este de los recursos narrativos). Se puede decir, pues, que es un genero a
mitad de camino entre la novela y el cuento. Se trata ademaó s, por su temaó tica, de una novela
histoó rica.
Con un dominio absoluto del idioma, estaó escrita enteramente en una prosa elaborada, de
calidad, pero de apariencia ligera. Sin embargo, como dice Ábrenuncio en un momento dado:
«cuanto maó s transparente es la escritura maó s se ve la poesíóa», y es que Garcíóa Maó rquez posee
una profunda formacioó n poeó tica, el texto parece tener resonancias musicales, (eufoníóa). Se
emplean toda clase de tropos, figuras y recursos retoó ricos, se buscan adjetivos raros o
chocantes, se usan analogíóas sorprendentes. Hay hipeó rbole, (exageraciones); epíótetos,
(calificativos redundantes o incisivos); anaó foras gramaticales, (uso de pronombres, adjetivos
indefinidos o posposiciones de palabras), y cataó foras (anticipaciones); comparaciones,
(analogíóas, síómiles); metaó foras, (el recurso por excelencia); etc. Veó ase ademaó s, el uso que se
hace de la poesíóa de Garcilaso de la Vega en el tema del enamoramiento entre Cayetano y
Sierva Maríóa.
La cuestioó n del leó xico y el vocabulario mereceríóa un capitulo aparte. Hay que leer con un
diccionario en la mano, si se quiere hacer una lectura detenida, al detalle. Se utiliza un leó xico
abundante, culto y poeó tico, se usan teó rminos poco comunes, jergas, americanismos, exotismos,
indigenismos, localismos y arcaíósmos. Se construye un universo, frondoso, barroco y
melodioso, a base de palabras, y campos semaó nticos, procedentes de lo popular y de la
oralidad. Áunque es sabido que, en ocasiones, Garcíóa Maó rquez se inventa alguna palabra, en
general, se documentan rigurosamente los detalles para evitar toó picos, anacronismos, errores
y barbarismos.
La novela estaó compuesta por un prefacio (paratexto muy importante, junto con el titulo y
la cita de Tomaó s de Áquino), y 5 apartados titulados con el ordinal, separados uó nicamente por
un corte en el relato.
Uno: explica como ocurrioó el incidente de la mordedura y narra la vida de Sierva Maríóa.
Cuenta tambieó n, como su padre comenzoó a preocuparse por ella y trata de buscar ayuda al
consultar a Ábrenuncio.
Dos: explica los acontecimientos que ocurrieron en la vida del marqueó s, parte de su
infancia, sus amores, y el momento en que nace Sierva Maríóa de su relacioó n con Bernarda.
Continua con el encierro en el convento de Santa Clara, sugerido por el obispo.
Tres: se desarrolla en el convento y relata los sucesos supuestamente malignos que
ocurrieron desde que inicioó la estancia de Sierva Maríóa. Áparece Cayetano Deluara enviado
por el obispo en calidad de exorcista.
Cuatro: relata el amor que nace entre Cayetano y Sierva Maríóa. El obispo sospecha de la
falta de fe de Cayetano y lo sustituye por el paó rroco Tomaó s de Áquino que moriraó por un
desafortunado accidente.
Cinco: relata la desesperacioó n de Cayetano por no poder estar con Sierva Maríóa, que es
sometida a los exorcismos, y a la desesperacioó n, verdadera causa de su muerte.
Se trata pues de una historia lineal, con principio, (el mordisco), y final, (la muerte de la
protagonista), secuenciales. El tiempo de la narracioó n es cronoloó gico, (las acciones siguen el
curso loó gico del tiempo), aunque, hay algunos momentos de desorden, (ruptura de planos
temporales, regresiones o mezcla de tiempo presente con tiempo pasado y adelantos del
tiempo futuro), en los que se aleja de la historia principal para contar parte de la vida de
algunos personajes, y en esos casos, no hay una secuencia lineal del relato, sino paralelamente
se van entrelazando historias con distinto tiempo una de la otra, pero que al final llegan al
desenlace. La temporalidad narrativa se va engarzando por evocaciones, alguna escena
retrospectiva (flashback), alguó n contrapunto y, por uó ltimo algunas suspensiones, (tiempo
estaó tico, donde el tiempo cronoloó gico se detiene, y en cambio, fluyen los pensamientos de los
personajes).
Pero, es importante resaltar que el tiempo en la obra es un protagonista maó s, en el sentido
de que ademaó s del transcurso de la narracioó n hay un transcurso paralelo de la obra literaria
en síó. Me explico: la novela se firmoó , tal como aparece en el prefacio, y se publico en 1994; la
historia de Sierva Maríóa se originoó en 1949, fecha en que, como se cuenta en dicho preaó mbulo,
Garcíóa Maó rquez, en el papel de reportero, cubrioó la noticia de las exhumaciones en el convento
de Santa Clara. Por lo tanto, hay otra temporalidad que podríóamos llamar paratextual.
El prefacio esta contado en primera persona por el propio autor, (un yo-personaje concreto
narrador distinto, en la ficcioó n, del narrador de los capíótulos). Los cinco capíótulos de la novela,
se cuentan en tercera persona, en tanto que el autor narra los acontecimientos que le suceden
a los personajes. Se trata de un narrador omnisciente, una voz de segundo nivel, incluida y
contenida en la primera, y que no participa como personaje en los hechos que cuenta. El
narrador es quien posee un conocimiento total de los hechos de la accioó n, pasados, presentes
e incluso futuros en algunos casos, ademaó s conoce maó s acerca los de los pensamientos de los
personajes que ellos mismos. Áuó n y asíó, en ocasiones no se explican detalles y eventos
aparentemente importantes para la narracioó n, se mantienen algunos enigmas sin resolver, de
tal manera que el lector se ve obligado a cumplir un papel maó s participativo en la historia
desarrollada, (elipsis narrativa).
Dicho narrador tira de descripciones evocadoras o provocativas para precisar en detalle
todo lo que ve a su alrededor, o hacer un recorrido por los lugares o las cosas. Y hace un
retrato cuidadoso, ya interior, ya exterior, de los personajes a partir de detalles a veces sutiles,
a veces exceó ntricos, (prosopografíóa). Los diaó logos entre los personajes son siempre indirectos,
se ponen en boca del narrador.
Por ultimo, una obligada referencia a la inevitable cuestioó n del “realismo maó gico” (etiqueta
que el autor detestaba, por cierto). Se trata de una cuestioó n de estilo que se suele definir como
el intereó s por mostrar lo irreal, o extranñ o, como algo cotidiano y comuó n. No se tarta de
literatura fantaó stica, aunque comparte caracteríósticas con el llamado “realismo eó pico”, como la
pretensioó n de dar verosimilitud interna a lo fantaó stico e irreal, (EÁ pico porque tiende a mezclar
la grandeza y el caraó cter sobrehumano de la eó pica con situaciones y personajes de caracteres
maó s humanos, explicando sus motivaciones y sus circunstancias, conciliando lo sobrenatural y
lo fantaó stico, con un relato verosíómil y creíóble). El realismo maó gico no inventa las emociones,
las explica, es una toma de postura frente a la realidad. Explica la vida como un misterio en
medio de datos realistas, es como un barniz poeó tico de la realidad.
En el caso de Del amor y otros demonios la ficcioó n nace del hecho "maó gico" de la caballera de
veintidoó s metros con once centíómetros y es interesante senñ alar que de todos los fenoó menos
supuestamente paranormales que ocurren en la narracioó n, el uó nico realmente maó gico, es el
crecimiento exagerado del pelo de Sierva Maríóa. La verosimilitud de la historia viene reforzada
por el contexto periodíóstico de la introduccioó n. Los hechos que se narran podríóan ser
cotidianos pero tienen una connotacioó n fantaó stica por el tema de la posesioó n demoniaca, ya
que algunos no tienen explicacioó n aparente, o son sucesos muy improbables. Se percibe un
conflicto entre dos visiones del mundo que conviven desde la Modernidad, conflicto que
alcanza su cenit durante la Ilustracioó n: la visioó n del progreso y la visioó n de la supersticioó n. En
el relato se narran situaciones del todo comprensibles y reales, y se describen personajes
identificables, se los situó a sobre el fondo la historia de Colombia y la denuncia de la injusticia
social de la eó poca colonial, es decir, sobre el mundo real. De esta manera son los personajes, no
los lectores, quienes perciben la normalidad como elementos maó gicos, obra del diablo.
El escritor cubano Álejo Carpentier, acunñ oó un teó rmino mucho mas descriptivo para este
estilo literario, al menos a mi me parece maó s acertado para esta novela: “real maravilloso”.