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J. R.

WARD BLOOD FURY

~1~
J. R. WARD BLOOD FURY

TRADUCCIÓN

Klaus Iphi Nathlla Cecci


Carolina Ortega Pilar O Vladik
Sujey Armando R. Chavez Alix
Astrea75 Karina P Jeny82
VeroHDN Xahira Rosmery
Mara MGC Sabik Denise
Thinmelian Marianela
Ale Lupis Maite M

CORRECCIÓN
Grimshaw Reaper
Mistery
Rosmery

CORRECCION FINAL
Grimshaw Reaper

DIRECCION Y DISEÑO
Klaus

EPUB
Mara

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J. R. WARD BLOOD FURY

Glosario de Términos y
Nombres Propios

Ahstrux nohtrum (n.) Guardia privado con licencia para matar que es nombrado para
ese puesto por el Rey. Puede ser hombre o mujer.

Ahvenge (v.) Acto de mortal retribución típicamente llevado a cabo por el ser querido
de un macho.

Attendhente (n.) Elegida que sirve a la Virgen Escriba de una manera


particularmente cercana.

Black Dagger Brotherhood – La Hermandad de la Daga Negra (pr n.) Guerreros


vampiros altamente entrenados que protegen a los de su especie contra la Sociedad
Lessening. Como consecuencia de la selección genética de su raza, los Hermanos
poseen una inmensa fuerza física y mental, así como una extraordinaria capacidad
regenerativa –pudiendo recuperarse de sus heridas de una manera asombrosamente
rápida. Normalmente no están unidos por vínculos de parentesco, y son introducidos
en la Hermandad mediante la propuesta de otros Hermanos. Agresivos,
autosuficientes y reservados por naturaleza, viven separados del resto de los civiles,
manteniendo apenas contacto con los miembros de otras clases, excepto cuando
necesitan alimentarse. Son tema de leyenda y objeto de reverencia dentro del mundo
de los vampiros. Sólo pueden ser muertos por heridas muy serias, por ejemplo, un
disparo o puñalada en el corazón, etc.

Blood Slave – Esclavo de sangre (n.) Hombre o mujer vampiro que ha sido subyugado
para cubrir las necesidades alimenticias de otro vampiro. La costumbre de poseer
esclavos de sangre fue suspendida hace mucho tiempo, y recientemente fue
prohibida.

Chrih (n.) Símbolo de muerte honorable, en la Antigua Lengua.

The Chosen – Las Elegidas (pr n.) Mujer vampiro que ha sido criada para servir a la
Virgen Escriba. Se las considera miembros de la aristocracia, aunque se enfoquen

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más en asuntos espirituales que en temporales. Su interacción con los hombres es
prácticamente inexistente, pero pueden emparejarse con Hermanos por orden de la
Virgen Escriba para propagar su especie. Algunas poseen el don de la videncia. En el
pasado, eran usadas para cubrir las necesidades de sangre de los miembros no
emparejados de la Hermandad, y esa práctica ha sido reinstaurada por los Hermanos.

Cohntehst (n.) Conflicto entre dos machos compitiendo por el derecho de ser el
compañero de una hembra.

Dhunhd (pr n.) Infierno.

Doggen (n.) Constituyen la servidumbre del mundo vampírico. Tienen antiguas


tradiciones conservadoras sobre cómo servir a sus superiores y obedecen un solemne
código de comportamiento y vestimenta. Pueden caminar bajo la luz del sol pero
envejecen relativamente rápido. Su media de vida es de aproximadamente unos
quinientos años.

Ehros (n.) Una Elegida entrenada en materia de artes sexuales.

Exhile dhoble (pr. n.) El gemelo malvado o maldito, es el que nace en segundo lugar.

El Fade (pr n.) Reino atemporal donde los muertos se reúnen con sus seres queridos
para pasar juntos el resto de la eternidad.

First Family – Familia Principal (pr n.) Compuesta por el Rey y la Reina de los vampiros
y su descendencia.

Ghardian (n.) Custodio de un individuo. Hay varios grados de ghardians, siendo el más
poderoso el de una hembra sehcluded, también llamado whard.

Glymera (n.) El núcleo social de la aristocracia, equivalente aproximadamente al ton


del período de la regencia en Inglaterra.

Granhmen (n.) Abuela.

Hellren (n.) Vampiro macho que se ha emparejado con una hembra. Los machos
pueden tomar a más de una hembra como compañera.

Leahdyre (n.) Una persona de poder e influencia.

Leelan (adj. n.) Adjetivo cariñoso que se traduce como el/la más querido/a.

Lessening Society (pr. n.) Orden u organización de asesinos reunida por el Omega
con el propósito de erradicar las especies vampíricas.

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Lesser (n.) Humanos sin alma, miembros de la Lessening Society, que se dedican a
exterminar a los vampiros. Permanecen eternamente jóvenes y sólo se les puede
matar clavándoles un puñal en el pecho. No comen ni beben y son impotentes. A
medida que transcurre el tiempo, su piel, pelo y ojos, pierden pigmentación hasta que
se vuelven completamente albinos y pálidos, hasta los ojos empalidecen. Huelen a
talco de bebés. Cuando ingresan en la Sociedad –introducidos por el Omega– se les
extrae el corazón y se conserva en un tarro de cerámica.

Lewlhen (n.) Regalo.

Lheage (n.) Un término respetuoso que usan los que son sometidos sexualmente
refiriéndose al que los domina.

Lys (n.) Herramienta de tortura usada para extirpar los ojos.

Mahmen (n.) Madre. Usado de ambas formas para identificarlas y cariñosamente.

Mhis (n.) El enmascaramiento de un ambiente físico dado; la creación de un campo


de ilusión

Nalla (hembra) o Nullum (macho) (adj.) Amada/o

Needing period – Período de celo. (pr n.) Período de fertilidad de las mujeres
vampiro. Suele durar dos días y va acompañado de un fuerte deseo sexual. Se
produce, aproximadamente, cinco años después de la transición femenina y,
posteriormente, una vez cada diez años. Durante el período de celo, todos los machos
que estén cerca de la hembra responden, en mayor o menor medida, a la llamada de
la hembra. Puede ser un momento peligroso ya que puede provocar conflictos y
reyertas entre machos que compitan, especialmente cuando la hembra no está
emparejada.

Newling (n.) Una virgen.

El Omega (pr n.) Ente místico y malévolo que quiere exterminar a la raza vampírica
por el resentimiento que tiene hacia la Virgen Escriba. Existe en un reino atemporal
y posee enormes poderes, aunque no el de la creación.

Pheursom o Pherarsom (adj.) Término que se refiere a la potencia de los órganos


sexuales del macho. La traducción literal sería algo como «digno de penetrar a una
mujer».

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Princeps (n.) El rango más alto de la aristocracia vampírica, sólo superado por los
miembros de la Familia Principal o por las Elegidas de la Virgen Escriba. Es un rango
que se tiene por nacimiento, sin que pueda ser concedido con posterioridad.

Pyrocant. (n.) Término referido a la debilidad crítica que puede sufrir cualquier
individuo. Esta debilidad puede ser interna, como por ejemplo una adicción, o
externa, como un amante.

Rahlman (n.) Salvador.

Rythe. (n.) Rito por el que se intenta apaciguar a aquel/lla cuyo honor ha sido
ofendido. Si el rythe es aceptado, el ofendido escoge arma y golpeará con ella al
ofensor, que acudirá desarmado.

The Scribe Virgen – La Virgen Escriba. (pr n.) Fuerza mística consejera del Rey,
guardiana de los archivos vampíricos y dispensadora de privilegios. Existe en un reino
atemporal y tiene enormes poderes. Se le concedió el don de un único acto de
creación que fue el que utilizó para dar vida a los vampiros.

Sehclusion (n.) A petición de la familia de una hembra el Rey puede conferirle este
estado legal. Coloca a la hembra bajo la autoridad exclusiva de su whard, que
generalmente es el macho mayor de la familia. Su whard tiene el derecho de
determinar su forma de vida, restringiendo a voluntad toda interacción que ella
tenga con el resto del mundo.

Shellan (n.) Vampiro hembra que se ha emparejado con un macho. Las mujeres
vampiros no suelen emparejarse con más de un compañero debido a la naturaleza
dominante y territorial de estos.

Symphath (n.) Subespecie del mundo vampírico caracterizada, entre otras


peculiaridades, por su habilidad y deseo de manipular las emociones de los demás
(con el propósito de un intercambio de energía). Históricamente, han sido
discriminados y durante ciertas épocas, cazados por los vampiros. Están cercanos a
la extinción.

Tahlly (n.) Un término cariñoso, flexiblemente traducido como «querida».

The Tomb – La Tumba (pr n.) Cripta sagrada de la Hermandad de la Daga Negra.
Utilizada como emplazamiento ceremonial así como almacén para los tarros de los
lessers. Las ceremonias allí realizadas incluyen iniciaciones, funerales y acciones
disciplinarias contra los Hermanos. Nadie puede entrar, excepto los miembros de la
Hermandad, la Virgen Escriba, o los candidatos a la iniciación.

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Trahyner (n.) Palabra usada entre machos que denota mutuo respeto y afecto.
Traducida libremente como «querido amigo».

Transition – Transición (n.) Momento crítico en la vida de un vampiro en el que él o


ella se transforman en adulto. Después de la transición, el nuevo vampiro debe beber
sangre del sexo opuesto para sobrevivir y, a partir de ese momento, no pueden
soportar la luz del sol. Suele producirse a la edad de veinticinco años. Algunos
vampiros no sobreviven a este momento, especialmente los machos. Previamente a la
transición, los vampiros son débiles físicamente, sexualmente ignorantes e incapaces
de desmaterializarse.

Vampire – Vampiro (n.) Miembro de una especie distinta a la humana. Para sobrevivir
deben beber de la sangre del sexo opuesto. La sangre humana los mantiene con vida,
aunque la fuerza que les otorga no dura mucho tiempo. Una vez que superan la
transición, son incapaces de exponerse a la luz del sol y deben alimentarse
obteniendo la sangre directamente de la vena. Los vampiros no pueden transformar
a los humanos con un mordisco o a través de una transfusión, aunque en muy raras
ocasiones pueden reproducirse con miembros de otras especies. Pueden
desmaterializarse a voluntad, pero para ello deben estar calmados, concentrados y
no llevar nada pesado encima. Son capaces de borrar los recuerdos de los humanos,
siempre que dichos recuerdos no sean lejanos. Algunos vampiros pueden leer la
mente. La esperanza de vida es mayor a los mil años, y en algunos casos incluso más
larga.

Wahlker (n.) Un individuo que ha muerto y vuelto a la vida desde el Fade. Se les
otorga un gran respeto y son reverenciados por sus tribulaciones.

Whard (n.) Equivalente al padrino o a la madrina de un individuo.

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UNO

Cuando lo tienes todo en el mundo, nunca se te ocurre que hay oportunidades


que se pierden. Oportunidades que son solo temporales. Sueños que no podrán
cumplirse.

Cuando Peyton, hijo de Peythone, ocultó sus ojos detrás de sus gafas azules,
miró a través de la sala de descanso del centro de entrenamiento. Paradise, la hija
de sangre del primer consejero del Rey, Abalon, estaba echada, poco elegante, en un
sillón, con las piernas colgando de un brazo y la espalda apoyada en el otro. Su rubia
cabeza estaba echada hacia atrás y sus ojos revisando notas sobre DEI.

Dispositivos Explosivos Improvisados.

Saber lo que estaba en esas páginas… una promesa de muerte, la realidad de


la guerra con la Sociedad Lesser, el peligro en que se habían metido al unirse al
programa de entrenamiento de guerreros de la Hermandad de la Daga Negra… hacía
que quisiera tomar nota y rebobinar el tiempo. Quería volver a sus vieja vida, antes
de venir para aprender a luchar… y antes de que él supiera que ella era mucho más
que una hembra aristocrática con un linaje estelar y una belleza clásica.

Sin embargo, sin la guerra, dudaba que se hubieran acercado alguna vez.

Esa terrible noche cuando la Sociedad Lessening había atacado las casas de
la glymera, matando a familias enteras y legiones de sirvientes, había sido el
catalizador para que los dos se pusieran firmes. Siempre había sido un fiestero, de
marcha con un grupo de ricos de todo el mundo, que frecuentaban los clubes humanos
durante la noche y se quedaban en casa fumando todo el día. ¿Pero después de los
ataques? Ambas familias se habían mudado a casas seguras a las afueras de Caldwell,

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y él y Paradise habían adquirido el hábito de llamarse el uno al otro cuando no podían
dormir.

Que era la mayor parte del tiempo.

Habían pasado horas hablando por teléfono, hablando de nada y de todo,


desde temas serios a cosas tontas sin importancia.

Él le había contado cosas que nunca había compartido con nadie: había
admitido que estaba asustado y que se sentía solo y preocupado por el futuro. Había
dicho en voz alta, por primera vez, que él pensaba que tenía un problema con las
drogas. Le preocupaba si podía o no cortar con el mundo real, permanecer lejos del
entorno del club.

Y ella había estado allí para él.

Ella fue la primera amiga que había tenido. Sí, claro, se había acercado para
follar con un cargamento de hembras, pero con Paradise, no había sido por tener
sexo.

Aunque él la deseaba. Por supuesto que sí. Ella era increíblemente...

─Admítelo.

Cuando Paradise habló, llamó su atención. Luego miró alrededor. La sala de


descanso estaba vacía, excepto por los dos, todos los demás, ya fuera en la sala de
pesas, los vestuarios, o vagando por el pasillo mientras esperaban para irse ya se
habían ido.

Así que sí, ella estaba hablando con él y lo estaba mirando también.

─Adelante. ─Sus ojos le miraban directamente─. ¿Por qué no lo dices de una


vez? ─No sabía cómo responder a eso. Y cuando el silencio se extendió entre ellos,
sintió como si le hubiera golpeado, con su corazón convirtiendo su caja torácica en
una pista de baile, sus palmas sudando y sus parpados cerrándose como persianas en
un parpadeo.

Paradise se enderezó en la silla, moviendo sus largas piernas y cruzándolas


remilgadamente sobre la rodilla. Era un movimiento reflexivo, algo adquirido de su
linaje y su educación aristocrática. Una hembra de su estatus social se sentaba
correctamente. Era exactamente lo que uno hacía, sin importar dónde estaba o qué
llevaba puesto.

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Crate & Barrel1 o Louis XIV. Lycra o Lanvin2. Normas, cariño. Él la imaginó
con un vestido, bañado con las joyas de su mahmen muerta, bajo la araña de cristal
de un salón de baile, con el pelo recogido, su perfecta cara radiante y su
cuerpo… moviéndose contra el suyo.

─ ¿Dónde está tu macho? ─Dijo con voz áspera, una que esperaba que ella
culpara de eso a su hábito con la hierba.

La sonrisa que puso en la cara lo hizo sentir viejo y ebrio, aunque tenía la
misma edad y estaba sobrio.

─Solo se está cambiando.

─ ¿Habéis hecho grandes planes para esta noche?

─No.

Sí claro. Ese sonrojo le decía exactamente lo que iban a hacer… y cuánto lo


estaba deseando.

Levantando sus gafas de sol, se frotó los ojos. Era difícil creer que nunca
iba a saber cómo era eso… tenerla debajo de él mientras la montaba, su cuerpo
desnudo contra el suyo para explorarla, sus muslos extendidos para que él pudiera...

─Y no cambies de tema. ─Ella se sentó hacia adelante en el


sillón─. Venga. Dilo. La verdad te hará libre, ¿verdad?

Cuando el compresor detrás de la máquina de refrescos se puso en marcha,


echó un vistazo al mostrador del servicio de alimentos, donde se ofrecían refrescos
y aperitivos cuando estaban usando el aula y el gimnasio. A pesar de que los Hermanos
estaban dejando salir a los reclutas al campo para entrar en contacto
apropiadamente con el enemigo, todavía había mucha teoría, cuerpo a cuerpo y
trabajo con las armas que se realizaba regularmente en el lugar.

Al menos dos o tres noches a la semana, comían aquí...

Guau. Míralo. Estaba tratando de distraerse.

Peyton volvió su mirada hacia ella. Dios, ella era tan hermosa, tan rubia, con
esos grandes ojos azules… y esos labios. Suave, naturalmente rosados. Su cuerpo se

1
Centro comercial de venta para decoración integral del hogar.
2
Casa de modas femeninas y masculinas, fundada en Francia. Lanvin vende además perfumes.

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había vuelto un poco menos curvilíneo, un poco más musculoso, ya que había
comenzado a ejercitarse y el poder era excitante.

─Sabes, ─murmuró─, había una época en que no nos ocultábamos nada.

En realidad, no, pensó. Él siempre mantenía su atracción por ella en la lista


oculta.

─La gente cambia. ─Se estiró y se crujió la espalda─. Las relaciones


también.

─No la nuestra.

─ ¿Qué más da? ─Negó con la cabeza─. Nada bueno puede venir de…

─Vamos Peyton. Puedo sentir que me miras en clase y en el campo. Es tan


malditamente obvio. Y escucha… Sé de dónde vienes. No soy ingenua.

La tensión en ella era obvia por sus hombros tensos y su boca apretada. Y
oye, ¿sabes qué? También odiaba la posición en la que él los estaba poniendo. Si
pudiera detenerlo, lo haría, pero los sentimientos eran como animales
salvajes. Hacían lo que querían y al diablo con lo que pisaran, mordieran o patearan
por el camino.

─Por mucho que trate de ignorarlo… ─se colocó el cabello sobre su


hombro─… Y por mucho que esté seguro de que quieres sentirte de manera
diferente, es lo que hay. Creo que tenemos que hablar sobre eso para poder despejar
el aire, ¿sabes? Antes de que comience a afectarnos a nosotros o a los demás en el
campo.

─No creo que se pueda resolver. ─No, a menos que quieras seguir una dieta
de ciento veinticinco kilos y perder a tu compañero─. Y no creo que importe.

─No estoy de acuerdo. ─Ella levantó las manos─. Oh vamos. Hemos pasado
por mucho juntos. No hay nada que tú y yo no podamos arreglar. ¿Recuerdas esas
horas al teléfono? Háblame.

Mientras Peyton se preguntaba por qué demonios no había traído un bong


con él, se puso de pie y jugó al escondite con los muebles de la sala que habían sido
arreglados con el cuidado y la precisión de un puzle: Los asientos, los sofás y las
mesas puestas en cualquier lugar, el resultado de diferentes grupos de estudio y
algunas apuestas cuestionables sobre flexiones, sentadillas y pesas después de
haber jodido el arreglo.

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Cuando finalmente se detuvo, se dio la vuelta. Y ambos hablaron al mismo
tiempo.

─Bien, estoy enamorado de ti…

─Sé que todavía no me apruebas…

En otro estallido de sincronización, se callaron juntos.

─ ¿Qué dijiste? ─ Jadeó ella.

Pistola. Él necesitaba un arma. Así podría dispararse a sí mismo en el pie, en


realidad, en contraposición a lo hipotético.

La puerta de la sala de descanso se abrió y su macho, Craeg, entró como


si fuera dueño del lugar. Grande, musculoso y uno de los mejores luchadores de la
clase de reclutas, era el tipo de hombre que podía usar un clavo oxidado como
mondadientes mientras se suturaba sus heridas en el medio de un almacén en llamas
con dos lessers acercándose a él y un cachorro de golden retriever asustado bajo el
brazo.

Craeg se detuvo y miró hacia adelante y hacia atrás entre ellos. ─¿Estoy
interrumpiendo algo?

Novo apenas llegó a tiempo al cubo de basura de metal de tamaño


industrial. Mientras se doblaba por la mitad y vomitaba, nada más que agua aparecía
y cuando pasaron las arcadas, rodó por el borde y se dejó caer sobre las
esteras. Apoyándose contra la fría pared de cemento, esperó a que el mundo dejara
de girar a su alrededor.

El sudor le caía como lágrimas por la cara, y tenía la garganta ardiendo,


aunque no tanto por los vómitos como por las inhalaciones de serrín que había estado
respirando mientras llevaba el peso muerto sin dejarlo llegar a sus pulmones. Sentía
como si hubiera estado tratando de encontrar oxígeno en medio de un humo caliente.

Clank. Clank. Clank…

Cuando pudo, levantó la cabeza y se concentró. Al otro lado de la sala de


pesas, un enorme macho estaba haciendo pesas de piernas de forma lenta y
controlada, sus antebrazos sobresalían de las barras donde se agarraba cerca de las

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caderas, con los músculos de los muslos tallados en piedra y venas que le salían por
todas partes.

Él la estaba mirando, pero no de una manera espeluznante.

Era más como buscando una autorización para llamar al doctor.

─Estoy bien, ─dijo, mirando hacia otro lado. Aunque con los auriculares
puestos, no era como si él pudiera oírla.

Estoy bien. Estoy bien. Noenserioestoybien…

Inclinándose hacia un lado, ella agarró una toalla blanca limpia de una pila en
uno de los bancos y se limpió. El centro de entrenamiento de la Hermandad de la
Daga Negra era un sitio de vanguardia, lo mejor de lo mejor, grado profesional en
todo. Desde este calabozo de hierro de dolor auto infligido, hasta el campo de tiro,
las aulas, la piscina olímpica, el gimnasio, y también el centro médico, la sala de
rehabilitación y las salas de cirugía, no habían ahorrado en gastos y el mantenimiento
era igual de meticuloso y costoso.

Con un ruido metálico final, el macho se inclinó hacia adelante y se frotó la


cara. Tenía el cabello castaño oscuro que recientemente se había cortado los
laterales tan cortos que casi estaban rasurados y la parte superior izquierda larga y
suelta. Sus ojos eran de algún tipo de color marrón, y se veía como un tipo cualquiera
americano, bueno, a excepción de los colmillos, que eran como de Bram Stoker3… y la
verdad era que él no era más humano o americano que ella. La camisa sin mangas
blanca que tenía puesta estaba estirada tratando de albergar sus enormes
pectorales, y su piel oscura y sin vello estaba igual, tensa casi a punto de romperse
con sus abdominales y dorsales.

No tenía tatuajes, ni aires de grandeza o traumas de infancia y rara vez


hablaba. Si abría la boca, siempre era por algo, como preguntar qué máquina iba a
usar a continuación, o si era esa su toalla. Era infaliblemente cortés, distante como
un horizonte y aparentemente ignoraba que fuera una hembra.

En resumen, este extraño era su nuevo mejor amigo. Aunque ella no sabía su
nombre.

3
Novelista y escritor irlandés, conocido por su libro Drácula de 1897.

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Y pasaban mucho tiempo juntos. Al final de cada noche con los reclutas en
sus casas, los dos estaban aquí solos, los Hermanos trabajando durante el día, los
otros reclutas ya agotados por lo que habían estado haciendo en clase.

Sin embargo, Novo siempre tenía combustible en el depósito.

Joder cinco horas de Energy o Xenadrine4 y los demonios personales


estaban mejor preparados para poner tu culo en marcha.

Ah, y luego estaba la otra razón por la que prefería vomitar en una bolsa de
Hefty en lugar de pasar el rato con los demás mientras esperaban que su autobús
los bajara de la montaña.

─Estas sangrando.

Novo levantó la cabeza. El hombre estaba de pie junto a ella, y cuando


frunció el ceño él señaló sus manos.

─Sangre.

Levantando una de sus palmas pudo verlo, sí, ciertamente estaba


sangrando. Había olvidado sus guantes, y la barra con la que había estado
sosteniendo las quinientas libras5 le había cortado.

─¿Cuál es tu nombre? ─Preguntó mientras presionaba la toalla en las


manchas.

Hombre, eso dolía.

Cuando él no respondió, levantó la vista otra vez. Y fue en ese momento


cuando colocó su mano sobre el esternón y se inclinó.

─Soy Ruhn.

─No tienes que hacer eso. ─Dobló la toalla por la mitad y volvió a secarse la
frente. ─Lo de inclinarte. No soy miembro de la glymera.

─Eres una hembra.

─ ¿Y qué? ─Él parecía sinceramente confundido y ella se sintió como una


perra. ─De todos modos, soy Novo. Y te daría la mano, pero…

4
Enerxy y Xenadrine son suplementos dietarios.
5
227 kl.

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Mientras ella le mostraba lo que él había señalado que estaba herido,
carraspeó. ─Es un placer conocerte.

Su acento era como el de ella, sin las altivas y largas vocales de la


aristocracia, y a ella instantáneamente le gustó aún más. Como su padre siempre
había dicho, los ricos podían permitirse hablar lento porque no tenían que trabajar
para ganarse la vida.

Lo que hizo que ese grupo de pesos ligeros titulados realmente fueran
difíciles de respetar o tomar en serio.

─ ¿Te has unido al programa? ─Preguntó ella.

─ ¿A qué?

─ ¿Al programa de entrenamiento?

─No. Solo estoy aquí para entrenar.

Él le ofreció una sonrisa… como si eso abarcara toda la historia de su vida,


así como todos sus planes para el futuro… y luego se dirigió a la barra de
flexiones. Las series que hizo eran increíbles. Rápido, pero controlado, una y otra
vez, hasta que perdió la cuenta. Y aun así se mantuvo entero.

Cuando finalmente se detuvo, estaba respirando profundamente, pero


apenas sin falta de aire.

─Entonces, ¿por qué no?

─ ¿Qué?, ─Dijo con sorpresa. Como si hubiera olvidado que ella todavía
estaba sentada allí.

─El programa de entrenamiento. ¿Por qué no te unes a nosotros?

Él negó con la cabeza bruscamente. ─No soy un guerrero.

─Deberías serlo. Eres realmente fuerte.

─Estoy acostumbrado al trabajo manual. De ahí viene. ─Hizo una


pausa─. ¿Tú estás en el programa?

─Sí.

─ ¿Tu luchas?

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─Oh sí. Y me gusta. Me gusta ganar y me gusta infligir dolor a los
demás. Particularmente a los asesinos. ─Cuando sus ojos se abrieron, ella puso los
ojos en blanco─. Sí, las hembras pueden ser así. No necesitamos permiso para ser
agresivas o fuertes. O para matar.

Cuando se dio vuelta, volvió a agarrar la barra de flexiones y reanudó su


entrenamiento. Ella se maldijo a sí misma.

─Lo siento, ─murmuró─. Eso no iba dirigido a ti.

─ ¿Hay alguien más aquí? ─Dijo entre repeticiones.

─No. ─Ella se puso de pie y sacudió la cabeza─. Como dije, lo siento.

─Está bien. ─Arriba y abajo─. Pero… ─Arriba y abajo─… ¿por qué


no estas… ─Arriba y abajo─…con ellos?

─ ¿Los otros reclutas? ─Miró el reloj en la pared─. Están felices


relajándose antes de que llegue el autobús. Odio perder el tiempo. Es hora de irse
en realidad. Nos vemos.

Ella estaba justo en la puerta cuando él habló. ─No deberías hacer eso.

Novo miró por encima del hombro. ─ ¿Disculpa?

Ruhn asintió con la cabeza hacia el cubo de basura. ─Vomitas mucho cuando
haces ejercicio. No es saludable. Te pones demasiado peso.

─No me conoces.

─No tengo que hacerlo.

Ella abrió la boca para decirle que guardara su complejo de Dios para él solo,
pero él simplemente se giró y reanudó las flexiones.

Oh, cierto, pensó ella. Jodidamente bien. ¿Por qué no simplemente voy a ver
videos sabrosos en BuzzFeed6 y hacerme selfis con posturas de yoga?

#peligrozonadevomitos

6
Empresa de medios de comunicación de Internet estadounidense centrada en el seguimiento del
contenido viral.

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Con su temperamento acelerado, ella quería pelear con él. A pesar de que
estaba cansada hasta el punto de lastimarse y él podría tener razón sobre los
ejercicios… A la mierda. Vive y deja vivir, ¿sabes?

O vive y deja que se autodestruya.

Patata, potato.

Lo que sea. No hay razón para discutir con un extraño sobre algo que no
tenía la intención de hacer de manera diferente.

Fuera en el pasillo, el aire era más frío, o tal vez era solo una cuestión de
percepción, la larga rampa con paredes de cemento hacía que el área de
estacionamiento pareciera tener mucho más aire disponible para
respirar. Obligándose a caminar hacia adelante, se dirigió al vestuario que ella y
Paradise usaban como las únicas dos hembras en el programa y en el momento en que
entró, cerró los ojos y pensó en volver a casa sudorosa y repugnante.

Hijadeputa.

Esa maldita fragancia.

El champú de Paradise era como pintura en aerosol en las paredes, alfombras


y en el suelo, ventiladores de techo girando a mil kilómetros por hora, luces
estroboscópicas y una bola de discoteca. En una habitación estrecha, ocupaba cada
centímetro cuadrado de espacio.

¿Qué era lo peor? No era como si la hembra fuera odiosa o incompetente o


una muñeca Barbie que pudiera considerarse como Taylor Swift en un mundo
Nirvana. Paradise había sido la que había durado más tiempo durante esa orientación
infernal y ella era una experta en el campo, con reflejos increíblemente rápidos y
una puntería que tenías que ver para creer.

Pero había otra cosa en la que era buena.

Y a pesar de que Novo no tenía derecho a preocuparse por nada y no había


razones para joder a nadie con eso, era sublimemente molesto ver a Peyton esconder
esas miradas y mirar de reojo cada vez que la hembra se reía.

¿Lo único que era aún más irritante? Que la mierda estaba en el radar de
Novo todo el tiempo.

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Peyton, hijo de Peythone, no tenía nada de lo que ella estuviera interesada.
Después de todo, algunas cosas, como no ser voluntario para una amputación de un
miembro importante, eran evidentes por sí mismas.

Además de su historia personal.

No con él específicamente. Pero aun así.

Así que el hecho de que ella hubiera notado la adicción del tipo hacia esa
otra hembra era suficiente para hacer que Novo quisiera patearse el culo.

Cuando se volvió para dirigirse a los puestos de la ducha, se vio a sí misma


en un espejo de cuerpo entero, un espejo que estaba muy segura de que no estaba
en el vestuario de los machos.

Lo cual era realmente tan malditamente sexista…

Sus pensamientos sobre esa diatriba familiar se perdieron cuando se dio


cuenta de su reflejo. Sus ojos se habían convertido en huecos vacíos, su estómago
desnudo entre su sujetador deportivo y sus mallas, era cóncavo y sus piernas estaban
llenas de músculos a excepción de los apretados nudos huesudos de sus rodilleras.

Sin caderas, sin tetas, sin identificadores femeninos… incluso su largo


cabello estaba atado en una trenza que colgaba como en retirada por los poderosos
omóplatos a cada lado de su espina dorsal.

Novo asintió en señal de aprobación.

Ella no quería las cosas de otra manera.

Paradise podría mantener toda esa mierda de ser guapa y todas las miradas
de soslayo en el mundo. Era mucho mejor ser fuerte que sensual. Esto último te hacia
admirada.

Lo primero te mantenía a salvo.

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DOS

─Nop, —dijo Peyton─. No interrumpes nada en absoluto.

Mientras le sonreía a Craeg, pensó, siiiiii, es totalmente genial. Acabo de


decirle a tu chica que la amaba mientras ella pensaba que todavía pensaba que no
quería que estuviera en el programa de entrenamiento. Así que sí, coloquialmente
hablando, solo nos hemos enfrentado a duelo, donde ella tenía una pistola y yo tenía
dos clips de papel y una goma elástica. Pero está bien.

Aunque, oye, mientras estamos en eso, ¿tal vez quieras cortar mis bolas y
ponerlas en tu bolsillo trasero? Porque no las voy a necesitar más después de esto.

Buscando la puerta, no miró a Paradise. De hecho, había una buena


posibilidad de que nunca la volviera a mirar. Pero tuvo cuidado de disimular con Craeg
cuando pasó al macho, dándole una palmada en el hombro.

─No puedo esperar a mañana para salir. ─A menos que se ahorcara en el


baño de casa. En cuyo caso se ausentaría─. Buen entrenamiento esta noche. Fan-
jodido- tástico.

Especialmente si cuentas el golpe que acababa de recibir a su propio


ego. Ese pequeño cabrón no se levantaría otra vez. Probablemente fuera necesario
reconstruirlo con cirugía y una prótesis.

En el pasillo, se detuvo y maldijo. Había dejado su maldito petate en la sala


de descanso, pero no volvería allí. Nop. No había razón para hacer de espectador de
los besos de Paradise y Craeg toma 45896, seguido por el oh Dios Mío adivina que
acaba de decir Peyton. ¿Las buenas noticias? Craeg estaba tan interesado en el
programa, el liderazgo del equipo y luchar contra el verdadero enemigo, que había

~ 19 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
una gran posibilidad de que su macho vinculado no fuera a buscar una daga en este
momento.

Aun así, probablemente era una buena idea ir al estacionamiento. Solo para
ganar algo de tiempo para la fuga.

Incluso él no era lo suficientemente tonto como para enfrentarse a un


macho vinculado. Especialmente uno quien fue entrenado para matar cosas.

Cuando Peyton miró su reloj y comenzó a caminar hacia la reforzada puerta


de acero en el extremo más alejado, estaba jodidamente agradecido. Quince minutos
más y el autobús a prueba de balas estaría listo en el área de estacionamiento para
llevarlos de vuelta hasta el punto de recogida. Si Craeg se volvía una mierda peligrosa
de camino a la ciudad, seguramente alguien ayudaría al chico. Boone era un perfecto
tirador e intercedería y tal vez…

Instantáneamente, todo el cuerpo de Peyton se puso en alerta máxima, su


piel se sonrojó con calor, el pelo en la parte posterior de su cuello se erizó y su
sangre bombeaba fuerte como si estuviera haciendo un sprint.

Se detuvo de nuevo y se dio la vuelta lentamente.

Novo estaba saliendo del vestuario femenino, con su cuerpo duro cubierto
de cuero, una chaqueta también de cuero y su petate Nike sobre un hombro. Su
negro cabello estaba peinado hacia atrás y trenzado bajando por su espina dorsal.

─Oye, ─murmuró mientras ella se acercaba a él─. Te vi bien esta noche.

Ella siempre lo hacía. Y no solo en el mano a mano.

─Lo que quieres decir…. ─siguió pasando por su lado─…es que te gané.

─No es lo que recuerdo.

─Ah. Entonces supongo que al ponerte boca arriba te causé un pequeño daño
cerebral.

Mientras una erección golpeaba sus pantalones, Peyton se reajusto


discretamente y siguió su estela. Frente a él, ella se movía como la jefa que era, con
toda actitud y competencia, y sí, él totalmente miro su culo... y quería que sus manos
la cubrieran entera.

Su boca también.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Algo en ella sacaba su lado animal, desde la primera noche que la había
visto. Él no quería hacerle el amor. Ni siquiera estaba interesado en tener sexo con
ella. Él quería follar con ella directamente, del tipo que dejaba marcas en la piel y
rompía muebles y lámparas.

─Gané al final, ─dijo él arrastrando las palabras.

Ahora ella era la que se detenía y se giraba con esa larga trenza de
cabello balanceándose y golpeándola en la cadera. ─Porque me resbalé mientras te
estaba golpeando. Mi pie resbaló. Así es como conseguiste ventaja.

─Aun así te inmovilicé al final.

─Yo te tiré.

─Y yo gané.

Cuando el fuego iluminó sus ojos azul verdoso y sus colmillos descendieron,
se enfocó en su boca. En su mente, él la empujaba hacia atrás contra la dura pared
de cemento y ella luchaba contra él. Y se besaban como si fueran a morir después de
que hubieran follado. Crudo. Furioso. Con orgasmos que alterarían su química
cerebral durante las noches posteriores.

─No ganaste, ─ella apretó los dientes─. Me resbalé. Y si la planta de mi


pie no hubiera salido disparada, todavía estarías en esa colchoneta como
una alfombra.

Peyton se acercó y bajó la voz. ─Excusas, excusas.

Por la forma en que lo miró, estaba claro que quería golpearle, romper sus
piernas y apuñalarlo.

Y él también quería todo eso. Sería un castigo por su metedura de pata antes
en la sala de descanso. Una autolesión realizada por otra persona, una distracción
vital y dolorosa que le quitaría de la cabeza el hecho de que se había vuelto demasiado
sincero con la persona equivocada, en el momento equivocado.

Mierda, ¿realmente le había dicho a Paradise que la amaba?

─Entonces cuándo vamos a follar, ─dijo con voz gutural─. Estoy listo para
dejar de ignorar esto.

Novo redujo esa mirada aún más. ─Nunca. ¿Qué te parece nunca?

~ 21 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Quieres.

─No de ti.

─Mentirosa. ─Se inclinó un poco más cerca─. Cobarde. ¿De qué tienes
miedo...?

Su mano libre salió y se cerró en su garganta, con su pulgar presionando su


yugular y pellizcando el suministro de sangre. ─Cuídate chico bonito o podría hacerte
un daño estético irreparable.

Peyton cerró los ojos y se tambaleó. ─Quiero que lo hagas.

Cubriendo su mano con la suya, forzó su uña a clavarse más en su piel hasta
que la sangre brotó. Y cuando sus ojos se encendieron, él retiró su agarre y miró la
mancha roja en su pulgar.

─ ¿Quieres probar? ─Dijo arrastrando las palabras, llevando su sangre a la


boca de ella. ─Abre para mí.

Cuando su mandíbula se tensó como si estuviera presionando sus muelas, él


frotó el pulgar sobre su labio inferior, confiando en que la tentación se volviera
demasiado fuerte para que se resistiera…

Su lengua rosada le lamió y luego se hizo cargo, chupando su dedo hasta


tragarlo profundo y haciendo un espectáculo rodeándolo... hasta que él casi se corre
en los pantalones.

Pero justo cuando las cosas estaban despegando, ella retrocedió


bruscamente y miró hacia otro lado.

─Tormenta de nieve gente.

Al sonido de una voz masculina, Peyton hizo algunas repeticiones de la


bomba-M7 en su mente. Y luego miró a Axe, que salía de la oficina.

─ ¿Qué quieres decir? ─Murmuró Peyton.

Su compañero de entrenamiento se acercaba. Axe era neo gótico, medio


tatuado, y un buen tipo, una vez que superabas el hecho de que parecía un asesino en
serie.

7
Utilizado para describir lo que alguien dice sin utilizar la palabra "mierda". En ingles F-bomb (Fuck-
bomb)

~ 22 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Acababa de emparejarse con una aristócrata, una de las primas de Peyton,
así que ahora él era de la familia por así decirlo, y Peyton estaba contento. Con
todo lo que estaba pasando en el mundo, al menos sabía que Elise no solo era amada,
sino que estaba a salvo del enemigo.

─Estamos atrapados aquí. ─Axe flexionó sus pesados brazos como si


estuvieran doloridos. ─No pueden sacarnos. El autobús está cancelado.

─ ¿Qué diablos? ─Peyton se acordó de su alijo de hierba en su habitación


como si fuera un pariente perdido hace mucho tiempo. ─Tengo planes.

─Háblalo con la gerencia hombre. No puedo ayudarte.

El problema era que no podían simplemente desmaterializarse de


la montaña. El recinto de la Hermandad, que incluía este complejo subterráneo,
estaba en una ubicación altamente segura. Ninguno de los reclutas estaba al tanto
de su paradero, y esa era información que no quería tener de todos modos. ¿Quién
necesitaba saber dónde estaba la Primera Familia? Todos lo que lo sabían estaban
en la lista corta de objetivos de tortura si había un intento de asesinato. Pero aún
más, la propiedad estaba cubierta de mhis, algo que los difuminaba visualmente con
el paisaje y también hacía virtualmente imposible que alguien que no conociera las
coordenadas se desmaterializara dentro o fuera de la zona.

Así que sí, nadie en la clase iba a ningún jodido lugar.

Mierda, ¿pensó que el viaje de regreso a Caldwell en sí iba a ser malo? Esta
era una maldita pesadilla. ¿Atrapado aquí, con Paradise y Craeg, hasta por lo menos
las cinco o las seis en punto de la noche siguiente cuando estuviera lo
suficientemente oscuro como para salir en autobús? ¿Suponiendo que la ventisca se
hubiera ido para entonces?

Peyton miró a Novo. Ella y Axe estaban hablando de DEI que Paradise había
estado estudiando, y mientras observaba sus labios moverse… pensó en todos los
lugares donde podría ponerlos en su cuerpo.

Bueno, ahora él estaba claro, Al menos la Hermandad permitía que la gente


se emborrachara si estaban fuera de servicio. ¿Y con el tipo correcto de
persuasión? Ya era hora de que él y Novo encontraran algo de privacidad y lo
aprovecharan bien… y eso sería una doble ventaja para mantenerlo alejado de los
puños voladores de una de las partes de la pareja más feliz del jodido planeta.

Esto era una oportunidad. No un problema.

~ 23 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

Maldita sea. Su sabor era increíble.

Mientras Novo mantenía una conversación con Axe, sentía que era solo como
un partido de tenis de frases superficiales con palabras y términos que habían
aprendido en clase. Debajo de todas esas sílabas convencionales, ella estaba
pensando en ese momento en que había saboreado una parte de Peyton... y le había
gustado.

Él todavía la estaba mirando fijamente, con el cuerpo en equilibrio como si


estuviera listo para tumbarla en el suelo, con todo tipo de calor e intención erótica
rodando a su alrededor en oleadas que realmente podía sentir en su piel desnuda.

La agresividad y el hambre eran una sorpresa teniendo en cuenta su línea de


sangre refinada, pero no es de extrañar dado quién era. Para ser un niño rico, había
demostrado ser un luchador astuto, tenaz, fuerte y extrañamente valiente. Ahora...
la pregunta parecía ser si ella quería ver qué tipo de amante era...

─…El cumpleaños de Paradise, ─le decía Axe. ─Elise me dijo que nos
reuniríamos para asegurarnos de que la mierda fuera secreta.

Novo se reorientó mientras Peyton asentía. ─La llamaré esta noche. Creo
que todos vamos en grupo.

─ ¿Cuándo es? ─ Novo se escuchó a sí misma preguntando.

Mientras fijaban la fecha, la hora, la ubicación y más cosas acerca de la


celebración, ella se perdió en sus pensamientos otra vez.

Sí, no era su escenario. ¿Doscientos o trescientos miembros de


la glymera de menos de un siglo de edad, haciendo una mezcla de Stella
McCartney8/Tom Ford9 provisionado de combustible de licor caro, alimentos que se
cogen con los dedos de bandejas de plata, y privilegio aristocrático?

Solo dispárame ahora, pensó.

8
Diseñadora de modas británica.
9
Diseñador de modas y director de cine estadounidense.

~ 24 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Y eso fue antes de añadir a Peyton mirando a la cumpleañera como si ella le
hubiera robado el alma y la hubiera metido en su bolso de Channel.

─Vienes, ¿verdad?

Cuando hubo una pausa, miró a Axe. ─ ¿Qué?

─Tienes que venir, ─murmuró el tipo─. Necesito a alguien con quien


pueda hablar.

─ ¿Por qué no nos lo saltamos y vamos a The Keys?

─Esos días han terminado para mí.

─Oh, es cierto. Tienes tu felices para siempre, así que eres demasiado
bueno para nosotras las putas.

Y no, no le importaba una mierda que sonara amarga...

De acuerdo, tal vez ella sentía que estaba siendo una perra. Pero el tipo
había sido una leyenda en el infame club de sexo de Caldwell. Por qué alguien
dejaría eso por una sola persona, es algo que no podía entender. Era como cambiar
un buffet por un armario lleno de la misma lata de sopa, década
tras década. ¿Además de todo eso de poner todos los huevos en una cesta? No era
para ella.

Ya había tenido que aprender esa lección una vez.

─ ¿Vas allí a menudo? ─Le preguntó Peyton con una expresión controlada.

Mientras él estrechaba su mirada sobre ella, sintió la tentación de


recordarle al Sr. Anacronismo que a las mujeres *escandalo* se les permitía conducir
automóviles, poseer propiedades y usar pantalones. Y que la civilización no se había
hundido y se había quemado en el la montaña de Todo Era Mejor Antes.

─Soy miembro. ─Cruzó los brazos sobre el pecho─ ¿Tienes problema con
eso?

─Entonces, ¿cuándo me vas a llevar?

Ella ocultó su sorpresa. ─No podrías soportarlo.

─ ¿Cómo lo sabes?

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J. R. WARD BLOOD FURY
Novo lo miró de arriba abajo. ─No lo sé, pero no eres lo suficientemente
interesante como para que quiera descubrirlo.

Axe silbó por lo bajo. ─Ouch.

Peyton ignoró al tipo y una fría luz entró en sus ojos. ─Reto aceptado. ¿Qué
noche?

Novo negó con la cabeza. ─Eso no es un desafío.

─Yo pienso que si lo es. Y aunque no has escatimado en cortesía conmigo, me


repondré y no diré que estás mintiendo. Igual que lo hiciste hace un minuto y medio
cuando me dijiste que no querías follar conmigo. ─Él puso su mano sobre su boca─.
Oh. Opssss. ¿Se me ha escapado?

─Ambos cortad con la mierda y buscaros una habitación, ─dijo Axe


arrastrando las palabras. ─No es por ofender, pero las comedias románticas me
enferman.

─Esto no es una comedia romántica, ─dijo Novo─. Es un asesinato misterioso


con un final obvio.

─Tengo que estar de acuerdo con ella en eso. ─Peyton se adelantó y pasó las
yemas de sus dedos a lo largo de la clavícula de Novo─. Un buen orgasmo es conocido
como una pequeña muerte. Y estoy más que dispuesto a morir por ti. Un poco.

Antes de que ella pudiera apartar su mano o hacerle daño corporal, él se


alejó con una sonrisa.

─ ¿Dónde está la bebida? ─Dijo por encima de su hombro─. Necesito un


trago si vamos a pasar el día atrapados aquí con toda tu negatividad.

Novo cruzó los brazos sobre su pecho. ─Es un idiota.

─Todo el mundo necesita un pasatiempo. ─Axe se encogió de hombros─. Y


claramente le gusta mear largo.

─Si me dices que deje de alentarlo, voy a golpearte en el paquete.

Axe levantó las palmas. ─Nada de eso… Además, tu presencia sola es


suficiente aliento ¿Qué vas a hacer? ¿Arrancarte la piel?

─Sí claro. Paradise es lo que él quiere, y no leas entre líneas con eso. Ella
está en su derecho de mantener esa posición enaltecida. Y Del mismo modo, si él

~ 26 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
quiere continuar golpeándose contra esa pared hasta desmayarse, que se divierta
con eso.

Axe la miró por un largo momento y luego ofreció su palma─. Un hundy10 a


que eres la indicada para él.

─No apuesto.

─Cobarde.

Ella tiró de su mano hacia adelante y lo agarró con fuerza. ─Que te jodan y
acepto.

─No puedes hacer nada para disuadirlo.

─Ese es mi P.O.E.11 con el bastardo. No pienso dejar de hacerlo ahora.

─No es eso lo que quiero decir. ─Axe negó con la cabeza. ─Esto está fuera
de tu control. Y del suyo.

─Como si fueras un experto.

─Lo soy. ─El macho se encogió de hombros─. Acabo de pasar por eso yo
mismo. Así que sí sé cómo va a salir esto.

Mientras el guerrero se alejaba, tenía toda la calma de alguien que podía ver
el futuro, y Novo esperaba que disfrutara de esa superioridad, mientras durara.

Iba a disfrutar gastando su Benji12.

Eso era lo que ella tenía claro.

10
En la jerga, 100 de lo que sea (dólares, libras, euros, etc.)
11
Procedimiento Operativo Estándar.
12
Billete de 100 $ que llevan a Benjamín Franklin.

~ 27 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TRES

Mientras Saxton se encontraba junto a una larga ventana enmarcada por


cortinas de terciopelo verde con borlas doradas y asas bordadas, miró hacia afuera
y se preparó para tomar un baño de hielo. Tenía su maletín en una mano, su pañuelo
Gucci en la otra y su intenso disgusto por el clima frío alrededor de él.

La mansión de la Hermandad de la Daga Negra estaba en la cima de una


montaña y las ráfagas de viento a esta altitud eran como un ejército invasor
apoyándose contra los grandes muros de piedra. Las ráfagas llegaron en oleadas y
desde diferentes direcciones, y mientras miraba los copos de nieve volar a su
merced, recordó cómo eran los bancos de peces, yendo por un camino y luego por el
otro, en un caos delineado.

No quiero hacer esto más, pensó.

Cuando la convicción llegó, se dijo a sí mismo que el tedio era solo porque
estaban en enero, que en el estado de Nueva York era una miserable temporada en
sí misma, fría, oscura y peligrosa si te quedabas atascado en el exterior por mucho
tiempo. Sin embargo, temía que hubiera más que la zona muerta entre diciembre y
febrero en juego.

—¿Vas a intentar ir a casa?

Echó un vistazo a través del arco de la sala de billar, Wrath, hijo de Wrath,
el gran Rey Ciego, había llegado al vestíbulo, y el macho era tan grande, duro y
aristocrático, un asesino firme en cuero negro… con un hermoso Golden Retriever de
rostro amable a su lado.

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Saxton se aclaró la garganta. —No estoy seguro mi Señor.

—Tienes una habitación aquí.

—Es usted el más amable. —Saxton levantó su maletín a pesar de que el Rey
no podía verlo—. Pero tengo trabajo que hacer.

—¿Cuándo fue la última noche o día que tomaste un tiempo libre?

—No tengo necesidad de hacerlo.

—Mierda. Y sé la respuesta y no me gusta.

En verdad, había sido mucho tiempo. Las audiencias nocturnas del Rey con
los miembros de la raza requerían mucho seguimiento y papeleo, y además de todo
ese válido trabajo, también podría haber un poco de automedicación, una búsqueda
de distracción.

Como si fuera una señal, un par de voces resonaron en el gran espacio abierto
y Saxton respiró profundamente. Blay y Qhuinn bajaban por la grandiosa escalera,
cada uno de ellos con un bebé, la pareja unida riendo. Cuando llegaron al último
escalón, Qhuinn puso su mano en la parte baja de la espalda de Blay y este miró al
Hermano, sus ojos fijos como si pudiera mirar ese hermoso rostro para siempre.

El rayo de dolor que atravesó el esternón de Saxton fue tan familiar como
la sensación de hundimiento en su intestino, el golpe uno-dos de Blay, la elección no
es él, ya no te quiero, haciendo la idea de luchar contra el Nor’easter13 muy atractiva.
Después de todo, la otra opción era aprovechar su habitación sin usar y tratar de
dormir bajo el mismo techo que la pareja feliz y sus dos hermosos bebés.

A veces, nada te hacía sentir más viejo y más agotado que la felicidad de los
demás. Y sí, eso era poco caritativo, pero esa era la razón por la que era bueno que
los pensamientos internos fueran cosas que uno compartía solo consigo mismo.

—Mi Señor, disfrute de la Última Comida. —Saxton se puso una sonrisa en


la cara, incluso aunque, una vez más, el Rey Ciego no lo sabría—. Creo que podré…

—¿Unirte a nosotros para la Última Comida? Jodidamente increíble. Vamos,


entraremos juntos.

13
Ciclón a macro escala. Suelen ir acompañados de fuertes lluvias o nieve.

~ 29 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton se aclaró la garganta y comenzó a construir un compromiso falso, un
imperativo que no se pudiera negar, un principio primordial…

—Estoy esperando, —murmuró Wrath—. Y sabes cuánto me encanta esa


mierda.

Con una flexión Saxton reconoció que esta era una discusión perdida antes
de que empezara y también era más que consciente de que la paciencia del Rey era
tan corta como su temperamento.

Después de que ese pequeño flechazo de advertencia atravesara el arco, el


próximo movimiento de Wrath podría bien ser ejecutarlo brutalmente en la nieve.

—Pero, por supuesto, mi Señor. —Saxton se inclinó y comenzó a quitarse su


abrigo favorito de Marc Jacobs—. Será un placer.

En línea con su Rey, cruzó el vestíbulo y entró en el amplio comedor,


depositando su maletín, bufanda y toda esa fina cachemira en una silla al lado de uno
de los aparadores. Con un poco de suerte, uno de los doggen no lo “ayudaría”
guardando sus cosas, ¿en una mansión de este tamaño? podría terminar a un
kilómetro de distancia en algún armario.

Y tormenta o no tormenta, tan pronto como terminara esta comida, él se iba


a ir.

Utilizando su visión periférica, localizó a la encantadora familia de cuatro y


eligió estratégicamente una silla Queen Anne14 vacante en el mismo lado de la enorme
mesa pero en el otro extremo. El resultado fueron unas buenas quince personas entre
ellos, o las habría, cuando todos se instalaran en los asientos, mientras tanto, hizo
un show de microgestión de sus ya perfectamente arreglados cubiertos, y luego tomo
una cantidad impía de tiempo explicando a un paciente doggen exactamente cuánto
arándano y cuánta agua carbonatada deseaba para tomar.

No alcohol, el alcohol lo ponía, a falta de una mejor palabra, cachondo, y eso


solo iba a dejarlo sexualmente frustrado, nadie en casa esperándolo, nadie a quien
realmente quisiera invitar, nada que hacer sobre eso…

No quiero hacer esto nunca más.

Cuando el pensamiento atacó otra vez, decidió que tal vez su Rey tenía razón,
tal vez debería tomarse una noche libre, solo para poder encontrar una liberación o

14
Muebles denominados con ese nombre en honor a la reina Ana Estuardo de Inglaterra.

~ 30 ~
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dos con algún extraño, nunca sería más que eso, su corazón estaba en otro lugar,
nunca regresaría, y a veces, un cuerpo anónimo usado como equipo de gimnasio era
todo lo que el destino ofrecía…

Directamente al otro lado de la mesa, una gran figura masculina sacó una
silla y se sentó, Saxton se encontró a sí mismo sentándose un poco más recto.

Era Ruhn, tío de sangre de la hija adoptiva de Rhage y Mary, Bitty. Nuevo
miembro del hogar. Todo acerca de él muy decente, muy... espectacular... macho.

Extraño, cómo alguien tan grande podía moverse de forma tan controlada y
compacta, era como si ordenara no solo sus brazos y piernas, sino desde cada célula,
hasta cada molécula, en una serie de separadas, pero coordinadas, llamadas a la
acción.

Asombroso.

Y sí, su ropa sencilla le sentaba bien. No había trajes de tweed15 a medida


con camisas hechas a mano, una corbata y zapatos de piel de avestruz… que era la
típica ropa de trabajo de Saxton. No, Ruhn llevaba una camiseta de Hanes debajo de
un suéter tejido azul marino encima de unos Levi's. El macho se había levantado las
mangas de ese suéter hasta arriba en ambos lados, y los tendones y venas de sus
antebrazos eran un testimonio de su fuerza y de lo delgado que era, sus manos
callosas estaban limpias, con las uñas sin pulir, recortadas a la rápida, y su pecho era
tan ancho que el pobre suéter estaba…

—¡Hola tío!

Mientras Bitty saltaba alrededor de la mesa hacia el macho, Saxton se


sacudió a sí mismo fuera de su valoración, sin embargo, sus ojos volvieron
rápidamente a donde habían estado.

—Hola Bitty. —La voz de Ruhn era muy agradable, baja y resonante y el
acento era el de un civil sureño—. ¿Cómo estás?

Nada ruidoso, y cuando la niña lo abrazó, esas manos grandes fueron suaves
y lentas, el abrazo cuidadoso como si temiera que pudiera aplastarla.

¿Y por la forma en que estaba constituido? Él absolutamente podría.

—¡Estoy bien! Tu cabello está mojado.

15
Tejido de lana áspera, cálido y resistente, originario de Escocia.

~ 31 ~
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De hecho lo estaba, las profundas ondas marrones fueron peinadas hacia
atrás y ya se estaban ondulando gracias al seco aire de invierno calentado por la
estufa.

—¿Acabas de entrenar? —preguntó la chica.

—Sí.

—Te estás volviendo tan grande como mi papá.

—Oh, ni cerca.

Saxton sonrió un poco, el macho sin duda estaba ganando peso, las quien
sabe cuántas horas que pasaba bombeando hierro en el centro de entrenamiento
agregando libras a sus pectorales, hombros... esos brazos, pero él era claramente
tan modesto como cuidadoso con la forma en que movía su cuerpo.

Mientras la niña se sentaba y continuaba conversando, Ruhn asintió y sonrió


un poco más y respondió en pocas palabras a un verdadero aluvión de preguntas.
Desafortunadamente, la mesa de doce metros pronto se llenó completamente y
Saxton no podía oír más.

Eso no significa que dejó de mirar. Mientras Marissa se sentó a un lado de


él y Tohrment al otro, y la comida se sirvió en bandejas de plata y en profundos
cuencos de porcelana, Saxton mantuvo una conversación agradable mientras permitía
que sus ojos escanearan de vez en cuando el flanco opuesto de la mesa.

Ruhn comió con las cejas apretadas, como si se estuviera concentrando en


cada rebanada de su cuchillo y cada pinchazo de su tenedor, si esto era porque
estaba hambriento y decidido a no empalmar su comida o porque tenía miedo de dejar
caer algo, era difícil de decir, pero Saxton podría extrapolar que era el último.

Desde que Ruhn había entrado en la casa, no se había quedado corto en


cortesía y tranquilidad, y uno tenía que sentirlo por él, era como si estuviera
preocupado de que se le pidiera que se fuera a la menor infracción, pero eso estaba
lejos de la verdad, él era familia ahora, porque Bitty era familia ahora y de hecho,
la forma en que el macho se había comportado respecto al bienestar de su sobrina
fue realmente extraordinaria. Con el fallecimiento de la madre de Bitty, y Ruhn como
el pariente más cercano, tenía todo el derecho del mundo a entrar y alejarla de
Rhage y Mary.

Quienes habían estado criando a la joven y desesperados por adoptarla.

~ 32 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Pero en lugar de ser territorial, Ruhn había sido desinteresado, y reconoció
el profundo amor que la pequeña familia había encontrado juntos. El macho había
insistido en que la adopción se llevara a cabo y había firmado renunciando a todos
sus derechos legales sin expectativas para sí mismo.

Si eso no era amor, Saxton no sabía qué era.

Y a cambio de ese acto de compasión, Ruhn había sido abrazado por toda la
casa, no es que el ajuste a Caldwell y la mansión todavía no fueran una lucha para el
macho, pero no tenía nada de qué preocuparse acerca de su futuro bajo el techo de
la Hermandad; por tanto tiempo como él lo quisiera, tenía un hogar aquí.

Saxton lo había conocido por primera vez durante el proceso de adopción.


Pero después de que había ayudado con los documentos de adopción formales de
Bitty, se había asegurado de quedarse muy lejos.

Aunque los activos físicos del macho eran innumerables, no había dado
ninguna indicación de que fuera sexualmente abierto o incluso consciente de los
machos, o alguien más, para el caso, y ¿sabiendo cómo corría el universo? Ruhn era
completamente heterosexual, y Dios sabía que Saxton había más que terminado
queriendo cosas que no podría tener…

Ojos del color del bourbon fino miraron a través de la mesa sin previo aviso,
y el impacto de encontrarse con la mirada tranquila y bastante inocente de Ruhn hizo
que Saxton sacudiera la servilleta de su regazo, lo que resultó ser una bendición ya
que le dio una excusa para inclinarse y salir de la vista.

Nop, él definitivamente no se iba a quedar a pasar el día.

No le importaba si terminaba de cabeza en un banco de nieve porque había


adivinado mal la desmaterialización, no había forma en el infierno de que se quedara
atrapado bajo este techo con amor no correspondido en una mano y atracción sexual
no correspondida en la otra.

Simplemente no iba a suceder.

Debería haber comido en su habitación.

Cuando Ruhn volvió a mirar su puesto, intentó tragarse la ansiedad que se


levantaba cada vez que ocurría una de estas comidas, tantos tenedores y cucharas a
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los lados de los platos que tenían oro por todas partes, tantas personas que estaban
tan cómodas en este gran comedor como él no lo estaba, tantos platos, sirvientes,
velas y…

—¿Tío?

A la suave pregunta de Bitty, respiró profundamente.

—¿Sí?

—¿Más rollos?

—No gracias.

Devolvió la canasta de plata no porque no tuviera hambre, destinos, se moría


de hambre incluso después de haber limpiado su plato, pero odiaba la forma en que
le temblaban las manos y le preocupaba dejar caer la canasta y romper toda la
cristalería que tenía delante.

Por favor envíala en la otra dirección, oh, gracias a Dios, Rhage estaba
retirando la cosa y poniéndola entre los saleros y pimenteros de plata esterlina y el
candelabro dorado.

Ruhn no entendía cómo todos podían simplemente relajarse después de


terminar con la entrada y charlar casualmente, copas de vino sostenidas con
confianza mientras los platos se despejaban a su alrededor, y el postre entraba en
más fuentes…

Cuando alzó la vista y vio al abogado del Rey que lo miraba fijamente, se
encogió y quiso gritar: Sí, sé que tengo modales terribles, pero estoy haciendo lo
mejor que puedo y tu catalogando cada guisante resbaladizo y goteo de salsa me está
empeorando.

En lugar de eso, bajó los ojos y se preguntó exactamente cuánto tiempo


tendría que permanecer allí antes de que fuera incluso marginalmente permisible
poder huir a la salida.

Saxton, hijo de sin duda un Aristócrata Muy Educado de Noble Línea de


Sangre, lo miraba mucho. Cada vez que Ruhn caminaba o se sentaba alrededor del
gentil macho, lo que afortunadamente no era frecuente, esos ojos lo seguían con
desaprobación y juicio. Por otra parte, el abogado siempre estaba perfectamente
vestido con trajes que se ajustaban a su cuerpo delgado como si hubieran sido
cosidos en él, y el macho siempre estaba perfectamente arreglado, su cabello rubio

~ 34 ~
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a un lado sin nada fuera de lugar, su afeitado tan perfecto que incluso al final de una
larga noche, parecía que acababa de dejar la ducha.

¿Para un macho así? por supuesto, alguien que había venido a la casa con solo
dos pares de pantalones vaqueros, uno medio y uno mejor, una camiseta mala y un
solo conjunto de botas de trabajo, sería un insulto, ¿añade a eso el hecho de que
Ruhn era analfabeto y ni siquiera había podido firmar con su nombre en los
documentos de adopción de Bitty? venga, el disgusto era tan justificable como obvio.

Aunque tal vez había más que eso, tal vez Saxton sabía la verdad sobre su
pasado.

Ruhn se estremeció al pensar en eso. Había sido sincero acerca de dónde


había estado y qué había hecho, y tenía que imaginarse que no se guardaba nada al
abogado del Rey, pero quién sabe. Y al menos todos los demás parecían aceptarlo, y
cuando realmente pensaba en Saxton, intentaba recordar ese hecho. Sin embargo,
todavía dolía y le preocupaba.

Mientras tanto, todo lo que Ruhn quería era encontrar una forma de
contribuir al hogar y ganarse su sustento, ¿el problema?, había doggen en todas
partes, y aunque había intentado hacerse cargo de algunas reparaciones básicas en
la propiedad o trabajar en la cocina, todos los apartaban.

Así que levantaba pesas e intentaba fingir que estaba bien mientras gritaba
dentro de su cabeza y se decía a sí mismo que conectarse con la hija de su hermana
muerta hacía que todo valiera la pena.

Sin embargo, cada noche y cada día eran más difíciles.

Y por mucho que odiara admitirlo, estaba llegando a la conclusión de que


tenía que irse, él simplemente no podía soportar ser un pez fuera del agua por más
tiempo.

Las cosas no estaban funcionando.

—Te amo tío, —dijo Bitty. Como si pudiera leer su mente.

Cerrando los ojos, extendió la mano y tomó su pequeña y suave mano, dejarla
sería como poner su corazón en un lugar frío, pero ya lo había hecho una vez.

Él podría hacerlo de nuevo.

~ 35 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

CUATRO

El gimnasio del centro de entrenamiento era lo suficientemente grande


como para poder seccionarlo a la mitad con una pared y aun así tendrían espacio para
dos canchas de básquetbol profesionales. El techo estaba a quince metros del suelo
y tenía luces enjauladas, las gradas para sentarse se alzaban como largas alas en
ambos lados. Había dos marcadores que se podían bajar para los juegos, así como
varios aros y brazos de tablero que también eran retráctiles. Finalmente, el suelo
era del color de la miel, las tablas de pino fuertemente barnizadas y limpiadas con
el tipo de cosa que hacía chirriar tus zapatillas.

Peyton se estaba enfriando en una silla plegable de metal justo al costado


de unas puertas dobles, una botella de Grey Goose de Vishous en una mano y una
bolsa abierta de Combos16 en la otra. El primero estaba a medio terminar, el último
estaba raspando el fondo, el pretzel y las pepitas de queso cheddar eran la gloria
procesada y su última comida.

Realmente echaba de menos su bong, pero a los Hermanos no les gustaban


las drogas, y además, el vodka estaba haciendo el trabajo lo suficientemente bien,
una disociación flotante que hacía que su cabeza se sintiera como un globo en una
cuerda apenas sujeta a su espina dorsal.

También estaba caliente como la mierda.

Boone, Craeg, John Matthew y Novo estaban jugando dos contra dos, los
regates resonando como una banda de marchas que no podía asentarse al ritmo.
Paradise junto con algunos otros, había terminado en las gradas, aun con esas notas,
y esa era la razón por la que él estaba aquí solo, justo al lado de la salida: no había

16
Combos baked Snacks, son tubos cilíndricos de galleta, pretzel o tortillas con varios rellenos.

~ 36 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
forma de que pudiera evitar la charla de corazón a corazón sin ser obvio al respecto,
y ella quería hablar con él. Ella siguió mirándolo, tratando de llamar su atención.

Nop.

En palabras del viejo Dana Carvey17, No va a pasaaaar.

Afortunadamente, tenía a Zsadist a su lado, y la naturaleza estudiosa de


Paradise no pudo evitar que formulara preguntas al Hermano y le señalara cosas que
había anotado en su trabajo.

Tenías que respetar eso sobre ella. Y dado que Peyton quería evitarla por el
resto de su vida natural, su dedicación estaba a su favor...

Un grito llamó su atención.

Novo tenía el balón y corría hacia la canasta, esquivando a Boone y luego


esquivando entre las piernas de Craeg. Parecía Michael Jordan a mediados de los
años noventa, en el aire, nada solo la anotación y la canasta ganando el juego. Cuando
John Matthew llegó para chocar los cinco sonrió.

Verdaderamente sonrió.

Por un breve momento se veía como de su edad, sus ojos brillaban, su rostro
se suavizó, su aura brillaba.

—Chúpenmelo gilipollas, —dijo mientras señalaba con los dedos a Boone y


Craeg—. Chúpenmelo bien.

John Matthew y ella cayeron en el Hammertime18, toda la coordinación


precisa de los cuerpos atléticos con su balanceo al ritmo de los coros de #Apestan
mientras los vencidos perdedores levantaron sus brazos y lamentaron su triste
destino.

Abruptamente, Peyton se olvidó de todo lo demás. Gracioso... cómo podía


notar algo nuevo sobre alguien que conocía desde hace un tiempo. ¿Y la revelación
sobre Novo?

Ella era terriblemente infeliz. De lo contrario, este breve espectáculo de


normalidad no ofrecería un contraste tan frívolo.

17
Actor estadounidense, conocido por su papel de Garth en el Mundo según Wayne.
18
M Ha e ape o estadou ide se. El Ha e ti e es el aile de su a ió U Ca ’t Tou h This.

~ 37 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Efectivamente, ella lo miró, y al instante, dejó caer la canción y el baile de
la victoria, su máscara de competencia fría y dura golpeando sobre sus rasgos.
Dándole la espalda, se dirigió hacia donde estaba sentada Paradise y buscó por su
petate una botella de agua.

Pero ella no bebió. Sacó su teléfono y frunció el ceño ante la pantalla.

Cuando John Matthew se acercó y le dio un golpecito en el hombro, ella saltó


y buscó a tientas el celular.

La Hermandad había mejorado recientemente la recepción en las


instalaciones subterráneas, por lo que los mensajes y llamadas ahora se transmitían
con mayor fiabilidad. Y eso fue una bendición y una maldición. A veces era bueno
estar en la zona.

Sacudiendo la cabeza a John Matthew, ella se retiró y se dirigió a la sala de


equipos /EF19 de lujo, desapareciendo detrás de las puertas cerradas.

Cuando se organizó el siguiente juego y comenzó, Peyton vio a Xhex y Payne


enfrentándose a Butch y a V. Pero no por mucho tiempo. Después de unos cinco
minutos de juego, se puso de pie y comenzó a caminar por el flanco opuesto del
gimnasio... siguiendo a Novo.

Saxton apenas pudo atravesar el postre, y tan pronto como los parfaits20 y
la fruta empezaron a ser retirados, dobló su servilleta y la colocó junto a su intacto
postre. Después de decir buenos días a los que estaban a cada lado, empujó su silla
hacia atrás y se retiró de la mesa junto con un par de rezagados que también se
estaban yendo temprano: la Hermandad usualmente se quedaba después de la última
comida de la noche, relajándose y hablando con café, vino o aperitivos.

Lo que se sentiría como dos vidas y una quemadura de segundo grado en todo
su cuerpo en este punto…

—¿De verdad vas a casa en esta tormenta?

19
Entrenamiento Físico.
20
E f a és sig ifi a pe fe to es u post e helado.

~ 38 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton miró por encima del hombro e intentó ocultar su verdadera reacción.
Blay había venido detrás de él, con la servilleta todavía en la mano, como si el macho
se hubiera apresurado a abandonar su asiento.

Maldita… sea. Era tan difícil no darse cuenta de lo hermoso que era, de lo
amable, inteligente, amoroso, de lo considerado.

—Estaré bien, —dijo Sax bruscamente.

Sin embargo era difícil confiar en eso, especialmente estando tan cerca de
la fuente de su dolor. ¿Qué le diría? Te extraño. Quiero sostenerte. Quiero sentirme
completo nuevamente, tener sentido de propósito y…

—El clima es realmente malo.

Saxton respiró profundamente. —Puedo volver rápidamente al centro.

Blay frunció el ceño. —¿El centro de la ciudad? ¿Por qué querrías... lo siento,
no es asunto mío.

—Me mudé hace unos tres meses.

—Espera, ¿pensé que estabas en tu Frank Lloyd Wright?21

—No. Lo vendí y compré el ático de Rehv en el Commodore.

Las cejas rojas se elevaron. —¿Y qué pasó con tu Victorian?

—Lo vendí también.

—Amabas esa casa.

—Y amo mi nuevo lugar.

—Wow. —Blay sonrió después de un momento—. Bueno, estás ascendiendo


en el mundo.

—Unos pisos más arriba, sin duda. —Hubo una pausa. Y luego Saxton se sintió
obligado a decir, —Tus bebés lo están haciendo bien.

Blay miró a Qhuinn y los dos balancines que habían traído de la cocina. —Son
muy divertidos. También es mucho trabajo, pero entre nosotros cuatro lo cubrimos.

21
Arquitecto estadounidense, fue uno de los principales maestros de la arquitectura del siglo XX.

~ 39 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—El macho cruzó los brazos sobre su pecho relajándose. —Dios, siento que no he
hablado contigo desde siempre.

—Los dos estamos ocupados. —Y estás enamorado de otra persona—. Estoy


feliz por ti. Todo parece estar mejorando.

Si fuera Qhuinn, así habría sido.

—Para ti también. El Rey y tú están haciendo un trabajo increíble juntos. Lo


cual me lleva a mi punto. ¿Te importa si te hablo de algo? ¿Involucra al vecino de mis
padres? Realmente me gustaría tu opinión sobre lo que está sucediendo.

Oh, entonces esto no se trataba de irme a casa en la ventisca. Fue por el


trabajo.

—Sí, por supuesto, —dijo Saxton en lo que esperaba fuera un tono tranquilo
y nivelado.

Cuando Blay comenzó a exponer los hechos, Saxton sintió que se alejaba de
la realidad, la parte interior de él se retiraba hasta que estuvo metido en lo más
profundo de su mente y su cuerpo, a millas y millas de esta discusión agradable y sin
complicaciones sobre bienes inmuebles.

La crueldad llega de muchas maneras diferentes, ¿no es así? Y Blay no


estaba siendo intencionalmente malo. En toda su no-complicación, calidez y
conversación informal, sin duda se habría sorprendido al descubrir que estaba
abriendo un agujero en el alma del macho triste y hueco con el que estaba hablando.

—Disculpa, —interrumpió Saxton—. No es mi intención interrumpirte, ¿pero


podrías resumir esto en un correo electrónico y te lo respondo un poco más tarde?
Si voy a irme, probablemente debería hacerlo ahora.

—Oh Dios, sí, por supuesto. Lo siento mucho. Y tú seguridad es lo primero,


ni siquiera debería haberlo mencionado aquí. —Blay puso una mano sobre el hombro
de Saxton—. Ten cuidado en la ventisca.

—Gracias. — Aunque es mucho más intolerable estar bajo este techo, se dijo
a sí mismo Saxton.

Inclinándose como haciendo reverencia, se despidió de su antiguo amante…


y cuando se dio la vuelta, se sintió aliviado al descubrir que su abrigo y su maletín
estaban todavía donde los había dejado junto al vestidor. Poniéndose el abrigo, cruzó
el vestíbulo y salió al recibidor.

~ 40 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
En ese momento se detuvo y bajó la cabeza.

Su corazón latía con fuerza y se sentía sudoroso, incluso en el frío.

Esto realmente no iba a funcionar. Todo esto en Caldwell. Amaba lo que hacía
por el Rey, pero la rutina de estar cerca de lo que había perdido y nunca volvería a
tener lo estaba agotando.

Blay y todo lo que habían compartido durante ese breve tiempo, era por qué
había tenido que cambiarse a vivir en un ático cerca del cielo. La casa de Frank Lloyd
Wright no tenía las mejoras tecnológicas necesarias, y los dos habían estado mucho
tiempo juntos en esa querida casa victoriana… había sido su nido de amor cuando se
habían escabullido de la mansión de la Hermandad en busca de privacidad: habían
hecho el amor en el dormitorio principal. Acostados lado a lado frente al fuego.
Hablando de cosas privadas y comida. Leyendo libros y periódicos. Cantando en la
ducha y riendo en la bañera con garras.

Había soñado con que se establecieran allí para siempre, criando a una
familia sin importar su clase, disfrutando de las ventajas y soportando los declives
de la vida.

Entonces, por supuesto, tuvo que mudarse a otro lugar. No quería vislumbrar
al macho toda la noche, y preocuparse por el luchador cuando estaba en el campo con
los Hermanos y recordar cómo era tener relaciones sexuales con él... y luego tenía
que ir a casa y estar atrapado en el interior donde el último en esa lista de recuerdos
tristes había sucedido en cada superficie plana y en la mayoría de los baches.

Fue un infierno…

Algún tipo de ruido rítmico llamó su atención y frunció el ceño.

Apoyando una oreja en la puerta exterior del vestíbulo, no pudo identificar


el sonido, pero estaba bastante seguro de que fuera lo que fuera, estaba
directamente del otro lado.

Si fueran lessers, estarían golpeando los paneles, y ciertamente no era tan


fuerte o urgente.

Colocando el maletín en el suelo, se colocó la bufanda alrededor de su cuello,


colocó los extremos sobre su pecho, y los ancló abrochando el frente del abrigo.

Y luego abrió la puerta…

~ 41 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El viento lo golpeó en la cara y trajo consigo una mezcla de copos, su visión
disminuyendo en medio de la punzante embestida. Pero el bombardeo no duró. En el
siguiente aliento, la ráfaga cambió a otra dirección, y como una estrella de rock
atrayendo a una multitud, las ráfagas siguieron al líder, dejando un vacío que le daba
mucha vista.

Schhhht. Tirón. Schhht. Tirón. Schht. Tirón…

Ruhn estaba arrojando enormes cantidades de nieve sobre su hombro, los


movimientos eran poderosos y no mostraban signos de cansancio, el camino que
estaba creando desde la entrada delantera a una profundidad de tres o cuatro pies
en la nieve, y uno tenía que preguntarse por qué se molestaba. Nadie iba a tratar de
llegar de esa manera antes del amanecer, y ciertamente no después, incluso con la
pesada capa de nubes…

Qué cuerpo tan poderoso era ese.

Cuando Saxton rastreó los movimientos, el pinchazo hacia adelante, el


acarreo hacia atrás, la repetición una y otra vez, algo se movió dentro de él... y fue
una sorpresa. Desde que Blay había pasado por su vida, dejando atrás un paisaje
gélido y arruinado, Saxton no había notado a nadie en realidad. Claro que había
habido relaciones sexuales, pero rápidamente descubrió que no había solución para
su dolor, y nadie había tenido eco. Sin embargo, aquí estaba en una tormenta de
nieve, midiendo la amplitud de un conjunto de anchos hombros, el balanceo y giro de
un torso, y un par de piernas plantadas fuertemente.

Como si Ruhn sintiera la presencia detrás de él, el macho volteó alrededor.


—Oh disculpe. Estoy en su camino.

—De ninguna manera.

Una ráfaga sopló entre ellos, dando paso a un remolino de copos a través de
la distancia que separaba sus cuerpos. Entonces Ruhn retrocedió abruptamente hacia
la nieve fresca y apoyó el extremo de la pala a sus pies. Bajando la cabeza, cruzó las
manos sobre el mango y asumió el papel de un sirviente masculino, preparado para
esperar incluso al mortal sol naciente si era necesario para que su superior social
avanzara.

—¿Por qué estás aquí?— Preguntó Saxton.

Los ojos de Ruhn se levantaron sorprendidos. —Yo... tiene que haber un


camino despejado.

~ 42 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Fritz tiene un quitanieves.

—Está ocupado dentro. — Sus ojos enfocados en el suelo—. Y quería ayudar.

—¿Él sabe que estás haciendo esto?

Excepto que era una pregunta tonta. Independientemente de la situación de


Ruhn antes de mudarse, el macho ahora era un invitado en la casa de la Primera
Familia, así que, ¿el hecho de que estaba haciendo trabajo manual en medio de una
tormenta? El mayordomo tendría un ataque de apoplejía.

—No se lo diré a nadie. —Saxton negó con la cabeza a pesar de que el macho
no lo estaba mirando—. Lo prometo.

Esos ojos de color caramelo se alzaron de nuevo. —No... no deseo causar


ninguna dificultad. Pero la verdad es…

Otra ráfaga de viento se coló entre ellos, y Saxton tuvo que cambiar su peso
para evitar ser empujado. Cuando las cosas se calmaron, esperó a que Ruhn
terminara.

—Puedes hablar conmigo, —dijo mientras el macho permanecía en silencio—


. Soy un abogado. Estoy acostumbrado a guardar las cosas para mí.

Finalmente Ruhn negó con la cabeza. —Simplemente no me sienta bien.

—¿Qué?

—Estar aquí y no... hacer nada. —Los ojos del hombre se posaron en el gran
perfil gris de la mansión—. No está bien.

—Eres un invitado de honor.

—No, no lo soy. O no debería serlo. Y no deseo...

Cuando el macho se estancó de nuevo, Saxton le preguntó, —¿Qué no


deseas?

—No deseo estar sin propósito. —El macho frunció el ceño—. ¿Realmente va
a salir con este clima?

—¿Parezco tan frágil?

Ruhn hizo una reverencia. —Perdóneme. No quise ofenderlo...

~ 43 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No, no. —Saxton avanzó con su mano levantada, pensando que podría
tranquilizar al macho. Pero él se detuvo a sí mismo—. Sólo bromeo. Y estaré bien.
Gracias por tu preocupación sin embargo.

Hubo una pausa incómoda. Y de hecho, era imposible no darse cuenta de que
los copos habían caído en ese pelo oscuro y espolvoreado esos hombros... y había un
aroma en el aire, un aroma embriagador y sexy de un macho en buen estado de salud
ejercitándose... y Dios, en medio de la ventisca, ese perfil resistente era el tipo de
cosa que hacía que uno quisiera aflojar la bufanda.

—Será mejor que me vaya, —dijo Saxton bruscamente—. Pero quédate aquí
todo el tiempo que quieras. Todos tenemos que salir de alguna manera.

Después de esa observación, se desmaterializó en la noche menguante.

En medio de su dispersión de moléculas, tuvo la fugaz idea de que cuando


regresara la noche siguiente, la cima de la montaña podría estar libre de nieve.

Ruhn ciertamente parecía tener la fuerza para ello.

~ 44 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

CINCO

En la habitación de terapia física bajo el centro de entrenamiento, Novo


estaba en un debate consigo misma mientras sostenía su teléfono celular en su oreja
y recibía un aluvión de palabrotas.

—¡…bueno hablar contigo! Oh, Dios mío, ha pasado taaaanto. Quiero decir,
después de que te mudaste y...

Mientras la aguda voz de su hermana tocaba flautín sobre la conexión, Novo


cerró los ojos y saltó sobre una de las mesas de masajes. El beneficio de devolver la
llamada era que se trataba de una solución de arrancar la bandita a un problema que
no iba a desaparecer: ningún hoyo en el estómago por las noches mientras posponía
lo inevitable.

Cuando Sophy quería algo, podía ser tenaz como una nueva capa de pintura.

¿La contra? Bueno, eso era obvio. La hembra nunca llamaba a menos que
tuviese una agenda que la beneficiara, y el empalagoso pre calentamiento a la
pregunta era una mala telenovela barata cubriendo un montón de narcisismo. ¿Ah, y
si señalas que la mujer también podría saltear esa mierda y llegar al punto? Entonces
disfrutaba de un momento de llanto que era tan conmovedor y auténtico como una
cuenta en Internet de un títere de calcetín.

Así que sí, por más doloroso que fuera, era mucho más eficiente dejar que
Sophy pasara por el preámbulo. ¿E hizo que Novo pensara en esos anuncios de
Antiácidos en los que la persona come algo que contraataca y le da una bofetada?
Excepto que en este caso, era su nuevo Samsung yendo directamente como ninja en
un lado de su cabeza.

~ 45 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
— …Mami y Papi están muy emocionados por Oskar y por mí. De todos modos,
quiero que tú seas mi dama de honor.

Espera... ¿queeeeeeee dices?

Una oleada de frío recorrió el cuerpo de Novo, que era lo que sucedía cuando
tu hermana más bonita llamaba para decirte que se estaba emparejando con tu ex, y
la distrajo de enojarse con la insistencia de Sophy en referirse a sus padres por
esos títulos humanos. Como en serio. ¿Tienes que fingir que eres humano solo porque
piensas que es genial?

¿Y dama de honor? ¿Qué diablos? ¿Estaban haciendo una ceremonia humana


y no una vampírica adecuada?

—¿Novo? ¿Hola? ¿Me oíste?

Se aclaró la garganta. —Sí, lo hice…

—Sé que esto debe ser una sorpresa para ti. —Esa voz se redujo de Minnie
Mouse todo el camino hasta Michelle Tanner22—. Novo, me doy cuenta de que esto
debe ser incómodo. Pero tú eres mi hermana. No sería mi gran noche sin ti.

Traducción: No sería ni la mitad de divertido si consigo el trofeo sin que


estés en la ceremonia de premiación.

—¿Novo?

Por un momento, cerró los ojos e imaginó hablar desde el corazón: ya sé que
ganaste. Lo tienes y puedes tenerlo. ¿Qué tal si solo estipulo eso aquí y ahora y
seguimos adelante?

Oh, y esto no fue una sorpresa. Ni siquiera fue incómodo. De hecho, este
"feliz" anuncio fue la culminación de exactamente lo que Sophy había puesto en
marcha hacia dos años y medio. La única moderada sorpresa fue que le había llevado
tanto tiempo llegar al apareamiento.

—Por favor Novo. Tienes que estar allí.

22
Personaje de ficción de la comedia Full House, donde la niña es interpretada por Mary Kate y Ashley
Olsen.

~ 46 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
No, realmente no. Lo saludable era rechazar cortésmente la maldita
invitación, desearle bien a la hembra y fingir que en realidad no estaría legalmente
relacionada con el macho que la había dejado por su hermana.

Desafortunadamente, eso se sintió como un escape. Un retiro cobarde. La


mayor parte del maquillaje de Novo, la parte que dijo que nunca moriría, que se
negaba a ser vencida, que tomaría una amputación física en vez de perder el honor o
el orgullo, la obligó a ir.

Solo para demostrarse a sí misma que era fuerte. Intacta. Entera.

A pesar de la tragedia que sucedió después de que Oskar había terminado


su relación,

—¿Novo?

—Sí. Por supuesto. Lo haré.

Entrada de lágrimas felices. Gratitud. Revista Cosmo23, gratuitos de Insta,


emoticones de Fakebook: todo el show.

Cuando su hermana comenzó a hablar sobre los deberes de la dama de honor


y los detalles de la despedida de soltera, una vez más, ¿qué pasaba con la mierda
humana? Estaba apareándose, no casándose. Novo negó con la cabeza.

—Me tengo que ir.

—¿Espera que? No puedes. Tienes trabajo que hacer y tenemos que discutir
esto. Tienes que organizar mi fiesta y mi despedida de soltera, y tenemos que elegir
vestidos...

—¿Despedida de soltera? ¿Fiesta? Sophy, ¿qué mierda es todo eso?

Hubo una pausa. —Por favor, cuida tu lenguaje.

Como si fuera la maldita reina de Inglaterra, pensó Novo.

—Y nunca te imaginé como perjudicial. —Sophy se puso furiosa—Los


humanos tienen tradiciones que se pueden adaptar a nuestras ceremonias. ¿Por qué
no? Harán que mi noche sea más especial.

23
Cosmopolitan, revista femenina.

~ 47 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Exaaaacto. Porque en realidad no se trata del macho con el que estás
apareándote. Es lo que puedes publicar en línea para que la gente lo vea.

—Haré lo que pueda. Pero estoy trabajando.

—Y tienes una responsabilidad conmigo como tu hermana.

—Estoy peleando en la guerra, Soph. ¿Sabes qué es eso? Es esa maldita cosa
que ha estado matando a personas como tú y yo durante los últimos siglos. ¿Y quieres
que organice una fiesta? Vamos.

Hubo otra pausa. Y cuanto más continuaba, más Novo quería patear su propio
culo.

Si eras inteligente, no ofrecías un escenario para la teatralidad. Pero ella


había cerrado la alfombra roja con eso.

—Me tengo que ir, —dijo Sophy a través de lo que sonaba como lloriqueos—
. Yo solo... este es mi momento de alegría Novo. No puedo tomar tu negatividad.
Intentaré de nuevo contigo cuando esté lista.

Cuando Sophy cortó la conexión, Novo dejó caer el teléfono celular de su


oreja. —¿Por qué... por qué no podría haber sido hija única?

Tratar con su hermana era como un mal paseo en un juego de feria: sabías
exactamente dónde estaban los giros y los bucles, las caídas libres y las alturas
demasiado altas para tu comodidad, porque se podía ver lo de adelante. Y mientras
tanto, tu perrito caliente y tu helado sabor a cereza estaban subiendo por tu
garganta.

Si solo hubiera callado su lengua durante otro minuto y medio, podría haber
evitado lo que iba a suceder a continuación. Tan cerca. Había estado tan cerca. El
problema era que su hermana no sabía nada de auténtico dolor, sacrificio verdadero,
pérdida real. ¿Y eso junto con el narcisismo y el histrionismo? Era suficiente para
hacer que una persona en su sano juicio quisiera abrir con un vidrio una ventana en
su propia cara.

Al mirar alrededor de la pulcra y ordenada habitación, Novo descubrió que


el pasado reemplazaba las bañeras, los bancos acolchados y los estantes llenos de
vendas, abrazaderas y botellas de gel.

Oskar también había sido rubio. Al igual que Peyton. No tan rico como él sin
embargo.

~ 48 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Y cuando Novo conoció al macho por primera vez, no tenía idea como de mal
iban a ser las cosas. ¿Si hubiera tenido siquiera una idea? Habría pisoteado barrios
enteros para escapar...

La puerta del EF de lujo se abrió, y Peyton apareció entre las jambas con
una botella de licor en la mano, una excitación en los pantalones y la mirada salvaje
en los ojos de alguien al borde del abismo. En esta forma actual, el macho era algo
sacado del Catálogo de Mala Idea.

Y sabes qué... un macho rubio con un cuerpo disponible era exactamente lo


que quería en su carrito de compras virtual.

Cuando Peyton se detuvo en la entrada de la habitación de EF, no notó nada


sobre el espacio clínico embaldosado... y todo sobre la mujer sentada en una de las
mesas acolchadas.

El poderoso cuerpo de Novo estaba tenso como un alambre, seguro como si


estuviera a punto de saltar o tal vez atacar algo, sus manos agarraban el borde de la
superficie de trabajo acolchada, sus piernas colgando libremente, los músculos de
sus brazos tallados alrededor de los huesos que soportaban gracias a toda esa
presión que estaba canalizando hacia sus manos.

—¿Todo está bien? —Preguntó con voz gutural.

—Dame.

Mientras extendía su mano, él se entretuvo con la fantasía de que estaba


cruzando la habitación por su dura polla. Pero no, ella estaba detrás del Goose. ¿Y
quién era él para negarlo?

Especialmente con esa mirada encapuchada que ella le estaba dando.

—Di por favor, —dijo arrastrando las palabras.

—No.

~ 49 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Un rayo de lujuria se canalizó hacia su sexo y sonrió. —Cuidado, me harás
suplicar.

—Estoy esperando.

Mientras cruzaba la habitación, no hizo absolutamente nada para ocultar lo


que estaba pasando con su erección, y mierda sí lo notó, sus ojos cayeron a sus
caderas y se quedaron allí.

—Lejos de mí negarme a una hembra, —murmuró mientras le sostenía la


botella.

Bebió directamente de ella como un jefe, tragándose el vodka como si fuera


Sprite. Y cuando bajó la botella, señaló con la cabeza hacia su erección.

—¿Para quién es eso?

—Tú. Si lo quieres.

Tomó otro trago, y él esperó por lo que le dijera, con un poco de superioridad
que ella no reconoció. Cuando todo lo que obtuvo fue silencio, su sangre corrió incluso
más rápido.

—¿Es eso un “sí”? —Dijo mientras se enfocaba en sus labios.

— No es un “no”.

—Tomaré lo que pueda.

—Oh, eso es correcto. —Novo sonrió con sus colmillos—. No puedes tener a
la que realmente quieres y estás atrapado aquí conmigo hoy.

—¿Buscando elogios? Eso no es como tú.

—Solo indicando la realidad. —Tomó otro trago de vodka—. Tú eres mi única


opción también. Así que estamos en esto juntos.

—Me haces sonrojar con los cumplidos, —murmuró—. No te detengas. En


serio.

—¿No te gusta que te utilicen? Hmm, tal vez esta es una lección de vida para
todas esas mujeres y hembras que follas en los clubes.

—No usas a alguien si hay placer involucrado. Mutuo, es decir.

~ 50 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Novo se rió en un fuerte estallido. —¿Es esta la parte en la que me dices
que nunca has tenido ninguna queja sobre tu desempeño? Porque esa estadística sería
un poco más impresionante si tuvieran alguna forma de comprobarlo después.

—Ahora Novo, si no juegas bien, voy a llevar mi vodka y mi polla a otra parte.

—Tienes razón. Si seguimos hablando, esto no va a suceder.

Con eso, ella extendió la mano libre, agarró la parte delantera de su camisa
y tiró de él hacia su boca, manteniéndolo en su lugar mientras sus labios se
encontraban.

Se estrellaban, era más como eso.

No hubo nada romántico o tentativo ni conocer a través del contacto.


Potente poder sexual estalló entre ellos, sus lenguas se batieron en duelo, la
sensación abrumadora, el instinto cerrando el pensamiento. Su sabor era salvaje y a
Grey Goose, su aroma era embriagador como la hierba, y mierda, la tocó, algo que
había querido hacer durante tanto tiempo. Poniendo sus manos sobre su liso cabello,
su cuello, sus hombros, su corazón latía con fuerza y él estaba listo para entrar en
ella en ese mismo momento…

¿Había cerrado bien la puerta?

Rompiendo el contacto, jadeó mientras miraba por encima del hombro y


deseo que el panel se cerrara herméticamente y cuando volteó… ella había puesto el
Goose en el suelo y se estaba bajando los pantalones cortos de nailon…

Sin bragas.

Mieeeeeeerda, esto se estaba moviendo rápido.

Hablando de eso, sus manos fueron volaron a sus pantalones, y en cuestión


de un momento, sus finos pantalones sueltos le cayeron hasta los tobillos. Él también
estaba de comando. Porque esta era exactamente la situación en la que había
esperado estar. Y sabes qué, era un tiempo de copas llenas: lo siguiente que supo,
sus muslos estaban abiertos y ella agarraba sus caderas, clavando sus uñas. Con un
tirón, lo empujó hacia adelante y él planeó entre ellos, tomando su polla y pescando…

—Oh... mierda, —gimió él cuando se unieron.

Ella estaba tan apretada y caliente, y sintió la sensación en todo su cuerpo,


arqueándose sobre ella mientras estaba recostada en la mesa de masaje. Con los pies

~ 51 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
en el suelo, no podía besarla, pero podía comenzar a bombear, eso era absolutamente
seguro. Poniendo sus manos en sus caderas, rodó dentro de ella una y otra vez, el
ímpetu se duplicó y se redobló con fuerza cada vez mayor…

Era difícil decir cuando notó por primera vez que ella estaba allí tumbada.

Por un lado, su cuerpo estaba listo para el sexo, su sangre tronando, la vista
de su hábil eje penetrándola una y otra vez luchando contra lo poco que le quedaba
de su mente. Y como corolario de todo eso, también tenía que concentrarse en no
correrse, que era como tratar de extinguir el fuego de una casa sin más que tus
propios pensamientos. Sin embargo, incluso en su frenesí, y a pesar del alcohol en su
sistema, notó que sus párpados estaban cerrados en la máscara congelada de su
rostro, y su respiración no era nada especial, mientras movía la cabeza de arriba
abajo mientras la follaba.

Peyton disminuyó la velocidad. Luego se detuvo.

Cuando se quedó parado allí, sus pulmones pidiendo a gritos aire, el sudor
humedeciendo su camisa de seda, abrió los ojos. —¿Qué pasa? —Cuando él no dijo
nada, levantó las cejas—. ¿Ya terminaste?

Peyton parpadeó.

Y se retiró.

Con una maldición, se inclinó y se subió los pantalones. —Sí ,—murmuró


mientras cerraba su bragueta—. He terminado.

—No pensé que fueras un desertor.

Él miró hacia otro lado. Miró de regreso hacia ella. —¿Te importa con quién
estás?

Novo se sentó rápido. —¿Estás tratando de desquiciarme? ¿Verdad? Porque


si no es doble moral, no sé qué es.

Él recogió la botella del suelo y se las arregló para tomar un trago mientras
se enderezaba. —Nah, solo quiero que la hembra que estoy jodiendo haga más que
yacer de espalda y hacer una lista de compras en su cabeza.

—Ohhhh, bieeeeeennn, no hice lo suficiente para ti. —Puso una mano sobre
su corazón y fingió que se estaba muriendo de remordimiento—. No era suficiente

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J. R. WARD BLOOD FURY
para Peyton, hijo de Peythone. —Abruptamente, dejó caer el acto y se centró en él—
. Pensé que ibas a tomar lo que pudieras obtener.

—Supongo que ya no lo quiero más.

—Mentiroso. —Novo saltó de la mesa y él se giró mientras ella se subía los


pantalones cortos—. Eres un maldito mentiroso.

—No. No en este caso.

—No vas a llorar sobre mí, ¿verdad? —Se burló—. Mírate, todo cabeza baja
por allí.

—Estaba tratando de darte privacidad.

—¿Después de que estabas dentro de mí?

Peyton se dirigió a la puerta, llevándose a su Grey Goose con él.

—Cobarde, —murmuró Novo.

Él no respondió cuando llegó a la salida. Y cuando salió, odiaba admitir la


verdad sobre cómo se sentía.

Débil. Tan jodidamente débil.

Pero por alguna razón, sus sentimientos fueron heridos. Lo que era una
locura. El plan había sido que los dos se usaran el uno al otro. Comercio justo. Sin
emociones, solo follar.

Era su moneda estándar. Entonces, ¿Cuál era su maldito problema?

Dejada con sus propios aparatos en la habitación del EF, Novo sintió ganas
de tomar las mesas de masaje acolchadas y los bancos de trabajo y tirarlos por la
habitación hasta que no hubiera un solo equipo o material médico que no se hubiera
destruido a nivel molecular. Había problemas con esa estrategia sin embargo. Por un
lado, cualquier cosa con cuatro patas estaba atornillada al piso. Por otro, tan jodida

~ 53 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
de la cabeza como estaba, no quería destruir deliberadamente la propiedad de otra
persona.

—Mierda, —dijo mientras miraba hacia la puerta cerrada.

Entre sus piernas, persistía un cálido zumbido y maldita sea, su cuerpo


todavía quería estar donde había estado… bajo Peyton, su sexo enterrado en el suyo,
esas poderosas penetraciones eclipsando los gritos en su cráneo. Excepto que había
sido una revelación. En el mal sentido.

El propósito había sido borrar a Oskar de su cabeza. Reemplazarlo con un


modelo diferente. Hacerlo con un macho que no la quería, y ni siquiera supiera que el
sexo estaba pasando, celoso porque ella estaba con otra persona.

Dios, eso sonaba loco. Y en cualquier caso, no había funcionado, porque se


había encontrado deseosa de lo que estaba recibiendo, demasiado: debajo de esa
compostura en la que se había encerrado, había estado al borde de un orgasmo.

Sus cuerpos habían sido hechos para encajar así.

—Lo que sea.

Merodeando alrededor, se dio tiempo para perder el aroma de su excitación,


y finalmente resurgió en el gimnasio propiamente dicho con lo que esperaba fuera
una cantidad adecuada de nada especial ocurrió aquí. Resultó que no tenía que
preocuparse por un gallinero. El lugar estaba vacío.

Mientras inspeccionaba las gradas vacías, las redes inmóviles, la cancha


vacía, su teléfono celular comenzó a vibrar en su bolsillo trasero, y cuando sacó la
cosa, ya sabía quién era. Sip. Su madre. Lista para quejarse de que ella había sido
cruel con Sophy, arruinando lo que se suponía que era un momento feliz para todos.

A lo lejos, un grito espeluznante vibró en el silencio como una premonición


de la muerte.

Era ese paciente, Assail. El que estaba encerrado en esa habitación. No


sabía los detalles, pero podía adivinar por el sonido que siempre hacía que se había
vuelto loco.

Tal vez ella era la siguiente en esa lista.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Dejo ese contraste de posibilidad muy real con todo lo que su hermana
estaba deseando, pensó en ir a la sala de pesas para un segundo entrenamiento…
cuando la fecha del calendario se le vino a la cabeza sin una buena razón.

Cerrando los ojos, se sintió decaída.

Ella había quedado embarazada hacía tres años en esta misma noche.

Cuando Oskar, el macho con el que su hermana iba a aparearse, la había


atendido en su necesidad.

Después de lo cual, inmediatamente la había abandonado por otras costas,


por así decirlo. Naturalmente, nunca le había dicho que estaba embarazada por lo
que no tenía idea de lo que había sucedido once meses después.

Mientras su estómago se apretaba y pensaba en vomitar, pensó, Dios, todos


esos eventos, desde el embarazo hasta la... pesadilla... que se convirtió en algo que le
sucedió a otra persona… a una extraña, eso era. Ella era diferente ahora de lo que
había sido. Más fuerte. Más dura. Más resistente. Entrar al programa de
entrenamiento de la Hermandad había sido una prueba de lo lejos que había llegado,
y pelear en las calles de Caldwell era un recordatorio nocturno de que no estaba
retrocediendo.

Iba a ir a esa ceremonia de apareamiento. E iba a ser la dama de lo que


infiernos sea.

Esta era su prueba final. ¿Si pudiera sobrevivir al ritual que los unía a ellos
por el resto de sus vidas? Entonces, la tonta que había sido una vez estaba bien y
realmente enterrada, y la pérdida que casi la había matado cerrada definitivamente
para siempre.

Ninguna debilidad. Sin cuartel al enemigo. No quedaba nada de lo que era...


y no más miedo de que pudiera ser lastimada así otra vez.

Novo miró el marcador que todavía tenía los resultados del último juego. En
casa y fuera. El equipo local había ganado por diez.

Ella iba a estar bien, resolvió mientras se dirigía hacia la salida.

Ah, y absolutamente iba a olvidar que sabía cómo se sentía Peyton. Absoluta-
maldita-mente.

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SEIS

La noche siguiente, Saxton se materializó temprano en la Casa de


Audiencias, tomando forma en la parte posterior del garaje de estilo Federal
separado de dos pisos. Los Doggen habían venido durante la tarde y quitado la nieve
de la ventisca, pero tuvo cuidado al acercarse a la entrada de la cocina. Las suelas
de los mocasines a la moda de Gucci eran más resbaladizas sobre cualquier cosa suave
y helada... ¿y teniendo en cuenta en cómo insistía Fritz en lo perfectas que debían
hacerse las cosas? El camino de entrada y el área del aparcamiento eran como una
tarta helada hecha por Ina Garten.24

Mientras metía el código y abría la puerta, supo que era el primero en entrar
a trabajar, pero eso no significaba que no hubiera habido mucha gente entrando y
saliendo durante las horas del día. De hecho, cuando cerró la puerta, había pasteles
recién hechos en bandejas de plata, todos cuidadosamente envueltos en plásticos
para mantenerlos frescos, una cafetera del tamaño de las de los restaurantes lista
para ser enchufada y cestas de manzanas y plátanos listos para ser dispuestas en la
sala de espera.

Las primeras audiencias no se convocarían hasta las ocho de la tarde, pero


a Saxton le gustaba asegurarse de que todos los documentos para cada reunión
privada con el Rey estaban en orden y que todo funcionaría perfectamente, tanto
para el bien de Wrath como para el de los súbditos. Con hasta veinte problemas
diferentes por noche, había mucho seguimiento que hacer. Ciertas audiencias, como
esas buscando una bendición para un apareamiento o el nacimiento de un joven, eran
sencillas y relativamente rápidas. Otras, como las relacionadas con la disposición de
activos después de la muerte, disputas de línea de sangre o incidencias que

24
Escritora y conductora de un programa de cocina estadounidense y ex miembro de la Casa Blanca.

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involucraban daños corporales, podrían ser bastante complicadas y requerir mucho
seguimiento y supervisión.

Al entrar en el pasillo del personal, abrió la primera puerta a la derecha y


encendió las luces. Su oficina estaba completamente desprovista de accesorios
elegantes, sin pinturas o dibujos en las paredes, ni objetos de arte en la pareja de
escritorios empotrados, nada más que libros de derecho en los estantes lisos. Ni
siquiera había alfombra. Sólo dos sillas de oficina rodantes a cada lado del espacio
de trabajo, un monitor en el que podía conectar su portátil para no tener problemas
de vista y una serie de gabinetes cerrados con llave que contenían archivos actuales.

Todas sus anotaciones durante las sesiones se hacían a mano ya que el sonido
de las teclas, por suaves que fueran, hacía que Wrath enloqueciera por completo. Así
que Saxton tomaba notas con su Montblanc25 y luego las trasladaba allí, y había un
beneficio mensurable por el doble de trabajo. Por un lado, tenía una copia impresa
de todo en caso de que el ordenador fallara... no que es que V permitiera eso con su
preciosa red y equipo anti Apple... pero más importante, cuando Saxton tecleaba sus
escrituras hechas en letra cursiva, reforzaba todo en su cabeza.

Sentándose, sacó el portátil de su maletín y lo conectó al teclado que se


había montado en una bandeja deslizante debajo del escritorio, así como a la pantalla
que no le daba dolor de cabeza.

Y luego se detuvo.

—Vamos, —murmuró para sí mismo.

Encendiendo el Lenovo, se metió en su Outlook y fue recibido por


aproximadamente veinte correos electrónicos de trabajo, un folleto del Met 26, un
anuncio de 1stdibs27, y avisos del departamento de pinturas de Sotheby´s28 y ventas
online de relojes Christie´s29.

Ignoró todo eso.

La línea en negrita que le llamó la atención y se negó a dejar pasar era de


Blay Lock, y en el sujeto se leía Seguimiento.

25
Montblanc International GmbH es un fabricante alemán de plumas, plumas estilográficas, relojes,
joyería y marroquinería.
26
Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
27
Tienda online de productos de oficina de lujo.
28
Casa de subastas mayoritariamente de obras de arte y demás objetos coleccionables.
29
Casa de subastas con más de 80 categorías y más de 450 ventas anuales.

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Había llegado aproximadamente una hora después de que Saxton hubiera
dejado la mansión la noche anterior, pero no había podido abrir la cosa en casa. Solo
la visión del nombre hizo que su soledad se convirtiera en una lanza helada que se le
clavó en el pecho...y de hecho, habría preferido mover la cosa al correo no deseado
y fingir que nunca la había recibido. Sin embargo, evitar su deber legal no era una
opción, ni siquiera con sus emociones enredadas y retorcidas en este dolor de
corazón al que estaba tan acostumbrado...y Blay estaba buscando claramente una
opinión legal sobre lo que quiera que fuera.

Abriendo el mensaje, le tomó un minuto enfocarse en las palabras que habían


sido escritas, y luego lo primero que notó fue que no había errores ortográficos, ni
problemas gramaticales y la puntuación era perfecta en las frases. Pero era Blay.
Era el tipo de macho mesurado y metódico, que le gustaba hacer las cosas
correctamente y hasta en término. Y en efecto, la forma en que presentaba los
hechos y hacía la solicitud era lógica, respetuosa...

Saxton frunció el ceño al leer los cinco párrafos cortos de nuevo.

Y luego una vez más.

Evidentemente los padres de Blay se habían mudado hacía unos meses a una
casa en una urbanización humana en un barrio residencial. Saxton nunca había estado
allí por supuesto, ya que había sido después de lo suyo, pero había escuchado decir
a Blay que era hermosa, con un estanque en la parte de atrás, un porche y mucho
espacio. Su mahmen no estaba totalmente enamorada del lugar porque era demasiado
nuevo, pero se estaba adaptando.

El problema se refería a un vecino de sus padres, una hembra mayor que


residía en la gran extensión de tierra al lado del vecindario. Promotores inmobiliarios
humanos estaban adquiriendo superficies en el área y estaban presionando a la
hembra para que les vendiera su propiedad para que pudieran continuar
expandiéndose y construir un campo de golf y un complejo de club de campo. Pero
ella no se quería ir. Vivía en la granja que ella y su compañero habían construido a
finales de 1800 y era todo lo que quedaba de él y de su vida juntos. Según Blay, a
ella no le quedaban muchos años de vida, tal vez sólo una década o así, y su único
deseo era quedarse donde estaba. Sin embargo, su nieta estaba preocupada por su
seguridad.

Los humanos estaban golpeando su puerta en las horas diurnas, acosándola


por teléfono, por correo, y enviándole paquetes con papeles amenazantes en ellos.
Había estado sucediendo durante unos buenos seis meses y parecía estar

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aumentando, a pesar del hecho de que la hembra había dejado claro que no iba a
mudarse. El padre de Blay, Rocke, incluso había ido a intentar interceder una tarde,
ahuyentando a los coches, pero nada parecía llegar a los humanos.

Saxton negó con la cabeza. No era como si la hembra o su familia pudieran


ir a la policía humana: Hola, técnicamente no existo en tu mundo, pero estoy atada
por vuestras leyes de propiedad y estoy teniendo algunos problemas con intrusos.
¿Me puedes ayudar?

Ah, y que no te importen mis colmillos.

Sólo podía imaginar lo preocupada que estaría la familia. Hembra mayor,


sola, agitadores humanos atormentándola mientras todo lo que estaba intentando
hacer era pasar los últimos años que le quedaban en paz.

Y no se sabía a dónde llevaría esto.

Los humanos eran una especie menor, cierto. Pero podían ser mortales.

Mientras Saxton comenzó a formar un plan en su cabeza, trató de ignorar


el hecho de que su rumbo estaba contaminado por un deseo irracional de ser
indispensable para Blay; de resolver este problema, no solo porque era su trabajo
sino porque podría impresionar a su antiguo amante.

Lo cual naturalmente, en esa fantasía hipotética, llevaría a Blay a


interrumpir su relación vinculada con Qhuinn, dejando a esos dos hermosos bebés
atrás y huir voluntariamente de Caldwell con Saxton.

Sí, todo eso vendría de un correo de respuesta perfectamente modulado.

Bueno, eso y salir corriendo con éxito de esos matones de los vecinos de los
padres del macho.

Mientras se ponía los ojos en blanco a sí mismo, comenzó a escribir.

Delirios románticos a parte, iba a llevar esto a Wrath y ver qué se podía
hacer. Por lo menos podría hacer lo correcto para esa indefensa hembra mayor, y
había consuelo en eso.

Después de presionar enviar, se giró y levantó las persianas venecianas lo


suficientemente alto como para poder ver el paisaje nevado. Todo tenía una gruesa
capa de polvo, el día había sido frío, de acuerdo con los informes meteorológicos

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online humanos. En el resplandor de los otros majestuosos hogares el paisaje se
volvió azul.

La soledad era como el universo, decidió. Fría y penetrante, atrapándote


dentro de tu propia cabeza porque lo que estaba fuera era tan inhóspito.

¿Nunca volvería a estar caliente de nuevo?

Aproximadamente a tres calles más allá, en otra mansión de tamaño similar


y distinción, aunque de estilo Tudor y no Federal, Peyton salió de su ducha y alcanzó
una toalla con sus iniciales. Mientras se secaba, el aire de su baño estaba tan espeso
con vapor que era como estar en un banco de niebla, los espejos velados con humedad,
cada aliento con tanta agua como si fuera oxígeno, su piel hormigueaba por el calor.

Acababa de llegar a casa desde el centro de entrenamiento, el autobús les


había dejado a la mayoría de ellos en un centro comercial a un par de millas de
distancia, y tenía una hora antes de la hora en la que se suponía que debía estar en
el centro de la ciudad con la Hermandad. Tenía hambre, resaca y estaba cansado
hasta el punto del agotamiento, y esa ducha no había hecho una mierda para arreglar
nada de eso.

Y luego estaba su otro pequeño problema.

—Maldita sea.

Con una serie de sacudidas desagradables, hizo una bola con la toalla húmeda
y la tiró tan fuerte como pudo a través de la extensión de mármol. Y luego
simplemente se quedó allí, con el culo desnudo, los pies plantados en el suelo caliente,
sus manos sujetas a sus caderas para que no comenzara a destrozar el lugar.

Eso...lo que sea que haya sido...en la sala de EF con Novo se negaba a
desaparecer. Cada vez que parpadeaba la veía recostada sobre esa mesa, sus ojos
cerrados, su rostro tan sereno como el de un maldito cadáver. Y las imágenes no eran
lo peor. Esa voz cínica y dura de ella seguía golpeando alrededor de su cabeza,
burlándose de él, llamándole, haciéndolo sentir como un tonto.

Después de que la había dejado, se había ido a la sala de descanso, pulido el


último vodka y luego se dirigió tres puertas más abajo para colapsar en una cama
vacante para pacientes internados. Durante todo el día, los gritos apagados de ese

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paciente psicótico habían luchado con las pesadillas que involucraban a Peyton
estando desnudo y en medio de avispas punzantes. Ambos habían seguido
despertándole y era un cara o cruz de a ver cuál era peor.

Cuando finalmente estuvo lo suficientemente oscuro como para que el


autobús saliera, se tuvo que sentar en la parte de delante, en la primera fila de
asientos, porque Novo siempre iba hacia la parte de atrás. Y durante todo el viaje
de regreso a la ciudad, había estado consciente de su presencia, seguro como si su
cuerpo fuera un faro. Pero no la había escuchado decir una palabra.

¿Las buenas noticias? Había estado tan ocupado que apenas le había dado un
segundo pensamiento al lío con Paradise.

Y ahora estaba aquí, intentando hacer que su cabeza se calmara para que así
no se matara cuando saliera a enfrentarse con el enemigo...

El golpe en la puerta de su habitación fue discreto, lo que le dijo quién era.


Jodidamente genial. —Sí, —espetó.

El doggen al otro lado habló en un tono arrogante y bien modulado. —Mi


Señor, discúlpeme. Pero su padre desea una audiencia antes de su partida.

Vale, así que uno, el mayordomo no estaba pidiendo perdón, en absoluto. Y


dos, esa fue una orden directa. No había ningún "desea" de mierda involucrado.

Peyton puso las manos sobre el lavabo y apoyó su peso en sus brazos. —¿Dijo
por qué?— Apretó los dientes—. No tengo mucho tiempo.

Eso era cierto y no. ¿La única cosa que garantizaba que su cabeza estuviese
jodidamente peor de lo que ya estaba? Una convocatoria real de papi, la orden del
día era: ya fuera la bebida de Peyton o su uso de drogas. Esas actuaciones de mando
habían sido una ocurrencia bastante regular en los últimos años, y siempre iba
taaaaaaaaan bien.

Y vamos. Había estado mucho mejor desde que se unió al programa de


entrenamiento. Bueno, al menos hasta el asesinato de su prima Allishon. Había vuelto
a beber desde entonces, pero ¿quién podía culparle? Era el único que había ido a su
apartamento y visto todas las manchas de sangre. Y sí, seguro, bien, el hecho de que
estaba sudando el vodka de la noche anterior en ese momento no era un buen augurio
si esperaba un paso al frente en su adicción....o un contraargumento al menos
parcialmente creíble.

—¿Mi Señor? —Sugirió el mayordomo de su padre.

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Maldijo. —Dile que tengo que vestirme primero.

—Como desee.

Oh, no lo deseaba. En absoluto.

Una media hora más tarde, Peyton se dirigió al primer piso y se tomó su
jodidamente dulce tiempo para llegar a las puertas cerradas del estudio de su padre.
En cualquier momento esperaba que el mayordomo saltara desde la despensa con un
cronómetro y...

—Le ha estado esperando.

Bingo.

Peyton miró por encima del hombro hacia el controlador del pasillo. El doggen
se acercaba como sólo podría hacerlo un sirviente de la vieja escuela de una Familia
Fundadora vestido con uniforme, su altura promedio se inflaba hasta el estándar
LeBron30gracias a esa actitud más-santo-que-tú.

—Sí, —dijo Peyton arrastrando las palabras—, lo mencionaste antes. Es por


eso que he bajado.

Hombre, si la desaprobación de ese doggen fuera más espesa, podría ser


calificada de capa de asfalto.

—Le dejaré saber que ha llegado, —murmuró el mayordomo mientras daba


un paso adelante y golpeó la puerta—. ¿Mi Señor?

—Que pase, —fue la respuesta amortiguada.

El mayordomo abrió los paneles tallados, revelando una gran extensión de


caoba, alfombras orientales, libros encuadernados en cuero y candelabros de latón.
Larga y alta, la habitación tenía una trama superior de estantes accesibles por un
conjunto curvo de escalones de bronce y mantenidos por una pasarela con una
barandilla adornada que iba por todo el segundo nivel.

Cuando Peyton alzó la vista hacia esa balaustrada de pan de oro, se acordó
de cuando había sido joven y estaba convencido de que la corona de un rey gigante
había sido importada de algún lugar e instalada en la casa de la familia.

30
Jugador de baloncesto estadounidense de Cleveland Cavaliers de la NBA que mide 2.03mts.

~ 63 ~
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Porque él y su línea de sangre eran tan especiales.

—Peyton. Siéntate.

Deslizó los ojos hasta su padre. El macho estaba sentado detrás de un


escritorio que eran tan gran de como una cama tamaño King, su espalda recta, sus
manos unidas sobre el papel secante rojo sangre. Peythone estaba vestido con un
traje oscuro y tenía una corbata precisamente anudada en su garganta, la camisa y
el bolsillo cuadrado blancos. Un discreto reloj de Cartier se asomaba desde los puños
franceses, y los gemelos eran de oro con rubíes birmanos.

Cuando su padre indicó la silla vacía frente al escritorio, Peyton se dio


cuenta de que no se había movido.

—Cómo estás, Padre, —dijo mientras caminaba hacia adelante.

—Estoy bien. Qué amable por tu parte preguntar.

—¿De qué va todo esto?

—Siéntate.

—En realidad, estoy bien aquí. —Mientras se quedaba de pie al lado de la


silla, cruzó los brazos sobre su pecho—.¿Qué puedo hacer por ti?

—Puedes sentarte. —Su padre asintió con la cabeza hacia el asiento cubierto
de seda—. Y entonces podemos hablar.

Peyton miró a su alrededor y no obtuvo ningún apoyo de los retratos que


colgaban frente a los libros, de la chimenea que crepitaba suavemente, de los
arreglos de asientos de sillones y mesas auxiliares.

Rechinando sus muelas, se movió y lentamente se sentó en la silla. Por la


forma en que lo veía, podría afrontar las consecuencias, sea cuales fueran...

—Debes usar esa ropa en la casa.

Peyton se miró a sí mismo. La chaqueta de cuero, los gruesos pantalones de


combate y botas con puntera de acero eran un asunto estándar en el programa de
entrenamiento.

Si sólo pudieras ver todas las armas que llevo debajo, pensó.

—Qué quieres de mí Padre.

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Peythone se aclaró la garganta. —Creo que es hora de discutir tu futuro.

¿Y qué futuro era ese exactamente? se preguntó. ¿De qué manera


intervendría?

Cuando su padre no fue más allá, Peyton se encogió de hombros. —Estoy en


el programa de entrenamiento. Soy un luchador...

—Ambos sabemos que eso es una distracción...

—Y una mierda lo es...y tú querías que entrara en el programa.

—Porque esperaba que te convirtieras en...

—¿Alguien como tú? Sí, porque eres un tipo duro.

—Vigila tu tono, —frenó su padre—. Y permíteme recordarte que tu vida no


es tuya. Pertenece a esta línea de sangre de la que eres parte, y como tal, me
corresponde dirigirla en la dirección apropiada.

Peyton se inclinó hacia adelante en la silla. —Soy...

Su padre habló por encima de él. —Y en consecuencia, tengo a alguien que


me gustaría que conocieras. Ella es de una familia adecuada, y antes de que te
preocupes, es abiertamente considerada una gran belleza. Estoy seguro de que esa
parte de todo esto será de tu agrado. Si eres inteligente, la considerarás
justamente, sin tener en cuenta ninguna rebelión a la que puedas sentirte obligado a
perseguir como resultado de traer esto adelante. Tengo tus mejores intereses de
corazón aquí, y te imploro que veas eso.

¿Implorar? Y una mierda estás implorando algo de esto, pensó Peyton.

—Por supuesto, si no te comportas de manera apropiada...— su padre sonrió


fríamente...—Me veré obligado a reducir tu asignación.

—Tengo un trabajo.

—Ser soldado no paga esto. —Su padre señaló el estudio de una manera tan
expansiva, estaba claro que se refería a toda la finca. Y tal vez la mitad del propio
Caldwell—. Y de alguna forma, no creo que te iría bien sin este nivel de vida. No eres
tan resistente.

Peyton miró hacia un lado, hacia un retrato de un hombre vestido de la corte


del siglo diecinueve. Era su padre, por supuesto. Todos los retratos eran de su padre,

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cada etapa de la vida de Peythone se mostraba como si estuviera desafiando a
cualquiera a discutir su rango.

—¿Por qué crees tan poco en mí? —Murmuró Peyton.

—¿Por qué? Porque he vivido los banquetes y el hambre. Las dos guerras,
humana y vampira. Me moví a través del océano y establecí nuestra base aquí antes
de que cualquier otra familia lo hiciera. Soy el cabeza de esta gran línea de sangre,
me he comportado con honor a lo largo de los siglos, permaneciendo fiel a tu mahmen
y obsequiándola contigo como un regalo de mis entrañas. Tengo tres doctorados en
escuelas humanas y soy experto certificado en las Viejas Leyes. También soy un
virtuoso violinista y hablo doce idiomas. Dime, ¿tú que has hecho? ¿De alguna manera
me perdí tus grandes logros, habiendo notado solo tú habilidad para consumir
grandes cantidades de alcohol y todo lo demás que hagas en esa habitación que te
proveo debajo de mi techo? ¿Hmm?

Peyton dejó todo eso estar y consideró levantarse y marcharse. En cambio,


dijo en voz baja. —¿Puedo preguntarte algo?

Su padre ofreció sus palmas al techo abovedado. —Pero por supuesto. Doy
la bienvenida a cualquier pregunta.

—¿Por qué querías que participara en el programa del centro de


entrenamiento?

—Ya era hora de que trajeras algo de honor a esta familia. En lugar de
cargas.

—No... —negó Peyton con la cabeza—. No creo que sea eso.

—¿Te enseñan a leer mentes allí entonces?

Peyton se puso de pie. —Creo que me hiciste ir porque pensabas que iba a
fallar, y esperabas agregar eso a la lista de cosas que pondrías despóticamente sobre
mí.

Su padre hizo una excelente impresión de ofensa. Pero la luz en sus ojos...
oh, había una pequeña luz desagradable allí, y esa era la verdad, ¿no?

—Por supuesto que no. No seas dramático.

—Sí, eso es lo que pensé, —dijo Peyton mientras se alejaba.

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Con cada paso que daba hacia la puerta se sentía peor: En su mente, vio la
expresión de Paradise cuando le había dicho que la amaba. Luego disfrutó ese primer
plano de Novo acostada ahí como si le estuviera soportando. Y el toque final fue esa
cara de su padre, la aversión profundamente arraigada que nunca había entendido
hirviendo a fuego lento justo debajo de la estructura de hueso fino patricio, la cual
se parecía exactamente a la de Peyton.

Cuando llegó a la puerta, dijo por encima de su hombro. —Conoceré a la


hembra. Solo dime dónde y cuándo y allí estaré.

Su padre retrocedió con sorpresa, pero Peythone se recuperó lo


suficientemente pronto. —Muy bien, entonces. Tendré todo arreglado. Y confío en
que te comportarás con la dignidad apropiada...según mis estándares, no los tuyos.

—Por supuesto. Bien. —Salió—. Lo que sea.

Cuando volvió a cerrar las puertas tras de sí, se sorprendió de lo que había
aceptado. Pero luego pensó… por qué no probar el camino de su padre. No le gustaba
el tipo, no le respetaba, pero la mierda no iba tan bien con Peyton en la silla del
Capitán Kirk31. Todo lo que había conseguido lograr en los últimos cinco años fue
daños en el hígado, antojos de THC32 y un amor no correspondido.

Quizás de otra forma funcionaría mejor.

—Mi Señor, —el mayordomo comenzó con su condescendencia.

—Cállate. —Miró al doggen mientras se dirigía a la puerta—. Estoy armado


y ahora sé cómo disparar...y no puedes escapar de una bala, te lo aseguro.

Cuando el criado de su padre comenzó a chisporrotear como un motor de


coche viejo, Peyton salió y siguió adelante.

Por favor, déjame encontrar una pela esta noche, pensó. Aunque solo sea no
volver al alba todavía queriendo matar a alguien.

31
Personaje ficticio de Star Trek (Viaje a las Estrellas), capitán del USS Enterprise.
32
Tetrahidrocannabinol, principal constituyente psicoactivo del cannabis.

~ 67 ~
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SIETE

Cuando Novo se materializó en la azotea de aquel edificio de apartamentos


sin elevador, en la decimosexta y Trade, ella tenía un arma en su cadera derecha,
una en la parte baja de la espalda, dos dagas en la parte delantera de su pecho, y una
cadena dentro de su cazadora de cuero. Sus pies estaban encerrados en un par de
botas de combate y sus pantalones de cuero estaban ceñidos sobre sus muslos y
pantorrillas. Un par de gafas de protección tintadas estaban atadas a su cara y su
propósito era doble: mantener el frío viento fuera de sus ojos para que no
lagrimearan, y también atenuar los faros y las luces de la calle, que podrían cegarla
mientras ellos flasheaban a través de la blanca nieve o saltaban dentro de tu línea
de visión mientras estabas comprometido.

Mientras una ráfaga llegó merodeando por el paisaje urbano de los edificios
de departamentos y las pequeñas tiendas sucias, sus piernas experimentaron
escalofríos, pero eso no duraría.

Tan pronto como ella se moviera, ya no iba a sentir nada, y siguiendo esa
nota, ¿dónde coño estaban los demás? Permitiendo que sus instintos vagabundearan,
rezó por algo de movimiento, el olor a polvos para bebés... demonios, incluso a un
humano con una estúpida idea, aunque todo eso era prematuro. A ella no se le permitía
comprometerse con nada hasta que los Hermanos y los otros reclutas llegaran.

Cuando una mano la palmeó en el hombro, giró sobre sí misma y desenfundó


uno de sus cuchillos...

—John Matthew. —Ella bajó el arma—. Jesús. No te escuché.

El macho movió sus manos en diferentes posiciones del Lenguaje de Señas


Americano y ella frunció el ceño mientras descifraba las palabras. Buena cosa era

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que él estuviera siguiéndole la corriente un poco a un novato y yendo despacio, letra
por letra.

—Lo sé, necesito revisar mi equipo. Tienes razón.

Ella se inclinó ante él, algo que raramente hacía. Pero John Matthew no solo
era un experto en todo tipo de combates; también era uno de los pocos machos en
los que había confiado desde el principio. Solo había una cualidad en él, una calma
serena en dónde él te miraba directo a los ojos y sin embargo no te sentías
amenazado. Para ella, esto equivalía a seguridad, algo a lo que no estaba
acostumbrada.

Él empezó a hacer señas otra vez y ella asintió. —Sí, me gustaría que me
pusieran en pareja contigo esta noche… espera... ¿puedes volver a hacer eso de
nuevo? Oh... sí, claro lo tengo. Sí, tengo dispositivos extras, cuatro. —Dio unas
palmaditas en la parte delantera de la chaqueta—. Aquí y aquí. —Ella asintió de
nuevo—. Y una cadena. ¿Qué?... Bueno, pienso que es el único tipo de pulsera que una
hembra como yo usará alguna vez.

John Matthew sonrió mostrando sus colmillos. Y cuando él extendió su puño,


ella lo golpeó con el suyo.

Uno por uno los otros se materializaron en la posición, Axe, Boone, Paradise
y Craeg aparecieron primero, seguidos por Phury y Zsadist, luego Vishous, Rhage y
Payne.

—¿Dónde está el chico de oro? —Exigió el Hermano Vishous mientras


encendía un cigarrillo liado a mano—. ¿Peyton no nos honrará con su maldita presencia
esta noche?

Para que pareciera que a ella no le importaba en absoluto, Novo volvió a


ejecutar el mismo control de armas y suministros que acababa de hacer para John
Matthew…

La ráfaga de calor que atravesó su cuerpo le dijo el segundo exacto cuando


Peyton apareció de la nada a través del fino aire.

Pero eso era solo incomodidad, se dijo a sí misma. Solo una variedad
ordinaria y para nada especial de incomodidad, basada en la hostilidad y el
resentimiento con un mínimo atisbo de vergüenza, porque, hola, ella se había
permitido ser vulnerable la noche anterior.

Incluso si Peyton no lo sabía, ella estaba segura como la mierda.

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En retrospectiva, ella no debería haberlo usado así. No porque eso lo hubiera
lastimado. Demonios, a él realmente no le importaba nada; y ella lo sabía por la forma
en que se comportaba con esos cabezas huecas en los clubes. No, eso había sido malo
para ella, en última instancia.

Sí, e incluso veinticuatro horas más tarde, su cuerpo todavía quería lo que
se le había negado.

Pero como fuera. No había más razón para pensar en ello… ¿Y sabes qué,
salir al campo y tratar de no morir mientras atacas al enemigo? Era exactamente el
tipo de imperativo que necesitaba para borrar todo lo demás de su mente.

Incluidos Sophy y Oskar también.

Hubo una breve revisión de las posiciones y un recordatorio del protocolo


de parejas y luego una oportunidad para las preguntas, que ninguno de los reclutas
tomó; todos tenían en claro lo que se esperaba porque se los habían perforado en la
cabeza en el salón de clases.

Con suerte, esta noche darían de baja a algunos lessers.

No quedaban muchos asesinos, y ella podía decir que la Hermandad se estaba


enfocando finalmente en poner fin a la guerra: hubo un estremecimiento en los
guerreros, un susceptible conocimiento que parecía ir creciendo más intensamente,
y eso, junto con algo escuchado por casualidad en las conversaciones sobre el Omega
la llevaron a creer que las cosas estaban llegando a un punto crítico.

¿Cómo sería el mundo sin la sociedad Lessening? Era casi inconcebible... y le


hizo preguntarse cuál sería el papel de los reclutas si no hubiera más peleas. Seguro,
tenías que preocuparte por los humanos también, pero eso era un problema de
coexistencia, no una batalla cara a cara por la supervivencia.

Asumiendo que esas ratas sin cola nunca aprendieran cosas acerca de la
raza.

¿Si ellos lo hicieran? Eso era iniciar el juego de una mala manera, de seguro.

—Hagamos esto, —anunció el Hermano Phury.

En pares, ellos se desmaterializaron hacia sus cuadrantes, y tan pronto como


ella y John Matthew retomaron su forma corpórea, ellos comenzaron una marcha
constante por el camino. Gracias a la tormenta, las aceras estaban intransitables,

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nada más que huellas profundas congeladas sobre el manto de nieve como fósiles en
piedras antiguas.

Incluso cuando a ella y John Matthew les habían asignado una cuadrícula a
diez o quince cuadras al oeste, el vecindario era el mismo, todos viejos edificios sin
elevadores, de cuatro y cinco pisos angostos que albergaban para rentar de ocho a
diez unidades heladas bajo sus techos. Los automóviles estaban aparcados en
paralelo con apenas unas pulgadas de separación, y como resultado de la nevada
masiva de aquella tormenta, la línea de vehículos de parachoques a parachoques era
como un banco de nieve contiguo, solo los breves destellos de las manijas de las
puertas y los indicios de pintura que se mostraban en los laterales de las carrocerías.
Limpiar aquella nieve los impactaría absolutamente a todos; serían días de sol u horas
de palear antes de que sus dueños pudieran moverlos.

Mientras Novo barría con sus ojos los alrededores, tomó nota de las luces
callejeras. La mayoría de ellas estaban oscuras, a veces porque una bombilla estaba
apagada... otras porque los cabezales de vidrio habían sido golpeados o disparados.
La luz que provenía del brillo ocasional de una ventana, ya sea porque las cortinas
eran lo suficientemente endebles como para dejar pasar la iluminación o porque la
persiana que habían bajado tenía tantos agujeros, que era básicamente como tener
postigos interiores.

No había humanos afuera, en ningún lado.

Y mientras medía el camino pisoteado que conducía a una de las entradas


principales de los pasillos, ella trató de imaginar cómo era para la gente moverse a
la luz del día. Extraño que Caldwell tuviera esta otra mitad, este alter ego de
actividad que ninguno de ellos había visto de primera mano. Reflejos que se filtraban
en forma de noticias, estas huellas en la nieve, estos autos enterrados, y la vaga
evidencia de la población que vivía en escondites, encerrados, aparentemente sin
poder irse a ninguna parte. Pero durante sus redadas nocturnas ellos no conseguían
obtener el verdadero sabor de aquello, porque los que respetaban la ley tendían a
buscar refugio y quedarse allí después de las diez p.m.…

Ella y John Matthew se detuvieron al mismo tiempo.

Tres bloques más adelante un par de figuras doblaron la esquina. Uno estaba
un poco más adelantado que el segundo, y eran lo suficientemente grandes como para
que tuvieran que ser machos. Fueran quienes fuesen, era como si ellos también
estuvieran caminando por el mismo camino… y también se detuvieron tan pronto como
vieron que no estaban solos.

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Novo se llevó la mano a la cadera y palmeó su arma, pero dejó el brazo hacia
abajo con la nueve33 en su muslo. En su visión periférica, notó que John Matthew hizo
lo mismo.

El viento venía desde detrás de ellos, y eso era una desventaja: si esos eran
lessers, reconocerían sus esencias, pero ella y JM no tendrían idea de si se estaban
enfrentando con matones humanos o asesinos.

De cualquier manera, la descarga de adrenalina y la oleada de poder interior


que la atravesaron la hicieron sentirse maravillosamente viva, su mente
completamente limpia, sus emociones estáticas como niños de colegio amonestados
por su maestro.

Sus instintos de lucha tomaron el control, su cuerpo se convirtió en un


afinado utensilio a favor de tener información que podría mejorar su ataque.

Maldita sea, ella deseaba que el viento cambiara de dirección…

La pareja de humanos o asesinos o lo que fueran se voltearon y caminaron


hacia atrás en la dirección de dónde venían, doblando la esquina.

Cuando John Matthew le dio un codazo, ella asintió con la cabeza.

Y la cacería estaba en marcha.

Cuando Saxton concluyó su presentación ante el Rey, guardó silencio y


esperó con paciencia por la respuesta.

La Sala de Audiencia, que había sido el comedor formal de la mansión, estaba


vacía para los dos, la disposición de los sillones junto al fuego y también la fila de
asientos adicionales que podían colocarse en un círculo según fuera necesario. A un
lado, el escritorio que Saxton usaba estaba listo para la noche, su ordenada hilera
de carpetas, una libreta y varias de sus plumas era todo lo que necesitaba.

Wrath se paseaba por el espacio vacío, las pisadas de sus botas de combate
amortiguadas por una alfombra oriental que era lo suficientemente grande como para

33
Pistola 9mm.

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alfombrar un estacionamiento de un Target. George, su perro que todo lo veía, no
llevaba el arnés pero todavía estaba en movimiento, el golden retriever seguía los
talones de su amo, su cabeza grande y cuadrada y sus orejas de triángulo elevadas y
en ángulo, como si se estuviera preguntando si lo necesitaba para intervenir en caso
de que el curso cambiara.

—No podemos simplemente matar a los desarrolladores que están acosando


a esa hembra anciana, —murmuró Wrath mientras se detenía bajo una araña de
cristal que podría parecerse al doble de una galaxia—. Quiero decir, sería mucho más
jodidamente eficiente.

Sí, pensó Saxton. Había asumido que esta sería la primera respuesta, y de
hecho, el Rey era completamente capaz de llamar a un Hermano y enviarlo con un
arma cargada justo en este mismo minuto, aun pensando que fuera un asesinato. Por
otra parte, a Wrath no le interesaban particularmente los humanos a pesar de que
su Reina tenía de su sangre en ella. Y en realidad, las primeras veces que el Rey había
sugerido este tipo de solución conveniente para un problema de Homo sapiens,
Saxton había dudado si se trataba de una broma. Entonces había quedado
estupefacto al tener que hablar con el macho para desaconsejarlo.

Ahora, esto ya era una vieja costumbre.

—Ciertamente existe cierto mérito en ello. —Saxton se inclinó a pesar del


hecho de que Wrath no podía verlo—. Pero tal vez mi Señor consideraría, al menos
inicialmente, un enfoque más medido. Algo con más diplomacia y menos balas.

—Eres tan aguafiestas. —Pero Wrath sonrió—. Mi padre y mi mahmen te


habrían aprobado. Ellos también eran pacificadores.

—En esta instancia, esto no es por la paz, sino más bien por la falta de
complicaciones por la aplicación de la ley humana que sería el objetivo.

—Bien. ¿Qué es lo que quieres hacer?

—Pensé que tal vez iba a salir y hablar con la hembra para asegurarme de
que sus documentos estén en orden con respecto a la propiedad en el mundo de los
humanos. Y entonces a partir de allí, intercedería por ella con los humanos e
intentaría que desistieran del acoso. Como es invierno, puedo hacer ambas cosas
antes de que comiencen las audiencias aquí, ya que afuera hay mucha oscuridad.

—No te quiero allí afuera solo.

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—No tenemos ninguna indicación de que estos humanos sean realmente
peligrosos. Y además, he vivido con bastante facilidad sin…

—¿Disculpa qué? ¿Estás hablando? Estoy escuchando este ruido de fondo.


—Cuando Saxton cayó en silencio, Wrath asintió─. Sí, no creía que fueras a seguir
discutiendo conmigo. Tú y Abalone son los únicos ajenos en quienes confío con lo que
estoy haciendo aquí. Entonces no, no voy a tirar los dados con tu vida. A parte del
hecho de que realmente puedo estar cerca de ti diez horas por noche, todas las
noches… lo cual es un jodido milagro… existe el maldito detalle de que tú sabes lo
que carajo estás haciendo.

Saxton se inclinó de nuevo. —Es muy elogioso de su parte. Sin embargo,


respetuosamente estoy en desacuerdo con usted sobre el peligro que puedo
enfrentar, y…

—Tú vas a hacer lo que digo. —Wrath aplaudió una vez—. Estupendo. Me
encanta cuando estamos de acuerdo de esta manera.

Saxton parpadeó. Y luego se aclaró la garganta. —Si mi señor. Por supuesto.


─Hizo una pausa para elegir sus palabras con cuidado—. Me gustaría señalar sin
embargo, que la Hermandad y los reclutas se usan mejor para custodiarle aquí y estar
afuera en el campo de batalla en el centro de la ciudad. Y si no están en rotación,
están tomando un descanso muy necesario para la recuperación. En términos de
asignación de recursos, protegerme es de muy baja prioridad.

Hubo entonces un breve periodo de silencio. —Sé quién lo hará. Y tú y yo


hemos terminado con esto.

Mientras el Rey miraba hacia abajo desde su gran estatura, esas negras
cejas detrás de los anteojos envolventes, y hasta su increíble tamaño
empequeñeciendo la gran sala, Saxton sabía que, de hecho, el discurso terminaba
aquí. Y a pesar de todo el trabajo de colaboración que hacían con los civiles, lo mejor
era nunca olvidar que el macho era un asesino a sangre fría, versado primero en el
arte y el horror de la guerra antes que sentarse en el trono.

—Como desee mi Señor.

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OCHO

Mientras, Ruhn caminaba por el sendero de entrada despejado de la Casa de


Audiencias, enterrado en su vieja chaqueta de lana. No se había molestado con los
guantes cuando había dejado la mansión de la Hermandad, y dentro de los bolsillos,
sus manos estaban sudorosas con los puños apretados.

Deteniéndose en la parte superior de los escalones que conducían a la


entrada, no pudo evitar recordar la primera vez que llegó a la elegante casa antigua.

Él había venido en busca de su sobrina Bitty, después de haber oído hablar


en un Facebook sobre su hermana, que había fallecido. En ese entonces, él se había
parado frente a estas grandes puertas con poca esperanza, pero mucha
desesperación, su larga búsqueda de noticias concernientes a sus parientes de
sangre, presentándole un nuevo giro en lo que de otro modo había sido un triste y
estéril viaje.

Con qué finalidad, no lo sabía. De hecho sin embargo, resultó ser una
bendición tras otra, la suma total nada menos que de una milagrosa racha de buena
fortuna, compañerismo y generosidad.

Pero quizás eso ya se había acabado, y él había estado esperando tal


reversión. Tarde o temprano, el orden natural del equilibrio tenía que ser instaurado
y eso significaba que todo esto inevitablemente debía regresar de alguna manera.

¿Una citación oficial a la Casa de Audiencias del Rey? ¿Qué más podría ser
que malas noticias?

Y en realidad, sospechaba que sabía de qué se trataba…

La puerta se abrió de par en par y el hermano Qhuinn se quedó a un lado.


─¿Qué pasa, necesitas algo?

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Ruhn se inclinó hacia abajo. ─Perdóneme. He sido convocado. ¿Esto es sobre
la pala?

─¿Qué?

─¿La nieve?

Mientras los dos se miraban el uno al otro, como si ambos esperaran que un
traductor interviniera y aclarara la confusión, Saxton, el abogado del Rey, salió del
salón de Audiencias junto con un macho y una hembra civiles. El abogado estaba
hablando con su calma habitual y su aristocrática manera.

─…Recibirá un correo electrónico de mí parte detallando las reparaciones,


y explicando las ramificaciones en cuanto a su causa de acción…

Saxton se detuvo en el momento en que vio a Ruhn. Y luego sus ojos hicieron
un rápido arriba y abajo, como uno lo haría si estuviera evaluando a un indeseable.

El hombre se aclaró la garganta. ─Saludos. ¿Sería tan amable de entrar


ahora? ¿Su Señoría lo está esperando, y me uniré a ambos en un momento?

Ruhn miró a la pareja. Al hermano Qhuinn. Y luego miró rápidamente detrás


de sí mismo a Absolutamente Nadie detrás de él.

Todo bien. Claramente, era a él al que se dirigía.

Hizo una reverencia al abogado. ─Por supuesto. Gracias.

Caminando a través de la tremenda multitud de personas en el vestíbulo…


está bien, solo había cuatro además de él, en un espacio que era lo suficientemente
grande como para estacionar ocho autos, pero santo infierno, sintió como si no
hubiera espacio para respirar… Ruhn entró en la gran Sala de Audiencias en silencio.

El Rey sintió su presencia de inmediato, el gran gobernante se enderezaba


luego de poner un cuenco con agua frente a la chimenea para su perro.

Cuando George dio un meneo y luego comenzó a tomar su bebida, el Rey miró
directamente en Ruhn a pesar de que Wrath no tenía vista.

─Hey. ─El gobernante de todos los vampiros indicó uno de los sillones junto
al fuego sin volver la cabeza. ─Siéntate.

─Si mi señor.

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Ruhn se inclinó y luego precipitó su paso sobre la gran alfombra estampada.
Cuando se dejó caer en el sillón, trató de no poner todo su peso demasiado rápido.
Él era muy consciente de su tamaño, y lo último que quería hacer era romper la cosa.

─¿Entonces cómo has estado?

Ruhn se inquietó cuando el Rey se acercó. ─¿Le ruego me disculpe?

Wrath se sentó mientras el lengüetazo rítmico del perro continuaba en el


fondo. ─Una pregunta bastante clara, ¿no es así?

─Ah... estoy bastante bien mi Señor. Gracias.

─Bueno. Eso es realmente bueno.

George levantó la cabeza y pasó la lengua por su mentón sobre el tazón, como
si no quisiera dejar un rastro de goteos. Luego se dirigió a su amo, acurrucándose en
un asiento para que Wrath pudiera acariciar su oreja.

Incapaz de soportar más el silencio, Ruhn se aclaró la garganta. ─Mi Señor,


si puedo...

─¿Sí? ─Wrath rodó su hombro por lo que dejó escapar un chasquido muy
fuerte, Ruhn hizo una mueca de dolor─. Adelante.

─¿Deseas que abandone tus instalaciones?

Esas oscuras cejas cortantes cayeron detrás de los envolventes anteojos


negros. ─Yo te pregunto. ¿Por qué querría que te fueras?

─La mansión mi Señor.

─¿Qué?

─Puedo quitar mis cosas si lo desea, aunque me gustaría quedarme en


Caldwell para mantenerme al día con Bitty…

─De qué diablos estás hablando.

No era una pregunta. Más bien como un arma apuntando a su cabeza.

En el silencio que siguió, Ruhn miró al Golden Retriever, que rápidamente se


acostó como si no quisiera ser grosero con el invitado, pero tenía que seguir a su amo
y por lo tanto tenía que permanecer fuera de esas cuestiones.

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─¿Supongo que se trata de la limpieza de la noche anterior? ─Dijo Ruhn.

Cuando el Rey abrió la boca, su incrédula expresión sugirió que había más
malentendidos por delante, en lugar de menos.

─Déjame probar esto de nuevo. ¿De qué diablos estás hablando?

Saxton entró y cerró las puertas dobles detrás de él. ─En cierto sentido, ─
dijo el macho─, es un poco sobre palear.

Ruhn se aclaró la garganta y se sintió estúpido. Él nunca debería haberle


tomado al aristócrata su palabra.

─Solo estaba tratando de ayudar. Tuve cuidado para no rayar los escalones
de piedra y…

─De acuerdo, no sé de qué estás hablando y no me importa. ─Wrath se echó


el pelo hacia atrás con una mano cortante─. Estás aquí porque Saxton me dice que
estás buscando una forma de ganarte el alojamiento y la comida. Así que he
conseguido un trabajo para ti.

Ruhn miró hacia adelante y hacia atrás entre ellos. ─¿No tengo que irme?

─Joder no. ¿Qué diablos te dio esa idea?

Ruhn no se molestó en mantener la exhalación para sí mismo. ─Oh mi Señor


gracias. Lo que sea que necesite de mí, tenga la seguridad de que lo haré lo mejor
posible dentro de mis habilidades. No puedo soportar vivir de su generosidad.

─Estupendo. Quiero que lo lleves a visitar a un civil que está teniendo


problemas con algunos humanos.

Ruhn tuvo que fruncir el ceño. ─Perdóneme mi Señor, pero no puedo leer ni
escribir. ¿Cómo podría ayudar al Real Procurador con su trabajo?

Saxton se adelantó, y mientras lo hacía, su aroma llegó a la nariz de Ruhn…


lo que le parecía algo extraño de notar. Por otra parte, nada de esta visita parecía
normal en absoluto.

─A nuestro Rey, ─dijo el macho─, le gustaría que me acompañes con el


propósito de protegerme en mi visita al civil. Los Hermanos, soldados y los reclutas
están ocupados en el campo, protegiendo esta casa, o descansando, y asignar a uno
de ellos a esta tarea sería una apropiación indebida.

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Wrath levantó la palma de su mano. ─Mira. Solo quiero que estés allí en caso
de que alguno de estos humanos termine haciendo algo estúpido. Esto no es una
situación de guerra, pero tampoco me gusta la idea de Saxton por ahí sin que nadie
le cuide las espaldas. Y se dice… que sabes cómo luchar… muy jodidamente bien de
hecho.

Mientras Ruhn miraba hacia otro lado, podía sentir a Saxton mirándolo, y
allí estuvo tentado de negar... o al menos disminuir el pasado. Por supuesto, él no
podría hacer eso sin contradecir a su Rey y mentir abiertamente. Además,
seguramente el abogado había sido informado sobre él.

─De nuevo, no pienso que ninguno de ustedes esté en peligro, ─ dijo Wrath─,
pero no puedo prometerte que no encontrarás un pequeño conflicto, sin embargo no
hay nada que no puedas manejar, no con lo que ya has enfrentado.

Con un cansancio viejo y familiar asentado con el peso de una montaña en


sus hombros, Ruhn dejó caer la cabeza y guardó silencio.

─No tienes que hacerlo, ─dijo Wrath en un tono uniforme ─. Esto no es una
condición para que te quedes en la casa.

Después de un momento, Ruhn miró a su gobernante. El gran Rey Ciego


estaba mirándolo con tanta fijación que podría haber jurado que tenía visión. Y
entonces sus fosas nasales se encendieron como si estuviera olfateando algo.

Abruptamente, Wrath volvió la cabeza en dirección a su abogado. ─De


acuerdo, te conseguiré a alguien más...

─Lo haré, ─dijo Ruhn bruscamente. Y luego cambió a la Antigua Lengua─.


Tengo una gran deuda por permitirme residir en tu bendito hogar. Hacer este
servicio para ti es un honor.

Ruhn forzó su cuerpo a salir de la silla y caminó hacia adelante para


arrodillarse ante las botas de su Rey.

Pero Wrath no puso el gran diamante negro para el voto. ─Debes estar
seguro de esto. No me gusta obligar a la gente a hacer mierda… bueno, no a las
personas que no quiero matar por supervivencia o deporte.

─Estoy seguro.

Esas fosas nasales se encendieron de nuevo. Y entonces el Rey asintió. ─Que


así sea.

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Cuando le ofreció el anillo, Ruhn besó la enorme piedra. ─En esto y todas las
cosas, no te fallaré mi Señor.

Cuando volvió a ponerse de pie, miró a Saxton. El abogado estaba todavía


viéndolo, con una expresión inescrutable en esos rasgos que eran tan perfectamente
apuestos, tan intimidantes… y eso era antes que añadiera todas esas palabras
inteligentes que siempre estaba diciendo, o sus perfectos gestos o su ropa fina y
elegante.

─Si nos permite mi Señor, ─dijo el macho ─, ¿me gustaría caminar con él
afuera? Y sería un buen momento para tomar un descanso y algún refrigerio.
Tenemos tres horas más por delante de nosotros.

Ruhn era vagamente consciente de que Wrath decía algunas cosas y Saxton
le contestaba.

Todo en lo que podía enfocarse era en el hecho de que había sido arrastrado
de nuevo.

Lo último que quería hacer era pelear con alguien o algo, ofensiva o
defensivamente.

Él había dejado todo eso atrás.

Pero no pudo negarse a su Rey. O el hecho de que sí, él podía ver por qué
cualquiera querría mantener seguro a ese abogado. El caballero era tan inteligente,
y tan integral a todo lo que el Rey hizo aquí. Ruhn había oído las historias alrededor
de la mesa de la mansión. Saxton era indispensable.

Con un poco de suerte, se dijo a sí mismo, no tendría que matar a nadie de


esta manera. Realmente odiaba esa parte.

A pesar de que fue muy, muy bueno en eso.

Sólo humanos.

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Como Novo y John Matthew se materializaron en las sombras a favor del
viento de la pareja de caminantes nocturnos de invierno, estaba bastante claro que
ellos no eran el enemigo. Lo que no significa que los dos hombres no fueran una
potencial y, por lo tanto, mortal amenaza. Pero era necesario la provocación adecuada
y por mucho que ella haya sido capaz de ingeniársela, eso era un movimiento cobarde,
así como contra las reglas.

Vive y deja vivir, a menos que te obliguen a participar.

─Maldita sea, ─murmuró.

John Matthew asintió. Luego señaló hacia donde habían estado.

─Sí, será mejor que nos mantengamos en el camino.

Veinte minutos después, cubrieron la primera etapa de su sector y era hora


de retroceder. Y fue muy divertido, mientras cubrían una cuadra, recordó las
primeras dos noches que estuvo en el campo. Uno de los grandes desafíos para este
tipo de trabajo fue no frustrarse porque no estabas en un apuñalamiento en cada
minuto que estabas aquí afuera.

De alguna manera, ella había asumido que pelearía todo el tiempo.

Sí, no a la mitad. La disciplina ante todo, y algo en lo que todavía estaba


trabajando era en mantenerse alerta sin cansarse en minutos convertidos en cuartos
de hora y luego en media hora. Necesitabas ser tan fresco en el último segundo de
la noche como lo estabas en el primero, porque nunca sabia cuando tu…

A medida que su nuevo auricular se apagaba, ella, ella levantó su mano


enguantada y lo empujó más lejos en su lugar. ─Mierda.

Ten cuidado con lo que deseas, pensó mientras sacaba su arma de nuevo.

John Matthew le dio un golpecito en el hombro y ella asintió.

─Sí, voy a cubrir el flanco por la izquierda.

Segundos después, se desmaterializaron en una pelea de perros. Paradise y


Phury se defendían de un asesino, empujando al lesser hacia atrás en el callejón. Pero
dos más habían aparecido en el otro extremo.

Novo hizo un cálculo rápido y se lanzó hacia delante, pasando al ataque.


Había demasiadas posibilidades de daños colaterales si ella usaba su arma, así que
mientras corría, ella volvió a enfundar su arma y desenvainaba una de las sus dagas.
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Con sus colmillos descubiertos y una gran rabia en su corazón, ella golpeó al
lesser de la izquierda como un tren, derribándolo antes de que supiera qué carajo
estaba sucediendo. Lo apuñaló en la garganta, en la nuez de Adán, y luego con su mano
libre agarró la parte delantera de su chaqueta de cuero y empezó a empujar la parte
posterior de su cráneo en la capa de nieve helada una y otra y otra vez.

La sangre negra salpicó su cara, metiéndose en sus ojos y en su boca, el


gusto enfermizo y dulce mezclado con las gélidas inhalaciones que quemaron el
camino a sus entrañas.

En los rincones oscuros de su mente, ella sabía que necesitaba pasar al otro.
Necesitaba clavar su daga en el centro del maldito pecho de la maldita cosa para que
pudiera volver al Omega… y entonces ella pudiera seguir ayudando en la lucha.

Sin embargo su brazo era como un pistón, y la mancha negra en la nieve, bajo
el punto de impacto, se hizo cada vez más amplia. ¿La parte fantástica? El asesino
estaba al tanto de todo lo que estaba pasando, el dolor que ella le estaba causando
se registraba en su expresión de shock y su respiración con arcadas.

Sólo había una forma de "matar" a un lesser.

Había que apuñalarlos a través del corazón inexistente. Así que ella podría
seguir esto por un año y el pedazo de mierda, este inmortal asesino de su especie
sentiría una renovada agonía con cada uno de los golpes…

Una bala chisporroteó por su oreja izquierda y levantó la vista.


Aproximadamente a unos quince pies34, otro asesino había entrado en el callejón,
listo para jugar, y tenía una Poodle shooter35 en la palma de su mano.

Lo cual hubiera sido una broma, excepto que apuntaba el arma directamente
a ella, cualquier cosa más cerca, hubiera sido a quemarropa.

Novo rodo en un círculo, tirando al asesino incapacitado sobre ella como un


escudo. En el proceso perdió su daga, pero tenía otras opciones… buscando en su
cadera, ella sacó su arma, la empujó a través de los diversas partes del cuerpo que
le cayeron alrededor de la cara y comenzó a disparar.

Atrapó al nuevo asesino que llegó por el hombro, el impacto lanzándolo hacia
atrás, pero las heridas no disminuyeron mucho la velocidad del bastardo, así que
siguió disparando hasta que se terminó el cargador. ¿Buenas noticias? Ella derribó

34
4.57 mts
35
Término despectivo para la familia de fusiles M-16 y M-4 que usan en el ejército de los EEUU.

~ 82 ~
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al asesino directamente de sus pies. ¿Lo malo? En el siguiente latido, el no muerto
estaba de vuelta y apareció sacando una segunda arma.

Hijo de puta… Novo se revolvió entre el apestoso, chorreante y flojo medio


cadáver encima de ella para agarrar su nuevo cargador.

Demasiado tarde. Demasiado descoordinado.

Ella iba a morir...

Por el rabillo del ojo vio un rápido movimiento y no le tomó más de un segundo
para identificarlo: Paradise estaba saliendo de las sombras en cuclillas, claramente
lista para atacar al tirador.

Gracias a Dios. Pero Novo no daba nada por sentado. Ella logró colocar el
cargador de respaldo en la culata de su arma y levantar el cañón, excepto que ella
sostuvo su gatillo, ya que no quería golpear a Paradise…

Alguien pasó justo en frente del arma de Novo… y directamente entre las
balas que el asesino estaba descargando. El flash vino de la izquierda y se movió tan
rápido que no pudo rastrear si era amigo o enemigo.

Excepto que ella reconoció exactamente quién era.

Peyton no le dio a Paradise la oportunidad de hacer su trabajo. Él se lanzó


hacia ella y la dejó fuera de alcance y en un banco de nieve, eliminando la estrategia
defensiva que había diseñado para salvar a Novo.

El asesino con la pistola disparó dos rondas más, y nada más que por una
suerte ciega, falló, y luego aprovechó la oportunidad para escapar, dar un giro y
correr como una mierda…

No llegó muy lejos. Zsadist estaba con él, un ¡pop! y un destello de luz
anunciando un despacho rápido.

Y con eso, gracias a todos los otros refuerzos de seguridad que habían
aparecido en escena, la acción había terminado tan repentinamente como se había
presentado.

─¿Qué coño te pasa? ─Ladró el Hermano Phury.

Mientras él y John Matthew venían golpeando en la nieve, era muy claro que
el luchador silencioso Absolutamente Arrancaría Traseros de la manera en que
estaba.
~ 83 ~
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Novo empujó al lesser que la cubría hacia un lado y levantó la cabeza para
que pudiera mover el culo de ahí. También comenzó a buscarse heridas de bala.

Mientras tanto, Phury arrancó a Peyton de Paradise como si fuera una


envoltura aferrada a ella, y el Hermano casi arroja a ese luchador por toda la ciudad.
Como Peyton aterrizó con una agilidad decepcionante, la mierda empezó.

Phury marchó a través de la capa de nieve. ─¿Quieres explicar qué demonios


era todo eso? ─El Hermano señaló con un dedo a Paradise, que estaba de nuevo en
sus shitkickers y sacudiendo la nieve de sus ropas de cuero─. Tú comprometiste a
nuestro equipo, pusiste en peligro la vida de dos personas y nos costó un asesino.

Peyton cruzó los brazos sobre el pecho y miró a un punto por encima del
hombro izquierdo de Phury. Luego se paseó hasta que se paró al lado de Novo.
─Paradise estaba en problemas.

─¿Disculpa? ─Dijo la hembra─. ¿Qué fue eso?

Peyton se negó a mirarla. ─Él tenía un arma. Él pudo haberla movido y


dispararle en la cara.

─Excepto que para cuando él me hubiera visto, ─ respondió ella─, yo habría


tenido el control del arma. Estaba completamente distraído.

─No lo sabes. ─Peyton negó con la cabeza─. Totalmente no.

─Sí. Yo sí. ─ Paradise se abrió paso a pisotones por el callejón y se encontró


con el macho de frente─. Hice una evaluación, y estaba ejecutándola. Si yo no sacó
esa arma, podría haber matado a Novo.

─Y de nuevo, diré que no lo sabes.

Novo puso los ojos en blanco. Gracias por su preocupación, gilipollas.

Y, P.D36: ¿por qué ustedes dos están discutiendo sobre mí?

Por el amor de Dios, no había manera de levantarse ahora, a menos que ella
quisiera tener un contacto completo.

Paradise levantó sus manos. ─Pero no tuve la oportunidad de averiguarlo,


porque decidiste ser un maldito héroe cuando no lo necesitaba.

36
Post Data.

~ 84 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Predica hermana, pensó Novo mientras empujaba al asesino que apenas se
movía más lejos de ella y se sentó.

─Esto es inaceptable. ─Phury tomó su teléfono─. Estás fuera del campo


hasta nuevo aviso.

─¿Qué? ─Volteando por encima de su hombro, Peyton miró directamente al


Hermano─. ¿Por qué?

─No seguiste el protocolo. ─Phury levantó su palma─. Cierra la boca. Yo


puedo asegurarte que nada de lo que digas te va a ayudar…

La daga entró en el círculo de la nada, el golpe directamente para el centro


del pecho de Novo.

Ella gritó cuando alzó los brazos para poner su antebrazo: el asesino
gravemente herido de alguna manera había encontrado su hoja abandonada y estaba
haciendo todo lo posible para devolvérsela… y los muertos vivientes eran
infernalmente fuertes, incluso con todas sus heridas.

Especialmente cuando el agarre de ella se soltó debido a toda esa sangre


negra que le había sacado…

La daga se hundió en su corazón, penetrando a través de su chaleco a prueba


de balas.

No hubo dolor, lo que probablemente no era bueno, y cuando ella cayó hacia
atrás sobre la nieve, fue capaz de levantar la cabeza y mirar la visión inexplicable
de la empuñadura del arma, aún en la mano del asesino, sobresaliendo de su esternón.

Curiosamente, notó la forma en que su aliento explotó en una blanca nube, la


exhalación disipándose en la noche como si se la hubiera tragado. ¿O tal vez esa era
su alma dejando su cuerpo?

Su última imagen era del lesser sonriendo hacia ella, sus ojos locos absortos
con su triunfo, su boca colgante goteando sangre negra cuando comenzó a reír.

Y luego explotó su cabeza, las balas lo acribillaron desde una dirección u


otra, el hueso pulverizándose, una fina bruma de materia cerebral atomizada en el
aire frío de la noche.

Eso fue todo para ella.

~ 85 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Perdió el conocimiento, entrando en un gran vacío negro, el Grim Reaper se
inclinó sobre ella, su túnica era tan gruesa y pesada, que no podría luchar ni negarlo.

Su último pensamiento fue que este era el resultado preciso e inevitable que
ella había predicho desde el momento en que completó la solicitud en el centro de
entrenamiento. ¿La única sorpresa? Que había venido tan jodidamente pronto.

Había estado segura de que duraría al menos un año o dos.

~ 86 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

NUEVE

Tan pronto como Peyton vio que el asesino se sentaba, supo que habría
problemas. Y luego fue el destello de la hoja de la daga sobre el hombro del no
muerto, esa cara grotesca y boquiabierta que se extendía con una loca sonrisa de
odio.

Fue para siempre y un instante al mismo tiempo.

No necesitaba mediciones precisas del arco para extrapolar dónde la punta


filosa de la daga iba a terminar, y no había forma de detener lo inevitable. El arma
hizo su deber, empalando a Novo en el pecho, yendo a través de su chaleco antibalas,
encontrando su hogar de una manera horrible…

El sonido de un arma que disparaba a quemarropa sonó ruidosamente en sus


oídos y él saltó hacia atrás. Pero no fue el enemigo. Fue Paradise, de pie, fuerte y
segura haciendo su trabajo: ella disparó con precisión al asesino, en la parte de atrás
de la cabeza, pedazos de ella cayeron como confeti, la sangre negra convirtiéndose
en una fina lluvia que aterrizó como hollín en la nieve blanca.

Excepto que el jodido lesser cayó hacia adelante, en lugar de hacia atrás,
desplomándose encima de Novo… y la daga.

Cuando la hoja penetró aún más profundamente, ella se sacudió, sus manos
temblando, sus piernas dando patadas. Y entonces se quedó quieta.

─¡Llama a Manny! ─Dijo Phury mientras se lanzaba hacia adelante y tiraba


del lesser─. Llama al puto…

─¡Lo tengo ahora! ─Interrumpió Craeg.

~ 87 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Peyton se agitó en sus botas cuando vio la empuñadura de la daga apretada
a la chaqueta de cuero de Novo. La cuchilla estaba tan profunda que no se veía nada
del acero. Iba a morir… si no estaba muerta ya.

Y esto fue todo por su culpa. Gracias a él, Paradise había desactivado al
enemigo demasiado tarde.

Cuando sus piernas se movieron debajo de él, solo se dio cuenta del fallo
estructural de la parte inferior de su cuerpo porque su punto de vista cambió de alto
a nivel del suelo. No sintió nada en él… en realidad, no tenía sensaciones físicas.
Emocionalmente... él estaba en una tormenta de fuego.

Mientras tanto, Zsadist saltó y apuñaló los restos del lesser de vuelta al
Omega, y cuando sonó el ¡pop! y el destello de luz se desvaneció, todos los demás se
acercaron a Novo, agachándose, apoyándose en una rodilla o ambas, en la nieve
manchada de sangre. Peyton no podía ver mucho de ella ahora, con Paradise y Craeg
cada uno tomando una de sus manos mientras Phury buscaba el pulso y Boone se
quedó a sus pies.

Dios, esa daga saliendo de su pecho.

Peyton tragó saliva por la garganta seca. ─¿Novo? ¿Está viva?

Maldita estupidez que decir. Por otra parte, cualquier cosa que saliera de
él, era una basura…

Pasos atronadores. Viniendo detrás de él.

Buscando alrededor, miró hacia la fuente del nuevo ataque. Excepto que no,
no había nadie allí; era su corazón latiendo en su pecho, el ritmo del pánico rebotando
con presión en sus oídos.

Peyton se pasó la mano por la boca y abrió su chaqueta de cuero con la vana
esperanza de que pudiera aliviar la asfixia en sus pulmones. ¿Dónde estaba la maldita
unidad quirúrgica?

Poniéndose de pie, se inclinó para ver por encima de las cabezas de los otros
luchadores... y casi deseó no haberlo hecho. Novo estaba tan blanca como la nieve,
sus ojos abiertos y fijos en algo a media distancia sobre ella. ¿Estaba viendo el Fade?

Vuelve con nosotros, quería gritar. Aparta la mirada del otro lado... ¡quédate
aquí!

~ 88 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Y maldita sea, odiaba la sangre del asesino en su rostro. Él quería quitarla
de su piel demasiado pálida, limpiándola de la guerra, de su error, de estas
consecuencias.

Con una maldición, se paseó agarrándose el pelo, tirando, tirando, tirando de


él. Su cerebro le dijo que si pudiera pensar con claridad, y se viera a sí mismo
exactamente dónde estaba parado cuando tomó la mala decisión, de alguna manera
podría volver en el tiempo… y deshacer este resultado al no tratar de proteger a
Paradise.

Y luego podrían seguir luchando, o quizás, habiendo ganado la pelea, podrían


estar de pie en un frenesí alegre, una victoria alucinante, preparándose para
afrontar la próxima batalla.

─¿Está viva? ─Dijo bruscamente. ─Está ella…

Novo comenzó a toser, y la sangre roja que salió lo hizo caer mareado al
suelo cubierto de nieve de nuevo. Bajando su cabeza, apoyó ambas manos frente a él
y se preparó para vomitar. Pero nauseoso como estaba, no vomitó.

El estruendo de la unidad quirúrgica móvil a la vuelta de la esquina era como


un coro de ángeles cantando, y para dejar paso, Peyton se empujó a sí mismo a través
de la capa de nieve hasta que su espalda golpeó la pared del edificio más cercano.
Cuando la camioneta se detuvo, Manny Manello salió desde detrás del volante, una
bolsa de lona en la mano, un estetoscopio alrededor del cuello.

─No la muevas, ─ladró el humano.

Al instante todo el mundo se apartó, como si no quisieran ser la persona que


la jodió. Y luego retrocedieron para darle espacio al doctor.

Peyton se quedó dónde estaba, sus manos se cerraron a cada lado de su


cabeza para poder sostener el peso muerto de su cráneo. Parpadear de vez en
cuando, era la única forma en que cambiaba de posición.

Ni siquiera estaba respirando.

Un minuto después, Ehlena se materializó en el callejón con una mochila de


suministros. Y luego llegó Doc. Jane. Y más Hermanos.

De vez en cuando podía sentir ojos mirándolo, y había susurros que él sabía
eran todos sobre lo que había hecho. A él no le importaba nada de eso. Solo quería
saber que Novo iba a vivir.

~ 89 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Un par de shitkickers se acercaron y se detuvieron frente a él.

Cuando Peyton levantó la vista, el Hermano Rhage dijo, ─No lo dijiste en


serio, yo sé.

─¿Todavía está viva? ─Mierda, eso ni siquiera sonaba como su voz─. Por
favor… dime.

─No lo sé. Pero tenemos que sacarte de aquí.

─Juro que no quise que esto sucediera.─ Cerró los ojos y presionó las palmas
en ellos, con fuerza─. No quiero esto.

─Lo sé, hijo. Tenemos que volver ahora, tú y yo.

─¿Qué hay de ella? ─Él dejó caer sus manos ─. ¿Qué va a pasar con ella?

─Manny, Ehlena y Jane están haciendo lo que pueden. Pero queremos a todos
los reclutas de vuelta a la base de operaciones. El autobús está aquí.

Mierda, ni siquiera se había dado cuenta.

Mientras luchaba por levantarse, la gran mano de Rhage estaba allí para
ayudarlo... y cuando estaba a su altura, el Hermano comenzó a darle palmadas.

─¿Qué estás haciendo? ─ Le preguntó a su maestro.

─Quitando tus armas.

─¿Estoy bajo arresto?

Rhage negó con la cabeza. ─No, te ves malditamente suicida.

Peyton no tenía idea de cuánto tiempo le llevó regresar al centro de


entrenamiento. El tiempo había dejado de ser algo que podía medirse en cualquier
tipo de unidad, era más como la inmensidad del espacio, interminable, incalculable,
más grande que él y que nadie más. Tampoco estaba exactamente seguro de cómo
llegó a estar bajo tierra y en las instalaciones de la Hermandad. Él no tenía memoria
del viaje en el autobús, o de entrar a las instalaciones, y no recordaba cómo había
terminado en la sala de descanso, sentado en una silla.

~ 90 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Debe haber habido alguna actividad involucrada. Él seguro como una mierda
no se había desmaterializado en el corredor o transportado hasta aquí. Su cerebro
se derribó…

Oh Dios, él no quería usar esa palabra.

Levantando sus brazos, descubrió que había una botella de licor en una de
sus manos… ginebra esta vez, Beefeater. Y estaba sin tapa. Y alguien había tomado
una cuarta parte de lo que había allí.

Con la resignación de un prisionero con cadena perpetua, miró alrededor de


la sala de descanso. Estaba solo, y el reloj de allí dijo que un par de horas habían
pasado.

Pensó ¿Cuánto tiempo más estaría Novo en cirugía? En un momento Rhage


entró y le dijo que ella había sido estabilizada en el callejón, pero que necesitaba
más tiempo en el quirófano aquí en la clínica.

Ella estaba viva…

La puerta de la sala de descanso se abrió, y cuando vio quién era, se


concentró en la botella de ginebra. Ordenando a su brazo traer ese cuello abierto
de regreso a su boca, se frustró cuando su miembro se negó a obedecer.

Interesante. Parecía que se había paralizado.

─¿Cómo... estás? ─Preguntó Paradise desde dentro de la habitación.

Como las cosas no podían empeorar, pensó, qué carajo, y la miró. Tenía los
ojos enrojecidos e hinchados por el llanto, las mejillas rojo brillante por haberse
limpiado las lágrimas en el frío, y sus manos temblaban mientras ella subía y bajaba
la cremallera y volvía a abrochar su chaqueta negra.

─Bien, ¿y tú? ─Murmuró.

─Peyton, vamos.

─¿Qué quieres que te diga? Me despojaron de mis armas porque pensaron


que me iba suicidar, y sabes, creo que esa lógica era muy sensata ¿Eso responde tu
pregunta?

Cuando ella solo lo miró, él maldijo. ─Lo siento.

~ 91 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Bajando sus ojos, giró la botella en sus manos hasta que podría inspeccionar
la pequeña guardia inglesa en la etiqueta. Hombre, si solo hubiera una forma de
cambiar lugares con un dibujo bidimensional… a él le gustaría más bien ser nada más
que una imagen.

─¿Alguna noticia sobre ella? ─Preguntó bruscamente.

─Aún no. Estamos siendo cautelosos. Ehlena dijo que todavía iba pasar un
rato.

─¿Es por eso que viniste aquí? Para decirme eso.

─Pensé que tenías derecho a saberlo.

─Te lo agradezco. ─Inhalando de manera temblorosa─. Sabes, realmente


debería haberte dejado hacer tu maldito trabajo.

─Peyton...

Débilmente, se preguntó si ella iba a decir su nombre así para el resto de


sus vidas. Como si fuera un sollozo con sílabas. Se adelantó y se sentó en la silla
frente a él.

─Fue un error. Una especie de reacción instintiva.

─Si ella muere, soy un asesino.

─Tú no lo eres.

Peyton solo negó con la cabeza. Luego la miró fijamente.

Los mechones de pelo rubio que habían escapado de su coleta baja brillaban
con las luces empotradas del techo, dándole un halo, y eso parecía apropiado. Ella
era una santa, una mujer con un corazón de oro.

Y luego pensó en ese tiro de fuera de serie que había volado la cabeza del
lesser.

Bien, bien, ella tenía un corazón de oro y la puntería de un francotirador.

Con abrupta claridad, él la recordó de espaldas durante la orientación,


ayudándolo a seguir adelante después de haber comido esos hors d'oeuvres37
envenenados que lo enfermaron, tirando de él hasta que finalmente se había

37
Aperitivos.

~ 92 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
derrumbado de cansancio en la etapa final de la brutal prueba de resistencia,
después de lo cual ella había seguido. Él también tenía tantas imágenes de ella en
clase, siempre prestando atención, trabajando tan duro para prepararse para las
pruebas, haciendo buenas preguntas. Ella puso el mismo enfoque y dedicación a cada
parte del entrenamiento físico también, si era combate mano a mano, haciendo pesas
o corriendo carreras de obstáculos.

Ella estaba completamente calificada para hacer el trabajo en el que estaba.

¿Y qué más? Estaba dispuesto a apostar que ella nunca hubiera hecho la
intervención que él hizo en ese callejón. Nunca habría entrado donde no era
necesaria.

─Instintiva, ─ella había llamado su reacción.

No, no fue eso. La había estado protegiendo como si fuera su hembra.


Poniéndose en peligro para salvarla, cuando en realidad, ella no había necesitado ser
salvada y no era de él para preocuparse. ¿Si alguien más hubiera abordado al lesser?
No habría interferido.

Con el ceño fruncido, notó que ella estaba jugando con algo en la garganta.
Un pequeño adorno en una cadena. Ella nunca había usado algo así antes, y Dios sabía
que las joyas de su madre eran todas piezas de colección de casas importantes, no
algo tan delicado y simple.

Tenía que ser de Craeg.

Oro blanco probablemente, pensó. Ni siquiera platino. Y sin embargo para


ella no tenía precio.

Mientras miraba sus delgados dedos temblando por el encanto de su


delicado collar, tenía la convicción muy clara de que tenía que dejar ir a su fantasía.

─Escucha, Peyton, sobre lo que dijiste anoche...

─No dije nada. Era una broma. Una broma estúpida y en mal momento.

El silencio que siguió le hacía pensar que ella había hecho los cálculos sobre
el movimiento de defensa lateral a lo Gronk38 en ese callejón y sabía que estaba
mintiendo. Pero en ese momento, seguro como si la conversación se estuviera
transmitiendo por altoparlantes, la puerta se abrió, y sí, por supuesto, era Craeg.

38
Jugador de Futbol Americano, de los New England Patriots.

~ 93 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─La están cerrando ahora, ─anunció el macho con voz dura.

Vaya, pensó Peyton mientras el macho lo miraba furioso. Esa mirada podría
hacer mucho daño como una bala de punta hueca, y él lo sabía, porque había recibido
un disparo en la cabeza en el campo.

─¿Va a estar bien? ─Dijo Paradise mientras se levantaba y se acercaba a su


compañero─. ¿Lo está?

─No lo sé. ─El abrazo que ambos compartieron tenía que ver con el apoyo
mutuo y no hizo que Peyton se sintiera como un extraño. Apropiadamente─. Ella está
en condición crítica. Pero están buscando voluntarios de los que ella se pueda
alimentar. Lo que significa que ella tiene una oportunidad. Escucha, ¿estás bien si
doy mi vena...?

─Dios mío, sí. Por supuesto.

Peyton habló. ─Ella no lo querrá de mí.

Esos ojos hostiles se volvieron hacia él. ─Nadie te está preguntando.

Ah, entonces va a ser así, pensó Peyton. Pero no fue difícil entender la
posición del tipo.

Mierda.

Antes de que Craeg pudiera derribarlo, Paradise se puso entre ellos y


empujó a su chico hacia atrás, con sus palmas en el pecho. ─Relájate, ¿vale? No
necesitamos más lesiones en el equipo.

Ella bajó la voz en ese punto y hubo un intercambio privado entre los dos,
todas palabras rápidas a un volumen casi silencioso. Y entonces Craeg abrió la
puerta de golpe y se fue.

Paradise tomó una respiración profunda. ─Mira... creo que tenemos que
hablar.

─No. No lo necesitamos y no lo vamos a hacer.

─Peyton. Lo que sucedió esta noche…

─Nunca volverá a pasar. Probablemente porque van a echarme del programa.


Pero aunque no lo hagan, no volveré a cometer este error. Estas por tu cuenta.

~ 94 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Espera un minuto. ¿Disculpa? No necesito que me cuides. Puedo cuidar de
mí.

─Lo sé, lo sé. ─Se frotó la cara. Tomó otro trago de la botella. Quería
gritar─. Se acabó Paradise. ¿Bueno? Ya está hecho y deja de mirarme así.

─Así cómo.

─No lo sé.

Hubo un largo silencio. ─Peyton, lo siento.

─Yo fui quien cometió un error, no tú. ─Para disimular el doble sentido,
sacudió la cabeza─. Me disculparé con Craeg también. No tienes que decírmelo.

La puerta se abrió de nuevo, pero esta vez, el Hermano Rhage se puso


adelante. ─Está bien, Novo está fuera de la cirugía, y al menos está viva. Ahora tú y
yo necesitamos hacer un informe de incidentes y luego haremos una cita para que te
evalúen psicológicamente.

Cuando Peyton no respondió, el Hermano asintió con la cabeza al pasillo


detrás de él. ─Vamos hijo, tienes que seguirme a la oficina.

Cuando Peyton se puso de pie, pensó que era un triste comentario sobre tu
vida cuando una interrupción requiere que justifiques una acción injustificable, fue
un paso más allá de su otra opción, que resultó ser una animada discusión sobre el
amor no correspondido con el objeto de su no-reciproco afecto.

Ah, sí, elecciones, elecciones.

En su camino hacia la salida, colocó el Beefeater sobre una mesa auxiliar, y


cuando se acercó a Paradise, hizo una pausa.

Extendiendo la mano, la puso sobre su brazo y le dio lo que esperaba que


fuera un apretón tranquilizador.

─Lo siento. Por todo. Todo depende de mí, de mi culpa.

Antes de que ella pudiera responder, él soltó su agarre y se fue.

En la sala de formación, el resto de los reclutas, junto con una cantidad de


Hermanos, estaban dando vueltas en el área clínica, y todos fueron a la estancia
mientras lo veían, arrastrando las botas, susurrando palabras silenciosas.

~ 95 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
No tenía idea de qué decirle a ninguno de ellos.

Así que solo agachó la cabeza y siguió caminando.

~ 96 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

DIEZ

─Querrás tomar la siguiente salida a la derecha.

Mientras Saxton hablaba, señaló a través del parabrisas a pesar de que los
faros de la camioneta ya mostraban el camino. Al lado suyo, Ruhn estaba detrás del
volante, una de las grandes manos del macho descansaba cómodamente a las doce en
punto y la otra palma en su muslo.

El tío de Bitty era un conductor consumado. Tranquilo, firme, en control


total del enorme Ford lo que sea que fuera incluso aunque hubiera tanta nieve
congelada en el camino para competir con Alaska.

Fue bueno sentirse seguro.

Y luego estaba el hecho de que el macho olía increíble. Un aroma limpio y


potente, que era una mezcla de jabón, shampoo y crema de afeitar, pero no del tipo
elegante. De nuevo, ¿en Ruhn? Palmolive era una colonia.

─La siguiente vez nos desmaterializaremos, ─ dijo el macho. ─Lamento aún


no conocer los pros y contras de Caldwell.

Bueno, podríamos haber hecho que tomaras de mi vena, y luego haberme


seguido…

Saxton cortó de golpe ese pensamiento. ─El viaje no ha sido malo del todo.
De hecho, ha pasado un tiempo desde que estuve en un vehículo motorizado. Es
bastante agradable, ¿no es así?

Había olvidado cómo de hipnóticos podrían ser los automóviles, el suave


zumbido del motor, la corriente constante de aire cálido en los pies, el paisaje

~ 97 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
borroso en las ventanas, que en este caso eran apacibles y ondulantes campos de
cultivo cubiertos por nieve prístina.

─¿Puedo preguntarte algo?─ Se escuchó decir.

─¿Estás muy acalorado? ─Ruhn lo miró de soslayo─. ¿Puedo bajar la


calefacción?

Mientras el macho alcanzaba los controles de temperatura, Saxton negó con


la cabeza. ─La temperatura es perfecta. Gracias.

Después de un momento, Ruhn lo miró otra vez. ─¿Voy demasiado rápido?

─No, eres un conductor estupendo.

¿Fue un sonrojo lo que subía a sus mejillas? Se preguntó Saxton.

─Como sea, sólo tenía curiosidad…─ Se aclaró la garganta y no supo por qué
se empezó a sentir incómodo─. No sabía que tenías antecedentes por involucrarte
en peleas. Asumo que fue por la guerra... ¿Peleaste con el enemigo en Carolina del
Sur?

Cuando no hubo respuesta, le echó un vistazo. La mano de Ruhn ya no estaba


descansando en el volante, sus nudillos estaban blancos y su ceño estaba fruncido.

─Lo siento. ─Murmuró Saxton─. Te he ofendido. Discúlpame.

─No, no es eso.

El macho no continuó sin embargo, el desvío llegó antes de que diera una
respuesta.

─Sigue adelante y gira a la derecha. ─Murmuró Saxton.

Ruhn redujo la velocidad, puso la direccional y dobló. Luego, doscientas


39
yardas después, un discreto letrero iluminado que decía Blueberry Farm Estates
apareció en el camino.

Saxton habló en el espeso silencio. ─Ahí era dónde viven sus padres… es
decir, Rocke y Lyric. El padre y la mahmen de Blaylock. Ellos fueron los que acudieron
a él con el problema, así que la señora mayor debe estar un poco más al frente.

39
183mts.

~ 98 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─¿Es esta? ─Preguntó Ruhn cuando se toparon con un único buzón con un
número pintado a mano.

─Esa es la dirección, sí.

El camino de entrada a la propiedad no estaba marcado, pero había al menos


un conjunto de marcas de llantas sobre la nieve. ¿Tal vez los humanos que acosaban
a la anciana le hicieron otra visita?

─Esto será accidentado, ─Dijo Ruhn─. Sujetate.

Saxton extendió la mano hacia la puerta mientras se tambaleaban y


avanzaban pesadamente en la carretera del condado hasta un carril para un vehículo
cuanto mucho. Árboles y arbustos secos se pegaban a los costados, como si la madre
naturaleza no aprobara el ingreso y tratara de rectificar la intrusión de la única
manera que conocía.

Inclinándose hacia adelante, levantó la vista e imaginó que en los meses


cálidos se formaría un túnel de hojas en lo alto.

Y ahí estaba la granja.

La mansión era más grande de lo que él había pensado. Tenía una imagen en
la cabeza de algo del tamaño de una cabaña de hobbit, con tal vez persianas torcidas
y una chimenea poco fiable. En cambio, la estructura era de una casa de ladrillo
adecuada, con cuatro ventanas de docenas de paneles en la parte inferior, una amplia
puerta principal, y ocho ventanas de seis paneles en la parte superior. El techo de
pizarra era sólido y claramente capaz de sobrevivir a un apocalipsis, y sí, había
contraventanas, pero estaban perfectamente colgadas y pintadas de negro.

Humo se enroscaba en las dos chimeneas. Que eran rectas como flechas.

Había incluso un árbol.

O más bien… un Árbol.

En el centro del camino frente a la casa, un árbol de arce de grueso tronco


y robustas ramas surgía del suelo como si buscara alcanzar el cielo, sus ramas se
extendían hacia arriba de forma perfectamente balanceada, probando de manera
segura que la mano de la Providencia existe y que el Creador era en verdad un artista.

Y sin embargo, no era campestre ni un pacífico lugar de descanso.

~ 99 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
A la ventana de la esquina izquierda del segundo piso le faltaba un panel de
vidrio. O al menos así lo asumió, ya que parecía haber una pieza de madera
contrachapada instalada en una de las seis plazas.

Por alguna razón, eso lo enfrió de una manera que el clima frío no pudo.

Ruhn detuvo la camioneta frente a los escalones poco profundos que


conducían a la puerta principal. ─Nos están esperando, ¿no es así? ─Dijo el macho.

─En efecto. O mejor dicho, llamé a su nieta. No tengo el número de contacto


de la hembra.

Saxton abrió la puerta, el frío invierno entraba como si fuera el infierno


intentando conquistar el calor creado artificialmente, y como él puso sus Merrells40
en la nieve, el sonido chirriante y crujiente era un testimonio de que la temperatura
ambiental estaba debajo de los cero grados. Tomando una respiración profunda, el
aroma del humo de la leña hormigueaba en sus senos nasales y le hizo pensar en los
anuncios de Vermont.

Había luces encendidas en la primera planta, y a través de las cortinas


abiertas vio muebles hechos en casa, cuyas líneas hablaban de épocas anteriores, así
como las paredes cubiertas por papel con motivos florales pasados de moda en los
clamorosos años veinte.

Esta no es una vida en declive, pensó, así como los Antiguos Caminos
preservaban.

La puerta principal se abrió justo cuando Ruhn rodeaba la cabina trasera de


la camioneta, y una hembra que estaba en la entrada era de hecho, justo como lo
esperaba Saxton: ligeramente encorvada, con el cabello blanco estilo bob41, y una
cara agradable con líneas profundas. Pero sus ojos estaban alerta, su sonrisa era
amplia y su vestido hecho en casa estaba apretado y tenía un fino collar de encaje.

Teniendo en cuenta la forma en que los vampiros envejecían, que era


esencialmente de ninguna manera hasta el final de sus vidas, ella tendría una década,
tal vez más. Pero no mucho más que eso.

─Tú debes ser Saxton, ─dijo ella─. El abogado del Rey. Yo soy Minnie. Es el
diminutivo de Miniahna, pero por favor, díganme Minnie.

40
Compañía de zapatos deportivos para hombre y mujer.
41
Conocido también como corte 3/4. Muy usado por Victoria Beckham.

~ 100 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Mientras Saxton avanzaba por la nieve, notó que había pasos que entraban
y salían del porche delantero. ─Sí señora. Y él es Ruhn, mi… asistente.

Detrás de él Ruhn masculló algo e hizo una reverencia.

─Por favor, ¿podrían los dos pasar?

Cuando ella se hizo a un lado, Saxton subió los escalones y Ruhn justo detrás,
lo siguió al cálido y dorado interior. La esencia de la canela y algo dulce permanecían
en el aire, haciéndole recordar que se había olvidado tomar algo por la Primera
Comida, ¿y eso era cera de abejas?

Sacando la nieve de sus zapatos sobre la alfombra, miró alrededor. Justo


en frente, había una escalera con una barandilla de madera tallada que claramente
era pulida de manera regular, y que tenía que ser de donde venía el aroma a limón.

─Preparé té para nosotros. ─Ella señaló el salón delantero─. ¿Pueden tomar


asiento?

─Claro señora. Creo que deberíamos quitarnos los zapatos.

─Eso no es necesario.

─Es sólo un momento. ─¿Y sabes qué?, Ruhn ya estaba trabajando en los
cordones de sus botas─. Odio dejar manchas.

─Lo aprecio, ─dijo Minnie. Y cuando Saxton se inclinó de nuevo, la hembra


sonrió un poco más─. Tienes unos modales hermosos. Me recuerdas a mi Rhysland,
que sea bendecido en el Fade.

─Que sea bendecido, sí.

─Siéntense aquí mientras voy por los refrigerios.

Minnie se fue y Saxton escogió el asiento en el sofá junto al fuego. Azulejos


holandeses en azul y blanco habían sido colocados alrededor de la chimenea, y había
una alfombra tejida azul y blanca sobre el viejo guardabarros de latón. El resto de
la habitación estaba decorado en rojo victoriano y azul marino.

Mirando por encima del hombro, vio a través de la ventana el paisaje nevado.
Qué perfecto lugar para leer un libro, pensó… y luego se dio cuenta de que sólo él se
estaba poniendo cómodo. Ruhn seguía de pie a un lado de la puerta, las manos del
macho cruzadas frente a él, su cabeza inclinada hacia abajo, su cuerpo en reposo
como si estuviera preparado para estar así todo el tiempo que pasaran en la casa.
~ 101 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─¿Ruhn? Ven y siéntate conmigo.

Ruhn negó con la cabeza y no levantó la vista. ─Preferiría esperar aquí junto
a la puerta.

─Creo que sería más incómodo si no te sentaras con nosotros.

─Oh. Está bien.

El macho pareció esconderse en su chaqueta a pesar de que el fuego en la


chimenea hacía que el frío cesara, y Saxton tuvo la sensación de que Ruhn trataba
de hacerse pequeño. Y por supuesto, se sentó en la otra punta del sofá de manera
lenta como si no quisiera poner todo su peso en el mueble.

Sin una buena razón, y probablemente por una mala, era difícil no notar qué
tan cerca estaban. El cómodo sofá era lo suficientemente grande para los dos,
siempre y cuando uno de ellos no fuera tan grande como Ruhn… y sus muslos estaban
tan cerca que se rozaban.

Estás aquí para hacer tu trabajo, le informó a su libido. No bajes la guardia.

Minnie llegó con una bandeja, y antes de que avanzara más, Ruhn se levantó
del sofá y tomó la pesada bandeja de sus manos.

─¿Dónde puedo poder esto? ─Le preguntó.

─Oh, justo ahí. Por favor.

Ruhn dejó el té en la mesa del café, y cuando se inclinó, la luz del fuego
quedó atrapada en su largo cabello de la parte superior de su cabeza y lo hizo
parpadear con reflejos como el cobre nuevo en los rayos de luna.

Cómo se sentiría tocarlo…

─¿Saxton? ─Dijo Minnie.

En ese instante, vio que la hembra estaba viéndolo con una pregunta en los
ojos y se arriesgó diciendo. ─Me encantaría una taza de té. Gracias.

─Es Earl Grey.

~ 102 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Mi favorito. ─Se forzó a sí mismo a centrarse y desvió la mirada hacia la
chimenea─. Debo felicitarle por esos azulejos Delft42 alrededor de la chimenea. Son
extraordinarios.

Minnie sonrió como si le hubieran dicho que su hija fuera la más hermosa del
planeta. ─Mi Rhysland, él los trajo desde nuestra casa en el Viejo País. Se los compró
a un maestro humano de allí, y han estado con nosotros desde 1705. Cuando decidió
que debíamos cruzar el gran mar para buscar una mejor vida aquí, sabía que yo tenía
el corazón roto por irme, así que los removió sin que yo supiera, y los empacó con
cuidado. Nos tomó cincuenta años terminar de pagar ésta tierra, y después otros
diez antes de que pudiéramos construir la casa, pero mi Rhysland…─ mientras sus
ojos se humedecían, tomó un pañuelo de uno de los bolsillos de su vestido─. No me
dijo de qué se trataba, los instaló aquí para darme una sorpresa. Me dijo que eran un
puente para nuestro futuro, un lazo que nos traería el pasado con nosotros.

Mientras Minnie recobraba la compostura, Saxton se inclinó para examinar


los azulejos para darle un poco de privacidad, y luego simplemente quedó cautivado.
Cada uno de los blancos azulejos tenía una pequeña escena caprichosa en el centro
hecha en azul, las representaciones de molinos de viento y paisajes, barcos de pesca
y personas trabajando, estaban realizadas con un estilo pintoresco y desenfadado,
con remolinos decorativos en las esquinas. El efecto general era encantador y debían
de valer una fortuna. Eran del período de los maestros.

─¿Quieres azúcar, abogado?

Saxton asintió. ─Sí, gracias señora. Sólo uno.

Le pasaron una taza de porcelana y él revolvió el cubo de azúcar del fondo


con una pequeña cuchara de plata. Ruhn declino el té, pero tomó un gran pedazo de
tarta de café con canela.

─Eso se ve delicioso, ─ señaló Saxton cuando se le ofreció una rebanada─.


Me salté la Primera Comida.

─Uno tiene que comer, ─sonrió Minnie─. Siempre se lo ando diciendo a mis
nietos. Incluso cuando han pasado su transición y viven sus propias vidas, me ocupé
de ellos cuando mi hija pasó trágicamente por la cama de partos. Uno nunca deja de
ser padre, ¿alguno de ustedes está emparejado con alguna joven?

Saxton se atragantó un poco. ─No, no lo estoy.

42
Del siglo XVI la alfarería incluye piezas singulares, además del típico azulejo figurativo holandés.

~ 103 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─¿Y tú? ─Le preguntó Minnie a Ruhn.

─No señora.

─Bueno, ─anunció mientras se sentaba en una mecedora con su propio té─.


Deberíamos rectificar eso, ¿están de acuerdo? Ustedes saben, mi nieta está soltera
y es adorable.

Cuando Minnie señaló una pintura al óleo detrás de ella, Saxton


obedientemente miró donde le indicaba. La hembra era realmente encantadora, con
un largo cabello negro y delicados rasgos faciales. Los ojos eran llamativos,
irradiaban una inteligencia aguda en ellos, y la sonrisa sugería que tenía un gran
corazón, pero no era tonta.

─Ella odiaba ese vestido anticuado que le obligue a ponerse, ─Minnie sonrió
mientras recordaba─. Mi nieta es de la era moderna, y ese vestido es uno que use
hace mucho tiempo cuando yo tenía su edad. Lo hice cuando conocí a Rhysland y lo
mantuve a salvo. Supongo que esperaba que le ayudara a ver el valor de establecerse
con un buen macho y vivir una vida como la que tuve. Ella tiene otros planes sin
embargo, eso no quiere decir que no sea decente.

Saxton miró a Ruhn. El macho también estaba examinando el retrato, y por


alguna razón, cualquier opinión que estuviera formando parecía terriblemente
importante. ¿La encontraba atractiva? ¿Quería conocerla? Como un macho sin
compromisos, con la invitación del jefe del hogar, no sería inapropiado para él
participar en una reunión supervisada. Él no era un aristócrata, tampoco lo eran
Minnie y su clan, pero aún había reglas de conducta que se debían de considerar.

─¿Mencionaste que tenías otro nieto?─ Preguntó Saxton. ─Estaba seguro


que sólo tenías una nieta.

Minnie se puso pensativa. ─Rhysland y yo tenemos también un nieto. Pero no


somos tan cercanos.

─¿Qué quieres decir? Y discúlpame si soy muy insistente, pero tengo


curiosidad acerca de si puede haber algo que se relacione a los problemas con la casa.

Hubo una larga pausa. ─No es que no ame a mi nieto. Pero hay, aunque sea,
un lado de él que lucho por entender y aceptar. Él parece preferir el camino fácil, y
eso es algo que trajo muchos conflictos entre él y si abuelo.

─Lo siento. Las relaciones pueden ser complicadas.

~ 104 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Sí, me temo que mi nieto está a punto de descubrir exactamente qué tan
cierto es eso. ─Minnie dejó el té a un lado y se puso de pie─. Pero es su camino, no
es mío para decidir.

La señora mayor caminó a través del cuarto, inclinó la pantalla de la lámpara


al centro para enderezarlo, luego movió una geoda de amatista hacia la parte de
atrás de la mesa, después de lo cual enderezó una almohada.

─Por favor dinos qué es lo que está pasando con tu casa Minnie, ─dijo Saxton
suavemente─. Estamos aquí para ayudarte.

─Eso es lo que me dijo mi nieta. Pero creo que es mucho ajetreo por nada.

─Ambos, tu nieta y tus vecinos no piensan lo mismo.

─¿Te refieres a Rocke y Lyric?

─Sí.

─Oh, ellos son muy buenas personas.

Saxton miró a los azulejos blancos y azules alrededor de la chimenea. Y


después se concentró en la hembra. ─Minnie, nosotros no dejaremos que te quiten
tu propiedad ilegalmente, sean humanos o vampiros.

─Pensé que tú servías al Rey.

─¿Y tú crees que Wrath, hijo de Wrath, no es lo suficientemente poderoso


para influir en el mundo humano? Te puedo asegurar que lo es.

─Mi hellren siempre decía que a los humanos era mejor dejarlos con sus
propios asuntos.

─Perdóneme señora… ─Ruhn puso su pedazo de tarta de café medio comida


abajo ─…pero eso es cierto si se atienen a sus propias reglas.

Ella sonrió y volvió a la mecedora. ─Eso es exactamente lo que Rhysland


hubiera dicho.

─Cuéntenos, ─la instó Saxton suavemente.

Pasó un tiempo antes de que la hembra hablara. Y cuando lo hizo, fue como
si relatara los sucesos para ella misma, como si intentara determinar si la realidad
que los otros veían era en verdad lo que estaba pasando.

~ 105 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Mi querido hellren fue al Fade hace dos años. Mi nieta, que vive cerca de
la ciudad, me dijo que vendiera la casa y me vaya a vivir con ella. Pero pensé que eso
sería una intrusión, y más que nada, esta es mi casa. ¿Cómo podría dejarlo…? Quiero
decir, irme. La… subdivisión, creo que así fue como los humanos lo llamaron… fue
construida justo alrededor. Recuerdo cuando no pude dormir durante días,
escuchando los martillos y los camiones yendo y viniendo en el camino. Yo fui la
primera aproximación para vender la propiedad seis meses después de aquello. A los
humanos les gustaban las casas que se estaban construyendo, y se estaban vendiendo
bien, así que querían expandirse.

─¿Quién se acercó a ti?─ Preguntó Saxton.

─Un hombre llamado Sr. Romanski. O no, espera, ¿era un abogado o un


representante de él? No recuerdo bien. Primero me mandaron una carta. Después
me llamaron, no sé cómo consiguieron el número. Y como repetí mi negativa, volvieron
a llamar. Más cartas. Después personas empezaron a golpear la puerta durante el día
cuando yo estaba abajo. Rhysland instaló una pequeña cámara en la puerta delantera
justo antes de pasar al Fade y entonces pude ver a los hombres humanos. Primero
fue uno. Después vinieron en parejas. Fue una vez cada dos semanas, y luego con más
frecuencia.

Saxton negó con la cabeza. ─¿Cuándo se intensificó más?

Minnie llevó su mano a la base de su garganta. ─Ellos empezaron a dejar


mensajes en el teléfono acerca de… ¿estar incumpliendo con mi hipoteca? Nosotros
no tenemos ni una. Como dije, mi hellren construyó esta casa hace dos siglos.
Entonces ellos dijeron que había algo tóxico en la tierra, y fue en ese punto cuando
los oficiales humanos empezaron a llamar desde algo llamado ¿EPA43? Querían entrar
en la propiedad. Les dejé entrar pero no encontraron nada. Entonces fue un problema
con los impuestos humanos que no existe. La clasificación del agua. Ha sido… muy
estresante.

La anciana hembra miró a través de las ventanas. ─Naturalmente, no puedo


salir a la luz del día, así que no puedo reunirme con ninguno de los humanos de las
agencias, y eso los hizo sospechar. Tuve que preguntarle al doggen de unos amigos si
podría pretender ser yo y eso me hizo sentir incluso peor porque me estaba
imponiendo. Y luego…

─¿Qué pasó después?─ Murmuró Saxton

43
Acrónimo para Agencia de Protección ambiental de Estados Unidos.

~ 106 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Alguien disparó a una de las ventanas hace dos noches. Yo estaba abajo en
ese momento y escuché el disparo y luego el sonido de los cristales al caer al piso.
Fue en la ventana de lo que sería el cuarto principal sino durmiera abajo...

Al principio Saxton no tenía idea de dónde venía el suave gruñido. Y luego


miró al otro lado del sofá. Ruhn había desnudado sus colmillos, los cuales habían
aparecido en todo su esplendor, las puntas tan afiladas como unos cuchillos y su ya
grande cuerpo parecía lleno de agresividad, convirtiéndolo en algo enorme y muy
mortal.

Al momento en el que Saxton notó la transformación, su cerebro se dividió,


la mitad estaba con Minnie y su historia… ¿y la otra parte?

Lo único en lo que podía pensar era en cómo sería tener sexo con eso.

Abruptamente, Ruhn cerró sus labios y pareció recuperarse.

Ruborizándose, dijo, ─Perdónenme. Pero no me importa cómo te traten en


tu propia casa, no está bien.

Minnie, quien estaba un poco alarmada, sonrió de nuevo. ─Eres un adorable


joven macho, ¿no es así?

─No, no lo soy, ─Ruhn suspiró mientras bajaba la mirada. ─Pero yo te


mantendría a salvo aquí si pudiera.

Saxton tuvo que forzarse a sí mismo a volver al tema en cuestión. De lo


contrario, él estaría mirando esa cara por la siguiente noche y media.

Aclarando su garganta, dijo, ─¿Hace cuánto dijiste que sucedió esto?

─Hace dos noches, no se lo dije a mi nieta claro. No quería preocuparla más.


Pero sí le hable a Rocke y él vino a cubrir la ventana con un trozo de madera. Terminé
diciéndole todo y ahora ustedes vinieron ésta noche.

Saxton pensó en lo que notó cuando se acercaba a la casa, que había algo
diferente en la ventana del segundo piso.

La situación era mucho más seria de lo que él había pensado.

~ 107 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Después de que la señora Miniahna terminara su historia, Ruhn tomó la
bandeja con todos los recipientes de té y los llevó a la cocina. Él trataba de ser
educado y también de ser útil, pero lo que en verdad quería era inspeccionar el nivel
más bajo de la granja. Había persianas para el día que estaban cerradas a lo largo de
la parte trasera de la casa, y eso le dio algo de seguridad, excepto que no entendía
por qué las del frente de la casa permanecían abiertas. Ella debería tener todas las
persianas cerradas.

Mientras atravesaba las habitaciones simples y espaciosas, notó el comedor


en la parte trasera. La biblioteca a un lado. Un baño pequeño debajo de las escaleras.
Una despensa y varios armarios.

En el fondo de su mente, no pudo dejar de notar el trabajo de carpintería


en las molduras, los muebles y especialmente en los paneles y estanterías de la
biblioteca. Su hellren debió haber sido un maestro tallador de la vieja escuela, y por
alguna razón, eso hizo que Ruhn se sintiera aún más protector con la señora Miniahna.
Por otra parte, éstos eran su tipo de personas, civiles que trabajan y se ganaban la
vida honestamente. Lo que no quiere decir que no respetara a la Hermandad. Como
soldados, ellos trabajaban igual de duro y en situaciones peligrosas, incluso mortales.
No, él estaba pensando en la glymera… personas como Saxton… aunque sin faltarle
el respeto a ese macho en específico sin duda… el abogado se había levantado por
encima de la naturaleza perezosa de los de su clase, porque Ruhn sabía muy bien lo
mucho que trabaja.

Pero si, los diletantes de la clase alta.

De hecho, tal vez esa sería la razón por la que se sentía tan desconectado
de la mansión. Al estar rodeados de todas las trampas de la gran riqueza, le resultó
difícil reconciliar quiénes eran las personas con los activos del nivel social más alto
del orden de los vampiros. Ésta casa tenía su estilo, pensó. Demasiado grande como
para que él viviera sólo, pero tan cariñosamente construida y disfrutada.

Esos malditos humanos.

De hecho, aunque había hecho un voto de no volver a sus viejas costumbres,


él felizmente resolvería ésta pequeña dificultad. Por la fuerza si fuera necesario.

Retrocediendo a la cocina, volvió al salón. Saxton estaba inclinado sobre un


almohadón en el sofá, sus manos moviéndose con énfasis.

─…Pienso que deberíamos acercarnos a ellos como sus representantes.

~ 108 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Oh, no quisiera ser una molestia, ─estaba diciendo la señora─. Ustedes
trabajan para el Rey. Tienen asuntos más serios de los cuales hacerse cargo.

─Sería un placer estar a su servicio.

─No, insisto en que no deben hacer nada. Todo estará bien, ¿seguramente
se cansarán pronto?

Cuando Saxton pasó una mano impaciente por su espeso cabello rubio, Ruhn
notó la forma en que las ondas de su cabello regresaron a su lugar.

Parecía extraño notar algo como eso, y Ruhn tuvo cuidado de redireccionar
su atención a la señora.

─Por favor, ─se oyó decir─. No me sentiría bien dejándola aquí para que
luche sola.

─¿Crees que habrá una pelea? ─Sus viejas manos se retorcieron en su


regazo─. Como les dije, es posible que ellos se cansen de mí.

Saxton habló. ─Ellos usaron un arma para intimidarte. ¿Crees que ellos se
cansarán…?

─Discúlpame, ─ Ruhn lo interrumpió. ─Pero noté cuando fui a su cocina que


las persianas de la parte de atrás de la casa están cerradas pero las del frente no,
¿por qué éstas están abiertas?

Miniahna se sonrojó, ─Las ventanas están cerradas con pintura después de


todos éstos años, y la única forma de cerrar los obturadores es hacerlo manualmente
desde fuera. Los había abierto antes de la tormenta para disfrutar de la luz de la
luna y para demostrar que no tenía miedo. Pero luego la ventisca vino… y tuve miedo
de estar afuera sola. Te juro que me he quedado en las habitaciones de la parte
trasera de la casa a excepción de esta noche. Cuando ustedes vinieron, pensé…
bueno, que estaba siendo observada, es bueno que ellos vean que hay personas aquí
adentro, que no estoy sola. ¿O es algo malo? Oh, cielos, ¿los he puesto en peligro…?

Ruhn levantó la palma de la mano para detenerla. ─No piense más en eso.
Hizo lo correcto. Pero, ¿puedo ir afuera y cerrarlos por usted?

─¿Podrías?─ Minnie empezó a parpadear rápido. ─Eso sería de mucha ayuda.

─Lo haré en un momento.

~ 109 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ruhn le asintió a Saxton y fue hacia la puerta para ponerse las botas. Una
vez estuvo fuera de la casa, el aire frío le hizo picar los ojos y la nariz, pero lo ignoró
mientras caminaba y se deslizaba entre los setos y la casa. Cerrando los obturadores
uno por uno, aseguró cada conjunto con un pestillo de gancho.

Un rápido vistazo a los costados de la casa y a la parte posterior hasta


quedar satisfecho de que todo estaba en orden, y volvió al frente de la casa.

No entró de inmediato. Buscando el gran árbol, pensó en las huellas en el


camino.

Por un impulso, caminó a través de la nieve profunda hacia el camión y sacó


una linterna. Dirigiendo la luz hacia las esqueléticas ramas encima de él.

Encontró una cámara remota a un lado, un sutil brillo en el vidrio parpadeo


cuando la luz golpeo la superficie reflectante de la lente. Pero antes de que hiciera
algo, continuó investigando, haciendo un recorrido de ciento ochenta grados en la
propiedad. Localizó la segunda cámara en la parte trasera.

Apagando la linterna, se dirigió a la entrada principal, sacudió la nieve de sus


botas en la alfombra y entró a la casa.

Después de que volvió a cerrar la puerta, se asomó al salón. ─¿Señora?, dijo


que tenía una cámara de seguridad, ¿tiene más de una?

─No, ¿por qué?

─Por ninguna razón. ¿Dónde está localizada su cámara?

─En la esquina de la casa debajo los aleros, allá. ─Señaló a su derecha─. Es


para que pueda ver a quien esté en la puerta. ¿Algo anda mal?

Negó con la cabeza. ─En lo absoluto. Vuelvo enseguida. Sólo revisaré las
persianas.

Una vez más afuera, localizó el dispositivo de monitoreo y luego dio otra
vuelta alrededor de la propiedad sólo para asegurarse de que no se hubiera perdido
de nada. Después de eso, salió de la vista y de desmaterializó en el gran arce.
Quitando la cámara del árbol, fue a la parte trasera y removió la otra del lugar.
Ambos tenían interruptores de activación que eran fáciles de operar y los apagó, las
unidades eran pequeñas, así que metió el par en uno de los bolsillos profundos de su
chaqueta.

~ 110 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando volvió a entrar, la señora Miniahna levantó la vista, ─¿Está todo
bien?

─Sí, señora. Todo está en orden.

─¿Vio a alguien?

─No, no vi a nadie.─ Miró a Saxton─. ¿Ella tiene nuestro número de


contacto?

─Sí, es cierto. ─Saxton metió una de sus elegantes manos en su saco─. Aquí
tiene mi tarjeta… Ruhn, no tenemos una para ti, ¿o sí?

─¿Puedo darle mi número? ─Le preguntó a la señora.

─Aquí tiene una pluma. ─Ella abrió un pequeño cajón de la mesa junto a ella.
─¿Podrías escribirlo por mí en la parte de abajo de la tarjeta?

Ruhn se congeló.

Pero afortunadamente, Saxton arregló la incomodidad ofreciéndose a


hacerlo. ─Ruhn, ¿cuál es tu número?

Tragando grueso, recitó los dígitos y trató de no sentirse como si fuera


estúpido.

─Aquí tiene. ─Saxton se levantó y le dio a la anciana hembra la tarjeta.


─Llame a cualquiera de nosotros. Sea de día o de noche. Haré mi propia búsqueda
independiente de títulos de propiedad, aunque no espero encontrar nada fuera de
lugar. Y luego me pondré en contacto con el señor Romanski como su abogado y
veremos qué podemos hacer sobre sus dificultades.

La señora Miniahna se levantó y se llevó la tarjeta al corazón. ─Estoy muy


agradecida. En verdad, odio ser una imposición, pero no soy… mi nieta probablemente
tenga razón. No debería manejar esto sola.

─¿Usted dijo que su nieta no vive lejos?

─A unas veinte millas44.

44
32.2km.

~ 111 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton asintió. ─Hay una buena posibilidad de que las cosas se compliquen
antes de que todo se solucionen. No le pediré que desaloje su propiedad, pero se lo
recomiendo.

─Realmente referiría quedarme.

─Lo entendemos. De todas maneras, considérelo como una opción.

Después de que ambos se inclinaron y la señora les deseo buenas noches,


Saxton se puso de nuevo los zapatos y después salieron y subieron a la camioneta.

─Así que, encontré algo, ─dijo mientras los conducía de vuelta a la carretera
del condado.

─Dime.

─Aquí. ─Dijo mientras tomaba las cámaras de su bolsillo. ─Sólo vi dos. Pienso
que es probable que haya más.

Saxton sostuvo ambas en sus palmas. ─¿En dónde las encontraste?

─En los árboles. La están vigilando.

Cuando Saxton dijo algo vil por lo bajo, Ruhn salió de la carretera y pisó el
acelerador.

─No podría estar más de acuerdo, ─murmuró.

Por los siguientes veinte minutos más o menos, el abogado del Rey hizo
algunas llamadas, una fue a Vishous, y luego hubo un número de otras donde las
personas en el otro extremo de la línea no eran tan reconocibles.

Después de eso, sólo estuvieron conduciendo, dirigiéndose de nuevo al


complejo de la Hermandad.

─Iré contigo cuando vayas a hablar con los humanos. ─Anunció Ruhn.

─Sí, estaré listo para la noche de mañana o la siguiente. Tengo una


investigación que hacer.

─Y haré viajes de rutina a la propiedad. ─Sintió cómo Saxton lo miraba─.


Podrías decirle a la señora o no. Lo que consideres mejor. Pero ahora podré
desmaterializarme ahí ahora que sé en dónde es, y seré discreto. De cualquier
manera, no quiero que esté ahí sola.

~ 112 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Tenemos que hablar sobre lo que pasaría si te topas con alguno de ellos.
Especialmente si es antes de que termine mi investigación sobre los registros de la
propiedad.

─No los lastimaré. Pero no seré gentil cuando los eche de la propiedad de la
señora.

Abruptamente, una extraña esencia llegó a la nariz de Ruhn… especias


oscuras. Y eso fue extraño. Lo que fuera, se metió en su nariz y de alguna manera en
todo su cuerpo. En realidad nunca había olido nada tan delicioso. Fue…

Ruhn frunció el ceño cuando algo en su cuerpo se movió, un instinto acelerado


engrosó su sangre… engrosando también otra parte de él.

Cuando se dio cuenta de que estaba excitado, retrocedió en el asiento del


conductor, sus manos agarrando el volante con fuerza, el sudor floreciendo en su
pecho y corriendo por su rostro.

Esto era atracción sexual, se dio cuenta con sorpresa.

Hacia… un macho.

─¿Ruhn?

Él saltó en su asiento. ─Lo siento, ¿qué?

─¿Estás bien? Acabas de hacer un ruido extraño.

Consciente de que su corazón había comenzado a latir con pánico, tragó a


través de su apretada garganta. ─Estoy bien, muy bien.

─De acuerdo. De cualquier manera, Vishous quiere echarle un vistazo a las


cámaras, así que las dejaré con él. Y después haré…

Mientras el abogado del Rey seguía hablando, Ruhn trató de seguir la


conversación, llenando los momentos silenciosos de respiración con lo que esperaba
fueran sonidos apropiados de apoyo y afirmación y mm-hmm’s.

Sin embargo, detrás de sus ojos, todo dentro de su cráneo, estaba gritando.

La única cosa que definía su vida, hasta donde podía recordar, era que no
pertenecía a ninguna parte. Ni siquiera con sus amorosos padres con los que había
crecido, no con lo que pasó durante los años malos, no cuando buscaba a su hermana

~ 113 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
perdida… y ni siquiera cuando se unió con la Hermandad y vivía en una hermosa
mansión y aceptó cosas materiales que no se había ganado.

Era alguien que había estado separado, y durante mucho tiempo había
asumido… o tal vez rezado… que todo ese aislamiento sería aliviado al encontrar
finalmente el lugar en el mundo al que pertenecía.

¿Esta impactante atracción? ¿Por un macho? Parecía solo un incómodo


recordatorio más de que nunca encajaría. Después de todo, ese tipo de cosas podrían
ser aceptadas en la glymera, pero nunca en la clase civil.

─¿Ruhn?

Cerrando sus ojos por un momento, dijo, ─¿Sí?

─No te ves bien.

─Estoy bien. No te preocupes, estoy lo suficientemente bien para cumplir


mi deber.

Y lo completaría, independientemente de este momento… lo que sea que


fuera, después de lo cual se iba a despedir de la casa. Encontraría una estación en
algún lugar de una de las grandes fincas de Caldwell, podría ver a Bitty y él retomaría
sus maneras masculinas prácticas, arreglando y haciendo mantenimiento manual.

Hasta que el Fade lo llamara.

Una vida no espectacular, tal vez. Pero no a todos se les concedieron grandes
destinos, y quién era él para pensar que era lo suficientemente especial como para
garantizar eso de todos modos. ¿De lo que sí estaba seguro? Él tenía muchos
secretos que guardar.

Y una extraña y fuera de lugar atracción por Saxton no se iba a agregar a


su lista.

~ 114 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

ONCE

Peyton terminó sin dejar el centro de entrenamiento para el día, pero


entonces nadie lo hizo. Todos los alumnos se quedaron… y él tuvo cuidado de
mantenerse lejos de ellos. Después de su interrogatorio con Rhage, dejó la oficina y
consideró unirse a los demás por la comida que podía oler en la sala de descanso. Una
no específica náusea rodando y un altamente específico dolor de cabeza en el lóbulo
frontal lo curaron de esa mala idea. Y además, lo último que alguien necesitaba era a
Craeg mordiendo y continuando el ataque.

Aunque con la forma en que se estaba sintiendo Peyton, se dejaba a sí mismo


indefenso, aceptando un rythe de la vieja escuela de clase.

Por lo menos Novo todavía colgaba alrededor. Craeg la había alimentado y


también Boone, por lo que le habían dicho a Peyton. Él había estado sorprendido que
los Hermanos no habían sido utilizados, pero entonces parecía como si el personal
clínico reconoció que los alumnos querían ser los que ayudaron a su soldado caído, a
pesar de que la Hermandad seguramente tuviera la sangre más fuerte.

Dios... desearía poder haberle dado una vena. Y ella tenía que estar por lo
menos dentro y fuera de la conciencia; de lo contrario ella no podría alimentarse.

Pero otra vez, nadie le preguntó y él sabía mejor que ofrecerse.

Abandonado a su propia suerte, hizo su camino hasta donde estaban las aulas
y lo que estaba al otro lado de la puerta número tres funcionó bastante bien: él
ingresó al aula vacía con mesas, sillas y pizarra donde Tohr les había enseñado sobre
la fabricación de bombas y detonación y V había hecho un curso sobre técnicas de
tortura.

Joder el álgebra. Ellos realmente iban a utilizar ese tipo de cosas.

~ 115 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Bueno, los otros iban a usarlo. Aunque Rhage no había dicho nada todavía
acerca de patearlo fuera, él tuvo que creer que venía.

¿Y la terapia? ¿Con Mary?

¿Quiénes estaban incluso bromeando? Lo último que quería era tener a la


shellan de Rhage hablando acerca de qué estaba sintiendo sobre lo que había
sucedido. Infierno, pasando a través de los hechos había sido bastante duro… y
además, esto no era un gran misterio de mierda. Culpa, pesar, vergüenza.

Vamos. Como, duh.

Después de que él pastoreó alrededor durante un tiempo, se puso plano


sobre la mesa y miraba el techo, su espalda señalando que allí no había ningún colchón
debajo de él, su brazo en dolor porque él lo ángulo hacia arriba y utilizó la cosa como
una almohada. A medida que avanzaba el día, él se levantaría y se pasearía otra vez
de vez en cuando, arrastrando las yemas de los dedos en la parte superior pulida de
las mesas en que habían estado todos sentados mientras estaban en clase.

Él quería volver a la parte de estudiante de las cosas, cuando el estudio


había sido teórico. Había sido una gran aventura en ese entonces.

Quería volver a antes de que su prima hubiera muerto. Ya que parecía como
la primera de las fichas de dominó en caer mal.

Quería volver a ese callejón. Pero se había recriminado bastante sobre lo


que él lamentaba haber hecho de manera diferente allí.

Cuando se abrió la puerta, él estaba acostado otra vez y no se molestó en


mirar por encima de la cama en su escritorio. Él sabía por el olor quién era.

—Hey, Rhage. —Peyton se frotó la cara. —¿Tienes buenas noticias para mí?
¿No? Bueno, al menos estoy acostumbrado a eso… Oh, espera, esta es la parte donde
me pateas fuera, ¿cierto?

—Ella está pidiendo por ti.

Peyton saltó a sus pies antes de ser consciente del movimiento. —¿Qué
dijiste?

—Me escuchaste. —El Hermano cabeceó hacia fuera en el pasillo —. Ella está
esperando.

~ 116 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Bueno, esto fue un shock. A menos que Novo quisiera gritarle… y ¡eh! si eso
fue lo que la motivó a seguir con vida, él estaba bien con ser su saco de boxeo.

Fuera en el pasillo, se dirigió a la zona de la clínica, y mientras él avanzó,


tiró encima de sus pantalones de combate y metió de nuevo su camisa musculosa
negra.

¿Pero cómo ella iba a dar una mierda sobre cómo él vestía?

En la puerta de su cuarto de hospital, él golpeó, y cuando escuchó una


respuesta amortiguada, empujó su camino dentro.

Oh... mierda.

Novo yacía postrada en esa cama con los altos rieles, su cuerpo inmóvil
conectado a máquinas de pitido por millas de cables. Su piel era cetrina, el tinte
amarillo que le hacía pensar en su hígado… no, espera, ¿eso eran los riñones? Él no
podía pensar. Y sus párpados estaban bajos, su boca entreabierta como si ella
estuviera tratando de respirar con el mínimo de esfuerzo. Junto a ella, Ehlena estaba
comprobando uno de los monitores... y entonces la enfermera puso algo en la línea
IV45, utilizando una jeringa.

—Acércate, —graznó Novo. —No voy a morder.

La enfermera miró sobre su hombro y sonrió. —Me alegro que te


encontraran. Los dejaré solos… pero el Dr. Manello entrará muy pronto.

Cuando la hembra se marchó, Peyton se acercó al lado de la cama. Abriendo


su boca, él quería decir algo apropiado. Nada se le ocurrió.

Sintiéndose como un idiota, él fue con: —Hey.

Sip, realmente original, profundo material justo allí… Dios, ¿por qué no podía
él haber sido el apuñalado?

Novo levantó su brazo, o al menos intentó, solamente su mano se levantó de


las sábanas. —No te vayas.

—No hasta que me digas que tengo qué.

45
Intravenoso.

~ 117 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No... el programa. No te vayas. Sé que es... es lo que estás pensando... sé
que vas a intentar... salir.

Por un momento consideró fingir que no había estado en su mente, oh, como,
hace dos minutos. Pero ella parecía tan cansada y desgastada que él no quería
desperdiciar su energía… aunque él no podía entender por qué ella se preocupó.

—Necesitamos… combatientes, —dijo ella roncamente. —Tú eres... bueno.

—¿Cómo puedes incluso decir eso? —Él tiró de una silla, se sentó y puso su
cabeza en sus manos—. Cómo puedes incluso...

Su voz se desvaneció cuando lágrimas vinieron a sus ojos. Él estaba tan


malditamente agotado con ser el jodedor, el gilipollas, el fiestero, el libertino... era
una pobre excusa para un hombre de valor, y su padre lo sabía al igual que todos los
que alguna vez se habían cruzado en su camino.

Y ahora esta evidencia incontrovertible de su perennemente pobre juicio.

Esto. Aquí. Acostado en esta cama de hospital. Recién salido de la sala de


operaciones, donde habían tenido que reparar su corazón.

A lo lejos, escuchó a ese paciente, el que estaba perdiendo su mente, gritar


como si el hombre también estuviera atrapado en una especie de pesadilla.

—No... te vayas... — dijo ella—. Míra...me

Frotándose la cara con la palma de su mano, se centró en sus ojos... sus


hermosos, directos, inteligentes ojos. Y de alguna manera, no fue una sorpresa que
tan débil como su cuerpo, su mirada estaba, como siempre, alerta y ardiente con
propósito.

—Lo siento mucho, —susurró—. Por lo que hice.

—Está… bien.

—No, estaba equivocado. —Como su voz se cortó, él forzó la fuerza en ello—


. Yo quería salvar a Paradise, y ella no necesita ser salvada. Ella no lo necesita. Ella
es un luchador tan fuerte como cualquiera de nosotros. No sé en qué estaba
pensando.

—Tú... la amas. —La cara de Novo se tensó—. No es tu culpa. Las emociones


son... lo que ellos son. Confía en mí, lo sé.

~ 118 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No quería hacerte daño.

—Yo sé...

Cuando sus ojos se cerraron, Peyton entró en pánico como si ella estuviera
muriendo delante de él, y se dirigió a los monitores con sus gráficos, sus números y
sus luces parpadeantes. Ninguno de ellos mostraba ninguna alarma. ¿Estaban
trabajando bien?

Pero Novo no parecía estar en ninguna clase de angustia. Su respiración se


quedó superficial, concedido, pero era uniforme, y su rostro no mostraba ningún tipo
de dolor.

Ella realmente era hermosa, pensó. Tan fuerte y firme, incluso en su estado
debilitado.

—No puedes abandonar el programa, —murmuró ella—. Todo se derrumbará.


Hermanos... nos cancelarán a todos…

—No estoy enamorado de ella, —soltó él. —Yo no lo estoy. Simplemente no


me di cuenta hasta esta noche.

Los ojos de Novo volvieron a abrirse. Y entonces ella movió la cabeza un poco
en la almohada delgada. —No... importa.

—Tienes razón. No lo hace.

—Prométeme.... No te irás...

—Ya veremos…

—Mi culpa también. —Cuando él frunció el ceño, ella dijo—, yo debería


haber... apuñalado al lesser. Debería haber... terminado el trabajo. Me distraje
también. Parte... mi culpa.

—Te equivocas acerca de eso…

Ella extendió su mano, como si quisiera detener el argumento y carecía de


la energía para hablar sobre él. —Cometí errores... también. La primera regla es
terminar el trabajo. Fallé. Me... lastimé por eso... también.

Peyton tuvo que parpadear un par de veces antes de poder estar seguro de
que no gotearía. —Tomaré la responsabilidad. Los Hermanos pueden hacer lo que
quieran conmigo.

~ 119 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Lucharemos de nuevo... juntos en el campo... —Ella respiró hondo e hizo
una mueca. —Tan pronto como esté... fuera de la cama…

Eres una hembra de valor, pensó.

Y cuanto más moraba en esa convicción, más todo en la sala se retiró, los
monitores, el olor a antiséptico, las luces demasiado brillantes y la silla demasiado
dura. Y entonces el efecto de aerógrafo se extendió hacia fuera aún más, limpiando
la existencia del centro de entrenamiento, la montaña en que estaban... Caldwell, el
noreste... el jodido planeta en sí.

Novo se convirtió en todo lo que sabía, desde las manchas en sus ojos azul
verdoso hasta la manera en que su trenza se enroscaba alrededor y se apoyaba en
su hombro para ver cómo ponía su mano como si quisiera que él la tomara.

Extendiendo su propia palma, él juntó la que ella le ofreció y la sintió apretar


con sorprendente fuerza.

—Lucharemos juntos de nuevo, —dijo ella.

Novo luchó contra el lastre de diez mil libras de dolor y drogas en su cuerpo
y trató de forzar lo que tenía a Peyton. El programa de entrenamiento tenía que
continuar. Sin él, ella no tenía ningún propósito ni salida para toda la mierda que se
negó a sentir y enfrentar: si ella no aceptaba su parte en lo que había sucedido en
ese callejón, y si ella no perdonaba a Peyton, la clase iba a ser dividida, la Hermandad
iba a perder la confianza y la paciencia con ellos, y luego iba a estar atrapada yendo
a la ceremonia de acoplamiento de su jodida medio hermana humana con ninguna
armadura de batalla contra todo lo que ella había perdido.

Sin este trabajo, estas luchas, su rutina nocturna, no había nada para
ponerla a tierra. Jalarla a través de ella. Mantenerla en marcha.

Y su salvación del olvido comenzó con Peyton.

El perdón de ella aquí y ahora hacia él, era la clase de cosa que se extendería
a todo el mundo y volvería a unir al grupo. Los otros reclutas tendrían que seguir su
ejemplo, y P.D., ella no había inventado la mierda sobre ella siendo parte del
problema. Ella nunca debería haber dejado que el enemigo simplemente sólo se le
subiera como lo hizo allí. Esos bastardos de asesinos eran como serpientes de

~ 120 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
cascabel, capaces de morderte incluso después de cortarlos por la mitad. Peyton
definitivamente había establecido el mal resultado en movimiento, pero ella había
proporcionado la pendiente.

Fue un error que ni uno de ellos volvería a hacer.

Suponiendo que tuvieran la oportunidad.

Con lo que quedaba de su fuerza, ella intentó mantener sus ojos enfocados
en la cara de Peyton, pero ella sólo podría llegar a mitad de camino de la meta. Todo
era borroso, como si hubiera cristales polvorientos entre ellos.

¿Lo que era evidente? El aroma de sus lágrimas.

Y eso fue una sorpresa. Claro, ella había necesitado cirugía a corazón
abierto, él era el bromista perpetuo, el rebelde juguetón que se balanceaba encima
de todo. Ni siquiera un roce con la muerte podría hacer que se volviera real... o al
menos, ella no hubiera pensado que podría…

No estoy enamorado de ella.

Eso no era totalmente relevante, se dijo a sí misma.

La puerta de la habitación se abrió y entró el Dr. Manello su bata de hospital


cambiada por el equipo de entrenamiento, una botella de agua bajo el brazo y un
conjunto de auriculares colgando de su mano.

—Y estamos despiertos—. Sonrió el humano. —Mejor de lo que pensé que


sería.

—Luchadora, —dijo ella en una voz que era más papel de lija que sílaba.

Dios, ella jodidamente odiaba sonar débil.

El Dr. Manello se acercó y golpeó los nudillos con Peyton. Luego se inclinó
contra la base de la cama. —Sí, como un soldado, estás absolutamente en la línea
correcta de trabajo rudo. Te nos fuiste dos veces en nuestra mesa, que, para ser
honesto, me cabreó. Pero tenías tus razones. Y hubo un momento cuando estaba
convencido de que iba a perderte para siempre… volviste sin embargo. Supongo que
decidiste que no habías terminado tu trabajo aquí en la tierra… bueno, y ese corazón
de seis cámaras tuyo simplemente siguió trabajando con nosotros también. De alguna
manera, aguantaste para poder hacer lo que necesitaba para reparar ese agujero.

~ 121 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—¿Tal vez fue más porque mi cirujano… —ella tomó una respiración
profunda—, …es el talento? Quiero decir, talentoso.

—Nah, solo soy sólo un mecánico en uniforme médico en lugar de overol.

Él estaba mintiendo, por supuesto. Justo cuando ella había estado saliendo
de la anestesia, había oído a Vishous decir que solo había dos cirujanos que él conocía
quiénes podrían haberla salvado… Doc. Jane y el Dr. Manello. Especialmente porque
no tenían una máquina de derivación en la unidad quirúrgica.

Cualquiera que sea el infierno que significara eso.

—Así que aquí está el plan. —El Dr. Manello hizo eso que hace la gente
médica, escaneando los monitores que estaban alrededor de la cama como si
estuviera actualizando su diagrama en su cabeza. —Vas a permanecer aquí por las
próximas cuarenta y ocho horas. Y no te vuelvas perra acerca de cuánto o cómo
increíbles poderes regenerativos tu especie tiene y cómo puedes irte a casa al
anochecer. —Puso su palma para arriba cuando ella abrió la boca—. No, no habrá
ninguna discusión. En otras doce horas quiero que te pasees por el pasillo. Todo el
camino hasta la salida y de regreso cada dos o tres horas…

—Esperando... volver a... trabajar cuarenta y ocho horas.

El Dr. Manello le disparó un soy jodidamente serio. —Después de tener una


cirugía abierta. Sí, correcto.

—¿Alimentando? Pero podría... alimentar más.

—Eso ayudará, seguro. Pero sabes ¿qué es asombrosooooooo? —Él levantó


su cabeza al techo y se entusiasmó. —Permanecer en la jodida cama.

—Curo más rápido... si me alimento.

—¿Cuál es la prisa? Ninguno de ustedes volverá a salir al campo en un corto


plazo. —Abruptamente, el cirujano cerró su boca, como si esa fuera información que
él no estaba autorizado a compartir—. De todas maneras, quítate un peso y come
chocolate con leche para aliviar esa garganta que entubé y ya veremos cómo vas.

—Alimentación también.

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J. R. WARD BLOOD FURY
—Bien, sí, claro, toma tantas jodidas venas como quieras. Pero ya sea que te
conviertas en Frank Langella46o no, solo te estoy echando cuando esté bien y
malditamente listo.

—¿Siempre maldices ... a tus pacientes?

—Sólo los que me gustan.

—Afortunada… de mí. —Pero ella sonrió—. ¿Debo... decir gracias... a ti...


ahora?

—¿Vas a llorar como una marica si lo haces? Porque, sin ofender, yo soy un
llorón simpático y si es ahora no me gustaría entrar en la sala de pesas viéndome
como si alguien como Mayweather47 me hubiera golpeado en la cara.

—Yo nunca lloro.

—Bueno, tienes un gran corazón, te diré eso. Lo he visto de cerca y


personalmente. —El Dr. Manello puso una mano sobre su pie y le dio un pequeño
apretón—. Tocas ese botón de llamada si necesitas algo. Ehlena está justo al lado.
Estoy haciendo ejercicio durante la siguiente hora o así, y luego dormiré en la sala
por si acaso tienes otra fuga. No es que esté esperando eso.

—Gracias...

—De nada, —dijo el cirujano—. Me encanta un buen resultado. Y vamos a


mantenerlo así durante la recuperación, ¿está bien?

—Sí, Doctor.

—Buena chica. —Él sonrió—. Quiero decir, buena jefa dura.

Mientras su cirujano se dirigía a la puerta, Novo admitió para sí misma que


tenía razón. Era demasiado ambicioso de su parte pensar que ella podría pelear en
dos días. El dolor en su pecho era increíble, el tipo de cosa que sentía en sus muelas
y hasta sus uñas de los pies, incluso con todas las drogas que tenía. No había manera
que volviera a la noche siguiente.

46
Actor estadounidense de cine y teatro, protagonizo a Drácula en teatro y cine en 1977/78.
47
Boxeador profesional estadounidense.

~ 123 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ella miró a Peyton. Estaba sentado en esa silla como si estuviera a punto de
estallar a sus pies, su torso inclinado hacia adelante, sus manos plantadas en sus
muslos, como si fuera a levantarse.

—¿Qué? —le preguntó ella. —Te ves... como si quisieras... ser llamado a clase.

—Pudin de chocolate.

Novo intentó tomar una respiración profunda y sólo terminó jadeando. —


¿Qué...?

—Dijo que se supone que debes comerlo para tu garganta. Te conseguiré un


poco.

—No. —De hecho, cuanto más pensaba sobre ello, más quería vomitar—. Oh,
no. Estómago... no.

—Sólo quiero ayudar de alguna manera.

Ella lo miró por un momento. En todos los aspectos que importaban, Peyton
era lo mismo que ella detestaba en un macho, toda esa mierda de la glymera envuelta
en un paquete que, tanto como ella intentó negarlo, incluso ella lo reconoció como
atractivo.

Era del tipo de su hermana, de hecho.

Buena cosa que Sophy nunca iba a conocerlo. U Oskar sabría de primera
mano cómo se siente cuando alguien que crees que te ama te trata como si fueras un
iPhone 5 en un mundo X.

En realidad, no era una fantasía tentadora...

¿Cuál era la pregunta? Dios, su cerebro estaba borroso. Oh, cierto... Peyton
fue todo lo que odiaba de los tipos adinerados de alta sociedad que eran demasiado
buenos para todo el mundo a su alrededor, pero había una parte de todo que
funcionaba para ella.

Su sangre podía ser verdaderamente pura, hasta el punto de ser medicinal.

—¿Qué puedo hacer? —Preguntó—. Y si te dejo en paz, puedo hacer eso para
ti también.

~ 124 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
En la parte posterior de su mente, se activó una advertencia, el pequeño
toque ring ding ding apuntando a que tal vez, sólo tal vez, podría ser mejor para ella
que nunca supiera a lo que sabía.

Aunque, vamos, ya había aprendido su lección con los machos, y le había


costado un pedazo de sí misma. Literalmente.

Ella no era tan estúpida, y realmente quería salir de esta cama.

—Déjame... tomar tu vena.

Mientras decía las palabras, los ojos de Peyton se encendieron como si eso
fuera lo último que esperaba que dijera.

—Por favor, —dijo bruscamente mientras él extendía su muñeca hacia ella.

Excepto que inmediatamente su brazo se retractó y se llevó su propia carne


a sus labios. Sus cejas se tensaron sólo una fracción cuando se mordió a sí mismo, y
luego extendió los pinchazos sobre ella.

Su mandíbula se agrietó mientras ella trataba de abrir la boca, y las cosas


se veían mal por sus orejas, tal vez parte de la intubación de emergencia. Pero ella
se olvidó de todo eso cuando una gota de su sangre cayó en su labio inferior.

El olor por sí solo era como comida en el estómago cuando estabas débil de
hambre, todo despertando con vitalidad… no, mierda. Fue como un golpe de cocaína.
Y luego ella fue extendiendo su lengua seca y lamiendo…

Débilmente, era consciente de estar gimiendo cuando sus ojos se movieron


en su cabeza... y no porque ella estaba muriendo. Oh, no, ella estaba de repente muy
viva. Su sabor. Su sabor era como un carro desfibrilador enganchado a su corazón
rebanado y cortado en cubitos, la sacudida que atravesó su pecho, poniendo en
marcha todo su sistema circulatorio con mucho más poder.

—Toma de mí, — dijo desde una gran distancia—. Tómalo todo...

Como bajó su brazo, ella formó un sello alrededor de su vena. Su primer par
de lamidas fueron descuidadas y descoordinadas… ella lo corrigió tan rápido sin
embargo. En poco tiempo, ella estaba tomando el tipo de tirones largos que podría si
hubieran pasado años desde que se había alimentado adecuadamente.

Santa... mierda... ella nunca había tenido este tipo de sustento


anteriormente. Craeg y Boone se habían ofrecido antes, cuando había estado dentro

~ 125 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
y fuera de la conciencia. ¿Y antes de eso? Habían sido otros civiles, al igual que ella.
Pero Peyton fue una alta prueba de toda esa falta de aceleración, hasta el punto en
donde el camino sinuoso que ardía en su interior la hizo estallar en un sudor, y
efectivamente, las alarmas comenzaron a sonar, su corazón tronando detrás de su
aserrado esternón recientemente abierto.

Ella realmente no le importaba si la acariciaba. O si su músculo cardíaco


explotó por todas partes. O si su cabeza se desprendió de su espina dorsal, sus pies
crecieron quince tamaños más grandes, o quedó ciega, sorda y muda.

Instinto, criado en su especie, asumió el control, el hambre poseyendo cada


parte de ella.

Y entonces sus ojos se encontraron con los de Peyton.

Se dijo a sí misma que esto se trataba de recuperarse, triunfando sobre su


lesión, hacerse más fuerte. Pero cuanto más bebía de él, más tomaba de él dentro
de ella, era claro que había otro impulso trabajando.

Él era una comida que ella temía que iba a querer otra vez. Incluso cuando
su supervivencia no estaba en juego.

Y ella no iba a necesitar sólo sangre.

~ 126 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

DOCE

Al final del pasillo, en la sala de pesas, Ruhn yacía con la parte inferior de
su cuerpo sobre un banco acolchado, con las piernas dobladas y los pies plantados
sobre la alfombra. La barra hecha de hierro que sujetaba con sus manos pesaba
veinte kilos o más y los discos a cada extremo le añadían unos trescientos.

Cuando quitó la carga de los soportes, la levantó por encima de su pecho y


respiró profundamente mientras estabilizaba todo el peso. Luego bajo la barra hasta
los pectorales controlando el descenso, un triunfo de la fuerza sobre la gravedad.
Primero con la mano derecha y luego con la izquierda, realineó su agarre un poco y
luego empujó la barra hacia arriba mientras exhalaba con un schhhhhhht. Y luego
abajo. Arriba y luego hacia abajo...

Siguió repitiéndolo hasta que esos pectorales comenzaron a doler, sus


bíceps y tríceps temblaron y sus codos ardieron. Y aun así continuó, hasta el punto
que necesito arquear su columna vertebral para llevar la barra al soporte.

El sudor le salpicaba la frente y luego corría hacia su pelo y orejas. Le dolían


los muslos, sus pulmones dejaron de funcionar y su corazón no palpitaba tanto
mientras resoplaba.

Y aun así no se detuvo.

La idea de haberse sentido atraído por alguien del mismo sexo era algo a lo
que nunca se había enfrentado antes. Claro, era consciente de que esos enlaces
ocurrían pero siempre había supuesto que era algo que la aristocracia permitía. ¿De
dónde vino eso? Era un humilde civil de una familia tradicional.

~ 127 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
No, sus padres nunca aprobarían algo como esto, especialmente su padre.
Ese macho siempre había sido muy inflexible sobre cuáles eran los roles apropiados
para ambos sexos y no incluía el acoplamiento masculino. También había sido muy
claro en cuanto a las expectativas para cada miembro de la familia, mahmen, padre,
hija, hijo.

Y quería la aprobación de los mayores, especialmente si eres el chico más


grande de todos y tímido como un cervatillo en situaciones sociales. De hecho, Ruhn
casi se suicidó para estar a la altura de lo que su padre necesitaba de él, lo que su
familia había requerido. La idea de dejarlos…

Espera ¿por qué estaba pensando así? ¿Cómo si ya hubiera tenido sexo con
alguien de su mismo… bueno, sexo por así decirlo?

Porque quieres besarlo. Admítelo.

Cuando la idea se le pasó por la cabeza, lanzó un no, yo no sobre la barra,


levantando el peso con el mismo poder que tenía cuando había comenzado. No quería
absolutamente nada de ese macho. En absoluto, ¿por qué si lo hacía? Bueno ya había
pasado por la pesadilla de descubrir una parte nueva y no reconocida de sí mismo y
esa había sido una experiencia horrible por no decir menos.

No iba a pasar por eso de nuevo.

Nop...

De repente, sus brazos lo abandonaron, los músculos fallaron, el peso yendo


en una caída libre que resulto en la barra aterrizando directamente en su pecho. El
dolor fue instantáneo y paralizante, esos trescientos kilos comprimiendo sus
pulmones tan seguros como si un edificio hubiera caído sobre él.

Al instante, una cara apareció por encima. —Ayúdame a quitarte esto…


vamos empuja. ¡Maldita sea, EMPUJA!

Era el cirujano, el Dr. Manello.

Mientras Ruhn empezaba a desmayarse, era vagamente consciente de una


alarma penetrante en la sala de pesas… no, era un silbido. El humano silbaba a través
de sus dientes delanteros mientras trataba de aliviar algo de presión poniéndose a
horcajadas en el banco y tiraba de la barra con ambas manos.

Esto ayudo, Ruhn pudo respirar algo y su visión se aclaró un poco.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Dos personas más llegaron corriendo y luego la aplastante carga se fue. Sin
embargo, todavía no podía inhalar bien. ¿Se había roto toda la parte superior del
pecho?

La cara el Dr. Manello apareció muy cerca. —No voy a abrir otra cavidad en
el pecho esta noche, ¿me oyes?

Y luego había una máscara sobre su nariz y boca, una fuerte corriente de
oxigeno hacía que sus mejillas se quemaran y su garganta se secara. El aire tenía un
sabor extraño, como si tuviera virutas de lápiz o motas de estaño y eso junto a la
pieza de plástico que le cubría la boca y la nariz, le hacía sentir que se estaba
sofocando peor de lo que había estado cuando estaba solo.

Cuando trato de retirarse la máscara, unas manos fuertes lo evitaron.

Pero él era más fuerte y se quitó el oxígeno. Una oleada de puro pánico se
disparó a pesar de las personas que lo rodeaban.

Para resolver cualquier argumento en contra por habérsela quitado, abrió la


boca y arrastró todo el aire en la sala de pesas profundamente. Inmediatamente se
escuchó un horrible sonido, un crujido, como una rama de roble partiéndose por la
mitad y un relámpago de agonía acompaño el ruido… aun así, la sensación de mareo
desapareció como un intruso huyendo y su corazón martillaba a un ritmo parejo.

—Bueno, también hay un enfoque para eso, —murmuró el Dr. Manello—. ¿Te
puedo examinar?

Como Ruhn aún tenía que concentrarse para conseguir que la


inhalación/exhalación fuera correcta simplemente asintió.

—¿Puedes acostarte? —Preguntó el doctor.

Ruhn negó con la cabeza. No, de ninguna manera. El pánico volvería y tomaría
el control, con un escalofrió de claustrofobia miró hacia la puerta. Gracias a las
parcas había una ventana en el corredor, y se recordó así mismo que había un lugar
por donde escapar…

Alguien se acercó llevando algo.

Con un rápido reflejo mortal, golpeó la muñeca con su puño y dobló el brazo
en la cavidad de la articulación tan fuerte y rápido que cualquier persona se hubiera
caído en la colchoneta.

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—Guau, tranquilo. —El Hermano Rhage rompió el agarre y se puso en su
campo de visión—. Oye, mírame. Vamos, hijo, concéntrate en mí.

Ruhn parpadeó. Parpadeó de nuevo intentando seguir la orden pero fue


imposible, Rhage estaba moviéndose como el agua… oh espera. Ruhn estaba
temblando. Sí, los enormes pies del Hermano no se movían; era él quien se movía como
un motor encendido.

—¿Estás ahí? —Murmuró el Hermano—. Porque necesito que regreses para


no lastimar al doctor, ¿está bien?

Algo estaba mal con su audición. El volumen en el mundo subía y bajaba, las
palabras se desvanecían y se apagaban con una aleatoriedad que requería que
rellenara los espacios en blanco.

Ruhn inhaló y exhaló un poco más y luego miró hacía bajo, hacia donde el Dr.
Manello estaba examinando su propio antebrazo como si se estuviera preguntando si
estaba roto.

—Lo siento mucho, —dijo Ruhn con voz quebrada—. Oh, querida virgen, no
era mi intención…

El doctor le sonrió.

—No, está bien. Los límites son buenos. La próxima vez, dime que retroceda
primero antes de atacarme, luego si no escucho puedes hacer AMM48 en mi culo.
Entonces, ¿estás listo para que escuche tu corazón? Esto no va hacerte daño.

El humano sostuvo un pequeño disco de metal que parecía estar conectado a


una cuerda que iba a los oídos del médico.

—¿Nunca te han examinado antes? —Dijo el Dr. Manello en voz baja.

Ruhn negó con la cabeza.

—Bien, esto es un estetoscopio. Lo pondré aquí. —El macho se señaló a su


propio pecho, un poco fuera del centro—. Y escucharé tu ritmo. No es invasivo, lo
que significa que no te hará daño ni te cortara. Lo prometo.

48
Artes Marciales Mixtas, es un hibrido de diferentes estilos como lucha libre, jiu-jitsu etc.

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Ruhn se estremeció y luego asintió, no porque no quisiera a alguien cerca de
él, sino porque había sido imperdonablemente grosero al hacerle daño y quería
compensarlo de alguna manera.

Y parecía que someterse a cualquier cosa era la única manera.

—¿Puedes sentarte más recto para mí?

Mientras obedecía, empujando su espina dorsal más arriba, Rhage parecía


decirles a los otros que habían venido que se fueran y Ruhn estaba agradecido por
eso. Lo que menos necesitaba ahora era información sensorial y como alguien que
sufría de timidez, todos esos pares de ojos mirándolo, incluso si era por compasión,
era demasiado para manejar.

—¿Ves? Nada de qué preocuparse.

Ruhn miró hacia abajo. El extremo del disco del instrumento estaba en sus
pectorales y el doctor miraba hacia un lado, como si estuviera concentrando en lo
que fuera que estaba escuchando.

—¿Te duele al respirar? —Preguntó el doctor—. ¿Sí? ¿Puedo quitarte la


camisa para ver lo que está pasando?

Ruhn asintió antes de pensarlo mejor, y el Dr. Manello y Rhage levantaron


lentamente la parte inferior de su camiseta hacia arriba.

Como un niño Ruhn levantó los brazos antes de recordar porque debería
mantener su camiseta puesta.

Ambos jadearon y se congelaron.

E inmediatamente, Ruhn quiso maldecir. Se había olvidado de las marcas es


su espalda.

Maldita sea.

Después de que Novo terminó de alimentarse y se sumió en el sueño inquieto


de los heridos y la curación, Peyton volvió tambaleándose al aula, sus piernas
temblorosas y su oído interno revuelto por el vértigo. Mientras se encerraba se

~ 131 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
preguntó por qué las mesas, sillas, el escritorio y la pizarra, todo; parecía
completamente desconocido como si nunca antes hubiera estado en la habitación.

No tenía sentido, se había ido media hora como máximo y su memoria a corto
plazo le informó que todo estaba exactamente como lo había dejado.

Por otra parte, era él quien había cambiado.

Apagando las luces y rodando sobre el escritorio, se sintió como si no fuera


más que huesos en un saco suelto, todo bordes duros y no bien conectados.
Jesucristo, ¿qué acababa de pasar? Fuera lo que fuera, en la superficie, Novo había
tomado su decisión y esa no era la primera vez que una hembra le hacía eso. Y hola,
ella estaba en una cama de hospital conectada a maquinas.

Sin embargo, ¿la experiencia? ¿La sensación de sus labios en la piel de su


muñeca, los sutiles tirones, el roce de su lengua cuando terminó?

A la mierda con su adicción a las drogas. Dale eso toda la vida y nunca más
necesitaría una línea de coca.

Cerrando los ojos, revivió cada parte de ella, desde que se había mordido a
sí mismo hasta la primera gota que había aterrizado en su labio. Las sensaciones se
extendieron a través de él, calentando su sangre, poniéndolo aún más duro.

Lucho contra la excitación.

Y perdió.

Cuando había estado junto a su cama, había logrado mantener las cosas bajo
control, reorganizando su pene discretamente y manteniéndose firme. Aquí, ¿solo en
la oscuridad? Se sentía como una jodida puta, pero nunca podría a dormir a menos
que hiciera algo al respecto.

Con un duro empujón, llevó la palma de su mano hacia abajo al frente de sus
pantalones de combate y el contacto instantáneo hizo que explotara en un orgasmo.
Recuerdos de Novo en clase, en combate, en el campo, pasaron por su mente,
manteniendo las cosas en marcha. Incluso regresó cuando había estado dentro de
ella, su sexo desnudo aceptando sus penetraciones como si hubiera sido hecha para
él y solo para él.

De acuerdo, esa no era una gran imagen, dado que ella solo había estado allí.

~ 132 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Alejándose de eso, se pegó a los otros recuerdos mientras buscaba más
acceso, con manos brutales desgarraba la bragueta empujando los pantalones hacia
abajo sobre su culo. Con un gruñido, giró hacia un lado, su torso se contrajo mientras
agarraba su polla y se trabajaba más duro. El escritorio frío bajo su caliente mejilla
y su mano libre se enroscó alrededor del borde, apretó con tanta fuerza que el
antebrazo casi se partió por la mitad.

Y aun así continuó.

Cuando finalmente se drenó, solo respiro por un momento, hasta que se dio
cuenta que había hecho un maldito lío sobre sí mismo, la parte delantera de sus
pantalones y el maldito escritorio.

Gracias a Dios era mitad del día. Con un poco de suerte podría escabullirse
hasta el vestuario, tomar algunas toallas y algo más para limpiar y volver sin que nadie
lo viera.

Entonces, sip. Era hora de levantarse.

Sip.

Ahora mismo.

En lugar de eso, se quedó dónde estaba y se preguntó cómo sería alimentarse


de ella y recordó… La sangre bajando por su garganta, el cuerpo debajo del suyo
mientras la hacía rodar e iba por su garganta.

Necesitaba ir allí. Y no porque le dispararon en la cabeza y estaba en una


emergencia médica.

Sin embargo, a pesar de que la convicción pasó por su mente y comenzó a


reconectar las cosas con todo tipo de objetivos orientados a resultados, a descubrir
sus cartas, sabía que nada de eso iba a suceder jamás. Ella todo el tiempo había
dejado en claro que él no era su tipo, demonios, incluso si decía que quería pelear con
él otra vez, él ni siquiera le gustaba. Más al punto, sus caminos se dejarían de
encontrar cuando él dejara el programa.

Su tiempo estaba llegando a su fin: Ella continuaría entrenándose y haciendo


lo correcto por la raza, y él tenía una carrera como gilipollas que tenía que reanudar.

Ocupado, ocupado en ambas partes.

~ 133 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando su teléfono sonó, lo ignoró e intentó motivarse para su paseo de la
vergüenza.

Paso media hora antes de que llegara al pasillo y regresara, después de


limpiarse a sí mismo y todo lo demás, se tumbó sobre el escritorio otra vez y se
desmayó.

En su inquieto descanso, era perseguido por una amante de cabello largo y


oscuro, ojos de fuego y una voluntad de acero.

~ 134 ~
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TRECE

Al caer la noche siguiente, Saxton se dio la vuelta y miró al otro lado de su


cama. Ahí había habido un macho entre las sábanas revueltas. Un cuerpo que usó y
que lo había usado de la misma manera.

En el otro extremo del ático, una puerta se cerró de manera silenciosa.

Saxton se sentó y apartó el cabello de sus ojos. Recuerdos de cómo había


pasado el día lo hicieron sentir vacío, y no era esa resaca de la que podría haber
prescindido, y luego estaba la diversión añadida de un dolor de cabeza lánguido que
provenía de demasiada champaña y no dormir lo suficiente.

Cuando pudo enfocarse correctamente, miró alrededor de los cristales de


oficina y las mesas auxiliares, las sillas negras, la suave alfombra gris, el patrón de
luces colgantes espaciadas de manera uniforme que eran como estrellas en el techo.

Sin una buena razón, pensó en cómo había engañado a Blay.

Él aún no había vendido su casa victoriana al otro lado de la ciudad. Ahora,


¿alguna vez iba allí? Absolutamente no. Pero aunque no estuviera allí, tampoco podía
dejarla ir, era como su debilidad mejor guardada: era una triste realidad que estaba
pagando impuestos sobre la propiedad de un santuario a un amor que no iba a ningún
lado.

Bueno, no exactamente a ningún lado. Él había estado sufriendo por bastante


tiempo, y eso sin duda se sentía como el destino.

No uno bueno, claro.

~ 135 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Con un sutil silbido, las persianas automáticas en todos los paneles de vidrio
comenzaron a levantarse, revelando las centellantes luces de la ciudad por
centímetros, las cortinas movidas a un lado por una mano invisible. Y fue extraño…
considerando una vez más cómo había pasado el día, se dio cuenta por primera vez
que Blay no fue la razón de este pequeño coqueteo. Usualmente lo era. Sin embargo,
todas estas divagaciones fueron causadas por…

Frunció el ceño y se frotó sus ojos arenosos. Pero no. Seguramente el


imaginó ese momento, cuando él y Ruhn estuvieron en ese camión, y ¿Ruhn lo había
mirado? Pudo haber sido cualquier cosa.

Sólo porque él encontrara al macho atractivo no significa que el sentimiento


fuera mutuo.

Aun así, hubo un innegable efecto de goteo, una roedura, energía inquieta
que finalmente lo había llevado a su lista de contactos y a través de las entradas de
machos y hombres humanos de los cuales él se había aprovechado de vez en cuando.
La mayoría de ellos eran conocidos, personas que él conoció en clubes o fiestas, y
nunca preguntó acerca de sus relaciones de pareja. Todo lo que le importaba, al igual
que a ellos, era si podían joder bien.

Para ser francos.

¿Y el hecho de que él hubiera escogido a uno con pelo negro y un cuerpo


grande y fuerte? Suponía que podría verse como una señal de mejora. Al menos no
tenía el cabello rojo. De alguna manera sin embargo, era difícil animarse por el hecho
de que había cambiado a un hombre que no podía tener por otro.

—Suficiente, —dijo en voz alta.

Apartando las sábanas de satén de sus piernas, se obligó a ir al baño, los


sutiles dolores y crujidos de su cadera eran el tipo de cosas que él usaba después de
un día como el que había tenido, e intentó no pensar en Blay y el pasado. Antes,
cuando había estado con ese macho, las consecuencias del sexo habían sido más sobre
el calor en el centro de su pecho y la sonrisa torcida que le venía cada vez que
pensaba en su amor.

Lo que estaba experimentando ahora no era más que el residuo mecánico del
ejercicio desacostumbrado.

~ 136 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Al entrar en el enclave de mármol, mantuvo las luces apagadas por varias
razones, la principal es que el brillo del paisaje urbano le proporcionó iluminación más
que suficiente. Además de que no quería ver su reflejo en todos los espejos.

Tomó cuatro Motrin49 mientras esperaba que el agua caliente corriera por
la ducha.

Entrando a la ducha de múltiples cabezas, se lavó a fondo y afeitó usando el


espejo antivaho que había montado en una esquina. Cuando terminó, no estaba más
fresco de lo que había estado satisfecho por la forma en la que pasó el día, y por
primera vez en lo que podía recordar, la idea de ir a trabajar y perderse en las tareas
de la noche no traía perspectivas de entusiasmo o satisfacción.

Y luego, mientras se secaba con una toalla, el sonido del ondeo del paño hizo
que el vacío del ático parecía un agujero negro en el espacio.

En el fondo de su mente, la idea de dejar Caldwell lo atormentaba de nuevo.


Ciertamente, a donde quiera que fuera, allí estuviera… pero tenía que creer que una
nueva perspectiva vendría si él viviera en un lugar diferente y persiguiera un
diferente tipo de vida. ¿Tal vez como un maestro? Había gente que aún quería saber
acerca de las Leyes Antiguas, y él estaba tan bien versado en ellas ahora que podría
diseñar fácilmente un plan de estudios.

Cuando el sonido del teléfono se apagó en el dormitorio, dejó que quienquiera


que fuera dejara un mensaje de voz. Pero cuando comenzó a sonar de nuevo, envolvió
la toalla alrededor de sus caderas y se dirigió hacia el teléfono, porque, si, él era el
tipo de macho que pensaba que contestar el teléfono desnudo era inapropiado,
incluso si FaceTime50 no estaba involucrado.

Especialmente porque era probable que fuera Wrath o alguno de los


Hermanos…

No, no esta vez. Mientras miraba la pantalla del teléfono, no era alguien que
estuviera en sus contactos, aunque el anuncio de “Número no identificado” sugería
que era un miembro la de casa de la Hermandad.

Vishous estaba en lo indetectable.

—¿Hola? —Contestó.

49
Ibuprofeno, antiinflamatorio, analgésico y antipirético.
50
Aplicación de telefonía con video para iPhone, iPad, Mac y iPod touch.

~ 137 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—¿Saxton? —La voz de Ruhn fue instantáneamente reconocible y una
sorpresa. También llevaba consigo una carga erótica, pero de nuevo, eso era sólo por
su parte.

—¿Sí? ¿Hola? ¿Ruhn? —Había algún tipo de interferencia en la conexión,


viento soplando o algo así—. Lo siento, no puedo oírte.

—Estoy fuera de lo de Miniahna. —Fuzz. Crujido—. Acabo de sacar a dos


hombres de su propiedad. —Viento soplando—. ¿Dónde estás?

—Estoy en casa. En el centro de la ciudad.

—¿Puedo ir a verte?

—Sí, sí, por supuesto, déjame decirte cómo llegar hasta aquí. —Después de
que él le dio la dirección, lo interrumpió—. Espera, antes de que cuelgues. ¿Mataste
a los intrusos? ¿Debo hacer una llamada para remover los cuerpos?

Ruidos violentos.

—Todavía no, no lo hagas. Pero eso no va a durar.

Tan pronto como la llamada terminó, Saxton se apresuró a entrar a su


armario y sacó un par de pantalones junto con una camisa blanca con botones,
resuelto a ignorar el hecho de que tenía un pequeño rebote alegre al caminar.

Esto es sólo negocios, se dijo a sí mismo. Por los dioses, mantenlo


profesional.

Al otro lado de la ciudad, en el rico código postal en donde las mansiones se


asentaban como coronas en medio de jardines bien cuidados y cubiertos de nieve,
Peyton llegó a la gran puerta de la casa de su padre en compañía de una banda de
agotamiento, el palpitar sordo de su sien de la sección de bajos, los agudos golpes
de los platillos en la parte baja de su espalda, los quejosos calambres de sus
intestinos similares a una tuba manejada por alguien con poca habilidad, pero con
mucho entusiasmo, y un buen conjunto de pulmones.

No pudo decidir si tenía hambre o nauseas.

~ 138 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Y su primera pista de que la noche iba a ir de mal en peor, una vez más, llegó
cuando él abrió la puerta de entrada. Había un suave olor en el aire que era
completamente extraño. ¿Perfume?, pensó. Sí, eso era. Pero quién estaría usando
cualquier…

El mayordomo de su padre salió disparado de debajo de las escaleras como


si estuviera en patines.

—Llega tarde. —Ojos del color de los periódicos viejos lo recorrieron de


arriba abajo—. Y no está vestido.

La última vez que lo revisé, estaba seguro de que lo estaba, pensó Peyton.
Estaban cubiertas las partes nobles.

Se guardó eso para sí mismo. —¿De qué estás hablando?

—La primera comida empezó hace quince minutos. —El doggen levantó el
puño y le mostró su reloj como si fuera un arma dirigida a un asaltante—. Se perdió
las libaciones.

Peyton se frotó la parte frontal de su cráneo con la mano. Era eso o tomar
el reloj y dárselo de comer al tipo a través de su trasero.

—Mira, no sé a qué te refieres, pero no he dormido bien desde hace dos días
y hubo un terrible accidente la noche pasada en el campo…

—Ahí. Estás.

Cerrando sus ojos, él pensó, claro, su padre. ¿Y ese tono? Hizo parecer al
mayordomo como su mejor amigo.

Girándose, sintió una mirada como un sartenazo a un lado de la cara. Lo cual


decía algo, considerando que su padre estaba usando un esmoquin hecho a medida y
no era del tipo de tirar ollas, y mucho menos puñetazos.

Pero esa mirada era un aguijón seguro.

—Hola padre. —Peyton aplaudió con sus manos—. Bueno, buena charla, y
ahora iré a mi cama…

Cuando se dio la vuelta para irse, su padre se paró en frente de él,


bloqueando su camino a las escaleras.

~ 139 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Sí. Irás al segundo piso ahora, pero para cambiarte, porque estuviste de
acuerdo de reunirte con Romina esta noche. A esta hora… en realidad, la hora
anterior y dónde has estado.

—Yo no sé nada sobre esto.

—Te llamé la noche pasada. ¡Dos veces! Así que ve y ponte un smoking y no
me avergüences o a esa pobre hembra más de lo que lo has hecho. —El macho se
inclinó—. Sus padres están aquí, por amor de Dios. ¿Qué es lo que está mal contigo?
¿Podrías, por al menos una noche, ser el hijo que necesito que seas?

Bueno, cielos, Padre, cuando lo pones de esa manera, ¿qué tal si resuelvo el
problema para ambos y voy a ahorcarme al baño?

#problemaresuelto

Peyton miró sobre el hombro de su padre hacia la escalera y trató de medir


su plan suicida. Tenía muchos cinturones y un robusto accesorio de luz en su
dormitorio.

Excepto que la imagen de Novo alimentándose de él volvió a su mente, afilada


como el filo de un cuchillo.

Sí, no había manera en que se suicidara. No aún, en todo caso.

Cambiando su mirada al salón, empezó a formar todo un combo de vete a la


mierda, jódete, y jódanse que de alguna manera encapsulaba lo tan poco que le
importaban las mierdas sociales después de pasar las últimas veinticuatro horas
lidiando con la realidad de que casi había matado a alguien.

Pero todo eso vino a estrellársele.

A través del arco ornamentado, pudo ver dentro del elegante cuarto, los
sofás de seda y las sillas arregladas con la chimenea de mármol como punto focal.
Sentada en los cojines, dándole la espalda, estaba una hembra con el cabello castaño
recogido en un moño y un vestido formal azul pálido que tenía un tipo de lazo o moño
que subía por su brazo como el ala de un ángel. Su cabeza estaba baja, y sus hombros
tiesos, como si eso la mantuviera unida.

Pero sólo apenas.

Ella no quería eso más de lo que él, pensó. O tal vez, se sentía rechazada
porque él no apareció.

~ 140 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Podrías por favor empezar a moverte, —demandó su padre

Peyton miró a la pobre hembra un poco más y se preguntó dónde le hubiese


gustado estar esta noche.

—Dame diez minutos, —dijo bruscamente—. Y estaré abajo.

Rodeo a su padre y tomó las escaleras de dos en dos, él despreciaba a su


familia, sus tradiciones y las estúpidas jodidas reglas de la glymera. Pero, ¿qué es lo
que no haría? Dejar que otro idiota como él se seque, pensando que ella era menos
por cosas que no tenían nada que ver con ella.

Él no conocía a la hembra, pero por la manera en la que se veía, ellos estaban


en el mismo pozo juntos.

Al menos por esta comida.

~ 141 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

CATORCE

Mientras Ruhn se materializaba en una terraza de un rascacielos que era


más grande que la casa de campo en la que había vivido, se tomó un momento para
internalizar dónde estaba. En la casa de Saxton. Donde el macho vivía.

Debería haber esperado una hora y encontrarse con el abogado en la Casa


de Audiencias.

¿En qué había estado pensando?

Querías verlo, dijo una pequeña voz en su cabeza. Solo.

—No, no quiero.

Las palabras que dijo en voz alta se perdieron en el viento frío que se
precipitaba a su espalda con las violentas ráfagas que parecían forzarlo a entrar. Por
un momento luchó contra el viento, apoyándose contra las manos invisibles
presionando hacia él... pero era demasiado tarde para dar marcha atrás ahora. No
sin liar más las cosas.

Además, esto no era personal. Estaban trabajando en algo juntos.

—Y no quiero estar a solas con él.

Con eso resuelto, trató de averiguar dónde se suponía que debía tocar, o
llamar al timbre. Todo el ático parecía estar hecho de vidrio con grandes paneles
alineados uno al lado del otro en el frente. Dentro, había pocas luces encendidas,
todo tenue, las sombras de los muebles eran como un paisaje aun sin revelar por un
amanecer artificial.

~ 142 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Tan lujoso y elegante, pensó. Parecía todo muy sofisticado, al igual que el
macho que vivía allí.

Por otra parte, el espacio personal de las personas solía reflejar quienes
eran. Tomémosle a él, por ejemplo. Era un ocupante ilegal sin perspectivas, sin hogar
si no fuera por la bondad de los demás. Tenía sentido si no tenía futuro y poco del
presente, que tampoco tuviera techo y cuatro paredes propias.

Acercándose e inspeccionando uno, de los que esperaba que fueran


controles, se preguntó quién viviría aquí con el abogado. Nunca había visto al macho
con una shellan, ni había mencionado a ninguna. Pero también había una cierta
distancia profesional que parecía rodear a Saxton, incluso cuando estaba claro que
era respetado por todos.

Seguramente tenía que haber una hembra en algún lugar y eso no ayudaba a
que todo esto fuera aún más incómodo…

Se congeló cuando Saxton entró en la gran sala abierta, las zancadas


seguras del macho, su cabello rubio brillando bajo las tenues luces del techo, sus
pantalones impecables y camisa súper blanca pareciendo listo para usar un esmoquin.
O, lo que sea que llevara encima de todo eso.

El abogado se dirigió al área de la cocina, arrojando una mano casual para


encender las luces que proporcionaban piscinas de iluminación más brillantes desde
arriba. Empezó a hacer algo en la encimera, en el fregadero… estaba preparando
café y sacando tazas y una bandeja. Pero Ruhn notó poco de eso. ¿Las cosas que
registró? La piel de Saxton era dorada. Su rostro era hermoso. Su cuerpo era ágil.

Qué es esto, pensó Ruhn… especialmente cuando la excitación sexual se


enroscó alrededor de sus caderas, seguro como si unas manos lo estuvieran tocando…

Saxton miró sin previo aviso y se detuvo al ver que estaba en la mira de otro.

Los momentos se convirtieron en un minuto completo.

Y luego ambos volvieron a la acción al mismo tiempo, Ruhn intentando fingir


que solo estaba buscando una perilla, una abertura o algo cuando Saxton se acercó y
resolvió el problema por él.

—Buenas noches, —dijo el macho mientras deslizaba uno de los paneles hacia
atrás.

~ 143 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Me invitaste. —Cuando Ruhn escuchó las palabras salir de su boca, cerró
los ojos—. Quiero decir, estoy aquí. Quiero decir…

—Sí, te estaba esperando.

Cuando Ruhn no respondió, Saxton se hizo a un lado. —Entra.

Una palabra. Una sílaba. Una simple invitación. El tipo de cosa que era
ofrecida y aceptada o rechazada por humanos y vampiros por todo el mundo.

El problema era que Ruhn no podía evitar la conciencia de que era mucho más
para él… y no podía manejarlo. No podía manejar… nada de esto.

—Debería irme, —murmuró—. Realmente. Sí, lo siento…

—¿Por qué? —Saxton frunció el ceño—. ¿Qué ocurre?

Creo que te deseo, eso es lo que ocurre.

Oh, querida Virgen Escriba, ¿eso se le había pasado por la cabeza?

—Ruhn, entra. Hace frío.

Apártate, se dijo a sí mismo. Simplemente date la vuelta y vete, y dile que


le verás en la Casa de Audiencias en un momento.

—No debería haberte molestado en casa. —Sacudió la cabeza y rezó para


que el fuerte latido de su corazón no fuera algo que Saxton pudiera escuchar o
sentir—. Me disculpo.

Al otro lado de la ciudad, Peyton regresó a la planta baja exactamente en


diez minutos, su cabello mojado y peinado hacia atrás gracias a la ducha más rápida
en el este, su esmoquin puesto y entallado.... y también un poco apretado en los
hombros, en los brazos y en los muslos gracias a todo el ejercicio que había estado
haciendo.

Cuando entró en el salón, hizo un rápido chequeo de que el bar estaba


abastecido y abierto al público. Sip: En la esquina, una serie de mimosas en flautas
esbeltas y Bloody Marys en copas rechonchas habían sido colocadas en un carro de
latón antiguo.

~ 144 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Amigos, no puedo esperar a que nos reencontremos, pensó.

Pero lo primero es lo primero.

—Ah, sí, mi primogénito —dijo Peythone en el lenguaje antiguo desde el sillón


más cercano al fuego.... y oye, puntos por la sonrisa, viejo; eso pareció casi sincero—
. Salone e Idina, Me permito presentar a Peyton, hijo de Peythone.

La pareja estaba sentada en el sofá de seda frente al chivo expiatorio...


perdón, hija... y Peyton caminó hacia ellos y se inclinó, primero para el macho, que era
un tipo común de la glymera, y luego para la hembra, que llevaba un vestido del mismo
color azul que su hija. El cual era espeluznante. Tampoco los reconoció de inmediato,
lo que era inusual. La aristocracia era pequeña y casi todos eran el primo hermano de
su propio tío. Debían ser de fuera de la ciudad, pensó. ¿Tal vez del sur?

—Es un placer conocerlos, —dijo—. Disculpen mi tardanza, he sido


imperdonablemente grosero.

Bla, bla, bla.

—Eres aún más apuesto de lo que he escuchado, —dijo la mahmen, sus ojos
se abrieron de par en par—. Muy apuesto. ¿No es apuesto? Un macho tan apuesto,
recién salido de su transición.

No eres una MQMF51, pensó. Así que deja de mirarme como si fuera carne
fresca.

Dios, odiaba esto.

—Suficiente con eso, Idina —gruñó Salone antes de cambiar las cosas al
inglés—. Bueno, Peyton, tu sire indicó que estás en el programa de entrenamiento de
la Hermandad de la Daga Negra... algo de lo que nos hemos enterado esta noche.
Supongo que podemos dar a tu tardanza un pase por ese motivo.

Peythone sonrió con suficiencia. —De hecho, Peyton está contribuyendo a la


defensa de la especie de una manera muy significativa. Pero no desea alardear.

Oh, sí. Claaaaaro.

Idina colocó sus manos a cada lado de su escote y se inclinó hacia adelante
como si fueran a compartir un secreto... o tal vez ella lo estaba haciendo para

51
Madre Que Me Follaría, hace referencia a las mujeres que a una edad madura son
sexualmente deseables y atractivas.

~ 145 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
exhibirse. —Tienes que decirme, ¿cómo es la Hermandad? Son tan misteriosos, tan
impresionantes, tan aterradores. Solo los he visto desde lejos en las reuniones del
Consejo. Dime, tienes que hacerlo.

Vale, odiaba todo sobre la hembra. Desde sus ojos rapaces, a esos grandes
diamantes y a ese acento. Dios, ¿qué pasaba con ese acento? Era como el noventa
por ciento correcto, pero había algo mal con sus erres. Parecía que no podía decirlas
apropiadamente. Y luego estaba el sire. Después de una reflexión más cercana, sus
rasgos eran más groseros de lo que uno podría esperar, y ese esmoquin... tenía un
brillo como si hubiera sido frotado con fuerza con algo de KFC52.

En qué estaba pensando su padre, pensó Peyton. De todas las familias con
las que podría querer asociarse, ¿por qué estas personas?

Por otra parte, las Familias Fundadoras de Caldwell conocían la reputación


de Peyton. Tal vez esto no era lo mejor que el padre podría hacer... sino lo mejor que
el hijo podría hacer.

—¿Bien? —Sugirió Idina, la Libido—. Cuéntame todo sobre ellos.

A la mierda con esto.

Peyton se dio la vuelta y miró a la joven hembra.

Eso calló a todos en la habitación, una desaprobación silenciosa golpeando la


puerta que acalló toda esa babosa social.

La hija retrocedió, pero luego se recompuso rápidamente, cambiando su


mirada hacia abajo como era apropiado teniendo en cuenta su paso en falso social:
Aún no habían sido presentados adecuadamente.

Ella era encantadora de una manera discreta, su belleza no era del tipo que
saltaba a la vista inmediatamente, sino más bien algo que se revelaba cuanto más la
mirabas. Sus rasgos eran uniformes y pequeños, sus extremidades largas y
elegantes, su cuerpo en ese vestido azul suave poseía todas las curvas que un macho
podría desear.

Un ligero aleteo hacia un lado llamó su atención. Eran sus manos... sus manos
estaban temblando... y como si no quisiera que él lo notara, las juntó en su regazo.

Qué has hecho para merecerme, pobre criatura, pensó.

52
Cadena de comida rápida.

~ 146 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Soy Peyton —dijo, para horror de su padre.

Mientras hablaba, los ojos de la mujer se alzaron hacia los suyos, y hubo
sorpresa en ellos. Pero ella inmediatamente miró a sus padres.

Su sire se aclaró la garganta con un gruñido de desaprobación...como si


deseara que esto estuviera yendo mejor, pero sabía que no tenía derecho a esperar
una mierda en ese aspecto.

Y luego murmuró, —Esta es mi hija Romina.

Inglés, no la Antigua Lengua. ¿Un insulto a quién de nosotros? se preguntó


Peyton.

En cualquier caso, se inclinó levemente. —Es un placer conocerla.

Antes de enderezarse, trató de comunicarse con ella telepáticamente: Todo


va a ir bien. Saldremos de esta.

Como si fueran prisioneros.

Quita el “como si”.

Y claramente, estaban en el corredor de la muerte, al menos en la opinión


de la hembra.

La chica estaba completamente aterrorizada.

~ 147 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

QUINCE

Mientras Saxton estaba de pie junto a la puerta corredera abierta de su


ático, no sentía el frío helado, los golpes de las ráfagas de viento o el hambre que
había estado agitando su vientre. El macho ante él se llevó todo eso lejos, el gran
cuerpo de Ruhn se tensó como si estuviera listo para salir disparado del ático del
Commodore, su cabello suelto, los ojos demasiado brillantes y muy cautelosos. Pero
ese aroma... ese aroma.

Especias oscuras. Excitación.

Necesidad sexual.

Qué fantasía es esta, se preguntó Saxton. ¿Estaba dormido y soñando?

—No te vayas, —dijo con voz áspera. Excepto que luego se sorprendió a sí
mismo e intentó alejarse del tono que era demasiado cercano al ruego—. Quiero
decir, entra y dime qué pasó en casa de Minnie. Por favor.

La mirada de Ruhn se movió de modo que pareció enfocarse en el interior.

—No hay nadie aquí excepto yo. —Saxton retrocedió aún más—. Estamos
solos.

Querido Dios, ¿por qué sonaba como una invitación?

Porque lo era.

—Para... —Cuando se dio cuenta de que había hablado en voz alta, cerró los
ojos y trató de recomponerse—. Lo siento. Por favor, hace frío.

O tal vez estaba sofocante. ¿Quién demonios sabía?


~ 148 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Está bien, —dijo Ruhn en voz baja.

Cuando el gran macho se puso de perfil y entró, Saxton no pudo evitar cerrar
los ojos e inhalar. Nunca había olido nada tan sensual en su vida. Nunca.

Con manos temblorosas, los encerró a los dos colocando el cristal en su sitio.
—Iba a... bueno, iba a hacer... ¿quieres café?

Ruhn miró a su alrededor y cruzó los brazos sobre su pecho. —Estoy bien.
Gracias.

—¿No te sientas?

—Esto no debería demorarse.

Y, sin embargo, el macho no empezó a hablar. Se quedó allí junto a la salida,


sus botas plantadas en la alfombra gris pálido, su chaqueta de cuero negro y
pantalones vaqueros haciendo una burla de todo el minimalismo cuidosamente
construido a su alrededor, un gigante en una casa de muñecas.

—¿Dime que sucedió? —Saxton cruzó la habitación y se sentó en su sofá—.


¿Hay algún problema?

Ruhn pareció tomar una respiración profunda, su pecho expandiéndose tanto


que la chaqueta crujió. —Fui allí, a la granja, para asegurarme de que la Señora
Miniahna estuviera bien. Había un camión aparcado en el camino de entrada, justo
antes de la rotonda del frente de la casa. Negro, con ventanas tintadas. Esperé, y
después de un momento, dos machos humanos salieron y miraron a los árboles. Uno
tenía un sensor en la mano.

—Saben que eliminamos las cámaras.

—Sí. —Ruhn metió las manos en los bolsillos de la chaqueta de cuero—. Lo


saben.

—¿Y?

—Bueno, no podía simplemente irme con ellos allí.

Aquí vamos, pensó Saxton.

—¿Qué hiciste?

~ 149 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Me desmaterialicé hasta la parte posterior y me acerqué a ellos como si
estuviera dando vueltas por la casa. Los hombres estaban sorprendidos. Les dije que
estaba quedándome con mi tía y que estaba cortando madera cuando los escuché
subir por el camino. Les pregunté qué estaban haciendo en la propiedad. Uno dijo
que él y su amigo estaban preocupados por ella, de que estuviera sola. Cuando señalé
que no vivía sola, que yo estaba allí, dijeron que sabían que vivía sola. Luego
continuaron sobre cómo el vecindario realmente estaba cambiando y que ella debería
considerar vender. Les dije que no había más razón para preocuparse por ella ya que
yo iba a encargarme de las cosas en la casa y me ocuparía de cualquier intruso. Luego
les pregunté cuáles eran sus nombres y por qué estaban en la propiedad, y fue
entonces cuando las cosas se pusieron interesantes.

—¿Te amenazaron a ti también?

—Me dieron esto. —Sacó unos papeles que habían sido doblados en cuatro
partes—. Y me dijeron que eran para la señora Miniahna. Dijeron que llamaron a la
puerta de entrada varias veces durante el día.

Saxton se inclinó hacia adelante y le tendió la mano. —¿Le mostraste esto a


ella?

—No sé leer. —Ruhn se adelantó lo suficiente como para entregar lo que sea
que fuera y luego inmediatamente retrocedió—. Como no sabía lo que era, no quería
enseñarle algo que la molestara sin una buena razón. No estaba seguro de que hacer
para mejor. Es por eso que te llamé a ti.

Saxton desplegó las cosas y un escaneo rápido le tuvo fuera de los cojines
y sobre sus pies. Luego dio vueltas mientras leía con más cuidado.

—¿Qué es? —preguntó Ruhn.

Saxton se detuvo y miró al macho. —La están acusando de ser una ocupante
ilegal.

—¿Cómo? Es su propiedad.

—Lo es, pero ella y su hellren cometieron un error con los archivos de la
propiedad. Lo descubrí ayer por la noche. No presentaron los excedentes de los
contratos de propiedad inmobiliaria a lo largo del tiempo.

—¿Qué es eso?

~ 150 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Es una estrategia para los vampiros que poseen propiedades inmobiliarias
en el mundo de los humanos. Cada veinte años más o menos, generalmente, tienes que
simular que has vendido tu casa o tus tierras a lo que parece un miembro cercano de
la familia. De lo contrario, te encuentras con lo que Miniahna va a tener que lidiar
aquí... que es que los registros muestran un único propietario desde 1821. No hace
falta decir que eso es imposible de lograr para un humano, y claramente, el promotor
inmobiliario ha descubierto el problema, incluso cuando no puede adivinar la verdad
sobre nuestra especie. De todos modos, dime... ¿esperaste a que se fueran? ¿Los
humanos?

—Sí. Se fueron justo después de que me los dieran. —Ruhn frunció el ceño—
. ¿Puedes hacer algo para ayudarla?

Saxton entró en el área de la cocina y fue directo a la cafetera. Mientras


se servía un Starbucks Breakfast Blend53, su mente estaba corriendo.

Documentos anticuados. Sí, tendría que crear un papeleo falso...

Cuando se dio la vuelta, atrapó a Ruhn haciendo una mueca mientras el macho
agarraba la parte baja de su brazo y parecía estirar su torso.

—¿Estás bien?

—Estoy bien.

—Entonces, ¿por qué parece que estas dolorido?

—No importa.

—A mí sí me importa.

Ruhn abrió la boca. La cerró. La abrió de nuevo.

Saxton negó tristemente. De repente, estaba cansado, caliente y


totalmente confundido por el macho... oh, y estaba realmente cabreado con la raza
humana y sus maneras de entrometerse. Así que, de hecho, terminó con ser
socialmente apropiado y educado.

—Mira, —murmuró—. Sea lo que sea, simplemente dilo. Estamos trabajando


juntos, ¿verdad? Y no quiero que te involucres en todo esto si estás comprometido.

53
Marca de café.

~ 151 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Hubo un largo silencio. Y luego Ruhn volvió a cruzar los brazos sobre su pecho
sin hacer ninguna mueca en su mayoría. —Siempre supe que no me aprobabas.

Saxton retrocedió.

—¿Discúlpame?

—No veo cuál es el problema.

Mientras Novo hablaba, trató de parecer tan fuerte y poderosa como pudo.
Bueno, vale, todavía estaba en su cama de hospital con cables y tubos en lugares en
los que preferiría estar sin cables y tubos y estaba, de hecho, vistiendo una bata de
hospital que tenía pequeños ramos de flores por todo ello, pero maldita sea, estaba
perfectamente bien.

Y tenía todo el derecho a...

—No vas a dejar esta instalación. —El Doctor Manello se colocó frente a
ella y sonrió como su tuviera todas las cartas—. Lo siento.

Para evitar golpear en la garganta al humano, se miró a sí misma... y culpó a


esos putos capullos de rosas que estaban por toda su bata. Por qué las batas de
hospital no podían tener dibujos de, por ejemplo, máscaras de Deadpool54. Cuchillos.
Bombas con las mechas encendidas. Frascos de veneno.

—No, no lo sientes —se quejó.

—Tienes razón, me importa una mierda que estés cabreada conmigo. Lo que
me importa es tu corazón. Bien, te ahorraré el discurso de ser una buena chica,
porque no quiero ser castrado, pero hazme un favor y no jodas todas mis puntadas y
quédate dónde estás, vale.

—Me siento bien.

—Te desmayaste yendo al baño.

—Me maree, eso fue todo.

54
Personaje de Marvel.

~ 152 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Te encontré en el suelo, en un montón.

—Tenía mi intravenosa todavía dentro.

—Pero no tu catéter, el cual tú misma te habías quitado. —Levantó su palma


para evitar que ella le discutiera—. Te digo algo, te otorgaré el trofeo al Paciente
de la Noche por todos tus esfuerzos. Felicidades, tu premio es un donut de
mermelada y un lote completo de no vas absolutamente a ninguna parte.

Novo gruñó e intentó unir sus brazos sobre el pecho... cuando eso causó una
arritmia que hizo sonar una alarma, tuvo que dejarlos desparramarse a cada lado de
su cuerpo.

—Estoy bien.

—No, estarás bien. —El Doctor Manello caminó y restableció el monitor que
había empezado a sonar—. En otra noche o dos. Siempre que no te muevas.

—PTI55, le voy a dar a este establecimiento una crítica Yelp56 de mierda.

—Me sentiría honrado. —El doctor puso su mano sobre su corazón—.


Gracias... oh, y llamó tu madre.

Novo fue a sentarse y siseó antes de colapsar. —¿Mi madre?

—Sí, ha estado intentando contactarte. Temía que estuvieras muerta. No


hace falta decir que le dije que estabas respirando. No mencioné que sabía eso
porque un sensor de oxígeno estaba sujeto a tu dedo, pero al menos estaba seguro
de que le estaba dando información precisa.

Novo intentó parecer que no le importaba. Pero esa jodida alarma, una
conectada a su puto corazón, comenzó a funcionar otra vez.

—¿Qué dijo? Quiero decir, ¿qué le dijiste? —Cerró los párpados—. No que
me lastimé, ¿verdad?

—No estoy autorizado a informar sobre la condición de mis pacientes. —Se


inclinó hacia lo que fuera que estuviera haciendo bip-bip y silenció las cosas de
nuevo—. Le informé que estabas en clase por el resto de la noche. Pero puedes querer
llamarla cuando te sientas preparada.

55
Para Tu Información.
56
Página de reseñas y recomendaciones de usuarios.

~ 153 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
¿Qué tal nunca? —Puedes darme una nota de doctor que diga que no es
necesario.

—¿Prometes quedarte en la cama?

—Claro, pero estoy bastante segura de que es algo que romperé.

—Bastante justo. Pregunta rápida. Si no quieres hablar por teléfono con tu


versión familiar de Carol Brady57, no estoy seguro de que recibir una nota de tu
cirujano vaya a reducir la intensidad de lo que está sucediendo, ¿tengo razón?

—Mira Doc., si vas a continuar siendo lógico y razonable, tendré que pedirte
que reasignes mi caso a una persona loca.

—Claro, por qué ser difícil cuando puedes ser perfectamente irracional.

—Exactamente.

El Doctor Manello sonrió y luego se dirigió hacia la puerta. Antes de abrirla,


vaciló. —¿Está todo bien en tu familia? —Levantó la mano de nuevo—. No tienes que
entrar en detalles si no quieres. Es sólo que... ella estaba nerviosa y está muy claro
que la estás evitando.

—A mi madre siempre le preocupa algo... y generalmente es mi hermana.


Quien se está emparejando. Como su dama de honor... oh, lo siento, supongo que soy
su dama de honor ¿o algo así?... Se supone que estoy planeando cosas, no haciendo mi
trabajo para proteger a la especie. Sí, porque en realidad, escoger vestidos y
organizar una maldita despedida de soltera es más importante que luchar contra los
lessers.

—No sabía que los vampiros hicierais ese tipo de mierda. Despedidas de
soltera y esas cosas.

—No lo hacemos. Mi hermana necesita toda la atención del mundo sin


embargo, así que las tradiciones de una especie no son suficientes para ella. Necesita
dos.

—Qué encanto. —Su cirujano sonrió aún más, su hermoso rostro


arrugándose en los ojos y alrededor de la boca—. Y puedo decir, de una manera
totalmente no espeluznante, que te vas a ver fantástica en lazos y cintas.
Especialmente si son del color chicle.

57
Personaje principal de La Tribu de los Brady.

~ 154 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Novo cerró los ojos con un gemido. —¿Puedes simplemente noquearme?

—Nah, me temo que si te golpeo en la cara, el resto de tus compañeros de


clase me pateará el culo.

—Estaba hablando de drogas.

—Ah, ¿y dónde está la diversión en eso? —El hombre se puso serio—.


Descansa. Si estás estable antes de que se acabe la noche, consideraré dejarte ir,
¿vale? —Mientras Novo volvía a abrir sus párpados, él la miró—. Pero te tienes que
alimentar. No me importa de quién, y es obligatorio.

Cuando el doctor se fue, Novo pensó en la noche de novia, o como quiera que
se llamara, y decidió que debería llevar a todas esas hembras a The Keys.

Sí, ¡sorpresa! ¡Es un club de sexo! Ahora conseguir vuestras pinzas para
pezones allí señoritas, e id a buscar un glory hole58.

Mientras se imaginaba a su hermana tratando de pasar por la cola de espera,


tuvo que reírse... y el destello puntiagudo que llegó en respuesta la hizo preocuparse
de haber tenido una fuga.

Ninguna alarma sin embargo. Sólo el pitido regular que parecía sugerir que
algún tipo de circulación estaba sucediendo regularmente...

De repente, estaba de vuelta en esa casa fría y vacía en el suelo del baño,
sangrando entre sus piernas. El dolor, diferente de ahora, era profundo en su
vientre, retorciéndola como un trapo hasta que pensó que iba a romperse en dos.

Sin ayuda médica entonces. Ningún buen doctor con un agudo ingenio y ojos
amables, ni equipo médico, ni drogas. Sin una comprensión clara de lo que le estaba
sucediendo hasta que algo salió de ella.

Su bebé. No vivo, pero perfectamente formado.

Había habido tanta sangre. Había estado segura de que iba a morir.

El destino tenía otros planes para ella. De hecho, había vivido. Resultó que
sólo porque quisieras ganar la entrada al Fade no significaba que te concedieran lo
que pediste. No, ella había sobrevivido, pero nunca había estado completa de nuevo.

58
Agujero en la pared usado para realizar prácticas sexuales entre dos personas, una a
cada lado del tabique.

~ 155 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Espera... eso no era cierto. No había estado completa incluso antes de que
el aborto involuntario sucediera, ¿y luego? Cómo no culparse a sí misma por la
pérdida. Su cuerpo le había fallado a su bebé, había dejado que ese inocente
muriera...

No, no su cuerpo. Su mente, su carácter. Había estado tan angustiada sobre


Oskar dejándola por Sophy que su crisis emocional había causado el aborto
espontáneo: No había sido lo suficientemente fuerte para su bebé, lo
suficientemente dura, lo suficientemente resistente. Ella había fallado.

—Para. —espetó—. Solo jodidamente... para.

Para alejar su mente del pasado, se concentró en salir de la clínica.


Alimentarse, pensó. Necesitaba tener arreglada la cosa de la alimentación.

Con un gruñido... eso sugirió que el doctor tenía razón sobre todo el asunto
de no irse todavía... se acercó a la mesa más cercana a ella. Apartando la lata de
ginger ale59, la bacinilla de plástico rosa, la caja de Kleenex y el mando de la TV que
todavía tenía que encender, finalmente agarró su teléfono.

El sonido había estado apagado cuando ella había estado en el campo, y que
buena elección había hecho alguien al no volver a encenderlo. Mientras activaba la
pantalla, había una gran cantidad de mensajes. Muchos eran de sus compañeros
reclutas... había uno de John Matthew... y un par de los Hermanos. También uno de
Rhage mirando a ver cuándo estaría lo suficientemente bien para dar una declaración
sobre lo que sucedió en el callejón.

Y luego unos... oh, setecientos cincuenta de su hermana.

Además de algunos mensajes de voz de la hembra. Y de su mahmen.

Novo cerró los ojos cuando tuvo ganas de gritar. Luego volvió a enfocarse.
Alimentarse. Necesitaba alimentarse.

Y sobre ese tema, ahora sería un buen momento para tomar buenas
decisiones, se dijo a sí misma. Tenía que llamar a Craeg, Axe o Boone y preguntarle
a uno de ellos si podían ayudarla.

Sip. Iba a enviar un mensaje de texto a uno de esos tipos, y ella sabía que
vendrían tan pronto como pudieran organizar el transporte. Y luego estaría un paso

59
Bebida gaseosa de origen inglés a base de agua mineral, jengibre, azúcar y limón.

~ 156 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
más cerca de dejar todo esto atrás... y un paso más lejos de las complicaciones de
las que podría prescindir.

Léase: Peyton y su linaje de sangre azul.

Sip, iba a llamar a Craeg...

O a Axe...

O... a Boone.

Iban a estar bien, se dijo a sí misma cuando inició sesión en su teléfono. Muy
bien y estupendos.

~ 157 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

DIECISÉIS

Después de que Ruhn habló, guardó silencio y realmente deseó no haber


dicho nada. En realidad, espera, lo que hubiera preferido era no haber venido aquí
en absoluto. Porque si esto último hubiera sido cierto, entonces nunca habría sido un
problema.

Siempre supe que no me aprobabas.

¿Realmente había dicho eso?

—No importa, es difícilmente relevante…

—¿Qué te dio la idea de que yo te desapruebo?

—No debería haberlo mencionado.

—No, me alegra que lo hayas hecho. —Saxton negó—. Necesitamos sacar


esto. Estoy tratando de ver cómo podría haberte dado esa impresión.

Por un momento, Ruhn estuvo demasiado ocupado cayendo en esos ojos


grises, esos grandes y hermosos ojos gris perla. Le encantaba la forma en que lo
miraban, las gruesas pestañas que enmarcaban esa mirada, las cejas arqueadas
perfectamente, la cabeza inclinada en una cortés indagación...

La boca se separó muy levemente como si el macho todavía estuviera


sorprendido.

—¿Por qué piensas eso? —incitó Saxton.

—No puedo leer.

~ 158 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—¿Y eso importa cómo? La lectura es una medida de algo que se puede
enseñar, no la inteligencia, y ciertamente no es digna. Ruhn, dejaste a Bitty a los
padres que la amaban por su propio bien. Dejaste que tu línea de sangre se vaya para
su bien y el de los demás. ¿Cómo no podría apreciar a un macho que podría hacer un
acto tan desinteresado y amoroso?

—No puedo firmar los documentos.

—Firmaste… maravillosamente. —La voz de Saxton se volvió enérgica—. No


te preocupes por mi opinión Ruhn. No podría respetarte más. De hecho, siempre me
he sentido… —su mirada se alejó—… impresionado por ti.

Una desconocida sensación de florecimiento calentó el pecho de Ruhn,


aliviando el dolor allí y, al mismo tiempo, las paredes del elegante ático parecieron
encogerse entre ambos, acercándolos aun cuando ninguno de ellos se movió.

El corazón de Ruhn comenzó a latir más fuerte, y él tosió un poco.

—¿Te he hecho sentir incómodo? —Saxton cruzó los brazos—. Me disculpo.


Te lo aseguro, ofrezco esto solo en honor de la amistad.

—Por supuesto.

—Independientemente de mi orientación.

—¿Orientación?

—Soy gay. —Cuando Ruhn retrocedió, la cara de Saxton se tensó y su voz


bajó—. ¿Eso va a ser un problema para ti?

Más como una solución, pensó Ruhn…. antes de darse cuenta.

Tosiendo nuevamente, dijo, —No. No, no lo hará.

—¿Estás seguro de eso?

Cuando Ruhn no respondió, Saxton desvió la mirada. —Bien. En cualquier


caso, gracias por ponerme al tanto sobre Miniahna y yo me ocuparé desde aquí. Tus
servicios ya no son necesarios…

—¿Perdón?

—Me escuchaste…

~ 159 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Espera ¿Me estas despidiendo?

—Para que tú y yo estemos claros, me han golpeado por ser lo que soy. —
Saxton se acercó y abrió la puerta corredera—. He sido desheredado por mi línea
de sangre porque mi sire me considera una vergüenza y una desgracia ahora que mi
mahmen se ha ido. Así que puedo asegurarte que he sobrevivido a una enajenación
mucho peor que tu desaprobación, y no me disculparé por algo sobre mí de lo que no
estoy avergonzado, simplemente porque te hace sentir incómodo a ti o a cualquier
otra persona.

Ruhn respiró profundamente.

Después de lo que pareció una hora, caminó hacia la puerta abierta y el


macho de pie rígido y con dignidad salió. Mientras el aire helado se enroscaba en el
ático, revolvió el cabello de Ruhn y se preguntó cómo sería que los dedos de Saxton
hicieran eso.

—Perdóname, —dijo Ruhn en voz baja—. Quiero decir sin ofender.


Honestamente, no. Tengo... problemas para expresarme, especialmente con personas
como tú.

—Gays. Puedes decir la palabra, ya sabes. Y no es que puedas atrapar la


homosexualidad como un resfriado.

—Lo sé.

—Tú lo sabes. —Saxton tiró de los puños de su camisa, y mientras lo hacía,


hubo un destello de rubíes rojos—. No estoy seguro de que sea cierto, y de paso, una
preferencia sexual no debería ser amenazante. No voy a saltar ni nada. Las personas
son tan de principios o carentes de principios como ellos. Con quién elijo acostarme
no afecta mi capacidad para reconocer los límites, así como un hombre heterosexual
no agrediría a todas las mujeres con las que se encuentra.

—No es eso.

—Entonces crees que soy moralmente incorrecto. Ah bien. Es eso, entonces.

—No…

Saxton extendió su mano. —En realidad, no estoy dispuesto a discutir


contigo. Tus razones son tuyas. Hace frío y me gustaría cerrar esta puerta. Gracias.

~ 160 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Más tarde, Ruhn se preguntaría de dónde vino el coraje. De donde lo hizo
honestamente. La respuesta a eso, cuando se le ocurrió, era a la vez simple y
profunda: el amor tenía alas que exigían vuelo.

—Me siento atraído por ti y no sé qué hacer al respecto.

Los ojos de Saxton se agrandaron, su sorpresa alterando todo sobre él.

—Quiero decir sin ofender. —Ruhn se inclinó levemente—. No espero que


me felicites por eso, ni tienes que preocuparte porque te avergüence. Simplemente
no esperaba encontrar a un macho atractivo, y... —Desvió la mirada—. La única razón
por la que te digo esto es porque no puedo soportar que pienses que te avergonzaría
a ti o a cualquier otra persona de esa manera. Así que lo siento.

Hubo un tenso momento de silencio.

Y entonces Saxton extendió la mano... y lentamente volvió a colocar la puerta


en su lugar.

El baño de invitados de la planta baja en la mansión de la familia de Peyton


era un espacio pequeño pero dramático escondido debajo de la gran escalera formal.
Los suelos, las paredes y el techo de la sala asimétrica, de techo inclinado, estaban
revestidos con losas de ágata dorada, y los accesorios y el lavabo eran dorados. Los
apliques a cada lado de un espejo de hojas de oro arrojaban una iluminación
anaranjada que siempre le recordaba el final de un cigarro encendido, y la alfombra
de punto tenía el blasón de la familia entrelazado.

No hubo un imperativo de la vejiga para haber venido aquí. Solo había


necesitado un descanso de toda la educada conversación dispárame ahora en el
comedor, y para perder el tiempo, sacó su teléfono para ver si alguien, cualquiera, le
había enviado un mensaje de texto o correo electrónico.

Era la primera vez que oraba por spam. A él no le importaba una mierda si
era Viagra desde el extranjero, o una webcam fraudulenta diciéndole que envíe un
mensaje de CHUPAME a algún número... o el presidente de Nigeria necesitando
esconder dinero: Cualquier cosa menos volver a esa mesa, donde su padre y Salone
estaban tratando de decirse el uno al otro lo que sabían, la mahmen estaba

~ 161 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
emborrachándose y mirándolo desde el otro lado de la mesa, y esa Emily Dickinson60
abandonada, estaba jugando con su comida sin comer nada.

—He renunciado a mejores trabajos que este, —murmuró mientras checaba


la pantalla de su teléfono.

En esa nota de Annie Potts61, tal vez debería poner los Cazafantasmas OG62
y mirar debajo de su servilleta.

Cuatro textos. Tres de los cuales eran del grupo del club. Y uno que hizo que
su corazón latiera como si hubiera estado conectado a una batería de automóvil.

Mientras iba a escribir una respuesta a ese último, se detuvo a mitad de


camino y llamó en su lugar.

Un timbre. Dos timbres…

Tres.

Mierda, iba a ir al correo de voz. Colgaría o…

—Entonces, ¿es esto un sí? —Dijo Novo con voz ronca.

Erección instantánea. El tipo de cosa que probaba la resistencia a la tracción


de la cremallera de su esmoquin y sugería que no había forma de que dejara el
retrete sin darse un trabajo de mano.

—Sí, —respondió—. Lo es.

—¿Cuándo puedes venir?

¡Ahora! ¡Joder en este momento! dijo su polla. ¡Tomas ese autobús y vas con
ella ahora mismo!

Escucha pequeña Pey-pey, necesitas enfriar…

—¿Perdón?

60
Poetiza estadounidense, la única mujer incluida en el panteón de poetas
fundamentales estadounidenses.
61
Actriz estadounidense de cine y televisión, famosa por interpretar a Janine en los
cazafantasmas.
62
Abreviatura de Original, usado para denominar un nombre genial en las redes sociales.

~ 162 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Peyton cerró los ojos y se inclinó hacia la encimera de ágata. —Ah sí, lo
siento…

—¿Pequeña Pey-pey? No sabía que tenías un hermano menor.

Era más como vivir con un chico de la fraternidad que nunca levantó un dedo
hasta que tuvo una idea brillante que podría quemar la casa.

—Es... nada. —En realidad, eran más como ocho pulgadas63. Duro—. Y tengo
un... Estoy atrapado en una cuestión familiar, pero es solo una comida. Tan pronto
como termine, voy a ir.

—¿Cuánto tiempo? Dijeron que tenía que alimentarme antes de poder irme.

—No mucho. Una hora. El plato de queso y fruta está a punto de ser servido,
y después de eso, habrá sorbete. —Gracias a Dios que no era la Última Comida o
habría otras dos horas por delante—. Arreglaré el transporte y le diré a mi padre
que tengo que irme.

—Eres tan confiable.

—Cuando soy apropiadamente motivado.

—Y altruista también. ¿O todavía sientes que me debes algo?

Peyton se miró a sí mismo en ese espejo sobre el fregadero dorado. Sus ojos
estaban embelesados y hambrientos, un alto color de excitación en sus mejillas. En
el resplandor dorado, él era todo un tigre en una jaula dorada.

—No quieres que responda eso. —Se escuchó a sí mismo decir con voz
gutural.

—No me hagas ningún favor.

—Bien. Quiero que me tomes. Quiero tu boca sobre mí en cualquier lugar que
pueda conseguirlo. Y sé que es mejor que pensar que me dejarás follarte, pero para
que quede claro, todo el tiempo estaré de vuelta entre tus piernas en mi mente. ¿Eso
es lo suficientemente honesto para ti? ¿Aún quieres que vaya... a ti?

Deliberadamente, le dio doble sentido porque era un idiota.

Y la deseaba tan malditamente que estaba perdiendo la cabeza.

63
20.3cm.

~ 163 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando Novo no dijo nada, dejó caer la cabeza y decidió patear su propio
culo. Que buen apoyo…

—Sí, —dijo ella bruscamente—. Todavía quiero que vengas.

Santa presión arterial relampagueante, Batman.

—Esta vez... —Él desnudó sus descendentes colmillos, su labio superior


tembló—. Quiero tus colmillos en mí, quiero el dolor y la penetración. Y te quiero en
mi garganta.

—¿Algo más?

Ok, esas dos palabras, en ese acento erótico, eran más sexys que todas las
relaciones sexuales reales que había tenido durante el último año.

—Déjame dentro de ti Novo. No tienes que explicar nada o repetirlo, pero


solo necesito saber cómo es terminar dentro de ti.

—Estás admitiendo debilidad.

—Estoy diciendo la verdad.

—Por qué empezar ahora.

Él sacudió la cabeza. —¿Cuándo te he mentido?

Hubo una pausa. —Cuando se trata de Paradise, has estado mintiéndote a ti


mismo.

Oh no, pensó. Eso es un mal giro del camino en el que quería permanecer,
dirigiéndose a un conjunto de zarzas de las que podía prescindir totalmente.

—No estoy enamorado de ella.

—Estás probando mi punto sobre la mentira. ¿Recuerdas pasada noche en


ese callejón? No pretendas que no estabas siendo un macho vinculado con ella,
poniéndote a un lado y los mejores intereses de todos los demás para proteger a la
que consideras como tú hembra.

—¿Por qué estamos hablando de esto?

—Realmente no lo sé.

~ 164 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Hubo un latido de silencio, y antes de que ella pudiera cambiar de opinión, él
saltó dentro de la quietud.

—Estaré allí tan pronto como pueda. Solo necesito pasar esta cena con mi
padre. Si pudiera irme, lo haría, pero con él, todo es un maldito problema.

Una risa suave vino sobre la conexión. —Ese tono exasperado en tu voz es
probablemente lo único que tendremos en común.

—¿Problemas familiares, también?

—No tienes idea.

—Dime.

Hubo una larga pausa. —Pensé que estabas cenando con tu sire. ¿Por qué
estás en el teléfono conmigo?

—Me estoy escondiendo en el baño. Me estás dando una excusa para


quedarme un poco más.

Esta vez, cuando Novo se rió, fue sorprendentemente natural, y él se dio


cuenta de que nunca la había escuchado así antes.

Levantando su mano, se encontró frotando un dolor inesperado en su pecho.

—Vamos, —dijo—. Escúpelo. Será tu gesto humanitario de la noche.


Mantenme aquí un poco más.

La exhalación fue larga y lenta. —Ven cuando puedas. No hay prisa. Adiós.

Cuando se cortó la conexión, Peyton se reenfocó en su rostro en el espejo.


Aunque sabía la dirección de la casa en la que se encontraba, el código postal, la calle
y el número... a pesar del hecho de que él había estado en la mayoría de las
habitaciones de la mansión durante toda su vida... estaba completamente perdido.

Y lo había estado por años.

Cerrando los ojos, se imaginó a Paradise, con su cabello rubio, su hermoso


rostro y su sonrisa rápida. Él recordó su risa viniendo por teléfono, su pena y su
dolor también. Escuchó su voz y su acento, sus consonantes y sus vocales.

~ 165 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Todas esas llamadas telefónicas, todo ese tiempo, día tras día, mientras las
redadas los obligaban a permanecer adentro de sus casas de seguridad lejos de
Caldwell.

Lo que le había enamorado de ella era su constancia. La confianza en que


siempre estaría ahí y su amabilidad... e incluso más que todo eso, el hecho de que ella
nunca, nunca lo había juzgado. Le había contado cosas que lo habían hecho sentir
patético y cosas que lo habían asustado. Había hablado de pesadillas y demonios en
su propia mente. Él le contó el odio de su padre hacia él, y el rechazo de su mahmen
ausente, sus drogas y sus borracheras, sus hembras y sus mujeres.

Y aun así, ella había estado a su lado. Como si nada de esa fealdad la hiciera
pensar menos de él.

Hablando sobre asuntos familiares. Nunca había tenido ese apoyo de su


linaje o la glymera. Se había guardado sus secretos para sí mismo, no porque fueran
particularmente inusuales, impactantes o perversos, sino porque no había nadie en
quien confiar. Nadie a quien le importara. Nadie para aceptarlo como era y
perdonarlo por no ser perfecto.

Por eso la había amado.

Pero eso era menos sobre ella, ¿verdad?

Y más sobre lo que él necesitaba.

Paradise había sido, por un tiempo, la pintura en su lienzo, la brújula en su


bolsillo, el interruptor que podía encender la luz cuando necesitaba iluminación en la
espeluznante oscuridad. Su naturaleza buena le había ofrecido esas salvaciones,
aunque de manera similar, eso no se trataba de él; ella habría hecho eso por
cualquiera, porque esa era la forma en que era.

Nunca había estado obsesionado sexualmente con ella.

Ella nunca había sido como Novo para él. Novo era una hoguera a la que quería
saltar. Llevando un traje de petardos y un tanque de gasolina en la espalda.

No, había mirado a Paradise porque había llorado la pérdida de esa estrecha
conexión, su ausencia empujándolo de nuevo a este mundo de marcos dorados y
sonrisas plásticas y sin fundamento alguno.

~ 166 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
A veces la gratitud se puede confundir con el amor. Ambos eran cálidos
sentimientos que perduraban. Pero el primero era sobre la amistad... el último era
algo completamente diferente.

Y por alguna razón, sintió una gran necesidad de explicar todo esto a Novo.

Girándose alcanzo la puerta. Él iba a salir en el segundo en que pudiera…

Peyton saltó hacia atrás. —¡Wow!

—Perdóname, —dijo Romina suavemente.

La joven hembra estaba pálida y temblorosa cuando se paró frente a él, y


miró por encima del hombro con la paranoia de un ratón de campo en el camino de un
gato.

—Debo hablar contigo a solas. —Sus ojos se aferraron a los suyos—. Hay
poco tiempo.

~ 167 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

DIECISIETE

Cuando Saxton deslizó la puerta atrás en su lugar, la resistencia del panel


al encontrarse con la jamba fue el tipo de cosa que tenuemente resonó a través de
su mano y arriba de su brazo.

Oh, hermoso macho, pensó al notar el sonrojo de Ruhn y los ojos bajos. A
pesar de todo el poder en ese cuerpo, había una vulnerabilidad que hacía que uno
quisiera ofrecerle al macho un refugio seguro. Por otra parte, Saxton siempre había
tenido un punto débil por los desamparados.

─Perdoname. ─Murmuró Ruhn.

—¿Por qué? —Saxton inhaló y retuvo más de ese delicioso aroma en sus
pulmones—. ¿Por qué te disculpas?

—No lo sé.

—No es una imposición que te sientas atraído por mí. En absoluto. Mírame.
Vamos, ahora… levanta tus ojos.

Pasó una eternidad antes de que esa brillante mirada se levantara para
encontrarse con la suya.

—No sé qué hacer, —susurró Ruhn. Excepto que el macho se concentró en la


boca de Saxton.

Oh, sí lo haces, pensó. Sabes perfectamente bien qué hacer.

Pero no estaba en la naturaleza del macho enfrentarlo. Afortunadamente,


Saxton tenía un remedio para eso.

~ 168 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—¿Quieres que te bese? —Preguntó en voz baja—. Solo para que sepas cómo
es, para que no tengas que preguntártelo.

Nada de eso estaba en duda. Las respuestas estaban en la carga sexual que
cobró vida entre ellos, una pared de fuego que prometía derretir sus cuerpos... y tal
vez sus almas.

Excepto que luego Ruhn miró hacia afuera.

Saxton suspiró.

—Nadie lo sabrá. Lo prometo.

Era triste tener que tranquilizar al macho por eso, como si se tratara de
cosas sucias, el tipo de cosa que hacía que los demás cambiaran sus opiniones sobre
ti y te hicieran sentir menos contigo mismo… pero no había ninguna razón para ser
ingenuo. La mayoría de los civiles, como Ruhn, tenían una visión mucho más
conservadora de la que los aristócratas tenían. En la glymera, había una especie de
tolerancia de hacer la vista gorda, siempre que estuvieras dispuesto a estar
apropiadamente emparejado con una hembra, engendrar un heredero, desperdiciar
el tiempo y nunca, nunca salir del closet.

Nada de lo que Saxton había estado dispuesto a hacer en beneficio de su


padre y su línea de sangre. Lo que fue una de las razones por las que él y su sire
estaban distanciados.

A lo largo de toda esa nota de intimidad, se inclinó hacia un lado y activó las
cortinas interiores, las grandes franjas de tela oscureciéndose en su lugar, cerrando
el mundo, creando una bóveda de privacidad.

—Nadie lo sabrá, —dijo a pesar de la decepción en su pecho.

En respuesta, Ruhn extendió una temblorosa mano de trabajador... solo para


detenerse a punto de tocar la boca de Saxton.

—Es eso lo que quieres, —suspiró Saxton.

Ruhn bajó su brazo. —Sí.

Saxton se acercó, pero no demasiado, manteniendo una distancia entre sus


pectorales. Luego tomó la cara de Ruhn en sus palmas.

El cuerpo entero del macho tembló, todos esos pesados músculos y huesos
estaban listos para saltar… pero no sabía si era para ir hacia él o para alejarse.
~ 169 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No te lastimaré, —juró Saxton—. Lo prometo.

Y luego atrajo al macho más alto hacia abajo lentamente, la sutil presión algo
a lo que Ruhn cedió fácilmente.

Inclinando la cabeza hacia un lado, Saxton presionó sus labios sobre los de
Ruhn, y el grito ahogado que salió del otro macho fue el de un amante sorprendido.
Saxton también sintió el impacto, y hubiera dicho algo.

Pero él no quería parar para hablar.

Gentilmente, suavemente... rozó esa boca una y otra vez. Al principio no hubo
respuesta, los labios contra los suyos congelados. Pero luego se separaron y
acariciaron en respuesta con una dulce vacilación.

El cuerpo de Saxton rugió, su erección se esforzó por salir y ser acariciada


y chupada. Y a cambio, quería aprender cada centímetro cuadrado del macho
jodidamentejustoahora. Sin embargo, la paciencia era una virtud más susceptible de
ser recompensada que la avaricia.

Saxton retrocedió y buscó la cara de Ruhn. —¿Cómo estuvo eso?

—Más, —llegó el gemido en respuesta.

Un ronroneo salió de Saxton mientras se acercaba al cuerpo de Ruhn.


Envolviendo un brazo sobre esos grandes hombros, instó a esa boca dulce a la suya
mientras deslizaba su otro brazo alrededor de una cintura que era firme y lisa como
piedra pulida.

Los temblores en el torso de Ruhn eran eróticos. ¿Qué era aún mejor? En
esas caderas, una erección en proporción total a ese tremendo cuerpo era un duro
mástil, listo para ser liberado. Sin embargo, Saxton sabía que no debía apresurar las
cosas, porque no quería seducir al macho sobre las dudas de Ruhn. Por el contrario,
quería que el macho se presentara voluntariamente en lo que seguramente iba a ser
un paseo sexual increíble…

Cuando el teléfono de Saxton comenzó a sonar en la cocina, ambos saltaron.

—¿No deberías atender eso? —Preguntó Ruhn con voz ronca.

Tal vez sí, pensó Saxton. Pero solo para arrojar la maldita cosa al inodoro, o
tal vez golpearla con un martillo. Excepto…

—Puede ser el Rey. —Saxton se relajó—. Espera un momento.


~ 170 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Con pies rápidos, corrió hacia el mostrador de granito negro donde había
dejado su móvil junto a la cafetera.

—Hola… oh, sí, pero por supuesto mi Señor. ¿Dígame? Uh-Huh. Sí. Correcto…

Saxton cerró los ojos. No podía ser grosero ni eludir sus deberes, pero era
necesario desconectar a Wrath del teléfono para que él pudiera continuar donde
había dejado las cosas… y con suerte, llevar los besos más allá.

—Sí mi Señor. Prepararé la documentación apropiada y la presentaré a la


otra parte mañana por la tarde, ¿cuándo? ¿Ahora? —Saxton pronunció una palabra
inapropiada en silencio—. Sí, iré a la Casa de Audiencias ahora y traeré… ¿qué? Sí
eso también. Gracias mi Señor. El placer es mío.

Mientras colgaba, pensó, en realidad su placer estaba justo encima…

—Maldita sea, —murmuró mientras daba media vuelta.

Ruhn había desaparecido a través de la puerta corrediza de vidrio, dejando


nada más que las sutiles ondulaciones de esas cortinas a su paso, el aire frío de la
tarde alborotando la tela mientras soplaba el persistente aroma del despertar
sexual.

Tuvo el instinto de seguirlo, pero lo dejó ir. Ruhn había hecho su elección, al
menos por ahora.

No dijo si volvería.

Saxton tocó su boca. —Pero espero que lo hagas, —susurró en el ático vacío.

El autobús entró en el centro de entrenamiento a un ritmo que parecía solo


un poco más lento que el del agua que se evapora de un vaso. En un refrigerador. En
el lapso de ciento cincuenta malditos años.

Cuando Peyton se sentó en el lado izquierdo del pasillo, justo contra la


ventana, se concentró en el cristal negro mientras trataba de ignorar su propio
reflejo. No había nadie más que viajara con él, y no podía decidir si eso era bueno o
malo. Una distracción podría haber sido agradable... pero nuevamente, la charla
murmurada le habría irritado muchísimo, y no, gracias, por tener que responder a
cualquier cosa o a cualquier otra persona.

~ 171 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El alivio vino cuando el vehículo redujo la marcha hasta detenerse. Y
reanudó. Y luego un poco más lejos... desacelerado de nuevo.

Finalmente estaban llegando a la secuencia de puertas. Como todos los


demás reclutas, nunca había visto cómo se veían, y no podría haberle dicho a la propia
Virgen Escriba cómo llegar a la carretera que conducía al centro de entrenamiento.
Pero él estaba bien familiarizado con este parar y avanzar, ya que entraron en la
propiedad de la Hermandad y descendieron bajo tierra a la instalación.

Debo hablar contigo a solas. Hay poco tiempo.

La imagen de Romina parada afuera de ese baño, su vestido azul recogido en


sus manos, sus ojos abiertos, su rostro pálido dibujando una expresión atormentada
lo hizo sacudir la cabeza y frotarse el puente de la nariz.

Romina necesitaba un amigo desesperadamente. Ella también necesitaba a


Peyton

Me temo que te están tratando de convencer de algo malo. Declara esta


noche que no me apruebas y entonces serás libre.

Cuando él había exigido saber de qué demonios estaba hablando, ella le había
contado una historia terrible, una tan horrible, que no podía soportar pensar en ello.

Y al final, ella no había mentido. Estaba realmente estropeada a los ojos de


la glymera… y no como privilegiada y mimada. De acuerdo con todos los estándares,
Romina no era elegible para el apareamiento, aunque no por su propia culpa…
suponiendo que ella estuviera diciendo la verdad, y realmente, ¿considerando lo que
le había sucedido? ¿Por qué lo admitirías a un extraño en caso contrario?

Sé qué harás lo correcto por ti mismo. Simplemente no quería que lastimaran


a nadie más.

Con eso, ella había regresado a la mesa. Y él había tratado de seguir sus
pasos, solo para fallar en la línea de meta. En lugar de regresar al comedor, había
salido por la puerta principal. Su padre le había gritado, pero no, Peyton había
terminado. Se había desmaterializado en el lugar de recogida, envió un mensaje de
texto de su llegada y esperó veinticinco minutos en el frío sin una chaqueta de
invierno para que llegara el autobús.

Para cuando llegó al transporte, sus dedos se habían congelado en garras en


sus bolsillos y su mandíbula se había cerrado sobre sus molares. El calentamiento de

~ 172 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
toda su mercancía corpórea había sido un ejercicio de ardiente dolor, pero apenas lo
había notado.

Fue una crónica triste sobre de dónde salieron él y Romina, que ambos no
eran más que peones en un juego de ajedrez social para sus familias.

Dios, esa pobre hembra.

Y no tenía idea de lo que iba a hacer al respecto.

¿Qué estaba claro? Su ausencia durante ese plato de queso y fruta había
sido debidamente notada. Su teléfono había sonado tres veces, y su padre le dejó
mensajes de voz. Peyton no los escuchó. ¿Por qué molestarse? Él sabía lo que decían;
podía copiar las palabras y el tono muy bien…

—Hemos llegado sire.

Peyton saltó en su asiento. Fritz, el leal mayordomo doggen que servía como
conductor del autobús la mayoría de las noches, estaba preocupado y sonriente, su
cara arrugada abierta hacia atrás como un conjunto de cortinas en una casa amigable.

—¿Sire? ¿Está bien? ¿Puedo traerle algo?

—Lo siento. —Peyton se puso de pie—. Lo siento… estoy bien. Gracias.

Mentira, no estaba bien. De hecho, estaba tan lejos de estar bien, que no
podía ver a la maldita Bien-landia desde donde estaba.

Cuando bajó del autobús, el mayordomo lo acompañó hasta la puerta de acero


reforzado, y sus pisadas resonaron en el estacionamiento de concreto de varias
capas. Y luego estaban dentro, avanzando por el largo y amplio corredor. Cuando
Peyton se detuvo frente a la puerta cerrada de la habitación del hospital de Novo,
Fritz se inclinó y continuó hacia su próximo deber.

Antes de que Peyton golpeara, se apartó el cabello con los dedos. Se aseguró
de que sus puños estaban abajo. Comprobó su…

—Puedes entrar.

Ante el seco sonido de la voz de Novo, Peyton enderezó la columna vertebral


y se metió en la habitación del hospital.

Okay… wow.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Ella se veía mucho mejor. Estaba sentada, un par de monitores se habían ido,
y había una bandeja con los restos de comida: fresco danés, un plato de fruta a medio
comer, tostadas y un pequeño pote de mermelada de fresa. Obviamente había comido
los huevos revueltos.

La comida del hospital aquí no era para nada “de hospital”.

—Tan formal, —murmuró—. No tienes que vestirte para la ocasión.

Él se miró a sí mismo. —Estoy usando mi esmoquin.

—Suenas sorprendido. ¿Qué creías que tenías?

Cuando volvió a mirarla, Novo se sentó un poco más arriba en la pila de


almohadas que la sostenía verticalmente, y el gruñido y la mueca que ella trató de
ocultar le dijeron que por mucho que pareciera más fuerte, no iría a casa al final de
la noche.

Alimentación o no.

—¿Estás bien? —Preguntó ella.

Pensó en hacer un chiste jocoso, pero luego pensó en Romina. —No,


realmente no lo estoy.

—¿El amor no correspondido te deprimió? Quieres que te consiga unas


cartas o algo. Un oso de peluche para abrazar. No, espera... ¿chocolate y una copa
de vino?

Peyton ignoró todo eso y se dirigió al rincón más alejado con las piernas
flojas justo a tiempo para dejarse caer en la silla. Poniendo su cabeza en sus manos,
solo miró al piso. Quería a Novo como a todos. Pero no podía apartar la cabeza de lo
que le había dicho esa otra mujer. Donde estaba con su propia familia. Que tan malo
podrían llegar las cosas cuando tenías dinero, pero nada más, para respaldarte en el
mundo.

—Jesús, —murmuró Novo, —parece que estás teniendo un ataque de nervios.

—Cuéntame sobre tu familia, —se escuchó decir a sí mismo—. ¿Cómo son?


¿Qué hacen que te duela?

Novo miró hacia otro lado. —No necesitamos ir por ahí.

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A medida que la decepción aumentaba, se dijo a sí mismo que no debería
tratar de recrear la amistad que había tenido con Paradise con nadie más. Eso fue
un período de tiempo limitado en su vida, algo que paso ahora que ella había seguido
y él todavía estaba donde siempre había estado.

Dios, quería fumar.

Palmeando el bolsillo interior de su chaqueta, sintió alrededor, oh… gracias


hijo de puta, pensó mientras descubría un par de viejos porros allí.

Sacó uno y enganchó el encendedor de oro que guardaba en sus pantalones.

—No puedes fumar aquí.

Peyton miró hacia la cama de hospital. —¿No te gusta el olor?

—No me importa. Pero hay un tanque de oxígeno allí, y estoy bastante segura
que los docs. no lo apreciarán, incluso si no nos escupe alto.

Con un gemido se levantó y fue al cilindro de metal. Había una válvula en la


parte superior y pensó, derecha-cerrado. Los Hermanos le habían enseñado eso. Y
sí, la cosa estaba cerrada.

Abrió el encendedor en el camino de regreso a la silla y tuvo su primera


calada mientras se sentaba. Sosteniendo el humo profundamente, esperó
impacientemente a que llegara el zumbido y elevara su lóbulo frontal hasta que la
mierda se calmara.

—Por favor, —dijo al exhalar—. Solo... dime algo, cualquier cosa, necesito
hablar.

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DIECIOCHO

Quizá, eran las drogas, pensó Novo. Tal vez lo que pasó la noche anterior
fue un recordatorio de que era mortal. Probablemente eran todos los mensajes de
texto y correos de voz que habían llegado sobre su hermana de parte de su madre,
su hermana, y los amigos de su hermana. Tal vez fue el hecho de que Peyton no se
parecía a su habitual, James Spader64 en Pretty in Pink65.

Pero algo la hizo abrir la boca.

—Mi hermana no es como yo, —soltó en el silencio—. En absoluto.

—Entonces, ¿es tonta? —Peyton exhaló más humo y se aflojó la pajarita


negra—. ¿Fea? ¿Descoordinada? Espera, ella arroja una pelota de béisbol como un…

—Detente. —Ella negó—. No puedo ser sincera contigo si vas a hacer el


espectáculo del perro y pony de Peyton.

Puso el porro entre sus dientes y se encogió de hombros mientras se quitaba


la chaqueta del esmoquin. Luego desabotonó el cuarto superior de su camisa de
vestir. Mientras se sentaba, volvió a exhalar y habló a través del humo.

—Hablo en serio sobre todo eso. Creo que eres inteligente, hermosa y una
gran luchadora.

Sus ojos no parpadearon. Sus labios no se levantaron. No hubo un ja-ja-ja


en su tono. Él solo la miró como si estuviera desafiándola a refutar su opinión.

64
Actor estadounidense.
65
Película 1986 protagonizada por Molly Ringwald, donde James Spader es el villano.

~ 176 ~
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Bueno, mierda, pensó ella. Era peligroso así... todo sexy mientras se tumbaba
en esa silla, con los brazos extendidos a los lados y la pierna cruzada por la rodilla.
En esa pose, con esa pajarita suelta y la V de piel dorada en su garganta, parecía que
podía complacer a una hembra de cualquier manera que quisiera… y la impresión
probablemente era correcta.

Seguro tenía la anatomía para eso. Lo sabía de primera mano.


¿Pero más que todas esas cosas físicas? Estaba concentrado en ella como si lo que
le dijera, fuera lo que fuese, era lo único que le importaba escuchar en todo el mundo.
Parecía realmente verla, sin distracciones, sin miradas hacia los lados, sin golpecitos
con los pies ni tamborileo con los dedos.

¿Para una mujer que siempre había sido el segundo violín de una pesadilla
de encajes y lazos con aroma a gardenia? Era tan adictivo como el sabor de su
sangre.

Aunque no era capaz de ir tan lejos.

No le había contado a nadie, ni siquiera a la Hermandad lo que había pasado


durante su evaluación psicológica. Lo primero era cierto porque odiaba la compasión.
¿Lo segundo? Bueno, duh, ella no quería que la echaran del programa por ser
mentalmente inestable.

Porque no lo era.

Pero podrían pensar que tenía razones para serlo.

—Entonces cuéntame sobre tus problemas familiares, —le incitó.

—No es nada realmente, —murmuró—. Cosa de hermanos, ya sabes.

Cuando su mano se movió para descansar sobre su estómago, se contuvo a


pesar de que no podía adivinar por qué se sentiría protegida.

—Vamos. —Tomó otra inhalación—. Puedes hacerlo mejor que eso.

Como si fuera una señal, su teléfono sonó en la mesa que había arrojado
sobre sus rodillas. Inclinándolo, maldijo cuando vio quién era.

—Y aquí está. —Ella puso los ojos en blanco—. Mi hermana otra vez. Se está
emparejando, y me eligió para ser su pequeña perra durante todo la cosa. Estoy
muuuy emocionada, no te puedes imaginar.

—¿Cuándo es la ceremonia?
~ 177 ~
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—Boda, —corrigió ella—. Muy pronto.

—Qué si estás lesionada.

Ella negó cuando el teléfono se calló. Pero no se mantuvo en silencio por


mucho tiempo. El texto que la atracó también era de Sophy.

Novo lo leyó en voz alta porque, ¿por qué diablos no? —Bien. Creo que tendré
que encargarme de mi despedida de soltera. La señorita Emily no tiene una reserva
para nosotras el viernes. Claramente, nunca los llamaste. Muchas gracias por toda tu
ayuda.

Dejó caer de nuevo el teléfono sobre la mesa, respiró hondo… y podría jurar
que inhalar el aroma de la hierba la estaba elevando.

—Estás en una cama de hospital, —dijo Peyton.

—¿En serio? —Se miró a sí misma—. Yo pensé que esto era un jacuzzi.

—Se seria.

—¿Eso viene de ti?

La cortó sacudiendo su mano en el aire. —Te estás recuperando. ¿Por qué te


están molestando con algo?

Hizo un espectáculo de doblar la parte superior de la manta y alisarla sobre


su pecho. —Bueno, para ser justos, no saben que me lastimé.

Cuando solo hubo silencio, lo miró. Y como si hubiera estado esperando el


contacto visual, él negó con la cabeza.

—Así es como soy con mi padre... Tampoco le digo nada al macho. —Él frunció
el ceño—. ¿Qué habrías hecho si hubieras...?

—¿Muerto por ahí? ¿O sobre la mesa? —Ella se encogió de hombros—.


Probablemente solo pondrían a nuestra prima primogénita como la dama de honor
principal y seguirían con todo.

—Espera, ¿dama de honor? ¿Qué demonios?

—Oh sí. Ella adoptó la rutina humana completa haciendo que mis padres
paguen por ello, me convenció de hacerlo, y todos sus amigos lo subirán en Insta.
Creo que ella cree que establecerá una tendencia, quién sabe. Tal vez lo haga.

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—¿Con quién está emparejándose?

Novo se aclaró la garganta.

—Nadie especial. Solo otro civil, bueno, tiene un poco más de dinero que
nosotros, así que es un paso adelante para ella. Y escucha, mis problemas a un lado,
Sophy es hermosa, así que es un buen intercambio en el mercado de apareamiento.
Estoy segura de que serán muy felices juntos, él le compra todas las cosas que quiere,
ella le da su juventud, él...

Novo no pudo continuar.

Era como si hubiera estado yendo por un camino, moviéndose a un ritmo


razonable sin prestar mucha atención al paisaje o las condiciones climáticas. Y luego
BAM! Hielo negro, patinar, agarrar la rueda... y chocar de cabeza contra una roca.

—Y sí. —Respiró hondo un par de veces—. Sabes, esa hierba es fuerte.

—Lo es.

—Solo lo mejor para ti, eh.

—Algo así. —Miró la punta brillante del porro—. ¿Va a hacer que uses un
vestido horrible?

—¿Perdona? Oh, Sophy, ¿te refieres a la ceremonia? Si no me echa primero.

—¿Cuándo es el emparejamiento, o lo llama boda?

—Vamos a llamarlo circo, entre tú y yo. —Mientras sonreía un poco, dijo—,


¿Por qué sonríes?

Sus ojos se clavaron en los de ella. —Me gusta la idea de que tú y yo


tengamos un secreto.

Y luego se puso serio. Rápido.

Poniéndose de pie, Peyton se dirigió al baño para tirar el porro, y en el


camino, no hizo absolutamente nada para camuflar la erección que estaba luciendo.

Era tan grueso, tan duro, que podía ver el contorno de la cabeza bajo los
pantalones del esmoquin.

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Cuando una oleada de lujuria golpeó a Novo, tuvo que cerrar los ojos.
También tuvo que lamerse los labios…y estaba agradecida de que él estuviera en el
pequeño baño.

Detrás de la puerta parcialmente cerrada, sonó un chorrito de agua, y ella


lo imaginó inclinado sobre el lavabo, extinguiendo el porro. Luego estaba de pie
entre las jambas de la puerta, con su hermoso rostro serio.

Con los ojos fijos en los de ella, metió una de sus manos en la parte delantera
de sus pantalones y él, no tan discretamente, se acomodó hasta que el efecto de
tienda se había ido.

Después de lo cual solo siguió mirándola.

Ella sabía exactamente lo que estaba esperando. Y lo interesante fue... que


tuvo la sensación de que él estaba contento de quedarse así durante la próxima hora.
O doce.

Era otra cosa en la que era totalmente diferente a él.

—Ven aquí, —dijo en voz baja.

Peyton hizo exactamente lo que le dijo, se acercó a la cabecera de la cama


y se quedó parado ahí. Su aroma era increíble, y por una vez, el olor a hierba no la
molestaba en lo más mínimo.

Con una mano, elegantemente enrolló una de sus mangas. Y luego la otra. Sus
antebrazos eran muy musculosos y venosos por los entrenamientos, su cuerpo se
adaptaba al ejercicio riguroso haciéndose más fuerte.

Ella se enfocó en su garganta.

Como si supiera lo que estaba mirando, dejó escapar un gruñido. —Déjame


acostarme a tu lado.

Si lo hace, probablemente tendremos sexo, pensó.

Quitemos el “probablemente”...

La puerta se abrió de par en par, y amigo, el doctor Manello no era una


persona feliz, la cara del cirujano totalmente ceñuda.

Señaló con el dedo a Peyton. —Esa mierda en el callejón puede que no haga
que te echen del programa, pero te garantizaré que fumar hierba en una de las

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habitaciones de mis pacientes sí lo hará. —Miró a su alrededor como si buscara un
bong, un cuenco o una pipa—. Claramente, ambos debieron haberse dado cuenta de
eso y se detuvieron, estoy en lo cierto. Echaste el porro por el inodoro porque
pensaste, guau, en una habitación con tanque de oxígeno, alrededor de un paciente
en un régimen complejo de drogas, usar marihuana sería una idea realmente estúpida.
¿Estoy en lo cierto?

Ambos asintieron.

—¿Y también estoy en lo cierto al suponer que este es un error que nunca
volverá a suceder, porque ustedes jodidos pendejos reconocen que en ese momento
no tendría más remedio que entregarlos a los Hermanos para una paliza? —Asintieron
de nuevo—. Bien. Tu castigo… —señaló con el dedo a Novo—…quedarte aquí mañana
durante todo el día.

En el instante en que ella abrió la boca, él habló sobre ella. —Y gracias a Dios
que eres demasiado lista como para jodidamente discutir conmigo en este momento,
porque mi mal humor simplemente se volvió nuclear debido al olor en ese corredor.

Con eso, el cirujano salió y cerró la puerta detrás de él.

Entonces él volvió a meter la cabeza. —¿Te queda algo?

Las cejas de Peyton se dispararon. —¿Disculpa qué?

—Hierba, tonto.

—Ah sí. Aunque es vieja. No llevo este esmoquin más de cuatro o cinco veces
al año y los encontré en mi bolsillo.

El cirujano extendió su mano. —Dame. Y en lugar de pago, pondré un letrero


en la puerta que diga PACIENTE DORMIDO, NO MOLESTAR.

Novo habló. —No estamos haciendo nada aquí.

—Oh. Cierto. Solo te va a tomar de la mano mientras te da de comer. Por


eso pondré el cartel y cerrarás la puerta por dentro. —Dio un golpe en la palma de
su mano—. ¿Por qué no estoy sosteniendo ninguna hierba en este momento?

Peyton sacó los dos porros restantes y se las entregó. —¿Necesitas un


encendedor?

—Sí, maldita sea. Y te lo devolveré. Porque nunca fumo. Y especialmente no


hierba.
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—Biiieeeen hay algunos datos empíricos que se me ocurren en este momento
y pueden sugerir lo contrario, pero ese es tu problema, no el mío. Debo preguntar sin
embargo, ¿qué pasa? ¿Podemos ayudarte?

—No tienes suficiente tiempo para escucharlo todo. Pero en la parte


superior de la lista hay una compañía farmacéutica, a la mitad está UPS 66, y el final
es que comí un burrito en Taco Hell a eso de las cinco de la tarde cuando intentaba
obtener más Cipro67 en el mercado negro, y he estado cagando líquido desde
entonces.

El encendedor de oro de Peyton cambió de manos. —Te mereces esto.

—Ni mierda. —El Dr. Manello puso los ojos en blanco—. Y para tu
información, odio esa palabra en este momento, realmente la odio.

El cirujano se fue con esa observación, y Peyton la miró.

Fue difícil decir quién se rompió primero. Tal vez él, ella no estaba segura.
Pero una fracción de segundo más tarde, los dos se estaban limpiando los ojos y
tratando de respirar y reír tan fuerte hasta que se cansaron.

Y luego oyeron un crujido en la puerta.

Peyton se acercó y abrió la puerta. —Buen trabajo, Doc. —murmuró mientras


los encerraba nuevamente.

Y luego su mano se cernió sobre el mecanismo de la cerradura.

Pudo haberla cerrado mentalmente. Pero obviamente le estaba dando una


opción… y el control.

Por alguna razón, ella pensó en el momento en que ese asesino había clavado
su propia daga en su pecho. “Surreal” no era suficiente para definir cómo había sido
saber que iba a morir.

Gracioso... ella no había pensado en eso hasta ahora.

Se enfocó en Peyton. —Lo siento.

Cuando cerró los ojos, pareció resignado. —Está bien. Solo me iré...

66
Empresa de transporte de paquetes.
67
Ciprofloxacino, antibiótico con efecto antibacterial.

~ 182 ~
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—Por la forma en que actué en el cuarto de EF. Estaba... mi cabeza era un
desorden y honestamente, estaba tratando de entrar en el sexo contigo. Mi cerebro
estaba todo jodido sin embargo, y luego me desquité contigo. No fue justo. Me
disculpo.

Él parpadeó. —Tú eres... siempre una sorpresa.

—¿Lo soy?

—Sí.

Ella jugueteó con su manta de nuevo, volviéndola a alisar. —Las cosas no han
mejorado mucho. En mi cabeza. Quiero decir, con todo lo que... ya sabes, me trajo
aquí.

—No quiero forzarte.

—No te dejaría hacer eso.

—Lo sé. Pero quería decir eso. ─Hubo una pausa—.¿Novo?

—¿Hm?

—Mírame. —Esperó a que ella lo hiciera—. Voy a ser lento, ¿de acuerdo?
Seré… gentil. Y si no está bien, me detendré, sin importar cuán lejos hayan ido las
cosas.

Ella sacudió su cabeza. —Vamos, Peyton. Estoy tan lejos de ser virgen como
tú. No necesito que me manejen como una flor que se desmaya...

—Puedes confiar en mí Novo. No voy a hacerte daño. Lo prometo.

Sin una buena razón, sus ojos se llenaron de lágrimas. No, era equivocado.
Ella sabía el por qué. Había sido fuerte consigo misma por tanto tiempo... que había
olvidado lo que era tener a alguien más cargando con sus cosas.

Nunca se habría llamado a sí misma sola o se habría identificado como


solitaria.

Pero el apoyo espontáneo, inesperado y totalmente injustificado de Peyton,


particularmente en torno al sexo, la hizo sentir la distancia entre ella y todos los
que la rodeaban con una aguda sensibilidad.

~ 183 ~
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—No me gusta la confianza Peyton, —dijo bruscamente—. Nunca ha probado
ser un valor añadido en mi vida.

—Eso no cambia lo que dije. Ni una sola palabra.

—¿Por qué? —Susurró ella—. ¿Por qué estás siendo así?

—¿La verdad?

—Es jodidamente lo mejor.

—Realmente no lo sé. Esa es la verdad. De lo único que estoy seguro... es que


no quiero volver a verte herida por nada ni por nadie nunca más.

No le creas, se dijo a sí misma. No te enamores por un segundo de esta


mierda. Él quiere follarte, y es por eso que lo dice. Has pasado por las palabras dulces
antes, ¿y recuerdas lo que obtuviste?

Embarazada y sola.

Abortando sola.

Sola para siempre.

¿Y aun así se obligó a sí misma a recordar lo que había sucedido en esa fría
casa hace una vida? ¿Incluso mientras se decía que era más seguro pensar que solo
estaba jugando?

Miró los ojos firmes y graves de Peyton y le resultó difícil no tomarlo por
su aparente valor.

—Me detendré en cualquier momento. Solo di la palabra, —repitió


suavemente.

Un pánico nervioso vibró a través de ella, haciendo que sus propios huesos
se sintieran poco confiables. Había tenido mucho sexo desde Oskar, desde que era
joven. Muchas de las partes de su cuerpo se encontraron con las partes del cuerpo
de otros. Pero ella nunca había intimado realmente con nadie.

Que fue una ventaja de no contar su historia a una sola alma. Mientras la
otra persona no supiera, podría fingir que no había sucedido independientemente del
tiempo que duró la conexión.

~ 184 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Esta noche sin embargo, probablemente porque solo habían pasado
veinticuatro horas después de que ella había muerto un par de veces, el velo del
tiempo entre la tragedia y quién y dónde estaba ahora, parecía haber menguado de
más de dos años... a una cuestión de minutos.

Todo lo que mantuvo separado estaba en peligro de fusionarse.


Peyton sin embargo, parecía igualmente vulnerable. Y aunque ella no conocía sus
detalles, eso lo hacía justo, ¿no es así?

—Cierra la puerta, —dijo ella.

~ 185 ~
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DIECINUEVE

Peyton mantuvo sus ojos en Novo mientras seguía sus instrucciones y


bloqueaba la puerta. Estaba bastante seguro de que el personal médico tenía una
clave para todo. Pero con ese letrero en la puerta, y el hecho de que el centro de
entrenamiento estaba vacío porque Wrath había ordenado a todos que salieran de la
rotación, la privacidad era una buena apuesta.

Antes de acercarse a ella, apagó las luces para que no saliera nada del
resplandor del pequeño baño. En cierto modo, odiaba la penumbra porque cuanto
menor era la iluminación, más brillantes eran las lecturas en los monitores alrededor
de la cabecera de la cama del hospital.

Ella todavía tenía dos intravenosas.

Pero había estado lo suficientemente bien como para darse una ducha, su
cabello húmedo una vez más trenzado, al final se enroscaba apretado. Y había comido
un poco de esa comida.

Cuando se acercó, ella bajó la mitad superior de la cama hasta que quedó
completamente plana, y su corazón latió más rápido al darse cuenta de que realmente
se iba a acostar a su lado.

—Déjame solo moverme... —Trató de reorganizar la vía que alimentaba su


brazo—. Maldita sea, esto es ridículo. Vamos a sacarlo...

—Sí, no va a suceder. Aquí, déjame ayudarte.

Pasó las líneas de plástico transparente por la almohada para que no


quedaran atrapadas. Y luego bajo la baranda y se sentó en el borde del colchón.

~ 186 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando la tomó de la mano, su piel era más suave de lo que había imaginado.
¿Un guerrero como ella? Su palma debería estar áspera. Aun así, él podía reconocer
la fuerza de tensión en ella y sentir los callos de las barras de pesas, el remo y la
lucha.

Cuando lo jaló hacia abajo, él fue más que dispuesto, extendiéndose sobre
las mantas que la cubrían.

—Entonces, ¿vas a besarme o qué? —Exigió ella.

—Lo haré.

Encontró su boca y, maldita sea, su cerebro hizo cortocircuito, con el


razonamiento más elevado y el pensamiento racional simplemente empacando sus
bolsos y mudándose al cráneo de otra persona. Sus labios estaban deliciosos, su
lengua era un impulso de agresión en su boca y su olor lo hacía volar más alto que la
hierba. Y por la mierda sagrada eso hizo que las cosas se movieran rápido,
especialmente al sur. La deseaba tanto que ya estaba jadeando y fuera de control.

¿De lo único que tuvo cuidado? Se aseguró de no poner demasiado peso


cobre su pecho que estaba sanando. Aparte de eso, era una sensación única, sus
caderas rodaban hacia su muslo, su torso se arqueaba debajo de él, sus manos
arañaban su espalda…

—Quítate la camisa —gimió ella.

—Sí señora.

Él se alejó de ella lentamente y se sentó sobre sus talones. Los botones eran
obstinados, sus dedos torpes, su respiración era demasiado dura, pero a ella no
pareció importarle. Novo simplemente lo miró con ojos hambrientos, su lengua
trazando su labio superior, las puntas de sus colmillos bajando brillaban blancas.

—Tengo hambre, —gruñó ella.

—Tómalo todo.

—Ten cuidado. Podría matarte.

—Déjame morir en tus brazos.

Peyton arrojó su camisa blanca al piso, la pajarita suelta iba con ella, y luego
se recostó. Sin embargo, mientras inclinaban sus cuerpos, agarró algunos de sus

~ 187 ~
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cables, y tuvo que reacomodar todo incómodamente, fue algo en lo que trató de no
concentrarse. ¿Deberían incluso estar conectados así?

Demonios sí, su polla anunció. Calla tu puta boca.

Detente…

—¿Qué? —Preguntó ella.

—Nada. Déjame seguir besándote antes de que me venga en mis pantalones.

—Esa no es una amenaza muy aterradora. —Sus párpados bajaron sobre sus
ardientes ojos—. Porque eso es lo que quiero que hagas.

Mientras siseaba, ella acarició sus pectorales y cayó sobre su duro


estómago. Cuando se detuvo en su cintura, apretó los dientes. —Joder…

—Ese es el plan. Ayúdame a sacar esto de aquí.

Al principio no estaba seguro de haber escuchado bien. Pero luego ella


estaba tirando de su cinturón con su mano libre, y hola, estaba más que dispuesto a
ser un buen samaritano por esta causa. Con una serie de duros tirones, consiguió el
cinturón de cuero liso negro a través de la hebilla de oro blanco y luego estaba
buscando a tientas el botón y la cremallera.

Su mano se deslizó dentro tan pronto como tuvo acceso y en el instante en


que lo tocó, él se movió hacia adelante con tal fuerza, que casi se rompe la columna
vertebral.

—Mírame, —ordenó ella.

Él gimió y bajó la vista, viendo su palma rodear su grueso eje, y luego lo


acarició, arriba y abajo, las sensaciones creando una loca onda de calor y pesadez
por todo su cuerpo. Luego ella lo estaba besando, su boca se hizo cargo, su trenza
se liberó de su hombro y aterrizó con un fuerte golpe en su brazo.

—Joder, despacio, me voy a venir…

—Es lo que estoy diciendo.

Justo cuando el placer aumentaba, ella fue por su garganta, sus afilados
colmillos rasparon su piel, encontrando el lugar correcto en su yugular. Ella golpeó en
el inicio de su orgasmo y él gritó su nombre, el dolor y el placer se mezclaron, la
alquimia lo aumentó todo hasta que pensó que iba a explotar.

~ 188 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ahuecando su nuca, él la instó mientras ella comenzaba a alejarse de su vena,
su cabeza cerca de la suya, su aroma era la única cosa en su nariz, su polla dura
sacudiéndose hambrienta por más, mientras ella lo bombeaba.

Ella lo poseía.

Completamente.

Cualquier vulnerabilidad que hubiera sentido, y no comprendido, pero


ciertamente aceptado, había desaparecido ahora mientras ella gobernaba todo sobre
él.

Nunca había sido sometido por una Dominante. Eso nunca le había interesado
demasiado. ¿Después de esto? Se preguntó hasta donde podría llegar ella... y cuánto
podría arrebatarle.

Él quería averiguarlo.

Cuando Novo chupó la garganta de Peyton y sintió su excitación, lo quiso en


su sexo. Pero alimentarse tenía que ser lo primero, y estaba bien, tal vez un poco
desconcertada, quería alejarse temporalmente hasta que pudiera confiar en sí misma
para mantenerse separada.

Pero fue bueno, todo. Su sabor en la parte posterior de su garganta, la


sensación de su erección aterciopelada y dura, experimentar el control, el dominio,
no solo sobre él, sino sobre sus propias emociones. ¿Y de su lado? Peyton era
definitivamente todo sobre los orgasmos, su hermoso cuerpo masculino montando las
olas que ella llamó, sus caderas moviéndose con ella, el ritmo cada vez más rápido con
más liberaciones que ella le daba. Era espectacular en su agarre, esos pesados
músculos se flexionaban y relajaban, su pene era el tipo de cosa por la que las
fantasías estaban justificadas.

Y luego estaba la poderosa descarga de su sangre. Él era tan puro que hizo
que su cabeza zumbara y su corazón palpitara, la fuerza que le dio tan
voluntariamente haciéndola sentir como si estuviera en unas vacaciones
rejuvenecedoras, mientras que al mismo tiempo estaba en Las Vegas y ganaba un
millón de dólares en las máquinas tragamonedas.

Ella podría hacer esto para siempre.

~ 189 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sin embargo, el punto de inflexión llegó cuando una campana de alarma
comenzó a sonar. Al principio, movió sus ojos a los monitores. No, no era una máquina
que le informara que había empujado demasiado el músculo cardíaco reparado.

No... era un instinto en su propia cabeza que le decía que estaba a punto de
tomar demasiado.

Levantarse de su cuello se llevó algunas discusiones internas, pero luego


forzó sus labios a romper el sello e hizo que su lengua lamiera las heridas de punción
para cerrarlas…

De acuerdo, wow. Ella lo había masticado, múltiples marcas de mordiscos


estropeaban su carne, los cortes rojos en carne viva de sus colmillos se veían como
que Wolverine lo había golpeado con una de sus garras. Dios, ni siquiera había sido
consciente de golpear más de una vez. Claramente sin embargo, lo había mordido
muchas, muchas veces.

¿Cuánto tiempo habían estado en esto? Ni idea.

Y ella realmente tenía que parar. Extendiendo su lengua, lamió el lado de su


garganta una y otra vez, sellando todo. Con ese trabajo hecho, se echó hacia atrás y
siguió acariciándolo, antes de pasar deliberadamente su pulgar sobre la cabeza
resbaladiza de su erección. Su respuesta fue violenta, su cuerpo se sacudió como una
marioneta al final de las cuerdas, su torso se arqueó y luego sus caderas golpearon
hacia arriba. Sus ojos, vidriosos, desenfocados, enloquecidos, se encontraron con los
suyos cuando se mordió el labio inferior y respiraba entre dientes.

El cabello rubio estaba desordenado sobre la almohada. El color en esa


hermosa cara era alto. Un delicioso sudor hacia brillar su piel desnuda.

Él era... increíblemente hermoso.

Injusto. Totalmente injusto.

Y ella todavía estaba hambrienta.

Afortunadamente para los dos, él tenía otro tipo de sustento para darle.

Novo bajó hacia sus caderas, abrió su boca y tomó profundamente su sexo.
En respuesta, Peyton tuvo otro espasmo en todo su cuerpo, su expresión
conmocionada como si hubiera esperado que las cosas terminaran.

~ 190 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando estuvo segura de que él la estaba mirando, ella lo succionó dentro y
fuera de sus labios, su circunferencia era tan grande que sintió el estiramiento en
las comisuras de su boca. Y luego se detuvo en la parte superior y entró en un
torbellino.

Efectivamente, él comenzó a tener un nuevo orgasmo.

Ella atrapó todo en su boca y se tragó lo que le dio.

Y siguió haciéndolo.

~ 191 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTE

Para Saxton, el final de una noche de trabajo llegó con un gemido, no con
una explosión, una serie de bendiciones de apareamientos sin complicaciones y una
disputa de propiedad que fue fácilmente adjudicada por el Rey culminando a las ocho
horas de la misma. Mientras entraba a su oficina en la sala de personal y colocó sus
carpetas y su muy usada libreta amarilla en el escritorio de su compañero, miró a su
laptop, todo ordenado, sus plumas en el lapicero.

Frotándose los ojos, mentalmente trató de elaborar una lista de lo que tenía
que hacer antes de ir a casa.

Y casi falló en esa tarea.

Su cabeza había funcionado bastante bien mientras estaba involucrado con


el Rey y los ciudadanos. Ahora que no había ningún impedimento primordial para
concentrarse, no podía tomar sus riendas cognitivas, sus pensamientos rebotando de
una cosa a otra.

De hecho, eso no era del todo cierto.

Ruhn era el tema predominante. Y en particular recordaba su beso… o las


manchas chocolate en aquellos ojos café… o el sentimiento de esos fuertes hombros.
O el hecho de que sólo quería hacerlo de nuevo.

Desafortunadamente, lo que realmente necesitaba era entrenar su cerebro


en el hecho de que aquel macho se había ido sin decir nada. Apenas un voluntario para
repetir.

En ese sentido, deslizó su mano dentro del bolsillo de su traje a la altura del
pecho y tomó su teléfono. Nope. Ni textos, ni llamadas.

~ 192 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Bien, no habría llamadas, dado que Ruhn no había sido capaz de textearle.

Y honestamente, el hecho de que lo encontrara tan decepcionante estaba


siendo ridículo. Él no conocía a aquel macho sino meramente como un conocido, y sin
duda había tenido sexo con personas que se habían ido o incluso sin volver a verlas y
eso estaba bien. También era lo suficientemente consciente como para darse cuenta
de que, con la retirada de Ruhn, se le había recordado otra partida, una mucho más
grave y consecuente.

Naturalmente, al final, todos los caminos llevaban a Blay.

—¿Disculpe la intromisión sire?

Ante la suave pregunta, él giró hacia la puerta abierta. Una de las doggen
que servían en la casa estaba parada con su abrigo de lana, su sombrero y una bufanda
en sus manos.

—Oh, no te apures, Meliz. —Él se aseguró de sonreírle para no confundir su


humor con un comentario insatisfecho sobre sus esfuerzos—. ¿Estás de salida
entonces?

Ella se inclinó un poco. —Sí sire. Repondré la despensa después de ayudar a


los demás para la Última Comida en la casa grande. Todos los demás se han ido por
el día y me he asegurado que no haya fuego, los conductos estén cerrados y las
puertas cerradas.

—Bien hecho, Gracias. Te veré mañana.

La doggen se inclinó un poco más hacia abajo. —Es un placer estar a su


servicio.

Ella se fue y un momento más tarde, él escuchó el sonido del sistema de


alarma de una puerta abierta que se abría y cerraba.

Bien. Tenía que organizar las cosas allí y después…

Bien, a casa, supuso. Era alrededor de las cuatro de la mañana, a pesar de


eso todavía quedaban dos horas de oscuridad, no le apetecía un viaje a la vida
nocturna de la ciudad. Y no, no estaba interesado en llenar otro día con sexo como
rutina de gimnasio tampoco.

~ 193 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
De alguna manera sin embargo, la idea de que iba a quedar atrapado en esa
caja de cristal en el cielo, todas las cortinas bajas incluso contra el anémico sol del
invierno, lo hicieron querer gritar…

Había alguien afuera.

Parado sobre la nieve. Mirándolo.

Saxton se volvió hacia los paneles de vidrio y al instante reconoció el enorme


cuerpo, la postura tensa, el pelo oscuro que se burlaba del frío viento.

Sin saber que hacer, apuntó hacia la derecha, en la dirección a la cocina y su


puerta trasera.

En respuesta, Ruhn asintió y se dirigió a la parte trasera de la casa a través


de la nieve.

Con paso rápido y un corazón acelerado, Saxton recorrió el vestíbulo del


personal, pasó las despensas y entró en la vasta cocina. Abrió la puerta de atrás de
inmediato, esa señal se disparó una vez más, y escuchó mientras los pesados pasos
chirriaban y crujían a través de la nieve.

Y ahí estaba él, más grande que nunca, más reservado de lo usual.

Ah, sí. Reencuadrar la conversación. —Entra, —dijo Saxton remotamente.

Mientras el macho entraba, Saxton volvió a cerrar las cosas y deseó que
Ruhn estuviera instruido, porque entonces esto podría haberse hecho por medio de
un texto: Eso fue un error. No eres tú, soy yo. No sé lo que estaba pensando. Por
favor no le digas a nadie.

—No te preocupes, nadie más está aquí. —Saxton murmuró cuando notó que
la lata de azúcar estaba ligeramente fuera de lugar junto a la estufa—. Así que sea
lo que sea que quieras decir puedes decirlo sin el riesgo de que alguien escuche.

Cruzó y enderezó las esquinas de la caja de metal. Luego se preocupó por el


recipiente de harina, que era aún más grande. También se deslizó sobre el más
pequeño de los tres, el que tenía sal en él.

Cuando se giró de regreso, estaba cansado y enfermo de esperar a que el


otro macho hablara.

Tratando de mantener su frustración fuera del territorio nuclear, unió sus


manos y entró al programa. —Mira, Sólo diré las palabras, ¿sí? He tenido una noche
~ 194 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
larga, estoy cansado y por mucho que respete tu viaje, exploración o como sea que
se llame, pienso que podríamos ahorrarnos tiempo y molestias al estipular que lo
intentaste, que no estabas interesado y que necesitabas la seguridad de que fuera
cierto lo que dije acerca de mantener las cosas en privado.

—No vine por eso.

Trabajo, entonces. Claro. —¿Qué pasa con Minnie ahora?

En lugar de una respuesta, Ruhn caminó hacia adelante... y fue cuando estaba
a la mitad de la distancia que los separaba que Saxton se dio cuenta...

El macho estaba excitado.

Muy excitado.

Ruhn no había venido por un nunca más, pero si por algo más.

El cuerpo de Saxton respondió instantáneamente. Su sangre corriendo


rápido, su polla dura, su molestia, frustración y cansancio se evaporaron
instantáneamente.

Cuando el otro hombre se detuvo a solo unos centímetros de sus caras,


Saxton tuvo que sonreír un poco. —Apuesto a que lo leí mal, huh.

—Sí, —vino con un gruñido—. Lo hiciste

De la nada.

Ruhn agarró a Saxton por cada lado del cuello y tiró de él hacia adelante, el
beso del macho fue nada tentativo o tímido, nada experimental. Era completo, su
lengua empujando para entrar, ese gran cuerpo empujando sus caderas y una
erección del tamaño de un bate de béisbol forzando a Saxton a retroceder contra
la encimera.

Oh… Mi Dios. Era un caso de aferrarse a la vida mientras era devorado, el


poder y el hambre en Ruhn eran el tipo de cosa impactante como inesperada e
innegable…

Y después Saxton fue girado y empujado, una mano ruda lo forzó a bajar
por los hombros hacia el mostrador.

Mientras Ruhn restregaba su polla en el culo de Saxton, el macho dijo en


una voz gutural, —Di no ahora. Si vas a hacerlo, dilo ahora.

~ 195 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton giró su cabeza hacia un lado, su mejilla chirriando contra el granito.
Abrió su boca y comenzó a jadear.

—No pares. Oh Dios… hazlo.

De repente, las luces en la cocina se apagaron, el espacio se sumergió en la


oscuridad como Ruhn claramente lo quiso así. Las manos que fueron a la bragueta de
Saxton eran ásperas por la impaciencia… y luego sus finos pantalones flojos estaban
golpeando el piso. Una cabeza roma sondeó y luego Ruhn escupió en su propia palma…

La posesión fue dura y muy profunda.

La cabalgada fue una paliza hasta el punto de la violencia.

El orgasmo que se derramó en él fue desgarrador para ambos.

Y Ruhn no se detuvo. Metió una mano debajo del pecho de Saxton y le apretó
la parte delantera del hombro opuesto. Luego, el macho estabilizó su postura y
aporreó, la parte baja de sus cuerpos golpeando juntos, la cabeza de Saxton
golpeando los botes de metal, algo que se rasgó… la chaqueta de su traje.
Extendiendo una mano, colocó la palma de su mano contra la pared debajo de los
armarios para no terminar con una conmoción cerebral, y luego buscó un agarre con
la otra mano.

No lo encontró, su brazo sólo se agitó.

Gracias a Dios él tenía algo debajo de su torso o sus piernas, las cuales
estaban tan sueltas como cintas de satín, o se habría caído.

Excepto que él localizó algo a lo que aferrarse. Alcanzando su muslo, se


agarró a su erección y al instante llegó, sus golpes seguros lo arrojaron sobre el
borde. No le importaba dónde estaba eyaculando o qué tanta limpieza iba a ser
necesaria.

Cuando tenías el sexo de tu vida, las secuelas no eran por lo que te


preocupabas.

Ruhn finalmente colapso sobre la espalda de Saxton después de quién sabe


cuántos orgasmos. Y sin embargo, aunque se calmó, no hubo silencio. Estaba jadeando
tan fuerte que sus dientes delanteros silbaban, y debajo de él, Saxton no era más

~ 196 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
que inhalaciones fuertes. El aroma de sexo era espeso, su polla, la cual estaba tan
dura como una roca y se movía dentro del macho, parecía sugerir que era una pausa
más no el final.

Con un gemido, él abrió sus ojos. Al otro lado del camino, la mesa de roble
con su alineación ordenada de sillas presionadas contra sus flancos fue una sorpresa.

¿Dónde se encontraban? Oh cierto, en la cocina. En la Casa de Audiencias.

Él había llegado por la parte posterior. Entonces él había llegado… en la


parte posterior.

Bien esa era la peor broma que se le pudo ocurrir y por cierto… querida
Virgen Escriba. ¿Qué había hecho?

Poniendo sus manos sobre la encimera de granito al lado de los hombros de


Saxton, tenía la intención de levantarse, pero eso no fue nada rápido. Estaba
demasiado cansado y se sentía demasiado bien para irse.

El macho se sentía demasiado bien para irse.

Cuando trató de encontrar la energía y la voluntad para separase, pensó en


otras ocasiones en las que había tenido sexo. En su mayoría habían sido hembras y
solamente durante su vida anterior. Los encuentros habían sido porque fue buscado
por aquellas que querían estar con un animal y lo habían proporcionado para ese
servicio específico. Su cuerpo actuó debido a la sincronización de todo y porque
habían estado desnudas y sobre de él y su polla se había levantado para la ocasión.

Él nunca las había elegido.

Saxton… él lo había elegido.

—Lo siento, —dijo bruscamente mientras convocaba movimiento hacia sus


brazos—. Lo siento mucho.

Con un ágil giro, Saxton lo miró. —¿Por qué en el mundo te disculparías por
eso?

Ruhn sintió que un rubor le quemaba la cara, y luego estaba eludiendo esa
mirada directa y retrayéndose. El aire estaba frío en su excitación, y mientras
miraba hacia abajo, le llamó la atención la abrumadora necesidad de volver a hacer
todo de nuevo. Él había dejado un lío atrás, pero era... la cosa más erótica que había
visto en su vida.

~ 197 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sin embargo, ¿qué hacía ahora? se preguntó mientras levantaba sus jeans.
Ese impulso inicial saciado, ahora no podía creer que hubiera tenido el valor de ser
tan agresivo, tan insensible, así que...

Saxton se enderezó y giró.

Destinos, esa cara, esos ojos, ese pelo... esa erección, que parecía una
anatomía extraña y familiar. Ruhn nunca antes había visto un hombre excitado de
cerca y le llamó la atención la necesidad insaciable de explorar con su tacto y su
gusto.

De hecho, este macho era la respuesta al “por qué”.

—Arranqué tu traje, —dijo Ruhn mientras se concentraba en la tela del


hombro rasgado—. Lo siento mucho, pagaré por ello...

Saxton extendió la mano, agarró la parte inferior de la manga y tiró de ella


para sacarla. Mientras tiraba la tela al suelo, sonrió. —¿Te gustaría trabajar en el
otro lado?

Ruhn rió. No pudo evitarlo y luego se cubrió los dientes delanteros con la
mano por timidez. Cuando Saxton le devolvió la sonrisa tuvo que apartar la mirada.
Era demasiada belleza, demasiada emoción... demasiado de todo.

—¿Has comido? —Preguntó el abogado mientras se inclinaba y ponía sus


pantalones en su lugar.

—No, no he comido.

—Déjame hacernos la Última Comida. —Saxton pasó la mano por la cocina—


. Estamos bien abastecidos aquí. Me excusaré solo por un momento al piso de arriba.

Cuando Ruhn vaciló, Saxton tomó su cara entre sus manos y se empujó hacia
la boca del macho. El beso fue tan dulce como el sexo posesivo.

—Tengo que ir a casa de la señora Miniahna. —Se escuchó decir Ruhn—. Para
revisarla antes de que el amanecer llegue.

—Está bien, lo entiendo. —Saxton retrocedió un paso, la reserva apretando


sus facciones—. Entonces, te veré al caer la noche. Tenemos que hacer una visita a
los promotores inmobiliarios.

—Bien.

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J. R. WARD BLOOD FURY
—Hubo un silencio incómodo. Y luego Ruhn soltó,— ¿Cuándo?

Saxton exhaló como si estuviera cambiando pistas en su cabeza con


esfuerzo. —Ah, digamos que cinco cuarenta y cinco. Última hora para ellos, lo
suficientemente oscuro para nosotros. Necesitaremos tomar tu camión…

—Me refiero a nosotros. ¿Cuándo… podemos hacer esto de nuevo?

La sonrisa de Saxton fue rápida y sostenida. —Cuando tú quieras.

Ruhn alcanzó y acarició el rostro del macho con sus nudillos… antes de pasar
su dedo índice por el labio inferior. Los destellos de lo que acababan de hacer se
reproducían con una banda sonora de sus gemidos y jadeos.

—Gracias, —dijo.

Saxton negó. —Prefiero pensar que soy yo quien debería estar diciendo eso.

No, Ruhn pensó. En absoluto.

Se inclinó y besó al macho. Cuando su sangre comenzó a agitarse, él supo que


tenía que irse… o era probable que nunca, nunca se fuera.

—Soy yo el que te estoy agradecido, —susurro contra esos labios.

~ 199 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTIUNO

—¿Quién es Oskar?

Mientras la pregunta se susurraba en su oído, Novo se despertó por


completo. Al principio, no tenía idea en qué pecho estaba tumbada, tendida y caliente,
pero una inhalación rápida resolvió ese problema. Peyton. Ella y Peyton estaban…

Sí, la habitación del hospital. Estaba en la clínica, todavía recuperándose de


la cirugía.

Levantando la cabeza, miró al hombre que se había convertido en su


almohada. Peyton parecía feliz de ser usado de esa manera, su cuerpo desnudo
relajado, sus ojos fuertemente cerrados, el lío en su garganta que ya comenzaba a
sanarse a sí mismo. En el piso, su esmoquin estaba caído cual soldado en el campo de
batalla, desparramado en pedazos donde había sido arrojado a un lado.

Su polla estaba casi igual, descansando flácida y exhausta en uno de sus


muslos.

Tenía la sensación de que volvería a estar en buen estado de funcionamiento


en cualquier momento.

—¿Un amante? —Preguntó.

—¿Quién?

—Oskar. Dijiste su nombre mientras dormías justo ahora.

—Oh, no es nadie.

—¿En serio? Parecías molesta, o por tu voz lo estabas.


~ 200 ~
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—Debe haber sido una pesadilla sin una buena razón.

—Sí. —Él apartó un mechón de pelo de su mejilla—. ¿Puedo preguntarte algo?

—Por supuesto.

—¿Quieres salir conmigo alguna vez?

Novo ladeó una ceja. —Una cita.

—Sip. Cena. Baile. Ese tipo de cosas.

—¿Estás pensando que habrá sexo involucrado?

—Espero, seguro.

—Tal vez.

Su sonrisa fue directo al centro de su pecho, certera como su daga: lenta,


segura, sexy.

—Me encanta un desafío.

—No soy un desafío sin embargo.

—Estás tan lejos de ser tan fácil como cualquiera que haya conocido.

—Nunca puedes ganarme. Es por eso que no lo soy.

—¿No es esa la definición misma de un desafío?

—No, se llama una pared de ladrillo. Sin embargo, puedes probarme.

—De alguna manera, algún día. —Sostuvo su dedo índice en alto—. Voy a
llegar a ti.

—Pregúntate por qué te molestas en intentarlo. Sacarás mucho más


provecho de ese esfuerzo, te lo aseguro…

—Ella es taaaaaaaan inaaalcaaazaaableeeeeeeeee, tan inalcanzableeee para


mí…

Novo retrocedió y tuvo que hablar sobre su fuera de tono. —¿Por qué estás
cantando?

—…ella es taaaaaaaaaaaaaaan heeermooosaaaaaaaaa…

~ 201 ~
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Novo tuvo que reír. —Eres un loco total, sabes que...

—…como Cleeeeopaaaatraaaa, Juuuaaanaaaa de Arcooooo…

—Oh, Dios mío, eres un poco sordo.

Mientras se tapaba las orejas, él realmente subió el volumen. —…O


Afrooodiiiiiitaaaaaaa…

Sus brazos se envolvieron alrededor de ella y la besó y la besó de nuevo.


Pero no se trataba de sexo. Parecía gustarle el hecho de que ella estuviera riendo, y
el boca a boca era su forma de decírselo.

—¿Por qué eres un chiflado? —dijo contra sus labios.

—Porque haré casi cualquier cosa para ver esa sonrisa tuya.

—¿Por qué te importa?

—¿Por qué no?

Novo puso los ojos en blanco. —Escucha, tienes que parar.

—Lo hice. Ya no estoy cantando. Pero si quieres revisar mi repertorio de


68
Wham! , tengo esa mierda cubierta para ti. También hago una media de Flock of
Seagulls69, que tal.

—Estoy hablando de ser encantador. Lo odio. Sé tú mismo.

—¿Qué pasa si estoy siendo yo mismo?

—¿Cantante de salón frustrado?

—Alguien que quiere hacerte sonreír.

Se apartó de él y se sentó, al menos hasta que sus líneas IV la detuvieron.


—Creo que tienes que irte.

Peyton simplemente puso sus manos detrás de su cabeza y continuó acostado


allí como un león tomando el sol. Excepto que él no era el rey de la jungla y, hola, la
fuente de luz era fluorescente y venía del baño.

68
Dúo británico de pop de los 80s.
69
Banda británica de New Wave y Synthpop de los años 80.

~ 202 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Maldita sea, ese pelo rubio despeinado y esos ojos azules soñolientos eran
demasiado jodidamente atractivos. Especialmente teniendo en cuenta que era la
cereza en la cima de un maldito helado desnudo.

—No puedo, —arrastró las palabras.

¿Espera, de qué habían estado hablando? Ah, correcto. El encanto de


Peyton. —Seguro como el infierno puedes cortar la mierda.

—A propósito, son las dos de la tarde. —Señaló con la cabeza al reloj en la


pared—. La luz del día es una verdadera aguafiestas, por lo tanto, no me puedes decir
que me vaya. Tan molesto como me encuentras, estoy muy seguro que no quieres mi
muerte en tu conciencia.

—No subestimes lo irritante que puedes ser. —Novo señaló la puerta—. Y no


importa qué hora del día o de la noche sea, siempre puedes salir de esta habitación.

—Oblígame.

Ella parpadeó. —¿Qué…?

—Me escuchaste, chica dura. Desenchúfate, recógeme y tírame como


basura. De lo contrario, estoy muy cómodo aquí. Quiero decir, esta almohada de seis
centímetros, que es básicamente como poner mi cabeza en un Frosted Mini-Wheat70,
es diiiiivino. Y no me hagas comenzar con estas sábanas. Quiero decir, hola, voy a
tirar mi Porthault71 tan pronto como llegue a casa y reemplazarla con este papel de
lija. Mi culo estará pulido a brillo sólo por respirar.

Novo se guardó la risa para sí misma. Principalmente. —Basta. No eres


gracioso.

—¿No? ¿Ni siquiera un poco? —Le guiñó un ojo—. ¿Qué tal si hago mi mejor
broma?

Ella cruzó sus brazos sobre su pecho, y luego se congeló abruptamente.


Cuando se miró a sí misma, respiró entrecortadamente.

Al instante, Peyton se puso serio y se sentó. —¿Qué pasa? Buscaré al


doctor...

70
Tipo de cereal con glaseado de Kellogs.
71
Marca francesa de almohadas y sabanas de lujo.

~ 203 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No, estoy bien.

Con las manos temblorosas, llegó hasta los lazos de la bata de hospital.
Aflojando el superior, ella separó suavemente las dos mitades... y miró hacia abajo.

En una voz apenas audible, ella susurró, —Se ha ido. La cicatriz... se ha ido.
Está curado. Mi corazón... se ha curado. No hay dolor.

Peyton se inclinó. Y luego extendió la mano y rozó con su dedo la piel


perfectamente regenerada. Ni siquiera había una marca.

—No quería morir. —Se aclaró la garganta, pero aún estaba ronca—. Allí
afuera. Cuando sucedió... No quería morir.

—Suenas sorprendida.

Novo cerró los ojos. —Lo estoy.

—Lo siento.

Intentando salir de eso, ella calló su simpatía. —Ya te disculpaste por el


error.

—No. —Negó con la cabeza—. Lo siento si hubo un momento en que querías


morir.

—Nunca dije eso.

—No tenías que hacerlo.

Antes de que ella pudiera tratar de cerrar esa puerta, él hizo lo más
extraño.

Peyton tomó sus manos, las alejó de los lazos, y luego las volvió. Bajando la
cabeza, besó ambas muñecas, sus labios el más suave de los roces. Y luego, juntó los
lazos que había estado sosteniendo... y ejecutó un nudo perfecto, los dos bucles eran
exactamente iguales, el par de extremos de igual longitud, la bata ahora cerrada de
nuevo.

Poniendo su mano sobre su corazón, susurró, —Estoy tan feliz de que estés
bien.

Sin decir una palabra más, la envolvió con sus brazos y la empujó hacia su
pecho.

~ 204 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ella se resistió. Por un poco.

Pero luego dejó de pelear.

A medida que pasaban las horas de luz del día, Peyton no dormía.
Simplemente acariciaba la espalda de Novo con una mano lentamente, los contornos
de su espina dorsal y los músculos un paisaje que aprendía mejor con cada pasada.

A menudo había reconocido su fuerza. ¿Cómo no podría? Sin embargo, había


mucho dolor debajo de todo eso, y le llamó la atención la necesidad que sentía de
descubrir sus secretos, entrar y ayudarla a conquistar esos demonios. Pero vamos,
¿qué podría él realmente hacer por ella? Era más un bote con agujeros que un
salvador competente en alta mar.

En algún momento debió haberse quedado dormido, porque el llanto de ese


paciente con crisis mental lo despertó. Escuchando los aullidos, se preguntó cuánto
tiempo más podría durar alguien en esa condición.

Una revisión rápida del reloj en la pared y él maldijo. Cinco en punto.

Maldita sea, no quería dejarla y, sin duda, no quería ir a donde lo esperaban


a las cinco y media. Pero estaba acostumbrado a hacer mierdas en las que no tenía
ningún interés.

Con movimientos lentos y cuidadosos, reposicionó a Novo y rezó para que


ella se quedara dormida. Parecía que realmente estaba haciendo el cambio, con esa
cicatriz ya cicatrizando y sus cejas relajadas ahora, sin fruncir de dolor. Cuando él
estaba de pie y ella se había acurrucado sobre su costado él colocó las mantas en su
lugar y se dio cuenta de que nunca habían estado piel con piel. Ella no se había quitado
su bata, y él ni siquiera había entrado bajo las sábanas.

Parecía una metáfora de todas las cosas que ella guardaba para sí misma.

Mientras se ponía los pantalones del esmoquin, tenía la noción de que debería
dejar las cosas como estaban. La atracción sexual no hacía una relación, y tampoco
justificaba las demandas de conexión emocional. Y demonios, él sabía de primera
mano de esas horas en el teléfono con Paradise que la gente hablaba de sí misma en
su propia línea de tiempo y de nadie más.

~ 205 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Solo déjala en paz, se dijo a sí mismo. Esas defensas de ella estaban en su
lugar por una razón.

Su camisa de esmoquin era un desastre arrugado y odiaba eso mientras se


la ponía, pero no era como si la cosa se quedara encima por más tiempo que el camino
al vestuario de los hombres. Tomaría su ducha allí y se pondría un conjunto de
reserva.

En la puerta, miró a Novo que dormía en la cama del hospital. Ella estaba en
la posición de una cría, con las rodillas apretadas, los brazos, también, esas manos
de ella, que eran tan buenas con las armas, enrolladas de forma inocente bajo su
barbilla. Las pestañas negras descansaban sobre las mejillas que ya no estaban tan
pálidas, y esa pesada trenza negra era como una cuerda que yacía a lo largo del arco
de su espalda.

Él pensó que nunca la volvería a ver así.

Este momento, aquí mismo, era un momento único, un instante construido


artificialmente limitado a la fase final de su recuperación. La próxima vez que la
viera, ella se levantaría y lo miraría a él y a todos los demás, su cuerpo completo y
en pleno funcionamiento, su mente aguda, sus facultades no atenuadas, sino
disparando en todos los sentidos.

Le habían otorgado un regalo. No por ella sin embargo. Ella nunca querría
que nadie la viera así.

Al salir de la habitación, quitó el papel que había sido pegado a la puerta y


lo dobló un par de veces para que la maldita letra del Dr. Manello ya no fuera visible.
Luego se metió la cosa en el bolsillo y se dirigió apresuradamente al vestuario.

Una ducha rápida, un afeitado y una muda de ropa nueva, y él estaba listo
para lo que venía, otro obstáculo para saltar, un aro para atravesar, una “t” para
cruzar, una “i” para puntear, y entonces todo estaba bien. Hecho aquí. Dejó su
esmoquin en uno de los casilleros y se quedó parado con sus zapatos formales de
charol, los pequeños moños de grogén72 y las brillantes punteras puntiagudas que se
veían absolutamente ridículas saliendo por debajo del dobladillo de los pantalones.

De vuelta en el pasillo, se detuvo junto a la habitación de Novo. Luego siguió


adelante. Nadie estaba fuera. El Dr. Manello probablemente estaba levantándose
con una gran erección, y Doc. Jane y Ehlena sin duda estaban preparándose para la

72
Tejido robusto y de tacto algo rígido, utilizado en las condecoraciones.

~ 206 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Primera Comida en lo que llamaron “La casa grande”. No había Hermanos por ahí, y
ciertamente no había reclutas.

Sin embargo, pronto iba a haber suficientes.

Se suponía que iban a tener una reunión a las ocho. Esa era la razón por la
cual esta cita particular suya tenía que suceder tan temprano.

Peyton se detuvo en la puerta de vidrio de la oficina. Mirando hacia adentro,


casi esperaba que no hubiera nadie en ese escritorio. Pero, por supuesto, eso no
sucedió.

La shellan del Hermano Rhage, Mary, estaba sentada frente a la


computadora, con la cabeza gacha y los ojos enfocados en la pantalla. Como si sintiera
su presencia, ella levantó la vista y le hizo señas para que entrara.

¡Corre, Forrest... corre! era todo lo que podía pensar mientras se abría paso
adentro.

—Oye. —Ella se puso de pie—. ¿Cómo estás?

—Estoy genial. Gracias.

—Bueno. ¿Estás listo para tener una pequeña charla?

Por lo que él sabía, Mary era una humana, o una de ellas, hasta que la Virgen
Escriba intercedió y por alguna razón, sacó a la mujer de la continuidad de los
tiempos. Él no sabía mucho más al respecto, pero ciertamente parecía tan serena
como un ángel o una deidad o lo que fuera. Y ella era muy diferente de Rhage. Era
pequeña, especialmente comparada con su hellren, y tenía una belleza sin
pretensiones, su cabello castaño cortado prácticamente, su cara siempre libre de
maquillaje, su ropa simple, funcional. Las únicas joyas que había notado en ella, no es
que prestara mucha atención, eran un enorme Rolex dorado, que debía pertenecer a
su pareja, y tal vez un par de pendientes de perlas.

Ella estaba usando ambas esta noche.

En pocas palabras, ella era exactamente lo que uno pensaría que sería un
psiquiatra: calmada, aguda como un clavo, y un beneficio para él, ella no parecía
juzgar en lo más mínimo.

—Terminemos con esto, —murmuró mientras se sentaba en la silla frente a


ella.

~ 207 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Oh, no aquí.

Miró a su alrededor en la oficina. —¿Por qué no?

—No es privado.

—No tengo nada que esconder, —dijo secamente—. Si ese fuera el caso,
habría dejado de correr desnudo en conciertos humanos hace años.

—No, vámonos.

—¿Dónde?

Mary rodeó el escritorio. —Hay una vieja sala de interrogatorios al final del
pasillo, no, esto no está siendo filmado, y antes de que preguntes, no divulgaré a
nadie lo que dices. Es solo que si estamos allí, nadie nos interrumpirá.

—Espera, si no le dices nada a nadie, ¿por qué estamos haciendo esto?

—Haré una evaluación. Pero no compartiré detalles específicos.

—¿Sobre si estoy o no cuerdo?

—Vamos por aquí.

Mientras ella sonreía, estaba tranquilo, pero tenía la sensación de que no iba
a entrar en más detalles.

Lo que sea, pensó. Esto fue solo una formalidad antes de que lo echaran.

Cuando Peyton la siguió al pasillo, se encogió de hombros.

—PTI, puedes decirle al mundo por lo que a mí respecta. Hice la llamada


equivocada y sé que me voy del programa. Así que podríamos ahorrar mucho tiempo
y simplemente marcar esa casilla en el formulario.

Ella se detuvo y lo miró. —Nadie ha tomado esa determinación todavía.

—¿Te refieres a decirme que me vaya? Vamos, los dos sabemos que ahí es
donde estamos. Y está bien.

—¿No te gusta lo qué estás haciendo aquí?

La pregunta no fue formulada de manera ofensiva, como si lo criticara por


su falta de compromiso o algo así. Fue más una invitación a hablar.

~ 208 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Debería estar listo para recibir ese tono de ella, pensó.

—No, está bien. Lo que deba pasar, pasara.

Después de que ella hizo algún tipo de sonido mmm-hmm, comenzaron a


caminar uno al lado del otro. A medida que avanzaban, solo un grupo de pisadas, la
suya, retumbó a su alrededor. Mary miró hacia abajo a sus pies.

—Esos zapatos se ven terriblemente elegantes, —dijo con una sonrisa.

—Quería impresionarte.

—Ese no es tu trabajo o el mío. —Le dijo con esa sonrisa—. Pero son un buen
par de zapatos de esmoquin. He aprendido sobre la moda masculina de Butch.

—Él y yo usamos el mismo sastre ahora.

—Lo creo.

Cuando llegaron a una puerta de acero sin marcar con una ventana en ella,
llamó, esperó un momento, y abrió el camino a una habitación anónima con paredes
grises, una mesa en el centro, y sólo dos sillas.

—Lo siento, esto es tan adusto, —murmuró cuando entraron y ella los
encerró juntos.

Cuando se sentó, se dio cuenta de que había traído un bloc amarillo y un


bolígrafo con ella. Huh. Él ni siquiera había notado nada en el escritorio.

—Únete a mí, —le indicó mientras se sentaba.

—Esto no llevará mucho, —murmuró él mientras se sentaba—. Nada en


absoluto.

~ 209 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTIDÓS

Al tiempo que Ruhn estacionaba la camioneta enfrente de la impresionante


entrada del Commodore, estaba pensando en colonia… algo que no estaba en su lista
normal de cavilaciones. Lo cual era el punto.

Inclinándose hacia adelante para que pudiera contemplar la fachada de


acero y cristal del rascacielos, se encontró a sí mismo entendiendo finalmente por
qué la gente usaba la cosa. Previamente, sin nadie a quién impresionar, la idea de
perfumarse deliberadamente con algo formulado por un puñado de humanos y
comercializado a un gran costo parecía un ejercicio ridículo de pérdida de salario.

¿Ahora? ¿Con la perspectiva de Saxton uniéndosele en ésta cabina?

Deseaba que hubiera tenido la sofisticación de saber cuál era la colonia


indicada y el dinero para comprarla…

Un lado de las puertas dobles de abrió y Saxton salió a zancadas directo al


frio, el aliento del macho dejando bocanadas de vapor blanco que se dirigían a la
deriva sobre su hombro. Tenía encima ese abrigo café pálido suyo y una bufanda roja
anudada y acomodada debajo de su garganta. Sus pantalones eran azul marino o tal
vez negro. Su cabello era grueso y brillaba, cepillado atrás de su hermosa cara. Tenía
un maletín café en una de sus enguantadas manos.

Antes de que Ruhn pudiera detenerse a sí mismo, puso la camioneta en


estacionamiento y salió, yendo alrededor para abrir la puerta del pasajero.

─Eres tan amable, ─dijo Saxton con una sonrisa mientras se acercaba.

Ruhn tuvo que detenerse a sí mismo de agacharse por un beso. Y como si


Saxton reconociera esto, cepilló el antebrazo de Ruhn al tiempo de entrar.

~ 210 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cerrando la puerta, Ruhn procedió a regresar a su posición detrás del
volante. ─¿Está lo suficientemente cálido aquí para ti?

─Es perfecto.─ El macho miró alrededor─. ¿Cómo estás?

Una pregunta fácil de contestar, pero esos ojos grises eran puntiagudos sin
ser demandantes. Estaba preguntando más que eso.

Ruhn se aclaró la garganta y se concentró en la boca del macho. Todo al


mismo tiempo, el aire se volvió pesado y cargado.

En una muy baja, muy profunda voz, Ruhn contestó la verdad, ─Estoy
hambriento.

Durante las horas de luz de día, él no había pensado en otra cosa que su
tiempo juntos, repitiendo esa erótica escena en esa cocina una y otra vez… hasta que
tuvo que aliviarse. Como cien veces.

Estar atraído hacia su mismo sexo aún le parecía extraño.

Que el sexo que compartieron había sido la cosa más natural que nunca había
hecho.

─Bueno. ─Murmuró Saxton. ─Después de que nuestro trabajo esté hecho,


veremos qué podemos hacer para cuidar eso por ti. Un macho debe comer, no es así.

─Sí.

Mientras la promesa de orgasmos, placer y exploración se arremolinaba


entre ellos, Ruhn accionó el encendido… y rezó para que la reunión con los
desarrolladores humanos no tomara mucho tiempo.

─Sé a dónde vamos, ─dijo él.

─Como yo, ─Saxton rió entre dientes.

Ruhn se ruborizó mientras miraba alrededor. ─Me refiero a través de la


ciudad.

─Yo también.─ Saxton se estiró y tomó su mano─. No debería de burlarme.


Es sólo ese rubor. Tú sabes.

─No es masculino.

~ 211 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton frunció el ceño. ─Qué manera tan rara de decirlo.

─No sé lo que estoy diciendo. No soy bueno con las palabras.

─Lo haces bien.─ Saxton apretó de nuevo y soltó su agarre. ─Necesitas


dejar de disculparte de ti mismo. No eres menos que nadie. La gente es muy
diferente.

Dado que Ruhn no estaba seguro de qué decir (lo usual) hizo un ruido que
esperó pareciera de apoyo. De acuerdo. Algo por el estilo.

Destinos, estaba fuera de su cabeza ahí.

─Así que, ─ dijo el abogado enérgicamente─. Tengo todo arreglado.


Contratos retroactivos, los cuales ya están en el proceso de ser llenados por los
humanos, una carta de cese y desista para amenazar al desarrollador, y una perdiz
en un peral.

─¿Les estamos llevando un pájaro?

Saxton rió. ─Es un decir.

─Oh.

Ruhn puso la direccional y se dirigió abajo hacia el río. En el fondo de la


disminución, él asintió hacia la rampa que los llevaría a la autopista.

─¿Está bien éste camino?

─Cualquiera que desees tomar. Confío en ti.

Con un asentimiento, y un sentimiento de orgullo por ese voto de confianza,


Ruhn los llevó arriba a un tramo congestionado de la vía al Norte.

─Mucho tráfico.

─Mmm-hmm, ─dijo Saxton─. Dime, ¿está bien Minnie? ¿Cuándo la viste


justo antes del amanecer?

─Ah, sí, sí, lo estaba. Nada fuera de orden. Cuando golpeé su puerta
principal, le dije que sólo estaba checándola. Ella dijo que todo estaba bien… oh, y
arreglé el excusado de debajo de las escaleras por ella. Tenía una fuga.

─Eso fue amable de tu parte.

~ 212 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─El lavabo del baño también estaba goteando. Y la caldera estaba haciendo
un ruido metálico cuando la encendían. Debo investigar todo eso más tarde.

─Puedo entender por qué ella no quiere dejar esa casa.

─Pero es demasiado para que ella cuide de todo. De verdad lo es.

─Estoy de acuerdo.

De alguna manera, el acuerdo entre ellos parecía mucho más profundo que
sólo una reunión de sus mentes en el tema de la Señorita Miniahna.

Pero tal vez era simple romanticismo.

De vuelta en el cuarto de interrogación del centro de entrenamiento, Peyton


estaba teniendo dificultades para seguir la línea de preguntas de Mary.

Eventualmente, llegó a su punto de no más.

─Lo siento, ─ le dijo al interrumpirla─. No quiero cortarte, ¿pero pensaba


que esto supuestamente era acerca de trabajo? No entiendo por qué estás
preguntando acerca de mi familia.

─Sólo para tener antecedente adicional.

─Ya fui tamizado justo después de la orientación por el Hermano Butch.


Quiero decir, está todo en mi archivo.

─Me gusta colectar mi propio historial. ─La hembra sonrió─. ¿Hay alguna
razón por la cual estás incómodo de hablar acerca de tu familia?

─No, para nada. ─Se encogió de hombros y se estiró en la silla dura─. No


me molesta. Es sólo una pérdida de tiempo.

─¿Y por qué es eso?

─Mire, ya le dije. Ambos sabemos cómo es que va a pasar todo esto.

─Todo esto qué.

~ 213 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El señaló entre ellos con el dedo. ─Esta conversación. La declaración que le
di a tu compañero acerca de lo que hice. Sería más eficiente expulsarme del
programa ahora en vez de todo este desperdicio de papeleo. No es como si fuera a
demandarlos a ustedes chicos o cualquier otra mierda… lo siento, cosa.

─Lo haces ver como que eres muy dispensable.

─¿Qué quieres decir?

─Bueno, es que estás dando por sentado que vas a ser expulsado.

─Pero lo soy. ¿Por qué no lo sería?

Mary entrelazó sus dedos y se inclinó hacia delante, descansando un codo


en su bloc. ─Eres parte del equipo.

─¿No es esa una canción de los Minions?

─¿Lo siento?

El negó con la cabeza. ─Solo estoy siendo un listillo.

─Lo sé. Es uno de tus mecanismos de enfrentamiento… pero tú desviamiento


mediante el humor es tópico para otra oportunidad. ─De nuevo con la sonrisa─. Así
que ¿por qué piensas de no le importas a nadie más en el programa?

Él se enfocó en el pequeño arete de perla en su oreja izquierda. ─Si me


importa o no, no es el problema.

─¿Así que es un error y estás fuera en tu opinión?

─Discúlpame, y no estoy siendo un listillo esta vez… no es como que tenga


mal un problema de matemáticas.

─Sigues desviando. ¿Si Paradise hubiera actuado como lo hiciste tú en ese


callejón, le pedirías dejar el programa?”

─No, pero es ella no yo.

─Por qué tú eres diferente.

De la nada, su cabeza empezó a aporrearle y cerró los ojos. ─No lo sé. Y no


soy la persona a cargo… por una buena razón. ¿Podemos terminar?

─¿Por qué no puedes estar a cargo?

~ 214 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Por qué sabía que ibas a decir eso, ─Murmuró mientras se inclinaba hacia
delante y ponía las manos en la mesa de metal. ─No lo sé. No tengo las respuestas a
esas preguntas. Así que ¿qué tal que me echas por esa razón?

─¿Querías saber por qué me pidieron que hablara contigo?

─Puse a Novo en una cama de hospital.

Mary negó con la cabeza. ─No, no lo hiciste. Tomaste una infortunada


decisión que, francamente, fue más un indicador de que hubo un fallo en el
entrenamiento que uno en ti. Los Hermanos me pidieron hablar contigo porque
quieren mi opinión acerca de que estés tomando o no esto seriamente. La
responsabilidad, eso es. Todos los que han trabajado contigo reconocen tus
habilidades. Eres un luchador realmente bueno, eres listo, eres rápido. Pero te das
por vencido rápido. Cuando las cosas se ponen difíciles, te vas. Ellos lo vieron en la
orientación cuando Paradise esencialmente te acarreó a través del gimnasio hacia el
reto de la piscina. Lo notaron durante los ejercicios. Y, para ser honesta, todo esto
de expúlsenme, ya es parte de esa característica tuya.

─Yo no me doy por vencido.

─Pruébalo.

─¿Qué?

─Quédate.

Peyton negó con la cabeza. ─No es mi decisión.

─Ahí es donde estás equivocado.─ La voz de Mary era grave─. Es


enteramente decisión tuya.

Mientras Peyton se quedaba callado, se dio cuenta de que la parte de arriba


de la mesa era reflejante… y que si veía para abajo a la superficie de la misma, se
podría ver a sí mismo.

Él nunca lo pensó de esa manera, ¿pero todas esas hembras y mujeres que
él sólo jodió y se fue? ¿Las escuelas que suspendió a la mitad del camino? ¿Las cosas
que abandonó, los compromisos que hizo y falló en seguir…?

Maldición, la relación más cercana que había tenido nunca era con su móvil.

Y Mary estaba en lo correcto. ¿Todo eso de conseguir ser expulsado? Había


estado prácticamente rogando por ese resultado.
~ 215 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
¿Era esto lo que su padre siempre había encontrado tan frustrante acerca
de él? ¿Esta cosa de flotar por encima, nunca comprometerse? Su Sire era todavía
una mierda de poco apoyo por donde lo viera, pero Peyton tenía que preguntarse si
él mismo no había dado deliberadamente al macho munición a sus cañones, por decirlo
de alguna manera. ¿Y qué había del club de imbéciles que eran el conjunto de “amigos”
cercanos de Peyton? Eran justo como él, viviendo del dinero de la familia, siendo
idiotas en general, desarrollando hábitos por las drogas en vez de carácter propio.

Él era de la tierra de las etiquetas. No que no era precisamente calidad, no


es así.

¿Quién quieres ser? Se preguntó a sí mismo. ¿Quién eres realmente?

El recuerdo de Novo yaciendo dormida en su pecho, su peso cálido y su


respiración constante, las sutiles sacudidas al soñar, regresaron tan seguras como
si ella estuviera ahí con él en ese momento.

Algunas veces la vida te llevaba a esquinazos que veías venir, grandes


cambios alterando tu dirección y enfoque gracias a un evento dado, como un
emparejamiento o el nacimiento en un bebé. Otras veces sin embargo, los cambios
glaciares llegaban sin aviso alguno, asaltando de la nada.

Él nuca esperó saltar a esta pared de ladrillos de auto reflexión esta noche.
Mientras estaba en pijamas quirúrgicas. Y zapatos de esmoquin.

Al menos los zapatos podrían ser predecibles. Tal vez las pijamas. ¿El resto?
Infiernos, era la mierda en la que él deliberadamente no quería pensar.

─¿Qué es lo que vas a hacer, Peyton?

─Quiero quedarme, ─dijo toscamente─. Quiero seguir en el programa. Si


ellos quieren conservarme.

─Bien. ─Al mirar de vuelta a ella, Mary asintió─. Eso es todo lo que quería
oír.

~ 216 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTITRÉS

—Perdóname por ser franco, —remarcó Saxton secamente—. Pero este


lugar es un basurero.

Más como un laboratorio de metanfetaminas que cualquier otro lugar


donde construirías casas, añadió para sí mismo.

Cuando Ruhn los aparcó en el estacionamiento de un edificio bajo de


concreto que había sido pintado el color de la bilis, Saxton no estaba seguro de qué
esperar… pero ciertamente no ésta tumba sin ventanas, con una sola puerta en una
parte de la ciudad usualmente reservada a negocios que tenían una parte oculta en
ellos.

Esos no eran solamente desarrolladores con los que estaban lidiando.

Y por supuesto, no había ninguna señalización identificando cosas como una


empresa en marcha, nada con un nombre o una advertencia… y el lugar había sido
difícil de localizar. Solo había un código postal anotado en el membrete que le había
sido enviado a Minnie, y Vishous había tenido que hacer un poco de excavación para
encontrar ésta dirección.

Esos humanos querían ser encontrados sólo en sus propios términos.

—¿Es esa la camioneta que viste en casa de Minnie? —Preguntó al apuntar a


través del estacionamiento vacío.

—Sí. —Ruhn apagó el motor—. Es esa.

—Muy bien, ¿procedemos?

~ 217 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Sí.

No fue difícil notar el cambio en el otro macho. Ruhn estaba explorando los
alrededores vacíos como si estuviera buscando por agresores, sus manos apretadas
en puños… y ni siquiera habían salido del Ford aún.

Agarrando su maletín, Saxton abrió su puerta, y antes de que pusiera un pie


en el suelo, la única entrada se abrió de golpe, con un humano grande llenando las
jambas, con una mano en su chaqueta.

—Puedo ayudarte, —demandó el hombre.

Saxton sonrió y caminó detrás de la caja de la camioneta. Al alcanzar a Ruhn,


un segundo humano salió para estar detrás del de la puerta. Ambos tenían el cabello
oscuro, hombros cuadrados, narices descentradas… y ojos cálidos e invitadores como
pistolas.

Un par de perros de guardia, entrenados para morder intrusos.

Número dos también tenía la mano dentro de su abrigo.

—Qué agradable verlos de nuevo, —dijo Saxton al detenerse frente a


Grande y Grandote—. Creo que recuerdan a mi asociado de la otra tarde.

—Qué están haciendo aquí.

—Bueno, fueron lo suficientemente amables para ofrecer algo de visión en


la posesión de la parcela de Minnie Rowe, y gracias a ustedes, fuimos capaces de
tener todo resuelto. Lo tengo aquí, —levantó su maletín—, copias de los documentos
que deberían de ser llenados por las agencias apropiadas, pero que, por razones fuera
de su control, no han sido presentadas apropiadamente. Estaré feliz de proveerles
copias de…

Cuando fue a abrir la solapa, ambos sacaron sus armas.

—Es suficiente, —dijo el primero.

—Ahora, caballeros… —Saxton fingió shock—. …¿por qué siempre necesitan


defenderse como tal? Mi colega y yo venimos aquí por un asunto rutinario de
propiedad, el cual de hecho no les concierne a ustedes o al hombre para el que
trabajan… ya que ni usted ni él están en una posición de propiedad en relación con
el…

~ 218 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Cállate. —El hombre asintió a la camioneta—. Métete de nuevo es esa cosa
y vete.

Saxton inclinó la cabeza. —¿Por qué? ¿No te gusta la gente apareciendo en


tu propiedad sin anunciarse después del anochecer?

Ese humano del frente descubrió su arma y niveló la boca del arma a la
cabeza de Saxton—. No sabes con quién estás lidiando.

Saxton rió, su aliento condensándose en un vaho blanco. —Oh, mi Dios.


Siento que estoy en una película de Steven Seagal73 de 1989. ¿Ustedes usan esas
líneas y en serio funcionan? Increíble.

—No encontrarán el cuerpo…

El sutil gruñido que se coló entre el aire frío eran malas noticias. Todo era
bueno y estaba bien para que Ruhn y él jugaran a empujar y tirar con los humanos
así… a pesar de que toda la puesta en escena era un aburrimiento realmente, pero lo
que absolutamente no podía pasar era que algo tipo vampírico entrara a este
escenario.

Saxton miró encima de su hombro y le disparó una mirada a Ruhn. Pero el


macho no mostró ningún signo de notarlo o dejarlo… y su labio superior se estaba
empezando a crispar.

Maldición.

Reenfocándose en el par de humanos y su show metal, le dio un codazo a


Ruhn y se relajó cuando el sonido se detuvo.

—Dejen a la Srita. Rowe en paz, —dijo Saxton—. Porque ustedes tampoco


tienen idea de con quién están lidiando.

—¿Es esa un amenaza?

Saxton miró a los cielos. —Ustedes caballeros deben de obtener un libreto


que funcione. Sugiero Taken74 de Liam Neeson75. Al menos es de éste siglo. Están
pasados. De veeeeerdad pasados.

—Jódete.

73
Actor de cine de acción, experto en artes marciales japonesas y músico estadounidense.
74
Búsqueda implacable en Latinoamérica o venganza en España.
75
Actor británico.

~ 219 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No eres mi tipo. Lo siento.

Al girar y alejarse, agarró a Ruhn y lo jaló junto a él.

Una vez que estuvieron de vuelta en la camioneta, Saxton miró al par de


guardias, memorizando sus características. Estaba muy seguro de que él y Ruhn
habían sido fotografiados como si estuvieran en una alfombra roja. Debía de haber
cámaras por todo el lugar.

—Necesitamos sacar a Minnie de esa casa hasta que éste asunto esté
terminado, —le susurró a Ruhn al tiempo que daba marcha atrás y enfilaba al camino
más allá. —Las cosas van a escalar más alto me temo.

—Si ella se va, yo podría quedarme en la casa. Así no está desatendida.

—Esa no es una mala idea. —Saxton miró a través del asiento. —No es una
mala idea para nada. Déjame llamar a su nieta primero y ver si podemos ganar
tiempo… y después hablaremos con Minnie. Tal vez si es una cosa de término corto,
estará más abierta a ello. Eres listo.

La pequeña sonrisa de Ruhn era el tipo de cosas que quería recordar por
siempre. Y el macho sacó otra pieza de brillantez.

—¿Te importaría conseguir algo de comer? —Preguntó Ruhn—. ¿Mientras


que estamos fuera?

Mientras Ruhn los conducía lejos, esperó por la respuesta de Saxton. Se


sintió un poco atrevido por pedir una cita, pero estaba de hecho hambriento… ¿y la
idea de compartir una comida, y prolongar su tiempo juntos?

—Me encantaría eso, —dijo el abogado—. ¿Hay un lugar en particular al que


te gustaría ir?

—No lo sé.

—¿Qué tipo de comida disfrutas?

—No tengo una preferencia.

~ 220 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Hay un maravilloso bistró francés que simplemente adoro. Está un poco
lejos, pero de nuevo, ¿en éste vecindario? Tendríamos que viajar para llegar a un 7-
Eleven.76

En el fondo de su cabeza, Ruhn contó cuánto dinero tenía en su cartera.


Cerca de sesenta y siete dólares. Pero tenía su tarjeta de débito y su cuenta de
banco tenía poco menos de mil dólares en ella… lo que era su valor total.

Su falta de estatus financiero lo hizo esperar que su viejo terrateniente


hiciera lo que le prometió y le ayudara a encontrar un trabajo en Caldwell. La
conversación por teléfono la noche previa ciertamente había parecido prometedora,
a pesar de que no había palabra de lo que estaba disponible para trabajar aquí. Aun
así, aristócratas de la talla con la que había trabajado tanto tiempo tendían a estar
muy bien conectados.

Tenía que creer que saldría algo… y le proveería de ambos, propósito y forma
de vida.

—¿Eso estaría bien para ti? —Apuntó Saxton.

—Lo siento, sí. Por favor. ¿A dónde estamos yendo?

—Ve derecho por aquí y yo te dirigiré.

Cerca de quince minutos después, estaban una mucho mejor parte de la


ciudad, las pequeñas tiendas y pintorescos establecimientos de comida alineados
flanco a flanco como la imagen perfecta de cualquier calle de la ciudad. La nieve
había sido bien paleada y él imaginó peatones humanos deambulando por las aceras
durante la luz del día, animados incluso aunque hacía frío. ¿Y en los meses más
cálidos? Sin duda muy ocupados en los fines de semana y poblado por gente como
Saxton: sofisticados urbanitas con buenos modales y gustos caros.

—Es aquí, —dijo el macho mientras apuntaba enfrente—. Premier. Hay un


estacionamiento detrás. Solo enfila al callejón justo aquí.

Ruhn los llevó a un apretado trecho cuadrado de asfalto, hecho incluso más
pequeño por las orillas de costras de nieve paleada. Afortunadamente, había solo
otro auto así que fue capaz de estrujar la camioneta en la esquina lejana, y luego él
y Saxton estaban caminando en el hielo compacto hacia la puerta posterior.

76
Cadena multinacional de tiendas de venta minorista de alimentación, droguería refrescos y productos
de su propia marca.

~ 221 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Él se adelantó y sostuvo la puerta, y al pasar Saxton, Ruhn trazó con sus
ojos el cabello y hombros del macho, su cintura estrecha, sus pantalones finos y
zapatos puntiagudos.

Adentro, el olor de la cocina era asombroso. Él no tenía ninguna idea de qué


eran los aromas, pero su columna se le aflojó con cada aliento que tomaba. Cebollas…
champiñones… especias suaves.

—Ah! Estás de vuelta.

Un hombre humano en un traje negro y una corbata azul caminó desde un


pasillo delgado con ambos brazos abiertos. Él y Saxton besaron las mejillas del otro,
una vez en cada lado, y se deslizaron en un idioma que Ruhn no reconoció.

Abruptamente, el humano cambió de vuelta al inglés. —Pero por supuesto,


siempre tenemos la mesa para ti y tu invitado. Por aquí, vengan. Vengan.

No fue nada lejos antes de que las cosas se abrieran propiamente al


restaurant. Como en el estacionamiento, había pocos sitios para sentarse, y una
pareja estaba levantándose para irse. Probablemente los dueños del otro vehículo de
atrás.

—Justo enfrente de la casa, —dijo el humano orgullosamente.

—Merci mille fois.77

El humano se inclinó. —¿Lo normal?

Saxton miró hacia Ruhn. —¿Estaría bien si la chef usara su criterio?

Ruhn asintió. —Lo que sea más fácil.

El hombre humano reculó. —No es fácil. Es nuestro honor.

Saxton puso su mano en alto. —Estamos esperando con ansias lo que sea que
Lisette prepare. Será una obra maestra.

—Ustedes serán recompensados.

Al irse el hombre con un pequeño resoplido, Ruhn se apretó en una silla que
le hubiera ido bien al tigre de juguete de Bitty, Mastimon. De hecho, el lugar entero

77
Gracias mil veces. T.O francés.

~ 222 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
le hacía sentir tan grande como un elefante y tan coordinado como un canto rodado
cayendo.

—Creo que le ofendí. —Se echó atrás y tomó el programa mientras Saxton
ponía una servilleta en su regazo. Siguiendo su ejemplo, murmuró, —Esa no era mi
intención.

—Amarás la comida de Lisette. Eso es todo lo que importa al final de todo.

Vino apareció. Blanco. Ruhn tomó un sorbo y se maravilló. —¿Qué es esto?

—Chateu Haut Brion Blanc. Es de Pessac-Leonan.

—Me encanta esto.

—Me alegra.

Al sonreír Saxton, Ruhn olvidó todo respecto al vino. Y siguió distraído


cuando el macho empezó a hablar acerca de lo que había hecho durante el día por
Minnie y algo sobre otros casos en los que estaba trabajando para el Rey. Era todo
muy interesante, pero más que eso, las subidas y bajadas de la voz del abogado eran
hipnóticas.

La comida fue servida, pequeñas, coloridas porciones llegaron en pequeños


platos blancos cuadrados. Más vino. Más de la conversación de Saxton.

Era todo simplemente tan… pacífico. Incluso con la tendencia subyacente de


necesidad sexual, y en la pena del restaurant con todo minimizado, Ruhn sintió una
comodidad poco familiar. Y la comida fue de hecho, absolutamente maravillosa, cada
tiempo construyéndose sobre el anterior, la saciedad total de su hambre en una
forma que fue sutil, pero poderosa.

Cuando finalmente terminaron, casi dos horas después, era bien entrada
después de la medianoche… y él sintió que habían estado ahí por cinco minutos.
Echándose hacia atrás, él puso su mano en su estómago.

─Esa fue la comida más increíble que he tenido alguna vez.

—Estoy tan feliz. —Saxton llamó al humano que los había sentado ahí—.
Marc, si me haces el favor.

El hombre vino de inmediato. —¿Monsieur?

—Dile Ruhn.

~ 223 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Envalentonado por el vino y un estómago lleno, Ruhn miró a los ojos del
humano sin pensarlo dos veces. —Eso fue increíble. Asombroso. Nunca he tenido una
comida como esa en mi vida y nunca la tendré otra vez.

Bien, aparentemente, él dijo todas las cosas correctas. El hombre se


sumergió en un desvanecimiento positivo de felicidad… y pronto los recompensó con
un plato de rebanadas de pera y chocolate de algo u otro.

—Yo pagaré la cuenta esta noche, —dijo Saxton mientras sacaba su billetera
y liberaba una tarjeta negra—. Este es mi regalo y fue mi elección. La próxima vez
tú eliges y tú pagas.

Ruhn enrojeció. Sí, él había tratado de adivinar en su cabeza cuánto podría


costar esto… a pesar de que había sido solo en teoría al no haber menús y cantidades
en dólares no habían sido discutidas… y él solo podía imaginar que había sido
increíblemente caro. Y apreciaba el gesto de Saxton al hecho de que él había querido
contribuir.

Después de que la cuenta llegó y la tarjeta fue cambiada, Saxton firmó las
cosas fuera de la vista, y los dos se levantaron y dieron cumplidos adicionales al
humano, en ese punto, una mujer en un traje de chef blanco fue y ahí hubo
exclamaciones hacia ella como la persona que les había proveído de tan gloriosa
comida.

Cuando finalmente salieron, Ruhn encontró que podía recordar poco en


términos de detalles: si le preguntaran que fue precisamente lo que comió o bebió,
qué fue lo que dijo, dónde se sentaron, no habría podido dar muchas señas.

Y aun así todo fue inolvidable.

—¿No son maravillosos? —Estaba diciendo Saxton mientras caminaban a la


camioneta—. Una pareja genial. Viven arriba del restaurant. De verdad es su vida.

Como si fuera su marca, una luz llameó en una ventana en el nivel superior,
una sombra pasando por las cortinas que fueron echadas.

—Gracias, —murmuró Ruhn al mirar a Saxton—. Esto fue asombroso.

—Estoy complacido. Quería mostrarte algo especial.

Cambiando sus ojos hacia abajo, Ruhn recordó el sabor y la sensación del
beso del macho… y oh, cómo deseó que estuvieran en el horario humano. Hubiera sido
maravilloso encontrarse así al final del día en vez del principio de la noche, los dos

~ 224 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
dirigiéndose juntos al pulcro ático de Saxton, entrelazándose entre ellos, piernas
con piernas, brazos con brazos, en una cama, sin nada más que horas de placer frente
a ellos.

Había tanto que explorar.

Tantas cosas que quería probar y tocar.

—Si me sigues mirando de esa manera, —Gruñó Saxton—, voy a perder mi


trabajo por fallar al presentarme.

—Lo siento. —No lo hacía—. Pararé. —No lo hizo.

Estaba frío y el viento estaba soplando, pero bien podrían estar en una noche
de Agosto por todo lo que él quería entrar bajo cobijo en la camioneta. Él podría
haberse quedado así para siempre, suspendido entre una buena comida y la despedida
que tendrían por las responsabilidades de Saxton.

—¿Puedo visitarte al final de la noche? ─Preguntó Ruhn.

—Si pasas el día conmigo, sí. —La sonrisa de Saxton fue lenta y llena de
promesas—. Voy a necesitar más de media hora antes de la fea luz del amanecer.

—Eso es…

Después, él se preguntaría exactamente qué fue lo que rompió el momento


e hizo girar su cabeza, pero estaría por siempre agradecido por cualquier instinto
que cubrió su espalda… porque ya no estaban solos.

Dos figuras estaban en las sombras a quince yardas78, parados fuera de vista
detrás del patio trasero de una tienda.

Él supo quiénes eran sin la confirmación de su olor.

—Métete en la camioneta, —le ordenó a Saxton.

—¿Qué?

Ruhn tomó el brazo del macho en una garra fuerte y empezó a marchar a la
cabina.

—La camioneta. Métete ahí y pon los seguros.

78
13.7mts.

~ 225 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Ruhn, por qué estás…

Los hombres que habían estado en esa oficina pequeña se acercaron,


silenciando esa línea de cuestionamiento. Y una rápida triangulación a la puerta del
lado del pasajero puso a Ruhn nervioso. Todo dependía en cuán rápido se movieran
esos humanos.

—Déjame llamar a los Hermanos, —dijo Saxton al poner su mano dentro de


su abrigo, claramente yendo por su teléfono.

Manteniendo su voz baja y sus ojos en la cercanía, Ruhn negó con la cabeza—
. Tengo esto.

—Podrían estar armados. Probablemente lo están. Déjame…

—Es por lo que estoy aquí. Métete en el vehículo.

Desbloqueó las cosas remotamente y saltó hacia ahí, abrió la puerta, y


presionó las llaves en la palma de Saxton. —Enciérrate adentro. Vete si las cosas
salen mal.

—Nunca te dejaré.

Con una brazada dura, Ruhn levantó por el aire al otro macho y lo metió, y
entonces cerró la puerta y miró al abogado.

Thunch se escucharon los cerrojos.

Ruhn caminó alrededor y se paró atrás de la caja. Los humanos no estaban


con prisa al acercarse, pero eso no significaba nada. Agresión era mejor jugada como
una segunda carta, y tal vez ellos sabían eso… Como si estuvieran esperando su marca,
los dos hombres se apresuraron adelante al ataque. Uno tenía un cuchillo. El otro
tenía las manos vacías… si había armas, estaban a resguardo ahora, probablemente
porque incluso aunque era tarde, aún había humanos alrededor en pequeños edificios
de departamentos o sobre sus negocios, como los dueños del restaurant.

Asentándose en su posición de pelea, Ruhn regresó a su vida previa entre un


latido y el siguiente, su cerebro cambiando a una armadura que estaba oxidada en
una fracción de segundo. Entonces todo, para mejor o peor, vino de vuelta a él.

Y empezó a pelear.

~ 226 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTICUATRO

—Una silla de ruedas. Quieres que vaya por el pasillo... en una silla de ruedas.

Mientras Novo miraba furiosa un agujero en la nuca de su cirujano, el Dr.


Manello parecía lamentablemente inconsciente de que su cráneo tenía una filtración
y ella era la responsable de que su cerebro ensuciara por todas partes. De hecho, el
hombre parecía indiferente y completamente despreocupado por sus Ojos Láser de
Dominación Total.

Lo cual fue bastante jodidamente frustrante. Especialmente cuando se


complicaba por el hecho de que todavía estaba relegada a su cama de hospital.
Todavía en su bata con flores. Todavía conectada a cosas que sonaban.

—Vamos. —Dio unas palmaditas en el asiento de la silla—. No quieres llegar


tarde a la gran reunión.

—Estoy perfectamente bien caminando sola, muchas gracias. No soy una


maldita lisiada.

—Está bien, eso cuenta como una micro agresión. O algo. O, como irrespeto
para los discapacitados físicos.

—¿Qué eres tú, la policía del pensamiento también?

—No es negociable. —Su sonrisa era tan encantadora como una infección en
el dedo del pie—. Así que hagamos esto.

—No me sentare en eso. —Se cruzó de brazos, al menos hasta que se le


estrujó la vía intravenosa y tuvo que volver a bajarlos—. ¿Y cuándo puedo
deshacerme de esta bolsa?

~ 227 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Estoy tan aliviado.

—¿Disculpa?

—Cuanto más malos son mis pacientes, más mejoran. —Dio un puñetazo como
Rocky—. ¡Woo-hoo!

—Voy a golpearte con mi bolsa.

—No sabía que las mujeres como tú tuvieran carteras. Pensé que tu culo
empaquetaba tu mierda como un chico.

Novo estalló en carcajadas y lo señaló con el dedo. —Eso no es divertido.

—Entonces, ¿por qué estás…?

—Bien, trae esa cosa, pero conduciré.

—Oh, por supuesto, Danica79. Aaaaaabsolutamente.

El hecho de que gruñó mientras se sentaba y movía las piernas


probablemente demostró su punto, pero tuvo el buen sentido de no mencionarlo. La
silla de ruedas no estaba a más de un metro del colchón y… fue un shock descubrir
que incluso luego de esa corta distancia, estaba lista para tomarse un descanso
cuando se volteó y posó su culo sobre el asiento.

Pensó en Peyton.

Su sangre era la única responsable de la recuperación que había tenido.


Después de las dos veces que se había alimentado de él, había dado grandes saltos
en su avance. ¿Sin él? Dudaba que estuviera en posición vertical, y sin embargo
todavía estaba frustrada.

—Vamos a dejarte instalada aquí. —El Dr. Manello transfirió la bolsa IV a


un poste en el respaldo de la silla—. Está bien, vamos.

Saltó hacia adelante y mantuvo la puerta abierta.

Tardó un minuto en conseguir esa cosa de la deambulación. Sus manos


estaban torpes y sus brazos débiles. Pero luego estaba rodando.

—Si me saludas, voy a...

79
Piloto estadounidense de automovilismo que compite en el NASCAR Cup Series.

~ 228 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El Dr. Manello llamó su atención, todo Benny Hill80 golpeando sus manos.

—¿En serio? —Ella comenzó a reírse nuevamente y tuvo que sostenerse


debajo de su caja torácica—. Ay.

—Vamos chica dura, —dijo—. Deja que te ayude.

Antes de que pudiera decirle que se fuera a la mierda, él tomó el control de


la conducción, y era un poco difícil argumentar que no necesitaba ayuda mientras
respiraba a través de los dientes.

Lo cual parecía estar empeorando. Hasta el punto en que tuvo que


mencionarlo.

—¿Estoy teniendo un ataque al corazón? —preguntó mientras masajeaba


debajo de su brazo izquierdo—. Yo…

El pánico le hizo sentir que se estaba sofocando, y el buen doctor estaba


justo ahí, sacando un estetoscopio de su bata blanca y poniéndolo en su tórax.
Escuchó las cosas por un momento. Le pidió que se inclinara hacia adelante. Escucho
un poco más por la espalda.

Luego se desenchufó la cosa de sus orejas y se apartó, observándola.

—Creo que estás bien, —dijo—. El corazón está regular como un metrónomo.
Tu color es genial. Tus ojos están bien.

—Siento que no puedo...

Un repentino y amortiguado estallido de conversación la hizo fruncir el ceño.


—¿Están en el gimnasio? —preguntó.

—Sip.

—¿Por qué no estamos en un aula? —Por lo general, si había una reunión, solo
eran los seis reclutas, y uno o dos hermanos, como máximo—. Quiero decir, no
necesitamos todo ese espacio…

—¿Alguna vez has tenido ataques de pánico?

—No, nunca, —mintió.

80
Cómico inglés.

~ 229 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Bien. Bueno, es posible que a continuación tengas algunos picos de
ansiedad. No es raro. Has pasado por mucho… y no sería extraño que estés nerviosa
como el infierno.

—¿Eso es un término especializado?

—Esta noche sí. —Se acuclilló y se puso serio—. Lo difícil es razonar que la
falta de aliento probablemente sea ansiedad, no que tu corazón explotara en tu
pecho, ¿Bien? Si puedes creer en eso, lo harás mejor. Estas médicamente sana. Te
lo juro o no estaríamos aquí en este salón.

—Correcto. Está bien.

—Tienes esto.

—Normalmente no soy... extraña.

—¿Cuándo fue la última vez que te apuñalaron en el corazón?

Ella hizo un gesto de ¡Ba! con su mano. —Lo que sea, hombre. Quiero decir,
ha sido al menos una semana. Quizás dos. Supongo que estoy fuera de práctica.

—Esa es mi chica. —Le puso una mano en el hombro y apretó—. Hagámoslo.


Me voy a quedar contigo.

—¿Pensé que dijiste que estoy médicamente sana?

El Dr. Manello comenzó a empujarla por el corredor de hormigón de nuevo.


—Cinturón y tirantes81, mi amiga. Cinturón y tirantes.

Avanzaron a un ritmo que era lento y constante, y mientras avanzaban


lentamente por la sala de pesas, se preguntó si alguna vez volvería a entrenar.

Cuanto más se acercaban al gimnasio, más fuertes se volvían las voces y


recogió su larga trenza, sosteniéndola en el centro de su pecho como si le ofreciera
algún tipo de protección, aunque no sabía contra qué.

Uno de los juegos de puertas se abrió antes de que estuvieran a su alcance,


y mientras Vishous salía, se preguntó si el Hermano los había detectado.

Esa mirada de diamante se estrechó en ella, los tatuajes en su sien


distorsionados. —Cómo estas.

81
Frase que se usa para dar a entender que no se va a correr ningún riesgo.

~ 230 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Lista para pelear.

—Bien. —Ofreció sus nudillos para un choque—. Chócalos.

Algo acerca de golpear su puño contra el suyo le dio algo de fuerza adicional,
y mierda, resultó que la necesitaba. Cuando el Dr. Manello la empujó al gimnasio,
estaba asombrada por la cantidad de personas que se habían alineado en las gradas.
Era toda la Hermandad de la Daga Negra, todos los luchadores y sus compañeros
reclutas.

Todos se callaron.

Al menos hasta que comenzaron a aplaudir. Los que estaban sentados se


pusieron de pie, y la gente también silbó y vitoreó… hasta el punto que estuvo tentada
de revisar si había alguien más, alguien importante o que realmente hubiera hecho
algo significativo detrás de ella.

—Oh, Dios, por favor deténganse, —murmuró al estrépito.

¿Qué se suponía que hiciera? ¿Sacar a la Reina Isabel y saludar con guante
blanco?

Uno a uno, los Hermanos y luchadores se acercaron a ella, todos desde Rhage
a Butch y Tohrment, John Matthew, Blay y Qhuinn, apretando su hombro o mano… o
en el caso de Zsadist, ofreciendo un breve asentimiento. Lo que realmente la salvó
fue que no hubo compasión ni simpatía. No... era como si le estuvieran dando la
bienvenida a un club del que ellos mismos habían formado parte durante bastante
tiempo.

Era un club de supervivientes.

Por supuesto, pensó mientras comenzaba a relajarse. Los Hermanos habían


sido gravemente heridos en el campo en un momento u otro de sus largas carreras…
probablemente varias veces.

Ella le había hincado el diente en ese sentido.

Phury fue el último Hermano en acercársele, su cojera apenas se notaba


gracias a su pierna protésica de última generación.

—No dejes que se te suba a la cabeza, —dijo mientras se inclinaba—. Tu


cuerpo sanará más rápido que tu mente. Tu trabajo es colocar esto en una

~ 231 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
perspectiva que te permita seguir siendo efectiva. Perder la confianza es peor que
ir al campo desarmado. Habla con Mary si necesitas ayuda, ¿bien?

Sus ojos amarillos eran cálidos y amables, su cabeza de cabello multicolor le


recordaba a la melena de un león.

Y cuando se alejó, casi lo llamó de vuelta solo para que pudiera decirle eso
otra vez.

Pero lo recordaría.

Tenía que hacerlo, pensó mientras se llevaba la mano al esternón y lo


frotaba. No tenía sentido dejarse matar… solo porque había logrado vivir.

Los reclutas fueron los siguientes, Axe le dio un alto choque de cinco que
era más como un medio o tal vez un bajo cuatro y un cuarto. Y luego Boone la abrazó
y Craeg y Paradise le ofrecieron palabras de aliento.

Peyton fue el único que no hizo un acercamiento. Se quedó parado en las


gradas, un par de filas más arriba, vestido con bata y zapatos de esmoquin. Tenía el
cabello colocado hacia atrás como si hubiera pasado sus manos a través de él.

Estaba contenta de que se quedara quieto. Lo último que quería era que
cualquiera de los reunidos supiera que habían pasado todo el día juntos. Eso no
pasaría de nuevo, por un lado. E incluso si lo hiciera, y ciertamente no lo haría, era
asunto de ellos y de nadie más.

Ni siquiera la estaba mirando, con los ojos clavados en el banco de madera


frente a él... como si La Guerra y La Paz hubiera sido grabada allí y la estuviera
leyendo palabra por palabra.

No tenía idea cuando había salido de su habitación. Aunque había despertado


intentando alcanzarlo, y se dijo a sí misma que se sintió aliviada cuando descubrió
que no estaba allí.

Háblame de tu familia. ¿Cómo son? ¿Qué hacen que te lastima?

Alguien estaba hablando con todo el grupo ahora, pero Novo no podía seguir
la voz o las palabras. Odiaba que estuviera contenta de que su cirujano estuviera
justo con ella, el equivalente de una manta de confort que por casualidad tenía un
título médico y manos que eran mágicas con un bisturí.

~ 232 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sus ojos querían detenerse en Peyton, por motivos ante los que sabía era
mala idea ceder. Necesitaba no mirarlo en busca de estabilidad, seguridad, fuerza.
Oskar le había enseñado todos los motivos por los que no era una buena idea.

En realidad, el mayor problema que Peyton representaba no era sexual, sino


algo mucho más peligroso para su bienestar.

¿Si entraba en su corazón? Iba a hacer más daño que el lesser con la daga,
seguro.

Novo no hubiera querido que fuera a ella. Nop. De ninguna manera.

Mientras él se quedaba en las gradas e intentaba sentirse cómodo con que


otro macho llevara su silla de ruedas, incluso si el tipo hubiera hecho, bueno, está
bien, había sido quien había reconstruido su corazón, su único solaz era que la
distancia era lo que ella necesitaba.

Nunca había conocido a alguien más determinado a estar solo. ¿Dónde vivía?
¿Estaba a salvo allí durante el día?

Estas cosas le interesaban mucho más de lo que sea que los Hermanos
estaban hablando, pero al pensar en lo que Mary le había dicho, se obligó a sintonizar.

— …necesitan más capacitación, —decía el hermano Phury—, solo para que


esté más claro cuáles son los procedimientos y principios operativos correctos. Así
que después de que lo hemos discutido… —indicó a sus colegas Hermanos— …hemos
decidido recurrir a más capacitación en el aula y llevarlos al campo por parejas, en
lugar de hacerlo en un grupo completo. Este nuevo modelo va a funcionar por
bastante tiempo. Quedamos tan impresionados con el desarrollo de sus habilidades
que nos apresuramos. Todos estamos aprendiendo aquí, y vamos a evaluar y volver a
evaluar constantemente cómo están funcionando las cosas, pero queremos que sepan
que seguimos totalmente comprometidos con este programa, y con todos y cada uno
de sus alumnos.

Ante eso, el Hermano miró directamente a Peyton.

—¿Alguna pregunta?

Paradise levantó su mano. —¿Cómo será el programa? Para el tiempo que


estamos en el campo. Quiero decir, ¿con qué frecuencia podremos salir?
~ 233 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando la pregunta fue respondida, Peyton pensó en su conversación con
Mary... y luego miró a Novo.

El programa de entrenamiento no era lo único a lo que no quería renunciar.


Era una buena suposición que Novo iba a tratar de alejarse de él. La había visto en
su estado de curación y ella iba a querer separarse de eso manteniendo su distancia.
Pero quería volver a estar con ella, yacer en una cama, en cualquier lugar, con su
cabeza apoyada en su pecho y rodearla con el brazo mientras dormía.

—Está bien, vamos a dejarlo por esta noche, —anunció Phury—. Esta clase
ha estado funcionando directamente desde que ustedes comenzaron, y ahora es una
buena oportunidad para que todos reagrupen sus cabezas y comiencen el sábado.

No fue hasta después de que la gente comenzó a dispersarse que Peyton se


dio cuenta de que había estado en un espacio cerrado con Paradise y que no le había
dado ningún pensamiento.

En la parte posterior de su cabeza, las nociones de estar orgulloso de sí


mismo combatían con la idea de que tal vez había cambiado una adicción de forma
femenina por otra. Ahora él era todo sobre Novo.

Y sin embargo, la mierda con ella se sentía muy, muy diferente.

Mientras bajaba los amplios escalones, no se sorprendió al encontrar que


su cabeza estaba jodidamente latiendo, y merodeó por la periferia cuando los
Hermanos salieron y los reclutas se fueron con ellos, con Novo en esa silla en medio
del grupo. Como si estuviera usando a los otros como escudo.

—El autobús se va en diez minutos, —gritó Rhage—. Les vamos a sacar la


mierda a primera hora de la medianoche del sábado, ¡así que duerman bien, niños!

En el pasillo, Peyton echó un vistazo a la oficina y se preguntó si podría


encontrar su dirección en un archivo o algo así, pero eso estaba prohibido. Por un
lado, fue automáticamente desestimado en virtud de todo el trato de privacidad. Por
otro lado, lo ponía directamente en territorio acosador.

Lo que él no era.

Mientras, se arrastraba detrás de ella.

Preguntándose cómo tenerla a solas.

~ 234 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sí, estaba taaan lejos del territorio del orden de protección de
emergencia82.

Además, no le darían el alta esta noche. De ninguna manera.

Al final la dejó estar, mientras su cirujano la devolvió a su habitación. Y


Dios, cuando la puerta se cerró tras ella, parecía imposible que hubieran pasado
horas juntos, él desnudo, ella tan suave como nunca la había visto.

Peyton estaba al final del pasillo, a punto de atravesar la puerta de acero


hacia el autobús, cuando se dio cuenta de que había dejado su esmoquin metido en
uno de los casilleros. Lo que sea. Tenía dos más en casa.

Mientras se abría paso hacia el estacionamiento, decidió...

Craeg estaba parado junto al autobús. Como si hubiera estado esperando.

En el acercamiento, Peyton hizo una revisión rápida de la postura del macho.


El peso estaba en sus piernas. Las manos estaban curvadas en puños a los lados. La
mandíbula apretada y preparada.

Mierda. ¿De verdad? ¿Realmente iban a hacer esto?

Parada junto a su macho, Paradise era apremiante. —Craeg. Vamos. Súbete


al autobús. —Y luego se puso delante del chico—. Craeg. No seas estúpido.

Peyton fue quien se dirigió a ella. —Danos un minuto Paradise.

—No le digas lo qué tiene que hacer. —Los pectorales de Craeg se hincharon
cuando inhaló profundamente—. Ella no es tu puto asunto.

La hembra extendió la mano y tocó el hombro de su macho. —Vamos. Vamos


al autobús.

—No, —dijo Craeg sin mirarla—. Dame un minuto.

Paradise miró de uno a otro, como si esperara que uno de los dos recobrara
el sentido. Pero no.

—Bien, consigan que los expulsen, —espetó—. Son un par de animales


exaltados.

82
Programa del departamento de justicia que ordena a una persona que deje de lastimar
o amenazar a alguien o a los miembros de su familia.

~ 235 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Después de que desapareció en el transporte, Peyton cerró la distancia y
dijo en voz baja, —Hazlo.

—Hacer qué, —gruñó Craeg.

Peyton mostró sus manos... luego deliberadamente las unió detrás de su


espalda y habló en el idioma antiguo. —Por la presente te ofrezco un rythe. Lo hago
en reconocimiento a mi falta de respeto y desprecio por tu condición de macho
vinculado con la hembra Paradise, con la que te has apareado. No es mi intención
justificar este comportamiento de ninguna manera, y deseo compensar mi falta de
juicio según las Antiguas Maneras.

El rostro de Craeg se volvió lejano, su enojo escarpando.

Cambiando de nuevo al español, Peyton dijo, —Lanza el golpe y dejemos esto


atrás. No estoy agrediendo a tu hembra. Reconozco que ella es tuya y tú eres de ella.
Tuve una reacción instintiva que vino de una situación de amistad, no de una
romántica, y estoy dispuesto a jurar sobre esa mierda. Pero mientras tanto, vamos
hombre, solo hazlo.

Hubo un período de silencio, solo el bajo zumbido del motor diesel del
autobús llenó el silencio. Vagamente, Peyton fue consciente de que Axe y Boone se
habían apiñado en la puerta abierta del autobús, los dos reclutas mirando hacia allí.

Boone parecía preocupado. Axe sonreía como si estuviera filmando esto para
la cuenta de Insta de Barstool Sports.83

—Así será, —dijo Craeg.

Peyton no se molestó en prepararse. Se quedó allí parado y dejó que ese


enorme puño le viniera a la cara.

El impacto fue como la explosión de una bomba en su mejilla, y giró como un


trompo, haciendo como Los Tres Chiflados un giro de trescientos sesenta grados
sobre un pie mientras el crack retumbaba alrededor de todas las áreas del
estacionamiento con piso de concreto.

Bolsa. De. Arena.

83
Blog de estilo de vida deportivo y masculino satírico, fundado por David Portnoy.

~ 236 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cayó, o tal vez el suelo se acercó a él, como un peso muerto, sus huesos
rebotando en la bolsa de su carne como el juego de las pulgas84. Tardó más o menos
un minuto antes de recuperar el aliento, e incluso después de hacerlo, se quedó allí
tumbado, porque el frío estaba justo debajo del lugar donde lo habían golpeado.

Un par de botas de combate entraron en su línea de visión, y tuvo la extraña


idea de que se veían terriblemente estables, el tipo de cosa que constituye una base
sólida sobre la cual pararse. Y patean a diestros e imbéciles.

—¿Necesitas un doctor? —Preguntó Craeg.

—KBgfaod jkfdoo lkd.

—¿Qué?

Peyton trató de tragar, y al hacerlo, probó el batido cobre de su sangre.


Pero ninguno de sus dientes parecía suelto.

#bonus

—Yoestoybien.

—¿Una vez más?

—Estoy. Bien. Ayúdame.

—Eso es mejor. —Una enorme mano vino desde arriba como si el Creador lo
estuviera resucitando—. Te tengo.

Peyton se agarró a lo que se le ofrecía y se vio levantado del asfalto como


si fuera un barco hundido siendo llevado de vuelta a la superficie del océano. ¿Y
quieres hablar sobre las olas? Su cabeza tuvo un bamboleo que se trasladó a través
de él hasta sus tobillos.

El agarre firme de Craeg en sus bíceps fue lo único que lo mantuvo en pie.

—¿Eso te hizo sentir bien? —Murmuró Peyton. Luego señaló su propio


pecho—. Sin odio. Lo juro.

—Sí, en realidad lo hizo. —Craeg puso su brazo alrededor de los hombros de


Peyton—. Se sintió realmente bien.

84
La pulga o pulga saltarina es un juego infantil que consiste en introducir unas fichas
en un cubilete, haciéndolas saltar bajo la presión de otra ficha mayor.

~ 237 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Bien.

Subieron a los escalones poco profundos que los llevaron al autobús, y oh,
amigo, Paradise estaba enojada, y claramente no estaba preparada para callarse
acerca de eso.

—Ustedes son tan buenos amigos, —dijo mientras cruzaba los brazos sobre
su pecho— que pueden sentarse juntos. —Levanto su palma hacia Craeg—. Ni siquiera
me hables.

—Si necesitas un lugar donde quedarte, —dijo Peyton con su nuevo ceceo—
, tengo mucho espacio.

—Posiblemente acepte, —murmuró Craeg mientras se deslizaban en un


asiento uno al lado del otro como dos niños de doce años que estaban en problemas
en la escuela.

Cuando Peyton se desplomó y comenzó a deslizarse hacia el pasillo, Craeg lo


sostuvo.

—Sabes, —comentó el chico—, siento como si fuera tu sillita de coche85,


amigo.

—¿Si toda esta cosa de soldado no funciona? Creo que serías un excelente
boxeador. En serio.

—Gracias hombre. Eso significa mucho. ¿Sigues dispuesto a ayudar con el


cumpleaños de Paradise? ¿Y con eso me refiero a hacer todo lo que se supone que es
elegante?

—Diablos, sí.

—Bien.

Chico, quien sea que haya pensado esto del rythe, acertó. Un duro golpe, el
aire se despejaba y se había terminado.

Bueno, excepto por Paradise.

Craeg iba a estar durmiendo en el sofá por muchos días, eso era seguro.

85
Asiento infantil o silla infantil, para cuando los niños viajan en coche.

~ 238 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Con una sacudida y sutil aceleramiento, partieron hacia el mundo exterior.
Y Peyton no estaba deseando lo que sea que se estaba cocinando en la casa de su
padre. Dada la forma en que había abandonado la Primera Comida con Romina y sus
padres, iba a tener problemas con su papá.

¿Cómo era el dicho?

Misma mierda. Diferente día.

Lo que sea.

~ 239 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTICINCO

Saxton se giró para poder ver la parte trasera de la cabina del camión.
Cuando los dos hombres humanos se acercaron a Ruhn, estaban paseando, hasta que
de repente no lo hicieron, sus cuerpos se precipitaron hacia adelante en un ataque
coordinado.

—Infiernos que no voy a llamar, —murmuró Saxton mientras buscaba a


tientas su teléfono.

Tan pronto como envió el texto, levantó los ojos para asegurarse de que
Ruhn todavía estaba vivo, y captó la vista bastante alarmante de uno de los hombres
volando por el aire, dando vueltas. El tipo aterrizó en un montón sobre su cabeza,
cayendo como una bolsa suelta de papas.

Ruhn agarró al otro y le golpeó la cara contra el costado del camión. Luego
vinieron los golpes: al intestino, a la mandíbula en un gancho, a la ingle. Los puños de
Ruhn eran armas controladas, despiadadas y las usaba como si tuviese un repertorio
de movimientos ofensivos y defensivos tan vastos, que esto era solo un juego de
niños.

La bolsa de papas se recuperó y se levantó con las piernas flojas, su caminata


en zigzag de regreso a la refriega sugería que sería mejor ir en la dirección opuesta.
¿Lo que no era una broma? Ese cuchillo en su mano.

Saxton golpeó la ventana trasera y luego se abalanzó sobre la puerta del


conductor, la abrió y saltó.

Ruhn ya estaba en eso. Echó un vistazo detrás de él al humano y luego volvió


a enfocarse en el que estaba trabajando, doblando el brazo del hombre en un extraño

~ 240 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
ángulo, y empujando la parte inferior hacia el borde alto y duro de la caja del camión.
Los huesos se rompieron al instante y Ruhn fue lo suficientemente inteligente para
poner una mano en la boca que se abrió, para amortiguar el grito.

Tirando al hombre hacia un lado como basura, Ruhn se giró. Ni siquiera


estaba respirando con dificultad.

Y él no era el macho con el que acababa de cenar Saxton, eso era seguro.
Tenía los ojos fríos y curiosamente planos, como si su calidez y timidez hubieran
entregado su timón a un asesino en serie. De hecho, su rostro no mostraba expresión
alguna. Era una máscara congelada de las características que Saxton había amado
mirar sobre la comida francesa y la luz de las velas.

El humano con el cuchillo se tambaleó, un rastro de brillantes gotas de


sangre roja detrás de él en la nieve. Claramente más agresivo y enojado que
competente, tuvo la sensación de que esto no iba a terminar bien para él.

Y no lo hizo.

Ruhn lo superó instantáneamente, le sostuvo la muñeca que controlaba el


cuchillo, lo hizo girar, de modo que también golpeó de cabeza contra el costado del
camión, y al instante, el cuchillo cayó sobre la nieve.

El humano no estaba muy atrás. Ruhn obligó al hombre a caer al suelo, se


subió a su espalda y agarró los lados de su cabeza.

Iba a girarla hasta romperle el cuello. Saxton lo vio claro como el día.

—¡No! —Saltó hacia adelante—. ¡Ruhn, detente!

Al sonido de la voz de Saxton, Ruhn se paralizo, nada en él se movía, incluso


cuando estaba a punto de romper ese cráneo.

—Déjalo ir. No necesitamos que la policía participe, y podría haber muchos


ojos. —Saxton levantó la vista hacia el apartamento que daba al restaurante—.
Vamos, tenemos que irnos.

Todas las ventanas del segundo piso todavía tenían sombras y los pisos
superiores a ambos lados del Premier estaban a oscuras. Pero todo lo que se
necesitaría sería un único par de ojos curiosos, atraídos por un sonido inusual, y
habría complicaciones por todos lados.

Saxton se inclinó y tocó el hombro de Ruhn. —Ven conmigo.

~ 241 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Dios, el macho ni siquiera respiraba con dificultad. Mientras esos humanos
jadeaban por el esfuerzo y el dolor, grandes bocanadas que salían de sus bocas como
el vapor de los trenes viejos, Ruhn era un robot, algo mecánico que no tenía que
preocuparse por el oxígeno.

—Ruhn, mírame.

Debajo del macho, el humano estaba esforzándose, gruñendo, suplicando,


su tosca cara roja como un letrero de neón.

—Ruhn.

La cabeza de Ruhn giró y esos ojos mates se enfocaron por un momento, y


enfriaron a Saxton hasta los huesos. ¿Quién podría haber adivinado que había un
demonio detrás de ese exterior plácido y tímido? Esta era completamente otra
personalidad.

De la nada, Rhage y V llegaron a la escena, los Hermanos vestidos para pelear


con cuero negro y chaquetas que contenían arsenales de armas. ¿La sorpresa en sus
rostros? Totalmente entendida.

Rhage dio un paso adelante y se dirigió a Ruhn.

—Oye, hijo, ¿qué estamos haciendo aquí?

El humano que sostenía estaba luchando por respirar, escupir y la sangre se


le escapaba de entre los dientes torcidos, pero no era como si Ruhn pareciera darse
cuenta o preocuparse.

Rhage se puso en cuclillas y comenzó a hablar en voz baja con el macho.


Mientras tanto, V se acercó por detrás.

—Tienes que salir, Hollywood, —dijo el Hermano—. Hemos terminado con la


charla.

Después de un momento, Rhage asintió y V entró en acción, yendo detrás de


Ruhn, agarrándole por debajo de cada uno de sus brazos y tirando hacia arriba para
que el agarre se rompiera. Mientras el rostro del humano aterrizó en la nieve con un
rebote que le recordó a Saxton un plato que golpeaba el suelo de la cocina, Ruhn fue
arrastrado sobre su trasero.

Ahora llego la respiración.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Como si un hechizo se hubiera roto, Ruhn comenzó a inhalar y exhalar en
grandes bombeos, las manos subiendo para sostener su cabeza, un estrangulado
sonido como un gemido saliendo de su boca.

Saxton dio un paso atrás cuando los Hermanos arrearon a los humanos, los
dos hombres luchando por la camioneta que habían estacionado a la vuelta de la
esquina. Había una buena posibilidad de que se borrasen los recuerdos a corto plazo,
y Saxton no quería eso. Quería que tuvieran miedo para que dejaran sola a Minnie.

Pero tenía otras cosas de las que preocuparse.

Con ojos que ahora estaban aturdidos, Ruhn lo miró. —No quería que vieras
esta parte de mí, —susurró.

Mirando al macho... Saxton no tenía idea de qué decir.

Saxton abandonó la escena unos veinte minutos después,


desmaterializándose para... espera, ¿a dónde iría?

Mientras se materializaba en un grupo de pinos, miró a su alrededor, y se


asombró de que hubiera sido capaz de llevar a cabo el truco de desaparición. Ah, sí.
La granja de Minnie. Correcto.

Caminando a través de la nieve hacia la puerta de entrada, reconoció que


estaba arruinando sus mocasines, pero no le importó. Y fue un alivio que las cosas se
abrieran antes de que incluso subiera los escalones.

La hembra que estaba parada en la puerta era la del retrato en el salón, la


versión más joven de Minnie, solo que más alta y sin líneas de expresión. Con cabello
oscuro que era largo y liso, y un cuerpo ágil en jeans y una sudadera de Syracuse,
era casual, hasta que te encontrabas con sus pálidos ojos.

Esta era una mujer muy aguda y muy protectora. Y le gustó al instante.

—Hola, —dijo—. Bienvenido. Soy la nieta de Minnie, también llamada


Miniahna, pero voy por Ahna.

Cuando se acercó a ella, trató de reconectarse con su propósito aquí, su


trabajo, su realidad. Fue muy difícil. Seguía viendo el rostro de Ruhn como una
máscara, y con esa imagen en su mente, era difícil concentrarse en cualquier otra

~ 243 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
cosa; imposible no tratar obsesivamente de reconciliar la violencia que había
presenciado de primera mano con el resto de lo que sabía, y le gustaba sobre el
macho.

—Soy Saxton, —dijo mientras daba un paso hacia la entrada e hizo una
profunda reverencia—. Es un placer servirle a usted y a su granhmen.

—Muchas gracias por toda tu ayuda. —La hembra bajó la voz—. Esto ha sido
una pesadilla como no puedes creer.

—Vamos a encargarnos de esto, —afirmó con igual tono bajo—. Oh, ahí estás,
Minnie.

Le sonrió a la hembra mayor cuando entró en el salón. —¿Cómo estás?

—Estoy bien, gracias. —Minnie miró a Ahna desde su asiento—. Pero no veo
por qué tengo que irme. ¿Qué pasó? ¿Qué ha cambiado?

Saxton se acercó y se sentó a su lado en el sofá. —Como discutimos, fui y


hablé con los humanos. No quiero alarmarte, pero hubo, digamos, un altercado.

Léase: Ruhn casi decapitó a uno de ellos. Con sus manos desnudas.

—Y a la luz de eso, sentimos que deberías quedarte con tu nieta por un par
de noches.

—No puedo dejar la casa sin supervisión. —Negó la hembra, sus ojos
preocupados y tristes—. Esto es todo lo que tengo en el mundo. ¿Qué pasa si ellos…?

—Podría quedarme aquí, —ofreció—. Si estás preocupada por la propiedad,


sería un placer para mí permanecer en una habitación de huéspedes, o incluso dormir
aquí en este sofá, para que estés segura de que todo está bien en tu ausencia.

Minnie miró a Ahna, y la nieta ya estaba en esto. —Granhmen, se sensata.


Ven al centro. Es una oferta muy generosa de Saxton. Muy generosa.

Miniahna se reenfocó en Saxton. —No puedo pedirte que hagas eso.

—Señora, no lo hizo. Y si le da tranquilidad, ese es todo el pago que


necesitaré.

Además, no era como si estuviera dejando atrás su propia casa. Más como
una elevada suite de hotel.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Ahna se acercó y se dejó caer de rodillas junto a sus granhmen. —Por favor.
Esto ha ido demasiado lejos. Estoy tan cansada de perder el sueño, y con todo lo que
viene en las próximas semanas, por favor. Te lo ruego.

Los hombros caídos de Minnie fueron respuesta suficiente. —Bien. Si debo


hacerlo.

—Bien hecho. —Saxton se puso de pie—. Ahora, ¿tal vez haya algunas cosas
que le gustaría reunir? Si hay mucho que transportar, convocaré un automóvil.

Fritz podría tener las manos ocupadas en la vida de la Hermandad, pero no


había nada que a un doggen le gustara más que un problema para resolver.

—Ven Granhmen, vamos a prepararte.

—Pero podría volver. Ducharme y cambiarme aquí cada noche y…

—Granhmen.

Minnie se levantó del sofá y miró a su alrededor. Con su cabello blanco y otra
versión del mismo vestido suelto que había tenido la otra noche, parecía cada uno de
sus años, no solo anciana, sino desgastada y desanimada.

—Me preocupa que si me voy... no volveré jamás.

—Eso no es verdad, —dijo Ahna—. Este siempre será tu hogar.

—Quieres que me mude contigo.

—Por supuesto que sí. Pero no voy a hacer que te vayas de aquí para siempre.
Se trata de seguridad, no porque seas frágil y no puedas vivir de forma
independiente. Definitivamente volverás si eso es lo que quieres.

Tomó un poco más de engatusamiento, pero luego las hembras se dirigieron


al segundo piso. En su ausencia, sacó su teléfono para llamar al mayordomo para que
enviara un automóvil. Y luego maldijo. Tenía que trabajar toda la noche, pero había
prometido cuidar la casa.

Como si fuera una señal, sonó su teléfono y respondió sin verificar quién era.
—¿Hola?

Hubo una pausa. Y luego Ruhn dijo, —Lo siento mucho.

Saxton cerró los ojos. —¿Estás bien?

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J. R. WARD BLOOD FURY
—Sí. Estoy ileso.

Eres quien pensé que eras, corrigió Saxton en su propia cabeza.

—¿Dónde estás? —Preguntó.

—Estoy en el camión, volviendo al complejo de la Hermandad.

—Lamento haberme ido sin decir nada, pero estaba preocupado por una
represalia contra Minnie, ahora estoy en su casa. Se marchará con su nieta tan
pronto como tenga algunas cosas reunidas.

—Bien. Eso es bueno.

Hubo una pausa. Y justo cuando Saxton estaba tratando de reformar la cosa
del “¿estás bien?” Ruhn habló, —Escucha... quiero explicarte las cosas. Sé que estás
sorprendido, y yo solo... No soy esa persona. Quiero decir, una parte de mí lo es.
Pero... —El macho respiró profundamente—. Soy muy bueno en algo que odio, y utilicé
esa habilidad por varios años para mi familia. Sin embargo, eso ya no soy yo, y no
quiero que sea así. Ese es mi pasado. Se queda... en el pasado.

Saxton pensó en el macho que se había sentado frente a él en esa pequeña


mesa. El que había sido tan cuidadoso mientras comía algunas cosas que no podía
pronunciar, pero que había amado. El que tímidamente había intentado afrontar los
86
escargots à la Bourguignonne y terminó arrojándolos al suelo. El que había bebido
vino blanco y sostenía la delicada copa como si temiera romper el tallo.

Luego pensó en el amante que lo había inclinado en la cocina.

Pasión. Pero no rabia.

Podría ser una delgada línea para andar sin embargo.

Al final, tuvo que ir con sus instintos. —¿Podrías hacerme un favor?

—Cualquier cosa.

—¿Puedes venir a lo de Minnie? Necesitamos transportar sus cosas al


centro. Ella y su nieta pueden desmaterializarse en la dirección, pero si pudieras
llevarle sus cosas, sería genial.

—Estoy en camino.

86
Caracoles de Borgoña.

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J. R. WARD BLOOD FURY
—Nos vemos en un momento.

—Gracias. Sí.

Cuando la llamada terminó, Saxton retiró el teléfono de su oreja y lo miró.

—¿Todo bien? —preguntó Ahna mientras bajaba las escaleras.

—Sí, de hecho. ¿Esa maleta es todo?

—Ella tiene un bolso de viaje, artículos de tocador y algunas fotos de mi


abuelo que le gustaría llevar.

—Perfecto.

Se levantó y caminó alrededor del pequeño salón, parándose frente a la


chimenea con mosaicos azules y blancos. Al pensar en el amor que había llevado las
obras de arte a través de un vasto y peligroso océano, quería esa fuerza de gracia,
calidez y estabilidad en su propia vida.

Pero era difícil encontrar el coraje para abrirse de nuevo. Existían riesgos
implicados y aunque la recompensa fuera excelente, las posibilidades eran escasas.

Gracioso... que esto le estaba ocurriendo a él mientras consideraba a Ruhn.

Aclarando su garganta, dijo, —¿Puedes decirme cómo operar la alarma de


seguridad? Trabajo en las noches, pero si se dispara, puedo estar aquí con refuerzos
en un instante.

—Por supuesto. Hay un bloc aquí en la cocina.

Cuando entraron, y ella escribió varios códigos y números de teléfonos y su


dirección, miró alrededor y notó que había luz en los accesorios empotrados del
techo. Y el grifo estaba goteando en el fregadero. Un silbido en la puerta de atrás
sobre lo que supuso que era un porche sugería que debía reemplazarse algún tipo de
burlete.

Habían pasado dos años desde que el Hellren de Minnie fue al Fade, si
recordaba correctamente.

Si él fuera útil con estas cosas, la ayudaría.

—Déjame ver que todo esté en orden en el piso de invitados. —Ahna se


dirigió hacia lo que tenía que ser la puerta del sótano—. Ella tendrá que asegurarse

~ 247 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
de que todo esté en orden ya que quiere que te sientas como el invitado de honor
que eres. Pero no quiero perder tiempo ni retroceder.

—Estaré bien.

—Ya vuelvo.

Después de un minuto, Minnie dobló la esquina y se puso un abrigo del color


del vino de morera. Cuando vio la puerta del sótano abierta, se puso nerviosa. —Oh,
debo bajar y…

Ahna apareció en la cima de las escaleras.

—Todo está en orden, Granhmen. Ven ahora, vámonos.

Minnie miró a su alrededor como si se estuviera despidiendo de su corazón.


—Yo, ah... —Miró a Saxton—. Tu amigo es más que bienvenido a quedarse aquí
también.

Saxton cubrió su propia torpeza mientras hacía una reverencia. —Eres muy
amable.

Tardó otros diez minutos en sacar a la hembra mayor de la casa, pero luego
ella y su nieta dejaron sus cosas junto a la puerta principal y se desmaterializaron
del garaje cerrado. Solo, Saxton regresó a la cocina, se quitó el abrigo y puso en
marcha la cafetera Mr. Coffee. Mientras la unidad eructaba y siseaba, sacó una taza.
Agregó una segunda. Y luego se sentó ante la mesa circular en la salita.

Es curioso cómo cada casa tiene su propio olor, sus propios crujidos y
gemidos, su impresión singular. Y mientras miraba a su alrededor, vio las Antiguas
Maneras preservadas... y el viejo amor consagrado. Era una triste observación que
el implacable progreso de la vida hacía patente el deterioro y envejecimiento, una
mitad de la feliz pareja intentando desesperadamente sostener lo que había sido una
carga de dos.

Pensó en Blay y su tiempo con el macho.

Y todavía estaba encerrado en sus recuerdos cuando oyó un camión que se


detenía frente a la casa.

Ruhn, pensó mientras se levantaba y se dirigía a la puerta de entrada.

O tal vez el sombrío promotor inmobiliario había enviado refuerzos.

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Su corazón latiendo equitativamente.

~ 249 ~
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VEINTISEIS

Ruhn se acercó a la puerta de la casa y se encontró a sí mismo enderezando


su chaqueta de lana. Había sangre en eso. Sus nudillos estaban reventados. Y él había
sido golpeado un par de veces en la cara, aunque el dolor había sido silenciado por el
frío.

Él era un maldito desastre.

Después de que Saxton se hubiera desmaterializado fuera de la escena


detrás del restaurante francés, Ruhn había hablado con los Hermanos por un rato.
Ellos no parecían particularmente molestos por la violencia o por el hecho de que él
casi mata a un humano. Pero su opinión no era lo que le importaba.

Llamó a la puerta y dio un paso atrás, pisoteando sus botas en preparación


para entrar. Y entonces las cosas estaban abiertas. Saxton estaba del otro lado, se
quitó el abrigo, su cabello rubio se caía en un mechón fuera de su peinado como si
hubiera estado arrastrando manos inquietas a través de él.

Su mirada estaba fija en el ojo izquierdo de Ruhn, el que tenía su propio


latido a través de la hinchazón.

Ruhn levantó una mano y cubrió lo que estaba pasando allí arriba. Pero eso
fue estúpido. —¿Puedo pasar?

Saxton pareció sacudirse a sí mismo. —Sí por favor. Hace frío. Estoy
haciendo café.

Cuando el macho indicó el camino hacia adentro, Ruhn siguió la dirección y


luego solo se quedó allí en la pequeña área de entrada en la base de las escaleras.
Los ojos de Saxton viajaron alrededor, pero siempre regresaban a la cara de Ruhn.

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¿Tal vez sus heridas eran peores de lo que pensaba? No sentía mucho. Pero
luego, con su gran tolerancia al dolor, nunca lo había hecho.

—Está bien, —dijo mientras tocaba su rostro—. Sea lo que sea.

Saxton se aclaró la garganta. —Sí. Por supuesto. Ah, ¿café?

Ruhn sacudió la cabeza y procedió en la estela del abogado a la parte


posterior de la casa. Efectivamente, había un par de tazas en el mostrador y el aroma
de infusión fresca en el aire.

—¿Le echas algo al tuyo? —Saxton fue por el bote y lo sacó. —A mí me gusta
solo con un poco de azúcar…

—Me reclutaron en un ring de lucha. Durante una década.

Saxton giró lentamente, con la cafetera en la mano. —¿Disculpa?

Ruhn se paseó e intentó no perderse en cuanto odiaba hablar del pasado. —


Fui contratado en un ring de pelea que se manejaba en Carolina del Sur. Los humanos
los hacen con perros y pájaros. Los vampiros lo hacen con nuestra propia especie.
Pasé diez años subiéndome al ring con otros machos para que la gente pudiera
apostar por el resultado. Era muy bueno en eso y lo odiaba. Cada segundo.

Cuando Saxton no dijo nada, se detuvo y miró a través de la cocina hogareña


hacia el otro macho. Tal sorpresa. Cuanto shock aturdido.

Destinos, quería vomitar.

—Lo siento, —espetó. A pesar de que no estaba seguro de porque se estaba


disculpando.

No, espera, lo sabía. Era el hecho de que tenía algo como esto para confesar
a un macho tan fino y honrado, y también ahora que había hablado del pasado, Ruhn
se estaba ahogando en eso una vez más.

Recordó el hedor de los establos donde los machos combatientes eran


mantenidos. La comida estropeada. La realidad de matar o morir que había
significado que había estado en el cuadrilátero incluso con aquellos recién salidos de
sus transiciones. Él había tenido que golpearlos para vencer a otros que eran más
débiles que él y ser golpeado por los más cercanos a su nivel. Y todo el tiempo, los
amos del ring de pelea se habían beneficiado de los cuerpos que habían sido
mutilados, lisiados... destruidos.

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Los jóvenes fueron lo que más lo obsesionó: todos esos suplicantes ojos
inyectados en sangre, y súplicas en la boca, y con el pecho pesado por el dolor y
esfuerzo. Él había llorado cada vez al final. Cuando el momento inevitablemente
llegaba, sus lágrimas corrieron por la tierra, el sudor y la sangre por su cara.

Pero si no hacía el trabajo, su familia pagaría el precio.

Y así había aprendido que, de hecho, podías morir incluso mientras vivías.

—Lo siento, —graznó de nuevo.

Saxton parpadeó. Y luego volvió a poner la cafetera en la máquina sin verter


nada —No estoy... ah, no creo que supiera de tal cosa en el Nuevo Mundo. He
escuchado historias sobre apuestas con machos en el combate en el Viejo País, sin
embargo. ¿Cómo lo hiciste... si no te importa que pregunte, cómo llegaste a ser parte
de la práctica? “Conscripto” significa en servidumbre. ¿Estabas... cómo sucedió esto?

Ruhn cruzó los brazos sobre el pecho y dejó que la cabeza le colgara. —Yo
amaba a mi padre. Era un hombre que proveía bien para mí mahmen y su familia.
Nunca fuimos ricos, pero nunca nos faltó nada. —Imágenes del macho cortando leña,
construyendo cosas y arreglando autos reemplazó la fealdad del ring de pelea—. Él
tenía una debilidad sin embargo. Todos nosotros, y aquellos de nosotros que creemos
que no tienen no están siendo honestos. Él tenía un problema de apuestas. Apostó a
las peleas durante algún tiempo, y eventualmente acumuló tantas deudas que no solo
iba a perder nuestra casa…pero mi hermana y mi mahmen...bueno, estaban en peligro.
Ellas iban a ser reclutadas para... actividades de otro tipo. ¿Entiendes qué estoy
diciendo? ─Mientras Saxton palidecía y asentía, Ruhn continuó, —Tenía que hacer
algo para cubrir lo que debía. Quiero decir, no iba a soportar quedarme ahí y dejar
que dos hembras inocentes pagaran... Destinos, todavía puedo escuchar el sonido de
mi padre rogándole al jefe, llorando por más tiempo para intentarle pagar.

Cuando su voz se quebró, tosió un poco. —Sabes, creo que tomare un café si
no te importa.

—Déjame que te lo consiga…

Ruhn extendió su mano. —No. Yo lo haré.

Necesitaba algo para estar ocupado por un momento; de lo contrario, era


posible que se rompiera. Los recuerdos eran demasiado claros, como rayos láser a
través de él. Todavía podía recordar los golpes en la puerta cuando el jefe había

~ 252 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
aparecido y amenazó con llevar a su hermana y usarla para trabajar para pagar las
deudas.

El macho había dicho que si su mahmen también iba, iría más rápido. Cinco
años en lugar de diez. Tenían hasta el amanecer para hacer las cosas bien.

En cambio, Ruhn se había ido antes de que saliera el sol y había viajado más
al sur, a los bosques profundos donde habían escondido una operación extensiva de
peleas, apuestas ilegales y prostitución. Ellos lo habían probado en las oficinas,
enviando a un macho que había sido la mitad de su altura y dos veces su peso. Ruhn
había recibido una paliza brutal, pero había continuado levantándose, una y otra vez,
incluso cuando había sangrado de su boca y tenía cortes y moretones en todo su
cuerpo.

Después de que lo aceptaron, él dejó su marca en algún tipo de documento


que no había podido leer, y eso fue todo.

Volviendo al presente, Ruhn miró hacia abajo y encontró una taza llena en su
mano. Sospechó que se había servido el café.

Tomando un sorbo de prueba, descubrió que el sabor era perfecto, pero una
picadura sugirió que su labio inferior estaba partido. —Como dije, tenía que ser yo
quien lo arreglara. Mi padre era demasiado viejo para pelear, y yo estaba fuera de
mi transición desde hacía unos veinte años en ese momento. Siempre he sido grande
y muy fuerte. A veces lo que hacemos para sobrevivir... es más difícil que lo que
hacemos cuando morimos. —Se encogió de hombros—. Pero mis padres pudieron
reconstruir sus vidas. Mi hermana... bueno, esa fue otra historia. —Miró al abogado—
. Por favor entiende que no era algo que hubiera elegido libremente. No está en mi
naturaleza ser violento, pero aprendí que haré cualquier cosa por cuidar a los que
amo. También aprendí que si alguien está tratando de lastimarme…. Me defenderé a
muerte.

Sacudió la cabeza. —Mi padre... él nunca superó lo que sucedió. Él nunca


aposto ni un solo centavo después de que me fui, y cuando salí, ambos estaban
trabajando y con buena salud. Por supuesto, no pude verlos mientras luchaba. No me
permitieron salir del establo.

—¿Establo? —Dijo Saxton con horror.

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—Nos mantuvieron bajo tierra en los establos, como lo harían con los
caballos. Los espacios eran seis pies por seis pies87. Nos permitían salir solo para
pelear, y no teníamos visitantes a excepción de las hembras que nos llevaban para
alimentarnos. Eso es para lo que querían usar mi hermana y mi mahmen. —A través
de la garganta apretada, él agregó—. Y a veces teníamos que dar servicio... bueno.
De todas formas.

Saxton pareció secarse los ojos. —No puedo imaginar cómo fue eso.

—Fue... —Ruhn tocó un lado de su cabeza—. Hizo algo aquí. Me reescribió y


no estaba seguro de si era permanente... Hasta esta noche, no había estado en una
posición en la que tuviera que pelear de nuevo. Vino de vuelta sin embargo. Todo ello.
—Tomó otro sorbo de la taza, no porque estuviera particularmente sediento, pero
porque ya había terminado la conversación. Los hechos habían sido compartidos y
había tratado de ser honesto sin hablar demasiado sobre lo feo que había sido todo.

Cuan horrible había sido para él, el estar ahí.

Cuando el silencio se extendió, arriesgó una mirada a Saxton...

Se quedó sin aliento. Los ojos del macho estaban llenos de compasión, no de
disgusto o miedo.

—Ven a sentarte, —dijo Saxton suavemente—. Estás sangrando y quiero


limpiarte. Siéntate.

Cuando Ruhn continuó allí parado, Saxton se acercó, tomó la mano del macho,
y lo empujó hacia la mesa. Cuando Ruhn se sentó, el café en su taza se tambaleaba
porque le temblaban las manos.

Eso hizo que dos de ellos temblaran en el frente, pensó Saxton mientras
caminó hacia el fregadero y comenzó a calentar el agua. Dejando libres un par de
toallas de papel de un rollo montado en una espiga, trató de comprender lo que Ruhn
había pasado. No es de extrañar que el aspecto del macho haya cambiado como lo
había hecho durante la pelea detrás del restaurante, esa mirada en blanco había sido
más inquietante que la violencia misma. De hecho, ¿después de vivir con la Hermandad
durante tanto tiempo y escuchar sus historias en el campo? Saxton estaba más que

87
1.83X1.83 mts.

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J. R. WARD BLOOD FURY
bien informado sobre la violencia. No, lo inquietante había sido el hecho de que Ruhn
había desaparecido en alguna otra parte de sí mismo y se había convertido en un
depredador sobre su presa.

Un animal salvaje desatado.

Saxton probó la corriente de agua con su dedo índice. Estaba lo


suficientemente caliente. Bombeando un poco de jabón del dispensador más cercano,
lo puso en la toalla mojada y luego volvió a girar. Ruhn estaba mirando la taza, sus
cejas hacia abajo, sus hombros apretados.

Uno no tenía que adivinar dónde se había metido el macho en su mente. ¿Para
tener que salvar a su hermana y mahmen de ser utilizados como venas y sin duda
como salidas sexuales para los luchadores? ¿Guardado en un establo? ¿Todo por los
errores de su padre?

Durante diez años, encerrado como un tigre, sin saber a una hora
determinada si iba a ser enviado de regreso al ring para ser golpeado o asesinado. Y
en el camino, tuvo que haber sido herido y aprendió a vivir con soledad y dolor.

Era demasiado triste siquiera para contemplar.

Al acercarse, esperaba que Ruhn levantara la vista. Cuando no lo hizo,


Saxton puso su mano ligeramente en el hombro del macho.

Ruhn saltó y derribó su taza. —¡Oh! Lo siento…

—Lo tengo. —Saxton regresó y enganchó el rollo de toallas de papel—. Aquí.


Lo tengo.

Desentrañando un generoso montón de lo que sea, lanzó las cosas hacia abajo
y dejo que su absorbencia haga su magia.

—Vuélvete hacia mí. —Enganchó su dedo índice debajo del mentón de Ruhn
y trajo la cara del macho cerca de él—. Eso es.

Ruhn se estremeció cuando hizo contacto, pero Saxton estaba bastante


seguro de que era más porque, para él, la realidad era un desastre desordenado en
ese momento.

—Esto es todo un corte, —murmuró Saxton mientras se ponía a trabajar en


una laceración sobre la frente de Ruhn—. Y se está volviendo más inflamado por el
momento. Tal vez deberíamos llamar a Doc. Jane o al Dr. Manello, para mirar esto.

~ 255 ~
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—He tenido peores.

Saxton hizo una pausa. —Sí. Estoy seguro de que lo has hecho.

Mientras reanudaba la limpieza de la sangre seca, deseó poder decir lo


correcto, lo más apropiado... cualquier cosa que posiblemente podría aliviar algo de
esa década. Sin embargo, no hubo palabras.

Pero había un remedio.

—¿La operación de combate aún está en curso? —Preguntó con fuerza.

Ruhn negó con la cabeza. —Hubo una revuelta por los luchadores alrededor
de un año después de que me fui. Se liberaron, mataron a los guardias y los
ejecutores, y asesinaron al jefe. El complejo está cubierto de maleza ahora. —
carraspeó—. Regresé, ya ves. No una, sino un par de veces. Yo estaba tratando de...
dar sentido a todo. En definitiva, fallé.

—No sé cómo podrías.

—Como dije, lo hice por mi familia. Esa es la única paz que he encontrado. —
Ruhn exhaló largo y lento—. Pero ya sabes, también me arrepiento de haber
decepcionado a mi hermana. Tal vez si hubiera estado en casa, ella no habría caído
con ese macho violento. Quizás podría haber hecho algo antes de que la llevara tan
lejos, hasta Caldwell. Después de que salí, traté de encontrarla, pero ella no había
dejado ningún rastro. Mis padres sabían que era peligroso, yo creo que debe haberla
reubicado como una forma de control. Odio que ella muriera sin mí allí para salvarla.

—Hiciste lo que pudiste, —dijo Saxton con tristeza—. Al final de la noche,


eso es todo lo que cualquiera de nosotros puede hacer.

Volvió al fregadero con lo que quedaba del rollo y lo mojó un poco con nada
más que agua. Sobre Ruhn una vez más, se aseguró de que limpiara todo el jabón. El
resto de lo que estaba en la cara del hombre era hematoma, y no podrías limpiar eso.

—Dices que hice algo desinteresado con Bitty, —dijo Ruhn bruscamente—.
Yo no lo hice. La salvé de mí. ¿Lo que les hice a esos hombres en ese estacionamiento?
Tengo un lado malo, y al final, supe que estaba más segura con Rhage y Mary.
Además... ¿y si alguna vez se enterara? Ella no podría tener un padre como yo.

—¿Qué crees que hace Rhage para la raza?

—Eso es diferente. No estaba salvando a nadie.

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—Aparte de tu hermana y mahmen.

—No lo sé.

Saxton secó el área. —Esto se ve mal.

—Estará bien. —Ruhn levantó la vista—. Tú eres muy amable conmigo.

Saxton pasó la yema del dedo por la mandíbula del macho. Y luego acarició
el pelo grueso hacia atrás, y tocó el labio inferior de Ruhn.

—Estás cortado aquí también, —susurró.

Inclinándose, besó suavemente el lugar que había sido rasgado por un puño
humano. Y cuando se enderezó, una advertencia comenzó a estallar en la base de su
cerebro.

Por mucho que se sentía atraído por Ruhn, y quería estar con el macho,
lastimaba a la gente... lastimaba a la gente.

Sí, sí, era el tipo de cosa que se podía ver con una imagen cursi como meme
en Facebook, una trillada construcción de cuatro palabras que parecía un ajuste
personalizado para la sensible, perpetua y depresiva generación de copos de nieve.
Pero como rescatador, era enteramente de él, tomar en un callejero que había sido
abusado. ¿Aunque cómo sabía que el pasado de Ruhn había terminado?

Pensó en esa mirada en los ojos del macho, o más bien en la ausencia de
expresión durante esa pelea, especialmente cuando Ruhn había estado a punto de
romper el cuello del humano.

—Está bien, —dijo Ruhn bruscamente mientras empujaba su silla hacia atrás
y se paraba sobre sus pies.

—¿Qué es?

El otro macho dio un paso atrás. Y luego otro. —Entiendo.

—¿Comprender qué? —Preguntó Saxton.

—Yo tampoco confío en mí.

—¿De qué estás hablando?

~ 257 ~
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—Puedo verlo en tus ojos. —Ruhn asintió—. Y lo entiendo. Estás tratando de
reconciliar lo que viste con lo que deseas que sea. Vivo con eso todo el tiempo. Todos
los días, cuando cierro los ojos, me acuerdo de las cosas que hice. Y si lo olvido, solo
tengo que mirarme al espejo.

—Ruhn, no decidas por mí.

Con manos ásperas, el macho se quitó la chaqueta. Luego dio la vuelta y tiró
de su camisa hasta los hombros.

Saxton se quedó sin aliento. Esa amplia espalda estaba cubierta con un
patrón de verdugones… excepto que no, eso no era todo. No eran marcas hechas por
un látigo. Eran de cuatro pulgadas88 de largo, los cortes eran demasiado regulares,
demasiado quirúrgicos, y al menos había treinta de ellos, desplegándose desde la
espina dorsal. Debieron haber puesto sal sobre ellas, se vertía sal sobre las heridas
abiertas para asegurar que las cosas no se cerraran y desaparecieran a medida que
la piel se regeneraba.

—Treinta y siete, —dijo Ruhn sin rodeos—. Maté a treinta y siete machos
con mis manos desnudas. Y cada vez que lo hacía, tomaban un cuchillo y lo agregaban
a mi cuenta. Fue hecho para la multitud, para que apostaran más dinero. Era para el
espectáculo.

Saxton se cubrió la boca con la palma, las lágrimas asomaron a sus ojos.

Mientras Ruhn volvía a girar, todo lo que Saxton quería hacer era arrojar
sus brazos alrededor del macho y abrazarlo hasta que los recuerdos no dolieran más.

Pero era obvio que era un no sigas.

Ruhn volvió a colocarse la camisa y se puso la chaqueta una vez más.

—Me voy a ir ahora. Pero necesitas decirme dónde dejar las cosas de la
Señora Miniahna. —Con voz muerta, el macho añadió—. Y no te preocupes. No voy a
interactuar con las hembras. Dejaré las cosas en un lugar seguro y me mantendré
lejos de ellas.

—Ruhn, por favor no…

—Entonces, ¿a dónde voy?

88
10cm.

~ 258 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No eres un asesino, Ruhn.

—Oh, soy peor. Soy un asesino directo. Ninguno de esos machos quería estar
allí más que yo. Todos fueron reclutados también, pagando deudas. No eran asesinos,
no más de lo que yo era, al menos no cuando recién llegué allí. Pero soy un trofeo
andante de lo que convertí. Yo tengo sangre en mis manos Saxton. Soy un asesino.

El macho caminó hacia el arco. —Entonces dime, ¿dónde lo dejo? fuera de


la…

—No eres un asesino.

Ruhn bajó la cabeza en señal de derrota. —Esa es una declaración emocional,


no una legal, y lo sabes.

—Ruhn, tú…

—Mira, no me gusta hablar de todo esto. —Los ojos de Ruhn saltaron


alrededor La cocina. —Lo barrí debajo de la alfombra durante las horas de vigilia y
oro durante mi sueño para no recordar mis sueños. La única vez que alguna vez discutí
antes de ahora fue cuando los Hermanos miraban en mi pasado debido a Bitty, e
incluso entonces, no lo hice... bueno, no importa. Supongo que te estoy diciendo todo
esto porque siento que te mereces la honestidad. Había algo pasando entre nosotros,
y estaba en ambos lados. Pero mira, sé quién eres, y tú no... bueno, a menos que sepas
la verdad, realmente no me conoces ¿Y esa mirada en tus ojos? La cautela, sospecha,
me dice que hice lo correcto.

—Puedo confiar en ti.

—No es necesario. —Ruhn tocó su corazón—. Una cosa que yo he aprendido


después de todos estos años trabajando para la glymera es que los pobres solo tienen
su dignidad y orgullo para ofrecer al mundo. Mi padre me enseño eso. Y no puedo
tener mi dignidad si le miento a alguien de quien me estoy enamorando.

Saxton se quedó sin aliento en su pecho.

Pero antes de que pudiera responder, Ruhn negó con la cabeza y se alejó. —
Sabes, de hecho creo que es mejor que alguien más haga ese viaje a la ciudad. Tengo
que irme.

—Ruhn…

~ 259 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El macho se detuvo y no miró hacia atrás. —Por favor, solo déjame ir. Sólo…
dejame salir.

Cada instinto en el cuerpo de Saxton le decía que dejara ir a Ruhn.

Pero no dependía de él.

Un momento después, la puerta de la casa se cerró silenciosamente, y


Saxton se dejó caer en la silla en la que Ruhn había estado sentado. El café todavía
estaba cálido en su taza.

Eso no duró, sin embargo

~ 260 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTISIETE

—Sabes que quieres follarme.

Peyton levantó la vista cuando la mujer humana se dirigió a él, y le llevó un


par de segundos enfocarse en ella... otra vez Ice Blue, el club que usualmente
frecuentaba, estaba animado, la música era fuerte y había dado una docena de
caladas antes de empezar a beber.

Oh, y luego tenías los rayos láser azules atravesando el aire humeante y el
hecho de que no había dormido bien durante un día o dos.

—¿Has escuchado lo que he dicho? —Ronroneó ella.

Estaba vestida con un vestido de látex blanco ceñido muy escotado para
mostrar sus espectaculares pechos y el dobladillo era alto para mostrar suficiente
pierna. Los zapatos eran de tiras e inclinaban sus pies delicados tan adelante que era
como si estuviera de puntillas, y su cabello era oscuro y fluía en rizos alrededor de
sus hombros y espalda baja.

En la zona VIP ella era indiscutiblemente, de lejos, el trofeo de la noche, la


cosa más erótica y hermosa que había y ella le deseaba.

¿Por qué? No era su brillante conversación... no habían dicho nada más que
un rápido hola como estás. Diablos, él ni siquiera sabía su propio nombre...

El nombre de ella. No sabía el nombre de ella.

No, era su traje y corbata. Sus zapatos de avestruz. El hecho de que él y su


grupo habían llegado por atrás, donde no tenían que preocuparse de que dichos
zapatos se arruinaran por la nieve o ser molestados en la cola de espera. También
era la barra libre en este banquete privado, y la seguridad que se extendía hacia él,
y los billetes de cien de los que había alardeado cuando las bebidas fueron traídas.
Era un pez gordo y ella estaba lista para usar sus activos físicos para subirse al tren
del dinero.

Y oye, él también vestía de blanco, así que era como si estuvieran totalmente
predestinados.

~ 261 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Vamos a hacernos un selfie, —dijo ella mientras se sentaba a horcajadas
sobre sus piernas y sacaba el teléfono de un bolso que sólo era lo suficientemente
grande para un iPhone. El más pequeño, no la variedad grande como una Pop-Tart89.

—No. —Extendió la mano—. Fotos no.

Ella soltó una risita y guardó el teléfono. —¿Me estás diciendo que eres
famoso? No te reconozco.

Con facilidad practicada, ella tomó su mano y la llevó hasta su cadera—. Soy
de Manhattan. Voy a hacer una sesión de fotos junto al río mañana. Odio el frío.
Ojalá estuviera en Miami.

Ante eso, se apartó el pelo de una forma muy calculada. Oh, estoy tan
insatisfecha por mi glamurosa suerte en la vida, y a propósito, mi cabello es tan
agoooobiante.

Era la llamada de apareamiento de la rata femenina del club.

Y por lo general, él en este punto comenzaría a elaborar estrategias sobre


rincones oscuros y mamadas. Por alguna razón sin embargo, todo en lo que podía
pensar era... si prefieres estar en Miami, coge un avión, y pagaste por esas malditas
extensiones. Si no quieres que la mierda te cubra las tetas, sujétalas con una goma,
por el amor de los Dioses.

Cuando ella comenzó a hablarle otra vez, él era muy consciente de que todo
esto de salir del club no estaba siguiendo su libro de jugadas. Echando un vistazo a
sus chicos, vio a otros tres vampiros vestidos de la misma sección masculina de
Neiman Marcus90, el trío como variaciones en un conjunto de posavasos: Los trajes
podrían haber sido de diferentes tonos de azul o gris, pero el corte era el mismo con
las mismas piernas delgadas y las finas solapas, y las camisas debajo de estas
chaquetas ajustadas estaban sutilmente modeladas de manera similar. Los relojes
no eran Rolex, nop, demasiado barato. Eran Audemars Piguet o Hublot91. Y en sus
bolsillos del pecho, había paquetes de cocaína y cristal. Ah, y había un conductor
esperando en el callejón trasero cuando terminaran de verse bien mientras se
contaminaban. No Uber. Nunca.

Y este pequeño aperitivo en envoltura blanca sabría todo eso.

89
Tarta plana, rectangular y pre horneada de Kellogg´s.
90
Tienda lujosa de departamentos.
91
Marcas suizas de relojes de lujo.

~ 262 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ella también llegó con su propio grupo, sus tres amigas eran los saleros de
los molinillos de pimienta de sus amigos.

Así que sí, todos habían recibido la nota.

Sin ningún interés real, apretó su cintura para probar si era una faja o la
dieta lo que había creado esa curva tan firme... y era ambas, pasando por los huesos
de ballena del corsé que llevaba puesto. Estaba demasiado delgada, decidió.

Le gustaba más la figura de Novo. Era poder. Fuerza. Solidez.

Hombre, esto no le estaba pasando. Él era el enchufe del tomacorriente, su


holgazanería se extendía por primera vez debido al aburrimiento en lugar de a la
denominada languidez.

Con un giro ágil, la chica se levantó de encima de él, extendió los brazos
sobre su cabeza e hizo un giro lento que le presentó su culo. Mirando por encima de
su hombro, sus labios regordetes se movían como si estuviera diciendo algo, pero
bien podría haberle dado una conferencia sobre astrofísica.

Uno de sus amigos se inclinó hacia él.

—Siempre consigues a las mejores. Pero estoy muy cerca por detrás de ti.

Como para probar su punto, el macho giró a la chica que estaba yendo hacia
él como si estuviera aparcando un R892 al lado de un 91193 y comparando los dos
alerones traseros de los dos coches deportivos.

Peyton miró hacia otro lado... sólo para conseguir uno de esos láseres azules
en su globo ocular.

Por alguna razón, probablemente porque el destello de luz le dio un dolor de


cabeza, pensó en su padre. Su sire había lanzado un ataque espectacular en el minuto
en que Peyton entró a la mansión, completo con todo tipo de fuegos artificiales de
eres una deshonra. Y al igual que en la escena de este club, simplemente se recostó
y se retiró del espectáculo incluso cuando su cuerpo estaba dentro de ello.

Le había arrojado al macho un par de huesos para apaciguarlo, y luego había


subido escaleras arriba para ducharse y vestirse. Tres llamadas telefónicas más
tarde le habían traído aquí.

92
Automóvil producido por la fábrica alemana Audi.
93
Automóvil producido por la fábrica Porsche.

~ 263 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
¿Cuántas noches había hecho esto?

Demasiadas para contarlas...

Su amiga bajó ese culo justo sobre su cinturón de Gucci... ¿no había un rap
sobre eso?... y comenzó a moverlo.

Estaba muy excitada. Lo podía decir por su olor.

Colocando las manos en sus caderas, cerró los ojos e intentó meterse en
situación.

Saxton se sentó en la cocina de Minnie con ese café durante un rato,


escuchando el silbido de la puerta debido a la erosión del burlete. Lo que realmente
quería hacer era hablar con alguien, pero la única persona que le vino a la mente fue
Blay, y eso se parecía demasiado a como si estuviera tratando de probar un punto
sobre seguir adelante o algo así.

Lo extraño de la atracción sexual era que su fuerza y poder podían crear


una ilusión de cercanía entre dos personas: cuando el cuerpo estaba atraído por el
de otra persona, desesperado y hambriento por una expresión física, era como si el
cerebro tuviera que ponerse al día mediante la fabricación de una conexión
intelectual o emocional.

A la compatibilidad superficial se le asignaba de ese modo un significado


conectivo más profundo.

Pero de hecho, no conocías a nadie hasta que lo conocía. ¿Cuál era ese dicho?
A menos que viajaras con alguien, no tenías ni idea de quién era realmente...

Conocerlos durante una década era aún mejor.

La verdad era que Ruhn no le conocía mejor tampoco. El macho no tenía


conocimiento de su relación con Blay, sus problemas con su padre, su origen y su
lucha. ¿Y todo eso sobre el pasado de Ruhn? Era absolutamente horrible y odiaba
que el macho hubiera tenido que pasar por eso. Pero tenía que reconocer que le
gustaba la idea de proteger a un alma tímida, tranquila y sensible en el mundo, ser la
barrera de protección y el intérprete de experiencias nuevas y diferentes.

~ 264 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Durante la cena por ejemplo, había planeado en su cabeza todo tipo de otros
lugares donde podría llevar a Ruhn a comer, vietnamita, tailandés e italiano. Y a pesar
de lo que había prometido, todos los restaurantes habrían estado fuera del rango de
precios de Ruhn para poder pagarlo.

En su mente, había esperado proporcionar todos esos nuevos y exclusivos


gustos y tentaciones.

Había control en sacar a otro de su caparazón, ¿no? Seguridad, porque


confiaban en ti en su desconocimiento e inevitable incomodidad.

Ahora, después de lo que había presenciado en esa pelea, toda esa fantástica
nobleza obliga por su parte tenía que ser reformulada. El gentil gigante había pasado
por la tortura, y cualquier persona que pueda sobrevivir a algo como eso no
necesitaba la protección de nadie.

Apoyando la cabeza en sus manos pensó, guau, era algo bueno que la gente
no compartiera sus reflexiones internas con nadie más.

Porque este tipo de sinceridad se mantenía mejor bajo llave: Era un completo
gilipollas por preocuparse por sus pequeños dramas psicológicos en comparación con
lo que ese macho había vivido. ¿Diez años en una jaula? ¿Matar machos o ser
asesinado? ¿Ser marcado?

Saxton nunca había pasado por algo así, y la idea de que ese pasado de Ruhn
estuviera haciendo de repente esa cosa del romance entre ellos demasiado real era
demasiado feo para contemplarlo.

No puedo tener dignidad si le miento a la persona de quien me estoy


enamorando.

Hablando de coraje. ¿Decir eso y decirlo en serio?

Con una maldición Saxton se puso de pie. No recordaba cuándo se había


quitado el abrigo, pero lo encontró en una silla al lado de donde había estado mirando
a las musarañas.

Mientras se ponía la cosa, entró en el salón y miró hacia la chimenea, a esos


azulejos que se alineaban en el hogar. Trató de imaginar a Minnie y a su hellren
viajando a través del océano hasta una tierra desconocida con el espectro del sol
avecinándose todos los días, con poco dinero a su nombre y nada excepto amor para
protegerlos.

~ 265 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Eso era coraje.

Sacudiendo la cabeza, regresó a la cocina y puso la alarma en el panel de la


puerta hacia el garaje; luego cerró los ojos e intentó concentrarse. Finalmente, logró
desmaterializarse y partir en una dispersión de moléculas a través de la pequeña
ranura del burlete.

Volvió a tomar forma en la otra punta de la ciudad, a kilómetros de distancia,


en el pórtico trasero de la Casa de Audiencias. Cuando entró por la puerta de la
cocina, su cerebro estaba totalmente plano. Había algunos doggen alrededor
haciendo... sólo Dios sabe qué.... y tuvo algún tipo de interacción con ellos. Preguntas
hechas y contestadas, ese tipo de cosas.

Y luego estaba en su oficina. El Rey se estaba tomando la noche libre, pero


aún había cosas por archivar y papeleo por hacer... también las cosas sobre las que
había llamado Wrath...

¿O había sido una noche diferente? ¿Otro momento?

Algún otro...

Sentando, puso la cabeza entre sus manos e intentó recordar qué, cómo y
cuándo habían sido dichas las cosas. Pero no había nada que atara los pensamientos,
ningún mapa cognitivo que se materializase en la sopa de confusión para ayudarle a
caminar en su camino de regreso a un punto equitativo de funcionamiento simbólico.

Un golpe en la jamba de la puerta le hizo levantar la cabeza. —Oh. Hola.

Cuando el Hermano Rhage entró, llenó la totalidad de la oficina con su


belleza sobrenatural y su increíble tamaño y carisma. Era como si Ryan Reynolds94,
el Gigante Verde de esos anuncios de vegetales congelados y doce líderes mundiales
se hubiesen apelotonado en un solo ser y viniesen por una pequeña charla.

—Te ves como la mierda, —dijo el Hermano mientras se sentaba en el otro


lado del escritorio parejo—. ¿Qué está pasando?

—Oh, nada. ¿Necesitas algo?

94
Actor canadiense, intérprete del personaje Deadpool.

~ 266 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—En realidad no. Vine a dejar más cosas para limpiarle los dientes a George.
No le digas a Fritz. Se volverá loco... pero yo iría por Petco95... ¿qué demonios está
mal contigo? Lo digo en serio. Tienes cara de muerto.

Cuando Saxton trató de encontrar un punto de partida, un hilo en el enredo


para empezar a desenmarañarlo, Rhage sacó una Tootsie Pop de cereza de su
chaqueta de cuero y peló el envoltorio.

—¿Hola? ¿Te ha dado un derrame cerebral ahí? —Los dientes de Rhage eran
blancos y brillantes mientras abría la boca para encajar la piruleta entre sus colmillos
afilados—. ¿Quieres que traiga un médico?

—En realidad, lo que necesito es... —Saxton se aclaró la garganta—. No estoy


seguro de que deba hablarte sobre esto.

No quería hacer nada para comprometer a Bitty y la relación de sus padres


adoptivos con Ruhn. ¿Pero a quién más podría acudir?

—Y no quiero que esto cambie nada, —añadió.

Rhage se encogió de hombros. —Bueno, considerando que no sé lo que estás


a punto de decir, no estoy seguro de que pueda prometerte nada. Pero soy bueno en
las cosas de mente abierta. Quiero decir, mierda, aguanté a Lassiter casi mejor que
cualquier otro. Bueno. Vale, mejor que Vishous. Espera, eso probablemente no dice
mucho. ¿Cuál era la pregunta?

—Se trata de Ruhn.

Rhage abandonó la frivolidad. —¿Qué pasa con él?

—Su pasado. Específicamente.

Al instante, el Hermano cambió, su gran cuerpo pesado, sus ojos


estrechándose, la Tootsie Pop recibió un fuerte crujido de algunos molares tensos.

—¿Qué pasa con eso?

Saxton sacó un bolígrafo de su estuche y jugueteó con la cosa, retorciendo


el tapón en círculos. Le quitó el tapón. Se lo puso otra vez.

95
Tienda de mascotas online.

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J. R. WARD BLOOD FURY
—Sé que Phury y Vishous fueron allí. —Saxton levantó la vista—. A la finca
de su antiguo Amo. Descubrieron su pasado.

—Lo hicieron.

—Así que sabes lo que le pasó.

Hubo una pausa. —Sí. El ring de lucha. ¿Pero cómo has oído hablar sobre
eso? Estábamos manteniendo el secreto por respeto hacia él.

—Él me lo dijo. —Saxton negó con la cabeza—. No sé cómo alguien puede


vivir a través de algo así.

Rhage se inclinó en la silla y miró al otro lado del escritorio, esos ojos azul
Bahamas tan brillantes que casi proyectaban sombras. —¿Puedo preguntarte algo
personal?

—Por supuesto.

—¿Estás pensando en salir con él o algo así? —Cuando Saxton se puso rígido,
el Hermano se encogió de hombros—. Es genial si es así. Quiero decir, sé que no tiene
una hembra ni nada en su casa, y nunca ha estado emparejado.

—No sé cómo responder a eso.

—Entonces es un sí. Y oye, solo pregunto porque tengo curiosidad. No puedo


pensar en cualquier otra razón por la que mencionarías esto. Si solamente fuera un
guardia para ti, me imagino que estarías contento de que tuviera la experiencia,
incluso si la forma en que la obtuvo fue extrema.

—No quiero ponerte en una situación incómoda.

—Pero quieres saber si te matará mientras duermes, ¿verdad? —Mientras


Saxton tartamudeaba, Rhage levantó una mano—. Mary le hizo una prueba
psicológica. Quiero decir, Bitty le invitó a vivir con nosotros y estuvimos más que
dispuestos... porque hola, es el pariente de sangre más cercano de nuestra hija. Pero
con Wrath, Beth y el Pequeño Wrath en la casa, no podíamos arriesgarnos. Mary le
hizo las pruebas oralmente ya que naturalmente no podía leerlas. Pasó todas las
pantallas. Es modelo estándar, no psicótico. Ella dijo que tiene un cargamento de
estrés postraumático, por supuesto, cómo no podrías tenerlo. Y no sé... ¿después de
esta noche? ¿Con él atacando a esos humanos? Tal vez la cosa esta de protegerte no
sea un buen lugar para que él este.

~ 268 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—En efecto.

—Es un buen macho sin embargo. Confío en él. Sé que normalmente no estás
alrededor cuando él está con Bitty, pero deberías verlos juntos. Cada día antes de
que ella se vaya a la cama, los dos suben las escaleras. Está esta mesa para puzles
que instalamos en su habitación, ¿sabes? Los dos se sientan ahí y trabajan con los
puzles... francamente, esa mierda me vuelve loco. Quiero decir, psicóticamente
hablando. Hola. Sentarte con ocho millones de piezas diminutas que no puedes
agarrar con los dedos, intentando hacer que los colores coincidan... pero estoy
divagando. —Hizo crujir la Tootsie Pop y empezó a masticar—. A ellos les encanta.
¿Y todo el tiempo? En esa voz tranquila él le cuenta historias de su mahmen y sus
abuelos. Cómo fue crecer... sonaba como una gran vida. En el campo, jugando afuera,
caballos y ovejas, una mahmen y un padre que amaban tanto a Ruhn y a su hermana.
Y Bitty, ella lo devora. Le ha dado el asunto de la familia que la ayuda a sentirse como
si su mahmen todavía estuviera con ella. No tiene precio. De verdad. —Rhage se rió
un poco—. Y ahora que lo pienso, es la única vez que le oigo hablar.

Saxton asintió. —Me alegra tanto que tengan esa conexión. Y sí, por lo que
he visto, son muy cercanos.

—Ruhn es como un hijo para mí. De verdad.

—Nunca esperé...bueno, no esperé todo lo que le pasó.

—¿Quién lo haría? —Rhage arrojó el palito blanco con su mancha rosa en el


extremo en la basura—. Y escucha, ya he hablado con Mary sobre lo que pasó esta
noche. Le hará una pequeña visita a Ruhn. Vera si necesita una puesta a punto, por
así decirlo. Ella ayudó mucho a Z con su mierda, así que trágicamente tiene alguna
experiencia lidiando con el trauma.

—No le juzgo. —Mientras Saxton hablaba, se dio cuenta de que estaba


intentando probar las palabras, viendo si eran ciertas... y eso le hacía sentir como
una mala persona.

—Bien. Porque no deberías. Y no deberías tenerle miedo tampoco. Todo el


mundo merece una segunda oportunidad. Soy la prueba viviente de ello.

—Tienes razón. Y lo que le ocurrió no fue nada a lo que se ofreciera


voluntario.

—Muy cierto.

—Siento que estoy de luto por él.

~ 269 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Cualquiera que haya escuchado su historia se siente igual.

¿Mi corazón estará a salvo con él?, se preguntó Saxton.

Y para ser justos, esa era una pregunta que podría ser hecha sin importar a
quien estuviera contemplando para una relación.

—Desearía poder ver el futuro, —murmuró.

—Hay ciertos ángulos de la vida donde sería una buena ventaja. Desearía
poder ayudarte más.

—Gracias. —Sonrió Saxton—. Eres un caballero debajo de toda tu bravura.

—No nos adelantemos.

Después de un momento, el Hermano se levantó y se alejó, dejando a Saxton


con sus propios pensamientos.

Después de un rato, fue a sus cajones archivadores. Poniéndose de cuclillas


en la esquina más alejada, presionó su pulgar en un sensor y abrió la cerradura.

Documentos pertenecientes a la Hermandad de la Daga Negra y sus familias


estaban allí y localizó fácilmente los documentos de adopción de Bitty.

Sacando el archivo, abrió la tapa y fue a la última página, donde Ruhn había
“firmado” su nombre.

El macho había dibujado un autorretrato de sí mismo en la línea donde se


suponía que iría la firma.

Era una representación impresionante y tan realista que Saxton pasó su


dedo por los contornos de la mejilla y podría jurar que sintió el calor del macho
mismo.

Por alguna razón, pensó en Blay y Qhuinn. Por lo que tenía entendido, Blay
siempre se había ocupado de su compañero, le cuidaba, asegurándose de que
estuviera tan estable como pudiera. Había sido una expresión de amor antes de que
esa palabra hubiera sido compartida entre ellos.

Cuanto más tiempo miraba Saxton ese dibujo más se daba cuenta de por qué
todo esto con Ruhn le estaba afectando tanto.

Tenía la capacidad de enamorarse del macho.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Y eso significaba que había muchísimo en juego. Sabía demasiado bien cómo
se sentía el amor no correspondido. ¿Todo esto con Ruhn? Tenía un poder con aún
mayor potencial de destrucción.

~ 271 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTIOCHO

Novo vio el bastón como una gran mejora. Vamos, ¿frente a la silla de
ruedas? También significaba que se había saltado las etapas del caminante.

Vencer las expectativas era bueno, especialmente cuando estabas en el


equivalente vampírico a la rehabilitación cardíaca.

Mientras caminaba arrastrando los pies por el pasillo del centro de


entrenamiento, seguía el ritmo de un puro vejestorio, sus pies en las zapatillas de
ducha que daban en el hospital rozaban a lo largo con una mínima elevación del suelo
de cemento. Todo estaba tranquilo, los Hermanos en otra parte, los reclutas se
fueron a casa, la clínica vacía de pacientes, excepto por…

El aullido incorpóreo que salió del loco tipo fue como un borrador en el aire,
invisible y escalofriante.

Ella siguió caminando. Había hecho este viaje unas diez veces más o menos,
aunque estaba bastante segura de que el Dr. Manello solo le había dicho una vez por
hora.

Pero realmente, ella mantuvo esto y podría alcanzar ese promedio… siempre
y cuando ella fuese contra un calendario de dos semanas.

Él solo necesitaba ser más específico.

Al acercarse a la doble puerta del gimnasio, miró a través del cristal con
tela metálica. Ella no podía esperar para comenzar a entrenar de nuevo.

Continuando, ella confió en el bastón para mantener el equilibrio, la


sensación de inestabilidad era más como un problema del oído interno que cualquier

~ 272 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
cosa que tuviese que ver con el mal funcionamiento de su corazón. Incluso le habían
arrancado la vía intravenosa, aunque llevaba un monitor Holter96 para asegurarse de
que su función cardíaca era hunky dory.97

Mirando hacia atrás, su habitación parecía estar a kilómetros de distancia.


Pero a la mierda con eso. Ella fue más allá. Finalmente, ciento cincuenta años después,
llegó a las puertas de la piscina.

Había alguien allí.

La necesidad de compañía era tan desconocida como esta debilidad física


que ella estaba acunando, y ciertamente la última pareció hacer de la anterior más
de una cosa: antes de que ella lo supiera mejor, estaba abriéndose camino hacia la
pequeña antesala y haciendo su danza de anciana sobre los azulejos.

El olor a cloro le hormigueaba en la nariz y el calor y la humedad le hicieron


pensar en las noches de verano...

Salpicaduras. Y voces.

Cuando se dio cuenta de que había más de una persona en el agua, casi se dio
la vuelta. Excepto que entonces vio que Ehlena estaba en el borde, la enfermera
agachada y animando a alguien que estaba intentando nadar.

—¡Oh, hola, Novo!, —gritó la hembra con un gesto de la mano—. ¡Ven a hablar
con nosotros!

Novo se aseguró de que la ubicación de la bata que había improvisado


estuviese cubriéndole sus partes nobles por detrás y luego abordó su camino hacia
adelante. El circulo de azulejos alrededor de la piscina de tamaño olímpico estaba
seco, por lo que no se preocupó por resbalarse, y el calor y la humedad ayudaron a
aliviar los dolores que todavía tenía en las costillas.

—Hola Luchas, —le dijo al macho que colgaba en el borde de la piscina.

—Saludos, —fue la gruñona respuesta.

Sus delgadas, deformes manos, con los dedos que le faltaban, eran como
garras en ese bordillo, su frágil cuerpo flotando detrás de él, su pierna restante
agitándose lentamente a través del agua.

96
Dispositivo de grabación cardiaca. Funciona con pilas y se lleva en un bolsillo o en una bolsa.
97
Se utiliza para decir, en condiciones satisfactorias, muy bueno, muy bien.

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Estaba tan pálido, y ella tuvo que apartar la mirada del duro corte de sus
omóplatos bajo su delgada piel.

—Desearía poder unirme a ti, —dijo mientras se apoyaba en el bastón y se


agachaba para sentarse.

—No con ese monitor encendido, me temo. —Ehlena sonrió—. Pero estás casi
fuera de peligro. Deberías estar lista para irte mañana.

—No puedo esperar. —Novo se quitó las zapatillas y puso un pie... y luego el
otro adentro. —Oh, esto se siente bien.

El entrenamiento de Luchas creó olas en el agua, y ella cerró los ojos para
poder concentrarse en las sensaciones amortiguadoras contra sus pantorrillas y las
plantas de sus pies.

Tampoco quería que el macho se sintiera como si lo estuviera mirando


fijamente.

Por lo que ella tenía entendido, el hermano de Qhuinn había sido secuestrado
durante las redadas, y se suponía que había sido asesinado junto con el resto de su
línea de sangre. La verdad había sido más horrible. Habían encontrado al macho
metido en un barril de petróleo, rodeado por la sangre del Omega. Apenas había
estado vivo, y tuvo tantos huesos rotos y le faltaban tantas partes, que había
quedado totalmente tirado en una camilla.

A pesar de que había sido rescatado hacía un tiempo, había estado viviendo
en la clínica desde entonces, no estaba muerto, pero tampoco particularmente vivo.
Qhuinn siempre lo visitaba, pero parecía que no había alegría, ni risa, ni perspectivas.
Y para un macho joven que una vez tuvo una vida de privilegio, era una triste realidad.

—Buen trabajo, —le dijo Ehlena—. Ahora que has entrado en calor,
trabajemos con los brazos.

—De acuerdo.

Hubo algunas salpicaduras, y luego la enfermera entrenó al macho a través


de varios tramos y luego algunas brazadas que cruzaron el extremo poco profundo
de la piscina.

La concentración de Luchas era completa, como si su vida dependiera de su


capacidad para seguir instrucciones y realizar los movimientos… y ciertamente si
dejaba de nadar, de hecho se hundiría. No había grasa en él.

~ 274 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Aunque lo había visto en el centro de entrenamiento, nunca había esperado
tener nada en común con él. Pero aquí estaban los dos… excepto que ella iba a
mejorar, y existía la posibilidad de que él estaría para siempre en este mundo
subterráneo ni sano ni moribundo: para mañana por la noche, ella estaría caminando
normalmente, y en otras veinticuatro horas después de eso, ella estaría en la sala de
pesas, maldita sea. Luchas, ¿por otro lado? Era difícil imaginarlo diferente de lo que
era ahora.

─Creo que será mejor que vuelva, ─dijo Novo mientras conectaba su bastón
y se ponía de pie.

─Me alegra que te hayas detenido para vernos. ─Ehlena levantó una mano
─. Hazme saber si necesitas algo.

─Gracias… y hablaré contigo más tarde Luchas. ─Novo ofreció un pequeño


saludo─. Cuídate.

─Tú también, ─fue la brusca respuesta.

El macho no levantó la vista, y ella se alegró de irse. Era difícil estar cerca
de alguien tan débil como ese cuando tú mismo eras inestable. Te hacía preguntarte
por qué fuiste tú quien fue elegido para mejorar mientras ellos estaban en la lista
de Dejar Atrás.

Teniendo en cuenta lo mucho que importaba, la aleatoriedad de tan buena


fortuna era el tipo de cosas que torcían tu cerebro.

Cuando volvió a salir al pasillo, se estremeció por el relativo frío, y en el


momento en que llegó a su habitación del hospital, ya había terminado. Como si
hubiese acabado de hacer un maratón.

De vuelta en su cama, colgó el bastón del pie y se deslizó sobre el colchón.


Cuando la soledad se apoderó de ella como una nube tóxica, estaba demasiado
cansada para luchar contra ello…

Su teléfono móvil sonó en la mesa con ruedas que usaba para comer y giró
su cabeza hacia el sonido. La cosa estaba boca abajo, y no tenía absolutamente ningún
interés en revisarlo para ver quién era. Ella ya lo sabía. Su mahmen y su hermana
estaban furiosas de que la fiesta de despedida de soltera, o como se llamara, fuese
a ser la noche siguiente y Novo no hubiese hecho una mierda con los preparativos.

~ 275 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Pero vamos. Gracias a Sophy, tenían una reserva en ese lugar. ¿Qué más
necesitaban?... ¡Oh, biiiieeeennn, la maldita banda, una corona y un cetro, boas de
plumas!

La típica mierda de Instagram.

Sí, porque no estás realmente viviendo la vida a menos que puedas crear
"momentos" para probar cuán brillante es tu existencia.

Alzando una mano, agarró el teléfono y lo puso boca arriba…

Novo se sentó cuando ella aceptó la llamada. ─Tu otra vez.

Sin embargo, su tono estaba lejos de ser hostil. De hecho, había un timbre
lastimero allí por el que ella realmente necesitaba patearse el culo.

La voz de Peyton estaba amortiguada. ─Hola.

En el fondo, había todo tipo de ruido. Él estaba en un club. Por supuesto.

Excepto que él la estaba llamando. ─¿Qué estás haciendo, gran


derrochador? ─Dijo arrastrando las palabras.

Mejor, pensó ella. Sí, así era como ella quería sonar. Más como su yo
anterior… su yo original, corrigió ella.

─Oh, ya sabes, la misma noche, el mismo ejercicio.

─Entonces, ¿por qué no estás jodiendo a alguien en la trastienda?

─Tuve la opción.

─¿Y pasaste? No te sientes bien, ¿es eso?

─¿Qué estás haciendo?

─Vueltas arriba y abajo del corredor. Luego voy a jugar con la física de
algunas partículas, levantar un Prius98 o dos, y leer las obras completas de
Shakespeare. Así que sí, una noche ocupada para mí.

Su risa sonaba bien, muy bien. ─¿Estás lista para un visitante?

─Depende.

98
Automóvil de la marca Toyota.

~ 276 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─¿De qué?

Ella miró alrededor de la habitación en su mayoría estéril. ─No lo sé, ─dijo


en voz baja.

─Estoy solo.

─Saliste con esos tíos, ¿verdad? El conjunto combinado de imbéciles.

Él se rió entre dientes. ─Sí.

Ella movió su teléfono a su otra oreja. ─Y estás rodeado de mujeres


humanas, ¿verdad? ¿De esas calientes que tienen músculos en la garganta que se
relajan a la orden y con suficiente silicona implantada como para que se las pueda
calificar como una molécula inerte?

─Más o menos.

─Entonces, ¿por qué estás en mi teléfono?

─Porque prefiero estar contigo.

Novo cerró los ojos. ─Esa pelea con tu padre realmente debe ser profunda,
¿eh?

─Esto no es por él.

─¿Estás seguro de eso? Porque yo no.

─Entonces que dices. Y esto no se trata de sexo.

─Bien. Porque estoy caminando con un bastón y me siento tan sexy como una
tostadora.

─Bien, comentario al margen sobre eso. Las tostadoras están calientes.


Quiero decir, ese es su propósito. Así es como calientas la pizza y de donde los Hot
Pockets99 cogen su nombre. Sin tostadoras, serían Pockets a temperatura ambiente,
y quién necesita eso.

Novo comenzó a reír. ─Eres un friki.

99
Empanadas para el microondas que generalmente contienen uno o más tipos de queso, carne o
vegetales.

~ 277 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─Mi punto es que si intentas decir que no te sientes sexy, usa una metáfora
diferente. Como... Me siento tan sexy como una botella de Tums100. Ahora, ellos
apagan la acidez así que…

─Cállate la boca y llama al autobús.

Mientras colgaba, ella estaba sonriendo. Y luego, por absoluta y


positivamente ningún tipo de razón... entró en el baño, se cepilló los dientes, se lavó
la cara y se trenzó el cabello.

Le tomó una buena hora a Peyton llegar al centro de entrenamiento, y cuando


finalmente bajó del transporte, se encontró casi corriendo hacia la habitación de
Novo. Cuando llegó a su puerta, se alisó el pelo y se aseguró de que su traje estuviera
bien abrochado.

Abriendo la entrada, se detuvo.

Ella estaba profundamente dormida, con la cabeza inclinada hacia un lado,


como si hubiera estado tratando de mantenerse despierta por él. Se dio cuenta que
la intravenosa ya no estaba en su brazo y, a falta de algunos cables en el pecho que
estaban conectados a un pequeño receptor, todo el equipo de monitorización había
desaparecido.

Dejó que la puerta se cerrara silenciosamente por sí misma y se quitó sus


mocasines y se quedó en calcetines para no hacer ningún tipo de sonido. A medio
camino de la cama, se quitó la chaqueta. Justo al lado de ella, se quitó el cinturón, se
sacó los bajos de la camisa e hizo saltar ambos gemelos.

─Soy yo, ─dijo mientras se tumbaba cuidadosamente con ella.

Novo murmuró algo mientras dormía. Luego se volvió hacia él y se acurrucó


cerca, su cuerpo encajaba perfectamente con el suyo, su aroma inundó su nariz,
instalándose una gran sensación de paz.

Deseó que las luces se atenuaran y cerró los ojos.

100
Pastillas de antiácido.

~ 278 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El zumbido silencioso del sistema de calefacción sobre sus cabezas era el
ruido blanco más perfecto del planeta. Y el profundo suspiro de relajación que dejó
escapar Novo lo hizo sentir cien metros de alto y fuerte como un buey.

─Viniste, ─dijo ella en su pecho.

─Estas despierta.

Novo levantó la cabeza. Sus ojos estaban tan lánguidos y soñolientos, sus
gruesas pestañas casi en los pómulos. Y el rubor en sus mejillas era porque estaba
caliente por el sueño.

─Sí, he venido. ─Apartó un mechón de cabello─. Te ves increíble.

─Me estás tomando el pelo.

─No. Nunca.

Más tarde debería preguntarse quién besó a quién primero. ¿Era él,
presionando su boca contra la de ella? ¿Era ella, dejando caer sus labios en los suyos?
Quizás se encontraron en el medio.

Probablemente sería eso.

Lento, muy lento. Suave. Amable.

─Ven bajo las sábanas conmigo, ─susurró.

─Con o sin mi ropa, ─preguntó él.

Hubo una pausa. ─Sin.

Su corazón comenzó a latir con fuerza mientras él se sentaba, y antes de


que las cosas fueran más allá, él deseó poner el cerrojo de la puerta en su lugar.
Luego se sacó la camisa por la cabeza y la dejó caer donde fuera. Se quitó los
calcetines. Saltó de la cama, liberó la cinturilla de sus pantalones y abrió la
cremallera. Su polla estaba completamente erecta, y la colocó sobre la parte inferior
de su abdomen y la sostuvo en su lugar mientras daba media vuelta.

Novo estaba dejando que su bata de hospital cayera al suelo.

Por un momento, todo lo que pudo hacer fue mirarla fijamente. Era increíble,
su piel dorada brillaba contra las sábanas y las mantas blancas, sus pechos tensos y
apretados, la curva de su cintura y su estómago.

~ 279 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
─¿Me ayudarás a quitarme esto?

¿Quitar qué? se preguntó él. ─Oh, los cables. Lo siento.

─Simplemente suelta estas cosas de las almohadillas.

Él echó un vistazo a los sensores que proporcionaban el suministro de datos


al monitor cardíaco.

─¿Estás segura de que deberíamos?

─Puedo quitármelos cuando me ducho. Está bien. Y el Dr. Manello dijo que
esto de todos modos, no necesita una gran cantidad de precauciones. Ven a la cama
primero.

Con un temblor que no pudo ocultar, Peyton se deslizó en el cálido lugar que
su cuerpo había creado. E hizo lo que pudo para mantener sus caderas hacia atrás,
aunque no había mucho espacio… parecía grosero estar frotándose contra ella
mientras ella estaba soltando el...

Sus pezones eran pequeños, rosados y muy perfectos.

Y aunque tenía la intención de ayudarla con los cables, en cambio, las puntas
de sus dedos buscaron uno de sus pechos, deslizándose a través de su suave piel. Ella
jadeó cuando tocó la punta.

—Tengo que probarte, ─dijo roncamente.

En respuesta, Novo se arqueó, ofreciéndole exactamente lo que él quería y


oh, Dios... cubrió esa punta con su boca, chupando, lamiendo. Sus dedos se clavaron
en su cabello y lo impulsaron a seguir… y ese aroma. Su excitación le cortocircuitó la
cabeza.

Sin embargo, él se contuvo.

Impaciente y hambriento, se mantuvo controlado aun así.

Y cuando su mano acariciadora se enredó en un cable, ella empujó sus


hombros hacia atrás. —Déjame... espera, queda uno.

Novo acabó con el último cable, y luego sonrió de forma ladeada. —Intenta
ignorar las almohadillas.

Él la miró a los ojos. —Solo te veo a ti. Créeme.

~ 280 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Bajando la cabeza otra vez, la acarició con su nariz atravesando su esternón
y se detuvo para besar dónde estaba su corazón. Después de una silenciosa oración
de agradecimiento, él continuó hacia su otro pezón, pasando su lengua alrededor
antes de llevárselo a la boca.

Debajo de las sábanas, su mano rozó su cadera y acarició su muslo.

Ella era musculosa y nervuda, tan fuerte, tan poderosa, y mierda santa, eso
era jodidamente caliente. Y a pesar de que él quería su polla en ella, se tomó su
tiempo, acariciándola, haciéndola sentir más y más caliente, hasta que ella movió sus
piernas sobre el colchón, su respiración llegando en un ritmo urgente, y su columna
vertebral ondulándose cuando su pelvis rodó de frustración.

Fue solo entonces cuando él lamió y mordisqueó su camino hasta su clavícula,


su garganta... sus labios. Profundizando en su boca, él arrastró su palma por el
interior de su pierna, dirigiéndose hacia su calor.

—Sí, —dijo ella en su beso—. Oh, Dios, sí.

Su sexo resbaladizo, tan abierto y listo, casi le hizo llegar al orgasmo. Pero
esto era por ella. Conteniéndose una vez más, la penetró y encontró un ritmo,
ayudándola junto con su pulgar. Cuando ella encontró su liberación, él se tragó sus
gemidos.

—Te quiero en mí, —exigió ella.

Cuando la mano de ella encontró su erección, no tuvo que preguntar dos


veces. Él rodó sobre ella, encontrando un hogar mientras ella abría sus muslos para
hacerle espacio. Y luego retrajo sus caderas, orientando su excitación...

—Oh, joder, —gimió cuando su cabeza entró en ella.

Se deslizó profundo, tan jodidamente profundo. Y ella estaba apretada,


como un puño. Y ella estaba caliente, como fuego en bruto. Era lo que él sabía que
había sido antes, excepto que era mucho mejor. Porque ella estaba con él ahora,
hambrienta como él.

Retrocedió, todo el camino de regreso, y se deslizó dentro de nuevo. Y atrás.


Y dentro.

La parte inferior del cuerpo quería bombear como un pistón, pero mantuvo
las penetraciones lentas y constantes. Debajo de él, ella era un cable vivo de
impaciencia, e incluso hundió sus uñas en su culo para hacerlo ir más rápido.

~ 281 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Él se negó.

Y estaba contento de haberlo hecho.

Porque cuando ella llegó de nuevo, él fue capaz de estar al tanto de cada
pulso, las contracciones trabajando su polla…

El orgasmo lo abordó por detrás, golpeándolo a él y a su voluntad como una


tonelada de ladrillos, llevándolo a una madriguera de placer de la cual no podía
escapar.

Él había querido durar más. Pero cuando la llenó y dejó caer su cabeza en el
oloroso nido de su garganta, no pudo decir que lamentara nada.

Cómo podría.

Nunca antes había tenido algo o a alguien tan bueno.

~ 282 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

VEINTINUEVE

Cuando Ruhn regresó a su habitación de huéspedes en la mansión de la


Hermandad, se encerró y miró la hermosa decoración.

Todo era tan hermoso, desde el papel pintado, que ciertamente parecía seda,
hasta los aparadores antiguos, el escritorio y la cama con dosel que estaba envuelta
en el mismo tipo de tela pesada en la que parecían estar cubiertas las paredes.

Siempre pensó que le parecía adecuado para el Rey.

Nunca se había sentido cómodo debajo de ese dosel con todas esas
almohadas elegantes y la colcha con monograma… y hasta había pensado en dormir
sobre la alfombra con una manta sobre él. Había estado preocupado sin embargo, de
que eso se trasmitiera a través de las doncellas que limpiaban todas las noches y sus
anfitriones se ofenderían.

Cruzando hacia el vestidor, tuvo otra sacudida de no pertenezco cuando


abrió las puertas dobles y se enfrentó a las filas y filas de áridas perchas y estantes
para zapatos. Sus dos o tres camisetas, dos pares de jeans y las botas de trabajo
no ocupaban ningún espacio a la derecha. Los suéteres y los pantalones que Bitty,
Rhage y Mary le habían regalado cuando la mansión había celebrado las fiestas
humanas, Navidad, le habían parecido demasiado cuando los había desenvuelto. En
este espacio de contención del vasto armario, no hacían ninguna mella en absoluto.

Se quitó la ropa y puso todo en el cesto.

Tuvo que acostumbrarse a que le lavaran la ropa. Al principio, luchó con uñas
y dientes para que Fritz y el personal dejaran en paz sus cosas para que él pudiera
cuidarlas, pero al final, había cedido.

~ 283 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Esa cara que el abatido mayordomo puso cuando se le negó el trabajo fue
más de lo que Ruhn podía soportar.

Caminando desnudo al baño, estuvo tentado de dejar las luces apagadas,


pero necesitaba ver la verdad de lo mal que lo habían herido...

—Oh.

Dirigiéndose al extenso espejo sobre los dos lavabos de mármol, sacudió la


cabeza. —Oh… querido.

Su cara se veía mal. Muy mal. Todo un lado estaba hinchado y deformado, se
inclinó más cerca del cristal y presionó suavemente el moratón con su dedo. La
respuesta del dolor sugirió que Saxton podría tener razón; ese pómulo bien podría
estar roto y tal vez sí necesitaba un sanador.

Y luego estaba su labio partido.

—Tal vez una ducha ayude.

No tenía idea de con quién estaba hablando.

Al acercarse al recinto de vidrio, abrió la puerta transparente y encendió el


agua. El hecho de que había seis cabezas de ducha diferentes siempre le había
parecido un lujo ridículo… pero nunca se quejó una vez que estuvo debajo.

Ciertamente no lo haría esta noche.

Su cuerpo dolía en algunos lugares, y siseó cuando los cortes abiertos en la


parte posterior de sus nudillos entraron en contacto con el agua. Su brazo izquierdo
estaba dolorido, pero no insistió en el porqué de eso. Eso habría requerido que
volviera a reproducir la pelea en su mente y quería fingir que nada había sucedido.

Después de haberse enjabonado y lavado con shampoo… no se echó


acondicionador; no entendía por qué la gente se limpiaba el pelo solo para volver a
llenárselo de mierda… salió, se secó con una toalla y trató de ganar una discusión
consigo mismo sobre no ir a la clínica.

Sin embargo, Bitty lo decidió por él.

Si ella lo viese así, ¿todo golpeado? ¿O si las cosas sanaran mal y ese lado
de su cara terminase torcido permanentemente? Ella podría pensar que él era el
monstruo que había sido.

~ 284 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Él no podría soportar eso.

De vuelta en el armario, se puso unos jeans nuevos, una camiseta limpia de


Hanes y ese jersey azul que Bitty le había regalado.

Él usó el suéter para tener buena suerte. Para tener fortaleza. Para…

El golpe en la puerta fue suave y eso no era una buena noticia. Tal vez era
su sobrina después de haber visto su camión estacionado en el patio con los otros
vehículos.

—¿Quién es? —Dijo.

Hubo una pausa. —Yo.

Cuando registró la voz de Saxton, Ruhn se quedó tan conmocionado que no


pudo moverse. Pero luego se puso en acción y fue hacia la puerta.

Abriéndola, se encontró agarrando el pomo con tanta fuerza que le dolió el


antebrazo. —Hola.

—¿Puedo por favor tener un momento de tu tiempo? ¿En privado?

Cuando Novo sintió que Peyton aún estaba encima de ella, se congeló. No se
suponía que esto sucediera… no tanto por el sexo, aunque se había sorprendido a sí
misma con quererlo a pesar de que todavía estaba hecha un desastre. No, lo que ella
no quería era el tipo de sexo que habían tenido.

Joder. Solo quería el sexo furioso, del tipo que hacía rechinar los dientes y
rompía las camas, del que estabas dolorida hasta la noche siguiente, que te hacía
sentir como si hubieras tenido un accidente de coche.

No está cosa suave y gentil.

El primero era atlético y agresivo, por lo que era más fácil mantener la
guardia arriba. ¿Lo que ella y Peyton acababan de hacer? Era demasiado cercano.
Demasiado... íntimo.

—¿Qué pasa? —Le preguntó él.

Cuando él retrocedió, ella no pudo mirarlo a los ojos. —Nada. Está bien.

~ 285 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Después de un momento, él se retiró… y ella odió que su cuerpo lo extrañara
de inmediato. Eso también era algo que no necesitaba.

—Sabes, —dijo en voz baja—, tarde o temprano, vas a tener que decidir si
te gusto o no.

Una punzada de conciencia la hizo ser más honesta de lo que normalmente


hubiera sido. —No eres tú. De verdad.

—Oh, Dios mío, qué línea. —Su sonrisa era mordaz cuando giró sus piernas y
se sentó en el borde de la cama—. Y sabes, yo también la he usado. Siempre es una
mentira.

—No siempre.

—Bien. La mayoría de las veces.

Hubo un largo período de silencio, y ella trató de no trazar sus hombros y la


parte superior del cuerpo con sus ojos. El músculo extra le quedaba bien. Y no era el
único lugar donde él era grande.

Cerró los párpados mientras una ráfaga de puro calor erótico la azotaba
como una erupción solar.

—Me gustas, —se escuchó a sí misma decir—. Simplemente no soy... buena


en todo lo de la relación.

Él la miró por encima del hombro. —¡Yyyyyyyy también he usado esa línea!
Oye, devuélveme mi libro de jugadas.

—Es verdad.

Peyton pareció enfocarse en el suelo mientras negaba con la cabeza. —No,


francamente, es una mierda. Porque, ¿quién es bueno en las relaciones? ¿Y es ahí
donde nos viste ir? Espera, no respondas a eso… porque eso ahora está en el pasado,
claramente.

Novo se sentó. —Peyton. Lo digo en serio.

—Mi nombre de pila. Supongo que lo eres. —Se deslizó de la alta cama y se
puso los pantalones—. Y es genial. Es lo que sea, ya sabes. No voy a empujarte.

—Simplemente no estoy interesada en nada.

~ 286 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Evidentemente. Aunque supongo que debería felicitarme por el hecho de
que estás amenazada por mí. Es un revés, estate segura. Pero probablemente solo le
des este discurso de mano dura a las personas que crees que tal vez, posiblemente,
puedan llegar a pasar tu caparazón de tipa dura. Entonces, apúntame para esa insignia
al mérito, ¿vale? Probablemente sea un dedo medio sobre un fondo de
empoderamiento femenino, pero estoy seguro de que puedo encontrar una chaqueta
para ponerlo.

Mientras lo miraba, las palabras llegaron a ella, pero solo en su mente: Perdí
un bebé. Después de que el macho me dejara por mi hermana… y Sophy solo se acercó
a él para demostrarme que podía ganar, ¿de acuerdo? Aborté sola, en una casa fría,
y me prometí a mí misma que nunca más volvería a involucrarme emocionalmente con
nadie.

Y luego vienes tú, y por un momento tuve que descartarte como un gilipollas
rico... hasta que me prometiste que nunca me lastimarías y luego me hiciste el amor
en vez de follarme.

Ahora quiero huir de ti porque no quiero aprender esa lección dos veces.

Está bien, de acuerdo, eso sería mucho mejor hablarlo en lugar de


meramente pensarlo y guardarlo para ella. Pero no parecía poder dar ese salto.
Parecía que no podía abrir la boca y contarle todas las razones por las que a nadie,
no solo a él, le permitía llegar a ella.

—Me voy a ir, —dijo él—, antes de que tengas que arrojarme otra de mis
líneas. Lo cual, estoy dispuesto a apostar, va a ser todo un lo siento, pero tengo que
romper ahora porque tengo que trabajar… lo cual, al menos para mí, fue realmente
una mentira descarada hasta que entré en el programa. Pero ahí lo tienes.

Inclinándose, recogió sus calcetines y los metió en los bolsillos de su


pantalón. Agarró su camisa y se la puso. La chaqueta también. Sus mocasines… ¿eran
los de piel de avestruz?... puso primero el de la izquierda y luego el de la derecha.
Se peinó el pelo con los dedos. Cogió sus gemelos.

A medida que agregaba más y más ropa a su anteriormente desnudo cuerpo,


él se movía más y más rápido, como si su partida fuera un tren cogiendo impulso.

—Así que te veré cuando te vea. —Peyton se detuvo junto a la puerta—. Y el


mensaje ha sido recibido, ¿está bien? Te dejaré en paz, especialmente ahora que
estás de nuevo en pie.

~ 287 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Él le dio una sonrisa que salió directamente de una revista de moda, toda
arrogante y llena de perfectos dientes blancos. —Cuídate.

Golpeó en la jamba como un juez que deja el martillo sobre una base, y luego
se fue como si nunca hubiera estado.

En el silencio, ella se dijo a sí misma que era lo mejor. Él se sintió demasiado


bien. Él pasó sus defensas con demasiada frecuencia. Él era el tipo de sorpresa que
ella no necesitaba en su vida.

Y su partida no podría ser mejor. La próxima vez que ella lo viera a su lado…
y eso sería el sábado a la noche… él sería re clasificado apropiadamente y todo
estaría bien.

Ella no iba a tenerlo de otra manera.

~ 288 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA

Mientras Saxton estaba parado en la puerta abierta de la habitación de


Ruhn, esperando por su respuesta, él tomó un profundo aliento y olió esa maravillosa
combinación de jabón y shampoo que el macho usaba.

—Por favor, —dijo Ruhn mientras daba un paso hacia atrás—. Entra.

Saxton entró y pensó inmediatamente que la decoración no encajaba con el


macho. No era que la habitación fuese fea o incluso mal hecha. De hecho, era un
ejemplo muy elegante de lo que a él le gustaba pensar como neo-monarquía, todo
damasco, seda y dorado, tal como el yin y el yang. El azul oscuro estaba bien, y
combinaba con las pinturas de los antiguos maestros y todas las hojas doradas, pero
¿Ruhn se sentiría cómodo? Estaba muy decorado y muy elegante.

La casa de campo de Minnie era mejor, todo hecho a mano y práctico, sin
complicaciones, de madera pulida a mano durante años versus todo tipo de capas de
barniz.

—¿Prefieres que deje la puerta abierta? —Preguntó Ruhn.

Saxton miró sobre su hombro. —No. por favor ciérrala, gracias.

Hubo un ligero clic y luego Ruhn se paró a un lado, con las manos juntas
delante de él, sus hombros caídos y echados hacia adelante.

Esto le recordó a Saxton la primera vez que ellos se sentaron juntos en el


sofá de Minnie, cuando el macho intentó parecer más pequeño de lo que realmente
era.

~ 289 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Solo quería decirte que… —Saxton se rió bruscamente al hacer la pausa—
. Sabes, para un abogado que trata con palabras todo el día, me encuentro
curiosamente con la lengua trabada.

—Esperaré, —dijo Ruhn—. Por todo el tiempo que tú necesites.

Saxton se encontró a sí mismo junto a la cama, se detuvo y se sorprendió al


darse cuenta que había estado caminando. Dándose la vuelta, habló claramente. —
Lamento mucho si es que me he visto muy abrumado por todo. Me disculpo por
haberte dado alguna mala impresión, si eso fue lo que obtuviste, que mi opinión de ti
ha cambiado de alguna manera. Y también quiero decirte que soy un cobarde.

Las cejas del macho se levantaron. —Yo… no entiendo.

Saxton se movió hacia la parte baja de la cama. —¿Me puedo sentar aquí?

—Sí. Claro. Esta es más tú casa que la mía.

—Eso no es exactamente verdad, pero no necesitamos discutir sobre el


tema.

Saxton miró por encima del dosel y luego miró las cortinas que estaban en
los cuatro postes de la cama, Dios, era como si Tallulah Bankhead101 hubiese dejado
sus vestidos de los años cuarenta.

Volvió a mirar al macho. —Soy un cobarde en comparación contigo.

—¿Porque te quedaste en el camión cuando esos humanos vinieron tras


nosotros?

—No, porque… —Tomó un profundo respiro—. Yo estuve enamorado de


alguien. Dije “estuve” porque lo intenso de mis sentimientos no fue recíproco y he
tenido que vivir con esa realidad por todo este tiempo. Ha sido una situación muy
incómoda para mí.

Ruhn parpadeó. —Yo… yo lo siento. Eso debió ser muy duro.

—Sí. —Saxton dijo suavemente—. Ha sido difícil recordar regularmente lo


que había deseado, y es difícil no sentirse menos incluso cuando uno es consciente
de que no se trata de una falla… el corazón quiere lo que quiere. —Se encogió de
hombros—. Y tú sabes, yo tampoco soy el primero ni el último en lidiar con tal cosa.

101
Actriz estadounidense de cine, televisión y teatro.

~ 290 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ruhn cruzó sus brazos sobre su pecho y miró al piso. —Fue alguien de la
mansión.

—Sí.

—¿Quién?

Saxton dudó. —Blaylock, hijo de Rocke. —Al no obtener respuesta, suspiró—


. Blay es el elegido. Fue el elegido.

Ruhn estuvo en silencio por un tiempo. —Me encuentro un poco celoso del
macho en este momento.

—Eres tan honesto. —Saxton sacudió la cabeza con admiración—. Estoy


sorprendido de lo transparente que puedes ser.

—¿Eso es algo bueno o malo?

—Me encanta. Es casi tan atractivo como tu sonrisa.

El macho miró hacia arriba. Sonrojado. Volteó la mirada hacia otro lado.—
Blaylock es un macho muy apuesto. Él es amable también.

—Él también es un luchador. Como tú lo fuiste esta noche.

Ruhn frunció el ceño. —¿Estás tratando de hacerme sentir menos culpable


por mi pasado?

—Sí, no puedo evitarlo. No he pensado en otra cosa desde que nos


separamos. Odio que te sientas mal por la tortura a la que te sometieron. Fuiste una
víctima.

El macho cruzo sus brazos como si se estuviera sosteniendo. —No quiero


hablar más de eso.

—No tenemos que hacerlo. Pero creo que… fuiste honesto conmigo y yo
quiero ser honesto contigo. Me rompieron demasiado el corazón y nunca creí que
alguien más que Blay pudiese alcanzar esa parte de mí. Me parece que creía que él
había roto algo fundamental en mí. Que me había cambiado para siempre. Y luego te
conocí.

La cabeza de Ruhn se levantó, sus ojos se abrieron.

~ 291 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Recuerdo el momento en el que te vi por primera vez. —Saxton sonrió—.
Fue en la reunión contigo, Rhage y Mary relacionada a la adopción de Bitty. Yo no
podía dejar de mirarte.

—Pero yo pensaba que era porque no confiabas en mí o me desaprobabas. Yo


siempre… en cualquier momento que me mirabas, yo pensaba que era por…

—Eres un macho muy fascinante. Pero yo asumí que eras heterosexual.

—Bueno, yo nunca he pensado en términos de heterosexual o gay antes.


Siempre creí que las hembras eran las únicas… tú sabes, opción. Hasta que te conocí.

Saxton sonrió otra vez. —Solo para que lo sepas… Creo que podría
enamorarme de ti también. Y no puedo imaginarme decir eso sobre alguien más, ni a
nadie, nunca más. La verdad es que me gustaría ver hacia dónde va esta conexión. Si
es algo en lo que estás interesado. Fuiste muy valiente al decir lo que hiciste… y yo
quiero ser valiente también.

El rubor que cubrió la cara de Ruhn fue uno para recordar y su tímida
felicidad hizo a Saxton sentir que había hecho lo correcto.

No puedes volar sino saltas.

Nadie sabía cuál sería el resultado de esto. Pero él quería el viaje. Salir de
Caldwell y alejarse de este camino en el que había caído.

Era un viaje que tenía que hacer con Ruhn.

—Sí —dijo el macho—. A mí también me gustaría.

—¿Puedo besarte ahora? —preguntó Saxton.

Ruhn cruzó la habitación y se sintió transformado. Le parecía imposible


viajar una distancia emocional tan grande cuando solo se trataba de cuestión de
metros, pero mientras se paraba delante de Saxton, se sintió renovado.

Era extraordinario. El mundo que antes se veía gris y cerrado ahora tenía
un horizonte con una noche gloriosa llena de estrellas. Y todo ese universo estaba en
el hermoso rostro que lo miraba desde el pie de la cama donde dormía.

~ 292 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Sí, —dijo mientras tocaba el rubio cabello de Saxton—. Tú siempre puedes
besarme.

Excepto que fue él quien se agachó y fue su boca la que encontró la del otro
macho. Tan dulce, tan suave… e instantáneamente se endureció en el lugar correcto.

—¿Asegura la puerta? —Dijo Saxton contra su boca.

—Sí.

Uno de ellos se hizo cargo. Él no supo cuál de los dos. Y luego él se dejó caer
de rodillas en los muslos del macho. Como era alto, pudo mantener el contacto de sus
bocas, mientras sus manos encontraban toda clase de cosas que se tenían que ir:
chaqueta, camisa…

Se detuvo cuando llegó al botón del macho y lo abrió.

Saxton estaba duro también, su excitación era un eje grueso debajo de la


fina tela. Mirando hacia arriba, Ruhn bebió la vista del pecho desnudo, los hombros,
las clavículas. —No sé cómo hacer esto.

—Oh Dios… lo sabes, lo sabes.

—Te gustaría que yo…

—Estoy a punto de venirme con solo mirarte entre mis piernas. Hazme todo
lo que quieras.

Ruhn sonrió y luego buscó a tientas los pantalones. Él no quería desgarrarlos,


bueno, en realidad quería arrancarlos del macho; pero no quería dañarlos. Los
pantalones fueron amables, se abrieron revelando un bóxer negro… y esa erección.

Saxton se puso de pie. —Permíteme.

Y luego el macho estaba desnudo.

Magnífico, era lo único que Ruhn podía pensar cuando acariciaba los suaves
muslos hasta el estómago plano y los gráciles huesos de la cadera.

La erección fue incluso mejor. Rígida, orgullosa, suplicando por atención.

Ruhn lo agarró. Cálido, duro. Y Saxton gimió, la cabeza del macho cayendo
hacia atrás, por lo que solo podía ver la punta de su barbilla.

~ 293 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Inclinándose, Ruhn abrió la boca. Él pensó que podría ser incómodo. En
cambio fue como había sido el sexo en esa cocina… de lo más natural, chupar esa
polla, acariciarla y jugar con su lengua en la cabeza.

Cuando Saxton cayó hacia atrás sobre la cama, Ruhn cayó con él. Y vio al
venerable y educado abogado del Rey arquearse con abandono, especialmente cuando
llegó su liberación.

Lo cual Ruhn estaba más que feliz de atender.

Más de una vez.

Y luego Saxton comenzó a devolverle el favor: Ruhn se dio la vuelta y observó


con asombro cómo él mismo fue desnudado. Esa cabeza rubia se inclinó y la sensación
de succión húmeda lo hizo maldecir y sujetarse del edredón. Centrándose en el dosel
sobre él, se esforzó hasta que el sudor estalló por su cuerpo.

Él no podía mirar. No porque estuviera avergonzado o porque fuera


desagradable.

La mirada que recibía era demasiado caliente, demasiado erótica, la hermosa


cara de Saxton y sus labios estirados con algo muy grande para manejar.

Se vino en la boca del macho.

Y gritó el nombre de Saxton hasta que estuvo ronco.

~ 294 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y UNO

La noche del viernes, Novo se puso el cuero negro en su lugar, abotonó la


cremallera y giró hacia el espejo del lavabo del baño. Su top negro estaba más que
dispuesto a meterse y quedarse en su sitio. Su cabello estaba devuelta y trenzado.
Y en otro minuto y medio, ella tendría puestas sus botas de combate.

Se sentía tan malditamente bien estar en su propia piel otra vez, tener su
energía de vuelta. Dejar de preocuparse a cada segundo si su corazón entraría en
una arritmia fatal.

Lástima que no fue su primer disparo en el campo.

No, no. Era la hora de la despedida de soltera. Hurra.

No, realmente. HURRA.

Pero oye, al menos ella no estaba recién salida de cirugía y orinando en una
bolsa. La comparación fue… bueno, al menos una mejora moderada en términos de
tortura.

Ok, bien, las dos estaban muy parejas.

En este punto sin embargo, ella solo tenía que soportar una o dos horas antes
de regresar a su vida real. Con el apuñalamiento y la operación, ella había tenido que
morir un par de veces y salir del agujero por su propia cuenta durante esos días y
noches.

Al salir de la habitación principal, se dirigió hacia donde guardaba sus armas,


en una caja de seguridad del tamaño de una nevera pequeña. La caja fuerte era la
cosa más cara que poseía en el agujero de mierda en el que vivía, pero apenas entró

~ 295 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
en el programa de entrenamiento y recibió su primer sueldo, ella invirtió en la bestia.
La última cosa que necesitaba era a un humano entrando y sacando un montón de
armas sin números de serie, cuchillos hechos por un maestro herrero que era un
vampiro y explosivos.

Y enfrentémoslo, este no era el mejor de los vecindarios.

La caja de zapatos de treinta metros cuadrados que alquilaba era parte de


un sótano sin elevador y no tenía ventanas, lo que era seguro, pero eso significaba
que las cosas olían a moho, incluso en el invierno. El edificio era propiedad de un
vampiro sin embargo, lo que hacía que todo fuera más fácil, ¿y lo mejor? Es que era
suyo.

Su familia ni siquiera tenía la dirección.

Levantando la sábana que cubría la caja de seguridad, sí amigo, porque eso


era camuflaje inteligente, puso el código, abrió la puerta, sacó las nueve y una daga
de hoja corta. Pensándolo bien… no, solo una nueve. Un poco más de potencia de fuego
y estaría tentada en convertir a su hermana en queso suizo.

Espera. Eso iba a pasar de todas maneras.

Enfundó el cuchillo y la pistola en la cadera, de tal manera que parecían nada


más que un teléfono en un lado y una radio en el otro lado. Luego cogió su billetera y
su teléfono, se puso su chaqueta y salió al frío y estrecho pasillo. Al final había una
puerta y un tramo corto de escalones de concreto que se dirigía hasta el nivel de la
calle.

Afuera, el viento estaba del mismo ánimo que ella, agresivo y desagradable,
mientras giraba alrededor de su cuerpo, era como estar en el metro y tener a la
gente chocándote mientras te sostenías de pie.

Su último pensamiento antes de desmaterializarse al infierno, fue que


Peyton no se había puesto en contacto con ella.

Ese fue el plan, y lo que ella le había pedido que haga. Pero aun así la había
sorprendido. Y era vergonzoso con qué frecuencia había revisado su móvil en busca
de mensajes de texto o llamadas. Gracias a Dios que vivía sola.

¿Qué es lo que la estaba molestando tanto? Lo que la ponía tan frustrada


cada vez que no era él cuando levantaba su teléfono. Había recibido varios textos:
Paradise pidiéndole que asistiera a una fiesta de cumpleaños, Boone queriendo saber

~ 296 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
si es que le gustaría leer uno de sus libros, Axe para ver si es que quería ejercitarse.
Ninguno de Peyton.

Y su madre y hermana la habían atormentado con el tema noviagedon102, por


supuesto.

Por Dios chicos, me siento mucho mejor. Sip, esa fue una llamada cercana,
con toda esa cosa de casi morir. Pero ahora estoy bien y ustedes fueron de graaaaan
ayuda durante mi recuperación. Gracias. *Corazón hecho con dos dedos/dos pulgares
sobre su pecho*. ¡Los amo!

Jesús Cristo, esta noche iba a hacer que su apuñalamiento pareciera algo
insignificante.

Avanzando hacia la esquina del edificio, encontró una sombra densa y se


desmaterializó a través de la ciudad hacia…

Santa. María. Madre de todo lo que era el estrógeno.

Como un nadador en el océano rodeado de sus camaradas, miró hacia la


izquierda y la derecha, no porque no pudiese reconocer que había un gran blanco con
un mal trabajo dental dirigiéndose directamente hacia sus tambaleantes piernas,
sino más bien porque estaba buscando, rogando por un bote salvavidas de cualquier
tipo en el horizonte.

Nop. Nadie venía y más tiburones estaban en camino.

El lugar era rosado e iluminado por luces púrpuras. Dentro, a través de los
ventanales de cristal, vio cortinas de encaje y carteles enmarcados de París. Mesas
circulares y sillas mal emparejadas, pintadas alegremente. Flores. Tazas de té.
Torres de sándwiches para el té, incluso si eran las ocho en punto de la noche.

Imagina que Mi Pequeño Pony conoce KUWTK103 y sirven comida libre de


gluten.

La única cosa que la sorprendía, era lo grande que lucía por dentro. A medida
que entraba, el aire estaba lleno de azúcar en polvo y mantequilla derretida. Pero
resultó que el salón de té era solo el comienzo de las cosas. Detrás de esa sección,

102
Juego de palabras entre novia y Armagedón.
103
Siglas de Keeping Up with the Kardashians, programa de televisión en EEUU.

~ 297 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
había un adecuado restaurante francés que tenía un solo Cosmo-bar y un área de
baile que ciertamente nunca había conocido una zona de pogo104.

Las cosas se oscurecieron a medida que avanzaba, pero la decoración nunca


perdió su paleta de niña de siete años rosa-morada. Y los camareros se pusieron un
poco más intensos, aunque era más cómo si acabaras de agregar un extra de
colorante rojo al glaseado: en la parte delantera, había mujeres humanas con
vestidos rosas de los años cuarenta y delantales blancos; en la zona del restaurante,
había hombres y mujeres con el estilo de ropa soda fountain105; y finalmente,
alrededor de la pista de baile, la seguridad consistía en hombres de ciento veinte
libras106 como varillas de cóctel que usaban camisetas que concientizaban sobre el
cambio climático y vello facial que estaba directamente fuera del libro de juegos de
Paul Bunyan107.

Por otra parte, era poco probable que esos chicos tuvieran que pedirle a
alguien que se fuera y mucho menos sacar a alguien. La clientela era tan Sophy,
ochenta por ciento de ellos eran mujeres con una gran elocuencia y que hacían gestos
con las manos que hasta un boxeador profesional no podría seguir por mucho tiempo.

Novo se sentía como una mosca en un plato de vichyssoise108 y cuando bajó


a lo que era el restaurante propiamente dicho, recibió todo tipo de atención. Todas
aquellas hermosas mujeres con sus lindos vestidos la miraron, sus expresiones iban
desde quién dejó entrar a eso hasta bendice su corazón, dependiendo de dónde
estuvieran en el espectro de chicas malas.

Encontró a su hermana presidiendo su corte de intelectuales en una


alineación especial de mesas junto a la pista de baile. Había un buen número de ellas,
más de una docena, y eso no era una sorpresa. Una reina necesitaba a sus damas
esperando.

Al segundo en el que Sophy la vio, la hembra bajó la mirada a su lugar. Luego


miró su mano derecha como si estuviera siendo tomada con fuerza. Cuando la otra
hembra, que se parecía mucho a la vieja escuela tipo Lynda Carter109, asintió y le
apretó el hombro, Sophy puso su servilleta sobre la mesa y se levantó.

104
Tipo de baile con movimientos frenéticos, dando saltos, y empujando a los que estén
cerca.
105
Estilo de opa usada e los años 50’.
106
54 kilos.
107
Leñador legendario gigantesco que aparece en relatos tradicionales del folclore
estadounidense.
108
Sopa de origen francés a base de puerros, cebolla, nata, patatas y leche.
109
Actriz estadounidense que interpretó a la mujer maravilla.

~ 298 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Esa sonrisa era tan brillante y falsa como un par de dentaduras postizas.

—Novo, estoy taaaaaaan contenta de que estés aquí.

Era como ser abrazado por un puff de maquillaje y cuando Novo retrocedió,
el perfume de un ramillete primaveral se impregnó en su chaqueta de cuero, como si
alguien la hubiera golpeado con un lirio pascual.

—Te he guardo un asiento. Justo ahí.

Novo miró hacia el otro lado, al final de la mesa. Había un par de sillas libres
y ella estaba dispuesta a apostar que fue apropósito.

—Gracias.

Muy gracioso de tu parte Sophy, pensó, mientras caminaba tranquilamente


hacia su burlón asiento.

Era la mejor cosa que le había pasado en toda la noche: Si tomaba el modelo
de enfermedad infecciosa, no había ninguna inoculación que pudiera funcionar contra
el patógeno Pollyanna110, así que aislarse era lo mejor.

—¿Y qué te parece?

Cuando Saxton hizo la pregunta, miró frente a si a través de la mesa del


restaurante. Ruhn estaba masticando lentamente y mirando como si estuviera
tratando de entender el dialecto del lenguaje que le era familiar.

—Está delicioso, —dijo después de tragar—. ¿Cómo se llama?

—Chicken tikka masala.111

—¿Y esto?

—Garlic naan.112

110
Se usa para describir a una persona que es optimista de una manera exagerada,
basado en un bestseller estadounidense.
111 Plato popular del suroeste asiático. Es pollo tikka servido en caldo de carne.
112 Como el pan al ajo, al estilo Indio.

~ 299 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El mozo se acercó a la mesa y habló con un acento hermoso y fluido. —¿Es
todo de su agrado?

—Oh sí, —dijo Ruhn—. ¿Puedo tener otro plato de esto? Y más arroz por
favor.

El humano se inclinó. —De inmediato señor.

Saxton sonrió para sí mismo. Y siguió sonriendo cuando llegó la segunda


orden, veinticinco minutos después. Ruhn terminó teniendo una tercera ronda
también.

Él comía de manera precisa, no era descuidado, ni flojo con los tenedores o


las manos, y se limpiaba la boca constantemente. También hacía buenas preguntas.

—¿Y luego qué es lo que hizo el sire? —Preguntó.

Y se le veía muy atractivo a la luz de la pequeña vela que estaba entre ellos,
iluminaba sus ojos, su rostro se acentuaba con las cambiantes sombras de la llama.
Mientras Saxton miraba esos labios, recordó cómo habían pasado el día en la planta
baja de la granja de Miniahna, entrelazados en esa vieja cama desvencijada,
brindándose con sus cuerpos todo el calor que necesitaban, su pasión contenida, no
extinguida.

Ruhn había demostrado ser el tipo de amante que Saxton estuvo buscando
toda su vida. Había un gran hambre y un dominio áspero, pero todo eso fue aplacado
por una gran consideración y cariño. Era el yin y el yang del sexo; la fuerza y la
caricia; los mordiscos y los besos; los empujones y el agarre.

—¿Saxton?

—Disculpa, solo estaba admirando la vista y recordando el día. —En ese


momento, ese sonrojo era encantador y tuvo la tentación de seguir con el tema de
hacer el amor. Pero lo dejó ir por el momento—. De todos modos, el sire cedió. A ella
se le permitirá emparejarse con el macho que escoja. Al final, el amor ganó.

—Me gusta ese resultado.

—A mí también. —Saxton se inclinó hacia adelante cuando el macho pareció


retraerse en sus pensamientos—. ¿En qué estás pensando?

~ 300 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Me gustaría creer que dejaría que Bitty elija. Quiero decir, no es que sea
su padre o algo parecido. Pero espero hacer eso por ella, siempre y cuando el macho
no sea un tipo malo o peligroso.

—Lo harás. No eres un mal padre.

—Rhage es su padre. —Ruhn sacudió su cabeza—. Y yo estoy bien con eso.


Es difícil ser padre. Estoy intimidado por el papel. Mi padre… él era mi todo, mi
héroe. Él era fuerte y honraba a mi mahmen. Trabajaba duró y nos proveyó bien.
Todo lo que siempre quise es ser como él y vivir bajo sus estándares. Nunca me sentí
como si acabara de hacer las cosas bien.

—Las relaciones con la familia son complicadas.

Y debió haber sido muy difícil darse cuenta que el macho no era perfecto,
pensó Saxton. Que había puesto en peligro a su familia a través del juego. Que Ruhn
había tenido que pagar las deudas de su héroe.

Esas palabras permanecieron. Parecía cruel recordarle lo que había vivido.


Ruhn sabía demasiado bien el precio que había tenido que pagar.

—Mi padre fue todo lo contrario. —Saxton se reclinó hacia atrás, mientras
recogían la mesa—. Yo nunca quise ser cómo él. Todavía sigo pensando lo mismo.

—¿Él no podía… aceptarte?

—Simplemente no aceptarme habría sido una bendición. Él me odia por quién


soy. Preferiría que estuviese muerto. No solía ser de esa manera. ¿Pero una vez que
mi mahmen murió? Todo cambió.

—Lo siento mucho. Pero… discúlpame, pensaba que la aristocracia era más…
No estoy seguro de cuál es la palabra…

Cuando Ruhn se calló, Saxton asintió. —Oh, está permitido siempre que no
se vea ni se escuche. Cuando me opuse a emparejarme con una hembra de una
apropiada línea de sangre, Padre me echó de la familia, de la casa, del testamento.
Se suponía que debía de ponerme en sus zapatos después de todo. Ser un abogado,
hacerme cargo de la herencia y las finanzas. Procrear para producir la próxima
generación de la glymera, quienes niegan lo que realmente son. Ves, mi padre es gay.
Pero en su opinión, que es la única que importa en su mundo, él eligió la manera
correcta de llevar su preferencia, es decir, engañar a mi mahmen durante todo el
emparejamiento. Por supuesto, ella fue tolerante con el arreglo. Nada de esas cosas
sexuales extrañas. En ese sentido, ellos estaban perfectamente emparejados.

~ 301 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Estoy contento de que no hayas elegido una hembra por la cual no te
preocuparas.

—Yo también. Lo que me costó en términos de mi familia, ha sido más que


compensado por mí siendo quien soy sin pedir disculpas.

—¿Crees que en algún momento quisieras un hijo?

Saxton tomó un sorbo de agua para tratar de ocular una súbita oleada de
emoción. —Es posible que sí. Tú sabes… es posible que sí.

—Yo nunca pensé en eso hasta que comencé a pasar mi tiempo con Bitty. Me
gusta contarle historias de su mahmen y mías, sobre las tradiciones familiares que
teníamos y las comidas que sus granhmen preparaban. Los juguetes que su abuelo
hizo. Son todo lo que tengo para darle, y ella parece que quiere escuchar las historias.
Me hace sentir como si estuviera manteniendo vivos a mis padres, a su mahmen. Amé
mucho a mi familia. Aún más ahora que estoy en la vida de Bitty.

—Eres una buena persona Ruhn. Y yo deseo haber crecido de la manera en


la que lo hiciste tú. Nosotros teníamos toda clase de cosas materiales, pero no
vínculos emocionales con las personas que vivían bajo ese gran techo.

—Cuando eres pobre, todo lo que tienes es la gente en tu vida. Quiénes son
ellos y lo que representan para ti. Esa es la mayor riqueza que puedas tener en el
mundo. Es lo que pasarás a la siguiente generación. Que es lo que le estoy dando a
Bitty y estoy tan agradecido con sus nuevos padres, que entiendan y me acepten en
su vida.

Cuando la cuenta llegó, Ruhn la alcanzó. —Tengo algo de dinero. Desde hace
tres noches, Wrath me ha puesto en la nómina y creo que me lo he ganado.

—Bueno, creo que debo agradecerte por la cena más tarde.

Señal de sonrojo. Oh, sí… ese adorable sonrojo.

Luego de que Ruhn tomará algunos billetes y los colocara en la pequeña


bandeja de plástico con la cuenta, se levantaron y caminaron a través de las mesas y
otros comensales.

Se sentía bien ser parte del mundo, salir con un amante que te interesa
profundamente, comer, beber, conversar, caminar, ir al trabajo, esperar el regreso
a casa. Las cosas parecían tener más vida, el olor de la comida, el sonido de las

~ 302 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
conversaciones humanas… la sensación de Ruhn cuando se colocó detrás de él y
Saxton tomó la mano que le ofrecía, carne con carne, una calidez magnífica.

Fuera, el frío era como un beso de bienvenida en el rostro en lugar de algo


contra lo que prepararse, lo resbaloso del piso parcialmente esparcido con sal era
una excusa divertida para apoyarse en el brazo de Ruhn cuando doblaban la esquina
del callejón que los llevaba hacia la parte trasera del restaurante.

Ahí, en las sombras, se besaron por mucho tiempo, los cuerpos reclamando
por contacto a través de las ropas de invierno, las bufandas, los guantes; las horas
que iban a estar separados como una carrera de obstáculos para superar.

—Tengo que ir a revisar la casa de la señora Miniahna, —dijo Ruhn cuando


finalmente se separaron.

—Yo debo regresar ahí tan pronto Wrath y yo terminemos.

—Bien. Entonces. Te veo luego.

—No puedo esperar.

Mientras Saxton cerraba sus ojos para desmaterializarse, una ráfaga de


viento atravesó entre el restaurante y la tienda de tarjetas de al lado. Pero bien
podría haber sido una ligera brisa tropical.

De hecho, la calidez rejuvenecedora del nuevo amor trajo la primavera al


mundo entero, sin importar la temporada del calendario.

~ 303 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y DOS

Dos horas de comer y beber, y Novo estaba lista para poner sus piernas
fuera del Café Estrógeno. No es que haya comido. O bebido.

No, era como estar en un escaparate para los clientes de Victoria's Secret:
como se quedó en el extremo opuesto de la mesa, veía a las hembras jugar con su
cabello y participar en debates sobre si el ceviche debía tener una u otra cosa, sobre
los putos rollitos de kale orgánicos113.

Aunque tuvo que darle crédito a su hermana. Sophy estaba en su elemento,


tan solícita con los demás, inclinándose hacia adelante, con una mano cuidada, para
tocar un antebrazo delgado preguntando: —¿Está bien este pollo? ¿Lo quieres de
otra manera?

O algo por el estilo. Y las hembras eran igual de delicadas en el fondo, todo,
—Oh, noooo, es fabuloso. En serio ... incluso si está poco cocida.

A lo que Sophy diría, —Iré a buscar al camarero. Quiero que esta noche sea
perfecta para ti.

—¡Pero tú eres la novia!

—¡Tú eres mi mejor amiga! Estoy tan contenta de que estés aquí...

Bla, bla, bla.

Era arte escénico en su mejor momento y Novo conocía la otra cara de este
dólar de plata brillante y reluciente: en casa, Sophy deconstruiría todo lo que las

113
Tipo de planta de la familia de las brasicáceas, como la col o el repollo.

~ 304 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
otras hembras usaban, lo que habían comido, cuanto pesaban, si su pelo era una
locura.

¿Una locura? ¿Qué diablos significa eso?

Una definición de trabajo parecía implicar extensiones de cabello, cuatro


diferentes tonos de rubio “natural”, y suficiente spray para el cabello para
convertirlos en una posible Vela Romana114. ¿Aparte de eso? Ella estaba trabajando
en la oscuridad.

Al fin esto tenía que haber terminado…

Los cuatro vampiros machos que se le acercaron por detrás no se habían


reportado normalmente. Uno de ellos sin embargo, llevaba un aroma que ella
recordaba demasiado bien.

Su primer instinto fue darse la vuelta y ver si ella tenía razón, pero… Los
ojos de Sophy se iluminaron y luego se puso sobre sus tacones de aguja y agarró sus
manos como si hubiera ganado una Lotería de Sephora.115

Por supuesto, Oskar había aparecido.

Novo debería haberlo visto venir.

Manteniendo los ojos fijos en su plato vacío, ella confió en su visión


periférica. Todavía tenía la misma estatura, todavía usaba esa misma colonia, pero
su ropa era diferente, jeans ajustados y un abrigo negro de tres cuartos de hispter
en lugar de los pantalones de niño bien y la chaqueta North Face116 que hubiera usado
en la época de Novo. Tenía el cabello más largo y recogido hacia atrás en un moño.

Y se había dejado crecer la barba.

Y usaba pesadas gafas de montura negra.

Apostando lo que sea, ella podía adivinar quién era responsable de este nuevo
“look”.

Los tres que estaban con él eran variaciones del macho evolucionado, el que
estaba a su izquierda fue tan lejos como para llevar una camiseta SOMOS TODOS
FEMINISTAS sobre su suéter con cuello de tortuga.

114
Juego artificial.
115
Línea de cosméticos francés.
116
Cadena de tiendas famosa por sus prendas de abrigo, ropa y equipamiento deportivo.

~ 305 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
No es que ser feminista fuera una mala idea. De ningún modo. Solo que Novo
asumió que tener un par de ovarios probablemente significaba que tenía un poco más
piel en ese juego. Pero da igual.

En el momento oportuno, la mesa entró en una femenina ebullición hacia los


recién llegados, todo el mundo riendo disimuladamente, las risas reventando como
bombas de purpurina, un desborde de alegría, cuando los machos fueron y saludaron
a sus novias o parejas.

Desde la distancia, Novo decidió dejarlo y concentrarse en su viejo amor.


Su cara estaba tensa, pensó, pero tal vez era su propia interpretación. Y parecía
aburrido, aunque, una vez más, su apreciación podría estar asignándole ese estado…

Oskar dio un paso atrás y fue entonces cuando se giró, y la miró dos veces.

Sophy se dio cuenta de inmediato y rápidamente actuó como si nada. Con la


sonrisa más amplia hasta el momento, hizo un gesto hacia él, claramente diciéndole
que vaya a saludar a su querida y amada hermana.

Oskar se metió las manos en su abrigo y caminó con la cabeza abajo, un perro
al que habían golpeado su culo con un periódico por haber rasgado algo en pedazos.
Cuando se acercó a Novo, carraspeó.

—Hola, ahí. —Su voz seguía siendo la misma. Suave, un poco ronca—. Me
alegro de verte, Novo.

Se había preguntado durante mucho tiempo cómo sería esto. Como sería
verlo, olerlo, oírlo hablar. Siempre había asumido que ella estaría agobiada por el
dolor y que las lágrimas, esos odiados símbolos externos de debilidad, borrarían su
vista y se derramarían por sus mejillas. Su corazón retumbaría, sus palmas sudarían,
ella ...

Estoy mirando a un niño, pensó ella.

No había un macho adulto frente a ella, y las probabilidades eran buenas,


sin importar su edad, él siempre sería así. Él era alguien que necesitaba una Sophy,
alguien que le facilitara los lineamientos generales de su vida, decirle cual debía ser
su guardarropa, decirle como entrar en algunas situaciones y como salir de otras.

Novo le había atribuido mucho, en su ingenuidad.

La madurez a través de la dura experiencia borró eso.

~ 306 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Es bueno verte también, —murmuró.

Sus ojos vagaron alrededor de la muchedumbre humana. —Escuché que


estás en el programa de entrenamiento de la Hermandad.

—Lo estoy.

—Muy impresionante. Me sorprendió cuando Sophy me lo contó. ¿Cómo te


está yendo?

—Es mucho trabajo. Pero está bien. Estoy feliz con eso.

Se detuvo allí por dos razones: una, no pensó que fuera asunto suyo, y dos,
no quería parecer a la defensiva.

—Siempre supe que harías algo grande. —Ahora sus ojos miraban a los suyos,
y se quedó quieto—. Quiero decir, desde que te conocí... eras diferente.

—Sophy tiene sus propias características particulares. —Ella se encogió de


hombros—. A cada una la suya.

—Sí. A cada…

Mientras dejaba que la frase cayera, esperaba una despedida rápida y


embarazosa y volviera con mamá, por así decirlo. Pero no lo hizo. Él solo se quedó
mirándola.

Novo fue quien rompió el contacto visual. Y sí, ¿adivina quién tuvo lo
suficiente de esa reunión de mierda?

Sophy se acercó a su macho y le tomó el brazo. —Baila conmigo Oskar.


Vamos.

Novo se puso de pie. —Voy a salir, Soph.

—¡Oh, no debes! Es hora de bailar, quédate un poco más. —Con sus ojos
entrecerrados—. Es lo menos que puedes hacer teniendo en cuenta que Sheri ha
tenido que hacer todo el trabajo para esta noche y para la ceremonia de la boda.

En eso, la hembra hizo una pirueta y tomó su peso muerto con ella… después
le hizo quitar el abrigo y dejarlo en la mesa.

~ 307 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Novo se dejó caer en su silla. Por la forma en que la miraba, podía o aguantar
otros treinta minutos aquí, o terminar con el doble de eso en su teléfono más tarde
esta noche y mañana. Al menos sentada en la mesa, ella no tenía que hablar con nadie.

El cabello rubio de Sophy brillaba bajo las luces sobre la pista de baile, y su
delgado cuerpo, en su vestido suelto, hizo que Oskar pareciera aún más grande y más
fuerte. Los dos eran una buena imagen, un romance joven atrapado justo en el borde
del resto de sus vidas.

Siempre y cuando no miraras muy de cerca.

Mientras Oskar sostenía a su hembra en sus brazos, estaba mirando por


encima de su cabeza, con una expresión suave. Por su parte, Sophy le hablaba con
prisa encubriendo con esa sonrisa comercial de Proactiv117, donde ella estaba tan
Feliz y Centrada en Su Vida. Claramente, había problemas en el paraíso. Por otra
parte, no era raro que las parejas tuvieran problemas a medida que se acercaban a
una ceremonia de apareamiento. Mucho estrés, especialmente si se insiste en seguir
las tradiciones trascendentales y ser Reina por una noche…

—Que fantástico encontrarte aquí.

Novo saltó de su silla y se giró. —¿Peyton?

Seguro como el infierno que lo era. El guerrero estaba justo detrás de ella,
y estaba vestido como si estuviera en camino a uno de sus clubes, su traje elegante
y su camisa de cuello abierto, el tipo de cosa que podrías ponerte en Caldwell esta
época del año solo si tienes un chófer.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Preguntó ella.

Miró a su alrededor. —Solo pensé en pasar por una comida pseudo-francesa,


sobrevalorada, mal preparada, en compañía de humanos presumidos y vampiros... y
oh, hola, sorpresa, te encuentro aquí. No es tu trabajo habitual, ¿no?

—Ni siquiera cerca. ¿Y realmente te dejaste caer por aquí?

—Sí. Totalmente. Suerte absolutamente tonta.

—¿Y, como si nada, porque te mencioné cuándo y dónde iba a tener lugar
este fiasco?

117
Línea de productos de belleza.

~ 308 ~
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Peyton hizo una mueca con un trabajo muy elaborado y luego hizo una
imitación de la señora de la torta del novio de Magnolias de Acero: —Culpableeeeeee.

Novo intentó tragarse la risa, realmente lo hizo. Pero maldita sea, estaba
feliz de verlo, aunque no debería estarlo.

Excepto que luego se puso serio. —En realidad, tenía algo que preguntarte.
Es el tipo de cosa que... bueno, no quería hacerlo por teléfono, y además, no estaba
seguro de que si te llamaba tu ibas a contestar.

Ella se mantuvo alejada de la última… porque ni siquiera quería pensar en


todas esas llamadas telefónicas de las que nadie necesitaba saber.

—¿Qué querías preguntarme?

Sus asombrosos ojos miraron al suelo y él aclaró su garganta. Después de un


momento, pareció recobrarse y miró hacia atrás, a ella.

—¿Qué diablos es una canoa de imbéciles descerebrados?

Novo soltó una risa tan fuerte que hizo girar las cabezas de los humanos
sentados en la habitación a pesar de que la música estaba sonando. Sin embargo, no
pasaba nada de eso con las hembras de la mesa. Porque ellas ya la estaban mirando
fijamente.

Y cielos, no podía decidir si todo el susto era porque un macho se dirigía a


ella. O porque Peyton parecía exactamente lo que era: un hijo privilegiado de la
glymera.

—¿Bien? —Preguntó—. Esperaba conseguir una definición práctica.

—No es un cumplido, —dijo—. Y es peor que un imbécil.

—Carga más grande, ¿eh? —Murmuró con una sonrisa lenta.

—Sí. Bastante. Puedes meter una infinidad más de imbéciles descerebrados


en una canoa que una bolsa.

—Oye, ¿esta silla a tu lado está ocupada? Caminé todo el camino hasta aquí
y tengo una ampolla.

—Realmente, —dijo arrastrando las palabras—. ¿Vas a ir con eso?

Peyton se inclinó. —¿Va a funcionar?

~ 309 ~
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Ella miró hacia otro lado. Miró hacia atrás. Dios, realmente deseaba que ella
sonriera. —No lo sé.

—Lo tomaré como un sí, —dijo mientras se sentaba junto a su silla. —Y solo
puedo decir... aleluya.

Peyton sabía que estaba haciendo una gran apuesta colándose por la doncella
118
nupcial o lo que sea que los humanos lo llamaran. Él había hecho ese voto de no
molestar a Novo con toda sinceridad… y había tenido toda la intención de cumplirlo...
al menos durante las primeras veinticuatro horas o así. Desafortunadamente, no
verla ni hablar con ella había demostrado ser más difícil de lo que él había pensado
que seria y al final pensó, qué demonios. Negación plausible. Él era un recluta libre
para ir por Caldwell, y oye, ¿si él se presentaba en el mismo lugar que posiblemente
podría haber mencionado ella que podría estar un viernes por la noche?

Bueno, eso eran sólo opciones.

Lo siento.

No lo sentía, en realidad.

Y aquí estaba, viéndose mejor que cualquier hembra o mujer en el lugar con
su ropa de cuero negra muy ceñida, su camisa de tirantes, sus fuertes hombros,
brazos musculosos y su cuerpo una vez más como siempre lo había estado.

Poderosa. Sexy.

Oh, Dios, él sólo quería estar dentro de ella otra vez. No le importaban los
términos ni los porqués. Sólo una vez más.

─¿Quieres algo de comer? ─Preguntó─ ¿O tus chicos están esperando en


el coche?

─El estúpido vehículo está vacío en este momento. ─Él sonrió. ─Y yo…

─¿No nos vas a presentar?

118
En inglés bridal maiding. (doncella nupcial) y bridesmaid (dama de honor) suenan parecido, creando
la confusión

~ 310 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Con el sonido de la voz femenina de tono más alto, miró a quien había llegado
a ellos: una rubia caramelo con grandes dientes blancos, una imitación de mierda de
un vestido de encaje de Valentino, y los ojos que estaban demasiado juntos. Oh, y
mira, ella tenía un accesorio. El macho en su estela bien podía llevar una correa
enganchada a un collar chino con su expresión de perrito faldero y la vibración
inconformista bajo la superficie que hacía preguntarse si él tenía bolas o no.

Probablemente, decidió Peyton. Pero estaban en el bolso de la hembra.

─¿Novo? ─ Incito la hembra─. No vamos a ser groseros con el invitado.

Bueno esa sonrisa era a la porcelana fina lo que Dixie a los platos.119

─Este es Peyton hijo de Peythone. ─Murmuró Novo─. Está en el programa


de entrenamiento conmigo.

Hubo una pausa. Y luego el Pomerania le disparó a Novo y le sacó la mano.


─bien. Que encantador. Y permítame presentarme ya que mi hermana Novalina,
parece reticente a hacerlo. Soy Sophya.

Esos ojos rebotaban hacia arriba y abajo de él, de sus zapatos a su traje, a
sus gemelos, y él podría haber jurado que oyó el traqueteo de una máquina de sumar
en el fondo cuando asignó un valor monetario a todo.

Hablar de disgusto instantáneo. Realmente no estaba impresionado.

Así que, sí, deliberadamente se quedó sentado y cruzó sus brazos sobre su
pecho. ─Hola.

─¿Estas, ah, te unirás a nosotros para bailar? ─Ella sonrió con rigidez
mientras bajaba la mano ─. Porque todo el mundo tiene que bailar con la novia, sabes.

Ignoró eso y se concentró en el macho parado detrás de ella. Gracioso, para


alguien que aparentemente estaría apareándose muy pronto, no parecía
terriblemente interesado en la hembra con la que atravesaría la ceremonia.

Nop. Estaba mirando a Novo.

119
Marca de platos desechables.

~ 311 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Por un lado, Peyton podría entenderlo. Novo estaba caliente como la mierda,
una Bugatti120 en un estacionamiento lleno de minivans. Por otro lado... él realmente
solo quería castrar al hijo de puta y alimentarlo con su propia polla.

Luego desollarlo en la mitad de la pista de baile.

Tal vez cortarlo en cuartos con una sierra mientras los humanos gritaban y
corrían hacia la salida.

Luego prender fuego al cadáver.

Sí, porque realmente deberías limpiar tus desastres.

—…Por supuesto, siempre he tenido un don para el estilo. —La hermana de


Novo hizo una pausa para tomar un respiro—. Quiero decir, la boda tendrá que ser
la adecuada para...

—Este es tu futuro hellren, —dijo, interrumpiéndola.

—¡Oh sí! Sí, lo siento. —Se hizo a un lado e hizo un gesto como Vanna
121
Withe .

—Peyton, este es Oskar.

Oskar.

El nombre que Novo había invocado mientras dormía.

Cuando un cubo de agua fría se derramó sobre su cabeza, Peyton se puso de


pie. —Nombrado después de un hot dog.122 —Se acercó y extendió su mano—. Menudo
reducto de honor tienes allí, hermano. ¿O prefieres salchicha?

Todos se congelaron.

Y entonces Novo comenzó a reírse tanto que casi se cae.

120
Marca italo-francesa de automóviles de gran lujo y competición.
121
Actriz y presentadora estadounidense.
122
Hace referencia a las salchichas Oscar Mayer.

~ 312 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y TRES

Fue grosero reírse. Novo lo sabía. Honestamente lo sabía. Pero la tarde, que
había empezado con un tono bajo y luego se había hundido hasta niveles
subterráneos, de repente se había convertido en una novela… y parecía más una
aventura que un concurso de resistencia.

—Lo siento, compañero. —Peyton le dio una palmada en el hombro a Oskar—


. Solo bromeaba.

Sophy se recuperó rápidamente y se interpuso entre los dos machos. —Sí.


En efecto. Bueno, ah, Peyton... debes contarme todo sobre ti. Ven, sentémonos
juntos. ¡Camarero! —Gritó Sophy—. ¡Camarero, un menú para mi invitado! —En
realidad chasqueó los dedos. Y luego sacó una silla para ella y otra para Peyton—.
Quiero escuchar todo sobre cómo es la Hermandad. Debes tener algunas historias
increíbles.

Y ahí estaba. El encanto. El pestañeo. El toque en el antebrazo de un macho.

En respuesta, Peyton miró a un lado y a otro, entre Sophy y Oskar… pero


Novo no pudo decir si él estaba pillado por su hermana o no. Y Dios, eso sería...
realmente desagradable. A pesar de que ella no tenía ningún derecho sobre él en
absoluto.

Se formó un agujero en su estómago… excepto que casi al instante, pensó


ella, nop. Si su hermana quisiera tener a otro Oskar aquí, a Sophy le saldría el tiro
por la culata. De ninguna manera Peyton se iba a aparear con una civil: a pesar de que
Sophy era hermosa, y sin duda tenía la agresividad social para intentarlo y tratar de
dar un paso adelante, no había otro lugar donde ir para ella que aquella escalera.

~ 313 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Paradise era mucho más su estilo como hija del Primer Consejero del Rey.

—¿Peyton? —Provocó Sophy—. ¿Así que? ¿Te sentarás conmigo?

Biiieeeen, aparte de las referencias al pene, la noche una vez más estaba
mandando un torpedo contra su casco, y Novo miró por encima del hombro hacia la
salida. Hora de irse. Oye, si Peyton quería conocer mejor a su hermana… demonios,
¿si él quería follársela solo porque podía? Más poder para él…

—No, no nos quedamos.

Arqueando las cejas, ella giró la cabeza hacia atrás… para ver a Peyton
recogiendo su chaqueta de cuero del respaldo de su silla.

—Vamos Novo, —dijo—. Te llevaré a la ciudad.

—No puedes irte, —protestó Sophy—. Espera, no puedes.

Peyton se inclinó y miró a la hembra directamente a los ojos. —Puedo hacer


cualquier cosa que yo quiera cariño. Y lo que no voy a hacer es ser un juguete de
cuerda para ti mientras ignoras al pobre HDP123 con el que estás apareándote y
faltarle el respeto a tu hermana. Diría que fue un placer conocerte, pero renuncié a
mentir hace un par de noches, así que eso está prohibido. Y te deseo una vida feliz,
pero no es a eso a lo que te estás dirigiendo. ─Posó en Oskar una dura mirada—. Y
tampoco lo estás haciendo tú, amigo. Si te queda algo de cerebro, o podrás dejarla
o pegarte un tiro. Buena suerte.

Novo estaba tan aturdida que se dejó escoltar afuera. Pero vamos.

Vamos.

Los dos pasaron junto a los otros humanos que comían menús completos y
entraron en la sección de la sala de té del lugar. Y luego salieron al frío.

Ella comenzó a reírse tan pronto como el aire de la noche la golpeó.

Poniendo el puño en su boca, tartamudeó, —Eso fue increíble. Eso fue


jodidamente increíble.

Peyton indicó el camino a seguir. —Mi coche está aquí.

123
Hijo de Puta.

~ 314 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cogiéndola por el codo, la condujo a un... oh, guau, agradable… Range Rover
tintado y abrió las cosas para que pudiera deslizarse en la parte trasera.

—Oh, Dios mío, hiciste eso. —Todavía se estaba riendo y hablando con él,
incluso mientras cerraba la puerta y se daba la vuelta—. Jodidamente lo hiciste.

Había un doggen detrás del volante, uno joven, y se giró en su asiento. —¿Lo
siento señora? ¿Qué hice yo?

Ella bateó su mano a través del aire cálido y nuevo olor del coche. —Nada.
Yo solo estaba... estaba hablando con él.

Peyton entró y ordenó, —Conduce.

—¿A dónde puedo llevarle, señor?

—A cualquier lugar, no me importa.

Cuando se alejaron de la acera, estaba claro que Peyton no se estaba riendo.

—¿Qué pasa? —Preguntó ella.

—¿Quién es Oskar para ti?

Bueno, eso hizo doble clic en su feliz-feliz, alegría-alegría. Y ahora ella se


volvió como él, seria como el infierno.

Cuando ella miró al conductor, Peyton dijo, —Él es discreto.

—Solo por qué tu sirviente no vaya a hablarle a nadie más no significa que
esté dispuesta a discutir sobre mis asuntos personales delante de él… o contigo.

—Entonces admites que tú y Oskar estabais juntos.

—¿Celoso?

—Sí. Especialmente porque él te estaba mirando todo el tiempo. ¿Durante


cuantas noches se ha estado apareando con esa mujer de pesadilla? Y él solo tiene
ojos para ti. ¿Qué hiciste, lo echaste cuando te aburriste y él salió con ella porque
era lo más cercano que podía tenerte?

—Prueba al revés, —dijo ella en voz baja.

—¿Qué?

~ 315 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ella se volvió hacia la ventana y miró hacia afuera. Estaban pasando por otros
restaurantes que eran de propiedad y gestión local; en este vecindario, no había
ninguna de las cadenas comerciales que estaban más cerca de las salidas de la
Northway o los rascacielos del centro. Y a través de los cristales empañados de los
restaurantes, vio a los humanos en las citas, las familias reunidas, los camareros y
las camareras llevando comida y bebida en las bandejas.

—Él me dejó por ella, —se escuchó a si misma decir.

De acuerdo, ella necesitaba parar…

—¿Qué mierda estaba él pensando?

Novo se dijo a sí misma que no debía ser alagada. Demonios, Peyton tenía
que estar diciendo eso solo porque esperaba obtener algo más tarde.

—Quiero decir, tu hermana es falsa, —continuó él—. Lo siento, sé que ella


es tu sangre, pero esa es una de las mujeres más transparentes que he conocido en
mi vida… y estoy en la glymera por Dios. Nosotros inventamos ese tipo de horror.

Novo se volvió hacia él. Ella no pudo evitarlo.

Peyton estaba sentado profundamente en su asiento, pero no la estaba


mirando. Estaba mirando al frente, con los ojos desenfocados como si reviviera toda
la escena.

—Ella no le tiene ningún respeto, —dijo él—. Ese va a ser su futuro hellren.
Debería preocuparse por él sobre cualquier persona, especialmente un gilipollas como
yo al que ella no conoce. Pero ella evaluó mi ropa y decidió... bueno, de todos modos.
Y Oskar merece lo que recibe si elige algo así sobre una hembra como tú. Quiero
decir... eres tan fuerte y hermosa e inteligente. Eres una persona real.

Novo parpadeó una vez. Dos veces.

Y decidió que realmente quería follar a Peyton. Como, ahora mismo.

Ella se inclinó hacia el conductor. —Llévanos a The Keys. ¿Sabes qué es eso?

El doggen negó con la cabeza. —No, señora. Lo siento, no lo sé.

—Gira aquí a la izquierda. Te diré a dónde ir.

~ 316 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

La sangre de Peyton se espesó y su polla se endureció en el momento en que


Novo dijo la palabra "Keys" y casi no creyó haber escuchado bien. Pero luego sus
eficientes instrucciones los llevaron a la modesta entrada del club sexual más famoso
de Caldwell.

Demonios, por lo que él entendía, el lugar era bien conocido incluso en la


ciudad de Nueva York.

—¿Estoy vestido apropiadamente? —Preguntó mientras el Range Rover se


detenía.

—Obtendremos una máscara del personal.

Novo salió por su puerta y él hizo lo mismo por su lado. Inclinándose hacia
atrás, le dijo al conductor que aparcara y esperara.

No tenía idea de cuánto tiempo iban a estar allí. O lo que iba a pasar después.

Antes de enderezarse, escondió su erección para que quedara plana sobre


su bajo vientre y se cerró la chaqueta del traje. Mientras tanto, Novo se quitó la
chaqueta, así que tenía solo esa camiseta y esos pantalones de cuero que… oh, Dios,
la deseaba tanto.

Especialmente mientras caminaba hacia adelante, sus zancadas la llevaban a


la cabeza de una cola de espera que tenía por lo menos cincuenta personas de largo.

Había dos tipos de pie en una puerta camuflada y cuando ella mostró una
llave, la dejaron entrar de inmediato… y lo saludaron claramente porque estaba con
ella. Dentro, pudo captar el olor del sexo y escuchar música, pero no podía ver más
allá de las pesadas cortinas que delineaban una especie de antesala.

Hola, señora desnuda.

Desde las sombras, una mujer con sus dos pechos pintados de rojo y nada
en su mitad inferior emergió para ofrecerles máscaras que eran negras y le
recordaban a El Fantasma de la Ópera. Una vez que estuvieron en su lugar, Novo
retiró la cortina y caminó hacia adelante.

Y una vez más, Peyton la siguió... solo para detenerse justo dentro de la
barrera.

~ 317 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Hieronymus Bosch124, pensó mientras reanudaba su camino hacia el vasto
espacio apenas iluminado. Eso fue lo único que vino a su mente.

A medida que la música bombeaba a través de los altavoces que no podía ver,
sus ojos estaban sobrecargados con imágenes de cuerpos desnudos y contorsionados.
Algunos estaban desparramados sobre bancos y sofás. Otros estaban en cajas de
metacrilato. Había fosos hundidos donde las retorcidas formas se giraban y se
convertían en puños humanos y filas de mujeres y hombres boca abajo o arriba en
las mesas con todo tipo de personas cubriéndolos.

Esto bien podría haber sido el escenario para él hace un par de años.

Demonios, lo había estado viviendo en una escala más pequeña hace una
semana o dos.

Y no era que no le interesara. Tenía curiosidad por cómo funcionaba todo,


aunque eso era más como un ¡eh! que cualquier tipo de impulso erótico.

Solo había una persona a la que él quería follar, y ella lo estaba llevando cada
vez más y más profundo en el club.

—¿Esto te excita? —Preguntó Novo mientras lo miraba.

Bastante, pensó él.

Sujetando su brazo, él le dio la vuelta y golpeó su cuerpo contra el suyo.

—Tú me excitas, —gruñó él.

Con un movimiento de sus caderas, se inmovilizó contra ella y fue entonces


cuando sus ojos se pusieron calientes detrás de esa máscara. Y no pudo no responder
a eso. La agarró por el culo… con fuerza… y la empujó contra la pared. Sujetando una
mano en la parte delantera de la garganta de ella, apretó lo suficiente como para
obligarla a coger aire.

—¿Es esto lo que quieres? —Dijo él con dureza—. ¿Lo quieres duro y donde
la gente lo pueda ver?

—Que te jodan. —Ella desnudó sus colmillos y le siseó. —Y sí, lo quiero.

124
Pintor conocido en España como el Bosco.

~ 318 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
La mano de ella se metió entre ellos para encontrar su polla, y ella más que
acariciarlo le dio una paliza…, y a él le encantó.

Deslizando su mano hacia la parte delantera de la camiseta ajustada de ella,


la bajó para que así sus brazos quedaran atrapados. Sin sujetador Joder, sí... sin
sujetador. La sostuvo en su lugar por el cuello y fue por su pezón, mordiéndola con
su colmillo para poder chupar su sangre mientras mamaba. En respuesta, los dedos
de ella hurgaron en su cabello y una de sus piernas se levantó y envolvió su trasero.

¿Por qué diablos no llevaba una falda?

Inmersos en los preámbulos, ambos estaban jadeando por ello. Así que la
giró hacia la pared, despegó sus caderas y sacó la navaja que siempre llevaba consigo
en el bolsillo del pecho.

—No te muevas.

Cuando ella lo miró, él soltó la hoja y esperó hasta que ella asintió. Luego
deslizó su mano libre de arriba a abajo por su raja, frotando el cuero, acariciando su
sexo a través de los pantalones. Eso no duró mucho. Tomando la cuchilla afilada,
cortó la costura que iba directamente al centro de ella, guardó el cuchillo y deslizó
cuatro dedos, dos de cada lado, en el agujero que había hecho.

Fue un tirón limpio.

Y debajo, su sexo desnudo y sin vello, estaba abierto, listo, húmedo para él.

Él lanzó su polla tan rápido, que se arrancó su propia bragueta. Y luego él la


penetró de una única y poderosa estocada que la empujó de cara contra la pared. Ella
gritó algo, tal vez era su nombre… con el ruido de la música, no tenía ni idea… y agarró
con fuerza los brazos de ella mientras ella separaba más las piernas.

Peyton la montó como un animal.

A la mierda su elegante ropa. Y a la mierda también la gente que los estaba


mirando. A él no le importaba nada más que entrar dentro de ella. Llenándola.
Haciéndolo una y otra vez hasta que se salió y se corrió en ríos sobre ella.

A mitad de camino, se dio cuenta de que la estaba marcando.

De alguna manera, a lo largo del camino, se había vinculado a ella.

~ 319 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y CUATRO

Saxton no podía esperar a dejar la Casa de Audiencias. Su sentido de


responsabilidad y deber hacia Wrath aseguró que dejara todo su trabajo hecho,
pero al instante que él pudo, estaba afuera en la puerta trasera y
desmaterializándose hacia lo de Minnie.

Entró a través de la costura de separación, pero mientras lo hacía, estaba


consiente de una gran reparo, y tan pronto como fue tomando forma, entendió el
porqué.

La explicación estaba reposando sobre el suelo. La cabeza bajo el fregadero


de Minnie, largas piernas estiradas afuera, brazos levantados y trabajando en algo
ahí dentro.

—Está bien. Ésta es una fantasía mía. —Saxton arrastró las palabras—.
¿Quién sabía que yo te quería en un cosplay de plomero?

Hubo un ruido metálico y después una maldición. Y después su caliente


trabajador de tubería estaba sentándose y limpiándose con su brazo. Guau. Camiseta
Hanes y jeans azules. Músculos debajo de la ropa. Macho en todo, cada lugar.

Sigue siendo mi corazón, pensó Saxton.

—Has vuelto, —dijo Ruhn con una sonrisa.

Saxton dejo su maletín sobre el mostrador y se quitó la capa de cachemir.


—Estoy en ello, y tú estás sucio y sudado.

—Iré a tomar una ducha...

~ 320 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No te atrevas.

Saxton se acercó y se arrodilló entre las piernas de Ruhn.

Pasando sus manos sobre sus muslos apretados. Él hizo un trabajo rápido de
abrir el botón, y después llevó a su boca lo que había estado soñando toda la noche.

La explosión del aliento de Ruhn fue seguida por una serie de fuertes golpes.

Entonces el macho dejo caer su llave inglesa.

Quemaravillosoes.

—Saxton... —Hubo otro jadeo—. Oh, Dios. Si...

Saxton levantó la vista. Ruhn se frotaba la cabeza como si se hubiera


golpeado contra el borde del mostrador, pero el macho no se veía preocupado por el
golpe en su sien. No, sus ojos estaban llenos de asombro y calor. De hecho, siempre
había un cierto grado de sorpresa detrás de la erótica pasión de Ruhn, como si él no
pudiera creer que su cuerpo fuera capaz de sentirse así. Saxton amaba eso. La
sorpresa y el placer, el poderoso instinto y la urgencia, todos anclados a la sensación
de que era la primera vez, siempre.

Saxton regresó al trabajo, chupando y lamiendo, y podría decir por la forma


en que las caderas de Ruhn empezaban a empujar arriba y abajo que estaba
consiguiendo acercarse.

—¡Hola! —Llegó una voz alegre.

Azotando su cabeza arriba, Saxton miró con pánico hacia el frente de la


casa.

Después salto fuera del suelo mientras Ruhn se apresuraba para que el botón
abierto regresara de nuevo a su lugar.

Con una rápida estocada, Saxton se inclinó por encima de Ruhn y golpeó el
jabón de manos en el fregadero, sabiendo que la fragancia floral cubriría el aroma
de excitación masculina. Abriendo la llave del agua, comenzó a lavar su...

—¡El agua no!

Un diluvio vino de debajo del fregadero, empapando la espalda de Ruhn y el


piso justo cuando Minnie entraba en la cocina. La hembra se detuvo en seco.

~ 321 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Y después permaneció ahí con sus manos enjabonadas goteando espuma
dentro del fregadero, mientras Ruhn miraba a su alrededor, empapado desde la
cabeza hasta los hombros.

Minnie comenzó a reír. —Ustedes dos me recuerdan a Rhysland y a mí. No


puedo decirte la cantidad de veces que se metió debajo de ese fregadero e intentó
arreglar ese tubo. Y él siempre me pidió echar a correr el agua.

Ruhn se puso de pie con un rubor tan vibrante como si estuviera usando lápiz
labial. Alcanzando las toallas de papel, le pasó una a Saxton y uso varias para secar
sus manos y la parte posterior de su cuello. —¿Esto se ha soltado antes?

—¡Oh, sí! —La hembra mayor se adelantó con una bolsa de plástico—. Hice
un poco de pan. Y hay reservas aquí. Fresas. Tuve que comprarlas. Las fresas incluso
las de Whole Foods125, me parecen demasiado duras... ¡Oh, las luces! ¡Remplazaste
las luces que estaban en el techo!

—Sí señora. —Ruhn hizo una reverencia—. Incluso la que se quedó atascada
en el enchufe.

—¿Ese de ahí? —Dijo ella mientras señalaba hacia la cocina, él asintió y ella
sonrió de nuevo—. Siempre lo hace también. ¿Usaste una papa para poder sacarlo?

Ahora Ruhn sonrió. —Sí lo hice. Mi padre me enseñó eso. Así como él fue
quien me mostró cómo trabajar las tuberías. Además, ¿sabía que hay un baño con
fugas en el piso de arriba?

—No me di cuenta.

—Necesito ir a Home Depot126 y comprar otro conjunto de agallas para ello.


Pero puedo hacer eso a primera hora mañana por la noche.

—Te daré dinero.

—No, —intervino Saxton—. No deberías.

Mientras ella miraba de aquí para allá entre los dos, su alegría se disolvió en
una emoción brumosa. El tipo de cosa que tira en el corazón. Y mientras sus ojos se
humedecían, busco a tientas en su abrigo un pañuelo para quitar las lágrimas.

125
Whole Foods Market, Inc. es una cadena estadounidense de supermercados.
126
Empresa minorista estadounidense de mejoramiento del hogar, bricolaje y materiales de
construcción.

~ 322 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Ésta es en una casa tan grande, —dijo—. Y necesita tanto, de todo. Trato
de seguirle el ritmo, realmente lo hago. Pero solo soy yo, y no estoy tan fuerte como
solía ser.

Ruhn se acercó como si quisiera abrazar a la hembra. Pero no lo hizo del


todo. Su timidez parecía congelarlo en su lugar. —Nosotros nos encargaremos de
todo por usted. Y después cuando regrese, cada vez que algo salga mal y necesite un
arreglo puede llamarme. Vendré y lo arreglaré.

Con una decidida inhalación, Minnie de dirigió hacia el macho y echo sus
brazos alrededor de él. Por un momento Ruhn se quedó quieto ahí, parecía que iba a
entrar en pánico. Pero luego relajó sus enormes brazos alrededor de la frágil hembra
mayor y le dio el más suave de los abrazos. Y después Minnie se acercó a Saxton.

Él estaba de acuerdo con el abrazo, y cuando se separaron, tomó su pañuelo


del bolsillo de su cadera. —Aquí, señora.

Minnie sonrió y se dio algunas palmaditas más en la cara. —No sabía cuánto
me estaba molestando la decadencia aquí, hasta que se presentó una solución. No
sabía que opresión he estado acarreando. Me he sentido como si... Me sentido como
si hubiera decepcionado a Rhysland.

—Bueno, tenemos una solución, —dijo Saxton mientras miraba a Ruhn—. Y


nos vamos a asegurar de que usted nunca vuelva a preocuparse por su casa otra vez.
No con nosotros.

Cuando Ruhn lo observó y asintió, Saxton sintió un cálido brillo en el centro


de su pecho.

—Ustedes dos están enamorados, ¿verdad? —Dijo Minnie abruptamente.

Inmediatamente Saxton se aclaró la garganta. Inseguro de si esto iba a ser


un problema. —Señora, nosotros somos...

¿Solo amigos? Esa era una mentira que él no iba a decir. Pero Ruhn había
cruzado sus brazos sobre su pecho y parecía como si quisiera que el piso se abriera
y se lo tragara entero.

—Enamorados. —Minnie hizo eco mientras tomaba una de las manos de cada
uno—. Saben que el amor es el mejor regalo que la Virgen Escriba otorgó a su especie.
Estoy feliz de verlo en esta casa de nuevo. Rhysland y yo tuvimos tanto de eso aquí,
juntos.

~ 323 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
La exhalación de Ruhn fue acompañada por la relajación de sus brazos. Y
después el comenzó a sonreír.

Lo recordaré por el resto de mi vida, pensó Saxton. Ésta cocina con los
armarios debajo del fregadero abiertos, su cabello y camisa mojados. Minnie
radiante como si fuera una noche de festival.

Fue el momento en el que él realmente se dejó ir.

El pequeño niño rico resultó ser un atrevido y caliente exhibicionista.

Mientras Novo bailaba contra una mujer alta en látex, ella solo tenía ojos
para Peyton: estaba de pie a un lado, mirando sus manos mientras rozaban el cuerpo
de la mujer y sus caderas mientras las movía, y su trasero mientras lo giraba
alrededor.

Estaba hambriento por ella. Incluso después de todo el sexo que habían
tenido, él estaba listo para ir de nuevo... Pero solo con ella.

Otras mujeres y hombres, se le habían acercado, actuando frente a él.


Ofreciéndole todo tipo de cosas. Pero él los despidió lejos con impaciencia. Y algunos
de ellos habían sido increíblemente hermosos.

A Peyton no le importaban. Él solo la veía a ella.

Para ser una hembra que había sido dejada por otro, eso fue una revelación.
De hecho, no sabía que necesitaba sentirse tan necesitada. Pero era consciente de
que la mierda era una pendiente resbaladiza para bajar. Tú nunca querías estar
centrado en otra cosa, porque cuando se fueran, y ellos eventualmente lo hacían,
tomaban esa parte de ti que habían llenado con ellos y estabas vacío una vez más.

¿Pero por esta noche? ¿Por ésta única noche?

Ella estaba completa. De una manera que jamás pensó que nunca volvería a
estarlo.

Y evidentemente, Peyton lo había tenido con ella estando en los brazos de


alguien más. Él se acercó y casi empujó a la mujer fuera del camino. Entonces él
estaba besando a Novo. Su boca llena de demanda, su cuerpo duro otra vez. Sus
manos ásperas y codiciosas.

~ 324 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Lo siguiente que supo, fue que estaba inclinada sobre algo, no sabía el qué y
tampoco importaba. Y él estaba dentro de ella una vez más, bombeando. Tirando de
su trenza como si fueran las riendas de una brida, su espina dorsal bajo presión. Su
orgasmo fue muy intenso y ella apretó sus molares tan juntos que sintió el aguijón
en su cabeza.

Cerrando los ojos, se abrió a todas las sensaciones: la debilidad en los


músculos de sus muslos, el material áspero debajo de su mejilla, la compresión de
sus pechos y las bofetadas de su sexo siendo tomado.

Lágrimas aparecieron en su rostro debajo de su máscara.

Con desesperación, trato de atrapar la cola de la emoción y arrastrarla de


nuevo a su jaula, pero no pudo tener ventaja.

Era como si la liberación abriera el cofre de todo lo que ella había tenido
dentro, el viejo dolor se extendía como un cadáver, el olor de él, la vista de él,
demasiado abrumador para ser ignorado.

Sollozó en la oscuridad, dentro de la máscara, en el sexo de los extraños y


la música alta.

Abriendo su boca, grito el dolor de sí misma, echó el pasado en el


despreocupado anonimato del club. Usando la follada de Peyton como rampa de salida.

Y nadie lo sabía.

Fue completamente privado.

Finalmente, Peyton cayó sobre su espalda, su gran peso, un hermoso


aterrizaje que la trajo de regreso a la tierra, su fuerte jadeo en su oído la
confirmación que él había estado ahí mientras había pasado por la tierra fantasma,
ella no había estado sola, incluso si él no tenía idea que había estado ayudándola.

Moviendo su brazo, ella buscó su mano. Cuando la encontró, atrajo su palma


hacia adelante... y beso su cuerda de salvación.

Era lo más cerca que podría estar de agradecerle por un regalo que nunca
sabría que le había dado.

La curación finalmente había comenzado.

~ 325 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TRENTA Y CINCO

—Ven a mi casa.

Cuando Peyton abrió la puerta de salida del club para Novo, rezó para que
dijera sí. No quería que la noche terminara. No quería pasar el día en cualquier otro
lugar, sino al lado de ella. No quería despertarse solo, sin ella.

—¿Qué va a pensar tu chofer de nosotros? —Dijo arrastrando las palabras.

—Lo mande de vuelta hace dos horas. Vuelve conmigo.

Cuando se detuvo y miró hacia el cielo, él hizo lo mismo. Una gruesa capa de
nubes se deslizaba rodando, y había una humedad invernal en el aire. Iba a caer más
nieve.

A quién le importaba una mierda el clima.

—Mi padre está de viaje por negocios, —dijo—. Tendremos el lugar para
nosotros solos. Se llevó a su mayordomo con él, y los otros sirvientes están contentos
de tener una noche libre. Y está bien, está bien, así que le dije al chofer que limpiara
la casa o lo despediría.

Novo giró alrededor. —Dónde vives.

—¿Es eso un sí?

—No, es una pregunta sobre dónde vives.

Él sonrió. —Nunca das ni una pulgada, ¿verdad? Y mi sangre está en ti. Sigue
el camino. Después de follar en la bañera, te haré la Última Comida en la cocina.

~ 326 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Hubo un largo silencio. A lo lejos, gimió una sirena. Sonó una bocina. Tres
personas salieron del club, una manada de humanos envueltos en los brazos uno del
otro, riendo.

—Está bien, —dijo ella.

Peyton tomó su mano y la apretó. —Gracias.

Cuando ella se alejó, él la dejó ir. Y luego cerró los ojos y se desmaterializó.
Cuando se volvió a formar en el césped delantero de la mansión de su padre no tenía
idea de si ella iba a aparecer o no. Ella era así. Caliente y fría.

Su corazón palpitaba mientras estaba parado en la nieve, el viento se


envolvía turbulento a su alrededor y silbaba a través de las plantas de hoja perenne
en el borde de la propiedad.

Se encendieron las luces adentro, y por un momento, miró la mansión como


si la viera a través de los ojos de Novo. ¿Le gustaría el viejo lugar?

De alguna manera, eso no importaba, y no porque a él no le importara su


opinión. Fue solo eso, por primera vez en su vida, el hecho de que nada de esto lo
afectó. La vida de su padre, las expectativas de su línea de sangre, las demandas de
su esfera social ... no estaba obligado a aceptar nada de eso y tal vez sus adicciones
habían representado su lucha para llegar a esta realidad.

En ese mismo instante, Novo apareció a su lado.

—Bienvenida a mi humilde morada, —murmuró mientras barría una mano


hacia la gran extensión de la casa.

—Sabes, pensé que sería más grande. —Mientras retrocedía, ella le dio un
buen golpe en el brazo—. Te tengo. Este lugar es como un maldito castillo, Me estás
tomando el pelo.

Acercándola, la besó en la parte superior de la cabeza y se sorprendió


cuando ella lo dejó. Y luego la llevó a la entrada principal.

Cuando abrió la pesada puerta a la fuerza, se sorprendió de lo tenso que


estaba.

Ella entró con su ropa de cuero y su cuerpo atlético moviéndose con poder y
su cabeza en alto mientras miraba a su alrededor.

~ 327 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sus ojos parecían no perderse nada de las antigüedades y de la grandeza,
los candelabros de cristal, el reloj de pie y los tapices.

Girando hacia él, dijo secamente, —Nunca mencionaste que vivías en el


Museo Smithsoniano.127

—Odio presumir, ya sabes. —Cerró la puerta de un puntapié, el sonido en


cuestión golpeó la casa haciendo eco hasta el alto techo—. Es jodidamente anticuada.
Ven. Quiero presentarte mi bañera.

Mientras subían, ella le preguntó cuántas habitaciones había; él vaciló.

—Vamos, —ella lo regaño—. ¿No puedes contar tanto?

—No soy bueno con las matemáticas, es verdad. —La llevó a la izquierda al
final de la escalera, por el pasillo que tenía tantas puertas—. Voy a adivinar,
cincuenta o sesenta. Quizás más. Hay partes en este lugar en que nunca me molesté
en entrar.

—Vivo en una habitación individual. No, tengo dos habitaciones, un baño y


eso es todo.

—Tendrás que mostrármelo alguna vez.

—No te interesaría más que una caja Kleenex.

Se detuvo frente a su suite. —Es tuyo. Así que estoy muy interesado.

Novo hizo el esfuerzo con el pomo, probablemente como una forma de eludir
la intensidad que él le estaba tirando. Esa era otra cosa que estaba aprendiendo
sobre ella… que ella era muy divertida, y esto no fue una sorpresa. La hembra evitó
la cercanía en todo momento, haciéndolo pensar en aves aterrizando y despegando
ante la menor provocación.

Sin embargo, parecía que ella seguía volviendo a la palma de sus manos.

Dios, era tan diferente. Inesperada. Fascinante.

Con un silbido en voz baja, Novo entró en el enorme cuarto, mirando su cama,
su televisor de pantalla gigante, sus sofás y el baño más allá.

—Es muy acogedor, ¿verdad?

127
Museo de arte estadounidense localizado en Washington.

~ 328 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ella rió. —Si comparas este lugar con el lobby de un hotel, seguro.

Caminó hacia su guardarropa, las puertas se abrieron por sí mismas gracias


a los sensores de movimiento. Dentro, él se desnudó y dejo la ropa en el cesto para
la limpieza en seco.

Cuando regresó, estaba desnudo. —Tienes demasiada ropa puesta.

—Y tú ya no tienes ese problema.

Sus ojos brillaron mientras pateaba sus botas de combate, desarmaba, y


arrancó esa camiseta ajustada y esos cueros arruinados. Entonces ella se paró antes
él en carne y hueso. Su cuerpo era... tan sorprendente. Delgado, musculoso...
increíblemente sexy.

—Joder, —se escuchó decir—. Eres la hembra más hermosa que jamás he
visto.

—PTI, soy una apuesta segura esta noche. No tienes que halagarme...

—Cállate. —Se adelantó y tomó su mano—. Hasta que te vayas de esta casa
al anochecer, déjame decir lo que quiero y ser quién soy contigo, ¿De acuerdo? No
te estoy pidiendo que finjas ser una de esas hembras felpudo en un vestido, con sus
meñiques al aire sobre una taza de té. Pero durante las próximas horas déjame en
paz con las correcciones, ¿bien?

Ella aparto la vista. Miró hacia atrás. —Lo suficientemente justo.

Una vez resuelto, él la llevó a la bañera y comenzó a llenarla de agua.

Y en los espejos, observó mientras ella vagaba por alrededor e investigaba


lavabos y toallas, albornoces y ventanas. Era tan increíblemente sexy, que casi estuvo
a punto de dejar que el agua se rebalse por el piso.

—Eso es una piscina, —anunció—. No es una bañera.

—Espera, —dijo mientras levantaba una pierna para entrar—. Tu cabello.

Con un giro elegante, ella se volvió hacia él. —¿Qué hay con eso?

Peyton avanzó lentamente y tomó el extremo del extenso cordón donde


estaba la bandita. —Suéltalo.

~ 329 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Antes de que pudiera negar con la cabeza, él susurró, —Por favor. Solo
quiero verte con el cabello suelto. Una vez.

Cuando una mirada atormentada apareció en sus ojos, se preparó para un no.

En cambio, ella tomó el cordón de sus dedos. —Déjame hacerlo.

De espaldas a él, agarró el cordón y hubo algunos chasquidos mientras


desabrochaba la banda ... entonces ella se estaba soltando la trenza, liberando acres
de precioso cabello negro.

Cuando terminó, giró hacia él y lo empujó sobre sus hombros de tal manera
que solo podía ver de ella la parte donde se marcaba su cintura. Con sus ojos abatidos
y su cuerpo tenso, era como si ella estuviera preparada para ser abofeteada.

Extendiendo la mano, Peyton volvió a poner su cabello en su lugar.

—Me quitas el aliento, —dijo en voz baja mientras miraba las olas cayendo
en cascada debajo de sus pechos, casi hasta la hendidura de su sexo—. Ahora…y para
siempre más.

Solo era jodido cabello, por Dios, pensó Novo.

Pero la verdad era que nadie la había visto con el cabello suelto desde Oskar.

Y al final, la única forma en que podía quedarse con eso era recordándose a
sí misma, una y otra vez, que esto era solo por el día de hoy. Tan pronto como el sol
bajara en el extremo del horizonte, ella volvería a amarrarlo y lo pondría todo en su
lugar una vez más, asegurado, trenzado y atado, sus emociones siendo impenetrables
nuevamente.

Cuando Peyton comenzó a hablar con ella, escuchó más el tono que las
palabras, y sí, le estaba contando cosas que su corazón solitario y maltratado tenía
hambre de oír y creer, pero que su sentido de autoconservación le hacía callar.

Sin embargo, no podía ignorar la forma en que la miraba.

O el hecho de que se arrodilló.

~ 330 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sus manos eran como una brisa de verano viajando por sus muslos, sus
caderas... sus pechos. Y sus labios eran aterciopelados mientras le rozaban la parte
inferior de su vientre. Cuando él enganchó un brazo debajo de su pierna y lo movió
sobre su hombro, ella fue con él, permitiéndole el acceso que quería. La boca en su
sexo era tan buena, demasiado buena, resbaladiza sobre la humedad, el calor contra
el calor.

Mirando hacia abajo más allá de las puntas duras de sus pechos, lo vio
trabajando en ella, su lengua lamiéndola libre mientras la miraba. Sus ojos ardían,
transmitiendo con su expresión la adoración sexual en su sangre.

Ella se vino una vez. Dos veces.

Entonces estaban en el piso sobre la alfombra suave y él la estaba montando,


su polla dura sobresalía de sus caderas mientras él se inclinaba sobre ella.

Cerró los ojos para no verlo, así podía fingir que era algún otro macho,
cualquier otro macho. La distancia y el aislamiento que ofrecían parecían esenciales.

Excepto que su cuerpo sabía que era él.

Y oh, Dios ...

... también lo hizo su alma.

~ 331 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y SEIS

Varias noches después, cuando Saxton se sentó junto a Ruhn en la


camioneta, no estaba seguro de si habían pasado horas, décadas o siglos desde que
Minnie había interrumpido cuando se liaban debajo del fregadero... De hecho, el
tiempo se había convertido en una goma elástica que se estiraba y soltaba entre
extremos, momentos y eones que parecían ser uno y el mismo.

—Es aquí, —dijo—. A la derecha. Número dos uno uno cinco.

— ¿Este?

—Sí... este. El Victorian.

Saxton estaba muy consciente de una agitación en el estómago mientras se


preparaba para voltear la cabeza y mirar hacia su antigua casa. Y en verdad, se volvió
absolutamente nauseabundo cuando sus ojos se desplazaron para revisar el trabajo
de pintura verde oscuro, gris y negro, las cúpulas, los porches, las ventanas cerradas
y con paneles largos. En el paisaje nevado del invierno, era como algo de una postal
navideña de Nueva Inglaterra, pintoresca, perfecta y bonita como cualquier pintura.

—Es hermosa, —dijo Ruhn mientras ponía la maquina en el estacionamiento


y apagaba las cosas—.¿Quien vive aquí?

—Yo. Quiero decir, solía hacerlo. ─Abrió la puerta—. Ven conmigo.

Juntos salieron y caminaron por el desvanecido sendero hacia el porche


delantero. Saxton sacó una llave de cobre, abrió el cerrojo y luego empujó la gran
puerta, que hizo un sutil crujido al soltar los goznes.

~ 332 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ruhn tuvo cuidado de quitarse la nieve de los tacos de sus botas y Saxton
siguió el ejemplo, golpeando sus Merrells antes de cruzar el umbral. En el interior,
era más cálido que al aire libre, pero de ninguna manera templado. Había dejado los
termostatos sesenta y dos grados el fin de semana del Día del Descubrimiento de
América en octubre, cuando había venido para asegurarse de que el horno
funcionaba. Pero aparte de eso, nadie había estado allí.

Todavía olía igual. A dulce casa vieja. Pero ya no estaba en casa. Los encerró
y miró a su alrededor.

Como algo salido de una película de Vincent Price128, todos los muebles, que
eran de época, estaban cubiertos con sábanas y fue al azar al salón principal y levantó
la esquina de un mueble tamaño King. Debajo, el desvanecido sofá era de estilo
victoriano clásico, todo de pesada caoba tallada y chapeada, la tela de un color vino
profundo.

Ruhn entró detrás de él. —¿Cuánto tiempo viviste aquí?

—Demasiado tiempo en realidad. Me encantaba esta casa.

—¿Por qué dejó de gustarte?

Saxton dejó que la sábana volviera a su lugar. —Aquí es donde... bueno, Blay
y yo veníamos aquí a veces.

—Oh.

—Después de que rompimos, no podía soportar estar en estas habitaciones.


—Caminó un poco más allá, entrando en la biblioteca—. Demasiados recuerdos.

Detrás de él, Ruhn lo siguió, y cuando se volvió, la expresión del macho era
ausente.
—Es por eso que quería traerte aquí esta noche…— Al sonido de la aldaba de la
puerta, Saxton se centró en el hombro del macho—. Espera aquí, ya vuelvo.

Saxton se dirigió al vestíbulo, y tardó un momento en recorrerlo antes de


que pudiera abrir la puerta. Luego inhaló lenta y profundamente e hizo lo que tenía
que hacer.

128
Price, Jr. actor de cine estadounidense.

~ 333 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Del otro lado, una pulcra vampiresa con el cabello que parecía haber sido
cortado con la forma de un paraguas abierto desplegado sobre su cabeza y un
maletín, estaba en posición de firmes.

—Saxton, cariño, estoy tan contenta de que me hayas llamado.

Beso, beso en ambas mejillas. Palmada, palmada en el antebrazo.

—Me sorprendió, pero estoy muy contenta de saber de ti, —dijo cuando
entró—. Estoy contenta de que… oh, ¿quién es?

Saxton los encerró a todos. —Este es mi... este es Ruhn.

—Bien. —Ella avanzó y extendió su mano—. Es un placer Ruhn. Saxton tiene


un gusto impecable, y puedo decir que lo ha ejercido en su beneficio una vez más.
Soy Carmichael.

Ruhn parpadeó y entró en pánico, como si un pájaro exótico que no hubiera


sido entrenado hubiera entrado en la casa y aterrizado en su hombro.

—¿Mencionaste que tienes un comprador para este lugar?— Preguntó


suavemente Saxton.

La distracción funcionó perfectamente. Carmichael se reorientó al instante.

—Te dije hace meses que lo tengo. Cuando compraste ese ático sin mí. Tsk,
129
tsk . Eso fue bastante grosero de tu parte, pero estás perdonado si puedo incluirla
en mi catálogo.

—¿Estás vendiendo?—Preguntó Ruhn suavemente.

—Sí. —Saxton miró a los ojos al macho—. Me he dado cuenta de que estoy
listo para dejarlo ir.

—Bueno. —Carmichael casi se puso a bailar—. Estas son espléndidas noticias.


Tengo un formulario de catálogo para que lo firmes aquí mismo.

Con admirable eficiencia, de alguna manera logró sacar una hoja y un


bolígrafo del maletín dejarlo en el piso: balanceándolo sobre una rodilla, abrió las
cerraduras, sacó el papel y un Bic.

129
Chasquido de la lengua que se utiliza cuando está irritado, enojado, o encuentra algo/alguien
molesto o poco divertido.

~ 334 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Aquí. Hagamos esto y los traeré en una hora.

Con el corazón palpitante, Saxton tomó el formulario de cotización y el


bolígrafo barato.

—Mientras firmas eso, solo necesito confirmar algunas dimensiones. —Para


eso, dejó el maletín, sacó una cinta métrica, su iPhone y se puso en ello—. Eres
abogado. Ya sabes dónde poner tu John Hancock.130

Cuando sus aceleradas pisadas sonaron con dirección a la cocina, Saxton


miró a Ruhn.
El macho estaba parado cerca, sus manos unidas débilmente, sus ojos calmados, pero
preocupados. —No parece que te sientas cómodo haciendo esto.

Y ahí fue cuando sucedió. Una sensación de paz total se apoderó de él, tan
inesperada como una bendición que había sido rezada por un agnóstico. Y estaba
basada en el marrón pálido de los ojos de Ruhn.

—Te amo, —dijo Saxton abruptamente.

Esa hermosa mirada se encendió tanto, los blancos alrededor de sus pupilas
brillaron como la luz de la luna.

Saxton agitó el papel. —Esta casa, este... ¿santuario? Lo mantuve como un


testimonio de algo que pensé que nunca volvería a encontrar. Y me doy cuenta, que
no necesito guardarlo más. Lo dejo tal como dejé ir a Blay, y eso es todo gracias a
ti. —Levantó su mano libre—. Lo que no quiere decir que tengas que corresponder.
Te traje aquí solo porque yo…

Ruhn silenció con prisa sus palabras, —Yo también te amo.

Saxton comenzó a sonreír.

Y no se detuvo. Incluso cuando usó la amplia espalda de Ruhn para poner su


firma en la línea.

Para avanzar, tenía que dejar ir el pasado, y a veces eso significaba que por
dentro ocurrían cambios mentales... y al mismo tiempo otros ocurrían en el mundo
físico.

130
Comerciante de Massachusetts que firmo en la Declaración de Independencia. Su nombre es
si ó i o pa a de i fi a .

~ 335 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
A menudo, los dos estaban interrelacionados.

Con Ruhn ahora en su vida, estaba infinitamente más interesado en el futuro


que en el pasado.

Es lo que debe ser, pensó mientras volvía a ponerle la tapa al Bic. La vida,
después de todo, era mucho más que nostalgia y remordimientos.

Gracias a Dios.

De pie en el gimnasio del centro de entrenamiento, Novo señaló a Peyton. —


Él. Lo quiero.

El hermano Rhage aplaudió. —Lo suficientemente justo. Entonces serán


ustedes dos, luego Craeg y Boone juntos… y Paradise luchará contra Payne. Me quedo
con Axe. Comencemos gente.

Novo mantuvo su sonrisa para sí misma cuando asumió su postura de ataque,


con las piernas dobladas, las manos en alto y los hombros tensos mientras se
preparaba para golpear. Peyton, por otro lado, no se molestó en ser discreto. Estaba
sonriendo como un hijo de puta mientras adoptaba la misma postura.

—En mi cuenta de tres, —ladró Rhage—. Uno… dos… tres.

Cuando sonó el silbato, Novo bajó al tapete, balanceo ambas piernas


cerrándolas en círculo, y atrapó a Peyton justo en los tobillos. El macho fue como un
árbol en el bosque, todo ese peso se desplomó en una caída libre que lo dejó
rebotando en su rostro. Sin tiempo, sin oportunidad, después de ese aterrizaje
forzoso, no le dio ni un segundo para recuperar el juicio.

Saltó sobre su espalda, lo atrapó por el cuello en el hueco de su brazo, y


luego lo hizo rodar, dividió sus piernas alrededor de su culo, y lo inmovilizó con todas
sus fuerzas. Peyton gruñó y forcejeó, dando vueltas mientras intentaba girar sobre
ella o liberarse de su agarre en las vías respiratorias. Oprimido, presionado...
comenzó a sudar, la quemadura en sus brazos, hombros y muslos le daba la sensación
de que sus huesos estaban ardiendo.

Cada vez que cambiaba de dirección, ella le echaba una pierna. Y luego,
cuando se iba por el otro lado, ella cambiaba a su lado opuesto. Luego se agarró a su
propia muñeca y tiró, tiró...
~ 336 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Peyton comenzó a desacelerar. Más lento.

Despacio.

Y luego extendió su brazo y dio un golpe con la palma una vez... dos veces...
en el tercer golpe, ella lanzó todo y se dejó caer sobre su propia espalda. Estaba
respirando tan fuerte que veía estrellas, sus pulmones parecían un par de volcanes
gemelos en su pecho…

Ella comenzó a reírse. Y dejó que el sonido femenino saliera porque, joder,
acababa de hacer mierda a un macho casi del doble de su tamaño.

Peyton se dio la vuelta y tuvo arcadas un par de veces, su cabeza colgando,


sus brazos arqueados.

Y luego, él también estaba boca arriba y riéndose.

Mientras se miraban a través de los tapetes azules, se rieron aún más


fuerte.

No fue hasta que Novo se sentó que se dio cuenta, oh ... bien. Todos en la
clase habían parado lo que estaban haciendo y los miraban fijamente.

Desde la noche de la despedida de soltera habían pasado los días juntos en


su casa, y su parte subversiva había amado subir sigilosamente las escaleras del
personal evitando a su padre y los sirvientes: le gustaba la idea de follar a Peyton
bajo el techo de un macho que nunca, nunca aprobaría a una don nadie como ella.

Y había habido otro beneficio, uno que tal vez se esperaba. Cortesía de la
despedida de soltera/del fiasco de la despedida de soltera, la echaron de la
boda/fiesta de emparejamiento, su hermana revocó el título de dama de honor y sus
deberes. Lo cual estuvo bien. Ella sin embargo, todavía estaba en la lista de invitados.

Supuso que tendría que ver por cuanto tiempo. Y también si ella decidía ir
en absoluto.

Durante los días al lado de Peyton, había empezado a preguntarse por qué
tenía que asistir a un evento como el de Sophy y Oskar. Claro, era familia, bla, bla,
bla. Pero ella no había sido tratada como si fuera de la familia. Era una vergüenza
para sus padres por no ser lo suficientemente femenina y un mazo para que su
hermana lo usara para sentirse mejor consigo misma.

¿Quién la necesitaba?

~ 337 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
De hecho, cuanto más pensaba en ello, más se preguntaba por qué a los
familiares de sangre se les daba tanta importancia en la vida de las personas. La
lotería genética, que nadie se ofreció a jugar, te escupía donde sea que quisiera,
independientemente de la compatibilidad, y sin embargo, se suponía que debías
abrazar ese accidente de procreación con todo tipo de peso y significado emocional,
simplemente porque con ayuda de tus padres lograste mantenerte viva hasta que
pudiste salir corriendo de su casa.

Entonces, en realidad no, ella no creía que fuera a ir.

Y de repente, realmente no le importaba que toda la clase de reclutas y dos


profesores estuvieran ahora conscientes de que ella y Peyton estaban estudiando
anatomía juntos.

—Dame esos cinco, —le dijo mientras sacaba la palma de su mano—. Me


ganarás la próxima vez.

Cuando él le dio una palmada en la mano, se encogió de hombros. —Aunque


no lo haga, siempre disfrutaré el viaje.

El guiño descarado fue totalmente él. Y también la forma en que se puso de


pie y la ayudó a levantarse.

Él siempre fue un caballero. Incluso en su más obscena finura, nunca


abandonó su educación aristocrática, y de alguna manera, en realidad ya no la
molestaba.

Era solo otro lado de él.

—Vamos a dejarlo por esta noche, —anunció Rhage—. Vayan a las duchas. El
autobús sale en veinte. Mañana para la primera parte estaremos en la sala de pesas.
Luego, para la segunda, dispararemos al blanco y actualizaremos la elaboración de
venenos.

En el camino a los vestuarios hubo todo tipo de charla, los machos se


marcharon antes de que ella y Paradise entraran a las instalaciones y se dirigieran a
sus cubículos de ducha individuales. Quitarse las ropas sudorosas se sintió liberador,
y luego se liberó de su trenza. Era el cielo puro.

Agua caliente. HURRA. Excepto…

—Oye, —dijo sobre el ruido del agua corriendo—, ¿me prestas algo de tu
shampoo? Estoy fuera y olvidé traer más.

~ 338 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Mientras se inclinaba a través de la cortina, Paradise miró alrededor de la
suya. —Pensé que siempre odiaste mi olor.

Novo se encogió de hombros. —No es tan malo.

—Está bien, por supuesto. Todo lo que tengo es tuyo.

—Gracias.

Eficientemente, se pasaron la botella de shampoo, y Novo volvió a estar


enjabonándose bajo el rocío.

—¿Necesitas esto de nuevo? —Preguntó ella.

—No. Estoy con el acondicionador. Lo pasaré por debajo de la cortina.

— Eres la mejor.

—Entonces...— Hubo una pausa al lado—. Parece que Peyton y tú se llevan


bien.

Cuando Novo se arqueó en la regadera y comenzó el proceso de diez minutos


de duración para quitarse el shampoo de su cabello, su estómago se tensó.

—Lo vi sonreír hacia ti allí atrás, —Paradise se apresuró sobre el torrente


de agua.
¿Estaba celosa? se preguntó Novo. Dios, no nos pongamos raros aquí.

—Es un chico bastante relajado, —murmuró.

En la parte que separaba el cubículo, el acondicionador se deslizó a la vista,


y Novo lo recogió a pesar de que no estaba lista. Todavía estaba enjuagando cuando
la otra hembra apagó el agua, y para cuando Novo apareció en su toalla, Paradise
estaba vestida y en los espejos junto al lavabo, una secadora de cabello rosa.

Dirigiéndose a la zona de los casilleros, Novo se secó y se puso un nuevo


conjunto de cueros y una playera sin mangas. Estaba empezando a peinarse para
prepararse para el trenzado cuando Paradise asomó la cabeza por la esquina.

—Está bien, me estoy muriendo por aquí.

Novo levantó sus cejas. —¿De Verdad? Porque tu coloración se ve bien y no


pareces tener problemas respiratorios.

~ 339 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—¿Qué está pasando con ustedes dos?

—¿Por qué no le preguntas a él?

—Podría hacer eso. Podría.

Como la otra hembra se quedó allí, luciendo como una página de Vogue con
su belleza rubia patricia y su elegante, cara, yo soy rica como la mierda, ropa, Novo
comenzó a trenzar su cabello. Y mientras lo hacía, estudiaba a la otra hembra. No
había enojo ni posesividad. Solo una curiosidad abierta, ligeramente sorprendida.

Novo no dijo nada hasta que llegó el final de la banda de goma. —Realmente
solo eres amiga de él, ¿verdad?

Paradise asintió. —Solo amigos. —La hembra sonrió—. Sin embargo, es un


buen macho. Y me encanta la forma en que te mira. Es lo que siempre he esperado
que encuentre.

—No estamos juntos ni nada. Quiero decir. Ya sabes. No como en una


relación ni nada.

Mierda, ella parecía a la defensiva. Por otra parte, nunca podría haber
imaginado tener este tipo de conversación, por una gran cantidad de razones.

Paradise sonrió. —A veces las relaciones se te acercan sigilosamente. Los


sentimientos y las emociones pueden ser como ninjas, todo sigilo y...

—Mortal. Son mortales.

Paradise frunció el ceño. —No, iba a decir que salen de la nada.

—Bueno... mira, no tengo mucho que decir sobre esto.

—Lo siento. —Las cejas perfectamente arqueadas de Paradise se inclinaron


en las esquinas por la preocupación—. No debería haberlo mencionado. No es asunto
mío.

—Nah, es genial. Estamos bien.

Como la hembra parecía sinceramente aliviada, Novo tuvo un impulso


totalmente inesperado de abrazarla, pero lo pisoteó rápidamente.

¿Se estaba derritiendo o algo así? ¿Qué demonios?

~ 340 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Te veré en el autobús, —dijo Paradise mientras cargaba su bolsa en su
hombro—. Y no diré nada a nadie, ni siquiera a Craeg.

—Está bien. —Y curiosamente, esa era la verdad—. No tengo nada que


ocultar, porque no pasa nada emocional.

Después de que Paradise salió del vestuario, ella se tomó un momento para
asombrarse. Por lo general, una conversación como esa la habría sacudido. Ya no. O...
al menos no esta noche.

Extraño.

Recogiendo sus cosas y poniéndolas en su propio bolso, revisó su teléfono


por costumbre.

Toda esa tranquilidad, sin preocupaciones, la mierda de Bobby McFerrin131


salió por la ventana cuando vio quién le había enviado un mensaje de texto.

Abriendo el mensaje, tuvo que leerlo dos veces. Luego guardó su teléfono y
con el estómago revuelto, salió corriendo al pasillo.

Estaba a mitad de camino hacia el área de estacionamiento cuando una voz


en su oreja arrastró las palabras, —¿Podemos tener una revancha, desnudos?

Novo saltó y giró en redondo hacia Peyton. —¡Oh! Sí, lo siento,


absolutamente… ¿A dónde te diriges?

— A Casa. Esperaba verte.

—Sí. Tengo que empezar a lavar la ropa y esas cosas. ¿Te veré dentro de
una hora?

—Oye. —Puso su mano sobre su brazo. —¿Estás bien?

—Totalmente. —Ella se encogió de hombros por su toque—. Me duele el


hombro y me siento fuera de control. Solo necesito ordenar las cosas en casa y luego
terminaré.

—Roger a eso. —Sus ojos se volvieron lejanos—. Y escucha, si necesitas un


tiempo libre, lo entiendo totalmente.

Ca ta te a apella y di e to de o uesta estadou ide se. Su a ió Do ’t wo y e happy, es de la


131

banda sonora de la película Cocktail.

~ 341 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Nah. Estoy bien. —Mientras negaba con la cabeza, se sorprendió por un
sorprendente impulso de darle un beso rápido.

Como si sintiera esto, sonrió lentamente y de un lado. —Tomate tu tiempo.


Yo siempre te esperaré.

Juntos caminaron por el pasillo y subieron al autobús, sentados a través del


pasillo, uno frente al otro, con las piernas estiradas y las zapatillas para correr
chocando. Cuando el autobús comenzó a moverse, Boone empezó a escuchar el U2 de
la vieja escuela y ella pudo seguir el álbum de Joshua Tree132 al ritmo de los silbidos
de sus auriculares. Craeg y Paradise estaban en la parte de atrás, en los brazos del
otro, sin engancharse, simplemente relajados. Y Axe comenzó a roncar.

Cuando llegaron al punto de entrega designado, todos se bajaron y Peyton


levantó una mano hacia ella antes de desaparecer.

Novo merodeó cuando todos se desmaterializaron. Luego se esparció en el


aire de la noche... en una dirección lejos de donde vivía.

Cuando se materializó, estaba frente a un bar irlandés llamado Paddy's en


una sección de la ciudad que había evitado durante más de dos años.

Ella respiró hondo mientras se abría paso hacia el pub. Estaba casi vacío,
pero había un vampiro macho sentado en la parte posterior, en una cabina.

Se levantó tan pronto como ella entró. Y después de un momento, ella caminó
hacia él.

—Hola Oskar, —dijo mientras se detenía frente a él—. Esto es una sorpresa.

132
Quinto álbum de estudio de la banda rock irlandesa U2.

~ 342 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y SIETE

Después de que Novo habló, hubo un momento incómodo y ella hizo buen uso
de ello sentándose y arreglando su mochila de lona, de esa manera no había
oportunidad de un abrazo ni nada.

Oskar aclaró su garganta y después volvió a agacharse en la cabina.

—¿Quisieras algo de beber?

Quizá una cerveza, pensó ella. Ordinariamente le gustaba un buen escocés,


pero ésta no era una situación ordinaria.

—Claro, Coors.133 —Luego ella añadió—. Light.

Él levanto la mano cuando el cantinero se acercó y dijo, —dos Coors Light.

—Cerramos en media hora.

—Ok, gracias.

El hombre humano se quejó y regresó inmediatamente con un par de cuellos


largos. —¿Quieres pagar por ellos?

Oskar asintió y se movió para poder sacar su billetera de su bolsillo. —


Quédese con el cambio.

—Ok gracias, pero aún cerramos en treinta.

133
Coors brewing Company fabrica cervezas en Golden, Colorado, EEUU.

~ 343 ~
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El chico continuaba murmurando por lo bajo mientras regresó a lavar vasos
en el lado alejado del mostrador.

—Me alegra que vinieras, —dijo Oskar suavemente.

Mientras ella tomaba la etiqueta de su botella, podía sentir sus ojos


buscando su cara, su cabello, su cuerpo.

—Te ves diferente, —él murmuró—. Más dura. Más fuerte.

—Es el entrenamiento.

—No es solo físicamente…

—Mira Oskar, no sé qué es lo que esperas sacar de esto, pero no estoy


interesada en repetir el pasado, ¿está bien? Viví a través de ello y está hecho.
Seguiste adelante con Sophy y lo mismo hice yo.

—Yo solo… quería verte.

—Justo antes de que te emparejes… lo siento, cases… con mi hermana. ¿En


serio? Vamos. ¿Qué tipo de juego estás jugando aquí…?

—Sabía que estabas embarazada.

Las palabras eran suaves, pero la golpearon como una bomba deteniendo su
corazón y su aliento—, ¿lo sabías?

—Sí. —Él asintió y bajó la mirada a su propia botella—. Quiero decir… me lo


preguntaba. Lo primero es que te estabas enfermando a primera hora de la noche
todo el tiempo. O al menos eso es lo que Sophy dijo. Ella pensó que era un resfriado.
Ella no quería darse cuenta.

Por supuesto que no.

Ahora Novo lo estaba estudiando. Estaba más delgado. Había bolsas debajo
de sus ojos. La barba era como un seto de jardín recortado en su cara, ¿y los
anteojos? Los lentes eran sin prescripción. Solo eran un accesorio más del conjunto.

Cuando miras a la superficie, pensó, los estándares eran tan fáciles de


encontrar y alterar.

—¿Qué le pasó al bebé? —Preguntó rudamente—. Quiero decir, ¿A dónde


fuiste para abortar?

~ 344 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando su estómago se encogió, Novo apartó su cerveza. —¿Qué te hace
pensar que tuve un aborto?

—Te vi cómo, diez meses después. Ya no estabas embarazada.

Oh cooooorrecto. Ella recordó la pequeña feliz reunión. Había ido a casa de


sus padres para cenar, habiendo sido invitada por su mahmen. Había sido después de
que se mudó y se había sentido tan culpable que no había vuelto. Así que, si claro
mamá, sonreiré y lo soportaré por una comida.

Y naturalmente, todo había sido acerca de Sophy trayendo a su nuevo novio


a casa para “conocer” a la familia. Evidentemente, su hermana había elegido esa
comida para decir a los viejos que había habido un pequeño switcheroo134 en el paisaje
de las citas, e incluso ella mantuvo que era importante para Novo estar ahí, entonces
podría sentirse mejor acerca de cómo habían terminado las cosas.

Novo se fue a casa y no pudo comer por tres noches.

Sophy por otro lado, había estado bañada en un resplandor de yo gané el


juego, por semanas después de eso.

—Quiero decir, era tu decisión, —dijo él —. No te hubiera detenido. No


estábamos listos para tener a un crío en ese momento.

—Claro, porque estabas follando a mi hermana. Detalles, detalles.

Él hizo una mueca ante eso. —Lo siento. —Se frotó la cara—. Yo solo… no
sabía qué hacer.

Estaba en la punta de su lengua sugerir que, una vez más, probablemente no


follar a su hermana era un buen lugar para empezar. Pero entonces ella miró de nuevo
su rostro. Los primeros amores eran por definición pasión con ruedas de
entrenamiento. Algunas veces tenías suerte y el futuro era largo y lleno de
autodescubrimientos en ambos lados, que solo traen consigo acercamiento entre los
dos. Pero más a menudo o no, tenías que aprender acerca de ti mismo.

Él había sido su primero. En todos los niveles que cuentan.

Pero ¿comparado a cierto aristócrata rubio? ¿Quién era un sabelotodo y no


daba una mierda acerca de casi todo?

134
Switcheroo: Cuando se tiene sexo en una habitación obscura y otra persona ocupa el lugar sin que la
pareja se dé cuenta.

~ 345 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
No había comparación actualmente.

Y comenzando a pensar en ello, el hecho de que Sophy se hubiera metido e


interrumpido el curso natural de las cosas había sido un ni aquí, ni allá. La verdadera
tragedia no había sido perder a Oskar. Había sido la pérdida de su bebé y la traición
de su propia sangre.

—Estoy bien, —soltó ella —. Todo está bien.

Lo cual era una verdad impactante.

—Me alegro, —contestó él.

—No dije esas palabras por ti, —ella tocó por encima de su corazón—. Las
dije por mí. Estoy… bien.

Al menos acerca de haberle perdido. ¿El bebé? Bueno, esa era otra historia,
y no era su maldito asunto. Si el macho había sabido que estaba embarazada ¿Y aun
así la había dejado? Él no merecía sus secretos.

La verdad, como la confianza había que ganarse.

Oskar se aclaró la garganta y pasó las uñas por su barba como si le picara.
Entonces se quitó sus pesados anteojos de montura. Los puso en la mesa y frotó sus
ojos como si dolieran.

Cuando el silencio se extendió, Novo agitó su cabeza. —Haz decidido que


estás cometiendo un gran error al emparejarte con Sophy y no sabes qué hacer.

Él dejó que sus manos cayeran a la mesa. —Ella me está volviendo loco.

—No puedo ayudarte con eso. Lo siento.

—Ella es totalmente demandante. Quiero decir, en realidad nunca le


pregunte si se emparejaba conmigo. Me llevó a esta joyería y la siguiente cosa que
supe es que se estaba probando anillos y yo comprándole el que ella quería. Es este
diamante. Con un halo o algo alrededor de él. Lo que sea que es, —Oskar volvió a
frotar su incipiente barba, como si tratara de borrar su vida, cepillando lo que Sophy
no tenía duda en hacer crecer—. Ella nos consiguió este departamento, no puedo
pagarlo. Dice que no puede trabajar por la ceremonia, me refiero a la boda. Hay
mierda por todos lados, recuerdos de fiesta, porta servilletas, centros de mesa. Ella
comienza una cosa, para, me grita, trata de involucrar a sus amigas. Es una pesadilla,
pero lo que es peor…

~ 346 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Novo levantó la mano. —Detente. Solo… detente.

Mientras la miraba, ella se deslizó fuera de la cabina con su mochila de lona.


—No es que me concierne. Y realmente no es genial de tu parte pedirme venir aquí
para que puedas maldecir sobre mi hermana. Emparéjate a ella o no. Trabaja en la
relación o no. Esta es tu mierda para lidiar, no la mía.

—Lo sé. Lo siento. Solo que no sé qué más hacer.

En ese momento la debilidad de él fue tan obvia, que se preguntó cómo


demonios alguna vez lo había encontrado atractivo. Y sabía exactamente que iba a
suceder. Él iba a caminar rumbo al altar, o lo que sea que llamaran los humanos y se
emparejaría con Sophy, y ellos tendrían un niño, quizá dos. Después de ello, el pasaría
su vida entera peguntándose cómo le había llegado a pasar que terminara con una
shellan que no podría soportar, niños que no le gustaban y una casa que no podría
pagar. Sería un misterio que nunca resolvería, incluso aunque caminara hacia la tumba
en un camino que el mismo había hecho.

—Sabes Oskar, nadie te está poniendo un arma en la cabeza.

—¿Qué?

—Tú estás eligiendo esto, estás tomando todo esto, lo que significa que si
no se siente bien, no tienes por qué hacerlo, —ella volvió su cabeza hacia él—. Pero
está en ti. Todo esto… está en ti.

—No me odies. Por favor.

—Sabes… no lo hago. No te odio del todo… siento pena por ti, —ella asintió
hacia él—. Adiós Oskar. Y buena suerte. Lo digo en serio.

Mientras ella iba caminando hacia afuera del pub, el cantinero le gritó —
regrese y visítenos alguna vez.

Por encima de su hombro ella dijo, —gracias. Él definitivamente volverá. Se


lo digo en serio.

Peyton salió de la ducha y se metió en una bata monogramada cuando su


teléfono sonó. Mientras contestaba, no se fijó en ver quién era, porque estaba
paranoico acerca de que Novo cancelara.

~ 347 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—¿Sí?

—¿Peyton?

Cuando reconoció la voz femenina, cerró los ojos por un momento. Entonces
rumió algo y se sentó al borde de la tina. —Romina ¿Qué hay?

Hubo una pausa. —Escucha, no sé si estás al tanto de esto, pero nuestros


padres están haciendo una cita en la Casa de Audiencias para ver al Rey.

Él brincó de inmediato poniéndose de pie. —¿Qué? ¿Por qué?

—Pienso que un pago ha sido establecido y las cosas están… progresando.

—No. Absolutamente no. —Cuando se dio cuenta de que era un colosal


insulto, rápidamente añadió—, escucha, no es acerca de ti.

—Por supuesto que lo es y no te culpo

—No, yo… —estoy enamorado de alguien más—. Estoy viendo a alguien.

Se sintió extraño y maravilloso decirlo. Y también como si estuviera


tentando al destino. Tenía la sensación que las cosas se estaban deshelando con Novo
durante el último par de noches, pero no era un tonto. Ella continuaba saltando a la
mínima por confiar y echarle el gancho. No habían estado juntos para tanto. No
estaban ni siquiera técnicamente juntos.

—Estoy feliz por ti, —dijo Romina—. En todo caso, tenemos que hacer algo
para detener esto.

—Ellos no pueden obligarnos a aceptar.

—Si tu padre acepta el pago, el mío esperaría que siguieras hasta el final.

El frunció el ceño —Lo siento… ¿Qué?

—Tu padre estableció un precio y si lo que entendí es cierto, mi padre ha


acordado pagarlo. Entonces si el dinero cambia de manos, la transferencia estará
hecha. Es de la Manera Antigua.

Así que ¿Él había sido vendido como una cabeza de ganado?

Arrastrando su mano a través de su cabello mojado, estaba tan estupefacto,


no podía pensar. —Jodido infierno, ahora sé cómo se sienten las hembras, —murmuró.

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—Lo siento y tengo la sensación de que no lo sabías. Creo que ellos podrían
estar tratando de que el Rey firme sin siquiera una ceremonia. En cuyo caso no creo
que podamos hacer caso omiso. La palabra de Wrath, hijo de Wrath, es ley.
Estaríamos emparejados allí mismo.

—Hijodeputa…

Hubo un crujido en la conexión y entonces la voz de Romina disminuyó. —Me


tengo que ir. Tienes que detener esto. Trabajas para la Hermandad. De alguna
manera, debes de ser capaz de contactar al Rey. No quiero esto para ti.

—O para ti misma.

—No estoy preocupada por mí.

Cuando la llamada se cortó, el reprodujo la conversación en su cabeza y se


preguntaba si estaba sucediendo algo de lo cual el desconocía. Financieramente para
su familia, eso era. Excepto que no. Había mucho personal alrededor y su padre no
se veía preocupado. No había duda de que el precio acordado era una manera de
recuperar una inversión fallida en el primer hijo de sangre.

—¿Peyton?

Al sonido de la voz de Novo en su habitación, se dio la vuelta. Mierda,


necesitaba ocuparse de esto inmediatamente. Y también tenía que decirle a su
hembra que estaba sucediendo.

—Aquí, —dijo él —. Escucha tengo que salir a…

Cuando ella entró por la puerta del baño, él supo instantáneamente que algo
iba realmente mal. Entonces fue cuando vio las lágrimas en sus ojos.

—¿Novo? ¿Qué sucede?

Se precipitó y puso sus brazos alrededor. Los sollozos que salieron de ella
eran tan violentos que su cuerpo se sacudía contra el suyo y la atrajo al fondo del
baño cerrando la puerta de manera que nadie escucharía por el bien de su privacidad.

—Novo… —acunó su cabeza y acarició su espalda— Novo, amor… ¿Qué


sucedió…?

Eventualmente ella tomó un aliento tembloroso y se separó de él.

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Mientras caminaba, sus brazos estaban trabados en su abdomen y estaba
encogida como si estuviera en agonía.

Cuando se detuvo, lo miró con ojos llenos de dolor, él difícilmente podía


mirarlos directamente.

—Perdí a mi bebé… —mientras hablaba, la emoción brotó de nuevo, sollozos


sacudiéndola—. Era una pequeña niña. La sostuve en la palma de mi mano… después
la perdí…

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TREINTA Y OCHO

Novo pensó que ella era fuerte. Que alejarse de ese pub, Oskar y toda esa
mierda pasada estaba perfectamente correcto en su cabeza.

Y hasta ese punto, se había desmaterializado sin problemas, volviéndose a


materializar detrás del garaje de la mansión de la familia de Peyton, deslizándose a
través de la puerta de la biblioteca usando el código que Peyton le había dado.

Ella incluso se rió un poco al esquivar al mayordomo, el que Peyton odiaba


tanto.

Pero en algún momento, en el largo pasillo a su habitación, había comenzado


a desmoronarse, algún hilo de su tela interior quedo atrapado bajo su talón mientras
caminaba, hasta que estuvo desnuda para cuando llegó a las puertas abiertas de su
baño.

Y luego él la miró y ella respiró el aroma de él... y la presa se rompió por


completo, tanto que le había dicho la verdad a él, había compartido su secreto, le
había dicho lo que no le había contado a nadie más.

Su conmoción y horror mientras la miraba la hizo querer correr.

—Lo siento, —tartamudeó—. No debería haber venido…

Presa del pánico, trató de correr, pero él saltó y la bloqueó con su cuerpo.

—Dime, —dijo—. Dime lo que pasó, oh, Dios... Novo ... yo no lo sabía.

Sacudió la cabeza hacia adelante y hacia atrás durante más tiempo, sus
lágrimas cayeron más allá de su cuerpo, aterrizando en un semicírculo a sus pies.

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—Nadie sabe. Nadie lo sabía... —Ella sollozó y se estremeció cuando las
imágenes regresaron… y querido Señor, los recuerdos de esa vieja, húmeda y fría
casa—. No se lo dije a nadie.

—Oskar, —dijo Peyton en voz baja—. Fue Oskar.

Ella asintió. —Él me dejó justo después de mi necesidad. Yo pensaba que


habíamos tenido cuidado, pero obviamente... fue alrededor de tres semanas después
que no sangraba y entonces lo supe. Lo mantuve en secreto. Me mudé fuera de la
casa de mi familia, diciéndoles a mis padres que era porque necesitaba espacio… No
supieron hasta después lo que Sophy había hecho. Que Oskar se había ido con ella.

—Aquí. Toma esto.

Ella miró lo que él le estaba tendiendo, sin entender qué era... oh, una caja
de Kleenex. Ella sacó algunos pañuelos y metió el resto bajo su brazo.

Su nariz sonó como una sirena antiniebla cuando la sopló.

—Tenía ocho meses cuando comenzaron los dolores. Como dos semanas más
tarde, estaba en esta casa que había alquilado... comencé a sangrar y... —Sonó su
nariz otra vez y presionó el puñado de papel en sus ojos cuando el dolor regresó—.
La perdí. Ella salió de mí... y era muy pequeña, tan perfecta. Mi hija…

La imagen del bebé estaba tallada en su cerebro, profunda como un


barranco, nunca perdió la imagen sin importar cuántas veces la aislara o cuantos años
pasaron.

De repente, sintió un calor alrededor de ella, un cuerpo contra el de ella.

Peyton.

Los sollozos regresaron y ella se entregó a ellos, cogiendo la gruesa bata


que él tenía, aguantando mientras sus piernas se rendían debajo suyo.

—Te tengo... —dijo—. Te tengo.

—Nunca se lo dije. Había adivinado que estaba embarazada... pero nunca le


dije qué pasó... —Abruptamente, ella levantó la vista—. Él me llamó esta noche y me
pidió que fuera a verlo. Quería... desahogarse por Sophy. Él pensó que tuve un aborto.

Peyton frunció el ceño. —Espera un minuto... ¿Él sabía? ¿Qué estabas


embarazada de su bebé? ¿Y él se fue con tu hermana?

~ 352 ~
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—Cuando él estaba hablando esta noche... —Ella se echó hacia atrás y luego
tuvo que caminar alrededor—. Me preguntó dónde fui a tener el aborto. No le dije
que había abortado. —Bajó la mirada hacia su vientre plano—. Enterré a la bebé por
mí misma. Fuera, en el campo detrás de la casa. Mientras todavía sangraba. Yo… cubrí
la tumba con piedras, y planté un pequeño arbusto estúpido porque no quería que no
tuviera una lápida o ninguna marca. —Ella sacudió su cabeza—. Él no merece saber lo
que sucedió. Esa es mi vida, mi dolor personal. Él no la quería y no me quería. Y no
creo que se merezca... no se merece a ninguna de las dos.

Novo cerró los ojos. —Ella todavía está conmigo, ya ves. Murió antes que
supiera algo del mundo, pero la mantengo aquí. —Tocó su corazón—. Ella está aquí
conmigo. Siempre.

Bruscamente, ella lo miró. —Y tú eres el único que sabe.

Había muchas maneras diferentes de decir “te amo”.

Cuando Peyton abrazó a Novo y la atrajo contra él una vez más, reflexionó
que esas dos palabras eran ciertamente las más comunes para transmitir la emoción
sagrada entre dos almas. Pero había otras formas. Gestos, regalos, la reconstrucción
de un granero después de un incendio, usar una pala en el camino del jardín, incluso
algo tan simple como llevar comestibles desde el auto.

Novo le decía que lo amaba al compartir esta terrible verdad, una pérdida
tan grande que él no podía comprender cómo había sobrevivido a la tragedia o por
qué había seguido después. Invitándolo a ser testigo de su historia, su dolor,
abriéndose a él de esta manera, como ella no había hecho con ningún otro, estaba
proclamando su amor por él.

—He estaba sufriendo por tanto tiempo, —dijo ella cuando se había calmado
un poco—. Retuve esto por tanto tiempo.

La imaginó en algún lugar sola, en una emergencia médica, sin alguien para
sostener su mano o aliviarla de ninguna manera. Y luego ella había enterrado a la
bebé…

Cerró los ojos con fuerza mientras imaginaba lo que eso le había costado.

~ 353 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Ven conmigo, —dijo mientras tomaba su mano y la llevaba al cuarto—.
Acuéstate. Déjame abrazarte.

Ella se arrastró sobre su edredón decorado con monogramas como si le


doliera todo.

Cuando él se unió a ella, la rodeó con el brazo y cogió las esquinas de la caja
de Kleenex, que ella sostenía como un niño agarraba su juguete para sentirse seguro.
Cuando ella se estremeció, se acercó más.

—¿Cómo se llamaba? —Se escuchó decir.

Novo se sacudió contra él mientras levantaba la vista. —Yo... yo no le di un


nombre.

Él acarició los mechones de su pelo hacia atrás de su cara roja y ardiente.


—Debieras ponerle nombre y deberías regresar y darle una lápida apropiada. Ella ha
vivido dentro de ti. Ella existió.

—Pensé que tal vez…

—¿Qué pensaste? —Susurró mientras alejaba su cabello—. Cuéntamelo.

—Me preguntaba si debería darle un nombre. Pero no estaba segura... siento


que no lo merezco. Las mahmens les dan nombres a sus bebés. No pude mantener a
la mía... la dejé, la maté… así que no soy la madre de nadie para dar ningún nombre.

—Para, —graznó—. No hiciste nada mal. —Con una oleada de hostilidad,


agregó— Que es más de lo que puedo decir de los demás. Y tú deberías darle un
nombre. La mantienes en tu corazón, eres una mahmen, y esa pequeña alma inocente
está en el Fade, cuidando de ti. Tu hija es un ángel, y debes ponerle un nombre,
aunque sea solo para que puedas dirigirte a ella cuando estés hablándole en tu
cabeza.

—¿Cómo lo supiste? —Preguntó Novo bruscamente—. ¿Qué hablo con ella?

Él delineó su rostro con los ojos y deseó poder sostener todo su dolor por
ella, tomarlo como una carga de sus cansados brazos y llevarlo por el resto de sus
vidas.

—¿Cómo no puedes hacerlo? Ella es tu hija.

Nuevas lágrimas brotaron y sacó un Kleenex de la caja y las secó una a una.
Cuando se detuvieron, ella susurró, —Estoy tan cansada de toda esta situación.
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Él pasó las yemas de sus dedos por su mejilla. —Duerme. Voy a vigilarte. No
tendrás pesadillas esta noche.

—¿Lo prometes? —Dijo ella.

—Lo prometo. —Él cerró los párpados—. No te dejaré. Y sin pesadillas. Solo
descansa.

El fuerte cuerpo de Novo liberó su tensión con un estremecimiento. Y luego


se acurrucó contra él.

—Si pudiera cantar, te cantaría una canción de cuna, —dijo en voz baja—.
Acerca de un lugar donde no hay dolor ni pérdida. Sin preocupaciones. Pero no puedo
entonar una canción.

—Pienso que eso cuenta, —murmuró.

No mucho tiempo después, su respiración se volvió lenta y constante, unos


pocos movimientos de una mano o un pie que indicaban que estaba profunda,
profunda, profundamente descansando.

Mirándola en sus brazos, supo que él daría su vida por ella sin arrepentirse.
Él mataría dragones y movería montañas por ella. Conquistaría mundos enteros a sus
órdenes y se moriría de hambre hasta ser piel y huesos solo para asegurarse de que
ella tenía comida. Ella no era su sol o su luna, sino su galaxia.

—Yo también te amo, —le dijo al oído—. Por siempre y para siempre.

~ 355 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

TREINTA Y NUEVE

Novo se despertó diez horas después. Ella sabía esto por el reloj en el
soporte de cama, que naturalmente, no era uno digital que pudiera obtener de
Amazon, sino una cosa antigua de Cartier que parecía estar hecha de mármol y con
manecillas con diamantes en ellas.

Se había alejado de Peyton mientras dormía, pero estaban lejos de


separarse. Estaba apretado contra su espalda, todavía tenía puesta su bata, ambos
estaban encima del edredón en lugar de estar entre las increíblemente suaves
sábanas.

Hombre, ella tenía que orinar.

De acuerdo, eso no era lo más importante en su mente, comparativamente


hablando, pero ¿en términos de urgencia? ¿Y el hecho de que era un simple paseo al
baño para realizarlo?

#metas

Cuando ella se movió con cuidado de los brazos de Peyton, él se despertó


brevemente de su descanso y murmuró algo que sonaba como ¿A dónde vas?

—Baño, —dijo en voz baja—. Vuelve a dormir.

Él asintió contra la almohada y dejó escapar un murmullo de afirmación.

De pie junto a él, ella quería alisar su despeinado cabello rubio y borrar los
círculos negros debajo de sus ojos cerrados. Estaba dispuesta a apostar que se había
quedado despierto la mayor parte del día para cuidarla, y ella odiaba la posición en
la que lo había puesto.

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J. R. WARD BLOOD FURY
Pero también estaba contenta. Estaba... aliviada, más o menos como estarías
después de extirpar una infección. Dolió como el infierno sacarlo, pero ¿después?
Estaba limpia como un sol radiante en lo que antes había sido un día oscuro o un lugar
húmedo.

—Eres mucho más de lo que creía.

Y eso era cierto, no solo porque ella lo había subestimado desde el comienzo.
Fue porque él tenía esta forma de aferrarse a ella, de verla, de apoyarla sin
sofocarla.

Fue un ejemplo increíble sobre quién era él para ella... cuando el macho con
el que había concebido su bebé no era a quien había ido con el dolor de esa muerte.
No, había sido Peyton.

Peyton era la única persona que ella había querido. En quien había confiado.
Lo había necesitado.

se había enamorado de él.

Y admitir que no sentía miedo en realidad, era un shock.

—Le pondré un nombre y volveré allí, —dijo en voz baja—. Y tal vez vendrás
conmigo algún día para presentarlos.

Al aceptarlo en su vida, ella quería que fueran allí en algún momento. No era
solo una parte de ella, sino el término definitorio de lo que había sentido durante un
largo tiempo.

Fue de puntillas al retrete, se encerró en el baño, se ocupó de sus asuntos,


luego, se lavó las manos y las secó. Mientras miraba su reflejo en el espejo, se
sorprendió de que pareciera exactamente la misma. Alguien podría pensar que su
transformación interna podría haberse traducido en ojos de diferentes colores o en
cabello de otro estilo.

Pero no, todavía era ella.

Y ese era más bien el punto, ¿no? Desde el aborto involuntario, estaban
estos dos lados de ella: lo que había sucedido, el dolor, la pérdida y pena que lo
acompañó, y luego todo lo demás. Este último había sido responsable de existir y
navegar por el mundo en general. El primero había sido esa entidad sombría que la
había perseguido. Y ella había protegido a ambos con una cáscara dura.

~ 357 ~
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Porque o mantenía sólidamente todas las contradicciones juntas o no habría
podido funcionar desde la separación, el desmoronamiento.

Después de contarle a Peyton su historia y llorar, las dos mitades parecían


integrarse un poco. Ella no estaba segura de cómo explicarlo.

¿Quién demonios sabía?

—Te veré en clase, —le dijo a Peyton mientras salía y se colocaba sus botas.

Él murmuró de nuevo en su sueño y luego se despertó lo suficiente como para


enfocarse apropiadamente en ella. —¿Clase? ¿Te veo en clases?

—Sí. En la clase.

Cuando se inclinó y lo besó, tuvo ganas de decir: Te amo. Y el impulso fue tan
fuerte que casi pronunció las dos palabras en voz alta.

Al final, ella se conformó con, —No puedo esperar.

—Yo también.

—Vuelve a dormir. Tienes al menos una hora, tal vez un poco más, antes de
que tengas que levantarte.

—Desearía que no tuvieras que irte.

—yo también, —replicó ella.

En la puerta, lo miró por última vez. Sus párpados se volvieron a cerrar y


soltó una larga y lenta exhalación como si todo estuviera bien en su mundo.

Ella sentía lo mismo.

En el pasillo, se dirigió hacia las escaleras, caminando a grandes zancadas,


con la cabeza confusa y extrañamente clara. Había tantas cosas que no había
esperado, de él y de ella misma...

Fue cuando llegó a la escalera que se dio cuenta que había cometido un error.
En su distracción, había ido a la derecha en lugar de a la izquierda y había terminado
no en la parte superior de la escalera del personal, sino en la gran escalera principal.

—¿Y quién, puedo preguntar, eres tú?

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Ella se dio la vuelta. El hombre que había hablado estaba vestido con un traje
de tres piezas que era oscuro como una sombra. Tenía el pelo ralo del mismo color y
características autocráticas que las de Peyton, podría considerarse atractivo, pero
su expresión era de desdén total.

—¿Y bien? —exigió mientras se acercaba a ella—. Una respuesta, si quieres.

Mientras se acercaba, pensó... no, el padre de Peyton no era tan guapo como
parecía a la distancia.

—Soy una amiga de tu hijo.

—Una amiga. De mi hijo. Bien. ¿Te ha pagado por tus servicios, o estás
buscando robar los cubiertos en el camino de salida?

—¿Disculpe?

—Me has escuchado.

—No soy una puta, —espetó.

—Oh. Perdóname, —dijo arrastrando las palabras—. ¿Así que acabas de


pasar el día con él gratis? Eso debe significar que esperas convertirte en su shellan,
pero permíteme acortar tus aspiraciones. Él se unirá a una hembra de una línea de
sangre apropiada esta semana, así que lo siento mucho querida, pero no hay futuro
para ti con él.

—¿Emparejado? —Susurró—. ¿Qué estás…?

—Él ha dado su consentimiento y la ha conocido. Y si piensas que habrá un


papel para ti a su lado, debo desengañarte de esa noción. Lleva tu mercancía a otro
lugar. Vete. Buenas noches.

Ella se tambaleó hacia atrás, las palabras no se traducían en ningún sentido


comprensible.

—No por ese camino, —ladró el hombre—. No eres material para entrada
principal. Debes usar las escaleras traseras…

Novo giró y corrió por la gran extensión alfombrada roja y dorada, sus pies
volando sobre los escalones mientras el padre de Peyton continuaba gritando detrás
de ella.

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En la puerta principal, buscó a tientas el mecanismo de bloqueo, liberándolo
justo cuando un sirviente macho vino corriendo desde otro lugar en la casa.

Salió corriendo al frío, resbaló y se cayó en la nieve. Volvió a levantarse y


siguió corriendo por el césped, dejando un rastro sucio en la prístina nieve.

Su corazón latía con fuerza y su cabeza estaba nadando. Sobre todo, era
consciente de estar sufriendo una vez más; el respiro que había tenido, su cabeza
emergiendo de un océano proverbial y revuelto por un soplo de aire, no había durado
nada.

Ella no lloró sin embargo. Fue el frío en su rostro lo que le sacó lágrimas de
los ojos. Solo el frío.

~ 360 ~
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CUARENTA

Saxton llegaba tarde al trabajo. Mientras subía apresuradamente las


escaleras del sótano de la granja, se estaba poniendo la chaqueta al mismo tiempo
que intentaba abrocharse los botones de la camisa. Las cosas no salieron bien,
cualquier eficiencia se perdió al intentar hacer dos cosas a la vez.

—¡Tengo tu tostada! —Gritó Ruhn junto al fregadero—. ¡Y puse café en tu


taza!

Saxton patinó hasta detenerse. El macho estaba espectacularmente


desnudo, y todo en lo que él podía pensar era en cómo había cabalgado esa... región
posterior... para su enorme deleite dos veces durante el día. No, tres veces,
incluyendo lo que acababan de hacer en la ducha juntos. Lo cuál era el motivo de la
tardanza.

—¿Cómo se supone que debo salir de la casa contigo así?

Ruhn, siempre dominante, por una vez no tuvo tiempo para flirtear. —¡Vamos,
llegarás tarde! No quiero que sea por mi culpa.

Saxton habría bromeado al respecto, pero su amor era tan serio que tal
frivolidad podía ser de mal gusto, sin importar la intención.

—Prométeme, que cuando regrese, estarás vestido exactamente así.

—Saxton, come.

Mientras le tiraba un plato y ondeaba el termo en su cara, él se quedó allí,


con la camisa medio abotonada, la chaqueta torcida.

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Y PD, qué gran palabra... “torcido”. Sonaba exactamente como el desorden
descrito.

—Saxton…

—Promételo.

—¡Bien! ¡Estaré desnudo como quieres!

—Gracias. —Se inclinó un poco y rápidamente enderezó todo lo que estaba


mal consigo mismo—. Estaré esperando nuestra reunión con la respiración contenida.

—Aquí estaré. —Ruhn sonrió—. Voy a estar trabajando en la bodega hoy.

—Vas a tener este lugar como nuevo para cuando nos vayamos.

—Ese es el plan.

Saxton hizo una pausa. —Te amo.

El beso que Ruhn le dio fue como su aliento, lento y necesario. —Yo también
te amo, —dijo el macho—. Ahora ve… espera, ¡tú abrigo está en la mesa!

—No lo necesito. Te tengo para mantenerme caliente.

Minutos después, Saxton se desmaterializó... y se rehízo en la entrada


trasera de la Casa de Audiencias. De inmediato, tan pronto como entró en la cocina,
supo que estaba retrasado. El doggen ya había sacado las bandejas de los daneses y
había encendido la cafetera del tamaño de un restaurante, las voces en el frente
indicaban que los civiles ya habían llegado para sus citas.

—Mierda, —dijo mientras patinaba por la puerta abatible del pasillo del
personal y saltaba a su oficina como si fuera una piscina.

La taza de café cayó sobre el escritorio de su compañero y fue solo entonces


que se dio cuenta de que había llevado su tostada y su plato con él. Dejó el plato
también, y tiró la tostada en su boca, agarró las carpetas, las cuales gracias a Dios,
había acomodado antes de irse a su casa para...

—Wrath va a llegar tarde.

Saxton se giró. Blay estaba de pie en la entrada y vestido para la guardia,


con su ropa casual, su floja chaqueta ocultaba todo tipo de armas. Su pelo rojo
todavía estaba húmedo, como si él también acabara de llegar de su casa, y el danés

~ 362 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
de cereza en su mano transportó a Saxton a los domingos por la noche cuando
acababan de despertarse.

Pero fue extraordinario.

La apariencia del macho, el recuerdo de su pasado, no trajo dolor. Ni siquiera


nostalgia, realmente. Era más bien parte de la lista de eventos prosaicos que había
vivido, como cuando se había comprado un traje nuevo de su sastre, o la última vez
que él mismo había tenido un danés aquí en la Casa de Audiencias... o incluso el hecho
de que, sí, realmente, su propio cabello también estaba un poco mojado.

La ausencia de complicaciones lo hizo sentir en paz y lo disfrutó.


Saxton se quitó la tostada de la boca. —Estoy tan agradecido. Llego tarde también.
No podía salir de... —Se detuvo allí—. De todas formas. Tenemos una agenda
completa. ¿Cuál será su hora de llegada?

Blay se encogió de hombros y terminó su último bocado. —No estoy


realmente seguro. Todos los que están aquí para verlo lo entenderán. Supongo que
George vomitó su desayuno, por lo que Wrath llamó a un veterinario para asegurarse
de que el pobre no se haya metido nada.

—Oh, no. —Saxton dio unas palmaditas a su teléfono—. Debería llamar a la


casa, no, espera. No quiero interrumpir. Nada puede pasarle a ese perro...

—Nada puede pasarle a ese perro.

Ambos se rieron. Y luego Blay se puso serio.

—Escucha, mis padres están muy agradecidos por lo que tú y... Ruhn... han
hecho por Minnie. ¿Supongo que te has ocupado de esos promotores? Minnie es una
mujer maravillosa, y la situación realmente ha molestado a Mahmen y a papá. Ya
sabes cómo es mi mahmen. Ella es muy aprensiva.

Saxton dio la vuelta y se sentó. —Tienes los mejores padres que he conocido.

—Te aman.

—Y los amo.

Hubo un momento de silencio.

—Por cierto, estoy muy feliz por ti y por Ruhn, —dijo Blay en voz baja—. Y
espero que eso no suene raro. No es mi intención, lo juro.

~ 363 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Yo, ah, no sabía que alguien más estuviera al tanto de nosotros. No es que
deliberadamente lo mantuviera en secreto ni nada por el estilo.

—Minnie le dijo a mis padres.

Saxton respiró profundamente. Y luego tomó su taza de viaje, deslizó la


tapa y bebió un sorbo. El café era como a él le gustaba, dulce y no demasiado fuerte.

De alguna manera, el hecho de que Ruhn lo había hecho parecía poner al


hombre aquí en esta habitación.

—¿Puedo ser honesto? —dijo Saxton.

—Siempre. Por favor.

Miró a su viejo amante. —Estoy feliz por mí, también. Ha sido difícil.

Blay entró un poco más en la habitación. —Sé que lo ha sido. No sabía cómo
ayudar, qué hacer. Odiaba verte así de lastimado. Me estaba matando.

—Traté de no mostrarlo demasiado. Pensé que estaba haciendo un trabajo


bastante bueno con eso.

—Pero te conozco.

—Sí, lo haces. —Saxton pasó su dedo arriba y abajo por el costado de metal
de la taza—. No lo estaba esperando. A Ruhn. En absoluto. No pensé que alguna vez...
me sentiría así de nuevo, y lo cambia todo. Él está bien, más que bien, suena cursi,
pero es mi otra mitad. Ha sucedido tan rápido que mi cabeza está dando vueltas y
aunque a veces también es aterrador, más que nada, me ha traído mucha alegría y
felicidad.

—Solo toma un instante, —murmuró Blay—. Cuando es real, es como


encender un interruptor de luz. Hace clic, y luego hay claridad en todas partes.

—Sí. Eso es todo. —Saxton se encontró sonriendo al macho—. Estoy en paz.


Estaba pensando en irme, ¿sabes?

—¿Estabas? ¿De Caldwell?

—No tenía mucho en mi futuro. Quiero decir, a parte que todo esto… —
señaló en la oficina—… que era una gran distracción. Pero cuando comenzó a funcionar
correctamente y fue menos exigente, comencé a estar a la deriva. Sin embargo, el
puerto parece haberse presentado una vez más.

~ 364 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Es un buen macho. No sabía que era gay.

—Él tampoco.

Blay se rió un poco. —Puedes ser irresistible. Lo sé de primera mano.

—Me siento complacido por su amabilidad, sire. —Saxton puso su mano sobre
su corazón—. Completamente.

Ambos se rieron, pero luego un par de doggen se precipitaron por el pasillo,


llevando entre los dos una aspiradora, cuya manguera rebotaba en el suelo.

—Oh, Dios, no, —murmuró Saxton mientras se levantaba y se dirigía a la


oficina—. Es mejor que el baño no tenga una fuga de nuevo—. Asomó su cabeza por
el pasillo—. ¿Qué está mal?

Los dos sirvientes se detuvieron e hicieron una reverencia, y el de la


izquierda dijo, —El baño de arriba.

—Lo arreglamos, —confirmó el otro—. Pero hay agua en el piso.

—Voy a tener que reemplazarlo. Gracias. Continúen.

El par de doggen se alejaron sonrojados y felices mientras Saxton volvió a


mirar. Mirando a los ojos de Blay, sonrió.

—Todo está bien.

—Todo está bien, de hecho, —dijo el macho mientras extendía la mano y


apretaba el hombro de Saxton—. Muy bien...

—Oh, disculpe. No quise interrumpir.

Saxton lo miró. Uno de los reclutas, Peyton, hijo de Peythone, estaba de pie
en las jambas abiertas con una expresión de urgencia, su peso se movía hacia
adelante y hacia atrás sobre sus botas de combate como si solo la mitad superior de
él supiera que se había detenido.

—No hay problema. —Saxton dio un paso atrás—. Adelante. ¿Necesitas


algo?

—Tengo un problema.

Blay chocó las palmas con el recluta y luego miró hacia el otro lado.

~ 365 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Te avisaré en cuanto Wrath esté aquí.

—Y también sobre George.

—Absolutamente.

Saxton saludó con la mano y también Blay, y luego se tomó un momento para
valorar su nuevo lugar en la vida, su nueva dirección proverbial, que era una mejora
sobre su situación anterior.

Todo estuvo realmente bien y terminó bien.

Luego se volvió a enfocar y regresó a su asiento.

—¿Dime qué está pasando y cómo puedo ayudar?

Peyton se había despertado solo, pero recordó que Novo se había despedido
de él, y luego tuvo que entrar en acción porque había dormido a pesar de la alarma
de su teléfono. Ni siquiera se había molestado en afeitarse. Se duchó, se tiró la ropa
y abrió una ventana, desmaterializándose en la Casa de Audiencias.

Aunque iba a llegar tarde a la camioneta, y probablemente perdería el


autobús al centro de entrenamiento, tenía que encargarse de esto primero.

—¿Puedo cerrar esta puerta? —Dijo.

Saxton, el abogado del Rey, asintió. —Por supuesto.

Después de encerrarse, Peyton se paseó de un lado a otro en el área


estrecha entre los archivadores y los estantes empotrados.

—Mi padre quiere aparearme con una hembra y ni ella ni yo damos nuestro
consentimiento. Hemos hablado de todo. Yo estoy enamorado de otra persona, y ella
está... —No creía que fuera apropiado compartir la historia de Romina—. Ella desea
permanecer soltera. El problema es... que nuestros padres han llegado a algún tipo
de acuerdo financiero y estamos preocupados de que lo ejecuten y quedarnos
atrapados.

—Entonces tu padre está pagando una dote.

—No, él no está pagando.

~ 366 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton mostró sorpresa. —De verdad. Muy bien.

—Mi sire ha estado tratando de deshacerse de mí durante años, —dijo


Peyton secamente—. Es como una venta de garaje. Excepto que mi precio es
considerablemente más alto que cinco dólares.

—Y para que quede claro, tanto tú como la hembra no dan su consentimiento.


Ella también está de acuerdo con eso.

—Sí. Pero por lo que me contó anoche, nuestros sires han concertado una
cita con el Rey. Ellos vienen aquí. No sé cuándo, excepto que debe ser pronto. Mi
padre ya estuvo varias veces en Carolina del Sur, donde vive la otra familia.

—¿Peythone es el nombre de tu sire?

—Sí.

Saxton escribió en una computadora portátil, y después de revisar, se


recostó en su asiento.

—Tiene una cita.

—¿Cuando?

—No puedo decírtelo. —Cuando Peyton comenzó a protestar, Saxton levantó


una mano—. Éticamente, debo tener cuidado de no violar ninguna confidencialidad.
Pero eso no significa que no pueda ayudarte.

—¿Podemos detenerlo?

—Asumo que la hembra ha pasado por su transición. —Cuando Peyton asintió,


Saxton dijo—, bien. Entonces ambos son mayores de edad. Mi primer pensamiento
es que ni siquiera son terceros en un contrato de este tipo. Dos adultos que se reúnen
pueden vincularse mutuamente a un acuerdo, pero tal compromiso no puede afectar
a nadie que no tenga interés o consideración en sus términos.

Peyton se frotó los ojos. —No te estoy siguiendo.

—Sus sires pueden acordar lo que quieran entre los dos. Pero ese acuerdo
no puede utilizarse para obligarte a ti o a la hembra a realizar acciones que
voluntariamente no asumirían por su cuenta. A menos que… ¿tú o la hembra aceptaron
parte de este pago?

~ 367 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—No. Quiero decir, no que sepamos. No he visto el contrato y tampoco ella,
pero nuestros sires normalmente no se preocupan por nuestros intereses, si sabes a
qué me refiero.

—La única parte espinosa de esto son las Leyes Antiguas y cómo se
relacionan con la consideración financiera a veces pagada con respecto a los
apareamientos. Tendré que revisarlo. Pero no te preocupes Me ocuparé de esto.

Peyton se relajó. —Gracias, oh, Dios, gracias. Y escucha, por mi parte, no es


que la otra hembra sea una mala persona ni nada. Es solo que...

—Amas a alguien más. —La sonrisa del abogado parecía vieja y muy, muy
sabia—. Lo entiendo completamente. El corazón quiere lo que quiere.

—Exactamente. Y de nuevo gracias, eres un verdadero salvavidas.

—No te he salvado todavía. Pero lo haré. Puedes confiar en mí.

—Ya me siento mejor acerca de esto. Tengo que ir a clase ahora.

—Cuídate, —dijo Saxton.

—Lo prometo.

Cerca del área de recepción, Peyton llamó al autobús y maldijo cuando le


dijeron que se tardaría una hora más. Pero qué podía hacer…

—Oye, —dijo Blay—, ¿estás buscando ir a clase? Tenemos una camioneta


aquí y uno de nuestros doggen puede llevarte.

Dos veces en una noche, pensó. Hombre, las cosas por fin le iban bien.
Finalmente.

—Eso sería increíble, —le dijo al guerrero—. Simplemente increíble.

Porque la verdad era que, por mucho que quisiera cumplir con sus
obligaciones en el aula, lo que realmente quería era volver a ver a Novo. Lo más pronto
posible.

Y nunca, nunca dejar su lado.

~ 368 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

CUARENTA Y UNO

Mientras Novo se sentaba en su futón y miraba fijamente hacia adelante,


nada en particular pasaba por su mente, y eso era una bendición, suponía. De lo que
era consciente sin embargo, era de que el gran peso estaba de vuelta y más pesado
que nunca, aquel familiar hundimiento en el centro de su pecho haciéndole difícil
respirar y mover.

Por encima, ella podía oír a la gente caminando alrededor, los humanos se
instalaban para pasar la noche. Una mirada al reloj le dijo que era justo después de
las diez, y era imposible no pensar en el tiempo en relación con las clases y lo que, en
circunstancias normales, ella estaría haciendo si no hubiera caído enferma.

Estaban destinados a estar en la sala de pesas al principio de la noche. Y


luego iban a estar en clase, suponía que para recibir sus nuevas asignaciones de
campo.

Ella iba a tener que poner en una solicitud que no podía emparejarse con...

Necesitaba salir solo con Paradise, Craeg, Axe, o Boone.

Levantando las piernas, unió sus brazos alrededor de sus rodillas y descansó
la barbilla en su muñeca. Dios, ¿cómo pudo haber sido tan estúpida?...

Nop, decidió ella. Había terminado de autoculparse. No se iba a golpear a sí


misma por el hecho de que un macho había resultado ser una mierda. Y además, ya
había pasado por un tipo de rehabilitación cardiaca. Sólo necesitaba ver esto como
otra variación en el tema. El corazón estaba roto. Coserlo. Volver a ser fuerte.

Así de simple.

~ 369 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Mientras reflexionaba sobre ese imperativo por un momento, era consciente
de que estaba tratando de convencerse de una verdad de la que no estaba segura de
creer, pero daba lo mismo. Era su única manera de realinearlo todo: mañana por la
tarde, al caer la noche, ella estaría de vuelta al programa, e iba a tener su juego cara
a cara.

No había manera de que renunciara sólo porque un romance que nunca


debería haber empezado le hubiese explotado en la cara.

Esa fue una jugada de chicas. Y ella era una hembra, no una chica.
Era una luchadora...

El golpe en su puerta le hizo levantar la cabeza. No era el primero del mes,


así que no podía ser el casero. Y no era Peyton, ella podía sentirlo.

—¿Sí? —Gritó.

—Soy el Dr. Manello.

Con el ceño fruncido, se levantó y atravesó su habitación. Abriendo las


puertas, dijo, —Oye, ¿qué estás haciendo aquí?

—Llamada a domicilio. —El humano irrumpió—. ¿Cómo estás?

Sin una buena razón, miró hacia el pasillo para ver si él había traído
refuerzos. Nop.

Cerrándolas, se puso la trenza sobre el hombro. —No entiendo.

Cuando su cirujano colocó su pequeña bolsa de médico negro sobre la mesa


para dos, ella se había sentado en una de silla, observó que la mitad inferior de él
estaba en pijamas quirúrgicas y la mitad superior estaba en una chaqueta. Tenía
una gorra de béisbol de los Mets, y sí, wow, zapatillas de correr color neón
amarillas y azules.

—Te reportaste enferma, —dijo—, con una queja de náuseas. Así que vine a
verificar.

Tragándose la frustración, sacudió la cabeza. —Escucha, por mucho que yo


aprecie la preocupación, pero no es gran cosa. Simplemente no me siento…

—Tuviste una lesión cardíaca significativa.

—Eso fue hace mucho tiempo.

~ 370 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Días de intentarlo.

Jesús. Parecía otra vida. —Pero estoy bien.

—Bueno, entonces, vamos a terminar con esto rápido, ¿no?

Él sacó una de sus sillas desiguales y la giró. Mientras daba palmaditas al


duro asiento, dijo, —Si estás bien, esto solo tomara un momento.

Ella cruzó los brazos sobre su pecho. —Estoy bien.

—¿Cuándo fuiste a la escuela de medicina? —Él rodó los ojos—. Y por cierto,
¿tienes idea con qué frecuencia me encuentro respondiendo eso a la gente de por
aquí?

El humano la miraba fijamente, como si estuviera dispuesto a quedarse aquí


hasta que uno de ellos cayera muerto por causas naturales, ella maldijo y fue.

—Esto es totalmente innecesario, —murmuró mientras se sentaba.

—Eso espero. ¿Algún vómito?

—No.

—¿Fiebre, escalofríos?

—No.

—¿Dolor abdominal o que irradia hacia abajo desde cualquiera de tus


brazos?

—No.

—¿Te sientes débil o por desmayarte?

—No.

Bueno, no al menos desde que el padre de Peyton le había dejado caer el


mazazo en ese pasillo. ¿Desde entonces? Era todo más fácil.

Se dio la vuelta para pararse frente a ella, el doctor tomó un estetoscopio


de su bolsa y lo conectó en sus oídos. —Vas a tener que bajar esos brazos si voy a
escuchar tu corazón.

~ 371 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sin gracia, se descruzo de brazos y los dejó caer, él empezó haciendo que
el pequeño disco recorriera el área de su pecho. Como el pronuncio un par de veces
el ruido mmm hmmm ella lo tomo como que había encontrado lo que pensaba.

Que absolutamente nada estaba mal. Físicamente, al menos.

—Presión sanguínea estable. —dijo alegremente—. Tu corazón suena


perfecto.

—Lo sé.

Su cabeza apareció frente a ella. —Tienes unos modales terribles, ¿lo


sabías?

—¿Es ese tu problema?

—Touché.

Mientras el doctor la hizo pasar el examen, reanudo la vista en línea recta,


su mente retrocediendo una vez más al lugar donde estaba, donde no había nada. En
realidad, sospechaba que su subconsciente estaba conspirando en su contra,
planificando maneras de despertar, gritando mierda, programando pesadillas como
si estuviera en el sillón de un dentista.

—… ¿Novo? ¿Hola?

Ella reaccionó bruscamente. —¿Disculpa qué?

El Dr. Manello la miró por un momento. Luego se tomó sus caderas. —


¿Quieres decirme realmente que es lo que está pasando aquí?

—Como dije, nada. Solo comí algo raro.

—¿Qué era?

—No me acuerdo. ─Cuando su expresión se transformó en una zona de te


veo demasiado claramente, se levantó y caminó alrededor—. Honestamente, voy a
estar bien mañana por la noche.

—Tú sabes, si necesitas hablar con alguien...

—Definitivamente no necesito hablar con nadie.

—Está bien. —Él extendió sus manos—. Me retracto.

~ 372 ~
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El Dr. Manello volvió a cargar su pequeña bolsa negra, y luego regresó a la
puerta. —Sin embargo, llámame si comienzas a levantar fiebre o si realmente
vomitas.

—No será necesario. —Fue a acompañarlo a la salida—. Gracias por venir...

—Estoy preocupado por ti. Y no desde un punto de vista médico.

Por alguna razón, pensó en ese paciente de la clínica, el único que gritó todo
el tiempo. Al menos, pensó, si perdía la cabeza, ellos tenían algo de experiencia
tratando con locos.

Pero eso no le pasaría a ella. A ella simplemente no le pasaría.

—No lo estoy, —se dijo ella—. No estoy preocupada por mí en absoluto.

¿Y si pudiera vivir como había vivido antes? Superar la realidad de que


Peyton era exactamente como ella había pensado que era, no iba a ser un problema.
Había entrenado para eso.

¿Dónde diablos estaba ella?

Cuando Peyton entró a la sala de pesas del centro de entrenamiento


cuarenta minutos más tarde distinguió varios cuerpos entre las máquinas y las
colchonetas pero claramente no a Novo.

Con el ceño fruncido, se acercó al hermano Qhuinn. —Oye, ¿has visto a


Novo?

—Ella se reportó enferma. Dijo que no se sentía bien.

El primer instinto de Peyton fue meterse en una moto y correr por la ciudad.
¿El problema con eso? No tenía una moto, y tampoco sabía su dirección, pero, espera,
él la había alimentado, ¿no?

—¿Dijo lo que estaba mal?

—Nop, sólo que estaba enferma del estómago y se iba a quedar. Sonaba como
con náuseas, pero no a las puertas de la muerte.

—¿Podría ser algo con su corazón? Un problema de...

~ 373 ~
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—Le dije a Manny, así que él fue allí y la revisó. Dijo que era una intoxicación
alimenticia de comida vegetariana o algo así. No es un problema. ─Los ojos azules y
verdes del Hermano se posaron en él—. ¿Puedes pensar en algún problema que
estuviese molestándola?

—Cuando ella me dejó al caer la noche, yo… —Se obligó a cerrar la boca—.
No, no puedo.

—¿Tal vez ella apreciaría un mensaje de texto o una llamada de su


compañero de clase? —El Hermano arrastró las palabras—. ¿O una visita después de
clases?

—Sí. Eso es verdad… ¿puedo ser excusado?

—Sip. Después tienes que trabajar.

—No hay problema.

Peyton corrió hacia el vestuario y fue hacia donde había lanzado su bolso en
el piso, sin siquiera haberse molestado en ponerlo en el casillero. Hurgando entre su
ropa de cambio y sus armas, dio con su teléfono. Nada de ella.

Su primera llamada entró en el buzón de voz. La segunda... sí, también fue


allí.

Optó por el texto corto y dulce: ¿Estás bien? ¿Puedo llevarte algo?

Peyton esperó cinco minutos. Y luego tuvo que volver a la clase. Una hora y
media más tarde, en el descanso entre la sala de pesas y tiro al blanco, revisó su
teléfono de nuevo. Nada. Entonces él llamó. Un mensaje de texto más.

Y luego hizo lo mismo otros noventa minutos más tarde, desde el trabajo al
aula. Nada. Ni siquiera después de que la llamó de nuevo. Más mensajes de texto.

¿Y si ella se hubiera desmayado…?

Estaba a punto de salir de la jodida clase y llamar al autobús cuando su


teléfono sonó. Era un texto de ella: Estoy bien. Los veré a todos mañana.

Eso era todo.

Sus dedos volaron por la pantalla de su teléfono, tipeando todo tipo de


Pasaré por ahí, llevare sopa, compresas calientes, etc. etc. etc.

~ 374 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Ninguna respuesta.

—¿Estás bien? —Preguntó Craeg desde la puerta al pasillo—. ¿Está todo bien
con Novo?

Peyton se aclaró la garganta. —Ah, sí, está bien. Ella es genial. Estará aquí
mañana por la noche.

Aunque los teléfonos no estaban permitidos fuera del vestuario, él puso el


suyo en su bolsillo.

¿Qué demonios estaba pasando?

Sentarse durante la clase fue un ejercicio de tortura, pero se sintió aliviado


de que al menos Novo y él se emparejarían con Blay y Qhuinn la siguiente noche. Ellos
serían el primer escuadrón en volver a salir al campo... como la Hermandad quería
hacer un CTRL/ALT/DEL135 sobre el incidente en ese callejón y restablecer el orden
mundial con una buena nota.

Al ritmo que iban las cosas, sería su oportunidad de verla.

Cuando finalmente llegó la noche, Peyton casi pisoteó a la gente para subir
en el autobús... lo cual era estúpido. No era como si eso lo haría llegar al lugar más
rápido. Y Cristo, ¿podría el mayordomo conducir tan lento por la montaña?

Él no podía seguir ninguna de las conversaciones que ocurrían a su alrededor,


y la gente podía ver que estaba en una situación extrema, así que lo dejaron solo.

En el momento en que el autobús se detuvo, ya estaba en la puerta, pero a


medida que avanzaba en la noche, se dio cuenta de que no sabía a dónde iba. Cerrando
sus ojos, disparó sus instintos mientras sus compañeros despegaban uno por uno.

Localizó la señal de su sangre hacia el oeste. Y no muy lejos.

Viajando en una dispersión de moléculas, se volvió a materializar frente a un


edificio de cuatro pisos en alguna parte de la ciudad. No era un basurero, pero
tampoco era un candidato a Architectural Digest.136 El sótano... la podía sentir en el
sótano ¿Pero cómo iba a entrar?

135
Para reiniciar o bloquear la PC se utiliza esta combinación, en algunos teclados es CTRL+ALT+SUP.
136
Revista de diseño arquitectónico.

~ 375 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Como si fuera una señal, un humano abrió la puerta exterior del vestíbulo, y
Peyton tomó los siete escalones de tres en tres. —¡Oye! Puedes dejarme entrar…

—No hay problema. —El tipo se echó hacia atrás y mantuvo la puerta
abierta—. ¿Olvidaste la llave?

—Mi novia.

—Estuve ahí. Hasta luego.

—Gracias.

Peyton entró y miró a su alrededor. Tenía que haber una manera de llegar al
nivel inferior... allí. En la esquina más lejana.

Nadie más estaba cerca, así que podría desbloquearlo... mierda, ¿por qué no
había pensado eso cuando estaba afuera?

Bueno, porque su cerebro estaba jodido, muchas gracias.

Al pasar, intentó ese truco mental ... pero no funcionó en lo que resultó ser
un cerrojo de cobre. Entonces claramente, había vampiros viviendo entre estos
humanos.

Pensó en llamarla, pero tenía la sensación de que las cosas estaban un poco
raras. Novo no iba a dejarlo entrar. Quizás era su paranoia sin embargo. Quien
mierda sabía...

La puerta se abrió de par en par y él saltó hacia atrás. Al ver quién era, él
casi la abrazó. —¡Novo! ¡Eres tú!

—Qué estás haciendo aquí.

El tono de su voz era tan sin vida casi lo mismo que una computadora, y
estaba tan pálida como un fantasma, con los ojos muertos.

—¿Estás bien? —Preguntó, extendiendo la mano.

Ella dio un paso atrás. —Estoy bien. ¿Qué estás haciendo aquí?

—¿Qué está mal? ¿Qué... no entiendo qué está pasando?

—No me sentía bien. Estoy mejor ahora. Regresaré a clase mañana. Ya te lo


dije.

~ 376 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Su cabello estaba trenzado sobre su hombro, en jeans y sudadera nada
inusual, sus pies en sandalias de baño Adidas con calcetines gruesos... como si
acabara de pasar una noche acogedora en casa. Sus ojos sin embargo. Ellos estaban
tan apagados como las viejas piedras de río.

—¿Dónde estás? —Espetó— qué...

Sus manos subieron. —Bien, ya terminé. Quiero que te vayas. No te invité


aquí, y me molesta el hecho de que usaste la alimentación como una manera de
cazarme.

—¿Cazarte? ¿Disculpa?

—Oíste bien. No quiero que vengas aquí nunca más.

Peyton apretó sus dientes un par de veces. —Bien, retrocedamos aquí. Hasta
donde yo sabía, cuando dejaste mi cama al anochecer, todo estaba bien entre
nosotros. Y ahora estás actuando como si yo fuera una especie de acosador. Creo
que me debes una explicación...

Su risa fue dura. —Oh, te debo, huh. Bieeeeeeeen. Porque todo tiene que
ser sobre ti.

—¿De qué estás hablando? —Podía sentir su voz sonando fuerte, pero no
pudo detenerse—. ¿Qué está mal contigo?

—¿Yo? Nada está mal conmigo. Y tampoco nada está mal contigo. Te vas a
aparear pronto con una linda hembra de una buena familia, así que todo justo en tu
mundo. Felicitaciones... oye, tal vez ustedes dos, mi hermana y Oskar puedan tener
una cita doble como recién casados. —Ella aplaudió—. ¡Hurra! ¡Hora de tomarse una
selfie!

Antes de que él pudiera abrir la boca, ella se inclinó hacia delante. —Y no


pretendas hacerte el sorprendido. Sabías exactamente lo que hacías todo este
tiempo que estábamos follando. Sabías que te ibas a vincular con alguien más, pero
seguiste jugando como si... —Ella se obligó a parar—. De todos modos, hazlo y hazme
un favor, no me invites a la ceremonia, ¿bien? Estoy bastante segura que sería
incómodo para la futura shellan, y mientras que los de tu clase son perfectamente
felices de ser crueles, nosotros no quisiéramos ser vulgares. Sí, porque eso está mal.

Una pareja de humanos, un hombre y una mujer, bajaron las escaleras de la


izquierda, y el hecho de que se estaban riendo y tomando de las manos era una
verdadera patada en las bolas.

~ 377 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Peyton se hizo a un lado para dejarlos pasar, y esperó hasta que hubieran
cruzado todo el vestíbulo para hablar.

—No es lo que piensas.

Novo se rió de nuevo. —¿En serio? De cuántas maneras crees que este
escenario está abierto a la interpretación... o crees que porque soy una maldita civil
no estaría más que agradecida de ser tu pedazo raro y caliente por el resto de mi
vida.

Peyton dio otro paso atrás. Y luego un tercero. —Así que has tomado una
decisión. Has decidido todo, eh.

—Las matemáticas no son tan difíciles. Y yo soy una hembra muy inteligente.

—PTI, no me has dejado decir ni una palabra sobre todo esto.

—¿Por qué debería? Tu versión no me va a importar en absoluto. Es solo aire,


sin sustancia. Igual que tú.

Peyton sintió que algo atravesaba el centro de su pecho. Luego miró hacia el
piso. Débilmente, notó que la alfombra estaba húmeda, como resultado de las
personas que llegaban del frío con nieve en sus botas y zapatos.

Pensó en cómo ella se había dejado abrazar durante toda la noche.


Había estado tan convencido de que al fin estaba en su corazón.

Pero debería haberlo sabido mejor.

Tal vez en un momento diferente de su vida podrían haber tenido una mejor
oportunidad. Una relación con ella, pensó, sería como correr un maratón con un pie
roto. Hubiesen podido hacer arreglos, conversaciones para volver a generar
confianza, garantías y reexaminaciones para asegurarse de que ella estaba cómoda,
pero con el tiempo, la principal debilidad seria que nunca confiaría realmente en él y
eso iba a desarmar todo ese esfuerzo.

—No te puedo arreglar, —murmuró.

—¿Qué fue eso? —Espetó ella —. ¿Qué demonios me dijiste?

Él giró sus ojos hacia los de ella. —Lamento que estés herida. Realmente yo...

—¡Esto no se trata de Oskar! No te atrevas a tratar de desviar...

~ 378 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—En realidad, si lo es. Tal vez lo descubras algún día, o tal vez no lo harás.
Pero de cualquier manera, eso no es asunto mío porque me niego a seguir pagando por
los pecados de otro. Buena suerte para ti. Espero que encuentres la paz en algún
lado, de alguna manera.

Dio media vuelta y se dirigió a las puertas dobles, cuando se acercó a ellas,
captó un destello de su reflejo en el vidrio. Ella lo estaba mirando, con la barbilla
levantada, los ojos brillantes, los brazos cruzados sobre el pecho.

Sobre su corazón.

Si esa no era una metáfora perfecta de quién era ella como persona, él no
sabía lo que era.

Al salir, bajó los siete escalones cubiertos de nieve uno por uno y miró a la
izquierda. Entonces bien.

Eligió una dirección al azar y caminó, poniendo las manos en sus bolsillos. No
se había molestado en ponerse una parka, y había dejado su bolsa de lona en el
vestuario del centro de entrenamiento por error. El frío no le molestó.

Por alguna razón, a medida que avanzaba, pensó en un animal herido que
mordió la mano de aquel que intentaba salvarle la vida.

Todo parte de una tragedia, ¿no es así?

~ 379 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

CUARENTA Y DOS

—No, al carajo con esa mierda. Ese par de gilipollas se pueden joder ahora
mismo.

Cuando Wrath hizo su proclamación, él estaba sentado en el sillón de la


izquierda en la Casa de Audiencias, frente a una chimenea. George estaba acurrucado
en su regazo, la mano del Rey acariciando esa cabeza cuadrada y rubia, el perro se
sentía considerablemente mejor después de haber tratado de ingerir la pelusa
amarilla de la pelota de tenis.

Las cosas funcionaban a su modo. No es que Saxton hubiera pedido una


explicación detallada de lo que significaba “cosas” o “funcionar” o “a su modo”.

Uno lo podría adivinar sin embargo.

—Usted tiene su manera de hacer las cosas, mi Señor, —dijo con una sonrisa
mirando de nuevo en el antiguo tomo que había abierto con cuidado y consultado con
mucha deliberación—. Y en este caso, estoy totalmente de acuerdo, Peyton y Romina
tienen todo el derecho de determinar el curso de sus vidas, y al revisar el lenguaje
en este pasaje antiguo, puedo asegurar que las dotes no consentidas no serán un
problema en el futuro para cualquier sexo.

—¿Quieres cancelar la cita? —Wrath levantó la cabeza, mirando con esas


gafas negras que le hacían parecer que estaba preparado para disparar al par de
sires—. Porque si vienen aquí, puede que no aprecien mi delicada disposición. Vender
a tu propio hijo. ¿Es una broma?

~ 380 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Sí milord. —Él hizo una anotación en su agenda—. Creo que sería mejor si
les explicara por teléfono que no habrá ninguna vía legal para que logren sus
objetivos. De lo contrario, tendremos que llamar a Stainmaster137, ¿no?

Wrath rió suavemente. —Somos un buen par, tú y yo.

—Me honran enormemente sus elogios y no puedo estar más de acuerdo. —


Saxton se inclinó—. Elaboraré una revisión de las Leyes Antiguas y las ingresaré en
mi base de datos online para que esté vigente a partir de esta noche. Todo estará
bien.

—Eso era lo último en nuestra agenda, ¿verdad?

—Sí mi Señor. —Echó un vistazo al perro—. Aunque, no más pelotas de tenis


para George, ¿verdad?

—Sí, ya no debemos hacer eso, ¿cierto, gran hombre? —Mientras el golden


soltaba un gemido, Saxton recogió sus papeles, se levantó del escritorio y se
despidió. Al salir, él asintió hacia Blay, que había estado de guardia junto a la puerta.

—Creo que los dos están más que listos para ir a casa, —susurró—. Wrath
está agotado de tanto preocuparse por su segundo hijo.

—Y creo que todos estamos asustados de que algo le pase a...

—...Ese perro.

—...Ese perro.

Asintieron y luego Blay entró en la Casa de Audiencias para organizar el


transporte y Saxton regresó a su oficina. La tentación de llegar enseguida a casa
fue casi abrumadora, pero al final tuvo que seguir su procedimiento. Pasó una hora
antes de que pudiera irse, y cuando finalmente terminó, estuvo a punto de pisotear
a dos doggen de camino a la puerta de atrás.

Desmaterializándose en el porche delantero de la granja, se detuvo para


soltar los cordones de sus Merrells, y silbaba cuando entró en el...

El olor a sangre en el aire era espeso.

—¿Ruhn? —Dejó caer su maletín y su taza de viaje en el suelo—. ¡Ruhn!

137
Empresa de alfombras y mosquetas.

~ 381 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
A medida que el pánico inundaba cada una de sus terminaciones nerviosas,
corrió hacia el salón. Los muebles habían sido derribados, una lámpara estaba rota...
las alfombras estaban fuera de lugar, arrugadas en una esquina.

—¡Ruhn! —Gritó.

Ningún sonido. Ningún quejido. Ningún gemido.

Pero la sangre no era humana.

Dando la vuelta, corrió a la cocina y...

El charco de sangre terminaba junto a la mesa y Saxton casi se tropezó en


su prisa por llegar allí...

—¡Oh, Dios, no…!

Ruhn estaba tendido boca abajo, con sangre... en todas partes...

—¡Ruhn! ¡Mi amor!

Saxton cayó de rodillas junto al cuerpo, su estómago rodó hasta el punto de


vomitar, pero se negó a ceder al impulso, se acercó a tocar el hombro y la espalda.

—¿Ruhn...? Mi amor, Dios, por favor no estés muerto...

Con brazos débiles y manos temblorosas, rodó cuidadosamente al macho


sobre su espalda. Lo que vio fue algo de pesadilla: la garganta de Ruhn había sido
cortada, sus ojos estaban fijos y sin parpadear. No parecía estar respirando.

Saxton gritó a la casa vacía. Y luego gritó con más dolor al darse cuenta de
lo que Ruhn había estado haciendo.

El hombre moribundo había sacado el abrigo de cachemira de Saxton de la


parte posterior de la silla en la que había estado... y la había sostenido junto a él
mientras se desangraba como si con ello se estuviera consolando en el amor que
compartieron.

—Por favor no estés muerto... despierta... despierta…

~ 382 ~
J. R. WARD BLOOD FURY

CUARENTA Y TRES

De alguna manera, Saxton logró sacar su teléfono y llamar... a alguien.

No supo a quién. Pero de pronto, él ya no estaba solo. Estaba rodeado de


gente... y alguien lo estaba apartando para que otro pudiera revisar a Ruhn…

Blay. Eran los brazos de Blay los que estaban alrededor de su pecho.

Ambos estaban arrodillados en la sangre de Ruhn.

—No puedo oír nada, —soltó Saxton—. ¿Alguien puede decirme algo?

—Shh, —dijo la voz tranquilizadora de Blay—. Está bien. Solo están


revisándolo…

—No puedo oír... algo está mal con mis oídos. —Se golpeó un lado de la cabeza
un par de veces—. No puedo... no están funcionando…

Blay tomó su mano y lo detuvo. —Necesitamos averiguar si hay...

—¿Está muerto?

En ese punto, las compuertas amenazaban con abrirse, pero no tenía tiempo
para la ceguera que producían las lágrimas o la falta de audición. Simplemente sollozó
sin llorar y trató de concentrarse en su miserable tristeza.

Cuando tuvo que girar hacia un lado para tratar de vomitar, Blay puso la mano
sobre su cabeza mientras él daba arcadas en seco, y pudo reconocer vagamente la
voz del hombre hablándole nuevamente. Pero Dios, no podía pensar.

~ 383 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Y entonces Qhuinn estaba agachado hacia él. Los labios del Hermano
estaban moviéndose y su mirada dispareja era seria, preocupada y compasiva.

—No puedo... —Saxton volvió a tocar su oreja—. No puedo oír lo que estás
diciendo…

Qhuinn asintió y apretó el hombro de Saxton. Entonces el macho miró a


Manny y a Doc. Jane, que se inclinaban sobre Ruhn.

Elegida. Una Elegida estaba allí, se dio cuenta Saxton.

Espera, ¿no la habrían traído si estuviera muerto? ¿Verdad?

—¡Alguien puede decirme que pasa! —Gritó Saxton.

Todos se congelaron y lo miraron. Rhage estaba bloqueando el camino y


señalando a otra habitación.

—No. —Saxton negó—. No, yo no... no me lleves lejos de él, yo no…

La cara de Rhage estaba justo frente a la suya. —Él tiene pulso. Ellos van a
alimentarlo y a cerrar la herida del cuchillo. Vamos a ir a la sala y vamos a dejar que
hagan su trabajo...

—¡No! No, no me hagas dejarlo...

—¿Quieres que se distraigan contigo o que trabajen en Ruhn?

Saxton parpadeó. Puesto así, la lógica fue suficiente para calmarlo por el
momento.

Cuando trató de ponerse de pie, sus piernas se rindieron y se sostuvo


alargando una mano. Blay y Qhuinn terminaron poniéndolo de pie y llevándolo al salón.
Y cuando cayó al sofá, él miró sus palmas. Sus rodillas. Su camisa.

Había sangre sobre él.

Echó un vistazo hacia la puerta. Y se escuchó a sí mismo decir, —Hay una


cámara. Montada en la esquina de los aleros.

El Hermano Vishous se adelantó de sólo Dios sabía dónde. —¿Sabes dónde


almacena?

~ 384 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Saxton se aclaró la garganta y habló con voz ronca. —Hay... bajo las
escaleras, hay una computadora portátil. La contraseña es Minnie. Está allá.

—Estoy en ello.

Mientras el Hermano salía de la habitación, como si estuviera una misión


personal, Saxton agachó la cabeza... y lloró.

¿Cómo podían haberle quitado su amor tan pronto?

Al otro lado de la ciudad, Novo caminaba de un lado a otro en su


apartamento. Lo cual no era mucho decir: le tomó cerca de cuatro pasos cubrir la
distancia hacia el baño. Cuatro pasos de regreso al futón.

Enjuague y repita, por así decirlo.

Había una intensa inquietud en ella, como si el universo estuviera


despedazándose en algún lugar de Caldwell, algún tipo de realineamiento cósmico que
afectaba a su mundo. Por otra parte, tal vez estaba simplemente alucinando por no
haber comido en casi veinticuatro horas.

Había estado mucho mejor antes de que Peyton apareciera.

No era realmente una noticia nueva.

Había sido un shock sentir el eco de su sangre sobre ella en el sótano


inmundo, pero considerando todo, no podía realmente sorprenderse de que hubiese
venido. Y había tenido la tentación de ignorar su presencia, excepto que tarde o
temprano, él descubriría un camino hasta su nivel, y realmente, ¿quién necesitaba
esperar a que caiga el otro zapato?

Cogiendo al toro por los cuernos, ella había ido allí y le había dado sus
razones.

Así que lo hizo. Y él era el imbécil y ella era la víctima que se negaba a ser
una víctima.

Bla, bla, bla.

~ 385 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
El problema era que algo no estaba bien. Me niego a seguir pagando por los
pecados de otro.

—Solo palabras, solo jodidas palabras, —murmuró mientras hacía otro viaje.

Una revisión rápida del reloj digital junto a sus almohadas y cálculo cuanto
quedaba antes del amanecer: dos horas. Tenía alrededor de ciento veinte minutos
antes de estar atrapada aquí todo el día.

Solo había un lugar donde se le ocurría ir. Y desafortunadamente, era el


último lugar en el mundo en el que quería estar.

Sin embargo, eso no la mantendría adentro.

Como un pájaro en busca de libertad, se apresuró a irse, como si tuviese


miedo que la mano del destino atrancara la puerta de su libre albedrío y la cerrara
para siempre.

En la calle, caminó rápido, siguiendo los pasos de innumerables humanos y


algunos vampiros que habían pisado el manto de nieve en la acera. Ella fue mucho más
lejos de lo que debía para encontrar un lugar para desmaterializarse, pero quería
tener la oportunidad para cambiar de opinión tanto como pudiese.

La llamada no sería negada sin embargo.

Finalmente, se metió por una puerta que no tenía luz encima... y después de
más de unos pocos intentos, viajó fuera del centro de la ciudad, más allá del anillo
exterior de los suburbios, hacia un bosque de árboles y pantanos.

Cuando se materializó, se encontró en un desconocido paisaje familiar.

La casa que una vez había alquilado estaba abandonada ahora, sus ventanas
rotas, un agujero en el techo, el patio una maraña de enredaderas fuera de control,
arbustos y plantas que pronto serían árboles. De hecho, toda la propiedad parecía
haber sido devuelta a la naturaleza, los seis o siete acres cubiertos de tal manera
que las otras casas en el área no se podían ver en absoluto.

La capa de nieve, sin tocar, excepto por algunas huellas de ciervos, parecía
un manto glorioso en la muerta casa. O la suciedad en la tapa de un ataúd.

Ella debió haber sido la última persona en habitar el lugar.

Tal vez su tragedia había maldecido la tierra y la pequeña casa.

~ 386 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
O... tal vez su dueño simplemente había perdido la hipoteca y el banco había
recuperado la propiedad y no había sido capaz de pasarla a otra persona... y luego
había pasado una temporada y había llegado un invierno y las tuberías se habían
roto... y después más de lo mismo, allí lo tienes.

El equivalente inmobiliario del cáncer que hizo metástasis.

Caminó hacia adelante, no tenía prisa por llegar a la parte de atrás... pero
como con todos los viajes, grandes y pequeños, el final llegó cuando lo hizo.

Y luego estaba mirando a los pantanos que parecían continuar para siempre.
En realidad, había varios kilómetros de ellos, y en la distancia, había estribaciones
que se convertían en las montañas que al final cubrían el lago Schroon138 en el otro
lado.

Incluso con todo tan descuidado, sabía exactamente el lugar donde había
enterrado al bebé. Fue por allí. Debajo de ese pequeño arbusto que había plantado y
que ahora era mucho más grande y la pila de rocas que había hecho se había
mantenido de la misma altura.

Todavía había un pequeño montículo debajo de la capa de nieve.

Con cada paso que daba, la pesadez en su corazón crecía... hasta que ya no
podía respirar. Y entonces estaba en cuclillas y poniendo su mano desnuda sobre la
nieve.

Giró la palma, recordó las ampollas.

Había estado tan frío la noche en que sucedió como ahora. Pero había estado
determinada a cavar. Había usado un cuchillo de cocina para apuñalar la dura tierra
congelada y luego la había arañado con sus manos desnudas. Un metro abajo, y luego
no pudo ir más lejos porque sus manos estaban demasiado dañadas.

Había regresado a la casa entonces.

Envolvió al bebé en un paño de cocina, uno limpio que no tenía agujeros.

De vuelta a la tumba, ella se inclinó y colocó el pequeño bulto en la tierra.


Sus lágrimas habían sido lo primero que llenó lo que había cavado. Y luego esa

138
En el Condado de Essex, Nueva York. La ciudad se la conoce en sí como Lago Schroon y proviene del
lago que tiene la ciudad.

~ 387 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
suciedad, cayendo en trozos que había tenido que apretar, su sangre mezclándose
con la tierra arcillosa.

Preocupada porque los depredadores encontraran el sitio, había regresado


a la casa. En la parte trasera había piedras apartadas para algún tipo de proyecto de
terraza que no había llegado a buen término. Una por una, las cargó e hizo un montón
de piedras.

Luego se sentó en el frío hasta que se estremeció de hipotermia.

Al igual que lo estaba haciendo ahora.

Solo la ardiente quemadura de los rayos más tempranos del sol la había
motivado a ir dentro de nuevo, e incluso entonces, ella se había retirado no porque
deseara vivir, sino porque estaba decidida a limpiar su sangre del piso de la cocina.

Y también debido a ese cuento de viejas acerca de que no eras bienvenido


en el Fade si te suicidabas.

Al caer la noche, ella había desenterrado ese arbusto y lo había replantado...


y luego se había ido sin tener idea de a dónde iba.

Había pasado los primeros días en las calles, manteniéndose al abrigo del sol
en callejones detrás de los contenedores de basura. Había querido creer que
eventualmente podría conocer a su bebé.

Ella todavía quería creer eso.

Curiosamente, recordó lo atareada que había estado la ciudad durante el


día. Teniendo en cuenta que solo conocía Caldwell por la noche, la cantidad de tráfico
en las calles de la ciudad, todos los humanos que caminaban y hablaban, y la bulliciosa
actividad había sido una sorpresa.

Eventualmente, había decidido que tenía que hacer algo consigo misma.
Había encontrado un trabajo como cocinera de comida rápida en un restaurante
veinticuatro horas, tomando el tercer turno que pagaba relativamente bien porque
la mayoría de los humanos no quería hacer las últimas horas.

Y luego había visto esa publicación en un grupo cerrado de Facebook sobre


el Programa de entrenamiento de la Hermandad.

Dejándose caer sobre su trasero, miró las piedras que había puesto, una
sobre otra.

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—Serenity, —dijo en voz alta—. Voy a llamarte Serenity. Porque espero que
eso sea lo que hayas encontrado en Fade...

CUARENTA Y CUATRO

—Eres el amigo especial de mi tío.

Al sonido de una pequeña voz, Saxton se alejó de la puerta cerrada de la


sala de operaciones. Bitty estaba de pie junto a él en el corredor del centro
entrenamiento, sus padres detrás de ella, un tigre de juguete colgando de su mano.
La niña estaba vestida de rojo, su cabello oscuro se ondulaba en las puntas, sus ojos
eran inocentes, pero muy viejos.

Habían conocido mucho sufrimiento. Por lo tanto, ella estaba acostumbrada


a este dolor, no era justo, pensó con tristeza.

Aclarándose la garganta, bajó a su nivel para poder mirarla directo a los


ojos. —Sí lo soy. ¿Cómo lo supiste?

—Mi tío me contó todo sobre ti. Cuando estábamos haciendo nuestro
rompecabezas la otra noche. Dijo que eras su amigo especial y que él te amaba mucho,
mucho.

Saxton pensaba que lo habían gritado todo: después del viaje en la camioneta
quirúrgica, con Ruhn entrando en código139 dos veces, y luego mirando la puerta
cerrarse cuando Doc. Jane y Manny entraron a poner un tipo de tubo o algo en la
garganta del macho, había asumido que estaba seco como un hueso.

Nop.

139
Tener un paro cardiaco.

~ 389 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Sus ojos comenzaron a llorar de nuevo. —Amo mucho a tu tío. Él también es
mi amigo especial.

—Toma. —Ella le tendió su tigre de peluche—. Este es Mastimon. Él siempre


me ha protegido. Puedes abrazarlo ahora.

Con manos temblorosas, aceptó el precioso regalo, y mientras lo apretaba


contra su pecho, abrazo a la niña. Sus brazos no se ajustaban mucho a su alrededor,
pero él sacaba fuerza de ella.

Rhage parecía desconsolado cuando habló. —¿Hay noticias…?

Saxton se puso de pie y se sorprendió cuando Bitty mantuvo su brazo


alrededor de él. Parecía tan fácil descansar su mano en su pequeño hombro, en ambos.

—Todavía no, —le dijo al Hermano—. Han estado allí desde siempre.

— ¿Saben quién hizo esto?

—Vishous está investigando. Realmente no puedo enfocarme en eso ahora


mismo. Todo lo que quiero es que Ruhn ... —Se detuvo—. Vamos a rezar para que se
mejore, ¿verdad, Bitty?

—Sí. — La niña asintió.

—¿Podemos traerte algo? —preguntó Mary.

—No. Gracias de cualquier manera.

Otros Hermanos se detuvieron, pidieron actualizaciones y conversaron.


Alguien le trajo un café, pero cuando lo probó, todo en lo que podía pensar era en lo
que Ruhn había hecho por él hacía solo doce horas.

Ese café había sido perfecto. Todo estaba arruinado.

Él nunca iba a poder beber esa cosa de nuevo.

Dios, parecía imposible que todo hubiese estado yendo tan bien... solo para
que esta pared de horror se estrellara contra él ...

Al final del pasillo, la puerta de cristal de la oficina se abrió y Wrath entró


corriendo. La cara del Rey era en una máscara de furia oscura, y su reina Beth,
parecía intentar contenerlo, sin poder conseguirlo.

~ 390 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
Cuando Wrath bajó y se detuvo frente a él, Saxton tuvo problemas para
mirar a los ojos de su gobernante a pesar de que estaban ciegos.

—¿Quién hizo esto? —Gruñó el Rey—. ¿Quién mierda hizo esto?

—Creo que fueron los humanos quienes... —Saxton respiró hondo—. Ruhn y
yo estábamos en la casa para ayudar a la dueña que estaba siendo hostigada.

—¡Por qué mierda no llamaste para pedir más ayuda!

Mientras ladraba esa demanda autocrática, Beth tiró del brazo de su


hellren. —¡Wrath! Para por el amor de Cristo, debes retroceder…

—Está bien, —dijo Saxton con cansancio—. Él solo está enojado con lo que
sucede y no está saliendo como debiera. Pasamos por esto en el trabajo, él y yo…

El brazo del Rey salió disparado y lo arrastró hacia adelante tan fuerte y
tan rápido que la cabeza de Saxton giró, al menos hasta que chocó contra un pecho
de granito.

—Lo siento mucho, —murmuró Wrath—. No sabía que estaban juntos.

Bruscamente, Saxton se encontró aferrándose al macho mucho más grande,


el innegable poder físico y literal de Wrath era exactamente lo que necesitaba en
ese momento.

—No sabía que era tuyo, —dijo Wrath con fuerza—. Nunca lo habría enviado
contigo si lo hubiera sabido.

—No era mío entonces, —asintió Saxton—. Cuando comenzamos... él todavía


no era mío.

En ese momento, Manny y Doc. Jane salieron de la sala de operaciones,


firmes como si hubieran sido convocados por un decreto real. Los dos cirujanos
ajustaron sus máscaras sincronizadamente y era difícil no darse cuenta de sus
expresiones de cansancio y de que las cosas no habían salido como habían esperado.

—Así que esto es lo que tenemos, — dijo Doc. Jane—. Está estable, pero en
condición crítica. Le está costando mucho encontrar una presión sanguínea y un ritmo
cardíaco estables.

—Entro en paro otra vez, —agregó Manny—. Y como no podemos darle tantas
transfusiones, es simplemente difícil. Su cerebro se ha quedado sin oxígeno por un
par de minutos, un par de veces.
~ 391 ~
J. R. WARD BLOOD FURY
—Lo siento mucho, —concluyó Doc. Jane—, pero no estamos seguros... si él
va a despertar.

Mientras Bitty corría hacia sus padres, Saxton se cubría la boca para no
comenzar a gritar de nuevo.

Cuando pudo, dijo, —¿Puedo verlo… podemos verlo ella y yo?

Doc. Jane miró a Rhage y a Mary. Cuando asintieron, el doctor lo hizo


también. —Bien, pero solo ustedes dos. Habla con él, dile cuánto quieres que pelee.
No vamos a moverlo ahora mismo, y no puedes quedarte ahí mucho tiempo. Él necesita
descansar.

—Correcto. Bien.

Tomó la mano de Bitty y la miró. —¿Estás lista?

Cuando la niña asintió, Manny les abrió la puerta.

Hacía frío dentro de la sala de operaciones, mucho más frío de lo que había
estado preparado. Y había un propósito para todo lo que estaba en esa habitación,
desde el equipo médico hasta el accesorio de iluminación múltiple para los estantes
de vidrio con todos sus instrumentos y suministros.

Su único pensamiento al acercarse a la mesa fue que no quería que Ruhn


muriese en este horrible y clínico lugar. Y no así, con todos esos cables entrando y
saliendo de él.

Estaba tan pálido que se veía gris. Tenía vendas alrededor de su garganta.

—¿Qué son los pitidos? —preguntó Bitty mientras se detenían.

—El latido de su corazón.

Destinos, tal vez no deberían dejar que la chica viese esto, pensó mientras
un par de ellos lo miraron. La cara de Ruhn estaba vacía, y con ese color desagradable,
su cabello era muy oscuro en contraste. Además, sus ojos estaban cerrados como si
nunca volvieran a abrirse, y su respiración era antinaturalmente forzada.

Correcto. Estaba conectado a un res