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Universidad Abierta Para Adultos

(Uapa)

Facultad de Psicología Clínica

ASIGNATURA.-
Práctica No.- 01 de:
Psicopatología I

TEMA.-
Comportamiento Anormal del Contexto Histórico

PRESENTADO POR.-
Ingrid Alt.- Rosario Paulino 14 - 1402

REVISADO POR.-
Prof.- Alexandra Rodríguez

FECHA DE ENTREGA.-
07 de Noviembre del 2017
Santiago de los Caballeros
INTRODUCCIÓN
En mi perspectiva para empezar a hablar de salud mental y
conducta anormal, primero es necesario aterrizar los conceptos a los
siguientes puntos, ya que el concepto de salud mental y asimismo el de
conducta anormal son conceptos de discusión, conceptos que están muy
marcados por el relativismo cultural; lo que cada uno de nosotros
entiende hoy por salud mental y conducta anormal no es lo mismo que se
piensa en otras culturas, ni es lo mismo que entendíamos años atrás.
Es decir, el primer punto es que no hay una manera unívoca de expresar
la condición de la salud mental y conducta anormal, sino que, los
conceptos en sí mismos están condicionados culturalmente tanto a lo
largo del tiempo histórico como en cada situación cultural concreta.

La conducta anormal es estudio de la psicología anormal, que


está es un área de la psicología que se enfoca hacia la conducta
desadaptativa, su etiología, consecuencias y tratamiento.

Cuando nos damos a la tarea de conceptuar qué es normal entramos


en un amplio campo de interpretaciones, ya que normal es percibido de
manera individual y subjetiva, entramos a discusión de valores de lo
anormal y normal. Cuando decimos que algo es normal tenemos que verlo
en una perspectiva de contexto, cultura, ideología, y tiempo.
Centrando este concepto a nuestro país y dependiendo.

Por otro lado nos dicen que la conducta anormal o conducta


desadaptada es el resultado de la incapacidad para manejar
el estrés en forma efectiva. Generalmente se considera normal al
individuo que respeta un cierto orden, el orden más ampliamente
extendido en una sociedad y trasmitido de generación en generación en
sus principios esenciales y de diversas maneras. La importancia de
este estudio es resaltar los valores ausentes o negados en la praxis
universitaria, para la toma de consciencia y trabajar los valores que
deben favorecer el ambiente universitario y más aún en el campo de la
salud. La formación que se le brinde al profesional de la salud debe
partir de la realidad circundante y responder a las necesidades que
éstas implican.
ESQUEMA EN EL QUE SINTETICE, TOMANDO EN CUENTA
LOS LINEAMIENTOS DE LAS TAREAS.
Inquietudes de la psicología anormal.
La psicología anormal es una rama de la Psicología que estudia
patrones inusuales de comportamiento, sentimientos y pensamiento. Esta
está frecuentemente asociada al empeoramiento de enfermedades mentales
de mayor importancia. Aunque existan diversas conductas de
comportamiento consideradas como anormales, este campo en concreto de
investigación se centra en un contexto clínico.

A lo largo del tiempo se ha intentado comprender estos tipos de


comportamiento, acusado de ser aberrante y pervertido (es
estadísticamente, funcionalmente y moralmente). Además, normalmente se
encuentran altamente influenciados por factores culturales. El campo
de la psicología anormal ha identificado múltiple causas para las
diferentes condiciones de esta patología, utilizando diversas teorías
del comportamiento psicológico en general. Sin embargo, todavía
existen innumerables dudas acerca de qué significa realmente el
término ‘anormal’.

Tradicionalmente, se suele dividir en explicaciones psicológicas


y explicaciones biológicas, atendiendo a dilemas filosóficos como el
dualismo del alma y el cuerpo del hombre. También se ha intentado, de
esta manera, clasificar las enfermedades mentales. Se llega así a la
conclusión de que el término ‘anormal’ se puede sub.- clasificar en
tres categorías: subnormalidad, súper normalidad o para normalidad.

El campo teórico conocido como “psicología anormal” puede


formar el fondo de este trabajo, pero los psicólogos clínicos de este
ámbito no suelen utilizar el término “anormal” para referirse a su
campo de trabajo. Psicopatología es un término similar a psicología
anormal pero tiene mayor implicación de una patología subyacente
(enfermedad existente), y por lo tanto el término se suele conocer
generalmente como una especialidad médica conocida como psiquiatría.
Determinación de la anormalidad.
La anormalidad de una conducta nunca se debe a la presencia
aislada e algún criterio, como debe quedar claro tras la enumeración
de los dos principios anteriores. Para la caracterización de una
conducta como anormal habitualmente hay que tener en cuenta la
intervención e diversos elementos simultáneos. Siempre hay presentes
varios criterios, aunque el peso de cada uno puede variar para
diferentes trastornos afectivos como la depresión, la infelicidad o el
malestar subjetivo, tiene un peso mayor que el malestar que causa en
los que le rodean. En problemas como la conducta violenta, por el
contrario, la molestia causa a los demás es un criterio e gran pesa
para definir la anormalidad de dicha conducta.

La consideración e criterios cambiantes no deben ser un motivo e


desaliento. En realidad, rinde tributo a la enorme plasticidad y
versatilidad del comportamiento humano. La acción y el pensamiento de
los seres vivos son muy diversos y analizables desde las diferentes
perspectivas. No asumir este punto de partida nos puede conducir al
estéril intento de querer imponer criterios únicos homogeneizadores
(sean biológicos, psicológicos, sociales) en la definición de la
anormalidad.

Limitaciones contextuales y culturales en la


definición de la conducta anormal.
En otras palabras, no se requiere la presencia concreta y
aislada de ninguno de los elementos anteriores mencionados
(infelicidad, inadaptación, etc.) para la definición de la
anormalidad. Pudiera pensarse, por ejemplo, que la infelicidad es un
requisito presente en cualquier conducta patológica. Sin embargo, esto
no es así: una persona puede ser patológicamente violenta sin que ello
vaya acompañado de una sensación de malestar subjetivo.

No existe ningún elemento cuya sola presencia (este o no


presente en otras conductas anómalas) baste para calificar como
patológico un comportamiento. Incluso un comportamiento tan anómalo en
los organismos vivos como es la conducta autodestructiva, puede ser
adecuada y socialmente aprobada en una circunstancia determina (por
ejemplo, una huelga de hambre política).

Así pues, el cumplimiento de un criterio aislado (por ejemplo,


sufrimiento o la molestia a los demás) no nos asegura que estemos
frente a un trastorno mental; de hecho, esos criterios son condiciones
que también pueden estar presentes en circunstancias normales de la
vida.

Estos dos principios iniciales son importantes pues nos


advierten de la consustancial vaguedad el concepto de normalidad.
Ahora bien, esta vaguea no es peculiar de la Psicopatología o la
Psiquiatría sino que, en realidad, la inmensa mayoría de los conceptos
que utilizamos tienen estas características difusas y borrosas. La
nueva epistemología el conocimiento indica que, en efecto, las
categorías que utilizamos cotidianamente no son claros conceptos
ideales sino que, por el contrario, tienen límites borrosos y más bien
indefinidos.

La frecuencia y la carga de los trastornos mentales.


Los trastornos mentales son diagnosticados de manera habitual en
nuestros días, y todo el mundo conoce en menor o mayor medida lo que
significa depresión, trastorno de ansiedad, bulimia, etcétera. Sin
embargo, algunos son más frecuentes que otros, lo cual hace que
aquellos que están más extendidos merezcan un grado extra de atención.
Las psicopatologías afectan a gran cantidad de personas. De hecho, los
expertos aseguran que una de cada tres personas sufre o sufrirán algún
tipo de trastorno mental durante su vida.

La Salud Mental se define así como un estado de bienestar en el


cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede
afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma
productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su
comunidad.
Estereotipos acerca de las personas con enfermedad
mental.
Las personas con trastornos mentales persiguen sus sueños,
tienen metas que alcanzar y luchan por ellas pero sobre todo desean
ser felices. Sin embargo, eso no depende sólo de ellos. Día a día se
encuentran con un enemigo más poderoso que ellos, que los aísla del
mundo y les impide formar parte de él. Una sociedad que, ante la falta
de información sobre el tema, prefiere mantener distancias.

A pesar de la dificultad de convivir a diario con los prejuicios


de los demás, el enfermo mental libra a diario una batalla todavía más
difícil. La suya propia. La autoestima nace cuando la persona asume
esas creencias que la sociedad tiene en torno a su enfermedad y sufre
la vergüenza que sienten sus familiares debido a los ya mencionados
estereotipos. El aislamiento y la vergüenza propia aumentan y se
produce un efecto aún más negativo: tratar de ocultar el trastorno que
no hace sino empeorar la situación. Y es que según apunta Sánchez
Monge, la atención socio-sanitaria es fundamental para conseguir un
diagnóstico temprano y llevar un tratamiento médico regulado.

La persona con enfermedad mental debe afrontar una doble


dificultad para recuperarse: la enfermedad en sí y los prejuicios y
discriminaciones que recibe por padecerla. Es el estigma social, una
carga de sufrimiento que incrementa innecesariamente los problemas de
la enfermedad y constituye uno de los principales obstáculos para el
éxito del tratamiento y de la recuperación.

Los sentimientos de vergüenza y estigmatización que provoca esta


enfermedad entre quienes la padecen y sus familiares son la causa de
que actualmente muchos enfermos no estén diagnosticados ni tratados,
especialmente al comienzo del trastorno, cuando el éxito del
tratamiento sería mayor. El miedo y la aversión de la sociedad cierran
a estas personas muchas puertas: sanitarias, laborales, de vivienda o
de relaciones sociales, etc.
Perspectivas históricas de la conducta anormal.
Causas: primeros puntos de vista.
La psicopatología, (del griego, psyché: alma; pathos:
enfermedad; y logos: discurso racional) es una disciplina cuyo objeto
de estudio es la conducta anormal o desviada, y que presta especial
interés a la naturaleza u orígenes de los comportamientos patológicos.
Sirve como base para disciplinas más aplicadas, como la psicología
clínica o psiquiatría, y guía los procesos de prevención, diagnóstico
y tratamiento. Uno de sus principales objetivos es lograr establecer
unos principios generales que permitan identificar las causas de la
conducta anormal mediante la aplicación del método científico.

A lo largo de la historia de la psicopatología, el concepto


mismo de enfermedad mental ha evolucionado en función del momento
histórico y de las circunstancias culturales de cada sociedad. Tanto
la conducta anormal como el modo en que debía ser tratada se han
entendido de muy distintas formas desde la antigüedad hasta nuestros
días. Así, podemos señalar las primeras concepciones mágicas y
animistas de las sociedades primitivas; la notable influencia de los
factores religiosos durante la Edad Media que impulsaron una visión de
la locura como castigo divino ante el pecado; la progresiva tendencia
hacia la asunción de posiciones de carácter más organicista a partir
del siglo XIX y el posterior desarrollo de la psicobiología y la
psicofarmacología ; y los modelos de corte psicogénico, que buscan
las causas de la desviación conductual en factores de índole
psicológico o psicosocial.

Desde estas perspectivas, un trastorno mental es provocado


cuando las capacidades de autorrealización y autenticidad se ven
bloqueadas o distorsionadas por la excesiva utilización de los
mecanismos de defensa, aunque también provocarse un desorden cuando
las condiciones sociales que llevan a aprendizajes son defectuosas
para enfrentar las fluctuaciones de la vida. Incluso el estrés
excesivo puede influir.
CONCLUSIÓN

La conducta anormal está relacionada con las normas que son


estipuladas por la sociedad, estas normas son diferentes de una
cultura a otra; y de cada una de estas perspectivas culturales sobre
normal o anormal, dependerá a que se le alude conducta anormal. Pero
para nosotros esta conducta anormal se refiere a toda conducta
antisocial y desviada que va dirigida a romper y violar los valores y
normas estipuladas por nuestra sociedad.

Asimismo vemos que la salud mental depende de que vivamos en


armonía, respetemos los buenos valores y normas para preservar el bien
común. Por el contrario si manifestamos una conducta desadaptada y
alienada, romperemos con la salud mental de los individuos y de
nuestra sociedad, obteniendo como respuesta desencadenamientos de
conducta anormal.

Y de esta manera las intenciones por preservar un


buen equilibrio mental se vendrán abajo, ya que cada día el número de
personas que se integran a la categoría de anormales y desviados va
creciendo paulatina y radicalmente, en donde se vuelve más difícil,
esta lucha por la salud mental y normalidad.

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