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CUERVO, José M.* Diaz MORENO, MicHEL DoTEL-CLAUDOT, FRANCISCO JAVIER EGARA LOIDI, GIAN- FRANCO GHIRLANDA, ANTONIO MosTaza RODRIGUEZ, ESTANISLAO Onivares D’ ANGELO, VELASIO DE PAOLIS, JAIME PEREZ-LLANTADA ¥ GUTIERREZ, VALENTIN RAMALLO MASSENET, DIMITRI SALACHAS, José Luis Santos y Luts VeLa SANCHEZ, 2000 © EDITORIAL TECNOS (GRUPO ANAYA, S.A.), 2000, Juan Ignacio Luca de Tena, 15 - 28027 Madnd ISBN: 84-309-3530-4 Deposito Legal: M-25052-2000 Printed in Spain. Impreso en Espaia por Rigorma INDICE GENERAL Inpice be voces ssc 7 a. Pag. 9 PRESENTACION sess 19 NOTAA.LA SEGUNDA EDICION 23 Cotaporapores 5 tat ae) SIGLAS: 1 Generates ... 21 2._Del Vaticano if 27 Voces DEL DICCIONARIO APENDICES: INDICE De TERMINOS LATINOS .. TABLA DE CORRESPONDENCIAS ... Del Codex-17 con el Codex-83 Del Codex-83 con el Codex-I7 DEL CODEX-«A3 CON EL CODEX90 (ORIENTAL) snore TABLA SISTEMATICA DE LAS VOCES DEL DICCIONARIO .... m 3 703 709 710 728 749 761 INDICE DE VOCES Abad, Local, Primado, Supremo — Superiores Reli- giosos Abadia territorial — Iglesia particular ABOGADO ABORTO Absolucion —» Penitencie > Penas ABSOLUCION DEL COMPLICE Abstinencia —> Dias de penitencia ABUSO DE LA POTESTAD ECLESIASTICA O DEL OFICIO ACCION ACOLITO Acolitado, Ministerio de > Acélito ‘Aconfesionalidad (sistema de) -> Relaciones Igle- sia-Estado ACTAS DEL PROCESO ACTO ADMINISTRATIVO SINGULAR ACTO JURIDICO ACTOR (Proceso) ACTOR en — Causas de Santos Actos colegiales + Persona juridica Actuario — Notario Acuerdo — Concordato ACUERDOS (CONVENIOS) EPISCOPALES Administracion apostélica — Iglesia particular ‘Administracion ée la Basilica de San Pedro —> Cu- tia Romana ADMINISTRACION DE LOS BIENES ECLE- SIASTICOS ADMINISTRACION DE BIENES DE LOS INS- TITUTOS RELIGIOSOS ADMINISTRACION ECONOMICA DIOCESA- NA ADMINISTRACION ECONOMICA DE LOS INS- TITUTOS DE VIDA CONSAGRADA ADMINISTRACION ECONOMICA PARRO- QUIAL ADMINISTRACIONES PALATINAS Y PON- TIFICIAS (Curia Romana) Administrador Apostolico — Iglesia particular ADMINISTRADOR DIOCESANO- Adminisirador parroguial ~» Parroquia Admisi6n en — Institutos seculares -» Noviciado Adopcién —» Persona fisica Adopcién —> Parentesco (Impedimento) ADQUISICION DE LOS BIENES ECLESIAS- TICOS Afinidad — Persona fisica AFINIDAD (impedimento) AGREGACION DE INSTITUTOS AJUSTE AL DERECHO ESTATAL ALTAR: Altar papal Altar privilegiado Altas Partes ~> Concordato ‘Amentes > Bautismo — Ley Amonestacién —» Remedio penal ‘Anacoretas ~> Ermitalios APELACION DE LA SENTENCIA APLICACION DE LA PENA APOSTATA (delito) APOSTOLADO DE LOS INSTITUTOS RELI- GIOSOS APOSTOLADO DE LOS LAICOS Apostasia > Magisterio ‘Arciprestazgo — Arcipreste ARCIPRESTE ARCHIVO, Diocesano Histérico Libros Parroquial Secreto Archivo Secreto Vaticano —> Curis Romana Arte Sacto + Comisiones de A.S, ARRENDAMIENTO Arzobispado Castrense > Ordinariato Castrense Arzobispados Mayores — Derecho Oriental Arzobispos Mayores -> Derecho Oriental ASOCIACION DE FIELES ASOCIACION DE LAICOS ASOCIACION DE FIELES PRIVADA 11 ASOCIACION ASOCIACION DE FIELES PUBLICA. ASOCIACION CONTRA LA IGLESIA Ateismo de Estado (sistema de) — Relaciones Igle- sia-Estado ATENTADO DE MATRIMONIO AUDITOR Ausencia —> Incomparecencia de las partes Autori- zacién de libros —> Censura AUTORIDAD ECLESIASTICA (delitos contra la) Ayuno —» Dias de penitencia AYUNO EUCARISTICO. BAUTISMO BAUTISMOY EDUCACION CATOLICA DE LOS HIJOS (delito contra) Baptisterio -> Bautismo BEATIFICACION Bendicién ~ Lugar sagrado BENDICION BENEFICIO Biblioteca + Patrimonio cultural Biblioteca Vaticana —> Curia Romana BIENES ECLESIASTICOS Bienes de — Institutos seculares —> Asociaciones de vida apostélica BIENES DEL MATRIMONIO Bienes propios -> Pobreza Binacién — Bucaristia Blasfemia — Religién (delito) Breviario —»> Liturgia de las Horas Cabeza de! — Colegio Episcopal (> Papa) CABILDO DE CANONIGOS Camara Apostélica de la > Curia Romana CANCILLER DE LA CURIA DIOCESANA Canénigo penitenciario ~» Cabildo Canénigo presidente -» Cabildo CANONIZACION — Causas de los Santos Canonizacidn de las leyes civiles > Derecho Civil CAPELLAN CAPELLAN DE INSTITUTOS RELIGIOSOS LAICALES Capellania + Capellanes CAPILLA Privada Piblica CAPITULO DE INSTITUTOS RELIGIOSOS CARDENAL Decano Protodidcono Carta comendaticia > Eucaristia CASA RELIGIOSA Casa de —> Sociedades de vida apostélica CASTIDAD Catecismos -> Catequesis CATECUMENO 10 CAtedra de Teologia —> Facultad de Teologia CATEQUESIS Catequistas + Catequesis ‘Causas antiguas -> Causas de los Santos CAUSA INCIDENTAL Causas recientes — Causas de los Santos CAUSAS DE LOS SANTOS — Congregaciones de la Curis Romana CAUSAS PIAS Gelebracion — Eucaristia CEMENTERIO Ceniza — Tiempo sagrado CENSURA (Pena) CENSURA DE LIBROS CESACION DE LA PENA Cisma —> Cismitico + Magisterio CISMATICO (delito) CITACION Ciudad del > Vaticano Ciudadania vaticana — Vaticano CLAUSURA CLERIGOS Clero > Congregaciones de la Curia Romana Clé- igo. Codex — Céddigo de Derecho Canénico CODIGO DE DERECHO CANONICO De 1983 | CODIGO DE CANONES DE LAS IGLESIAS ORIENTALES CODIGO FUNDAMENTAL (de un Instituto de Vida Consagrada) Codificacién Oriental -> Derecho Oriental COHECHO (delito) COLECTAS, SUBVENCIONES Colegio —> Persona juridica Colegio de -> Cardenales COLEGIO DE CONSULTORES COLEGIO EPISCOPAL ~+ Persona juridica COLEGIO DE MEDICOS PARA LAS CAUSAS DE LOS SANTOS COMERCIO O NEGOCIACION (delito de ejer- cicio indebido del) COMISION DE ARTE SACRO COMISIONES PONTIFICIAS COMMUNICATIO IN SACRIS (delito) Communicatio in Saeris > Intercomunién ‘Comparecencia > Proceso ‘Compromiso — Eleccién ~> Oficio ‘Cémputo del tiempo de — Preseripcién ‘Comunidad (la Iglesia como) — Vida fratemna Igle- sia Catdlica COMUNIDAD ECLESIAL DE BASE COMUNION — Iglesia Catética ‘Comunién jerirquica > Comunién eclesiastica CONATO DE DELITO Concelebraciin > Encaristia aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. DELEGACION Delegacién para el matrimonio > Forma matti ‘monial DELEGADO APOSTOLICO Delincuente — Delito DELITO Delitos Contra las autoridades de la Iglesia —» de la des- obediencia al legitimo superior Contra la — libertad de la Iglesia Contra obligaciones especificas > Comercio > Concubinato — Atentado de matrimonio Contra la — religion ~> Perjurio > Blasfemia = Communicatio ‘Contra la Sagrada Ordenacion > Ondenacion sin dimisorias DELITOS CONTRA LOS SACRAMENTOS DE LA PENITENCIA Y EUCARISTIA Contra la unidad de ls Iglesia ~> Apéstata + Here- je Cismatico Contra la vida y libertad del hombre DEMANDA DEMANDADO Denuncia — Falsa denuncia DERECHO CANONICO DERECHO CIVIL Derecho Coneordado ~> Derecho Concordatario DERECHO CONCORDATARIO Derecho Constitucional > Ley fundamental DERECHO ECLESIASTICO DEL ESTADO (Estatal) Convencional Espaiol Interno Unilateral Derecho intemacional ecle siistico del Esiado Derecho internacional privado — Felesiistico > Derecho Eclesiastico del Estado DERECHO NATURAL DFRECHO ORIENTAL Derecho penal — ley penal Derecho procesal —> proceso DERECHO PROPIO | DERECHO PUBLICO ECLESIASTICO DERECHOS Y DEBERES FUNDAMENTALES ‘COMUNES DE LOS FIELES DERECHOS Y DEBERES FUNDAMENTALES ESPECIFICOS DE LOS FIELES DESOBEDIENCIA AL LEGITIMO SUPERIOR, DIACONO DIA DE FIESTA DiA DE PENITENCIA Diaconado -> Diacono Dicasterios -> Curia Romana DIMISORIAS (letras, orden Sagrada) > Expulsi6n Didcesis —> lelesia particular ico > Derecho Ecle- 12 DIRECTORIO DISCUSION DE LA CAUSA (en juicio contencioso ordinario) DISPARIDAD DE CULTOS DISPENSA Dispensa de la —> Forma matrimonial DISPENSA DE IMPEDIMENTOS Dispensa de rato y no consumado ~> Proceso ma- trimonial de Divisién — Persona juridica Doctrina de la Fe—> Congregaciones ~> Curia Ro- ‘mana DOLO (consentimiento matrimonial) DOLO (delito) Doniicilio — Persona fis DOMINIO DOMINIO ALTO Domingos ~» Tiempo sagrado DONACIONES. DOTACION BENEFICIAL DOTACION CONGRUA DOTACION ESTATAL DE LA IGLESIA, Duda positiva y probable — Potestad suplida Dura- cin + Noviciado ECONOMO DIOCESANO ECONOMO DE INSTITUTO RELIGIOSO ECUMENISMO — Derecho Oriental Edad (para la) —> Confirmacién ~> Persona fisica Educacién Catolica > Congregaciones de la Curia Romana Educacién Catdlica (delito contra la) > Bautism Efectos civiles de las normas y sentencias canéni- cas > Derecho Civil EJECUCION DE SENTENCIA | ELECCION PARA EL OFICIO ECLESIAS- Tico Fleceién del — Papa ENATENACION ENAJENACION DE BIENES ECLESIASTICOS SIN AUTORIZACION Enfermedad ~> Uncién de los enfermos Enfermo grave > Uneién de los enfermos ENSENANZA DE LA RELIGION ENTREDICHO Eparca ~> Derecho Oriental Eparcades —> Derecho Oriental Eparquia > Derecho Oriental Episcopado —> Obispo ERECCION DE UN INSTITUTO DE VIDA CON- SAGRADA EREMITAS, ERMITANO Error > Acto juridico Error comin — Potestad suplida ESCUELA CATOLICA ESCUELA PUBLICA. Estado de la Ciudad del > Vaticano 13 Estatuto del Clero > Clérigo Estatuto de los — Fieles ESTATUTO DE LOS RELIGIOSOS, Estatuto del — Obispo diocesano ESTATUTOS ESTERILIDAD ESTIPENDIO DE LA MISA ESTIPENDIO DE LA MISA (delito) EUCARISTIA (sacramento) EvangelizaciGn de los Pueblos —> Congregaciones dela Curia Romana Exarva > Derecho Oriental Exareado — Derecho Oriental Exarquia + Derecho Oriental Excardinacién — Incardinacién EXCEPCION EXCLAUSTRACION EXCOMUNION Execracién de > Lugar sagrado EXENCION EXEQUIAS Exposicién del Santisimo —» Culto eucaristico Expésitos — Bautismo EXPULSION DE LA CASA RELIGIOSA Expulsidn de— Institutos Seculares Sociedades de Vida Apostélica EXPULSION DEL INSTITUTO RELIGIOSO. Expulsién del estado clerical -» Clérigo Extincién de la + Potestad de Régimen — Persona Juridica FABRICA DE LA IGLESIA FACULTAD DE TEOLOGIA FACULTADES HABITUALES FALSA DENUNCIA CONTRA EL CONFE- SOR Falsificacién —> Cri FAMILIA FAVOR DEL DERECHO Favor luris > Favor det Derecho Federaciin de — Asociaciones FEDERACION DE INSTITUTOS DE VIDA CON- SAGRADA Fetos —> Aborto > Rautismo FIDUCIA FIELES Fiestas —» Dias de fiesta FILOSOFIA DEL DERECHO. Filosofia — Seminaristas FINES DEL MATRIMONIO Fiscal -> Promotor de Justicia Forastero ~» Persona fisica FINES DEL MATRIMONIO FORMA MATRIMONIAL Entraordinaria Ordinaria FORMACION DEL CLERO nde falsedad INCUMPLIMIENTO. Formacién en — Institutos Seculares — Socieda- des de Vida Apostélica > Noviciado Formacién del -+ Laicado FORMACION DE LOS RELIGIOSOS Formacion de seminaristas —> Seminaristas —> Se- ‘minarios Formacion permanente ~ Clero Forma de > Adquisicién de bienes eclesidsticos Fuentes de ingreso —» adquisicion de bienes ecle- sidsticos FUERO COMPETENTE Fuero —> Externo —> Fueros juridicos Fuero — Interno > Fueros juridicos FUEROS JURIDICOS: FUERO INTERNO, FUERO EXTERNO Funcién de Santificar FUNDACIONES PIAS — Persona juridica FUSION HERESE (delito) Herejia > Magisterio HOMICIDIO Homilia —> Predicacion Homosexualidad — Incapacidad Honestidad -> Publica honestidad Hurmanidades — Seminaristas IGLESIA (lugar sagrado) IGLESIA CATOLICA, Iglesia y Estado —> Relaciones Igl Iglesia Oriental -> Derecho Oriental Iglesias Orientales + Congregaciones de la Curie Romana IGLESIA LOCAL IGLESIA UNIVERSAL IGLESIA PARTICULAR Ignorancia > Actos juridicos Imagenes — Culto de las — Patrimonio cultural Impedimento para ta ordenacion — irregularidades IMPEDIMENTOS MATRIMONIALES IMPE- DIENTES Y DIRIMENTES, IMPOTENCIA Impugnacién de la + Sentencia Imprescriptibles —> Preseripcin Imprescriptibilidades — Prescripeién IMPUTARILIDAD DEL DELITO INCAPACIDAD PARA EL MATRIMONIO INCARDINACION Incardinacién en — Institutos seculares -> Socis dades de Vida Apostélica INCOMPARECENCIA DE LAS PARTES Incorporacién a la Iglesia —> Fieles Incorporacién a — Institutos Seculares —> Soci dades de Vida Apostélica INCUMPLIMIENTO DE LA PENA Index Librorum — Censura Estado INDISOLUBILIDAD INDISOLUBILIDAD (del matrimonio) INDULGENCIAS INFIELES INJURIA REAL INSTANCIA JUDICIAL Institucién (Iglesia como) — Iglesia Catdlica Instituto Central de Coordinacién de los Vicaria- tos Castrenses -> Congregaciones de la Curia Romana Instituto clerical -» Instituto de Vida Consagrada Instituto de Derecho Diocesano —» Instituto de Vida Consagrada de Derecho Diocesano_ Instituto de Derecho Pontificio — Instituto de Vida Consagrada de Derecho Pontificio Instituto de Estadistica —> Curia Romana Instituto Laical —> Instituto de Vida Consagrada INSTITUTO DE VIDA CONSAGRADA INSTITUTO DE VIDA CONSAGRADA DE DERECHO DIOCESANO INSTITUTO DE VIDA CONSAGRADA DE DERECHO PONTIFICIO Institucién — Decreto general INSTITUTO RELIGIOSO INSTITUTO SECULAR INTERCOMUNION INTERNUNCIO INTERPELACIONES Interpretacién — Ley Eclesiéstica Intérprete (por) > Matrimonio: forma INTERVENCION DE TERCERO Inventario —> Patrimonio Cultural INVESTIGACION DIOCESANA EN LAS CAU- SAS DE LOS SANTOS Investigacion previa ~» Proceso Penal -» Causas de Sanios IRREGULARIDADES INVESTIGACION PREVIA EN EL PROCESO PENAL IRREGULARIDADESE IMPEDIMENTOS PARA. LA ORDENACION Irritantes — Leyes eclesidsticas Jura quaesita ~> Codigo de Derecho Canénico Jerarca —> Derecho Oriental —> Potestad de régimen Jerarquia > Derecho Oriental — Potestad de régi- Jubitacién de > Cardenal Tubilacién del —> Obispo diocesano Jubilacién del parroco —+ parroquia IUEZ JUICIO + Modos de evitar 10s juicios JUICIO CONTENCIOSO ORDINARIO JURAMENTO Jurisdiccién — Potestad de régimen Laicidad (sistema de) + Relaciones Iglesia-Estado 14 Laico LECTOR Lectorado — Lector Legado a tatere ~> Legado pontificio LEGADO PONTIFICIO LEGITIMACION DE LOS HUOS Lesion Letras dimisorias > Dimisorias Lex furdamentalis -» Ley Fundamental dela Iglesia LEY ECLESIASTICA LEY FUNDAMENTAL DE LA IGLESIA LEY PENAL Y PRECEPTO PENAL Liber Sextus Decretalium —+ Cédigo de Derecho Canénico LIBERTAD LIBERTAD DE ENSENANZA LIBERTAD DE ESCUELA —> Libertad de ense- fianza LIBERTAD RELIGIOSA Libertad de Cétedra —» Libertad de ensefianza Libertad de fe — Libertad religiosa LIBERTAD DE LA IGLESIA (delito contra la) Libro litargico— Liturgia Licencias -> Orden — Sacramento Licenciatura —> Universidad eclesiéstica Ligamen — vinculo (impedimento) Litiscontestacién > Contestacion de la demanda LITURGIA LITURGIA DE LAS HORAS Lucro de ~ estipendios de misa LUGAR SAGRADO (Focus sacer) LUGAR DEL TRIBUNAL (Locus iudici) MAESTRO DE NOVICIOS MAGISTERIO MAGISTERIO ECLESIASTICO (delito contra) Masoneria — Asociaciones contra la Iglesia MATRIMONIO Matrimonio atentado > Atentado de matrimonio MATRIMONIO CIVIL MATRIMONIO CONSUMADO MATRIMONIO MIXTO MATRIMONIO IN FACTO ESSE MATRIMONIO IN FIERI MATRIMONIO IN PERICULO MORTIS MATRIMONIO PUTATIVO MATRIMONIO RATO MATRIMONIO SACRAMENTO. MATRIMONIO SECRETO MEDIOS DE COMUNICACION SOCIAL, METROPOLITANO Miedo —> Acto Juridico MIEDO (consentimiento matrimonial) Ministerios de —> Laicos Ministros de — Sacramento —> Bautismo — Con- firmacién ~» Eucaristia —> Penitencia > Orden aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. PERSONA Persona mayor Persona menor PERSONA JURIDICA Personalidad internacional de la -> Santa Sede PERTENENCIA A LA IGLESIA Piadosas voluntades —> Causas pias Pila bautismal + Bautismo PLAZOS EN EL PROCESO POBREZA (Consejo evangélica) Pobreza —> Sociedades de Vida Apostilica Pontificado Romano — Papa PONENCIA EN LAS CAUSAS DE LOS SANTOS PONENTE (Relator) Posesidn de la didcesis > Obispo diocesano Postulacién Para el Oficio en causas de los Santos, POSTULACION PARA EL OFICIO POSTULADOR EN LAS CAUSAS DE LOS SANTOS POSTULANTADO Postulanies —> Postulantado Potestad del —> Obispo diocesano Potestad administrativa -> Potestad de régimen POTESTAD COACTIVA POTESTAD DELEGADA Potestad eclesidstica > Potestad de régimen Potestad ejecutiva — Potestad de régimen Potestad de gobierno —> Potestad de régimen Potestad institucional —> Superiores Potestad judicial —> Potesiad de régimen + Juicios Potestad legislativa —> Potestad de régimen — Ley POTESTAD ORDINARIA Potestad penal — Potestad coactiva POTESTAD DE REGIMEN POTESTAD SUPLIDA Potestad suprema ~» Santa Sede ~» Papa > Colegio Episcopal PREAMBULO PRECEPTO PASCUAL Precepto penal —> Ley penal PRECEPTO SINGULAR PREDICACION Prefectura de la casa Pontificia Curia Romana Prefectura nullius — Iglesia particular PRELATURA PERSONAL Prelaturs territorial -» Iglesia particular Prensa diaria > Censura PREPARACION AL MATRIMONIO Presbiterado —> Orden (Sacramento) —> Presbitero PRESBITERO PRESCRIPCION (como modo de adqui jenacién) PRESCRIPCION (Praescripiio) Presentacin de Obispos > Nombramiento de Obis- ion yena- pes PRESENTACION PARA EL OFICIO 16 PRESUNCION DEL DERECHO. Presupuesto eclesidstico > Dotacién Primado —> Patriarca Primado Romano — Papa PRIMERA COMUNION PRIVACION DEL OFICIO PRIVILEGIO PRIVILEGIO PAULINO PRIVILEGIO PETRINO Procesion — Culto eucaristico PROCESO PROCESO CONTENCIOSO ORAL PROCESO PARA DECLARAR LA NULIDAD DE LA ORDENACION SAGRADA. PROCESO MATRIMONIAL PROCESO MATRIMONIAL DE DECLARACION DE MUERTE PRESUNTA PROCESO MATRIMONIAL DE DECLARACION DE NULIDAD DEL MATRIMONIO. PROCESO MATRIMONIAL DE DISPENSA DEL MATRIMONIO RATO Y NO CONSUMADO- PROCESO MATRIMONIAL DE SEPARACION DE LOS CONYUGES PROCESO PENAL PROCURADOR PROFANACION DE COSA SAGRADA (delito) PROFANACION DE LAS ESPECIES SAGRADAS, PROFESION RELIGIOSA Profeso —> Profesion religiosa Profesor para + Clérigos > Seminarista + Fa- cultad de Teologia Programa de radio > Medios de comunicacion Social PROMESA DE MATRIMONIO (ESPONSALES) PROMOTOR DE JUSTICIA PROMOTOR DE LA FE EN LAS CAUSAS DE LOS SANTOS PROMOTOR DE JUSTICIA EN LAS CAUSAS DE LOS SANTOS Promulgacién — Ley eclesifistica PRONUNCIAMIENTO DEL JUEZ PRONUNCIO PROPIEDAD — Dominio Propiedades — Error en las Provicano ~» Vieario general PROVINCIA ECLESIASTICA PROVINCIA RELIGIOSA (Instituto religioso) PROVISION DEL OFICIO. PRUEBA DOCUMENTAL PRUEBA PERICIAL PRUEBA TESTIFICAL PRUEBAS PROCESALES PSICOLOGIA Y MATRIMONIO- Pablica honestidad (de la —> Persona) PUBLICA HONESTIDAD (impedimento matri- monial) aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. SOLICITACION SOLICITACION (delito) SUBDIACONADO SUBVENCIONES ~ Dotacién estatal SUPERIOR RELIGIOSO Suplet Ecclesia — Potestad suplica SUPRESION DE UN INSTITUTO DE VIDA CON- SAGRADA SUSPENSION (pena) SUSPENSION DE LA PENA Suspension de la — Potestad de régimen TASA ECLESIASTICA Teologia —> Seminarista + Facultad de TEOLOGIA DEL DERECHO Términos > Cémputo del —> Tiempo, de la con- troversia en juicios procesales —> Proceso Testigo -> Prueba testifical Testigos + Forma matrimonial TESTIGOS EN LAS CAUSAS DE LOS SANTOS Tiempo de la celebracién — Eucaristia Tiempos sagrados —> Dias de -> Fiesta ~> Penitencia Titulos: Académicos > Universidades Eclesiasticas de las ~ Iglesias Tradiciones ~» Cédigo fundamental Transetinte — Persona fisica TRANSITO A OTRO INSTITUTO TRASLADO DE PARROCOS —> Remocién (re- curso administrativo) TRASLADO PENAL Tratado de Letrin ~» Concordatos vigentes Tribunal civil —> Derecho civil + Tratado de Ams- terdam TRIBUNAL ECLESIASTICO ‘Administrativos de apelacién Civil Colegial Competente Eclesiistico Interdiocesano Religioso de la Santa Sede Penitenciaria Rota Romana Signatura Apostélica TRIBUTO ECLESIASTICO UNCION DE LOS ENFERMOS UNIDAD (del matrimonio) 18 Unién de los cristianos + Consejos Pontificios de lacuria Romana UNION DE INSTITUTOS DE VIDA CONSA- GRADA Unién de — Persona juridica UNIVERSIDADES CATOLICAS UNIVERSIDADES ECLESIASTICAS USURPACION DE OFICIO ECLESIASTICO (delito) Vagabundo — Persona fisica VATICANO (Estado de la ciudad de!) Vecino -» Persona fisica VETITUM VIATICO Vicariato Apostélico— Iglesia particular Vicariato castrense — Ordinariato castrense VICARIO EPISCOPAL VICARIO GENERAL VICARIO PARROQUIAL Vieios > del Acto Juridico — del Consentimiento Vida consagrada — Institutos de Vide Consagrada VIDA FRATERNA Viernes —» Tiempo sagrado VINCULO (ligamen, impedimento) Vinculo del + Matrimonio Vino —> Eucaristia Violacién de — Lugar sagrado Violacion de— Residencia VIOLACION DEL SIGILO SACRAMENTAL Violencia + Acto juridico VIOLENCIA (consentimiento matrimonial) VIRGENES (orden de) VISITA AD LIMINA — Obispo diocesano — Papa Visita del — Obispo diocesano VOTO: Privado Piblico simple Solemne | VOTOS PUBLICOS DE INSTITUTOS RELI- GIOSOS Perpetuos Temporales VOTOS RELIGIOSOS (impedimento matrimo- nial) PRESENTACION PRIMER DICCIONARIO DE DERECHO CANONICO Hasta el presente, no existe un diccionario de Derecho Candnico, después de la promulgacién del nuevo Cédigo de Derecho Canonico (= Codex), que dé cuenta de sus conceptos y del restante Derecho extracodicial vigente. Aun no se ha superado la etapa de los Indices de palabras y locuciones 0 de los mismos cénones ordenados sistematicamente. NECESIDAD La transformacion operada y por operar en seguimiento fiel del Concilio Vatica- no II mediante su aplicacién por el Codex —calificado como el tiltimo documento del Concilio— reclama un conocimiento arménico y global de toda la normativa vigente y de las instituciones eclesiales existentes. Y no s6lo por parte de los especialis- tas, sino también por parte de quienes han de aplicar las nuevas normas candnicas sin haber tenido apenas tiempo para estudiarlas. Nada mas accesible para ello que el recurso a un diccionario. FINALIDAD Por ello, el presente diccionario se propone como meta presentar un acervo ar- ménico y a la vez completo de conocimientos ¢ informacién sobre las instituciones, los conceptos tanto fundamentales como relevantes en general, la normativa y las disciplinas relativas al amplio campo de la Ciencia y del Derecho canénicos. DESTINATARIOS Como obra de consulta va dirigida, en primer lugar, a los estudiantes de Dere- cho lo mismo en las Facultades eclesiisticas de Teologia y de Derecho Canénico, que en las Facultades civiles de Derecho y Jurisprudencia. En segundo lugar, a quienes se hallan al frente de la direccién de la vida pastoral —obispos, vicarios, parrocos— fis} PRESENTACION 20 y de la vida religiosa —superiores, provinciales, maestros de novicios y formado- Tes—. Asimismo, y en tercer lugar, a cuantos se encuentran en el ejercicio del Dere- cho y de la Justicia, como abogados, jueces, funcionarios... De forma general, en cuarto lugar, a los laicos militantes en movimientos apostdlicos. CONTENIDO Para conseguir dicha finalidad se han seleccionado con cuidado y rigor las voces relevantes que expresan el contenido de cada uno de los tratados clasicos de la Cien- cia canénica y de los siete libros del Codex. Y en orden a que los conceptos Heguen con diafanidad y precision a los destinatarios del diccionario, se distinguen dos cla ses de voces: las que pudiéramos calificar de fundamentales —-como «Derecho cand: nico», «Derecho piblico eclesiastico», «Bautismo», «Confirmacién»...— y todas las dems, sean perfectamente autonomas, sean desmembradas de las fundamentales. Estas, por su enorme amplitud y en beneficio de una mayor accesibilidad para el lec- tor ordinario, se han fraccionado en muiltiples voces, como ocurre, entre otras, con las de «Matrimonio», «Proceso», «Pena»... El diccionario, por su sentido practico y en orden a la utilizacion inmediata a la vez que razonada de una codificacion nueva cual es la presente, se cifie, en favor de los destinatarios de la obra, al Derecho vigente de sus instituciones y de su norma- tiva y prescinde de la perspectiva y ambito historicos de ambos. De la articulacién de unas y otras voces resultan 800 las recogidas en el libro. De ellas, 440 aparecen desarrolladas con sus conceptos propios y 360 son remisivas a aquellas. METODOLOGIA Con la metodologia tipica de diccionarios, éste retine y amplia por voces las apor- taciones realizadas, de un lado, por las ediciones anotadas o comentadas del Codex y por algunos Manuales de Derecho Canénico, y, de otro, por los numerosos articu- Jos dispersos en miltiples revistas tanto canénicas como teoldgicas o juridicas y por los tratados relativos a ciertas disciplinas canénicas. La sistematica de cada una de las voces resulta homogénea, gracias a que en éstas se exponen de manera uniforme su nocién, clasificacién, regulacién vigente y biblio- grafia esencial. USO DEL DICCIONARIO. En funcién de la pluralidad de destinatarios, el diccionario esta planteado de tal forma que puede ofrecer usos correlativamente distintos. 1°. El uso primordial es el correspondiente a todo diccionario como prontua- rio de informacién actualizado sobre conceptos, términos y contenidos del ordenamien- to canénico. En orden a este fin, se afiade, como Apéndice I, un Indice de voces que 21 PRESENTACION comprende tanto las desarrolladas en el Diccionario y emparentadas, o incluidas en ellas, como las voces originarias latinas, Con ello se consigue al tiempo un manejo més ficil del diccionario. Para que la informacién pueda referirse lo mismo al Derecho anterior que desde éste al nuevo, se ofrecen ademas, como complement, las Tablas de corresponden- cias entre ambos Cédigos. Tal es el contenido del Apéndice III. 22 Para los estudiantes de Derecho Canénico, lo mismo en las Facultades eclesidsticas que en las civiles, el diccionario puede ser manejado como manual gracias a la amplia Tabla sistemdtica —teproducida en el Apéndice I— en que por disciplinas y libros canénicos se ordenan y articulan todas las voces del dicciona- rio. Es precisamente dicha Tabla la que ha presidido la eleccién y confeccién de las voces del diccionario, asi como la atribucién de las mismas a cada uno de los colaboradores. 3° Para los puestos al frente de la vida religiosa y pastoral como para los lai- cos militantes, el diccionario les puede servir a modo de breviario prictico que les introduzca y avie en el conocimiento de las instituciones eclesiales y de las normas de la Iglesia a la que por vocacién se sienten incorporados. 42°" Para cuantos se encuentran en el ejercicio del Derecho, el diccionario les oftece una introduccién al ordenamiento canénico que rige en la actualidad a la Igle- sia en el mundo entero. 5.° Para unos y otros, el diccionario les prestard siempre la funcién de comple- mento del Codex —que se presupone— y aun de los manuales. BIBLIOGRAFIA La bibliogratia general se halla distribuida sistematicamente en las voces que se refieren a los tratados fundamentales de a ciencia canénica; la bibliografia espe- cial, en las voces correspondientes. La bibliografia para las voces carentes de ella en el diccionario se ha de buscar en los tratados, disciplinas y voces conexos del mismo. Para ello se hacen frecuentes remisiones mediante el signo de la flecha >. La bibliografia usada en el diccionario, por mor de su destino a lectores de len- gua espaiola, se fija primordialmente en la literatura de esta misma lengua; com- prende, adem, la /arina, por ser ésta la lengua del Codex, y se extiende a la italia- na, bastante conocida y aun estudiada por los expertos hispanos del Derecho Excepcionalmente se cita también la literatura alemana, francesa e inglesa cuando se cree necesario a juicio de los autores de las voces afectadas. La bibliografia esencial mas usada es la representada por la serie de obras colec- tivas enumeradas en el spartado consagrado a las siglas y abreviaturas de las mismas. En cuanto complemento necesario de la bibliografia se aducen las revistas especi- ficamente candnicas en sus diversas lenguas, junto con algunas que, siendo de carac- ter teoldgico general, dedican bien nameros monograficos, bien apartados especifi- cos a temas del Derecho Canénico. Son las resefiadas en el apartado de «Siglas y abreviaturas de revista». Como repertorios puramente bibliograficos de gran inte~ rés vienen alli citados: Boletin Informativo de Derecho Canénico, Canon Law Abs- tracts y RIC. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. NOTA A LA SEGUNDA EDICION Sila primera edicion castellana se adelant6 a las ediciones italiana y portugue- sa, ahora, en cambio, son éstas las que se adelantan a aquélla. En efecto, en un mismo afio —1997— alcanzaron ambas la segunda edicién, si bien con una importante dife- rencia. Mientras la edicién portuguesa reproducia sin cambios la primera; la italia- na, por el contrario, de un lado, remodelaba unas voces e introducia otras distintas, y, de otro, incorporaba al equipo de redaccion nuevos colaboradores, procedentes de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En la presente segunda edicién se aportan las siguientes cuatro series de nove- dades. Primera, la serie de voces nuevas que se adicionan a las del diccionario. Tales son: Ajuste (de las sentencias y resoluciones canénicas) al derecho estatal (redactada por el Prof. J. Pérez-Llantada); Bienes del Matrimonio, Consentimiento Matrimonial, Fines del Matrimonio, Matrimonio in facto esse, Matrimonio in fieri, Matrimonio Sacra- mento, Simulacién del Matrimonio (por el Prof. L. Vela); Derecho Oriental (por los Profs. D. Salachas y J. L. Santos); Movimiento eclesial (por el Prof. J. Beyer); Proceso contencioso oral y Vetitum (por el Prof. E. Olivares); Visita ad limina (por el Prof. G. Ghirlanda); la tabla de concordancias del Codex-Oriental con el Codex-83 (por el Prof. J. M. Urteaga). Entre todas las voces debe resaltarse, sobre todo, la de Derecho Orien- tal, pues refunde e incorpora las lineas maestras del nuevo Cédigo de cdnones de las Igle- sias Orientales de 18 de octubre de 1990. Sobre la redaccién italiana del Prof. Salachas, el Prof. Santos ha operado una matizada adaptacién a los lectores hispano-parlantes. Segunda, la serie de voces renovadas. Tales son: Concordatos vigentes, Rela- ciones de la Iglesia y el Estado: Sistemas vigentes que necesitaban de una actuali- zaci6n después de la ruptura de bloques mundiales tras el desplome de la URSS, Nun- cio, Pronuncio y Papa (por el Prof. C. Corral); Prescripcién (por el Prof. J. J. Pérez-Llantada); Proceso penal (por el Prof. E. Olivares). Punto y aparte constituye la renovacién de la voz Curia Romana a una con las Congregaciones Romanas, Con- sejos Pontificios y Secretaria de Estado. Tercera, la serie de voces sustituidas. Tales son: Comunién eclesiastica, Didco- no, Iglesia local, Iglesia Particular, Iglesia Universal y Region eclesidstica (por el Prof. G. Ghirlanda) para conferirles unidad interna de conceptos y expresiones; asi- mismo, y por el Prof. J. M. Urteaga, el acervo de voces unidas ai Oficio (Eleccién, Postulacién, Presentacién, Privacién, Provisién) y al Decreto (Acto administrativo, Decreto Singular, Estatutos, Privilegio y Reglamento). (23) aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. COLABORADORES 26 Francisco Javier EGANA LOID! [FE.L.] Dr. en Derecho Canénico, Lic. en Teologia, Lic. en Filosofia. Vicerrector de la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma. Gianfranco GHIRLANDA [G.Gh.} Dr. en Derecho Canénico, Lic. en Teologia, Lic. en Filosofia. Prof. Ordinario de la Facultad de Derecho Canénico, Pontificia Universidad Gregoriana, Roma. (El texto original en italiano fue traducido por J. L. SANTOS.) Antonio MOSTAZA RODRIGUEZ [A.M.R.] Dr.en Derecho, Dr. en Derecho Canénico, Dr. en Teologi Catedritico de la Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid. Lic. Filosofia. Estanislao OLIVARES D'ANGELO[E.0.A.] Dr. en Derecho Candnico, Lic. en Teologia, Lic. en Filosofia, Prof. Ordinario de la Facultad de Teologia, Granada. Defensor del Vinculo del Tribunal Metropolitano de Granada. ‘Velasio de PAOLIS [VDP] Dr. en Derecho Caninico. Prof. Ordinario de la Facultad de Derecho Canénico, Pontificia Universidad Gregoriana, Roma, (El texto original en italiano fue traducido por J. L. SANTOS.) Jaime PEREZ-LLANTADA Y GUTIERREZ [J-L1] Dr. en Derecho. Catedritico y Decano de la Facultad de Derecho, Universidad de Extremadura, Caceres. ‘Valentin RAMALLO MASSANET [V.R.M.] Dr. en Derecho Candnico, Lic. en Teologia, Lic. en Filosofia, Prof. Ordinario de la Facultad de Derecho Canénico, Universidad Pontificia Comillas, Madrid. Dimitri SALACHAS Prof. Pontificia Universidad Gregoriana, Roma. (El texto en italiano fue acomodado por J. L. SANTOS.) José Luis SANTOS [J.L.S.] Dr.en Derecho, Dr. en Derecho Candnico, Lic. en Teologia. Catedritico, Vicedecano de la Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid. José M URTEAGA EMBIL [J.U.E.] Dr. en Derecho Candnico, Lic. in utrogue lure, Prof. Ordinario y Decano de la Facultad de Derecho Canénico, Universidad Pontificia Comillas, Madrid, Luis VELA SANCHEZ (LVS.] Dr. en Derecho Candnico, Lic. en Filosofia, Prof. Ordinario Vicedecano de la Facultad de Derecho Canénico, Universidad Pontificia Comillas, Madrid. SIGLAS 1. SIGLAS GENERALES Autores Varios articulo citado articulo (s) Bibliografia Cireular confer (confréntese, véase) ‘Conferencia Episcopal Espafiola canon ‘Cédigo de Derecho candnico de 1983 Cédigo de Derecho canénico de 1917 Cédigo de 1983 anotado por EUNSA, Pamplona 1984 Cédigo de Cénones de las Iglesias Orientales Cédigo de 1983 anotado por Salamanca Cédigo de 1917 anotado por Salamanca Concilio Congregatio (Congregecién) ‘Constitucion Constitucion Apostélica Decisién (es) Declaracién Decreto Diccionario ene mismo lugar, ibidem <1 mismo autor, idem Es decir, id est 4 Instruccién Ive Instituto de Vida Consagrada IVCR Instituto de Vida Consagrada Religioso MP Motu Proprio sc Sagrada Congregacion SDL Sacrae disciplinae leges 2. SIGLAS DEL CONCILIO VATICANO II (Cone. Vat. 11) AA. Apostolicam actuasitatem, Dect. sabre el apostolado de los laicos (18 XI 1965). AG Ad gentes, Dect. sobre la actividad misionera de la Iglesia (7 XI 1965). CD Christus Dominus, Decr. sobre la funcién pastoral de los obispos en la Iglesia (28 X 1965). DH_ Dignitatis Humanae, Decl. sobre la libertad religiosa (7 X11 1965). a7 SIGL. bv GE Gs IM LG NA Ne OE or PC PO. sc UR AS 28 Dei Verbum, Const. dogmética sobre la revelacién divina (18 XI 1965), Gravissimum educationis, Deel. sobre la educacién cristiana (28 X 1965). Caudium et Spes, Const. Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual (7 XII 1965). Inter mirifica, Dect. sobre los medios de comunicacién social (4 XI! 1963). Lumen gentiurs, Const. dogmatica sobre la Iglesia (21 XI 1964). Nostra aetate, Decl. sobre la relacién de la Iglesia con las religiones no cristianas (28 X 1965). Nota Explicativa Previa de la Const. Dogmitica LG. Orientalium Ecclesiarum, Dect. sobre las Iglesias Orientales Catélicas 21 XI 1965). Opratam totius, Deer. sobre la formacién sacerdotal (28 X 1965) Perfectae Charitatis, Deer. sobre la adecuada renovacion de la Vida Religiosa (28 X 1965). Presbyterorum ordinis, Dect. sobre el ministerio y la vida de los presbiteros (7-XII-1965). ‘Sacrosanctum Concilium. Const. sobre la sagrada Liturgia (4 XII 1963). Unitatis redintegratio, Dect. sobre el ecumenismo (21 XI 1964) 3. SIGLAS DE REVISTAS AAS Acta Apostolicae Sedis, Ciudad del Vaticano 1909 ss. AC L’Annge Canonique, Paris 1952 ss ADE. Archivio di Diritto Ecclesiastico, Padua 1939 ss. AKK Archiv fur Katholisches Kirchenrecht, Maguncia 1857 ss. Angelicum, Roma 1924 ss. ‘Annuario Annuario Pontificio, Ciudad del Vaticano 1912 ss. (periodo actual). Anthologica Annus, Roma 1953 ss, Anuario de Derecho Eclesiistico del Estado, Madrid, Universidad Complutense. Apollinaris Apollinaris. Commentarium luris Canonici, Roma 1928 ss. ASS Acta Sanctae Sedis, Ciudad de! Vaticano, 1-1865 a 41-1908. Boletin de la C.E.E., Madrid 1983 ss. Boletin Informativo de Derecho Candnico (Asociacién Espafiola de Canonistas), Madrid 1977 ss. Bulletin of Medieval Canon Law, Berkeley (California, Estados Unidos) 1971 ss. Canon Law Abstracts (Asociacién Canonistas Gran Bretafia) Drigrange Melrose (Escocia) 1958 ss. Le Canoniste Contemporaine, Paris 1878 a 1926, La Civilta Cattolica, Roma 1850 ss. Colectinea de Jurisprudencia Canénica, Salamanca 1974 ss. Commentarium — Commentarium pro Religiosis et Missionariis, Roma 1920 ss. Communications Communicationes (Pontificia Commisio Cod DE EE ETL Ic luris Canonici recognoscendo), ‘Ciudad del Vaticano 1969 ss. I Diritto Ecclesiastico, Roma 1929 ss. (periodo actual). Ecclesia, Madrid 1941 ss. Estudios Eclesiésticos, Madrid 1922 ss Ephemerides luris Canonici, Roma 1945 ss. Esprit et Vie, Langres (Francia), 1969 ss. Ephemerides Theologicae Lovanienses, Lovaina 1924 ss. Gregosianum, Roma 1920 ss. us Canonicum, Pamplona 1961 ss. Informationes CRIS Informationes CRIS (Sacra Congregatio pro Religiosis et Institutis Saecularibus), NRT Cidad del Vaticano. Jus Pontificium, Roma 1-1921 a 20-1941 Miscelanea Comillas, Madrid 1892 ss. Monitor Ezclesiasticus, Roma 1876 ss. Nouvelle Revue Theologique, Lovaina 1869 ss. Nuntia Nuntia (Pontificia Commissio Codici luris Canonici recognoscendo), Ciudad del Vaticano 1975 ss. Osterreichisches Archiv flir Kirchenrecht, Viena 1950 ss. 29 Periodica REDC RIC TI SIGLAS Periodica de Re Morali, Canonica et Liturgica, Roma 1905 ss. Phase, Barcelona 1963 ss. Praxis Juridique et Religion, Estrasburgo 1984 ss. Revista Espaftola de Derecho Canénico, Salamanca 1946 ss. Revue de Droit Canonique, Estrasburgo 1951 ss RIC (Repertoire bibliographique des institutions chrétiennes) a partir de 1976. Sal Terrae, Santander 1912 ss. Scripta Recenter Edita, Nimega (Holanda) 1959 ss. Studia Canonica, Ottawa 1967 ss. Studia Gratiana, Bolonia 1953 ss. ‘The Jurist, Washington, D.C. 1941 ss. Universitas Cenonica, Bogot 1980 ss. Vida Religiosa. Boletin Informativo, Madrid 1944 ss. Zeitschrift der Savigny-Stiftung fur Rechsgeschichte, Kanonistische Abteilung, Weimar 1911 ss. 4. SIGLAS DE OBRAS COLECTIVAS AIE (Codex-$17 Compe ConVig CRIE DCN DDC pep DEEE DFC DHEE DTC ‘Corrat, C. y ECHEVERRIA, L. DF (dir.), Los Acuerdos entre la Iglesia y Espaiia (cola- boradores: L. Det AMO, A. Akza, F.DE Luts, J. M. DIAZ MoRENO, M. Garcla, T. G. BARBERENA, J. IRIBARREN, T. I, JIMENEZ URRESTI, F- Lopos, M, LOPEZ ALARCON, J. MANZANARES, A. MARQuINA, A. MonTeRO, A. Mostaza, J. PEREZ-LLANTADA, J. M, Pisero, J, M, DE PRADA, J. L. Santos, U. VaLeRO y L. VELA, Presentacién del Nuncio L: DabaGuo) Madrid, 1980. Cidigo de Derecho Canénico y legislacién complementaria (S. ALONSO, M. CABREROS, L. MicuELEZ) Madrid, BAC, 1975. Comentarios al Codigo de Derecho Canénico (A. ALONSO Lopo, S. ALONSO MORAN, M, Capreros, L. MiGuéLez), 4 vols., Madrid, BAC, 1963-1964. Conrat,, C., y Giménez ¥ Martinez DE CARVAJAL, J., Concordatos vigentes, | y Il, Madrid, Fundacién Universitaria Espafiola, 1981, que trae los textos originales com- pletos y la versién homologada y propia de BRAVO, G., y CoRRAL, C.,.con las intro- ducciones de varios profesores; y III, con S. Petschen, Madrid, 1996. Constitucién y Relaciones Iglesia-Estado en ta actualidad (C, ALBINANA, M Barna, C. Corkat, L. be Ecuevernia, E. Frarsennan, T. GARCIA BARBERENA, E. Gaaripo, W. Grier, A. HOLLerBACH, J. ISENSEE, J. LisTL, J. MANZANARES, A.M. Rouco, W. RuFNER, R. SCHEUNER), Salamanca, Universidad Pontificia, 1978. Enchyridion symbolorum, Definitionun et Declarationun de rebusfidei et morum (ed. H, Dezicer y A. ScHonmeTzeR, S. J.), Barcelona, Eriburgo, Roma (versién espa- fola): El Magisterio de a Iglesia, Manual de los simbolos, definiciones y declara- ciones en materia de fe y costumbres, Barcelona, 1959. Derecho Canénico (AA.V..) Pamplona, 1975. Dictionnaire de Droit Canonique, 7 vols., Paris, 1933-1965. Derecho Canénico posconciliar. Suplemento al Cédigo de Derecho Canénico bilin- aie de la Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1974 (S. ALONSO, M. CABRE- Ros, L, MIGUELEZ), Madrid, BAC, 1974. Derecho Eclesidstico del Estado Espafol (P. Lomparvia y AA.V.V.) Pamplona, EUN- SA, * 1983. Les Droits Fondamentaux du Chrétien dans |'Eglise et dans la Societé - Die Grundrechie des chisten in Kirche und Gesellschaft - 1 Diritti Fondamentali del Cristiano nella Chiesa e nella Societé (Actas del IV Congreso Internacional del Derecho Canéni- co, Friburgo, Suiza, 6-11 X 1980). Editado por E. CoRECCO, N. HERz06 y A. SCOLA. Fribourg, Suiza, Milano, 1981 Diccionario de Historia Eclesidstica de Espaia (sirigido por Q. ALDEA, T. Makin y J. Vives), Madrid, Instituto Enrique Florez, 1972-1987, 5 vols. Dictionnaire de Théologie Catholique, 15 vols., Paris 1899-1950, Tables 1951 ss. SIGLAS EV Fontes-17 HR Icp IEC IEE IRIBARREN Leges Ecclesiae Msi NCDC NDC PG PL PIE RIE SABATTANI SemaDC SPSR TERAN 30 Enchiridion Veticanum, Documenti ufficiali det Concilio Vaticano I, Vol. | y Docu- menti uffciali della Santa Sede, Vols. 2-18, Bologna, EDB 1966-1997 (continia). Codicis luris Canonici Fontes, cura, Card, Gasparki et J. SEREDI, 1-9 vols. Ciudad del ‘Vaticano, 1923-1939. Elfenémeno religioso en Espaia, Aspectos juridico-politicos (A. BERNARDEZ, A. DELA Hera, M. LOPEZ ALARCON, I. MARTIN, C. I. Martin, R. NAVARRO, J. PEREZ-LLAN- Ta0A), Madrid, Instituto de Estudios Politicos, 1972. Elhecho religioso en la nueva Constitucién espaiiola. XV1 Semana de Derecho Cané- nico (L. bE Ecueverria, D. Esptx, G. GaRciA CANTERO, E. GONZALEZ, A. DE LA Hera, J. M. De LaWDALGA, A. LerTe, E. LEEUNE, M. Lopez ALARCON, I. Martin, ‘A. Maxtinez BLANCO, R. NAVARRO, J. M. PINERO, L. PORTERO, J. SANCHEZ, A. PRIE- 0, A. ToBoN. E. YANES), Salamanca, 1979. Iglesia y Comunidad Politica (J. 1. ACEBAL, T. G. BARBERENA, L. DE ECHEVERRIA, J. M. DIAZ MOzAz, M. FRAGA, J. G. y M. DE CARVAJAL, J. MANZANARES, C. MARTI, ‘A. Osuna, A.M. Rouco, I. SANCHEZ AGESTA), Salamanca, Universidad Pontificia, 1974, La Iglesia en Espaita sin Concordato. Una hipétesis de trabajo (C. CORRAL, A. ARZA, M. Barna, J. M. Diaz MorENo, L. DE ECHEVERRIA, A. Mostaza, J. L. SANTOS, JM. UrrEaGa, I. Veta) Universidad Pontificia Comillas, Madrid, 1977. CARVAJAL, J. G. M, De-Conral, (dit.) C. Iglesia y Estado en Espaita, Régimen juridico de sus relaciones, Madrid, Rio Duero, 1980. IrumaRREN, J,, Documentos colectivos del Episcopado Espanol 1870/1974, Madrid, BAC, 1974, Ochoa, X, Leges Ecclesiae post Codicem iuris canonici editae, \-5, Roma, 1967-1982. Sacrorum Concitiorum nova er amplissima Collectio (ed. J.D, MANs!), 53 vols., Graz, reimpresiOn anastatica, 1960/1961. El Nuevo Cédigo de Derecho Canénico (C. CORRAL, A. Mostaza, J. L. SANTOS y L. Veta), Madrid, Universidad Pontificia Comillas, 1983. Nuevo Derecho Canénico, Manual Universitario (A. MOSTAZA, A. PRIETO, J. DE Sa- tazak, J. L. Santos, F. Vera, L. De Echeverria), Madrid, BAC, 1983. Patrologiae Cursus completus, Series Graeca, ed. JACQUES P. MiGNE, Paris, 1857 ss. Parrologiae Cursus completus, Series Latina, ed. JACQUES P. MIGNE, Paris, 1844 ss, Conrat, C. y UnteaGa, J.M. (dir), Problemas enire iglesia y Estado. Vias de solu- cin en Derecho Comparado (A. ARZA, M. BAENA. J. G. y M. DE CARVAJAL, L. DE Echeverri, J.IRIBARREN, S. Martin, A. Mostaza, 1. L. SANTOS, L. VELA), Madrid, Universidad Pontificia Comillas, 1978. CarvalaL. J. G. y M. DE, CORRAL. C., Relaciones de la Iglesia y el Estado, Madrid, Facultad de Ciencias Politicas, 1976. Dilexit tustitiam. Studia tn honorem Aurelii Card, Sabattani (ed. Z. GROCHOLEWSKS et 'V. CAncet Ont), Stato Citta del Vaticano, Poliglota Vaticana, 1984. ‘Semana de Derecho Candnico (1-XX...) Consejo Superior de Investigaciones Cientifi- cas - Instituto de Ciencias Juridicas - Departamento de Derecho Can6nico «San Rai- mundo de Peiiafort», Salamanca. CorRAL, C., PRIGIONE, J, BURGOA, L, MAGALLON, J. M., CERVANTES, B., MEYER, J, OLI- MON, M., Sociedad Civil y Sociedad Religiosa, ed, Conferencia del Episcopado Mexicano, México, 1985, TeRAN, J. (dir), Simposio Sudamericano-Alemén sobre Iglesia y Estado, Quito, 4-8 junio 1979 (L. CorveRo, C. ConrAL, K. FORSTER, J. G. YM. DE CARVAJAL, F. GUAR: pia, A. GuTiéanez, J. ISENSEE, J. Jimenez, W. KEWENIG, J. LARREA, W. LEISNER, J. List., D. Lorenz, R. G. DE Losapa, H. Meyer, Card. P. Munoz, L. OLASO).. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 33 un pecado contra el sexto mandamiento del decilogo». La redaccién es mucho més sen- cilla y la prohibicién més mitigada que en el cédigo anterior, Se silencia, ademas, la referen- cia que éste hacia a la célebre constitucién de Benedicto XIV Sacramentum Poenitentiae, que era reproducida como parte integrante del codigo. Pero todavia resulta més simplificada, a su vez, la configuracién del delito de AC, pues elon, 1378, 1 establece sencillamente: «el sa- cerdote que obra contra lo prescrito en el cn 977 incurre en excomuni6n Latae sententiae reservada a la sede aposidlicay. La tipifica- cién del delito, por tanto, consiste sencilla mente en la violacién del cn. 977. La historia de la elaboracién del cn. 1378, como también su propia redaccién, expresa claramente que la tipificacién del delito de AC ha sufrido una profunda modificacién. En un primer momento, el delito de AC no apareceria ni siquiera como figura distinta, sino que estaba comprendido en una figura mas amplia: dar la absolucién o fingir darla, cuando no se puede impartir validamente por falta de facultades (Communicationes 1977 y 309). El delito de AC se produce inicamente cuando se viola el cn. 977, 0 sea, cuando, vio- Jando dicho canon, se imparte la absolucion al cémplice que confiesa el pecado de com- plicidad en la materia alli indicada. No se ha- bla, por tanto, ni de fingir absolver, ni tam- poco de no absolver, como se hacia en el digo anterior, cuando el penitente era induci- do directa o indirectamente por el confesor a silenciar tal pecado. Tampoco viene incorpo- rada, como se hacia antes, la interpretacton extensiva del Santo Oficio en decreto de 16 de noviembre de 1934. ‘Asi pues, el delito de AC adquiere en el Co- dex una configuracion mas limitada. Y la fic- cién de absolver queda comprendida en un de- lito mas genérico en el cn. 1378, 2, 2.°: pero en este caso la sancién no es la excomunién reservada ¢ la Santa Sede, sino la suspensién o el entredicho. B) DISCIPLINAANTERIOR. El Cédigo de 1917 establecia también la prohibicién de ab- solver al propio complice (cn. 844), y confi- guraba, a su vez, las diversas hipétesis del de- lito correspondiente en doble pirrafo de la norma (cn, 2368). El delito se realizaba si el confesor absol- via o fingia absolver al penitente cémplice, cuando éste habia confesado e! pecado de ABUSO complicidad y también cuando no lo habia confesado si Kabia sido inducido directa in- directamente por el sacerdote a silenciar tal pecado. Este rigor legislativo fue acentuado ulte- riormente por la practica y por la interpreta~ cidn de la Congregacién del Santo Oficio en el citado Decreto de 1934. Existe complici- dad cuando el sacerdote wotra persona de uno U otro sexo, conscientes de la gravedad de la culpa de la otra persona, consienten simul- taneamente en un pecado externo y grave lil dinoso, [VDP] ABUSO DE LA POTESTAD ECLESIASTICA O DEL OFICIO (Delito) (Abusus auctoritatis vel officti) E] cédigo sanciona en diversas ocasiones el abuso alli donde parece oportuno, sea en el Libro V1 0 en otras partes. El significado de esta palabra es amplio en el cddigo, pues pue- de ser calificada como tal simplemente cual- quier violacién de la ley (cft, cn. 392, Ly 2; 305, 1; 528, 2; 436, 1, 1.°; 990), que serd cas- tigada en base a los principios generales del Libro VI. La palabra «abuso» significa en al- gunos casos, de manera especifica, exceder- se de las competencias asignadas a un organis- ‘mo, como, por ejemplo, en los cinones 501, 3 y 503. Ei cédigo califica en el on. 84 como abuso el ejercicio que excede de los limites concedidos de una potestad otorgada por pri- vilegio, En otros casos es el abuso especifi- co de la autoridad o del oficio del superior reli- gioso (cn. 626) o del juez (cn. 1326, 1, 2.°). No pocos delitos establecidos de modo preci- so en la segunda parte del Libro VI hacen re- ferencia al abuso de la potestad o del oficio (cfi. en, 1382-1384), y son sancionados cada uno con penas determinadas. Pero el legislador es consciente de que no pueden ser tipificados como delitos especifi- 0s todos los actos que constituyen abuso de poder u oficio, y por eso establece una nor ma general en el cn. 1389, precisando ade- mas que el delito y la sancién prevista son de aplicacién inicamente para los casos en que no se haya establecido ya antes una pena, sea por ley o por precepto (cn, 1389, 1). En doble parcafo se distingue el abuso de poder u ofi- cio en general (1) y el derivado de negligen- cia culpable (2). ACCION 1, ABUSODE PODER 0 DEOFICIO DE FORMA, DELIBERADA (cn. 1389, 1) Configuracién del delito: el sujeto de este delito es fa persona que posca la potestad ccle- sidstica, o un oficio eclesidstico (en. 145: cfr. cn. 18): La potestad eclesidstica se entiende en su triple funcién: legislativa, judicial y ejecutiva, comprendiendo la potestad ordi- naria (cft. en. 18), sea de fuero interno 0 exter- no, Se comete el delito cuando en relacién con Ia potestad o con el oficio se realiza un uso verso de la finalidad para la que se otorgs, 0 excediéndose de la competencia, 0 actuando contra Ia norma canénica, El abuso no requiere un uso constante y ha- bitual, sino que es suficiente un acto singular. Y el acto abusivo, por lo demis, puede con- sistir en una intervencién positiva o sim- plemente en un acto de omisicr La pena prevista es ferendac sententiae y obligatoria, pero indeterminada, pues depen- de de la gravedad del delito. De todos modos puede legar, incluso, hasta la privacién det ‘ficio, en cuyo caso seria calificada como pri- vacion penal. Pero ésta, en concreto, solo po- rd ser impuesta segiin la norma del Derecho (on, 1717-1731). 2. ABUSO DE PODER 0 DE OFICIO DE FORMA CULPABLE (cn. 1389, 2) El delito puede ser imputable por dolo o por culpa (ca. 1321, 1). Sies imputable por cul- pa, tnicamente puede ser.sancionado cuan- do asi esté previsto expresamente por ley 0 por precepto (cn. 1321, 2). El delito culposo se produce si la violacion acaece por omisién de Ia debida diligencia en el conocimiento de la ley o en tomar las debidas precauciones, para que de los actos propios no se siga Ia viola- cidn de la ley (+ «culpa»). El sujeto del delito previsto en el parrafo segundo del cn. 1389, es la persona que, con negligencia culpable, realice un acto de potes- tad eclesiastica, o de ministerio 0 de oficio de manera ilegitima es decir, contra la ley. Y pro- duciendo daiio a alguien. Evidentemente la negligencia ha de ser gravemente culpable (cn. 1321.1); y el acto, a su vez, debe ser opuesto contra la ley canénica y juntamente producir dafio a alguien. Estos elementos especificos han de estar presentes para que pueda ser le- gitimada la penalizacion de un delito culpo- so, ya que de lo contrario no podria ser casti- 34 gado. La pena prevista es obligatoria pero in- determinada, y debe ser mas leve que para cl delito precedente. En cualquier caso debe te- nerse presente el en, 1349. (VD.P] ACCION (Actio) Es el derecho a pedir a la autoridad judicial la proteccidn de un derecho subjetivo, Todo derecho esté protegido por una A, a no ser que se establezca expresamente otra co- sa (cn, 1491), Pero toda A se extingue por pres- cripcién segin la norma del Derecho, o de otro modo legitimo, excepto las que se refieren al estado de las personas, que nunca se extinguen (cn. 1492, 1). E] actor puede demandar a otro con varias A.al mismo tiempo, con tal que no estén en conflicto entre si, sobre el mismo asunto 0 so- bre varios, con tal que no se salgan de la com- petencia del tribunal al que acude (cn. 1493). El demandado puede proponer accién re- conyencional contra el actor ante el mismo juez y en el mismo juicio, bien por la cone- xi6n de la causa con la A principal, bien para neutralizar o disminuir la peticién del actor pero no se admite reconvencion de ta recon venci6n (cn. 1494), La A reconvencional se debe proponer al juez ante quien fue presentada la A preceden- te, aunque sea delegado para una sola causa 0 de cualquier modo quede afectado de incom- petencia relativa (cn. 1495). Las A reconvencionales s6lo pueden propo- nerse validamente en el plazo de treinta dias a partir de la contestacién de la demanda (cn. 1463, 1); deben ser tratadas a la vez que la A principal, es decir, al mismo tiempo que ésta, & no ser que sea necesario tratarla por sepa rado 0 el juez considere que eso es mis opor- tuno (en. 1463, 2). El Codex trata en concreto de algunas A cautelares: —quien hace ver, al menos con ar- gumentos probables, que tiene derecho sobre una cosa que est en poder de otro, y que pue- de ocasionarsele un daiio si no se pone bajo su custodia, tiene derecho a obtener del juez el secuestro de la misma cosa (cn. 1496, 1): accién de secuestro o embargo; —en anilo- gas circunstancias puede reclamar que se pro- hiba al otro el ejercicio de un derecho (cn. 1496, 2): A de inhibicién de un derecho; —también se admite e] embargo de una cosa aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ACTO vencién resolutiva de la norma (actos ju- iciales, administrativos, etc.), dicha interven- cién habra de tener su propia justificacién y ésta habré de ser valorada desde el criterio del bien cormim. De lo contrario se llega a una con- cepcién rigidamente individualista, dificil- mente calificable como juridica, al menos des- de una sana filosofia Dentro de la autonomia privada en senti- do amplio hay que atender al poder atribui- do ala voluntad respecto a Ia creacién, mo- dificacién y extincién de las relaciones juridicas y al poder mismo de esa voluntad referido al uso de poderes, facultades y dere- chos subjetivos. La esfera de la autonomia privada en sen- tido amplio (libertad), en su contraste con la heteronomia (subordinacién), ofrece puntos y principios comunes, tanto del lado de la per- sona (capacidad, legitimacién, responsabili- dad) como desde el de las reglas imperativas que controlan o limitan sus poderes. AJ es un acto bilateral de la voluntad dit gido a producir determinados efectos jurid cos. Es un acto humano, acto deliberado pro- pio de la persona racional. Es un acto intencional. Es un acto bilateral, puesto que es la bilateralidad reciproca, la alteridad, la esencia misma de lo juridico y su diferencia especifica de la moral, con lo cual sin embar- g0, se conecta en su dimensién ética (Filoso- fia del Derecho). En esta misma bilaterali- dad se encuentra la especifica exterioridad del Derecho, lo que no excluye que también las acciones morales tengan su esencial momen- to de exterioridad con corporalidad, pero como expresién de una esencial unilateridad. «Dirigido a producir determinados efectos juridicos»: nota que distingue al AJ del Ila- mado «hecho juridico» y del acto ilicito juri- dico. Lo especifico del AJ es la necesidad de que la intencién del sujeto que lo realiza se di- rija a los efectos juridicos especificos del ac- to, Esta nota falta en los simples hechos juri- dicos, que se dan sin intervencion de ta voluntad, aunque se vean seguidos de efec- tos 0 consecuencias juridicas, incluso de aque- lias producidas por la norma, por ejemplo adquisicién det domicilio necesario. El acto ilicito es el hecho voluntario con- trario al Derecho, es la libre decision de la vo- luntad en favor de una conducta antijuridica, a pesar de ser o deber haber sido conocida la antijuricidad. En estos actos la voluntad va dirigida a efectos meramente practicos y es un ‘mero presupuesto para que no de ella, sino del 38 Derecho, se sigan los efectos juridicos san- cionadores. Es esencial el insistir en que la voluntad pri- vada, como exige el Derecho natural, es la cau- sa eficiente principal de los efectos juridi- cos, como aparece claro en el consentimiento matrimonial (cn. 1057) y en el instituto de la sanacién en la raiz (cn. 1164, 1165). Acentuan- do tanto el aspecto privado del AJ, no quere- ‘mos excluir el piblico, ya que las personas pu- blicas, tanto en la funcién legislativa como en la judicial y administrative ejercen su activi- dad por medio de actos juridicos estrictamente tales, es decir, en los que la voluntad se orde- na a producir efectos juridicos. 2. La forma en el AJ es aquella circuns- tancia extrinscca a la esencia del acto (volun- tad intencional) o a los presupuestos (causa eficiente, objeto) del mismo, que la sociedad organizada requicre en su celebracién. Esta exigencia de condiciones tiene sus limites, que van desde eliminar todo elemento formal (con- cepcién liberal individualista), hasta el confun- dir la forma misma externa con la esencia del acto (formalismo positivista). Un limite cla- 10, aunque no siempre facil de sefialar, esti en el derecho natural. En este sentido, cuando no sea necesaria alguna forma especial por razon del bien comin, e1 derecho positive no la puede imponer, debiendo, sin embargo, reconocer el acto como juridico. Nos estamos refiriendo siempre a la forma extrinseca como elemen- to técnico artificial elaborado por el derecho positivo. Esta forma es una especie de condi- tio iuris para obtener los efectos queridos y, en cuanto tales, causados por la voluntad. Los tipos fundamentales de la forma son tres: publica, probatoria y solemne. La primera €s requerida para hacer valer el acto ante ter- ceras personas; la segunda es requerida ante el mismo Derecho; la fercera o solemne, la que aqui més interesa, constituye el tipo ejem- plar de forma técnica o elemento material influyente en la eficacia juridica del acto, Su influencia no es posterior a la formacién del acto, sino simultanea: y de tal manera que, si falta, impide a la misma manifestacion de voluntad obtener su fin en el campo juridico, En actos negociales especialmente importan- tes, por razones del bien comin, el Derecho prescribe que la exteriorizacién interna se ha- ga de determinada forma. A pesar de la im- portancia de la forma solemne, no pasa de ser una conditio iuris, ya que si falta la voluntad, que no puede nunca ser suplida, no hay acto juridico, aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ACTOR Las personas juridicas actian en el juicio por medio de sus representantes; si no lo tu- vieran, © fuera negligente, puede el ordinario personalmente o por medio de otro actuar en Juicio en nombre de las personas juridicas que estan bajo su jurisdiccién (cn. 1480), Aen las causas de nulidad matrimonial es cualquiera de los conyuges (cn. 1674, 1); igual- mente en las causas de separacion conyugal (en, 1693, 1). En las causas para declarar la nulidad de la sagrada ordenacién es actor el mismo clérigo (cn. 1708). En el proceso pe- nal desempeiia la funcién del A el promotor de justicia (en, 1721). ‘Ademiés de los derechos y deberes comu- nes a ambas partes del proceso — Partes proce- sales a él se le atribuyen explicitamente los si- guientes: puede renunciar a la instancia en cualquier estado y grado del juicio: —puede enunciar a los actos de proceso, ya sea a to- dos, ya a solo algunos de ellas (cn. 1524, 1) = Instancia judicial [EO.A.] BIBLIOGRAFIA S. Panizo: «Legitimacién procesal y d de curadores: Cuestiones bésicas de Derecho pro- cesal canénico», XII Jomadas de la Asoviacion Espafiola de canonistas, Salamanca, 1993, 137- 178. A. Stanktewicz: «De curatoris processualis desig hatione pro mente infirmis», Periodica, 82 (1993), 477-509, ACTOR EN LAS CAUSAS DE LOS SANTOS (Actor in causis sanctorum) Es quien promueve la causa de canoniza- cibn; puede ejercer esta funcién cualquiera que pertenezca al pucblo de Dios, o un grupo de fieles admitido por la autoridad eclesias- tica, El actor actéia en la causa por medio de un postulador legitimamenie constituido. Debe presentar al obispo competente por medio del postulador un escrito en que pida se instruya la causa. En las causas recientes esta peticin no se debe presentar hasta pasa- dos cinco afios de la muerte del siervo de Dios; si se presenta pasados treinta anos no le dé curso el obispo hasta que, hecha una investigacién, se persuada de que no ha habi- 42 do fraude ni dolo por parte de los actores en ese retraso. [E.0.A] BIBLIOGRAFIA, «eNormae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum», AAS, 75 (1983), 396-404; traducci6n: REDC, 40 (1984), 509-514. Véanse ntims. 1,8, 9 ACUERDOS (CONVENIOS) EPISCO- PALES Se entienden los A celebrados por los Obis- pos, bien individualmente, bien colectivamente en Conferencias Episcopales o en Asamble- as anilogas, con las autoridades de los Esta dos, de las Regiones o de los Municipios. Y en razén de la relevancia juridica y social de las Conferencias Episcopales y de a multi- plicidad ereciente de sus A, en estos nos fija- mos primordialmente. 1. Que los Obispos puedan estipular con venios con las autoridades civiles —tratin- dose, es claro, de las del propio territorio—es conforme al Derecho y a la praxis, En efec- to, en el Derecho Oriental vigente se pres- cribe (en, 98) que «el Patriarca, con el con- sentimiento del Sinodo de los Obispos de la Iglesia patriarcal y previo asentimiento del Romano Pontifice, puede estipular acuerdos con la autoridad civil, siempre que no sean contrarios a lo establecido por la Sede Apos- télica; pero el Patriarca no puede hacer eje- utivos esos acuerdos, sino después de haber obtenido la aprobacién del Romano Pontifi- cen. Se recogia asi, casi ad litteram, el prece- dente cn. 281 (del MP Cleri sanctitati, de 11 VI 1957), que tenia en cuenta la realidad de los numerosos convenios coneluidos por los Patriarcas con las autoridades civiles de cada época. Su sentido es el reconocimiento y potenciacién de las competencias patriarcales. Enel Derecho latino, si bien no hay una dis- posicién andloga, tampoco existe una pres- cripcién en contrario que lo prohiba. No obs- tante, al haberse producido dos normativas postconciliares al respecto —especifica, una; ‘genérica, otra—, surge la cuestion; zse ha vuclk- to con ellas a la normativa restrictiva ante- rior al Vaticano II? : La especifica esté representada por el MP Sollicitudo omnium ecclesiarum (de 24 V1 1969) «Sobre las funciones de los Legados > del Romano Pontifice», en que se determinan aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ADMINISTRACION de administracién extraordinaria (cn. 638, 3). Addemas de estos actos, el derecho propio pue- de determinar qué otros actos de administra- cién (v.g. gastos extraordinarios superiores a una cantidad) constituyan actos de adminis- tracién extraordinarios. Los restantes actos, son actos de administracion ordinaria que pue~ den ser realizados validamente por ¢l Supe- rior de Ja persona juridica que pone el acto y los ecénomos 0 encargados de esa funcién (compradores, etc.), dentro de los limites de su cargo (cn. 638, 2) 4, ENAJENACIONDE BIENES: a) Para la va- lidez de cualquier enajenacion de bienes, los religiosos necesitan fa licencia del Superior ‘competente dado por escrito, previo el voto deli- berativo de su consejo (cn, 638, 3), si no hay privilegio contrario. El Superior competente es: 1) la Congregacién para los Religiosos e Ins- titutos seculares, cuando el valor de los bie- nes que se enajenan supera la cifra determinada por dicha Congregacién, actualmente para Espa- fia, cuando supera 0.000.000 de ptas.; para las naciones hispanoamericanas: Argentina, 200.000 d61. USA; Chile, 100.000 dél. USA; Colombia, 300.000 dol. USA; El Salvador, 40.000 col. Salv.; Ecuador, 300.000 dél. USA; Nicaragua, 30.000 dol. USA; Panama 30.000 dol. USA; Puerto Rico, 250.000 dél. USA; Santo Domingo, 250.000 pesos; Uruguay, 200.000 dol. USA; Venezuela, 870.000 boliv. Los otros paises latinoamericanos, no inclui- dos aqui, 50.000 dol. USA; en estos casos, el ‘Superior Mayor, normalmente a través del Supe- rior general, pedira a la Congregacién la debi- da licencia, indicando en las preces los restan- tes requisitos necesarios para una licita enajenaci6n. La cifra maxima sefialada por las respectivas Conferencias episcopales, a tenor del en, 1292, 1, no es valida para los religiosos (cn. 638, 3); 2) el Superior general, cuando el valor del bien que se enajena supera la canti- dad determinada en el derecho propio como ‘competencia del Provincial y no alcanza la suma seitalada por la S. Sede para cada nacion. En estos casos, el Superior general, previo el voto deliberativo de su consejo, dard, si lo cree opor- tuno, la licencia necesaria: 3) e! Provincial, ‘cuando el valor del bien supera la eantidad deter- minada en el derecho propio como competen- ccia del Superior local y no alcanza la suma sefia- lada en el derecho propio como de sola ‘competencia del Superior general. En estos casos, el Provincial, previo el voto deliberati- vo de su consejo, dari, si lo cree oportuno, la licencia necesaria. 4) ef Superior local, cuan- 46 do el valor del bien cae dentro del limite seiia- lado por el derecho propio como de su compe- tencia; 5) ningun bien puede ser enajenado validamente por un religioso ni siquiera por el ecénome, sin el debido permiso. Se excluye la venta de excedentes que hayan podido que- dar de alguna compra precedente. b) Para la licitud de cualquier enajena~ cidn deben darse los requisitos exigidos en elcn, 1293: causa justa y tasacién por exper- tos (> Administracion de bienes temporales eclesiasticos); en los monasterios juridica- mente auténomos ¢ institutos de Derecho dio- cesano, se requiere ademas el consentimien- toescrito del Ordinario del lugar donde radica Ia persona juridica que enajena (cn. 638, 4). €) Objetos especiales: para la enajenacion de exvotos donados a un altar o iglesia del ins- tituto, o de odjetos preciosos por su valor ar- tistico o historico, se requiere siempre permi- so de la Congregacién para los Religiosos, a Ta que trimite el Superior general, se deben enviar las preces haciendo constar en ellas el parecer del Superior general, el voto del Con- sejo, y los otros requisitos exigidos para la licitud de toda enajenacién. 4) Para cualquier operacién en la cual puede sufrir perjuicio la condicién patrimo- nial de una persona juridica religiosa, se de- ben observar las mismas normas que para la enajenaci6n (cf. supra) (cn. 638, 3). 5. DEUDAS Y OBLIGACIONES: Las deudas. y obligaciones pueden, en ocasiones, hacer ‘que se ponga en peligro la condicién patri- monial de la persona juridica que las contrac. En este caso, deben observarse lus normas dadas para Ia enajenacién (cn. 638, 3). Sino ponen en peligro tal condicién patrimonial, pueden contraerse libremente, a no ser que el derecho propio determine otra cosa. De todas formas, los Superiores competentes segun el derecho propio, deben cuidar de que no se contraigan deudas a no ser que conste con certeza que con las rentas habituales se podra pagar el interés y devolver el capital por legitima amortizacién, dentro de un periodo de tiempo previsto (cn. 639, 5). 6. RENDICION DE CUENTAS: a) en Ios ins- titutos religiosos centralizados de Derecho pontificio, los ecénomos u otros administra- dores han de rendir cuentas, en el tiempo y modo determinados, al Superior designado por el derecho propio (cn. 636, 2); b) en los monasterios plenamente auténomos, el Supe- rior debe rendir cuentas una vez al afio al Ordi- nario del lugar donde el monasterio esté radi- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. AFINIDAD AFINIDAD (Impedimento) (A/finitas) 1. Concerto: A es el vinculo que existe entre el varin y los consanguineos de la mujer y la mujer y los consanguineos del marido pro- veniente de un matrimonio valido, sea con- sumado 0 no (cf. cn. 109, 1). Como impedi- ‘mento es «da prohibicién de contraer matrimonio valido en la linea y grados de A establecidos por la ley» (MIGUELEZ, ComDC 2n. 430-431). Cémputo dela A. En la A propiamente no hay ni linea ni grados. Pero su cémputo se ha- ce como en la consanguinidad de manera que los consanguineos del vardn son en la misma linea y grado afines de la mujer y viceversa (en. 109, 2). 2, REQuIsITOS: @) El requisito fundamental es que el ma- trimonio entre el vardn y la mujer sea valido. Pero basta que sea valido, sin que sea necesa- ria su consumacién. Surge, por lo tanto, de todo matrimonio valido, sea consumado 0 no, sea sacramental 0 no. ‘b) El impedimento surge entre el marido y los consanguineos de la esposa y viceversa; no entre los consanguineos de uno'y otro entre si. ¢} El dmbito del impedimento alcanza todos los grados de la linea recta, En linea colateral no es impedimento, aunque lo era en el Derecho antiguo hasta el cuarto grado del cémputo actual. d) El impedimento de la afinidad no se multiplica (AZNAR, 229 ss.) 3. FUNDAMENTO: Las razones social, mo- ral y la exigencia de la exogamia indicadas en la consanguinidad, pero mitigadas. También hay que tener en cuenta que, sobre todo en el primer grado de la linea recta, puede haber peligro de que vaya a haber matrimonio entre madre ¢ hijo o padre e hija. 4. NATURALEZA: Es de Derecho eclesids- tico en todos los grados como A. Si en el pri- mer grado linea recta se diera la consanguini- dad seria impedimento de derecho divino de consanguinidad, pero no de afinidad (F. RE- GATILLO n. 295). 5. CESACION: El impedimento cesa sola- mente por dispensa. La concede en circuns- tancias ordinarias el Ordinario del lugar y en peligro de muerte el pirroco, etc.; y en el ca- so perplejo también el parroco, etc. si es caso oculto (AZNAR 230). 6. SANCION: No hay ninguna sancién en Derecho candnico para quienes contraen ma- trimonio entre afines. [AAA] 50 BIBLIOGRAFIA F. Aznak: El nuevo Derecho matrimonial canéni- co, Salamanca, 1983, A. BERNARDEZ CANTON: Curso de Derecho matri- ‘monial candnico, Madrid, 1976. JM. GonzALEz Det VALLE: Derecho canénico matrimonial, Pampiona, 1983. M. Lopez ALARCON-R. NAVARRO-VALLS: Curso de Derecho matrimonial canénico y concordado, Madrid, 1984. E. F REGATILLO: Derecho matrimonial eclesidsti- co, Santander, 1969. V. Reina: Leeciones de Derecho matrimonial, Bas- celona, 1983, AGREGACION DE INSTITUTOS (Aggregatio instituti vitae consacratae) El instituto canénico dela «agregacién» en- tre los Institutos de Vida Consagrada es una novedad del Codex: anteriormente el Derecho canénico contemplaba tnicamente el institu- to de la «agregacién» con referencia a las Ter- ceras Ordenes (ef. Codex 17 cn. 492, 1) no de- be set confundida con otros institutos candnicos como la «unin», la «fusiom, 1a «confederaciém» (ef. en. $82) 0 la «asociacién» (cf.cn, 614) Definicién: es el acto juridico por el que un Instituto de Vida Consagrada adquiere vineu- los meramente espirituales con otros IVC. Ta- les vinculos meramente espirituales pueden ser de diversa indole (v. g. participacién de la misma espiritualidad, comunicacién de bie- nes espirituales, de especiales sufragios, ete.). Queda, sin embargo, excluida toda jurisdic- cién del IVC agregante sobre el IVC agrega- do, pues la agregacién debe hacerse sin per- juicio de la autonomia del instituto agregado (cn, $80) Segiin el presente instituto, podrian ser agre- gados a las llamadas «primeras ordenes» (v.g. dominicos), las lamadas «segundas érdenes> (v.g. dominicas) y aun las «terceras érdenes Teligiosas que, teniendo el mismo espiritu que la “primera orden”, fueron fundadas poste- riormente y tienen sus propios Superiores in- dependientes de la “primera orden”. Tipos de agregacién. Podra haber diversos tipos de agregaciones segiin a) los diversos sujetos que se agregan: Institutos Regulares, Institutos Seculares, IVC de Derecho dioce- sano y de Derecho pontificio: clericales o lai- cales), b) el diverso contenido de la agrega- cidn, expresado en el decreto de agregacion. Autorided competente: la agregacién de un aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. APELACION copal (cn. 1236, 1), Para el A mévil se requie- re una materia s6lida que sca convenient para el uso litirgico (cn. 1236, 2). Hacia finales del s. v, la Iglesia ordené que Jos A necesitaban una dedicacién o consagra~ cidn especial. El cédigo prescribe que los A fijos deben ser «dedicados» y los méviles al menos «bendecidos» ritualmente (cn. 1237, 1). La dedicacién de un A fijo compete al Obis- po diocesano, pero en caso excepcional pu de hacerla un presbitero delegado. La bendi- cién corresponde al Ordinario, el cual puede delegar a un sacerdote (cn. 1207). ETA dedicado o bendecido queda reservado tinica y exclusivamente al culto divino (cn. 1239, 1), Se debe observar la antigua tradicién de colocar bajo el altar fijo reliquias de martires © de otros Santos (en. 1237, 2) a tenor de las normas litirgicas en las que se dispone la clase de reliquias, su autenticidad y el lugar donde deben colocarse (Misal Romano, 266; Ritual JV, 11). El Ritual hace ver que no es el cuerpo de los martires quien ennoblece el A, sino el Acel que honrael sepulcro de los martires. Por- que la dignidad del A esté puesta en el hecho de que el A es la mesa del Seftor. ELA pierde su condicién sagrada por la exe- cracién 0 por la reduccién de hecho o de de- recho @ usos profunos. Sin embargo, el A no pierde su dedicacién o bendicidn por el solo hecho de que la Iglesia o lugar sagrado sea re- ducido a usos profanos (cn. 1238, 2), 0 que el A sea trasladado a otro lugar. Antiguamente no se podia consagrar un A construido sobre una tumba: Non licet cele- brare in aliari sub quo sunt sepulta cadavera mortuorum (Decis. S.C. Religiosos, 1629). De ahi concluian los canonistas que los sepulcros debian estar bien alejados de los altares para que los pies del celebrante no se posasen so- bre los cuerpos de los difuntos. El Codex-17 disponia que entre el A y la sepultura debia haber al menos un metro de distancia, Ahora se prescribe que ningin cadaver puede ser en- terrado bajo el A y si esto sucediese, no es lici- to celebrar la Misa en él (en. 1239, 2). Lo cual no impide que en las criptas situadas bajo el A se puedan tener sepulturas. (L.A.Q] BIBLIOGRAFIA A. ALonso-l. Micuétez: ComDC, vol. 1, 785-787. ANDRE-CONDIS: DDC, vol. 1 Codex-N: 54 Comision Episcopal DE LiTurata: Ritual de la de- dicacién de iglesias y de altares (Ordo dedicatio- nis ecclesiae et altaris), Barcelona, 1979. ‘Communicationes 12 (1980), 380-383. JA Isavez: El altar cristiano; de los origenes a Carlemagno (s. Iafio 800), Pamplonz, 1980, Insiruceién general del Misal Romano (Pablo VI, Const. A. Missale Romanum, 3 IV 1969). X. LEON-DuroUuR: Vocabulario de Teologid Bibli- a, Barcelona, 1980, pp. 71-72. APELACION DE LA SENTENCIA (Appellatio sententiae) Es la demanda de que se haga un nuevo jui- cio sobre la causa sentenci: ienen dere- cho a apelar al juez superior contra una sen- tencia la parte que se considera perjudicada porella, y también el promotor de justicia y cl defensor del vinculo en las causas que re~ quieren su presencia con tal que la sentencia sea apelable (cn. 1628). No cabe apelacién: 1) contra la sentencia del Sumo Pontifice 0 de la Signatura Apos- tolica; 2) contra la sentencia que adolece de vicio de nulidad, a no ser que la apelaci acumule con la querella de nulidad; tra la sentencia que ha pasado a ser cosa juzga- da; 4) contra el decreto del juez o sentencia interlocutaria que no tengan fuerza de defi- nitiva, a no ser que se acumule con la apela- cién contra la sentencia definitiva; 5) contra la sentencia o decreto en una causa que segin el Derecho debe dirimirse con la mayor rapi- dez posible (cn. 1629). La apelacién se debe interponer ante el juez que dicté la sentencia dentro del plazo peren- torio de quince dias utiles desde que se tuvo conocimiento de la publicacién de la senten- cia; si se interpone oralmente, el notario la re- dactard por escrito en presencia del apelante (cn, 1630), Si surge una cuestién sobre el de- recho de apelacién, ha de dirimirla el tribunal de apelacién con la mayor rapidez posible segin las normas del proceso contencioso oral (cn. 1631): contra este decreto o sentencia no cabe apelacién (cf. cn. 1629, 6). Si en la apelacién no se indica a qué tribu- nal se dirige, se presume hecha al tribunal que indican los cn. 1438 y 1439; es decir, al me- tropolitano, si la sentencia la dio un tribunal sufragineo, o si la dio el metropolitano, al tri- bunal que él mismo haya designado de modo estable con aprobacién de la S. Sede (en Es- pafia, a la Rota de la Nunciatura), a los tri- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. APOSTOLADO be estar impregnada de espiritu religioso (cn, 675, 1), de manera que la accién aposté- lica broe siempre de Ia unién intima con Dios yala vez la confirme y fomente (cn. 675, 2), Tal apostolado piiblico, debe ejercitarse en co- munién con la Iglesia (en. 675, 3); ¢) por las obras de misericordia, espirituales 0 corpora- les: ejercitadas pot los institutos laicales, tanto de varones como de mujeres, que siguiendo mis de cerca a Cristo cuando hace bien a los hombres (cn. $77), participan en la funcién pastoral de la Iglesia, prestando servicios muy diversos a los hombres (cn. 676). Es obligacién de los Superiores y de todos los miembros mantener la fidelidad al pro- pio don y a las obras propias del instituto, aco- modarlas atendiendo a las necesidades de tiem- po y lugar, emplear medios nuevos y oportunos para la realizacién del propio fin apostélico (en. 677, 1) y ayudar con especial diligencia a las asociaciones que tengan unidas a si, para que queden impregnadas por el genuino espi- ritu de su propia familia religiosa (en. 677, 2). Los religiosos mismos, en el ejercicio del apostolado externo, deben permanecer fieles a la disciplina del instituto, y los Obispos, cuando sea el caso, deben urgir esta fidelidad (cn. 678, 2). 2. Relaciones de los religiosos con el Obispo diocesano. La insercién de \os reli- giosos en el apostolado diocesano debe enten- derse concretamente segiin los siguientes prin- cipios: a) aunque las actividades apostdlicas coneretas de los religiosos deben estar inser- tas en la pastoral de Ta didcesis, los institutos de Derecho pontificio han recibido de la Santa Sede una misién supradiocesana; b) los Obis- pos diocesanos no pueden disponer libremente de las casas 0 religiosos de un instituto de Derecho pontificio, si no es a través del Supe- rior religioso; y c) no puede decirse que toda Ja actividad apostdlica al servicio de la Igle- sia universal se realiza a través de la insercién de los institutos en las Iglesias locales (cft. Commumicationes 13, 1981, 201). En la actividad apostélica: a) todos los re- ligiosos estan siempre sujetos a la potestad de los Obispos en aquello que se refiere a la cura de almas y al ejercicio piblico del culto divino (cn. 678, 1);b) los religiosos que estan dedicados a obras de apostolado dependen del Obispo y de los propios Superiores (cn. 678, 2); ¢) para evitar los posibles conflictos que esta doble competencia puede provocar, es necesario que los Obispos diocesanos y los Superiores religiosos procedan de comiin acuerdo en el 58 dirigir las obras de apostolado de los religio- sos (ch. 678, 3), Expresamente el legislador no ha querido que las Conferencias de Superio- res Mayores ni las Conferencias Episcopales tomen parte en tal didlogo (ib. 204), que debe realizarse entre Obispo y Superior. En caso de falta de entendimiento debe prevalecer la opi- nion del Obispo diocesano, como Pastor que es de la Iglesia Particular (375, 1), pero si la discrepancia proviene de un diverso entendi- miento del fin 0 cardcter del Instituto, el Supe- rior debe recurrir a la S. Sede en contra de la decisién del Obispo; tal recurso es en suspen- sivo (cf. 1732 ss); del Obispo diocesano puede visitar personalmente, o por medio de un dele- gado, durante la visita pastoral y en los casos en que lo considere necesario, las iglesias y oratorios de los religiosos a los que tienen acce- so habitual los fieles y las escuelas (y univer- sidades cf. cn. 810, 2) u otras obras en la que se ejercitan actividades religiosas y de caridad, tanto spiritual como temporal (cn. 683, 1); si descubre algiin abuso, después de haber avi- sado sin resultado al Superior religioso, puede prover personalmente con su propia autori- dad (en. 683, 2); e) por una gravisima causa el Obispo diocesano puede prohibir la residencia en su propia didcesis a un religioso si, habien- do sido advertido el Superior mayor, éste hubie- ra descuidado de tomar las medidas que el Obispo juzga oportunas; en este caso debe ponerse el asunto inmediatamente en manos de la S. Sede (cn. 679); y f) todas las activi dades apostdlicas de la didcesis, comprendi- das aquellas de los religiosos, deben estar coor- dinadas entre si bajo la direccidn del Obispo diocesano, que debe actuar siempre respetan- do el cardcter, fin y leyes fundamentales de cada instituto (en. 680) Especial mencion merecen en este marco de las relaciones entre religiosos y el Obis- po diocesano, las actividades apostélicas con- cretas encomendadas por éste a los religio- sos (vg. parroquias, escuelas, seminarios, ete.) y el conferimiento a un religioso de un oficio eclesidstico (parroco, vicario parro- quial, etc.}. Estos casos particulares seran regidos por la siguiente normativa: a) en ef caso de actividades concretas encomendadas por el Obispo a un instituto, tales activida- ides u obras quedan bajo la autoridad y direc- cién del Obispo aunque los religiosos que trabajan en ellos dependen también de sus propios Superiores en el ejercicio del apos- tolado y deban permanecer fieles a la dis- ciplina del instituto (cn. 681, 1). En estos aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ARCIPRESTE asistir, al Sinodo diocesano (cn. 463, 1, 7); 2) Debe ser ofdo por el Obispo para juzgar de la idoneidad de un sacerdote para ser nom- brado parroco (cn. 524); 3) Puede ser oido, si lo juzga oportuno, para proceder al nom- bramiento de un vicario parroquial (cn. 547). 3.3. Remisiones al derecho particular: 1) Posibles disposiciones sobre el modo de nombrar el A: amplia remisi6n (cn. 553, 2); 2) Duracién en el cargo: el nombramiento no puede hacerse por tiempo ilimitado 0 inde- finido, pero la duracién concreta debe pre~ cisarse en el derecho diocesano (cn. 554, 2); 3) Concesion de otras facultades ademas de Jas enumeradas en el en. 555. Serdn faculta- des delegadas, mientras que las enumeradas en el cn. 555 son a iure y en virtud de su cargo; 4) Conerecién del modo de llevar a efecto lo dispuesto en el cn. $55, 2, I sobre la asistencia de los sacerdotes a reuniones, ete.; 5) Modo concreto de cumplir con la obli- gacién de visitar las parroquias de su arci- prestazgo (cn. 555, 4). 4. ANOTACIONES Se trata de un «estatuto marco» que debe ser necesariamente completado —en determi- nados puntos— por el derecho particular dio- cesanoy puede ser completado en otros pun- tos, teniendo en cuenta las circunstancias de personas, tiempos y lugares. Puede llamar Ia atencién la colocacién de esos cénones sobre los A dentro de la siste- mitica general del Codex, sobre todo, si se compara, como ya hemos insinuado, con el Codex-17. En el Codex-17 los en. 445-450 que Constituian el estatuto de los arciprestes, se- guian inmediatamente a los canones que re- gulaban la curia diocesana y precedian al de- Techo parroquial. Y la razon de este hecho lo explicaba la doctrina al afirmar que «guardan- do la debida proporcién, los A rurales vienen a ocupar un puesto y a desempefiar un papel entre el Obispo y los pirrocos, parecido al que ocupan los metropolitanos entre el Romano Pontifice y los Obispos» (Codex-S-17). Creemos que esta concepcién del arcipres- tazgo, como institucion intermedia entre el Obispo y la parroquia ha desaparecido o ha suffido una notable variacién, ya que ese papel Propiamente ha sido asumido por los vicarios de zona 0 vicarios episcopales sectoriales. En el Coder, la mision especifica de los A creemos que gira en tornoa una doble vertien- 62 te: 1) Potenciacién de la labor pastoral orgé- nica 0 de conjunto; 2) Ayuda a los parrocos en el mas amplio sentido del término. La nocién de arciprestazgo debe partir de la disposicién del canon 374 que lo entiende como «agrupacién de partoquias cercanas pa- ra facilitar la labor pastoral, mediante una ac- tividad comim. 4.1. En relacién con este concepto de ar- ciprestazgo deberian tenerse en cuenta dos ele- mentos de singular importancia: ‘A) _LadivisiOn de una diécesis en arcipres- tazgos no es obligatoria, sino facultativa por parte del Obispo, mientras que la division en parroquias es obligatoria (cf. cn. 374, 1s). y esto es mas relevante en cuanto que en el an- terior Cédigo la division de la didcesis en ar- ciprestazgos era obligatoria, tal y como lo de- terminaba el derogado cn. 217: «El Obispo debe dividir su territorio en regiones o distri- tos compuestos de varias parroquias que se aman vicariatos forineos, decanatos, arcipres- tazgos. Cuando por las circunstancias esta di- vision pareciese imposible o inoportuna, con- sulte el Obispo a la S. Sede, si ésta no hubiere ya provisto sobre el particulan. Este cambio no creemos que signifique una infravaloracién de los arciprestazgos, sino una muestra evidente de la mayor flexibilidad y de la mas acentuada descentralizaciOn que ha pre- sidido la redaccién del nuevo Cédigo. B) Aunque los textos legales que comen- tamos parece que tienen presente la agrupa- cién de parroquias territoriales, no se excli- ye la posibilidad de constituir arciprestazgos de tipo personal o sectorial. Asi lo indicaba explicitamente el Directorio Ecclesiae Imago (cf. supra 2.1). El que se haya omitido esa ex- plicitacion no significa se excluya esa posibi- lidad. Confirma, ademas, esta apreciacién el mis- mo cambio sufrido en la denominacién y ti tulacién de este capitulo del libro Il del Cod go: en el de 1917 se denominaba «de los arciprestes rurales» (de vicariis foraneis), mientras que en el Codex aunque permanez- ca esa misma denominacién, se amplia su significado en el en. $53. El nombramiento del A es de la competen- ciadel Obispo diocesano el cual no tiene obli- gacién juridica de oit antes a los sacerdotes que ejercen su ministerio en el arciprestazgo de que se trata. Por consiguiente, si procede al nombramiento sin hacer ninguna consulta previa, el nombramiento es perfectamente vi- lido, sin que sea aqui de aplicacién la dispo- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ARCHIVO. do ingresar, una vez concluida su tramitacién, en el archivo administrativo. La sobriedad consiste en que tan sdlo se re- gulan dos puntos: la instalacién y el acceso a Tos archivos. Sc trata de una seric de cautclas minimas de inexcusable cumplimiento, que, servatis servandis, son aplicables a los demas A. Por minimas, por fuerza han de comple tarse mediante regulaciones, bien universales, bien particulares, de la competente autoridad y, caso de que existan, por las disposiciones convenidas en Acuerdos entre la Iglesia y el Estado 0 los del mismo. EIA diocesano (cn. 486, 2), en sentido res- tringido, esti integrado por los documentos yescrituras correspondientes a los asuntos dio- cesanos, tanto espirituales como temporales, que han de conservarse con orden manifies- toy diligentemente guardarse. Debe hacer- -se un inventario 0 indice de los documentos que se guarden en el archivo con un breve resumen del contenido de cada escritura (cn. 486, 3). Ha de estar cerrado, debiendo tener la llave sélo el Obispo y el Canciller. A nadie se le permite abrirlo sin el permiso del Obispo o del Moderador de la Curia junto con el Canciller (cn. 487, 1). No se permite sacar documentos del A, si ‘no es por poco tiempo y con el consentimien- to del Obispo y del Moderador de la Curia junto con el Canciller (cn. 488). Tan s6lo se permite la copia auténtica, escrita 0 fotoco- piada, de aquellos documentos que, siendo pii- blicos por su naturaleza, se refieran al estado personal de los interesados, teniendo derecho arrecibirla personalmente o por medio de pro curador (cn. 487, 2). Conformea la redaccién del nuevo canon que es restrictivo del derecho al acceso, éste no compete a todos, sino solo aaquéllos en que se reiinan los siguientes requisitos: el interés especifico, la naturaleza piiblica de los documentos, y 1a conexion de &stos con el estado personal del interesado. No basta, pues, el interés genérico, como bastaba en el Codex-17; no se da acceso a documentos de cardcter privado, por mas que se conserven en el archivo, sino sélo a los de carécter piibli- co; excliyense los documentos que afecten a personas distintas del solicitante. Siendo una concesién del derecho, no necesita para ello permiso. Tal derecho decaeria caso de que el documento perdiera su caricter piblico o fuera trasladado al archivo secreto. Contenido y ordenacién. En cuanto a su contenido, expresamente se mencionan las ac~ tas de dedicacién o bendicién de cementerios 66 (cn, 1208: uno de los dos ejemplares); un ejem- plar del inventario de los bienes muebles ¢ in- muebles tanto preciosos como culturales (cn. 1283, 3); los documentos e instrumentos en que se fundan los derechos (cn, 1284, 2, 9); copia de escritura de fundaciones (cn, 1306, 2); un ejemplar de los inventarios o indices de las actas y documentos contenidos en los 2 chivos de las iglesias catedrales, de las parro- quias y de las demés iglesias (cn. 491, 1); li- bro de confitmados (cn. 895); libro de érdenes (en. 1053, 2} En cuanto a la ordenacién del A es conve- niente que el Jiidicial esté separado del Ad- ministrativo El Judicial se puede dividir en dos secciones: Contenciosa y Criminal. El Ad- ministrativo en tres secciones: anterior al Codex-17, correspondiente al Codex-17, pos- terior al Codex. Y cada una de ellas en las si- guientes subsecctones: Documentos Pontifi- cios - Documentos Civiles - Del Estado de la didcesis - Beneficios - Oficios no beneficiales ~ Capitular - Parroquial - Pias asociaciones ~ Sacramental - Lugares y Templos sagrados - Culto - Magisterio - Patronato - Institutos de caridad, etc. - Bienes eclesisticos - Fundacio- res Pias. Seria conveniente tener dos ejempla- res del catalogo del archivo: uno en el mismo archivo, otro en el despacho del Cancilter. (REGATILLO, Inst. I, n, 523.) Los documentos de la misma clase se colocardn dentro de la misma carpeta, numerados por orden cro- nolégico, poniendo a cada carpeta el nimero de la seccién, la letra de la subseccién y el afio del documento (I - A 1930). En el encabezamiento de cada documento se pon- dra el nimero que le corresponde dentro de la carpeta (archivo diocesano, seccién, letra, n°) del archivo diocesano integrado y cen= tralizado La funcién de orden y custodia de la docu- mentacién y de los A de fa Curia competen especialmente, aparte de otras funciones, al Canciller y, eventualmente, si fuere necesa- rio, al Vice-Canciller como ayudante suyo (en. 482, Ly 2). Mas, hoy dia, los A cate- dralicios, diocesanos y, en su caso, los cen- tralizados, se deberian confiar a personas que tengan la necesaria preparacién técnica y cientifica. Incluso, en razén de las necesida- des de la investigacién, ha de procurarse que posean los conocimientos y grados acadé- micos apropiados. Dada la importancia del tesoro documental y bibliogritico, seria muy conveniente que en eada didcesis hubiera ade- mis un «Delegado episcopal» para el mismo, aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ASOCIACION Es también concesién, y exclusiva, de la autoridad eclesidstica el que una asociacién pueda Iamarse «catdlica»: se lo puede con- ceder la misma autoridad que es competente para fundar una asociacién piblica con la mis~ ‘ma extensin eclesial, universal, nacional, dio- cesana (on. 300). El derecho contempla dos ripos de asocia~ cién, privada o publica, de especiales carac- teristicas. El primero es la asociacién clerical, cuya direccion detentan los clérigos, asumen como propio el ejercicio del orden sagrado y son reconocidas como tales por la autoridad competente (cn. 302). Son las mismas notas que caracterizan como clerical a un instituto de vida consagrada (crn 588, 2). Pueden, pues, los clérigos, sacerdotes y didconos, fundar y dirigir libremente una asociacién que se pro- ponga por fin el ejercicio del orden sagrado, por ejemplo, la predicacion, misiones popu- lares, ete. Estas asociaciones clericales son distintas de las asociaciones de clérigos que «fomentan la bisqueda de la santidad en el ejercicio del ministerio y contribuyen a la unién de los clérigos entre si y con su propio obispo» (cn. 278, 2). Otro tipo especial de asociaciones, priva- das y puiblicas, son las llamadas de orden ter- cera 0 con otro nombre parecido: son asociaciones de ficles que sin ingresar en un instituto religioso participan de su espiritu, y en su apostolado y aspiracion a la perfeccion cristiana siguen una alta direccion de ese instituto (cn. 303). Aunque en el cn. 303 se aluden solamente a las asociaciones relacio- nadas con institutos religiosos, el en. 311 preve e| caso de asociaciones vinculadas a un insti- tuto de vida consagrada, es decir, supone que también pueden ser asociaciones vinculadas aun instituto secular. Todas las asociaciones de fieles, tanto pri- vadas como pitblicas, deben tener sus estatu- tos propios: en estos estatutos tienen que es- tar determinados el fin u objetivo social de Ia asociacion, su sede, el gobierno y las condi- ciones para formar parte de ellas, y su modo de actuar, atendiendo a la necesidad 0 utilidad de tiempo y lugar (cn. 304, 1). Estos estatutos tienen que ser revisados por la autoridad ecle- sidstica (cn. 299, 2). Elijan también un titulo ‘onombre que se acomode a los usos del lugar y tiempo, y se inspire preferentemente en el fin que persigue (cn, 304, 2). Una vez constituida legitimamente una aso- ciacién tiene derecho a darse unas normas peculiares, reglamentarias, celebrar reunio- 70 nes, designar dirigentes y demas cargos y administradores de sus bienes: todo ello con- forme a las normas del derecho y de sus esta- tutos (cn. 309). Laadmisiin de los miembros debe hacer- se segiin las normas del derecho y de los esta- tutos propios. Una misma persona puede pertenecer a varias asociaciones. Los que perte- necen a un instituto religioso pueden inscri- birse en las asociaciones con el consentimien- to de sus superiores, segin las normas del derecho propio del instituto: la pertenencia a una asociacion puede ofrecer dificultades a la obediencia religiosa o a la caracteristica del instituto. Nada se dice de quienes pertenecen a institutos seculares; parece, pues, que éstos tienen plena libertad de inscribirse en asociaciones de fieles privadas y publicas; a ‘no ser que el derecho propio limite esa liber- tad (en. 307). Para disfrutar de los derechos y privilegios de una asociacién y de las indulgencias y otras gracias espirituales concedidas a la misma es necesario y basta que segiin las prescripcio- nes del derecho y de los estatutos propios haya sido admitido validamente en ella y no haya sido legitimamente expulsado (cn. 306). Ahora bien, nadie que haya sido admitido legitima- ‘mente en una asociacién puede ser expulsado de ella, si no es por causa justa segin el dere~ cho y estatutos (cn. 308). Todas las AF, privadas y publicas, estin ba- jo la vigilancia de la autoridad eclesidstica com- ppetente: por tanto, esta autoridad tiene el deber y el derecho de visitarlas a tenor del derecho Yy de sus estatutos; y, en general, todas las aso- iaciones estan bajo el regimen de esa autori- dad segun las prescripciones de los cénones (cn. 305, 1). La autoridad eclesidstica com- petente que ejerce la vigilancia es la S. Sede Tespecto a todas ellas; el ordinario de lugar ejer- ce tambien la vigilancia sobre las asociaciones diocesanas y sobre las otras asociaciones en ‘cuanto que trabajan en la didcesis (cn. 305,2); vigilan, pues, las asociaciones fundadas por las Conferencias Episcopales 0 por los institutos religiosos. No se atribuye vigilancia a la Con- ferencia Episcopal sobre las que ella haya fun- dado: en cada didcesis es el obispo quien diri ge i vigila la actividad eclesial. La vigilancia ie la autoridad sobre las asociaciones preten- de conscrvar en ellas la integridad de ta fe y de las costumbres, y evitar que se introduzcan abu- sos en la disciplina eclesiastica (cn. 305, 1). Las asociaciones deben ayudar a las obras de apostolado de la didcesis, colaborando bajo aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. AUDITOR Para que pueda hablarse de «atentar» el matrimonio, es necesario que se produzca una celebracién externa del matrimonio, segiin la forma establecida por la ley eclesiistica; for ma que seria apta para un matrimonio Val do, si no ex jpedimento de orden sagrado o de voto religioso perpetuo. De suyo el matrimonio eivil para los cat6- licos, independientemente de los impedimen- tos, no se considera como una forma de cele- bracion de matrimonio. El matrimonio civil de los obligados a Ia forma canénica, propii mente hablando, ni siquiera es un matrimo- nio invalido, pues no se considera ni aparien- cia de una celebracién. El clérigo o el religioso que, a pesar del impedimento diri- mente, celebrasen matrimonio civil, de suyo ni siquiera atentan el matrimonio, porno tra- tarse de una propia forma. Sin embargo el legistador, por lo que se refiere a la figura del delito establecido en el en, 1394, equi- para el matrimenio civil al matrimonio alen- tado. E] delito de AM sc refiere tanto a los clé- rigos que estin obligados por el impedimen- to del cn, 1087, como a los religiosos que estan igados, a su vez, por el impedimento del cn, 1088, Elatentado se produce cuando, no obstan- te el impedimento, se celebra el matrimonio en la forma candnica de suyo valida, o en la forma civil, de suyo invalida. Las penas establecidas son diversas segiin se trate de un clérigo 0 de un religioso no clé- Tigo. 82) _Elclerigo, sea o noreligioso, incre en suspensién latae sententiae. Pueden ser afiadidas otras penas incluso, la expulsién del estado clerical, pero solamente si el clérigo, después de ser amonestado, no cambia su conducta y contintia dando escindalo. Estas penas, por lo demas, se aiadirian de modo gradual . 5) Elreligioso no ciérigo incurre en entre- dicho larae senientiae, pues en cuanto mera mente religioso no es susceptible de suspen- sign. Notese que se trata precisamente de religiosos, y no de miembros de un instituto de Vida consagrada o de una sociedad de vida apostdlica. Debe tratarse ademis de voios per- petuos. Finalmente, son de tener en cuenta para los lérigos el en. 194, 1, 3, y para los religiosos el cn, 694. VDP] 74 AUDITOR (Auditor) Es la persona designada por el juez.o por el presidente del tribunal colegial para que rea- lice la instruccién de la causa. Debe ser uno de los jueces del tribunal, 0 elegido entre quienes el obispo haya nombra- do para esta funcién; tienen que ser clérigos, © laicos, que destaquen por sus buenas cos- tumbres, prudencia y doctrina. ‘ALA cortesponde tinicamente recoger las pruebas y entregarlas al juez segtin el manda to de éste; si no se lo prohibe el mandato del juez, puede decidir provisionalmente qué prue- ‘bas se han de recoger, y de qué manera, en el caso de que surja alguna discusién mientras desemperia su cargo (cn. 1428). Se llaman también A los jueces de los tri- bunales de la Rota Romana (AAS 74 [1982] 491)y de la Rota de la Nunciatura de Madrid (AA 39 [1947] 156). [E.0.A.] AUTORIDAD ECLESIASTICA (Delitos contra la) en. 1373 (Delicta contra ecclesiasticas auctoritates) Los diversos delitos establecidos en el cn. 1373, y que son sancionados con la misma pe- na, pueden ser resumidos facilmente en dos clases: 1) suscitar la aversi6n 0 el odio de los siibditos contra la Sede Apostélica o el Ordi- nario, y 2) provocar en los stibditos Ia deso- bediencia de los mismos. Para que se produzca el delito es necesario que Ia accidn se realice publicamente; y por lo que se refiere al deli- to de suscitar aversién u odio, es preciso que se realice por medio de un acto de la potes- {ad o ministerio eclesiastico. Es de interés aiia- dir, ademas, que la denominacién de Ordina- rio so entender segin la norma del en. 130, 1, Finalmente, la pena prevista, que es el entredicho, pero que puede ser también algu- na otra pena indeterminada, tiene cardcter obligatorio. {VDP} AYUNO EUCARISTICO (leiunium eucharisticum) Quien vaya @ recibir 1a eucaristia se abs- tenga de tomar cualquier alimento y bel aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 79 ciones «encomendadas especialmente at parroco es la administracién del B». Por con- siguiente, tanto los diéconos como los sacer- dotes que no son parrocos no pueden admi- nistrar licitamente el B sin la licencia de! respectivo parroco, licencia que se presume legitimamente en caso de necesidad. Es mis, en territorio ajeno, tanto el obispo como el pirroco 0 el diécono no pueden bau- tizar legitimamente, ni siquiera a sus propios siibditos, sin la debida licencia, salve el caso de necesidad (en, 862). Como se ve, el didco- no es también ministro ordinario del B segun el Codex, mas conforme a este respecto que el anterior (cn. 741) con la tradicién apostoli- ca (Act. 8, 12-16). 5.2. Ministro extraordinario del B Si est ausente 0 impedido el ministro or- dinario, administra licitamente el B un cate- quista u otro destinado para esta funcién por el ordinario del lugar (cn. 861,2). Al revés que en el Codex-17, en el que so- lamente el didcono era ministro extraordina- rio del B (en. 741), de acuerdo con el nuevo lo es el catequista y cualquier persona des- tinada para esta funcion por el ordinario del lugar, los cuales bautizan licitamente, siem- pre que «esté ausente o impedido el dia- cono». 5.3. Minisiro del B en caso denecesidad Lo es «cualquier persona que tenga la de- bida intencin», ya sea hombre o mujer, cris- tiano o pagano, creyente o inerédulo, con tal de que empleen la materia y la forma prescri- tas y tengan, al menos de una manera vaga, la intencidn de hacer lo que hace la Iglesia. ‘A fin de que los fieles sepan bautizar debi- damente en estos casos de necesidad, «han de procurar los pastores de almas, especialmen- te los parrocos, instruirlos sobre el particu- lar», segain el en. 861,2, instruccién que debe recaer principalmente sobre las comadronas, los médicos y cirujanos. 6. SUETODEL B «Es capaz de recibir el B todo ser humano avin no bautizado y sélo él» (864). BAUTISMO 6.1. Bde nifios ELB de los nifios no es, como se ha dicho, «una herida en el costado de la iglesian. (K. Barth, «La doctrine eclesiastique du bapté mey: Foi et vie47, 1949). Aunque en el N. T. no se dice expresamente que hubiese nifios entre los bautizados, asi se desprende de varios pasajes en los que se nos habla de B de familias enteras (cf. Act. 10,44; 16,15 y 36; Cor. 1,16). Desde mediados del siglo 11 son numerosos los testimonios de la patristica que atestiguan el B de los nifios y S. Agustin se apoya preci- samente en esa costumbre general para demos- trar la universalidad del pecado original y en esta universalidad para justificar dicha prac tica (Cf. §. IRENEO, Adversus haereses 11,22 [P. 7,784]: S. Cipriano, Epistola 59 [PL 3.1015]; S. JUAN CRISOSTOMO, Homilia ad Neophytum 1,6,21 [PG 44,469]: S. AcustiN, Epistola 166, 7,21; 8,23 [PL 33,730). Que los nifios sean sujetos capaces de reci- bir validamente el B, incluso antes del uso de razén, es una verdad de fe, como consta por la declaracion de Inocencio itl contra los Val- denses y por el Concilio de Trento (Cf. D.424 y 869). 62. Bde nifios de familias cristianas ELB de estos nifios nunca ha constituido un problema para la Iglesia ni para sus padres ni debe constituirlo para nuestro tiempo, La regeneracion espiritual que se realiza en el B —afirma Sto. Tomas— es semejan- te al nacimiento carnal; asi como los nifios que se hallan en el vientre de su madre no se alimentan por si mismo, sino que se nutren del sustento de la madre, asi también los nifios que no tienen uso de razén, reciben la sal- vacién mediante el B, no por sus actos per- sonales, sino por los de la Iglesia (Summa Theologica Ill, q 68 879). Esta, por medio de sus padies y padrinos, suple la falta de fe y de intencidn que no pueden tener los nifios antes del uso de razén y se hacen garantes en nombre del nifio de que esa semilla de la gra- cia divina que el B deposita en el alma del nifio ha de desarrollarse en un medio favo- rable. De ahi que cuando los padres o quienes le- gitimamente hacen sus veces son creyentes y ambos 0 uno de ellos consienten en el B de sus nifios, no existe razon alguna para negar- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 83 AA finales del siglo vil fueron admitidas tam- bién las mujeres como madrinas. A lo largo de los siglos xi y xiv se intro- dujo la costumbre de establecer tres padrinos para el B, dos hombres y una mujer para los nifios y dos mujeres y un hombre para las ni- jias. Esta costumbre Se prolongé hasta el con- cilio de Trento. 111. Funcién de tos padrinos Segtin el Codex consiste en «asistir en su iniciacién cristiana al adulto que se bautiza y, juntamente con los padres, presentar al nifio que va a recibir el B y procurar que después Ileve una vida cristiana congruente con el B ycumpla fielmente las obligaciones inheren- ies al mismo» (cn, 872). Parecido es el come- tido que ya le asignaba Sto. Tomas: la rege- neracién espiritual por el B se asemeja ala carnal; y asi como en ésta el parvulo nece- sita nodriza y pedagogo, asi en la espiritual ha menester de alguien que le instruya en la fe y vida cristiana (Summa Theologica II q 6747). 11.2. Necesidad de los padrinos Segiin el en. 872 del Codex, que no distin- gue aeste respecto, como el anterior, entre B solemne y privado, «en la medida de lo posi- ble, aquien va a recibir el B se le ha de dar un padrino y en el canon siguiente se insiste en que se ha de tener un solo padrino o una sola madrina, 0 uno y una (en. 873). 113. Requisitos para ser padrino El Codex no distingue, como el anterior, entre los requisitos necesarios para la validez y para la licitud, limitandose a afirmar que ‘para que alguien sea admitido como padri- no», es necesario que reiina las siguientes condiciones: 1° «Haya sido elegido por quien va a bautizarse 0 por sus padres 0 por quienes ocupan su lugar o, en defecto de éstos, por el parroco o ministro; y que tenga capacidad para esta misi6n e intencién de desempe- fiarlay; 2.° ” «Haya cumplido los 16 afios, ano ser que el Obispo diocesano establezca otra edad, 6 que, por justa causa, el pérroco o el minis BAUTISMO tro considere admisible una excepeiém». Co- mo se ve, este requisito no puede ser mis fle- xible, No s6lo el obispo diocesano puede se- falar otra edad mayor o menor, sino que también se deja a merced del parroco o del mi- nistro el permitir, con justa causa, una edad distinta de ia minima indicada. 3.° En tercer lugar se exige que el padrino «sea catélico, esté confirmado, haya recibido el santisimo sacramento de la Eucaristia y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la mision que va a asumim (cn. 874,1,3). 4°" «El padrino» no ha de estar afectado por una pena canénica legitimamente impues- tao declarada (cn. 874, 1,4). En consecuencia, no es obstaculo para ello haber incurrido en una pena latae sententiae o automitica si és- tano ha sido declarada por la autoridad com- petente, 5°. Finalmente, «no puede ser padrino el padre o la madre de quien se ha de bautizar» (cn. 874, 1, 5). Ademis, en el parrafo 2 de dicho cn. se es- pecifica que «el bautizado que pertenece a una comunidad eclesial no catélica solo puede ser admitido junto con un padrino catélico, y ex- clusivamente en calidad de testigo del bautis- mo» (on. 874, 2), El Codex simplifica bastante la minuciosa legistacién anterior. Ya no se necesita para la validez del padrino que éste, por si o por pro- curador, sostenga o toque fisicamente al bau- tizando en el acto del bautismo o que inme- diatamente después lo saque de la fuente sagrada o lo reciba de manos del bautizante (765, 5). ‘Tampoco existe prohibicién alguna para que puedan desempefiar ese cometido los novicios ‘© profesos en cualquier religion o los ordena- dos in sacris, sin licencia expresa de su supe- rior al menos local o de su Ordinario propio, respectivamente, como se prescribia en el cn. 766, 4 y 5 del Codex-17. 11.4. Efectos del padrinazgo Ya no surge el «parentesco espirituab» en- tre el bautizado y los padrinos, ni tampoco en- tre el bautizado y el bautizante, como en el Codex-17, (cn. 768). parentesco que consti- tufa un impedimento dirimente para el Matrimonio entre los afectados por el mismo (cn. 1079). aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 87 constituido establemente por disposicién di- vina o eclesiastica, que haya de ejercerse pa- raun fin espiritual» (cn, 145, 1), el B no tiene que exceder de constituir su retribucién, su re- tribucién econdmica; pero, ademas, reducido al terreno econémico-juridico esa compensa- cién econémica a quien desempefia el oficio no tiene por qué hacerse mediante el sistema beneficial, del que emana la consideracién de «oficio dotado», y, menos hoy, en que la re- tribucidn de! clero es regulada a partir del sis- tema de congrua, mucho mis justo por menos siscriminatorio. Regulada, ya, por la Conferencia Episcopal la integracién en el fondo para sustentacion de los elérigos que prestan servicio en la dié- cesis (Dect. General, 25 VIII 1985) y de- sarrollada una normativa en materia econé- mica y de seguridad social del clero (Decr. General, 25 VIII 1985), las rentas ¢ incluso la misma dote de los B propiamente dichos, que existan todavia en Espaiia, se produce un tras- vase de bienes, desapareciendo una institucién compleja, pero antiquisima. Una vez. hecha la declaracién de bienes be- neficiales, el Ecénomo de la didcesis esta ca- pacitado para realizar toda clase de gestiones y suscribir todos los documentos necesarios, de acuerdo, también, con las prescripciones del Derecho Civil, para poner los bienes a nombre de una fundacién pia auténoma con esa fina- lidad de retribucién digna del clero, o a nom- bre de la propia didcesis, integrando un ente con plena autonoméa contable (arts. 10 y 12 del Decr. General de la C.E.E., 15 VIL 1985). Si analizamos la historia de esta institucion el B tiene un claro abolengo romano: se lla- mé asi ala tierra concedidaa los veteranos de las legiones, a los arrendamientos y, a veces, a mercedes arrendaticias. En los primeros siglos de su vida, los bie~ nes de la Iglesia estaban en manos del Obis- po. pero, al crearse las parroquias, el patrimo- nio se desmembré y ya el B pasa aser un ente juridico patrimonial, objetivamente perma- nente, pero no vitalicio, que se compone de un afficium, al que se aiiade como beneficium el derecho a pervibir las rentas de unas tierras, pero esto tiene la mayor importancia. Asi cuando cristali26 plenamente el B, como re- tribucién de un oficio, fue durante el periodo del feudalismo, por cuanto los obispos, con- siderindose unos sefiores mas bajo la protec cién del principe, unian, como ellos, un pa- trimonio 0 unas tierras a un titulo 0 cargo piblico BENEFICIO Antiguamente la dote beneficial eran bie- nes eclesiaisticos pertenecientes a la propia en- tidad; mas al desaparecer en muchos lugares las fundaciones—argumenta $. Alonso—ya por expoliacién de los bienes eclesiasticos efectuada por los gobiemos, ya por otros moti- vos, se impuso la necesidad de ampliarel con- cepto de la dote, pudiendo estar integrada por los bienes pertenecientes al B, propiamente tal y por las prestaciones ciertas y debidas de alguna familia, ofrendas voluntarias de los fie- les que pertenezcan al rector del B, los llama- os derechos de estola o las distribuciones co- rales (cn. 1410 del Codex-17). Hoy son bienes dotales del B todos aque- llos muebles o inmuebles que constituyan la ote total o parcial de un B y todos aquellos cuyas rentas se han venido aplicando a la sus- tentacién de los clérigos que prestan un servi- cio ala didcesis. El Decreto Presbyterorum ordinis del Va- ticano II (n. 20) en orden al sistema de retri- bucion de sacerdotes, Hlegé a la siguiente con- clusion: «Es preciso atribuir la maxima importanciaa la funcién que desempetian los sagrados ministros. Por lo cual hay que dejar el sistema que se Hama beneficial, 0 al menos, hay que reformarlo, de suerte que la parte beneficial, o el derecho a los réditos dotales anejos al beneficio, se considere como secundario y se atribuya, en derecho, el pri- mer lugar al propio oficio eclesidstico...». La supresion esti, en mucho, conforme con el cn, 1272 y nose ve demasiada problemitica para que la Conferencia Episcopal, pueda ripi- damente,a partir del Deer, General (15 VIE 1985) proceder a la supresién de los B«congruados y no congruables», pero han de respetar los dere- chosadquiridos de los titulares actuales y de los fandadores de los B coneretos. LaC.E.E, yaen su Decr. General de 1984, habia dispuesto que: «en lo relativo alos cn. 1272 y 1274, se estara a lo que estipula el Acuerdo entre la S. Sede y Espafia (3 11979) sobre asuntos econémicos y a sus normas de desarrollo, asi como a las normas especiales aprobadas por Ia S. Sede el 19 VI 1981, pro- rrogadas al efecto. P-L) BIBLIOGRAFIA, ALONSO, S.: ComDC, vol. 3. — Bienes eclesiasticos, aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 91 del Cédex-83 (cn. 1.055,1), con tal que no se abandone la explicacién personalista del pro- pio San Agustin y en la que se inspira el Con- cilio Vaticano I. El bonum fidei coincide con la propiedad esencial de la unidad (cn. 1.056) El bonum sacramenti coincide con la pro- piedad esencial de la indisolubilidad (cn. 1.056). No se refiere a la sacramentalidad en sentido estricto. Por eso hay que tener cuida- do con la jerarquia de Bienes que establecen algunos autores, y mucho més cuidado con la identificacién que establecen entre Bienes y Fines (del Matrimonio) no s6lo algunos auto- res, sino, lo que es més lamentable, toda la Jurisprudencia 2. Enssu obra De coniugiis adulterinis (12, 12) hace San Agustin una serie de precisiones contra los maniqueos, que debemos tener en cuenta para profundizar en la idea (idea, no concepto) del Bien. ‘No podemos proponernos fin alguno que no lleve en si la marca del Bien. El Bien es el objeto propio de la voluntad. El Ser y cl Bien son idénticos, porque esa cierta distin- cién que se establece entre ellos y que per- mite una distinta denominacién, obedece a la distincién que se hace entre entendimien- to y voluntad, pero el verdadero Ser es ante- rior a tal distincién, como lo es, casi a for- tiori, si se entienden bien a Platén y a San Agustin, el Bien. EI Bien es el nombre que damos al Ser que se da el Ser, que hace su propio fin del acto de Ser que es su propio Ser. El Bien es, a la vez, la causa del acto y su efecto; el Bien no puede distinguirse del acto mismo, del Ser, y esl principio mismo que lo interioriza, {que to hace ser. Es un movimiento interno ai Ser, que no puede tener por fin sino el ser mismo. La voluntad volente («Consenti- miento matrimonial») al volverse hacia el Bien del M, hacia el M, como Bien en si, lejos de volverse hacia un fin que le sea extraiio, no hace sino ahondar mas su pro- pia interioridad. El Bien es ontolégico: es la posesién por la conciencia de un ser que es el mio, pero que no puede serlo sino por el acto que lo hace mio. Teniendo esto en cuenta, se ve claro cémo el bonum prolis, p.c., no puede identificarse con un fin objetivo extrinseco, sino que enri- quece desde dentro la unién misma de los conyuges, aunque los hijos como fin —tér- mino— gocen juridicamente de su propia autonomia y relativa independencia. Como BIENES bien matrimonial, los hijos son, de alguna manera, inmanentes al M, forman parte de su naturaleza compleja y rica. Los hijos, antes de aparecer, forman como parte del consen- timiento. Estén como implicitos en él, como Jo estan las propiedades esenciales. Son con- tenidos del Bien, de la buena naturaleza del M, y no afiadidos legales 0 deberes impues- tos, Porque el consentimiento libre da el ser al M, los cényuges se deciden por si mismos y desde si mismos a engendrar y educar hijos, a. una unién exclusiva y definitiva, pero no por motivos extrinsecos, por deberes afiadi- dos, sino por amor. Es el amor la raiz inti- ma del verdadero deber intrinseco y la tinica fuerza con la que podemos cumplirlo. Los cényuges encuentran en su mismo M, toda la raz6n de ser y obrar y Ia fuente misma de los deberes y ia fuerza de donde salen los hijos, la unidad y la indisolubilidad. El Bien explica el querer que no puede ser sino el querer un querer, lo mismo que el Ser no puede ser sino el ser de un Ser, y éste querer, consentimiento, encuentra su Feposo en su propio ejercicio. 3. San Agustin se mueve, pues, en el campo de la inseparabilidad entre ontologia y moral, entre ontologia y axiologia. Genial axié- Jogo, asi reconocido por todos, reconoce que el valor no es el Bien, pero tiene con el Bien Ja misma relacién que la existencia con el Ser. E] valores el Bien participado, el Bien en cuan- to participable. El Bien esta mis alla de todos los juicios de valor, pero es el principio de éstos. El valor es aquel cardcter de las cosas que hace que merezcan existir, es decir, que sean dignas de que las quiera. Los hijos, la unidad y la indisolubilidad son auténticos valo- res, porque participan de! Bien del M. El Bien es Ia esencia; el valor, la existencia, y,en con- tra de lo que dicen tantos escolisticos, no es la esencia 2 quien toca existencializarse. Es més bien a la existencia a la que compete esen- cializarse. Por eso, estos valores dinamicos deben enriquecerse continuamente para par- ticipar mas plenamente del Bien esencial del M, en si mismo. En esta direccién dindmica de los Bienes se mueven la Casti Connubii y Ia Gaudium et Spes. Sino se armonizan en ambos do- cumentos bienes y fines, queda el M algo confuso; confusién que crece en cualquier Céatigo s6lo legal yjuridicamenteinterpre- lo. {LVS.] aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 95 4. IGLESIA DE LACAPELLANIA Sila comunidad o grupo de fieles tiene ane- ja una iglesia no parroquial, el C sera el Rec- for de la misma, a no ser que se determine otra cosa por las necesidades de la comunidad 0 de la iglesia (en, 570). 5. ACTUACION 1) Debera ser coordinada con el Parroco en cuyo territorio esta la capellania (cn. 571): 2)al C de un Instituto religioso laical le corres- ponde cuanto se refiere a las funciones litar- gicas, pero no le es licito inmiscuirse en el ré- gimen del Instituto (en. 567,2). 6. CESE ‘Véase lo que se dispone sobre el cese de los — Rectores de Iglesia (cn, 572). 7. ANOTACIONES 1) Estos cénones carecen de inmediato pre- cedente en el Codex-17; 2.*) la diferencia fundamental entre el Cy el Rector de iglesia estriba en que este ultimo se constituye prima- riamente para la atencién del culto en la igle- sia no parroquial, mientras que el C tiene co- mo razon primaria de su constitucién la atencién a un grupo peculiar de fieles que, por diversas razones, debe ser atendido pastoralmente de forma especial; 3.4) la dis- posicidn del cn. 568 encierra un profundo y amplio dinamismo que sitda a las capellani- as como instrumentos de evangelizacién con caracter propio y definido. Se podria afirmar que se trata de una auténtica configuracién de tipo parroquial-personal. Asi se ha dotado a este complemento de la parroquia de una ductilidad que la parroquia en si misma no puede tener en muchos casos. Se trata, en definitiva, de ira buscar al hombre alli donde estd agrupado, sea por motivo de lengua, de profesion, de afinidad de intereses, etc. De esta forma no se cae en el absurdo de inten- tar acomodar la persona a estructuras juridico- pastorales preexistentes, sino que son las rea- lidades situacionales las que hacen necesarias © convenientes la creacion de nuevas estruc- turas evangelizadoras; 4.*) sobre los C castren- ses deberd en Fspafia tenerse en cuenta su pro- CAPELLAN pio estatuto configurado en el «Acuerdo so- bre la asistencia religiosa a las fuerzas arma- das» entre la Santa Sede y el Estado espafiol (3-1-1979, anexo | y II); 5.*) las facultades enumeradas en el en. 566 constituyen el esta- tuto-marco de los capellanes. Debera ser completado para su mejor y mayor eficacia por el derecho particular o delegaciones par- ticulares. Entre esas posibles determinacio- nes o delegaciones no excluimos la celebra- cién del matrimonio. Seria absurdo que quienes tienen su vida religiosa ligada y cul- tivada en tomo a un determinado «grupo apos- 1Glico» constituido canénicamente como cape- llania en momentos tan importantes como la preparacién-admisién-vivencia del matrimo- nio tuviesen que acudir a otras instancias 0 estructuras canénicas; 6.4) el nombramiento del C de un instituto religioso laical, tanto masculino y, sobre todo, femenino debera ser objeto de especial consideracién por parte del Ordinario local. No puede encargarse este «oficio» a quien no puede dedicarse a otra actividad pastoral ya que el influjo que puc- den tener en la vida de las comunidades es muy grande. Por esta razon parecen muy opor- tunas las determinaciones del cn. 567. Las previas consultas —al Superior y de éste a su comunidad— son una prueba de la impor- tancia del cargo, aunque, en estricto derecho, ni el Ordinario local esta obligado a nombrar al propuesto por el Superior ni éste esta obli- gado a presentar al sefialado por la comuni- dad, pero moralmente y, sin graves razones, no deberdn apartarse de esas indicaciones que, en general, serdn garantia de acierto. La res- triccién del ambito de la competencia de estos C tal y como se determina en el pérrafo segun- do del cn. 567 tiene como finalidad evitar en el futuro abusos ciertos que se siguieron en el pasado al no estar bien delimitada la competencia de los capellanes. U.DM.] CAPELLAN DE INSTITUTOS RELIGIOSOS LAICALES (Capellanus institutorum religiosorum laicalium) 1. DeriniciOn Es el sacerdote a quien se encomienda, al menos en parte, la atencién pastoral de una co- munidad de un IVC Religioso laical (cn. 564). aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Bs dado por escrito, que lleve consigo el derecho a: 1) vivir segn el caracter y los fines de! Ins- tituto (cn. 611,1); 2) realizar las obras propias del Instituto dentro de las normas del derecho comin y propio, respetando las condiciones tal vez puestas al otorgar el permiso 611,2); 3) si se trata de un Instituto clerical, tener una iglesia (cn. 611,3), para cuya cons- trucci6n en un lugar determinado se necesita el consentimiento expreso del Ordinario dio- cesano dado por escrito (cn, 1215,3). Si se tra- ta de laereccién de un monasterio de monjas, se requiere ademis la licencia de la S. Sede (cn. 609,2). b) la existencia de una comunidad estable por lo menos de tres personas. c) ef acto del Superior competente segiin el derecho propio, que como todo acto administrativo, debe estar dado por escrito (cn. 37). Para que Ia ereccién candnica sea licita ha de hacerse teniendo en cuenta la utilidad de la Iglesia y e] instituto, asegurando todo aquello que es necesario para que los miembros vivan debi- damente su propia vida religiosa previendo prudentemente que se podrin atender las nece- sidades de los miembros (cn. 610). 3. Enda simple constitucion de una CR se necesitan, por analogia, el permiso del Obis- po diocesano y el acto administrative del Su- perior competente, observandose ademas los ‘mismos requisitos exigidos por una licita erec- cin canénica. Tal casa no es persona juridi- ca canénica, pero los religiosos viven licita- mente en ella. 4, Para destinar una CR a obras aposté- licas distinias de aquéllas para las que se cons- tituyé o erigié (v.g. colegio en casa de retiro, etc.), se requiere el consentimiento del Obis- po diocesano (cn. 612), que es conveniente sea dado por escrito (cn. 37). ‘No se requiere consentimiento del Obispo para cambios que afectan sélo al régimen y disciplina interna (v.g. un noviciado en estu- diantado) a no ser que obsten fines fundacio- nales (cn. 612). 5. Divisin. El Codex menciona los si- guientes tipos de CR: a) casa del noviciado, que cs la casa destinada por el Superior Ge~ neral, con el consentimiento de su consejo, pa- ta hacer el noviciado (cn. 647,1). Es necesa- rio que tal casa sea erigida canénicamente (cf. 647,2);b) casa de formacién (cn. 630,3), que es la casa debidamente designada por la auto- ridad competente del Instituto Religioso pa- ra la formacién de los miembros del instituto; c) casa destinada a obras apostélicas (cn. 612), donde se ejercitan obras de apostolado CASA propias (v.g. colegios, casas de ejervicios, ete.); d) monasterio (cn, 615, 67,2 etc.) que es la casa donde habitan los monjes o monjas (> Institutos de vida consagrada: divisién); e) ca- Sa «sui iuris» o auténoma, que es una casa de candnigos regulares (—> Institutos de vida con- sagrada: divisién) 0 un monasterio indepen- diente bajo el regimen y el cuidado de un Su- perior mayor propio (abad o prior), a no ser que las constituciones determinen otra cosa (cn. 613,1). Tales monasterios sui iuris pue- den: 1) 0 gozar de una autonomia plena de manera que aparte de su Superior propio no tengan ningtin tipo de Superior externo al mo- nasterio; 2) o estar asociados a un instituto religioso de manera que el Superior de éste tenga sobre dicho monasterio una verdadera potestad determinada en las constituciones (cn. 615). La mera asociacién espiritual entre monasterics masculinos o femeninos que ten- gan la misma espiritualidad no los hace ju- ridicamente asociados. Los monasterios de monjas asociados a un instituto de varones, mantienen su propio modo de vida y gobier- no conforme a las constituciones. En tales casos deben determinarse los derechos y obli- gaciones reciprocos, de manera que dicha aso- cCiacién pueda servir para el bien espiritual (cn. 614); 3) 0 agruparse en Congregaciones monasticas bajo un Abad Presidente (cn. 620) 0 en Confederaciones monasticas (cn. 684,3), bajo un Abad Primado (cn. 620); f) el Codex expresamente no ha querido legislar sobre las pequenas comunidades (cf. Communicationes 12 [1980] 137) porque éstas tienen hoy caracte- risticas bastante diversas en las distintas na- ciones y circunstancias. 6. Supresién de una CR. La supresién de una CR afecta tinicamente a las casas cand- nicamente erigidas. Las casas simplemente constituidas no deben seguir necesariamente las prescripciones candnicas referentes a la su- presion, aunque es muy conveniente que se procedc con ellas de una manera andloge que en el caso de las casas canénicamente erigi- das. Una casa canénicamente erigida solo pue- de ser suprimida 0 por acto administrativo le- gitimo del Superior competente (en. 616.1), 0 porque ha cesado su actividad por cien aiios (cn. 120,1). Naturalmente, el primer caso se- ré el més normal. El Superior competente para emitir el decreto de supresién de una CR se- 4: a) el Superior General, actuando segin las normas del derecho propio, ano ser que se trate de la inica casa del instituto; en este ca- so la supresién de la casa y el destino de los aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 103 formacién catequética empleando todos aque- llos medios, material didéctico e instrumen- tos de comunicacién que sean mis eficaces para que los fieles de manera adaptada a su modo de ser, capacidad, edad y condiciones de vida, puedan aprender la doctrina catélica de modo mas completo y Ilevarla mejor a la Practica». La segunda norma se establece en el cn. 780 y prescribe una formacién permanente y una capacitacién pedagégica para la debida pre- paracién de los catequistas. De muy especial interés resulta la Exhorta- cién Apostélica Catechesi tradendae, del Papa Juan Pablo Il, de 16 X 1979, sobre natu- raleza, sentido y metodologia de la C. ULS) BIBLIOGRAFIA Catecismo de la Iglesia Catélica, Asociacién Edi- tores Catecismo, Madrid, 1992, p. 708. S.C. Céricos: «Directorio catequistico generabs AAS 64, (1972), pp. 97-176; 8. C. DocTRINA DE LA FE: Decr. Ecclestae pasto- rum, 19 Ill 1975, AAS 71 (1975), pp. 281-284, Palo VI: Exhortacion Apostolica Evangelii nun- tiandi, 8 XII 1975, AAS 68 (1976), pp. 5-76. Juan Pasto II: Exhortacién Apostilica Catechesi tradendae, 16 X 1979, AAS 71 (1979), pp. 1277- 1340. CAUSA INCIDENTAL (Causa incidens) Es la causa que surge después de haber co- menzado el juicio por la citacién al plantearse una cuestin que, no estando incluida ex- presamente en el escrito de la demanda, con- cierne de tal modo a la causa, que normalmen- te se deba resolver antes que la cuestion principal (en. 1587). La Cl se propone por escrito o de palabra indicando la conexion entre ella y la causa principal ante el juez com- petente para juzgar esta tltima (cn. 1588). El juez, una vez recibida la peticidn, oiga las partes y decida con toda rapidez: a) si la CI propuesta debe ser rechazada desde el pri- mer momento, porque no parezca tener fun- damento, o conexién con la principal; ) si por el contrario debe ser admitida, y en este caso; ¢) sino debe resolverse antes de la sentencia definitiva: entonces decretara que sea tenida en cuenta cuando se defina la causa principal; 4) si, dada su gravedad, debe resolverse por decreto: entonces el tribunal puede encomen- CAUSAS dar la cuestion a un auditor o al presidente; e) si, dada la gravedad [mayor] debe resolverse por sentencia interlocutoria; entonces, se ob- serven las normas del proceso contencioso oral, salvo que el juez estime otra cosa, es decir, que se siga el proceso contencioso ordinario, teniendo en cuenta la gravedad de! asunto (cn. 1589, 1590). Antes de terminar la causa principal, por una razén justa, puede el juez.o el tribunal re- vocar 0 reformar el decreto a la sentencia in- terlocutoria, a instancia de parte o de oficio, después de oir a las partes (cn. 1591). Las cues- tiones sobre prestacién de caucién para cl pago de las costas, o sobre la concesién de gratui to patrocinio, si se ha pedido desde el princi pio, y otras semejantes, se han de tratar ordi- nariamente antes de la contestacién de la demanda (cn, 1464). [E.0.A} CAUSAS DE LOS SANTOS (Causae sanctorum) Es el conjunto de actos por los que la Igle- sia procede a declarar santos 0 santas a quie~ nes en su vida destacaron por su caridad y otras virtudes. Se les llama también «causas de cano- nizaciénn. La causa se dice «reciente», si el martirio © las virtudes del siervo de Dios se pueden probar por las declaraciones orales de testigos que lo han conocido de vista; «antiguan (antes, histérica) es la causa cuyas pruebas sobre el martirio 0 las virtudes s6lo pueden fundarse en fuentes escritas. En todo este procedimiento se distinguen tres fases: 1. —> investigacion diocesana; 2 preparacién de la ponencia bajo la direccién de la Congregacién de las causas de los san- tos; 3. juicio de la Congregacion en varios es- tadios: consultores histéricos, —> peritos, —> consultores tedlogos y reunién particular de ellos, reunién de cardenales y obispos del di- casterio (—> Congresos en las causas de los santos). [0A] BIBLIOGRAFIA ‘«Normae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum, AAS 75 (1983) 396-404; traduecién: REDC (1984) pp. 509-514. Vease nim. 7. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 107 715).¥ colecciones de decretos y actos de la autoridad eclesidstica (cn, 828). 5. AUTORES Las obligaciones y derechos de los autores de libros y escritos sobre las materias religio- Sas antes resefiadas se derivan, en cuanto miembros de la Iglesia, de las normas cané- nicas indicadas (cn. 823-830), pero también del cn. 831, donde se establece de manera general, pero con referencia a otro tipo de pu- Dlicaciones, una especie de estatuto personal de los autores, sobre la conducta que estos de- ben observar para hacer piblicos sus escritos. El legislador distingue dentro de los fieles cristianos tres tipos de autores: los fieles en general, los clérigos y los religiosos. Respec- fo de los mismos se contempla en el cn. 831 tinicamente el caso de periddicos, folletos 0 revistas que de modo manifiesto suelen ata- car la religion; se aconseja a los fieles en ge- neral que sc abstengan de escribir en ellos, y a los clérigos y religiosos que no lo hagan sin licencia del Ordinario del lugar. La licen- cia en este caso, como sefiala un comentari ta, no es sobre el contenido de lo que se vaya a publicar, sino que tiene por objeto el simple hecho de colaborar con quienes suelen ata- car manifiestamente la religién catdlica o las buenas costumbres. Esta norma respecto a clé- rigos y religiosos se hace extensiva, como dice el mismo canon, a su intervencién en emi- siones de radio o television en que se trate de cuestiones referentes a la doctrina catélica 0 a las costumbres, teniendo en cuenta entonces Jas normas de la Conferencia Episcopal. Finalmente, los religiosos, como dice el cn. 832, necesitan también licencia de su Supe- rior mayor conforme a la norma de sus esta- futos, para publicar escritos que se refieran a cuestiones de religién o costumbres. ULS] BIBLIOGRAFIA, Panto VI, M. P: «lntegrae servandae», 7X11 1965. S.C. DoCTRINA DE LA FE: «Notificacion sobre indice de ltrs prohbidesy. 1A VII9E8, AAS. $8, (1966. ‘ove agondi ratio, acbre examen de doctrinas», 1511971, AAS 63 (1971), pp. 234-296. «Deer. Eéclesiae pasiorum, sobre vigilancia de libros», 19 1111975, 44S 67 (1975), pp. 281-284. CESACION S.C, Ritos: Deer. «Cum nostra aetate sobre edi- cién de libros iitirgicos», 27 11966; 44S 58 (1965), pp. 169-171 CESACION DE LA PENA (Cessatio poenae) Después de la fase constitutiva y de la apli- cativa o declarativa de la pena sobreviene la de la cesacin de la misma pena. Es de adver- tir que la palabra «cesacién» tiene un signit cado mas bien amplio y contiene varios aspec- tos que es necesario precisar. La pena, en efecto, puede cesar, es decir, dejar de existir, por diversas razones y de diversas formas. La pena puede cesar por la muerte del reo, © por el simple hecho de haber sido cumpli- da durante el tiempo determinado para el que fue impuesta, si se trata de penas expiatorias. La pena puede cesar también mediante la remision concedida por la autoridad com- petente. El superior puede remitir la pena median- te la dispensa, si se trata de una pena expiato- ria En tal caso el superior necesita de una jus- ‘a causa, como siempre que se trata de dispensa (cn. 90); es un acto que depende de la dis- crecionalidad del superior; no es un acto obli- gado, sino un acto de gracia; donde lo «obli- gado» va matizado con la consideracién de que el superior no puede proceder arbitraria- mente, sino segiin la norma canénica y en or- den al bien de las almas. La remision puede producirse también me- diante la absolucion, cuando se trata de penas medicinales, sobre todo en el fuero interno. Eneste caso el superior debe conceder la abso- lucién cuando el reo esté verdaderamente arre- pentido; se trata de un caso de justicia, obli- gado por la ley (cn. 1358, 1). Esiando dirigida en efecto, la pena medicinal a la conversién del reo > una vez que haya obtenido su fin de hacer cesar al reo en la contumacia, pierde su propia razén de ser. Finalmente la pena puede ser remitida de manera condicionada, esto es bajo pena de reincidencia (cn. 1357, 2) .Distinta de la re- misién o CP es la suspension de la misma. El Codex, como de costumbre, no expone una doctrina, sino que la presupone. No trata de la CP por muerte del reo 0 por agotarse el tiempo establecido. Pero si habla de la CP sin distinguir pena medicinal y expiatoria, ofre- ciendo primero unos principios generales y después normas particulares aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ML prescripcion de la accién en orden a la impo- sicién o declaracién de la pena, o de la accién en orden a la ejecucién de la misma. [VDP] CISMATICO (Schismaticus) El cisma puede ser facilmente relacionado con la apostasia y la herejia, Distinto en euan- to pecado y delito interesa aqui el denomina- do cisma puro. El en. 751 lo define como el rechazo de la sujecion al Sumo Pentifice o de la comunién con los miembros de la Iglesia a élsometidos, Lo mismo que en relacién con la apostasia y laherejia, hay que distinguir aqui el pe: do de cisma y el delito de cisma, Es tambien de advertir igualmente que las sanciones pena- les se refieren solamente a los fieles bautiza- dos en la Iglesia catdlica 0 recibidos en ella (cn. 11). La falta de vinculo de obediencia 0 de fe 0 de culto destruye, segiin el en. 205, la plena comunién de la Iglesia, pero no signi- fica que alguien por ese mero hecho, sea tam- bién C. La excomunién latae sententiae, de que habla el cn. 1264, se refiere dnicamente a quienes cometen el delito de apostasia, here- jiao cisma, Pero es de subrayar una particularidad det cisma, El apéstata o el hereje que por miedo 0 por otras causas niegan la fe tan solo con los labios, cometen seguramente un pecado con- tra la fe, pero no se pueden definir propiamente ni apéstatas ni herejes, pues falta la voluntad interna de rechazarla fe. Propiamente hablan- do no se puede afirmar que cometan un deli- to de apostasia o de herejia. Ni se puede afir- ‘mar en tal caso que existe un rechazo formal de la fe catélica, En cambio, quien se sustrae ala obediencia, sea por el motivo que sea, aun- que se trate de razones extraiias a la fo, se sus- trae de hecho a la obediencia de la Iglesia y a la comunisn, y por tanto se constituye pro- piamente en C; ya que el pecado de cisma con- siste en sustraerse a la obediencia de la lgle- sia, independientemente del motivo que se tenga. Asi, por ejemplo, cl fiel que renunciara formalmente a la propia fe catdlica por no pagar las tasas del culto, seguramente co- meteria un grave pecado contra la fe, pero no por ello podria ser amado ni hereje ni apos- tata, Sin embargo si seria C: el significado de tal gesto, en efecto, lo sustrae realmente a la sumisidn a la Iglesia y a sus leyes. Y esto no CLAUSURA puede ser no querido por quien realiza ese ges- {o; pues el sustraerse a la sumisién es cami- no obligado para obtener el fin de no pagar las tasas, Ese fiel incidiria en un rechazo formal de la Iglesia catSlica, del que hablael en. 1117, [VDP] CITACION (Citaiio) Fs la Hamada a juicio que el juez o el presi- dente debe hacer al actor y a las demas par- tes en el decreto en que admite el escrito del actor; debe determinar también si deben res- ponder por escrito o comparecer ante él para concordar los puntos en litigio, o dudas. Si ante las respuestas escritas deduce Ia ne- cesidad de convocar a las partes, puede man- darlo por un nuevo decreto. Si los litigantes comparecen de hecho ante el juez para tratar la causa, no es necesaria la Ci pero el notario indique en las actas que las partes estaban presentes. Si la demanda se considera admitida a te- nor del en, 1506 —ante el silencio del juez—, el deereto de Ca juicio debe darse dentro del plazo de veinte dias desde que se present a instancia mencionada en ese canon —que ur- gia al juez diese su decreto sobre la deman- da— (cn. 1507). Debe unirse a la C el escrito de demanda, a no ser que por motivos graves el juez considere que éste no se debe dar a conocer a la parte contraria antes de que decla- re en juicio (cn. 1508, 2). Si Se demanda a quien no tiene libre ejerci- cio de sus derechos a la libre administracién de sus cosas sobre las que se litiga, la C se ha de hacer segtin los casos al tutor, curador, procurador especial o a quien segin el dere- cho esti obligado a asumir en su nombre el Juicio (en. 1508, 3) (> Notificacion de la eitacién). [E.0.A] CLAUSURA (Clausura) La C religiosa es una consecuencia del tes- timonio piiblico que han de dar los religiosos a Cristo y a la Iglesia, testimonio que lleva consigo un apartamiento del mundo que sea conforme al cardcter y finalidad de cada ins- tituto (cn, 607, 3). Consiguientemente, los tipos de C dependerin del caracter y misién de cada aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. cOoDIGO camente enriquecedora del nuevo Derecho canénico. A la par, en virtud de los principios de subsidiariedad y de descentralizacién, las Conferencias Episcopales, los Sinodos y los Obispos diocesanos multiplicaron por doquier Jas leyes particulares, A la cantidad —no siem- pre amiga de la calidad— se sumo el cardc- ter de provisionalidad (ad interim) y/o de expe- rimentacién (ad experimentum) de inn merables normas, sobreentendiéndose la clau- sula donee novus Codex promulguetur. La resultante era la perplejidad e inseguridad juridica al considerarse en vigor lo mismo el ‘Codex-17 que la nueva legislacién por no fi- jarse con claridad y tecnicidad qué normas ¢ instituciones candnicas resultaban abrogadas ono. 2. LA GESTACION DEL Covex (1963-82) La concepeién de la reforma del Derecho candnico surge de la mente de Juan XXII a los pocos meses de subir al Pontificado (28 X 58) quien vinculd aquella a la celebracién del Concilio Ecuménico Universal y del Sino- do Romano, segiin, anuncié el 25 1 1959, fies- ta de S, Pablo: «Estas [ambas propuestas] conducirén felizmente —decia— (Sollemis Allocutio questa festiva: AAS, p. 68. 8. 1959) al deseado y esperado aggiornamento del Codex, que deberia acompatiar y coronar estos dos intentos de aplicacion practica de las disposiciones de disciplina eclesidstica que el Espiritu Santo ira sugiriendo a lo largo del camino». Para ello, Juan XXIII constituye, iniciado yael Concilio Vaticano II, la Comision para Tevisar el Codex el 28 IIl 1963 bajo la presi- dencia del Cardenal P. Ciriaci. Pero los Carde- nales miembros de la Comisién coinciden, el 12 X1.63, en diferir la empresa hasta acaba~ do el Concilio. Pablo VI (17 IV 66) eleva el miimero de consultores 2 70. Mas la inaugu- raci6n piblica de los trabajos para la revision del Codex s6lo tione lugar casi al concluir el Vaticano II (20 XI 65), en la sesién solemne presidida por Pablo VI. En su alocucién se ‘marcan unas pautas: se trata de una reforma, en primer lugar, profunda —y no de un reor~ denamiento— de las normas con sentido de adaptacién a los tiempos, ¢ inspirada, en segundo lugar, en todos los Decretos y Actas del Vaticano If. Si no el Concilio, si es 1a Asamblea Gene- ral del Sinodo de los Obispos, quien en octu- 116 bre de 1967 aprucba casi por unanimidad los diez Principios que, elaborados por la Comi- sién central de Consultores, le fueron some- tidos a su estudio por mandato de Pablo Vi. Eran: 1.° el mantenimiento de la indole juri- dica del Codex, garantizéndose la participa- cion de los fieles en la vida de la Iglesia; 2. ° la coordinacién entre el fuero interno y exter- no; 3.° la finalidad pastoral del Derecho; 4.° Ja transformacion de las facultades extraor- dinarias de dispensa de las leyes en ordinarias; 5.° la observancia del principio de subsidia- tiedad con la consiguiente descentralizacién; 6.° la definicin y garantia de los derechos de Jas personas dentro de la igualdad esencial y la diversidad de todos los fieles y de la diver- sidad de oficios y funciones; 7.° la mejora de la tutela procesal de los derechos subjeti- vos y de la distincién de las funciones legis- lativa, administrativa y judicial; 8.° la revision del principio territorial en favor de las unida- des jurisdiccionales personales; 9.° la reduc- cion de las penas latae sententiae a pocos casos; y 10.° una nueva disposicién sistemi- tica del Codex. Al afio siguiente, abril de 1968, se decide uninimemente por una Comisién especial de Consultores el estudio del orden sistema- tico del Codex, el no recoger en el Codex, ni las leyes propiamente linirgicas, ni las leyes sobre los procesos de beatificacién y canoniza- cién, ni las normas sobre las relaciones de la Iglesia hacia fuera; mds tarde, el no retener la divisién del antiguo Codex en cinco libros. Con ambas pautas y dentro del marco de los diez principios se mprende la redaccidn de sucesivos Anteproyectos y Proyectos. Los Anteproyectos son cinco y parciales: «Del procedimiento Administrative», 1972; «De las Sanciones en la Iglesia, 1973; «De los sacramentos», 1975; «Del modo de pro- ceder para la tutela de los derechos o de los procesos», 1976; (en un solo volumen), «De los Institutos de ia vida consagrada mediante la profesién de los consejos evangélicos», «De las Normas generales», «Del Pueblo de Dios», «De la potestad de magisterio de la Iglesia», «De los lugares, y tiempos sagrados y del cul- to divinoy y «Del derecho patrimonial de la Iglesia», Roma, 1977. Tras profundas y numerosas correcciones se introduce la distribucion en siete libros en el futuro Codex. De él se elaboran Proyectos: Proyecto de Cédigo de Derecho Canénico, Vaticano, 1980, conteniendo 1728 cn., con la fecha del 29 VI'1980 en que fue presentado al aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. COpIGoO ticano II con realce de la salus animarum y del caracter instrumental del derecho en la Iglesia, Esto provocaré, a veces, la menos téc- nica inclusién de exhortaciones y consejos en- tre normas de inexcusable cumplimiento. Una ley de peso dogmitico que, sin dejar de ser norma, contiene enunciados dogmaticos fun- damentales de fuertes consecuencias norma- tivas, Son de manera especial los cdnones tras- vasados de la nonata Ley Fundamental al Codex en su postrera redaccién. En cuanto ley para una Iglesia en el mundo de hoy —conforme a la GS— nos parece una ley adaptada y adaptable dinamicamente aella. En virtud de la vida de! Espiritu que debe ani- maral Pueblo de Dios, nunca sera pensable una ley adaptada por completo y para siempre; ‘menos ahora en que la mencionada GS resalta el pluralismo contemporiineo en todos los érde- nes, en eperaal, el de las culturas y la vitalidad de todos los grupos sociales, en particular, los intermedios con su constante movilidad. La adaptabilidad —que implica, por ende, flexi- bilidad y dinamicidad— le viene a la vigente codificacién, opinamos, por los principios suso- dichos (2.3) de comunién, colegialidad, subsi- diariedad, descentralizacién y remisibilidad. Es un derecho que largamente gestado y asi naci- do hoy. crece desarrollindose a un doble nivel, el universal y el pluriforme particular, En cuanto Codex de 1983 para la Iglesia postconciliar, agavilla una serie de caracteris ticas peculiares, resultante de «la nota de fi delidad en la novedad y de novedad en la fi- delidad» como subraya Juan Pablo I (SDL XID). De la primera nota se seguiran la per- manencia de elementos antiguos a la par que su remozamiento; de la segunda, Ia innovacion ‘© renovacién de sus instituciones dentro de la sobrenatural identidad de la Iglesia multisecular. Como elementos permanentes habrin de quedar y quedan en el Codex los derivados de Jos principios de capitalidad y de jerarquia (Primado del Romano Pontifice como cabeza de la Iglesia y del Colegio Episcopal; los Obis- pos como cabezas de las Iglesias particulares con las instituciones correspondientes), de sacramentalidad y finalidad sobrenatural de Ja Iglesia con su reflejo inmediato en el De- techo sacramental y de la misién tanto santi- fieadora como docente. Como elementos nuevos o renovados, se- gtin los casos, se acogen instituciones colegia- les, lo mismo a nivel universal que al particu- nivel universal sobresalen, en primer inos, el Colegio Episcopal (cn. 336-341), 120 en cuanto potenciado, y el Sinodo de los Obis- pos (cn, 342-348) tal como fue creado por Pa- blo VI; a nivel de Iglesia particular, las Con- ferencias Episcopales (creadas en el Concilio, CD n. 38), el Consejo Presbiteral (en. 495- 501), el Consejo de Consultores (cn. 502), el Consejo Pastoral (cn. 511-514, creado por el Concilio CD n, 27) el Consejo Episcopal (cn. 473) y el Consejo de Asuntos Econémicos (cn. 492 y 494): a nivel de Iglesia local, el Con- sejo Parroquial y el Consejo Econémico. ‘No por menos importante, deben pasarse por alto otros institutos juridicos menos vis- tosos que, fraguados por la experiencia breve del postconcilio, se han mostrado pastoral- mente eficaces, como son las del Vicario Epis- copal (en. 476) por razén del territorio, rito, asuntos 0 grupos de personas; la del Vicario © Vicarios Judiciales (en. 1420); la del Mode- tador de Curia (cn. 473, 3) y, sobre todo, la del Administrador Diocesano (cn. 414 y 419) y la del Ecénomo (cn. 494). A nivel local, la'del Administrador Parroquial (cn. 539), Vicario Pastoral (figura ordinaria del cooperador del Parroco que, salvadas las diferencias, imita la del Vicario General y Episcopal: en. 545, 1 y 2) y la del Arcipreste (que se remodela por completo con amplias facultades pastorales y jurisdiccionales: cn. 553-555). Entre antiguas y nuevas instituciones, per- manecen otras que, sin ser fundamentales, con- servan, sin embargo, sabor afejo de sigios Entre éstas, hay unas perfectamente conso- lidadas que, por pertenecer a las Igiesias Orien- tales, ni habria que mencionar aqui (como los «Patriarcados»). Hay otras también que, a pesar de su vida multisecular, han sido objeto de debate, como los Cardenales y Ia Curia roma- na (en cuanto a su actual organizacién, ain en vias de reforma) a nivel universal; la figura de los «Metropolitanos» y de los Cabildos, de los. Concilios Particulares y de los Sinodos Dio- cesanos a nivel de Iglesias particulares. La solucién normativa ha sido, esta vez, la de la via media: ni supresi6n ni fortalecimiento, sino conservacién, pero con primacia de las insti- tuciones fundamentales y de las nuevas crea- das. Las hay también de consolidacién: son Jas nuevas Prelaturas Personales (cn. 294-297), La experiencia y las pruebas lo dirén, Si no como institutos permanentes o nuevos, deben ponerse de relieve una serie de aspectos que se acentian, tales como la mejor determi- nacién del Estatuto del feligresado y, en su tanto, del laicado con la correlativa gavilla de debe- res y derechos fundamentales, la mas cuidada aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. COLEGIO 26 XI 1983, se reservaba dar normas sobre co- lectas). Asi, pues, de modo habitual, estén autori- zados 2 la realizaci6n de cuestaciom@S a los files las personas piiblicas eclesiésticas, tanto fisicas como morales, y los religiosos men- icantes propiamente tales, En la Iglesia, tradicionalmente se entiende por érdenes 0 religiones mendicantes a aquellas cuyos miembros en razén del voto de pobreza deben ejercitar su humildad pidiendo piblicamen- te limosna, Actualmente, estas érdenes son cuatro: la de predicadores (dominicos), fran- ciscanos, carmelitas y ermitafios agustinos, y, obviamente, hoy, su peticidn de Fimosnas Por cumplimiento del voto de pobreza fun- dacional tiene caricter testimonial, pudién- dose dedicar a otras obras, como la ensefianza, que les proporcionan otros ingresos muy superiores. El Obispo diocesano debe procarar que pa- a su territorio jurisdiccional se cumpla riguro- samente la normativa que limita el niimero de C de tal modo que no abrumen la caridad de los fieles. 5) C especiales: «En todas las iglesias y oratorios que de hecho estén, habitualmente, abiertas a los fieles, aunque pertenezcan a ins- titutos religiosos, el Ordinario del lugar pue- de mandar que se haga una € especial a fa- vor de determinadas obras parroquiales, diocesanas, nacionales o universales, y que debe enviarse diligentemente a la curia dio- cesana» (en. 1266). Entre estas C especiales destace, anualmen- te, la «pro Seminario» diocesano, a que se re- fiere el cn. 264 que permite, ademés, que sw mantenimiento se sufrague con imposicién de tributo eclesiastico. De caricter nacional des- taca la del dia del amor frateno, y de ambito universal la del «Domund», en favor de la ac- tividad misionera de la Iglesia. (P-L1} BIBLIOGRAFIA —+ Oblacionss COLEGIO DE CONSULTORES (Collegium consultorum) Lo componen de seis a dove miembros def consejo presbiteral, nombrados libremente por 124 el obispo diocesano para un quinquenio; aun- que dejen de ser miembros del conscjo pres- biteral siguen formando parte del colegio hasta concluir los cinco aios. Si alguno de los miem- bros renuncia, el obispo no esti obligado a sus- tituirlo si se mantiene el nimero de seis (cn. $02; Respuesta de la Comisi6n de intérpretes: AAS 76, 747, 1984). ‘Transcurrido el quinquenio sigue ejercien- do sus funciones propias en tanto no se cons- tituya un nuevo colegio. Lo preside et obispo diocesano; cuando la sede esti impedida 0 va- cante, quien provisionalmente sustituye al obis- po, y entretanto no se constituye este sustituto, el sacerdote del colegio mis antiguo de sacer- docio. En los vicariatos y prefecturas apos- tOlicas las funciones del colegio competen al consejo de misién, compuesto por al menos tres presbiteros misioneros, designados por el vicario o prefecto. Le compete por derecho comiin: 1) en caso de sede impedida, si no hay en la didcesis obispo coadjutor, ni el obispo ha provisto la lista de sustitutos para ese caso, elige un sacerdote que asuma el gobierno de la did- cesis (cn. 413, 2); 2) en caso de sede vaca te, en el plazo de ocho dias desde que re be la noticia de la vacante, debe elegir un administrador diocesano (cn. 421, 1);3) debe avisar a la Sede Apostolica el fallecimiento del obispo, sino hay obispo auxiliar (cn. 42: 4) en Ia sede vacante asume las competen- cias del consejo presbiteral (cn. 501, 2); 5) tecibe la profesién de fe del administrador diocesano (cn. 833, 4); 6) el legado pontifi- cio consulta algunos de sus miembros en orden al nombramiento de! obispo diocesa- no 0 coadjutor (cn. 377, 3); 7) el obispo dio- cesano, el coadjutor, y el auxiliar si el obis- po diocesano esta impedido, al tomar posesién de su oficio le muestran las letras apostolicas (cn. 382, 404). El obispo diocesano debe oir su parecer: 1) antes de realizar un acto de administraci6n or- dinaria que sea de especial importancia en su didcesis (cn. 1277); 2) para nombrar, o remo- ver antes de cumplido el quinquenio, al ecd- nomo de la didcesis (cn, 494). Es necesario su consentimiento para que validamente pueda: 1) el obispo diocesano rea- lizar actos de administracion extraordinaria (cn. 1277); 2) hacer él mismo, o autorizar a las personas juridicas sujetas a él en este pun- to, enajenaciones superiores a la cantidad mi- nima sefialada por la Conferencia Episcopal (en. 1292, 1; 1295); 3) el administrador dio- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 129 cedora, Dentro de su extraordinaria pluri- formidad y de su agil adaptabilidad ad extra, poseen por lo mismo una rica homogeneidad interna que se traduce en una gran solidaridad y complementariedad personal-comunitaria y en trato fraterno muy comprometido. Sus mis- mas caracteristicas y lo especifico de su voca- cién «némaday hace que no se aten definiti- vamente a nada extrinseco y secundario y que estén en continua revisién eficaz de activida- des, horarios, etc. Por lo mismo poseen una estructura flexible y ajena a toda rigidez. Son, por fin, las comunidades de base, grupos de biisqueda, en los que, por su fidelidad y aper- tura eclesial, debe reflejarse toda la Iglesia de Cristo. Son, en definitiva, testimonio vivo, de la fecundidad maternal en la Iglesia y del infi- nito poder del Espiritu que la anima. [Lvs] BIBLIOGRAFIA J. M, Gonzéez-Ruiz: Comunidades de base, Max did, 1973, J. Lopw: «Les petites communautés dans la vie de VEglisen, Vie Chretienne |29 (1970), 5-12. J. MARINS: La comunidad eclesial de base, Bue- nos Aires, 1969. R. MEtz y J. SCHLICK: Les groupes informels dans PEglise, Strasbourg, 1971. G. PAIEMENT, «Communautés nouvelles et révolu- tion culturelle», Etudes 334 (1971), 117-121. 1. Rivpor: «Teologia de la comunidad c Pastoral Misionera, 5 (1969), 44-63. COMUNION ECLESIASTICA (Communio ecclesiastica) La Const. Lumen Centium define asi a la Iglesia: «es en Cristo como un sacramento 0 sefial c instrumento de la intima unién con Dios y de la unidad de todo el género huma- no». El concepto 0, mejor, la realidad de la comuni6n es elemento constitutive de la de~ finicién de la Iglesia. En efecto, la Iglesia sig- nifica y realiza la comunién de los hombres conel Dios Uno y Trino, y de los mismos hom- bres entre si. El que por medio de la Iglesia participa de la comunién con Dios, se encuen- tra también en comunién con los hermanos. Dios es la fuente de la comunién, la Iglesia es. su instrumento, La accién actual del Espiritu Santo en la Iglesia y por medio de la Iglesia, con todos los medios de salvacién instituidos COMUNION en ella, realiza la comunién de los hombres con Dios y de los hombres entre si. Asi la Igle- sia esta constituida en su plenitud en cuanto que esti constituida como comunién, a ima- gen de la comunién de las tres Personas Divi- nas (LG 1). 1. La comunién de los fieles (communio ‘fdelium), establecida en el bautismo, bajo la ‘accién del Espiritu Santo (2Cor 13,13: UR 2), tiene una relacién directa con la Eucaristia (cn. 897). La participacién en la Eucaristia con- duce a la comunién con Crista (1 Cor 10, 14- 22; 11, 17-34; AG 39; LG 3.7) y con a Trini- dad (I'Jn 1, 3; Jn 1, 18; UR 15). ¥ de esta comunién, en virtud de la cual los fieles se hacen participes de la naturaleza divina (1 Pt 5, 1,2 Ptl,4; UR 15), fluye la comunién entre todos los miembros de la Iglesia (1 Jn 1,3 ss; Act 2, 42; 2Cor 13,13; Ph 2, 1; on. 204, 1) y entre todas las Iglesias (communio inter Eccle- sias) (UR 14.15; cn. 468.369). Por lo tanto, aqui se fundamenta de modo constitutivo la comunién de vida, de fe, de sacramentos y de caridad (LG 9; UR 14; cn. 205, 2) entre los fieles y entre las Iglesias. Esta comunién «espiritual», ala que pode- mos llamar asi porque esta formada por obra del Espiritu Santo y aiina espiritualmente a to- dos los fieles en tomo a la doctrina de los apés- toles, ala fraccion del pan y a las oraciones. También ha de tenerse en cuenta la misma union (congregatio) y unidad de la comunidad cristiana (Act 2, 42; LG 13; PC 13; DV 10; AA 18) que esti constituida por diversos dones jerarquicos y carismaticos y por ministerios diversos, —todos dones del Espiritu— (1 Cor 12-14; AG 4; LG 4, 13; GS 32). Por esta diver- sidad, en la unidad de la comunién, existen las diferentes condiciones juridicas de los miem- bros de la Iglesia (on. 204, 1; 208), y la plu- ralidad de las telaciones juridicas entre los mismos, sobre la base de derechos y deberes comunes a todos (cn. 209-223), 0 sobre dere- chos y deberes especificos de cada categoria (= Clérigos —> obispos > religiosos — ins- litutos seculares), Por eso, la Nowa Explicati- va Previa, 2 (de LG) afirma que por comu- nin «no se entiende un cierto indeterminado afecto», sino una «realidad organica» que requiere forma juridica y que, ala vez, esta animada por la caridad», La naturaleza misma de la Iglesia requiere que la comunién eclesial no sea slo una rea- lidad espiritual e invisible, sino que sea tam- bien una realidad juridica y visible (LLG 8). Es- ta comunién entre los fieles y entre las Iglesias aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. CONCORDATOS 146 Vicariate Matrimonio Parimonio Castrense Otros Revision fi ¥ ‘wa Espa a Ausra 2 Tela 4 Stalia 4 Bolivia % Italia 90 | Alemania 90 Mata 4 | Venezuela 95 | Crocia 96 | Bras 96 Huneia 97 | Crocia 96 | Isl ” | Croia 8 | ka 8 Segunda Guerra Mundial. De ahi que los nue- vos Lander, como Baja Sajonia, Renania, Palz- tinado, Renania-Westfalia y Sarre, hagan remi- sién expresa al mismo cuando conciertan ‘nuevos convenios con la Santa Sede. Entre todos ellos descuella el C de Baja Sa- jonia (1965) por varias razones: es designado expresamente C, siendo el primero de los dos suscrites tras el Vaticano I; se coneluye con un gobierno socialdemécrata; abre el camino a oiras regiones para solucionar las cuestic- nes escolares que a causa del mencionado «proceso del C del Reich» no pudieron sol- ventarse pacificamente. ‘Aun siendo amplio, al C se le completa con un Anejo bastante extenso y posteriormente, en 1973, con un Convenio én orden 2 acomo- darlo a ja reforma del sistema escolar y a la reordenaciin de la formacién de los maestros. Renania-Palatinado, que en su Constitu- cin del 18 de mayo de 1947 (arts, 26-48) reco- noce la vigencia de los concordatos prusiano e imperial para su territorio, acomodé sus disposiciones en lo relativo a la formacién de maestros mediante el convenio de 1969 y en lo relativo a la reforma de las Escuelas Pri- marias, Principales y Especiales mediante el Convenio de 1973. Renania del Norte- Westfalia, que asimis- ‘mo reconoce como Derecho vigente las dis- posiciones de los eoncordatos prusiano e impe- rial, las aplic6 para erigit la didcesis de Essen mediante el Convenio de 1956, erigié el Depar- tamento de Teologia en Bochum mediante el Canje de Notas de 1967, y adopté Ia forma- cién de los maestros a la reforma escolar mediante el Canje de Notas de 1969. Reciente- mente concluyé un nuevo Convenio de 1984 porel que se mantienen los Departamentos de Teologia en las Universidades de Bochum, Bonn y Munster, a la vez que se dan garanti- as-para la formacién en Teologia en orden al titulo de idoneidad, derogindose las Notas de 1969. Andilogamente, Sarre solucioné las cuestio- nes docente y escolar, modificando y adaptan- do las disposiciones de los concordatos pru- siano e imperial. Asi se erige la cétedra de Teologia en la Universidad del Sarre por conve- nio de 1968, se garantiza la formacién de maestros catdlicos por Convenio de 1969 y se consolida el status de las escuelas catdlicas privadas por convenio de 1973, Recientemente, por Convenio de 1985 se ha reordenado la for- macidn de los docentes de religiGn catolica en las escuelas del Sarre, derogindose los Con- venios de 1968 y 1969. Siguiendo la Saga de acuerdos parciales, se celebran dos con Baja Sajonia para modificar su C en 1989 y 1990; con Baviera para erigit la Universidad de Eichstit en 1988 modifi- cando su C; con Renania del Norte-Wesifalia para la formacién de docentes de la Religién catélica; y con el Sarre para la ensefianza de la ReligiGn catolica. Pero es con la reunificacién alemana cuan- do tuvo lugar un cambio transcendental en la evolucion y progreso de los C en Alemania con relacién a las asi denominadas cinco Nue- vas Regiones, al operarse la accesion de éstas a la Republica Federal. En efecto, se erigen cuatro nuevas didcesis y se crean dos nue- vos Provincias eclesiasticas, —lo que se efec- tiia mediante cuatro convenios en 1994 (13 IV, 4 VI, 14 Vy 22 IX)—. Una novedad importante: ya no son acuerdos con cada una de las cinco Regiones en particular, sino con varias 4 la vez segtin que las nuevas circuns- cripciones se extiendan a diversas Regiones. A estos acuerdos parciales se suman los acuer- dos generales con cuatro de ellas: Mecklen- burgo-Pomerania, Sajonia, Sajonia-Anhalt y aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. CONCORDATOS si bien no de facto, el Convenio Misional de 1940, asi como el Convenio de 1950 que re- gula las relaciones religiosas en Ultramar. Todo el régimen concordatario espaiiol que- 6 completamente sustituido por cinco Con- venios especificos: por el de 1976 se renun- cid al privilegio de presentacion de Obispos y al privilegio del fuero; por los otros cuatro de 1979 se reordend por entero la educacién y lacultura, la dotacidn estatal y el régimen iributario de los bienes eclesisticos, el vicaria- to castrense, la personalidad juridica de las en- tidades religiosas y la regulacién del matrimo- nio. Una excepeién, sin embargo, subsiste: la vigencia, si bien con cardcter transitorio, del Convenio de 1962 porel que se crearon y todavia se rigen las cuatro Universidades de la Iglesia: Comillas (Madrid), Salamanca, Na- varra y Deusto (Bilbao). ‘Tras la reanudacién de las relaciones diplo- miticas de Espafia (1986) y Santa Sede (1993) con el Estado de Israel, el Reino de Espaiia celebré un Acuerdo —de contenido minimo— en 1994 para resolver un contencioso sobre los bienes de la Obra Pia de los Santos Luga- res en Tierra Santa, Con el Pontificado de Juan Pablo Il, tres Estados menores acceden a la celebracién de C: Malta, Ménaco y San Marino, A su mane- ra, reviste importancia juridica la regulacién pacticia con Malta, al hacerlo por la via de cuatro sucesivos acuerdos parciales que regu- lan la educacién religiosa catdlica en las escuc- las piblicas (C 16 X1 1989); el traspaso de la propiedad de bienes inmuebles (C 28 XI 1991), el reconocimiento, a efectos civiles, de los matrimonios canénicos y de las correspon- dientes sentencias eclesiasticas (C3 Ill 1993), y la incorporacién de la Facultad de Teologta ala Universidad de Malta (C 261 1995). Asi, de manera pacifica y completa, se puso fin al problema surgido con ocasién de darse por cesados los precedentes Acuerdos de 1889- 1990, al independizarse la Isla respecto a Gran Bretaita, Se afiadieron posteriormente dos Pro- tocolos (6 y 21 I 1995) sobre el matrimonio canénico y la Facultad de Teologia. Ménaco acomodé y derogé substancialmente la Bula de 1887, renungiando al derecho de presenta- cién de que elevando la diécesis monegasca a Ja dignidad de arzobispado mediante el Con- venio de 1981. A pesar de tratarse de un micro- Estado, el Acuerdo con San Marino de carée- ter general reviste una importancia indirecta del Acuerdo italiano de 1984, en cuanto es un fiel reflejo suyo en casi todas sus cléusulas. 150 ESPANA |. Convenio sobre el reconocimiento, a efectos civiles, de los estudios de ciencias no eclesis- ticas realizados en Espaia en Universidades de la Iglesia, del 5 1V 1962. Acuerdo enire la Santa Sede y el Gobierno Espafiol, del 28 VII 1976. 3.a, Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede, del 311979: Nota verbal, del 21 V 1979. 3.b. Acuerdo entre el Estado Espaftol y la Santa Sede sobre Asuntos Juridicos. dei 3 1 1979. Protocolo Final, del 3 1 1979. 4. Acuerdo entre el Estado Espafol y la Santa Sede sobre la Asistencia religiosa a las Fuerzas Arma- das y el servicio militar de clérigos y religio- sos, del 3 11979, Protocolo Final, del 31 1979, Anexo I Anexo II, 5. Acuerdo entre el Estado Espafol y la Santa Sede sobre Ensefianza y Asuntos Culturales, del 3 1 1979, Disposiciones transitorias. Protocolo Final, del 3 1 1979. 6. Acuerdo entre ef Estado Espafol y la Santa Sede sobre Asuntos Econémicos, del 31 1979. Protocolo Adicional, del 3 1 1979. ‘Acuerdo acerca de Ta aplicacién del Impuesto sobre sociedades a las Entidades eclesidsticas, del 10 X 1980, 8. Acuerdo entre i Reino de Espaiia y la Santa Sede sobre asuntos de interés comiin, la Tie- tra Santa y anejo, de 21 XII 1994, FRANCIA Y ALSACIA-LORENA 1. Convencion entre su Santidad Pio VII y el Gobierno francés, del 15 VII 1801 2. Acuerdo sobre la ereccién de una Facultad de Teologia Catélica en la Universidad «Kaiser Wilhelm» de Strasburgo, del 5 XII 1902. 3. Acuerdo sobre el nombramiento de los Obis- pos en Francia, de V 1921 4. Canje de notas sobre la validez del proyecto de Estatutos de Asociaciones diocesanas, del 7/13 V 1923. 4.1. Nota de Mons. Cerreti, Nuncio Apostélico, a M. Poincaré Presidente del Consejo de Mini: tros del 7 V 1923. 4.2. Proyecto de Estatutos de «Asociaciones dio- cesanas». 43. Nota de M. Poincaré, Presidente del Conse jo de Ministros en respuesta a la del Nuncio ‘Apostilico, del 13 V 1923. 4.4. Extracto del registro de las deliberaciones del Consejo de Estado, del 13 XI 1923. 5. Canje de noias entre el Nuncio Apostolico en Francia y el Presidente del Consejo de Mi- nistros, Ministro de Asuntos Exteriores, con- firmando el Convenio de 5 XII 1902, del 16/17 X1 1923. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. CONCORDATOS PERU Acuerdo entre la Santa Sede y la Repiiblica del Peri, del 19 VIT 1980, REPUBLICA DOMINICANA 1. Concordato entre la Santa Sede y la Repiblica Dominicana, del 16 VI 1954. Protocolo Final, del 16 VI 1954. 2. Acuerdo entre ia Santa Sede y la Repéblica Dominicana, del 211 1958. Anejo: Reglamento, VENEZUELA 1. Convenio entre la Santa Sede y la Repiblica de Venezuela, del 6 111 1964. 2. Acuerdo, 21 X 1995 [sobre el Ordinariato Cas- trense]. 3.5. Con Estados Afroasiaticos Aunque en cuantia minima, la institucién concordataria se ha introducido en dos nue- ‘vos continentes a través de Filipinas, Tunicia y Marruecos. Filipinas, si bien unida por reli- gién y cultura a las naciones hispanoamerica- nas, tan sélo ha concluido un convenio con la Santa Sede bajo la forma de Canje de Notas (1952) para erigi el Vicario Casters. Peci- Tiaridad del mismo es que fue registrado en la Secretaria de las Naciones Unidas. Para regular de modo general Ia situacién de la Iglesia Catélica en Tunicia tras su inde- pendencia y cambio de régimen y el éxodo de inmigrantes catdlicos provenientes sobre to- do de Francia, Italia y Espafia, el Gobierno con- cluy6 un amplio Modus vivendi (1964). Es digno de notarse que se trata del primer C con un Estado africano islimico y antigua colonia. Si bien desde tiempos inmemoriales ha exis- tido un entendimiento fraternal entre cristia- nos y musulmanes en el Reino de Marruecos, se ha hecho necesario ver traducidas las anti- guas reglas consuctudinarias en formas que respondan mejor a las exigencias de la época actual. Tal es la finalidad del Canje de Notas Diplomaticas, de 1983/84, entre Su Santidad, en cuanto Jefe de la Iglesia Catdlica, y Ha- sin II, en cuando Caudillo de los Creyentes, or las que se garantiza a la Iglesia Catdlica el ejereicio publico y libre de sus actividades propia, en particular las concernientes al cul- to, magisterio, jurisdiccion interna, beneficen- cia de sus fieles y ensefianza religiosa. Se re- 154 conoce la representacién de la Iglesia por sus superiores, la exenci6n de impuesios de los lu- gares sagrados, el derecho a crear asociacio- nes con finalidad confesional, caritativa y edu- cativa, asi como la visita a los prisioneros de confesi6n catdlica, Con ellas se da remate a las sapiraciones de los Obispos de Marruecos manifestadas en 1980 a Hasin II por Juan Pa- blo II en su discurso con ocasién de la audien- cia concedida por el Soberano al Sumo Pon- tifice el 2 TV 1980. Fuera del ambito de Magreb, accede mini- mamente, como Estado concordatorio, Costa de Marfil, respecto a la financiacién y admi- nistracin de la inmensa «Basilica de Nuestra Sefiora de la Paz», de Yamasucro y de sus obras anexas; centro médico, estacin de radiodifu- sida, universidad y otras, mediante Convenio con la Santa Sede en 1992. Ademas, y con cardcter general, mediante un Acuerdo Marco (12 XII 1997) Gahén; asimismo, Cameriin (5 VIII 1989) mediante un Acuerdo especifico relativo a un Instituto Catolico en Yaundé. De extraordinaria importancia para el pro- ceso de paz en el Préximo Oriente es que el Estado de Israel haya conseguido celebrar un Acuerdo nada menos que con el calificativo de «Basico» con la S. Sede, cual es el firma- do el 30 XII 1993. Serviré de modelo —no dejan de expresario los propios representan- tes de ambas Altas Partes— tanto para las otras Iglesias y religiones como para los paises del entorno, comenzando por Jordania, Libano y Palestina. Fuera ya de la URSS y en Asia, Kazajs- tan, con caracter de Estado islamico y con un minimo de poblacién catélica, ha firma- do un Acuerdo (24 IX 1998) que bien se le podria calificar de Acuerdo Marco. CAMERUN Acuerdo, 5 VIII 1989, relative a la sede del Ins- tituto Catolico de Yaundé. COSTA DE MARFIL Convenio, 20¥V 1992, concerniente a la «Funda- ciéa Internacional Nuestra Sefiora de la Paz», de ‘Yamasucro. FILIPINAS Intercambio de notas entre Filipinas y la Santa ‘Sede, relativo a la ereccion de Vicariato Castrense en las Fuerzas Armadas, del 20 [X 1951/28 IH 1952. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. CONFEDERACION lacién de justicia y el Matrimonio careceria desde el principio, en su misma estructura, de objeto formal esencial. Un derecho al acto con- yugal que no puede ser ejercitado, aunque no se ejercite, no es derecho. [LNS.] CONFEDERACION (de Institutos de vida consagrada) (Confoederatio institutorum vitae consecratae) La C, diferente de la Federacion (—> Fede- racién) permite agruper Institutos Religiosos constituidos por casas o monasterios (—> Ca- sa religiosa) que gozan de una cierta autono- mia. Es una estructura flexible y ligera que puede agrupar vastos conjuntos para los que la federacién seria algo demasiado rigido to- davia. Erige la C la Sede Apostélica, que aprue- ba sus estatutos (cn. 582). En concreto, la Igle- sia solamente cuenta con dos C, presididas ambas por un Abad primado, considerado Su- perior mayor por el Codex (en. 620): los Ca- nénigos Regulares de San Agustin confedera- dos (Anuario Pontificio 1987, 1.255), y los Benedictinos confederados (Ib., 1.258), con- federacion que agrupa 2! Congregaciones monisticas O.S.B. y 6 monasterios benedicti- nos de fuera de la Congregacién, es decir, 342 monasterios y 9.357 monjes, [M.D.C.} CONFERENCIA EPISCOPAL (Conferentia episcoporum) Es laasamblea de Obispos de una nacién o territorio determinado, que ejercen unidos algunas funciones pastorales (cn. 447-448), Compete exclusivamente a la autoridad supre- ma de la Iglesia, oidos los Obispos a quienes afecta, erigir, suprimir 0 cambiar la C. Esta tiene por derecho personalidad juridica (cn. 449). Pertenecen por derecho propio a ella los Obispos diocesanos del territorio, y los equi- parados en derecho, y los Obispos coadjuto- Tes —todos éstos con voto deliberativo—; tam- bién pertenccen los Obispos auxiliares y los demas titulares que por encargo de la S. Sede ode la C cumplen una funcién peculiar en el mismo territorio; y pueden ser invitados los 158 ordinarios de otros ritos; todos éstos tienen voto deliberativo o consultivo segiin determi- ne la C, pero no tienen voto deliberativo en la confeccién o modificacién de los estatutos de la C. Los demas Obispos titulares y el legado del Romano Pontifice no son por derecho miembros de la C (en. 450, 454). Cada C elabora sus propios estatutos, que debe revisar la Sede Apostélica; en cllos se es- tablecen las normas sobre las asambleas ple- narias, comisién permanente, secretaria gene- ral, comisiones y otros oficios (cn. 451). Seguin ellos elige su propio Presidente, Vicepresidente —de la asamblea plenaria y de la comision permanente—, y el Secretatio (cn, 452). Las asambleas plenarias se reiinen, al menos, una vez al ato (cn. 453). Solo puede dar decretos generales, obliga- torios en todas las iglesias particulares de la conferencia, en los casos que prescribe el de- recho comtin, o un mandato de la Sede Apos- télica, otorgado motu proprio o a peticién de la misma conferencia. Para que sean validos esos decretos tienen que ser aprobados por dos tercios de los votos deliberativos, reconocidos por la Sede Apostdlica, y promulgades como determine la C. En los demas casos queda in- tegra la competencia de cada Obispo en su did- cesis, y ni la C ni el Presidente pueden actuar en nombre de todos los Obispos, a no ser que ‘unanimemente hubieran dado su consentimien- to (cn. 455). Al concluir la reunién plenaria el Presi- dente enviard a la Sede Apostolica una rela- cidn de las actas y de los decretos para su conocimiento y para que reconozca los decre- tos (cn. 456 La comisién permanente cuida la prepara- cién de los temas de la reunién plenaria y la ejecucién de las decisiones, le competen tam- bién otros asuntos conforme a los estatutos. La Secretaria General hace la relacién de las actas y decretos de la reunion plenaria y de las actas de la comisién permanente y los trans- mitea todos los Obispos de la C., y cualesquiera otras actas que le encarguen el Presidente 0 la comisin permanente; y comunica a las C limitrofes las actas y documentos que le haya encargado transmitir la C en reunion plenaria, © la comisién permanente (cn. 458). Se han de fomentar las relaciones entre las C, sobre todo entre las mas proximas; pe- 10 deben oir previamente a la Sede Apostéli- ca siempre que las C hagan o declaren algo que tenga manifiesto carécter internacional (en. 459). aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. CONFIRMACION Igualmente relacionan la crismacién con el don del Espiritu Santo San Isidoro de Sevilla (Etymologiae 6, 19, 50 [PL 82, 257]) y San Ildefonso de Toledo, quienes también desig nan a dicho rito con el nombre de imposicién de mano, al que atribuyen dicho efecto. De la erismacidn en forma de cruz en la fien- te surgieron las palabras signar, consignar y sello del crisma, como sinénimas de crismar. La palabra confirmacién para designar es- te sacramento comenz6 a ser empleada por al- ‘gunos concilios galos hacia mediados del si- glo v (Conc. de Riez [2. 439] en. 4 y 5 [Msi. 5, 1093]; Cone. Orange I [2. 441] cn. 2 [Msi 5, 1093)) y en la siguiente centuria la encon- ‘ramos utilizada por S. Isidoro de Sevilla, quien intitula el capitulo 27 del II Libro de su obra De eclesiasticis Officiis, de manuum im- positione seu confirmatione (PL 83, 825 s.) ¥ por los coneilios II de Braga (a. $73) y II de Barcelona (a. 599). Este es, como es sabido, el término téenico para designar el sacramen* to del Espiritu Santo en los idiomas germéni- os y latinos de las iglesias de Occidente, sal- vo él italiano, en el que ha prevalecido la palabra cresina Si ha habido cambios en el nombre y en la ‘materia de este sacramento a través de la his- toria —en los primeros siglos imposicién de manos, d&spués crismacidn (nico rito en la iglesia latina durante algunos siglos) y finalmente, crismacién acompafada de fa imposicign de mano—; no es menor la trans- formacién suftida por Ia forma. En las iglesias de Oriente, desde finales del siglo IV ha sido la siguiente: sello del don del Espiritu Santo. Similares a esta fueron los conocidos por las, iglesias de Occidente hasta el siglo x, pero a partir de esta centuria se difundié en ellas la que ha durado hasta nuestros dias: Signo te signo crucis et confirmo te chrismate salutis in nomine Patri et Fli et Spiritus Sancti Amén, ‘Ambas designan la plenitud del Espiritu Santo. Finalmente Pablo VI, en su Const. Ap. Di vinae consortium naturae estableci6 que el sa- cramento de la C en la iglesia latina se con- fiera, a partir del 1 1 1973, en que entré en vigor dicha constitucién, «anediante la uncién del crisma sobre la frente que se hace con la imposicién de la mano y con las siguientes pa- labras: « recibe por esta senal el don del Es- piritu Santo». Y el confirmado responde Amén (AAS 58 [1966] 997 s; Ecclesia 31 [1971] 13). Estos cambios en la materia y en la forma de la C, amén de su unién inseparable con el bautismo durante muchos siglos en toda la 162 Iglesia —unién que perdura en la iglesia Orien- tal—-, parece demostrar la institucién genérica de este sacramento por Cristo, quien habia ins- tituido directamente el rito bautismal del agua y del Espiritu que inicialmente se administraba mediante la ablucién (bafio) y la imposicién de manos (Act. 2, 1-4 y 38; 8, 5-25; 10, 37- 44; 19, 1-6; Heb. 6, 12: Jn, 20, 22), habiendo dado poder a la Iglesia para aislar del tronco comin del rito bautismal uno de sus elemen- tos, que es hoy el sacramento de la C, como sostienen muchos tedlogos. 3. MATERIA REMOTA Es el crisma consagrado por el obispo. El crisma se compone de aceite de oliva o de otras plantas y de balsamo (c. 847.1). Este es una sustancia liquida y aromética que se despren- de de diversos Arboles. Tanto el balsamo, que se caracteriza por su perfume, como el acei- te, son signos de la plenitud del Espiritu que se da en la confirmacién. La iglesia Oriental ‘mezcla a veces en el myron hasta 40 sustan- cias aromaticas. La materia proxima es la uncidn de la fren- te con el crisma a modo de cruz que se hace con la imposicién de mano del ministro (en. 880) ‘No consta con toda certeza que sea esen- cial el bélsamo para la validez del sacramento ni que lo sea la bendicidn especial del obispo, aunque ambas cosas sean necesarias con nece~ sidad de precepto. En peligro de muerte, a falta de crisma, podria emplearse el dleo de los cate- camenos 0 de los enfermos (cf. SCHMAUS 205- 208). Por supuesto que es de derecho eclesias- tico la reserva de la consagracién del crisma al obispo y nada impide gue la autoridad com- petente delegue tal facultad al presbitero. 4. FORMA En la actualidad es la ya indicada: «Recibe por esta sefial el don del Espiritu Santo» para la iglesia latina y «Sello del don del Espiritu Santon para la iglesia catéliea griega. 5, EFECTOS Aparte de imprimir un caracter indeleble, como esti definido en el Cone. de Trento (en. de sacramentis in genere cn. 9 [D 852]), la aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 171 15. PRUEBA DELA C EINSCRIPCION DE LA PARTIDA, 15.1, Prueba Segiin el en, 894, en relacién con el en. 876, «para probar la C, si no se causa perjuicio a nadie, basta la declaracién de un solo testigo inmune de toda sospecha, o el juramento del propio confirmado, si recibi6 el sacramento siendo ya adulton. 15.2. Inscripcién Conforme al cn. 895 «deben inscribirse los nombres de los confirmados en el libro de con- firmaciones de la Curia diocesana, dejando constancia de! ministro, de los padres y padrinos y del lugar y dia de la administracién del sacra- mento 0, donde lo mande la Conferencia Epis- copal 0 el Obispo diocesano, en el libro que se guarda en el archivo parroquial». Ademas debe hacerse la anotacién a tenor del cn. 535, 2, haciendo constar que tal bautizado recibié la Cen tal dia y lugar, de mano de tal ministro, con la firma de! parroco que hace la anotacién. Dos inscripciones de la C, pues, se prescri ben en el cn, 895, una en el libro para confi mados de la Curia diocesana o en el libro que se guarda en ¢l archivo parroquial para tal efec- to, si asi lo dispone la C.E. 0 el Obispo dio- cesano y otra, que se reducira a una nueva ano- tacion al margen de la correspondiente partida bautismal, en el libro de bautismos. ‘Cuando el parroco donde se administre la Ces distinto del parroco de! lugar del bautis- mo, debe aquél poner en conocimiento de és- te la administracion de dicho sacramento, a fin de que se haga Ia anotacién en el libro de bautismos, a tenor del en. 535, 2 (en. 895, 2). Otra hipotesis distinta contempla el cn. 896, la cual se da cuando el parroco del lugar no hubiese estado presente a la administracién de las C en su parroquia. En este caso prescribe el citado cn. que el ministro, por si mismo 0 por medio de otro, debe comunicarle cuanto antes a dicho parroco las C administradas. [AMR] BIBLIOGRAFIA. T.G, Barserena: REDG, 8 (1953), pp. 655-658. L. Bouyer: «La signification de la confirmation», Supplement’ la Vie spirinelle, 29(1934),p. 179, ae l7, CONGREGACION GasPaRri: Schema Codicis J, C. de rebus, c. 64, Roma, 1913, (A. HAMMAN: El bautismo y la confirmacién, Bar- celona, 1970, p. 284. E, HerMAn: «Confirmation dans I'église orienta- le», DDC, 4, pp. 109-128. N. lus: «Confirmation dans Méglise oceidentale, DDC, 4, 76-109. Liber Ordinum, Paris, 1904, p. 34. A. Mostaza: «La edad de los confirmandos», Ant- hologica Annua (1956), pp. 343-350. El problema del ministro extraordinario de la confirmacién. Estudio histérico-teolégico-cané- nico, Salamanca, 1952, pp. 42-50. —«La'potestad de confirmarde los ministros extra- ordinarios», REDC, 14 (1959), pp. 503-516. M, Scumavs: Vol. 6, Bareclona, 1963, p. 206 ‘VAN DEN EYNDE: Anvonianum, 31 (1955), 192 ss. S. VeRGES: El bautismo y la confirmacion, Madrid, 1972, pp. 214-215. CONGREGACION(ES) DE LA CURIA ROMANA (Congregationes Curiae Romanae) Son los Dicasterios de la Curia Romana que ejercen la potestad administrativa en Ia Igle- sia Universal, Todas son juridicamente igua- les. Actualmente son nueve, segiin el elenco de la Const. Pastor Bonus (28 VI 88). A con- timuaci6n se describen conforme al orden alfa bético [CCS] CONGREGACION PARA EL CLERO. (Congregatio pro Clericis; Congregazione per il'Clero) Asi es llamada hoy, desde el cambio de nombre introducido por Paulo Vi mediante la Const. Regimini Ecclesiae Universae (15 VII 67), la antigua S. Congregacién del Con- cilio, que trae su origen de 5. Congregatio Cardinalium Concili Tridentini Interpretum, crigida por Pio IV (Const. Ap-Alias nos —2 VIII 1564—). Actualmente esta regula- da por la Const, Pastor Bonus (28 V1 88, art. 93-104). La CC, «salvando el derecho de los obis- pos y de sus conferencias, se ocupa de aque- as materias que conciernen a los presbiteros y didconos del clero secular en cuanto a sus personas como asu ministerio, y en todas esas Cuestiones ofrece a los obispos la ayuda opor- tuna» (art, 93) aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 175 Je CEP se sirve especialmente de las obras pon~ tificias, a saber, de la Propagacion de la Fe, de San Pedro Apéstol, de la Santa Infancia y de la Pontificia Unién Misional del Cleto (art. 92). A suatencién estan destinados cinco 61 nos: el Supremo Comitato delle Pontificie Opere Missionarie della Propegazione della Fede, di San Pietro Apostolo, della Santa Infan- zia e della Unione Missionaria, el Consiglio Superiore delle Pontificie Opere Missionarie della Propagazione della Fede, di San Pietro Apostolo, della Santa Infancia e dell’ Unione Missionaria, el Secretariato Generale della Pon- tificia Opera della Propagazione della Fede (26 VIII 80), el Secretariato Generale della Pon- tificia Opera della Santa Infancia (26 VI 80), cl Secretariato Generale della Pontificia Unio~ ne Missionaria (26 VI 80). Para las funciones de animacién y coordi- nacidn existen constituidas en la CEP cuatro Commissioni: «di Teologia, Spiritualita e Ani- mazione Missionarian, «per la Revisione dei Sinodi ¢ Conferenze episcopali, delle Costi- tuzioni e Regolamento, degli Istituti Religio- sie Seminari dependenti della Congregazio- ne per I'evangelizzacione dei Popolin, «Pastorale per lo Studio dei Principi e Meto- di Pastorali riguardanti lattivita e la coopera- Zione missionaria», «per la Catechesi e per i catechisti», un Consiglio por i rapporti tra la Congregazione e I’ Unioni Internazionali dei Superiore e della Speriori Generali; una Pon- tificia Colletta pro Aftis; y un Centro Interna- zionale di Animazione Missionaria. [ccs] CONGREGACION PARA LAS CAUSAS. DE LOS SANTOS (Congregatio de causis sanctorum; Congregazione delle cause dei Santi) Asi es denominada por Juan Pablo Il en la Const, Pastor Bonus de 28 V1 88 (arts, 71-74) sustituyendo la preposicion del titulo «pro = per, para» por «de = delle, de. Es la que se ocupa de todo lo que, segtin el procedimien- to prescrito, conduce a la canonizacion de los siervos de Dios. La CCS quedé configurada por Paulo VI (Const. Ap. Divinus perfectionis Magister del 25183 y las correspondientes Normes ser- vandae in inquisitionibus ab episcopis facien- dis in causis sanctorum del 7 11 $3 por la que se regula el procedimiento en las Causas de CONGREGACION Jos santos), quien antes la habia creado median- tela Const. Ap. Sacra Ritu Congregatio (8 ‘V 69), al independizar la Seccién Il «secci6n judicial o de las causas de los Siervos de Dios». Asiste con normas especiales y consejos alos Obispos, a quienes compete la Instrucciém de la causa, y examina las causas ya instraidas (art. 72). Le compete juzgar sobre el titulo de Doc- tor que se haya de atribuira los Santos, una vez obtenido el voto de la Congregacion de la Doc- trina de la Fe, asi como decidir en lo relativo a ta declaracién de la autenticidad de las reliquias y de su conservacién. Para el cumplimiento de dichos fines exis- ten como érganos peculiares un Promotor de ia Fe (Prelado teblogo) y un Colegio de Rela- tores con la tarea de cuidar de la preparacién de las Positiones super vita et virtutibus 0 (super martyrio) de los Siervos de Dios. Dependiente de la CCS, existe un estudio para Ia formacién de los Postuladores y de las demés colaboradores ante la CCS (2 VI 84). Ic. ] BIBLIOGRAFIA, Const. Ap. Divinus perfectionis Magister, ASS 75 (1983), 349-355, CONGREGACION PARA LOS INSTITUTOS. DE VIDA CONSAGRADA Y PARA LAS SOCIEDADES DE VIDA APOSTOLICA (Congregatio pro Instinutis vitae consecratae et Societatibus Vitae Aspostolicae) ‘Asi viene regulada y denominada por Juan Pablo II en Ja Const. Pastor Bonus (28 VI 88, arts, 105-11), sucediendo a la S. Congregacion para los Religiosos e Institutos seculares, tal ‘como habia quedado configurada por Paulo VI mediante la Const. Regimini Ecclesiae Uni- versae del 15 VII 88, al reformar la antigua ‘Congregacion de Religiosos (Congregatio nego- tiis religiosorum sodalium praeposita —Codex- 17, ca. 251 y Pio X, Const. Spienti consilio, 29'109-), Es la que tiene como funcién «promover y regular la prictica de los consejos evangé- Ticos, tal como es ejercida en las formas de vida aprobadas de vida consagrada, y al mismo tiempo las actividades de las socieda- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 179 CONSEJO DE INSTITUTOS RELIGIOSOS (Consilium institutorum religiosorum) Juntamente con las asambleas y capitulos constituye uno de los cauces de la solicitud y participacién de todos los miembros en lo que se refiere al bien del instituto o comunidad (cn. 633, 1) 1. Nocién, Es el colegio nimero deter- minado de personas individuales, nombrado segin las normas del derecho propio, que sin representar a ninguna persona juridica, ayuda al Superior en el desempeiio de su cargo. 2. Divisién. Esta ayuda del consejo pue- de ser de diversas clases: a) colaborando co- legialmente con el Superior y a su mismo ni- vel en la toma de una decisién (en los casos de los cn, 699, 1; 694, 2 y 697, 3). En estos casos el Superior forma parte del consejo y debe ejecutar lo decidido por la mayoria. En caso de empate, puede resolverlo con su voto (cn. 119, 2); 5) aportando a las autoridades superiores su parecer colegial, separadamen- te del parecer del Superior, para que ellas, con- siderando los dos pareceres, determinen lo mas conveniente (en los casos de los on. 691, 2 y 699, 2). En estos casos el Superior no forma parte del consejo; c) aportando al Superior, del cual son cons¢jeros, su parecer colegial, sea consultivo sea deliberativo (es el caso nor- mal previsto en el derecho de los religiosos). En estos casos el Superior no forma parte del consejo pero no puede obrar vilidamente sin su consentimiento (cuando se trata de voto deliberativo) o sin haberlo oido previamente (cuando se trata del voto consultivo); d) apor- tando at Superior del cual son consejeros su parecer individual no colegial si asi lo per- mite el derecho propio en el caso del consejo consultivo. 3. Procedimiento. En toda actuacién co- legial del consejo, éste debe ser legitimamen- te convocado, segiin las prescripciones del cn. 166. Cuando el derecho propio permite que para ciertos actos el Superior, sin reunir a los consejeros, requiera de ellos su parecer con- sultivo, debe procederse segiin las prescripcio- nes del en. 127, 2,2. 4, Efectos juridicos del consejo: a) cuan- do el derecho comtin 0 propio exigen el voto deliberativo del conscjo, el Superior no puc- de actuar vilidamente si antes no ha obtenido el consentimiento de la mayoria absoluta de los presentes (cn, 127, 1). En caso de pari- dad de votos, el Superior no puede dirimir la CONSEJO cuestién con su voto (Respuesta de la Comi- sign de Intérpretes, ef. AAS 7 [1985] 771) y consiguientemente, al faltarle el consen- timiento, no podra actuar validamente; b) cuan- do cl derecho comiin o propio exigen el voto consultivo del consejo, el Superior no podra actuar validamente antes de haber obtenido el parecer de cada uno de los consejeros. Aun que el Superior no tenga ninguna obligacién de seguir el parecer consultivo, aun undni- me, de sus consejeros, no debe, sin embargo, apartarse del dictamen, sobre todo si es concor- de, sin una razén que’a su juicio sea mis po- derosa (cn. 127, 2, 2). 5. Obligaciones de los consejeros. Todos aquellos que colaboran con su voto delibera- tivo o consultivo a la decision del Superior, estin obligados a manifestar sinceramente su opinion y también, silo pide la gravedad de la materia, a guardar cuidadosamente secreto, obligacién que el Superior puede urgir (cn. 127,3) 6. Casos en que el derecho comin exige el voto deliberative del consejo: en las ena} naciones (cn. 638, 3); ereccidn, traslado o su- presién del noviciado (en. 647, 1); permiso para que un novicio haga su noviciado en otra casa del instituto (cn. 647, 2); permiso de ausencia (cn. 665, 1); transito a otro instituto (cn, 684, 2), ndulto de exclausiracién (cn. 686, 1); peticién de exclaustracién impuesta (cn. 686, 3); salida del instituto durante el tiempo de la profesion temporal (cn. 688, 2); read- misién (cn, 690, 1); expulsién, por el Supe- rior local, de un miembro de la casa religiosa (cn. 703): [FEL] BIBLIOGRAFIA D. ANDnts: El derecho de los religiasos, Madrid, 1983, pp. 141-145, H. ARBOLEDA: uLe norme comuni agli Istituti di Vita consacrata. Superiori, consili, capitoli AAV, | religios/ ¢ il nuovo Codice di Diritio Canonico, Roma, 1984, pp. 126-132. Communicationes, 12 (1980), pp. 156-157. E, GaMmarr: Vita religiosa oggi, Roma, 1983, pp. 570-578, A. MONTAN: «Gli Istituti di vita consacrata», en ‘AAW, il Diritto nel mistero della Chiesa, Vol. 2, Roma, 1981, pp. 518-521. F LURRUTIA: «Le norme generali», on AA.VV, It ‘nuovo Codice di Diritto Canonico, Torino, 1985, pp. 48-49. —Periodica, 75 (1987), pp. 183-188. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 183 no compartiendo, otras opiniones, que si exis- ten ambos Consejos, deberdn quedar conve- nientemente coordinados. DM} CONSEJO PRESBITERAL (Consilium presbyterale) Un grupo de sacerdotes que en representa- cién del presbiterio constituye el senado del Obispo para ayudarle en el gobierno de la didcesis segun derecho, y prover al mayor bien pastoral del pueblo de Dios que sc le ha encomendado, En los vicariatos y prefectu- ras apostolicas lo sustituye un consejo misio- nal, formado por tres, al menos, presbiteros misioneros, nombrados por el vicario o pre- fecto, a los que consulte, incluso por carta, en Jos asuntos més graves (ca. 495). EI CP puede tener sus propios estatutos, aprobados por el Obispo diocesano, tenien- do en cuenta las normas que haya dado la Conf. Episcopal (cn. 496). Deben determinar el modo de elegir los miembros del consejo de mo- do que en lo posible estén representados los sacerdotes del presbiterio, teniendo en cuen- ta sobre todo los diversos ministerios y regio- nes (cn, 499). Para la designacién de sus miembros rigen Jas siguientes normas: 1. La mitad aproxima- da de ellos deben elegirla libremente los sa- cerdotes mismos, segin las normas del dere- cho y estatutos; 2. algunos sacerdotes, segiin establezcan los estatutos, pertenecen al con- sejo en virtud del oficio que tienen encomen- dado; 3. el Obispo diocesano tiene facultad de nombrar libremente otros miembros (en. 497). Para la constitucién del consejo tienen dere- cho de voto tanto activo como pasivo: 1. todos Jos sacerdotes seculares incardinados en la dié- cesis; 2. los no incardinados, y los que son miembros de un instituto religioso o sociedad de vida apostélica, que residan en la dideesis y ejerzan algtin oficio en bien de ella; 3. los festatutos pueden otorgar este derecho también a otros sacerdotes que tengan domicilio o cua- sidomicilio en la didcesis (cn, 496). La CEE. ha determinado que entre los miembros natos figuren siempre los vicarios generales y epis- copales, rector del seminario mayor y presi- dente del cabildo catedral; que el mimero de miembros natos sumado al de los de libre designacién del Obispo no exceda la mitad del total de los miembros; que los estatutos deter- CONSEJO minen los oficios que ejercen en bien de la didcesis los sacerdotes seculares no incardi- nados y los pertenecientes a institutos reli- giosos 0 sociedades de vida apostolica, que le dan derecho a la vor activa y pasiva en ia elec- cién constitutiva, también podrin establecer otros criterios de representatividad ademis de los indicados en el cn, 499. Ha indicado tam- bién que nadie tenga mis de un voto en la elec- cién constitutiva, aunque pertenezca a mis de un grupo, ni dentro del consejo, aunque sea miembro del mismo por varios titulos. El ele- gido por un grupo da su voto bajo la propia responsabilidad y no como mero portavoz de los clectores, aunque normalmente consulta- 4 a sus representados sobre los temas del orden del dia (CEE Dec. general primero, art. 3, 1-3). Corresponde al Obispo diocesano convocar al consejo, presidirlo y determinar los asuntos que se van a proponer, o aceptar los que pro- pongan sus miembros; los estatutos determinen que se comunique con suficiente antelacién el orden del dia (en. 500; CEE, ib., art. 3,5, 1). El consejo tiene sélo voto consultivo, y nun- ‘ca puede proceder sin el Obispo diocesano (cn. 500). zt Obispo debe oir su parecer: 1. antes de erigir, suprimir 0 cambiar notablemente las parroquias (cn. 515, 2); 2. para establecer el destino de las ofrendas ingresadas en la masa parroquial (cn, 531); 3. para determinar que se constituya en cada parroquia el consejo pastoral (cn, 536, 1); 4. para dar su consen- timiento a la construccién de una nueva igle- sia (cn. 1215, 1); 5. para reducir una iglesia a un uso profano no sérdido (cn. 1222, 2); 6. para imponer un tributo a las personas juri- dicas publicas sujetas al régimen ordinario (cn, 1263). En general, debe oirlo también en los asuntos de mayor importancia (en. 500. 2): éstos deben determinarlos los estatutos (CEE, ib., art. 3, 4, 1). El Obispo necesita su consentimiento sola- mente en los casos que expresamente determi- ne el derecho (cn. 500, 2): el Codex no deter- mina ninguno. Corresponde al consejo deliberar sobre las medidas adecuadas de gobierno que se deduz- can del estudio, valoracién y sugerencias he- chas por el consejo pastoral, de acuerdo con Jo que establezcan los estatutos y disponga el Obispo de la didcesis (CEE, ib._art. 3, 4, 2). Compete el Obispo diocesano exclusiva- mente la divulgacion de las resoluciones to- madas en el consejo (en. $00, 3). aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 187 missione della Pastorale per gli Operatori Sanitari, erigida por Juan Pablo Il mediante el MP Dolentium hominum del 11 1185. Es el CP que «manifiesta la solicitud de 1a Igle- sia por los enfermos ayudando a quienes desa- rrollan el servicio con los enfermos y pacien- tes a fin de que el apostolado de la misericordia, del que se ocupan, responda cada vez mejor a las nuevas exigencias». Para ello, tiene como funcién el dar a conocer la doctrina de la Iglesia al respecto, el colabo- rar para que los agentes sanitarios reciban asistencia espiritual, el fomentar las organi- zaciones cat6licas internacionales con las demis instituciones, y el seguir las noveda- des en el campo legistativo y cientifico que afecten a la salud. 10. CONSEIO PONTIFICIO PASTORAL PARA LOS MIGRANTES F ITINERANTES (Pontificium Consiliun de Spirituali Migrantium aique itinerantium Cura, Pontificio Consiglio della Pastoral per i Migranti degli itinerati) Sucede, tomando la actual denominacién al tiempo que independizdndose, en virtud de la Const. Pastor Bonus (28 V1 88, arts. 149- 152),a la «Pontificia Commissio de spirituali migratorum atque itineratium cura», que por Paulo VI habia sido erigida y puesta bajo la dependencia de la Congregaci6n para los obis- paypediante el MP Apostolicae Caritatis (19 Es el CP que «dirige la solicitud pastoral de la Iglesia hacia las necesidades particula- res de quienes se han visto obligados a aban- donar la propia patria 0, acaso, carecen de ella; al mismo tiempo procura seguir con la debida atenci6n las cuestiones relativas a esta materia». Se interesa por la asistencia espi- ritual, incluso mediante oportunas estructu- ras pastorales, de los profugos, exiliados, nomadas, gente del circo, asi como de los marinos y de los empleados o trabajadores en Jos aeropuertos 0 aviones, ademds y de forma general, de los itinerantes por motivo de pie- dad 0 estudio o recreo (como los peregrinos, los turistas, los trabajadores en el extranje- ro, los conductores de largo recorrido). Con este fin mantiene la Obra del Apostolado del ‘Mar (Opus Apostolatus Maris) y la celebra- cién de la Jornada Mundial para los emi- grantes y los profugos (Dies Universalis pro migrantibus atque exsulibus). CONSENTIMIENTO. 11, CONSEIO PONTIFICIO PARA LA UNION DE LOS CRISTIANOS (Pontificium Consilium ad unitatem cristianorum fovendam, Pontificio Consigito per la promizione degli cristiani) Sucede, tomando nueva denominaci6n, en virtud de la Const. Pastor Bonus (28 VI'88, arts. 135-138) al Segretariato per I'Unione dei Cristiani, que por Juan XXIII habia sido eri- gido y mis adelante confirmado (MP Supre- mo Dei nutus, 5160 y MP Apropinquante Concilio, 6 Vill 62) y por Paulo VI revalida- do en la Const. Regimini Ecclesiae Universae (25 VIIL67), La funcién del CP «es aplicarse con opor- tunas iniciativas y actividades al compromiso ecuménico por recomponer la unidad entre los. cristianos». En su consecuencia, se ocupa de Ja puesta en practica de los decretos conci- liares sobre el ecumenismo, fomenta congre- sos nacionales e intemacionzles, cuida las rela- ciones con las Iglesias y comunidades separa- das, promoviendo el didlogo y los coloquios; designa los observadores catélicos para los congresos entre cristianos e invita a los obser- vadores de las otras iglesias y comunidades. Dada sus actividades, necesariamente ha de proceder en estrecha unién con la Congrega- cién bien de la Doctrina de la Fe, bien de las Iglesias Orientales. Para promover las relaciones entre judios y cristianos fue erigida por Paulo VI el 22 X 74, como organismo distinto pero vinculado a este CP, la Commissione per i rapporti religiosi con l'ebraismo, CONSENTIMIENTO MATRIMONL (Consensus matrimonialis: en, 1.057; cn, 1.083 en el Codex 17) E1§ 1.° coincide exactamente con el tam- bién § 1.° del cédigo Pio-Benedictino. Reza asi: Matrimonium facit partium consensus inter personas iure habiles legitime manifestatus, qui nulla humana potestate suppleri valet. 1. Elconsentimiento esl eje sobre el que gira todo el sistema matrimonial canénico. El consentimiento es la unica causa eficiente del vinculo de justicia matrimonial entre los con- yuges. Es causa, es decir, aquello que real y positivamente influye en una cosa, haciéndo- la depender de algin modo de si. EIM depen- de efectivamente en su existencia del con- sentimiento. Segtin un cierto orden de natura- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 191 causal eficiente entre la intencién del efecto y elefecto mismo. El efecto tiene que ser cau- sado no sdlo por la voluntad, sino por la volun- tad intencional. El delito, p.c., es voluntario como acto, pero la pena no es intentada. Fl consentimiento matrimonial constituye un acto juridico por la voluntad de dar y aceptar un derecho; debe, por tanto, incluir el conoci- miento y la volicién formal, aunque implici- ta, de los derechos y obligaciones que produ- ce. Fs d) un acto ético puesto que todo derecho ¢€s ética objetivo-subjetiva. Es e) un acto moral en cuanto incluye ya la aceptacion ahora y para el futuro de las obligaciones y compromisos contraidos. Es f) un acto sagrado y religioso, que religa a los conyuges con Dios, autor del M. Entre bautizados es, ademas, un acto cris- tiano y eclesial; un acto que celebran como ministros, sacerdotes con un sacerdocio real y primario que procede del caracter bautismal, robustecido por el caracter de la Confirma- cién (cn. 1.065,1). Es un acto eclesial, coram et in Ecclesia, que constituye un verdadero sacramento (—> Sacramento del M), que robus- tece internamente el Cuerpo de Cristo, cons- tituyendo una Ecclesia doméstica, una micro- Ecclesia dentro de la Iglesia, altamente especializada. Es un acto de fe sobrenatural, Pues Sacramento y fe son inseparables. Es absolutamente necesaria e imprescindible para la validez, al menos la intencién de hacer lo que hace ia Iglesia y tal intencion no puede darse sin un cierto fondo de fe sobrenatural Bajo otro aspecto, el consentimiento es un acto consensual, en el sentido de la Escuela de Paris, inspirada en el mejor Derecho Roma- no consensus facit nuptias. Solo consensu ‘matrimonium perficitur. Es, pues, acto con- sensual por oposicién a real, como sostenia la Escuela de Polonia inspirada en el Derecho Germanico (= Matrimonio rato). Este acto es formalmente contractual (cn. 1.055,2) en cuan- to que cumple los requisitos esenciales del ‘contrato en general duorum vel plurium pac- tu in unum. Es claro que también cs Insti- tuci6n, pero no por ello deja de ser contrato, aunque muy singular y especifico. Se trata de dos voluntades formando une énica voluntad negocial cumsensus bilateral, que crea el vin- culo de justicia y que se compromete a reali- zar y a vivir los contenidos esenciales de la Instituci6n, que se hace Institucién concreta entre ellos y por ellos. Es un contrato de sin- gular forma, ya que exige por derecho posi- fivo determinadas formalidades para su eficaz validez (— Forma matrimonial). CONSULTORES El en, 1.057,2 afiade el término foedus, alianza, Por mas que se quiera profanizar el Derecho Canénico, el termino foedus no puede no reflgjar todo su hondo significado b co, expresamente recogido por el Vaticano II, fuente inmediata de este canon. La reali- dad de la Alianza, comenzando por la Alian- za-Creacién y su riquisimo contenido, es el primer dato revelado para entender con hon- dura el M Sacramento. Es una Alianza «irre- vocable», porque participa de la Alianza divi- na. De este modo se coloca al consentimiento en su verdadera dimension y se cultiva el Dere- cho Canénico como Teologia Practica que es, sin los inexplicables escrapulos que nacen de lo «formalmente juridico», tal como lo ‘entienden los positivistas puros o legalistas. [Lvs] BIBLIOGRAFIA AAV: El consentimiento matrimonial hoy (obra ‘en colaboracién de varios especialistas), Barce- ona, 1976, Banchs Editor, Piero Antonio Bonet: Introduzione al consenso ‘matrimoniale canonico, Milan, 1985 Ermanno Graziani: Volontd attuale e volonté per- ccettiva nel negozio matrimoniale canonico, Milén, 1936. Anastasio Gutieneez: H! Matrimonio, Napoles, 1974 Ramén Laas Louribo: Consentimiento matri- ‘monial candnico; Nueva Enciclopedia Juridica 1953, CONSTITUCIONES (Constitutiones) Nombre dado habitualmente al — Cédigo fundamental de los Institutos de vida consa- erada. IM.D.C] CONSULTORES DE LAS CAUSAS DE LOS SANTOS (Consultores in causis sanctorum) Son experts en historia o en teologia, sobre todo espiritual, reunidos de diversas regiones. En las causas antiguas, y en las recientes cuando lo juzgue util el relator, cinco consul- tores histdricos examinarin las ponencias so- bre la vida y virtudes, 0 sobre el martirio del siervo de Dios. Los designa el Secretario de la Congregacién de acuerdo con el Relator ge- aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. 195 crimen de C (cn. 1090), en el derecho actual tiene dos figuras: @)_ cl Co la muerte del propio cényuge 0 del conyuge de la otra persona con intencién de contraer matrimonio con el cényuge viu- do. Es un C sélo por una de las partes. 4) el C por mutua cooperacién de los dos que quieren contraer matrimonio, Como impedimento es «la prohibicién de contraer matrimonio por quienes han come- tido C del propio conyuge o del conyuge del otro 0 de quienes han cometido C de mutua cooperacién con intencién de contraer matri- monio entre si» (REGATILLO n, 276 s, MIGUE- L&z 2, 422, s; AZNAR 213; SALAZAR 224). 2. Requistros Los requisitos son: a) en la primera figura: C efectivo por una de las partes del propio conyuge o el del otro con intencion de contraer matrimonio con una persona determinada. La intencién de contraer matrimonio debe ir cone- xa. ounida al C. No hay impedimento si en una persona la intencidn de casarse con una deter- minada persona surge después de haber dado muerte al propio conyuge o al del otro. b) en la segunda figura: C efectivo realizado por los dos que inten- tan contraer matrimonio la cooperacién pue- de ser fisica 0 moral. La cooperacién fisica se da si los dos materialmente realizan el acto del C, y la cooperacién es moral si una induce a fa otra a la realizacion del C eficazmente. Con intencién de contraer matrimonio. Creemos que el fin sefialado enel § 1 alcanza a las dos. figuras (AZNAR 216). 3. FUNDAMENTO El fundamento es salvaguardar la santidad del matrimonio y la vida de los conyuges no dando a quienes cometen C esperanza de poder con- traer matrimonio por ese medio con una deter- minada persona, liberndose para ello del pro- pio vinculo o del dela otra persona (AZNAR 213). 4. NATURALEZA Es impedimento de derecho eclesiastico. Por lo tanto, no obliga a los no catélicos. Exis- COOPERACION te duda de si contraen el impedimento en el caso en que un no bautizado dé muerte a su cényuge no bautizada. Como hay duda de dere- cho no obliga el impedimento. 5. CESACION El impedimento cesa s6lo por dispensa. Esté reservada ala S, Sede en circunstancias ordi- narias. En peligro de muerte pueden dispen- sar el Ordinario del lugar, el parroco, etc, En el caso perplejo también lo pueden dispensar, cl Ordinario en cualquier caso y el parroco etc. cuando el caso es aculto. Nota. Elimpedimento se puede multiplicar si al mismo tiempo se dan diversas figuras, numéricas o especificamente distintas. [AAA] BIBLIOGRAFIA Migut.rz: Com. DC 2, n, 422-423. RecatiLco; «lmpedimento de crimen», Sal Terrae, 50 (1962), 446-449, Satazar: NDC, 224 COOPERACION (COMPLICIDAD) ENEL DELITO (Cooperatio ad delictum) El Codex trata de la CD en el cn, 1329, ba- jo el epigrafe «Del sujeto pasivo de las san- ciones penales». Puede suceder, en efecto, que en la comision de un delito concurran varias personas, ‘Quien preste su CD es responsable del mi mo delito segiin la medida de su participacién, y por tanto esta sometido ala pena. El en. 1329 inteata regular la imputabilidad y punicién de cuantos concurren en el delitocon una norma general, que, sin embargo, es derogada even- tualmente, segin la materia, por alguna ley 0 precepto especifico. El cn, toma en consideracién tinicamente a los responsables en la cooperacién «sin cuya ayuda el delito no se hubiera cometido», es decir, alos cooperadores necesarios, sean fisi- cos © morales. Distingue también el autor principal y los complices. Finalmente, la hipo- tesis forntulada es valida solo cuando se trate de cémplices «no mencionados expresamen- teen la ley oenel precepto» y que actiien «con la misma intencién delictivay. Esto supuesto, el cn. enumera un doble ca- so: si el delito esté sancionado con penas fe-