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Universidad de los Andes

Departamento de Historia
Historias de lo prohibido (HIST-2221B)
Juan Sebastián Santos Castellanos

La viveza colombiana: un problema moral, cultural y legal


El incumplimiento actual de los ciudadanos locales es una cuestión cultural que tiene
mucho que ver con la forma como las personas se comportaban en los tiempos coloniales,
principalmente orientados por la malicia y el comportamiento estratégico y soterrado
(Ariza, 2013). Asimismo, está tan enraizado en la sociedad, que la conducta incumplidora
puede llegar a convertirse en un comportamiento socialmente “aceptado”. Esta aceptación
aplica para muchos lugares del mundo, pero excepcionalmente es interesante el caso de
Colombia, ya que sacar provecho de una situación pasando por los límites de la legalidad es
algo culturalmente aceptado. Siendo así, este texto tiene como objetivos indagar sobre las
raíces de estos comportamientos, cuáles son sus causas, cómo afectan la sociedad
colombiana y de qué manera se llega a una solución inmediata o a largo plazo a un
problema cultural como éste.
Para comenzar es importante aclarar diferencias entre lo cultural, moral y legalmente
aceptado, para esto, usaremos las definiciones de ley, cultura y moral dadas por Mockus &
Corzo (2003), que son: 1) ley: se le llama a las reglas formales, 2) moral: son reglas
informales por las que se gobierna el individuo y 3) cultura: son reglas informales
compartidas por colectivos sociales. Siguiendo este orden, en Colombia se tiene un divorcio
constante entre ley, moral y cultura, ya que si bien, alguien en particular no está de acuerdo
con una ley impuesta por el Estado y ésta no le favorece para cumplir sus objetivos
individuales, simplemente la incumple sin pensar en las consecuencias que ello trae y
olvidando la esencia de la ley, es eso lo que García (2010) llama alguien “vivo”, este
término , muy usado en Colombia, puede tener diferentes connotaciones ya que se puede
utilizar de una forma positiva viéndolo desde un punto de vista en el que define a una
persona astuta, hábil y eficiente, o se puede interpretar negativamente hablando de una
persona que utiliza estas habilidades para pasar por encima de las normas.
La viveza en una connotación negativa ha afectado enormemente a países como Colombia,
en donde ésta gente viva se aprovecha del vacío legal o cultural que hay en el país y lo pone
en favor de su beneficio personal. Los ejemplos en Colombia pueden variar grandemente,
pero son iguales en esencia. Se pueden presentar desde grandes escalas como lo es el
Narcotráfico, hasta pequeñas escalas como lo es la persona que se pasa los semáforos en
rojo o se cola en una fila. Este incumplimiento repetitivo de las normas, ha afectado
significativamente al país y se le asigna muchos de los problemas que actualmente tiene. La
corrupción vivida actualmente en su gobierno es una de ellas, no es por nada que Colombia
está ubicada en la calificación de 36 sobre 100 (siendo 0 mayor percepción de corrupción y
100 menor percepción de corrupción), lo que lo ubica en el puesto 94 entre 177 países
evaluados según el estudio “índice de percepción de corrupción” (2013), en el artículo
donde se menciona este índice señalan que “La lentitud de la Justicia para castigar a los
corruptos y las repetitivas prácticas de abuso del poder en todos los niveles del sector
público se reflejan en la pobre calificación de Colombia en el Índice de Percepción de
Corrupción (IPC) 2013 de Transparency International (TI)” (s.a., s.f), esto debido a que de
hecho hay mucha desigualdad de castigo y beneficios entre los estratos altos de políticos
mayoritariamente y estratos bajos de ciudadanos del común mayoritariamente pobres, tanta
es esta diferencia que a un ciudadano pueden meterlo a la cárcel por hasta tres años por
robar un “caldo magui”(producto para dar sabor a la comida) en una tienda y a un político
robando a toda la nación a través de irregularidades en contratos sale en tan solo algunos
meses. Todas estas normas violadas son legalmente, culturalmente y tal vez moralmente
mal vistas entre los ciudadanos, este “tal vez” es porque algunos ciudadanos aceptan y
toleran estos actos diciendo “aprovechó el papayazo” , y en cuanto al gremio de muchos
miembros del gobierno no está mal pasar por encima de las normas para un bien individual
y común entre ellos.
Por otro lado, existen los rebeldes, que incumplen las normas por otros motivos que los
vivos. Estas personas comprenden las normas y su esencia, pero las incumplen porque no
están de acuerdo con la ley. Estos afectan el orden social del país, pero no son tan
perjudiciales como los vivos, poseen un pensamiento crítico y este pensamiento no está mal
siempre y cuando se manifieste de una forma adecuada, ya que su forma de manifestarlo es
incumpliendo normas y protestando de manera inadecuada.
El divorcio entre lo legal, cultural y moral en Colombia es parte de esta gran problemática
de gente incumplidora, si hubiera una armonía entre estos se solucionaría por completo esta
situación del “vivo vive del bobo” comentada en el texto de se debe en parte a la falta de
comprensión de una solución a los problemas normativos como la armonía entre estas, por
parte del gobierno y de los ciudadanos. En este sentido la solución que plantean Mockus y
Corzo es que debemos dejar a un lado las normas morales sobre las que nos gobernamos,
las normas sociales (culturales) y nos sometamos a la ley como solución a los problemas.
En cuanto a esta solución no es la mejor que se puede tomar, ya que, de este modo no
habría campo para una crítica constructiva por parte de los ciudadanos, y por el contrario el
país se estancaría en su proceso de desarrollo. Según Villegas (2003) este planteamiento
tampoco está tan acertado debido a que “se promueve como ideal un conformismo
irrestricto a la ley, por lo cual la persona autónoma en términos de Kant, capaz de asumir
una posición crítica frente a la ley, sería indeseable.”(p.84) Esto significa que como ella lo
señala, se impondría un acato a las normas legales, de tal forma que si se incumplen se
harían “sanciones externas” consistentes a los castigos que impone la ley, más no, se
centraría a las “sanciones internas”, las cuales son aplicadas por la sociedad o por el mismo
individuo con la sensación de culpabilidad al incumplir una norma. Mockus y Corzo
también discuten esto, debido a que en su clasificación de tipos de personas (cumplidas,
cuasi-cumplidas y anómicas), no todas se mueven por sanciones externas, sino a muchos
los afecta más una sanción interna, depende del tipo de persona.
El divorcio entre lo legal, cultural y moral en Colombia es parte de esta gran problemática
de gente incumplidora, si hubiera una armonía entre estos se solucionaría por completo esta
situación del “vivo vive del bobo”, aunque suene un poco utópico, podemos acercarnos a
ésta armonía con un buen análisis en la cultura y la moral que se manejan en Colombia. Así
que una solución acertada a todos estos problemas producidos por la viveza de las personas
en Colombia puestos en evidencia, es precisamente atacar a esta viveza y esta rebeldía por
medio de las sanciones internas para luego pasar a las externas. Para cambiar la percepción
de una persona incumplidora de normas por excelencia, es aplicando campañas para la
concientización de las personas explicando la esencia que tienen las normas impuestas,
porqué es importante cumplirlas y qué consecuencias trae incumplirlas. Este comienzo con
el fin de enseñarle a la gente a que comprenda desde su punto de vista moral la esencia que
tienen estas normas y porqué fueron impuestas como un acuerdo comunitario. Por otro lado
una buena propuesta siguiendo a esta sería darle a los incumplidores una sanción interna de
tipo cultural, es decir, que la sociedad rechace a las personas incumplidoras y los sancione
negativamente, ya sea con una mala mirada o decirles algo en tono no ofensivo contra él,
sino, contra el incumplimiento de esa norma. En conclusión las sanciones externas no son
suficientes para convencer y concientizar a la sociedad colombiana de las malas acciones y
el incumplimiento, sabiendo que este incumplimiento mayoritariamente de gente “viva”, ha
avanzado tanto en la sociedad que se convirtió en parte de la cultura. Por este motivo es
necesario atacarlo desde la cultura, y es por eso que se aplican las sanciones internas, ya
que muchas veces el rechazo de la sociedad duele aún más que un castigo por parte de la
ley.

Bibliografía
Ariza, L. J. (Julio - Diciembre de 2013). "Malicia indígena": El reconocimiento y la
desconfianza en la puesta en marcha del régimen multicultural en
Colombia. Derecho público(31), 5-28. Obtenido de
https://derechopublico.uniandes.edu.co/components/com_revista/archivos/d
erechopub/pub389.pdf
García, M. (2010). Normas de papel: La cultura del incumplimiento de reglas.
Bogotá.
Mockus, A. & Corzo J. (2003) Dos caras de la convivencia. Cumplir acuerdos y
normas y no usar ni sufrir violencia (48) 3-25.
Villegas C. (2003) ¿Sujeción de la moral a la ley? Comentarios al artículo de
Antanas Mockus y Jimmy Corzo. (49) 83-86.
Transparency international (2013) Indice de percepción de corrupción 2013: A
pesar de avances normativos, Colombia mantiene altos niveles de percepción de
corrupción. Recuperado de:
http://www.transparenciacolombia.org.co/index.php?option=com_content&view=art
icle&id=441:indice-de-percepcion-de-corrupcion-2013&catid=94&Itemid=490