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El ateísmo de Sigmund Freud

Freud mantiene un carácter ilustrado y una tendencia al positivismo cientificista,


que siempre mantuvo en su psicoanálisis freudiano, lo cual explican la desconfianza ante lo
mítico y lo profético de la religión. Para Freud, Dios es un postulado innecesario, desviante
y generador de la inmadurez humana de determinadas neurosis obsesivas, fijaciones
infantiles, represiones, ilusiones engañosas e intentos de evasión de la realidad; no
obstante, afirma que Dios es una ilusión de infantiloides, puesto que en la religión se
canaliza el culto paterno infantil que hace del hombre religioso una prolongación de la
actitud del niño respecto al padre. Según Freud el hombre religioso busca un padre
providente que lo defienda de las catástrofes y fatalidades de la vida, que le otorgue
mercedes y favores y que le compense de las frustraciones culturales. Mejor dicho el
hombre no busca a Dios sino que lo crea o idealiza para recuperar la nostalgia de un padre
y la necesidad de protección contra las consecuencias de la impotencia humana; además la
defensa contra la indefensión infantil presta a la reacción frente a la impotencia que ha de
reconocer el adulto1. Habla de un Dios (tapadera) pues este Dios se pone al servicio de la
indigencia humana a costa de infantilizar al sujeto.

Entonces la religión para Freud está determinada por una racionalidad que la hace
consistente pero que, al mismo tiempo, es el resultado de las desviaciones de las energías
humanas. Por otra parte, la religión está en correlación con el sentimiento de indefensión
del hombre, ante la naturaleza y el fatalismo histórico, y ofrece protección y consuelo. El
hombre se siente débil y dependiente. De ahí la compensación del interiorismo religioso, de
la evasión al trasmundo celestial, y de la depreciación de la existencia terrenal. Por tanto, el
hombre encuentra como función social de la religión la defensa funcional contra la dureza
de la vida, amortiguada con la esperanza de la vida ultratumba que promete el gozo total.
Por consiguiente, desde el punto de vista religioso, esta crítica de Freud sirvió de
complemento a la famosa interpretación que hace Dostoiewski de la Iglesia en el relato
del «Gran Inquisidor» de los hermanos Karamazou: el cristiano es el hombre que busca
la seguridad que ofrece la Iglesia, configurada en torno a la autoridad institucional, y
que paga con el precio de su autonomía y de su libertad2.

Para Freud Dios aparece como respuesta de sentido a la búsqueda del hombre y a su
ansia de justicia, así como también habla de un Dios de utilidad, pues los hombres solo
utilizan a Dios como salida para sus problemas, principalmente en el desplazamiento de las
neurosis individuales por las sociales, por mediación de la religión, es el precio que paga el
hombre religioso por su salud psíquica. Este enfoque patológico de la religión es constante,
ya que los paralelismos y análisis se establecen a partir de los enfermos.
1
Cortés Morató, Jordi, Diccionario de filosofía en CD-ROM. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona
Copyright © 1996-99.
2
ESTRADA, J. Antonio. Dios en las tradiciones filosóficas Vol. II, Ed. Trotta. España 1996, pag 208.
Así como también habla de la fe del cientismo ateo (Freud) señalando que es la
solución de todos los problemas por medio de la ciencia racional ha llegado a ser para
muchos algo rayano con una ilusión infantil. Sin embargo, la confrontación de Freud ha
demostrado que hay una cosa que no podemos discutir al ateísmo: “El no a Dios es posible.
El ateísmo no puede ser eliminado racionalmente. ¡Es irrefutable!” Pero esta confrontación
de Freud también ha evidenciado otra cosa: que tampoco el ateísmo, por su parte, puede
excluir positivamente la otra alternativa: “También es posible el sí a Dios. El ateísmo no
puede ser fundamentado racionalmente. ¡Es indemostrable!” Porque es la realidad con toda
su problemática la que ofrece motivo suficiente para arriesgar un sí confiado no sólo a esta
realidad, a su identidad, sentido y valor, sino también a aquel sin el que esa misma realidad
aparece, pese a su carácter fundante, en último término infundada, pese a su condición
sustentante, en último término sin soporte, pese a su autoevolución, en último término sin
meta: esto es, un sí confiado al fundamento, soporte y meta últimos de la problemática
realidad3.

Comentario: considero que Freud en ciertos casos habla de ateísmo pero también señala
que no existe de hecho ninguna prueba concluyente de la necesidad del ateísmo. Tampoco
se puede rebatir positivamente al que dice: ¡hay un Dios!, por lo tanto, la afirmación de
Dios descansa últimamente en una decisión que el mismo hombre determina y que depende
de la opción fundamental ante la realidad en general. Cuestión que es racionalmente
irrefutable.

SIGMUND FREUD

Datos biográficos

Sigmund Freud nació en Moravia, actual Checoslovaquia, en 1856, de padres judíos. Estudia Medicina, especializándose en
neurología. Trabaja con Chercot en 1885. En Viena lleva intensa actividad: investigación y publicación de sus actividades
clínicas y sobre el psicoanálisis. En 1900 publica La interpretación de los sueños. Cuando Hitler anexiona Viena en l938,
Freud se refugia en Londres, donde muere de cáncer en la boca.

3
Cortés Morató, Jordi, Diccionario de filosofía en CD-ROM. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona
Copyright © 1996-99.
Expone sus ideas sobre la religión en tres obras: Tótem y tabú, 1913; El futuro de una ilusión, 1927; Moisés y el
monoteísmo, 1939.

Su actitud hacia la religión

¿De dónde procede la actitud de Freud hacia la religión? Posiblemente sean motivaciones ajenas al psicoanálisis. En sus
ensayos sobre la cultura aparece el tema religioso. Lo cierto es que no son pocos los prejuicios que tiene sobre el
cristianismo.

Hay en la actitud de Freud hacia la religión, y hacia la Iglesia católica en particular, una evidente hostilidad que explica su
alergia a informarse un poco mejor. Es especialmente penoso ver cómo Freud no contesta a su amigo el pastor Pfiser cada
vez que éste le echa en cara su desconocimiento del cristianismo o hace profesión de evangelismo.

Su único amigo, íntimo y fiel, no consiguió que Freud diera audiencia al testimonio de un cristiano más auténtico de lo que
Freud creía. (Crf. Albert Plé: Freud y la religión, BAC, pág. 140).

Freud tiene muchos prejuicios contra la religión

"Nunca concibió Freud, no ya el hecho, pero ni siquiera la hipótesis, de que un creyente, como tal creyente, pudiese llegar a
la madurez humana." (A. Plé). Freud actúa con muchos prejuicios contra la religión, sobre todo contra la Iglesia. Su amigo,
el pastor Pfister, le reprocha el que nunca haya dedicado tiempo a estudiar con seriedad el cristianismo.

Las distintas situaciones de su vida - obligado a cambiar de residencia, persecución por ser judío, ateísmo manifiesto, etc.-
influyeron en su postura negativa hacia la religión.

En este mismo sentido, Rof Carballo -"Freud y la religión"-, entre otros, es de la opinión de que "su explicación sobre el
asesinato del padre" es un reflejo de la situación personal que Freud vivía al desintegrarse el grupo de colaboradores por los
años de 1911-1914.

Al final del siglo XIX el ateísmo definía a Dios como "anti-humano"

Siglo XX

-Sigmund Freud (m.1939): Aunque técnicamente se consideraba agnóstico,


también percibía al Dios providencial como una "proyección de edipo" de la debilidad
humana que busca la figura del padre protector y amenazante.
Complejo de edipo: En el psicoanálisis, inclinación sexual del hijo hacia el progenitor
del sexo contrario, acompañado de hostilidad hacia el del mismo sexo. Refiriéndose a
las niñas suele llamarse complejo de Electra.
Freud rechazó todo lo que no se pudiese someter al laboratorio. Sin embargo nunca se
tomó el interés de investigar los milagros, por ejemplo, las curaciones acontecidas en
el santuario de Lourdes. Prefirió rechazar estos milagros a pesar de que habían sido
confirmados por respetables médicos. Quiso establecer sus teorías a espaldas de Dios
y, lamentablemente, este prejuicio ha tenido una gran influencia en las ciencias
sociales desde el siglo XX.

LA RELIGION PARA FREUD:


Freud , que era ateo, tenia una visión negativa y patológica del fenómeno religioso.
Acusa a las religiones con varios argumentos :
1º-La religión es una proyección paranoica en el mundo exterior. Concibe a cualquier
religión como un fenómeno de
"desplazamiento" relacionado con una concepción mitológica de la vida propia de los
pueblos primitivos. En suma
se trata de un mecanismo inconsciente que proyecta en el mundo externo el deseo de
eternidad y trascendencia,
frente a la finitud y los temores que esta falta genera en el sujeto.

2º-Existe una estrecha relación entre los actos obsesivos de los neuróticos y los
ceremoniales y practicas religiosas.
Los actos obsesivos y las practicas religiosas consisten en ceremoniales que intentan
expiar una serie de impulsos
inconscientes molestos y angustiosos para la conciencia.

3º-La religión supone una representación del complejo del padre derivado del complejo de
edipo. El asesinato
del protopadre por la horda primitiva tendria que ser redimido de diversas maneras (p.e
en la muerte del hijo, Cristo
en la cruz, etc).

4º-La religión, al igual que el resto de la cultura, se levanta sobre la represión y la


renuncia a los instintos, al
inconsciente.

5º-El futuro de la religión es ser superada por una concepción no mitológica de la vida,
como las ciencias y el
psicoanálisis.

En resumen la religión pertenece para Freud a una concepción mitológica de la


humanidad, que tiene su origen en
el complejo de Edipo inconsciente y se expresa patológicamente como aspecto enfermizo
mediante mecanismos
paranoides y obsesivos.

Jorge Leopoldo Clemente Arroyo