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Chimeneas de equilibrio. El problema de la


estabilidad hidráulica en las Centrales

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Capítulo 13

CHIMENEAS DE EQUILIBRIO.
EL PROBLEMA DE LA ESTABILIDAD
HIDRAULICA EN LAS CENTRALES

Femando Martínez Alzamora


Vicent B. Espert Alemany
Miguel Andreu Navarro

1. INTRODUCCION

En la fase de proyecto de un aprovechamiento hidroeléctrico, el estudio de


los transitorios hidráulicos que pueden presentarse durante el régimen
normal de explotación, así como en circunstancias de funcionamiento
excepcionales, es de suma importancia para el diseño de algunos
elementos claves de la central, como son las conducciones, los dispositivos
externos de control del golpe de ariete, y los elementos de maniobra y
control de la turbina.

En este capítulo comenzaremos haciendo una introducción sobre el


papel que desempeñan las centrales hidráulicas en la producción de
energía eléctrica, ya que el origen de los transitorios en las mismas está
muy ligado con la tipología de la central y su papel en el mercado eléctrico.
Tras presentar las diversas causas que originan los mismos y describir los
elementos de que se dispone para su control, el objetivo fundamental del
tema es llegar a caracterizar analíticamente el comportamiento dinámico
590 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

de los elementos de regulación , e introducir algunas herramientas de


cálculo que nos permitan simular la respuesta de la central bajo
circunstancias más desfavorables. Al propio tiempo se darán criterios de
diseño para los diferentes elementos que intervienen en la regulación de
los transitorios, en particular la chimenea de equilibrio, el regulador y la
tubería forzada, diseño cuya validación exigirá siempre una comprobación
posterior mediante la simulación. El estudio de la estabilidad de la señal de
respuesta ante diferentes solicitaciones resultará fundamental para
establecer algunas de las condiciones de diseño de los mismos.
El tema presenta tres partes claramente diferenciadas. La primera
dedicada al estudio de las chimeneas y oscilaciones en masa, la segunda
al estudio del regulador de la turbina como dispositivo de control de la
carga de la turbina, y la tercera al estudio del golpe de ariete y su
incidencia en el cálculo de la tubería forzada y de la velocidad de
embalamiento de la turbina ante un arranque o parada brusca de la central.
Cada una de estas partes se complementa con un ejemplo, donde la
aplicación de los criterios de diseño será verificada mediante la posterior
simulación con ordenador.

2. PRINCIPIO DE UN APROVECHAMIENTO HIDROELECTRICO. TIPOS


DE CENTRALES. LA PROBLEMATICA DE LA REGULACION.

El aprovechamiento de un tramo de un río para la producción de energía


eléctrica exige en primer lugar realizar una obra de retención en cabecera
de la concesión, con el doble fin de regular el régimen del río y materializar
la obra de toma. En segundo lugar, las aguas deberán canalizarse para su
guiado desde la obra de toma hasta la central propiamente dicha, ubicada
usualmente en las proximidades del punto de retorno al río.
Se supone que a través de las canalizaciones las pérdidas hidráulicas
van a ser mucho menores que el salto bruto Hb, esto es, la diferencia entre
las cotas de lámina de agua del punto de toma y el punto de descarga, de
modo que el salto bruto, disminuido en las pérdidas en las canalizaciones,
constituye la energía específica puesta a disposición de las turbinas para
su aprovechamiento, también denominada salto neto Hn. En condiciones
naturales, el salto bruto se hubiera consumido totalmente en pérdidas
hidráulicas a lo largo del cauce, hecho que determina precisamente el
régimen natural de circulación de las aguas en dicho tramo.
Pues bien, dependiendo del tipo de obra de retención y del trazado de
la canalización, se puede efectuar una primera clasificación de los distintos
tipos de aprovechamientos. Cuando la central se sitúa en un lateral debajo
mismo de la presa, alimentándose directamente del embalse por medio de
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 591

unas conducciones que la atraviesan, la central se denomina a Pie de


Presa. La flexibilidad de regulación de la central en este caso es máxima,
ya que los problemas de sobrepresión por golpe de ariete y de inestabilidad
del regulador de la turbina quedan perfectamente controlados gracias a la
proximidad del embalse.
Por contra, una central que deriva el agua desde un azud con poca
capacidad de retención, a través de un canal a cielo abierto de gran
longitud, se denomina Central de Agua Fluyente y presenta una rigidez
de operación máxima, ya que la enorme inercia del sistema obliga a
efectuar todas las maniobras lentamente (usualmente se programan con
antelación), con la desventaja adicional de la pérdida inevitable de caudal
en el caso de una parada prolongada o una crecida del río, debido a la
capacidad limitada del azud.
Entre estos dos tipos de centrales caben otras muchas alternativas, una
de las cuales la constituye el Salto en Derivación con todas las
Canalizaciones a Presión. Frente a la clásica concepción de los
aprovechamientos con su primer tramo en canal abierto, esta solución
presenta la ventaja de un mejor aprovechamiento del salto disponible, tanto
por lo que respecta a las oscilaciones de nivel en el embalse como a las
pérdidas hidráulicas en las conducciones, que pasarán a ser variables con
el caudal en todo el recorrido e independientes de la pendiente del terreno;
pero la principal ventaja de este tipo de central reside en su mayor
flexibilidad de operación gracias a la mayor rapidez permitida en las
maniobras de la turbina, pues se supone que los cambios de presión
provocados por las variaciones del caudal turbinado van a poder ser
soportadas de algún modo por las canalizaciones.
En contra de esta solución está el coste de entubar el caudal en todo
su recorrido; para reducirlo se suele instalar una chimenea de equilibrio
cuya presencia protege del golpe de ariete a la galería de presión, esto es,
al tramo de canalización que va desde el embalse hasta la propia
chimenea, gracias a la capacidad de la chimenea para absorber
momentáneamente los cambios bruscos de caudal operados en la turbina
en virtud del volumen de agua que almacena; a cambio, puesto que el nivel
en el embalse se puede suponer constante durante todo el transitorio, se
establecerá una oscilación en masa entre el embalse y la chimenea a
través de la galería de presión, hasta que el nivel en la chimenea alcance
un nuevo punto de equilibrio en consonancia con el nuevo caudal de
funcionamiento.
Conviene, pues, para que la mayor parte de la canalización discurra
como galería de presión, situar la chimenea lo más próxima posible a la
central. Ahora bien, en condiciones de f!ujo nulo el nivel en la chimenea se
igualará al del embalse, superándolo además con toda seguridad durante
592 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

el transitorio que sigue a una parada brusca de la central, con lo que desde
este punto de vista conviene situar la chimenea lo más alta posible para
reducir su altura. La solución de compromiso nos lleva a un trazado en
ángulo de las conducciones similar al de las centrales de agua fluyente, y
característico por consiguiente también en este tipo de salto.
En la Figura 13.1 se muestra el esquema de un salto en derivación con
chimenea. Se trata, además, de un caso típico de las centrales
subterráneas en donde la presencia de una segunda chimenea en la
descarga de la turbina queda igualmente justificada ante la existencia de
un túnel de descarga de relativa longitud, el cual habrá que proteger
asimismo contra las sobrepresiones del golpe de ariete, al propio tiempo
que la segunda chimenea contribuye también a mejorar las condiciones de
regulación de la turbina.

Figura 13.1 Esquema de un salto con chimenea en la alimentación y en la descarga

Los saltos en derivación con galería de presión y chimenea, que son


los que vamos a tratar en la primera parte de este capítulo, se dan
normalmente en el curso medio-alto de los ríos, donde los embalses
presentan una capacidad de acumulación notable, de carácter anual o a
veces hiperanual, con niveles variables a lo largo del año, y en donde la
orografía del terreno permite en muchos casos excavar en túnel la galería
de presión, y hasta la propia chimenea, con un consiguiente abaratamiento
de los costes.
No obstante, será la localización de los recursos hidráulicos, su
importancia, la orografía del terreno, el coste de las obras y los equipos
auxiliares y, cada día más, las exigencias del mercado eléctrico, quienes
determinen finalmente el esquema más apropiado en cada caso.
Hemos destacado la importancia del mercado eléctrico en la elección
del tipo de central a implantar, por el papel que éste desempeña en el
presente y futuro de la energía hidráulica. Vamos a detenernos a
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 593

continuación un poco más en este tema, al tiempo que ello nos servir´para
introducir la problemática de la regulación en las turbinas, que será tratada
en la segunda parte de este capítulo.
Como es sabido, la demanda de energía eléctrica varía en cada
momento, fluctuando diariamente entre dos períodos punta y uno valle.
Desgraciadamente, la energía eléctrica no es almacenable a gran escala,
lo que implica que debemos producir en cada momento exactamente la
energía que se está consumiendo.
La flexibilidad de la producción de los distintos tipos de centrales
disminuye desde las centrales hidráulicas a las nucleares, y dentro de las
hidráulicas, como ya hemos dicho, desde las centrales de pie de presa a
las de agua fluyente. Ello significa que actualmente las centrales térmicas
y nucleares son utilizadas como centrales de base, y se reserva a Ias
hidráulicas el papel de cubrir las variaciones bruscas de demanda, y en
particular, los períodos punta.
Ahora bien, el incremento de la demanda en el futuro va a acentuar el
valor de las puntas con respecto a la media, a pesar de todas las medidas
por evitarlo (interconexión de las redes en alta, discriminación horaria de
tarifas, etc), lo que significa que vamos a necesitar cada vez más centrales
punta, esto es, centrales con gran rapidez de respuesta y con buenos
rendimientos en un amplio margen de potencias. Ahora bien, mientras las
centrales equipadas con turbinas de gas u otras tecnologías alternativas
de características similares no mejoren sus prestaciones a costes
razonables, las puntas futuras deberán cubrirse aún por muchos años con
centrales hidráulicas, preferentemente con centrales de pie de presa,
centrales reversibles y centrales provistas con chimeneas de equilibrio.
Se desprende de todo ello que el control de los transitorios hidráulicos,
de suma importancia a la hora de determinar el tiempo de respuesta de
una central hidráulica ante las fluctuaciones de la demanda, constituye un
tema de candente actualidad para el futuro de esta energía, lo que justifica
plenamente el que le dediquemos una lección específica de esta obra.
De hecho, hemos asistido recientemente en la Comunidad Valenciana
a una reconversión profunda de los aprovechamientos hidroeléctricos del
curso medio del río Júcar con la implantación de las nuevas centrales de
Cortes II y La Muela, la primera a pie de presa con 250 Mw instalados y la
segunda reversible con 630 Mw en turbinación y 500 m de elevación en
una sola etapa, todo ello justificado por los nuevos requerimientos del
mercado eléctrico.
Ligado con el tiempo de respuesta de la central ante las variaciones de
carga se encuentra el problema de la regulación do las turbinas. En efecto,
los requerimientos de la energía eléctrica son tales que, además de
exigirles al conjunto de centrales conectadas a la red una producción igual
594 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

a la demanda en cada momento, más las pérdidas en las líneas, se les


pide que generen la energía a una frecuencia estable, lo que supone
mantener rigurosamente la velocidad de giro del alternador en un valor de
sincronismo, independientemente del valor de la carga.
Ahora bien, en la práctica cualquier desequilibrio entre el par resistente
y el par motor del alternador dará lugar a una aceleración o deceleración
del grupo, que deberá corregirse inmediatamente modificando el caudal de
admisión de las turbinas mediante el giro de los álabes guía del distribuidor,
o mediante el desplazamiento de la aguja del inyector en el caso de una
turbina Pelton. La respuesta en el tiempo a una regulación de este tipo
viene determinada por las características de la turbina, del regulador
propiamente dicho, de la tubería forzada y de la chimenea de equilibrio si
está presente, así como por los valores del caudal turbinado y del salto
disponible en el momento de producirse la perturbación . Del regulador
dependerán asimismo las maniobras de cierre y apertura del distribuidor
durante la parada y arranque de la turbina, determinantes del tiempo de
enganche de la central, y también de la velocidad de embalamiento del
grupo y del golpe de ariete a soportar por la tubería forzada. Así pues, el
regulador va a desempeñar igualmente, como veremos, un papel
importante en el análisis de los transitorios que a continuación abordamos
con más profundidad.

3. TIPOS DE CHIMENEAS V ECUACIONES DE COMPORTAMIENTO

Recopilando lo dicho anteriormente, el papel de la chimenea de


equilibrio en un salto puede resumirse en los siguientes puntos:
a) Reduce la amplitud de las fluctuaciones de presión en la tubería
forzada, al reflejar las ondas incidentes y cambiarlas de signo mucho
antes de llegar al embalse, lo que sería el caso en ausencia de la
chimenea.
b) Protege la galería de presión de las sobrepresiones por golpe de
ariete.
c) Mejora las características de regulación de la turbina al reducir la
inercia de la columna de agua afectada, que se limita tan solo a la
tubería forzada.
d) La chimenea constituye una reserva de agua próxima a la central que
permite acelerar o decelerar el agua de la tubería más lentamente de
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 595

lo que la turbina a veces requiere, reduciendo la amplitud de las


oscilaciones de presión.

En la práctica, existen diversos tipos de chimeneas, que podemos


clasificar en simples (con diversas variantes), de orificio, diferenciales,
unidireccionales y cerradas. La figura 13.2 muestra un esquema de cada
una de ellas.

Figura 13.2 Diversos tipos de chimeneas

En lo que sigue vamos a detallar, una por una, sus ecuaciones de


comportamiento cuando se establece una oscilación en masa entre el
embalse y la chimenea, provocada por una variación brusca de la carga de
la turbina.
Para simplificar el estudio, admitiremos en todos los casos las
siguientes hipótesis:

1. Las paredes de la galería son rígidas, y el fluido en la misma


incompresible. Supondremos, pues, que las perturbaciones se
transmiten instantáneamente en este tramo, mientras que las
596 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

sobrepresiones por golpe de ariete son absorbidas totalmente por la


chimenea, de modo que el estudio del conjunto galería-chimenea se
puede independizar del estudio de la tubería forzada.

2. La inercia del agua en la chimenea es despreciable comparada con


la de la galería.

3. Las pérdidas en la galería y puntos singulares durante el transitorio


pueden evaluarse según las mismas expresiones válidas para el
régimen permanente.

De no.cumplirse la hipótesis primera en algún caso, habría que acoplar


las ecuaciones del golpe de ariete con las de la chimenea, como ya se vió
en el Capítulo 11, y estudiar simultáneamente los transitorios en la tubería
forzada junto con las oscilaciones en la chimenea. Ello plantea fuertes
problemas a la hora de elegir un tiempo único de integración para todo el
transitorio (Fullana, 1977), por lo que la referida hipótesis será adoptada
siempre que resulte posible.

3.1. Chimenea simple.

Se trata.de.una chimenea directamente conectada a la galería, en ángulo


recto o inclinada, y de un diámetro varias veces mayor, de modo que las
pérdidas en la conexión puedan suponerse despreciables (Figura 13.2, a,
b, e, d, e) . Esta hipótesis es válida aun en el caso usual de que el diámetro
de la tubería de conexión de la chimenea fuera igual al de la galería.

Figura 13.3 Notación empleada para una chimenea simple

De acuerdo con la notación de la Figura 13.3, las ecuaciones que rigen


el transitorio en este caso son las siguientes:
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 597

a) Ecuación de la dinámica o ecuación de Euler

Se trata de la ecuación (2.21) ya utilizada en capítulos anteriores. La


integración de esta última a lo largo de la galería de presión, después de
transformar las velocidades en caudales considerando la sección At de la
galería, conduce a
𝒅𝒅𝑸𝑸𝒕𝒕 𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕
= (−𝒛𝒛 − 𝒄𝒄 𝑸𝑸𝒕𝒕 |𝑸𝑸𝒕𝒕 |) (13.1)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑳𝑳

donde el término H(2)-H(1) de la ecuación de Euler, que representa la


variación de alturas entre los extremos aguas abajo y aguas arriba de la
columna líquida, se ha sustituido por la variable z o desnivel de la chimenea
respecto al embalse, medido positivamente hacia arriba; el intervalo de
integración ∆x se ha sustituido por la longitud total de la galería de presión
L; finalmente c representa el coeficiente de pérdidas que engloba las
pérdidas distribuidas hf, las pérdidas en la embocadura hi, y el término de
velocidad hv, todas ellas proporcionales al cuadrado del caudal debido a
los elevados números de Reynolds que resultan en este tipo de
instalaciones; dicho coeficiente viene en realidad multiplicado por el caudal
en la galería Qt y su valor absoluto para tener en cuenta el cambio del signo
de las pérdidas en el flujo inverso.
Para una galería con diferentes secciones en su recorrido, el término
At/L deberá sustituirse por 1/ Σ (Li/At,i).

b) Ecuación de continuidad

Refiriéndola a la confluencia de la galería con la chimenea se tiene

𝑸𝑸𝒕𝒕 = 𝑸𝑸𝒔𝒔 + 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 (13.2)

donde a su vez, el caudal entrante en la chimenea puede escribirse como


Qs = As (dz/dt), y sustituyendo,
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝟏𝟏
= ( 𝑸𝑸𝒕𝒕 − 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 ) (13.3)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒔𝒔

Si la chimenea tuviese galerías en horizontal, Figura 13.2. d), entonces


la sección As cambiaría en función del valor de z, mientras que si la
chimenea fuese inclinada, Figura 13.2 c) la sección As debería tomarse
como la sección horizontal en vez de la sección recta. Por otra parte, en
caso de producirse un vertido por la parte superior, como se contempla en
el caso de una chimenea con vertedero, Figura 13.2 e), la variable z
598 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

pasaría a tener un valor fijo a partir del instante de desbordamiento y


mientras Qt > 0, en cuyo caso las ecuaciones (13.1) y (1 3.3) se desacoplan
obteniéndose la evolución de Qt directamente de la primera ecuación y el
caudal desbordado a partir de (13.2).
Asímismo, el caso del tanque unidireccional, representado en la Figura
13.2. h), y cuyo comportamiento ante un golpe de ariete se estudió en el
Capítulo 11, se modelizaría aquí, para el caso una oscilación en masa,
mediante las mismas ecuaciones anteriores, sólo que ahora serían válidas
únicamente para el flujo de ida. Para el flujo de retorno Qs se anularía, al
tiempo que la ecuación de la dinámica perdería su significado en dicho
punto.
Para proceder a la integración de (13.2) y (13.3) en el caso más general
y obtener las oscilaciones en la chimenea bajo cualquier tipo de
perturbación, habrá que determinar previamente las condiciones de
partida, es decir, el régimen de funcionamiento de la central antes de
producirse la perturbación, así como el nuevo valor del caudal turbinado
Qtur, después de la perturbación, o bien su variación en el tiempo obtenida
como resultado de resolver simultáneamente la ecuaciones de inercia del
grupo, del regulador y del golpe de ariete, junto con la supuesta variación
producida en la carga del alternador, como más adelante analizaremos.
Usualmente, las variaciones de caudal en la tubería forzada se
producen en un tiempo mucho menor que el período característico de una
oscilación en la chimenea, de modo que suele adoptarse como supuesto
de cálculo una variación brusca del caudal turbinado. Entre estos
supuestos destacan el cierre brusco a plena carga con nivel máximo en el
embalse, y la admisión del 50% de la carga con nivel mínimo en el embalse,
como situaciones más desfavorables a comprobar para determinar el
posible desbordamiento o vaciado de la chimenea.
En general, aún en estos supuestos simplificativos, las ecuaciones
(13.1) y (13.3) no pueden integrarse simultáneamente por métodos
analíticos. La única excepción la constituye el caso particular de un cierre
brusco en la admisión (Qtur = 0 para t > 0), con chimenea simple y sin
pérdidas en la galería de presión. En tal caso, las ecuaciones (13.1) y (13.3)
se convierten en

𝒅𝒅𝑸𝑸𝒕𝒕 𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕 𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑸𝑸𝒕𝒕


=− 𝒛𝒛 𝒚𝒚 =
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑳𝑳 𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒔𝒔

de modo que derivando la segunda respecto al tiempo y eliminando dQt /dt


se llega a
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 599

𝒅𝒅𝟐𝟐 𝒛𝒛 𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕
+ 𝒛𝒛 = 𝟎𝟎 (13.4)
𝒅𝒅𝒕𝒕𝟐𝟐 𝑳𝑳 𝑨𝑨𝒔𝒔

que constituye la ecuación típica de un movimiento armónico simple. La


solución de esta ecuación diferencial para las condiciones iniciales t=0, z=0
y dz/dt = Qo / As (Qo = caudal de régimen antes del cierre) conduce a una
oscilación no amortiguada de amplitud
𝑳𝑳
𝒁𝒁𝒐𝒐 = 𝑸𝑸𝒐𝒐 � (13.5)
𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒔𝒔 𝑨𝑨𝒕𝒕

y período
𝑳𝑳 𝑨𝑨𝒔𝒔
𝑻𝑻𝒐𝒐 = 𝟐𝟐 𝝅𝝅 � (13.6)
𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕

Aunque este es un supuesto muy desfavorable, usualmente no


adoptado a efectos de diseño por el considerable sobredimensionamiento
de la chimenea a que conduce, los valores de Zo y To dados por (13.5) y
(13.6) suelen adoptarse como valores de referencia para contrastar o
adimensionalizar otros resultados más realistas.
El análisis de las oscilaciones en la chimenea simple, cuando se tiene
en cuenta la fricción en la galería se llevará a cabo en el epígrafe siguiente,
utilizando para ello métodos numéricos.

3.2. Chimenea con orificio.

La estrangulación de la comunicación entre chimenea y galería, como


muestra la Figura 13.2.f), reduce el flujo que entra y sale de la chimenea,
y por tanto también la amplitud de las oscilaciones de nivel, con lo que el
tamaño de la chimenea se reduce igualmente; por contra, las aceleraciones
y deceleraciones en la galería serán más rápidas, pudiendo llegar, si el
orificio es excesivamente reducido, a transmitirse parcialmente las
sobrepresiones por golpe de ariete, hecho que habrá de tenerse en cuenta
al diseñar la galería. Además, las condiciones de regulación de la turbina
no son tan buenas como con una chimenea simple debido al mayor
consumo de energía en acelerar y decelerar el fluido.
Para comprobar estas afirmaciones, deberemos primeramente
establecer las ecuaciones de comportamiento para este tipo de chimenea.
Refiriéndonos a la Figura 13.4, la ecuación de la dinámica se escribirá
ahora como
600 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

Figura 13.4 Notación empleada para una chimenea con orificio

𝒅𝒅𝑸𝑸𝒕𝒕 𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕
= �−𝒛𝒛 − 𝒄𝒄 𝑸𝑸𝒕𝒕 |𝑸𝑸𝒕𝒕 | − 𝒄𝒄𝒐𝒐𝒐𝒐𝒐𝒐 𝑸𝑸𝒔𝒔 |𝑸𝑸𝒔𝒔 |� (13.7)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑳𝑳

donde la notación empleada es similar a la introducida en el caso anterior.


Tan solo se ha añadido un nuevo término que modeliza las pérdidas en el
orificio como producto del coeficiente corf por el caudal de la chimenea Qs y
su valor absoluto, de modo que el signo de estas pérdidas resulte también
afectado por el sentido del caudal, como debe suceder.
En cuanto a la ecuación de continuidad, es análoga a la (13.3). No
existe solución analítica posible en este caso para el conjunto de las
ecuaciones (13.3) y (13.7) . En el apartado siguiente veremos, no obstante,
algunos métodos numéricos para resolverlas, y poder comprobar así las
afirmaciones anteriores.

3.3. Chimenea diferencial.

La chimenea diferencial, Figura 13.2.g), también conocida como


chimenea Johnson, consiste en dos pozos piezométricos de diferente
sección, usualmente uno dentro del otro, de modo que el flujo entra y sale
libremente del pozo interior, mientras que el paso al pozo exterior se
encuentra estrangulado como en una chimenea de orificio. En ocasiones,
ambos pozos pueden construirse separadamente, aunque próximos, por
consideraciones económicas.
La chimenea diferencial combina las ventajas de las anteriores, pues
mientras que el pozo piezométrico interior actúa como una chimenea
simple, el recinto exterior lo hace como una chimenea de orificio. Las
aceleraciones y deceleraciones en la galería son más lentas que en una
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 601

chimenea con orificio y más rápidas que en una simple, de modo que el
diámetro de la chimenea exterior puede reducirse con respecto al de una
chimenea simple equivalente. Por otra parte, las condiciones de regulación
de la turbina no son tan adversas como en una chimenea de orificio.
Ante una perturbación en la turbina, la respuesta de la chimenea interior
es más rápida que la exterior, pudiendo llegar a desbordarse sobre ésta o,
por contra, vaciarse. En un buen diseño, sin embargo, la chimenea exterior
deberá tener capacidad suficiente para no desbordar a su vez, en el
primero de los casos, y para aportar el agua necesaria a fin de evitar la
entrada de aire, en el segundo.

Figura 13.5 Notación para una chimenea diferencial

La comprobación de todos estos supuestos exige modelizar


previamente el comportamiento de esta chimenea, e integrar después las
ecuaciones para los supuestos más desfavorables. Haciendo referencia a
la notación de la Figura 13.5, tendremos

a) Ecuación de la dinámica
Puesto que la chimenea interior actúa como una chimenea simple, se
puede escribir
𝒅𝒅𝑸𝑸𝒕𝒕 𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕
= (−𝒛𝒛𝒓𝒓 − 𝒄𝒄 𝑸𝑸𝒕𝒕 |𝑸𝑸𝒕𝒕 |) (13.8)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑳𝑳

Si zr rebasara la altura de la chimenea interior zr,m, entonces habría


que sustituir zr por zr,m = cte en (13.8), siempre y cuando se cumpla
además que zr < zr,m . Én otro caso, esto es, si la chimenea exterior llegara
a inundar la interior, entonces habría que sustituir zr por la variable única
z.
602 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

b) Ecuación de la continuidad
Teniendo en cuenta que los caudales en la chimenea interior y exterior
son, en principio, diferentes, escribiremos

𝑸𝑸𝒕𝒕 = 𝑸𝑸𝒔𝒔 + 𝑸𝑸𝒓𝒓 + 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 (13.9)

la cual podemos desglosar, mientras la chimenea interior no desborde, en


𝒅𝒅𝒅𝒅 𝟏𝟏
= 𝑸𝑸 (13.10)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒔𝒔 𝒔𝒔

𝒅𝒅𝒛𝒛𝒓𝒓 𝟏𝟏
= ( 𝑸𝑸𝒕𝒕 − 𝑸𝑸𝒔𝒔 − 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 ) (13.11)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒓𝒓

En caso de desbordamiento, la ecuación de la dinámica se desacopla


de la de continuidad por el hecho de hacer zr = zr,m = cte, de modo que
(13.9) servirá únicamente para seguir la evolución del nivel en la chimenea
exterior, de acuerdo con

𝒅𝒅𝒅𝒅 𝟏𝟏
= ( 𝑸𝑸𝒕𝒕 − 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 ) (13.12)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒔𝒔

En caso de que la oscilación se prolongara inundando la chimenea


interior, esto es, si z > zr,m, entonces volverían a acoplarse la (13 .8) (con
zr = z) y la ecuación de continuidad (13.12), formando un sistema de dos
ecuaciones diferenciales con dos variables a determinar, Qt y z.

c) Ecuación de la descarga a través del orificio


La diferencia de niveles entre la chimenea interior y exterior, cuando
exista, provocará en todo momento un flujo compensatorio a través del
orificio que tratará de igualar dichos niveles, y cuya expresión es

𝑸𝑸𝒔𝒔 = ± 𝑪𝑪𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒐𝒐𝒐𝒐𝒐𝒐 �𝟐𝟐𝟐𝟐|𝒛𝒛𝒓𝒓 − 𝒛𝒛| (13.13)

en donde Cd es el coeficiente de descarga del orificio (puede tener


distintos valores para el flujo de entrada y de salida) y Aorf su sección
transversal. Si zr > z el flujo entrará en la chimenea exterior y Qs resulta
positivo; si zr < z entonces Qs será negativo.
Mientras la chimenea interior no desborde, las ecuaciones (13.8),
(13.10), (13.11) y (13.13) forman un conjunto de cuatro EDO (ecuaciones
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 603

diferenciales ordinarias), cuya resolución permite seguir la evolución de las


variables Qt, Qs, zr y z. Una vez la chimenea interior desborde, el sistema
se desacopla, como ya hemos indicado, y (13.13) permite tan solo discernir
qué parte del caudal total de llenado de la chimenea, dado por (13.12), se
introduce por la chimenea interior y qué parte por la exterior. Si hubiera
inundación de la chimenea interior, (13.13) pierde su significado, pues
prácticamente todo el caudal penetraría por la chimenea interior.
Una discusión análoga es aplicable para el flujo de retorno, si bien en
este caso el descenso de nivel en la chimenea interior superará en
velocidad al de la chimenea exterior a partir del momento en que z < zr,m,
estableciéndose un flujo adicional desde la chimenea exterior hacia la
galería a través del orificio, tanto mayor cuando más acusada sea la
diferencia de niveles. El tamaño del orificio deberá ser tal que dicho flujo
sea suficiente en todo momento para alimentar el flujo de retorno de la
galería, evitando la entrada de aire por la chimenea interior.

3.4. Chimenea cerrada.

Cuando los caudales turbinados son modestos o la topografía del terreno


no favorece el trazado en 'L' de las conducciones para situar
adecuadamente una chimenea abierta, la chimenea cerrada puede ser una
buena solución, Figura 13.2 i). Asimismo, es muy empleada para proteger
la descarga de la turbina en una central subterránea.
En este caso, al desaparecer la limitación de la altura, la chimenea se
ubica lo más próxima posible a la central. Si se supone que el aire
encerrado evoluciona según una politrópica, las ecuaciones de
comportamiento de este tipo de chimenea serán, conforme a la
nomenclatura de la Figura 13.6:

Figura 13.6 Notación para una chimenea cerrada


604 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

𝒅𝒅𝑸𝑸𝒕𝒕 𝒈𝒈 𝑨𝑨𝒕𝒕
= (−𝒑𝒑 + 𝒛𝒛 − 𝒄𝒄 𝑸𝑸𝒕𝒕 |𝑸𝑸𝒕𝒕 |) (13.14)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑳𝑳
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝟏𝟏 𝟏𝟏 𝒅𝒅∀
= ( 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 − 𝑸𝑸𝒕𝒕 ) = (13.15)
𝒅𝒅𝒅𝒅 𝑨𝑨𝒔𝒔 𝑨𝑨𝒔𝒔 𝒅𝒅𝒅𝒅

(𝒑𝒑 + 𝒑𝒑𝒂𝒂 ) ∀𝒏𝒏 = (𝒑𝒑𝒐𝒐 + 𝒑𝒑𝒂𝒂 ) ∀𝒏𝒏𝒐𝒐 (13.16)

donde p es la presión manométrica del aire encerrado, en mca, po su valor


de régimen y pa la presión atmosférica. ∀ es el volumen de aire encerrado
y ∀o su valor de régimen. Finalmente n es el exponente politrópico de la
evolución del aire (1.4 para un proceso adiabático y 1.0 si fuera isotermo).
Nótese que la variable z es tomada positiva hacia abajo en este caso.

3.5. Chimeneas múltiples.

En la práctica, y cuando el tipo de aprovechamiento lo requiere, puede


darse la instalación de chimeneas múltiples a lo largo de la canalización,
combinando uno o varios de los tipos de chimenea anteriormente descritos.
Como casos particulares en que esta solución está justificada podemos
citar los siguientes:

a) Cuando en la galería confluyen aportaciones desde otros embalses.


b) En caso de proyectar un incremento de la potencia de la central, es
más fácil instalar una segunda chimenea que incrementar la sección
de la ya existente.
c) En una descarga en túnel como la de la Figura 13.1, propia de una
central subterránea. La segunda chimenea mejora las condiciones
de regulación de la turbina, y/o bomba si fuera reversible.
d) Cuando el volumen de la chimenea resulta muy grande, es más
económico repartir la reserva de agua entre varias chimeneas, cuyo
distanciamiento o no habría que estudiar.

Las ecuaciones de gobierno de estos sistemas múltiples pueden


derivarse fácilmente a partir de las ecuaciones ya vistas anteriormente, por
lo que no entramos aquí en su análisis, dada además la multiplicidad de
casos particulares posibles.
Debemos advertir, no obstante, que la instalación de varias chimeneas
a lo largo de la galería de presión, separadas entre sí una cierta distancia,
puede dar lugar fenómenos de autooscilación por resonancia que haga
el sistema ingobernable, por lo que conviene estudiar muy bien la
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 605

estabilidad del sistema en estos casos. Los fenómenos de resonancia en


centrales serán estudiados con más detalle en el capítulo siguiente.

4. HERRAMIENTAS DE CALCULO PARA LA RESOLUCION DE LOS


SISTEMAS DE ECUACIONES PLANTEADOS

Como ya hemos indicado, no es posible abordar prácticamente en ningún


caso la solución directa del sistema de ecuaciones planteado, debido
fundamentalmente a la no linealidad introducida por los términos de
pérdidas. Además, Qtur puede ser una función del tiempo cualquiera.
Afortunadamente, los sistemas planteados son sistemas en derivadas
totales, es decir, las variables a determinar dependen exclusivamente del
tiempo, de modo que pueden aplicarse métodos explícitos y sencillos de
integración por diferencias finitas. Entre ellos, vamos a presentar los
métodos de Euler de 1er y 2° orden, y el método de Runge-Kutta de 4º
orden, por ser los más empleados.
Si llamamos y1, y2, .. ., yn a las variables cuya evolución en el
tiempopretendemos determinar, e y'1, y'2, .. ., y'n a sus primeras derivadas,
las ecuaciones de comportamiento del fenómeno pueden escribirse, en el
caso más general, como

𝒚𝒚′ 𝟏𝟏 = 𝒇𝒇𝟏𝟏 (𝒚𝒚𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐 , … , 𝒚𝒚𝒏𝒏 , 𝒕𝒕)


𝒚𝒚′ 𝟐𝟐 = 𝒇𝒇𝟐𝟐 (𝒚𝒚𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐 , … , 𝒚𝒚𝒏𝒏 , 𝒕𝒕)
(13.17)
… = …. … .. … .. … ..
𝒚𝒚′ 𝒏𝒏 = 𝒇𝒇𝒏𝒏 (𝒚𝒚𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐 , … , 𝒚𝒚𝒏𝒏 , 𝒕𝒕)

Conocidos además los valores de partida de cada una de estas variables


en el estado inicial , y1,o , y2,o , .. ., yn,o, el método de Euler de 1er orden
propone efectuar el seguimiento de la evolución de las mismas mediante
la aproximación
𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕 = 𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , … , 𝒚𝒚𝒏𝒏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏� (13.18)

donde los nuevos valores de las variables en el instante t se obtienen


sumando a los del instante t-1 los incrementos que resultan de multiplicar
el intervalo de integración elegido ∆t por las variaciones de las variables en
el instante t-1 , las cuales se evalúan directamente sustituyendo en las
ecuaciones (13.17) los valores de éstas para t-1 .
Evidentemente, la precisión del método será tanto mayor cuanto menor
sea el incremento ∆t adoptado, pero reducir éste representa aumentar el
606 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

tiempo de cálculo al tener que evaluar las funciones un mayor número de


veces. Así, para obtener resultados fiables en un transitorio de una
chimenea, con períodos de oscilación de 100 a 200 segundos por el
método de Euler, el valor de ∆t no debería ser superior a 1 seg.
Una técnica más refinada que permite obtener valores más precisos
para un mismo número de evaluaciones de la función, la constituye el
método de Euler modificado o de 2° orden. Los nuevos valores de las
variables se obtienen ahora como

𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕 = 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , … , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏� (13.19)

𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕 = 𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕 ⁄𝟐𝟐 , … , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕/𝟐𝟐� (13.20)

donde ∆t yi,t representa un incremento provisional de las variables. Las


funciones (13.17) se evalúan en este caso doble número de veces que en
el anterior, pero si lo compensamos duplicando el intervalo de tiempo, los
resultados que se obtienen son más exactos que con el método de 1er
orden, para el mismo trabajo.
Autores como Chaudry (1987) indican que este segundo método es
suficiente para la mayoría de las aplicaciones. No obstante, el método más
eficiente, es decir, el que proporciona mayor exactitud para un mismo
número de evaluaciones de la función, y por consiguiente el mismo trabajo,
es el método de Runge-Kutta, el cual exige efectuar hasta cuatro
evaluaciones de la función por cada intervalo de cálculo

𝒌𝒌𝟏𝟏𝒊𝒊 = 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐,𝒕𝒕−𝟏𝟏 , … , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏� (13.21)

𝒌𝒌𝟐𝟐𝒊𝒊 = 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝟏𝟏𝟏𝟏 ⁄𝟐𝟐 , 𝒚𝒚𝟐𝟐,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝟏𝟏𝟐𝟐 /𝟐𝟐 … , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕/𝟐𝟐� (13.22)

𝒌𝒌𝟑𝟑𝒊𝒊 = 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝟐𝟐𝟏𝟏 ⁄𝟐𝟐 , 𝒚𝒚𝟐𝟐,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝟐𝟐𝟐𝟐 /𝟐𝟐 … , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕/𝟐𝟐� (13.23)

𝒌𝒌𝟒𝟒𝒊𝒊 = 𝚫𝚫𝒕𝒕 𝒇𝒇𝒊𝒊 �𝒚𝒚𝟏𝟏,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝟑𝟑𝟏𝟏 , 𝒚𝒚𝟐𝟐,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝟑𝟑𝟐𝟐 … , 𝒕𝒕 − 𝟏𝟏 + 𝚫𝚫𝒕𝒕� (13.24)

𝟏𝟏 𝟏𝟏 𝟏𝟏 𝟏𝟏 𝟏𝟏
𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕 = 𝒚𝒚𝒊𝒊,𝒕𝒕−𝟏𝟏 + 𝒌𝒌𝒊𝒊 + 𝒌𝒌𝟐𝟐𝒊𝒊 + 𝒌𝒌𝟑𝟑𝒊𝒊 + 𝒌𝒌𝟒𝟒𝒊𝒊 (13.25)
𝟔𝟔 𝟑𝟑 𝟑𝟑 𝟔𝟔

para determinar otros tantos incrementos provisionales de las funciones


ki1, ki2, ki3 y ki4, que finalmente hay que ponderar para obtener los
incrementos definitivos.
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 607

Cualquiera de los métodos descritos puede ser aplicado para resolver


los casos planteados en el apartado anterior, pues en todos ellos resultan
fácilmente explicitables las primeras derivadas de las variables a estudiar,
no apareciendo en ningún caso derivadas de orden superior, salvo
transformaciones posteriores.
En la Biblioteca de Programas del curso se ofrecen programas de
cálculo para resolver algunos de los problemas planteados, pudiendo
integrar el sistema de ecuaciones por cualquiera de los métodos descritos,
a fin de obtener los valores máximos y mínimos del nivel alcanzables en la
chimenea, que es lo que normalmente se pretende.
No obstante, existen en el mercado numerosas librerías y paquetes de
software capaces de resolver los sistemas de ecuaciones planteados,
algunos provistos con interfaces de usuario bastante elaboradas con el fin
de facilitar la introducción del sistema a simular y la posterior interpretación
de resultados. Los paquetes más recientes ofrecen ya interfaces
totalmente gráficas para la comunicación con el usuario, como el programa
VisSim (1994) de la casa Visual Solutions, el cual, por su bajo coste y
amplitud de prestaciones, hemos elegido para resolver algunos de los
ejemplos propuestos. Dado el uso que posteriormente vamos a hacer de
este paquete, describimos a continuación brevemente algunas de sus
características más importantes.
VisSim es un simulador dinámico capaz de simular la evolución en el
tiempo de sistemas de ecuaciones diferenciales y de ecuaciones en
diferencias finitas lineales y no lineales. VisSim trabaja bajo el entorno
Windows, y utiliza el lenguaje de diagramas de bloques para configurar el
comportamiento del sistema, mediante el uso de bloques, conectores y
enlaces. En la versión 5.1 hay más de 80 bloques disponibles que se
clasifican en bloques para anotaciones, aritméticos, lógicos, de integración,
lineales, no lineales, retardos y funciones trascendentes. Existen además
bloques específicos para introducir señales, y otros para visualizar las
señales de salida. Es un producto totalmente abierto y permite al usuario
introducir sus propios bloques de funciones. Además, permite simular
sistemas conteniendo variables implícitas mediante la resolución iterativa
en cada etapa de cálculo del sistema implícito de ecuaciones por el método
de Newton-Raphson u otro método a elegir. Ello resulta muy útil en el caso
que nos ocupa para modelizar determinadas condiciones de contorno
como bombas, turbinas, calderines, etc). También incorpora un
optimizador que permite obtener el valor de uno o más parámetros del
sistema que minimizan una función de costes cualquiera a definir
(usualmente una función de error), lo que resulta muy útil asimismo para
diseño.
608 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

5. EJEMPLOS DE CALCULO DE OSCILACIONES EN CHIMENEAS

A continuación presentamos como ejemplo de cálculo el estudio del


equipamiento con los distintos tipos de chimenea estudiados, de un salto
en derivación provisto de una galería de presión de las siguientes
características:

L = 16.000 m At = 16 m2 K (Strickler) = 90

Se desea determinar la e levación máxima del nivel en la chimenea


respecto al del embalse ante el supuesto más desfavorable de una
desconexión brusca de la central de la red, cuando ésta opera al caudal
máximo de Qo = 48 m3/s.
Para llevar a cabo la simulación en los distintos casos se utilizara el
programa VisSim, admitiendo en principio para todos ellos una sección
recta de la chimenea de As = 201 m2 (lo que equivaldría a una chimenea
circular de 16 m de diámetro).

Ejemplo 13.1. Oscilación máxima para el caso de una chimenea simple.

Si admitimos primeramente el supuesto de galería sin fricción (k = 0), la


máxima elevación y el período de las oscilaciones puede determinarse
teóricamente a partir de las expresiones (13.5) y (13.6), que en este caso
conducen a los siguientes resultados:

16000
𝑍𝑍𝑜𝑜 = 48 � = 34,2 𝑚𝑚
9,8 · 201 · 16

16000 · 201
𝑇𝑇𝑜𝑜 = 2𝜋𝜋 � = 900 𝑠𝑠𝑠𝑠𝑠𝑠
9,8 · 16

Como ya se mencionó, aunque esta altura resulta excesivamente


conservadora por la hipótesis efectuada, los valores obtenidos serán
utilizados como valores de referencia para los casos posteriores.
Si queremos tener ahora en cuenta la fricción en la galería, el sistema
formado por las ecuaciones (13.1) y (13.3) resulta irresoluble
analíticamente debido a la presencia del término cuadrático característico
de las pérdidas, si bien en los tratados clásicos, Jaeger (1977), se suele
presentar una primera integral del sistema mediante una serie de
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 609

transformaciones que permiten determinar los valores de z máximo y


mínimo cuando se anula el caudal Qt (aunque no el instante de tiempo en
que se producen), lo que para muchas aplicaciones es suficiente.
Se ha utilizado VisSim para resolver este caso. Para el caudal en la
galería Qt se ha tomado como valor inicial Qt,o = 48 m3/s, y para el desnivel
z el valor zo = -15.4 m (aproximadamente 1 m de pérdidas por Km), según
justificamos a continuación.

Figura 13.7 Comportamiento de una chimenea simple considerando la fricción


en la galería (VisSim)

En efecto, la fórmula de Strickler usualmente empleada para evaluar


las pérdidas en conducciones de gran diámetro como la que nos ocupa,
tiene por expresión
10,3 𝐿𝐿
ℎ𝑓𝑓 = 16/3
𝑄𝑄2
𝐾𝐾 2 𝐷𝐷𝑡𝑡

donde K es la constante de Strickler, que depende de la rugosidad de las


paredes de la galería y Dt es el diámetro de la galería, que en nuestro
caso vale:
610 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

4 𝐴𝐴𝑡𝑡 4 · 16
𝐷𝐷𝑡𝑡 = � = � = 4,50 𝑚𝑚
𝜋𝜋 𝜋𝜋

de modo que el coeficiente c de pérdidas que aparece en la ecuación


(13.1), tomará en este caso el valor

10,3 · 16000
𝑐𝑐 = 16/3
= 0,0067 𝑚𝑚/(𝑚𝑚3 /𝑠𝑠)2
902 𝐷𝐷𝑡𝑡

y para el caudal de régimen resulta un desnivel inicial

zo = - c Qo2 = -0,0067 · 482 = - 15,4 m

En la Figura 13.7, a la izquierda se representa la evolución del caudal


en la galería y el nivel en la chimenea sobre un gráfico temporal, en el cual
se observa claramente la amortiguación de ambas magnitudes a causa del
rozamiento, alcanzándose un nivel máximo en la chimenea de aproximada-
mente 25 m, casi 10 menos que en el caso ideal. El gráfico en el plano de
fases de la derecha representa las variaciones de nivel frente al caudal,
obteniéndose la curva espiral cerrada que se adjunta a la derecha, típica
de los sistemas amortiguados. El mismo ejemplo puede procesarse de
nuevo asignando ahora al parámetro c un valor nulo, con lo que se
obtiene, en efecto, el nivel máximo anteriormente calculado para el caso
ideal, siendo las curvas de evolución del nivel y caudal sinusoides perfectas
y la curva nivel-caudal una elipse cerrada.

Ejemplo 13.2. Oscilación máxima para el caso de una chimenea con


orificio.

Sobre los mismos datos de la instalación anterior, se pretende ensayar el


efecto de una chimenea de orificio de la misma sección, esto es, 201 m2.
Por consideraciones de diseño que más adelante veremos, dimensionare-
mos el orificio de manera que las pérdidas provocadas por el paso del flujo
sean dobles que las correspondientes a la galería, esto es,

𝑐𝑐𝑜𝑜𝑜𝑜𝑜𝑜 = 2 𝑐𝑐 = 0,0134 𝑚𝑚/(𝑚𝑚3 /𝑠𝑠)2


13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 611

Supondremos además que el orificio se comporta igual en ambas


direcciones del flujo.
Para la resolución de este nuevo caso se añade en la ecuación de la
dinámica el término correspondiente a las pérdidas en el orificio, lo que
supone añadir un nuevo parámetro corf. Además ampliamos la ecuación de
continuidad para obtener al propio tiempo el valor de Qs que después
intervendrá en el cálculo de las pérdidas por el orificio. Los resultados
correspondientes al supuesto de descarga brusca del grupo (Qtur = 0) y
partiendo de los mismos valores iniciales, se muestran en la Figura 13.8.
Sobre la Figura se observa claramente el efecto positivo del orificio en
cuanto a reducción de las sobreoscilaciones, que alcanzarían un máximo
en este caso, que no llega a los 15 m. En el diagrama nivel-caudal se
observa asimismo una respuesta mucho más estable y amortiguada que
en el caso de la chimenea simple. Sin embargo, el efecto negativo sobre la
estabilidad del regulador de la turbina no queda aquí reflejado por las
hipótesis de cálculo asumidas.

Figura 13.8. Comportamiento de una chimenea con orificio en la misma


instalación anterior
612 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

Ejemplo 13.3. Evolución de los niveles en una chimenea diferencial.

El análisis del comportamiento de una chimenea diferencial es


particularmente más complicado que los anteriores, sobre todo si se dan
los casos de desbordamiento e inundación de la chimenea interior. El uso
do un simulador numérico es absolutamente necesario en este caso.
Para simular el comportamiento de la chimenea diferencial hay que
desdoblar, como ya sabemos, la ecuación de continuidad, diferenciando la
de la chimenea exterior de la interior según lo indicado en 3.3 b), así como
introducir la ecuación de descarga del orificio.
Para procesar este caso, habrá que determinar antes la sección y altura
de la chimenea interior, manteniendo el diámetro de la chimenea exterior
por coherencia con los ejemplos anteriores. Así, teniendo en cuenta el
diámetro de la galería y tratando de hacer el tubo piezométrico suficiente-
mente estrecho para garantizar el efecto de frenado inicial, pero sin perder
de vista su papel de reserva de agua durante el arranque de la central,
elegiremos una sección para la chimenea interior de Ar= 50 m2, equivalente
a un diámetro de 8 m, resultando para la chimenea exterior una sección
anular de As = 201 - 50 = 151 m2. En cuanto a la altura de la chimenea
interior, vista la sobreelevación obtenida anteriormente para la chimenea
con orificio, la fijaremos en zr,m = 15 m, ya que la chimenea diferencial
debe resultar ventajosa frente a la de orificio. Finalmente queda por
determinar las características del orificio de entrada a la chimenea exterior.
La correcta elección del mismo es fundamental para que la chimenea
diferencial desempeñe con efectividad su papel, y en principio debería ser
tal que la chimenea interior no llegue a inundarse excesivamente. Tras
unos tanteos previos elegimos una sección total para el conjunto de todos
los orificios de Aorf = 1 m2, con un coeficiente de descarga típico de Cd =
0,9, lo que equivale a un coeficiente de pérdidas en el orificio, según
(13.13), de
2 2
1 1 1 1
𝑐𝑐𝑜𝑜𝑜𝑜𝑜𝑜 = � � = � � = 0,063 𝑚𝑚/(𝑚𝑚3 /𝑠𝑠)2
2𝑔𝑔 𝐶𝐶𝑑𝑑 𝐴𝐴𝑜𝑜𝑜𝑜𝑜𝑜 2 · 9,8 0,9 · 1

Con todos estos datos se ha procesado el diseño propuesto, obtenien-


do los resultados que se muestran en el gráfico de la Figura 13.9.
Obsérvese que aproximadamente a los 50 seg de la parada la chimenea
interior alcanza su nivel máximo y comienza a desbordar, reduciéndose a
partir de este momento la diferencia de niveles entre ambas chimeneas, y
por consiguiente también el caudal por los orificios que había alcanzado en
ese instante su valor máximo de 20 m3/s. Ligeramente pasados los 200
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 613

seg la chimenea exterior inunda a la interior, el caudal por los orificios se


anula y el nivel sigue subiendo hasta alcanzar un nivel máximo próximo a
los 17 m, después del cual el nivel comienza a descender. A los 340 seg
la chimenea interior queda descubierta y el nivel pasa a descender en ésta
más rápidamente que en la chimenea exterior, invirtiéndose el flujo por los
orificios. El nivel mínimo en la chimenea interior se alcanza sobre los 550
seg, siendo inferior al nivel de régimen, por lo que no cabe pensar que el
fondo de la chimenea pudiera quedar nunca descubierto en caso de
parada. Obsérvese que por un tiempo la chimenea interior mantiene su
nivel mínimo mientras se iguala con el de la chimenea exterior, de modo
que el caudal de salida por los orificios abastece prácticamente al caudal
de retorno de la galería durante este período.

Figura 13.9. Comportamiento de una chimenea diferencial diseñada para la


misma instalación

Ejemplo 13.4. Evolución de las presiones en una chimenea cerrada.

Las chimeneas cerradas pueden resultar ventajosas únicamente para


saltos de pequeño caudal o cuando se ubican en el lado de descarga de
las turbinas en las centrales subterráneas, en las que el caudal retorna al
614 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

río a través de un túnel sometido a poca presión. No obstante, para


completar este análisis trataremos de diseñar asimismo una chimenea
cerrada para esta instalación, y justificaremos su inviabilidad a partir de los
resultados.
Este caso supone la introducción de dos nuevos parámetros: la presión
atmosférica pa y el exponente de la evolución politrópica del aire n;
también, la asignación de dos nuevos valores de partida: la presión inicial
po del aire encerrado y su volumen inicial ∀o, pudiendo considerarse este
último como un parámetro más de diseño.
Para determinar el valor de po supondremos que la chimenea se sitúa
en un punto alto del trazado, como si fuera abierta, y que el aire se
encuentra a presión atmosférica en el estado de máxima expansión, el cual
admitiremos corresponde a la situación de régimen cuando se turbina el
caudal máximo, es decir, cuando las pérdidas en la galería son máximas.
Así pues, po = 0.
El volumen ∀o inicial lo obtendremos por tanteos, supuesto que la
sección de la chimenea no cambia. Para valores bajos de ∀o, por debajo
de los 5.000 m3, se observan unos picos de presión en el momento de la
máxima compresión por encima de los 100 m, totalmente inadmisibles.
Incrementando más el volumen inicial de aire hasta un valor de ∀o = 10.000
m3 resultan finalmente valores de la sobrepresión aceptables, como se
observa en las gráficas de la Figura 13.10, que corresponden precisamente
a este caso.
La máxima elevación del nivel en la chimenea para este volumen se
sitúa en torno a los 16 m, como en los casos anteriormente estudiados de
la chimenea de orificio y diferencial para la misma sección, pero aun así la
presión del aire alcanza en dicho momento un valor máximo de 24 m, que
habrá que sumar al nivel del agua en la chimenea para determinar las
presiones a soportar por la galería, en torno a los 40 m finalmente, lo que
no ocurría en el caso de la chimenea abierta.
Por otra parte, un volumen de aire de 10.000 m3 para una chimenea de
200 m2 de sección equivale a una altura de 50 m. Aun restando los 15 m
de desnivel iniciales, supone todavía una elevación de la chimenea de
35 m por encima del nivel del embalse, lo que nos sitúa en condiciones
peores que en el caso de una chimenea simple, cuya altura máxima había
resultado ser de 25 m. Así pues la chimenea cerrada nunca puede competir
con la abierta, excepto que resultase más ventajosa por consideraciones
constructivas.
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 615

Figura 13.10. Comportamiento de una chimenea cerrada con un volumen inicial


de aire de 10.000 m3

6. EL PROBLEMA DE LA ESTABILIDAD EN LAS CHIMENEAS

El hecho de que la chimenea no desborde ni se vacíe bajo las condiciones


más desfavorables de cálculo, no es suficiente para garantizar el buen
diseño de la misma. En efecto, cualquier perturbación en el régimen de
funcionamiento de la turbina que exija la actuación del regulador va a
provocar oscilaciones en la chimenea, puesto que las características de
salida de la turbina dependen, en cierto modo, del nivel en la chimenea.
Pues bien, dependiendo de los parámetros de la central, de las
características de la chimenea y del tipo y magnitud de la perturbación,
estas oscilaciones pueden ser estables, es decir, amortiguadas en un
intervalo de tiempo razonable, mantenidas, o inestables, caso de que su
magnitud creciera con el tiempo indefinidamente.
Para el estudio de este fenómeno, se suele simplificar la acción del
regulador de la turbina proponiendo para el mismo una ley de comporta-
miento estático bien definida, puesto que los tiempos de respuesta del
616 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

regulador van a ser, como después veremos, mucho menores que el


período de las oscilaciones en la chimenea. En la práctica se contemplan,
para el estudio de la estabilidad de la chimenea, hasta cuatro modos de
regulación distintos, los cuales· se recogen en la Figura 13.13. En ella se
confronta el modo en que las variaciones de nivel en la chimenea z afectan
las variaciones del caudal turbinado Qtur, para cada uno de los cuatro
modos de regulación propuestos, a saber: caudal constante, apertura de
los álabes constante, potencia constante, y una combinación de estos dos
últimos. El punto de paso de todas las curvas de respuesta de la turbina
es obviamente el mismo, y representa el estado final de régimen.
Analicemos a continuación con más detalles cada uno de estos cuatro
supuestos.

Figura 13.11. Diferentes modos de respuesta del regulador de una turbina

a) Regulación a caudal constante.


Se admite este supuesto cuando las variaciones de nivel en la
chimenea son despreciables frente a la altura del salto. Los cambios de
régimen de la turbina se pueden modelizar en este caso como un salto de
un caudal estable a otro. Sobre la Figura 13.13, le correspondería la curva
número 1.
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 617

b) Apertura constante de los álabes.


Este supuesto se daría en los casos de funcionamiento indebido de
alguna parte del regulador, cuando se ejerce un control manual del
distribuidor ante un cambio de carga o, más usualmente, cuando los álabes
alcanzan su máxima apertura como respuesta a un incremento de la carga.
Aunque las dos primeras situaciones son algo inusuales en la práctica, la
estabilidad en estas condiciones deberá igualmente ser comprobada.
En la Figura 13.13 le correspondería la gráfica de comportamiento 2, la
cual aparece linealizada bajo el supuesto de que z << Ho
.
c) Regulación a potencia constante.
Si discretizamos las variaciones de carga, ésto es, de la potencia
demandada, mediante saltos, el funcionamiento de un regulador ideal sería
aquel que fuera capaz de mantener la potencia de entrada de la turbina
constante, o bien la potencia de salida, si asumimos que el rendimiento no
cambia. Sobre la Figura 13.13, le correspondería la curva 3.
Este es el supuesto más comúnmente adoptado para estudiar la
estabilidad de una chimenea en sus condiciones más críticas, dado el
efecto aparentemente desestabilizador de este tipo de regulación. En
efecto, a un incremento de la carga, el regulador abrirá los álabes
provocando un incremento del caudal; como consecuencia, el nivel en la
chimenea disminuirá reduciéndose la altura neta; la respuesta del
regulador será entonces abrir más los álabes para mantener la potencia, lo
que puede llevar claramente a desestabilizar el sistema si el grado de
apertura no es perfectamente controlado.
La hipótesis de potencia constante, si bien es la que mejor modeliza de
forma simplificada el comportamiento real del regulador, es discutida hoy
en día cuando la central está acoplada a una gran red de distribución o
existen varios grupos en paralelo, por conducir a resultados excesivamente
conservadores. Ello ha sido objeto de algunos estudios, cuyo comentario
rebasa los límites de este curso.

d) Regulación combinada a potencia constante y apertura de álabes


constante.
Se trata del caso más real, pues la regulación anterior no será posible
si los álabes del distribuidor llegasen a alcanzar su máximo grado de
apertura. En tal caso, la potencia aún podría mantenerse constante,
siempre y cuando la altura neta fuera mayor o igual que la nominal (curva
1' en la Figura 13.13); en otro caso, sería imposible dar la potencia
618 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

requerida y el modo de regulación pasaría a ser el correspondiente a una


apertura constante de los álabes, produciéndose como consecuencia una
caída de frecuencia en el supuesto de que la central funcionase
aisladamente. En la práctica esto no es así, y si la frecuencia llegase a
descender por debajo de un cierto valor, actuaría un mecanismo
automático para desconectar la central de la red.
El sistema de ecuaciones a estudiar en cada caso estaría formado por
las ecuaciones de la chimenea, ya vistas en 13.3 y diferentes para cada
tipo, más la ecuación simplificada del regulador que, para cada uno de los
casos considerados, se escribirá como

𝒂𝒂) 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 = 𝑸𝑸𝒐𝒐 = 𝒄𝒄𝒄𝒄𝒄𝒄 (13.26)

𝑯𝑯𝒐𝒐 + 𝒛𝒛 𝒛𝒛 − 𝒛𝒛𝒐𝒐
𝒃𝒃) 𝒚𝒚 𝒅𝒅) 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 = 𝑸𝑸𝒐𝒐 � = 𝑸𝑸𝒐𝒐 �𝟏𝟏 + � (13.27)
𝑯𝑯𝒐𝒐 + 𝒛𝒛𝒐𝒐 𝟐𝟐(𝑯𝑯𝒐𝒐 + 𝒛𝒛𝒐𝒐 )

𝜼𝜼𝒐𝒐 𝑸𝑸𝒐𝒐 (𝑯𝑯𝒐𝒐 + 𝒛𝒛𝒐𝒐 )


𝒄𝒄) 𝒚𝒚 𝒅𝒅) 𝑸𝑸𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕𝒕 = (13.28)
𝜼𝜼 (𝑯𝑯𝒐𝒐 + 𝒛𝒛)

Pues bien, de los cuatro casos contemplados, Frank y Schüller (1938)


llegaron a demostrar que en el caso b) la regulación es siempre estable,
así como en el caso a) si se tienen en cuenta las pérdidas en la galería. El
caso c) es en cambio más crítico, como ya hemos indicado. Thoma fue el
primero en demostrar, en 1910, tras linealizar las ecuaciones del regulador
para pequeñas oscilaciones, que éstas podrían ser inestables si el área de
la chimenea fuese inferior a un mínimo, conocido como sección de Thoma,
y cuya expresión para una chimenea simple es

𝑳𝑳
𝑨𝑨𝒕𝒕𝒕𝒕 = (13.29)
𝟐𝟐𝟐𝟐 𝒄𝒄 𝑨𝑨𝒕𝒕 (𝑯𝑯𝒐𝒐 + 𝒛𝒛𝒐𝒐 )

mientras que su valor correspondiente para una chimenea cerrada se


escribe como
𝟏𝟏
𝑨𝑨𝒄𝒄𝒄𝒄 = (13.30)
𝟏𝟏⁄𝑨𝑨𝒕𝒕𝒕𝒕 − 𝒏𝒏 𝒑𝒑𝒐𝒐 /∀𝒐𝒐

en la cual n es el exponente politrópico, po la presión del aire encerrado y


∀o el volumen ocupado por el aire en condiciones de régimen. Como se
desprende de (13.30), existen en este caso también unos límites de po y
∀o para garantizar la estabilidad.
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 619

Las secciones anteriores serán, en principio, también suficientes para


el caso d), ya que la situación de apertura constante del distribuidor es
realmente favorable desde el punto de vista de la regulación, salvo que la
altura disponible fuera insuficiente, como ya se indicó.
Para grandes oscilaciones, sin embargo, las secciones anteriores
pueden no ser suficientes, por lo que en la práctica son mayoradas en un
coeficiente que depende del tipo de chimenea, y que comentaremos en el
apartado siguiente.
Chaudry (1987) ha llevado a cabo un estudio exhaustivo de las
condiciones de estabilidad de la chimenea simple, tanto abierta como
cerrada, para los modos de regulación anteriores, aplicando el método de
la fase plana. Dicho método consiste en linealizar las ecuaciones (13.1) y
(13.3), completadas con la (13.26), (13.27) ó (13.28) según el caso, en
torno al valor final de régimen que resultaría al introducir una perturbación
en el sistema, una vez éstas adimensionalizadas y eliminada la variable
tiempo. El valor final de régimen se obtiene en cualquier caso como punto
singular del haz de curvas integrales z'- Q' (z'= z /Zo , Q'= Q /Qo ) al cual
convergen las evoluciones de la chimenea para diferentes puntos de
partida (ésto es, diferentes perturbaciones).
Por su parte, la linealización de las ecuaciones diferenciales en torno a
un punto singular conduce a un sistema homogéneo perfectamente
estudiado en los tratados de ecuaciones diferenciales. Recomendamos la
obra de Puig Adam (1970) para un recordatorio sobre las condiciones de
estabilidad de este tipo de ecuaciones, limitándonos a entresacar aquí la
existencia de hasta cuatro tipos de singularidades posibles: nodo, puerto,
foco y centro, las cuales se muestran en la Figura 13.14, y se corresponden
con el signo y el carácter real o imaginario de las soluciones de una
ecuación de segundo grado formada con los coeficientes de linealización
obtenidos. En los casos en que la singularidad sea tipo nodo o foco, el
sistema resultará estable cuando la parte real de las raíces de la ecuación
antes referida sea negativa, e inestable en caso contrario. Las
singularidades tipo puerto y centro, también denominadas ensilladura y
vórtice, conducen siempre a situaciones de inestabilidad.
Para cada uno de los cuatro modos de regulación referidos, Chaudry
realiza en su obra una búsqueda exhaustiva de todos los puntos singulares
posibles. Para el caso de regulación a apertura constante se obtienen dos
puntos singulares, el primero siempre estable que conduce a un nodo si se
da la condición l 2 zo /Zo + Zo /(Ho + zo | > 2, o a un foco en otro caso. El
segundo punto singular es en realidad un punto virtual carente de interés.
En el caso de regulación a potencia constante se obtienen 3 puntos
singulares, llegando, tras el pertinente análisis de los mismos, a las
siguientes conclusiones:
620 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

Figura 13.12. Diversos tipos de singularidades en el estudio de la estabilidad


de las chimeneas

 Si las pérdidas en la galería para el caudal máximo superan un


tercio del salto bruto, esto es, si zo /Ho > 1 /3, el punto de régimen
corresponde a un punto de ensilladura, y el comportamiento de la
chimenea es inevitablemente inestable. Afortunadamente, tales
condiciones de diseño de la galería no son usuales por cuestiones
económicas.

 En otro caso el punto de régimen corresponderá a un nodo o bien


a un foco. La estabilidad en ambos casos exige aún que se
verifique la siguiente condición:

−2 𝑧𝑧𝑜𝑜 𝐻𝐻𝑜𝑜 > 𝑍𝑍𝑜𝑜2 (13.31)


13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 621

conocida como condición de Thoma, y que en el caso de igualdad


conduce, tras realizar un pequeño desarrollo, a la expresión (13.29)
ya indicada.

7. CONSIDERACIONES EN TORNO AL DISEÑO DE CHIMENEAS

Primeramente vamos a indicar en qué condiciones está justificada la


presencia de una chimenea.
1. Siempre que la reducción del golpe de ariete provocada por la
chimenea abarate el coste del conjunto tubería forzada-chimenea.
2. Si la velocidad de embalamiento de la turbina no puede reducirse por
debajo del 60 % de la velocidad nominal por otros métodos más
prácticos, como son incrementando la inercia del grupo, el diámetro
de la tubería forzada o disminuyendo el tiempo de cierre.
3. Como regla práctica, siempre que se cumpla la relación:

(𝚺𝚺 𝑳𝑳𝒊𝒊 𝒗𝒗𝒊𝒊 )/𝐻𝐻𝑛𝑛 > 3 𝑎𝑎 5 (13.32)


la conveniencia de la chimenea debe ser contemplada. En la
expresión anterior, el numerador engloba a la tubería forzada y la
galería de presión, mientras que Hn es la altura neta mínima del salto.
Una vez justificada su presencia y elegido el tipo de chimenea, su
diseño comienza determinando la sección transversal necesaria para
satisfacer los siguientes requisitos:

1. La chimenea debe ser estable.


2. La chimenea no debe rebosar en una desconexión brusca del grupo
a potencia nominal y con el embalse al nivel máximo, a menos que
se haya previsto un rebosadero.
3. No debe vaciarse (esto es, el nivel del agua no debe alcanzar la
generatriz superior de la galería), para la máxima aceptación de
carga posible, con el embalse al mínimo nivel.
Para cumplir la primera consideración, algunos autores como Jaeger
(1977) proponen adoptar 1,5 veces la sección de Thoma para una
chimenea simple y 1,25 para una chimenea con orificio o diferencial,
mientras que para una chimenea cerrada, se suele incrementar en un 50%
la sección crítica. En la práctica, la condición de estabilidad deberá ser
comprobada numéricamente para cualquier sección propuesta, teniendo
622 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

en cuenta la variación del rendimiento de la turbina con la apertura del


distribuidor, y la limitación de apertura máxima de éste. Si la atenuación de
las oscilaciones resultara muy lenta, la sección deberá aumentarse, y si
fuera muy rápida, puede entonces disminuirse.
Asimismo, conviene determinar numéricamente, una vez elegida la
sección, el nivel máximo alcanzable de acuerdo con el requisito 2. Si fueran
varios los grupos en operación, deberá suponerse la desconexión
simultánea de todos ellos, situación que puede darse en la práctica.
Las condiciones para verificar el requisito 3 son, en cambio, más
discutidas, pues depende de las maniobras previstas para el enganche del
grupo a la red. Algunos autores sugieren adoptar como hipótesis de trabajo
una carga del 50% del valor nominal, pero será el proyectista quien deba
fijar finalmente las condiciones de ensayo.
Como método rápido para verificar las condiciones de estabilidad y
vaciado de una determinada chimenea, puede recurrirse a las gráficas de
la Figura 13.13, que contrasta el desnivel relativo y = zo /Z en la chimenea
con las pérdidas relativas h = zo /Ho para las condiciones nominales. Las
curvas representan las condiciones críticas de estabilidad, según diversos
autores, de modo que si el punto correspondiente a nuestra chimenea cae
por encima de estas curvas, la estabilidad está garantizada, tanto más
cuanto más alejado se sitúe.
Si las pérdidas en la galería no se conocen con suficiente exactitud
habrá que adoptar el valor mínimo probable del coeficiente de pérdidas
para determinar el nivel máximo, y el valor máximo probable de éste para
verificar la condición de no vaciado.
Por otra parte, si el área de la chimenea debe incrementarse considera-
blemente, la incorporación de cámaras de expansión puede resultar una
solución más económica. En cuanto al dimensionado del orificio y pozo
piezométrico en chimeneas con estrangulación y diferenciales, remitimos
a los diagramas incluidos en Jaeger (1977) y Gardel (1962).

8. ANALISIS DEL GOLPE DE ARIETE EN LA TUBERIA FORZADA

El estudio del golpe de ariete en la tubería forzada de una central, se nos


presenta como un caso particular de los ya estudiados en capítulos
anteriores, en el cual, como condición de contorno aguas arriba suele
adoptarse la de depósito de nivel constante. Esta condición es
rigurosamente cierta cuando la central se alimenta directamente desde el
embalse y aproximadamente cierta cuando la tubería forzada nace en una
cámara de carga (caso de una central en derivación con canal) o en la
chimenea (caso de una central con galería de presión), dada la rapidez de
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 623

Figura 13.13. Condiciones críticas de estabilidad de chimeneas, según diversos


autores

las oscilaciones provocadas por el golpe de ariete frente a las oscilaciones


en la galería o el canal.
La condición de contorno aguas abajo resulta, en cambio, bastante más
complicada de modelizar. Habrá que tener en cuenta, además de la
ecuación de onda válida sobre C+, las ecuaciones de comportamiento de
la turbina a velocidad variable y para ángulo del distribuidor igualmente
variable, la ecuación de inercia del grupo, y las ecuaciones del regulador,
a fin de determinar en cada instante de cálculo, los valores de Hp, Qp,, Np
y τp, que caracterizan la evolución del transitorio en este caso; Np
representa la velocidad de giro de la turbina, y τp el grado de apertura del
distribuidor.
Al igual que con la chimenea, serán necesarios métodos numéricos de
cálculo para verificar el comportamiento de la central en las situaciones
críticas. En particular, destacamos

a) El estudio de la estabilidad del regulador ante variaciones bruscas de


la carga. Ello se hace a partir de las ecuaciones que modelizan el
comportamiento de éste, y cuya formulación depende bastante de la
624 TRANSITORIOS Y OSCILACIONES EN SISTEMAS HIDRÁULICOS A PRESIÓN

complejidad del regulador. Frente a los clásicos reguladores de caída


temporal (utilizados sobretodo en Norteamérica) y acelero-
taquimétricos, provistos de un amortiguador "dash-pot" (utilizados en
Europa), hoy en día el regulador PID es ampliamente utilizado desde
la década de los 70 en sustitución de los anteriores.
No podemos entrar, por limitación de tiempo y espacio, en un
análisis más profundo del regulador, pero las condiciones de
estabilidad frente a las variaciones de carga más frecuentes previstas
en el régimen normal de explotación de la central, así como el
estatismo permitido (hasta un 5 % normalmente), van a ser los
factores determinantes de su diseño.

b) Las condiciones de parada en caso de una desconexión brusca del


grupo a plena carga. El análisis del golpe de ariete en este supuesto
nos permitirá determinar la velocidad máxima de embalamiento de la
turbina, Nmáx, las sobrepresiones máximas que se van a alcanzar en
la tubería forzada, Hmáx, y el tiempo de cierre del distribuidor, Tc.
Variando éste último, podremos acotar el valor máximo de la
velocidad permitida, normalmente hasta un 60 % del valor nominal.
La tubería forzada deberá dimensionarse, a continuación, para
soportar las máximas sobrepresiones alcanzables.

Finalmente, y para mayor seguridad, suele incorporarse una válvula de


descarga al final de la tubería forzada para limitar la sobrepresión máxima.

9. CONCLUSION

Se ha pretendido en este capítulo hacer una presentación de la


problemática de la regulación que se presenta en los aprovechamientos
hidroeléctricos, y que afectan tanto al mercado eléctrico como al diseño de
muchos componentes de la central.
Se han presentado diversos tipos de chimeneas, analizado su
comportamiento, y se han dado criterios de diseño y métodos numéricos
para su verificación.
La problemática del regulador de la turbina y el cálculo de la tubería
forzada tan solo se han esbozado, dado que un análisis más profundo
hubiera requerido una extensión que excede de los límites que nos hemos
marcado al plantear este texto. Por otra parte, esta problemática afecta a
un número mucho más reducido de profesionales, la mayoría de los cuales
vinculados a compañías extranjeras.
13. CHIMENEAS DE EQUILIBRIO. EL PROBLEMA DE ESTABILIDAD... 625

10. BIBLIOGRAFIA

Borel, L., (1960), Stabilité de réglage des installations hydroeléctriques, Ed.


Dunod, Paris
Chaudry, M.H., (1987). Applied Hydraulic Transients, Ed. Van Nostrand
Reinhold Co., New York.
Fullana, V., Cabrera , E., (1977), "Análisis simultáneo de las chimeneas de
equilibrio y del golpe de ariete por el método de las características",
Rev. Obras Públicas, Nº 3191, pp 71-78
Gardel, A., (1962), Cámaras de equilibrio, Ed. Dossat S.A., Madrid
Jaeger, c., (1977). Fluid transients in hydro-electric engineering practice,
Ed. Balkie, London
Mosonyi, E., (1991). High-Head Power Plants. Volumen two/A. Water
Power Development, Akadémiai Kiadó, Budapest
Puig Adam, p . (1970). Curso teórico-práctico de ecuaciones diferenciales
aplicado a la física y técnica, Biblioteca Matemática, 11 ª edic. Madrid.
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Vivier, L., (1966), Turbines hydrauliques et leur regulation, Ed. Albin Michel,
Paris.
Warnick, C.C., (1984), Hydropower engineering, Ed. Prentice-Hall,
Englewood Cliffs,NJ
Wylie, B and Streeter, V.L., (1982), Fluid Transients, Ed Ann Arbor Science,
Michigan

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