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La poesía mezclada a las hojas de nuestro mundo: un puente entre poemas de Gabriela Mistral y

Graciela Huinao*

La poesía ha funcionado, a través de las sociedades, como un espacio estético de apunte y

interpretación de los espacios y tiempos. Su carácter no factual, su compromiso dubio con la verdad

y la mentira, su abertura para la duda y para la expresión y creación son aspectos que hacen de ella

una compleja y múltiple herramienta para la comprensión del mundo que nos cerca o que ya, en

algún momento, ha cercado a las y los otros. La poesía nos puede ser un interesante aporte, una

pista para mirar a los objetivos y intentos de las y los poetas, además de su relación con el mundo

en sus varios aspectos: privado, público, cultural, ecológico, económico, político y más.

Abordaremos en un análisis comparativo dos poemas, "Ronda de la ceiba ecuatoriana", de

Gabriela Mistral, y "A filo de hacha", de Graciela Huinao, a modo de ejemplificación de la

discusión. Los dos son escritos por poetas mujeres de Chile, que entretanto tienen trayectorias,

posiciones sociales y mismo periodos de vida distintos. A pesar de eso, son demostraciones de la

capacidad de la poesía de trasmitir las relaciones entre las personas y el mundo social y natural,

intermediadas por el lenguaje y la acción, involucrados en un solo movimiento.

En la "Ronda de la ceiba ecuatoriana" acompañamos la formulación de una América

eternizada, fuerte y ancestral, hecha en ritual a partir, a través y por causa de un árbol cuyas

simbologías atraviesan el cono sur con historias mayas y amazónicas. En "A filo de hacha", la

creación de la gente a través de la relación con la tierra una vez más se pone en el centro, ahora con

más pena pero también más exposición de la rebeldía.

Los dos poemas tienen en común la retomada de la naturaleza como un elemento activo en

la práctica de mantener viva la ancestralidad, rememorar al pasado y fortalecerse en conjunto. En

Gabriela Mistral, ya había un intento estético de aproximar la poesía (por veces por la palabra

pedagogizada, por veces por la palabra dicha) a la vida pobre y rural del territorio chileno, que

después se fortifica con la afirmación latinoamericanista (con fuerza junto a voces militantes de la

poesía y la política) y, finalmente, con su formulación poética de la geografía de Chile en su

poemario póstumo Poema de Chile, donde recorre el territorio mirando a la las formaciones

naturales, la botánica, las huertas, junto a los muertos y los campesinos e indígenas. En la Ronda, la

voz poética empieza su mirada en una perspectiva externa al ritual alrededor de la ceiba, y después
agrégase y pasa a pertenecer también. Graciela Huinao, por su vez, hace su poesía hablando de una

perspectiva aún más interna al territorio y la ancestralidad, y asume la voz de la hija des de el

principio, agregando las experiencias y los sentimientos en relación al padre, a la familia, al trabajo,

a la tierra y al pueblo antes y después de los cambios. El cambio, por tanto, deja de ser en la

relación de la voz poética con el mundo, y pasa a ser en la relación del mundo con sus personas,

poderes y acciones.

La idea de traer autoras que vienen de épocas, luchas e intentos literarios distintos es una

pretensión de colaborar para una comprensión de la poesía a partir de los intercambios y del análisis

respetuoso a la soberanía de las cosmovisiones distintas. Por eso, creo que es importante construir

esta nueva mirada, que permita que las literaturas de los pueblos originarios y no occidentalizados

sea leída y pensada como literatura tal y cual. Asumir la poesía no-hegemónica como poesía, mismo

con rasgos y propuestas distintas y propias, es un paso adelante en el combate al racismo, al

patriarcado y a las herramientas excluyentes, imperialistas y insostenibles del capital.

El avance del capitalismo sobre los territorios es una regla constante de la idea de desarrollo

y, junto al neoliberalismo, se profundiza en situaciones extremas: la criminalización de

movimientos sociales, pueblos indígenas y campesinos, la expropiación de sus tierras por empresas

transnacionales que fomentan la desigualdad, la pérdida de derechos sociales y trabajistas, el

agronegocio, la privatización de los bienes comunes y el ataque a la agroecología, a la reforma

agraria y incluso a la soberanía alimentaria de toda la población.

Tal vez estos árboles colectivos, escritos por dos mujeres poetas de Chile, sean más una

prueba (viva?) de que existen experiencias, vivencias y conocimientos contra-hegemónicos, que

parten de una propuesta antigua y nueva de la posible relación entre la gente y la planta. Estos

conocimientos, que traen junto a si miradas personales y políticas, individuales y colectivas, pueden

estar involucrados no solo en la formación de una poesía más plural y democrática, pero también en

la construcción de sociedad en Latinoamérica, atravesando las fronteras y siguiendo el orden de la

naturaleza y del labor del pueblo como eje.

*Por Helena Capriglione Zelic

Los poemas están disponibles en los siguientes links:


http://www.gabrielamistral.uchile.cl/poesia/ternura/rondas/Ronda-celba.html
http://www.jornada.unam.mx/2013/07/13/oja-filo.html