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AUTO

CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA
Seguir los consejos expuestos en esta obra puede ayudarte a mejorar en tu apren-
dizaje diario, tanto si se trata de un entrenamiento compartido con más personas,
como si pretendes evolucionar en solitario, así como si tienes alumnado a tu car-
Acercamiento a las
Ciencias de la

DEFENSA
go y deseas orientarles pedagógicamente en la búsqueda de su propia manera de
hacer las cosas. Aquí se ofrece una sólida propuesta para confeccionar programas
pedagógicos personalizados de progresión autorregulada en defensa personal. Más
aún, estas páginas pretenden capacitar para la adquisición de una conciencia global
acerca de las realidades multidisciplinares que configuran la idea de autodefensa.
Este ensayo aporta una amplia relación de estilos, sus principales características
y orígenes, explica los conceptos que sirven de base para todo lo relacionado con
la actividad física y el ejercicio, incide especialmente en las teorías actuales de la FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
Psicología (desde diversos procesos emocionales hasta la introducción a la neu-
rociencia mediante un acercamiento básico a la estructuración y comportamiento Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
del sistema nervioso) y desarrolla algunos aspectos normativos, como la legítima
defensa o las particularidades de una defensa personal profesional, diseñada para
garantizar la seguridad ciudadana de acuerdo a los principios y valores de una so-
ciedad moderna.
Francisco Jiménez Hernández es agente de policía local, licenciado en Psicopeda-
gogía, diplomado maestro en Educación Física e instructor titulado en diversas es- Francisco Jiménez
pecialidades marciales. Ha colaborado como profesor en la Academia de Policía de Hernández
la Comunidad de Madrid y participado como docente en cursos y conferencias de
carácter técnico-profesional dirigidos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

“Este libro va a ser una referencia que servirá de guía a muchas personas”
FCO. RAFAEL RUBIO GÓMEZ Monitor en taekwon-do, grappling, boxeo francés savate y
defensa operativa táctico-policial. Dos veces medalla de
bronce en el campeonato de España de taekwon-do ITF.
“Esta obra está escrita con conciencia educativa, pedagógica e informativa”
CLAUDIO HERNÁNDEZ GARCÍA Monitor en jiu-jitsu y defensa personal policial.
“Francisco Jiménez es la persona idónea para escribir sobre estas temáticas”
MARIO HERRERA MADRIGALI Profesor (shidoshi ho) en ninjutsu-budotaijutsu y monitor
en sambo-defensa personal bujinkan.
“Francisco Jiménez ha llevado estas enseñanzas a un nivel distinto”
ROSA SOLA EYARALAR Directora técnica del departamento de defensa personal
femenina de la Federación Madrileña de Lucha Maestra en
defensa personal policial y entrenadora nacional en defen-
sa personal femenina y kobudo policial.
ACERCAMIENTO A LAS CIENCIAS DE LA

AUTODEFENSA
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

por
Francisco Jiménez Hernández
Director editorial:
Marco Pila

Diseño y Maquetación:
Claudia Romero

Dícenme.
Miguel de Cervantes Saavedra y en 1605 di a la imprenta cierto librillo que gran-
jeóme larga fama y escasa fortuna.
El primer año víose el fruto de mi ingenio aventado en cinco ediciones más la-
dronas que caco, las cuales causaron no pocos disgustos a mi honra y no me-
nos quebrantos a mi diezmada hacienda.
No se usaban entonces, como agora se usan derechos de propiedad intelectual.

© Pila Teleña; 2014


C/ Pozo Nuevo, 12
28430 Alpedrete (Madrid)
Telf: 609 25 20 82
e-mail pilatelena@pilatelena.com
www.pilatelena.com
Madrid - España

Impreso en España por


ISBN: 978-84-95353-05-4
Depósito legal: M-10528-2014
Impreso en España
Reservados todos los derechos.
NOTA DE DESCARGO

El presente texto únicamente tiene como objetivo divulgar


información que se considera potencialmente útil para el ser
humano, así como motivar para la reflexión y la búsqueda de mayor
conocimiento; en ningún caso debe ser utilizado para sustituir
a profesionales en activo que se dediquen a la psicología, la
pedagogía, el derecho, las ciencias de la salud, las artes marciales
o cualquiera de las disciplinas que puedan verse reflejadas en
sus páginas. El autor y la editorial declinan toda responsabilidad
acerca de potenciales resultados lesivos producidos por intentar
aplicar lo que en esta obra se muestra.
Igualmente, las personas que han participado de algún modo
en este libro no necesariamente comparten el contenido expuesto,
ya sea en parte o en su totalidad; del mismo modo, las palabras
recogidas en los diferentes prólogos únicamente reflejan las
opiniones personales de quienes firman los mismos.

Francisco Jiménez Hernández


Este libro está dedicado a:

Lee Jun Fan,


pues fue la chispa que me empujó a buscar la causa
de mi propia ignorancia.

Sonia,
quien siempre me prestó su coraje para levantarme
tras cada caída al vacío y me enseñó a aprender a
perdonarme a mí mismo mis muchos defectos.

Óscar,
quien llega para formar parte de esta gran aventura y,
sin aún saberlo él, ya nos regala multitud de nuevas
ilusiones; esperamos ser capaces de ayudarle a
perseguir sus propios sueños.
Ningún ser humano puede revelarte nada,
tan solo aquello que se encuentra a medio dormir
en el alba de tu conocimiento.

El profesor que anda en las sombras del templo,


entre sus seguidores,
no da su sabiduría, sino su fe y su cariño.

Si es verdaderamente sabio,
no te pide que entres en la casa de su sabiduría,
sino que más bien te lleva al umbral de tu mente [...]
porque la visión de un hombre
no presta sus alas a otro[78].

Kahlil Gibran
ÍNDICE DE CONTENIDOS

Agradecimietos........................................................................................ 016
Colaboraciones........................................................................................ 019
El autor...................................................................................................... 021
Prefacio 1 (por Fco. Rafael Rubio Gómez).............................................. 024
Prefacio 2 (por Claudio Hernández García)............................................ 029
Prefacio 3 (por Mario Herrera Madrigali)................................................ 033
Prefacio 4 (por Rosa Sola Eyaralar)........................................................ 035
Introducción............................................................................................. 039

Capítulo 1 Acercamiento a la definición de autodefensa.................. 043


1.1 Acotaciones terminológicas .......................................................... 044
1.2 Defensa personal............................................................................ 049
1.2.1 Autoprotección. La antesala de la autodefensa............... 058
1.3 Artes marciales .............................................................................. 065
1.3.1 Arte y marcialidad............................................................... 065
1.3.2 Grados en las artes marciales ........................................... 072
1.3.3 Entrenamiento a través de formas..................................... 076
1.4 Defensa personal en los deportes de combate............................. 084

Capítulo 2 Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal.................. 091


2.1 Historia y desarrollo de las artes marciales.................................. 092
2.2 Kung fu............................................................................................ 100
2.2.1 Shuai jiao kung fu............................................................... 100
2.2.2 Wing chun kung fu.............................................................. 101
2.2.3 Hung gar kung fu................................................................ 102
2.2.4 Choy li fut kung fu............................................................... 102
2.3 Artes bushi ..................................................................................... 103
2.3.1 Ju-jutsu............................................................................... 105
2.3.2 Aikido................................................................................... 106
2.3.3 Judo kodokan...................................................................... 107
2.3.4 Karate.................................................................................. 108
2.3.5 Goshindo............................................................................. 111
2.4 Kyusho............................................................................................. 113
2.5 Taekwon-do..................................................................................... 115
2.6 Hapkido............................................................................................ 116
2.7 Kenpo............................................................................................... 117
2.8 Arnis/kali/eskrima.......................................................................... 119
2.9 Jeet kune do.................................................................................... 121
2.10 Deportes de combate................................................................... 123
2.10.1 Deportes luctatorios......................................................... 125
2.10.1.1 Sumo.................................................................. 126
2.10.1.2 Judo................................................................... 127
2.10.1.3 Sambo................................................................ 128
2.10.1.4 Luchas olímpicas.............................................. 129
2.10.2 Deportes pugilísticos........................................................ 129
2.10.2.1 Boxeo inglés...................................................... 131
2.10.2.2 Muay thai/thai boxing....................................... 132
2.10.2.3 Boxeo francés savate........................................ 132
2.10.2.4 Kickboxing oriental........................................... 134
2.10.2.5 Kickboxing americano...................................... 134
2.10.3 Deportes pancráticos ...................................................... 135
2.11 Estilos. Puntos de vista versus confinamiento de lo infinito............... 137

Capítulo 3 Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa.................. 143


3.1 Aparato locomotor en el cuerpo humano...................................... 146
3.1.1 Sistema óseo...................................................................... 146
3.1.2 Sistema muscular............................................................... 151
3.1.3 Organismo humano y nutrición......................................... 153

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3.2 Cualidades físicas básicas............................................................. 170
3.2.1 Resistencia.......................................................................... 171
3.2.2 Fuerza.................................................................................. 178
3.2.3 Velocidad............................................................................. 181
3.2.4 Flexibilidad.......................................................................... 192
3.3 Habilidades y otras competencias psicomotrices........................ 196
3.4 Conceptos fundamentales implícitos en la defensa personal.............. 202
3.4.1 Ejes y planos corporales.................................................... 202
3.4.2 División por alturas de las secciones corporales............. 205
3.4.3 Distancias de combate....................................................... 206
3.4.4 Ritmo y sentido de la oportunidad..................................... 210

Capítulo 4 Implicaciones psicológicas de la autodefensa................ 215


4.1 Acercamiento a la neurociencia. El sistema nervioso.................. 216
4.1.1 Encéfalo............................................................................... 219
4.1.2 Médula espinal.................................................................... 222
4.2 Teorías de la Psicología aplicadas a la autodefensa.................... 223
4.2.1 Fluir dentro de la acción..................................................... 224
4.2.2 Locus de control................................................................. 228
4.2.3 Profecía autocumplida....................................................... 230
4.2.4 Indefensión aprendida........................................................ 234
4.3 Implicaciones psicoemocionales de la defensa personal............ 236
4.3.1 Ansiedad: el desgaste emocional...................................... 236
4.3.2 Miedo: la emergencia emocional....................................... 239
4.3.3 Ira: la explosión emocional................................................ 251
4.4 Psicosociología de la agresión...................................................... 251

Capítulo 5 Implicaciones legislativas de la defensa personal................ 271


5.1 Actos ilícitos de violencia............................................................... 273
5.1.1 Amenazas (violencia verbal).............................................. 273
5.1.2 Violencia física.................................................................... 273
5.1.3 Omisión del deber legal de ofrecer socorro....................... 278
5.2 Legítima defensa............................................................................. 281
5.3 Autodefensa y violencia de género. Defensa personal femenina......... 288

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Capítulo 6 Defensa personal y seguridad......................................... 297
6.1. Evolución y señas de identidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad.... 297
6.2 Usos legales de la fuerza coercitiva.............................................. 310
6.2.1 Técnicas de autoprotección policial.................................. 318
6.2.1.1 Autoprotección en las identificaciones.............. 322
6.2.1.2 Autoprotección en los cacheos.......................... 323
6.2.1.3 Autoprotección en los controles........................ 325
6.2.2 Técnicas de resolución no violenta de conflictos............. 327
6.2.3 Técnicas de reducción y contención ................................ 331
6.2.4 Herramientas policiales...................................................... 333
6.2.4.1 Grilletes................................................................ 335
6.2.4.2 Bastón policial..................................................... 336
6.2.4.3 Arma de fuego..................................................... 337
6.3 Conclusiones................................................................................... 341

Capítulo 7 Aprendizaje y defensa personal...................................... 345


7.1 Implicaciones del autoaprendizaje en la autodefensa................. 346
7.2 Confección de un programa pedagógico....................................... 351
7.2.1 Diseño de una programación............................................. 354
7.2.1.1 Evaluación inicial................................................. 355
7.2.1.2 Aprendizaje significativo..................................... 356
7.2.1.3 Periodización....................................................... 358
7.2.1.3.1 Macrociclos....................................... 359
7.2.1.3.2 Mesociclos ........................................ 360
7.2.1.3.3 Microciclos........................................ 361
7.2.1.4 Sesiones (unidades didácticas)......................... 362
7.2.1.4.1 Modelos teóricos para conceptualizar una sesión.... 369
7.2.1.4.1.1 Alternativa tradicional.................... 371
7.2.1.4.1.2 Alternativa constructivista............ 373
7.2.1.4.1.3 Alternativa cibernética................... 378
7.2.1.5 Evaluación........................................................... 384
7.2.1.5.1 Evaluación del alumnado.................. 385
7.2.1.5.2 Evaluación de la labor docente......... 392

12
7.2.1.5.3 Evaluación de la programación........ 396
7.2.1.5.4 Evaluación de la evaluación ............. 398
7.2.2 Aprendizaje autogestionado.............................................. 401
7.2.2.1 Autoevaluación.................................................... 407
7.2.2.2 Creatividad........................................................... 413

Epílogo...................................................................................................... 418
Referencias bibliográficas....................................................................... 431
Anexo de fichas........................................................................................ 448

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AGRADECIMIENTOS

Gracias a Fco. Rafael Rubio Gómez, quien conserva intacta la ilusión por aprender como
si cada día fuese de nuevo el primero en el mundo de las artes. Su coherente visión
multidisciplinar y su firme orientación didáctica le convierten en un artista y docente
marcial muy completo; por ello consigue hacer mejorar exponencialmente, a quien tiene
la suerte de entrenar con él, en todas las distancias de combate y en la comprensión
profunda del arte (cortesía, integridad, perseverancia, autocontrol y espíritu indomable).

Gracias a Claudio Hernández García, siempre volcado en ayudarme con mis proyectos
y locuras marciales. Es mi referente más temprano en las artes de corte japonés,
mi hermano mayor en el jiu-jitsu, pues nuestros respectivos caminos marciales se
cruzaron en los tardíos albores de un mutuo interés por las artes. Por derecho propio
acabó convirtiéndose en experto y sé que terminará siendo guardián de una herencia
difícil de proteger, ya que implica permanecer alerta cada instante de la vida hasta el fin
de los días.

Gracias a Mario Herrera Madrigali, cuyo amor por la esencia inherente al espíritu marcial
parece no tener fin. En su gran corazón reside un ronin errante, experimentado, habilidoso y
sabio que cultiva de forma cuidadosamente minimalista su apasionada inclinación hacia el
kendo, el iaido, el kyudo (el budo, en definitiva) y la lengua y cultura japonesas. Su búsqueda
íntegra y sincera de la autenticidad en las artes le convierte en una especie en peligro de
extinción.

Gracias a Rosa Sola Eyaralar, por lo muchísimo que de ella he aprendido y espero se-
guir aprendiendo, por la humildad con la que se desenvuelve en la vida a pesar de que
su nombre puede escribirse con letras de oro en la historia de las artes marciales, por
su capacidad pedagógica que la convierte en el espejo donde el futuro se mira y por la
cercanía y afecto que transmite a quien está cerca de ella.

Gracias a Juan Ignacio Lázaro Fernández, por su calidad humana en la enseñanza y


su habilidad y destreza en la ejecución técnica. Su carisma siempre despertó muchas
carreras marciales entre su alumnado; en mí inspiró un hondo respeto hacia él como
modelo de perfeccionamiento continuo, así como un elevado sentido del compromiso
por realizar mi trabajo de forma profesional.

Gracias a Alberto Callejo Moreno. Con él he compartido en los últimos años esa hermo-
sa parte del camino marcial que baña de hermanamiento a sus practicantes; su elevado
sentido del pragmatismo a la hora de mostrar su personal concepción de las artes apor-
ta grandes dosis de doloroso y efectivo realismo a sus técnicas y baña en un aura de
confianza a quienes están a su lado en situaciones comprometidas de peligro.

Gracias a Iván Miguel Méndez Esteban,­quien otorga una nueva y más profunda dimen-
sión a la palabra valor. Su importante poder físico va acompañado de una evolución

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técnica inteligentemente cuidada; está destinado a llegar lejos, porque posee la firmeza
de espíritu necesaria para permanecer permanentemente abierto a aprender y nunca le
asusta aportar ideas, ni dedicar a esas su esfuerzo y tiempo.

Gracias a Víctor Manuel Brea González, cuya habilidad para leer las situaciones y ser
capaz de percibir en ellas lo esencial (aunque esto se encuentre oculto o disfrazado en
forma de simple detalle) siempre me fascinó. Pocas personas se atreven a enfrentarse a
sus miedos, menos aún lo hacen a miles de metros de altura. La roca forja sus propios
guerreros; nunca he dudado de que en su alma reside uno del que quiero aprender.

Gracias a Óscar del Codo Aparicio, quien colaboró conmigo en otros proyectos mar-
ciales, contagiándome su ilusión por aprender, sentido del respeto, espíritu de trabajo y
afán de superación; su capacidad de aprendizaje es sorprendente, pues refleja al instan-
te y de forma natural sutiles aspectos poco evidentes para la mayoría.

Gracias a José Gabriel Campos Parrilla, mi infatigable compañero de entrenamiento mar-


cial a lo largo de una etapa muy especial, inmejorable uke y magnífico tori. Es un guerrero
(de eso no hay duda) y, sin embargo, es también una mente brillante; ello configura en su
interior la esencia del yin y el yang, haciéndole poseedor de una gran fuerza tanto exterior
como interior.

Gracias a David del Amo Tris, quien aceptó ilusionado compartir con el mundo su gran
talento a través de las ilustraciones que confeccionó para este libro. Con él formando parte
de esta sana locura, estas páginas se nutren de su creatividad, instinto, espontaneidad y
sentido estético... en definitiva, de calidad. Supo conectar con el alma que encierran las
palabras como solamente puede hacerlo un virtuoso en su campo artístico.

Gracias a Inmaculada Carretero Sanjuán, con quien forjé amistad cuando ambos es-
tudiábamos Psicopedagogía en la facultad; su carácter cercano y generoso me reveló
enseguida la magnífica persona que es. Por aquel entonces una versión primitiva de
este libro ya tenía una extensión considerable e Inma pudo leer algunos pasajes sueltos,
animándome y llegando a convencerme de que estas páginas algún día llegarían a ver
la luz.

Gracias a Roberto García Robles, junto a quien caminé a lo largo de un bellísimo período
caracterizado por el idealismo, el compañerismo y la cultura del conocimiento. Él leyó
fragmentos de esta obra cuando apenas era una concatenación de reflexiones inconexas,
pero siempre tenía una palabra de aliento que ofrecerme y así empujar mi sueño de es-
cribir, haciendo que mi mirada se dirigiera al horizonte. En estas páginas hemos dado
alcance al futuro.

Gracias a David Arredondas Rivas, quien siempre se volcó en la planificación de mis pro-
yectos con una confianza y visión optimista que me impedían rendirme hasta haberlos
llevado a cabo. Teniendo gente como él cerca, muchos sueños y propósitos reciben un
ilusionante impulso hacia delante.

Gracias a Javier Rodríguez Prados, que en su especialidad deportiva posee un don que
solo desarrolla una de cada diez mil personas; su talento y constancia le harán ser un
gigante en lo suyo y yo me alegraré de sus éxitos esperando haber puesto mi granito de
arena a la hora de orientarle en la búsqueda de su propio camino interior.

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Gracias a Roberto Ruiz Barquín, una de las mentes más cualificadas del panorama
contemporáneo de la Psicología, un excelente profesor y un hombre que lleva el judo
en la sangre; ojalá pronto podamos hacer coincidir de nuevo nuestras respectivas ca-
rreras para beber de sus brillantes ideas en alguna investigación conjunta que fusione
las artes marciales con los recovecos más recónditos del sistema nervioso humano.

Gracias a Francisco Javier Guri Adrados, quien depositó su plena confianza en mi for-
mación, experiencia e idiosincrasia para transmitir el difícil arte de la Psicología a un
colectivo tan importante como es el encargado de la protección de los derechos y li-
bertades de todas las personas.

Gracias a todas aquellas personas que configuraron mi alumnado en la Academia de


Policía. Espero que hayan logrado aprender conmigo al menos la mitad de lo mucho
que yo aprendí de ellas.

Gracias a quienes decidieron sumergirse en las artes y depositaron su confianza en mí,


caminando a mi lado como quien camina con cariño junto a un veterano compañero
de viaje que comparte ideas, teorías, batallitas e historias: gracias especiales a Ángel
Emiliano García Cortés, Dulce M.ª Ramos Alcalde, M.ª Elena Torres Jaramillo, M.ª Luz
Martínez Sánchez, M.ª Sonia García García, Mateo García Manjón, Mercedes Llorente
Castro, Nuria Morales Mazón y Víctor Fernández Manosalvas, con quienes compartí
por un tiempo la maravillosa e indescriptible experiencia de viajar hacia un horizonte
inalcanzable que siempre está en movimiento, cada vez más lejos. Espero haber en-
cendido o renovado la llama de las artes dentro de sus corazones. Mantenerla viva es
solo decisión suya.

Gracias al European Bruce Lee Club (y en especial a Marcos Ocaña Rizo y Jaime Elías
Castro) por abrir tan honestamente las puertas de su revista a mis palabras.

Gracias a Marco Pila, quien siempre confió en esta obra, en este sueño, a pesar de los
tiempos oscuros que corren; él me abrió una vía hacia la inmortalidad. Formar parte de
la historia de Pila Teleña es un honor inmenso.

Gracias a Violeta Rivera García, quien pronto será una de las figuras de referencia que
lideren a toda una nueva generación docente.

Gracias a Carmen y Javi y a mis abuelas (Ángela y Teresa, dos mujeres con el corazón
gigante); junto a mis padres, colaboraron en hacer que ya de niño observase siempre
en mis mayores que el esfuerzo y el compromiso personal por hacer bien las cosas son
el camino más sólido para alcanzar un objetivo.

Gracias a Ángel, quien a través de sus investigaciones sobre la velocidad gestual


descubrió la presencia implícita de las artes marciales en otras disciplinas (las
balompedísticas) que ocuparon más profundamente su atención y afinaron su mucho
talento; siempre le invito a trazar un plan para desafiar a la bestia creativa que lleva
dentro, pues sabe bien que esta es todavía joven y fuerte y combatir con ella constituye
aún un reto épico.

Gracias a papá y mamá, quienes –ajenos por completo a las artes marciales y la
filosofía oriental– quizá en un principio pensaron que esto sería un pasatiempo

16
pasajero mientras padecían sufridora y pacientemente el desmedido crecimiento
de mi biblioteca y videoteca personal, las roturas accidentales de mobiliario y mis
interminables magulladuras, volcándose incondicionalmente en las pesadas sesio-
nes de hielo o en la búsqueda por toda la ciudad de libros aparentemente imposi-
bles de encontrar. Ahora, veinte años después de mi primer contacto con las artes,
espero que el camino marcial que elegí les llene de satisfacción, pues su cariño es
el timón con el que han culminado exitosamente la más difícil de las misiones...
saber guiar y acompañar acertadamente al bebé, al niño, al adolescente e incluso al
adulto hacia lo que quiere ser y siempre quiso: él mismo.

Gracias a Sonia, sin quien jamás hubiera alcanzado el objetivo de convertirme en aque-
llo que soy integralmente como ser humano; afrontar juntos grandes y pequeñas difi-
cultades al cincuenta por ciento es el más satisfactorio entrenamiento marcial que he
podido experimentar, pues –como decía Bruce Lee– «dominar las artes marciales es
dominar el arte de vivir»[87], y yo no entiendo la palabra vivir sin ella. Supe dónde habita
el arte en el mismo instante en que la conocí, y cada día que pasa me deslumbra más,
pues continuamente descubro en ella algo nuevo y valioso; siempre de la mano en la
abundancia y en la escasez, en el éxito y en la frustración, en la calma y en el dolor.
Gracias, amor.

COLABORACIONES
Fco. Rafael Rubio Gómez: prefacio 1
••Representante de la Asociación Española de Savate de la Comunidad Valenciana
(2008-2010)
••Director regional en la Región de Murcia para la disciplina de taekwon-do tradicional
de la Asociación Murciana de Taekwon-do Tradicional ITF Artes Marciales Tradicio-
nales y Disciplinas Afines (2007)
••Monitor en taekwon-do, grappling, boxeo francés savate y defensa operativa táctico-
policial

Claudio Hernández García: prefacio 2


••Monitor en jiu-jitsu y defensa personal policial
••Monitor especialista en defensa personal de seguridad privada y formación de es-
coltas privados
••Acreditación docente del MIR en las áreas Técnico-Profesional, Preparación Física y De-
fensa Personal
••Ayudante técnico deportivo en judo

Mario Herrera Madrigali: prefacio 3 y caligrafía kanji japonesa


••Cofundador de la Asociación Madrileña de Kyudo
••Profesor (Shidoshi Ho) en ninjutsu-budotaijutsu
••Monitor en sambo-defensa personal bujinkan

Rosa Sola Eyaralar: prefacio 4


••Directora técnica del departamento de Defensa Personal Femenina de la Federación Ma-
drileña de Lucha (2008-)
••Maestra en defensa personal policial

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••Maestra especialista en defensa personal de seguridad privada
••Entrenadora nacional en sambo-defensa personal, defensa personal femenina y
kobudo policial
M.ª Sonia García García: fotografías y traducciones del francés y del inglés
••Doctora universitaria cum laude en Ingeniería Química
••Máster en Prevención de Riesgos, especialidad Ergonomía y Psicosociología aplicada
••CAP (Curso de Aptitud Pedagógica, profesora especialista en Física y Química)
••Certificada EOI en idiomas francés e inglés

Inmaculada Carretero Sanjuán: traducciones del portugués


••Licenciada universitaria en Psicopedagogía
••Diplomada universitaria, maestra (especialidad Educación Infantil)
••Certificada EOI en idioma portugués

David del Amo Tris: ilustraciones gráficas


••Dibujante e ilustrador

Además de los prologuistas, también han colaborado participando en las fotografías:

Alberto Callejo Moreno


Licenciado universitario en Criminología
Monitor en defensa personal policial y defensa personal femenina
Cinto negro 2.º dan en defensa personal policial
Cinto negro 1.º dan en defensa personal femenina y bastón policial extensible
Especialista en protección de personalidades

Iván Miguel Méndez Esteban


Especialista en bastón policial extensible, nivel III
Especialista en defensa personal policial, nivel II
Especialista en técnicas de defensa personal policial en intervención policial
Especialista en trabajo táctico de defensa personal policial por parejas y equipos

José Gabriel Campos Parrilla


Especialista en defensa personal policial, nivel II
Especialista en bastón policial extensible
Experto en defensa personal

Óscar del Codo Aparicio


Cinto negro 1.º dan en defensa personal policial
Especialista en bastón policial extensible, nivel II
Especialista en intervención policial y técnicas operativas de entrada en inmuebles

Víctor Manuel Brea González


Especialista en defensa personal policial, nivel II

Violeta Rivera García


Entrenadora nacional en defensa personal policial y defensa personal femenina
Cinto negro 3.º dan en defensa personal policial y defensa personal femenina
Cinto negro 1.º dan y monitora en judo
Experta en defensa personal, nivel superior

18
EL AUTOR

••Agente de policía local


••Licenciado universitario en Psicopedagogía
••Diplomado universitario, maestro (especialidad Educación Física)
••Experto en defensa personal
••Monitor en boxeo francés savate
••Monitor en defensa personal femenina
••Monitor en defensa personal policial
••Monitor en sambo-defensa personal
••Monitor en sambo-defensa personal goshindo
••Cinto negro 2.º dan en defensa personal femenina
••Cinto negro 2.º dan en defensa personal policial
••Cinto negro 2.º dan en sambo-defensa personal
••Cinto negro 1.º dan en sambo-defensa personal goshindo
••Especialista en kobudo policial
••Especialista en bastón policial, nivel III
••Especialista en bastón policial extensible, nivel II
••Especialista en tonfa policial
••Técnico en primeros auxilios
••Técnico en salvamento acuático
••Socorrista acuático y subacuático
••Árbitro territorial de salvamento y socorrismo
••Especialista en negociación y mediación en situaciones de crisis
••Instructor en acondicionamiento físico y sistemas de musculación
••Técnico experto en dietética y nutrición
••Entrenador Personal

En el ámbito de la práctica marcial, a lo largo de su vida ha to-


mado contacto con otras artes, tales como ninjutsu-budotaijutsu,

19
taekwon-do, karate, grappling, jeet kune do, arnis/kali/eskrima,
kenpo y jiu-jitsu.
En el aspecto pedagógico, tiene experiencia como monitor en
diferentes actividades deportivas y marciales, como profesor en la
Academia de Policía de la Comunidad de Madrid (en la rama de las
habilidades sociales y profesionales), como ponente en conferencias
y jornadas técnicas (sobre los aspectos psicosociales de la violen-
cia doméstica, la adolescencia y las drogodependencias) y como
docente en cursos de especialización policial relacionados con la
adquisición y práctica de habilidades técnicas en las áreas de Psico-
logía, Primeros Auxilios y Defensa Personal.

Artículos publicados:
••“Bruce Lee y la Psicología” Revista Bruce Lee Manía, 7. European
Bruce Lee Club (2011).
••“La defensa personal femenina alcanza gran éxito de aceptación
en Navarrés” Publicado por la Federación Madrileña de Lucha en
www.fmlucha.es (23 de julio de 2010).

«Solamente soy un pequeño estudiante de artes marciales, torpe,


poco dotado y no muy inteligente; trato de suplir esas pesadas ca-
rencias aprendiendo en todo momento de cualquier persona y fuente
que se encuentre a mi alcance y manteniendo vivo en mi corazón el
compromiso de no parar nunca de caminar, por pequeños y lentos
que sean mis pasos. Los grados y títulos son solo un conjunto de
papeles donde alguien responde por tu conocimiento al reconocer
que una vez tuviste la capacidad y el valor de enfrentarte a ti mismo
y te superaste, pero esos papeles no son tu conocimiento (sino una
especie de salvoconducto, una metafórica carta de recomendación o
una mera autorización legal en forma de llave con la que abrir puertas

20
profesionales). Tu conocimiento no es ese currículum vítae visible
y tangible, sino ese otro currículum oculto que va forjándose en tu
interior (ese es el único currículo real)».
Francisco Jiménez Hernández

NOTA. Si bien cada uno de los ideogramas correspondientes a los


estilos japoneses han sido dibujados por Mario Herrera Madrigali,
todos aquellos que corresponden a los estilos chinos y coreanos han
sido realizados por el propio autor.

21
PREFACIO 1
por Fco. Rafael Rubio Gómez

Muy a menudo me encuentro con alumnos o personas que me


preguntan cuál es el mejor método de lucha (englobando tanto
arte marcial como defensa personal y deporte de contacto) para
defenderse ante una situación real en la calle; es muy difícil explicar
a alguien que quienes quieren venderte un producto te dirán que lo
mejor es lo que ellos pueden ofrecerte. Yo particularmente prefiero
decirle siempre a la gente que prueben, porque a cada uno se le pueden
dar mejor unas cosas o simplemente nos acaba gustando aquello
que entrenamos. Si hacemos las cosas únicamente por el hecho de
creerlas más efectivas, el «mejor método de lucha del mundo», al final
llegaremos a dejarlo porque seguramente algún día nos encontremos
con alguien que utilizando un método diferente nos supere. La idea
es simple: cualquier método de lucha nos tiene que llenar y gustar,
lejos de hacernos buscar exclusivamente la efectividad en la calle,
puesto que solamente si entrenamos y hacemos lo que realmente
nos gusta podremos llegar a entender que cualquier confrontación
es mala, y llegado el momento de tener que hacer uso de nuestro
entrenamiento, solo habiendo dedicado esa entrega es cuando quizá
lo entrenado sirva más de lo que pensamos. Si algo tienen en común
todos los métodos de lucha es esa autosuperación que nos lleva
cada día de entrenamiento a querer mejorar (ser mejores), sin mirar
quién tenemos enfrente.

Es aquí donde toma importancia la lectura de este libro, para mí


magnífico, porque va a ser una referencia, herramienta y guía impor-
tantísima para cualquier persona interesada en cualquier arte (lo que

22
yo llamo método de lucha), ya sea referente a la defensa personal,
arte marcial en sí mismo o deporte de contacto; porque, aunque los
diferenciemos, estos tres aspectos tienen muchísimo en común
(como los lectores podrán comprobar cuando se adentren en la obra)
y también grandes diferencias. Esta obra describe y fundamenta
multitud de métodos de lucha y multitud de teorías muy complejas,
las cuales simplifica al máximo de sencillez y las documenta, expo-
niendo junto a ellas citas de grandes maestros que nos revelan que
la dificultad de leer determinadas frases se esfuma con la aclaración
adecuada y profundamente fundamentada, en este caso desde una
persona humilde sin alardes de gran maestro. Lo que quiero decir
con esto es que este libro va a servir de guía a muchas personas,
desde el maestro o instructor que de verdad ame y sienta el arte que
enseña, hasta el principiante que está buscando y quiere tomar una
decisión acerca de qué método de lucha escoger.
Llevo entrenando artes marciales desde hace ya unos veintisiete
años; empecé, como mucha gente, en las clases de taekwon-do que
se impartían en mi pueblo y desde entonces he compaginado esas
con otras muchas cosas. Nunca lo he dejado. Estoy acostumbrado
a ir a cursos, leer libros y artículos de aquellos que se hacen llamar
a sí mismos grandes maestros y me sorprende la cantidad de veces
que no explican nada, siendo lo único que pretenden que se practi-
que y promocione su método de lucha como «el mejor del mundo»
o simplemente venderse ellos mismos; he asistido a cursos de esos
grandes maestros donde su mayor preocupación era cobrar primero
y después poner en una mesa sus productos de merchandising para
seguir ganando dinero. En este libro comprobaréis que los consejos
que su autor da son difíciles de conseguir en artículos y libros de
esos grandes maestros, así como que –a pesar de su humildad– el
autor es un estudioso y sufridor de todos los métodos de lucha que
pueden llegar a su alcance; digo sufridor (y lo sé de buena tinta), por-
que es de los que no solo escriben, sino que entrena y sufre, que es
como se llega a las conclusiones y se fundamentan las cosas, como
ocurre en este libro.

23
Paco es un estupendo alumno y una magnífica persona y, sobre
todo, tiene, como he dicho, una humildad fuera de lo normal (valor
para mí fundamental y que define lo que es ser un artista marcial,
que es para lo que yo entreno y aprendo); es una persona que siem-
pre está buscando, indagando y escogiendo de cada cosa lo que le
sirve, sin desechar nada y respetándolo todo, pero cogiendo lo que él
cree que puede funcionar. Un buen día me llamó para empezar cla-
ses particulares conmigo dentro de lo poco que yo podía transmitirle
o enseñarle; él rápidamente se interesó por el taekwon-do ITF, el bo-
xeo francés savate y el grappling, disciplinas que yo estudio y en las
que cada día me siento como un mero aprendiz. Todos los días que
podíamos quedábamos y entrenábamos un mínimo de tres a cuatro
horas diarias. Pronto, nada más verlo y entrar a su casa (presidida
por un muk yang chong e infinidad de libros y vídeos didácticos de
artes marciales) vi que no era un principiante que quería aprender,
sino que tenía mucha experiencia en otros métodos de lucha y que
quería indagar sobre aquello que yo podía ofrecerle; eso me hizo te-
ner que esforzarme yo también para intentar superarme cada día y
que cada clase fuese mejor que la anterior.
Creo que con cada sesión de entrenamiento yo aprendía más de él
que él de mí. Observé que aquello que hacíamos, Paco lo entrenaba
después de esas tres o cuatro horas, puesto que mejoraba, llegan-
do a hacer cosas en pocos días a un gran nivel técnico; se notaba
muchísimo que entrenaba y entrenaba y volvía a entrenar a solas
después de acabar cada clase.
Tal fue mi sorpresa con respecto a Paco que, sabiendo que era
instructor de defensa personal femenina, como premio a sus esfuer-
zos tuve la oportunidad de llevarle como profesor al I Campus/En-
trenamiento de Artes Marciales Ciudad de Navarrés, para que diera
dos horas de clase y luego fuese mi ayudante en mi clase de boxeo
francés savate. Enorme volvió a ser mi sorpresa porque dejó a todo
el mundo alucinado (boquiabierto) con la sencillez y la gran metodo-
logía de enseñanza que demostró. Recuerdo que ese día algo aún me
sorprendió más y fue un maestro de los que impartieron clases en el

24
campus, que me apartó un momento y me dijo: «Paco me ha dicho
que es tu alumno... Me ha sorprendido porque se le ve en el trato tan
sencillo y tan buena gente que hace que todo el mundo lo siga y mues-
tre gran interés en su clase, porque realmente a la gente le gustaría ser
como Paco, sencillos pero a la vez unos guerreros capaces de ganar
al más grande y de hablar de todo con cualquier persona». Y continuó:
«Es un gran ejemplo a seguir; ojalá toda la gente que entrena fuese así
y siguiese la parte del do que llevan las artes marciales, como lo hace
Paco». Eso me hizo entender que la gente veía a Paco del mismo modo
que yo lo hacía y que había sido un acierto compartir con él lo más
importante que tengo dentro de las artes.
Allí empezamos un largo camino marcial en el cual le enseñé mis
orígenes y a los que se lo debo todo: mi pueblo (Alumbres, donde
aprendí los valores tan importantes intrínsecos a las artes marciales
y que un pueblo como ese lleva por bandera) y mi familia (sin la cual
yo nunca podría haber hecho lo que he hecho).
Poco más queda por decir. Solo que deseo que este libro le guste
a quien lo lea tanto como a mí; espero haber contribuido a que Paco
retomase la idea que tuvo un día de escribir esta obra hasta lograr
aquí su consecución, en lo que yo llamaría un libro fundamental.

Fco. Rafael Rubio Gómez

••Representante de la Asociación Española de Savate de la Comuni-


dad Valenciana (2008-2010)
••Director regional en la Región de Murcia para la disciplina de tae-
kwon-do tradicional de la Asociación Murciana de Taekwon-do
Tradicional ITF Artes Marciales Tradicionales y Disciplinas Afines
(2007)
••Dos veces medalla de bronce en el Campeonato de España de Tae-
kwon-do ITF
••Monitor en grappling
••Monitor en taekwon-do
••Monitor en boxeo francés savate

25
••Monitor en defensa operativa táctico-policial
••Árbitro nacional, juez-árbitro y juez-crono en taekwon-do
••Cinto negro 2.º dan en defensa operativa táctico-policial
••Guante de plata (grado 1) en boxeo francés savate
••Cinto negro 1.º dan en taekwon-do
••Cinto negro 1.º dan en grappling

26
PREFACIO 2
por Claudio Hernández García

Mi amigo y afamado profesor, autor de este singular libro, me ha


pedido que escribiera unas líneas. Agradeciéndole la oportunidad
que me brinda, tengo la obligación de comenzar diciendo que Paco
–el autor de este su primer libro– es un autodidacta vocacional y un
constante buscador de buenas ideas, que hace por y para conseguir
que lo bueno sea siempre... mejor todavía.
Me ha sorprendido gratamente la cantidad de conocimientos que
aporta este libro, que se hace ameno y entretenido, pues se ofrece
como una lectura fresca, con suficientes contenidos de peso como
para además obligar al lector a que piense, se sorprenda o descubra
las diferentes variantes que expone su lectura. El concepto de la de-
fensa personal es tan amplio y tan complejo que el autor, consciente
de ello, lo analiza, lo simplifica, pero sobre todo lo razona, para que
todo tipo de lectores puedan comprenderlo. La lectura de este libro es
el resultado de un gran puzle de las artes marciales en general y de la
defensa personal en particular, conceptos que deben complementarse,
pues no podrían comprenderse en su totalidad si faltara uno de ellos.
El autor nos propone, nos sugiere, nos expone, nos explica, nos des-
glosa, pero no trata de inventar nada. ¡Ya está todo inventado! Lo que
sí hace es recordar, reinventar y explicar para que el lector disfrute de
una lectura sugerente, alejada de mentiras, verdades a medias, prejui-
cios, ideas preconcebidas, convencionalismos, elementos o corrientes
superfluas, etc. La visión personal del autor, resultado de muchos años
de trabajo y esfuerzo, es una carrera de fondo donde se sabe cuándo
se sale, pero no cuándo se termina. La idea de desmitificar conceptos
de defensa personal y artes marciales es una forma honrada y escla-
recedora de explicar ideas personales, que no son establecidas e im-

27
puestas por nadie; el lector puede estar de acuerdo o en desacuerdo
con las teorías propias del autor, pero las ideas aquí reflejadas están
alejadas de maniqueísmos o intereses personales de ninguna clase.
Es interesante reseñar que esta obra tiene además un valor
añadido, y es que está escrita con conciencia educativa, pedagógica
e informativa, pues el autor no ha tratado de escribir por escribir
(entre otras cosas porque esta obra ha tardado en madurar y gestarse
varios años), sino que este libro muestra una visión de la defensa
personal desde la realidad, concepto que ayuda a poder profundizar
en aspectos concretos y generales que se describen a veces de forma
muy minuciosa y altamente especializada, como antes pocos se
habían tomado la molestia de exponerlo con tanta vocación. Como
he dicho antes, el autor llevaba muchos años sopesando que su
idea prosperara y madurara. Finalmente lo ha conseguido, de forma
coherente y rigurosa. Sin entrar en dogmatismos de ningún tipo, el
autor conoce muy bien de lo que escribe, pues –repito– esta lectura
amena está llena de conocimientos e ideas atesoradas durante años y
años de entrenamientos, sacrificios, estudios, etc.
El tiempo, la paciencia, el sacrificio, el trabajo de consultas, los
estudios del autor, la experiencia son el resultado de un ejercicio de
transparencia y sensatez, pues no hay que olvidar y siempre valorar
que Paco –el autor de este laborioso libro– conoce muy bien las artes
marciales y la defensa personal desde dentro, pues lleva años prac-
ticándolas y analizándolas, e igualmente le sobra experiencia como
profesional de la psicología, la educación, la preparación física o la
seguridad. Personalmente creo que el autor también ha conseguido
abrir un camino o una puerta que puede ser el principio a nuevas obras
sobre la defensa personal que con el tiempo ayuden a engrandecer
lo escrito o sirvan de referencia a otras obras e incluso mejoren las
ideas de lo escrito por Paco. Lo cierto es que a día de hoy era muy
necesaria una obra escrita como esta, pues la actualidad de nuestra
sociedad demanda este tipo de temáticas, que además de servir como
obra de lectura sirve también como obra de consulta, de información,
de reflexión, etc. Y puede que hasta con el tiempo esta obra y lo escrito

28
en ella –lo digo sin miedo a equivocarme– sirvan de referencia para
comprender en mayor medida la defensa personal como algo mucho
más imperfecto, complejo e inacabable.
Existe otra característica que bien puede ser una virtud, pues –ade-
más de ser una obra escrita con sinceridad– es un libro para mentes
abiertas, ya que no trata acerca de ideas cerradas o enclaustradas,
sino de ideas amplias y variadas, con multitud de verdades diferentes
para ayudar a comprender y razonar una defensa personal en toda su
amplitud.
Igual que el autor ha tardado mucho tiempo en escribir esta obra,
el lector debe disfrutarla sin prisas, captando y comprendiendo
todos los recovecos de lo que lee. Esta obra puede abordarse desde
la complejidad o la sencillez. Si el lector comprende realmente y es
consciente de lo que quiere transmitir el autor, valorará la obra en todo
su conjunto, pues la superficialidad, la frivolidad y el no decir nada
sin mojarse no encajan en este tipo de lectura, que está escrita con
cordura y sapiencia.
Recordando al genial escritor español don Miguel de Unamuno que
decía:
«Lo que yo escribo es, después que lo he escrito, de quien quiera
aprovecharse de ello, y si acierta a valorarlo mejor que yo, es mas suyo
que mío».
Demos, pues, entonces la enhorabuena, que no la suerte, pues
los valientes como Paco ya la tienen, para disfrutar de este formal y
transparente estudio, como ejemplo de ejercicio de trabajo innegable,
ejemplar y sobre todo de buenas intenciones.
Finalmente terminaré parafraseando al mítico maestro de judo don
José Luis de Frutos, que me decía:
«El maestro debe tener siempre dos cualidades fundamentales: ca-
lidad y cantidad».
Y dirigiendo sus palabras hacia este libro, las reafirmo, porque sin
ninguna duda el que escribe esto aquí las ha encontrado, en la modes-
tia, honradez y sencillez de su autor: don Francisco Jiménez.

29
Claudio Hernández García

••Monitor-instructor en jiu-jitsu
••Monitor en defensa personal policial
••Monitor especialista en formación de escoltas privados
••Monitor especialista en defensa personal de seguridad privada
••Ayudante técnico deportivo en judo
••Cinto negro 1.º dan en judo
••Cinto negro 1.º dan en jiu-jitsu
••Cinto negro 1.º dan en sambo-defensa personal
••Cinto negro 1.º dan en defensa personal policial
••Vigilante de seguridad y escolta privado
••Acreditación docente del MIR en las áreas Técnico-Profesional,
Preparación Física y Defensa Personal

30
PREFACIO 3
por Mario Herrera Madrigali

Al conocer a Francisco Jiménez Hernández me sorprendieron sus


elevados conocimientos técnicos y culturales sobre las materias de
las que trata el presente libro.
Tras pasar innumerables atardeceres charlando con él acerca de
la evolución de las artes marciales y sus nuevas aplicaciones más
actualizadas en el mundo de la defensa personal, comprendí que
Paco era la persona idónea para escribir sobre estas temáticas, no
solamente de una manera técnica, sino también desde un enfoque
más intelectual, pues es capaz de transformar, convertir y optimizar
lo que en un principio mucha gente puede interpretar como una sim-
ple consecución de movimientos, hasta elevarlo a una categoría de
contenidos más propios de una investigación científica.
He participado en este proyecto no solo por la amistad que me
une al autor, sino también por la riqueza de conocimientos que se
pueden apreciar en las páginas de esta obra. Se podría decir que
el contenido de este ensayo es de casi obligada lectura para todas
aquellas personas que quieren iniciarse en el mundo de la defensa
personal y las artes marciales, así como indispensable para quienes
ya las practican, por su alto contenido técnico y moral.
Para mí es un orgullo que Paco quisiese contar con mi colaboración
haciéndome partícipe de esta iniciativa tan singular, la cual aporta una
visión más profunda de lo que otros libros acostumbran a mostrar.
Esa profundidad alcanzada me resultó especialmente enriquecedora
gracias a su enfoque docente y rigor científico-histórico.

31
Mario Herrera Madrigali

••Cofundador de la Asociación Madrileña de Kyudo


••Profesor (Shidoshi Ho) en ninjutsu-budotaijutsu
••Monitor en sambo-defensa personal bujinkan
••Cinto negro 2.º dan en sambo-defensa personal bujinkan
••Cinto negro 2.º dan en ninjutsu-budotaijutsu
••Cinto negro 1.º dan en sambo-defensa personal
••Cinto negro 1.º dan en defensa personal policial
••Buceador profesional de 2.ª clase, especializado en rescate y pri-
meros auxilios
••Técnico en emergencias, nivel avanzado

32
PREFACIO 4
por Rosa Sola Eyaralar

Cuando leí este libro, me llenó de satisfacción poder ver cómo un


alumno que había empezado conmigo tanto en kobudo policial como
en defensa personal femenina –así como profundizado en defensa
personal policial desde el nivel de alumno intermedio– había llegado
a ser tan buen profesor de estas complicadas especialidades, des-
cubriendo caminos iniciados hace años con multitud de dificultades
en los tres estilos en los que yo he podido influirle: defensa personal
policial, kobudo policial y defensa personal femenina.
Respecto a la defensa personal policial, dos momentos fueron
fundamentales para su sistematización: por un lado, desde 1924
Japón constituyó una serie de comités integrados por relevantes
maestros, lo que culminaría tras la II Guerra Mundial en la crea-
ción del estilo taiho-jitsu por parte de un comité encabezado por un
maestro de judo, otro de karate y otro de kendo. Por otro lado, alre-
dedor de 1930 se creó en la extinta Unión Soviética el estilo llamado
sambo, el cual se extendió entre la policía y el ejército soviéticos, así
como por numerosos países de la zona. La corriente japonesa resul-
tó muy influyente en el ámbito anglosajón. Sin embargo, en Europa
ambas líneas (japonesa y soviética) acabaron por complementarse y
enriquecerse con artes de otras partes del mundo como, por ejemplo,
las procedentes de China o Filipinas (esta última con el kali, tan influ-
yente en el uso del bastón policial). En España hay que remontarse
a mediados de la década de los sesenta para encontrar los primeros
programas para la policía, gracias al inspector Fidel Julián Núñez;
a finales de los años setenta, tras los aportes del comandante Enri-
que Gallego Gredillo, el capitán Félix de San Antonio Hernández y los
inspectores Fidel Julián Núñez y José Antonio Fernández Prada, el
Cuerpo Superior de Policía y el Cuerpo de Policía Nacional adoptaron

33
para la capacitación de sus agentes disciplinas como el judo, el jiu-
jitsu, el karate y el sambo. Durante los años ochenta, la formación se
enriqueció con el aporte del aikido, el kendo y el tai-jitsu a los esti-
los ya mencionados, destacándose la labor de los inspectores José
Antonio Fernández Prada, José María Benito García y Juan Manuel
Soler Navarro. A primeros de los años noventa, concretamente en
1991, la defensa personal policial fue reconocida por la Federación
Madrileña de Lucha y posteriormente integrada en el Consejo Su-
perior de Deportes por medio de la Federación Española de Lucha,
llegando a ser reconocida e integrada en la Federación Internacional
Amateur de Sambo. Principalmente a través de José María Benito y
Santiago Morales Alonso, los programas formativos de esta disci-
plina alcanzaron al Cuerpo Nacional de Policía, la Policía Autónoma
Vasca, la Policía Foral de Navarra, los cuerpos de policía local de
la Comunidad de Madrid, Pamplona, Santander, Sevilla, Tenerife, etc.
Actualmente son tomados como referencia a la hora de asesorar a
diferentes países de Europa, América y Asia, así como a todo el ám-
bito de influencia de la Organización de Naciones Unidas.
Respecto al kobudo policial, esta disciplina nació procurando la
adaptación de las técnicas con armas propias del kobudo tradicio-
nal (desarrolladas por los samuráis) aplicadas a las herramientas
policiales actuales de acuerdo a la legislación vigente (tonfa, bastón
policial extensible, defensa policial semirrígida, etc.).
Respecto a la defensa personal femenina, esta disciplina se creó
ante el aumento percibido del número de mujeres víctimas de violen-
cia. Remonta sus orígenes al año 1990 (dentro de la Federación Ma-
drileña de Lucha) y tiene el objetivo de ofrecer un sistema funcional
y efectivo de defensa para dichas víctimas.
Llevo muchos años formando a profesionales de la defensa
personal policial, el kobudo policial y la defensa personal femenina,
habiendo pasado por mis clases numerosos alumnos, pero has sido
tú (Francisco Jiménez), el que ha llevado estas enseñanzas a un
nivel distinto. Tu esfuerzo al final ha visto la luz con este libro, que
resultará una guía para quienes quieran empezar este duro trayecto.

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Rosa Sola Erayalar

••Directora técnica del departamento de Defensa Personal Femenina


de la Federación Madrileña de Lucha (2008-)
••Maestra en defensa personal policial
••Maestra-especialista en defensa personal de seguridad privada
••Entrenadora nacional en kobudo policial
••Entrenadora nacional en sambo-defensa personal
••Entrenadora nacional en defensa personal femenina
••Cinto negro 5.º dan en defensa personal policial
••Cinto negro 5.º dan en sambo-defensa Personal
••Cinto negro 4.º dan en kobudo policial
••Cinto negro 3.º dan en defensa personal femenina
••Técnico en defensa personal de protección de autoridades
••Especialista en mediación ante situaciones de violencia de género

••Técnico en primeros auxilios y salvamento acuático

35
INTRODUCCIÓN
por Francisco Jiménez Hernández

El presente ensayo fue concebido inicialmente como un intento para


diseñar respuestas a mis propias dudas y arrojar una pequeña luz en el
horizonte de un mundo que a menudo se ha vestido de sombras, contra-
dicciones e intereses creados: el cautivador universo que son las artes
marciales.
Aparece esta criatura sin la intención de convencer a nadie de
nada, sin pretensiones comerciales, doctrinales o moralizadoras. No
nace del deseo impositivo de mostrar una nueva verdad, ni del espí-
ritu ególatra de erigirse como paradigma. Más bien yo diría que sim-
plemente nace. Y lo hace libre, sin condicionamientos externos, fruto
de un sentimiento de ansia de libertad personal, hacia el encuentro
de la propia obra con lo inesperado e infinito y –por supuesto– hacia
el encuentro contigo, que te encuentras leyendo estas palabras, por-
que algún tipo de atracción has tenido que sentir hacia este libro...
¿O tal vez ha sido él quien se ha sentido atraído hacia ti?
No quisiera que este contingente de folios se quedara obsoleto
en tu estantería, ni que el paso del tiempo lo volviera caduco y anti-
cuado. Su sustancia puede amarillearse con los años, pero no así su
esencia... De esa forma lo proyecté: con un principio necesario en el
tiempo pero sin un final posible, porque aunque contiene interesan-
tes conocimientos, el objetivo es que quien llegue a bucear en sus
páginas sienta el deseo de permanecer para siempre en la acción de
seguir conociendo.
«El conocimiento está fijado en el tiempo, mientras que conocer
es algo continuo.
El conocimiento procede de una fuente, de un acopio, de una con-
clusión, mientras que conocer es un movimiento»[87].
Bruce Lee

37
Cuando, tiempo atrás, dejé entrar en mi mente la idea de escri-
bir acerca de este apasionante tema, ya intuía que eso supondría
emprender un largo viaje a través de inhóspitos caminos; de hecho,
los brutales retrasos que ha sufrido este libro han sido definitiva-
mente útiles para perfeccionar detalles, ampliar contenidos y dar
solidez a muchos de los pasajes ya escritos, que fueron creciendo
y reconfigurándose al amparo de la progresiva experiencia y nueva
formación que iba adquiriendo. Más allá de las primeras reflexio-
nes –las cuales culminaban simplemente en la descripción super-
ficial de técnicas concretas de defensa personal–, finalmente logré
estructurar los contenidos que quería desarrollar y dieron lugar a
un ambicioso proyecto que espero llegue a extenderse varios volú-
menes más (el tiempo para ello es toda una vida entera). De todos
esos volúmenes planeados, este es el más elemental y básico... y,
posiblemente, uno de los más importantes. Por eso he pretendido
que esta obra no sea un partir desde cero, sino un partir hacia cero
desde bajo cero, para que cualquiera que la tuviese en sus manos
pudiera disfrutarla independientemente de su nivel de implicación
en las artes marciales o en la defensa personal, y con independencia
absoluta del estilo que conozca, entrene o al que pertenezca.
Sinceramente, espero que no hayas abierto este libro con la idea
de encontrar en él infalibles tácticas de combate cuerpo a cuerpo o
los secretos orientales mejor guardados para alcanzar el poder de
derribar a diez oponentes de un solo golpe. Si así ha sido, te pido
que vacíes tu taza, para que esta pueda ser llenada. A través de es-
tas páginas no aprenderás a ejecutar secuencias motrices de exqui-
sita pureza técnica; probablemente este libro no pueda enseñarte
ni a lanzar un jab medio decente. Espero que esto no te produzca
desánimo. Es simplemente que el horizonte de esta obra es mucho
más preciado e inevitable que todo eso. En realidad, el objetivo pre-
tendido aquí es más intelectual que físico.
En estas páginas se habla básicamente de lo que son las artes
marciales. Ciertamente, su amplísimo significado –que abarca in-

38
cluso la profundización filosófica– no es el objetivo principal de
este libro (más centrado en la reflexión multidisciplinar acerca de
todo lo que rodea la autoprotección y la autodefensa), si bien exis-
ten realidades ineludibles que deben ser reflejadas antes de abordar
contenidos técnicos más explícitos. Quizás algunos detalles sean
polémicos para determinadas personas; de cualquier modo, preten-
der reflexionar partiendo de una conclusión hace que perdamos la
necesaria dosis de distancia que otorga la capacidad de relativi-
zar. Por eso he tratado simplemente de transformar las opiniones
que vierto en la mera consecuencia del compromiso individual de
no caer en reduccionismos simplistas. Aun así, yo no he inventado
nada e incluso en lo que respecta a la abundante cantidad de defini-
ciones y variados conceptos que recojo y comento en este libro, pre-
fiero entenderlos desde un punto de vista profundamente marcado
por la ley de la eponimia enunciada por Stephen Stigler, que viene a
sostener que no existe descubrimiento al que le haya sido asignado
el nombre de la persona que realmente lo hallase primero.
Es importante para mí ofrecer una visión conceptualmente sencilla
pero multidisciplinarmente amplia de las realidades implícitas en el
concepto de la autodefensa; las técnicas son la punta del iceberg, la
acción final observable y relativamente medible, pero no existirían
sin la presencia de sustentos mucho más profundos. Para llegar
a ejecutar una técnica, previamente ponemos en juego multitud
de sistemas (neurológicos, mecánicos, etc.), y sucede lo mismo
cuando se trata de avanzar un paso más hasta llegar a aplicar lo
entrenado en una situación real (control de procesos emocionales
complejos). Nuestra evolución como especie ha alcanzado también
la capacidad de reflexionar acerca de lo adecuado o no de utilizar
determinadas formas de autodefensa (factores éticos, filosóficos),
hasta el punto de que todas las culturas y sociedades han acabado
por considerar necesario desarrollar normas al respecto (factores
morales, legislativos) que abordan el mundo de la autoprotección y
la legítima defensa.

39
«La inteligencia es la comprensión de todo el proceso, del pro-
ceso íntegro de la vida, no el conocimiento de un fragmento de la
existencia»[82].
Jiddhu Krishnamurti

Seguir los consejos expuestos en este libro puede ayudarte


a mejorar en tu aprendizaje diario, tanto si se trata de un
entrenamiento compartido con más personas como si pretendes
evolucionar en solitario, así como si tienes alumnado a tu cargo y
deseas orientarlos pedagógicamente en la búsqueda de su propia
manera de hacer las cosas. Además, en estas páginas se recorre
de manera rápida parte la historia más reciente de una concepción
moderna de las artes marciales, incluyendo una relación de estilos,
sus principales características y sus orígenes. Especial hincapié
reciben los conceptos que sirven de base para todo lo relacionado
con la actividad física y el ejercicio, sin olvidar la profundización
en las teorías actuales de la Psicología desde el punto de vista
tanto de la neurociencia como de los procesos relacionados con el
mundo emocional. Era inevitable también arañar algunos aspectos
normativos, como la legítima defensa o las particularidades de una
defensa personal profesional, diseñada para garantizar la seguridad
ciudadana en el día a día, de acuerdo a los principios y valores de
una sociedad moderna y humana.
Me gustaría pensar que la lectura de este libro contribuye a que
aflore un compromiso personal que te conduzca a seguir apren-
diendo y a dejar que tu mente llegue a ser tan grande como quieras.
Ábrela, percátate de que hay algo más ahí afuera y no te limites a
observarlo: debes vivirlo. No permitas que otras gentes encerradas
voluntariamente en sus propias mentes te encierren a ti también.
Protege tu criterio siendo prudente con las informaciones que a par-
tir de ahora recibas, así como con las ideas y conocimientos que
poseías previamente (ya que pueden estancarse creando prejuicios,
vicios). Mantén viva la autocrítica y reflexiona sobre aquello que te
rodea, pues todo en el universo está interconectado (tal vez también

40
intraconectado), pon en tela de juicio lo que pueda llegarte y sométe-
lo a un filtro de coherencia, lógica, justicia... Hazlo con todo, incluso
con este libro, pues las cosas a menudo son mucho más de lo que
parecen, indican mucho más de lo que muestran y se fundamentan
en mucho más de lo que cabría esperar.
Las palabras rara vez son independientes, las mentes rara vez
están libres de intentos de manipulación; las artes marciales y, por
extensión, su más famosa y demandada aplicación práctica (la de-
fensa personal) no son una excepción. Su evolución se desarrolló
acompañada de un inevitable y extenso manto de intereses parti-
culares (económicos, políticos, ideológicos, sociales, de identidad...)
que, a menudo, configuraron la diversidad en antagonismo y la for-
mación en maestría.
Abre este libro, léelo, huélelo, estúdialo... critica, piensa, recapaci-
ta, pero sobre todo... siente.
En definitiva, esta es una obra acerca de un tema que a mucha
gente le interesa oscurecer; espero que arroje luz y sirva, al menos,
para que quien la lea encuentre la motivación necesaria para hacerse
preguntas y la dosis de fuerza de voluntad requerida para dedicarse
a buscar las respuestas.
Francisco Jiménez Hernández

41
ACERCAMIENTO FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
A LAS CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

42
CAPÍTULO 1.
ACERCAMIENTO A LA
DEFINICIÓN DE AUTODEFENSA

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


Mucha gente afirma practicar autodefensa (defensa personal),
pero ¿están en lo cierto? No es una cuestión tan sencilla y ele-
mental como pudiera parecer en un primer momento. A menudo,
quizá por inercia o simplemente por simplificar, artes marciales y
defensa personal se utilizan como términos sinónimos; también
podemos encontrarnos con personas que afirman practicar al-
guna de aquellas, pero en realidad están haciendo un deporte de
combate. La verdad es que las diferencias entre estos conceptos
son notorias si tenemos en cuenta las múltiples dimensiones que
pueden verse implicadas en sus respectivas definiciones. Más
allá de la faceta puramente psicomotriz podríamos hablar de otra
área mental-emocional, e incluso de un aspecto filosófico (ético
y moral, hay quien incluso percibe un alcance espiritual). Los de-
portes de combate (con su habituación explícita a dinámicas de
antagonismo controladas por una reglamentación), el arte mar-
cial (con sus orígenes guerreros y su profundo trasfondo cultural,
sentido de progresión y búsqueda de perfeccionamiento) y la de-
fensa personal propiamente dicha (con su pragmatismo funcional
amparado en los fundamentos legales que la sustentan) personi-
fican tres formas de entender la protección de la integridad física.

43
Otra de las concepciones más extendidas en los últimos
tiempos es la de una defensa personal profesional, destinada a
aquellos colectivos que deben protegerse a sí mismos y tienen
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

la obligación especial de defender a terceras personas, como


es el caso de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Al ser este un
concepto específico de determinadas profesiones relacionadas
con la seguridad, no ha quedado incluido en el presente capítulo,
puesto que se pretende dar una visión elemental de los enfoques
más comunes adoptados por el público en general. La relación
entre la autodefensa y las fuerzas y cuerpos de seguridad es
tratada más ampliamente en el capítulo 6, dedicado a la defensa
personal policial.
AUTODEFENSA

1.1. Acotaciones terminológicas
Para intentar diferenciar las posibles formas de concebir la
idea de autodefensa, a continuación se recogen algunas de las
principales y más genéricas maneras de entenderlo o practicarlo:

deporte de combate: esta categoría la constituyen aquellos


deportes de contacto cuyo objetivo es derrotar al rival deportivo
en un combate físico. Su meta es la competición deportiva
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

reglamentada del deporte en cuestión. Incluye entrenamiento


tanto físico como mental o emocional de cara a preparar la
competición y optimizar los resultados dentro del ring o tatami,
pero no entrenamiento ético, salvo el tópico fair play –juego
limpio–, presente en teoría en cualquier deporte (concepto que
vendría a representar una especie de aspecto moral, en el sentido
de que existen unas normas escritas y no escritas que deben
cumplirse con honor). Son ejemplos de deportes de combate: el
boxeo, el kickboxing o la lucha; también el karate, el taekwondo
y, en general, cualquier estilo de artes marciales o línea de
defensa personal, si se enfoca únicamente hacia la competición

44
deportiva, se convierte en un deporte de combate. La competición
en los deportes de combate tiene su máxima expresión en los
campeonatos conocidos como artes marciales mixtas, a los que
asisten para competir gentes de muchos y variados estilos y
donde los enfrentamientos son particularmente violentos debido
a las relativamente pocas reglas por las que se rigen. Se indica
relativamente porque a primera vista podría parecer que son
combates sin reglas (de hecho en alguna ocasión eventos de este
tipo se han llegado a promocionar como tales), pero en realidad
tienen una serie de normas reglamentarias para proteger en la
medida de lo posible la seguridad de las personas que compiten;

defensa personal: es un concepto que expresa la búsqueda de


la efectividad a la hora de repeler una agresión. Su objetivo es

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


prepararse para, en una situación extrema, proteger la integridad
propia o la de terceras personas, generalmente con el objetivo de
intentar encontrar rápidamente algunos huecos en la defensa de
la persona agresora y poder así aprovecharlos y huir –si eso es lo
que procede– para poner en conocimiento de algún cuerpo poli-
cial lo ocurrido. Pretender quedarse a ganar la pelea es una acción
narcisista que puede resultar altamente imprudente. Evidente-
mente, visto así este es un concepto civil, puesto que las fuerzas y
cuerpos (FFCC) de seguridad generalmente no pueden permitirse
abandonar el lugar de los hechos y su respuesta profesional ante
un conflicto violento no recurre a las técnicas de autodefensa con
el objetivo de huir, sino de proteger a las víctimas potenciales y
reducir a los elementos peligrosos de la forma menos lesiva po-
sible para ponerlos a disposición judicial. En realidad la defensa
personal es un concepto que formaría parte de las tres concep-
ciones (deporte, arte y disciplina), pero en cada una se le otorgaría
una dimensión diferente e incluso pudiera ser que contrapuesta.
El entrenamiento en ella es tanto físico como mental o emocional
(enfocado a afrontar –evitar si es posible– una situación extrema
que pudiera surgir), así como ético-moral (quien ha profundizado

45
en la defensa personal usa sus conocimientos solamente cuando
se encuentra en una situación en la que su integridad física o la
de quienes le rodean se ve amenazada directamente, y equipara
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

el grado de su respuesta al grado de la agresión conforme al con-


cepto de legítima defensa);

artes marciales: se refieren a una filosofía de vida, a una forma de


sentir y vivir. Si nos dejamos llevar por el romanticismo podrían
traducirse como el arte de vivir. Suponen un férreo compromiso
interno en la búsqueda del perfeccionamiento integral (de la
justicia, de la verdad, del honor). El entrenamiento es tanto
físico, como mental-emocional, como moral-ético y filosófico-
AUTODEFENSA

espiritual. El objetivo es mejorar cada día como ser humano,


crecer integralmente como persona. En cuanto al estudio de las
técnicas de combate, esas han de estar ineludiblemente incluidas
en las artes marciales, ya que no se puede proteger nada ni a nadie
frente a la violencia si no hemos perfeccionado antes nuestra
capacidad de defendernos de ella; aun así, esos contenidos de
mayor acción deben estar encabezados por la siguiente máxima:
para quien se considera artista marcial, la mayor victoria es que
no se produzca la pelea. Por tanto, no existe el ridículo a la hora de
eludir una confrontación; una mente cabal demostrará su fuerza y
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

personalidad haciendo precisamente eso: no pelear, siempre que


sea posible... que lo es en la práctica totalidad de las ocasiones,
a no ser que la violencia ya esté desatada, lo que obliga a actuar
intentando que el grado de la respuesta sea consecuente con el
grado de la agresión.

46
TÉRMINO OBJETIVO ENTRENAMIENTO DEFINICIÓN
físico
competición
DEPORTE mental-emocional
deportiva deporte
DE COMBATE moral (juego
reglamentada
limpio)
capacitación
para responder físico
DEFENSA seguro
a una agresión mental-emocional
PERSONAL de vida, salud
dentro de las moral-ético
leyes
modo de
físico
perfecciona- crecer
ARTE mental-emocional
miento en todos los
MARCIAL moral-ético
integral sentidos

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


espiritual
y niveles

Por desgracia, y debido –sobre todo– al imperante carácter


comercial que cobran hoy en día las artes marciales, esas pueden
llegar a encontrarse despojadas de su parte más profunda hasta
quedar reducidas a entrenamientos donde prima exclusivamente
el aprendizaje técnico y el acondicionamiento físico, no
preservándose ni desarrollándose de la misma forma la faceta
artística, de crecimiento en valores ni de evolución integral que
pueden ofrecer al desarrollo global de la persona practicante. Ser
artista marcial es algo que acompaña cada minuto de la vida,
independientemente del momento y lugar.

«Cuando miro a la sociedad veo que la gente convierte las ar-


tes marciales en ganancias comerciales; se considera a sí misma
mercancía e incluso lleva a cabo mejoras como si fuera un objeto
de comercio. Distinguiendo lo superficial y lo sustancial, encuen-
tro que esta actitud tiene menos realidad que la decoración»[119].
Miyamoto Musashi

47
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

Si perdemos la perspectiva de otorgar identidad y sen-


tido a lo que hacemos (ya lo vivamos como un deporte,
un arte o un seguro de vida o salud), si desligamos todo funda-
mento ético o moral de nuestra
práctica, lo que estaremos ha-
ciendo no será deportivo, artís-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

tico ni lícito. Acudir a entrenar


y aprender a optimizar nues-
tras potencialidades físicas y
recursos marciales suscepti-
bles de causar daños no puede
tener cabida sin el sustento de
adultez que le otorga la forma-
ción en valores. Si se perdiese
de vista ese horizonte, estas
materias acabarían atrayendo
a personas (futuros docentes)

48
cuyo ego y sentido de dominio se convertirían en un ideal a per-
seguir por la fría práctica carente de base educacional.

«Quien acuda a los aprendizajes de la defensa personal con


espíritu agresivo, buscando desafío y camorra, equivoca radical-
mente su espíritu»[172].
José María Cagigal

1.2. Defensa personal
La defensa personal es la más pragmática y directa forma de
prepararse para hacer uso del derecho a la legítima defensa en

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


aquellos casos en que sea necesario.
Sin lugar a dudas hay una defensa personal inherente a las
artes marciales e inseparable de esas; también los deportes de
combate conllevan implícito un potencial práctico de autode-
fensa. Sin embargo, la defensa personal como concepto aislado
no posee los trascendentes y profundos aspectos de las artes,
así como tampoco comparte el sentido competitivo del deporte
ni asume sus limitaciones reglamentarias. Si un arte marcial es
finalmente sostenida en su práctica, es por el espíritu de creci-
miento interior de sus practicantes; si la práctica de un deporte de
combate es mantenida en el tiempo, es por el espartano carácter
que forja dentro de sí la persona deportista. La defensa personal
es, sin embargo, un elemento que cualquiera podría necesitar sin
tener que ahondar en las teorías filosóficas del arte, ni en la bru-
tal dedicación y cualidades que exigen deportes tan duros. Ello
hace referencia a que su potencial de utilización y aprendizaje
debe ser accesible a cualquiera, sin necesidad de reunir cualida-
des ascéticas, atléticas o de cualquier otro tipo. La autodefensa
puede ser necesitada por personas ancianas, de mediana edad o
adolescentes; por personas seguras de sí mismas o con baja au-

49
toestima; por personas sanas, enfermas o con diferentes grados
de discapacidad, etc. Todas las personas tienen derecho a usar
la defensa personal para protegerse a sí mismas o a sus seres
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

queridos; es más, las personas especialmente vulnerables tienen


incluso mayor necesidad que el resto. Por eso este concepto es
independiente del carácter excluyente que poseen arte y deporte,
porque defenderse en la vida real es algo que atañe a todo el mun-
do, es algo de interés general.
Como idea directamente enfocada a la conservación de la in-
tegridad física propia o de terceras personas, su entrenamiento
se nutre de aquellas técnicas que, procedentes de diferentes artes
marciales o deportes de combate, poseen una supuesta aplicabi-
lidad en situaciones reales donde nuestra seguridad pueda ver-
AUTODEFENSA

se amenazada. No hay prohibiciones ni tampoco penalizaciones


como en la práctica deportiva, ni enfoques alejados de lo simple y
cotidiano como puede permitirse un arte marcial. Se hace muy ne-
cesario practicar las técnicas con ropa de calle, de vez en cuando,
para relacionar los movimientos con el realismo aprisionador de
los ropajes que usamos habitualmente y darnos cuenta de que no
todos los movimientos sirven para todas las prendas (una persona
adiestrada en un estilo centrado esencialmente en las técnicas de
golpeo con las piernas, a quien guste vestir faldas ajustadas hasta
los tobillos y zapatos de tacón, estará castrando en gran medida su
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

efectividad técnica con dicha indumentaria) o, por ejemplo, prac-


ticar situaciones en escenarios reales (domicilios, habitaciones,
baños, etc.) donde haya elementos disruptores que lleguen a inco-
modar la amplitud de movimientos y la técnica académicamente
estereotipada, y donde tanto la persona agresora como la agredi-
da puedan encontrar utensilios simples y comunes susceptibles
de ser utilizados como arma (es necesario aprender técnicas de
golpeo, luxación, estrangulación o proyección, pero también el uso
defensivo de cualquier objeto cotidiano). En palabras de Joaquín
Almería Querol, «para resultar realmente eficaz (...) las sesiones
de entrenamiento tienen que ser además lo más realistas posible

50
y estar enfocadas a crear un estado de ánimo y una psicología de
combate adecuadas para el enfrentamiento callejero»[2].
Aunque el eje central lo suelen configurar los aprendizajes
técnicos enfocados a las amenazas que acechan en el día a día, en
la defensa personal se trabajan técnicas de control de la ansiedad,
el miedo y la ira desde postulados que intentan representar lo
más fielmente posible la realidad habitual. Es inherente a todo
manejo exitoso de un conflicto explícito el desenvolverse en la
situación de acuerdo a una estrategia respecto al mismo. Es aquí
donde aflora el espíritu más pragmático de la autodefensa y la
mayor diferencia de su versión realista con su versión deportiva;
la estrategia no se centra en vencer, sino en permanecer el menor
tiempo posible en una posición de riesgo potencial. Ángel García
Soldado define y comenta lo que él llama espacio personal

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


como «el campo de la consciencia y que abarca todo aquello de
lo que normalmente somos conscientes (...), no hay que llevar
a cabo ninguna acción, ni física ni mental, contra los posibles
agresores que se hallen dentro de este espacio. De hecho, si uno
no pretende provocar ataques es muy importante que mantenga
este espíritu de armonía»[63].
Por tanto, el primer paso de la defensa personal es, sin duda,
la prevención: evitar el conflicto; aunque este parezca inminente
se debe conservar la calma (alimentar la seguridad y autocon-
fianza) y hacer todo lo posible para no estar donde pueda estallar
el enfrentamiento físico.
No obstante, no siempre se tiene la oportunidad de evitar el
conflicto: a veces este se desata (o parece poder estar a punto de
desatarse) súbitamente y lo único que podemos hacer es intentar
salir de él y sacar del mismo a nuestros seres queridos, es decir,
escapar del conflicto. Si no se ha conseguido evitar el conflicto
ni escapar antes de que estalle, nos encontraremos en peligro,
habremos de gestionar el conflicto. Cualquier situación de este
tipo exige que se confíe en las posibilidades propias para salir
de ella; si nos centramos en nuestras dificultades de defensa o

51
en la necesidad de que alguien externo nos saque de una vez
de tan peliaguda vivencia, nuestra mente perderá contacto
con la idea de autocontrol elevando los niveles de ansiedad
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

y nerviosismo. Debemos intentar acercarnos a zonas con


abundante gente y procurar que nuestra incómoda situación sea
detectada por quienes allí se encuentran; a menudo, cuando la
persona asaltante se siente observada y fácilmente reconocible
e identificable suele desistir de su acción, pero todo eso debe
hacerse desde el control contextual global, teniendo claro que
no necesariamente la presencia de gente supone que tengamos
o vayamos a tener apoyo alguno. Básicamente nuestra actitud
puede llevarse a cabo desde diferentes estrategias, dependiendo
AUTODEFENSA

de la situación (no es lo mismo gestionar un altercado en


un bar por un malentendido o una disparidad de caracteres
inmaduramente tratada, que resolver circunstancias directa e
inminentemente peligrosas o especialmente comprometidas,
como una agresión a mano armada o un intento de violación).
De esta manera, los grandes macrogrupos en los que podríamos
encuadrar la gestión del conflicto bien pudieran verse reflejados
en los dos siguientes:

estrategia de enfrentamiento: podemos actuar elevando con


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

fuerza y seguridad el volumen de nuestra voz para exhortar a


la persona a que ceje en su actitud, con tono sobrio, utilizando
frases cortas y concretas, mostrando firmeza interior, sin histe-
rismos, dejando ver que la situación no nos desborda y que esta-
mos muy lejos de ser presa del pánico;

«Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la cal-


ma para enfrentarse a los que se agitan, esto es dominar el co-
razón»[170].
Sun Tzu

52
estrategia de subordinación aparente: quizá sea conveniente
mostrar espíritu de colaboración e incluso, si procede, empatía;
dependiendo de la naturaleza de la situación y de la estrategia
que queramos explotar, quizá quepa también mostrarse aparen-
temente servil y frágil. En esta estrategia es especialmente im-
portante que la persona agresora no pueda detectar en nuestro
lenguaje (verbal, no verbal o paralingüístico) ninguna pista que
pueda levantar sospechas de nuestra capacidad o disposición
para defendernos; nuestra intención interna ha de consistir en
estar indetectablemente preparados para actuar en cualquier
momento, decidamos finalmente hacerlo o no. Por eso debemos
mantener despiertos todos los sentidos, no perder detalle de mo-
vimientos o posiciones y colocar nuestro cuerpo y extremidades
de forma que podamos actuar llegado el momento en el que surja

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


la oportunidad (si fuera necesario y lo estimásemos oportuno) o
controlar la agresión si esta se produce.

«Una operación militar implica engaño. Aunque seas compe-


tente, aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo, muéstra-
te ineficaz»[170].
Sun Tzu
Debemos ser conscientes de que una gestión exitosa del
conflicto es la que nos mantiene en una situación en la que se
optimice en la medida de lo posible nuestra seguridad personal,
nuestra integridad física; nuestro objetivo final es claro: resultar
indemnes. A tenor de ello, adoptaremos las estrategias que con-
sideremos oportunas; por ejemplo, si se trata de una situación
de atraco mediante intimidación con arma blanca, ¿no será quizá
más sencillo entregar la cartera que cualquier otra cosa? Eso sí, si
entregamos la cartera, igualmente las medidas de seguridad per-
sonal (generalmente indetectables exteriormente) que podamos
activar estarán en funcionamiento (posición de manos, coloca-
ción del cuerpo, atención máxima, etc.), por si la agresión surge

53
repentinamente (para el Derecho, los conceptos de intimidación y
agresión son distintos).
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«Si solo quieren mi cartera, yo se la doy directamente. La si-


tuación, desde luego, cambia si mi vida o la de cualquier otro está
en juego; en ese caso iría a por todas. Lo que de todas formas
tengo muy claro es que no me voy a jugar la vida por unos cuan-
tos dólares o por un orgullo mal entendido; la vida vale mucho
más que eso»[28].
Chuck Norris

«Yo practico karate como medio de vida, por lo que lo último


que querría es utilizarlo para hacer daño a alguien. (...) Por unos
AUTODEFENSA

billetes ni me juego la vida ni soy capaz de hacer daño a nadie»[28].


Jean Frenette

«Si el atacante tiene un arma, has de intentar determinar si la


va a usar o si solo intenta amenazarte con ella; (...) la mejor elec-
ción si se trata de un robo es darle el dinero: unos cuantos billetes
no son suficientes para perder la salud o la vida»[62].
Ángel García Soldado

Si no pudimos evitar el conflicto ni escapar y la gestión del


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

mismo no ha resultado exitosa, el huracán habrá estallado; pero no


se tratará de un combate con un determinado número prefijado de
asaltos con reglas preestablecidas, sino de una situación elegida
(en forma y contexto) por la persona agresora. Seguramente
desconozcamos todo sobre esa agresión, no sabemos con certeza
los recursos materiales de que puede disponer quien nos acomete,
tampoco podemos asegurar que actúe en solitario; por eso, si la
gestión del conflicto ha fallado, pasamos al punto de recurrir a
la respuesta contundente con objetivo de huida. Manejaremos
la violencia de la persona agresora hasta que consigamos (lo
antes posible) aprovechar la oportunidad para conectar con

54
máxima rotundidad algunos golpes certeros (generalmente a
puntos de especial vulnerabilidad: ojos, garganta, genitales,
tibias, etc.) que resulten en un momentáneo fuera de combate
de la persona agresora lo suficientemente duradero como para
emprender la huida. Sin dejar de correr, cuando huyamos –al
menos en los primeros momentos– debemos echar un vistazo a
nuestra espalda cada cinco o seis pasos para tener información
acerca de si la persona agresora se ha recuperado y viene en
nuestra persecución, ya que si no detectamos algo así podría
sorprendernos por la espalda en plena carrera.

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa

55
DIAGRAMA DE FLUJO. Actuación ante conflicto físico

EVITAR EL CONFLICTO
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

¿se consigue?

Sí No

ESCAPAR DEL CONFLICTO


¿se consigue?
AUTODEFENSA

Sí No

GESTIONAR EL CONFLICTO
¿se consigue?

Sí No
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

RESPUESTA CONTUNDENTE Y HUIDA


¿se consigue?

Sí No

DETERMINACIÓN PARA PREVALECER

56
Sin embargo, no siempre es posible huir o, una vez en medio
del conflicto, huir acaba por no ser una opción viable, ya que
puede exponernos a mayores riesgos (podríamos estar rodeados
por varias personas hostiles, quizá la diferencia física a favor de
la persona agresora es grande y apenas unos primeros golpes
no la detendrían lo suficiente como para poder escapar o tal vez
vayamos en compañía de personas vulnerables cuya huida no
sería tan eficiente). En tal caso, la resolución del problema pasa
irremediablemente por nuestra capacidad real de actuar con
determinación para prevalecer.
Haber alcanzado este punto en el conflicto significa que nos
encontramos dentro de la indeseable situación de tener que
hacer uso de nuestras capacidades globales (físicas, psíquicas,
adaptativas, etc.) en su expresión más amplia, porque ya no

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


habrá marcha atrás para ciertas circunstancias. Algunas de las
estructuras humanas son particularmente frágiles y no podemos
asumir el riesgo de apostar a que la persona agresora no será
lo bastante desmedida como para evitar dañarnos demasiado
(nada nos asegura que, si perdemos, la otra persona no seguirá
ensañándose hasta provocarnos lesiones graves que, tal vez,
puedan ser irreversibles).
Además, las enfermedades infectocontagiosas son una
posibilidad (nunca sabemos a quién tenemos delante) si se
produce un intercambio de ataques, ya no solo golpeos con (o
en) las zonas desnudas del cuerpo, sino mordiscos con vasto
arrancamiento de epidermis y otro tipo de lesiones relativamente
intensas que pudieran a lo largo del desarrollo de la pelea facilitar
un intercambio de sangre. La conclusión que podemos extraer es
que es imprescindible procurar por todos los medios que no se
desate un enfrentamiento físico.

«Obtener cien victorias en cien batallas no es realmente la ha-


bilidad más destacada. Vencer al enemigo sin luchar, esa sí es la
más grande habilidad»[52].
Funakoshi Gichin

57
Todo aprendizaje explícito de recursos autodefensivos alcanza
su verdadero potencial de eficacia si hemos evitado previamente
que una situación nos coloque en desventaja o vulnerabilidad, es
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

decir, que nos convierta en un objetivo con un balance cómodo


de riesgos asumibles para la persona asaltante. Por ello es be-
neficioso observar sencillas recomendaciones de autoprotección,
cuyo cumplimiento nos ayudará a no resultar tan vulnerables.

1.2.1. Autoprotección. La antesala de la autodefensa

La defensa personal es a menudo reducida en su práctica al


aprendizaje técnico; hay escuelas comprometidas que van más
AUTODEFENSA

allá y se esfuerzan en analizar el aspecto psicológico de víctima


y asaltante en pleno conflicto (por ejemplo, a través de prácticas
con estrés que simulan la realidad). Pero si la defensa personal es
una especie de seguro de vida, para que ese seguro optimice su
eficacia debemos controlar todas aquellas variables previas que
pueden llegar a comprometer su valía. Es probable que tras mucho
tiempo de práctica podamos llegar a sentirnos muy capaces de
solventar cualquier tipo de ataque, pero esa percepción subjetiva es
totalmente irreal: quien pelea, tarde o temprano acaba perdiendo,
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

y en la calle cualquier derrota puede ser fatalmente la última. Por


eso, antes de que pueda llegar a producirse una situación donde
sea necesario hacer uso de técnicas de autodefensa propiamente
dichas, es imprescindible prestar cuidadosa atención permanente
al contexto, para evitar aquellas circunstancias que favorecen que
estemos en desventaja o parezcamos especialmente vulnerables
o accesibles ante quien busque una víctima. Dependiendo
del lugar en el que nos encontremos, las normas básicas de
autoprotección pueden encontrarse entre las siguientes:

58
la calle: es un escenario en el que somos vulnerables. No obstan-
te, observando ciertas recomendaciones podemos reducir las po-
sibilidades de ser víctimas de una agresión o aumentar nuestras
posibilidades de éxito en caso de serlo:
••si te aproximas al portal de tu vivienda, lleva las llaves ya prepa-
radas en la mano. Así evitarás pararte a la puerta a buscarlas,
quedando vulnerable hasta que las encuentres. Además, si al-
guien se te acerca con ánimo hostil puedes usar las llaves como
arma para atacar a las partes blandas (ojos, garganta, etc.);
••si cargas con un objeto pesado, como por ejemplo la bolsa de
la compra o cualquier bulto que pueda llevarse con una mano,
cárgalo en tu lado malo para que tu mano buena esté libre;
••en caso de llevar bolso, no lo lleves cruzado, porque si tiran con
fuerza de él pueden desequilibrarte y hacerte caer con facilidad.

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


Mejor llévalo colgado de un solo hombro, preferiblemente del
que quede del lado de la pared. De todos modos, esa es una
prenda de complemento muy llamativa por lo que, en la medida
de lo posible, no debe contener nada cuya pérdida o robo tenga
gran importancia;
••nunca lleves todo el dinero junto y mucho menos todos los bi-
lletes plegados en un mismo bloque, de forma que para coger
cualquier cantidad se acabe mostrando todo lo que se lleva.
Plantéate la posibilidad de llevar dos carteras, una de ellas con
cosas prescindibles y, en caso de atraco, entregar esta;
••no entres en calles oscuras, estrechas ni desconocidas. Si no
puedes evitarlo, considera si es posible caminar por el medio de
la calzada. Así evitarás que alguien pueda sorprenderte surgien-
do de repente de algún portal o recoveco y también tendrás más
espacio para actuar;
••al caminar por la calle –especialmente si es de noche–, procura
que las fuentes de luz vengan de tu espalda. Así, quien se acer-
que de frente encontrará incómodo fijar su vista en tu dirección,
pero tú podrás ver en mejores condiciones y –por otro lado–

59
también podrías detectar la sombra de quien se acerque por tu
espalda;
••cuando dobles una esquina, evita hacerlo cerca de la pared.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Procura apartarte lateralmente unos metros, y así podrás


comprobar con cierta antelación si hay alguien esperando en el
otro lado;
••evita en la medida de lo posible estéticas que te pueden hacer
vulnerable, como largas trenzas o coletas (podrían agarrarlas
y derribarte), así como amplios pendientes (pueden tirarte de
ellos y arrancarte una oreja o provocarte mucho dolor) o pren-
das que podrían dificultar tus labores defensivas de respuesta
ante una agresión o tu capacidad de huida (chanclas, etc.);
AUTODEFENSA

••ten siempre a la vista o bien ubicados aquellos locales públicos


(restaurantes, bares, comercios, etc.) a los que pudieras entrar
en caso de tener que refugiarte si alguien intenta hacerte daño.
A ningún local le interesa tener problemas, por lo que llamarán
enseguida a la policía (esa es la diferencia que puede existir con
las zonas públicas concurridas, donde podemos encontrar que
nadie intenta ayudarnos aunque se agolpe una nube de perso-
nas rebosantes de curiosidad y morbo; aun así, ante la detec-
ción de cualquier amenaza siempre es mejor ir hacia zonas con
gente). En caso necesario, cabe valorar si el cajero de un banco
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

puede ofrecerte suficiente protección momentánea mientras


alertas a los servicios de seguridad o si podrían ayudarte ac-
ciones desesperadas como activar alguna alarma sonora que
encuentres a tu paso (dañando un escaparate o la luna de un
vehículo);
••evita utilizar auriculares para hablar por teléfono cuando cami-
nes por la calle o salgas a correr, porque te aíslan del contexto y
te impiden percibir datos (sonidos) del entorno que pueden ser
importantes para tu seguridad;
••nunca subas a un vehículo con alguien que no inspire confianza.

60
El coche: puede constituirse en un adecuado caparazón de se-
guridad en primera instancia, pero para explotar sus posibili-
dades, cuando circulamos con nuestro vehículo o pretendemos
acceder a este, no debemos olvidar cumplir unas elementales
normas de precaución:
••cuando entres con el vehículo en el garaje, fíjate bien en que no
haya nadie desconocido o sospechoso dentro, y no quites los
seguros de las puertas hasta que te hayas cerciorado de que
no hay personas alrededor y pretendas abandonar el vehículo
(mira por los espejos retrovisores y gira la cabeza para com-
probar los ángulos muertos que los espejos no llegan a cubrir).
Lleva siempre las ventanillas cerradas en el interior del aparca-
miento;

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


••cuando accedas al garaje para coger tu vehículo, asegúrate
de que no hay nadie o personas desconocidas dentro de la
instalación. Lleva las llaves ya en la mano y antes de entrar al
coche comprueba con un simple vistazo que no hay nadie en
su interior. Una vez dentro del vehículo, activa inmediatamente
los seguros de las puertas;
••en zona urbana (así como en carretera en caso de retenciones
y atascos), circula siempre con los seguros puestos y las
ventanillas subidas y deja siempre un espacio con el vehículo
precedente por si necesitaras realizar alguna rápida maniobra
de huida ante una emergencia;
••no recojas a gente que esté haciendo autoestop.

el interior de los edificios: sobre todo dependiendo de la forma


en la que estén diseñados sus espacios comunes, puede
albergar muchos puntos comprometidos. Independientemente
del tipo de construcción, el ascensor se constituye en un lugar
especialmente peligroso. Podemos reducir posibilidades de
riesgo si seguimos determinadas pautas:

61
••cuando esperes el ascensor, cerciórate de que no hay cerca nin-
guna persona desconocida o que pueda levantarte sospechas.
Eleva la atención cuando las puertas se abran porque si hubiese
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

alguien dentro podría intentar sorprenderte saliendo de golpe


con una embestida. No subas al ascensor con alguien que no
conozcas o de quien no te fíes;
••cuando vayas a entrar en el ascensor, asegúrate primero de que
no hay nadie dentro con un rápido vistazo. Una vez hecho esto
entra en el ascensor de espaldas (es decir, mirando al exterior),
porque este es un momento especialmente vulnerable. Así
podrás comprobar que la puerta se cierra y que nadie intenta
entrar contigo. Una vez dentro, colócate de cara a la puerta en el
AUTODEFENSA

lado en el que se encuentren los mandos del aparato y no dejes


que la puerta esté abierta más de lo necesario (en los ascensores
modernos suele haber un botón de cierre de puertas);
••cuando salgas del ascensor, asegúrate primero de que no hay
nadie esperando fuera, pues podría intentar entrar de golpe
empujando para arrinconarte dentro.
el domicilio: es el lugar donde más seguridad sentimos, pero de-
bemos cuidar pequeños detalles objetivos que pueden ayudarnos
a no ser víctimas de un episodio desagradable. Por ejemplo:
••no te vayas de casa dejando ventanas abiertas, incluso aunque
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

te parezca que esas constituyen físicamente un difícil acceso


a tu vivienda. Esta medida es especialmente recomendable en
viviendas unifamiliares (tipo chalet) o en ventanas que dan a
patios interiores a los que se puede acceder a través del tejado
del edificio. Cierra siempre la puerta con llave, aunque apenas
te ausentes unos instantes (e incluso cuando estés dentro),
y cuando regreses comprueba con un rápido vistazo que la
integridad tanto de puerta como de cerradura son las correctas;
••ten siempre un teléfono cerca de ti. Si detectas que alguien está
entrando ilícitamente en tu casa, refúgiate en una habitación que
puedas cerrar con llave y desde allí avisa telefónicamente a la policía.

62
Dentro del diagrama de flujo antes expuesto, donde se exponían
y explicaban los pasos correspondientes a una correcta actuación
en caso de potencial conflicto, las medidas de autoprotección se
encuadran dentro del primer paso (evitar el conflicto). Si todas las
medidas de autoprotección resultan ineficientes para evitar un
asalto, se seguirán por orden los cinco pasos del mencionado dia-
grama. Cada uno de ellos precisa de diferentes cualidades porque
se enfrentan a realidades distintas dentro de la permanentemente
cambiante idea de conflicto. Es muy importante comprender que
cuando uno de los pasos ha dado su fruto (ha resultado satisfac-
torio y exitoso, es decir, tenemos la situación felizmente finalizada)
ya no es necesario seguir con los pasos siguientes. Algunos de
los aspectos que podrían ser considerados principales respecto a

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


cada uno de los pasos se encuentran entre los siguientes:

paso 1.º, evitar el conflicto: aplicando las medidas de autopro-


tección y la intuición para anticiparnos a situaciones o lugares
conflictivos, utilizando el sentido común y siendo consciente de
nuestras vulnerabilidades;
paso 2.º, escapar del conflicto: evaluando y seleccionando nues-
tras potenciales formas, rutas y posibilidades de evasión (si la
mejor ruta de escape se halla teóricamente en una ventana muy
alta y nos encontramos postrados en una silla de ruedas, esa vía
es posiblemente inalcanzable y –por tanto– no válida);

paso 3.º, gestionar el conflicto: tratando de calmar la situación


haciéndola bajar a niveles de menor intensidad y vehemencia,
abriendo vías de comunicación y diálogo, avanzando hacia pe-
queñas metas progresivas de entendimiento;
paso 4.º, respuesta contundente y huida: desde la sorpresa y
siempre que se den dos condiciones. En primer lugar, que la ges-
tión del conflicto resulte improductiva y, en segundo lugar, que la
huida sea una opción viable;

63
paso 5.º, determinación para prevalecer: finalmente, si todo lo de-
más ha fallado y la huida no es una posibilidad, estaremos en
pleno conflicto físico y deberemos aplicarnos con el vigor y rigor
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

que la situación exija, con la intensidad que sea necesaria.

5 PASOS - ACTUACIÓN EN ASPECTOS PRINCIPALES


CONFLICTO
1.º EVITAR EL CONFLICTO medidas de autoprotección y con-
ciencia global
2.º ESCAPAR DEL CONFLICTO inteligencia espacial para localizar
formas de huida
3.º GESTIONAR EL CONFLICTO habilidades psicológicas de persua-
AUTODEFENSA

sión y negociación
4.º RESPUESTA CONTUN- habilidad técnica sorpresiva y de
DENTE Y HUIDA precisión más velocidad
5.º DETERMINACIÓN PARA aplicación física, técnica y mental
PREVALECER de máxima expresión

Podemos hablar de tres niveles de seguridad personal: nivel


de riesgo (potencial o real), nivel de amenaza (indirecta o directa)
y nivel de peligro. Si estamos en el paso 1.º, podemos decir que
nuestra situación es de riesgo potencial, y no haber previsto una
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

situación conflictiva futura o inminente en la que pudiéramos llegar


a encontrarnos nos coloca en situación de riesgo real. Si estamos
en los pasos 2.º o 3.º, podemos afirmar que nuestra situación es
de amenaza porque algún tipo de conflicto ya ha estallado, si bien
aún podemos manejarlo (en el paso 2.º simplemente huyendo
–hablamos casi siempre de amenaza indirecta–, en el paso 3.º
degradando la intensidad del conflicto –en este último caso,
hablaríamos de amenaza directa). Si estamos en los pasos 4.º y
5.º nuestra situación puede considerarse de peligro.

64
1.3. Artes marciales
1.3.1. Arte y marcialidad
El término arte se define genéricamente como «virtud,
disposición y habilidad para hacer algo (...), conjunto de preceptos
y reglas necesarios para hacer bien algo»[186], pero más en
profundidad es entendido como «cualquier actividad o producto
realizado por el ser humano (...) a través del cual se expresan
ideas, emociones o (...) una visión del mundo (...). El arte es un
componente de la cultura, reflejando en su concepción (...) la
transmisión de ideas y valores»[187].

El término marcial se define como «perteneciente o relativo a la

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


guerra, la milicia o los militares»[186]. En Occidente se usa la palabra
marcial para aquello que tenga que ver con el combate o lo bélico.
Ello se debe a nuestra herencia cultural romana, ya que el térmi-
no deriva del nombre escogido para representar a un hipotético
dios de la guerra: Marte. Esta figura de la tradición romana está
inspirada en otra figura similar perteneciente a la tradición mito-
lógica griega: Ares. Pero la mitología helena poseía también una
figura femenina como deidad de la guerra, que resultó ser mucho
más importante, influyente, completa y admirable que Ares para el
pueblo griego: Atenea, la cual era presentada no solo como diosa
de la guerra y el valor, sino también de la sabiduría y la inteligencia
(el imperio romano también copió esta figura dándole el nombre
de Minerva, resaltando principal y especialmente sus virtudes y
destreza en las artes estéticas). En Atenea, lo que popularmen-
te entendemos por marcial alcanza cotas de intelectualidad que
otorgan mayor altura de vuelo y profundidad enriquecedora al
concepto, más aún porque en la figura de esta representación mi-
tológica en forma de mujer se fusionan el sentido estratégico y
el coraje propios del ardor guerrero con la sensibilidad estética
característica de un frondoso y comprometido mundo interior.

65
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

En Oriente, las artes marciales tal y como las conocemos


hoy en día se vieron fuertemente influenciadas por multitud de
corrientes filosóficas de pensamiento, algunas de ellas tan re-
levantes como las siguientes:

escuela de los letrados: con su alta valoración del sentido del


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

orden, la rectitud, la disciplina y el cultivo de aquellas cualida-


des que considera virtuosas: piedad filial, moderación, respeto
a la jerarquía y a la tradición, etc. Esta corriente de origen chi-
no (fundada por Confucio y Mencio) es popularmente conocida
como filosofía confuciana o simplemente confucionismo;

filosofía taoísta: esta línea, también de origen chino y cuyo


inspirador fundamental se cree que es Lao Tzé (también cono-
cido como Lao Zi), recomienda una adaptación natural y fluida
al curso de las cosas, preconizando una comunión armonio-
sa con aquello que nos rodea y enfatizando la relatividad que

66
baña toda percepción de la realidad que nuestros sentidos nos
permiten percibir e interpretar de un hecho. Impulsó el concep-
to del yin y el yang como la dualidad de fuerzas complementa-
rias e interdependientes que regulan el universo;

pensamiento budista: de origen hindú y fundado por Siddharta


Gautama, una de las ramas de esta línea filosófica es la que en
idioma sánscrito se denomina dhayana, que en China se co-
noce como chan (sin embargo en Occidente es más habitual
referirse a ella con su acepción japonesa, a saber: zen), siendo
esta la forma de budismo que practicaba Bodhidharma, a quien
se le atribuye extrema importancia en el origen del kung fu;

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


el culto religioso animista conocido como shinto: de origen ja-
ponés, aunque la palabra shinto es la adaptación de un térmi-
no chino que fue utilizado para representar gráficamente estas
creencias, debido a que Japón carecía de lengua escrita hasta
que adoptó la china. Contempla la creencia en deidades a las que
denomina kami (si son identificadas con figuras masculinas) o
megami (si son identificadas con figuras femeninas) y se cree que
influyó profundamente en la leyenda que afirma que el ninjutsu, el
arte guerrero de las sombras, fue revelado a los yamabushi (unos
monjes ermitaños, habitantes de las montañas y adeptos a prác-
ticas esotéricas) por unos seres místicos referenciados como
duendes alados y denominados tengu.

«O ninja era de origem mítico, dotado de poderes que hoje


denominaríamos psicológicos. A sua capacidade para sintoni-
zar com um esquema da totalidade e, por tanto, a sua recepti-
vidade a sensaçôes que estavam para além dos cinco sentidos,
resultavam extranhas e aterradoras para soldados comuns»[72]
.

67
«El ninja era de origen mítico, dotado de poderes que hoy de-
nominaríamos psicológicos. Su capacidad para entender un es-
quema de totalidad es, por tanto, su receptividad a sensaciones
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

que estaban más allá de los cinco sentidos, resultaban extrañas


y aterradoras para los soldados comunes».
Stephen Hayes
[traducción de Inmaculada Carretero Sanjuán]

En Japón, los samuráis se constituyeron durante varios si-


glos en una clase social privilegiada y una élite militar clasista
al frente de la nación nipona. Como acertadamente indica Axel
Mazuer, «arrogándose para sí el derecho de vida y muerte del
AUTODEFENSA

pueblo, los bushis solían ser envidiados, pero no necesariamen-


te apreciados»[106]. Sin embargo, las artes marciales de este país
protagonizarían en el siglo xix una transformación esencial en
su manera de ser entendidas y practicadas, hasta configurarse
definitivamente en disciplinas fundamentadas en sostener valio-
sos contenidos de acción física sobre robustos pilares de férrea
moral. El bujutsu (técnica para el combate) japonés, muy centra-
do en las pragmáticas ideas de efectividad y aplicabilidad, lógico
concepto integrado en la vida del samurái, evolucionó hacia me-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

tas más próximas al autoconocimiento profundo y al desarrollo


interior, por lo cual pasó a sustituir el término jutsu (que significa
técnica) por el término do (traducido como camino, vía, senda,
a menudo en sentido existencial, vital, filosófico) para denomi-
narse budo (camino espiritual para el combate). Este cambio de
bujutsu a budo hizo que las ramas y especializaciones previas
cambiaran su nombre adoptando también el sufijo do en aque-
llos casos de práctica más interna, más centrada en sí misma, en
éticas, resultando así enfoques como el kendo, el kyudo, el iaido,
etc. Aun así, todavía siguen existiendo practicantes de las artes
guerreras jutsu.

68
«En Oriente, el vocablo bu significa descartar el peligro presen-
tado por una espada amenazante. Desde los inicios de la civiliza-
ción, el concepto de bu ha supuesto un avance progresivo hacia
la construcción de una sociedad pacífica»[160].
Mitsugi Saotome

«Comprendido originalmen-
te como el arte de detener la
lanza, el arte marcial toma así
su significación esencial. Más
aún si se comprende que esta
fórmula puede interpretarse a
la vez como el arte de detener
la lanza del adversario y el arte

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


de detener la propia lanza. Es
decir, el Gran Arte de la pacifi-
cación exterior y de la armonía
interior»[40].
Taisen Deshimaru

«¿Qué significa la palabra


budo? Esta expresión traduce
en su sentido más justo la idea
de un arreglo, de un acuerdo
con el adversario, de una paz
hecha de poder aliada a bue-
nos sentimientos»[70].
André Noquet

«La palabra bu, de budo (ar-


tes marciales), se escribe con
el ideograma chino que signi-
fica detener, metido dentro de

69
otro formado por dos alabardas cruzadas y su significado real vie-
ne a ser detener el conflicto»[70].
Gichin Funakoshi
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«Detener la violencia y crear la armonía, he aquí el sentido de la


palabra budo»[70].
Gozo Shioda

«El verdadero budo consiste en aceptar el espíritu del Universo,


salvaguardar la paz en el mundo, proteger y favorecer el crecimiento
de todos los seres»[160].
Morihei Ueshiba
AUTODEFENSA

Existe una corriente aún más comprometidamente inclinada a


entender las artes marciales como un camino de paz y protección,
afirmando que su objetivo superior consiste en conseguir enlazar
con la hostilidad de la persona agresora, de modo que se logre que
esta llegue a deponer su actitud (desista de su acción violenta)
sin que nadie resulte objeto de graves daños. A menudo la línea
marcial que se conoce como aikido ha servido de canalización de
esta idea en el pensamiento colectivo, personificando lo que en
esta arte marcial se denomina evitar resultar lastimado sin tener
que llegar a lastimar o, tal como lo expresan en sus propias pala-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

bras Moriehi Ueshiba, al decir que «herir a un oponente es herirte


a ti mismo. El arte de la paz es controlar la agresión sin producir
daños»[171], y Mitsuji Saotome, al afirmar que «poco importa quién
se equivoca o acierta. El enemigo es vuestra sombra. Vosotros y
él no formáis sino una sola vida (...). Vuestro deber es defenderos
defendiendo a vuestro enemigo»[70].
Tras todo lo expuesto, es fácil deducir que la defensa personal es
solo la expresión física externa de uno de los aspectos funcionales
más fácilmente observables de las artes marciales, pero no es el
único. Aun siendo un tema no exento de diversas interpretaciones
y puntos de vista diferentes, no es menos cierto que (lejos de

70
constituir una especie de vacía apología de la violencia) quienes
se adentran en estas artes tratan de educar su fuerza de voluntad
en cada pequeña acción cotidiana que llevan a cabo, luchando por
obtener el control sobre su propia vida y ganar su libertad personal,
liberándose de sus propias mezquindades y frivolidades.

«La vía de la perfección es una lucha sin tregua y no puede


realizarse sino gracias a la adaptabilidad de nuestro espíritu»[70].
Morihei Ueshiba

«Querer sacar el sable es la técnica del principiante.


Poder sacar el sable es la técnica del experto.
Ser el sable mismo es la técnica del maestro»[70].

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


Ritsuke Otake

El objetivo es el crecimiento del poder personal bajo la regencia


del autocontrol y el equilibrio emocional, lograr un desarrollo inte-
gral (físico, intelectual, ético, etc.). Yin y yang son dos realidades
inseparables de la misma idea y arrancar una de ellas sería ren-
dirse en la misión de búsqueda de holismo, una clara muestra de
negligencia vital para cualquier artista marcial.

«Armonía es la palabra clave en nuestra filosofía. Yo no creo en


las artes de lucha como violencia, pues la lucha es un arte a través
del cual intercambiamos una comunicación usando nuestro cuer-
po. El cuerpo es el aspecto duro y la mente el aspecto blando del
yin y del yang»[52].
Gogen Yamaguchi

«Lo importante de las artes marciales es que te capacitan para


crecer física, mental y emocionalmente. (...) No importa el estilo
que uses si realmente creces como ser humano»[52].
Dan Inosanto

71
«El último propósito del artista marcial es usar su actividad
para llegar a ser un maestro consumado de la vida y así dominar
el arte de vivir»[87].
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Bruce Lee

«Toda práctica que no posea el espíritu de la vía [DO] puede


contener la violencia»[70].
Anzawa Heigiro

1.3.2. Grados en las artes marciales


En las artes marciales generalmente encontramos diferentes
AUTODEFENSA

formas de reflejar la progresión en la adquisición de conocimien-


tos y habilidades. Existen muchas maneras de reflejar esto. Hay
escuelas que emplean pañuelos de distinto color para cubrir la
cabeza (como algunas escuelas filipinas de arnis/eskrima/kali).
Otras líneas utilizan la diferenciación de colores en distintivos y
escudos (como el boxeo francés savate). E incluso hay corrien-
tes que usan distinciones de color en la uniformidad. Pero la más
famosa de ellas es la que se manifiesta con la diferenciación de
colores en el cinturón.
Pedro Rodríguez Dabauza afirma que ya la escuela «Ryu
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Shinnoshindo del siglo xviii utilizaba la escala de colores»[152]


indicando que fue «Jigoro Kano quien lo introdujo en el kodokan
judo haciéndolo popular»[152], si bien Roland Habersetzer afirma
que la diferenciación de colores en los cinturones fue introduci-
da por Mikonosuke Kawaishi –experto en ju-jutsu y judo– y lo
hace con rotundidad, diciendo que «según el principio introduci-
do antaño en el judo por el maestro Kawaishi, los cinturones son
de diferentes colores según el grado»[71].
Lo que sí parece claro es que la multiplicidad actual de colo-
res en el cinturón viene a ampliar un concepto que se usaba en
algunas escuelas marciales japonesas más antiguas, las cuales

72
solo reconocían dos colores para diferenciar al alumnado (color
blanco) de quien poseía grados expertos (color negro). Algunas
corrientes marciales llegaron a utilizar dos colores para el alum-
nado: el blanco para principiantes y el marrón para estudiantes
avanzados.

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


Secuenciar el aprendizaje en pasos o escalones, dividirlo
en esas pequeñas metas progresivas puede resultar positivo
pedagógicamente hablando porque ayuda a mantener la
motivación, aunque también puede contener aspectos negativos,
tales como pretender ascender de grado para mostrar al resto del
mundo a simple vista el nivel que se posee. Ese alimento para el
ego choca frontalmente con la idea de disfrutar del esfuerzo que
supone seguir adelante con constancia en la evolución personal,
sustituyendo este ideal de ser más grande interiormente por la

73
fantasía del reconocimiento exterior. Quizá por eso es tan habitual
estimar el grado de cinturón negro como una meta, como el fin
máximo, tras cuya obtención muchas personas pierden la ilusión
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

por superarse un poco más cada día y se detienen en su caminar


a través de las artes, creyendo que su camino ya está completo.
Sin embargo, es entonces cuando el verdadero camino comienza
y cuando debería ser ya muy firme la convicción de que esa senda
no tiene final, no termina nunca.

«No hay fin, solo existe camino, la propia evolución no termina


nunca, sino que se transforma a la imagen del ser que la vive»[33].
Yoshinao Nanbu
AUTODEFENSA

El fundador del judo, Jigoro Kano, la persona que pasó a la


historia como el maestro que popularizó y extendió el uso de la
escala de progresión por diferenciación de colores en el cinto,
no poseía grado, aunque sí los otorgaba a su alumnado (incluso
grados de cinturón negro, denominados dan en japonés).
Funakoshi Gichin, la persona que introdujo el término karate-do,
ostentaba un cinto negro 5.º dan y no otorgó nunca un grado por
encima de este. Con el tiempo, las artes marciales empezaron a
hacerse más mayoritarias y el humano afán de reconocimiento
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

llevó al diseño de nuevas diferenciaciones de color para los grados


de maestría. En determinadas escuelas tradicionales se usan
colores como –por ejemplo– la combinación del rojo y el blanco
(a partir de 6.º dan), aunque muchas personas con estos grados
siguen vistiendo el cinto negro. También se utiliza en algunos otros
estilos la representación de cada uno de los danes conseguidos
reflejada mediante el cosido o estampado en números romanos, en
pictogramas asiáticos o simplemente con tiras bordadas (una por
cada grado dan) en uno de los extremos del cinturón (o en los dos),
empleándose en algunas líneas marciales una franja notoriamente
más ancha para representar los danes en grupos de cinco.

74
Por otra parte, para aumentar de grado dan (término japonés
que se ha hecho extensivo a ramas marciales no necesariamente
japonesas) suele exigirse normalmente –además de los requisi-
tos que cada línea o institución marcial estime oportunos– que
trascurra un tiempo desde la consecución del grado anterior, ha-
bitualmente tantos años como danes se pretendan conseguir. Por
ejemplo, para obtener el segundo dan es habitual que deba pasar
un período de dos años desde la obtención del primero, para obte-
ner el tercer dan es común que hayan de trascurrir tres años desde
la obtención del segundo, y así sucesivamente. Sin embargo, esta
es una idea general, porque en realidad depende solo de los crite-
rios de exigencia que cada corriente marcial quiera utilizar.

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


Muchas instituciones (federaciones, asociaciones, etc.) usan
la distribución de colores que consideran más oportuna y, aun
cuando nos refiramos al mismo estilo, debemos saber que puede
haber diferencias –sobre todo si comparamos países–. Para que
sirva como simple referencia, a continuación se reflejan algunas
de las escalas de progreso fundamentadas en el color del cinturón
más comúnmente utilizadas por algunas escuelas:

en judo, jiujitsu y karate: blanco, amarillo, naranja, verde, azul, ma-


rrón, negro (de 1.º a 5.º dan), rojo-blanco (de 6.º a 8.º dan) y rojo
(9.º y 10.º dan);

en hapkido: blanco, amarillo, verde, azul, marrón, rojo, negro (de


1.º a 10.º dan);

en taekwondo: blanco, amarillo, verde, azul, rojo, negro (de 1.º a


10.º dan);

en kenpo: blanco, amarillo, naranja, púrpura, azul, verde, marrón,


negro (de 1.º a 10.º dan).

75
No solamente es habitual utilizar la escala de graduación por
cinturones de color en artes tradicionales. Sus ventajas para
motivar en la persecución de un nuevo nivel fueron heredadas por
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

líneas más modernas que no representan corrientes clásicas en


su práctica. Así lo reflejan estilos como por ejemplo:

kickboxing: que en su versión amateur adopta sucesivamente los


colores: blanco, amarillo, naranja, verde, azul, marrón, negro (re-
cogiendo dentro de este último la evolución en grados dan);

defensa personal policial, kobudo policial, defensa personal fe-


menina y sambo-defensa personal:
blanco, verde, azul, marrón, negro (de 1.º a 5.º dan), rojo-blanco
AUTODEFENSA

(de 6.º a 8.º dan) y rojo (9.º y 10.º dan).

1.3.3. Entrenamiento a través de formas


En multitud de artes marciales se recogen ejercicios de entre-
namiento técnico, generalmente en solitario, que consisten en se-
cuencias prefijadas donde se ejecutan cadenas de movimientos.
En la antigüedad, según quién impartiera la materia, algunos esti-
los basaban casi la totalidad de su entrenamiento en la ejecución
de estas secuencias, que hacían las veces de esquemas presta-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

blecidos, convirtiéndose en los mapas conceptuales de los conte-


nidos propios de cada estilo. Según el arte marcial de que se trate,
estos grupos de ejercicios responden a diferentes nombres: kata
(en las artes marciales japonesas), pumse o tul (en las artes mar-
ciales coreanas), tao (en las artes marciales chinas), etc., aunque
también suelen ser denominadas formas, patrones o esquemas.

«Los movimientos técnicos de las formas son los que cons-


tituyen la técnica básica de los estilos contenidos dentro de las
diferentes artes marciales»[73].
Francisco Javier Hernández Pérez

76
Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa
Muchos de estos esquemas están formados por secuencias
de combates imaginarios que fueron codificados a modo de
hipótesis marcial. Algunas definiciones muy sencillas y claras
para explicar en qué consisten estas formas o patrones podrían
ser las siguientes: «Ejecución de un combate imaginario ante
diferentes ataques provenientes de lados distintos»[33] o «forma
estilizada de un combate contra varios adversarios imagina-
rios»[137], en palabras de Albrecht Pflüger. Sin embargo, no todas
las formas o esquemas fueron concebidos como compendio
técnico o representación combativa. Hay esquemas que están
destinados a recopilar formas de ataque o maneras de alcanzar
puntos vulnerables en otra persona, pero también los hay des-
tinados a la búsqueda interior, a la meditación en movimiento,
al desarrollo explícito de la respiración o la salud articular, etc.

«Par mouvement corporel, on entendait partie externe du kata.


On étudiait donc cette partie extérieure mais l’on cherchait à en

77
identifier son principe interne. Alors pouvait-on passer à son
application... C’est cela, le véritable sens du kata»[99].
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«Por movimiento corporal,


se entiende la parte externa
del kata. Se estudiaba enton-
ces esta parte exterior pero se
buscaba identificar su princi-
pio interno. Entonces se podía
pasar a su aplicación... Esto es,
el verdadero sentido del kata».
Hidetaka Nishiyama
[Traducción de M.ª Sonia
AUTODEFENSA

García García]

«(...) los katas (...) nos apor-


tan un conjunto de movimien-
tos que comprometen el equi-
librio y fuerzan al estudiante (...) a perfeccionar su técnica, su
coordinación, fluidez y autocontrol»[104].
José María Martín Nieto

«La actitud en el kata debe reflejar intrepidez y confianza. Esta


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

combinación, aparentemente paradójica, de atrevimiento y man-


sedumbre, conduce finalmente a la armonía»[70].
Sigeru Egami

Estos esquemas alcanzan importantes niveles estéticos y de


elegancia técnica, siendo imprescindible su análisis si queremos
realizar un estudio histórico y etiológico exhaustivo del origen de
las técnicas de cada estilo que contenga este tipo de prácticas, así
como especialmente si deseamos respetar y seguir la tradición.

78
«Les Kata, dans lesquels se trouvent toutes les techniques
(...). Un Kata ne doit pas évoluer et doit rester identique à travers
les générations»[107].

«Los kata, en los que se encuentran todas las técnicas (...). Un


Kata no debe evolucionar y debe permanecer idéntico a través de
las generaciones».
Higa Minoru
[Traducción de M.ª Sonia García García]

«Los kata sirvieron para transmitir estas artes de generación


en generación. Eran y siguen siendo los libros de texto»[137].
Albrecht Pflüger

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


Ciertamente los esquemas pueden ser muy válidos para tra-
bajar aspectos aplicados tales como la velocidad, la potencia, el
control o la respiración, así como son una interesantísima manera
de trabajar algo tan difícilmente trabajable como es el entrena-
miento mental (la tensión psicológica y la visualización). En ese
sentido pudieran ser el complemento ideal del entrenamiento.

«Los katas son un encadenamiento de movimientos predeter-


minados. A primera vista sirven para asimilar las técnicas (...).
También se les atribuyen, numerosos efectos benéficos para la
coordinación física y respiratoria, para el sentido del ritmo, para la
concentración así como para la salud. (...) Transmisión de técni-
cas, de tácticas de combate (...), pero también son un simbolismo
espiritual. Los katas son portadores de un mensaje codificado de
varios niveles que solo revela un secreto después de años, o más
bien después de toda una vida de práctica intensiva»[40].
Taisen Deshimaru

79
«En las katas (...) se entrenan múltiples aspectos (...) como son,
entre otros, las líneas de movimiento, la concentración, la mirada
previa a todo cambio de dirección, los encadenamientos defensa-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

ataque, la combinación entre solidez de la postura y velocidad


de ejecución, los cambios de ritmo, el sentido del movimiento de
conjunto del cuerpo o la percepción en todas direcciones»[139].
Mónica Pinillos Ribalda

«(...) en la ejecución de una forma no se trata de vencer a


nadie más que a uno mismo. Y normalmente no hay adversario
más difícil»[29].
Pedro Conde
AUTODEFENSA

Sin embargo, si las secuencias que se desarrollan en


estos esquemas se toman siempre exhaustivamente como la
representación fidedigna de un combate imaginario, podrían
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

80
equivocar el objetivo para el que fueron diseñadas; podría
serle otorgado el estatus de representación fiel de la realidad a
movimientos y posicionamientos que en determinados momentos
pueden resultar antinaturales o demasiado dogmáticos (por
ejemplo, aquellos consistentes en adoptar posiciones retorcidas
y extrañas basadas en posicionamientos defensivos de animales
cuya morfología no tiene nada que ver con la morfología humana).

«Algunos consideran que deben aprender a actuar como ani-


males y eligen a uno en especial, pero eso no es correcto (...). Lo
que dicen los textos clásicos es que debemos adoptar los modos
de pensar de los animales más que copiar sus gestos en comba-
te. Es muy difícil de explicar puesto que probablemente el animal
no piense cuando lucha por la vida... actúa por medio de reaccio-

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


nes tan automáticas como la de respirar»[140].
Palabras de un maestro anónimo recibidas
y reproducidas por Henry Plée

Desde luego que es lógica la percepción de estos esquemas


como algo no todo lo pragmáticamente contemporáneo que
desearía quien persigue contenidos de defensa personal pura, no
solo porque algunos movimientos pueden encerrar acciones que
imitan explícitamente reacciones animales, sino también porque
pueden representar la conservación de movimientos que tenían más
sentido en otros tiempos, lugares y contextos. Por ejemplo, muchas
veces la codificación técnica de una rama marcial depende de si el
estilo pertenece a determinados pueblos de zonas muy lluviosas
donde los suelos tal vez fueran blandos –por lo que probablemente
se desarrollasen posicionamientos firmes con relativamente pocos
desplazamientos amplios– o por el contrario áreas de secano donde
el suelo es duro –lo que facilita utilizar desplazamientos rápidos en
los que el firme sirve de apoyo para impulsarse– o bien lugares más
selváticos y de abundante follaje –donde la maleza era un arma
muy aprovechable para muchas cosas–, por lo que es bastante

81
lógico que los desplazamientos y las técnicas sean diferentes de
la realidad cotidiana en la que podemos hacer uso actualmente
de la defensa personal. Por eso, las personas con mayor interés
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

por la autodefensa que por los contenidos que estas disciplinas


encierran en forma de arte, legado cultural o trasfondo holístico se
muestran más orientadas a aprender y entender exclusivamente
cómo funcionan la fisiología y la biomecánica humanas (y en
concreto nuestro propio cuerpo) para establecer una forma propia
y realista de trabajar la defensa personal. Para acercarnos a una
simulación del combate lo más parecida posible a la realidad, lo
mejor que se puede hacer es utilizar los elementos de protección
más adecuados y practicar combate libre con otras personas,
AUTODEFENSA

preferiblemente en escenarios realistas y no solo en el tatami. Ese


tipo de práctica es la que más explícitamente puede ofrecernos
con suficiente realismo esa noción de distancias que cambian
de pronto en un mismo ataque, ese virtuosismo de las fintas,
los amagos, los desplazamientos intencionadamente falsos, las
fragmentaciones provocadas en el ritmo de las acciones, etc. En
ese momento, las técnicas que habitualmente parecen funcionar
se desvanecen y su realidad se transfigura completamente en
una reacción instintiva globalizada donde la ejecución técnica
teóricamente perfecta (como mantener el puño atrasado
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

en la cadera o retorcer nuestro cuerpo en posicionamientos


complicadísimos) se convierte en una actitud comprometida.
En definitiva, pelear para proteger la vida o integridad física
propias o de otra persona en una situación extrema significa pelear
para sobrevivir, y eso probablemente no entiende de estética ni de
elegancia técnica, solo de efectividad contundente e inmediata.

«El nivel más alto de la práctica lleva a la simplicidad.


Una práctica a medio camino lleva a lo ornamental»[87].
Bruce Lee

82
La práctica de esquemas precisa de un exigente entrenamiento
de la memoria para recordar qué movimientos preceden y continúan
al resto, así como la manera en que se enlazan los unos con los
otros; pero la memoria debe ser comprensiva, nuestra mente no
es un simple contenedor y no debe limitarse a realizar una mera
retención de datos con fines en una posterior reproducción literal.
Debemos preguntarnos si cuando realizamos el entrenamiento
en este aspecto memorizamos los patrones o comprendemos
los patrones. Henry Plée reproducía las palabras que un maestro
anónimo le dijo una vez al respecto de las competiciones de
kata; decía que son «un nuevo invento. Consisten en comparar la
perfección técnica sin aplicación. Es como intentar ver quién es el
mejor pintor haciendo un campeonato para saber cuál coge mejor
el pincel. La gente quiere algo preestablecido para practicar, para

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


no tener que pensar»[140].
Es evidente que aquellas corrientes marciales menos tradicio-
nales entienden que no es necesario, o al menos no imprescindi-
ble, la práctica de esquemas (formas, patrones, katas) para en-
tender el combate; sin embargo, existen quienes se han planteado
la cuestión contraria, es decir, si la práctica de combate puede
ayudar a comprender los patrones. A este respecto, los karatekas
Kenwa Mabuni y Genwa Nakasone se pronunciaron interrelacio-
nando ambos conceptos: kata y combate (al que denominan con
su acepción japonesa, kumité), expresando que «para llegar a en-
tender correctamente los katas es necesario practicar kumité. En
los katas existen un sinnúmero de técnicas y muchas maneras
de aplicar cada una de ellas. Merced a la práctica del kumité po-
dremos llegar a comprender el sentido adecuado de cada una de
ellas y ejecutarlas correctamente. No basta con repetir indefini-
damente los katas. Para llegar a comprenderlos deberemos desa-
rrollarlos a través del kumité. (...) La conclusión es que la práctica
del kumité es imprescindible para investigar las posibilidades de
las artes marciales. Kata y kumité guardan entre sí una relación
tan estrecha como puedan hacerlo los dientes con los labios»[98].

83
Los deportes de combate (savate, kickboxing, fullcontact, etc.)
también tienen su peculiar forma de trabajar la técnica en solita-
rio. Le dan el nombre de trabajo de sombra y son sus esquemas
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

no prefijados particulares. La realidad es que las personas que


compiten en deportes de combate están más acondicionadas
en entrenamientos de oposición y contacto que aquellas que no
lo hacen y prefieren destinar el grueso de su entrenamiento a la
mera técnica o al exclusivo trabajo de los esquemas.

1.4. Defensa personal dentro de los


deportes de combate
AUTODEFENSA

Como ya se ha indicado, arte marcial es diferente de deporte,


ya que el segundo implica competición y el primero no concibe
el enfrentamiento sino dentro de un curso natural e inevitable de
circunstancias. En las artes marciales, el factor ético y filosófico es
inherente a la práctica, siendo el desarrollo integral lo perseguido
como el ideal más alto. En ellas el conflicto se entiende desde un
punto de vista de la supervivencia en el más amplio sentido de
esta expresión, hasta elevar la práctica a la categoría de arte. En el
deporte, en cambio, el objetivo es la victoria ajustada a unos límites
impuestos por la modalidad concreta, es decir, la adaptación
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

a una parcialidad extraída y separada de la totalidad. Debido a


su necesidad de eficacia inmediata adaptada a contextos muy
concretos, las personas que se dedican a un deporte de combate
adoptarán y entrenarán (a veces inconscientemente) unos límites
de combate propios del reglamento por el que se van a regir en la
competición, amoldándose a una forma de pelear muy específica;
incluso es fácil que se especialicen en apenas tres o cuatro
técnicas concretas que en su deporte se puntúen muy alto y
finalmente no utilicen mucho más arsenal técnico en los torneos.
De todos modos, incluso fuera de la competición –cuanto más

84
dentro de la misma– suele ocurrir (al igual que con la práctica de
una línea marcial no deportiva) que las personas que practican un
estilo concreto adquieren patrones de costumbre porque entrenan
siempre con practicantes de su mismo estilo (es decir, karatekas
con karatekas, judokas con judokas, kickboxers con kickboxers,
etc.) y las reglas les impiden realizar movimientos técnicos que
no formen parte de su estilo. Por ejemplo, en las competiciones
de deportes de golpeo en semicontacto está prohibido realizar
luxaciones e inmovilizaciones y el impacto en los golpes no es
pleno, sino controlado; en las competiciones relativas a deportes
de agarre, está prohibido golpear al contrario; en deportes de pleno
contacto, la propia obligación de usar guantes de protección tan
pesados y voluminosos (sin dedos libres) impide realizar agarres

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


(como los utilizados en judo o jiu-jitsu) y golpes especiales con
las diferentes superficies de la mano y los dedos, como los que
se enseñan en karate o taekwondo, estando además prohibida la
lucha en el suelo.
De hecho, algunas personas que han alcanzado importantes
éxitos (incluso a nivel internacional) en la competición de
deportes de combate han llegado a afirmar que es únicamente
en los esquemas (katas, formas, pumses, tuls, etc.) donde
practican aquellas técnicas más peligrosas que están
prohibidas en la versión deportiva. Es fácil deducir que lo que
suele derivarse del acatamiento de un reglamento deportivo es
una percepción limitada del combate, es decir, se comprimen
las posibilidades de acción en favor de la seguridad y se evita,
como es lógico, determinado arsenal técnico peligroso. Por otro
lado, la competición en deportes de combate viene a puntuar
positivamente aquellas técnicas ofensivas que alcanzan a la
persona a la que nos enfrentamos, pero no lo hace con aquellas
otras que desbaratan sus ofensivas, es decir, premia las técnicas
de ataque pero no las de defensa, se premia a la persona ofensiva
por su iniciativa en la agresión (salvo ciertas excepciones, como

85
es el caso de alguna modalidad deportiva en la que además de
las acciones ofensivas puntúan también otras defensivas como
zafarse de una situación y conseguir mantener una posición
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

neutra durante varios segundos). Esa es otra gran diferencia entre


la forma de entender la defensa personal por parte de las artes
marciales y la manera en que lo hacen los deportes de combate.
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

Con la idea de superar las limitaciones que padecían los


diferentes deportes de combate (o la adaptación de las artes
marciales a esos) surgió un nuevo concepto, el de lucha extrema,
donde todas las distancias de combate y todos los estilos pudieran
verse potencialmente enfrentados. Aunque no existe nada más
auténtico que la propia realidad, esto en principio parecía una
fórmula que prometía erigirse como una evaluación práctica de la
efectividad de las diferentes ramas marciales y sus practicantes,

86
pero con el paso de los años algunos cambios en este tipo de
torneos (como la división por asaltos de duración determinada,
etc.) vinieron a poner más límites en la búsqueda del realismo,
aunque eso no desbanca a estas competiciones de la cúspide de
lo explícito en lo que a combate se refiere. La pega que se le puede
poner a estos eventos (popularmente conocidos como sin reglas)
es que, si bien no hay duda de su carácter ultrarrealista, la realidad
que muestran es el reflejo de un universo más bien pequeño
comparado con el verdadero mundo real. En la vida, los combates
no se planifican y preparan específicamente a varios meses
vista, sino que suceden de repente –cuando la persona agresora
lo decide, probablemente cuando la persona agredida menos lo
espera–. Tampoco se suele conocer a quien nos agrede hasta el
punto de haber estudiado sus vulnerabilidades –no hay tiempo

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


para ello, ni se sabe quién va a ser quien nos ataque–. Además,
en el ring, tatami, octógono o cualquiera que sea la superficie de
combate se sabe fehacientemente que será una lucha individual y
desarmada, pero en la realidad no eliges el contexto ni la situación,
puede que existan armas o elementos que faciliten la victoria para
uno u otro lado –el uso de cualquier objeto cotidiano como arma
es aprendizaje obligado para cualquier artista marcial que desee
prepararse ante un posible conflicto violento inesperado–, puede
que la agresión proceda de un grupo y se desarrolle en condiciones
de desigualdad numérica y también podría ser que los escenarios
favorecieran poco o nada el despliegue de según qué estrategias
de combate (puede que todo se desarrolle junto a un precipicio,
sobre un suelo lleno de cristales rotos, dentro de una piscina o
en el estrecho asiento de un avión). Eso por no hablar de que ni
siquiera estos eventos pueden superar totalmente la barrera de la
peligrosidad que poseen ciertas técnicas (como, por ejemplo, los
golpeos a la garganta), las cuáles acaban por estar prohibidas,
cerrándose el círculo que abrió el nacimiento de esta modalidad
más extrema. La realidad es siempre más amplia que cualquier
deporte de combate. El maestro Gichin Funakoshi (sin duda uno

87
de los nombres más importantes de la historia del karate) tenía
el pleno convencimiento de que los contenidos autodefensivos
de las artes eran utilizables solamente en caso de necesaria
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

defensa, explicando con sus propias palabras que «la fuerza debe
usarse como último recurso, únicamente cuando el sentido de
humanidad y justicia no puede prevalecer»[54]. Además, estaba
en contra de dejar que las artes marciales se convirtiesen en
un deporte, ya que el enfoque deportivo no es capaz de albergar
todos los niveles de profundidad que exige el cultivo de la práctica
marcial. La competición es solo una faceta dentro de las artes
marciales y puede ser útil y positiva en determinadas etapas
dentro del desarrollo marcial, ya que ayuda muchísimo a crecer
el hecho de realizar encuentros con escuelas diferentes y gentes
AUTODEFENSA

diferentes (incluso con estilos diferentes), pero el problema llega


a la hora de necesitar tener de por medio un trofeo en etapas
iniciales (profesionalizando, cuando todavía hay que educar la
base). Si eso se orienta mal, la competición puede convertirse en
un flaco favor para el desarrollo emocional de quien aprende. Bien
orientada, en cambio, podría ser una herramienta muy útil para
educar aspectos tales como la tolerancia a la frustración (ante
la derrota) y la gestión madura del éxito (en la victoria), siendo
positivo potenciar intercambios y encuentros no explícitamente
competitivos entre escuelas que entrenen diferentes estilos, para
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que el alumnado tenga una visión más amplia acerca de otras formas
de abordar el aprendizaje marcial y se potencie el hermanamiento
entre practicantes de distintos enfoques marciales.

88
89
Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa
ACERCAMIENTO FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
A LAS CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

90
CAPÍTULO 2.
ESTILOS Y LÍNEAS DE ENFOQUE
DE LA DEFENSA PERSONAL

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


La pelea (el combate) es algo que siempre ha acompañado al ser
humano. Desde su ancestro más primitivo y animal, donde la selec-
ción natural y coexistencia conflictiva con otras especies, incluso
con ejemplares de la misma, constituía una criba constante en la
que sucumbían quienes no lograban explotar suficientemente sus
cualidades, hasta nuestros días. La forma que asume el conflicto fí-
sico ha evolucionado considerablemente a medida que avanzaban
los tiempos. Progresivamente se ha refinado, perfeccionado y vuel-
to más sutil, más científica, más letal. Pueblos y culturas enteras
han sido testigos de la creación y el uso de técnicas y estrategias
de combate. Al respecto de una defensa personal diseñada como
tal, es imposible establecer un foco (entre otras cosas porque no
existe solo un foco) y ninguna referencia es absolutamente fiable
para explicar el surgimiento y la codificación de los sistemas de
combate tal y como los conocemos ahora. De hecho, existen restos
arqueológicos muy antiguos, como por ejemplo diversas pinturas
encontradas en Grecia y datadas en el siglo xvii antes de nuestra
era que representan seres humanos en posturas pugilísticas, inclu-
so con los puños enfundados.

91
2.1. Historia y desarrollo de las artes
marciales
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Una de las hipótesis más extendidas para concebir unas artes


marciales modernas expone la aparición en India –alrededor del si-
glo iv de nuestra era– de peculiares formas de pelear, las cuales tal
vez podrían haber bebido de las formas de lucha desarrolladas en
Grecia y practicadas desde varios cientos de años antes de nuestra
era (se baraja que esas pudiesen haber llegado al país griego prove-
nientes de Egipto). A comienzos del siglo vi de nuestra era, un reli-
gioso hindú llamado Bodhidharma (también conocido como Da Mo
o como Daruma) viajó a China y se retiró a meditar durante nueve
AUTODEFENSA

años en una cueva cercana al templo Shaolin del norte, en la actual


provincia de Henán; él fue quien llevó el budismo zen a China, junto
con un conjunto de ejercicios físicos, quizá relacionados de forma
directa con las formas de lucha de India. Estos conocimientos se
mezclaron con la filosofía, forma de vida, necesidades y criterios de
actuación y conducta de los monjes del templo y evolucionaron ha-
cia una desarrollada forma de autorrealización personal y autode-
fensa (imprescindible ante el bandidaje que existía en los caminos
por aquel entonces) que con el tiempo se conocería como kung fu.
La ilustración muestra una estatua blanca de diez metros de altura
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que representa a Bodhidharma; está ubicada en lo alto del monte


Songshan, a cuyos pies se encuentra el templo Shaolin. Algunas de-
cenas de metros por debajo de la estatua se halla la cueva a la que
el monje hindú supuestamente se retiró para meditar durante años.
La imagen fue tomada in situ en el año 2011.
Al respecto de la mencionada teoría, otras versiones extendidas
niegan una relación directa entre la herencia marcial hindú y las se-
cuencias de ejercicios que Bodhidharma llevó al templo, y afirma
que dicha codificación de actitudes gimnásticas y respiratorias las
ideó posteriormente a su llegada a Shaolin, más concretamente
cuando se percató de la debilidad y fatiga que padecían los monjes

92
debido al ayuno y a su actividad ascética. Los monjes asimilarían
las enseñanzas de Bodhidharma y fusionarían estos conocimientos
con el estudio de las pautas de movimiento de muchos y muy di-
ferentes animales (especialmente cuando esos peleaban), llegando
a crear una efectiva forma de combatir que les dio fama en todo el
continente asiático..
Otra de las versiones más barajadas asegura que las
codificaciones originarias del kung fu las realizaban los monjes
mucho antes de que Bodhidharma llegara al templo, incluso pudiera
ser que hubieran empezado a codificarse antes del desarrollo de las
artes hindúes, de modo que el kung fu pudiera remontarse dos mil
quinientos años atrás (existen gráficos que datan de mucho antes

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


de nuestra era y que muestran no solo ejercicios explícitos de lo
que podría ser chi kung –trabajo del chi, la energía interna– sino
representaciones explícitas de técnicas de combate). En relación a la
codificación sistemática de movimientos marciales que se asocian a
Shaolin, Oscar Ratti y Adele Westbrook afirman que ciertos libros de
lucha fueron «compilados por Pan-Kun entre los años 32 y 92, siglos
antes de cuando se cree que Bodhidharma llegara a China»[142].
De cualquier modo, según lo expuesto anteriormente, la mayoría
de los cientos de estilos de combate chinos provienen o derivan de
lo practicado en lugares como Shaolin (tanto en el templo del norte,
ubicado en la provincia de Henán, como en el templo del sur sito en
la provincia de Fujian).
Siglos después de la funda-
ción de los templos de Henán
y Fujian se abrió otro templo
en Wutang, del que se consi-
dera proceden muchos de los
estilos internos (se denomina
así a aquellos más dirigidos al
trabajo de la energía interior, el
concepto de chi, conocido tam-
bién por su acepción japonesa,

93
ki) de origen taoísta (por ejemplo, el pa kua). El nombre genérico
para denominar a todos los estilos de origen chino es kung fu (gōng
fu en el sistema pinyin de transcripción del idioma chino), si bien
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

este término significa genéricamente cosas como destreza, domi-


nio, maestría, esfuerzo o trabajo duro, siendo aplicable a cualquier
habilidad y no solo a las artes marciales. Muchas personas consi-
deran más correcto usar el término wu-shu (que significa método o
arte [shu] marcial [wu]), así como kuo shu (que viene a ser traducido
como método o arte nacional [kuo significa nación]), o incluso quán
fă (que quiere decir literalmente ley del puño [quán es puño, fă es
ley]), si bien el devenir histórico ha llevado a que finalmente la expre-
sión kung fu se asocie directamente con las artes marciales chinas.
AUTODEFENSA

«El gung fu (...) es una de las formas conocidas más antiguas


de defensa personal y se puede considerar como la esencia con-
centrada de sabiduría y pensamientos profundos sobre el arte del
combate»[86].
Bruce Lee

Por lo tanto, kung fu no es un estilo, sino el término global que


encierra a todos los estilos chinos, de modo que decir que alguien
tiene conocimientos en kung fu es incorrecto desde un punto de
vista purista. Es necesario especificar el estilo de kung fu, por
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

ejemplo: wing chun kung fu, choy li fut kung fu, hung gar kung fu,
pak mei kung fu, etc.

«(...) la edad de oro en las artes marciales chinas llegó con la


dinastía Ming (siglos xiv al xvii), cuyos emperadores potenciaron
y auspiciaron el estudio de las artes en todas sus facetas. (...). En
esta época los templos Shaolin (...) prosperaron enormemente y
se convirtieron en privilegiados centros de filosofía, meditación y
artes marciales»[162].
Arancha Serrano

94
Por desgracia, la comunidad de monjes guerreros siempre
despertó los temores, recelos y miedos de la clase gobernante
china, que llegó a ordenar la destrucción de los templos y el
exterminio de sus ocupantes varias veces a lo largo de la historia.
De ello resultaron severos ataques que produjeron numerosos
asesinatos de residentes, finalizándose en grandes masacres,
tanto en los templos Shaolin como en aquellos centros que
pudieran guardar relación alguna con esos. Quienes lograban
escapar de las matanzas eran objeto de persecución por las altas
esferas gubernamentales chinas y debían esconderse, de modo
que se refugiaron mezclándose entre el pueblo y, en muchos
casos, siguieron practicando y enseñando el kung fu en secreto.

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


Con el tiempo, finalmente las persecuciones sobre estas personas
fueron paulatinamente perdiendo intensidad, quizá debido a que
se llegó a pensar que el legado que podían transmitir en la sombra
era apenas un mero tradicionalismo folclórico, un rescoldo no
amenazador del pasado. Las técnicas de Shaolin (que incluían en
su arsenal numerosos tipos de acciones de combate, así como
el manejo de muchas clases de armas, equitación y combate a
caballo, aprendizaje de medicina tradicional china, meditación,
etc.) irían llegando a Japón y, sobre todo a partir del siglo xii,
enriquecerían las tradiciones guerreras del país nipón. Como
consecuencia, poco a poco empezarían a proliferar numerosas
escuelas y sistemas de combate con cierto grado de inspiración
en el kung fu o definitivamente influenciados por este, hasta la
aparición y establecimiento de estilos que Japón proclamaría
como propios (con mayor o menor polémica), como es el caso de
disciplinas tales como el karate y el ju-jutsu (del que nacerían el
judo y el aikido).
Hasta este punto han quedado reflejadas diferentes versiones
de la teoría más popular y más habitualmente conocida y ma-
nejada acerca de una historia reciente de las artes marciales. El
hecho de ser la teoría más extendida no la hace más verdadera, ni
estar tan llena de lagunas y vacíos sin explicación no la convierte

95
en más falsa. Lo cierto es que a lo largo de la historia también
en otros puntos del globo surgirían diversos estilos, como –por
ejemplo– el muay thai, aparecido en Tailandia; el tae kkyon, ori-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

ginario de Corea, que fundamentó en gran parte la posterior apa-


rición del taekwon-do; el kalaripayat, que tiene sus orígenes en
India; la capoeira, que nació en África y se camufló bajo una forma
de danza tribal para después viajar y consolidarse en América del
Sur, más en concreto en Brasil; el arnis/kali/eskrima, que procede
de Filipinas; el penckat silat, oriundo de Indonesia; el bando, que
surgió en Birmania, etc.

«Distintos pueblos crearon particulares formas de combate


(...), todos, exactamente todos los pueblos del mundo (...) fueron
AUTODEFENSA

creando una serie de artes del combate o de la guerra, conocidas


en la actualidad como artes marciales»[80].
Jesús Juní Cadenet

Con el paso del tiempo, la búsqueda de realismo en el


entrenamiento llevó a diseñar variados tipos de protecciones,
destacando a este respecto en la década de los sesenta el
genio creativo de gente como John Rhee o Bruce Lee, si bien
existen documentos gráficos de maestros que anteriormente
ya buscaban fórmulas para aumentar el realismo en sus
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

entrenamientos de combate. Por ejemplo, existe una fotografía


tomada en los años treinta donde se puede observar a Kenwa
Mabuni y Ryzaemon Matsuwara[98] ataviados con gruesas
protecciones tales como peto acolchado, espinilleras, rodilleras,
guantes y casco. El diseño de elementos de protección acabaría
sirviendo de excusa para la creación de nuevos deportes
de combate. Así, inspirándose en el boxeo inglés y las artes
tradicionales de golpeo como el karate aparecieron modalidades
de competición como el kickboxing (en un principio llamado
karate/full contact) o el thai-boxing (que no es sino el muay thai
con protecciones y reglamentación).

96
A finales del siglo xix (más concretamente en 1898), Edgard
William Barton-Wright propuso en Inglaterra el estilo conocido
como bartisu. Esa acción acabaría convirtiéndose en un hecho muy
representativo de lo que el futuro deparaba al concepto de estilo
dentro de las artes marciales y
la autodefensa. Desde principios
del siglo xx, pero muy
especialmente en los años que
se encuentran a caballo entre
mediados y finales del siglo xx y
principios del siglo xxi se viviría
un fenómeno de afloramiento (a

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


veces masificado) de sistemas
que con mayor o menor acierto
fusionarían, mezclarían o
compatibilizarían metodologías
de combate o formas de
entrenamiento diferentes o
complementarias entre sí y les
darían una personalidad e
identidad propia. Tal es el caso del jukaikido creado por Santiago
Sanchís Ojeda, el kaisen-do desarrollado por Juan José Díaz
Martínez, el kansen-ryu diseñado por José Fernando Cuspinera
Navarro o el juaikado jitsu planteado por Mauricio Rey Carrasco.
Esta eclosión de eclecticismo no es algo negativo, sino más bien un
proceso natural de la creatividad humana, una forma más diversa
de leer y entender la realidad y una reivindicación de la libertad de
expresión. De manera análoga sucedió a lo largo del pasado, siendo
este el caso de estilos tan desarrollados y extendidos como el
karate o el ju-jutsu, que cuentan con numerosísimas ryu (escuelas,
ramas) creadas por grandes nombres de las artes marciales. Estas
personas, sin dejar de venerar la herencia de sus principales líneas
marciales, supieron enriquecer su forma personal de entender las
artes incluyendo en su temario lo aprendido también con diferentes

97
personas expertas, así como las conclusiones personales que
llegaron a alcanzar, atreviéndose en algunos casos a romper férreas
tradiciones de linajes familiares o estilos solo difundidos hasta
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

entonces en un clan determinado. Ahora definimos sin pudor como


tradicionales determinadas concepciones marciales, pero en su
momento muchas de ellas constituyeron propuestas marcadamente
revolucionarias que han sobrevivido sin contar con los medios de
comunicación ni las facilidades de infraestructura actuales, siendo
mucho más complicado enfrentarse a todo lo que implica crear,
difundir y sostener un estilo o una rama marcial. En definitiva, en lo
que a evolución histórica se refiere, muchos estudios encuentran
fiable fundamentar en el kung fu (wu-shu, kuo shu, quán fă...)
originario de China el desarrollo de cierta parte de los estilos
AUTODEFENSA

marciales tal y como se conciben hoy en día, aunque como aquí se


expone existen diferentes y más antiguas formas de utilizar el
cuerpo en combate que aparecieron en otros puntos del planeta.
Todas ellas son también fundamentales para entender la realidad
de las artes marciales y el abanico de disciplinas actuales (civiles,
policiales o incluso militares). Actualmente hay un grupo de
expertos en wu-shu que se dedican a realizar exhibiciones
relacionadas con el kung fu Shaolin y que se denominan monjes
guerreros de Shaolin. De hecho se forman y entrenan bajo
supervisión gubernamental en las instalaciones actuales sitas a
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

los pies del monte Songshan. Estos monjes consiguieron que su


fama creciera gracias a las meritorias condiciones físicas, técnicas
y mentales mostradas en espectáculos tales como la gala anual de
artes marciales de Bercy (Francia). No obstante, a pesar de que su
nivel en diversos sentidos sea magistral y de superélite, existen
muchas reticencias en determinados sectores marciales a la hora
de considerarles literalmente monjes budistas guerreros, pues
muchas personas afirman que realmente esa figura ya no existe
como tal. Según palabras de César León, «los (...) monjes guerreros
ya no existen, pues eran fruto de una exigencia histórica: para poder
sobrevivir, debía haber un grupo de jóvenes novicios y monjes que

98
defendieran al resto de los ataques de bandoleros y forajidos que
pululaban por las montañas chinas. En aquellas épocas la mejor
defensa eran las artes marciales (...), hoy día, de necesitar defender
el templo, se entrenaría en el mejor uso de las armas de fuego, pero
no hace falta, pues el gobierno chino ya les protegería de un
hipotético ataque»[89]. Con el devenir de los siglos, las artes han ido
cambiando y adaptándose a la evolución de las diferentes
realidades sociales. Antaño practicadas exclusivamente por y para
la guerra o el conflicto (samuráis, castas guerreras, ejércitos, etc.),
actualmente mucha gente se acerca a las mismas como actividad
deportiva, lúdica, socializadora, salubre o para cubrir la necesidad

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


romántica de saber moverse como sus personajes de infancia, cine
o cómic (aunque a veces pueda no resultar efectivo, sino meramente
estético). Actualmente las escuelas pueden ser más o menos
exigentes en lo físico, lo técnico o lo mental. Lo que sí es cierto es
que los gimnasios proliferan, pero escasean los verdaderos
rincones a los que llamar dojo, dojang o kwon (escuela marcial,
dicho respectivamente en japonés, coreano y chino).
Algunos de los estilos más practicados en la actualidad aún
hunden sus raíces más profundas en los orígenes que quedaban
apuntados en la introducción de este capítulo. Otros han sabido
conjugar tradición y modernidad. A continuación se ofrece una
pequeña reseña de varios de ellos.

«En orden de conocer y dominar un estilo cualquiera, prime-


ramente deberemos conocer su historia y sobre todo deberemos
conocer sus raíces»[109].
Bruce Lee

99
2.2. Kung fu
2.2.1. Shuai jiao kung fu
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Shuai jiao (shuāi jiăo en pinyin) significa luchar derribando, don-


de shuai quiere decir derribar, proyectar, arrojar, hacer caer y jiao
significa luchar. A menudo se suele encontrar traducido como de-
rribar cornamentas o incluso hacer caer ciervos. Eso depende del
carácter con el que se escriba la
segunda palabra del nombre del
estilo, dado que el término jiăo
escrito con el ideograma cuyo
significado es cuerno (utilizado
AUTODEFENSA

en la ilustración de este subca-


pítulo) se empleaba con la in-
tención de hacer referencia a
una prenda de cabeza constitui-
da por una cornamenta de cier-
vo que se utilizaba antiguamen-
te en los combates, de ahí que el
estilo marcial tradicional propiamente dicho se denomine así. No
obstante, en los últimos tiempos se puede encontrar escrito con el
término jiāo (representado con el símbolo cuyo significado es lucha
y cuya lectura corresponde al primer tono de los que configuran el
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

mencionado sistema pinyin), de ahí que podamos encontrar el


shuai jiao (luchar derribando) definido directamente como lucha
tradicional china o incluso simple y genéricamente como lucha.
Se estima que deriva de otra arte de combate más antigua (de
cerca de tres mil años de antigüedad) denominado jiao ti. Aunque
alcanzó un gran desarrollo y reconocimiento en China a lo largo
del siglo xvii porque era la disciplina entrenada oficialmente por
la guardia de seguridad del emperador Kangxi, el reconocimiento
oficial del nombre del estilo no llegó hasta bien entrado el siglo
xx (más concretamente hasta el año 1928, llegando a ser muy
reconocido y valorado como deporte).

100
Su arsenal se centra básicamente en las técnicas de cuer-
po a cuerpo, tales como proyecciones, derribos, zancadillas y
agarres.

2.2.2. Wing chun kung fu


Wing chun (yŏng chūn en
pinyin) es un término que sig-
nifica literalmente cántico a la
primavera, donde wing significa
cántico y chun es primavera.

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


Dependiendo de la transcrip-
ción que se realice del nombre
del estilo, este puede ser defi-
nido también como ving chun,
ving tsun, wing tsun, etc. Algunas ramas sustituyen el término
wing (yŏng) por weng (que significa eterna), por lo que denomi-
nan al estilo eterna primavera. La versión más extendida acerca
del origen de esta línea marcial apunta a que fue desarrollado por
una monja budista de Shaolin llamada Ng Mui, acerca de la cual
se cree que vivió entre los siglos xvi y xvii. El estilo supuestamen-
te recibe su nombre en honor a la primera persona a la que le fue
mostrado por Ng Mui: la joven Yim Wing Chun.
Es un sistema de combate que entrena ejercicios de sensibili-
dad que desarrollan respuestas inconscientes a las acciones del
oponente (destaca entre ellos el chisao, manos pegajosas). Ade-
más, incluye en su currículo el dominio de armas tales como los
cuchillos llamados cuchillos mariposa y el bastón largo. También
contempla ejercicios para practicar en niveles avanzados con un
muñeco de madera que hace las veces de pareja de entrenamien-
to. Este muñeco de madera es diferente del utilizado en choy li fut
kung fu, no solo por la disposición de sus extremidades salientes
sino también porque el tronco suele ser cilíndrico.

101
Aunque existen diversas ramas, unas más mayoritarias que
otras, el maestro más representativo de la historia de este estilo
es Yip Man. De él surgen la inmensa mayoría de las numerosas
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

líneas marciales que constituyen el wing chun actual.

2.2.3. Hung gar kung fu


Hung gar (hóng jiā en pin-
yin, si bien también puede en-
contrarse como hóng quán,
literalmente puño de Hong,
que es el conjunto de ideogra-
AUTODEFENSA

mas finalmente elegido en la


ilustración de este subcapítu-
lo) es habitualmente traduci-
do como boxeo de la familia Hung. Es un estilo que deriva de lo
practicado en Shaolin. Fue fundado por Hung Hei (1745-1825),
quien aprendió kung fu del monje «Gee Shim Sien See, quien era
un experto en el sistema de Fu Jao (puño de tigre)», según pala-
bras de José María Fraguas[51]. El nombre de este monje puede
encontrarse también como Chi Zin, Chi Zan o Chi Shin. Este estilo
se caracteriza por sus posicionamientos bajos, firmes, estables y
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

muy sólidos y sus movimientos inspirados en animales tales


como el tigre, el leopardo, la grulla, la serpiente o el dragón, te-
niendo como punto fuerte la técnica de golpeo con las extremida-
des superiores. También se trabajan en este estilo multitud de
armas tales como la alabarda, la lanza, el tridente o la espada.

2.2.4. Choy li fut kung fu


Fundado por Heung Chan
(1806-1875) a partir de las
enseñanzas que inicialmen-

102
te le impartieron tanto su tío Chan Yuen Woo, como Li Yau San,
así como posteriormente el monje Choy Fook. Basándose en los
nombres de estos dos últimos maestros, quedó definitivamente
configurado el nombre del estilo (choy, por Choy Fook; li, por Li Yau
San; y fut, término que viene a significar Buda y fue definitivamen-
te incluido en el nombre del estilo supuestamente porque Heung
Chan quería reflejar que aprendió budismo bajo las enseñanzas
del monje Choy Fook). El choy li fut (cài lĭ fó en pinyin) es un estilo
inspirado en las enseñanzas del kung fu shaolin, caracterizado
por aunar en su repertorio técnico la forma de combatir con las
extremidades superiores propia del sur de China junto con la ma-
nera de utilizar en combate las extremidades inferiores propias

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


del norte de dicho país. De ese modo su arsenal técnico se com-
pone principalmente de golpeos con puños y piernas, barridos y
atrapes. También se caracteriza por el entrenamiento con armas
tradicionales (tales como diferentes tipos de espadas y lanzas,
bastón largo, tridente, etc., dependiendo del énfasis que quiera
darle cada escuela) y por utilizar como elemento de entrenamien-
to un muñeco de madera consistente en un tronco cuadrangular
del que sobresalen unas extremidades y al que generalmente se
recubre frontal y lateralmente con pequeños sacos acolchados
sobre los que poder ejecutar las técnicas de golpeo.

2.3. Artes bushi
La tradición guerrera del
Japón es legendaria por sí
misma, pero muy especial-
mente por la figura de los
bushi (guerreros), servidores
de un shogun (señor de la
guerra) o de un daimyo (go-
bernador de un feudo local).

103
De ahí que a los bushi acabara designándoseles samurái (li-
teralmente traducido como servidor), configurando estos una
casta de guerreros entre los siglos xi al xix. Estos samuráis
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

eran profundos conocedores del bujutsu (métodos, técnicas de


combate), que estaba configurado por centenares de escuelas
y especializaciones transmitidas principalmente por linaje de
sangre o practicadas exclusivamente por un clan. Algunas de
ellas estaban especializadas en determinadas armas, entre las
cuales destacan el bojutsu/jojutsu (método técnico de palo),
kenjutsu (método técnico de espada), kyujutsu (método técni-
co de tiro con arco), iaijutsu (método técnico de desenvaine de
espada), tantojutsu (método técnico de cuchillo), etc. También
AUTODEFENSA

existían formas de lucha sin armas, tales como aikijutsu, ju-


jutsu, etc. Muchas de las ramificaciones de estas últimas se
vieron influenciadas en parte por las artes chinas de combate
en algún momento de su larga historia.

«El espíritu del samurái se alimentaba en el sacrificio personal


y sus virtudes respondían a las de un buen guerrero. (...) estaba
dispuesto a ofrecer su sangre y rendía obediencia y lealtad abso-
lutas a su superior»[160].
Mitsugui Saotome
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

«La palabra samurái deriva del verbo japonés saburau, o sea,


servir como ayudante (...). El término bushi es una palabra chino-
japonesa que significa pequeña aristocracia armada, empleada
para definir únicamente a los guerreros»[14].
Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Hay quien afirma que la lucha no armada dentro del bujutsu


es exclusivamente el ju-jutsu (el cual solía denominarse también
con otros términos como taijutsu, yawara, etc.) y dentro de este
se alojarían las diferentes ramas que lo configuran; aquí se utiliza
simplemente el concepto de artes bushi.

104
«Ju-jutsu has been known from feudal times under various na-
mes, such as yawara, tai-jutsu, kogusoku, kempo and hakuda. The
names ju-jutsu and yawara were most widely known and used»[182].

«El ju-jutsu ha sido conocido desde tiempos feudales bajo va-


rios nombres, tales como yawara, tai-jutsu, kogusoku, kempo y
hakuda. Los nombres ju-jutsu y yawara fueron más ampliamente
conocidos y usados».
Jigoro Kano
[Traducción de M.ª Sonia García García]

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


2.3.1. Ju-jutsu
Ju-jutsu significa técnica
suave, donde ju significa sua-
ve y jutsu quiere decir técnica.
Actualmente también cono-
cido como jiu-jitsu, era una
forma de lucha sin armas que
practicaban los samuráis, re-
gidos por su código de honor:
el bushido (camino del bushi).
Está dentro de lo que aquí se
ha denominado como artes bushi, siendo la parte de combate con
las manos desnudas (o pequeñas armas, como por ejemplo ar-
mas ocultas) que integraba el bujutsu.
Determinar con fidedigna precisión de dónde procede es muy
complejo y confuso. Parece que su origen se inspira en acciones
practicadas por maestros procedentes de China, pero sus técnicas
se desarrollan en su forma definitiva en Japón, perfeccionadas
por castas guerreras que transmitían sus conocimientos
generalmente a su propia descendencia o a integrantes de su
propio clan. Aunque es imposible determinar las personas que
fueron las verdaderas fuentes del ju-jutsu, se estima que como

105
tal pudo surgir en el siglo xv, siendo estudiado por gente bushi e
incorporándose a las destrezas militares del Japón de la época.
Es efectivo en cualquier distancia de combate debido a que
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

entrena golpes con las extremidades, luxaciones, controles, pro-


yecciones, estrangulaciones y lucha en el suelo.

«Todos los estilos de artes marciales japoneses modernos, de


una u otra forma, deben su existencia al ju-jutsu»[22].
Bryan Cheek

2.3.2. Aikido
Aikido significa camino
AUTODEFENSA

[espiritual] para la armonía


con la energía del universo,
donde ai significa armonía, ki
quiere decir energía universal
y do, senda, camino [espiri-
tual].
Desarrollado por Moriehi
Ueshiba (1883-1969), alum-
no del mítico Sokaku Takeda
(leyenda moderna de las artes bushi y maestro de la rama mar-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

cial de nombre daito-ryu aikijutsu). Ueshiba estudió también


otras escuelas y líneas marciales tales como tenjin shinyo ryu
ju-jutsu bajo la instrucción de Tozawa Tokushaburo y yagyu ryu
ju-jutsu bajo las enseñanzas de Nakai Masakatsu.
Su principal peculiaridad técnica es el uso circular de los des-
plazamientos y movimientos, acompañados de luxaciones y pro-
yecciones cuyo objetivo primordial es, precisamente, no oponer
fuerza contra fuerza, sino que el derroche de energía de la per-
sona oponente no encuentre su objetivo y esta acabe desequili-
brada. En este estilo, aquellas personas cuyo nivel de práctica se
considera avanzado visten un faldón largo denominado hakama.

106
«(...) el aikido por su práctica y su trayectoria es el budo del
siglo xxi, ya que propone la reconciliación del estudio físico y el
espiritual concediendo a los dos la misma importancia»[159].
Christian Tissier

«La filosofía del aikido quiere que dos personas creen una téc-
nica: la armonización remplaza al combate»[70].
Gozo Shioda

«En el aikido es necesario tener una mentalidad de servicio a la


paz entre todos los seres humanos»[171].
Morihei Ueshiba

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


2.3.3. Judo kodokan
Judo significa camino
suave, donde ju significa suave
y do quiere decir camino. Por
lo que se conoce hasta la
fecha, la palabra judo para
designar un arte marcial pudo
ser utilizada por vez primera
por el mítico jujutsoka llamado
Kanemon Terada, fundador de
la escuela jikishin-ryu, hijo de
Hachizaemon Terada, maestro de kito ryu ju-jutsu). Sin embargo,
el judo que llega a nuestros días fue fundado a finales del siglo xix
por Sinnosuke Kano (1860-1938), más conocido por el nombre
que adoptaría después: Jigoro Kano. A partir de sus estudios de
diversas escuelas de ju-jutsu (tales como la kito ryu ju-jutsu, bajo
las enseñanzas de Ikudo Tsunetoshi y la tenjin shinyo ryu ju-jutsu,
bajo la instrucción de Fukuda Hachinosuke), Kano fundó una línea
marcial que en un primer momento denominó judo kodokan y se

107
configuró como una nueva rama dentro del ju-jutsu, pero hoy
en día se practica como deporte con un reglamento concreto.
Eso le llevó a perder una parte de lo que tenía de arte guerrero,
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

aunque le hizo ganar el reconocimiento y la expansión mundial


que ahora posee. Aunque incluye en su estudio tradicional las
formas de golpeo, está especializado en actuar en una distancia
especialmente cercana en contacto por medio de un agarre
con el adversario. Incluye principalmente en su arsenal presas,
proyecciones, controles, estrangulaciones y luxaciones. Destaca
especialmente por sus técnicas de combate en el suelo.

«La actividad del judo tiende inicialmente a un autocontrol; (...)


el buen judoca (...) es (...) una persona que construye su ética per-
AUTODEFENSA

sonal y social en la autoconfianza»[173].


José María Cagigal

«Judo es el camino para el uso más elevado y eficiente de la


energía física y mental»[19].
Jigoro Kano

2.3.4. Karate
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Karate significa mano vacía,


donde kara quiere decir vacía y
te se traduce como mano. Este
estilo hunde sus raíces en el
arte denominado tode y, pos-
teriormente, okinawa-te (mano
de Okinawa). Dependiendo del
lugar concreto en que se prac-
ticaba o del que procedía, reci-
bía el nombre que lo identifica-
ba más específicamente. Por

108
ejemplo el naha-te (mano de Naha) era practicado en la provincia
de Naha, el shuri-te (mano de Shuri) en Shuri, el tomari-te (mano de
Tomari) en la zona conocida como Tomari. Dos grandes líneas se
perfilaron en la forma de hacer karate: la línea shorei-ryu (corres-
pondiente al naha-te, encabezada por Kanryo Higaonna) y la línea
shorin-ryu (correspondiente al shuri-te, encabezada por Anko Ya-
sutsune Itosu, y al tomari-te, encabezada por Kosaku Matsumora),
líneas que con el paso de los años llegaron a relacionarse debido a
que estudiantes avezados practicarían bajo la guía de maestros de
ambas vías, como por ejemplo en el caso de Kenwa Mabuni (fun-
dador del shito-ryu karate), alumno de gigantes como Anko Yasut-
sune Itosu y Kanryo Higaonna.

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


Aunque surge aproximadamente hacia finales del siglo xv (fe-
cha en la que se prohibió el uso de armas) en la isla de Okinawa,
no fue hasta el siglo xx que se introdujo profundamente en Japón,
por lo que se ultimó su desarrollo y aspectos técnicos definitivos
en el país nipón y, como casi la totalidad de formas de combate
orientales bebió originariamente del boxeo chino (más conocido
bajo el término kung fu, kempo en japonés), concretamente en
algunas líneas se llega a ver muy influenciado especialmente por
el estilo chino conocido como grulla blanca.
El término karate fue traducido en un primer momento como
mano china, pues el concepto kara puede significar ambas
cosas –china y vacía– según el pictograma que se utilice en su
escritura. Hay quienes incluso quieren ver al karate como una ryu
(escuela, rama) de ju-jutsu. De hecho existen personas relevantes
para la historia del karate cuya formación se entrecruza con el
ju-jutsu, como por ejemplo el caso de Hironori Otsuka, quien no
solo practicó karate con maestros tan prestigiosos como Gichin
Funakoshi o Choki Motobu, sino también shindo yoshin-ryu ju-
jutsu (del que llegó a ser cabeza de estilo en la 4.ª generación)
bajo la guía del maestro Tatsusaburo Nakayama y de ese
enriquecimiento de estilos en su formación nació el karate wado-
ryu (escuela del camino pacífico), al que hay quien identifica

109
propiamente como una escuela más de ju-jutsu. Por su parte, el
maestro Kenwa Mabuni llegó incluso a estudiar bajo Seiko Fujita,
famoso maestro de koga-ryu ninjutsu.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Funakoshi Gichin fue el primero en difundir el término karate-


do (camino espiritual de la mano vacía); tras su muerte, lo que él
practicaba fue denominado shotokan (literalmente casa de Sho-
to) y probablemente fue denominado así porque ese era el nombre
de la escuela que Funakoshi poseía en Tokio (José Mª Fraguas
asegura que el término Shoto era «el seudónimo con el que el
maestro Funakoshi firmaba sus poemas y escritos»[52]); Funako-
shi pensaba que «no hay lugar en el karate contemporáneo para
escuelas diferentes»[55]. Otras vertientes alejadas de este maestro
también alcanzaron paralelamente un elevado desarrollo de esta
AUTODEFENSA

arte marcial. Quizá salvando las excepciones de aquellas muy di-


rectamente entroncadas con el kung fu chino (como por ejemplo
la liderada por Kanbun Uechi, el fundador del uechi-ryu karate),
casi todas las líneas modernas del karate tienen un nexo de unión
con el pasado: Shokon Matsumura, el maestro de los maestros
de aquellas personas que luego formarían muchas de las ramas
actuales de este estilo.
Hace años que ciertos sectores del mundo del karate
persiguen que este sea reconocido como deporte olímpico. De
hecho, ya en 1985 obtuvo el reconocimiento del Comité Olímpico
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Internacional (requisito indispensable para poder pasar a


disfrutar de ese estatus), reconocimiento que le fue retirado en
1992 para volver a otorgárselo en 1999 no sin mucha polémica
y división entre el colectivo de karatekas: en primer lugar, están
quienes defienden un karate deportivo; en segundo lugar, quienes
prefieren conservar un karate más fiel al concepto de arte marcial;
en tercer lugar, quienes aseguran que el karate en ambos casos
es la misma cosa.
La mayoría de los estilos de karate tienen como especialidad
las técnicas de atemi (golpeo) con brazos y piernas en zonas
vulnerables del organismo, caracterizándose por el concepto de

110
kime (focalización del golpe) y porque cada golpe pretende ser
definitivo.
«Hacer uso del karate como método de lucha únicamente es
un planteamiento lamentable (...). Debe reconocerse el aspecto
espiritual de esta arte de autodefensa, el cual tiene una función
predominante (...). El fin real del karate-do no es luchar con toda
la fuerza y conocimiento, sino hacer esto respetando la justicia y
equidad (...). Llegar a ser seguidor y amante verdadero del karate-
do es posible solamente cuando se alcanza la perfección en estos
dos aspectos, el espiritual y el físico»[115].
Masatoshi Nakayama

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


«La cosa más importante es el ser humano y la estabilidad de
la humanidad. Nosotros pensamos que a través de la filosofía del
karate podemos ayudar a esta estabilidad de la humanidad y a
mejorarla»[52].
Gogen Yamaguchi

2.3.5. Goshindo

Goshindo significa cami-


no para la protección propia,
donde go se traduce como
propio, uno mismo, shin quiere
decir protección y do se refiere
a camino, senda [espiritual].
Goshin es un término muy
utilizado en las artes marciales
japonesas para hacer referencia a contenidos o enfoques prácticos
orientados expresamente a la autoprotección. Muchas y diferentes
líneas han usado como referencia este término. Por ejemplo, pode-
mos encontrarnos tempranamente con la denominación goshin-do
para definir la línea marcial establecida entre los siglos xvi y xvii

111
por Miura Yoshitatsu (también conocida como miura ryu goshin
jutsu), de quien se cree que fue alumno de un monje Shaolin lla-
mado Chin Gempin. Esta línea fue rescatada e impulsada por Ray-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

mond Thomas Matan.


Aunque existen versiones muy modernas, como el goshindo
taikijutsu ryu desarrollado en los años noventa por Manuel Mon-
tero Kiesow y José Ángel Rial Irondo (a raíz de sus estudios en
karate, bujutsu, sambo, hapkido y defensa personal policial), en
las últimas décadas multitud de visiones de la autodefensa se
han visto apoyadas en el término goshin: como el denominado
goshin-jutsu diseñado por Tatsu Tanaka en los años cincuenta a
raíz de sus estudios en ju-jutsu; el goshindo proyectado por Hiro-
shi Shirai en los años sesenta amparado en sus conocimientos de
AUTODEFENSA

karate; o el goshindo (también denominado goshin budo) diseña-


do por Yukitaka Kuniba (también conocido como Kosho Kokuba
o también como Shogo Kuniba, quien posee relevantes antece-
dentes samuráis en su familia) en los años setenta a raíz de su
formación en judo (a través de las enseñanzas de Ito Asakichi),
aikido (al amparo de Gozo Shioda), iaido (como alumno de Ishii
Gogetsu), kobudo (formado por Shinken Taira) y karate (bajo la
tutela de Kenwa Mabuni y de Yukinori Kosei Kuniba, también lla-
mado Kosei Kokuba, quien fue alumno directo de Choki Motobu).
También en los años setenta nació una nueva concepción mar-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

cial que se alzó en Occidente con la hegemonía en la utilización


del término goshindo, a menudo nombrada como goshindo alain
sailly system en reconocimiento a Alain Sailly (la persona respon-
sable de su desarrollo). Asentada originariamente en las artes
bushi, el goshindo (alain sailly system) se sustentó inicialmente
en los estudios que poseía su creador en las disciplinas de ju-
jutsu, judo, lucha libre, lucha grecorromana y sambo, además de
su formación superior en Educación Física. Evolucionó como arte
abierta (eminentemente ecléctica), en su arsenal trabaja conteni-
dos de golpeo, proyección, control articular y técnica de combate
en suelo. Esta línea marcial también contempla el uso de ciertas

112
armas (como el bastón largo, de aproximadamente 1,8 metros
de longitud y denominado bo en las artes marciales japonesas, o
como los bastones cortos, palos de unos setenta centímetros de
largo similares a los que se emplean en el estilo filipino denomi-
nado arnis/kali/eskrima) a modo de herramientas para trabajar
aspectos como la lateralidad (entendida como la capacidad para
utilizar eficazmente ambos lados del cuerpo), la coordinación, el
equilibrio, etc.

«El fundamento del goshindo es (...) el dominio de nuestro pro-


pio cuerpo para ser capaces de controlar o dominar el cuerpo del
adversario. Uno de los fundamentos del goshindo es la fluidez, no

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


parar las técnicas (...), equilibrio y continuidad»[84].
Alejandro Lázaro Fernández

«El goshindo (...) tiene facetas estéticas, artísticas, pedagó-


gicas... Trabajando de esa manera he observado que la gente
aprende mucho más deprisa y se convierte en un artista marcial
muy adaptable (...) sin necesidad de especializarse o enquistarse
en un solo sistema de movimiento. Es una pedagogía muy amplia
que hace que la gente sea muy plástica»[84].
Juan Ignacio Lázaro Fernández

2.4. Kyusho
Kyusho-jutsu significa
técnica de localizaciones de
emergencia, donde kyu es ur-
gencia, emergencia; sho es
localización y jutsu es técni-
ca. La localización y efectos
que produce la manipulación
de los puntos vulnerables

113
del cuerpo humano ha sido algo estudiado en infinidad de cul-
turas desde tiempos remotos (por ejemplo, podemos encontrar
el estudio de puntos vulnerables en las artes marciales japone-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

sas bajo este nombre –kyusho–, en las artes coreanas bajo el


nombre de hyoldo o en las artes chinas bajo el nombre de tien
hsueh). El kyusho-jutsu actual es el rescate moderno de dichos
conocimientos secretos antaño considerados pseudoesotéricos
y supone un estudio sistemático adaptado a los conocimientos
de esta época. No hay una persona concreta a la que pueda con-
siderarse fundadora de esta corriente. El kyusho-jutsu que cono-
cemos actualmente fue rescatado del pasado por George Dillman
a través –principalmente– de las informaciones que le transmitió
el maestro de karate Hohan Soken, así como gracias a su investi-
AUTODEFENSA

gación personal y estudio bajo la guía de otros muchos maestros.


La práctica de esta línea marcial es el tendón de Aquiles de
la mayoría de los estilos que tienden cada vez más a una faceta
deportiva, por lo que actualmente se convierte en el complemento
ideal a la rama marcial que se practique (sea karate, jiu-jitsu, kenpo,
etc.). Además, sus principios son magníficamente aplicables al
trabajo cotidiano de las fuerzas y cuerpos de seguridad, pues con
el uso del kyusho-jitsu complementando a una defensa personal
profesional, las intervenciones de seguridad pueden minimizar
al máximo el riesgo de daños en las personas en el momento
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

de la reducción, así como en el propio personal de seguridad, al


otorgar a estos colectivos profesionales unos valiosos recursos
anatómico-fisiológicos orientados a finalizar más rápida y
eficazmente un conflicto físico.
Estos conocimientos se centran principalmente en atacar pun-
tos específicos de la anatomía, buscando objetivos muy concretos
según la necesidad (por ejemplo, paralizar un miembro, desorientar,
provocar la inconsciencia, etc.). Para ello se estudian las vulnerabi-
lidades orgánicas (incluyendo aquellas zonas donde se entrecruzan
dos o tres nervios) y cómo estas zonas del cuerpo humano respon-
den de forma diferente si son golpeadas, frotadas o presionadas.

114
«El kyusho te enseñará dónde y cómo golpear, interpretando
tus movimientos, enfocándolos a los puntos de presión del cuer-
po»[39].
Sebastián Deibe

2.5. Taekwon-do
Taekwon-do significa ca-
mino del pie y el puño, don-
de tae quiere decir pie, kwon
es puño y do, camino (en un

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


sentido existencial, similar
al concepto que el término
do alcanza en las artes budo
japonesas). De origen corea-
no, fue desarrollado por Choi
Hong Hi (1918-2002) a partir del antiquísimo sistema de entrena-
miento y combate llamado tae kkyon (hay referencias gráficas del
mismo que datan de hace cerca de dos milenios) e influenciado
por el karate. En estas dos disciplinas, Choi fue alumno de Han Il
Dong y Gichin Funakoshi, respectivamente. El taekwondo fue pro-
clamada arte marcial coreana en 1965 y, al igual que en el caso del
karate, existe división interna entre sus practicantes más puristas
del sentido marcial (lo que el fundador denominó taekwon-do)
y quienes se inclinan más hacia la vía deportiva de competición
(versión del estilo que se conoce directamente como taekwondo).
Muchas personas consideran que un deporte no debería incluir
en su nombre el sufijo do debido a las elevadas connotaciones
de este término. La rama deportiva ha conseguido ser disciplina
olímpica oficial desde el año 2000; en anteriores olimpíadas había
participado como deporte de exhibición.
Su arsenal se centra casi exclusivamente en técnicas de chigui
(golpeo) y destaca su vasto repertorio de técnicas de pierna, todo

115
tipo de patadas (en giro, en salto, etc.). Es uno de los estilos más
ricos en cantidad y calidad técnica del tren inferior.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«Personalmente entreno a diario para buscar la perfección.


Busco a través de mi perseverancia, aguante, paciencia y entre-
namiento cómo encontrar un significado y un entendimiento de
mi arte. Yo no puedo separar al tae-kwon-do de la esencia de mi
vida»[52].
Hee Il Cho

2.6. Hapkido
AUTODEFENSA

Hapkido significa camino


para la unión con la energía,
donde hap es unión, ki es ener-
gía universal y do es camino o
senda. Es un arte marcial de
origen coreano, fundada por
Choi Yong Sul (1904-1986),
quien fue alumno del bushi
Sokaku Takeda al igual que Morihei Ueshiba, el fundador del aiki-
do. De hecho los términos aikido y hapkido significan lo mismo (el
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

primero en japonés y el segundo en coreano), aunque estos estilos


son muy diferentes entre sí. Desde siempre ha existido la polémi-
ca de si el término hapkido fue diseñado originalmente por Choi,
o si más bien este enseñaba inicialmente su visión de las artes
bushi de la escuela daito-ryu aikijutsu, que aprendió con Takeda
hasta que posteriormente el diferente enfoque que cobró su estilo
necesitó un nombre propio. Aquí cobran voz quienes defienden la
teoría que otorga a Ji Han Jae (alumno de Choi) el mérito de haber
bautizado a esta forma de arte marcial como hapkido.
Es un estilo conocido por su riqueza técnica en cuanto a las
luxaciones y técnicas de control articular, pero también contem-

116
pla profundamente otros aspectos de la defensa personal, como
proyecciones, golpeos con pies y manos, etc. También –según la
escuela– puede enseñar la utilización de diversos tipos de arma
(por ejemplo diferentes tipos de bastón, i chol bong, más conocido
bajo el término nunchaku, etc.).

«El hapkido es una disciplina de coordinación, una manera de


fortalecer la mente y el cuerpo, de fusionar las energías física y
mental de las personas para que se transformen en seres huma-
nos más plenamente integrados»[24].
Hui Son Choe

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


2.7. Kenpo
Kenpo significa ley (mé-
todo) del puño, donde ken se
traduce como puño y po quie-
re decir ley, método. Puede
encontrarse también escrito
como kempo, aunque esto a
menudo se presta a confu-
sión porque también se co-
noce como kempo a determinadas ramas de las artes marciales
japonesas tales como el shorinji kempo fundado por So Doshin
(el concepto chino quán fă significa literalmente kempo en japo-
nés y el término shorinji quiere decir Shaolin). En algunos lugares,
el kenpo –al igual que le ha ocurrido a otros muchos estilos– se
conoce simplemente como karate, debido a la gran difusión que
dicho término alcanzó en Estados Unidos. Es posible aún encon-
trar determinadas zonas del globo donde el término karate se usa
para definir genéricamente muchas artes marciales y eso –aun-
que puede llevar a la confusión terminológica– facilitó en cierto
modo el crecimiento general de esas.

117
Los conocimientos marciales que la familia Mitose aprendió,
configuró y transmitió fueron canalizados en la vigésima primera
generación sobre la figura de James Masayoshi Mitose en el estilo
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

conocido como kosho-ryu o también kosho shorei-ryu kempo. A


la muerte de este, la sucesión en el linaje fue asumida por Thomas
Mitose. La aparición del kenpo supuso una revolución total en la
forma de hacer artes marciales, pues personificaba la unificación
de la fluidez técnica característica de muchos estilos de kung fu
con la contundencia propia del karate, todo ello sustentado por
unos principios y fundamentos que le conferían una identidad nue-
va y propia. Ello puede deberse a que James Mitose, aunque nació
en Hawái (Estados Unidos), se formó marcialmente en Japón, don-
AUTODEFENSA

de puede que recibiese instrucción bajo la guía del karateka Choki


Motobu. Al volver a Hawái, enseñó su estilo a diversos alumnos,
entre los que se encontraba William Kwai Sun Chow quien enrique-
ció y modernizó el estilo, convirtiéndolo en más flexible y dinámico,
gracias a su formación en kung fu. Además de eso, Chow marcó un
hito histórico al formar como alumnos a tantos gigantes del ken-
po, tales como Ralph Castro (fundador de la rama shaolin kempo),
Edmund Kealoha Parker (fundador del kenpo karate, también co-
nocido como kenpo americano) o Adriano Emperado (fundador del
kajukenbo, quien para la configuración de su estilo supo conjugar
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

sus propias ideas y calidad marcial con el talento y el trabajo de


otros cuatro hombres: Joseph Holek [aportó los conceptos de jiu-
jitsu], Frank Ordóñez [contribuyó añadiendo los conceptos de judo],
Clarence Chang [colaboró incluyendo los conceptos de kung fu] y
Peter Y. Cho [añadió los conceptos del estilo originario de Corea
denominado tang soo do]). El kenpo es conocido como uno de los
estilos con patrones de trabajo y entrenamiento más duros y agre-
sivos. Desarrolla conceptos en las distancias larga, media, corta,
cuerpo a cuerpo y, en menor medida, dependiendo de la escuela, in-
cluso en suelo. Su arsenal técnico contiene pateos, golpes de puño,
codos y rodillas, agarres, proyecciones, luxaciones, controles y es-

118
trangulaciones. No basa su efectividad en un solo golpe, sino en la
concatenación de varios (no en vano, de las personas expertas en
kenpo se dice que hacen magia con el movimiento de sus manos).
Muchas de sus escuelas complementan su arsenal técnico con el
manejo de palos y cuchillos en la forma en la que esos se trabajan
dentro del estilo conocido como arnis/kali/eskrima.

«Vengo hacia ti con las manos vacías, no tengo armas,


pero si soy obligado a defenderme, a defender mis principios
o mi honor,
si es cuestión de vida o muerte, por el derecho o la injusticia,
entonces aquí están mis armas... mis manos vacías»[37].

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


Juramento Kenpo (ley de las Manos Vacías)

2.8. Arnis/kali/eskrima
Arnis se puede traducir directamente del idioma filipino como
esgrima, término al que también hace referencia la palabra
eskrima. Se cree que kali puede hacer alusión a una diosa
guerrera cuyos orígenes aparecen en el hinduismo y se remontan
a principios de nuestra era, aunque una versión más lógica la
aporta Joaquín Almería Querol al aclarar que el término kali es
«derivado de las palabras kamot y lihok. Kamot significa mano o,
por extensión, cuerpo y lihok quiere decir movimiento. Por tanto,
la traducción literal de kali es el arte del cuerpo en movimiento»[1].
Es un conjunto de estilos originario de Filipinas. Existen mu-
chísimas corrientes y líneas dentro del arnis/kali/eskrima y,
aunque entrena plenamente el combate con las manos desnu-
das, es conocido principalmente porque muchos otros estilos lo
utilizan para complementar sus respectivos currículos (progra-
mas técnicos) con las teorías y fundamentos de lucha armada
que esta rama marcial ofrece. Su fama se debe a que estudia
cómo pelear con muchos y diversos tipos de arma blanca. Es-

119
pecialmente se conoce su faceta de combate con bastón corto
(65-70 cm) y cuchillo de cualquier forma posible en la que esos
puedan combinarse.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

Las escuelas de arnis/kali/eskrima han tenido gran


repercusión en Occidente y el estilo se ha desarrollado bastante
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

dentro de la comunidad marcial mundial, evolucionando en


diferentes direcciones. Si bien el apellido ilustrísimo representa el
linaje familiar que sienta los cimientos actuales de esta forma de
combate, el verdadero canalizador moderno del kali en Occidente
es Daniel Arca Inosanto (Dan Inosanto) en virtud de su indudable
calidad marcial y pedagógica, así como debido a su impresionante
currículo tras haber estudiado bajo la guía de monstruos de las
artes marciales filipinas como John Lacoste, Ben Largusa, Max
Sarmiento, Leo Girón, Ángel Cabales, Floro Villabrille, etc.

120
«Escrima, arnis, sirakán, silat, kuntanu, kaliradman, kalirongan y
pagkalikali son todas ellas fases del kali. El kali es la madre o el arte
ancestral. Las otras son solo fases de nuestro entrenamiento»[108].
Ben Largusa

2.9. Jeet kune do
Jeet kune do (jié quán dào
en pinyin) significa camino
del puño interceptor, donde
jeet quiere decir interceptor,

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


kune es puño y do es camino
o senda. Concebido por Bruce
Lee (Lee Jun Fan, 1940-1973),
en realidad no como un estilo
más de lucha, ni tan siquiera –aunque exteriormente y en líneas
muy generales pudiera dar esa impresión– como un estilo ecléc-
tico igual que tantos otros, sino como una forma exquisitamente
cuidada de entender las artes marciales y un camino hacia la li-
beración personal. Da muchísima importancia al desarrollo de lo
que denomina atributos (cualidades físicas y mentales), si bien
se sostiene sobre unos cimientos filosóficos que podrían sinte-
tizarse (muy resumidamente) en la sugerencia textual de Bruce:
«Aprender jeet kune do no es cuestión de buscar conocimiento o
acumular modelos estilizados, sino es descubrir la causa de la
ignorancia»[87].
Hasta el día de su repentina muerte, Bruce Lee desarrolló una
serie de bases filosóficas, investigó cada sistema de combate que
pudo encontrar y analizó sus métodos de entrenamiento, técnicas
y teorías. Aun así nunca pretendió diseñar un estilo concreto en el
sentido clásico, tal y como reflejan sus propias palabras, cuando
dice que «yo NO he inventado un estilo nuevo, ni un estilo modifi-
cado; es decir, un estilo establecido con formas y leyes determi-

121
nadas que lo distingan de tal o cual otro estilo. Antes bien, aspiro
a liberar a mis seguidores del aferrarse a estilos, pautas o moldes.
Jeet kune do no es más que un nombre que utilizamos y, metafó-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

ricamente, un espejo en el que nos vemos a nosotros mismos»[85].


Aunque nacido en San Francisco (Estados Unidos), Bruce Lee
vivió en Hong Kong hasta su mayoría de edad, antes de volver a
su país natal. En su juventud, entrenó en el estilo wing chun kung
fu bajo la tutela de Yip Man y también adquirió cierta formación
en esgrima occidental y boxeo inglés. Posteriormente, desde su
llegada a América, su personalidad investigadora y ávida de co-
nocimiento le llevó a tomar contacto con importantes profesores
de artes marciales de la época, tales como Joohn Rhee (taekwon-
AUTODEFENSA

do), Ivan Gene LeBell (judo), Wally Jay (jiu-jitsu), Ralph Castro
(shaolin kempo), Edmund Kealoha Parker (kenpo karate), etc.
La biblioteca personal de Bruce Lee superaba los dos mil vo-
lúmenes relacionados con la defensa personal y temas afines a
esta. De su estudio y de la interacción con diferentes maestros
surgió una concepción marcial revolucionaria y liberadora, a la
que finalmente denominó jeet kune do (también conocido simple-
mente como JKD), algo que todavía se encontraba en progresiva
evolución (quizá más bien destinado a encontrarse siempre en
ese estado) cuando Lee murió a los 32 años de edad. Dejó un sin-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

fín de ideas, conceptos, esbozos manuscritos, esquemas gráficos


y fotografías, material que fue recopilado y organizado por parte
de su alumnado, amistades y por su propia esposa en diferentes
obras.
Si bien a lo largo de su desbordante proceso evolutivo marcial
Bruce Lee entrenó –en mayor o menor medida– a muchísimas
personas, las grandes líneas maestras que nacen directamente
de él son las personificadas en sus alumnos Taky Kimura, Ted
Wong (la persona que más clases privadas recibió de Bruce Lee)
y Daniel Arca Inosanto (Dan Inosanto). Este último, además de ser
uno de los más importantes expertos de la historia en arnis/kali/

122
eskrima, tiene también amplia formación al amparo de leyendas
como Edmund Kealoha Parker (kenpo karate), Surachai Sirisute
(muay thai) o John Machado (jiu jitsu).

«Bruce Lee nunca dejó una escuela o un método de jeet kune do


al que sus seguidores deberían adherirse. Contrariamente, instó a
que fuera el estudiante quien desarrollara su propio camino»[87].
José María Fraguas

«JKD es expresión en combate (...) es evolución constante,


modificar, mejorar, adaptar lo que nos es útil (...). En resumen, JKD

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


es ser uno mismo»[53].
Ted Wong

2.10. Deportes de combate
Existen multitud de modalidades deportivas. Para que una ac-
tividad se incluya en la definición de deporte hay que recalcar que
deben existir una serie de requisitos tales como una reglamenta-
ción y una competitividad (como en el caso del ajedrez, cuya es-
tructura organizativa es evidentemente deportiva, llegando a ser
reconocido por el Comité Olímpico Internacional en 1999).
Cuando hablamos de deportes clasificados como de contacto
nos estamos refiriendo a aquellas modalidades en las que existen
una o varias personas adversarias que están (o pueden entrar) en
contacto físico dentro de los límites que el reglamento les permi-
ta, como es el caso de deportes de equipo tales como el fútbol,
el baloncesto, el hockey o el rugby (no siendo así en deportes sin
contacto como el tenis). Dentro de los deportes clasificados como
de contacto se encuentran los deportes de combate. Existen mu-
chas modalidades diferentes dentro de este apartado y multitud
de clasificaciones válidas para ellas, pero resulta bastante clari-

123
ficador inspirarnos en las modalidades combativas practicadas
en los antiguos juegos olímpicos originales (aproximadamente
setecientos años antes de nuestra era):
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

deportes luctatorios: son los herederos de la modalidad de lucha


(lucta en idioma griego) practicada en la antigua Grecia, en la cual
el objetivo era vencer mediante técnicas de cuerpo a cuerpo tales
como derribos o presas. En la actualidad existen muchas disci-
plinas con esta filosofía de reglamentación, como son el judo, el
sambo deportivo o la lucha grecorromana;

deportes pugilísticos: se considera que el antiguo pugilato


AUTODEFENSA

consistía en combates donde se utilizaban exclusivamente los


puños como arma de golpeo (al igual que en el boxeo actual, de
ahí que a las personas que practican estas disciplinas se les
denomine púgiles). Para no complicar mucho los conceptos,
puede resultar útil incluir aquí todas las modalidades actuales
que tienen como objetivo vencer mediante técnicas de golpeo
tanto con los miembros superiores como con los inferiores
(independientemente de si se trata de modalidades de contacto
pleno o no). En esta línea se incluyen disciplinas tales como el
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

boxeo inglés, el thai boxing o el boxeo francés savate;

deportes pancráticos: son los herederos del antiguo pancracio


(denominado pancratio en griego) practicado en la Grecia
clásica. La reglamentación de esta modalidad era muy limitada,
permitiéndose la utilización tanto de técnicas de golpeo como de
agarre, resultando combates altamente brutales. Esta forma de
entender los deportes de combate tiene su equivalencia actual
en formatos de confrontación tales como los observados en los
combates de artes marciales mixtas (conocidos también por sus
siglas en inglés MMA, Mixed Martial Arts).

124
2.10.1. Deportes luctatorios
«(...) si el luchador entrena sus características psíquicas
y físicas puede alcanzar en el combate la misma potencia y
peligrosidad del movimiento lento e inexorable de una anaconda,
serpiente que te envuelve y que ajusta lentamente su agarre sobre
el cuerpo de la presa aplastándola en un abrazo letal»[41].
Rosa M.ª Distefano

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal

A lo largo de los tiempos muchos pueblos han desarrollado


en sus tradiciones formas locales de lucha que suponen un
tesoro cultural (existen multitud de referencias arqueológicas
datadas en miles de años, las cuáles reflejan actividades de
lucha). Estas manifestaciones autóctonas existen en múltiples

125
lugares dentro de infinidad de culturas (en España encontramos
la lucha canaria, la lucha leonesa, la lucha baltu asturiana, el
aluche cántabro, la loita gallega, etc.; pero en otros muchos
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

puntos del globo existen tradiciones que recogen prácticas de


lucha, como por ejemplo la lucha de Cornualles en Inglaterra, la
lucha rarámuri mejicana, el laamb senegalés, el nuba sudanés,
etc.). Muchas de estas modalidades han alcanzado en algunos
casos elevadas cotas de reconocimiento (al menos territorial),
pero aunque en otros casos puedan ser menos conocidas, todas
ellas suponen un legado inmenso de cultura y riqueza histórica.
A continuación se explican algunas de las más relevantes
formas de confrontación por medio de lucha con agarres.
AUTODEFENSA

2.10.1.1. Sumo
Muy poco se sabe de la historia inicial del sumo. Parece que
hunde sus orígenes en muy antiguas tradiciones de Japón (podría
remontarse cerca de dos mil años), hasta el punto de ser pro-
bablemente la más ancestral de sus manifestaciones marciales
que se conservan actualmente, si bien para llegar a la forma en
la que se conoce hoy en día ha sufrido numerosas modificacio-
nes y adaptaciones con el paso de los siglos. En la actualidad el
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

sumo es un deporte muy arraigado y de gran relevancia social en


el país nipón. Se practica en un círculo (al que denominan dohyo)
de unos cuatro metros y medio de diámetro. El objetivo es sacar
del círculo a la persona rival o derribarla haciendo que toque el
suelo con alguna parte del cuerpo diferente de los pies.

126
«Le tournoi de Sumô était dédié aux Dieux et il était
l’occasion de présages sur les récoltes de l’année et la santé de
l’Empereur. Le Sumô comportait donc un aspect de chamanis-
me»[166].

«El torneo de sumo estaba dedicado a los dioses y era la


ocasión de presagios sobre las cosechas del año y la salud del
emperador. El sumo conllevaba pues un aspecto de chamanis-
mo».
Kenji Tokitsu
[Traducción de M.ª Sonia García García]

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


«(...) el sumo (...) es un compendio de tradiciones milenarias
conservadas con mimo»[135].
Eduardo de Paz Gútiez

2.10.1.2. Judo
El arte marcial denominado judo kodokan y fundado por Ji-
goro Kano (a partir de los conocimientos que poseía de diver-
sas escuelas de ju-jutsu) ha llegado a nuestros días en forma
de deporte de combate. Goza del estatus de disciplina olímpica
desde el año 1964 (Kano fue la primera persona de naciona-
lidad japonesa que alcanzó la condición de miembro del COI,
Comité Olímpico Internacional). Se compite con la vestimen-
ta tradicional de práctica (denominada judogi, traje de judo),
incluido el cinturón típico (llamado obi en idioma japonés). El
objetivo del combate de competición es derribar a la persona
rival de modo que esta caiga sobre su espalda, así como inten-
tar inmovilizarla durante unos instantes colocando su espalda
contra el suelo o logrando que abandone.

127
2.10.1.3. Sambo
Es una disciplina de origen soviético que surge en la tercera
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

década del siglo xx, cuyos puntos fuertes a nivel técnico son las
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

proyecciones y la lucha en el suelo. Aunque la faceta deportiva


del sambo ha alcanzado un nivel de popularidad mucho mayor
que sus otras formas de práctica, podemos clasificar en este es-
tilo tres grandes líneas diferentes e independientes entre sí, cada
una con entidad propia:

sambo deportivo: también conocido como lucha sambo, su


objetivo consiste en proyectar a la persona rival para que caiga
impactando sobre su espalda o costado, mantener fijada en el
AUTODEFENSA

suelo la espalda de la persona antagonista o lograr su sumisión


(abandono). Es presentado públicamente por Anatoli Jarlampiev y
reconocido oficialmente como deporte nacional en la extinta Unión
de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1938, alcanzando
el reconocimiento del Comité Olímpico Internacional en 1981;

sambo-defensa personal: aunque posee un enfoque civil orienta-


do a la autoprotección efectiva y práctica, también es uno de los
pilares que sostienen la técnica básica de la defensa personal a
mano vacía utilizada por el personal responsable de velar profe-
sionalmente por el cumplimiento de la ley (la defensa personal
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

policial). Tiene una gran influencia del ju-jutsu y el judo, puesto


que uno de sus precursores –Vasili Sergeyevich Oschepkov– fue
alumno de Jigoro Kano;

sambo de combate: enfocado a las peculiares necesidades que


caracterizan la defensa personal utilizada por grupos de asalto,
equipos militares y fuerzas especiales. En realidad, esta era la faceta
original que inicialmente pretendían conseguir los esfuerzos del
gobierno soviético: la búsqueda de un sistema propio que además
de mostrarse letalmente eficaz sirviera también de vehículo hacia
el ensalzamiento del espíritu patriótico y la identidad nacional.

128
2.10.1.4. Luchas olímpicas
Bajo este término se engloban la lucha libre (a menudo nom-
brada en su competición femenina directamente como lucha
femenina) y la lucha grecorromana. La vestimenta está con-
formada por un maillot y botas de lucha, así como se permite
utilizar un protector de orejas. La diferencia entre ambas radica
en que en la lucha grecorromana las acciones por debajo de la
cintura están prohibidas, es decir, no está permitido el uso de
las piernas propias para realizar técnicas ni tampoco agarrar
las piernas de la persona rival.
Se combate sobre un tapiz, dentro de un área circular de nueve

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


metros de diámetro (incluida una zona concéntrica de seguridad
de un metro, la cual está marcada en diferente color). La lucha
grecorromana fue inscrita en los Juegos Olímpicos de Atenas
(Grecia) de 1896 y la lucha libre en los Juegos Olímpicos de San
Luis (Estados Unidos) de 1904.
El objetivo consiste en levantar del suelo a la persona adversaria
realizando sobre esta una proyección de gran amplitud y posterior
presa de agarre en lo que se denomina posición de peligro (cuando
el ángulo que forman sus hombros con el tapiz es menor de 90º)
o posición de tocado (cuando sus dos hombros son depositados
sobre el tapiz).

2.10.2. Deportes pugilísticos
«Como una cobra, el golpeador asalta a su presa con accio-
nes (...) casi imperceptibles. (...) precisamente como la cobra,
delante de su presa alterna fases de peligrosa inmovilidad, con
acciones repentinas y rápidas que –como un bisturí– inciden
en el espacio que le separa del adversario, entrando en su guar-
dia como una flecha»[41].
Rosa M.ª Distefano

129
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

2.10.2.1. Boxeo inglés
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

El foco de origen del boxeo se encuentra en la antigua Grecia.


Sin embargo, a esta disciplina se la acabó conociendo bajo
el nombre de boxeo inglés porque en realidad es Inglaterra la
verdadera cuna del boxeo moderno. A partir del siglo xvii, alcanzó
en este país sus mayores cotas de modernización y desarrollo
hasta configurarse tal y como es hoy en día, gracias a los esfuerzos
de gente como Jack Broughton –campeón de boxeo que rediseñó
la estructura competitiva con un renovado reglamento–, John
Graham Chambers –que ideó la modernización definitiva de este
deporte confeccionando un conjunto de reglas boxísticas– o John
Sholto Douglas –quien publicó las normas que serían conocidas

130
como Reglas de Queensberry–. Alcanzó el estatus de olímpico en
los juegos de San Luis (Estados Unidos) de 1904.
El boxeo es un deporte cuyo arsenal se reduce exclusivamente
a los brazos, más en concreto al uso de los puños, con lo que
cubre las distancias media y corta (solamente con los miembros
superiores y solamente con técnicas de golpeo con la mano
cerrada), debiendo golpear siempre por encima de la cintura.
Su técnica actual es utilizada en otras disciplinas y deportes de
contacto, como el kickboxing o el savate (boxeo francés), aunque
estos últimos poseen un arsenal mayor, ya que contemplan el uso
de las piernas como elemento de golpeo. Se pelea calzando unos

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


guantes acolchados especiales.
Se combate sobre un cuadrilátero –denominado ring– donde
cada uno de los lados mide entre cinco y seis metros y configura
un límite gracias a una serie de cuerdas flexibles colocadas pa-
ralelamente entre sí.

2.10.2.2. Muay thai/thai boxing


Las formas de combate propias de Siam y Laos fueron siste-
matizadas y recodificadas a mediados del siglo xiv, constituyén-
dose el muay thai como la parte de combate desarmado reflejada
en un manual que se llamó Chupasart, el cual constituía un regis-
tro y recopilación de técnicas de combate.
Es deporte nacional en Tailandia, existiendo en este país un
día nacional del muay thai (el 17 de marzo). De hecho llegó a ser
incluido en el currículo educativo de las escuelas. Respecto a
las competiciones de élite, el gobierno tailandés decidió regu-
lar más exhaustivamente este deporte desde principios de los
años treinta. Diversas normas tales como considerar obligatorio
el uso de guantes de boxeo (antes se peleaba con los puños en-
vueltos en cuerda e incluso ocasionalmente en la historia llegó
a hacerse con trozos de vidrio machacado adherido al cordado)

131
o que la competición fuese dividida en categorías de pesos aca-
baron por dar lugar a lo que hoy conocemos como thai boxing (la
cara deportiva del arte marcial).
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

En la actualidad, guarda grandes similitudes técnicas con el


kickboxing, y, por ende, un gran repertorio técnico de golpes de
puño en la línea del boxeo inglés. A eso añade como característi-
cas propias de su forma de pelear el devastador uso de los codos
y las rodillas y la peculiar manera de dar la patada circular, gol-
peando con la tibia en sentido descendente.

«(...) el modo extremadamente realista de práctica, la costum-


bre de encajar golpes violentos, la gran preparación física reque-
AUTODEFENSA

rida (ósea, muscular, nerviosa) y las técnicas de ataque y defensa


científicas y muy prácticas, convierten al arte del muay thai en
uno de los métodos más eficaces de lucha sin armas conocido
hasta hoy»[36].
Marco de Cesaris

2.10.2.3. Boxeo francés savate


Literalmente en francés la palabra savate es definida como
bota o zapatilla usada o simplemente zapato. Este estilo sur-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

gió como una amalgama de técnicas empleadas en las peleas


callejeras de los barrios bajos de Francia en los primeros años
del siglo xix, con el calzado de calle de aquella época, de ahí su
nombre. Actualmente se sigue practicando con un calzado espe-
cial muy parecido al que se utiliza en boxeo inglés y vistiendo un
maillot conocido como integral. La técnica evolucionó paulatina-
mente hasta la actual gracias al esfuerzo de gente como Michel
Casseux, Charles Lecourt o Joseph Charlemont. A día de hoy, el
boxeo francés savate se caracteriza por una técnica de brazos
que hereda la forma de trabajar del boxeo inglés, así como una
técnica de piernas más cercana a otros deportes de combate, si

132
bien caracterizan al boxeo francés algunas peculiaridades técni-
cas como ciertos desplazamientos y el hecho de patear con la
puntera (motivos como este hacen comprensible que el savate se
practique calzado).
Fue incluido como deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos
de 1924 y alcanzó el reconocimiento de deporte olímpico universi-
tario. Aunque se conoce principalmente por su faceta como deporte
de combate, integra otros enfoques perfectamente desarrollados:

savate (deporte de combate): contempla diferentes modalidades,


tales como asalto (donde la puntuación se ganará en función de
la superioridad técnica demostrada y, en analogía con el semi-

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


contact, no se permite exceso de contacto), precombate (combate
a pleno contacto con protecciones especiales, como es el caso
del casco acolchado) y combate (combate a pleno contacto
solamente con las protecciones mínimas habituales, tales como
protector dental y guantes de boxeo);

savate defense: concepto explícitamente dirigido a la autopro-


tección. Popularmente es interpretado como la defensa perso-
nal que deriva del savate (ya que defense significa defensa en
idioma francés);

savate forme: forma de entrenamiento físico y técnico (del término


francés forme traducido como forma). Está en la línea de disciplinas
como el cardio-box. En esta modalidad cobra importancia el
seguimiento de una estructura rítmica secuenciada, en función
de la cual habrá que desarrollar una secuencia coreográfica;
manejo de bastón como elemento de defensa: ya sea el bastón
corto de calle como el bastón largo (denominados canné y bâton
respectivamente en lengua francesa).
«Le mot savate (...) fut forgé expressément par le parisien Michel
Casseux pour mieux décrire ce qui (...) allait devenir un sport connu
et pratiqué jusque dans la noblesse de la capitale française»[100].

133
«La palabra savate (...) fue acuñada expresamente por el
parisino Michel Casseux para describir mejor lo que (...) iba a
convertirse en un deporte conocido y practicado incluso en la
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

nobleza de la capital francesa».


Umberto Manoni
[Traducción de M.ª Sonia García García]

2.10.2.4. Kicboxing oriental
Ideado en la década de los sesenta por Osamu Noguchi y Kenji
Kurosaki –expertos en karate de la rama kyokushinkai– e inspira-
do en el karate, el boxeo inglés y el boxeo tailandés. Actualmente
AUTODEFENSA

es muy similar al thai boxing, configurándose como una disciplina


fundamentada en el golpeo con puños y piernas, si bien entre am-
bas encontramos ciertas diferencias de reglamentación. Se pelea
en un cuadrilátero de las mismas características que el de boxeo
inglés y se utilizan unos guantes similares a los de esta disciplina,
si bien se combate descalzo. Actualmente el kickboxing oriental
ha asimilado una nueva evolución hacia la forma de competición
diseñada por Kazuyoshi Ishii y denominada kickboxing K-1 (co-
nocida en algunos círculos como kickboxing japonés).
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

2.10.2.5. Kickboxing americano
Surgió en los Estados Unidos a finales de los años sesenta,
materializándose a principios de los años setenta, y supuso una
revolución en el concepto de funcionalidad y aplicabilidad efectiva
de las técnicas marciales, abriendo una brecha con los estilos más
tradicionalistas que no contemplaban el combate a pleno contac-
to. En sus primitivos orígenes, comenzó denominándose karate/
fullcontact, karate al KO o simplemente full-contact. También ha
sido llamado boxeo americano. Se desarrolló gracias al esfuerzo
de gente como Mike Anderson, George Bruckner o Howard Han-

134
son. Fundamentado a nivel técnico en el boxeo inglés, el karate
y el taekwon-do, resulta bastante similar al kickboxing oriental,
salvo por ciertas diferencias reglamentarias (en full contact solo
se permite golpear por encima de la cintura, salvo la ejecución
de barridos, por lo que técnicas como la patada circular al muslo
tan característica del kickboxing, conocida como low kick, están
prohibidas). Engloba otras modalidades de competición, como el
light contact o el semi contact. Se pelea en un ring similar al de
boxeo inglés, con los pies descalzos pero cubiertos por unas pro-
tecciones acolchadas denominadas popularmente botines.

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


2.10.3. Deportes pancráticos
A caballo entre el último tramo del siglo xx y los primeros años
del siglo xxi, se empezó a contemplar una aparición desmedida
de competiciones llamadas sin reglas que se convirtieron en
una forma de probar en la práctica la eficacia de los diferentes
estilos marciales. Alcanzaron pronto un gran auge internacional,
impulsado con la exitosa creación por parte de Rorion Gracie
de la brutal competición conocida como UFC (Ultimate Fighting
Championship), en cuyas primeras ediciones su hermano Royce
arrasó convirtiéndose él mismo en mito y llevando a su padre
y profesor (Helio Gracie) hacia la leyenda. Sin embargo, estos
eventos siempre han despertado agrias polémicas incluso
dentro de la propia comunidad marcial, puesto que muchas
personas entienden que son una forma irracional de rendir culto
a la violencia y de idolatrar un único aspecto aislado y deformado
de las artes marciales sacado de contexto. Si estudiamos con
detenimiento estos campeonatos, podemos comprobar que
en realidad hay numerosas reglas restrictivas. Sin embargo,
es cierto que los contendientes suben al terreno de juego con
muy pocas protecciones y que –por encima de las casuísticas
teóricas y controladas que suelen entrenarse generalmente en

135
los gimnasios de todo el mundo– en estos eventos el nivel de
agresividad y violencia explícita es extremo. Quienes se prestan
a pelear aquí no tienen otra alternativa que poner en práctica
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

todo su arsenal, constatando en sus propias carnes cuáles


de aquellos contenidos entrenados carecen de la cantidad
suficiente de realismo o aplicabilidad en combate, sin otros
objetivos que no sean acabar el combate con victoria y lo más
indemne posible. Los dogmas rígidos de los diferentes estilos
se ven entonces obligados a amoldarse y aquellas personas
especializadas en estilos de golpeo acuden a aprender estilos
de agarre, como del mismo modo sucede en el sentido contrario.
Estas modalidades han servido para despertar, para entender
AUTODEFENSA

la necesidad de prepararse y ser competente en todas las


distancias y grupos técnicos, de ahí que se las conozca como
artes marciales mixtas.

«Hoy día cualquier luchador de MMA posee una gran calidad


en todos los terrenos de lucha, distancia larga, media y corta, en
pie y en el suelo»[136].
Iván Perujo
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

136
2.11. Estilos. Puntos de vista versus
confinamiento de lo infinito
No existe el estilo más inteligente ni el más completo. Nadie
que haya caminado a suficiente nivel de profundidad en esta sen-
da despotricará fácilmente sobre ramas ajenas a la suya, más
bien hablará de forma constructiva, global y holística acerca de
los patrones universales inherentes a las artes; y lo hará desde el
conocimiento sobrio y maduro que atesore gracias a los miles de
pequeños y sacrificados pasos que ha dado hacia la sabiduría.

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal

137
Es muy común el hecho de que las personas que ya son expertas
en un estilo concreto de defensa personal estudien profundamente
muchos otros estilos a lo largo de su vida, no necesariamente con
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

el objetivo de recopilar técnicas para ampliar su repertorio (tal vez


el arsenal presente en su estilo ya los satisface plenamente), sino
con el objetivo de conocer cómo se actúa en otros estilos para saber
así cómo le pueden atacar y prepararse para responder de una
forma adaptativa a ello. De todos modos, aunque los contenidos de
defensa personal de cada estilo pretendan ser la respuesta perfecta
a cualquier tipo de ataque, todos ellos por separado estructuran
un modo concreto de hacer las cosas, y eso supone ya de por sí
poner austeros límites a algo que es prácticamente ilimitado, de
proporciones casi inimaginables. Como Bruce Lee decía, el ser
AUTODEFENSA

humano «siempre está en proceso de aprendizaje, mientras que


el estilo es algo finalizado, establecido, solidificado»[88]. Todo estilo
tiene sus puntos fuertes y sus vulnerabilidades y ninguno de ellos
puede identificarse como la respuesta total definitiva y completa.

«Para el guerrero no existe mejor ni peor; cada uno tiene los


dones necesarios para su camino individual (...), para tener fe en
su propio camino no necesita probar que el camino de otro está
equivocado»[26].
Paulo Coelho
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

A menudo se perpetúa en la enseñanza una metodología


fundamentada en la instrucción directa unidireccional y eso, en
ocasiones, corre el riesgo de traducirse en la reproducción de un
modelo establecido. Toda la gente que practica algún estilo de
esta manera en concreto acaba moviéndose igual, la forma de
combatir es similar para todas las personas que se aferran a una
de esas metodologías, ya sean altos, medianos o bajos, gordos,
medios o flacos, fuertes o débiles. Es la propia persona la que se
ve obligada a adaptarse al estilo, en lugar de ser el estilo el que
se adapte a la persona. Quizá es por esto por lo que, como si de

138
una especie de revolución se tratase, han adquirido tanta fuerza
y protagonismo los sistemas eclécticos que intentan conjugar lo
mejor de diferentes estilos.

«Si observa las artes marciales que usted practique desde la


misma perspectiva año tras año, es probable que acabe padecien-
do estrechez de miras»[25].
Richard Clark
Ya en los años sesenta, Bruce Lee intentó reflejar estas ideas (y
a fe que preparó muy bien el camino para las generaciones marcia-
les que vinieron después), pero el tradicionalismo imperante en la
época era voluntariamente opaco y hermético. No nos autoconde-

Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal


nemos a colocarnos las orejeras o nos perderemos la oportunidad
de disfrutar de la belleza del paisaje. Jiddu Krishnamurti decía que
«la verdad es una carretera sin sendero»[123].

«Espero que los artistas marciales estén más interesados en la


raíz de las artes marciales que en sus diferentes y ornamentales
ramas, flores u hojas. Es inútil argumentar qué hoja aislada, qué
modelo de rama o qué flor atractiva te gusta. Si entiendes la raíz
comprenderás todos sus brotes»[87].
Bruce Lee

Lo importante es identificar si la vía marcial que hemos esco-


gido obliga a sus practicantes a asumir la verdad de dicho estilo
como la verdad absoluta (o la mejor) del combate. La clave está
en el equilibrio. Si algo debe caracterizar la formación es que esta
debe tener una amplitud de visión lo más completa posible.

«Quien entrena con un sable solo puede defenderse con un sa-


ble; (...) Si uno se siente estrechamente unido a un arte, la mente
se convierte en su esclava. Una comprensión completa exige una
visión amplia, que abarque todas las perspectivas»[160].
Mitsugui Saotome

139
«(...) no os enamoréis de la práctica del primer maestro que
veáis. Investigad y buscad al que más os convenga y, cuando lo
halléis, seguid practicando también con los demás, aprended de
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

su visión y acudid al maestro que habéis elegido para que os dé


su toque final. (...) Si dicho maestro no os lo permite, seguid bus-
cando: es un mal maestro»[96].
Alfonso Longueira

Los estilos son formas de entender cómo nos relacionamos


con el combate a través de nuestro cuerpo. Cada uno de ellos
adopta peculiaridades que lo diferencian del resto, pero todos
AUTODEFENSA

constituyen básicamente una forma de entender la Educación Fí-


sica porque su materia prima es la misma: el cuerpo humano y
sus posibilidades.
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

140
141
Capítulo 2. Estilos y líneas de enfoque de la defensa personal
ACERCAMIENTO FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
A LAS CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

142
CAPÍTULO 3.
CUERPO HUMANO: MATERIA
PRIMA DE LA AUTODEFENSA

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


Toda persona en algún momento ha escuchado que el cuerpo
humano es la máquina más perfecta que existe. Tal vez esa idea se
acerque bastante a la verdad, puesto que ciertamente es un virtuoso
ejemplo de sincronización y eficacia. Tiene capacidad para despla-
zarse gracias al aparato locomotor, posee un potente músculo que
constantemente filtra y bombea sangre y que se adapta automática-
mente al esfuerzo, dos pulmones que consiguen extraer el oxígeno
del aire y expulsar el dióxido de carbono, etc. Cada estructura está
especializada en su labor y la cumple con precisión, de modo que si
alguna de ellas falla, eso repercute en el resto del conjunto y este se
ve afectado de una u otra forma.
El cuerpo es inteligente por sí mismo. Salvo que se den circuns-
tancias especiales, para cumplir con sus funciones básicas solo
necesita un aporte adecuado de alimento y oxígeno. Para acome-
ter empresas superiores es susceptible de desarrollar la habilidad
de mejorar y aprender. Una práctica correctamente guiada puede
optimizar cualidades, habilidades y destrezas, gracias a sutiles
procesos internos (como la mejora en la coordinación intramus-
cular o la adaptación al esfuerzo del sistema cardiorrespiratorio).
En 1983 Howard Gardner presentó su teoría de las inteligencias
múltiples identificando inicialmente un total de siete tipos (que

143
luego ampliaría a ocho). Entre ellas se encontraba una a la que
denominó inteligencia corporal-cinestésica. Esto sacudió los
cimientos de la Psicología, pues otorgaba la cualidad de inteligencia
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

a un aspecto humano que se concebía como separado de esta: la


percepción y el dominio del propio cuerpo. ¿Puede desarrollar con
coordinación acciones físicas especializadas alguien cuyo cerebro
y sistema nervioso no sean hábiles en su comunicación mutua?,
¿puede mantener el equilibrio en situaciones comprometidas si
su cerebro no logra interpretar hasta qué punto algunos de sus
músculos están tensos o relajados?, ¿pueden acaso expresarse
eficazmente con el cuerpo propio sentimientos, ideas o conceptos
de manera consciente?, ¿pueden ocultarse también de manera
AUTODEFENSA

consciente? Tal y como lo expresan las autoras Pilar Ballester


Martínez, Juana Antonia García López y María Rosario Bermejo
García, «la inteligencia corporal-cinestésica incluye la habilidad
de unir el cuerpo y la mente para la ejecución física perfecta.
Todas las ejecuciones talentosas requieren un agudo sentido
de la medida del tiempo y la transformación de la intención en
acción. La inteligencia corporal-cinestésica es el fundamento del
conocimiento humano, ya que a través de nuestras experiencias
sensoriomotoras experimentamos la vida»[9].

«As pessoas expressam o seu estado emocional e mental


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

através dos seus movimientos físicos»[178].

«Las personas expresan su estado emocional y mental a


través de sus movimientos físicos».
Paul Vunak
[Traducción de Inmaculada Carretero Sanjuán]

«(...) el cuerpo es el punto de encuentro y comunicación con


toda la comunidad humana y con todo el mundo de la vida»[59].
Joaquín García Carrasco

144
Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa
Nos movemos. Y nos relacionamos con el mundo a través de ese
movimiento. Podemos gatear, reptar, caminar, saltar, correr, rodar,
empujar, tirar, apretar, soltar, lanzar, golpear, etc. La manifestación
física de todas esas acciones recae en última instancia en el
aparato locomotor. Poco a poco, desde muy temprana edad,
vamos experimentando las posibilidades de nuestro cuerpo. Con
los años, el desarrollo de ciertas cualidades nos hará más capaces
(correrá más quien alcance mayor velocidad, podrá apretar más
fuerte quien tenga más fuerza, rodará más cómodamente quien
posea mayor flexibilidad y aguantará más tiempo un esfuerzo
quien tenga más resistencia). Pero todas las cualidades orgánicas
deben estar convenientemente afinadas para su utilización.
Habilidades psicomotrices como la coordinación, el equilibrio o
la agilidad marcan el éxito de toda acción motriz.

145
«El ser humano es la única criatura que necesita ser enseñada
a moverse de forma natural»[50].
Masaaki Hatsumi
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Sin la sinergia que representan el conjunto de cualidades


y habilidades humanas, sería impensable pretender dominar
conceptos inseparables de la autodefensa, como el manejo
práctico de las distancias y ritmos de un combate, así como de
los planos, ejes y secciones corporales.
AUTODEFENSA

3.1. Aparato locomotor en el cuerpo


humano
En el cuerpo humano, el aparato locomotor lo configuran el
esqueleto (sistema óseo) y la parte de la musculatura (sistema
muscular) encargada del movimiento.

«Los huesos, músculos y articulaciones dan al cuerpo una es-


tructura de soporte capaz de innumerables movimientos»[134].
Steve Parker
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

3.1.1. Sistema óseo
Como seres vertebrados, poseemos en nuestro organismo
una estructura interna sólida constituida por más de doscientos
huesos a la que denominamos sistema óseo. Este sistema tiene un
elevado porcentaje mineral en su composición –en él se depositan
nuestras reservas de calcio– y actúa como soporte estabilizador
y motor, además de ejercer de coraza protectora para diferentes
órganos. Como ejemplos, se puede destacar que los órganos de

146
la cabeza se encuentran protegidos por el cráneo, que nuestra
médula espinal (una de las partes del sistema nervioso central)
está rodeada y protegida por la columna vertebral (la cual está
compuesta por treinta y tres vértebras) o que otros importantes
órganos internos, como el corazón o los pulmones, se alojan en
el tronco dentro de un área ósea cuya parte frontal –denominada
esternón– tiene forma aplanada y está ubicada en el pecho,
quedando rodeados por los doce pares de costillas, de las cuáles
cuatro de ellas se denominan flotantes porque su parte final no se
une a ninguna otra estructura.

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa

Aunque firmes y resistentes, los huesos también poseen cier-


to umbral de adaptabilidad elástica frente a un traumatismo.
Sin embargo, algunos hechos como recibir impactos demasiado
contundentes o, en su caso, producidos contra superficies muy
resistentes (tales como una barra de hierro o una piedra) pue-
den derivar con relativa facilidad en la fisura o incluso rotura de

147
alguna de nuestras estructuras óseas. Esto puede implicar dolor
intenso localizado, deformidad y alteraciones en la funcionalidad
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

del miembro afectado, así como potencial amoratamiento (hema-


toma por hemorragia). Es posible que se perciba un sonido seco
similar al crujido de una rama de árbol cuando esta se parte. Si
ocurre esta lesión, inmovilizaremos la parte afectada y, si es po-
sible, esperaremos en el lugar a los servicios sanitarios para no
mover a la persona lesionada. En el caso de una fractura ósea,
podríamos encontrarnos con ciertas complicaciones: por un lado,
puede tratarse de una fractura abierta, siempre que el hueso haya
atravesado todas las capas dérmicas y asome al exterior; en tal
situación será necesario además detener la hemorragia y tapo-
AUTODEFENSA

nar la herida. Podemos considerar esta lesión como grave porque


pueden verse afectados tejidos importantes (como nervios o va-
sos sanguíneos relevantes).
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Los huesos se relacionan entre sí gracias a las articulaciones.


Esas son el punto de comunicación de diferentes huesos que se

148
ubican uno a continuación del otro. Poseen diferentes grados
de movilidad, pudiendo encontrarse articulaciones muy móviles,
denominadas diartrosis (como el codo, la rodilla, la muñeca
o el hombro, siendo esta última la más móvil de todas), hasta
articulaciones sin movimiento, denominadas sinartrosis (como
es el caso de las uniones óseas craneanas). Cuando los huesos
comunicados entre sí gracias a una articulación pierden contacto,
es porque su relación articular ya no es efectiva ni funcional, es
decir, las partes óseas correspondientes han perdido su correcta
colocación y ya no se encuentran conectadas. En ese caso
nos encontraríamos ante lo que se denomina luxación, lesión
caracterizada principalmente por cierta deformidad localizada

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


(evidente colocación inusual de las estructuras que configuran la
articulación), dolor muy intenso y falta de capacidad funcional del
miembro afectado.

Si durante el entrenamiento se llega a dar esta circunstancia,


es importante no intentar colocar de nuevo en su sitio las estruc-

149
turas que se han visto afectadas, sino limitarse a inmovilizar la
zona lastimada y proceder a trasladar a la persona herida al centro
sanitario más cercano para que reciba las adecuadas atenciones
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

por parte de personal facultativo (solo si el traslado fuese una op-


ción viable; en caso contrario, habría que solicitar una ambulancia
a los servicios de emergencia). Por suerte, en las articulaciones
residen estructuras ligamentosas altamente deformables y que
sujetan la articulación evitando en muchos casos una luxación.
No obstante, su capacidad de elongación no es ilimitada (menos
aún cuando se trata de hacer frente a un movimiento muy intenso
o violento), por lo que son susceptibles de inflamarse e incluso
de llegar a sufrir desgarros. Una lesión en estos tejidos presenta
inflamación, relativa pérdida de funcionalidad –dependiendo del
AUTODEFENSA

grado de relevancia– y dolor localizado al intentar utilizar la arti-


culación.
El ejemplo más típico de este tipo de lesión es el esguince de
tobillo. Si se da esta circunstancia se debe inmovilizar la zona,
aplicar sobre el área dañada compresas frías o hielo (envuelto en
un paño para evitar que se queme la piel) y acudir al centro médi-
co-sanitario más cercano.
Los extremos de determinados huesos largos, como, por ejem-
plo, los de las extremidades (fémur, húmero, cúbito, radio, etc.),
reciben la denominación de epífisis. El sellado definitivo de es-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

tas áreas determinará la longitud final de los huesos y aunque


algunas estructuras epifisarias pueden cerrarse relativamente
pronto, otras no alcanzan ese punto hasta algún momento entre
la adolescencia y la adultez temprana, si bien una severa lesión
traumática o la exposición constante a esfuerzos excesivamen-
te grandes puede hacer que sellen antes de lo que naturalmente
debieran. Es por ello que los entrenamientos muy explícitos de
fuerza (tales como trabajar con pesas o resistencias importantes)
no deben ser incluidos alegremente en el trabajo con infantes o
gente demasiado joven. Asimismo, tomar ciertas sustancias pue-
de llevar a un final similar, como bien recuerdan Phil Embleton y

150
Gerard Thorne al decir que «los esteroides aumentan el ritmo al
que la placa epifisaria se funde (...). Cuando se fusionan, es impo-
sible seguir creciendo. Un joven de catorce o quince años que use
esteroides puede cortar su crecimiento prematuramente»[42]. En la
misma línea se manifiesta Vladimir Nikolaievich Platonov, quien
asegura que «entre otras consecuencias de los tratamientos de
esteroides anabolizantes, cabe señalar la interrupción prematura
en el crecimiento de los deportistas jóvenes»[118].

3.1.2. Sistema muscular

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


Nuestro sistema óseo se encuentra unido a la musculatura
esquelética a través de los tendones. Los músculos esqueléticos
son aquellos que podemos contraer o extender voluntariamente
(tales como los músculos braquiales que denominamos bíceps y
tríceps, entre otros), al contrario que otros tipos de musculatura
sobre los que no recae el control de nuestra voluntad (como por
ejemplo la musculatura cardíaca). En total, el cuerpo humano
está configurado por casi setecientos músculos. Aunque en ellos
encontramos evidentemente nervios, vasos sanguíneos y otras
estructuras, fundamentalmente están compuestos por fibras
musculares. Estas células que componen el tejido muscular son
de dos tipos: por un lado tenemos fibras denominadas rojas o
de contracción lenta (especializadas en hacerse cargo de los
esfuerzos musculares de duración prolongada), y por otro lado
tenemos fibras denominadas blancas o de contracción rápida
(especializadas en esfuerzos musculares de elevada intensidad y
duración breve, pues aunque consiguen alcanzar elevados grados
de tensión se fatigan mucho más precozmente que las otras).
Es evidente que una persona que se dedica a correr maratones
tendrá una prevalencia en la proporción de fibras musculares
decantada hacia las fibras de contracción lenta, mientras que la
proporción de fibras musculares en una persona practicante de

151
halterofilia estará claramente inclinada a favor de las fibras de
contracción rápida.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

Cuando llevamos a cabo una acción muscular, el músculo


principal que dicha acción necesita reclutar (contraer) se
denomina agonista, existiendo generalmente otro que lleva a
cabo la acción contraria y que recibe el nombre de antagonista.
Por ejemplo, si queremos darle un mordisco a una manzana
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

necesitaremos que el bíceps braquial se contraiga para acercar


el fruto a nuestra boca; ello hará que automáticamente el tríceps
braquial se estire para facilitar el movimiento. A través de la
práctica conseguimos no solo que el músculo agonista llegue a
ser capaz de realizar de forma adecuada y precisa la contracción
necesaria, sino también que el músculo antagonista aprenda a
obtener el grado de relajación necesario para no interrumpir (de
hecho para facilitar) la acción.
En las células, una parte de la energía química que aportan los
nutrientes contenidos en los alimentos que ingerimos es some-
tida a complejos procesos susceptibles de convertirla finalmente

152
en energía mecánica para que nuestra musculatura pueda apro-
vecharla y sea capaz de realizar los movimientos que necesita-
mos en cada momento. De no contar con los nutrientes adecua-
dos cuando la situación lo requiera, el organismo recurriría a sus
reservas energéticas, las cuales, casi con total seguridad, no lo-
grarán afrontar según qué necesidades de esfuerzo sean deman-
dadas. Prolongar en el tiempo una situación de elevada exigen-
cia física (o incluso intelectual) en estado deficitario de sustratos
energéticos es peligroso para la salud. Por eso la nutrición previa,
simultánea y posterior al entrenamiento es tan importante.

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


3.1.3. Organismo humano y nutrición
El aparato locomotor es el vehículo que nos traslada de un si-
tio a otro y nos permite realizar acciones mecánicas, a menudo
intensas. Al igual que el resto del organismo, necesita nutrien-
tes que le permitan acometer las tareas que le encomendamos y
permanecer preparado para cualquier imprevisto, así como para
aprovechar al máximo los descansos para recuperarse debida-
mente. Del mismo modo que el sedentarismo resulta nocivo, el
acondicionamiento físico necesita ir imperativamente acompa-
ñado de los adecuados hábitos de alimentación. De otro modo,
podrían resultar perjuicios en el organismo.
El cuerpo humano es una máquina que necesita combustible
para funcionar en condiciones óptimas, especialmente si los ni-
veles de exigencia sobre ella son elevados. No obstante, un aporte
de combustible innecesariamente alto o inadecuadamente repar-
tido a lo largo del día puede conducir a una excesiva acumulación
de reservas energéticas en forma de grasa, de ahí lo necesario de
una alimentación equilibrada. Las necesidades calóricas pueden
ser muy diferentes de una persona a otra, pues influyen muchos
factores tales como la edad, el género, y especialmente el nivel de
gasto calórico diario (grado de actividad o entrenamiento, etc.).

153
Es lógico pensar que los requerimientos calóricos del organismo
de una persona adulta que realiza habitualmente ejercicio físico
moderado cada dos, tres o cuatro días, serán mucho menores que
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

los que precisa cualquier deportista profesional de primera línea


en plena competición.
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

«Durante una etapa del Tour, un ciclista puede gastar hasta


6000 u 8000 calorías»[8].
Alejandro Lucía

Por eso, la cantidad calórica que una persona debe consumir


no puede expresarse en términos absolutos, ya que depende de
cada individuo. Sin embargo, sí es importante percatarse de la
necesidad de mantener alimentado el organismo en todo momento,
puesto que este nunca deja de funcionar. Supongamos que la
ingesta cuantitativamente calórica que debe realizar diariamente
determinada persona debe rondar las dos mil calorías, de acuerdo

154
a sus características idiosincrásicas y su grado de actividad. Es
recomendable que toda esa cantidad de calorías la distribuya a
lo largo de las veinticuatro horas del día de manera inteligente
según sus necesidades, de ese modo mantendrá un equilibrio
energético permanente y los niveles de glucosa en sangre no se
verán sometidos a bruscas oscilaciones. Eso puede conseguirse
ingiriendo cada tres o cuatro horas pequeñas cantidades de
alimentos sanos y equilibrados en nutrientes. Además, de ese
modo se llega a las comidas principales con menos hambre y el
riesgo de excederse en las cantidades a ingerir es menor. En el
caso de personas practicantes de actividad física, este reparto
de comidas debe adaptarse a los horarios en los que se practica

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


ejercicio físico y a los requerimientos de la actividad a realizar.

«Los deportistas deben ingerir una comida ligera entre tres y


seis horas antes del ejercicio vigoroso (...). La comida precompe-
titiva necesita estar planificada de forma que el estómago esté
vacío en el momento de comenzar el ejercicio a fin de no sufrir
náuseas ni molestias gastrointestinales»[76].
Carmen Iglesias

El ser humano necesita el aporte diario de determinados nu-


trientes. En algunos casos ese aporte debe ser relativamente alto
(por eso hablamos de macronutrientes; es el caso de los carbohi-
dratos, las proteínas y las grasas). En otros casos es suficiente una
cantidad pequeña (por eso se les denomina micronutrientes; es el
caso de las vitaminas o los minerales: potasio, magnesio, fósforo,
etc.). Ciertas reacciones bioquímicas producidas en nuestro or-
ganismo consiguen extraer energía de determinados nutrientes
y transformarla en potencialmente utilizable para alimentar las
células y constituir también en las mismas pequeños almacenes
tanto de reserva como de utilización inmediata. Lo consiguen, por
ejemplo, formando moléculas que llegado el momento liberarán
la energía necesaria para hacer frente a un esfuerzo.

155
Los carbohidratos, también denominados glúcidos, son la base
principal del aporte energético al organismo (son esencialmente
el alimento del cerebro y mediante un proceso de transformación
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

bioquímica pueden almacenarse de manera muy limitada en forma


de glucógeno, una reserva energética que utilizan los músculos).
Han de suponer aproximadamente el 50-60 % del aporte dietético
total en una persona sana que realice habitualmente actividad
física moderada. Son alimentos muy ricos a este respecto la
pasta, los arroces, los cereales o la miel. Sin embargo, algunos
productos poseen elevadas tasas de índice glucémico, es decir,
al pasar directamente a la sangre, sus elevadas concentraciones
de azúcares pueden incrementar de manera brusca e intensa los
niveles de glucosa, lo cual puede disparar la producción de insulina
AUTODEFENSA

y –entre otras cosas– alterar negativamente los mecanismos de


gestión de las reservas de grasa. Por ello es preferible incluir en
nuestra dieta habitual un aporte de carbohidratos provenientes
de variedades integrales y no abusar en la medida de lo posible
de productos con alto índice glucémico como el azúcar refinado,
pasteles o productos de bollería industrial, sobre todo antes de
situaciones de gran sedentarismo (como, por ejemplo, acostarse).
Al ser una fuente energética tan importante, es recomendable
consumir con anterioridad al entrenamiento cierta cantidad
de carbohidratos (o algún suplemento nutricional previo al
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

esfuerzo, diseñado a tal efecto), así como incluir en la comida


de recuperación (ingerida minutos después de finalizar la sesión
de entrenamiento) un porcentaje de este nutriente combinado
con un alto aporte proteínico. De ese modo, los carbohidratos
pasarán directamente a reponer las reservas energéticas que
puedan encontrarse en estado de carencia debido a la exigencia
de la sesión, mientras que las proteínas podrán enfocarse en su
función reparadora y constructora.
Las proteínas, como acaba de indicarse, son las principales
encargadas de la construcción y reparación de tejidos. Habitual-
mente suelen suponer cerca de un 15-30 % del aporte nutricio-

156
nal total diario, incluso más en el caso de personas deportistas
con intensas y frecuentes sesiones de entrenamiento muscular.
Se encuentran muy presentes en productos tales como la carne
(por ejemplo, la de pollo), el pescado (como el atún y el salmón),
la clara del huevo, la leche o la soja. Es recomendable repartir el
consumo de proteína a lo largo del día (una pequeña toma cada
tres o cuatro horas), y tras el entrenamiento es fundamental un
aporte extra para que el organismo pueda reparar los tejidos que
han sufrido microdaños (como es lógico que ocurra tras todo en-
trenamiento intenso) y la masa muscular pueda nutrirse. Suele
recomendarse que esta comida posentrenamiento se ingiera en
forma líquida para que la absorción por parte del organismo sea

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


lo más inmediata posible. Jürgen Weineck asegura que «para que
se consolide la masa muscular, el deportista de fuerza necesita
una oferta suficiente de proteína»[179]. Aun así, un consumo exage-
rado de este macronutriente puede dejar en el organismo residuos
tóxicos fruto de su particular y complejo procesado metabólico,
haciendo trabajar en exceso a riñones e hígado. Las proteínas
están constituidas por moléculas denominadas aminoácidos, de
ahí que los suplementos nutricionales ricos en proteínas para de-
portistas suelan expresar su aminograma en el etiquetado que
refleja su composición. Algunas de estas moléculas son deno-
minadas esenciales ya que el organismo humano no puede pro-
ducirlas o sintetizarlas, por lo que precisa necesariamente de su
ingesta. Esas son fenilalanina, histidina, isoleucina, leucina, lisina,
metionina, treonina, triptófano y valina. El resto de aminoácidos,
aunque importantes, pueden ser sintetizados por el organismo de
diferentes formas, de ahí que se los haya sacado de la lista de los
denominados esenciales. Algunos de los más relevantes se en-
cuentran entre los siguientes: ácido aspártico, ácido glutamínico,
alanina, asparagina, arginina, cisteína, cistina, citrulina, glicina,
glutamina, hidroxiprolina, prolina, serina, taurina, tirosina...
Las grasas, también denominadas lípidos, son fuente
y reserva energética del organismo, hasta el punto de que

157
cualquier excedente de los otros grupos de macronutrientes –
carbohidratos y proteínas– tiende a acumularse en forma de
grasa. Su exceso puede tener efectos adversos, pero en realidad
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

son muy importantes porque algunas vitaminas son liposolubles,


es decir, se disuelven en grasa (sin la presencia de esta no serían
asimiladas por el organismo). Además, parte del tejido adiposo
estabiliza la sujeción de determinados órganos y constituye una
capa de aislamiento térmico. Asimismo, determinados tipos de
grasas (como las denominadas esfingolípidos) son fundamentales
para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central. Se
estima que un aporte adecuado de grasa en una persona sana
con un nivel de actividad física moderado ronda el 15-25 %, si
bien existen diferencias en cuanto al género (el cuerpo femenino
AUTODEFENSA

posee un porcentaje de grasa algo mayor que el masculino) y,


sobre todo, en cuanto al grado de actividad física y modalidad
deportiva escogida (por ejemplo, el porcentaje de grasa de una
persona culturista en plena competición puede llegar a ser
realmente bajo, tan pobre que si se mantuviera demasiado tiempo
podría llegar a ser peligroso para la salud. Sin embargo, en otros
deportes el porcentaje graso no es tan extremo. Hay que tener en
cuenta que no cualquier tipo de grasa es beneficioso: aquellas
comúnmente denominadas saturadas (presentes en productos
como el tocino de cerdo, la yema de huevo, la mantequilla, etc.)
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

provocan la acumulación de grasa en las arterias (vasos a través


de los cuáles se desplaza la sangre desde el corazón a los
diferentes órganos), taponando progresivamente esos conductos
y dificultando la circulación sanguínea. Sin embargo, existe un
tipo de grasas cuyo consumo en su justa medida puede ser muy
saludable. Son los denominados ácidos grasos esenciales, que el
organismo humano necesita obtener a través de la alimentación,
puesto que es incapaz de producirlos. Se trata del Omega-3
(conocido también como ácido linolénico y presente en productos
como las nueces, la lechuga y principalmente en los pescados
denominados popularmente azules, como el atún o el salmón) y

158
el Omega-6 (denominado también ácido linoleico y presente en
alimentos como el aceite de soja, la zanahoria o el aguacate). Esos
ácidos grasos (Omega 3 y Omega 6) se clasifican dentro de un
tipo de grasas denominadas insaturadas, que son el tipo de grasa
más saludable, en contraposición a las dañinas grasas saturadas
y a las grasas trans (que son grasas saturadas obtenidas a partir
de grasas originariamente insaturadas que han sido sometidas
a procesamientos y tratamientos químicos de hidrogenización),
siendo esas últimas las más peligrosas para la salud.

«Los atletas bien entrenados en resistencia aeróbica son ca-


paces de movilizar y usar las grasas en mayor medida que los

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


menos entrenados ante esfuerzos de intensidades similares»[64].
Mariano García-Verdugo Delmas

Macronutriente Carbohidratos Proteínas Grasas


PORCENTAJE 50-60 % 15-30 % 15-25 %
Alimentos pasta, cerea- carnes, pes- Omega-3:
que lo contie- les, cados, nueces, pescado
nen en abun- patata, miel leche, clara Omega-6:
dancia de huevo aceite de soja,
zanahoria

El aporte de agua es primordial para los seres vivos. Cerca del


60 % del cuerpo humano adulto está compuesto de agua, siendo
este porcentaje el adecuado para mantener a pleno rendimiento
multitud de sistemas internos. Por ejemplo, de nuestra ingesta
suficientemente abundante de agua depende la solvencia con la
que el plasma sanguíneo (el contenido líquido de la sangre, com-
puesto por agua en un 90 %) transporta elementos tan importan-
tes como los glóbulos rojos (que desplazan el oxígeno) o los gló-
bulos blancos (que se encargan de la labor defensiva fabricando
anticuerpos para protegernos de agentes perniciosos). Un aporte

159
insuficiente de agua hace que la sangre aumente su grado de vis-
cosidad y eso es negativo para la óptima distribución y despla-
zamiento de esos y otros componentes. Por eso, cuidar el aporte
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hídrico es de importancia capital para el correcto funcionamiento


de nuestra máquina. Aunque es necesario que bebamos a diario
suficiente agua (aproximadamente dos litros por persona y día), la
cantidad a tomar dependerá de factores como el grado de activi-
dad que se realice o la temperatura ambiental (a mayor intensidad
de la actividad y mayor temperatura ambiente, será preciso ma-
yor aporte). No solo hidratamos nuestro organismo consumiendo
agua: parte del aporte hídrico procede de muy diversas fuentes
(como frutas, verduras y especialmente zumos u otros líquidos).
AUTODEFENSA

Una dieta correcta nos aporta además sales minerales, que


son compuestos fundamentales para que se produzcan correcta-
mente las reacciones bioquímicas que nuestro organismo nece-
sita. Además, son la fuente de elementos tan conocidos como el
calcio (presente en los alimentos lácteos), el potasio (abundante
en el aguacate, el plátano o la berenjena), el magnesio (presente
en el cacao, las nueces o las almendras) o el hierro (presente en
las lentejas, los garbanzos, el hígado o las carnes rojas).
Las vitaminas son también un elemento imprescindible de
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

la dieta, pues facilitan y optimizan los procesos metabólicos (el


conjunto de reacciones bioquímicas que suceden continuamente
en nuestro organismo). Su aporte debe necesariamente ser dia-
rio, siempre de acuerdo a las dosis adecuadas a cada persona,
ya que si bien una carencia vitamínica (avitaminosis o hipovita-
minosis, dependiendo de la situación concreta) puede provocar
alteraciones graves, también puede hacerlo un excesivo aporte
(hipervitaminosis, por ejemplo en casos como la ingesta excesiva
del compuesto popular y erróneamente conocido como vitamina
B17, que puede provocar toxicidad alta ya que en su composición
está presente el cianuro), aunque esto último, la hipervitaminosis,

160
es mucho más difícil que se produzca con una dieta natural y sí,
en cambio, con una inadecuadamente abusiva suplementación
nutricional.
En la actualidad, la clasificación mayoritariamente establecida
separa a las vitaminas en dos grandes grupos en función de su so-
lubilidad: las conocidas como liposolubles se disuelven en presencia
de grasa y las denominadas hidrosolubles se disuelven en presencia
de agua:

las vitaminas liposolubles son: la vitamina A (conocida como re-


tinol, presente en la zanahoria, las espinacas o el hígado), la vita-

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


mina D (llamada calciferol, presente en el salmón, la sardina o el
atún, y para cuya formación es importante que los rayos del sol
incidan en la piel), la vitamina E (nombrada tocoferol, presente en
el coco, las espinacas o frutos secos como las nueces, las almen-
dras, los cacahuetes o las avellanas) y la vitamina K (denominada
menadiona, presente en el tomate, el brócoli o la manzana);

las vitaminas hidrosolubles son: la vitamina C (también llama-


da ácido ascórbico, presente en altas cantidades en el brócoli,
el pimiento rojo o frutas como la guayaba, la naranja, el limón,
la fresa o el kiwi) y todas las del grupo B. A continuación, junto
con las vitaminas B, se han incluido en este grupo algunos de los
compuestos que a día de hoy ya no se consideran propiamente
vitamínicos, pero siguen asociados al mismo (aquí se ha optado
por mostrarlos también dentro de la relación genérica, por pura
facilitación pedagógica). Principalmente podemos hablar de: B1
o tiamina, B2 o riboflavina (también conocida como vitamina G),
B3 o niacina (también conocida como vitamina PP), B4 o adenina,
B5 o ácido pantoténico, B6 o piridoxina, B7 o colina, B8 o biotina
(también conocida como vitamina H), B9 o ácido fólico (también
conocida como vitamina M), B10 o ácido aminobenzoico (también
conocida como PABA), B11 o carnitina (también denominada vita-

161
mina S), B12 o cobalamina, B13 o ácido orótico, B14 o xantopteri-
na y B15 o ácido pangámico.
Por otro lado, también se incluye como aspecto nutricional el
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consumo de sustancias tóxicas o drogas. Hábitos de este tipo


pueden llegar a perjudicar la salud e interferir negativamente en
multitud de procesos internos. Independientemente de la situación
legal o del grado de alarma, permisividad o pasividad social que las
acompañen, podemos introducir en nuestro organismo elementos
de elevado potencial dañino, a pesar de que la cotidianidad en el
uso de algunas de ellas pueda hacer que sean percibidas con mayor
aceptación que otras drogas que el ideario colectivo ha dado en
clasificar como más duras. En el apartado de las más cotidianas se
AUTODEFENSA

encuentran algunas tales como:

el tabaco: con sus varios miles de sustancias nocivas, entre las que
se incluyen el alquitrán, el arsénico y la nicotina (especialmente a
esta última se le atribuye una fortísima capacidad de adicción,
muy superior incluso a otras drogas como la heroína o la
cocaína), es altamente corrosivo para sistemas orgánicos como el
respiratorio (es muy dañino el humo, pues supone la combustión
de sustancias de elevado poder cancerígeno; esta circunstancia
atañe también a aquellas personas que sin ser fumadoras
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

inhalan el humo que desprenden aquellas que sí lo son, con las


que comparten espacios), así como también aumenta el riesgo
de padecer accidentes cerebrovasculares (el organismo de una
persona fumadora vive con cierto grado de anoxia, carencia de
oxígeno) y entorpece el adecuado desempeño de determinadas
vitaminas, haciendo que la persona fumadora necesite un aporte
mucho mayor de algunas de ellas;

162
Nombre Científico Alimentos Ricos Funciones Principales Solubilidad
A retinol zanahoria, protege piel, cabello, LIPO
espinaca córnea y huesos
B1 tiamina levadura de regula el metabolismo HIDRO
cerveza, huevo de la glucosa
B2 riboflavina coco, queso, cuidado de HIDRO
almendra terminaciones nerviosas
B3 niacina cacahuete, regula el sistema HIDRO
almendra nervioso
B4 adenina cereales, hígado colabora en la HIDRO
formación de leucocitos
B5 ácido pantoténico cereales, huevo protege el cabello HIDRO
B6 piridoxina sardina, nuez, forma glóbulos rojos HIDRO

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


lenteja y blancos
B7 colina huevo, uva, cuidado del sistema HIDRO
carne roja nervioso
B8 biotina seta, soja, yema protege piel y cabello, HIDRO
de huevo regula glucosa
B9 ácido fólico lenteja, espinaca, ayuda a formar HIDRO
guisante glóbulos rojos y ADN
B10 ácido aminoben- cereales, hígado cuida piel, cabello y HIDRO
zoico sistema nervioso
B11 carnitina leche, carnes interviene en el HIDRO
metabolismo digestivo
B12 cobalamina hígado, forma glóbulos rojos HIDRO
pescado, huevo y regenera tejido
B13 ácido orótico zanahoria, cuida la flora HIDRO
rábano, nabo intestinal
B14 xantopterina ala de mariposa no se han reportado HIDRO
B15 ácido pangámico levadura de potencia el sistema HIDRO
cerveza, trigo inmunitario
C ácido ascórbico kiwi, pimiento ayuda a desintoxicar HIDRO
rojo, fresa y es antioxidante
D calciferol sardina, atún, facilita la absorción LIPO
queso de calcio y fósforo
E tocoferol avellanas, coco, forma glóbulos rojos LIPO
nuez y es antioxidante
K filoquinona tomate, brócoli, posibilita la coagula- LIPO
manzana ción sanguínea

163
el alcohol: al igual que el tabaco, es una de las drogas de muy fá-
cil acceso legal para la población y tiene un elevado potencial de
crear dependencia. Fundamentalmente deprime el sistema ner-
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vioso central, volviéndolo menos eficaz, así como afecta degene-


rativamente a los procesos cerebrales implicados en la memoria,
la atención y la capacidad de concentración, además de alterar
muy negativamente la coordinación general y especialmente la
coordinación motriz fina, deteriorar los reflejos y ralentizar los
movimientos. A otros niveles orgánicos, el hígado se ve fuerte-
mente afectado y castigado por su consumo continuado en el
tiempo. Sorprendentemente, la irrefutable realidad de algunos de
los aspectos negativos derivados del consumo de alcohol aún no
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ha adquirido socialmente el grado de percepción y alarma que su


intensidad merece. Con sus propias palabras, José Ignacio Cal-
derón Balanzategui expresa esta idea desde su experiencia como
director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción,
indicando que «como la sociedad ha obtenido la idea esperpénti-
ca de lo que son las drogas a través de la heroína, no es capaz de
entender que el alcohol es igual, que es también una droga»[116];

los derivados de la planta denominada cannabis sativa: la hoja de


marihuana y el hachís (tanto en su presentación resinosa como
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

aceitosa) han protagonizado un ascenso muy importante en su


uso y aceptación social, a pesar de que su consumo público,
tenencia y cultivo están perseguidos por la ley en la mayoría
de los países (en referencia a aquellos casos que estén fuera
de la legislación aplicable a la industria médico-farmacológica,
ya que las autoridades sanitarias de algunos países aprueban
determinados medicamentos cuya composición incluye derivados
de esta planta, los cuales sirven para tratar sintomatologías tales
como náuseas, espasmos o intensos dolores). Al igual que ocurre
con el alcohol, sus efectos pueden manifestarse externamente
varios minutos después de su ingesta y mantenerse durante
horas. El consumo de sustancias derivadas del cannabis es

164
responsable de procesos tales como descoordinación psicomotriz,
ralentización en los tiempos de respuesta a los estímulos, estados
somnolientos o dificultad para concentrarse (incluyendo vacíos
en la memoria a corto plazo) y se relaciona con la aparición de
procesos psicóticos (alteraciones en la percepción de la realidad,
como delirios y alucinaciones), habiéndose llegado a conocer
casos de crisis convulsivas. Lejos de identificarse con la imagen
de sustancia inocua que ciertos sectores interesados pretenden
promover, esta sustancia es una de las mayores responsables de
ingresos en clínicas de tratamiento de adicciones.
Estos tres elementos (tabaco, alcohol y derivados del cannabis),
habituales en nuestro día a día social, son permanente fuente de

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


toxicomanías. En una entrevista realizada por Rosa Bertino, la in-
vestigadora Marilyn Huestis indica que las sustancias adictivas «no
actúan de la misma forma, pero tienen un resorte común: son usur-
padoras del circuito neural del placer y recompensa. (...) cuando un
individuo ingiere drogas (...) se intoxica con una cantidad enorme
de moléculas que producen experiencias hedónicas artificiales.
No puede prescindir de ellas y se transforma en el adicto que hace
cualquier cosa por la droga. En esa fase ocurren las desgracias.
Hay que intervenir antes de que llegue a esa instancia»[12], desta-
cando que la ciencia tiene activas «varias líneas de investigación
médica, dentro de la neurobiología, la química, la psiquiatría... Pero
no es simple, porque drogadicción no es una sola, ni cada adicto es
igual al resto. El cerebro usa distintos receptores para la cocaína, la
marihuana, la heroína o el tabaco»[12].
Las autoridades sanitarias consideran que otro de los mayores
y más conocidos enemigos nutricionales para la salud de las per-
sonas deportistas son los esteroides. Habitualmente hacemos
referencia al término esteroides cuando queremos referirnos a
determinadas sustancias sintéticas que las personas deportistas
pueden ingerir o inyectarse con el objetivo de mejorar sus resulta-
dos deportivos o potenciar los efectos de sus sesiones de entre-
namiento, pues la utilización de estas sustancias es susceptible

165
de favorecer diferentes aspectos como los tiempos de recupera-
ción, el aumento del tamaño de la musculatura esquelética o la
consecución de un mayor alcance de los niveles de fuerza. Las
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investigaciones a este respecto se remontan muchas décadas


atrás y hoy en día podemos encontrar el uso de sustancias de
este tipo no solo entre profesionales, sino también entre personas
que meramente disfrutan con la práctica del ejercicio físico (de-
portistas que desarrollan su afición dentro de lo que se denomina
uso recreativo del deporte, cuyos objetivos no necesariamente
siempre priorizan la pretensión de potenciar su rendimiento físi-
co, sino que, en muchas ocasiones, pueden ser principalmente
estéticos [conseguir un cuerpo que responda a unos determina-
dos cánones de belleza o admirabilidad]). Normalmente se utili-
AUTODEFENSA

zan por períodos, alternando esos con temporadas de descanso


en su consumo (eso es lo que popularmente se denomina hacer
ciclos), pero para aquellas personas que hacen uso de estas sus-
tancias es imprescindible un exhaustivo control médico, puesto
que su introducción en el organismo es susceptible de implicar
riesgos que podrían derivar en consecuencias muy graves para la
salud. Para agravar esta situación, buena parte de los esteroides
consumidos proviene del mercado negro (Internet facilitó mucho
el acceso a ellos, pues abrió infinitas puertas que los ponían al
alcance de casi cualquiera), lo cual multiplica los riesgos, puesto
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que a la peligrosidad propia de la sustancia se une la falta abso-


luta de control sobre el producto, que de hecho podría tratarse de
cualquier cosa diferente a la ofertada, de una vulgar imitación o
de un simple placebo (en definitiva, fácilmente un timo). La lite-
ratura médica habitualmente asocia los esteroides con diversos
potenciales problemas de salud, tales como desórdenes hormo-
nales, aparición de acné juvenil a edades no esperadas, alopecia
repentina y acelerada, aparición o acentuación de procesos alér-
gicos, trastornos del sueño, hipertensión, disfunción eréctil (en el
caso de los hombres), alteraciones menstruales (en las mujeres),
etc. Phil Embleton y Gerard Thorne sostienen que «los esteroides

166
anabólicos agotan rápidamente la vitamina B6»[42], tan relevante
en el desarrollo de los anticuerpos y los glóbulos rojos. Por su
parte, Precilla Choi afirma que «debido a que la literatura clíni-
ca establece que las dosis terapéuticas de esteroides (dosis que
son dadas como terapia médica) reducen la fatiga y provocan un
aumento de la agresividad, (...) es razonable asumir que las do-
sis masivas de esteroides (...) producen efectos psicológicos»[189].
También Vladimir Nikolaievich Platonov indica que «casi todos
los esteroides consumidos por vía oral provocan una alteración
de las funciones hepáticas (...), el abuso de esteroides anaboli-
zantes aumenta la probabilidad de una grave enfermedad cardía-
ca (...). Bajo la influencia de los esteroides anabolizantes se pro-

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


ducen transformaciones degenerativas en el tejido muscular»[118].

«(...) aún no he conocido a un consumidor de esteroides que no


haya sufrido algún efecto secundario doloroso o deformador»[42].
Ron Harris

En algunas ocasiones, los abundantes efectos secundarios que


pueden provocar los esteroides, fármacos o elementos químicos
consumidos se tratan de contrarrestar con la administración de
otros medicamentos u otras drogas, lo que expone al organismo a
riesgos aún mayores ante la combinación de sustancias.
Es habitual que entre el público neófito se produzca confusión al
respecto de los esteroides y llegue a utilizarse este concepto como
sinónimo de suplemento nutricional. Nada más lejos de la realidad:
cuando hablamos de esteroides nos referimos a sustancias como
el etilestrenol, el estanozolol, la metandrosterona, la oxandrolona,
la oximetolona, la nandrolona, etc. Sin embargo, los suplementos
nutricionales (ya se encuentren en forma de polvo, líquido, tabletas,
cápsulas, etc.) no son más que nutrientes u otros elementos
alimenticios que han sido aislados o combinados para que sirvan
meramente como complemento a nuestra dieta. Puede tratarse
de concentrados de proteínas-aminoácidos, de carbohidratos, de

167
vitaminas o de cualquier otro compuesto potencialmente útil para
nuestro organismo, dependiendo de las necesidades específicas
que pretendamos cubrir. Es lógico que, si se va a hacer uso de
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
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dichos artículos de suplementación, se consulte antes con una


persona que posea suficientes conocimientos acreditados en
Dietética y Nutrición. Multitud de complementos nutricionales
pueden encontrarse comercializados abiertamente en muchísimos
puntos de venta (desde tiendas especializadas en nutrición
deportiva hasta grandes cadenas de supermercados y centros
comerciales), al contrario que los esteroides, muy difícilmente
accesibles al público general puesto que solo pueden conseguirse
aquellos que se encuentran en el mercado en sus respectivas
formas comerciales y siempre bajo prescripción médica. Algunos
AUTODEFENSA

compuestos farmacológicos esteroideos se recetan para hacer


frente a patologías como la osteoporosis (pérdida de los niveles
de densidad y consistencia ósea) o la sarcopenia (disminución de
masa muscular y consecuente descenso de los niveles de fuerza),
etc. De lo contrario, para obtenerlos habría que acudir al mercado
negro, puesto que su tráfico está prohibido y también su uso en el
deporte se persigue por la mayoría de legislaciones internacionales,
así como por la inmensa mayoría de autoridades deportivas.
Una ingesta adecuadamente distribuida a lo largo del día y ca-
racterizada por una dieta variada en cuanto al tipo de alimentos y
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

equilibrada en cuanto a la distribución y variedad de nutrientes su-


pone un apartado irrenunciable, no solo para que todas las células
de nuestro organismo estén perfectamente abastecidas, sino para
hacer frente con garantías de éxito al desgaste físico e intelectual
que implica nuestro desarrollo marcial. No en vano, la alimentación
es uno de los tres elementos primordiales a este respecto, conjun-
tamente con el descanso y el entrenamiento propiamente dichos.
El entrenamiento es físico-técnico (cualidades físicas, habilidades
y destrezas, etc.) y psicológico (motivación, concentración, auto-
control, etc.). El descanso ha de ser también físico (dormir adecua-
damente, cumplir tiempos de recuperación, etc.) y mental (es fun-

168
damental realizar actividades
puramente lúdicas que no con-
templen objetivos necesarios a
cumplir [ausencia de estrés],
desconectar de la actividad de-
dicándose a uno mismo [poten-
ciando nuestro propio mundo
interior, lo intrapersonal] y enri-
quecer la vida social [poten-
ciando las relaciones interper-
sonales]). La alimentación es el

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


elemento perfecto que nos ayu-
da a optimizar nuestro entrenamiento (aportando los nutrientes
adecuados en cada caso) y nuestro descanso (equilibrando las
sustancias neurotransmisoras responsables de los estados de
bienestar emocional). Si una de estas variables falla, se descom-
pensa el conjunto y se debilita el poder sinérgico que posee el tra-
bajo cooperativo de estos conceptos.

«Pessoalmente creio que existem leis básicas para manter-se


em boa saúde: o correcto exercício diário, uma correcta dieta e
um correcto descanso»[151].

«Personalmente creo que existen leyes básicas para mante-


nerse en buena salud: el correcto ejercicio diario, una buena dieta
y un buen descanso».
Joohn Rhee
[Traducción de Inmaculada Carretero Sanjuán]

169
3.2. Cualidades físicas básicas
Cuando se habla de cualidades o capacidades físicas básicas
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(también conocidas como capacidades condicionales), se está


haciendo referencia a cuatro grandes áreas con diferentes grados
de interrelación: la resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad.
El grado de desarrollo alcanzado en estas cuatro capacidades nos
indicará el nivel de condición física en cada momento. Todas las
capacidades físicas básicas pueden ser entrenadas y mejoradas,
aunque los factores genéticos pueden llegar a marcar intensamente
su potencial de evolución, es decir, sus umbrales de desarrollo:

la resistencia: puede desarrollarse con el entrenamiento de


AUTODEFENSA

esfuerzos prolongados y ejercicios realizados con cambios de ritmo


e intensidad, si bien depende de las características del músculo
cardíaco (grosor de sus paredes y tamaño de sus cavidades),
la cantidad de glóbulos rojos presentes en sangre, así como la
eficiencia del organismo para gestionar las reservas energéticas,
el grado de perfección técnico (ahorro de gasto energético,
economía de movimientos), además de factores mentales como la
autoestima, el autoconcepto o la fuerza de voluntad;

la fuerza: puede entrenarse a través de ejercicios específicos con


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

pesos y resistencias (incluyendo la resistencia que puede ofrecer


el propio cuerpo), pero es altamente dependiente de la composi-
ción y calidad de las fibras musculares;

la velocidad: puede optimizarse gracias al trabajo de la atención y


al perfeccionamiento del correspondiente gesto técnico y la con-
secuente mejora de la coordinación inter e intramuscular, así como
del adecuado trabajo de fuerza, pero, al igual que esta, depende en
gran medida del porcentaje de fibras musculares que se posea y de
la calidad de las inervaciones nerviosas y conexiones neuronales;
la flexibilidad: puede mejorarse por medio de ejercicios de

170
elongación y ampliación del rango de movilidad articular, pero
es muy dependiente de las características oseoarticulares pro-
pias de cada persona.

Las teorías más geneticistas estiman que las cualidades


físicas básicas vienen determinadas por la herencia biológica
aproximadamente en un 60 % en el caso de la resistencia, en un
75 % en lo relativo a la fuerza, en un 85 % en lo que respecta a la
velocidad y en un 80 % en lo referido a la flexibilidad. Esto significa
que la herencia juega un papel importante, si bien es posible
mejorar estas cuatro capacidades y, por extensión, optimizar
todas aquellas otras cualidades que dependan de cualquiera de

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


ellas o de la combinación de más de una. Sería iluso pensar que
someternos durante años a un entrenamiento espartano puede
hacernos capaces de correr los cien metros lisos tan rápido
como lo ha llegado a lograr Carl Lewis o de forzar nuestras
articulaciones hasta el extremo en que lo consigue Almudena
Cid. A esas personas no solamente las caracterizan décadas de
un entrenamiento y dedicación brutal a su disciplina (parte de
ese tiempo dentro de un ambiente de élite y bajo la guía de un
elenco multidisciplinar de profesionales de primer nivel), sino que
la naturaleza tuvo la generosidad de otorgarles un conjunto de
virtudes que colocaban muy alto el umbral de sus potencialidades.

3.2.1. Resistencia
Probablemente una de las definiciones más acertadas del
término resistencia es la propuesta por Jürgen Weineck como
«la capacidad (...) para soportar la fatiga psicofísica»[179]. Esta
definición nos ilustra en diferentes aspectos: en primer lugar se
indica que la resistencia es una capacidad, concepto definido
como «cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de
algo»[186]. En segundo, lugar aclara que consiste en afrontar la fa-

171
tiga, que se entiende como «molestia ocasionada por un esfuerzo
más o menos prolongado»[186]. En tercer y último lugar, aclara que
esa molestia tiene claramente dos líneas diferenciadas: una psi-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
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cológica y otra física.


Respecto al factor mental, la resistencia psicológica al
esfuerzo es muy importante y a menudo se omite su toma en
consideración o incluso su déficit se atribuye a otros tipos de
resistencia física o fisiológica que, de hecho, podrían estar muy
desarrollados y adecuadamente trabajados. Factores como
la motivación, el autoconcepto y la autoestima son cruciales
en todas las modalidades de acción motriz, pero más aún en
aquéllas cuya duración puede ser muy dilatada y hay tiempo
durante el ejercicio para crear multitud de obstáculos en nuestra
AUTODEFENSA

mente. Potenciar esos factores positivos es clave para superar


las barreras que durante el ejercicio se levantarán ante nosotros
con la intención de interceptarnos el paso y hacernos desear no
continuar. Por otro lado, e independientemente de la capacidad
para soportar carga psíquica, en cuanto a los aspectos físicos
y fisiológicos, simplificando al máximo podemos clasificar la
resistencia principalmente en dos tipos: aeróbica y anaeróbica.

La resistencia aeróbica se manifiesta en aquellas actividades


donde el oxígeno es la principal fuente energética utilizada, por lo
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que adquieren gran importancia factores tales como la capacidad


pulmonar, así como también el tamaño de las cavidades
cardíacas (entrenar adecuadamente la resistencia aumenta su
tamaño) y de los vasos sanguíneos, ya que son los glóbulos
rojos los responsables del transporte de oxígeno a los diferentes
tejidos. Niveles elevados de este tipo de resistencia son muy
relevantes en actividades de media y larga duración e intensidad
media o moderada. En estos ejercicios de duración prolongada
(siempre que superen al menos los veinte o veinticinco minutos
aproximadamente), las grasas pasan a utilizarse como el sustrato
energético esencial, al principio en combinación con el glucógeno

172
(una reserva energética presente en los músculos), pero si las
sesiones de entrenamiento de resistencia se alargan, los lípidos
cobran una importancia capital y ese es un dato importantísimo
si lo que se necesita es perder peso. El corazón necesita que
dediquemos atención al trabajo aeróbico por su propio bienestar
y salud. Como refiere Alejandro Lucía, «no hay duda de los
beneficios para la salud que suponen una vida activa: niveles
de forma cardiorrespiratoria de moderados a altos producen un
pronóstico muy favorable sobre el riesgo general de enfermedad
y muerte»[8]. Respecto a las actividades aeróbicas, no siempre que
hablamos de ellas nos estamos refiriendo a exigentes pruebas
deportivas concretas de larga duración, sino que también son
actividades aeróbicas las largas caminatas sin descansos, por
ejemplo.

Capítulo 1. Acercamiento a la definición de autodefensa


«El VO2 max. [Volumen de Oxígeno Máximo] aumenta entre un
15 y un 25 % con un entrenamiento aeróbico. (...) los estudios más
recientes indican que el porcentaje de incremento de VO2 max. es
independiente del sexo, edad y raza»[57].
Nuria Garatechea Vallejo

La resistencia anaeróbica se manifiesta en actividades de corta


duración y elevada intensidad. En ellas, el oxígeno transportado
por la sangre es insuficiente para hacer frente al esfuerzo
requerido por la actividad. En ejercicios cuya exigencia es alta y
su duración breve, el organismo humano no alcanza a utilizar el
oxígeno adecuadamente y a tiempo, de modo que necesita otras
fuentes de suministro energético más rápidas y aprovechables en
un plazo más corto. De ese modo, nuestras reservas de glucógeno
se convierten en el sustrato más solicitado en esfuerzos de corta
duración. Esas reservas son francamente limitadas y pueden
agotarse plenamente en cuestión de minutos, de ahí la importancia
crucial de una correcta alimentación previa al entrenamiento. En
esfuerzos de duración especialmente cortos (como, por ejemplo,

173
un sprint de sesenta metros o cualquier otra actividad explosiva
cuya duración no exceda de un puñado de segundos) destaca
como sustrato energético la fosfocreatina (un compuesto natural
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
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presente en la musculatura esquelética).


En relación al entrenamiento enfocado a la defensa
personal, es necesario entender que el objetivo no es en
absoluto especializarnos en un entrenamiento exhaustivo de la
resistencia como cualidad aislada, sino que el trabajo de esta
debe estar presente en la medida adecuada siempre y cuando
ejerza de vehículo que nos sirva de ayuda para dirigirnos hacia
la optimización de las peculiares características de nuestra
disciplina o modalidad marcial.
Aun así, desarrollar unos adecuados niveles de resistencia
AUTODEFENSA

general es necesario, tal y como apunta Félix Sáenz Fernández


al afirmar que «es impensable conseguir realizar una cantidad de
repeticiones técnicas suficientes para adquirir los conocimientos
básicos si la condición orgánica no permite su seguimiento en total
estado de lucidez»[157]. Jürgen Weineck también otorga al desarrollo
de la resistencia de base una importancia fundamental, llegando
a indicar que configura «en todas las modalidades un requisito
previo básico para incrementar la capacidad de rendimiento
deportivo»[179], hasta el punto de asociarla con efectos tan
beneficiosos como «optimización de la capacidad de recuperación
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

(...), minimización de las lesiones (...), aumento de la capacidad de


carga psíquica (...), velocidad de reacción y de acción elevada en
todo momento (...), reducción de errores técnicos (...), salud más
estable»[179]. Por otro lado, este mismo autor también asume los
peligros de concentrarse en el entrenamiento en esta capacidad
sin entenderla como un medio adaptado y orientado a otros
objetivos más funcionales y específicos que necesitan también
de otras cualidades diferentes, como es el ejemplo de la defensa
personal. Por ello asegura que «un exceso de entrenamiento de la
resistencia implica el descuido de otros factores determinantes
para el rendimiento. (...) el exceso de resistencia restringe las

174
potencialidades de velocidad y de fuerza rápida del deportista.
El que se entrena demasiado en resistencia se vuelve más lento,
pues se producen alteraciones bioquímicas en el músculo»[179].
Mientras realizamos una sesión de entrenamiento específico de
la resistencia, nuestro ciclo respiratorio se acelerará y nuestra
frecuencia cardíaca se verá intensificada. Ello es debido al
mayor volumen de oxígeno que necesitamos mover a través
del sistema respiratorio y a la mayor cantidad de sangre que el
corazón necesita bombear para adaptarse a las exigencias del
esfuerzo. A medida que nuestro entrenamiento de resistencia
vaya haciéndose habitual, nuestro ritmo respiratorio y nuestras
pulsaciones por minuto en reposo mostrarán un visible descenso,

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


así como a la hora de realizar ejercicio observaremos que ambos
aspectos (respiración y latidos) se aclimatan cada vez mejor a la
exigencia del ejercicio.
Los cambios que experimentemos surgirán porque nuestro or-
ganismo habrá vivenciado un proceso de adaptación al esfuerzo:
pulmones y corazón se habrán vuelto más eficaces en su labor y
les costará menos trabajo ser eficientes.

«El entrenamiento de la resistencia desarrolla un corazón ca-


paz de mayor rendimiento»[179].
Jürgen Weineck

La literatura relativa a las Ciencias de la Actividad Física y


Deportiva coincide en que la mejor forma de entrenar la cualidad
de resistencia general es mediante entrenamientos periódicos
en los que mantengamos una intensidad moderada durante
sesiones relativamente largas (por ejemplo, recurriendo a la
práctica de la carrera continua). Para saber cuáles son nuestros
límites de intensidades debemos atender a uno de los indicadores
más sencillos pero más útiles: los latidos del corazón. Resulta útil
aprender a medir nuestras propias pulsaciones en reposo, pero
también durante la práctica de ejercicio (si no somos capaces

175
de hacer esto último, siempre podemos recurrir a un pulsómetro).
Es importante conocer a qué ritmo late nuestro corazón porque el
ser humano tiene un número máximo de pulsaciones que nunca
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

debería superar y que, como referente aproximado, responde a la


fórmula 220 menos la edad en años (en el mundo del ejercicio
físico, algunas personas establecen esa cifra para los hombres
y determinan cuatro o cinco pulsaciones más –225 de máxima–
para las mujeres). Por lo tanto, podemos decir como ejemplo que
para una persona de veinte años el número máximo de pulsaciones
(su 100 %) será de 200-205. Sin embargo, para otra persona de
treinta y cinco años su máximo será de 185-190, mientras que
para alguien de cincuenta años el máximo se ubicaría en torno a
las 170-175. Jonathan Esteve Lanao[45] se hace eco de otra forma
AUTODEFENSA

de calcular la frecuencia cardíaca máxima teniendo en cuenta


las variables de edad, género y masa corporal –popularmente
llamada peso–, resultando una sencilla fórmula (hay que recordar
que una libra equivale a poco más de 450 gramos para obtener la
equivalencia de nuestros kilogramos en libras):

••frecuencia cardíaca máxima


en hombres: 210 – (½ edad en
años) – 1 % del peso en libras
••frecuencia cardíaca máxima
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

en mujeres: [210 – (½ edad en


años) – 1 % del peso en libras]
+4

Si pretendemos trabajar la re-


sistencia aeróbica, teniendo en
cuenta que la intensidad mode-
rada podemos ubicarla orientati-
vamente dentro de la franja que
va desde el 60 % hasta el 80 % de
nuestra capacidad, para conocer

176
los límites de dicho umbral de esfuerzo solo tenemos que hacer
una sencilla regla de tres. En relación a los tres ejemplos de edad
puestos anteriormente, podríamos decir que para trabajar a inten-
sidades moderadas la persona de veinte años deberá colocar sus
pulsaciones entre 120-123 (marcan su 60 %) y 160-164 (marcan
su 80 %), sin embargo, la persona de treinta y cinco años habrá
de estar entre 111-114 y 148-152 pulsaciones aproximadamente,
mientras que la persona de cincuenta años tendrá que establecer
sus pulsaciones entre 102-105 y 136-140.
Si lo que deseamos es trabajar la resistencia anaeróbica,
debemos buscar umbrales de intensidad submáxima, normalmente

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


encuadrados entre el 80 % y el 90 % de la capacidad cardíaca
máxima. Por lo tanto, en el caso de una persona de veinte años, el
rango de pulsaciones debería encontrase aproximadamente entre
160-164 y 180-185; si se trata de una persona de 35 años, la franja
estaría orientativamente entre 148-152 y 167-171 latidos; y en el
caso de una persona de cincuenta años, los límites aproximados
estarían entre 136-140 y 153-158.

FRECUENCIA EDAD (en años)


CARDÍACA 20 35 50 65 80
100 % 200-205 185-190 170-175 155-160 140-145
90 % 180-185 167-171 153-158 140-144 126-131
80 % 160-164 148-152 136-140 124-128 112-116
70 % 140-144 130-133 119-123 109-112 98-102
60 % 120-123 111-114 102-105 93-96 84-87

177
3.2.2. Fuerza
La fuerza puede definirse como acertadamente apunta Marta
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Carranza Gil-Dolz de Castellar al entenderla como la «capacidad


de los músculos para desarrollar una tensión para vencer
una resistencia externa»[20]. Es una cualidad profundamente
dependiente de las características del sistema muscular. La
propia Marta Carranza Gil-Dolz de Castellar afirma que «cada cm²
de músculo corresponde a una fuerza en potencia de 5 a 8 kg»[20].
Los tipos de fuerza más significativamente reseñables son:
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

fuerza máxima: representa la capacidad de alcanzar el umbral


máximo de fuerza muscular que se puede desarrollar. Cuando
hablamos de entrenamientos específicos de fuerza, nuestro
pensamiento se dirige automáticamente al sistema muscular.
Eso es lógico, pero no menos importante que el aumento de la
fuerza de nuestros músculos es el desarrollo de unos tendones
y ligamentos más fuertes. En las personas que practican con
pesos y resistencias es más probable que aparezca una lesión
ligamentosa que muscular, pues aunque los ligamentos necesitan

178
mayor plazo de tiempo para reforzarse, suelen ser grandes
olvidados en las rutinas de acondicionamiento físico. A menudo
mucha gente interpreta como disciplinas de entrenamiento de la
fuerza máxima modalidades como el culturismo, pero el culturismo
no es un deporte cuyo propósito principal sea el desarrollo de la
fuerza. Es cierto que potencia muy ampliamente esta cualidad y la
utiliza para sus fines de modo que la persona culturista, a medida
que va progresando, logra desarrollar niveles verdaderamente
más altos de fuerza, puede levantar mayores pesos, hacer
más exigentes sus rutinas y su volumen muscular evoluciona
significativamente (se hipertrofia). Sin embargo, su objetivo no es
el entrenamiento de fuerza máxima, sino que en primera instancia

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


lo que pretende es conseguir volumen para finalmente, en etapas
posteriores, buscar la definición (recortarse). Desde el culturismo
se pretenden fines estéticos para los cuales el desarrollo muscular
extremo responde a un ideal de perfección y belleza. Por eso cada
músculo es llevado al límite de su aspecto (tamaño, definición,
tensión, etc.), lo cual hace esta disciplina diferente de cualquier
otra modalidad deportiva que trabaje muy específicamente los
niveles de distintos tipos de fuerza con algún objetivo funcional;

fuerza resistente: representa la capacidad del músculo para sopor-


tar el esfuerzo de mantener en el tiempo repetidas contracciones (o
sostener determinado tiempo una misma contracción isométrica,
es decir, sin que el músculo se acorte y alargue, sino que perma-
nezca en su posición de tensión, como a menudo puede verse en
disciplinas como el pilates). Practicar remo es una excelente forma
de desarrollar la fuerza resistente, pues nos expone a un trabajo
muscular cíclico y repetitivo en el que determinados grupos mus-
culares deben ser capaces de soportar durante cierto tiempo el
empuje de cada palada. También otras modalidades, como la prác-
tica de carreras con patines sobre hielo, necesitan elevados niveles
de fuerza resistente para soportar la sobrecarga que el intenso es-
fuerzo mantenido produce en la musculatura de las piernas;

179
fuerza explosiva: representa la capacidad inmediata y repentina
para llevar a cabo una contracción muscular, generalmente
venciendo un elemento que ofrece cierta resistencia. Es, por
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

ejemplo, la cualidad que necesita una persona experta en karate


para romper de un solo golpe varios bloques de hielo. Para poder
golpear de forma potente, es necesario ser capaz de generar
rapidez en el movimiento y también aprovechar toda la masa
que podamos. No en vano la fuerza es el resultado de la masa
por la aceleración (segunda ley de Newton). Imaginemos a una
persona de amplio tamaño lanzando un puñetazo con su gran
brazo. Si lo hace demasiado despacio el resultado puede ser
muy pobre a tenor del potencial que su enorme masa prometía.
Incluso una persona con menor masa pero capaz de generar
AUTODEFENSA

más aceleración podría alcanzar mayor contundencia. Puede


conseguirse concentrar y aprovechar toda la masa corporal si
se tiene suficiente habilidad técnica como para descargar en
el golpe la inercia de toda la masa del cuerpo al completo y no
solo la del miembro que golpea. Podemos desarrollar mayor
explosividad planificando sesiones de entrenamiento que
incluyan ejercicios en los que nos ayudemos de elementos como
tobilleras y muñequeras lastradas de manera ligera, siempre
de forma muy controlada y cuidadosa, pues un movimiento
demasiado rápido llevando cargas puede derivar con facilidad
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

en una lesión muscular, tendinosa o articular. Cuando hablamos


de aplicar este tipo de fuerza a la defensa personal, entendemos
la producción de movimientos diversos no repetitivos
(comúnmente llamados acíclicos). Si la acción consistiese en
vencer una resistencia a base de repetir veloz y constantemente
un grupo limitado de movimientos técnicos (habitualmente
denominados cíclicos), podría utilizarse el término fuerza
rápida. Por ejemplo, las personas practicantes de piragüismo
o carreras de patinaje sobre hielo necesitan fuerza resistente
(como se comentó más atrás), pero también fuerza explosiva
rápida (cíclica en sus movimientos técnicos prefijados). Las

180
fuerzas explosiva y rápida están muy relacionadas con otra
cualidad básica: la velocidad.

«La fuerza rápida tiene que ver con la capacidad del sistema
neuromuscular para mover el cuerpo, partes del cuerpo (...) u ob-
jetos (...) con velocidad máxima»[179].
Jürgen Weineck

3.2.3. Velocidad
Mireille Frey Kerouedan definió la rapidez como «la capaci-

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


dad de los procesos neuromusculares y de la propia muscula-
tura para realizar una acción motora en un mínimo tiempo»[60].
También ha sido definida por Marta Carranza Gil-Dolz de Caste-
llar como la «capacidad de efectuar una acción determinada en
el mínimo tiempo posible»[20]. Otras fuentes ofrecen definiciones
mucho más sencillas, como por ejemplo la recogida por la Real
Academia Española (RAE), que define la velocidad como «ligereza
o prontitud en el movimiento»[186]. Dentro de las cualidades físicas
básicas, aun teniendo en cuenta que cada persona posee unos
parámetros físicos, fisiológicos y contextuales propios que hacen
diferente en cada individuo la posibilidad de progresar o ralenti-
zar el deterioro orgánico, Jürgen Weineck llega a afirmar que «la
velocidad es el factor de rendimiento físico que con el paso de los
años disminuye de forma más precoz y más pronunciada»[179]. En
no pocas ocasiones, la comprensión popular de esta capacidad
se ha visto injustamente reducida al concepto de velocidad de
desplazamiento (entendido como la capacidad de una persona
para desplazarse de manera efectiva en el espacio, cubriendo
una distancia determinada en el menor tiempo que sea capaz).
Efectivamente, esa es una de las formas en que resulta posible
que la velocidad sea expresada. Sin embargo, puede manifestar-
se de otras múltiples maneras y no necesariamente todos esos

181
diferentes enfoques guardan proporción directa entre sí. Es decir,
es probable que encontremos una persona con gran capacidad
para ejecutar una elevada cantidad de golpes con sus puños en
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

muy pocos segundos (incluso en uno solo) permaneciendo en un


mismo punto en el espacio. Podríamos decir que tiene gran ve-
locidad gestual, pues es veloz ejecutando gestos en el sitio. No
obstante, esa persona no necesariamente tiene por qué ser veloz
también a la hora de desplazar su cuerpo de un lugar a otro en el
espacio (corriendo una carrera de sesenta metros, por ejemplo).
Algunos de los principales tipos de velocidad que han llegado a
clasificarse son:
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

velocidad de percepción: definida por Jürgen Weineck como


la capacidad para «captar, elaborar y evaluar con velocidad
informaciones sensoriales (sobre todo visuales y auditivas)»[179].
Representa la capacidad del organismo para percibir un estímulo
del entorno y que las informaciones recogidas del mismo lleguen
a nuestros centros cerebrales, viajando a través del sistema
nervioso. Una vez alcanzan su destino, adquieren un sentido.
Velocidad de percepción es la que muestra la persona velocista
que reacciona al pistoletazo de salida desde su posición estática
de espera, apoyada en los tacos de impulso;

182
Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa
velocidad de decisión: definida por Jürgen Weineck como la
capacidad de «decidirse en el menor tiempo posible por una
acción eficaz del abanico de acciones disponibles»[179]. Bruce
Lee popularizó a este respecto el concepto de velocidad mental,
definiéndolo como la «rapidez de la mente para seleccionar el
movimiento exacto»[87]. Una vez que el estímulo ha sido captado
por nuestras estructuras sensoriales y recibido por nuestro órgano
cerebral (encargado de la gestión y control integral de nuestro
organismo), este escudriña toda la información que posee sobre
el estímulo y nuestras experiencias pasadas que tengan que ver
con el mismo, relacionando los datos de que dispone con las
nuevas informaciones circunstanciales que se dan en la situación
actual. Por ejemplo, si alguien me lanza una piedra y lo detecto,
mi cerebro procesará de forma vertiginosa todos aquellos datos
que en el pasado interpretó como relevantes respecto a la piedra
(su grado de dureza comparado con el grado de resistencia de
mi piel y estructuras óseas, etc.) y añadirá a su análisis aquello
que pertenece exclusivamente al hecho percibido actual (ángulo

183
desde el cual la piedra me ha sido arrojada, trayectoria y velocidad
estimadas, punto previsto de impacto, en su caso, etc.).
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

velocidad de ejecución: definida por Bruce Lee como «rapidez


(...) al llevar a efecto el movimiento escogido»[87]. Una vez que
nuestro procesador central ha decidido qué movimiento realizar,
debe mandar la orden hacia las estructuras corporales encar-
gadas de la acción y esas llevarán a cabo lo encomendado. La
ejecución termina cuando el movimiento escogido finaliza com-
pletamente. Podemos encontrar dos velocidades de ejecución
diferentes: una de ellas marca la velocidad con la que nuestro
sistema nervioso envía la orden de ejecutar el movimiento que
nuestro cerebro ha elegido; la otra determina la rapidez con la
AUTODEFENSA

que nuestras estructuras de ejecución del movimiento realizan


la acción ordenada una vez reciben la orden. Pedro Pablo Fer-
nández Ruiz afirma que «los movimientos en el plano horizon-
tal son más rápidos que en el vertical; el movimiento del brazo
hacia adelante es más rápido que hacia atrás en un 10 %. El
brazo es un 30 % más rápido que la pierna»[49]. Muy relaciona-
do con la parte física (acción motriz) del concepto de velocidad
de ejecución se encuentra otro tipo de velocidad: la velocidad
de iniciación, definida por Bruce Lee como «el comienzo eco-
nómico a partir de la posición correcta y con la actitud mental
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

adecuada»[87]. Si estamos en una posición favorable para llevar


a cabo el movimiento necesario, conseguiremos completar este
más rápidamente, ya que ahorraremos gestos y adaptaciones
posturales innecesarias. Eso es lo que significa que nuestra ac-
ción es más económica: lo es porque ahorramos movimientos
superfluos y, por lo tanto, algo de energía. Joaquín Almería Que-
rol explica la economía de movimientos indicando que «significa
que podemos realizar lo que queremos de la forma más rápida,
fluida y que requiere el menor esfuerzo o uso de energía»[4].
Cuando asistimos a una competición atlética de velocidad
observamos en la salida que la posición de quienes participan

184
es muy concreta: apoyo de la base de los dedos de los pies en
unos tacos especiales, talones levantados y manos colocadas en
el suelo. Se trata de un proceso evolutivo: es simplemente una
conclusión actualmente vigente, alcanzada tras muchos años
tratando de encontrar cuál es la posición que favorece más el
comienzo efectivo de dicha prueba atlética.

«El atleta puede acelerar su velocidad aprendiendo la cons-


ciencia adecuada (foco de atención) y las posturas preparatorias
adecuadas»[87].
Bruce Lee

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


Un ejemplo de un proceso completo altamente dependiente
de nuestra velocidad podría ser la situación siguiente: ante un
puñetazo directo que hemos percibido a través del sentido de la
vista (la celeridad a la hora de percibirlo depende de nuestro grado
de velocidad de percepción), a nuestro cerebro llegan los datos
recibidos y se funden con las informaciones que ya poseemos
relativas a todo lo relacionado con ese ataque hasta que
seleccionamos cómo responder (la rapidez con la que se procese
todo ese material está en función de nuestro grado de velocidad
de decisión); elegida la respuesta, esta es enviada a las diferentes
zonas del cuerpo y cada una de ellas realizará lo que haya sido
ordenado por el cerebro para llevar a cabo una contestación
globalizada ante el estímulo (la premura conseguida en toda
esta última parte dependerá de nuestro grado de velocidad de
ejecución). Quizá el brazo se eleve protegiendo el rostro, la cabeza
se ladee tratando de alejarse del ataque, la columna vertebral se
arquee para reducir silueta y puntos de impacto... Todo ello surgirá
de forma simultánea. Si somos hábiles en todos estos tipos
de velocidad, nuestro tiempo de respuesta será relativamente
bajo, lo que significará que actuamos con rapidez. El tiempo de
respuesta (también llamado tiempo total) es el lapso transcurrido
desde que percibimos un estímulo hasta que hemos completado

185
una respuesta a él. Por ejemplo, cuando vamos conduciendo y
aparece súbitamente un animal en la calzada (estímulo) nuestro
cerebro procesa tal hecho y busca una solución entre nuestro
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

repertorio de acciones posibles a realizar, eligiendo una o más de


ellas (frenar, desviar nuestra trayectoria, etc.). El tiempo que pasa
desde el inicio de la aparición del estímulo hasta que finalizamos
completamente la acción elegida es lo que se denomina tiempo
de respuesta.

El tiempo de respuesta o tiempo total comprende una doble


subdivisión en otros dos lapsos temporales: el tiempo de reac-
ción y el tiempo de movimiento.
AUTODEFENSA

El tiempo de reacción (a menudo denominado con otros tér-


minos tales como período de latencia, tiempo de latencia, tiempo
premotor o tiempo fisiológico) es el lapso de tiempo que va desde
que un estímulo inicia su aparición hasta que quien lo percibe se
dispone a iniciar el correspondiente movimiento de respuesta al
mismo. Por lo tanto, incluye la percepción del estímulo, la trans-
misión de lo percibido al cerebro, la selección por parte del órgano
cerebral de la acción adecuada y el envío de la orden de acción
de respuesta a las partes del cuerpo responsables de ejecutar el
movimiento.
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

«Debido a la elevada concentración y a la elevada carga


cerebral a ella asociada, un entrenamiento intensivo origina a
corto plazo un descenso del rendimiento, pero a largo plazo
permite una mejora del tiempo de reacción»[179].
Jürgen Weineck

El tiempo de movimiento es definido por Óscar Martínez


de Quel Pérez como «período de tiempo, comienza en el inicio
de la respuesta y termina al final de esta respuesta»[105]. Por
tanto, comprende la parte motriz de la respuesta, desde que
el movimiento físico se inicia hasta que finaliza del todo. V. M.

186
Zatziorskij[49] secuenció en cinco pasos la respuesta ante un
estímulo:

••1º.- percepción del estímulo;


••2º.- traslado de la información a la corteza cerebral;
Estos dos primeros pasos quedarían englobados en la veloci-
dad de percepción;
••3º.- análisis, formación y liberación de una orden de respuesta;
Muy relacionado con la velocidad de decisión;
••4º.- transmisión de la orden, vía eferente, a las placas motrices;
Por vía eferente se entiende el camino que recorre la informa-

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


ción desde los centros cerebrales de control hacia las áreas
motoras que serán puestas en marcha; es contraria a la vía
aferente, por la cual la información se desplaza desde las es-
tructuras receptoras (sentidos) hacia el cerebro (esto es lo que
ocurre, por ejemplo, en el paso 2.º);
••5º.- acción motriz de respuesta, reacción;
Los pasos 4.º y 5.º quedarían englobados en la velocidad de
ejecución.

187
Percepción Información Elección de Información Acción
del estímulo hacia Respuesta Hacia centros Física
cerebro (Vía motores
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

aferente) (Vía eferente)


Velocidad de percepción Velocidad Velocidad de ejecución
de
decisión
Tiempo de reacción Tiempo de
movimiento
Tiempo de respuesta

En el caso de responder a un ataque ya lanzado, cuando


hemos percibido este, identificado su naturaleza, seleccionado en
nuestra mente una forma de responder y comenzado a ejecutar la
AUTODEFENSA

respuesta, antes de que esta acabe (mientras se está ejecutando)


podemos detectar estímulos nuevos que hagan necesario un
cambio repentino de estrategia. Por ejemplo, podemos detectar
que el ataque lanzado se trata en realidad de una finta o engaño.
Entonces tenemos que detener nuestra respuesta incompleta y
adaptarnos sobre la marcha a un nuevo recorrido de todo el ciclo
desde el principio: el nuevo estímulo es percibido sensorialmente
y trasladado para su interpretación hacia nuestro cerebro. Allí
se decide la nueva respuesta a ofrecer y la forma en la que la
llevaremos a cabo teniendo en cuenta que nos encontramos en
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

una situación a medio camino de otra respuesta. En este sentido,


la velocidad de iniciación se verá con toda seguridad afectada,
puesto que debemos corregir el movimiento (o realizar otro
nuevo) partiendo de la posición que teníamos en el momento de
percibir el nuevo estímulo, ya que nos encontrábamos ejecutando
otra acción previa. A este respecto, Bruce Lee se hizo eco de otro
concepto denominado velocidad de alteración y lo definió como
«habilidad para cambiar de dirección a mitad de camino»[87].
El tiempo de respuesta refleja lo que ocurre cuando percibimos
un estímulo y seguidamente respondemos a su aparición. Sin
embargo, Óscar Martínez de Quel Pérez reconoce que «una técnica

188
de ataque simple y directo ejecutada perfectamente es más
rápida que la reacción, compuesta por el tiempo de reacción y el
tiempo movimiento. No es posible reaccionar correctamente con
una parada, una esquiva u otra respuesta si se espera a percibir
el comienzo de un ataque. De este modo es muy importante la
capacidad de anticipación»[105]. A priori, y desde un punto de vista
puramente teórico, eso sucede así, ya que al haber esperado el
ataque, la ventaja es para quien tomó la iniciativa porque para
culminar su acción solo le resta hacer uso directamente de la
cualidad denominada velocidad de ejecución en su última fase
(la propiamente motriz). Al haber decidido ya el ataque que quiere
realizar, únicamente le queda enviar la orden a las estructuras

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


corporales encargadas de ejecutarla y llevar a cabo la acción
física. Sin embargo, a quien defiende le queda todo el proceso
completo por recorrer y, en el mejor de los casos, la ofensiva
(estímulo) será detectada durante el tiempo de movimiento de
quien ataca. La desventaja es amplia.
En defensa personal, la idea de conseguir frustrar con éxito
un ataque no necesariamente supone realizar un movimiento
correctamente ejecutado desde el punto de vista de la perfección
técnica (como a veces la respuesta a un ataque suele ser practicada
en los entrenamientos, a través de ejercicios estereotipados por
parejas, donde se realizan movimientos defensivos de reacción y
respuesta a un ataque, es decir, posteriores al mismo). Teniendo
en cuenta esto, aun cuando la diferencia de velocidad entre
dos personas fuese muy amplia en favor de quien defiende, y
se consiguiese bloquear, detener, desviar o esquivar el ataque
lanzado, no estaríamos hablando de anticipación pura porque
nuestra reacción es posterior a la agresión y se da en función
de esta. Eso supondría básicamente haber llevado a cabo una
reacción y un movimiento (tiempo de respuesta total) más rápidos
que el movimiento (tiempo de movimiento) de la persona agresora,
pero a posteriori de su ataque, por tanto no en función de la
capacidad de anticipación. Anticipar es definido como «hacer que

189
algo suceda antes del tiempo señalado o esperable, o antes que
otra cosa»[186]. Pedro Pablo Fernández Ruiz indica que «se entiende
(...) por anticipación del movimiento la capacidad de adelantar
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

mentalmente situaciones, acciones y reacciones»[49]. A priori, la


persona que toma la iniciativa de la agresión es detectada cuando
ya ha lanzado el ataque. La cuestión que se plantea entonces es
cómo poder anticiparse al comienzo de la acción ofensiva para
interceptarla antes de que esta se produzca. Antes de que un
ataque sea lanzado, ciertos indicadores procedentes de la persona
adversaria pueden revelar datos acerca de la acción que está a punto
de ejecutar. Esos indicios pueden ser muy sutiles: tal vez por un
instante recoloque mínimamente las caderas, encoja los hombros,
repliegue el brazo o fije la vista en el lugar al que quiere dirigir el
AUTODEFENSA

ataque. Mónica Pinillos Ribalda afirma que «mediante la observación


de detalles concomitantes, es posible anticiparse al momento del
ataque, saber cuando alguien está a punto de atacar»[139]. Debemos
ser capaces de detectar esos pequeños detalles reveladores
de la acción inminente de ataque para adelantarnos al mismo,
lanzando previamente un ataque simple y directo que intercepte la
posibilidad de que la acometida rival sea llevada a cabo. Es como
leer el pensamiento de la persona adversaria a través de su cuerpo,
percibiendo (adivinando) su intención.
Tal y como lo expresaba Bruce Lee, «el contrario que ataca
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

necesita alguna clase de preparación. Por consiguiente, atáca-


le en su preparación del ataque»[87]. Se entiende así la idea de
defensa no como algo pasivo, caracterizado por esperar para
responder a una acción, sino como un concepto activo de obser-
vación e intuición que nos brinda la posibilidad de aventajarnos
e interrumpir el ritmo de la persona rival, desprogramando así su
inminente movimiento e incluso momentáneamente su predis-
posición emocional a agredirnos.

«Simplemente lo haces y no piensas. Pensar es más lento; no


pensar es instantáneo y rápido y es difícil de detener. Pensar es

190
fácil de detener porque puedes ver el pensamiento, abandonar
la mente e ir a las fibras musculares para ponerlas en funciona-
miento antes de disparar el arma. Cuando logras dominarlo y eres
bueno en ver esto, entonces puedes atacar durante la preparación
del oponente leyendo su intención a través de su pensamiento y
su lenguaje corporal»[21].
Tommy Carruthers

«El momento perfecto puede aprovecharse instintivamente o


provocarse conscientemente. Un buen luchador debe sentir, más
que percibir, su oportunidad de golpear»[87].
Bruce Lee

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


A tenor de lo expuesto hasta ahora sobre la velocidad, podemos
extraer otra forma de manifestación de esta cualidad; se trata de
la velocidad de anticipación. Francisco González Calleja y Víctor
José Cerro Rodríguez se refieren a ella como la «capacidad de
un sujeto para percibir velocidades y trayectorias, y su capacidad
de autocontrol, por medio de un ejercicio de anticipación
dinámica»[139]. Parafraseando en parte a estos autores y ampliando
y perfeccionando estas ideas, Mónica Pinillos Ribalda define la
velocidad de anticipación como la «capacidad de un sujeto para
percibir e intuir velocidades y trayectorias, así como los cambios
que puedan producirse en éstas y la capacidad de autocontrol
de este mismo sujeto para anticiparse dinámicamente a las
mismas»[139].
La dificultad estriba en dónde fijar la vista. Si tratamos de
focalizar sobre algún punto fijo de la anatomía de la persona
adversaria, será complicado detectar detalles que aparezcan
en otras zonas. Muchas líneas marciales clásicas preconizan
la idea de mirar constantemente a los ojos, pero eso impide
detectar movimientos de brazos o piernas. Otras corrientes
recomiendan permanecer atento a la línea de hombros o caderas,
de modo que puedan ser intuidas las acciones inminentes de
miembros superiores o inferiores respectivamente. Pero no

191
es posible atender a ambas líneas simultáneamente durante el
combate. También hay enfoques que prefieren ubicar la mirada
en un área central amplia como la zona pectoral sin que la vista
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

quede focalizada, sino expandida. Esto permite intuir sutiles


cambios tanto en la parte superior como en la inferior del cuerpo
de la persona rival.

«Cuanto más específico sea el enfoque de nuestra visión, menos


información recibimos (...). Fijar la vista en la zona pectoral, sin en-
focar en exceso la vista, nos permite apreciar el campo de visión de
una manera más amplia, dándonos mayores oportunidades para
distinguir en qué ángulo nos ataca el oponente»[177].
AUTODEFENSA

Paul Vunak

Por todo lo expuesto, es fácil deducir que si bien la velocidad


es una cualidad altamente dependiente de las características de
la musculatura, también lo es del nivel de habilidad cognitiva que
poseamos para identificar e interpretar señales, así como del gra-
do de refinamiento que alcance nuestro sistema nervioso, que es
el encargado de trasladar al cerebro las informaciones recibidas
y transmitir los impulsos a las fibras para su inervación efectiva y
adecuada.
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

3.2.4. Flexibilidad

Cuando hablamos de flexibilidad habitualmente nos referimos a


cualquiera de los dos aspectos que la componen, pero cada uno de
ellos es una cualidad en sí misma; se trata de la elasticidad mus-
cular y la movilidad articular:

elasticidad muscular: entendida como la capacidad de las fibras


musculares para elongarse. Depende principalmente de las carac-

192
terísticas del músculo, de sus posibilidades de estiramiento y de
su capacidad de relajación. Una musculatura muy congestionada,
fría o con un flujo sanguíneo insuficiente (ausencia de calenta-
miento previo) es mucho más propensa a sufrir daños, incluso aun
cuando el músculo no supere su rango máximo de elongación,
apareciendo lesiones como contracturas o roturas musculares;

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


movilidad articular: entendida como la capacidad de alcance mó-
vil de una articulación, es decir, el rango de recorrido que puede
alcanzar. Depende mucho de la disposición oseoarticular de la
persona, de la elasticidad de las partes ligamentosas que suje-
tan la articulación y de la cantidad de líquido sinovial que lubrica
la articulación en ese momento (de ahí que sea importante rea-
lizar previamente ejercicios que movilicen la articulación, tales
como rotaciones, para estimular la producción de ese fluido). Es
muy habitual encontrar gente con niveles particularmente bajos
de movilidad articular. Sin embargo, algunas personas muestran
en determinadas articulaciones rangos de recorrido excesivo. La
literatura médica denomina a estas personas hiperlaxas, lo que

193
para ellas constituye un permanente riesgo potencial de lesión ya
que los tejidos ligamentosos que sujetan la articulación en cues-
tión podrían no ser capaces de sostenerla de forma óptima. No
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

obstante, ese mayor ángulo articular puede hacer a estas perso-


nas capaces de soportar una técnica de luxación.

«A flexibilidade é crucial no trino das artes marciais. Quando


os nossos corpos estão demasiado rígidos somos bastante mais
suscetíveis às lesões nos músculos, tendões e ligamentos»[151].
«La flexibilidad es crucial en el entrenamiento de las artes mar-
ciales. Cuando nuestros cuerpos están demasiado rígidos somos
bastante más susceptibles a lesiones en los músculos, tendones
y ligamentos».
AUTODEFENSA

Joohn Rhee
[Traducción de Inmaculada Carretero Sanjuán]

Aunque existen múltiples y diferentes maneras de entender


esta cualidad, la flexibilidad puede manifestarse básica y princi-
palmente de dos maneras: estática y dinámica;

flexibilidad estática: representa la capacidad de forzar el rango de


recorrido de nuestras articulaciones, ligamentos y músculos mien-
tras permanecemos estáticos. Una de las más extendidas formas
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

de trabajar esta cualidad es el estiramiento pasivo, consistente en


adoptar una posición en la que forcemos moderadamente un área
articular o muscular y mantener dicha posición durante al menos
varios segundos. También puede realizarse con ayuda de otra
persona o de algún elemento (toalla, goma elástica, máquina de
estiramientos, etc.). Una de las disciplinas que mejor trabaja esta
cualidad es el yoga.

194
CAPACIDADES BÁSICAS Flexibilidad

Resistencia
Elasticidad Movilidad

Psíquica Física • Estática • Dinámica

• Motivación de • Aeróbica
logro Velocidad
• Autoconcepto • Anaeróbica

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


Percepción Decisión Ejecución

Anticipación
Fuerza • Iniciación
• Alteración

Explosiva Resistente Máxima

flexibilidad dinámica: supone la capacidad de llevar una articu-


lación al máximo de su rango de recorrido en movimiento. Por
ejemplo, ejecutando un gesto técnico propio de nuestra especia-
lidad deportiva (una patada frontal, como las que se realizan en
taekwondo o karate, fuerza repentina y bruscamente la articula-
ción coxofemoral y estira violentamente la musculatura femoral
trasera; también una intensa y rápida estirada de alguien que
juegue como guardameta en alguna modalidad balompedística
o balonmanística puede forzar severamente articulaciones como
el hombro). Una de las formas más habituales de entrenar esta

195
cualidad es el estiramiento cinético o balístico, consistente en
realizar movimientos cíclicos donde dejamos que articulaciones
y musculatura fuercen su rango gracias a la inercia. Por ejem-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

plo, podemos sujetarnos a una barra de equilibrio y balancear una


pierna a derecha e izquierda de forma continuada (sin interrup-
ciones), llegando un poco más alto cada vez.

3.3. Habilidades y otras competencias


psicomotrices
Las cuatro cualidades físicas básicas son preeminentemente
AUTODEFENSA

orgánicas, pero incluso un desarrollo importante en todas ellas no


predice por sí solo el logro de determinadas competencias psico-
motrices complejas. Otras cualidades necesarias para el éxito en
la búsqueda de la competencia motriz son:
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

196
coordinación: supone la capacidad para realizar con eficacia una
acción motriz relativamente compleja, a través del adecuado
sentido de ajuste armónico entre las diferentes estructuras
psicofísicas implicadas. Cuanto más alto grado de coordinación
tengamos, más fácilmente podremos imprimir mayor velocidad
a las secuencias motrices que realicemos sin perder precisión.
Podemos clasificar esta cualidad en diferentes subtipos, siendo
algunos de los más relevantes: la coordinación oculomanual
(relacionada con actividades donde es necesario percibir e
interpretar relaciones espaciales en las que las extremidades
superiores asumen la responsabilidad de la acción, como
demuestra quien ejecuta ejercicios de malabarismo con varias

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


pelotas simultáneamente), la coordinación oculopédica (similar
a la anterior, pero la responsabilidad recae en las extremidades
inferiores, como en el caso de disciplinas balompédicas como
el fútbol o el fútbol sala) y la coordinación global (caracterizada
por la necesidad de sincronizar múltiples zonas y estructuras
corporales al mismo tiempo, como por ejemplo en el caso de un
combate de artes marciales). La estructura orgánica que asume
la mayor carga de responsabilidad neuronal en esta cualidad es
el cerebelo;

«La coordinación es la cualidad que permite al individuo


integrar todas las fuerzas y capacidades de la totalidad del
organismo en la ejecución efectiva de un acto»[87].
Bruce Lee

197
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

equilibrio: como cualidad, implica ser competente a la hora de


compensar el sentido hacia el que se dirigen las direcciones de las
diferentes fuerzas (en el sentido que le da a este término la Física:
como la fuerza debida a la gravedad, etc.) que interactúan con nuestro
cuerpo. Podemos diferenciar dos formas elementales de equilibrio:
estático (consistente en mantener una posición fija, como por ejemplo
algunas posiciones de yoga) y dinámico (consistente en conservar en
pleno movimiento la estabilidad en una situación que la compromete,
como por ejemplo en el caso de las personas funambulistas
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que se desplazan sobre una cuerda a varios metros de altura).


Aunque depende de diversos sistemas sensoriales, básicamente la
responsabilidad orgánica de esta cualidad recae principalmente en
un conjunto de estructuras presentes en el oído que configuran lo
que se denomina sistema vestibular. En la ilustración se muestra una
estructura muy utilizada en diversos estilos de kung fu para entrenar
el equilibrio. Consiste simplemente en un conjunto de troncos a
diferentes alturas sobre los cuales se debía combatir, desplazarse o
realizar determinados ejercicios. La imagen fue tomada en uno de
los pasillos exteriores secundarios ajenos al público ubicados en el
templo Shaolin, en la provincia de Henán (China);

198
Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa
agilidad: aunque podemos relacionarla con motricidades finas
(como tocar el piano), en lo que respecta a la autodefensa es la
capacidad para realizar con gran rapidez movimientos de amplio
espectro de recorrido corporal, es decir, de ejecutar una acción
motriz que implica modificar de manera repentina y acusadamen-
te intensa la posición del cuerpo. Por ello, es fácil deducir que se
trata de un aspecto altamente dependiente de la velocidad y la
flexibilidad. Poseen importantes niveles de agilidad, por ejemplo,
aquellas personas que en deportes de balón (tal es el caso del ba-
lonmano, entre otros) ocupan el puesto de guardameta, así como
es una muestra magnífica de agilidad la modalidad de salto de
trampolín e incluso simplemente la salida desde lo alto del poyete
en las pruebas de natación. Disciplinas como el parkour preci-
san de altos grados de agilidad, la cual debe combinarse con la
técnica adecuada de caída, habilidad para rodar y la inteligencia
espacial necesaria para calcular distancias. Uno de los mayores
ejemplos de agilidad aplicada al cine de artes marciales lo en-
contramos personificado en Jackie Chan, quien al principio de su
carrera cinematográfica comenzó trabajando como especialista

199
en escenas de acción. Podemos desarrollar esta competencia
diseñando para nuestro entrenamiento diario circuitos de obstá-
culos de diferentes características, tales como vallas (tanto para
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

saltarlas como para pasar por debajo), colchonetas (para realizar


sobre ellas diversas formas de caídas y rodaduras), conos (para
desplazarse en zigzag hacia adelante o hacia atrás), etc.
Estas y otras cualidades complementan las capacidades
orgánicas y nos colocan en mejores condiciones para conseguir
abordar con mayores garantías el entrenamiento de la habilidad.
Igual que nuestro sistema muscular no puede alcanzar su efectividad
plena sin el sustento nutricional que le aporta el corazón en forma
de sangre (que transporta en sus glóbulos rojos el oxígeno captado
AUTODEFENSA

y procesado anteriormente a través de los pulmones), tampoco


las habilidades psicomotrices pueden ser afinadas efectiva y
adecuadamente sin un entrenamiento correcto de las funciones
que recaen en nuestro sistema nervioso (como curiosidad, la
imagen anterior muestra una acción realizada con el lado derecho
del cuerpo, quedando reflejada la parte izquierda del cerebro; esto
es porque cada uno de los lados del cuerpo está dirigido por el
hemisferio cerebral contrario). Cuando hablamos de habilidades
o destrezas, hacemos referencia siempre a un aprendizaje, a la
manifestación de algo adquirido. El término motor hace referencia
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

a movimiento, por lo tanto el término habilidad motriz es la forma


en la que expresamos los grados de competencia alcanzados en
toda tarea que implique movimiento.
Dentro de la concepción de este aspecto que se maneja den-
tro de las Ciencias de la Actividad Física y Deportiva, comúnmente
se diferencia entre aquellas habilidades genéricas más globales
(denominadas básicas o fundamentales, dentro de las cuales se
suelen incluir en sentido genérico saltos, lanzamientos, giros, etc.)
y aquellas habilidades mucho más específicas y especializadas
(pertenecientes normalmente a gestos técnicos propios de una
disciplina concreta, etc.).

200
Todas estas competencias psicomotrices se apoyan en cuali-
dades como la percepción kinestésica. Este término hace referen-
cia a la capacidad que poseemos de interpretar el estado en que
se encuentran nuestras diferentes estructuras corporales. Todas
las acciones motrices que realizamos (incluso permanecer en
una posición estática) nos aportan información acerca de nues-
tro cuerpo. Esa información alcanza una doble dimensión: por
un lado, existe una percepción kinestésica en sentido introcep-
tivo (en relación a la capacidad que tenemos de percibir el grado
de relajación o tensión que tienen en un determinado momento
nuestros músculos) y también se conoce una percepción kines-
tésica en sentido propioceptivo (en relación a la capacidad que

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


poseemos para reconocer el posicionamiento físico de diferentes
secciones de nuestro cuerpo en cada momento).

«Con la práctica, los patrones nerviosos motores y su retroali-


mentación propioceptiva se establecen y afinan hasta que el mo-
vimiento se torna automático. A partir de entonces lo organiza la
parte inferior del encéfalo –el cerebelo– y ya no hemos de con-
centrarnos en él»[134].
Steve Parker

201
Una de las más altas formas de destreza motriz la constituye el
manejo de objetos, ya que a la gran complejidad de utilizar nuestro
cuerpo se añade la dificultad implícita en las características propias
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

del utensilio en sí. En multitud de artes marciales se emplean armas


de muy diversos tipos, a menudo de forma simultánea con las dos
manos y eso puede despertar avanzados niveles de consciencia es-
pacial y sentido del tiempo (ritmo). La imagen anterior muestra uno
de los movimientos integrados dentro de un ejercicio llamado cie-
lo seis, caracterizado por el uso de dos bastones y perteneciente al
área de contenidos denominada sinawali, la cual es una de las más
famosas facetas en la línea marcial de origen filipino conocida como
arnis/kali/eskrima.
AUTODEFENSA

3.4. Conceptos fundamentales
implícitos en la defensa personal
3.4.1. Ejes y planos corporales

El movimiento humano es habitualmente esquematizado para


su análisis y comprensión. Una de las formas de análisis más uti-
lizadas es el estudio del cuerpo por medio de los ejes y planos
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

anatómicos. El cuerpo humano es atravesado por tres ejes bási-


cos principalmente, que son en realidad líneas rectas imaginarias
ilimitadas (se proyectan hacia el infinito) que atraviesan el punto
de equilibrio gravitacional (nuestro centro de gravedad) y nos sir-
ven para comprender mejor las acciones elementales de rotación,
inclinación, etc. Fundamentalmente se habla de tres tipos puros.
Todos ellos cruzan el punto de gravedad del cuerpo:

eje vertical: atraviesa el cuerpo desde la cabeza hasta el suelo y vi-


ceversa. Es un eje muy implicado, por ejemplo, en movimientos que
se dan en los deportes de raqueta, a la hora de golpear la pelota;

202
eje transversal: atraviesa el cuerpo de un lateral a otro. Es el eje
implicado en movimientos tales como la inclinación del cuerpo
que se realiza en las artes marciales tradicionales a modo de
saludo;
eje anteroposterior: atraviesa el cuerpo de adelante hacia atrás (o
viceversa). Es el eje implicado en acciones tales como, por ejem-
plo, hacer piruetas laterales.

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


Si combinamos estos ejes de dos en dos, obtendremos una
nueva posibilidad de análisis anatómico en forma de planos, re-
sultando de cada combinación una lámina lisa imaginaria (como
un cristal o una tabla) que dividirá nuestro cuerpo en secciones
(denominadas puras cuando atraviesan el centro de gravedad):

plano coronal: resulta de unir los ejes vertical y transversal. Divide


nuestro cuerpo en dos mitades, una delantera (también denominada
frontal o ventral) y otra trasera (también denominada dorsal);

plano sagital: se obtiene con la unión de los ejes vertical y antero-


posterior. Nos divide en dos mitades, una derecha (también deno-
minada diestra) y otra izquierda (también denominada siniestra);

203
plano transversal: resultante de combinar los ejes anteroposterior
y transversal. Divide nuestro cuerpo en dos mitades, una superior
(o parte de arriba) y otra inferior (o parte de abajo).
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

Por supuesto, esta es la forma más elemental de representar


los ejes y planos anatómicos. Podría contemplarse también un
significativo conjunto de casuísticas si recogemos la posibili-
dad de representar planos no puros, es decir, que no pasen por
el centro de gravedad. En tal caso hablaríamos de infinidad de
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

potenciales planos a los que denominaríamos paracoronales,


parasagitales o paratransversales. Si nos fijamos bien, cuando
obtenemos estos planos (puros o no) el cruce de los ejes que se
combinan resulta siempre en ángulo recto. En el caso de que eso
no ocurra, tendríamos que añadir a la clasificación multitud de
posibilidades dentro de otro nuevo tipo de plano: el plano obli-
cuo. Todos estos tipos de planos han sido muy utilizados por
la Anatomía, puesto que para su enseñanza se suele realizar la
disección teórica (gráfica, es decir, a través de dibujos) de una
estructura corporal (como un músculo o un órgano, por ejem-
plo el cerebro, etc.) para ver cómo está dispuesta por dentro, de

204
modo que se suele recurrir a la representación fundamentada
en cortes (coronales, sagitales, transversales u oblicuos) para
mostrar su interior.

3.4.2. División por alturas de las secciones


corporales
Habitualmente, el cuerpo suele ser dividido en tres alturas
(alta, para la zona de hombros y cabeza; media, para la zona del
tronco; y baja, para la zona de las piernas). Ampliando esta idea,
podría contemplarse una división en seis alturas, de modo que

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


cada sección se divide en dos subsecciones respectivamente.
Una clasificación teórica podría quedar así:

sección alta: incluye la parte alta de los hombros, el cuello y la ca-


beza. La sección alta superior y la sección alta inferior establecen
su frontera divisoria en los ojos, considerándose normalmente esos
incluidos en la primera de ellas;

sección media: desde la línea


de la cadera (incluyendo el área
genital) hasta la parte alta de
los hombros (inicio del cuello).
La sección media superior
y la sección media inferior
tendrían como límite divisorio
el plexo solar, considerándose
comúnmente este incluido en la
sección inferior;

sección baja: incluyendo las


piernas y los pies. El límite en-
tre la sección baja superior y la

205
sección baja inferior suele venir definido por las articulaciones
denominadas rótulas o rodillas, considerándose esas habitual-
mente dentro de la sección inferior.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Resultaría ilógico, por ejemplo, tratar de lanzar una patada


frontal al rostro si nos encontramos a una distancia muy cerca-
na, porque antes de alcanzar el objetivo chocaríamos con otras
estructuras corporales de la persona adversaria. La altura (en el
sentido de ubicación de un determinado segmento corporal de la
persona rival) a la que podemos dirigir un ataque depende en gran
medida de la distancia a la que nos encontramos respecto de la
otra persona.
AUTODEFENSA

3.4.3. Distancias de combate
Cada estilo viene a establecer unos patrones propios a la hora
de clasificar las diversas distancias de actuación en defensa
personal, a tenor de sus características y peculiaridades técnicas.
Las distancias no son un concepto estático, sino que se encuentran
en permanente estado de cambio e interacción en una situación
de conflicto físico (en una pelea) y deben ser constantemente
adaptadas. Es importante que no se entiendan de una forma
estrictamente pura, aunque es cierto que cada distancia suele
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

tener ataques propios y no todas las técnicas sirven en todas las


distancias (no se puede ejecutar un rodillazo permaneciendo en la
posición de partida si estamos en distancia larga).

Aquí se muestra una de las formas más sencillas de concebir


las distancias:

distancia larga: su límite máximo lo marcan aquellas técnicas en


las que alcanzamos a conectar una patada de sección media (que
refleja el rango biomecánico más amplio que podemos conseguir
en un ataque). Su límite mínimo se encuentra determinado por

206
aquellas técnicas que se ejecutan con el brazo estirado, que en-
trarían ya en lo que denominamos distancia media;

distancia media: su límite máximo lo constituye el límite míni-


mo de la distancia larga. Su límite mínimo se ve definido por la
distancia que marcan las técnicas que se ejecutan con el codo o
la rodilla, que formarían parte de lo que denominamos distancia
corta. Aunque en esta distancia es posible realizar atrapes a las
extremidades de la persona rival, es más común ver englobadas
esas alternativas de atrape dentro de la distancia corta;

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa

distancia corta: su límite máximo se ve delimitado por el límite


mínimo de la distancia media. Su límite mínimo indicaría el co-
mienzo de la distancia nula. En esta distancia no solo podemos
aplicar golpeos como codazos, rodillazos o patadas bajas (por
ejemplo a la espinilla), sino que también nos encontramos con la
posibilidad de realizar atrapes a la persona adversaria (por ejem-
plo a sus extremidades o a su cuello);

207
distancia nula: su límite máximo lo marca el límite mínimo de la
distancia corta. No tiene límite mínimo, puesto que incluye las ac-
ciones que puedan llevarse a
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

cabo con nuestro cuerpo pe-


gado al cuerpo de la persona
rival. Podemos encuadrar aquí
toda la lucha que implique dis-
tancia nula, como técnicas
que impliquen abrazos o zafa-
duras de los mismos, estran-
gulaciones, inmovilizaciones,
luxaciones, etc. En definitiva,
situaciones donde los dos
AUTODEFENSA

cuerpos se encuentren en
contacto pleno. Todo este últi-
mo grupo de técnicas de míni-
ma distancia normalmente se
denomina cuerpo a cuerpo.
Aunque mucha gente califica los combates que tienen lugar en el
suelo como combates de distancia nula, la mayoría de las personas
iniciadas otorgan al suelo una categoría diferente (una especie
de estatus de quinta distancia), como otra distancia especial
de cuerpo a cuerpo. En el suelo no solo son aplicables las áreas
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

técnicas mencionadas anteriormente para la distancia nula (como


pueden ser: estrangulaciones, luxaciones, etc.), sino que también
cabe aplicar otras acciones que a priori pudieran clasificarse dentro
de otras distancias (como golpeos, etc.). Todas estas acciones han
de amoldarse a la novedosa y peculiar situación que supone pelear
en el firme, así como a la adaptación permanente característica de
cualquier combate, lo que incluye cambiar de una distancia a otra
o combinarlas de manera constante. Eso contempla la posibilidad
de pasar sucesivamente de la lucha en pie a la lucha en suelo y
viceversa durante la confrontación, aunque haber llegado al

208
suelo hace prever que será en esa distancia en la que acabará la
contienda. El suelo es un aspecto de la defensa personal que posee
multitud de posibilidades finalizadoras, de ahí que incluso muchos
de los estilos más conocidos por sus facetas de combate en pie
acaben incluyendo en su arsenal recursos a utilizar en caso de que
la pelea llegue al suelo. A pesar de ello, existe un handicap respecto
al uso de esta distancia en la calle y es la posibilidad de que la
persona adversaria esté acompañada. En tal caso, quizá acabar
en el suelo pudiera ser una opción poco aconsejable, ya que deja
expuesto nuestro cuerpo a la potencial lluvia de patadas que puede
venirnos desde arriba procedentes de varios ángulos.

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa

Si nos encontramos más alejados de lo que marca el límite


máximo de la distancia larga, para alcanzar a alguien con una
de nuestras técnicas deberemos realizar un movimiento de
aproximación que nos haga entrar en la distancia. En el sentido
contrario, si es la otra persona la que quiere conectar un golpe

209
sobre nuestra anatomía, deberá entrar primero en nuestra
distancia. A este respecto, Bruce Lee definía el concepto de medida
de combate[87] como la distancia a la que un individuo «no puede
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

ser golpeado a menos que su contrario se lance totalmente sobre


él»[87]. Cuando la persona rival realice su avance, será el momento
de lanzar nuestro ataque porque estará en pleno movimiento y
su cuerpo mal colocado y, por lo tanto, escasamente preparado
para contrarrestar nuestra acción. Habremos interceptado
súbitamente su desplazamiento realizando lo que se conoce
como golpe interceptor o de parada. Bruce Lee definía el golpe de
parada como «golpe sincronizado hecho contra el adversario al
mismo tiempo que está lanzando un ataque»[87]. Es un concepto
AUTODEFENSA

englobado dentro del complejo elenco de acciones que se integran


en lo que se denomina anticipación, concepto estrechamente
relacionado con la velocidad. Para dominar este tipo de aspectos
hemos de tener muy desarrollada la habilidad de detectar cambios
en la distancia y de actuar en consecuencia a ellos, es decir, es
necesario poseer destreza en la percepción espaciotemporal y
madurez de las áreas neuromotoras implicadas en la respuesta
a dichas percepciones. Eso nos dará la posibilidad de actuar
con sentido de la oportunidad y manejar los ritmos del combate,
para lo cual es tan importante el dominio de la capacidad de
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

desplazamiento, como acertadamente recuerda Martine Faure


al decir que «las piernas en movimiento dominan todos los
desplazamientos que se realizan a lo largo del combate»[46].

3.4.4. Ritmo y sentido de la oportunidad


La etimología más profunda de la palabra ritmo procede del
griego clásico en el sentido de fluir. Muy asociado a la velocidad
y la anticipación, manejar el ritmo es la faceta clave para poder
dirigir el conflicto físico a nuestro antojo. El tiempo se divide en
pulsos, compases, como si de una partitura musical se tratara.

210
Para una persona no adiestrada, llenar cada compás con más
de una acción resulta muy complicado (incluso de concebir). Sin
embargo, una persona experta lo es precisamente –muy por enci-
ma de su mera perfección técnica– por su capacidad de adaptar
sus cualidades a la partitura, así como por ser capaz de rescri-
bir la propia partitura a su favor haciendo sobresalir sus mejores
capacidades. Por eso puede lanzar varios ataques en un mismo
lapso de tiempo o prefijar un ritmo predecible y repetitivo para sú-
bitamente romperlo interrumpiendo un ataque rival (por ejemplo,
utilizando un golpe de parada), haciendo que este sea incompleto
y, por tanto, no termine su tiempo total de duración, o quizá mo-
dificando bruscamente la velocidad y angulación de los ataques

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


(variando los tiempos de descanso entre cada golpe o recurriendo
a fintas y movimientos engañosos).
Esa acción de acostumbrar al rival a una determinada tem-
poralización de nuestros ataques mediante una periodicidad rít-
mica monótona para, de repente, variar dicha periodicidad (nor-
malmente hacerla también más rápida) y sorprender a la persona
adversaria es lo que se denomina romper el ritmo.

«La existencia del ritmo es evidente en la danza, en la música


y en los instrumentos musicales (...) en todas las artes marciales
(...). En ningún arte o técnica podemos ir contra el ritmo»[70].
Miyamoto Musashi

Solo mediante la práctica continuada y el entrenamiento


podremos llegar a dominar correctamente una respuesta en
situación real. Sin embargo, una acción bien realizada es mucho
más que una mera ejecución perfecta de la técnica. En realidad,
para que la respuesta sea perfectamente válida se ha de actuar
competentemente en tres ámbitos (en Educación Física se dice
que han de ponerse en marcha correctamente tres mecanismos):
percepción: es decir, que seamos capaces de percibir lo mejor y
más rápido posible las informaciones que la persona rival aporta.

211
Nuestra capacidad de percepción se verá condicionada según el
número de estímulos a atender, la intensidad, velocidad y dura-
ción de los mismos, etc.;
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

decisión: una vez percibido el estímulo, nuestra mente debe de-


cidir si va a responder (o no) y de qué modo (una esquiva, un
bloqueo, un amago, un ataque directo, etc.). Esta capacidad está
condicionada –es decir, se puede ver ralentizada– por factores
tales como el número de elementos que hay que procesar para
tomar la decisión, etc.;
ejecución: es el último de los tres ámbitos (la punta del iceberg)
y, aunque básicamente es la realización de la técnica en sí, en
realidad supone la manifestación externa de todo el proceso al
AUTODEFENSA

completo. Puede verse condicionada por aspectos tales como la


cantidad de estructuras corporales que hay que coordinar.
Lo que generalmente se considera un fallo en la ejecución pue-
de ser, en cambio, una ejecución perfecta precedida de un fallo en
la decisión (lo que significaría que nuestra mente ha elegido un
movimiento no procedente para la situación) o en la percepción
(lo cual nos condenaría a llevar a cabo esa acción magistralmente
ejecutada en el momento inadecuado y eso haría el movimiento
inoportuno). De ahí la importancia de anticipar mentalmente las
acciones de la persona adversaria e incluso provocar en esta reac-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

ciones erróneas o que entorpezcan la fluidez de sus movimientos


y pensamientos. Esta capacidad para estar dentro de la acción y
ser capaz de identificar las variables vivas que se dan cita, actuar
conforme a ellas y llegar a producirlas consiguiendo hacer lo co-
rrecto en el momento adecuado, es lo que se denomina sentido de
la oportunidad o timing, interpretado por Bruce Lee como «la habi-
lidad de reconocer el momento exacto y aprovechar la oportunidad
para una acción»[87].
«Quando se é capaz de fluir de uma postura física a outra, entâo
existirâo mais possibilidades de alcançar a meta principal de mui-
tos pensadores espirituais; a mudança contínua e adaptaçao” »[178].

212
«Cuando se es capaz de fluir de una postura física a otra, en-
tonces existirán más posibilidades de alcanzar la meta princi-
pal de muchos pensadores espirituales; el cambio continuo y la
adaptación»
Paul Vunak
[Traducción de Inmaculada Carretero Sanjuán]

En un combate, los ritmos cambian permanentemente, para


mantener, acortar o alejar la distancia, bien para atacar de manera
más imprevisible, bien para provocar errores de colocación en la
otra persona, etc. Aprender a ser capaz de romper el ritmo no es
una cuestión de puro perfeccionamiento físico o técnico, aunque

Capítulo 3. Cuerpo humano: materia prima de la autodefensa


evidentemente una gran condición física y unas perfeccionadas
habilidades técnicas pueden ayudarnos mucho a aprovechar los
momentos de ritmo roto. Bruce Lee sostenía que «hay que sen-
tir el timing y dominarlo como un problema psicológico más que
como un problema de lucha»[87], porque en realidad la capacidad
para leer, interpretar y manejar adaptativamente los cambiantes
ritmos de un combate pertenece al ámbito psicológico.

213
ACERCAMIENTO FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
A LAS CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

214
CAPÍTULO 4.
IMPLICACIONES PSICOLÓGICAS
DE LA AUTODEFENSA

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


Es imposible pretender reflexionar sobre el concepto de
autodefensa sin efectuar una parada obligatoria en los aspectos
psicológicos que la sostienen. En el presente capítulo se recoge
una introducción elemental a los fundamentos anatómicos y
fisiológicos del sistema nervioso, así como un recorrido por
diferentes teorías y aspectos que sirven de sustento a una
psicología centrada en lo emocional.

«Las modalidades en las que predomina la coordinación es-


tán estrechamente vinculadas a los sistemas nerviosos centrales,
que reciben, procesan y almacenan información»[179].
Jürgen Weineck

«Un movimiento bien ejecutado significa que el sistema


nervioso ha sido entrenado»[87].
Bruce Lee

215
4.1. Acercamiento a la neurociencia.
El sistema nervioso
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Nuestro sistema nervioso comienza su formación poco antes


de la tercera semana de gestación. Aunque dentro de él puede
apreciarse un subsistema denominado autónomo, el sistema
nervioso está constituido principalmente por dos sistemas que
actúan de forma coordinada: el sistema nervioso periférico y el
sistema nervioso central.

«Mientras que el sistema nervioso central coordina y toma las


decisiones, el sistema nervioso periférico envía la información
AUTODEFENSA

sobre las entradas sensoriales y recibe instrucciones para accio-


nar músculos y glándulas»[134].
Steve Parker

El sistema nervioso periférico está formado por nervios. Algunos


se originan en el encéfalo (son los denominados nervios cranea-
les o craneanos) y otros tienen su origen en la médula espinal
(son los denominados nervios espinales). Estos nervios no solo
nos permiten sentir dolor, sino que también dirigen impulsos
desde nuestras estructuras receptoras hacia el sistema nervio-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

so central, así como al contrario, es decir, desde este hacia otros


órganos y aparatos (entre otros, hacia aquellos que involuntaria-
mente regulan la frecuencia cardíaca, el proceso digestivo o la
respiración no consciente, pero también hacia la musculatura de
acción voluntaria).

El sistema nervioso central está constituido por el encéfalo


(configurado básicamente por el cerebro, el cerebelo y el tronco
encefálico) y la médula espinal. Este sistema goza de varios
niveles de protección:

216
••por un lado, el sistema óseo lo protege ante posibles traumatis-
mos (gracias a los huesos del cráneo en el caso del encéfalo y
gracias a la columna vertebral en el caso de la médula espinal);
••paralelamente, el líquido encefalorraquídeo lo recubre sirviendo
de amortiguador (por ejemplo ante posibles sacudidas violen-
tas, que podrían hacer que la masa cerebral se golpease contra
las paredes del cráneo, peligroso fenómeno conocido bajo el
término concusión);
••por otro lado, unas membranas denominadas meninges en-
vuelven el cuerpo encefálico y evitan que pueda haber contacto
directo entre el sistema óseo y los órganos que conforman el
sistema nervioso central. Existen tres capas meníngeas de pro-
tección denominadas respectivamente duramadre, aracnoides

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


y piamadre, nombradas desde la más externa hacia la más in-
terna;
••y como cuarta defensa existe una barrera hematoencefálica, la
cual sirve de muro de contención bioquímica ante potenciales
sustancias dañinas (como to-
xinas o microorganismos víri-
cos o bacterianos) que pudie-
ran llegar a estar presentes en
la sangre y que fueran suscep-
tibles de alcanzar el sistema
nervioso, afectándolo negati-
vamente.

El sistema nervioso central


es un conjunto de estructuras
fascinantemente complejas
que llega a alojar cerca de
un centenar de miles de
millones de células nerviosas.
Estas células se denominan

217
neuronas y poseen capacidad interconectiva: se conectan entre
sí de forma múltiple para comunicarse por medio de impulsos
electroquímicos denominados sinapsis (cada neurona puede
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

llegar a tener más de diez mil conexiones sinápticas). La


observación diferenciada de las neuronas se consiguió gracias
a una técnica de coloración diseñada por Camillo Golgi, si bien
el desarrollo de lo que dio en llamarse doctrina neuronal (teoría
actual acerca de la estructuración del sistema nervioso, según la
cual las neuronas son unidades independientes que se comunican
entre sí) corresponde a Santiago Ramón y Cajal. Debido a sus
logros en esta materia, ambos científicos compartieron en 1906
el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Hasta el último tercio
AUTODEFENSA

del siglo xx se tenía el convencimiento de la imposibilidad de


regeneración neuronal del sistema nervioso, pero actualmente
se están dedicando muchos esfuerzos a investigar ciertos
descubrimientos que evidencian la existencia de neurogénesis,
definida como la «producción de las células del sistema nervioso
central»[180]. Este es un fenómeno que se da incluso en cerebros
adultos, como ya apuntaban en los años sesenta los trabajos de
Joseph Altman (que gran parte de la comunidad científica ignoró
y rechazó durante décadas) y actualmente revelan los hallazgos
de investigaciones más recientes.
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Las conexiones sinápticas –es decir, las señales y activacio-


nes nerviosas mediante las cuales se comunican las neuronas–
pueden llevarse a efecto gracias a una serie de sustancias deno-
minadas neurotransmisoras. Algunas de las más relevantes son:
la norepinefrina (conocida también como noradrenalina, colabora
activamente en la preparación orgánica ante una amenaza inmi-
nente, ayudando a elevar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea,
de modo que los músculos puedan obtener una rápida dosis de
sangre que les permita contraerse de forma repentina para ac-
tuar defensivamente: luchar o huir), la serotonina (bajos niveles
de este neurotransmisor se asocian a comportamientos de agre-

218
sividad compulsiva y trastornos obsesivos), la acetilcolina (esti-
mula el sistema muscular, ayudando en su contracción; también
se ha descubierto que las personas que padecen la enfermedad
de Alzheimer adolecen de una elevada pérdida en sus niveles de
este neurotransmisor), la dopamina (se sabe que niveles pobres
de este neurotransmisor están relacionados con la aparición de
la enfermedad de Parkinson, mientras que elevados niveles se
asocian a menudo con la esquizofrenia) y las endorfinas (su pro-
ducción se estimula —por ejemplo— gracias a la práctica de ejer-
cicio; provocan una ligera sedación que atenúa las sensaciones
físicas de dolor y aporta sensaciones placenteras y agradables
de bienestar). Por otra parte, también es importante destacar que
el sistema nervioso central es muy vulnerable a los efectos de

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


determinadas drogas, las cuales podrían llegar a dañarlo de for-
ma irreparable si se produce un abuso de las mismas prolongado
en el tiempo. Algunas de las drogas que afectan a este sistema
lo sobreexcitan (como la cafeína, las anfetaminas o la cocaína).
Otras, en cambio, lo ralentizan (es el caso de drogas depresoras
como el alcohol, la heroína, los disolventes industriales o los fár-
macos ansiolíticos y antipsicóticos).

4.1.1. Encéfalo
El encéfalo está formado por diversas estructuras: podemos
hablar principalmente de cerebro, tronco encefálico y cerebelo.
Aunque todas son fundamentales, de todas ellas la más
importante es el cerebro (supone aproximadamente el 85 % de
la masa encefálica total). La frenética actividad de este le lleva a
utilizar casi el 25 % de nuestra energía –a pesar de que su peso
apenas ronda el 2 % de nuestro peso adulto total–. Eso es porque
necesita consumir mucho oxígeno y glucosa, sin tener apenas
capacidad de almacenaje, por lo que el sumiJIIKnistro de estas
sustancias debe ser permanente.

219
Además de estar dividido en dos hemisferios laterales co-
nectados entre sí (separados por una hendidura denominada
interhemisférica), en el órgano cerebral se diferencian diversas
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

partes conocidas bajo el nombre de lóbulos: un lóbulo frontal


(ubicado en la parte delantera) que es el que físicamente más
área cerebral ocupa; un lóbulo parietal (situado en la parte su-
perior de la cabeza, justo detrás del frontal y separado de este
por una hendidura denominada cisura de Rolando); dos lóbulos
temporales (separados de los lóbulos frontal y parietal por un
surco denominado cisura de Silvio) y un lóbulo occipital (en la
parte trasera, a continuación del parietal, separado de este y de
los lóbulos temporales por la cisura de Wernicke).
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

Cada uno de estos lóbulos asume diferentes grados de


responsabilidad en la gestión cerebral de numerosos aspectos que
no por extremadamente complejos resultan menos cotidianos. Por
ejemplo, el lóbulo frontal se erige como el responsable de la toma
de decisiones relacionadas con la conducta motriz a realizar. El
lóbulo parietal es el encargado de la percepción kinestésica (cómo
percibimos el estado de nuestras propias estructuras corporales:

220
tensión muscular, posicionamiento articular, etc.) y también de los
sensorreceptores táctiles (a través de estos últimos obtenemos
información útil, como por ejemplo el dolor o la posición del cuerpo
de otra persona con la que estemos en contacto físico). El lóbulo
occipital es el encargado de gestionar todo lo relacionado con la
percepción visual, básicamente la manera en la que manejamos
las imágenes que recogemos a través del órgano de la visión.
Y los lóbulos temporales son los encargados de gestionar lo
relacionado con la percepción auditiva.

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa

El tronco encefálico o tallo cerebral (en el que se encuentran


estructuras como el mesencéfalo, el puente troncoencefálico
–conocido también como protuberancia anular– y el bulbo
raquídeo) es la vía de comunicación por excelencia entre el
encéfalo y la médula espinal, además de ser responsable de
controlar sistemas automáticos como el funcionamiento del
corazón o la respiración automática no consciente.

221
El cerebelo está colocado a continuación del tronco encefálico y, a
pesar de que su masa alcanza solamente el 10 % de la masa to-
tal del encéfalo, posee aproximadamente la mitad de las neuronas
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

presentes en el conjunto de este. De apariencia laminada debido a


la multitud de surcos que posee, también en él pueden identificarse
dos hemisferios lateralizados. Regula los procesos que nos permi-
ten utilizar la musculatura esquelética para conservar el equilibrio
corporal incluso en situaciones en las que este se ve comprometido
(como, por ejemplo, sostenerse sobre una sola pierna) y es el res-
ponsable de la capacidad de coordinación de movimientos (inclui-
das nuestras habilidades motrices más finas, como tocar la guitarra
o escribir a máquina) y del sentido del ritmo (la relación física que
AUTODEFENSA

establecemos con la música).

4.1.2. Médula espinal
La médula espinal se aloja en el conducto raquídeo protegida
por el envoltorio que le otorgan las tres capas membranosas
de las meninges, el sistema óseo (gracias a las vértebras de la
columna vertebral) y el líquido raquídeo. A lo largo de la médula
espinal, las neuronas se comunican entre sí mediante impulsos
nerviosos, tanto en dirección al cerebro procedentes de nuestras
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

estructuras receptoras mediante lo que se conoce como vía


sensitiva o aferente, como en dirección a nuestras estructuras
encargadas de la ejecución de acciones ordenadas por nuestro
cerebro a través de lo que se denomina vía motora o eferente.

«La médula espinal genera un impulso eléctrico que llega al


sistema muscular a través de las motoneuronas. Estas, mediante
los nervios y sus ramificaciones en las fibras musculares, contraen
o descontraen un músculo según los umbrales de excitabilidad
de ese impulso y la carga de trabajo muscular»[165].
Xavier Teixidó

222
Una lesión de la médula espinal fácilmente deriva en daños
muy graves que pueden incluir alteraciones en las extremidades,
tales como adormecimiento, debilidad o incluso parálisis. Estos
perjuicios podrían ser permanentes y se manifiestan por debajo
de la altura de la lesión. Por eso cuanto más arriba se localice
esta más potencial incapacitante posee.

«La pérdida completa de la médula espinal acarrea graves


defectos motores, profundas pérdidas de sensación corporal y
cierta amortiguación de la emoción y la sensibilidad»[35].
Antonio Damasio

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


4.2. Teorías de la Psicología aplicadas a
la autodefensa
La Psicología vivió una interesante crisis (en su más amplio
sentido de cambio) a finales del siglo xx. El revolucionario concepto
de inteligencia que concibió Howard Gardner en 1983 otorgó
a esta cualidad un sentido de multicapacidad. La inteligencia
empezó a dejar de interpretarse como algo cerrado, académico y
definitivo para empezar a ser apreciada como algo flexible y con
potencial de desarrollo, de mejora, de perfeccionamiento.
Dentro de la teoría de las inteligencias múltiples que diseñó
Gardner, se establecieron ocho grandes categorías, siendo dos de
ellas la inteligencia interpersonal (la capacidad para establecer y
gestionar diferentes modos de relación con otras personas) y la
inteligencia intrapersonal (la capacidad para percibir, interpretar
y utilizar las emociones internas propias). Siete años después, en
1990, John Mayer y Peter Salovey diseñaron el término inteligen-
cia emocional (la habilidad para manejar el difícil mundo de las
emociones), aunque fue Daniel Goleman en 1995 quien impulsó
este concepto para abrir la puerta a una nueva forma de conce-

223
bir cómo la ciencia psicológica debía enfrentarse al complicado y
resbaladizo asunto de las emociones para poder comprenderlas
e incluso gestionarlas de forma integral.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«Cualquier concepción de la naturaleza humana que soslaye


el poder de las emociones pecará de una lamentable miopía»[67].
Daniel Goleman

4.2.1. Fluir dentro de la acción


Aunque sólidamente presente en diversas corrientes filosófi-
cas orientales, el concepto psicológico de flujo fue recogido y de-
AUTODEFENSA

sarrollado por Mihaly Csikszentmihalyi para explicar la sensación


de fundirse con la tarea que se está realizando, como si hubiese
una conexión íntima con esta hasta el punto de percibir a la pro-
pia tarea no como un medio para conseguir un fin, sino como el
fin en sí mismo. Durante la experiencia de fluir con la acción, se
alcanzan las cotas más elevadas de habilidad que nuestras cua-
lidades personales nos permiten asumir, vivenciando una especie
de sensación de ser absorbido plenamente por la tarea que se
esté realizando, consiguiendo una armonía altamente eficaz entre
la atención, la percepción, la motivación, la creatividad adaptativa
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

y el conjunto de habilidades que se ven implicadas en dicha ac-


ción o tarea. Tal y como lo expresan Susan A. Jackson y el propio
Mihaly Csikszentmihalyi, la acción de fluir (que denominan fluen-
cia) «transporta las experiencias de lo ordinario a lo óptimo, y es
en esos momentos cuando nos sentimos verdaderamente vivos
y en sintonía con lo que estamos haciendo»[79]. Muchas personas
practicantes regulares de ejercicio físico o deporte en general ex-
perimentan a menudo sensaciones de fluencia. Algunas fuentes
llegan a denominar esta idea con la expresión estar en la zona.
«To perform martial arts correctly, one must enter into a
specific state of mind-body that is totally centered –the zone.

224
This centered zone state has several aspects that closely par-
allel a hypnotic trance»[75].

«Para realizar artes marciales correctamente, uno debe en-


trar en un estado específico de mente-cuerpo que está total-
mente centrado –la zona–. Este estado de zona centrado tiene
varios aspectos que son cercanamente paralelos a un trance
hipnótico».
William D. Horton
[Traducción de M.ª Sonia García García]

Cuando conscientemente se intenta focalizar la concentración


en realizar bien una acción, suele ocurrir que la mente intenta dar

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


la respuesta más óptima a cada una de las diferentes variables
que integran dicha tarea. Eso lleva a aumentar la posibilidad de
perderse en la maraña de datos que hay que contemplar para
conseguir una correcta ejecución, en lugar de simplemente
realizar la acción de forma natural (los árboles no nos dejan ver
el bosque). Como ejemplo, podemos imaginar la forma en la que
caminamos normalmente. Lo hacemos todos los días, a todas
horas, desde hace muchos años, sobre multitud de terrenos
diferentes. Podría decirse que hemos alcanzado niveles expertos
en el arte de andar... sin embargo, ¿quién no se ha sentido alguna
vez ligeramente más torpe al caminar cuando era consciente
de que alguien lo observaba con atención? Al saber caminar no
necesitamos reflexionar acerca de qué elementos del organismo
precisamos mover y coordinar: simplemente caminamos. Si nos
pusiéramos a reflexionar sobre ello cada vez que arrancamos a
andar, el movimiento no sería tan fluido y natural, ni por supuesto
tan óptimo. Caminamos de manera efectiva sin que ello suponga
un conflicto porque para realizar esa tarea aflora de forma
espontánea nuestro estado de no-mente, pero no intentamos
provocar ese estado porque si lo intentásemos podríamos
entorpecer el proceso... simplemente caminamos. Aunque por

225
supuesto es algo que se puede entrenar y desarrollar, en realidad
más allá de tratar de llegar a realizar correctamente una tarea, se
trata de convertirse en la tarea misma.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«(...) pensar en alcanzar un estado de no atención consciente o


de no-mente requiere un esfuerzo mental que (...) evidentemente,
nos impide llegar al resultado deseado. Es lo mismo que cuando
intentamos relajarnos diciéndonos: “¡Debo relajarme!”»[95].
John Little

«Con la preparación adecuada la mente fluirá libre y ordenará a


nuestro cuerpo utilizar instintivamente la técnica más apropiada
AUTODEFENSA

para cada situación»[121].


Marcos Ocaña Rizo

«Cuando no surge la idea de conflicto en el patrón mental,


cuando uno se ha olvidado de la palabra mente, entonces ocu-
rre que el estado de no mente
fluye sin más. Cuando mi ad-
versario se dilata, yo me con-
traigo; cuando él se contrae,
yo me dilato. Cuando surge la
oportunidad, yo no golpeo, ello
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

golpea por sí mismo»[102].


Palabras de Lee, personaje
de la película Operación Dragón
«La mente vacía se aplica
a todas las actividades tales
como el baile. Si el bailarín
se plantea en lo más mínimo
desplegar bien su arte, deja
de ser un buen bailarín, ya que
su mente se detiene con cada

226
paso que da. En todas las cosas es importante olvidarte de tu
mente y convertirte en uno solo con la tarea que realizas»[122].
Daisetz Teitaro Suzuki

Al igual que cuando caminamos, cuando estamos en medio de


un combate no nos detenemos mentalmente para buscar la mejor
respuesta a cada diferente variable que pueda aparecer; más bien
buscamos conformar una unidad con la acción, ser la propia acción,
fluir –nunca mejor dicho– adaptándonos como el agua cuando la
hacemos pasar constantemente de un recipiente a otro con forma
diferente. El conflicto debe ser abordado desde dentro de sí mismo
y por sí mismo. Una vez desatada la idea de conflicto, no se trata
de racionalizar cómo debemos hacer cada cosa, ni tampoco de de-

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


jar la puerta abierta a la exterminación a manos de la agresividad
descontrolada. Nuestro propósito debe ser el de fusionarnos con el
todo que conforma dicha idea (la idea de conflicto), no ser una parte
de ella sino ser ella misma (es decir, no dividir el conflicto en partes
–persona agresora, persona agredida, tensión, miedo, ira...–, sino
ser el conflicto mismo) y autoderrotarnos. Para conseguir esto, no
nos enfrentamos al conflicto, no nos oponemos a él, no intentamos
someterlo. Lo que hacemos es abrazarlo, envolverlo, fundirnos con
este hasta que somos una unidad.

«La verdadera victoria, la victoria total, no consiste en destruir


a vuestro adversario, sino en englobarlo»[70].
Nobuyoshi Tamura

«El guerrero se afana en alcanzar el punto en que pueda actuar


como un relámpago (...), sin tener que pararse a pensar o razonar
sobre cuáles son los mejores movimientos defensivos u ofensi-
vos. (...) parece apropiado pensar que las artes marciales son una
forma específica de flujo»[34].
Mihaly Csikszentmihalyi

227
4.2.2. Locus de control
Concepto desarrollado por Julian B. Rotter, el locus de
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

control es un rasgo de la personalidad que marca el grado en


que percibimos que nuestro devenir puede ser influido por
nuestras propias acciones. En este sentido, el locus de control
se puede definir como interno o externo: una persona con una
orientación interna de su locus de control tenderá a valorar sus
actos, esfuerzos y sacrificios personales como algo relevante
a la hora de producirse determinados resultados en la realidad
que le rodea. Una persona con orientación externa de su locus de
control tendrá mayor tendencia a creer que sus acciones no están
relacionadas con los hechos que le suceden y que estos son fruto
AUTODEFENSA

de la casualidad o de circunstancias que se escapan a su control.


Pongamos el ejemplo de dos personas (una con locus de
control de inclinación interna y la otra de inclinación externa) que
están buscando empleo: la primera de ellas tenderá a revisar a
diario las ofertas de empleo de todos los periódicos, diseñará su
currículo en diferentes formatos para que este sea más específico
de cara a cada diferente puesto de trabajo al que pretenda optar,
realizará un estudio de los sectores que más se adaptan a su
formación y experiencia –incluyendo un listado de las empresas,
instituciones y organismos que trabajan en dichos sectores–,
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

intentará depositar el currículo en persona en aquellos lugares


que sea posible, acudirá con periodicidad a consultar en todas las
empresas de trabajo temporal y en el Instituto Nacional de Empleo,
etc. La segunda persona (con una inclinación más externa de su
locus de control) tenderá a pensar que muchos de esos esfuerzos
son inútiles porque, si aparece una oferta, el puesto será concedido
en función del azar o de los gustos, preferencias y criterios
personales de la persona encargada del proceso de selección  –
sobre los cuales creerá no tener ninguna posibilidad de influir–.
Es evidente cuál de las dos personas maneja más posibilidades
de encontrar un trabajo, pero si finalmente ambos demandantes

228
de empleo recibieran una llamada telefónica para acudir al mismo
proceso selectivo final (misma empresa, mismo puesto de trabajo,
solo una vacante), la persona caracterizada por un locus de control
más interno prepararía concienzudamente su entrevista y las
posibles pruebas a que pudieran someterla, mientras que aquella
persona con un locus de control más externo tal vez pensase que
su elección se debió a la casualidad y quizá se limitaría a desear
con esperanza que el azar volviese a sonreírla de nuevo.
En las artes marciales, sin necesidad de entrenar específica-
mente la psicología, los progresos alcanzados en el desarrollo de
otras cualidades redundan en beneficio de nuestro entrenamiento
mental porque al sabernos más capaces debido al compromiso de
nuestra práctica diaria, aprendemos a entender que los resulta-

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


dos obtenidos son fruto de un trabajo cuidado y bien planificado,
inclinando la balanza de nuestro locus de control hacia lo interno,
aumentando nuestra autoconfianza y autoconcepto.
Por eso, aunque no siempre se ofrece de manera explícita, el
entrenamiento psicológico convive inseparablemente con el desa-
rrollo físico y técnico.
Al cabo de un tiempo de práctica seria y dedicación al acondi-
cionamiento físico, podemos comprobar visiblemente que somos
más fuertes, más resistentes, más veloces, más flexibles, más
ágiles y que poseemos más elasticidad, equilibrio y coordinación.
Si hemos entrenado bien y mucho, los resultados –que acabarán
siendo evidentes– serán fruto de nuestro esfuerzo. En la misma lí-
nea le ocurre a la perfección técnica: solo la repetición permanente
y constante puede hacer que una técnica (o la concatenación de
varias) alcance detallados niveles de exactitud y precisión. Verse
progresar marca psicológicamente de forma positiva: un esfuerzo
constante, exigente y prolongado en el tiempo da siempre sus fru-
tos, eso lo sabe cualquier artista marcial con solo aplicar un míni-
mo de sensatez. Ello te hace más partícipe de tu destino, al saber
que si luchas de verdad por algo tendrás muchísimas más posibili-
dades de conseguirlo que si dejas el futuro en manos de la inercia.

229
Aun así, un locus de control radical y desenfocadamente
marcado hacia lo interno puede derivar en la distorsión cognitiva
egocéntrica y egótica conocida, gracias a los psicólogos Aaron
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Temkin Beck y Albert Ellis, como falacia de control interno (la


fantasiosa creencia todopoderosa que lleva a pensar que todo
sucede por responsabilidad directa y exclusiva nuestra). En el
extremo contrario, un locus de control con una extremadamente
marcada tendencia a ser externo incapacita a la persona para
comprender que sus éxitos y fracasos pueden depender en gran
medida de sus actos y decisiones. Al considerar que son otros
factores exteriores los que van a decidir nuestro destino, caeríamos
en lo que se conoce como falacia de control externo (pensar que
AUTODEFENSA

ninguno de los resultados que obtengamos de la vida depende de


nuestra capacidad de dirigir nuestra voluntad y acciones), con lo
que estaríamos haciendo una predicción negativa del futuro, es
decir, profetizando algo nefasto y –a la vez– poniendo las bases
para que ese algo se cumpla... habremos realizado una profecía
autocumplida.

4.2.3. Profecía autocumplida
La profecía autocumplida es un concepto que ha formado
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

parte de la esencia filosófica de muy longevas culturas, si bien


la acuñación del término se atribuye a Robert King Merton (quien
inicialmente se llamaba Meyer R. Schkolnick, pero en su juventud
tomó la decisión de cambiar su nombre). La profecía autocumpli-
da es simplemente una predicción, con la particular característica
de encerrar en su propio enunciado la causa que desembocará
finalmente en el cumplimiento de la misma.
Retomando el ejemplo anterior de las dos personas deman-
dantes de empleo, el concepto de profecía autocumplida se da
en el segundo demandante: al considerar que la obtención del
empleo no depende de sus acciones sino de factores externos

230
sobre los cuales no puede influir, evitará vaciarse en el esfuerzo
de prepararse al máximo de sus posibilidades para alcanzar el
puesto, lo cual desembocará muy probablemente en su fracaso...
la profecía realizada previamente (creer que la obtención del éxito
no depende de lo que se haga) se acaba cumpliendo, porque en
su enunciado viene implícita la renuncia a perseguir el objetivo
deseado.

Imaginemos una persona a quien se trata permanentemente Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa
de convencer de que no posee especial habilidad natural para las
actividades deportivo-motrices y a quien se desanima constante-
mente en sus iniciativas relacionadas con la actividad física, sién-
dole sugeridas otras actividades que aparentemente se le podrían
dar mejor. Si esta persona se convence de su supuesta falta de
capacidad para las tareas deportivas, tenderá a evitarlas en favor
de otras completamente distintas, por lo que el tiempo se encar-
gará de cumplir la profecía: esa persona acabará probablemente
siendo mucho menos capaz de lo que su potencial realmente es-

231
condía... Al evitar emprender tareas relacionadas con lo motriz, la
profecía se habrá convertido en real, ya que a causa de huir de ese
tipo de acciones esa persona se corta la posibilidad de ser más
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

habilidosa en ellas.
AUTODEFENSA

Sin embargo, utilizando este mismo caso, supongamos que


la persona a la que su círculo trata de redirigir hacia actividades
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

no relacionadas con lo motórico opta por asumir que, si bien tal


vez tengan parte de razón las afirmaciones desalentadoras de
terceras personas, es capaz de desarrollarse en ese campo y se
convence a sí misma de que su esfuerzo y tesón pueden hacer
que mejore en esas habilidades. Por ello, imaginemos que destina
sus más altos grados de constancia hacia ese tipo de activida-
des, consciente de que los resultados a obtener guardan relación
con el grado de compromiso de su dedicación (locus de control
interno). Toda persona mejora con el aprendizaje: en este caso
concreto, tal vez las opiniones de la gente externa motiven a la
persona para que se rebele contra lo que otros le muestran como

232
una verdad irrefutable, o quizás la persona asuma que sus cua-
lidades al respecto podrían ciertamente no ser muy destacables,
por lo que entiende que debe esforzarse más duramente en su
progreso y así lo hace.
Finalmente, su fuerza de voluntad y coraje para enfrentarse a
la adversidad harán que llegue a ser mucho más capaz de lo que
habría sido si hubiese cedido a la presión de la profecía inicial.
El propio enunciado de la predicción encerraba la causa que
motivó el deseo de cambio, de progresión, de rebelión. Pero ya
no podemos hablar de profecía autocumplida, sino de profecía
autofrustrada porque la persona ha conseguido truncar la negativa
causa que encerraban los enunciados de partida y ha superado
las expectativas que otras personas habían impuesto sobre ella.

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


Casos de profecía autocumplida los encontramos diariamente
en las cosas más cotidianas. Autofrustrar una profecía es más
difícil y requiere del desarrollo de un poder personal especial.
Quizá un ejemplo lo tengamos en la nadadora Mireia Belmonte:
empezó en la natación siendo muy pequeña, con la esperanza
de corregir cierto grado de escoliosis en su columna vertebral.
El hecho de que además padeciera asma e hipersensibilidad al
cloro (lo que empeora el asma) tal vez llevase a pensar a más
de una persona que el agua no era el elemento más adecuado
para ella. Sin embargo, pronto demostró que poseía aptitudes
atléticas sobresalientes, lo que unido a la preparación mental
correcta la llevó a superarse a sí misma hasta el punto de que
a sus veintiún años ya había obtenido logros tales como dos
melladas olímpicas (dos platas en Londres 2012), tres oros y una
plata en el campeonato del mundo de Dubai 2010, siete metales
en campeonatos de Europa (un oro y una plata en Debrecen
2012, cuatro oros en Szczecin 2011 y una plata en Turquía 2009)
y varios campeonatos de España. Eso por no hablar de la valiosa
lección que aporta cualquiera de los deportistas paralímpicos,
quienes representan un modelo de superación y energía personal
solo al alcance de los más grandes.

233
Por supuesto, la profecía autofrustrada es un concepto que
debe valorarse en su justa medida. Tal vez es impensable pretender
llegar a botar un balón y lanzar a canasta en suspensión como
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

el mítico Michael Jordan, dominar el medio acuático al nivel de


Gemma Mengual, devolver una pelota con la perfecta dosis de
potencia y precisión de Rafael Nadal, adaptar la tabla a una ola con
el equilibrio de Stephanie Gilmore, alcanzar las impactantes cotas
de elasticidad y abrumadora movilidad articular que consigue Chloe
Bruce o combinar ritmo, flexibilidad y fuerza con la plasticidad que
caracteriza las coreografías de Carmen Valderas. Sin embargo,
nadie puede negar que si se aplica intensamente en su desarrollo
personal dentro de las disciplinas de estas leyendas, estará mucho
AUTODEFENSA

más cerca de obtener el ciento por ciento de su propio potencial


en las mismas, así como la comprensión profunda de esas
modalidades puede alcanzar cotas muy altas, más altas incluso de
lo que la percepción previa de las mismas y el autoconcepto inicial
permitían asumir (jamás comprenderé los entresijos del universo
como lo han llegado a hacer Stephen William Hawking o Albert
Einstein, pero si la Astrofísica fuese mi pasión ¿por qué no gozar
profundizando en el aprendizaje de la misma?; incluso aunque
nunca tuviese suficiente talento como para poder llegar a hacer de
ella mi profesión, ella podría hacer de mí alguien más grande).
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

«Un guerrero no pasa sus días intentando representar el papel


que los otros escogieron para él»[26].
Paulo Coelho

4.2.4. Indefensión aprendida
Desarrollada por Martin Seligman, la teoría de la indefensión
aprendida hace referencia a la resignación y el abandono en
la idea de que un acontecimiento es insuperable, por lo que se
asume que cualquier acción a realizar para afrontarlo es inútil.

234
La indefensión aprendida es fácilmente despertada tras un
episodio en el que se ha sido víctima de agresión, pues esa es
una experiencia violenta, traumática y es lógico que la rapidez e
intensidad de la situación envuelvan a la persona agredida en un
estado de bloqueo, desorientación e impotencia. Después de vivir
algo así, es necesario recibir atención psicológica especializada,
pues es muy probable que aparezca estrés postraumático.
Este puede manifestarse de muchas formas y durante mucho
tiempo si no se trata adecuadamente. Tal vez se produzcan
incómodas sensaciones de revivir el episodio, sobre todo cuando
nuestro cerebro relaciona cualquier cosa del entorno con dicha
situación. Eso suele conducir a evitar todo aquello que pueda ser
relacionado directa o indirectamente con esa vivencia (sucumbir

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


a la vergüenza y no acudir al lugar donde ocurrió, no acercarse a
las personas que vieron el suceso o pudieran tener conocimiento
de los hechos, no hablar jamás de ello, etc.), quizá se presenten
trastornos del sueño, susceptibilidad e irritabilidad, etc.
El entrenamiento en artes marciales entraña una estrecha
relación con el conflicto violento. Por eso, en el desarrollo de
cualquier artista marcial están presentes el dolor y el sufrimiento
físicos, el desgaste mental, el estrés, la victoria pero también
la derrota, así como la vinculación emocional a todos estos
conceptos. La reflexión habitual acerca de los mismos, así como
el enfoque de realismo adecuado en nuestra práctica, concede
cierto grado de comprensión y asimilación de las potenciales
situaciones traumáticas antes de que estas sucedan. Por eso,
cuando llegue ese momento, el afrontamiento del mismo llevará
incluida la variable de la potencial capacidad de respuesta de la
víctima, que contará con una serie de recursos, es decir, habrá
aumentado sus posibilidades de reaccionar adecuadamente.
Aunque eso no implica ni mucho menos que se pueda escapar
indemne con facilidad, toda persona iniciada en el mundo de la
defensa personal cuenta con herramientas suficientes como para

235
comprender que la resolución no exitosa del conflicto es fruto de
muchas circunstancias. Conocerlas nos permite reflexionar so-
bre ellas y analizarlas, lo que nos acercará a su comprensión y
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

ello a su afrontamiento. Trasladar esas situaciones y episodios


desagradables al entrenamiento diario ayudará a optimizar su
manejo y a superar las secuelas que, de otra forma, podrían cro-
nificarse hasta el punto de llevar a la persona al convencimiento
de su propia incapacidad para enfrentarse a las situaciones trau-
máticas similares o parecidas a episodios desagradables vividos
que puedan volver a surgir, lo que derivará en elevados grados de
ansiedad.
AUTODEFENSA

4.3. Implicaciones psicoemocionales de
la defensa personal
4.3.1. Ansiedad: el desgaste emocional
La ansiedad es una emoción que acompaña a la percepción
de algo que consideramos amenazante. Es lógico que un hecho
puntual susceptible de convertirse en peligroso cause cierta an-
siedad momentánea y circunstancial. Sin embargo, es posible
que esta emoción alcance a convertirse en crónica. La perma-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

nente preocupación excesiva (ante el posible fracaso, la presión


del éxito potencial, los riesgos a correr, etc.) es el mayor obstá-
culo para poder fluir adecuadamente en una situación: provoca
estados de ansiedad que podrían llegar a convertirse en crónicos
(permanentes, continuos), incluso aunque el entorno no provea
de elementos estresores o amenazantes suficientes. La subjeti-
vidad de la persona puede acabar creando y realimentando inin-
terrumpidamente un bucle cada vez más difícil de romper, por-
que este se va llenando de negativas circunstancias fisiológicas
(nerviosismo, temblores, migrañas, etc.), psicológicas (preocupa-
ciones, sensación de angustia, pérdidas de memoria, fobias, etc.)

236
e inclusive conductuales (mirar por la mirilla de la puerta cada
cinco minutos, etc.). Para superar elevados y mantenidos niveles
de ansiedad existen diferentes herramientas: a muchas personas
les resulta muy útil practicar como terapia actividades en las que
puedan alcanzar mayores grados de relajación (como el tai chi, el
chi kung –qi gong–, el yoga o la meditación). Algunas personas
recurren a tratamientos médicos con fármacos antidepresivos o
ansiolíticos, aunque ello por sí solo no incida en el origen del pro-
blema sino solo en la sintomatología más externa, así como nin-
guna ingesta de medicación es inocua. También hay quien pre-
fiere optar por terapias psicológicas explícitas (como terapias de
grupo, terapias de modificación de conducta, coaching, etc.), las
cuales pretenden alcanzar la raíz del problema y capacitar gra-

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


dualmente para el afrontamiento de situaciones que potencian la
aparición y crecimiento de la ansiedad.

Es necesario combatir la ansiedad en el día a día. Podemos


conseguirlo con una nutrición sana, la práctica regular de activi-
dad física moderada y la participación en actividades y aficiones
puramente lúdicas, preferiblemente en grupo. De lo contrario, la
tensión que se acumula cuando se mantienen elevados niveles
de ansiedad prolongadamente en el tiempo es susceptible de de-
rivar en episodios conocidos como ataques de ansiedad, fácil-
mente contagiables sobre quienes los observan y caracterizados
por síntomas psicológicos (como la percepción de estar cerca de

237
sufrir un colapso que lleve a la muerte o de estar enloqueciendo,
lo que desemboca en una cruda sensación de impotencia) y por
síntomas fisiológicos (como el aumento del ritmo cardíaco y la
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

frecuencia respiratoria). Para quien padece un episodio de este


tipo, la sensación de ahogo tiende a agudizarse con el paso de
los minutos. Es una respuesta lógica, puesto que al aumentar la
velocidad en el ciclo respiratorio, la respiración se hace cada vez
más superficial y las cantidades de oxígeno introducidas en el or-
ganismo son bajas. Este detecta que la oxigenación general de
tejidos puede llegar a ser insuficiente y provoca una sobreactiva-
ción del sistema circulatorio haciendo que el corazón dinamice
su ritmo de trabajo con el objetivo de bombear más sangre y así
poder hacer llegar más oxígeno a las células. Esto se convierte en
AUTODEFENSA

un ciclo sin salida y puede llevar a la persona a un desmayo. Por


eso, para combatir la aparición de un ataque de ansiedad, cuando
este da muestras de aparecer, es necesario concentrarse en recu-
perar ciclos rítmicos adecuados de respiración y recurrir a auto-
instrucciones positivas. La ansiedad es un proceso cuya respon-
sabilidad recae principalmente en un área del encéfalo que recibe
el nombre de amígdala cerebral, de la cual aún se está estudian-
do su funcionamiento y relevancia dentro del sistema nervioso
central. Por el momento, recientes investigaciones apuntan a que
parte de las neuronas que pueblan esta área se trasladan allí pro-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

venientes de otras zonas del cerebro, de acuerdo a los estudios


realizados por personal investigador del Consejo Superior de In-
vestigaciones Científicas (CSIC) –a través del Instituto Cajal–, en
colaboración con el Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) –a
través de su Instituto de Genética y Biofísica–, la Scuola Euro-
pea di Medicina Molecolare (SEMM) y el centro de investigación
CEINGE-Biotecnologie Avanzate. En sus hallazgos, estos equipos
científicos concluyen que «neurons usually migrate and differen-
tiate in one particular encephalic vesicle. We identified a (...) po-
pulation of diencephalic neurons that colonized the telencepha-
lic amygdaloid complex, migrating along a tangential route that

238
crosses a boundary between developing brain vesicles»[61] («Las
neuronas por lo general migran y se diferencian en una vesícu-
la encefálica particular. Hemos identificado una (...) población de
neuronas diencefálicas que colonizaron el complejo telencefálico
amigdalino, migrando a lo largo de una ruta tangencial que cruza
una frontera entre las vesículas cerebrales en desarrollo» [Tra-
ducción de M.ª Sonia García García]).

4.3.2. Miedo: la emergencia emocional


Junto al hipocampo –la parte del encéfalo donde se fijan los
recuerdos– se ubica la estructura denominada amígdala cerebral
de la que se habló en el anterior apartado. La amígdala cerebral

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


es la encargada de regular una posible respuesta de lucha o huida
ante una amenaza. Es decir, reconoce nuestros miedos aprendi-
dos y emite una orden de activación inmediata, ya sea de afron-
tamiento o de evitación. El miedo es básicamente una respuesta
adaptativa a una situación que percibimos como peligrosa. La
reacción ante ello es casi automática, por eso puede no ser lo
precisa que debiera e incluso podría estar lejos de la reacción que
hubiese sido necesaria en una determinada situación, puesto que
empuja a actuar antes de poder evaluar e interpretar adecuada-
mente todas las variables implicadas en ella. Es decir, gracias a la
amígdala cerebral el ser humano posee un sistema de emergen-
cia diferente a otros canales más racionales que habitualmen-
te utilizamos para el procesamiento cerebral de la información.
Este sistema es mucho más rápido, pero también mucho menos
refinado que las vías comúnmente utilizadas para interpretar re-
flexivamente la realidad. Esta es la vía que primitivamente hemos
usado en los albores de nuestra evolución: cuando la especie hu-
mana no ocupaba la cúspide en la cadena alimenticia, vivía en
circunstancias de permanente alerta, ya que compartía existencia
con depredadores mucho mayores en tamaño. En tales tiempos,

239
respuestas inmediatas que nos permitieran poner pies en polvo-
rosa (evitación, huida) o disparasen nuestro torrente hormonal de
activación (noradrenalina, etc.) eran cotidianas y son una de las
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

razones por las que ahora estamos aquí, por las que nuestra es-
pecie sobrevivió y pudo evolucionar hasta lo que hoy somos.
Sin embargo, la inmensa mayoría de las problemáticas
amenazantes actuales no son como las de nuestros orígenes
como especie. Durante miles de años nuestro cerebro se fue
desarrollando, volviéndose más complejo, perfeccionándose hasta
ser capaz de conseguir una destacada ca pacidad de interpretar
lo que lo rodea y de emitir elaboradas respuestas no viscerales
de resolución de conflictos. Gracias a eso, el ser humano logró
alcanzar la madurez suficiente para gestionar su propio mundo
AUTODEFENSA

emocional y dejar así de ser esclavo de sus arrebatos pasionales.


ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Cuando algo nos asusta súbitamente, el organismo se pone


a trabajar y acelera el corazón para llevar más sangre a la mus-
culatura esquelética grande (irrigando lo justo hacia otras zonas
de menor relevancia, de ahí que pueda palidecer nuestro rostro)

240
y detiene momentáneamente el ciclo respiratorio con el objeto de
percibir con más atención (probablemente tras hacernos dar una
repentina y profunda inspiración, para tener una pequeña reserva
de aire de emergencia), incluso tal vez las extremidades tiemblen
por el exceso de adrenalina (ya que se derraman súbitamente en
nuestro torrente sanguíneo las hormonas necesarias para hacer
frente a una posible acción extrema e inmediata). Después de los
primeros momentos, nuestro cerebro tardará un poco en revisar
sus archivos y relacionarlos con la situación que nos asustó. Lo
hará porque su intención es cotejar los estímulos externos con
todo aquello que en el pasado haya registrado al respecto de los
mismos. Así podrá darnos diversas respuestas en forma de hipó-
tesis. Con esas respuestas posibles, podemos aplicar la lógica a

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


nuestra sensación de miedo y tal vez esta desaparezca o, quizá,
al menos, podamos saber a qué nos enfrentamos. Si finalmen-
te consideramos la amenaza como real, es probable que seamos
atacados por el estrés y este se manifestará de forma peritrau-
mática (es decir, nos azotará un estrés agudo simultáneo a la ac-
ción en la que gestionamos la actividad estresora), apareciendo
respuestas tan entorpecedoras y poco adaptativas como la vi-
sión de túnel o la exclusión auditiva (ambas son consecuencias
sensoriales que deterioran circunstancial y momentáneamente
nuestra capacidad de percibir estímulos visuales y sonoros res-
pectivamente, ya que nuestro cerebro filtra y deja de atender a
aquello que considera menos importante para nuestra seguridad
inmediata). Sin embargo, es posible controlar esta sensación si
somos capaces de realizar correctamente un par de pautas:

manejar nuestra respiración: si sentimos que la situación nos


desborda, la respiración se disparará y se volverá menos profun-
da, con los inconvenientes que ello conlleva (tejidos menos oxi-
genados y aceleración automática del corazón para transportar
más oxígeno a través de los glóbulos rojos presentes en sangre);
por eso es importante hacernos conscientes y dueños del pro-

241
ceso respiratorio, haciendo hincapié en ralentizarlo –alargando
especialmente la espiración– y evitando así caer en la hiperven-
tilación;
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

bloquear los pensamientos negativos: cuando nos encontramos


en una situación peliaguda, en nuestra mente empiezan a crearse
mensajes desalentadores, catastrofistas. Aparecen de forma
espontánea y tienen su origen en miedos aprendidos, por lo
que nuestra subjetividad les otorga apariencia de verosimilitud.
Hemos de ser capaces de detectarlos y crear inmediatamente
una barrera de mensajes cargados de positivismo lógico,
darnos autoinstrucciones que nos animen a enfrentarnos a lo
desagradable, que nos recuerden qué debemos hacer en cada
AUTODEFENSA

momento, como si una parte de nuestra mente (libre de temor)


nos estuviera guiando cual docente, paso a paso, indicándonos
todo aquello que ya sabemos pero nos cuesta extraer de
nuestro interior debido a la tensión.
Si no hubiera posibilidades de controlar esas sensaciones en
medio de un conflicto, ni tendría sentido el entrenamiento mental
dentro de la defensa personal ni ninguna persona que forme parte
del mundo de las emergencias podría resolver su trabajo de forma
efectiva (en lugar de socorrer, ayudar o proteger a la gente, ante
determinadas amenazas sufrirían irremediablemente ataques
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

de pánico, los cuales los llevarían o bien a huir descontrolada y


desordenadamente presa del pavor, o bien a sufrir una especie
de parálisis bloqueadora llamada shock emocional). Por suerte,
en las fuerzas armadas, los cuerpos policiales, los servicios de
extinción de incendios, los servicios de emergencias sanitarias,
los equipos de protección civil, etc., encontramos diariamente
ejemplos que demuestran que es posible enfrentarse al miedo.

«Otra estructura encefálica, el cerebelo, pugna también por


modular la expresión del miedo. Por esta razón, quienes se han
formado en los cuerpos especiales de la Armada o como marines

242
reaccionan al miedo de una manera diferente que alguien que ha
crecido en un ambiente resguardado como una planta crece en
una maceta»[35].
Antonio Damasio

En el aprendizaje de la defensa personal, al igual que en la forma-


ción de los diferentes servicios de emergencias, el entrenamiento
debe estar orientado a la situación conflictiva potencialmente en-
contrable. Una de las prácticas más utilizadas para afinar las cuali-
dades que son más necesarias es la simulación de escenarios cer-
canos a la realidad (es lo que se conoce como role playing, [juego
de roles]), donde las personas participantes asumen y representan
diferentes papeles (como si se tratase de una obra de teatro con

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


guión abierto). Este es el laboratorio donde puede ponerse en prác-
tica lo que hemos aprendido y no tiene más límites que la imagi-
nación. Podemos utilizar los contextos que queramos (una cocina,
un salón, un pasillo, un jardín, un vehículo...) y los elementos des-
estabilizadores que se nos ocurran (maquillaje para imitar heridas,
agresión grupal, desventajas de diferente tipo como, por ejemplo,
llevar un brazo en cabestrillo simulando una lesión incapacitante,
etc.). El miedo es necesario: tan relacionada está la estructura de-
nominada amígdala cerebral con la percepción y experimentación
del miedo, que se han referido casos de personas cuya amígdala
ha resultado dañada derivando ese hecho en la pérdida de la capa-
cidad de sentir dicha emoción, así como de reconocer e interpretar
expresiones de temor. No saber identificar el temor en los demás
nos coloca en una clara desventaja emocional en nuestras relacio-
nes interpersonales, pero la lacra intrapersonal que supone no ser
capaz de sentir el miedo nos puede conducir a situaciones extre-
madamente temerarias y a gestionar estas de modo inadecuado.
Tal y como lo expresa Alain Sailly, «el miedo es natural y bueno para
aprender a sentir. Con el tiempo debes saber qué cosas son las que
te hacen sentir miedo y debes aprender a controlar las situaciones
tanto para defenderte como para defender a los demás»[163].

243
«El guerrero de la luz lo sabe: todo el mundo tiene miedo de
todo el mundo. Este miedo generalmente se manifiesta de dos
maneras: a través de la agresividad o a través de la sumisión. Son
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

aspectos del mismo problema»[26].


Paulo Coelho

Al igual que el dolor es algo imprescindible (si toco una olla hir-
viendo, mis terminaciones nerviosas me dirán de inmediato que
está quemando y mi mano se apartará casi automáticamente), el
miedo nos recuerda que no somos invulnerables. No se trata de
no sentir miedo, sino de aprender a gestionarlo. Cuando habla-
mos de un dominio profundo de aquello que subyace en el alma
AUTODEFENSA

de las artes marciales, ser capaz de derrotar a otras personas


será siempre consecuencia de haber alcanzado previamente la
capacidad de vencernos internamente (nuestros propios temores,
inseguridades, debilidades y bajezas) y no al revés.

4.3.3. Ira: la explosión emocional


También la amígdala cerebral es la principal protagonista en
los aspectos relacionados con conceptos como la impulsividad
y el enfado, la ira o la agresividad, conceptos intrínsecos a las
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

especies animales, no siendo el ser humano una excepción. De


hecho, desde el punto de vista socioantropológico, la agresividad
se encuentra presente en todas las sociedades, épocas y culturas,
siendo el umbral de aceptación y permisividad hacia la misma
muy relativo y cambiante a lo largo de la historia. En muchas
ocasiones, la agresividad es algo que puede relacionarse más
con el coraje, pundonor y constancia que con aspectos cercanos
a la violencia: manifiesta agresividad cualquier tenista que trata
de devolver una pelota difícil o realizar un saque con el máximo
de potencia y precisión para conseguir un ace (punto directo de
saque). También la persona que corre una maratón y lucha al

244
máximo por continuar aunque siente que le fallan las fuerzas a falta
de varios kilómetros para el final. Igualmente, quien simultanea un
empleo a jornada partida durante el día con cursos de formación
por la tarde-noche y tiene el coraje de trabajar y estudiar a diario.
Del mismo modo, quien prepara una oposición y madruga cada
mañana para estudiar hasta el anochecer día tras día, etc.

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


La agresividad bien entendida es una cualidad muy necesaria
y aprovechable. Sin suficiente agresividad correctamente
enfocada no podemos defendernos, y mucho menos proteger a
otra persona. La defensa personal bebe irremediablemente de la
agresividad. Cuando no ha sido posible una resolución no violenta
del conflicto físico, la contundencia fundamentada en la sorpresa
es el objetivo. A este respecto, cuando tratamos de reducir a una
persona o protegernos de su agresión violenta, es posible la idea
de derrotarla sin causarle daños permanentes o irreparables (al
menos graves), pero es casi imposible hacerlo sin hacerle daño
(eso es prácticamente utópico). A menudo usamos el término
agresividad como sinónimo del de ira, aunque eso es incorrecto.

245
La ira es una conducta agresiva, pero en el sentido de enfado
muy violento[188], definida más en detalle como una «pasión del
alma que causa indignación y enojo (...) repetición de actos
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

de saña, encono o venganza»[186]. En el momento en el que se


produce, otorga a corto plazo sensaciones muy adictivas de
placer, satisfacción inmediata, ilusión de poder y dominio. Eso es
debido al rápido e intenso derroche de hormonación. La amígdala
interpreta de forma pasional la realidad y nos dirige desde la
ceguera hacia lo irracional, interceptando vías cerebrales más
maduras. Normalmente a largo plazo suelen aparecer sentimientos
de culpa en aquellas personas suficientemente empáticas que
han sufrido una falta de autocontrol puntual. Eso sucede cuando
las estructuras cerebrales han podido digerir más lentamente la
AUTODEFENSA

situación y han logrado reinterpretar lo ocurrido a partir de una


escala más responsable de lectura contextual. Morihei Ueshiba
insistía en que «ganar significa vencer a la mente en discordia que
hay dentro de ti»[171].

«Un guerrero debe saber que su única posibilidad (...) es estar


del lado de la luz; el precio a pagar en el lado oscuro es inaceptable,
pues supone la abdicación y pérdida de toda opción de libertad
y crecimiento, a cambio de poder inmediato o satisfacción
inminente»[169].
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Alfredo Tucci

«Un buen guerrero no se deja llevar de la ira, quien sabe vencer


a su enemigo no entabla con él combate»[190].
Lao Zi

Esta emoción puede manifestarse de muy variadas formas:

si analizamos el aspecto fisiológico: la ira puede caracterizarse


por cambios internos tales como la elevación de la tasa cardíaca,
el aumento de la frecuencia respiratoria, una mayor vasculariza-

246
ción para irrigar más abundantemente la musculatura esquelé-
tica, la elevación repentina de determinadas tasas hormonales y
neurotransmisoras (que pueden, por ejemplo, llegar a atenuar los
receptores sensitivos de dolor físico);

si tomamos en cuenta el aspecto cognitivo: la ira podría conver-


tirse en un torbellino de pensamientos negativos en torno a algo o
alguien, provocando ideas destructivas o autodestructivas (como
deseos de causar daños a otras personas o a sí mismo, elucu-
braciones mentales paranoides, susceptibilidades emocionales
desenfocadas y explosivas, etc.);

si observamos el aspecto conductual: la ira puede dar lugar a acciones

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


y reacciones bruscas o amenazantes, con mayor o menor carga
de violencia física (empujones, etc.; incluso intentos de autolisis)
o psicológica (amenazas verbales o gestuales, etc.). Algunos
delatores de una conducta agresiva potencialmente peligrosa
de convertirse en violenta pueden ser visualmente detectados:
apretar fuertemente los puños o la mandíbula, soplar acelerada y
airadamente con la boca semicerrada, fruncir el entrecejo, arrugar
la nariz, inclinar la cabeza hacia adelante fijando la vista en algo o
alguien, etc. Ser capaz de percibir estos estímulos (mensajes) en
otras personas y en nosotros mismos es una habilidad que quien se
inicie en las artes marciales y la defensa personal debe desarrollar.
Detectar esas señales no verbales en alguien es una manera de leer
la mente de quien tenemos enfrente, de percibir sus emociones, de
predecir una posible acción airada por su parte y ganar la posibilidad
de anticiparnos, de ir un movimiento por delante.
Detectar esos cambios en nuestro propio ser es una forma de
comunicarnos con nuestro interior y el primer paso hacia la posi-
bilidad de autocontrol.

«El impulso es el vehículo de la emoción, y (...) la semilla de


todo impulso es un sentimiento expansivo que busca expresarse

247
en la acción. Podríamos decir que quienes se hallan a merced de
sus impulsos –quienes carecen de autocontrol– adolecen de una
deficiencia moral porque la capacidad de controlar los impulsos
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

constituye el fundamento mismo de la voluntad y del carácter»[67].


Daniel Goleman

La ira despierta nuestra parte animal más oscura y salvaje,


llevándonos a dos caminos posibles: que nos precipitemos hacia
acciones violentas por motivos ridículos o que en un altercado
perdamos el control de la situación. Si en una situación compro-
metida –en la que debemos protegernos o proteger a quienes
nos rodean– dejamos que la ira nos envuelva, no podremos fluir
adecuadamente, no tendremos el dominio de la situación, sino
AUTODEFENSA

que será nuestra carga hormonal la que nos controlará y nos lle-
nará de fallos de precisión en nuestras percepciones sensoria-
les, decisiones mentales y ejecuciones técnicas. Benny Urquídez
decía que «el secreto de un artista marcial está en controlar su
furia»[52].
El dominio de este concepto es el indicio definitivo que prueba
pertenecer a un plano superior dentro del tema que nos compete,
que prueba el autodominio. En condiciones normales, el resul-
tado de una pelea puede ser definido en mayor medida por el
estado mental que por las condiciones físicas o las habilidades
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

técnicas. Es necesario ser lo bastante competente y hábil física-


mente, pero solo si lo somos también emocionalmente podre-
mos usar como y cuando sea preciso la capacidad adaptativa y
de supervivencia al máximo de nuestras posibilidades persona-
les. En la reacción ante una circunstancia inevitable, inmediata
y eventual de peligro (por ejemplo, una agresión), una respues-
ta rápida es necesaria. Nos la otorga la amígdala, que descarta
una vía cerebral más lenta de interpretación que –si bien seguro
sería una lectura más certera– nos robaría la posibilidad de res-
ponder tan rápido como fuera preciso. Pero esta es un arma de
doble filo, ya que la amígdala también sería responsable de la

248
sobrecarga emocional que, en lugar de hacernos reaccionar rá-
pidamente, podría paralizarnos de terror impidiéndonos actuar.
Quien se adentra con seriedad y sentido de la profundidad en
los aprendizajes de la defensa personal suele ser una persona
pacífica. Es más, cuanto mayor sea su nivel de compromiso pro-
bablemente más pacífico sea su carácter cotidiano. Quien se ha
iniciado sabe que sobre sus hombros recae una gran responsa-
bilidad:
••si en una situación extrema de alto riesgo no hemos conseguido
evitar el enfrentamiento físico, pero una vez que este llega nos
mostramos salvajes, sin control, sin medida, mostrando una
cruel y exagerada desproporción respecto al ataque, nos habre-
mos denigrado como artistas marciales y como personas. Eso

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


significaría que mantenemos una relación de esclavitud respec-
to de nuestras pasiones, de nuestra ira;
••si por otro lado, y en el mismo caso, conseguimos que no se
produzca un altercado físico, habremos conseguido una gran
victoria como artistas marciales, como personas. Pero... ¿y si no
lo conseguimos?, ¿y si todo va tan rápido que nos encontramos
en medio de un torbellino de repente?, ¿acaso no tendremos la
determinación y el valor necesarios para buscar huecos, apro-
vecharlos contundentemente y huir o ganar tiempo y así cubrir
las espaldas de quienes nos acompañan? Pretender rehusar la
aplicación de una respuesta intensamente abrasiva, cuando la
situación lo requiere de forma irremediable, significaría tenerle
miedo a nuestros propios niveles de agresividad necesaria.
Para llegar a ser capaz de sujetar espontáneamente la
respuesta físico-emocional a una agresión, hay que haber
entrenado duramente antes dicho proceso de calibración. Esa
espontaneidad aparece gracias a un largo trabajo y aprendizaje.
Nuestra labor es aprender entrenando o entrenar aprendiendo.
Hemos de conseguir canalizar y usar la agresividad cuando y
como sea necesario. Un primer objetivo es emprender un viaje
en busca de nuestra agresividad y una vez encontrada hemos de

249
educarla para que deje de ser un fin en sí misma (ira) y sea un
mero medio orientado hacia el objetivo de repeler una agresión.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«Vigila tus pensamientos;


se convierten en palabras.
Vigila tus palabras;
se convierten en acciones.
Vigila tus acciones;
se convierten en hábitos.
Vigila tus hábitos;
se convierten en carácter.
Vigila tu carácter; se convierte en tu destino»[14].
AUTODEFENSA

Frank Outlaw

Hay quien considera que todo condicionamiento u orientación


externos coartan la libertad personal de acción. Pero pensemos
un momento en el aprendizaje y desarrollo motor: imaginemos con
un balón de fútbol a alguien que desconoce totalmente la técnica
balompédica. ¿Qué puede hacer esa persona con el balón futbolís-
ticamente hablando? Nada realmente efectivo. Pero supongamos
que tiene suficientes cualidades y que, durante un tiempo, se le
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

orienta básicamente para que descubra algunos aspectos técni-


cos y tácticos elementales (conducción del balón, pase corto, pase
largo, protección del esférico, etc.). Lo que habremos hecho será
haberle dotado de herramientas para su propio crecimiento ba-
lompédico personal. Entonces, ¿cuándo era más libre? ¿Antes, que
solo sabía realizar movimientos descoordinados y faltos de sen-
tido y efectividad, o por el contrario ahora, que puede elegir entre
diversas y diferentes posibilidades y evolucionar creando maneras
propias de conducir, proteger, pasar, etc.? La respuesta es obvia.
No se trata de acumular una elevada serie de respuestas ad-
quiridas que anulen nuestra respuesta natural. Se trata de encon-

250
trar y conocer cómo es nuestra respuesta natural y educarla para
que, en el momento preciso, los movimientos fluyan libres y flexi-
bles para adaptarse a cada
situación particular.

«Cualquiera puede enfa-


darse, eso es algo muy sen-
cillo. Pero enfadarse con
la persona adecuada, en el
grado exacto, en el momen-
to oportuno, con el propósi-
to justo y del modo correcto,

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


eso, ciertamente, no resulta
tan sencillo»[67].

Aristóteles

4.4. Psicosociología de la agresión
La jurisprudencia recoge definiciones del concepto de agre-
sión tales como «toda creación de un riesgo inminente para los
bienes jurídicos legítimamente defendibles», aportada por la STS
8327/2007[185] y ampliada en la STS 7703/2011[185], que añade que
«la agresión ha de ser un ataque, conducta o acción actual, inmi-
nente, real, directo, inmotivado e injusto». Esta misma sentencia
también refleja definiciones del concepto de agresión ilegítima,
entendiendo esta como «toda actitud de la que pueda racional-
mente deducirse que pueda crear un riesgo inminente para los
bienes jurídicos defendibles y que haga precisa una reacción ade-
cuada que mantenga la integridad de dichos bienes».

251
En todas las sociedades y comunidades de la historia ha
existido la violencia. Las diferencias culturales y el momento
histórico en que esta ocurra (así como la forma e intensidad en
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

que se manifieste) harán que se interprete y juzgue de diferente


forma. Aunque existen muchos tipos de violencia según su
expresión (verbal, psicológica, etc.), la más visible y fácilmente
reconocible como tal es la manifestada por medio de la agresión
física, siendo las siguientes algunas de las más habituales caras
con las que puede ser clasificada:
AUTODEFENSA

agresión física violenta de carácter funcional: como en el


caso de la utilizada –por ejemplo– en los robos con violencia
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

o intimidación sobre las personas, regulados en el Código


Penal español (Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre), en
su título XIII («Delitos contra el patrimonio y contra el orden
socioeconómico»), capítulo II («De los robos»), donde se recoge
que «son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro,
se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando (...)
violencia o intimidación en las personas»[93] (artículo 237),
además de reflejarse que «el culpable de robo con violencia o
intimidación en las personas será castigado (...), sin perjuicio
de la [pena] que pudiera corresponder a los actos de violencia
física que realizase»[93] (artículo 242.1), así como califica de

252
hecho agravado cuando «el delincuente hiciere uso de armas u
otros medios igualmente peligrosos, sea al cometer el delito o
para proteger la huida, y cuando atacare a los que acudiesen en
auxilio de la víctima o a los que le persiguieren»[93] (artículo 242.3).
Dentro de las agresiones físicas de carácter funcional podríamos
incluir como subtipo las agresiones físicas con carácter de
autoconservación. Estas configuran una respuesta ante una
situación de ataque, en el sentido en que la defensa frente a la
agresión dirigida hacia nuestra integridad es interpretada por
nuestro cerebro como necesaria. Todas las especies animales
manifiestan ese espíritu de conservación (básicamente
expresable en la dualidad lucha o huida), esa inclinación intensa
a la supervivencia y autodefensa en situaciones de amenazante

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


peligro que nos provoca un grado suficiente de miedo como
para reaccionar con virulencia. Francisco Javier Hernández
Pérez afirma que ese miedo «es en realidad un milagro de la
evolución que está plenamente enfocado hacia la supervivencia
del individuo más débil»[74] y es que el miedo puede paralizarnos,
pero también hacernos más prudentes e incluso otorgarnos un
alto grado de determinación puntual de cara a una huida o un
afrontamiento de según qué situación;

agresión física violenta de carácter sádico-recreativo: la violen-


cia puede ser utilizada como forma de expresión de la necesidad
de experimentar dominio o poder, respondiendo esto general-
mente a personas internamente inseguras o cuya personalidad
no se encuentra firmemente forjada y precisan mostrar su capa-
cidad de ejercer fuerza, de protagonizar roles que generen temor
(o cierta idea de respeto) o simplemente necesitan la aprobación
de su círculo (o haciendo cosas de este tipo evitan convertirse
en el objetivo de quienes también lo hacen). Uno de los ejemplos
lo encontramos en el fenómeno denominado acoso escolar (po-
pularizado por la expresión en inglés bullying), que más allá de

253
estar constituido por amenazas, aislamiento forzado y diversos
tipos de violencia psicológica, también incluye en sus manifes-
taciones habituales la violencia física. En otra línea, también se
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

han encontrado comportamientos de depredación en grupos de


personas que en su tiempo de ocio disfrutan buscando otros
grupos o pandillas diferentes con el fin de provocar un conflic-
to que justifique el hecho de dirigir conductas físicas de ataque
sobre individuos rivales. Este tipo de actividad cobra vigencia y
relevancia si viene acompañada de ciertos aspectos favorece-
dores de comportamientos más acelerados e intensos, como es
el caso del consumo de determinadas sustancias psicoactivas
estimulantes (tales como la cocaína o las anfetaminas, drogas
que disparan la irritabilidad y el ritmo cardíaco, así como pueden
AUTODEFENSA

potenciar capacidades físicas como la fuerza o la velocidad), por


no hablar de los psicoactivos perturbadores como las drogas
de síntesis (tales como la MDMA –mayormente conocida como
éxtasis–, la MDEA, la MBDB, la DOM, la DOB, etc.) o el LSD (que
puede desatar sensaciones extremas de pánico e impredecibles
respuestas conductuales a este). El consumo de sustancias
estupefacientes está asociado a potenciales crisis psicóticas
temporales, pero también puede provocar un trastorno psicóti-
co crónico (las alteraciones psicóticas se caracterizan por una
percepción distorsionada de la realidad –se cree percibir cosas
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que realmente no existen–, incluso de forma delirante, con des-


varíos que modifican fantasiosamente una situación que se esté
viviendo);

254
Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa
agresión física violenta de carácter catártico: entendida la catarsis
como la «eliminación de recuerdos que perturban la conciencia
o el equilibrio nervioso»[186], la agresión física aparece a menudo
como elemento espontáneo de explosión liberadora de angustia.
El frenético ritmo de la sociedad de consumo, donde las personas
son valoradas por lo que tienen o pueden conseguir y no por lo
que son interiormente, nos conduce a una transformación de las
escalas de valores más centrada en un locus de control externo,
a la espera de que el mundo exterior nos regale algo que creemos
merecer. Ese descorazonador horizonte, el cual implica sucumbir
a la infelicidad si no somos capaces de comprar ese supuesto
bienestar, es susceptible de producir estados de frustración
permanentes (crónicos, es decir, en forma de ansiedad) que

255
pueden expresarse por medio de algún tipo de agresión física
sobre otras personas no necesariamente causantes del núcleo de
ideas frustrantes (incluso pueden aparecer también conductas
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

autoagresivas). Determinadas empresas de ocio empiezan a


fijarse en la sensación de liberación que para algunas personas
produce desatar bruscamente su tensión en forma de conducta
agresiva y planifican actividades donde quien asiste puede
destrozar a golpes (con utensilios tales como un bate o un
martillo) objetos viejos y de desguace (como coches, lavadoras,
televisores, etc.).
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

En el pasado no muy lejano, a menudo se estudiaba el fenóme-


no de la agresión física desde una perspectiva que básicamente lo

256
asociaba a determinados trastornos mentales. Este es un término
del que muchas personas se autoexcluyen temiendo verse clasifi-
cadas fuera de su concepto de normalidad (concepto difícilmente
definible). No obstante, todas las personas estamos expuestas a
padecer en algún momento un trastorno mental. La depresión es
quizás el más común, pero también lo son la bulimia, la anorexia
nerviosa, las fobias, las obsesiones, etc. Las justificaciones que
antaño se daban de determinados comportamientos agresivos
solían referirse a personas con trastornos de tipo psicótico (tras-
tornos en los que la realidad puede percibirse modificada incluso
de forma delirante). En estos casos, aunque por supuesto pueden
acontecer episodios agresivos, es preferible revisar posibles pre-
juicios y preguntarnos si acaso no sería mejor en muchas ocasio-

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


nes utilizar el concepto hostilidad en lugar del término violencia.
Cualquier persona entiende que cuando la realidad nos resulta
difícil de comprender, asimilar o aceptar, no es descabellado aca-
bar sintiendo incomodidad y mostrando suspicacia, irascibilidad
e impotencia. Y si el dominio de nuestras habilidades sociales no
está al nivel del desbordamiento que sufrimos puede que aparez-
can conductas mucho más vehementes e intensas que las espe-
radas, incluso a nivel de acciones físicamente conflictivas y pe-
ligrosamente dañinas. ¿Acaso pretender justificar eso desde un
potencial trastorno mental implica que quienes no estamos enca-
sillados dentro de un cuadro psicoclínico prestablecido no somos
potencialmente generadores de violencia en forma de agresión
física? Luis Rojas Marcos nos refresca en la lógica idea que indica
que «una realidad es que los enfermos mentales son con más fre-
cuencia objeto de violencia que autores de ella»[153].
Desde el punto de vista de las Ciencias de la Educación y la
Psicología Social, hay que decir que a veces se ha asociado sin
pudor la potencialidad de la emisión de respuestas agresivas con
pasadas o presentes situaciones especiales de vulnerabilidad y
marginalidad sociofamiliar, si bien este último término es enga-
ñoso ya que –al igual que sucede con la violencia de género– la

257
incapacidad de educar con modelos no violentos puede surgir
potencialmente en cualquier estrato social y no necesariamente
entiende de clasismos.
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

No hay duda de que entre los factores que podrían favorecer


el desarrollo de una personalidad marcada por los estallidos
violentos o los episodios de agresión, se encuentran los abusos
en la infancia, la crueldad relacional percibida o padecida
respecto a las personas adultas del entorno durante la niñez,
etc. El hecho de haber vivenciado desde las primeras etapas
estrategias de resolución de conflictos fundamentadas en

258
gritos, insultos, intimidaciones, amenazas o actos de violencia
física hace más probable que se llegue a entender esa forma de
enfrentarse a los problemas como válida (incluso pudiera ser
que como deseable, tanto en el sentido de considerar una virtud
utilizar de ese modo el temperamento o creer que es un signo de
debilidad no hacerlo) o, al menos, implica que la persona pierda
posibilidades de entrenamiento en patrones más adecuados.
Carecer de práctica en recursos eficaces y sanos derivados del
ejercicio de las habilidades sociales incide en la posibilidad de
repetir patrones violentos de conducta, y esto cobra fuerza si en
los primeros años de vida o adolescencia se premian o exigen
desde los referentes (personas adultas, integrantes del grupo de
iguales, modelos televisivos o sacados de la Red) innecesarias

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


conductas desenfocadamente agresivas que salvaguarden ideas
delirantes como un honor dudosamente entendido o cosas por
el estilo. El refuerzo positivo de acciones de ese tipo (es decir,
alentar esas conductas), aunque no es algo definitivo –por suerte
entran en juego muchas más variables– es la forma más directa
de contribuir a una sociedad integrada por individuos violentos.
Nelson Mandela expresaba que «a nuestros hijos, los ciudadanos
más vulnerables de cualquier sociedad, les debemos una vida sin
violencia ni temor»[124].
La familia es la institución microgrupal básica de la que ob-
tenemos nuestros primeros referentes relacionales y dentro de la
cual surgirán las primeras oportunidades de aprender a afrontar
y solucionar conflictos. Tras ella, las personas vamos formando
parte de otros muchos microgrupos y macrogrupos a lo largo de
nuestra vida, los cuales ejercerán mayor o menor influencia. Todo
ese proceso nos ofrece un enriquecimiento social imprescindible
para gestionar las relaciones, pero determinados modelos pueden
ser muy inadecuados para según qué edades. Por eso es nece-
sario que infantes y adolescentes no sean indiscriminadamente
el objetivo de estímulos caracterizados por imágenes violentas,
cruentas, morbosas o simplemente por modelos de heroicidad

259
fundamentados en el uso de la agresión gratuita (desviaciones en
los referentes culturales y sociales). No solo se trata de aquellas
programaciones y películas ideadas para consumo adulto que son
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

emitidas en horario infantil y en las que se pueden ver imágenes


desorientadoras (gente insultándose, amenazándose o gritándo-
se, imágenes explícitamente violentas o sádicas, etc.). También
los videojuegos poseen una catalogación por edad y temática que
no se suele respetar en su venta y no siempre se vigila en su uso.
Existen recientes estudios científicos, como el realizado
conjuntamente por personal investigador de la Iowa State
University (Center for the Study of Violence, Department of
Psychology), la Ochanomizu University (Graduate School of the
AUTODEFENSA

Humanities and Sciences), el National Institute on Media and the


Family de Minneapolis, la Keio University (Institute for Media and
Communications Research), la University of Tsukuba (Graduate
School of Comprehensive Human Sciences) y la Takasaki City
University of Economics (Faculty of Economics). Estas instituciones
concluyen que «playing violent video games is a significant risk
factor for later physically aggressive (...) this violent video game
effect on youth generalizes across very different cultures. As a
whole, the research strongly suggests reducing the exposure of
youth to this risk factor»[6] [«Jugar videojuegos violentos es un
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

factor de riesgo significativo para posteriormente ser agresivo


físicamente (...) este efecto de los videojuegos violentos en la
juventud está generalizado a lo largo de culturas muy diferentes.
En su totalidad, la investigación sugiere sólidamente reducir la
exposición de la juventud a este factor de riesgo». Traducción
de M.ª Sonia García García]. Al respecto de esta temática, el 27
de junio de 2011, Yolanda Monge se hacía eco de una noticia en
la que se reflejaba que el Tribunal Supremo de Estados Unidos
rechazaba una ley cuya idea era prohibir que las personas menores
de edad pudiesen comprar o alquilar videojuegos explícitamente
violentos diseñados para personas adultas. Según comenta

260
la propia periodista respecto al contenido de dicha legislación
frustrada, «la normativa estaba destinada a limitar a las personas
mayores de 18 años la venta de vídeos que dieran al jugador la
opción de “matar, mutilar, descuartizar o asaltar sexualmente la
imagen de un ser humano” de una forma ofensiva»[113]. Tampoco
todos los dibujos animados han sido necesariamente diseñados
para cualquier edad y no es signo de tranquilidad que la emisión
de los mismos sea a horas típicas de emisiones infantiles. Las
multinacionales televisivas no necesariamente se caracterizan
por proteger los horarios infantiles de consumo de televisión,
menos aún si el merchandising derivado de ciertos programas es
más suculento que una hipotética y relativa falta de exactitud en
las edades de consumo de programación. Por eso, las personas

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


adultas deben supervisar y compartir las horas de televisión de
quienes tienen a su cargo.

Internet es la evolución de la televisión, pues multiplica expo-

261
nencialmente los efectos de esta. Nos ha lanzado hacia el futuro.
La Red puede ser infinitamente más beneficiosa bien utilizada,
pero también entraña riesgos de muchos tipos. Su uso por parte
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

de personas de corta edad debe ser escrupulosamente cuidado


por quienes ejercen las labores de tutorización.
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

El modelo educativo conocido como dejar hacer, expresión


traducida literalmente de su concepto original en francés, laisser
faire, también conocido como laisser faire, laisser passer (dejar
hacer, dejar pasar, heredado del área de las teorías macroeconó-
micas), consiste en una excesiva flexibilidad a la hora de aplicar
normas educativas, una laxitud emocional (en Anatomía se habla
de laxitud excesiva de tejidos cuando estos no son lo bastante
firmes para sujetar una articulación, con el permanente riesgo de
sufrir una subluxación o una luxación; si transferimos el término
a la Psicología quizá podríamos hablar metafóricamente de luxa-
ciones emocionales). La ausencia de patrones sobrios, lógicos y

262
coherentes, especialmente en los primeros años de vida, el hecho
de crecer en ausencia o escasez de responsabilidades adecua-
damente exigibles por los propios actos y experimentar habitual-
mente la satisfacción inmediata de cualquier deseo por superfluo
que este sea, sin que su obtención se vea necesariamente marca-
da por un camino personal de esfuerzo (de haberse ganado el de-
recho a algo), construye personas sin cimientos sólidos, con baja
tolerancia a la frustración (la cual llega enseguida, por cualquier
hecho calificado internamente como insatisfactorio).
Este modelo facilita el desarrollo de algunos componentes
íntimamente coincidentes con la psicopatía, como son el
egocentrismo, el narcisismo, la ausencia de empatía, etc.
Finalmente, la no consecución de los deseos frustra y puede

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


acabar siendo tomado como un insulto o un intento de
vejación o humillación. Pueden aparecer entonces reacciones
desmedidas, inmaduras, carentes de autocontrol y que comparten
características psicopáticas. Según palabras de Vicente Garrido
Genovés, la persona que actúa así «no suele pensar en los pros
y los contras de una decisión, ni en las posibles consecuencias:
simplemente actúa (...) con violencia física o verbal (...) su
respuesta es también muy violenta cuando ha de enfrentarse a los
reveses y frustraciones (...) y tolera mal las críticas o los intentos
de que cumpla con la disciplina de algún lugar (...) se enoja muchas
veces por trivialidades, y en un contexto que es claramente
inapropiado»[65]. Las personas con características psicopáticas no
mostrarán ningún tipo de arrepentimiento o malestar emocional
posterior a sus accesos de ira o explosiones violentas, muy
difícilmente reconocerán que su respuesta fue desmedida porque
carecen de la capacidad de sentir remordimientos ni empatía. Son
capaces de provocar sufrimiento, pero no alcanzan a comprender
en toda su dimensión cómo se sienten aquellas personas a las que
dañan. Sin necesidad de llegar a caer en la psicopatía, es decir, aun
siendo plenamente capaces de vivenciar sentimientos normales
de culpa y arrepentimiento empático tras comportamientos fuera

263
de lugar, muchas personas con baja tolerancia a la frustración
y escaso autocontrol pueden reaccionar con impulsividad y de
manera emocionalmente explosiva, incluyendo comportamientos
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

explícitamente agresivos.

«Una sociedad que fomentara las técnicas educativas que


generaran sujetos psicopáticos podría ser llamada, en justicia,
una sociedad psicopática»[65].
Vicente Garrido Genovés

Cada vez es más habitual ver cómo personas del mundo de


la pedagogía recomiendan a padres y madres que sus hijos e
hijas tomen parte en clases regulares de artes marciales. Estas
AUTODEFENSA

empiezan a ser valoradas en su vertiente educativa como un


medio para crecer en el autoconocimiento y el autodominio (subir
el listón de la tolerancia a la frustración), así como constituyen
una positiva forma de socialización, al compartirse en un grupo
de iguales. Miguel Piédrola Nadal asegura que una buena edad
para iniciarse en la práctica de las artes marciales son los cinco
años y que «a esta edad son recomendables todas aquellas
artes marciales que no exijan combate en su entrenamiento y
que potencien el desarrollo de los planos físico, afectivo-social,
actitudinal y cognoscitivo»[138]. Por ello, lo correcto sería que
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

se encargaran de estas clases personas debida y oficialmente


certificadas tras haber superado los correspondientes cursos
de especialización en metodología docente a través de los
organismos correspondientes y –puestos a pedir– que poseyeran
conocimientos superiores de aprendizaje motor y psicología del
desarrollo, por lo que lo ideal sería que estuvieran en posesión,
además, de la titulación correspondiente a la especialidad de
Educación Física.

«Antes de que el mundo pueda llegar a entender que las


artes marciales están en todas partes, es necesario que los

264
propios practicantes entiendan que las artes marciales están a
su alrededor. Las artes marciales son el más efectivo, práctico
y profundo sistema de educación y desarrollo personal (...).
Deberíamos concretarnos menos en lo intrascendente y superficial.
Deberíamos ir más allá de la violencia, entendiendo su naturaleza
y haciendo un mundo en el que la gente se desarrolle a través de
sus propios esfuerzos (...). Esta es la verdadera expresión de las
artes marciales, su mundo y todo lo que las rodea»[58].
Kensho Furuya

«Sensei es un término que significa maestro o instructor, y


que se usa en todas las artes de Japón y Okinawa. En japonés se
escribe con dos símbolos, sen (antes) y sei (vida)»[167].

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


Robert Toth

Asimismo, igual que nuestra manera de pensar se refleja en


cómo nos expresamos, también nuestro modo de expresarnos
moldea y condiciona nuestra forma de pensar. Por eso, fomentar
modelos excluyentes de expresión lingüística o prolongar en el
tiempo una constante recreación mental o verbal de modelos
radicalmente rígidos de crítica social extrema fundamentados
en pensamientos inmovilistas respecto a conceptos como
la diversidad, así como redundar permanentemente en
ideas victimistas de autoderrotismo respecto a subjetivas
comparaciones con colectivos determinados, puede acabar
derivando en la autojustificación de localizados comportamientos
sociofóbicos (tales como la misoginia, la homofobia, la
xenofobia, etc.) que –si son acompañados de una personalidad
marcadamente violenta– son susceptibles de alcanzar la forma
de agresión física focalizada. Para evitar eso, Javier Urra indica
que «hay que educar en la multiculturalidad de verdad, en respetar
la diferencia y entender al otro, en erradicar la ruptura, en no saber
manejarse en la duda o en la incertidumbre»[5].

265
Desde el punto de vista de la Neurociencia, una de las ex-
plicaciones de los comportamientos violentos se busca en
aspectos relacionados con alteraciones hormonales o anoma-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

lías –por exceso o defecto– de neurotransmisores. Por ejem-


plo, se ha observado que niveles insuficientes de serotonina
influyen negativamente en el control de impulsos agresivos.
Pero quien recibe más miradas cuando se trata de justificar
una razón para la impulsividad violenta es la testosterona (una
hormona en cuya molécula se fundamentan multitud de com-
puestos químicos clasificados como esteroides anabólicos). A
menudo se define erróneamente como la hormona masculina,
pero las mujeres también la producen, aunque en una cantidad
proporcionalmente menor (del mismo modo que a la proges-
AUTODEFENSA

terona se la conoce popularmente como la hormona femenina


pero también es producida por el hombre, si bien en cantidades
menores y con funciones diferentes). Las investigaciones has-
ta la fecha parecen apuntar que niveles demasiado elevados
de testosterona podrían estar directamente relacionados con
comportamientos agresivos, es decir, este elemento podría ser
una variable bioquímica crucial a considerar al respecto. Quie-
nes defienden estas teorías, encuentran en la estadística una
gran aliada para la defensa de sus tesis. Por poner un ejemplo
concreto, según datos del Instituto Nacional de Estadística[181]
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

la población reclusa en España por delitos con violencia es


con diferencia mayoritariamente masculina (por ejemplo, res-
pecto a los delitos de lesiones y a los delitos de homicidio y
sus formas podemos observar que en ambos casos se trata
de hombres en torno al 95 %). La propia OMS, respecto a sus
estudios sobre la violencia interpersonal indica en su Informe
Mundial sobre la Violencia y la Salud: resumen que «en todos
los países, los varones jóvenes son tanto los principales perpe-
tradores como las principales víctimas de los homicidios»[124].
Por otro lado, Elvira Fernández aclara que «aunque es conoci-
da la relación entre testosterona y agresión, y ello condiciona,

266
en parte, que los individuos masculinos sean físicamente más
agresivos que las mujeres, aún quedan puntos a aclarar de su
funcionamiento. En animales, la reducción de la testosterona
elimina su estatus social de dominio, que se recupera con el
restablecimiento, por inyección, de la hormona. Sin embargo,
esta reacción solo se produce en individuos que ya tuvieran
una posición previa dominante. Es decir, la administración de
testosterona a individuos con menos estatus no los coloca en
una jerarquía superior»[47].
También existen quienes para explicar la existencia de
comportamientos de agresión se acogen a determinadas
corrientes legalistas, sosteniendo que debe interpretarse como
un error legislativo el hecho de que, en determinados casos,

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa


las sanciones y penas no parezcan resultar lo suficientemente
contundentes como para servir de temor y desaliento a quienes
planean cometer un ilícito. Quienes defienden esta línea de
pensamiento realizan una férrea defensa del endurecimiento
intenso del Código Penal y entienden las penas únicamente
en su dimensión punitiva, olvidándose de múltiples factores
psicosociales que pudieran explicar determinadas causas
que han derivado en algún hecho lamentable (conociendo
las causas atajaremos las raíces de los problemas; de lo
contrario derivaremos en el permanente enmascaramiento de
los síntomas mientras la enfermedad pervive eternamente). La
sustancia del sentido que la sociedad otorga a las penas es
de castigo y reparación del daño en la medida de lo posible,
pero la esencia se encuentra contenida en el artículo 25 de la
Constitución española de 1978, marcando el objetivo final de
toda pena o castigo: «Las penas privativas de libertad y las
medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación
y reinserción social»[32]. Muy probablemente, no hacer bien esto
en etapas tempranas puede abocar hacia un futuro enquistado
en lo delincuencial a quien podría haber llegado a ser alguien
provechoso y productivo para sí y para la sociedad.

267
La percepción subjetiva de determinados hechos quizá
alarmantes pero concretos (y en ocasiones aislados o
circunstanciales), que despiertan fácilmente emociones
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

fuertes de desasosiego, puede llevar a la necesidad de caer


en ciertas generalizaciones reivindicativas que redundan
en una hipotéticamente delgada línea que separa la justicia
de la venganza y que a menudo son incompatibles con los
principios fundamentales inherentes a un Estado de Derecho.
El uso de la fría estadística suele tirar por tierra muchas de
las percepciones subjetivas a las que a veces nos apegamos
a las primeras de cambio por comodidad, miedo, prejuicio o
inercia. Sin embargo, la estadística también es un elemento
interpretable y no constituye un reflejo exacto de la realidad,
AUTODEFENSA

sino un intento de aproximarse a su representación gráfica o


numérica, de traducirla a otro lenguaje.
Ninguno de los anteriores puntos de vista puede aislada-
mente aportar soluciones autosuficientes al problema. La vio-
lencia interindividuos es algo que se produce todos los días en
muy diferentes contextos y es el fruto de multitud de variables
de influencia, a menudo difícilmente controlables e incluso no
siempre perceptibles fácilmente.
Las leyes castigan acciones de este tipo, pero también existe
una fórmula que nuestra sociedad ha dispuesto para proteger el
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

derecho a la integridad física y a la vida (recogido en el artículo


15 de la Constitución española[32]) ya que la legislación no
puede impedir físicamente que seamos objeto de una agresión,
ni es posible contar con una escolta policial personalizada para
cada integrante de la ciudadanía. Por eso, toda persona tiene
derecho a protegerse a sí misma o a terceras personas dentro
de unos presupuestos legalmente establecidos.

«Conviene conocer un principio general del Derecho (...): el


Derecho no debe ceder ante lo injusto; en otras palabras, que
en una situación de necesaria defensa personal, la Ley no pue-

268
de obligar al agredido a huir necesariamente ante la agresión
como único medio de evitarla»[101].
Luis Alberto Marco Alcalá

Capítulo 4. Implicaciones psicológicas de la autodefensa

269
ACERCAMIENTO FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
A LAS CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

270
CAPÍTULO 5.
IMPLICACIONES LEGISLATIVAS
DE LA DEFENSA PERSONAL

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


La Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre –que constituye
nuestro Código Penal–, señala en su artículo 10 que «son delitos
o faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas
por la Ley»[93]. Eso significa básicamente tres cosas:

••que cometer un ilícito (delito o falta) puede consistir en hacer


(acción) o dejar de hacer (omisión);
••que esa acción u omisión puede revestir dolo (intencionalidad

271
manifiesta) o simple imprudencia, en concordancia a lo
dispuesto en la propia Ley Orgánica 10/1995 en su artículo 5,
donde dice que «no hay pena sin dolo o imprudencia»[93];
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

••que para que alguien pueda recibir castigo por algo, debe
recogerse en la normativa legal una pena concreta para
ello, en concordancia a lo dispuesto en el artículo 25.1 de la
Constitución española de 1978, que indica que «nadie puede
ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que
en el momento de producirse no constituyan delito, falta o
infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel
momento»[32], y el artículo 2.1 del Código Penal, que indica que
«no será castigado ningún delito ni falta con pena que no se
AUTODEFENSA

halle prevista por ley anterior a su perpetración»[93] (es lo que


jurídicamente se denomina tipicidad, es decir, algo es ilícito
porque se ajusta a alguno de los tipos definidos como tal en las
leyes vigentes). Esta idea recibe la denominación de principio
de legalidad y entronca con lo dispuesto en el artículo 7.1 del
Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos
y de las Libertades Fundamentales adoptado por el Consejo de
Europa el 4 de noviembre de 1950[31].
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

La Organización Mundial de la Salud contempla como


definición de violencia «el uso deliberado de la fuerza física o el
poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo,
otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas
probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos,
trastornos del desarrollo o privaciones»[124]. Nuestro ordenamiento
jurídico considera ilícitas las acciones que generalmente pueden
ser interpretadas como violencia ejercida de manera injustificada,
innecesaria o desproporcionada.

272
5.1. Actos ilícitos de violencia
5.1.1. Amenazas (violencia verbal)
Se define el término amenaza como el hecho de «intimidar a
alguien con el anuncio de la provocación de un mal grave para él
o su familia»[186]. La violencia verbal, especialmente en su forma
de amenazas relativas a futuribles lesiones, es la antesala más
habitual de la violencia física, constituyendo a menudo el paso
previo a una agresión. Una discusión verbal que no ha sido
resuelta con habilidades psicológicas en la gestión del conflicto
puede convertirse repentinamente en una agresión física. Aun así,
antes de que esta estalle, el Código Penal ya recoge lo ilícito de

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


aquellas conductas previas indicando en su libro II («Delitos y sus
penas»), título VI («Delitos contra la libertad»), capítulo II («De las
amenazas»), artículo 169, donde señala que quien «amenazare a
otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las
que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos
de homicidio, lesiones (...), torturas y contra la integridad moral,
la libertad sexual (...) será castigado»[93], y en su artículo 171.1,
que «las amenazas de un mal que no constituya delito serán
castigadas»[93]; asimismo, en su libro III («Faltas y sus penas»),
título I («Faltas contra las personas»), artículo 620, recoge que
«serán castigados (...) los que (...) amenacen a otros con armas
o instrumentos peligrosos, o los saquen en riña, como no sea en
justa defensa»[93], así como «los que causen a otro una amenaza,
coacción (...) o vejación injusta»[93].

5.1.2. Violencia física
Cuando alguien sucumbe a sus impulsos iracundos con el fin
de dañar a otra persona y se lanza sobre esta con la intención
de provocar daños físicos, ya está incurriendo en un ilícito. Aun-
que la violencia física tiene a menudo consecuencias negativas

273
que derivan en daños de mayor o menor grado, en términos de
Derecho no es necesario que un episodio de agresión violenta fi-
nalice con lesiones para que las leyes lo condenen y persigan. El
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
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Código Penal, en su libro II («Delitos y sus penas»), título III («De


las lesiones»), artículo 153, recoge que quien «por cualquier me-
dio o procedimiento (...) golpeare o maltratare de obra a otro sin
causarle lesión (...) será castigado»[93], y en el artículo 154 afirma
que «quienes riñeren entre sí acometiéndose tumultuariamente y
utilizando medios o instrumentos que pongan en peligro la vida o
integridad de las personas, serán castigados por su participación
en la riña»[93].
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

Sin embargo, es perfectamente factible (de hecho resulta muy


habitual) que un episodio violento finalice con resultado de le-
siones. Ello tiene mayores consecuencias, tal y como se recoge

274
en el libro II («Delitos y sus penas»), título III («De las lesiones»),
artículo 147 del Código Penal, donde se indica que quien «por
cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que
menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental será
castigado como reo del delito de lesiones»[93]. Las penas pueden
verse agravadas si se da alguna de las siguientes circunstancias
agravantes, todas ellas recogidas en el artículo 148, perteneciente
al mismo título III del Código Penal[93]:
••si en la agresión se hubiesen utilizado «armas, instrumentos,
objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas
para la vida o salud, física o psíquica, del lesionado»;
••si existió «ensañamiento», que en el artículo 139.3 el mismo

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


texto legal aclara que consiste en aumentar «deliberada e inhu-
manamente el dolor del ofendido», recordando de nuevo en su
artículo 22.5 que se considera agravante «aumentar deliberada
e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a esta
padecimientos innecesarios para la ejecución del delito»;
••si la víctima es «menor de doce años o incapaz»;
••si la víctima «fuere o hubiese sido esposa o mujer que estuvie-
re o hubiere estado ligada al autor por una análoga relación de
afectividad aun sin convivencia» o si la víctima fuera «persona
especialmente vulnerable que conviva con el autor».

También en el libro II del Código Penal, concretamente en su


título xxi («Delitos contra el orden público»), capítulo III («De los
desórdenes públicos»), artículo 557, se indica que «serán castiga-
dos (...) los que, actuando en grupo y con el fin de atentar contra
la paz pública, alteren el orden público causando lesiones a las
personas»[93].
Penalmente hablando, existe en el Código Penal un tipo
especialmente agravado en lo que respecta a las lesiones.
Puede encontrarse tanto en el artículo 149, que en su apartado
primero indica que será castigada aquella persona que cause a
otra «la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro principal o

275
de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad
o una grave enfermedad somática o psíquica»[93], como en el
artículo 150, que señala que quien cause a otra persona «la
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

pérdida o inutilidad de un órgano o miembro no principal, o la


deformidad, será castigado»[93]. Incluso aunque las lesiones no
alcancen la calificación jurídica de delito, sino que se queden
en la categoría de falta, el Código Penal refiere en su libro III
(«Faltas y sus penas»), título I («Faltas contra las personas»),
artículo 617.1, que «el que por cualquier medio o procedimiento,
causare a otro una lesión no definida como delito en este Código,
será castigado»[93], y 617.2, «el que golpeare o maltratare de obra
a otro sin causarle lesión, será castigado»[93].
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

No es descartable que de una agresión violenta pueda


derivarse un resultado de muerte. Según el Derecho vigente, quien
le quita la vida a otra persona tiene la calificación de homicida
(de acuerdo al artículo 138 del Código Penal[93]), si bien el hecho
alcanzará la calificación de asesinato si concurre alguna de
las tres circunstancias recogidas en el artículo 139 del Código
Penal[93], a saber:

276
••precio, promesa, recompensa, es decir, que medie algún tipo de
pago o compensación;
••ensañamiento (definido por el propio artículo 139 como la
acción de aumentar «deliberada e inhumanamente el dolor del
ofendido»);
••alevosía, concepto explicado en el artículo 22.1 del mencionado
código, donde se afirma que consiste en emplear «en la ejecu-
ción medios, modos o formas que tiendan (...) a asegurarla, sin
el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa
por parte del ofendido».

Respecto a este último concepto, la STS 2039/2011[185] expli-

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


ca que «esta Sala (...) viene aplicando el concepto de alevosía a
todos aquellos supuestos en que por el modo de practicarse la
agresión queda de manifiesto la intención del agresor o agresores
de cometer el delito eliminando el riesgo que pudiera proceder de
la defensa que pudiera hacer el agredido, es decir, la esencia de la
alevosía (...) radica en la inexistencia de posibilidades de defensa
por parte de la persona atacada». La misma sentencia recoge una
triple clasificación del término alevosía:
••una «alevosía proditoria, equivalente a la traición y que incluye
(...) situaciones en que el sujeto agresor se oculta y cae sobre la
víctima en momento y lugar que aquella no espera»;
••una «alevosía súbita u inopinada, llamada también sorpresiva,
en la que el sujeto activo, aun a la vista o en presencia de la víc-
tima, no descubre sus intenciones y aprovechando la confianza
de aquella actúa de forma imprevista, fulgurante y repentina»;
••una «alevosía de desvalimiento, que consiste en el aprovecha-
miento de una especial situación de desamparo de la víctima
(...) o por hallarse accidentalmente privada de aptitud para de-
fenderse (dormida, drogada o ebria en la fase letárgica o coma-
tosa)».
El Código Penal (en sus artículos 141 y 151) también recoge
los preceptivos castigos para «la provocación, la conspiración y la

277
proposición»[93] realizadas con el objeto de que se cometan tales
ilícitos, definiendo previamente en su articulado tales conceptos
de la siguiente forma[93]:
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

••conspiración (según el artículo 17.1): «Cuando dos o más


personas se conciertan para la ejecución de un delito y
resuelven ejecutarlo». El artículo 27 resalta además que «son
responsables criminalmente de los delitos y faltas los autores
y los cómplices»;
••proposición (según el artículo 17.2): «Cuando el que ha resuelto
cometer un delito invita a otra u otras personas a ejecutarlo»;
••provocación (según el artículo 18.1): «Cuando directamente se
incita por (...) cualquier (...) medio (...) que facilite la publicidad
AUTODEFENSA

(...), o ante una concurrencia de personas, a la perpetración de


un delito», añadiendo en el artículo 18.2 que «si a la provocación
hubiese seguido la perpetración, se castigará como inducción».
Es importante a este respecto resaltar también que el artículo
28.a menciona que «también serán considerados autores los
que inducen directamente a otro o a otros» a ejecutar un hecho.

5.1.3. Omisión del deber legal de ofrecer socorro


El título IX del Código Penal regula la figura de omisión del
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

deber de socorro en su artículo 195, dentro del cual el apartado


1 afirma que «el que no socorriere a una persona que se halle
desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere
hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado»[93],
y el apartado 2 aclara que igualmente recibirá castigo quien
«impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio
ajeno»[93]. Aunque en primera instancia, este concepto podría
interpretarse como la protección de un principio de solidaridad
(prestar socorro), muchas personas del mundo del Derecho
entienden que de tratarse verdaderamente de realizar una acción
meramente solidaria, el sistema no tendría la necesidad moralista

278
de exigirla a expensas de la aplicación de una pena en caso de no
llevar a cabo el auxilio legalmente obligado.
Se tiene la obligación de socorrer a aquella persona que se
halle «desamparada y en peligro manifiesto y grave»[93]. Es decir,
si puede valerse, si no existe más riesgo y si ya está siendo
socorrida, no se produce la omisión de socorro. Incluso aunque
no pudiera valerse, si existiera peligro y nadie estuviera prestando
ayuda, no existe obligación legal de intervenir directamente si
ello conllevara riesgos para nuestra persona o para otra gente.
Como ejemplo, supongamos que caminando una noche por la
calle encontramos a una persona que yace en el suelo herida
aparentemente tras haber recibido una paliza: la ley nos obliga a

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


socorrerla siempre que no exista peligro para nuestra integridad.
Aun así, podríamos encontrar impedimentos para prestar el
auxilio necesario (porque quizá está dentro de un socavón de
imposible acceso o quizá para acercarnos a la víctima tendríamos
que entrar en un callejón completamente oscuro en el que pudieran
permanecer aún las personas asaltantes, etc.). En tal caso
tenemos imperativo legal de solicitar ayuda (por ejemplo, llamar
al 112 para que activen una respuesta multidisciplinar coordinada
entre los servicios de emergencias: personal sanitario, policía,
etc.). Este caso de omisión del deber de socorro, regulado en el
artículo 195 del Código Penal[93], pretende referirse directamente
a la protección de un bien jurídico personal (la vida, la integridad
física, etc.).
Pero existe otro concepto denominado omisión del deber de
impedir delitos o promover su persecución. La jurisprudencia de-
fine acertadamente este deber. Por ejemplo, la STS 3588/2011[185]
indica que se trata del «deber de los ciudadanos de evitar los
delitos o facilitar su persecución, bien actuando para impedir su
realización, bien denunciando el hecho ante la autoridad o sus
agentes, para que impidan este delito. (...) Conmina a la ciuda-
danía a un comportamiento activo de defensa de los bienes en
peligro por la acción de terceros». La omisión del deber de impedir

279
delitos viene regulada en el artículo 450 del Código Penal, que en
su primer apartado indica que «el que, pudiendo hacerlo con su
intervención inmediata y sin riesgo propio o ajeno, no impidiere
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

la comisión de un delito que afecte a las personas en su vida,


integridad o salud, libertad o libertad sexual, será castigado»[93].
En el caso hipotético anteriormente expuesto, se hablaba de en-
contrar yaciendo a una persona a la que acaban de propinar una
paliza. En este caso se trata de haber encontrado a esa persona
justo antes de producirse sobre ella el ilícito o simultáneamente
a la comisión de este o, mejor aún, que se escuche a un grupo de
personas hablar acerca de cómo se proponen agredir a alguien
en unos instantes. Es fácil pensar que en este caso sí que cabe
acogerse al fragmento concreto del artículo que indica «sin ries-
AUTODEFENSA

go propio o ajeno»[93], ya que la integridad de quienes intervengan


físicamente se encontraría seriamente comprometida. Por ello, es
menester acogerse al segundo apartado del citado artículo 450,
que también prescribe castigo para quien «pudiendo hacerlo, no
acuda a la autoridad o a sus agentes para que impidan un delito
de los previstos en el apartado anterior y de cuya próxima o actual
comisión tenga noticia»[93].
Sobre todos estos conceptos es de aplicación el artículo 22 del
Código Penal, integrado en el libro I («Disposiciones generales so-
bre los delitos y las faltas, las personas responsables, las penas,
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción


penal»), capítulo IV, que compendia el conjunto de circunstancias
susceptibles de considerarse agravantes de cara a la responsabi-
lidad criminal, incluyendo (además de las mencionadas alevosía,
ensañamiento y precio, promesa, recompensa) las siguientes[93]:

- «disfraz, abuso de superioridad o aprovechando las circuns-


tancias de lugar, tiempo o auxilio de otras personas que debiliten
la defensa del ofendido o faciliten la impunidad del delincuente»;
- «motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación
referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia,

280
raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad
sexual, la enfermedad que padezca o su discapacidad»;

- «abuso de confianza»;

- «carácter público
[de la persona] culpable»;

- «ser reincidente».

5.2. Legítima defensa

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


El ordenamiento jurídico castiga a quienes perpetran actos
violentos como los mencionados en el presente capítulo. El
problema reside en la necesidad de protección inmediata cuando
alguien pretende hacernos daño (o a una tercera persona)
ejecutando actos de agresión potencialmente causantes de
lesiones o incluso muerte. El Derecho no puede protegernos
in situ. Sí pueden hacerlo los colectivos a los que la sociedad
encarga nuestra protección (las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad),
pero sus agentes no pueden poseer el don de la ubicuidad y la
situación podría hacer imposible alertar a tiempo a la policía o
que esta llegue al lugar antes de que se produzcan los hechos. Por
esos motivos, nuestra normativa legal recoge y ajusta a derecho
la posibilidad de protegernos por nuestros propios medios ante
una agresión ilegítima, aportando cimientos potencialmente
justificativos que nos capacitan para repeler un ataque. Es lo
que se denomina legítima defensa. Este concepto se encuentra
abundantemente definido en la jurisprudencia. Por ejemplo, la
STS 921/2010[185] indica que la legítima defensa consiste en «la
reacción ante el temor fundado de ser objeto del mal del que el
sujeto pretende defenderse. De modo que la legítima defensa
ha de absorber esa situación psicológica de temor que, siendo

281
evidentemente fundado y serio, se erige en móvil de la respuesta
defensiva y, por ende, justificativa de esta».
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

El fundamento se encuentra reflejado en el artículo 20.4 del


Código Penal, donde se indica que carecerá de responsabilidad
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

criminal «el que obre en defensa de la persona o derechos propios


o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes: 1º,
agresión ilegítima (...), 2º, necesidad racional del medio empleado
para impedirla o repelerla, 3º, falta de provocación suficiente por
parte del defensor»[93]. En definitiva:

agresión ilegítima: una agresión es una acción dañina tipificada


como antijurídica en la normativa legal (lo cual la viste de ilegitimidad,
ya que el concepto de tipificación indica que está recogida en las
leyes y el de antijuridicidad que se encuentra dentro de una forma
de ilícito) y que pone en riesgo un bien jurídico personal (por

282
ejemplo, nuestra propia integridad física o la de terceras personas).
El propio texto del Código Penal señala literalmente en su artículo
20.1.4 que «en caso de defensa de los bienes se reputará agresión
ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito o falta y
los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En
caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará
agresión ilegítima la entrada indebida en aquella o estas»[93]. A este
respecto, la STS 2049/2011[185] señala que «la vivienda constituye
el espacio de privacidad más íntimo de la persona (...) por lo que
nadie puede invadir ese escenario sin el permiso del morador». La
jurisprudencia aclara los requisitos necesarios para que podamos
hablar de reacción defensiva legítima frente una agresión. Por

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


ejemplo, la STS 277/2010[185] sostiene que «no existirá (...) una
auténtica agresión ilegítima que pueda dar paso a una defensa
legítima cuando la agresión ya haya finalizado, ni tampoco cuando
ni siquiera se haya anunciado su inmediato comienzo»;

necesidad racional del medio empleado: la STS 6474/2009[185] recoge


una acertada explicación de este término cuando dice literalmente
que la jurisprudencia «ha señalado que la necesidad racional del
medio empleado para impedir o repeler la agresión, constituye un
juicio de valor sobre la proporcionalidad entre las condiciones,
instrumentos y riesgos de la agresión y las propias de los medios
y comportamientos defensivos» haciendo especial hincapié en que
no necesariamente los medios utilizados para la defensa deban
tener una apariencia o entidad similar que los medios utilizados en
la agresión, sino que cobra particular relevancia «el comportamiento
adoptado con el empleo de tales medios (...), por lo que más que la
semejanza material de los instrumentos o armas empleados debe
ponderarse la efectiva situación en que se encuentran el agresor y
el agredido». Multitud de sentencias (la propia STS 6474/2009[185],
la STS 6555/2010[185], la STS 1471/2011[185], etc.) se hacen eco de
esas palabras y recalcan que «no solo debe tenerse en cuenta
la naturaleza del medio, en sí, sino también el uso que de él se

283
hace y la existencia o no de otras alternativas de defensa menos
gravosas en función de las circunstancias concretas del hecho».
Es decir, quien defiende debe valorar cuál de los recursos que tiene
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

a su alcance le va a permitir repeler con garantías la agresión,


de modo que los resultados finales producidos sean los menos
graves posible. Tal y como lo expresa Carmen Requejo Conde
con sus propias palabras «cuando diversos medios alternativos
de defensa se presentan al agredido al ejercer su reacción
defensiva (...) si existen algunos de mayor virtualidad lesiva o de
más capacidad nociva para el agresor, el relativamente menos
nocivo será el racionalmente idóneo o necesario»[150]. También otra
jurisprudencia, como la STS 6555/2010[185], manifiesta al respecto
que «contra el injusto e ilícito proceder agresivo, la defensa
AUTODEFENSA

ha de situarse en un plano de adecuación, buscando aquella


proporcionalidad que, conjurando el peligro o riesgo inminentes, se
mantenga dentro de los límites del imprescindible rechazamiento
de la arbitraria acometida, sin repudiables excesos que sobrepasen
la necesaria contrarrestación». Sin embargo, dependiendo de
la gravedad de cada caso concreto (podría peligrar gravemente
la integridad física e incluso la vida), no es la cuestión tener que
renunciar a una defensa legítimamente ejercida si la equiparación
en los modos o materiales de ataque no puede ser milimétrica y
exactamente equilibrada, tal y como se extrae de lo indicado por la
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

STS 6839/2010[185], que expresa que «no puede juzgarse necesaria


ni exigible una absoluta igualación de medios, ante la inminencia
de la defensa, por el valor superior de la vida que se encuentra en
juego». La STS 3922/2009[185] explica esta idea sosteniendo que la
necesidad o proporcionalidad del medio empleado para defenderse
ante una agresión ilegítima tiene que ver con «la actuación
concreta de la víctima (...) y la efectiva disponibilidad de los medios
defensivos que estuviera en condiciones de usar». Es decir, si
alguien tiene la imperativa necesidad de defenderse de un ataque y
solo cuenta con determinados medios a su alcance, no es cuestión
de evitar la utilización defensiva de dichos elementos solo porque

284
no resulten escrupulosamente semejantes al medio empleado por
quien acomete. Más bien se trata de hacer un uso de dichos medios
acorde a la situación concreta que se esté produciendo.

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


La STS 8088/2009[185] resume este concepto de necesidad ra-
cional del medio empleado diciendo que «la necesidad constituye
premisa básica para cualquier consideración sobre la legítima de-
fensa (...), la proporcionalidad viene referida a la relación entre la
entidad del ataque y la defensa»;

falta de provocación suficiente por parte de quien defiende: la


situación violenta no puede haber sido provocada ni propuesta
por la persona que después pretenda alegar legítima defensa, ni
tampoco haber sido aceptada por esta una resolución de la dis-
puta que entrañe violencia o agresiones físicas. La jurisprudencia
dictada por el Tribunal Supremo recuerda que «la reiterada doc-
trina (...) tiene declarada la imposibilidad de apreciar la agresión
ilegítima (la piedra angular de la legítima defensa) en supuestos
(...) donde los contendientes se sitúan al margen de la protección
penal al ser actores provocadores cada uno de ellos, del enfrenta-

285
miento, de suerte que cuando el resultado lesivo se produce como
efecto de una pelea originada por un reto lanzado o aceptado que
da lugar a las vías de hecho, no cabe apelar a la legítima defensa»
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
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(STS 3763/2011[185]). Aunque es posible que la legítima defensa


se reconozca como eximente (si judicialmente se llega a estimar
que las circunstancias en que se produce pueden reconocerla
como liberadora de toda responsabilidad), en caso de ser conce-
dida suele serlo de forma incompleta, configurándose en tal caso
como atenuante (es decir, las acciones llevadas a cabo para de-
fenderse ven su gravedad disminuida). Es difícil que sea otorgada
la eximente completa, porque tendrían que cumplirse plenamente
los tres requisitos anteriormente citados.
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

En definitiva, la legítima defensa es un concepto del Derecho


que nos permite recurrir a acciones que de ser realizadas en

286
otros contextos o fuera de los preceptos legales aquí explicados,
podrían suponer nuestra incursión en un ilícito sin posibilidad
de alegar circunstancias de atenuación o eximencia. La STS
1471/2011[185] recuerda que «nuestra jurisprudencia señala
que la finalidad de la legítima defensa reside, en definitiva, en
evitar el ataque actual e inminente, ilegítimo, que sufre quien se
defiende justificadamente y protege con él su vida. Igualmente,
la jurisprudencia, asumiendo la predominante corriente de la
doctrina científica, entiende que la legítima defensa es una causa
de justificación, fundada en la necesidad de autoprotección».
Paralelamente al concepto de legítima defensa en el Código

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


Penal se encuentran eximentes como, entre otros conceptos, el
de estado de necesidad, regulado en el artículo 20.5 (dirigido a
quien «para evitar un mal propio o ajeno, lesione un bien jurídico
de otra persona o infrinja un deber»[93]) y el de obrar de acuerdo
a lo regulado en el artículo 20.6, es decir, bajo el impulso de un
«miedo insuperable»[93] a sucumbir a una amenaza determinada.
Respecto al miedo insuperable, la STS 1471/2011[185] recoge
que «el sujeto (...) se halla sometido a una situación derivada de
una amenaza de un mal tenido como insuperable (...) ha de tra-
tarse de una amenaza real, seria e inminente. (...) Esta influencia
psicológica (...) debe tener una cierta intensidad y tratarse de un
mal efectivo, real y acreditado, lo que la aproxima a la legítima
defensa, pero se diferencia de esta en que el que se encuentra
inmerso en tal situación no puede combatirla directamente. (...)
La valoración de la capacidad e intensidad de la afectación del
miedo hay que referirla a parámetros valorativos, tomando como
base de referencia el comportamiento que ante una situación
concreta se puede y se debe exigir a cualquier persona, en pará-
metros medios (...) la aplicación de la eximente exige examinar,
en cada caso concreto, si el sujeto podía haber actuado de otra
forma y se le podría exigir otra conducta distinta de la llevada a
cabo ante la presión del miedo».

287
Tal y como recuerda la STS 996/2010[185], la eximente de miedo
insuperable «requiere la existencia de una amenaza de un mal (...)
que coloque al sujeto (...) en una situación en la que no le pueda
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
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ser exigida otra conducta diferente de la que ejecutó», es decir,


que la teórica víctima se encuentre en una situación que le colo-
que como objeto de un daño potencial aparentemente inevitable y
no existan otras formas de eludir ese daño potencial.
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

5.3. Autodefensa y violencia de género.


Defensa personal femenina
El 18 de diciembre de 1979, la Asamblea General de Naciones
Unidas recogía en su Resolución 34/180 («Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación sobre la mujer»,
ratificada por España en 1983) que la discriminación de la mujer

288
por motivos de género consiste en «toda distinción, exclusión o
restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado
menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la
mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de
la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y
las libertades fundamentales en las esferas política, económica,
social, cultural y civil o en cualquier otra esfera»[131]. De esta
manera, la ONU se hacía eco de una situación de desigualdad e
injusticia social mundialmente extendida, que era caldo de cultivo
para un tipo de violencia focalizada en la condición de pertenencia
al género femenino. Sin duda parece que este tema posee una
trascendencia fundamental para la Organización de Naciones

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


Unidas, que desde 1975 organiza periódicamente la Conferencia
Mundial sobre la Mujer (celebrada en dicho año en Ciudad de
México –México–, en 1980 en Copenhague –Dinamarca–, en
1990 en Nairobi –Kenia–, en 1995 en Pekín –China–, así como
posteriores encuentros de reafirmación de compromisos). Fue
finalmente el 20 de diciembre de 1993, en virtud de lo dispuesto
en el artículo 1 de su Resolución 48/104 («Declaración sobre la
eliminación de la violencia sobre la mujer»), que la ONU definía la
violencia sobre la mujer como «todo acto de violencia basado en
la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como
resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para
la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o
privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida
pública como en la privada»[133]. En relación a este concepto
de padecimiento psíquico, la STS 1982/2011[185] da cuerpo al
concepto de violencia psíquica, aclarando que «una cosa es que
no se manifieste la existencia de un daño corporal, materializado
y perceptible por los sentidos y otra que la coacción, la agresión
física o la injuria no acarreen un daño moral».
En prácticamente todas las sociedades, por muy adelantadas
que estas se autodefinan, la mujer se encuentra potencialmen-
te expuesta a tipos específicos de violencia por el mero hecho

289
de pertenecer al género femenino. Ello es principalmente conse-
cuencia de un proceso de eclipsamiento que consiste en crear
fundamentos sociológicos que normalizan la identificación
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

de las personas con desiguales modelos sexistas a la hora de


construir identidades de género. El resultado que se produce por
endoculturación es una marcada asimetría en la interpretación
de las relaciones sociales de poder, las cuales concluyen deri-
vando en infravaloración y discriminación sobre la mujer. Solo
en España, según datos del Consejo General del Poder Judi-
cial[185], del extinto Ministerio de Igualdad y del actual Ministerio
de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad[183], teniendo en cuenta
que la Administración Pública no maneja dato oficial alguno an-
terior a 2003 relativo a esta lacra, en el período de diez años que
AUTODEFENSA

comprende desde 2003 hasta 2012 (ambos incluidos), el núme-


ro total de víctimas mortales de violencia de género ascendió a
seiscientas cincuenta y cinco (655) mujeres. Eso da una media
anual de más de sesenta y cinco mujeres al año (65,5) que per-
dieron la vida a manos de sus parejas o exparejas, resultando
ser el arma blanca el instrumento más utilizado con diferencia
para cometer esos crímenes.

«Abogo por (...) educar en empatía, en sensibilidad.


Si no, mi pronóstico sobre la violencia de género es muy
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

negativo»[176].
Javier Urra

Las instituciones públicas se enfrentan a esta terrible


realidad desde múltiples ángulos (observatorios de violencia de
género, fiscalías especializadas, etc.), pero la cifra de fallecidas
sigue siendo el dato visible más desestabilizador e impactante
socialmente. De acuerdo a los datos oficiales de que se
disponen ministerialmente[183], de las trescientas ochenta y seis
(386) muertes por violencia de género ocurridas en España en
el período hexanual 2007-2012, en más del 74 % de los casos

290
no se había interpuesto denuncia. Aunque este tipo de violencia
ha pasado recientemente a considerarse delito público (es decir,
no es necesario que exista denuncia explícita de la víctima para
que los mecanismos destinados a su protección se pongan en
marcha), el hecho de denunciar sigue siendo fundamental a
niveles prácticos para poder detectar que algo está sucediendo.
El número de denuncias en este período de seis años (2007-2012)
alcanzó un total de ochocientas tres mil doscientas noventa y
dos (803.292). Eso supone una media de más de ciento treinta
y tres mil ochocientas ochenta (133.882) denuncias anuales,
más de once mil ciento cincuenta (11.157) mensuales y más
de trescientas sesenta (367) diarias, lo que da una idea del

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


volumen de trabajo necesario para combatir a este monstruo,
pero también de la importancia que debería darse a los casos
acerca de los cuales las administraciones tienen conocimiento.
A pesar de los mensajes desestabilizadores de algunas voces
subjetivas más reaccionarias, un estudio del Consejo General del
Poder Judicial sobre quinientas treinta sentencias dictadas por
violencia de género desveló en su momento que en quinientas
veintinueve (más del 99,8 %) no existía ningún indicio de falsedad
en la denuncia, encontrando un único caso de sentencia donde
podría estimarse que pudiera haber sido falsa.
En realidad, «denunciar es un paso muy, muy difícil para una
mujer. Una mujer antes de denunciar lleva noches sin dormir,
pensando qué será de ella, qué será de sus hijos, porque en de-
finitiva toda la vida que ella pensaba que iba a estar al lado de
quien creía que era su pareja se ha roto. Ya no es lo que ella
pensaba y es un cambio radical»[117], tal y como expresó con sus
propias palabras Inmaculada Montalbán Huertas desde su ex-
periencia como magistrada del Tribunal Superior de Justicia de
Andalucía, vocal del Consejo General del Poder Judicial, inte-
grante del Comité de Expertos en Violencia Doméstica, presiden-
ta del Observatorio contra la Violencia de Género y presidenta de
la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial.

291
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

Para ayudar a enfrentarse a esta terrible realidad, en España


surgió la mencionada Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre,
de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género
(aprobada por unanimidad por todos los grupos parlamentarios),
y en cuyo texto se incluye el objetivo de «actuar contra la violen-
cia que, como manifestación de la discriminación, la situación de
desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las
mujeres, se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a


ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin conviven-
cia»[94], incluyendo dentro de sus principios rectores «fortalecer
el marco penal y procesal vigente para asegurar una protección
integral (...) a las víctimas de violencia de género»[94].
Respecto a las amenazas, de acuerdo a la modificación
establecida por la Ley Orgánica 1/2004 en su artículo 38, el Código
Penal recoge en su artículo 171.4 que quien «amenace a quien sea
o haya sido su esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él
por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, será
castigado»[93, 94].

292
Respecto a las lesiones, la propia Ley Orgánica 1/2004, en su
artículo 36, modifica el Código Penal para configurar su artícu-
lo 148.4, agravando la pena en el caso de que la víctima «fuere
o hubiese sido esposa, o mujer que estuviere o hubiere estado
ligada al autor por una análoga relación de afectividad, aun sin
convivencia»[93, 94]; asimismo, la mencionada Ley de Medidas de
Protección Integral contra la Violencia de Género, en virtud de lo
dispuesto en su artículo 37, modifica el artículo 153.1 del Código
Penal, que finalmente termina por señalar que «el que por cual-
quier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico
o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare
o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a
él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o
persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será
castigado»[93, 94].
También se contempla en el artículo 468.1 del Código Penal, de
acuerdo a la redacción dada por lo dispuesto en el artículo 40.1
de la Ley Orgánica 1/2004, que quienes «quebrantaren su conde-
na, medida de seguridad, prisión, medida cautelar, conducción o
custodia serán castigados»[93, 94], reprendiendo también el Código
Penal en su artículo 468.2 de manera agravada a quienes «que-
brantaren una pena de las contempladas en el artículo 48 de este
Código»[93] (a saber: prohibición de aproximarse a la víctima y a
familiares de esta, de comunicarse con ella o sus familiares, de
residir o acudir al lugar donde reside la víctima o su familia, esto
último en virtud de lo dispuesto en el apartado décimo del artículo
1 de la Ley 5/2010 de 22 de junio por la que se modifica la Ley
Orgánica 10/1995 de 23 de noviembre).
Más allá de las mujeres que han vivido o viven una situación de
violencia de género, existe un tipo de violencia sufrida por perso-
nas que integran colectivos especialmente vulnerables de nuestra
sociedad (como, por ejemplo, la infancia) e históricamente enfo-

293
cada principalmente sobre la mujer: la agresión sexual-violación.
De todas las agresiones físicas, la más deleznable lacra social la
configuran las agresiones sexuales. Los delitos contra la liber-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

tad sexual están regulados en el Código Penal, libro II («Delitos y


sus penas»), Título VIII («Delitos contra la libertad e indemnidad
sexuales»). Dentro de su capítulo I («De las agresiones sexua-
les»), el artículo 178 afirma que quien «atentare contra la libertad
sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será
castigado como culpable de agresión sexual»[93]. El artículo 179
agrava el hecho indicando que, en el caso de haberse producido
algún tipo de «acceso carnal»[93] se agravará el hecho aseguran-
do que «el responsable será castigado como reo de violación»[93].
AUTODEFENSA

Para el Derecho, el concepto de agresión sexual es diferente


del de abuso sexual, ya que este último hace referencia a aquellas
acciones de carácter sexual realizadas sobre otras personas sin
su consentimiento pero sin que se utilice violencia o intimidación
porque se hallan «privadas de sentido o (...) anulando la voluntad
de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier
otra sustancia (...) idónea a tal efecto»[93], estando este hecho
también severamente castigado, de acuerdo a su regulación en
el artículo 181.2 del Código Penal, igualmente integrado dentro
del libro II, título VIII y, en este caso, capítulo II («De los abusos
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

sexuales»).
Aunque muchos son los recursos que se han puesto en
marcha para la protección efectiva de las víctimas de violencia
de género (servicios de teleasistencia móvil, dispositivos
electrónicos de seguimiento en forma de pulseras electrónicas
para los maltratadores, escoltas policiales, etc.), no existe medida
que sea infalible. Hasta no hace muchos años, los intentos de
proteger a las potenciales víctimas provenían de fuera de ellas
(medidas legislativas, jurídicas, policiales, asistenciales...),
pero a pesar de que la respuesta institucional y social ante la
violencia de género ha ido mejorando progresivamente, nada

294
puede garantizar su protección absoluta. Llegado este punto, se
fragua la posibilidad de que los recursos de protección no solo
vengan de fuera de la víctima, sino también de dentro de ella, una
idea que tomó cuerpo con el desarrollo de la defensa personal
femenina como disciplina de autodefensa para la mujer.
Lejos de buscar una perfección técnica propia de artistas
marciales consumadas, las mujeres víctimas de violencia preci-
san de una aplicación práctica y pragmática de principios muy
sencillos y directos de defensa personal que les permitan ganar
el tiempo necesario para huir y pedir ayuda. Deben recibir forma-
ción acerca de los recursos institucionales que pueden activar,
conocer y aplicar escrupulosamente las técnicas de autoprotec-

Capítulo 5. Implicaciones legislativas de la defensa personal


ción, entrenar la defensa personal y, sobre todo, trabajar la psi-
cología, puesto que las víctimas de violencia de género suelen
encontrarse en situaciones carenciales (ansiedad, desorienta-
ción, aislamiento, culpabilidad, baja autoestima, bloqueos que
impiden fluir, locus de control externo, recreación en la teoría de
la indefensión aprendida, etc.), acabando por aprender a vivir so-
metidas y ser dependientes.
La defensa personal femenina tiene un enfoque amplio de las
realidades violentas que pueden amenazar específicamente a la
mujer por el hecho de serlo y da respuesta también a situaciones
repentinas que pueden surgir inesperadamente, ya que incide
con insistencia en el enfoque psicológico de los conflictos y en la
utilización de cualquier utensilio cotidiano como arma. Aunque
es una disciplina muy adaptable a situaciones de violencia
de género, la formación en defensa personal femenina puede
servir a cualquier víctima potencial de agresión para tener más
oportunidades de salir indemne de una agresión, así como para
ganar autoconfianza y seguridad.

295
ACERCAMIENTO FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
A LAS CIENCIAS DE LA AUTODEFENSA Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE

296
CAPÍTULO 6.
DEFENSA PERSONAL Y
SEGURIDAD

6.1. Evolución y señas de identidad de


las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
Las Fuerzas y Cuerpos (FFCC) de Seguridad españolas
han protagonizado una enorme evolución en las últimas tres
décadas. Podría decirse que se han desarrollado y mejorado

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


exponencialmente. La formación de sus agentes es cada vez
más profesional, más perfeccionista, más cuidada, más funcional
y poco a poco alcanza más campos con mayor profundidad. En
España, con la caída del último régimen dictatorial comienzan
a producirse grandes cambios y logros sociales cuyo espíritu
se plasma en una Carta Magna en el año 1978. El mundo de la
seguridad no es ajeno a todo esto. Es más, se configura como uno
de los elementos de cambio fundamentales, cruciales, básicos
para garantizar una realidad social donde la ciudadanía pueda
ejercer libremente sus derechos. No en vano, la Constitución de
1978 recoge en su artículo 104 que «las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad (...) tendrán como misión proteger el libre ejercicio de
los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana»[32].

297
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son


AUTODEFENSA

inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley


y a los derechos de los demás son fundamento del orden político
y de la paz social»[32]. Artículo 10. 1 de la Constitución española
de 1978.

Respecto a la seguridad pública, el Estado español estableció


una Ley Orgánica muy interesante en su día, si bien es necesario
actualizar y ampliar ciertos detalles, ya que ha dado de sí más de
dos décadas y la sociedad y realidad españolas han evolucionado
sustancialmente, alejándose de lo que eran entonces. Esta nor-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

mativa que aún regula la labor policial es la Ley Orgánica 2/1986,


de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la cual reco-
noce como sus protagonistas principales a los diferentes cuerpos
policiales que se encuentran geográficamente diseminados, a sa-
ber (según se extrae de la propia ley Orgánica)[91].
•• Artículo 1.4. El mantenimiento de la Seguridad Pública se ejer-
cerá por las distintas Administraciones Públicas a través de las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
••Artículo 2. Son Fuerzas y Cuerpos de Seguridad:
«Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dependien-
tes del Gobierno de la Nación» (aquí el texto legal se refiere al

298
Cuerpo Nacional de Policía, de naturaleza civil, dependiente
directamente del Ministerio de Interior, y a la Guardia Civil, de
naturaleza militar, dependiente del Ministerio de Interior en sus
labores policiales de seguridad, si bien puede depender del Mi-
nisterio de Defensa en el caso de llevar a cabo determinadas
funciones militares);
«Los Cuerpos de Policía dependientes de las Comunidades
Autónomas» (aquí se hace referencia a aquellos cuerpos po-
liciales, todos ellos de naturaleza civil, que ejercen sus com-
petencias en una determinada comunidad bajo la dependencia
directa de un gobierno autonómico, tales como la Ertzaintza en
el País Vasco, los Mossos d’Esquadra en Cataluña o la Policía
Foral en Navarra);
«Los Cuerpos de Policía dependientes de las Corporaciones
Locales» (aquí la Ley Orgánica se está refiriendo a los
diferentes cuerpos de policía local o municipal, todos ellos de
naturaleza civil, los cuales son dependientes directamente de
sus respectivos ayuntamientos).
••Artículo 3º. Los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


Seguridad ajustarán su actuación al principio de cooperación
recíproca.
Independientemente de la jurisdicción territorial reconocida
en sus respectivas competencias según la Administración para
la que trabajen, el artículo 5.4 de la mencionada Ley Orgánica
2/1986, de 13 de marzo, exige a las personas integrantes de las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad «intervenir siempre, en cualquier
tiempo y lugar, se hallaren o no de servicio, en defensa de la ley y de
la seguridad ciudadana»[91]. La propia Ley Orgánica 2/1986 obliga
en su artículo 4.1 a todas las personas a prestar «a las Fuerzas
y Cuerpos de Seguridad el auxilio necesario en la investigación
y persecución de los delitos»[91] y expresa en su artículo 4.2 que
«las personas y entidades que ejerzan funciones de vigilancia,
seguridad o custodia referidas a personal y bienes o servicios
de titularidad pública o privada tienen especial obligación de

299
auxiliar o colaborar en todo momento con las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad»[91].
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Por ello cabe mencionar lo dispuesto en la Ley 23/1992, de 30


de julio, de Seguridad Privada, puesto que hace explícita referen-
cia a la relación entre las dos ramas de seguridad (la privada y la
pública) de la siguiente forma[90]:
••Artículo 1.1. «Esta Ley tiene por objeto regular la prestación de
servicios de vigilancia y seguridad de personas o bienes, que
tendrán la consideración de actividades complementarias y su-
bordinadas respecto a las de seguridad pública»;
••Artículo 1.4. «Las empresas y el personal de seguridad privada
tendrán la obligación especial de auxiliar a las Fuerzas y Cuerpos
AUTODEFENSA

de Seguridad en el ejercicio de sus funciones, de prestarles su


colaboración y de seguir sus instrucciones en relación con las
personas, los bienes, establecimientos o vehículos de cuya
protección, vigilancia o custodia estuvieren encargados». Esto
entronca con el artículo 71.2 del Real Decreto 2364/1994, de
9 de diciembre –en virtud del cual se aprueba el Reglamento
de Seguridad Privada–, que indica que quienes ejerzan de
vigilantes de seguridad «deberán seguir las instrucciones que,
en el ejercicio de sus competencias, impartan los responsables
de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, siempre que se refieran a
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

las personas y bienes de cuya protección y vigilancia estuviesen


encargados»[147]. Complementando esto, la Secretaría General
Técnica del Ministerio de Interior expone que «si el peligro o
riesgo procede del exterior y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
requieren a los vigilantes de seguridad para ejercer funciones en
el exterior de los inmuebles, deben seguir sus instrucciones»[184];
ello apunta directamente en la misma línea que la redacción
otorgada por el R.D. 1123/2001, de 19 de octubre, de modificación
parcial del Reglamento de Seguridad Privada, cuyo artículo
79.g faculta para la posible actuación en los exteriores de
inmuebles por parte de las personas que integran los servicios

300
de seguridad privada, quedando desarrollado dicho artículo de
manera definitiva de la siguiente forma: «Los desplazamientos
excepcionales al exterior de los inmuebles objeto de protección
para la realización de actividades directamente relacionadas
con las funciones de vigilancia y seguridad, teniendo en cuenta,
en su caso, las instrucciones de los órganos competentes de
las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad»[147, 148].
Las personas que integran las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
tienen el carácter de agentes de la autoridad en el desempeño de
sus funciones (artículo 7.1 de la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de
marzo[91]). En el caso del personal de seguridad privada, si bien
su figura profesional carece de la consideración de agente de la
autoridad, la Secretaría Técnica del Ministerio de Interior, en la web
del mismo, resalta aun así que «goza de especial protección cuando
desempeña funciones de auxilio y colaboración con las Fuerzas
y Cuerpos de Seguridad»[184]. A este respecto, la Organización
de Naciones Unidas (ONU) pronto percibió como fundamental
considerar la labor de los cuerpos policiales encargados de hacer
cumplir la ley, dada su necesaria existencia y el particular papel

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


que ocupan como protectores de la ciudadanía, ya que están
dotados de capacidad para hacer un uso adecuado de determinado
grado de fuerza coactiva. A continuación se recogen algunos de
los fragmentos de sus diversos articulados que resultan más
significativos a este respecto y que se constituyen como las normas
y recomendaciones más elementales a contemplar y seguir:

Resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948[128], Declara-


ción Universal de Derechos Humanos:
••Artículo 3. «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad
y a la seguridad de su persona»;
••Artículo 9. «Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni
desterrado»;
Resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966, Pacto Inter-
nacional de Derechos Civiles y Políticos[129]:

301
••Artículo 6.1. «El derecho a la vida es inherente a la persona hu-
mana»;
••Artículo 7. «Nadie será nunca sometido a torturas ni a penas o
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

tratos crueles, inhumanos o degradantes»;


••Artículo 9.1. «Todo individuo tiene derecho a la libertad y a la
seguridad personales. Nadie podrá ser sometido a detención o
prisión arbitrarias. Nadie podrá ser privado de su libertad, salvo
por las causas fijadas por ley y con arreglo al procedimiento
establecido en esta»;
••Artículo 10.1. «Toda persona privada de libertad será tratada
humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente
al ser humano».
AUTODEFENSA

Resolución 34/169, de 17 de diciembre de 1979, Código de con-


ducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley[130]:
••Artículo 1. «Los funcionarios encargados de hacer cumplir la
ley cumplirán en todo momento los deberes que les impone la
ley, sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las perso-
nas contra actos ilegales, en consonancia con el alto grado de
responsabilidad exigido por su profesión»;
••Artículo 2. «En el desempeño de sus tareas, los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley respetarán y protegerán la
dignidad humana y mantendrán y defenderán los derechos hu-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

manos de todas las personas»;


••Artículo 5. «Ningún funcionario encargado de hacer cumplir
la ley podrá infligir, instigar o tolerar ningún acto de tortura u
otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni
invocar la orden de un superior o circunstancias especiales,
como estado de guerra o amenaza de guerra, amenaza a la
seguridad nacional, inestabilidad política interna, o cualquier
otra emergencia pública, como justificación de la tortura u
otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes».

302
Resolución 39/46, de 10 de diciembre de 1984, Convención
contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes[132]:
••Artículo 1.1. «Se entenderá por el término tortura todo acto por
el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o
sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de
obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de
castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha
cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o
por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación,
cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un
funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones
públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquies-
cencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos
que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o
que sean inherentes o incidentales a estas»;
••Artículo 2.2. «En ningún caso podrán invocarse circunstancias
excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de gue-
rra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


pública como justificación de la tortura»;
••Artículo 2.3. «No podrá invocarse una orden de un funciona-
rio superior o de una autoridad pública como justificación de la
tortura»;
••Artículo 10.1. «Todo Estado Parte velará porque se incluyan una
educación y una información completas sobre la prohibición de
la tortura en la formación profesional del personal encargado de
la aplicación de la ley, sea este civil o militar, del personal mé-
dico, de los funcionarios públicos y otras personas que puedan
participar en la custodia, el interrogatorio o el tratamiento de
cualquier persona sometida a cualquier forma de arresto, de-
tención o prisión»;
••Artículo 10.2. «Todo Estado Parte incluirá esta prohibición en
las normas o instrucciones que se publiquen en relación con los
deberes y funciones de esas personas».

303
Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de
fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley,
8.º Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

y Tratamiento del Delincuente, celebrado el 7 de septiembre de


1990[126].
••Artículo 15. «Los funcionarios encargados de hacer cumplir la
ley, en sus relaciones con las personas bajo custodia o dete-
nidas, no emplearán la fuerza, salvo cuando sea estrictamente
necesario para mantener la seguridad y el orden en los esta-
blecimientos o cuando corra peligro la integridad física de las
personas».

Reglas de justicia penal de las Naciones Unidas para la policía de


AUTODEFENSA

mantenimiento de la paz, las cuales datan de febrero de 1994[127]:

••Principios esenciales: «La fuerza se utilizará solo cuando sea


estrictamente necesario y nunca de forma excesiva (...). Las
personas detenidas serán tratadas humanamente».
••Artículo 2.3. «Los funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley no utilizarán la fuerza ni la violencia, salvo cuando otros
medios resulten ineficaces, ni utilizarán más fuerza que la abso-
lutamente necesaria para alcanzar el objetivo legítimo de hacer
cumplir la ley»;
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

••Artículo 6.5. «Los funcionarios públicos tienen la obligación de


impedir las torturas u otros actos o penas crueles, inhumanos
o degradantes»;
••Artículo 6.6. «No se podrán invocar circunstancias excepciona-
les como justificación de la tortura o de otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes»;
••Artículo 9.2. «Quedarán prohibidos en todo tiempo y lugar,
inclusive durante un conflicto armado, y tanto si se cometen
por civiles como por militares»;
••9.2.1. «los atentados contra la vida, la salud o la integridad
física o mental (...)»;

304
••9.2.2. «los atentados contra la dignidad personal, (...) tratos
humillantes y degradantes».

Normativa y práctica de los Derechos Humanos para la Policía,


manual editado en el año 2004[125]:
••Apartado «Aplicación de los principios generales de derechos
humanos»: en cuanto a lo que se refiere a las normas, indica
literalmente que «las normas internacionales de derechos hu-
manos obligan a todos los Estados y a sus agentes, incluidos
los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley», así como
que «los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley es-
tán obligados a conocer y aplicar las normas internacionales
de derechos humanos». En cuanto a la práctica, invita a las
corporaciones a incorporar «las normas de derechos humanos
al reglamento interior de la policía» y a organizar acciones de
«capacitación de derechos humanos para toda la policía, tras la
entrada en funciones y periódicamente»;
••Apartado «Conducta ética y lícita»: al respecto de las normas,
indica que «los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


respetarán y protegerán la dignidad humana y defenderán y harán
respetar los derechos humanos de todas las personas» (concepto
que vuelve a incluir en su apartado «La no discriminación en la
aplicación de la ley»), así como que «en todas las actividades de
la policía se observarán los principios de legalidad, necesidad,
no discriminación, proporcionalidad y humanidad». En cuanto
a la práctica, invita a quienes integran la base de los diferentes
cuerpos policiales a inscribirse en «programas de capacitación
en el servicio para comprender mejor sus atribuciones legales
y sus limitaciones» y recuerda que «la obediencia a las órdenes
de un superior no puede invocarse para justificar violaciones
graves de los derechos humanos, como asesinatos y torturas».
Es más, se atreve a profundizar en su alcance y se dirige a las
personas que gestionan los diferentes estamentos policiales,
con el fin de que organicen acciones formativas para que cada

305
agente comprenda firmemente «sus atribuciones legales y
los derechos jurídicos de los ciudadanos» y velen porque las
personas bajo su mando «mantengan el respeto a la dignidad
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

de todas las personas»;


••Apartado «Detención»: en lo que atañe a las normas que
deben sustentar la figura legal de la detención, se indica que
«nadie podrá ser sometido a detención o prisión arbitraria».
Ello entronca directamente con la Resolución 217 A (III), de
10 de diciembre de 1948 (Declaración Universal de Derechos
Humanos)[128], en su artículo 9, y con la Resolución 2200 A (XXI),
de 16 de diciembre de 1966 (Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos)[129], en su artículo 9.1;
••Apartado «Uso de la fuerza y de las armas de fuego»: en lo que
AUTODEFENSA

respecta a las normas dentro del uso de la fuerza, incide en que


«en primer lugar debe recurrirse a medios no violentos. Se utiliza-
rá la fuerza solo cuando sea estrictamente necesario. Se utilizará
la fuerza solo para fines lícitos de aplicación de la ley. No se ad-
mitirán excepciones ni excusas para el uso ilegítimo de la fuerza.
El uso de la fuerza será siempre proporcional a los objetivos líci-
tos. La fuerza se utilizará siempre con moderación. Se reducirán
al mínimo los daños y las lesiones», y al igual que en el artículo
2.3 de la Resolución 39/46, de 10 de diciembre de 1984, en lo
relativo a la responsabilidad por el uso de la fuerza, recuerda que
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

«no podrá alegarse el acatamiento de órdenes superiores para


eludir responsabilidades en caso de abuso de estas normas»[132];
••Apartado «Violaciones de los derechos humanos cometidas por
la policía»: en cuanto a las normas, reseña que «los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley respetarán y protegerán la
dignidad humana y mantendrán y salvaguardarán los derechos
humanos de todas las personas» y tiene a bien recalcar de nue-
vo, como a lo largo de toda su normativa relacionada con este
tema, que «el acatamiento de órdenes de los superiores no po-
drá alegarse como defensa en los casos de violaciones de los
derechos humanos cometidas por la policía»;

306
••Apartado «Disturbios civiles, estados de emergencia y conflictos
armados»: en lo concerniente a disturbios civiles, señala que «to-
das las medidas de restablecimiento del orden serán compati-
bles con los derechos humanos (...) no se admitirán excepciones
en relación con el derecho a la vida; el derecho a no ser torturado
(...) se aplicarán medios no violentos antes de recurrir a la fuerza,
la fuerza se utilizará solo cuando sea estrictamente necesario,
la fuerza se utilizará solo para fines lícitos de aplicación de la
ley, la fuerza utilizada será proporcional a los objetivos lícitos de
aplicación de la ley, se hará todo lo posible para limitar los daños
y las lesiones». Incluso en el apartado que contempla el terrible
caso de un conflicto armado, incluye explícitamente como nor-
ma que «entre los actos prohibidos en toda circunstancia figuran
los siguientes: el homicidio, la tortura, los castigos corporales
(...), los tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes»;
••Apartado «Las investigaciones policiales»: en relación a las
normas, se señala que «no se ejercerá presión alguna, física
o mental, sobre los acusados, los testigos o las víctimas
con el propósito de obtener información», y que «la tortura y

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


otros tratos inhumanos o degradantes están absolutamente
prohibidos».

Además de la ONU, también el Consejo de Europa se pronuncia


al respecto de la filosofía inherente a la labor policial en sus múl-
tiples publicaciones:
Código Europeo de Ética de la Policía, redactado en 2001[30]:
••Artículo 35. «La policía y todas las intervenciones de la policía
deben respetar el derecho de cualquier persona a la vida»;
••Artículo 36. «La policía no debe infligir, fomentar o tolerar ningún
acto de tortura, ningún trato o pena inhumana o degradante,
cualquiera que sea la circunstancia»;
••Artículo 37. «La policía solo puede recurrir a la fuerza en caso
de absoluta necesidad y únicamente para conseguir un objetivo
legítimo».

307
Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos
y de las Libertades Fundamentales, adoptado en Roma el 4 de
noviembre de 1950[31]:
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

••Artículo 3. «Nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o


tratos inhumanos o degradantes»;
••Artículo 5. «Toda persona tiene derecho a la libertad y a la se-
guridad».

Como Estado de Derecho, España recoge el espíritu de las


normas y recomendaciones de Naciones Unidas y el Consejo de
Europa, haciéndose eco de lo dispuesto explícitamente por estos
organismos. Por ello puede encontrarse la esencia de este orga-
nismo internacional en la legislación española más relacionada
AUTODEFENSA

directa o indirectamente con la seguridad, ya sea esta pública


(función de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad) o privada, como
por ejemplo:

Constitución española de 1978[32], dentro de su título I («De los


derechos y deberes fundamentales») se puede encontrar:
••Artículo 10.2. Explicita que todas las normativas de nuestra
legislación vigente que hagan referencia «a los derechos fun-
damentales y a las libertades que la constitución reconoce se
interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales


sobre las materias ratificados por España;
••Artículo 15. «Todos tienen derecho a la vida, la integridad física
y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a tortura
ni a penas o tratos inhumanos o degradantes»;
••Artículo 17. «Toda persona tiene derecho a la libertad y a la
seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad sino con la
observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y
en la forma previstos en la ley».

308
Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad, dentro de lo dispuesto en su título I («De los cuerpos y
fuerzas de seguridad»), capítulo II («Principios Básicos de Actua-
ción») establece una serie de pautas de obligado cumplimiento
para los agentes de policía, cuya obligación es hacer cumplir la
ley, entre las que se destacan a este respecto[91]:
••Artículo 5.2.a. «Impedir, en el ejercicio de su actuación profe-
sional, cualquier práctica abusiva, arbitraria o discriminatoria
que entrañe violencia física o moral»;
••Artículo 5.3.b. «Velarán por la vida e integridad física de las
personas a quienes detuvieren o que se encuentren bajo su
custodia»;
••Artículo 5.4. «Deberán llevar a cabo sus funciones con total
dedicación, debiendo intervenir siempre, en cualquier tiempo y
lugar, se hallaren o no de servicio, en defensa de la ley y de la
seguridad ciudadana».

Ley 23/1992, de 30 de julio, de Seguridad Privada[90]:


••Artículo 1.3. «Las actividades y servicios de seguridad privada

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


se prestarán con absoluto respeto a la Constitución y con su-
jeción a lo dispuesto en esta ley y en el resto del ordenamiento
jurídico. El personal de seguridad privada se atendrá en sus ac-
tuaciones a los principios de integridad y dignidad, protección y
trato correcto a las personas, evitando abusos, arbitrariedades
y violencias y actuando con congruencia y proporcionalidad en
la utilización de sus facultades y de los medios disponibles».

Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal[93]:


••Artículo 174.1. «Comete tortura la autoridad o funcionario pú-
blico que, abusando de su cargo, y con el fin de obtener una
confesión o información de cualquier persona o de castigarla
por cualquier hecho que haya cometido o se sospeche que ha
cometido, o por cualquier razón basada en algún tipo de discri-

309
minación, la sometiere a condiciones o procedimientos que por
su naturaleza, duración u otras circunstancias, le supongan su-
frimientos físicos o mentales, la supresión o disminución de sus
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

facultades de conocimiento, discernimiento o decisión o que, de


cualquier otro modo, atenten contra su integridad moral».

De todo ello se puede extraer que la evolución que se produce


en las funciones de seguridad de cara a conseguir intervenciones
plenamente profesionales está dirigida hacia horizontes mucho
más humanistas que antaño y tiene como objetivo la resolución
de conflictos, usando la fuerza coactiva solo como último recurso
y en el grado mínimo imprescindible.
AUTODEFENSA

6.2. Usos legales de la fuerza coercitiva


La Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, en su artículo 5.2.c,
indica que las personas que integran las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad «en el ejercicio de sus funciones deberán actuar con la
decisión necesaria, sin demora cuando de ello dependa evitar un
daño grave, inmediato e irreparable; rigiéndose al hacerlo por los
principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad en la
utilización de los medios a su alcance»[91]. Estos tres principios vie-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

nen explicados en la Instrucción 12/2007 del Ministerio de Interior


de la siguiente forma[110]:

310
Capítulo 6. Defensa personal y seguridad
congruencia: «Supone que el agente, una vez haya decidido el em-
pleo de la fuerza y para que este sea legítimo, habrá de elegir, de
entre los medios legales previstos y disponibles, el que sea más
idóneo y que mejor se adapte a la concreta situación, valorando,
para ello, las prestaciones del medio agresivo, sus características,
grados y demás efectos que respondan a la situación y finalidad
legal pretendida».

oportunidad: «Necesidad o no de recurrir a la coacción física (...),


de acuerdo con los datos conocidos sobre la situación y el sujeto
en cuestión».
proporcionalidad: «Una vez decidido el empleo de la fuerza y el

311
medio idóneo, el agente deberá adecuar la intensidad de su em-
pleo, de forma que no sobrepase la estrictamente necesaria para
conseguir el control de la persona».
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Como garante de la seguridad y la protección pública, la


policía es el colectivo profesional al que la sociedad recurre en
los casos en los que la seguridad se ve comprometida. Es una
tarea complicada la que atañe a la capacidad de ejercer –en
su caso– la función coercitiva que la Administración necesita
aplicar en determinados momentos. Las intervenciones de
seguridad ciudadana que realiza cotidianamente cada agente
que desempeña su labor de patrullaje son en muchas ocasiones
dificultosas, habitualmente se desarrollan muy rápido y en
AUTODEFENSA

circunstancias estresantes y poco claras, además de adolecer a


menudo de falta de información suficiente a pesar de los esfuerzos
que realice la persona encargada de recepcionar la solicitud de
auxilio en el servicio de emergencias.
Esta falta de información acrecienta el grado de incertidumbre
(llamadas que se cortan en medio de la comunicación, posible
desorientación o alteraciones emocionales de la persona llamante
que vive una experiencia emocionalmente traumática, etc.). Eso,
entre otros muchos factores, obliga a cada policía en activo a tener
afinadas permanentemente sus habilidades, así como a conocer,
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

interpretar y aplicar las leyes (que, por otro lado, se encuentran


siempre en constante proceso de modificación), debiendo tomar
decisiones importantes y comprometidas en lapsos de tiempo
muy reducidos, con la dificultad que conlleva manejar una vasta
cantidad normativa, a menudo francamente compleja.
Es evidente que, siendo la policía el gremio encargado por
nuestra estructura social para intervenir en situaciones compro-
metidas (tales como controlar, resolver o sofocar reyertas, al-
tercados, conflictos y situaciones violentas), su relación con las
técnicas de defensa personal es ineludible y muy estrecha, por
lo que precisa una formación amplia y correctamente enfocada

312
que permita la utilización eficaz de un grado de fuerza coercitiva
adecuado –en aquellas situaciones que lo precisen–, respetando
simultáneamente la insalvable barrera de la observancia escru-
pulosa de los derechos humanos y demás legislación. Según la
propia Ley Orgánica 2/1986, cada agente de policía es responsa-
ble «personal y directamente por los actos que en su actuación
profesional llevaren a cabo, infringiendo o vulnerando las normas
legales, así como las reglamentarias que rijan su profesión (...) sin
perjuicio de la responsabilidad patrimonial que pueda correspon-
der a las Administraciones Públicas»[91]. Por ello, la profesionali-
dad y eficacia que debe caracterizar a los organismos e institu-
ciones policiales y a su personal funcionarial ha de ser exquisita.

«Los comportamientos violentos están más difundidos y ge-


neralizados en las sociedades en las que las autoridades respal-
dan el uso de la violencia con sus propias actuaciones»[124].
Nelson Mandela

No es extraño, por tanto, que publicaciones de la ONU tales

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


como su manual Normativa y práctica de los Derechos Humanos
para la Policía, dentro del apartado «Detención» y en lo relativo a
la práctica, ofrezca al colectivo de agentes recomendaciones muy
explícitas al respecto, tales como «aprenda y practique técnicas
y tácticas necesarias para llevar a cabo las detenciones con efi-
cacia, discreción y el debido respeto a la dignidad humana (...)
aprenda y practique el uso de esposas y otros medios coercitivos
(...) aumente la confianza en sí mismo, por ejemplo aprendien-
do técnicas de defensa personal (...) estudie cuidadosamente el
capítulo sobre el uso de la fuerza en las detenciones»[125]. A las
personas responsables de la gestión de los cuerpos de seguridad
también se les solicita, desde el mismo texto, que planifiquen una
formación permanente para que sus agentes alcancen elevados
niveles de profesionalidad que garanticen un adecuado manejo
de «los procedimientos de detención, los derechos del detenido

313
y las técnicas para llevar a cabo las detenciones de forma se-
gura y humana»[125], explicitando después que esta capacitación
ha de incluir el estudio y práctica de aspectos como la «defensa
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

personal y uso de medios de coerción»[125]. Por su parte, el Con-


sejo de Europa, en el artículo 29, de su Código Europeo de Ética
para la Policía manifiesta que «una formación práctica relativa al
empleo de la fuerza y sus límites con respecto a los principios es-
tablecidos en materia de derechos humanos, principalmente del
Convenio Europeo de Derechos Humanos y de la jurisprudencia
correspondiente, debe integrarse en la formación de los policías a
todos los niveles»[30].
Por ello, en una sociedad moderna es necesario dotar a los
cuerpos policiales de protocolos en el uso de la fuerza y de
AUTODEFENSA

habilidades técnicas que incluyan el dominio de una rama de


la autodefensa especialmente diseñada para hacer frente a la
especificidad del trabajo en seguridad. José María Benito García
establece un origen sistemático de los sistemas policiales
modernos de defensa personal casi simultáneo en el siglo xx, por
un lado en Japón con el estilo conocido como taiho-jitsu –que
el propio José María Benito indica que «data de 1924, cuando se
forman varios Comités de Grandes Maestros Japoneses, para
crear un método especial (...) para la policía de ese país»[11]– y por
otro lado en Rusia (con la posteriormente exitosa expansión del
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

estilo denominado sambo).


En el caso de España, el mismo autor establece como fecha de
los primeros documentos escritos al respecto el año 1966 (resal-
tando de estos su fundamentación «principalmente en el Judo y Jiu
Jitsu»[11]), desarrollándose desde entonces la idea de una defensa
personal específica para el mundo de la seguridad y evolucionando
paso a paso, culminándose en 1991 con la configuración definiti-
va de la disciplina denominada defensa personal policial, la cual
probablemente sigue siendo a día de hoy el referente más sólido e
influyente para los colectivos profesionales encargados de hacer
cumplir la ley que participan en acciones operativas de formación

314
permanente, así como para muchos de los cuerpos de policía en
sus respectivos períodos de formación básica (por ejemplo, es la
rama que practican oficialmente todos los cuerpos de policía local
de la Comunidad de Madrid). Posteriormente a la defensa personal
policial irían inevitablemente surgiendo nuevas líneas y enfoques,
tales como la defensa operativa policial, la defensa policial ope-
rativa, la defensa operativa táctico-policial, etc. Todas ellas son
formas de entender el entrenamiento de las habilidades marcia-
les que debe atesorar cada agente policial que patrulla las calles,
en concordancia con las peculiaridades que las leyes otorgan a su
profesión dentro de un Estado de Derecho. También se pueden en-
contrar líneas hermanas que pretenden orientar su enfoque hacia
las peculiaridades propias de la seguridad privada, como es el caso
de la defensa personal operativa. Si bien algunas de las corrientes
aparecidas aportan nuevos enfoques al respecto de esta materia,
la mayoría de ellas ha bebido, en algunos casos aún bebe y muchas
seguramente seguirán bebiendo de la fuente original y principal: la
defensa personal policial.
El concepto que hoy en día conocemos bajo el término defensa

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


personal policial, ya fue acertadamente definido por José Antonio
Valcárcel Asúa como la «utilización de un conjunto de técnicas
defensivas procedentes de las artes marciales o artes de comba-
te cuerpo a cuerpo, que nos ayudan en el desempeño de nuestras
funciones en seguridad, y al mismo tiempo tratan de mantener
intacta nuestra integridad física, y la de las personas a las cua-
les debemos proteger de cualquier agresión»[174], y yo añadiría que
ello ha de ser en estricto cumplimiento de la legislación vigente.
El personal de seguridad privada es también susceptible de op-
timizar el grado de eficacia de sus intervenciones con la defensa
personal policial, puesto que la Ley 23/1992, de 30 de julio, recoge
en su artículo 5.1 que «las empresas de seguridad (...) podrán pres-
tar o desarrollar los siguientes servicios y actividades: (...) vigilancia
y protección de bienes, establecimientos, espectáculos, certáme-
nes o convenciones (...), protección de personas determinadas (...),

315
depósito, custodia, recuento y clasificación de monedas y billetes,
títulos-valores que, por su valor económico y expectativas que ge-
neren o por su peligrosidad, puedan requerir protección especial»[90],
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

por lo que quienes ejercen su labor profesional como vigilantes de


seguridad también pueden llegar a encontrarse con situaciones en
las que corra peligro su integridad física o la de las personas que se
encuentren bajo su protección, cuando actúan en defensa de la se-
guridad en el ejercicio de sus funciones, entre las que directamente
se incluyen –de acuerdo a la propia Ley 23/1992 y al artículo 71 de
Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre– «ejercer la vigilancia y
protección de bienes muebles e inmuebles, así como la protección
de las personas que puedan encontrarse en los mismos (...), evitar
la comisión de actos delictivos o infracciones en relación con el
AUTODEFENSA

objeto de su protección (...), poner inmediatamente a disposición


de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a los de-
lincuentes en relación con el objeto de su protección (...) efectuar la
protección del almacenamiento, recuento, clasificación y transpor-
te de dinero, valores y objetos valiosos»[90, 147].
Cualquier profesional de la seguridad (pública o privada)
puede necesitar hacer uso de la defensa personal por diferentes
causas: en primer lugar como medida de protección ante perso-
nas alteradas o situaciones comprometidas que puedan poner
en riesgo su integridad física o la de otras personas, pero tam-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

bién en el caso de tener que detener a una determinada persona


para ponerla a disposición de la justicia (en el caso del personal
de seguridad privada, para dejar a esta persona a disposición
de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que serán quienes la
pongan a disposición judicial). A este respecto, la Instrucción
12/2007 de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio
de Interior recuerda en el artículo 1 de su instrucción séptima
que «el agente policial está legitimado para emplear la fuerza
durante la detención cuando se produzca una resistencia a esta,
cuando la detención se practique en circunstancias que puedan
suponer un grave riesgo para la seguridad ciudadana, así como

316
en los supuestos en que exista un riesgo racionalmente grave
para la vida del agente, su integridad física o la de terceras per-
sonas»[110].
Cuando se procede a la detención de una persona, el personal
profesional del sector puede recurrir a un abanico técnico adap-
tado a las peculiaridades de su profesión. Las leyes exigen que la
reducción física se realice utilizando la mínima fuerza imprescin-
dible, fundamentando todo ello en los principios de congruencia,
oportunidad y proporcionalidad anteriormente explicados. En el
aprendizaje de una defensa personal propia de las labores de se-
guridad se profundiza en el estudio de conceptos tales como:

técnicas de autoprotección:
donde se incluye todo lo re-
lacionado con los posiciona-
mientos previos, las formas
de situarse espacialmente, las
aproximaciones a personas
sospechosas o lugares que

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


puedan contener algún peli-
gro, etc.;

técnicas de contención, reduc-


ción y detención a mano vacía:
donde se engloban las técni-
cas seleccionadas de defensa
personal de relativamente bajo
potencial lesivo (búsqueda del
uso de la mínima fuerza im-
prescindible en cumplimien-
to del principio de minimizar al máximo la lesividad potencial)
realizadas sin ayuda de ningún material auxiliar, incluyendo las
acciones de traslado a pie de personas detenidas (denominadas
comúnmente técnicas de conducción), etc.;

317
técnicas de contención, reducción y detención utilizando
herramientas: esto hace referencia a la utilización de útiles
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

profesionales legalmente autorizados (como pueden ser los


bastones y grilletes de dotación reglamentaria, etc.), incluyendo
el traslado a pie de personas detenidas, en este caso ayudándose
del material correspondiente.

6.2.1. Técnicas de autoprotección policial


Podemos entender el término técnicas de autoprotección po-
licial como el conjunto de comportamientos y conductas que
AUTODEFENSA

cada agente realiza en sus intervenciones con el objeto de tener


controladas aquellas variables de la situación que podrían verse
alteradas, así como aquellas nuevas que podrían surgir, configu-
rándose en una amenaza o peligro. Esto incluye aspectos como
la colocación espacial que cada policía adopta respecto a una
persona sospechosa, incluyendo una correcta orientación corpo-
ral y un adecuado posicionamiento de manos, etc. Estas medidas
de autoprotección serán más o menos acentuadas dependiendo
de si la situación puede considerarse de normalidad, de alerta o
de peligro.
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

Como ejemplo, la ilustración anterior muestra la más básica


de las formas de autoprotección –a saber, la ubicación o distri-
bución espacial– en el hipotético caso de un binomio de agentes
que tuviera que ejercer una vigilancia estática a pie que cubriese
los 360º. En tal caso, siempre es preferible que cada agente abar-
que un rango de visión que le permita tres cosas: en primer lugar,
poder ver fácilmente a su compañero; en segundo lugar, poder
comunicarse directa y discretamente (con sutiles gestos o voz
baja) con la otra mitad del binomio; y, en tercer lugar, manejar un
espectro de visión de unos 180º que cubra tanto aquello que tiene
delante como lo que ocurre a la espalda del otro componente. Lo

318
que aparece reflejado en la imagen posterior es una comparativa
entre la forma espacial ideal de cumplir este cometido (imagen
de la izquierda) y otro posicionamiento que –según las circuns-
tancias– podría no lograr cubrir estas condiciones porque sus
componentes se colocan mirando hacia la misma orientación y
no pueden detectar lo que tienen a la espalda. Para disponerse
correctamente, se traza una línea recta imaginaria de modo que
cada agente queda a un lado diferente de aquella. En el binomio
de la derecha, esta máxima no se cumple porque una de las zonas
queda desocupada y la espalda de la pareja queda sin vigilancia
efectiva.

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad

Personalmente, cuando en el desempeño de mi profesión he


de realizar este tipo de cometidos, complemento la línea imagi-
naria con un yin-yang hipotéticamente dibujado en el suelo, de
ahí que haya decidido referirme a esto como la teoría yin-yang de
vigilancia estática 360º. Cada agente debe colocarse en su lado
de la línea, pero también dentro de uno de los dos peces o lá-

319
grimas del símbolo. Esa área se convertirá en su zona personal
durante la vigilancia estática. Así se consigue espontáneamente
evitar ciertos errores, tales como que el binomio pueda llegar a
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

estar frente a frente (eso impide a cada agente ver bien la espalda
de su compañero). En este sentido, cada uno de los efectivos se
coloca en su lado de la línea y dentro del semicírculo que confor-
ma la cabeza del pez o lágrima que le corresponda. La orientación
corporal debe ser hacia la cola de dicho pez, ya que si ambos mi-
rasen hacia la cabeza, se perderían de vista mutuamente. Por otro
lado, si ambos se orientasen en el mismo sentido –es decir, uno
mirando hacia la cola y otro hacia proyección de la cabeza de sus
zonas respectivas– no podrían atender los sucesos a su espalda.
AUTODEFENSA
A LAS CIENCIAS DE LA
ACERCAMIENTO

Aunque la opinión pública no siempre se hace eco de ello,


las personas que integran los diferentes cuerpos policiales son

320
frecuentemente objeto de intento de agresión, siendo las medidas
de autoprotección policial las verdaderas responsables de
garantizar en primera instancia que muchas de esas intentonas
no culminen en daños y lesiones. A este respecto, debido a lo
expuesta que se encuentra esta profesión, la Ley de Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad pasa de reconocer a quienes son policías –
en su artículo 7.1– como «agentes de la autoridad»[91] en el ejercicio
de sus funciones, a otorgarles –en su artículo 7.2– «al efecto de
su protección penal la consideración de autoridad»[91] en aquellos
casos en los que se atente contra su persona empleando cualquier
medio que pueda hacer peligrar gravemente su integridad física.
Es decir, la policía no goza de la condición de autoridad, sino de
agente de la misma –en definitiva, que es la figura encargada
de aplicar las decisiones legales de quien sí posee el estatus de
autoridad, actuando en su nombre–. Autoridad son, por ejemplo,
quienes integran el Congreso de los Diputados, el Senado, etc.
En estos casos, se atenderá a lo dispuesto en la Ley Orgánica
10/1995, de 23 de noviembre (Ley Orgánica del Código Penal),

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


que en su artículo 550 –integrado en su título XXII («Delitos
contra el orden público»), capítulo II («De los atentados contra
la autoridad, sus agentes y los funcionarios públicos, y de la
resistencia y desobediencia»)– indica que «son reos de atentado
los que acometan a la autoridad, a sus agentes o funcionarios
públicos, o empleen fuerza contra ellos, los intimiden gravemente
o les hagan resistencia activa también grave, cuando se hallen
ejecutando las funciones de sus cargos o con ocasión de ellas»[93].
La policía, como colectivo especialmente destinado a garantizar
la seguridad, lleva a cabo cotidianamente multitud de acciones
de carácter preventivo. Muchas de ellas a simple vista pueden
parecer simples o rutinarias (incluso tal vez algo agobiantes para
la ciudadanía más susceptible), pero es necesario que cada agente
cumpla siempre unas condiciones mínimas para desempeñar su
labor garantizando su propia seguridad, ya que su exposición al

321
peligro es permanente y los riesgos para su integridad personal
pueden proceder de la persona más insospechada, en el momento
más inesperado y de la forma más infrecuente. La formación
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

continua y el compromiso con la profesionalidad son las primeras


y más básicas medidas de autoprotección para el colectivo
policial. Algunas de las actuaciones más habituales que suelen
realizar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus
funciones son: las identificaciones, los cacheos y los controles.
Estas acciones se explican a continuación.

6.2.1.1. Autoprotección en las identificaciones


AUTODEFENSA

La identificación es la acción mediante la cual se solicita


a una determinada persona que acredite su identidad (por
ejemplo, facilitando un documento identificativo válido y en
vigor). La policía actúa a este respecto en virtud de lo dispuesto
en el artículo 20.1 de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero,
de Protección de la Seguridad Ciudadana, que indica que «los
agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podrán requerir,
en el ejercicio de sus funciones de indagación o prevención, la
identificación de las personas»[92]. Si bien hay que decir que la
figura de la identificación es también potencialmente observable
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

en las labores del personal de seguridad privada, en virtud de lo


dispuesto en el artículo 11.1.b de la Ley 23/1992, de 30 de julio,
de Seguridad Privada, donde se puede leer que «los vigilantes de
seguridad (...) podrán (...) efectuar controles de identidad en el
acceso o en el interior de inmuebles determinados»[90]. Incluso
la Secretaría General Técnica del Ministerio de Interior, en la
página web de este, ofrece determinadas aclaraciones («previo
informe de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana»[184])
en las que recuerda que una de las funciones del personal de
seguridad privada es «el control, si fuere preciso, de la identidad
de clientes»[184] en los accesos correspondientes (apartado

322
B.1 del informe), pero incide también en la posibilidad de
ejercer «en el interior de los establecimientos»[184] su función
de «identificación de personas»[184] (apartado B.2 del informe),
ambas circunstancias encuadradas dentro del artículo 77 del
Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre, en virtud del cual se
aprueba el Reglamento de Seguridad Privada, el cual expone que
«en los controles de accesos o en el interior de los inmuebles
de cuya vigilancia y seguridad estuvieran encargados, los
vigilantes de seguridad podrán realizar controles de identidad
de las personas y, si procede, impedir su entrada»[147].

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad

6.2.1.2. Autoprotección en los cacheos


El cacheo es la acción mediante la cual se somete a una per-
sona a una comprobación superficial con el objeto de determi-
nar si en su ropa o enseres porta efectos, objetos o instrumentos
que pudieran servir como prueba de un posible delito o puedan
ser susceptibles de ser utilizados para un ilícito. La Instrucción

323
12/2007 del Ministerio de Interior recoge que este concepto se
realizará «salvo urgencia, por personal del mismo sexo que la
persona cacheada»[110], siendo el criterio fundamental a seguir el
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

«máximo respeto a la identidad sexual de la persona cacheada,


lo que deberá tenerse en cuenta muy especialmente en el caso
de personas transexuales»[110]. En la práctica, el concepto de ca-
cheo viene acompañado de una serie de riesgos añadidos, por
lo que el personal policial adoptará medidas de autoprotección
concretas, tales como las conducentes a evitar cortes o pincha-
zos que pudieran producir ciertos útiles que porte la persona ca-
cheada, adoptar posicionamientos que faciliten la anulación de
acciones violentas repentinas por parte de la persona sometida
AUTODEFENSA

al cacheo, así como evitar que –mientras se está realizando el


cacheo– la persona que está siendo objeto de tal registro tenga
a su alcance elementos que pueda usar como arma, etc. Las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad encuentran la fundamentación
legal básica de la figura del cacheo en la Ley Orgánica 1/1992,
de Protección de la Seguridad Ciudadana, que en su artículo 18
(reflejado también en el artículo 148.1 del Reglamento de Ar-
mas, aprobado en virtud del Real Decreto 137/1993, de 29 de
enero) dice que «los agentes de la autoridad podrán realizar, en
todo caso, las comprobaciones necesarias para impedir que en
las vías, lugares y establecimientos públicos se porten o utilicen
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

ilegalmente armas, procediendo a su ocupación»[92, 146], y en su


artículo 19.1 indica que «los agentes de las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad (...) podrán ocupar preventivamente los efectos o
instrumentos susceptibles de ser utilizados para acciones ile-
gales»[92, 146], en concordancia con lo recogido de la misma ma-
nera en el artículo 148.2 del Reglamento de Armas.
En cuanto al registro de enseres por parte de personal de
seguridad privada, la Secretaría General Técnica del Ministerio
de Interior indica que «dentro de la función de los vigilantes, se
encuentra la facultad de solicitar la comprobación y registro
de los efectos personales de aquellas personas sobre las que

324
exista certeza o, al menos, motivos concretos para sospechar
que han participado en la comisión de un acto delictivo»[184]. Ello
lo afirma en virtud del artículo 76.1 del Reglamento de Seguridad
Privada (RD 2364/1994), donde se dice que «en el ejercicio de
su función de protección de bienes inmuebles así como de las
personas que se encuentren en ellos, los vigilantes de seguridad
deberán realizar las comprobaciones, registros y prevenciones
necesarias para el cumplimiento de su misión»[147]. Aun así, la
Secretaría General Técnica del citado ministerio también señala
que «en caso de negativa»[184], el personal de seguridad privada
deberá «limitarse a las actuaciones previstas en el apartado 2
del citado artículo 76»[184] del Reglamento de Seguridad Privada,
que señala firmemente que «cuando observaren la comisión de
delitos en relación con la seguridad de las personas o bienes
objeto de protección, o cuando concurran indicios racionales
de tal comisión, deberán poner inmediatamente a disposición
de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a los
presuntos delincuentes, así como los instrumentos, efectos y
pruebas de los supuestos delitos»[147].

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


6.2.1.3. Autoprotección en los controles
Complementando lo dispuesto en sus artículos 18 y 19.1,
la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana (LO
1/1992, de 21 de febrero), en su artículo 19.2 indica que «se po-
drán establecer controles en las vías, lugares o establecimien-
tos públicos (...) al objeto de proceder a la identificación de las
personas que transiten o se encuentren en ellos, al registro de
los vehículos y al control superficial de los efectos personales
con el fin de comprobar que no se portan sustancias o instru-
mentos prohibidos o peligrosos»[92].

325
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

Normalmente los controles policiales se realizan respecto de


los vehículos y de sus ocupantes, por lo que las normas de auto-
protección a adoptar por quienes ejercen de agentes de la autori-
dad están relacionadas en primera instancia con la canalización
efectiva de vehículos, las acciones tendentes a evitar que pueda
darse el atropello de agentes, los posicionamientos espaciales
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

que faciliten disponer de un parapeto en el caso de ser objeto de


disparos o de lanzamiento de objetos procedentes de un vehícu-
lo, etc. Cuando el vehículo en cuestión se encuentre ya deteni-
do en el control, la más inmediata medida de autoprotección es
que la persona que lo conduce apague el motor y retire las llaves
del contacto. A partir de entonces es cuando –dependiendo de
si la situación es normal, de alerta o de peligro– se procederá a
la identificación de sus ocupantes, a su cacheo y al registro del
vehículo en aquellos casos en que fuese preceptivo. Para la mera
comprobación de la documentación del vehículo, así como para la
simple identificación de las personas que ocupan el mismo, puede

326
no ser necesario que aquellas salgan de este, por lo que la princi-
pal medida de autoprotección es la de tener controlado por parte
de los agentes en todo momento el movimiento de las manos de
las personas ocupantes. Sin embargo, para realizar los cacheos
oportunos es necesario que las personas que van a ser objeto de
dicha acción desciendan del vehículo, por lo que las medidas de
autoprotección irán encaminadas a conductas tales como solici-
tar a los ocupantes que lo abandonen de uno en uno (señalándo-
se concretamente a quien deba descender del vehículo en cada
momento), proceder al cacheo de la persona descendida con las
medidas de protección correspondientes, establecer una ubica-
ción donde las personas cacheadas se sitúen hasta el final de las
operaciones de control (punto que habrá que vigilar por parte de
al menos un par de agentes, que deberán colocarse de acuerdo
a la distribución espacial que mejor facilite dicha acción), man-
tener la vigilancia de cada ocupante que aún quede en el interior
de vehículo (esta vigilancia se ejercerá por agentes diferentes de
quienes realizan los cacheos y de quienes realizan la vigilancia de
las personas ya cacheadas), etc. Cuando las personas ocupantes

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


del vehículo hayan sido identificadas y cacheadas (si la situación
demandaba tales medidas), puede procederse al registro del vehí-
culo. Esta acción también tiene sus propias medidas de autopro-
tección, algunas de ellas tan básicas como ordenar a la persona
conductora que abra ella misma el maletero o el capó.

6.2.2. Técnicas de resolución no violenta de


conflictos
La policía es el primero y más inmediato brazo de aplicación
de la ley. Sus integrantes son quienes están en contacto con la
calle, con la realidad cotidiana, quienes mejor conocen los en-
tresijos del día a día. A menudo quien infringe la ley es también
una víctima y entender sus cómos y sus porqués puede ayudar a

327
desempeñar más profesionalmente una intervención, además de
evitar complicaciones que seguramente no tengan sentido y que
podrían derivar en la necesidad de aplicar acciones más coac-
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

tivas –como el uso legal de la fuerza– que conllevan implícitos


nuevos riesgos. Por ello se hace imprescindible una formación
holística que englobe el entorno del delito, las realidades ocultas
de su aparición y las teorías acerca de su prevención (aunque en
ocasiones puedan parecer alejadas del mundo policial, en reali-
dad son inseparables de este).

El Código Europeo de Ética de la Policía, confeccionado por el


Consejo de Europa en 2001, incluye como uno de los principa-
les objetivos de los colectivos policiales «proteger y respetar las
AUTODEFENSA

libertades y derechos fundamentales del individuo (...) facilitar


asistencia y servicios a la población»[30]. En su artículo 23 señala
que «el personal de policía debe ser capaz de demostrar discer-
nimiento, apertura de mente, madurez, un sentido de la justicia,
capacidad para comunicar y (...) comprensión de los problemas
sociales, culturales y comunitarios»[30]. Desde este código, el
Consejo de Europa indica que «la mayor parte de los servicios de
policía europeos (...) desempeñan un papel social y prestan un
cierto número de servicios en la sociedad; (...) la confianza de la
población en la policía está estrechamente vinculada a la actitud
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

y al comportamiento de esta última con respecto a esta misma


población y, en particular, al respeto de la dignidad humana y de
las libertades y derechos fundamentales de la persona»[30].
La Organización de Naciones Unidas siempre ha hecho hinca-
pié a este respecto en muchos de sus diversos articulados, por
ejemplo:

Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de


fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la
ley[126]: en cuyo interior se expresa que «los gobiernos y los
organismos encargados de hacer cumplir la ley procurarán que

328
todos los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley sean
seleccionados mediante procedimientos adecuados, posean
aptitudes éticas, psicológicas (...) apropiadas para el ejercicio
eficaz de sus funciones y reciban capacitación profesional
continua y completa. Tales aptitudes para el ejercicio de esas
funciones serán objeto de examen periódico» (artículo 18).
Además, amplía estas indicaciones con la idea de que «en la
capacitación de los funcionarios encargados de hacer cumplir la
ley, los gobiernos y los organismos correspondientes prestarán
especial atención a las cuestiones de ética policial y derechos
humanos (...), a los medios que puedan sustituir el empleo de la
fuerza y de armas de fuego, por ejemplo, la solución pacífica de
los conflictos, el estudio del comportamiento de las multitudes
y las técnicas de persuasión, negociación y mediación» (artículo
20). También añade que «los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley, en el desempeño de sus funciones, utilizarán en
la medida de lo posible medios no violentos antes de recurrir al
empleo de la fuerza (...). Podrán utilizar la fuerza (...) solamente
cuando otros medios resulten ineficaces o no garanticen de

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


ninguna manera el logro del resultado previsto» (artículo 4).

Normativa y práctica de los Derechos Humanos para la Poli-


cía[125]: donde se hace hincapié en que todas las personas can-
didatas a ingresar en la policía «deberán tener las cualidades
mentales y físicas idóneas» e incide en que cada agente poten-
cialmente actuante en una intervención de seguridad planifique
«el uso gradual y progresivo de la fuerza, empezando por medios
no violentos» y forme parte de «programas de capacitación para
adquirir y mantener sus aptitudes de relación interpersonal, y en
particular de comunicación», así como estudie y aplique «técni-
cas de persuasión, mediación y negociación». Resalta la impor-
tancia de estudiar «técnicas de resolución de conflictos» e invita
a las personas con responsabilidades de mando y organización
en los cuerpos de policía a que organicen para sus agentes ac-

329
tividades de formación en temáticas relativas a «relaciones inter-
personales, técnicas de resolución de conflictos (...), técnicas de
persuasión, mediación y negociación».
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Lo anteriormente expuesto deja clara la necesidad de utilizar


habilidades no coercitivas antes de recurrir a vías más abrasivas,
siempre que esto sea posible. En esa línea se pronuncia la
Instrucción 12/2007 del Ministerio de Interior, que en el segundo
punto de su Instrucción séptima indica que en primera instancia
«el agente policial debe identificarse y dar a conocer la legitimidad
de su presencia. Puede añadir otras palabras conminatorias para
que el sujeto deponga cualquier posible actitud violenta»[110]. Y
en el punto tercero también de su instrucción séptima recuerda
que «el agente deberá sopesar las circunstancias propias del
AUTODEFENSA

lugar, el conocimiento de la persona sospechosa, su peligrosidad


o reacciones previsibles y su experiencia previa para determinar
si la detención puede realizarse mediante la utilización de
otros medios no violentos que la técnica profesional pone a su
alcance»[110]. Para evitar sucumbir a la cadena de ansiógenos que
precipitaría innecesariamente acciones desenfocadas, resalta
la necesidad del «mantenimiento, por parte del agente policial,
de la serenidad emocional y el autocontrol, aun en situaciones
de riesgo»[110]. Al ser el colectivo de agentes policiales la parte
de la Administración en contacto más inmediato y permanente
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

con la ciudadanía, las relaciones con esta a menudo se dan en lo


concerniente a situaciones de emergencia cargadas de elevados
niveles de estrés y emocionalidad intensa. Es por ello que la policía
debe recibir constante formación y reciclaje en temas relativos
a la psicología (autocontrol, gestión de situaciones de crisis,
resolución de conflictos, etc.). Esas cualidades correctamente
aplicadas pueden garantizar una mayor profesionalidad y
conseguir que las personas se sientan más seguras, respetadas
y tratadas justa y correctamente, lo que –en muchas ocasiones–
puede solucionar determinadas situaciones conflictivas, evitando
que deriven hacia magnitudes mayores y más incontrolables que

330
hagan surgir nuevas complicaciones innecesarias y mucho más
difíciles de manejar (o que coloquen a los agentes en la necesidad
de asumir nuevos y mayores riesgos evitables).

«La persuasión apoyada por la lógica es en último caso más


efectiva que la coerción»[81].
Jigoro Kano

6.2.3. Técnicas de reducción y contención


La Organización de Naciones Unidas, en su Código de conducta
para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley expone
que «los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán
usar la fuerza solo cuando sea estrictamente necesario y en la
medida que lo requiera el desempeño de sus tareas»[130]. También
es necesario volver a recordar que el artículo 4 de sus Principios
básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley remarca que «los

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, en el desempeño
de sus funciones (...) podrán utilizar la fuerza (...) solamente
cuando otros medios resulten ineficaces o no garanticen de
ninguna manera el logro del resultado previsto»[126]. Es decir,
que para recurrir a las técnicas explícitas de defensa personal
policial antes han de haber quedado agotadas el resto de vías
de resolución de conflictos menos abrasivas, vías que la policía
debe conocer y dominar al mismo nivel que sus habilidades más
operativas. Sin embargo, las situaciones a las que se enfrentan las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pueden no reunir los requisitos
necesarios para considerar adecuado el uso de las técnicas de
persuasión, mediación o negociación, o no siempre estas resultan
efectivas. En tales casos se puede hacer necesario el empleo del
grado adecuado de fuerza coactiva y, por tanto, aquí cobra vital
importancia la defensa personal policial, área en la que todas las

331
personas integrantes de los diferentes cuerpos policiales deben
estar formadas y actualizadas, tal y como señala Naciones Unidas
en el artículo 19 de los Principios básicos sobre el empleo de la
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

fuerza y de armas de fuego por los funcionarios encargados de


hacer cumplir la ley: «los organismos encargados de hacer cumplir
la ley procurarán que todos los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley reciban capacitación en el empleo de la fuerza»[126].
Esta capacitación los posibilitará para realizar acciones de uso
legal de la fuerza acordes con la Instrucción 12/2007 del Ministerio
de Interior, que en el apartado tercero de su instrucción séptima
señala que «siempre que para efectuar la detención se requiera
ineludiblemente del empleo de la fuerza, el agente debe asegurase
de que la intensidad y el medio utilizado son los más idóneos
AUTODEFENSA

y acertados»[110], así como que se tendrá «obligación de causar


la menor lesividad posible»[110]. La formación en las habilidades
marciales específicas del colectivo de agentes de policía (la
defensa personal policial) tiene unos usos prácticos diferentes
de la formación marcial o autodefensiva que la ciudadanía puede
aprender para hacer uso de su derecho a la legítima defensa.
La intervención policial en la que ha sido necesario el uso de
la fuerza coactiva por parte de la Administración generalmente
acabará en detención y puesta a disposición judicial de las
personas detenidas, salvo circunstancias excepcionales (como,
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

por ejemplo, una contención mecánica puntual que no implique


más contenidos potencialmente penales).
La policía es el colectivo encargado por el sistema social para
reducir, detener y poner a disposición judicial a una persona
(cuando esto sea necesario), pero debe realizar esa labor de for-
ma escrupulosamente respetuosa con todos los principios irre-
nunciables recogidos en la legislación. Eso hace que el diseño de
la defensa personal policial deba ser muy detallista para adecuar-
se a lo legalmente establecido. Todo ello exige a cada policía (y,
muy especialmente, a sus responsables de formación) un esfuer-
zo para lograr un mantenimiento constante de las aptitudes que

332
van a permitir que las reducciones y detenciones se lleven a cabo
de la forma más profesional posible por complicadas que sean.

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad

6.2.4. Herramientas policiales
La Organización de Naciones Unidas establece en el artículo
3 de sus Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de
armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley que «se hará una cuidadosa evaluación de la fabricación y
distribución de armas no letales incapacitantes a fin de reducir

333
al mínimo el riesgo de causar lesiones a personas ajenas a
los hechos y se controlará con todo cuidado el uso de tales
armas»[126]. También en su manual Normativa y práctica de los
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

Derechos Humanos para la Policía, en su apartado «Mando y


gestión de la policía», en lo referente a las normas indica que «los
organismos policiales dispondrán de una serie de medios para un
uso diferenciado de la fuerza y capacitarán a los funcionarios en
su empleo»[125], y en su apartado «Uso de la fuerza y de las armas
de fuego» señala que «se dispondrá de una serie de medios que
permita un uso diferenciado de la fuerza. Todos los policías
recibirán adiestramiento en el uso de los distintos medios para
el uso diferenciado de la fuerza. Todos los policías recibirán
adiestramiento en el uso de medios no violentos»[125].
AUTODEFENSA

La ONU invita a quienes forman parte de los diferentes cuer-


pos policiales a inscribirse en «programas de capacitación para
mejorar sus conocimientos en materia de (...) defensa propia, uso
de equipo protector, uso de instrumentos no letales (...) control de
multitudes, solución de conflictos»[125], y a aprender a «usar escu-
dos (...) cascos e instrumentos no letales»[125], así como «medios
para el uso diferenciado de la fuerza»[125] y «armas incapacitantes
no letales»[125]. De hecho, interpela a las personas con responsa-
bilidades de gestión de los cuerpos policiales para que organi-
cen «cursos de capacitación periódicos sobre (...) defensa perso-
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

nal, uso de equipo protector, uso de armas no letales, control de


multitudes»[125], así como para que distribuyan entre sus agentes
«instrumentos no letales (...), medios para el uso diferenciado de
la fuerza»[125], del mismo modo que recomienda revisar periódi-
camente a cada agente para poder «evaluar constantemente su
estado físico y mental y su capacidad para juzgar la necesidad y
el uso de la fuerza y las armas de fuego»[125]. Por su parte, la Ins-
trucción 12/2007 del Ministerio de Interior recuerda al personal
integrante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que «está ter-
minantemente prohibida la utilización, durante la detención o en
cualquier otro servicio policial, de armas que no estén incluidas

334
en los equipamientos oficiales (...) o cuya utilización no haya sido
autorizada expresamente»[110]. Las herramientas policiales más
elementales y comunes a los diferentes cuerpos de policía son
los grilletes y la defensa reglamentaria (también portadas a su
vez por el personal de vigilancia de seguridad privada), así como
el arma de fuego (llevada en algunos casos también por escoltas
privados y personal de seguridad privada que posea la correspon-
diente autorización y habilitación para ello). Por otro lado, los ser-
vicios auxiliares de seguridad (controladores de accesos, etc.) sin
titulación de vigilante de seguridad, no portan estos elementos.

6.2.4.1. Grilletes
Los grilletes (elemento también conocido popularmente como
esposas) son un artilugio dise-
ñado para mantener unidas las
muñecas de una persona, im-
pidiéndole así conservar la
plena libertad de movimientos

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


de modo que no pueda llevar a
cabo con facilidad determina-
das actitudes violentas e in-
cluso autolesivas. Tal como
indican en su artículo 5.13 las
Reglas de justicia penal de las
Naciones Unidas para la poli-
cía de mantenimiento de la
paz, «los instrumentos de
coerción, como esposas y ca-
misas de fuerza, no deberán
utilizarse por más tiempo del necesario, y nunca como sancio-
nes»[127]. Los grilletes son un elemento diseñado para garantizar la
seguridad personal de quienes intervienen como agentes, de la

335
propia persona engrilletada o de terceras personas que pudieran
ver su integridad física afectada. El Ministerio de Interior se en-
carga de recordar que «ha de descartarse (...) la consideración de
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

las esposas, grilletes y lazos de seguridad como armas, por cuan-


to, aun tratándose de objetos peligrosos para la integridad física
(...) de las personas (...) no son instrumentos agresivos en el sen-
tido de ser susceptibles de producir daños físicos o de ser desti-
nados para la defensa personal activa»[184].

6.2.4.2. Bastón policial
El bastón policial (también conocido como defensa policial)
AUTODEFENSA

básicamente consiste en un elemento de cuerpo alargado con un


mango para su sujeción. Al igual que en el caso de los grilletes,
existen muy diversos tipos de bastón policial que pueden resultar
más o menos óptimos dependiendo de las necesidades operati-
vas de cada circunstancia y situación. El Reglamento de Armas
(RD 137/1993), en su artículo 5.1 expone que «queda prohibida
la publicidad, compraventa, tenencia y uso, salvo por funciona-
rios especialmente habilitados, y de acuerdo con lo que dispon-
gan las respectivas normas reglamentarias de: (...) las defensas
eléctricas, de goma, tonfas o similares»[146]. El bastón policial más
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

funcional y operativo es el que se denomina telescópico o exten-


sible. Básicamente es una herramienta metálica longitudinal que
puede portarse recogida de modo que ocupe poco espacio y está
diseñada para ser rápida y fácilmente desplegada (mediante ac-
cionamiento mecánico o neumático) en caso de que fuera preciso
hacer uso de ella en su posición más extendida. Presenta muchas
y diversas ventajas respecto a las defensas convencionales de
goma: por ejemplo, al llevarse plegada no entorpece la libertad de
movimientos de quien la porta y –dado su reducido tamaño al es-
tar cerrada– es idónea para unidades policiales de incógnito. Al
ser metálica (y no blanda o semirrígida) no se deforma (es decir,

336
conserva su integridad en cualquier momento y situación, siendo
capaz de soportar presiones de gran magnitud), lo que ofrece a
quien la porta la posibilidad de llevar a cabo acciones adecuadas
de control minimizando la abrasividad potencial en el momento
de una reducción o detención.

6.2.4.3. Arma de fuego Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


El Reglamento de Armas (RD 137/1993), en su artículo 1.4, deja
fuera de su ámbito de aplicación a las fuerzas armadas y a las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, indicando que «quedan exclui-
dos del ámbito de aplicación de este reglamento y se regirán por
la normativa especial dictada al efecto la adquisición, tenencia y
uso de armas por las fuerzas armadas y las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad»[146], entendiéndose que el texto legal hace referencia a
lo relativo al uso profesional, no al particular.

337
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES
AUTODEFENSA

En el caso de los cuerpos estatales (Cuerpo Nacional de


Policía [CNP] y Guardia Civil [GC]), cada unidad (ya sean unidades
de patrullaje, servicios de escolta o integrantes de algún equipo
especial como el Grupo Especial de Operaciones [GEO], etc.)
recibirá de dotación las armas que las autoridades ministeriales
competentes estimen oportuno, atendiendo a lo dispuesto en la
normativa diseñada al efecto, como por ejemplo el RD 1484/1987,
de 4 de diciembre[145]. Por otro lado, en el caso de los diferentes
cuerpos de policía autonómica y policía local, se atenderá a lo
dispuesto por las respectivas comunidades autónomas, en virtud
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

de lo ya recogido en la Constitución española, concretamente


en el artículo 148.1.22, donde se indica que «las comunidades
autónomas podrán asumir competencias en la coordinación y
demás facultades en relación con las policías locales»[32], y en el
artículo 149.1.29, donde se menciona la posibilidad de «creación
de policías por las comunidades autónomas en la forma que
se establezca en los respectivos estatutos»[32], ambos casos
siempre dentro de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad, que refuerza estas ideas en su artículo 39.b al indicar
que «corresponde a las comunidades autónomas (...) establecer
o propiciar la homologación de los distintos cuerpos de policías

338
locales, en materia de medios técnicos»[91], por lo que habrá que
atenerse a lo dispuesto en los diferentes estatutos de autonomía,
las legislaciones autonómicas de coordinación policial y –en su
caso– los reglamentos marco relativos a la organización de cuerpos
policiales. En relación al armamento de las policías autonómicas
y policías locales, de acuerdo a todo lo aquí expuesto, tanto el
nuevo modelo policial establecido en la Ley Orgánica de Fuerzas
y Cuerpos de Seguridad[91] de 1986 como el posterior Reglamento
de Armas[146] aprobado en 1993 conllevan implícita la superación
de lo que disponía a este respecto el Real Decreto 740/1983, de 30
de marzo[144], que acabó por resultar anacrónico y quedar obsoleto
a tenor de los desarrollos normativos y legislativos posteriores,
aunque hasta la fecha no se haya recogido una derogación
explícita del mismo.
Ante la consulta realizada al respecto por una Subdelegación
del Gobierno en la Comunidad Autónoma de Andalucía, el propio
Ministerio de Interior se pronunció a este respecto en su web
señalando que «de acuerdo con lo dispuesto en la legislación
estatal, el personal de la policía local, siempre que se encuentre

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


en situación de servicio o disponible, estará autorizado como tal
para poseer las armas que reciba como dotación reglamenta-
ria»[184], así como que «será la legislación autonómica (...) la que
fije el tipo de armas –dentro de las previamente homologadas
por el Estado– (...) que pueden recibir como dotación reglamen-
taria para el ejercicio de sus funciones»[184].
Sería injusto no hacer referencia en este apartado, relativo
al arma de fuego como herramienta policial, al Servicio de
Vigilancia Aduanera, especializado en la persecución de delitos
de contrabando en territorio español, incluyendo el espacio aéreo
y las aguas de jurisdicción nacional. En virtud de lo que ya se
dispuso en el Decreto 1002/1961, de 22 de junio (cuando aún se
denominaba Servicio Especial de Vigilancia Fiscal), este colectivo
posee la «condición legal de Resguardo Fiscal del Estado»[38] (de
hecho, tiene adhesión al Ministerio de Hacienda), y sus agentes

339
poseen capacidad para «detener, registrar y aprehender»[38]
naves sospechosas, haciendo uso legal de armamento, el cual
dependerá de lo «aprobado por el Estado Mayor de la Armada»[38].
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

No en vano, de acuerdo a lo dispuesto en el RD 319/1982, de 12


de febrero, quienes integran este servicio «en el desempeño de
su misión (...) tendrán el carácter de agentes de la autoridad»[143].
En lo que se refiere a la seguridad privada, el artículo 4 de la Ley
23/1992, de 30 de julio, indica en su apartado primero que «sola-
mente se podrán utilizar las medidas reglamentadas y los medios
materiales y técnicos homologados»[90], y en su apartado segun-
do que «el Ministerio del Interior determinará las características
y finalidades de dichos medios materiales y técnicos»[90]. A este
respecto, las empresas de seguridad privada deben acogerse a
AUTODEFENSA

lo dispuesto en la Orden del Ministerio de Interior INT/318/2011,


de 1 de febrero, sobre personal de seguridad privada[112]. Además,
el RD 1628/2009, de 30 de octubre, modificó la Ley de Seguridad
Privada para incluir como trabajos a realizar con arma de fuego,
por parte de los servicios privados de seguridad, la prestación de
labores de protección en «buques mercantes y buques pesqueros
que naveguen bajo bandera española en aguas en las que exista
grave riesgo para la seguridad de las personas o de los bienes, o
para ambos»[149], para los cuales «los vigilantes de seguridad po-
drán portar y usar armas de guerra (...) previniendo y repeliendo
ACERCAMIENTO
A LAS CIENCIAS DE LA

ataques»[149], según queda la redacción respectiva de los artículos


81.1.c.9 y 86.4 de la Ley 23/1992, de 30 de julio.
Para dar una completa cobertura legal a este hecho, el RD
1628/2009, de 30 de octubre, modifica a su vez el Reglamento
de Armas (RD 137/1993, de 29 de enero), que en el artículo 6.3
de la sección V («Armas de guerra») dentro de su capítulo preli-
minar («Disposiciones generales») recoge que «el Gobierno (...) a
propuesta conjunta de los Ministerios de Defensa e Interior, fijará
por Orden Ministerial los términos y condiciones para la tenencia,
control, utilización y, en su caso, adquisición, por parte de las em-
presas de seguridad privada, de armas de guerra»[146]. Esta Orden

340
Ministerial es la Orden PRE/2914/2009, de 30 de octubre, en cuyo
apartado 6.3 recuerda que «los vigilantes de seguridad harán un
uso limitado de este tipo de armas, que tendrá como único objeto
la prevención y disuasión eficaz de posibles ataques, pudiendo ser
utilizadas, en caso de necesidad, como medio de defensa para re-
peler agresiones armadas de forma adecuada y proporcional»[111].
El fundamento que sustenta la dotación de armas de fuego
por parte de profesionales de la seguridad se refleja en el artículo
5.2.d de la Ley 2/1986, de 13 de marzo, que recuerda que quie-
nes formen parte integrante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguri-
dad «solamente deberán utilizar las armas en situaciones en que
exista un riesgo racionalmente grave para su vida, su integridad
física o la de terceras personas, o en aquellas circunstancias que
puedan suponer un grave riesgo para la seguridad ciudadana»[91].

6.3. Conclusiones

Capítulo 6. Defensa personal y seguridad


Todas las personas que desempeñan su labor dentro del
mundo de la seguridad deben contar con una formación y
reciclaje permanente en materias relativas a los numerosos
conocimientos relacionados con su profesión, una actualización
que les permita estar siempre al día de las modificaciones
que sufren permanentemente las leyes, así como adaptarse a
la evolución natural de la sociedad en general y de su puesto
de trabajo en particular (nuevos horizontes, evolución de
competencias profesionales, cada día más campos a abarcar,
etc.). Además, es imprescindible que realicen una revisión
periódica de sus habilidades en el uso de la resolución no
violenta de conflictos (mediación, negociación, etc.) y –por
si ello no diera resultado o no fuera posible su aplicación–
también en el empleo de la fuerza coercitiva. Esto se debe
llevar a cabo mediante una formación continua y permanente

341
que les permita adquirir y mantener las capacidades técnicas,
tácticas, físicas y mentales necesarias para un uso profesional
de la fuerza coactiva si fuera necesario. Aparte de esta
Y AUTOGESTIÓN EN EL APRENDIZAJE
FUNDAMENTOS MULTIDISCIPLINARES

formación, la totalidad de agentes debe contar en su dotación


con una gama de medios modernos que permita un uso
diferenciado de la fuerza, entendiendo por medios modernos
los grilletes rígidos (renovación de los ejemplares de cadena),
bastones rígidos extensibles y semirrígidos (renovación de