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Santiago, veintiséis de mayo de dos mil quince.

Vistos:
En autos RIT F-207-2014, RUC N°1420047732-5, del Juzgado de Familia
de Concepción, por sentencia de veintinueve de mayo dos mil catorce se acogió
la denuncia interpuesta por doña Carola Elizabeth Nickel Saldes en contra de
su ex-conviviente don Omar Andrés Aspe Neira, condenándolo como autor de
violencia intrafamiliar de tipo psicológica al pago de una multa equivalente a dos
unidades tributarias mensuales, y se dispuso como medida accesoria la
prohibición de acercamiento del denunciado a la víctima, a su domicilio, lugar de
trabajo o cualquier otro sitio al que concurra o visite habitualmente, por el
término de seis meses.
Ambas partes se alzaron y la Corte de Apelaciones de Concepción, por
sentencia de uno de octubre de dos mil catorce, confirmó la de primer grado.
En contra de esta última decisión, el denunciado dedujo recurso de
casación en el fondo, el que pasa a analizarse.
Se trajeron estos autos en relación.
Considerando:
Primero: Que el recurrente sostiene que el fallo impugnado transgredió
lo dispuesto en los artículos “32 y siguientes” de la Ley Nº 19.968 y 5 de la Ley
Nº 20.066, porque sólo ponderó la prueba de la denunciante y omitió, entre
otras, la testimonial que rindió su parte, por medio de la cual sus hermanos,
quienes leyeron los correos electrónicos enviados entre la denunciante y su
actual pareja – cuya incorporación como medios de prueba no fue permitida, por
violar garantías constitucionales-, declararon que el móvil de la denuncia
consistía en una maquinación de la actora para sacar al recurrente de su casa.
Asimismo se vulneraron las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia
al señalar que el hijo de la denunciante era un testigo presencial de los hechos,
lo que no es efectivo como se desprende del parte policial y de la declaración de
sus testigos. Agrega que, además, dicho relato al igual que el de la “psicóloga”,
que no acreditó su calidad de tal, los sentenciadores sólo los consideraron
para unos aspectos y para otros no.
El recurrente adiciona, luego de trascribir los considerandos vigésimo
primero, décimo, décimo tercero, párrafo segundo y décimo sexto de la
sentencia confirmada, que el fallo es contradictorio porque, primero, declara
que los hechos objeto de la litis sólo son peleas o discusiones que no
corresponden a actos de violencia intrafamiliar y luego los califica como tal en su
tipo psicológico, desechando las otras formas de violencia que se denunciaron.
Por lo que pide se invalide el fallo recurrido y se dicte, sin nueva vista,
uno de reemplazo que rechace la denuncia por violencia intrafamiliar de tipo
psicológica supuestamente ocurrida el 3 de febrero de 2014, con costas.
Segundo: Que los jueces del grado, en mérito de la prueba rendida,
concluyeron que configuran actos de violencia intrafamiliar de tipo psicológica
sólo los hechos descritos en el parte policial de fecha 3 de febrero de 2014, que
consistieron en que “la denunciante estando en su domicilio, ubicado en sector
Andalué, llegó el denunciado quien se ofuscó por no encontrar listo el almuerzo,
procediendo a increparla e insultarla de manera soez”, la “que resultó acreditada,
por el testimonio del hijo de la denunciante, señor Barra Nickel, testigo presencial,
quien efectuó un relato lógico y coherente de lo presenciado, y sin
contradicciones, a pesar de haber sido contrainterrogado en audiencia,
impresionando veraz; relato que fue corroborado con lo apreciado por el testigo
Méndez Estrada, quien vio a la denunciante en horas de la tarde, luego de
acontecidos los hechos, le pareció que estaba afectada emocionalmente por los
mismos, deponente que también es fidedigno en cuanto a los dichos que expresó”.
En este mismo sentido, coligen “que el testimonio del señor Barra Nickel, no fue
desvirtuado con la declaración de los testigos del denunciado, quienes se limitaron
a reproducir lo que éste les había comentado en cuanto a la denuncia objeto del
juicio, reconociendo que no tenían contacto con la actora, por lo que mal podrían
tener conocimiento de la dinámica relacional entre las partes”. Por último, se
explicitó que se probó la afectación psicológica de la denunciante, con la pericia
psicológica que al respecto se incorporó, siendo ratificada en audiencia, y que
sometida a interrogatorio la profesional que lo suscribe, dio cuenta que la
denunciante padece de una sintomatología acorde con la vivencia de una violencia
de larga data de tipo permanente y crónica que requiere de atención especializada
para subsanar sus secuelas.
Tercero: Que, el primer acápite de las infracciones que se denuncian, es de
carácter procesal, desde que el recurrente sostuvo que el deponente Barra Nickel
no tendría la calidad de testigo presencial de los hechos sobre los cuales declaró
y, que el fallo contiene decisiones contradictorias, porque por un lado calificó los
hechos como violencia intrafamiliar y luego, indica que sólo se trata de discusiones
o peleas. Alegaciones que atendida su naturaleza, no corresponde que se
denuncien por la presente vía, desde que constituyen causales de invalidación
propias de un recurso de casación en la forma y, que por lo de demás, conforme al
mérito de autos, no fueron impugnadas en la oportunidad procesal que
correspondía. Sin perjuicio de lo anterior, cabe señalar que de la lectura del fallo
impugnado, se advierte que ninguno de dichos reproches es efectivo, puesto que,
la aseveración que se formuló respecto del testigo no es más que una
discrepancia con la valoración de la prueba y, en segundo lugar, los jueces del
grado, para resolver el asunto controvertido, adoptaron una sola decisión que
consistió en condenar al denunciado como autor de violencia intrafamiliar en su
aspecto psicológico.
Cuarto: Que el otro reproche contenido en el recurso que se examina, está
relacionado con el examen de la prueba; así, en concepto del denunciado, el fallo
impugnado “no se hizo cargo de toda la prueba rendida y tampoco da razón de
aquella que desestima y, porqué lo hace”; en especial de la testimonial
proporcionada por su parte, a través de la que, a su juicio, se acreditó que el
móvil de la denuncia consistió en una maniobra de la actora para sacar al
denunciado de su casa. Sin embargo, tal reproche no resulta efectivo, desde que
la sentencia impugnada reprodujo la de primer grado que contiene el examen de
toda la prueba, en especial de la testimonial que se indica, expresando las
razones por las cuales la desestimó y expuso, además, los basamentos que le
permitieron dar por configurada la violencia intrafamiliar de tipo psicológica, es
decir, de la lectura de la misma se advierten las razones y motivos por los cuales
se adopta la decisión que acoge la denuncia sublite. En definitiva, lo realmente
controvertido por el arbitrio es la valoración que los jueces de la instancia
efectuaron de la prueba rendida y, en especial, de la que se especificó
precedentemente, labor que como reiteradamente ha sostenido esta Corte
corresponde a una facultad exclusiva de los jueces del grado y que sólo puede ser
modificada en el evento que constate una verdadera vulneración a los principios
que informan la sana crítica, lo que en la especie, conforme lo razonado no
ocurrió.
Quinto: Que la Ley N°20.066, en su artículo 5°, prescribe que: "Será
constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o integridad
física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o
una relación de convivencia con él; o sea pariente por consanguinidad o por
afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del
ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente". La descripción contenida en
la norma antes transcrita resulta comprensiva de las conductas reprochables del
denunciado establecidas en la sentencia de que se trata, desde que sobre la base
de las reglas de la sana crítica, los actos que consisten en descalificaciones e
insultos verbales dirigidos en contra de la conviviente del actor, deben ser
calificados de malos tratos psicológicos, pues afectan dicha esfera de la persona y
menoscaban su dignidad.
Sexto: Que, en consecuencia, no se configuran los errores de derecho que
se denuncian, razón por la que el recurso será desestimado.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 67
de la Ley Nº 19.968 y 764, 765, 767, 770, 771, 772 y 783 del Código de
Procedimiento Civil, se rechaza, sin costas, el recurso de casación en el fondo
deducido por el denunciado, en el primer otrosí de fojas 50, de estos
antecedentes, contra la sentencia de uno de octubre de dos mil catorce.
Regístrese y devuélvanse, con sus agregados.
Redacción a cargo del Ministro señor Ricardo Blanco Herrera.
Rol Nº 27.309-14.
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros
señor Ricardo Blanco H., señoras Gloria Ana Chevesich R., Andrea Muñoz S.,
señor Carlos Cerda F., y el Abogado Integrante señor Carlos Pizarro W. No firma
la Ministra señora Muñoz y el Abogado Integrante señor Pizarro, no obstante
haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por estar en comisión de
servicios la primera y por estar ausente el segundo. Santiago, veintiséis de mayo
de dos mil quince.

Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.

En Santiago, a veintiséis de mayo de dos mil quince, notifiqué en Secretaria por el


Estado Diario la resolución precedente.