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FACULTAD DE TEOLOGÍA «SAN VICENTE FERRER»

VALENCIA

La Teología de la Cruz en Mc 1, 9-11

Asignatura: La cruz: la debilidad que salva.


Profesor: Dr. Mestre Ferrer
Alumno: Pablo Sanchis Cano

Curso 2017-2018
1 semestre
INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo vamos a presentar, según la metodología seguida


en el curso de nuestra asignatura, aquellos elementos referentes a la
teología de la cruz que aparecen en Mc 1, 9-11.
En esta esta perícopa encontramos la narración del bautismo de Jesús por
parte de Juan en el Jordán. Una lectura superficial del texto no nos
permitiría encontrar en este fragmento elementos referentes a la teología de
la cruz: a la pasión y muerte de Jesús. Sin embargo, considerando el pasaje
en el contexto del Evangelio según san Marcos, de los Sinópticos, del
Nuevo Testamento y de la Escritura en su conjunto1 (teniendo en cuenta
también la tradición targúmica del Antiguo Testamento así como el sistema
religioso del judaísmo del siglo primero) podemos vislumbrar una clara
relación entre lo que aquí se narra y la teología de la cruz.

1
Es necesario tener aquí en cuenta la tradición targúmica del Antiguo Testamento. La
recepción del Antiguo Testamento del autor del Evangelio según san Marcos no es una
recepción del texto bíblico desnudo, sino que lleva consigo una comprensión y una
lectura a la luz de una tradición. Es por ello que conocer qué lectura del AT había
recibido el autor del EvMc nos permitirá comprender mejor algunos elementos de la
teología que se esconde en su obra.
1. Mc 1, 9-11

Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue
bautizado por Juan en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos
y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los
cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».2

1.1.Contexto inmediato
El pasaje que nos ocupa está situado al inicio del EvMc. La versión
oficial de la CEE titula la sección Mc 1,1-13 como Preparación del
ministerio de Jesús. Justo después encontramos el resumen de la
predicación de Jesús en Galilea tras la entrega de Juan (1,15 3), la llamada y
seguimiento de los primeros discípulos (1,16-20) y el inicio de su actividad
como exorcista y taumaturgo en Cafarnaún (1,21-45).

1.1.1. Perícopa anterior. Mc 1,1-8


En el v.1, a modo de título del EvMc, se presenta el plan global de la
obra: anunciar la buena noticia de Jesús, Cristo e Hijo de Dios.
Antes de que aparezca Jesús en escena el narrador presenta a Juan
bautizando en el desierto. El que confiere Juan es un bautismo «de
conversión para el perdón de los pecados» 4. A recibir este bautismo acuden
de toda la región de Judea y de Jerusalén. Es evidente la importancia del
lugar geográfico en el que Juan está bautizando y de la procedencia de los
que allí acuden.
Para la mentalidad religiosa judía, Jerusalén y el templo ocupan el centro
geográfico y teológico del mundo, de su sociedad y de su religión. En el
templo de Jerusalén es donde los sacerdotes ofrecen los sacrificios

2
Utilizamos aquí la traducción de la versión oficial de la CEE del año 2011
3
decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el
Evangelio».
4
Mc 1,4
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 4

expiatorios para el perdón de los pecados, dónde los hombres se relacionan


con Dios mediante un sistema sacrificial.
Sin embargo, el autor bíblico presenta a judíos bajando al desierto, lugar
de impureza y de presencia demoníaca5 para recibir este bautismo de
conversión para el perdón de los pecados. Ahora bien, según la mentalidad
judía nadie puede perdonar pecados sino sólo Dios6. Así pues, podemos
extraer de este hecho que la shekinah, la presencia de Dios cuyo lugar es el
santuario del templo7 parece estar actuando en el desierto, en el río Jordán,
por medio de Juan.
Y en los versículos siguientes será Jesús quien reciba este mismo
bautismo. A partir de ese momento dos elementos cambiarán: será el
mismo Jesús quien tendrá personalmente el poder de perdonar pecados 8 y
se anuncia un nuevo tipo de bautismo, no llevado a cabo por Juan y con
agua sino llevado a cabo por Jesús y con Espíritu Santo.

1.1.2. Perícopa posterior. Mc 1, 12-13


Justo después de recibir el bautismo, ver rasgarse los cielos, bajar el
Espíritu y oír la voz, Jesús es arrebatado por este mismo Espíritu al desierto
donde es tentado por Satanás. También en la cruz Jesús experimenta la
ausencia de Dios9 y es tentado para no llevar a cabo su misión10.
No obstante, ni la tentación vence en el desierto (vemos en Mc 1,14 el
comienzo del ministerio público de Jesús, iniciando su revelación como
Cristo), ni vence tampoco en la cruz donde es confesado como Hijo de
Dios11 cuando ha expirado culminando lo que había de suceder12.

5
Mc 1,13
6
Mc 2,7
7
Ex 40,35
8
Mc 2,10
9
Mc 15,34
10
Mc 15,29-32
11
Mc 15,39
12
Mc 10,32-34
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 5

2. La Teología de la Cruz en Mc 1,9-11

2.1.Mc 1,9
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue
bautizado por Juan en el Jordán.

και εγενετο εν εκειναις ταις ημεραις ηλθεν ιησους απο ναζαρετ της
γαλιλαιας και εβαπτισθη εις τον ιορδανην υπο ιωαννου

«Llegó Jesús desde Nazaret de Galilea…»

La primera referencia a Jesús hace referencia a su origen. En una lectura


global del EvMc observamos cómo toda la narración consiste en un camino
realizado por Jesús desde Galilea hacia Jerusalén para ser crucificado 13. Y
el inicio de este camino, de esta subida se refiere en este versículo. Así pues
nos encontramos en el inicio de un camino que culminará en el Gólgota.
Además, en el contexto de la pasión, en el patio del sumo sacerdote
durante el juicio, en la noche previa a la muerte aparece una referencia a
Jesús como «el Nazareno»14. Esta manera de llamar a Jesús también
aparece en boca del ángel que anuncia la resurrección. Para el ángel «el
Nazareno» es el crucificado.15

«…y fue bautizado por Juan en el Jordán»

13
Mc 8, 31ss; 9,31ss; 10,32ss)
14
Mc 14,67: …ve a Pedro calentándose, lo mira fijamente y dice: «También tú estabas con el
Nazareno, con Jesús».

15
Mc 16,6 «No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? Ha resucitado. No está
aquí. Mirad el sitio donde lo pusieron.
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 6

Como ya hemos indicado más arriba, Jesús es bautizado por Juan con un
bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Parece lógico que
Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios no necesita recibir este tipo de bautismo, y
sin embargo se pone en manos de Juan para ser sumergido en el agua. De
alguna manera este bautismo se presenta como figura de otro bautismo que
también va a tener como consecuencia el perdón de los pecados.
Ser bautizado por alguien tiene como consecuencia la creación de un
vínculo entre el que es bautizado y el que bautiza. Más adelante en la
narración, llega a oídos de Jesús la muerte cruenta de Juan el Bautista 16.
Esta muerte del que ha bautizado a Jesús anuncia su propia muerte.
Además, Jesús mismo explica en qué va a consistir su bautismo cuando,
tras el tercer anuncio de la pasión, muerte y resurrección 17 habla de un
bautismo con el que va a ser bautizado y de un cáliz que va a beber 18. Este
cáliz, unido al bautismo futuro de Jesús, es el cáliz que contiene su misma
sangre, la sangre de la alianza que será derramada por muchos 19; es el cáliz
que da a beber a sus apóstoles en la última cena antes de su muerte como
anticipación y memorial de lo que va a ocurrir en la tortura y en la cruz
dónde su sangre será derramada y su vida entregada20.
Así pues, a partir del bautismo de Jesús, interpretado a la luz de su
muerte, el bautismo cobra un nuevo sentido. Ser bautizado en Cristo Jesús
es ser bautizado en su muerte, ser sepultado con él para resucitar con él y,
así, pasar de una vida dominada por el pecado a una vida nueva 21. A este
bautismo está asociada la salvación22: Jesús que colgado en la cruz no se ha
salvado a sí mismo23 por su bautismo trae la salvación a los hombres.
El mismo signo de ser sumergido (εβαπτισθη) en el agua (signo de la
muerte en el mundo semítico) está ya hablando de una muerte. La vida
humana es inviable bajo el agua, ser sumergido es experimentar la
limitación de la propia vida, la fragilidad y la contingencia de la propia
existencia. Jesús, sepultado bajo las aguas del Jordán, será también
sepultado en la roca24 cuando su cuerpo muerto sea bajado de la cruz.

16
Mc 6,14
17
Mc 10,32ss
18
Mc 10,38ss
19
Mc 14,23ss
20
Mc 15,16-38
21
Rm 6,1-6
22
Hch 16,16; Hch 16,33
23
Mc 15,30-32
24
Mc 15,46
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 7

2.2.Mc 1,10
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él
como una paloma.

και ευθυς αναβαινων εκ του υδατος ειδεν σχιζομενους τους ουρανους και το
πνευμα ως περιστεραν καταβαινον εις αυτον

«Apenas salió del agua…»

Jesús sumergido bajo el agua será sepultado. Pero el símbolo no se agota


en el hecho de ser sumergido sino que, tras la inmersión, Jesús sale del
agua. Tampoco tras la pasión, muerte en la cruz y sepultura, Jesucristo
permanecerá en el sepulcro. Cuando las mujeres vayan a buscarlo ya no
estará allí, porque ha resucitado25 y va por delante a Galilea. La muerte de
Jesús, iluminada a la luz de la resurrección lleva consigo un envío a las
mujeres: se les manda ir a Galilea. Este envío de volver a Galilea hecho a
las mujeres es una invitación al lector a volver al inicio del EvMc y así
poder leer cada pasaje (también éste) a la luz del desenlace final para
comprender cómo todo lo narrado está apuntando al misterio pascual de
Jesús.
Además para expresar el hecho de «salir del agua» el evangelista utiliza
el verbo ἀναβαίνω. Este verbo aparece también en 10,32 cuando Jesús
subiendo a Jerusalén explica a los Doce lo que le iba a suceder 26 en cuanto
a su pasión y muerte en Jerusalén. Desde Galilea, desde el bautismo, Jesús
sube, sube a Jerusalén donde la muchedumbre se reúne (ἀναβαίνω) y pide
su crucifixión27.

«…vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una
paloma.»

Jesús ve rasgarse los cielos. El verbo «rasgarse» (σχίζω) solamente es


utilizado dos veces en EvMc. La primera vez es aquí; la segunda, justo en
el momento en que Jesús expira y el evangelista apunta que «el velo del
tempo se rasgó en dos, de arriba abajo»28.
Por lo estudiado durante el curso en nuestra asignatura, sabemos que el
velo del templo era la cortina que separaba, en el interior del santuario del
templo, «el Santo» del «Santo de los Santos». Esta cortina marcaba la
separación entre el espacio/ámbito de los hombres y el espacio/ámbito de la
25
Mc 16,4
26
Mc 10,33
27
Mc 15,8
28
Mc 15,37s
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 8

presencia de Dios. La cortina solo era atravesada una vez al año por el
sumo sacerdote que en la presencia de YHWH pronunciaba su nombre.
Con la ruptura de esta cortina (que era de color azul con estrellas bordadas
simbolizando el cielo) en el momento de la muerte de Jesús, se rompe la
separación entre el espacio humano y el espacio divino. La comunicación
con Dios ya no está sujeta al sistema del templo ni se limita a la acción
litúrgica del sumo sacerdote. Volviendo a Galilea, como indica el personaje
del sepulcro en Mc 6,4, comprendemos cómo, en el momento del bautismo
de Jesús unido a su muerte, el cielo se ha rasgado y el Espíritu, la presencia
de Dios, se ha posado sobre él, o más bien ha bajado dentro de él (εις). Con
la vida y muerte de Jesús aceptada voluntariamente como culmen de su
misión, la presencia de Dios, el lugar donde relacionarse con él ya no es el
templo de Jerusalén, sino la persona de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios. El
centro del mundo ya no se encuentra en el templo de Jerusalén sino que se
es un centro dinámico: la persona de Jesús. En Jesús que ha venido de
Nazaret de Galilea se encuentra el centro de la atención y de la acción de
todo el Evangelio y a él se dirigen aquellos personajes pertenecientes al
entorno del templo (los escribas y fariseos).
Esta idea que acabamos de exponer queda reforzada por la forma de
bajar el Espíritu a Jesús como una paloma. No se trata de una casualidad.
La paloma era el animal sacrificial por excelencia en el templo de
Jerusalén. Así lo atestigua el EvLc cuando afirma que el sacrificio que
había que ofrecer para rescatar a todo primogénito, que debía ser
consagrado al Señor, consiste en «un par de tórtolas o dos pichones» 29.
También lo atestigua el pasaje evangélico en que Jesús, en el templo,
vuelca los puestos de los que vendían palomas 30. Con la entrada del
Espíritu en Jesús en forma de paloma, Jesús parece que queda constituido
como aquél que verdaderamente va a ser entregado en sacrificio para
rescatar a los hombres. Es Jesús el «animal sacrificial» que debe ser matado
y ofrecido a Dios como rescate. Igual que el cielo/velo es rasgado, las
mesas de los cambistas son volcadas y del templo no quedará piedra sobre
piedra31. En el bautismo-muerte de Jesús está aconteciendo una realidad
nueva que requiere el final del modo de relacionarse con Dios que hasta el
momento ha existido. La muerte de Jesús va a ser el sacrificio definitivo,
perfecto, que va a hacer innecesario cualquier sacrificio posterior32, y esto
se significa ya con la visión de Jesús apenas sale del agua.

29
Lc 2,24
30
Mc 11,15; Mt 21,12; Jn 2,14.16
31
Mc 13,2
32
Hb 9,26; 10,12
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 9

2.3.Mc 1,11
Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

και φωνη εγενετο εκ των ουρανων συ ει ο υιος μου ο αγαπητος εν σοι


ευδοκησα

Se oye una voz desde los cielos. El cielo es el trono de Dios, su


morada33. Por tanto, es Dios mismo quien pronuncia estas palabras
dirigidas a Jesús.
Prácticamente idénticas son las palabras que salen desde la nube en el
relato de la transfiguración34 y que vuelven a referirse a Jesús como «mi
Hijo» y como «amado». En el caso de la transfiguración la invitación es a
escuchar a Jesús justo después de que ha hecho la revelación más difícil de
aceptar para los que lo acompañan, es decir, inmediatamente después del
primer anuncio de su pasión, muerte y resurrección35. Y Jesús sigue
insistiendo en la cuestión mientras bajan del monte 36: el Hijo del hombre
tiene que padecer mucho y ser despreciado.
Pero además esta voz del cielo, esta palabra contrasta con el silencio de
Dios en el Gólgota. Si en el Jordán y en el monte de la transfiguración la
voz de Dios presenta a Jesús como a su Hijo, el amado, en quien se
complace, aquél que ha de ser escuchado, en la cruz Jesús grita «Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»37 Pero ahora no es la voz de Dios
la que contesta: solamente tras el último grito de Jesús y su expiración será
un centurión quien afirme que «verdaderamente era hijo de Dios» 38. Es la
primera vez que una persona en el EvMc (antes solamente lo han hecho la
voz del cielo y la nube y han hecho los espíritus inmundos) hace esta
afirmación ya anunciada en el primer versículo del relato evangélico.

«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco»

Es ésta la afirmación en la que se manifiesta de una manera más evidente


la presencia del misterio de la cruz en el pasaje que nos ocupa.
Jesús aparece nombrado como «mi Hijo amado». En la parábola
conocida como «de los viñadores homicidas» 39, después de que el dueño
33
Sal 115,3
34
Mc 9,7
35
Mc 8,31
36
Mc 9,12
37
Mc 15,34
38
Mc 15,39
39
Mc 12,1-12; Lc 10,9-18
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 10

haya enviado a varios siervos a su viña para pedir cuentas de su trabajo a


los viñadores, finalmente decide enviar a «su hijo amado». Pero la
respuesta de los labradores es agarrarlo, matarlo y arrojarlo fuera de la
viña. Esto mismo se cumple en Jesús, Hijo amado, en la pasión. Después de
aceptar voluntariamente en Getsemaní lo que va a ocurrir, Jesús es
prendido40, es sacado fuera de la ciudad41 y es ajusticiado42.
También hay una referencia a este hijo amado en el EvMt 43 cuando el
autor ve en Jesús el cumplimiento del pasaje de Isaías 44. Isaías habla del
siervo, del elegido en quien se complace. Sin embargo el hagiógrafo añade
«mi amado». Prácticamente reproduce las palabras de voz del cielo en el
bautismo. Este siervo a quien Mt llama también «amado» es el Siervo de
YHWH que en Is 53 aparece como siervo doliente, maltratado, muerto y
sepultado «por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes» 45. Y es
en Hch 8,36 cuando el mismo Felipe toma este pasaje para anunciar al
eunuco etíope la Buena Nueva de Jesús y suscitar en él el deseo del propio
bautismo en su nombre. Y es que, aquellos que reciben el bautismo en
nombre de Cristo se unen a él y son, como él, «hijos queridos» 46 que viven
en el amor como Cristo los amó y se entregó por ellos a Dios como
oblación y víctima de suave olor. No hay duda pues que ésta es la misión,
la finalidad, el camino que indica la expresión «mi Hijo amado, en quien
me complazco». La ofrenda del Hijo es aceptada por Dios. Jesucristo, Hijo
de Dios, que lo ama, ama como Dios47 y cumple en sí mismo las palabras
del Shemá48 amándolo con todo su ser, con la entrega de su vida hasta la
propia muerte.
Toda esta línea de comprensión queda también iluminada por la figura de
Isaac.
Cuando Dios pone a prueba a Abrahán49 le dice: «Toma a tu hijo único,
al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria ofrécemelo allí en
holocausto en uno de los montes que yo te indicaré». Jesús es el Hijo único,
el primogénito, el amado. También él va a ser llevado para ser sacrificado.
«Dios es más decidido que Abraham. Porque Abraham ha ofrecido a su

40
Mc 14,43-49
41
Mc 15,20.22
42
Mc 15,24.37
43
Mt 12, 17-21
44
Is 42,1-4
45
Is 53,5
46
Ef 5,1s
47
1Jn 3,1; 4,8
48
Mc 12,30
49
Gn 22,1-19
hijo, pero ese hijo le ha sido devuelto, pero Dios no se ha ahorrado a su
Hijo y lo ha dado por todos nosotros.»50.
Ya hemos visto en el curso como una lectura del pasaje del sacrificio de
Isaac desde el Targum Neofity51 permite una comprensión mucho más
profunda acerca de la relación entre el Sacrificio de Isaac y la muerte de
Jesús. Isaac carga con la leña, avanza hacia el lugar del sacrificio junto con
su Padre, con un solo corazón, uniendo su voluntad a la de Abraham que, a
su vez se une a la de Dios. Isaac acepta voluntariamente ser entregado en
sacrificio, carga con la leña. También Jesús acepta su muerte 52 y sube a un
monte, cargado con la cruz, para ser sacrificado. Pero Isaac, finalmente no
es sacrificado, sino sustituido por un cordero. Jesús será este cordero 53 que
se entregará en la pascua (que inicia con el sacrificio de los corderos).
Jesús, como cordero llevado al matadero54 calla desde el interrogatorio de
Pilato55 hasta el grito en la cruz56 y, así, el Hijo amado es finalmente
sacrificado en el monte.

50
Apuntes de clase. JOAQUÍN MESTRE «La cruz, la debilidad que salva», Ed. Pablo
Sanchis.
51
https://brevepalabra.wordpress.com/2011/04/08/aquedah-del-targum-neofiti-sobre-
el-sacrificio-de-isaac-gn-221-19/
52
Mc 14,36
53
Mc 14,2
54
Is 53,7
55
Mc 15,5
56
Mc 15,34
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 12

CONCLUSIÓN

Aunque sin haber sido exhaustivos en la presentación hemos expuesto de


manera clara cómo en la perícopa Mc 1,9-22, que relata el bautismo de
Jesús en el Jordán por Juan, hay una presencia anticipada, en figura, del
misterio de la pasión, muerte y resurrección del Hijo de Dios. Obedeciendo
el mandato del personaje del sepulcro que anuncia la resurrección a las
mujeres y volviendo a Galilea, al inicio de la narración evangélica, somos
capaces de comprender que todo el Evangelio tiene la finalidad de anunciar
a Jesucristo como mesías y como Hijo de Dios que, con su vida, acciones,
palabras, pasión, muerte y resurrección envía, con el don del Espíritu, a
anunciar esta Buena Noticia al mundo entero para que quien crea y sea
bautizado, se salve (Mc 16,13).
SIGLAS Y ABREVIATURAS57

AT Antiguo Testamento
CEE Conferencia Episcopal Española
EvLc Evangelio según san Lucas
EvMc / Mc Evangelio según san Marcos
EvMt Evangelio según san Mateo
v. Versículo

57
Las abreviaturas de los libros de la Biblia son las correspondientes en la versión
utilizada.
LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ EN Mc 1,9-11 14

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN..........................................................................................2
1. Mc 1, 9-11.........................................................................................................3
1.1. Contexto inmediato..................................................................................3
1.1.1. Perícopa anterior. Mc 1,1-8........................................................3
1.1.2. Perícopa posterior. Mc 1, 12-13..................................................4

2. La Teología de la Cruz en Mc 1,9-11...............................................................5


2.1. Mc 1,9......................................................................................................5
2.2. Mc 1,10....................................................................................................7
2.3. Mc 1,11....................................................................................................9
CONCLUSIÓN............................................................................................12
SIGLAS Y ABREVIATURAS........................................................................13
Índice.......................................................................................................14