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FEDERACIÓN ANTIOQUEÑA DE ONG

MESA EDUCACIÓN
Escuela y Conflicto

PRESENTACIÓN:

Lejos de interpretaciones localistas e históricas asociadas a cada época y a los


anales del concepto, la Escuela, ha sido por siglos una estrategia potente en el
desarrollo de las sociedades y, específicamente, en la consolidación de horizontes
de futuro deseables para cada sociedad. A ella le hemos entregado la atribución
de formar a las más jóvenes generaciones y sobre ella hemos colocado la
responsabilidad de impactar positivamente el flujo natural de la vida.

Cada vez que una sociedad atraviesa por períodos de crisis asociadas al
desarrollo, a la economía, a la ética y la moral, la escuela se presenta como la
mejor alternativa para hacerle frente; ella es para muchos, la responsable de un
cambio sustancial en órdenes sociales injustos e intolerables. Pero hay algo de lo
que pocos hablan, se trata de los niveles de afectación que la escuela padece a
partir de las diferentes crisis sociales. Y es que no podemos creer que una
institución social, ligada a las realidades socio culturales, políticas y económicas
del contexto del que hace parte, se blinde a las influencias que éste le presenta.
La escuela, como todas las instituciones, son creaciones sociales; no es una
realidad preexistente a la condición humana y, en ese sentido, su identidad está
dada por la vida en común que tiene con otras instituciones, con otros sujetos
sociales; los códigos, las leyes y los regímenes de enunciación que juntos han
configurado.

Lejos de pensar que por ósmosis la escuela puede transformar per se la realidad
de la que hace parte, es apenas sensato regresar la mirada hacia ella, para dar
cuenta de los modos como la vida que se quiere transformar, la ha impactado, la
ha transformado y ha provocado en ella la crisis por la que hoy atraviesa.

La escuela es hoy un campo de disputa, a ella llegan intereses de todo tipo:


públicos, privados, religiosos, seculares, deportivos, artísticos, tecnológicos y
demás. Hoy por hoy, los mayores niveles de injerencia sobre sus contenidos,
métodos y enfoques, los tiene el sector productivo y empresarial, so pretexto de
ser una alternativa al progreso, desarrollo y crecimiento de las sociedades;
desarrollo medido, casi siempre, con lastre economicista y, pocas veces, con
pretensiones ligadas a lo humano y a lo social. Mientras tanto, la hostilidad del
contexto es, en apariencia, indiferente a los gerentes del sistema educativo,
siempre que no incidan en los planes de estudio prediseñados para responder a
lógicas pocas veces generosas con la especificidad de los contextos y en los
puntajes de pruebas estandarizadas, que son hoy la fórmula empleada para medir
los niveles de calidad educativa.
En Antioquia, han sido muchos los conflictos que colocan en un lugar crítico la
pertinencia de nuestro sistema escolar. De un modo muy específico, aquí nos
referimos al impacto que el conflicto armado ha generado en la vida escolar de
forma particular y en el derecho a la educación de un modo más general. Esta
especificidad no excluye la importancia de continuar con el debate de elementos
asociados a la pertinencia, los enfoques de calidad, los niveles de cobertura, de
gratuidad y muchos otros que deben ser tenidos en cuenta para garantizar el
acceso a la educación y el goce de esta como derecho que promueve el
despliegue de capacidades humanas y colectivas. Más bien, la relación Escuela –
conflicto armado, nos coloca en un lugar de comprensión de un fenómeno, que
afecta directamente esos otros elementos asociados a la educación como derecho
fundamental e irrenunciable de nuestros pueblos.

No es un secreto para nadie que la región pasa hoy por un período crítico en
materia de violencia. Tampoco es desconocido que el grupo social más afectado
está compuesto por las más jóvenes generaciones, las mismas que, una verborrea
casi siempre de tintes políticos, señala como el futuro de la nación.

La escuela, lejos de ser un entorno neutral y protector de los derechos de niños,


niñas y adolescentes (NNA), se ha convertido en territorio estratégico para los
violentos. Prácticas asociadas al reclutamiento, al microtráfico, la explotación
sexual, las amenazas, los desplazamientos y los homicidios han encontrado en la
escuela su nicho preferencial. Este texto pretende entonces visibilizar esta
problemática, al tiempo que describir las formas de afectación relacionadas con el
disfrute del derecho a la educación y construir posibles alternativas para actuar
políticamente frente a la misma.

Para la Mesa de educación de la Federación Antioqueña de ONG’s ha sido un


objetivo incidir en las políticas públicas relacionadas con el tema educativo, y el
tema de escuela y conflicto se presenta como uno de los campos problemáticos
en los que se busca hacer posible esta incidencia. A continuación, se presentan
algunas notas para el debate acerca de este fenómeno y se invita a toda la
ciudadanía a alimentar la discusión y a construir colectivamente, como es el
mandato de la democracia, las alternativas posibles para actuar frente a él.

APUNTES PARA INICIAR EL DEBATE

En el departamento de Antioquia operan grupos de violencia armada que tienen


injerencia en actores de las diferentes comunidades educativas, afectando, entre
otros, el derecho a la educación. El conflicto armado afecta el tema de
accesibilidad, de aceptabilidad y adaptabilidad, teniendo en cuenta que los
estudiantes tienen dificultades, no en términos de existencia de cupos, sino en el
no poder asistir a sus instituciones educativas debido a amenazas, y a la
inseguridad en las veredas y las cabeceras municipales. Hay otro factor y es en
relación a que en las instituciones educativas, existen NNA víctimas del conflicto
armado y no hay mecanismos sostenibles y de política para atender y tramitar los
efectos producidos por la violencia. Se identifican regiones mucho más golpeadas
por este flagelo, como el Bajo Cauca, el Nordeste y el Urabá. Hay una
correspondencia entre los municipios más inequitativos e injustos y la violencia y,
en este sentido, hay una relación en la afectación directa del ámbito escolar.
Muchas de las situaciones de conflicto escolar están asociadas al acoso escolar, a
la poca pertinencia de los manuales de convivencia, a la ausencia de mecanismos
de mediación escolar, a las pugnas entre escolares de distintos planteles, a las
pugnas y enfrentamientos entre mujeres, a las amenazas, a la discriminación.
Estos conflictos son muy similares a los presentados en la ciudad de Medellín 1.

EL CASO DE LA ESCUELA

La escuela ha sido fuertemente golpeada e impactada por diferentes formas de


violencia. No se encuentra exenta de problemáticas que acaecen en los centros
urbanos, rurales y la influencian de forma directa. A continuación se ofrecen
algunos elementos de análisis en la relación conflicto – escuela, relevantes para
comprender estas influencias y aportar a la construcción de alternativas de
cambio:

-La violencia armada afecta de forma directa las escuelas. Son conocidos los
ataques armados a escuelas de la región 2, la amenaza y el asesinato de
estudiantes, de docentes3, la presencia de grupos armados en las IE para solicitar
listas de estudiantes desatinados4, el ajusticiamiento de los mismos5, la integración
de algunos estudiantes o menores en edad escolar a estos grupos de manera
forzada o voluntaria6, el uso de estudiantes en el microtráfico de armas y drogas al
interior de las IE, como informantes, para el comercio sexual 7, el levantamiento de

1
Conversación con un funcionario de la Secretaría Departamental.
2
El pasado 28 de febrero por ejemplo las FARC atacaron con un cilindro bomba una escuela rural llamada
Chorros Blancos 2 del municipio de Campamento (Antioquia).
3
Una investigación desarrollada por la ENS y ADIDA registra 1.890 casos de violaciones contra la vida, la
libertad e integridad de los educadores antioqueños en los últimos años, cifra que incluye 372 casos de
asesinatos y desapariciones, concentrados principalmente en el Área Metropolitana de Medellín, Oriente de
Antioquia y Urabá; regiones en las que el conflicto ha revestido unas dinámicas particulares.
4
Se conoce caso concreto de una IE en la comuna 6, su nombre se omite por razones de seguridad.
5
Es el caso de los hechos ocurridos el pasado 14 de febrero a la salida de la IE Jesús María Valle, de la
comuna 6 en la ciudad de Medellín, en los que varios jóvenes fueron tomados y reprendidos a la fuerza a la
salida del colegio (con gritos, amenazas y golpes), por presuntos integrantes de combos delincuenciales de la
zona, porque supuestamente hostigaban algunos de sus compañeros de estudio. El Colombiano, periódico
diario Q’Hubo Medellín, febrero 15 de 2011.
6
Se calcula que, en Colombia, alrededor de 10.000 a 13.000 estudiantes se encuentran vinculados a algún
grupo armado. Seminario Niñez en conflicto armado y violencia armada organizada, Febrero 17 de 2001.
Corporación Paz y Democracia. Algunos cálculos son de 17.000.
7
En los barrios de Medellín no sólo se disputan territorios y rentas derivadas de las vacunas y las plazas de
vicio; también están en juego actividades relacionadas con la trata de personas y la explotación sexual de
jovencitas. Así lo manifiestan organizaciones sociales de la comuna 1, nororiente de la ciudad, quienes han
detectado una preocupante modalidad de trata de personas que esconde toda una red de comercio sexual
dominada por peligrosas estructuras armadas. Agencia de Prensa IPC. Septiembre 29 de 2010, consultar en
www.ipc.org.co/agenciadeprensa
límites barriales8, la deserción escolar estimulada por la violencia 9, confrontaciones
armadas en los barrios a cualquier hora del día, robos al interior de las IE, etc.

-La participación de la fuerza pública en el conflicto y el mundo escolar aumentan


la desconfianza de la población civil. Ya son bastantes conocidas las evidencias
que comprueban la connivencia de agentes del Estado con organizaciones
criminales. También sobresale el interés por promover las llamadas requisas o
registros pedagógicos, como una estrategia de control que afianza las visiones
criminales de la juventud y disminuye las alternativas en materia pedagógica y de
protección para atender a las reales causas de la problemática. Creemos que
estas no son las medidas que en materia de seguridad deben implementarse en la
escuela, las alternativas deberán ser en materia formativa.

-Conflicto Intergeneracional. Esta brecha que tiene como ámbitos de disputa el


lenguaje y las formas de expresión o las diferencias en las prácticas socializadoras
que hay entre generaciones distintas, dificulta la construcción de dispositivos
pedagógicos de mayor pertinencia escolar a los contextos específicos juveniles.
Debido a la vinculación de estudiantes a los grupos armados, esta situación
promueve el miedo de los docentes frente a las amenazas y ataques de los
estudiantes a través de agresiones verbales y en algunas ocasiones físicas; se
detectan amenazas directas e indirectas.

-Los manuales de convivencia escolar son, la mayoría de las veces, insuficientes


para responder a las necesidades particulares en materia de convivencia y
participación escolar. Se carece de análisis rigurosos y críticos frente a las
condiciones de vida reales de la población estudiantil y a las expresiones violentas
específicas del contexto que influencian de forma directa las relaciones escolares,
cuyo propósito será la construcción de respuestas de mayor pertinencia social y
académica para favorecer la convivencia escolar.

-Nuestro sistema escolar colombiano no cuenta con la capacidad instalada para


atender a niños niñas y jóvenes víctimas del conflicto (ni desde los planes de
estudio, ni desde el acompañamiento pedagógico y psicosocial). Recientes
esfuerzos investigativos, liderados desde el IPC 10, evidencian una escasez de
acciones académicas investigativas que aporten a la comprensión del fenómeno
8
El martes 31 de agosto de 2010 en la comuna 6 cuando miembros de la banda “La Machaca” asesinaron en
inmediaciones del barrio San Martín de Porres a una joven de 14 años sólo porque vivía en un sector del 12 de
Octubre conocido como “La Contranal”…quienes más han sufrido por esta situación son los estudiantes.
Según el sacerdote Juan Carlos Velázquez, párroco del barrio Alfonso López, comuna 5 de la ciudad, las
llamadas fronteras son, quizás, la principal causa de deserción en los colegios de dicho sector y, en general,
del noroccidente de Medellín. Agencia de prensa IPC, Septiembre 7 de 2010. Consultar en
www.ipc.org.co/agenciadeprensa.
9
Vale la pena recordar que según cifras de la misma Secretaría de Educación de Itagüí, por lo menos 1.100
menores se retiraron en 2010 de sus Instituciones Educativas, por culpa de las presiones que sufren las
familias debido a la situación de violencia. Comunicado público: LOS MENORES DE EDAD SIGUEN
PAGANDO LAS CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO ARMADO EN ITAGÜÍ. Corporación Itagüí
Nueva Gente. Itagüí, 22 de noviembre de 2010.
del conflicto armado y su incidencia en la escuela. Así mismo, al interior del mundo
escolar se nos muestra un panorama de precaria existencia de alternativas y
estrategias pedagógicas y políticas para la atención integral a esta población. La
reflexión no está puesta de manera formal en el mundo educativo; los currículos
no están adaptados para posibilitar el ingreso, la permanencia y un trabajo de
pertinencia para acoger a población víctima, ni para incidir políticamente en la
transformación de los contextos conflictivos. El conflicto aún no se reconoce como
una alternativa para la generación de aprendizajes en la escuela.

-El desconocimiento de gran parte de nuestros niños, niñas y jóvenes de las


dinámicas propias que explican el conflicto armado y de violencia armada
organizada del contexto, nos conduce a la necesidad de fortalecer los esfuerzos
de la escuela en relación con la no naturalización de las expresiones violentas y la
generación de conciencia histórica, un elemento que aporta a la comprensión real
del contexto como primer paso para la generación de estrategias de
transformación del mismo.

-La brecha entre los grupos familiares y la escuela es más amplia cada vez. En
muchas IE las estrategias de acompañamiento, como las llamadas escuelas de
padres (a las que casi siempre asisten madres), son cada vez más reducidas. Esto
debido a múltiples factores, entre ellos la inasistencia de las familias a este tipo de
iniciativas por razones de trabajo o simple desinterés y, en algunos casos, porque
no hay condiciones institucionales para ofrecer este tipo de acompañamiento. Esta
problemática se expresa en las relaciones conflictivas entre una y otra instancia, el
desconocimiento de las condiciones de vida de estudiantes, sus contextos
familiares y las necesidades que desde allí se presentan en materia pedagógica.
Es urgente la generación de alternativas que conduzcan al fortalecimiento de las
relación escuela – familia.

-Las políticas públicas y lineamientos en materia educativa se centran


específicamente en la calidad (o una visión específica de ésta), promovida por la
estandarización de contenidos que atentan contra la diversidad de los contextos
específicos y con las necesidades inherentes a los mismos. La escuela se centra
en la preparación de estudiantes para la presentación de pruebas estándar
(ICFES, SABER, PRO SABER) y poco en la formación para la convivencia, la
participación, la lectura crítica de la realidad y el conocimiento de las dinámicas
propias de cada territorio. La escuela es un escenario de socialización y como tal
debe visibilizar los conflictos más relevantes para cada sociedad (conflicto que no
se visibiliza no puede ser tramitado).

-Los medios de comunicación también se presentan como un elemento que al


contrario de servir a la educación de las sociedades, afianza con fuerza la
problemática. Algunas características de esta afirmación se resumen de la
siguiente manera:

10
Situación del derecho a la educación, en los componentes de aceptabilidad y adaptabilidad, de niñas y niños
víctimas de conflicto armado. Arias Edgar. IPC (en proceso de publicación).
- Las formas como se nombran los grupos de jóvenes en noticiarios y programas de
opinión que se refieren a éstos como criminales, disfuncionales, peligrosos y
permeables solo afianzan la visión que sobre ellos se tiene como un problema
social; los NNA son al contrario un potencial de las sociedades, una riqueza social
que hay que alimentar política y culturalmente.

- Los programas de televisión que sugieren la emergencia de un tipo de héroe o


modelo a seguir desde la figura de capos: hombres que detentan poder,
reconocimiento, que cuentan con mujeres a su disposición, armas, y mucho dinero
para vivir en la opulencia, a través de esfuerzos cortos que poco tienen que ver
con el buen comportamiento, la formación académica y el respeto a los otros (es el
caso de las llamada narconovelas).

- Las referencias a una cultura consumista que se contradice con la realidad


económica precaria en que se encuentra gran parte de nuestras sociedades.

- La producción de imágenes sensacionalistas de la guerra.

- La deslegitimación de formas legítimas de oposición y la naturalización de la


muerte de los llamados enemigos del Estado, lo que conlleva a la reproducción de
una sociedad que legitime la aniquilación de quien no se acomode a los intereses
propios.

AFECTACIÓN DE LAS SUBJETIVIDADES

La naturalización y el acostumbramiento al hecho violento son un rasgo de


subjetividad notorio en los niños, niñas y adolescentes. Al vivirse como una forma
ya dada de relación, no permite que los NNA reflexionen sobre el hecho mismo.
En esta medida, aparecen posturas de endurecimiento frente al dolor y, otras, de
venganza. Al naturalizarse, la violencia es asumida como un bien, como
manifestación de la justicia: a quien se castiga es porque se lo merecía (“alguna
cosa habrá hecho”).

En los NNA, la configuración del sustrato moral está sometido y referido a los
agentes socializadores, en tanto la limitación en el manejo de los propios
referentes les dificulta tomar distancia y posturas críticas frente a lo que los
adultos les proponen como bien o mal. El sustrato moral endurecido por la
irreflexividad pone en tensión las relaciones con los otros, ubicando a los NNA en
un ‘limbo moral’, tanto puede llegar a producir injusticia y destrucción del otro, sin
que haya dolor moral, lo que los hace permeables a razonamiento y prácticas
violentas. Los sentimientos morales de justicia se trastocan, expresándose en
actos ligados a la conveniencia propia; al tiempo que valoran como admirables y
humanos a actores violentos: los asesinos, sicarios también tienen su corazoncito.

Los NNA legitiman la violencia como un bien y justifican la guerra desde el ámbito
privado que se materializa en los juegos y se proyectan, desde ya, como niños,
niñas y jóvenes que podrán poseer armas: Ellos saben que con las armas serán
reconocidos y temidos. Los niños justifican la muerte de alguien que no hace
parte de su paisaje, de su ámbito privado y fraternal; toman como referente
muchas veces al “malo” de la película y terminan inclinándose hacia él y
admirándolo profundamente; establecen una relación simbólica con los patrones
impartidos por la televisión, incidiendo en su configuración moral. Sus expectativas
empiezan a ser influenciadas por los medios, y, al no contar con un
acompañamiento efectivo de un adulto o alguien que permita reflexionar en torno a
situaciones límite que se presentan en sus fuertes escenas, reciben la
información sin pasarla por el tamiz de la reflexividad y la representan en su vida
cotidiana; muchas veces invisibilizando al otro que tienen al frente,
desconociéndolo, careciendo de la responsabilidad con los otros.

En este sentido, para algunos escolares, este panorama puede significar un


impulso apresurado a abandonar sus estudios a temprana edad, para poder salir y
empezar a responder ante una oferta que le muestra, tal vez, un futuro mucho más
concreto y esclarecedor desde su mundo de la vida.

La escuela tampoco le ofrece algo distinto que lo conecte y lo haga renunciar a la


oferta posible que tiene a su alcance. Y esto se refleja en indicadores de
permanencia y abandono del sistema educativo que se enuncian desde la
Secretaría de Educación, a saber:

“La tasa bruta de la secundaria está en 112% y la tasa bruta de la media, está en
76% (esto quiere decir que un 35% de estudiantes se desescolariza en la media,
hay un salto del 112% al 76%). Hay 18.000 estudiantes que deberían terminar sus
estudios y lo interrumpen en este periodo”11.

En correspondencia con lo anterior, los indicadores muestran un alto porcentaje de


la población que abandona el sistema educativo en un rango de edad entre 15, 16
y 17 años. Si bien, no toda la deserción escolar está directamente relacionada con
el conflicto armado, gran parte de los niños/as y jóvenes abandonan la escuela de
manera provisional o definitiva, tal como se enuncia en el siguiente testimonio de
un funcionario de la Personería de Medellín:

“En días en que se presentan alteraciones de orden público en alguna Institución


Educativa, pueden ausentarse hasta 350 estudiantes de la Institución Educativa. Y
si es el caso de algún estudiante que muere violentamente y hace parte de la
Institución, desertan un número promedio de 40 estudiantes”.
Por lo tanto, hay implicaciones en el disfrute del derecho a la educación, debido a
hechos conflictivos y violentos vividos por los NNA, como lo ilustra el siguiente
testimonio:

“A una estudiante, la estaban buscando en la parte de afuera de la escuela, la


razón por la que la esperaban, era que había sido testigo de un asesinato. A lo que

11
Informe de Gestión Secretaria de Educación del Municipio de Medellín, 2010.
la coordinadora se dio cuenta y sacaron la estudiante, tomando una medida que
consideraron era la mejor; que un día fuera una estudiante, y otro día la otra” 12.

Algunos actores educativos se refieren a la inmersión de los escolares en algunos


grupos al margen de la ley y en otras situaciones delictivas, justamente en el
rango de edad antes expuesto. A continuación se amplia esta observación:

“Un reciente informe de Codhes lo confirma: "El reclutamiento forzado está


cambiando la dinámica del conflicto y los desplazados ahora temen represalias por
no entregar a sus hijos a la guerra". Y según el informe Prisioneros combatientes
(2008) de la Organización Internacional de las Migraciones, dirigido por la
consultora Natalia Springer, "Si antes la población desplazada era la que
usualmente servía a los grupos armados porque le quitaban los niños para sus
propósitos, ahora tenemos el efecto contrario: desplazados huyendo para evitar
que se lleven a sus niños. Hace tres años, las autoridades calculaban entre 6.000
y 11.000 el número de niños combatientes. Hoy la cifra podría estar entre 14.000 y
17.000 menores, la mitad de los cuales estaría en las filas de las Farc, según un
informe del Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la
Pobreza, publicado hace tres meses, en el cual Colombia figura en el quinto lugar
de los países donde los grupos armados reclutan más menores de 17 años. "Uno
de cada cuatro combatientes es un niño -afirma Sergio Tapia, fiscal del Tribunal-.
Están utilizando niños hasta de seis años para trabajos de inteligencia, siembra de
minas antipersona, transporte de explosivos". Agrega que esta cifra se dispara
porque "los actores del conflicto armado mutan, se transforman en bandas
criminales, se retroalimentan con alianzas y operan como carteles del
narcotráfico"13.

De igual modo, según la Personería de Medellín, se está presentando


reclutamiento de estudiantes para que pertenezcan a combos, en algunos
sectores de la ciudad. La oferta económica va desde 140.000 pesos mensuales y
tener derecho a portar armas siempre y cuando las utilicen y las sepan manejar;
de la misma forma, les solicitan que puedan vender sustancias psicoactivas al
interior de sus Instituciones Educativas.

LO QUE DICEN ALGUNOS INFORMES INTERNACIONALES AL RESPECTO

En el interés por documentar la problemática enunciada, algunos organismos de


carácter internacional han realizado informes basados en investigaciones y
documentación específica de casos regionales. Es el caso de la UNESCO, quien
en su informe anual sobre Educación detalla las influencias directas de los
conflictos armados en la escuela14. Entre los datos más relevantes cabe destacar:

12
Registro Taller con maestros. Proyecto Paz a la Escuela. Medellín, 2011
13
Revista Cambio: El Tiempo. 22 de mayo de 2011
Con la legislación más avanzada, pero con afectación de la violencia armada
sobre la educación, sobre todo por el desplazamiento interno.

Los conflictos armados privan a 28 millones de niños de la posibilidad de instruirse


y los exponen al riesgo de ser víctimas de violaciones y otros abusos sexuales, al
tiempo que propician ataques contra las escuelas y atentados contra los derechos
humanos.

De los niños del mundo en edad de ir a la escuela primaria que están sin
escolarizar, un 42%, esto es 28 millones, vive en países pobres afectados por
conflictos.

“Los conflictos armados –dice la directora general de la UNESCO, Irina Bokova–


siguen representando un importante obstáculo para el desarrollo humano en
muchas partes del mundo, pero hasta ahora se han ignorado ampliamente sus
repercusiones en la educación.

El informe señala también que los conflictos armados desvían hacia el gasto en
armamento, los fondos públicos que podrían emplearse en la educación.

Las violaciones y otros abusos sexuales están hipotecando el futuro de millones


de niños.

COLOMBIA EN EL INFORME

En el periodo 1999-2008, 35 países del mundo se vieron afectados por conflictos


armados. Colombia fue uno de ellos.

Con frecuencia, las escuelas son el escenario de esos reclutamientos forzosos.

Colombia es el segundo país del mundo, con más desplazados internos. Los
adolescentes desplazados colombianos de 12 a 15 años que todavía cursan
primaria, son dos veces más numerosos que los no desplazados de la misma
edad. Esto indica que los desplazados ingresan tardíamente en la escuela
primaria, repiten curso con mayor frecuencia y desertan con más facilidad.

La evidencia de Colombia ha puesto de relieve la asociación entre el


desplazamiento y el secuestro. Grupos armados, rutinariamente, reclutan niños
como soldados y trabajadores en el comercio de narcóticos ilegales, y las
escuelas son, a menudo, los sitios de este reclutamiento forzoso.

A finales de 2009, se estimaba que había 27 millones de desplazados internos en


53 países. Cerca de 11.6 millones de desplazados internos en África, con la
República Democrática del Congo, Somalia y Sudán el 72% del total (IDMC,
14
Ver informe completo en: http://www.pnud.org.co/sitio.shtml?apc=i1-----&x=64116 educación y
conflicto: Una crisis encubierta: conflictos armados y educación
2010D). Después de Sudán, con 5,3 millones de personas desplazadas, la mayor
población desplazada internamente está en Colombia, con más de 3 millones
(IDMC, 2010C).

Sólo el 51% de los jóvenes desplazados internos asisten a la escuela secundaria,


en comparación con el 63% de los jóvenes no desplazados. La proporción de
jóvenes desplazados que todavía está en la escuela primaria en edades de 12 a
15, es casi el doble que para los no desplazados, lo que lleva a una incorporación
más tardía, más repitencia y deserción escolar (Ferris y Winthrop, 2010). El hecho
de que los afro-colombianos e indígenas se vean más afectados por el
desplazamiento aumenta las disparidades nacionales de educación. El
desplazamiento ha sido durante mucho tiempo una característica de la violencia
armada en Colombia. Más de la mitad de los desplazados son menores de 18
años.

Las personas se unen a grupos armados por muchas razones: la pobreza, el


desempleo, la hostilidad, el resentimiento y la falta de alternativas.

La violencia contra los niños, en las escuelas, tiene muchos efectos físicos,
psicológicos y sociales, y un impacto significativo sobre sus logros.

La evidencia de varios países muestra que la violencia en las escuelas puede


llegar a ser parte de un ciclo de conflicto. Uno de esos países es Colombia.

Los niños y adolescentes que viven en los municipios y barrios con altos niveles
de conflictividad violenta, muestran niveles más altos de agresión y acoso escolar.