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Los fundamentos de la investigación científica

La ciencia es una actividad generadora de conocimiento. Este libro trata sobre la


metodología de la producción científica. El concepto de "producción" aplicado a la ciencia
no es demasiado usual. Es un concepto más abarcativo que la "investigación" científica,
pues incluye todos los procesos involucrados en la actividad científica, y enfatiza además
que la ciencia no es un saber adquirido, sino un "hacer", una actividad. El concepto de
producción implica, además, que los científicos toman ciertos "insumos" o ingredientes y
los transforman en "productos" que luego pueden ser usados por otros científicos o por la
sociedad en su conjunto. Se usa así una metáfora "industrial" para representar ese proceso
de creación social de conocimiento.

Esta primera definición deja sin mayor especificación cuáles son esos insumos y productos
de la ciencia y cómo ocurre la transformación de unos en otros, aunque es bastante
evidente que las ciencias toman como principales insumos ciertos datos de la realidad y que
el principal producto de la ciencia es el desarrollo de conocimientos sistemáticos y
organizados, plasmados primero en escritos y otros documentos donde se comunican los
resultados, y luego tal vez en la creación de objetos y el desarrollo de procesos que ponen
en práctica dichos conocimientos.

La temática de la ciencia y su metodología ha sido tratada tradicionalmente en por lo


menos tres niveles completamente separados. En primer lugar, existe numerosa
bibliografía sobre epistemología, es decir, sobre teoría de la ciencia. Esta teoría ha sido
encarada tradicionalmente como una filosofía de la ciencia, es decir, como una disciplina
que estudia a nivel lógico-especulativo la naturaleza y los alcances de la ciencia como forma
de conocimiento; esta visión puramente filosófica de la naturaleza de la ciencia ha sido
complementada, en épocas recientes, por la ciencia de la ciencia, es decir, por las
disciplinas dedicadas al estudio empírico de la ciencia como fenómeno social: la historia de
la ciencia, la sociología de la ciencia, la psicología cognitiva aplicada al caso del
conocimiento científico, y otras. En segundo lugar, existe una amplia bibliografía destinada
a tratar los métodos y técnicas de la investigación científica, es decir, los procedimientos
para la obtención y análisis de datos científicos. En tercer lugar, existe una copiosa cantidad
de manuales sobre cómo escribir tesis, artículos científicos y otras formas de discurso
destinados a la exposición o difusión del conocimiento científico.
Se definen así tres ámbitos temáticos: qué es la ciencia, cómo se hace investigación
científica y cómo se comunican los conocimientos científicos. El tratamiento separado de
esos tres ámbitos temáticos no es conveniente. La epistemología filosófica y los estudios
empíricos sobre la ciencia a menudo son realizados por filósofos o sociólogos que no están
suficientemente familiarizados ni con las ciencias específicas que están analizando ni con
sus técnicas y métodos de investigación. Las técnicas de investigación, a su vez, pueden
estar basadas, sin saberlo, en una epistemología ya superada que no toma en cuenta el
estado actual de la discusión sobre la naturaleza de la ciencia. Los manuales sobre
preparación de escritos científicos frecuentemente enfatizan sobre todo los aspectos
técnico-lingüísticos de la comunicación (redacción, sintaxis, gramática) sin enlazarlos
orgánicamente con la naturaleza de la ciencia ni con la metodología de investigación.

Esta división no es fructífera ni tiene basamento ella misma en ninguna metodología, y este
libro pretende contribuir a superarla. Su contenido incluye el análisis epistemológico de la
actividad científica, las pautas generales de la investigación científica que de él se derivan
(incluyendo la elaboración teórica y la investigación empírica), y las que conciernen a la
comunicación de los resultados alcanzados por la investigación, todo ello como partes del
proceso de producción científica. Tanto la investigación como la comunicación se
consideran parte esencial del proceso de producción científica y, por lo tanto, los métodos
de ambas están entrelazados y conectados y dependen, ambos, de la epistemología. Son,
precisamente, la aplicación de la epistemología para organizar la producción científica. La
razón fundamental para unir todas estas perspectivas es que la epistemología nos dice que
la ciencia no es algo acabado, algo que se sabe, sino esencialmente algo que se hace, y el
proceso de hacer ciencia incluye tanto la investigación propiamente dicha como la
comunicación científica. La ausencia de cualquiera de esos elementos invalidaría el proceso
de producción científica. Otra razón para unirlas es que los métodos y técnicas para la
investigación y para la comunicación cientifica no son meras convenciones arbitrarias, sino
que se derivan de la naturaleza misma de la ciencia y dependen, por lo tanto, de la
epistemología.