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¿Refundación de la izquierda?

Carlos Taibo 10/10/2010

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No parece que Izquierda Unida, en su designio de refundarse, haya atraído de manera significativa a
esos movimientos sociales que están, legítimamente, en su punto de mira. Aunque hay quien
aducirá que muchos de los activistas de esos movimientos sienten un recelo biológico ante las
ofertas que llegan de la coalición de izquierdas, no será bueno que en este caso nos quedemos con
esa fácil explicación. No vaya a ser que esos activistas operen con IU como lo hacen tantos de
nuestros dirigentes políticos ante los cambios que se registran en la izquierda abertzale…

Sin que pueda presumir de ningún conocimiento certero al respecto, creo que, sintonías cognitivas y
emocionales aparte, los activistas que me ocupan –o la mayoría de ellos– aprecian como poco tres
carencias en la oferta que IU plantea. La primera de ellas nos recuerda que, aunque Izquierda Unida
declara ser una fuerza orgullosamente anticapitalista, la concreción programática de esa definición
deja mucho, muchísimo que desear. Y es que, al fin y al cabo, lo único que IU parece reivindicar en
estas horas es la preservación de nuestro maltrecho Estado del bienestar y, en paralelo, la
reconstrucción de la desregulación perdida al calor de las prácticas neoliberales. El proyecto
correspondiente, incapaz de abandonar el escenario que el sistema ofrece, se ajusta entonces a lo
que cabe entender que es una socialdemocracia consecuente. Esta última, contenta con gestionar el
capitalismo, no tomaría en serio en momento alguno, sin embargo, la posibilidad de salir de él. En tal
sentido, IU no llevaría delantera alguna a nuestros sindicatos mayoritarios, lamentablemente
enfangados en el mismo lodazal. Permítaseme agregar, eso sí, que no deseo ignorar en modo
alguno que existen diferencias muy honrosas entre ese proyecto de socialdemocracia consecuente y
el triste remedo de la letanía neoliberal que nos ofrece la socialdemocracia oficial articulada en el
Partido Socialista. Pero me temo que a estas alturas muchos están ya por otras cosas y miran con
desdén aquellas propuestas que se contentan, por ejemplo, con reclamar la reconstrucción del
sector público de la economía sin hacer, al tiempo, llamadas claras a la socialización y la autogestión.

La segunda de las carencias invocadas no es otra que la vinculada con el papel meramente retórico
que Izquierda Unida parece atribuir a un problema acuciante: el de los límites medioambientales y de
recursos del planeta. Cuando IU contempla ese problema en los términos en que lo hace, está
acatando sin rebozo un discurso, el dominante, que nos dice que debemos aparcar cualquier
consideración seria de la cuestión ecológica en provecho de la resolución, imperiosa, de los
problemas económicos y sociales del momento. Crasa equivocación esta que olvida que el
crecimiento económico por todas partes idolatrado, el cambio climático con sus tétricos efectos, el
encarecimiento inevitable en los precios de la mayoría de las materias primas energéticas y la
prosecución del expolio de los recursos humanos y materiales de los países pobres tienen tanto o
más relieve que la resolución, cargada de equívocos, de esa crisis que el sistema prefiere etiquetar,
interesadamente, de financiera. De nuevo se hace evidente que lo que en realidad se halla en
quiebra no es, pese a las apariencias de las que bebe un omnipresente y biempensante discurso, el
proyecto neoliberal, sino la propia civilización capitalista.

La tercera de las carencias que explica muchos de los recelos de tantos movimientos sociales es la
certificación de que en el proyecto orgánico de IU –no hablo ahora de lo que puedan hacer por su
cuenta muchos de sus respetabilísimos militantes– no se aprecia ninguna voluntad de construir,
desde abajo y desde ahora, un mundo nuevo. Ahí está, para testimoniarlo, el hecho de que en
Izquierda Unida, que se ha inclinado por mantener sus pactos de gobierno con el Partido Socialista,
tiende a confundirse sibilinamente la refundación de la organización propia –su supremacía no se
somete a discusión– con la refundación de la izquierda en general. La trama principal –se presente
como se presente– sigue siendo la característica de cúpulas dirigentes que concurren a las
elecciones y nos ofrecen cambios que habrán de llegar a través de leyes aprobadas por los
parlamentos. Si en el discurso de esas gentes aparecen muchas veces la república, la ciudadanía y
la sociedad civil, rara vez se asoman, infelizmente, y por el contrario, la autogestión, la democracia
directa, la contestación franca del vigente orden de propiedad y la denuncia de la explotación y de la
alienación. Que el terreno en el que quieren jugar está lleno de minas y de arenas movedizas
–así, las de una propuesta de república federal que parece esquivar que antes hay que garantizar,
por lógica, la plena voluntariedad de las adhesiones, y que para eso hace falta un reconocimiento
expreso, y previo, del derecho de autodeterminación– lo sabe a estas alturas el más torpe. Aunque,
claro, uno está llamado a entender rápidamente las cosas si el objetivo mayor de Izquierda Unida no
es atraer a los movimientos sociales alternativos, sino hacer lo propio con los votantes socialistas
descontentos…

Bien está que IU asuma, en fin, un discurso crítico sobre la Transición y procure emplazarnos en un
escenario distinto del derivado de aquella. Tienen los activistas el derecho a preguntarse, sin
embargo, si la propia coalición de izquierdas no es, en su pulsión electoralista, en su livianísima
respuesta ante tantas agresiones, en su lastre burocrático y en sus opciones programáticas, una de
las paradójicas secuelas de las muchas miserias que nos ha regalado esa Transición. Como tienen
el derecho a preguntarse si –al exigir toda refundación, por lógica, que se modifiquen las bases de
sustento– IU nos está ofreciendo algo realmente nuevo.

Carlos Taibo, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, es profesor de Ciencia Política en la
Universidad Autónoma de Madrid

Fuente: Público, 9 octubre 2010


URL de origen (Obtenido en 12/02/2018 - 03:00):
http://www.sinpermiso.info/textos/refundacin-de-la-izquierda