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Todos Eran Mis Hijos - Teatro 2 "B".

Vicky García e Inti Zúñiga Cignet

ANN. — ¡Sos el único hijo que conozco que quiere a sus padres!

CHRIS. — Lo sé. Soy un anticuado, ¿no?

ANN (con repentina tristeza). —Está muy bien. Es una gran cosa. (Mira en torno.) ¿Sabes? Es
precioso esto. El aire es delicioso

CHRIS (esperanzado). — No lamentas haber venido, ¿o no?

ANN. — No, no lo lamento. Pero... no voy a quedarme...

CHRIS. — ¿Por qué?

ANN. — En primer lugar, tu madre me dijo poco menos que me vaya.

CHRIS. — ¿Y?

ANN. — Vos lo has visto... y luego... vos has estado...

CHRIS. — ¿Qué?

ANN. — Bien, como violento, desde que he venido...

CHRIS. — No, lo que me molesta es que yo pensaba dedicarme a vos durante una semanita o
cosa así. Pero dan por supuesto que todo está ya decidido..

ANN. — Ya lo sabía. Por lo menos, en cuanto a tu madre.

CHRIS. — ¿Cómo lo sabías?

ANN. — Desde su punto de vista, ¿qué otro motivo tenía yo para venir?

CHRIS, — Bien... ¿Lo queres, Annie? (ANN le estudia.) Creo que sabes que ése fue siempre el
motivo de que te pidiera que vinieras.

ANN. — Creo que ése es el motivo de que haya venido.

CHRIS. — Ann, te quiero. (De modo definitivo.) Te quiero. (Pausa. ANN espera.) Y... No tengo

imaginación... Eso es todo lo que tengo que decirte. (ANN espera, preparada.) Te estoy
fastidiando. No quería decírtelo aquí. Quería decírtelo en un sitio donde nunca hubiéramos
estado, en un sitio que fuera nuevo para los dos... Pero está mal decírtelo acá ¿no? En éste patio,
en esta silla... Es que la verdad es que quiero que estés libre para mí. No quiero arrancarte de
nada...

ANN (echándole los brazos). — ¡Chris! Estoy libre para vos hace tiempo, muchísimo tiempo...

CHRIS. — Entonces, Larry desapareció para siempre... ¿Estás segura...?

ANN. — Estuve a punto de casarme hace dos años.

CHRIS. — ¿Por qué no lo hiciste?

ANN. — Comenzaste a escribirme... (Breve pausa.)

CHRIS. — ¿Me querías ya algo entonces?

ANN. — No he dejado de quererte ni un solo día desde entonces.

CHRIS. — Ann, ¿por qué no me lo dijiste?

ANN. — Yo te estaba esperando, Chris. Hasta entonces, nunca escribiste. Y cuando comenzaste a
escribir, ¿qué decías? Como todos notamos, podes ser muy ambiguo en tus expresiones.

CHRIS (mira a la casa y luego a ANN, temblando). — Dame un beso, Ann. Dame un... (Se besan.)
¡Wow, te besé! Besé a Annie. ¡Cuánto tiempo esperé para besarte!

ANN. — Nunca te lo voy a perdonar . ¿Por qué esperaste todos estos años? He tenido que
esperar sentada, preguntándome si era una estúpida al pensar en vos.

CHRIS. — ¡Annie, qué bien vamos a vivir ahora! ¡Sólo voy a pensar en hacerte feliz! (La besa,
pero sin que los cuerpos se toquen.)

ANN (un poco turbada). — No, así no me vas a hacer feliz.

CHRIS. — Pero si te besé...

ANN. — Como el hermano de Larry. Hacelo como vos, Chris. (CHRIS se separa de ella
bruscamente.) ¿Qué es esto, Chris?

CHRIS. — Vamonos en el auto a algún lugar distinto... Quiero estar a solas con vos.

ANN. — No. ¿Qué es esto, Chris? ¿Tu madre?

CHRIS. — No, nada de eso...

ANN. — Entonces, ¿qué pasa? Hasta en tus cartas había algo... Parecía que estabas avergonzado.

CHRIS. — Sí, no me extrañaría... Pero ya se me está pasando.

ANN. — Tenes que decírmelo...


CHRIS. — Es que no sé cómo empezar. (Toma la mano de ANN. Habla en voz baja, sin emoción al
principio.)

ANN. — Así no vas a poder explicarme nada. (Breve pausa.)

CHRIS. — Es algo mezclado con muchas otras cosas... ¿Recordas cómo estaba al frente de una
compañía?

ANN. — Claro, sí.

CHRIS. — Bueno, perdí a todos mis hombres.

ANN. — ¿A cuántos?

CHRIS. — A casi todos.

ANN. — ¡Cielos!

CHRIS. — Hace falta tiempo para que eso se vaya. Porque eran simplemente hombres, eran
realmente humanos. Por ejemplo, hubo una época en la que llovió durante varios días y un
muchacho se me acercó y me entregó el único par de medias secas que tenía. Los hombres que
mandaba eran así. No morían; se mataban defendiendo a sus compañeros. Es eso exactamente;
quizás con un poco más de egoísmo ellos starían aquí. Y, alverlos caer, tuve una idea. Todo
estaba siendo destruido pero me parecía que se estaba construyendo algo nuevo. Una especie
de... responsabilidad. Hombre por hombre. ¿Me comprendes?

Pero en contraste, volví a casa y... Bien, aquí aquello no tenía sentido; Comencé a trabajar con
papá. Era otra vez la carrera de ratas. Me sentí... como dijiste... avergonzado en cierto modo.
Porque nadie había cambiado. Tenía remordimientos de estar vivo, de abrir la libreta de
cheques, de conducir el nuevo auto, de contemplar la nueva heladera.

Conducir un auto post guerra no tiene nada de malo, pero hay que pensar que procede del amor
que un hombre puede sentir por su semejante y uno tiene que ser, precisamente por eso, mejor
de lo que uno ya es. De otro modo, lo que se tiene es simplemente un botín, un premio que está
manchado de sangre. Y no quería tocar nada de eso. Y en eso, comprendo que estabas incluida
vos.

ANN. — ¿Seguís pensando así?

CHRIS. — Ahora te necesito, Annie.

ANN. — Ya no tenes que pensar así. Porque tenes derecho a todo lo que posees. A todo, Chris,
¿me comprendes? A mí también... Y en cuanto al dinero, no hay nada malo en tu dinero. Tu
padre hace volar a cientos de aviones y eso es un motivo de orgullo para vos. Se debe pagar
eso...

CHRIS. — ¡Ay, Annie, Annie! ¡Voy a hacer una fortuna para vos!
ANN (riéndose nuevamente). — ¿Qué haré con una fortuna? ...

(Se besan).

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