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COMANDANTE HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS


Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

MARYANN HANSON
Ministra del Poder Popular para la Educación

JUNTA ADMINISTRADORA IPASME


Favio Manuel Quijada Saldo
Presidente

Gregoria Lobo
Vicepresidenta

Pedro Miguel Sampson Williams


Secretario

FONDO EDITORIAL IPASME


José Gregorio Linares
Presidente

2
Gozando un Bolero
Ángel González

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Gozando un Bolero
Ángel González
Depósito Legal: en trámite
ISBN: en trámite
Edición: Ángel Daniel González
Diseño y Montaje: Manuel Lara
Correción: Amairudina González
Impreso por:
Tiraje: 1000 Ejemplares
Caracas, 2011

FONDO EDITORIAL IPASME


Final calle Chile con Av. Presidente Medina,
Locales IPASME. Urb. Las Acacias,
Municipio Bolivariano Libertador - Distrito Capital
Apartado postal: 1040
Teléfono: 0212 – 633.5330
E-mail: fondoeditorial.ipasme@yahoo.com
Página Web: http://fondoeditorialipasme.wordpress.com

Comité Editorial: José Gregorio Linares, Sagrario De Lorza,


Alí Ramón Rojas Olaya, Ángel González.
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Presentación
El bolero: ritmo que une a los latinoamericanos. Na-
cido del sentimiento popular, bailable y serenatero.
Manifestación rítmica de todos los sentimientos: odio,
amor, temor, congoja, despecho, angustia, rabia, triste-
za, alegría, incertidumbre, celos, ilusión. Lirismo puro
brotado del barrio, inspiración de enamorados, baile
para enamorados. Manifestación del sentimiento eter-
no. Modelo de perfección romántica. Mezcla de senti-
mientos gozosos y de anticipación a un dolor posible.
Motivación profunda de un trovador.

El bolero tanto nos identifica como latinoamerica-


nos, que podríamos decir que todos nosotros tenemos
algo de bolero en nuestro hablar, en nuestro caminar,
en nuestro sentir y en nuestro vivir. El bolero es tan
amplio y diverso como lo son los pueblos de Nuestra
América: es así que hay bolero moruno, hay también el
llamado bolero rítmico, bolero mambo, bolero chacha-
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chá, bolero pasaje en Venezuela, hay bolero ranchero,
bolero son…

Es tan inmenso el bolero, por su marcaje rítmico y ca-


dencioso, en un compás dos por cuatro maravilloso,
que afirmo aquí sin ningún problema que se trata del
ritmo que, naciendo de Cuba, la reina del Caribe, ha
marcado la pauta de la música popular en toda Amé-
rica durante el último siglo. Es por esto que hablar del
bolero es hablar de la historia de la trova cubana y de la
historia de la música latinoamericana.

Presento este material como una invitación a conocer y


a vivir la historia musical de nuestros pueblos, la histo-
ria del espíritu de nuestra tierra. Los invito a disfrutar
de la lectura como un baile, a seguir las palabras de
estos textos al son del compás que las inspira, y sentir
con ellas lo que se siente gozando un bolero.

Ángel González

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Índice

11 Tristeza, el primer bolero

15 Felipe Pirela y el terrorismo mediático

21 Agustín Lara, el flaco de oro

25 Rafael Hernández “El Jibarito”

31 Pedro Flores: Despedida sin bandera

37 Alberto Domínguez: Perfidia y Frenesí

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José Pepe Sánchez
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Tristeza, el primer bolero

Tristeza me dan tus quejas, mujer,


Profundo dolor que dudes de mí,
no hay pruebas de amor que deja entrever
cuánto sufro y padezco por ti.

La suerte es adversa conmigo,


No deja ensanchar mi pasión,
Un beso me diste un día
Y lo guardo en mi corazón.

Bolero “Tristeza”
de José Pepe Sánchez Manifiesto de grandes sensaciones
de musas sentidas y cruzadas
expresadas en versos y canciones
de los poetas, la trinada.

Palabras salidas del alma


de rincones ventisqueros
en tiempos de rabia o calma
brota de pronto un bolero

Momentos de amor conjurado


o de sentirse prisionero
para unirse al ser amado
hay que gozar un bolero.

Ángel González
11
En este primer artículo de “Gozando un bolero” les
hablaré un poco de “Tristeza”, el primer bolero del que
se tenga noticias, escrito por el cubano José Pepe Sán-
chez en Santiago de Cuba en 1883. Entre los anteceden-
tes del bolero podríamos hablar de Sebastián Cerezo,
famoso bailarín español, en el cual se inspiró Francisco
Goya para pintar su conocido cuadro “El Bolero”.

Parece ser que el origen histórico del bolero está en los


compases de la contradanza española. A partir de 1830,
el género ya tenía algunas características del danzón
(unión de “contradanza” y “son”) y de la habanera, que
a lo largo del siglo XIX (transición del bolero al com-
pás 2 por 4 y la desaparición de la evocación a segui-
dilla) contribuyó a la formación inicial del bolero con
afinidades rítmicas propias dentro del folclor cubano
(danzas denominadas allí “boleras”). La fusión con los
ritmos africanos de la zona caribeña dio como resultado
el compás cadencioso del bolero, tal como lo conocemos
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en su acompañamiento clásico: con unas guitarras y unos
bongoes, congas o tumbadoras como percusión.

José Pepe Sánchez nació en Santiago de Cuba el 19


de marzo (día de San José) de 1856 y murió el 3 de
enero de 1918. Músico guataquero y guitarrista de ge-
nialidad indescriptible. Gustaba de dar serenatas y por
la habilidad que tenía en la guitarra mereció elogios de
grandes músicos. Fue maestro de muchos de los trova-
dores santiagueros, en especial de Sindo Garay, Alberto
Villalón, Rosendo Ruiz y Manuel Corona. Tenía una
gran intuición artística y produjo, desconociendo toda
técnica musical, obras admirables. La mayoría de sus
composiciones sólo quedaron en su memoria o en la de
algunos de sus discípulos, y se han perdido para la pos-
teridad. Sus boleros más conocidos fueron, además de
“Tristeza”, “Pobre artista”, “Rosa I”, “Rosa II”, “Rosa
III”, “Elvira”, “Caridad”, “Esperanza”.

Fue un hombre comprometido con las luchas de su


tiempo. Compuso el “Himno a Maceo”, en honor a
quien, junto a Martí, fue uno de los grandes líderes de
la independencia cubana. Esto ocurrirá con muchos de
los compositores e intérpretes del bolero: son voz del
pueblo, sus querencias y sus luchas.

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Felipe Pirela
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Felipe Pirela y el terrorismo mediático

Únicamente tú, Ven y juntemos nuestras vidas


eres el todo de mi ser para que vivan unidas
porque al faltarme tu querer en un solo corazón.
me muero de inquietud

Sabes que para mí Bolero “Únicamente tú”


no hay otro amor de Manuel S. Acuña
ni nada igual a la pasión
que siento yo por ti

Tú, de mi amor la preferida


eres única en mi vida,
no más tú Eres como la mañana
bella y fragante al nacer
Tú, eres alma de mi alma eres como un mediodía
la que perfuma la calma duda y angustia al querer
y la inquietud
Eres como la tarde
Ven que la dicha nos espera plácida y fulgurante
más no tornes en quimera eres como la noche
esta ilusión oscura, mustia, distante.

Ven y juntemos nuestras vidas


para que vivan unidas
en un solo corazón. Ángel González

Ven que la dicha nos espera


más no tornes en quimera
esta ilusión

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Hablemos un poco del nocivo efecto del terrorismo
mediático. ¿Y que tendrá qué ver esto con el bolero?
-preguntarán ustedes. Pues, estoy seguro que sí. ¿Re-
cuerdan a Felipe Pirela?

El bolerista Felipe Pirela (1941-1972) a los 13 años de


edad, junto a dos de sus hermanos y vecinos del barrio
marabino El Empedrao, conforma la agrupación Los
Happy Boys que tocaba boleros de moda en diversos
locales de Maracaibo. En 1958, es uno de los primeros
artistas que actúa en la primera televisora regional vene-
zolana, la zuliana Ondas del Lago TV, de efímera exis-
tencia. Se presenta en un espacio de aficionados con la
orquesta del músico y compositor venezolano Juanito
Arteta, la trompeta de oro de América, y su actuación
le vale ser contratado como parte del equipo artístico
de la televisora y de la emisora de radio vinculada a
ésta. Regresa a Caracas en julio de 1958 y actúa en loca-
les nocturnos y en la emisora Radio Caracas Radio. Al
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regresar a Maracaibo es contratado por la orquesta Los
Peniques, con la cual se inicia como profesional.

Felipe Pirela fue víctima del terrorismo mediático, ya


que, en pleno auge artístico, se le ofreció un contrato
para una de las dos plantas televisoras privadas. Felipe
aplazó la firma del mismo por aceptar un contrato con
Cadena Venezolana de Televisión. De allí en adelante
se desató una campaña de descrédito donde se le in-
jurió. De él se dijo que era drogadicto, homosexual,
traficante y prosiguió una persecución total que lo llevó
a exclamar: “No quiero volver a Venezuela, quiero que
me entierren en Puerto Rico”. La verdad en relación
a su muerte fue que, por celos artísticos, un individuo
que se hacía llamar Luis Portabales (sin tener vínculo
alguno con Guillermo Portabales) trató de golpearlo
en el bar donde cantaban. Felipe, que sabía defenderse
muy bien, le dio unos golpes. Este señor lo esperó en
la salida y le disparó. Felipe Pirela, en toda su vida, fue
un caballero, un buen hijo, un buen hermano y, como
lo bautizaran en México, el bolerista de América. Es,
en mi opinión, el mejor intérprete del bolero de todos
los tiempos.

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Felipe Pirela
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Agustín Lara
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Agustín Lara, el flaco de oro

Te me vas, te me vas de la vida


como van las arenas al mar.
Te me vas, sabe Dios si es mentira,
sabe Dios si otra vez volverás.

Cuando vuelvas
nuestro huerto tendrá rosas,
estará en la primavera floreciendo para ti.
Cuando vuelvas hallarás todas tus cosas
en el sitio en que quedaron cuando
quisiste partir.

Cuando vuelvas, virgencita del recuerdo, Un quinteto de bellas flores


pedacito de mi vida, reina de mi soledad. son de mi jardín un ramo
Cuando vuelvas arderán mis pebeteros Un quinteto de deseos y de amores
y una lluvia de luceros a tus pies se tenderán que parecen al alcance de mi mano

Una, jazmín de rico olor,


Bolero “Cuando vuelvas” otra, rosa de mejor aroma
de Agustín Lara otra, cala que a mi pasión asoma
y ave del paraíso, y de mi corazón.

Ángel González

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Hablaré un poco del flaco de oro, cuyo verdadero
nombre era Ángel Agustín María Carlos Fausto Maria-
no Alfonso Rojas Canela del Sagrado Corazón de Jesús
Lara y Aguirre del Pino. Nace en Tlacotalpán, estado
de Veracruz, el 30 de octubre de 1897 y muere en Ciu-
dad de México el 6 de noviembre de 1970, a causa de
una caída en el baño meses antes.

Su primera canción fue “Marucha”, escrita en honor


a uno de sus primeros amores. Esta pieza, por cierto,
terminó causándole dificultades a ella. En una ocasión
fue agredida por otra mujer. En 1927 ya estaba traba-
jando en cabarets, aunque se trasladó temporalmente a
Puebla hasta 1929, quizá debido a los acontecimientos
de la Guerra Cristera (1926-1929), evento en el cual se
enfrentaban el Estado y el clero latifundista. Él mis-
mo narraría, a través de la radio, las circunstancias en
las que conoció al padre Miguel Agustín, (seguidor de
Benito Juárez): la policía encerró a los hombres, mas
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no a las mujeres, a quienes había arrestado en una re-
unión católica, religión por entonces prohibida por el
gobierno. Ya en la comandancia de policía, a él le fue
dado presenciar el fusilamiento, por un pelotón, de este
personaje, acusado de participar en actos de sabotaje y
terrorismo.

Agustín Lara vivió con una cicatriz en su cara producto de


una cortada que le hizo su amante para la época, Estrella,
en un ataque de celos en un bar donde trabajaban ambos.
Curiosamente la herida fue suturada nada más y nada me-
nos que por el Dr. Alfonso Ortiz Tirado, que casualmente
es quien lo hace más famoso todavía, con la versión de
su canción “Granada”; porque quien verdaderamente lo
lanza a la fama es Juan Arvizu (del cual fue Agustín Lara su
pianista en 1926) con el bolero “Prisionera”.

Otra curiosidad fue que Agustín Lara se casó en la Em-


bajada de México en Caracas, en 1939 con Carmen “La
chata” Zozaya, cantante colombiana a quien dedicó su
bolero “Cuando vuelvas”. El padrino y testigo de la
boda fue su pana y mejor amigo Don Pedro Vargas, el
tenor de las Américas. Por esta razón, le rendimos aquí
homenaje al mejor compositor de boleros de todos los
tiempos, Agustín Lara, el flaco de oro.

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Rafael Hernández
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Rafael Hernández “El Jibarito”

Sale loco de contento su carga comprar.


con su cargamento Todo, todo esta desierto
para la ciudad, sí, el pueblo esta muerto
para la ciudad. de necesidad, sí,
Lleva, en su pensamiento de necesidad.
todo un mundo Se oyen los lamentos por doquier
lleno de felicidad, sí, de la desdichada Borinquén, sí.
de felicidad.
Piensa remediar la situación Y triste el jibarito va
del hogar que es toda su ilusión. cantando así,
llorando así,
Y alegre, el jibarito va diciendo así por el camino:
cantando así, “Qué será de Borinquén
diciendo así, mi dios querido.
riendo así, por el camino: Que será de mis hijos
“Si yo vendo la carga y de mi hogar”.
mi dios querido Borinquén, la tierra del edén
un traje a mi viejita la que al cantar el gran Gautier
voy a comprar”. llamó la perla de los mares,
Y alegre también su mula va ahora que tú te mueres
al presentir que aquel cantar con tus pesares
es todo un himno de alegría. déjame que te cante
En eso los sorprende yo también.
la luz del día,
y llegan al mercado de la ciudad.
Bolero “Lamento borincano”
Pasa la mañana entera de Rafael Hernández
sin que nadie quiera
su carga comprar, ay,

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Yo sé lo que son los encantos, Preciosa te llamen los bardos
de mi Borinquen hermosa que cantan tu historia
por eso la quiero yo tanto no importa el tirano te trate
y siempre la llamaré preciosa con negra maldad.

Isla del Caribe Preciosa, serás sin bandera


Isla del Caribe, sin lauros ni gloria.
Borinquen. Preciosa, preciosa te llaman
los hijos del la libertad.
Yo sé de tus hembras trigueñas,
y del olor de tus rosas
y a esa mi tierra riqueña, Bolero “Preciosa”
por siempre la llamaré, preciosa. de Rafael Hernández
Isla del Caribe
Isla del Caribe,
Borinquen.

Preciosa te llamen los olas


del mar que te bañan,
Preciosa, por ser un encanto,
por ser un Edén

Y tienes la noble hidalguía


de la madre España
y el fiero cantillo del indio bravío
lo tienes también.

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El compositor borinqueño Rafael Hernández nace en
el Barrio del Tamarindo en Aguadilla el 24 de octubre de
1896 y muere en San Juan el 11 de diciembre de 1965.
Además de músico era poeta. Buscando un futuro más
promisorio se fue a Nueva York, donde es reclutado por
el gobierno de los Estados Unidos, en plena Primera Gue-
rra Mundial, y enviado a Europa. De regreso le toca vivir
al sur deprimido del coloso del norte, donde pasa mucha
necesidad. La suerte le cambia en un viaje que hace a la
mayor isla antillana en ocasión de la Canción Cubana en
1925, donde lanza su primera composición: “Capullito
de Alelí”. Ya consagrado, compone en 1929, estando en
Nueva York, su “Lamento Borincano”, la cual inmorta-
liza el Dr. Alfonso Ortiz Tirado. Como buen músico y
mejor amigo hace gran afinidad con quien será uno de
sus mejores amigos: Pedrito Flores, al cual le transcribe
las composiciones.

Rafael Hernández llego a ser un ícono de la cultura puerto-


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rriqueña. Con más de dos mil composiciones. “El Jibarito”
cultivó la guaracha, la rumba, el bolero, la danza puertorri-
queña, el vals, la canción criolla, el villancico navideño, el
aguinaldo, la plena, la canción patriótica, los temas infantiles,
los corridos mexicanos, los himnos, las marchas, los cantos
negroides. También compuso música académica, zarzuelas
y operetas. La canción “Preciosa” en uno de sus versos dice
«no importa el tirano te trate con negra maldad», refirién-
dose a los Estados Unidos. En ese entonces el gobernador
títere de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín, censuró la canción
y quienes la interpretaban tenían que cantar “el destino” en
vez de “el Tirano”. Esta canción, junto a “Lamento borin-
cano” (en la que cita al gran poeta coterráneo José Gautier
Benítez), son dos joyas musicales del autor que nos traslucen
su pensamiento igualitario, emancipador, humanitario y re-
volucionario en la lucha por una Puerto Rico libre.

Consideró México como su segunda patria, al vivir tan-


tos años en ella, además de contraer matrimonio con
una mexicana; tanto así que llegó a componer el corrido
“Qué chula es Puebla”, considerado el himno regional de
este estado mexicano. En agradecimiento y homenaje al
compositor, el gobierno del estado construyó en el año
1979 un busto. Rafael Hernández compuso el tema Lin-
da Quisqueya, considerado como el segundo himno de la
República Dominicana.

Al compositor mexicano Agustín Lara le solicitaron que


ofreciera la descripción de un bolero, a lo que respondió,
“si quieren saber lo que es un bolero escuchen ‘Campa-
nitas de cristal’”. Esta extraordinaria canción está óptima-
mente interpretada por José Luis Moneró con la Orquesta
de Rafael Muñoz. Se quedan cortas mis palabras al hablar
de este gran compositor, a quien llamaban cariñosamente
“El Jibarito”.
Rafael Hernández
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Pedro Flores
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Pedro Flores: Despedida sin bandera

Vengo a decirle adiós a los muchachos Si mi patria tuviera


porque pronto me voy para la guerra; su propia bandera
y aunque vaya a pelear en otras tierras, desplegada al sol.
voy a salvar mi derecho, mi patria y mi fe.
Si vivieran los hombres
Ya yo me despedí de mi adorada, que en tiempos de España
y le pedí por Dios que nunca llore. tuvieron tesón.
Que recuerde por siempre mis amores
que yo de ella nunca me olvidaré. Si existieran patriotas
como eran Barbosa,
Sólo me parte el alma y me condena De Diego y Muñoz
que dejo tan solita a mi mamá. quizás mi patria
Mi pobre madrecita que es tan vieja. no fuera tan pobre
¿Quién en mi ausencia la recordará? ni esclava de extraña nación.

¿Quién me le hará un favor si necesita? Hoy no tienen los boricuas


¿Quién la socorrerá si se enfermara? en la tierra ni un rincón.
¿Quién le hablará de mí si preguntara No les queda más que un grito
por este hijo que nunca quizás volverá? que se ahogó en el corazón,
una lágrima de fe y una lágrima de amor.
¿Quién me le rezará si ella se muere?
¿Quién pondrá una flor en su sepultura? Si existieran patriotas
¿Quién se condolerá de mi amargura como eran Barbosa,
si yo vuelvo y no encuentro a mi mamá? De Diego y Muñoz.

Bolero “Despedida” Bolero “Sin bandera”


de Pedro Flores de Pedro Flores

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Don Pedro Flores fue uno de los máximos exponentes
del bolero en la historia musical del continente ameri-
cano. A lo largo de nuestras vidas hemos amortiguado
las penas y el dolor con algunas de sus inmortales me-
lodías, enlazadas ya a nuestra forma de amar y sentir.
¿Quién no ha buscado aliento a sus pesares en la tibia
inspiración “Bajo un palmar”? ¿Qué madre no revive la
esperanza inútil de ver partir a su hijo para la guerra en
los primeros acordes de “Despedida”? ¿Qué hombre
no ha tenido un “Amor perdido”, afín con su “Linda”?
¿Y a quién no le tiemblan las fibras del patriotismo al
escuchar el himno “Sin bandera” en la voz del “Inquie-
to Anacobero” Daniel Santos?

La vida del compositor puertorriqueño Pedro Flores


fue siempre una lucha campal junto al dolor, “único
amigo y compañero inseparable en la trayectoria increí-
ble de mi existencia”, al decir de sus propios recuerdos.
Le tocó nacer bajo el signo de Piscis, el 9 de marzo de
32
1894, en una humilde villa pesquera de Naguabo (aún
Puerto Rico era colonia española), al amparo de una fa-
milia de extrema pobreza económica, y murió el 13 de
julio de 1979. Sus padres, Julián y Eulalia Córdova, lu-
chaban por mantener a 12 hijos durante los años difíci-
les del traspaso colonial, que se da a partir de la guerra
hispano-americana de 1898. A los nueve años quedó
huérfano de padre y debió trabajar en distintas labores
para ayudar con la carga familiar, entre otras, haciendo
mandados por el vecindario a cambio de algunos reales
que le entregaba a su madre.

De niño se destacó por sus habilidades atléticas, parti-


cularmente en el béisbol aficionado, donde representó
a su escuela en Fajardo a cambio de que la junta escolar
le costeara sus estudios. Fue además un destacado cro-
nista deportivo en las páginas de “El Tiempo”, allá por
los años 20. Después de ser pintor de brocha gorda,
funcionario en el metro de Nueva York, y empleado de
correo hasta 1928, conoció a un jibarito que ya se des-
tacaba en el ambiente musical con el Trío Borinquen, “El
Cumbanchero” Rafael Hernández. A los 72 años, Don
Pedro le confesó a un periodista desde su lecho de en-
fermo que quería y admiraba mucho a Rafael y que en-
tre ambos surgió una amistad entrañable. Decía que al
terminar de trabajar, lo primero que hacía era visitar la
casa del compositor aguadillano. Mientras se acrecenta-
ba la amistad, surgió entre ellos un reto continuo para
ver quién de los dos escribía la mejor creación popular.
Cuando Pedro Flores escribió una de las primeras can-
ciones antiimperialistas de América: “Sin bandera”, al
poco tiempo Rafael le dijo: “Parece que la hubiese es-
crito yo, jamás me perdonaré no haberla escrito. Den-
tro de poco me saldré con la mía”. Y efectivamente, así
sucedió. A los pocos días Rafael Hernández llamó a su
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casa para mostrarle a Pedro Flores la letra de “Precio-
sa”, otra joya de la canción comprometida con la sobe-
ranía nacional. Fue un estímulo para Don Pedro.

Al final de su vida, mientras convalecía en su casa tras


ser dado de alta a causa de múltiples caídas, Don Pe-
dro hizo una confesión que sorprendió a muchos: “Yo
no he sido músico nunca, no toco ningún instrumento,
no conozco una nota musical. Yo no soy poeta, lo que
tengo es obra de Dios. No sé ni por qué he hecho todo
esto. Yo creo que Dios me señaló con el dedo y me
dijo ‘usted va a hacer canciones ahí para que la gente
se divierta y ése es el destino de su vida’”. Rendimos
homenaje a un hombre grande que, junto a Rafael Her-
nández, fue un gran patriota revolucionario. Un hom-
bre que cantó a la perla de los mares.

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Alberto Domínguez
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Alberto Domínguez: Perfidia y Frenesí

Nadie comprende lo que sufro yo Bésame tu a mí,


tanto que ya no puedo sollozar, bésame igual que mi boca te besó,
solo temblando de ansiedad estoy dame el frenesí
todos me miran y se van. que mi locura te dio

Mujer si puedes tú con Dios hablar Quién si no fui yo


pregúntale si yo alguna vez pudo enseñarte el camino del amor
te he dejado de adorar. muerta mi altivez
Y al mar, espejo de mi corazón, cuando mi orgullo rodó
las veces que me ha visto llorar a tu pies
la perfidia de tu amor.
Quiero que vivas sólo para mi
Te he buscado por doquiera que yo voy y que tú vayas por donde yo voy
y no te puedo hallar para que mi alma sea nomás de ti
para qué quiero tus besos si tus labios bésame con frenesí
no me quieren ya besar.
Dame la luz que tiene tu mirar
Y tú, quién sabe por dónde andarás, y la ansiedad que entre tus labios vi
quién sabe qué aventura tendrás, esa locura de vivir y amar
que lejos estás de mí. que es más que amor frenesí

Hay en el beso que te di


alma, piedad, corazón
Bolero “Perfidia” dime que sabes tú sentir
de Alberto Domínguez lo mismo que siento yo

Bolero “Frenesí”
de Alberto Domínguez
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El cantor, actor, compositor y arquitecto autodidacta
chiapaneco Alberto Domínguez Borras nació en Méxi-
co el viernes 21 de abril de 1911, cuando apenas se ini-
ciaba la Revolución Mexicana, en San Cristóbal de las
Casas, Chiapas, región donde años después surgirá el
Ejército Zapatista de Liberación Nacional, dirigido por
el Subcomandante Marcos. Con sus hermanos Arman-
do, Abel y Ernesto formó el conjunto de marimbistas
Lira de San Cristóbal, además de participar como pianis-
ta en varias orquestas. Sus primeras obras las hizo en
su tierra natal a la edad de seis años. Las composiciones
que le dieron mayores satisfacciones fueron “Perfidia”
y “Frenesí”, boleros que durante muchos años rompie-
ron récords por su éxito en casi todo el planeta y que
fueron grabados por todo el mundo y en los más varia-
dos ritmos. Cabe destacar que nuestro presidente Hugo
Chávez ha dicho que nuestra Revolución Bolivariana es
una manifestación del amor por nuestros pueblos, que
“es más que amor frenesí”.
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Cuentan que a Alberto Domínguez lo llamaron para
trabajar en una película. Llegando al plató conoció a una
periodista a la cual quiso dedicarle sus dos boleros em-
blemáticos. Ella le contestó que ambas canciones ca-
recían de humanismo. Este comentario lo inspiró para
escribir una pieza que tituló “Humanidad”, con la cual
obtuvo, en 1944, un diploma por el primer lugar de
popularidad, una de las tantas menciones honoríficas
que recibió a lo largo de su carrera. Alberto Domín-
guez fue cofundador de los gremios autoral y musical
de México, contándose entre los más comprometidos
en el logro del reconocimiento de la sociedad autoral
en el mundo entero. Luchó por el establecimiento, apli-
cación y respeto de una ley que favoreciera los intere-
ses de los derechos causados por los usuarios de obras
artísticas e intelectuales. Muchos de sus planteamien-
tos están vigentes y pueden aportarnos ideas para la
aprobación de una ley de la cultura como la que se está
discutiendo. Finalmente, el martes 2 de septiembre de
1975, Alberto Domínguez falleció a causa de dos infar-
tos consecutivos. Su funeral estuvo colmado de gran-
des personalidades, compositores, cantantes. Muchos
recordaron su canción de protesta “Humanidad”. La
versión de Alfredo Sadel es inolvidable: “Humanidad,
¿hasta dónde nos vas a llevar?; por tu trágico sino ¿cuál
será mi destino? Humanidad, yo de sangre te he visto
teñir, pobrecito del mundo, pobrecito de mí”.

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FONDO EDITORIAL IPASME

PRESIDENCIA
Lic. José Gregorio Linares.

ASESORÍA A LA PRESIDENCIA
Alí Ramón Rojas Olaya y Ángel González.

EDICIÓN
Janeth Suárez, Freddy Best,
Darcy Zambrano y Odalys Marcano.

DPTO. DE DISEÑO
Luis Durán, María Carolina Varela.

PLAN REVOLUCIONARIO DE LECTURA


Luis Darío Bernal Pinilla, Yuley Castillo, Verónica Pinto,
Mervin Duarte, Saudith Felibertt, Enricelis Guerra.

ADMINISTRACIÓN
Juan Carlos González Kari, Tibisay Rondón, Yesenia Moreno.

IPASME VA A LA ESCUELA
Alexis Cárcamo.

INFORMÁTICA
Enderber Hernández.

APOYO LOGÍSTICO
Eduardo Ariza y Víctor Manuel Guerra.

DISTRIBUCIÓN
Jazmín Santamaría, Ronald Carmona.

SECRETARÍA
Gladys Basalo.

TRASPORTE
Richard Rico.

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