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El término Franquicia tiene su origen en la edad media.

En el siglo V d.C. en los estertores del imperio romano, ciertos pueblos


germánicos colonizaron los antiguos territorios romanos que hoy en día son las
actuales Francia y Bélgica. Esta ocupación la hacían en la calidad de
foederatus, esto es habían pactado con Roma que le permitía ocupar la zona a
cambio de aportar ayuda militar si Roma la necesitaba pero sin tener derecho a
ser colonia romana ni conceder la ciudadanía romana a sus habitantes. Dichos
pueblos pronto empezaron a hacerse llamar “francos” que en su idioma
significaba “libres” puesto que no reconocían la autoridad, ni las obligaciones,
de Roma.

La palabra “franco” pronto empezó a extenderse por Europa como sinónimo de


libre de obligaciones y así por ejemplo aparecieron los términos “franquear” en
el sentido de sortear o liberar de obstáculos un camino, o la palabra
“franqueza” en el sentido de poder hablar sin ataduras.

Fue ya en la baja Edad Media cuando aparece la palabra “franquicia“. En esta


época la nobleza tenía plenos poderes en todo el territorio que gobernaban y
se reservaba en exclusiva los derechos de realizar ciertas actividades
especialmente la caza y la pesca, pero también para organizar ferias y
mercados de lana o tejidos como muchos lectores de la conocida obra de Ken
Follet “un Mundo sin Fin” podrán recordar.

Recreación de un mercado de lana en la Edad Media tal y como aparece en la


serie un Mundo sin Fin.

A sus súbditos más valiosos militarmente, los reyes les concedían derechos
para realizar algunas de estas actividades y cobrar los impuestos resultantes
en zonas específicas mediante unos poderes especiales que transmitían
mediante escritos firmados denominados “cartas francas” o “franquicias“.

De todas formas aún estaba lejos esto del sistema de franquicias actual.

Alrededor de 1840 en Alemania ciertos cerveceros empezaron a ceder sus


recetas a ciertas tabernas para que elaboraran sus cervezas a cambio de
compensaciones económicas, lo que algunos consideran una forma de
franquicia.

Para empezar a ver lo que hoy llamamos franquicias tenemos que irnos a los
Estados Unidos y adelantarnos unos años, a la época que siguió a la guerra de
secesión que enfrentó al Norte y al Sur.

La guerra, aún acabada, había dejado cicatrices en la sociedad americana y


cierta desconfianza y recelo entre los antiguos contendientes.

No obstante los estados sureños se vieron muy necesitados de productos


manufacturados y de levantar su economía y al tiempo en los estados del norte
se habían desarrollados modelos industriales que buscaban expandirse pero
carecían de los medios para hacerlo rápidamente.

En este ambiente ciertas compañías del Norte empezaron a ofrecer a


emprendedores del Sur la formación necesaria para la manufactura y les
cedieron la tecnología e incluso las marcas que usaban. A cambio les pedían
ciertas contra-prestaciones económicas de sus ventas y para que no quedará
nada a la libre interpretación establecían sus obligaciones y derechos en un
contrato.

Tenemos ya aquí la relación contractual y los conceptos de cesión de uso la


marca, el know-how, la formación y los royalties, elementos todos ellos que son
los que definen la franquicia en la actualidad.

Uno de los primeros empresarios norteños en aventurarse en este sistema fue


Isaac Merritt Singer, un inventor de Nueva York que había desarrollado una
versión mejorada de la máquina de coser.

Isaac Merritt Singer en un retrato pintado por Edward H. May Jr. y que se
conserva en la Galería Nacional de Retratos de Washington D. C

Otros modelos de máquinas de coser ya existían por aquel entonces pero la de


Singer era más sencilla y apropiada para su uso doméstico y además concedía
a sus clientes la facilidad de pagarla a plazos. La empresa que fundó la Singer
Sewing Machine Company fue todo un éxito y se la suele reconocer como el
primer franquiciador moderno, o al menos el que popularizó el sistema. Es de
destacar que la compañía sigue vigente hoy en día y que las máquinas de
coser Singer fueron uno de los tesoros familiares de muchas familias de la
posguerra en España y en muchos casos se heredaban de madres a hijas.

Un anuncio de la máquina de coser de Singer alrededor de 1890.

Dejamos la historia a finales del siglo XIX. En la próxima entrada cubriremos el


siglo XX, periodo este que a visto a la franquicia pasar de ser una mera
curiosidad a uno de los sistemas económicos y de relación de empresas más
importantes en la actualidad y fuerte motor de la inversión y el empleo.

Dejamos la historia a finales del siglo XIX en EEUU con el inicio de la actividad
franquiciadora de la Singer Sewing Machine Company.

En los años posteriores el sistema de franquicia empezó a expandirse


tímidamente. No fue hasta décadas después cuando el impulso de importantes
empresas convirtió a la franquicia en un sistema reconocido, aunque aún lejos
de la popularidad actual.

Así a finales de la década de 1920, Coca Cola, Hertz Rent a Car y General
Motors empezaron a utilizar el sistema de franquicias. Por su parte, entorno a
la misma fecha y al otro lado del charco, en la vieja Europa, comenzaron a
verse los primeros ejemplos de franquicias en fábricas de lanas e hilos que
buscaban crear tiendas para dar salida a sus productos. Tal fue el caso de “La
Lainiere de Roubaix”.

Exterior de la Lainiere de Roubaix una de las primeras empresas en franquiciar


en Europa

La incorporación de estas grandes empresas al sistema en diversas partes del


mundo hace que algunos expertos sitúen en 1929 el nacimiento del sistema de
franquicias.

Para ver la explosión generalizada de las franquicias tenemos que avanzar


unos años más, al final de la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de que prácticamente la guerra no pisó su territorio, EEUU puso en liza


a más de 11 millones de soldados, en su mayoría jóvenes. Al finalizar la guerra
se hizo necesario facilitar la reincorporación de este gran número de jóvenes al
mercado laboral. No era una situación fácil puesto que los años que
normalmente habrían dedicado a su formación o al periodo de ayudantes lo
habían pasado en el frente.

Al volver a sus pueblos natales los soldados carecían de conocimientos


comerciales o de formación profesional, pero si que contaban con cierto capital
acumulado de su sueldo como soldados. Estas eran las condiciones más
favorables para que las franquicias despertaran. Muchos de estos soldados
aceptaron entrar en el sistema de franquicias para garantizarse la formación
que necesitaban para poner en marcha sus negocios.

Además se produjeron varios hechos significativos que promovieron el éxito de


estos negocios recién creados como franquicias.

Por un lado los soldados que habían pasado varios años en el frente, a miles
de kilómetros de su hogar, volvieron muy necesitados de afecto, por así decirlo,
y en los años posteriores a la segunda guerra mundial se produjo un auténtico
baby boom, un crecimiento muy notable del número de nacimientos.

Por otra parte, la segunda guerra mundial consolidó a los EEUU como gran
potencia mundial. Se produjo un gran crecimiento económico y del poder
adquisitivo de los estadounidenses que despertó nuevos hábitos de consumo
promovidos desde todas las instituciones por la confrontación capitalismo vs.
comunismo. Además la economía de EEUU se benefició por la intensa
influencia que habían dejado en los frentes con múltiples bases militares que,
junto con la mayor difusión de su cine y música, expandieron “la forma de vida
americana” por Europa y Asia.

Y tampoco podemos olvidar que la guerra aceleró el desarrollo tecnológico que


terminó llegando al público común que vio surgir nuevos bienes de consumo y
servicios.

En este marco social empezaron a franquiciar una serie de empresas que hoy
en día sigue siendo muy importantes como Kentucky Fried Chicken en 1930,
Dunkin Donuts en 1950, Burger King en 1954 y McDonald’s en 1955.
Nos detendremos en este último caso por su importancia.

En 1956 Ray Kroc, un distribuidor de los populares, por aquel entonces, batidos
de leche malteada, descubrió un pequeño puesto de hamburguesas en San
Bernandino, California. El puesto era una franquicia reciente que reproducía el
concepto de negocio de unos tal hermanos McDonald. Ray Kroc se dio cuenta
que ese pequeño puesto de hamburguesas se estaba convirtiendo en su mejor
cliente y movido por la curiosidad investigó su negocio. Descubrió que los
McDonald habían desarrollado un sistema que producía resultados
consistentes de forma rápida y a bajo coste lo que más tarde vendría a
llamarse “comida rápida” o “fast food”. Kroc decidió invertir en el negocio
tomando la función de buscar nuevos franquiciados.

Un de los primeros establecimientos de hamburguesería de los hermanos


McDonald en la década de 1950

Apenas 5 años después la red de franquiciados de los McDonald había crecido


significativamente lo que convenció a Ray Kroc para implicarse aún más.
Compró la parte de los hermanos McDonald y se convirtió en presidente de la
recién creada McDonald’s Co.

No podemos decir que fuera mal negocio pues en 1988, 35 años después de
su creación, la franquicia McDonald’s alcanzó el hito de los 10.000 restaurantes
repartidos por medio mundo y hoy en día tienen más de 35.000 por el mundo
entero.

El éxito de McDonald’s consolidó definitivamente el sistema de franquicias.

Al comenzar a ser un porcentaje significativo de la economía se hizo cada vez


más patente la necesidad de regular el sistema para proteger a los
franquiciados de prácticas de dudosa ética y sistemas piramidales. En 1960 se
creó la International Franchise Association (IFA) como organización que reunía
a franquiciadores, franquiciados y proveedores con el objetivo de proporcionar
ayuda y guía a todo el sector. La IFA creó un código ético que estableció un
marco común de buenas prácticas y que sirvió de base a las diferentes
legislaciones que fueron estableciendo los diferentes países.
Desde entonces la franquicia como sistema no ha parado de crecer.
Actualmente 33 países tienen regulada explícitamente la franquicia en su
legislación y la casi totalidad del resto la admiten.

EEUU sigue siendo el principal mercado para las franquicias con más de
900.000 establecimientos y generando 11 millones de puestos de trabajos.

En Europa no se alcanzan las cifras de EEUU pero la tendencia es en


aumento.

Es de destacar la pujanza de las franquicias en los países BRIC, especialmente


Brasil que se ha convertido en un mercado muy importante y donde desde
hace años se celebra en Sao Paulo la ABF Franchising Expo, una de las
mayores ferias de franquicias a nivel mundial.

En esta historia de la franquicia hemos dejado un poco de lado la repercusión


en España. En la próxima entrada veremos como la franquicia llegó de forma
un tanto tardía a España y como ha ganado un importante impulso en los
últimos años
Artículo 142 de la Ley de la Propiedad Industrial

En la ley mexicana se define a la franquicia en el artículo 142 de la Ley de la


Propiedad Industrial como:

"Existirá franquicia, cuando con la licencia de uso de una marca se transmitan


conocimientos técnicos o se proporcione asistencia técnica, para que la
persona a quien se le concede pueda producir o vender bienes o prestar
servicios de manera uniforme y con los métodos operativos, comerciales y
administrativos, establecidos por el titular de la marca, tendientes a mantener la
calidad, prestigio o imagen de los productos o servicios a los que ésta
distingue."

Este mismo artículo 142 también señala la obligación del franquiciante de


entregar a los futuros franquiciatarios toda la información básica de su empresa
y de la franquicia, con un mínimo de 30 días de antelación a la firma del
contrato y en los términos que se establecen en el reglamento de la propiedad
insutrial. El documento que incluye toda esta información, y que el franquiciante
entrega al potencial franquiciatario, se denomina Circular de Oferta de
Franquicia (COF), Dossier de Información Precontractual (DIP)
o Dossier Informativo de la Franquicia.

También señala la necesidad de que exista un contrato de franquicia escrito y


firmado por las dos partes, y que este debe inscibirse ante el Instituto Mexicano
de la Propiedad Industrial (IMPI), a fin de registrar las licencias de uso de
marca que contiene el contrato.

Artículo 65 del Reglamento de la Ley de Propiedad Industrial

Por otro lado, hay una segunda disposición jurídica que afecta a la franquicia y
es el artículo 65 del Reglamento de la Ley de Propiedad Industrial, en el que se
define con exactitud el contenido del Dossier de Franquicia o Circular de Oferta
de Franquicia.

Este contenido obligatorio del Dossier de Franquicia o COF incluye información


técnica, económica y financiera de la franquicia, tal como antigüedad de la
empresa franquiciadora o master franquiciadora (si es el caso), derechos de
propiedad industrial, estimación de los montos y conceptos de los pagos que el
franquiciado deberá cubrir, la asistencia técnica que el franquiciante va a
prestar al franquiciatario, etc.

Otras leyes que afectan a la regulación de las franquicias en México

Además de los artículos 142 y 65 de la Ley de Propiedad Industrial, también


hay una serie de otras leyes que de forma más directa o indirecta intervienen
sobre la regulación de la actividad de franquicia:

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: Otorga la posibilidad de


crear monopolios para explotar obras originales.

Ley de propiedad Industrial: Regula la protección y licenciamiento de marcas,


imagen, signos distintivos, patentes, etc.

Ley Federal de Derechos de autor: Regula los derechos de autor sobre el uso
de patentes, nombres comerciales, marcas, logotipos, diseño de locales,
imagen corporativa, etc.

Código de Comercio: Regula de forma general todas las actividades de


comercio.

Código Civil Federal y Local: Regula los contratos de franquicias y todos


aquellos que franquiciadores y franquiciados puedan realizar con terceros.

Ley General de Sociedades Mercantiles: Regula los contratos mercantiles entre


empresas en general (lo más habitual es que franquiciante y franquiciatario se
constituian como Sociedades de Responsabilidad Limitada o Sociedades
Anónimas).

Legislación Fiscal y Tributaria: Regula el tratamiento fiscal y tributario que se le


da a los royalties, cánones y demás pagos del franquiciatario al franquiciante.

Ley de Protección al Consumidor: Se ocupa de la protección de los


consumidores finales ante los bienes y servicios prestados por los
franquiciatarios.
Ley Federal del Trabajo: Regula las relaciones laborales de los empleados de
los franquiciatarios.

Ley de Competencia Económica: Se ocupa de regular las prácticas


monopolísticas, que puede afectar a esas franquicias que cuenten con
productos exclusivos patentados. En caso de que los productos o servicios que
ofrece el franquiciador sean considerados relevantes por esta ley, puede haber
restricciones para franquiciar.
Es un hecho que las franquicias son consideradas una gran oportunidad de
inversión, debido a las ventajas que ofrece este sistema de negocio. Para
cualquier emprendedor, el éxito garantizado y el prestigio adquirido que
comparte un franquiciatario al comercializar el derecho de uso de su franquicia
y todo su modelo es un factor vital.

Sin embargo, aunque las franquicias sean de funcionamiento de


reconocimiento internacional, siempre deberán regirse por las legislaciones de
cada país en que opere una de sus unidades.

México no es la excepción y tiene sus propias reglas. Por lo tanto, si deseas


adaptar una franquicia en el país o adquirir una, existe una serie de leyes que
debes conocer:

1. Contrato de Promesa de Franquicia

Es un Contrato Preparatorio que establece las características principales de la


Franquicia. Éste se podrá realizar aun cuando el franquiciante no haya
registrado la marca.

2. Circular de Oferta de Franquicia (COF)

Este documento desde enero de 2006 es obligatorio para el franquiciante


entregarlo al franquiciatario con treinta días de anticipación a la fecha en que
se celebrará el Contrato de Franquicia. El texto debe contener la información
técnica, económica y financiera.

3. Marca Registrada

Éste es un requisito fundamental, pues la Ley de Propiedad Industrial lo


establece así y es imprescindible que sea una marca y no un aviso o nombre
comercial.

4. Contrato de Franquicia

Se encuentra definido en el Artículo 142 de la Ley de la Propiedad Industrial de


la siguiente manera:
”Existirá franquicia, cuando con la licencia de uso de una marca, se transmitan
conocimientos técnicos o se proporcione asistencia técnica, para que la
persona a quien se le concede pueda producir o vender bienes o prestar
servicios de manera uniforme y con los métodos operativos, comerciales y
administrativos establecidos por el titular de la marca”.

El Contrato puede contener tantos anexos sean necesarios tales como:


Licencia de Uso de Marca, Contrato de Suministro, Contrato de Distribución,
Contrato de Confidencialidad.

En el caso de franquicias extranjeras es fundamental que, no sólo el Contrato


de Franquicia sino todos los instrumentos legales se adapten a las leyes y
reglamentos de la República Mexicana. La legislación extranjera no aplica de la
misma manera en México y se tienen que prever todos y cada uno de los
detalles legales para tener un similar efecto que en el extranjero.

5. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

En ella se prevén las garantías individuales las cuales son inviolables. Sin
embargo, en ciertos casos como en la cláusula prohibitiva de actividades
similares en caso de terminación del Contrato, aplica sólo en algunos casos.

6. Pena Convencional

En el caso de faltar a lo que señala el párrafo anterior referente a que el


franquiciatario no podrá dedicarse a actividades similares o conexas, éste
deberá pagar US$100,000 por concepto de daños y perjuicios.

7. Código Civil Federal y Local

Como todo acuerdo de voluntades, la franquicia se rige principalmente por el


Código Civil y particularmente la Ley de Propiedad Industrial en su artículo 142
BIS, el cual establece como requisito constar por escrito las características
mínimas que debe contener dicho ordenamiento. Sin embargo, el Código Civil
establece adicionalmente causas de rescisión, terminación, daños y perjuicios.

8. Ley Federal del Trabajo


Cuando el franquiciante capacita al trabajador para prestar servicios en la
franquicia, si no se tiene el cuidado legal necesario el franquiciante será
solidariamente responsable con el franquiciatario. Por ello, aunque el Contrato
de Franquicia establezca que el franquiciatario será el responsable de las
cargas sociales de sus trabajadores, imperará lo establecido por la Ley Federal
del Trabajo.

9. Ley de Competencia Económica

En los casos en que los productos o servicios son considerados “relevantes”


por la Ley de Competencia Económica habrá restricciones para poder
franquiciar. En este aspecto, la complejidad consiste en diferenciar si el
producto o servicio que comercializa la franquicia se puede considerar
relevante o no.
En México existe una regulación de franquicias limitada en la cual la relación
entre franquiciante y franquiciatario se basa primordialmente en un contrato de
franquicia, lo cual permite un desarrollo importante de las franquicias en
México, aunque posiblemente no con todas las garantías legales que debieran
tener ambas partes.

Alrededor de los años 90s se vio una poderosa tendencia tanto nacional como
en el mundo sobre el desarrollo de los esquemas adecuados para la protección
de la propiedad intelectual. El 27 de junio de 1991, en México se promulgó la
Ley de Fomento y Protección de la Propiedad Industrial buscando una apertura
económica. Esta ley se consideró un gran adelanto ya que en ella se
adjuntaron conceptos nuevos a la legislación mexicana. En esta ley se hizo
mención sobre el concepto de franquicia por primera vez.

Con la incorporación de las franquicias al ámbito legal en México, se abrogaron


varias leyes como la Ley de Invenciones y Marcas y la Ley de Control y
Registro de la Transferencia de Tecnología y el uso de Explotación de Patentes
y Marcas y su Reglamento, las cuales no disponían de la figura de las
franquicias, pero sí se asignaban limitaciones y frenos para el establecimiento y
crecimiento de un sistema como esquema de negocio.

Con la Ley de Fomento y Protección de la Propiedad Industrial, ahora llamada


Ley de la Propiedad Industrial (LPI), predominó una voluntad rectora en torno a
las relaciones comerciales. El articulo 142 de la Ley de la Propiedad Industrial,
cuya redacción nunca ha sido cambiada, menciona que "Existirá franquicia,
cuando con la licencia de uso de una marca, otorgada por escrito, se
transmitan conocimientos técnicos o se proporcione asistencia técnica, para
que la persona a quien se le concede pueda producir o vender bienes o prestar
servicios de manera uniforme y con los métodos operativos, comerciales y
administrativos establecidos por el titular de la marca, tendientes a mantener la
calidad, prestigio e imagen de los productos o servicios a los que ésta
distingue."

Actualmente esta ley no ha cambiado en lo absoluto, pero depende de otras


leyes como lo son el Código Civil, el Código de Comercio y la Ley de
Competencia Económica.
Dentro del Código Civil existen unos requisitos sin los cuales no existiría
franquicia alguna; se mencionan en el artículo 1794, el cual menciona que los
requisitos existenciales son el objeto y el consentimiento.

El Objeto de la Franquicia es:

La entrega de la Licencia de Uso de una Marca de franquiciante a


franquiciatario. Si en dado caso el franquiciante cuente con alguna marca
registrada por la cual resalten sus productos y/o servicios, puede celebrar un
Contrato de Licencia de Uso de Marca e incluso un Contrato de Franquicia. Sin
embargo, la marca no estando registrada, no tendrá exclusividad alguna, por lo
que estará escasa de objeto y por consecuencia no existirá franquicia.

La transmisión de conocimientos técnicos del franquiciante a franquiciatario. Si


el franquiciante no le otorga la asistencia técnica distintiva de la empresa al
franquiciatario, no puede existir un Contrato de Franquicia.

¿Qué es el "consentimiento"? El consentimiento es la firma del contrato, el


cual la LPI en su articulo 142 menciona que debe ser por escrito, ya que si no
hay un contrato firmado, no existirá franquicia alguna.

Los elementos de invalidez de una franquicia son:

Incapacidad legal de ambas partes o alguna de ellas.

Vicios del consentimiento.

El que su motivo, objeto o fin sean ilícitos.

El consentimiento no efectuado en la forma que la ley establece.

Otro requisito fundamental que señala la vigente Ley de Propiedad Industrial es


que "quien conceda una franquicia deberá proporcionar a quien se la pretenda
conceder, por lo menos con treinta días previos a la celebración del contrato
respectivo, la información relativa sobre el estado que guarda su empresa, en
los términos que establezca el reglamento de esta Ley." Se estipula además
que si la información en este documento, conocido como Circular de Oferta de
Franquicia o COF, no es verídica, el franquiciatario puede exigir la nulidad del
contrato y demandar el pago por daños y perjuicios que se le hayan
ocasionado, siempre y cuando exija estos derechos antes de haber cumplido
un año de celebrarse la firma del contrato de franquicia.

De acuerdo al artículo 65 del Reglamento de la Ley de la Propiedad Industrial,


la COF debe incluir la siguiente información:

Nombre, denominación o razón social, domicilio y nacionalidad del


franquiciante.

Descripción de la franquicia.

Antigüedad de la empresa franquiciante de origen y, en su caso, franquiciante


maestro en el negocio objeto de la franquicia.

Derechos de propiedad intelectual que involucra la franquicia.

Montos y conceptos de los pagos que el franquiciatario debe cubrir al


franquiciante.

Tipos de asistencia técnica y servicios que el franquiciante debe proporcionar al


franquiciatario.

Definición de la zona territorial de operación de la negociación que explote la


franquicia.

Derecho del franquiciatario a conceder o no subfranquicias a terceros y, en su


caso, los requisitos que deba cubrir para hacerlo.

Obligaciones del franquiciatario respecto de la información de tipo confidencial


que le proporcione el franquiciante.

En general las obligaciones y derechos del franquiciatario que deriven de la


celebración del contrato de franquicia.

El Contrato de Franquicia deberá informar por lo menos sobre los siguientes


puntos:

El punto geográfico en la que el franquiciatario ejercerá las actividades objeto


del contrato.
La ubicación, al igual que la dimensión mínima y características de las
inversiones en infraestructura del establecimiento donde el franquiciatario
ejercerá las actividades del contrato.

Las políticas, procedimientos y plazos respecto a los reembolsos,


financiamientos y otras contraprestaciones a cargo de las partes en los
términos acordados al contrato.

Las políticas de inventarios, marketing y publicidad, al igual que las


disposiciones relativa al suministro de mercancía y contratación con
proveedores en caso de que sean aplicables.

Los criterios y métodos adaptados a la determinación de los márgenes de uso y


utilidad y comisiones de los franquiciatarios.

Las características de capacitación técnica y operativa del personal del


franquiciatario, así como método o forma en la que el franquiciante le
proporcionara asistencia técnica.

Los criterios, tácticas y procedimientos de supervisión, información, evaluación


y calificación del desempeño, al igual que la calidad de los servicios a cargo del
franquiciante y franquiciatario.

En caso de que se deba subfranquiciar, establecer los términos y condiciones


convenientes de ambas partes.

Los principios para la terminación del contrato de franquicia.

Los supuestos bajo los cuales podrán revisarse, y en casos, modificarse


mediante un común acuerdo de términos y condiciones relacionadas al contrato
de franquicia.

El franquiciatario no debe enajenar sus activos al franquiciante o a la persona


que esta designada el término del contrato, salvo pacto en contrario.

El franquiciatario no debe de enajenar o transmitir al franquiciante en ningún


momento las acciones de su sociedad o hacerlo socio de la misma, a menos
que este lo desee.
La franquicia está compuesta de varios elementos como el Contrato de
Franquicia, la Marca Registrada, la Circular de Oferta de Franquicia (COF),
manuales de operación, entre otros conceptos, los cuales contienen bastantes
requisitos legales administrativos que se deben efectuar y cumplir para que la
franquicia sea operada de una manera exitosa, emprendedora y con buenas
probabilidades de éxito.

¿Podrían existir mejores leyes? Por supuesto, todo siempre es sujeto a


mejoras, pero el sistema que tenemos actualmente funciona bien y da certeza
para franquiciante y franquiciatario. Lo importante es tener pleno conocimiento
de los documentos legales y de sus implicaciones en cuanto a
responsabilidades y obligacionces se refiere, además de que ambas partes
sean honestas antes de firmar, el franquiciante en informar debidamente de
todo lo requerido y el franquiciatario de entender y haber verificado la
información que se le presenta.

Fuentes: Comunicación FranquiciasEn, Ley de la Propiedad Industrial,


Reglamento de la Ley de la Propiedad Industrial