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TEORÍAS DE FALLA

Las propiedades mecánicas de los materiales estructurales se determinan normalmente


mediante ensayos que someten a la probeta a condiciones de esfuerzos relativamente simples.
Por ejemplos, en el caso de metales a la mayoría de la información se obtiene mediante
ensayos de tensión. Para materiales quebradizos como piedra y concreto, se utilizan ensayos a
compresión. Además, en algunos casos se obtiene información mediante ensayos a corte.

Sin embargo, sólo en casos excepcionales se ha investigado la resistencia de materiales


sometidos a condiciones de esfuerzo más complicadas. Como en la realidad la combinación de
cargas posibles es tan grande, se han desarrollado diversas teorías de falla, para establecer a
partir de ellas los esfuerzos admisibles de trabajo.

Para el caso de un elemento sometido a tensión simple se observa que la falla tiene lugar
cuando se alcanza un valor de esfuerzo principal axial específico, para una deformación axial
definida, para un máximo esfuerzo cortante igual a la mitad del esfuerzo axial y para una
cantidad específica de energía de deformación por unidad de volumen del material esforzado.
Puesto que todo estos límites son alcanzados simultáneamente para una carga axial, no se
requiere ninguna diferencia de criterio (esfuerzo, deformación o energía) para predecir la falla
de cualquier otro miembro del mismo material cargado axialmente.

Pero para un elemento cargado biaxial o triaxialmente, por el contrario, la situación es más
complicada debido a que los límites de esfuerzo normal, deformación normal, esfuerzo
cortante y la energía de deformación que existen en la falla para una carga axial no son todos
alcanzados simultáneamente. En otros términos, la causa de la falla, en general, es
desconocida.

En tales casos resulta importante determinar el mejor criterio para predecir la falla, a causa de
que los resultados de las pruebas son difíciles de obtener y las combinaciones posibles de
carga, como ya se dijo son infinitas. Desafortunadamente, ninguna de las teorías concuerda
con los datos experimentales obtenidos para todos los tipos de materiales y combinaciones de
carga. A continuación se presentan brevemente varias de las teorías de falla propuestas.

1. Teorías del Esfuerzo Normal Máximo

Formulada por Rankine (1820 – 1872) aproximadamente en 1850. Establece como criterio de
falla los esfuerzos principales máximo o mínimo, independientemente de los otros dos. Para
materiales dúctiles indica que la fluencia de un elemento comienza cuando el esfuerzo máximo
σ 1 alcanza la resistencia a fleuncia en tensión simple σ yt del material, o el esfuerzo máximo
σ 3 llega a la resistencia a fluencia en compresión simple σ yc del mismo.
El criterio es por consiguiente
σ1 = σ y t
ó σ 3 = σ yc

1
independientemente de σ 3 y σ 2 en el primer caso, y de σ 1 y σ 2 en el segundo, lo cual
obviamente no es muy razonable.

La expresión matemática del criterio se reduce a:

σ 1 = σ lt
σ 3 = σ lc

Para un elemento sometido a esfuerzos biaxiales, principales en la dirección de los ejes x e y,


la representación gráfica del criterio anterior es un cuadrado. Cualquier combinación de
esfuerzos principales biaxiales σ c y σ y que esté representada por un punto dentro del
cuadrado es segura dentro de esta teoría; pero cualquier combinación de esfuerzos que esté
representada por un punto fuera del cuadrado causará la falla del elemento según ella.
Hay muchos ejemplos que contradicen la teoría del esfuerzo normal máximo. Se sabe que en
tensión simple ocurre un deslizamiento a lo largo de planos a 45º del eje del espécimen. Para
estos planos la falla es causada por esfuerzo cortante pues allí ni los esfuerzos de tensión ni los
de compresión son máximos.

También se sabe que un material homogéneo e isotrópico puede soportar sin fallar presiones
hidrostáticas muy grandes, aunque sea relativamente débil en compresión simple. Esto indica
que la magnitud del esfuerzo máximo (o mínimo) no es suficiente para determinar las
condiciones de fluencia o fractura del material, y esta teoría puede usarse sólo en casos en que
la tensión o compresión axial sean considerablemente mayores que los esfuerzos cortantes. El
caso de esfuerzo cortante puro conduce a:

τ f = σ lt

Pero en realidad se ha encontrado que

τf = 0.57 σf

Por otra parte, para el caso de presión hidrostática predice que la falla se presenta cuando
ρ = σ lc y la experiencia ha demostrado que se pueden alcanzar valores muy superiores antes
de fallar.

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2. Teoría de la Deformación Normal Máxima

Se le atribuye a St. Venant (1797 – 1886) y formulada también alrededor de 1850. Predice la
falla de una muestra sometida a cualquier combinación de cargas cuando la deformación
normal máxima en cualquier punto alcanza la deformación de falla.
σ lt σ lc
∈t = ò ∈c =
E E

Suponiendo que se cumple la Ley de Hooke esto significa que la falla ocurre cuando

σf σu
∈ = ∈f = ó ∈ = ∈u =
Ε Ε

dependiendo de si el material es dúctil o no. Evidentemente esta teoría está limitada a


situaciones en las que la falla ocurre dentro o próximo al límite de proporcionalidad (hierro
fundido, vidrio, concreto, etc). Recordando que las deformaciones máximas y mínimas están
dadas por:
σ µ σ σ lt
∈1 = 1 − (σ 2σ + σ 3 ) =
E E ΕΕ
σ3
∈3 = −
µ
(σ 1 + σ 2 ) = σ lc
E E Ε

Substituyendo los valores límites a tensión σ lt y σ lc comprensión se obtiene como criterio


matemático:
σ 1 − µ (σ 2 + σ 3 ) = σ lt
ó σ 3 − µ (σ 1 + σ 2 ) = σ lc
Considerando de nuevo el estado biaxial, se obtiene la siguiente representación

3
Este criterio está representado gráficamente por el rombo (irregular) de la figura, en el caso de
esfuerzos biaxiales. Esta teoría se ve más lógica, puesto que considera todos los esfuerzos
principales. Sin embargo, hay muchos casos en que se puede demostrar que la teoría de la
deformación máxima es inválida. Por ejemplo, si una placa está sometida a tensiones iguales,
en dos direcciones perpendiculares, la teoría de la deformación máxima indica que el esfuerzo
de tensión en la falla será mayor que el esfuerzo límite en tensión simple, puesto que la
elongación en cada dirección se ve disminuida por la tensión en la dirección perpendicular. La
evidencia experimental es contraria a esto.

Por otra parte los ensayos de materiales bajo presión hidrostática uniforme también la
contradicen. Para este caso la segunda ecuación establece
σ − µ (σ + σ ) = σ lc
σ lc
⇒ σ=
1 − 2µ
para acero, µ ≈ 0.3

⇒ σ = 2.5σ lc

pero los experimentos demuestran que pueden soportar esfuerzos mucho mayores y
permanecer todavía elástico.
Observemos sin embargo, que una vez se sale del límite de proporcionalidad, no se podría
aplicar estrictamente la teoría; pero si lo hacemos y asimilamos el material a un líquido
viscoso µ = 0.50 (los líquidos se consideran incomprensibles):
σ lc
σ= =α
1 − 2(0.5)

Hoy en día se utiliza esta teoría para el diseño límite de estructuras de hormigón, con
∈lc = 0.003

Para esfuerzo cortante puro y acero, resulta τf = 0.769 σf y para presión hidrostática:
ρ = 2.5 σ lc

3. Teoría del Esfuerzo Cortante Máximo

Fue establecida originalmente por Coulomb (1773) y desarrollada posterior por Tresca (1870).
La teoría del esfuerzo cortante máximo predice que un elemento sometido a cualquier
combinación de cargas de falla cuando el esfuerzo cortante máximo en un punto cualquier
alcanza el valor del esfuerzo cortante límite en un ensayo de tensión (o compresión) simple del
material. Puesto que el máximo esfuerzo de corte en el material es igual a un medio de la
diferencia entre los esfuerzos principales máximo y mínimo y puesto que el esfuerzo de corte

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máximo en un ensayo a tensión simple es igual a un medio del esfuerzo normal, el criterio de
falla se puede expresar matemáticamente como sigue.
σl
τl =
2

σ1 −σ 3
en la estructura τ max =
2
la falla ocurre cuando τmax = τ l
⇒ σ1 - σ3 = σ l

La representación gráfica de esta teoría corresponde al hexágono irregular de la figura, en el


caso de esfuerzos biaxiales (σz = 0). En el primero y en el tercer cuadrantes, σx y σy tienen el
mismo signo y el esfuerzo cortante máximo es la mitad del mayor de los esfuerzos principales
σx y σy. En el segundo y cuarto cuadrantes, en donde σx y σy son de signos opuestos, el
esfuerzo cortante máximo es la mitad de la suma aritmética de los dos esfuerzos principales.

Esta teoría se explica al observar que al alcanzar fluencia en el ensayo de tensión, aparecen
líneas inclinadas aproximadamente a 45º lo cual indica que la falla está ocurriendo por corte
en dirección distinta a la de la carga aplicada. Lo mismo ocurre en ensayos a compresión.

Para los materiales dúctiles el esfuerzo cortante máximo obtenido en un ensayo de torsión
(corte puro) es aproximadamente 0.57 σf , así que la teoría del esfuerzo cortante máximo
comete un error hacia el lado conservador por estar basada en el valor obtenido mediante una
prueba axial.

En el caso de presión hidrostática se puede ver que no hay corte y por consiguiente no habrá
falla, lo cual es correcto. Sin embargo, si estudiamos los esfuerzos que se presentan al
enfriarse un metal líquido (como en el caso de soldaduras gruesas), el exterior se solidifica y el

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interior hará aparecer tensión triaxial, con esfuerzos desiguales por la geometría. Son mayores
en el caso de placas gruesas.

Eventualmente en tensión hidrostática se presenta falla, pero por rotura, no por fluencia. Por
consiguiente la teoría de esfuerzo cortante máximo se equivoca en este caso.

En otras palabras la teoría predice relativamente bien la fluencia de los materiales dúctiles
pero se equivoca en cuanto a la rotura. Por ser simple de aplicar y concordar relativamente
bien con resultados experimentales se utiliza en el diseño de máquinas y algunas aplicaciones
estructurales, para predecir fluencia únicamente.

Nótese que esta teoría no diferencia entre tensión y comprensión lo cual no importa para
materiales dúctiles pues σ lc = σ lt ,

pero en materiales quebradizos hay una gran diferencia.

La teoría no tiene en cuenta para nada la influencia del esfuerzo normal en la falla potencial.

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4. – Teoría de la energía de deformación máxima.

Fue formulada por Beltrami (1885) y predice la falla de una muestra sometida a cualquier
combinación de cargas, cuando la energía de deformación por unidad de volumen de una parte
cualquiera del medio esforzado alcance el valor de la energía de deformación por unidad de
volumen en el momento de falla de una probeta sometida a tensión o compresión simple.

Suponiendo que no se sobrepase el límite de proporcionalidad, el criterio anterior se puede


expresar matemáticamente como sigue:

σ l2
µ falla =

µestructura =
1

( )µ
σ 12 + σ 22 + σ 32 − (σ 1 σ 2 + σ 2 σ 3 + σ 1 σ 3 )
Ε

Igualando estas dos expresiones, el criterio queda:

(σ1 +σ 2 +σ 3 ) – 2
2 2 2
µ (σ1 σ2 + σ2 σ3 + σ1 σ3) = σ l2
Si se aplica la teoría al caso de esfuerzos biaxiales.

σ 12 + σ 22 - 2 µ σ1 σ2 = σ l2 (σ1 > σ2 > 0; σ3 = 0)

que representa una elipse bastante próxima al hexágono que representa la teoría del máximo
esfuerzo cortante.

En el caso de presión hidrostática:

σ1 = σ2 = σ3 = σ

⇒ 3 σ f2 (1- 2µ ) = σ l2

σl
σ falla =
3(1 − 2µ )

que para µ = 0.3 daría σf = 0.91 σ l ; así que no se puede aplicar.

5. Teoría de la energía de distorsión máxima.

Para obtener mejor concordancia entre la teoría y los experimentos, Huber propuso en 1904
que la energía total de deformación se separara en dos partes: 1) la energía de deformación de
tensión o compresión uniforme y 2) la energía de deformación que produce distorsión (cambio

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de forma del elemento, sin cambio de volumen). La evidencia de apoyo proviene de los
experimentos que mostraron que los materiales homogéneos pueden resistir esfuerzos
hidrostáticos muy elevados sin que se produzca fluencia. De ahí se concluyó que la parte de la
energía de deformación que produce distorsión es la única causante de la falla del material.

Parece que Maxwell fue el primero en expresar esta opinión en 1856. Independientemente de
Huber, esta teoría fue propuesta por von Mises en 1913, y desarrollada posteriormente por él
mismo y Hencky. De ahí que se le conozca también como Teoría de Huber – Hencky – von
Mises.

Habíamos encontrado que la energía total de deformación está dada por:

µ=
1

[( )
σ 12 + σ 22 + σ 32 − 2µ (σ 1 σ 2 + σ 2 σ 3 + σ 1 σ 3 ) ]
V = (1+Є1) ( 1 + Є2) (1+Є3) = 1 + Є1+ Є2 + Є3 + ….
⇒ ∆ V ≈ Є1 + Є2 + Є3 + ….

Por la ley de Hooke generalizada:

σ1 µ
∈1 = − (σ 2 + σ 3 )
Ε Ε
σ2 µ
∈2 = − (σ 1 + σ 3 )
Ε Ε
σ3 µ
∈3 = − (σ 1 + σ 2 )
Ε Ε

Sumando estas ecuaciones obtenemos

1 − 2µ
∈1 + ∈2 + ∈3 = (σ 1 + σ 2 + σ 3 )
E

que establece que el cambio unitario de volumen es proporcional a la suma de los tres
esfuerzos principales. Si esta suma es cero, no habrá cambio de volumen y el material se verá
sometido sólo a una deformación de distorsión.

En el caso de presión hidrostática:

σ1 = σ2 = σ3 = ρ
1 − 2µ
Є1 = Є2 = Є3 = Є= ρ
Ε
No habrá energía de distorsión, sino de cambio de volumen

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3(1 − 2 µ ) σ 1 + σ 2 + σ 3 
2

µ ∆ν =
2
1
(
3ρ 2 − 2µ ⋅ 3ρ 2 = )
2 Ε  3 

1 − 2µ
= (σ 1 + σ 2 + σ 3 )2

La energía de distorsión será la diferencia

µdis = µ - µ ∆ν =

=
1
2E
[( )
σ 12 + σ 22 + σ 32 − 2µ (σ 1 σ 2 + σ 2 σ 3 + σ 1 σ 3 ) − ]
1− 2

(σ 1 + σ 2 + σ 3 )2 =
=
1+ µ

[
(σ 1 − σ 2 )2 + (σ 2 − σ 3 )2 + (σ 3 − σ 1 )2 ]

Un método alterno de llegar al mismo resultado es aplicar superposición de esfuerzos:

σ1 = σ ˈ1 + ρ
σ2 = σ ˈ2 + ρ
σ3 = σ ˈ3 + ρ

en que el trabajo de distorsión estaría causado por σˈ1, σˈ2 , σˈ3

Si la suma de las tres deformaciones normales es cero:

Ε(∈1 + ∈2 + ∈3 ) = [(σ 1 − ρ ) − µ (σ 2 + σ 3 − 2 ρ )] + [(σ 2 − ρ ) − µ (σ 1 + σ 2 − 2 ρ )]


+ [(σ 3 − ρ ) − µ (σ 1 + σ 2 − 2 ρ )] = 0

que se reduce a
(1-2 µ) (σ1 + σ2 + σ3 - 3ρ) = 0

Por lo tanto,
σ1 + σ 2 + σ 3
ρ=
3

De acuerdo a esta teoría, para el caso general de esfuerzos σ1 , σ2 y σ3 , fluencia empieza


cuando la energía de distorsión alcanza el valor de la energía de distorsión correspondiente a la
falla en un ensayo a tensión simple.

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En este último caso: σ2 = σ3 = 0

⇒ µ dis =

[
1+ µ 2
]
σ l + (− σ l )2 =
1+ µ

2 σ l2

Si σ l = σy , igualando esta expresión a la general el criterio matemático resulta ser:

(σ1 - σ2)2 + (σ2 - σ3)2 + (σ3 - σ1)2 = 2 σ y2

Si se considera el caso de presión hidrostática vemos que predice que no hay fluencia. Lo
mismo ocurre si está sometida a esfuerzos triaxiales de tensión iguales.

En el caso particular de esfuerzos de dos dimensiones, hacemos σ3 = 0 y la ecuación se


convierte para el primer cuadrante en:
σ 12 - σ1 σ2 + σ 22 = σ y2

En el caso de torsión (esfuerzo cortante puro), σ1 = - σ3 ; σ2 = 0


σy
⇒ 3 σ2 = σ y2 , σ=
= 0.577 σ y = τ
3
que concuerda muy bien con los resultados experimentales.

En consecuencia, esta teoría es hasta el presente la mejor para predecir fluencia de materiales
dúctiles.

Eichinger (1926) demostró que la misma condición de fluencia puede obtenerse considerando
el esfuerzo cortante que actúa sobre un plano octahédrico.

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Considerando un cubo unitario sometido a la acción de los esfuerzos principales σ1 , σ2, σ3 , se
ve por geometría que el coseno del ángulo entre la normal n al plano octahédrico y los ejes
coordenados x, y y z es igual a 1 3 . Descomponiendo el esfuerzo unitario S que actúa sobre
el plano octahédrico en tres componentes Sx , Sy , Sz y escribiendo las ecuaciones de equilibrio
estático, encontramos:
σ1 σ2 σ3
Sx = , Sy = , Sz =
3 3 3

Por consiguiente el esfuerzo que actúa sobre el plano octahédrico es


1
S = S2x + S2y + S2z = σ 12 + σ 22 + σ 32
3
La componente normal σoct del esfuerzo S puede obtenerse proyectando las componentes Sx ,
Sy , Sz en la dirección de la normal n, lo cual da:
σ1 + σ 2 + σ 3
σ oct =
3
El esfuerzo cortante en el plano octahédrico es entonces

τ oct = S2 − σ oct 2 =
1
3
( )
3 σ 12 + σ 22 + σ 32 − (σ 1 + σ 2 + σ 3 ) =
2

1
= (σ 1 − σ 2 )2 + (σ 2 − σ 3 )2 + (σ 1 − σ 3 )2
3

σ1 − σ 2 σ2 −σ3 σ1 − σ 3
Pero = (τ 12 )max , = (τ 23 )max , = (τ 13 )max
2 2 2

2
⇒ τ oct = (τ 12 )max
2
+ (τ 23 )max + (τ 13 )max
2 2

La teoría del esfuerzo cortante octahédrico predice que la fluencia ocurre cuando:
τoct = (τoct)f (ensayo de tensión simple)

y vemos que la condición matemática concuerda entonces con la de la máxima energía de


distorsión. Es decir, la condición de fluencia es equivalente a decir que la fluencia comienza
cuando el esfuerzo de corte octahédrico alcanza un valor crítico igual a
2
(τ oct )cr = σ f = 0.47 σ f
3
G. Sachs utilizó el valor crítico τcr de un cristal simple como base para calcular el esfuerzo de
fluencia de un espécimen policristalino. Se sabe que la carga de fluencia en un espécimen de
cristal simple depende de la orientación del cristal. Considerando un espécimen policristalino

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como un sistema de cristales distribuidos al azar. Sachs calculó la relación entre σ f para un
espécimen en tensión τ cr para un cristal simple por medio de un método aproximado de
promedios.

En los cálculos despreció el efecto de las fronteras del cristal y asumió que en el momento de
fluencia todos los cristales fluyen simultáneamente. Para cristales con estructura cúbica
centrada en las caras (como aluminio, cobre y níquel) encontró:

σf = 2.238 τcr
Repitiendo los cálculos para torsión encontró que el esfuerzo de fluencia en corte para un
espécimen policristalino era
τf = 1.293 τcr
y de estas dos ecuaciones se despeja
σf
τ f = 1.293 ≅ 0.577 σ f
2.238

que coincide con el resultado de la teoría de energía de distorsión. Sachs supuso que un
resultado similar se obtendrá para cristales con estructura cúbica centrada en el cuerpo (como
el hierro). Por consiguiente hay cierto fundamento físico en el resultado obtenido previamente
al asumir que la fluencia de un material cristalino empieza cuando la cantidad de energía de
distorsión alcanza un cierto valor para cada material.
Teoría de Mohr

Fue formulada en 1900 y sirve especialmente para materiales quebradizos que fallan por
fractura (sin deformación plástica) bajo un sistema general de esfuerzos σ 1 , σ 2 y σ 3 :

Al desarrollar su teoría Mohr hizo uso de la representación gráfica de esfuerzos mediante


círculos, ya vista. Los puntos que están sobre la misma línea vertical (como MN) representan
esfuerzos en planos con el mismo esfuerzo normal σ y diferentes esfuerzos cortantes.

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Es natural suponer que el más débil de todos estos planos es el plano con el máximo esfuerzo
cortante, representado por el punto N del círculo exterior. Repitiendo el mismo razonamiento
con puntos de cualquier otra línea vertical, se llega finalmente a la conclusión de que el plano
más débil debe ser uno de los planos cuyas condiciones de esfuerzo están representadas por
puntos sobre el círculo exterior ANC. De ahí que el círculo exterior basta para determinar la
condición de esfuerzo limitante, es decir, la condición de esfuerzos en que comienza la
fluencia y ocurre la fractura, dependiendo de si el material es dúctil o quebradizo.

Empecemos con la determinación de los esfuerzos en fluencia. El círculo con diámetro OA


representa la condición de fluencia en tensión simple. El círculo con diámetro OC representa
la condición de fluencia en compresión simple y el círculo con diámetro DB representa la
condición de fluencia en corte puro.

Si se construyen varios círculos de esta clase experimentando con un material dado, se pueden
construir las envolventes MN y M, N, de estos círculos, La teoría de Mohr supone entonces
que la fluencia empezará sólo en condiciones de esfuerzos representada por uno de los círculos
tangentes a estas envolventes.

En general, se pueden construir dos clases de envolventes.

1. Parabólicas
2. Líneas rectas

El caso particular de materiales dúctiles presenta σ lt = σ lc , y la teoría de Mohr se convierte


en equivalente a la del máximo esfuerzo cortante que habíamos visto era relativamente buena
para este tipo de materiales con σyc = σyt

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En este caso τ falla = constante ≠f (σn), Para todos los demás, en cambio,
τfalla = f (σn)
indicada por la ecuación de la envolvente.

Suponiendo que las envolventes MN y M, N, pueden reemplazarse por líneas rectas, si se


saben las condiciones límite en tensión simple (σ1 = σ lt ) y en compresión simple (σ3 = σ lc ),
se pueden determinar las condiciones de falla en corte puro, ya que este ensayo no es de
rutina. Basta con encontrar el radio OF del círculo trazado tangente a MN, con centro en O. De
la figura:
OK = OF – KF = τy - σyt/2
σ yc σ yt
ΗL = HP –LP = −
2 2

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Por similitud de los triángulos GOK y GHL, obtenemos:
ΟK GO
=
ΗL GH
2τ y − σ yt σ yt / 2
⇒ =
σ yc − σ yt (σ yt + σ yc )/ 2
σ yt σ yc
⇒ τ y =
σ yt + σ yc

que en el caso de σyt = σyc , coincide con la teoría del máximo esfuerzo cortante, como ya
habíamos dicho.

De la figura anterior vemos que la teoría de Mohr predice falla en el caso de tensión
hidrostática y no falla en comprensión hidrostática; lo cual es corrector en ambos casos.

En el caso general de esfuerzo bi-dimensionales, OA representa la resistencia límite del


material en tensión σ lt y OC representa la resistencia última en comprensión σ lc . Para
cualquier relación σmax /σmin = σ1/σ3 , los valores últimos de estos esfuerzos se obtienen
trazando un círculo con diámetro BD = σ1-σ3 y tangente a la línea MN.

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De la figura se obtienen las siguientes relaciones:
σ1 −σ 3 σ lt
SK = SF – KF = −
2 2
σ lc σ lt
HL = HP – LP = −
2 2
σ σ −σ3 
GS = GO + OS = lt −  1 − σ1 
2  2 
σ lt σ lc
GH = GO + OH = +
2 2

y por similitud de los triángulos GSK y GHL obtenemos


SK GS
=
HL GH
σ 1 − σ 3 − σ lt σ lt − σ 3 − σ 1
⇒ =
σ lc − σ lt σ lt + σ lc
de donde se obtienen la ecuación de interacción
σ1 σ 3
− =1
σ lt σ lc
de la cual se pueden obtener los valores de falla para cualquier relación de esfuerzos σ1/ σ3.
Se debe cumplir la condición adicional.
σ1 ≤ σ lt
En el caso de tensión en dos direcciones perpendiculares el tercer esfuerzos principal σ3 = 0, y
el círculo de Mohr correspondiente será el círculo de diámetro OA. La falla ocurrirá cuando la
mayor de las dos tensiones llegue al valor σ lt . Similarmente en el caso de compresión en dos
direcciones perpendiculares σ1 = 0 y se obtiene el círculo de diámetro OC. La falla ocurre
entonces cuando el mayor esfuerzo de compresión alcanza el valor σ lc .
σ1 − σ 3 σ1 + σ 3
Sabemos que: = τ max y = σ n en el plano τmax
2 2

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⇒ Podemos escribir:

σ1 - σ3 = C1 + C2 (σ1 + σ2)

ó τmax = K1 + K2 σn

donde K1 representa la cohesión (acción intermolecular) y K2 puede interpretarse como un


coeficiente de fricción.

Podría decirse que la falla es de tipo deslizante y depende de dos resistencias: 1– La acción
intermolecular y 2– una resistencia de fricción que depende de σn . En materiales dúctiles está
segunda resistencia es cero.

K1 y K2 están relacionados con σ lt y σ lc . Se puede demostrar que valen respectivamente:


σ σ σ − σ lt
K1 = lt lc , K 2 = lt
σ lt + σ lc σ lt + σ lc

Recordando que para materiales dúctiles σ lc = σ lt = σ y , vemos la generalidad de esta teoría.


Para arena, σ lt = 0

Si se quiere representar gráficamente la teoría de Mohr para esfuerzos biaxiales, se obtiene


para tensión en dos direcciones perpendiculares las líneas límite AB y BC que indican
ocurrencia de la falla cuando la tensión mayor llegue a σ lt . Similarmente, para compresión en
dos direcciones de obtienen las líneas DE y EF. Si σx es tensión y σy compresión, las
condiciones de falla están representadas por la ecuación de interacción, que da las líneas AF y
CD. No habrá falla para condiciones de esfuerzo definidas por puntos dentro del hexágono
ABCDEF, y los esfuerzos últimos pueden obtenerse mediante este hexágono para cualquier
valor de la relación σx /σy.

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Por ejemplo, para encontrar la resistencia última de un material quebradizo en corte puro
observamos que en este caso σx = σy y el punto límite correspondiente será el punto de
intersección N de la línea OM y el lado AF del hexágono. El valor de zult puede determinarse
de la figura o calcularse mediante la ecuación de interacción que para σx = - σy da:
σ ut σ uc
σ1 = τult =
σ ut + σ uc

que como se ve, tiene la misma forma de la ecuación de fluencia. Si se aplica está ecuación a
un material como hierro fundido, suponiendo que el esfuerzo último en comprensión es cuatro
veces el esfuerzo último en tensión, se encuentra que el esfuerzo de corte último es:
τ ult = 0.8 σ ut
que concuerda satisfactoriamente con los experimentos de Bach.

El cuadrado BKEL (línea de puntos) representa las condiciones de falla de acuerdo a la teoría
del esfuerzo normal máximo. Se ve que al utilizar la teoría de Mohr el diseñador estará del
lado de la seguridad como los esfuerzos principales son de signo opuesto. Esta teoría puede
recomendarse en el caso de materiales quebradizos, aunque la hipótesis de que basta
considerar el círculo exterior de esfuerzos no está respaldada siempre por experimentos.

Comparando las diversas teorías para el caso de esfuerzo cortante puro y material dúctil,
obtenemos:

1. Teoría del Esfuerzo normal máximo


σ1 = τ, σ2 = 0, σ3 = -τ
⇒ τ = σy

2. Teorías del máximo esfuerzo cortante y Mohr


σy
τ = = 0.5 σ y
2

Por consiguiente, estas dos teorías dan resultados muy diferentes.

3. Teoría de la deformación máxima

σy
Ensayo ∈y =
Ε

σ1 µ 1+µ 1+µ
Corte puro ∈max = − σ3 = σ = τ
Ε Ε Ε Ε
σy
⇒ τ =
1+µ

Para µ = 0.3 resulta τ = 0.769 σy

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4. Teoría de la energía de deformación máxima

(σ 2
1 )
+ σ 22 + σ 32 − 2µ (σ 1 σ 2 + σ 1 σ 3 + σ 2 σ 3 ) = σ y2

τ2 (2 + 2µ) = σ y2
σy
⇒ τ= = 0.620 σ y
2 + 2µ

5. Teoría de la Energía de Distorsión

(σ1 - σ2)2 + (σ2 - σ3)2 + (σ3 - σ1)2 = 2 σ y2


⇒ (τ- 0)2 + (0 + τ)2 + ( -τ - τ)2 = 6 τ2 = 2 σ y2
σy
⇒ τ= = 0.577 σ y
3

que es el resultado más acorde con los valores experimentales. Si se quiere ahorrar tiempo la
teoría del máximo esfuerzo cortante da un valor próximo (0.50 σy) y del lado conservador.

Referencias

- Nadai – “ Theory of flow and fracture of Solids”. V. I y II.


- Marin – “Mechanical Behavior of Engineering Materials” (bueno y elemental pero con
algunos errores)
- Winter – “Design of Concrete Structures” Art. 1.9, p 21 presenta una discusión muy
interesante sobre la resistencia del hormigón sometido a esfuerzos combinados.

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