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David Collepardo Moreno

Reporte de lectura: Los umbrales de la Nación y la modernidad de sus artes:


Criollismo, ilustración y Academia.
Jaime Cuadriello da un panorama general del mundo artístico novohispano desde
mediados del siglo XVIII hasta los principios del XIX y la formación de la Academia
de San Carlos, así como los ideales, las normas y demás aspectos que permiten
la creación de la Academia en la Ciudad de México.
En este artículo presta particular atención en los fenómenos históricos-
artísticos ya que es en este periodo que se cimentan las bases de una nueva
etapa artística en la Nueva España donde la búsqueda por una identidad común
se ve reflejada en obras y donde se encuentra plasmada la ideología de los altos
mandos y grupos dirigentes.1
La iconografía de la Nueva España creó alrededor de patronos locales
como San José y la Virgen de Guadalupe ciertos elementos que destacaban y
enfatizaban un sentimiento de grandeza y orgullo nacional; los santos antes
mencionados eran vistos como padre y madre del virreinato, cobijaban los ideales
nacionalistas de los criollos para legitimarse como un Reino separado a Castilla.
Se crearon más íconos alrededor de los que, distintas sociedades novohispanas,
crearon su propia identidad y se incluyeron dentro de una historia y un mismo
camino que los europeos; su deseo por ser legítimos frente a los pueblos católicos
más antiguos.
Además, es en este punto de la historia colonial que los artistas comienzan
a ganar protagonismo dentro de su sociedad. Personajes como Manuel Tolsá que
dejan ver cómo el papel del artista se comienza a revalorar y a ganar prestigio,
esta concepción de artista es muy similar a la surgida en el Renacimiento: el
hombre virtuoso que se interesa por conocer todos los saberes de las ciencias y
las artes, desde la arquitectura y escultura, hasta geometría e ingeniería. Además
con los ideales de la ilustración los artistas también tenían una misión docente,
una vocación por educar a través de sus obras y estaban comprometidos con su

1 Jaime Cuadriello, "Los umbrales de la nación y la modernidad de sus artes: criollismo, ilustración
y academia” en Hacia otra historia del arte. México: CONACULTA, 2001, p. 17.
nación; fueron estas ideas las que llevaron a la formación y consolidación de la
Academia, la redención social del individuo a través del conocimiento y el trabajo
calificado, la búsqueda de una espiritualidad interior que sea educada y orientada
en la escuela, por eso es que se llega a la creación de San Carlos, para formar
nuevos “doctores en artes”.2
Asimismo, la Academia tenía una labor de tribunal calificador que, a pesar
de ser pensado como un sustituto de los veedores gremiales, a fin de cuentas fue
una “máquina de impedir” 3 la práctica de la arquitectura. El grabador Gerónimo
Antonio Gil fue quien fungió como director de la Academia tras su desempeño
como grabador en la Real Casa de Moneda, así el grabado y la meticulosa
atención que se prestaba al dibujo en la Real Academia fue la base del
aprendizaje en ella. El dibujo, se creía, que tenía que poner en contacto al
estudiante con la gestualidad y el manejo de las emociones, para dar un reflejo del
alma.4
Así, la Academia es vista como un proyecto ilustrado que es consecuente
con las aspiraciones locales y que surge por los ideales de los criollos y se nutre
por las imágenes creadas y cimentadas en la ideología de estas clases que
buscan fomentar un sentimiento de orgullo nacional. Este artículo deja en claro las
misiones de la Academia y cómo esta surge por los ideales que han estado en
boga desde mediados del siglo XVIII.

2 Ibíd., p. 24.
3 Ibíd., p. 26.
4 Ibíd., p. 28.