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Vale la pena destacar, la importancia de la relación que se ha dado entre las herramientas

tecnológicas y el conocimiento en general, ya que estas herramientas suponen un avance


para dicho conocimiento gracias a su gran capacidad de ser transversalizada permitiendo
así nutrir las ciencias en general y facilitar la investigación y la construcción de
conocimiento. Es por esto, que la educación entra a jugar un papel importante en la
medida que esta relación existente debe ser mediada a través de reflexiones pedagógicas
que permitan el uso adecuado de estas tecnologías en pro de la enseñanza y el aprendizaje.

Además, es indudable que la aparición de las TIC en nuestra sociedad han permitido el
avance en múltiples dimensiones de nuestro devenir ya que sus logros han propiciado
grandes posibilidades que facilitan de una u otra manera nuestra forma de desempeñarnos
en nuestras vidas, generando nuevas dinámicas sociales que suponen cambios en las
maneras de pensar, actuar, relacionarnos y comunicarnos.

Asimismo las, diversas formas en que la tecnología nos brinda ayuda a través de sus
múltiples herramientas hacen que cada vez más recurramos a ellas, sea para la
comunicación, el trabajo, el ocio y la educación. Cabe agregar, que este amplio campo
que sigue evolucionando gracias a sus investigaciones nos facilita la vida cada vez más
con sus creaciones, vale la pena cuestionar hasta qué punto puede ser bueno esto ¿Será
ineludible ser dependientes de estas herramientas? ¿Hasta qué punto será podrá nociva
tal dependencia? Es por esto que la reflexión y la educación misma juegan un papel
importante en este asunto para no caer en dinámicas instrumentalistas y utilitaristas en
materia de las TIC.

A su vez, la ausencia de una articulación entre las herramientas tecnológicas y la


educación sobre el uso adecuado de estas, da como resultado la instrumentalización y
entorpecimiento de las posibilidades de aprendizaje y construcción de conocimiento.
Cabe agregar, que dicha tarea queda a cargo del maestro, que este debe tener las
competencias necesarias para articular dichos elementos para poder apostar a una
transformación de la educación, claro está, sin llevar dichos cambios al plano de lo
mediático.

El papel del maestro, en el plano de lo moral, ético y legal, debe apostar por una formación
crítica que permita a los estudiantes cuestionar la utilidad de las herramientas y poder
construir conocimiento, investigar y compartir sus aprendizajes, que permita desarrollar
sus habilidades sociales, cognitivas y demás. Sin embargo, es evidente en nuestro
contexto que la educación desde su planteamiento en relación con las herramientas
tecnológicas está desarticulada, ya que esta se reduce al plano de lo funcional y operativo
impidiendo la reflexión, la indagación y las posibilidades que dichas herramientas nos
pueden brindar.

Esto también se debe a la escasa formación del profesorado y la ambigüedad en las


orientaciones curriculares en la educación en informática en algunos casos.

En el plano de lo real, la educación en cuanto a las herramientas tecnológicas y su relación


con las diversas áreas del conocimiento es regular, ya que el uso que se da a estas es
totalmente funcional debido a la incipiente formación del profesorado y a las pocas
orientaciones a nivel curricular sobre las finalidades, ya que estas están orientadas hacia
lo productivo, sin hacer ningún tipo de reflexión sobre otras posibilidades y opciones.

Si bien existen programas, estímulos y demás elementos que fomentan la educación y la


formación en tecnología, su investigación y su enriquecimiento, en muchas de las aulas
informáticas persiste la utilización de herramientas informáticas, estancando la
creatividad de los estudiantes y limitando el interés y potencial que puede generar este
gran campo que crece significativamente.

La parte problemática no se queda en el plano de la educación solamente, tampoco en el


papel del maestro ya que los intereses de las políticas educativas son otros, estos se
relacionan más con asuntos de orden económico, donde el conocimiento es jerarquizado
y la posibilidad de reflexión está en los eslabones más bajos a pesar de que existen otras
construcciones alternativas, el modelo imperante es el evaluativo, tradicional y
competitivo que se aleja de los fines de la educación.