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Pagina Recurso teologicos

LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA

Romanos

Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile

Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.

(Más información en su sitio de web: http://www.enlacallerecta.es/ )

En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda

La Epístola a los Romanos

1. Introducción

La carta de Pablo a los Romanos es la más famosa y ha jugado un rol trascendental en la vida de
muchos líderes de la iglesia. Podemos pensar en Agustín, Martín Lutero, Juan Wesley y Karl Barth.
Es la carta que, aunque no tenía el objetivo dar ‘una teología sistemática', nos brinda un resumen
de los pensamientos teológicos del Apóstol Pablo.

2. Contenido

Si la carta es una introducción de parte de Pablo para que la iglesia le conozca, entonces podemos
decir que uno de sus propósitos fue dar a conocer el evangelio que Dios le ha comendado (1,1-5) y
protegerlo contra malentendidos, frutos de una reminiscencia legalista judía. El contenido del
evangelio es el poder salvador que tiene: la justificación de los impíos, tanto de judíos como de
gentiles (1,16). Fuera del evangelio no hay camino hacia la salvación. Pablo, así lo enfatiza, tanto
para los gentiles (1,18-32) como para los judíos (2,1-3,8). Para ambos hay una sola solución, la de
Dios: el sacrificio de su Hijo (3,1-20 y 21-30). La justicia de Dios es un regalo que también está
destinado para los gentiles. Abraham (la figura ejemplar para los judíos) creyó en el Señor antes de
haber recibido la señal del pacto de Dios, la circunsición. Por lo tanto, también ahora, los gentiles
pueden recibir los frutos del sacrificio de Jesucristo sin haber sido circuncidados.

En el capítulo 1-11, Pablo habla de las bendiciones que trae la justificación: la paz con Dios y la
plena certeza de la gloria futura. El apóstol recalca esta certeza al comparar a Adán y Cristo como
tipo y antitipo. Adán introdujo el pecado y como consecuencia la muerte y la condenación, en
cambio Cristo trajo la justificación, la restauración y la vida eterna.

En los capítulos 6 y 7, Pablo refuta algunos argumentos, sobre todo de parte de los judíos, en
cuanto a la objeción que al hablar de la gracia abundante, tal como lo hace Pablo, la gente recibe
un fuerte estímulo para seguir viviendo en el pecado (cap. 6) y la objeción de que Pablo
menospreciaría la divina ley de Dios (cap. 7). Pablo contesta que no es así, el que vive de la gracia
ha muerto al pecado, el pecado no tiene dominio sobre él; sino que desde ahora en adelante
pertenece a otro amo y a otro esposo: Jesús. En cuanto a la ley, ella no sirve para alcanzar la
salvación, no porque tenga falencia, en absoluto, sino por nuestra naturaleza corrompida, la que
nos hace imposible merecer la vida eterna a través de nuestros propios esfuerzos.

En el cap. 8, Pablo describe cómo es la vida de aquellos que están `en Cristo', la vida bajo el control
del Espíritu Santo. La vida en el Espíritu trae muchas bendiciones, puesto que a través de Él
conocemos a Dios como nuestro Padre y tenemos la seguridad de la futura gloria, pese a que
todavía hay muchas luchas y angustias. Sin embargo, por ser la salvación obra de Dios desde el
principio hasta el fin, ella es tan segura como Dios entregó a su Hijo por nosotros.

En los capítulos 9-11, Pablo debe decir algo del futuro del pueblo de Israel, por un lado para que
los creyentes de los gentiles no se consideren por encima de los judíos, y por otro lado para
mostrar que la fidelidad de Dios no es anulada por la incredulidad de los judíos. Dios se apiadará
nuevamente de su pueblo.
A continuación, Pablo saca las consecuencias prácticas de su evangelio: una vida enteramente
consagrada a Dios, al servicio de Dios y al amor hacia los hermanos y los de afuera (cap. 12), la
actitud hacia las autoridades, y cómo vivir con tensiones dentro de la iglesia, entre los fuertes y los
débiles, es decir, entre aquellos que han experimentado la libertad en Cristo y aquellos que
todavía se dejan guiar por un estilo bastante legalista (los caps. 14-15, 1-13)

Luego hace ver sus planes para el futuro: visitar a la iglesia de Roma y evangelizar el mundo
occidental (España) y la ayuda que él espera de ellos (15,14-33). Por último manda saludos a la
iglesia, dando algunas advertencias, para posteriormente terminar con una doxología.

3. ¿Quiénes son los lectores?

La iglesia de Roma no fue fundada por Pablo ni Pedro, pero probablemente por creyentes
(¿judíos?) que vivían en Roma, pero que visitaban regularmente Jerusalén y otras partes del
imperio romano donde se había predicado el evangelio y a quienes se habían convertido a Jesús.
La iglesia existía probablemente en grupos de crey-entes de los judíos y de los gentiles. Casi
siempre esa situa-ción crea tensiones. ¿Tenemos que seguir viviendo conforme a la ley de Mois-és,
o no? Los fuertes dijeron que no, basándose en la libertad cristiana. Ellos deben haber sido
cabalmente creyentes de los gentiles y aquellos de los judíos que habían experimentado más su
libertad que sus hermanos judíos. Los débiles en la fe fueron aquellos creyentes de los judíos que
no podían dejar la vida estricta conforme a la ley de Moisés y las muchas tradiciones que se habían
formado durante los siglos.

Pese a que Pablo no conocía personalmente la iglesia de Roma, estaba al tanto de los
acontecimientos que en ella se desarrollaban. El último capítulo demuestra claramente que él se
había enterado de la situación local por los muchos contactos que tenía con miembros de la iglesia
de Roma. Debemos tomar en cuenta que había gente que viajaba mucho y que podía informar al
apóstol del bienestar de la iglesia.

4. El propósito de la carta

Pablo quiso ya hace años visitar a esta iglesia, pero nunca tuvo la oportunidad (1,8-15 y 15,22-24 y
28). Por lo tanto, podemos entender esta carta como un medio para introducirse a los hermanos
de la iglesia de Roma.
Un segundo propósito es el pedir ayuda logística y espiritual para su viaje misionero proyectado a
España.

Además, quiere explicar en qué consiste su mensaje y deshacerse de las objeciones que ha
encontrado; él sabe -por informaciones de otros hermanos- que tales objeciones también están
presentes en la iglesia de Roma. ¿Mantiene Pablo lo suficiente la ley de Dios? ¿No causa su
predicación de la gracia de Dios, indiferencia relativa a una vida conforme a la ley de Dios?

Un cuarto propósito es que mediante esta carta quiere exhortar a los hermanos que se acepten
mutuamente, a pesar de las diferentes opiniones con respecto al mantenimiento de
mandamientos mosaicos y tradicionales.

5. Tiempo de origen

Pablo escribió esta carta probablemente en Corinto, cuando él estaba a punto de viajar a Jerusalén
(compareRomanos 15,25 conHechos 19,21 y20,16 y22), al final de su Tercer Viaje Misionero. La
carta debe ser escrita hacia el fin del 56 o principio del año 57 d.C.

6. Conclusión

La carta a los Romanos tiene gran importancia doctrinal para la iglesia de todos los siglos. Con gran
claridad se nos presenta el evangelio de pura gracia; nos habla de cómo personas que se
caracterizan por su impiedad y pecado pueden ser justas por el sacrificio de Jesucristo.

Además recibimos un discurso conmovedor acerca del plan de Dios con Israel. Ello puede
protegernos contra el orgullo, como si hubiéramos ocupado el lugar de Israel. Si Dios ha eliminado
algunas ramas de su propio pueblo, puede entonces hacer lo mismo con nosotros quienes no
pertenecíamos al pueblo escogido.
Por último vemos que el evangelio es el estímulo más fuerte para vivir una vida que agrada al
Señor. La nueva vida, abarca todos los terrenos de la existencia misma en todas las relaciones en
que nos desarrollamos.

Más que nunca necesitamos esta carta para que vivamos del evangelio del perdón, y así también
ser aptos a fin de poder presentar a otros el evangelio como el único medio de la salvación y de la
esperanza al mundo.

Romanos 1, 1-17

1. (1,1-6) Pablo comienza, como lo hace siempre en sus cartas, con el remitente, destinatario y
bendición. El versículo 1 nos presenta tres características del apóstol Pablo:

a. Es siervo de Jesucristo. Él se halla totalmente a disposición del Señor. El que fuera antes un
enemigo del evangelio y del Señor Jesús fue convertido en un siervo de Él.

b. Es llamado a ser apóstol. Apóstol significa: enviado, enviado para predicar el evangelio. Los
apóstoles eran testigos oculares del ministerio terrenal de nuestro Señor Jesucristo y de su
resurrección. El caso de Pablo se debe a un hecho particular ( 1). Jesús había elegido a los doce
para ser sus apóstoles. Pablo reclama que fue agregado a ellos.

c. Es apartado para el evangelio de Dios. Es decir, por Dios; mucho tiempo antes de su llamado y
conversión (Hechos 9,15), Pablo fue destinado por Dios para realizar una importante misión, la
principal de su vida: anunciar el Evangelio.

Pablo enumera algunas características del evangelio en el versículo dos:

a. Es de Dios. Tiene su origen en Él. No fue `inventado' por Pablo, sino por Dios. Él buscó un
camino por el cual podemos ser salvos, enviando a su propio Hijo.
b. Él lo había prometido antes por sus profetas en las Santas Escrituras. El evangelio no es un
mensaje de última hora opuesto a las Escrituras del Antiguo Testamento. No, tiene el pleno apoyo
de ellas, en las cuales se indica a Jesús como el Hijo del Hombre (Dan 7) y el Siervo de Jehová (
Isaías 53). Tanto las Escritu-ras como los apóstoles testifican de la misma Persona: Jesús.

c. Su tema central es la persona de Jesucristo. Aparte de Él, no existen buenas nuevas, ya que Él
es el único camino que nos lleva a Dios. Pablo dice acerca de Jesucristo:

"Que era del línea de David según la carne". El es el Salvador prometido; el hijo de David, el
Mesías; pero también el Hijo de Dios.

"Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad por la resurrección de
entre los muertos". Los dos títulos (descendiente de David e Hijo de Dios) nos indican a Jesús en su
humillación y en su exaltación y divinidad. Pablo no quiere decir que a través de la resurrección Él
fue Hijo de Dios, sino que por medio de ella fue manifiesto como tal. El evangelio es un gran
evangelio; éste trata del Hijo de Dios, que triunfó sobre el diablo, nuestros pecados y la muerte.
Así que esta persona tan importante es Jesús (una persona histórica), el Cristo (el Mesías
prometido), el Señor exaltado, quien reina para siempre.

d. Los destinatarios del evangelio. Está dirigido a todas las naciones. Pablo llama a su apostolado
(= su vocación para ser apóstol) una gracia; es un gran privilegio poder predicar el evangelio. Del
v.6 podemos desprender que la mayoría de los miembros de la iglesia de Roma pertenecían a los
creyentes de los gentiles. El evangelio debe ser predicado en todo el mundo. La misión de la iglesia
abarca a todas las naciones.

e. El propósito del Evangelio. Es "la obediencia a la fe". La única respuesta adecuada al


llamamiento de Dios es obediencia, la que consiste en fe en la obra salvadora de Cristo. La iglesia
de Roma ha respondido a este llamado y ahora pertenece a Jesucristo. Pertenecer a Él es glorioso,
pues Él se constituye en nuestro Salvador tanto en vida como en la muerte.

f. El fin último del evangelio es la gloria de su nombre. "Por (amor de) su nombre". El último fin
de la predicación no es la conversión de los gentiles, por importante que sea, sino la gloria de
Jesucristo. Pero es precisamente a través de la conversión que el Señor es glorificado.
* El gran privilegio de ser llamado para pertenecer a Jesucristo, incluye nuestra vocación al servicio
de nuestro Dios y Salvador.

2. (1,7-15). Después de haberse presentado, se dirige a sus lectores: "A todos los que estáis en
Roma, amados de Dios, llamados a ser santos". Pablo dice entonces de ellos que son:

a. Amados de Dios. Desde la eternidad para ser sus hijos.

b. Tienen el propósito de ser santos. Consagrados al Señor, tal como era el destino de Israel.

c. Son los recipientes de la bendición de Dios: Pablo les desea a todos gracia y paz, las dos
palabras claves del evangelio del perdón.

Pablo da gracias al Señor por ellos. El hecho de que haya una iglesia en Roma, ha significado la
extensión del Evangelio a otros lugares (v. 8). Esto es motivo de gran alegría. Por otro lado, Pablo
también está orando por ellos. Lo hace siempre y en todo momento (v. 9). Humildemente hace la
petición de que Dios abra el camino para poder estar con ellos (v. 10). Es su gran deseo visitar a
esta iglesia, porque aunque la parte oriental del mundo ha escuchado el evangelio, la parte
occidental todavía no. Así Pablo podría usar la capital del imperio romano como punto de partida
para evange-lizar la parte occidental de este imperio. Pero al mismo tiempo anhela fortalecer a
esta iglesia. Por esta razón escribe su carta a fin de visitar a la iglesia de Roma. Su visita no
significará sólo una bendición para la iglesia, sino también para él mismo: "Porque deseo veros,
para comunicaros algún don espiritual, a fin de seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente
confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mi (1,11 y 12)." Es importante atender al
hecho de que Pablo es lo suficiente humilde para no sólo ser de bendición, sino también para
recibirla en un proceso de mutua consolación. La frase "comunicaros algún don espiritual" se
refiere a su enseñanza y exhortación por las cuales la iglesia será edificada.

El motivo por el que todavía no la había visitado no significa que tuviese falta de interés para
hacerlo. ¡Al contrario! Era otra la causa que impedía que esto se realizara: Esa era su gran tarea, su
`deuda' a griegos y no griegos para entregarles el evangelio.
* Es necesario que entreguemos el evangelio, pero al mismo tiempo necesitamos la comunión de
los santos.

3. (1,16-17) La razón principal por la cual Pablo está tan ansioso de predicar el evangelio en todo
el mundo y por ende también en la metrópoli de Roma, es la grandeza del evangelio: "No me
avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salva-ción a todo aquel que cree; al judío
primeramente, y también al griego". A pesar de que para los judíos, el evangelio es `tropezadero' y
para los gentiles `locura', no se avergüenza de él, porque ha experimentado personalmente su
enorme poder transformador. Pablo nos dice que el evangelio es:

a. Es poder de Dios para salvación. El evangelio nos revela el amor de Dios, que en grandeza libra
a los hombres de la ira venidera; él nos habla del perdón de los pecados y de la visión de la vida
eterna en la gloria de Dios, que los creyentes reciben de Él.

b. Es amplio. Abarca a todos los que creen, tanto a judíos como gentiles. En Jesucristo, Dios ahora
está buscando a todo el mundo para que se salve. Los judíos van primeros, ya que con ellos Dios
había establecido su pacto.

c. Es revelación de la justicia de Dios. ¿Qué entiende Pablo por "justicia de Dios"? "La justicia de
Dios es aquella virtud por la que Él destruye a sus enemigos, pero por la cual también regala a su
pueblo el perdón, da la vida y salva de toda necesidad y peligro" (H.J. Jager). Dios realiza y cumple
lo que ha dicho: Él castiga, pero también cumple sus promesas. "La justicia de Dios, en Rom 1,17,
es aquel activo, poderoso y salvífico atributo de Dios por el que perdona los pecados y renueva la
vida."

¿Y cómo se recibe el gran poder salvífico del evangelio? Por la fe. Nuestra vida comienza con fe y
termina con ella. Después de nuestra conversión seguimos dependiendo de la gracia y de la
justicia salvadora de Dios. "El justo solamente por la fe vivirá". Con esta cita de Habacuc, Pablo
recalca que la fe siempre ha sido de importancia trascendental para vivir justos ante la presencia
de Dios.

* El evangelio es algo tan hermoso; nos libra de la ira de Dios y nos predica la justicia salvadora por
la cual podemos vivir.
4. (1,18-32) Es notable la palabra `porque' en los versículos 16 al 20. En el v.14 Pablo dice que él es
deudor de todos para anunciar el evangelio. La razón de ésto, es el gran poder salvador que
entrega el evangelio. Ahora, en el v.18 nos da otra razón para subrayar la importancia del
evangelio: "La ira de Dios se revela desde el cielo", es decir: Dios ya está revelando su ira,
entregando a los gentiles a la inmundicia (24). Pero su juicio no se limita a ellos. También se aplica
a los judíos (incrédulos), pues "la ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los
hombres". Pablo menciona primeramente la palabra `impiedad'. Ella indica el menospreciar a Dios,
mientras que `injusticia' significa más el resultado de esta impiedad en la vida de la gente, una
conducta mala hacia los demás. La razón por la cual los hombres viven así, es que detienen,
apresan o cautivan la verdad, que consiste en la revelación de Dios. No quieren vivir glorificando ni
honrando al Creador y esto a pesar de que Él se manifestó por medio de las cosas hechas (vv. 19-
21). Pese a que Dios no se reveló a todos en cuanto a su salvación, lo que Él manifestó en la
creación es suficiente para que no exista ninguna excusa válida por no adorar a Dios. Las cosas
invisibles, es decir, sus atributos como su eterno poder y divinidad se hacen visibles desde la
creación a través de las cosas que fueron hechas: los hechos de Dios en la creación, en su
providencia y en la historia. "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra
de sus manos (Salmo 19,1)". En resumen, esta manifestación de la gloria de Dios es suficiente para
echar por tierra toda excusa que los hombres presenten para no glorificar ni honrar a Dios. El no
glorificar a Dios es un pecado tan grave que es castigado de dos maneras:

a. Su castigo es que Dios les entregó a la vanidad. La voz pasiva "se envanecieron" y "su corazón
fue entenebrecido" es una forma judía para expresar que Dios está actuando. Cuando rechazamos
al Dios verdadero incurrimos en idolatría. Cuando el hombre rechaza a Dios, su razonamiento y
corazón se entenebrecen no pudiendo pensar bien. El corazón del incrédulo es necio por haber
abandonado la sabiduría de Dios, aunque piense que es sabio. El resultado es un cambio
tremendo: la gloria de Dios es sustituída por la imagen de criaturas; es como si Dios no fuera nada
más que una criatura. Y la necedad toma cada vez más la forma de algo inferior: hombre, aves,
cuadrúpedos y reptiles.

b. En segundo lugar Dios castiga el pecado, abandonando al hombre a pecados perversos. Él los
entrega a abusos de sus propios cuerpos a través de relaciones sexuales con el mismo sexo. El
hombre se hunde al nivel de los animales, tanto en su adoración como en su comportamiento
moral. La `retribución' y castigo por deshonrar a Dios es la deshonra de sí mismo (v. 27). El castigo
al "no aprobar" los consejos del Señor, es que Dios les entregó a una mente reprobada, para hacer
cosas que no convienen. Con un juego de palabras (aprobar-reprobar), Pablo muestra que esto es
el resultado del pecado cuando la gente se cierra a la adoración a Dios. Entonces viven una vida
censurable, no solamente con respecto a la vida sexual, también concerniente a la vida total en
todas sus expresiones, en las cuales se revela sobre todo la maldad del pecado, tanto en lo que
respecta a Dios como al prójimo. El pecado es robar a Dios la reverencia y al hombre su vida, su
honra y su felicidad. El pecado según la descripción de Pablo es falta de amor, respeto y de
misericordia (vv.29-31).

El pecador sabe en su interior que tal vida pecaminosa merece la muerte, sin embargo, no
solamente vive en toda maldad, sino que también apoya a los que la cometen (v.32).

* El hombre, en su perversidad y rechazo a Dios, degenera en un animal; un animal gregario. Por


eso necesita el evangelio de la pura gracia.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. En el evangelio, Dios nos llama al conocimiento de su Hijo para vivir en fe y obediencia. El


evangelio son las buenas nuevas acerca de Jesucristo; mediante su muerte y resurrección, Dios nos
restauró a la comunión con Él. No obstante, pese a la grandeza y la necesidad de esta obra, ella
abarca aún más. El evangelio es el camino por el cual aprendemos a obedecer a Dios por la fe,
mientras que el fin último de éste es que se manifieste la gloria de Dios. En nuestro evangelismo
hemos de tener presente este mismo fin, la salvación de mucha gente para la gloria de Dios. El
crecimiento de la iglesia nunca debe ser un fin en sí mismo, ni mucho menos la gloria de nuestro
nombre personal o denominacional.

2. Nunca llegaremos a ser tan espirituales que no necesitemos de la comunión con los demás
hermanos. Pablo quería visitar a la iglesia de Roma por varios motivos, entre ellos: para poder
alcanzar desde allí al resto del mundo conocido, pero también para tener un encuentro fraternal
con los miembros de la iglesia. Quería entregar lo mejor de sí mismo como apóstol, pero también
necesitaba ser fortalecido en su vida con Dios por la fe de los hermanos. Los predicadores deben
tener la misma actitud: estar abierto a lo que Dios les quiere entregar por la fe y testimonio de
otros.

3. El evangelio es un mensaje único: nos libera de la ira de Dios en una manera en que Dios nos
justifica permaneciendo Él mismo justo. Es un mensaje poderoso, ya que salva a los perdidos. Es
un mensaje que se obtiene por la fe. "La fe es la mano que recibe lo que Dios promete". De un
evangelio tan hermoso no tenemos que avergonzarnos. Todo lo contrario, prediquémoslo en el
poder del Espíritu Santo.
4a. Toda mala relación entre los seres humanos es el producto que nace de una mala relación con
Dios. El apóstol Pablo dice que la ira de Dios está dirigida en primer lugar a los hombres impíos,
aquellos que deciden rechazar abiertamente a Dios. Este quiebre en la relación con Dios
desemboca en diversos males, siendo uno de ellos la gran injusticia que impera en nuestra
sociedad. Es obvio pensar que si el hombre se desentiende de su deber de adorar al Creador
omnipotente, luego no tendrá escrúpulo alguno para hacer mal a su prójimo. Es así como también
dentro de la iglesia local podemos encontrar a gente impía, que revela su real condición ante Dios
por albergar deseos malignos en contra de algunos hermanos. Podemos pensar entonces que si
una iglesia vive envuelta en conflictos internos es porque quizás sus miembros no están
practicando la verdadera piedad que es honrar a Dios con todo el ser.

4b. Muchos teólogos han deducido de este capítulo un conocimiento natural de Dios. Pablo no
enseña aquí que a través de la creación se puede alcanzar un conocimiento necesario de Dios, no
requeriendo de la luz de la revelación especial. A lo que Pablo se refiere es que la forma en la cual
Dios se reveló a través de sus hechos, su creación, era suficiente para que el hombre no se
disculpara al no dar gloria a Dios. Es culpable, pues la creación nos muestra que el Creador es
mucho más que su creación.

La idolatría moderna no es muy diferente: el hombre adora a sus ídolos (seres humanos) y a la
materia, y no tiene interés en la gloria de Dios.

4c. Actuemos con misericordia frente a los que luchan contra sus pecados. Si Pablo habla de actos
sexuales ilícitos como la homosexualidad, hemos de tomar en cuenta que estos pecados los
relaciona con el castigo de Dios sobre aquellos que no le han glorificado. Por otra parte, no
olvidemos que hay hermanos que luchan contra este pecado u otros pecados. Nunca alcemos
nuestras voces para juzgarlos apresuradamente, sino que prestémosles ayuda a través de la
oración y la misericordia activa.

Romanos 2

1. (2,1-16) En el capítulo anterior hemos visto que Pablo considera el evangelio como "poder de
Dios para salvación"; la importancia del evangelio radica en que nos libra de la ira de Dios; Pablo
dice en 1,18: "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los
hombres que detienen con injusticia la verdad". Los apósto-les siempre advirtieron a la gente de la
ira venidera (Hechos 10,42;17,31). Esto no lo hacían como método de intimidación, todo lo
contrario, como una realidad ante la cual el evangelio tiene una hermosa respuesta.

Desde 1,18-1,32 Pablo explicó que Dios castiga los pecados de los gentiles, entregándolos a la
inmundicia y degradación. Por ejemplo, pecados en el terreno sexual y la idolatría (= hacer que la
criatura sea Dios). Dios castiga y va a castigar los pecados para el juicio final.

A. El juicio de Dios es inevitable (1-4)

En el cap. 2, Pablo declara que Dios castiga todas las formas de pecados, no sólo los de los gentiles
que viven en pecados perversos, sino también de aquellos que son moralistas y pretenden vivir
mucho mejor. También tiene en mente a los judíos. Había mucha gente que estaba de acuerdo
con Pablo en cuanto al comportamiento de sus contemporáneos, juzgando sus vidas. Sin embargo,
Pablo quiere decir: "No digas demasi-ado rápido `amen'", como lo hacía esta clase de gente. Si uno
piensa que por considerarse mejor que el resto, escapará en el último día, se está equivocando.
Por eso Pablo dice `oh hombre', si juzgas a los demás, esto no te salva, "pues en lo que juzgas a
otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo". El que juzga a otros debe
estar seguro que no está cometiendo exactamente el mismo error. Porque, si hacemos lo mismo,
sufriremos el mismo juicio. "Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas
es según verdad de lo que hemos hecho". Aquí Pablo recuerda que el juicio de Dios es diferente
del juicio de los hombres. Podemos pensar que nuestro juicio es apropiado y nuestro veredicto
justo, sin embargo, el juicio de Dios es según nuestra actitud real. Él nos da lo que merecemos; no
nos trata de acuerdo a nuestras normas y criterios, sino que conforme a su justicia.

Tampoco podemos escapar del juicio de Dios recurriendo a su amor, sin arrepentirnos. "¿O
menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su
benignidad te guía al arrepentimiento?" Si decimos sin arrepentimiento: "Dios es amor, no nos
castigará", es abusar de su amor; un menosprecio de su bondad, de su paciencia y de su
indulgencia. Porque la pacienci-a y la indulgencia de Dios no significan que Él desiste de
castigarnos, sino que nos brinda la oportunidad de convertirnos a Él (comp. 2 Pedro 3: "El es
paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimien-to").

B. El juicio de Dios es justo (5-11)


Es muy peligroso abusar del amor de Dios, porque es seguro que Él pagará a toda la gente por lo
que ellos merecen. Abusar del amor de Dios es negar la buena oportunidad de poder convertirse a
Él, es negar la riqueza de la bondad de Dios, y en vez de eso atero-sar ira para el día de la ira.
Porque Dios pagará: "Vida eterna a los que, perseverando en hacer bien, buscan gloria y honra e
inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que
obedecen a la injusticia". Pablo no predica aquí la vida eterna por medio de las buenas obras, pues
él no habla aquí de la salvación por gracia, sino que quiere sólo decir que Dios es justo y no da la
vida eterna a los pecadores que abusan de su paciencia y amor. Si esperamos escapar del juicio
apoyándonos en nuestra correcta conducta, caminamos por un callejón sin salida. Toda la gente
necesita de la gracia de Dios, y Él no hace diferencia. Los gentiles no reciben castigo solamente
porque son gentiles, y los judíos no reciben la vida eterna sólo por ser judíos. "No hay acepción de
personas para con Dios".

C. El juicio de Dios es imparcial (12-16)

Paulatinamente, Pablo se dirige cada vez más a los judíos. Ellos partían de la idea que eran
diferentes puesto que tenían la ley de Dios y por tanto recibirían un trato especial. Pablo refuta
este argumento diciendo que es verdad: los gentiles que no tienen la ley perecerán sin ley, pero
tenerla simplemente (de lo cual se jactaban los judíos) no es garantía de salvación, al contrario
aumenta la responsabilidad en el juicio, y ello: "Porque no son los oidores de la ley los justos ante
Dios, sino los hacedores de la ley los que serán justificados". Una vez más, Pablo no predica la
salvación por obras, sino que se pone en la posición de los judíos. Si piensan que se salvarán por
tener la ley, se equivocan. Si pretenden guardarla y se empeñan en eso, perecerán igualmente,
puesto que todos deben saber que no existen hacedores de la ley; por eso todos necesitan de la
gracia de Dios. Por Jesucristo, Dios juzgará al mundo y Él nos conoce hasta lo más íntimo de
nuestro ser.

2. (2,17-29) Tú que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?

Pablo quiere hacernos ver cuán necesaria es la obra de Jesús y la fe en Él; fuera de Él no hay más
que ira de Dios para todos, sin excepción: judíos y gentiles, también cristianos. Por eso
necesitamos el evangelio, porque es ¡poder de Dios para salva-ción!

El apóstol se dirige a los judíos. Ellos pensa-ban que el mensaje de Pablo no se aplicaba a sus vidas.
Como judíos consideraban que tenían tantas ventajas, que no necesitaban de este mensaje. Pues,
¿cuáles eran sus ventajas? Ellos tenían la ley de Dios, conocían su voluntad, sabían como debían
vivir. Por eso, eran guías de ciegos e instructores de indoctos. Por tanto deducían ellos, que Pablo
no podía decir nada negativo de los judíos, ya que éstos era muy privilegiados. ¿Cuál era el peligro
para los judíos? El peligro es el de no aplicar la palabra de Dios a nuestra propia vida: "Tú que
enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?". Por medio de la enseñanza de la palabra de Dios,
fácilmente se puede acusar a otras personas, pero no a sí mismo. Tal modo de proceder es
peligroso. Por eso Pablo dice: "Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que
no se ha de adulterar, ¿adúlteras?" (Y sabemos que Jesús dice que podemos adulterar en nuestro
corazón). "Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio?" Los judíos abominaban los ídolos,
pero no les desagradaba el robar en los templos paganos. En una palabra: ellos predicaban pero
no practicaban. Por medio de su conducta ellos deshonraban a Dios. De esta manera el nombre de
Dios era blasfemado entre los gentiles.

La última arma de los judíos: la circuncisión

Los judíos podrían objetar: "Pablo, usted nos acusa, y por lo tanto necesitaríamos el evangelio
como los gentiles, pero usted a olvidado que somos el pueblo de Dios; ¡estamos circuncidados!;
tenemos el sello del pacto de Dios; es seguro que entraremos en el reino de Dios". Pero la
circun-cisión no salva. Es necesario preguntarse: ¿Cómo es la vida, cómo son las obras? Sin una
vida conforme a la ley de Dios, la circuncisión no salva. "Tu circuncisión viene a ser incircuncisión".
Al contrario, cuando los gentiles (sin circuncisión) viven con-forme a la ley de Dios, su
incircuncisión será tenida como circuncisión. Pablo no quiere decir que vivir conforme a la ley de
Dios es realmente posible, sino por decirlo así. La circunci-sión no salva sin una vida conforme a la
ley de Dios. En un sentido: sí hay personas que en sus principios de vida ya viven conforme a la ley
de Dios, sin circuncisión, pero con la del corazón. Eso es la conversión a Dios por medio de su
Espíritu Santo en la que Él nos restaura a la imagen de su Hijo. Esa es la verdadera circuncisión. Por
demás está decir que la circuncisión por sí misma no salva. Todos necesitan el evangelio de
Jesucristo: la salvación por medio de su sacrificio expiatorio.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. A menudo nos enojamos mucho contra los pecados de otras personas. A veces nos hacemos
culpables de los mismos pecados que condenamos en otros, tal como en el caso de David después
de haber cometido adulterio con Betsabé. Cuando el profeta Natán le dijo: "Tu eres aquel
hombre," David no se daba cuenta que había procedido mucho peor que el rico de la parábola.
¡Increíble, pero David no lo veía! Pero no lo digamos demasiado rápido, porque somos iguales. Eso
ocurre también muchas veces con nosotros: condenamos a la gente y nos irritamos cuando
escuchamos que otros no quieren perdonar a sus semejantes, ¿pero nosotros no caemos en el
mismo mal? Probablemente nos irri-temos con una persona que se porta mal en el tránsito, ¿pero
nuestra conducta es siempre correcta?

1b. ¿Admiramos el amor de Dios que aún no ejecuta su juicio definitivo sobre el pecado, o
jugamos con él? ¿Decimos: ¡oh Señor, qué bueno eres tú, que no me has castigado, pero me das la
oportunidad de vivir por la fe!, ¿o damos ésto por sentado sin arrepentirnos? Si Dios ha
prolongado su tiempo de gracia para la humanidad es a fin de mostrar cuán paciente es para con
el pecador. Pero algunos peligrosamente creen que le es posible al hombre vivir su vida como
quiera, pero que en el último instante de su existencia puede pedir perdón a Dios, y así tener vida
eterna. Mas para quien piensa de este modo, sólo se engaña pues nadie puede manejar la
paciencia de Dios, que detiene su juicio sobre esta tierra, creyendo que ella es licencia para pecar.

Ahora es el tiempo para que todos los hombres, incluso los que pretenden vivir una vida
moralmente elevada, acudan a Cristo, ya que fuera de Él solamente se hallarán culpables y
sentenciados a muerte eterna. Alabemos a Dios, quien en su misericordia todavía prolonga el
tiempo de gracia para que el hombre se arrepienta y le busque sinceramente.

1c. Tenemos el gran privilegio de conocer tanto la ley de Dios como el evangelio. ¿Apreciamos
todas las bendiciones de Dios en su justo valor, de modo que nazca en nosotros un gran amor
hacia Él a causa de su gracia? Ser privilegiado aumenta altamente nuestra responsabilidad. Los
judíos pensaban que el simple hecho de ser poseedores de la ley de Dios era una señal irrefutable
de que eran hijos de Dios y por tanto herederos de la vida eterna, pero el tener escrita la voluntad
de Dios aumentaba su responsabilidad. Sería un grave error para los creyentes que comenzasen a
jactarse de que tienen la revelación de Dios, y que cada domingo la escuchan en la predicación
pensando que por ello son salvos. Tener la revelación de Dios es un privilegio sin igual, pero el sólo
hecho de tenerla no nos asegura la vida eterna; sólo el obedecerla a través de Espíritu Santo
puede librarnos de la ira venidera.

2a. ¿Qué perfecciones de Dios reflejamos a través de nuestras vidas? Sobre todo para aquellos
que estudian la Biblia meticulosamente y la enseñan a otra gente, deben preocuparse de hacer
práctico lo que ellos mismo están aleccionando. El peligro es que nos olvidemos de aplicar la
palabra de Dios a nosotros mismos. Por eso: ¿Cómo leemos la Biblia? ¿La aplicamos primeramente
a nuestras propias vidas?
2b. Un mal ejemplo de vida cristiana dificulta el trabajo evangelístico. ¿Por qué evangelizar se
torna a veces tan difícil? Porque la gente dice: "Cuando yo veo a los miembros de la iglesia, ¿qué
atractivo tienen? Creo que muchos de ellos son hipócritas, ya que no viven con-forme a lo que
predican. Hablan del amor, ¿pero dónde está su amor? No observo en sus vidas que ellos sean
diferentes a nosotros". Lo dicho es una pena, en el fondo es invalidar para la gente la poderosa
Palabra del Señor con una mala conducta.

2c. No somos hijos de Dios por nuestra identidad eclesiástica, sino por la fe en Jesús. Podemos
descansar demasiado en las bendiciones como ser bautizados, ser miembros de una iglesia, o
trabajar en la obra de Dios, pero nada aparte de la fe en la obra salvadora de Jesús nos da la
salvación. Todos necesitamos al Señor Jesús. Cuando la Palabra ha producido un cambio real en la
vida de un hombre, entonces ahí nace un verdadero judío circuncidado en su corazón.

Romanos 3

1. (3,1-8) Objeciones de los judíos

Primera objeción: La enseñanza de Pablo mina los privilegios concedidos a los judíos

Tenemos que recordar que el apóstol Pablo está orgulloso del evangelio, porque es poder de Dios
para salvación. Necesi-tamos el evangelio, "porque la ira de Dios se revela desde el cielo" (1,16 y
18). En el capítulo 2, Pablo dijo que también los judíos necesitan el evangelio. En este cap. él refuta
las objeciones que son presentadas en contra de sus palabras. Cuando todos sin excepción,
gentiles y judíos, están bajo la ira de Dios, ¿cuáles son entonces los privilegios de los judíos? Si la
circuncisión no es una protección, entonces ¿cuál es su valor y cuál es el privilegio de los judíos?
"Primero...", dice Pablo. Esper-aríamos que Pablo se refi-riera a varios, sin embargo él hace alusión
a tan sólo uno; pero este privilegio es tan grande que no es necesa-rio referirse a otros. ¿En qué
consiste este privilegio? Que les ha sido confiada la Palabra del Dios. No obstante, Pablo hace ver
que la circuncisión (el sello del pacto) más que una protección es una gran responsabilidad. La
palabra de Dios contiene sus promesas, sus mandamientos, la declaración de la elección del
pueblo de Israel y de su amor. Pero también, lo que es de mayor trascendencia: las Sagradas
Escrituras son la voz viva de Dios, el medio por el cual se dirigió a los judíos. Pero, ¿qué han hecho
con ella?
Segunda objeción: ¿la fidelidad de Dios no es cancelada?

"¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? Su incre-dulidad (griego: apistia) habrá hecho
nula la fidelidad (griego: pistis, nótese el juego de palabras) de Dios?". Si entendemos esta
pregunta de parte de los judíos para contradecir a Pablo, podemos interpretarla así: si Dios ya ha
cumplido su promesa acerca del Mesías al haber enviado a Jesús y nosotros, judíos, no le creemos,
¿no significa que esta incredulidad ha anulado la fidelidad de Dios al no darnos fe en Jesús, el
supuesto Mesías? Entonces, ¿no es mejor creer que el Mesías todavía no ha llegado? La respuesta
de Pablo es: "De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso". Con dos
citas de la Escritura (Salmo 116,11 y 51,4) muestra que siempre ha sido así: todo hombre (también
el israelita) es mentiroso, pero Dios sigue siendo justo y fiel a su Palabra, aunque las apariencias
estén en contra de Él. De modo que no porque alguno no tenga fe en Cristo la fidelidad de Dios
deba ser anulada. Su palabra sigue permaneciendo eficaz; Él mantiene sus promesas a los
creyentes, y sus amenazas a los incrédulos.

Tercera objeción: ¿Dios no actúa con injusticia al castigarnos?

La justicia de Dios es resaltada también cuando Él juzga al mundo. ¿Tenemos que decir por ésto,
que Dios es injusto cuando castiga? De ninguna manera, porque eso significaría que Dios no podría
juzgar al mundo. Este argumento dice lo siguiente: si Dios también recibe gloria cuando juzga a
una persona (porque su justicia es exaltada de esa manera), luego ¿es justo que Él castigue? ¿Da
castigo para resaltar su justicia? ¿Es esto honrado?

Este es un argumento muy ingenioso para ridiculizar a Dios y su juicio. Pablo no va a explicar su
refutación, solamente dice que por medio de este argumento Dios no podría juzgar al mundo,
pero es cierto que puede hacerlo.

Cuarta objeción: La enseñanza de Pablo contribuye en forma falsa a la gloria de Dios

Si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios y Él recibe gloria por medio de nuestros
pecados, entonces surge la pregunta: ¿no sería mejor vivir en los pecados? Esto es precisamente lo
que la gente atribuye a Pablo como si él dijera: "Hagamos males para que nos vengan bienes".
Pero eso sería una ofensa contra Dios. Él tiene el derecho de recibir gloria de parte nuestra y no
una vida inmersa en el pecado.
* Dios es justo cuando castiga el pecado. Los privilegios no nos protegen del castigo, sino que
aumentan nuestra responsabilidad.

2. (3,9-20) Todos, judíos y gentiles, están bajo la ira de Dios

En resumen, Pablo afirma enfáticamente que tanto los judíos como los gentiles están bajo la ira de
Dios. Los privilegios de los judíos no los hacen mejores, puesto que todos necesitan el evangelio de
la gracia de Dios. Pablo aclara esto por medio de unos versículos del Antiguo Testamento. A través
de estas citas muestra que el carácter del pecado, es:

a. Impiedad. Nadie busca a Dios (11); no hay temor de Dios (18). La gloria de Dios no es el centro
de nuestras vidas.

b. Perversidad. Según los versículos 13-17 la gente peca con la garganta, la lengua, los labios y la
boca. Hablan toda clase de corrupción, engaño, veneno y maldiciones amargas. Su caminar sólo se
aventura a la violencia y no a la paz.

Todo el mundo es acusado. Estos versículos no hablan solamente de los gentiles, sino también de
los judíos. "Pero sabe-mos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que
toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios". Los judíos no son una excepción.
La ley (en el v.19 se refiere a todo el AT) se dirige en primera instancia a ellos; por tanto la
sentencia del v. 19 está dirigida a ellos. Así se ve claramente que ningún ser humano será
justificado delante de Dios.

¿Cuál es ahora el significado de la ley? Tiene otro sentido. De ninguna manera nos dice que en
guardarla seremos salvos. La ley nos revela nuestros pecados. Sobre todo la gente que quiere
someterse a la autoridad de la ley, conocerá la grandeza de sus pecados; y verá cómo ella (la ley)
quebranta la soberbia humana. De esta manera la ley abre el camino para la acción del evangelio,
que no exige, sino que da, no condena, sino que absuelve.

¿Vemos en la Ley de Dios reglas para cumplir o el espejo que nos dice quienes somos?
3. (3,21-31) a. 21-24: "Pero ahora"

Pablo ha argumentado que todos están bajo el poder y la condenación del pecado. Por eso dice:
"Hemos acusado a judíos y a gentiles", ya que ambos viven en los pecados; los judíos no pueden
decir que por tener la ley no recibirán el castigo de sus pecados, "porque no son los oidores de la
ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados (2,13). Y por las obras de la
ley ningún ser humano será justificado delante Dios, porque por medio de la ley es el
conocimiento del pecado (3,20)". Entonces: El evangelio es el único camino hacia la salva-ción; sin
él no hay esperanza, solamente deses-peración.

"Pero ahora". Estas palabras, son palabras llenas de gracia; abren la puerta hacia la salvación.
Mejor dicho: Dios abre, por medio de ellas, la puerta hacia la salvación. (CompareEfesios 2,3 y4:
éramos ... hijos de ira... pero Dios, que es rico en misericordia...). Gracias a Dios hay un camino
hacia la salvación; es por eso que "Aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios". Es decir:
Dios sigue siendo justo, a pesar de que nosotros no cumplamos la ley, ya que Él ha provisto el
medio para hacerlo. La salvación de pura gracia no es un c-a-m-ino en contra de la ley, como dice
más adelante (31). La ley y los profe-tas testifican de este camino. Es una salvación muy especial:
¡por Cristo Jesús! Él es la solución de Dios para nuestros peca-dos, porque Él los cargó en la cruz
del Calvario.

Esta gloriosa verdad se extiende a gentiles y judíos; a todos los creyentes, sin excepción. "Porque
no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios (3,23)". No
hay nadie que refleje en su conducta la gloria de Dios. Sin embargo, hay una salvación que es
gratuita, no tenemos que pretender pagarla con nuestras obras pues de esa manera insultamos la
gracia de Dios. Éramos esclavos de los pecados y del diablo, pero ahora somos libres mediante la
redención que es en Cristo Jesús. El nos compró con su sangre preciosa la cual derramó en la cruz
del Calvario.

b. 24-26: La obra de Jesús

"A quien Dios puso como propiciación"(25). Esa es la gran obra de Jesús, no solamente mostró el
amor de Dios, sino que además fue casti-gado por nuestros pecados. De esta manera nos ha
reconciliado con su Padre. Pero no olvidemos que el Padre nos ha dado a su Hijo. Es decir: el Padre
exige el sacrificio y al mismo tiempo nos da el sacrificio. Eso es suficiente. La aplicación de la obra
de Cristo a nuestras vidas sólo se alcanza por fe, mediante la cual decimos que no podemos ser
justificados de otra manera que por su sangre preciosa.

¡La fe cristiana está fundada en hechos! "Dios puso a Jesús como propiciación". Es decir, Él
presentó a Jesús al mundo. Los hechos de Jesús no ocurrieron en un lugar oculto. Dios mostró su
justi-cia castigando a Jesús y salvando a aquellos que creen en su obra expiatoria. A causa de esta
obra, Dios ha pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, sabien-do que su Hijo moriría.
De esta manera Dios es justo y es el que justifica al que es de la fe de Jesús.

c. 27-31: La jactancia queda excluída

El camino de nuestra salvación pertenece únicamente a la obra de Dios y de su Hijo Jesús. Por
tanto nuestras obras están excluídas completamente. Todo el mundo está bajo la ira de Dios, lo
que nos deja sin base alguna para jactarnos. Si somos algo ante nuestros propios ojos, es porque
no conocemos el peso de nuestros pecados. Jesús no vino a este mundo sin razón alguna: Él cargó
con nuestros pecados y sufrió el castigo divino por ellos, tomando nuestro lugar. El único motivo
de jactancia es en Dios y en Jesús.

¿Este camino no está en contra de la ley? No, de esta manera confirma la ley, en vista de que la ley
pide obediencia total, la cual Cristo cumplió; la ley pide castigo de los pecadores, el que Cristo
recibió. Y nosotros no queremos abandonar la ley, sino vivir conforme a la ley; sin embargo, no por
medio de nuestra fuerza sino por medio del Espíritu Santo.

* Jesús hizo lo que nosotros nunca hubiésemos podido hacer: llevar nuestra culpa. Eso es el
`cambio alegre'. ¿Experimentamos su alegría?

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a y 3. Mientras más privilegios poseamos, mayor se hace nuestra responsabilidad. Los hombres
no pueden descansar sobre los privilegios eclesiásticos, como si ellos fuesen garantía de salvación.
Los creyentes no se salvarán por tener una Biblia, sino por confiar y obedecer al Dios de la Biblia,
quien en su Palabra nos muestra la bancarrota total del hombre ante Él.
1b. Mucha gente va a discutir con Dios y contra Dios. Pablo nos enseña que no podemos discutir
con Dios, pensando triunfar sobre Él. Es mucho mejor inclinarnos ante el Señor con humildad, que
enfrentarlo a un duelo en el que de seguro seremos derrotados.

1c. La fidelidad de Dios no es afectada por la mala conducta de algunos que dicen ser creyentes. Es
una realidad que muchos de los llamados cristianos no viven conforme a la Palabra de Dios, al
contrario, son motivo de gran escándalo. ¿Pero este hecho pone en tela de juicio la veracidad de
Dios? De ninguna manera, ya que la Palabra de Dios no depende de la conducta de los creyentes
para ser veraz: ella es verdadera porque es la Palabra de Dios. Pero que nadie se equivoque: a su
debido tiempo el incrédulo que vive dentro de la iglesia será juzgado por Dios, y el creyente
verdadero recibirá recompensa de vida eterna.

2. La ley de Dios revela al mundo, sin excepción, su miserable condición. Nunca podemos llegar a
la salvación por medio de ella. Desde luego, podemos decir más de la ley: ella es también la norma
por la cual Dios nos enseña cómo vivir una vida de agradecimiento por su misericordia. Sin
embargo, su primera función es demostrarnos que todos somos pecadores, y por ende sometidos
a la ira de Dios sobre nuestra vida. A través de la ley Dios quiere lograr que nos humillemos ante Él
para que busquemos su gracia en Jesucristo.

3a. Las palabras "Pero ahora" nos brindan gran consolación. Si sufrimos tentaciones en la fe y el
diablo nos dice: "Tú no eres hijo de Dios", podemos responderle que está escrito: "Pero ahora". Yo
sé que soy pecador, pero, hay un camino al cual se accede por la fe dada por el mismo Dios, para
rescatarme de mis pecados por los que merezco la condenación eterna". Ese camino se llama
Jesucristo, quien por medio de su sacrificio expiatorio nos justifica delante del tribunal de Dios.

3b. Jesús es la respuesta del Padre a nuestra culpa. Él sigue siendo justo, ya que castigó nuestra
culpa en Él. Es así que podemos ser libres y alegres. Ahora medite en la pregunta: ¿Por qué es
difícil y fácil creer en la justificación?

3c. Lutero llamó a la justificación, `el cambio alegre', en donde Jesús cambia con nosotros de lugar.
Él se carga con nuestra culpa mientras que nosotros recibimos su perfecta obediencia y el fruto de
su sacrificio: el perfecto perdón de Dios. Este cambio alegre se aplica a judíos y gentiles juntos,
para toda la gente que tiene fe en Jesús. ¿Nos llena verdaderamente esto de gozo y alegría?
Romanos 4

El evangelio no es una nueva doctrina.

1. (4,1-8) Abraham no fue justificado por las obras

En este capítulo, Pablo aclara que el evangelio que predica no es una doctrina nueva, como los
judíos pensaban; él menciona dos nombres muy importantes para los judíos: Abraham, "el padre"
del pueblo de Israel (nuestro padre según la carne, es decir, nuestro antepasado) y David, el gran
rey de Israel. Pablo muestra que los dos no fueron justificados por medio de las obras, sino por la
fe. Si Abraham hubiese sido justificado por las obras, tendría motivos para enorgullecerse, pero no
para con Dios. Ante los ojos de los hombres Abraham podría ser famoso, tal como lo era para los
judíos, pero no ante Dios, ya que nadie es perfecto ante su juicio divino. Abraham tenía fe, pero
era aquella fe que recibía la gracia de Dios. De lo que recibimos no podemos jactarnos, porque es
un regalo que no teníamos derecho de recibir. "Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por
justicia". Abraham siempre creía en lo increíble. Así también es la justificación por la fe, creer en lo
increíble: la justificación del impío. Esta es una frase muy hermosa que expresa la grandeza del
amor de Dios. Ante Él, todos somos en un sentido `impíos'. No obstante, en su infinita misericordia
declara justo al impío.

De esta salvación dijo David: "Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, o
cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado". En
vez de abonar nuestras transgresiones y fallas en nuestra cuenta, Dios las perdona.

* La salvación es una maravilla: Dios declara justo al impío debido al sacrificio de Jesús.

2. (4,9-12) La circuncisión no fue la base para que Dios justificara a Abraham

Los rabinos decían que la bienaventuranza del Salmo 32 se aplicaba única y exclusivamente a los
judíos. Pablo muestra, a través de la vida de Abraham, que ésto se aplica también a los gentiles,
cuando creían en Jesús. ¿Cuándo dice la Escritura que la fe de Abraham fue contada por justicia?
"¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? En la incircuncisión", muchos años (29, dicen
los rabinos) antes de su circuncisión. Por eso la palabra y la promesa de Dios se aplican también a
los gentiles que no tienen la circuncisión.

En este tiempo, quizás suene muy natural decir que el evangelio también es para nosotros, pero
para los judíos no era evidente. El evangelio dice que nuestro Señor nos busca en nuestros
pecados a todos. Por eso, Pablo no ahorra esfuerzo para explicar que el mismo padre de la fe,
Abraham, entró en una relación de amistad mediante la justificación, antes de ser circuncidado.
Para decirlo de otra manera: ya cuando era `pagano'. Su circuncisión no era la base de su
justificación, sino el sello de la nueva relación con Dios. Entonces, Abraham recibió dos dones de
parte de Dios: la justificación y la circuncisión (nótese, debe mantenerse este orden). Por esa
razón, Pablo puede llamar a Abraham "el padre de todos los creyentes no circuncidados",
haciendo referencia con esto a los creyentes del mundo gentil. Para ellos la circuncisión no es
necesaria para su justificación. Es la fe, la que cuenta como instrumento para recibir el perdón de
Dios. Por otro lado, Abraham es también padre de la circuncisión (=los judíos, o mejor dicho: los
creyentes de los judíos), de aquellos que no sólo tienen el sello del pacto, sino que también andan
en la misma fe que Abraham tuvo antes de ser circuncidado. Una vez más, Pablo destaca la
importancia de la fe para que no descansemos en los `privilegios' sin una relación viva con
Jesucristo. El ser o no ser circuncidado nunca debe romper la relación entre judíos y gentiles si
tienen la misma fe.

* Los privilegios religiosos no nos salvan, sino sólo la fe en el perdón de Dios por medio de Cristo.

3. (4,13-17a) Abraham no fue justificado por medio de la ley

Si no hay salvación por las obras ni por la circuncisión, tampoco la hay por la ley. Nuevamente
Pablo nos muestra esto, pero ahora a través de la vida de Abraham; un ejemplo tan importante
para los judíos. La promesa para Abraham y su descendencia -Pablo probablemente tenga en
mente otra vez el pasaje de Génesis 15 en donde se nos habla de la promesa de Dios acerca de la
tierra prometida -llegó sin condición previa que él tenía que cumplir. En cuanto a la salvación,
ahora hay dos `opciones':

a. Conseguir la vida eterna por (guardar) la ley. Sin embargo, en esta opción no se logra la finalidad
de la vida eterna, puesto que nadie es capaz de cumplir la ley. Entonces, la consecuencia
inmediata es: la anulación de la promesa (la posesión de la tierra de Canaán), no habría jamás
podido entrar a la tierra de Canaán. Por tanto el camino de la ley no tiene salida. Pues, ¿qué hace
la ley? Produce ira; muestra que nuestra vida tiene errores, o aún más grave: nos declara
transgresores por haber quebrantado la obediencia a Dios. La ley pertenece a otra categoría, a la
de obras (que no hay) y a la de la ira de Dios. No concuerda con la categoría de fe y salvación, no
nos lleva ni un paso adelante. Si no hay ley, es decir: si Dios no llegó a Abraham con el modelo de
salvación por medio de la ley, tampoco hay transgresión. Desde luego, Pablo no quiere decir con
esto que no habían pecados en la vida de Abraham, sino que Dios no le impuso la ley para ser
salvo, de modo que tampoco transgredió esta ley ni provocó la ira de Dios.

b. La segunda opción para obtener la salvación es la fe. Dios vino a Abraham trayendo la promesa,
fe y salvación, lo opuesto de la ley, que trae transgresión e ira. La importancia de esto es que
Abraham llega a ser padre de todos, ya sea de aquellos que no han sido circuncidados ("la
descendencia que es de la fe") y de los que sí han recibido este sello ("la que es de la ley", es decir,
los que han recibido la ley de Dios: los judíos). Todos los creyentes son uno y descienden de
Abraham y son herederos de la misma promesa.

* El verdadero pueblo de Dios es aquel que desciende del linaje espiritual de Abraham.

4. (4,17b-22) Abraham fue justificado por la fe

Ahora, Pablo describe el carácter de la fe. Ella tiene la fuerza de creer en lo imposible. Como
Abraham: "El creyó en esperanza contra esperanza" (18). Contra todo lo que humanamente era
irrealizable: "Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto, o la
esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que
se fortaleció en fe, dando gloria a Dios (19-20)". Así es el carácter de la fe, si todo está en nuestra
contra, sin embargo, la fe dice: es posible, porque Dios es poderoso, "Él da vida a los muertos, y
llama las cosas que no son, como si fuesen" (17b). La fe descansa en el poder de Dios y en su
fidelidad. Este es el carácter de la fe: ¡Dejar que Dios sea Dios! Él bendijo esta fe de Abraham
`abonando' en su cuenta justicia, la cual nunca hubiese obtenido por la ley.

* La fe toma su fuerza del poder de Dios y de su fidelidad

5. (4,23-25) La conclusión: la aplicación de la fe de Abraham a nuestras vidas


El foco de interés de Pablo no se dirige a Abraham, sino a la importancia de la fe de Abraham para
la vida nuestra. Podemos ser salvos de la misma manera: por la fe en la promesa de Dios. En este
sentido somos aún más privilegiados que Abraham; sabemos de la cruz y la resurrección de Jesús,
las cuales tienen una importancia trascendental. Pablo dice de nuestro Señor Jesucristo: "El cual
fue entregado por nuestras transgresiones"; no dice: "El que murió", sino: "El que fue entregado
(por Dios) para morir por nuestros pecados (comp. Rom. 8, 32) y "Resucitado para nuestra
justificación". Sin su resurrección, su muerte no tendría significado. La resurrección significa el
cumplimiento de su obra y por ende, nuestra justificación, si ponemos nuestra fe en Él.

* Las promesas de Dios no pierden su valor, en Jesucristo siguen siendo vigentes.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. El evangelio es verdaderamente `buenas nuevas': la justificación del impío. No importa cuán


pecadores éramos. Por la fe, exclusivamente centrada en Jesucristo, cualquiera que sea nuestra
situación al llegar al conocimiento de Dios, podemos obtener el perfecto perdón de Dios. Es esta
una verdad gloriosa que debe ser proclamada a viva voz, ya que mucha gente piensa que para
empezar a ir a una iglesia primero debe cambiar su estilo de vida, claro está, con sus propias
fuerzas. Pero esto no es posible, ya que justamente tal como somos debemos presentarnos
delante del Señor, el cual será amplio en perdonarnos.

2a. ¿Nos gozamos aún en que la salvación se aplica también a nosotros? Los judíos se jactaban
cuando pretendían afirmar que las bienaventuranzas de perdón sólo se aplicaban a ellos como
pueblo del pacto, pero olvidaban que Abraham fue justificado siendo aún un "pagano" sin la
marca de la circunsición en la carne. Con esto Pablo declara que la bienaventuranza de salvación
se aplica a todos aquellos que por la fe depositan su confianza en Dios, sean estos judíos o
gentiles. Saber esto debe ser motivo de gran gozo para los creyentes, pero ¿cuántos de nosotros
hemos perdido el gozo de saber que somos salvos e hijos de Dios?

2b. Al igual que la circunsición, el bautismo es la señal externa del pacto con Dios, pero no la
garantía de salvación. Para los judíos la señal del pacto, la circunsición, había adquirido
importancia salvífica: nadie se salvará si antes no se circuncidaba, decían ellos. Este era un gran
error, ya que la salvación no viene producto de una señal externa, sino de la justificación de Dios.
En el cristianismo el bautismo es una señal del pacto con Dios, pero sería una equivocación tratar
de darle virtudes salvíficas. Ya sean niños o adultos los que sean bautizados, ambos, a su debido
tiempo, deben conocer la verdad espiritual que hay detrás de este acto.

3. Nuestra `buena conducta' no nos lleva a la salvación, sino que produce la ira de Dios, pues nadie
puede cumplir la ley de Dios. Los judíos pensaban que por medio de la observancia estricta de la
ley les era posible alcanzar de Dios la promesa de vida eterna, pero con ello se alejaban cada vez
más de esta dichosa verdad, ya que la ley nos revela nuestra condición pecaminosa y nuestra
impotencia para cumplirla. Nadie puede agradar a Dios a través de la observancia de la ley o
cumpliendo con normas éticas y morales; la vida eterna sólo se alcanza por medio de la fe en
Jesús. Por la misma fe Dios transformará nuestras vidas para que seamos hacedores de su
voluntad.

4. La fe es no mirar a las circunstancias, sino contar con las posibilidades de Dios. La fe de Abraham
está fundada en el conocimiento que él tenía del poder de Dios y de su fidelidad a lo que Él había
prometido. Para Abraham era ilógico que Dios no cumpliera sus promesas, y que ni tuviera el
poder para hacerlo; es por esta razón que a pesar de las circunstancias adversas él siguió
confiando en Dios contra todo lo humanamente irrealizable. Esta verdad también la podemos
aplicar a la confianza en Dios relativa a nuestra vida diaria, sabiendo que Él puede proveer de una
manera extraordinaria. Sin embargo, la podemos aplicar sobre todo a la salvación: pese a nuestra
culpabilidad, la salvación es una certeza. ¡Dios abrió el camino hacia su reino!

5. A través de su muerte Jesús adquirió nuestro perdón, pero sólo por medio de su resurrección lo
aplicó a nuestras vidas. El modo en el que Dios salva a los hombres no ha cambiado, en él siempre
ha existido como base la fe en Dios. Así sucedió con Abraham y con nosotros, aunque nosotros
somos más privilegiados pues conocemos a Jesús y su obra de salvación. La muerte de Jesús fue
una entrega voluntaria para librarnos de la condenación, pero su resurreccíon fue la aprobación
del Padre a la obra perfecta de Cristo a fin de que fuéramos justificados y aceptados como
herederos del reino de los cielos. Debemos dar gracias a Dios, quien nos ha dado un Salvador vivo
que a través de su Espíritu obra en nuestros corazones, de modo que por la fe nos apropiamos de
su perdón.

Romanos 5

1. (5,1-11) Las consecuencias de la justificación


Es curioso ver que Pablo al final del capítulo 4 cambia de pronombre personal. En 1,16 es `yo',
cuando dice: "yo no me avergüenzo del evangelio", en el cap. 2 es `tú', acusando al moralista y al
judío; en el cap. 3 es `ellos', diciendo que todo el mundo está bajo la ira de Dios, pero al final del
cap. 4 y en el cap. 5 dice `nosotros'. Todos aquellos que han puesto su fe en Jesucristo disfrutan de
las mismas bendiciones. Habiendo explicado la necesidad de la justificación (1,18-3,20, el camino
de la salvación 3,21-4,25), ahora Pablo habla de los frutos de la justificación.

a. El primer fruto es paz para con Dios. Esta paz no se dirige al sentimiento o a la experiencia, si
no que nos dice que ya no viviremos más bajo la ira de Dios; que ya no hay enemistad entre Él y
nosotros. Jesús consiguió esta gloriosa bendición al llevar nuestras culpas a la cruz, por tanto Él es
nuestra paz.

b. Tenemos entrada por la fe a esta gracia. La palabra `entrada' significa literalmente audiencia,
como la que se permite ante la presencia de un rey. "Entrada a esta gracia" quiere decir, que
hemos recibido el privilegio de estar en esta posición de gracia. Podemos permanecer ante la
presencia de Dios, puesto que no sólo podemos entrar, sino también estar firmes en esta gracia.
No hay manera alguna en que podamos caer de la gracia de Dios. Nuestra posición adquirida por
Cristo y recibida por la fe es segura.

c. Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Es la gloria que perdimos a causa de


nuestros pecados (véase Romanos 3,24). Nunca más pudimos verla, sin embargo, en Jesucristo,
Dios ha restaurada esa esperanza para decirnos que un día podremos verla sin velo. En Jesucristo
ya hemos visto algo de la gloria de Dios (Juan 1,14), pero el momento de la plena gloria de Dios
vendrá con el retorno de Jesús (Marc. 13,26).

d. Nos gloriamos también en las tribulaciones. Esto no significa sólo en medio de las
tribulaciones, sino también: sobre o acerca de las tribulaciones. Es sorprendente, pero esto se
entiende si nos acordamos que las tribulaciones nos dan más deseo de estar en la gloria de Dios
para siempre y nos llevan a una vida de mayor comunión con Él. Por otra parte, las tribulaciones
no se refieren a dificultades en general, sino al sufrimiento por la causa de Jesús (comp. Marc.
13,19; Juan 16,33 yHechos 14,22). A su turno la tribulación produce, primero, paciencia (o
perseverancia); no podemos aprender perseverancia sin las tribulaciones. Segundo, la tribulación
produce prueba o un carácter maduro. Los sufrimientos hacen que seamos curtidos y que
podamos pasar por la prueba. Tercero, esperanza; por las aflicciones dirigimos cada vez más
nuestra mirada hacia arriba, hacia la venida del reino de Dios. Esta esperanza no avergüenza, no
decepciona. La base de nuestra esperanza está garantizada por el firme amor de Dios, que ya
hemos experimentado cuando Él nos dió el Espíritu Santo, el cual derramó este amor en nuestros
corazones. Calvino dice: "Este convencimiento (del amor de Dios) no es igual a una pintura, con la
que ellos (nuestros corazones) han sido cubiertos, sino que sus almas han sido impregnadas con
esto (el amor de Dios)". Cuando llegamos a la fe, recibimos el Espíritu Santo y Él nos dio un
derramamiento del amor de Dios de tal forma que hay plena certeza que Dios sigue amándonos.
La experiencia, entonces, nos ayuda a estar firmes, pero no es la base de nuestra seguridad.
Nuestra seguridad descansa en la misericordia de Dios hecha visible en la obra expiatoria de Jesús
aun cuando éramos débiles, impíos, pecadores y aun hasta enemigos de Dios (v v.6, 8 y 10). El
amor de Dios brilla tanto por el don que nos ha dado (su propio Hijo), como por las condiciones
miserables en las que nos encontrábamos. Jesús murió en favor (el griego tiene la palabra `hyper')
de nosotros. Cabe la posibilidad en este mundo, que alguno ose morir por otro, siempre y cuando
éste sea bueno; pero el amor de Dios es incomparable, ya que nosotros no estábamos en esta
condición. Éramos débiles, desamparados, sin posibilidad de levantarnos, impíos, sin temor a Dios;
pecadores que no hemos guardado su santa ley.

e. Seremos salvos por Cristo. Pablo contrasta 2 veces el pasado con el futuro:

1. "Estando ya justificados en su sangre (en el presente), por Él seremos salvos de la ira" (en el
futuro, en el último juicio). Pablo nos hace ver que la salvación -que ya comenzó- es segura ante el
tribunal de Dios. Es el día que la Biblia llama el de "día de la ira de Dios" (comp. 2,5 y 8).

2. Nos habla de la salvación por la sangre (= la muerte, pasado) de Jesús y de la salvación por su
vida (presente y futuro). Este contraste (expresado por las palabras "mucho más") es empleado
para darnos la plena certeza que si Dios ya ha hecho lo más difícil (mandar a su Hijo para morir en
favor de impíos), con mayor razón cumplirá la salvación en el día del juicio.

f. También nos gozamos en Dios. "Nos gloriamos en Dios"; las palabras que Pablo usó para
refutar a los judíos (cap. 2, 17, "te glorías en Dios"), las usa aquí pero de otra forma. No hay orgullo
por ser judío, sino vergüenza por haber sido enemigos de Dios. Sólo cuando Dios nos salva existen
razones más que suficientes para gozarnos en Él y en su misericordia.

2. (5,12-21) Adán y Cristo: no sirve la comparación; Jesús es Incomparable.

12-14 Adán y Cristo introducidos por Pablo


Pablo, habiendo hablado de las más ricas bendiciones que encontramos en Jesucristo, nos explica
cómo es posible que tantas personas disfruten de la bendición que otorgó la obra de una sola
persona. Además, le gusta al apóstol hacer comparaciones para mostrar la superioridad absoluta
de Jesús. Por esta razón compara a Adán con Jesús.

La semejanza es que Adán, al igual que Cristo, es "cabeza del pacto". Lo que hizo Adán no lo hizo
como individuo, sino como cabeza del género humano. En otras palabras, como nuestro
representante. Es decir: su actividad pecaminosa trajo consecuencias para todos nosotros: "El
pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte". Como nuestro
representante pecó y nosotros en él también, Pablo dice: "Por cuanto todos pecaron". Es verdad
que existe una diferenciación entre el pecado de Adán y los pecados del genero humano antes de
la ley; los últimos no pecaron a la manera (= en el mismo `nivel') de la transgresión de Adán,
pecaron de otra forma: sin ley, es decir, sin ley escrita, aunque la tenían en sus corazones. Sin
embargo, no fueron castigados de la misma manera que Adán, aunque igual eran culpables. No
obstante, "todos pecaron" (en Adán como nuestro representante y después en su propias vidas).
Esto se ve claramente, puesto que "la muerte reinó desde Adán (también) hasta Moisés". Una
frase del v.12 que se acerca más al original es: "Es evidente que todos pecaron por el hecho que la
muerte pasó a todos los hombres".

15-17 Tres diferencias entre Adán y Cristo

a. Adán destruyó, Jesús restauró

De una manera determinada, Adán es tipo o antitipo de Jesucristo. Sin embargo, no sirve bien
la comparación. Lo que hizo Jesús es mucho más grande de lo que hizo Adán: sanar es más difícil
que enfermarse, romper un jarrón es más fácil que repararlo. Eso es justamente lo que hizo Adán
(destruir) y lo que hizo Jesús (restaurar). Por causa de un hecho de Adán pasó la muerte a todos
los hombres, sin embargo, el don de Dios en Jesucristo sobresale por sobre este hecho, ¡Él da a los
creyentes la vida eterna!

"Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron
muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un
hombre, Jesucristo" (v.15).
b. El `don' de Adán es la condenación; el regalo de Cristo, la redención

No solamente hay diferencia entre `el don' de Adán (la muerte) y el regalo de Cristo (la vida
eterna), sino también entre el pecado de Adán y la gracia de Dios en Cristo. Por medio de un solo
pecado vino la condenación. Cristo, sin embargo, tenía que triunfar sobre muchas transgresiones,
¡y lo hizo!

c. Por Adán reinó la muerte; por Cristo pueden reinar todos los que son de Él

Hay una tercera diferencia: por causa del pecado de uno solo reinó la muerte, pero nosotros
podemos reinar por uno solo, Jesucristo". Por uno solo (Adán) el poder de la muerte reinó sobre
todos, pero por uno solo (Cristo) todos pueden reinar y triunfar. Pablo no sólo dice que Cristo
reina sino que también los creyentes participan con Él de este reinado.

18-19. Adán y Cristo otra vez comparados; Adán trajo la condenación, Cristo la justificación

Ahora, Pablo, en el v.18s. hace una comparación entre Adán y Cristo. En realidad se aprecia que
nuevamente existe una diferencia muy grande: condenación contra justificación. "Así que, como
por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la
justicia de uno vino a todos los hombres la justificación. Porque así como por la desobediencia de
un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los
muchos serán constituidos justos". Pablo no quiere decir que los muchos fueron realmente justos
interiormente, sino que se refiere a la imputación, ya sea en cuanto al pecado, o con relación a la
justificación. Lo que hizo Adán nos afectó negativamente, lo que hizo Jesús significa ser declarado
justo ante y por Dios en base de la obra de Cristo.

20-21 El significado de la ley

Los judíos podrían preguntar: ¿dónde se encuentra Moisés y la ley en este cuadro? ¿No juegan un
papel positivo? La respuesta es toda lo opuesta a la que ellos esperaban. Para los judíos, la ley
aumenta la justicia, pero para Pablo aumentaba el pecado. "Para que el pecado abunde". La ley no
solamente hace evidente el pecado, sino que también produce el deseo de pecar. Por lo tanto, la
ley en forma indirecta hace visible cuán grande es la gracia de Dios. La gracia de Dios
sobreabunda; ella triunfa sobre todos los pecados. El triunfo de Cristo es mayor que el fracaso de
Adán. La muerte es un poder, pero fue vencida mediante Jesucristo, Señor nuestro.

* La comparación entre Adán y Cristo es insostenible.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. El fruto principal de la justificación es paz: Dios está contento con nosotros. Jesús es la causa
de esta paz maravillosa; Él recibió el castigo de Dios por nuestros pecados.

1b. Otros frutos de ella son:

- tener acceso a la gracia de Dios y estar firme en ella,

- tener esperanza de poder ver la gloria de Dios,

- gloriarse en las tribulaciones por el efecto que producen,

- adquirir una actitud perseverante y un carácter maduro en la fe,

- ser salvos de la ira de Dios a pesar de lo que éramos: débiles, impíos, pecadores y enemigos.

1c. Si el sacrificio de Jesús era lo más difícil, ¿no será el juicio más fácil? Por la fe podemos tener la
plena certeza de que Dios nos salvará. La condenación que merecíamos ya fue quitada.
2a. El pecado de uno tuvo consecuencias para todos; la obra de Cristo trae bendiciones para
muchos. Adán representaba a toda la humanidad, tal como Cristo es la cabeza de una humanidad
nueva, es decir: de los creyentes.

2b. El alcance de la obra de Cristo es grande: abarca a pecadores de todos los siglos y razas. Sin
embargo, no podemos leer en los textos que hablan de los frutos de Cristo para todos, una
salvación universal en el sentido que todo el mundo será salvo. Pablo desmiente una salvación de
esta naturaleza, pues habla en esta misma carta del justo castigo de Dios sobre aquellos que no
obedecen a la verdad (2,5 y 8). No olvidemos que Pablo compara a Cristo y Adán en su calidad de
`cabezas' del pacto.

2c. Los efectos de la obra de Cristo son incomparables. Mientras:

- Adán destruyó, Cristo restauró;

- Adán trajo la muerte, Cristo trajo la vida eterna;

- por el pecado de Adán, reinó la muerte, por medio de Cristo podemos reinar con Él en la vida
eterna;

- Adán trajo la condenación, Cristo la justificación.

2d. La ley no nos salva, sino sólo Cristo. La ley tiene otra función. Desde luego nos quiere guiar en
el camino de Dios. No obstante, a penas empezamos a considerarla como instrumento para
acercarnos más a Dios por nuestras propias fuerzas, veremos que acontecerá lo contrario:
aumenta el pecado. Gracias a Dios, su perdón y favor inmerecido son mucho más grandes que
nuestra culpa.

Romanos 6: La nueva creación


1. (6,1-14) Este capítulo responde a la pregunta y objeción contra el mensaje de Pablo referente a
la justificación sin obras. Cuando el pecado abunda y la gracia sobreabunda, ¿no existe el peligro
que la gente persevere en el pecado, precisamente por la razón de que su pecado da, en cierto
modo, realce a la gracia de Dios? "No", dice Pablo, "en ninguna manera. Porque los que hemos
muerto al pecado, ¿cómo viviremos en él?" (v.2)

¿Qué significan estas palabras?

a. No significa que ésto (el haber muerto al pecado) sea el resultado de nuestra lucha contra los
pecados. Esta realidad increíble no se debe a nuestro esfuerzo y posibilidades; ellos de ninguna
manera nos llevarán a estar muertos al pecado.

b. Tampoco podemos decir que a través de la muerte de Jesús hemos sido muertos en el sentido
de que ya no somos más sensibles al pecado, que no tiene ninguna influencia sobre nosotros.

Pero, ¿cuál sería entonces el significado real? Cabe decir que la expresión "hemos muerto al
pecado" la encontramos dos veces (en los vv. 2 y 10): una vez para expresar nuestra muerte al
pecado y la otra para expresar la muerte de Cristo al pecado. Sabemos que el pecado nunca ha
tenido dominio sobre Él. Lo que sí podemos decir es que Él voluntariamente se puso bajo la
condenación del pecado: la muerte. Cuando Él murió, quitó esta condenación de tal modo que su
muerte implica que nosotros (los creyentes) también hemos muerto en el sentido que no vivimos
bajo la condenación del pecado, pese a que aún debemos morir. Los creyentes comparten los
beneficios del sacrificio de Jesús.

En el versículo 3, Pablo nos hace ver cómo hemos muerto al pecado: a través de nuestro bautismo.
Para que no haya malentendido, no quiero decir que sea el bautismo en sí, el que nos otorgue los
beneficios de Cristo, sino que es la fe la que nos los concede. Pero el bautismo nos une
sacramentalmente a Cristo y a todos sus beneficios. El bautismo hace visible lo que Dios hizo en
Cristo: compartimos los frutos del sacrificio de Cristo.[1]

El bautismo entonces, dice: "lo que es real en Cristo (muerto al pecado) es también real en
nosotros". Pablo lo aclara diciendo que además "somos sepultados juntamente con Él para muerte
por el bautismo". Como un entierro subraya la radicalidad de la muerte, así los creyentes no viven
más bajo la condenación del pecado.
"A fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva". La realidad de los que hemos muerto con Cristo y hemos sido bautizados
en su muerte, ha de ser una realidad práctica en nuestras vidas. El bautismo tiene siempre un
`para qué'. Para que andemos en vida nueva. El bautismo está dirigido hacia la nueva vida. Pero
antes de sacar conclusiones sobre la vida nueva, Pablo muestra a la iglesia de Roma que no es
posible vivir por la gracia y al mismo tiempo vivir en los pecados.

"Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo


seremos en la de su resur-rección" (v.5). Este versículo nos dice que hay una unión muy estrecha
con Cristo (aunque las palabras "en la semejanza" significan que hay diferencia entre la muerte de
Cristo y la nuestra), a través de su muerte. No podemos recibir sólo la mitad de los beneficios de
Cristo, pues la unión incluye también nuestra unión con su resurrección por fe y en forma
sacramental por el bautismo.

En los versículos 6-7 está elaborado el significado de haber sido muertos con Jesús, mientras que
los versículos 8-9 elaboran el otro aspecto, el significado de haber resucitado junto con Jesús.
Pablo usa ahora otra expresión: "nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él".
Podemos decir: ya fuimos condenados por Dios cuando Jesús murió en la cruz. "Nuestro viejo
hombre" se refiere no a una parte de nosotros, sino a todo nuestro ser `antiguo', lo que éramos
por la caída en el pecado. En cierto modo hemos pagado el precio, no como si nosotros lo
hubiéramos hecho, sino porque Cristo lo pagó en nuestro lugar. Y lo hizo con un propósito: la
liberación de la tiranía del pecado: "Para que el cuerpo del pecado sea destruído, a fin de que no
sirvamos más al pecado". La expresión "el cuerpo del pecado" puede significar "el cuerpo
dominado por el pecado"; tal vez sea mejor tomar estas palabras en relación a nuestro
pecaminoso y egoísta `yo'. Dios anuló este pecaminoso `yo' imputándonos el sacrificio de Jesús a
favor nuestro. Ahora somos "justificados del pecado". No hay nada que Dios ponga en nuestra
contra.

En los versículos 8-10, Pablo habla de los efectos de la resurrección de Cristo en nuestras vidas.
Para conocer estos efectos debemos ver primero lo que ha sucedido con Él: cuando resucitó, dejó
la muerte definitivamente detrás de sí; la muerte no tiene más poder sobre Él. Una sola vez pagó
el precio del pecado, pero en cuanto a su vida: Él vive siempre para (la gloria de) Dios. En el
versículo 11, Pablo ahora nos da la conclusión: lo que sucedió con Él, también sucedió con
nosotros. Por lo tanto: "Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios
en Cristo Jesús, Señor nuestro". La nueva vida, la santificación, por lo tanto, comienza con recordar
la posición que tenemos por medio de la fe en Cristo (muertos al pecado), y actuar en base a esta
posición. Es decir: portarse conforme a nuestro alto privilegio: somos vivos para Dios, librados por
Cristo de la culpa para vivir y honrar a Dios con todo nuestro ser. Si somos libres de la condenación
del pecado y de la muerte, ¿cómo podremos seguir en él? No tenemos nada que ver con él.

La palabra `pues' extrae una conclusión: toda nuestra actitud referente al pecado debe cambiarse.
Si pertenecemos a Cristo, no debemos dejar que reine el pecado en nuestro cuerpo físico (aún
sometido a la muerte), obedeciendo a los malos deseos que todavía están dentro de nosotros. Ni
debemos entregar los miembros de nuestro cuerpo (los órganos y facultades) como instrumentos
de la iniquidad, que es una vida contra la voluntad del Señor. Al contrario, debemos ofrecer
nuestras vidas a Dios para vivir una vida justa y correcta. El tiempo del último verbo (`presentaos'
es en el fondo un pasado que se llama `aoristo') expresa que una vez para siempre tenemos que
haber dedicado nuestra vida a Dios. Puesto que somos vivos entre los muertos es necesario
abandonar la vida anterior. Hay otra razón más para no obedecer al pecado (v.14): "Porque el
pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia". Lo que
expresa el versículo precedente es más un estado que una exhortación, más una promesa que un
mandato. El pecado no será nuestro amo, porque no estamos bajo la ley, bajo su régimen; lo cual
significa estar bajo la condenación y luchar una batalla ya perdida. "Bajo la gracia" indica que
ahora dependemos de la gracia de Dios, pues fuimos justificados ante Él y no viviremos más bajo la
condenación. De este modo podemos resistir contra el pecado, sabiendo que fuimos liberados de
él.

* Cristo nos hizo libre de aquella relación que nos unía al pecado, por lo tanto considerémonos
libres de su esclavitud.

2. (6,15-23) En el versículo 15, Pablo responde a otra objeción: si no estamos bajo la ley, ¿eso no
significa que podemos perseverar en el pecado? "En ninguna manera", dice Pablo. Por nuestra
unión con Cristo no somos más esclavos del pecado, sino que hemos sido librados de su yugo. La
conversión significa un cambio de `amo': ahora somos `esclavos' de Jesucristo, por eso le servimos
a Él, viviendo en la justi-cia y haciendo lo que agrada a Dios. Por otro lado, aquel que aún sigue
esclavo del pecado obedeciéndole en todo, terminará por obtener la muerte eterna. Entonces, ya
liberados del antiguo amo de pecado, no tenemos otra opción que obedecer a Jesús, pero con
gratitud. Ahora hemos "obedecido de corazón a aquella forma de doctrina, a la cual fuisteis
entregados", dice Pablo en el v.17. La doctrina debe ser la enseñanza básica de los apóstoles
acerca de la cruz y la resurrección de Cristo y los principios éticos que siguen de ella. A esta
doctrina fuimos entrega-dos (es decir por Dios). El Señor nos dio un corazón nuevo, en el cual vive
la fe en Jesús, y el deseo de obedecerle. La gracia ha producido cambios enormes, de esclavos del
pecado, ahora son esclavos de la justicia, dice Pablo en el v.18. Pablo, debido a la debilidad de los
hermanos, una vez más, hace uso del ejemplo de la esclavitud. Antes servían con sus miembros a
la impureza por la cual se volvieron siempre más impíos, ahora, teniendo un nuevo Amo, deben
ofrecer sus miembros a la justicia para crecer en santidad. El servir al pecado o bien a Dios,
siempre produce algo, ya sea la muerte, o sea la vida eterna. Cuando vivimos en una relación
laboral con el pecado, recibimos la paga (el salario) de la muer-te. Si servimos a Dios, no
recibiremos sueldo, sino un libre don de Él, que es la dávida de Dios, su regalo de pura gracia: la
vida eterna.

* Servir al pecado es muy peligroso; servir a Dios vale la pena. Sin embargo, la vida eterna no es
producto de nuestros méritos, sino del amor abundante del Señor.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. Haber muerto al pecado no es una experiencia emocional, sino un hecho que ocurrió cuando
Jesús murió. Los creyentes comparten este privilegio sacramentalmente a través del bautismo y se
apropian de él mediante la fe. Sin embargo, ¿no dice la realidad que el poder del pecado todavía
es activo y grande? Sí, pero Pablo habla desde una perspectiva de fe. A través de Cristo, Dios nos
ve muertos al pecado, por tanto nosotros hemos de vernos en esta posición. Por eso Pablo dice:
"Consideraos muertos al pecado." No pertenecemos más al dominio del pecado, pertenece-mos a
Cristo Jesús. Por tal motivo presentemos nuestros miembros (nuestro cuerpo) a Dios como
instrumentos de justicia, en una vida para su gloria. Nuestra boca ha de ser usada para hablar de la
gloria de Dios y nuestros pies para andar en el camino de los mandamientos de nuestro Señor.

Nos cuesta considerarnos muertos al pecados. Podemos comparar nuestro caso a un hombre muy
pobre quien recibe de una vez millo-nes de dólares. Ahora él es muy rico, pero vive todavía como
un indigente, ya que no puede entender que él es rico. Así muchos crey-entes no saben que son
ricos, que no pertene-cen al pecado sino a Cristo.

1b. La santificación es en primer lugar algo que le pertenece a la fe, ¿qué significa esto para
nuestras vidas? No significa que no tenemos pecados, ni tampoco que no los cometemos, sino que
creemos que en Jesucristo fuimos justificados y liberados de la estrecha relación que nos unía al
pecado. En Cristo, Dios nos considera perfectos.

1c. El pecado no tiene nada que ver con nosotros, y nosotros no tenemos nada que ver con el
pecado. Pecamos, porque el pecado está en nuestro cuerpo, pero eso no significa que reina sobre
nosotros, porque ya no tiene todo el poder sobre nosot-ros. Porque somos de Cristo, hemos sido
librados del poder absoluto que el pecado tenía sobre nuestras vidas.

2a. La conversión es un "cambio de amo". Ahora debemos obediencia a nuestro nuevo amo: Jesús.
Es interesante notar que claramente Pablo habla de los creyentes como personas sometidas a un
nuevo amo o dueño: al Señor Jesucristo. A este aspecto por lo general se le da muy poco énfasis
en una predicación antropocéntrica (centrada en el hombre) donde sólo se ve a Jesús como el
Salvador y el que suple nuestras necesidades, pero no como el Señor que tiene toda potestad
sobre nuestras vidas. Aunque nuestra relación con Dios es una relación filial (de hijos), también
hemos de considerarnos sus esclavos que viven en total obediencia y lealtad debida a su Persona.
Sin embargo, esta nueva `esclavitud' no es nada más que la liberación del pecado y el alegre
servicio a Cristo. Si seguimos obedeciendo a nuestro amo anterior, nuestra vida terminará en la
muerte eterna. Si somos verdaderamente seguidores de Jesús, en su gracia, Él nos dará la vida
eterna.

2b. Los frutos de nuestra antigua manera de vivir sólo nos conducían a la muerte. Pablo contrasta
la vida actual de los creyentes con la que anteriormente poseían cuando estaban lejos de Cristo.
Pablo hace una pregunta para saber qué frutos obtuvieron los creyentes de su antigua existencia,
y la respuesta es obvia: ningún fruto. Al contrario, el solo hecho de recordar su antigua manera de
andar produce en el creyente vergüenza; es como si dijera: ¿cómo fue posible que estuviera tan
sumido en el pecado y no me diera cuenta? Esa es la razón por la cual creemos que sería
totalmente incompatible que un cristiano recuerde su vida de pecado, sin sentir algo de vergüenza
por lo que hizo; esto mismo le ayudará a percibir más grandemente la gracia de Dios que lo liberó
de la esclavitud del pecado, entregándose por completo a la obediencia de la voluntad de Dios.

Romanos 7: Liberado de la ley

1. (7,1-6) Mientras que Pablo en el capítulo anterior nos dijo que los creyentes hemos sido
muertos al pecado, ahora declara que también somos liberados de la ley. Esto tal vez suene raro.
¿Pero por qué lo dice? El problema no está en la ley, ya que ella es buena, sino en nosotros que no
podemos cumplirla. La ley muestra nuestro pecado y también, en un sentido, lo aumenta; ello
debido a que nuestra naturaleza pecaminosa se siente inclinada a desobedecerla.

En el capítulo 6 Pablo ilustra la libertad del pecado en términos de un esclavo y su amo, aquí
emplea el ejemplo de un matrimonio para ilustrar la libertad de la ley. El matrimonio es una
relación para siempre. Si la mujer tiene relaciones con otro hombre, mientras viva su marido, ella
es culpable de adulterio. Sin embargo, si su esposo ha muerto, ella queda libre. Entendiendo lo
anterior, descubrimos la gloriosa aplicación: el creyente está libre, porque Cristo murió al pecado,
y los creyentes en Él. Somos propiedad, esposa, de Otro: de Jesús, quien resucitó de la muerte; así
que podemos llevar fruto para la gloria de Él. Ahora no nos encontramos bajo el dominio de la ley
y del pecado (aunque este último es todavía un poder enorme), sino que vivimos en otro `estado
civil': en el matrimonio con Cristo, guiado por su Espíritu. Por medio de la ley no hemos sido
capaces de dar frutos, pero Él por medio de su Espíritu nos hace capaces para hacerlo.

* La muerte de Cristo nos libera del yugo de la ley, y de su consecuencia al no cumplirla.

2. (7,7-12). En el versículo 7, Pablo va a responder a la pregunta si la ley misma es pecado. Parece


una conclusión obvia. Sin embargo, no es así; por ende, Pablo ahora defiende la ley de Dios. El
pecado mismo es la causa de toda maldad, ya que él encuentra en la ley de Dios un estímulo para
pecar más. Es nuestra naturaleza, la que nos motiva hacer lo que está prohibido. La ley es buena y
justa. Sin la ley no podríamos conocer nuestros propios pecados. Por ejemplo, sin ella no
sabríamos que la codicia es pecado. No obstante la ley produce en nosotros (más) codicia. Sin la
ley el pecado está muerto; existe, pero todavía duerme. Mas por la ley el pecado despierta, revive
y, sobre todo, por la ley el carácter de nuestra enemistad contra Dios se pone en clara evidencia.

Pablo habla en primera persona; hay diferentes posibilidades de explicarlo: se trata de Adán, de
Israel, de la iglesia, o de Pablo mismo. Podemos decir que cada interpretación contiene un
elemento de la verdad. Cada creyente desde Adán se da cuenta de que el pecado se despierta por
medio de la ley. Esto no dice nada negativo de la ley, sino de la seriedad de la situación en la que
nos encontramos: tenemos una naturaleza totalmente corrompida por el pecado.

* La ley de Dios revela cuán necesitados estamos de la gracia de Dios.

3. (7,13-25) Para entender los versículos 13-25 es necesario poner atención al contexto. ¿Qué
quiere Pablo decir enRomanos 7? Está expli-cando que por medio de la ley ninguna persona puede
agradar a Dios. Eso es la debilidad de la ley a causa de nuestra inhabilidad para cumplirla. Nuestro
esfuerzo, por muy religioso que sea, jamás nos llevará más cerca de Dios a una vida obediente. Al
contrario, la ley, por causa del pecado, nos llevará más lejos de una vida que agrada al Señor. Por
eso, Pablo describe la lucha que produce la ley en la vida del creyente. Si dependemos de nuestra
obediencia a la ley de Dios, estamos perdidos. No es la culpa de la ley, sino de nuestro propio
pecado.

Lo que Pablo dice, podemos resumirlo así:

a. La ley pone de manifiesto que nuestra vida está llena de culpa.

b. La ley es espiritual y divina; nosotros somos carnales, totalmente corrompidos, vendidos al


pecado.

c. Hacemos lo contrario de nuestro deseo (como creyentes).

d. El error está en nosotros y no en la ley.

e. Dentro del creyente vive el pecado, aunque sea hijo de Dios, y tiene el deseo de agradarle.

f. Dios puso el deseo de obedecerle, pero hacer su voluntad no es posible para nosotros.

g. Es decir: no mora el bien en el creyente, solamente el deseo para hacerlo. Falta la acción.

h. Hay una diferencia entre el pecado y yo. Por el amor a Dios no quiero hacer lo malo,

i. sin embargo, siempre hago lo malo.

j. El hombre interior (= el creyente en su relación de amor por Dios), se deleita en la ley de Dios,
tiene el deseo de agradarle.
k. Sin embargo, hay otra ley (`ley' significa ahora: `poder') dentro del crey-ente: hacer lo malo.

l. La lucha entre nuestro deseo de agradar a Dios y el poder del pecado que muchas veces nos
domina, produce el gran anhelo de la redención del cuerpo de pecado.

m. Este anhelo se realizará completamente por medio de Jesucristo en su segun-da venida. Aquí y
ahora se realiza en forma parcial por medio del Espíritu Santo.

La pregunta importante es: ¿Quién habla? ¿Quién es el `yo' de estos versículos? Como respuesta,
existen tres opciones:

I. Pablo como incrédulo, sobre todo como judío. Porque el incrédulo a veces tiene el deseo de vivir
mejor, pero no tiene el poder. Sólo por medio del Espíritu Santo podemos agradar a Dios y triunfar
sobre el pecado.

II. Pablo bajo convicción de pecado, pero no librado de la ley por el Espíritu Santo. Pablo describe
la vida del `creyente' quien aún desconoce la alegría del poder del Espíritu Santo.

III. Pablo y todos los creyentes, conociendo la lucha contra el pecado y sabiendo el gran poder de
éste.

Me inclino más por la última opción ya que el deleitarse en la ley de Dios es aplicable solamente a
los creyentes. El pecado no cesa de ser un poder grande en la vida del creyente, pero alguno dirá:
"Pablo conoce sin embargo la vida por medio del Espíritu". Mas para esta declaración, podemos
responder lo siguiente:

a. Es verdad, pero Pablo muestra en estos versículos que por medio de la ley no podemos agradar
a Dios, por causa de los pecados que moran en el creyente.
b. El creyente no siempre vive por el Espíritu Santo. Pablo siempre nos llama a una vida por el
Espíritu, en vez de una vida guiada por la carne. Justamente el hecho de que necesitemos del
Espíritu Santo muestra nuestra incapacidad de vivir para el Señor por nuestro propio esfuerzo.

* Nadie puede aún decir que su lucha con el pecado es cosa del pasado.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. Debido a nuestra naturaleza pecaminosa no podemos agradar a Dios tratando de cumplir su


santa ley. Dios, en su gracia, nos ha eximido de su yugo, liberándonos de ella. Ahora pertenecemos
a otro `esposo': Jesucristo. La vida de Él no consiste en esclavitud, sino en la libertad del Espíritu
Santo. Él nos incentiva a llevar frutos, los cuales son productos de la obra que Él realiza en
nosotros.

2a. La ley es perfecta, el problema está en nosotros. La dificultad nunca ha estado en la ley, sino
en nosotros, en nuestra imposibilidad para cumplirla y prontitud para transgredirla. Si esperamos
algo de parte de nuestro cumplimiento de la ley, veremos que la ley, debido a nuestra naturaleza
corrompida, causa incluso más resistencia contra los mandamientos de Dios.

2b. La ley nos revela nuestra culpabilidad para que busquemos la gracia de Dios. Emprender la
aventura de cumplir la ley con nuestras fuerzas es una empresa destinada al fracaso total. Cada
vez que queramos cumplirla ella nos revelará cuán malos somos y sobre todo cuán alejados nos
encontramos de Dios. Esto debe ser motivo suficiente para que clamemos a Dios por su gracia, la
cual alcanzamos por medio de la fe en Cristo.

3a. Nosotros los creyentes, a pesar de nuestro amor por Dios y por su ley, no estamos en
condiciones de servir a Dios por nuestros propios esfuerzos. Es un descubrimiento triste el darse
cuenta de cuán enorme es el poder del pecado en nuestro cuerpo y ser. Si no fuese por la
liberación de Dios, la ley nos dejaría en una situación de extrema desesperanza.

3b. El creyente que lucha contra el pecado anhela la redención del cuerpo. El creyente también
peca, pero no deliberadamente. Esta situación debe hacernos mirar a aquel día cuando seamos
revestidos de la gloria celestial: cuando Cristo regrese por segunda vez a esta tierra.
Romanos 8

Introducción. Es importante tratar de localizar este capítulo en la totalidad de esta epístola. Desde
el cap. 5 Pablo habla de los frutos preciosos de la justificación por la fe; en los capítulos 6 y 7
responde a 2 preguntas: "¿El evangelio que tú, Pablo, predicas, no es un mensaje peligroso? El
creyente puede pensar que su conducta no importa". "No", dice Pablo, "porque no pertenecemos
al pecado (hemos muerto al pecado). Tampoco pertenecemos a la ley, porque por medio de la ley
no podemos ser salvos". Esto suena casi blasfemo, sobre todo para los judíos. Por eso Pablo
responde a la segunda pregunta que dice: "¿Tu evangelio no menosprecia y anula la ley de Dios?"
"No", dice Pablo otra vez, "la ley es santa, justa y buena, el problema no está en ella, sino dentro
de nosotros". La ley produce, por causa de nuestra naturaleza, pecado.

En el capítulo 8 Pablo retoma el hilo de capítulo 5. Aquí nos dice claramente que la salvación es
completamente segura para los creyentes, porque:

a. no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, (1)

b. los creyentes están libres de la ley -que era un muro infranqueable para los creyentes- porque
ella fue cumplida por Jesús, (2-3)

c. el Espíritu Santo obra dentro de nosotros, para santificarnos (4-13); por este Espíritu los
creyentes recibirán un cuerpo nuevo (11),

d. la presencia del Espíritu Santo es la prueba de que somos hijos de Dios, porque es el Espíritu de
la adopción; por eso somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, (14-17)

e. Dios está preparando para nosotros una herencia, y también para toda la creación, (18-25).

f. aunque ahora estemos gimiendo, por causa de las dificultades que sufrimos en este mundo, el
Espíritu Santo nos ayuda con sus peticiones, orando al Padre, dentro de nosotros (26-27)
g. la salvación está completamente enraizada en Dios mismo. La salvación es el plan de Dios, y Él
la desarrolló desde la predestinación hasta la glorificación (28-30),

h. la salvación es tan segura porque Cristo, entregado por Dios, es la prueba del amor de Dios
para con nosotros; con Él recibiremos todas la cosas (31-34),

i. ninguna cosa puede separarnos del amor de Dios (35-39).

Por otra parte, Pablo también muestra en este capítulo que la ley no puede llevar a la obediencia a
Dios, pues eso lo logra el Espíritu Santo.

1. (8,1-18) Mientras que Pablo en el cap.5 había hablado del fruto de la justificación en forma
positiva, ahora enfoca varias veces el peligro del cual Cristo salvó a los suyos: de la condenación.
Esta bendición está destinada para aquellos que están `en Cristo'. Estas palabras indican la relación
de fe que existe entre los creyentes y Cristo. En v.3 Pablo muestra que Dios sí ha condenado
nuestro pecado; sin embargo, dicha condenación cayó sobre su propio Hijo.

El no ser condenados por Dios incluye una segunda bendición: la liberación de la ley del pecado y
de la muerte. En virtud del cap. anterior, la palabra `ley' debe referirse a la santa ley de Dios. El
que Pablo la llamara `ley del pecado y de la muerte' no es de ninguna manera una descalificación
de ella, sino de nosotros, ya que la santa ley de Dios produce -a causa de nuestra naturaleza
corrompida- pecado y muerte en nosotros. La liberación es efectuada por "la ley del Espíritu de
vida"; podemos tomar esta expresión como una referencia al evangelio (comp. algo parecido en2
Cor 3,7 y 8: ministerio de muerte y ministerio del Espíritu). En el evangelio, Dios nos promete
hacer lo que no podíamos hacer jamás por la debilidad de nuestra carne (= nuestro ser dominado
por el pecado). Es, entonces, Dios quien tomó la iniciativa para rescatarnos del yugo y de la
condenación de la ley. La iniciativa divina se ve claramente en Jesús, quien fue enviado por el
Padre para hacerse igual a nosotros (salvo en el pecado), para sufrir la sentencia de la muerte y
condenación que descansaba sobre nosotros.

El gran propósito de la venida de Jesús fue: devolver a la ley sus derechos. Al liberarnos de su
condenación, nos capacita a través de su Espíritu para vivir conforme a sus requerimientos.
Aunque el fiel cumplimiento de la ley nunca puede ser la base de nuestra justificación, sí es el
fruto y gran propósito de ella.

En los versículos 5-9a, Pablo contrasta la vida de la carne (nuestra naturaleza corrompida por el
pecado) con la vida del Espíritu.

a. La carne no puede hacer sino lo que es malo; en cambio, la vida que está bajo el control del
Espíritu produce los frutos del Espíritu, que es una vida dirigida hacia la voluntad de Dios.

b. La manera de pensar y actuar de la carne es muerte (no hay vida en ella que glorifique a Dios) y
lleva a la muerte (estar eternamente excluídos de la presencia de Dios). En cambio, los que son
dominados por el Espíritu, están vivos y tienen paz con Dios.

c. Todo lo que piensa y hace la carne, en el fondo no es nada más que enemistad contra Dios. No
hay sometimiento a Dios, ni tampoco el poder para sujetarse a Él. La vida sin el Espíritu, por muy
bonita que parezca por fuera, no hace nada más que desagradar a Dios. Los creyentes, sin
embargo, tienen otro principio: el del Espíritu de Dios.

Pablo dice: "¡El Espíritu, pues, está en vosotros!". Es como un estímulo, para recordar que así es
nuestra (nueva) situación, gracias a Dios. Vemos, entre paréntesis, que todos los creyentes tienen
el Espíritu Santo. No hay dos clases de creyentes, unos con el Espíritu, y otros sin Él. Por un
momento Pablo menciona la posibilidad de que hayan, dentro de la iglesia, personas sin el
Espíritu. La verdad es que ellos no pertenecen al Señor. Han de saber su triste realidad.

Ahora (9b-14), Pablo elabora lo que sucede si Cristo está dentro de nosotros:

a. "el cuerpo está muerto". Esto significa: sometido a la muerte por el pecado. Pero nuestro
espíritu tiene, por la morada del Espíritu en nosotros, la vida eterna debida a la justicia de Cristo
ante Dios, por la cual nosotros somos justos ante Él. Pablo aclara esto en el versículo siguiente
(11), al decir que tan cierto como el Espíritu de Dios resucitó el cuerpo de Jesús, así mismo, por
este Espíritu que mora en nosotros, nuestros cuerpos serán vivificados.
b. Esta gloriosa promesa es un gran aliciente que nos lleva a vivir para la gloria de Dios. No le
debemos nada a la carne para vivir en el pecado. Librados del pecado por el Señor, la única
`deuda' que tenemos, es con el Señor.

c. Una vez más, Pablo destaca el gran contraste entre la vida conforme a la carne y la vida
conforme al Espíritu. Si vivimos conforme a la carne, nuestra vida terminará en la muerte, en
cambio, si vivimos por el Espíritu y hacemos morir las obras de la carne a través de su obra en
nosotros, viviremos. Es importante notar que la santificación es enteramente obra del Espíritu, ya
que Él destruye las obras de la carne. Por otro lado, no somos pasivos: le damos a Él, el control de
nuestras vidas. Todas las cosas las ponemos ante la luz del Espíritu, preguntándonos si ellas están
de acuerdo a su voluntad. En esta lucha, la oración toma un lugar importante. Confesamos nuestra
debilidad y confiamos en la obra del Espíritu. Esta vida, dominada por el Espíritu Santo, es la
prueba fehaciente de que somos hijos de Dios. Ser guiados por el Espíritu se refiere primeramente
al control que tiene el Espíritu sobre nuestras vidas en cuanto al pecado. Ser hijos de Dios es un
gran privilegio.

A continuación, Pablo sigue mostrándonos otro aspecto de la obra del Espíritu Santo: Dios nos da
una profunda seguridad de la salvación por medio de su Espíritu. No nos dio un espíritu de
esclavitud (tal como era el caso bajo el yugo de la ley), sino de adopción. Por su propio Espíritu,
quien nos lleva a la plena certeza de que somos hijos de Dios, podemos clamar a boca llena `Abba',
`Padre'. En la oración podemos clamar a Dios, teniendo la plena confianza que Él es nuestro Padre,
ya que a través del Espíritu tenemos la franqueza de que podemos llamar a Dios `Papá'. La palabra
`abba' es muy familiar, era la palabra que Jesús usó en comunión íntima con su Padre. El Espíritu
Santo testifica a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Él hace que las promesas del Señor
sean reales para nosotros, como si Dios mismo se dirigiera directamente a nosotros y derramara
su amor en nuestros corazones (cap. 5,5). "El Espíritu Santo es llamado sello y arras para confirmar
la fe de los piadosos, porque mientras Él no ilumine nuestro espíritu, no hacemos más que
titubear y vacilar." (Calvino).

La adopción se usó en aquel tiempo para tener a alguien como heredero. Es por eso que Pablo
habla de otra certeza: la salvación será incompleta mientras no recibamos la herencia de Dios y de
Cristo: su reino en la presencia de Dios. Los sufrimientos no impiden que seamos glorificados, sino
que lo confirman. Los creyentes comparten en este sentido el camino de Cristo.

* Meditemos en los grandes privilegios de los creyentes: recibir el Espíritu Santo, ser hijos de Dios,
clamar a Dios `Papá' y tener acceso a la gloria eterna.
2. (8,18-27) En el versículo 18, Pablo prosigue con la explicación de la completa salvación en Cristo.
Pero esta salvación es una salvación atacada. Aunque es segura, tenemos que pasar en primer
lugar por muchas dificultades. Es muy posible que los creyentes se desanimen. Por lo tanto como
buen pastor, Pablo alienta a los creyentes diciéndoles: "Tengo por cierto..." Esto significa que
podemos considerar que aunque haya tantas dificultades y aflicciones, la gloria venidera (cuando
Cristo venga) no se puede comparar a ellas; pueden ser graves y pesadas, pero el peso de la gloria
es mucho más `grande'. Esta gloria se manifestará dentro de nosotros.

* Las aflicciones del presente, aunque duras, no se pueden comparar a la gloria de Dios que nos
espera.

Luego, Pablo continúa con el tema de los sufrimientos y la gloria venidera. Los dos están
íntimamente relacionados. En la `ley' del reino de Dios no hay gloria sin sufrimiento previo. En la
futura gloria no sólo estamos involucrados nosotros, los creyentes, sino también toda la
naturaleza, la cual tiene un profundo anhelo; Pablo personifica la naturaleza, viendo por la fe en
ella un anhelo ardiente: la manifestación de los hijos de Dios. El destino del mundo está unido al
del hombre. En la caída, el hombre arrastró tras sí a la creación; Dios unió el destino de la creación
con el nuestro, porque éramos reyes de ella. Y después de la caída la creación fue sujetada a
vanidad por Dios a causa del pecado del hombre. La creación perdió su propósito, no podía
glorificar a Dios completamente, ya que su habitante principal, el hombre, falló. Por otro lado, a
causa del pecado del hombre, toda la creación comparte la corrupción y la muerte. Pero Dios puso
esperanza en la creación: su liberación junto con la gloriosa liberación de los hijos de Dios, cuando
Él renueve todo. Todavía la creación se halla en un estado de gran necesidad, grita como una
mujer antes de un parto. Pablo usa este ejemplo no sólo para mostrar la gran necesidad en la cual
la creación se halla, sino también para mostrar la certeza del nacimiento de la nueva creación.

"Y no solamente la creación", también los creyentes mismos, sabiendo del futuro prometedor,
gimen, esperando la adopción. Ya somos hijos adoptados del Señor; sin embargo, la plena realidad
de esta situación no se realiza antes de la liberación final: cuando el cuerpo, todavía sujeto al
pecado y a la muerte, será completamente libre y vestido de inmortalidad.

Esta salvación la tenemos en esperanza. No significa que esta salvación no es segura, sino que aún
no ha sido realizada completamente. No vemos la realidad, aunque la esperamos. Pero esperando
esa realidad, la aguardamos con paciencia; justamente porque estamos seguros de que Dios
realizará todo. Es una seguridad basada en la obra de Cristo. Mientras tanto, el Espíritu de Dios nos
respalda. Por causa de las dificultades y aflicciones podemos quedar desalentados, al punto de
desmayar. No sabemos completamente lo que tenemos que pedir al Señor en nuestras oraciones,
sea que nos libere de los sufrimientos o sea que nos fortalezca para aguantarlos. Sin embargo, el
Espíritu de Dios intercede por nosotros por medio de sus `oraciones' en la presencia del Padre con
gemidos que ningún ser humano puede entender (lit. gemidos `sin palabras'). Sin embargo, son
gemidos entendidos y respondidos por el Padre.

* Reflexiona en las consecuencias de la caída y en la liberación que viene, y en el respaldo del


Espíritu Santo.

3. (8,28-39) Para resumir sus pensamientos, Pablo dice que a los que aman a Dios, todas la cosas
les ayudan a bien. Pero con este pensamiento añade también algo: el sufrimiento (cualquiera que
sea) sirve a un propósito. Aunque es tan difícil, Dios puede utilizarlo por lo menos para acercarnos
más a Él. Dios puede usar todas la cosas, las buenas y las difíciles, en su plan. Por lo tanto podemos
siempre pedirle que nos muestre lo positivo en medio de lo negativo.

La salvación es completamente segura por estar arraigada en Dios. Él conoció a los suyos con un
amor inexpresable y los predestinó, o eligió. Él nos eligió con un propósito para hacernos
conforme a la imagen de su Hijo. Dios quiere restaurar la situación original: creyentes que reflejen
la santidad de Dios. Para nosotros significa que manifestemos la imagen de Jesucristo. Dios quiere
pagar el `sueldo' a su Hijo: que Él tenga muchos hermanos que manifiesten su misma imagen.
Hermanos de Cristo que sirvan, obedezcan y amen perfectamente al Padre.

Pablo ilustra la seguridad de la salvación con "la cadena de oro": predestinar (elegir y destinar a un
propósito: la glorificación), llamar (llamar a la fe por la Palabra y el Espíritu Santo), justificar
(declarar justo), glorificar (santificar y liberarnos completamente dándonos un cuerpo libre del
pecado y de la muerte).

Esta "cadena de oro" nos dice por lo menos dos cosas:

a. Dios cumple sus promesas hasta el final. Él no abandona a mitad de camino su propósito para
con nosotros. Esto es de gran consolación para nosotros, ya que el Señor concluirá lo que empezó.
b. Pablo habla en pasado: predestinó, llamó, justificó, glorificó. Aunque estamos en el camino
hacia la salvación final, para Dios todo ya pasó. Es tan seguro como Dios es fiel.

* La cadena de oro busca llevarnos a la adoración a Dios por su amor tan firme.

Lo que Pablo dijo antes, lo repite en una `canción', la canción de la seguridad estable. Podemos
decir: que la salvación es segura, porque está enraizada en el plan de Dios (en la cadena de oro) y
porque fue manifestada claramente en Cristo Jesús. Si Dios nos dio lo mayor (su propio Hijo; hay
en el v.32 una clara reminiscencia a Génesis 22, 1ss), entonces nos dará también lo menor (su
ayuda en dificultades, y al final ¡su reino!). Por lo tanto, nadie puede acusar ni condenar a los
creyentes, ya que Cristo llevó nuestra culpa, cuyo sacrificio fue aceptado en su resurrección y
ahora, estando en el lugar de honor, a la diestra del Padre. Ante Dios, Jesús resucitado será
siempre nuestro abogado.

Por eso, nada puede separarnos del amor de Dios. En Cristo estamos unidos al eterno amor de
Dios. Tan segura es la vida de los creyentes, que es imposible que alguna vez caigan de las manos
del Señor. Aunque nosotros mismos somos muy débiles, en Cristo somos más que vencedores. Las
persecuciones nos dicen: somos perseguidos porque pertenecemos a Cristo. Pablo enumera siete
dificultades: tribulación, angustia, persecución, peligro y espada (todos estos son dolores causados
por hombres que son hostiles al evangelio), además: hambre y desnudez (estas se sufren al
anunciar el evangelio). Los creyentes que, conforme al Salmo 44, están dispuestos a sufrir por la
causa de Cristo, tienen la certeza que Él les cuida y protege siempre en medio de todos sus
dolores.

La conclusión de fe que Pablo hace, la enfatiza en las palabras: "Estoy seguro". Los sufrimientos no
pueden separarnos de Aquel que mostró su inmenso amor sufriendo por nosotros primero. Él es
más grande que cualquier altura o profundidad. En la cruz se hundió hasta la profundidad al ser
abandonado por Dios.

* El sufrir por Cristo debe ser motivo de gozo. Dios nunca nos abandonará en circunstancias tan
difíciles.

Síntesis aplicativa de temas importantes


1a. La vida controlada por el Espíritu Santo y su testimonio interno son pruebas irrefutables de que
somos hijos de Dios. Pablo contrasta dos maneras de vivir: la dominada por la carne, (nuestros
propios deseos) o la controlada por el Espíritu Santo. La primera termina con la muerte, la otra
conduce a la vida eterna.

Si somos guiados por el Espíritu, Él nos dará testimonio de que somos hijos de Dios. Nos faculta
para clamar a Dios, con certeza y gozo, `Abba', `Papá'; y nos asegura salvación total a través de las
promesas de Dios que son destinadas para nosotros.

1b. La obra del Espíritu Santo es muy amplia. Pablo menciona 4 aspectos:

a. Él permite que vivamos en los caminos de Dios.

b. Mata en nosotros los deseos de la carne.

c. Nos da confianza en la oración y certeza de que somos hijos de Dios.

d. Nos ayuda en la oración intercediendo por nosotros con gemidos inexpresables.

2. La salvación ya llevada a cabo por Jesucristo, será cumplida en la gloria venidera.

Tanto la creación como los hijos de Dios disfrutarán la gloria eterna, la restauración del cielo y de
la tierra y la redención del cuerpo.

3a. La predestinación no impide la predicación del evangelio, al contrario, la debe estimular.


Mucha gente piensa que la predestinación es un bloqueo para la franca proclamación del
evangelio. Pero, ¿qué sucedería si la respuesta a la proclamación dependiera del ser humano y no
de Dios?
3b. El plan de la salvación es como una cadena de oro, fuerte e indisoluble. La salvación es desde
el principio (la predestinación) hasta el fin (la glorificación) obra de Dios, y por ende cien por
ciento segura. La última certeza es el amor de Dios quien entregó a su Hijo por nosotros. Nada es
capaz de anular el amor de Cristo y separarnos de él.

Romanos 9

Introducción. A primera vista pareciera que los capítulos del 9 al 11 no guardan relación alguna
con los capítulos del 1 al 8, pero es todo lo contrario: Pablo quiere mostrar que las promesas del
Señor son firmes, aunque Israel todavía como pueblo no crea en Jesús. Esto es un asunto de suma
importancia. Cuando sabemos que hay tan poca fe en Jesús dentro de Israel, de inmediato surge la
pregunta: ¿no significa que Dios no es fiel al no cumplir sus promesas? Si es así, ¿no significa que
Dios también puede ser infiel con respectos a sus promesas hacia nosotros? En otras palabras, ¿la
salvación es tan segura como Pablo había dicho?

Pablo habla en estos capítulos acerca de tres cosas:

La elección de Israel (cap. 9), la desobediencia de Israel (cap. 10) y el futuro de Israel (cap. 11). En
este capítulo responde a 4 preguntas:

1. ¿Han fallado las promesas del Señor?

2. ¿No será Dios injusto al administrar su soberana elección?

3. Si Dios actúa en base de su elección, ¿por qué nos acusa?

4. Para concluir, ¿qué tenemos que decir entonces?


1. (9,1-33) Pablo está muy preocupado por su pueblo. Habla con gran seriedad, y mediante tres
afirmaciones trata de convencer a sus lectores que lo que está diciendo, es la verdad (a. "Verdad
digo en Cristo"; b. "no miento"; c. "mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo"). Aunque
el apóstol se da cuenta de que somos falibles, asegura que su espíritu (el de Pablo) es iluminado
por Dios. Lo que quiere comunicar es su gran amor y preocupación por los hermanos de su propio
pueblo de Israel. Él, si le fuera posible, estaría dispuesto a carecer de la comunión con Cristo, si
Israel pudiera obtener esa comunión. Porque es el pueblo del pacto de Dios, colmado de
privilegios:

- Son Israelitas, distinguidos de los demás pueblos.

- Tienen la adopción, son el propio pueblo de Dios, sus hijos.

- Recibieron la manifestación de la gloria de Dios, por ejemplo en la nube.

- Recibieron el pacto: la seguridad: "Yo soy tu Dios".

- La promulgación de la ley, la mejor ley que existe.

- El culto y las promesas: todos son tipos de Cristo.

- Descienden de los patriarcas, a quienes Dios se les reveló.

- Recibieron a Cristo mismo, es el centro de la revelación y la promesa del Señor. Por eso a Él sea
la gloria, eternamente.

Es un hecho realmente triste, que el pueblo en general no ha respondido al llamado de su Mesías,


Jesucristo. La primera pregunta ahora es: ¿Han fallado (lit. `caído') las promesas del Señor? Pablo
refuta esta idea como si fuera la causa por la que Israel en su mayoría no aceptó a Jesús por la fe.
Pero ellos han fallado, no el Señor. Él cumplió sus promesas, pero ¿cómo? No hay por qué
sorprenderse, si la mayor parte de Israel no tiene fe en Cristo. Porque no todos los que se llaman
israelitas, pertenecen a Israel. El verdadero Israel consiste en aquellos que muestran fe en Jesús. El
Señor llegó con sus promesas a Abra-ham, pero también comenzó en este tiempo a manifestar su
elección y reprobación. Podemos decir: todo el pueblo recibió las prome-sas del Señor, pero
fueron cumplidas solamente a los elegidos.

Pablo muestra esta elección con el ejemplo no sólo de Isaac, sino también de Jacob y Esaú. El
primer ejemplo muestra que no todos los hijos de Abraham son hijos según la promesa del Señor.
Ismael, por ejemplo, nació de Abraham; sin embargo, no era hijo de la promesa. El segundo
ejemplo expone que también dentro del pueblo de la promesa (Isaac era el hijo de la promesa) no
todos pertenecían a la siembra verdadera de Israel. Esta elección ha sido hecha antes del
nacimiento de los dos hijos: Jacob y Esaú (v.11 "Pues no habían aún nacido") y fue una elección
totalmente libre ("Ni habían hecho aún ni bien ni mal", para mostrar claramente el propósito de su
elección: mostrar su gracia no merecida "No por obras sino por el que llama). Por lo tanto, en la
elección resplandece la gracia soberana de Dios.

La segunda cita, "A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí", suena bastante chocante. Note que la
combinación amar y aborrecer en la Biblia equivale muchas veces a dar preferencia a (comp.Lucas
14,26 conMateo 10,37). Por otro lado no hay que olvidar que fue el mismo Esaú quien rechazó su
bendición como primogénito.

No obstante, de inmediato surge ahora la segunda pregunta: ¿Dios no es injusto en su preferencia


del uno sobre el otro? "En ninguna manera". En su respuesta, Pablo destaca la soberanía de Dios.
Su elección nació de pura misericordia y no por obras (v.16). Por otra parte, cuando Dios
endureció el corazón del faraón lo hizo para mostrar su gloria. En este acto de Dios contra el
faraón, Él manifestó su justa ira sobre el pecado. El libro de Éxodo nos muestra claramente que
esto no era de ninguna manera arbitrariedad. En la reprobación, Dios responde al pecado del
hombre (en este caso fue el faraón mismo que primero endureció su corazón).

Tercera pregunta: Si es así, ¿por qué Dios nos acusa (v.19)? Si la elección depende solamente de
Él, ¿cómo puede acusar a la persona que no le obedece? Pero eso significa resistir a la voluntad de
Dios, como si Él no fuese libre en sus actitudes. ¿No se le permite a Dios ser Dios? Él, en su
soberanía, puede actuar como Él quiere. ¿No tiene el alfarero el derecho de hacer con el barro lo
él quiera? Dios tiene el derecho de hacer con sus criaturas caídas en el pecado lo que Él desee; ya
sea mostrar misericordia o derramar su justa ira sobre ellas. En vez de criticar la forma de actuar
de Dios le debemos honrar y glorificar por su soberanía y misericordia.
En los versículos 22 y 23, Pablo subraya nuevamente que si Dios actúa, sea con misericordia o con
ira, no hay por qué discutir en su contra. Dios de ninguna manera actuó mal al mostrar su ira a los
vasos de ira, pues les trató con mucha paciencia. Implica que no sólo les concedió la oportunidad
para volverse sino que ahora con mayor razón derramará sobre ellos su ira. Note la diferencia
entre la forma en que Pablo se expresa relativo a los elegidos y a "los vasos de ira". En cuanto al
primer grupo dice que Él los preparó de antemano, pero para los otros usa simplemente la palabra
`preparados'. Con mucha razón J. Stott dice: "Seguro que Dios nunca `preparó' a alguien para
destrucción; ¿no es a causa de su propia maldad que ellos se preparan para ella?" Por otra parte,
contra el trasfondo oscuro de la ira de Dios contra sus enemigos, brillará aún más la riqueza de su
gloria hacia sus elegidos.

En los versículos 24-29, Pablo aclara la doble acción de Dios (elegir y rechazar) con muchas citas de
la Escritura. Pero antes (v.23), el apóstol nos dice que Dios, pese a la incredulidad de Israel, está
llamando a un nuevo pueblo de judíos y gentiles. Citando palabras de Oseas "Llamaré pueblo mío
al que no era mi pueblo", Pablo muestra que Dios también ha pensado en los gentiles. Son
palabras que se refieren en primer lugar a Israel, pero a aquel Israel que está ahogado al nivel de
los gentiles. Aunque esto se cumplió literalmente para Israel, no se agotó esta promesa, pues se
encuentra un nuevo cumplimiento de ella en la conversión de tantos gentiles. Desde el profeta
Isaías, Pablo muestra que Dios salvará sólo un resto de Israel. (Más adelante, Pablo va a explicar
que Dios comenzará nuevamente con su pueblo, Israel). Es una descripción gráfica de la nueva
iglesia de Cristo, que se compone relativamente de pocos judíos y muchos gentiles.

Pablo termina con una cuarta pregunta hacia sí mismo: "¿Qué, pues, diremos?" Hace esta
pregunta para analizar el por qué de la incredulidad de parte de Israel. Por un lado todo lo que
Pablo ha mostrado de los pocos judíos y los muchos gentiles que han puesto su fe en Jesús, es
fruto de la elección. Por otro lado, esto no excluye la responsabilidad de Israel. Ellos confiaban en
su propia obra y no en la justicia que Dios ofreció en Jesucristo. No pueden alcanzar la justicia,
porque quieren alcanzarla por sus propias obras, en vez de poner su confianza en Cristo. Por lo
tanto, tropezaron en la piedra: Cristo. Mientras que los gentiles la alcanzaron por la fe. Ellos, sin
hacer el mismo empeño de Israel en cuanto a la ley, alcanzaron la justicia. Eso es un motivo de
enojo para Israel, que los gentiles sin esfuerzo recibieran la justicia. Pero, este es el estilo de Dios:
Él es el Dios de gracia, que nos pide fe y no obras. ¡por ende, la fe en Jesús es decisiva! Las obras
seguirán a la fe, como muestras de amor y agradecimiento.

* Meditemos en la gloria, la soberanía y la misericordia del Señor.


Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. No podemos estar indiferentes ante un mundo que se pierde en el pecado. El apóstol Pablo
experimentaba un continuo dolor por el pueblo israelita, pues sabía que su constante rechazo de
Cristo, a pesar de los grandes privilegios que poseía, lo conduciría a la perdición eterna. En total
conciencia de sus facultades está dispuesto a hacerse maldito, ser alejado eternamente de la
presencia sublime de Dios (si le fuese posible) con tal ver a sus compatriotas entregados a la
adoración de Dios por medio de Cristo. Todo esto debe hacernos meditar en lo siguiente:
¿Tenemos una real preocupación por las personas de nuestro alrededor? ¿Oramos a Dios pidiendo
que Él abra los ojos de los hombres para que crean al evangelio? ¿Nos llega al alma la extensión
del reino de Dios en el mundo, país o comuna? ¿Estamos involucrados en el evangelismo? Un
creyente nunca debería estar indiferente ante un mundo que no cree en Jesucristo, el único
Salvador.

1b. No todos los que pertenecen a la membresía de una iglesia son hijos de Dios. Esto puede
parecer muy chocante para nosotros, pero más lo fue para los judíos cuando Pablo les dijo "que no
todos los que descienden de Israel son israelitas". Mucha gente hace descansar su salvación sobre
la base de su incorporación a la membresía de una iglesia; y aunque no manifiestan una vida
consagrada a Dios, se conforman con esto (y así tranquilizan sus conciencias), diciendo que
pertenecen a tal o cual iglesia. Pero los verdaderos creyentes sólo son los que están unidos a Dios
a través de Jesús.

1c. La elección no se basa en ciertas virtudes nuestras, sino sólo en la misericordia de Dios. Por
muy privilegiados que los judíos fueran, por muy serios que se pusieran en su intento por cumplir
la ley de Dios, no podían llegar a la salvación. Para nosotros esto es una lección trascendental que
nos llama a adorar a Dios por todo lo que hemos recibido. Además, no podemos jactarnos de
pertenecer al pueblo de Dios como si tal privilegio fuese fruto de nuestra `soberana' decisión.

Si comprendemos, como lo hace el apóstol Pablo, la elección como acto soberano de Dios,
entonces debemos descartar toda posible acción nuestra que movió a Dios para aceptarnos entre
sus hijos. Si Dios elige es por su misericordia, y no porque vio de antemano que creeríamos en
Jesús (así, ya no sería elección). De esta manera queda testimoniado en la vida de Jacob y Esaú:
Dios hizo su elección no en base a ciertos méritos vistos de ante mano. Nuevamente aclaramos, si
aceptar a Cristo es obra que surge totalmente de nosotros, entonces no podemos hablar de
elección pues ella pierde su significado. Por otro lado no cabe ninguna duda que la elección no
excluye nuestra responsabilidad de responder a la demanda del evangelio. Aunque para nuestro
razonamiento es difícil armonizar la elección de Dios con nuestra responsabilidad, sin embargo, la
Biblia atestigua ambas.

1d. Dios es soberano en su elección, por tanto, no corresponde que la discutamos. Dios es justo
tanto en su misericordia como en su ira. Para nosotros muchas veces es difícil aceptar que Dios sea
justo, pues estamos acostumbrados a pensar en las cualidades humanas que Dios debería tener en
cuenta. Si nos conocemos ante el Señor, comprenderemos que sólo merecemos la condenación:
vivir eternamente alejados de la presencia de Dios. Si entendemos esto, la elección se
transformaría, para nosotros, en un milagro del infinito amor de Dios.

Romanos 10

En el cap. anterior, Pablo habló de Israel en términos de elección. En este cap. analiza la situación
del pueblo desde la perspectiva de los factores humanos, la ignorancia de Israel (1-4); La
necesidad de comprender el evangelio (5-13), la necesidad de la proclamación del evangelio (14-
15) y la respuesta de la fe (16-21).

1. (10,1-4) Pablo no acusa a Israel simplemente para criticarlo; él examina con emoción la actitud
de Israel. Justamente es esta actitud, razón más que suficiente para que él dirigiera su oración a
Dios a fin de que Él les abra los ojos para ver la salvación en Jesucristo. Cuando Jesús vino, Israel
no lo reconoció como el Cordero de Dios. Por lo tanto, aunque muestran mucho celo (y Pablo lo
sabe de su propia experiencia, antes de su conversión), tal celo es sin entendimiento del camino
del Señor. Un celo sin entendimiento no es más que fanatismo. El pueblo no comprende que la
justicia de Dios es un regalo que excluye las innumerables exigencias. Por lo tanto, no viven de la
justicia de Jesucristo y de su obediencia, ni aceptan la entrega de su vida por nosotros. En vez de
aceptarla, están construyendo su propia justicia, no sabiendo que es un fracaso, ya que "todas
nuestras justicias son como trapo de inmundicia" (Is.64,6). No han comprendido que Cristo es el
fin de la ley. `Fin' no significa aquí `propósito', sino `terminación'. Jesús ha abrogado la ley en el
sentido de medio para salvarse, pero no para abrir la puerta hacia una vida autónoma, sin trabas.
Ahora cuando se ha revelado la justicia de Cristo (mediante su obediencia y sacrificio) hay un
camino de salvación que está abierto para todos, también para los gentiles quienes nunca podrían
vanagloriarse de su cumplimiento de la ley de Dios.

* La justicia de Dios es una justicia que regala, regalándonos el perdón. ¿Oramos por el pueblo de
Israel y por los demás que no entienden esto?
2. (10,5-13) Pablo encuentra una gran diferencia entre el camino sin salida (la ley) y el camino que
llega a Dios en las Escrituras del Antiguo Testamento. Emplea dos citas de la Torá, una de Levítico
(18,5) y otra de Deuteronomio (30,11-14). La primera cita dice que el hombre que haga estas cosas
(guardar los mandamientos de Dios) vivirá por ellas. El camino hacia la salvación es el de
obediencia a Dios, pero esta obediencia es imposible debido a nuestra naturaleza pecaminosa que
no se puede someter a Él. Pablo emplea la segunda cita de Deuteronomio sólo para mostrar que
hay un camino que es realmente accesible. La palabra de la alianza de Dios está tan cerca, que no
es necesario hacer cualquier empeño para llegar a Dios. Así es el evangelio, como Moisés dice en
Deuteronomio 30, que no tenemos que buscar la justicia muy lejos, sino que ella está muy cerca.
No dependemos de nuestros esfuerzos para llegar a Dios, como si tuviéramos que subir al cielo o
descender al abismo. Esforzarse para llegar a Dios es negar la obra de Cristo. Él subió al cielo con
su sacrificio consumado; Él murió y fue sepultado, pero también resucitó. No tenemos un Cristo
muerto, sino vivo; cuya obra es válida ante el Padre para cubrir todas nuestras culpas. La justicia
está muy cerca: no la alcanzamos por medio de nuestro empeño, sólo por Cristo. Somos salvos si
confesamos con la boca que Jesús es el Señor, y si creemos de corazón que Dios le levantó de los
muertos. Cristo es el Señor: Él dispone de gracia y perdón para ofrecérsenos a nosotros
gratuitamente. Él murió y resucitó para ganar una salvación completa. Todo aquel que creyere en
Él, no será avergonzado; sea judío o sea gentil, porque no hay diferencia. La sola obra de Cristo es
suficiente para todos los que invocan su nombre. Invocar el nombre del Señor es una cita de Joel
2, ya aplicado por Pedro en Hechos 2 a Cristo. El que acude a Él para salvación la obtendrá.

* ¡Cuán importante es la venida de Cristo para todos los que creen en Él!

3. (10,14-15) Las últimas palabras de Pablo nos muestran la necesidad de la obra misionera.
¿Cómo pueden los gentiles invocar el nombre del Señor si no conocen su nombre? Y solamente
pueden conocer su nombre cuando haya alguien que se los predique. Y se predica sólo cuando se
envía. Así Pablo funda la misión de la iglesia en Dios mismo. Él ha enviado a los apóstoles (significa
¡enviados!) para predicar el evangelio y ellos, a su vez, han involucrado a los miembros de la iglesia
para participar en esta tarea. Las palabras que Pablo usa, son como una cadena (comparece
Romanos 8,30): invocar, creer, oír, ser enviado, predicar. Dios se encarga de que el evangelio sea
predicado por todo el mundo. Pablo confirma esto con una cita del AT: "¡Cuán hermosos son los
pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" (Is. 57,7). Allí son las buenas
nuevas a los exiliados en Babilonia a los cuales Dios hará volver a su patria. Con mayor razón se
debe predicar el evangelio a los cautivos en el pecado: en Cristo hay una salida de emergencia.

* Si queremos que la gente conozca al Señor, prediquemos entonces el evangelio.


4. (10,16-21) Pablo lucha con el hecho de que tan pocos Israelitas creen en este evangelio. ¿Por
qué? La fe es por el oír, pero, ¿no han escuchado ellos el evangelio? Tomando un versículo del
Salmo 19 donde el salmista se refiere a los cielos que por todo el mundo cuentan la gloria de Dios,
Pablo quiere decir que también el evangelio ha corrido por todo el mundo. Aunque es lenguaje
simbólico, en realidad el evangelio sí ha salido a gran parte del mundo y ha llegado a muchos de
los judíos. También ellos habían entendido su intención (v.19). Dios hará que el pueblo se sienta
celoso, ya que un pueblo insensato (sin conocimiento) le adelantará, pues éste recibirá la gracia de
Dios en Jesucristo. Israel, sin embargo, lamentablemente no quería aceptar el evangelio; por lo
tanto, Dios se dirige a los otros pueblos del mundo; así que, los que no han buscado a Dios, Él los
ha encontrado y se ha revelado a los que no preguntaban por Él. Eso es amor elector divino, sin
obras. ¿Cuál es la razón por la que Israel no ha respondido? No está en el Señor, pues las manos
del Señor constantemente estaban extendidas a Israel, pero éste se ha portado como un pueblo
rebelde. Aquí tenemos la razón por la que no aceptaron el evangelio, ni la justicia de Cristo: su
rebeldía. Sin embargo, Dios no ha dejado de amar a Israel. En el capítulo 11 Pablo va a mostrar que
también Israel recibirá la salvación en el tiempo destinado por Dios.

* Existe gran necesidad por la predicación del evangelio y gran responsabilidad con respecto al
escuchar el evangelio.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. La oración por la salvación de los perdidos debe ser una petición constante delante de Dios.
Esto debe ser un anhelo que nace del corazón y se expresa en una oración intercesora que clama
por la incorporación de los perdidos al pueblo de Dios. Así que no debe ser nunca una oración fría,
carente de toda pasión.

1b. Es probable pretender servir a Dios y creer que es así, pero sin tener una relación viva con
Cristo. El apóstol Pablo puede ser testigo -y lo dice por experiencia propia- del celo que sienten los
judíos hacia las cosas de Dios. Pero este celo carece de sentido cuando dejan de lado la justicia de
Dios por medio de la fe en Jesucristo. Puede haber mucho empeño religioso, pero si no estamos
unidos a Cristo, todo lo que hagamos es fruto de nuestra carne, y nada más que fanatismo, el
mismo que se ve en otras religiones.
1 y 4. Podemos vivir en incredulidad por falta de conocimiento o por rebeldía. Lo último es lo peor.
Los judíos habían escuchado la palabra del Señor, habían entendido su significado, pero no lo
habían aceptado. No querían dejar su propia justicia (ser justos a sus propios ojos por todo lo
bueno que habían hecho). Cuanto más `religiosos' somos, más difícil se nos hace vivir de la gracia;
descansando sólo en nuestras propias obras, y no en la obra de Cristo.

2. Cristo es el fin de la ley; Él puso término a ella. El evangelio muestra, para aquellos que lo han
abrazado, que nunca, por sus propias fuerzas, serán capaces de obedecer a Dios y guardar sus
santos mandamientos, y les revela que hay otra justicia: la obediencia de Cristo y su sacrificio
vicario en la cruz. Dios está contento con Jesús y con todos aquellos que esperan toda su salvación
de Él.

3. La incredulidad por falta de conocimiento, muestra la urgencia de la predicación del evangelio a


todas las naciones. Dios en su misericordia envió a su Hijo para morir; envió su Espíritu para obrar
en los corazones; envió a ... nosotros para que fuéramos instrumentos a fin de llamar a la gente a
la reconciliación con Dios.

Romanos 11

1. (11,1-10) Pablo citó en cap. 10,20-21 la profecía de Isaías donde dice que Israel es un pueblo
rebelde. Esto, sin embargo, no significa que Israel deja de ser pueblo de Dios; al contrario, Pablo
desmiente con énfasis, "de ninguna manera". Su propia persona es un ejemplo vivo de que no es
así; él también es Israelita y creyente en Cristo. Pero hay otra razón, mucho más importante para
afirmar que Israel sigue siendo el pueblo de Dios: Dios ha elegido a su pueblo en amor; Pablo dice
de ellos: "Al cual antes conoció". Conocer (véase Amós 3,2) significa escoger y conocer en amor.
De este pueblo siempre había existido un remanente escogido por gracia. Podemos decir: dentro
de la elección (del pueblo de Dios como pueblo en general), hay otra elec-ción, más íntima: la
elección del remanente, como los siete mil que Dios se había reservado en los días de Elías.

Como prueba de que Dios no ha abandonado a su pueblo, Pablo dice que todavía existe este
`remanente'. También en el tiempo de los apóstoles había muchos judíos que creían en Jesús
como su Señor (comp. Hechos 21,20: "...cuántos millares de judíos hay que han creído"). La
salvación no depende del hombre, depende de la gracia de Dios. Por eso hay también judíos que
viven de esta gracia habiendo dejado de confiar en sus propias obras. Pablo muestra que gracia y
obras no son compatibles como medios para obtener la salvación.
Esta es la tragedia de gran parte de Israel: quiso alcanzar algo (ser justo delante de Dios), pero en
realidad no lo alcanzó. Buscó de mala manera y por su propia fuerza en vez de confiar en la gracia
de Dios. Los escogidos sí lo han alcanzado simplemente confiando en la bondad de Dios. Los
demás fueron endurecidos. También ahora debemos decir que su endurecimiento era el castigo
sobre y el resultado de su propio endurecimiento (comp. Romanos 1,24; la entrega de Dios a la
inmundicia era producto de la propia idolatría de los hombres). Pablo lo muestra con palabras de
la Torá (Deut. 29,4), de los profetas (Isaías 29,10) y de las escrituras (Salmo 69,22 y 23). En todos
los casos se trata del juicio de Dios (el endurecimiento) sobre el pecado de rebelión contra Dios. En
la última cita escuchamos una maldición del salmista hacia sus enemigos, los enemigos del Señor.
Éste pide a Dios que ponga término a la superabundancia de sus adversarios. Pablo, aplicando este
versículo a los israelitas, iguala al pueblo de Dios con sus mismos adversarios.

* Dios siempre reserva un remanente de Israel conforme al amor de su elección. Ella muestra que
la salvación se debe enteramente a la gracia divina y no a las propias obras.

2. (11,11-15) Pablo explica algo del maravilloso plan de Dios acerca de la salvación del mundo. En
este plan está incluído el tropiezo de Israel. No tropezó para caer (definitiva-mente en la perdición
eterna). Así como la perdición del faraón (véase cap. 9, 17) tenía que servir al ensalzamiento del
nombre de Dios y a la salvación de Israel, así el tropiezo de Israel (es decir: su incredu-lidad
relativa a Jesús) tiene que servir a la salvación de los gentiles; pero finalmente también a Israel
mismo. Dios da su salvación a los gentiles para que su pueblo sienta celos de ellos, por causa de
que los gentiles pueden participar en los derechos destinados a Israel, y para que Israel vaya a
buscar las bendiciones de Dios en Jesús. De esta manera, la salvación, por decirlo así, tiene una
ondulación:

a. la salvación viene de Israel (por causa de su incredulidad) a los gentiles (11b, 12a y 15a)

b. vuelve después a ellos; los gentiles les provocan a celos, pero esto desemboca finalmente en la
restauración de Israel (11c, 12b y 15b)

c. la bendición final de Israel, a su vez, será de rica bendición para los gentiles (12b y 15b)
Así hay ganancia de la pérdida.

En el v.12 Pablo hace ver, que cuando su trans-gresión (el no aceptar a Jesús como el Mesías)
significa riqueza para el mundo (extensión de la salvación a los gentiles), entonces, cuanto más su
plenitud. La RV tradu-ce: "plena restauración", pero puede significar también: Israel en su
totalidad (no solamente un remanente, sino todo el pueblo de Israel). Cuando Israel reciba la fe
(en Jesús) como pueblo, el mundo recibirá mucho más bendiciones.

Con estas palabras, Pablo se dirige a los gentiles (los creyentes de los gentiles de Roma como sus
represen-tantes), mostrando su ministerio. Él predica el evangelio a los gentiles también para
salvar a algunos de su propio pueblo; poniéndoles celosos cuando ellos vean el progreso del
evangelio en el mundo.

Pablo repite en el v.15 el mismo pensamiento que en v.12: si la exclusión de Israel (temporal y por
Dios) significa la reconciliación del mundo (por medio de la predi-cación del evangelio), ¡cuánto
más bendiciones incluye la admisión (de nuevo, por Dios) de su propio pueblo!: vida de entre los
muertos. El mundo recibirá las más ricas bendiciones cuando Dios restaure su relación con Israel,
comparable sólo a la visión de Ezequiel 37. La bendición será como la resurrec-ción. ¿Tenemos que
pensar aquí en un avivamiento mundial antes de la segunda venida de Jesús? ¿O tenemos que
pensar en la restauración de esta tierra (la nueva tierra y el nuevo cielo) inmediatamente después
de que Israel se haya convertido al Señor Jesús? La primera opción me parece mejor, puesto que la
restauración de Israel llevará bendición para los gentiles.

* Por la incredulidad de Israel, Dios se dirigió a los gentiles; pero con el propósito de volver a su
pueblo. Las dos acciones de Dios están llenas de bendiciones.

3. (11,16-24) El modo en que Dios procedió con Israel no es motivo para que los gentiles se sientan
orgullosos. Su pueblo permanece siendo un pueblo santo. Pues, Pablo considera al pueblo santo
por sus primicias (los primeros creyentes) y por su raíz, los padres Abraham, Isaac y Jacob. Tras
ellos está el pacto y la fidelidad de Dios. Los padres y los primeros creyentes en Jesús existen por
su gracia. Pablo compara a Israel con las ramas de un olivo. Si ellos son desgajados por Dios y los
gentiles son injertados, significa que los gentiles (como ramas silvestres), también pueden ser
desgajados (si viven en incredulidad). Al revés: Dios puede injertar nuevamente las ramas que
pertenecían antes al olivo (Israel). Los gentiles no están en el lugar de Israel, sino que fueron
añadidos al olivo Israel. Este olivo les lleva a ellos y no al revés. Por lo tanto, no hay ninguna razón
para que se ensoberbezcan, sino para que teman. Deben conocer la severidad de Dios relativa a
Israel: Él desgajó las ramas de su propio pueblo por su incredulidad, para sacar la conclusión que
también ellos, los gentiles, serán desgajados si caen en incredulidad. Por otra parte, deben
admirar la bondad de Dios, para con ellos, si perseveran en la fe; ya que Él le ha mostrado su
infinita gracia recibiéndolos como parte de su pueblo.

Pablo termina este trozo diciendo que es seguro que el pueblo de Israel en su totalidad pueda
volver a ser injertado nuevamente en su propio olivo, y esto con mayor razón que los gentiles que
fueron injertados como ramas silves-tres, ¡pues Israel es el pueblo de su pacto!

* No nos sintamos orgullosos en comparición con Israel. Como gentiles no somos más que ramas
silvestres. Dios tiene preparado un día de misericordia para su pueblo.

4. (11,25-32) Pablo nos habla acerca de un misterio. Este misterio no significa un secreto que
queda escondido, sino una cosa maravillosa dentro del plan de Dios que no es conocida por la
mayoría de los creyentes. El misterio incluye:

a. hay un endurecimiento parcial (no todos los Israelitas están endureci-dos) sobre Israel.

b. Esto durará hasta que el pleno número de los gentiles haya entrado en el reino de Dios.

c. En este tiempo, todo Israel, es decir, como pueblo y no algunos, será salvo.

La palabra `luego' o `así', tiene tanto signifi-cado temporal (después de la entrada de los gentiles
escogidos) como causal: la conversión de los gentiles es una condición con respecto a la
conversión de Israel. Este pensamiento está basado en las Escrituras como lo que dice Isaías en el
cap. 59.

Aún Israel es enemigo, en el sentido que está (temporalmente y en cuanto a la parte incrédula)
excluído de la gracia de Dios y bajo su ira, pero amado con respecto a su elección (elección
equivale aquí casi al pacto de Dios con Israel). Todas las bendiciones (privilegios y llamamiento,
véase cap. 9,4-5) son irrevocables; Dios guarda su fidelidad para con ellos por siempre. En los vv.31
y 32, Pablo repite lo que dijo antes en los vv.12, 13 y 15. Por la desobediencia de Israel, Dios
extendió su misericordia a los gentiles; pero nuevamente se produce una ondulación: Dios se
volverá a su pueblo; como en el pasado Él sujetó a todos en desobediencia, así ahora tendrá
misericordia de todos.

* Israel recibirá la misericordia de Dios, una misericordia debida a su fidelidad sin doblez.

5. (11,33-36) Pablo termina su descripción magistral del plan de Dios referente a la salvación de
Israel y de los gentiles con un himno de adoración. Canta de la sabiduría de Dios, porque le
encanta el camino de Dios. Él eligió al pueblo de Israel. Cuando ellos no creyeron en Jesús, desgajó
algunas ramas (Israel es como un árbol), e injertó otras ramas (los gentiles como nosotros, no-
judíos). Sin embargo, el Señor injertará nuevamente las primeras ramas (Israel). Luego de toda su
exposición, Pablo exclama en adoración: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la
ciencia de Dios". La salvación de Israel y de los gentiles proviene de las riquezas de Dios. En su
sabiduría la planificó enviando a su propio Hijo como sacrificio por los pecados. Con mucha
inteligencia la planificó, nadie podría hacerlo de esta manera. Ningún ser humano puede entender
los caminos del Señor, ni sus decisiones (mejor traducción que juicios), ni su forma de actuar. Con
dos citas del AT (Is 40,13 y Job 41,11) Pablo muestra que Dios es elevado sobre cada uno de
nosotros. Nadie puede pensar y decidir tan bien como lo hizo Él. Nadie es capaz de ser "consejero
de Dios". Él no nos debe nada a nosotros, todo lo contrario, nosotros le debemos a Él. Pablo
concluye su exclamación con una afirmación teológica:

a. Todas las cosas son de Dios. Dios es la fuente de nuestra salvación. El inventó, por así decirlo, la
salvación; ella nació desde la profundidad de su corazón lleno de amor. Ninguno del pueblo de
Israel o de nosotros le pidió al Señor que para salvarnos, mandara a su Hijo.

b. Todas las cosas (de nuestra salvación) vienen de Dios. Él es la fuente de nuestra redención, por
medio de Jesucristo. ¿Quién podría llevar a cabo la salvación? ¿Qué podemos hacer para el perdón
de nues-tras faltas? ¿Quién puede reparar este gran pecado: la muerte de Jesús? Nadie, pero la
cruz de Jesús es precisamente el remedio contra este pecado y el origen de nuestra salvación.

c. Todas las cosas (de nuestra salvación) son para Dios, para su gloria. Le debemos honra y gloria
por lo increíble que Él hizo. Dios es bueno, Dios es amor; pero un amor precioso y carísimo. Le
costó a Dios a su Hijo y esto lo hizo para demostrarnos la riqueza de su misericordia. Glorifiquemos
al Señor.

* La sabiduría y el inmenso amor de Dios han de llevarnos a la adoración.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. La elección es la base de la subsistencia del pueblo de Dios. Mucha gente piensa que la creencia
en un Dios de elección significa creer en un Dios caprichoso. No obstante, la elección de Dios es la
garantía de que siempre hay un pueblo que conoce a Dios. En Israel podemos verlo claramente.
Pese a su incredulidad, hay muchos que sí han creído en Él y lo seguirán haciendo.

2. Dios actúa en forma admirable con su pueblo, incluso la incredulidad de Israel había de servir a
los propósitos de Dios. La manera en que Dios actúa se parece a una ondulación. Por la
incredulidad de Israel, la salvación va a los gentiles; por sentirse celoso de ellos, el evangelio
regresa a Israel. Si este pueblo será restaurado nuevamente, entonces con mayor fuerza el
evangelio volverá al mundo. El judío Isaac da Costa escribió:

"La marcha del evangelio es como la del sol. Ambas marchas tienen la forma de un círculo. El
evangelio volverá un día a Jerusalén, para salir de allí con fuerza aumentada. La obra misionera
pequeña tiene lugar. La obra grande aún debe tener lugar y la tendrá a través de Israel".

¿Será así? Por lo menos sabemos que Israel un día llevará mucho fruto para el bien del mundo.

3-4. Si Dios ha castigado la incredulidad de su pueblo, con mayor razón debemos cuidarnos. En la
iglesia a menudo se afirma que ella (la iglesia) ha tomado el lugar de Israel. A esto se lo llama la
"teología de la sustitución". Esta teología parte de que Dios ha abandonado a Israel por su
incredulidad. Pablo, en este capítulo, nos enseña otras cosas:

a. Siempre hay y había en Israel personas que depositaron su fe en Cristo.


b. Si Dios ha mostrado su ira hacia la incredulidad de Israel, ¡cuánto más tenemos que temer
nosotros su ira si caemos en la incredulidad!

c. Los dones y el llamamiento son irrevocables. Si no creemos que Dios se apiada de Israel, ¿qué
garantía tenemos que se apiadará de nosotros? La fidelidad de Dios está en juego.

d. Aunque hasta el momento hay sólo un remanente de Israel, llegará el día en que Dios salvará a
Israel como pueblo.

5. La salvación nació en el corazón de Dios, Él la llevó a cabo; para Él sea la gloria.

La salvación es para nosotros, pero proviene de Dios. Nadie era capaz de inventar un camino tan
maravilloso para poder llegar a Dios. Por tanto, el que se gloría, gloríese en el Señor.

Romanos 12

1. (12,1-8) En este capítulo encontramos ejemplos prácticos de la vida cristiana, la cual es una vida
nueva. Pero, con respecto a esto, Pablo no es legalista, ni moralista; él dice: "Os ruego por las
misericordias del Señor". Las pruebas de la misericordia de Dios mostrada en Jesucristo hacia los
pecadores que vivían bajo su ira, son el mejor motivo para responder con una vida consagrada a
Él. La respuesta abarca varios aspectos: nuestra vida como miembros de la iglesia (cap. 12),
nuestra relación con el gobierno (cap. 13), pero también nuestra actitud frente a los hermanos
que tienen opiniones opuestas a las nuestras (cap. 14 y 15).

Las palabras `os ruego' significan literalmente: "os exhorto, os suplico". Pablo habla con autoridad
apostólica. El contenido de su exhortación se dirige a la vida nueva; pide presentar los cuerpos en
sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Pablo utiliza términos del culto del templo para indicar
que el sacrificio en la nueva dispensación es nuestra propia vida. Por eso habla de `vuestros
cuerpos' y de un `sacrificio vivo', que se diferencia de los sacrificios de animales en el AT. (nótese
que habla de nuestros cuerpos; comp. Rom 6,12-13). La enseñanza apostólica va más allá de
"entregar el corazón a Cristo". Dios reclama todo nuestro ser. Con nuestro espíritu y cuerpo
debemos consagrarnos a Él mediante una vida con la cual Dios se contenta. En una palabra, Pablo
lo llama: vuestro culto racional. La palabra griega (logikos) significa que nuestro culto debe ser
inteligente, no algo automático e inconsiderado.

En el versículo 2 explica en qué consiste esta vida nueva. Negativamente consiste en no


conformarse a este siglo. `Siglo' significa aquí: el mundo dominado por el pecado. Por lo tanto, no
se debe mostrar una vida conforme al estilo del mundo pecaminoso. Positivamente, habla de una
transformación por medio de un nuevo estilo de pensar. El griego usa la palabra `metamorfosis'.
Por eso se trata de un cambio completo. La forma anterior de pensar no tenía nada que ver con
los mandamientos del Señor, con la obediencia a Dios, ni con una vida santa. Para actuar diferente
hay que pensar diferente. La bondad y la santidad de Dios deben tener su influencia en nuestra
vida. Así vamos a buscar la voluntad de Dios, lo que es bueno y perfecto, en conclusión: lo que es
agradable ante los ojos de Dios.

Desde el versículo 3 Pablo habla de las relaciones mutuas dentro de la iglesia. Esto lo enfatiza
nuevamente con autoridad (por la gracia que me es dada= en virtud de la autoridad que Dios me
ha concedido). Acentúa la humildad dentro de la hermandad: no tener un concepto demasiado
alto de sí mismo, menospreciando a los demás, porque cada uno ha recibido fe que se expresa en
dones impartidos por Dios. Nuestro propio don no es razón para alzarse sobre los demás. Pablo lo
demuestra con su ejemplo preferido, el del cuerpo. Cada miembro tiene su propio lugar dentro del
cuerpo y por ende se complementan unos a otros.

Pablo enumera 7 dones:

a. Profecía. Es hablar en base de la revelación y por inspiración sobre el gran porvenir o sobre la
voluntad de Dios para la actualidad.

b. Servicio. No se especifica en qué, sin embargo, los que tienen dones para servir, pueden
hacerlo para el bienestar de los demás.

c. Enseñanza. Enseñanza de la fe cristiana

d. Exhortación. Consolación desde el `púlpito' o consejería en privado


e. Repartir. dar para las necesidades de los demás con generosidad

f. Liderazgo. La palabra puede también significar cuidar o dar ayuda, pero en el NT indica más el
liderazgo; se debe hacer con diligencia o afán

g. Misericordia. Preocuparse de los enfermos, las viudas u otros que están en apuro

* Las misericordias del Señor nos piden una vida santa, agradable al Señor en servicio y humildad
frente a Dios y nuestros hermanos.

2. (12,9-21) De los versículos 9 y siguientes Pablo da varias exhortaciones concernientes a la vida


cristiana, tanto con respecto a los hermanos, como en nuestra relación con la sociedad que nos
rodea. En primer lugar habla acerca del amor. Menciona algunos aspectos del amor cristiano. Este
debe ser:

a. Amor sin fingimiento. Literalmente dice, "sin hipocresía". No debemos fingir interés en los
demás, aunque no tengamos amor por ellos, sino que debemos demostrar el verdadero amor.

b. Amor genuino. A menudo la buena relación está afectada por el egoísmo. Por lo tanto Pablo nos
ruega aborrecer lo malo y seguir lo bueno y mantener la buena relación con el prójimo.

c. Amor fraternal. El griego usa en el v.10 la palabra `filadelfia' para amor fraternal. Somos
hermanos, tenemos a Cristo Jesús como nuestro Hermano, por tanto en nuestras relaciones debe
existir un profundo amor, digno de la familia de Dios.

d. Amor humilde. "En cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros." Otra traducción:
"Estimen a los otros como más dignos". El amor incluye respetar al hermano y no estimarse a sí
mismos como los únicos que se hallan en condiciones de hacer las cosas.
En el v.11, Pablo sigue hablando del amor, pero ahora dirigido hacia Dios. "En lo que requiere
diligencia, no perezosos". En el cumplimiento del deber no conviene ser flojos, ni trabajar lo
menos posible, sino ser fervorosos, fervientes, ardientes en el Espíritu.

"Gozosos en la esperanza..." Pablo nos anima a esperar y gozarnos en la esperanza. Ser pacientes,
pers-everando en las pruebas; porque la Palabra del Señor es fiel y sus promesas se llevarán a
cabo. Por este motivo podemos seguir confiando en Dios, sin perder el ánimo.

"Constantes en la oración". Este es el camino mediante el cual podemos perseverar en las


pruebas y estar gozosos en la esperanza. En la oración, pues, apelamos a la bondad de Dios.

En los versículos 13, 14 y 16 y los siguientes Pablo trata de nuevo sobre el amor.

e. Amor generoso. El amor debe preocuparse de las necesidades de los hermanos y abrir la casa
para ellos. Pablo probablemente tiene en mente a los evangelistas que viajaban de un lugar a otro.
La iglesia tiene que cuidar de ellos.

f. Amor por el enemigo. Amar a la gente que no pertenece a la iglesia, a los que incluso
persiguen a los creyentes. Ellos son llamados para bendecirlos. Pablo menciona aquí palabras de
Jesús, las cuales hallamos en el llamado sermón del monte. Los mandamientos del Señor,
concernientes al amor, impresionaron mucho a los discípulos y determinaron la ética cristiana.

g. Amor simpático. El amor cristiano muestra interés en el hermano y en los demás, incluyendo
"gozarse con los que se gozan y llorar con los que lloran". Esto es lo contrario de una actitud fría y
egoísta, ya que sabe compartir la alegría y la tristeza de los hermanos. Esa es la comunión que
nace del amor verdadero.

h. Amor armonioso. La armonía sólo puede florecer cuando existe humildad, cuando ningún
hermano se alza y piensa que es mayor que el otro. Al contrario, hay que acomodarse a las cosas
humildes (el griego se puede también traducir así) o asociarse con gente humilde. Para el amor no
existe gente inferior, ya que todos son criaturas de Dios.
i. Amor que desiste de venganza. El amor cristiano implica no pagar mal por mal a nadie, sino
desear lo mejor para todos. El amor es libre de odio y busca la paz con todos, cuando es posible,
depende por supuesto también de los demás, si anhelan la paz o no. Pero si no la quieren, igual el
amor debe desistir de venganza, ya que nuestra venganza nunca es pura, siempre está mezclada
con odio. Hay que dejar la venganza a Dios; a Él corresponde el juicio. El creyente debe pagar bien
por mal; dar a su enemigo comida y bebida si necesita. Así amontaremos ascuas de fuego sobre su
cabeza: le haremos sentir vergüenza. La única forma de manejar lo malo es bendecir, ayudar y
amar. La única manera para vencer el mal es hacer bien. Sólo el amor tiene fuerzas para
quebrantar el odio.

* El estilo de vivir del creyente refleja la forma en que Dios actuó: vencer el odio con el amor, el
amor que le costó a Cristo su vida.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. La misericordia de Dios debe despertar en nosotros una actitud de constante adoración. El
apóstol Pablo exhorta a los creyentes para que vivan de acuerdo a su nueva vida en Cristo. Esta
exhortación está fundada en las misericordias de Dios. El Señor ha hecho tantas cosas por
nosotros, nos ha predestinado para al último glorificarnos, nos ha dado su Espíritu, santificado
nuestras vidas y ha enviado a Jesús para rescatarnos de la condenación. Por todo esto y mucho
más, el creyente no puede ser un indiferente a las cosas de Dios; él está llamado a rendir
adoración por la gran salvación que ha recibido. Esta adoración debe ser hecha con todo nuestro
ser; no es algo que decimos a Dios solamente, sino también algo que hacemos: entregar nuestros
cuerpos (y no sólo el corazón) en santidad para la gloria de Dios. Este debería ser el culto diario de
un cristiano. Un culto espiritual que estima sobremanera la obra de Dios; un culto que no se
conforma a un sólo día, sino a todos los días de nuestras existencias.

1b Para adorar bien, hay que pensar bien. Ahora que estamos en nueva vida no podemos
ajustarnos a los patrones de este mundo, no debemos dejarnos moldear por este sistema
arrastrado por el pecado. Nuestra nueva vida sólo puede ser alimentada por la Palabra de Dios; a
través de su lectura y estudio, Dios transformará por medio del Espíritu Santo nuestra forma de
pensar; de tal manera que lo que antes tenía interés para nosotros, ahora cede lugar al deseo de
querer agradar a Dios. Unicamente por medio de la Palabra estaremos en condiciones de conocer
la buena voluntad de Dios para nuestras vidas.
1c. Reconocer la importancia de cada hermano es fundamental para el fortalecimiento de la
iglesia. La iglesia es como un cuerpo compuesto de muchos miembros y todos con una labor
específica, pero necesitados unos de otros. En la iglesia de Cristo no debería existir la jactancia por
ciertos dones que se poseen. No, todo hermano es un don de Cristo, y cada uno de ellos tiene una
participación específica dentro de la comunidad de redimidos. Es por tanto labor de los líderes de
una iglesia tratar de incentivar a los hermanos a la participación, y buscar el reconocimiento de
aquellos que tienen dones de cualquier índole. El Señor bendecirá el reconocimiento mutuo, y la
interacción de los dones dentro de su pueblo.

2a. Las palabras de afecto pierden sentido si ellas no nacen de un amor genuino. Es nuestra
costumbre en la iglesia decir "hermano", pero ¿consideramos lo que realmente significa esto?;
también es usual decir "Dios te bendiga", mas ¿deseamos ser instrumentos de bendición para su
vida?

Puede ser muy fácil ocultar sentimientos de amargura o de rencor a través de las palabras. El amor
debe ser real en nuestras relaciones con los hermanos, pues de no ser así sólo se estaría cayendo
en hipocresía. Se ama sinceramente cuando aborrecemos lo malo, deseando estar más cerca
siempre de Dios.

2b. La batería de nuestro fervor es el amor de Cristo; el amor que lo llevó a la cruz a morir por
nosotros. Estamos en peligro de que muchas veces se apague el fuego de nuestra diligencia y
empeño. Sólo podemos ser ardientes por el fuego del Espíritu Santo, quien derramó el amor de
Dios en nuestro corazón. ¿Conocemos y mantenemos este secreto de la misericordia de Dios? ¡El
ánimo para ser útil en el reino de Dios no depende de los resultados, sino del amor de Dios!

Romanos 13

1. (13,1-7) En el capítulo 13 encontramos observaciones importantes acera de la obediencia que le


debemos al gobierno, a los que están sobre nosotros en el ejercicio de la autoridad. No sabemos
cuál era el motivo del apóstol Pablo para escribir sobre esta relación. Posiblemente había dentro
de los creyentes en Roma dificultades concernientes al pago de los impuestos; presumiblemente
falta de respeto por el gobierno; comprometiendo de esa manera la fe cristiana. Si es así, Pablo
quiere subrayar que la fe cristiana de ningún modo promueve la revolución, ni la rebeldía.
Pablo nos enseña que Dios es la fuente de la autoridad, y que los que ejercen autoridad, aquí en la
tierra, la toman de Él. Por eso hay que obedecer a los autoridades, de tal modo que podemos
decir: el no obedecer a las autoridades, equivale a desobedecer a Dios. El gobierno humano es una
institución de Dios para nuestro bienestar. Una manera de servir a Dios es hacerlo a través de
nuestra obediencia al gobierno. Sin embargo, hay un límite; aunque Pablo no lo menciona aquí, sí
lo encontramos en otros pasajes de la Biblia. Cuando las autoridades mismas violan el límite
puesto por Dios, exigiendo tal obediencia que implique desobediencia a Dios (Compare Hechos
5,29) "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres". No obstante, si las autoridades
actúan de acuerdo a lo esperado por ellos, es decir, correctamente, es nuestro deber obedecerles.
Haciendo esto, no hay que esperar algo malo del gobierno, sino `alabanza'. El gobierno romano
tenía por costumbre hacer inscripciones de nombres de personas que habían hecho grandes
beneficios.

El gobierno (en la mayoría de los casos) sin saberlo, es siervo del Señor. En caso que no nos
portemos bien, hay que temerle, porque "no en vano lleva la espada." Posiblemente Pablo piense
en la costumbre en donde los magistrados llevaban delante de ellos una espada cuando tenían
que juzgar, lo que simbolizaba su autoridad sobre la vida y la muerte. Este versículo (4) nos dice
claramente que es el deber del gobierno proteger a los ciudadanos; además, no dice directamente
que el gobierno tiene el derecho hasta de aplicar la pena de muerte. A lo más podemos decir que
este pensamiento está implícito en las palabras de Pablo, aunque tenemos que admitir, sólo en
último caso.

El castigo no es la única razón para obedecer a las autoridades, también es por causa de la
conciencia: la conciencia sabe lo que es bueno y lo que es malo. Esto nos motiva a practicar lo
bueno, no sólo por el temor a ser castigados, sino porque nuestra conciencia lo demanda.

Aceptar la autoridad del gobierno implica pagar los impuestos. Las autoridades ponen mucha
atención sobre todo en este aspecto. Los cristianos no deben comprometer la fe por negligencia
en este sentido. Hay que respetar el orden divino y por tanto pagar los impuestos y el respeto a
quién se le debe.

* La obediencia a Dios se expresa también en la obediencia a las autoridades, aunque hay ciertos
límites: no podemos comprometer la fe.
2. (13,8-10) El apóstol vuelve tanto al capítulo 12, tocando nuevamente nuestra relación con el
prójimo, como a la palabra `deber' del v.7. El deber del creyente es en un sentido general el amor,
porque el amor es el cumplimiento de la ley. Es importante pensar en estas palabras de Pablo.
Muchas veces estas son malentendidas, como si fuese la intención de Pablo decir que el amor es
más importante que el mandamiento concreto. Sin embargo, el amor no deja de lado los
mandamientos. Pablo no quiere decir que el amor anula los mandamientos, sino que los cumple;
es decir: el amor permite que los mandamientos cumplan su propósito. El amor es el
cumplimiento del mandamiento porque el amor no hace mal, no daña en ningún sentido al
prójimo. Por tanto, podemos verificar nuestro amor por el prójimo mediante la pregunta: ¿hemos
dañado al prójimo o no? El verdadero amor busca solamente su bienestar.

* ¿Mostramos el mismo amor a nuestro prójimo tal como el Señor nos lo mostró a nosotros?

3. (13,11-14) Pablo ha exhortado a la iglesia, animándola a mostrar amor. Ahora explica por qué es
trascendental vivir conforme a la Palabra de Dios: el pronto retorno de nuestro Señor Jesucristo.
Apela al conocimiento que posee concerniente al tiempo en que vive. La palabra `kairos' significa
"el tiempo decisivo". Aunque nadie sabe la hora exacta, nosotros sí sabemos que la venida del
Señor Jesús está cerca. El paso de los días nos acerca más a su retorno. El N.T. puede hablar de la
prontitud de la venida de Jesús porque lo decisivo ya aconteció: su muerte, resurrección,
ascensión y el derramamiento del Espíritu Santo. El tener conocimiento de la proximidad de la
venida de Jesús es motivo más que suficiente para levantarse del sueño y comenzar a vivir al
encuentro del Señor; ésto debemos hacerlo por medio de una conducta que le agrade, pues la
salvación está más cerca del día que nos encontramos por primera vez con Él. Pablo entiende aquí
por salvación la salvación final, incluyendo lo que Dios hizo en el pasado (la justificación) y en el
presente (la santificación). No obstante, ahora piensa sobre todo en la futura redención de todo:
del pecado, de la muerte, y de cualquier circunstancia ardua; además tiene presente la vida en la
gloria y en la presencia del Señor. La noche es avanzada, ha pasado ya mucho tiempo y se acerca
el día que trae a Jesucristo en gloria y majestad. El día de su venida ya nos alcanza; el resplandor
de la gloria de Cristo ya echa su sombra sobre los últimos tiempos.

La "noche" tiene también otro significado: no sólo el tiempo en el cual el Señor todavía no ha
venido, sino el dominio del reino de Satanás. La predicación de la cercanía de la venida del Señor
es por tanto una exhortación profunda que nos llama a vivir una vida `celestial', es decir, conforme
al estilo del reino y del Rey que vienen; una vida que pueda soportar la luz del día. Pablo usa un
lenguaje metafórico preferido por él: vestirse con las armas de la luz. (Véase también Efesios 6,10-
17). Vivir en la luz es una lucha continua en donde se necesita armas para vencer al mal. El tiempo
de los verbos que Pablo usa son como en el capítulo 6 el `aoristo', lo que se relaciona con lo que
los miembros de la iglesia hicieron en el pasado, una vez para siempre cuando ellos conocieron a
Jesús. Pero esta conversión tiene sus implicaciones diarias; ellas son: desechar toda maldad, no
emborracharse, ni vivir en lascivia o libertinaje, tampoco en lucha y envidia. En cada tiempo hay
diferentes luchas y diferentes pecados, pero todos tienen en común la vida según los propios
deseos de nuestra `carne', la vida dominada por el pecado (v.14). No hay que atender a los ruegos
de la carne, dice Pablo.

Lo contrario de esta vida no es tratar de vivir mejor, producto de nuestros propios esfuerzos, sino
vestirse de Cristo, empaparse de Él, vivir en comunión con Él. Sólo en esta comunión, nuestra vida
recibe un nuevo rumbo, una vida para la gloria de Dios.

* La venida del Señor Jesús está cerca. ¿Predicamos de esta verdad a través de nuestras propias
vidas como miembros de la iglesia?

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. Los creyentes le debemos al gobierno respeto, obediencia (¡impuestos!), oración, y si es


posible, una participación activa. El creyente no puede estar al margen de los acontecimientos que
competen al gobierno, ni menos dejar de cumplir con sus deberes para con él. Si consideramos
que Pablo escribe esta carta durante el período del emperador Nerón, un pésimo gobernador
romano, entonces debemos concluir que nuestra obediencia al estado es seria, pero siempre y
cuando no atente contra nuestra fe en Jesucristo. También es de mucha importancia que oremos
por aquellos que nos presiden en el gobierno de la nación. La iglesia dará buen testimonio si ella
se integra en forma activa en los quehaceres de la nación, levantando una voz profética cuando
ella sea necesaria.

1b. No se puede concluir de este capítulo una actitud de obediencia incondicional, sea como sea el
gobierno. De ninguna manera el primer versículo justifica actos de crueldad hacia los ciudadanos,
como sucedió en Alemania en el tiempo de Hitler y que están sucediendo en regímenes
dictatoriales. ¿Se debía obedecer al gobierno alemán cuando éste ordenó no esconder a los
judíos?

Pablo, aunque conoce las crueldades del gobierno romano, tiene aquí en mente sobre todo las
bendiciones del gobierno. No habla acerca de un gobierno que no merezca respeto por su
comportamiento satánico, como en el caso de Apocalipsis 13.
2a. No hay obediencia agradable a Dios sin amor; pero tampoco amor sin obediencia a sus
mandamientos. Lo que agrada al Señor es el cumplimiento de sus mandamientos a través del
amor. Hay teólogos que dicen: "todo lo que es hecho en amor es bueno". En cuanto a esto, no
podemos por ejemplo decir, que los contactos sexuales prematerimoniales o de homosexuales
sean buenos porque "hay amor" en ellos. El amor no pasa por alto el pecado, ya que el amor se
expresa en obediencia a los mandamientos concretos de Dios.

2b. No podemos cumplir los mandamientos del Señor con nuestro propio esfuerzo. Solamente
podemos demostrar amor, si conocemos el amor de Dios en Jesucristo hacia nosotros.

3a. Los creyentes vivimos entre el `ya' y el `todavía no'. Con la llegada de Jesús se ha inaugurado la
nueva era; por otro lado su reino aún debe venir en plena gloria. Por esa razón, Pablo puede
hablar de la cercanía del día de Cristo. No importa que haya transcurrido mucho tiempo entre su
primera y segunda venida, pues "para el Señor mil años son como un día" (2 Pedro 3,8).

3b. La única actitud que corresponde a la espera del gran "día" es vivir en la luz, romper con las
obras de la noche (cuyo príncipe es Satanás) y de la carne. Positivamente, es vestirse de Cristo. No
hay ningún progreso en la vida que agrada a Dios, si no hay comunión íntima con Él.

Romanos 14

Introducción. Aunque el apóstol Pablo nunca había visitado personalmente a la iglesia de Roma,
sí sabía algo de los problemas que en ella había, ya sea por noticias de hermanos provenientes del
lugar o bien por la generalidad del problema que era el común en muchas congregaciones. Por lo
tanto, era seguro que también en la iglesia de Roma había `débiles' y `fuertes' en la fe. Esto, se
refiere a dos grupos con diferentes opiniones relativas al consumo de carne (dedicada a los ídolos)
y a mantener ciertos días especiales. En cuanto a los `débiles' podemos pensar en aquellos
cristianos de los judíos y gentiles que tenían problemas para dejar las costumbres antiguas,
mientras que los creyentes de los gentiles y judíos que habían experimentado más su libertad en
Cristo constituían el grupo de los `fuertes'. En los cap. 14 y 15, Pablo apela a ambos grupos a
aceptarse unos a otros. La diferencia entre ellos no es tan grande como en otras iglesias; como por
ejemplo en el caso de las iglesias de Galacia, donde se predicaba que la salvación dependía
también de la circunsición. En Roma, esta dificultad no era tan seria, sin embargo, los hermanos
corrían el peligro de acusarse mutuamente: los `fuertes' despreciaban a los demás por no
experimentar la libertad en Cristo; los `débiles' en la fe acusaban a los demás de no cumplir la ley
de Dios.

1. (14,1-12). Pablo comienza en el primer versículo dirigiéndose a los fuertes, diciéndoles que
deben:

a. Recibir al hermano débil en la fe. "Débil en la fe", se refiere a convicciones débiles, no maduras;
debido a la falta de experiencia de gozar la libertad en Cristo. Recibir al hermano es más que
soportarle: es darle la fuerte impresión que es plenamente aceptado como hermano en Cristo.

b. Evitar discusiones. La consecuencia inmediata es que tal aceptación no armoniza con


discusiones sobre (diferentes) opiniones. Hay gente que no come carne, ya que cree que es malo,
porque la carne está dedicada a dioses paganos. A ellos nunca le podemos imponer nuestra
opinión.

c. No menospreciar ni juzgar. Hay que aceptarse los unos a los otros, comiendo o no comiendo
carne, porque Dios así nos aceptó. Esto se aplica también al débil; él tampoco debe juzgar al fuerte
(4). Como el patrón, que determina si por su comportamiento su sirviente cae o está en pie, así es
Cristo el Señor del fuerte. Él tiene el dominio sobre su sirviente, y Él es suficientemente poderoso
para hacerle estar firme. La propia opinión del hermano débil, no significa que por eso el fuerte
está cayendo.

d. Reconocer que Cristo, el Señor de ambos, es quien juzga. Otra diferencia tenía que ver con `días'
(5). No se trata aquí del día de reposo, porque también en el N.T. se respetaba el día del Señor,
aunque podemos observar un principio para dar énfasis en el primer día de la semana (Hechos
20,7; 1 Cor 16,2). Seguramente se trata de días especiales, los cuales fueron guardados por los
judíos, como los días de la nueva luna, días de ayuno etcétera. Lo importante es si estamos
seguros en nuestra propia conciencia de estar sirviendo al Señor, cuando guardamos o no estos
días, comiendo o no comiendo (carne). Lo más importante no es mantener o no mantener cosas
mediocres, sino mantener una correcta relación con Dios. En los versículos 7-9, Pablo lleva la
cuestión a un plano más elevado. No tenemos que juzgar al hermano por una opinión diferente,
debemos darnos cuenta de su relación con el Señor. Cuando creemos que pertenecemos en la
vida y en la muerte al Señor, tenemos que concluir que no somos responsables los unos ante los
otros, sino ante Cristo. El es nuestro Señor, Él nos juzgará. Si tanto en la vida como en la muerte
(Pablo a lo mejor hace uso en el v.8 de un himno) pertenecemos a Cristo, nuestro Señor, entonces
la conclusión es (10-12), que no hay que juzgar al hermano. Cristo nos juzgará. Cada uno dará
cuenta de sí mimo a Él y no a su hermano.

* Si hay diferencia de opiniones, no impongamos nuestro criterio a los demás, sólo Cristo nos
juzgará. Por su muerte y resurrección somos hermanos.

2. (14,13-23) En este pasaje, Pablo añade algo importante: los fuertes no solamente no tienen que
juzgar; además:

e. No deben tentar a otros a pecar, obligándoles a comer contra su conciencia. Si comen de esta
manera, no sólo es contra su conciencia, también lo hacen sin fe. En el v.23, Pablo aclara que todo
lo que hacemos sin fe, es pecado. Esto no significa que comer carne (probablemente dedicada a
los dioses) es en sí pecado, sino que se convierte en pecado cuando se come teniendo presente en
la mente que tal comida es inmunda, lo cual significa romper la plena comunión con Cristo. De
esta manera se está entristeciendo a los débiles.

f. Cristo murió por los débiles. Los fuertes deben pensar -si quieren amar a sus hermanos
débiles- que el amor no hace daño al hermano. Con palabras fuertes Pablo dice que actuar así
(obligar al débil) es llevar al hermano a perdición. Aunque perder aquí no significa que el débil ya
ha perdido la vida eterna; mas bien Pablo dice esto deliberadamente para enfatizar lo grave que es
obligar comer al débil: incitar a alguien, por quien Cristo murió, a cometer el pecado de la
incredulidad. Eso es llevar al débil al camino de la destrucción. ¿Qué hizo Jesús por ellos? No sólo
se abstuvo en mucho, Él fue más allá: derramó su sangre por ellos. Que los fuertes mediten en
esto; verán que Pablo no les exige demasiado.

g. Aceptar al débil, pues el reino de Dios es mucho más que comida. Obligar a los débiles que
coman carne, acarrea que ellos hablen mal de "vuestro bien" (= la libertad cristiana para comer
cualquier comida). No hay que dar demasiado énfasis en cosas triviales, pues el reino de Dios no
consiste en comida ni bebida, sino en justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo. ¿Qué es lo que Dios
da a los creyentes? Lo más importante no es la libertad de comer cualquier comida o bebida. Por
lo tanto, no hay que imponerse el uno al otro. Lo más importante es la justicia: la relación justa y
buena para con Dios y con el prójimo por el perdón, la declaración como justo por el Señor Jesús.
La paz: la paz con Dios y nuestro prójimo, pues Cristo llevó nuestra culpa. Gozo: el gozo en el
Señor, en su amor, en su gracia, en su presencia; el gozo también en la esperanza de estar un día
para siempre con Él en su reino. Eso es lo que el Espíritu Santo realiza. Él efectúa cosas hermosas,
no discusiones y peleas.

El que vive en el centro del evangelio, sin insistir que los hermanos hagan el mismo uso de la
libertad cristiana tal como lo hace él (en este caso comer carne sin escrúpulos), es un buen
servidor de Cristo, cuya vida agrada a Dios y es apreciado por los hombres. Esta persona
contribuye a la edificación de la iglesia, buscando la paz y armonía mutua.

En cambio, obligar al débil a ser como somos nosotros es destruír la obra de Dios. Esta persona no
contribuye a la paz y la armonía; todo lo contrario, causa peleas y desconcierto. Aunque todas las
cosas son limpias (Pablo aquí solamente se refiere a la comida; no es un dicho general), la
pregunta es: ¿cómo las utilizamos? Cuando hacemos tropezar al débil (obligándole comer carne
sin fe), abusamos de nuestra libertad. Si así dañamos a nuestro hermano, es preferible no comer
en su presencia. Mejor es tener la fe en silencio (la fe que podemos comer cualquier comida sin
escrúpulos), sin hacer uso de nuestra libertad en la presencia de nuestros hermanos. Practicarla
siempre (la libertad en Cristo) e insistir que otros hagan lo mismo es promover que caigan en
pecado; pues el que actúa contra su conciencia, sin fe, comete pecado, ya que no lo hace de
acuerdo con su fe y en plena comunión con Cristo.

* Si supiéramos las cosas hermosas en las cuales consiste el reino de Dios, no pondríamos tanto
énfasis en asuntos triviales.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. Muchas veces las discusiones conducen a la hermandad a alejamientos. Es imposible evitar que
dentro de una congregación existan diferentes opiniones en cuanto a un tema específico, como es
el caso de beber o no beber vino por ejemplo (también la discusión con respecto a la sangre de
animales). Muchas veces en torno a estas cosas los ánimos de los hermanos tienden a llenarse de
celo por defender una postura que ellos consideran la correcta, no llegando a ninguna conclusión
en amor. El apóstol Pablo aborda este problema en cuanto a las diferencias de opiniones, y nos da
la clave para enfrentarlo; según esto existen dos maneras de discutir un asunto:

a. En forma carnal. Aquí solamente la discusión es hecha para tener razón. Se ponen en juego
todos los conocimientos referentes a la materia (usando la Biblia) para desacreditar la posición del
otro. El que tenga más argumentos será el vencedor, pero esto dejará una brecha abierta para el
dolor y el resentimiento entre los creyentes.

b. En forma espiritual. Comer o no comer algo, o beber o no beber algo, no nos hace más
espirituales por sobre los demás hermanos. Nuestra condición de hijos de Dios no se debe a estas
cosas, sino al hecho de que Dios nos aceptó como hijos suyos. Por tanto, al discutir algún tema,
primero debemos dejar el menosprecio y segundo la crítica condenatoria. Debemos aceptarnos en
nuestras opiniones en cuanto a estas cosas, y buscar siempre la comunión en el Señor.

1b. Considere los motivos que Pablo menciona para desistir de la libertad cristiana:

* Dios recibió a los débiles en la fe

* Cristo es el Señor de todos, el juicio pertenece a Él

* El débil es nuestro hermano, Cristo murió por él

* El reino de Dios consiste en cosas mucho más importantes que "comida y bebida".

2a. La Madurez espiritual no siempre es hacer uso de nuestra libertad, es poder desistir de ella por
nuestros hermanos. Los creyentes maduros en la fe entienden la libertad que Cristo les ha dado, y
están conscientes que comer o no comer algo no los condena. Pero esta libertad no significa que
deba hacer uso de ella en todo momento, no importando que a mi alrededor se hallen hermanos
débiles los cuales se escandalizarán por lo que hago. Nuestra libertad en Cristo es poder también
no usarla en lugares o circunstancias poco apropiadas. Pensemos si Cristo murió por nuestro
hermano y entregó su vida por él, ¿no podemos renunciar a nuestra libertad y dejar de imponer
nuestra opinión?

2b. El pecado no se limita a la infracción de la ley; "todo lo que no proviene de fe, es pecado". El
apóstol Pablo habla como una persona madura en la fe, para quien no existen alimentos impuros o
inmundos; pero el pensamiento de los hermanos débiles es otro. Es por esta razón que al
momento de comer o beber algo es importante que lo hagamos con fe, pues de otra manera
nuestra conciencia es ofendida, cayendo así en pecado, pues hacemos algo que consideramos una
infracción delante del Señor. Calvino dice: "Una obra, cuan excelente y sobresaliente sea en
cuanto a su forma exterior, es considerada como pecado si no está fundada en una buena
conciencia. ¿Qué significa esta obediencia, cuando uno hace algo sin estar convencido de que está
aprobado por Dios?".

Romanos 15

1. (15,1-13) Pablo sigue hablando acerca de los problemas que existen en la iglesia entre los
débiles y los fuertes (en la fe). De nuevo levanta este asunto a un nivel más alto, diciendo que
nuestra actitud tiene que reflejar la actitud de Cristo. Los fuertes (Pablo está ahora usando por la
primera vez esta palabra y se identifica con ellos) tienen que soportar las flaquezas de los débiles.
Soportar significa más que tolerar, significa: tener mucha paciencia en amor y no agradarse a sí
mismo, sino al prójimo. Esta es la actitud espiritual: ser dominado por el Espíritu de Jesús,
pensando en lo que Él hizo; Jesús no se agradó a sí mismo, al contrario, descendió a un nivel muy
bajo: como Hijo de Dios fue hecho hombre y soportó muchos insultos. Pablo no menciona un
ejemplo de la vida del Señor; él busca palabras de las Sagradas Escrituras, para mostrar cuál era el
propósito de la vida de Jesús: sufrir tantos insultos y al final morir. Lo que Él soportó es mucho más
que los pequeños problemas que hay entre creyentes.

Ahora Pablo nos da una breve reseña sobre la importancia de las Escrituras; nos pregunta, ¿por
qué razón las leemos? Para que tengamos esperanza mediante la paciencia y la consolación que
las Escrituras nos brindan. Ellas nos enseñan la paciencia en medio de dificultades enormes y nos
consuelan asegurándonos que podemos esperar la ayuda y protección del Señor. Si esto es así,
entonces tanto más podemos tener paciencia en problemas pequeños (como comer o no comer
carne).

En el v.5 Pablo llama a Dios "el Dios de la paciencia y de la consolación" mostrándonos que es el
mismo Dios quien habla a través de las Escrituras y nos proporciona estas bendiciones (paciencia y
consolación). Pablo desea a la iglesia de Roma que este Dios les dé un mismo sentir según (= como
estaba en) el Señor Jesús (véase Fil. 2,1-11).

Las discusiones no sólo nos alejan los unos de los otros, también nos impiden cumplir el propósito
de la vida cristiana: "glorificar unánimes al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo". El motivo
principal para buscar la paz en la iglesia entonces es: ¡la gloria de Dios está en juego! Sin embargo,
si queremos cumplir nuestro deber, nos resta un sólo camino: recibirnos los unos a los otros como
Cristo nos recibió a nosotros. Él aceptó a los pecadores y murió por los enemigos. Cuanto más
vivimos de este amor inexpresable, más mostraremos amor al hermano.

Una vez más Pablo levanta los problemas a un nivel superior. De las discusiones pasa a considerar
la unidad dentro de la iglesia. Ahora él se refiere a la obra de Jesús en la cual reconcilió a (los
creyentes de) los judíos con (los creyentes de) los gentiles. A través de su hacerse-hombre, fue
siervo de la circuncisión; es decir, llegó para servir al pueblo de Israel, para mostrar la verdad (= la
fidelidad) de Dios hacia las promesas para con su pueblo. Al mismo tiempo abrió paso a los
gentiles de tal modo que todos juntos puedan glorificar el nombre de Dios. Con muchas palabras
de Las Escrituras (tomadas del Pentateuco, los profetas y los Salmos y citadas libremente), Pablo
nos hace ver que Dios quiso también la salvación de los gentiles. Así llevó a la unidad a aquellos
que estaban separados por un abismo. Solamente recordándonos la gran obra del Señor estamos
dispuestos a aceptarnos mutuamente y glorificar juntos a Dios.

Los roces producen separación, Pablo, en cambio, desea para la iglesia, que Dios como fuente de
toda esperanza, les llene de todo gozo y paz en el creer. El gozo en las maravillas del Señor y la paz
por la salvación tan grande, nos lleva a un nivel de aceptación dejando las disputas; nos da el
deseo de esperar mucho más de Dios: la salvación final donde todos honrarán y adorarán a Dios.
Las disputas impiden la manifestación del gozo y la paz. Pablo incentiva a la iglesia de Roma a
buscar la abundancia, ya que en Dios tenemos tanto que esperar: aquí en la tierra, la paz, la
alegría, el perdón y después su reino. Una esperanza común relativa a la gloria de Dios es el mejor
medicamento contra las peleas.

* Si el Señor ha admitido al hermano débil (¡y a nosotros!) con mayor razón debemos nosotros
aceptarlo.

2. (15,14-21) En estos versículos Pablo vuelve al principio de su carta en la que tenía la intención
de introducirse como apóstol. Al decir que no conoce esta iglesia y que tampoco la estableció,
Pablo muestra su humildad. Tiene la confianza de que la iglesia está llena de bondad y
conocimiento de tal modo que los mismos miembros de la iglesia están capacitados para
corregirse mutuamente. Su carta, que trata sobre el evangelio único para judíos y gentiles, es de
tanta importancia que repetirlo no es un lujo superfluo. Por eso Pablo escribió esta carta con
franqueza, según la gracia que le fue dada por el Señor para ser ministro de Jesucristo a los
gentiles. Esta era la gran vocación de Pablo: predicar el evangelio de tal forma que él como un
sacerdote podría ofrecer a Dios el sacrificio de los gentiles (su obediencia a Cristo), los que fueron
santificados por el Espíritu, destinados al servicio de Dios. Esto es una metáfora muy
comprensible, pues nunca antes tantos gentiles habían glorificado al Señor. Su esfuerzo, sin
embargo, no era para autovanagloriarse, ya que Pablo no era más que el ayudante de Dios, como
el levita era el ayudante del sacerdote. Pablo sólo quiere hablar de lo que Cristo hizo por medio de
él, a través de sus palabras y obras. Las obras fueron los milagros presentados como señales de la
irrupción del reino de Dios en este mundo. El resultado de esto fue la obediencia de los gentiles, la
obediencia de la fe en Jesucristo. Pablo predicó el evangelio con el poder del Espíritu Santo. Ese
fue el secreto de su ministerio, por el cual él alcanzó una gran parte del mundo en un tiempo tan
corto. Por otra parte hay que recordar que Pablo era un pionero real que predicaba el evangelio
en lugares estratégicos. Desde Jerusalén (aunque Pablo no trabajaba allá) hasta Ilírico. Aunque el
libro de los Hechos no menciona esta región al oeste de Macedonia, Pablo nos informa que
también estuvo allá para predicar el evangelio desde el Este hasta el centro del imperio romano, y
solamente en los lugares donde nadie conocía el nombre de Jesús.

* ¿Tenemos el deseo de predicar el evangelio con poder a aquellos que no lo conocen?

3. (15,22-33) Pablo expresa su gran deseo de predicar el evangelio también en España, ubicada al
oeste del imperio romano. Para él, Roma es sólo un `trampolín' que lo lanzará en misiones a
España. Por su obra misionera, Pablo nunca tuvo la oportunidad de llegar antes hasta Roma, pero
ahora tiene el plan de visitarla. Allá espera ser encaminado, es decir, acompañado y provisto de
todo para el viaje, pero también gozarse en su presencia. Pablo a su vez, no vendrá con las manos
vacías, sino con la abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. Pablo vendrá, podríamos
decir, envuelto en las bendiciones del evangelio: la predicación del perdón, la paz y la salvación
eterna. Sin embargo, antes, el apóstol debe ir a Jerusalén para dar a los pobres de la iglesia una
ofrenda recibida por las iglesias de Macedonia y Acaya. De esta manera podían expresar la
gratitud hacia la iglesia materna de quien geográficamente habían recibido el evangelio. Las
nuevas iglesias recibieron bendiciones espirituales y con cosas materiales querían demostrar su
gratitud.

Mientras tanto, Pablo se prepara para el encuentro en Jerusalén con los judíos-cristianos.
¿Entenderán su método de trabajo al predicar el evangelio a los gentiles, o lo rechazarán? Teme la
oposición de los que no creen en Jesús como Señor. La historia en el libro de Hechos muestra que
su temor no fue infundado. Por tanto, ruega ayuda en la oración por parte de la iglesia de Roma.
En realidad la palabra `orando' en el v.31 significa mucho más: luchar en las oraciones. Es una
constante súplica que Dios rompa las obras de satanás, para que el Señor le dé la victoria y
encuentre mucha fe y que la ofrenda que lleva sea aceptada. Para Pablo es muy importante que la
unión entre las iglesias se mantenga. Termina con la bendición del Dios de paz. Solamente Él
puede darnos paz en medio de circunstancias difíciles.
* ¿Mostramos amor a otras congregaciones hermanas a través de nuestra ayuda tanto material
como espiritual?

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. Los hermanos maduros en la fe deben imitar el actuar de Cristo. Nuestro deber como
creyentes es soportar en amor a los hermanos en la fe; esto no es lo mismo que "aguantar", sino
tener paciencia con ellos, manifestándoles nuestro amor y comprensión. Si realmente mostramos
amor hacia los hermanos esto será un indicador que revelará si verdaderamente conocemos el
amor de Cristo. En cuanto a esto, Pablo en Rom. 15 agrega unos motivos más para aceptar al débil:

* Cristo no se agradó a sí mismo

* Cristo recibió al hermano débil

1b. Aunque tengamos diversas opiniones, todos compartimos en la adoración a Dios. Las
diferentes opiniones dentro de una iglesia pueden existir (note: Pablo no habla aquí sobre
opiniones en cuanto a doctrina). Pero a pesar de esto, todos los creyentes, por la gracia del Señor,
adoramos al único Dios verdadero el cual es paciente con nosotros y nos consuela en todo
momento. Es en esta instancia de adoración en donde todos nos unimos a una voz como un solo
hombre.

1c. Recibirnos los unos a los otros es darle la gloria a Dios. Dios no solamente es glorificado en la
salvación de los perdidos, sino también en la buena relación que debe existir entre los hermanos.
Una iglesia dividida aunque esté trabajando activamente en evangelismo no rinde verdadera
adoración a Dios en la unidad.

2a. La amonestación es necesaria dentro de la iglesia. Muchos pecados son pasados por alto a
veces en una congregación, pero el apóstol Pablo dice que amonestarse los unos a los otros es un
deber cristiano para mantener la santidad y unidad dentro de la iglesia. Desde luego, la
amonestación debe ser espiritual, y ella sólo es posible allí en donde se está lleno de bondad (para
corregir en amor) y de todo conocimiento (para corregir conforme a la Palabra de Dios).

2b. El mundo todavía es suficientemente grande para seguir predicando el evangelio. Lo que
detiene la pronta visita de Pablo a Roma es su ardua labor apostólica en lugares en donde nunca
antes Cristo había sido anunciado. Su deseo es llenar todo lugar con el conocimiento de Dios en
Cristo. Esto es una lección para muchos de nosotros para que no sigamos disputando entre las
iglesias tal o cual lugar para ver quien tiene la supremacía o mayor convocatoria. Dios quiere que
la iglesia en unidad se esfuerce por enviar misioneros a otros lugares del mundo, no como
enviados de la denominación, sino como apóstoles de Jesucristo. ¿Compartimos el afán de Pablo
de predicar el evangelio en donde no se conoce a Cristo? ¿Oramos y ofrendamos por las misiones?
¿Queremos ser usados por Dios?

3. Es bueno que haya una prestación recíproca de servicios entre iglesias. ¡Qué hermoso sería que
llegara el tiempo cuando las denominaciones dejen de lado sus prejuicios y críticas y se brindaran
apoyo mutuo, no sólo en lo material sino en lo que competa a la obra de Cristo! Solamente con la
unión de fuerzas es posible hacer más por la extensión del evangelio. Es verdad que en cuanto a
doctrina pueden haber ciertas desavenencias, pero si nuestra intención es predicar a Cristo
crucificado y resucitado bien podemos realizar empresas de evangelización en forma
mancomunada.

Romanos 16

1. (16,1-16) Pablo termina su carta con saludos. Pero ¿cómo puede Pablo saludar a una iglesia tan
específicamente cuando nunca la ha visitado? Muchos comentaristas no creen que Romanos 16
pertenezca a esta carta. Sin embargo, a esta objeción no es tan difícil de responder: Roma era la
capital del imperio romano, por lo tanto, es muy probable que Pablo conociera a hermanos de
esta iglesia que de seguro viajaban regularmente.

Pablo recomienda a Febe. Es factible que a través de ella, Pablo hubiese entregado su carta a la
iglesia de Roma. Posiblemente, Febe, igual como Lidia, estuviera en una posición económicamente
buena, lo cual le permitía viajar cuando era necesario. Ella era diaconisa de la iglesia de Cencrea, el
puerto oriental de Corinto. Diaconisa significa un cargo oficial en la iglesia, un cargo cuyo
contenido es difícil de determinar. Por lo menos significa servir en todo lo que era posible. En el
versículo 2, Pablo dice que el cargo de esta hermana, no era solamente el de diaconisa, puesto que
ella, en realidad, ayudaba a muchos. Por esa razón la iglesia debería recibirla.

Ahora Pablo saluda primero a Priscila y Aquila, sus anfitriones en Corinto. Menciona
agradecidamente el hecho de que ellos expusieron sus vidas por él. No sabemos en que forma lo
hicieron, lo único que podemos decir es que han arriesgado la vida en ayuda del apóstol. Para
Pablo siempre era importante mencionar lo que Dios realizó en los creyentes, el amor, la fe y la
ayuda, para agradecer por ellos. Habiendo vuelto a Roma, (comp. Hechos 18,2) Priscila y Aquila
servían también al Señor al abrir su casa para los miembros. Por la falta de edificios para los cultos,
la iglesia se reunía siempre en casas de hermanos.

Después saluda a Epeneto, el primer convertido en la provincia de Asia, con quien Pablo
evidentemente tenía un vínculo especial. De los demás creyentes a quienes menciona Pablo, no
sabemos nada, es probable que la María del v.6 haya pertenecido a los primeros hermanos que
fundaron la iglesia de Roma. Andrónico y Junias eran judíos como Pablo y en otrora compañeros
de prisiones. Ellos conocían a Cristo antes que Pablo mismo. Son insignes (=muy estimados por)
entre los apóstoles. La palabra apóstol tiene aquí un significado más amplio: predicadores del
evangelio y no se refiere a los 12 apóstoles.

No sabemos casi nada de las personas nombradas en el v.15, tal vez con excepción de Rufo (13),
quien era posiblemente el hijo de Simón de Cirene (véase Marcos 15,21). "Escogido en el Señor",
se refiere ahora sobre todo a la elección de Dios para servirle a Él, aunque incluye la elección para
la vida eterna. Es casi seguro que entre los mencionados habían siervos. Encontramos en esta lista
nombres que son típicos para siervos como: Amplias, Pérsida y Flegonte. Entonces hallamos en
esta lista tanto a judíos como a gentiles; tanto gente de la clase alta como esclavos. Notable es el
tono cordial con que Pablo menciona a todos sus hermanos. Son sus amados en el Señor. Este
amor se encuentra exclusivamente dentro de la iglesia, es decir, cuando vivimos del amor de Dios
revelado en Jesucristo. Todos los hermanos deben ser saludados con un ósculo, un beso santo. Un
beso santo significa que no es una expresión superficial de la relación con los demás, sino que es
una relación llevada por el santo amor de Dios.

* En la iglesia somos hermanos el uno del otro. El amor cristiano no depende de la simpatía de los
demás, depende del amor que Dios nos mostró a nosotros los pecadores.
2. (16,17-24) En los versículos 17-20 Pablo advierte contra fuegos fatuos concernientes a la sana
doctrina. Además aquellos maestros, al causar divisiones, quiebran la unidad de la iglesia. La
doctrina sana es una; las divisiones son muchas. El mejor remedio contra aquellos hombres es
evitarlos. Mezclarse con fuegos fatuos es demasiado peligroso por la mala influencia que ejercen
sobre los ingenuos, los creyentes de buena fe, pero sin mucho conocimiento de la sana doctrina.
Pablo probablemente tuviese en mente a los maestros judíos que dan énfasis en guardar las leyes
de las comidas; ellos sirven a su vientre en vez de servir a Dios. Al decir esto, Pablo no está
acusando a la iglesia de falsa doctrina, pues él conoce su obediencia; por ende, es más una cosa de
precaución. Su deseo es que los miembros de la iglesia sean sabios para el bien, e ingenuos
(literalmente inocente) para el mal. Pablo anhela una vida cristiana saludable para la gloria del
Señor. La falsa doctrina tiene su origen en el diablo. Los creyentes están dependientes totalmente
del cuidado de Dios y tienen la promesa de que el Señor les dará el triunfo completo sobre
satanás. La bendición de la gracia del Señor Jesucristo corresponde bien aquí. Es por su gracia
guardadora por la que la iglesia recibirá el triunfo.

En los versículos siguientes son los amigos de Pablo en Corinto quienes saludan a los creyentes de
Roma. En primer lugar menciona a su `compañero de trabajo', Timoteo. Después encontramos a
tres personas de la misma tribu de Pablo: Lucius, a lo mejor la misma persona de Hechos 13,1;
Jasón, quizas él de Hechos 17,5; Sosípater, a lo mejor el Sópater de Hechos 20,4. Tercio, que
escribió esta carta, fue el secretario de Pablo. Es posible que Gayo fuese la misma persona que el
Gayo de Hechos 20,4. Erasto era algo así como tesorero de la ciudad (véase 2 Tim 4,20). El Erasto
de Hechos es probablemente otra persona. No sabemos quien era Cuarto. Los manuscritos más
antiguos no mencionan el versículo 24. En realidad es el mismo versículo que el veinte (última
parte).

* La iglesia es constantemente amanezada por doctrinas falsas, sin embargo, el Señor la protege y
le da el triunfo. Los creyentes tienen que tener mucho cuidado.

3. (16,25-27) Pablo termina con una glorificación a Dios, porque

a. Él puede confirmar a los creyentes, establecerlos en la fe.

b. Él nos reveló un misterio: la venida de su Hijo en la carne.


c. Él reveló este evangelio ahora. El evangelio podía ser anunciado en el Antiguo Testamento, pero
no podía ser predicado como un hecho en medio de todas las naciones. Ahora sí: porque hay
salvación no sólo para los judíos, también la hay para todos aquellos que obedecen al evangelio
por la fe.

d. Este Dios es un Dios único y sabio. ¿Quién puede hacer lo que Dios hizo, mandando a su propio
Hijo a esta tierra, perdida por el pecado? A Él sea la gloria mediante Jesucristo para siempre.
Solamente a través de Él, existe el evangelio y podemos conocer a Dios y su gracia.

* Es una maravilla que vivamos en este tiempo bajo la bendición del evangelio de nuestra
salvación.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. La palabra `hermano' nunca debería ser una palabra desgastada. Al contrario, es una palabra
que expresa el amor verdadero que debe existir entre los miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia.

1b. Por muy diversa que sea la iglesia, en Cristo hallamos la unidad. La iglesia puede componerse
de personas de clases y razas muy diferentes. La unidad no es el nacionalismo ni la unidad de la
clase social, sino la fe en el mismo Dios y en el mismo Salvador. Debemos saber que ante Dios
estamos en igualdad de condición: pecadores que dependen enteramente del sacrificio de su Hijo
Jesucristo. Si hay tensiones u orgullo, reflexionemos en quienes somos ante Él, para que seamos
capaces de aceptar humildemente a nuestros hermanos.

1c. Toda clase de persona puede servir a Dios: hombres y mujeres, esclavos y amos. Oremos para
que nuestra iglesia se caracterice por su fiel servicio al Señor de todos.

2. La falsa doctrina es como el veneno, mata el bienestar de la iglesia. Para poder discernir la falsa
doctrina es necesario que maduremos en la fe y en el conocimiento de la Palabra de Dios. La falsa
doctrina es un ataque satánico para destruir la iglesia de Cristo. Aunque debemos tener mucho
cuidado, Cristo, como la Cabeza de su cuerpo, nunca permitirá que esto suceda. Él ya triunfó en la
cruz y triunfará definitivamente
3. ¡Que alegría es vivir en el tiempo de la predicación mundial del evangelio! Muchas generaciones
han pasado sin conocer nada de las buenas noticias de la venida y del sacrificio de Jesús por quien
tenemos acceso a Dios. Somos una generación privilegiada, a la cual Dios le ha dado la
oportunidad de conocer el evangelio. Este privilegio es también una tremenda responsabilidad:
depositar nuestra fe en Cristo y compartir con otros lo que hemos recibido de Dios.

Rev. Pieter J. Den Admirant: LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA

Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.

(Más información en su sitio de web: www.enlacallerecta.es)

En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda

[1] No debemos olvidar que Pablo se dirige a los miembros de la iglesia quienes fueron
bautizados ya siendo adultos. Sin embargo, podemos aplicar lo mismo al bautismo de infantes, ya
que es nunca el bautismo el que nos da por sí mismo los beneficios de Cristo, sino que es la
promesa de Dios. Sin fe no recibiremos los beneficios de su obra, ya sea siendo niños o adultos.

ROMANOS

CAPÍTULO 1

Introducción
“La única esperanza para el Cristianismo es la rehabilitación de la Teología Paulina. O regresamos
al Cristo encarnado y a la sangre expiatoria o nos deslizaremos al ateísmo y a la desesperanza” (el
fallecido Francis L. Patton, el piadoso e idóneo presidente de la Universidad de Princeton).

“La epístola a los Romanos es la verdadera pieza maestra del Nuevo Testamento y el más puro
evangelio. Es digna de que todo cristiano no solo la sepa de memoria, palabra por palabra, sino
también de que se ocupe en ella como su pan cotidiano del alma. Pues nunca puede llegar a ser
leída o ponderada lo suficiente; y cuanto más se la estudia, tanto más preciosa y apetecible se
vuelve” (Martín Lutero).

Pablo escribió esta carta alrededor del año 56 D.C. cuando estaba en la ciudad de Corinto. Pablo
no había visitado aún la Iglesia de Roma. El deseaba ir allá y oraba que Dios hiciera posible esta
visita (Romanos 1:10-12; 15:23-24). Esto hace que la carta a los Romanos sea especial. La mayoría
de las otras cartas fueron escritas a iglesias a las cuales él había ministrado personalmente. Pero
aquí había una iglesia (la iglesia de Roma) donde Pablo no había estado y donde Pablo no había
enseñado. Podríamos hacer esta pregunta: ¿Qué enseñará Pablo cuando llegue a Roma? En este
libro de Romanos, Pablo da una presentación preliminar del contenido de su ministerio de
enseñanza. Lo que Pablo expone en estos 16 capítulos es nada menos que una obra doctrinal
maestra. ¿De qué se trata el cristianismo? ¿Cuál es su mensaje central? ¿Cuál es el verdadero
evangelio de Dios? ¿Cuáles son realmente las buenas nuevas de salvación? ¿Qué clase de mensaje
predicaba el más grande de todos los apóstoles de la iglesia dondequiera que fuera? Para
encontrar la respuesta a todas estas preguntas debemos volver al libro doctrinal más importante
del Nuevo Testamento—la epístola de Pablo a los Romanos.

No es posible medir la influencia que ha tenido el Libro de Romanos. Un grupo de eruditos elaboró
una lista de los quince libros más importantes -- importantes por su influencia beneficiosa sobre la
humanidad. En esta lista de libros estaban incluidos el Diario de John Wesley, Las 95 Tesis de
Martín Lutero, La Ciudad de Dios de Agustín y El Progreso del Peregrino de Juan Bunyan. Como lo
revelan sus Diarios, Wesley era un predicador inconverso hasta que leyó el libro de Romanos y
entendió el camino de salvación de Dios. Lutero, un monje católico, fue influenciado
poderosamente por Romanos 1:17, “Mas el justo por la fe vivirá”, lo que abrió sus ojos a la verdad
de la justificación por fe. La Ciudad de Dios de Agustín está basada en su estudio del Libro de
Romanos. Bunyan escribió el Progreso del Peregrino después que leyera el Libro de Romanos
estando en prisión. Éste llegó a ser el libro más vendido, después de la Biblia. Entre los libros más
importantes del mundo, hay cuatro que fueron directamente influenciados por el Libro de
Romanos. ¿El Libro de Romanos ha cambiado tu vida?

Romanos 1:1

Observa la primera frase (¿dónde encuentras el primer punto?). Tiene 124 palabras en la versión
Reina Valera 1960. Este es el estilo característico de Pablo (ver Efesios 1:3-14). El Apóstol Juan
tenía un estilo diferente (frases cortas y sencillas, sin embargo profundas) –ver Juan 4:8, 19 etc. La
doctrina correcta en cuanto a la inspiración de las Escrituras va más allá de la idea de un dictado
mecánico. Las diferentes personalidades y estilos de los escritores humanos son claramente
observables y, sin embargo, lo que escribieron está sin error y es exactamente lo que Dios quería
decir —ver 2 Pedro 1:20-21 y 2 Timoteo 3:16. Cada escritor bíblico tenía su propio estilo y
característica, sin embargo Dios los usó como Sus escribientes para anotar exactamente lo que el
Señor quería que fuese incluido en Su Palabra.

En el versículo 1 Pablo nos dice tres cosas en cuanto a sí mismo:

1) Siervo = esclavo, servidor, esclavo por amor de Jesucristo

Esta es una declaración asombrosa si consideramos el historial pasado de Pablo (ver Hechos 7:58;
8:1-3; 9:1-2; 1 Corintios 15:9; 1 Timoteo 1:13-15). Saulo de Tarso era el mayor enemigo de la
iglesia. El mayor enemigo de la iglesia llegó a ser el mayor apóstol de la iglesia. ¿Cómo sucedió
ésto? ¿Cómo podemos explicar esta asombrosa transformación descrita en Gálatas 1:23? ¿Cómo
puede Saulo, el perseguidor, llegar a ser Pablo, “el siervo de Jesucristo” (Romanos 1:1)? ALGO
TIENE QUE HABER SUCEDIDO.

De acuerdo al Nuevo Testamento, ¿qué sucedió para causar tal cambio? ¿Qué causó la conversión
de Saulo de Tarso? Ver 1 Corintios 9:1 --“¿No he VISTO a Jesús, el Señor nuestro?” y compare con
Hechos 9:3-6 y 1 Corintios 15:8. Críticos hostiles del cristianismo tienen que dar una explicación
satisfactoria para la conversión de Pablo. George Lyttelton (1709-1773) estudió la conversión de
Pablo con la intención de desaprobar el cristianismo. Como resultado de su investigación, él se
convirtió. En su notable escrito, “Observaciones sobre la conversión de Pablo”, expone cuatro
proposiciones que parecen agotar todas las posibilidades del caso:
Pablo fue un impostor que dijo algo que él sabía que era falso, con la intención de engañar (él en
realidad no vio al Cristo resucitado, pero dijo que lo vio).

El era un fanático (“entusiasta”) que sufría de una imaginación desenfrenada (él pensó
sinceramente que vio al Cristo resucitado, pero en realidad no lo vio).

El fue engañado por el fraude de otros (de alguna manera otros lo hicieron pensar que había visto
al Cristo resucitado).

Lo que él declaró ser la causa de su conversión, sucedió realmente y, por lo tanto, la religión
cristiana es una revelación divina (Pablo vio realmente al Cristo resucitado, por lo cual el
cristianismo es verdadero y Cristo está vivo).

¿Qué problemas ves con las tres primeras posibilidades?

2) Apóstol = Alguien que es enviado en una misión

Dios tenía un ministerio único y especial para Pablo y los demás apóstoles. ¿HAY AÚN APÓSTOLES
EN LA IGLESIA HOY?

En Efesios 2:20 se dice que los apóstoles son hombres “fundamentales”. Un fundamento se coloca
solo una vez, al comienzo del proyecto de edificación. Los apóstoles fueron necesarios al comienzo
de la edad de la iglesia para llevar a cabo su especial ministerio de “fundación”.

Hoy en día nadie satisface los requisitos de un apóstol, porque un apóstol tenía que haber VISTO al
CRISTO RESUCITADO (1 Corintios 9:1; 15:8-9 y Hechos 1:22— cuando buscaban un reemplazante
para Judas). Cristo no se aparece a los hombres hoy (1 Pedro 1:8; Juan 16:10).
Aplicación: ver Hechos 2:42. Hoy día no tenemos apóstoles, pero tenemos la DOCTRINA o la
ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES. Hoy no tenemos al Apóstol Pablo, pero tenemos la DOCTRINA
DEL APÓSTOL PABLO, es decir el LIBRO DE ROMANOS (y sus otros escritos que ahora forman parte
de las Escrituras).

3) Apartado para el Evangelio de Dios

Hay un aspecto negativo en la separación (separación del pecado, de las cosas del mundo, etc.),
pero este versículo enfatiza uno de los aspectos positivos (no SEPARACIÓN DE sino SEPARACIÓN
PARA). La dedicación y devoción de Pablo hacia el evangelio de Dios se ve en Romanos 1:16; 1
Corintios 1:17-18; 2:1-2; 9:16; 15:1-4; Efesios 6:19-20; Hechos 20:21, 24.

Frase clave en el libro de Romanos = EL EVANGELIO DE DIOS (de esto se trata el libro de Romanos)

EVANGELIO = buenas nuevas, noticias gratas

En ningún lugar de la Biblia las buenas nuevas de salvación son expuestas con más claridad que en
el Libro de Romanos. Pablo presenta el evangelio de Dios hábil y sistemáticamente en esta
epístola. Hoy en día hay mucha confusión en cuanto a lo que es realmente el evangelio y cómo ha
de ser presentado. Estudiemos con cuidado como Pablo define y explica y presenta el evangelio y
no olvidemos quién fue el que enseñó a Pablo el evangelio (ver Gálatas 1:11-12). Debemos estar
también en alerta frente a los EVANGELIOS FALSOS (ver Gálatas 1:6-9).

Romanos 1:2

El Evangelio no es algo NUEVO (nueva revelación). El Evangelio ya había sido revelado en las
Escrituras del Antiguo Testamento (comparar Gálatas 3:8).

Los gloriosos hechos acerca de la muerte y la resurrección de Cristo no son revelados ahora por
primera vez. En el Libro de Romanos (en el cual Pablo expone el evangelio de Dios), Pablo cita
constantemente el Antiguo Testamento (61 veces). Como ejemplos del uso que Pablo hace del
Antiguo Testamento, ver Romanos 3:10-18 y Romanos 4:1-3. Las buenas nuevas acerca de Cristo
se encuentran en el Antiguo Testamento (comparar Lucas 24:26-27, 44). Isaías 53:6 (la primera
parte del versículo) es un resumen de Romanos capítulos 1 al 3 (todos los hombres están
condenados ante un Dios santo). Isaías 53:6 (la última parte del versículo) es un resumen de
Romanos capítulos 4 y 5 (Cristo murió para salvar y justificar al hombre pecador).

Romanos 1:2

“Las Santas Escrituras” – compare lo que está escrito en la tapa de la mayoría de las Biblias (SANTA
BIBLIA). Santo = apartado. La Biblia es puesta aparte y es diferente de todos los demás libros. Es
único en su clase. Es un libro absolutamente único. Es el único libro inspirado por Dios (2 Timoteo
3:16). Como alguien ha dicho, “Yo creo en la Biblia de tapa a tapa y creo hasta en la tapa (SANTA
BIBLIA)”. Tratemos a la Biblia siempre con respeto, sabiendo que es la Santa Palabra de Dios.

Romanos 1:3-4

¿De qué se trata el Evangelio? De acuerdo con Romanos 1:3, el EVANGELIO es acerca del Hijo de
Dios, Jesucristo nuestro Señor. Es un EVANGELIO CENTRADO EN CRISTO (comparar Romanos 1:9
“el evangelio de su Hijo”). El evangelio trata de Cristo y aparte de la Persona y de la obra de Cristo
no hay evangelio (ver 1 Corintios 15:1-4, donde encontramos el evangelio en pocas palabras).
Cualquier predicación que no esté centrada en Cristo, no es verdadera predicación del evangelio.
El verdadero evangelio es un EVANGELIO CENTRADO EN CRISTO, y Dios da serias advertencias
respecto a quienes predican otro evangelio (Gálatas 1:3-9).

Cuando pienses en la PERSONA DE CRISTO, deberías considerar especialmente dos cosas:

1. Su humanidad (Romanos 1:3 y ver también Juan 1:14; Mateo 1:1; 1 Timoteo 2:5). ÉL fue
hecho (ver Juan 1:14) del linaje de David según la carne. Por estirpe real, Cristo era descendiente
de David. ¿Por qué Dios se hizo hombre? Hebreos 2:9 nos ayuda a responder esta pregunta.

2. Su deidad (Romanos 1:4 y ver también Juan 1:1, 20:28; Tito 2:13; 1 Juan 5:20, etc.) ÉL se hizo
hombre, pero ÉL nunca dejó de ser Dios. El término “Hijo de Dios” indica la completa deidad de
Cristo. Así es como los judíos del primer siglo entendieron el término (ver Juan 5:17-18).
Nota: Leer Mateo 22:41-46. Los judíos sabían que el Mesías tenía que venir del linaje de David
(Mateo 22:42). Los judíos también entendían que el Salmo 110:1 se refería al Mesías: “Jehová
(aludiendo a Dios el Padre) dijo a mi (el pronombre “mi” se refiere a David, el autor del Salmo)
Señor (“Adonai”, que significa “Señor” o “Maestro”, y aquí se refiere al Mesías o a Cristo). Los
judíos quedaron confundidos con la pregunta de nuestro Señor (Mateo 22:45-46) que
simplemente era esta: ¿CÓMO PUEDE EL HIJO DE DAVID SER TAMBIÉN EL SEÑOR DE DAVID? Pablo
responde esta pregunta en Romanos 1:3-4.

En Su humanidad (“según la carne”) Él es el Hijo de David (Romanos 1:3). En Su deidad, ÉL es el


Hijo de Dios (Romanos 1:4), y por ello ÉL es el Señor de David. Su resurrección fue la comprobación
de que ÉL era todo lo que ÉL afirmaba ser.

ÉL no llegó a ser Dios en la encarnación, y tampoco llegó a ser el Hijo. La encarnación fue el
momento en que el eterno Hijo de Dios asumió nuestra humanidad, sin dejar de ser Dios. El Hijo
de Dios llegó a ser el Hijo del Hombre, para que nosotros, los hijos del hombre, llegásemos a ser
hijos de Dios (Juan 1:12; Gálatas 3:26). ¡Que siempre estemos llenos de asombro y de alabanza por
Su amor y Su gracia condescendiente por la cual ÉL descendió tan bajo, para poder elevarnos tan
alto! “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan
3:1).

Compare Romanos 1:3-4 con Romanos 9:5 (¿ves el énfasis tanto en Su humanidad como también
en Su deidad?).

“Por la resurrección”—La resurrección fue la comprobación final de que Jesucristo era todo lo que
Él afirmaba ser (comparar Mateo 12:38-40 y Juan 2:18-21).

Jesucristo resucitó de los muertos o bien no resucitó. Explique los problemas y las deficiencias de
las siguientes teorías falsas:

Los discípulos robaron el cuerpo de Jesús (compare Mateo 28:11-15).

El cuerpo de Jesús fue quitado por José de Arimatea (ver Mateo 27:57-60).
Las mujeres y luego todos los demás fueron a la tumba equivocada.

Las personas que aseguraron haber visto a Jesús, en realidad tuvieron alucinaciones y visiones.
Ellos pensaban haber visto a Jesús, pero en verdad no lo vieron.

Jesús no murió realmente en la cruz, y cuando lo pusieron en la tumba, ÉL aún estaba vivo.

“Con poder” –En el Antiguo Testamento, cuando Dios quería resaltar Su gran poder, Él señalaba el
milagro del cruce del Mar Rojo (Deuteronomio 26:8; Éxodo 32:11; Deuteronomio 4:37; 2 Reyes
17:36, etc.). No encontramos ésto en el Nuevo Testamento. Hoy día, cuando Dios quiere resaltar
Su gran poder, ÉL llama nuestra atención hacia ¿qué evento (Efesios 1:19-20; Filipenses 3:10)?
Cuando Dios quiere que veamos Su amor, ÉL nos señala la cruz (Juan 3:16; Romanos 5:8; 1 Juan
4:10); cuando Dios quiere que veamos Su poder, ÉL nos señala la tumba vacía.

Cuando pienses en la OBRA de Cristo, deberías pensar principalmente en dos cosas: 1) Su


crucifixión; 2) Su resurrección. Encontrarás mencionados estos dos importantes eventos en cada
uno de los siguientes pasajes: Romanos 4:25; 1 Corintios 15:3-4; 2 Corintios 5:14-15 y 1
Tesalonicenses 4:14.

Romanos 1:5

¿A quienes debe ser predicado el evangelio? La respuesta de Pablo: “A TODAS LAS NACIONES”
(compare Marcos 16:15; Mateo 28:19; Lucas 24:47 y Hechos 1:8). El término “gracia” se refiere al
favor inmerecido y a la bondad gratuita de Dios. Pablo se dio cuenta de cuán indigno era y que él
no merecía ser un apóstol (ver 1 Corintios 15:9-10 y Efesios 3:8). “Para la obediencia a la fe” – El
evangelio debe ser OBEDECIDO. Es POR FE que una persona obedece el evangelio. Favor note lo
siguiente:

Lea Hechos 16:30-31 y note que el versículo 31 es un mandamiento.

Lea 1 Juan 3:23. ¿Cuál es el primer mandamiento que un pecador debe obedecer? ¿Qué es la
primera cosa que una persona tiene que hacer para agradar a Dios (Hebreos 11:6)?

Hechos 17:30. ¿Cuál es el mandamiento de Dios? ¿A quién es dado este mandamiento?

2 Tesalonicenses 1:8. Los incrédulos son los que no obedecen el evangelio de nuestro Señor
Jesucristo.

La incredulidad es algo muy serio: Juan 3:18; 3:36; 8:24; 16:9; etc.
El MOTIVO de Pablo – “por amor de Su Nombre”. La única preocupación de Pablo era el Nombre y
la gloria y la reputación de su Señor y Salvador (comparar 1 Corintios 10:31; 3 Juan 7).

Romanos 1:6

¿Qué está haciendo Dios en el mundo hoy?

“Entre las cuales” = entre las naciones (v.5)

Hoy en día Dios está visitando a los gentiles (naciones) y está tomando de ellos pueblo para Su
Nombre (Hechos 15:14). Cristo está edificando Su Iglesia (Mateo 16:18). El término “iglesia”
(griego-ekklesia), se refiere a la asamblea de los ‘llamados-fuera’ por Dios. Dios está llamando a
personas para que tengan comunión con ÉL (1 Corintios 1:9). ¿Dios te ha llamado a ti de las
tinieblas a Su luz admirable (1 Pedro 2:9)?

Romanos 1:7

Los destinatarios de la carta de Pablo eran los creyentes romanos:

Ellos eran “amados de Dios”. Eran muy amados por Dios. Aprenderemos más sobre el gran y
asombroso amor de Dios en Romanos 5.

Ellos eran “llamados a ser santos”. Un santo es alguien que “ha sido apartado, una persona que ha
sido separada del pecado y separada para el servicio de Cristo”. Cada creyente es un santo, pero a
menudo los creyentes no viven muy santamente. Aprenderemos como vivir santamente en
Romanos capítulo 6 y siguientes.

Romanos 1:8-13

UNA LECCIÓN IMPORTANTE SOBRE LA ORACIÓN


(con Pablo como nuestro ejemplo)

Hay al menos ocho cosas sobre la oración que podemos aprender de estos versículos:

1. La oración debe incluir acción de gracias (versículo 8)

Pablo daba gracias a Dios por los cristianos que vivían en Roma, y estaba especialmente
agradecido por su FE. Esta gente era FAMOSA POR SU FE. Su fe les había ganado una reputación
mundial (compare 1 Tesalonicenses 1:8 donde aprendemos que los cristianos tesalonicenses
también eran conocidos por su fe). ¿Qué es la FE? En la Biblia hay dos definiciones sencillas de la
fe que se encuentran en Romanos 4:21 y Hechos 27:25. (Compare la Iglesia de Roma del primer
siglo, a la cual Pablo escribió, con la Iglesia de Roma de hoy. La Iglesia de Roma actual también es
famosa – famosa por sus tradiciones, sus sacramentos, sus rituales, el liderazgo del papa, etc. –
pero no es famosa por su fe en Dios y en Su Palabra). Pablo estaba agradecido de que en la capital
pagana del Imperio Romano hubiese personas que adoraban y creían en el verdadero Dios vivo.

2. La oración tiene que ser “mediante Jesucristo (versículo 8)

No podemos acercarnos a Dios por otro camino (Juan 14;6). ÉL es nuestro gran MEDIADOR (1
Timoteo 2:5) y aparte de ÉL, la oración sería imposible. Por eso oramos “en el Nombre de Jesús”.

3. La oración debería ser constante (versículo 9)

Pablo oraba por los romanos “sin cesar” (versículo 9 y comparar con 1 Tesalonicenses 5:17). Esta
misma expresión se usa para describir la TOS PERSISTENTE (toser sin cesar). Tal como la tos
persistente permanece con una persona durante el día, así la preocupación de Pablo por los
creyentes romanos lo acompañaba de continuo.

4. La oración debe ser genuina (versículo 9)


Dios era el testigo de Pablo. Dios sabía como era realmente la vida de oración de Pablo. Otras
personas no pueden ser testigos de tu vida de oración; sólo Dios puede serlo. Pablo no solo
pretendía ser un hombre de oración. Pablo sabía que su vida de oración era genuina y él sabía que
Dios sabía.

5. La oración debe incluir la intercesión (versículo 9)

Pablo mencionaba personalmente a estos creyentes romanos. Pablo alcanzaba a muchas almas
con su predicación y alcanzaba también muchas más almas con sus oraciones. ¿A quién
mencionaba Pablo en sus oraciones? En Romanos capítulo 16 encontramos 26 nombres. (¿Usaría
Pablo alguna especie de lista de oración?) ¿Por quienes oras tú? Pablo obedecía fielmente el
mandamiento de Efesios 6:18.

6. La oración debe ser específica (versículo 10)

Pablo hizo en su oración una petición específica. El oró por un “próspero viaje”. No hay detalle en
tu vida que sea tan trivial que no lo puedas hacer materia de oración. Si Dios está preocupado de
alimentar a las aves y de vestir a los lirios, él ciertamente estará preocupado por el viaje de Pablo a
Roma. ¿Vive el hombre desprovisto de paz, gozo y santo amor? Esto es porque no llevamos todo a
Dios en oración.

7. La oración debe ser sumisa (versículo 10)

Note la frase clave:”por la voluntad de Dios”. Compare con la oración de Jesús en Lucas 22:42.
Pablo no exigía a Dios u ordenaba a Dios o imponía a Dios lo que él quería. El simplemente hacía
una petición y deseaba que su petición fuese otorgada solamente si era la voluntad de Dios.

8. La oración debe tener un motivo correcto (versículos 11-12)

¿Tenía Pablo buenas razones para pedir un “próspero viaje” a Roma? ¿Por qué deseaba Pablo ir a
Roma? 1) El quería hacer la voluntad de Dios (versículo 10); 2) El quería confirmar (fortalecer) a los
creyentes romanos en la Roca, Cristo Jesús (versículo 11); 3) El quería confortar y animar a estos
creyentes (como también ser confortado y animado por ellos)— (versículo 12). Las razones de
Pablo eran buenas razones. El estaba preocupado por la gloria de Dios y por el bien de otros.

¿CÓMO CONTESTÓ DIOS LA ORACIÓN DE PABLO? Pablo deseaba mucho ir a Roma (ver versículo
11—“porque deseo (un fuerte anhelo) veros” – compare 1 Pedro 2:2, donde se usa la misma
palabra para describir el hambre del nuevo creyente por la Palabra de Dios). Ver también Romanos
15:23-24. Roma había sido incluida muchas veces dentro del itinerario de viaje de Pablo, pero una
y otra vez, Pablo se vio impedido de hacer este viaje (Romanos 1:13 y Romanos 15:22). Una razón
por la cual Pablo quería ir a Roma se encuentra en Romanos 1:13. Otra razón es sugerida en
Hechos 9:15. Pablo sabía que Dios le había dado un ministerio especial “a los reyes” y no había
mejor lugar que Roma para encontrar a un rey. EL REY (César, el emperador romano) vivía allí.

¿Contestó Dios la oración de Pablo? ¿Llegó Pablo finalmente a Roma? Sí, pero de una manera muy
inusual. Dios no contesta siempre nuestras oraciones como nosotros pensamos. El próspero viaje
de Pablo (ver Romanos 1:10) resultó ser uno de los más ingratos y peligrosos viajes a través del
Mar Mediterráneo que puedas imaginarte (descrito con detalle en Hechos capítulo 27). El viaje no
fue ciertamente como Pablo lo había esperado. Pablo también llegó a Roma bajo circunstancias
muy inusuales. EL FUE LLEVADO ALLÁ COMO PRISIONERO. La oración de Pablo fue contestada,
pero de una forma muy inusual. Como dice el autor del himno:

Dios obra por senderos misteriosos

Las maravillas que el mortal contempla,

Sus plantas se deslizan por los mares,

Y atraviesa el espacio en la tormenta.

En el abismo de insondables minas,

Con infalible y eternal destreza.

Atesora sus fúlgidos designios,

Su soberana voluntad despliega.

Romanos 1:14
“Deudor” = yo debo algo. Tengo una obligación. Tengo la tarea del evangelio. Compare 1 Corintios
9:16. “Griegos y no griegos” son dos clases de gentiles. Los griegos eran los que estaban bajo la
influencia de la cultura y del lenguaje griegos (el lenguaje griego era el lenguaje universal y común
del Imperio Romano y la carta de Pablo a los Romanos fue escrita griego, no en latín ni en hebreo).
Los no griegos eran extranjeros, los que no estaban bajo la directa influencia de la cultura griega
(ver Hechos 28:2, 4).

Pablo debía el evangelio a cada miembro de la raza humana. En un momento de su vida, Pablo
(Saulo de Tarso) sentía que era su obligación perseguir a todo cristiano; pero ahora Pablo sentía
que tenía la obligación de predicar a toda criatura (probablemente Pablo estaba familiarizado con
Marcos 16:15). ¿Qué obligación o tarea evangélica tienes tú (ver 2 Corintios 5:17-21)? Los que han
recibido las buenas nuevas de Dios sienten la carga y la obligación de transmitirlas a los demás. Si
fueras un investigador médico y descubrieras un remedio para el cáncer, ¿lo guardarías en
secreto? La vida es corta; la muerte es segura; el pecado es la causa; CRISTO ES LA CURA.

Romanos 1:15

“pronto estoy” = listo, dispuesto, deseoso (compare Hechos 17:11 –“con toda solicitud”).

“anunciar el evangelio” = evangelizar, anunciar las buenas nuevas, proclamar el evangelio.


Compare la palabra “evangélico” (se supone que una iglesia evangélica es una iglesia que cree en
las buenas nuevas de Dios y que proclama fielmente este mensaje de salvación).

Romanos 1:16

Note los TRES GRANDES “SOY o ESTOY” del apóstol Pablo:

“SOY UN DEUDOR” (versículo 14

“PRONTO ESTOY” (versículo 15)


“NO ESTOY AVERGONZADO” (versículo 16)

“no me avergüenzo” -- Pablo no se avergonzaba de ir a prisión por causa del evangelio y no se


avergonzaba de morir por causa del evangelio. Ver lo que nuestro Señor dijo en Lucas 9:26 y
comparar con 2 Timoteo 1:8, 12. Los cristianos no deberían AVERGONZARSE del evangelio y no
deberían ser una VERGÜENZA para el evangelio (viviendo de una manera contraria a sus
principios).

“poder de Dios” = en griego, DUNAMIS (dinamita). Ver 1 Corintios 1:18, 24. La creación fue un
juego de dedos para Dios (Salmo 8:3), pero la redención requirió nada menos que el poderoso
brazo de Dios (Isaías 53:1). La creación no fue de gran costo para Dios, pero la redención le costó
Su único Hijo. Fue necesario el poder de Dios para transformar a Saulo (el principal perseguidor)
en Pablo (el principal apóstol). Se necesita del poder de Dios para salvar y transformar a cualquier
pecador (comparar Colosenses 1:13 y Hechos 26:18).

“todo aquel” –El evangelio de Dios no es para un grupo selecto, sino para todos.

“que cree” – el evangelio tiene que ser creído (responsabilidad humana). Dios salva, pero el
hombre tiene que creer. La fe es la mano del corazón que se extiende y recibe el don de la
salvación de Dios (Romanos 6:23).

“salvación” –todo aquel que cree el evangelio es salvo (comparar Hechos 16:30-31; 1 Corintios
1:21; 1 Corintios 15:1-2; Lucas 8:12; Juan 6:47; etc.)

“al judío primeramente” – tenemos aquí una admirable demostración de la gracia de Dios. Fueron
los judíos los que rechazaron a su Mesías (Juan 1:11) y los que lo crucificaron (Juan 19:14-16). Sin
embargo, son estas mismas personas las primeras en escuchar las buenas nuevas de Dios. El
evangelio llegó primero a los judíos. Los que escucharon el evangelio el día de Pentecostés
(Hechos 2) eran todos judíos. Los gentiles no escucharon el evangelio hasta el capítulo 10 de
Hechos. Hoy el evangelio llega a todos los hombres sin distinción (ver Romanos 10:12-13).
Al Judío Primeramente

“Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario
que se os hablase primero la Palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos
de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles” (Hechos 13:46).

Pablo usó aquí palabras muy firmes: “ERA NECESARIO”. Era absolutamente esencial que el
evangelio llegase primero a los judíos. Aquí hay varias razones por las cuales la Palabra de Dios
debía ser predicada primero a los judíos:

El evangelio debía llegar primero a los judíos porque la “SALVACIÓN viene de los JUDÍOS” (Juan
4:22). El Salvador Mismo era judío. Puesto que la salvación viene de los judíos, es justo que el
glorioso mensaje de salvación llegara PRIMERO a los judíos.

El evangelio debía llegar primero a los judíos porque Cristo vino al mundo con el propósito de
salvar a “Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). “Su pueblo” es una clara referencia al pueblo de
Israel (comparar Mateo 2:6 y Hechos 10:42, donde “al pueblo” se refiere más probablemente a los
judíos). Correspondía entonces que el mensaje y las bendiciones de salvación llegaran primero a
Israel (compare Hechos 3:26).

El evangelio tenía que llegar primero a los judíos, porque a los judíos fueron dadas las Escrituras
hebreas (los 39 libros). Ver Romanos 3:1-2 y 9:4. Ellos, antes que cualquier otro pueblo, deberían
haber reconocido al Salvador prometido y deberían haberle aceptado como al Cristo, el Mesías de
Israel. No es extraño, entonces, que fuera la costumbre de Pablo ir a la sinagoga de los judíos el día
sábado y que argumentara con ellos desde las Escrituras, demostrándoles claramente que Jesús de
Nazaret era el Mesías prometido. Dios envió el evangelio primero a los judíos, porque ellos
deberían haber sido los PRIMEROS en reconocer al Cristo del evangelio como Aquel que fue
prometido antes en la ley y en los profetas.

El evangelio tenía que llegar primero a los judíos porque Dios quería mostrar que Él es un Dios
misericordioso. ¿Merecían los judíos ser LOS PRIMEROS en escuchar el evangelio? Ellos fueron los
que rechazaron y crucificaron a su Mesías (ver Mateo 27:22; Hechos 2:23; 2:36; 3:14-15; 5:30;
7:52; 10:39; 13:27-28; 1 Corintios 2:8; Zacarías 12:10; 1 Tesalonicenses 2:14-16). Ellos deberían
haber sido los últimos en escuchar. De hecho, ellos no merecían siquiera escuchar. Ellos han
rechazado a su Salvador, pero Dios no los ha rechazado a ellos. Cuán benevolente es Dios para
alcanzar primero y principalmente al pueblo judío, que no lo merecía. Cuando el pecado de Israel
fue grande, la gracia de Dios fue aún mayor (compare Romanos 5:20).

C. H. Mackintosh explica bellamente el benevolente trato de Dios para con los judíos:
ÉL les dice “comenzando desde Jerusalén”. Sí, Jerusalén, donde nuestro Señor fue crucificado;
donde toda indignidad que la enemistad humana podía inventar fue descargada sobre Su divina
Persona; donde asesinos y ladrones fueron preferidos antes que “Dios manifestado en carne”;
donde la iniquidad humana hubo alcanzado su punto culminante al clavar al Hijo de Dios a una
cruz destinada a malhechores—allí debían comenzar los mensajeros su bendita obra; ése debía ser
el centro de sus beneficiosas operaciones; y desde allí debían viajar hasta los últimos confines de
la tierra habitada. Ellos debían empezar con los “pecadores de Jerusalén” – con los asesinos del
Hijo de Dios, y luego salir y publicar en todo lugar las gloriosas noticias, para que todos conocieran
la preciosa gracia de Dios, que fue suficiente para responder a la infame culpabilidad de Jerusalén
misma.

¡Cuán glorioso es todo ésto! Los culpables asesinos del Hijo de Dios fueron los primeros en recibir
el dulce relato del amor perdonador, para que todos los hombres pudieran ver en ellos un ejemplo
de lo que la gracia de Dios y la sangre de Cristo pueden hacer. Ciertamente, la gracia que puede
perdonar a los pecadores de Jerusalén, puede perdonar a cualquiera; la sangre que puede limpiar
a los traidores y asesinos del Cristo de Dios, puede limpiar a cualquier pecador que está afuera de
los recintos del infierno. Mientras estos mensajeros de salvación recorrían nación tras nación,
podían decir a sus oyentes de dónde venían; podían hablar de la superabundante gracia de Dios
que había comenzado a operar en el lugar más culpable de la faz de la tierra, y que era
ampliamente suficiente para encontrar al más vil de los hijos de Adán”.

Romanos 1:17

“En el evangelio” – la justicia de Dios se revela en el evangelio.

“La justicia de Dios” – El hombre carece de justicia (Romanos 3:10) y el hombre necesita justicia
(comparar 1 Corintios 6:9). ¿Cómo puede el hombre obtener la justicia que necesita?

“por fe” – El hombre tiene que recibir y apropiarse esta justicia POR FE. Dios usó este versículo
(Romanos 1:17) para abrir los ojos de Martín Lutero. Mientras meditaba en este versículo,
repentinamente comenzó a comprender que la justificación es POR FE, no por esfuerzo humano,
no por buenas obras, no por sacramentos, no por rituales o por cualquiera de esas cosas, sino por
fe en Jesucristo. Lutero mismo dijo, “Porque Dios no quiere salvarnos por nuestra propia (justicia)
sino por una justicia ajena, una que no tiene su origen en nosotros mismos, sino que nos viene de
afuera, que no procede de la tierra, sino que viene del cielo (Comentarios de Romanos). Esta
doctrina de la JUSTIFICACIÓN POR FE llegó a ser uno de los tres grandes pilares de la Reforma (los
otros dos fueron LA AUTORIDAD SUPREMA DE LA BIBLIA y EL SACERDOCIO UNIVERSAL DE LOS
CREYENTES).

Romanos 1:18

“la ira de Dios” – El tema de la ira de Dios es tristemente ignorado en la mayoría de los círculos
religiosos hoy en día. El amor de Dios se menciona con frecuencia, pero rara vez se habla de la ira
de Dios. Al presentar el evangelio, Pablo sabía que tenía que presentar las malas noticias antes
que las buenas noticias. Necesitamos la justicia de Dios (versículo 17), pero merecemos la ira de
Dios (versículo 18). Antes de que el hombre esté preparado para recibir la salvación, debe ver su
NECESIDAD de ser salvo. Ver Lucas 5:27-32. La gente no va al médico, a menos que tenga una
necesidad. La gente no va al Salvador, a menos que se vean a sí mismos como pecadores
necesitados.

“impiedad e injusticia” – en estos primeros tres capítulos de Romanos (especialmente el capítulo


3) veremos cuán impíos e injustos somos en realidad. Aprenderemos que merecemos de lleno
toda la ira de Dios.

Dios tiene que juzgar y tiene que derramar su ira sobre todo lo que no alcance Su norma de
justicia. ¿Logras tú alcanzar la norma de la perfecta justicia de Dios? 1) ¿Alcanzas la norma
comparándote con Jesucristo, el único hombre realmente justo? 2) ¿Alcanzas la norma enfrentado
a la justa ley de Dios (especialmente a los 10 Mandamientos)? ¿Has guardado fielmente todos
estos mandamientos? Si somos honestos ante Dios y ante nosotros, ¿a qué conclusión debemos
llegar (Romanos 3:10)?

Nota: Es importante observar cuidadosamente cómo Pablo presenta el evangelio. El comienza con
la ira de Dios que se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia. Antes de presentar las
buenas nuevas, él presenta las malas nuevas, para que podamos entender cuán
desesperadamente necesitamos el evangelio de Dios. Hay básicamente dos maneras de presentar
el evangelio: 1) SOBRE LA BASE DEL BENEFICIO PERSONAL (¿Cómo me puede beneficiar el
evangelio? ¿Cuáles son los beneficios y las ventajas de ser cristiano? El evangelio me hará ¿feliz?
¿exitoso? ¿dichoso? etc. 2) SOBRE LA BASE DE UNA NECESIDAD PERSONAL (El hombre es un
pecador sin defensa y sin esperanza y está bajo la ira y la condenación de un Dios santo, por lo cual
necesita ser salvo, de otro modo estará eternamente perdido).

Hoy en día, el evangelio se presenta a menudo sobre la base del beneficio personal. Aquí hay un
ejemplo de tal presentación sacado de un tratado del evangelio:

Tú quieres felicidad, libertad y vida, ¿verdad? Bien. Tú eres precisamente la persona con la cual
quiero hablar. Yo siento lo mismo que tú. Preguntas: “¿cómo puedes sentir como yo? Yo pensaba
que tú eres un cristiano”. Lo soy. Pero aún tengo deseos humanos básicos, tales como la
satisfacción, felicidad, libertad, y muchos más. Y encuentro que todos ellos los cumple mi mejor
amigo, Jesucristo. Por experiencia, yo se que es provechoso ser cristiano aquí y ahora. Aunque no
hubiera cielo ni infierno (y los hay), yo igual sería cristiano. ¿Por qué? Porque yo sé que la vida
cristiana es la mejor. Es la única vida que vale la pena vivirse.

Debemos admitir que estas cosas son ciertas. Satisfacción, felicidad, libertad y muchos otros
beneficios se encuentran en Cristo Jesús y la vida cristiana es la única vida que vale la pena ser
vivida. Pero, ¿debemos presentar el evangelio sobre esta base? ¿Era éste el acercamiento de
Pablo? Hay muchas, muchas personas inconversas que piensan que son muy felices. Están
relativamente satisfechas con la vida, las cosas van bien con ellos y disfrutan lo que están
haciendo. Están satisfechas con su estilo de vida y no ven ninguna razón apremiante para hacerse
cristianos. “El cristianismo está bien para ti si te hace feliz”, dicen, “pero yo me siento contento y
feliz con la manera en que estoy viviendo ahora”. Ellos no ven su NECESIDAD de Cristo.

Ilustración: Supongamos que el hospital te contacta y te dice, “¿Por qué no vienes mañana para
que te operemos? No estamos muy ocupados en estos días y deseamos mantener activo a nuestro
equipo. Te pondremos bajo el bisturí, te haremos una incisión, te examinaremos y te cerraremos
nuevamente con unas suturas. Esto hará maravillas para ti. Después de un par de días te sentirás
regio. Disfrutarás de una estupenda salud. Podrás disfrutar más de tu vida. Obtendrás todos estos
beneficios si nos permites operarte”. ¿Harías de voluntario? ¿Por qué no? Por otra parte,
supongamos que algunos médicos expertos te dijeran que tienes un cáncer mortal que se está
extendiendo en tu cuerpo y que te causará la muerte a menos que sea extirpado. ¿Te someterías
entonces a la mesa de operaciones? ¿Por qué?
La gente tiene que ver cuan NECESITADA está. La gente tiene que ver cuanto necesitan la salvación
que se les ofrece en Cristo. Después de leer los primeros tres capítulos de Romanos, te darás
cuenta que tienes un cáncer mortal en tu alma (el pecado) y que nada puedes hacer para sanarte a
ti mismo. El único remedio se encuentra en Cristo (“La vida es corta, la muerte es segura; el
pecado es la causa, Cristo es la cura”).

Otro pensamiento más: Si la gente viene a Cristo por causa de los beneficios personales, puede
estar viniendo por las razones equivocadas. Jesús vino para salvarnos de nuestros
___________________ (Mateo 1:21), no de nuestra infelicidad o de la soledad o de nuestra
fracasada manera de vivir. Estas cosas son síntomas superficiales de un problema mucho más serio
y fundamental: el hombre no está en la relación correcta con su Creador por causa del PECADO.
Cuando este problema fundamental es resuelto, los problemas superficiales menores también
quedarán corregidos. Tristemente, la mayoría de la gente ignora cual es en verdad el gran
problema. La cosa que menos les preocupa, es lo que debería preocuparles más: EL PROBLEMA
DEL PECADO.

(Romanos 1:18, continuación)

“detienen” = suprimen, impiden

Ruego notar que esta gente no ignoraba la verdad y ellos no carecían de conocimiento de la
verdad. Ellos tenían la verdad, pero la suprimieron. Ignoran la verdad, pretendiendo que no existe.
Esto es lo que la gente hace con la verdad de Dios.

Romanos 1:19

Aprendimos en el versículo 18 que esta gente no ignoraba la verdad. Ellos tenían la verdad, pero la
suprimieron. Pablo explicará ahora con cuidado como esta gente poseía la verdad concerniente al
verdadero Dios. En Romanos 1:19 leemos que Dios Mismo se había dado a conocer a esta gente.
ÉL se manifestó a Sí Mismo y se reveló a Sí Mismo a ellos. ¿Cómo hizo esto Dios? El versículo 20 lo
explica:
Nota: Los tres primeros capítulos de Romanos tratan básicamente con una sencilla pregunta: ¿Está
todo el mundo condenado ante un Dios santo? ¿Está perdido todo el mundo? Cuando la
humanidad comparece ante Dios, el Juez justo, el veredicto es ¿CULPABLE o NO CULPABLE? Como
un anticipo de la respuesta ver Romanos 3:9, 19, 23. En el Capítulo 1 Pablo prueba que el hombre
incrédulo está perdido y sin excusa. En la primera parte del capítulo 2, él prueba que el hombre
moral está perdido y sin excusa. En la última parte del capítulo 2 y en el capítulo 3, él prueba que
el hombre religioso (los judíos) está perdido y sin excusa.

No olvide. Pasemos una rápida revista a lo que ya hemos considerado:

Romanos 1:17 – Esto es lo que NECESITAMOS (la justicia de Dios)

Romanos 1:18 – Esto es lo que MERECEMOS (la ira de Dios)

Como veremos más adelante, la gracia de Dios nos da lo que necesitamos (Romanos 3:24; 5:17;
5:20-21) y la misericordia de Dios nos guarda de la ira que merecemos (Romanos 5:9; 11:32).
Cuando el Señor Jesús murió en la cruz, la ira de Dios fue derramada sobre Él (Romanos 5:6-10) y
cuando yo creo en Cristo y lo recibo como a mi Salvador por fe, la justicia de Dios es puesta a mi
cuenta (Romanos 3:21-22; 4:1-5; 5:15-21).

Romanos 1:20

Recuerda el contexto del versículo 19. Los hombres tienen conocimiento de Dios. Dios Mismo se
ha dado a conocer a ellos. ¿Cómo ha hecho Dios ésto? El versículo 20 lo explica.

“de ÉL” = Dios. Note la paradoja: los hombres ven claramente las cosas invisibles de Dios. El Dios
invisible quiere que los hombres lo vean. Dios es invisible, pero ÉL es visto con claridad.

“por medio de las cosas hechas” – LA CREACIÓN DA A CONOCER AL CREADOR. Las cosas visibles
que fueron hechas, señalan hacia el Creador invisible. El diseño en la naturaleza señala hacia un
gran DISEÑADOR. Las “cosas que fueron hechas” señalan hacia un divino HACEDOR.
Note dos cosas que podemos aprender sobre Dios de la Creación: 1) Su eterno PODER; 2) Su
DEIDAD.

Ilustración: Considere el Monte Rushmore en Dakota del Sur, donde hay una gran escultura con las
cabezas de cuatro presidentes (Washington, Jefferson, Lincoln y Roosevelt). Cada cabeza tiene 60
pies de alto. Alrededor de 3 millones de personas visitan al año este interesante monumento
nacional. Supongamos que el señor Sam Smith visitara esta montaña por primera vez y nadie le
dijera cómo habían sido formadas estas cabezas. ¿Qué pensaría Sam?

El pensaría que las cabezas se hicieron por CASUALIDAD. Las esculturas se formaron de alguna
manera.

El pensaría que todas las fuerzas de la naturaleza (vientos, lluvias, nieve, tormentas, etc.)
impactaron sobre esta montaña por miles y miles de años, hasta que finalmente las rocas
adoptaron accidentalmente la forma correcta.

El se daría cuenta que hombres inteligentes tienen que haber formado y tallado esas masivas
esculturas.

Mirando simplemente el Monte Rushmore, el señor Smith podía aprender ciertas cosas acerca de
los hombres que la formaron y la esculpieron (aunque nunca había visto a estos hombres ni se
había encontrado con ellos):

1) Estos hombres tienen que haber tenido INTELIGENCIA para planificar y diseñar semejante
monumento.

2) Estos hombres tienen que haber tenido SABIDURÍA para poder ejecutar ese gran proyecto. En
realidad, tomó más de seis años completarlo.

3) Estos hombres tienen que haber tenido PODER para ser capaces de cincelar el duro granito
(usando dinamita, etc.)

4) Estos hombres tienen que haber tenido DESTREZA para transformar un peñasco rocoso en
una obra de arte.
De la misma manera, simplemente mirando la Creación, podemos aprender muchas cosas acera
del Creador. Aquí hay algunas cosas que podemos aprender sobre Dios:

1) EL SENTIDO DEL ORDEN DE DIOS (ÉL es un Dios de ley y orden) —la ley de la gravedad y todas
las demás leyes inalterables de la naturaleza;

2) LA DESTREZA ARTÍSTICA DE DIOS—coloridas puestas de sol, las plumas del pavo real, los
colores de los peces tropicales, etc.

3) EL PODER DE DIOS – los truenos, los tornados, las marejadas;

4) LA BONDAD DE DIOS—las lluvias, los tiempos de cosecha, el sol que alumbra sobre todos
(Hechos 14:17; Mateo 5:44-45);

5) LA GRANDEZA DE DIOS – las vastas dimensiones de nuestro universo. Nuestra galaxia, la Vía
Láctea, contiene 300.000.000 de soles. No podemos siquiera contar todas las galaxias, mucho
menos las estrellas (Salmo 8:3-4; Génesis 15:5; Jeremías 31:37; 33:22; Salmo 147:4).

6) LA INTELIGENCIA DE DIOS—el cerebro humano es mucho más complejo y mucho más


complicado que cualquier computador que el hombre pueda inventar, y los computadores han
sido hechos por hombres inteligentes (ver Salmo 139:14).

7) LA CREATIVIDAD DE DIOS (Su ilimitada habilidad para crear y diseñar con una asombrosa
variedad y originalidad) – todo copo de nieve es un cristal hexagonal, sin embargo no hay dos
iguales; no hay dos personas que sean iguales y aún hay diferencias entre gemelos idénticos.

8) LA SABIDURÍA DE DIOS (el Omnisciente Dios creó el mundo de la mejor manera) — el sol no
está ni muy cerca ni muy lejos de la tierra, el planeta tierra tiene la cantidad exacta de agua,
oxígeno, etc.).
9) EL CUIDADO DE DIOS (ver Mateo 6:26-30; 23:37) – la alimentación de las aves, las vestiduras
de los lirios, los polluelos protegidos y acurrucados por la gallina.

10) LA FIDELIDAD DE DIOS – el ciclo del día y de la noche, las estaciones (ver Génesis 8:22;
Jeremías 31:35-36; 33:20).

Los Dos Libros De Dios

¿Cómo se ha revelado el Creador a Sí Mismo para que le conozcamos? Por cuanto Dios quiere
darse a conocer a Sí Mismo y quiere revelarse a Sí Mismo, Él ha escrito DOS LIBROS. Estos DOS
LIBROS nos hablan del Creador. Dios quiere que los hombres lean AMBOS libros para que le
conozcan.

Libro 1 - La Obra de la Creador (La Creación)

(Salmo 19:1-6)

Libro 2 - Las Palabras del Creador (La Biblia)

(Salmo 19:7-11)

Todos los hombres leen el LIBRO 1, pero muy pocos leen realmente el LIBRO 2. El LIBRO 1 son las
OBRAS DEL CREADOR (LA CREACIÓN) y están descritas en el Salmo 19:1-6. El LIBRO 2 son las
PALABRAS DEL CREADOR (LA BIBLIA) y se describen en el Salmo 19:7-11. Ilustración: Piensa en un
libro infantil. Algunos contienen palabras, pero otros solo tienen láminas. El LIBRO 1 es un LIBRO
DE LÁMINAS. No tiene palabras. El hombre solo necesita MIRAR y VER (Romanos 1:20 – el poder y
la Deidad de Dios “se hacen claramente VISIBLES”). Un bebé empieza a leer el LIBRO 1 cuando
abre sus ojos por primera vez para explorar y descubrir el mundo que lo rodea.

¿Cuál es el libro que puede ser leído y entendido aún por los que son ILETRADOS (ver Salmo 19:2-
4)? _________________________

¿Cuál libro está escrito en un lenguaje universal (no hay problemas de traducción, porque está
escrito en un lenguaje que todos pueden entender)? _______________________

¿Cuál libro nos habla de los cielos (Génesis 1:1)? _______________

¿Cuál libro nos enseña cómo llegar al cielo (Juan 14:6)? _______________

¿Cuál libro puede hacer sabia a una persona en cuanto al poder y la grandeza y la gloria de Dios
(Romanos 1:20)? ________________

¿Cuál libro da a una persona sabiduría para salvación (ver 2 Timoteo 3:15)? ___________

¿Cuál libro puede convertir el alma (Salmo 19:7)? _______________

¿Cuál libro pasará (Mateo 24:35)? _________________

¿Cuál libro no pasará nunca (Mateo 24:35)? _______________

¿Cuál libro leen todos los científicos? ___________________


¿Cuál libro leen y estudian muy pocos científicos? ________________

¿Cuál libro puede ayudarnos a saber sobre Dios y cuál libro puede ayudarnos a CONOCER
REALMENTE A DIOS DE UNA MANERA PERSONAL? ______________

¿Qué de los GENTILES? ¿Qué de los que viven en medio de la jungla? ¿Qué de aquellos que no
saben y que nunca han escuchado? La sorprendente respuesta de Dios es esta: ELLOS SABEN
(Romanos 1:19-21) y ELLOS HAN OIDO (Romanos 10:13-18). Observa el argumento de Pablo en
Romanos 10:13-18. Los hombres necesitan escuchar (vers.14); el evangelio tiene que ser
predicado (vers.15); el evangelio necesita ser creído (vers. 16-17); pero luego el versículo 18
enfatiza que todos han oído. Dios ha alcanzado a todos al menos con el Libro 1. El Libro 1 no es
suficiente para traer salvación al hombre, (para ello necesitamos el Libro 2), pero el Libro 1 es
suficiente para dejar a todos SIN EXCUSA (compare Romanos 1:20). Si el hombre rechaza el
mensaje del Libro 1 (ver Romanos 1:21), ¿está obligado Dios a dar al hombre el Libro 2? (No
obstante haber dicho esto, debemos recordar Romanos 1:14 – “deudor”. Todo cristiano debería
sentir la obligación de llevar el evangelio a toda criatura). Una ilustración terrenal: Un hombre rico
ve a un hombre pobre necesitado de alimento para él y su familia. Por compasión, él da al hombre
20 dólares. Tiene la intención de darle más, pero sólo le da 20 dólares para ver lo que hará con
ello. El hombre pobre gasta inmediatamente los 20 dólares en alcohol y drogas. Sabiendo ésto,
¿estará dispuesto el hombre rico a darle 100 dólares? Si no sabemos manejar correctamente lo
que tenemos, no se nos dará más.

Romanos 1:21

“HABIENDO CONOCIDO A DIOS” – pero, ¿qué hicieron con este conocimiento? Dios se dio a
conocer a Sí Mismo (versículos 19-20), pero ellos rechazaron obstinadamente esta revelación.
Recuerda, de acuerdo con la historia bíblica, la humanidad comenzó con el conocimiento del único
Dios verdadero: ADÁN tuvo el conocimiento del único Dios verdadero. Noé y su familia tuvieron
conocimiento del único Dios verdadero. Pero con el correr del tiempo este conocimiento se
corrompió, tal como está descrito en este versículo. Ellos rechazaron la luz que tenían y el
resultado fue que “su necio corazón fue _______________________”.

“no le glorificaron” - fallaron en honrarle por lo que ÉL es


“ni le dieron gracias” - fallaron en darle gracias por lo que ÉL había hecho. No lo honraron como al
Creador y no le dieron gracias como al Sustentador de la vida (Hechos 17:28). Comieron todos los
días de la benevolente mano de su Creador, pero ellos se rehusaron a darle las gracias (comparar
con la gente de hoy).

El versículo 21 muestra la DEGENERACIÓN del hombre (el hombre hundiéndose, no elevándose; el


hombre retrocediendo, no progresando). Es todo lo contrario a la evolución. (Cuando la teoría de
la evolución se aplica a la religión, ésta enseña que el hombre comenzó con nociones muy
primitivas sobre Dios y que gradualmente evolucionó del politeísmo (muchos dioses) al
monoteísmo (creencia en un Dios). La Biblia rechaza esta teoría, mostrando que desde el principio
los hombres (Adán, luego Noé) empezaron con el conocimiento del único Dios verdadero y que las
creencias religiosas degeneraron desde entonces). La humanidad comenzó con el conocimiento
del Creador, pero ese conocimiento fue rechazado.

“se envanecieron”—vacío, en vez de llenar su mente con los valiosos conocimientos de Dios, ellos
se volvieron a las vanidades.

“Entenebrecido”—Ellos tenían luz, pero rechazaron la luz que tenían, de modo que sólo les quedó
la oscuridad.

Romanos 1:22

“necios” = tontos, gente muy insensata. Compare Salmo 14:1—“dice el necio en su corazón: no
hay Dios”. La creación revela el hecho de que hay Dios; el necio, sin embargo, dice en su corazón,
“No hay Dios”. Es una negación a pesar de la abrumadora evidencia. Sería lo mismo que un
hombre, después que se le ha explicado el computador más grande dijera, “nadie hizo este
computador. Casualmente llegó a existir”. ¡Qué necio!

Ilustración: El nativo de la jungla es lo suficientemente sabio como para saber que el que hace
alguna cosa es más grande que la cosa hecha. ¿Qué hace? Corta un árbol y con la mitad del tronco
hace una canoa. El sabe que el que hace la canoa es más grande que la canoa. ¡Luego usa el mismo
árbol para hacer un ídolo y lo adora! En vez de ello, debería haber clamado en su corazón, “quiero
conocer a Aquel que hizo este árbol y este mundo”. ¿Honra Dios a quienes le buscan (Jeremías
29:13; Hebreos 11:6)? Para ver un ejemplo moderno de hombres que profesan ser sabios, pero
que en realidad son necios, vea el artículo de Septiembre de 1976 del Nacional Geographic
titulado “Los Asombrosos Mundos dentro de una Célula”. En la página 358 los autores describen la
extrema complejidad de una célula. No hay tal cosa como un “organismo unicelular simple”. Hasta
la célula más sencilla ha resultado ser un “micro-universo” (p.358). Luego leemos en la p.388 “. .
este es realmente el mayor problema de la biología: ¿Cómo surgió esta complejidad? . . .los
biólogos aún enfrentan los profundos y básicos misterios de la ciencia: ¿Cómo empezó todo?”
Luego en la p. 390 los “expertos” responden esto atribuyendo todo a la CASUALIDAD, diciendo que
aplicando suficiente tiempo, aún lo IMPOSIBLE puede suceder. Con tiempo, suerte y evolución,
todas las cosas son posibles. “Se hicieron necios”—Romanos 1:21-22.

Romanos 1:23

“cambiaron”—El hombre comenzó con la verdadera religión: la adoración del glorioso Dios-
Creador. Esto degeneró pronto a una ADORACIÓN DE LA CRIATURA (comparar versículo 25). Tal
adoración de la creación está clara y terminantemente prohibida por Dios—Éxodo 20:4-5;
Deuteronomio 4:15-19; 5:8-9.

Compare Romanos 1:23 con el Salmo 106:20 y Jeremías 2:11 (no es extraño que diga que “se
hicieron necios” –versículo 22).

Aún en los apócrifos tal pecado y locura eran ridiculizados mordazmente:

Un experimentado leñador corta un árbol que es fácil de manipular. Con destreza le quita toda la
corteza. Y luego, con gran maestría, hace un artículo útil que sirve para las necesidades de la vida. .
. Pero toma un trozo desechado, que no sirve para nada, un pedazo torcido y lleno de nudos. Lo
talla con cuidado. . . y lo hace parecer un hombre. O lo hace semejante a algún animal inútil,
dándole una mano de pintura roja, y cubriendo con pintura toda imperfección. . . Luego le hace un
nicho apropiado, lo pone en la pared y lo afirma con hierro. Cuida de que no se caiga, porque sabe
que no puede cuidarse solo, porque solo es una imagen que necesita ayuda. Luego le reza (a la
imagen) acerca de sus posesiones y su matrimonio y sus hijos. . . Por salud apela a algo que es
débil. Por vida ora a algo que está muerto. Por ayuda implora a un objeto que es totalmente
incompetente. . . Pide fuerza a una cosa cuyas manos no tienen fuerzas (Sabiduría de Salomón
13:11-19, abreviado).
El hombre no lo hizo muy bien con este “cambio”. El hombre dejó la gloria del Dios incorruptible y
terminó con algo totalmente inservible (un ídolo indefenso y desvalido). Note que esto no es
evolución, es INVOLUCIÓN (evolución invertida, degeneración). El hombre no está progresando,
está degenerando. El hombre está retrocediendo, no está avanzando. Este no es un hombre que
se está superando, sino un hombre que está descendiendo. No es un hombre que está mejorando,
sino el hombre está empeorando. No es el hombre alcanzando las alturas, es el hombre cayendo
en las profundidades. El capítulo 1 de Romanos es contrario a “la evolución de la religión” como se
enseña comúnmente. El hombre no alcanzó gradualmente las alturas del monoteísmo. El hombre
comenzó allí y desde allí cayó.

Considera Oseas 4:1. ¿Por qué está la gente sin conocimiento del verdadero Dios? ¿Nunca
tuvieron este conocimiento o lo tuvieron y lo rechazaron? Oseas 4:6 contesta ésto con claridad
(esto fue así en cuanto a la nación de Israel, pero el mismo principio es obvio en Romanos capítulo
1).

Las Tres Entregas de Dios (Introducción a la Sección Siguiente)

En la siguiente sección leemos tres veces que “DIOS LOS ENTREGÓ” (ver Romanos 1:24, 26, 28). Es
cada vez la misma palabra griega y significa “dejar, despedir, desprender, desistir, abandonar,
desentenderse de una persona”. Se usa de Judas que entregó o traicionó a Jesús (Mateo 26:21, 23,
24; 27:23; etc.) Aquí se usa de Dios abandonando al hombre a sus propios deseos. Compare Salmo
81:12 – “Los dejé, por tanto, a la dureza de su propio corazón; caminaron en sus propios
consejos”. Dios se retira en juicio y los abandona a sus propios caminos pecaminosos. Ellos
abandonaron a Dios y ÉL los abandonó a ellos. En juicio, Dios se desiste, los cede a sus propios
deseos (deseos pecaminosos), quita todo freno (como un perro es librado de su correa) y permite
que el hombre pecador tenga y haga lo que quiere.

Romanos 1:24

“Por lo cual” –esto señala a los versículos previos (21-23). ¿Por qué los entregó Dios? Porque ellos
entregaron a Dios y cambiaron Su gloria por un ídolo mudo. Ver Salmo 115 que ilustra la
insensatez de la idolatría. Los que fabrican los ídolos son tan tontos como los ídolos.
“Inmundicia”—esto es lo que ellos quieren y Dios deja que la tengan. Ilustración: viste a un cerdo,
acicálalo para la feria del pueblo, pero al momento en que lo “entregas” y lo dejas ir, irá derecho al
barrizal. Por naturaleza los cerdos se deleitan en la suciedad. Los hombres se deleitan en sus
pecados (comparar Juan 3:19).

“Deshonraron entre sí sus propios cuerpos” – esto se explicará más adelante en Romanos 1:26-27.

Romanos 1:25

“Cambiaron” = canjearon. En vez de aceptar la verdad, la canjearon por la mentira.

“LA VERDAD” = Sólo el Creador es digno de adoración.

“LA MENTIRA” = La criatura es digna de adoración. El diablo tentó a Jesús con esta mentira en
Mateo 4:9 [“si postrado me adorares (a una criatura)”]. Jesús respondió al diablo con la verdad de
Mateo 4:10 [“Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás”—solamente Dios es digno de
adoración].

Compare la enseñanza de los Testigos de Jehová. Ellos enseñan que Jesús es una mera CRIATURA
(un ángel exaltado que Dios creó originalmente y luego enseñan que, por medio de este ángel,
Dios creó todo lo demás]. Los Testigos de Jehová enfrentan un serio problema. Si Cristo es una
CRIATURA (como ellos enseñan), y si la ADORACIÓN DE CRIATURAS es condenada por Dios
(Romanos 1:25 y muchos otros pasajes de la Biblia), entonces, ¿por qué es aceptada y aún
demandada la ADORACIÓN DE CRISTO? Considere lo siguiente:

1. La Biblia enseña claramente que la adoración pertenece solo a Dios y que nunca debe ser
rendida a ninguna criatura, no importando cuan exaltada esa criatura pueda ser. Por ejemplo: los
apóstoles rechazaron ser adorados (Hechos 14:11-15), Pedro rechazó ser adorado (Hechos 10:25-
26), los ángeles rechazaron ser adorados (Apocalipsis 19:10; 22:8-9), Cristo mandó a los hombres a
adorar solamente a Dios (Mateo 4:8-10) y los hombres son castigados por aceptar lo que solo
pertenece a Dios (Hechos 12:21-23).

2. Sin embargo esta misma Biblia enseña que Cristo debe ser adorado como Dios:

a. Cristo aceptó y fomentó tal adoración (Mateo 14:31-33; 15:25-28; 28:9-10; 28:16-18; Juan 9:35-
39).

b. Cristo demandó tal adoración (Juan 5:23).

c. El Padre manda que Cristo sea adorado (Hebreos 1:6). Compare también Salmo 2:12 (“besar”=
adorar, rendir culto).

d. Cristo será efectivamente adorado por las huestes celestiales (Apocalipsis 5:8), esto es, por
criaturas angelicales.

e. Esta adoración de Cristo será finalmente universal (Filipenses 2:10-11). Tanto los salvos como
los inconversos doblarán sus rodillas ante Cristo y lo reconocerán como Señor.

Conclusión: los Testigos de Jehová yerran grandemente en su entendimiento de QUIÉN ES


JESUCRISTO REALMENTE. La Biblia enseña que ÉL es el DIOS CREADOR Quien es digno de
adoración. Como dice Romanos 9:5, Cristo es Aquel que es Dios sobre TODAS LAS COSAS, DIOS
BENDITO POR LOS SIGLOS (los Testigos de Jehová tratan de eludir este versículo cambiándole la
puntuación, y algunas otras traducciones hacen otro tanto. Estudiaremos este versículo en detalle
cuando lleguemos al capítulo 9 de Romanos).
En Romanos 1:25 Pablo establece claramente que él adoraba al Creador. En este versículo él
prorrumpe en una doxología de alabanza (muy similar a la de Romanos 9:5). Cuando Pablo alaba
aquí al Creador, puede haber tenido particularmente en mente a la Segunda Persona de la
Trinidad (al Señor Jesucristo); (ver aquellos pasajes que identifican a Jesucristo como el Creador:
Colosenses 1:13-16; Juan 1:1-3; Efesios 3:9; Hebreos 1:2, 1 Corintios 8:6).

Nota adicional en Romanos 1:25: Hay otro pasaje en el Nuevo Testamento que menciona
específicamente “LA MENTIRA”. Se encuentra en 2 Tesalonicenses 2:11. En el contexto vemos
nuevamente que “la mentira” es la misma que en Romanos 1:25. La mentira de que la criatura es
digna de adoración. Note que la adoración de la criatura es descrita en el versículo 4. El hombre de
pecado (un mero hombre) se pondrá a sí mismo en el lugar de Dios y se presentará a sí mismo
como objeto de adoración (para ahondar esta profecía, ver Apocalipsis capítulo 13). De hecho,
exigirá tal adoración y castigará a quienes rehúsen hacerlo.

Romanos 1:26

Esta gente rechazó LA VERDAD y aceptó LA MENTIRA. Dejaron la verdad y por eso Dios los dejó a
ellos. Ellos abandonaron a Dios y Dios los abandonó a ellos (los entregó a sus propios deseos y
pasiones).

“pasiones” =impulsos

“vergonzosos”= cuando pienses en esta palabra, piensa en tres palabras que empiezan con la letra
“D”: Deshonesto, Degradante, Deshonroso.

“mujeres”= una palabra específica que se refiere a “hembras”.

“cambiaron” = permuta (hicieron una mal canje, intercambiando el uso que Dios dio a sus cuerpos,
por uno que es pervertido y “contra naturaleza”)
“uso natural” = relaciones sexuales naturales y normales, relaciones sexuales ordenadas por Dios
(comparar Hebreos 13:4). Solo Dios puede definir lo que es normal y lo que es anormal, lo que es
moral y lo que es inmoral.

“contra naturaleza” = anormal, desnaturalizado, perverso, impropio

Romanos 1:27

“hombres”= una palabra específica que significa “machos”

“natural”- lo que es natural, normal, apropiado y recto a los ojos de Dios (Dios es quien establece
las normas y las pautas).

“se encendieron” = ardieron sexualmente, hirviendo de deseos (no amor, sino lujuria)

“hombre con hombre” =homosexualidad

“vergonzoso” =deshonroso, abominable, repugnante

“recibiendo” = recogiendo lo que merecen por lo que han hecho

“retribución” = recompensa, castigo

“debido” = necesario, inevitable (tal pecado no puede quedar sin castigo)


Enseñanza Bíblica sobre la Homosexualidad

De acuerdo con Romanos capítulo 1, la homosexualidad es el resultado natural de una sociedad


que falla en honrar a Dios y en reconocer Su verdad (v. 18, 21, etc)

Para saber lo que es anormal, necesitamos saber lo que es normal. Para saber lo que es
desnaturalizado, debemos saber lo que es natural. ¿Cómo sabemos lo que esta bien o lo que está
mal, lo que es propio o lo que es impropio, lo que es santo o lo que es pecaminoso en la esfera del
sexo, del amor y del matrimonio? ¿Qué NORMAS nos ha dado Dios? Leer Mateo 19:3-8 y note
especialmente la palabra “PRINCIPIO” en los versículos 4 y 8. De acuerdo con Cristo, la norma para
lo que es bueno y santo y propio, es lo que Dios hizo en el principio (Mateo 19:4-6). Esto nos lleva
de vuelta a Génesis capítulo 2 (especialmente los versículos 21-25). En otras palabras, Génesis 2
nos da la norma y la pauta. Lo que encontramos en Génesis 2 es normal, recto, santo y hermoso.
Es exactamente lo que Dios pensó y lo que Dios ordenó y estableció para el bien de la humanidad
y para la propagación de la raza. Cualquier cosa que se desvía de lo que Dios instituyó en Génesis
2, debe ser considerado como anormal, desnaturalizado, impropio y contrario al perfecto plan y
diseño de Dios para el hombre y la mujer.

Es muy obvio que en el principio, Dios no trajo un hombre a Adán. También es obvio que física y
sexualmente el hombre no fue hecho para el hombre, ni la mujer para la mujer. Sería como tratar
de arreglar algo usando dos pernos o dos tuercas. El perno fue hecho para la tuerca y la tuerca fue
hecha para el perno. La tuerca no fue hecha para ajustarse a otra tuerca. Todo esto sería de locos.
De igual manera, el hombre no fue diseñado para otro hombre ni la mujer fue diseñada para otra
mujer. La mujer fue hecha para el hombre (1 Corintios 11:9).

Históricamente, no olvides el gran pecado de Sodoma y el juicio de Dios que vino sobre esa ciudad
por causa de este pecado (Génesis 18 y 19). Este pecado fue conmemorado para siempre por la
palabra “sodomía”.

La palabra de Dios condena tajantemente la homosexualidad (Levítico 18:22; Levítico 20:13). Ver
también 1 Timoteo 1:9-10 (la homosexualidad es contraria a la sana doctrina).

Hay gran esperanza, aún para los homosexuales (1 Corintios 6: 9-11).

“afeminados”—alguien que es blandengue (griego malakos; compare el término “amanerado”),


marica, especialmente un catamito (un hombre o niño que permite ser usado homosexualmente),
un hombre que somete su cuerpo a un homosexual, tomando el rol femenino o pasivo. Este es un
homosexual pasivo.
“ni los que se echan con varones”—un homosexual macho, uno que practica el coito anal, un
sodomita. Literalmente esta palabra griega (arsenokoitoi) consiste de dos partes 1) macho; 2)
cama (eufemismo que indica relación sexual). De modo que el término indica a alguien que se
acuesta con un hombre. Lleva la idea de un hombre yaciendo con un hombre como lo haría con
una mujer (compare Levítico 18:22 y 20:13). Este es un homosexual activo.

“y esto erais algunos” –algunos de los corintios habían sido homosexuales, pero Cristo había hecho
una gran diferencia. Un homosexual puede ser salvo y puede ser cambiado. Por la gracia de Dios
puede ser librado completamente de este pecado.

Si la homosexualidad fuese algún tipo de tendencia innata y genética en una persona, entonces no
habría esperanza de cambio. Si la homosexualidad fuera algún tipo de enfermedad, tampoco
habría esperanza de cambio, porque no hay remedios ni cura ni operación para esa clase de
enfermedad. Si la homosexualidad es un pecado, entonces hay toda la esperanza del mundo. Esto
es porque hay remedio para el pecado, nuestro bendito Salvador, el Señor Jesucristo. A un
homosexual no le puede suceder nada mejor que encontrarse con el evangelio de Cristo que
cambia la vida.

Hay una gran bendición para quienes viven dentro de los parámetros de las pautas y de las normas
de Dios (Hebreos 13:4 y compare Proverbios 5:18-19). Hay infelicidad y finalmente el juicio de Dios
para quienes hacen caso omiso de las normas de Dios y violan las leyes sexuales que Dios ha
establecido (Hebreos 13:4 y compare con Proverbios 5:20 y el Séptimo Mandamiento dado en
Éxodo 20:14).

Romanos 1:28

Aquí tenemos la tercera “entrega” divina—“Dios se desentendió de ellos” o “Dios los abandonó”.
En griego hay un juego de palabras que pude traducirse como sigue: “ellos reprobaron el
conocimiento de Dios y Dios los abandonó a una mente reprobada” o “ellos se desentendieron del
conocimiento de Dios y Dios los entregó a una mente desentendida (sin entendimiento)”. Ellos
abandonaron el conocimiento de Dios, de modo que Dios los abandonó a ellos. Este es un juicio
terrible: dejar al hombre para que siga los impulsos de su mente corrupta y para que siga los
deseos de su perverso corazón. “Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus
propios consejos” (Salmo 81:12).

Romanos 1:29-31

Pablo nos da ahora (en los vs. 29-31) una de las listas de vicios más terribles y severas de toda la
Biblia. El nos da un espantoso compendio de los delitos de esta gente. Lo que tenemos realmente
aquí son los “RAYOS-X DE DIOS del corazón humano” (compare Jeremías 17:9 y las palabras de
Jesús en Marcos 7:21-23). Al examinar esta lista, escudriña tu propio corazón. Después de leer
cada descripción, pregunta, “Señor, ¿soy yo? ¿Soy yo culpable de ésto? ¿Esto me describe a mí?”

ATESTADOS DE TODA INJUSTICIA – una palabra general (ver vers. 18) que incluye toda clase de
pensar, hablar, actuar y vivir mal.

ATESTADOS CON TODA FORNICACIÓN – La palabra “pornografía” se deriva de esta palabra griega.
Es una palabra genérica para cualquier tipo de sexo ilícito (cualquier cosa contraria a lo que Dios
estableció en Génesis 2).

LLENOS DE PERVERSIDAD –iniquidad, los que se deleitan en hacer lo que está mal

LLENOS DE TODA AVARICIA – literalmente “tener más”, el anhelo de tener más y más y más. Lo
opuesto de avaricia es contentamiento y satisfacción. Por lo cual se refiere a gente que no está
contenta con lo que tiene (gente codiciosa).

LLENOS DE TODA MALDAD – vileza, infamia, malevolencia en general

LLENOS DE ENVIDIA – celosos (de lo que otros tienen)


LLENOS DE HOMICIDIOS – recuerda, Jesús dijo que podemos ser culpables de “homicidio mental”
lo que involucra odio y enojo (Mateo 5:21-22)

LLENOS DE CONTIENDAS – rivalidades, discusiones, discordias, dispuestos a litigar

LLENOS DE ENGAÑO – una persona que usa trucos, trampas y falsedades

LLENOS DE MALICIA – mala disposición, malas maneras, perfidia, una persona que tuerce el bien
para que aparezca mal

MURMURADORES – hablando en secreto sobre otros, rumorear, levantar calumnias, chismosos,


habladuría, insidia

DETRACTORES – la palabra griega significa literalmente “hablar en contra”, decir cosas malas y
negativas de una persona que no está presente (si estuviera presente, no lo dirías), falsas
acusaciones, difamar, menoscabar

ABORRECEDORES DE DIOS – rechazan a Dios, lo que se nota aún en la manera en que usan el
Nombre de Dios

INJURIOSOS – violentos, alguien que daña, ultraja, insulta ofende (1 Tim. 1:13)

SOBERBIOS – arrogantes, literalmente “aparecer encima de otros, mostrarse superior a otros”

ALTIVOS – fanfarronear, jactarse, engreído, presuntuoso

INVENTORES DE MALES – urden y traman y planean las cosas malas que pueden hacer
DESOBEDIENTES A LOS PADRES – esto pareciera estar fuera de lugar en semejante lista, sin
embargo nos muestra cuán serio es ésto para Dios. ¿Quién de nosotros podría decir que nunca ha
sido culpable de ésto?

NECIOS – faltos de entendimiento (insensatos, porque no quieren escuchar a Dios), desatinados,


espiritualmente ciegos

DESLEALES – infieles, no cumplen con su palabra

SIN AFECTO NATURAL – poco amables, sin corazón, faltos del amor natural que los padres deben
tener hacia sus hijos, los hermanos por las hermanas, etc.

IMPLACABLES – no perdonan

SIN MISERICORDIA –no muestran compasión, despiadados, crueles

El fallecido Dr. R.H.Graves de Cantón, China, dijo que un chino que leyó estos versículos le dijo que
Pablo no pudo haber escrito esto, sino solo un moderno misionero que hubiera estado en China.
Era una perfecta descripción de los chinos.

Pregunta Personal: ¿Alguna de las palabras mencionadas arriba te describen? (Estoy seguro de que
no necesitamos viajar a la China para ver estos vicios). Tomados en su conjunto, estas palabras
presentan un cuadro completo de la total depravación del hombre. “¡Miserable de mí!”

Romanos 1:32
“quienes habiendo entendido” = sabían muy bien

“el juicio de Dios” = literalmente “el justo requerimiento, el decreto, la sentencia”

EL VEREDICTO = Eres CULPABLE

LA SENTENCIA = Mereces la MUERTE (y ellos lo saben)

“que los que practican tales cosas” = “los que hacen tales cosas”. ¿Qué cosas? Las enumeradas en
los versículos 29-31.

“son dignos” = (piensa en los platillos de una balanza equilibrada). La sanción tiene que equiparar
la culpa. El castigo tiene que tener igual peso que el crimen.

EL CRIMEN = ver versículos 29-31

EL CASTIGO = digno de MUERTE (versículo 32 y también Romanos 5:12; 6:23)

Nota: La buena nueva del evangelio es que Jesucristo pagó el castigo cuando ÉL murió en la cruz—
ver Romanos 5:6-9. Compare Romanos 1:18 con Romanos 5:6 cuando piense en la palabra
“impío”. Compare Romanos 1:18 con Romanos 5:9 cuando piense en la palabra “ira”.

La PRUEBA de que los gentiles CONOCEN MUY BIEN el juicio de Dios se encuentra en Hechos 28:1-
4. Estos bárbaros sabían que los asesinos merecían la muerte (aunque en este caso estaban
equivocados en cuanto a Pablo).

Note el final del versículo 32. Ellos mismos practican estos crímenes (aunque saben que les
acarreará la pena de muerte) y “tienen placer” o aplauden o felicitan a quienes hacen estas cosas.
Ellos disfrutan del pecado y disfrutan de la compañía de los pecadores.
Resumen de Romanos Capítulo 1

El hombre carece y necesita la justicia de Dios (versículo 17)

El hombre merece y se ha ganado la ira de Dios (versículo 18)

Dios se ha revelado claramente al hombre por medio del LIBRO #1 (CREACIÓN), de modo que el
hombre no tiene excusa (vs. 19-20)

El hombre conoció a Dios, pero rechazó este conocimiento, El hombre falló en honrar a Dios, por
lo que ÉL es y el hombre falló en dar gracias a Dios, por lo que ÉL hizo (v.21).

Por cuanto el hombre abandonó a Dios, Dios a su vez abandonó al hombre y dejó que el hombre
siguiera sus propios caminos pecaminosos (ver las tres “entregas divinas” en Romanos 1:24, 26, 28
–“Dios los entregó”)

El hombre es injusto e impío (vs. 29-31) de modo que merece la ira de Dios (versículo 18)

Cuando Dios, el Juez justo, mira hacia el hombre,

El VEREDICTO es: ¡ERES CULPABLE! (y no tienes excusa)

La SENTENCIA es: ¡MERECES LA MUERTE! (versículo 32)

Palabras clave en Romanos capítulo 1:

JUSTICIA, INJUSTICIA (ver versículos 17,18, 29)

El hombre carece de la justicia necesaria para ser aceptable ante un Dios santo y justo.

CONOCER (ver versículos 19, 21, 28, 32)

Ellos conocieron a Dios y conocieron el juicio de Dios, por lo cual no tienen excusa.
DIOS LOS ENTREGÓ (versículos 24, 26, 28)

Recuerda, ellos fueron los que abandonaron a Dios primero.

Romanos en varias versiones:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

Tiempo de Lectura= 1:00 / Contiene: 16 capítulos, 433 versículos y 9.447 palabras.

Contenidos

1 Estructura de Romanos

2 Autor y fecha

3 Contexto Histórico de Romanos

4 Características de Romanos

5 “Las preguntas en el libro de Romanos”

6 Expresiones Claves de la Salvación en Romanos

7 Retos de Interpretación

8 Temas históricos y teológicos

9 Vista Panorámica de Romanos

10 Conexiones

11 Importancia en la Biblia

12 Apuntes de Romanos

MÉTODO CRÍTICO

1) ¿QUIÉN ESCRIBIÓ EL LIBRO? Pablo

2) ¿CUÁNDO FUE ESCRITO? 57-58 d.C.


3) ¿A QUIÉN FUE ESCRITO? Cristianos en Roma.

4) ¿DE DÓNDE FUE ESCRITO? desde Corintio

MÉTODO HISTÓRICO

1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO HISTÓRICO DEL LIBRO?

Dos mil anos antes de Cristo se fundó la ciudad, muchas historias acerca de su origen;
Mitología, la historia de Romulo y Romelo criados por una loba en el origen de la ciudad. Situada al
borde del río Tíbet; 510 a.C. comenzó la República Romana, Augusto Cesar fue el primer Cesar. Era
el centro del mundo, eje económico, político, de todo el mundo de la época, un imperio; llena de
gran lujo y de gran pobreza.

En el tiempo de Pablo había un millón de personas, 20 a 30 mil judíos, como 20 sinagogas. Los
cristianos muy numerosos, ¿cómo llega el Cristianismo?, no estás claro. En el libro en el 1:8 dice:
que ya habían cristianos y que eran famosos en el mundo. En 12:4-8, cargos en la iglesia, ósea una
iglesia establecidas. En esa época había muchos esclavos en Roma, los libertinos eran el grupo de
esclavos que consiguió la libertad, y estos grupos estaban en la iglesia. Pablo estaba en Corinto en
el año 58 d.C. cuando escribió esta carta a los cristianos que vivían en la capital del imperio, Roma.
Considerado por muchos el escrito más importante de Pablo, Romanos es también uno de los
libros más importantes de la Biblia. Su tema principal es la justificación por la fe. Había una
controversia que estaba dividiendo a los cristianos judíos y gentiles. Algunos pensaban tener el
primer lugar con respecto a los gentiles. Pablo señala que Dios es justo. Siendo que “todos
pecaron” (tanto judíos como gentiles), los judíos no son superiores ante los ojos de Dios.

2) ¿SI ES UNA EPÍSTOLA CUANDO FUE FUNDADA LA IGLESIA? No se sabe en realidad cuando.
Posiblemente después del día de Pentecostés; algunos de Roma estuvieron en el día de
Pentecostés.

3) ¿DE QUIÉN ESTÁ COMPUESTA LA IGLESIA? de Judíos y Gentiles


4) ¿CUÁLES SON SUS FUERZAS Y SUS DEBILIDADES? Fuerzas, iglesias maduras, alcanzando a otros,
en medio de persecución / Debilidades, problemas de división entre los judíos y los gentiles

MÉTODO LITERARIO

1) ¿QUÉ GÉNERO DE LITERATURA ES EL LIBRO? Literatura Discursiva y Lógica

MÉTODO PANORÁMICO

1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO? Es la obra maestra de Pablo, la esencia de su fe, es una
joya de literatura. La idea es, lo que en realidad es la salvación en Cristo, y lo que somos en él "el
justo por la fe vivirá"

2) ¿CUÁL FUE LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL SE ESCRIBIÓ ESTE LIBRO? Por causa de los
problemas de división que existían entre los judíos y los gentiles, Pablo explica la fe en Jesús en
esencia, y que somos uno en Él.

PALABRAS CLAVE EN ROMANOS (RV1960): verdad, gracia, fe, ley, justificar, ira, juzgar, condenar,
evangelio, creer, pecado, gentiles, Dios, Jesucristo, Espíritu.

TEMAS: Justicia, ley, pecado, justificación, santificación.

RECIPIENTES: La iglesia en Roma, que no fue fundada por Pablo ni bajo su jurisdicción, aunque él
saluda a cuando menos veintiséis personas conocidas de él (16:3-16).

OCASIÓN: Una combinación de tres factores:

1) La propuesta visita de Febe a Roma (16:1, 2; que empezaría la iglesia en la casa de los antiguos
amigos Priscila y Aquila, 16:3-5);
2) La propia visita anticipada de Pablo a Roma y el deceso de que ellos lo ayuden con su propuesta
misión a España (15:17-29).

3) Información (aparentemente traída por visitantes) acerca de la tensión entre judíos y gentiles
que había allí.

ÉNFASIS: Judíos y gentiles juntos como el pueblo de Dios; el papel de los judíos en la salvación de
Dios mediante Cristo; la salvación por gracia solamente; recibida mediante la fe en Cristo Jesús y
afectada por el Espíritu; el fracaso de la ley y el éxito del Espíritu al producir justicia verdadera; la
necesidad de ser transformado en el mente (por el Espíritu) para vivir en unidad como pueblo de
Dios en el presente.

CARACTERÍSTICAS PARTICULARES: Pablo escribe a los romanos una declaración organizada y


cuidadosa de su fe, no tiene la forma típica de na carta. Sin embargo, al final de la carta emplea un
tiempo considerable para saludar a la gente en Roma.

Estructura de Romanos

Título: “Libres de culpa por fe”

Versículo Clave: 1:16,17 “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree: al judío primeramente y también al Griego. Porque en el
evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito: mas el justo por la fe
vivirá”.
1:1 Justicia de los Hombres 32

JUSTICIA E INJUSTICIA

SALVACIÓN

2:1 Juicios de Dios 29

3:21 Justificados por la fe 4:25

CULPABILIDAD

5:1 Justificados por misericordia 21

6:1 Plantados en su muerte 23

REDENCIÓN
7:1 ¿La ley es pecado? 25

8:1 Ninguna condenación 39

9:1 Israelitas la adopción 33

ISRAEL

10:1 Ley de Moisés 21

11:1 Israel 36

12:1 Renovación de entendimiento 13:14

AMOR SIN FINGIMIENTOS

DEBERES CRISTIANOS

14:1 No nos juzguemos 23

15:1 Recibíos unos a otros 33

16:1 Saludos y apartaos 27 SALUDOS

Autor y fecha

Nadie disputa que el apóstol Pablo escribió Romanos. Al igual que el primer rey de Israel (Saúl
era el nombre hebreo de Pablo; Pablo su nombre en griego), Pablo era de la tribu de Benjamín, (Fil
3:5). Él también era un ciudadano romano (Hch 16:37; 22:25). Pablo nació alrededor del tiempo
del nacimiento de Cristo, en Tarso (Hch 9:11), una ciudad importante (Hch 21:39) en la provincia
romana de Cilicia, localizada en Asia Menor (Turquía moderna). Él pasó parte de los primeros años
de su vida en Jerusalén como un alumno del celebrado rabino Gamaliel (Hch 22:3). Al igual que su
padre antes que él, Pablo era un fariseo (Hch 23:6), un miembro de la secta judía más estricta (Fil
3:5).

Milagrosamente convertido mientras iba camino a Damasco (33-34 d.C.) para arrestar a
cristianos en esa ciudad, Pablo inmediatamente comenzó a proclamar el mensaje del evangelio
(Hch 9:20). Después de haber escapado con mucha dificultad de que le quitaran la vida en
Damasco (Hch 9:23-25; 2Co 11:32, 33) Pablo pasó tres años en Arabia Nabatea, al sureste del Mar
Muerto (Gá 1:17, 18). Durante ese tiempo recibió gran parte de su doctrina como revelación
directa de Dios (Gá 1:11, 12).

Más que cualquier otro individuo, Pablo fue responsable por el esparcimiento del cristianismo a
lo largo del Imperio Romano. E hizo tres viajes misioneros por gran parte del mundo
mediterráneo, predicando incansablemente el evangelio que él en un tiempo buscó destruir (Hch
26:9). Después de que regresó a Jerusalén llevando una ofrenda para los necesitados en la iglesia
ahí, fue falsamente acusado por algunos judíos (Hch 21:27-29), salvajemente golpeado por una
multitud enfurecida (Hch 21:30, 31), y arrestado por los romanos. Aunque los gobernantes
romanos, Félix y Festo, como también Herodes Agripa, no lo encontraron culpable de ningún
crimen, la presión de los líderes judíos mantuvo a Pablo bajo custodia romana. Después de dos
años, al apóstol usó su derecho como ciudadano romano y apeló su caso a César. Después de un
turbulento viaje (Hch 27, 28), incluyendo una tormenta violenta de dos semanas en el mar, que
culminó en un naufragio, Pablo llegó a Roma. Eventualmente soltado por un breve período de
ministerio, fue arrestado una vez más y murió como un mártir en Roma alrededor del 65-67 d.C. (2
Ti 4:6).

Aunque físicamente no era impresionante (2 Co 10:10; Gá 4:14), Pablo poseyó una fortaleza
interna que le fue otorgada a él a través del poder del Espíritu Santo (Fil 4:13). La gracia de Dios
probó ser suficiente en proveer para toda necesidad que tuvo (2Co 12:9, 10), capacitando a este
noble siervo de Cristo para terminar exitosamente su carrera espiritual (2Ti 4:7).

Pablo escribió Romanos desde Corinto, como las referencias a Febe (Ro 16:1, Cencrea era el
Puerto de Corinto), Gayo (Ro 16:23), y Erasto (Ro 16:23), quienes estaban asociados con Corinto,
indican. El apóstol escribió la carta hacía el cierre de su tercer viaje misionero (lo más probable es
que fue en el 56 d.C.), conforme se preparaba para partir a Palestina con una ofrenda para los
creyentes pobres en la iglesia en Jerusalén (Ro 15:25). A Febe se le dio gran responsabilidad de
entregar esta carta a los creyentes romanos (16:1, 2).
Contexto Histórico de Romanos

Roma era la capital y la ciudad más importante del Imperio Romano. Fue fundada en el 753 a.C.
pero no es mencionada en las Escrituras, sino hasta los tiempos del NT. Roma está localizada a lo
largo de las cuencas del río Tíber, alrededor de veinticuatro km del Mar Mediterráneo. Hasta que
un puerto artificial fue construido cerca de Ostia, el principal puerto de Roma era Puteoli, a unos
doscientos cuarenta km de distancia (Hech 28:13). En el día de Pablo, la ciudad tenía una
población de más de un millón de personas, muchas de las cuales eran esclavas. Roma se jactaba
de tener edificios colosales, tales como el Palacio del Emperador, el Circo Máximo, y el Foro, pero
su belleza era manchada por los barrios en los que tantos vivían. De acuerdo a la tradición, Pablo
fue martirizado afuera de Roma en la Vía Ostiana durante el reinado de Nerón (54-68 d.C.).

Algunos de aquellos que se convirtieron en el día de Pentecostés probablemente fundaron la


iglesia en Roma (Hch 2:10). Pablo había buscado por mucho tiempo visitar la iglesia romana, pero
se le había hecho imposible hacer eso (1:13). En la providencia de Dios, la incapacidad de Pablo de
visitar Roma le dio al mundo esta obra maestra inspirada de doctrina del evangelio.

El propósito primordial de Pablo al escribir Romanos fue enseñar las grandes verdades del
evangelio de la gracia a creyentes que nunca habían recibido instrucción apostólica. La carta
también lo introdujo a una iglesia en donde él era personalmente desconocido, pero esperaba
visitar pronto por varias razones importantes: edificar a los creyentes (1:11); predicar el evangelio
(1:15); y conocer a los cristianos romanos, para que pudieran alentarlo a él (1:12; 15:32), orar
mejor por él (15:30), y ayudarlo con su ministerio planificado en España (15:28).

A diferencia de algunas de las otras epístolas de Pablo (1, 2 Corintios, Gálatas), su propósito al
escribir no era corregir teología aberrante o reprender vida impía. La iglesia romana era
doctrinalmente sana, pero, como todas las iglesias, estaba en necesidad de la instrucción doctrinal
rica y práctica que esta carta provee.

Características de Romanos

De todas las cartas de Pablo. Romanos es la más sistemática. Puede leerse como un tratado
teológico bien elaborado más que como una carta.

Le da gran énfasis a la doctrina Cristiana. El número y la importancia de los temas teológicos que
se tratan en esta carta son excepcionales: el pecado, la gracia, la elección, la salvación, la fe, la
justificación, la santificación, la redención, la muerte y la resurrección.

El uso extenso de citas del A.T. Aunque Pablo regularmente emplee citas del Antiguo Testamento
en sus cartas, en Romanos estas citas sostienen el argumento (véase caps 9.11).

Una preocupación intensa por Israel. Pablo escribe de la condición actual de este pueblo, de su
relación con los gentiles y de su salvación final.

(Biblia de Estudio INV. p 1789)

“Las preguntas en el libro de Romanos”

(80 Preguntas)
2:3 = ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú
escaparás del juicio de Dios? R: Retórica.

2:4 = ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su


benignidad te guía al arrepentimiento? R: Retórica.

2:21= ¿no te enseñas a ti mismo? R: Retórica

2:21= ¿hurtas? R: Retórica

2:22= ¿adulteras? R: Retórica

2:22= ¿cometes sacrilegio? R: Retórica

2:23= ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? R: Retórica

2:26= ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? R: Retórica

3:1= ¿Qué ventaja tiene, pues el judío? R: Versículo 2

3:1= ¿o de qué aprovecha la circuncisión? R: Retórica

3:3= ¿Pues que, si alguno de ellos han sido incrédulos? R: Retórica

3:3= ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? R: Versículo 4


3:5= ¿qué diremos? R: Retórica

3:5= ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre) R: Versículo 6

3:6= ¿cómo juzgará Dios al mundo? R: Retórica

3:7= ¿por qué aún soy juzgado como pecador? R: Retórica

3:8= ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa,
afirman que nosotros decimos): ¿Hagamos males para que vengan bienes? R: Retórica

3:9= ¿Qué pues? R: Retórica

3:9= ¿Somos nosotros mejores que ellos? R: En ninguna manera; pues ya hemos acusado a Judíos
y a gentiles, que todos están bajo pecado,(9)

3:27= ¿Dónde, pues está la jactancia? R: Queda excluida (27)

3:27= ¿Por cual ley? R: (Enfatiza la pregunta en 27)

3:27= ¿Por las de las obras? R: No, sino por la ley de la fe (27)

3:29= ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? R: Retórica

3:29= ¿No es también Dios de los Gentiles? R: Ciertamente, también de los gentiles (29)
3:31= ¿Luego por la fe invalidamos la ley? R: En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. (31)

4:1= ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? R: Retórica

4:3= ¿qué dice la Escritura? R: Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. (3)

4:9= ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de
la incircuncisión? R: Retórica

4:10= ¿Cómo, pues, le fue contada? R: Retórica

4:10= ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? R: No en la circuncisión, sino en la


incircuncisión.

6:1= ¿Qué, pues diremos? R: La siguiente pregunta (reafirmación.)

6:1= ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? R: En ninguna manera

6:2= ¿cómo viviremos aún en él? R: Retórica

6:3= ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? R: Versículo 4

6:15= ¿Qué, pues? R: reafirmación a la siguiente pregunta.

6:15= ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? R: En ninguna manera
6:16= ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de
aquel a quien obedecéis, sea al pecado para muerte, o sea, de la obediencia para justicia? R:
Retórica (y 17).

6:21= ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? R: Porque el fin
de ellas es muerte.

7:1= ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea
del hombre entre tanto que este vive? R: Retórica (y 2)

7:7= ¿Qué diremos pues? R: Retórica para reafirmar

7:7= ¿La ley es pecado? R: En ninguna manera

7:13= ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? R: En ninguna manera; sino que el
pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de
que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

8:24= ¿a qué esperarlo? R: Retórica y 25

8:31= ¿Qué, pues, diremos a esto? R: Retórica

8:31= ¿quien contra nosotros? R: Retórica

8:31= ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? R: Retórica

8:33= ¿Quien acusara a los escogidos de Dios? R: Retórica


8:34= ¿Quién es el que condenará? R: Retórica

8:35= ¿Quién nos separará del amor de Cristo? R: Retórica

8:35= ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? R:


Retórica

9:14= ¿Qué, pues, diremos? R: Retórica

9:14= ¿Qué hay injusticia en Dios? R: En ninguna manera

9:19= ¿Por qué, pues, culpa? R: Retórica

9:19= ¿Quién ha resistido a su voluntad? R: Retórica

9:20= ¿Quien eres tu, para que alterques con Dios? R: Retórica

9:20= ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? R: Retórica

9:21= ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para
honra y otro para deshonra? R: Retórica

9:22 al 24= ¿Y que, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha
paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notoria las riquezas de su
gloria, las mostró para con los vasos de su misericordia que él preparó de antemano para gloria, a
los que también ha llamado, esto es, a nosotros, no solo de los judíos, sino también de los
gentiles? R: Retórica
9:30= ¿Qué, pues, diremos? R: Retórica

9:32= ¿Por qué? R: Porque iban tras ella no por fe, sino por la obras de la ley, pues tropezaron en
la piedra de tropiezo,

10:14= ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? R: Retórica

10:14= ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? R: Retórica

10:14= ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? R: Retórica

10:15= ¿Y como predicaran si no fueren enviados? R: Retórica

10:18= ¿ No han oído? R: Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de
la tierra sus palabras.

10:19= ¿No ha conocido esto Israel? R: Retórica

11:1= ¿Ha desechado Dios a su pueblo? R: En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de
la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.

11:2, 3= ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:
Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y
procuran matarme? R: Retórica

11:4= ¿qué le dice la divina respuesta? R: Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado
la rodilla delante de Baal.
11:7= ¿Qué pues? R: 8

11:11= ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? R: En ninguna manera; pero por su
transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.

11:12= ¿cuánto más su plena restauración? R: Retórica

11:15= ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? R: Retórica

11:24= ¿cuánto más éstos, que son que son las ramas naturales, serán injertados en su propio
olivo? R: Retórica

11:35= ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? R: 36

13:3= ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? R: Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; (y 4)

14:4= ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? R: Retórica

14:10= ¿por qué juzgas a tu hermano? R: Retórica

14:10= ¿por qué menosprecias a tu hermano? R: Retórica

14:22= ¿Tienes tú fe? R: Tenla para contigo delante de Dios


Expresiones Claves de la Salvación en Romanos

Pablo, en la epístola a los Romanos, intenta describir el plan de Dios de una manera concisa y
clara. Al hacer eso, usa palabras griegas cuyos significados no son ampliamente conocidos hoy.
Aquí hay un breve glosario de los términos claves de la salvación en este libro.

Español Griego Referencias Significado

Fe pistis 1:17; 4:9; 12:6 "creencia, confianza"; la fe es el medio por el cual los pecadores
pueden experimentar y disfrutar de todas las bendiciones de la salvación. Es la confianza completa
en Jesús, para la salvación del pecado y del juicio venidero.

Evangelio evangelion 1:16; 11:28 "buenas nuevas"; Pablo usa esta palabra para
referirse al mensaje maravilloso de perdón y vida eterna en Cristo.

Gracia caris 1:5; 5:2; 12:3 "el inmerecido favor de Dios"; este término se refiere a la
inexplicable dádiva de Dios de las buenas cosas (especialmente la salvación) para lo hombres
indignos, que nunca podrían ganarlas. La salvación es la dádiva gratuita hecha posible por la
muerte de Cristo en nuestro favor. (nuestro lugar).

Justificación dikaíosis 4:25; 5:18 "el acto de ser declarado justo"; un término legal
que usa Pablo para describir la transacción espiritual por medio de la cual Dios (el Juez) declara
aceptos delante de Él a aquellos que confían en Cristo y en lo que hizo por ellos en la cruz. Tal
veredicto es posible sólo porque Cristo ha pagado todas las demandas de la Ley contra los
pecadores.

Ley nomos 2:12; 4:13; 7:12; 10:4; 13:8 "los mandamientos dados por Dios"; Pablo
enfatiza tanto el carácter santo de la Ley como la incapacidad del hombre pecador para vivir
conforme a ella. La Ley se convierte en una carga y una maldición, hasta que la dejamos en Cristo,
quien cumple perfectamente todos sus requerimientos.

Propiciación jilastérion 3:25 "la satisfacción de la santa ira de Dios contra el pecado"; la
rebelión contra Dios resulta en la ira de Dios y debe ser enfrentada con juicio. Al morir en nuestro
lugar y tomar nuestros pecados sobre Él mismo, Jesús satisfizo la ira justa de Dios contra todos los
que creen.

Redención apolutrosis 3:24; 8:23 "el acto de liberar a alguien por pagar un precio";
Pablo usa este término económico en un sentido teológico para describir como Cristo pagó el
castigo requerido por Dios por nuestros pecados (es decir, la muerte) al dar su propia vida en la
cruz. Cuando creemos, Jesús nos libera del pecado.

Justicia dikaiosune 3:5; 5:17; 9:30 "el nivel de pureza de Dios" o "la veracidad y fidelidad
propia de Dios"; Dios es santo, por lo tanto no puede tolerar el pecado. Es a través de Jesucristo
que podemos hallar la justicia que es agradable a Dios. Cristo no sólo se lleva nuestro pecado, sino
que Él nos otorga su perfecta pureza.

Salvación sotería 1:16; 10:10 "liberación"; esta palabra suele usarse en la Biblia para
describir a alguien que es rescatado del daño físico. Pablo usa la palabra mayormente para
denotar la liberación del pecado y sus consecuencias mortales.

Pecado jamartia; jamartema 3:9; 5:12; 7:11; 8:2; 14:23 "perder el objetivo" o
"desobedecer la ley de Dios"; Pablo suele usar variadas y diferentes palabras griegas para describir
la tendencia de los humanos para rebelarnos contra Dios. El pecado puede ser ampliamente
definido como cualquier actitud o acción que se oponga al carácter o la voluntad de Dios. El
pecado es lo que trae la muerte; es decir, la separación de Dios.

Retos de Interpretación

Como la obra doctrinal preeminente en el NT, Romanos naturalmente contiene varios pasajes
difíciles. La discusión de Pablo de la perpetuación del pecado de Adán (5:12-21) es uno de los
pasajes teológicos más profundos de las Escrituras. La naturaleza de la humanidad con Adán, y
como su pecado fue transferido a la raza humana siempre ha sido el tema de debate intenso.
Estudiantes de la Biblia también están en desacuerdo en que 7:7-25 describe la experiencia de
Pablo como un creyente o incrédulo, o es una herramienta literaria sin intención de ser
autobiográfica.

Las doctrinas cercanamente relacionadas con la elección (8:28-30) y la soberanía de Dios (9:6-29)
han confundido a muchos creyentes.

Otros cuestionan si los caps. 9-11 enseñan o no que Dios tiene un plan futuro para la nación de
Israel.

Algunos han ignorado la enseñanza de Pablo de la obediencia del creyente al gobierno humano
(13:1-7) en el nombre de activismo cristiano, mientras que otros la han usado para defender la
obediencia de esclavo a gobiernos totalitarios.

Temas históricos y teológicos


Debido a que Romanos es primordialmente una obra de doctrina, contiene poco material
histórico. Pablo usa figuras conocidas del AT tales como Abraham (cap.4), David (4:6-8), Adán
(5:12-21), Sara (9:9), Rebeca (9:10), Jacob y Esaú (9:1-13), y Faraón (9:17) como ilustraciones. Él
también relata algo de la historia de Israel (caps. 9-11)El capítulo 16 provee vistazos interesantes
de la naturaleza e identidad de la iglesia del primer siglo y de sus miembros.

El tema principal de Romanos es la justicia que viene de Dios: la gloriosa verdad que Dios justifica
por gracia a pecadores culpables, condenados, únicamente a través de la fe en Cristo solamente.
Los caps. 1-11 presentan las verdades teológicas de esa doctrina, mientras que los caps. 12-16
detallan su manifestación práctica en la vida de los creyentes individuales y la vida de la iglesia
entera. Algunos temas específicos teológicos incluyen principios de liderazgo espiritual (1:8-15); la
ira de Dios en contra de la humanidad pecadora (1:18-32); principios de juicio divino (2:1-16); la
universalidad del pecado (3:9-20); una exposición y defensa de la justificación por la fe solamente
(3:21-4:25); la seguridad de la salvación (5:1-11); la transferencia del pecado de Adán (5:12-21);
santificación (caps. 6-8); elección soberana (cap. 9); el plan de Dios para Israel (cap. 11); dones
espirituales y piedad práctica (cap. 12); la responsabilidad del creyente para con el gobierno
humano (cap.13); y principios de libertad cristiana (14:1-15:12).

Vista Panorámica de Romanos


¿Cómo puede una persona estar “en relación correcta” con Dios? ¿Cómo puede una persona tener
perdonado el pecado que lo separa de Dios y gozar de aceptación completa por El? Esta es una
pregunta muy antigua (Job 9:2) e importante, hoy y siempre, porque Dios creó al ser humano por
esa misma razón: gozar de compañerismo con El. La respuesta más completa en la Biblia se
encuentra en esta carta escrita a cristianos en Roma. El apóstol Pablo (1:1) escribió esta carta en el
año 57 d.C. durante una breve estancia en Corinto, Grecia (16:1–2). La ciudad imperial de Roma
era el centro urbano más grande e importante en esos días, y la vida bajo la mano pesada de los
emperadores romanos (Claudio 41–54 d.C. y Nerón 54–68 d.C.) era a veces opresiva. Los cristianos
confrontaron la opresión al tener prohibido reunirse abiertamente para adorar. Pablo, un judío
cristiano y ciudadano romano, tenía una profunda preocupación por los cristianos de Roma, y por
todos los que necesitan la respuesta correcta a esta pregunta. En el saludo introductorio (1:1–15),
él describe su gran deseo de ser de ayuda.

¿Hay alguna manera para estar en la correcta relación con Dios por el esfuerzo personal, ya sea
por logros seculares o fervor religioso? La respuesta es un resonante ¡NO! El apóstol Pablo
demuestra que ni los gentiles ni los judíos tienen mérito alguno delante de un Dios santo, ni
justicia propia con la cual puedan satisfacerle (1:18–3:20).

Si alguien va a estar “en relación correcta”, Dios mismo tiene que proporcionar gratuitamente la
justicia necesaria, que debe recibirse por la fe (3:21–31). Abraham fue justificado o “declarado
justo” de esta manera: por gracia por medio de la fe (cap. 4). Ya sea que alguien haya vivido antes
que la ley de Dios fuera dada por Moisés, como Abraham, o después, todos son justificados de la
misma manera (cap. 5), a fin de que “la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna,
mediante Jesucristo nuestro Señor.”

Puesto que estar en relación correcta con Dios proviene por medio de la fe en el don gratuito de
un salvador, Jesucristo, ¿importará cómo viva un creyente? ¿“Continuaremos en pecado para que
la gracia abunde?” “¡De ningún modo!”, es la respuesta (6:2). Los capítulos seis y siete enseñan
cómo el individuo justificado por la fe puede experimentar victoria sobre el pecado en la vida
diaria. Pablo reconoce la lucha interior entre la pecaminosa naturaleza humana y la nueva
naturaleza recibida por la fe (cap. 7). De inmediato, él indica que la presencia misma de la lucha es
evidencia de que la obra santificadora de Dios está en acción. El creyente continuamente está
siendo conformado a la semejanza de Cristo. A causa de la correcta relación con Dios, el cristiano
es inmune a la condenación de Dios, a la acusación de Satanás y a la separación del amor de Cristo
(cap. 8).

Muchos de los primeros lectores de esta carta eran cristianos provenientes del judaísmo, quienes
se preguntarían, “¿Estas noticias libertadoras acerca de la justificación por la fe para los individuos,
ya sean judíos o gentiles, nulifican las promesas de bendición de Dios a Israel?” (11:25–29). Pablo
trata esta cuestión en los capítulos 9–11. La elección por Dios de Israel en el pasado, sigue firme
(cap. 9). El rechazo de Cristo como el Mesías por Israel, dio oportunidad de ser salvos por medio
de la fe tanto a gentiles como a judíos, y llegar a ser descendientes espirituales de Abraham (cap.
10). En el plan soberano de Dios, vendrá un tiempo cuando “todo Israel será salvo” por medio del
Libertador, Jesucristo (cap. 11).

La persona que está en la correcta relación con Dios (justificado por gracia por medio de la fe)
tiene la responsabilidad de servir a otros en la iglesia, usando los dones que el Espíritu Santo da
(cap. 12). Los cristianos deben ser ejemplo de sumisión a las autoridades públicas (cap. 13). Pablo
instruye también a sus lectores a vivir en paz con creyentes cuyas convicciones puedan diferir de
las suyas en las cosas donde la Biblia no es específica (caps. 14–15:21). Después de expresar su
esperanza de ver a los cristianos en Roma, quizás por primera vez (1:10–11), Pablo menciona por
nombre a 34 personas (cap. 16) que lo estimularon en la extensión del evangelio: las buenas
noticias acerca de cómo se puede tener una relación correcta con Dios.

Hernández, E. A., & Lockman Foundation (La Habra, C. (2003). Biblia de estudio : LBLA. (Ro). La
Habra, CA: Editorial Funacion, Casa Editoral para La Fundacion Biblica Lockman.

Conexiones

Pablo utiliza a varios personajes y eventos del Antiguo Testamento como ilustraciones de las
gloriosas verdades en el libro de Romanos. Abraham creyó y fue justificado por su fe, no por sus
obras (Romanos 4:1-5). En Romanos 4:6-9, 6-8 Pablo se refiere a David quien reitera la misma
verdad: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son
cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.” Pablo usa a Adán para
explicar a los Romanos la doctrina de la herencia del pecado y usa la historia de Sara e Isaac, el hijo
de la promesa, para ilustrar el principio de que los cristianos son los hijos de la promesa de la
gracia divina de Dios a través de Cristo. En los capítulos 9—11, Pablo resume la historia de la
nación de Israel y declara que Dios no ha rechazado completa y definitivamente a Israel (Romanos
11:11-12), pero sí ha permitido que ellos “tropiecen” solo hasta que haya entrado la plenitud de
los gentiles para salvación.
Importancia en la Biblia

Pablo tenía la intención de ir pronto a España pasando por Roma y respaldado económicamente
por los romanos ( 15.24 , 28s ; cf. 1.9–15 ). Así que esta carta pretendía disponerlos para acoger su
evangelio; o sea, su manera cristocéntrica de presentar las buenas nuevas. La carta anterior a los
→ GÁLATAS había sido un ensayo sobre el mismo tema, pero en el tono polémico que le imponían
las actividades de los → JUDAIZANTES .

El tono de Romanos es más tranquilo y noble, aunque siempre enérgico y vivaz. Esta epístola,
que parece ser una presentación casi sistemática, no es un simple tratado de teología. Como las
demás epístolas, se origina en las necesidades de sus destinatarios. En este caso Aquila y Priscila
pueden haber sido fuente de la información precisa que parece traslucirse en ciertas alusiones.
Pablo, siempre fascinado en los últimos años de su apostolado por la insignificancia del Imperio
Romano, intuyó quizá la importancia de la comunidad cristiana de la ciudad capital y quiso dejar
con ella esta comprensible exposición de la predicación primitiva. Su tema es: «la salvación divina,
aportada por el esparcimiento del evangelio, primero a los judíos y después a los gentiles», el
poder de Dios apropiado por la fe ( 1.1s , 16s ).

Apuntes de Romanos

Romanos 7 & 8 (1) ¿Qué hace el hombre? Romanos en el Diccionario

Romanos 7 & 8 (2) Romanos en Wikipedia Preguntas en la Biblia

Interrogando Romanos 7 Historia cronológica de Roma Por qué se escribió Romanos

El pecado que mora en mí Epístola a los Romanos * EPÍSTOLAS CONTEXTO

Ocasión de Romanos La Iglesia de Roma * EPÍSTOLAS HERMENÉUTICA

Párrafos del Nuevo Testamento Santiago y Pablo Comentario de Romanos

Estructura de Romanos Vista panorámica de Romanos Cristo nuestro abogado (Finney)


Bosquejo de Romanos Arqueología de Romanos Estudiando Romanos

¿Por qué leer Romanos?

"Aquí la historia de Dios llega a ser contada en su expresión teológica esencial. El amor de Dios por
todos, Judíos y gentiles por igual, encuentra expresión en la muerte y resurrección de Cristo, el
don del Espíritu hace que todo funcione en la vida cotidiana"