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Revista de Ciencias Sociales (Cr)

ISSN: 0482-5276
revista.cs@ucr.ac.cr
Universidad de Costa Rica
Costa Rica

Tapia Balladares, Napoleón


Psicología del desarrollo en el estudio de la identidad y la subjetivación en la adolescencia
Revista de Ciencias Sociales (Cr), vol. IV, núm. 94, diciembre, 2001
Universidad de Costa Rica
San José, Costa Rica

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15309402

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Ciencias Sociales 94: 9-18, 2001 (IV)

PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO EN EL ESTUDIO DE LA IDENTIDAD


1
Y LA SUBJETIVACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

Napoleón Tapia Balladares

Más que tomar la palabra,


hubiera querido ser envuelto por ella,
y conducido más allá de todo comienzo posible.
Michel Foucault, L’ordre du discours.

RESUMEN

En este artículo se discuten las ideas centrales para un programa de investigación


acerca de la construcción de la identidad personal en la adolescencia en el contexto
sociocultural costarricense. Esto se discute en una doble perspectiva. Por una parte,
en la perspectiva de la Psicología del desarrollo ciclo vitalista a partir de la cual se
plantean algunos principios metateóricos y, por otra desde una psicología culturalista
de la comunicación y el lenguaje. Ambas se enlazan en el planteamiento del estudio
de la identidad como una categoría teórica y como un proceso psicológico orientado
a la subjetivación, que pasa por el análisis de la distancia y la proximidad entre
adolescencia y adultez.

ABSTRACT

In this paper are discussed the central ideas for an research program about the
construction of the personal identity in the adolescence, in the costarican
sociocultural context. The discussion is in a double theoretical perspective. First, in
the perspective of metatheoretical principles of the life-span developmental
psychology. On the other hand, in the perspective of a cultural psychology of
communication and language. Both are linked in the study of personal identity like a
theoretical category and a psychological process guided by the subjectivation
process. The personal identity construction is related to relationships of distance and
vicinity between adolescence and adulthood.

1. Versión modificada de la conferencia del autor en octubre 2000. Algunos de los comentarios de los
el Coloquio público del Instituto de Investigaciones profesores Domingo Campos R. y Jaime Robert J.
Psicológicas, de la Universidad de Costa Rica, 9 de en esa oportunidad, se discuten en este artículo.
10 Napoleón Tapia Balladares

INTRODUCCIÓN mente en la perspectiva de la Psicología del


desarrollo, sino también de la Psicología en
En Costa Rica, la Psicología del desarro- general. En segundo lugar, se esboza y discute
llo humano ha transitado por caminos disími- cuáles podrían ser los principios generales de
les. La formación en esta subdisciplina ha en- una Psicología del desarrollo pertinentes para
contrado una forma de expresarse en el ámbi- nuestros propósitos investigativos. En un ter-
to profesional, generalmente subsumida en la cer momento, discutiré la conceptuación de la
Psicología educativa, la Psicología clínica de la identidad. Esta procura fundamentar un pro-
infancia o para la programación de políticas grama de investigación el cual aspira concen-
sociales para la niñez. En lo que a la investiga- trarse en el estudio de la identidad en el ciclo
ción se refiere los esfuerzos en el área, aunque vital, especialmente en términos de las impli-
no son abundantes, se han orientado hacia la caciones de la conexión entre la biografía, la
investigación aplicada y en menor grado hacia religión y la cultura, sobre los procesos de
la investigación fundamental. Sin embargo, sus construcción de la identidad en el contexto
resultados y hallazgos parecen haber perma- costarricense.
necido invisibles, al menos en cuanto a su inci-
dencia en los procesos formativos y especial-
mente en cuanto a crear una tradición de in- DIFICULTADES E INTERROGANTES DE UN
vestigación científica. COMIENZO
En este trabajo se discuten elementos
teóricos que se estiman indispensables para La dificultad más importante al estudiar
fundamentar un programa de investigación la identidad está relacionada con la categoría
en un subcampo de la Psicología del desarro- de subjetividad. La investigación psicológica
llo. El objetivo no consiste en examinar las ra- costarricense durante algún tiempo, se ha
zones del estado actual de la Psicología del ocupado del estudio de la conformación de la
desarrollo en el contexto académico costarri- “subjetividad”, en el contexto social, histórico
cense. Ni consiste en establecer fundamentos y cultural del sujeto. Dicha preocupación se
de carácter general. Si bien esa tarea puede ha decantado por un enfoque de la Psicología
ser importante preferimos transitar por otra social crítico y por un enfoque psicoanalítico
vía. Esta es, proponer desde la perspectiva de de la socialización (Lorenzer, 1976). Es impor-
la Psicología del desarrollo el estudio de un tante reconocer que esta preocupación ha en-
aspecto específico, a saber, la cuestión de la frentado una dificultad en sus fundamentos.
identidad y la subjetivación en la adolescencia Esta ha sido la procedencia de la categoría de
aún cuando se introduzcan algunos principios subjetividad. En sentido estricto la categoría
desarrollistas generales. Ahora bien, si al exa- de subjetividad es de difícil recepción dentro
minar dichos elementos fundamentales para un de la Psicología. Nótese que el sustantivo
ámbito específico de investigación, es posible “subjetividad”, con sus connotaciones de au-
además extraer algunas enseñanzas para la Psi- torreflexión, autoconciencia y autocerciora-
cología del desarrollo como subdisciplina, tal y miento, es una categoría fundamental de la Fi-
como se ha desenvuelto en Costa Rica, enton- losofía de la modernidad. Lo ha sido desde
ces nos daremos por satisfechos también en Hegel hasta Habermas, pasando por Foucault
ese último aspecto. aún cuando la Filosofía de la modernidad se
Para desarrollar la tesis principal de es- haya desplazado del paradigma del sujeto au-
te trabajo voy a servirme –sin considerarlas tocontenido al paradigma de la intersubjetivi-
como elementos centrales– de las consecuen- dad (Lorenzer, 1976; Habermas, 1989). Otra
cias teóricas obtenidas como resultado de la in- dificultad de la Psicología para la recepción de
vestigación más reciente en la que he trabajado la categoría de subjetividad, podría deberse
(Tapia, 2000). Entonces, en primer lugar, haré adicionalmente, a la importancia antropológi-
mención de un escollo teórico significativo que ca, epistemológica y teórica que se le asigna
se presenta al estudiar la identidad, ya no sola- en el Psicoanálisis al sustantivo “subjetividad”.
Psicología del desarrollo en el estudio de la identidad y la subjetivación en la adolescencia 11

En dos de las tradicio nes psicoanalíticas más Despejada y asumida esta dificultad y
influyentes, como son el Psicoanálisis social como consecuencia de ello, una investigación
crítico alemán o el Psicoanálisis francés en- psicológica acerca de la identidad ha de com-
contramos esa característica. Así entonces se prender que, por una parte, no es una empresa
remite la subjetividad al inconsciente. Si en filosófica por mucho que reciba su influencia,
una tradición los procesos inconscientes se ya sea de la fenomenología o de la teoría de la
encuentran en interacción constante con el acción comunicativa. Por otra parte, ha de
sistema social y la cultura configurando así “la comprender que, siendo la investigación psico-
subjetividad”, en la segunda no hay sujeto lógica y la Psicología misma distinta de la expe-
que no sea sujeto del inconsciente. En otras riencia y de la teoría del psicoanálisis, es claro
palabras aquí la Psicología y la Psicología que no puede irse más lejos que seguir con
costarricense más en particular, se enfrenta modestia y cautela las enseñanzas de algunos
con su autoconcepción científica disciplina- de los presupuestos de la teoría psicoanalítica.
ria, la que debe resolver tanto frente a la Filo- Establecidos esos mojones es posible avanzar
sofía de la modernidad como frente al Psicoa- en la tarea propuesta.
nálisis, pues desde un punto de vista episte-
mológico, teórico y metodológico la Psicolo-
gía (propiamente la Psicología académica he- PRINCIPIOS DE UNA PSICOLOGÍA DEL
gemónica) no es ni una ni el otro. DESARROLLO
Lo anterior se esclarece al considerar
las empresas de investigación contemporá- Referirse a la categoría de desarrollo en
neas con su estricta división del trabajo al in- Psicología implica radicalizar nociones como
terior de las subdisciplinas de la Psicología y las de proceso y transformación. Esto signifi-
entre estas y otras ciencias humanas y socia- ca que sólo una investigación en perspectiva
les. En ese contexto, la única connotación de desarrollo es capaz de aprehender los pro-
aparentemente aceptable de la categoría de cesos continuos que acaecen a lo largo del ci-
subjetividad parece provenir más bien del clo vital humano. Por otro lado, sólo una
vocablo “subjetivo”, en su función original de perspectiva de desarrollo posibilita aprehen-
adjetivo. Esto lo encontramos en el “cons- der las transformaciones cualitativas por las
truccionismo social” (Gergen, 1994), con su cuales transitan los procesos subjetivos de la
crítica del sujeto monádico de la Psicología persona. Así entonces cuando se habla de Psi-
académica. También en las vertientes cog- cología del desarrollo, es posible referirse a lo
noscitivistas más radicales, como en la neu- que Baltes et al. (1980) han denominado prin-
ropsicología cognoscitiva, para la cual lo cipios metateóricos, los cuales contribuyen a
subjetivo es atributo de estados mentales, cu- conceptuar una idea de desarrollo y son orien-
ya base es específicamente neuronal (Houdé tadores en el nivel heurístico.
et al., 1998). Lo encontramos en el cognosci- a) En primer lugar el desarrollo huma-
tivismo culturalista, para el que la Psicología no se extiende a lo largo de la vida. No existe
ha de concentrarse en el estudio de procesos un estado final con el que pueda contarse co-
mentales subjetivos configurados por la cul- mo “estado de maduración o de madurez”.
tura (Bruner, 1986). Sólo el reconocimiento En el desarrollo existen procesos continuos y
del carácter subjetivo o intersubjetivo, como discontinuos que se desenvuelven en mo-
atributos de la afectividad, del pensamiento o mentos variables del ciclo vital; ningún perío-
de la acción de los individuos, parece haber do del ciclo vital es prioritario respecto a los
posibilitado una recepción productiva de las otros. b) En segundo lugar, el proceso de de-
connotaciones implicadas en el sustantivo sarrollo humano es multidimensional y multi-
subjetividad. En la Psicología contemporánea direccional, en el sentido de que no puede
(incluyendo la que se ha practicado en Costa reducirse a un criterio único y monolítico
Rica), la subjetividad no parece ser otra cosa que evolucionaría en una sola dirección. Cabe
que lo subjetivo. reconocer diversas dimensiones y múltiples
12 Napoleón Tapia Balladares

líneas de desarrollo. c) En tercer lugar el desa- disciplinariedad v e r s u sla interdisciplinarie-


rrollo humano es un proceso en el cual hay dad (y sus otros niveles), cabe reconocer que
ganancias y pérdidas, períodos de crecimiento estas influencias requieren de una compren-
y estancamiento, relacionados con las capaci- sión que trascienda de manera relativa lo me-
dades de adaptación del sujeto en un sentido ramente disciplinario. Ciertamente, en el nivel
negativo y positivo. d) En cuarto lugar, el desa- metateórico acaece una transversalidad perti-
rrollo humano se caracteriza por la plasticidad. nente entre categorías conceptuales. Ahora
Los sujetos viven y experimentan a lo largo de bien, con el intento de fundamentar una pers-
su vida una gran variabilidad intraindividual, pectiva presentada y autoconcebida como
mostrando al mismo tiempo sus potencialida- “desarrollista” no se le atribuye como eje teó-
des para el cambio. e) En quinto lugar, el pro- rico una perspectiva sociocultural, aunque sí
ceso de desarrollo humano es intrínseco a los se considera tal perspectiva como parte esen-
contextos sociales, culturales e históricos en cial de sus elementos explicativos importan-
los que se desenvuelve. Así, las influencias tes. Aún así, la dinámica de comprensión y
que recibe pueden ser ontogenéticas en fun- explicación en la Psicología del desarrollo no
ción de la edad; evolutivas en función de la puede reducirse a un mero contextualismo
historia; y no normativas en función de los psicosocial; resulta claro que la Psicología se
acontecimientos vitales. f) En sexto lugar, el constituye cada vez más claramente como un
estudio y la investigación del desarrollo huma- conocimiento situado entre la biología y la
no, ha de llevarse a cabo con una vocación in- cultura. Así entonces la norma teórica del
terdisciplinaria y transdisciplinaria (Tudge e t contextualismo psicosocial, al menos en la
a l., 1997), siempre y cuando no se sacrifiquen Psicología costarricense, no parece haber da-
las realizaciones disciplinarias y que estas se do resultados satisfactorios para la Psicología
encuentren situadas en los albores de tales es- del desarrollo. Y si la afirmación de principios
fuerzos científicos. desarrollistas de carácter metateórico corre el
Ahora bien, los principios menciona- riesgo de hipostasiarse con un mero recurso
dos lejos de agotar una concepción del desa- lógico, en detrimento de su riqueza óntica, no
rrollo le sirven de un marco de trabajo gene- se debe a los principios mismos y a su estruc-
ral necesario aunque insuficiente. Esto es visi- turación lógico-epistémica. No es ahí donde
ble al considerar específicamente el proceso radica exclusivamente el problema funda-
de construcción de la identidad. Lo anterior mental de una opción disciplinarista en Psico-
nos conduce a discutir brevemente, dos cues- logía del desarrollo, sino más bien en el nivel
tiones íntimamente relacionadas: la de la dis- programático de la investigación. Se debe a
ciplinariedad y la del valor epistémico y onto- las dificultades programáticas de organizar la
lógico de los principios esbozados en rela- investigación en Psicología del desarrollo, a
ción con el estudio de la identidad. partir de una articulación de sus condiciones
A nuestra perspectiva es posible repro- y posibilidades disciplinaristas con su apertu-
charle, erróneamente, su adhesión a la episte- ra hacia horizontes interdisciplinarios y trans-
mología genética piagetiana. El planteamien- disciplinarios.
to propuesto abarca y supera dicha epistemo-
logía en aspectos específicos. Los principios
precedentes no aparecen regulados exclusi- DESARROLLO DE LA IDENTIDAD: TEXTO Y
vamente por las reglas de transformación del DISCURSO
constructivismo piagetiano. Un ejemplo de
ello reside en la conceptuación del tipo de in- Dicho lo anterior, ahora sí es posible
fluencias recibidas por el desarrollo: ontoge- atender la cuestión de la identidad para volver
néticas; evolutivas en función de la historia; y luego con una perspectiva complementaria a
no normativas en función de los aconteci- la conceptuación del desarrollo. Constatemos
mientos vitales (Vandenplas-Holper, 1998). en primer lugar que la noción de identidad
Sin embargo, al enfrentar el problema de la en Psicología, está muy relacionada con el
Psicología del desarrollo en el estudio de la identidad y la subjetivación en la adolescencia 13

legado teórico de Erik Erikson (1968). Y sin Esto es insoslayable al reconocer que el con-
duda su pensamiento continúa siendo impor- cepto de identidad refiere, al mismo tiempo,
tante por cuatro razones que aquí tan sólo ca- a dos procesos. Tanto a la estructuración in-
be enumerar. Primeramente por el lazo que trapsíquica como a la autopresentación públi-
se intentó construir entre biografía personal e ca del sí mismo. La via regia hacia esos dos
historia social. Por la posibilidad de compren- procesos son justamente los elementos y me-
der el proceso de construcción de la identi- canismos de la identidad que dejaremos aquí
dad como proceso de interacción subjetivo, tan sólo mencionados. Ciertamente la identi-
inscrito en la afectividad humana. Luego, dad incluye el elemento de la singularidad,
por el intento de vincular identidad perso- siempre que se conecte al mecanismo regula-
nal e identidad social. Finalmente, por el ca- dor provisto por la diferenciación entre el sí
rácter abierto del desarrollo de la identidad mismo y el otro. Además incluye la continui-
como proceso actuando a lo largo de la vi- dad temporal, siempre que se conecte con el
da. Las ideas de Erikson han sido muy fruc- mecanismo regulador del cambio. También
tíferas ya que han suscitado, en los últimos incluye la valorización de sí mismo, siempre
cuarenta años, una significativa y creciente que se conecte con el mecanismo implicado
cantidad de estudios empíricos, no sólo so- en la aceptación de las autorrepresentaciones
bre el tema de la identidad sino también negativas de sí mismo. No menos importante,
acerca de otros procesos psicológicos (Mar- la identidad incluye la acción personal inter-
cia, 1993; Waterman, 1990). conectada a la autonomía, siempre que se
Erikson y otros autores que han segui- vincule con el mecanismo contextual de la es-
do sus ideas, total o parcialmente, como cena donde toda acción encuentra su límite
K rauskopf ( 1998 ) o Fernández Mouján simbólico en las relaciones intersubjetivas de
(1974), han partido de que la pregunta por interdependencia.
la identidad es aquella de “¿quién soy yo?”, Volvamos a la interrogante ¿quién soy
que se hace la juventud adolescente. En par- yo? La expresión monádica de esta pregunta
te, la respuesta a esa interrogante según este no es convincente para representar adecua-
enfoque teórico, ha sido considerar la identi- damente la complejidad de las relaciones de
dad como un “sentimiento subjetivo”. Enton- la identidad, como estructura invariante y
ces la identidad se ha entendido como el plástica, cuyo carácter diacrónico o evolutivo
sentimiento y la experiencia interna de mis- es intrínseco. Es necesario una ruptura, un
midad, de ser uno mismo en forma coheren- desplazamiento, el cual represente mejor esa
te y continua a pesar de los cambios internos complejidad. Ese desplazamiento reside en la
y externos enfrentados en la vida. Sin em- pregunta por la identidad como una interro-
bargo, según el punto de vista que se desea gante con doble direccionalidad; vocativa en
sostener, aunque esa forma de conceptuar la su sintaxis y dialéctica en su lógica. Por una
identidad puede ser aceptable bajo ciertas parte, el locutor interroga: “¿Y tú, quién dices
condiciones, no es esa pregunta la que origi- que soy yo?” dirigiéndose al otro. En seguida,
na el despliegue de la identidad como pro- el interlocutor replica: “¿Y tú, quién dices que
ceso subjetivo. Así pues, es importante exa- eres tú?”, devolviendo el cuestionamiento ya
minar en qué sentido es aceptable ese con- que, sólo el sujeto mismo puede a su vez, au-
cepto y por otra parte, examinar hasta que todirigirse la pregunta. A decir verdad, el su-
punto es posible una ruptura con aquel au- jeto adolescente interroga al “objeto parental
tocuestionamiento del yo. de transferencia”, al cual el sujeto adolescente
Esa forma de conceptuar la identidad re- dirige un mensaje, aquel de “permanece ahí
sulta pertinente si se acepta una perspectiva resistiendo mis avatares, mientras puedo de-
dialéctica y diacrónica de la identidad. Es perti- venir quien yo pueda ser”. La respuesta del
nente si además y complementariamente, se objeto parental de transferencia, no puede ser
acepta desagregar el concepto de identidad en otra que la de una representación construida
sus elementos y mecanismos funda mentales. por el sujeto mismo acerca de este objeto, esa
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que funciona como motor del desarrollo ado- que el sistema simbólico que viene del siste-
lescente. El trayecto adolescente en las alas ma sociocultural al individuo, se encuentra
de e r o s y p s i q u erequiere necesariamente la ya en la dinámica que intentan transmitir las
transición de la primera a la segunda interro- categorías conceptuales de sujeto adolescen-
gante. Esta última es la pregunta que se hace te y objeto parental de transferencia.
el sujeto conjuntamente con la que el sistema En este punto de la discusión se en-
sociocultural de representaciones le hace: “¿Y cuentra, sin poder esquivarla, la categoría del
tú, quién dices que eres tú?” o más precisa- sí mismo. El sí mismo es comprendido como
mente ¿Y tú, quién dices que estás siendo?En noción que hace síntesis fenoménica, de la
esas preguntas la posición del verbo “decir” estructura subjetiva de composición de la
no es superflua. En efecto, lo que se exige del personalidad humana. Hace síntesis del pro-
sujeto es un decir, un discurrir, una palabra ceso dinámico del yo, la pulsión y la normati-
sobre sí mismo. Es una palabra cuya direc- va cultural (Cahn, 1991). En este sentido el sí
ción más productiva ha de ser la autopoiesis mismo es necesariamente el núcleo duro del
de sí mismo en el amor y el trabajo. Entonces, proceso constructivo de formación de la
la vocación del sujeto adolescente es crear un identidad. Ahora bien, el proceso de auto-
texto, aquel dónde puede leerse a sí mismo y creación de sí mismo, no está dado, sino que
que versa sobre sí mismo. además de poseer una historia está dispuesto
No obstante, la dinámica que se acaba al advenimiento. Las realizaciones del sí mis-
de describir puede ser cuestionada por la su- mo están siempre en movimiento y son efí-
puesta exclusión que hace de la estructura- meras sin informar lo suficiente acerca de sus
ción simbólica operada por el sistema socio- límites y potencialidades. Y como lo muestra
cultural. Pero si comprendemos lo social co- Paul Ricoeur, entre sus potencialidades, la
mo la estructura institucional que vehicula más fundamental es el conocimiento de sí
los potenciales de cohesión y exclusión so- por el sí mismo (1986). Descifrar, disolver y
cial, y la cultura, como la estructura simbólica reconfigurar la red compleja de símbolos lin-
de interpretación del mundo y negociación güísticos presentadores e inconscientes, coer-
de significaciones sobre el mundo, cuya citivos o potenciadores de la acción, constitu-
fuente es la relación de continuidad o dis- yen el principal presupuesto de conocimien-
continuidad con la tradición, habremos de to del sí mismo. Esta red de símbolos se insta-
aceptar que el sujeto no se enfrenta con los la en el sujeto que discurre. En efecto, el dis-
objetos sociales y culturales como entidades curso es el acontecimiento del lenguaje y el
homogéneas o como materialidades que preámbulo de la comunicación aún cuando
puedan aprehenderse en tanto totalidad uni- esta pueda caer en las redes de su propia ce-
ficada. El trabajo de la subjetivación involu- guera. Naturalmente, las paradojas de las es-
cra la interpretación constante de esos obje- tructuras interactivas y comunicativas posibi-
tos que se deconstruyen en función de la ex- litan que nuestra comprensión del sí mismo,
periencia y la vivencia. Dicho de otro modo no haga afirmación alguna acerca de sus po-
y volviendo a fórmulas ya clásicas: ni a la so- tencialidades de acceso a una región de ex-
ciedad ni a la cultura es necesario ir a buscar- comunicación lingüística, ni a las produccio-
las, pues ellas vienen por sí mismas en la es- nes subjetivas que caen fuera del lenguaje
tructuración de la persona. Erik Erikson dominadas por la pulsión.
(1968) fue uno de los primeros en observar Ahora bien, es claro que la afirmación
el vínculo entre historia, sociedad y persona- adversa, según la cual el sí mismo no puede
lidad. Y si no es posible dar cuenta aquí de ser considerado el núcleo duro del proceso
los proyectos exitosos o frustrados de expli- constructivo de formación de la identidad, en
cación de la dinámica individuo y sociedad, virtud de no ser sino una cristalización imagi-
si es posible reconocer en el trabajo de Al- naria, desconoce las reflexiones precedentes.
fred Lorenzer (1972/1976), tanto como en el Desconoce fundamentalmente que el proceso
de Pierre Bourdieu o Michel Legrand (1993), de autocreación de sí mismo, no está dado,
Psicología del desarrollo en el estudio de la identidad y la subjetivación en la adolescencia 15

sino que además de poseer una historia está pos de discurso. Dado que las escenas no son
dispuesto al advenimiento. En efecto, las reali- tales sin el trabajo de la significación, o si se
zaciones del sí mismo están siempre en movi- prefiere, sin el trabajo de formación discursiva,
miento y son efímeras, sin informar lo suficien- entonces, en los segmentos o escenas no se
te acerca de sus límites y potencialidades. Pero encuentran sino tipos de discurso. La alianza
sin lugar a dudas, por sus realizaciones poten- de los segmentos textuales y los tipos discursi-
ciales, el sí mismo posee como horizonte las vos dan como resultado las situaciones y son
vicisitudes del “yo de la enunciación”. La con- estas justamente las que finalizan por construir
cepción de sí mismo que subyace a esta discu- las puntuaciones de elocuencia y silencio por
sión pretende situarlo más claramente en una las cuales la cultura se hace presente para el
triple relación con la estructura intrapsíquica análisis y comprensión.
de la personalidad, la constelación interperso- Así pues, el sentimiento subjetivo de la
nal y la normatividad cultural. identidad está ligado al sí mismo. Este lazo es
Estas consideraciones conducen a reco- posible en cuanto el sujeto es inscrito en la
nocer que, al concentrarse en la comprensión estructura de la comunicación y el lenguaje.
de las estructuras de la vivencia (patrones Solo esta inscripción sitúa la construcción de
motivacionales) y las estructuras de la expe- la identidad del sujeto, en una red de relacio-
riencia (patrones de interacción comunicati- nes que le ofrece una materialidad concreta y
va), comprendiéndolas como textos y discur- una alianza con la experiencia y la vivencia
sos, es necesario contar con una Psicología del tiempo.
de la comunicación (Campos, s.f.). Más exac- La experiencia del tiempo en el mundo
tamente, con una Psicolingüística culturalista procura articular lo que ha sido dicho a lo
de la comunicación la cual permita profundi- que está por decir y esto no constituye siem-
zar en textos y discursos humanos, siguiendo pre y necesariamente una tarea coherente de
su especificidad psicológica. En el siguiente autoconocimiento de sí mismo. Tal es la dia-
bosquejo se quiere dejar más explícita esta léctica de la biografía (Legrand, 1993). La in-
idea (Bronckart, 1996). teracción de elementos que forman la expe-
Según Bronckart (1996, p. 78) es posi- riencia sometida al tiempo ofrecen como re-
ble “calificar de texto toda unidad de produc- sultado la biografía. Para el individuo, el tiem-
ción verbal, situada, finita y autosuficiente, po histórico no puede ser sino experiencia
desde el punto de vista de la acción y de la del tiempo, reconocerse en estado de trans-
comunicación”2. La producción verbal sirve formación pese a la permanencia de la auto-
como vehículo de un mensaje lingüísticamen- comprensión de sí mismo. En su expresión
te organizado. Este mensaje del locutor, tien- social el tiempo histórico produce para el in-
de a producir un efecto de coherencia en el dividuo algo de imperceptible, excepto si las
interlocutor. El texto más común al análisis experiencias colectivas hacen surgir la con-
psicológico es aquel género de texto que vie- ciencia individual del tiempo histórico como
ne al lenguaje ordinario, ya que este es, él el advenimiento colectivo de experiencias,
mismo, experiencia y vivencia en el mundo. en las cuales reconocerse con los otros en el
En el texto cabe identificar a la frase como trazado de coordenadas bien definidas por
una de las unidades comunicativas que facili- la cultura.
ta la construcción de innumerables segmen- Es constatable entonces que construir
tos comunicativos o textuales en función de una identidad se refiere a un punto de cesura
una viabilidad metodológica. Estos vienen a de la biografía (como si la biografía fuese vida,
ser lo mismo que las escenas, que se estruc- –bios– poética). Evoca la necesidad de un corte
turan en interacciones comunicativas. Los textual, de una pausa en el camino hacia la
segmentos o escenas se organizan según ti- subjetivación en el cual se articulan riesgos y
oportunidades para el desarrollo. Pero, ¿qué
entender por subjetivación? Este concepto lo
2. Traducción libre de NTB. referimos al proceso global de apro p i a c i ó n
16 Napoleón Tapia Balladares

subjetiva de sí mismo. Es un proceso que parte ren tanto a las estructuras de la vi vencia, co-
del nacimiento y permite o no la instauración mo a las estructuras de la experiencia. Enton-
de un espacio psíquico personal, ofreciendo la ces, la tarea científica implica determinar se-
posibilidad de un trabajo interno de transfor- cuencias de estabilidad y cambio ontogenéti-
mación y de creación. La subjetivación es el co; diferencias y similitudes interindividuales;
proceso personal de hacerse sujeto. Así pues, y la plasticidad intraindividual, en las que no
biografía y subjetivación se convocan una a la todo cambio es un cambio evolutivo, solamen-
otra, aunque de maneras distintas. La biografía te las transformaciones que producen novedad,
constituye el acontecimiento de la subjetiva- constituyen una transformación en el desarro-
ción, su encarnación o realización, mientras llo (Valsiner, 2000).
que la subjetivación es la ocasión de develar en La conceptuación diacrónica del desa-
cada trazo biográfico, una verdad imposterga- rrollo posee una implicación específica en el
ble del sujeto, aún cuando esta le resulte efíme- estudio de la identidad. Esta es que la rele-
ra, placentera, inesperada, o resistente a la vancia del estudio de la identidad del sujeto
transparencia que atravesaría a las huellas del trasciende la época de la adolescencia y la ju-
sufrimiento. Hay otra condición, sin embargo, ventud. Si el planteo de los problemas empí-
en la cual subjetivación y biografía se enlazan. ricos y teóricos se refiere a la investigación de
La subjetivación es la fuente de creación de la la adolescencia y la juventud, no es el mo-
escena todavía no existente, en la que, una ex- mento etáreo como tal ni sus vicisitudes con-
periencia inédita de una biografía que se escri- cretas lo que es determinante sino los proce-
be tomará lugar. Su sello distintivo es la capaci- sos psicológicos implicados. Por este motivo
dad de inscribir a la persona en horizontes en trabajar en la dirección de una psicología del
los cuales el trabajo de lo posible, movilice las desarrollo de la adolescencia, resulta adecua-
energías propias y las de aquellos con quienes do a condición de comprender que toda psi-
se vive en proximidad la experiencia del tiem- cología de la adolescencia no puede ser más
po y la finitud. que una psicología del desarrollo de la adul-
La identidad como proceso psicológico tez y la adultez mayor. Veamos que se quiere
se orienta a la subjetivación. Y lo que evita decir con esta afirmación.
circunscribir la categoría de identidad como Ya que no es posible el estudio simultá-
mera abstracción monádica sin salida, es el neo de las continuidades y discontinuidades
paso por el sí mismo en su doble vía. Lo que entre todos los momentos del ciclo vital, esas
permite aprehender el proceso de subjetiva- mismas relaciones establecidas entre adoles-
ción es justamente el paso por la biografía. La cencia y adultez, aplicadas a las relaciones en-
conexión entre el sí mismo y la identidad por tre infancia y adolescencia han de quedar pro-
un lado y la biografía y la subjetivación por el visionalmente excluidas. No resulta excesivo
otro, es posible gracias al registro diacrónico atenerse solamente al estudio de un momento
en el cual se unen. En otras palabras, el estu- de vida como la adultez el cual posee efectos
dio de la identidad (y el sí mismo) resulta in- determinantes en la configuración psíquica de
dispensable por su relevancia para el proceso la personalidad en la adolescencia, quizás de
general de la subjetivación (y la biografía), manera tan relevante como se ha considerado
que funciona en el registro diacrónico. A sa- que los tiene la infancia.
ber, en el registro temporal del desarrollo hu- Las psicologías de la adolescencia se
mano a lo largo de la vida. han beneficiado de su vínculo interdisciplina-
Volvamos al concepto de desarrollo. La rio con una sociodemografía de la adolescen-
Psicología del desarrollo en el estudio de la cia, pero hasta ahora han provisto resultados
identidad y la subjetivación ha de entenderse parciales. Esto puede deberse, en parte, a la
como el estudio de procesos de transformación exclusión del estudio de la dinámica del mun-
a lo largo del proceso de subjetivación, en el do adulto en el estudio de la adolescencia. La
cual acaecen momentos breves y acelerados así adultez se ha incluido, cuando mucho, como
como lentos y prolongados, los cuales se refie- una dificultad asimilable solamente a la muy
Psicología del desarrollo en el estudio de la identidad y la subjetivación en la adolescencia 17

limitada noción de “adultismo”. Dicho de otro PARA FINALIZAR


modo, no basta con criticar en el nivel empíri-
co de la programación social y en el nivel teó- Con este horizonte de investigación se
rico, la apreciación de los valores de la adoles- buscan las condiciones para llevar a cabo un
cencia desde el mundo adulto. El estudio de trabajo sistemático en el estudio del desarro-
procesos psicológicos de la adolescencia ba- llo humano, en dos momentos diferenciados,
sado en la sola crítica del adultismo podría ser como se presenta en las condiciones particu-
–quizás– necesario pero es teóricamente insu- lares del contexto sociocultural costarricense.
ficiente y lo es de manera muy amplia. Lo es En su mayor parte las propuestas esbozadas
por excluir una reflexión teórica sistemática y procuran dar cabida a los contenidos y a pro-
unas precauciones heurísticas relacionadas blemas de relevancia social, pero especial-
con las categorías de tiempo y biografía. Sólo mente intentan privilegiar los procesosde una
la investigación sistemática en la perspectiva dimensión dada del desarrollo psicológico de
de una psicología del desarrollo, puede lograr la persona. Es una aspiración relacionada con
conceptuar adecuadamente el ciclo vital, las la idea según la cual es imperativo construir
relaciones entre sus momentos diferenciados, una ciencia psicológica cuyos resultados no
así como las continuidades y discontinuidades sean necesariamente nomológicos o que al
entre las generaciones. La dinámica del doble menos su finalidad trascienda la identifica-
cuestionamiento: “Y tú, quién dices que soy ción de regularidades, para que contando con
yo” con “Y tú, quién dices que eres tú” (o “ ¿ Y estas permita también la construcción de dis-
tú, quién dices que estás siendo?”), remite a cursos capaces de orientar la acción hacia
un texto cuya materia y cuya lectura sólo pue- una cultura todavía no existente. De cual-
de ser leída por un discurso que ponga por te- quier modo parece haber llegado el momen-
ma, adecuadamente, los problemas del desa- to, en cuanto a la investigación psicológica se
rrollo de la adolescencia en relación con los refiere, de construir el pasado. Esto es, darle
problemas del desarrollo de la adultez. Está una significación a los logros actuales por
claro que la adolescencia como período de modestos que sean y potenciarlos en una pa-
desarrollo relativamente autónomo en el mar- labra contemporánea.
co del ciclo vital y sobre todo, como proceso
psicológico, se decanta en las antípodas de
una generación que ha vivido y ha sufrido de BIBLIOGRAFÍA
otra manera. El tejido social y personal de las
transformaciones culturales se dibuja también Baltes, P.B.; Reese, H.W. y Lipsitt, L.P. (1980).
con la interacción juventud-adultez. Entonces Life-span developmental psychology.
un programa de investigación de la identidad Annual Review of Psychology, N° 31, pp.
en el contexto de la subjetivación, debe en- 65-110.
tenderse como un trabajo simultáneo sobre
los procesos de la adolescencia, la adultez y la Bronckart, J.P. (1996). Activité langagière,
vejez así como sobre sus interrelaciones. Y en textes et discours. Pour un interactionisme
este sentido cabe reconocer que el solo estu- s o c i o - d i s c u r s .i fLausanne: Delachaux et
dio de las formas de interacción adolescente- Niestlé.
adulto resultarían insuficientes. Es necesario
pasar por las concretizaciones de los actos Bruner, J., (1986). Actual minds, possible
performativos del habla, ciertamente desde el w o r l d s. Massachusetts and London,
punto de vista de cómo se institucionalizan en Harvard University Press.
organizaciones concretas, como en el sistema
educativo por ejemplo, pero además, por la Campos Ramírez, D. (s.f.). “Fundamentos on-
función que satisfacen los actos de habla en tológicos de la Psicología actual. Entre lo
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18 Napoleón Tapia Balladares

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Napoleón Tapia Balladares


Instituto de Investigaciones Psicológicas
Universidad de Costa Rica
naptapb@fcs.ucr.ac.cr