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Un Enfoque Contextual de la Herencia Vegetal (II)1

Craig Holdrege

La Planta Enraizada
Los experimentos de Bonnier demuestran la inmensa plasticidad de las plantas. La planta se
encuentra abierta a su medio ambiente, desarrollando la forma y la función en armonía con
el mismo. El medio ambiente saca afuera, por así decir, el potencial de la planta. Los
experimentos circunscriptos más estrechamente nos pueden ayudar a ver cómo se revela un
elemento particular del medio ambiente en el crecimiento y la estructura de la planta.

Tomaré un ejemplo del suelo.2 Se cultivaron tres plantas de diferentes especies en dos tipos
de suelo diferentes: suelo de jardín compostado y una mezcla 1:1 de arena y greda. El suelo
de jardín era marrón oscuro y desmenuzado mientras que la arena–greda era más densa y
pesada. Las plantas se cultivaron en cajones diseñados especialmente que permiten
observar el crecimiento radicular (Bockemühl, 1969). Las tres especies vegetales son todas
anuales pero pertenecen a diferentes familias –hierba caballar (Senecio vulgaris, familia
compuesta), colza (Brassica napus, familia de la mostaza) y haba (Vicia faba, familia de las
arvejas).

Las figuras 6, 7 y 8 muestran el desarrollo progresivo de estas tres especies cultivadas en el


suelo de arena-greda y en el suelo compostado de jardín. Las plantas en el suelo de arena-
greda son marcadamente menos diferenciadas que aquellas del suelo de jardín.

El contraste se hace visible poco después de la germinación. Las raíces primarias crecen
derecho hacia abajo a través de la arena-greda, con poca ramificación, mientras que en el
suelo de jardín inmediatamente empiezan a formar muchas raíces laterales. Esta tendencia
perdura en el transcurso ulterior del desarrollo. Las raíces en la arena-greda forman largas
raíces laterales, pero éstas a su vez se ramifican mínimamente. Todo el cuerpo radicular es
simple y regular. Por contraste, el cuerpo radicular del suelo de jardín aparece más
irregular, debido a la abundante ramificación de las raíces. Las plantas del suelo de jardín
penetran el suelo más intensivamente que las plantas de la arena-greda.

Las partes superiores de las raíces del haba y de la colza en el suelo de jardín se engrosan
considerablemente en el transcurso del desarrollo mientras que permanecen finas en la
arena-greda. Asimismo, el haba tiene una relación simbiótica con las bacterias fijadoras de
nitrógeno de sus raíces. Las raíces forman los denominados nódulos, que albergan a las
bacterias. En el suelo de jardín, el haba produce más nódulos –y más grandes- que en la
arena-greda.

*
En: www.natureinstitute.org/txt/ch/details/GENETICS.pdf - Cap. 1 de ‘Genetics and the Manipulation of
Life – The Forgotten Factor of Context’ (La Genética y la Manipulación de la Vida) – [Lindisfarne Press] -
(parte 2 de 4 - pp.24-34). Tít.orig.: ‘A Contextual Approach to Plant Heridity’.(Trad.: Monica M. Bravo)
2
Este es material de investigación no publicado de la Sección de Ciencias Naturales del Goetheanum,
Dornach, Suiza. Se usó con permiso.

1
La diferencia entre las raíces se espeja en las partes superiores de las plantas. Las plantas
que crecen en el suelo de arena-greda desarrollan un tallo principal vertical casi sin ramas
laterales. Las plantas del suelo de jardín se ramifican mucho más vigorosamente. La hierba
caballar y el haba son arbustivas en su aspecto, debido a los tallos que se ramifican a partir
del tallo principal. La colza se ramifica recién en la parte superior, pero es, en comparación
con su pariente de la arena-greda, grande y robusta.

La fig.9 muestra las hojas provenientes del tallo principal de cada planta. Las hojas fueron
prensadas antes de que se marchitaran y se las acomodó después en el orden de su aparición
–las primeras a la izquierda de cada hilera, las últimas hojas a la derecha. Vemos la misma
tendencia en las hojas que vemos en las demás partes de la planta. Las hojas son
considerablemente más pequeñas en el suelo de arena-greda. Por otra parte, la forma foliar
de la hierba caballar y de la colza es más simple en este suelo. Comparativamente, estas
especies producen más hojas diferenciadas en el suelo de jardín, un hecho claramente
visible en los numerosos, pequeños y finamente cortados lóbulos de la lámina foliar. El
haba cochinera varía menos, lo cual es característico de la familia de las arvejas, en cuanto
a lo vigoroso y diferenciado. No obstante, estas plantas atraviesan todas las etapas de
desarrollo de un modo modificado, es decir, de un modo correspondiente a las condiciones.

Hierba caballar

Colza

FIG.6. Plantas cultivadas en suelo de arena-greda. El número debajo de las


raíces indica la edad de la planta en semanas. Todas las plantas se dibujan en
la misma escala. (Del Archivo del Laboratorio de Investigaciones de la Sección
de Ciencias Naturales, Goetheanum, Dornach, Suiza.)

2
Hierba caballar

Colza

FIG.7.Plantas
cultivadas en suelo compostado de jardín. (Para más explicación
ver texto y figura 6)

Haba en suelo de arena-


greda

FIG.8.Haba cultivada en suelo de arena-greda (arriba) y suelo compostado de jardín


(fig. página siguiente). El número debajo de las raíces indica la edad de la planta en
semanas. Todas las plantas se dibujan en la misma escala.

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Haba en suelo compostado de jardín

(Del Archivo del Laboratorio de Investigaciones de la Sección


de Ciencias Naturales, Goetheanum, Dornach, Suiza.)

Hierba
caballar

Colza

Haba

SUELO DE ARENA-GREDA
FIG.9. Cada una de las seis hileras de hojas (arriba y en la página siguiente) representa
todas las hojas del tallo principal de una planta. Las tres plantas de arriba crecieron en suelo

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de arena-greda. Las tres plantas en la página siguiente crecieron en suelo compostado de
jardín. Barra de escala: 10cm.

Aprendiendo de la Planta
¿Qué podemos aprender a partir de estos experimentos? En primer lugar, aunque todas
estas tres plantas son miembros de diferentes familias, cada una se relaciona con el medio
ambiente de manera parecida. El medio ambiente hace salir la misma tendencia en cada
planta. O para ponerlo de otro modo, el mismo medio ambiente se revela claramente en
cada especie. Por supuesto, una planta de pantano probablemente no encuentre las
condiciones necesarias para sostener su crecimiento en un desierto, pero si pudiera crecer,
adoptaría características similares a otras especies desérticas.

Hierba
caballar

Colza

Haba

SUELO COMPOSTADO DE JARDÍN


(Del Archivo del Laboratorio de Investigaciones de la Sección
de Ciencias Naturales, Goetheanum, Dornach, Suiza.)

En segundo lugar, la planta como un todo refleja sus condiciones medioambientales como
un todo. No sólo las raíces crecen de manera diferente en suelos diferentes, sino que todas
las demás partes de la planta también lo hacen. Cada parte expresa a su manera las
diferentes condiciones, sin embargo las tendencias de crecimiento en su conjunto son las
mismas en todas las partes –las raíces y los tallos muestran poca ramificación y la forma
foliar permanece simple en el suelo de arena-greda; las raíces y los tallos se diferencian a
través de una ramificación más fuerte y las hojas están lobuladas más claramente en el
suelo de jardín. Por lo que las condiciones del suelo de arena-greda se revelan a través del
todo.

Podríamos considerar las condiciones del suelo de arena-greda como siendo claramente
más pobres para estas plantas, dado que el crecimiento en este medio no atraviesa todas las

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etapas de desarrollo de manera modificada, es decir, de un modo correspondiente a las
condiciones.

Nos encontramos lejos de una comprensión exhaustiva del concepto del organismo como
un todo. Pero por lo menos tenemos un punto de partida: el organismo de la planta como un
todo no es meramente una aglomeración de partes. No es una colección tipo máquina de
piezas ensambladas exteriormente. Las partes emergen o crecen a partir del organismo
germinal y reflejan el modo en que el organismo como un todo se relaciona con su medio
ambiente. Así como las raíces, en contacto directo con el suelo, cambian de acuerdo con el
tipo de suelo, así lo hacen todas las demás partes de un modo parecido. La parte sirve al
todo, pero el todo vive también en todas las partes.

Además, podemos formar un concepto concreto de la relación de una planta con su medio
ambiente. Todos sabemos que la luz, el aire, el agua, y el suelo son condiciones necesarias
para el crecimiento vegetal. Pero cuando observamos cuán diferentemente crecen las
plantas en los diferentes suelos, entonces estamos aprendiendo no solamente acerca de la
plasticidad de la planta, sino también acerca de la naturaleza del suelo. Por lo tanto si
queremos conocer lo que pertenece al medio ambiente de la planta, debemos estudiar a la
planta en sí. No la estudiamos, sin embargo, como una entidad aislada, sino más bien como
un organismo que revela a través de sí un contexto más amplio. Las tres plantas nos hablan
acerca del suelo de jardín así como del suelo de arena-greda a través del modo como crecen
en estos suelos.

El suelo como medio ambiente de una planta es un concepto de parentesco; no es una cosa
totalmente auto-contenida. Lo mismo vale para todos los demás denominados factores
medioambientales. De igual manera en el sentido inverso: entendemos a la planta sólo
cuando miramos a través de la misma y “vemos”, por ejemplo, al suelo.

El considerar de este modo a los organismos es el núcleo de un enfoque contextual. Es un


enfoque modelado a partir de la vida de la planta misma. Ninguna planta existe en un vacío.
Crece y se desarrolla en un contexto, sin el cual no puede existir. El medio ambiente, como
relación, es inseparable de la idea de la planta.

A fin de ser claros acerca de la naturaleza de parentesco del concepto del medio ambiente,
resulta provechoso (aunque a veces terminológicamente molesto) distinguir entre el entorno
y el medio ambiente.

El entorno incluye todo lo que encontramos literalmente alrededor del organismo; abarca
las relaciones espaciales que tienen todos los objetos físicos. El medio ambiente va más allá
de lo espacial para incluir las relaciones funcionales. Cuando miramos a las relaciones
medioambientales, consideramos a los organismos como seres de interacción, y no
meramente como cosas en el espacio.

El olor que despide una col fétida pertenece claramente al medio ambiente de las moscas y
de las abejas que son atraídas a ella. Es mucho menos seguro si el olor pertenece al medio
ambiente del abedul que crece cerca de allí.
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