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Antiguo Egipto

Urbanismo, Arquitectura sagrada y doméstica, Equipamiento, Jardinería

1° Recopilación para el Curso: Historia de la Arquitectura I


Instituto INTEGRAL. Arq. Gastón Becerra Goldstein

La documentación arqueológica revela una civilización ya plenamente formada, antes de la


unificación de la larga ribera del río Nilo bajo el dominio del faraón Menes, quien funda
la primera de las 33 dinastías que se sucederán desde los años 2920 hasta el 30 A.C.
Durante el reinado de Menes se fecha la tumba más antigua en la necrópolis de
Saqqara, en la ribera occidental del Nilo, cerca del principal centro de poder; Menfis la
capital del llamado Imperio Antiguo.

Imhotep, consejero, médico y constructor de Djoser, segundo faraón de la III dinastía, por el
2630 A.C. Introduce al monarca en el culto de Amón y construye en la necrópolis de
Saqqara, una tumba real compuesta por seis mastabas superpuestas, como una
escalera celestial. Las pirámides serán las tumbas reales características de las III a la
XII dinastías, destacándose las de la IV en Gizeh, cerca de Menfis.

Tebas (Thebai) llamaron los griegos a la antigua Waset, ubicada en el nomo IV del Alto
Egipto, su ubicación geográfica: cerca del desierto oriental con sus recursos minerales,
paso de rutas comerciales y a la vez distante de los centros dominantes del norte,
permitieron que desde el comienzo de los tiempos históricos los gobernantes locales
de Tebas y el culto a su dios Amón, desarrollen una política expansiva, afianzando un
importante centro administrativo al sur del Ato Egipto... La parte principal –y
probablemente la más antigua- de la ciudad, así como sus templos más imponentes
están en la orilla oriental. Cruzando el río, el río en el margen occidental; la necrópolis
con las tumbas y templos funerarios. Su período de mayor desarrollo corresponde a
los llamados Imperios Medio, caracterizado por una expansión territorial, y el Nuevo.
(1) Sus templos son los más ricos e importantes de todo Egipto, al igual que las
tumbas preparadas para las élites en la orilla occidental. Incluso cuando las
actividades reales se desplazan hacia el norte, a El- Amarna, durante el reinado de
Akhenatón (1353- 1335 A.C.), o durante las XIX y XX dinastías ramésidas en Menfis,
los templos tebanos alcanzan un gran esplendor. Los faraones continúan siendo
enterrados en el Valle de los Reyes, y la ciudad retiene gran parte de la vida
administrativa del país. Incluso durante las XXI y XXII dinastías, Tebas regida
por el sumo sacerdote de Amón, balanceó el poder de los faraones que gobernaron
desde Tanis, en el delta.
La 18° Dinastía, la componen, al menos 14 faraones bien documentados, se desarrolla
entre los años 1550 y 1307 A. C. Comienza con el Imperio Nuevo, cuando Ahmose I
libera a Egipto ocupada por los hiksos, gobierna 25 años, y Tebas pasa a ser la capital
efectiva del país.
Amenhotep I, entre 1508 y 1484 continúa la consolidación de las fronteras, conquista
Nubia, encarga grandes construcciones y es considerado como el fundador de la
ciudad artesanal de Deir- El- Medinah.
Thutmose I, conquista Palestina, Siria y llega hasta la Cuarta Catarata en Nubia.
Funda el Valle de los Reyes, donde serán enterrados numerosos faraones y nobles.
Thutmose II, entre 1472 y 1466, hijo del anterior, casado con una esposa secundaria,
toma como Gran Esposa Real a su hermanastra Hatshepsut.
Hatshepsut, entre 1466 y 1444, hija de Thutmose I, Gran Esposa Real del anterior, se
corona como reina- faraóna la muerte de su marido, actúa como tutora y corregente de
del menor Thutmose III durante 22 años, organiza expediciones a ultramar y hace
construir el gran Hipogeo en la ribera izquierda frente al Gran Templo de Amón, a cuyo
clero da gran poder.
Thutmose III, entre 1466 y 1412, hijo de Thutmose III y una esposa secundaria,
comparte el poder con su tía madrastra durante 22 años y continúa reinando durante
32 años más hace borrar regisros de Hatshepsut. Faraón guerrero, amplía dominios
de Egipto.
Amenhotep II, 1414 a 1388, Hijo del anterior, mantiene conquistas en Palestina y Siria.
Thutmose IV, 1388 a 1378. Mantiene conquistas, se aleja del culto de Amón y da
importancia al culto solar.
Amenhotep III, 1378 a 1339. Fue divinizado en vida, implanta el culto de Atón, en
oposición al clero de Amón. Gran actividad constructiva.
Amenhotep IV o Akhenatón. De 1339 a 1322. Al cuarto año de su reinado cambia de
nombre, impone una reforma religiosa, impone culto a dios solar, Atón, sobre otros
credos. Traslada la capital a Ajetatón –actual Tell el Amarna- , pierde dominio de siria
en manos de hititas.
NeferNefernatón o Nefertiti, de 1322 a 1321 fue sumada al cargo de corregente.
Tutankamón, de 1321 a 1311. Hijo de Akhenatón y de Kya, esposa secundaria, rey
niño. Amon vuelve a ser el dios más importante y Tebas vuelve a ser capital.
Ay, de 1311 a 1307, Visir de Tutankamón y padre de Nefertiti, toma como Gran Esposa
Real a su nieta Ankhesenamón, quien a sobrevivido a su padre Tutankamón
Horemheb, de 1311 a 1307. General que toma como esposa a la hija de Ay y medio
hermana de Nefertiti, borra los nombres de sus antecesores y se hace nombrar como
heredero de Amenhotep III, recupera el sur de Palestina.
Su sucesor será Ramses I, quien funda la XIX Dinastía.

Arte y Arquitectura. Las formas representativas del arte egipcio –escultura exenta, relieve y
pintura- están ya definidas en el comienzo de los tiempos dinásticos, época en que
también ya está desarrollada la manufactura de vasos de alabastro, talla de marfil,
mobiliario, orfebrería y metalurgia en oro, plata y cobre. El arte egipcio, a primera
vista parece accesible, pero tiene un alto grado de abstracción y simbolismo, que lo
hace muy diferente al realismo desarrollado a partir de la antigüedad clásica.
Los objetos artísticos y artesanales egipcios, en general tiene un sentido utilitario, aún
en lo religioso y funerario.
Relieve y Pintura. Los egipcios desarrollan el sobre y bajo relieve, ambos logran su efecto
mediante el modelado, la luz y sombra y al igual que la pintura utilizan la línea y el
color. Las principales construcciones religiosas y tumbas tienen representaciones en
relieve, mientras que en las tumbas de menor jerarquía, se emplea fundamentalmente
cuando la roca de baja calidad hace imposible el relieve.
La escritura y la representación están estrechamente ligadas, los signos jeroglíficos,
no son sino pinturas cuyos convencionalismos, no difieren sensiblemente de otros
sistemas representativos. De la misma manera la mayoría de las pinturas tienen
textos jeroglíficos que comentan la escena, proporcionando información no pictórica.
Así en los relieves sepulcrales, la figura principal es un jeroglífico amplificado. Así
figura y texto aparecen en mutua dependencia.
Métodos de representación. La representación egipcia no se apoya en recursos
perspectivísticos como el escorzo, la adopción de un punto de vista del espectador y la
fuga visual a uno o varios puntos. Por el contrario, las figuras son diagramas de lo
que representan y responden a reglas definidas. Siendo las convenciones espaciales,
más comunes en pequeños grupos de figuras.
Para comprender los sistemas representacionales egipcios es necesario
familiarizarnos con sus convenciones. La manera en que los egipcios pintan un
objeto, consiste en un agrupamiento de sus aspectos más característicos dentro de un
contorno, comunicando gran parte de la información; a falta de escorzo hay
yuxtaposición, o si una parte representada, no es posible verla, , puede mostrarse una
falsa transparencia. En la figura humana, el tipo básico mira hacia la derecha. La
cabeza es un perfil con el ojo y la ceja completos de frente, la boca es una media
boca. Los hombros son mostrados de frente, pero en el torso la línea de la axila a la
cintura es un perfil que incluye la tetilla. El pecho puede mostrar detalles del vestido,
collares, tirantes u hombreras, salvo excepciones, no se reproducen partes específicas
del cuerpo. La cintura se muestra de perfil, al igual que piernas y pies que muestran
sus arcos. El color es aplicado en las figuras en su totalidad y de manera uniforme, a
menos que se requiera expresar texturas, la luz y la sombra son irrelevantes, el
repertorio cromático es reducido: ocres, amarillo, negro, rojo, blanco, rojo, azul, verde,
sin transiciones entre ellos. En las composiciones predomina la línea; los contornos
se destacan mediante colores contrastantes, principalmente negro.
La composición de escenas busca fundamentalmente el registro, las figuras y
elementos se disponen en una superficie neutra. Las figuras están de pie sobre unas
líneas horizontales de base, que pueden representar el suelo o no, al quedar
espaciadas en el plano de base. Las escenas relacionadas entre sí, pueden estar
yuxtapuestas, o leerse hacia arriba, o abajo. Un recurso fundamental en toda
representación es el uso de la escala, que junto a la iconografía constituyen los
principales recursos expresivos. Dentro de una figura, las partes aparecen en su
proporción natural, pero la escala de las figuras guarda relación con su importancia.
El faraón domina y se destaca de sus súbditos. En los relieves de batallas del Imperio
Nuevo, una imagen enorme del rey y de su carro, ocupa una parte importante de la
composición, mientras que el resto lo cubren soldados, enemigos derrotados.
Un rasgo ideológico importante en lo representacional, es la idealización, las coss se
representan como debieran ser, no como son. Sin embargo la idealización es tan
selectiva como el tratamiento de la escala. La figura principal se muestra
principalmente con una madurez juvenil, mientras que las mujeres se muestran
jovenes y esbeltas, ambas generalmente oferentes o en reposo. En cambio las figuras
subordinadas pueden ser representadas calvas, arrugadas y deformes.
Escultura. Casi todas las grandes estatuas muestran una figura que mira hacia adelante en
una línea que forma un ángulo recto con el plano de los hombros, que tambien
enmarca brazos y piernas. Generalmente en reposo o sentadas, sin desarrollar
actividades. Las excepciones a esta rígida geometría, son las cabezas que miran
hacia arriba, quizás hacia el sol, o hacia abajo, como en las representaciones de
escribas, concentrados en el papiro desplegado sobre su regazo.
Existen, sobre todo en la XVIII dinastía, obras pequeñas principalmente en madera
que reproducen posiciones asimétricas, generalmente de trabajo físico
Arquitectura. La casi totalidad de las obras arquitectónicas que se conservan son
construcciones religiosas y funerarias. En todas ellas se conjuga lo funcional con lo
simbólico, mientras en los templos esto ha resultado más comprensible, el simbolismo
de las construcciones funerarias –mastabas, pirámides, hipogeos- resulta más críptico.
Sin embargo tanto el templo como la tumba constituyen un cosmos idealizado y
separado de lo cotidiano, relacionado con el mundo terrenal de manera analógica, no
como una representación directa. Buscándose que el morador del templo o de la
tumba, participase simbólicamente en el proceso mismo de la creación o en los ciclos
cósmicos, especialmente del sol.
Ese simbolismo se expresa en la implantación y diseño de los templos; así como en su
decoración. El conjunto queda claramente separado del exterior mediante un macizo
muro de adobes que lo circunda. Dentro de este recinto, en eje está el pilón o muro
del acceso principal, decorado en su cara exterior con escenas que representan al
faraón destrozando a sus enemigos, lo que simboliza que el caos no entra al templo,
sus dos macizos laterales recuerdan al jeroglífico del horizonte, la orientación de los
templos es este- oeste, o en el sentido del Nilo, aunque en teoría el sol nace en el
acceso del pilón, envía sus rayos dentro del santuario –situado en el eje- y sigue su
curso a través del templo. Tras el pilón se encuentra un patio generalmente
aporticado, que permite acceder a un grupo más reducido de personas al sector más
imponente del conjunto; la sala hipóstila, donde las columnas con capiteles
representan flores lotos o acuaticas,, los muros en su parte inferior registran plantas
similres. Simbólicamente, la sala es el pantano de la creación, mientras arquitrabes y
techos representan el cielo. En los muros pueden representarse escenas de
oferentes que presentan sus frutos al faraón o la divinidad, para el sostenimiento del
templo. El dios que mora en el templo, como dijimos, mira hacia afuera. Muchas
escenas representan los ritos celebrados en el templo, siendo la interacción entre el
faraón y la divinidad, el centro de la actividad del mundo.
El sector interior –santuario o sekos- suele tener el techo más bajo y el piso más
elevado.
Viviendas. La muerte es una continuación de la vida terrena, y todo lo necesario aquí, será
dispuesto en la tumba, incluso modelos en madera a escala, recrean las viviendas, a
veces con jardines, que los difuntos habían habitado. Por lo general los inmuebles,
están construidos en adobe, y aunque incluso llegaron a tener dos plantas, tenían
pocas ventanas. Las mansiones de dignatarios y nobles, solían estar rodeadas de
jardines y estar protegidas por un muro periférico. Como se puede apreciar en la
maqueta de la tumba de Meketra
Técnica del vidrio. Las piezas de vidrio más antiguas se remontan a los milenios V y IV
A.C. Se obtenía mezclando arena de sílice, cal y sosa, que se coloreaba con
malaquita, tierras y óxidos . El conjunto se fundía a altas temperaturas, se obtenían
cuentas de collares y más tarde joyas más complejas, amuletos, pequeñas figuras,
mosaicos y esmaltado en piezas de cerámica. La producción de vasijas de vidrio se
inició durante la 18° dinastía, específicamente durante el reinado de Tuthmose I (1484-
1472 A.C.), esta innovación guarda relación con las conquistas de Palestina y Siria.
Durante el Imperio Nuevo, se desarrollan varios centros de producción de vidrio:
Malqata, Tell el-Amarna, Lisht, y otros. Despues del Imperio Nuevo, junto con el
declive del poder real, decae la producción. Durante la época greco romana dos
centros importantes productivos serán Alejandría y Náucratis, donde los modelos
serán griegos.
Muebles y ebanistería. En los monumentos y tumbas egipcias se han encontrado muchas
representaciones de manufacturas en madera: ventanas de casas, muebles, utensilios
de trabajo, carros, barcos, embarcaciones, esculturas o enseres funerarios. En otras
se ven carpinteros lijando un marco o instalando las hojas de una puerta. Otras
escenas representan la construcción de muebles o puliendo ataúdes. En diversas
tumbas se han encontrado ejemplares de camas, las cuales son levemente inclinadas
hacia los pies. También se ha encontrado una gran variedad de sillas; con respaldos
curvados para asegurar mayor comodidad, con respaldos más bajos, plegables, altas
con apoya pies. Los muebles para el faraón y la nobleza tienen las patas con
pesuñas de toro o garras de león, la madera suele estar pintada, tener placas de oro
repujado e incrustaciones de marfil. En cambio sillas encontradas en el ajuar funerario
de un particular, son más bajas en madera natural, esterilladas en junco y un diseño
similar al contemporáneo. A falta de armarios, los egipcios guardaban sus enseres
como ropa y calzado en arcas. Los ebanistas además de muebles, fabricaban
sarcófagos, maquetas y capillas para tumbas, muchas veces doradas, destinadas a
alojar una divinidad o vasos canopos (2)

(1) L. Roth. Saber ver la Arquitectura


(2) Baines John y Malek Jaromir, EGIPTO, Dioses, Templos y Faraones, ATLAS
Culturales del Mundo Vol. I pp. 56-64. Ed. Folio
(3) Colección Egiptomanía, Planeta De Agostini editores, Barcelona,