Está en la página 1de 5

EJEMPLOS DE CUIDADOS DE UNA PLANTA

1. Lo primero que tenemos que hacer es informarnos sobre las características


básicas y fundamentales del tipo de planta que vamos a adquirir o que nos
han regalado. Si la compramos nosotros mismos, te recomiendo que
al personal especializado del vivero o de la tienda en cuestión le traslades 4
preguntas muy útiles:
¿Le va bien mucho sol, o por el contrario requiere estar en la sombra?
¿Necesita mucha agua?
¿Qué tipo de tierra requiere?
¿Hay que podarla o necesita algún cuidado específico? (Como, por ejemplo,
si necesita que la desparasitemos porque sea propensa a tener bichitos).

2. Una vez tengamos las primeras pistas a seguir, haremos caso a la primera, y
la colocaremos en un lugar óptimo, según la cantidad de sol que necesite.
Cuando hayamos encontrado el sitio adecuado, intentaremos no
moverla mucho. Las plantas y las flores, como las personas o los animales
son seres vivos y necesitan adaptarse a su entorno; una vez se han
acostumbrado al lugar donde viven, corremos un grave riesgo si la andamos
mareando y moviéndola de lugar cada dos por tres.
3. Si queremos ponerle una maceta a nuestro gusto —además, las que nos dan
en las tiendas suelen ser pequeñas y de plástico, por lo que es mejor
cambiarlas— asegúrate de que la trasplantas con mucho cuidado y utilizas
una tierra buena. La tierra es como la comida en las personas, si les das un
alimento malo y pobre en nutrientes, la planta se resentirá irremediablemente.
Así que infórmate y adquiere una buena tierra, con todos los nutrientes que tu
planta necesita para crecer sana.

4. Asegúrate de que la maceta que elijas tiene un agujerito por debajo, y coloca
un platito para que no se te manche de agua el mueble donde la coloques. Es
necesario que tenga ese orificio para que la planta elimine el exceso de
agua durante el riego.
5. Riega las plantas lo justo y necesario, ni más porque se ahogará y se pudrirán
sus raíces, ni menos porque se secará. Procura no regarla durante las horas
de sol si lo recibe directamente, ya que los rayos podrían quemarla. Aparte de
regarla lo estrictamente necesario, según las indicaciones que te hayan dado
en la tienda o vivero, moja con un spray con agua limpia y fresca sus hojas y
tallos al menos una vez a la semana. Además, las hojas acumulan polvo y
suciedad que pueden dañarlas.

6. Si hay hojas secas o flores marchitas, debes cortarlas y retirarlas, y podar la


planta según corresponda. De esta manera evitaremos que malgaste su
energía en hojas o ramas que ya no van a prosperar y se centrará solamente
en las partes sanas para continuar con su evolución y crecimiento.
7. Observa bien tu planta diariamente, todas sus hojas, flores y sus tallos. Si ves
que aparecene manchas puede ser señal de que algún tipo de parásito está
intentando dañarlas. Cuanto antes pongas el remedio, mejor. Cualquier señal
extraña puede avisarte de que algo malo está ocurriendo. Las plagas y
parásitos son como la enfermedad en las personas y animales, así que hay
que darle la medicina necesaria lo antes posible, para evitar males mayores.
Haz una foto de las manchitas o bichos que veas y acude a tu vivero de
confianza, así podrán aportarte la solución más conveniente.

8. Aleja las plantas de fuentes de calor directo, sobre todo si tienen flores, como
puede ser la calefacción en invierno, bien sean radiadores o salidas de aire
caliente. No les viene nada bien.
9. Ten cuidado con tus mascotas. Algunos animales, sobre todo los gatos, tienen
una especial fijación por mordisquear las hojas o comérselas para purgarse, o
incluso rascar la tierra. Esto hace que la planta sufra mucho, así que
deberemos asegurarnos de colocarla en un lugar que no esté al alcance de
nuestra mascota o que le resulte de difícil acceso.

10. Aplica algún tipo de fertilizante natural. La tierra va perdiendo sus nutrientes a
pesar de que sea de buena calidad, por eso, es buena idea que la ayudemos
periódicamente, sobre todo en los cambios de estación, introduciendo en la
tierra un refuerzo extra de nutrientes y vitaminas.