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III

NEUTRALIZACIÓN Y COMBINACIÓN DE FONEMAS

56. NEUTRALIZACIÓN DE LAS OPOSICIONES DISTINTIVAS.—Tan


importante es para caracterizar una lengua la determinación
de sus fonemas como el empleo que hace de estos elementos
distintivos. En determinadas posiciones dentro dé la pala-
bra no, aparecen todos Jos fonemas de una lengua; hemos
visto (§26) que ello se debe a la neutralización de los fone-
mas. Para cada posición existen sistemas parciales que no
utiluag todos los rasgos pertinentesde una lengua. Las
reglas de la neutralización varían de una lengua a otra, pero
sus tipos generales pueden reducirse a dos: neutralización
condicionada por el contexto de la palabra neutralización
éxigida por la estructura del sistema. La primera se produ-
ce en contacto con determinados fonemas; la segunda/inde-
pendientemente. de..LQS. fonemas vecinos, en determinadas po-
siciones de la palabra (o de la frase).

57. La neutraUjación condicionada puede ser disimila-


tiva n^imilativn En el primer caso, la oposición neutrali-
zada pierde su carácter jiistintivo en. contacto, con- fonemas
que poseen el mismo o semejante rasgo pertinente,.,gJL su
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forma positiva o negativa: en serbio, la oposición de sono-
ridad se neutraliza en contacto con otros fonemas,, sordos
o sonoros, por ejemplo, srb/srpski; en japonés, la oposición
de consonantes mojadas y no mojadas es válida ante vocales
posteriores, pero neutralizada ante vocales anteriores (esto
es, palatales). En el segundo caso/la oposición neutralizada
pierde su carácter distintivo en contacto con fonemas que
carecen del mismo rasgo pertinente: en alemán, la oposición
vocálica ü/d, u/o se neutraliza ante el fonema /t]/ (ng). Pero
hay casos en que una neutralización puedejser a la vez asimi-
lativa y disimilativa: en búlgaro, la oposición de consonan-
tes mojadas y no mojadas se neutraliza ante todas las con-
sonantes; ante las que pertenecen a la correlación de moja-
miento, la neutralización es disimilativa; ante las que no
pertenecen a esa correlación, la neutralización es asimilativa.

58. La neutralización interna puede ser centríjuga/y re-


ductiva. É f p rimer .caso se produce cuando una oposición se
neutraliza en los límites de la palabra o del morfema, esto
es, en posición inicial o final absolutas, o en ambas posicio-
nes a la vez. Porejejnplo; j / r , en español, se neutralizan en
principio y final de palabra; en catalán, las oclusivas sor-
das y sonoras se neutralizan en final de palabra. El se-
gundo caso se p r o d u c e ^ u a n d o u j m o p o s i c i ó n se ne.Utraliza
en todas las sílabas 4e una palabra, excepto en la sílaba cul-
ntírtáfíva o acentuada: en griego moderno, las oposiciones
oJuTeJi se "neutralizan en posición inacentuada. No hay que
olvidar que frecuentemente la neutralización de una oposición
puede ser a la vez interna y condicionada: en español, las
tres nasales m / n / ñ se neutralizan cqndidoiMimente en in-
terior, d e p a l a b r a - a n t e todas las consonantes, internamente
en fin de palabra.
Neutralización y combinación de fonemas 99
59. COMBINACIÓN DE LOS FONEMAS.—Junto con las reglas
de la neutralización de los fonemas de una lengua dada, la
determinación de los puestos en que aparecen éstos y de las
combinaciones que forman contribuye a definir un sistema
y a describirlo funcionalmente. Además de la descripción
constitucional, en rasgos pertinentes, de los fonemas, puede
hacerse la de su distribución. Incluso algunos lingüistas con-
sideran más importanteTa clasificación de los fonemas según
su distribución en la secuencia fónica que su clasificación
según las oposiciones fonológicas que forman. Para éstos,
entonces, los conceptos de neutralización y archifonema son
innecesarios, y las llamadas oposiciones neutralizables se
explican como casos de distribución defectiva de determina-
dos fonemas. Hay lenguas, por ejemplo, el griego antiguo,
en las que la clasificación funcional coincide perfectamente
con la clasificación estructural; en otras, sin embargo, la
clasificación funcional sólo permite distinguir entre sí deter-
minadas clases de fonemas, pero no todos. Así, en español,
pueden aislarse funcionalmente las vocales de las consonan-
tes, según su capacidad de combinación de las palabras: son
vocaIei~Todos los fonemas que por sí solos, aislados o en
combinación con ellos mismos^ pueden formar palabra» o
sílabas; son consonantes todos los demás: a, Jze^ y, o, u, huía,
oía (cf. § 126 bis).

60. Las reglas de la combinación de fonemas son espe-


ciales en cada lengua. Puede decirse que no hay normas de
validez universal para la combinación de fonemas. La única
combinación universal. de.fonemas es la formada por «con-
sonante másjBBCal», que se encuentra en todas las lenguas.
En cada idioma, los fonemas se combinan dentro de la pala-
bra (o del morfema y semantema) según normas partícula-
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res. En birmano, por ejemplo, donde todas las palabras son
monosílabas, estas reglas son pocas: toda palabra está com-
puesta de una vocal o de una combinación de consonante
más vocal. En japonés, las reglas son más complejas: en
posición inicial de palabra no hay ninguna combinaciónjde
consonantes; en posición interna, sólo se admite la combi-
nación de n más consonante; en posición final. sólo se en-
cuentra vocal o vocal más n; las consonantes mojadas no
aparecen ante e; las no mojadas no aparecen ante i; vocales
largas no aparecen ante consonantes geminadas ni ante n
final de sílaba; la semivocal w sólo aparece ante a y o ; la
semivocal y sólo ante u, o, a. Pero aunque estas normas sean
diferentes en cada lengua, puede formularse un método único
para el estudio de la combinación de los fonemas?

61. En primer J u g a r hay que decidir J a unidad semán-


tica en^que se estudiará.Ja c o m h i n a c i ó t t ^ En
unos casos ésta será la palabra, como en fespañol; Jfen otros
casos, el semantema y SL morfema, complejos^fraemáticos
que aparecen en varias palabras _y .siempre con J& jpaisma
significación, por ejemplo, en alemán. La elección de una
u otra unidad depende únicamente de que la descripción de
la combinatoria de los fonemas resulte más clara y siste-
mática con una u otra.
En algunas lenguas, las reglas de combinación de fone-
mas pueden variar según los tipos de las palabras o de los
morfemas y semantemas. Habrá casos en que, por ejemplo,
los sustantivos presenten combinaciones distintas de las de
los verbos, o, como en alemán, que los morfemas acentua-
dos tengan combinaciones diferentes de las cíe los" morfe-
mas inacentuados.
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En segundo lugar, deben investigarse las combinaciones
posibles en los diferentes puestos de la unidad semántica
elegida: principio, intgrior y final, y según los tipos funda-
mentales de combinación de fonemas: combinaciones de
fonemas, vocálicos, combinaciones de fonemas consonánticos
y combinaciones de fonemas consonánticos y vocálicos. Debe-
rán estudiarse, en cada una de las posiciones, qué fonemas
forman combinaciones, en qué orden y qué número se com-
binan, con lo cual se determinan los tres tipos de limitacio-
nes de la combinación: restricción de combinación, restric-
ción en el orden de los miembros, restricción en el número.

62. ESTADÍSTICA FONOLÓGICA.—Con el estudio de la com-


binación de los fonemas se relaciona estrechamente el pro-
blema de la estadística y del rendimiento funcional de los
elementos fonológicos. La estadística en fonología puede uti-
lizarse en dos sentidos: para determinar con qué frecuencia
aparece en el decurso un elemento fonológico (fonema, com-
binación de fonemas, tipo silábico, tipo léxico, etc.) y qué
rendimiento funcional tiene este elemento o una oposición
fonológica. La frecuencia de la aparición se estudiará en tex-
t o ^ seguidos; el rendimiento funcional, en los diccionarios.
Pero al elegir los textos hay que tener en cuenta que el
estilo del autor se refleja también en el campo fonológico.
Para determinar la frecuencia de un elemento fonológico en
el uso de la lengua hay que utilizar o un texto de estilo
neutro, lo cual es difícil, o eliminar de la estadística los
datos condicionados por el estilo en los diferentes textos.

63. El rendimiento funcional de los elementos fonoló-


gicos puede reducirse a cifras con el estudio de las palabras
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de los diccionarios; pueden aquí compararse las posibilida-
des teóricas de los tipos léxicos, morfemáticos y semante-
máticos con las realidades efectivas.

BIBLIOGRAFÍA: N.° 2 [ p á g s . 83-91, 379-408, 559-583], 12, 16, 18, 19, 34,
37, 41, 58, 59, 74, 75, 81, 92, 98, 101, 102, 122, 145, 150, 151, 162, 167, 168,
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241], 246, 262, 263.