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Objetivos

Objetivo General

 Conocer el significado de una política de Salud Mental y cuáles son los pasos a seguir
para plantearla, elaborarla y desarrollarla.

Objetivos Específicos

 Analizar los pasos a seguir para la elaboración de una política de Salud Mental
 Identificar si estos pasos a seguir se han cumplido en el País.
 Determinar si el plan utilizado actualmente en el País es beneficioso o que pasos se
debería seguir para mejorarlo.

¿Qué es una política de Salud Mental?

Una política sobre salud mental es una herramienta poderosa y esencial para el departamento
de salud mental de cualquier ministerio de salud. Una política correctamente formulada y
puesta en práctica a través de planes y programas puede tener un impacto significativo sobre la
salud mental de la población afectada.

Resultados descritos en la literatura incluyen mejoras en la organización y la calidad de la


prestación de los servicios, la accesibilidad, el cuidado comunitario, los vínculos entre las
personas con trastornos mentales y sus cuidadores y en varios indicadores de salud mental.

A pesar del amplio reconocimiento de la importancia de las políticas de salud mental, los datos
recopilados por la OMS revelan que el 40,5% de los países no disponen de política sobre salud
mental y que un 33,3% no dispone de programa. (OMS, 2001b).

Las experiencias de varios países son utilizadas como ejemplos prácticos para la preparación de
políticas de salud mental y su puesta en práctica mediante planes y programas. La salud mental
suele estar imbricada dentro de un complejo cuerpo de políticas sociales, de salud, y de
bienestar. Este campo además, se ve afectado por una gran variedad de políticas, estándares e
ideologías que no están directamente relacionadas con la salud mental. Cuando se está
formulando una política de salud mental, es necesario valorar el entorno físico y social en el que
viven las personas, para potenciar sus efectos positivos; asimismo necesario asegurar la
colaboración intersectorial de tal forma que se obtengan beneficios de los programas de
educación, sanidad, de las políticas de bienestar y empleo, del mantenimiento de la ley y el
orden, de las políticas orientadas específicamente a los jóvenes y a la tercera edad, así como de
la vivienda, la planificación territorial y los servicios municipales (OMS, 1987; OMS, 2001a).

Se tiene claro que las políticas, planes y programas nacionales son necesarios para conceder a
la salud mental la prioridad adecuada en un país, así como para organizar los recursos de manera
eficiente. Se pueden desarrollar planes y programas a niveles estatales, regionales, provinciales,
municipales, de distrito/área y a otros niveles locales dentro del país, para responder a
circunstancias locales específicas, pero siguiendo los planes nacionales y partiendo de las
políticas.

¿Cómo desarrollar una política de Salud Mental?

Es importante tener en mente un cronograma cuando se aborda una política sobre salud mental.
Es realista disponer de uno o dos años para el desarrollo y de cinco a diez años para la
implantación y obtención de cambios (OMS, 1984a).
Los diferentes elementos de las políticas, planes y programas pueden requerir diferentes
periodos de tiempo.

Paso 1. Reunir información y datos para el desarrollo de la política

Una buena política depende de la información sobre las necesidades de salud mental de la
población y del sistema de salud mental, así como de las prestaciones que éste ofrece. Las
necesidades de la población pueden determinarse, por ejemplo, mediante estudios de
prevalencia e incidencia, señalando lo qué la comunidad identifica como problemas y
comprendiendo las conductas de la población a la hora de buscar ayuda para estos problemas.
Asimismo, deben establecerse prioridades. El sistema actual de prestación de servicios de salud
mental debe ser bien entendido y debidamente documentado. Saber quién presta los servicios,
a quién los presta y con qué recursos es un punto de comienzo importante para desarrollar una
política de salud mental razonable y factible. Las necesidades pueden determinarse por los
siguientes métodos:

a) Investigación formal: estudios epidemiológicos de la población general y de grupos


especiales (Ej. Escuelas y lugares de trabajo), estudios epidemiológicos simples de los
pacientes que visitan los dispositivos sanitarios estudios de carga de enfermedad que
impliquen el uso de DALYs (Años de Vida Ajustados en función de la Discapacidad),
entrevistas exhaustivas y grupos definidos.
b) Evaluación rápida: análisis secundario de los datos obtenidos de los sistemas de
información existentes, entrevistas breves con personas clave y grupos de debate que
incluyan a personas con trastornos mentales, familias, cuidadores y personal sanitario.

Paso 2. Recopilar evidencias para realizar estrategias efectivas

Las evidencias pueden obtenerse visitando los servicios locales y examinando la documentación
nacional e internacional.

a) Evidencias de un país o región: las principales evidencias se obtienen de la evaluación


de las políticas, planes y programas previos. Los programas piloto y las experiencias
locales son también excelentes fuentes de información.
b) Evidencias de otros países o regiones: las evidencias más útiles pueden obtenerse de
países o regiones que presenten rasgos culturales y socioeconómicos similares.
c) Evidencias en las publicaciones: evaluación de las políticas de salud mental nacionales
o regionales.

Paso 3. Consulta y negociación

El proceso de formulación y puesta en práctica de una política de salud mental es, sobre todo,
de naturaleza política. Depende también, en menor cuantía, de acciones técnicas y de la
obtención de recursos. El papel del ministerio de salud es el de escuchar a las diversas partes
implicadas y hacer propuestas que combinen sus diferentes puntos de vista con las evidencias
derivadas de experiencias nacionales e internacionales. Se debería alcanzar un compromiso
activo por parte de la mayoría de las partes implicadas para desarrollar y llevar a cabo una
política de salud mental. Es muy importante obtener apoyo político.

Paso 4. Intercambios con otros países

Compartir experiencias con otros países puede ayudar al país en cuestión a aprender acerca de
los últimos avances en países más desarrollados y acerca de experiencias creativas e
intervenciones de bajo coste en los menos desarrollados. Los expertos internacionales también
pueden ser de ayuda para establecer este tipo de cooperación.

Paso 5. Exponer la filosofía global, los valores, los principios y los objetivos

Una vez se haya recopilado la información de diversas fuentes en los pasos 1 al 4, se pueden
exponer finalmente los fundamentos de la política describiendo la filosofía, los valores, los
principios y los objetivos para la salud mental.

a) Filosofía global: generalmente se proponen unas expectativas altas para la salud


mental, describiendo lo que sería deseable para un país o región. No obstante, deben
ser realistas, dando cobertura a aquello que es posible de acuerdo con los recursos y
tecnología disponibles.
b) Valores y principios: cada país y región tiene sus propios valores asociados con la salud
mental y los trastornos mentales. Durante el proceso de formulación de la política es
necesario debatir qué valores y principios guía deben adoptarse.
c) Objetivos para la salud mental: los tres objetivos generales de cualquier política de
salud (OMS, 2000a) son aplicables a la política específica sobre salud mental.
1. Mejorar la salud de la población. La política debe indicar claramente los objetivos
para mejorar la salud mental de la población. Lo ideal sería emplear indicadores de
resultados de salud mental, tales como calidad de vida, funcionamiento psíquico,
discapacidad, morbilidad y mortalidad. Si esto no es posible pueden emplearse
también parámetros de proceso, tales como el acceso y la utilización de los servicios.
2. Responder a las expectativas de la población. En el ámbito de la salud mental esto
incluye el respeto hacia las personas y una orientación centrada en el usuario.
3. Proporcionar financiación para los problemas de salud. Entre los asuntos relevantes
para la salud mental están: la equidad en la distribución de recursos entre regiones,
la disponibilidad de medicamentos psicotrópicos básicos, la equiparación de los
servicios de salud mental con los de salud general y la asignación de un porcentaje
apropiado del presupuesto total de sanidad a la salud mental.

Paso 6. Establecer las áreas de actuación

El siguiente paso es traducir los objetivos de la política de salud mental en áreas de actuación.
Para que sea efectiva, una política de salud mental debe considerar el desarrollo simultáneo de
diferentes áreas. Las áreas a incluir pueden variar según el país o región y el período histórico.
Las siguientes áreas han formado parte de la mayoría de las políticas desarrolladas a lo largo de
los últimos 20 años.

 Financiación.
 Legislación y derechos humanos.
 Organización de servicios.
 Recursos humanos y formación.
 Promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación.
 Adquisición y distribución de la medicación básica.
 Fomento
 Mejora de la calidad.
 Sistemas de información.
 Desarrollo y evaluación de políticas y servicios.
 Colaboración intersectorial.
Paso 7. Identificar las principales funciones y responsabilidades de los diferentes sectores

Los principales sectores a los que se requiere que asuman roles y responsabilidades específicas
son:

 Agencias gubernamentales (sanidad, educación, empleo, bienestar social, vivienda,


justicia)
 Instituciones académicas
 Asociaciones de profesionales
 Trabajadores de salud y de salud mental
 Grupos de usuarios y familias
 Proveedores - organizaciones no gubernamentales
 Medicina tradicional.

Ecuador es uno de los pocos países en América Latina que aún no contaba con una Política de
Salud Mental, sin embargo el alto índice de problemas a nivel mentales obligo al Ministerio de
Salud y al gobierno en general a proponer y desarrollar la “Política Nacional de Salud Mental
2014 – 2024”; con el objetivo de tener instrumento legal que permita implementar un modelo
de salud que supere los distintos enfoques que han guiado la salud mental y la atención integral
a los usos y consumo de drogas, durante las últimas décadas en el país y en gran parte de
Latinoamérica, y que por consiguiente, permita definir y redefinir el rol de los profesionales del
sector salud, cuya intervención no se mantenga sólo a nivel individual, sino se traslade a la
comunidad; transformando la realidad del sujeto, de la comunidad y la suya propia.

Desde el punto de vista operativo la Política Nacional de Salud Mental será una política de
carácter distributivo, dado que su objetivo principal es proporcionar bienes o servicios de salud
mental a la población.

Para identificar los elementos de contexto, se realizó un análisis situacional clásico con definición
de árbol de problemas contemplando: condiciones sociales, culturales, económicas,
administrativas y políticas del entorno actual del país, en relación a la provisión de servicios de
salud mental.

Bibliografía
Ruiz, M. S. (2006). Política, Planes y Programas de Salud Mental. Editores Médicos, S.A.
EDIMSA.
¿Qué es una política de Salud
Mental?

Una política sobre salud mental es una herramienta poderosa


y esencial para el departamento de salud mental de cualquier
ministerio de salud. Una política correctamente formulada y
puesta en práctica a través de planes y programas puede
tener un impacto significativo sobre la salud mental de la
población afectada

Paso 1. Reunir información Paso 2. Recopilar Paso 3. Consulta y Paso 4. Intercambios con
y datos para el desarrollo evidencias para realizar negociación otros países
de la política estrategias efectivas

Paso 7. Identificar las


Paso 5. Exponer la filosofía Paso 6. Establecer las áreas principales funciones y
global, los valores, los de actuación responsabilidades de los
principios y los objetivos diferentes sectores