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PRIMER PLENO CASATORIO

La historia comienza 7 años atrás, en la ciudad de Choropampa, en Cajamarca. La tarde del


viernes 2 de junio del 2000, un camión contratado por la empresa minera más grande del Perú,
Yanacocha, accidentalmente derramó 80 kilos de mercurio sobre la calle principal de dicha
ciudad, causando graves daños ecológicos y personales a los pobladores.

El derrame produjo una situación complicada. Muchos pobladores, guiados por la creencia de
que el mercurio evaporado se convertiría en oro, se lanzaron a las calles a recolectar el metal,
favoreciendo con ello su intoxicación. La empresa minera, por su parte, tampoco demostró en
ese momento querer responsabilizarse por los daños ocasionados, fomentando con su desidia,
que la población, ignorante sobre los efectos tremendamente nocivos del metal, lo inhalara de
muchas formas.

Debido a ello, la empresa Yanacocha comenzó a ser denunciada por los daños ocasionados, que
eran en extremo cuantiosos. Abogados peruanos, como también algunos norteamericanos,
ofrecieron sus servicios a los pobladores a fin de exigir indemnizaciones, cuyo monto promedio
ascendía a los US$ 100,000.00 (Cien mil dólares americanos). Sin embargo, la empresa aurífera
llevó a cabo la estrategia paralela de iniciar conversaciones con algunos pobladores a fin de que
firmen transacciones extrajudiciales por montos mucho más bajos. Los métodos que usó fueron
cuestionables , y su finalidad fue evitar que más tarde sea demandada por el valor real de todos
los daños causados.

Una de estas transacciones, fue la que firmó la señora Giovanna Angélica Quiroz Villaty. Contrato
que firmó en nombre propio y en representación de sus tres menores hijos. Mediante él, la
señora recibió 14 mil dólares, y como contraprestación se comprometió a no iniciar en el futuro
ninguna acción judicial por el daño sufrido. Tiempo después, sin embargo, la señora desconoció
la transacción extrajudicial firmada con Yanacocha, y en su lugar acudió al Poder Judicial,
demandando a la empresa por un monto de US$ 1’800,000.00 (Un millón ochocientos mil
dólares americanos).

Dentro del proceso judicial, la empresa Yanacocha, como era de esperar, interpuso excepción
de conclusión del proceso por transacción (a la que agregó otra por falta de legitimidad para
obrar, aunque por los mismo motivos) Los jueces de las dos primeras instancias que conocieron
el caso le dieron la razón a Yanacocha, indicando en sus resoluciones que el conflicto de
intereses ya había sido resuelto mediante la transacción extrajudicial firmada por la señora
Quiroz Villaty. Ambas resoluciones se sustentaron en lo que había establecido la Sala Civil
Permanente de la Corte Suprema, según la cual, cuando un conflicto de intereses es resuelto
mediante transacción extrajudicial, carece de sentido el proceso judicial para ver el mismo
problema.

No obstante, existe otro criterio, el de la Sala Civil Transitoria, según el cual para que la
transacción deje sin efecto el juicio instaurado, ésta debe ser judicial, es decir homologada por
un juez. Por tanto una transacción extrajudicial, como la firmada por la señora Quiroz, no debe
liquidar el juicio, debiendo continuarse con él hasta el ver el fondo, que en este caso es la
indemnización.

Este criterio es el que recoge la señora Quiroz para interponer recurso de casación contra la
resolución de segunda instancia que favoreció a Yanacocha. Y es así como este caso llega a la
Corte Suprema. En esta instancia, la Sala Civil Permanente, quien conoce de este proceso,
solicitó que se convoque a un Pleno Casatorio, en atención a que existían criterios
contradictorios sobre el modo de resolver este conflicto. La cuestión planteada puede resumirse
con la siguiente pregunta: ¿tiene la transacción extrajudicial el mérito legal suficiente para dejar
sin efecto el futuro proceso judicial que se pueda iniciar por los derechos ya transigidos?

VII.- PRECEDENTES VINCULANTES ESTABLECIDOS POR LA SENTENCIA

“La transacción extrajudicial no homologada judicialmente puede ser opuesta como Excepción
procesal conforme a lo regulado por el inciso 10 del artículo 446º e inciso 4 del artículo 453º del
Código Procesal Civil, por interpretación sistemática de dichas normas con las que contiene el
Código Civil sobre la Transacción. Se reconoce así a la transacción extrajudicial efectos de
defensa de forma y no de fondo

“La legitimación para obrar activa, en defensa de los intereses difusos, únicamente puede ser
ejercida por las entidades señaladas expresamente en el artículo 82º del Código Procesal Civil”

SEGUNDO PLENO CASATORIO

Padre e hija plantean una demanda en la cual alegan ser coposesores y solicitan se les declare
copropietarios del inmueble ubicado en la calle Marí Izaga Nº 769, antes conocido como Marí
Izaga Nº 126, que ocupan hace más de 60 años.

Rafael Agustín Lluncor Castellanos (padre) y Gladys Filomena Lluncor Moloche (hija),
interpusieron el Recurso de Casación, en el cual sustentan que la Corte Superior interpretó de
manera equivocada el artículo 950 del Código Civil, e inaplicó el artículo 899 del mismo cuerpo
legal. Como respuesta, obtuvieron por parte del propietario demandado, que antes de entrar a
discutir sobre la prescripción conjunta de dos coposesores, se debía determinar si los
demandantes podían pretender prescribir, ya que el padre era arrendatario del inmueble en
materia de prescripción, y por ende carecía del “animus domini”, siendo este necesario para
obtener lo solicitado.

Se establece:

Rafael Agustín Lluncor Castellanos reconoce ser arrendatario del inmueble.

- Gladys Filomena Lluncor Moloche explotaba un negocio comercial en dicho inmueble, el cual
cuenta con licencia.

- Uno de los fundamentos en los que se basa Gladys Filomena Lluncor Moloche, es que habiendo
nacido en el inmueble y cumpliendo la exigencia legal de diez años de posesión continua, podía
prescribir.

Con respecto al artículo 950 del Código Civil, que es uno de los cuestionados, exige que para
prescribir el que posee el bien debe hacerlo de forma continua, pacífica y pública como
propietario; pero en el caso propuesto, teniendo en cuenta que una de las características de la
propiedad es la exclusividad, no es lógico que se pretenda la prescripción por dos personas, ya
que ello supone que uno de ellos permitió que los dos poseyeran conjuntamente, incumpliendo
con dicha característica.
Con respecto a la inaplicación del artículo 899 del Código Civil, los demandantes se ven
afectados, ya que dicho artículo los favorece al reconocer que existe coposesión cuando dos o
más personas poseen un mismo bien conjuntamente

Otro tema en cuestión, fue que la hija no podía tener el “animus domini”, por el simple hecho
de que su padre también carecía de este.

A lo largo del debate, no se tuvo en cuenta el derecho real de la habitación, tipificado en el


artículo 1027 del Código Civil, el cual dice lo siguiente: “Cuando el derecho de uso recae sobre
una casa o parte de ella, para servir de morada, se estima constituido el derecho de habitación”.

El Pleno Casatorio de la Corte Suprema de Justicia de la República de conformidad con lo


normado por el artículo 400 del Código Procesal Civil, por unanimidad:

- Declara infundada el recurso de casación interpuesto por Gladys Filomena Lluncor Moloche.

- Establece que la correcta interpretación del artículo 950 del Código Civil debe hacerse en el
sentido que nada obsta para que dos o más poseedores homogéneos puedan usucapiar, puesto
que de ver amparado su pretensión devendrían en copropietarios, figura jurídica que esta
prevista en nuestra legislación.

TERCER PLENO

Se trata de un proceso de divorcio por la causal de separación de hecho iniciado por el cónyuge,
quien indica que contrajo matrimonio con la cónyuge emplazada en diciembre de 1989,
habiendo procreado cuatro hijos, señalando que estaba separado de hecho de la demandada
desde el año 1997, y que se encontraba al día en las pensiones alimenticias, y siendo dos de sus
hijos menores de edad, solicitaba accesoriamente que se le conceda un régimen de visitas. Al
contestar la demanda, la demandada no cuestiona estar separada de hecho del accionante
desde el momento señalado por este, sino que afirma que ella era la que trabajaba y le enviaba
dinero al demandado para costear sus estudios, alimentación y otros gastos, hecho que acredita
con cartas. Asimismo, señala que tuvo que demandar por alimentos al hoy demandante, que
este no se preocupó por sus hijos, siendo ella la única que se dedicó a su crianza. La emplazada
formula reconvención a fin de que se fije una indemnización por daño moral y personal
ascendente a la suma de S/. 250,000 (doscientos cincuenta mil nuevos soles), debido a que sufrió
agresiones físicas y verbales por parte del demandado, que el demandante se llevó diversos
bienes de la sociedad conyugal, incluyendo dinero ahorrado, y finalmente indica que se
encuentra con problemas de salud. La sentencia de primera instancia, declaró fundada la
demanda, disuelto el vínculo matrimonial, estableció un régimen de visitas, y en cuanto a la
reconvención, la declaró fundada en parte y ordenó que el demandante indemnice a la
demandada con la suma de S/. 10,000 (diez mil nuevos soles), pues el juez considera que existe
daño moral ya que ha quedado demostrado que el demandante recibió ayuda económica de la
demandada para sus estudios, existió violencia familiar en agravio de la demandada y que el
demandante no cumplió su obligación alimentaria con sus hijos, por lo que tuvo que ser
demandado.
Al ser apelada la sentencia por el accionante, la Sala Superior resolvió confirmando la sentencia
de primera instancia en el extremo que se declaró fundada la demanda y la reconvención por
considerar que la demandada es la cónyuge perjudicada, pero la revocaron en el extremo de la
pretensión del régimen de visitas y reformándola declararon sin objeto emitir pronunciamiento
al respecto por existir sustracción de la pretensión del ámbito jurisdiccional e integrando la
sentencia declararon el cese del derecho de la mujer a llevar el apellido del cónyuge y la pérdida
del derecho hereditario entre las partes. El demandante interpone recurso de casación alegando
la aplicación indebida del artículo 345-A del Código Civil y por contravención al artículo VII del
Título Preliminar del Código Procesal Civil, recurso que fue concedido por la Sala Civil de la Corte
Suprema por el primer extremo. Al convocar la Sala Civil de la Corte Suprema al Pleno Casatorio,
señala que a nivel de los juzgados y salas superiores en los procesos de divorcio por separación
de hecho, no existe consenso respecto a la determinación del cónyuge perjudicado, las pautas
para su probanza, la necesidad o no de que la indemnización a que hubiere lugar sea solicitada
expresamente por la parte afectada o sea determinada de oficio por el juzgador, por lo que se
hace necesario fijar pautas para resolver lo referente a la indemnización fijada a favor del
cónyuge perjudicado.

FUNDAMENTOS DEL PLENO CASATORIO

1. La flexibilización de los principios de congruencia, preclusión y eventualidad en los procesos


de familia La Corte Suprema sostiene qué principios procesales deben aplicarse en forma flexible
en los procesos de familia, con el fin de dar efectividad de los derechos materiales discutidos en
este tipo de procesos y especialmente, cuando se refiera a niños, adolescentes, a la familia
monoparental resultante de la disolución del vínculo matrimonial, al cónyuge que resulte más
perjudicado con la separación de hechos. Siendo así la parte interesada en cualquier estado del
proceso, expresa hechos claros y concretos referidos al perjuicio que resulta de dicha separación
o del divorcio en sí, el juez debe considerarlo como pedido o petitorio implícito y debe
pronunciarse sobre este en la sentencia, garantizando a las partes el derecho de defensa y a la
instancia plural (considerandos 16 y 17).

2. La flexibilización de la acumulación de pretensiones en materia de familia La Corte Suprema


señala que los jueces están facultados para integrar la demanda con las pretensiones accesorias
previstas por la ley, por ello podrá hacerlo hasta la fijación de los puntos controvertidos y,
particularmente, también puede integrar como punto controvertido la indemnización o
alternativamente la indemnización o la adjudicación preferente de un bien de la sociedad de
gananciales, procediendo además la acumulación tardía de las pretensiones accesorias hasta
antes del saneamiento del proceso y siendo que la accesoriedad está expresamente prevista por
la ley, se consideran tácitamente integradas a la demanda Aquí la Corte Suprema y el legislador
cometen un clamoroso error, pues en realidad la pretensión indemnizatoria no es accesoria,
sino una pretensión autónoma con supuestos de hecho y probanza complejos. Tan es así que es
posible que el juez llegue a la conclusión de que no existe cónyuge perjudicado, conforme a la
Regla Procesal N° 3.

La pretensión indemnizatoria es una pretensión autónoma y de probanza compleja, que debe


ser tramitada en un debido proceso .

3. Naturaleza jurídica de la indemnización en la separación de hecho La Corte Suprema que la


indemnización en la separación de hecho tiene el carácter de una obligación legal, la que puede
ser cumplida de una sola vez de las siguientes formas: a) el pago de una suma de dinero o la
adjudicación preferente de bienes de la sociedad conyugal, que son soluciones de carácter
alternativo y a la vez excluyentes (considerando 54). El juez debe verificar la relación de
causalidad, sin que deba exigir la concurrencia del factor de atribución, pues se trata de un
divorcio remedio. Como consecuencia de la flexibilización de dichos principios procesales, si la
parte interesada en cualquier etapa del proceso expresa hechos claros y concretos referidos al
supuesto perjuicio sufrido como consecuencia de la separación o del divorcio, el juez debe
considerar que se encuentra frente a un pedido explícito, por lo que debe emitir
pronunciamiento en dicho extremo en la sentencia final. Ahora bien, el juez de familia está
facultado para integrar la demanda con las pretensiones accesorias previstas por la ley hasta la
etapa de fijación de los puntos controvertidos.

4. Los alcances del artículo 345-A del Código Civil El artículo 345-A del Código Civil introducido
por el artículo 4 de la Ley N° 27495, que incorpora al Código sustantivo la separación de hecho
como causal de separación de cuerpos y subsecuente divorcio, prescribe: “Artículo 345-A.-
Indemnización en caso de perjuicio Para invocar el supuesto del inciso 12 del artículo 333 el
demandante deberá acreditar que se encuentra al día en el pago de sus obligaciones
alimentarias u otras que hayan sido pactadas por los cónyuges de mutuo acuerdo. El juez velará
por la estabilidad económica del cónyuge que resulte perjudicado por la separación de hecho,
así como la de sus hijos. Deberá señalar una indemnización por daños, incluyendo el daño
personal u ordenar la adjudicación preferente de bienes de la sociedad conyugal,
independientemente de la pensión de alimentos que le pudiera corresponder. Son aplicables a
favor del cónyuge que resulte más perjudicado por la separación de hecho, las disposiciones
contenidas en los artículos 323, 324, 342, 343, 351 y 352, en cuanto sean pertinentes”. La norma
glosada prescribe que si uno de los cónyuges invoca la causal de separación de hecho recogida
en el inciso 12) del artículo 333 del mismo código, deberá acreditar que se encuentra al día en
sus obligaciones alimentarias u otras que hayan sido pactadas por los cónyuges de mutuo
acuerdo. Asimismo asigna al juez un rol tuitivo frente al cónyuge perjudicado por la separación
de hecho, obligándolo a fijar una indemnización por daños, incluyendo el daño personal u
ordenar la adjudicación preferente de bienes de la sociedad conyugal, independientemente de
la pensión alimenticia que le pudiera corresponder.

5. La indemnización o adjudicación de bienes en el divorcio por separación de hecho: de oficio y


a instancia de parte La indemnización o adjudicación se fijará a instancia del consorte más
perjudicado o de oficio por el juez, sea que el demandante lo solicite como pretensión accesoria
o la demandada reconvenga la indemnización de adjudicación preferencial de los bienes
sociales. Luego de los actos postulatorios, y en cualquier estado del proceso, las partes están
habilitadas para alegar y solicitar la indemnización, siempre que se garantice a la otra parte el
derecho de defensa y a la instancia plural. El juez también puede fijar de oficio en la sentencia
una indemnización a favor de uno de los cónyuges, siempre que este haya expresado de alguna
forma, y en el curso del proceso, hechos concretos referidos a su condición de cónyuge más
perjudicado con la separación de hecho o con el divorcio en sí, garantizándose también los
derechos de defensa y a la instancia plural, del otro cónyuge. La Corte Suprema señala que las
partes pueden alegar hechos relativos al perjuicio hasta el momento de la fijación de los puntos
controvertidos. Si lo hicieran después, debe correrse traslado a la parte contraria para darle la
oportunidad de pronunciarse sobre esos hechos y de presentar la prueba pertinente. Si ya se
llevó a cabo la audiencia de pruebas, a fin de evitar dilaciones indebidas, la prueba pertinente
que ofrezca la parte interesada será de actuación inmediata, sin perjuicio de la prueba que el
juez disponga de oficio. La carga de la prueba corresponde al cónyuge que solicita la
indemnización o adjudicación, sin perjuicio de que el juez haga uso de su facultad de actuar
medios probatorios de oficio conforme al artículo 194 del Código Civil.
Reglas procesales establecidas en el pleno casatorio

2.1. Regla Nº 1 “Establece que en los procesos de familia el juez tiene facultades tuitivas, por lo
que debe flexibilizar algunos principios y normas procesales como los de iniciativa de parte,
congruencia, formalidad, eventualidad, preclusión, acumulación de pretensiones en atención a
los conflictos que debe solucionar, derivados de las relaciones familiares y personales,
ofreciendo protección a la parte perjudicada”. Atendiendo a la naturaleza del Derecho de
Familia, las instituciones procesales deben adecuarse a su naturaleza, ya que se trata de
problemas humanos7 . 2.2.

Regla Nº 2 “Establece que en los procesos sobre divorcio y separación de cuerpos por la causal
de separación hecho, el juez debe velar por la estabilidad económica del cónyuge que resulte
más perjudicado por la separación de hecho, así como la de sus hijos, conforme al artículo 345-
A del Código Civil. Por consiguiente, a pedido de parte o de oficio, el juez señalará una
indemnización por daños, que incluye el daño a la persona, u ordenará la adjudicación
preferente de bienes de la sociedad conyugal, independientemente de la pensión alimenticia
que pudiera corresponderle. El daño moral es indemnizable y se halla comprendido en el daño
a la persona”. Aquí encontramos un clamoroso error conceptual de la Corte Suprema. Según
una clasificación generalmente aceptada en la doctrina, los daños se clasifican en patrimoniales
y extramatrimoniales. Son daños patrimoniales el daño emergente y el lucro cesante. Son daños
extramatrimoniales el daño moral y el daño a la persona. Teniendo en cuenta que el daño moral
lo constituyen las aflicciones, dolor y sufrimientos, insusceptibles de cuantificación dineraria, el
segundo es daño a la integridad psicosomática del individuo, y comprende al daño al proyecto
de vida. Sin embargo, la Corte Suprema incluye al daño moral como un supuesto de daño a la
persona, lo que no es exacto.

Regla N° 3 “Procede la pretensión de indemnización por daños o la adjudicación preferente de


bienes de la sociedad conyugal: A pedido de parte en los actos postulatorios o después de ellos.
De oficio en los actos postulatorios o después de ellos, debiendo en este último caso conceder
a la otra parte la oportunidad razonable de pronunciarse sobre aquellos hechos y de ofrecer la
prueba pertinente. Si ya se llevó a cabo la audiencia de pruebas, los medios probatorios que se
ofrezcan serán de actuación inmediata. El juez debe fijar dichas pretensiones como parte de los
puntos controvertidos. En todo caso, el juez se pronunciará sobre la existencia de la condición
del cónyuge más perjudicado o sobre la inexistencia de aquella condición si no existieran
elementos de convicción necesarios para ello. En el trámite señalado se garantizará el derecho
a la tutela jurisdiccional efectiva y el debido proceso, particularmente el derecho de las partes,
el principio de contradicción y el derecho a la instancia plural”. Consideramos que estas reglas
contribuirán a una mejor tramitación de los procesos de divorcio por la causal de separación de
hecho.

Regla N° 4 “Para una decisión de oficio o a petición de parte sobre la indemnización o


adjudicación de bienes debe establecerse pruebas, presunciones e indicios que acrediten la
condición de cónyuge más perjudicado a consecuencia de la separación de hecho o del divorcio
en sí, debiendo el juez en el caso concreto apreciar si se han establecido algunas de las siguientes
circunstancias: a) El grado de afectación emocional o psicológica. b) La tenencia y custodia de
hecho de sus hijos menores de edad y la dedicación al hogar. c) Si dicho cónyuge tuvo que
demandar alimentos para él y sus hijos menores de edad, ante el incumplimiento del cónyuge
obligado, y d) Si ha quedado en una manifiesta situación económica desventajosa y perjudicial
con relación al otro cónyuge y a la situación que tenía durante el matrimonio, entre otras
circunstancias relevantes”. Consideramos que estas pautas contribuirán a determinar si existe o
no un cónyuge perjudicado en cada caso concreto. 2.5.

Regla N° 5 “El juez superior integrará la resolución impugnada de primera instancia cuando se
haya omitido pronunciamiento expreso sobre la existencia o inexistencia del cónyuge más
perjudicado, siempre que la fundamentación respectiva aparezca de alguna forma en la parte
considerativa de la sentencia apelada, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 370 del
Código Procesal Civil”. Esta regla nos parece muy saludable, pues evitará que las salas superiores
recurran al fácil expediente de anular las sentencias apeladas alegando la falta de
pronunciamiento por el nulo análisis de un punto controvertido recién establecido por la
sentencia del pleno casatorio comentada.

2.6. Regla N° 6 “La indemnización o la adjudicación de bienes tienen la naturaleza de una


obligación legal, cuya finalidad es corregir un evidente desequilibrio económico e indemnizar el
daño a la persona, resultante de la separación de hecho o del divorcio en sí; su fundamento no
es la responsabilidad civil contractual o extracontractual sino la equidad y la solidaridad familiar.
Sin embargo ello no enerva que el juez establezca una relación de causalidad. Si alguna de las
partes invoca ser el cónyuge perjudicado después de la etapa de fijación de puntos
controvertidos, se correrá traslado a la otra parte a fin de que pueda tomar conocimiento y
presentar sus medios probatorios de ser el caso; y si se invoca luego de la audiencia de pruebas,
los medios probatorios presentados solo podrán ser los de actuación inmediata”. Esta regla
precisa la naturaleza jurídica de la indemnización o adjudicación de bienes de la sociedad de
gananciales como obligación legal, cuyos fundamentos son la responsabilidad civil contractual o
extracontractual. Sin embargo, admite la probanza de la existencia de una relación de causalidad
entre la conducta del cónyuge/ agente/deudor y el daño causado al cónyuge
perjudicado/víctima/acreedor, de conformidad con las normas sobre responsabilidad
extracontractual y responsabilidad contractual conforme a los artículo 19858 y 13219 del Có-
digo Civil. Finalmente la Corte Suprema deja claro que la condición de cónyuge perjudicado debe
ser materia de contradictorio y de ofrecimiento de pruebas, y que si tal condición se invoca con
posterioridad a la audiencia de pruebas solo se admitirá medios probatorios de actuación
inmediata, a fin de evitar dilaciones indebidas del proceso.

CUARTO PLENO CASATORIO

1.- A fojas 62 corre la demanda interpuesta por Luis Arturo Correa Linares, apoderado de Luis
Miguel Correa Panduro; Jorge Enrique Correa Panduro y César Arturo Correa Panduro, la misma
que la dirigen contra Mirna Lisbeth Panduro Abarca y Euclides Vara Turco.

El petitorio de la demanda está dirigido a que se ordene el desalojo por ocupación precaria del
inmueble ubicado en el jirón Tarapacá N° 663 y 665 de la ciudad de Pucallpa.

El accionante manifiesta que sus poderdantes son propietarios del inmueble materia de
reclamo, cuya titularidad tienen inscrita en los Registros Públicos de la ciudad de Pucallpa,
siendo que la numeración del bien fue otorgada por la Municipalidad provincial de Coronel
Portillo, el cual está signado como la fracción Lote. 1-A, Mz.86, del plano regulador de la ciudad
de Pucallpa, que corre en la Ficha 1619D, Partida Electrónica DDDD2031, y la Ficha 16189,Partida
Electrónica Finalmente, el actor señala que, como sus poderdantes han adquirido el bien
inmueble, los demandados tienen la condición de precarios, dado que antes fue una casa
familiar.
Mediante resolución del uno, de junio del 2010 (obrante a fojas del principal), se declara
Inadmisible la demanda, ordenándose que se precise el petitorio de la misma, siendo subsanada
oportunamente (a fojas 71).5.

- Admitida a trámite la demanda, por resolución de fojas 73, se corre traslado a los emplazados,
siendo contestada a fojas 185 por Mima Lizbeth Panduro Abarca y Euclides Vara Turco, quienes
deducen la excepción de Falta de Legitimación para Obrar de los demandantes, señalando que
estos han dejado de ser propietarios del inmueble materia de reclamo, por cuanto, a la fecha de
interposición de la demanda, los demandados poseen el bien por más de cuarenta años.
Posesión que se realiza se forma pacífica, pública y como propietarios, por lo tanto ha operado
la prescripción adquisitiva del inmueble.

Por otro lado, indican que los poderdantes del demandante no hanposeído nunca el inmueble,
el cual perteneció a los padres de lacodemandada y de su hermana, quien es madre de
lospoderdantes.6.- A fojas 192 se declara inadmisible la contestación de lademanda, siendo
subsanada por los emplazados a fojas 197 y 298,respectivamente, por lo que mediante
resolución número cuatro, del5 de junio de 2010, se tiene por deducida la excepción y
porcontestada la demanda, señalándose fecha para la audiencia única,de acuerdo a ley.7.-

La citada audiencia se lleva a cabo el 10 de agosto del 2010,conforme consta del acta de fojas
492, en la que se declarainfundada la excepción deducida, y preguntadas que fueron laspartes
sobre dicha decisión, estas manifestaron su conformidad conlo resuelto (tal como consta a fojas
497). Seguidamente se declarósaneado el proceso y se admitieron los medios
probatoriosofrecidos por las partes.

8.- Mediante sentencia del 15 de septiembre de 2010 (fojas 526) sedeclaró fundada la demanda,
ordenándose el lanzamiento de losdemandados del bien inmueble materia de reclamo, una vez
hayaquedado consentida o ejecutoriada dicha sentencia.

9.-La sentencia aludida fue apelada por ambos demandados, comoconsta a fojas 536 y 549,
respectivamente, alegándose que lademanda se sustentó en artículos 1699°, 1700° y 1704° del
CódigoCivil, referidos a la conclusión del arrendamiento y que el Juezresolvió aplicando dichas
normas, Incluyendo el artículo 1697° delmismo Código (que no fue invocado por el accionante),
con el fin dedilucidar el fondo de la controversia. Asimismo, que la parteaccionante absolvió
fuera de tiempo el traslado de la excepcióndeducida, absolución que tampoco se les notificó.
Finalmente,argumentan que se debió hacer referencia al proceso de usucapiónque sobre el
mismo inmueble siguen ante el mismo Juzgado, el cualtambién debió acumularse al proceso de
desalojo.

10.- La Sala Superior especializada en lo Civil y afines de Ucayali,mediante sentencia de vista del
8 de abril del 2011, confirma laalzada en todos sus extremos, precisando que la demanda
debeampararse conforme a lo resuelto por el A quo, acotando que losdemandantes han
acreditado haber obtenido la titularidad sobre elbien materia de reclamo, al haberlo recibido en
anticipo de legítimade parte de la señora Nancy Panduro Abarca, y que en lo queconcierne a la
posesión a título de propietarios por usucapión quealegan los demandados, se observa que los
documentos que seadjuntan, varios de ellos aparecen a nombre de terceros, por lo queno
habiéndose desvirtuado la precariedad de la posesión resultaviable él desalojo.

Dicha resolución es la que viene en Recurso de Casación por lademandada Mima Lizbeth
Panduro Abarca conforme se procede adescribir seguidamente
___FUNDAMENTOS: Una persona tendrá la condición de precaria cuando ocupe un inmueble
ajeno, sin pago de renta y sin título para ello, o cuando dicho título no genere ningún efecto de
protección para quien lo ostente, frente al reclamante, por haberse extinguido el mismo.

2. Cuando se hace alusión a la carencia de título o al fenecimiento del mismo, no se está


refiriendo al documento que haga alusión exclusiva al título de propiedad, sino a cualquier acto
jurídico que le autorice a la parte demandada a ejercer la posesión del bien, puesto que el
derecho en disputa no será la propiedad sino el derecho a poseer.

3. Interpretar el artículo 585º del Código Procesal Civil, en el sentido que por “restitución” del
bien se debe entender como entrega de la posesión que protege el artículo 911º del Código Civil,
para garantizar al sujeto a quien corresponde dicho derecho a ejercer el pleno disfrute del
mismo, independientemente si es que es propietario o no.

4. Establecer, conforme al artículo 586º del Código Procesal Civil, que el sujeto que goza de
legitimación para obrar activa no sólo puede ser el propietario, sino también, el administrador
y todo aquel que se considere tener derecho a la restitución de un predio. Por otra parte, en lo
que atañe a la legitimación para obrar pasiva se debe comprender dentro de esa situación a
todo aquel que ocupa el bien sin acreditar su derecho a permanecer en el disfrute de la posesión,
porque nunca lo tuvo o el que tenia feneció.

5. Se consideran como supuestos de posesión precaria a los siguientes:

5.1. Los casos de resolución extrajudicial de un contrato, conforme a lo dispuesto por los
artículos 1429º y 1430º del Código Civil. En estos casos se da el supuesto de posesión
precaria por haber fenecido el título que habilitaba al demandado para seguir poseyendo el
inmueble. Para ello, bastará que el Juez, que conoce el proceso de desalojo, verifique el
cumplimiento de la formalidad de resolución prevista por la ley o el contrato, sin decidir la
validez de las condiciones por las que se dio esa resolución. Excepcionalmente, si el Juez advierte
que los hechos revisten mayor complejidad, podrá resolver declarando la infundabilidad de la
demanda, mas no así la improcedencia.

5.2. Será caso de título de posesión fenecido, cuando se presente el supuesto previsto por el
artículo 1704º del Código Civil, puesto que con el requerimiento de la devolución del inmueble
se pone de manifiesto la voluntad del arrendador de poner fin al contrato. No constituirá un
caso de título fenecido el supuesto contemplado por el artículo 1700º del Código Civil, dado que
el solo vencimiento del contrato de arrendamiento no resuelve el contrato sino que, por imperio
de la ley, se asume la continuación del mismo hasta que el arrendador le requiera la devolución
del bien. Dada esta condición, recién se puede asumir que le poseedor ha pasado a constituirse
en poseedor precario por fenecimiento de su título.

5.3. Si el trámite de un proceso de desalojo, el Juez advierte la invalidez absoluta y evidente del
título posesorio, conforme lo prevé el artículo 220º del Código Civil, sólo analizará dicha
situación en la parte considerativa de la sentencia –sobre la nulidad manifiesta del negocio
jurídico-, y declarará fundada o infundada la demanda únicamente sobre el desalojo,
dependiendo de cuál de los títulos presentados por las partes es el que adolece de nulidad
manifiesta.

5.4. La enajenación de un bien arrendado, cuyo contrato no estuviera inscrito en los registros
públicos, convierte en precario al arrendatario, respecto del nuevo dueño, salvo que el
adquiriente se hubiere comprometido a respetarlo, conforme a lo dispuesto por el artículo
1708º del Código Civil.

5.5. Cuando el demandado afirme haber realizado edificaciones o modificaciones sobre el


predio materia de desalojo –sea de buena o mal fe-, no justifica que se declare la improcedencia
de la demanda, bajo el sustento de que previamente deben ser discutidos dichos derechos en
otro proceso. Por el contrario, lo único que debe verificarse es si el demandante tiene derecho
o no a discutir de la posesión que invoca, dejándose a salvo el derecho del demandado a
reclamar en otro proceso lo que considere pertinente.

5.6. La mera alegación del demandado, en el sentido de haber adquirido el bien por usurpación,
no basta para desestimar la pretensión de desalojo ni declarar la improcedencia de la demanda,
correspondiendo al Juez del desalojo valorar las pruebas en las cuales sustenta el demandado
su derecho invocado, sin que ello implique que está facultado para decidir sobre la usurpación.
Siendo así, se limitará a establecer si ha surgido en él la convicción de declarar el derecho de
poseer a favor del demandante. De declararse fundada la demanda de desalojo por precario, en
nada afecta lo que se vaya a decidir en otro proceso donde se tramite la pretensión de
usucapión, puesto que el usucapiente tendrá expedito su derecho para solicitar la inejecución
del mandato de desalojo o en todo caso para solicitar la devolución del inmueble.

6. En todos los casos descritos, el Juez del proceso no podrá expedir una sentencia inhibitoria,
sino que deberá de pronunciarse sobre el fondo de la materia controvertida, en el que
corresponda, conforme a los hechos y la valoración de las pruebas aportadas.

7. En lo que concierne a lo dispuesto por el artículo 601º del Código Procesal Civil, cuando ya ha
prescrito el plazo para interponer la pretensión interdictal, el accionante no podrá optar por
recurrir al desalojo para lograr la recuperación de su bien.

QUINTO PLENO CASATORIO

RESUMEN DEL PROCESO


16.05.2006: Demanda de Rodrigo Sánchez De la Cruz contra Asociación Vivienda Chillón y
Homero Castillo A.
Nulidad del acto jurídico contenido Asamblea General Extraordinaria de Asociados del
10.10.2004, y accesoriamente nulidad del acto jurídico de Acta de 02.10.2005 y asientos
registrales de actos administrativos
Demandante: Nulidad por falta de manifestación de voluntad y simulación absoluta
Asociación: Derecho oposición debió contar en acta y en defecto dentro 60 días hacerlo valer
judicialmente
Sentencia 1ra. instancia declara fundada demanda y nulas Actas Asamblea General del
10.10.204 y 02.10.2005 y cancela inscripción asientos registrales
 Sentencia Vista revoca, nula e insubsistente la sentencia apelada, nulo todo lo actuado e
improcedente la demanda, por incumplimiento del artículo 92° CC Recurso de casación
interpuesto por el demandante

En el más reciente Pleno Casatorio Civil se ratifica que los miembros de una asociación solo
podrán hacer uso de la pretensión de impugnación (prevista en el artículo 92 del Código Civil)
para cuestionar los acuerdos adoptados por las asambleas de asociados. Por lo tanto, ya no
podrán cuestionar dichos acuerdos mediante una demanda de nulidad de acto jurídico.

Estos son los seis puntos del mencionado Pleno que constituyen doctrina jurisprudencial
vinculante:

1. Para cuestionar un acuerdo asociativo se debe aplicar irrestrictamente el artículo 92 del


Código Civil

La impugnación de todo acuerdo emitido por una asociación civil, persona jurídica no lucrativa,
se fundamenta de manera obligatoria e insoslayable en base a lo dispuesto por el artículo 92 del
Código Civil, conforme a los métodos sistemático y teleológico que permiten observar
adecuadamente el principio de especialidad de la norma.

2. Se tramita en la vía abreviada y ante un juez civil

El procedimiento predeterminado por ley para la tramitación de la pretensión de impugnación


de acuerdos de asociación civil, regulado en el artículo 92 del Código Civil de 1984 es en la vía
abreviada y de competencia de un juez civil.

3. ¿Quiénes son los asociados legitimados para impugnar el acuerdo?

Se encuentran legitimados para impugnar el acuerdo asociativo, tal como señala el artículo 92
del Código Civil, el asociado que asistió a la toma del acuerdo si dejó constancia de su oposición
en el acta respectiva, los asociados no concurrentes, los asociados que fueron privados
ilegítimamente de emitir su voto, así como el asociado expulsado por el acuerdo impugnado.

4. Asociados no podrán utilizar otras pretensiones, como la nulidad de acto jurídico

Los legitimados antes precisados no pueden interponer indistintamente pretensiones que


cuestionen los acuerdos asociativos, sustentados en el Libro II del Código Civil u otras normas,
fuera del plazo previsto en el artículo 92 del cuitado cuerpo normativo, solo y únicamente
pueden impugnar los acuerdos de la asociación civil en base al citado artículo 92 que regula la
pretensión de impugnación de acuerdos de asociación.

5. 30 y 60 días de plazo de caducidad

Toda pretensión impugnatoria de acuerdos de asociación civil debe realizarse dentro de los
plazos de caducidad regulados en el artículo 92 del Código Civil esto es:

a) Hasta 60 días a partir de la fecha del acuerdo.

b) Hasta 30 días a partir de la fecha de inscripción del acuerdo.

6. Pueden adecuarse pedidos de nulidad de acto jurídico a la pretensión de impugnación

El juez que califica una demanda de impugnación de acuerdos asociativos, fundamentados en


el Libro II del Código Civil u otra norma que pretenda cuestionar la validez del acuerdo, puede
adecuar esta, de conformidad con el artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil,
siempre y cuando, conforme al petitorio y fundamentos de hecho, se cumplan los requisitos
previstos en el artículo 92 del Código Civil.

Sin embargo, si los plazos previstos en la norma acotada se encuentran vencidos ello no podrá
realizarse de ninguna manera, dado que se ha incurrido en manifiesta falta de interés para obrar
de la parte demandante, conforme a lo previsto en el numeral 2 del artículo 427 del Código
Procesal Civil, al interponerse la demanda fuera del plazo establecido en la normativa vigente,
lo cual es insubsanable, correspondiendo la declaración de improcedencia de la demanda
incoada.

SEXTO PLENO CASATORIO

Casación N° 2402-2012-Lambayeque, los jueces civiles supremos han aprovechado para unificar
criterios respecto a la documentación que debe presentar el ejecutante de una garantía real, ya
sea un particular o un banco. En particular se han dado importantes pautas para la
presentación del estado de cuenta del saldo deudor.

1. ¿Qué exigencias ahora debe cumplir quien pretende ejecutar una hipoteca?

El Pleno ha establecido que para la procedencia de una demanda de ejecución de garantía real,
además de los documentos previstos en el artículo 720 del Código Procesal Civil, el ejecutante
deberá acompañar a su demanda el documento constitutivo de la garantía real. Este documento
deberá cumplir –establece la Corte Suprema– con las formalidades y requisitos de validez de la
hipoteca (establecidos en los artículos 1098 y 1099 del Código Civil) o, en su caso, por la ley
especial.

El Pleno precisa que tratándose de una hipoteca constituida expresamente para asegurar una
obligación determinada, para la procedencia de su ejecución Bastará únicamente que la
obligación esté contenida en el documento constitutivo de la garantía.

Distinto es el caso de una hipoteca constituida para asegurar una obligación determinable,
existente o futura. En este caso, se precisa que deberá adjuntarse el documento reconocido
por ley como título ejecutivo o, en su defecto, otro documento idóneo que acredite la
existencia y la determinación de la obligación a cancelar.

Otro documento que deberá presentar el ejecutante es el estado de cuenta del saldo deudor.
En él se deberá detallar cronológicamente –precisa el Pleno–, los pagos a cuenta, si hubiere,
desde el nacimiento de la obligación hasta la fecha de la liquidación del saldo deudor. También
se detallará el monto de los intereses pactados sin contravenir la norma imperativa o intereses
legales, si fuere el caso.

2. ¿Y si el ejecutante es un banco? ¿Qué requisitos deberá presentar para la ejecución?

La Corte Suprema ha precisado qué documentos deberán anexar las empresas del sistema
financiero para ejecutar hipotecas constituidas para asegurar cualquier obligación que tuviera
el constituyente de la garantía frente a un banco o para asegurar una obligación existente,
determinable o futura.

Así, tratándose de operaciones en cuenta corriente, se señala que deberá adjuntarse una letra
de cambio a la vista. Dicho título valor deberá estar debidamente protestado y emitido
conforme a lo establecido en el último párrafo del artículo 228 de la Ley de Bancos, Ley N° 26702.

Si se trata de operaciones materializadas en títulos valores, en particular letras de cambio y


pagarés, el respectivo título también deberá estar debidamente protestado. Pero se exceptúa
de esta formalidad cuando el título contiene la cláusula “sin protesto” u otra equivalente en el
acto de su emisión o aceptación.
Y, finalmente, tratándose de operaciones distintas a las indicadas anteriormente, el Pleno
precisa que deberá presentarse el documento que contenga la liquidación de saldo deudor,
debidamente suscrito por el apoderado del banco con facultades para liquidación de
operaciones. Además, allí deberá detallarse cronológicamente los cargos y abonos desde el
nacimiento de la relación obligatoria hasta la fecha de la liquidación del saldo deudor, con
expresa indicación del tipo de operación así como la tasa y tipos de intereses aplicables para
obtener el saldo deudor. El Pleno agrega que la parte ejecutante puede presentar prueba idónea
y especialmente documental, para acreditar la obligación objeto de la demanda.

3. Lo que el juez debe examinar para la procedencia de la demanda de ejecución de garantías

Se establece que el juez de la demanda, para calificar la procedencia de la ejecución de garantías,


debe examinar, evaluar, enjuiciar y dar cuenta expresamente del cumplimiento de los requisitos
establecidos en los Precedentes 1 y 2.

El juez también deberá verificar que el saldo deudor comprenda los abonos y cargos, o pagos
a cuenta si los hubiere. Sobre el particular, el Pleno advierte que el pacto de capitalización de
intereses solo es lícito en dos supuestos: cuando se trate de cuentas bancarias, mercantiles y
similares; o cuando se celebre por escrito el pacto después de contraída la obligación, siempre
que medie no menos de un año de atraso en el pago de los intereses (artículos 1249 y 1250 del
Código Civil).

4. Si el saldo deudor tiene errores o defectos, el ejecutante deberá presentar uno nuevo

¿Qué pasa si el juez verifica que el estado de cuenta de saldo deudor contiene evidente
omisiones de sus requisitos y formalidades o tiene notorias inconsistencias contables? Pues
deberá declarar inadmisible la demanda a los efectos de que el ejecutante presente un nuevo
estado de cuenta de saldo deudor conforme a sus observaciones.

5. El juez ejecutor dispondrá el pago íntegro de la deuda en 3 días

Determinada la procedencia de la ejecución, el juez ejecutor deberá emitir el mandato de


ejecución, disponiendo el pago íntegro de la suma liquidada en un plazo de 3 días (artículo 721
del Código Procesal Civil), bajo apercibimiento de proceder al remate judicial del bien dado en
garantía. Esto será así incluso si aquella suma excede del monto del gravamen establecido en el
acto de constitución de la garantía o en sus actos modificatorios y/o ampliatorios.

6. El mandato ejecutivo solo puede ser por suma líquida

El Pleno es claro: el pago dispuesto en el mandato ejecutivo debe ser por suma líquida. No puede
emitirse disponiendo el pago de la suma dineraria en parte líquida y en parte ilíquida a
liquidarse tras el remate judicial o la adjudicación en pago. La única excepción: los intereses,
costas y costos que se generen después de la emisión del mandato de ejecución hasta la fecha
de pago.

7. ¿Qué debe hacer el acreedor para cobrar el saldo de la deuda no cubierta por la hipoteca?

Por último, el Pleno aclara que el acreedor tan solo podrá ejecutar la hipoteca por el monto de
la garantía. Es decir, que la ejecución está limitada al bien o bienes que se especifican al
constituir la garantía y, además, por la suma que expresa y claramente se determina en el
correspondiente documento constitutivo de la hipoteca.
En consecuencia, en los supuestos en que la suma dispuesta en el mandato ejecutivo exceda el
monto del gravamen de la garantía real, el ejecutante, a fin de asegurar el cobro del saldo
deudor, deberá proseguirá la ejecución dentro del mismo proceso, pero ahora conforme a lo
establecido para las obligaciones de dar suma de dinero (artículo 724 del Código Procesal Civil).

SEPTIMO PLENO CASATORIO

Finalmente fue publicado el VII Pleno Casatorio Civil y, tal como lo anunciamos semanas atrás,
la propiedad ha vencido al embargo. Pero, en su fallo, que constituye precedente vinculante, la
Corte Suprema ha establecido algunos requisitos para su cumplimiento. A continuación,
repasamos las tres las reglas establecidas por los jueces supremos:

1. Debe existir documento de fecha cierta que acredite la propiedad del tercerista

La primera regla (y la más importante) establece que, efectivamente, el derecho de propiedad


del tercerista es oponible al derecho del acreedor embargante. Pero fija una condición: siempre
que dicho derecho real quede acreditado mediante documento de fecha cierta más antigua que
la inscripción del embargo respectivo.

En concreto se establece que: “En los procesos de tercería de propiedad que involucren bienes
inscritos, debe considerarse, de conformidad con lo dispuesto en la segunda parte del artículo
2022 del Código Civil, en concordancia con los artículos 949 y 1219 inciso 1 del mismo cuerpo
legal, que el derecho de propiedad del tercerista es oponible al derecho del acreedor
embargante, siempre que dicho derecho real quede acreditado mediante documento de fecha
cierta más antigua que la inscripción del embargo respectivo”.

Sobre el particular debemos recordar que el artículo 245 del Código Procesal Civil establece que
un documento privado adquiere fecha cierta y produce eficacia jurídica como tal en el proceso
desde: i) la muerte del otorgante; ii) la presentación del documento ante funcionario público;
iii) la presentación del documento ante notario público para que certifique la fecha o legalice las
firmas; iv) la difusión a través de un medio público de fecha determinada o determinable; y, v)
otros casos análogos. Dicha disposición también señala que, excepcionalmente, el juez puede
considerar como fecha cierta la que haya sido determinada por medios técnicos que le
produzcan convicción.

2. Los jueces deben acreditar la autenticidad y legalidad del documento de fecha cierta

Como segunda regla se prevé un mandato para los jueces de primera instancia que conozcan de
las demandas de tercería: “El juez de primera instancia, de oficio, una vez que sea admitida la
demanda, deberá velar por la legalidad de la certificación de la fecha cierta del documento que
presente el tercerista. Para tal fin, podrá oficiar al notario, juez y/o funcionario que haya emitido
tal certificación, a efectos de que informe sobre la autenticidad o falsedad de la misma”.

3. Debe rechazarse la demanda de tercería si el notario no reconoce la autenticidad del


documento de fecha cierta

Finalmente, como tercera y última regla, se establece que: “en caso de que el notario, juez o
funcionario correspondiente no reconozca la autenticidad de la certificación que se le atribuye
en el documento presentado por el tercerista, la demanda deberá ser declarada infundada,
debiéndose expedir las copias certificadas correspondientes al Ministerio Público, para que este
actúe conforme a sus atribuciones”.
Sobre el particular, en los considerandos de la resolución casatoria, la Suprema justifica las dos
últimas reglas, señalando que aunque el Código Civil privilegie la propiedad no inscrita del
tercerista, no puede negarse que existe un alto riesgo de que se emplee la tercería de propiedad
para concretar objetivos fraudulentos, en perjuicio de los acreedores. En otras palabras, señala
la Suprema, tomando en cuenta que basta que el tercerista acredite su derecho de propiedad
con un documento privado de fecha cierta, no es difícil que tal documento pueda ser producto
de una falsificación o de un actuar fraudulento.

Por ello, ante el riesgo de fraude y la falta de convencimiento y certeza de la veracidad de los
documentos presentados, la Corte considera que será necesario que el juez efectué actos
procesales conducentes a la verificación de la regularidad de la certificación de la fecha cierta
del documento que presente el tercerista en su demanda.

Fundamentalmente, señala la Corte Suprema, el juez deberá comunicarse con el funcionario o


notario público que haya emitido la certificación, a efectos de establecer la autenticidad de esta,
si fuera el caso. Si el juez, a pesar de su actuar de oficio o con la colaboración de las partes, no
obtiene la confirmación de la certificación del documento, no deberá estimar la demanda,
puesto que sería claro que la certificación adolece de irregularidades que, por razones obvias,
no pueden servir de sustento a una demanda de tercería de propiedad. La demanda, en
consecuencia, tendría que ser declarada infundada, concluye la Suprema.

Noveno PLENO CASATORIO

El 18 de enero de 2017 se dio a conocer la sentencia del IX Pleno Casatorio Civil [Casación N°
4442-2015-Moquegua] por medio de la cual se han establecido importantes reglas relativas [no
sólo] al proceso de otorgamiento de escritura pública. A continuación expondremos los que, en
nuestra opinión, constituyen los puntos claves de esta sentencia.

1. El punto de partida del análisis es la distinción entre proceso plenario rápido y proceso
sumario. En el primero no existen limitaciones relativas a las alegaciones ni a los medios
probatorios que las partes podrían aportar, en el segundo sí. En el primero existe una cognición
completa sobre la controversia, en cambio en el segundo la cognición es limitada, de ahí que la
sentencia que se emita en el primero pueda adquirir la calidad de cosa juzgada, mientras que la
sentencia recaída en el segundo, no. El proceso [sumarísimo] de OEP es un proceso plenario
rápido, es decir, un proceso de cognición completa por lo que, dentro de él, es posible realizar
un control de legalidad del acto que se pretende formalizar.

2. El control de legalidad del acto que se pretende formalizar será de dos clases: El control de
validez y el control de eficacia. Creemos que hubiese sido mejor hacer referencia a un triple
control, anteponiendo a los dos mencionados, el control de relevancia, de manera que estos
controles de legalidad del acto que se pretende formalizar guarden conformidad con las tres
fases del proceso de calificación del negocio jurídico [juicio de relevancia, juicio de validez y
juicio de eficacia]. No obstante, es claro que el que no se haya desarrollado en forma
independiente el control de relevancia obedece a que en el V PCC se descartó la vigencia de la
categoría de la inexistencia en nuestro sistema jurídico, por lo que en el IX PCC los casos de
inexistencia del acto, es decir, aquellos que no superen el juicio de relevancia, tuvieron que ser
reconducidos a una categoría propia del control de validez: la nulidad.

3. Dentro del control de validez se podrá analizar y discutir la nulidad manifiesta del acto que
se pretende formalizar, no la anulabilidad ni la nulidad encubierta. El debate en torno a la
nulidad manifiesta incluso puede ser incorporado de oficio por el Juez. Consideramos que se
hubiese podido adoptar la solución recogida en el sistema español, en el sentido de que es
posible que la parte demandada alegue la nulidad [no manifiesta], anulabilidad, resolución o
rescisión del acto en el que se funda la pretensión, en cuyo caso el Juez correrá traslado a la
parte demandante para que ésta, dentro del mismo plazo que el demandado tuvo para
contestar la demanda [en nuestro caso, 05 días (art. 554 CPC)], absuelva lo concerniente a su
derecho, y emitirá pronunciamiento sobre el particular al resolver el fondo de la controversia
[en el fallo], pronunciamiento que tendrá autoridad de cosa juzgada(1). Un cambio de este tipo
hubiese sido verdaderamente drástico y si bien nulidad [no manifiesta] y anulabilidad no serán
materia de discusión en los procesos de OEP sí podrían determinar la suerte de la pretensión de
formalización del acto.

4. La nulidad [no manifiesta] o la anulabilidad del acto que se pretende formalizar son
circunstancias que podrán determinar la suerte de la pretensión de formalización siempre que
se hagan valer en vía de acción. En dicho caso, la parte demandada podría solicitar, al amparo
del artículo 320 CPC, la suspensión de la emisión de la sentencia en el proceso de OEP, hasta que
se resuelva el proceso de nulidad o anulabilidad que haya iniciado, de manera que en caso se
declare fundada la demanda de nulidad o anulabilidad, se desestimará la demanda de OEP. El
uso de esta alternativa [solicitar la suspensión de la emisión de la sentencia] no ha de ser
malintencionado [buscar simplemente la dilación] pues, en caso de serlo, se impondrá una multa
y la remisión de copias a la Presidencia de la Corte superior, al Ministerio Público y al Colegio de
Abogados correspondiente [arts. 110 y 111 del CPC].

5. Se define a la nulidad manifiesta y se precisa que ésta puede estar referida a cualquiera de
las causales de nulidad y puede desprenderse del acto mismo o de algún otro medio de prueba.
Se define a la nulidad manifiesta como “aquélla que resulta evidente, patente, inmediatamente
perceptible, en suma, aquélla que resulta fácil de detectar sea que se desprenda del acto mismo
o del examen de algún otro elemento de prueba incorporado al proceso”, precisándose que
puede estar referida a cualquiera de las causales de nulidad previstas en el art. 219 del CC
[recuérdese que los casos de inexistencia deberán ser reconducidos a alguna de estas causales].
Esta postura nos parece acertada: Un contrato que aparece firmado por una persona que ha
fallecido antes de la fecha en que aquél supuestamente fue celebrado, un contrato que aparece
firmado por una persona inexistente, un contrato que aparece firmado por una sola de las
partes, un contrato en el que no se hace referencia al objeto del mismo [el bien], es tan
manifiestamente nulo como aquel contrato en el que no se observó la formalidad solemne.

6. La nulidad manifiesta se podrá “declarar” pero siempre que se haya promovido el


contradictorio entre las partes y generará cosa juzgada. Esta solución nos parece acertada pues
si se les ha dado a las partes la posibilidad de discutir la nulidad manifiesta del acto que se
pretende formalizar, aportando argumentos y medios probatorios, es viable que se emita
pronunciamiento sobe el particular en la parte resolutiva de la sentencia y que, así, dicho
pronunciamiento adquiera la calidad de cosa juzgada de manera que no se pueda reabrir el
debate en torno a la nulidad manifiesta del acto en un nuevo proceso. Hay que precisar que el
IX PCC ha establecido que solo se emitirá pronunciamiento respecto de la nulidad manifiesta del
acto, en la parte resolutiva, en caso se ampare dicha pretensión, en cuyo caso –evidentemente-
se declarará infundada la pretensión de OEP.

7. El momento adecuado para que el Juez promueva el contradictorio entre las partes, respecto
a la posibilidad de declarar la nulidad manifiesta del acto, es antes de realizar el saneamiento
del proceso. Esta solución nos parece acertada y tuitiva del derecho de defensa de las partes. En
efecto, al incorporarse, de oficio, la pretensión de OEP antes del saneamiento del proceso, se
posibilita que las partes puedan formular excepciones procesales respecto a dicha pretensión,
por ejemplo, la excepción de cosa juzgada o litispendencia. Excepcionalmente, en caso de que
ya se haya pasado la etapa de saneamiento del proceso, el Juez, igualmente, promoverá el
contradictorio y de ser necesario [entiéndase, en caso de que se formulen excepciones
procesales y/o se aporten medios probatorios que precisen actuación] se citará a las partes a
una audiencia complementaria. Consideramos que esta solución debe ser necesariamente
acogida en el VIII PCC en caso de que se opte por la tesis de la ineficacia y, por ende, deba
afrontarse el problema de la reconducción de pretensiones [de nulidad (procesos que ya se
encuentran en trámite) a ineficacia](2).

8. Se ha precisado el objeto de los procesos de OEP: Mutar la forma de un negocio jurídico, de


escritura privada a escritura pública, siempre que esta última no constituya una forma solemne.
Podría entenderse, entonces, que, tácitamente, se ha descartado que la inscripción registral del
acto formalizado sea objeto del proceso de OEP.

9. Dentro del control de eficacia del acto que se pretende formalizar se analizará: la condición
suspensiva, el plazo suspensivo, el plazo de cumplimiento, la excepción de incumplimiento y la
resolución del contrato [y también la rescisión]. Con acierto se ha precisado que el elenco de
supuestos antes mencionado no es taxativo sino meramente enunciativo, dejando abierta la
posibilidad de que también se puedan analizar otros supuestos de ineficacia como, por ejemplo,
la inoponibilidad.

10. Si el contrato está sujeto a plazo suspensivo que aún no ha vencido o la específica obligación
de elevar a escritura pública se encuentra sujeta a plazo de cumplimiento que aún no ha vencido,
la demanda será declarada improcedente. La obligación de formalizar el contrato es un efecto
que emerge de este último, sea porque las partes la pactaron o porque es incorporada por
disposición legal, de manera que si el contrato no produce ninguno de sus efectos o el específico
efecto obligacional de formalizar el contrato aún no resulta exigible, no se puede peticionar la
formalización del contrato, siendo pertinente que se desestime la demanda por improcedente.

11. Si la obligación de otorgar la escritura pública está sometida a condición suspensiva y ésta
aún no se ha verificado la demanda será declarada improcedente. Con esto se soluciona un caso
frecuente en la praxis judicial. Si las partes han subordinado el otorgamiento de escritura pública
a la cancelación del precio de venta, entonces el comprador no podrá peticionar la formalización
de su contrato sin dejar de acreditar que ha cancelado el precio de venta. Si no se acredita esto
último, es decir, si no se acredita que se ha verificado la condición, entonces la demanda será
declarada improcedente.

12. El demandado podrá suspender el cumplimiento de su obligación de otorgar la escritura


pública, vía excepción de incumplimiento, en caso de que el demandante haya incumplido
alguna obligación principal a su cargo. Con acierto se ha precisado que la obligación de otorgar
escritura pública constituye una obligación principal del contrato de compraventa, al igual que
la obligación de entregar el bien o la obligación de pagar el precio, de manera que el vendedor
[demandado] podrá deducir la excepción de incumplimiento frente a la pretensión de OEP en
caso de que el demandante no haya cumplido, por ejemplo, con su obligación de pagar el precio.
La excepción de incumplimiento, al ser una excepción material y no una procesal, será resuelta
al resolver el fondo de la controversia, y en caso de considerársele legítima, se declarará
improcedente la demanda.

13. Si existe un pronunciamiento judicial firme que haya declarado la resolución o la rescisión
del contrato que se pretende formalizar, la demanda de OEP será declarada infundada. Debe
entenderse que sucederá lo mismo si existe pronunciamiento judicial firme que haya declarado
la nulidad o anulabilidad del contrato. Si el proceso judicial de resolución [por incumplimiento,
por imposibilidad sobreviniente o por excesiva onerosidad] o rescisión del contrato que se
pretende formalizar se encuentra en trámite, la parte demanda –tal y como sucede cuando se
encuentra en trámite un proceso de nulidad o anulabilidad- podrá solicitar la suspensión de la
emisión de la sentencia en el proceso de OEP.

14. Si se alega la resolución extrajudicial del contrato que se pretende formalizar, el Juez
analizará la situación en la parte considerativa mas no emitirá pronunciamiento sobre el
particular en la parte resolutiva de la sentencia. La solución es la misma que se adoptó en el IV
PCC. El Juez verificará la legalidad de la resolución extrajudicial. Si el resultado de su análisis es
que, prima facie, sí concurrirían los presupuestos necesarios para que opere el mecanismo
resolutorio extrajudicial correspondiente [resolución por intimación o por cláusula resolutoria
expresa] declarará infundada la demanda de OEP, en caso contrario, es decir que, prima facie,
no concurrirían tales presupuestos, amparará la demanda. Sobre la resolución extrajudicial no
se emitirá pronunciamiento en la parte resolutiva de la sentencia de manera que es posible
reabrir el debate sobre el particular en otro proceso. El trato diferenciado en relación a la nulidad
manifiesta se justifica toda vez que ésta involucra la afectación de intereses generales, mientras
que la resolución concierne a intereses particulares.

15. No se puede peticionar el OEP de un contrato que debe revestir dicha forma para que se le
considere válidamente celebrado. Es decir, no se puede peticionar el otorgamiento de una forma
solemne. En caso de hacerse la demanda será declarada improcedente por petitorio
jurídicamente imposible [art. 427.5 CPC]. Se hace específica referencia a dos contratos que
deben celebrarse por escritura pública bajo sanción de nulidad: la donación inmobiliaria y la
anticresis. Hubiese sido interesante que el análisis se complemente con aquellos casos en donde
la ley hace referencia a que el contrato se celebra por escritura pública pero no sanciona con
nulidad la inobservancia de dicha forma, como son los casos de hipoteca y de leasing.

16. Se modifica el I PCC de manera que, en adelante, la Corte de Casación puede advertir la
nulidad manifiesta de un negocio jurídico, aun cuando las instancias de mérito no se hayan
pronunciado sobre el particular y aun cuando las partes no la hayan invocado en sus recursos
impugnatorios. No obstante, a fin de no vulnerar el principio del contradictorio y el principio de
doble instancia, se retrotraerá la causa a la primera instancia a fin de que se promueva el
contradictorio y se emita pronunciamiento sobre la posible nulidad manifiesta.

17. Se modifica el IV PCC de manera que, en adelante, si el Juez advierte la nulidad manifiesta
del título posesorio, promoverá el contradictorio entre las partes y, de ser el caso, declarará la
nulidad en la parte resolutiva de la sentencia. El cambio era necesario: Nada justificaba que el
poder que le confiere al Juez el art. 220 del CC, sea ejercido de una forma en el proceso
[sumarísimo] de OEP y de una forma distinta en el proceso [sumarísimo] de desalojo.

18. Tres son los temas que quedaron pendientes: ¿la “acción” de OEP esta sujeta a un plazo de
prescripción o no? ¿es posible peticionar el OEP de una minuta de hipoteca y de leasing o no? y
¿es posible apreciar de oficio la inoponibilidad manifiesta del contrato o no? Este último tema
no se abordó probablemente porque se trata de una categoría que deberá abordarse en el VIII
PCC.

Al margen de las omisiones, nos parece que la sentencia del IX PCC ha mostrado rigurosidad en
el manejo de las categorías [sustanciales y procesales] que se han visto involucradas en su
elaboración. Puede alguien no estar de acuerdo con alguna de las soluciones que se han
adoptado en la sentencia pero nadie podrá negar que se ha justificado adecuadamente cada
una de éstas. Esta pendiente de emitirse el VIII PCC, esperamos siga el camino marcado por el
IX PCC.