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UNIVERSIDAD NACIONAL

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y ECONOMÍA

PROGRAMA EDUCATIVO

FUNDAMENTO DE ECONOMÍA

DOCENTE

GONZALO MANRIQUE

ESTUDIANTE

SERGIO ANDRES LINDARTE ALDANA

20 DE NOVIEMBRE DEL 2017


LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO NACIONAL

El criterio moral de la distribución

En una economía capitalista la distribución del ingreso y, con ella la c, la distribución de la capacidad
de compra para concurrir al mercado en el reparto de los bienes producidos, se lleva a cabo
principalmente bajo las formas de salarios, interés, rentas y ganancias, que constituyen las formas
en que el sistema económico remunera a los dueños de producción.

En el socialismo, donde los recursos naturales, el capital y las tecnología pertenecen al estado, no
hay una cuota del ingreso nacional para remunerar estos factores de producción; el único factor que
cuenta para la distribución del ingreso es el trabajo, según la ley: “dé cada cual según su capacidad
y a cada cual según la cantidad y la calidad del trabajo aportado a la producción”

El criterio moral de la distribución mira al fin trascendente de las persona humana; es obvio que no
vinimos por nuestra cuenta a este mundo para hacer fortuna y perdurar aquí, sino que estamos en
él de paso, unidos todos por un deber de solidaridad ineludible en todo viaje penoso en el cual, la
ayuda que demos a nuestros semejantes, redunda en nuestra propia seguridad y, además que eso,
en nuestro ascenso humano.

Curva de Lorenz

Esta desigualdad en las cuotas del ingreso nacional


percibidas por los distintos estratos sociales, pone
de manifiesto en una debida a Lorenz, en la cual se
relacionan los porcentajes de la población con los
porcentajes dl ingreso percibido, tal como se
aprecia en la figura, en cuyo eje horizontal se miden
los porcentajes de población acumulados de 0 a
100, y en cuyo eje vertical se miden los porcentajes
acumulados del ingreso.

Distribución funcional

El ingreso se distribuye a lo largo del proceso productivo, en compensación de los aportes hechos a
este por los dueños de los factores de producción, cuya remuneración es más alta o más baja según
l poder de negociación de los oferentes y demandantes de los factores y según la abundancia o
escasez de los mismos.

La distribución regional

El desarrollo económico es desigual en las distancias regiones geográficas de un país, por razón de
la diversa provisión de recursos naturales y de otros factores; este hecho deriva otra desigualdad
paralela en los ingresos.
La desigualdad en América latina se ve reflejada en el fenómeno desde concentración de la tierra,
que canaliza la mayor parte del ingreso rural hacia los terratenientes. Otro coadyuvante de la
desigual distribución urbano-rural es la improvista del estado, cuya acción redistribuidora a través de
las obras de infraestructura, y de los servicios públicos y asistenciales se concentra por lo general
en las áreas urbanas, donde se ejerce la mayor presión política. La acción más apropiada para
corregir esta desigualdad en la distribución del gasto público con un mayor énfasis en las zonas
rurales. Tanto la reforma agraria como la industrialización son condiciones necesarias, aunque no
suficientes, para la eliminación de la pobreza y la injusticia.

La distribución sectorial

En todos los países hay diferencias entre la productividad de los diversos sectores de la economía
y, consiguientemente, en los ingresos. La productividad de la mano de obra se mide por la cantidad
de producto por persona ocupada y depende del grado de entrenamiento, de la tecnología y los
equipos empleados y de otros factores, que se dan con menos prodigalidad en las ciudades que en
las áreas rurales; sobre todo en los países atrasados, la productividad del sector agrícola es menor
que la productividad nacional, lo que ha que el salario promedio agrícola sea también menor.

La mayor contingente de la fuerza de trabajo está vinculado a los sectores, de por si es bajo, debe
repartirse entre mucha gente, con lo cual el ingreso per cápita viene a ser más bajo aun.

La distribución personal

Los ingresos percibidos por las personas dependen del trabajo que realizan y de la propiedad
rentable que poseen. Y la remarcación del trabajo es, en gran medida, correlativa al grado de
educación y entretenimiento y al estatus social del trabajador.

La sociedad esta estratificada, según las escalas de ingresos, en tres clases: la clase alta, cuyos
ingresos provienen en su mayor parte de la propiedad; clase baja, cuyos ingresos provienen del
trabajo, y la clase media que percibe ingresos en razón de la propiedad y del trabajo. En cuanto a
los ingresos personales procedentes del trabajo, suelen ser mayores en la clase alta y media, debido
a su educación y entrenamiento, puesto que es en esas clases donde se ubica el trabajo calificado.

En general, la concentración personal de los ingresos es más acentuada en los países en vía de
desarrollo que en los países en vía de desarrollo que en los más desarrollados.

Dinámica de la distribución

Las fuerzas que favorecen la concentración de la propiedad y del ingreso son automáticas. Y puesto
que una de las fuentes más caudalosas del ingreso es la propiedad rentable, esta se ve acrecentada
año por año mediante el ahorro; y la gran masa de asalariados y de pequeños propietarios y
trabajadores por cuenta propia carece de capacidad de ahorro, la cual está restringida a la clase alta
y es correlativa a sus ingreso; y si la diferencia de ingresos entre dos perceptores es de 20 a 1.

La distribución del producto

El ingreso disponible de las personas conforman la demanda solvente del mercado, a través de la
cual se distribuyen los bienes y servicios producidos; y la distribución del producto está bien lejos de
ser proporcional a la de los ingresos. Porque a la desigualdad en la distribución de los ingresos se
agrega la del sistema de precios de los bienes finales de consumo, que bajo las formas actuales de
la producción monopolista y oligopólica, son fijados frecuentemente por los productores.

La estratificación social determinada por desigualdad en los ingresos lleva a una paralela
estratificación en el consumo.

La estratificación del consumo no es susceptible de corregir por las fuerzas del mercado, debido a
que la producción del sistema capitalista se orienta inexorablemente a los bienes generadores de
las mayores ganancias, que suelen ser aquellos cuya, producción satisface las demandas de las
elites, con menoscabo de la producción masiva de bienes de primera necesidad para la satisfacción
de la sociedad entera.