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SENTENCIA EXTRANJERA.

Introducción.

Una de las funciones que el Estado moderno considera de primordial


importancia, es la administración de la justicia, la cual en otros tiempos
pertenecía a los particulares. Para ello, se ha organizado una judicatura
especializada y el Estado pone al servicio de su magistratura especializada o de
los particulares en su caso, la fuerza pública, para lograr el resultado dispuesto
por la sentencia de sus tribunales.

Este poder del Estado de utilizar la fuerza pública para el cumplimiento de la


sentencia, cumpliendo un acto de soberanía, es regulado por su propio
ordenamiento jurídico y de acuerdo al Derecho internacional, la soberanía del
Estado se ejerce dentro de los límites de su territorio o fuera, en los casos
expresamente establecidos.
Si los efectos de una sentencia tuvieran que ejercerse dentro del territorio, su
regulación estaría a cargo del Derecho procesal del Estado, pero ocurre que en
determinadas oportunidades, es necesario hacer valer esa sentencia dentro del
ordenamiento de otros Estados, surgiendo entonces delicados problemas, que
son objeto, o tratan de serlo, de una rama del Derecho; el Derecho procesal
internacional. Muchos son los efectos que se producen a consecuencia del acto
del Estado al dictar una sentencia por intermedio de sus órganos competentes.
Encarada como un acto emanado de una soberanía extranjera, la sentencia
representa el estudio de varias cuestiones, como ser el de su naturaleza,
eficacia, naturaleza de la acción que ejecutan las partes para hacerla valer y
naturaleza del exequátur o sentencia de reconocimiento. El profesor Moretti, en
un destacado estudio, expone que la sentencia, dentro de su ordenamiento
propio, puede ser considerada desde un triple punto de vista: a) Como acto
jurídico, eficacia interna; b) Como hecho jurídico, eficacia externa y c) Como
documento, eficacia probatoria C1). Esos efectos o puntos de vista, se propagan
hacia el exterior, cuando la sentencia traspasa la frontera nacional y hay que
analizar sus efectos dentro de otros ordenamientos.

Siguiendo al profesor Moretti, veamos cuáles son los efectos de la sentencia


fuera de su ámbito de plena validez, esto es, en otro Estado.
Moretti señala que la sentencia extranjera, no puede ser considerada en el plano
internacional como un acto jurídico, por la sencilla razón de que esos efectos
solamente se pueden referir a su propio ordenamiento, porque una decisión
emanada de una soberanía, tiene como marco de ejercicio, los de su propio
ordenamiento jurídico.
La sentencia no puede producir efectos fuera de los límites en que se ejerce la
soberanía. Para que produzca efectos en otro sistema jurídico, es necesario que
una norma de este nuevo ordenamiento jurídico autorice el acto emanado de otra
soberanía a efectos de producir efectos; los mismos efectos. Hemos visto que la
sentencia tiene efectos dentro del territorio como un acto jurídico y fuera de él,
como un hecho jurídico.
Entrando al tercer punto señalado por Moretti, es decir, la sentencia como
documento, se refiere, como lo señala el profesor uruguayo, a juicios históricos
y lógicos cumplidos por el juez, como actividad preparatoria para llegar a una
decisión, o puede referirse a actos procesales cumplidos en el proceso y en estos
casos, como lo veremos, la actividad de los órganos jurisdiccioales del Estado
en el cual se pretende que surtan sus efectos, es sensiblemente inferior ü cuando
se pretende hacer valer la sentencia extranjera como un hecho jurídico con todos
sus efectos
(2). ¿Cuáles son los efectos que puede producir una sentencia, en nuestro caso,
en el extranjero1? La doctrina y la jurisprudencia, estaolecen tres órdenes de
efectos que son, sin que ello signifique establecer un orden de importancia: a)
Efecto ejecutorio; b) Valor de cosa juzgada y c) Valor probatorio. Según sea el
efecto que se pretenda dar a la sentencia extranjera, distinta será la opinión de
la doctrina, de la jurisprudencia y de las las propias legislaciones. Corresponde
analizar sucesivamente, estos tres aspectos.
II) Ejecución de sentencias extranjeras. El profesor Alfonsín, con su rigor
lógico característico, establecía una doble distinción teniendo en cuenta: a) Si se
trata de una sentencia pronunciada en virtud de una competencia dispuesta por
el orden jurídico de un Estado y b) Si la competencia del juez nacional deriva de
una norma internacional, esto es, de un Tratado. Una cosa, señala Alfonsín, es
que el juez uruguayo asuma competencia en virtud de un artículo de su propio
ordenamiento jurídico y otra cosa es que su competencia derive de una
disposición del Tratado de Derecho civil de Montevideo de 1889 ó 1940. En el
primer caso, el respaldo es el orden jurídico nacional y en el segundo, lo es el
internacional.
1. Ejecución extranacional de una sentencia .nacional* Para que una sentencia
extranjera pretenda surtir efectos fuera del orden jurídico en el cual fue emitida,
es necesario que la decisión extranjera sea válida y, además, sea ejecutable
según la legislación del país en el cual pretende ejercer su autoridad ejecutoria.
Es decir que hay dos cuestiones: una de carácter formal y otra de índole
sustantiva.
La autenticidad de la sentencia se comprueba —y en esto no hay
discrepancias— con una copia auténtica de la sentencia, esto es, emanada del
propio juez y con todas las garantías que se exigen para comprobar la
autenticidad de un documento. Debe venir legalizada con arreglo a la legislación
del Estado en donde se pretende ejecutar y, finalmente, traducida en el caso en
que se encuentre redactada en un idioma que no es nacional. El problema
fundamental, es el de la posibilidad de ejecutar en un país A, una sentencia
dictada en el Estado B y esto, fundamentalmente porque la sentencia emanada
de B, lo es a consecuencia de una norma propia que le ha conferido competencia
para entender de una determinada relación jurídica que, controvertida, ha sido
presentada a un juez de su ordenamiento jurídico. Más claramente: el Estado B,
ha actuado en base a una competencia que se ha atribuido el mismo.
Lógicamente esta competencia, ha sido establecida en base a criterios propios
que pueden o no coincidir con los del Estado A en donde se pretende ejecutar la
sentencia. Hay en presencia, dos ordenamientos: uno del cual emana la decisión
y otro en el cual se pretende hacer valer los efectos de aquélla. Como no hay
subordinación, en base al principio de la igualdad e independencia de los
Estados, el cumplimiento de la sentencia extranjera, dependerá de la voluntad
del Estado en «1 cual la sentencia extranjera pretende suiíir sus efectos.
La multiplicidad legislativa significa que no hay un patrón o tipo único de normas
relacionadas con este problema de Derecho procesal internacional. Si
quisiéramos efectuar una clasificación de los sistemas, llegaríamos a esta
división —teniendo en cuenta los sistemas más •extendidos— sin perjuicio de
que puedan existir oíros matices:
A) Sistemas que niegan la ejecución de las sentencias extranjeras;
B) Sistemas que lo aceptan con mayor o menor extensión;
C) Sistemas que la aceptan o la niegan según las circunstancias.
A) Sistemas que niegan la ejecución extranacional de las sentencias. Este
sistema significa que en un Estado, solamente se ejecutanlas sentencias
emanadas de su propio ordenamiento jurídico. ¿Cuáles son, las razones que
fundan este sistema? En primer lugar, representa en toda su intensidad, la teoría
de la soberanía absoluta del Estado, que no concibe que un Estado ejecute
decisiones emanadas de otra soberanía. Representa también una faceta del
territorialismo estricto del Derecho, según el cual, dentro de fronteras del Estado,
solamente es Derecho el Derecho de ese Estado. Finalmente, es la expresión
de una desconfianza exagerada, sobre la administración de justicia de otros
Estados.
Este sistema lleva al aislamiento de los Estados y por lo tanto ha sido necesario
buscar remedios tendientes a lograr que de alguna manera, una persona pueda
hacer valer sus derechos fuera de fronteras.
En algunos países como Holanda, Noruega, Liberia, la única manera es iniciar
un nuevo juicio ante los jueces locales. El artículo 431 de la Ley de
procedimientos de Holanda, niega toda eficacia a las sentencias extranjeras y
su párrafo 2" dispone que los litigios pueden ser sometidos nuevamente ante el
juez holandés.
Otro sistema, es el de la revisión: sistema seguido en Francia. Dice Batiffol, que
el exequátur tiene por objeto conferir a la decisión extranjera fuerza ejecutoria en
Francia (4). Esto significa que una persona con una sentencia a su favor, debe
presentarse ante las autoridades judiciales francesas, solicitando la ejecución de
la sentencia, lo cual es autorizado, si ella se encuentra "revestida de ciertas
condiciones.
Cuáles son ellas: Siguiendo la exposición de Batiffol, para que una sentencia
pueda ejecutarse en Francia, cuando ella provenga del extranjero, deberá llenar
las siguientes condiciones o requisitos:
a) Deben ser sentencias pronunciadas en nombre de una soberanía extranjera
o dictadas por organismos internacionales, como la Corte de Justicia de las
comunidades extranjeras. (Este caso corresponde a la tercera parte de este
trabajo). b) Debe tratarse de sentencias extranjeras de Derecho privado por
oposición a las que emanen de tribunales penales o administrativos. O El
exequátur es concedido a las decisiones regulares de la autoridad judicial
extranjera. Para ello el juez francés deberá examinar, que la decisión sometida
a su examen, emane de una judicatura competente y que el procedimiento
utilizado haya sido el correcto. La competencia del juez extranjero, es examinada
en su doble faz: internacional e interna. La competencia internacional del juez
extranjero es analizada, de acuerdo al punto de vista fran-ees. Esto significa que
las normas francesas distributivas de competencia internacional, determinan
indirectamente la competencia jurisdiccional de las autoridades extranjeras (B).
La competencia interna del juez extranjero, es también objeto de examen por el
juez francés, a efectos de apreciar la regularidad de la decisión extranjera, pero
ella se aprecia de acuerdo a la propia ley extranjera: el juez francés debe
observar si la ley extranjera distributiva dé competencias, ha sido cumplida.
Igualmente el juez de Francia, examina la regularidad del proceso; esto es, si la
ley procesal extranjera ha sido respetada y ello de acuerdo a lo que disponen las
normas del país del cual procede la sentencia. En base a esta exigencia, se
constata si se han cumplido las exigencias del debido proceso.
d) El juez francés, en su proceso de revisión, debe analizar si se han observado
las leyes sustantivas. No basta la competencia internacional —de acuerdo a la
ley francesa— sino también la aplicación correcta de la norma de Derecho
Internacional Privado aplicable.
Cómo se aprecian estas leyes, Ellas deben ser concordes con las establecidas
por el Derecho internacional privado francés v no las que establezca el orden
jurídico extranjero. Se negará en Francia a una sentencia de divorcio extranjera,
basada en la ley del domicilio, en razón de que el punto de conexión francés,
indica la ley de la nacionalidad. Este sistema, que indudablemente restringe la
ejecución en Francia en todos los casos en que la solución extranjera difiere de
la francesa, es defendido por
Batiffol, en base a que Francia no está imponiendo sus soluciones en el
extranjero, sino por lo contrario, establecer los principios en base a los cuales
admitirá su ejecución en Francia.
e) Finalmente, ninguna sentencia extranjera podrá tener efectos en Francia, si
ella se opone a los principios que sobre el orden público tenga la nación francesa.
Si se pudiera resumir la posición francesa en pocas palabras, se podría decir,
que en Francia no se puede ejecutar una sentencia, cuando el juez francés
considere que un punto cualquiera de hecho o de derecho ha sido mal juzgado.
Este breve esquema de su sistema, nos muestra que, pese a que en Francia se
hable de la "ejecución de la sentencia extranjera", en realidad lo que se está
ejecutando, es una sentencia francesa. Si bien es un sistema que podrá corregir
ciertas injusticias, significa una incongruencia, pues por un lado se exige que el
juez extranjero sea competente y a continuación, exornar v revisar su sentencia,
sin ninguna con-sideración acerca de su competencia. Representa una
exagerada desconfianza acerca de la capacidad y competencia de los jueces
extranjeros y una nota de nacionalismo, que hoy en día gradualmente se
encuentra en un proceso creciente de revisión.
2. El sistema, del Cowmon Law. Los fallos dictados en otros Estados, salvo el
caso de convenciones, no pueden ser ejecutados directamente en Gran Bretaña.
Sin embargo, el sistema anglo-sajón ha, desde larga data, permitido su ejecución
dentro de ciertos y definidos límites, pues de otra manera, uno de los objetivos
esenciales del Derecho internacional privado —la protección de los derechos
debidamente adquiridos en el extranjero— no podría ser enteramente logrado.
Los mecanismos del sistema del Common Law, datan de antiguo y según
Cheshire, ha variado su fundamento. Los primeros casos, tenían su base en la
camity que el autor citado reputa de vaga y que se confunde con la reciprocidady
cita al respecto varios casos de la jurisprudencia inglesa y norteamericana (9).
Esta fundamentación fue sustituida a partir de 1842 por la llamada doctrina de la
obligación, señalando un fallo, que una sentencia dictada en el extranjero por
una Corte competente, impone la obligación de pagar al perdidoso, la suma
establecida en el fallo extranjero, mediante una acción en Inglaterra. Aclarando:
El fallo extranjero autoriza a ejercer dentro de la Common.
Lo una nueva acción, pues posee un derecho adquirido en base a ese fallo —
una promesa de pago— y, por lo tanto, puede ejercer una nuevaacción frente a
los tribunales ingleses. Esta tesis tiene sobre la anterior la ventaja de eliminar un
criterio tan incierto v tan matizado de lo político, como el de la reciprocidad. El
sistema inglés de ejecución de sentencias extranjeras, ha sido objeto de algunas
regulaciones legales, estando vigente actualmente, e! Foreins, litdsenients-
Recíprocal Enforcement 3 Act de 1933.
Este Act fue dictado con la finalidad de facilitar la ejecución directa de fallos
procedentesdel extranjero y se funda en el sistema del registro.
Naturalmente la ley inglesa establececon detalle, cuáles son las sentencias que
pueden ser registradas y cuáles no. Fundamentalmente, no pueden ser
registradas las sentencias extranjeras que no se encuentran dentro del' Act o: a)
si el Tribunal extranjero carecía de competencia; b) si no se respetaron los
requisitos del debido proceso; c) si se obtuvo mediante fraude, o d) si fuera
contrario al orden-público inglés. Es de hacer notar, que el Act inglés, se aplica
a las acciones tendientes a obtensr
sumas de dinero en base a acciones personales o reales.
Los requisitos sustanciales, para poder lograr el registro son:
A) Que el tribunal extranjero, haya sido competente desde el punto de vista
internacional, de acuerdo a las normas del país en el cual tenga su sede y que
tales normas sean aceptadas por el sistema inglés. Para que ello, ocuira, los
tribunales ingleses exigen el cumplimiento de determinadas circunstancias,
como ser la presencia del demandado ante la Corte extranjera, al tiempo de la
acción (fruto de la concepción territorialista de la justicia inglesa) y que se haya
sometido voluntariamente a la competencia extranjera. El fallo o sentencia debe
ser definitivo, esto es, no susceptibles de apelación o recurso de clase alguna
yello es claro, teniendo en cuenta el sistema inglés: no se puede basar un
derecho en una sentencia, cuando ésta aún no ha consagrado tal derecho; pues
ella ha sido o es susceptible de ser apelada. La persona contra la cual se
pretende ejecutar una sentencia, tiene además algunas defensas
fundamentales, como ser la de probar que el fallo ha sido obtenido mediante un
fraude o contrario a la justicia o al orden público. Esto nos lleva a los siguientes
requisitos que se exijen y que no tienen tanta vinculación con aspectos
procesales como han sido los vistos.
B) Que el fraude haya sido obtenido sin fraude.
El fraude, según un célebre fallo, no es 7 O ' error, sino la circunstancia de que
en conocimiento de ciertos hechos o actos, el tribunal extranjero no hubiera
dictado el fallo que se propone ejecutar, señalando Cheshire, que el fraude no
tiene que ser únicamente fruto de acciones de los litigantes, sino del tribunal en
sí mismo, indicando a este respecto, una sentencia inglesa en ese sentido.
C) Que la sentencia no se oponga al orden público, tal como lo entiende
Inglaterra. Esta excepción es clásica y no cabe que nos detengamos en ella. Sin
embargo en Inglaterra, se han rechazado ejecuciones de sentencias, por
contrariar principios de justicia, elemento de difícil precisión. Un caso sería el de
una acción contra una persona ausente, que se ha presentado frecuentemente
en las sentencias de divorcio. Otro caso, serían las trabas injustas opuestas a un
litigante de presentarse ante juicio o articular sus defensas. En el fondo, nos
encontramos ante lo que en el Sistema Continental se conoce como orden
público, pero se-parado de este concepto por el espíritu analítico y casuista de
la jurisprudencia inglesa.
3. El sistema americano. Surgido del sistema inglés, presenta una serie de
particularidades que lo han separado del de la madre patria.
Al igual que en Inglaterra, las sentencias operan una novación del Derecho: El
crédito emergente del contrato, ha sido sustituido por el emergente de una
sentencia, la cual le ha conferido un derecho debidamente adquirido. Al igual que
en Inglaterra, no se ejecuta la sentencia extranjera, sino que se ejerce una acción
ante el tribunal nacional, con la base de la sentencia extranjera y, si ésta se
encuentra revestida de determinadas condiciones, el juez nacional —americano
o inglés— dicta su sentencia.
Hay, pues, ejecución de una sentencia nacional y no de una extranjera
Cuáles son los requisitos que debe revestir
la sentencia extranjera.
a) Debe ser una sentencia pecuniaria, esto es, que imponga el pago de dinero.
b) Debe ser definitiva.
c) Debe emanar de un tribunal competente, de acuerdo a las normas del país de
su sede.
d) No debe contrariar el orden público norteamericano.
e) No debe haber sido obtenida mediante fraude y
f) Que se hayan respetado los principios del debido proceso. Son los requisitos
establecidos por la ley inglesa, la cual ha introducido un nuevo elemento, que es
el del registro, desconocido en los Estados Unidos.
B) Sistemas que aceptan la ejecución de la sentencia, extranjera. De acuerdo a
estos sistemas, las sentencias extranjeras tienen plena validez en el territorio
nacional y por lo tanto pueden ser ejecutadas en él. Pero esta expresión "ser
ejecutadas en él", no debe ser entendida en su sentido más amplio, pues no
debe haber legislación alguna en el mundo, que autorice que, presentada una
sentencia extranjera ante un tribunal local, éste resuelva inlimine su ejecución,
sino que por lo contrario, esta sentencia debe ser examinada para apreciar si la
dignidad, la soberanía del Estado, no se encuentra afectada por tal sentencia, y
porque además, la sentencia extranjera no se ejecuta en el territorio nacional lo
que sería admitir la soberanía extranjera actuando fuera de fronteras1,sino que
es la .decisión del juez nacional, la que dispone que la decisión extranjera se
ejecute localmente.
El juez nacional, por lo tanto, deberá examinar la sentencia extranjera, para
apreciar sf ella es compatible con el ordenamiento nacional.
No hay, <=sto sí, unanimidad o concordancia en las legislaciones, en la forma
como se analiza la compatibilidad de la sentencia extranjera, con el sistema
jurídico local. Alfonsín, enseña que el sistema del análisis previo de la sentencia
—sistema del control— puede ser dividido en dos grupos: control limitado y
control ilimitado.
Control ilimitado. Es un sistema elástico, parcialmente vigente en Bélgica, pues
en este país existe un doble sistema: El limitado, cuando se trata de ejecutar una
sentencia emanada de un país con el cual Bélgica ha suscrito una convención y
el ilimitado, en los otros casos.
De acuerdo con el sistema del control ilimitado, el juez belga podrá analizar
cualquier punto del litigio pero con un solo resultado: el de aceptar o rechazar de
plano la sentencia.
Control limitado. Las legislaciones que siguen este sistema, se caracterizan por
establecer un determinado número de requisitos; varía de una a otra legislación.
Señalaremos a continuación, cuáles son ellos, muchos de los cuales ya han sido
mencionados al examinar el sistema francés y el Common Law.
a) Competencia. El primer requisito que se exige, es el de la competencia del
tribunal que ha dictado la sentencia. La competencia a examinar, no es la interna
del Estado, sino la internacional.
Ello se explica, según Alfonsín, en que el control tiene por único fin, saber si la
sentencia es compatible o no con el orden jurídico del Estado en donde se ha de
ejecutar y, segundo, que tal compatibilidad se habrá realizado, cualquiera que
sea el juez del Estado competente que haya dictado la sentencia, dado que
según las normas del Derecho privado internacional del Estado donde se pide la
ejecución (como según las normas de todos los Estados), el régimen de la
organización y de la administración dé justicia, siempre le corresponde a la lex
fori.
Cuál es el patrón o cuáles son las normas que se utilizan para examinar la
competencia internacional del Estado que ha dictado la sentencia Aquella se
juzga a través de las normas del Derecho internacional privado del país en el jual
se pretende hacer cumplir la sentencia.
Aun cuando la judicatura del Estado extranjero, haya sido incompetente desde
su propio punto de vista, puede serlo desde el del país en el cual se desea
ejecutar la sentencia. Supongamos que una sentencia provenga de un país que
sigue el sistema de la nacionalidad, para establecer la competencia y el juez
haya tomado en cuenta el domicilio. El país en donde Ja sentencia se pretende
ejecutar, sigue el principio del domicilio. Pues bien; el juez del país local,
ejecutará la sentencia, pues si bien el juez extranjero podía haber sido
incompetente desde su propio punto de vista, es com pétente desde el punto de
vista del Estado en el cual la ejecución ha sido solicitada. Lo que interesa
fundamentalmente, es el respeto de las normas de competencia interna del
Estado en el cual la ejecución se impetra. Entrar a estudiar la competencia
interna del Estado del cual procede la sentencia, significa una intromisión que
nada tiene que ver con el control.
Este sistema difiere del francés, que no es el del control sino el de la revisión. En
éste, se ejecuta una sentencia francesa; en el del control, se ejecuta una
sentencia extranjera. Ahí radica la diferencia.
b) No interferencia con las sentencias locales. Es 'la aplicación de los principios
de la litis pendencia y la cosa juzgada. La interferencia ocurre cuando los
tribunales del Estado en donde se ha pedido la ejecución, son también
competentes y han entendido en el asunto. Una sola excepción podría darse, en
el caso en que se pida en el Estado A, la ejecución de una sentencia procedente
de B, estando en A, pendiente un juicio sobre la misma relación jurídica.
Compartimos la posición de Alfonsín, quien sostiene que en este caso, la
sentencia extranjera debe ser ejecutada en base al principio de la prevención.
c) Aplicación de la ley competente. La sentencia cuya ejecución se pretende,
debe estar basada en la ley competente de acuerdo a la ley del Estado en el cual
se pretende la ejecución.
Al igual que en el requisito de la competencia, los jueces de Estado de la
ejecución, no deben ni pueden entrar al análisis de las leyes competentes según
el país de la procedencia de la ejecución. Para aclarar: Supongamos que en el
Estado A, se sigue la ley del domicilio matrimonial y el Estado internacionalmente
competente sigue el principio de la ley cíe ia nacionalidad: la sentencia
procedente de B, no podría ser ejecutada en A, por no haber aplicado la ley
competente según A.
d) Orden público. Cumplidos los tres primeros requisitos, puede ocurrir que la
sentencia foránea sea contraria al orden público internacional del Estado en
donde se quiera ejecutar.
Esta sentencia, no podrá ser autorizada a ejercer sus efectos en el Estado local.
La excepción del orden público internacional, es el instrumento escogido para
rechazar normas extranjeras —o sentencias extranjeras— basada en
verdaderas razones de orden público, pero por desgracia, en muchas
oportunidades este recurso ha sido utilizado con un criterio chauvinista, para
aplicar o hacer primar en último término la ley
nacional.
La no ejecutabilidad de una sentencia extranjera en base al orden público
internacional, implica —muchas veces— el examen de determi-nadas
cuestiones y su extensión dependerá en último término, según el concepto más
o menos amplio que de él se posea.
e) La reciprocidad. Criterio político apareja en muchas oportunidades verdaderas
injusticias contra los particulares, al margen de problemas políticos. Puede
adoptar algunos matices como ser la reciprocidad en la ejecución de las
sentencias, o reciprocidad en las exigencias requeridas.
La reciprocidad puede ser también legislativa o jurisprudencial; ésta la más
común. Se puede expresar que el sistema de la reciprocidad, se encuentra
francamente superado.
2. Ejecución de unas sentencias internacional. Puede ser entendida esta
expresión, en un doble sentido:
a) ¡Ejecución extranacional de una sentencia basada en un Tratado internacional
o
b) Ejecución de una sentencia dictada por un tribunal internacional.
A') Sentencia dictada por un tribunal en líase a un tratado. Son las sentencias
que Alfonsín llama internacionales y requieren que la competencia asumida por
el juez haya sido autorizada o dispuesta por un tratado ratificado por el Estado
que dictó la sentencia (14). Son internacionales, Las sentencias dictadas por los
Jueces de los países ratificantes de los Tratados De Montevideo de 1889 o 1940,
o de los países Que ratificaron el Código de Bustamante, Actuando en mérito a
las competencias conferidas Por tales tratados.

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