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UNIVERSIDAD DE CARABOBO

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

DIRECCIÓN DE POSTGRADO

MAESTRÍA EN HISTORIA DE VENEZUELA

“CUERPOS DE AGUA, CUERPOS QUEMADOS” DE RICARDO BELLO: UNA


MIRADA A MONTALBÁN EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX.

TUTOR: AUTORA:

Msc. Ibraim Ramirez Lcda.: OSNEY PANDARE

BÁRBULA, OCTUBRE 2016


SECCIÓN I

DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA

Desde la aparición de los primeros textos escritos, la historia y la literatura han estado
en constante interrelación; muchos han sido los relatos de sucesos históricos contados
a través de la narrativa literaria. Hazañas de los grandes héroes de la antigüedad y la
era medieval, fueron contadas, o más bien “cantados” a través de poesías como las
Homero en la Ilíada y la Odisea, que si bien por su perfecta composición se muestran
como abras de arte literario, exponen situaciones históricas de los héroes griegos; la
prosa presente en los escritos de Herodoto y Tucídides presentaron relatos de las
batallas de la sociedad griega, que si bien, llevan una intención primeramente
histórica, esos escritos pertenecían a una especie de “categoría y género literario”
(Moradielos, 2001, p.100); también versos, cuentos, novelas y otros géneros literarios
dieron cuenta de la historia de esos héroes y sus pueblos.

Con el paso del tiempo y en medio del proceso de evolución de la humanidad, ambas
disciplinas fueron tomando posiciones más independientes una de la otra; pero,
siempre trabajando en función del hombre como fuente de inspiración, cuestión que,
hasta nuestros días las mantiene vinculadas.

La literatura tomo forma componiéndose de diversos géneros: lírico, narrativo y


dramático; y éstos, a su vez, se dividen en subgéneros, siendo uno de ellos el que hoy
ocupa esta investigación: la novela, y en particular la de contenido histórico, también
llamada novela histórica; definida como “toda obra literaria que combine elementos
de la realidad histórica (sucesos, ambientes de época, personajes…) con elementos de
ficción creados o inventados por el novelista, bien sea mediante pura imaginación,
bien mediante la deformación intencional de una determinada realidad” (Márquez
Rodríguez, 1986, p.55), y que actualmente se mantiene con total auge y vigencia en la
sociedad latinoamericana.

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Por su parte, la historia tomó posición independiente al asumir el método científico
como forma de estudio, apostando a la descripción neta de los hechos como la forma
más acertada de darlos a conocer; tanto, que se presentan postulados como el de
Ranke, cuya premisa apunta a “reconstruir una imagen real y verdadera, objetiva, del
pasado tal y como realmente sucedió” (Moradielos, 2001, p.155). Luego, ya para
finales del siglo XX comienza a percibirse un nuevo acercamiento entre la historia y
la literatura, todo esto en la medida en que los estudios históricos empiezan a verse
como hechos sociales, que deben ser contextualizados para analizarlos y explicarlos;
a decir de Bloch (1952), la historia se convirtió en una ciencia social que estudia,
verifica y explica las acciones de los hombres en sus relaciones con lo que le rodea.

Con el retorno de la narrativa al contexto histórico, se puede apreciar la estrecha


relación que aún existe entre ambas disciplinas; la literatura a través de sus diversos
géneros y subgéneros utiliza como fuente de inspiración el accionar de los hombres
en el tiempo, y a su vez, la historia puede valerse de la literatura –en especial de la
novela histórica- como medio de investigación, siempre y cuando ésta le permita
verificar que alguno de los elementos presentes en la trama son reales. Es decir, que a
través del discurso literario, se puede presentar el acontecer social; tomando siempre
en cuenta, la diferenciación entre el suceso y/o momento histórico propiamente dicho
y la recreación que de éste se hace para darle el corte literario.

No en vano, se han utilizado obras literarias, específicamente novelas, como fuente


para algunos estudios históricos; pudiendo nombrarse la novela del escritor
venezolano José Rafael Pocaterra: “Política Feminista o el Doctor Bebé”, la cual
fue utilizada como fuente para el estudio de las características de la sociedad
valenciana entre los años 1899 y 1908, por la profesora María de Castro, quien
realizó un “análisis histórico del testimonio de José Rafael Pocaterra”. También las
obras “La Capa Roja”, “Crónica Caribana” de Mercedes Franco, “Mene” de
Ramón Díaz Sánchez y “Oficina nº1” de Miguel Otero Silva han sido utilizadas en
diversas investigaciones de carácter histórico y de literario para, a través del análisis

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del discurso, conocer el contexto social que los autores reflejaron en cada una de
ellas.

Pues bien, considerando que existen obras literarias contextualizadas en un momento


histórico; se pretende con este trabajo, abordar las característica económicas, políticas
y sociales de la localidad de Montalbán en el estado Carabobo en la primeras décadas
del siglo XX, partiendo del análisis de los elementos históricos expresados en la
novela de Ricardo Bello, titulada “Cuerpos de agua, cuerpos quemados”; de la cual se
verificarán y validarán algunos datos descritos en la narración que parecieran ser
reflejo de la realidad del pueblo de Montalbán; por ejemplo, la descripción: “Grandes
peñascos de piedras sustituían a la arquitectura del canal responsable de llevar el
líquido hasta las casas.” (Bello, 1997, p.35) se presume que hace referencia al
acueducto del pueblo, que según Acuña (2004) permitía conducir el agua desde la
parte alta de río Aragüita hasta la plaza.

También los problemas sociales, políticos y económicos que vivía Venezuela en la


época del mandato de Juan Vicente Gómez parecen expresarse en la novela,
específicamente cuando dice: “- Ya sabes Rafael, cualquier cosa vas directo a la casa
de Euclides Ruido (…). Y no te metas en política, mira que aquí en este pueblo hay
gente que está hablando mal del General. – Serán los simpatizantes de Mocho
Hernández, o los que eran.” (p.44); tal diálogo que se da entre dos hermanos que para
1914 tendrían unos 30 y 28 años de edad, expresa la situación política del
momento referida a la rivalidad entre los dos personajes nombrados; que por estudios
previos realizados por la autora se conoce que José Manuel “el mocho” Hernández
(importante personaje político de la época), en principio aliado del gobierno de Juan
Vicente Gómez, pasó a ser su detractor por sospechar de las intenciones del General
de perpetuarse en el poder, motivo por el cual organiza algunas montoneras que le
confieren el exilio a partir de 1913.

Tomando en cuenta que, los ejemplos anteriormente descritos hacen referencia a


Montalbán; se considera importante destacar, que ésta, es una población del occidente

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de Carabobo, que según Núñez (1983) fue fundada en el año 1732, y para esa época
pertenecía al Cabildo de Nirgua; del que se separa en 1835 cuando adquiere la
categoría de Cantón (subdivisión territorial que se daba a las provincias) y adopta
como parroquias a Bejuma, Canoabo y Miranda; merecer esta condición polítca le
costó infinidades de pugnas y dificultades con las autoridades de Nirgua y Valencia.
Pero, a decir de Acuña (2004) valió la pena, porque esa categoría le permite a
Montalbán adquirir gran prosperidad económica y un desarrollo cultural y social
capaz de disputarle a Puerto Cabello el segundo lugar como ciudad del Estado. Entre
los logros que refleja la autora, están: la construcción del primer acueducto que va a
surtir de agua a los pobladores, la creación de la escuela primaria y el progreso en el
cultivo a las artes, la música y la espiritualidad.

Las tierras fértiles de los Valles Altos de Carabobo han permitido que sea la
agricultura el fuerte económico de la región; el procesamiento y cultivo de añil es
considerada la primera fuente de riqueza de Montalbán, para finales del siglo XVIII
se construye una de “las mejores instalaciones de la Provincia para el proceso del añil
que entonces era el cultivo principal.” (Núñez, 1983, p.162), pero, esta actividad duró
aproximadamente unos diez años, dando paso a otros cultivos importantes.

La actividad agroindustrial fue desplazada por el cultivo del café, cuya


comercialización interna y en el mercado extranjero, produjo gran prosperidad
económica en las últimas décadas del siglo XIX y e inicios del siglo XX cuando entra
en decadencia; se le atribuye tal decadencia a situaciones como la caída de los precios
del rubro en el mercado internacional, producto de la merma en el consumo por los
países europeos que se encontraban en conflictos bélicos; al poco interés
gubernamental en el crecimiento y desarrollo de la agricultura (por las ganancias que
empezaba a dar el petróleo), sobre esto refiere Ybarra(2002) en su trabajo sobre “La
Agroindustria de la Caña de Azúcar en el Municipio Montalbán” que la
“depauperación sufrida por los pueblos de los Valles del Occidente de Carabobo
(Bejuma, Miranda y Montalbán) con respecto a la producción cafetalera, (…) estuvo
subordinada a los múltiples factores que impusieron la fisionomía de una Venezuela

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minera cuyo elemento central dinámico económico se enmarcó en la producción
petrolera.(p.49)”; considerándose el éxodo hacia esas zonas de producción petrolera
otro de los factores que contribuyó a la decadencia de la producción de café en
Montalbán; que más tarde, por incentivos de políticas de Estado fue sustituida por el
cultivo y procesamiento de la caña de azúcar.

El desarrollo económico durante los siglos XVIII y XIX favoreció el progreso social
y cultural de Montalbán, autores que han estudiado la historia local, coinciden en que
las actividades culturales, educativas y religiosas fueron referencia en la región por el
alto grado de desarrollo que alcanzaron, sobre esto aporta Acuña (2004) que “…se
vio florecer en aquellos años, no solo la literatura, sino la historia, la música, las
ciencias y las artes, las cuales eran proyectadas y divulgadas por sus órganos de
prensa local…”(p.87), y que también la Banda Municipal y otros grupos musicales
difundían las obras de los compositores locales en intercambios con otras
comunidades cercanas.

Si bien puede verse, Montalbán recientemente ha aumentado su producción


historiográfica, se conoce de investigadores que han puesto como interés principal
esta localidad, pero también es importante destacar que no sólo la ciencia histórica se
ha encargado de ello, la literatura y la música han expresado características
interesantes del pueblo y la población; considerándose un aporte a la preservación de
la memoria histórica.

Formulación del Problema.

Se pretende con esta investigación determinar las características económicas,


políticas y sociales de la localidad Montalbán en el Estado Carabobo, durante las
primeras décadas del siglo XX, a través del análisis del discurso presentado en la
novela de Ricardo Bello, “Cuerpos de Agua, Cuerpos Quemados” que presenta en su
narración, elementos considerados existentes en la historia de Montalbán.

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El principal interés es el de desarrollar un trabajo investigativo que permita verificar
el contenido histórico que se presenta en la trama de la novela antes mencionada, para
así dejar ver que los hechos pasados de los pueblos se puede expresar a través de
medios menos rigurosos que los del quehacer histórico – científico.

El abordaje de la temática previamente planteada, se plantea como fin primordial,


despejar las siguientes interrogantes: en qué medida la novela cuenta de manera
expresa y/o verificable hechos históricos de Montalbán?, pueden los escritos de corte
literario mostrar la realidad de las sociedades?, Los interlocutores de la trama
novelesca reseñan personalidades importantes de la región?

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JUSTIFICACIÓN

El estudio de las historias regionales y locales ha constituido recientemente una


temática importante de abordar en el ámbito de la ciencia histórica; porque permiten
conocer particularidades de las micro-sociedades, que pueden dar explicación o
complementar el análisis de alguna situación regional o nacional. También resultan
interesantes por lo apasionante que puede ser el estudio histórico de un espacio
particular y por el aporte a la conciencia histórica de la localidad.

La realización de este trabajo de investigación obedece al interés que hoy día


despierta la historia regional, lo significativo que puede resultar su estudio y la
diversidad de maneras que existen para abordarla.

La temática a trabajar es la historia de una localidad, basada en el análisis de una


novela, en la cual se intentará demostrar la veracidad datos y situaciones reflejadas a
lo largo de la narración; cuestión que a su vez le dará a dicha novela la categorización
de novela histórica, a la localidad de Montalbán una aproximación de su realidad
histórica en un momento determinado y al autor los créditos por el conocimiento
global que tiene de ese pueblo y la manera como lo expresó, por medio de la
literatura.

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OBJETIVOS

Objetivo General

Analizar la novela de Ricardo Bello: “Cuerpos de agua, cuerpos quemados” para


a partir de ella, determinar las características económicas, políticas y sociales de la
localidad Montalbán en el Estado Carabobo durante las primeras décadas del siglo
XX.

Objetivos Específicos

Describir las características económicas, políticas y sociales de la localidad


Montalbán en el Estado Carabobo en las primeras décadas del siglo XX.

Verificar la existencia de algunas personalidades importantes de la región, que fueron


recreadas en los personajes de la novela.

Valorar a partir del análisis del contenido de la novela la relación entre los contornos
sociales ficcionalizados y la realidad social.

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SECCIÓN II

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Desarrollar una investigación histórica amerita revisar fuentes que permitan orientarla
y darle sustento; a este espacio de la investigación se le conoce como marco
referencial teórico, que es donde se ilustra al lector sobre las investigaciones previas a
la temática estudiada, el contexto histórico en el cual se enmarca y los parámetros
teóricos desde los cuales se comprende el problema en sus múltiples facetas.
(Ramírez, 2006: p.60).

En atención a esta postura, se tiene que, María de Castro Zumeta (2003) en su libro
“`Política Feminista`: Economía y Sociedad de Valencia (1899 – 1908)” realizó un
análisis de la obra del escritor venezolano José Rafael Pocaterra, titulada“Política
Feminista o el Doctor Bebé” donde pudo determinar las características de la sociedad
valenciana entre los años 1899 y 1908, las cuales fueron plasmadas por Pocaterra en
su novela, pero estaban envueltas en lo ficticio que todo género literario de corte
narrativo debe tener y se le dio validez histórica con el trabajo hecho por De Castro
Zumeta.

En el 2010, Allen realizó una investigación sobre el impacto y las transformaciones


que a la sociedad venezolana trajo el inicio de la explotación petrolera, basándose en
el análisis de la novela Oficina Nº 1 de Miguel Otero Silva, en la cual pudo identificar
características de la “fundación y consolidación de un pueblo en el oriente
venezolano” y los cambios económicos, políticos, sociales y culturales que se dieron
en Venezuela a partir de la actividad económica basada en la explotación del petróleo.

Tomando en cuenta la naturaleza de la investigación, se considera importante tomar


en cuenta el trabajo realizado por Fernandes en el 2001 quien en su investigación

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titulada “Historia y Mito en la novela `La Capa Roja` de Mercedes Franco”, a través
del análisis del discurso literario, estableció la relación entre la realidad histórica de la
vida del fundador de Mérida, Juan Rodríguez Suárez y la ficción inyectada por
Franco como elemento esencial de la novela.

Los trabajos antes descritos constituyen el antecedente de la investigación que hoy


nos ocupa, porque serán guía para la aplicación del método analítico a la novela
“Cuerpos de agua, cuerpos quemados” del escritor venezolano Ricardo Bello, donde
están presente elementos que reflejan aspectos históricos del pueblo Montalbán en el
Estado Carabobo durante las primeras décadas del siglo XX.

Se ha dicho anteriormente, que las novelas desde siempre han presentado en su


esencia rastros de cómo es, qué tiene o qué padece una sociedad, dado que, quienes
las escriben por el hecho de actuar en dicha sociedad, lleva consigo vivencias que aún
sin querer son reflejadas en lo que escribe. Las novelas son obras literarias que narran
situaciones generalmente ficticias…(aquí pienso colocar unos buenos conceptos de lo
que es la novela y sus géneros, para luego caer en la novela histórica). en la presente
investigacion que el autor describe el pueblo de montalban para las primeras decadas
del siglo xx; asi como tambien va mostrando a traves de sus personajes la situación
social de la capital venezolana

El surgimiento de la novela histórica está planteado según los escritos de Márquez


Rodríguez (1996) entre finales del siglo XVIII y principios del XIX; teniendo como
principal exponente a Walter Scott, escritor de origen escocés a quien se le atribuye la
creación de esta categoría literaria porque los elementos de conformación de sus
obras fueron notablemente adoptados por los escritores del género a nivel mundial;
sin embargo, también hace mención de autores como Alfred Vigny (1797-1863) y
José Joaquín Fernández de Lizardi(1776-1827) que por el hecho de reflejar en sus
obras, la realidad con fines extraliterarios, éstas son consideradas antecedentes de la
novela histórica. Tomando en cuenta la enorme influencia que en el género ejerció el

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modelo de Scott, las novelas que podían considerarse históricas debían cumplir con la
presencia de ciertos elementos meramente scottianos que el autor antes mencionado,
en su obra “Historia y Ficción en la Novela Venezolana”, esquematizó de la siguiente
manera:

1. Un “telón de fondo” construido con episodios reales ocurridos en un pasado


que se considere lejano al presente del escritor.
2. Una “anécdota ficticia” que si bien no ocurrió o existió realmente, se
corresponda con el momento histórico y los demás elementos del hecho
narrado. Es precisamente esa anécdota lo que dará el carácter literario al
hecho histórico.
3. La presencia de un “episodio amoroso” dentro de la trama.
4. La anécdota ficticia constituye el primer plano en la narración, mientras que
la(s) situación(es) real(es) queda(n) como telón de fondo (p.22).

Este esquema, a decir del propio Alexis Márquez Rodríguez comienza a evolucionar;
la evolución se hace expresiva cuando se comienzan a trabajar hechos muy antiguos
al presente del novelista, cuestión que rompe con uno de los cánones del modelo de
Scott, expresa también que aparecen novelas donde los episodios narrados son de
países y culturas lejanas al escritor. Otro cambio visible se muestra en la gran
significación que se da a los personajes importantes que forman parte del hecho,
haciendo con ellos la acción principal, dejando lo ficticio y los personajes menores en
un segundo plano; el autor afirma que éstos y otros cambios, sin proponérselo, llevan
a la reformulación del concepto de novela histórica, y que es la literatura
hispanoamericana la que hace significativo aporte, con obras como La Gloria de Don
Ramiro (1908) del argentino Enrique Lareta(1875-1961), que aunque mantiene casi
toda la estructura scottiana, incluye la novedad del modernismo literario. Agrega que
otra novedad es la aparición del nacionalismo en las novelas históricas, que tiene sus
primeras expresiones en novelistas como Mariano Azuela (1873-1952) y Martín Luis
Guzmán (1887-1977) entre otros, que empezaron a tratar temas en los cuales fueron
actuantes y testigos directos (la Revolución Mejicana).

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Siguiendo la línea de los rigurosos estudios de Márquez Rodríguez, tenemos que el
venezolano Arturo Uslar Pietri (1906-2001) también colabora en la renovación del
género; ya que, en su novela Las Lanzas Coloradas (1930) relata sucesos de la guerra
de independencia venezolana y en la narración hace converger “de manera magistral
lo ficticio en lo histórico, sin que deje ver suturas en el texto” (p.45).

El hecho de que las situaciones reales ocupen casi la totalidad del texto, forma parte
fundamental de la evolución de la novela histórica; de introducir tal característica se
responsabiliza también a Uslar Pietri con El Camino del Dorado (1947) y al cubano
Alejo Carpentier (1904-1980) con El Reino de este Mundo (1949) donde la narración
de los hechos es tan cargada de realidad, que lo ficticio es casi inapreciable. Ya con
esto, dice Márquez Rodríguez se rompe definitivamente y para siempre con el
esquema europeo de la novela histórica. Pero se considera que a pesar de tales
cambios, se sigue manteniendo en la esencia de su composición, el suceso real y la
ficción.

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REFERENCIAS

Acuña Parra, Mary (2004). Montalbán, un Espacio en el Tiempo. Montalbán:


Ediciones de la Alcaldía de Montalbán. 131p.
Allen Cárdenas, Manuel (2010). Oficina Nº 1 de Miguel Otero Silva. Inicios de la
explotación petrolera en Venezuela: impacto y transformaciones (1926-1936). Tesis
de maestría no publicada, Universidad de Carabobo, Naguanagua.
Bello, Ricardo (1997). Cuerpos de agua, cuerpos quemados. Valencia: Ediciones del
Gobierno de Carabobo. 409p.
Bloch, Marc (2011). Introducción a la Historia. México: Fondo de Cultura
Económica. 202p.
Casanova, Eduardo (1991). La narrativa latinoamericana. Caracas: Editorial Signo
Contemporáneo, C.A.148p.
De Castro Z., María (2003). “Política Feminista”: Economía y Sociedad de Valencia
(1899 – 1908). Valencia:Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la
Universidad de Carabobo. 207p.
Lanzuela, María Luisa (julio 1998). La Literatura como fuente histórica: Benito Pérez
Galdós. Actas del XIII Congreso de la Asociación Nacional de Hispanistas (t. 2, pp.
259-266). Madrid: Editorial Castalia.
Manzo N., Torcuato (1983). HISTORIA DEL ESTADO CARABOBO. Montalbán:
Ediciones de la Presidencia de la República. 2da. Ed. 198 p.
Márquez Rodríguez, Alexis (1986). ARTURO USLAR PIETRI Y LA NUEVA
NOVELA HISTÓRICA HISPANOAMERICANA: A PROPÓSITO DE <<LA ISLA DE
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Márquez Rodríguez, Alexis (1996). Historia y ficción en la novela venezolana.
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Moradiellos, Enrique (2001). Las Caras de Clío. Madrid: Ediciones Guadarrama.
Peña, Luis (2008). Construyendo Historias. Orientaciones sobre Técnicas y Métodos
de la Investigación Histórica. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de la Universidad
Central de Venezuela. 2da. Ed. 175 p.
Ramírez, Tulio (2006). Cómo hacer un proyecto de investigación. Caracas: editorial
Panapo de Venezuela. 175 p.

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