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15 de octubre de 2009

Contestar preguntas de los alumnos


Publicado por Ismael Parras Ramirez

Uno de los momentos clave en el proceso de comunicación entre


profesor y alumno es cuando éste formula preguntas. La contestación
adecuada a las preguntas es un elemento imprescindible para el éxito
del proceso de formación.

Algunas consideraciones a hacer sobre las preguntas son las siguientes:

- Las preguntas son un indicativo de interés por parte de los alumnos.


Por tanto, hay que animar a los alumnos a que las formulen.

Una forma de hacerlo es diciendo que se ha hecho una buena pregunta o


que se ha planteado una cuestión muy interesante.

Muchos profesores piden a los alumnos que hagan preguntas, pero


cuando éstos las hacen muestran poco interés por ellas, ya que miran el
reloj o no dejan que el alumno complete la cuestión, por ejemplo.

- Las preguntas informan al profesor sobre lo que el alumno entiende o


no, y sobre lo que le interesa o preocupa.

- Hay que contestarlas adecuadamente y valorizar al que las hace. No


hay nada más antipedagógico que el profesor que ridiculiza al alumno
que acaba de hacer una pregunta.

- Comprobar que todos los alumnos han entendido bien la pregunta.

En algunas ocasiones la falta de sonoridad del aula o el exceso de


alumnos hacen que no todos hayan oído correctamente la pregunta. En
otros casos, algunos alumnos pueden no entender la pregunta a pesar de
haberla oído correctamente.

- Hacer que todos se interesen por la pregunta.

- Si la pregunta no es adecuada, proponer resolverla durante el próximo


descanso o indicar que está fuera de los objetivos de la sesión o al
margen de la asignatura o programa de formación.

- Si la pregunta está relacionada con un tema a desarrollar más


adelante decir que ya se contestará en su momento.

- Si no se conoce la respuesta, decir que ya lo comprobará o pensará y


la contestará posteriormente. Nunca hay que intentar contestar una
pregunta de la que se desconoce la respuesta. Por tanto, se debe
procurar no perder la credibilidad y no engañar al alumno.

Mientras el alumno formula la pregunta, el profesor, con su postura y


mirada, debe transmitir sensación de interés en la cuestión que se está
planteando, y no impaciencia o aburrimiento. También debe
concentrarse al máximo hasta el final de la intervención del alumno
para poder captar adecuadamente el sentido completo.

Preguntas conflictivas.
Si la pregunta intenta, voluntariamente o no, desprestigiar o ridiculizar
al profesor existen varias opciones a aplicar en función de las
circunstancias. En primer lugar, hay que recordar que el profesor debe
estar entrenado para autocontrolarse adecuadamente. Perder los
nervios una sola vez puede dar al traste con toda la labor desarrollada
por el profesor en el programa. Entre las respuestas que puede dar el
profesor a las preguntas comprometidas destacan las siguientes:

- Pedir al alumno que vuelva a formular la pregunta. Así, el profesor


tiene más tiempo para reflexionar la respuesta. Tambiénse da la
oportunidad al alumno para que replantee la cuestión.

De hecho, normalmente el alumno reduce la agresividad, si la había, al


tener que plantear la cuestión por segunda vez.

- Intentar que la responda el grupo para evitar el choque frontal entre


alumno y profesor. De esta forma se puede hacer ver al alumno que su
posición quizás no es asumida por alguno de sus compañeros.

- Responder muy lentamente, y de forma muy relajada, sin entrar en


polémica. Conviene dar la sensación de que se «quita hierro al asunto».

Extraido de: Aprender a enseñar: una visión práctica de la formación de


formadores de AMAT I SALAS, ORIOL. GESTION 2000 2002.