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Revista de Geografía Norte Grande, 62: 47-66 (2015)


Artículos

Los senderos pehuenches en Alto Biobío


(Chile): articulación espacial,
movilidad y territorialidad1

Viviana Huiliñir-Curío2

RESUMEN
Este artículo explora el rol de los senderos en la articulación del territorio pehuen-
che del Alto Biobío en los Andes del Centro-Sur de Chile. Mediante un estudio
comparativo de la red de senderos de las comunidades pehuenches de Cauñicú
y El Barco, localizadas en el valle del río Queuco y el valle del río Biobío res-
pectivamente, se reconoce la existencia de una geografía indígena, anclada en
el “espacio vivido o de la experiencia” en torno a las vías de comunicación. El
estudio se enmarca en la perspectiva teórica de la geografía cultural y utiliza una
metodología cualitativa con un enfoque etnográfico. Se concluye que los senderos
pehuenches: a) contribuyen a la articulación del territorio al enlazar los lugares
significativos de cada comunidad, b) aseguran la apropiación simbólica del espa-
cio, y c) permiten actualizar la memoria colectiva de las familias, mediante prácti-
cas de movilidad cotidiana.
Palabras clave: Senderos pehuenches, movilidad, Alto Biobío, geografía cultural.

ABSTRACT
This article explores the role of trails in linking the Pehuenche territory in Alto
Biobío, located in the Andes of south-central Chile. Through the comparative
study of the Pehuenche community’s network of trails in Cauñicú and El Barco,
located in the Queuco and Biobío river valleys, respectively, it recognizes the
existence of an indigenous geography, rooted in the “lived space or from the ex-
perience” around the routes of communication. The study is framed in the theoret-
ical perspective of cultural geography and uses qualitative methodology with an
ethnographic approach. We conclude that the pehuenche trails: a) contribute to
the articulation of territory, to the extent that they links important places in each
community; b) ensure the symbolic appropriation of the space; and c) allow the
collective memory of the families to be updated, through daily mobility practices.
Key words: pehuenche trails, mobility, Alto Biobío, cultural geography.

1 La autora agradece a Bastien Sepúlveda, Nelson último, agradece a Andrés MacAdoo por su apoyo
Martínez y Marcela Palomino-Schalscha por sus en el transcurso del proceso investigativo, su ayuda
valiosas contribuciones en las primeras versiones de en la realización de las entrevistas durante el trabajo
este artículo. También agradece al Dr. Hugo Cape- de terreno y durante el desarrollo de este manus-
llà, docente de la Universidad de Concepción, por crito. Se agradece el apoyo de beca CONICYT para
su dirección en la tesis de pregrado “Los senderos participar en el programa de Magíster en Ciencias
pewenche: articuladores de un territorio de mon- Sociales Aplicadas de la Universidad de La Frontera.
taña” (Huiliñir, 2013) que fue el estudio que dio Artículo recibido el 11 de mayo de 2015, aceptado
origen a este manuscrito. Además, agradece a las el 10 de agosto de 2015 y corregido el 11 de sep-
familias pehuenches de Cauñicú y El Barco, quienes tiembre de 2015.
amablemente colaboraron en esta investigación y 2 Programa Magíster en Ciencias Sociales Aplicadas,
a Cristian Castro de SEPADE en Alto Biobío. Por Universidad de La Frontera (Chile).
E-mail: viviana.huilinir@gmail.com
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Las vías de comunicación indígenas son valle occidental de la cordillera de los Andes.
las marcas de múltiples historias inscritas en Los pehuenches se diferencian de los demás
el territorio cuyas cualidades morfológicas, grupos mapuches por practicar una trashu-
funcionales y simbólicas ofrecen informa- mancia basada en desplazamientos entre los
ción valiosa acerca del pasado y presente valles interandinos y el uso estacional de los
de las sociedades (Ferguson et al., 2009). espacios de invernada o valles bajos y vera-
Así lo demuestran diversos estudios prove- nadas o valles altos, a lo largo del río Biobío
nientes de disciplinas como la arqueología, (Villalobos, 1989; González y Torrejón, 1993;
la antropología y la historia (Hyslop, 1984, Molina y Correa, 1996; Ugarte, 1997; Zavala,
1991; Trombold, 1991; Tilley, 1994, 1997; 2008). Así, a medida que se acerca el verano,
Earle, 1991; Bender, 1998; Erickson, 2000; los pehuenches aprovechan los deshielos de
Berenguer, 2004; Snead et al., 2009; Johnson, los valles situados a mayor altura para mo-
2010; Kerwin, 2010; Núñez y Nielsen, 2011), vilizar rebaños equinos, bovinos, caprinos,
cuyos importantes aportes brindan una base ovinos y porcinos para que puedan pastar y,
analítica sobre los paisajes, los patrones de a su vez, recolectar forraje para asegurar la
movilidad, las prácticas cotidianas, el sistema alimentación de estos animales durante el
de creencias y las interacciones sociales entre invierno (Huiliñir, 2010). De forma paralela,
los miembros de una colectividad o entre dos en la estación de verano los pehuenches se
grupos culturales distintos. Si bien el estudio dedican a la recolección de los frutos de la
de las vías de comunicación, por sí sola, es araucaria (araucaria araucana), conífera que
un tema marginal en geografía, el interés por crece en los sectores de veranada, cuyos fru-
estos elementos cobra importancia debido tos, conocidos como piñones, forman parte
a que representan el mejor testimonio de la de la dieta básica de los pehuenches (Molina
articulación y de la concepción de un terri- y Correa, 1996). De esta manera, las vías de
torio (Ansola, 2006; Ansola y Sierra, 2006; comunicación pehuenches siguen un ciclo
Capellà, 2009). En este sentido, las redes anual en función de la accesibilidad de los
viales indígenas expresan una territorialidad pasos y de la rotación de las actividades
que se construye en función de determinados económicas asociadas a la trashumancia y la
tipos de movimientos y lugares específi cos recolección de piñones (Capellà, 2009).
que, eventualmente, brindan las pistas de una
geografía simbólica compartida por una co- El propósito de este artículo es contri-
lectividad. Desde luego, la compleja relación buir a las discusiones sobre las geografías
entre función, significado y tiempo contenida indígenas a partir del caso pehuenche y del
en el estudio de las vías de circulación in- estudio de las vías de comunicación desde
dígenas implica abrir un diálogo interdisci- la perspectiva de la geografía cultural en
plinario en el que se entrecrucen métodos y combinación con un enfoque etnográfico.
enfoques provenientes de las distintas disci- La geografía cultural coloca en el centro de
plinas que tradicionalmente estudian estos sus preocupaciones las representaciones e
elementos imaginarios como la expresión cultural de
un tipo de relación con el espacio (Gimé-
En el sector cordillerano del centro-sur de nez, 2005; Fernández, 2006) mientras que el
Chile, existen múltiples vías de comunicación enfoque etnográfico interpreta y describe un
pehuenches que se encuentran en tensión fenómeno de la realidad social desde la óp-
con múltiples procesos contemporáneos tica de sus propios miembros (Guber, 2001).
vinculados a la conformación de los Estados Para tal finalidad, esta investigación explora
nacionales, la constitución de espacios re- el rol de las vías de comunicación como
duccionales indígenas, la privatización de la ejes articuladores del territorio pehuenche
propiedad indígena y la modernización de las a través de un análisis comparativo de las
áreas rurales (Molina y Correa, 1996; Ugarte, redes viales de las comunidades de Cauñicú
1997; Azócar et al., 2002; 2005; Riquelme, y El Barco, ambas localizadas en la comuna
2014). Los pehuenches, también llamados los de Alto Biobío. La comuna de Alto Biobío se
‘mapuches de los Andes’ (Zavala, 2008), son presenta como un buen ejemplo para ilustrar
aquellos grupos recolectores y pastoriles de los alcances territoriales de las vías de comu-
la región andina del río Biobío, que ocupan nicación, en un contexto de instalación de
los circuitos de intercambios interandinos y el centrales hidroeléctricas que ha repercutido,
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MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

en algunos casos, en las lógicas tradicionales una amalgama de elementos materiales e in-
de movilidad pehuenche reflejadas en el uso materiales, que cada grupo social construye a
de las vías de comunicación. En otros casos, partir de la proyección colectiva de todas las
en tanto, programas de senderismo asociados construcciones mentales e individuales. Este
a la actividad turística han realzado las redes autor plantea que el territorio se construye a
viales como un recurso de potencial interés partir del “espacio geográfi co”, el “espacio
por los bajos impactos medioambientales de vida” o aquel en el que se desarrolla la
que provocan. De esta manera, el análisis cotidianidad y el “espacio vivido” o de la
comparativo de las redes viales con los sitios experiencia. Consecuentemente, la articu-
vinculados a las rutas entre ambas comunida- lación territorial propuesta abarca todas las
des pehuenches, pone en evidencia el rol de capas, tanto materiales como simbólicas,
las vías de comunicación y la movilidad en la que interrelacionadas permiten comprender
construcción de la territorialidad e identidad un sistema territorial (Cuadro N° 1). La con-
para cada comunidad, desde un diálogo in- figuración del territorio es analizada a nivel
terdisciplinario entre la geografía cultural y la material (espacio geográfico y espacio de
etnografía. vida) y a nivel simbólico (espacio vivido o de
la experiencia). La continuidad territorial es
Cabe precisar que este estudio considera analizada a través de la continuidad espacial
la articulación territorial bajo la perspectiva en diferentes escalas (continuidad espacial in-
del modelo de territorio propuesto por Di vernada-veranada y entre valles). Por último,
Méo (1998), quien afirma que el territorio es la dinámica territorial es estudiada a nivel de

Cuadro Nº 1
Mapa conceptual basado en la noción de territorio de Guy Di Méo (1998)

Espacio geográfico
Configuración espacial Espacio de vida
Espacio vivido
Articulación Territorial Invernada-veranada
Continuidad espacial
Intervalles
Movilidad
Dinámica e interacciones
Relaciones inter e intracomunitarias

Fuente: Elaboración propia.

los intercambios entre los grupos humanos del recorrido que conforma un trayecto entre
como sucede con la movilidad dentro del va- determinados lugares. Por lo tanto, es un tér-
lle y las relaciones intra e intercomunitarias. mino intangible y abstracto (Berenguer et al.,
2005). El término vía, en cambio, es utilizado
El estudio de las vías de genéricamente para hacer alusión a cualquier
curso de tránsito humano físicamente visible
comunicación en el terreno (Hyslop, 1984). Siguiendo esta
definición, es posible diferenciar tres tipos de
En el marco de este artículo, es necesario vías consideradas dentro de los estudios so-
hacer algunas distinciones conceptuales de bre las redes viales: los caminos, los senderos
las categorías empleadas en los estudios con- y las sendas (Berenguer, 2004).
cernientes a las redes viales. Una ruta es un
itinerario, vale decir, una descripción mental
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Existe una rica literatura relacionada con actividades rutinarias y trayectorias individua-
el estudio de caminos, senderos y sendas les (Earle, 2009). En virtud de lo planteado
desde perspectivas etnográficas, históricas y por Earle (2009), las sendas obedecen a una
arqueológicas. Muchos de estos estudios con- escala espacial más local y a una escala tem-
sideran las formas, funciones, escala, límites, poral regida por el diario vivir, de tal manera
y significados de las redes viales tanto para que si los patrones de actividades cambian,
sociedades prehistóricas como contemporá- las sendas también lo harán. Es por esta razón
neas. En esta línea, destacan los trabajos de que estudiar las sendas muchas veces resulta
Hyslop (1984, 1991), Trombold (1991), Earle dificultoso, ya que son marcas transitorias y
(1991, 2009) y Erickson (2000), quienes han difusas que en la mayoría de los casos son
establecido una tipología para el estudio de difíciles de distinguir (Earle, 2009).
las vías de circulación terrestre, diferencian-
do entre camino, sendero y senda según fun- Los caminos, senderos y sendas son
ción, morfología, escala y temporalidad. estructuras esenciales del paisaje humano
(Snead et al., 2009) y cumplen funciones
Erickson (2000) define los caminos como políticas, económicas, tecnológicas y estraté-
estructuras formales y demarcadas claramen- gicas, así como funciones culturales, sociales
te, hechas de una variedad de materiales y y simbólicas, tanto para las sociedades del
que conectan “lugares” definidos cultural- pasado como las del presente (Sofaer et al.,
mente. Para Earle (1991), el camino es una 1989; Earle, 1991; Trombold, 1991, Erickson,
vía formal que presenta algún tipo de evi- 2000). Estos elementos son una manifestación
dencia de planificación y construcción, por directa de la movilidad y de la red de co-
lo tanto incorpora elementos tecnológicos nexiones intra e interregionales y, por ende,
estandarizados elaborados por especialistas dejan entrever la continuidad y unidad de
dedicados a su construcción y mantención, un territorio respecto a las relaciones entre
siendo característicos de sociedades estatales grupos humanos espacialmente distanciados
que buscaban resolver nuevas necesidades pero socialmente vinculados entre sí (Torres-
de integración política. En la actualidad, el Rouff et al., 2012). En efecto, a través del
término camino se aplica en regiones y lo- análisis de una red vial, es posible indagar
calidades rurales para “toda vía que se ajusta sobre las prácticas y la estructura de la vida
fielmente a las posibilidades que ofrece el cotidiana de las personas y grupos que hacen
paisaje, teniendo en cuenta aspectos como la uso de ellos (Ingold, 1993; Tilley, 1997; Ben-
visibilidad, cercanía a cursos de agua, seguri- der, 1998).
dad, topografía o economía de los costes de
transporte” (Fernández y Prado, 2001: 267). Desde la geografía cultural, el estudio de
las redes viales emerge bajo la noción de pai-
Los senderos son vías informales regio- saje cultural de Sauer (1925) que puede ser
nales y de larga distancia, de uso repetitivo y descrito a través de los elementos estructura-
marcadas en algunas ocasiones por símbolos les y morfológicos visibles que lo componen.
grabados tales como quemaduras, mojones Así, diversos autores se interesan por estudiar
y petroglifos. La importancia de los senderos los caminos como elementos fundamentales
para una sociedad depende de la extensión de los paisajes históricos, y como vías arti-
de la movilidad del grupo social, siendo culadoras e integradoras de los espacios que
especialmente significantes para grupos nó- organizan dichos paisajes culturales (Ansola,
mades de cazadores recolectores, grupos 2006; Ansola y Sierra, 2006). Sin embargo,
pastoriles o de economías mixtas, quienes esta concepción del paisaje focalizada en los
los emplean para comercializar y traficar pro- efectos antrópicos y la materialidad del mis-
ductos con otros pueblos y para llevar a cabo mo impulsó el “giro cultural” de la geografía
ceremonias y rituales a modo de peregrinaje en los años 1980, que redirige su interés en
y viajes sagrados (Earle, 2009). la comprensión de los significados otorgados
por los mismos sujetos a lo representado
Las sendas son caminos rastrillados, in- como paisaje (Fernández, 2006). En la déca-
formales, no permanentes y existen en toda da de 1990, aproximaciones fenomenológi-
sociedad, ya que son construidos a partir del cas han situado el estudio de caminos como
movimiento personal conforme a las distintas un foco de atención para abordar los paisa-
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MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

jes. En esta línea, Tilley (1997; 2004) señala cada canto alude a una serie de referencias
que los caminos son un medio esencial para espaciales de senderos invisibles específicos
redirigir las relaciones sociales, conectando deambulados por los ancestros durante una
desde impresiones espaciales hasta memorias época formativa (Dreamtime) y que cons-
inscritas temporalmente. También sobresalen tituyen un valioso ‘mapa verbal’ (Kelley &
los trabajos de Ingold (1993) y Bender (2001, Francis, 2005; Ingold, 2007; Hirt, 2012). Otro
2002), centrados en la temporalidad del pai- ejemplo interesante de mencionar es el de los
saje y el sentido de lugar. saami, en Finlandia, quienes asignan nombres
a determinados tramos durante el recorrido o
Paralelamente, el estudio de caminos en viaje por un río (Ingold, 2007). En este caso,
geografía cultural es retomado por la geo- el nombre denota un momento específico
grafía del turismo, a través de la categoría durante un viaje realizado por los saami que
contemporánea de “Itinerario Cultural”, que viven a lo largo de la orilla del río, lo cual
es un tipo de bien dinámico que articula las significa que mencionar una lista de nombres
relaciones histórico-geográficas, cuyo con- atribuido al río es contar una historia de todo
tenido cultural deriva de un fenómeno de el recorrido realizado en él (Ingold, 2007).
movilidad e intercambios humanos surgidos
en torno a un objetivo concreto y determina- Materiales y método
do (Fernández, 2013). Bajo esta perspectiva,
geógrafos culturales dedicados a temas del El área de estudio comprende los valles
turismo han comenzado a abordar los ele- habitados por dos comunidades indígenas
mentos performativos de producción y con- de la comuna de Alto Biobío3, en los Andes
sumo del patrimonio (Duncan, 2003; Harvey, Centrales de Chile: el valle de la comunidad
2013), así como la experiencia encarnada en pehuenche de Cauñicú, situado en la cuenca
la fabricación y la participación de un sitio del río Queuco, y el valle de la comunidad
patrimonial. Igualmente, desde una mirada pehuenche de El Barco, situado en la cuen-
crítica y marxista, se ponen de relieve las ca del río Biobío (Figura N° 1). Esta región
relaciones entre las geografías culturales, de montaña se caracteriza por la presencia
contextos sociopolíticos y las políticas de de ríos, valles, cordones de cerros y altas
patrimonio y conservación que la sociedad cumbres de volcanes, destacando fundamen-
capitalista produce, difunde y consume (Cos- talmente el volcán Callaqui por el oeste y el
grove, 1983; Clua y Zusman, 2002). Este tipo Copahue por el este. Además, la fi sonomía
de enfoque radical es lo que Mitchell (2000) natural de la cordillera comprende un sistema
denomina como el carácter político de la de gradientes altitudinales que permiten el
geografía cultural. desarrollo de pisos ecológicos vegetacionales
como el mallín, la pampa baja, bosque nativo
En los párrafos anteriores se ha hecho una de diversas especies, bosques de araucarias
revisión de literatura dedicada al estudio de y formaciones coironales de la alta montaña
las redes viales en tanto elementos materiales (Molina y Correa, 1996).
del territorio y del paisaje. Sin embargo, en
muchos pueblos indígenas surge otro patrón
de vías de comunicación que no es material
y es proporcionado por relatos, cantos, mitos
o sueños, los que conforman un cuerpo de
información geográfica sobre el territorio que 3 La comuna de Alto Biobío comprende 12 co-
ha pervivido en el tiempo resguardado por la munidades pehuenches (González et al., 2008),
memoria oral colectiva. Un ejemplo de lo an- repartidas a lo largo de las cuencas de los ríos
terior es el de los indígenas de Australia quie- Queuco y Biobío. Un hito importante para estas co-
munidades ocurrió el año 1997, con la instalación
nes poseen un sistema de senderos en forma
de la central hidroeléctrica Ralco, propiedad de la
de trazos de canciones o songlines (Chatwin, empresa ENDESA S.A., cuya construcción provocó
1987) heredados de los antepasados y que el reasentamiento de aproximadamente 35 familias
en conjunto forman una “red de recorridos pehuenches originarias de las comunidades de
errático-simbólicos que atraviesan y descri- Quepuca-Ralco y Ralco-Lepoy hasta los sectores de
relocalización, ubicados en el ex fundo El Barco, en
ben el espacio como si se tratase de una guía la comuna de Alto Biobío, y en el ex fundo El Hua-
cantada” (Careri, 2002: 48). En este caso, chi, lugar cercano a la comuna de Santa Bárbara.
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Figura N° 1
Localización de comunidades indígenas de la comuna de Alto Biobío

Fuente: Elaboración propia.

Figura N° 2
Valle del río Queuco y camino Ralco-Butalelbúm-Cancho Co

Fuente: Elaboración propia.


LOS SENDEROS PEHUENCHES EN ALTO BIOBÍO (CHILE): ARTICULACIÓN ESPACIAL, 53
MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

La comunidad pehuenche de Cauñicú ción SEPADE y la Fundación Superación de


se compone de unas 110 familias con una la Pobreza. Trekaleyín opera desde el año
población total de 956 habitantes. La comu- 2006, rescatando los senderos pehuenches
nidad de Cauñicú de asienta en un Título de para potenciarlos como senderos turísticos
Merced entregado por el Estado el año 1919 habilitados para caminatas y cabalgatas. Fruto
al cacique José Anselmo Pavián, que alcanza de este proyecto surge un circuito turístico en
una superficie total de 4.134 ha (Centro de el valle de Cauñicú que lleva por nombre Ptra
Ciencias Ambientales EULA-Chile, 2001). Lafquén (Gran laguna).
La principal vía de acceso a esta comunidad
es el camino Ralco-Butalelbúm-Cancho Co La comunidad de El Barco, en tanto, se
(Figura N° 2). Es importante destacar que en conformó a partir de habitantes pehuenches
el trayecto de esta vía se emplazan los cen- de Ralco-Lepoy y Quepuca Ralco reasenta-
tros poblados de cada comunidad, los que dos tras permutar sus tierras con la empresa
albergan instalaciones para servicios básicos trasnacional ENDESA Chile S.A. el año 2000
(posta, escuela, puestos de venta de abarro- (González et al., 2008). La comunidad cuenta
tes, iglesias, una cancha de fútbol, la sede con una superficie total de 19.270 ha situa-
comunitaria), y representa la única vía de cir- das en espacios de veranadas y su población
culación para medios de locomoción terrestre alcanza las 240 personas que conforman en
públicos y privados. total 60 familias (Ilustre Municipalidad de
Alto Biobío, 2006). La principal vía de acceso
Las principales actividades económicas a esta comunidad es el camino Ralco-Chen-
desarrolladas por los habitantes de la comu- queco-Fundo El Barco. Este tramo corres-
nidad de Cauñicú consisten en la crianza de ponde a 60 km de largo, por el que circulan
ganado menor y mayor, el cultivo de hortali- microbuses que van desde y hacia Villa Ralco
zas, la recolección y la apicultura. Destaca, (Figura N° 3).
además, el circuito turístico Trekaleyín, que
agrupa a las comunidades de Cauñicú, Pitril, Dentro de las actividades económicas
Trapa-Trapa y Butalelbúm, patrocinadas por más relevantes en el valle de El Barco, sobre-
la Fundación Senderos de Chile, la corpora- sale la “Red de Turismo Kayulof Mongen”,

Figura N° 3
Valle del río Biobío y la camino Ralco-Chenqueco-Fundo El Barco

Fuente: Elaboración propia.


54 REVISTA DE GEOGRAFÍA NORTE GRANDE

que reúne a distintos emprendedores turísti- un segundo momento, se recolectaron datos


cos de las comunidades de Pitril, Callaqui, de origen primario referidos a la red vial pe-
Quepuca-Ralco, Ralco-Lepoy, El Avellano, huenche a través de observación participan-
El Barco y Ayín Mapu, con el apoyo de las te, notas de campo, entrevistas semiestruc-
ONGs SEPADE, Fundación Pehuén e Inter- turadas, y georreferenciación de la red vial.
American Foundation (IAF). Esta iniciativa Esta información fue procesada, analizada y
ofrece una diversidad de servicios turísticos editada digitalmente para la generación de
relacionados con recorridos y excursiones a cartografías temáticas a través del software
través de caminatas, cabalgatas y bicicletas Arcgis 10.1 y con apoyo del software Goo-
por distintos hitos naturales y culturales de la gle Earth.
zona, que tienen por finalidad compartir el
modo de vida tradicional de las comunidades El trabajo de campo en el área de estudio
locales con los turistas interesados en esta se efectuó entre los meses de septiembre de
experiencia. 2011 y febrero de 2012. El universo de estu-
dio lo constituye la población pehuenche de
Metodología la comuna de Alto Biobío, utilizándose como
criterio de selección que los participantes
Esta investigación rescata procedimientos fueran sujetos pehuenches pertenecientes a,
metodológicos y analíticos de la arqueología y residiendo en las comunidades de Cauñi-
del paisaje para la identificación de las vías cú (valle del Queuco) y El Barco (valle del
de comunicación pehuenches, tales como el río Biobío). Ambos valles resultaban los más
uso de sistemas de información geográfi ca, idóneos para comparar la situación de las
sensoramiento remoto y la interpretación et- redes viales pehuenches, con un contexto
nográfica de las redes viales que guiaron la de recuperación de estos elementos por la
descripción y caracterización de las mismas comunidad de Cauñicú para fines turísticos
(Snead et al., 2009). Sin embargo, para abor- versus otro contexto en el cual las dinámicas
dar la complejidad de la dimensión territorial de movilidad y ocupación del espacio se han
de las redes viales analizadas, se diseñó una visto alteradas por el reasentamiento de fami-
metodología cualitativa de tipo descriptiva lias pehuenches hacia espacios de veranadas
y con método etnográfico, desde el cual es en El Barco.
posible aprender el modo de vida de una
unidad social concreta a través de la descrip- En cuanto a las técnicas de recolección,
ción o reconstrucción analítica de carácter se realizaron entrevistas semiestructuradas
interpretativo de la cultura, las formas de vida individuales focalizadas a hombres y mujeres
y la estructura social del grupo investigado pehuenches de cada valle. En esta muestra,
(Rodríguez et al., 1999). En este sentido, la se recolectaron datos de origen primario de
geografía cultural exige que el investigador tipo cualitativo, de estructura compleja y
se introduzca en la lógica territorial del grupo contenido manifiesto. Durante la aplicación
que estudia (Fernández, 2006). Por lo tanto, de estas entrevistas, se utilizó una grabadora
indagando en las signifi caciones, valores y para registrar el audio. Se delimitó la mues-
modos de vida de un sujeto o grupo colecti- tra y finalizó la recolección de datos una
vo, es posible comprender los mecanismos vez producida la saturación de contenido,
de construcción de las relaciones entre las lo cual implica la no aparición de nuevos
culturas con el espacio y las interpretaciones datos. Al tratarse de un muestreo cualitativo,
de sus territorios, elaborando así un conoci- la representatividad de la muestra no depen-
miento geográfico propio (Collignon, 1999). derá de la cantidad de entrevistas realizadas,
sino de cubrir la experiencia fenoménica de
En un primer momento, se realizó una los individuos respecto al tema a investigar.
recolección de datos mixtos de fuentes se- En total, se realizaron 17 entrevistas semies-
cundarias a través de la recopilación docu- tructuradas con 9 participantes del valle de
mentada y revisión bibliográfica, tanto de Cauñicú y 8 participantes para el valle de El
textos y documentos vinculados al fenóme- Barco.
no de análisis, como de registros oficiales,
archivos, estadísticas y mapas del área de Para el análisis de los datos recolecta-
estudio y cartografía base IGM 1:50.000. En dos en las entrevistas semiestructuradas, se
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MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

empleó la técnica del análisis de contenido denomina pünon. Incluso, la presencia de un


(Glaser & Strauss, 1999). El plan de análisis vocabulario específico referido a la circula-
de la entrevista contempló dos niveles de ción humana por estas vías puede ilustrarse
análisis. Primero, un nivel textual, que consis- con la voz namün, desde donde derivan las
tió en la reducción de datos mediante la seg- voces nampülkafe (viajero) y nampülkan, que
mentación y codificación de la información signifi ca viajar hacia otros territorios a pie
proporcionada en la entrevista; y segundo, un (Bello, 2011).
nivel conceptual, a través de la reducción en
categorías (familias de códigos), para generar Las investigaciones de Earle (1991; 2009)
la representación conceptual. Las entrevistas sugieren que los senderos son vías informales
fueron codifi cadas y categorizadas a través regionales vitales para la movilidad de grupos
del programa Atlas Ti, cuyos datos fueron sociales nómades y las sendas son trazadas
sintetizados como redes conceptuales de re- por los movimientos cotidianos de los su-
laciones entre códigos y categorías, para su jetos. Sobre esta base, es posible distinguir
posterior análisis. dos conceptos pehuenches concernientes a
senderos y sendas, jerarquizados en función
Dentro de las consideraciones éticas, des- de códigos lingüísticos y según la escala de la
taca el acceso al campo de investigación tras extensión espacial y temporal del desplaza-
previa autorización del respectivo longko4 de miento del grupo social en el territorio. Estos
cada comunidad y los dirigentes funcionales. conceptos son ptrarüpü y pichirüpü.
Los motivos por los cuales se decide solicitar
el permiso de las autoridades tradicionales El concepto de ptrarüpü, que en mapu-
de cada comunidad, obedecen al reconoci- dungun significa “camino grande”, corres-
miento de la institucionalidad pehuenche, ponde a un sendero informal usado de forma
en su dimensión particular y en virtud de las tradicional y cuyo rol protagónico como eje
lógicas propias de su cultura. Además, es una conector es conocido por la mayoría de los
muestra de respeto y de atención a la autono- entrevistados. Esta vía principal remite a una
mía de las comunidades pehuenches, las cua- antigua ruta de tránsito permanente cuyo
les se encuentran en una situación de desven- trayecto se realiza generalmente a caballo,
taja respecto a sus derechos como indígenas, a través de la cual se movilizan recursos y
lo que quedó en evidencia tras los conflictos se ligan lugares y ambientes diferenciados.
por la construcción de la central hidroeléc- El ptrarüpü tiene una extensión espacial
trica Ralco. Además, se solicitó un consenti- que puede ser local o regional con un uso
miento informado previo a la aplicación de periódico o estacional, dependiendo de la
cada una de las entrevistas y el resguardo de distancia del movimiento, el uso o no uso de
la identidad de los participantes. algún medio de transporte y el ciclo estacio-
nal. Dentro de sus funciones más tradiciona-
Las categorías pehuenches de les está el tránsito, generalmente a caballo,
para la recolección de piñones –fruto de la
las vías de comunicación araucaria– en las pinalerías y el traslado de
ganado menor (caprino, ovino) y ganado ma-
Existe una diversidad de conceptos pe- yor (vacuno) entre los espacios de invernada
huenches asociados a las vías de comunica- y veranada.
ción y la movilidad a través de estas redes
viales. En el caso del área de estudio, las El concepto de pichirüpü, que en ma-
comunidades de Cauñicú y de El Barco re- pudungun significa “huella pequeña”, co-
conocen como rüpü o “huella” a toda vía de rresponde a una senda informal o ramal
comunicación informal trazada por el simple secundario de carácter temporal que conecta
tránsito animal y humano. Al mismo tiem- espacios de uso cotidiano, y muchas veces
po, a la marca que deja la pisada de algún son trazadas por los animales que salen a
animal o humano con el namün (pie), se le pastar. La mayoría son inconexas y se desdi-
bujan con la llegada de cada invierno, sur-
giendo otras nuevas. Así, se pueden encontrar
4 Un “longko”, o “cabeza” en mapudungun, es el ca- múltiples sendas o huellas dentro del terreno
cique de una comunidad o “lof”. utilizadas por una sola familia. Estas huellas
56 REVISTA DE GEOGRAFÍA NORTE GRANDE

se inician desde la casa o ruka y forman parte En el valle de Cauñicú, es posible dis-
del entramado espacial que conforman las tinguir dos ptrarüpü o senderos principales
unidades domésticas del territorio. (Figura N° 4) cuyas características están sin-
tetizadas en el Cuadro N° 2. El resto de las
huellas o sendas corresponden a pichirüpü.

Figura N° 4
Ptrarüpü 1 y ptrarüpü 2, valle de Cauñicú

Fuente: Elaboración propia.

Cuadro N° 2
Características del ptrarüpü 1 y ptrarüpü 2, valle de Cauñicú

Nombre Tipo Morfología Función

Conecta a la laguna de Cauñi-


Huella que presenta surcos lineales y
cú y los espacios de veranadas
ondulantes. Permite el tránsito de ve-
con las invernadas y el pobla-
Ptrarüpü 1 Sendero hículos, animales y de personas.
do de Cauñicú.
Ha sido intervenida, variando su ancho.
Vía pública con carácter tu-
Mide entre 70-100 cm.
rístico.
Huella que presenta surcos lineales y
ondulantes. Resulta del paso de anima- Conecta espacios de pinalería
Ptrarüpü 2 Sendero
les y de personas. con espacios de veranada.
Mide entre 60 -70 cm.

Fuente: Elaboración propia.


LOS SENDEROS PEHUENCHES EN ALTO BIOBÍO (CHILE): ARTICULACIÓN ESPACIAL, 57
MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

El ptrarüpü 1 se inicia en el curso inferior ruta coincide con los sitios de veranadas re-
del valle, donde se localiza el principal cen- conocidos por las familias que viven en este
tro poblado de la comunidad. Este caserío, sector, para continuar hasta un bosque de
constituido por 50 viviendas, se emplaza a lo araucarias o pewenentu, y luego descender y
largo del camino Ralco-Butalelbúm-Cancho encontrarse con el ptrarüpü 1. De acuerdo a
Co que cruza este valle. La ruta continúa su sus características, corresponde a un sende-
trayecto en ascenso hacia las veranadas y la ro que se mantiene en buen estado, dado el
laguna de Cauñicú, siguiendo la dirección recurrente paso de familias y turistas intere-
del estero Cauñicú, atravesando casi la to- sados en poder conocer este lugar. El total del
talidad del valle y alcanzando una distancia recorrido del ptrarüpü 2 es de 5,3 km, con un
total de 9,56 km, con diferencias altitudinales punto mínimo de altitud de 247 m y un punto
entre los puntos de inicio y de llegada del de máxima elevación de 1.485 m.
sendero de 569 m, siendo la altura mínima
de 687 m y la máxima de 1.256 m. En los En el valle de El Barco, también se pudo
últimos 5 años, el ptrarüpü 1 ha sido interve- constatar la existencia de dos ptrarüpü (Fi-
nido para proporcionar acceso a eventuales gura N° 5), con características y funciones
turistas interesados en los atractivos turísti- similares a los ptrarüpü del valle de Cauñicú,
cos de la zona como la laguna de Cauñicú resumidas en el Cuadro N° 3).
y recorrer el circuito Ptra Lafken. En efecto,
parte de las familias participantes de dichos El ptrarüpü 3 se trata de una ruta utilizada
proyectos turísticos se encargan de su man- por la comunidad que actualmente conecta
tención y restauración. los espacios de veranadas y la laguna de
El Barco con el resto del valle. El inicio de
El ptrarüpü 2 corresponde a otra ruta esta vía parte desde el curso inferior del río
usada durante décadas por la comunidad Lomín, donde se localiza la mayor cantidad
que habita en este valle. El inicio de esta de viviendas, las que constituyen un caserío.

Figura N° 5
Ptrarüpü 3 y ptrarüpü 4, valle de El Barco

Fuente: Elaboración propia.


58 REVISTA DE GEOGRAFÍA NORTE GRANDE

Cuadro N° 3
Características del ptrarüpü 3 y ptrarüpü 4, valle de El Barco

Nombre Tipo Morfología Función

Vía que presenta surcos lineales y ondu- Conecta a la laguna de El Bar-


lantes. Permite la circulación de vehícu- co y los espacios de veranadas
Vía
Ptrarüpü 3 los, animales y de personas. entre sí.
formal
Ha sido intervenida, variando su ancho Vía pública, con carácter tu-
entre 100-200 cm. rístico

Huella que presenta surcos lineales y


Sendero ondulantes, producto del tránsito de Conecta espacios de pinalería
Ptrarüpü 4
informal animales y de personas. con el resto del valle.
Mide entre 60 -70 cm.

Fuente: Elaboración propia.

Esta vía es una continuación del camino prin- siendo la altra mínima de 951 m y la altura
cipal que atraviesa el valle del río Biobío y, al máxima de 1.185 m.
igual que el ptrarüpü 1 del valle de Cauñicú,
ha sido mantenida por parte de la comunidad El ptrarüpü y la articulación
para facilitar el tránsito de vehículos y turistas
interesados en recorrer los distintos atracti- del territorio pehuenche
vos turísticos ofrecidos por la Red Turismo
Kayulof Mongen. El ptrarüpü 3 cubre una dis- Según Snead (2009), los senderos, cami-
tancia total de 11,4 km, y presenta diferecias nos y rutas forman una categoría distintiva
altitudinales de 389 m, con un punto mínimo del espacio social, estructurada tanto por
de 925 m y un punto máximo de 1.306 m. las características físico-naturales del espa-
El punto mínimo coincide con la llanura de cio geográfico como por la acción ejercida
inundación del río Lomín. El punto máximo en el medio. Estas acciones, conscientes o
se sitúa en las terrazas fluviales de la laguna no conscientes, involucran un conjunto de
de El Barco, localizada en el norte de este actividades y decisiones relacionadas con
valle. la movilidad. Cresswell (2006) plantea que
la movilidad es una acción que supone un
El ptrarüpü 4 corresponde a una antigua desplazamiento o movimiento entre dos pun-
ruta utilizada por los pehuenches para cir- tos concretos del espacio. Al margen de esta
cular hacia las pampas argentinas, a través concepción geométrica del desplazamiento,
del paso Pucón-Mahuida, localizado en las Cresswell (2006) enfatiza que la movilidad
faldas del volcán Copahue. La función de está especialmente dotada de un sentido
este sendero es más bien económica, siendo social, puesto que es practicada, vivenciada
transitado por varias familias pehuenches que y signifi cada desde la visión de mundo de
trasladan ganado mayor y menor a pastar y un grupo social que le confiere sentido a la
asegurar el forraje para el invierno. Este ca- acción como hecho cultural y permite su in-
mino es transitado por vehículos y también terpretación (Giménez, 1999).
forma parte de circuitos de cabalgatas y
excursiones turísticas hacia miradores, cas- En el caso de las comunidades pehuen-
cadas, las termas de Pucón-Mahuida y otros ches, la movilidad es un rasgo indisociable
atractivos turísticos situados en distintos del modo de ocupación tradicional del espa-
puntos que bordean al volcán Copahue. Este cio en la alta cordillera, regida por un patrón
ptrarüpü tiene una distancia total de 8,81 de trashumancia estacional propia de las so-
km, con una diferencia altitudinal de 234 m, ciedades pastoriles (Ugarte, 1997). Una forma
LOS SENDEROS PEHUENCHES EN ALTO BIOBÍO (CHILE): ARTICULACIÓN ESPACIAL, 59
MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

de aproximarse a la movilidad pehuenche es ción que un individuo o colectividad man-


por medio del concepto rüpütun, que signifi- tiene con el territorio en base a un sistema
ca “recorrer” o “hacer huella”. De acuerdo a de valores que organiza las representaciones
los hallazgos obtenidos en las entrevistas, el y significados del espacio material (Monnet,
rüpütun es un movimiento informal repetiti- 2010; Lazo y Calderón, 2014). Asimismo,
vo y cíclico, que crea senderos y sendas, las Barabas (2014) plantea que la territorialidad
que adquieren complejidad a medida que las se presenta como un proceso dinámico y con
relaciones sociales en sus diferentes escalas una marcada connotación identitaria funda-
espacio-temporales se complejizan también. da en la noción de lugar la que, al mismo
Consecuentemente, las redes trazadas a partir tiempo, permite identificar sitios concretos
del rüpütun pueden ser transformadas con la del entorno material que son culturalmente
aparición de nuevas necesidades, tecnologías significativos para un grupo étnico, desde los
y con la “formalización” de nuevas rutas di- cuales es posible trazar los mapas de la terri-
señadas deliberadamente. torialidad de una colectividad indígena.

El rüpütun también revela una estrategia De esta manera, a través de los relatos
de control efectivo del espacio que invo- del territorio que emergen en la cotidianidad
lucra un conocimiento acabado acerca del es posible reconocer el sistema de lugares
territorio, historias y lugares. Para tal caso, la de un grupo social (Creswell, 2006). De ahí
oralidad se presenta como un recurso básico que, para comprender el sistema territorial
de transmisión, acumulación y preservación pehuenche, sea pertinente analizar la orga-
del conocimiento tradicional indígena de nización de los lugares significativos para las
forma intergeneracional por medio de relatos comunidades en función de las vías de comu-
basados en los recuerdos de eventos y expe- nicación, de tal manera que las trayectorias
riencias pasadas en relación a rutas, huellas y cotidianas y estacionales de los pehuenches,
elementos materiales del paisaje. En este sen- así como las relaciones intra e intercomuni-
tido, la tradición oral conforma una amplia tarias puedan ser reveladas. En el caso de la
fuente de información geográfica que entrega comunidad de Cauñicú, el ptrarüpü es el eje
pistas sobre el sentido y el valor que tuvo una conector de una red de lugares configurada
ruta o un lugar. Así, recorriendo el ptrarüpü, por los siguientes sitios: 1) ruka o casa; 2)
se territorializa y se actualiza la memoria eltun o cementerio; 3) nguillatuwe o espa-
colectiva que muchos pehuenches compar- cio ceremonial; 4) pewenentu o bosque de
ten, mediante manifestaciones orales como araucarias, 5) veranada y; 6) lafken o laguna
son las narraciones de los lugares contenidas de Cauñicú. Estos lugares son percibidos por
en la toponimia del territorio, que rescata los participantes como espacios vividos com-
hechos significativos para las comunidades. plementarios con las actividades cotidianas
En cierto modo, la memoria oral y colectiva y de carácter económico que en ellos se rea-
se nutre de los topónimos que son utilizados lizan, siendo muy relevante la presencia de
como dispositivos situacionales para locali- los ancestros y los ngen o espíritus, quienes
zar eventos narrativos en el espacio material residen en los descansos de los ptrarüpü, en
invistiéndolo de sentido y significados (Tilley, el pewenentu, los menoko o manantiales, cu-
1997). Por lo tanto, se asume que la apro- raco o aguas que emanan de las rocas, lepün
piación simbólica del espacio a través del o lugares de ceremonia, volcanes, lagunas,
tránsito por el ptrarüpü es una acción que cumbres, etc. A modo de ejemplo, uno de los
revitaliza la memoria colectiva y suscita un participantes narró sobre la veranada:
sentimiento de pertenencia o arraigo.
“[…] es un lugar de respeto, un lugar de
Al mismo tiempo, el ptrarüpü articula armonía, de conectarse más con ella...
la red de lugares significativos para la co- y aparte de que ella nos da y protege a
munidad y favorece la reproducción de la nuestros animales porque los animales
territorialidad, por medio del rüpütun. A eso uno los va a dejar y allá ellos están solos
se refiere Ingold (1993) cuando plantea que […]” (enero 2012, Mónica, mujer).
no hay lugares sin caminos, ni tampoco hay
caminos sin lugares. De acuerdo a Di Méo Otro caso especial de mencionar es el
(1998) la territorialidad es la compleja rela- pewenentu o bosque de araucaria, árbol co-
60 REVISTA DE GEOGRAFÍA NORTE GRANDE

nocido como pehuén en mapudungun. Este ocupación surge a raíz de que, en los últimos
lugar provee no tan solo el alimento o nguilliu años, se ha habilitado el acceso al pewenen-
(“piñón” en mapudungun) que es el fruto tu y la laguna de Cauñicú para el desarrollo
del pehuén cosechado en época estival, sino de proyectos turísticos, como es el caso de
que también es considerado un lugar sagra- Trekaleyín, que representa una alternativa
do según la cosmovisión pehuenche5. Cabe para la sustentación económica de algunas
destacar que, antes de ingresar a este lugar, familias. Pese a esto, los pehuenches entrevis-
los pehuenches deben pedir permiso y dejar tados hacen una alusión constante a la nece-
una ofrenda en un descanso llamado “agua sidad de preservar el eltun, el nguillatuwe, el
de fierro”, sitio que se caracteriza por las pewenentu, la veranada y laguna de Cauñicú,
propiedades curativas del agua que proviene lugares que se encuentran habitados por los
de este afluente. Este acto solemne le confiere gnen, quienes forman parte del mundo invi-
ritualidad y refleja el ekuwün o respeto del sible pehuenche según su cosmovisión, los
pehuenche por la naturaleza. Junto a lo ante- cuales podrían marcharse por el ingreso de
rior, la recolección del nguilliu es una prácti- gente extraña al lugar. Y por supuesto, tam-
ca manifestada por el movimiento permanen- bién está presente la disputa por los recursos
te durante el periodo de cosecha o walüng que antes solían ser de uso exclusivo para la
(verano) en la alta montaña, la que ha ido comunidad.
variando en función del acceso a los distintos
recursos naturales y los cambios en las nece- “Muchas huellas se han ido distorsionan-
sidades de las familias pehuenches del valle do para otras utilidades. Antes tenían un
de Cauñicú. No obstante, desde el plano más fin. Eran solo para ir a las veranadas por-
vivencial, ha dado forma a una acumulación que ni siquiera la laguna se utilizaba para
de experiencias superpuestas como capas de el turismo… Antes era un lugar que tenía
significados temporales inscritas en el paisaje un fin común que era veranear, llevar a
y transmitidas oralmente. los animales. Ni siquiera nosotros íbamos.
Y si nosotros íbamos, no íbamos a estar
“[…] Los abuelos nos decían así. Los ahí comiendo un asado, ir a disfrutar o ir
abuelos nos andaban trayendo mucho turistear. No hacíamos eso, no íbamos a
más lejos antes. Recorríamos pino por eso” (enero 2012, Rayen, mujer).
pino, buscando piñones. Y ahí –nos de-
cían los abuelos–, somos pehuenches El ptrarüpü es un lugar en todo sentido,
nosotros… en el pino, ahí, está la comida un espacio vivido practicado, desde el cual
de los pehuenches” (enero 2012, Carlos, se entrecruzan funcionalidad, temporalidad y
hombre). significado como atributos inherentes entre sí,
encarnados en la experiencia del caminante
La transformación de la materialidad del y el propio acto de moverse en el sendero.
ptrarüpü es percibida por algunos participan- En este sentido, la vivencia de muchos pe-
tes como una situación amenazante para las huenches a través del sendero a lo largo del
familias del valle de Cauñicú, que prefieren valle se refiere a un intrincado articulado de
la preservación de las características tradi- historia y memoria, identidad e ideología,
cionales del ptrarüpü. Así, un posible ensan- interacción social, ritual y sabiduría sobre los
chamiento con fi nes turísticos del ptrarüpü lugares y los paisajes de la montaña andina
que conduce al pewenentu y la laguna de y sus múltiples particularidades, de donde
Cauñicú es resistido por algunas familias, conjugan los mundos visibles e invisibles de
quienes ven amenazada la integridad de estos la propia cosmovisión. Igualmente, el tránsito
lugares según sus códigos culturales. Esta pre- de los residentes pehuenches por los ptrarüpü
del valle de Cauñicú implica una serie de
prácticas sociales, familiares y de manejo de
los recursos desde donde emergen símbolos
5 El apelativo “pehuenche”, que en lengua mapuche y relatos que permitirán el desarrollo de un
significa “gente del pehuén” (pehuén= pino o arau- apego y posteriormente una identidad respec-
caria; che= gente), resume la importancia que tiene to de estos lugares y el sendero, que se van
el pehuén como base identitaria y religiosa para las
comunidades pehuenches que habitan la cordillera reelaborando a medida que se comunican y
de los Andes. transmiten intergeneracionalmente.
LOS SENDEROS PEHUENCHES EN ALTO BIOBÍO (CHILE): ARTICULACIÓN ESPACIAL, 61
MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

“El ptrarüpü es importante porque uno extraída de la entrevista a un participante


siempre se siente más como pehuenche, pehuenche:
se valora por ejemplo. Se valora en sí mis-
mo, y empieza a recorrer su vida... Y uno “[…] las veranadas nuestras estaban en
mismo va andando, se va preguntando y Ralco-Lepoy. Acá, ENDESA nos dio unas
dándose las respuesta a uno mismo” (ene- parcelas pa’ veranear, pero no nos gusta,
ro 2012, Andrés, hombre). porque están muy lejos... no nos gusta.
Son malos esos pedazos de tierra, no nos
En el caso del valle de El Barco, el terri- gusta ir pa’ allá” (febrero 2012, Mateo,
torio se estructura en base a la siguiente red hombre).
de lugares: 1) casa; 2) eltun o cementerio; 3)
templo evangélico, 4) laguna de El Barco; 5) El templo evangélico es otro lugar rele-
pewenentu o bosque de araucarias. Al contra- vante, mencionado frecuentemente en varias
rio de lo que sucede en Cauñicú, se aprecian entrevistas6. En el caso de la comunidad de El
nuevos rasgos en la movilidad y uso de los Barco, gran parte de la comunidad adscribe
senderos que revelan un modo de ocupación a la religión evangélica, cuya infl uencia se
del espacio distinto al tradicional. Un factor ha hecho notar en el abandono de prácticas
revelador fue la relocalización de las familias religiosas vinculadas a muchos lugares reco-
de El Barco, quienes manifiestan abiertamen- nocidos como sagrados por los pehuenches.
te un mayor vínculo al cementerio de Ralco- Y en otros casos, el sincretismo ha generado
Lepoy. El eltun o cementerio es un lugar de una resignificación de dichos lugares, lo que
encuentro con los antepasados y de resguar- ha incidido en la reconstrucción de la propia
do de la sabiduría y del püllü o espíritu. Sin identidad como pehuenche. Es por tanto ne-
embargo, este cementerio no se encuentra cesario asumir la relevancia que posee como
dentro del valle, sino que pertenece al sector lugar de significación espiritual para muchas
de Ralco-Lepoy, la antigua comunidad de la familias que participan en este espacio, y que
que provenían la casi totalidad de las familias lo han incorporado en lo que perciben como
relocalizadas en este sector. propio.

“Tenemos cementerio acá, pero nunca lo “Cuando vamos a la iglesia, nos juntamos
usamos. Vamos siempre al de Lepoy. Allá con más personas. Es importante para
están nuestros ancestros, mi familia… allá nosotros adorar a Jesucristo, santificarnos.
vamos y vemos a los nuestros […]” (febre- Nos gusta estar ahí... Nos sentimos más
ro 2012, Sabina, mujer). alegres y cantamos, y es bonito” (febrero
2012, Vanessa, mujer).
Otro ejemplo, es la forma en como el
espacio de veranada es percibida por las fa- En esta comunidad, el ptrarüpü adquiere
milias de El Barco, quienes subrayan el valor nuevas connotaciones de tipo económicas,
económico y la utilidad que las veranadas que responden más bien al acceso de turistas
brindan para la economía doméstica sin nin- hacia la laguna de El Barco (ptrarüpü 3) y el
gún otro atributo especial, ya sea espiritual o traslado de ganado menor y mayor hacia las
histórico, como sucede en Cauñicú. Se debe veranadas cercanas al paso Pucón-Mahuida
señalar que, en este valle, no existe el espa- (ptrarüpü 4). No obstante, son pocas las fami-
cio de invernada en sí, ya que corresponde a
un antiguo sector de veranada. Por lo tanto,
las familias relocalizadas tuvieron que adap-
tarse a las condiciones de un entorno físico- 6 La religión cristiana ha mantenido una marcada
natural más adverso que el de Ralco-Lepoy, presencia dentro de muchas comunidades pehuen-
ches del Alto Biobío. Si bien la religión cristiana se
en el cual la lógica de movilidad trashumante
presenta como un agente externo que perturba la
pierde sentido. Además, son pocas las fami- estructura de la antigua institucionalidad pehuenche
lias que siguen practicando el “veraneo”, por y muchas prácticas religiosas, la evangelización
lo cual no están conformes con los predios de las comunidades ha derivado en un proceso de
adquiridos tras la permuta con ENDESA S.A. reinterpretación de los nuevos símbolos religiosos
cristianos desde la propia tradición pehuenche. Este
Esto puede constatarse en la siguiente cita proceso es lo que Foerster (1993) denomina como
sincretismo.
62 REVISTA DE GEOGRAFÍA NORTE GRANDE

lias que reconocen el ptrarüpü como un ele- este término, derivan las ideas de ptrarüpü y
mento transitado en el día a día, o vinculado pichirüpü, clasificaciones realizadas por los
a prácticas e historias locales. Más bien, el mismos pehuenches, basadas en una jerar-
ptrarüpü es el resultado de una organización quía y un tipo de uso que expresa la comple-
espacial preestablecida, desprovisto de prác- jidad de la espacialidad del rüpü de acuerdo
ticas que le otorguen signifi cados más allá a los lugares que vincula. El ptrarüpü, o
de lo meramente funcional. Sin dudas, para camino principal, corresponde a un antiguo
las familias residentes del valle de El Barco, sendero de uso periódico o estacional, que
el camino Ralco-Chenqueco-Fundo El Barco comunicaba puntos estratégicos distanciados
resurge como un elemento indispensable a una escala local o regional. El pichirüpü,
para sus vidas, porque es el único medio que en cambio, es una huella o senda de menor
los conecta con los centros poblados de los envergadura que conecta espacios de uso
cuales dependen, ya sea por temas de salud, cotidiano. Son temporales, trazadas al azar e
educación y alimentación, entre otros. inconexas.

“Usamos el puro camino que va pa’l pue- Este estudio destaca el rol del sendero o
blo, pa’ Chenqueco. El camino lo usamos ptrarüpü como el elemento que articula la
nosotros, desde que nos vinimos a vivir montaña pehuenche. Esta articulación com-
acá. Antes, los viejos usaban otro camino, prende no tan solo el ámbito físico-natural
pero no sé bien cuál sería [...]” (febrero de un espacio geográfico, y el espacio de
2012, Sabina, mujer). vida en el que se desenvuelve la cotidiani-
dad, sino que también los espacios vividos
La dinámica territorial está marcada por la o lugares. Ciertamente, la articulación entre
movilidad vertical de esta comunidad hacia el valle de Cauñicú y en el valle de El Barco
centros poblados como Villa Ralco. Por otro evidencia diferencias tanto en la configura-
lado, la trashumancia no es característica de ción, continuidad, dinámicas e interacciones.
esta zona. Si bien algunos pehuenches transi- En el valle de Cauñicú, responde a una lógica
tan durante el verano a las veranadas de Tre- más tradicional del uso de este espacio de
putreo y Quillaicahue, van de forma esporá- montaña, caracterizado por una movilidad
dica y no permanecen durante todo el tiempo estacional a través del ptrarüpü, elemento
que dura el “veraneo”. Tampoco realizan esta catalogado como propio, y que conecta am-
actividad en familia, como tradicionalmente bientes seguros y controlados. En el valle de
lo hacen los pehuenches del valle del Queu- El Barco, opera un sentido más alejado de lo
co y parte del Biobío. Se observa, entonces, tradicional en el que la continuidad espacial
entre veranada e invernada, relación que ha
cómo la invernada y veranada, espacios fun-
brindado el carácter móvil al estilo de vida
cionalmente separados según el sistema de
pehuenche, siendo la base de una territo-
asentamiento tradicional pehuenche, se arti-
rialidad en red, ha suscitado que el sendero
culan de acuerdo a nuevas lógicas que operan
sea percibido como un elemento ajeno y
en escalas de tiempo y distancia menores,
desprovisto de memoria y con un uso menos
generando variaciones de las trayectorias y re-
intenso.
produciendo nuevas formas de movilidad. Por
otro lado, la posible desvinculación con los
El ptrarüpü es la expresión tangible de las
lugares asociados a la movilidad estacional
prácticas socioculturales de los pehuenches
(ptrarüpü, pichirüpü, miradores, descansos,
que favorece la construcción de un conoci-
pinalerías) advierten la construcción de una
miento acabado del territorio, la apropiación
nueva territorialidad basada en interacciones
simbólica del espacio y la formación de
espaciales circunscritas en las inmediaciones
identidad. En cierta medida, el ptrarüpü es
de la propiedad de cada familia.
concebido como un elemento estratégico
asociado a la trashumancia, la que puede
Consideraciones finales ser entendida como la manifestación de una
territorialidad reticular asociada a un uso y
Los caminos –o rüpü para los pehuen- manejo específico de los recursos del territo-
ches– constituyen un concepto global que rio. No obstante, el ptrarüpü no es solamente
remite a las redes viales en su conjunto. De un elemento lineal del espacio, mesurable
LOS SENDEROS PEHUENCHES EN ALTO BIOBÍO (CHILE): ARTICULACIÓN ESPACIAL, 63
MOVILIDAD Y TERRITORIALIDAD

y estático, sino también es un lugar prac- caso cántabro). Investigaciones Geográficas,


ticado (Cresswell, 2006), desde el cual se 2006, N° 40, p. 73-95.
forjan los lazos identitarios y afectivos con
el territorio a partir de las prácticas móviles. ANSOLA, A. y SIERRA, J. El camino real
De manera más detallada, en el caso de la de la montaña: de Liébana a la costa por el
comunidad de Cauñicú, el ptrarüpü es un valle de Lamasón (Cantabria). Eria: Revista
medio de transmisión de una identidad en Cuatrimestral de Geografía, 2006, N° 71, p.
construcción permanente, que se reactualiza 319-337.
en la medida que se activa la memoria oral
proyectada en el territorio. De manera con- AZÓCAR, G.; SANHUEZA, R.; AGUAYO,
traria, para el caso de la comunidad de El M. y VALDÉS, C. Propiedad y ordenamiento
Barco, el ptrarüpü refleja la desestructuración territorial en áreas de desarrollo indígena.
y reconstrucción inacabada de la identidad Revista Ambiente y Desarrollo, 2002, Vol. 18,
de una comunidad desplazada y reasentada N° 2-3-4, p. 182-189.
que ha debido adaptarse a nuevas lógicas de
relación con el territorio. AZÓCAR, G.; SANHUEZA, R.; AGUAYO,
M.; ROMERO, H. & MUÑOZ, M.D. Conflicts
El acto de recorrer los senderos, o for Control of Mapuche-Pehuenche Land and
rüpütun, trasciende el mero hecho de cami- Natural Resources in the Biobio Highlands,
nar o desplazarse por el territorio para llegar Chile. Journal of Latin American Geography,
a cierto destino. Se presenta más bien como 2005, Vol. 4, N° 2, p. 57-76.
un proceso de aprendizaje a través de la
oralidad y el control del territorio, en el que BARABAS, A. La territorialidad indígena
la experiencia del recorrer se instala en las en el México contemporáneo. Chungará,
bases de la relación del pehuenche con la 2014, Vol. 46, N° 3, p. 437-452.
montaña cordillerana por medio de la topo-
nimia y la historia local asociada a los lugares BELLO, A. Nampülkafe. El viaje de los ma-
conectados por el ptrarüpü. Es por esto que puche de la Araucanía a las pampas argenti-
la territorialización por medio del rüpütun nas. Temuco: Ediciones Universidad Católica
y prácticas asociadas a este concepto como de Temuco, 2011.
son veranear, la recolección de piñones,
nguillatun y pentewun, actúan como una pla- BENDER, B. Stonehenge: Making Space.
taforma de anclaje para la memoria identitaria Oxford: Berg, 1998.
colectiva de la comunidad y fortalece los
vínculos socioculturales de la comunidad BENDER, B. Landscapes on-the-move.
que comparte la red de lugares asociada a Journal of Social Archaeology, 2001, Vol. 1,
dichas actividades. Por lo tanto, el tránsito N° 1, p. 75-89.
por estas rutas permite el encuentro con el
pasado, con los gnen que descansan en pun- BENDER, B. Time and Landscape. Current
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