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PRIME PERIODO CAPITALISMO LIBERAL

1. La soberanía del pueblo se transformo en la soberanía del


Estado-nación.
2. La voluntad general se transformó en la regla de la mayoría.
3. El derecho se separó de los principios éticos y se convirtió en un instrumento dócil de la
construcción institucional y de regulación del mercado. Así fue como el derecho se convirtió en
una instrumento del Estado.
4. Se produce la división entre derecho público, derecho privado y el derecho constitucional,
estableciéndose una distinción entre el derecho que vincula el ciudadano al Estado (derecho
administrativo) y el derecho que está a disposición de los ciudadanos y que ellos utilizan en sus
relaciones mutuas (derecho privado). Por su parte, el derecho constitucional se basaba en el
presupuesto de que las libertades individuales tenían un origen pre-jurídico y de que el Estado
apenas podía garantizarlas por medios políticos y administrativos.
5. Las relaciones de mercado se concebían como autorreguladas por medio del Estado, quien
utilizaba para ello: I) el derecho privado; II) medidas fiscales (concesión de terrenos a las empresas
ferroviarias, proteccionismo económico, concesión de patentes, etc.); III) legislación referida a la
duración de la jornada de trabajo y demás condiciones laborales. Inflamada por las
contradicciones del desarrollo capitalista, la tensión entre regulación y emancipación explotó. El
estado liberal encontró en el caos resultante la justificación para imponer un
modo de regulación que convirtiese las pretensiones emancipatorias en anomia o utopía y, por lo
tanto, en cualquiera de los dos casos, en peligro social.
La aparición del positivismo en las ciencias epistemológicas y el positivismo jurídico
pueden considerarse, en ambos casos, construcciones ideológicas destinadas tanto a reducir el
progreso social al desarrollo capitalista, como a inmunizar la racionalidad contra la contaminación
de cualquier irracionalidad no capitalista.

SEGUNDO PERIODO: CAPITALISMO ORGANIZADO

A finales del siglo XIX, el panorama jurídico-político dominante se alteró dramáticamente,


sobre todo debido al creciente dominio del modo de producción capitalista que puso fin al
mercado competitivo y auto-equilibrable. Junto a eso, la extensión del derecho de voto y la
organización de los intereses sociales sectoriales en organizaciones patronales y sindicatos
evidenciaron aún más el carácter clasista de la dominación política. Los sindicatos y partidos
obreros entraron en la escena política, hasta entonces exclusivamente ocupada por los partidos
políticos oligárquicos y las organizaciones burguesas.
En estas condiciones, la distinción estado y sociedad civil sufriría un proceso de
transformación. Dos evoluciones diferentes, aunque convergentes, incentivaron este proceso:
A) La necesidad de una gestión económica pública impuesta por la creciente complejidad de la
economía capitalista. Hubo una fuerte intervención del Estado para regular los mercados.
B) La segunda transformación fue el reconocimiento político de las externalidades sociales del
desarrollo capitalista. La politización de la desigualdad social envolvió al Estado en la relación
salarial y en el consumo colectivo.

Estas medidas condujeron a una forma política nueva providencia que se basa en la convergencia
de dos principios: el del Estado y el del mercado, de forma que los conflictos entre ambos fueran
considerados providenciales y hasta institucionalizados.
En el Estado-providencial la obligación política horizontal se transformó en una doble
obligación vertical: primero entre los contribuyentes y el Estado, y, segundo, entre los
beneficiarios de las políticas sociales y el Estado.
El impacto del nuevo modo de regulación social en el derecho fue enorme y puede resumirse así:
1. Se produce el desarrollo de nuevos dominios en el derecho, como en derecho económico, el
derecho del trabajo y el derecho social, todos ellos con la característica común de conjugar
elementos de derecho privado y derecho público.
2. Las constituciones dejaron de ser la concepción de un Estado burocrático y de un sistema
político rigurosamente definido para transformarse en un terreno de intermediación y negociación
entre intereses y valores sociales conflictivos.
3. Se produce el reconocimiento de los derechos socio-económicos, la tercera generación de
derechos humanos según Marshall.
4. Se produce una importante evolución del derecho administrativo que paso a ocuparse de la
organización y afectación de recursos y de la regulación tecnológica realizada por un estado
cooperante.
5. El derecho del estado se convirtió en menos formalista y abstracto.
6. La función de integración política y social del derecho distributivo paso a ser un tema
importante de debate público.
7. Se produce un nuevo concepto de caos y, simétricamente, un nuevo concepto de orden. La
producción política, social y económica de caos se hizo bien patente en las guerras y en el
imperialismo, en las crisis globales y en las prácticas predatorias, en las enormes desigualdades
sociales y en los consumos suntuarios, etc.

TERCER PERIODO CAPITALISMO DESORGANIZADO


Desde el inicio de la década del 60 del siglo XX, el modo de regulación y el Estado-providencial ha
sufrido un deterioro considerable.
La expresión “capitalismo desorganizado” significa, en primer lugar, que las formas de
organización típicas del segundo periodo están continúa) siendo gradualmente desmanteladas o
reconstruidas en un nivel de coherencia mucho más bajo, y, en segundo lugar, que es mucho
más visible la demolición de las antiguas formas organizativas que el propio perfil de las nuevas
organizaciones que van a sustituirlas.
La promesa de una distribución más justa de los beneficios sociales y la promesa de un
sistema político estable y relativamente democrático se están deteriorando a través de múltiples
manifestaciones: desigualdades sociales crecientes, aumento alarmante de la pobreza, aparición
de terceros mundos, etc.
El principio del Estado está también sometido a transformaciones drásticas. La ideología y
la práctica del neoliberalismo, han conducido a una difuminación del protagonismo del Estado-
nación como actor en el sistema mundial. Desregulación, privatización, mercado interno del
Estado, mercantilización, constituyen algunas de las denominaciones del variado conjunto de
políticas estatales que comparten el objetivo común de reducir la responsabilidad del
Estado en la producción del bienestar social.