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BIBLIOTECA

DE LAS

ESCUELAS
TEXTOS DE LAS ASIGNATURAS
DE LA

E N S E Ñ A N Z A PRIMARIA SU P E R IO R
ARREGLADOS AL PROGRAMA OFICIAL DE 1NGE1S0 EN LAS NORMALES
r E s c iu r o s roa

SATURNINO CATJ.F.JA

Tomo I
HISTORIA SAGRADA
ED ICIÓ N A 'JM E N TA D A Y REFORM ADA

Olm <¡t texto ap.'olai!n j>or la Autoridad edeiújtica.

M A D R ID
SA T U R N IN O O A L L E J A , ED ITO R
Calle de Valencia, núm. 2S.
ÍNDIOE.

Pr Mogo................................................................................... 7
Historia Sagrada.— Introduooión.'...................................... 9

Antiguo Testamento.
Capitulo T. Creación del mundo......................................... 15
II. El pecado original............................................ 22
III. Abel, Caín y Seth............................................ 30
IV. El diluvio universal......................................... 34
V. Dispersión del género humano....................... 39
VI. Vocación de Abruliám..................................... 43
VII. Ititiac y sus hijoB Esmi y Jacob...................... 52
V III. E sdosis í hijos fie Jacob................................. 57
IX. José.................................................................... 62
X. Exaltación ce José............................................ 70
X I. Job...................................................................... 77
X II. Moisés................................................................ 82
X III. Peregrinación de los israelitas........................ 89
X IV . Llegada de los israelitas i Canaán................. 97
XV. Juecus y reyes do Israel................................. 106
X V I. EHaB, Elieeo y Jonás....................................... 127
X V II. TobUs................................................................. 136
X V III. Judit................................................................... 144
X IX . Daniel y la ca&ta Svitana................................. 148
XX, Ester................................................................... 155
/
P á g t iM

¡fftiev o T e s t a m e n t o .

Capitulo I. Anunciación, oncamación y nacimiento del


Hijo de Dios.................................................. 163
II. MinUterio público do Jesús............................. 174
III. Principales milagros do Josris......................... 182
IV. Historio. do la Samarltana............................... 188
V. La eleooión de los Apóstoles y ol Sormón do.
la mnntnfiti..................................................... 192
VI. Las parábolas do Jesucristo............................. 198
VII. Confesión de San Pedro y transfiguración del
Seiior.............................................................. 205
V III. Entrada de Jesús en Jerusalén é Institución
de la Eucurislla....................................... 210
IX . Pasión, muorto y resurrección de Nuestro
Peilnr Jesucristo............................................... 220
X. Ascensión: venida del Espíritu Santo y pre­
dicación de los Apóstoles............................ 230
PROLOGO.

La presente obra es la primera cíe nr.a serio qno


vamos A publicar, b;ijo mi plan nuevo, destinada ul
grado snperior de la Enscfi¡mz¡i Primaria, y coa el
titaio de Biblioteca de las Escuelas.
Nos lian sugerido eso nuevo plan: 1.°, la compa­
ración qnc liemos lieelio do loa diversos métodos
seguidos en sus libros por los autores mtís re patudos
do España y del Extranjero; 2 o, las opiniones qno
liemos consultado do distinguidos pedagogos y do
profesores de larga y fructuosa experiencia; 3.°, la,
necesidad de estimular las facultades de análisis do
los niños para que éstos l o culi ¡ven solamente su
memoria y se acostumbren á desentrañar el scnlido
de lo que Icen; 4.°, la conveniencia, debidamento
apreciada por Brocluud, Marión y Montesinos, do
que los educandos, en todo cuanto leen y estudian,
se habitúen d distinguir lo qne es fundamental do
lo qne es accesorio, 6 de otra manera, el contenido
— 8 —

substancial de cada párrafo y lo que en éste sirve de


mera aclaración ó de explicación amena.
E l plan á que sujetamos la Biblioteca de las E s­
cuelas, que con el presente libro se inicia, consiste:
1.°, en dedicar un párrafo de cada capítnlopara cada
asr.nto con sujeción ¡i programa ó cuestionario deter­
minado y preciso, pero sin interrumpir la lectura con
la intercalación de las preguntas en el texto; 2.°, en
colocar al pie de cada página las preguntas corres­
pondientes il los párrafos de la misma página; 3.°, en
poner con letra cursiva ó bastardilla en cada párrafo
nn extracto del mismo, ó sea la respuesta sucinta de
la respectiva pregunta; y 4.u, en hacer al final de
cada capitulo nn resumen abreviadísimo de su con­
tenido substancial.
De este m odo, cada libro de los qne corresponden
¿ la sorie del presente contiene en sí mismo tres de
diferente extensión: nno abreviado, constituido por
los resúmenes de todos los capítulos; otro más com­
pleto, formado por la parte qne va de letra cursiva
ó bastardilla en todos los párrafos; y otro más ex­
tenso, qne es el libro en toda su iutegridad.
Con lo precedente qneda también dicho qne el
presente libro puede servir de útil lectura amena, y
de libro para aprender de memoria todo lo qne exige
el programa oficial de primera enseñanza para el in­
greso en las Escuelas form a les. Lnego la presente
obra es educativa é instructiva; carácter que procu­
ramos dar ¿ todos los libros de esta casu.

S a t u r n in o C a l l e j a .
H I S T O R I A S A GRADA.

INTRODUCCIÓN.

1. La Historia Sagrada nos refiere los acon­


tecimientos más importantes ocurridos al pue­
blo hebreo, y los sucesos do mayor trascen­
dencia relativos á la vida, pasión y muerte de
Nuestro Señor Jesucristo y á los hechos de los
Apóstoles. Es, pues, la Historia Sagrada la
historia de la verdadera religión desde el p rin ­
cipio del mundo hasta d establecimiento de la
Iglesia cristiana.
2. L a Historia Sagrada es la obra literaria
más importante y más veraz que existe en el

1. ¿Qué entendemos por Historia Sagrada?


2. ¿Cómo íué eBcrita la lliatoria Sagrada?
— 10 —

mundo, porque fu é cscrila bajo la inspiración


del mismo D io s: se llama Biblia ó Sagrada Es­
critura, y conliene dos partes: una referente al
Antiguo Testamento, y otra relativa al Nuevo
Testamento.
3. La Historia Sagrada del Antiguo Testa-
viento explica la creación del mundo y la his­
toria del pueblo hebreo, y está destinada espe­
cialmente á anunciar la venida de Jesucristo y
á preparar el establecimiento de la Iglesia cris­
tiana.
4. L a Historia Sagrada del Nuevo Testa­
mento es la historia de Jesucristo, la exposición
de su santa doctrina y el relato de la fundación
de sil Iglesia.
5. L a Historia del Antiguo Testamento com­
prende desde el año 4000 antes de Jesucristo,
en que Dios creó el mundo, hasta el nacimiento
de Nuestro Señor; abraza, por tanto, cuatro
mil años, y se divide en seis épocas:
Primera. Desde la creación del mundo hasta
el Diluvio universal: años 4000 hasta el 2342
antes de Jesucristo.
Segunda. Dc¿dc el Diluvio hasta la Voca­
ción de Abraham: años 2342 al 1916.

3. ¿Deqná tratft la Historia Sagrarla rio’ A ni iqno Testamento?


i. ¿Qué objolo tieDO la Historia Sagrada del Xuero Testa­
mento?
5. ¿QuS tiempos comprende la Historia dol Antiguo Testa­
mento?
— 11 —

Tercera. Desde la Vocación de Abraliam


hasta la salida de los hebreos de Egipto: años
1916 al 1487 antes de Jesucristo.
Cuarta. Desde la salida de los hebreos de
Egipto hasta la construcción del templo de Sa­
lomón: años 14S7 al 1008.
Quinta. Desrle la construcción del templo de
Salomón hasta la cautividad de los hebreos en
Babilonia: años 1008 al GOG.
Sexta. Desde el cautiverio de los hebreos en
Babilonia hasta la venida del Mesías, el Salva­
dor del mundo, Nuestro Señor Jesucristo: años
606 antes de Jesucristo al 1.° de la Era cris­
tiana.
6. L a Historia del Nuevo Testamento co­
mienza en el nacimiento de Jesucristo (año 1.®
de la Era cristiana) y termina en el año 104,
en que murió el evangelista San Juan.
7. Las distintas obras que se publican acerca
de la Historia Sagrada están precisamente su­
jetas A los relatos que se contienen en la Biblia
ó U b rosd e la Sagrada Escritura. Ningún autor
puede inventar nada acerca do este asunto; po­
drá copiar más ó menos extensamente las narra­
ciones de los libros santos; podrá l¡nccrdc ellas
un resumen mejor ó peor arreglado; pero la

6. ¿Qué años comprando la Historia del Nuevo Testamento?


7. ¿Ue dónde to»:an sus datos Iob diferentes libros que se
publican acerca de lo Historia Sagrada?
— 12 —

Historia Sagrada es la misma, cualquiera qne


sen lu obra en que se explique.
8. L a Historia Sagrada del Antiguo Testa­
mento, ó sea la que se refiere á los tiempos an­
teriores ¡í Jesucristo, consta de 38 libros, cuyos
nombres son:

o . . ¡ lGdnosis.
Pentateuco 2Éxodo Libros doo l 21 Cin,tIc, ? do 109
■ cánticos,
ócincoli- 3Levltic0. trinaba. 22Sub¡durla
broa de 4Númerog
3 ' *f 5 Deutcronomio.
, Ti „ . [ 2 3 T sn U s.
i 6 Josué. í Do,tetas
OS„ Pr°
m«H ' 24
n- Jeremías,
^ ,
7 Jueces. vores . . . | 20
yores. 2,0 Danie]
Ece(luiel-
8 Royes.
9 Paralipóincnos
lOEedraa. 127 Oschs.
Libros his-! 11 Nehemías. 28 Jnol.
tóricos...' 12 Mncahcos. 29 Amós.
13 Uutli. 30 Abdlas.
14- Tobías. 31 .Jnniis.
\De los pro­
15 Judit. 32 M¡quena.
fetas lllC-<
10 Ester. 33 Kalium.
nnres..
17 Job. 34 Ilnbacne.
35 Sofonina.
T ., •, (18 Salmos. 30 Ageo.
Libro» doo- 1 < J lW r b io g . 37 Zacarías.
tnnales.. 20EcloB¡1Btés-
38 Malaqulus.

9. L a Historia Sagrada del Nuevo Testa­


mento, ó sea la que se refiere á la vida de Nues­

8. ¿De cá ta lo s libros consta el Antiguo Tealuinciito?


9. ¿Do cuántos libros consta el Nuevo TestaiucnUi?
— 13 —

tro Señor Jesucristo y de los Apóstoles, consta


de 11 libros, que son:
14 ICpUloliH do San Pablo (6)
Los c , , a t r o l ^ f an¿ Iftteo$
Eviuiire ■} De S&n MarCÜ8 (2) 2 — de San Pedro (7|
K0 ' SC Do San L ucos (3) i] — de San J uan (8‘|
“8........( De Son J «un (4) 1 — do Santiago (91
Tíos Hechos de los A j/ik! oles (:>) 1 — de San Judus(lO)
Un libio p io f ético. El Apocalipsis ó Revelación de San Juau (11)

_ 10. Todos los libros que componen la Biblia ó


Sagrada Escritura, deben merecernos completa
f e y confianza, porque todos han sido inspira­
dos p o r D ios, según testimonio de la Iglesia.

Sesnmon de la Introducción.
La Historia Sagrada es la historia del pueblo hebreo y del
catablooimiento de la Iglesia cristiana. Se divide en ríos partos:
Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.
La Historia del Antiguo Testamento comprende los cuatro
mil anos transcurridos desdo la cicaciúu del mundo basta la
venida del Mesías.
La Historia del Nuevo Testamento comprende los ciento
cuatro ailos transcurridos desde el nociniiento de Jesucristo
hasta la muerte do Snu J uan Evangelista.
La Historia Sagrada entil cnnteuida en 38 libros del Anticuo
Testamento y 11 del Nuevo Testamento, que en junto reciben
el nombre de Biblia ó Sagrcula Escritura.
La-Biblia ó Sagrada Escritura silo encierra verdades irre­
futables, porque fué escrita bajo inspiración de Dios, que no
]>uele engañarse ni engañarnos.

10. ¿Debemos creer confiadamente lo que se noe enseña en los


libros de la Sagrada Escritura?
Srtyr

i-' ''¡ÍÚñ

La Creidóa
AMTIGUO TESTAMENTO.

C A P ÍT U L O P R IM E R O .
CHEACIÓN DEL MUNDO.

1. El mundo ha tenido principio; y com o el


tiem po so m ide ó bc gradúa desde la form ación
del m u n d o, podernos decir que antes de éste ha
habido una duración de eternidad en que no
existía nada , ni las aguas, ni las tierras, ni los
cielos, ni aun el tiem po.

¿Ha existido siempre el mondo?


- 1G —

2. D ios, origen absoluto de vida, espíritu


purísimo, esencia infinita, anterior á todo prin­
cipio y posterior á todo fin, crcó de la nada
los cielos, la tierra, las a;/tuts, los astros y todos
los seres corpóreos é incorpóreos existentes en el
mundo y fu era del mundo.
3. Dios creó el mundo ai seis días, 6 en seis
tiempos, ó en seis épocas de armónica duración;
de igual manera que lo hubiera podido hacer
en un solo instante, si esa hubiera sido su di­
vina voluntad.
4. En el prim er día dijo D ios . «Ilu ya luz.y>
Y en el mismo instante la luz surgió de la
nada. Y como Dios sabía que la luz era ade­
cuada para la vida de los seres que tenía pro­
pósito de crear, separó la luz de la obscuridad,
y llamó «día» á la primera, y «noche); á la
segunda.
5. En el segundo día dijo D ios: «Hágase el
firmamento .)> Y al momento se apartaron las
aguas que forman las nubes, de las otras aguas
que cubrían la tierra, y apareció la bóveda bella
y azulada que contemplamos sobre loda la ex­
tensión de la tierra: al firmamento dió el Señor
el nombre de c cielos».

2. ¿De qué c i t ó Dios el mundo?


3. ¿En cuánto tiempo creó Dios el mundo?
4. ¿Qué hizo D ios cd el primor din?
5. ¿Qué hizo D íob en el dlu segundo?
— 17 —

6. E n el tercer día dijo D ios: «Reúnanse en


varios lugares las aguas qu° están debajo de los
cielos, y descúbrase la tierra seca.% Y cuando se
hizo lo que D ios había ordenado y aparecieron
los grandes depósitos de aguas, llamados ma­
res, ríos, arroyos y fuenteB, separados de la
parte sólida, que constituyó los continentes é
ishis, el Omnipotente dió poder á la tierra para
producir toda clase de hierbas, flores, árboles
y fru tos, y se mostraron éstos en inmensa va­
riedad, llevando cada planta la semilla que le
correspondía según su género.
7. En el cuarto día dijo D ios: «.Haya lum­
breras en los cielos para apartar el día y lá
noche y p a ra m arcarlas estacionase los años,
los meses y los días.» V seguidamente brillaron
en los cielos el sol, como lumbrera mayor,
para presidir el día; la luna, como lumbrera
menor, para presidir la noche, y millares de
estrellas que esmaltan con su hermosura el
firmamento.
8. En el quinto día dijo D ios: <cR a ya peces
en las aguas y aves en los aires.'» Y en el acto,
peces de todas clases, reptiles y monstruos ma­
rinos comenzaron á bullir en las aguas de los
mares; y aves de variadas especies y de dife-

8. ¿Qué hizo Dios en el dta tercero?


7. ¿Qué hizo Dios en el día cuarto?
8- ¿Qué hizo Dios en el dia quinto?
2
- 18 —

rentes plumajea y tamaños poblaron los aires.


9. En el sexto día dijo D ios primeramente:
«.Produzca la tierra animales vivientes de todas

Dios croó &loa Anéeles dol cielo.

0. ¿Qué hifco Dion nn ni rlin RfiTto?— jCómn oteó Dios «1


primer hombre?— ¿Cómo se llamó el primer hombre?— jQn(J
quiere decir el nomore de Adán?
— 19 —

clases.» Y después que hubieron aparecido to­


dos los animales que se mueven sobre la tierra,
D ios añadió: (¡.llagamos al hombre á nuestra
imagen y semejanza , para que tenga dominio
sobre todos los peces del mar, sobre todas las
aves del cielo, sobre todos los animales que se
mueven en la tierra y sobre todas las hierbas y
los árboles.» Y D ios moldeó de tierra un cuerpo
y le infundió un soplo de vida , creando así al
prim er hombre, al que llamó A d án , que quiere
decir «hombre hecho de tierra».
10. En el séptimo día D ios cesó de crea r , y
bendijo y santificó ese día , sin duda para ense­
narnos á dedicar al reposo cada día séptimo,
después de seis de trabajo.
11. Dios también había creado los ángeles del
cielo , que eran espíritus puros capaces de la
bienaveaturanza infinita; pero les exigió un
acto de sumisión A su divino Criador; y en­
tonces algunos de ellos , capitaneados por Luz­
bel ó Satanás, se rebelaron contra D io s , enta­
blaron un combate con los ángeles fieles, diri­
gidos por Miguel, y aquél los fueron vencidos y
2precipitados á un lugar tenebroso y de tormen­
tos, llamado « infierno», desde donde atentan
constantemente contra nuestro bien, incitán-

10. ¿Qué hizo Dios en el día séptimo?


11. ¿Q116 sabemos de larebeliiSn de loa Angeles malos?
donoB al mal y ¿ la desobediencia de loe pre­
ceptos de Dios y de su Iglesia.

Adán y Eva.

12. D ios colocó á Adán en el Paraíso terre­


nal, que era un jardín de grande hermosura,
12. ¿Dóndo colocó Diob ¿ Adán?
- 21 —

plantado por Dios para que sirviera de recreo


á nuestros primeros padres. En aquel jardín,
bailado por cuatro ríos, había hermosos árboles,
enriquecidos con deliciosos frutos: especial­
mente había dos Arboles, el de la vida y el de
la ciencia del bien y del m al, que oran admira­
bles por su extraordinaria belleza.

Besumen del capítulo primero.


' Dios creó el mundo en seis dias 6 en seie ¿pocas de armó­
nica duración.
En el primer dia hizo la luz 7 eeparó el dia de la noohe.
En el segundo dia hizo el firmamento, al cual llamó cielo.
En el tercer día reunió laa aguas en los mores y dió á la
tierra el poder de producir toda clase de frutos.
En el cuarto dia creó todos loa astros, el hoI. la luna v las
estrellas.
En el quinto dfa creó Dios los peces y las aves.
En el Bexto dia hizo quo vivieran todos loe animales que se
mueven en la tierra, y formó al hombre á su imagen y seme­
janza, dotándole de un alma racional, capaz de conocer y amar
á au Creadur.
En el «óptimo día descansó para ensecarnos á dedicar al re­
poso un día después de cada seis de trabajo.
Dios habla creado también los ángeles; pero algunos de éstos
se lo rebelaron y fueruu precipitado» ií los inüernoB, desde
donde procuran arrastrarnos & la perdición, haciéndonos des­
obedientes de los preceptos de Dios y de su Iglesia.
Dios colocó al primer hombre en el ParaiBO terrenal.
— 22 —

C A P ÍT U L O II.
EL PECADO ORIGINAL.

1. Después que hubo Dios colocado al pri­


mer hombre en el Paraíso terrenal, quiso darle
una compañera: con este objeto infundió en
A dán un profundo sueño , y en ese estado le
sacó una costilla , de la cual form ó á la j)rimera
mujer, que se llamó E v a , es decir, «la que da
la vida».
2. Sin duda alguna, Dios pudo haber creado
á la mujer de otra manera, sencillamente con
un acto de su omnipotente voluntad, ó del
polvo de la tierra, como formó á Adán, ó bien
ae cualquier otro modo; pero innegablemente
quiso que la mujer y el hombre supieran que
loa dos eran de la misma especie, de igual con­
dición y de idéntica naturaleza. Así lo com­
prendió Adán cuando, al ver á la mujer, excla­
mó: « Esta mujer es hueso de mis huesos y carne
de mi carne . »
3. Dios rodeó en el Edén ó Paraíso terrenal
la vida de nuestros primeros padres de la

1 . ¿De quá manera formó Dios ¿ la primera mujor?


2. ¿Qué dijo Adin cuando v i6 cerco de el ¿ Uva?
3. ¿Qué precepto impuso Dios á nuestros primeros padres?
- n -

bienaventuranza propia de la inocencia; p e r ­


mitió á Adán y á E ra que comiesen tocia clase
de frutos de los árboles que poblaban aquel ame­
nísimo ja rd ín ; pero quiso obligarlos al cum­
plimiento de un precepto para someterlos á
una prueba, y les dijo: «D e los frutos de todos
los árboles comeréis; pero nn comáis del árbol
de la ciencia del bien y del mal: y si de él co­
miereis, moriréis.»
4. Satanás, el jefe más importante de los
ángeles malos que por su rebeldía habían sido
castigados por Dios ft sufrir eternamente las
penas inextinguibles del infierno, envidioso de
que el género humano pudiera gozar de las di­
chas de la felicidad eterna , quiso llevar á la
desobediencia á nuestros primeros padres, para
que éstos y todos sus descendientes se vieran
privados de los dones celestiales que Dios les
preparaba. Y con este fin tomó forma de ser­
piente, y se dirigió á la mujer, diciéndole:
— ¿TCs verdad que Dios os lia dicho que no
comáis de nodo árbol del huerto?
Y la mujer Ir cintestó:
— Comemos del fruto de los árboles del
huerto; pero Dios nos ha dicho que no coma­
mos del fruto del árbol que está en medio del
huerto, porque si de él comiéramos, moriremos.

4* ¿Cómo faltaron Adán y Eva ¿ lu obediencia que ¿ Díob


d o b la n ?
— H —

— Nomoriréis— dijo la serpiente;— pero D ios


sabe que si comiereis de ese árbol se abrirían vues-

Lt* duaobciliuuciu.

tro3 ojos y seríais como dioses, porque conoce­


ríais el bien y el vial.
Entonces Eva observó que el fru to del árbol
- 25 -

ero agradable á la vista, y udeinás apetitoso; y


uon el de9eo de alcanzar la sabiduría que la
infernal serpiente le anunciaba, tomó aquel
fruto, lo comió y dió de él á m marido, el cual
lo comió también.
Tan pronto como incurrieron en el pecado
de desobediencia Adán y Eva, dejaron de ser
inocentes y les avergonzó su desnudez: se cu­
brieron con unas hojaB de higuera, y conociendo
que Dios se les acercaba para pedirles cuenta
de bu conducta infiel, se escondieron entre los
árboles del huerto.
Dios llamó entonces á Adán, diciéndole:
— ¿ Dónde estás ?
Y Adán se presentó al Seílor, al mismo
tiempo que contestaba:
— Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo
porque estaba desnudo, y me escondí.
Dios le dijo:
— ¿Quién te ha enseñado que estabas des­
nudo? ¿Has comido del árbol de que yo te
nundé que no comieses?
— La mujer que me diste por compañera—
contestó Adán pretendiendo disculparse— me
dió de la fruta del árbol y comí.
Dios preguntó entonces á Eva:
— ¿Qué es lo que has hecho?
Y la mujer contestó:
— La serpiente me engañó, y comí de la
fruta del árool prohibido.
— 2(5 —

5. En aquel momento maldijo D ios al hom­


b re , á la mujer y á la serpiente; pero al mismo
tiempo su bondad infinita, para que el diablo

Dios maldijo &Adáu y Era.

ó. ^yué liizo Dios para castigar la desobediencia de Adán y


Eva sin permitir el triunfa dol demonio?
— 27 —

no quedara vencedor, anunció á nuestros p a ­


dres la redención , que libraría á ellos y á sus
descendientes de la condenación eterna á que
se habían hecho acreedores.
6. Dios dijo á la serpiente:
— Maldita serás entre todas las bestias: sobre
tu pecho andarás, y polvo comerás toda tu vida:
pondré enemistad entre ti y la mujer, enire tu
descendencia y su descendencia: tú intentarás
en vano morderla en el talón, y ella aplastará
tu cabeza.
7. A la mujer dijo Dios:
— Padecerás mucho por causa de tus hijos, y
estarás sujeta d tu marido.
8. Y al hombre lo sometió á esta sentencia:
— La tierra te producirá espinas y abrojos,
porque será maldita por tu causa; y comerás el
pan con el sudor de tu rostro hasta que vuel­
vas á la tierra, pues eres polvo y en polvo ha­
brás de convertirte.
9. Segn idamente D ios vistió á Adán y á
Eva con piclea de animales y los expulsó del
Paraíso. Y puso á la entrada querubines con
espada de fuego en la mano para que guarda­
sen el camino del árbol de la vida.

0. ¿Qué dijo Dios á la serpiente?


V. ¿V á la mujer?
8. ¿Y b. Adán?
¿Qu¿ hizo Dios de nuestros primeros padres después de
haberlos maldecido?
Adin i Eva arrojadas del Panlso.
- 29 —

10. Las palabras que D ios dirigió á la ser­


piente. envuelven la prom esa consoladora de la
venida del M esías , que halía de nacer de la
descendencia de Eva para destruir el imperio
de Satanás y salvar al género humano de la
esclavitud del pecado. De igual modo que el
pecado de nuestros primeros padres había de
pasar á toda su descendencia, ésta había de go­
zar de la redención ofrecida á nuestros prime­
ros padres.

Sesnmen del capítulo II.


Dios permitió á Adán y 4 Eva que comieran de loa frutos de
todos los árboles del Paraíso, menos de les que producía ol ár­
bol de la ciencia del bien y del mal.
El demonio, envidioso de la felicidad que hablas de gozar
nuestros primoros padres ei hubiesen correspondido fielmente
& la prueba á que Dios le» habla sometido, sedujo 4 la mujer
P&ra que fuera desobediente al mandato Ha Dios, y Eva indujo
al hombre pura que cometiera la misma falta.
Dios, en castigo de la desobediencia de Adán y Eva, los
expulsó del l'&raiso; pero con el liu de que el diublo no obtu­
viera el triunfo que deseaba, prometió i nuestros primeros pa­
dres que de la descendencia de Eva nacerla el Redentor del
mundo, quo arruinarla el poder del demonio y redimirla al g é­
nero humano de la esclavitud del pecado.
El Mesías ó Iíodcntor del mundo, en cumplimiento de las
promesas de Dios, vino, en efecto, á la tierra en el año 4000
de la creación; padeció y murió por nosotros, y fundó la Igle­
sia cristiana, que lleva ya dua mil años do existencia.

10. ¿Cuáles son las palabras de Dios que envuelven la pro­


mesa ae la venida del Mesías?
C A P ÍT U L O III.
C A ÍN , A B E L Y S E T II.

1. Adán y Eva tuvieron varios hijos. E l


prim er hijo de Adán y Eva se llamó Caín , y el
segundo Abel: Caín era labrador, y Abel pastor.
2. Caín y Abel ofrecían á D ios sacrificios
de sus bienes, es decir, entregaban al fuego, en
honor de Dios, alguna paite de sus bienes.
Caín lo hacía de mala gana y dedicaba á Dios
los peores frutos de la tierra que cultivaba;
Abel, en cambio, destinaba á Dios las primi­
cias de sus ganados; pero las ofrendas de Abel
agradaban á D io s , y las de Caín no le eran
gratas.
3. L a evvidia se apoderó de Caín: fácil le
hubiera sido atraerse el agrado de Dios sir­
viéndole y adorándole con limpio corazón; pero
prefirió dejarse arrebatar por la ira, y meditó
asesinar á su hermano.
4. Cierto día Caín dijo d su hermano: « Va­
mos á dar un paseo p o r el campo .» Y cuando
estuvieron en el campo y sin testigos, Caín se

1. ¿Cómo se llamaron los primeros hijos do Adán y Eva?


2. ¿Qué clase de sacrificios ofrecían ¿ Dios?
3. ¿Cuál fué el crimen qne meditó Caín?
4. ¿Cómo asesinó Cain á eu hermano ¿b el?
- 31 -

abalanzó á Abel y lo mató. El asesino huyó


del sitio en que había cometido su horrendo

Cala ae abalanzó íi Abel y lo mató.

crimen; pero por mucho que huyera, nunca


podía verse libre de Dios, que lo maldecía, ni
de su propia conciencia, que lo acusaba.
- 32 -

5. D ios dijo á Caín: «¿Dónde está tu her­


mano Abel ? i» Y el fratricida contestó con in­
concebible atrevimiento: «N o lo sé. ¿ Soy yo,
acaso, guarda de mi hermano ?» Entonces Dios
repuso: <¡c¿Q uéhas hecho , insensato? L a sangre
de tu hermano (-lama á mi desde la tierra: ésta
no producirá para ti abundante fruto, y en ella
vivirás siempre errante.»
6. Caín se retiró á vivir á un lugar donde
fundó una ciudad que .*»<; llamó Henoch , del
nombre de un hijo de Caín, que se llamaba
también Henoch. Descendientes de éste fueron,
entre otros, Lamech y Tubal-Caín.
7. Después de la muerte de Abel tuvo Eva
otro hijo que llevó el nombre de Seth , que quiere
decir «sustituto», el cual era de tan buenas
condiciones morales como Abel. Descendientes
de Seth fueron, entre otros muchos, Enós, Cai-
nán, Mahalaleel, Henoch, Matusalén, Lamech
y Noé.
8. Les descendientes de Caín fueron conti­
nuadores de la maldad de sus padres, y se atra­
jeron tremendos castigos de Dios: los descen­
dientes de Seth fueron buenos y piadosos. Los
descendientes de Caín , por su maldad, fu eron

5. ¿Qué dijo Dios A Caín?


6. ¿Qué hizo Caín?
7. ¿Qué olro hijo tuvo Eva en sustitución de Abnl?
8. ¿Qué nombre merecieron los hijos do Caín y los de Seth?
llamados ¿hijos de los hombres» , y los de Selh
merecieron , por b u s virtudes, el nombre de « hi­
jos de D ios».
9. Henoch era descendiente de Selh: pertene­
cía á la séptima generación de Adán, y p or sus
virtudes mereció que D ios se lo llevase á los
cielos en cuerpo y alma: este maravilloso acon­
tecimiento sirvió para hacer patente la verdad
de la predicación y de las doctrinas religiosas
de Henoch.
10. L a ascensión de Henoch en cuerpo y
alma á los cielos , nos enseña que no solamente
las almas, sino también los cuerpos de los san­
tos, serán glorificados en los cielos.

Resumen del capítulo m .


Adán y Eva tuvieron varios hijos: el primero se llamó Caín,
y el según Abel.
Caín matt 'i Abel por envidia de lu predilección con que Dios
aceptaba las ofrendas do ¿ato.
En sustitución de A b el, nuestros primeros padres tuvieron
un hijo, al que pusieron por nombre Seth, palabra que significa
UBUStítUtOX.
Los dcscondiontos de Caín fueron malos y recibieron el nom­
bre de chijos de los hombres»; los descendientes de Seth fue­
ron buenos y merecieron ser llamados «hijos de Dios».
Entre los descendientes de Seth figura Henoch, que por sus
virtudes fué llamado por Dios i los oiolos en cuerpo y alma.

9. ¿Quién era Henoch?


10. ¿Qué nos ooseSa la ascensión de Henocli á los cielos?
— 34 —

C A P ÍT U L O I V .

EL DILUVIO UNIVERSAL.

1. Mil quinientos treinta y seis años habían


pasado desde la creación del mundo, cuando
las familias'descendientes de Seth y las de Caín
se unieron por medio de enlaces matrimoniales,
cayendo todas en la maldad. Tanta fu e la ‘p er­
versidad del género humano , que Dios /te dolió
de haber creado al hombre, y se propuso exter­
minarlo; pero, siempre clemente y misericor­
dioso, concedió aún ciento veinte años de plazo
para que la humanidad se arrepintiera de sus
violencias y excesos y entrara por los caminos
del bien.
2. Nué era hombre justo é íntegro , y halló
gracia aule el Señor, el cual quiso exceptuarlo
del castigo general, y le dijo: <iHaz un arca en
forma de nave, que tenga 300 codos de longi­
tud, 50 de ancho y 30 de altura; le pones una
ventana y una puerta, y le haces tres pisos:
bajo, segundo y tercero. H a ré caer un diluvio
de aguas sobre la tierra, y todo lo que hubiere

1. ¿Qué sucedió cuando se unieron las familias de Seth y


da Cain?
2. ¿Qué sobemos de Noé y del arca de la alianza?
— as­

en la tierra, morirá; pero quiero salvarte y


hacer alianza contigo, para lo cual entrarás en

D ioj manda á N oó construir ol arca.

el arca con tus hijos, con las mujeres de tus hijos,


con un p a r de animales de cada especie, y con el
alimento necesario para tí y p a ra ellos.
- 36 —

3. N oé hizo todo lo que D ios le había man -


dado. Se cumplió entonces el plazo que Dios
había dado á los hombres para que hicieran
penitencia, y como no la habían hecho, las aguas
del diluvio inundaron torla la tierra. Era el
año 1656 de la creación riel mundo, y tenía
No¿ seiscientos años de edad.
4. E l diluvio universal ocurrió de este modo:
las aguas de los mares se precipitaron sobre los
continentes; las nubes descargaron abundante
lluvia sobre la tierra p or espacio de cuarenta
días y cuarenta noches, hasta que las aguas su­
bieron 15 codos sobre los montes más altos, y
todo sér con vida pereció, excepto los hombres,
mujeres y animales que estaban encerrados en
el arca, la cual había flotado sobre las aguas.
Estas permanecieron con la misma altura de
nivel ciento cincuenta días, al cabo de los cua­
les comenzaron A disminuir, y el arca se detuvo
en un monte de Armenia llamado Ararat. Cua­
renta días después Noé abrió la ventana del
arca y dio suelta al cuervo, el cual no volvió:
soltó entonces una paloma, y ósta volvió en
breve: pasados siete días mAs, volvió á soltar
la paloma, que regresó en el mismo día, tra­
yendo en su pico una rama de olivo, por la cual
conoció Noé que ya la tierra estaba seca: á los

3. ¿Qué hizo Noé'’


4. ¿Cómo ocurrió el diluvio universal?
- 37 -

siete días dejó nuevamente en libertad la pa*


loma, la cual no regresó al arca. Entonces

El diluvio.

N oé, su fiimilia y los animales que le habían


acompañado salieron del arca, donde habían
estado encerrados un año y diez días: era el
— 38 -

día 27 del segundo mes del aflo Í657 de la


creación.
5. Cuando Noé salió d ela rca , lo primero que
hizo fué ofrecer á D ios un sacrificio en acción
de gracias por los señaladísimos favores que del
Señor había recibido: el sacrificio hecho por Noé
fué á Dios muy grato.
6. Dios hizo alianza con Noé; es decir, hizo
á Noé una promesa en cambio de la fidelidad
que de él esperaba. L a promesa que D ios hizo
d N oé fu é la de tjue no volvería a, mandar otro
diluvio sobre la tierra; y como recuerdo de esta
promesa le señaló el arco iris.
7. N oé se dedicó después del diluvio á cultivar
la tierra en compañía de sus tres hijos: Sem,
Cam y Jafet.
8. Un suceso vituperable ocurrió en la fami­
lia de N oé: habiendo Noé plantado una viña,
bebió del zumo de la uva, cuyos efectos nu co­
nocía, y se embriagó, quedándose dormido en
ostura poco decorosa: el más joven de sus
S ijos, Cam , lo vió en aquella situación, y llamó
á sus hermanos para que igualmente lo vieran;
pero Sem y Jafet se dirigieron al sitio donde
estaba su padre, y andando hacia atrás, lo cu-

5. ¿Qué hizo Noé inmediatamente después que salió del arca?


ti. ¿Cuál íué la promesa que Dios hizo 6. Noé?
7. ¿A que bo dedicó N o¿ doepuís del diluvio?
8. ¿Por qué maldijo Noé ¿ los descendientes de su hijo Cam?
brieron con un manto. Cuando N oé despertó y
supo lo ocurrido, maldijo á Cam , j profetizó
ue un hijo de éste llamado Canaam sería siervo
3e sus hermanos.

Hosumen del capítulo XV.


Habiéndose corrompido torios los hombres por enlaces mn-
tnmoniulcs celebrados entre la familia de tíeth y la lie Cal»,
Dios-decidió castigarlos enviando un diluvio universal.
De este diluvio se salvó Noé con b u s tres hijos, las mujeres
<le b u s hijos y un par de animales de enda especie, Iob cuales m
refugiaron en un aroa cuc Noé habla hecho par orden de Dios.
El diluvio universal ocurrió el año 1055 de la creación del
mundo: los mares Be desbordaron y las nubes descargaron
abundantes lluvias sobre la tierra por espacio de cuarenta dias
y cuarenta nocliea.
Guando cesó la lluvia y la tierra se secó, Xoé y b u familia
calieron del arca y ofrecieron ¿ Dios un sacrificio en acción de
gracias.
Dios prometió & No¿ que no volverla á mandar otro diluvio,
y como recuerdo de esta promesa le mostró el arco iris.

C A P ÍT U L O V .
DISPERSIÓN DEL GÉNERO HUMANO.

1. Los descendientes de N oé se extendieron


por los campos de Armenia, región occidental

1. ¿Qué sucedió á loe descendientes de Noé?


— 40 —

del Asia; se establecieron especialmente eñ laé


llanuras que existen entre los ríos Tigris y
Eufrates, en donde se multiplicaron considera­
blemente, hasta el punto de que les fué imposi­
ble vivir reunidos por más tiempo.
2. Dios había mandado á los descendientes
de Noé que se extendieran por toda la tierra; y
antes de dispersarse en cumplimiento de la vo ­
luntad de Dios y de conformidad con sus mis­
mas necesidades,proyecturón construir un monu­
mento elevadísimo, cuya cúspide alcanzara hasta
los cielos, para hacerse célebres en el mundo.
3. D ios desaprobó el proyecto concebido por
la soberbia de los hombres, y para obligar á
éstos á la dispersión qne les había ordenado,
cuando ya estaban construyendo el monumento
que habían ideado produjo entre ellos una com­
pleta confusión de lenguas, y como no se enten­
dían, tuvieron precisión de abandonar la obra
comenzada y dispersarse.
4. El monumento en forma de torre que ha­
blan comenzado ó, construir los descendientes de
N oé recibió el nombre de Babel, que qiáere decir
((confusión » , porque allí el Señor confundió el
lenguaje de los hombres, convirtiendo en mu-

2. ¿Que ijuisieron hacer los descendientes de Noé antes de


dispersarse?
3. ¿Cómo castigó Dios la soberbia de los hombrea?
4. ¿Cómo ee llamó el monumento que intentaron levantar
loe hombrea?
chos idiomas el línico que hasta entonces se
había hablado en toda la tierra.

liH(lispttisiúu.

5. Los dcaccndientCB de Noé se dispersaron


p o r diferentes re g io n e s: los hijos de Sem po-
5. ¿Qué regiones ocuparon los descendientes de Noé?
— 42 —

hlaron el A sia ; los de Cam el Á frica y parte de


Asia, y los de Jafet la Europa.
6. D e la rasa de Sem salió el pueblo hebreo ,
pueblo escogido por Dios para darle su ley,
para hacerle saber su voluntad, para colmarle
de beneficios y para darle la inefable gloria de
que contara entre sus descendientes al Mesías
prometido.
7. Á medida que los hombres fu eron disper­
sándose por distintos países, olvidaron las ense­
ñanzas <jue habían recibido de N oé , y apenas
conservaron algunas tradiciones primitivas re­
ferentes al verdadero Dios y al prometido Re­
dentor del mundo.
8. Los pueblos , desde que fueron olvidando
al vexdadero Dios, cayeron en los vicios más
groseros y se entregaron á la idolatría: adora­
ron al sul, á la luna, álas estrellas, á los hom­
bres, á los animales, y aun dedicaron culto á
estatuas de madera, de piedra, de oro y de
piala, á las cuales ofrecían sacrificios de vícti­
mas humana!-.
9. N o todos los hombres habían caído en la
corrupción que invadió al género humano:
Abrahani se conservó siempre fiel al Señor.

G. ¿Qué pueblo especial Be deriva de la raza de Sem?


7. ¿Conservaron loa hombres la fe al verdadero Dios?
8. ¿Qué conducta siguieron loa hombres, olvidados del ver­
dadero Dios?
9. ¿No hubo algún hombre que se conservara Sel al SeSor?
^ 43 -

Resumen del oapítulo V.


Los descendientes de Noé sa multiplicaron considerable­
mente.
Dios les orden6 que se extendieran por toda la tierra, y ellos,
antes do dispersarse, quisioron construir una torre que se ele­
vara hasta el cielo; pero el Señor los castigó confundiendo sus
lenguas en la torre de Babel, y entonces ee dispersaron.
Los hijes de Sem poblaron el Asia; los de Caai el Á frica, y
los do Jafct la Europa.
Después de la dispersión, los hombres olvidaron &1 verdadero
Dios y cayeron en la idolatría; pero Abraham conservó su fe.

C A P ÍT U L O V I.

VOCACIÓN DE ABRAHAM .

1. Abraham era hijo <le. T aré , décimo descen­


diente de N o é , y vivía en la ciudad de U r, p e r ­
teneciente á la Caldea , en Asia. Su padre Taré
y un hermano suyo llamado Nacor se hicieron
idólatras; pero Abraham conservó las tradicio­
nes de b u s mayores y el culta del verdadero
Dios.
2. Un día se apareció D ios á Abraham , y le
dijo: a D eja tu tierra y la casa de tu p a d re , y

1. ¿Quién era Abraham?


2. ¿Cuál fuó la orden que el Seflor ilió ¿ Abiulmw?
- 41 -

vete á la tierra que te mostraré-, te haré padre


de un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré

Vocación do Abraham.

tu nombre: bendeciré á los que te bendigan;


maldeciré á los que te maldigan, y todas las
naciones de la tierra en ti serán benditas.»
— 45 -

Contaba entonces Abraham setenta y cinco


años de edad.

AbruU aui e m p ren d ió su e x p e d ició n con Sara y L o t.

3. Cumpliendo las órdenes de D io s , salió


Abraham de su p a ís, y marchando hacia el
3. ¿Como cumplió Abraham el mandato de Dios?
— 4G —

N o rte , sí estableció en la ciudad de A ram : en


su expedición le habían acompasado Taré., r u
hermano Nacor, la mujer de éste, 9U propia
mujer Sara, su Bobrino L o t, hijo de otro her­
mano, ya difunto, nombrado Aram , y muchos
criados con numerosos rebaños.
4. Obedeciendo d una nueva orden de Dios,
y muerto ya Taré, Abraham emprendió ntra
vez su expedición con Sara, b u mujer, y Lot, y
llegó al país, de Canaán , estableciéndose en un
sitio llamado Siqucn, donde se le apareció Dios,
que le dijo: « Esta es la tierra que he de dar á
tu posteridad .»
5. Poco tiempo después, el santo Patriarca
continuó su vida nómada y pasó á Egipto , cuyo
rey ó faraón quiso tomar por esposa á Sara, es­
posa de Abraham; pero tuvo que desistir de su
propósito, porque Dios le castigó con terribles
calamidades; y Faraón, para demostrar su arre­
pentimiento, devolvió á Abraham su esposa y
le entregó además grandes riquezas: Abraham
regresó al país de Canaán.
C. Como vivían juntos Abraham y su sobrino
Lot, j ambos tenían numerosos rebaños que á
veces no encontraban suficientes pastos, los

4. ¿Qué dijo Dios ú Abraham cuando éste 'llegó al pnls de


Canaán?
5. ¿Adónde fué después el santo Patriarca?
6. ¿Por qué Be bepar&ron Abraham y Lot?
- 47 —

criados de Abraham y los de Lot tenían frecu en ­


tes altercador, por lo que Abraham dijo á Lot:

Dios prometió á Abraham hacerlo padre de un gran pueblo.

«N o debe haber contienda entre nosotros, ni entre


nuestros pastores, y p ara evitarla debernos sepa­
rarnos; si tú vas á la derecha, j o iré ¿ la iz­
— 48 —

quierda; si prefieres la izquierda, yo seguiré el


camino de la derecha.»
7. Lot se dirigió hacia el valle de Sidín y se
estableció en un hujar en que se hallaban las ciu­
dades de. Sodoma y de Gom orra; Abraham se
quedó en la tierra de Canaán.
8. En premio de las virtudes que constante­
mente resplandecían en la conducta de Abra-
liam, D ios le prometió hacerle padre de un gran
pueblo; dar á sus descendientes la tierra de Ca­
naán , y que de sus descendientes nacería el R e­
dentor prometido á los hombres.
9. Cierto día se hallaba Abraham sentado á
la puerta de su tienda , y vió llegar tres hombres
forasteros; salióles al encuentro, y dijo á uno
de ellos: «Señor, ruégoos que os detengáis
para descansar.» Inmediatamente entró en la
tienda y mandó á Sara que amasase y cociera
unos panecillos de flor de harina, y apresura­
damente fué á buscar el ternero más gordo de
su rebaño y mandó prepararlo para obsequiar
á los viajeros; cuando todo estuvo dispuesto
sirvió á los peregrinos una comida compuesta
de manteca, leche, panecillos y el ternero asado.
Cuando hubo terminado la comida, el más dis-

1. ¿Adúnde sa entalleció Lot?


8. ¿Qué promesas hizo Dios á Abraham?
9. ¿Qué ocurrió entre Abraham y tres viajaros que se le pre­
sentaron?
— 49 —

tinguido de los tres viajeros dijo a Abraham:


iD e cierto volveré dentro de un año , y p ara en-

Aparición <juo tuvo Abraham.

tonces Sara, tic mujer, habrá tenido un hijo.))


Abraham conoció que aquellos tres peregrinos
eran el mismo Dios acompaQado de dos ángeles.
4
— s o -

10. Los peregrinos que habían estado en la


tienda de Abraham, acompañados por éste se
dirigieron á Sodoma. Entonces D ios dijo á
Abraham que había resuelto destruir aquellas
ciudades nefandas. Abraham pidió clemencia
para los culpables. Dios le prometió que si en
Sodom a se encontrasen diez hombres justos, no
destruiría la ciu da d; pero en Sodoma no había
diez justos.
11. A l anochecer de aquel día, llegaron dos
ángeles á Sodoma: L o t, creyendo qne eran via­
jeros, los obligó á hospedarse en su casa; pero
los habitantes de Sodoma pidieron á L ot que
les entregase aquellos viajeros, y como Lot se
negase á esa pretensión, se dirigieron á la
puerta de Lot para derribarla; pero Dios dejó
ciegos á aquellos insensatos y 110 pudieron ha­
llar la puerta. Entonces los ángeles dijeron á Lot:
(.(Saca de la ciudad á todos tus parientes, porque
vamos á destruirla .)> Y L ot , acompañado de sti
mujer y sus dos hijas , salió d éla ciudad de So-
doma ; los ángeles les encargaron que marcha­
sen sin pararse en la llanura y sin volver la
vista atrás.
12. L a s ciudades de Sodoma y de Gomorra ,

10. ¿Qué anunció D íob á Abraham respecto de Sodoma y


Gomorra?
11. ¿Qué orden dieron los ángeles A Lot?
12. ¿Cómo ocurrió la destrucción de les ciudades de Sodoma
y de Gomorra?
— 51 —

azotadas por nna lluvia ardiente de azufre y


de otras materias combustibles, fueron reduci-

Lot, u w m p iu iu ilu de bu mujer y su s dos b ija s , salió de So do ni a.

das á cenizas; la mujer de L o t, que se detuvo


algunos momentos para coa templar aquel im ­
ponente cataclismo, quedó convertida en esta­
— 52 —

tua de gal. Mientras tanto, Lot y sus hijas lle­


garon á la ciudad de Zoar ó Segor.

Resumen del capítulo VI.


Abraham era hijo de Taré, décimo descendiente de Noé. y
vivía en la Caldea.
Dios le mand6 que dejara su patria, y cumpliendo las órdo-
nes divinas, marchó d Canaán; luego estuvn en Egipto, y des­
pués volvió » Canaíln.
Abraham y su sobrino Lot vivían juntos, pero tuvieron que
Repararse para evitar contiendas entre los pastores de b u s ros-
pee ti v o s rebaños: L oteo fue 4 vivir Sodoma, y Abraham se
qnnrló en Canaán.
Dios prometió á Abraliam hacerle padro do un gran pueblo.
El Señor destruyó las ciudades de Sodoma y de Gomorra, y
por medio de siib ángeles salvó ¿ Lot 3* á la mujer y dos hijas
de éste.

C A P ÍT U L O V II .
ISAAC V SUS n iJ O S ESAir Y JACOB.

1. Abraham , por consejo de su mujer Sara,


tomó p or esposa de segundo orden á una esclava
suya egipcia, llamada A g a r, de la cual tuvo un
hijo , que recibió el nombre de Ism ael . el cual
con el tiempo llegó á ser padre de doce prínci-

1. ¿Cuál fué el primer lujo de Abraham?


- 53 -

pes, de los cuales se derivaron los árabes y los


turcos.

Agnr é Isimitil.

"2. Abraham tuvo otro hijo de su mujer Sara,


al cual, p o r mandato de D ios, le puso p o r nom-
2. ¿Quién era Isaac?— ¿Cómo probó Dios la ubedienuiu de
Abraham?
— 54 —

bre Tsaac. Cuando este hijo tenía veinticinco


años, D ios mandó á Abraham que ste lo ofreciese
en holocausto; y Abraliam, siempre sumiso y
obediente, se encaminó con Isaac á la tierra de
Moría, que Dios le había indicado, donde le­
vantó un altar, puso en él la leña para el sacri­
ficio, y colocó sobre ella á Isaac con las manos
atadas; y cuando Abraham extendió su mano
armada con un cuchillo para degollar á Isaac,
oyó una voz del cielo que le dijo: <i Abraham,
Abraham, deten tu brazo y no hieras ñ tu hijo.'»
Entonces Abraham vió un cordero enredado en
un zarzal, y lo ofreció á Dios en holocausto, en
vez de su hijo; y Dios, para premiar la obedien­
cia de su siervo, le prometió nuevamente cjue
los descendientes de Tsaac se multiplicarían
como las estrellas del cielo y las arenas del mar,
y que de esa descendencia nacería el Mesías, en
quien serían benditas las naciones de la tierra.
3. Isa a c , siendo de edad de cuarenta añ03,
casó con liebeca , hija de Bethucl, nieta de
Nacor, que era hermano de Abraliam. A los
veinte años de su casamiento nacieron á Isaac
dos hijos gemelos, que sellamaron Esaú y Jacob:
Esaú
1 fué cazador,7 y Jacob se dedicó <1 O
guardar
rebaños.
4. Un día en que Jacob preparaba un potaje

3. ¿Cuáles fueron los hijos de Isaac?


4 ¿Cómo renunció Esaú en favor de Jacob el derecho de
priiuogenitun?
— 55 —

de lentejas, Esaú le pidió de aquel manjar, y


Jacob le ofreció dárselo si en cambio le cedía

«D o i'n tu ..................

su dcrccho de primugeuitura; es decir, el dere­


cho de recibir la bendición de su padre; y, en
efecto, Esaú renunció en fa v o r de su hermano el
— 56 —

derecho de primogeniiura á cambio de un plato


de lentejas.
5. A la edad de ciento treinta y siete años
Isaac perdió ln vista, y creyendo que se apro­
ximaba el fin de sus días, llamó á Esaú, le pidió
que fu era á buscar alguna caza , y le prometió
míe entonces le daría su bendición; pero Rebeca ,
descosa de que fuera Jacob el que recibiera la
bendición paterna, tomó dos buenos cabritos, los
guisó y condimentó al gusto de Isaac, y encargó
á Jacob que presentase aquellas viandas á su p a ­
dre fingiendo que era Esaú; y para que la ficción
tuviera éxito, cubrió la9 manos de Jacob con la
piel de los cabritos, porque Efaú tenía las ma­
nos extraordinariamente velludas, y Rebeca
suponía que Iwaac tocaría las manos á Jacob
para convencerse de que era Esaú.
G. Jacob , en efecto, presentó á su padre la
comida preparada por Rebeca, é Isaac , después
de haber palpado á Jacob y de preguntarle si en
efecto era Esaú, comió el guisado, abrazó á su
hijo y le dió su bendición.
7. Cuando Esaú regresó del campo y supo lo
que había sucedido, concibió odio cvntra su her­
mano Jacob, y afirmó que lo mataría después de
la muerte de su padre.

5. ¿Qii¿ hizo ltehena i>ara que Jacob bendijera á Isaac?


6. ¿Cuándo dió Ibiuc bu bendición á Jacob?
7. ¿Qué hizo Esaú cuando regresó del campo?
— 57 -

8. Rebeca aconsejó á Jacob que se marchara


á la Mesopotamia al lado de Labán, hermano
de ella. También Isaac llamó á Jacob y le dijo
aue se marchara y tomase p or esposa á una de
las hijas de Laban , hermano de su madre.

Besumea del capítulo VH,


Abraham tuvo de eu esclava Agar un hijo que se llamó Is­
mael, y de su esposa Sara otro hijo llamado Isaac, destinado
por Dios para el cumplimiento do sus promosue.
Dios mandó á Abraham que le sacrificara á bu hijo Isaac;
pero cuando el santo Patriarca se disponía A cumplir la orden,
la voz de D ídh se dejó oir mandando á Abraliam que detuviera
su brazo.
Isaac casó can Rebeca, de la cual tuvo dos hijos: Esaú
y Jacob.
Esaú cedió á su hermano el derecho de primogenitura por
un plato de lentejas, y Jacob obtuvo de su padre la bendición
mediante un engaño.
Rebeca é Isaac aconsejaron áJacob que se retirara d la Me-
Bopotamin.

C A P ÍT U L O V III.
ESPOSAS É HIJOS DE JACOB.

1. Jacob salió de Bersabé, en que vivían sus


padres, y se dirigió á Harán, ciudad de la Me-

B. ¿Cuál fué el consejo que Isaac y Rebeca dieron á Jacob?


1. ¿Cuándo marchó Jacob & la Mesopotamia, y qué suefio
tuyo en el camino?
- 58 -

sopotamia, en donde vivía su tío Labán. D u ­


rante el viaje tuvo un sueño en el cual vió una

Lí. escullí de Jacob.

escala misteriosa colocada entre la tierra y el


cielo , p o r la cual subían y bajaban ángeles, y
oyó también la voz del íáeñor que le decía: « Y o
- 59 -

soy el Dios de Abraham y de Tañar;; en ti y en


el Mesías qne nacerá de tu descendencia serán
benditas las naciones; seré til protector en todas
partes y te volveré 4 este país, en donde han
de cumplirse mis promesas.» Cuando Jacob
despertó, considerando que era sagrado aquel
sitio, donde cosas tan estupendas había visto y
oído en sueños, lo llamé Betel, que quiere decir
«casa de Dios».
2. Jacob continuó su viaje y llegó á H arán ,
donde fue admitido en casa de su tío L abá n , al
cual se comprometió á servir siete años para
recibir por esposa á su prima Raquel.
3. A l cabo de los siete años, Labán obligó á
Jacob á casarse con L ía , hermana de Raquel;
pero Jacob , mediante el compromiso de servir á
su tío otros siete años, se casó también con R a ­
quel: lusgo tomó por esposas de sequndo orden á
Celfa, esclava de Lía, y á B ata, esclava de

4. D e estas cuatro mujeres tuvo Jacob doce


hijos, cuyos nombres fueron: Rubén, Simeón ,
Lcví, J u d á , D a n , N eftalí , Ciad, A *er, 1sacar,
Zabulón, José y Benjamín, y una hija llamada
Dina.
5. Después de haber servido á Labán los ca-

2 ¿Adónde vivió Jacob?


3. ¿Cómo ao llamaron las esposas que tuvo Jurob?
4. ¿Cómo se llamaron Iob doce hijoB y una hija que tuvo Jacob?
5. ¿Qué orden dió el SeQor á Jacob?
— 60 —

torce años convenidos y otros seis más, Jacob,


colmado de riquezas que excitaban la envidia
de su tío y sus cuñados, recibió del Señor la
orden de volverse á Canaán. Y en efecto, se
puso en marcha con toda su familia, sus siervos
y sus ganados.

Doapuéí Uu liubur LucUuilu \ iciuriosuiiiuiitu ron un úagol.

G. Esaú salió al encuentro de Jacob con 400


hombree armados; pero Jacob , después de pedir
á Dios su protección y de haber luchado victo-,
riosamentc con un ángel, por lo cual tomó

ti. ¿Cómo se efectuó la reconciliación de Jacob y Esaú?


f.l —

desde entonces el nombre de Israel, que quiere


decir fuerte, .se dirigió hacia Esaú, prosternán­
dose ante él siete veces: por este acto de humildad
se reconciliaron los dos hermanos.
7. Jacob siguió su peregrinación y se estable­
ció en el valle de H a m b r e donde aun tuvo el
placer de ver á su padre. Isaac murió pono
tiempo después á la edad de ciento sesenta, y
siete años: Abraham había muerto de ciento
setenta y cinco años.

Resumen del capítulo VIH.


Jacob desde Bernabé, en Canaún, marchó & la ciudad de Ha-
rAr, de Mesopotamia, donde vivió veinte afios cu casa do su lio
Lahán.
Se casé con las dos hijas de éste, Lia y Raquel, y tomó tam­
bién por espDsas de ecgundo orden á, las asolavcs Celfa y Bala.
De estas cuatro mujeres tuvo doce hijos y una hija.
Por orden del SeBor retrresó á Canaán, y en el camino se re­
concilió con su hermano Esaú.
Jacob so cstablcoió en Canaán, en el vulle de Mambré.

7. ¿Dónde se estableció Jacob después de su peregrina­


ción?— ¿De qué edad habla muerto Abraham?— ¿De qué edad
murió Isaac?
— 62 —

CAPÍTU LO IX .
JO SÉ .

1. José, hijo de Raquel, era muy amado de


su padre Jacob, porque estaba adornado de her­
mosas cualidades y virtudes. Sus hermanos le
envidiaban, y llegaron á odiarle porque Jacob
le mandó hacer una preciosa túnica de muchos
colores.
2. José tuvo algunos sueños que molestaron
extraordinariamente á sus hermanos. Un día
éste les dijo: alie soñado que estaba con vosotros
atando haces en el campo, y que mi haz ¡te. man­
tenía derecho, mientras que los vuestros se incli­
naban ante él.» «¿Piensas por eso qne has de
llegar á ser nuestro rev?», le preguntaron irri­
tados.
3. Otro día José dijo á sus hermanos y á su
padre: id le visto e.n sueños que el sol, la luna y
once estrellas me adoraban.» Jacob, sin irritar­
se, pero sí muy preocupado, preguntó á José:
<i¿ Crees acaso que y o , tu madre y tus herma­
nos te hemos de adorar alguna vez postrados
en tierra?»

1. ¿Quién era José?


2. ¿Qué aueilo tuvo José?
3. ¿Qué otro suefio tuyo Josc?
— 63 —

4. Habiendo ido en cierta ocasión los hijos de


Jacob con sus rebaños á las inmediaciones de
Siquen, el jxidre encargó á José que fuera á
averiguar si sus hermanos estaban buenos. José
marchó en busca de sus hermanos, y como no
los halló en Siquen, continuó su camino hasta

¡J o a i marcliú o n jju sca d e íuá hormanos.

Dotain. Los hermanos le vieron venir y dijeron:


<£Ahí viene el soñador; matémosle j digamos
que una fiera lo ha devorado». Rubén se opuso,
y con la esperanza de salvarle aconsejó que lo
metieran en una cisterna seca que por allí había.
Así lo hicieron, en efecto, y se sentaron á comer
4. ¿Qué sabemos do la venía de J obó por bus hermanos, y de
eu ida á Egipto?
Vendieron & José por reinte monedas.
— 65 —

descansadamente; pero no habían concluido,


cuando vieron venir una caravana de mercade­
res ismaelitas que se dirigían á Egipto: entonces,
á propuesta de Judá, sacaron de la cisterna á
José y lo vendieron á aquellos mercaderes por
20 monedas de plata, equivalentes á 40 pesetas
de nuestra moneda. Los ismaelitas lo llevaron
á Egipto y lo vendieron á Putifar, capitán de
la guardia del Faraón.
5. José se atrajo el aprecio de su nuevo dueño,
quien le confió la administración de su casa;
pero la esposa de Putifar trató de seducir á
José, y como este no accediese á sus pretensio­
nes, lo acusó ante Putifar de un delito que ella
misma había querido cometer, y José fué redu­
cido ó prisión.
G. Entre los presos de la cárcel se hallaban el
jefe de los roperos y el jefe de los panaderos de
í'araón, los cuales tiuúe.ron un sueño que lea
preocupaba extraordinariamente. José les pidió
que le refiriesen el sueño que tanto les inquie­
taba. El capero le dijo: alie visto en sueños una
cepa con tres sarmientos, de los cuales brotaron
hermosas uvas que exprimí en la copa y ofrecí
el zumo al rey.» José explicó este sueño del si­
guiente modo: aLo que has soñado significa que

5. ¿Por qué motivo fué José reducido á prÍBióc?


6. ¿Que explicación dió José acerca de los suoüob de doa
compañero» tjuyua ile cárcel?
— 66 —

dentro de tres dias saldrás de la cárcel y serás


repuesto en tu antiguo empleo; acuérdate de mí
entonces, y procura mi libertad, pues soy ino­
cente.» El panadero dijo á José: aYo he soñado
que llevaba sóbrela cabeza tres cestas do harina,
y en la que iba encima llevaba pasteles, que los

odú ux^licti lutf i'nniultim y <1«») uoporu,

pájaros se comieron.» « Tu sueño simijica, con­


testó José, que dentro de tres días te cortarán la
cabeza por orden del rey, y que tu cuerpo, col-
qado en un patíbulo, será devorado por las aves.))
Los hechos confirmaron plenamente las predic­
ciones de José.
— 67 —

7. JDos años más continué José en la cárcel,


de la cual fué sacado por consejo del copero

J ohú explica las snofíos ¿ Faraón.

del rey para que explicara á Faraón dos sue­


ños misteriosos que éste había tenido, y que no
7. ¿Que suoOob tuvo Faraón y qué explicación dió rio ellos
José?
- 68 -

habían podido interpretar los sabios y adivinos


del reino: aHe soñado, le dijo el rey, que de las
orillas del Nilo vi surgir siete vacas muy gordas,
y al poco tiempo otras siete muy jlacas (pie de­
voraron á las primeras: despues volví a soñar
que veía siete espigas muy lozanas, nacidas de un
mismo tallo, y de seguida otras siete ruines que
devoraron á las anterior es.» José descifró estos
sueños de la siguiente manera: aLos dos sue­
ños significan lo mismo, y en ellos Dios anun­
cia al rey lo que ha de suceder: las siete vacas
gordas y las siete espigas lozanas, presagian
siete años de abundancia; y las siete vacas flacas
y las espigas macilentas, anuncian siete años de
esterilidad y de hambre. El rey, pues, debe
elegir un varón sabio y prudente que, consti­
tuido en gobernador de Egipto, recoja y guarde
en graneros, durante los siete años de fertili­
dad, la quinta parte de los frutos, para subve­
nir á los siete años de escasez.»
8. A Faraón agradó la explicación y el con­
sejo; y, creyendo que no era posible encontrar
otro hombre que estuviera más influido que
José por el espíritu de Dios, lo nombró primer
ministro, le puso en el dedo el anillo lleal, le
colocó un collar de oro, le vistió de gran uni­
forme, le cambió su nombre en otro egipcio que
significa Salvador del mundo, y le hizo pasear

8. ¿Qué distinciones concedió Faraón á Joné?


— G9 —

en carroza de lujo, mandando que todos los que


lo viesen doblaran la rodilla ante José.
9. José es en la Historia del Antiguo Testa­
mento una imagen de Jesucristo: José fné envi­
diado á causa de sus virtudes; Jesús fr.é objeto
de envidia por su predicación y por sus profe­
cías: Jesús y José fueron vendidos, calumnia­
dos y condenados á mil sufrimientos; Jesucristo
y José tuvieron durante su pasión dos malhe­
chores á su lado, de los cuales el uno se salvó
y el otro murió víctima de sus pecados; Jesús,
triunfante y glorioso, está sentado, como Rey,
á la diestra de Dios padre; y José fué enalte­
cido después de su prisión y colocado al frente
de Egipto.

Resumen del capítulo IX.


José era por gnu virtudes muy amado de eu padre Jacob y
e n v id ia d o de bub h c ra .a D o s , los cuales lo v e n d ie r o n é unos mer­
caderes ismaelitas.
L lé v a lo i Rgipto com o esclavo, fué vlcLiiim Je una calumnia
y reducido á injusta prisión por este m itivo.
Habiendo descifrado dos sueños que el rey de Rgipto babia
tenido, este rey lo nombró primtr ministro 7 le dió poder sobre
todos los súbditos de bus Estados.

9. ¿Qué representación tiene José en el Antigua Testamente?


— 70 —

CAPÍTU LO X .
EXALTACIÓN DE JOSÉ.

1. .José recorrió toi/as las provincias de Egip­


to, y durante los siete afíos de asombrosa ferti­
lidad recogió en inmensos graneros la quinta
parte de los cereales que se recolectaron durante
aquel tiempo en los Estados que gobernaba. En
los siete años de escasez puso á la venta el grano
recogido, y salvó al Egipto y á todas las co­
marcas vecinas del hambre que las azotaba.
2. En el país de Canaán se dejó sentir igual­
mente el hambre, y los hermanos de José, por
mandato de su padre Jacob, marcharon todos,
menos Benjamín, á comprar trigo ó Egipto.
Comparecieron ante José y se prosternaron en
su presencia: José los reconoció, pero como no
vió entre ellos á Benjamín, los trató con dureza
y aun les habló en lengua egipcia por medio
de intérpretes: les dijo que Be le figuraba que
eran espías; y como ellos pai'a justificarse le
dijesen que eran hombres de bien y que tenían
otro hermano que se había quedado con su
padre en la tierra de Canaán, José les dijo que

1. ¿Qué hizo José para prevenir el hambre?


2. ¿Con qué motivos fueron á Egipto los hijos de Jacob?
- 71 -

no los creería hasta que no trajesen á su otro


hermano, y mientras tanto, uno de ellos se
quedaría con él en rehenes. En seguida hizo
atar á Simeón en presencia de sus hermanos, y
mandó que lo llevasen á la cárcel; al mismo
tiempo despachó á los otros, y en secreto dis­
puso que les dieran «abundantes provisiones
lara el viaje y que les pusieran en los sacos
leños de trigo el dinero que habían entregado.
3. Al año siguiente los hermanos de José se
vieron obligados ú volver ú Egipto acompañados
de Benjamín, á quien con indecible pena Jacob
tuvo que dejar marchar.
4. Cuando supo José que sus hermanos habían
vuelto, los hizo venir á su presencia, los trató eon
afabilidad y manifestó su alegría por ver entre
ellos á Benjamín. Después puso en libertad á
Simeón y dispuso un banquete en honor de sus
hermanos, y especialmente de Benjamín, al que
trató con singular predilección. A) día siguien­
te, José mandó llenar de trigo los sacos de
aquellos extranjeros, dispuso que el dinero de
cada uno fuese colocado en su saco respectivo,
y ordenó, además, que la copa de plata que el
mismo José usaba fuera puesta en el saco del
más joven.

3. ¿Qué ocurrió eo el segundo viaje de loa hijos de Jacob ¿


Jfigipto?
4. ¿Qué hizo José cuando Bupo quo b u s hermanos hablan
vuelto 6, Egipto?
— 72 —

5. Pocos pasos habían dado fuera de la ciu­


dad los hermanos de José, citandofueron detcni-

•Y o soy Jusé, vuestra hcrimm o.»

dos por el mayordomo del primer ministro, el


cual Iob censuró agriamente-por haber robado
6. ¿Qué sucedió á los lterinsmoB de José cuando salieron de la
ciudad?
— 73 —

la copa de su señor: el loa negaron con energía


que nubierun cometido tíin indigno acto, y se
prestaron á que se registraran inmediatamente
los sacos. Pero, examinados éstos, se encontró
la copa en el saco de Benjamín. Todos volvie­
ron á la ciudad y fueron presentados £ José,
quien les amenazó con decretar la prisión de
Benjamín; pero Judá se ofreció á quedar preso
en lugar de su hermano menor para evitar una
desgracia á su padre, que no podría sobrevivir
al dolor de la pérdida de Benjamín.
6. A l considerar la aflicción de sus herma­
nos, José, profundamente conmovido, les dijo:
« Yo soy Jost, vuestro hermano: ¿vive aún mi p a ­
dre Jacob?» Los hermanos quedaron estupefac­
tos al oir aquella declaración; pero José Ies
habló afectuosamente, y , por último, les en­
cargó que marcharan á Canaán para dar á Ja­
cob noticia de la existencia de su perdido hijo,
y para que le anunciasen que José le esperaba
en Egipto, donde él y sus hijos podrían residir
en el territorio de Gesén, (pie ei’a el más fértil
del país.
7. Jacob, transportado de. gozo al saber que
José vivía, retiñió todos sus bienes y se puso en
marcha para Egipto con toda su familia: José le
salió al encuentro y estableció á su padre y
C, ¿Cómo se dió José á conocer ile sus lienuuuos?
7. ¿Cómo ae efectué el efltiiblecitnionto de loa israelitas en
Egipto?
- 74 -

hermanos en la región que les había ofrecido, y


que Faraón les cedió generosamente.

Jacob so traslado a Egipto.

8. Jacob rieló en el pala de (lestn diez y siete


años al lado de sus hijos y de sus dos nietos,
8. ¿Cuándo murió Jacob y qué profecía hizo AQtea de morir?
— 75 -

Manasés y Efraín, hijos de José. Previendo su


próxima muerte, ll.imó á todos sus hijos y pro-

U u o rto do J u co b .

nuncio esta profecía: «.Cuando salga de Judá el


cetro, vendrá el Pacificador deseado de las na­
ciones.)') Jacob, llamado también Israel, de
— 76 —

donde sus descendientes recibieron el nombre


de israelistas. murió á la edad de ciento cua­
renta y siete años, y su cadáver fue por sus
hijos transportado ¡í la tierra de Canaán.
í). Jos:', continuó hasta su muerto favore­
ciendo á sus hermanos: vió nietcs suyos liasta
la tercera generación, y murió á lo* ciento diez
años <Ie edad] su cadáver, embalsamado y puesto
en una caja, permaneció en Egipto hasta el día
en que los descendientes de Jacob, llamados
también israelitas, salieron de Egipto y regre­
saron á Canaán.
10. La proféría hecha por Jacob, referente ¡í
que el Mesías vendría cuando los reyes de los
judíos no descendiesen de la tribu de Judá, se
cumplió cu tiempo de ¡íerodes, que fué el primer
rey de raza extranjera que tuvieron los judíos.

Resumen del capítulo Z.


Vinieren los dete añt s (?e abundancia que José Labia anun­
ciado, y les i-iguieron los siete años de escasez.
Los hermanos del primor aiinittro de Egipto fueron á esta
nación para comprar trigo: Jobc los reconoció, pero no be dió ú
conocer de el 1<s hatta que hicie:on un segundo viaje, para el
cual trajeron A, Benjamín.
Jacob, llamado por José, fué & Egipto y se estalleció en el
pais de Qesén coa su f&milia y todos sus bienes.

9. ¿Dn qué edad murió José?


10. ¿Cuándo se cumplió la profecía de Jacob, referente al
tiempo en que vendría el Mesías?
C A P ÍT U L O X I.

jon.

1. Vivía en Arabia, en el tiempo de los pa­


triarcas, un hombre llamado Job, temeroso de
Dios y j)oseedor de grandes riquezas. Job go­
zaba de grandes consideraciones entre sus con­
ciudadanos, no solamente por sus riquezas, sino
por su caridad y generosidad.
2. Un día, Satanás acusó á Job de que su
piedad nacía del egoísmo; y Dios permitió á
Satanás que quitase á Job todos sus bienes, pero
sin hacer daño á su persona.
3. En un mismo día sujto Job que los sabeos
habían invadido el país, se habían apoderado
de sus bueyes y jumentos, y i’educido á escla­
vitud á los pastores; que un fuego del cielo ha­
bía devorado sus ovejas; que los caldeos habían
'robado sus carmllos; y, ¡x>r último, que una tem­
pestad había derrumbado la casa de su hijo
mayor, y sepultado entre sus ruinas á todos sus
hijos. Job, aunque traspasado de dolor, se pos­
tró en tierra, y dijo: «Desnudo nací; el Señor

1. ¿Quién era Job?


2. ¿Por qué permitió Dioa & Satanás quo tantaso ¿ Job?
3. ¿Cuáles fueron las primeras desgracias de Job?
— 78 -

me lo había dado todo, y el Señor me lo ha


quitado. ¡Bendito sea su santo nombre!»

Job.

4. Muy grata fué á Dios la fidelidad de su


siervo; pero como Satanás pensara que si Job
4, ¿Con qué dolonciqs ftaicie Satauúu afligió á Job?
— 79 —

hubiera tenido que sufrir en su propio cuerpo


hajoría blasfemado contra Dios, el Señor perroi-

Lüd a m ig o s do J ob Id d ir ig ie r o n uoua ocionos.

tió á Satanás que afligiese á Job con alguna


dolencia, pero sin que intentara nada contra b u
vida. Y Satanás cubrió el cuerpo del paciente
— 80 —

siervo con una hedionda y asquerosa lepra, de la


que brotaba pestilente y contagioso pus. Job,

Dios confundió ú Satanás*

desamparado de todo el mundo y sentado en


un montón de basura, decía resignadamente:
a.De Dios recibimos los bienes; ¿ por qué no
— 81 —

hemos de recibir también los males con pa­


ciencia ? 2)
5. Los amigos de Job fueron á verlo, y en vez
de palabras de consuelo, le dirigieron acusa­
ciones; le tacharon de hipócrita, y afirmaban
que sus desgracias, sin duda, eran merecidas.
Pero Job repetía que era inocente, y afladía:
«Y o sé que mi Redentor vive, que resucitaré
de la tierna en el día último y que verc á Dios
en mi carne.»
6. Vencido Satanás por la paciencia y con­
formidad de Job, Dios confundió á Satanás y
restituyó á J’jb los bienes que había perdido, y
aun le dió el doble de los bienes temporales que
antes poseía; también tuvo otros siete hijos y
tres hijas, y vivió contento ciento cuarenta
aílus m¡ís.
7. Job, por su paciencia, representa á Jesu­
cristo, que también sufrió con resignación, y
fué abandonado hasta de los mismos Apóstolea.

Resumen del capítulo XI.


Job era nn hom bre temeroso de D ios, rico, habitante de la
Arabia en tiempo de los patriarcas.
Dios permitió que Satanás lo redujera i la miseria y lo &fii-

5. ¿Qué hicieron los amigos de Job?


6. ¿Qué premio otorgó Dios é Job por su resignación y pa­
ciencia?
7. ¿Qué representación tiene Job en el Antiguo Testamento?
- 82 —

giera con graves enfermedades; pero Job nunca perdió bu re­


signación y au confianza en Dios, y el Señor, para premiar sub
virtudes, le devolvió duplicadas las riquezas que antes habla
tenido.

CA PÍTU LO X II.
MOISÉS.

1. Los israelitas ó descendientes de Jacob,


llamados también hebreos, llegaron á formar
en Egipto un pueblo numeroso. Dos siglos des­
pués de su establecimiento en aquel país hubo
un cambio de dinastía, ó familia reinante, y el
nuevo Faraón redujo á servidumbre á los he­
breos; y aun para evitar el aumento de pobla­
ción hebrea, mandó que todos los niños que na­
ciesen de esta raza fueran arrojados al río Nilo.
2. P or aquel tiempo, una hebrea llamada Ja-
cobed, de la tribu de Leví, casada con un varón
que tenía por nombre Amrán, tuvo un niño al
que logró solear de la muerte colocándolo dentro
de un canastillo de mimbres bien embetunado,

1. ¿Qué sucedió á los israelitas dos siglos después de su esta­


blecimiento en Egipto?
2. ¿Cóm o fu ¿ salvado Moisés ile la muerte decretóla contra
todos los niños hebreos?
- 83 —

y poniéndolo entre unos juncos que se criaban á


la orilla dd ríe,: Dios permitió que la hija del

Un niño de familia hebreo»

rey fueae á bailarse á aquel sitio, viera el ca­


nastillo y dentro de él un niño lindísimo, cuya
vida quiso proteger, aunque conoció que aquel
— 84 —

üiüo debía pertenecer á una familia hebrea. Una


hermana del recién nacido, la cual estaba en
acecho, se ofreció á la princesa para buscar una
nodriza, y aceptado el ofrecimiento, la misma
madre se encargó de criar al protegido de la
princesa, llamada Termutis.
3. El niño fu e educado por su madre en la
religión hebrea, y cuando ya era adolescente lo
entregó á la princesa, la cual le puso por
nombre Moisés, que quiere decir «salvado de
las aguas». En la corte, Moisés recibió una edu­
cación completa y esmerada; pero i ¡a eclad de
cuarenta años, conociendo los sufrimientos de los
israelita# sus hermanos, guiso irse con éstos para
procurar la libertad de su pueblo: rióse preci­
sado, sin embargo, á huir ú la tierra de Ma-
diún, domle pasó cuarenta años ocupado en
guardar los rebaños del sacerdote Jetro: se casó
con una hija de éste, nombrada Séfora, de la
cual tuvo dos hijos que se llamaron Gersam y
Eliezer.
4. Un día en que llegó Moisés con sus ga­
nados hasta la falda del monte Oreb, vió con
asombro una zarza que ardía sin consumirse, v
al acercarse á ella, oyó la vo: de Dios que le
decía: «. Yo soy.el Dios de Abraham, de Isaac y

3. ¿Qué le sucedió ¿lo s cuarenta nüos do edad?


4. ¿Qué misión confió el Señor á Moíbcb?—¿Quién era Aaróu?
¿Qué dijo Moisés, on compañía de A&rdn, al rey de Egipto?
— 8ó -

de Jacob: he visto las desgracias de mi pueblo, y


quiero salvarlo de la esclavitud por tu media-

M.oi3¿8 oyó la voz «le Dios.

ción.D Moisés, investido por Dios con la facul­


tad de hacer prodigios para acreditar la misión
que había recibido, y en compañía de su her­
— 8C —

mano Aarón, .sepremunió al rey de Egipto para


pedirle, en nombre de Dios, que permitiese, á los
hebreos ir al. desierto, donde querían ofrecer un
sacrificio solemne al Ser infinito y eterno.
5. El Faraón contestó que no conocía al Dios
de los israelitas, y que no los dejaba marchar.
Y desde aquel momento oprimió á los hebreos
con trabajos muy penosos.
G. D e nucro ye presentaron Moisés y Aarón
delante del rey por orden del Señor: Aarón
arrojó al suelo su vara, que se convirtió en
serpiente; y aunque el rey quedó asombrado
ante aquel prodigio, no por eso autorizó la
marcha de los israelitas.
7. Dios afligió á los egipcios, en castigo de
la tenacidad de su rey, con diez grandes cala­
midades ó plagas:
1.a Las aguas del Nilo, al contacto de la vara
de Moiscs, se convirtieron en sangre;
2.a Una multitud de ranas invadió el país;
3.a El polvo de la tierra se convirtió en mos­
quitos, cuyas picaduras eran muy molestas;
4.a Innumerables moscas pestíferas inficiona­
ron todo el reino;
5.a La peste hizo perecer gran número de
animales;

0. ¿Cuál fue la contestación del Faraón?


6. ¿Se presentaron de nuevo Moisés y Aarón anle el rey de
Egipto?
7. ¿Ds qué manera castigó Dios ¿ los egipcioB?
— 37 —

G.“ Ulceras y llagas ¿olorosas afligieron á


hombres y animales;
7.“ Horrible tempestad de rayos y piedras
devastó los campos;
8.a Nube de langostas causó daños inmensos;
9.a Densísimas tinieblas envolvieron todo el
reino por espacio de tres días ;
. 10." El ángel exterminador mató en una
noche á todos los primogénitos de los egipcios.
Ninguna de estas plagas alcanzó á los he­
breos.
S. A cada una de estas plagas prometía Fa­
raón dejar salir á los israelitas; jiero inmedia­
tamente se retractaba. Algunos dtus antes de la
última plaga, ordenó Moisés ó loa israelitas, por
encargo de Dios, que el día 14 de aquel mes se
preparasen para la marcha y sacrificasen un
cordero, con cuya sangre rociarían el dintel y
los postes de su casa, para que no entrara en
ella el ángel exterminador: les encargó ade­
más (pie todos los años, en el mismo día, hicie­
ran igual sacrificio del cordero pascual, para
recordar la alianza que Dios había hecho con
su pueblo, libertándolo de la esclavitud de
Faraón.
9. En la misma noche en que la última plaga

8. ¿Qué órdenes dió Moisés á los israelitas aules do la última


plaga?
9. ¿Cuándo autorizó Faraón la marcha de los israelitas?
- 88 —

ajliyió d los egipcios, el rey Faraón autorizó la


marcha de los israelitas, y éstos salieron de
Egipto, donde ellos y sus ascendientes habían
vivido cuatrocientos treinta años, en mimero
de 600.000, sin contar las mujeres y los niños.
10. El cordero pascual es el símbolo del Cor­
dero de Dios, que se sacrificó por todos los
hombres pai*a salvarlos de la esclavitud del pe­
cado y de la muerte eterna.

Resumen del capítulo XII.


Los israelitas se multiplioiron extraordinariamente en Egipto,
y á los doscientos años de su pennunencia en ose país fueron
reducidos á esclavitud.
Dios quiso librarlos de la servidumbre y volverlos al país
de Canaán por medio de Moisés.
Moisés recibió de Dios la orden de presentarse al rey de
Egipto pura pedir á éste que dejara salir á los israelitas; pero
el rey no quiso obodoccr, y D íds afligió ul reino con diez
plagas.
i ’ or último Faraón accedió á la salida de los israelitas, y és­
tos, después de cumer el cordoro pascual, salieron de Egipto
dirigidos por Moisés.

10. ¿Qué simboliza el cordero pascual?


- 89 -

C A PÍTU LO X III.
PEREGRINACIÓN DE LOS ISRAELITAS.

1. Los israelitas emprendieron el camino de


la tierra de Canaán; Moisés organizó su mar­
cha, pero Dios los guiaba por medio de una
nube en forma de columna, que se elevaba en
los aires, y era luminosa durante la noche para
darles claridad, y opaca durante el día para
preservarlos del calor del sol.
2. Pronto se arrepintió Faraón de haber de-
iado marchar á los israelitas, y se lanzó en
su persecución acompañado de un poderoso ejér­
cito: los alcanzó en las orillas del mar Rojo.
3. Moisés extendió su mano sobre el mar, cu­
yas aguas se abrieron y dejaron un camino
abierto por donde pasaron los israelitas: los
egipcios los siguieron; pero cuando los hebreos
estaban ea la orilla opuesta, Moisés volvió á e x ­
tender sus manos sobre el mar, y las aguas vol­
vieron á reunirse, ahogando á todos los egipcios,
de los cuales no pudo escapar ni unosolo.

1. ¿De qué mauerti guió Dios 6 los israelitas en su camino


hacia la tierra de CanaAn?
2. ¿Qué hizo Faraón despuéa que salieron de Egipto los is­
raelitas?
3. ¿De qué modo se vieron libres los israelitas de la persecu­
ción de Faraón?
— 90 —

4. Los israelitas llegaron al desierto; y como


careciesen de alimento, empezaron á, quejarse

Moisés oxtondld su mnno sobre el ir.ar.

de su salida de Egipto; pero Dios les envió


úna nube de codornices sobre los campos, las
. 4. ¿Cómo se Alimentaron los israelitas en el desierto?
— ‘»1 —

cuales se dejaron co^er fácilmente. A la ma­


ñana del siguiente dia, el suelo del desierto se

Nube Je codornices.

cubrió de granitos blancos, de los cuales comie­


ron los hebreos, hallándoles el sabor de pan
amasado con miel: con este p a n , al que dieron
— ^92 —

el jiomlire de imaná't>, los alimentó'. Dio?, por es­


pacto de cuarenta años, que duró su peregrina­
ción por el desierto, hasta que llegaron á la tie­
rra de Canaán.
5. En una ocasión les faltó el agua, y Moisés,
por orden de Dios, golpeó con su vara una peña,
de la cual brotó el agua á torrentes.
6. Un pueblo llamado de amalecitas, que
estaba acampado en el desierto, atacó á los
hebreos', pero Moisés envió contra los agreso­
res algunos bravos guerreros acaudillados por
Josué, y él subió á tina montaña para orar allí
por su pueblo; y mientras tenía los brazos
levantados, vencían los israelitas, pero tan
pronto como los dejaba caer para descansar,
triunfaban los amalecitas; por lo cual Aarón y
Hur subieron á la montaña para sostener á
Moisés los brazos, hasta que se decidió la batalla
en favor del pueblo de Dios.
7. En el día tercero del tercer mes de marcha,
los israelitas llegaron al pie del monte Sinaí.
Moisé3 subió d la montaña para comunicarse
con Dios, y éste le dijo: «Si guardáis la alianza
que habéis hecho conmigo, seréis mi pueblo
escogido.» Y como el pueblo manifestase el
propósito de obedecer en todo los mandatos de

5. ¿Culi fué el milagro que hizo Dios por mano de Moisés


para proveer de agua ¿ los israelitas?
6. ¿Qué sabemos de la guerra con los amalecitas?
7. ¿Cuándo llegaron al pie del monte Sinii?
- 93 -

JDios, el Señor mandó á Moisés que encargará


al pueblo lavarse y purificarse, porque dentro
de tres días se ofrecería Dios á la vista de toda
la multitud desde el monte Sinaí.
8. Tres días después, el monte Sinaí, cubierto
de nubes, envuelto en humo y en llamas de fuego,
llenó de espanto á la multitud', el fragor ae los
truenos y el sonido de las trompetas acabaron
de aterrorizar á los israelitas, acampados en el
llano: entonces se oyó la voz del Señor, que dictó
á su pueblo los diez mandamientos contenidos
en el Decálogo.
9. Moisés subió después al monte, en donde
pasó cuarenta días, en los que recibió las ins­
trucciones para el culto, el sacerdocio, la pro­
piedad, la familia y el gobierno del pueblo, y
adenitis Dios le entregó dos tablas de piedra en
que estaban escritos los diez mandamientos.
10. Mientras Moisés estuvo en el monte, los
israelitas, valiéndose de las alhajas de oro de
sus mujeres é hijas, fundieron un ídolo con la
forma de buey, al cual rindieron adoración des­
pués de haberlo colocado en un altar. Moisés
bajó del monte, y cuando vió la prevaricación
del pueblo, arrojó al suelo las Tablas de la
Ley, de modo que se quebraron; después re-

8 . ¿Cu¿ndo dictó el SeQor los diez mandamientos de su Ley 4


loa israelitas?
9. ¿Qué Habernos de las dos tablas de la Ley?
10. ¿Prevaricaron los írtaaIíuir?
— —

dujo á polvo el becerro de oro, y mezclado


con agua se lo hizo beber á los culpable?;

Lo entiegó dos tubliu.

mandó también á los descendientes de Leví


que recorrieran el campo y! diesen muerte á
todosMos^ idólatras, y, por último, subió otra
Idolatría (lo loa israelitas.
— 56 -

vez á la montada, pidió al Seíior clemencia para


el pueblo infiel, preparó otras dos tablas, en
donde Dios por 6u misma mano escribió de
nuevo los mandamientos de su ley, y regresó
del monte con las tablas y trayendo el rostro
resplandeciente.
11. Moisés construyó con tablas de madera
finísima una especie de templo portátil de 30 va­
ras de largo, 10 de alto y 10 de ancho, dividido
en dos partes, de las cuales la menor se llamaba
el Santasantórum (Sanco de los santos), donde
se encerraba el Arca de la alianza, que era una
caja trabajada con sumo esmero, donde se guar­
daban las Tablas de la Ley; la parte mayor se
llamaba Santuario, en donde había tres objetos
sagrados, que eran la mesa con los panes de la
proposición, el candelabro de oro que sostenía
siete lámparas encendidas continuamente, y el
altar de los perfumes: este templo se llamaba
el «Tabernsículo».

Resumen del capítulo X III.


; Apea as habinn emprendido la marcho. los israelitas, cuando
Faraón se arrepintió de haberlos dejado salir de Egipto y Be
lanzó en bu persecución.
Perseguidos y perseguidores llegaron al mar Rojo: las liguas
Bb separaron para dejar paso 4 los israelitas, y se juntaron para
ahogar á los egipcios, que iban tras ellos.

11. ¿Quó era el Tabernáculo?


— 97 -
Una nubo on forma de columna luminosa durante la noche,
y opaca durante el dia, los guiaba por el desierto: el maná les
servia de alimento.
Al tercer mes llegaron al monte Sinal, desde el eúal el Señor
les dió su Ley , oontcnido on loe preceptos del Dec&logo.
Los israelitas se hicieron idólatras, y Moisés los castigó seve­
ramente en nombre de Dios.
Moitéa construyó de oro y maderas finísimas el Arca de la
alianza y el Tabernáculo.

CAPÍTU LO X IV .
LLEGADA DE LOS ISRAELITAS Á LA TIEERA
DE CANAÁN.

1. Después de un año de permanencia en las


cercanías del monte Sinaí llegaron los israeli­
tas á las fronteras de Canaán, y mandó Moisés
á doce hombres, uno de cada tribu, para que
fueaen á explorar la tierra prometida. Los ex­
ploradores volvieron al cabo de cuarenta días,
trayendo consigo frutos de aquella tierra, entre
ellos un enorme racimo de uvas, y dijeron fa l­
samente que el país era fértilísimo, pero que 'sus
lloradores eran gigantes, á cuyo lado los israe­
litas eran como langostas.

1. ¿Qué falsas notioias trajeron de Canaán los emisarios que


Moisés mondó?
— 98 —

2. Temerosos los israelitas de no poder ven­


cer á los habitantes de Canaán, se amotinaron
contra Moisés y le pidieron á voces que los
volviera á Egipto.
3. Dios dijo entonces á Moisés que extermi­
naría á los israelitas, porque no quería sufrir
más la infidelidad do éstos; pero á ruegos de
Moisés, Dios los perdonó, aunque dispuso que
ningún hombre de más de veinte años, excepto
Josué y Caleb, entraría en la tierra prometida,
y que todos andarían errantes por el desierto
por espacio de cuarenta años, tiempo en el cual
Lodos los de aquella edad morirían, menos los
dtis varones fieles antes citados.
4. Poco tiempo después, doscientos cincuenta
jefes de familia, capitaneados por Coré, Datán
y Abirón, se rebelaran contra Jíoisés y Aarón;
pero Dios hizo que la tierra se tragara vivos á
los sediciosos; y para demostrar que Aarón era
el sumo sacerdote, hizo que la vara de éste,
colocada con otras doce al lado del Tabernáculo,
apareciera cubierta de flores y frutos.
5. Treinta y ocho años llevaban los israeli-

2. ¿Cual fué el resultado de las falsas noticias de los explo­


radores?
3. ¿De qué manera castigó Dios la infidelidad de los israe­
litas?
4. ¿Qué hicieron algunos jefes de familia, capitaneados por
Coré, Datán y Ab:rón?
5. ¿Qué castigo impuso Dios 4 Moisés y ¡l Aarón por haber
vacilado un momento en la fe?
- g a ­

tas por el desierto, cuando les faltó el agua


otra vez: Dios dijo á Moisés que tocara cortan
vara á ima peña, de donde surgiría el agria
necesaria. Moisés y Aarón desconfiaron un mo­
mento, y el primero tocó dos veces con la vara
en el peñasco, de donde brotó un copioso raudal

Serpicntn milagrosa.

de agua; pero Dios dijo <í Moisés: « Porque va­


llaste en creer, no entrarás en la tierra 'pro­
metida.»
6. Otra vcc los israelitas volvieron á rebe­
larse contra Dios y contra Moisés porque el
6- ¿Por qu¿ Be rolielaron nuevamente loe ¡sraelitnj? .
— 100 —

viaje se prolongaba y estaban cansados del maná:


Dios envió contra ellos serpientes venenosas,

U n A ngel ord en ó ¿ B aluán,

cuyas mordeduras abrasaban como el fuego, y


eran mortales. Moisés imploró de Dios el per­
dón de su pueblo, y el Señor le mandó hacer
- 101 —

una serpiente de bronce y colocarla en un palo,


prometiendo que el que la mirara quedaría cu­
rado de los efectos de Ja mordedura.
7. Los israelitas continuaron su mareba por
el desierto, después de vencer algunos enemi­
gos que trataron de impedirles el paso; llegaron
á las llanuras de Moab, y el rey de los moabi-
tas mandó á un falso profeta llamado Balaán
para que maldijese á los hebreos; pero Dios por
medio de un ángel ordenó A Balaán que no mal­
dijese, sino bendijese á su pueblo escogido; y
como el rey de los moabitas se indignase, Ba­
laán, inspirado por Dios, dijo e6ta profecía:
«De Jacob nacerá una estrella, y de Israel bro­
tará un vástago que destruirá á todos sus ene­
migos.»
8. Los moabitas y los madianitas intentaron
pervertir y arrastrar hacia la idolatría á los
hebreos; pero Dios los castigó duramente, y aun
de los mismos israelitas, 24.000 prevaricadores
fueron pasados á cuchillo.
9. A l cumplir Moisés ciento veinte años de
edad, presintiendo su último fin, reunió á todo
el pueblo; dijo, por orden de Dios, que el ele­
gido para conducir á los israelitas á la tierra

7. ¿Qué ordenó Dios al falso profeta Balaán?


8. ¿Qué propósitos tenían los moabitas y madianitas?
9. ¿Cuándo murió Moisés?
— 102 —

prometida, era Josué, á quien debían todos


obedecer, y después subió al monte Nebo, desde

Dios mostró á Moisés la tiorra prometida.

donde contempló la tierra de promisión que


Dios le mostraba y donde murió. Moisés dejó
escritos los cinco libros del Pentateuco.
— 103 —

10. Encargado Josué de. la dirección dd pue­


blo israelita, recibió <1< Dios la orden de pasar

Loa murallas de Jorieó so dorrumbnron,

el río Jordán; cuando llegaron á las orillas de


este río, y los sacerdotes que iban delante líe­
lo. ¿Quién fué el sucesor de Moisés?
— 104 —

vando sobre sus hombros el Arca de la alianza,


pusieron su pie en ellas, las aguas que bajaban

D io s p e r m itió quo ol gol d otu v iora tu cu rso.

se detuvieron, mientras que la corriente infe­


rior continuó su curso hacia el mar, dejando en
seco el cauce del río, por donde pasaron los
— 105 —

israelitas, que acamparon en los alrededores de


Jericó, donde celebraron la fiesta de la Pascua.
11. Para tomar posesión de la tierra de
Canaán, adcnde ya habían llegado los israeli­
tas , tuvieron que rendir á Jericó, que era una
plaza fuerte. El Señor dijo á Josué que durante
siete días dieran los israelitas una vuelta alre­
dedor de la ciudad, llevando á su frente el Arca
de la alianza; y que el día séptimo, al terminar
la vuelta, diera el pueblo espantosos gritos,
mientras que las trompetas sonaban, y entonces
se derrumbarían las murallas. Todo se hizo
como el Señor había mandado: las murallas de
Jericó se desplomaron con estruendo, y los
israelitas penetraron en la ciudad, qne entrega­
ron á las llamas, después de pasar á cuchillo á.
todos sus habitantes, excepto lina familia.
12. Josué conquistó todo el país con la ayuda
de Dios, que en una ocasión permitió que el sol
V la luna detuvieran su curso durante doce
horas, mientras los israelitas derrotaban á sus
enemigos; y distribuyó todo el país de Canaán
entre las doce tribus que habían tenido por
jefes á los doce hijos de Jacob.

11. ¿Qué hicieren los israelitas para tomar posesión de Ca-


naán?
12. ¿Cómo conquistó Josué toda la tierra de C&nA&n?
— 106 —

Besumen del capítulo XIV.


Loa israelitas se amotinaron varias veces contra Moisés en
el desierto ; y para castigarlos, Dios decretó que ningún hom­
bre de veinte años arriba, excepto Josué y Caleb, entrarla en
la tierra prometida, y qne la peregrinación por el desierto du­
rarla cuarenta &flos.
El mismo Moisés, por haber tenido un momento de Tacila-
ción en su f e , quedó castigado i no ver la tierm de promisión.
Moisés murió á la edad deciento veinte años, y por orden de
Dios dejó como sucesor cuyo á Josué.
Puesto Josué ni frente do los isruelitaB, atravesaron ¿atoa
á pie enjuto el rio Jordán; y después de grandes maravillas
que Dios ebró en favor de su pueblo, entraron en Jericó y Be
apoderaron de lodo el país de Canaán.

CA PÍTU LO X V .
JUECES y REVES HE I S K A E L .

1. Los israelitas se posesionaron de la tierra,


de Canaán hacia el ano 1450 antes de Jesu­
cristo. En el año 1434 murió Josué. El pueblo
hebreo permaneció fiel á Dios mientras vivieron
los hombres que habían sido testigos de las ma­
ravillas que Dios había hecho en favor de los is­
raelitas; pero después se entregaron al desorden
y á la idolatría; y para castigarlos, Dios los re-

1. ¿Cuándo murió Josué?


— 107 -

dujo á esclavitud, de la cual los libertaron los


jueces que Dios les dió puraque los gobernaran.

Josué murió en ei ano UIU antes de Jesucristo.

2. Los jueces que tuvieron los israelitas fueron


doce, entre lux males se distinguieron: (jfedeón}
2. ¿Cuáles fueron los principales jueces de Israel?
- I O S '-

Je/té, Saimón, Helí y Samuel. Gedeón obtuvo


una victoria importante sobre los madianitas

Snmsóu desreilazó á un león.

en el año 1245 antes de Jesucristo, valiéndose


de 300 hombres, á los cuales proveyó de unas
trompetas y unas antorchas ocultas en vasijas
— 109 -

de barro; á una señal dadn por Gedeón, aque­


llos hombres sacaron las trompetas y rompie­
ron las vasijas, causando tal atolondramiento
en los enemigos, que unos á otros se mataron
en número de 12.000. Jefté consiguió otra vic­
toria sobre los amonitas en 1187. Samsón era

Los raposas hicieron grave Juño im los sembrados de los [filisteos.

hombre de extraordinarias fuerzas, que en­


sayó con un león furioso al que despedazó;
en cierto día fué insultado por los filisteos,
y para castigarlos cogió trescientas raposas, á
las que puso hachas encendidas en la cola y
las soltó; hicieron grave daño en los sembra­
- 110 -

dos de los enemigos; éstos exigieron que Iés


fuera entregado el autor de tantos daños, y

Dolila cortó ú Snmsón ol cubolio.

cuando lo tuvieron en su poder lo ataron fuer­


temente; pero Samsón rompió sus ligaduras en
presencia del ejército, al cual acometió con una
-1 1 1 -

quijada de asno que halló por casualidad, y


mató á mil filisteos; poco después cayó en poder
de los filisteos mediante una traición de Dalila,
quien se aprovechó del sueño de Samsón para
cortar á este el cabello, del cual dependían sus
excepcionales fuerzas; el juez de los israelitas
fué llevado prisionero por los filisteos, los cua­
les le sacaron los ojos, lo cargaron de cade­
nas, lo llevaron á un palacio donde se habían
reunido tres mil hombres y lo colocaron en­
tre las columnas del edificio; pero Samsón se
agarró á las columnas y desplomó la casa, en
cuyas ruinas murieron los principales filisteos
y el mismo Samsón quedó aplastado. En tiem­
po de Helí se apoderaron del Arca de la
Alianza los filisteos (111G), los cuales sufrie­
ron innumerables desgracias hasta que restitu­
yeron por sí mismos el Arca al pueblo de
Israel. El último juez de los israelitas fué Sa­
muel, que desterró de su país la idolatría,
sacudió el yugo de los filisteos y procuró la
prosperidad de los israelitas, los cuales vivie­
ron en paz mientras estuvieron gobernados di­
rectamente por el santo profeta Samuel.
3. Los israelitas quisieron tener un rey, y
Samuel, por disposición de Dios, ungió como
rey á Saúl, joven desconocido que se presentó
al profeta para hacerle una pregunta; pero

¿CuAlea fu e ro n Ion re y e s de Isra e l lmstft In d iv isió n riel reino?


— 112 —

Dios había anunciado á Samuel que el des­


conocido que se le presentase era el hombre
que había destinado para reinar sobre los des­
cendientes de Israel; después el pueblo echó
suertes entre todas las tribus para elegir rey,
y resultó designado el mismo Raúl. Desde

Suúl so iiresQUcj ú SuinuuL

el año 1095 hasta el año 980 antes de Jesucristo,


en que el reino de Israel fue dividido, los reyes
de Israel fueron Saúl, D avid , Salomón y Ro-
boán.
4. Saúl consiguió varias victorias sobre todos
4. ¿Cuáles fueron los principales hechos de ¡Saúl y de David?
Samuel ungidaid joven David.
— 114 —

los enemigos de Israel, jjero en uua ocasión des­


obedeció á Dios y en varias fue ingrato con
David, á quien debía muchos favores. David era
hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de la piadosa
Ruth: vivía con sus hermanos en Belén, adonde
se presentó Samuel y ungió á David con aceite

David cortó la cabeza ú Goliat,

ú óleo como designado por Dios para suceder


en el trono á Saúl; desde ese momento el
espíritu de Dios resplandeció en el joven Da­
vid; en aquel tiempo los filisteos movieron
guerra contra el pueblo de Israel, y un gigante
de colosal estatura nombrado Goliat, que estaba
con ellos, amenazaba ¡i los israelitas, que se
— 115 —

hallaban atemorizados; pero David pidió per­


miso á Saúl para combatir al temible filisteo, y
se dirigió á éste provisto de su cayado de
pastor, de su honda y de cinco piedras; al verlo
Goliat, le dijo con burla: «¿Soy acaso un perro
para que me amenaces con un palo?» David le
dijo: «El Di os de Israel va á castigar por mi
mano tu impiedad y tus blasfemias»; c inme­
diatamente le arrojó con su honda una piedra
lúe se clavó en la frente del filisteo; éste cayó
por tierra, y David se le aproximó, le quitó la
espada y le cortó con ella la cabeza; los filis­
teos huyeron y los israelitas se apoderaron del
campamento de aquéllos, y celebraron su vic­
toria llevando en triunfo á David y cantando:
íSaúl mató á mil, pero David d diez mil.»
Saúl, impulsado por la envidia, persiguió te­
nazmente desde entonces A D avid; pero éste,
avisado algunas veces por Jouatás, hijo de
Saúl, y siempre favorecido por Dios, se libró
de todas las asechanzas del rey, y aun pudo
8er generoso con él; en una ocasión David, por
Complacer al rey, tocaba el arpa en presencia de
este, y Saúl le arrojó la lanza con propósito de
datarlo, pero David resultó ileso; en otra oca-
^ón en que David, huyendo de la persecución
del rey, se había refugiado en una caverna
con varios compañeros que le seguían, vió
Negar á Saúl, que entró en la misma caverna
para entregarse, como se entregó, al suefio, y
Huerto do Saúl.
— 117 —

David se contentó con cortav una punta del


manto del rey; otra vez en que Saúl marchó al
desierto para buscar á David, éste, durante la
noche, se introdujo en la tienda de Saúl, á
quien halló durmiendo, le quitó la lanza y una
copa que tenía junto á su locho, y se marchó
sin hacerle el menor clafio; poco después Saúl,
gravemente herido en combate empeñado con
los filisteos, se dió la muerte, dejándose caer
8obre la punta do su espada y traspasándose
el pecho. Después de la muerte de Saúl, Da­
vid fué proclamado rey y estableció su resi­
dencia en Jerusalén; se esmeró en fomentar la
prosperidad de sus súbditos; estableció una
administración justa; organizó numerosos ejér­
citos, y con ellos obtuvo varios triunfos sobre
los enemigos de Israel, y extendió considerable­
mente su reino. Pero David no permaneció
siempre fiel á Dios, y el Señor lo castigó con la
rebeldía y hasta con la muerte de su lujo Absa-
lón; arrepentido de sus pecados se sometió á
varias humillaciones, y dedicó mucho tiempo á
entonar himnos, acompañándose de su arpa, pi­
diendo á Dios misericordia y clemencia.
5. El sucesor de David fu é su hijo Salomón,
ú quien el Señor dotó de tanta sabiduría que se
hizo célebre entre todos los pueblos de Oriente,

5. ¿Quién £u¿ Salom ón?— ¿En cuantos roinoe se dividió el


de Israel á la uauorte do Salomón?
David.
- 1U> —

de donde los re^es y los sabios le consultaban,


lo mismo que toda clase de personas; un día se

Construcción del templo (le Jeruaalén.

le presentaron dos mujeres para que decidie.se


una contienda que había ocurrido entre ellas,
— 120 —

porque teniendo cada uua un niño de la misma


edad, y habiendo muerto uno de los dos niños,
las dos madres pretendían que el vivo era su
hijo; Salomón dispuso que en el acto fuera
partido en dos ])edazos el niño vivo, y se diera
una mitad á cada madre; una de las dos muje­
res suplicó al rey con grandes instancias que
no mataran al niño, sino que se lo entregaran
entero y vivo á su enemiga; pero ésta se con­
formó con aquella extraña resolución. Entonces
Salomón dictó esta sentencia: «Que se entre­
gue el niño á la mujer primera, porque ella es
su madre.» Salomón edificó pai’a gloria de
Dios el maravilloso templo de Jerusalén, en
cuya construcción se ocuparon por espacio de
siete años 100.000 trabajadores, se emplearon
las más ricas maderas y piedras del monte
Líbano y se consumieron inmensos tesoros.
Salomón reinó cuarenta años, en los que pro­
porcionó tranquilidad y riquezas al pueblo
de Israel. hizo construir muchas ciudades nue­
vas y embelleció á Jerusalén; pero en edad
avanzada se dejó guiar por mujeres paganas
que lograron corromper su corazón, y cayó en
la idolatría. Entonces Dios le dijo: «Porque
has adorado á los ídolos quitaré el reino á tu
hijo, el cual no reinará más que sobre dos
tribus.)) A la muerte de Salomón, año 980,
el antiguo pueblo de Israel se dividió , en
efecto, en dos reinos: el de Judo, al cual per-
Salomón*
tenecieron las dus tribus de Judá y Benjamín,
y que fué gobernado por Roboáu, hijo de Sa­
lomón, y sus sucesores; y el reino de Israel
formado por las otras diez tribus, las cuales
eligieron por rey á Jeroboán, empleado que
había sido de Salomón.
6 . El reino de Judá dio el nombre de Judea
á todo el territorio que dominaba, y el de « Ju­
díos » á todos sus súbditos; sus reyes , desde el
alio 980 hasta la destrucción del reino de Is­
rael en 718, fueron trece: Roboán, Abías, Asá,
Josafat, Joritn, Ococías, Atalía. madre del an­
terior, la cual asesinó á sus nietos; Josis, Ama­
sias, Ozlas, Joatán, Acab y Ecequías; todos
fueron perversos é idólatras, menos Josafat,
Joatán y Ecequías, que adoraron al verdadero
Dios.
7. El reino de Israel , separado del de Judá,
existió doscientos sesenta y dos- aílos, desde
el 980 hasta el 718 antes de Jesucristo, y en
este espacio de tiempo tuvo diez y nueve reyes de­
pravados, idólatras y corrompidos, cuvos nom­
bres fueron: Jeroboán, Nadab, Basa, Ela, Zam-
bri, Anri, Acab, en cuyo tiempo vivieron los
rofetas Elias y Elíseo; Ococías, Jorán, Jehú,
Í oacar, Joás, Jeroboán II, en cuyo tiempo

G. ¿C u án ta fueron los reyes privativos de Judá?


7. ¿Cuántos fueron los reyes privativos de Israe.?;
existió el profeta Jonás; Zacarías, Sellúm, Ma
nohén, Faceíus, Faceas y Oseas.

Ecoqulua ofreció aucj iílcioa ul Suüur,

8 . En tiempo del rey Oseas, habiendo des

8 . ¿En qué tiempo fué destruido el reino de Israel?


preciado los isruelistas las amonestaciones de
Dios por espacio de’[mucho tiempo, la divina

El roy Manases on un calabozo de Babilonia.

Justicia descargó sobre ellos el castigo que


tantas veces habían merecido, y Salmanasar,
— 125 —

rey de Asiria, los atacó, los venció y los dis­


persó: de este modo fu é destruido el reino de
Israel en el año 718, ó, según otros autores, en
el 722 «antes de Jesucristo.
9. El reino de Judá, ó de los judíos, des­
pués de haber sido gobernado por Ecequías, que
fué piadoso y ofreció sacrificios al Señor, tuvo
otros siete reyes, casi todos notable* sólo p or su
impiedad. Manases, hijo de Ecequías, tuvo una
vida licenciosa, y en castigo de ella Dios per­
mitió que los asirios lo aprisionaran y lo lleva­
ran á Babilonia donde estuvo cargado de cade­
nas y encerrado en un calabozo, pero al cabo
sa arrepintió de ella; en su tiempo existieron
la heroína Judit y Nubucodonosor I, rey de
Asiria; los otros reyes de Judá fueron: Anión,
corrompido é idólatra; Josías, que fué cumpli­
dor de las leyes de Dios, y , por último, los
reyes impíos Joacaz, Yakín, Jeconías y Sede-
cías. El profeta Jeremías había anunciado que
el reino de Judá sufriría setenta años de cauti­
vidad; y, con efecto, Nabucodonosor II, rey
de Asiria, se apoderó de la Judea y redujo á
esclavitud, en Babilonia, ¡i los judíos.
10. L a cautividad de los judíos en Babilonia
duró desde el año 606 hasta el 536 antes de

9. ¿Cuántos fueron los reyes de Judá desde l i desaparición


del reino c e Israel?
10. ¿Cuánto liviufju duró la cautividuil de los judíos on DabL-
lonii?
— 126 —

Jesucristo. Cuando los judíos volvieron á su


país habían renunciado para siempre á la ido­
latría, y vivieron en paz bajo el gobierno de
los reyes de Persia. En el año 332, Alejandro
Magno, después de vencer á los persas, redujo
á los judíos á la dominación de los reyes grie­
gos de Egipto. En 220, la Palestina, y por
tanto la Judea, pasó al poaer de los reyes de
Siria, cuyo rey entonces era Seleuco, al que
sucedió el cruel y despótico Antioco; pero
Judas Macabeo, jefe del pueblo judío, obtuvo
sobre él brillantes victorias, y después el judío
Jonatás logró arrojar de la Judea á los sirios,
y gobernó á su pueblo con el auxilio del
«Sanhedrín» ó congreso; á Jonatás siguió en
el mando Simón, y á éste siguieron los reyes
Asmoneos, Juan ftircano, Aristóbnlo, Alejan­
dro Janes, Hircano II y Aristóbulo II. A lgu­
nos años después, los romanos se apoderaron
de Jerusalén y dieron el nombre de rey de la
Judea á Herodes el Grande, en cuyo tiempo se
cumplieron las profecías, y nació el Redentor
del mundo, el Mesías prometido. Nuestro Se-
üor Jesucristo.

Besumen del capítulo XV.


Los israelitas, después de haberse posesionado de Canain,
fueron goberoadoti por ju e ce s, siendo los principales de éstos
G edeón, J e ft ó , Sarnaón, Holi y Samuel.
— 327 —

Después de la muerte de Samuel, los israelitas quisieron


tener y tu vieron reyes: los primeros de éstos fueron Saúl, Da­
vid , Salomón y Roboán.
En el año 980 antea Ha Jesucristo, el antiguo reino de Israel
se dividió en dos: el de Judá y el de Israel; este último existió
doscientos cincuenta &2 os.
El reino do JuJá, compuesto de las dos tribus de Juilá y
Benjamín, duró basta el año 588, en que los ju díos, A vueallos
del reino de Judá, fueron reducidos á esclavitud y llevados á
Babilonia.
U cautividad de los judíos en Babilonia duró bosta el
año 538.
Desde esta última fecha los judíos, aunque volvieron á su
país, fuerou silbdilus de loa reyes de Persia, de Egipto y de
Siria sucesivam ente, hasta el año 164 antes de Jesucristo.
Desde el año 164 los judios tuvieron jefes propios, descen­
dientes de la tribu de Judá.
Los romanos se apoderaron de la Juden, y en el ailu 36 nom­
braron rey de este pais á Herodes el Grande, en cuyo tiempo
nació Nuestro Señor Jesucristo.

CAPÍTU LO X V I.
ELIAS, ELISEO Y JONÁS.

1. El santo profeta Elias obró notables mila­


gros por encargo de D ios en tiempos del rey Acab
y de sus Bucesores Ococías, Jorán y Jehú, re­
yes de Israel, desde el año 923 al 900 antes de
Jesucristo.

1- ¿En qué tiempo vivió el profeta Elias?


— 128 —

2. Elias se presentó al impío Acab y le


anunció que en castigo de sus pecados no 11o-

Ellus se ocoltv en una caverna.

2. ¿C óm o se alimentó Elias miontras estuvo refugiado en


una caverna?
— 129 —

vería en el territorio de su mando en un largo


espacio de tiempo. Acab quiso atentar contra
la vida de Elias , pero el profeta se refugió
en una caverna próxima á la margen de un
arroyo, adonde los cuervos le llevaban diaria-
mmtc , por mañana y tarde, viandas para que

El profeta Elias y la viuda íloSaropln.

se alimentase: pasado algún tiempo se secó el


arroyo, y el santo varón recibió orden de Dios
para que se marchase á otra purte.
3. Elias se trasladó á Sarepta , lugar liabi-

3. ¿Que sucedió ú Elias en Sw epta?


9
— 130 —

tado por loa sidonios, donde una pobre viuda ,


que á la entrada del pueblo estaba recogiendo
lefia, puso á disposición de Elias , que se hallaba
necesitado de alimento, lo único que poseía,
que era un puñado de harina en una olla y
algunas gotas de aceite en una taza: el profeta
prometió á aquella muja- que nunca le faltaría
lu harina en la olla ni el aceite en la taza, y
así sucedió , en efecto.
4. L a ■misma viuda de Sareptu tenía un hijo
que murió; pero el profeta suplicó ú Dios que
volviese la vida á aquel niño , y el milagro se
realizó inmediatamente.
5. Después de tres años y medio de sequía, en
que el pueblo de Israel experimentó los efectos
del hambre, Elias se presentó al rey Acab, le
dijo que si quería que cesara el castigo de Dios,
ordenara que se reunieran en el monte Car­
melo el pueblo y los sacerdotes de los falsos
ídolos que el rey adoraba, y al mismo tiempo
mandase dos novillos para sacrificarlos el mismo
Elias y los sacerdotes á sus respectivos dioses.
Así se hizo: los sacerdotes erigieron un altar,
pusieron en él un novillo inmolado y pidieron
á su dios Baal que mandara fuego del cielo
para consumirlo, pero la súplica fué inútil é

4. ¿Cómo ocurrió oí milagro do la resurrección fiel hijo de la


viuda vccinn de Snrepto?
5. ¿Y ol de lii lluvia después do larga sequía?
E llas fu i llov a d g ’ a l c ie lo on u n 'cftrro d© íuegu.
— 132 —

ineficaz; entonces Elias colocó sobre su dife­


rente altar el otro novillo, y despuc-s de una

Unos malos nií.os insultaron ú Elíseo.

corta súplica del profeta delante de todo el


pueblo, bajó fuego del cielo, que consumió á la
- i :í:í

víctima; los israelitas exclamaron ávoccs: «El


Dios de Elias es el verdadero Dios.» A los
pocos instantes, mediante una oración del p ro­
feta, el cielo se cubrió de nubes y cayó sobre la
tierra v.na Hurla copiosa.
G. Elias profetizó á Acab y á la esposa de
éste, Jezabcl, que en castigo de sus crímenes
morirían ii/nominiosamente, y así sucedió tres
años después. Al rey Acab siguió en el trono
de Israel su hijo Ococías, y áéste Jonin y Jehi'i,
que también fueron impíos.
7. Elias designó como sucesor suyo á sü dis­
cípulo Elíseo, y ¡í la vista de éste fu é arreba­
tado p o r /h'os y 'levado al cielo en cuerpo y
alma en un carro de fuego.
8 . Eli.ieo recibió ele m maestro Elias el dón
de profecías y de milagros. En una ocasión E lí­
seo marche) ¡í Betel para predicar contra la ido­
latría, y fué insultado por unos malos niños;
el profeta les amenazó, y en aquel momento
de un bosque vecino salieron dos osos que
mataron á unos cuantos de aquellos muchachos
insolentes.
9. Después de la muerte de Eliseo escogió D ios

l>. ¿Qué profetizó Elms referente A la muerte de A cab?


7. ¿Cómo f u i llevado Ellas al oielu?
B. ¿Quién era Eliseo?
9. ¿Quién era Jonás?
— 134 -

¡ orno profeta ú Junas, que se manifestó en el


reinado de Jeroboán II.

Dios inundó á Jonáa,

10 . D ios mandó á Jonás que fu era á Nínive ,


10. ¿Cuál fué o] milagro ocurrido con Jon&s en una navegft-
ción?
— 135 —

capital del reino de Asiría, cuyos habitantes se


habían entregado ú la idolatría, para que pre­
dicase la penitencia; pero Jonás desobedeció a
D ios p or exceso de celo y se embarcó p a ra E s­
paña: en el viaje ocurrió una tempestad, y como
Jonás dijese que aquel contratiempo había ocu­
rrido por causa suya, los marineros lo arroja­
ron al mar; un enorme p e ; se tragó al profeta y
al tercer día lo arrojó viro á la playa: entonces
Jonás se dirigió á Nínive, cuyo 3 habitantes,
movidos por la predicación del profeta, hicieron
penitencia y obtuvieron el perdón de Dios.

R e su m e n d « l c a p ítu lo X V I .

Elias f un profeta dotado por Dios de la facultad do hacer


milagros. V ivió en tiempo de los reyes de Israel A ca b , O couíbh,
•lorán y Jahú. Fuó llevado i los cielos en cuerpo y alma en
un carro de luego.
Elíseo fué discípulo y sucesor de Elias, y dotado com o ésto
del dóu de profecías y de milagros.
Jen As fu é otro profeta, elegido por Dios para suceder á
Elíseo.
— 136 —

CAPÍTU LO X V II.
T O B ÍA S .

1. Cuando Salmanasar^rey do Asiria, des­


truyó el reino de Israel en el año 718 antes de

Escuchaba ron atención loe consejos tío los nnciimos.

Jesucristo, llevó prisioneros á Nínive á la ma­


yor parte de los israelitas. Tobías, hombre vir­
tuoso, fiel á las creencias de los santos patriar­
cas , fu é uno de los israelitas llevados cautivos
á Asiria.

1. ¿Quién era T obías?


2. Desde su niae: Tobías se había mostrado
piadoso, caritativo, fiel observante de, la ley de

Se durmió.

D ios ; escuchaba con atención los consejos de


2. ¿C óm o se mostró Tobias desde n iñ o?
los ancianos y ejercía las obras de misericordia.
Cuando fué hombre tuvo un hijo, al que educó
en la religión de Abraham y de Jacob y en la
práctica de las virtudes.
3. Un día se retiró muy fatigado á su casa,
y se detuvo á descansar á la sombra de un

E l jo v e n T obías y e l ú u gel Buíuul-

muro, donde se durmió: durante su sueño le


cayó en los ojos excremento caliente de golondri­
nas y se quedó ciego; pero Tobías no vaciló en
su fe, y aun dió gracias á Dios por la prueba á
que lo sometía.
3. ¿Qué desgracia ocurrió á T obías?
— 189 —

4. Sintiéndose enfermo, y creyendo que su


muerte esfca.ha próxima, envió á m hijo á una

Lo embistió un pez enorme.

4. ¿A d ón d e mandó Tobías á su hijo, y quien acom ptfió i


éste en el viaje ?
- 140 —

ciudad distante llamada Ragi** para que cobrase


en ella una cantidad, de dinero que le debían:'
el joven Tobías, acompañado de otro joven que
se le ofreció á servirle de guía, y que no era
otro que d santo ángel Rafael, se jniso en
marcha.
5. Durante su viaje llegaron á las márgenes
del río Tigris, y estando Toldas lavándose los
pies le embistió vn pez enorme; pero el ángel
le dijo que sin temor lo cogiera por las agallas
ó bronquios, y le sacara la hiel , que podría
servirle de remedio: el joven Tobías hizo lo
que el ángel le aconsejó.
•6 . Los dos viajeros llegaron á una ciudad
llamada Ecbátauu. y ¡se hospedaron cu casa de
llagiiel, pariente de Tobías; éste, por encargo
del ángel, pidió por esposa á Sara, bija de Ra-
gtlel: mientras se celebraban los desposorios,
el ángel marchó á Ruges para cobrar la canti­
dad que debían al anciano Tobías. Los nuevos
esposos se entregaron durante tres días á la
oración.
7. Después que. el ángel hubo vuelto con el
dinero que había cobrado, y mando hubieron
transcurridos algunos días, el ángel, el joven
Tobías y la esposa de éste, S ara, se despidieron
de Ragiiel y se pusieron en marcha. El anciano

6. ¿Qué suuediú ú Tobías en el rio Tigris?


6 . ¿Qué ocurrióá la llegada d e T o b iis y dol Angel ¡i EcliAtana'.'
7. ¿Cuándo regresó el jov en Tobías á la casa de sus padres?
— 141 —

Tobías y su esposa esperaban con impaciencia


k los viajeros: la anciana salía todos los días al

Se entregaron ú la oración.

campo y se subía á la cumbre de un monte


desde donde se divisaba una gran extensión de
— 142 —

terreno: un día vió á larga distancia á dos j ó ­


venes, y reconoció á su hijo en uno de ellos;

Kecouoció ú su hija.

inmediatamente corrió á participar la fausta


noticia al anciano Tobías.
— 143 —

8 . El ángel y su joven protegido , que se habían


adelantado á ¡bara y á la comitiva de ésta, lle­
garon á la ciudad: el joven Tobías, por encargo
del ángel, aplicó la hiel del pez del río Tigris
á los ojos dd anciano , y éste recobró inmediata­
mente la vista: pocos días después llegaron Sara
y sua criados con los camellos y tesoros que
aquélla traía en dote y con el dinero cobrado
por el ángel en la ciudad de Ragés.
9. L a familia de Tobías se entregó á la ale­
gría y al regocijo , sin dejar de dar gracias á
D ios , que le había proporcionado tantos be­
neficios.
10. Cuando el anciano Tobías quiso recom­
pensar con la mitad de sus bienes al compañero
de su hijo , el ángel se dió á conocer, exhortó á
aquella familia piadosa á continuar en la ora­
ción, el ayuno y la limosna, y desapareció de
la vista de todos.

Resumen del capítulo ZT H .


Tobías era ud hombre virtuoso, que fué llevado prisionero
con otros israelitas ¿ JS'inive á U calda del reino de Israel
en 718.
Habiéndolo caído en los ojos excrem ento Je golondrinas,
quedó ciego.

8 . ¿Qué prodigio ae realizó cuando llegó Tobías?


9. ¿Descuidó la fam ilia de Tobías dar gracias á Dios?
10. ¿Que sucodió osando ol anciano Tobías quiso reoempon-
sar al compaflero de su hijo?
— 144 —

T e c íi un hijo, al que mandó A una ciudad lejauu pura cobrar


una caatidad de dinero: un ángel acompaQrt ni joven Tobías;
atacado este p or un pez al lavarte loa pies od un rio, el ángel
lo salvó del puligro y le ucoueojó que sacara la hiel al monstruo
marino y que lu conservase.
Cuando el joven Tobías estuvo de regreso, devolvió 4 su
padre la vista con ln hiel del pez.

CAPÍTULO X V III.
J U D IT .

1 . El territorio del reino de Judá, en tiempo


del rey Manasés. hijo de Ecequías, fué atacado
por Nabucodonosor / , rey de Asiria, que mandó
contra los judíos un grueso ejüj-cito, acaudi­
llado por el general Holofernes, quien, después
de haberse apoderado de varias ciudades y cas­
tillos, jntso sitio á la ciudad de fíetvlia. A este
tiempo y ¡i este suceso se refiere el lieclio prin­
cipal de la vida de Judit.
2. Judit era una viuda virtuosa , de muchas
riquezas y de singular hermosura, la cual se
presentó á los ancianos y jefes de la ciudad
para decirles que todo el pueblo debería hacer
penitencia y humillarse ante Dios si querían

1. ¿Quién puso sitio á la ciudad de. Betulia?


2. ¿Quién era Judit?
que el Sefíor los librase del ejército de Holo-
fernes. Después, ella mianiii, vestida de cilicio

Judit se dirigió al campuinonto de Holofornes.

y con la cabeza cubierta de ceniza, hizo peni­


tencia, y Dios, atendiendo sus ruegos, la ins-
JP
piró el modo de salvar á au pueblo de las ma­
nos de Molofcmcs.
3. Judit, vestida con sus trajes de gala y
Adornada con sus más preciosas joyas, se pre­
sente) en el campamento de los asirios y logró
vjr a Holofernes, el cual, prendado de su be­
lleza, ln agasajó y dispuso que la dejasen en­
trar en el campamento y salir de él libremente
cuando quisiera: pocos días después dió IIolo-
ícrnes un banquete á los oficiales de su ejér­
cito, y bebió vino con exceso: Judit se presentó
en la tienda del genera ! , y bailándole dormido,
tomó el alfanje del mismo jefe asirio ¡¡ cortó ó,
cute la cabeza. De seguida salió de la tienda y
entregó la cabeza de Holofernes á una criada
suya que la esperaba fuera; ésta metió la cabeza
en un saco que ¡í prevención traía, y criada y
señora salieron del campamento y se fueron ¡i
la ciudad.
4. Los judío* dieron gracias á Dios, que los
había librado de su enemigo, y llamaron ú
Judit « bendita svbre todas las mujeres de la
tierra'».
5. A la mañana siguiente acometieron los
judíos con ímpetu álos asirios , y éstos, hallán­
dose sin jefe, al que vieron en su tienda deca-

3. ¿Qué hecho llevó i efecto Judit?


4. ¿Qué nombro dieron los ju'Wos i Judjt?
5. ¿4 u é sucedió á loe asirios;*
— 117 —

pitado y bañado en sangre, -se entregaron d la


ftifia.

Lo s o sirio s vieron ¿ li o lo ternes docnpitudo.

6. Judit , salvando a su pueblo, es símbolo de

6. ¿Qué representación tiene Judit en el Antiguo Testamento?


— 148

María Santísima , que venció al enemigo del


género humano. El ejemplo de Judit nos en­
sena que la confianza en Dios nos da soluciones
para todos los conflictos de la vida.

Besomen del capítulo XVIII.


.Tuditera una mujer virtuosa que, viendo & b u pueblo ame­
nazado por los ejércitos de H olofern es, pidió al Señor su pro­
tección, se presentó en d campamento de los enemigos, penetró
en lu tionda dol general y cortó á ésta la cabeza, Bal van lo ai<
á su pueblo.

C A PÍTU LO X IX .
D A N IE L Y LA CASTA SU SA N A .

1. Kabucodonosor, rey de Babilonia, se


apoderó del reino de Judá y redujo á sus mo­
radores A cautividad en el año 606 antes de
Jesucristo. Entre los judíos que fueron cauti­
vos á Babilonia había varios jóvenes de fami­
lias distinguidas, los cuales quedaron destina­
dos al servicio de JS!abucodonosor. Daniel y sus
tres compañeros Ananías , Misael y Azarías

1 . ¿Quiénes eran Daniel y sus tres com pañeros?


— íáo - ;

eran jóvenes judíos que estaban al servicio del


rey de Babilonia.
2. Susana era una mujer bella y virtuosa,
casada con Joaquín, uno délos judíos más nota­
bles que fueron cautivos á Babilonia. En la casa
de Joaquín y de Susana solían reunirse los ju-

Susana nmouuzitüa por loa dea ancienoi.

dios, y entre ellos dos ancianos hacían las fun­


ciones de jueces.
3. Los dos ancianos que entre loa judíos de
Babilonia ejercían de jueces, pretendieron que

2. ¿Quién era Susana?


3. ¿Qué desgracia amenazó á Susana?
— 1*1 —

Susana cometiera un grave pecado, y aun la


amenazaron de acusarla ele un delito si no acce­
día á sus pretensiones: ella contestó qne prefe­
ría 9cr condenada inocente á pecar en la presen­
cia de .Dios; fué, en efecto, acusada injusta­
mente y condenada á muerte.
4. L l jaren D aniel, inspirado por el espíritu
de D ios, puso de manifiesto la falsedad de la
acusación que. pesaba sobre Susana, cuya ino­
cencia resplandeció ante el pueblo, que condenó
A muerte á los dos infames acusadores. Susana
y todo el pueblo alabaron á Daniel y glorifica­
ron el nombre de Dios, que no desatiende á los
que en El confían.
5. Nabucodonosor dispuso que todo el pueblo
se arrodillara ante una estatua que había eri­
gido sobre un pedestal de oro, y conminó con
la muerte á los que no obedecieran: Daniel no
estaba presente en la solemnidad , pero sus tres
compañeras se. negaron á adorar el ídolo y fu e ­
ron arrojadas á un liarno encendido; las llamas
salieron del liorno y quemaron á los ejecutores
de aquella terrible sentencia: mientras tanto
los amigos de D aniel, ilesos y acompañados por
un ángel, elevaban cánticos al Señor: cuando el
rey se enteró de lo sucedido, se presentó en el

4. ¿Cóm o salvó Daniel á Susana?


5. ¿Cuál fu é el m ilagro que Dios obró coa los eompaíierOB
de Daniel?
lugar donde estaba el horno, y maravillado,
mandó sacar del fuego á aquellos siervos del

Loa am igos tío D an iel, i J obos y ac*omi)¡iíuulüa p o r un ún^el.

Aitisiino, y aun ordenó que todos los habitan­


tes de su reino adoraran al Dios de los judíos.
6 . Despa¿s de. Xabucodonosor reinó en P,abi-
lonia Baltasar, el cual hizo traer\á un festín los
vasos que su antecesor había robado del templo
de Jerusalén, y <>bli;/ó á sus convidar/os á beber
en aquellos vasos: en el mismo instante apareció
una mano que trazó en una pared las ininteli­
gibles palabras M a n i ó , Tkcki,, FÁnrs; llamado
Daniel para que las interpretase, dijo que en
aquellas palabras Dios anunciaba que en cas­
tigo de la profanación cometida por Baltasar,
la vida de éste había llegado ¡í su fin, y que su
reino sería dividido entre los niedos y los per­
sas. Y en efecto: at/uella misma noche murió
Baltasar, y los medos y los persas se apode­
raron del reino de Babilonia y se lo repar­
tieron.
7. Ciro, rey de los persas, hecho dueño de
Babilonia, jtretendió que Daniel adorase al dios
Bel, pero ¿ste demostró al rey que los sacerdotes
de Bel eran impostores, y Ciro destruyó el ídolo
é hizo morir á los sacerdotes: en otra ocasión
D aniel dió muerte á una serpiente que también
adoraban los persas; el pueblo se apoderó de
D aniel y lo arrojó á un foso en que había siete
leones hambrientos, pero éstos no le hicieron el
menor (laño: al cabo de siete días, en los quo
Daniel se alimentó con viandas que el mismo

6 . ¿Qné castigo sufrió Baltasar, sucesor cíe Nubucodonoeor?


7. ¿Qoé sucedió ¿ Daniel en la ouevu de lúa leones?
Dios le envió por conducto de un profeta lla­
mado Habacuc, el rey se asomó al foso, y al

D m .io i r a u ^ u i l o * -n t r « l a s l i o i n s .

Ver á Daniel tranquilo entre las fieras, mandó


gue ¡o sacasen y que arrojasen al foso á sus
— 154 —

perseguidores, los cuales in mediatamente fueron


devorados por las fieras.
8 . C iro , rey de los persas y de Babilonia, al
contemplar el prodigio que se había realizado
en la persoua de Daniel, exclamo lleno de asom­
bro y de temor A Dios: <í.¡Cuán grande eres,
oh Señor y Dios de Daniel /»
9. Esle mismo rey Ciro hizo cesar la cauti­
vidad de los judíos en Babilonia mediante la
publicación de un decreto que decía: «Todos
cuantos pertenecen al pueblo de Dios pueden
volver A Jerusalén y dedicarse ¡í la reedificación
del templo del Señor.» El decreto fué publicado
en el año Ó3G antes de Jesucristo.
10. L a aiutinidad de los judíos en Bab'úoma
duró setenta años, como habían predieho los
profetas. Por virtud del decreto de Ciro más
de cuarenta mil judíos regresaron á su patria
bajo la dirección de Zorobabel, príncipe judío.

Besamen del capítulo XIX.


Daniel y tren amigos suyos eran jóvenes do familias distin­
guidas de los judios que fueron cautivos A Babilonia.
Susana era lina mujer virtuosa que fue acusada de un delito

£. ¿Que d ijo Ciro ul ver á Daniel ileso en lu cueva de los


leones?
0. ¿Qué rey puso término ¿ la cautividad de tas judíos en
Babilonia?
10. ¿Cuántos aüos duró U caulividud de loa ju díos en B a ­
bilonia?
— ir ,:, —

que no ImMfi nomMido, y Daniel la salvó de mi prave peligro y


puec en claro la perfidia de sos acusadores.
Los am igoB de Di.niel, por haberse negado .1 adorar un Idolo,
fueron linajudos « un horno en ccndidc, en dondo permanecie­
ron ilesos liBRtíi que los sacaron.
Daniel, arrojado ti fo so de los leones, permaneció entre estas
fieras siete días fin sufrir el meDor daf.o.

CAPÍTULO X X .
ESTEH .

1. 7.os judíos estuvieron cutí tiros en Babilonia


desde el año GOC hasta el 53G, en que fueron
libertados par Ciro, sucesor de Darío, rey de
^ersia, que se había hecho dueño de Babilonia.
P ero en el año 53G no todos los judíos rol vieron
ú su ant'ujuo j)aís, si pesar de haber obtenido
autorización para volverse: muchos se queda­
ron en el reino de Babilonia y vivieron bajo
la dominación de los persas: entre los judíos
re,bidentes en Babilonia hacia el año 400, se
hallaba la piadosa doncella Ester .
2. Uno de los sucesores de Ciro fué Arta-
jerjes Longimano, que la Sagrada Escritura

1. ¿Quién era Eetcr?


2 ¿Con quién se casó Ester?
— 151» —

designa con el nombre de Asnero, el cual g o­


bernaba el reino de Babilonia en la misma

Los judíos volvieran ¿ su antiguo imin

época en que vivían Ester y su tío Mardoqueo.


E l rey Asuero vió en una ocasión á Ester y la
eligió p o r esposa.
— 157 —

3. Mardoqueo, tío de Ester, cuidadoso del


bienestar de la reina, vigilaba constantemente
por los alrededores de palacio, y un día des­
cubrió una conspiración tramada contra el rey
Por dos oficiales, que, mediante la denuncia
de Mardoqueo, fueron ahorcados.
4. Era primer ministro del rey Asuero un
idólatra llamado Amán, el cual quiso hacerse
adorar como Dios; pero el piadoso Mardoqueo
no obedeció este mandato, y entonces Amán,
irritado, obtuvo del rey, por sorpresa, un decreto
que condenaba á muerte , no solamente á M ardo­
queo, sino á todos los judíos , sin distinción de
edad, de sexo, ni de condición.
5. Mardoqueo indujo á la reina Ester para
ue hiciese ver al rey lo injusto de aquel
3 ecreto; y aunque la ley y la costumbre pro­
hibían á todos los habitantes del reino pre­
sentarse ante el rey sin ser llamados, bajo pena
de muerte, la reina, en su deseo de salvará
su pueblo, no dudó en arrostrar el peligro y
2
se )resentó ante A m ero , quien la dirigió una
mirada amenazadora, y Ester, llena de susto,
cayó desmayada en brazos de sus sirvientes;
pero el rey, conmovido, la auxilió y le dijo
que la ley se había hecho para todos menos

3. ¿Quién era Mardoqueo? ¿Qué conspiración descubrió?


4. ¿Qué decreto publicó contra los judíos el primer rniniel.ro
Amán?
5. ¿Qué hizo Ester par» salvar ¿ su pueblo?
— 153 —

para ella, y aun la exhortó á que le pidiese lo


que quisiera. Ester no le pidió más sino que al

Ester cayó desmayada en bruzas de susIsirvienUs.

día siguiente asistiera , en compañía de su pri­


mer ministro Amán, á un festín que ella había
preparado.
— 159 —

6. Durante el festín, Asnero dijo a Ester que


le pidiera lo que deseara , y ella le rogó que le
concediera la vida para el)a misma y p ara su
pueblo , pues había en el reino a l g u i e n que de­
seaba degollar y exterminar sí todos los judíos.
«¿Quién se atreve á tanto?», exclamó el rey;
y Ester contestó: «Quien lia jurado perdernos
es esc malvado Aniñn, que estáis viendo.» El
rey, encolerizado, se retiró del festín; pero como
algún criado le dijese que Arnán había hecho
levantar frente á su cafa vina horca para Mnr-
doqueo, Asnero dispuso que en aquel aparato
de muerte fuese ahorcado el mismo Ámtin.
•Y. en efecto, la orden se cumplió inmediata­
mente.
7. Mardoqueo fu é elevado ¿ la dignidad de
' primer ministro , fué paseado con reales vesti­
duras por las calles de la ciudad, y el decreto
de proscripción fué revocado. Este suceso causó
mucha alegría entre los judíos, y fué motivo
para que muchos paganos reconocieran al ver­
dadero y úrico Dios, que por modos tan extra­
ños premia la fidelidad de sus siervos.
8 . L a reina Ester es símbolo de la Reina de
los cielos y de la tiei'ra: Ester quedó exenta de
la ley dada contra los judíos, y María Santí-

6. ¿Qué bi’iplica dirigió Ester al rey?


¿A qim dignidad f u i elevado Mordoqueo?
6- ¿Qué representación tiene Ester en el A ntiguo Testamento?
- lfiO —

sima quedo preservada de la ley del pecado


original. Mardoqueo representa al glorioso pa-

Mardoqueo pasoado con robles vestiduras


por lis culi es de ln oiudad*

triarca San José, que fué un fiel custodio de la


Virgen María, como de Ester lo fué Mardo-
_ 1G1 —

queo; y la salvación obtenida por Ester para el


pueblo judío, nos recuerda los favores incesan­
tes que de Dios recibimos por la intercesión de
María Santísima.

Resumen del capítulo JEX.


Estar, que era judia, fué reina do Persia, y , condenados ó
«tuerto los judíos por el primer ministro del rey, consiguió que
*-‘l minino rey castigara con la pena de muerto ú su ministro
y revocara el docreto quo antes so liuLía dictado contra el pue­
blo do Dios.
SEGUNDA PARTE.

NUEVO TESTAMENTO.

CA PÍTU LO PRIM ERO.


a n u n c ia c ió n , e n c a r n a c ió n y n a c im ie n to
D E L H IJO I)E DIOS.

1. En una ciudad de Gaiden , llamada N a-


<a,ret, vivía una Virgen, cuyo nombre era
fia r ía , pobre én bienes de fortuna, pero rica
en virtudes, y descendiente d é l a familia Real
de D avid, que estaba desposada con un varón
humilde y justo, de oficio carpintero, y des­
cendiente también de la casa de David, el cual
tenía por nombre José.

!• ¿Dónde vivía la Virgen María?


— 1G4 —

2. Cierto día se hallaba en su aposento entre­


gada á la oración la Virgen M a n a , cuando se

•Dios le salve, María. »

k apareció un ángel, que le dijo: aJJios te salve ,


2. ¿Cómo ho efectuó la anunciación dril misterio do la Encar­
nación?
— ÍGT) —

M aría; llena eres de gracia: el Señor es contigo:


bendita tú eres entre todas las mujeres.» Al oir
estas palabras, la Virgen se turbó; pero el án­
gel le dijo: «No temas, María; has hallado gra­
cia delante de Dios, y tendrás un hijo, al que
pondrás por nombre Jesús: ¿ate será grande,
8crá llamado Hijo de Dios, el Señor le dará ul
trono de David, y su reino no tendrá fin.» H a­
biendo preguntado la Virgen cómo se efectuaría
aquel hecho portentoso, el ángel le dijo que el
Espíritu Santo se le presentaría y le haría som­
bra la virtud del Altísimo: al mismo tiempo el
ángel le anunció que su prima Isabel, aunque de
avanzada edad, tendría también un hijo. Enton­
ces María dijo con humildad: «Aquí e>tá la es­
clava del Señor: hágase en mí según tu palabra.»
3. P or obra del Espíritu Santo se form ó en
fas entrañas de la Virgen M a ría , de su sangre
purísima, un cuerpo perfecto , al que se unió la
segunda persona de la Santísima Trinidad , ve­
rificándose así el sagrado misterio de la Encar­
nación del Hijo de Dioa.
4. San José, esposo de la Virgen M aría, fu é
también anunciado por el ángel del Señor, de
que su esposa tendría un hijo, al cual se pondría
el nombre de Jesús, porque había de ser el Sal­
vador de los pecados del mundo.

3. ¿En qn£ consista el misterio de la Encarnación?


4. ¿Qué anunció el ángel á San José?
— l(!í! —

5. L a Virgen M aría fu é á visitar <i suprim a


Isabel , la cual exclamó al hallarse delante de

* Bendita oros entro todas I jm nmíoros. *

la Virgen: «Bendita tú eres entre todas las


b. ¿Visitó la Virgen ¿ Santa Isabel?
— 1G7 —

mujeres, 3' bendito es el fruto de tu vientre.»


6 . Santa Isabel, la prim a de la Virgen, es­
posa de Zacarías, tuvo un hijo, ai que por man­
dato de D ios se jn m por nombre Juan. Esle
niño fué San Juan Bautista, precursor del Me­
sías Nuestro Señor Jesucristo.
7. Habiendo mandado el emperador romano
César Augusto que todos los súbditos del Im­
perio se empadronasen, no en la ciudad de su
residencia, sino en aquella de donde descen­
diera su familia, como José y M aría eran des­
cendientes de la familia de David, cuyo pueblo
natal era Belén, á Belén tuvieron que acudir
para inscribirse en el padrón; llegaron A esa
ciudad al mismo tiempo que otros muchos fo­
rasteros, (pie ocuparon todas las posadas públi­
cas; y María y José, no encontrando albergue,
tuvieron que salir de la ciudad, y se refugiaron
en una cuera aban/lanada que hallaron á la sa­
lida del pueblo, la cual era dedicada A establo
de {janados por los pastores del contorno.
8 . Hacia la media noche, correspondiente al
día 2-1 de Diciembre del año 4138 Je la creación
del mundo , el Verbo de D ios , encarnado de pro­
digiosa manera en las entrañas de la Virgen
María, nació también de un modo milagroso, de

0. ¿(JniÓDea eran los padres de Sun Juan Buitista?


7 . ¿Oon qué m otivo marcharon á Uelftn la Virgon y San J js é
y dónde ne refugiaron?
8 . ¿Cuándo noció Nuestro Señor Jesucristo?
— 1(18 —

igual manera que los rayos del sol penetran por


un cristal sin romperlo ni mancharlo. La \ ir-

El V'utbo do Dios oneurnudo nació do modo milagroso.

gen madi e, inundada de celestial gozo, envolvió


al niño en panales y lo recostó en un pesebre.
— ICO —

9. P or un anuncio de D ios, los pastores que


guardaban s u b ganados en los valles de Belén

Tres magos, guindos por una ustrellu.

fueron á adorar a! niño recién nacido. También


9- ¿Quiénes fueron á Belén ú adorar «1 Nifio?
— 170 —

en las regiones del Oriente tres magos tuvie­


ron conocimiento, por inspiración divina, del

Simeón reconoció en el niño al Divino Salvador.

nacimiento de un gran Rey, y guiados por


una estrella de maravilloso resplandor llegaron
_ 171 _

hasta Belén, donde encontraron al R ey que bus­


caban, y postrados en tierra lo adoraron y le

X,u S ugnulu F u m ilitt l.u y ó tle P alestina-

ofrecieron oro, Incienso y mirra. Ocho días des­


pués del nacimiento del niño, fué circuncidado
— 1?2 —

y recibió el nombre de Je 6Ús; y cuarenta dios


después del nacimiento, en cumplimiento de la

En Knzurut.

ley de Moisés, filé ofrecido á Dios por su Madre


Santísima en el templo, donde el anciano Si-
— 173 —

ttieón, inspirado por el Espíritu Santo, reco­


noció en el niño ol Divino Salvador del mundo.
10 . Poco tiempo después de la presentación
de Jesús en el templo, un ángel se apareció á
José, mandándole cjuc con Jesús y María hu­
yese á, Egipto, pues Herodea había de buscar
al niño para quitarle la vida; y efectivamente,
la Sagrada Familia huyó de Palestina , atra­
vesó el desierto por donde quince siglos antes
habían peregrinado los israelitas, y se refugió
en Egipto.
1 1 . Después (¡ae murió flerodes, la Sagrada
Familia regresó al p a ís de Israel por aviso de
un ángel del Señor, y se estableció en Nazaret,
donde transcurrió la mayor parte de la vida
terrestre de Jesucristo, haslu la edad de treinta
anos.

S«inmaa del capítulo primero.


El ángel del Señor anunció á María que el Hijo de Dios re
«nuirn.iiiu eu sus purísima» entrefina por obra del Espíritu
Santo.
Verificado el añorado misterio do la Encarnación, y pasado
algún tiempo, la Virgen María y su esposo José se trasladaron
desde Nazaret á Belén, dondo on un humilde establo vin o al
mundo, también milagrosamente, el H ijo do Dios.
A los ocho días fué circuncidado y recibió el nombre de Je­
sús: á los cuarenta días de su nací miento fue presentado en el
tem plo, según exigía la ley de Moisés.

10. ¿Cuándo liuyó la Sagradn Familia á Egipto?


11. ¿Cuándo regresó á Israel?
Poco liom po después, U Sa^ruda Fuiuiliu, Ii u j o u J o do la per­
secución do Horocles, se refugió en E gipto, do dondo volvió
después de la muerto de Ilerodes.
J osúj, con su Divina Madre y San J osé, residid en Nazarot
hasta la edad de treinta años.

C A PÍTU LO II.
M IN IS T E R IO P Ú B L IC O 1JK J liS L 'S .

1 . Juan Bautista, el hijo de Isabel y Zaca­


rías , se había establecido en la región del río
Jordán, donde predicaba la penitencia y anun­
ciaba la proximidad del reino de los cielos,
bautizando á todos los creyentes que se le acer­
caban. Jesús se presenh') al líuutislu -pura ser
bautizado, y en el acto del bautismo, la Santí­
sima Trinidad dió testimonio de la misión de
Jesús; pues mientras el Hijo recibía de Juan
el agua del bautismo, el Espíritu Santo des­
cendió en figura de paloma sobre 1.a cabeza de
Jesús, y al mismo tiempo del seno de una nube
luminosa se oyó la voz del Padre, que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien tengo todas
mis complacencias.»
2 . Después del bautismo, Jesús se retiró al
desierto , donde, para disponerse á la predica -
1 . ¿Quién bautizó ¿Jesucristo?
2. ¿Dónde fué Jesús después del bautismo?
— 175 —

ción, ayunó y oró por espacio de cuarenta días;


y fué tentado por el demonio.

Juan B a u tista p rod ioa b a la p e n iten cia .

3. A l empezar su predicación, Jesús recibió


3. ¿Cuáles fueron los primeros discípulos del Salvador?
— 17Ü —

como discípulos á Andrés, Juan y Simón, al últi­


mo de los cuales cambió su antiguo nombre por

E l Espíritu Santo ou ligara do paloma deacondío sol>ro la cabeza


de Josáa.

el de Cefas, que significa piedra ó Pedro; á los


tres anteriores se agregó Felipe, .i quien bastó la
— 177 —

palabra del Seüor «Sígueme», no sólo para obe­


decerle, sino para llevar consigo otro compañero.

Je sus fué tentado por ol úoiuuiiio.

4. Jesús, durante su predicación, recorriólaa


¿One provincias recorrió Jesús durante ni predicación?
13
— 17S —

tres provincias en que estaba dividida la Pales­


tina, eligiendo conio centro de sus excursiones

« Simeón, Lijo de Jonás, on adolonte to Urinaria Podro. »

á Cafarnaum. En todas las predicaciones de


Jesús resplandecía el más puro sentido espió-
— 179 —

tual y la mayor elevación y santidad de doc­


trina; sancionó los diez mandamientos de 1a
Ley, y añadió uno nuevo, el de amor mutuo
entre todas las personas; proscribió el odio A
los enemigos; llamó bienaventurados A los po­
bres de espíritu, á los humildes, á los limpios
de corazón, á los perseguidos por amar la jus­
ticia, y afirmó que Dios es Padre de todos los
hombres, sin distinción de razas ni de origen.
5. La conducta de Jesús estuvo en íntima co­
rrespondencia con sus máximas: predicó la po­
breza, y era en efecto pobre; predicó el amor,
V amaba A todos los seres humanos; predicó la
humildad, y era tan humilde que llegó ¿ lavar
los pies A sus discípulos.
6. Las muchedumbres le seguían por tudas
partes: unos individuos le reconocían como el
Mesías; los más incrédulos le llamaban pro­
feta; los que se le declararon enemigos eran
hombres soberbios y corrompidos, que temían
la santidad de las palabras y actos de Jesu­
cristo.
7. En el primer año de su vida pública,
Jesús se trasladó desde Cafarnaum A Jerusalén
para celebrar la fiesta de la Pascua: llegó al
templo; vió en el atrio una multitud de merca-

5. ¿Cuál fué la conducta de Je9ÚB?


6. ¿Era Jesús reconocido oom o el Meelnn?
' 7.- ¿Cóm o t n t ó Jesús á los profanadores del tem plo? >
- ISO —

deres dedicados á la venta de corderos y ani­


males para los sacrificios, y además otros nego-

A rro jó fie r a del tem plo ¿ los vendedores.

ciantes que traficaban con el cambio de mone­


das, y armándose de un látigo arrojó á todos
— 1SL —

fuera del templo, diciéndoles: «No convirtáis


la casa de mi Padre en casa de negocios.»
8. Jesús, además de dar al mundo una
doctrina de moral purísima y un ejemplo de
conducta sin mancha, dió también repetidos
testimonios de su divinidad: entre estos testimo­
nios figuran sus milagros, que fueron nume­
rosísimos, y todos hechos en beneficio de los
desgraciados, á quienes Jesús, infinitamente
misericordioso, miraba y socorría con singular
benevolencia.

Resuman del oapltulo IX.


Nuaatro SeESor Jesucristo fué bautizado por Jnan, el cual dió
testimonio de la misión divina dé Jesús: durante el bautismo
se uustrarúu el Padre col ostial y el Kepiritu Santo.
Después del bautismo Jesús se retiró ul desierto; y cuando
p&suron cuarenta dlae com enzó su predicación de una doctrina
de amor y de justicia y de una religión de paz y caridad.
Las gentes lo rcoonocian com o el Mesías prom etido, y Él
mismo dió frecuentes pruebas de su divinidad.

8. ¿Qué testimonios tenemos de la divinidad de Jesús?


— 182 —

CAPÍTULO III.
P R IN C IP A L E S M IL A G R O S D E JESÚ S.

1. Entendemos por «.milagros un hecho ex­


traordinario y sobrenatural, no contranatural,
realizado por un siervo de Dios, con interven­
ción de Dios mismo, para atestiguar y hacer
patente la voluntad del Ser Supremo. Las Sa­
gradas Escrituras nos refieren muchos hechos
milagrosos efectuados por hombres inspirados,
en honra y gloria de Dios y en beneficio de sus
fieles adoradores; pero los milagros de Nues­
tro.' Señor Jesucristo son muy numerosos, y
eran signos externos de su divinidad y de la
veracidad de su santa palabra.
2. I jos milagros de Jesús, detallados con mas
extensión por los Evangelistas, fueron vein­
tiocho, de los cuales merecen especial mención
loa siiniientes:
O • , .
conversión del ninia
O
en vino en
las bodas de Cana; curación dei paralítico de la
piscina; multiplicación de panes y peces; la re­
surrección de Lázaro.
B. El primer milagro que obró Jesús al co-

1. ¿Qué entendemos por r m ilig r o i?


2. ¿Cuáles fueron loa más notables milagros de Jesús?
3. ¿De qué modo y por qué motivo efectuó Jesús el milagro
de convertir el agua en víqo en las bodas de Casi?
menzar su ministerio público l’ué el de la con­
versión del agua en vino en las bodas de Caná,
mediante la intervención de su Santísima Ma­
dre. En unas bodas á que habían asistido Jesús
y María, llegó á faltar el vino con que se obse­
quiaba á los convidados: la Virgen María hizo
notar ¿i su Divino Hijo la falta de vino y el
apuro de los dueños de la casa, y Jesús mandó
á los sirvientes que. llenasen de agua seis gran­
des jarrones que había en la sala del convite, y
que sirvieran de ella á los convidados: el agua
se convirtió inmediatamente en vino tan exqui­
sito, que agradó extraordinariamente á todos
los que lo gustaron, considerándolo muy supe­
rior al que hasta entonces habían bebido.
4. Entre los muchísimos enfermos á quienes
Jesús curó, ciegos á quienes devolvió la vista,
leprosos que quedaron limpios de sus Hagas, é
imposibilitados que recobraron la actividad de
sus miembros, se cuenta al paralítico de la pis­
cina. Había en Jerusalén una piscina ó estan­
que, cuyas aguas, agitadas una vez cada año
por un ángel del Señor, servían para curar
inmediatamente la enfermedad que sufriera el
primero que entraba en la piscina después de
la visita del ángel. Muchos que padecían gra­
ves dolencias se agrupaban en las puertas del

4. ¿En qué consistió el milagro de la curación del paralitico


de la piscina?
— 184 —

lugar de la piscina, esperando la ocasión de


entrar en las aguas con oportunidad: entre esos

•J^cvuutato, cogo tu rama y anda;*

enfermos había un paralítico, d quien Jesús vio,


y preguntó: «¿Quieres curar?» El enfermo res­
- ]Xf> —

pondió: aSeiior, hace treinta y ocho años que


espero entrar en la piscina cuando el agua es
agitada por el ángel; pero nomo no tengo quien
me ayude, siempre llego tarde.» Entonces le
dijo el Señor: « Levántate, cnqe tu cama y
anda.» Y al momento aquel hoinbre quedó sano
y se marchóy dando gracias á su Divino Salva­
dor. Loa judíos murmuraron de Jesús porque
había hecho en sábado aquel milagro; pero El
los confundió, haciéndoles ver que todos los
días son buenos para que Dios manifieste su
maravilloso poder.
ó. En dos ocasiones distintas multiplicó Jesiís
unas cuantos panes y peces para dar de comer á
muchísimas personas que le habían seguido hasta
el desierto, atraídas por sus predicaciones. En
la primera de estas ocasiones, con cinco panes
V dos peces quedaron alimentados 5.000 hom­
bres y un número considerable de mujeres y
ni líos, y se recogieron viandas sobrantes,
I * (5 _ con
las cuales se llenaron doce canastos; en la se­
gunda ocasión, siete panes y algunos peces
saciaron el hambre de más de 4.000 personas,
y con los pedazos que sobraron pudieron lle­
narse siete espuertas.
6. El último milagro hecho pur Jesús antes
de su pasión fué la resurrección de Lázaro,

6. ¿En qn¿ ocasiones m ultiplicó Jesiie loa panes y peces?


C. ¿Cómo se efectuó el milagro de la resurrección de Lázaro?
— 181» —

milagro que se realizó ante gran multitud de


testigos. Lázaro, amigo especial de Jesús y

•Lázaro, vcu lucra.»

hermano de las dos virtuosas siervas de Dios,


Marta y María Magdalena, había muerto. Je­
— 187 —

sús se diritjió al sepulcro de su fiel amigo


acompañado de aquellas dos Fflntas mujeres y
de numerosa concurrencia, y mandó levantar
la losa que cubría el sepulcro. ffSeñcr, le dijo
Marta, ya está corrompido, pues lince cuatro
días qne está sepultado.» El Salvador repuso:
«¿No te he dicho que eí creyeres verás la glo­
ría de Dios?» Entonces fué levantada la piedra
que cubría el sepulcro, y el cadáver de I.stearo
apareció á la vista de los circunstantes. El Se­
ñor dirigió una breve súplica á b u Eterno Pa­
dre, y de seguida dijo imperiosamente: «Lázaro,
ven fv.eru.Tt Inmediatamente Lázaro salió del
sepulcro, y con admiración y espanto de todos
los que presenciaron el hecho, se incorporó al
grupo de su familia y de sus amigos. Todos
Jos testigos de este prodigio aclamaron n Je­
sús como el verdadero Mesías.

B á in m c n d e l CXpítulÓ XXX.
. El m ilüjro es un hecho extraordinario y sobrenatural reali­
zad.) por intervención dü Dios [ ara gloriu euju y propagación
do mi Ley.
Jesús ívi.liz j en la tierra muellísimos milagros: curó enfer-
itioa; dió vista- il cie g o s ; resucitó m uertos; arrojó los diablos
del cuerpo de algunos endemoniarlos, o le ., ete.
- Entro los milagros de Jesucristo hay veintiocho que las Escri­
turas Sagradas refieren detalladamente: los más notables de
éstos son los siguientes:
Conversión del agua en vino en las bodas do Canil, m ilagro
que hizo el SeSor mediante la intervención de su D ivina
Madre.
Curación del paralitico de la piscina, donde aquel pobre en­
ferm o llevaba treinta y ocho años esperando inútilmente entrar
en el agua del estanque: el Señor le mandó que engiera ni
cuma y se marchara, y asi lo hizo com o ai nunca hubiera estado
enferm o y paralitico.
Multiplicación de los panes y de loa peeet para dar do com cr
con cinco peces en nna ocasión, y con siete en otra, ¿ machos
millares de personas.
Resurrección de Lázaro. Después de cuatro días de enterrado
Lázaro, ae levantó del sepulcro ¿ la voz de Jesús y en presen­
cia de numerosos testigos.

CAPÍTULO IV.
H IS T O R IA DE L A S A M A R IT A N A .

1. Jesús había ido á Jerusalén para celebrar


la Pascua, y regresaba á Galilea, posando por
Samaría; y estando cansado del viaje, se sentó
cerca de un pozo que había en el camino, mien­
tras que loa discípulos que le seguían iban á la
ciudad para comprar viandas; una mujer Sa-
maritana se aproximó al pozo para sacar de él
atjua, y Jesús le pidió de beber.
'2. J a i Samaritana se sorprendió de la peti­
ción de Jesús, porque ella pertenecía á un
1. ¿Cuándo se efectuó la entrevista de Jesús con le mujer
Samaritana? ¿Qué le pidió el SefiorV
2. ¿Qué efecto produjo á la Sainaritana la petición del Sal­
vador?
— 1R9 —

pueblo con cuyos habitantes no estaban los


judíos en muy buenas relaciones.

Jeaúa le p id ió de bober.

3. «.¿Cómo tú, siendo de Jadea, me pides de


3. ¿Qué preguntó la Samaritana al SeSor?
— 190 —

beber á mí. que soy de Samaría?», preguntó á


Jesús la Samaritana. Y Jesús le respondió: «Si
conocieras el don de Dios y supieras quién es
el que te pide de beber, tú le pedirías á el y él
te daría agqa viva.» «Scíior, replicó la mujer,
¿dónda tienes tú esa agua quo da vida? ¿Por
ventura eres mayor que nuestro padre Jacob,
que nos dió e?tc pozo?i>
4. Jesús contestó á la Samaritana: « Todo el
que. beba del agua de este pozo, volverá á tener
sed; pero el que beba del agua que yo puedo dar,
nunca jamás volverá á tener sed.y> La mujer uo
comprendió que Jesús le hablaba de la gracia
divina, que colma el alma de goces celestiales,
y le pidió que le diese aquella agua que le evi­
taría la sed para toda b u vida. Pero entonces
Jesús le hizo ver que conocía perfectamente los
secretos de la vida de su interlocutora, y ésta
comprendió que estaba hablando con un hombre
extraordinario.
o. La Samaritana preguntó ú Jesús que dónde
debería adorarse á Dios, si en el monte que
estaba cerca de Samaría, ó en Jesuralén, como
pretendían los judíos; y el Salvador le dijo estas
palabras admirables: «Créeme, mujer; lia lle­
gado el tiempo en que los verdaderos siervos
de Dios no adoren al Padre en el monte ni en
4. ¿Qu¿ contestó Jesús á U Sim ar!tana?
6. ¿Cuáles fueron las palabrita que d ijo Jesús & la Sam an-
tana declarándose el Mesías?
— 191 —

Jsrusolén, sino en espíritu y en verdad, porque


Bi.Q3 es espíritu, y los que le adoren, en espí­
ritu deben adorarle.» Aun le dijo Ja mujer:.
«Y o sé que cuando venga el Mesías nos ha de
enseñar todas esas co?as.» Y Jesús le respondió:
<lYo, que hablo contigo, soy el Mesías.^
<3. Cuando la mujer hubo oído la declaración
de que Jesús era el Mesías, dejó en el pozo el
cántaro y corrió ú la ciudad, donde dijo á, las
gentes: « Venid, y veréis un hombre que me ha
ref eridü todos los secretos de mi vida: ¿ será qui­
zás el Cristo?»
7. Entretanto, llegaron cerca del Salvador
sus discípidos y le invitaron á comer; pero Jesús
les contestó: im i principal alimento consiste en
hacer la voluntad de Aquel que me ha en­
viado.»
8. Los samaritanos, acompañados de la mujer
que loa había llamado, llegaron cerca de Jesús y
le invitaron para jue se quedase allí: el Señor
permaneció dos días con ellos ensenándolos, y
muchos samaritanos creyeron en él y en su
doctrina: éstos decían: <cVerdaderamente este
hombre es el Salvador del mundo, el Cristo
esperado.»

6 . ¿Qué liizo U Samaritana después que Jesús le descubrió


lú e él ero el Mesías?
7. ¿Qué dijo el Señor ¿ bu s discípulos cuando ¿ s Io b le invi­
taron & com er en aqoolla ooasión?
8 . ¿Cuánto tiempo permaneció Jesús con los eamaritapofi?
Besumea del capítulo IV.
Cerca de Samaría habla un pazo, en cuyas proximidades Jesús
so sentó á descansar; y com o viese & uaa m ujer que llegó para
sacar agua, le pidió de beber y le d ijo que él podía darle agua
viva, la gracia divina que colma el alma con goces celestiales.
Jesús refirió ¿ la Samaritana los secretos de la vid a de ella
misma, y osta mujer, admirada de las palabras de Jesús, llamó
á sus com patriotas, los cuales, dospucs de oír las enseñanzas
del Divino Maestro, reconocieron que aquel hombre extraordi­
nario era el Mesías esperado.

CAPÍTULO y.
LA ELKCCIÓN DE LOS Al’ÓSTOLKS Y EL SERMÓN
DE LA MONTAÑA.

1. Acompañado de sus numerosos discípulos,


en una ocasión Je/vís se retiró á una montaña,
en la cual pasó toda la noche comunicándose,
por medio de la oración, con su Padre celes­
tial. Cuando fué de día llamó ó sus discípulos,
y entre ellos escogió á doce, á los cuales dió el
nombre de Apóstoles, que quiere decir enviados,
porque había de mandarlos, como en efecto los
mandó después, á llevar la buena nueva de la
salvación, primeramente á todas las naciones
de la Palestina, y luego ¿ todas las ciudades
del mundo.
1. ¿En qué ocasión eligió Jesús los doce Apóstoles?
—. ip:i —

2. Los nombres de estos doce Apóstoles son:


Simón, á quien puso el sobrenombre de Cefas,
6 Pedro, como ya se ha dicho en el capítulo II
de este Nuevo Testamento; Andrés, hermano
de Pedro; Santiago el Mayor y Juan, herma­
nos; Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, ó'an-
táz<7o í/ Menor y su hermano Judas Tadeo,
Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que fué el
que más tarde vendió A Jesús.
3. JesiÁs ¿//o « /os t/oce Apóstoles el encargo
de predicar el Evangelio, ó buena nueva, por las
ciudades y pueblos, anunciando la próxima ve­
nida del reino de Dios; y para que dieran tes­
timonio de su misión divina, los invistió con la
facultad de lanzar los espíritus inmundos y de
curar todo género de dolencias y enfermedades.
4. Al pie ele la montaña en que Jesús se ha­
llaba se fu é reuniendo un numeroso gentío, de­
seoso de escuchar las sublimes máximas conte­
nidas en las predicaciones del Divino Maestro,
y Jesús les dirigió la palabra en estos términos:
«Bienaventurados los pobres de espíritu, por­
que de ellos es el reino de los cielos;
J>Bienaventurados los humildes, porque po­
seerán la tierra;

2. ¿Cóm o se llamaban los doce Apóstoles?


3. ¿Cuál fuá la misión y potestad que dió ol Señor á los
Apóstoles?
4. ¿Con qué m otivo predicó .Topnn el sermón de la m óntala?
— 194 —

x»Bienaventurados los que lloran, porque se


rán consolados;

«Bienaventurados los p otros do esp irita.»

»Bienaventurados los que tienen hambre y


sed de justicia, porque serán satisfechos;
— 195 —

» Bienaventurados los misericordiosos, por­


que alcanzarán misericordia;
dBienaventurados los limpios de corazón,
porque verán á Dios;
í>Bienaventurados los pacíficos, porque serán
llamados hijos de Dios;
»Bienaventurados los que padecen persecu­
ción por amor á la justicia, porque de ellos será
el reino de los cielos.»
5. Después de haber explicado las ocho Bien­
aventuranzas, Jesiís definió la dignidad y de­
beres de los Apóstoles, diciendo entre otras
cosas: « Vosotros sois la sal de la tierra; vos­
otros sois la luz del mundo; vuestra luz debe
brillar delante de los hombres para que éstos
vean vuestras buenas obras y den gloria á
vuestro Padre, que está en los cielos.»
6. Jesús se dirigió nuevamente al pueblo con
estas palabras: «ísTo penséis que he venido á
derogar la ley de Moisés, pues he venido para
darla cumplimiento.
» Habéis oído que fué dicho á los antiguos:
«No matarás»; pero yo os digo que todo el que
se enoja con su hermano ó le injuria, peca y
queda obligado á juicio, y todo el que dijere á
Su hermano insensato, quedará sujeto á la pena
del fuego del infierno. Por tanto, si queréis
6. ¿Cómo definió Jesi'm la dignidad y los deberes de loa
Apóstoles?
G. ¿Qué d ijo el SeQor acerca del atnor á los enemigos?
— 196 —

orar, debéis perdonar primeramente á vuestro


prójimo; porque si vosotros no perdonáis, tam­
poco vuestro Padre celestial os perdonará.
» Habéis oído yue en la Ley está escrito:
aAmarás á tu projimo», y que los escribas han
alladido: «Aborrecerás á tu enemigo.» Pero yo
os digo que debéis amar á vuestros enemigos,
hacer bien á los que os aborrecen y rogar por los
que os persiguen y calumnian.»
. 7. Después de algunas sapientísimas refle­
xiones añadió Jesús estos preceptos, recomen­
dando la pureza de intención en las obras pia­
dosas: « Cuando deis limosna, que no sepa vues­
tra mano izquierda lo que hace la derecha.
Cuando oréis, entrad en vuestro aposento y
orad á vuestro Padre en secreto; y vuestro Pa­
dre, que está en lo secreto, os recompensará en
publico. Cuando ayunéis, no os mostréis con
cara triste como los hipócritas.»
8. <lNo acumuléis tesoros en la tierra , añadió
Jesús, porque nadie puede servir á dos amos, y
no podéis servir á Dios y á las riquezas. No an­
déis afanados, pensando en lo que comeréis y
vestiréis; buscad primero el reino de Dios y bu
justicia, y todas las demás cosas se os darán por
añadidura.»

7. ;C óm o exDÜcó el SeQor la de intención en las obras pia­


dosas/
8 . ¿Qué mandó J esis respecto de la acumulaoión de rlqnezasf
— 197 —

9. A continuación dió Jesús los siguientes


preceptos acerca del amor al prójimo: <¡]Vo juz­
guéis á los demás si no queréis ser juzgados; no
condenéis á nadie y no seréis condenados; per­
donad y seréis perdonados; con la misma me­
dida cun que midiereis seréis medidos; iodo lo
fue queréis que los hombres hagan con vosotros,
5nacedlo también vosotros con los demás.»
10. Acerca del camino que conduce ií la
vida eterna, dijo el Salvador: «La puerta an­
cha y el camino espacioso, conducen á la per­
dición ; pero es angosta la puerta y estrecha la
senda que conduce á la vida».
11. Respecto al juramento, Jesús enseñó lo
siguiente: <iNo juréis de ningún modo; conten­
taos con decir: Sí, sí; no, no.»
12. Cuando Jesús acabó este discurso, las
gentes comprendieron que quien enseñaba doc­
trinas de tanta sabiduría hablaba con autoridad
divina.

Resumen del capítulo V.


Jesús se ruliró á una montana, pasó la noche en oración, J
por la maCana llamó á bus discípulos, y entre ellos eligió los
doce Apóstoles ó enviadoB, á loa que habla de encargar la pre-

9. ¿Cuáles son las palabras con que el Señor nos mandó


amar al prójim o?
10. ¿Cuál es el oamino de perdición, según Nuestro Señor?
11- ¿Es licito el juramento?
12. ¿Qué autoridad resplandecía en las palabras del Señor?
— 198 —

dicación del E vangelio, y (liólesla potestad de bQoer milagros.


Una nnmeroea concurrencia eo habla reunido al pie de la
montana, y Jesús le dirigió la palabra pronunciando un célebre
discurso lleno de sabiduría, el coal contiene casi todo lo qne los
cristianos deben creeF, pensar y hacer: ese discurso se cita con
el nombre de aSermón de la montanas.
El sermón de la montaBa contiene: las nrho Bienaventuran­
zas; definición de la dignidad y deberes de los Apóstoles; pre­
ceptos acerca de la justicia cristiana, do la pureza de intención
ue debe haber al hacer obras piadoeus; do la conducta m oral
3 el verdadero cristiano; del amor al prójim o; del m edio para lle­
gar á la vida eterna, y , por último, acerca del juramento.
Las gontcs que escucharon ü Jesús reconocieron que ense­
ca b a con autoridad divinA.

CAPÍTULO VI.
LA S P A R A B O L A S D E JESU CRISTO .

1. La parábola es el relato de un hecho real


ó supuesto, del cual se intenta sacar alguna en­
señanza moral provechosa. Jesucristo se valió
en diferentes ocasiones de la parábola para in­
culcar en el entendimiento escaso de las multi­
tudes que le seguían algunos ejemplos útiles y
algunas enseñanzas de moral purísima.
2. Las parábolas que Jesucristo explicó fue­
ron muchas; entre ellas hay siete que llevan el

1. ¿Qué entendemos por «parábola»?


2. ¿Cuáles fueron las parábolas que Jesús explicó?
— 10P —

nombre de «parábolas del reino de Dios», y son:


1.* Parábola del Salvador.
2.a — de la cizaña entre el trigo.
3.a — del grano de mostaza.
4.“ — de la levadura.
5.n — del tesoro.
6.“ — de la perla.
7." — de los buenos y malos peces.
Además de estas parábolas Jesús dijo otras
muchas, entre las cuales son notables la pará­
bola del compasivo Samaritano y la parábola
del Hijo pródigo.
3. Las siete parábolas del reino de los cielos
se llaman así porque empiezan todas con las pa ­
labras de «.El reino de los cielos se asemeja.... »,
y con ellas Jesucristo nos enseña que el remo
de los cielos consiste en la felicidad y gozo es­
piritual que experimenta aquel que durante la
vida acomoda sus actos á la justicia, á la mi­
sericordia y al amor al prójimo.
4. Parábola del compasivo Samaritano.—
«Un hombre bajaba de Jerusalén á Jericó—
así se expresó Jesús,— y cayó en manos de
unos ladrones, los cuales lo despojaron de
.cuanto llevaba, lo hirieron y lo dejaron en el
camino medio muerto y abandonado; pero su-

3. ¿P or qué motivu uiete de las parábolas ríe Jesús se llaman


«parábolas del reino d e Ion cielos?:»
4. Parábola del com pasivo Samaritano. Lot discípulo» deben
hucer el resumen de esta parábola y de las siguientes.
— 200 -

cedió que por el mismo camino pasó un sa­


cerdote que no hizo caso del desgraciado; y

El Sam aritono lo ltovó on su caballoria.

luego pasó un diácono que tampoco hizo caso


del infeliz; pero pasó un Samaritano, de esos
■— 201 —

despreciados por I03 judíos, y se aproximó á


aquel .hombre, le curó sus heridas, lo llevó en
su caballería á una posada, lo cuidó con esmero,
V teniendo que marchar d 6us negocios, dejó al
herido en la posada pagando por adelantado
una cantidad para sus gastos, y comprometién­
dose con el posadero á pagar á la vuelta de su
viaje lo que le fuera debido por el cuidado que
tuviera con el enfermo. ¿Cuál de aquellos tres
hombres, preguntó Jesús, es el prójimo de
aquel otro que cayó en manos de los ladrones?»
«Sin duda, contestó un doctor de la ley, el que
tuvo misericordia con él.»
5. Parábola del Hijo pródigo. — Con esta
parábola Jesús quiso enseñar los efectos del
arrepentimiento y de la penitencia, y la explicó
del siguiente modo: «Un hombre tuvo dos
hijos; el menor pidió al padre la parte de heren­
cia que lé correspondiera; el padre se la dió, y
aquel hijo, llevándose todo lo que poseía, se
fué á un país muy distante, en'donde disipó con
vida desordenada todo su patrimonio; entonces
comenzó á padecer necesidad y entró al servicio
de un rico, el cual lo destinó á guardar cerdos,
á los que envidiaba porque aquellos animales
comían abundante bellota, mientras que él no
tenía derecho á satisfacer su hambre, y alguna

i. ¿Qué enseñanza tenia por objeto la parábola del H ijo pró­


d ig o ?— Principio de la parábola del H ijo pródigo.
— 202

vez solía decir: «¡Cuántos jornaleros en la


casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí
me muero de hambre!»
6. Continuando Jesús la explicación de. la
parábola, dijo: «El hijo pródigo decidió vol­
verse á casa de su padre, pedir á éste perdón y
rogarle que le admitiese como un jornalero de
bu casa. Con esta resolución se puso en camino
para la casa de su padre: éste lo vio desde lejos,
tuvo piedad de él y salióle al encuentro; pero
el hijo se postró á sus pies, diciéndole: «Padre
mío, he pecado contra el cielo y contra ti, y no
soy digno de llamarme hijo tuyo; pero admí­
teme como uno de tus jornaleros.»
7. «El padre abrazó á su hijo y lo besó; de
seguida llamó á sus criados y mandó que tra­
jeran para su hijo la ropa mejor que hubiera
en la casa; que le pusieran un anillo al dedo en
señal de distinción; que le calzaran cuidadosa­
mente los pies; que trajeran inmediatamente el
mejor ternero de sus rebaños, y que se organi­
zara un banquete al que asistieran todos los pa­
rientes, amigos y conocidos, para celebrar la
resurrección del hijo muerto, ó hallazgo del
hijo perdido.»
8. Jesús terminó de este modo esta preciosa

6 . Regreso del H ijo pródigo.


7. R egocijo del padre por el regreso del H ijo pródigo.
8. Respuesta qne el padre dió al hijo mayor, cuando éeter ae
quejó dol recibim ieuto hecho & su hermano.
— 203 —

parábola: «Cuando el hijo mayor regresó á ;la


•casa y supo las novedades ocurridas en ella, ge

«¡ Padre m ío !, he pecado cantrn el cielo y cu n tía U.»

quejó á su padre diciéndole: «Y o te lie servido


fielmente muchos aflos, no me he separado de
— 204 —

ti, ni te he desobedecido nunca, y jamás mu has


dado un cabrito para que me lo coma alegre­
mente con mis amigos; pero ha regresado tu
hijo menor después de haber disipado 6us bie­
nes entre personas de mala vida, y matas en su
honor un ternero cebado.» «Hijo mío, le con­
testó el padre; tú siempre estás conmigo, y todo
cuanto hay en la casa es tuyo; pero tu otro
hermano había muerto para nosotros, y ahora
ha resucitado; se nos había perdido, y ahora lo
hemos hallado. ¿No es esta razón bastante para
que nos regocijemos?»

Bestunen del capítulo VI.


Jeeaorieto se valió de parábolas pare inculcar i sus oyentes
algunos enteflanzas de moial purísima.
Katre las parábolas de Jesús hay BÍete llamadas «parábolas
del reino de los d é lo s » , lae cuales sirvieron al Divino MacHtro
para dar & entender que el reino de los cielos consiste en la
felicidad lograda por una vida sin mancha, de amor al prójim o
y de buenos ejemplos.
La purúbula del Samaritano tuvo por objeto demostrar qne
es nuestro prójim o aquel que nos hace bien.
La parábola del Hijo pródigo sirvió para hacer ver que el
arrepentimiento del pecador cauea m is alegría que la integri­
dad y fidelidad del justo.
— 205 —

CAPÍTULO VII.
CONFESIÓN D E SAN P E D R O Y T R A N S F IG U R A C IÓ N
D E L SEÑOB.

1. En una ocasión ‘preguntó Jesús á sus discí­


pulos: c ¿Quién dice Ja gente que es el Hijo del
Hombre?» Y los discípulos le contestaron:
«Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros
suponen que eres Elias, y varios opinan que
eres Jeremías ó alguno de los otros profetas».
«Y vosotros, continuó preguntando el Señor,
¿quién decís que soy?» Y Simón Pedro, ade­
lantándose á sus compañeros, contestó con entu­
siasta convicción: «Tú eres el Cristo, el Hijo de
Dios vivo.»
2. Cuando San Pedro confesó tan espontá­
neamente su convicción de que Jesús era el
Cristo 6 Mesías, Jesús le dijo: aBienaventurado'
eres, Simón, hijo de Jonás; porque lo que has
dicho no te lo ha revelado carne ni sangre,
6Íno mi Padre, que está en los cielos; y yo
ahora te digo que tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, contra la que no

1. ¿Cuitado oonfesó por primera vez San re d ro i Jesús oomo


el Mesías?
2. ¿Cuándo designó Jesús ¿ San Pedro com o la piedra fu n ­
damental de bo Iglesia?
— 206 —

prevalecerán las puertas del infierno. Todo lo


que atares en la tierra, quedará también atado

«¿( juiin dools que soy?»

envíos cielos; y todo lo que desatares en la


tierra, será también desatado en los cielos.»
— 207 —

3. Después de haber designado Jesucristo á


San Pedro como la piedra fundamental de su
Iglesia, contra la que no han de prevalecer las
artes del demonio, encargó á sus discípulos que
aun no dijesen á nadie que él era Jesús, el
Cristo; y les declaró que le convenía ir á Jcru-
sálén, donde había de padecer mucho y morir,
pero donde resucitaría al tercer día.
4. Pero antes de marchar á Jerusalén, Jesús,
acompañado de Pedro y de los hermanos San­
tiago y Junn, subió á un monte llamado Tabor.
y se transfiguró en presencia de sus discípulos,
que atónitos contemplaban aquel prodigio: b u
í’ostro se puso resplandeciente como el eol, y
sus vestiduras se quedaron blancas como la
nieve; al mismo tiempo aparecieron Moisés y
Elias, que se pusieron á hablar con Jesiig.
5. Yiendo San Pedro aquel prodigio, dijo
arrebatado de gozo: «Señor, bueno sería que
nos quedásemos aguí; si quieres, haremos tres
tiendas, una para ti, otra para Moisés, y otra
para Elias.»
6. No había concluido de hablar San Pedro,
cuando apareció una nube luminosa que loa
3. ¿Qué d ijo Jesús á sus discípulos después de la confemVin
de San Pedro?
4. ¿Cuándo se e fe cto ó el misterio de la transfiguración de
Jesús?
5. ¿Qué palabras pronunció San Podro al ver la transfigura-
cióu de Jesús?
(V ¿Qi)¿ dijoD ios en el momento de la transfiguración de Jesís?
- 208 —

cubrió, y al mismo tiempo se dejó oír desde la


nube una voz que decía: «.Este es mi Hijo

«Eafce es m i H ijo am ado.»

amado, en quien tengo todas mis complacencias:


á El debéis escuchar.í
— 209 —

7. Al oir aquella voz, los discípulos cayeron,


tocando la tierra con sus rostros, y quedaron
poseídos de un gran temor; pero Jesús llegó á
ellos, les tocó y les dijo: «Levantaos y no
temáis.» Y cuando alzaron sus rostros, vieron
solo á Jesús.
8. Al bajar del monte, el Seííor les dijo: <lN o
refiráis á nadie la visión míe habéis tenido,
hasta que e’1 Hijo del Hombre resucite de entre
los muertos)).
9. A continuación, Jesús dijo á sus discípu­
los que se dirigirían á Jwusatén, donde el líijo
del Hombre sería entregado á los sacerdotes y á
los escribas, que le condenarían ú muerte; y les
anunció de nuevo que sería crucificado y mo­
riría, pero qae habría de resucitar al tercer día.
10. Jesús apareció transfigurado en el monte
Tabor, acompañado de los dos hombres más
eminentes de la antigua Alianza. Moisc's y
íílías, para dar a entender que El era el Me­
sías prometido en aquella antigua Alianza.

7. ¿Qué sucedió i, loa discípulos al oír la v oz de Dios?


8 . ¿Qué encargó el SeBor il sus discípulos al bajar del monte?
9. ¿Cóm o anunció el SeQor nuevamente sn pasión, muerte y
resurrección?
10. ¿Qué significa lo Transfiguración del Señor?
— 210 —

Xtesnmen del capítulo VII.


Habiendo preguntado Jesús A sus discípulos: <r¿Quién decís
que s o y ? » , San Pedro co n te stó: «T ú eres el Cristo, el U ijo de
Dios v ivo.»
Y en aquel instante, Jesús lo designó com o la piedra funda­
mental de su Iglesia.
Jesús, acompañado do San Pedro y ce los hermanos San­
tiago y Juan, subió al monte Tabor y se transfiguró: su rostro
se puBO resplandeciente com o el sol, y sus vestiduras quedaron
blancas com o la nieve: al mismo tiempo aparecieron Moités y
Elias, que ae pusieron ;i liublar con Jesús. Una nube luminosa
los en volvió, desda la cual la voz de Dios dccfa: <rEse os mi
H ijo amado, en quien teugo todas mis com placencias; á Él
debéis escuchar.»
Jesv.s encargó é. tus discípulos que ¿ nadie refiiiestu aquella
visión.

CAPÍTULO VIH.
E N T R A D A T R IU N F A L D E JE SU C R ISTO EN J E R U S A -
L É N , É IN ST ITU C IÓ N D E L A SAGRADA EUCA­
R IS T ÍA .

1. En el último año del ministerio público


del Salvador, aproximándose los días de la
Pascua, Jesiís se dirigió á Jerusalén, donde le
esperaba pasión y muerte ignominiosa: una
gran multitud le seguía, que fué engrosando
cada vez más.

1. ¿Qué hizo Jesús al aproximarse la Pascua?


<;Hosanna ni H ijo de DAtid!*
— 212 —

2. Cuando se hallaba cerra de la aldea de


Betfagé, llamó Jesús á dos de sus discípulos y
les dijo:. (Lid á esa aldea que está enfrente;
hallaréis una pollina atada y un jumentillo;
traedlos, y bí alguien os pregunta por qué los
desatáis, decidles que el Señor los ha menester.»
Los discípulos hicieron lo que Jesús les había
dicho; extendieron sus vestidos sobre el ju ­
mento, y Jesús, cabalgando sobre la humilde
bestia, entró en Jerusalén: á su paso, los habi­
tantes de la ciudad y muchos de los pueblos
circunvecinos extendían sus ropas sobre el ca­
mino, cortaban ramas de árboles, c ' i
cubrían el suelo, al mismo tiempo
maban: «Hosanna al hijo de David: bendito sea
el que viene en nombre del Señor.»
3. Jesús, al contemplar los muros de la ciu­
dad de Jerusalén, las casas y el magnífico tem­
plo, lloró y dijo: «;Jerusalén que matas á los
profetas, vendrán días en que tas enemigos te
cerquen y en que no quedará de ti piedra sobre
piedra!))
4. Llegado el primer día de la Pascua, dijo
Jesús á Pedro y á Juan: <íld á la ciudad, y
preparad lo necesario para que celebremos la

2. ¿D e qué modo entró Jesús en JeruBalcn?


3. ¿Qué profetizo Jesús acerca de Jeruealcn?
¿Cuándo y de quó modo mandó Jesús i Pedro y A Juan
para que preparasen la celebración de la Pascua?
— 2i:¡ —

Pascua.» Los Apóstoles le preguntaron que


dónde habían de disponer la cena, y él les con­
testó: «Cuando entréis en la ciudad encontra­
réis un hombre que lleva un cántaro de agua;
seguidle, y al duello de la casa donde éntre,
decid: ¿Dónde está el aposento en que el Maes­
tro podrá celebrar la Pascua con sus discípulos?
Y él os mostrará un gran cenáculo, donde dia­
pondréis todo lo necesario para nosotros.
ó. Los dos Apóstoles lo hallaron todo como
Jesús lo había dicho, é hicieron los prepara­
tivos para la celebración de la Pascua en con­
formidad á los ritos de la ley de Moisés. Lle­
gada la tarde, Jesús y sus doce Apóstoles se
sentaron á la mesa, y cuando estaban comien­
do, el Señor les dijo: ((Mucho he deseado comer
con vosotros esta Pascua, antes de mi pasión
V muerte, pues os digo qne no volveré á cele­
brarla hasta que se cumpla en el reino de
Dios.»
6. Y habiéndose suscitado entre los discípu­
los algunas discusiones sobre quién sería el
mayor en el reino de los cielos, porque aun no
hahían comprendido todo el alcalice moral de
la nueva doctrina, Jesús les dijo: «El que sea
mayor debe aparecer el más peque ño; el que go­
bierna á los demás, debe servir á todos.y>
5. ¿Quiénes so sentaron á la mesa con Jesús para celebrar la
Pascua?
6. ¿O uil es el mayor en el reino de los cielos?
*Jesila lavó 1« r pi«s & sus discípulos.
7. L'liando hubo terminado la ctna, Jesús ee
despojó de parte de sus vestiduras, se cifló una
toalla, puso agua en una jofaina y lavó los pies
á sus discípulos; cuando tocó la vez á Pedro,
éste se resistió; pero como Jesús le dijera que
no tendría parte en su reino si no se dejaba
lavar, obedeció humildemente.
8. Después de habdr comido Jesús con sus
discípulos, y después de haberles lavado los
pies, volvió á sentarse A la mesa, y tomando del
2)an ázimo (sin levadura) que había servido
para la cena, lo bendijo, lo partió y lo distribuyó
entre sus Apóstoles, diciénddes: «.Tomad y co­
med, porque éste es mi cuerpo:» Tomó después
el cáliz con vino, dió gracias á su Eterno Pa­
dre, bendíjolo también, y lo entregó á sus dis­
cípulos con estas palabras: «Bebed todos de él,
pues éste es el cáliz de mi sangre, la sangre del
A nevo y Eterno Testamento, que será derra­
mada para la remisión de todos los pecados.
Cuantas veces hiciereis esto, hacedlo en memo­
ria mía.»
9. Después fie haber instituido la Sagrada
Eucaristía, sintió Jesús su espíritu ajligulo, y
dijo tristemente: a En verdad os digo que uno de
vosotros me ha de entregar; pero ¡desgraciado

7. ¿Qué hizo J osúb miando terminó la cena?


8. ¿Cóm o instituyó Jeetis la Sagrada Eucaristía?
1'. ¿Cuámlu anuncié el SoEor la traición de Judas Iscariote?
— 21G —

de él! más le valiera no lniber nacido.» Todos


preguntaron á su Maestro cuál sería el traidor,
y el Salvador contestó que lo sería aquel á
quien el diera una miga de pan mojado; y mo­
jando, en efecto, un trozo de pan. se lo dió á
Judas Iscariote, el cual, íi los pocos momen­
tos, se marchó á consumar su traición.
10. Apenas hubo salido Judas, Jesús dijo á
sus discípulos que ya estaría muy poco entre
ellos, y que aquella misma noche se escandali­
zarían por causa suya; y como Pedro hubiese
ajrmado que no lo negaría aunque le costase
la Aída, el Salvador repuso: aro te aseguro
que antes de que cunte el gallo por segunda vez,
me negarás tres veces.a
11. Jesús se despidió de sus discípulos, exhor­
tándolos á amarse mutuamente, recomendándo­
les que no se turbara su corazón y prometién­
doles enviarles el Espíritu Santo, que había de
llenar de gracia á sus almas.
12. Desde el cenáculo se dirigió Jesús con sus
discípulos al huerto de Gethsemaní, y separán­
dose de todos, menos de Pedro, Santiago y
Juan, les dijo: aTriste está mi alma hasta la
muerte: quedaos aquí y oi’ad»; y se alejó de
ellos y oró á su Eterno Padre. Después de

10. ¿Qué d ijo el Seüor ¿ bus discípulos y especialmente á


Podro?
11. ¿Cómo se despidió Jesús de sus discípulos?
12. ¿A dónde b c dirigió Josús desdo el cenáculo?
Beuibió ol consuelo ie cu ángel.
— 218 —

haber ido dos veces ¡i ver á sus discípulos, que


se habían quedado dormidos, lleno de tristeza
jrofunda, y sufriendo angustiosa agonía, reci­
Iñó el consuelo de un ángel, y se volvió á sus
discípulos, á los que despertó y dijo: «Vámo­
nos: ya ha llegado la hora; se acerca ya el que
me ha de entregar.»

Besumen del capítulo VZZI.


En el ultimo año del ministerio de Jesús, aproximándose la
Pascua, el Salvador se dirigió á Jerusalén, adonde entró cabal­
gando sobre un humilde jumento y siendo objeto de las acla­
maciones de la multitud.
Entonces predijo el Señor la m ica de Jerusalén.
A l llegar l i Pascua, Jesús la celebró con sus discípulos, y en
aquella ocasión instituyó el augusto Sacramento del altar.
Después de la cena, Jesús so dirigió con riih discípulos al
buerto de G etbscm ani, donde sintió amarga aflicción; oró á su
Eterno Pudre, y recibió consuelos de un ángel celestial.
Judas, con un Leso, entrega al H ijo d el H om bro.
— 220 —

CAPÍTULO IX.
P A S IÓ N , MUERTE Y RESURRECCIÓN
D E N U ESTRO SEÑOR JESU CRISTO .

1. Judas Iscariote, al frente de una turba


armada de palos, espadas y hachones, se aproxi­
mó al huerto de Getksemaní, y acercándose á
Jesús, lo saludó dándole un beso. El Salvador
le dijo: «¿Con un beso entregas al Hijo del
Hombre?» Y luego, dirigiéndose á los solda­
dos y siervos de los sacerdotes, les preguntó:
«¿A quién buscáis?» «A Jesús de ííazaret»,
respondieron. «Y o soyi>, dijo. Y al oir estas
palabras, la turba retrocedió y cayó en tierra
como herida por un rayo. Repuestos de su tur­
bación, oyeron otra vez la misma pregunta:
« ¿ A quién buscáis?» «A Jesús Nazareno»,
volvieron á contestar. «Ya os he dicho que yo
soy; y si me buscáis á mí, dejad ir en paz á mis
discípulos.» Entonces lo prendieron: y como
Pedro descargase su espada sobre uno de loa
sayones, al que hirió en una oreja, Jesús curó
milagrosamente al herido y reprendió severa­
mente á Pedro.

1. ¿Cóm o se efectu ó la prisión de Nuestro Señor?


Jesús ante CaifÍ 6.
_ 222 _

2. El Salvador, con las manos atadas y cu­


bierto de oprobios y de golpes, fué conducido á
Jernsalén, á casa de Anús, que era el príncipe
de los sacerdotes. Sus discípulos se dispersaron,
y sólo Pedro y Juan le siguieron de lejos.
3. Anas hizo llevar i Jesús, atado, á casa de
Caifas, que era el Sumo Sacerdote, con el
cual estaban reunidos los sacerdotes y los escri­
bas buscando algún testimonio para condenar
á Jesús. Caifás, no habiendo encontrado moti­
vos contra Jesús, porque los testigos falsos que
deponían algo en contra del Redentor se con­
tradecían, dijo al Señor: «Te conjuro en nom­
bre del Dios vivo para que nos digas si eres
Cristo, Hijo de Dios.» Jesús respondió estas pa­
labras solemnes: «Tú lo has dicho, lo soy; y
llegará un día en que veréis al Hijo del Hom­
bre sentado á la diestra de Dios y venir sobre
las nubes para juzgar al género numano.D En­
tonces Caifas exclamó: «Ha blasfemado. ¿Qué
necesidad tenemos ya de testigos?» Y los prín­
cipes reunidos en asamblea, gritaron: «Reo es
de muerte.))
4. Mientras tanto, Pedro, que había logrado
entrar en el palacio de Caifás. reconocido como
discípulo de Jesús, negó una, dos, y aun tres

2. ¿A. dónde fu é conducido primeramente el Señor?


3. ¿Y después?
i. ¿N egó Pedro al Sefior?
Pedro negó troa vocea.
— 224 —

veces, que conociera á aquel hombre, y cantó


el gallo dos veces. Cuando Jesús salía del Con­
sejo dirigió una mirada de misericordia á Pe­
dro, y éste, lleno de arrepentimiento, salió de
allí para llorar amargamente su pecado. En cam­
bio Judas, lleno de desesperación, se arrancóla
vida ahorcándose de un árbol.
5. Á la mañana siguiente fu é conducido Je­
sús ante el tribunal del gobernador Pondo P i­
loto, el cual no encontró en aquel hombre cri­
men alguno que le hiciera reo de muerte, á
pesar de que el pueblo reunido en la calle pedía
con inmenso clamoreo que fuera condenado á
la última pena; entonces Pílalos lo mandó á
Herodes, que ejercía la autoridad suprema en
Galilea; pero Iíerodes, después de dirigir á Je­
sús algunas preguntas que no fueron contes­
tadas, hizo que vistieran al Salvador con una
túnica blanca, tratándole como á un loco, y lo
devolvió al tribunal de Pílalos.
6. Pilatos, creyendo desarmar la ira de loa
judíos, que con alboroto y tumulto pedían la
muerte de Jesús, lo mandó azotar, sentencia
que se cumplió con una crueldad inaudita; pero
como no se aplacó la ira del pueblo, excitado
por los escribas y fariseos, dictó por fin senten­
cia de muerte y lo mandó crucificar.
0. ¿A dónde fué llevado el Seüor á la mañant siguiente á la
noche de su prisión?
6. ¿Quién mandó azotar y luego crucificar al Señar?
Jesús fui oruciflittdo.
— 226 —

7. Jesús fu é crucificado entre dos ladrones;


María Santísima y San Juan fueron testigos
de las espantosas escenas que precedieron á la
muerte del Salvador; tres horas duró la agonía
del Redentor, durante las cuales habló siete
veces, pronunciando siete frases ó palabras
que son como el compendio de su vida y
ae su doctrina, y la declaración de su divi­
nidad.
8. La grande obra de la redención rjuecló
terminada, y el monstruo del pecado quedo ven­
cido: de la cruz del Salvador brotó gracia para
salvar al género humano. Con la muerte del
Redentor quedaban abiertas las puertas de la
vida eterna para todo aquel que en El crea y
practique sus divinos preceptos.
9. José de Arimatea y Nicodemo bajaron de la
cruz el cuerpo de Jesús, lo embalsamaron, lo
amortajaron y ¡o pusieron en un sepulcro nuevo,
el cual quedó bien cerrado con una gran pie­
dra; pero los príncipes de los sacerdotes y los
fariseos pusieron centinelas en el sepulcro, y
aun lo sellaron, creyendo evitar de este modo
que se cumpliera la profecía hecha por Jesús
de que había de resucitar al tercer día de su
muerte.

7. ¿Entre qué clase de personas fué Jesús crucificado?


8 . ¿Quedó terminada la obra de la redención?
0. ¿Dónde y quiénes sepultaron á Jesús?
La, obra de la redenoión quedó terminada.
— 228 —

10. Al amanecer del día tercero, un ángel


bajó del cielo, removió la piedra del sepulcro y
el Señor salió triunfante y glorioso: los centinelas
del sepulcro quedaron aterrados, y después
huyeron precipitadamente.
11. Tres mujeres piadosas, María Magdale­
na, María la madre de Santiago, y Salomé,
fueron á visitar el sepulcro, y vieron que estaba
ya vacío: dos ángeles se les aparecieron, y les
dijeron: «No busquéis á Jesús entre los muer­
tos, porque ha resucitado; id á Galilea y allí le
veréis, como El mismo os había dicho.» Dos
discípulos, Pedro y Juan, vieron también el
sepulcro vacío.
12. Los príncipes de los sacerdotes, cuando
tuvieron noticia de la resurrección de Jesús,
sobornaron á los soldados que habían estado de
centinelas en el sepulcro para que declarasen
que durante la noene, y mientras ellos dormían,
tos discípulos de Jesús se habían llevado el
cuerpo de éste.

10. ¿Cuándo roauDÍtó el Redentor?


11. ¿Cuáles fueron las mujeres piadosas y los Apóstoles qne
vieron el sepuloro vacio?
12. ¿Qué hicioron los pHnoipcs de los saoordotos cuando ae
enteraron de la resurrección de Jesús?
L a Roiurrocoiún U jl Sor.or.
— 230 —

SeBumen del capitulo IX-


Jesús fu é preao e s el huerto de Getlmemniii por aun turba
de hombrea ormadoB dirigidos por Judas Iscariote.
El Salvador fu é conducido A casa de Anás, principe de loa
sacerdotes; de allí á la do Caí fia , donde ee reunió un Consejo
d e sacerdotes y escribas para juzgarlo; después fué llevado A la
casa del gobernador Filatos; luego á la de Merodee, que lo d e­
volvió al tribunal de Pilotos, quien lo mandó azotar cruelmente.
El mismo Pilatos, aunque recocooió quo Jesús no era reo de
ningún delito, .cediendo i las exigencias de los judias lo sen­
tenció & muerte de cruz.
Jesús fué cruiñGuudo entre dos ladronea, y murió después
d e tres liorna de terrible agonía.
Con la muerte del Salvador, el monstruo del pecado quedé
vencido, y l&s puertas de la gloria etema quedaron abiertas para
tod os los que en El crean y practiquen sus divinoa preceptos.
Jesucristo resucité al tercer dia triunfante y glorioso.

CAPÍTULO X Y ÚLTIMO.
ASCEN SIÓN A LOS C IE L O S , V E N ID A D E L E SP ÍR IT U
SAN TO X P R E D IC A C IÓ N D E LOS APÓ STO LE S.

1. Nuestro Señor Jesucristo, después de su


resurrección, se apareció á María Magdalena
cerca del sepulcro; á dos discípulos sujos en
el camino de Emans á Jerusalén; á los Apósto­
les que se habían congregado en Jerusalén, y
á los mismos Apóstoles junto al lago de Ge-
1. ¿Á. quiéues bu upareció Nuestro S e ío r después de au resu­
rrección?
A parición k los discípulos Ofl el cumino de Emana
— 232 —

nesaret, en Galilea, y en oíros varios sitios,


muchas veces.
2. Con motivo de su aparición á los Apósto­
les en Jerusalén, el Señor instituyó el santo Sa­
cramento de la Penitencia, diciéndoles: «A los
que perdonareis los pecados, perdonados les
serán; á los que se los retuviereis, retenidos
les serón.» Cuando se apareció Jesús á sus
Apóstoles en el lago de Genesaret, constituyó
á San Pedro como Vicario suyo en la tierra,
diciéndole tres veces: «Apacienta mis corderos».
3. Cuarenta días después de su resurrección
se presentó Jesús nuevamente á los Apóstoles,
reunidos en Jerusalén, y Ies prometió enviarles
el Espíritu Santo, diciéndoles: «Dentro de
pocos días vendrá sobre vosotros el Espíritu
Santo, de quien recibiréis la fuerza para dar
testimonio de mí en Jerusalén, en toda la J udea
y Samaría, y hasta las extremidades de la
tierra.» Seguidamente, Jesús ordenó á sus dis-
cípidos que f ueran á predicar por todas partes
y bautizaran á todas las ¡/entes, en la seguridad
de que El estaría con su Iglesia hasta la consu­
mación de los siglos.
4. Dando Jesús por terminada su santa obra,

2. ¿Cuándo instituyó el Señor el santo Sacramento de la Pe­


nitencia?
3. ¿Qué prometió y qué ordenó el Señor á loe Apóstoles?
4. ¿Guindo y cóm o se efectuó la glunouu uuccnsiún do Nues­
tro Sefinr?
Jesús a t e n d ió ú los ciólos.
— 234 —

se marchó con sus discípulos al monte Olívete,


levantó sus manos, los bendijo, y mientras los
bendecía ascendió á los cielos, adonde está sen­
tado á la diestra de Dios Padre para juzgar
vivos y muertos. Los Apóstoles, admirados y
conmovidos, se quedaron mirando al ciclo,
hasta que dos ángeles se les aparecieron para
decirles: «'Varones de Galilea, ese mismo Jesús
que ha subido á los cielos, vendrá un día como
le habéis visto subir.»
5. Diez días desjpués de la ascensión de Nues­
tro Señor á los ciclos, hallándose los Apóstoles y
la Santísima Virgen reunidos en Jerusalén, en
la sala del cenáculo, sintieron de súbito un
ruido como de viento impetuoso, y al mismo
tiempo un fuego celestial, dividiéndose en len­
guas, descendió sobre toáoslos circunstantes, que
se sintieron llenos del Espíritu Santo.
6. Inmediatamente después de la venida del
Espíritu Santo, los Apóstoles, inspirados por
El, comenzaron la predicación que el Redentor
les había encomendado, realizándose el milagro
de que, hablando en su propia lengua, eran en­
tendidos por todos los que les escuchaban, pro­
cedentes de distintos países. En la primera pre­
dicación de San Pedro, este príncipe de los Após­
toles convirtió y bautizó á más de ¿3.000 judíos.

5. ¿Cuándo se efectu ó la venirla del Espíritu Santo?


C. ¿Cuáles fueron los efectos del primer sermón de Sao Pedro?
— 235 —

7. Los Apóstoles permanecieron algún tiempo


en Jerusalén predicando el Evangelio y ha­
ciendo numerosos milagros que atestiguaban
la divinidad de su doctrina: luego se distribu­
yeron jjur d mundo, obedientes d la misión que
el Seflor les había confiado, y casi todos sufrie­
ron el martirio después de haber hecho innu­
merables prosélitos de la Religión de amor, paz
y caridad fundada por el Divino Maestro.
8. Cuando empezaron las persecuciones con­
tra los cristianos, se disting uió por su celo con­
tra el cristianismo un joven llamado Saido, que
obtuvo licencia del príncipe de los sacerdotes
para perseguir á los cristianos: con este objeto se
dirigió á Damasco; pero en el camino una luz
irresistible del cielo lo dejó ciego, lo derribó
en tierra, y una voz poderosa le dijo: aSaulo,
Saulo, ¿por quéme persigues?» «Seüor, ¿quién
sois?», preguntó Saulo. ((Soy Jesús, á quien tú
persigues.» «¿Qué queréis que haga?», inte­
rrogó el joven. «Levántate, le dijo el Seflor,
entra en la ciudad, y allí te dirán lo oue lias
de hacer.» Saulo llegó á Damasco, donde reco­
bró la vista por mediación de Ananías, discí­
pulo del Señor, y recibió el bautismo. Desde en­
tonces Saido fu é el infatigable apóstol San Pablo.

7. ¿Qué hicieron los Apóstoles después de haber predicado


en JeruuaUii?
8. ¿Cuándo ae efectuó la conversión de San Pablo?
9. San Pablo estuvo en España; predicó el
Evangelio en la parte oriental y septentrional
de nuestra Península, y convirtió á la f e de
Cristo á gran número de sus habitantes.
10. Santiago el Mayor, hermano de San Juan
y uno de los tres discípulos predilectos de Je­
sucristo, estuvo también m España, donde con­
virtió á la fe del Evangelio á muchas personas y
designó para el cargo de obispos á siete compa­
ñeros suyos, á quienes San Pedro consagró.

Resumen del capítulo X.


Nuestro Señor Jesucristo, después de su resurrección, ae
apareció ¿ María Magdalena, á dos riinr-lpnlos su y os, y en mu­
chas ocasiones A sus Apóstoles.
DeBpués de bu resurrección, el Seiior instituyó el santo Sa­
cramento de la Penitencia, prometió A sus discípulos enviarles
el Espíritu Santo, y les ordenó que fueran 1 predicar por todas
partes y bautizaran á todas las gentes.
Desde el monte Olívete Jesús ascendió & los cielos.
Diez áias después de la gloriosa ascensión del SeSor, el Es-
)lritu Santo, en form a de lenguas de fu e g o , descendió sobre
Íos Apóstoles y sobre la Santísima V irg e n , reunidos en el ce­
náculo.
Inmediatamente después do la venida dol Espíritu Santo, los
Apóstoles comenzaron la predicación del Evangelio: primera­
mente predicaron, convirtieron, bautizaron ó hicieron muchos
milagros eu JeruBulóa, y después se extendieron por todo el
m undo.
San Pablo y Santiago el Mayor estuvieron en Eapafía.

9. ¿Esluvo San Pablo en Esparta?


10. ¿P redicó Santiago el M ayaron España?