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CONFUCIO Y MENCIO

LOS LIBROS CANÓ ICOS


CHINOS
EL CHU-KING * EL TA mo * EL LUN-YU
EL TCHUNG-YUNG * EL MENG-TSEU
LOS CINCO GRANDES LIBROS DE POLÍTICA, MORAL
Y FILOSOFÍA DE LA ANTIGUA CHINA
Traducción, noticias preliminares y notas de
JUAN B. BERGUA
No obstante las numerosas notas destinadas a completar el texto,
sería para el lector del mayor interés tener al alcance de la mano el
tomo primero de la HISTORIA DE LAS RELIGIONES, de Juan B.
Bergua, donde en el capítulo destinado a China se trata ampliamente
de las religiones de este país; así como la MITOLOGIA UNIVERSAL,
también de Juan B. Bergua.

CONFUCIO Y MENCIO

Colección <TESORO LITERARIO:. núm. 20


CONFUCIO (Kung-Fu-Tsé)
y
tvíENCIO (lvleng-Tsé)

LA RELIGION Y LA FILOSOFIA MAS ANTIGUAS


Y LA MORAL Y LA POLITICA MAS PERFECTAS
DE LA HUMANIDAD

TRADUCCION, NOTICIAS PRELIMINARES


Y NOTAS DE
JUAN B. BERGUA

SEGUNDA EDICION

CLASICOS BERGUA
www.edicionesibericas.es
NOTICIA PRELIMINAR

EL PAIS DE LOS «HIJOS DEL CIELO»

©Juan B. Bergua, 1969


Clásicos Bergua - Madrid No se sabe nada sobre los orígenes de la China. La
(España) cronología no ofrece seguridad alguna sino a partir
del siglo VIII antes de nuestra era. Los chinos, divididos
Depósito Legal: AV. 127 .-1969 en pequeños principados feudales, ocupaban entonces
la cuenca media del río Amarillo, rodeados por todas
Número de Registro: 3551 - 53 partes de bárbaros. Los señores reconocían la autori-
dad de los «Hijos del cielo», reyes de la dinastía Tcheu,
que habían sucedido, según parece, a las dinastías Hia
y Yin. Del siglo VIII al VI, varios Estados feudales tra-
taron de obtener la supremacía. Del siglo V al siglo JI,
la lucha se circunscribió entre dos de ellos: Ts-in y
Tch-u. En el siglo III, Ts-in realizó la unidad de China,
creó el Imperio y empezó la lucha contra los Hiong-nu.
A partir de este momento se sucedieron diversas dinas-
tías imperiales. Los Han (siglo JI a. de J., JI d. de J.)
acabaron la unificación del Imperio y colonizaron toda
la cuenca del río Azul; tras destruir el poder de los
Hiong-nu, se pusieron en contacto con los tibetanos y
Impreso en España establecieron relaciones con diferentes pueblos de Asia
Printed in Spain Central. En esta época fue cuando el budismo se intro-
duio en China.
Los Tang (siglos VII al IX), tras rehacer la unidad
del Imperio, que había vuelto a dividirse en numerosos
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Imprenta «Teresa de Jesús>>. e ¡ principados, lucharon contra los turcos y conquistaron
a derón de la Barca, 7. AVILA
la mayor parte de Asia, hasta la Dzungaria; pero luego
JUAN B. BERGUA NOTICIA PRELIMI~AR 9

fueron vencidos por una coalición de árabes y tibe- nando la revolución al sur, en Cantón, dirigida por Sun
tanos. Por entonces, el comercio chino penetró prof un- Yat-sen médico chino, educado en Europa, protestante
damente en Europa por el camino de la seda y por las sociaÚsta, y la proclamación de la. República .. ~z nor-
vías marítimas. Tras un período aún de feudalismo dis-
gregante, los Sing (960-1280) gobernaron en toda la Chi-
~e, tras el suicidio de Yuan Che-kaz: que d~ vn rey ~e
nr:-; pero, vencid_os por los tártaros, tuvieron que refu- había erigido en emperador, comenzo un per~o~o de dtc·
giarse en la Cluna del Sur; los tártaros fueron venci- taduras inilitares y de anarquía, que no acabo sino cuan-
dos, a su vez, por la invasión mongola. Con la dinastía do Tchang Kai-chek, sucesor de Sun_ Yat-sen, muerto et.1
de los Yuan, efímera dinastía mongola, coincidió una 1925, entró en Pekín (1928) y se hizo proclamar presi-
larga expansión política y comercial, y fue entonces, dente de Za República.
cuando la China se abrió a los extranjeros y a la pro-
paganda c_risti0;na. Una r~acción nacional trajo al po- Luego fue la ocupación. de. Manchuria por los japone-
der a la dmastta de los Mmg, que fueron reemplazados ses en 1931 la de la provincia de Jehol en 1932 Y la for-
por otra dinastía extranjera: la de los Ts-ing ( 1644-1912). mación del Estado independiente del Manchukuo, al
Los primeros emperadores de esta dinastía volvieron frente del cual los invasores pusieron a un rey fantas-
a emprender la conquista del Asia Central; pero sus ma.. a Pu-Y i , heredero destronado de la caídah.dinastía
·
sucesores fueron molestados por los progresos rusos en Mandchu. Resultado de todo ello: la guerra c mo-?apo-
Siberia y la llegada y establecimiento al sur, con pre- nesa, en za que este país no pu~o obtener un triunfo
textos culturales y de protección (comerciales y colo- definitivo a causa de la ayuda eficaz y descarada. pres~
niales en realidad), de diferentes Estados europeos. tada a los chinos por Inglaterra, los Estados Unidos Y
Vencidos por Inglaterra, Francia y el Japón, que resu-
citaba rápidmn¡ente, tuvieron que ceder la soberanía de la U.R.S.S.
Anam, Corea y Formosa y abrir a los extranjeros Zas En 1941, China declaró la guerra .al Eje ( Al.eman~a,
puertas del resto del Imperio (1839-1895), y con todo Italia, Japón) y luchó junto a los ~~iados en !31rmama.
ello encender el avispero que aún zumba, cada día más La derrota de los japoneses devolvw a los chinos cuan-
amenazador.
tos territorios les habían arrebatado aquéllos; P.ªº al
Un movimiento nacionalista (el asunto llamado de los mismo tiempo estalló la rivalidad entre el partido_ co-
«Boxers», 1898-1900) contra los intrusos extranjeros que
se habían hecho conceder por la fuerza diversos terri- munista (que había apro~echado las lt:chas y desorde-
torios chinos en una especie de arriendo, originó la nes anteriores de su pazs para organizarse po~eros~­
intervención de ocho naciones, entre ellas el Japón, para mente, apoyado por la Rusia soviética) Y. el naczonalz~­
quien aquel vecino enorme, blando y sin organización ta de Tchang Kai-chek. Dueños los comunistas de la Chi-
ni fuerza, era bocado fácil y apetitoso; terreno ideal para na del Norte desde 1947, continuaron progresando, y ~n
su expansión ( 1). 1949, tras apoderarse de Shanghai y ~menazar Nankm,
La guerra ruso-japonesa, que tuvo lugar, por cierto, en obligaron a Tchang Kai-chek a refu~iarse en Formosa,
territorio chino, dio ocasión al establecimiento de los donde sigue, sostenido por los am~ncanos. ,
japoneses ~n f.:1.anchuria y Core.a. Tq.nta _humillación y Al punto se inició la supremacia de Mao, que aun
desastre hizo impopular a la dmastza reinante, ocasío.
continúa.
10 JUAN B. BERGUA
NOTICIA PRELIMINAR 11
LAS PRIMERAS MISIONES EN CHINA
Roma no parece que tuvier~n, o apen:as, conta~to con el
C<;;no di~ho 9ueda, fue la d~nastía mongola la que remoto Imperio de los «Hi¡os del Cielo». Ale¡andro de-
abno el misterioso pais de Or~en_te a los extranjeros, tuvo sus conquistas muy lejos de sus fronteras de en-
y con ello, a la propaganda cristiana. Recuérdese que tonces. Fue preciso llegar al siglo XIII, en época d~ la
Marco Polo (1254-1323) llegó a China, luego de haber primera dinastía mongola, para que el remoto y miste-
atravesado Badakhchan y el desierto de Gobi siendo rioso país empezase al fin a hacerse. permea~le a _la
recibido favorablemente por el Gran Khan ( Kublai- curiosidad europea. Entonces, algunas mf ormacwne~ in-
k~an J,. de cuya personalidad, corte, grandeza y domi- ciertas de comerciantes audaces y, sobre todo, los inte-
nios hizo tan brillante y fabulosa relación en su libro. resantísimos y seguramente exagerados relatos de Mar-
Pero esta primera propaganda cristiana, empezada con co Polo, empezaron a descorrer un poco el velo que
los mongoles I?ºr mision~s tanto <¡atólicas como pro- durante tantos siglos había envuelto a quell~s 11;ebulosos
testantes, se .vw pronto países lejanos. En fin, en el siglo XVII y si.guientes~ la
. .. . interrumpida
. .. ' no volviendo a audacia, valor y tesón de las misiones, l.a m_contenible
iniciarse seriamente sino a prmczpws del siglo XVII
d~sde cuya época ha continuado de una manera regular: expansión comercial, el avance ruso €:n. Siber:a, la rapa-
bien que con suerte varia, hasta el advenimiento de la cidad del Japón naciente y las codicias e insolencias
República ch_i1!a, en que pudo intensificarse gracias a europeas en busca de mercados, permf tieron d~sco~rer
la proclamacwn por el nuevo Estado de la libertad de con alguna amplitud el velo que envolvia a la misterwsa
cultos. Actualmente, con el comunismo, parece haber esfinge. Velo que ha vuelto a caer no menos espeso d~s­
entrado en una fase menos favorable. Pero dejemos de que el comunismo ha clavado su garra en. aquel pai-:.
esto,. mal 7onocido l!ún, para ocuparnos de algo de mu- Pero aquellos ardientes mi~íoner?s jesuitas del si:
cho mteres; e~ 'decir, del .~stado social y religioso del glo XVII, ¿qué encontraron, como vieron al Ptfeblo chi-
enorme Imperio de los «Hi¡os del Cielo» cuando los mi- no, en el que tan audaz y valerosam~nte pu_sz.eron sus
sio~eros jesuitas, a principios del siglo XVII, volvieron plantas al comenzar el mencionado siglo? Si ¡uzgamos
a pisar el suelo del Celeste Imperio. por ayer mismo (y puede hacerse sin temor a errores
graves, dado el mortecino evoluciona,r hasta hac~ J?OCO
LA GRAN SORPRESA de este pueblo), verían y ~ncontrarian, con;o facil ,e~
imaginar un extraño hormiguero humano, victima fisi-
~hi~ fue siempre un pueblo, o reunión de pueblos, camente 'del hambre, de la desigualdad social y. de la
misterioso para los europeos. Si hoy mismo no se sabe miseria; espiritualmente, un rebañ~ ?scuro, sumido en
gran cosa de la evolución que en él se está realizando cultos extraños, mágicos y supe;sticwsos, q-l que, unos
antes d~ s~ «comunización» no e~tábamos tampoco mu~ cuantos mandarines, déspotas e insolentes, impoman Slf
cho me¡or informado_s. Durante siglos, el Lejano Oriente férula arbitraria. Verdadera manada de esclai:os, regi-
est~vo totaln:-ente aislado de los focos de civilización dos caprichosamente por gobernad<?r~s depe~diente~ de
O<¡cid~1;1tal. Ni la guerrq- y el comercio, medios de comu- un soberano tan misterioso C01?1-,0 ridic~ll! e inaccesible.
mcacwn por excelencia entre los pueblos, a los que, Un pueblo inmenso, cuya religwn o religw1:es eran ~na
con;o a los. hombres, nada les mui?;ve tanto como el in- mezcla absurda y disparatada de ceremonias extranas,
teres, pudieron quebrantar su aislamiento. Grecia y sacrificios torpes, cultos brujos y pa15odas llenas de
bonzos pedigüeños e ignorantes y de idolos grote_scos.
KOTICIA PRELI'\!l'.'JAR 13
12 JUAN B. BERGUA

Un país ideal, en fin, para ser instruido, redimido y Pero veamos un poco estos sistemas reiigio~o_~ a que
liberado. hago ref erei:cia: cuya tolerante n!oral p~rmztw. a los
Y luego, poco a poco, a medida que los portadores de misioneros Jesuitas empezar a batir en bt echa, sm gra-
la nueva fe fueron aprendiendo el idioma y conociendo ve perjuicio personal v.ara. ellos, lo ,que l<?s. homb~es
verdaderamente almas y país, sus costumbres y, sobre suelen defender de ordinario con mas fanatico tesan:
todo, su pasado, ¡la gran sorpresa! sus creencias religiosas.
Es dec~r, la serie_ de sorpresas sucesivas que les fue-
ron ensenando: primero, que aquel pueblo, tan necesi- LAS RELIGIONES DE CHINA*
tado de ayuda, aquel pueblo hambriento y atrasado
había sido la cuna de la civilización humana; segundo' Cuando las doctrinas de los Evangelios empezaron a
que sus religiones habían tenido como base otras d~ intentar abrirse paso en el Imperio chino, habíq. en este
una sabid_uría y ~e u:za moral asc:mbrosamente perfec- vasto país tres religiones oficiales o, si se quiere, tres
tas. En fm, que ¡amas una doctrina religiosa conserva manifestaciones dife_re_i;tes, pu~s.to que las tres se com-
mucho ~iempo su. pureza origin<}l, sino que pronto, al pletaban, de Za reltgwn admitida, a sabe_r: el confu.-
contrarw, se desfigura y torna imposible de reconocer cismo el taoísmo y el budismo. Las dos primeras, origi-
a causa de su mezcla con los restos de los elementos naria; del país; la última, impo;tada, bien qu~ ya per-
atávicos de las religiones precedentes; de tal modo, que fectamente aclimatada y admitida desde ti siglo I de
en el transcurso de los tiempos sus adeptos acaban por nuestra era.
poner «religiosamente» en práctica, o sea con todo celo Digo que se completaban porque cada una de ellas
y buenG; fe, preceptos diametralmente opuestos y hasta por sí sola no era capaz de satisfacer esa inquietud espi-
contrarios a los de su fundador. ritual mezcla de temor, duda, interés y esperanza que
Por muy dich9~os, en efecto, se debieron de dar aque- hace ~ las criaturas religiosas. Temor y duda de que la
llos buenos miswneros, de que la casualidad hubiese muerte no acabe con las sensaciones; interés y esperan-
hecho nacer en China sabios de una inteligencia tan za de obtener algo bueno en el más allá; y, por ello, el
clara y de un espí_ritu tan no~l~ y tolerante cual los fun- tratar de atraerse, mediante preces y ofrendas, el favor
dadores de los sistemas religiosos y morales seguidos de los seres a los que temen y de los que esperan.
por los hom_bres que prete:zdían evangelizar, pues de El confucismo, filosofía más que religión propia-
otro modo diversa hubiese sido su suerte y muy distinta mente dicha sólo hubiese bastado para aquellos que,
la afable acogida que obtuvieron. seguros de l~ fuerza de sus creencias, .cruzaban la vidq.
c·Quier_e es~o decir q1:le !ªs ideas admirables de aque- protegidos por una serena calma estoica. Los persegui-
llos sabios ilustres siguiesen enteramente en vigor? dos, en cambio, por dudas ultraterrenas , h;1-llaban un
Evidentemente, no, puesto que, siendo los ideales de los bálsamo consolador en las doctrinas metaftsicas del bu-
pueblos Jo que más contribuye a su grandeza, y domi- dismo. Los aún más perseguidos por los temores de lo
nando siempre a las otras naciones aquellas que poseen desconocido, por las tinieblas del más allá y por la duda
los. ideales más elevados, no hubiese podido el pueblo de lo que pudiera existir tras la muerte, éstos encontra-
chino llegar al estado de decadencia y abatimiento espi-
ritual y material en que le encontraban, de haberse con- ,, Véase en el tomo I de mi Historia d~ las Religione~ todo lo
relativo a las de Ja China y a Confuc10, tratado alh con Ja
servado intacta la grandeza del tesoro moral de aquellos
antiguos filósofos. debida amplitud.
NOTICIA PRELIMINAR 15
14 JUAN B. BERGUA
Za ascético-mística (4). Pero si el confucismo había
b~n en los dogmas taoístas con qué dar paz a su espí- degenerado en el transcurso de los siglos, en el taoísmo
ritu atormentado. no prendió menos pronto el antiguo animismo espiri-
¿C~mo y en qué prop?rción estaban (y están aún) re- tualista y mágico que en China, como en todos los
partidas las tres creencias? pueblos, fue la primera religión organizada (5).
Preciso es reconocer, ante todo, que siempre 1 en el De donde resulta que la religión que encontraron
transcurso . de los siglos, el confucismo fue la doctri- aquellos anim'?s.o,s misic:neros del sigl? XVII al llegar
na predominante e1'} la corte y entre los hombres letra- a China la relzgion dominante en el pais entonces, como
dos. Como es preciso declarar que si budismo y taoís- ahora (6) fue ana mezcla de las tres grandes doctrinas
mo fueron co,nstG;nt~mente toleran~es con su rival, éste implantadas sobre la primitiva magia religiosa, de cu-
no se m?stro asimism?. tan ,t.ran~igente, bien que sus yas supersticiones tan. sólo los l~trados confucistas su-
persecuciones no adquiriesen ¡amas el grado de fanatis- periores han estado siempre ale¡ados.
mo l de crueldad ~e las persecuciones religiosas en Ahora bien Zas tres religiones implantadas sobre la
0.cctdente. Y epa, Stn duda, ¡Jorque, siendo el confu- primitiva magia ¿eran las de aquellos tres hombres emi-
C~~mo,. co1?7-o dtch? que.da, más bien filosofía que reli-
gion, 7amas _una filosofza empuja a sus adeptos a per- nentes?
secuciones implacables. Además, si en Occidente las En modo alguno. Lo que hallaron fue una torp~ amal-
gama del antiguo animismo espiritualista.Y. mágico con
guerras polít~c'!-s fueron sie.mpre sostenidas por violen- las doctrinas ya muy degeneradas y modificadas de los
tos. celos religiosos, en China, por el contrario se ha tres fundadores. Amalgama en la que prefi.omina_ban las
solido dar carácter religioso, para justificarlas d la ma- prácticas mágicas, q_ue no eran, e.n ;ealtdad, ni confu-
yor parte de las luchas políticas (2). '
cistas ni taoístas, sino que constztwan una mezcla de
Todo. ello da~a e.orno resultado que si los letrados ambos cultos a lo que se añadían prácticas bu_distas.
confuczstas c!espr.eczaban el budismo, el taoísmo y a su Tal era la religión del pueblo y del letrado medio con-
clero, muy mferwr a ellos en cultura el pueblo sin fucista, lleno también de. s11persticiones, a las que los
hacer una distinción especial entre lal tres cree~cias taoístas se entregaban asimismo.
usaba las tres reli!fiones, apl_icando los preceptos d; Es decir, que el confucismo aquel, lejos de ser e.z
cada una como me¡r:¡r co~vema ~ cada circunstancia y culto moral de otros tiempos, se entregaba a un ani-
a cada mon:ento. Ast, el dicho chino «las tres religiones mismo que permitía la adoración de dioses y demonios.
no. ~acen sino una» era la regla general, regla que per- Entre aquéllos estaba el Cielo, divinidad suprema Y que
mztta a cada uno ir al templo que más le placía (3). no era en modo alguno el lugar reservado a los justos
Por supuesto, ni Confucio ni Laotsé, padre del taoís- tras la muerte sino que se tomaba esta palabra en un
mo, fu_eron verdaderos. funda_dores de religiones. Cuan- sentido más ldto al que daban los misioneros católicos
to hicieron, c~~o Sakzam_um, fue modificar y adaptar a la palabra Providencia; pero sin unir a ella ninguna
a .nuevas c_ondtciones .d~ vida y a otras necesidades espi-
rituales sistemas religiosos ya anticuados. Las religio- idea personal.
Por supuesto, la ;el.igión de Confucio .si~mpre lLfVf!
nes, C?mo to,do lo humano, son hijas del tiempo y del sus raíces en el animismo. En aquel animismo primi-
~spacic:: en este '!acen y en aquél mueren. Confucio, al tivo, que fue la primera religión propiamente dicha de
infundir nuevq. vida a ,za envejecida sabiduría antigua China; animismo que inculcaba el culto de las fuerzas
del pueblo chino, tomo la vía político-religiosa; Laotsé,
NOTICIA PRfil,UHNAR
17
16 Jl:AN B. BERGt:.~
roso y noble. J r a enseñar y encontrarse que tenían que
de la Naturaleza y el de los espíritus que mandaban en prender; a llevar cultura y enfrentarse con otra q_u~
los fenómenos naturales (7); espíritus, claro está que ~wralmente no podían sobrepu¡ar; portado_res de civi-
dependían, a su vez, de un Soberano Supremo per;onal l" ac"ón v tener que detenerse ante otra mas ava_nzada,
que gobernaba la creación entera. Más tarde la idolatríd ;zre~onC:cer todo esto e inclinarse c¡nte ello, fue ¡usto Y
búdica y el culto taoísta a los héroes movi~ron a cano- fue hermoso. Porque, en efecto, ¿donde encon~r~r,_ fuera.
nizar a los guerreros y a los hombres de Estado ( 8) lo del «Chu-King», ideas más puras sobre la divm.td~d Y
que, unido al culto en honor de los muertos y a los' sa- su acción continua y benéfica sobre el Mundo~ cDonde
crificios, daban aquel caos religioso, tan distinto de las una más elevada filosofía? ¿Dónde que la raza:i huma:
primitivas doctrinas de Laotsé y de Confucio. na haya estado jamás mejor represef}tq-da? cE;t que
En resumen, el confucismo comprendía entonces libro sagrado de cualquier tiempo, maximas mas her-
cuando los misioneros del siglo XVII, cual comprend~ mosas? ¿E ideas más nobles y elevadas que en el. «Lun-
Yw>, ni una filosofía como la de la.s «Conversaciones»,
aú.n. hoy, además d~ la forma :nuy degenerada del pri- que lejos de perderse en especulaciones vanas, q-lcanza
mitivo culto aconsejado y seguido por Confucio mismo,
el culto a él mismo y a algunos de sus discípulos (9). con' sus preceptos a todas las ocasiones de ~a vid<! Y a
El taoísmo veneraba a sus divinidades y observaba las todas las relaciones socia!es, .Y cuya base p~tmo;~ial es
prácticas de su escuela, muy degeneradas a su vez, pues la constante mejora de si mismo : de los. emas. ,
tras h~ber ab°:ndonado la búsq1;feda de lo absoluto y He a uí por qué Confucio, tras el, Mencw (10),_y mas
de la inmortalidad, se daba, y sigue dándose a la bru- f
tarde chu-hi ( 11) deben ocupar puestos preemi1:-entes
jería, a la taumaturgia y a la práctica y c~lto de la entre los genios que han ilf:i,minado con s~ brillo el
magia anterior a Laotsé y a Confucio. Añádase a esto camino de la humanidad, guiandola por la senda de la
las prácticas burj.istas, muy particularmente sus oficios civilización y del verdadero progreso.
por los muertos, y las seguidas por una decena de mi- Mientras que otras naciones de lq- tie~ra ~evantabai:-
llones de musulmanes, y tendremos completo el cuadro or todas partes templos a dioses m~agmm:ws (a am-
religioso que hallaron al llegar a China aquellos misio- fnales muchas veces) o a divinidad~s imposi~les, bru1~;
neros jesuitas hace tres siglos. Que, por cierto, una vez les crueles y sanguinarias, es dect,r, a su tmagi:zd ,
chinos los erigían en honor del apostol de la sa t una
ve~sf!-dos en la lengua y ya c~nocedores de la obra y
meritas de los dos grandes sabios, muy particularmente y de la toleran~ia, del gran maestro de la moral Y ele la
de Confucio; admirados de su sorprendente y profunda virtud: Confucw. b
veamos quién era v cómo era este gran hom re, a
sabiduría, de sus enseñanzas tan morales y perfectas y quien za admiración 'de sus compatriotas llevó a los
al darse cuenta de que, gracias a él, que había recogido
en sus libros los documentos más antiguos de la histo- altares.
ria del Mundo, la civilización china podía considerarse
como la primera no solamente en origen, sino en per- LA VIDA
fección; en fin, ante la alta razón y sentido eminente-
mente moral que presidía la obra del gran Maestro, K -Fu-Tsé (12) vio la luz, según se dice, el. décimo
propusieron al Papa de Roma que le incluyese entre mesu~fz año 552 a. de J. (13). Su padre, Sch~l-Lt~ng-Ho,
los Santos de la Iglesia. antiguo guerrero, viejo ya y temiendo morir sm suce-
No fueron escuchados, claro; pero el gesto fue gene-
NOTICIA PRELIMINAR 19
18 JUAN B. BERGUA

sor varón que continuase celebrando el culto a los ante- l de oro" la sublime máxima sobre la que tantas
g ~es se ha ~uelto después: «No hagáis a_ otros lo que no
pasados, pues de su mujer legítima no tenía sino nueve
hijas (14), repudió a ésta y solicitó en matrimonio a ~~isieraís que os hiciesen a vosotros rmsmos» (19) ..
una de las tres herederas de otra familia honorable: De su vida privada se sabe muy P?~º· De su .i:zu;er,
de cierto caballero de la casa de Yen. Este reunió a sus da 0 casi nada. Tuvo con ella un hi;o y dos hi¡as. El
hijas y las hizo saber el propósito y cualidades del ~fjo murió el año 482, afw particularmente f;1-nesto para
setentón, y ante el silencio elocuente de sus hermanas Confucio, puesto que la m~terte le arrebato. tambien a
la más pequeña aceptó la carga. Meses después nacíd Yan-Hui su discípulo predilecto, el que me¡_or le con;-
el futuro maestro, que fue denominado primeramente prendía '(20). En cambio, el hijo de Confucw no ten_ia
Kin (15). la grandeza de su padre; pr:rece ser. que era t!anquilo
A propósito de su infancia se dice que gustaba entre- y poco sobresaliente. Murzo ~l, los Cll'!-~uenta ª".os, tras
tenerse imitando las ceremonias rituales y limpiando haber vivido inadvertido. De¡o un hi¡o de treinta, lla-
y ordenando cuidadosamente las vasijas destinadas a mado Tsi Si, que llegó a ser, tras la muerte de su abue-
los sacrificios (16). Fuera de este detalle, todo lo rela- lo un jefe de escuela estimable.
tivo a sus primeros años ha pasado sumido en un razo- El matrimonio de Confucío no duró sino cuatro a~os.
nable silencio (17). La ruptura debió de tener lugar de un mr¡do efectiyo,
A los diecinueve años contrajo matrimonio y, como y por causa, la larga ausencia de Kungtse con motivo
era pobre, tuvo que aceptar para poder vivir varias de la muerte de su madre.
colocaciones subalternas, en las que pronto se hizo no- En efecto Confucio, siguiendo la costumbre de .su
tar a causa de su escrupuloso -celo en el cumplimiento época, que ~bligaba a los hijos a un .r;rolongt;r-do retiro
de sus obligaciones (18). Este celo, unido a la inteli- cuando morían sus padres, permanecw recogido duran-
gencia y buen jf{-icio que demostró en la administración te veintisiete meses, y seguramente en!regado a la me-
de sus cargos, 1debieron atraer ya sobre él la atención ditación de sus planes futuros, al morir s.u mad'.e, a la
pública. Las diferencias y querellas entre los provee- que por lo visto (debía de ser una mu¡er deli~a_da e
dores de granos y los pastores, con los cuales tuvo que int~ligente), le unía un afecto singular. La en~erro ¡unto
tratar, debieron darle ocasión más de una vez para que a su padre, en Fang. Por el «Libro de .los Ritos» J'. por
demostrase, interviniendo, cualidades de sensatez, pru- uno de los libros de las «Conversaciones» se tienen
dencia, buen juicio y rectitud, que empezaron a labrar noticias bastantes precisas de todos estos sucesos (21) ·
en torno suyo la aureola de sabio, que ya no hizo sino Acabado el duelo empezó su verdadera vi~~ de maes:
crecer de día en día. Por su parte, pronto debió com- tro Con su mujer no volvió a tener relacwn a!guna,
prender claramente cuán necesario era en una época co~ otra mujer cualquiera, tampoco. Toda s.u v~~a ~o
tan revuelta y turbada cual en la que vivía, simplificar fue ya sino ejemplo y enseñanza. Y. ~eregrinacwn . e
el enmarañadísimo tinglado de la moral y enseñanzas un Estado a otro, ofreciendo sus servzcws, sus conse¡os
tradicionales, y sintiéndose con ánimos para llevar a
cabo tan ardua labor, se aplicó al estudio, con la espe- y su ejemplo. · · h b'
En realidad, poco después de su. 1-n;atrzmonw a za
ranza de hacer llegar al pueblo la esencia y virtud de empezado ya a enseñar y a tene~ d~sc;pul?_S, pese a su
aquella ciencia antigua que tal cual estaba no compren- temprana edad (veintidós o vemtitres anos), porque
dían. Y fue por entonces, en plena juventud y en pleno su sabiduría, según se cuenta, era muy grande. Pero,
ardor, cuando tuvo el atisbo genial de enunciar su «re-
20 JUAN B. BERGUA
NOTICIA PREIIMINAR 21
tras el re,tiro, su existencia entera no fue ya otra cosa. sobrenaturales, dio sabio~ consejos a, su visitante (26 ).
Tanta mas cuantc: que enton;:es pudo hacer beneficiar Tras esta entrevista viene un penado d_e . cerca ~e
a los que le seguian, cuyo numero aumentaba incesan- veinte años, durante los cuales el maestr~ vi.a¡a, ensena
temente (se cuenta que llegó a tener 3.000 discípulos)
del fruto de sus meditaciones junto a la tumba de su; y se pone en contacto con dif erent_es pnnc:p~s, en cu-
padres. vas rivalidades y querellas interviene, solicitado por
ellos. Cierto que, en general, de modo no muy ~ructuo­
Las enseñanzas de Confucio, sin contar las ocasiones so, pues nada más arisco a los ambiciosos y ''.talentos
que su vi,da errant_e ?e ofrec_í_a de decir y aconsejar, que los consejos prudentes. Y _dobla~a ya los ~1'.1cuenta
c<;>mp:endian conocimientos fi¡os a propósito de histo- cuando el príncipe de Lu le hizo, pnr;zero, mmzs~r? de
ria, lite,ratur~, nwral y, sobre todo, música y política.
Hasta e~ _podian llegar Y. ser sus discípulos no solamen- Trabajos Públicos (27), y un año mqs tarde, ministro
te l<;>s hz¡o~ de las familias ricas, sino los pobres. Amor de Justicia (28). En este cargo sus ~deas se revelaror:
hacia la vzrtuq. y espíritu de trabajo era cuanto exigía no menos prácticas que ,en el _ant~r~or, )' sus procedi-
para, ser seguido. El secreto de su éxito estaba, por lo mientos de administracion de ¡usticw dieron resultado
demas, tanto en su palabra como en su ejemplo (22). excelente (29).
Como Sókrates, Confucio debía de ser uno de esos hom- No obstante, Confucio no ejerció el carr;o sii:o cuatro
bres de tan certero juicio y perfecta honradez cívica, años. Cuando en el vecino Estado de Ts-1 supiera~ que
de tan austera moral y tal pureza de vida de costum- había sido elevado a tan importante puesto, ten:zi~ndo
bres tan equilibradas y sanas, que se busc~ba con avi- que, gracias a sus c~nsejos, el país que los recibza se
dez su compañía y su consejo. Por otra parte, su ta- engrandeciese demasiado, llenos de rr¡-c_elo y de temo~,
lento natural y su innato conocimiento de los hombres pues nada más peligroso para el debtl que. la proxi-
le. ha~ían dado_(sin duda desde muy pronto, esa expe- midad del fuerte, decidieron anularle:, Es decir, contra-
riencia de la i:zda que de ordinario tan sólo se consigue rrestar su obra de rectitud y depuracwn de costumbres.
a fuerzG; de tiempo, de dolores y de desengaños. Todo y escogiendo para ello una compañía de ochenta dan-
ello, unido a su certero instfnto pedagógico, hacía de él zarinas diestras no solamente en tocar '.?da clase de
un maestro perfecto. Ademas, un fondo de segura razón instrumentos sino en las artes de seduc~wn, s~ las en-
Y. un perfecto equilibrio espiritual que le hacían huir viaron al duque de Lu, sabiendo muy bien, cua! era. el
siempre tanto de lo sobrenatural como de lo revolucio- flaco de este príncipe. Y, en efecto, n<;i tardo el lzberti11;0
nario y violento,_ su deli~adeza ~e sentimientos y su en abandonar con alegría la severa -yzda a 9ue Confucw
profunda humanidad, hacian de el un refugio tan pla- le había constreñido con sus conse¡os y qemplos, para
centero como razonable y seguro (23). entregarse de nuevo a los placeres carnales y a toqa
. Por entonces, te:z~ría Confucio treinta años, puede suerte de desarreglos y extraví_os; ?ntonces, C<¡nfucw,
situarse su gran v1a¡e a Lo, capital del antiguo reino al ver, tras varios días en que muttlmente trat? de ob-
Tschu (24), viaje que le permitió, entre otras grandes tener audiencia de su soberano~ que c_uanto habza hecho
emociones, conocer a Laotsé o Lao Tan que era a lasa- durante muchos meses se 1zabia venido al, suel?, a_ban-
zón bibliotecario de la corte y que g~zaba de grandí- donó su cargo y hasta el país, y se :rz.arch? desilusiona-
simo prestigio (25). do v decidido a no ofrecer sus servicws smo a UJ?: hom-
Laotsé, que no creía en los dioses ni en los seres bre' íntegro si le encontraba. Luego, tras trece anos de
buscar en .Jano, volvió a Lu. Pero, en vez de entrar otro.
22 JUAN B. BERGUA 1 -
NOTICIA PRELIMINAR

ás fuertes que el soberano nomi-


vez al servicio del duque, dedicó el tiempo que le quedó dos, cuyos senores, m. ta tratando de medrar a cos-
de vida, de sesenta y ocho a setenta y dos años, a con- nal, vivían er~ ple11:a dt~~to~ Ministros aún más ambi-
tinuar su magna labor de extractar los textos clásicos. ta de los veci~os mme ellos .mismos l~s empujaban a
Al comenzar el verano del afio 479 se extinguió la vida ciosos :Y veni:z, es que año de luch~ y de rapiña. En
terrenal del maestro. Parece ser que ciertos ensueños una existei:~za de eng ' el ueblo no era sino un
que tuvo le anunciaron su próximo fin y le prepararon tales condicw7es de dm~i:-::-::do a ~gotarse bajo el látigo
a él. Según se afirma, se vio- en ellos sentado en el rebaño de ese avos, es z ·m uestos cuando no eran
templo entre pilastras rojas. También se dice que una de los recaudadores de t pobligados a combatir, sin
maiiana se levantó al alba y paseó por el patio, cantan- arrancados de los camp~f0 J en pr¿ de verdaderos ti-
do, dificultosamente: «El taischan se derrumba, la viga provecho alguno para e ,
se rompe, el sabio termina su vida.» Luego volvió a su ranos (32) · , so Confucio con
habitación y guardó silencio. Tsi Kung le preguntó qué Ante ta} estado soc~al;e~~rr~J~ ~~~~~o? No es difícjl
significaba su canción. Entonces Confucio, tras referir- sus ensenanzas Y que . El fin que se propoma
le su sueño, añadió: «No veo ningún rey sabio. ¿Quién responder a ambas cuestiones. . , del Estado Fin
. t todo la renovacwn ·
podría escucharme? ¡Tengo que morir!» Luego se acos-
tó en su lecho y tras lenta agonía, que duró siete días,
J.
Conf ucw era,r~n políÍico y moral. Políticamente, vol-
doble, en rea. i a . d d de oro al antiguo esplendor y
acabó (30). ver a .Jª/~~1~~ ;a:adas dina~tías. Moralmen.te, eml!u-
autori a . . , a a uella serie de ttra-
EL HOMBRE jar a .losf ho171tryesa)~~ ~~zi~i;; virt~des de otros tiem-
nos sm e m ' b d ,an a las víctimas, pues la reno-
Cuando hoy, al cabo de veinticinco siglos, pensamos pos: _Y a lo~ que o e ect , Zeta había de ser total, a
en Confucio y 1en su obra, lo primero que nos viene a vacwn social para .~er cc:mpmo y con ello a una vida
una mayor perfeccwn asimts , ,
la imaginación es el viejo dicho: «Nadie es profeta en
su patria.» Inmediatamente, que así como la vida apa- mejor., l e ultado de sus esfuerzos? Nulo. Al
rece fatalmente allí donde las condiciones de existencia ¿Cual fue e r s t Como el de todos los reforma-
son favorables o desaparece si las circunstancias y el menos po~ ~l mamen o. ma universal del hombre
medio le son adversos, del mismo modo los grandes dores pacificas. Que es nor rse no uerer incluso sino
hombres, los conductores de la humanidad, surgen co- vulgar, no entendfer, no ~~~ªezz; Co~fucio si cierto es
mo algo imprescindible y necesario en medio de las una sola ley: la uerza.d do de' un nutrÚ.ísimo grupo
que siem· pre estuvo ro ea. ban y le seguian ,
grandes crisis sociales. Es decir, cuando las condicio- · , zos que 1e ad mira
d e d zscipu . l ba¡'o" le ' no es me-
.
comprendte-
nes de la vida social son tan críticas, que la aparición . i los a1tos m os ·' . .
de un cerebro salvador se hace absolutamente necesa- nos cierto q_ue .n e si su talento y 6 xperiencia
ria. Diríase que una ley fatal y superior, una ley de ron. Los prmcipes, porqu . es como maestro y como
necesidad inevitable, les obliga a nacer, como a la vida les fue útil en algunas ocaswr; p ra ellos de ser un vi-
misma. fi.lósof? seguramef!teb~fdf:a¡~ id~as arcaicas imposjbles
Confucio surgió en medio de uno de los períodos más swnarw pedante, im blo el pueblo impulsivo e
turbulentos de la historia de su patria (31). El país, en . r . En cuanto
d. e ap lica l a.1- pueno sonríe
, sino al que le d a,
pleno feudalismo, era una serie de ducados o principa- irrazonable, como os mnos,
24
JlJAN B. BERGl'A
25

'
NOTlCH PRELIM!N.\R
n.i cede sino ante el que le cas . . ¡
e1emplo, un libro; no un látigo.liga. y Confucw era un ¡ de sus deberes a la práctica ele los cuales, práctica
Como hombre, además un ser ' rigurosísima, escrupulosísima, unía una urbanidad y
menos de encontrar algo, extraño. que hoy no podemos, una cortesía que hacía profunda impresión no solamen-
En efecto, levendo el cap't l d, . te en sus discípulos, sino en quienes ocupaban una po-
tas», donde estÍín expuestas l/l o ecimo de las «Analec- sición más elevada que la suya, fue siem.pre lo que en
ginamos como un personaje ~f/ºs~umbres, nos le ima- otra época hubiera podido calificarse de caballero per-
que forzasamente tiene u rra o a un formalismo fecto. Tanto más cuanto que una depuradísima idea
AZftó:rzata. de las viejas co~t/:mfiC::SecJrnos ex_agerr:-do. del honor y de la dignidad propia, le impidió siempre,
publico m en privado se er . f e su pats, m en que ni esta cortesía ni el respeto que debía a sus supe-
especie de cortesía ritualpqu":~;ª contrCl;yemr a aquella riores sociales, degenerase en servilismo. Precisamente
de su moral y la antesdza de s~ p~ra e , como ~l atrio tal vez uno de sus rnayores méritos fue éste: conservar
er: gra~o sumo ante los demás filysofza. Meticuloso una vida pura, limpia y elegante en medio de una ge-
s~go mismo hasta en los actol no, o era. menos con- neración, muy especialmente en las clases elevadas que
vida. Por ejemplo, respecto al m::á~s iornentes de la frecuentaba, tan profundamente corrompida (34 ).
lecho para descansar. En el libro e :enderse en el De ésta su manera de ser puede deducirse el carácter
«Analectas» leemos: «No se sentab:' cgpitulo 9, de las de sus enseñanzas. Así, su moral es, como tenía que
estar colocada convenientemente» ¡~ re .est~ra de no ocurrir, excelente y práctica; pero también seca, rígida,
mulista. le empujó, pese a ser a~able s e ngonsmo for- sin contacto alguno con lo imaginativo y sentimen-
verse siempre en una reservad d. .dY bueno, a envol- tal (35). Ello no le impidió ser el verdadero apóstol de
de toda familiaridad incluso c~n ~gm ad que le alejaba la ética de su país, y por ello, de la nueva religión (36).
milia (33). Taldnanera de ser :s personas qe su fa- Sus cinco virtudes cardinales eran la bondad, la equi-
pensar que tal vez no es exa y e p~oceder induce a dad, el decoro (decencia), la prudencia (sabiduría) y
milia descei:zdía de la antiguag~:~~o r~~t~ª~ 9ue su fa- la sinceridad. El príncipe debía de ser el modelo de
cas que remaron en el Estad d S e m, monar- estas virtudes. La moralidad y las ceremonias religio-
causa de una larga tradición do e ung; pues sólo a sas, las graneles panaceas contra las enfermedades so-
justificada superioridad 'e u e/rgullosa y raras veces ciales. Los deberes respecto a los padres, sagrados. El
exageradamente remilgdd~s pe~ ~n alcanzar gus_tos tan respeto hacia los mayores, conveniente y necesario.
lación en los tontos d : ter o que una necia emu- El adulterio, el más grave de los pecados. La lealtad
.
l os mismos · e capirote produce co f .
efectos Pero ést . n recuencia con el príncipe y con los amigos, una obligación inex-
fucio. · e no era el caso de Con-
cusable. La rectitud, el dominio de sí mismo, la cortesía
Ni que decir tiene que si era formalista y la moderación, cualidades esenciales. Ni la riqueza
nera de obrar era p t l en su ma- ni los honores, comparables al carácter moral. Todas
en 'l orque a modo de ser correspondía
e a sus concepciones de za dig ·d d las ventajas materiales, nada al lado de una sólida ins-
sus ideas morales y mentales L m a personaJ Y a trucción y una perfecta moralidad. Lo que daba valor
concreta pues no tan sól0 . a pdalabra «formalismo» al hombre, no la riqueza, sino la virtud. Los prejuicios,
carácter.' ' su mo 0 de obrar sino su preciso siempre desembarazarse de ellos y juzgar con
En efecto, dueño enteramente de si' mismo, esclavo imparcialidad. Fiarse, tan sólo de los hombres virtuo-
sos. Los habladores, poco seguros. En una palabra, el
NOTICIA PRELIMINAR
27
26 JUAX B. BERGUA
ción el bandidaje de los grandes y el bandolerismo rei-
«summun bonumii de Conf ucio no era el placer los nante, así como .zas miserias que a~rumaban_ al pueblo;
honores y las riquezas, sino la virtud la cual sólo se pero nada hubiese hecho por evitarlo. Mien.tras q_ue
adquiría a fuerza de energía y de vol~ntad ( 37). Confucio no solamente.predicaba con este.ob¡eto, smo
. Sí, no hay m4s remedio que reconocer que Confu- que su deseo más ardiente fue poder aplicar sus teo-
Clf! fue un admirable moralista. También y por ello rías desde un puesto elevado. ~l<!-ro que co~o no er~
mismo que su verdadero papel fue el de maestro. Pero un ávido de honores ni un ambicioso de glor,za o de ri-
no ma~stro teórico, sino vulgarizador. Profesor más quezas sino un verdadero maestro y un aposto! de lo
que teologo. bueno' de la verdad y de la justicia; un hombre puro
Confuci? fue, ante todo, un vulgarizador. Un hom- con aÍma de redentor, que si deseaba_ :nandar. no .era
bre de acción dentro de los límites sanos de Za virtud por vanagloria ni por deseo de beneficio propio, sino,
y de la sabiduría. Como Sókróltes, que tanto se le pare- al contrario, con amor de padre, deseando procurar. <¡-l
ce. To~o.s los jefes religiosos, por supuesto, lo han sido. pueblo una vida mejor mediante una honesta ges~wn
Pe~o si JUZ!Jamos por ~l. número de. los que han. sufrido de los negocios públicos; a causa de todo ello, ni ~e
Za mfl1:1encza de la~ mq-xzmas vulgarizadoras de un maes- humilló jamás por obtener un cargo, ni cuando al f zn
t~o, ninguno ha e¡ercido tanta influencia como él ni ha
le fue ofrecido dudó en abandonarlo al no verse com-
sido tan escuchado como él.
_ Por su parte1 ~e cuantos motivos constituían sus ense- prendido y seguido por su soberano.
Nadie, por otra parte, ha contribuido tanto com?
nanzas, la polit~ca era, c~~C: ya he indicado, a lo que Confucio a la instrucción person~l del hombre,. y la di-
daba preferen::za. f:a rellgwn no la consideraba sino fusión de la instrucción en Chzi:-a puede decirse que
como un me~to, mientras que el arte de gobernar era obra suya es. A este efecto, sus libros, (que, por lo me-
para Confucw el ?°.~eran.o :y .verdadero fin. En lo que nos hasta el advenimiento de la Republzca, en que em-
afecta_~a a la r,eligwn, limitabase, como dicho queda pez~ron a ser s~verame:zte criticados, era:i los tex~o~
tambien, a no 'Oponerse ni hacer objeciones a lo acos- clásicos de ensenanza) 7ugaron un papel importantisi-
tumbrado en este 4omii:fo, bien que se negase obstina- mo, siquiera no fuese si1;-o pr¡;r el ~echo de ha~er pue~t?
damente a toda dzscuswn sobre lo desconocido· todo al alcance de todos la ciencia antigua, hasta el tan ~ifi­
exactam~nte como Sókrates. En cambio, el estadio de cil de comprender a causa de su cuantíG; y ab:tr~ccwn.
los m~qws par<! conseguir un buen gobierno fue la preo-
En efecto, la importancia que Confucw at:zbwa a la
cupacwn. dc;mznante d~ ~u v~da. Tanto, que si alguno instrucción era tal, que afirmaba que el primer deber
~e. s.us di~cipulos se distmguza por sus cualidades ad-
de un buen Gobierno era preocuparse de ella. Pues de-
mznz~trativas o su talento oratorio, le estimaba muy
p~rticularmente. Y en esto precisamente se diferen-
cía estar seguro de que la fuerza de un Estado depende
de la instrucción de sus ciudadanos.
ciaba d_el ;itro, gran .reforn:z.ador de su tiempo: Laotsé.
Confucw ¡a_mas hubze~e dzch?, como él, que «retirarse Como medios de alcanzar este fin no recomen~aba
en la oscuridad es ~a vza del cieloi> («Tao-Te-Kingi>, 9, 2), la religión, sino la poesía, la música, las ceremonias Y
pues, para ~ungtse, la v~rdadera vía era y fue, buscar el tiro con el arco. z
un buen metodo de gobierno. Un gobierno práctico y La poesía, porque, a su juit;io, ésta desper_taba en e
capa~ de restablecer el orden y acabar con la anarquía
individuo aspiraciones que sin ella no hubiese conse-
que impera_ba en e~ país .. f:aotsé, por su parte, deplo- guido nunca. . . _
raba también la dislocacwn de la sociedad, Za ambi- La música, porque la consideraba como el me¡or es
28 JUAN B. BERGUA
NOTICIA PRELIMINAR 29
tímulo para el trabajo. El mismo solía tocar el laúd
antes de ponerse a escribir o a instruir a sus discí-
pulos (38).
1 El Chu-King, libro sagrado por excelencia o libro
canónico de la historia.
El o~servar .~ebidamef!te las ceremonias era para El Chi-King o libro canó;iico de los vers~s.
Confucw tambien cosa impfescindible. Era como el El Yi-King o libro canónico de las mutacwnes ( cam-
com.plemento y perfume de la educación. Sin ello el bios). . l .
ho1nbre, r;zás sabio no hubiese. sido perfecto. «Un 'ser El Li-Ki-King o libro canónico de r::s. ritos; y .
he:moszsuno,_ lle.no de perfecciones y excelencias, pero El Tch-uent s-ieu-king o Libro canonico de la Prima-
co¡o.» ya he indicado que era un hombre esencialmente vera y del Otofw. _ . . .
formalista. A estos cinco libros se suele anadir a veces el H10-kmg
En cuanto q:Z ejercicio_ de tirar al arco como comple- o libro canónico de la piedad filial. .
mento educ~tivo lo explicaba, no porque desarrollase la Los See-chu son las conversaciones de Con/ ucio con
fuerza preczsan~ente, pues para él, como para todos los sus discípulos u otros personajes ~ontemporáneos y s,u~
hombres supenor~s no ha habido jamás otra fuerza máximas y opiniones sobr~ cue~twnes morales y politi-
v~rdaderamente digna de tal nombre que la espiritual cas de las cuales el Chu-kmg viene a ser como la fuen-
sino porque desarrollaba la habilidad v la previsión' te. Estos cuatro libros son: .
E_n las «Conversaciones" ( JII, 16) se lee: «Cuando s~ El Tá-hio o gran estudio, discurso sobre la vzrt11d.
t~ra al arco el mérito consiste no en pasar el blanco, El Tchung-yung o la invaric:bílidad en el medio (el
sino en da~ en su centro, pues los arqueros no tienen invariable medio), que recomienda la calma y la mo-
todos la misma fuerza.» deración.
El Lun-vu o Conversaciones filosóficas, reunión de
Tal era el hom~re: prudente, sabio, amanerado, con- máximas de Confucío. Libro el más apreciado, sobre
servador y fori;¡alista en grado superlativo. Hombre que todo por los extranjeros; y ,
hoy encontranamos un poco extraíio y de aspecto te- El Mentgsé ( Mencío), que es la obra en que ~l ma~
11!~roso a fuerza de .reservado. Pese a lo cual su seduc- célebre de los comentadores del maestro, Mencw, ex-
cwn era, tq:l, que ninguno de sus discípulos, v fueron puso y desarrolló las doctrinas ~e aquél. .
numeroststmos,, pudo separarse de él mient;as vivió En este volumen hemos recogido lo_ esencial de <?on-
(39), Y. 9ue. ;iun al cabo de los siglos parece ser la fucio y lo más interesante: el Chu-Kmg, el grc:-n libro
persomfzcacwn del espíritu de sus compatriotas ( 40). de la historia, los cuatro See-chu o Conversac10nes, Y
los escritos de Mencio.
El Gran Estudio se compone de un texto muy c<?rt?
LA OBRA de Confucio y de los comentarios de une: ~e sus disc_i-
pulos. La Doctrina del .Medio es. za exposicwn del sab~o
Hay nueve l~bros clásicos chinos a los cuales el nom- sobre el hombre superior, recogida por otro de sus dis-
bre de Confucw va .estrechamente unido. Cinco de ellos cípulos. Las Analect::i-s .º Conversacione_s filosóficas
s<:n los llama~os Km~; los otros, See-chu 0 Los Cuatro son como su nombre indica, las conversaciones de Con-
Libros. Los cinco Kzng son calificados de «clásicos». fucÍo con sus discípulos, ~ecogidas por .éstos o por lo~
l~s otro_s son llamados simplemente Los Libros · Lo~
cinco Kzng son:
discípulos de éstos. El Libro _de Me:ic10 es, como di-
cho queda, el gran comentario de este sobre Confu-
cio (41).
31
NOTICIA PRELIMINAR
30 JUAN B. BERGUA

. De todos ellos, en conjunto, el más notable es el Chu- felicísima unión entre lo metafísico y lo práctico i.m-
kmg. pregna sus diversos tratados de sana y acertada filo-
En efecto, el Chu-king o «Libro por excelencia» es
aquel. en el cual Kung-Fu-Tsé reunió, hacia mediados soz~· idea o ideas que dominan esta filos~fía_ y esta
del ~iglo. VI a. de J. los documentos más antiguos de moral son, en síntesis, las sigu~e;i,tes: los pnnczpes f( 1~
la historia del Mundo. Es decir, documentos que datan origen divino) tienen como miswn especial hacer e ,i-
nada menos que de dos mil seiscientos años antes de ces a sus súbditos. El ejercicio'. pi:-es, de la soberama
nuestra era ( 42). no es ni debe ser sino el cw1:pltmten!o perfecto. ~e un
El primero, pues, de los méritos de este libro es ser mandato celestial, que prescrwe al pnnczpe s~crifzcarse
la e~presión de la más antigua de las civilizaciones, en provecho de su pueblo. El príncipe lo sera ~i~1Jtras
pudiendo, a causa de ello, ser considerado como la sea el más digno; si deja de serlo, ~u alta mzswn le
primera reunión de documentos sobre la historia del será retirada. Es decir, una acerta?q- idea, como s~ ve,
Mundo. de gobierno aristocrático-democratzco es preconizad~
Aunque ~ungtsé lo_ redactó, como dicho queda, en la en el «libro por excelencia», y esta idea, perfecfa en si,
segunda mitad del siglo VI, su redacción no alteró de está sostenida y apoyada en él por una filosofza y una
los textos primitivos sino lo necesario para poner al moral de todo punto eminentes (43).
alcance de todos y dar carácter de enseñanza a los Tales doctrinas y otras no menos honra~as, sanas Y
antiguos libros, que eran muy difíciles de comprender a admirables, son las expuestas en el Ch;i-kmg Y ~n, los
causa no solamente de su estilo, sino de su sentido, otros cuatro libros clásicos de Kungtse Y sus discipu-
muchas veces esotérico. Pero hiza su ímproba labor los, libros que durante generac_io1'1;es ha;i fon.nado no
con tal honradez, que todos los sinólogos están con- tan sólo la base del derecho publico c~ino,. sino de lq-
formes en recouocer la notable antigüedad de estilo instrucción de los letrados de aque~ pazs. Lib.ri::s expli-
de los escritos &onfucianos, tan diferente del estilo chi- cados y comentados, sin interrupcwn por filosofas Y
no moderno, como pueden serlo, por ejemplo los Evan- moralistas, y considerados como lo que son: como ver-
gelios de un código actual. ' daderos tesoros de esas verdades eternas, palancas las
Otra de las cosas que sorprende inmediatamente en mejores de la felicidad de los pueblos y bases de toda
~l qm-king es el sentid<;> eminentemente moral que le
civilización que merezca verdaderamente el nombre
inspira y la elevada razon que en él domina. Ello hace de tal. · f·
con~iderar el grado admirable de cultura ética a que
De todo ello puede deducirse un_a primera a trma-
habzan llegado los hombres que escribieron los textos ción, sentada ya unas lín~a_s más arriba: q_ue muc~o a.n-
que Confucio reunió y extractó muchos siglos antes no tes que India, Egipto, Asma, Caldea, Persza Y Babtl<?nt.a,
ya d~ que G~eci~ y Roma, sino India, Egipto, Caldea, y cuando aún Atenas y Roma no pe"!saban en ~x~s!zr,
P~;sza y Babilonia pensaran llegar al grado de civiliza-
había ya en aquel lejano país de Oriente una czvtltza_-
cwn que alcanzaron. ción que, desde el punto de vista moral, Plf;ede consi-
Ahora bien, aunque el Chu-king es un libro eminente- derarse perfecta. Es decir, que ciwY1;do tan solo_ pueblos
mente moral, eminentemente práctico, un libro de cazadores o pastores ocupaban reg_w.n.es <J.lf-e siglos d.es-
ejemplos, de normas a seguir para poder ser virtuoso pués serían focos de brillante civzlzzacwn, ya Chm,a
y por ello feliz (como decía asimismo Sókrates) una poseía una cultura filosófico-moral, que a_un hoy po~ria
y
elevada idea de la divinidad preside toda la obra, esta ser tenida como modelo. Segundo, que si se puede ¡uz-
32 JUAN B. BERGUA
NOI'ICIA PRELIMINAR 33
gar el valo~ de un ho1'!1-bre p~r la importancia de su
obra, y d_e esta por la mflu,encza que ha ejercido sobre 609, la plancha conmemorativa de Confucio fue sacada
los 1emas, se comprendera que no exageran los com- del templo del duque de V en y transportada a otro
patriotas de Confucio asegurando que su gran moralista especial construido para él, y templetes semejantes fue-
e~ «el maestro más grande del género humano que los ron erigidos en todas las escuelas del Imperio. En 657
siglos han producido». fue nombrado «Kung, antiguo Maestro, Sabio perfecto»,
En cuai:to a Confucio, si los cinco libros clásicos título que conserva aún. Luego, durante siglos, los sa·
muy par~z~ularmente el Chu-king, encierra las doctri'. crificios ofrendados a Confucio fueron del orden de los
na.s. ~radictonales . de los sabios antiguos, que él trans- reservados a los sabios de segundo grado (es decir, di-
mitw a la P,OStendad, en los últimos, donde sus discí- vinidades casi totales). Hasta que en el año 1907, cen-
pulos recogieron sus palabras y sentencias, sobre todo tenario de la fundación de las misiones protestantes
en el Lun Yu o Conversacioi:ies filosóficas, es donde hav en China, la emperatriz viuda elevó a Confucio al pri·
que encontrarle. Donde me¡or se puede comprender la mer rango celestial, igualándole con ello a «Chang-Ti»,
hermosura de su alma leyendo las nobilísimas ideas en divinidad suprema. Claro que esto no fue sino la réplica
ellas sentadas, su virtud serena, s11 inteligencia pro- a la deificación occidental de Jesús.
funda y moderada, el grado, en fin, de civilización Durante estos últimos años, el sabio ha sido critica-
que llegar a tales alturas filosóficas y morales repre- do más libre y se-veramente que lo había sido jamás
senta (44). en su largo viaje glorioso a través de los siglos hasta
Dos palabras aún sobre la suerte de Confucio y de su escalar el Cielo. El Gobierno republicano, opuesto a mu-
obra. chas ideas políticas del maestro, prohibió que sus libros
El ~ño 212 a..de J., Ts-i:z Ch~-huang-ti (el Napoleón fuesen enseñados en las escuelas, como lo habían sido
de China), ene11Jigo de la filosofza confuciana, hizo bus- siempre.
car. y d~str1;1-ir 1 ~odos los libros, no solamente de Con- De lo que piensen acerca de él los dirigentes de la
fucio_, ~mo inspirados en sus doctrinas. En 195 Kao-ti China comunista actual nada se sabe. Pero no es difícil
d~rnbo la efímera. dinastía anterior y, cual suele' ocurrir presumirlo. Lo mismo que Laotsé y el Buda, habrá deja-
siempre en lqs. rivalidades políticas, hiza desaparecer do de ser considerado como dios, o se habrá ordenado al
hasta los vestigtos de cuanto se relacionaba y había sido menos que tal se haga (lo que no deja de ser lógico si
hech_o P<!r los vencidos. Kao-ti no solamente se declaró se tiene en cuenta no tan sólo que los tres personajes no
par_tida~w de Confucio, tan torpemente perseguido por pasaron de ser hombres eminentes, sino que práctica-
Ts-zn, sino que para demostrarlo fue en peregrinación mente los tres eran ateos). Y tanto ellos como sus doc-
hasta la tumba del maestro y sacrificó un buey en su trinas y enseñanzas habrán quedado relegadas a la
honor. categoría de antiguallas, dignas, cuando más, de figu-
, En el año I d. de J., ~l Sabio fue canonizado con los rar como curiosidades en los manuales de historia, de
tztul?s ~e «Du9ue de Nt, compjeto e ilustre». Cincuenta moral y de filosofía. No obstante, Confucio, como todos
Y seis ª'!ºs mas tarde, el emperador reinante dio orden los grandes hombres que se han desbordado en amor y
de asociar a Confucio, que ya escalaba los altares al caridad hacia sus semejantes, tenía mucho de comunis-
~ulto que se ofrecía al gran duque de V en prín~i e ta; claro que a su manera. En la Gran comunidad (Li-Ki,
t~eal de los Tcl;eu. En el año 492, Confucio fue' aún agfa- capítulo Li Yun) dice: «Cuando venza la gran verdad,
ciado con el titulo de «Venerable Ni, Sabio total». En entonces la tierra será propiedad de todos. Se escogerá
a los más sabios y a los más competentes para que
2
34 JL'AS: B. BERGliA NOTICIA PRELIMINAR 35
mantengan la paz y la concordia. Entonces los hombres naturales, Confucio no lo era en realidad. Es decir, no
no amarán sólo a los suyos, no procurarán sólo por sus era filósofo en el sentido corriente, m.oderno, eur9peo,
propios hijos, sino que todos los ancianos tendrán sus de considerar como tal al que se aplica al estudio de
últimos días tranquilos, todos los fuertes tendrán su tra- los principios generales, de las causas generales y de
bajo útil, todos los niños serd'n estimulados en su creci- su conexión con sus efectos. O sea, del espíritu teórico
ny.ien;to; los v~u4os y las viudas, los huérfanos y los so- que se esfuerza por explicar y encadenar los hechos que
lttarws, los debtles y los enfermos encontrarán amparo; otros hombres estudiosos (los sabios) observan y descri-
los hombres tenqran su empleo, y las mujeres, su ho- ben. Pero si entendemos la palabra «filósofo» en sentido
gar. No se querra qur;- las ;nercancías se echen a perder; práctico y creador: práctico, en cuanto a regular sus
pero. tampoco querra nadie aln;zacenarlas para sí mismo acciones de acuerdo con la razón en vez de con las pa-
particularmente. No se querra tampoco que el trabajo siones, así como en tener suficiente sabiduría y resig-
quede por hac~r, com<;> asimismo nadie querrá reali- nación como para colocarse siempre sobre las vicisitu-
zarlo en ganancza propia. Por eso no harán falta cerra- des de la vida y de los hombres vulgares; y creador,
d11ras, porque no habrá bandidos ni ladrones. Se deja- por el hecho de aplicarse a todo lo moral y al estudio
ran abiertas las puertas exteriores. A esto se llama la del hombre, para ver de mejorarle, y con ello a la so-
gran comunidad.» ciedad, en este sentido Confucio fue el filósofo per-
En la_ U.R.5_.S. ¿se hacen las puertas sin cerraduras? fecto, como lo fue Sókrates. Y su filosofía, como la de
¿Se de¡an .abiertas? ¿Han desaparecido bandidos y la- éste, la mejor y más práctica y útil puesto que no tuvo
drones? ~z tal ocurre, que vuelvan a Confucio a los la ambición de ser una ciencia general de los seres, de
altares._ Si no, que le pongan aún más pronto, pues su los principios y de las causas, sino simplemente del
comunismo no vale lo que el del sabio chino (45). hombre. Y aun de éste, en lo que se refiere solamente
1
a los medios de mejorarle, y con ello, a la sociedad
CONFUCIO, FILOSOFO humana, con objeto de que ésta ocupase el lugar d_ebido
en el Universo. Y es por esto por lo que Confucw fue
Lo príme1:0 9ue sorprende a medida que avanzamos triple, como el otro gran pensador griego: fue filósofo,
en el c~moczmzento 4e la obrr:- de Confucio, es que el fue moralista y fue maestro. Ahora bien, diferencián-
cpnfucismo . haya szdo considerado siempre y siga dose de Sókrates en que mientras él, mirando hacia
siendo, considerado como una religión, cuando, en rea- atrds, fue un reformador «retrospectivo», que trató de
lidad, ne: pasa de ser un sistema moral. Y no pasa de hacer retroceder a la sociedad de su tiempo hasta los
ser un szste:na moral porque, como ya he dicho, el gran ideales transmitidos por la antigüedad, Sókrates, acon-
maestro chino no fue un f.undador de religión (ni se lo sejando no aceptar nada de lo transmitido, ni tradicio-
propu~o_, por supuesto), sm<? solamente, bien que esto nes ni costumbres, ni ideas, ni conocimientos, sino
en altzsimo grado, un moralista y un filósofo. luego de juzgarlos buenos y útiles tras 171<;iduro ex_amen,
Ahora bien, si el moralista aparece en cuanto se abre es decir, rompiendo con todo lo adqumdo y mzran~o
unp ~e sus libros, ¿~n qué sentido podemos afirmar siempre hacia adelante, fue un reformador «revolucw-
asimismo que Confucw era filósofo? nario».
Si se defin~ al «~ilósofº'~ como aquel que estudia, pro- Y es que cada uno era hijo de un medio diferente.
fesa y sabe ftlosof ta, y a esta como la ciencia que trata Los grandes principios morales, corolarios de lo que

l
de la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas hay de más excelente en la naturaleza humana, se han
36 JUAN B. BI!RGUA SOTICIA PRELI~INAR 37

ofrecido siempre a los grandes ·espíritus como axiomas, z ción sino una voluntad superior, que él localiza
que era preciso propalar e incluso, defender con la vida ~~o;~ mu~do invisible del espíritu, en el <;Cielo». Ciel;i
de ser preciso. Pero ellos mismos, estos hombres emi- en el que están, como en un gran almacen ( ;:ual mas
nentes, no pueden sustraerse, pese a toda su grandeza, tarde pretenderá Platón con su famosa teo:iíf de las
al desarrollo histórico de su tiempo. He aquí porque, «Ideas»), los modelos de cuanto el hombre ira poco a
Confucio, hombre oriental, sentía el desarrollo de la cul- oco descubriendo para formar .c?1! el~c; los primeros
tura de un modo paulatino, sucesivo, positivo, «evolu- ~scalones del progreso y de la civilizacw.n. Y es a este
tivo», y pm:a perfeccio.narla '?olvía la vista hacia el pa- almacén adonde Confucio vuelve los o¡os cuando ;5~
sado, que ~uzgaba me¡?r. Mientras que Sókrates, hom- fija en los remotos crea~ores de la cultura de su pats.
bre de Occidente, la veta mirando hacia adelante. Retro- Yao, Schun y Yu, en prnner lugar; los. tres grandes so-
ceder, se retrocede bien lentamente, paso a paso· avan- beranos; las tres constelaciones lunnnosas del saber
zar sólo se avanza bien a saltos. '
En t<;>do caso, gracias al procedimiento de Confucio, chino.
y vayan ahora algunas maxzmas, . d e con f u c'oz , que
es decir,_ su gusto en volver los ojos hacia el pasado, convencerán al lector, si aún no lo está,_ ~e que el grt;n
han podido los hombres que le siguieron llegar con él sabio merecía en verdad, y sigue n:ereciendo~o, no solo
hasta los albores de la c.ivilización china. Y si es cierto, el nombre de maestro supremo, sino de eminente mo-
como parece y como quieren las corrientes más moder- ralista y buen filósofo: .
nas de la etnografía, que la especie humana procede de «De nada sirve hablar de las cosas ya acaecidas, ha-
tres grandes ramas raciales: la amarilla, la blanca y la cer amonestaciones graves sobre las ya en curso avan-
negra1 de la.s cuales e~ muy probable que la primera sea zado ni censurar lo ya pasado.»
la. mas ant~gua, gracias a Confucio podemos llevar la « ·Cómo podría juzgarse la conducta de un hombre
mtr<fda hacia e¡ d~spertar de la civilización humana es que<. ejerce la autoridad con corazón estrecho, que sale
decir, hast~ lós tiempos prehistóricos de China, y 'ver del paso de una ceremonia sin respeto, o que a la muer-
en estos tiempos desarrollarse paulatinamente hasta te de su padre o de su madre n? siente dolor?>~
llegar a la época propiamente histórica, a los p;imeros «Faltar a la práctica de la virtud, no estudiar con-
grupos de h<;>mbres en lucha, durante cientos de siglos, cienzudamente, no cumplir i;zis deberes y no poder co-
con el medw que les rodeaba; y el nacimiento de la rregir mis defectos: he aqui lo que temo:"
antropología y de la sociología a través del primitivo <<Tras haber oído muchas cosas, examino y aprove-
matriarcado <fe los pueblos cazadores y pescadores; cho aquello de bueno que se 171e ha en_señado; tras ha-
luego, el P<¡1-triarcado, con los pueblos pastores y agri- ber visto mucho, grabo en mi memo~za lo que me ha
cultores; finalmente, las primitivas formas de «autori- parecido digno de ser recordado: asi me acerco a la
d<¡1-d» Y de «g?~ierno», al ir adquiriendo consistencia so- sabiduría.» . . .
c,ia~ la «familia», las «fratrias» y las «tribus», y, por «Si un Estado se halla gobernado por los pnnciptos
ultim_o, con. las luchas de éstas, aparecer un día, al fin, de la razón, Za pobreza y la miseria son casos de ver-
el primer «¡efe» en la persona del vencedor. güenza; si un Estado no se halla gober:!ado por los
. Por ~upuesto, Confucio ve todo esto como una evolu- principios de la razón, los casos de verguenza son en-
ción simple y natural, no debida a crisis sociales sino tonces la riqueza y los honores.» .
a.grandes leyes cósmicas .. Par;a él no. es la lucha por la «Si no desempeñáis funciones el'! _un g?~terno, no
vida Y la ley de adaptación al medio lo que rige esta deis vuestra opinión sobre su admzmstracwn.»
38 JUAN B. BERGUA NOTlCU PRELl:V!INAR 39

«El sabio lo espera todo de sí mismo; el hombre vul- U dol or silencioso es preferible a una pompa 1'ana
gar espera todo de los demás.» « n , ·z 1en las ceremonias · f'uneb 1'eS) • • ,
«Los hermosos discursos hacen que se tome el vicio y este.rr.".; . i l filósofo según Kungtsé. Es filosofo,
por virtud; una ligera impaciencia mina un gran pro- Defmicwn e e e lnno,
, el rnai:~stro . el hombre superior que . cuan-,
yecto.» segun . no busca saciar su apetito; cuan-
«Cuando el odio o el favor de la multitud cae sobre do se sienta a la mesa, b'tsca los goces de la ociosidad
d tá en su casa, no v d b
un hombre examinemos su conducta.» od~sla molicie; que está atento sie!1'1-pre a l~us us~a·e¡::
«No corregirse tras una falta involuntaria es cometer
una falta verdadera.»
«El sabio admite en su escuela a todos los hombres
y . ·z te de sus palabras, y, en fm, que
~::~~a~~ a los que tienen principios rectos a f de re-
ular a ellos su conducta.
m
g.

b lo uc
siri distinción.» g De f m1cwn
. .. , de la ciencia·· «Saber que seb sa e q
«El lenguaje debe expresar claramente el pensa- se sabe lo qiie no se sa e.» ,
miento.» se sabe y q,u_~ no no menos admirables, encontrara el
Otrasenmalo>-.szml~sb,ros
lector traducidos a continuación, muy
«El sabio tiene en cuenta muy especialmente nueve <

cosas: Se aplica en ver bien, a bien oír, a tener un aire particularmente en el «Lun Yu».
amable, a mostrarse exteriormente irreprochable, a ser
sincero en sus palabras, a s":Jr diligente en sus acciones,
a interrogar si duda, .:i. pr-nsar en las funestas conse- JUAN B. BERGUA
cuencias de la cólera si r <!á descontento; frente a un
bien a obtener, a considerar si es justo.»
"c·Cuáles so~ los deberes del hombre? Que el padre
sea suave, y el hijo, respetuoso; que el hermano mayor
sea amable, v el menor, dócil; el esposo, justo, y la es-
posa, obediente; la vejez, bondadosa, y la juventud,
conciliadora; el soberano, cariñoso, y el servidor, con-
cienzudo. Estas diez cosas son los deberes de los hom-
bres. Reñir, robar, matar: he aquí los males de los hom-
bres. Y para que el elegido ordene los siete sentimien-
tos de los hombres (la alegría, Z~t cólera, el pesar, el
miedo, el amor, el odio y los apetitos), desarrollándo-
los en los diez deberes, extendiendo la confianza y pre-
parando la paz, estimulando la amabilulaa y la tole-
rancia, eliminando la Íltcha ;·. el despojo, ¿qué mejor
medio que la moralidad?»
«No te inquietes por ííO oGupar emplees públicos;
pero inquiétate por adquirir los talentos necesarios
para ocupar estos empleos. No te aflijas por no ser co-
nocido; pero busca llegar a ser digno de serlo.»
CHU-KING
PRIMERA PARTE

Anales de los primeros soberanos


Capítulo I
REGLA DE YAO

~1 examinamos la conducta del antiguo soberano,


Yao, encontraremos que el título de Benemérito le per-
tenece de derecho. Mostrábase constantemente atento
al cumplimiento de su deber, muy perspicaz, de virtud
ejemplar y rara prudencia, y todo ello naturalmente, sin
esfuerzo. Grave y respetuoso, sabía ceder y condescen-
der. Su influencia y su fama llegaron hasta los confines
del Imperio, hasta los últimos límites del cielo y de la
Tierra.
2. Yao cultivó perfectamente sus grandes virtudes
naturales, y por ese medio hizo reinar la concordia en
las nueve clases de sus parientes: cuando la armonía
quedó bien establecida en las nueve clases de sus pa-
rientes, reguló admirablemente todas las familias de
su principado particular. Cuando la virtud brilló en
todas las familias de su principado particular, esta-
bleció la unión y la concordia entre los habitantes de
42 LIBROS C;\.,'i:ONICOS CHINOS EL CHU·KI:-;G 43
todos los demás principados. ¡Oh, entonces, toda fa media, y la constelación I;Iiu (Sl)yasa por el ::;neridiano
r~za de cabellos negros (l~ :p;:>blación de todo el Impe- a la puesta del Sol, se .esta a me~iados del otono. E~1ton­
no) fue transformada y v1v10 en perfecta armonía! ces los hombres respiran con hbe~tad; el plumaJe de
3. Yao ordenó a los astrónomos Hi y Huo que calcu- los pájaros y el pelo de los cuadrupedos se han reno-
laran y representaran ( 46) la ma;:cha del Sol de la vado y están lucientes.
Luna ~e las estrellas, de las doce partes del Zodíaco, 7. Yao ordenó también al tercero de los Huo que
determmando con cuidado y publicando (en un calen- fuera a establecerse al norte, en el lugar que fue lla-
dario) las épocas de los diversos trabajos, conformán- mado la Estación tenebrosa, o~denand<;> tr:as de maduro
dose en ello respetuosamente a las leyes del vasto cielo. examen los ~ambíos que ocasiona e.l, mv1erno. C:iando
4 Yao encargó especialmente al segundo de los Hi el día alcanza su más corta durac10n y las Pleyades
que fuera a establecerse a Lu-i ( 47) en el lugar que Jasan el meridiano a la puesta del Sol (52), se. t:a lle-
fue llamado el Valle luminoso ( 48) a fin de recibir ~•ado a la mitad justa del invierno (el sols.t1c11? de
allí con respeto al Sol saliente, y de fijar conveniente- !" · ) Los hombres se retiran a las hab1tac1ones
111v1erno . · d l / ·,
mente el orden de los trabajos primaverales. Cuando el más calientes de sus c~sas, el pl~maJe e os papros
día alcanza su duración media, y cuando la constela- v el pelo de los cuadrupedos estan muy suaves.
ción Niao ( 49) pasa el meridiano a la puesta del Sol " 8 El Emperador dijo: «Pues bien, tli y ~uo:, el
es justo la mitad (el equinocio) de la primavera. En~ cír~ulo del año es de trescientos sese~ta y seis dias.
tonces los hombres se dispersan (para ocuparse en los Por la intercalación de un mes, determmad las c:uatro
trabajos del campo); los animales se unen para multi- estaciones y completad el año. Dirigid cc:n cmdado
plicarse.
todos los oficios (por medio de un calendario) y todos
5. En segur¡.do lugar, Yao ordenó al tercero de los los trabajos del año serán prósperos» (53).
Hi que se estableciese en Nan kiao (en los límites de 9. El Emperador dijo: «¿Quién me t:uscará un hom-
la Conchinchina, en el lugar que fue luego llamado la bre que sepa conformarse a las estac1?n~s, y al ~~e
Estación brillante), que ordenase convenientemente los convenga elevar y emplt".:;tr?» . Fang ts, .1 respo~d10:
trabajos del verano, en el que el crecimiento de las «Tchu vuestro propio h1Jo, tiene;, esp1ntu amph<? Y
plantas es continuo, tratando con respeto al Sol del perspicaz.» El Emperador respond10: « l_Ehl es mentir~­
solsticio., Cual el día a}-~anza su más larga. ~uración y so y pendenciero, ¿acaso puede desempenar un empleo.»
el Corazon del Escorp1on pasa por el meridiano hacia
el Sol poniente, se está justo a mediados de verano. 10 El Emperador dijo: «Que me busquen a un hom-
Entonces los hombres se dispersan aún más (a causa bre que cuide las cosas con arre~lo a su ~a~uraleza:
del calor), los animales pierden poco a poco sus plu- Huan-teu respondió: «¡Ah maravilla! el mm1~tro de
mas o sus pelos para adquirir otros. obras públicas acaba de rendir nu?;erosos y senalados
servicios.» El Emperador re~pond10: «¡Eh! cuando se
6. Yao encargó particularmente al segundo de los reposa en el consejo h31b~a bien, mas ~uando se le en-
Huo que se estableciese al occidente, en el sitio que carga que ponga en practica sus consejos, todo lo ecI_?.a
fue llamado el Valle oscuro (50) tratando con honor a perder; en apariencia es modesto, pero su corazon
al Sol poniente, y ordenando convenientemente los tra- se eleva hasta el cielo.»
bajos de otoño. Cuando la noche alcanza su duración 11. El Emperador dijo: «¡Ah, jefe de los príncipes de
45
44 LIBROS CANONICOS CHINOS

las cuatro provincias! las aguas han crecido prodigio- conducta con ellas.» Después. de haber hech.~ prepa~ar
samente y extendiéndose por todos lados han causado los trajes y los diferentes ob3etos que S1;1S h1Jas deb1an
grandes daños. Su gran superficie abraza las montañas nevar, envió a ambas al recodo .<;!el Kue1 (5~) para que
y cubre las colinas; en su inmensidad, se elevan hasta se casaran con Chuen. Y les d130: «Cumplid vuestros
el cielo. E'.I pueblo gime. Si se encuentra alguien capaz deberes con respeto y diligencia.»
de remediar este mal, le encargaría de semejante cui-
dado.» Los que se encontraban presentes exclamaron
como un solo hombre: «¡Oh! Kuen es capaz de ello.» Capítulo II
El Emperador respondió: «No, ni mucho menos. No
cumple las órdenes y se enfrenta a sus colegas.» REGLA DE CHUEN (55)
El jefe de los príncipes de las cuatro comarcas con-
tinuó: «No lo rechaces, ensáyale; con tal que nos saque 1. Si examinamos la conducta del antiguo empera-
del paso, basta.» El Emperador dijo: (a Kuen) «Id co- dor Chuen, encontraremos que merece ser. llamado
mience su cometido a partir de esta noche con sumi~ión Tch'ung Hua, Esplendor renovado,)'. que ha sido seme-
y diligencia.» Al cabo de nueve años, Kuen no había jante al emperador Yao. Era perspicaz, prudente, per-
terminado aún su trabajo. fecto, inteligente, amable, grave y respetuo~o y verda-
deramente sincero. Las virtudes que pract~ca?a en el
12. El Emperador dijo: «¡Ah! jefe de los príncipes secreto de la vida privada lleg~~on a c<?noci:n;nento del
de las cuatro comarcas, yo ejerzo el mando supremo emperador Yao, y este le asoc10 a su imperio.
desde hace setenta años. Si eres capaz de cumplir mis
~rdenes, te cederé mi dignida~.» El jefe de los prín- 2. Nombrado primeramente perfecto de las multitu-
cipes de las cuatro comarcas d130: «No poseo las cuali- des (ministro de Instr:ucción Públic'.1) puso todo su
dades necesarias; deshonraría el trono imperial.» El empeño en poner .en vigor .las muy importantes leyes
Emperad~r ~ontinuó: «Designadme a un hombre ya ele- de las cinco relaciones sociales; y esas grandes l.eyes
vado en d1gmdad, o proponedme a un simple particular fueron observadas (56). Luego fue nombrado pnmer
de humilde condición y no casado.» Todos cuantos se ministro y encargado de dirigir a todos los oficiales que
encontraban presentes dijeron al Emperador: «Existe fueron mandados conforme a las exigencias de la época.
Poco después, elevado a la jerarquía de jefe de los
~ .~ombre llan;ado Iu Chuen, que es de humilde con-
d1c!on y no esta casado.» «Sí, yo he oído hablar de él. príncipes de todas las comarcas, r~d?ió en las cua~ro
¿Como se conduce?» El jefe de los príncipes de las puertas de palacio a todos los prmcipes que acudian
cuatro regiones respondió: «Es hijo de un hombre ciego de todas las partes del Imperio a rendir homenaje al
de espíritu. Su padre era obstinadamente malo su ma- emperador, y los príncipes que entraban por las cuatro
drasta en manera alguna sincera en sus palabras y su puertas mostrábanse muy sumisos. Más tarde~ ~ue en-
hermano Siang harto arrogante. Por su piedad filial ha cargado de inspeccionar los grandes llanos p~oximos. a
conseguido vivir con ellos en buena inteligencia lle~án­ las montañas, afrontando el furor de los vientos sm
dolos poco a poco a corregirse y a abstenerse de come- turbarse ni extraviarse jamás.
t<:~ grandes faltas.» «Pues bien le pondré a prueba, 3. El Emperador dijo: «Chuen, acércate. He compa-
d.IJO el En;pen:~do~. Le daré mis dos hijas en matrimo- rado en primer término tus obras con los proyectos
mo, y vere que e3emplos les mostrará o cuál será su que me habías expuesto, y he encontrado que has po·
LIBROS CA:\:ONICOS CHINOS
EL CHc-KL'<G 47
dido dar feliz remate a la eJ'ecución de
desd h t tus proyectos seda (63), dos géneros de animales v1v1entes, una sola
. e a~e res años. Sube al trono imperial.» Chuen' especie de animales muertos. Chuen estableció la uni-
';~~~~it::ar este honor a uno más digno y declinó la formidad de las cinco clases de instrumentos ( 64); al
cabo, retornó sobre sus pasos. El quinto mes, visitó los
4· El Pri~er d.í~ del año, Yao le cedió coro Ietamen- principados del mediodía, fue hasta la montaña de esta
te la
en el
adm1mstrac10n del Imperio delante de
templo del Soberano Perfecto (57)
fu tablilla región y cumplió las ceremonias que en el Tai-chan.
El octavo mes, visitó los principados del oeste. Fue
5. Chi:en examinó la esfera ornada de erlas hasta la gran montaña del oeste e hizo las mismas ce-
t~bto dGe bJade para regular (calcular) la ma;cha a/1~~ remonias que precedentemente. El undécimo mes, vi-
s1e e o ernadores ( 58). sitó los principados del norte. Fue a la gran montaña
del norte y cumplió las mismas ceremonias que en
6. ~nm~diatamente ~espués ofreció un sacrificio ex- oeste. De retorno (a la capital) penetró en el templo
traordmano a Chang t1 y ofrendas a los · v
bles (59) . '., seis enera- del Antepasado perfecto e inmoló un buey.
h . con un~ mtenc10n perfecta; luego, volviéndose
ac1~ 1~~ montanas y las corrientes de agua célebres 9. Cada cinco años, el emperador empleaba un año
ldes rmd10 !1-c;mores semejantes, como a toda la multitud en visitar los principados. En el curso de los otros
e 1os esp1ntus. cuatro años, todos los príncipes iban a la corte impe-
. 7. Chuen rem~ió las cinco especies de tablillas de rial, para presentar una cuenta detallada de su admi·
J~de. ~orno .el p_nmer. m~s del año hubiese tocado a su nistración; la exactitud de este informe era compro·
bada mediante el examen de sus obras. Los que lo
fm,, d10 aud1enc1a a diario a los príncipes de las cuatro
reg1?ne~ del, Imperio y a los perfectos de las provincias merecían eran recompensados con coches y trajes.
"f d1stnbuyo 1 a todos los príncipes sus tablillas d~ 10. Chuen estableció doce provincias, dándoles por
Jade ( 60). · guardianes los genios tutelares de doce montañas, e
8. El segundo mes del año, visitó los principados hizo excavar profundamente el lecho de los ríos ( 65).
que estaban al este; fue hasta Tai-chan la más 11. Aterró al pueblo ofreciéndole la imagen de los
rable de todas las montañas. Allí ofreció y quem':ene- grandes castigos corporales establecidos por las leyes.
una ?oguera una .víctima en honor del Rey del aeÍ~ Como clemencia, permitió reemplazar los cinco gran-
T?rnandose. sucesivamente hacia las montañas y 1 des castigos por el destierro ( 66). El látigo fue emplea-
n?s que ~x1~ten en esta región, les hizo sacrificios ~:. do contra la resistencia de los oficiales, y las disciplinas
gun la ~hg~udad de cada uno de ellos. Luego recibió en las escuelas (67). Se rescataban los castigos corpo·
a los prrnc1pes ~~l este, y se ocupó seriamente de que rales por dinero. Las faltas cometidas por error o a
en toda esta ;:-eg1on las estaciones del año y los meses consecuencia de desgraciados accidentes, fueron per-
lunares estuviesen de perfecto acuerdo corrigiendo el donadas. Las cometidos con violencia o varias veces,
nombre d~ los días. Estableció la unif~rmidad de los fueron castigadas con la muerte o, de otra forma, según
tubos rnys1cales ( 61), de las medidas de longitud de su gravedad. ¡Qué admirables son estas decisiones! La
li;ts me~1das de capacidad, de las balanzas y re ulÓ las severidad de la justicia está en ellas templada por la
cmco diversas cla~es de ceremonias (62). Recibió1as cin- clemencia.
co clases de tablillas de jade, tres clases de piezas de 12. Chuen relegó al ministro de obras públicas en
48 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU·KING 49

una isla de la provincia de Yu, confinó a Huan teu le encargaría que dirigiese todos los negocios y que
en el monte Tch'ung, encarceló al príncipe de San miao hiciera prosperar cada cosa como le exija su especie
en el país de San-uei, relegó a Kuen y le mantuvo enca- y naturaleza.» Todos los oficiales presentes exclamaron:
denado en el monte Yu. Aplicó estos cuatro castigos y «Eso el príncipe Yu, que ejerce el cargo de ministro de
todo el imperio mostró confianza en su justicia ( 68). obras públicas.» «Cierto, dijo el emperador. Pues bien,
13. Al cabo de veintiocho años, el emperador Yao Yu, tú que has encauzado las aguas y desecado las tie-
falleció ( 69). Los habitantes del dominio imperial llo- rras, aplícate ahora a desempeñar este nuevo puesto.»
Yu se prosternó inclinando la cabeza hasta sus manos,
raron su muerte durante tres años, como hubieran y luego hasta el suelo, y propuso confiar este cargo a
llorado la muerte de un padre o de una madre. Por Tsi, a Sie o a Kao yao. El emperador le dijo: «Sí, son
todos lados, entre los cuatro mares, las ocho clases de verdaderamente capaces, pero te elijo a ti. Ve, pues, y
instrumentos de música enmudecieron (70). empieza el trabajo» (72).
14. El primer día del primer mes del año, Chuen se 18. El Emperador dijo: «K'i, la raza de cabellos ne-
presentó ante la tablilla del Abuelo Perfecto (71). gros está atormentada por el hambre. Tú, príncipe-
15. Con el jefe general de todos los príncipes, buscó ministro de agricultura, haz sembrar los diversos gra-
y tomó medidas para abrir las cuatro puertas (a los nos» (73).
hombres capaces), iluminar todos los ojos y hacer oir
19. El Emperador dijo: «Sie, el pueblo no vive en
a todos los oídos, es decir,. para conocer y atraer a buena armonía; las cinco clases de la sociedad descui-
todos los hombres capaces del Imperio, y para dar a dan sus deberes mutuos. En calidad de ministro de ins-
todos sus súbditos plena libertad de ver y oir, de decirle trucción pública, puedes aplicarte a difundir la ense-
lo que ellos h~bían visto y oído, y de descubrirle todos ñanza de las cinco virtudes sociales. Sobre todo hazlo
sus sentimientos. con dulzura (el éxito de tus esfuerzos depende de esta
16. Deliberó con los doce gobernadores de provin- condición)» (74).
cias, y les dijo: «¡Cuidado! La subsistencia del pueblo 20. El Emperador dijo: «Kao yao, las tribus extran-
depende sobre todo de la exactitud en realizar los tra- jeras que nos rodean perturban nuestra extensa y bella
bajos del campo en épocas determinadas. Tratad con región. Aprovechando estos disturbios, los bandidos y
bondad a los que vienen de lejos, cultivad las perfec- los homicidas se multiplican, los malhechores surgen
ciones y los talentos de aquellos que se encuentran dentro y fuera. Eres ministro de Justicia. Impón a los
junto a vosotros, honrad la virtud, otorgad vuestra con- criminales los cinco grandes castigos, hacédselos sufrir
fianza a la probidad, y rechazad el halago. Los extran- en tres lugares diferentes. Pon en vigor las cinco clases
jeros del mediodía, del oriente y de todas las comarcas de destierro, asigna a las cinco clases de desterrados
atrayéndose unos a otros, vendrán a colocarse baj~ tres regiones diferentes. Una gran per~picacia te s~rá
vuestras leyes.» necesaria para lograr que se tenga confianza en tu JUS-
. 17. ~huen dijo: «Oye, jefe de todos los príncipes, ticia» (75) .
s1 algwen fuera capaz de ejecutar grandes empresas, 21. El Emperador dijo: «¿Quién dirigirá convenien-
Y de engrandecer con esplendor la obra del emperador temente mis trabajos?» Todos cuantos se encontraban
Yao, le nombraría director general de todos los oficiales, presentes explamaron: «Chuei, señor.» «Sí, asintió el
50 LIBROS CA:-iONICOS CHINOS EL CHl7-Kl::-;G 51

emperador. Pues bien, Chueí, sé intendente de las obras sión, que, prolongada, da lug_a~ a los diferentes sonidos
públicas.» Chuei se prosternó, inclinó la frente hasta sus (de la escala), que son modificados por los tub<;is mu-
manos, y luego hasta el suelo, y propuso que confiaran sicales. Así, los sonidos de las ocho clases de mstm-
este cargo a Chu, a Ts'iang o a Pe-iu. El emperador dijo: mentos se pueden acordar y no se confunden unos con
«Sí, son hombres capaces, pero te escojo a ti; ve y otros. Los espíritus y los hombres (encantados con la
trata cada cosa como lo requiere su naturaleza.» dulzura de los conciertos) se ponen en armonía.» «Yo
22. El Emperador dijo: «¿Quién cuidará conveniente- golpeo la piedra musical, dijo K'uei, y toda clase de
mente las plantas y los animales en las montañas y en anímal'E,s vienen a bailar juntos» (77).
los valles?» Todos los que se encontraban presentes 25. El Emperador dijo: «Lung, detesto los discursos
exclamaron: «Nadie mejor que l.» «Sí, continuó el em- de los calumniadores, porque impiden a los hombres
perador. Pues bien, I, sé mí intendente de aguas y bos- virtuosos hacer el bien y siembran la perturbación y
ques.» I se prosternó, inclinó ·la frente hasta sus manos, el terror entre los pueblos. Te concedo el oficio de mo-
luego hasta el suelo, y propuso que confiaran este cargo nitor. Todos los días, desde por la mañana hasta por la
a Tchu, a Hu, a Hiung o a Pi. El emperador dijo: «Sí noche transmite mis órdenes y dame cuenta de su eje-
(son capaces, pero te escojo a ti), trata, pues, cada cosa cució~. Sobre todo transmite mis órdenes e infórmame
como su naturaleza lo pide.» con fidelidad de cuanto se diga.»
23. El Emperador dijo: «Dime, jefe de todos los 26. El Emperador dijo: «Pues bien, estáis aquí vein-
príncipes, ¿conoces a algún hombre que sea capaz de tidós oficiales ( 78); cumplir vuestros deberes con gran
presidir las tres clases de ceremonias?» (76). Todos cuidado a fin de ayudarme a hacer florecer las obras
cuantos se encontraban presentes respondieron: «Pe.» que el Óelo me ha confiado.»
«Sí, contestó el emperador. Pues bien, Pe, ocupa el ofi-
27. Cada tres años, el emperador inspeccio_nó la ~d­
cio de directbr de ceremonias. Muéstrate de continuo
vigilante, que tú corazón sea recto, y tu intención pura.» ministración de los oficiales; después de tres mspecc10-
nes (cada nueve años), relegó a un puesto i?-ferior o
Pe se prosternó, inclinó la cabeza hasta sus manos,
destituyó a aquellos que no se mostraron dignos del
luego hasta el suelo, y propuso que confiaran este cargo
a K'uei o a Lung. El emperador dijo: «Sí (son capaces; puesto que les había confiado, y ele~ó. a lo~, ot~os en
pero te escojo a ti), ve y muéstrate cuidadoso.» dignidad. Todas las partes de la adm1mstrac1on fueron
perfectamente llevadas. Entre los San-miao, los refrac-
24. El Emperador dijo: «K'uei, te encargo la direc- tarios fueron separados del resto del pueblo y relegados
ción de la música, y la instrucción de los hijos mayores, a lejanos países.
del Emperador, de los príncipes, de los ministros de
28. Chuen tenía treinta años, cuando fue llamado a
Estado y de los grandes prefectos. Por medio de la mú-
la corte para recibir su pue~to de hon~r. Gobernó treinta
sica, enséñales a unir la moderación a la rectitud, la
años (en vida de Yao), y cmcuenta anos tras la muerte
severidad a la indulgencia, la dulzura a la fuerza, el
respeto a la libertad de modales. La poesía expresa los de Yao, subió a su lugar, y murió (79).
sentimientos del alma; el canto mantiene esta expre-
52 LIBROS CANONICOS CHINOS
53
Capítulo III 6. I dijo: «Conviene tener cuidado, mucho cuidado,
especialmente cuando no se tiene razón alguna para
estar inquieto. No descuidéis la observancia de las leyes
CONSEJOS DEL GRAN Yu (80) y de las prescripciones. No busquéis el bienestar, no
os abandonéis al placer. Confiad los cargos a los hom-
l. Si consultamos los recuerdos dejados por el Gran bres virtuosos y capaces, y jamás a los otros. Desterrad
Yu, encontraremos que sus instituciones civiles se han el vicio sin vacilación. Cuando dudéis de si conviene o
difundido por todos lados entre los cuatro mares o bien no conviene hacer una cosa, no la emprendáis. Que to-
que ha merecido el título de Uen ming, porque estas das las tendencias de vuestra alma sean nobles y mani-
instituciones civiles se han extendido por todo el Impe- fiestamente conformes a la razón. No os desviéis de la
rio. Dio, un día, respetuosamente al emperador Chuen senda del deber para correr tras de las alabanzas de
las siguientes respuestas: la multitud. No luchéis contra la opinión del pueblo por
2. «Si el soberano se aplica con valor a vencer las seguir vuestros propios deseos. Huid de la indolencia
dificultades del gobierno y si los oficiales hacen lo mis- y de la ociosidad. Sólo así todos los pueblos extranjeros
mo en el ejercicio de sus cargos, la administración será acudirán a saludaros como a su soberano.»
bien llevada y la raza de cabellos negros cultivará la 7. Yu dijo: «Cierto; que reflexione el emperador
virtud con ardor.» acerca de lo que acabas de decir: La virtud debe servir
3. El emperador (Chuen) dijo: «Sí, si fuera verda- para bien gobernar; el gobierno debe bastar para pro-
deramente así, las advertencias útiles serían siempre porcionar subsistencias al pueblo. El agua, el fuego,
atendidas, los hombres virtuosos y capaces no estarían los metales, la madera, la tierra y los granos reclaman
abandonados en el campo (en la vida privada) y todos los cuidados del príncipe. La reforma de las costum-
los estados gozarían de la paz. En lo que se refiere a bres, la adquisición de los objetos necesarios, los me-
inte~ro~ar a tod~ el mundo, renunciando a su propio dios de procurarse las comodidades de la vida deben
sentimiento, s1gmendo el de los otros, no tratando in- ser armoniosamente regulados. Los trabajos exigidos
justamente a los débiles que no tienen a nadie a quien por estas nueve cosas deben ser realizados con orden.
puedan recurrir, no abandonando a los desventurados Estos trabajos, ejecutados con orden deben ser cele-
sin recursos, sólo el emperador Yao ha alcanzado tan brados con cantos (a fin de que la animación y la ale-
gran perfección.» gría reinen de continuo). Prevenid la negligencia por
4. I dijo: «En verdad, la virtud del emperador (Yao) medio de recompensas concedidas al mérito, corregidla
ha sido sin límites, siempre operante, innata, maravi- con castigos, excitad el ardor con los cantos acerca de
ll?sa, fuerte Y. d.ulce. Por favor .Y voluntad del augusto las nueve clases de ocupaciones, a fin de que vuestra
Cielo, su domm10 se ha extendido hasta las orillas de obra no decaiga.»
l<;>s cuatro mares, y su soberanía por todos lados bajo
firmamento.» 8. El Emperador respondió: «Es cierto. La tierra ha
sido limpiada, y el cielo realiza su obra. Los seis manan-
5. Yu dijo: «La felicidad acompaña a la virtud y la tiales de riqueza y las tres ocupaciones están bien orde-
desgracia al vicio, como la sombra sigue al cuerpo y nadas. Todas las generaciones recogerán el fruto de ello
como el eco responde a la voz.» en lo porvenir, y os lo deberán.»
54 LIBROS CANONICOS CHD!OS CL CHL·KI::-.:G 55

9. El Emperador añadió: «Yu, acércate. Ocupo el tro- un inocente. Este respeto a la vida de, los. hombres te
no imperial desde hace treinta y tres años. Cuento de ha conquistado los corazones de tus sub.ditos. Por eso
noventa a cien años, y no puedo dedicar al gobierno no se ponen nunca en el caso de ser castigados por tus
toda la aplicación necesaria. Gobierna tú a todo mí pue- oficiales.»
blo, pero evita la indolencia.» 13. El Emperador dijo: Gracias a ti gobierno según
10. Yu respondió: «No soy bastante virtuoso, el pue- mis deseos, y he obtenido que a veces el pueblo res-
blo no tendrá bastante confianza en mí. Kao yao con ponda a mis cuidados, como la hierba se inclina al
grandes esfuerzos, ha mostrado por todos lado~ sus soplo del viento. Todo el mérito es tuyo.»
virtudes. Sus beneficios han caído sobre el pueblo; la 14. El Emperador añadió: « Yu, acude. Las aguas
raza de cabellos negros le quiere. Reflexiona, pues, se- desbordadas excitaban mi solicitud. Tú has ejecutado
ñor. Cuando pienso en Kao yao, mi elección se detiene tus planes y terminado el trabajo, gracias a tu sabidu-
en él. Cuando quiero alejarlo de mi mente, mi elección ría. Manejas los negocios públicos con diligencia y tus
se vuelve de nuevo a él. Cuando le nombro y hablo de él, negocios domésticos con economía; sin embargo, tu co-
también lo elijo. Lo recomiendo sinceramente. Lo escojo razón no se enorgullece. Esto prueba también tu dis-
con preferencia a cualquier otro. Ruego al Emperador creción. Intimamente no te elevas por encima de los
que considere atentamente sus méritos.» demás, aunque nadie puede disputarte el premio de ~a
11. El Emperador dijo: «Kao yao, si los oficiales y virtud y del talento. No te alabas de nada, aunque nad1e
los hombres del pueblo no v.iolan mis reglamentos, es pueda disputarte el premio de los servicios prestados.
que, en el cargo de ministro de justicia, has aplicado Tu virtud me parece grande y tus inmensos trabajos
con inteligencia los cinco grandes castigos, a fin de admirables. En la revolución de los tiempos, ha llegado
hacer eficace~, la enseñanza de· las cinco virtudes socia- tu hora. Sube al fin al colmo del poder.»
les, y de ayudarme a bien gobernar. Infligiendo los cas- 15. «El corazón del hombre está sujeto a extravío;
tigos, has tenido como fin el hacerlos desaparecer, y el en las vías de la virtud, su razón y su voluntad son dé·
pueblo no se aparta del justo medio, del camino recto. biles. Para mantener constantemente el justo medio, es
Todo ello es el fruto de tus esfuerzos. Despliega siem- necesario aplicarse a discernir lo verdadero de lo falso,
pre el mismo celo.» el bien del mal, tendiendo siempre a un fin único, la
12, Kao yao respondió: «Príncipe, tu virtud está práctica del bien.»
exenta de todo exceso. No eres ni demasiado minucioso 16. «No admitir una proposición antes de haberla
con respecto a los oficiales ni demasiado exigente con .examinado; no seguid un co?sejo antes de haber deli-
el pueblo. No castigas el crimen en los hijos de los cri· berado con otros acerca de el.»
minales, y recompensas los méritos hasta en sus descen- 17. «Aquel a quien debe amar el pueblo ¿no es al
dientes. Perdonas las faltas involuntarias, por grande soberano? Los que el monarca debe temer ¿no es a sus
que sea su gravedad, y castigas las faltas voluntarias, súbditos? ¿A quién estaría some!ida la multitud, ~í no
por ligeras que sean. Tratas como ligeras las faltas cuya tuviera soberano? El soberano sm pueblo carecena de
gravedad es dudosa, y como grandes los servicios cuya brazos para proteger con ellos el rein,o. JC?h! ¡cuánta
importancia no es evidente. Prefieres descuidar la apli- atención hace falta prestar a esto! Se v1g1lante ~ara
cación de una ley a exponerte a condenar a muerte a conservar la dignidad imperial que te ha sido conferida;
56 LIBROS CANONICOS CHINOS EL OHU-KING 57

persiste con ardor ~n aquello que debe ser objeto de hombres de un mérito superior son dejados en la vida
todos tus deseos. S1 el pueblo fuere desgraciado y se privada, y hombres despreciables ocupan las dignida-
viese sin recursos, el Cielo os retiraría todos los bene- des. El pueblo le abandona y ya no le defiende; el Cielo
ficios q~e te ha concedido como Emperador. La lengua quiere castigarle. Con todos vosotros, valerosos guerre-
pronuncia buenas palabras, pero también es causa de ros, para obedecer al Emperador, castigaré al culpable.
guerras. No repetiré lo que he dicho; acepta sin otra Uniréis como espero, vuestros corazones y vuestros
explicación la dignidad imperial que te ofrezco.» brazos, y seréis los beneméritos de vuestra patria.»
18. Yu dijo: «Consultemos a los augures acerca de 21. Después de treinta días de combates, el pueblo
cada uno de los ministros que mejor cumplieron con su de Miao aún resistía. I, acudiendo en socorro de Yu, le
cometido, y atengámonos a su respuesta favorable con dijo: «Sólo la virtud hace impresión en el Cielo. Nada
objeto de que revistas con la dignidad imperial a aquel hay tan lejos que con ella no pueda ser alcanzado. El
para quien los presagios sean favorables.» El Empera- orgulloso es humillado y ensalzado el humilde, esta es
dor respondió: « Yu, el jefe de los adivinos comienza la conducta ordinaria del Cielo. En otro tiempo, el em-
siempre por fijar su determinación, y luego la somete perador Chuen, en el monte Li, al dirigirse al campo
a la decisión de la gran tortuga. Después de haber fijado todos los días, derramaba lágrimas y lanzaba gritos
mi determinación, he interrogado y tenido consejo to- hacia el cielo misericordioso y hacia sus padres. Culpá-
das las opiniones están de acuerdo con la mía. 'Los base de los crímenes de los demás y él mismo se atri·
espíritus han dado su asentimiento. La tortuga y la aqui- buía las faltas de su padre y de su madre. Cumplía los
deberes de piedad filial con respeto, y se presentaba
lea (planta) han aprobado. En la adivinación cuando un delante de tu padre Ku-seu con gravedad, modestia y
presagio ha sido favorable, no se reitera.» Yu se pros- como tembloroso. Ku-seu tuvo confianza en él y respon-
ternó, inclinó 1 la frente hasta sus manos, y luego hasta dió a su ternura filial. La virtud perfecta conmueve los
el suelo, y rechazó el trono con obstinación. «No lo espíritus, y con tanta más razón conmoverá al pueblo
rechaces, dijo el Emperador, porque eres el más digno de Miao.» Yu demostró con un saludo su admiración
del trono.» por estas notables palabras y dijo: «Sí.» Hizo venir a las
19. El primer día del año por la mañana Yu recibió tropas, reunió a las cohortes y las condujo a la capital.
la investidura imperial en el temblo del Ábuelo espi· Entonces el Emperador decretó órdenes y dio ins.truc-
ritual. Tomó la dirección de todos los oficiales como el ciones para reformar las costumbres y hacer florecer
emperador Chuen lo había hecho a su advenimiento. la virtud. Los pantomimos ejecutaron cantos con escu-
dos y con abanicos de plumas (en el patio de palacio)
20.. El Em~e~ador dijo: «Pues bien, Yu, el príncipe entre las dos escaleras (que conducen a la sala princi-
de M1ao es el umco que se niega a obedecer. Ve y castí- pal). Al cabo de sesenta días, los Miao vinieron, por
gale con las armas.» Yu reunió a todos los príncipes, y propio impulso, a someterse.
arengó a las tropas en estos términos: «Vosotros los
que estáis aquí reunidos, oid mis órdenes. El prín'.cipe
de Miao es un insensato. En su ceguedad, ha olvidado
t~do respeto, mo.strando un desprecio insultante, y colo-
candose por encima de todos los demás. Ha derribado
los verdaderos principios y arruinado la virtud. Los
58 LIBROS CANONICOS CHl~OS EL CH l;-K1"G 59
Capitulo IV Yu dijo: «¿Cuáles son estas cualidades?» Kao-Yao res-
pondió: «Es preciso tener un corazón abierto, pero po-
niendo cuidado en no mostrarse excesivo en la genero-
CONSEJOS DE KAO-YAO sidad; ser flexible, pero firme; ser sencillo, pero digno;
establecer el orden, mas con respeto; ser acomodaticio
l. Consultando los recuerdos dejados por el antiguo sin debilidad; mostrarse recto con dulzura; no ser exce-
ministro Kao-Yao, encontramos que dijo (al emperador sivamente minucioso, pero sí esmerado; ser severo, mas
Yu): «Si el soberano practica verdaderamente las virtu- según la razón; obrar con fuerza, pero con justicia. El
des que debe tener, sus minishos le darán consejos y que despliega constantemente estas nueve cualidades es
auxilio inteligente.» Yu respondió: «Sí; pero ¿qué debe perfecto.
hacer?)} «¡Oh!, ¡qué excelente pregunta!, dijo Kao-Yao.
Que observe atentamente y que vea las cosas desde lo 4. El que a diario despliega tres de estas nueve vir-
alto. Muy pronto todos sus parientes de las nuevas gene- tudes es capaz de ser L:r. gran prefecto y de regir un do-
raciones se mostrarán generosos los unos con los otros minio con prudencia y sabiduría. Si el Emperador atrae
y conservarán el orden establecido por la Naturaleza; a sí y distribuye sobre la faz del Imperio todos los hom-
todos los hombres inteligentes le ayudarán con todas bres de mérit0, Jds nueve virtudes serán ejercidas. Los
sus fuerzas. Por este medio podrá, comenzando por lo hombres emincl"ltes por sus virtudes y sus talentos ocu-
que hay a su alrededor (por sus parientes), alcanzar lo parán los cargos importante o:. Todos los oficiales rivali-
que se encuentra lejos (los habitantes de sus dominios zarán en celo. Todos los funcionarios cumplirán sus de-
y de todo el Imperio). « Yu testimonió con un saludo su beres en un tiempo razonable, y se conformarán a los
admiración por estas palabras notables, y dijo: «Sí.» cinco elementos o a las cuatro estaciones del año. Todos
2. Kao-Yao,' dijo: «Bien. Para eso es preciso umocer los trabajos serán pe: 1 .cctamente realizados.
a los hombres y procurar la tranquilidad al pueblo.» Yu 5. No des a los príncipes el ejemplo de la pereza y
respondió: «Cierto, mas el emperador Yao en persona de la corrupción. Se diligente y circunspecto; en uno o
difícilmente lograba reunir ambas cosas. El que conoce dos días pueden surgir diez mil dificultades. No hagas
a los hombres es perspicaz, y sabe confiar a cada uno el todos los cargos inútiles confiándolos a hombres incapa-
empleo que le conviene. El que procura la tranquilidad ces. Los oficiales defienden la plaza y hacen la obra del
al pueblo es bienhechor; la raza de negro cabello le da Cielo.
su afecto. ¿Es que un príncipe perspicaz y bienhechor
debe temer a un ministro infiel como Huan-teu? ¿Tiene 6. El Cielo es el que ha establecido las leyes de las
necesidad de relegar en un país más lejano a rebeldes cinco relaciones o categorías sociales, y a nosotros in-
como los Mao? ¿Qué tiene que temer de ·los hombres de cumbe el hacer que se cumplan estas cinco leyes, y estén
lenguaje artificioso, de rostro hipócrita, de corazón pro- en vigor. El Cielo ha ordenado los usos propios a las cin-
fundamente astuto?» co categorías de la sociedad; a nosotros corresponde
trabajar en la observancia de estas cinco clases de usos,
3. Kao-Yao, dijo: «Bien. Se cuenta en total nueve y hacer que sean bien observados. Respetemos y obser-
cualidades que contribuyen a hacer la conducta perfecta. vemos de concierto estas leyes y estos usos y la armonía
Generalmente, cuando se dice que un hombre posee tal ae las pasiones y de los sentimientos reinará en todos
o cual cualidad, se quiere decir que hace tal o cual cosa.}> los corazones. El Cielo es el que pone en los cargos a
60 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHC-KING 61

los h.ombres virtuosi::s; ¡los cinco grandes castigos y dos con los ríos Con Tsi sembré las tierras, y proporcio-
sus cmco grandes aphcac10nes.deben estar en vigor! En né a la multitud, además de la carne de los animales, los
cuanto a los negocios públicos, ¿no deben ser objeto granos aún difíciles de cultivar. Incité al pueblo a trans-
de todos nuestros esfuerzos? portar de un lugar a otro lo superfluo de los productos,
7. El Cielo oye por los oídos y ve por los ojos de y a hacer transacciones. Muy pronto nadie careció de
nuestro pueblo. El Cielo honra la virtud y asusta al vi- grano. Todos los estados comenzaron a reconstituirse re-
cio por medio de nuestro pueblo. Existe estrecha co- gularmente.» Kao-Yao dijo: «Sí; debemos tomar por
rrespondencia entre el Cielo y la Tierra por su inter- modelo la magnífica abnegación que ha mostrado y cu-
medio. ¡Cuánto cuidado no deberán poner los señores de yas obras nos recordó.»
la Tierra! 2. Yu dijo: «Bien, príncipe. Aplícate a cumplir los
8. Kao-Yao dijo: Mis principios están conformes con deberes de tu cargo.» «Sí», respondió el Emperador. Yu
la razón, y pueden no ser puestos en práctica.» Yu res- continuó: «Tiende invariablemente a tu fin, que es la
pondió: .«Sí. Principios, puesto en práctica, producirán práctica de la virtud y el buen gobierno de los pueblos.
muy felices resultados.» «No estoy seguro de ello dijo Pon cuidado en los primeros indicios, piensa en los me-
Kao-Yao. Mi deseo ~s ~l de secundar al Emperador, y dios de afirmar tus obras, ten ministros honrados, y to-
me esfuerzo en contnbmr a hacer su gobierno perfecto.» dos responderán al menor signo de tu voluntad, y es-
tarán prestos a ejecutar tus órdenes. Se verá clara-
mente que eres el mandatario del rey del Cielo; el Cie-
Capitulo V lo continuará otorgándote su mandato y te colmará de
bienes.»
Y TsI 3. El Emperador dijo: «A los ministros y a los fami-
liares conviene elegirlos bien.» Yu dijo: «Sin duda.»
l. El Emperador Chuen dijo: « Yu, ven. Tú también
de~~s tener excelentes consejos que darme.» Yu saludó 4. El Emperador dijo: «Los ministros son como los
~ d1Jo: «Kao-ya~ ha hablado admirablemente, Príncipe, brazos, las piernas, los ojos y los oídos del soberano. De-
e.que pu~do a_na?ir? En lo que a mí se refiere, me aplico seo ser útil a mi pueblo de todas las maneras; vosotros
al trabajo d1anamente y con actividad.» «·y de qué debéis ayudarme. Deseo extender mi influencia sobre to-
forma?», preguntó Kao-Yao. Yu respondió: ~Las aguas das las partes del Imperio: obrad vosotros de acuerdo
des~~rdadas se elevaban hasta el cielo; en su vasta ex- conmigo. Deseo ver reaparecer los emblemas de anta-
tens10n rodeaban las montañas y cubrían las colinas. Los ño: el Sol la Luna, las estrellas, las montañas, los dra-
hombres est.a?an consternados y perecían en este océa- gones y los faisanes representados en los bordados (de
no: Yo he viajado de cuatro maneras diferentes. He se- la túnica); los vasos sagrados, las algas, las llamas, los
gi.:1do las montañas y cortado árboles para abrirme ca- granos de arroz, las hachas y los otros adornos bordados
mmo. Con I, procuraba a la multitud el medio de tener (en el vestido inferior). Desearía ver brillar los cinco co-
carne y pescado para comer. He desembarazado el le- lores (81) en los trajes oficiales. Ordenad sean puestas
cho de los ríos en las nueve provincias, y les hice vaciar- e~tas marcas distintivas de las dignidades (82). Deseo
se en los cuatro mares. En los campos, hice excavar di- 01r los seis tubos varoniles (83), las cinco notas de la
versos canales, grandes y pequeños, que comunicaban to- escala, los sonidos de las ocho clases de intrumentos.
62 LIBROS CANONICOS CHINOS 63
Deseo comprobar si la administración es buena o mala 8. No imites la arrogancia de Tchu, príncipe de Tan
oyendo los cantos, unos en la corte imperial y los otro~ (85). No gustaba sino el reposo y los placeres. El orgullo
que vienen de fuera de la corte imperial, y que están to- y la crueldad inspiraban todos sus actos, y esto de con-
dos compuestos de las cinco notas. Oídlos por mí. tinuo, de día y de noche. Viajaba en barca sobre la tierra
5. Si me extravío, ayudadme a volver al buen camino. firme, es decir, cometía toda clase de extravagancias.
Guardaos de aprob~r mis ~ecisiones delante de mí, para Con sus compañeros, entregábase a la crápula en su
hablar luego de tras de m1 de una manera muy distin- casa. A causa de sus desórdenes, su familia perdió la
ta. Poned cuidado en el cumplimiento de vuestro come- dignidad imperial: yo puse gran cuidado en no imitarle.
tido, vosotros que sois mis brazos, mis piernas, mis ojos Cuando me casé con una princesa de T'u chan, no me
mis oídos, y me interesáis por cuatro títulos. ' quedé con ella sino los días sin, jen, kuei, kia; al cabo
de estos cuatro días, me apresuré a volver a mis traba-
6. Los numerosos insensatos que difunden calumnias jos. En la época en que mi hijo K'i vagueaba y lloriquea-
no son de esos que dicen francamente la verdad. Em- ba, se vio privado de los cuidados paternales. Por com-
plead el tiro al blanco ( 84) para descubrirlos los azotes pleto entregado a los trabajos que reclaman las tierras,
para inculcarles vuestras advertencias en l~ memoria ayudé al Emperador a agrandar las cinco circunscrip-
y los registros para anotar sus faltas. Desead sincera~ ciones en un espacio de cinco mil estadios. Doce institu-
mente que se c?rrijan a fin d~ _que no sean castigados
con la pena capital y pueda? _vivir largo tiempo con vos- tores fueron nombrados en cada una de las nueve pro-
o~_ros. Que el Jefe de la mus1ca (para cubrirlos de ver- vincias, y cinco jefes en cada una de las cuatro regiones
guenza), ha&a cantar _las palabr~s que hayan dicho y que que se extienden desde las nueve provincias hasta los
le habran sido repetidas; que divulguen en toda ocasión cuatro mares. Estos institutores y estos jefes han mere-
sus sentimientos. Si se co;ri~en, PC:drán ser presentados cido elogios. En su locura, sólo el príncipe de Miao se
y elevados a Íos cargos publrcos; s1 no, deberán ser cas- negó a obedecer. Que el Emperador piense seriamente
tigados severamente. en ello. El Emperador dijo: Si mis enseñanzas son se-
Yu respon~ió; «Es muy de alabar lo que dices, pero guidas en todos lados, es gracias a ti, que tan bien has
no basta. Pnnc1pe, da muestra de tu virtud por todos sabido ordenar tu obra. Actualmente, Kao-Yao continúa
lados, hast_a en las orillas verdosas de los mares; los con respeto la ejecución de tus planes, y aplica con pers-
hombres virtuosos y capaces de los diversos países ha- picacia los castigos prescritos.))
bita~os por la raza d~ cabellos negros, vendrán todos a 9. K'uei (que era prefecto de la música), dijo: «Cuan-
servirte, y los elevaras a los cargos oficiales. Exige in- do se golpea fuerte o ligeramente las piedras musicales,
f?rmes de todos aquellos que aspiren a los empleos, a o se tocan fuerte o ligeramente las cuerdas de dos lau-
fm de conocerlos por su lenguaje y por sus escritos juz- des diferentes, y los sonidos de estos instrumentos alter-
ga por .sus obras a todos los oficiales que ocupa~ un nan con las voces de los cantores, los manes de los an-
puesto impo_r}ante; y como recompensa da coches y tra- tepasados llegan el huéped de Yu toma asiento y asiste
3es en relac10n con los servicios prestados. ¿Quién se a la ceremonia y' todos los príncipes muestran su virtud
atreverá en tales circunstancias a no mostrarse modes- por su mutua cortesía. En la parte baja de la sala o de
to? ¿Qu_ién se negará a responder con respeto a tus de- las escaleras, las flautas y los tamboriles unen sus acor-
seos? S1 procedes de otra manera, tus oficiales se mos- des, en cuanto la señal es dada por la caja de madera,
trarán cada vez más descuidados. Y se detienen a una señal dada por el tigre echado. Los
64 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 65

órganos de boca y las campanas déjanse oir a interva- SEGUNDA PARTE


los. Los pájaros y los cuadrúpedos se estremecen de ale-
gría. Cuando se ejecutan los nueve cantos llamados Siao
chao, los dos fénix acuden y se agitan con elegancia.» ( 86 ). ANALES DE LA DINASTIA DE LOS RIA
10. K'uei dijo: «Cuando yo golpeo las piedras musi-
cales ligeramente o fuertemente, los animales de todas Capítulo I
clases se estremecen; todos los jefes de los oficiales
están verdaderamente en armonía.» TRIBUTO DE Yu (89)
11. El Emperador, aprovechando esta buena armonía
quiso componer un canto, y dijo: «Es preciso observar l. Yu dividió el territorio en nueve provincias. Si-
el mandato del Cielo, en todo tiempo y hasta en las me- guiendo las montañas, cortó los árboles (para abrirse
nores cosas.» Y luego cantó así: «Si los brazos y las pier- camino). Y así llegó al completo conocimiento de las
nas (87) cumplen su cometido con alegría, la cabeza (88) altas montañas y de los grandes ríos (a fin de determi-
se erguiría con gloria, y todos los oficios serán bien lleva- nar los límites respectivos de las nueve provincias).
dos.» Kao-Yao se prosternó, inclinó la cabeza hasta sus 2. En el Ki tcheu, comenzó sus trabajos en Hu K'eu,
manos, y luego hasta el suelo y con voz elevada y rá- prodigando sus cuidados al monte Leang y K'i, reparan-
pidamente dijo al Emperador: «Piensa bien en ello. do los trabajos de su padre Kuen en T'an huai, con-
Eres el encargado de dirigir las empresas, de aconsejar cluyendo bien su obra, y alcanzó el Heng y el Tchang.
las obras. Pon atención en las reglas que debes obser-
var, pon atención. Examina con frecuencia lo que has 3. En esta provincia la tierra es blanca y floja, fácil
hecho, ten cu~ado.» Entonces, para continuar y com- de labrar. La cantidad del impuesto varía entre la pri-
pletar el canto que el Emperador había compuesto, dijo: mera y la segunda clase. Las tierras son de cinco clases.
«Si la cabeza es inteligente, los brazos y las piernas cum- El Heng y el Ueí volvieron a su antiguo cauce. El llano
plirán con su deber, y todo marchará bien.» Luego can- de Ta-lu pudo ser cultivado. Los bárbaros habitantes
tó así: «Si la cabeza quiere ordenarlo todo por sí misma, de las islas vinieron a ofrecer trajes adornados de pie-
hasta en los menores detalles, los brazos y las piernas l~s (como tributo). Para dirigirse a la capital del Impe-
estarán en la ociosidad, todo languidecerá.» El Empe- no, bordean a la derecha la colina llamada Kie cheu y
rador saludó y dijo: «Sí, Ministro, ve, cumple tu mi- entran en el Río-Amarillo.
sión; mas pon cuidado.»
4. Entre el Tsi y el Río-Amarillo se encuentra la pro-
vincia de Yen. Los nueve brazos del Río-Amarillo siguen
cada uno su cauce. Hubo un lago en Lei hia. El Yung
y el Tsiu unieron sus aguas. Los terrenos propios para
el cultivo de la morera pudieron alimentar al gusano de
seda. Los habitantes descendieron de las alturas y se es-
tablecieron en la llanura.
S. En esta provincia la tierra es negruzca y compac-
ta. Las plantas herbáceas crecen maravillosamente y los
EL OHU-KI~xG 67
66 LIBROS CANONICOS CH lNOS

árboles son muy elevados. Las tierras son de sexta superficie del agua, en las orillas del Seu, perlas y pes-
clase, y los productos del impuesto de novena (90). Y cados procedentes de las orillas del río Huai. Los ha-
aun este pequeño impuesto no fue exigido sino después bitantes ofrecen al Emperador en sus canastillos telas
de trece años de cultivo, al contrario de las demás pro- de seda, unas azules, otras blancas, las otras tejidas
vincias. Los habitantes ofrecen como tributo al Empera- con trama blanca sobre una cadeneta negra. Para ir a
d_or ?arnices, y sedas n~ás cestas ~lenas de tejidos con la cpitl del Imperio, sus breas siguen el Huai el Seu y
d1bu3os de flores. Para ir a la capital del Imperio sus entran en el Río-Amarillo. ' '
barcas siguen el Tsi, el T'a y entran en el Río-Ama~illo. 10. Entre el Huai y el mar se extiende la provincia
6. Entre el Tai chan y el mar se encuentra la pro- de Iang. Hubo un lago en P'eng-li. Las ocas silvestres
vincia de Ts'ing. El país de los Yu-i fue rodeado de un se detienen allí. Los tres Kiang vertieron sus aguas en
parapeto de tierra. El Uei y el Tcheu siguieron sus cau- el mar. El lago Tchen fue circunscrito. Los bambúes,
ces. En esta provincia la tierra es blanca y compacto. g~ue.sos o delgados, fue_ron propagados. En esta pro-
Junto al mar se encuentran vastos terrenos áridos y sa- vmc~a, las plantas herbaceas son grandes y delicadas,
lados. Las tierras son de tercera clase y los productos los arboles so!! muy elevados. La tierra es húmeda y
del impuesto de cuarta clase. ' fangosa. Las tierras son de noveno orden, el impuesto
varía entre la sexta y la séptima clase.
7. Los habitantes ofrecen como tributo al Emperador
gran cantidad de sal, fino lienzo de dolico, diferentes 11. Ofrecen, en tributo al Emperador, tres clases de
productos sacados del mar, juntamente con seda, cá- metales (oro, plata y cobre), hermoso jade (o dos cla-
ñamo, plomo, abetos y piedras extraordinarias proce- ses de jade), bambúes unos gruesos y otros delgados,
dentes de los valles de Tai chan. Los bárbaros de Lai colmillos de elefante, cuero, plumas, pelos, árboles y tra-
llevan la vidai pastoril. En sus canastillos ofrecen al jes de tela procedente de las islas. Presentan canasti-
Emperador seda, que es el producto de sus moreras llos llenos de tejidos de seda con dibujos de flores que
si.lvestres. Para ir a la capital del Imperio, sus barcas imitai: las venas d~ las conchas más lindas. Naranjas y
siguen el Uen, entran en el Tsi, luego en el Río-Amarillo. toron1as son ofrecidas al Emperador, cuando él desea
este don. Las barcas descienden el Kiang, siguen a lo
8. El mar, el Tai chan y el Huain forman los lími- largo de la costa, entran en el Huai y el Seu y remon-
tes de la provincia de Sin. El Huai y el I pudieron ser tando el Río-Amarillo van a la capital.
encauzados. Las colinas Mung y Yu fueron cultivadas.
En Ta-ie hubo un lago. El país de Tung-iuen fue nivela- 12. La provincia de King se extiende desde el mon-
do. En esta provincia la tierra es roja, arcillosa, compac- te King hasta más allá del monte Heng. El Kiang y el
ta. Las plantas prosperan cada vez más, formando espe- Han corrieron al mar como los príncipes van a la cor-
suras de árboles y boscajes. Las tierras son de segunda te imperial. Los tres Kiang fueron perfectamente dirigi-
clase, y el impuesto de quinta. dos. El T'uo y el Tsien siguieron cada uno su cauce. En
l~s marismas de Iun, la tierra quedó al descubierto, y
9. Ofrecen los habitantes en tributo al Emperador,
tierras de todos los colores, plumas de faisán de mati- Junto al Mung, los trabajos de cultivo comenzaron. En
ces variados, procedentes de los valles inmediatos al esta provincia la tierra es húmeda y fangosa. Las tierras
monte Iu, elecocas que crecen aisladas al sur del monte cultivadas son de octava clase, los productos del im-
I, piedras musicales que surjen y parecen flotar en la puesto son de tercera clase.
LIBROS CANONICOS CHINOS 69

13. Ofrecen como tributo al Emperador plumas, pelo, y de Puo fueron cultivadas. El Tuo y el Tsien hiciéronse
colmillos de elefante, cuero, tres claess de metales (oro, accesibles, y se celebraron en ellos sacrificios. Se con-
plata y cobre), madera de zumaque para hacer arcos, siguió agrupar a las tribus extranjeras en las orillas del
cedros, cipreses, piedras de sillería, piedras de afilar, Huo. En esta provincia la tierra es negruzca. Los campos
piedras para hacer puntas de flechas, cinabrio. Los más cultivados son de séptima clase y los productos del im-
hermosos bambúes de la especie k'iun y lu (para fabri- puesto oscilan entre la séptima y la novena clase.
car flechas) y las mejores maderas de hu (para hacer 17. Los habitantes ofrecen, como tributo al Empera-
arcos) son ofrecidos por los tres principados (los más dor, jade para tallar piedras musicales, hierro, plata,
cercanos al lago Iun y Mung). Ofrecen también una es- acero, piedras para hacer puntas de flechas, piedras mu-
pecie de grama triangular conservada en cajas (para sicales corrientes, y pieles de oso común, osos de gran
filtrar los líquidos destinados a los sacrificios). En los tamaño, zorros y gatos salvajes, y tejidos fabricados con
canastillos ofrecen piezas de seda, unas blancas y otras pelo de estos animales. Los habitantes vienen del monte
rojas, y perlas angulares ensartadas juntas. La región Si K'ing siguiendo el curso del Ruan, descienden el
irrigada por los nueve Kiang ofrece grandes tortugas. Tsien, van por vía de tierra hasta el Mien entran en el
Para ir a la capital del Imperio, los habitantes del King Uei y atraviesan el Río-Amarillo.
tcheu siguen en barca el curso del Kiang, del Tou, del
Tsien y del Han, van por vía de tierra hasta el Lo, y lle- 18. Entre el río Negro y la parte occidental del Río-
gan hasta la parte meridional del Río-Amarillo. Amarillo se encuentra la provincia de Yung. El río Jo
corre hacia el occidente. El King comunicó con el Uei
14. Entre el monte King y el Río-Amarillo se extien- y el Juei, como también el Ts'i y el T'sin, y lo mismo
de la provincia de Iu. El, I y el Lo, y el Tch'an, y el sucedió con el Fung. Diversos sacrificios fueron ofreci-
Kien desaguan en el Río-Amarillo. El Hiung y el Puo for- dos a los espíritus del monte King y del monte K'i, así
man un lago. El lago Ko vierte el exceso de sus aguas en como a los espíritus de las otras montañas, desde el
el lago Meng-tchu. En esta provincia la tierra es general- Chung nan y el Tuen o hasta el Níaschu. Los trabajos
mente blanda; en los lugares bajos es compacta, negra terminaron felizmente en los llanos y en los valles hasta
y floja. Los campos cultivados son de cuarta clase, el el lago Tchu-ie. El país de San-uei llegó a ser habitable,
importe del impuesto varía entre la primera y la segun·
da clase. los San-miao (corregidos) merecieron la indulgencia del
Emperador.
15. Los habitantes de esta región ofrecen como tri-
buto al Emperador barnices, cáñamo fino en lienzo de 19. La tierra de Yung tcheu es amarilla y blanda. Los
dolico, y tela gruesa de cáñamo. En los canastillos le campos cultivados son de primera clase, la renta del im-
presentan piezas de seda, cqya cadenilla es negra y la puesto de sexta clase. Los habitantes ofrecen como tri-
trama blanca, y suave borra de seda. Corno tributo ex- buto al Emperador dos clases de jade y dos especies de
traordinario, piedras que sirven para pulir las piedras piedras preciosas. Para ir a la capital del Imperio, sus
musicales. Las barcas descientlen el Lo y entran en el carros van del monte Tsi-cheu al monte Lung men y a
Río-Amarillo. la parte Oriental del Río-Amarillo, o bien siguen el
16. La provincia de Leang, situada al sur del manso Uei y el Juei. Del monte Kuen liun, del monte Si-Tchen,
Hua, se extiende hasta el río Negro. Las colinas de Min del monte K'iu seu vienen telas y piedras (ofrecidas
70 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CJHC-KING 71

como tributo). Las tribus nómadas del oeste se han y se convirtió en el Han; luego, más al este, tomó el
sometido. nombre de Ts'ang-lang que recibió el San cheu, pasó al
20. Yu hizo practicable el monte K'ien, el monte K'i pie del Ta Pie, y se enc~minó. hacia el .sur, desaguando
y fue hasta el monte King, cortando los árboles, practi- en el gran Kiang. De alh, volv1endo hacia el este, forma
cando caminos y dirigiendo las aguas por canales. Ha- el lago P'eng li. Aún más al este, se convirtió en el King
biendo atravesado el Río-Amarillo, desembarazó el mon- septentrional y fue hasta el mar.
te Hu-Ken, el monte Lei-cheu, desde donde fue al monte 25. El Kiang nace en el monte Min, y di".iéndos~ al
T'ai-io, luego al monte Tcheu-tchu, el monte Si-tch-eng, este forma el T'uo. Más al este, alcanza el Sai, atraviesa
de donde fue al monte Uang-u; después al monte T'ai- la r~gión irrigada por l<;>s nueve Kiang'. y pasa pie del
hang, al monte Heng, desde donde fue al monte Kie- monte Tuan ling. Despues de haber contmuado su curso
cheu. Hizo correr las aguas hasta el mar. El monte Si- hacia el este, se dirige hacia el norte, comunicando con
K'ing el monte Tchuiu, el monte Niao chu, desde don- el lago (P'eng-li o Pu'o-iang), vuelve a tomar su curso ha-
de fu~ al monte T'ai hua, luego al monte Hiungeul, al cia el este, y se convierte en el Tchung Kiang y desembo-
monte Ua, al monte T'ung, desde donde fue al monte
P'ei uei. ca en el mar.
21. Desembarazó el monte Pout-chung, desde donde 26. El Yen fue dirigido hacia el este, se convirtió en
fue al monte King; luego el monte Nei fang, desde donde el Tsi, se arrojó en el Río-Amaríllo,_ y luego,. re~pare­
fue al monte Ta pie; luego la parte meridional del mon- ciendo se convirtió en el Hiung. Corriendo (bajo tierra)
te Min, desde donde fue al monte Heng, atravesó la re- hacia ~1 este, salió nuevamente a luz al norte de Tao
gión irrigada por los nueve Kiang, y llegó al monte Fu K'iu, volviendo a seguir su curso hacia el este, alcanzó
ts'ien iuen. el lago Ko. De ahí tomó al norte, luego al este, y se
(
lanzó al mar.
22. Encauzó el río Jo, fue hasta el Ho e hizo correr
el exceso de aguas a las arenas movedizas Dirigió el 27. El Huai corrió del monte T'ung-pe hacia el ~ste,
río Negro que llegaba hasta Ean-uei y le hizo correr recibió el Seu y el I, y continuando su curso hacia el
hacia el mar del sur. este, se arrojó ·al mar.
. 23. Dirigió el Río-Amarillo desde el monte Tsi-chue 28. El Uei corrió en el monte Niao chu t'ung haci~ el
al monte Lung-men; de allí, hacia el mediodía, hasta este recibió el Fung, más lejos, al este, se unió al Kmg,
la parte norte del monte Hua, hasta el monte Tcheu- y más lejos aún, al e.ste, recibió el Ts'i y el Tsin, y se
tchu; más al este, hasta el vado de Meng-stin. Conti- lanzó en el Río-Amarillo.
nuando luego hacia el este, pasó el confluente del Río- 29. El Lo nació en el monte Hiung-eul hacia el nor-
Amarillo y del Lo, y fue hasta Ta p'ei. Remontando ha- deste recibió el Kien y el Tch'an; más lejos hacia el
1
cia el norte, pasó el Kiang y fue hasta Ta-Iu. Yendo siem- este, se unió al l. Continuando su curso hacia el este,
pre hacia el norte, dividió la corriente del Río-Amarillo, se lanzó en el Río-Amarillo.
que forma los nueve ríos, y luego los reunió a la corrien-
te principal y los condujo al mar. 30. Estos trabajos fueron ejecutados igualmente en
las nueve provincias. Todo el país hízose habitable h1;ls-
24. Merced a los trabajos de Yu, el río Yang, llevado ta las orillas de los cuatro mares. En las nueve provm-
del monte Puo Tchung, vertió sus aguas hacia el este, cias multitud de árboles fueron derribados, trazáronse
72
.
LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 73
caminos y se ofrecieron sacrificios en las montañas· los esfuerzan en defender el país por medio de las armas.
manantiales fueron limpiados, los lagos fueron rode~dos 36. Más allá del dominio de la paz, una zona de qui-
de diques, y el exceso de aguas se vertió en los cuatro nientos estadios constituye el dominio de la represión.
mares. Los trescientos estadios menos lejanos son habitados
31. Las seis fuentes de riquezas fueron mejoradas (91 ). por los bárbaros I, los otros cien estadios restantes son
Los terrenos comparados y clasificados, a fin de que para los desterrados.
los ii;ipuestos fuer~n. P.roporcionados a los productos. 37. Más allá de los dominios de la represión una zona
Las tierras fueron div1d1das en tres clases, y el impuesto de quinientos estadios forma el dominio salvaje; los
determinado según los principados. trescientos estadios menos lejanos están ocupados por
32. Yu otorgó diferentes dominios y ennobleció a di- los bárbaros Man, los otros doscientos por los culpables
ferentes familias que eran dignas de ello. «Me esfuerzo, desterrados a una gran distancia.
dijo, en dar el buen ejemplo, a fin de que todos imiten 38. El país que recibió los cuidados de Yu y fue divi-
mi conducta.» dido por él en nueve provincias, está bañado al este por
33. El dominio particular del Emperador se extien- el mar y limitado al oeste por la arena movediza. Al
de a quinientos estadios alrededor de la capital. Hasta norte y al sur se extiende hasta las regiones más remo-
la distancia de cien estadios los habitantes dan como tas. La celebridad de los trabajos de Yu y la influencia
tributo al Emperador la espiga con el tallo entero. En- de sus ejemplos llegaron hasta los cuatro mares. Yu
tre ciento y doscientos setadios, dan la espiga y la mi- presentó una tableta negra al Emperador Chuen y le
tad del tallo. Entre doscientos y trescientos esadios, dan anunció que su obra estaba terminada.
la espiga con la 1mitad del tallo despojado de sus hojas,
y quedan obligados a prestar un servicio al Empera-
Capítulo II
dor o a pagar cierta cantidad. Entre trescientos y cua-
trocientos setadios, se da solamente el grano en su casca-
rilla. Entre cuatrocientos y quinientos estadios, dan el ARENGA PRONUNCIADA EN KAN
grano despojado de su envoltura (92).
34. Más allá del dominio imperial, une zona de qui- l. Antes de la gran batalla de Kan, el Emperador
nientos estadios de anchura forma los dominios feuda- hizo venir a los seis ministros de Estado.
les. Los cien estadios más próximos son dados a los mi- 2. Y dijo a sus oficiales y soldados: «¡Guerreros que
nistros de Estado y a los grandes prefectos; los cien es- servís en mis legiones!, tengo que haceros una impor-
tadios próximos, a los feudatarios de quinta clase, y los tante advertencia.
trescientos estadios restantes a los demás feudata- 3. »El príncipe de Hu arruina y ultraja a los cinco ele-
rios (93). mentos (95), rechaza con desdén los tres meses adopta-
35. Más allá de los dominios feudales, una zona de dos para el comienzo del año (96). Por lo tanto, el Cielo
quinientos estadios constituye el dominio de la paz (94). anula su mandato y le retira el poder de gobernar el
En una extensión de trescientos estadios, los menos le- principado. Ahora no hago sino ejecutar con respeto la
janos, los príncipes de los otros doscientos estadios se sentencia pronunciada por el Cielo contra él.
74 LIBROS CANONICOS CHIKOS EL CHl'·KIXG 75
4. »Si aquellos de vosotros que se encuentran a vues- si yo, que soy el soberano, cometo frecuentemente fal-
tra izquierda sobre los carros de guerra no cumplen tas, ¿debo, antes de corregirme, esperar a que todos
bien su cometido, desobedecerán mis órdenes v serán las conozcan? Debo pensar en ello antes de que sean
condenados a muerte; ante los espíritus tutelares del públicas. Encargado de dirigir a un pueblo numeroso,
país, los castigaré de muerte, y también a sus mujeres tiemblo como si guiara con bridas podridas un tiro de
y a sus hijos.» (97) seis caballos. ¿Es posible, que quien se encuentra por
encima de los demás no esté en continua vigilancia?»
Capítulo III 6. El segundo dijo: «Nuestro abuelo nos ha enseña-
do que, cuando un príncipe se abandona a la voluptuosi-
CANTOS DE LOS CINCO HIJOS dad en su palacio, cuando se entrega apasionadamente
a la caza, o que gusta del vino, la música, los edificios
l. El Emperador T'ai k'ang, nieto del gran Yu (98), muy elevados o las paredes cubiertas de pinturas, uno
inerte sobre el tronco, como representante de un muer- solo de estos seis defectos basta para empujarle inevita-
to, había sofocado sus buenas cualidades en el reposo blemente a su ruina.»
y los placeres. Había perdido la afección de toda la raza
de cabellos negros, lo que no le impedía continuar dan- 7. El tercero dijo: «El príncipe de T'ao y de T'ang
do rienda suelta a sus caprichos. Habiendo ido a cazar (Yao) tomó posesión de esta tierra de Ki, y desde enton-
más allá del Lo, cien días después de su partida no es- ces los emperadores han establecido aquí su residencia.
taba aun de vuelta. Ahora los principios de Yao son abandonados, sus leyes
2. I, príncipe de K'iung, aprovechando el desconten- y reglamentos atropellados, y por consiguiente, la ruina
to del pueblo q'ue no podía ya soportar a T'ai K'ang, le está próxima.»
interceptó el paso en las orillas del Río-Amarillo. 8. El cuarto dijo: «¡Con qué sabiduría nuestro abue-
3. Los cinco hermanos de T'ai K'ang habían seguido lo ha presidido el Gobierno de todos los Estados! Te-
a este príncipe con su madre, y le esperaban en uno de nía leyes, reglas que ha dejado a sus descendientes. El
los recodos (al norte) que forma el Lo. En su indigna- peso de ciento veinte libras y el de treinta libras, que
ción, estos cinco hijos (hermanos de T'ai K'ang), re- le sirvieron para establecer por todos lados la uniformi-
cordando las advertencias del gran Yu, compusieron dad de los pesos, están conservados en el tesoro im-
cantos: perial. Pero el hilo de las tradiciones que nos legó se
4. El primero dijo: «Nuestro abuelo nos ha enseña- nos ha escapado de las manos; el templo de nuestros
do que es preciso querer al pueblo, y no ultrajarle; que antepasados será demolido y las ofrendas cesarán.» (99).
el pueblo es la base del Estado; que si los cimientos 9. El quinto dijo: «¡Ay! ¿Adónde vamos? La tristeza
son sólidos, el Estado estará tranquilo. azruma mi corazón. Todo el pueblo nos trata como a
5. »Cuando considero el Imperio, paréceme eviden- enemigos. ¿En quién encontraremos apoyo? Mi corazón
te que, si pierdo el afecto del pueblo, me encontraré está angustiado, mi rostro erojece de vergüenza. El que
solo, sin sostén, y que a partir de este momento, cual- no presta atención a sus actos, ¿es que puede reparar
quier particular, una simple mujer podrá vencerme; sus faltas, aun cuando se arrepienta de ellas?»
76 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 77
Capítulo IV pleados, sacados del seno del pueblo, han corrido con
apresuramient al socorro del Sol. Hi y Huo, inertes en
EXPEDICIÓN DEL PRíNCIPE DE !N
su oficio, como los representantes de un muerto en una
ceremonia, han fingido no oír nada, no saber nada. Se
han engañado groseramente acerca de los fenómenos
l. Tchung K'ang (100), apenas revestido de la digni- celestes, y han merecido la pena de muerte decretada
dad imperial, ordenó al príncipe de In que tomara el por los antiguos soberanos. En las leyes de Gobierno
mando de seis legiones. Hi y Huo descuidaban comple- se dice: «El que avanzare el tiempo será condenado a
tamente los deberes de su cargo y retirados en sus do- muerte sin remisión; el que retardare el tiempo será
minios entregáronse a la embriaguez. El príncipe de In condenado a muerte sin remisión (102)».
fue comisionado por el Emperador para castigarlos.
5. «Ahora soy el encargado de ejecutar con vosotros
2. El príncipe de In, arengando a sus tropas, les dijo: la sentencia ordenada por el cielo. Todos vosotros, va-
«Oíd todos los que estáis bajo mi mando: los sabios lerosos soldados, unid vuestros esfuerzos para servir a
nos han dejado enseñanzas que han meditado largo la familia imperial. Me ayudaréis, espero, a cumplir las
tiempo, y cuya eficacia hemos comprobado para afir- voluntades severas del Hijo del cielo.ii
mar y conservar el Imperio. Los antiguos soberanos
mostrábanse atentos a las advertencias del Cielo, sus 6. «La llama en la cima del monte Kuen devora
ministros observaban reglas constantes, todos los oficia- igualmente las piedras preciosas y las piedras comunes.
les les secundaban, y por ello esos príncipes reinaron Si el delegado del Cielo (el Emperador o su ministro)
con gloria. se excede en el cumplimiento del deber, será peor que
la llama más furiosa. Condenaré a muerte a los princi-
3. »Cada año en el primer mes de la primavera, el pales jefes de la revolución; pero no castigaré a aquellos
heraldo imperial, tomando una campanilla con badajo que se han visto obligados a seguirlos. A todos aquellos
de madera, reunía al pueblo y le decía: que han sufrido desde larga fecha la influencia de sus
«Oue los oficiales encargados de dirigir y de instruir malos ejemplos, les dejaré la facultad de corregirse."
al pueblo, ilustren con sus consejos a la administración
imperial ,que los artesanos mismos presenten opiniones 7. «En verdad, un jefe militar más severo que indul-
y críticas acerca de las cosas que conciernen a sus ofi- gente triunfa en sus empresas; por el contrario, el que
cios. Si alguien no se atreve a respetar esta orden, el es más indulgente que severo no obtiene éxito alguno.
Estado tiene siempre en vigor lt>s castigos convenientes.» Así, pues, vosotros todos, soldados, sed valerosos y
tened cuidado, porque no debéis contar con mi indul-
4. «Hi y Huo llevan una conducta desordenada, se gencia.»
entregan al vino y se degradan. Han abandonado su em-
pleo y dejado su puesto. Por un desorden, hasta ahora
sin ejemplo, han trastornado las leyes de la astronomía
y descuidado completamente los deberes de su cargo.
El primer día del tercer mes de otoño, los dos astros
(el Sol y la Luna) no se han encontrado armoniosamente
en la constelación de Escorpión ( 101 ). Los músicos han
redoblado el tambor, los oficiales inferiores y los em-
EL CHlJ-KING 79
78 LIBROS CANONICOS CHINOS
Capítulo II
TERCERA PARTE
ADVERTENCIA DE TCHUNG HUEI
ANALES DE LA DINASTIA DE LOS CHANG (103)
1. T'ang, el Victorioso, después de haber relegado a
Kie en Nan tch'ao, tenía vergüenza de su propia con-
Capítulo primero ducta (107). Decía: «Temo que en las edades futuras
mi ejemplo sirva de pretexto para confirmar pretensio-
nes injustas.»
ARENGA DE T'ANG (104)
2. Entonces Tchung Huei (108) expuso su opinión en
1. El Emperador dijo: «Acércate, pueblo numeroso, estos términos: «Era verdad, los hombres al nacer tie-
oye y comprende bien lo que VOY_ a decirte. Soy como un nen pasiones que el mismo Cielo ha puesto en sus cora-
niño; no sería yo quien se atreviera a promover una se- zones; cuando no son gobernados por un amo, viven
en el desorden. Por eso el Cielo hace que nazcan hom-
dición. Mas el príncipe de Hia ha perpetrado muchos bres de una inteligencia superior y les encarga que
crímenes, y el Cielo ha ordenado su pérdida (105). dirijan a los demás. El príncipe de Hia. obraba de una
2. »Ahora, pueblo numeroso, te dices: «Nuestro prín- manera insensata y por su tiranía precipitaba al pueblo
cipe no tiene compasión de nosotros. Nos ordena que al fango y sobre carbones encendidos. El Cielo te ha
abandonemos el trabajo de la siega, para ir a castigar dado fuerza y sabiduría, y luego te ha hecho emperador.
a la raza de los Hia.» He oído vuestras palabras. Mas Te ha encargado que creases el orden en todos los esta-
el jefe de la familia de los Hia es culpable; y por res- dos con tu ejemplo y administración, que continuases
peto a la voluntad del rey del Cielo no me atrevo a los trabajos emprendidos en otro tiempo por el Gran
abstenerme de castigarlo. Yu. Siguiendo las reglas trazadas por Yu, serás fiel al
3. »Me responderéis. «¿Qué nos importan a nosotros mandato que el cielo te ha confiado.
los crímenes del príncipe Hia?» Os responderé: El em- 3. »El emperador Hia, en su maldad, pretextaba fal-
perador Hia ha agotado las fuerzas de sus súbditos, samente la voluntad del Cielo para imponer a sus súb-
despuebla la China (por los suplicios que inflije). Todos ditos su propia voluntad. Pero el Rey del Cielo no ha
los habitantes fatigados y descontentos dicen: «¿Cuándo aprobado su voluntad y se ha servido del príncipe
perecerá ese sol? Con tal que perezca consentimos en Chang para gobernar el Imperio e ilustrar al pueblo.
perecer contigo.» Tal es el resultado de la conducta del 4. »Gran número de personas despreciaban la virtud
príncipe de Hia; yo debo marchar contra él. y el talento y halagaban a los que estaban en el poder.
4. »Me ayudaréis, lo espero, a ejecutar la sentencia Nuestro principado, que comenzaba a ser poderoso en
de condenación pronunciada por el Cielo. Os recompen- el Imperio, apareció, a los ojos de Kie, como la zizaña
saré magníficamente; no lo dudéis, cumpliré mi palabra. que crece en medio del buen grano. Todos, grandes y
Pero si no respondéis a mí llamamiento, os condenaré pequeños, temblábamos. Todos temíamos por los inocen-
a muerte, a vosotros, a vuestras mujeres y a vuestros tes. La inocencia era un crimen. Temíamos en particular
hijos; no perdonaré a nadie (106)».
80 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 81

por nuestro príncipe, cuya virtud y fama atraían las medio; regula los negocios según las leyes de la justicia,
miradas del pueblo. y tu propio corazón según las conveniencias, y las gene-
raciones futuras recogerán abundantemente el fruto de
5. »Príncipe, tú no amas los cantos lascivos ni la tus virtudes y de tus trabajos. He oído decir: «El que
volptuosidad; no atesoras, ni buscas tú interés. A las sabe buscar un maestro que le enseñe, poseerá el Impe-
grandes virtudes das grandes cargos, y a los grandes rio; el que se alaba de no tener igual, perecerá; el que
méritos grandes recompensas. Concedes los empleos a sólo siga su propio consejo, decrecerá.»
los hombres de talento, sin sentir envidia alguna, como
si sus talentos fueran los tuyos, y reparas voluntaria- 9. »¡Oh! el que quiera concluir bien, pondrá cuidado
mente tus errores. Sabes ser indulgente y bienhechor, en bien comenzar. Ayuda a los que cumplen fielmente
tus grandes virtudes te han conquistado la confianza de su deber, derriba a los insensatos que se degradan; así
todo el pueblo. avanzarás con respeto en el camino trazado y segui-
6. »El príncipe de Ko maltrató y despojó a un niño do por el mismo Cielo, y conservarás por siempre el
que llevaba víveres a los trabajadores del campo; tú mando.»
hasta comenzado por Ko las expediciones contra los
malos príncipes. Cuando guerreaste en oriente, las tribus Capítulo III
occidentales se quejaron; cuando ibas al mediodía, los
del norte murmuraban. Todos ellos decían: «¿Por qué
nos deja para los últimos en vez de librarnos inmedia- PROCLAMA DE T' ANG
tamente de los tiranos?» En las regiones a donde vas,
los maridos y sus esposas se felicitan mutuamente di- l. El Emperador, después de su victoria sobre el
ciendo: «Esperábamos la llegada de nuestro príncipe, príncipe de Hia, retornó a Puo, y dirigió una gran pro-
nuestro príncipe ha venido, volvemos a la vida.» El pue- clama a todos los pueblos del Imperio.
blo torna los ojos hacia los príncipes de Chang desde 2. Y les dijo: «¡Oh! vosotros, pueblos de todas las
hace tiempo. comarcas, ¡oíd y comprended bien los consejos de vues-
7. »Ayuda a los príncipes capaces, presta tu apoyo a tro soberano! El Augusto Rey del Cielo imprime la ley
aquellos que son virtuosos; honra a los que son leales, moral en el corazón de todos los hombres. Aquellos que
facilita el camino a los que son amigos del deber. Asocia la siguen, conservan su bien natural. Su constante per-
colegas a los débiles, destituye a los ciegos obstinados, severancia en la observancia de sus preceptos depende
suprime a los perturbadores, castiga de muerte a los que del Soberano.
corren a su pérdida. Si apartas lo que está en vías de 3. »El Emperador Hia ha sofocado sus buenas cuali-
perderse y afirm~s lo que tiende a subsistir, todos los dades naturales, cometido crueldades, y extendido sus
Estados floreceran. · vejaciones sobre vosotros, pueblos de todas las comar-
8. »Aquel que a diario se renueva en la virtud, será cas. Su bárbara tiranía ejercía entre vosotros sus des-
amado de todos los pueblos; él que está hinchado de trozos como un mortal veneno. No pudiéndola soportar,
orgullo, será abandonado por toda su parentela. Prín- de común acuerdo, habéis mostrado vuestra inocencia
cipe, esfuérzate en distinguirte por tus grandes virtudes, y pedido auxilio a los espíritus del Cielo y de la Tierra.
para que el pueblo guarde en todas las cosas el justo El Cielo se ha impuesto como ley el recompensar a los
82 LIBROS CANONICOS CHINOS

buenos y el castigar a los malvados y ha enviado cala-


f
"
EL CHC-K.CXG

9. »Espero que podremos cumplir fielmente con


83

midades al príncipe de Hia, mostrando así que este nuestros deberes y nuestros esfuerzos serán siempre
príncipe era culpable» (109).
4. »Entonces yo, niño de poca edad (110), habiendo
( coronados por el éxito.»

sido encargado de ejecutar las órdenes del Cielo y la Capítulo IV


sentencia de condenación que estaba manifiesta, no me
he atrevido a perdonar. Me he permitido inmolar un toro
negro, y anunciar mi deseo al Rey del Cielo y al Espíritu
[ ENSEÑANZAS DE I IN ( 111)
de la Tierra rogándoles que me ayudaran a castigar al
príncipe de Hia. Luego les he pedido el socorro de un 1. El primer año (del reinado de T'ai Kia) en el duo-
gran sabio, y he unido mis esfuerzos a los suyos, para 11 décimo mes, según el calendario de los Hia (112), el
que el Cielo os conserve la vida, pueblos de todos los '·
décimo día del Cielo, I In hizo ofrendas al Emperador
países. difunto (T'ang), y presentó respetuosamente el nuevo
5. »El Cielo se muestra verdaderamente benévolo con Emperador a su antepasado (113). Los príncipes del te-
rritorio feudal y del dominio imperial estaban todos
los pueblos de la Tierra, el culpable ha sido degradado y 1 presentes. Los oficiales de todas las categorías, que cum-
derribado. El Cielo no se equivoca jamás en sus deci-
siones, esta verdad brilla corno las flores en la prima- plían con los deberes de sus cargos bájo la dirección
vera. Así todos los pueblos recobran la vida. del primer ministro (I In) se encontraban también re-
unidos. I In, para instrucción del joven Emperador, re-
6. »El Cielo me ha hecho soberano, y me ha permi- 1 cordó en términos precisos las virtudes de su ilustre
tido restablecer, :la unión y la tranquilídad en vuestros
principados y en vuestras familias. Cumpliendo esta
obra, quizás haya cometido alguna falta con los Espí-
ritus del Cielo y de la Tierra. Temo y tiemblo ante el
¡ antepasado T'ang.
2. Y dijo: «¡Oh! los antiguos príncipes de Hia cul-
tivaban constantemente sus virtudes naturales, y el
Cielo no enviaba calamidad alguna. Los Espíritus de
peligro, como si estuviera a punto de caer en un abismo t las montañas y de los ríos estaban todos satisfechos.
profundo.
Los pájaros, los cuadrúpedos, los pescados, las tortugas,
7. »Vosotros todos, príncipes, cuya investidura he todos los animales disfrutaban de bienestar. Mas en
confirmado, evitad todo acto contrario a las leyes, no cuanto el descendiente de estos príncipes abandonó sus
busquéis ni el reposo ni los placeres. Observad todas huellas, el augusto Cielo envió sobre la Tierra toda clase
nuestras ordenanzas, para merecer los favores del Cielo. de calamidades. Para castigar a Kie, se valió del brazo
8. »No me atreveré a dejar vuestros méritos en la de T'ang, nuestro príncipe, y le dio el Imperio. De parte
sombra (y los sabré recompensar); y tampoco me per- de Kie comenzó el ataque en Ming T'iao; por nuestra
mitiré perdonarme mis faltas. Me esforzaré en ver el parte, comenzó en Puo; en Puo el príncipe T'ang fue eI
bien y el mal tales como aparecen en el corazón del Rey instrumento de la justicia divina.
del Cielo. Las faltas que cometáis, pueblos de todas las 3. «Nuestro príncipe de Chang, futuro Emperador,
comarcas, caerán sobre mí, vuestro soberano, mas las señaló en todos lados con brillo su valor militar, tem-
faltas de vuestro soberano no os serán imputables. plado por una gran sabiduría. La tiranía de Gie fue
84 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHli-Kil''G 85

reemplazada por su bondad; todo el pueblo le profesó sólo en un ministro de Estado basta para arruinar su
un sincero afecto. casa; uno sólo en un príncipe basta para hacerle perder
4. »Ahora, príncipe, debes sostener la herencia de sus Estados. Si un ministro, viendo uno de estos defec-
tus virtudes. Todo depende de tus comienzos. Para hacer tos en su príncipe, descuida de hacérselo observar, que
reinar la mutua afección, ama a tu prójimo; para hacer sea marcado en la frente. Que esta enseñanza sea incul-
reinar el respeto mutuo, respeta a quellos que tienen cada en los jóvenes desde el comienzo de sus estudios.
más edad que tú. Comienza por tu familia y tu dominio 8. »En cuanto a ti que le sucedes, príncipe, sigue
particular; la influencia de tus ejemplos concluirá por estos consejos y observa estas enseñanzas de tu abuelo.
extenderse hasta la orilla de los cuatro mares. Los consejos de los sabios tienen un gran alcance; sus
5. »En verdad, el Emperador, tu predecesor (cuando excelentes preceptos son muy claros. La conducta del
aún no era sino jefe de un principado), aplicóse en Rey del Cielo es invariable. El envía toda clase de favo-
primer término a observar él mismo y a hacer observar res al que hace el bien, y toda clase de desventuras al
las grandes leyes de las relaciones sociales. Atendía sin que hace el mal. No descuides ninguna buena acción, por
repugnancia las observaciones que se le hacían, y toma- insignificante que sea; haz felices a todos los pueblos.
ba por modelos a los antiguos sabios. En el gobierno de Evita toda mala acción, grande o pequeña, porque si no
sus súbditos, distinguióse por su perspicacia; en las derribarás los templos de tus antepasados ( 115 ),,,
relaciones con su soberano, se distinguió por su fideli-
dad. Complacíase en reconocer el mérito de los demás,
y no exigía que nadie fuese absolutamente perfecto. Capítulo V
Mandábase a sí mismo, y parecía siempre temer no ha-
cerlo con bastante severidad. Y así llegó a mandar a T'AI KIA
todos los puebfos. ¡Pero qué e$fuerzos tuvo que hacer!
6. »Buscó por todos lados sabios que te ayudasen a
bien gobernar, a ti y a todos tus sucesores. Artículo I
7. »Estableció penas para castigar a los oficiales
( 114) culpables e hizo las siguien tes reflexiones a los 1. El nuevo emperador (T'ai Kia) no siguió los con-
hombres que disfrutaban de alguna dignidad: «Permi- sejos dados por el primer ministro.
tirse tener siempre coros de mimos en palacio o canto- 2. I-In compuso y presentó a T'ai Kia una memoria
res ebrios en la casa, eso se llama imitar a las brujas, así concebida: «Tu antecesor, consultando siempre la
que bailan y cantan en honor de los Espíritus. Permi- luz de la razón que el Cielo le había dado, servía a los
tirse correr tras de las riquezas o los placeres lascivos, Espíritus del Cielo y de la Tierra, a los protectores del
consagrar todo el tiempo a los viajes de recreo o a la territorio y de los granos y a los mares de sus antepa-
caza, eso se llama llevar una vida licenciosa. Permitirse
despreciar las máximas de los sabios, oponerse a los sados, y los honraba a todos con su respeto. El Cielo,
hombres leales y sinceros, alejar a los ancianos virtuo- viendo su virtud, reunió el soberano poder en su perso-
sos, vivir familiarmente con jóvenes desvergonzados, eso na, a fin de que gobernara y proporcionara la tranqui-
se llama tener una conducta desordenada. De los diez lidad a todas las naciones. Yo, In, he ayudado a asegu-
defectos comprendidos en estas tres categorías, uno rar la paz del pueblo a mi soberano. Luego, te ha sido
86 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 87

dado el sucederle y el continuar la gran obra por él Construiré un palacio en T'ung y lo encerraré allí para
comenzada. que se instruya junto ~la tumba de su predecesor, y no
permanezca toda su vida en la ceguedad.»
3. »Remontando el pasado veo que los antiguos sobe-
ranos de la dinastía de los Hia, en su capital, situada al 10. El Emperador habitó el palacio de T'ung, en
oeste de la nuestra, cumplieron fielmente con su deber donde pasó todo el tiempo del luto (116) y llegó a ser
y fueron felices hasta el fin; sus ministros lo fueron tam- sinceramente virtuoso.
bién. Luego sus sucesores no fueron ni virtuosos ni
afortunados hasta el fin, ni tampoco sus ministros. Artículo II
Príncipe, al sucederles en el Imperio, ten cuidado. Pon
el mayor empeño en ejercer bien la soberanía. Procla- l. Al tercer año de reinado de T'ai Kia, y en el primer
mado soberano, si no cumples los deberes de un sobe- día del duodécimo mes solar, I-In, tomando la toca de
rano, deshonrarás a tu abuelo.» ceremonia y las vestiduras imperiales, invitó al Empe-
rador a que regresara, y le condujo a Puo (117).
4. El emperador T'ai Kia 'no dio importancia alguna
a las advertencias de I-In, y no quiso meditarlas ni exa- 2. Y compuso una memoria concebida en estos tér-
minarlas. minos: «Un pueblo sin soberano no puede gobernarse
a sí mismo ni procurarse las cosas nece.sarias. Un sobe-
5. I-In dijo de viva voz: «T'ang, tu predecesor, desde rano sin pueblo no puede ejercer su autoridad sobre
la aurora tenía el espíritu iluminado con grandes pen- nada en toda la extensión de sus Estados. El augusto
samientos, y sentándose esperaba la llegada del día para Cielo, fayorable a la casa de Chang, te ha permitido su-
ponerlos en ejecución. Buscaba y llamaba a su lado a cederle en el Imperio y llegar a ser virtuoso; es un be-
los hombres np-tables por sus talentos y virtudes, para neficio del que participarán todas las generaciones ve-
instruirsey gmar a sus descendientes. Teme el hacer nideras.»
inútiles las órdenes que él dio a este respecto, porque
con ello te perderás. 3. El Emperador se prosternó, inclinando primera-
mente la cabeza hasta las manos, y luego hasta el suelo,
6. »Trata de ser dueño de tu voluntad, toma resolu- y dijo: «Yo, niño pequeño (118), no comprendía en qué
ciones que duren largo tiempo. consiste la virtud, y he degenerado cuando me comparo
7. »Imita al inspector de los bosques, que, tras de con mi abuelo. He satisfecho mis pasiones con desprecio
haber tendido su arco, examina siempre, antes de lan- de las leyes; he seguido mi capricho contra la decencia,
zarlo, si la flecha está empulgada según las reglas. De y muy pronto hubiera atraído grandes males sobre mí.
igual modo determina con cuidado lo que te propongas, Es posible substraerse a los males enviados por el Cielo,
y sigue las huellas de tu abuelo. Me verás gozoso, y todas pero es imposible escapar a las desgracias que uno mis-
las edades te alabarán.» mo provoca. No he querido poner en práctica las ense-
ñanzas que recibí de ti, mi maestro y mi guardián, he
8. El Emperador no pudo aún decidirse a cambiar de comenzado mal, mas espero que continuarás reprendién-
conducta. dome y ayudándome con tus consejos y procederé de
9. I-In se dijo: «Su conducta es inicua; en él las
malas costumbres corrompen su naturaleza. No lo de- 1 manera que concluya bien.»
jaré ya vivir familiarmente con los hombres viciosos. 4. I-In se prosternó, inclinó la cabeza, primero hasta
l
88 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHL"--KING 89

las manos y después hasta el suelo, y dijo: «Un príncipe J. ,,T'ang, tu predecesor, puso su empeño en cultivar
inteligente se perfecciona por sí mismo y practica sin- la ·virtud, y se hizo digno de verse. asociado al Rey del
ceramente la virtud con sus súbditos. Cielo y de trabajar con El en el go"~nerno de los hombres.
5. »T'ang, tu predecesor socorría a los desventurados Príncipe, le sucedes y .debes c,?.i;itmuar s~ grande obra;
y a los indigentes con afección paternal. El pueblo le ojalá pudieras tener siempre HJOS los OJOS en este mo-
obedecía con gusto, todos estaban contentos. Entre los delo!
súbditos de los príncipes que reinaban al mismo tiempo 4. »Haz como el que quiere llegar a la cima de una
que él, los más cercanos decían: «Hemos esperado la alta montaña; comienza por escalar la bas~. Imit~ 8:1
llegada de nuestro soberano, nuestro soberano ha lle- que quiere llegar al extremo de pn largo cam1i:;o; pnnc1-
gado, ya no seremos maltratados por nuestros prín-
cipes.»
6. «Príncipe, cultiva con cuidado tu virtud; ten la
vista fija en tu abuelo, no te abandones nunca a la vo-
luptuosidad ni a la pereza.
l pia por recorrer los lugares mas cercanos a el. Avanza
así en la virtud constante y gradualmente.
S. »No cuentes como insignificantes los trabajos del
pueblo, comprende su dificult<:d. No te reposes en tu
dignidad, ten en cuenta los peligros que la rodean.
7. »Honra piadosamente a tus antepasados, y trata
a tus súbditos con respeto. Procura ver bien las cosas
r 6. »Previene y adopta desde el comienzo los medios
de alcanzar el fin.
lejanas, y comprender bien los consejos sabios. Yo te 7. »Cuando te den consejos contrarios a tu propio
ayudaré a hacer el bien y en esa tarea seré incansable.» sentimiento, debes examinar si están conformes con los
Artículo III
1 verdaderos principios.
~ 8. »¡Ay! ¿Cómo podrá obtener resultado alguno el
l. I-In dio nuevos consejos al Emperador en estos que obra sin reflexión? ¿Cómo, el que nada hace, podrá
términos: «El Cielo puede siempre retirarte sus favores llevar una obra a buen fin? Cuando el único soberano
y no ama sino a los hombres atentos al cumplimiento de todo el Imperio es muy virtuoso, todos los pueblos
1 imitan su ejemplo.
de sus deberes. El pueblo pueQ.e retirar siempre su afec-
ción, porque no ama sino a los hombres benéficos. Los 9. »Que el soberano, bajo pretextos especiales, no
Espíritus no aceptan siempre las ofrendas; no admiten destruya los antiguos reglamel'1;tos administrativos; que
sino las de los hombres verdaderamente sinceros. ¡Cuán- 1'¡ el oficial tras de haber conclmdo su obra, no conserve
tas dificultades ofrece la dignidad de Hijo del Cielo! ,. su cargo' a causa del favor del príncipe o solo a ca';lsa

l
2. »Con estas tres virtudes, la diligencia, la benefi- de un interés particular. Si tal ocurre, todo el remo
cencia y la sinceridad, se gobierna bien: sin ellas se perseverará fielmente en la práctica de la virtud.»
gobierna mal.
»Siguiendo la misma vía que los buenos soberanos,
se está seguro del éxito. Imitando a aquellos que han
gobernado mal, se pierde uno infaliblemente. Es verda-
deramente un príncipe perspicaz, el que desde el comien- 1
zo al fin escoge bien sus modelos. l
'
90 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHC-Kl~G 91

Capítulo VI hacer sin cesar nuevos progresos en la virtud. Que tu


virtud sea constantemente la misma y cada día realizarás
UNA VIRTUD SIN MEZCLA nuevos progresos.
7. »No escojas para oficiales sino hombres virtuosos,
l. Después de poner I-In las riendas del gobierno en y de talento, y para ministros, sino hombres capaces. E1
manos de su soberano (T'ai Kia), y cuando se disponía deber de los ministros hacia el príncipe es el de ayu-
a retirarse a sus tierras, le dio algunos consejos acerca darle a hacer el bien, su deber para con el pueblo es el
de la práctica de la virtud. de trabajar por su prosperidad. El nombramiento de
2. Y le dijo: «¡Ah! no hay que contar demasiado con los ministros no puede hacerse a la ligera; es necesario
la clemencia del Cielo; su mandato no es irrevocable. un examen atento. Después de haberlos nombrado, esta-
Un príncipe constantemente virtuoso conserva su digni- blece entre ellos la armonía, y la administración será
dad. Aquel cuya virtud no es constante, concluye por constantemente uniforme.
perder el gobierno de las nueve provincias (119). 8. »Como la virtud debe ejercitarse en cosas muy
3. »El emperador (Kie), de ia casa de Hia, no ha sido diversas, no puede seguir siempre un solo e invariable
constantemente virtuoso; ha descuidado el culto de los modelo; debe buscar y tomar como ejemplo lo que
Espíritus y oprimido al pueblo. El augusto Cielo no le está bien. Lo que está bien no se puede reconocer siem-
ha protegido. El Rey del Cielo, recorriendo con su mi- pre en una sola y misma marca; pero siempre una ac-
rada todas las regiones del Universo, ha buscado un ción buena es aquella que se ejecuta con pureza de
príncipe capaz de recibir sus instrucciones, su dirección intención.
y su mandato. En su bondad ha buscado un hombre de 9. »Si tu virtud es pura, hará decir al pueblo entero:
una virtud sin mezcla, para hacer de él el gran sacerdote ¡Qué grandes pensamientos expresa nuestro soberanol
de los Espíritus. T'ang y yo, In, poseíamos ambos esta Y le hará decir también: «¡Qué puras son las intencio-
virtud pura, y respondíamos a los deseos del Cielo. nes de nuestro soberano!» Conservarás el poder y las
Hemos recibido su glorioso mandato para crobernar a rentas de tu predecesor; proveerás sin cesar a satisfacer
todos los pueblos del Imperio. Inmediatam:nte hemos las necesidades de un pueblo numeroso.
hecho comenzar el año civil en otra época que los Hia. 10. »Evidentemente un soberano cuya tablilla queda
4. ,,y no es que el Cielo haya amado con parcialidad a perpetuidad en el templo de las siete generaciones
la casa nuestra de Chang; el Cielo ha otorgado su favor (120), es que se ha señalado por una virtud extraordi-
1
a la virtud pura. No es que el príncipe de Chang haya \ naria; el que ha sabido mandar a todo el Imperio, ha

l
solicitado la sumisión de los pueblos, pero los pueblos gobernado perfectamente.
se han sometido a la virtud pura. 11. ,,un príncipe sin súbditos no tendría a quien
5. «Cuando la virtud es pura, todo se consigue, cuan- mandar; un pueblo sin príncipe, no tendría a quien obe-
do no lo es, nada sale bien. Los bienes y los males no decer. No trates de engrandecerte rebajando a los
descienden sobre los hombres según el capricho del azar, demás. Si un hombre o una mujer del pueblo no tienen
sino que el Cielo los distribuye según los méritos. libertad para aplicarse con todas sus fuerzas a hacer el
6. »Príncipe, tú que con la herencia de tu abuelo has 1 bien, el jefe del pueblo contará con un socorro menos,
recibido últimamente el mandato del Cielo, aplícate a l y el bien que debiera hacer no será completo.»

J
92 UJROS CANONICOS CHINOS EL CIIU-KIN:G 93
Capítulo VII estableció la siguiente regla: «Que nadie se atreva a
cerrar el camino a las reclamaciones del pueblo.» Y lue-
P'AN KENLI
go hizo entrar a todo el mundo en el patio del palacio.
6. Dirigiéndose a los dignatarios habló sobre poco
Artículo I más o menos en estos términos: «Acercaos todos, para
que os dé mis instrucciones. Pensad en cambiar de ideas.
No me resistáis con arrogancia y no permanezcáis en
1. P'an Keng deseaba trasladar su residencia a In, Keng.
pero el pueblo no quería ir a establecerse allí. El Empe-
rador reunió a todos aquellos a quienes no agradaba el 7. »Los emperadores, mis predecesores, han puesto
cambio y dirigiéndoles la palabra, pronunció una arenga. siempre cuidado en col!fíar los I?i:estos oficiales a los
descendientes de las antiguas familias, para darles parte
2. Y dijo: «Mi predecor (121) ha venido y se ha esta- en la administración. Estos últimos, cuando el empera·
blecido aquí (122) en el interés de nuestro pueblo, y no
con el fin de hacerle perecer de miseria. Ahora las fami- dor quería publicar sus órdenes para que fuese ejecu-
lias, en la indigencia, se ven obligadas a separarse, y no tado uno de sus designios, no dejaban ignorar sus inten-
pueden ayudarse mutuamente. La tortuga ha sido con- ciones. Por eso eran tratados por él con gran respeto.
sultada, y ha respondido: ¿Es que existe otro partido No pronunciaban palabra alguna que se. apartase de la
más ventajoso?» verdad. A causa de ello el pueblo se hacía cada vez
mejor. Vosotros, por el contrario, gritáis de continuo, y
3. «Mis predecesores, en todos sus asuntos, se con-
formaban con respecto a las órdenes del Cielo. No obs- hacéis acreditarse ideas peligrosas y que carecen de fun-
tante, no estab<in siempre en reposo, y no permanecían damento. No sé lo que podéis alegar contra mí.
constantemente en la misma población. Cambiaron cinco 8. »No soy yo quien carece de beneficencia, sino vos-
veces de residencia. Ahora, si ño imitamos a nuestros otros, que ocultáis al pueblo mis intenciones de hacer
antepasados, si no emigramos como ellos, es que estamos el bien, y que no teméis la cólera de vuestro sob~rano.
ciegos y no vemos que el Cieto va retirar su mandato a Veo vuestros corazones tan claramente como vena una
mi familia; sobre todo no se podrá decir que seguimos llama. Mas yo soy quien por mi imprudente indulgencia
los gloriosos ejemplos de mis predecesores.
4. «De igual forma que al pie de un árbol caído nacen
nuevos vástagos, así cuando hayamos abandonado la
ciudad de Keng, el Cielo continuará concediéndome su
!
~
ha dado lugar a vuestros excesos.
9. »Así como cuando la red es suspendida de su cuer-
da sus mallas no se embrollan, sino que están en orden,
de' igual modo, cuando el sobe~ano es obedecido, el
mandato, a mí y a mis descendientes, en la nueva ciudad
(de In o Pou occidental). Volveré entonces a ocuparme
en la gran obra de mis predecesores, y aseguraré la paz
de todas las regiones del Imperio.»
S. P'an Keng, para ilustrar al pueblo, se dirigió pri-
l
r
orden reina en el Estado. De la misma manera que cuan-
do el labrador cultiva la tierra, siembra y cosecha con
entusiasmo y tiene una abundante recolección, de la
misma for~a, si salís de vuestra inacción y vais a fundar
un nuevo centro, recogeréis el fruto de vuestro trabajo.
mero a los hombres constituidos en dignidad. Apoyán- 10. »Si renunciando a seguir miras interesadas, con-
dose sobre lo que siempre había sido observado antaño, ( sentís en prestar verdaderos servicios al pueblo, a vues-

J
EL CHU-KI!\G 95
94 LIBROS CA!\ONICOS CHI!\OS

tros parientes, a vuestros colegas, podréis glorificaros ofrendas solemnes a mis predecesores, vuestros antepa-
con orgullo de haber merecido bien de la nación. sados están junto a ellos, se encuentran también pre-
sentes y disfrutan del festín. Y ellos hacen descender
11. »Nada os interesan los grandes males que ame- bienes o males sobre la posteridad, según sus méritos.
nazan a vuestros parientes, y a los extraños. El labrador No me atrevería a oponerme a sus deseos, acordándoos
perezoso, que entregándose al reposo no trabaja con recompensas que no hubiereis merecido (123).
ardor y no cultiva sus tierras, no cosechará el mijo.
15. »Os propongo esta empresa difícil con decisión
12. »Vuestros discursos al pueblo no son apropiados
para establecer la concordia y acarrear la felicidad, y os
preparan personalmente grandes desdichas. Destructo-
1 tan firme como la del arquero que apunta al blanco. No
me hagáis la injuria de dudar de los sentimientos de los
hombres de edad y experimentados; no despreciéis a
res del orden público, plagas del pueblos, rebeldes pér- los huérfanos ni a los jóvenes. Que cada cual de vosotros
fidos, atraeis sobre vosotros el castigo del Cielo. Después se prepare una morada para largo tiempo en la tierra
de haber marchado a la cabeza de un pueblo siguiendo de In. Trabajad con todas vuestras fuerzas, según los
el mal camino, soportaréis la pena de vuestro crimen. planes de vuestro soberano.
»Y ¿de qué os servirá entonces el arrepentimiento?
Veo que los hombres del pueblo se miran entre sí y 16. »Trataré indistintamente a parientes y extraños;
deliberan, para hacerme sus observaciones, pero voso- castigaré de muerte a todos los que hagan el mal, y
tros lo impedís diciéndoles cosas contrarias a la verdad. colmaré de honores a la virtud y a cuantos hagan el
Deberíais más bien temerme, pues de mí depende la bien. La prosperidad del Estado será vuestra obra; los
males no tendrán otra causa sino mi negligencia en cas-
duración de vuestra vida. ¿Por qué no me transmitís las
quejas del pueblo, en lugar de e_xcitaros unos a otros por tigar a los culpables.
afirmaciones si{T fundamento, espantando a la multitud 17. »Todos vosotros haced que esta proclama sea co-
y empujándola al abismo del mal? Cuando el incendio se nocida. Desde ahora en adelante poned cuidado en cum-
extiende en la llanura, aunque no haya medio de acer- plir con vuestros deberes, que el orden reíne en vuestra
carse a él, se le puede sofocar; de igual forma, a pesar administración, y moderad vuestras lenguas; si no seréis
de vuestras intrigas podría castigaros de muerte. Y este castigados, y de nada os servirá el arrepentimiento.»
castigo no sería imputable sino a vuestra turbulencia, y
nadie podría culparme de severidad excesiva. Artículo JI
13. »T'ch'eu Jen, el antiguo historiógrafo, ha dicho:
«Respecto de los hombres, escoged los antiguos (los des- 1. P'an Keng partió de Keng. Antes de atravesar el
cendientes de las antiguas familias); en cuanto a los ins- río Amarillo para transportar su pueblo a la tierra de
trumentos, procuraos los nuevos y no los viejos.» In, dirigió la palabra a sus súbditos, que no le seguían
14. »Antiguamente mis predecesores, juntamente con de buen grado, y les declaró su~ sentimientos con .gran
vuestros antepasados, eran compañeros de fatigas y de sinceridad. Cuando toda Ja multitud hubo llegado Junto
ocios; ¿podría yo permitirme cambiar y aplicaros casti· a un palacio situado cerca del camino, recomendó que
gos injustos? Mis predecesores han anotado, de edad en no hicieran ruido, para evitar toda irreverencia en
edad, los trabajos de vuestros antepasados; yo no he el palacio imperial, y luego les hizo subir y entrar
dejado en olvido sus buenas acciones. Cuando hago en él (124).
96 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU·KING 97
2. Y dijo: «Oíd y comprended bien mis palabras, y 7. »Si no tratáis de asegurar vuestra tranquilidad
no descuidéis la ejecución de mis órdenes. por largo tiempo, si no pensáis en las calamidades que
os amenazan, es como si os excitarais los unos a los
3. »En verdad, desde la antigüedad, los soberanos otros para perpetuar una causa de desdicha. El pre-
mis predecesores, han dado todos al pueblo cuidados sente os pertenece, pero no el porvenir, y si no cambiáis
asiduos e inteligentes. Por su parte, el pueblo ha de- pronto de lugar, moriréis en breve, faltos de recursos.
fendido a sus soberanos y participado en sus preocu- ¿En qué fundáis la esperanza de que el Cielo os con-
paciones. Así, en los tiempos desventurados que el Cielo
le ha enviado, casi siempre ha triunfado de las dificul- servará la vida en un país expuesto a continuas inun-
tades. daciones?
4. »Cuando una gran calamidad se abatía sobre la 8. »Os recomiendo que permanezcáis unidos de co-
dinastía de los In (o Chang),,mis predecesores no que- razón. No recojáis inmundicias que os mancharían y os
harían impregnaros de un olor fétido, es decir, guardaos
daban inactivos. El medio que empleaban era cambiar de entretener pensamientos y deseos que causarían
de región en interés del pueblo. ¿Por qué no juzgáis vuestra pérdida. Temo que os impulsen por un mal ca-
mi conducta según lo que habéis oído decir de los anti- mino y que os induzcan a error.
guos emperadores? Me ocupo de vosotros y os doy órde-
nes, únicamente para gozar con vosotros de tranquili- . 9, »Tomo esta medida preventiva, g fin de que el
dad, y no para castigaros de una falta. Cielo prolongue vuestros días. ¿Acaso fuerzo vuestra
voluntad? No empleo este medio a fin de poder subvenir
5. »Si os invito a venir a esta nueva región, es única- a vuestra subsistencia.
mente a causa de vosotros, y para conformarme plena-
mente a vuestn¡>' deseo de vivir cómodamente. 10. »Pienso en las fatigas que vuestros antepasados
soportaron (125), bajo el mando de sus prudentes empe-
6. »Ahora quiero cambiar de comarca con vosotros, radores, mis predecesores. Yo puedo igualmente subve-
a fin de procurar al Estado la tranquilidad y la estabi- nir a vuestra subsistencia empleando los mismos me-
lidad. Vosotros no tomáis parte alguna en mis preocu- dios, y os prodigo mis cuidados con gran solicitud.
paciones que no tienen más objeto que vuestro bien-
estar. Lejos de descubrirme vuestros sentimientos, de 11. »Si, faltando a mi deber de soberano, quedara
tener por mí un respetuoso y sincero cariño, y de esti- por largo tiempo aquí (en Keng), el ilustre emperador
mular a vuestro soberano, no queréis sino condenaros T'ang, me condenaría y haría caer sobre mí los mayores
a la indigencia y a la miseria, quedándoos en Keng. castigos. ¿Por qué eres tan cruel con mi pueblo?, pre-
guntaría.
Semejantes a los pasajeros que van en barcas, si no atra-
vesáis el río vuestras provisiones de viaje se pudrirán, 12. »Vosotros todos, pueblos numerosos, si no bus-
es decir, si no cambiáis de país, os veréis de continuo cáis los medios de vivir cómodamente, si no tomáis una
expuestos a la calamidad de la inundación. Si no me determinación, en perfecta armonía conmigo, que soy
seguís sinceramente, iremos todos al abismo. Si no re- vuestro soberano, los emperadores mis predecesores os
flexionáis en ello seriamente, cuando estéis en la des- condenarán altamente y harán caer sobre vosotros gra-
ventura, aunque os indignéis contra vosotros mismos, ves castigos. Os dirán: ¿Por qué no obráis de acuerdo
¿es que vuestra indignación podrá remediar el mal? con nuestro joven descendiente? Si os apartáis del de-
98 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING

ber de lo alto del Cielo os enviarán toda clase de casti- Artículo Ill
gos: y el retorno a la vía del deber no os servirá de
nada. l. P'ang Keng llegó a la tierra de In, determinó el
13. »En otro tiempo nuestros antepasados, vuestros lugar de las moradas, ordenó las dignidades y los car-
padres soportaron grandes fatigas bajo la dirección de gos, y animó a todos sus súbditos.
los em'peradores que me han precedido. Actualmente 2. y les dijo: «Huid de las vanas diversiones y de
sois los súbditos que yo tengo el cargo de alimentar. la pereza. Trabajad con ardor y asegurad los destinos
Si guardáis en vuestros corazones la determinación fa- de un gran Imperio.
tal de quedaros en Keng, los emperadores mis prede- 3. »Voy a abriros completamente mi corazón, a de-
cesores consolarán a vuestros antepasados, a vuestros clararos mi pensamiento y mis más íntimos sentimien-
padres, rompiendo toda relación con vosotros, os recha- tos haciendo conocer a todos mis intenciones. Os per-
zarán y no os salvarán de la muerte. do~o vuestra resistencia pasada, no trataré a ninguno
14. »Vosotros, mis ministros, que dirigís conmigo de vosotros como culpable, pero vosotros, por vuestra
los asuntos públicos y participáis conmigo en el ejerci- parte, evitad el excitaros unos a otros a odiarme; no
cio del poder supremo, si amontonáis tesoros y piedras conspiréis ni murmuréis de vuestro soberano.
preciosas, vuestros ª!l~epasados, vuestros !?ª?res se q:ie- 4. »En otro tiempo, Tch'eng T'ang,. mi predecesor,
jarán altamente a m1 ilustre abuelo, y le diran: «Enviad queriendo aumentar los servicios prestados por sus an-
graves castigos contra nuestros descendientes.» Y harán tepasados, fue a establecerse con sus súbditos en un país
que este ilustre emperador os envíe grandes males. montañoso (126). Y así hizo desaparecer las causas de
15. »¡Ah! Sin duda os propongo una empresa peno- vuestras desgracias y mereció bien de nuestra nación.
sa, mas no os separéis de mí y tomad con empeño siem- S. »Porque los alrededores de Keng estaban frecuen-
pre aquello que es objeto de mi solicitud. Adoptad mis temente inundados, el pueblo se marchaba de tales pa-
planes, mis pensamientos, y seguidme; conformad yues- rajes, se dividía, se dispersaba, erraba en una extensión
tros sentimientos a las leyes de la razón y de la equidad. sin límites. ¡Y vosotros, sin embargo, habéis pregunt~do
16. »Si entre nosotros hay algunos malvados que se por qué razón yo sumía a tantas gentes en la turbación
apartan del deber, que causan disturbios, que no res- y la agitación obligándolas a trasladarse a otro punto!
petan mis órdenes, o aprovechan la primera ocasión 6. »Como el rey del Cielo, quiere hacer revivir las
para provocar revueltas o para mostrar su perfidia, les virtudes de mi ilustre antepasado y restaurar la admi-
haré cortar la nariz, y si su crimen es muy grave, los nistración de nuestra dinastía, me aplico, con ayuda de
condenaré a muerte, a ellos y a todos sus descendientes, ministros fieles y abnegados, a asegurar la subsistencia
sin perdonar a uno solo, a fin de que no propaguen su del pueblo, y a fijar para siempre la residencia imperial
raza en la nueva región en donde instalaré familias para en esta nueva población.
siempre.»
) 7. »Cambiando de residencia, yo, joven, no he obra-
do contra la opinión de todo el pueblo; sino que he se-
guido los consejos de aquellos que razonan con más
{ cordura, que piensan como yo que este cambio era ne-

1
100 LIBROS CANONlyOS CHINOS EL CHlJ-KING 101
cesario. Vosotros, resistiendo a mi volunt::td, lo hacéis pios de la sabiduría, merece ser llamado inteligente y
con buena intención, pues a .pesar de toJo mostráis sabio. El que es inteligente y sabio es eI modelo de
temor de obrar contra la respuesta que me había dado todos. El Hijo del Cielo manda solo en todos los reinos;
la tortuga, que me aconsejaba que aumentase el esplen- todos los oficiales reciben de él su dirección. Cuando
dor de mi dinastía. habla, sus palabras son órdenes. Si no habla, los oficiales
8. »¡Jefes de los principados, directores de los oficia- que están bajo sus órdenes no tienen quién los dirija.»
les, oficiales de todos grados, espero que tendréis com- 2. El Emperador, en respuesta a su petición, compu-
pasión de mi pueblo! so un escrito en el que decía: «Encargado de establecer
9. »Ya mismo escogeré y dirigiré los oficiales, a fin el orden en todas las partes del Imperio, temo no poseer
de que den a mi pueblo cuidados asiduos. la misma virtud que mis antepasados. He aquí por qué
10. »No confiaré los cargos a aquellos que amen las no hablo. Medito con respeto y en silencio los princi-
riquezas, emplearé y trataré con honor a los que se pios de la sabiduría. En sueños el Rey del Cielo me ha
esfuercen en asegurar al pueblo las comodidades de la dado un excelente auxiliar, que hablará por mí.»
vida, la subsistencia y una estancia duradera. 3. Entonces el Emperador trató de recordar distin-
11. »Ya que conocéis mis sentimientos, y os he hecho tamente los rasgos de aquel que le había sido presenta-
conocer cuáles son los que apruebo y los que desaprue- do en sueños, y con ayuda de este retrato lo hizo buscar
bo, todos vosotros debéis coqformaros respetusamente por todo el Imperio. Iue, que vivía en el llano de Fu-ien,
a mi voluntad. fue el único a quien se encontró parecido.
12. »No acumuléis tesoros ni objetos preciosos, sino 4. Fue nombrado primer ministro. El Emperador le
aplicaos a procurar al pueblo las comodidades de la guardó consigo.
vida. · '
13. »Poned empeño en hacer el bien a todo el mun- 5. Y le dio sus órdenes en estos términos: «Desde
do, y siempre con la misma abnegación.» por la mañana hasta por la noche preséntame instruc-
ciones para ayudarme a practicar la virtud.
6. »Serás para mí lo que la piedra de afilar es con
Capítulo VIII respecto al aéero, lo que la barca y el remo respecto del
pasajero que atraviesa un gran río, lo que una Huvia
PROMOCIÓN DE !UE
de tres días es a la tierra en un año de gran sequía.
Artículo I 7. »Que tu corazón me sea completamente abierto,
y vierta en el mío como un rocío benéfico.
l. El emperador Kao tsung (127) lloró la muerte de 8. »Un remedio que no produce una perturbación
su padre en una pequeña cabaña, durante tres años. violenta no curará la enfermedad. Un hombre sin cal-
Después de haber abandonado el traje de luto, aún zado se herirá los pies, si no mira atentamente el cami-
siguió guardando silencio (128). Todos los oficiales le no. De igual forma, un hombre que, como yo, no tiene
dirigieron justas observaciones. Y le dijeron: «El que virtudes, cometerá muchas faltas, si no se pone cuidado
conoce perfectamente y en hora temprana los princi- en mostrarle continuamente el camino del deber.
102 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHC-KlNG 103

9. »Tú y tus colegas, obrando siempre de un común arcas y sólo dados tras un maduro. examen. An:es. de
acuerdo, dirigid a vuestro príncipe, a fin de que, siguien- tornar el escudo y la lanza pa;a castigar a un pnn~1pe,
do las huellas de mis predecesores, imite a mi ilustre es preciso examinarse uno mismo y preguntarse s1 no
abuelo (Tch'eng T'ang), y haga a todos los pueblos fe- se tiene que reprochar algo. Príncipe, pon cuidado en
lices. estas tres cosas. Si las comprendes perfectamente todo
10. »Cumplid, pues, con respeto el cargo que os con- irá bien.
fío, y tened siempre presente la idea de llevar vuestra 5 »El bueno y el mal gobierno dependen de los ofi-
obra a buen fin.» ciaies. Los cargos deben ser confiados, no a los favo-
11. Iue respondió al Emperador: «La madera corta- ritos del príncipe, sino solamente ~- los hombres capa-
da según la marca del cordel, queda derecha; el prínci- ces. Las dignidades deben ser confiadas, no a los hom-
pe que se guía por los consejos de sus ministros, llega bres viciosos, sino a los hombres eminentes por sus
a ser sabio y prudente. Cuan® el príncipe ha alcanzado virtudes y por sus talentos.
la más elevada sabiduría, los oficiales obedecen sus 6. »Antes de proceder a cualquier ac~o, examinfi si
deseos sin esperar sus órdenes. ¿Quién se atrevería a tu deseo es honrado y justo, y no obres smo en el tiem-
no conformarse con las excelentes instrucciones del po oportuno.
Emperador?»
7. »El que se complace y desea~~ª en su virtud, ter-
mina por perderla. El que se glorifica de sus talentos,
Artículo JI Jos hace inútiles (129).
8. »Todo asunto, toda empresa necesita preparativos.
1. Iue fue en~rgado de dirigir los servicios. El que está bien preparado no tiene nada que temer.
2. Se presehtó ante el Emperador, y le dijo: «Los 9. »No tengas favoritos porque serías despreciado
emperadores inteligentes que han fundado el Imperio, por ellos mismos. No vaciles en reparar u~ error o upa
obedeciendo con respeto la ley establecida por el mismo falta involuntaria, porque de lo contrario cometenas
Cielo, han constituido los diversos Estados y fijado sus una falta voluntaria.
capitales. Decidieron que habría un emperador y prín-
cipes, y debajo de ellos, grandes prefectos y jefes de 10. »Si el príncipe persigue constaD;temente el ú?-i~o
oficiales, no con objeto de vivir en el ocio y entregados objetivo que debe proponerse de contmuo, su adrnm1s-
al placer, sino con el fin de que el orden reine en el tración será irreprochable.
pueblo. 11. »Importunar a los Espíritus con ofrendas y con
3. »El Cielo ve y oye todo. Un soberano sabio lo imi- peticiones intempestivas o de un modo harto frecuente,
ta. Entonces los oficiales siguen su ejemplo con respetó, es faltarles al respeto. Las ceremonias dei:iasiad? mul-
el pueblo es sumiso y está bien gobernado. tiplicadas engendran la sospecha de que solo el mterés
las mueve. Es difícil honrar a los Espíritus como con·
4. »Las palabras indiscretas acarrean el deshonor.
La coraza y el casco, llevados a destiempo atraen las viene.»
armas de los príncipes vecinos. Los trajes destinados 12. El Emperador dijo: «Tu disc~rso es como 1;1ll
a recompensar el mérito deben ser conservados en las festín delicioso. Iue, lo que me has dicho debe ser eJe-
104 LIBROS CANONICOS CHINOS El.. Cr l U-KlNG 105

cutado. Si no fueras un excelente consejero, jamás ha- 5. »La ciencia se adquiere mitad por el estudio, mi-
bría oído exponer tan buenas reglas de conducta.» tad por la enseñanza. Quien se aplica a aprender sin
cesar, se perfecciona sin que él mismo lo advierta.
13. Iue, de rodillas, inclinó la frente hasta sus manos
y luego hasta el suelo, y dijo: «Es fácil conocer estos 6. »Ten los ojos fijos en las reglas y en los ejemplos
principios, pero es difícil ponerlos en práctica. No obs- admirables de tu abuelo, y serás siempre irreprochable.
tante, príncipe, si estás persúadido de su necesidad no 7. »Entonces, yo, Iue, podré responder a tus deseos,
lo encontrarás difícil, y tu virtud será realmente tan per- llamando de todas partes a los hombres de un talento
fecta como la de tu abuelo T'.ch'eng T'ang. En cuanto y de una virtud notables y confiándoles los diversos
a mí, si yo no te dijera toda la verdad, sería culpable.» cargos del Estado.»
8. El Emperador dijo: «Iue, todo el Imperio admi-
Artículo IJ I rará mi virtud merced a la influencia de tu ejemplo y
enseñanza.
l. El Emperador dijo: «Iue, acércate. Yo, débil niño, 9. »Las buenas piernas y los buenos brazos hacen al
he estudiado primero con Kan P'an. Luego he vivido hombre robusto, y el buen ministro hace sabio al so-
retirado en el campo. De allí fui a vivir en el recodo berano.
formado por el río Amarillo. Atravesando de nuevo el 10. »En otro tiempo, I-In, jefe de todos los oficiales,
río Amarillo, he vuelto a Puo. Hasta el presente mi inte- primer ministro del Emperador y ministro de justicia,
ligencia está poco iluminada. formó a mí abuelo T'chang T'ang. Y decía: «Si no con-
2. »Muéstrame cuál debe ser el fin de mis esfuerzos. sigo hacer de este príncipe otro Yao, otro Chuen, mi
Sé para mí lo 9-ue el fermento y el grano germinado son corazón experimentará tanta vergüenza como si hubiera
para aquel que confecciona licores, lo que la sal y las sido azotado en la plaza pública.» Si un hombre del pue-
blo hubiera carecido de algo, I-In hubiera dicho: «Es
ciruelas son para el que prepara una salsa. Con tus culpa mía.» Gracias a él mi ilustre abuelo pudo secun-
colegas ocúpate de mí y no me abandones. Si así lo dar al augusto Cielo y gobernar a los hombres. Espero
haces podré poner en práctica tus enseñanzas.»
que me ayudará con prudencia, y no permitirá que el
3. Iue respondió: «Príncipe, un soberano debe tratar primer ministro I-In sea el único que haya prestado se-
de recibir muchas enseñanzas y consejos, únicamente ñalados servicios a la dinastía de los Chang.
a fin de bien establecer la obra de su propia perfección 11. »Un buen príncipe no se ocupa de los cuidados
y del buen gobierno de los pueblos. Si estudia las ense- del gobierno sino con oficiales sabios y prudentes; un
ñanzas de los antiguos, alcanzará su fin. Porque nunca sabio no acepta cargo ni sueldo sino de un buen prín-
he oído decir que un príncipe, sin tomar a los anfürnos cipe. Tu podrás, según espero, hacer que yo, vuestro
por maestros, haya hecho obra duradera. - príncipe, suceda dignamente a mi abuelo asegurando
4. »Ejercít;tte en estimarte poco a ti mismo, y aplí- para siempre la felicidad del pueblo.» Iue, de rodillas,
cate al cumplimiento de tus deberes con continua dili- inclinó la cabeza hasta las manos, y luego hasta el suelo,
gencia; la perfección llegará luego como fruto esperado. y dijo: «Trataré de mostrarme a la altura del cargo con
Piensa seriamente en estas dos cosas y todas las vírtu- que el Emperador me ha honrado, y de cumplir mi mi-
des vendrán a adornar tu corazón. sión para bien del pueblo.»
106 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU·KING 107
Capítulo IX 2. y le dijo: «Hijo del Cielo, ya éste retira su man-
dato a nuestra casa de In. Ni los hombres sagaces ni la
gran tortuga se atreverían a predecir acontecimientos
AL DÍA SIGUIENTE DE UN SACRIFICIO DE KAO TSUNG venturosos. No es que los antiguos emperadores (al pre-
sente en el cielo) no quieran ayudar al Emperador ac-
l. Al día siguiente de un sacrificio, cuando Kao Tsung tual que es su descendiente, pero nuestro Emperador,
hacía una nueva ofrenda, un faisán chilló, lo que fue por 'sus excesos y orgías ha roto con el Cielo.
considerado como de mal agüero. 3. »Por eso el Cielo nos abandona y la tierra nos niega
T. Tsu Ki (ministro de Estado) dijo: «Es preciso que las cosechas. Descuidamos las cinco virtudes que la Na-
el Emperador ordene primero su corazón y luego su turaleza ha puesto en nuestros corazones, y no llena-
conducta (130). mos los deberes que van unidos a las cinco relaciones
3. Aconsejando luego al Emperador, le dijo: «El sociales.
Cielo, cuyas miradas siguen por todos lados a los hom- 4. »Actualmente todos desean la caída de la dinastía
bres aquí abajo, considera sobre todo su justicia y re- de los In, y dicen: «¿Por qué el Cielo no despliega su se-
gula en consecuencia su longevidad. No es el Cielo el veridad y no envía su gran mandato a un príncipe de
que hace morir a los hombres antes del término ordina- otra familia? ¿Qué nos une al Emperador actual?
rio, son los hombres quienes por sus crímenes rompen 5. El Emperador respondió: «¿Es que mi vida y mi
por sí mismos el hilo de su vida. dignidad no están aseguradas en los decretos del Cielo?»
4. »A veces los hombres no hacen el bien, y no quie- 6. Tsu-I se retiró y dijo para sí: «¡Ay! tus crímenes
ren reparar sus faltas. Luego, cuando el Cielo les mani- son numerosos y se levantan como un muro entre ti y el
fiesta su voluntad y la confirma con presagios, a fin de Cielo. ¿Puedes esperar que el Cielo te conserve la vida y
que modifiquen su conducta, dicen: «¿Qué me importan el poder soberano?
esos presagios?»
7. »La dinastía de los In va a acabar; es evidente que
5. »El principal deber del Emperador es cuidar de su tu conducta acarreará la pérdida de tus Estados.»
pueblo. Además, tus antepasados proceden del Cielo; no
hagas demasiadas ofrendas a las manes de tu padre.»
Capítulo XI

Capítulo X EL PRÍNCIPE DE UEI (132)

UEN UANG VENCEDOR DEL PRÍNCIPE DE LI l. El príncipe de Uei habló aproximadamente en es-
tos términos: «Gran maestro, segundo maestro (133),
temo que la casa de los In no pueda mantener ya el or-
1. Como el jefe de los príncipes del oeste (Uen uang) den en el Imperio. En otro tiempo, nuestro abuelo (T'ch'
hubiese vencido al príncipe de Li, temió Tsu-I que la eng T'ang) se distinguió por sus bellas acciones. Ahora
casa de Tcheu llegara a ser demasiado poderosa y arre- nos entregamos al vino y cometemos mil excesos .cu~ndo
batara el Imperio a la de In y se apresuró a advertir de estamos ébrios, ahogando, en nosotros, todo sentimiento
ello al Emperador ( 131 ). honrado.
108 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-K:iNG 109

2. »Los súbditos de In, grandes y pequeños, se com- excitarse mutuamente a cometer crímenes. Así muchos
placen en desvalijar a los viajeros en las llanuras cu- personas están extenuadas por el hambre y no saben a
biertas de hierba, o excitan a la revuelta y a cometer quien recurrir.
perfidias. Los ministros de Estado y los oficiales violan 8. »Ahora que la casa de Chang está en la desgracia,
las leyes, impulsados por el mutuo ejemplo. De tantos quiero sucumbir con ella. Cuando haya desaparecido en
culpables jamás uno solo es castigado. Los hombres del el abismo, no seré súbdito ni ministro de ningún otro
pueblo comienzan a levantar la cabeza, se atacan mu- emperador. Mas, según mi opinión, tú, que eres hijo de
tuamente y se vengan entre sí. La dinastía de los In se Emperador, harías bien en retirarte a fin de conservar
encuentra actualmente en el abismo y perece. Es como un descendiente a nuestros antepasados. El consejo
un hombre que, atravesando a pie una vasta extensión que en otro tiempo di a tu padre te ha sido perjudicial.
de agua, no encuentra ni vado ni orilla. Después de las Hijo de emperador, si no te alejas, toda tu raza se veró.
grandes cosas ejecutadas por su fundador, la dinastía arrastrada en una ruina común ( 134 ).
de los In, marchando a su pérdida, ha llegado a seme-
jante estado.» 9. »Que cada uno de nosotros torne la determinación
que le parezca más conforme con su deber, y se presen-
3. El príncipe de Uei añadió: «Gran Maestro, segun- te ante las tablillas de los emperadores, nuestros antepa-
do maestro, cometemos extravagancias. Los ancianos de sados, para darles cuenta de nuestras acciones. Por mi
nuestra familia, se han retirado al desierto. ¿Y no te- parte, no iré, para salvar mi vida, a buscar un refugio en
néis que darme consejo alguno ahora que nos encontra- tierra extranjera (135).»
mos al borde del abismo?, ¿qué puedo hacer?»
4. El gran maestro respondió sobre poco más o me-
nos en estos términos: «Hijo de Emperador, por un te- CUARTA PARTE
rrible castigo del Cielo que en su cólera ha decidido la
pérdida de la dinastía de los In, el Emperador actual ANALES DE LA DINASTIA DE LOS TCHEU (136)
se ha entregado al vino cometiendo mil excesos en su
embriaguez. Capítulo I
5. »No respeta lo que debería respetar, y aleja a los LAS GRANDES ARENGAS
ancianos de más edad, a los hombres que ocupaban los
puestos oficiales desde hacía mucho tiempo. Artículo I
6. »Ahora los súbditos de In roban, se apoderan por
la fuerza de los bueyes de un solo color y de las vícti- 1. En la primavera del año décimo tercio del reinado
mas perfectas que debían ser ofrecidas a los Espíritus de U'uang, una importante asamblea de príncipes se ce-
del Cielo y de la Tierra, a lo que no se oponen los ofi- lebró en el Vado de Meng.
ciales. Luego comen estas víctimas y no son castigados. 2. El Emperador dijo: «¡Oh! vosotros, ilustres prínc;i-
7. »Bajando la vista sobre el pueblo de In veo que los pes,. amigos míos y oficiales de t?do rango que está1.s
gobernantes, por sus crueldades y sus exacciones se a mi servicio, oíd y comprended bien lo que voy a deci-
atraen resistencias y venganzas, sin cesar. Los gober- ros.
nantes y sus subordinados tienen como rasgo común el
1 3. »El Cielo y la Tierra son como el padre y la madre
110 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KiNG 111

de todos los seres, y entre todos los seres, sólo el hom- les enseñen, y quiere que estos soberanos y estos maes-
bre está dotado de razón. El que más se distingue por tros ayuden al Rey. ~upremo a difundir !'eneficios y a
su inteligencia y su perspicacia, llega a ser el soberano mantener la tranqmhdad en todas las reg10nes. ¿Es que
monarca. El soberano monarca es como el padre y la yo, respecto de l?s ino?entes y de los culpables me per-
madre del pueblo. mitiría seguir m1 propia voluntad y no la voluntad del
4. »Actualmente, el Emperador Cheu, de la familia Cielo?
de los Chang, no respeta al Cielo, que está por encima v 8. »Según un antiguo axioma de la guerra, cuando se
de él, y abruma de males al pueblo que vive bajo sus le- trata de fuerzas iguales es preciso considerar la virtud
yes. de los partidos (el partido más virtuoso triunfa); a vir-
tud igual, hay que considerar la justicia de la causa. Los
5. »Se abandona a la embriaguez, se entrega a la vo- súbditos de Cheu se cuentan por decenas y por cente-
luptuosidad, se permite ejercer una cruel opresión. Por nas de miles, pero cada hombre tiene un sentimiento ~i­
él los padres son castigados al mismo tiempo que los ferente. Mis súbditos no se elevan más que a tres mil,
culpables, y los cargos llegan a ser hereditarios en las pero no tienen sino un solo corazón.
familias. Con sus palacios magníficos, sus lujosas habi-
taciones, sus elevadas terrazas, sus miradores, su díques, 9. »La larga cadena de los crímenes de Chan~ es com-
pleta; el Cielo me ha ordenado que la rompa. S1 no obe-
sus depósitos de agua, y otras cosas costosas, os arruina dezco al Cielo seré tan culpable como Cheu.
a todos, pueblos del Imperio. Hace perecer quemados
a hombres leales y virtuosos. Abre el seno y arranca las 10. »Yo, niño pequeño, tiemblo desde por la mañana
entrañas de las mujeres encinta. El agusto Cielo, coléri- hasta la noche bajo el peso de un temor respetuoso. Mi
co, ha encargadQ a mi padre Uen'uang que aplique con padre Uen'unag me ha transmitido la orden que él .ha
recibido de castigar a Cheu. Por lo tanto, he ofrecido
respeto los castigos de la justicia divina. Esta gran sacrificios al Rey del Cielo, a los poderosos Espíritus
obra no ha terminado aún (137).
de la Tierra y con ayuda de todos vosotros ejecutaré la
6. »Yo, Fa (138), que soy como un niño pequeño, he sentencia de condenación pronunciada por el Cielo.
juzgado el gobierno del príncipe de Chang por vuestra 11. »El Cielo tiene compasión del pueblo. El deseo
conducta, ilustres príncipes y amigos míos (139). Y sin del pueblo es el deseo del Cielo. El pueblo desea la caída
embargo, Cheo no muestra deseo de corregirse. Vive en de los Chang; el Cielo también. Ayudaréis a vuestro so-
la indolencia, ni honra al Rey supremo, ni a los Espíri- berano, lo espero, a limpiar el Imperio. ¡Oh! ¡Qué mo-
tus del Cielo y de la Tierra; descuida el templo de los mento tan favorable! No es lícito dejarlo escapar.»
antepasados de su familia y no les hace ofrenda alguna.
Las víctimas de un solo color y el mijo preparado en los
vasos es robado y comido por infames ladrones. No obs-
( Artículo JI
tante, Cheu dice: El pueblo es mío el mandato del Cielo l
es mío; no debo temer nada.» y' no modera su indo- 1. El día llamado meu u (140), el Emperador se detu-
lencia. vo al norte del río Amarillo. Los príncipes se le reunie-
7. »El Cielo, en su bondad con los pueblos de la Tie- 1 ron con sus tropas. El Emperador pasó revista a todo
rra, les da soberanos que los gobiernen, maestros que ( el ejército y le dirigió un discurso,
1
112 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KIS:G 113

,~· Di~o: «¡Oh vosot;os, num~rosos guerreros que ha- bles. Atacaré al príncipe de Chang y la victoria es segu-
be1s vemdo de las reg10nes occidentales, oid todas mis ra.
palabras!
6. »Cheu posee miríadas y millones de hombres or-
3. »He oído dec:ir, que los días parecen demasiado dinarios, todos de voluntad y sentimientos muy distin-
cortos al hombre virtuoso para hacer el bien, y al mal- tos. Yo, por mi parte, tengo diez ministros que me ayu-
vado para hacer el mal. El Emperador Cheu de la fa- dan a bien gobernar y que están unidos de sentimiento
milia de los Chang, se obstina en violar toda; las leyes y de voluntad. Sus más cercanos parientes están con él,
alej~ _de su lado a los ancianos de cabello blanco y viv~ pero no valen lo que los hombres perfectamente virtuo-
familiarmente con los hombres viciosos. Se abandona a sos.
ia voluptuosidad se entrega a la embriaguez se da a 7. »El Cielo ve por los ojos de mi pueblo y oye por
tc:ctos los excesos y su tiranía no tiene límite;. Sus mi- los oídos de mi pueblo (143). Ahora bien, todo el pueblo
n_istros han llegado.~ ser semejantes a él. Forman par- critica mi tardanza. Es preciso que marche adelante.
tido~ entre las fa_miha~, ent~etienen enemistados y hace
servir a la autond:;td imperial, para que se exterminen 8. »Desplegando las fuerzas de mis armas, voy a in-
unos a otros. Los inocentes lanzan gritos al Cielo. Los vadir los Estados y a apoderarme del cruel malhechor.
crímenes más odiosos aparecen en pleno día y difun- Castigándole, haré una gran obra y adquiriré mayor glo-
den por todos lados como un olor fétido. ria que T'che eng T'ang.
_4.. »El Ciel<;> hace bien al. pueblo, y el soberano es el 9. »Animo, valerosos guerreros. No creais que nada
mm1s~ro del Cielo. En otro tiempo, Kei, príncipe de Hia, tenéis que temer; persuadíos más bien de que no se-
~~ qmso conformarse a los sentimientos del Cielo y ver- réis capaces de sostener el choque del enemigo y des-
t10 su crueldaq 'CO~o un veneno sobre todos los prínci- plegad toda vuestra energía. Todo el pueblo tiembla de-
p;s. Entnces, el Cielo, pr~stando su auxilio a Tch'eng lante de Cheu, como un toro sin cuernos. Pero unid vues-
T ang, le encargó que humillara la casa de Hia y que le tros brazos, unid vuestros corazones y realizad una obra
retirase el mandato imperial. que todas las edades venideras os agradecerán.»
5.. CJ;ieu, es más ~ul~able que Kie. Ha despojado de Artículo III
su digmdad a un prmc1pe de una virtud extraordinaria
(141), ha hecho morir inhumanamente a un príncipe que l. Al día siguiente, el Emperador pasó revista a sus
le ªJT;ldaba y le aconsejaba (142). Dice que el mandato seis legiones, y declaró sus propósitos a todos los solda·
~el Ci~lo le pert~nece, y no le puede ser retirado, que no dos (144).
tiene importancia alguna que cumpla bien con sus debe- 2. El Emperador dijo: «¡Oh, nobles guerreros de las
res,. que, los sa~rific!os no s~n de utilidad alguna, que regiones occidentales! La ley impuesta por el Cielo al
la tiran~a no t~ene mconvemente. Tiene ante sus ojos género humano es manifiesta, y sus diferentes artículos
un espejo, un ejemplo 9ue no es ~uy antiguo, en la per- son muy claros. Ahora bien, el Emperador Cheu, de la
sona del Emperador K1e, de la dmastía de los Hia. Pa- dinastía de los Chang, menosprecia y viola las cinco gran-
rece que e.1 Ciel<?_ quiere servirse de ?JÍ para gobernar ai des virtudes que regulan las relaciones sociales. Entré-
pueblo. Mis sueno sestán en armoma con los signos da- gase a la pereza y no respeta nada. El mismo se ha sepa-
dos por la tortuga, y, como ~Ilos, son presagios favora- rado del Cielo y se ha hecho odioso al pueblo.
114 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 115

3. »Ha hecho cortar la pierna a un hombre que atra- 6. »Si triunfo de Cheu, lo deberé, no al poder de mis
vesaba el agua por la mañana y ha abierto el corazón de armas, sino a la virtud irreprochable de mi padre Uen
un hombre bueno (145). Tirano, cruel mata, asesina unag. Si Cheu me vence, será preciso atribuir este fra-
siembra a su alrededor la aflicción y ei' dolor. Ha otor~ caso no a una falta de mi padre Uen uang, sino a mi
gado su estimación y su confianza a hombres corrompi- poca virtud.»
dos; ha destituido y .arrojado de s~ palacio a sus precep-
tores y a sus guardianes. Ha abolido las leyes adminis-
trativas y las leyes penales. Ha encarcelado y reducido Capítulo II
a la esclavitud luego a un oficial irreprochable (146 ). No
ofrece sacrificios ni al Cielo ni a la Tierra, ni ofrenda a ARENGA PRONUNCIADA EN Mu
los manes de sus antepasados. Emplea extraños sacrifi-
cios e invenciones extravagantes para distraer a una
mujer (147). El grito del Cielo irritado contra él exige l. Era el primer día del ciclo (148). El Emperador U
la supresión de su dinastía. Espero que ayudaréis con Uang, que había llegado la misma mañana al llano de
todas vuestras fuerzas a vuestro soberano y ejecutare- Mu, no lejos de la capital de Chang, dirigió una arenga
mos con respeto la sentencia de condenación dictada por a los soldados. Empuñando con la mano izquierda el ha-
el Cielo. cha dorada, y con la diestra un pendón de crin, blanco,
para dar las señales, dijo: «Venís de muy ·lejos, hombres
4. »Los antiguos decían: «El que verdaderamente me de las regiones occidentales.»
hace bien es en verdad un soberano; el que me oprime es
mi enemigo.» Un hombre abandonado de todos Cheu 2. El Emperador continuó: «¡Oh! vosotros, ilustres
ejerce su mandqto con gran crueldad; es vuestro' enemi~ príncipes, mis amigos, y vosotros que estáis a mi servi-
go y el enemigl'> de vuestros descendientes en la eterni- cio, ministros de la instrucción, de la guerra y de obras
dad. E.l que siembra la virtud, dice un adagio, debe po- públicas, ayudantes de los ministros, oficiales inferiores
ner cmdado en regarla, el que destruye el vicio debe cui- de todo rango, jefe de la escolta, jefes de mil hombres,
d~r~e ~<:_ destruir también su raíz.» Por tal razón, yo,
centuriones;
deb1I mno, c~n vuestro poderoso socorro aniquilaré a
vuestro enemigo: Espt:ro que todos vosotros despleguéis 3. »Vosotros también, guerrers de Lung, de Chu, de
valor y constancia, a fm de que vuestro soberano realice K'eang, de Meu, de Uei, de Lu, de P'eng y de Pu;
enteramente su obra. Los que lo merezcan serán recom- 4. »levantad vuestras lanzas, juntad vuestros escu-
pensados; los que no cumplan con su deber serán cas- dos, preparad vuestras largas picas. Quiero hablaros.»
tigados de muerte, y sus cadáveres expuestos' en la plaza
pública. 5. El Emperador dijo: «Los antiguos tenían este ada-
gio: «La gallina debe cuidarse de no anunciar el ama-
S. »¡Oh! La virtud de mi padre Uen uang, semejante necer. El cacareo de la gallina es la ruina de la familia
a la luz del Sol y de la Luna iluminando al Mundo, ha ( 149).
iluminado todas las regiones del Imperio; en occidente,
en la región de Tcheu es en donde primero ha brillado. 6. »El Emperador Cheu, de la familia de los Chang,
Nuestra casa de Tcheu ha llegado a gobernar gran nú- no sigue sino los consejos de una mujer. En su ceguedad
mero de principados. se olvida de presentar sus ofrendas y de testimoniar su
116 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KING 117
agradecimiento a sus antepasados. ¡Insensato! Aleja a (151) y se puso en marcha para atacar al Emperador
los príncipes de sangre imperial y a sus parientes del Tcheu de la dinastía de los Chang.
lado materno, olvidando las consideraciones que les
debe. Malhechores cargados de crímenes han venido de 2. Enumeró todos los crímenes de Chang delante del
todas partes del Imperio a buscar un refugio en la corte. augusto Cielo y de la augusta Tierra, ante los Esp_íritus
Y estos son los hombres que él trata con honor y res- de las montañas célebres y de las grandes corrientes
peto, a quienes ha dado su confianza y distribuido sus fluviales que encontró. Y les dijo: «Yo, Fa, príncipe de
empleos, a quienes ha nombrado grandes prefectos y Tcheu y Emperador, descendiente de sobe~anos que han
ministros de Estado. A causa de ellos una ~rnn tiranía seguido el camino de la virtud, voy a realizar una gran
pesa sobre el pueblo; la turbación y la perfidia reinan reforma en la capital de los Chang. Cheu, Emperador
en la capital de los Chang. de la familia de los Chang, ha abandonado el camino
de la virtud, ha maltratado cruelmente a los seres que
7. »Yo, Fa, no hago sino ejecutar con respeto la sen- el Cielo ha creado y abrumado con toda clase de males
tencia de condenación del Cielo. En el combate de hoy, pueblo. Se ha convertido en el encubridor de todos los
no deis más de seis a siete pasos, sin deteneros momen- malhechores del Imperio; su palacio es como la caver-
táneamente para alinearos de nuevo. ¡Animo, bravos sol- na en donde se refugian todos los reptiles, la ciénaga en
dados! donde se reúnen todos los cuadrúpedos. Aunqae yo sea
8. »No ataquéis al enemigo más de cuatro, cinco, como uu debil niño, teniendo a mi servicio a hombres
seis o siete veces sin deteneros y formar de nuevo vues- muy virtuosos, me atreveré a cumplir con respeto la
tras filas. ¡Animo, bravos guerreros! voluntad del Cielo, poniendo término a los desórdenes.
En la aran nación de China, en las tribus salvajes del
9. »Espero que seréis valerosos como tigres, como
panteras, corno, bsos comunes, como osos de gran talla.
y
norte del mediodía, todos se someten voluntariamente
a mis leyes.
En este llano, próximo a la capital de los Chang, no
ataquéis, no matéis a aquellos enemigos que puedan es- 3. »Vosotros, Espíritus tutelares, me ayudaréis, como
capar, porque ellos mismos se rendirá luego y podrán espero a fin de que alivie el destino de numerosos pue-
servirnos en nuestras regiones occidentales. ¡Valor bra- blos y' no llegue a ser para vosotros motivo de vergüen-
vos soldados! za. Él quincuagésimo quinto día del ciclo (152) las legio-
nes de U-Uang atravesaron el río Amarillo por el Vado
10. »El olvido de una sola de estas recomendaciones de Meng. El sexagésimo día del ciclo (153) fueron for-
bastará para que seais castigatlos con la pena capital.» madas en los llanos de Mu, y esperaron para empezar la
batalla el momento favorable fijado por el Cielo. El pri-
mer día del ciclo siguiente ( 154 ), al amanecer, Cheu se
Capítulo III puso al frente de sus cohortes, que presentaban el as-
pecto de un bosque, por el gran número de soldados, y
FELIZ TÉRMINO DE LA GUERRA
los reunió en los llanos de Mu. Sus soldados no lucharon
contra los nuestros, sino que aquellos que se encontra-
1. El vigésimo noveno día del ciclo caía el 2 del pri- ban en primera fila volvieron sus lanzas contra los que
mer mes del año. Al día siguiente, trigésimo día del ci- estaban detrás de ellos y se mataron unos a otros, y la
clo, el Emperador (150) abandonó la capital de los Tcheu desbandada comenzó. La sangre corrió a arroyos y
118 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHu-KI"iG 119

arrastraba los escudos de los saldados muertos. U Uang estos términos: «¡Oh príncipes! el primer soberano de
revistió una sola vez el traje militar y todo el Imperio nuestra familia. Heu Tsi, fundó nuestro principado y
disfrutó de la tranquilidad. Luego fue cambiada la admi- fue el primero en cuidar del territorio. Uno de sus des-
n~stración del último de ~os Chang, y fueron puestas en cendientes, el príncipe Liu, consolidó la obra comenzada.
vigor las leyes de los antiguos soberanos de esta dinas- Más tarde, T'ai uang estableció los fundamentos del po-
tía. Sacó de la prisión al príncipe de Ki y levantó un der imperial. Uang Ki (158), trabajó poderosamente para
túmulo sobre la tumba de Pi Kan; saludó desde lo alto preparar el advenimiento de nuestra familia al Impe-
de su carruaje la puerta del pueblo del sabio Chang rio. Mi padre Uen uang, príncipe perfecto, se destacó
Yung. Distribuyó las riquezas atesoradas en la torre de por sus gloriosos trabajos y recibió el mandato del Cie-
los Ciervos (155) y los granos amontonados en Kiu K'iao. lo, para extender sus beneficios y su autoridad sobre to-
Mostróse muy generoso con el Imperio y todo el pueblo das las regiones del Imperio. Los grandes principados te-
se sometió a él con alegría. mieron su poder; los pequeños amaron su bondad. No
4. Cuando la Luna comenzó a crecer por cuarta vez obstante, el cabo de nueve años, cuando murió, no ha-
(156 ), el Emperador, de vuelta de la capital de los Chang, bía reunido todos los pueblos bajo su mando. Yo, débil
llegó a Fung (157). Inmediatamente dejó los trabajos de criatura, prosigo la ejecución de su designio.
la guerra y se entregó a las ocupaciones de la paz. Hizo 8. »Obedeciendo con respeto la orden formal del Cie-
conducir al sur del monte Hua los caballos que habían lo, he ido al Este para castigar con las armas al príncipe
tirado de los carros de guerra, e hizo soltar en los llanos culpable y para devolver la tranquilidad a los habitantes,
de T'ao lin los bueyes que habían arrastrado los baga- y todos, hombres y mujeres, trayendo cestas llenas de
jes, mostrando así a todo el Imperio que no los emplea- seda de color azul y amarillo, han prestado un homenaje
ría ya más en serpejantes servicios. brillante a la familia de los Tcheu. Por el influjo del Cie-
S. Al día siguiente a la Luna llena, los ilustres jefes lo, que nos era favorable, se han colocado todos bajo la
de los principados y todos los oficiales recibieron sus dependencia de la gloriosa capital de los Tcheu.»
respectivas jurisdicciones del fundador de la dinastía de 9. U Uang estableció cinco clases de feudatarios y
los Tcheu. tres clases de dominios feudales y no confió los cargos
6. El cuadrigésimo cuarto día del ciclo, el Empera- sino a hombres virtuosos y de talento, y la administra-
dor hizo ofrendas en el templo de los antepasados de ción de los negocios a hombres capaces. Dio gran impor-
los Tcheu. En esta ceremonia, los príncipes de la capi- tancia a las cinco enseñanzas, a la subsistencia del pue-
tal, del territorio imperial y de las diferentes circuns- blo, a las ceremonias fúnebres, a las ofrendas y a los
cripciones del Imperio, marchando con paso rápido, lle- sacrificios. Mostró una gran sinceridad y fue señalada su
justicia. Honró la virtud y recompensó el mérito. Con la
varon los vasos de madera y los vasos de bambú. Tres túnica flotante y las manos juntas (159) gobernó perfec-
días después, el cuadragésimo séptimo día del ciclo, el tamente todo el Imperio.
Emperador ofreció al Cielo una víctima sobre una ho-
guera, hizo ofrenda a los Espíritus de las montañas y
de los ríos y anunció solemnemente el término de la
guerra.
7. El Emperador habló sobre poco más o menos en
120 LIBROS CANONICOS CHIKOS EL CHli-KI"IG 121
Capítulo IV 5. »En primer lugar, los cinco elementos. El primero
es el agua, el segundo es el fuego, el tercero la madera,
LA GRAN REGLA
el cuarto el metal, el quinto la tierra. Las propiedades
l. Al décimotercer año, después de la muerte de Uen del agua son las de mojar y descender; las de fuego las
uang, el emperador U uang consultó al príncipe de Ki de quemar y elevarse. La madera se deja domar y ende-
(160). . rezar. El metal obedece a la mano del obrero y toma
2. El Emperador dijo: «¡Oh príncipe de Ki!, el Cie· diferentes formas. La tierra recibe la semilla y da cose-
lo, enyn profu!ldo secreto, forma al hombre y le ayuda a chas. El agua moja, desciende y produce la sal ( 163 ). El
practicar las virtudes que le son propias. Como el Cielo fuego quema, se eleva y produce gusto amargo (164 ). La
no lo dice, ign~ro cómo se deben explicar las grandes le· madera curvada y enderezada luego, produce gusto áci-
yes de la sociedad y los deberes mutuos de los hom- do (165). El metal obedece, cambia de forma y produce
bres.» sabor acre. La tierra recibe la semilla, da cosechas, y
3. El i:r~~1cipe de Ki respondió.: «He oído decir que produce el sabor dulce.
en la anl1guedad, Kuen (161) habiendo querido oponer 6. »Segundo, los cinco actos. El primero se refiere a
un dique a las aguas desbordadas, en lugar de hacerlas la actitud exterior. El segundo a la palabra, el tercero
correr a lugares apropiados, había perturbado el orden a la mirada, el cuarto al oído, el quinto. a la reflexión.
de los cinco elementos; que el Cielo encolerizado no ha- La actitud exterior debe ser reservada, la palabra con-
bía dado los nueve artículos de la gran regla, y que por forme a la razón, la mirada perspicaz, el oído muy aten-
lo ,tanto, las gr~ndes leyes y los deberes mutuos habían to, el espíritu meditativo y penetrante. Una actitud seria
ca1do en el olvido. Kuen fue relegado a la montaña de es respetuosa; una palabra conforme a la razón es agra-
In, y murió así. Su hijo Iu le sucedió y terminó feliz- dable; una mirada perspicaz conduce a la prudencia: la
mente los trabajos. Entonces el Cielo dio a Iu los nueve aplicación a escuchar es madre de los buenos consejos,
artículos de la gran regla y han servido para explicar las un espíritu reflexivo y penetrante conduce a la más alta
grandes leyes de la sociedad y los deberes mutuos (162). sabiduría.
4. »El primer artículo concierne a los cinco elemen-
tos; el segundo, a la realización atenta de los cinco actos· 7. »Tercero, las ocho partes de la administración. La
el te!c.ero a~ ,empleo diligente de las ocho partes de 1~ primera, tiene por objeto los víveres; la segunda, las co-
admm1stra~1on; el cuart?. al empleo de los cinco regula- modidades de la vida; la tercera, los sacrificios; la cuar-
dores del tiempo, para flJar exactamente las estaciones; ta, los trabajos públicos; la quinta, la instrucción del
el quinto, a la adquisición y el ejercicio de la alta per- pueblo; la sexta, el procedimiento judicial; la séptima, la
fección que conviene a la dignidad imperial; el sexto a hospitalidad; la octava, el servicio militar.
la adquisición y el ejercicio dé las tres virtudes requ~ri­ 8. »Cuarto, los cinco reguladores del tiempo. El pri-
das en el que gobierna; el séptimo, al uso inteligente de
los medios de estudiar las cosas inciertas; el octavo a la mero es el año; el segundo es el mes; el tercero es el día;
meditación y al uso de los objetos diversos; el no~eno, el cuarto los doce signos del zodíaco y las otras estre-
a la promesa y al uso de las cinco venturas, a la amenaza llas; el quinto el cálculo del tiempo o calendario.
y al uso de las desventuras extremas. 9. »Quinto, la soberana perfección que conviene al
122 L!CROS C.~NONICOS CHINOS EL CHU·KING

Emperador. Príncipe, dando el ejemplo de la más alta principios que el soberano nos enseña con sus ejemplos.
perfección, obtendrás las cinco felicidades, y harás que Nada de aversión particular y desordenada: sigamos la
de ellas participen tus súbditos. Tus numerosos súbditos vía que el soberano nos muestra, con sus ejemplos. Nada
imitarán tu sublime perfección y te ayudarán a conser- de inclinación, nada de partido, la vía del soberano es
varla. ancha y se extiende lejos. Nada de partido nada de incli-
10. »Cuando tus numerosos súbditos no formen cá- nación, la vía del soberano es llana y fácil de recorrer.
balas, ni tus ministros conspiraciones, todo ello no será No volvamos atrás ni marchemos de lado, la vía del so-
sino el resultado de la perfección de que tú darás ejem_- berano es recta y conduce directamente a la meta. Avan-
plo. cemos todos juntos hacia la sublime perfección de la que
el soberano nos da ejemplo y lleguemos todos juntos a
11. »Siempre que tus numerosos súbditos deliberen esta sublime perfección (157).
entre sí, intenten alguna empresa y se pongan en guar-
dia contra los castigos, ten cuidado. Si algunos sin lle- 15. »La exposición detallada de las virtudes subli-
gar a la virtud perfecta, se abstienen de hacer' el mal, mes del Emperador es la regla de las costumbres, la en-
no los rechaces, porque podrán llegar a ser mejores. señanza más perfecta, la enseñanza del propio Rey del
A aquellos que os digan con alegre corazón y aire de Cielo.
regocijo: «Nosotros amamos la justicia», confíales los 16. »Cuando el pueblo oye la exposición de las su-
cargos importantes, porque estos hombres querrán imi- blimes virtudes del Emperador y pone en práctica esta
tar tu sublime virtud. enseñanza, su conducta se acerca cada vez más a la vir-
12. »No oprimas a los débiles que no tienen ni her- tud brillante del Hijo del Cielo. Y dice: «El Hijo del Cie-
manos ni hijos. para ayudarles, y no temas a los que lo hace oficio de padre del pueblo, él es, en verdad, el so-
ocupen un rango elevado o distinguido. berano de todo Imperio.
13. »Entre los oficiales que tienen talento y dirigen 17. »Sexto, las tres virtudes. La primera es la recti-
bien los asuntos, excita el deseo de avanzar de ·continuo tud, la equidad; la segunda, la firmeza en el gobierno;
en el camino de la virtud, y el Estado florecerá. Los hom- la tercera, la dulzura en el gobierno. Es preciso gober-
bres encargados de gobernar' son siempre virtuosos si nar con rectitud y equidad a los hombres pacíficos y so-
se encuentran en buena situación {166). Si no sabes segados y con firmeza a los que resisten y se niegan a
proporcionarles suficiente renumeración y por este me- obedecer; con dulzura a los que son sumisos y obedien-
dio facilitarles la forma de mantener la armonía entre tes. Es preciso gobernar con firmeza a los que yacen en
sus familias que son las tuyas, cometerán crímenes. En la indolencia, y con dulzura a los que se distinguen por
cuanto a aquellos que no aman la virtud, aunque los col- sus talentos y sus buenas disposiciones.
mes de favores, nada conseguirás y a consecuencia de 18. »Sólo al soberano corresponde conceder las gra
ello tendrás que reprocharte el haber tenido a tu servi- cías, aplicar las penas y consumir manjares de elevado
cio hombres viciosos. precio. No es lícito a ningún súbdito otorgar estas gra-
14. »Nada de inclinado, nada que no esté llano; prac- cias ni aplicar los castigos ni comer manjares de eleva-
tiquemos la justicia siguiendo el ejemplo del soberano. do precio.
Ninguna afección particular ni desordenada; sigamos los 19. »Si entre tus súbditos existen grandes prefectos y
124 LlilROS CANONICOS CHll'iOS EL CHU-KI:-;G 125

príncipes que concedan gracias, apliquen las penas y la empresa tendrá éxito. Sí los minis,tros, los. o_ficiales;
coman manjares de elevado precio, estos grandes pre- la tortuga y la aquilea aprueban y tu, tu~ im.mstros y
fectos serán nefastos a tu dominio, y estos príncipes tus oficiales desaprueban, la empresa sera f~hz. .
serán funestos en tus principados. A consecuencia de »Cuando tú y la tortuga, aprobais, y la aquil~a los mi-
ello los oficiales inferiores no cumplirán con su deber y nistros los oficiales y el pueblo desaprueban, s1 s~ trata
cometerán injusticias y el pueblo violará la ley natural de un ~sunto que concierne al interior del palac10 ten-
y cometerá excesos. drá éxito: si se trata de un asunto exterior no tendrá
20. »Séptimo, el examen de las cosas dudosas. Es pre- éxito. Cuando la tortuga y la aquilea se oponen a los de-
ciso escoger y formar adivinos encargados de interrogar, seos de los hombres no será prudente hacer nada; la ac-
los unos, a la concha de la tortuga, los otros, a las briz- ción sería fatal (168).
nas de la aquilea y ordenarles que consulten al destino 26. »Octavo, los diferentes efectos o fenómenos que
por estos dos medios. están siempre en relación con la c?nducta .d~l sob.e,rano
21. »Las fisuras producidas en el tinte de la concha y de los oficiales, hacen conocer s1 la adm1111~trac1on es
de la tortuga presentan el aspecto de la lluvia o de un buena o mala. Estos fenómenos son la lluvia, el, buen
cielo que se serena, de un cielo completamente nubla- tiempo, el calor, el frío y el viento, a~í como !as epocas
do o de un cielo sembrado de nubes separadas, o de un en que se verifican. Cuando estos cmco fenomenos. se
ciclo en el que las nubes se entrecruzan. producen en cantidad suficiente y cada uno a su debido
22. »Los símbolos formados por las briznas de aqui- tiempo, todas las plantas prosperan.
lea son tcheng, la firmeza y huei, el arrepentimiento. 27. »Si uno de ellos es demasiado abundante o no se
23. »Los signos obtenidos son en número de siete: produce, ocurre una calamidad.
cinco son proporcionados por la tortuga y dos por la 28. »Hay efectos afortunados: la gra_vedad del sobe-
aquilea. Es preciso conocer pór adelantado les errores rano obtiene a su debido tiempo la nr:via: su buena a?-
que se pueden cometer y que hay que evitar. ministración alcanza la serenidad del cielo~ su prud~ncia
24. »Cuando los adivinos consulten a la tortuga y a obtiene el calor; su aplicación en la reflex1.ón, el fno;. ~u
Ja aquilea, tres interpretan los presagios. Si están en sabiduría eminente obtiene el viento. Existen tamb1en
desacuerdo se sigue el consejo de los dos que estén de efectos desventurados: Ja desconsideración del Empera-
acuerdo. dor hace durar la lluvia torrencial; sus errore~, ~a s~;e­
25. »Cuando tengas dudas acerca de un asunto impor- nidad del cielo; su indolencia, el calor; su prec1p1tac10n,
tante, delibera en tu fuero interno, delibera con tus mi- el frío; su estupidez, el viento.
nistros y oficiales y consulta al pueblo; haz consultar 29. »Que el Emperador examine, P1:1es, es!os cinco
también a la tortuga y a la aquilea. Luego, si una em- fenómenos todos los años, los grandes d1gnatanos, todos
presa es aprobada por ti mismo, por la tortuga, por la los meses,' y los otros oficiales a diario, para saber lo
aquilea, por tus ministros y oficiales, por el pueblo, si que vale su administración.
hay unanimidad, la empresa triunfará. Tú mismo serás
poderoso y feliz y tus descendientes gozarán de una 30. »Si en el curso del año, del mes, o de la jor~ada
gran prosperidad. Si tú, la tortuga y la aquilea aprobáis no ha hecho mal tiempo, se reconocera, por est~ signo,
y los ministros, los oficiales y el pueblo desaprueban, que todos los granos han madurado o maduraran, que
EL CHU-KI~G 127
126 LIBROS CANONICOS CHINOS
nicaciones quedaron establecidas y las relaciones comer·
la administración es inteligente, que los hombres de ta- ciales comenzaron con todas las naciones vecinas. Los
lento son honra~?s como es debido, que las familias habitantes de Liu, región occidental, ofrecieron como
gozan de tranqwlidad y de bienestar. tributo un perro de su país. El gran tutor, el sabio Cheu,
31. »Si en el ~urso de la jornada, del mes o del año compuso una memoria titulada «El perro de Liu», para
ha hecho mal tiempo, es evidente que los granos no instrucción del emperador U-uang (170).
h:m madurad_o ni. madurarán, que la administración es 2. En ella dice: «Los emperadores inteligentes se es-
ciega o poco mtehgente, que los hombres de talento son forzaban en practicar la virtud, y de todas partes los
mante~i~os en la sombra, que las familias no gozan de extranjeros venían a rendirles homenaje. Todos, tanto
tranqwlidad. los más cercanos como los más lejanos, les ofrecían ob-
32. »El pu~b.lo es como las constelaciones; el Empe- jetos de su país, especialmente trajes, víveres, instru-
rador y l?s mimstros son como el Sol y la Luna. Ciertas mentos utensilios, mas nunca cosas raras, curiosas e
constelaciones gustan del viento, otras de las lluvias inútiles.
pero n? pueden obtener por· sí mismas ni el viento ni 3. »Entonces los emperadores mostraban y daban
la lluvia: el Sol Y. la Luna se lo proporcionan (169). El estos presentes, atraídos por su virtud, a los príncipes
Sol y la Luna realizan sus revo!uciones y traen el invier- feudatarios que no eran de familia imperial, a fin de
no y el verano. La Luna recorre las constelaciones y que estos príncipes cumplieran fielmente con sus debe-
t~ae el viento y la lluvia. Así el Emperador y los {ui- res. Y distribuían las piedras preciosas entre los prín-
ms~ros deben subvenir a las necesidades del pueblo y cipes de la familia imperial, para ganar mejor su volun-
satisfacer sus deseos legítimos. tad. Los príncipes estimaban mucho estos presentes,
3;3. »Noveno, las cinco venturas. La primera es la lon- viendo en ellos el poder de la virtud que los había
gevidad; la segunda, la opulencia; la tercera, la salud atraído cerca de los emperadores.
d~l cuerpo Y. la paz del alma; la cuarta, el amor a la 4. »La virtud perfecta evita la familiaridad y la falta
virtud; la qurnta. ?11ª vida completa, es decir, una vida de respeto. Un hombre distinguido, tratado de una ma-
con la conservac1on de todos sus miembros y que no nera demasiado familiar o poco respetuosa, no despliega
es alterada por una falta o por un accidente. toda la abnegación de que es capaz. Un hombre de pue-
. 34. »Lo.s seis males extremos son: el primero, una blo, tratado demasiado familiarmente o sin respeto, no
vida abreviada por una desgracia; segundo, la enferme- despliega todas sus fuerzas.
dad; el ter~ero, la pena; el cuarto, la pobreza; el quinto, 5. »No seais esclavos de vuestros oídos ni de vues-
la perversidad; el sexto, la debilidad de carácter.» tros ojos, y vuestra conducta será irreprochable.
6. »El que hace servir a los hombres para su diver-
Capítulo V sión, arruina su virtud, el que hace servir las cosas
para su entretenimiento, uo alcanza el objeto que debe-
EL PERRO DE Lru ría haberse propuesto.
7. »No se debe proponer uno sino cosas justas y
1. Después de la derrota del tirano Tcheu el último buenas, y no admitir sino proposiciones conformes a la
de los emperadores de la dinastía de Chang,' las comu-
j razón.
128 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU-KI!'-:G 129
8. »No emprendáis cosas inútiles en detrimento de dad del Emperador a los manes de los emperadores
las que son útiles, y la medida de vuestros servicios es- difuntos.»
tará llena y entera. Guardaos de estimar con exceso las
cosas curiosas y poco las cosas útiles; el pueblo no ca- 4. Tcheu Kung se encargó personalmente ?-e todo. En
el límite septentrional de un terreno llano, hizo levantar
recerá de nada. No os nutráis de perros ni de caballos
que sean de raza extranjera; en vuestros dominios no tres altares de tierra orientad?s al m_ediodía, para los
criéis pájaros de elevado precio ni cuadrúpedos raros. manes de T'ai-uang, de Uang-K1 y de Ueng-nang, y en el
No estiméis Jas co.sas de los países lejanos, y los habi- límite meridional un cuarto altar orientado hacia el
rni;i.tes de paises leJanos vendrán a vosotros. No estiméis norte y sobre el cual él mismo ~e instaló. Varias tabletas
mas que a los sab10s y a vuestro lado reinará la paz. anulares de jade fueron depositadas sobre los tres alta-
res. Tcheu Kung, sosteniendo en una mano la tablilla
9. »D~sde por la mañana hasta la noche trabajad con oblonga, insignia de su dignida::J., dirigió la palabra a los
ardor y sm descanso. Si no ponéis atención en vuestros manes de T'ai-ueng, de Ueng-K1 y de Ueng-uang.
menores actos, vuestra virtud será defectuosa en las
grandes cosas. Seréis semejante a un hombre que le- 5. El historiógrafo imperial escribió para Tcheu
vanta. m~ montículo de setenta y dos pies y abandona el Kung la siguiente oración: «El más grande de vuestros
traba30 macabado por falta de una espuerta de tierra. descendientes, lucha contra una enfermedad cruel ,.Y
peligrosa. Si vosotros tres, gloriosos sol?eranos,. habe1s
10. »Si seguís fielmente la vía que acabo de trazaros recibido del Cielo el encargo de velar por la vida del
todos vuestros súbditos se quedarán en sus hogares y más grande de sus hijos, obtened que yo, Tan, fallezca
vuestros descendientes se transmitirán el Imperio de en lugar de N ( 174 ).
edad en edad.»
6. })Soy naturalmente bueno y me conformaré a vues-
tros deseos en el Cielo. Poseo muchos talentos y cono-
Capítulo VI cimientos prácticos, podré servir, pues, a vuestros ma-
nes. El más grande de vuestros descendientes no posee
tantos talentos ni conocimientos prácticos como yo, Tan,
EL CORDÓN 'DE ORO y no puede ser tan útil a vuestros manes como yo.
7. })Fiel al mandato que ha recibido en la corte del
l. El año que siguió al de la derrota de los Chang Rey del Cielo extenderá sus beneficios a todas las parte~
el emperador U-uang cayó enfermo; naturalmente no es~ del Imperio, y podrá establecer sólidamen.te vuestra di-
taba contento (171). nastía en este bajo Mundo. En todo el Um_verso no hay
nadie que no le respete y le temi:1. No dejad perder el
}· Los do~ :P!íncipes T'ia Kung y Chao Kung (172) glorioso mandato que viene de}. Cielo. Y vosotros, _nues-
d13eron: «Qms1eramos consultar respetuosamente a la tros antiguos soberanos, tendre1s herederos cuya p1~~~d
tortuga acerca de la enfermedad del Emperador en el filial os estará asegurada, y cuyas ofrendas rec1bire1s.
templo de los antepasados de su familia.»
8. »Voy a interrogar a la gr~n tortu~a yara conocer
3. Tcheu Kung (173) respondió: «Aún no ha llegado vuestra decisión. Si aceptáis mis ofrec1m1entos, tomad
el momento de contristar con el anuncio de la enferme- las tablillas anulares, colocadas sobre vuestros altares,
5
fil.. CHU-KING 131
130 LIBROS CANONICOS CH l~OS

y la tablilla oblonga insignia de mi dignidad, volveré a cosechas quedaron inclinadas y los grandes árboles de-
mi casa y esperaré la ejecución de vuestra voluntad. Si rribados. Los habitantes se aterraron. El. Emperador y
rechazáis mi petición guardaré estas tablillas.» los grandes oficiales, con la cabeza cubierta por una
gran toca de piel, abrieron el cofrecito de cordón de
9. Tres tortugas fueron consultadas; las tres dieron oro para consultar los libros y conocer la causa de la
respuestas favorables. El cofrecillo que contenía el libro cólera celeste. Entonces encontraron la oración en la
de presagios fue abierto con ayuda de una llave. Este cual Tcheu-Kung pedía responder él mismo a los deseos
libro confirmó las respuestas favorables de los adivinos. del Cielo y morir en lugar de U-ang.
10. Tcheu Kung dijo: «Vista la apariencia de los 17. Ambos príncipes (T'ai-Kung y Chao-Kung), jupta-
signos observados sobre la concha de las tortugas,
mente con el Emperador, interrogaron al gran histo-
ninguna desgracia ocurrirá al Emperador. Yo, débil riógrafo, a los adivinos y a sus ay1;1dantes. para saJ;>er
niño, acabo de recibir la respuesta de los tres soberanos; si era verdad que Tcheu-Kung habm ofrecido su vida
mi único deseo es la conservación de la dinastía. Ahora en cambio de la U-uang. Y les respondieron: «Es cierto.
lo que espero es que los tres emperadores se acuerden Pero Tcheu-Kung nos había prohibido que habláramos
de nuestro soberano y le devuelvan la salud.» de ello.»
11. Tcheu Kung retornó y depositó en el cofrecillo
de cordón de oro la tablilla en la cual estaba escrita su 18. El Príncipe tomó el escrito de Tcheu-Kung, y dijo
plegaria. Al día siguiente el Emperador ya estaba mejor. con los ojos llenos de lágrimas: «Que no consulten a la
tortuga, no es necesario. Tcheu-Kung.ha trabajado m,u-
12. Después del fallecimie~to de U-uang, Kuanchu y cho por el Imperio, pero yo, que soy Joven,, no lo sabia.
sus hermanos menores difundieron la noticia de que El Cielo ha desplegado su severidad P3;r~ P~i:er .dt; ma-
Tcheu-Kung no baría bien alguno al hijo de U-uang ( 175) nifiesto la virtud de Tcheu-Kung. Yo, deb1l mno, ire per-
13. Tcheu-Kung dijo a los príncipes (T'ai-Kung y sonalmente a su encuentro; los usos de nuestra familia
Chao-Keug): «Si yo me retiro no podré justificar mi y de nuestro Imperio requieren este acto.»
conducta con los emperadores difuntos.»
19. Apenas el Emperador había llegado al llano en
14. Tcheu-Kung habitó dos años en la parte oriental busca de Tcheu la lluvia comenzó a caer y el viento
del Imperio. En fin, los culpables fueron condenados, cambió de dirección. Todos los cereales recobraron su
es decir, Tch'eng-uang reconoció la culpabilidad de posición normal. Los dos príncipes ordenaron a los ha-
Kuan-chu, de Ts'ai-chu y de Huo-chu. bitantes que enderezaran y sostuvieran todos los árboles
15. Luego, Tcheu-Kung, para justificarse compuso maltratados por el viento. La cosecha fue muy abun-
y presentó al Emperador un canto titulado «El Buho» dante.
(176). El Emperador no se atrevió a censurar al prín-
cipe.
16. En otoño, las cosechas eran abundantes y esta-
ban casi maduras, y no esperaban más que la hoz. El
Cielo tronó e hizo brillar los relámpagos de manera te-
rrible, y luego desencadenó un viento huracanado. Las l

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132 LlBROS CA"iO:--rcos CH l"iOS
133
EL CHU-KlNG

Capítulo VII tro principado de Tcheu la extremidad de su Imperio.


EL GRAN CONSEJO 5 »La casa de In se ha agitado; mas he aquí que,
del.seno del pueblo, se me presentaron diez sabios, que
1. El emperador Tcheng-Uang habló sobre poco más me han acompañado y que me han ayudado a res~able­
o menos en estos términos: «Escuchad, tengo que daros cer el orden en el principado de U-Keng y a contmuar
importantes consejos, a vosotros, príncipes de todas las la obra combinada y comenzada por mi padre. Así, tan
regiones, y a vosotros, mis ministros Y. mis oficiales. El grande asunto ha tenido un término feliz. Por lo demás,
Cielo, sin piedad para conmigo, ha castigado ~ruelm~nte mis tortugas me dieron todas las respuestas favorables.
a mi familia, sin concederme el menor respiro. M1 es- 6. »Advertí, pues, a los jefes de los principados ami-
píritu está enteramente absorbido por el pensamiento gos, a los directores de los oficiales, a los ofic}'.'lles de
de que yo, harto joven, soy el encargado de seguir la todas las categorías y a sus ayudantes. Les d1Je: Las
gran serie de los soberanos de nuestra dinastía y de tortugas me han dado respuestas favora,ble~; yo qu~s~era
gobernar regiones inmensas, •no siendo capaz de seguir con todos los príncipes atacar a los subditos fugitivos
el camino de la sabiduría para conducir los pueblos a y dispersos de la casa de In.
la felicidad. Y soy aún men~s capaz de penetrar los
designios del Cielo ( 177). 7. »Vosotros, príncipes de diferentes Estados, oficia-
les y empleados de todo grado, me respon?eréis todos:
2. »Sí, yo, débil niño, soy como un hombre que quie- «La dificultad es grande; el pueblo no esta en paz. Por
re atravesar un agua profunda, y va de uno a otro lado lo demás los disturbios proceden únicamente de la fa-
buscando el medio de atravesarla. Encargado de hacer milia imperial y de las familias de los príncipes, cuyos
florecer por todos lados la administración y de extender
el Imperio de' U-uang, mi padre, y de mis predecesores, Estados están en revolución. Todos, jóvenes y viejos,
no debo olvidar sus grandes acciones. No me atrevo a desaprobamos esta expedición. ¿Por que el Emperador
resistir al Cielo que quiere desplegar su severidad y no obra contra el consejo de las tortugas?
castigar a U-Ken. 8. »Yo mismo, aunque muy joven, pienso de conti-
3. »El emperador pacificador U-uang me ha dejado nuo en estas dificultades y me digo: «Los males oca-
la gran tortuga preciosa para que ella me anuncie las sionados por estos disturbios insensatos alcanzan cier-
intenciones del Cielo. La he consultado y me ha respon- tamente a los hombres y a las mujeres que viven e!1 .la
viudez; ¡qué lamentable es esto! Pero obro como m1111s-
dido que había grandes dificultades al oeste que los tro del Cielo, que me ha confiado este gran asunto e
habitantes del oeste se encontrarían aun en la agitación. impuesto este cargo difícil; por eso no me ahorro tra-
Ahora, he aquí que se sublevan (178).
bajo al2:!1no. Vosotros, jefes de los principados, oficiales
4. »La casa de In (179), a pesar de su degradación, de tod~ rango, directores de los oficiales, intendentes
tiene la audacia de querer continuar la serie de empern- de los negocios, es justo que me animéis, y me digáis:
dores de su raza. Esta ha sido castigada por el Cielo, «No te abrume la fatiga y la inquietud; te ayudaremos;
pero desgraciadamente sabe que nuestro Imperio está no puedes dejar inacabada la obra proyectada y comen-
enfermo (180) y que el pµeblo no está tranquilo, y por zada por tu padre, el Emperador pacificador.»
eso ha dicho: «Me sublevaré», y pretende hacer de nues-
9. »Sí, yo, débil niño, temo resistir a las órdenes del
EL CHl:-KIXG 135
134 LIBROS CANONICOS CHINOS
cosechar. Un padre que ha sido tan diligente, ¿querrá
Rey del Cielo. Cuando el Cielo, en su benevolencia con tras de su muerte poder testimoniar de este mo.do d~ su
el Emperador pacificador (U-uang) quiso elevar al Im- vástago: «Tengo un hijo que cuida de su patrimoi;i1??»
perio al jefe de nuestro pequeño principado de Tcheu ·Es que siendo el heredero de un emperador pacifico,
fue conformándose a l~~ respuesta~ ~e las tortuga~ ~o me atrevería a asegurar el gran mandato que he
como el Emperador I?ac1flcador cons1gmó establecer la recibido del Cielo?
p~z en .todo el Imperio. Con mayor razón, ahora que el
Cielo viene en ayuda del pueblo, debo seguir el consejo 12. «Los hijos de un príncipe son atacados I?ºr los
de las tortugas. Es preciso respetar la voluntad mani- amigos de su hermano mayor o de su pa~re difunto;
fiesta del Cielo, que desea afirmar nuestra gran obra.» Jos súbditos que él nutre en su corte ¿habran de prote-
ger a los rebeldes en lugar de venir en socorro de los
10. El Emperador continuó! «Vosotros, antiguos mi-
nistros de mi padre, podéis consultar vuestros recuer- hijos?» (181).
dos: ya sabéis cuántas fatigi;s se impuso el emperador 13. El Emperador continuó:. «i?a! Dest<=:r~ad todo
pac1ficador. Ahora que el Cielo permite resistencias v temor: jefes de los difere~tes principados, oficial.es qu~
dificultades, llegó el momento de acabar la obra de
padre. No me atrevo a no ejecutar por entero el plan
mi tomáis parte en los negocios. Con ayuda de s~b1os mi-
nistros fue como U-uang obtuvo para el Impeno los b~­
trazado por el emperador pacificador. Por esta razón neficios de una administración inteligente .. solamente
me esfuerzo en persuadir y en atraer a mi sentimiento encontró diez hombres que, observadores fieles d~ la
a,Ios jefes de los principados amigos. El Cielo promete ley moral, reconocieron la voluntad del Rey del. Cie~o.
SI?Ct:ramente ayudarme, lo qu~ yo juzgo por la opinión y la promesa cierta del socorro celeste (182) y t1abaJa-
pubhca representada por los diez sabios que me prestan ron en reemplazar la dinastía de los Chang por la de los
su concurso y ~prueban mis designios. ¿Cómo podría no Tcheu. Entonces no os atrevísteis ª· ca.mbiar los planes
terminar, con -ayuda de ministros pacificadores la obra de U-uang ni a oponeros a sus desigmos. Actualmente,
que mi padre ha continuado y comenzado c~n ellos? que el Cielo envía calamidades '1: la casa de Tcheu, Y
Ahora el Cielo, por medio de perturbaciones atormenta que los autores de las pertu~bac10nes obran ~<?mo .ve-
y aflije a mi pueblo y parece querer hacerle desaparecer cinos que atacan a sus , vecmo~ .en sus fam~llas ~no
como un enfermo trata de hacer desaparecer la enfer- comprendéis que no e~ta permitido el cambiar m el
medad. ¿Es que no me atreveré con ministros pacifica- violar las órdenes del Cielo?
dores, a afirmar el poder que mi padre ha obtenido por 14. ,, y 0 me digo de continuo: el Cielo quiere ani-
medio de ellos?» quilar la casa de In, como un labrad~r de.struye .las
11. El Emperador añadió: «En cuanto he formado el malas yerbas de un can:ipo. ¿Acaso podna ?_eJar de llm-
proyecto de marchar contra los rebeldes, me he apre- piar completamente rm campo? E.s tamb~e~ un favo~
surado a exponer las dificultades de la empresa, refle- que el Cielo quiere hacer a los antiguos m1mstros paci-
xionando a diario acerca de ella. Mas supongamos que ficadores que han secundado a U-uang.
un hombre, que quiere construir una casa, traza el plano 15. »¿Podría resistir yo vuestros consejos para con-
y que después de su muerte, su hijo no quiera ni aun formarme completamente a las respu~stas de las ~ortu­
echar los cimientos, ese hijo querrá aún menos cons- gas? Los ministros pacificadores han fIJ.ado, ellos m1s~~s
truir el resto del edificio. El padre ha labrado un campo los límites de los territorios y no vacilare en repnmir
después el hijo no quiere sembrar; pues tampoco querrá
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136 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CJ-IU~xn<G 137

a los príncipes que se hagan culpables de usurpación, tus ofrendas y tus súbditos vivirán en perfecta armonía.
aunque fuera en contra de todos los presagios. Con Te nombro Kung de primera clase y te encargo que go-
tanta más razón debo hacerlo cuanto que las respuestas biernes la parte oriental de China (183 ).
de las tortugas son favorables". Haré con vosotros esta 4. »¡Presta atención! Ve y propaga por todos lados
expedición al Este. La voluntad del Cielo no ofrece duda tus enseñanzas. Pon cuidado en los trajes y en las otras
alguna, los signos dados por las tortugas son todos fa-
vorables.» insignias y en los privilegios que convienen a tu digni-
dad. Observa exactamente los reglamentos y los usos,
v así serás el sostén de la familia imperial y añadirás
Capítulo VIII imevos méritos a Jos de tu ilustre abuelo T'ch'eng T'ang.
Sé la ley viviente de tus súbditos; por este medio guar-
INVESTlDURA CONFERIDA AL PRÍNCIPE DE UEI darás siempre tu dignidad y prestarás servicio a tu so-
berano. La influencia de tu virtud se extenderá a todas
1. El emperador Tch'eng-uang habló poco más o me- las edades serás el modelo de todos los príncipes, y los
nos en estos términos: «¡Oh! hijo mayor del penúltimo emperado;es de la casa de Echeu no te rechazarán
de los emperad~res de la famili.a de los In (o Chang), jamás.
puesto que, s<:gun los usos antiguos, la virtud de los 5. »Pues bien, ve; comienza tu obra sabiamPnte y
antepasados. difuntos debe ser honrada y celebrada en pon cuidado en observar mis órdenes.» ·
las ceremoruas solemnes por aquellos de sus descendien-
t~s que son los imitadores de su sabiduría, sé el prin-
cipal heredero de los emperadores de tu familia· con- Capítulo IX
serva las cer~onias que ellos han instituido 'y los
orname~t?s que les pertenecieron. Tú y tus descendien- CONSEJOS DADOS A K'ANG CHU
tes, r~c1bid. los hono~e.s de la hospitalidad en nuestra
casa 1mpenal, y participad de la prosperidad de la di- 1. En el tercer mes del séptimo año de Tch'eng-uang,
nastía, de edad en edad y por siempre. cuando la Luna comienza a menguar (184), Tcheu-Kung
2. »Tu abuelo T'ang el Victorioso se señaló por lo trazó los fundamentos y emprendió la construcción de
pro.f?ndo de su respeto y por su elevada sabiduría. Me- una nueva y gran población en Lo. (185), en medio de
rec10 el favor y el socorro del augusto Cielo y recibió los principados orientales. Los habitantes de todos los
e_I g~an :0:ª!1dato. Socorrió al pueblo con bondad y le países de los alrededores, animados de un mismo espí-
hbro de Injustos opresores. Sus obras fueron útiles a ritu, acudieron y se reuniero!1 para c?m.enzar el tr~baJO.
todos sus contemporáneos y sus virtudes se transmi- Los oficiales de las cinco circunscnpc1ones mas mme-
tieron a sus descendientes. diatas vinieron con hombres, los exhortaron a la con-
3. »Marc;ha.sobre sus huellas y continúa la ejecución cordia, y los presentaron para este trabajo emprendido
de sus des1gmos. Desde hace mucho tiempo la fama en interés de la casa de Tchei.;.;.
publica tus virtudes. Alabo estas virtudes, y declaro que Tcheu-Kung estimuló el ardor de todos. En una pro-
ª1:1mentas el .mérito d~ tus antepasados sin que por éllo clama solemne prescribió lo que se debía hacer.
pierdas de vista sus ejemplos. El Rey del Cielo aceptará 2. El Emperador habló poco más o menos en estos
138 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU·KI~G 139
términos: «Jefe de los príncipes, mi hermano menor, gerlos. En fin! que tu ci~ncia abrace todos los principios
Fung, mi querido hijo ( 186). cuyo manantial es el Cielo. En tal momento tu virtud
3. »Nuestro ilustre padre Ueng-uang supo hacer bri- será muy grande y cumplirás bien los deberes del cargo
llar su virtud y emplear los castigos con prudencia. que el Emperador te confía.»
4. »No se permitía tratar con desprecio a los hom. 6. El Emp.eraclor contim~ó: «Fung, mi querido hijo,
bres ni a las mujeres que habían quedado viudos y no pon gran cmdado en sentir los dolores del prójimo
se volvían a casar. Empleaba, a los que convenía emplear, como si fueran tus propios dolores. El Cielo es temible
respetaba a los que convema respetar, castigaba a los pero proteje a los hombres sinceramente virtuosos. Los
que convenía castig.ar. Su virtud brilló a los ojos del sentimientos del pueblo son fáciles de descubrir, pero
pueblo, y ~e. el primero en desarrollar el poderío de los hombres del pueblo son difíciles de mantener en la
nuestro prmc1pado de Tcheu que no era sino una par- sumisión. Ve y emplea por entero todas tus fuerzas en
esta obra. No permanezcas ocioso ni busques el reposo
ce~a 9-el Imp~rio. Siguiendo su ejemplo, varios de los
y la diversión, y gobernarás bien a tus súbditos. He
prm~1pes vecmos regularon su, administración siguiendo
oído decir que la satisfacción, o el disgusto del pueblo
su eJemplo. Muy pronto, toda la parte occidental del n.o dependen ele las graneles ni ele las pequeñas cosas,
Imp~rio tuvo confian~a en él, y se colocó bajo su depen- smo de la buena o mala conducta, de la energía o de la
dencia. Su fama llego hasta el Cielo. El Rey del Cielo indolencia del príncipe.
aprobó su conducta y le ordenó que derribara a la gran
dinastía de los In. Uen-uang recibió el mandato del Cielo 7. »Sí, mi querido hijo, tu deber es aumentar la in-
para gobernar a todo el Imperio; muy pronto los gobier- fluencia del Emperador, el establecer la armonía entre
nos y los pueblos fueron perfectamente ordenados. Lue- los súbditos ele los In, que ahora lo son ele los Tcheu,
g<;>, yo, vuestrQ' hermano mayor, a pesar de mi poca impidiéndoles que se dispersen, y, por este medio, ayu-
virtud, he hecho toda clase de esfuerzos en igual sentido. dar al Emperador a afirmar el poder que ha recibido
He -~quí I?ºr qué tú, Fung, mi querido hijo, posees esta del Cielo, excitando al pueblo a que se renueve en la
reg10n oriental.» virtud.»
5. .E.l Emperador ~on~inuó: «¡Oh! Fung, no lo olvides, 8. El Emperador dijo: «¡Oh! Fung, pon cuidado en
la fehc1dad de tus subd1tos depende de tu exactitud en aplicar el castigo con discernimiento. Un hombre comete
seguir las huellas de tu padre Uen-uang. Imita lo que se un crimen poco grave, pero lo comete con premedita-
te ha dicho de él y pon en práctica sus admirables má- ción, y obstinación en el mal y voluntad de violar la ley.
ximas. Trata de conocer a los sabios y prudentes em- Su crimen es voluntario; aunque no sea grave debe ser
peradores de la dinastía de los In a fin de guardar y condenado a muerte. Otro comete un gran crimen por
gobernar .b~~n a tus sú~ditos. Remonta aún más lejos, error, por inadvertencia sin obstinación en el mal. La
en la ant1guedad, estudia la conducta de los ancianos falta no ha sido voluntaria, después de haber confesado
experimentados que vivieron bajo la dinastía de los su crimen sinceramente, no es justo que se le castigue
Chang, a fin de tener principios fijos y aprender a en- con la pena de muerte.»
señar al pueblo. Además pon todo tu empeño en conocer 9. El Emperador dijo: ¡Oh! Fung, existen grados de
e. imitar a los sabios eml?~radores de la antigüedad a culpabilidad y de pena. El que en esta materia muestra
fm de procurar la tranqmhdad a tus súbditos y prote- un gran discernimiento, gana la confianza del pueblo,
140 LIBROS CANONICOS CHIXOS EL CHU-KING 141

sus súbditos se exhortan mutuamente a huir del mal, v 15. »Los que se complacen en los crímenes, los ban-
tratan de vivir en buena armonía. Obra como un hombre didos, los ladrones, los rebeldes, los traidores, aquellos
que quiere curar un enfermo, y todo el pueblo se corre- que asesinan y persiguen a los hombres honrados para
girá de sus defectos. Imita la solicitud de una madre despojarlos, aquellos que emplean laviolencia sin cuida-
con su hijo recién nacido, y el pueblo estará tranquilo do alguno de su propia vida, todos estos malhechores
y sumiso. son odiosos a todo el mundo y su castigo es causa de
10. »No eres tú, Fung, quien inflige los graves casti- alegría.»
gos y aun la pena de muerte' (187). Pon cuidado en no 16. El Emperador dijo: «Fung se debe detestar a
castigar con penas graves arbitrariamente y aún menos esos grandes criminales, pero más aún al hijo que no
con la pena capital. No eres tú quien cortas las narices muestra piedad filial, al hermano que no ama a su her-
y las orejas a los criminales, pero guárdate bien de mano, al hijo que no cumple con respeto sus deberes
cortar la nariz y las orejas de alguien a la ligera.»
con sus padres durante su vida y aflige sus cora-:~nes
11. El Emperador dijo: «En lo que se refiere a los después de su muerte, al padre que muestra avers1.on y
asuntos judiciales, decreta tu mismo las leyes que se odio a su hijo, al hermano menor que menosprecia el
deban observar, mas, para el grado de la pena, que los orden establecido por el Cielo y no respeta a su herma-
jueces se conformen con el orden establecido por la no mayor, al hermano mayor que o!vida )as fa.t.igas que
dinastía de los In.» se han impuesto sus padres para cnar a sus ~IJOS, y no
12. El emperador añadió: «Después de haber exami- muestra cariño alguno a su hermano menor. S1 nosotros,
nado a fondo una causa capital, reflexiona cinco o seis que estamos encargados del gobierno, no tratamos como
días, diez días, y hasta tres meses y luego pronunciad culpables a hombres tan desnaturalizados, la ley natural,
la sentencia definitiva.» que el mismo Cielo ha dado a nuestros pueblos no sería
13. El Emperador dijo: «Harás conocer las leyes y observada en manera alguna. Apresúrate, pues, a aplicar
las demás cosas; la escala de las penas, establecida por a estos culpables las leyes penales establecidas por Uen-
los In, continuará estando en vigor, pero será preciso uang, castigándolos sin piedad.
que la pena capital y las otras penas graves sean apli-
cadas con arreglo a la justicia y a las exigencias de los 17. »Es preciso reprimir, mediante la severidad de
tiempos; que no sirvan sólo para la satisfacción de tus las leyes, a los particulares que violen la ley natural, Y
deseos particulares. Si observas estas prescripciones, con mucha mayor razón, a los maestros (encargados de
habrás obrado convenientemente y se podrá decir que instruir a los hijos de los príncipes y de los oficiales)
todo está en regla. Sin embargo, aunque así sea, no te a los jefes de los oficiales, y a los oficiales subalternos
muestres demasiado tranquilo y dite que quizá todo no de todo grado cuando transmiten órdenes di~erentes de
marcha con arreglo a la justicia perfecta y a las exigen- las dadas por el Príncipe para hacerse admirar por el
cias de los tiempos. pueblo, violando las leyes, con gran desagrado de su
14. »Sí, mi querido hijo, nadie tiene un corazón tan Príncipe. Estos oficiales corrompen al pueblo y yo los
magnífico como el tuyo, mi querido Fung. Conozco tu detesto. ¿Acaso puede uno '.3-bstenerse de amonestarlos?
corazón, y tú también conoces mi corazón y mi con- Aplícales sin demora las Justas .leyes de Uen-uang, Y
ducta. condénales a todos a la pena capital.
EL CHU·KING 143
142 LIBROS CANONICOS CHINOS
22. El Emperador dijo: «Fung, ten cuidado. No hagas
18. »Ante todo da el buen ejemplo a tus oficiales. Si nada que pueda excitar justas quejas, no sigas el mal
tú, prín~ip~ y jefe de una familia y de un Estado, no
sabes dirigir a las personas de tu casa, a tus oficiales ejemplo, los caminos ini~i:os. Que ~a verd~~ y l~ sin-
S1;1baltern~s •. a los ),efes de los oficiales de tu principado;
ceridad presidan tus dec1s1ones. Imita la d1hgenc1a de
s1 tu admm1str;:i.c1on fuese cruel y tiránica, si no tienes los príncipes de la antigüedad, a fin de que tu espíritu
en cuenta las ordenes del Emperador, esto equivaldría disfrute de reposo. Examina por ti mismo todos los
a querer mantener a los demás en el deber obrando asuntos, que tu previsión se extienda lejos en lo porve-
mal tú mismo. ' nir. Sé indulgente, a fin de que el pueblo esté tranquilo.
Así evitarás los defectos que me obligarían a degra-
19. »En cualquier caso, puedes y debes respetar las
ley':s y por este medio hacer feliz al pueblo. Uen-uang darte.»
tema ese respeto a las leyes y ese temor a violarlas. 23. El Emperador dijo: «¡Fung, mi querido hijo,
Al hacer así feliz a tu pueblo piensa: «Trato de igualar ánimo! Pero ten en cuenta que el mandato que se te da
a Uen-uang.» Y entonces yo, tu soberano, estaré con- no es irrevocable. Pon, pues, cuidado, a fin de que no
tento.» me vea obligado a destituirte. Cumple con discredón
20. El Emperador dijo: «Fung, todo bien considera- los deberes de tu cargo; sigue con grandeza de alma las
do, el pueblo debe ser conducido, no por temor a los máximas y consejo de los antiguos sabios, el orden y la
castigos, sino por el celo hacia la tranquilidad y la tranquilidad reinarán así en el pueblo de los In.»
felicidad. Yo pienso de continuo en la conducta de los 24. El Emperador terminó su discurso poco más o
sabios emperadores de la dinastía de los In, a fin de menos en estos términos: «Ve Fung, no violes las leyes
mantener el orden y la tranquilidad y de igualar a estos que debes respetar, sigue los consejos que te doy, y tú
~ntiguos soberanos; tanto más cuanto que en la actua- y tus descendientes gozaréis para siempre de vuestra
lidad entre el pueblo no hay nadie que bajo la dirección dignidad en el pueblo de los In.»
de un príncipe virtuoso y bienhechor no esté dispuesto
a seguir Ja vía de la virtud. Sin esta dirección suave y
buena, el gobierno de un Estado es imposible.» Capítulo X
21. El Emperador dijo: «Fung, no puedo menos de
estudiar la conducta de los sabios emperadores de la
CONSEJOS ACERCA DE LAS BEBIDAS FERMENTADAS
antigüedad, y de recordarte la necesidad de unir la in-
fluencia de la virtud al empleo de los castigos. El pueblo
no está aún tranquilo y los espíritus no han tomado de- l. El emperador U-uang se dirigió a su hermani;>
terminación precisa. A pesar de mis instrucciones reite- K'ang chu, y habló po~o ~ás o meno~ en estos térnu-
radas, el pueblo no es tan virtuoso como en otro tiempo. nos: «Publica en el prmc1pado de Me1 las órdenes im-
Veo claramente que el Cielo quiere castigarme severa- portantes que voy a darte.
mente, pienso de continuo en ello y no me quejo. Porque 2. »Cuando tu padre Uen uang, aquel ~ríncipe ~an
todas las faltas del pueblo, graves o leves, me deben ser fiel al cumplimiento de sus deber<:s, fundo su cap1~a]
imputadas. Siento tanto más temor cuanto que en la (la ciudad de Fung), en la parte occ:dei;ital del Imperio,
actualidad el olor infecto de las acciones impuras sube dio diversos consejos y recomendo diferentes precau-
evidentemente hasta el Cielo.»
EL CHl--KrnG 145
144 LIBROS CANONICOS CHINOS
jefes de los oficiales, hombres distinguidos, oíd y seguid
dones a todos los príncipes, a todos los oficiales, a sus constantemente mis cons~jos. Cuando <?fr~céis !estin,~s
ayudantes y a sus empleados. El soberano les repetía a los ancianos o que se~v1s a vuestro pr~?c1pe, s1 llenais
de contin~o: Las bebida~ .fermentadas son hechas para estas funciones convementemente, pode1s luego ~omer
se~ ofrecidas a los, Esp1ntus. Cuando el Cielo, por la y beber hasta hartaros. Para hablar de cosas mas ele-
pnmera vez, ordeno al pueblo la preparación de estas vadas si de continuo vigiláis vuestra conducta y no os
bebidas, no permitió su utilización sino en las ceremo- apartáis del justo medio, seréis capaces de hacer l<:s
nias más solemnes. ofrendas a los Espíritus, y después de la ceremoma
3. »Cuantas veces el Cielo en su cólera ha permitido podréis solazaros a vuestra vez. Si obráis así, si no !Je-
que nuestro pueblo se abandonase a graves desórde- béis licores embriagadores sino en estas c~rcunstanc1as,
nes, el abuso de los licores fermentados ha sido la cau- llenaréis bien las funciones que os ha confiado el Empe-
sa de ello; y cuantas veces ha permitido la ruina de los rador el mismo Cielo os secundará a causa de vuestra
Esta~os, grandes o pequeños, ha querido castigar la gran ~irtud, y vuestros servicios jamás serán olvidados
embriaguez.» por la familia imperial.»
4. »~ los jóvenes que eran hijos de oficiales y ejercían S. El Emperador dijo: «Ft;ng! otras vece.s .en nues-
ellos mismos cargos, Ueng uang recomendaba que no tra región occidental, los prmc1pes, los oficiales, !ºs
usaran corrientemente bebidas embriagadoras. Quería hijos de oficiales, que ayudaban a Uen. uang, segman
que en los principados no se bebiera estos licores sino estas enseñanzas y evitaron los excesos en el uso de las
despu~s de las cere~onia~ en honor de los Espíritus, y bebidas. Así es como ahora hemos podido obtener el
aun as1 con moderación, sm llegar a la embriaguez (188). Imperio que estaba entre las manos de los In.»
S. «Que mis súbditos, decía, enseñen a sus hijos a no 9. El Emperador dijo: «Fung, he oído decir que en
amar sino los productos de la tierra; los jóvenes ocu- la antigüedad el sabio fundador de la dinastías de los
pados en el cultivo de la tierra, no se abandonan a la In, T'ang el Victorioso, temía el obrar en contra de la
orgía y serán virtuosos. Que los jóvenes oigan con voluntad manifiesta del Cielo y de los deseos de sus
atención las enseñanzas ordinarias que vienen de sus más insignificantes súbditos; que cultivaba ~in c~sar la
antepasados y de sus padres, y que se apliquen a prac- virtud y seguía fielmente las luces de la sab1duna; que
ticar la virtud en las pequeñas cosas como en las desde T'ang el Victorioso hasta Ti i, todos los empera-
grandes. dores eran soberanos perfectos y trataban a los minis-
tros de Estado con respeto; que, por su parte, los ofi-
6. »Habitantes del país de Mei, trabajad de continuo ciales secundaban al Emperador con celo respetuoso,
con todas vuestras fuerzas en el cultivo del mijo; ayu- que no se permitían buscar el reposo ni las diversiones.
dad con una pronta diligencia a vuestros padres y a Con tanta mayor razón, no se permitían estimar la be-
vuestros mayores, conducid con ardor vuestros carros
bida por encima de todo.
Y buey~g, y haced el comercio en los países lejanos,
para alimentar a vuestros padres cariñosamente. Vues- 10. »En las diferentes circunscripciones situadas fue-
tros padres serán felices, entonces clarificaréis los lico- ra del dominio propio del Emperador, los príncipes y
res, les daréis fuerza, y usaréi§ de ellos. sus jefes, y en el dominio propio del Emperador, los
oficiales con sus jefes, los oficiales inferiores, los ayu-
7. »Vosotros todos, oficiales con cargo, y vosotros,
EL CHL-KiXG 147
146 LIBROS CAN02'11COS CHil\:OS

d~:i~es de los <?fi.ciales superiores, los parientesde los


of~ciales, los m1mstr?s, y los oficiales retirados a
la vida 13, »Digo, pues, que debes advertir a los prudentes
pnvada, n~ se perm1tian p!Jnca entregarse a la embria oficiales que han servido a la casa de los In, a los prín-
gi.:-ez. N~ sol~ no se perm1tlan embriagarse, sino que ni cipes que se encuentran en las diversas circunscripcio-
aun teman trempo para ello. Su único cuidado era el nes del Imperio, y con tanta mayor razón, al gran se-
ayu~ar al Empe!ado~ a perfeccionar y a hacer brillar
cretario y al secretario del interior, a tus familiares, y a
su virtud; y los mfenores ayudaban a sus jefes a servir todos los jefes de los oficiales, y con tanta mayor razón
al Emperador. también a los que te sirven, es decir, al maestro que te
enseña, al oficial que ejecuta tus órdenes; y con tanta
11. »Yo también he oído decir que, en la última épo- mayor razón a aquellos que casi son tus iguales, a tus
ca, el sucesor 9e estos soberanos perfectos, el tirano ministros de Estado, al ministro del Interior que ex-
T.~heu, se embn~gaba, que su gobierno ponía la confu- pulsó a los insumisos, al ministro de Agricultura que
s10n ~n el Imperio, que no parecía sino buscar el medio cuida de la defensa del pueblo, al ministro de Obras
de disgustar al pueblo y no quería corregirse, y que, Públicas, que fija los límites y los reglamentos. Tú, so-
entregado por completo a los placeres, no respetaba bre todo, debes ponerte en guardia contra las bebidas
ley alguna, encenagándose en la ociosidad, y no guar- que embriagan.
daba ~a menor reserva en sus actos. Todos sus súbditos
experimentaban una gran aflicción, pero él continuaba 14. »Si vienen a advertirte que grupos importantes
entregándose a la embriaguez y no quería poner térmi- de hombres del pueblo beben juntos, no los dejes esca-
n_o alguno a su desenfreno. En su furioso frenesí corría par. Hazlos prender, encadenar y conducir fuera de la
sm temo~ a su pérdida. Los crímenes se acu~ulaban capital del Imperio; yo los condenaré a la pena de
en la ~ap1tal d.e los Chang, el Imperio de los In tocaba muerte.
a su fm, y el tiran? no s~ preocupaba por ello. No pen- 15. »En cuanto a los ministros de Estado y a los
saba en hacer subir al Cielo, en los sacrificios el agra- oficiales de diferentes grados que han servido a la casa
d~ble c;Ior de un~ virtud perfecta. No se ele~aban al de In y seguido el mal ejemplo del tirano Tcheu, si
C1elp smo las quejas del pueblo y el olor infecto de las continúan embriagándose, no será necesario condenar-
orgias de una banda de borrachos. Por eso el Cielo con- los a muerte en seguida, conténtate con advertirles:
denó a los In a perecer, les retiró su afecto, únicamente
a causa de sus excesos. En esto el Cielo no se mostró 16. »Oficiales de la casa de In, si seguís mis conse-
cruel; fueron los hombres (Tcheu y sus cortesanos) los jos os concederé toda clase de dignidades. Si, por el
que se atrajeron el castigo.» co~trario no ponéis en práctica mis enseñanzas, yo,
vuestro soberano, no tendré compasión de vosotros. Si
12. El Emperador dijo: « Fung, si te recuerdo todos vuestras costumbres no llegan a ser más puras, os colo-
est~s hechos n<;> es sólo por el gusto de aconsejar. Los caré en el mismo rango que a los hombres del pueblo
ancianos repetia:i frecu~ntemente ese adagio: No to- que se reúnen para beber y deben ser castigados con la
mad como espejo el cristal de las aguas, sino a los pena de muerte.»
demás hombre~ (189). Los In han perdido el poder so-
bera~o; ~st~ e3emplo ¿no debe ser como nuestro gran 17. El Emperador dijo: «Fung, sigue constantem~~te
espejo, mc1tándonos a asegurar la tranquilidad del mis consejos. Si no mantienes en el deber a tus oficia-
pueblo? les, el pueblo se entregará a la embriaguez.»
148 LIBROS CA'.\:0'.\:lCOS Cli !t<í)S
149
Capítul~ XI dor que, después de haber arrancado todas las plantas
nocivas, traza y arregla los ribazos y las acequias de su
LA MADERA DE CATALPA (190) campo; al constructor, que después de haber elevado
el muro de límite y los otros muros de una habitación
l. El emperador U-uang dijo a su hermano K'ang los enluce y techa con paja la construcción; al carpin-
chu: «Fung. e.l principal deber de un jefe de principado tero que después de haber desbastado y pulido la ma-
es el de conciliarse todos los espíritus, el de unir me- dera la tiñe de rojo.»
di~:r:te un lazo cor~ia.l a los hombres del pueblo y a los 5. Un ministro de Estado dice a uno de los suceso-
of1c1ale_s d.e ~u pnnc1pado con las grandes familias, y res de U-uang: «Príncipe, díte a ti mismo: «Mis prede-
a los subditos del Emperador con el Emperador mismo. cesores han desplegado con celo su brillante virtud y
2. »Si en tus discursos repites frecuentemente; Oh, por su bondad han ganado todos los corazones; todos
vosotros los que me servís y os tomáis como modelo los príncipes han venido a ofrecer sus homenajes y se
los unos a los otros, ministro de Instrucción Pública han convertido casi en sus hermanos desplegando tam-
ministro de la Guerra, ministro de Obras Públicas jef~ bién una virtud deslumbrante. Príncipe, a ejemplo de
de los. oficiales, grandes P.refe~tos, en verdad os lo digo,
1
estos grandes soberanos, une los corazones y todos los
no qmero molestar a nadie, m condenar a muerte a un príncipes te rendirán sus homenajes.
inoct;nte; si tú, su príncipe, dándoles ejemplo, respetas 6. »Puesto que el augusto Cielo ha dado a tus padres
y ~mm!'ls al. pueblo, ellos también lo respetarán y lo los pueblos y todas las tierras del Imperio;
ammaran. S1 a veces a causa de estas circunstancias
tratas con indulgencia a los rebeldes, a los traidores 7. »Príncipe, por la sola influencia de la virtud res-
a ~os asesin~s y a los encubridores, ellos también, si: tablece la concordia, haz felices y colma de cuidados a
gme:r:do el ejemplo de su príncipe, tratarán con indul- los hombres que han sido seducidos por los malos
gencia a los hombres que hayan herido o maltratado a ejemplos. Así, serás agradable a los manes de tus pre-
otros hombres. decesores que han merecido y obtenido el Imperio.
3. »Lo~ ª!ltiguos e_mpera9-ores, al instituir los jefes 8. »Si meditas y sigues este consejo, será mi único
de los pnnc1pes (o bien al mstituir los feudatarios) se deseo el de que durante una larga serie de siglos vos-
proponían,~antener el orden en el pueblo. Les decían: otros y vuestros descendientes seáis siempre designados
No .ºs. unais para mutilar o matar inocentes ni para para la guarda del pueblo.»
opn~ir al pue~lo. Respe_tad r;i los débiles y procurad el
sosteD; de las v1_udas. Umd, dirigid a todos los ciudada-
nos sm exceps16r;i.. Cuand~ .los antiguos emperadores Capítulo XII
nombraban prmc1pes y oficiales ¿qué les recomenda-
ban~ Que ayudara~. al pueblo a encontrar las subsis- CONSEJO DEL PRÍNCIPE DE CHAO
tencias y la tranqmhdad. Tal ha sido la conducta de los
e~perador~s desde lo~ tiempos antiguos. Jefe de prín- l. En el segundo mes del año, seis días después de
cipes, no tienes necesidad de emplear los castigos.» la Luna llena. el trigésimo segundo día del ciclo, el
emperador Tch'eng uang, marchó por la mañana de la
4. El Emperador añadió: «Hay que imitar al labra- capital de los Tcheu y se dirigió a Fung.
150 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU·KING 151
2. Desde allí, el gran guardián el príncipe d ofrezco al Emperador y a ti estos regalos y esta memo-
Chao (~91) precediendo a Tcheu, fu~ a ver el sitio e~ ria. Deseo que se den consejos a la multitud de los
donde 1?~ a 1evan~arse l~ futura capital, e hizo el viaje antiguos súbditos de los In, pero que seas tú quien los
de un ti~~n. El pnmer d1a tercer mes lunar era el cua- dé, puesto que administras los negocios del Estado.»
dradrages1mo ~e~cero d~l ciclo. Dos días después, que 9. La memoria escrita por el príncipe de Chao, y que
e~~ el cu~drages1mo qumto día del ciclo, el gran guar- fue llevada al Emperador por Tcheu kung, estaba con-
~1an ~l;go a Lo. Interrogó a la tortuga acerca de la cebida en estos términos: «El rey supremo del augusto
s1tuac1on de la ciudad. Habiendo obtenido respuestas Cielo ha destituido a su hijo mayor (el tirano Tcheu) y
favora~Ies, trazó las divisiones y el contorno de la nue- retirado su mandato a los príncipes de la gran casa de
va capital.
In. Príncipe, este mandato os es confiado, es un inmen-
3. pos día~ después, que era el cuadragésimo sépti- so favor, pero os impone una inmensa solicitud. ¿Po-
mo dm del ciclo, el gran guardián, con un grupo de dríais dejar de estar atento al cumplimiento de vuestros
hombres que habían sido súbditos de los In preparó deberes?
el l~gar que deberían ocupar los diferentes b~rrios de 10. ,,cuando el Cielo retiró su mandato a la gran
la cmdad al norte del río Lo. familia de los In, muchos prudentes emperadores de
. 4. Al día siguiente, quincuagésimo segundo día del esta dinastía estaban en el Cielo (i94 ). Pero aquellos
ciclo, Tcheu kung llegó por la mañana a Lo, y examinó de sus descendientes y sucesores que habían heredado
atentamente el trazado de la nueva ciudad (192). el Imperio eran tan injustos que los hombres prudentes
y sabios vivían ocultos, y los opresores ocupaban sus
. 5. pos d~as después, el quincuagésimo cuarto día del cargos. Los particulares, para escapar a I~ tiranía~ _no
ciclo, mm<_>lo d<;>s bue1es .en ~1 campo, en honor del Cielo veían otro recurso sino el de tomar sus mu3eres y nmos
Y, de la !1err.a. Al !=ha s1gmente, quincuagésimo quinto en brazos o por la mano, lleváJ?-dolos a sitio~ apartad_?s.
dm del ~lelo, mmolo en la nueva población sobre el altar Cuando en medio de lamentac10nes y de gntos partian
de la Tierra un buey, una oveja y un cerdo.
para otras regiones, eran generalmente detenidos en su
6. Seis días después, que era el primer día del ciclo camino. ¡Oh! entonces el Cielo, en su misericordia con
Tche~ kung, ,desde por la mañana, tomando su cuader~ los pueblos del Imperio, confirió con bondad su man-
no, dio sus ordenes a los jefes de los príncipes de las dato a un soberano que hacía generosos esfuerzos
diferentes circunscripciones del Imperio de los In (193 ). (U-uang). Príncipe, cultiva con cuidado la virtud.
7. Estos transmitieron las órdenes a la multitud de 11. »Remontemos a la antigüedad y consideremo~ al
los antiguos súbditos de los In, que comenzaron el tra- fundador de la dinastía de los Hia (el gran Iu). El Cielo
bajo con ardor. lo dirigió dejando su herenc.ia a sus descendiente~ y
los protegió. Es que Iu estudiaba la voluntad del Cielo
8.. Entone.es el gran guardi~, el príncipe de Chao, y se conformaba a ella. Actualmente su dinastía. se e:c-
habiendo sahdo con todos los•prmcipes recibió sus pre- tinguió. Consideremos luego al fundador de la dmast1a
sentes que consistían en piezas de seda.'Luego, entrando de los In (Tch'eng T'ang). El Cielo le dirigió y le ayudó
en l~s dep~rtamentos de Tcheµ kung, se los dio a éste a reformar el gobierno de los Hia, >' le protegió. Tch:
al mismo t1e~po que decía: «De rodillas, inclino la ca- eng T'ang estudió la voluntad del Cielo y se conformo
beza hasta mis manos, y luego hasta el suelo; Príncipe, a ella. Ahora su dinastía ya no existe.
EL CHU-KTSG 153
152 LIBROS CANONICOS CHINOS
cuido de sus deberes, han acelerado la ruina de su di-
12. »Aún joven,. estás en posesión de la herencia de nastía. No tendré tampoco la temeridad de pensar ni
t:is l?adres: no aleje~ de tu lado a los ancianos. Dite a de decir que los In debieron tener el mandato del Cielo
t1 mismo: Consultaran los ejemplos de mis predeceso- tan gran número de años, ni que hubieran debido con-
res para reg~lar su co~ducta y darme sus consejos. Mas servarle más tiempo. Sólo sé que, por descuido en el
so?re tod? d1te: Sabran consultar al Cielo y darán con- cumplimiento de sus deberes, han apresurado la caída
sejos segun la voluntad de éste. de su dinastía.
13. »¡Oh, príncipe!, a pesar de tu juventud, eres hijo 18. »Príncipe, tú les sucedes; has recebido el man-
mayor del Cielo. Y e~pero que puedas por todos lados dato que el Cielo les había confiado; porque el man-
establec~r. la c~ncord~a entre el pueblo, y ésta será Ja dato confiado a nuestra dinastía es el mismo que había
9ran felicidad mmediata. Que tu primer cuidado sea sido otorgado a estas dos dinastías imperiales. Suce-
este; estate sobre aviso, teme de continuo Jos peligros diéndoles, imita a aquellos soberanos que han merecido
que te amenazan por parte del pueblo. la gratitud del Imperio; sobre todo ahora que vas a
inaugurar nuestro gobierno en la ciudad de Lo.
14. »Príncipe, ven aquí, y, ministro del rey del Cielo
19. Es como cuando un niño entra en la vida. Todo
C1;Jmple su obra en el centro del Mundo (195). Tan h~ depende de sus primeros años, pues, si desde la infan-
dicho: Cuand?. e~t~ gran población esté construida, el cia contrae buenos hábitos, será virtuoso: él mismo ob-
Emperador d1ng1ra los asuntos desde aquí, como aso-
tendrá del Cielo, por sus buenas acciones, el don de la
ciado del agusto Cielo, tal es al menos lo que espero sabiduría. ¿Querrá el cielo que tu gobierno sea prudente
y . ofrecerá con ~espeto sacrificios a los Espíritus deÍ y sabio? Permitirá que sea feliz o por el contrario será
Cielo "!! de la T1e\ra. Instalado aquí en el centro del desgraciado? No lo sabemos, lo único acerca de lo cual
Imperio, gobernara perfectamer:te. Príncipe, cumplirás, estamos ciertos es de que empezamos un nuevo reinado
como espero, el mandato del Cielo, v el buen gobierno y que todo dependerá de este principio.
del pueblo será nuestra felicidad presente.
20. »Desde tu llegada a la nueva población, Príncipe,
15. ~>Co~ienza por ganar la confianza de los oficiales te aplicarás sin demora, así lo espero, a cultivar la vir-
de la dmastia de los In, a fin de que ayuden a los oficia- tud, y pedirás que el cielo te conceda para siempre su
les de nuestra c~sa. de Tcheu, corrijan sus propios de- mandato.
fectos y hagan d1anamente progresos en la virtud.
21. »Aunque el pueblo violara las leyes y cometiera
16. »Príncipe, que la aplicación en el cumplimierito grandes excesos, tú, que eres emperador, no trates de
de tu~ deberes s~a como tu morada. No está permitido reprimirle con la pena capital y con castigos rigurosos.
descmdar el cultivo de la virtud. Por la dulzura es como conseguirás corregirle .
. 17.»No es lícito perder de vista la dinastía de los Ria 22. »Si tú, que ocupas el puesto más elevado, te man-
n~ la de los In. N~ ~opsiderando sino los decretos del tienes siempre en la cima de la perfección, el pueblo te
C!elo, no me perm1tire juzgar ni decir que los Ria de- imitará, la virtud florecerá en todo el Imperio, y tu glo-
b1eron haber conservado el mandato del Cielo durante ria será grande.
tan largo número de años, ni tampoco que debieron 23. ,,Que el Emperador y sus ministros trabajen con
haberle conservado más tiempo. Sólo sé que por el des-
154 LIBROS CANONICOS CHIXOS EL CHU-KING 155
todo su poder para aliviar al pueblo de sus cargas. Que toda esta región oriental, a fin de fundar una ciudad en
ellos mismos se digan: Haremos de manera que el poder donde puedas mostrar tu inteligencia en el gobierno de
confiado por el Cielo a nuestra solicitud sea tan grande los pueblos.
y dure tantos años como el de los Hia, y que luego, tras
de haber durado tantos años como los In, no nos sea 3. »El quincuagésimo s~~undo día del .ciclo por la
retirado. Yo deseo que mereciendo el cariño del pueblo, mañana, llegué a la poblac10n _de Lo, des!mada a con-
puedas conservar siempre el mandato del Cielo. vertirse en la capital del Imperio. Consulte a la tortu~a
24. »Con la cabeza inclinada hasta las manos, y la acerca de la región que se encuentra al n<?rte d~l no
frente en el polvo, prometo que yo, el último de tus Amarillo, cerca del Li; luego acerca de la orilla ~nental
ministros, con los hombres del pueblo y los oficiales del Kien y de la orilla occidental del Tch'en. La tmta no
(que en otro tiempo eran partidarios de los In) que te me pareció como absorbida sino cuando propuse a
eran hostiles, con los súbditos que siempre han sido Lo (196). También consulté.ª la tortuga acerca de. la
orilla oriental del Th'en. La tmta no fue como absorbida
abnegados a nuestra famiila, me atreveré a sostener y sino cuando hablé de Lo. Envié un mensajero para pre-
a respetar el poder de tu autoridad y el brillo de tu sentarte las respuestas de la tortuga con el plano de Lo
virtud. Deseo que cumplas perfectamente hasta el fin y de sus alrededores.»
el mandato del Cielo, y gozarás de una gran gloria. Pero
eso depende solamente de ti. No pretendo poder contri- 4. El Emperador, de rodillas, inclinó profundamente
buir a ello. Me contento con ofrecerte con respeto di- la cabeza primero hasta las mano_s, y luego hasta el
versas piezas de seda, para que este tributo, ofrecido por suelo en signo de respeto por su tlo Tcheu kung, y le
ti al Cielo, sirva para pedirle que continúe siempre envió la siguiente respuesta: «Príncil?e, no te has atre-
concediéndote su mandato.» vido a no ejecutar con r~speto las, ordenes favorables
del Cielo. Has ido a exammar el pa1s, en di;mde nuest~a
familia debe responder a la confianza del Cielo. Despues
Capítulo XIII de haber determinado el lugar en que debía fundarse la
nueva capital, me has enviado un mensajero que me ha
CONSEJO ACERCA DE LA CIUDAD DE Lo hecho conocer los propósitos de vent';lra y de :perpetua
prosperidad dados por la tortuga. Tu y yo, ejecutare-
1. Tcheu kung (después de haber fijado el lugar de mos juntos esta empresa. Tu deseo es qu~ yo cumpla
la nueva ciudad de Lo) se puso de rodillas, inclinó pli- con respeto las órdenes favora~les d~l ~1elo durante
mero la cabeza hasta sus manos y luego hasta la tierra, varias miríadas de años. De rodillas, mclmo la cabeza
como si hubiera estado en presencia del Emperador, y hasta mis manos y luego hasta el suelo, dándote las
envió a Tch'eng uang el siguiente mensaje: «Voy a pre· gracias por tus enseñanzas.»
sentarte mi informe, a ti, mi hijo querido e inteligente 5. Tcheu kung dijo: «Príncipe, e_n cuanto entres en
soberano. la nueva ciudad cumple las ceremomas solemnes, ofrece
2. »Pareces no atreverte a ejecutar el mandato del en el orden debido todos los sacrificios ,que est~ban en
Cielo que ha ordenado echar los cimientos y acabar las uso bajo los In, aun aquellos que no estan menc10nados
construcciones de la ciudad de Lo. Fui a buscar al gran en los registros.
guardián, al príncipe de Chao, y examiné con cuidado 6. ,,y 0 alinearé a todos los oficiales, los enviaré ante
EL CHU·Kil'G 157
156 LIBROS CANONICOS CHINOS

ti y les ordenaré que te escolten, desde tu llegada, de de ofrecer nada. El Estado será perturbado y perjudica-
Hao a Lo. Les diré solamente: El Emperador tendrá tal do en sus derechos.
vez algo que ordenaros. 13. »Tú eres joven,.Y debes difundir las instituci<?nes
7. »Publica sin retraso la orden siguiente: Que se vo no he tenido tiempo de desarrollar. Oye y sigue
anoten los servicios señalados; los que se hayan distin- ~~"consejos acerca de la refo~ma de las costi;mbres.
guido más recibirán los mayores honores después de su s· descuidas este deber, tu remado no durara largo
muerte. Añade: Vosotros, por quienes hago todo esto, / po Sigue paso a paso con cuidado las huellas de
ayudadme con todo vuestro poder. t~1:xceiente padre (U-uang), imita _mi ~oi::ducta e,n todas
las cosas, y nadie se atreve~á a mfnngir ~u~ orde~es.
8. »Muestra a todas las miradas los cuadernos en ve a Lo y obsérvate de c<;>nt~nuo. Yo ,soy v1e30, y es-~y
donde estén inscritos los servicios a fin de que vean tu retirado de los asuntos publicas; aqu1 aprendere a cul-
imparcialidad; así, en todas las cosas darás el ejemplo tivar perfectamente la tierra. Allí, en Lo, muestra. t;n
a tus oficiales. gran corazón en el gobierno de tu yueblo, ,Y ac;.idiran
9. »Mi querido hijo, ¿serás capaz de parcialidad? Si a ti de todas partes, aun de las reg10nes mas leJanas.»
tú, mi querido hijo, eres parcial, todos los oficiales te 14. El Emperador (estando en Lo c<?n Tcheu_,ku?g}
imitarán; desconfía que no ocurra como con el fuego, habló sobre poco más o menos com;;> sigue: «P:,mcipe,
que da primero una débil llama, aumenta poco a poco, me iluminas y me ayudas porque soy Joven y lo n..... cesito.
y termina por no poder ser apagada. Me presentas los más hermosos ejemplos de. v:rtud, a
10. »Observa las leyes y regula todas las cosas, como fin de que, a pesar de mi juventud, pueda imitar las
yo mismo hago. Lleva a la nueva ciudad, no favoritos. bellas acciones de Uen uang y de U-uang, para que cum-
sino solamente .a los oficiales que se encuentnm ahora pla con respeto el mandato del Cielo, a .fin de que con-
en la capital, en Hao. Hazles conocer tus inte11ciones, serve la paz v la concordia entre los hab;tantes de todas
y que cada uno ele ellos ocupe su puesto juntamente las regiones,· y de que instale a las multitudes en Lo.
con sus colegas. An:ínrnles al bien, a fin de que se entre- 15 »Me aconsejas que otorgue grai:des hon<;>res. pós-
guen al trabajo con ardor. Sé magnánimo y generoso, a tum~s a aquellos que lo ha~an merecido, que 1i:s;t1tuya
fin de establecer costumbres de liberalidad. Así adqtü- ofrendas solemnes proporc10nadas a sus s~ry1~,os, Y
rirás una gloria inmortal.» que ofrezca en e1 debido orden todos los sacnflc10s qt;te
11. Tcheu kung añadió: «Sí, tú que eres ioven, tra- estaban en uso bajo los In, aun aquellos que no estan
baja y completa la obra comenzada por tus padres. mencionados en los registros.
12. »Obsérvate atentamente, y así te será fácil cono- 16 Tu virtud brilla en el Cielo y en la Tierra, _tu
cer qué príncipes te ofrecerán de corazón sus presentes acciÓn »se extiende a todas las regiones d~l Impeno.
y sus homenajes y los que no lo harán con igual fran- De todas partes atraes a los hombres emmentes que
queza. Los regalos deben ser ofrecidos con grandes tes- contribuyen a mantener el orden en el Estado Y no se
timonios de respeto. Si los testimonios de respeto son apartan en nada de los principios que U:en uangy U-uang
inferiores a los objetos ofrecidos, esto se llama no re- han enseñado con celo. Yo, que soy JOVen, .sol? tengo
galar nada. Si los príncipes no ofrecen de corazón su que presidir los sacrificios co~ respe,to .Y as1dmda.d.»
tributo, los particulares dirán que no tienen necesidad .n. El Emperador continuo: «Pnncipe, me nndes
EL CHl!-KI:-;G 159
158 LIBROS CANONICOS CHINOS

muy grandes servicios ayudándome e instruyéndome; peto para los soberanos de la dinastía de los Tcheu.
Sí aquí, en el centro del Imperio, gobernarás a los
deseo que sea siempre así.» ptleblos. Todos los pueblos serán felices, y tus méritos
18. El ~mperador dij_o: «~ríncipe, yo que soy joven, perfectos.
abandoi;are Lo y volvere a eJercer el gobierno en nues- 24. »Yo, Tan, con los altos dignatarios y los oficiales,
tra capital, en Hao. Te encargo que gobiernes en Lo
después de mi partida. afirmaré las obras de tus predecesores, y responderé a
las esperanzas de la multitud. Seré un modelo de fide-
19. »Gracias a tus cuidados, el orden se ha restable- lidad con la casa de Tcheu. Te daré ejemplos cada vez
cido en todo el Imperio. Mas nada ha sido aún estatuido más perfectos, a fin de instruirte, mi querido hijo, y así
acerca de las ceremonias solemnes, y aun no puedo con- completaré el efecto de la virtud de tu abuelo Uen
siderar tus trabajos como terminados. uang.»
20. »Fundarás en Lo las grandes instituciones que 25. Tch'eng uang, de regreso a Hao, envió a Tcheu
tus sucesores deberán mantener. Serás el modelo de mis kung dos copas de licor aromatizado, honor semejante
oficiales, de sus jefes y de sus subalternos. Guardarás al que recibían los Espíritus inmortales y los manes de
todos los pueblos que el Cielo ha dado a Uen uang y a Jos muertos, Tcheu Kung hizo responder al Emperador:
U-uang. Por tu buena administración serás el sostén del «Tus enviados han venido para dar ciertos consejos a
Imperio.» ' los antiguos súbditos de los In. Y tenían ·orden de ofre-
21. El Emperador añadió: «Príncipe, quédate en Lo· cerme una recompensa extraordinaria, dos copas de un
en cuanto a mí voy a volver a Hao. El pueblo respond~ licor hecho con mijo negro y aromatizado, y de decirme
a tus cuidados con ardor y alegría respetuosos. No me de tu parte: He aquí un licor puro semejante al que
pongas en dificultad privándome de tus servicios. Por se ofrece a los Espíritus. De rodillas, inclino primero
la cabeza hasta mis manos, luego hasta el suelo, y te
mi parte, trabájaré sin descanso a fin de establecer la
tranquilidad en el país. Continúa dando buen ejem- ofrezco este licor para tu satisfacción.»
plo a tus oficiales. Tus beneficios se extenderán a todos 26. «No me he atrevido a aceptar para mí este pre-
los lugares y a todas las edades.» sente, y se lo he ofrecido a Uen-uang y a U-uang.
22. Tcheu-kung inclinó la cabeza primero hasta sus 27. »Les he dirigido la siguiente súplica: Que el En:-
manos, y luego hasta el suelo .. y dijo: «Príncipe, me has perador, dócil a vuestras enseñanzas, marche de conti-
ordenado que venga a Lo, me has encargado que guarde nuo tras de vuestras huellas; que no se vea atacado por
el mandato en el pueblo que el Cielo ha confiado a tu enfermedad alguna; que sus descendie_n!es, durant~ ~iez
abuelo Uen-uang y ,ª ti: ilustre padre U-uang, y de mil años, busquen y encuentren la fehcrdad en la im~ta­
probarte cada vez mas m1 respeto, recordándote de con- ción de vuestras virtudes, y que el pueblo de los In viva
tinuo tus deberes. mucho tiempo.»
23. »Tú, mi querido hijo, ven frecuentemente a visitar 28. «Príncipe, tus enviados han vei;ido para dar a~
esta fundación. Ten en gran estima los antiguos esta- pueblo de los In una serie de instrucc10nes que deber~
tutos, y a los antiguos oficiales de los In. Aquí, por tu observar durante diez mil años. Mas esto no basta, se~a
buen gobierno, serás verdaderamente el nuevo árbitro preciso también que este pueblo contemple y ame sm
de todas las naciones; llegarás a ser un modelo de res- cesar tu virtud, mi querido hijo.»
160 LIBROS CANONICOS CHINOS EL CHU·KIKG 161
29. El quinto día del ciclo, el Emperador en la nue- estaba visiblemente irritada, hemos aplicado los casti-
va ciudad (antes de su retorno a Hao y del ~nvío de los gos que sólo el Emperador puede infligir. Hemos refor-
mensajeros de que se acaba de hablar) hizo las ofrendas mado la administración de los In, y acabado la obra
que tienen lugar todos los años durante el invierno. del Rey del Cielo.
Ofreció un buey rojo a Uen-uang y otro a U-ueng. Ordenó 3. »Ya lo veis, numerosos oficiales; nosotros, jefes
también que se escribiera una declaración. I la compuso de un pequeño principado, no nos hubiéramos atrevido
en forma de plegaria. El Emperador manifestaba en ella a arrebatar el poder imperial a los príncipes de In, pero
su deseo de dejar a Tcheu-kung junto a él, en Lo. Los el Cielo no ha querido dejérselo. Por ello, el Cielo no
h~éspede.s .ordinarios del E.m:i;>erador. (los príncipes ve- afirmó su administración perturbada y en cambio nos
cmos), vm1eron todos a asistir a la mmolación y a la ayudó a nosotros. ¿Es que nosotros hubiéramos aspira-
ofrenda de las víctimas. El Emperador entró en la sala do a la dignidad imperial por nuestra propia voluntad?
principal del Templo, y ofreció libaciones (197).
4. «El Rey del Cielo había retirado el poder impe-
30. El mismo día, el Emperador decidió que Tcheu- rial a los príncipes de In; la conducta llevada por nues-
kung quedase junto a él en Lo, e hizo redactar un escri- tro pueblo era una amenaza evidente de los castigos
to informando al príncipe por medio de su secretario I. del Cielo.
Era el duodécimo mes del año.
31. Tcheu-kung no conservó más que siete años el S. «He oído decir, bajo forma de adagio, que el Rey
gran mandato que Uen-uang y U-uang habían recibido del Cielo lleva a los hombres a gozar de la tranquili-
del Cielo (198). dad. El emperador Kie, de la dinastía de los Hia, no
seguía el camino que conduce a la tranquilidad; el Cie-
lo le envió calamidades, que fueron como clamorosas
Capítulo XIV amenazas que resonaban en sus oídos. El jefe de la
casa de los Ria no quiso aprovechar los avisos del Rey
del Cielo. Hundióse cada vez mas en los excesos, tra-
Los OFICIALES NUMEROSOS tando de excusar su conducta. Mas el Cielo no quiso
ni oírlo ni volver a acordarse de él. Y le retiró el man-
dato supremo, e hizo caer sobre él sus castigos.
l. Al tercer mes del año, Tcheu-kung tomó la direc-
ción de los asuntos en la nueva ciudad de Lo, dando a 6. «Por orden suya, vuestro abuelo Tch'eng T'ang
los antiguos oficiales de Chang los siguientes conse- derribó la dinastía de Jos Ria, y los hombres más nota-
jos ( 199): bles gobernaron todas las regiones del Imperio.
2. «El Emperador ha hablado sobre poco más o me- 7. «Desde Tch'eng T'ang hasta Ti, todos los empera-
nos en estos términos: Numerosos oficiales supervivien- dores cultivaron la virtud e hicieron de corazón ofren-
tes de la casa de In: como habéis visto, el Cielo no ha das y sacrificios.
tenido piedad de la dinastía de los In. Armado de su 8. «Por eso el Cielo afirmó, protegió y dirigió a los
poder destructor, los ha herido mortalmente. Nosotros, emperadores de la dinastía de los In. Por su parte, es-
príncipes de Tcheu, provistos del mandato y del auxilio tos príncipes no se atrevieron ª. alejarse en i:-ada del
del Cielo, e instituidos ministros de su justicia, que camino trazado por el Rey del Cielo; todos umeron su
6
EL CHlj-KI'.'iG 163
162 LIBROS CANONICOS CHINOS

grandes males a los súbditos de los In, es porque los


acción a la del Cielo para el bien de los pueblos. súbditos de los In tenían :iecesidad de reforma y debían
9. »En estos últimos tiempos, el tirano Tcheu, su ser trasladados a otro pais.
descendiente y sucesor, no comprendió en manera al- 18. «El Emperador ha dicho: «Sí, os lo declaro, nu-
guna las vías del Cielo, y ni siquiera quería oír hablar merosos oficiales: estos son los únicos motivos por los
ni acordarse de la solicitud de sus padres con respecto cuales os he enviado del oriente al occid~nte. En est~
a su familia y con respecto a sus súbditos. Entregado cuestión, yo, vuestro soberano, no he segUido los capri-
a toda clase de excesos, olvidó por completo los prin- chos de un humor inquieto y turbulento, solamente he
cipios más evidentes de la ley natural, y el temor res- obedecido a la voluntad del Cielo. No opongáis pues
petuoso que el soberano debe tener a su pueblo. resistencia alguna. No me permitiré aplicaros otro cas-
10. «Entonces el Rey del Cielo cesó de protegerle, tigo; no murmuréis contra mí.»
y envió esta gran catástrofe. 19. «Vuestros padres, que vivían bajo los In, han
11. «Tcheu perdió el mandato del Cielo, únicamente dejado, ya lo sabéis, documentos, anal~s en los que se
porque descuidó el cultivo de la virtud. ve cómo los In reemplazaron a los H1a.
12. «Por todos lados y siempre, cuando un príncipe 20. «Mas me diréis que los antiguos oficiales de los
ha perdido sus Estados, grandes o pequeños, ha sido Hia, después del derrumI;>amiento de estq. dinastía, han
fácil decir las causas del casti,go.» sido propuestos y escogidos para formar parte de la
13. «El Emperador habló sobre poco más o menos nueva corte y que han tenido diferentes empleos (209).
en estos términos: «Numerosos oficiales de los In: los Responderé a esto que yo, soberano de todo el Impeno,
emperadores de nuestra casa de Tcheu (Ueng-uang y no oigo ni atiendo sino a los hombr~s de bien. Por esta
U-uang) a causá de su gran bondad, fueron encargados razón os he ido a buscar en la cmdad en donde el
de ejecutar la obra del Rey del Cielo.» Cielo había establecido la residencia de los Chang. en-
viandoos a Lo. Y en esto no he hecho sino seguir el
14. «Tenían orden de poner fin a la dinastía de los ejemplo de los mi~J?OS CI_iang y obedec~r. a un. ~enti­
In. Ellos declararon al Rey del Cielo que iban a obe- miento de compas10n hacia vosotros. M1 mtenc1on es
decerle y a reformar el Imperio. la de obligaros a que seais hombres de bien, dandoos
15. «Nuestra empresa no ha tendido sino a un solo luego empleos. Si hasta ahora no os he .colocado, no
objetivo, que era el cumplimiento de la voluntad del es culpa mía; el Cielo es el que así lo qmere.»
Cielo. Vosotros, de la casa imperial de In, debeis venir 21. El Emperador añadi?:. «Numerosos oficiales: a
a nosotros. mi regreso de len, he dulc1f1cado J?Ucho la pena que
16. «Os lo aseguro, únicamente a causa de vuestras merecíais, y os he perdonado ~a vida, a vosotros. y a
numerosas y graves infracciones a las leyes ha sido ne- todos los habitantes de los paises sublevados. Ejecu-
cesario trasladaros de la antigua ciudad a la nueva tando con prudencia la sentencia de c01:idenación dic-
población de Lo. No hubiera querido imponeros esta tada por el Cielo, os he transportado leJOS de vu~st~?
molestia, pero la causa de ello ha sido declarada en país (a Lo), a fin de que, tomándc;>J?e. afecto, me s1rv1e-
vuestra propia ciudad. rais con mucho respeto, y dependierais de nuestra gran
17. «Yo también he pensado que si el Cielo enviaba capital (201 ).»
j
165
EL CI-!U-KING
164 LIBROS CANONlCOS CHlNOS

22. El Emperador dijo· «Ü fatigas y los sufrimientos del labrador antes de llevar
oficiales de los In que os h~ ~ a d d1e~to,.
·
numerosos Ja vida apacible de soberano, sabe que el trabajo es el
no haré sino rep~tiros lo qu~e;a º~sª ho dayh1da, y aJ;iora único recurso de los hombres del pueblo.
torno de len H h h e 1c o a m1 re- 3. «Ved a los hombres del pueblo. A veces, después
de Lo f . d e ec o construir esta gran población
tuvier~n~
v s t
u~n lu:arq~~r;ospr~~~n~ipes de estas reg~ones
n arme sus homenajes "
que los padres han cultivado la tierra con mucho ardor
y trabajo, los hijos no conocen siquiera las fatigas y
o o ros, numerosos oficiales un lu a . , J los sufrimientos de la vida de los labradores. Se aban-
abnegación y respeto diferent es emp g lreos para e1.ercer
a m1 .c~m
servicio donan a la ociosidad y a los placeres, se acostumbran
«En Lo como en vue •t a emplear un lenguaje grosero y llevan una vida licen-
I~ 23.
~elicidad d~ poseer tierra~ r~ antiaª
·
capit~l, teneis· ciosa; o bien, llenos de desprecio por sus padres, dicen
vivir tranquilamente. '. e po er trabajar y de que los hombres de otro tiempo no habían aprendido
nada y no comprendían nada.
del deber, el Cielo tendrá ~~con :~speto en el camino
24. «Si sabeis mantener
4. Tcheu-kung continuó: «He oído decir que en otro
otorgará sus favores. Si salís~~a~~~nv~~ ~o~o~ris y os tiempo el emperador Tchung-tsung (202), de la dinastía
solamen!e. no guardaréis vuestras tierras s~ e er, no de los In, era serio, cortés, respetuoso y circunspecto;
como mm1stro de la justicia del C'el
1 no .que, yo, que él se dirigía a sí mismo según los p~incipios de la
vuestras personas. o, os castigare en ley natural, y gobernaba al pueblo con temor respe-
25. «Si tuoso; que no se permitía el abandonarse a una estéril
nastía, os obedeceis
quedareis asielos e mpera d ores de .nuestra di- ociosidad, y que µor eso gozó de la dignidad soberana
vuestra ciudad y legarei1:~~e ~n vuestras tierras o en durante setenta y cinco años.
sucesores. Vosotros mismos st;ªJ .:n::oradas a vuestros 5. «Luego Kao tsung (/..03) comenzó por permanecer
vida larga en fa población de Lon ie1s recursos y :ina largo tiempo en el campo, trabajando con los hombres
tes gozarán de prosperidad T 0 d y vuestros de~cend1en­ del pueblo. Después de la muerte de su padre, salien-
la consecuencia de vuestro· c ~~ e~tas v~nta3as serán do de esta vida laboriosa para tomar posesión de la
. . ~ 10 e pais.»
26 .estoEsl Emp~rador d130 .fma~mente: «Lo repito, to· dignidad imperial, lloró a su padre en la cabaña fúnebre
dos v guardó un silencio absoluto durante tres años. Gus-
consejos me son mspirado . . d
aseguraros una estancia tranquila.» s por m1 eseo de taba de guardar así el silencio para reflexionar, y luego,
cuando hablaba, sus palabras desbordaban de sabidu..
ría. No se permitía abandonarse a Ja ociosidad, e hizo
reinar la virtud y la paz en el Imperio de los In; jamás
Capítulo XV nadie, en ninguna clase de la sociedad, murmuró contra
él. Kao-tsung disfrutó así de la dignidad imperial du-
CONTRA LA OCIOSIDAD y LOS PLACERES
rante cincuenta y nueve años.
6. «Tsu kia, creyendo que sin injusticia no podía
un príncipe sabio y prudente e~: ~anf.: «Ci~rtamente,
1. Tcheu-kung dijo a Tch'
aceptar el Imperio antes que su hermano Tsu keng,
guardia contra la ociosidad y 1os ptn iene siempre en vivió largo tiempo como un hombre del pueblo (204).
El . aceres. Cuando salió de esta vida humilde para tomar pose-
2. " que como Chuen y Heu-Tsi ha conocido las
166 LIBROS CANONICOS CHINOS EL C l l li-Kio;G i:'7

sión de la dignidad imperial, conocía la gran necesidad el ejemplo de Ue.n uang, ~e .buscar demasiado el. placer
de los .J:ombres del. pueblo. Supo prestar socorro y de ver, de divertirte! de via1ar o de cazar; no ex1JaS de
protecc1on ª.la multitud y no se permitió jamás tratar tu pueblo sino un 3usto tnbuto.
c?n desprec~o ª· Ic;s h<;>mbres viudos ni a las mujeres 13 «No te abandones a la ociosidad, diciendo: «Me
vmdas. Y asi remo tremta y tres años. entr~garé a los placeres solamente ~ºY!'- No .es este un
7. «Los emperad,ores que reinaron después habían ejemplo que conviene dar a tus subdito~ m una con-
llevado una vida cornada desde su nacimiento. Como ducta que pu~da atr~e~te l?s favores del Cielo. Los hom-
habían disfrutado de una vida cómoda desde su naci- bres de tu tiempo imitaran por todos lados tus exce-
miento, no conocían los trabajos ni los sufrimientos sos. No llegues a ser semejante al emperador Cheu (el
de los labradores, y no habían oído hablar de las fati- tirano) de la dinastía de los In; que a caus~ de la
gas de los hombres del pueblo, entregándose por com- embriaguez estaba en una especie de demencia y de
pleto a sus placeres inmoderados. Sus sucesores reina- frenesí.»
ron todos poco tiempo, unos diez años, los otros siete [4. Tcheu Kung dijo: «He oído decir que. en la, anti-
u ocho años, los otros cinco o seis años, los otros tres güedad hasta los ministros de Esta~o se mstrman Y
o cuatro años.» se advertían unos a otros, se defendian y se ayudaban
8. Tcheu-kung dijo: <<En nuestra familia de los Tcheu mutuamente, formándose en las buenas costumbres.' Y
ha. habido también H'ai uang y Uang Ki que se distin- que entre el pu~blo nadie. trataba de engañar al vecmo
guieron por su modestia y circunspección. con embustes m exageraciones.
9. «Uen-uang llevaba trajes ordinarios, trabajaba en 15 «Sí no das fe a este relato y no aprovechas los
asegurar la tranquilidad del pueblo y fomentaba el cul- eje~plos de nuestros padres, los ministros de Esta~o
tivo de la tierra. • te imitarán. Las sabias leyes de tus predeces~res seran
10. «De dulzura y cortesía admirables, protegía a cambiadas y perturbadas, desde las menos impor!an-
sus súbditos con afecto y por 'sus buenas acciones ha- tes a las más esenciales. El pueblo te desapr~bara, Y
cía soportable la vida a los hombres viudos y a las muy pronto todas las boca~ expondrán sus .queJaS ante
mujeres viudas. Desde por la mañana hasta el medio- los Espíritu y les conjuraran a que te castiguen.»
día y desde el mediodía hasta la noche, apenas tomaba 16 Tcheu-Kung dijo: «Tchung-tsung Kao-tsung y Tsu
tiempo para comer, y así estableció el orden perfecto Kia ·de la dinastía de los In, así como Uen-uang, de
en todos los pueblos. nue~tra casa de Tcheu, usaron los cuatro de una rara
11. «Nombrado jefe de los príncipes del oeste, no prudencia.
se permitía entregarse con exceso al placer de los via- 17. «Si alguien les advertía y les ~e~ía:. «El pueblo
jes y de la caza, y no exigía de los principados sino el e en quejas y en palabras mJunos.as contra
tributo fijado por las leyes. No comenzó a gobernar el ~~~~~~~~ inmediatamente vigilábanse a sí mismos cc;>n
principado a Tcheu sino a mediados de su vida, y lo ran atención y cuando les reproch~ban faltas, aun sm
gobernó cincuenta años.» fundamento, decían: «Hemos cometido e~tas faltas». Ha-
12. Tcheu Kung dijo: «¡.Oh! desde ahora en adelan- blaban y procedían verdaderamente as1, y no .se con-
te, tú que ocupáis el trono imperial, evita, siguiendo tentaban con no indignarse contra sus calum1adores.
168 LIBROS CANONICOS CHINOS
EL CHU-KL'-:G 169
18. «Si eres sordo a la voz de los ejemplos, qmzas 4 »El mandato del Cielo no es fácil de .guardar_:
tus ministros tratarán de engañarte con embustes y
es ~eciso evitar el no hacer nada con demasiada ~ac1-
exageraciones, y te dirán: «El pueblo se queja y te in- l'd pd confiando en demasía en la bondad del Cielo.
juria.» Y darás fe a sus informes. Luego, a veces, olvida-
rás tus deberes de príncipe. No tendrás ya un corazón Pie~de el mandato del Cielo, _t?do a~uel_ que no es capaz
de imitar de continuo la diligencia m de sostener la
grande y magnánimo: castigarás a ciegas y condenarás
a inocentes a muerte. Las quejas serán generales e irán gloria de sus padres. ._
todas ellas dirigidas contra tí.» s. «Ahora, yo, Tan, que no soy sino como. un n~no,
no soy capaz de dirigir al Emperador; para mstrmr a
19. Tcheu Kung dijo: «Üyeme bien; tu que sucedes mi querido hijo Tch'eng uang, me contento con propo-
en el Imperio, reflexionad sobre todas estas cosas.»
nerle los gloriosos ejemplos de sus padres.»
6 El Príncipe repitió: «No puede uno descansar úni-
Capítulo XVI ca~ente en el favor del Cielo. A nosotros corre~ponde
copiar de continuo con nuestra c~:mducta las virtu;:tes
EL SABIO ,CH EU del Emperador pacificador, y el Cielo no desgarrara el
mandato que ha dado a Uen-uang.»
l. Tcheu-Kung habló poco más o menos en estos 7. Tcheu-Kung dijo: «Sabio C~eu, seg~n lo qu~ he
términos:
oído decir, en la antigüedad, en l<i: epoca e~ que Tche eng
2. «Sabio Cheu: El Cielo, sin ninguna conmiseración, T'ang recibió el mandato del CI~lo, habia un ?on:bre
ha derribado la dinastía de los In. Habiendo perdido los I-in cuya virtud estaba umda a la del Cielo. en
In el mandato. del Cielo, los príncipes de Tcheu lo he• ~i~1::i~o de T'ai-Kia había un !1ombre como el gran guar-
mos recibido en su lugar. No me atreveré a asegurar dián I-in· en tiempos de Tai-men, hombres tales como
que esta nueva dinastía será eternamente próspera, I-theu hÍjo de I-in, y Tch'en-hu, cuya virtud obraba de
pero, si el Cielo ayuda a los hombres de buena volun- conci~rto con la del Rey del Cielo" y un. hombre. tal
tad, tampoco me atreveré a afirmar que tendrá un fin como U-hien gobernador de la casa imp.enal: e~ tiem-
desgraciado. pos de Tsu-i, hubo un hombre co~o U-h1en, en tiempos
de U-ting un hombre como Kan-pan.
3. »¡Oh! sabio príncipe, antes decías: Todo depende
de nosotros. Yo tampoco me atreveré a poner única- 8 «Estos seis ministros célebres, siguiendo los prin-
mente mi confianza en el mandato del Cielo y a no te- cipÍos de la sabiduría, rindieron servicios señalados,. con-
mer la severidad del Cielo en lo por venir aunque ahora servaron y regularon el Imperio de los In. Gracias a
el pueblo no se queje ni se aleje de nosotros. Sí, todo ellos, los cinco emperadores de la .dinastía d~ los In,
depende de los ministros. Supongamos que el hijo o el a la que sirvieron, alcanzando el Cielo despues de su
nieto de nuestro U-uang sea completamente incapaz de muerte, participaron de Io.s honores trib?tados. al Rey
llenar sus deberes con el Cielo y con el pueblo, y que del Cielo por sus descendientes er: la T1e!ra, y su di-
no sigue las huellas gloriosas de sus padres, ¿os queda• nastía reinó durante una larga sene de anos.
ríais en vuestra casa, sin querer ni aun saber cómo van
los asuntos públicos? 9. «Habiéndose mostrado el Cielo com~letamente
propicio, el imperio de los Chang (que poseia muchos
EL e a U-KE-:G 171
170 LIBROS CANONICOS CHIKOS

hombres capaces) fue muy poderoso. Los oficiales que: tamente propicio, estos cinco hombres que seguían
descendían de familias ilustres y los ministros del Em- constantemente la vía de la virtud y conocían la ma-
perador cumplían sus deberes con fidelidad constante jestad terrible del Cielo, ilustraron el espíritu de Uuen-
y prestaban su concurso con celo e inteligencia. Con uang. Con su socorro se señaló él y p~otegió al J?U~_blo.
mucha mayor razón los oficiales inferiores, y los prín- su fama llegó a oídos del Rey del Cielo, y .rec1b10 el
cipes que guardaban las fronteras o los dominios lla- mandato que había sido confiado a los príncipes de In.
mados heu-tien, se apresuraban todos a responder al 15 «Cuatro de entre ellos han bastado para hacer
llamamiento del príncipe. Gracias a su virtud insigne obte~1 er a U-uang el mandato del Cielo y todas las r~­
el gobierno del Emperador era perfecto. Cuando eÍ
soberano tenía un asunto en cualquiera región del Im- quezas del I~per.io: Luego'. con U-:i<:ng, fuer?n los mi-
perio, sus decisiones eran como los oráculos de la tor- nistros de la JUSt1cia del C1el<;>, e; h1c1eron pe1ecer ~ to-
tuga o de la aquilea: todos le Jilrestaban entera confian- dos los adversarios de este prmc1pe. U-uang, aconsejado
za. por estos cuatro hombrt?s, .l?rotegi~ al pueblo, y todo
el pueblo alabó sin restncc1on su virtud.
10. Tcheu Kung dijo: «Sabio Cheu, el Cielo otorgó
una larga vida a estos seis ministros justos y religio- 16. «Yo, Tan, cuya debilidad es igual a la de un
sos; ellos conservaron y dirigieron el Imperio de los In. niño, me encuentro como un hombre que _debe atrave~
El último emperador de la dinastía de los In (el tirano sar un gran río; Cheu, espero pasarlo c?~t1go (205). M~
Cheu) perecí? bajo l?s golpes del Cielo. Pensad, pues, hijo querido ocupa el trono y es como s1 !1º lo ocupas~,
en el porvemr; tu afirmaras nuestro Imperio y tu ad- no dejéis todo el ~eso del gobi.erno gr~vit~r. sobre m1~
ministración hará ilustre nuestra dinastía fundada re- hombros. Si te retiras y no ammas mis deb1les esfuer-
cientemente.» zos, mi larga experiencia no aprovechará al pueblC: .• No
oiré la voz del fénix anunciarme una gran prospenaad,
11. Tcheu-K:un dijo: «Sabio Cheu, el Rey del Cielo y aun menos podré ayudar poderosamente la acción
ha suprimido la dinastía de los In, hace q'ue florezca
de nuevo la virtud del Emperador pacificador U uang del Cielo.»
y ha reunido en su persona todo el ·poder. 17 Tcheu-Kung dijo: «¡Oh!, príncipe sabio, reflexio-
12. «Pero ya antes Uen-uang había conseguido esta- na bien. El mandato que hemos recibido del Ci~lo es
blecer el orden y la concordia en la parte del Imperio un favor sin límites, pero también un manantial de
que estaba bajo su dependencia. Y es que tenía a su grandes dificultades. Príncipe sabio,, te incito a ten~r
s7rvicio a hombres tales como su hermano Chu, prín- grandes pensamientos. En lo que a mi respecta no quie-
cipe de Kuo, Kung Iao, San-I-cheng, T'ai-Tien y Nan- ro abandonar mi puesto dejando al sucesor de U-uang
Kung-Kuo.» extraviarse.»
13. Tcheu-Kung añadió: «Si estos hombres no hu- 18. Cheu - Kung dijo: «El emperador prec:edente
bieran sido capaces de difundir por todas partes la en- U-uang te abrió su corazón confiándolo a tus cuidados.
señanza de los principales deberes, ia influencia de la Al nombrarte uno de los tres principales jefes del
virtud de Uen-uang no hubiera descendido hasta el pue- pueblo, te dijo: «A~~a al :t:::mperador mi hijo con in-
blo. teligencia y abnegac1on. Umdos por una mutua con-
14. «Gracias a la bondad del Cielo, que era comple- fianza, sostened juntos el peso de este gran mandato
172 LIBROS CANONICOS CH T~OS 1:1 Cl:C-KL\G 173

del Cielo. Piensa en la virtud de U-uang, y toma sobre Capítulo XVII


ti este cargo que exige una solicitud sin límites.»
19. Tcheu-Kung dijo: «Sabio príncipe, te he expre- INSTRUCCIONES DADAS A TCHCNG PRÍNCIPE DE TS'AI
sado mis verdaderos sentimientos. Cheu, tú que eres un
gran guardián, sabrás aproveckar con cuidado mis con·
sejos, considerar la ruina de la casa de In y las grandes l. Cuando Tcheu-Kung era primer ministro y dirigía
perturbaciones que la han acompañado, y pensar en a todos los oficiales, varios de los tíos del Emperador
la justicia del Cielo que debemos temer. difundieron falsos rumores. Tcheu-Kung castigó de
muerte a Chu, príncipe de Kuang, en la antigua capital
20. «¿Podré permitirme hablar de manera contraria de Chang. Confinó a Chu, príncipe de Ts'ai, en las tie-
a ?Iis sentimientos? Yo digo: «El Emperador no tiene rras de Kuo lin, y le dejó siete carros de a cuatro ca-
mas que a nosotros dos para ayudarle.» Tú eres cierta- ballos. Redujo a Chu, príncipe de Huo, a la condición
mente de mi opinión, tú dices: «Todo depende de nos- de simple particular, y le borró de la lista de los prín-
otros dos.» Porque el favor del Cielo nos ha sido otor- cipes de la familia imperial durante tres años. Ts'ai
gado plenamente, quizá temas que nosotros dos no
seamos capaces de estar a la altura de nuestra misión. tchung (hijo de Ts'ai Chu) muy inclinado a la práctica
Pero sabras, lo espero, aplicarte a practicar la virtud de la virtud, fue nombrado ministro de Estado por
Y a. formar hombres de talento. Y luego quedarás' Tcheu Kung, y después de la muerte de. Tsíai, Chu, le
en libertad para ceder la plaza a un sucesor cuando confió en nombre del Emperador, el principado de
todo esté próspero. ' Ts'ai (206 ).
21. «¡01:1!, nosotros dos somos los únicos que ayu- 2. El Emperador habló poco más o menos en estos
d~,mos senam~nte ~l Emperador. Y a nuestra abnega- términos: «Mi querido hijo Hu, has imitado la virtud de
<;:IOn debe el I,mpeno su actual prosperidad. Acabemos tu abuelo Uen uang, evitado las faltas de tu padre Ts'ai
~untos y con ammo la obra de Uen-uang y protejamos Chu (207) y regulado perfectamente tu conducta. Una
al pueblo. Que por todos lados, hasta en las regiones vez que llegues a tus dominios, observa atentamente tu
por donde el Sol sale, todos reconozcan y sirvan al propia conducta.
Emperador.»
3. »Espero que repares las faltas de tu padre, con tu
22 .. Tcheu-Kung dijo: «Sabio príncipe, ¿no son estos lealtad y tu piedad filial. No pudiendo seguir las huellas
conse3os f~uto .d~ Ja razón? Todos ellos me son inspira- de tu padre, tú mismo trazarás tu camino. Siempre di-
do~ por m1 solicitud por el mandato del Cielo y por la ligente, jamás ocioso, servirás de modelo a tus descen-
felicidad del pueblo.» dientes. Sigue las prudentes enseñanzas de tu abuelo
. 23. :rcheu-Kung dijo: «¡Oh!, sabio y prudente prín- Uen uang; no imites a tu padre en su desobediencia al
cipe, tu conoces a los hombres, ni uno solo existe que Emperador.
no pueda ser bueno al comienzo, mas es preciso pen- 4. »El augusto Cielo no tiene favoritos, no favorece
sar en el fi~; act.u~lmente el pueblo está muy sumiso, sino a la virtud. El favor del pueblo es invariable, no
pero .sus d1spo.s1c10nes pueden cambiar. Atiende mi ama sino a los príncipes bienhechores. Las buenas ac-
conse30, y contmúa administrando los negocios públi- ciones no son todas semejantes, pero todas juntas con-
cos con celo.» tribuyen al buen gobierno. Las malas acciones no son to-
174 LIBROS CANONICOS CHINOS l'L CHU-KIC-:G 175

das semejantes, pero todas juntas contribuyen al des- 3. »Para satisfacer una inmensa ambición y obtener
orden general; está, pues, sobre aviso. el mandato del Cielo, habéis descuidado el vigilar de
5. »En todas las cosas es preciso cuidar el principio continuo y con respeto y perpetuar las ceremonias, en
y tener el fin siempre ante los ojos, y así se alcanza el honor de vuestros antepasados.
fin sin haber agotado todos los recursos. El que no 4. »Antiguamente el Rey del Cielo envió diversas des-
piensa en _el término que debe alcanzar, se encuentra dichas al emperador Kie, de la dinastía de los Hia, para
antes del fm completamente desprovisto de medios para advertirle que se corrigiera. Este, cada vez más entre-
llegar a él. gado a sus pasiones, no quiso, ni aun con una palabra,
6. »Esfuérzate en prestar señalados serv1c1os. Haz testimoniar su conmiseración por el pueblo. Sus exce-
reinar la concordia entre tú y todos los príncipes veci- sos cegaron en tal forma su inteligencia que durante
nos, ª.~in de defender a la familia imperial, de mantener todo el curso del día no sintió jamás la inspiración del
la umon entre vuestros parientes del lado paterno y Rey del Cielo.
procura la paz y presta socorro al pueblo. 5. »En su loca presunción, estaba persuadido de que
7. »Mantente constantemente en el justo medio. No el rey del Cielo no le retiraría nunca su mandato, y no
trates de hacer el sabio aboliendo todos los antiguos es- ayudó al pueblo a procurarse recursos, y, no contento
tatutos. Examina atentamente lo que ves y lo que oyes, con esto, empleó frecuentemente los más crueles supli-
no alteres tu regla de conducta a causa de una palabra cios y aumentó la turbación en el Imperio. Introdujo
P?C~ prudente que te sea dicha; y yo, tu soberano, te elo- primero el desorden en su palacio, mediante sus orgías,
giare. luego no supo tratar con bondad a la multitud, ni la
8. El Emperador dijo: «¡Oh! Hu, mi hijo querido, ve, prestó cuidados diligentes y no fue generoso con su pue-
no hagas que' mis instrucciones resulten inútiles.» blo. Los hombres ávidos y crueles eran los únicos que
él colmaba de honores a diario y hacía cortar la nariz
Y los miembros a sus súbditos, en la capital de sus pa-
Capítulo XVIII dres.
6. »Entonces, el Cielo buscó un soberano para su
NUMEROSAS REGIONES pueblo y dio un glorioso y bienhechor mandato a T'ang
el Victorioso, castigando y aniquilando a la dinastía de
. 1. El quinto mes del año, el vigésimo cuarto día del los Hia.
ciclo, el Emperador, de vuelta de len, entró en la gran
capital de los Tcheu. 7. »El Cielo no quiso dejar su mandato a Kie por-
que los hombres virtuosos y capaces de vuestras nume-
2. Tcheu Kuang dijo: «El Emperador ha hablado rosas comarcas no habían podido conservar sus cargos,
poco más o menos en estos términos: «Oid mis conse- Y porque los numerosos oficiales honrados en Ja corte
jos, vosotros, príncipes y oficiales de los cuatro princi- de los Hia, no se esforzaban en procurar la paz sino
p~do~ y de otras muchas regiones. Vosotros, príncipes y que, por el contrario, oprimían al pueblo y hacían impo-
subd1tos de los In, no ignoráis que he disminuido mu-
cho la pena que habéis merecido y os he perdonado la sibles sus diversos trabajos.
vida (208). 8. »T'ang el Victorioso mereció ser elegido por vues-
EL CHD-KIXG 177
176 LIBROS CANONICOS CHINOS

tras numerosas naciones y llegar a ser el soberano de vuestra dinastía de los Chang, por comp!e~o en~r_egado
los pueblos en lugar de los Hia. a los placeres, no c;oi;isultaba en la admm.1strac1on. d~!
Estado sino su lubncrdad y su pereza, el Cielo supnmw
9. »El nuevo soberano se aplicó a establecer el fun- su dinastía.
damento de su administración, es decir, a practicar la
virtud, y por este medio animó al pueblo y el pueblo lo 17. »El pro~io sabio llegarí~ a ser inse~sato si no re-
imitó, animado por el ejemplo del príncipe. flexionara y el msensato Ilegana a ser sabio y prudente
si supiera reflexionar. El Cielo dejó en reposo a Tcbeu,
10. »Desde Tche'eng T'ang hasta T'i i, todos los empe- descendiente de Tch'en T'ang y esperó cinco años antes
radores se distinguieron por sus virtudes y usaron de de castigarle, a fin de dejarle la facultad de llegar a~er
los castigos con gran circunspección; por este medio un verdadero soberano del pueblo, pero Tcheu no qmso
animaron también al pueblo. reflexionar ní escuchar.
11. »Después de haber examinado bien las causas ca- 18. »Entonces, el Cielo buscó en vuestras numerosc;ts
pitales, condenaban a muerte a los malhechores carga- comarcas a un príncipe digno de gobernar el Imperio
dos de crímenes. Por este medio impulsaban también y difundió el terror con sus castigos antes de manifes-
al pueblo a practicar la virtud. Absolvían a los que no tar su providencia favorable. Pe:o e~ vuestras i;iu!llero-
eran culpables de crímenes voluntarios. Este era tam- sas regiones no encontró a nadie digno de recibir sus
bién otro medio de estimular a sus súbditos. favores. ·
12. »Cuando Tcheu, vuestro último Emperador, lle- 19. »Unicamente el jefe de nuestro principado ~e
gó al poder, no supo conservar el mandato que le había Tcheu (U-unag) trataba con bondad a la multitud, sabia
confiado el Cielo, ni Ja posesión de vuestras numerosas llevar el yugo de la virtud,. servir. a los ?spíritus y al
regiones.» mismo Cielo. Entonces, el Cielo le mstruyo, le colmo de
13. El Emperador habló poco más o menos en es- favores y lo escogió para llenar su mandato en lugar de
tos términos: «Üs lo declaro, príncipes y oficiales de los In, para gobernar vuestras numerosas comarcas.
las principales naciones; no es el Cielo quien en primer 20. »¿Por qué me he permitido hablar tan exte~sa­
término ha querido alejar a la dinastía d<: los Hia, ni a mente? Es que, disminuyendo mucho la pena merecida,
la dinastía de los In, sino que ellas mismas se han he perdonado la vida a los habitantes de vuestros cua-
perdido. tro principados.
14. »Vuestro último Emperador, dueño absoluto de 21. »¿Por qué, en vuestras numerosas regí~nes ~o
numerosas comarcas, se entregó a los mayores excesos, poseeis ni lealtad ni grandeza de alma? ¿Por que negáis
creyendo conservar para siempre el mandato del Cileo y vuestro apoyo, vuestros servicios al soberano d~ nuestra
dando pretextos fútiles para excusar su conducta. dinastía y no le ayudáis ª. conse,rvar P?\ .larg? tiempo el
15. »Porque Kie, el representante de los Hia, con su mandato del Cielo? Gracias a el, habitais aun vuestras
administración, no buscaba ni empleaba todos los me- casas y cultiváis aún vuest;os campos. ¿Por q~é no le
dios necesarios para disfrutar por mucho tiempo de la ayudais a cumplir con gloria el mandato del Cielo?
dignidad imperial, el Cielo puso fin a su dinastía y la 22. »Me he contentado con advertiro~ así, con J:~cer
reemplazó por otra. prender a los culpables, con la mayor circunspecc1on Y
16. »Luego, porque Tcheu, el último Emperador de como temeroso, y de mantenerlos encadenados, esto,
EL Cl-ff-KI'.'(G 179
178 LIBROS CAXOXICOS CHI"iOS
los efectos de la severidad del Cielo; vo, mmrstro de
do~ o tres veces. En lo porvenir, si hay gentes que no su justicia, os desterraré lejos de vuestros hogares.»
9.meran aprc:vechar las gracias que os he acordado de-
3andoos la vida, emplearé los' ~r~ndes castigos, la pena 30. El Emperador ha dicho: «No quiero pronuncia-
de ~n:-ierte, y no es qu~ yo, prmcrpe de Tcheu, tenga el ros largos discursos; he querido simplemente daros es-
es~~ntu t1:1rbulento, s1~10 que .vosotros mismos os ha- tas instrucciones.»
breis atraido este castigo.» 31. El Emperador ha añadido: «Ahora podéis comen-
~~· El Emperador ha dicho: «Os advierto a vosotros zar una nueva vida, y reparar vuestras faltas pasadas. Si
oficiales de toda~_ las regi~mes, y a vosotros, oficiales d~ no os esforzais en hacer reinar la concordia, os castiga-
~os In, que habeis trabajado bajo las órdenes de mis ré y vosotros seréis la causa de ello; no murmuréis con-
mspectores desde hace cinco años. tra mí.» (209).
25. »En lo por. ".cnir, aquellos de vosotros que ocu-
pen un empleo, ofici:;tles, direc!ores, grandes o pequeños, Capítulo XIX
pueden y deben dedicarse seriamente a los asuntos.
26. »Si hasta ahora no habeis mostrado moderación CONSTITUCIÓN DEL GOBIERNO
porque vuestras pasiones son violentas, poned cuidad¿
en. i;noderarlas. S1 la concordia no reina en vuestras fa- l. Tcheu Kung, acompañado de otros.ministros, se
mil~as, ~aced cuanto podáis por establecerla. En Jo por presentó ante Tch'eng uang, y le habló poco más o me-
vem~ si nuestras ciudades son gobernadas con inteli- nos en estos términos: «De rodillas, con la cabeza in-
gencia, es que habéis cumplido cuidadosamente con clinada hasta nuestras manos, y luego hasta el suelo,
vuestros deberes. dirigimos nuestros consejos al heredero del Imperio,
. 27. »Si no ós dejáis asustar por las malas inclina- al Hijo del Cielo.» Inmediatamente después todos los
c10~es ~el pueblo, o~uparéis vuestros cargos con calma
ministros dirigieron al Emperador el siguiente consejo:
Y. digmdad, y podreis buscar y encontrar en vuestras «El Emperador debe tener siempre cerca de su perso-
cmdades hombres capaces de ayudaros. na tres clases de ministros, tres clases de oficiales que
no cambian: los gobernadores del pueblo, los intenden-
28. »S~ en esta c!udad de Lo, os aplicais seriamente tes de los negocios, y los guardianes de las leyes; además
Y de cor_i!muo a cultivar vuestras tierras, el Cielo tendrá debe tener a los guardianes de los trajes y de los ins-
compasiop ~e vostoros y os concederá sus favores, y nos- trumentos y a los oficiales de la guardia imperial.»
otros, prmcrt?~s de Tcheu, o s~yudaremos y recompen- Tcheu Kung respondió: «¡Oh! perfectamente; pero po-
saremos. Sere1s propuestos, y, si cumplís bien ocuparéis cos soberanos ponen cuidado en escoger bien estos
un puesto entre los grandes oficiales.» '
diferentes oficiales.
~9 ..
»El Emp~rador ha dicho: «¡Oh numerosos oficia- 2. »En la antigüedad, el que mejor cumplió con este
l~s., sino q~ere1s e~hortaros unos a otros a tener con- deber fue el fundador de la dinastía de los Hia, el gran
fianza en mis co~seJOS, es que no queréis obedecerme. Iu. La casa imperial era muy poderosa. Llamaba a la
Todo el pueblo dirá: «No os obedeceremos» os abando- corte a los hombres más eminentes, a fin de que hon-
naréis a la licencia, a toda clase de desórdenes y des- raran al Rey del Cielo. Cuando uno de sus ministros ha-
obedeceréis las órdenes del Emperador. bía descubierto a los hombres que practicaban con sin-
»Entonces, en vuestras numerosas regiones, sufriréis
EL C!H:-K!:SG 181
i80 LIBROS CA:-IONICCfS CHll\OS
principales dignidades y discernían claramente las dis-
c~ridad las r:ue~e virtudes y que eran dignos de la con- posiciones de aquellos que poseían los tres grandes ta-
fianza del prmc1pe, !1º vacilaba en señalárselo. Le decía· lentos requeridos, para estas tres dignidades. Por este
:<COf!- la cabeza mclmada hasta mis manos y la cab ·
mclmada ~asta el suelo, príncipe, te ruego que nomb~!~
medio sirvieron con respeto al Rey del Cielo y escogie-
d Fulano mtendente de negocios, a Zutano gobernador
el puebl? y a Perengano guardián de las leyes.» Por
ron prudentemente a los jefes de los príncipes.
7. »En la administración constituida por ellos había
este ~edro I1;1, era verdaderamente soberano. Si sólo los hombres de negocios, los hombres de ley y los gober-
por,~ª mspecc10n de un rostro juzgais de la virtud con- nadores de provincia para las tres funciones principa-
c~de1s los cargos, las tres principales dignidades ~o se- les (210).
ran ocupadas por hombres capaces. · 8. »Había los jefes de la guardia imperial, los guar-
3. «Kie, que era malvado, no escogió sus oficiales dianes de los vestidos, los inspectores de las caballerizas,
c?mo lo habian hecho sus predecesores, no dio cargos los jefes de los oficiales inferiores, los servidores perso-
smo a los hombres crueles. No tuvo herederos de su nales del Emperador, los conductores de los coches, los
raza. jefes de los oficiales particulares, los guardianes de los
4. »Tch'en~_T'ang, llegado al poder, cumplió perfec- diversos almacenes.
t,ament~ el brillante mandato del Rey del Cielo. Los que 9. »Había también los príncipes que gozaban de gran-
el elevo a las tres grandes dignidades eran capaces de des territorios (211 ), los ministros de Estado que disfru-
ocuparlas con honor. Los hombres que gozaban de las taban de más pequeños territorios, los hombres hábiles
tres clases de talento (requeridas para estas tres digni- en las artes, los oficiales inferiores fuera del dominio
dades) eran verdaderamente capaces de desplegar estas imperial, los grandes secretarios, los jefes de los oficia-
~re~ clases de tal.entos. Tch'eng T'ang, considerando e les inferiores. Estos dignatarios y estos oficiales eran
imitando de co~t:nuo a aquellos tres hombres eminen- todos de una probidad constante.
tes, supo hacer utiles las tres dignidades y las tres clases
de talentos. A p~.usa de ello los habitantes de la capital 10. »En los principados, había los ministros de ins-
de los Chapg v1v1eron en b~1ena inteligencia en su ciudad trucción pública, de la guerra y de obras públicas y un
Y los habitaptes de los diversos países imitaron igual- gran número de oficiales subalternos.
mente sus virtudes que tenía ante sus ojos. 11. »Los países extranjeros como los de Uei, de Lu
5. »Cuando ~ino el reina~o de Cheu (Tcheu), como y de Tcheng, los tres Puo y los lugares escarpados tenían
er~ e~te de caracter cruel, d10 la administración de los gobernadores.
prmc1pados a h.oI?bres. ~rueles y de una severidad bár- 12. « Uen-uang conocía perfectamente las disposicio-
bara, y la adm1mstrac1on del dominio imperial a una nes de los oficiales a quienes confiaba los tres princi-
trop;;t de hombres acostumbrados a llevar una vida li· pales cargos. Supo confiar la administración de los ne-
cenc1osa ..E~ Rey_ del Cielo, en. su solicitud por los pue- gocios y el gobierno de las provincias a nombres que
b~os, castigo ª!,tirano y nos dio el Imperio. Nos encar- brillaban por sus talentos y sus virtudes.
go que cumplleramos su mandato en el puesto de los
Chang, y que gobernásemos a todo el pueblo. 13. »No intervenía por sí mismo en los edictos, los
pleitos, los asuntos particulares. Se contentaba con dar
.6. >~U.en uang y U-uang conocieron perfectamente las sus instrucciones a los gobernadores de provincia to.nto
d1spos1c10nes de los ministros que ocupaban las tres
182 LIBROS CANONICOS CHINOS

a los que seguían exactamente sus órdenes como a los bios príncipes que han ordenado la administración y
que a veces se apartaban de ellas. nombrado los hombres de negocios, los gobernadores de
provincia y los oficiales de justicia, todos han sabido
14. , »En cuanto a lo.s litigios y asuntos particulares escogerlos, así como supieron desarrollar y emplear sus
parecrn no atreverse ni a tener conocimiento de ellos. talentos obteniendo con ello un precioso auxilio para el
15. »Luego TJ-.uang continuó. como su padre asegu- gobierno.
r~ndo la tr~n9.mhdad del Imperio, y no se permitió cam- 20. »En el Imperio, jamás soberano alguno pudo
b~ar 1<?~ oficiales capaces y virtuosos. Continuando la formar una buena administración con hombres de len-
eJecuc10n de los planes de Uen-uang, oyó los consejos guaje artificioso y de conducta desordenada. No hubiera
de aquellos hombres heroicos. Por eso, Uen-uang y U- brillado ante los ojos de sus contemporáneos, de haber,
uang heredaron el Imperio. hecho semejante elección. De ahora en adelante ordena
16. »¡Oh joven príncipe, mi querido hijo!, desde aho- tu administración y no emplees hombres de lenguaje
r~, en adelante, para nuestra administración, para la elec- artificioso; sírvete únicamente de hombres de bien y
c.1~n de los hombres de negocios, de íos oficiales de jus- anímalos para que trabajen por nuestro Imperio y por
ticia y de los. gobe~nadores ~e provincia, sabremos,' co- nuestra dinastía.
mo espero, d1scermr l~s aptitudes, de cada cual. Luego 21. »Hijo distinguido de U uang, nieto distinguido de
aprovecharemos ampliamente sus servicios; Jos encar- Uen-uang, príncipe, mi querido hijo, no cometas la fal-
aremos ~e restablecer el. orden, de ser '!ítiles al pueblo ta de ocuparte personalmente de todos los procesos
que el Cielo n<?s ha confia':'fo, de fallar los pleitos y de particulares. Abandona este cuidado a los gobernadores
toma~ !as medidas p_revent1vas que sean necesarias; no
per~itiremos a nadie que se les interponga corno un
actualmente en funciones.
obstaculo. · 22. »Espero que prepares tus uniformes militares y
tus armas ofensivas, a fin de llegar más lejos que el
. 17. »No estaremos ni un solo instante, ni siquiera el gran Iu, y de viajar por todos lados bajo el cielo hasta
tiempo de pronunci::ir una P.alabra, sin pensar en atraer más allá de los mares, sometiendo todo a tu Imperio,
a n1;1estro lado sabios de virtud perfecta a fin de que añadiendo nuevo esplendor a la gloria de Uen-usang, ha-
g<_>b1ernen al pueblo que nos ha sido confiado por el ciendo para siempre célebres las acciones de U-uang.
Cielo.
18. »¡Oh, mi j_oven soberano, mi querido hijo!, yo, 23. »¡Oh!, de ahora en adelante espero que tú y tus
sucesores no emplearéis en la administración sino a
Tan, te; ~e comumcado todas las buenas enseñanzas que
he rec1b1do. Desde ahora en adelante hijo distinguido hombres virtuosos.»
de U-uang nieto distinguido qe Uen-tiang, no cometas 24. Tcheu Kung (dirigiéndose al gran historiógrafo)
el error de ocup3:rte por ti mismo de todos los proce- habló poco más o menos en estos términos: «Gran his-
sos que sea preciso Juzgar, de todos los consejos que toriógrafo: cuando el príncipe de Su era ministro de
h3:Y<;t que dar: Este cuid~do debe de ser dejado a los Justicia, desplegó una gran diligencia en el examen de
oficiales que tienen tal misión. las causas criminales y contribuyó mucho al engrande-
19. »Desde los más antiguos soberanos hasta el fun- cimiento de mi poder imperial. Los jueces, siguiendo su
dador de la dinastía de Jos Chang y desde este hasta ejemplo, serán diligentes y aplicarán con justicia los
Uen-uang, jefe de nuestro principado de Tcheu, los sa- diferentes grados de penas.»
EL CHL-Kl'.xG
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184 LIBROS CANOJl<ICOS CHINOS
. . . e t~ blecer. el orden en el Impe·
Capítulo XX exponen los P~~~~~~~~~e~t~ en a;monía los dos prínci-
ri?, YdPº[1~~s las cosas. No es necesario que estos tres
OFICIALES DE LOS TCHEU p1os e o t, siempre ocupados; lo esencial es no c;on-
empleos .es en hombres capaces de desempeñarlos bien.
fiarlos smo a
l. El Emperador Tch'eng-uang, de la dinastía de los He nombrado al segundo preceptor, al segun~o
Tcheu, restableció el orden en todos los principados. 6. » d uardián Se les llama los san u
Recorrió y visitó los dominios llamados heu-tien y so- maestro, y ª\~eg~~o~ ro aseso;es de los Kt:tng), que ex-
metió por la fuerza de las armas a los príncipes que se
negaban a ir a la corte imperial, y procuró la tranquili-
(213). Kung, . J tes la reforma se aplican con res-
tienden por tob ~lsl Pªfa acción del cielo y de la Tierra y
dad a todos los pueblos. Todos los príncipes de las seis P
eto a hacer n ar .
circunscripciones rindieron homenaje a su virtud. De re- me ayu d an a g obernar todo el Imperio. . , l
torno a Hao, su capital, usó de su autoridad soberana y dministrador empuñando el timan de
fijó las diferentes clases de oficiales y sus atribuciones. 7. ,,El graI1 a sus ó1:clenªs ~todos los oficiales y man·
Estad~>, tendra.l<1;b . n- t~das partes entre los cuatro
2. El Emperador dijo: «Según la gran regla de los tendra el equ1 i no e
antiguos, es preciso establecer el orden en la adminis· mares. d de
tración, antes de que ésta sea perturbada, y preocupar- director d. e la multitud estará encarga o
se de la seguridad del Estado, antes de que esta corra 8. " El . , , ~ eñará por todas partes las
la instrucc1on publicad y lens realciones sociales y habi-
peligro.» cinco grandes leyes e ~s .
3. El Emperador dijo: «Yao y Chuen, consultando el tuará al pueblo a la obediencia. . .
. 1 . lo de los antepasados din-
uso antiguo, no nombraron más que cien oficiales. En la . 9; »El prefec!o ª-~1 i~m~rio. Prestará sus cuidados a
capital se encontraba el director de los oficiales y el
jefe de los pñncipes de las cuatro regiones; fuera de gira las, c.ere.d_~f~ise~ y de )a Tierra y a los manes de Iqs
los esp1ntus . l , sica establecerá la annoma
Ia capital estaban los gobernadores de provincias y Jos muertos. Por medio de a mu
jefes de los cantones. Todas las partes de la adminis· entre las diferentes clases de hombres. . .
tración estaban en armonía, y todos los principados en 10 El ministro de la guerra dirigirá l<:s lexl?ed1c10-
paz. Los Hia y los Chang doblaron el número de oficia· . . ". del Imperio mandará las seis egrones y
les, y también consiguieron gobernar bien. Los sobera· nes militares '. . d' n todos los Estados.
mantendrá la tranqur 1ic1ª e
nos perspicaces, al formar su administración, buscan . . de la Justicia velará por la obser·
más bien la calidad que el número de sus oficiales. 11: »El rnm1stro h "b .tivas del Imperio, perseguirá
4. »Yo, débil como un niño, me aplico seriamente a ~·~:~~~:~e~ª~ \~e~~~e~e~ sec~etos y castigará las vio-
practicar la virtud desde por la mañana hasta por la no· lencias y los desórdenes. ,
che, con la solicitud de un hombre que teme no poder . . d Obras Públicas se ocupara de
alcanzar el fin que se propone. Pienso con respeto en los 12. »El mm1stro . e f. rá el lugar de las habitado·
emperadores de las dinastías precedentes, y trato de ins-
truir y de dirigir como ellos a mis oficiales.
las tierras del Impfno, 2ª pueblo y regulará los diver-
nes de la~ cuatro c asesl e las estaciones, a fin de au-
sos trabaJOS con arreg 0 ª .
5. »He nombrado al gran preceptor, al gran maestro mentar los proauctos de la tierra.
y al gran guardián. Estos son los san Kung (212). Ellos
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186 Lll3ROS CAXO:XICOS CHINOS
11 y los arnndes sueldos la prodigalidad. El respeto
13. »Cada uno de los seis ministros tendrá sus atri- ~laºeconomía deben ser virtudes reales y no solamente
buciones detremínadas y dirigirá a sm; subalternos. Dan- , · ladas La práctica de la verdadera virtud reposa en
do así el ejemplo a los nueve gobernadores de provin- s1mu
el · cada d'ia. un31 co:i d uc:t f1: h.·i
corazón· y le hace mejor
cias, trabajarán con ellos para la prosperidad y la for- pócrita fatiga el corazón y le ha~~ cada dia mas deb11.
mación moral del pueblo. 19 ,,cuando estéis en poses1on del favor, }.erned la
14. »Los Príncipes de las cinco circunscriociones irán desg~acia de que estáis amenazados, y no est~1s nunca
a saludar al Emperador una vez cada seis años. Cada sin temor. El que no teme caerá en las desdichas que
doce años el Emperador recorrerá los principados du- debió temer. .
rante las cuatro estaciones del años y examinará los re- 20 »Elevad a los cargos a los hombres virtuoso~,
glamentos y las medidas, cerca de las cuatro montañas ced;d con gusto a los hombres capaces y todo~ los ofl-
célebres. Recibirá los homenajes de los príncipes de . les se mostrarán de acuerdo. Si no lo estuvieran, el
cada región junio a Ja montaña célebre del país y decre- ~:sorden reinaría en la administración. Al elevar_ a los
tará públicamente las destituciones y las promociones.» car os a aquellos hombres capaces de desempenarl?s
15. El Emperador dijo: «¡Vosotros, hombres dis· dar~is pruebas de capacidad. Al ::ioi:ibrar ª.hombres in·
tinguidos que estáis a mi servicio! llenad con cuidado las capaces mostrareis vuestra propia m_c~pacidad.» .
funciones que estén a vuestro cargo. Reflexionad bien 21 El Emperador dijo: "¡Oh! m1m~t~os d<:; .Estado
antes de dar una orden; porque una vez que una orden que ·regulais las tres partes de la admii;iistrac1on, vos-
esté dada es preciso que se la ejecute y nunca debe ser otros rancies prefectos, cumplid con cuidad? ~os de~e­
retirada. Consultad la razón y la justicia y prescindid res d~ gvuestro cargo y ordenad vuestra admm1strac1?'.1
de vuestro sentimiento particular; todo el pueblo será para ayudar a vuestro soberano y asegurar la t_ra:r:,qm_ll-
de vuestro patecer. dad de todo el pueblo. De este modo no habra nmgtrn
16. »Estudiad la antigüedad antes de entrar en fun- descontento en los principados.»
ciones, deliberad sobre los asuntos antes de resolverlos
y vuestra administración estará exenta de errores. Espe·
ro que tomaréis por guía las leyes y los estatutos y no Capítulo XXI
introduciréis el desorden en vuestros empleos, con pre-
textos especiosos. Las dudas acumuladas estropean to- KIAN T'CHEl!
dos los planes; la pereza y la negligencia son la ruina de
la administración. El que no estudia es como el que tie· l. El Emperador (Tc'eng uang) ~abló poc? más.~
ne el rostro vuelto a la pared y no ve nada; en los asun- menos en estos términos: «Kiun Tch en (214), tienes vn-
tos su espíritu se embrolla. tudes muy ~atables, una gran piedad filí~l (215)! 1:1n gran
17. »Üs prevengo, ministros de Estado, que el nú- respeto a los mayores. Dotado de gran piedad filial Y de
mero y la grandeza de los servicios dependen sobre todo una grande afección hacia tus hermanos, pue<;f~s exten-
de la voluntad; el acrecimiento de las posesiones depen- der estos sentimientos de respeto y de afecc10n a mu-
de sobre todo del trabajo. El 'que sabe tomar una deter- chos hombres y ejercer el gobien;tº· Te enc~rgo q~e go-
minación animosa no encuentra dificultades. biernes el territorio de esta capital del oriente. ¡Pero
18. »Las dignidades engendran naturalmente el or· ten cuidado!
139
188 LIBROS CAl\01\ICOS CHINOS
. de los ~ntiguos súbditos de In merece un
2. »Antes, Tcheu Kung enseñaba en esta región orien· 8. . " S1 uno
o te dijeraª que le castigases,
. no lo hiagas p or
tal, protegía a todos los pueblos y estos amaban su vir- castigo, y y . . te digo que le perdones, no lo hagas
tud. Ve, cumple con tu deber cuidadosamente; sigue las complacerme, y s1 . . .
No consultes sino la JUStlcrn.
mismas reglas que Tcheu Kung, esfuérzate en dar un por e11o. · fl ·
nuevo brillo a sus esperanzas y el pueblo estará bien di· 9 Si alguien resiste a tu autoridad y a la m uenc1a
rigído. tu;' enseñanzas, castígale; pero r:e1:1erda que, al cas-
3. »ÜÍ decir a Tcheu Kung que un gobierno perfecto d.e debes tener por objetivo reprimir l.os desordenes
exhala un perfume agradable que regoci_ja las inteli- ~1,~pedir que tengas necesidad de castigar en lo su-
gencias espirituales, y que el perfume del mijo no es cesivo. .. ·
nada comparado con el de una virtud eminente. Espero 10. ,,La costumbre de ser taimado )'. pérfido; 1a v10:
que aprobarás estas enseñanzas de Tcheu Kung; desplie- 1 10 . , de las leyes constantes de la sociedad'. la corrup
ga todos los días una gran diligencia y no busques ni el ~~ ~ las costumbres públícas, son tres cnmenes que
reposo ni los placeres. ~~~ebes nunca dejar sin castigo aun cuando la falta no
4. »La mayor parte de los hombres experimentan un haya sido grave.
vivo deseo de ver a un gran sabio y se aflijen como si no
11 »No muestres cólera ni resenti~iento con aque-
pudiera ver nunca uno y cuando han visto a un gran
sabio no pueden resolverse a seguir sus huellas. Ten llos que tardan en corregi~se, Y n? ex11;s· que un hom•
cuidado porque eres como el viento y tus súbditos como bre reúna las cualidades sm nmgun deLecto.
la hierba. 12 »Es preciso que seas paciente, y triunfarás. ~ued
5. »Al combinar tus medidas administrativas ten tra gran corazón, sé indulgente y generoso, y tu virtu ,
presente que ca,da asunto tiene sus dificultadse. Antes de será grande.
suprimir o de· adoptar una cosa, examínala bajo todos 13. »Marca con signos distintivos_. entr~ los habitan-
sus aspectos y toma consejo de tu pueblo. Aun cuando
todos los pareceres fueren concordes, reflexiona sin em- tes de los ueblos, a aquellos que cmdan b.1en sus nego-
bargo. cios; señafu también por medio de otros ~1gnos, las mo-
radas y los pueblos de aquellos que descmdar,i sus asun-
6. »Cuando tengas un buen consejo que dar, una bec·
na enseñanza, entra v comunícala a tu soberano en e1 in· tos. Eleva a los cargos a aquellos que s~::i .virtuosos, a
terior del palacio. I~uego, poniéndola en práctica en el fin de atraer a la virtud a los hombres \i1c1osos.
exterior, di: «Este consejo, esta enseñanza. es debida a 14 El hombre nace bueno; bajo la infl:-iencia de ~os
la sabiduría de mi soberano.» ¡Oh! si todos los minis· objeto;' exteriores, sus disposiciones cambian; desetnda
tras obrasen de este modo, eílos y yo alcanzaríamos una lo ue su ríncipe le recomienda, y busca ~o que su
gran virtud y un gran renombre.» rí~ci e bJsca (el reposo y los placeres). ~1 obs-:rvas
7. El Emperador dijo: «Kiun tch'en, modera en su fas cirico grandes leyes de las relaciones soc1~les smce-
aplicación las grandes enseñanzas de Tcheu Kung: No ramente constantemente, todos se regeneraran~ avan-
abuses de tu poder para o:r.rimir a tus súbditos, ni de zarán e~ la gran vía de la perfección. Yo, tu so erano,
las leyes para violar los derechos del prójimo. Sé indul- alcanzaría el colmo de la felicidad, y todas las edades
gente pero no con exceso: .sé tolerante con naturalidad celebrarán por siempre tus buenas obras.»
y sin esfuerzo.
EL CHt'-KtNG 191
l90 LIBROS CANONICOS CHIN:OS
dad· estoy a punto de no poderme levan!~r ni oir
Capítulo XXII med . ~oy a morir. Espero que comprendere1s las ~~­
n~;~ndaciones que voy a dirigiros; así, pues, velar~:s
~on respeto por mi hijo mayor TcI:-ao, y le ªY!-1~are1s
ULTIMAS VOLUNTADES DE TCHENG-UANG (216). con todas vuestras fuerzas en med10 de las dificulta-
des que pueda encontrar. . l· .
l. En el cuarto mes del año, cuando la Luna co- 8 »Tratad con bondad a los, que vienen de eJOS,
menzaba a menguar (217), el emperador Tch'eng-uang v haced sumisos a los que esten cerca de vosotros.
cayó gravemente enfermo. p curad la tranquilidad a todos los pueblos, grandes
V r~equeños, y haced cuanto podáis por excitarles a
2. El primer día del ciclo, se lavó las manos y el
rostro. Con ayuda de sus servidores, se puso su toca ·practicar la virtud.
y su traje de ceremonia, y se sentó y se apoyó en un 9. »Pienso que todos los hombres deben guar?ar
taburete adornado con piedras preciosas. en su conducta la dignidad, y observar las convemen-
3. Luego hizo venir juntos al gran guardián Cheu, cias. No permitáis que Tchao siga imprudentemente
al príncipe de Juei, al príncipe de T'ung, al príncipe de un mal camino.»
Pi, al príncipe de Uei, al príncipe de Mao, al jefe de los 10. Los ministros, después de haber recibido t;sta,s
guardias de palacio, a los jefes de los oficiales y a los
intendentes de los negocios.
recomendaciones se retiraron. Fue llevado al patio
dosel, bajo el ci'.ial habí:; habla~o el Emperador Y a
ci
4. El Emperador dijo: «¡Ay! la enfermedad ha he- día siguiente, segundo dia del ciclo, el Emperador fa-
cho grandes progresos, y toco a mi fin. Temo que si lleció.
espero mucho, no tenga tiempo de manifestaros mis 11. Por orden del gran guardián, que. era primer mi-
voluntades pa:ra lo por venir. Desde ahora, tras ma- nistro, Tchung-huan y Nna~ Ku!1g _Mao (Jefe,~ de la ~r~
dura reflexión, voy a daros, mis instrucciones y mis dia) enviaron a decir a K1, pnnc1pe de Ts 1, que m,,1!:
órdenes. dara dos hombres con lanzas y escudos con cien gua1-
S. »Mis predecesores Uen-uang y U-uang, uno tras dias de corps, para ir a esperar a !c~ao, el. heredero
otro, haciendo brillar por todÓs lados el esplendor de del trono junto a la puerta del med10dia, a fm de c;on·
su virtud, han establecido sólidamente la agricultura, <lucirle a'Ios departamentos laterales donde, como 1e f)e
que es el sostén de la vida, y difundido sus enseñan- de la familia, debía llorar la muerte de su padre ( 2 18 ·
zas. El pueblo ha puesto en práctica sus instruccio- 12. El cuarto día del ciclo, el &ran guar,di~n orde-
nes, sin faltar a ellas. A causa de ello, pudieron ex· nó que se escribiera sobre las tablillas l~s ultimas vo-
tender su influencia por todo el Imperio de los In, y luntades de Tch'eng-uang, y que se publicaran con las
reunir en sus manos toda la autoridad. ceremonias acostumbradas.
6. »Yo, hombre poco inteligente, que he venido des- 13 Seis días después, era el décimo del ciclo; .el
pués de ellos, he recibido con respeto el terrible man- gra~ guardián jefe de los príncipes del oeste Y m~n~s­
dato ~el Cielo. He conservado las grandes enseñanzas tro de Estad¿ ordenó a los empleados que sum1ms-
de mis predecesores Ueng-uang y U-uang sin permi- trasen la mad~ra necesaria para los funerales.
tirme modificarlas imprudentemente. ' 14. Los servidores colocaron el biombo en el que
7. »Ahora el Cielo me ha enviado una grave enfer-
EL CHV-KI'\S 193
192 LIBROS CA"\O"\ICOS CHI"\OS
20. El gran coche estaba junto ~ l~ escalinata de
estaban representadas las hachas, y levantaron el do- los huéspedes, dando frente al med10~:ª! el coche de
sel, como si el Emperador estuviera aún vivo. los príncipes más lejanos, ante el ed1fic1<;> q_ue se en·
15. Entre la ventana y la puerta, bajo el dosel que contraba al lado derecho de la puerta prmc1pal (225).
estaba al norte y miraba al mediodía, pusieron tres 21. Dos hombres que llevaban. el gorro color de go-
esterillas, unas sobre otras, de delgadas tiras de bam- rión (226) y tenían la lanza triangular de tres pun-
bú con bordes mezclados de blanco y negro, y coloca- ~as (huei) se encontraban más allá (al norte) de la
ron, como de costumbre, el escabel adornado con pie- quinta gran puerta. Cuatro hombres tocados con el go·
dras de diferentes colores (219). rro de color leonado, y que llev;;i.ban la lanza Kuo, con
16. En el edificio que estaba en la extremidad orien· la punta hacia arriba, estaban JUnto a las dos escale·
tal de la sala principal y miraba al occidente, exten- ras en los ángulos de la plataforma de la gran sala.
dieron una sobre otra tres esterillas de colores varia- Un' hombre (un gran prefecto) llevaba el gorro de ce-
dos, y colocaron, como de costumbre, el escabel ador· remonia y el hacha de guerra liu y estaba frente a la
nado de conchas marinas. plataforma oriental (227).
Un hombre (un gran prefecto) que lleva'.:>a el gorro
17. En el edificio que estaba en la extremidad orien- de ceremonias y la lanza de tres puntas Kiu (228), ~s­
tal de la sala principal y miraba al occidente extendie- taba junto a la escalera lateral (al nor~e de la gran
ron unas sobre otras tres esterillas de delgados jun- sala).
cos, con orillas de colores variados, y colocaron, como
de costumbre, el escabel adornado de piedras talladas. 22. El Emperador K'_ang-:-.iang! que llevaba el go-
rro de cáñamo y el vestido mfenor ornado de ~ac~as
18. Ante el edificio occidental que miraba al me· y otros emblemas, _subió por la escalera de los mv1ta-
diodía, extendieron unas sobre otras tres esterillas de dos a la gran sala doI_J.de reposaba el cuerpo de si: pa:
delgadas cortezas de bambú con orillas azules y ne- dre difunto. Los mimstros de Estado de. Emperctd<?r
gras, y colocaron como de costumbre, el escabel bar- y los jefes de los principados, que llevabar: el gorro ae
nizado (220). cáñamo y el traje inferior color de hormiga, entraron
19. Luego, dispusieron las cinco clases de piedras para ocupar sus plazas respectivas (229).
de gran precio y los objetos preciosos: a saber, en la 23. El gran guardián, el gran secretario, Y el gran
extremidad occidental de la gran sala, la espada (o el maestro de ceremonias iban tocados con. el gorro de
cuchillo) de vaina encarnada, las grandes enseñanzas cáñamo y su traje inferior. era r~jo pálido. El gran
dejadas por los antiguos emperadores, la gran tabli- guardián llevaba la gran tablilla de Jade y el gran maes-
lla anular, la gran tablilla oblonga y la tablilla puntia- tro de ceremonias la copa empleada para. las o.fren-
guda de los mensajeros; en la extremidad oriental de das y el molde de las tablillas de jade (230 ). Subieron
la gran sala, la gran piedra preciosa, la piedra precio- por la escalera del dueño de l~ casa. . ,
sa ordinaria, la piedra musical color azul cielo, y el El gran secretario, con su h~ro, sub10 por la esca-
dibujo salido del río Amarillo (221), en el edificio oc· lera de los invitados, y presento al Emperador Ja~ ta-
cidental, los trajes de los mimos de In, las grandes blillas sobre las cuales había registrado las ultimas
conchas preciosas (222), y el' gran tambor (223), en el voluntades de Tch'eng-uang.
edificio oriental, la lanza de Touei, el arco de Huo y 24. y dijo: «El augusto Emperador tu padre, apo-
las flechas de Chuei (224 ).
7
195
194 LIBROS CANONJCOS CHlxOS

yado junto al escabel ornado de piedras preciosas, ha salieron de la parte del palacio que era la morada or-
manifestado sus últimas voluntades. Te encarga que d'naria del Emperador, y, que por entonces, estaba
continúes la ejecución de las ordenanzas de sus pre- t:ansformada en templo, y esperaro!1 a que el nuevo
decesores, que gobiernes el Imperio de los Tcheu, que Emperador saliera para darles sus ordenes.
observes fielmente las grandes leyes, que unas todos
los pueblos por los lazos de la concordia, que te con-
formes y des nuevo lustre a las gloriosas enseñanzas Capítulo XXIII
de Uen-uang y de U-uang.»
CONSEJOS DE KANG-UANG
25. El Emperador, de rodillas, se inclinó dos veces;
luego se levantó y dijo: «Yo, el último de los hombres
y el más .débil de los hijos, ¡podré, cómo mis padres, l. El Emperador K'ang-uang, saliendo de sus ha~i­
gobernar las cuatro partes del Imperio, con un temor taciones particulares, permaneció entre la cuarta Y .a
respetuoso a la majestad del Cielo?» quinta puerta. El gran guardián, a la cabeza de los
príncipes del Oeste, entró por la cuarta puerta Y se
26. Entonces el Emperador tomó la copa y el mol- quedó a la izquierda y al norte de Ja .cuarta puerta. El
de de las tabletas de jade. Tres veces llevó la copa lle- príncipe Pi a la cabeza de los pnnc1pes del Este, en-
na de licor junto al féretro de su padre, tres veces tró por la ~uarta puerta, y t?mó pl.aza ª.la derecha de
ofreció y derramó el licor, tres veces depositó la copa esta puerta. Todos los prmc1pes almearon a ambos la·
en el suelo. El gran maestro de cen:!monias dijo: «Tu dos del patio su~ cocht;~ tirados por cuatro caballos
ofrenda ha sido agradable a los manes de tu padre.» amarillos con crmes ro31zas. Levantando Y'. p:esentan~
27. El gran guardián recibió la copa del Empera- do sus tabletas de jade (insignias d~ su d1gmdad) ~s1
dor y la guardó. Descendió luego al pie de la escalera como las piezas de seda y otros objetos ,qu~ ofrecian
de la sala y -se lavó las manos. Tomando luego otra al Emperador, dijeron: «Nosotros, tus. subd1tos y de-
copa, y manteniéndola sobre la tableta de jade, que fensores del Imperio, nos tomamos l:;t libertad de ofre-
la servía de soporte, ofreció a su vez libaciones. En- certe los productos de nuestras reg10nes.» ~odos, ~o­
tregó la copa a uno de los ayudantes del maestro de niéndose de rodillas, saludaron dos veces, pnmero, m-
ceremonias, y de rodillas saludó al cuerpo del Empe- clinando la cabeza hasta las manos apoyadas contra el
rador difunto. El Emperador K'ang-uang, en nombre suelo, luego, apartando las manos e _in~linando la .fren·
de su padre, devolvió el saludo. te hasta la tierra. El Emperador, 1mitando la ,virtud
28. El gran guardián tom6 de nuevo la copa, ofre- de sus padres, les devolvió el saludo, como debia.
ció una libación, llevó la copa a sus labios y volvió a 2. El gran guardián y el príncipe de Juei, ministro
su puesto. Habiendo entregado la copa al ayudante del de Instrucción Pública, se adelanta_ron! y .~e salu~a­
maestro de ceremonias, saludó de rodillas al cuerpo ron el uno al otro con una profunda mclmac10n. Lue,,<~,
del Emperador difunto. El Emperador K'ang-uang, en de rodillas, saludaron por dos veces al Emperador, pri-
nombre de su padre, devolvió el saludo (231 ). mero, inclinando la cabeza hasta sus ma?os Y luego,
29. El gran guardián salió de la gran sala y que- inclinando la frente hasta el polvo. Y dIJeron: «N_os
daron en ella, los objetos que habían servido para la tomamos Ja libertad de expresar con respeto. nuestro~
ceremonia. Todos los príncipes excepto los ministros, sentimientos al Hijo del Cielo. El augusto Cielo, retl-
EL CHU-KING
197
196 LlllROS CANONICOS CHINOS
, . sea una causa de
fuerzos; que vuestro d escm"do no
ró su mandato a la gran dinastía de los In. Los prín- ~~shonor para mí, que soy un debil nmo.» ,
cipes de Tcheu, Uen-uang, librados de la prisión de
Iu-li y su hijo U-uang recibieron este gran favor del 7 Todos los príncipes. después de haber mdo las
Cielo, porque habían sabido hacer el bien en las re- · b s del Emperador, se salu~aron unos a otros con
giones occidentales. pala r~funda inclinación y se retiraron apresur!'ldame¡-
una /ir Emperador se quitó la toca de ceremoma y vo -
3. »El Emperador tu padre, que acaba de subir al te. a ponerse el traje
vió · d e 1u t o.
Cielo, recompensando y castigando con arreglo a la
más estricta justicia, ha podido consolidar su obra y
dejar a sus sucesores una herencia vasta y próspera. Capítulo XXIV
Príncipe, pon gran atención. Mantén en buen orden
nuestras seis regiones; no pierdas el mandato que el l\11ANDAT0 DADO AL PRÍNCIPE DE PI
Cielo otorga tan difícilmente y que confió a tus glorio-
sos antepasados.» El décimo año del reinado de K',an~-uandg, el y ri-
1. 1 t es lunar era el sept1mo e1 c1c1o.
4. El Emperador respondió poco más o menos en mer día de sex 0 m ' d' del ciclo el
estos términos: «Jefes de los diversos principados, prín- Dos días después, que era el noveno ia '.
cipes establecidos en las circuncripciones llamadas heu, ió or la mañana de l~ gra::i capital
tien, nan, uei; yo Tchao, vuestro soberano, voy a res- Emperador J?ªT~, p Funcr (232) Allí en interes de los
0
<~:~{ r ~~e ~~g~~n~ían de Lo, Ía ca'.pi~al fundada pos-
1
ponderos y a daros mis consejos.
P . , al príncipe de Pi que gobernara
5. En otro tiempo, Uen-uang y U-uang, se mostra- tenormente, encargo '.
ron muy justos, enriquecieron mucho al pueblo y no v guardara la parte oriental del Imperio.
buscaron ni castigaron con severidad a los culpables. .. 2 El Emperador habló poco más o menos en estos
En ésto, alcanzaron la más alta perfección y obraron , · . . ·Oh · tío y mi maestro! Ueng-ua::ig Y
term1nos. «¡ d.' rn1 1 influencia de su gran virtud
con la mayor sinceridad. Poi: este medio brillaron en
todo el Imperio, y merced a su conducta tuvieron gue-
U-uang ex ten ieron ª ,
por todo el Imperio, mereciendo as1, reci ir
·b · el man
d-
rreros valientes como osos, ministros fieles, que de- dato celeste que hasta entonces estaba en manos e
fendieron y ayudaron a la familia jmperial. Por este los In. .
medio, obtuvieron también del Rey del Cielo, el man- d,0 asíduamente a mis predece-
dato supremo. Porque el augusto Cielo, satisfecho de 3. »Tcheu-Kung ayu Tch'en -uang. a establecer
su conducta, les dió todas las regiones del Imperio. sor~s, Uen-uang,d_{J-u~Í! besconfifndo de los habitan-
6. »Luego, cuando formaron principados y los es- sóhdamente su .mas . habiendo ermanecido fie:
tablecieron como muros del Imperio, lo hicieron para tes de las poblac10ne~, q~e,obedecerno;. los transporto
nosotros, que debíamos venir después, que ellos. Ac- les a los In, se neg~ ~ los príncipes de la familia
tualmente vosotros, mis tíos paternos, espero que to- a la ciudad de L.C:• JUTI 0 ª formación. Desde enton-
dos juntos pondréis empeño, en obedecerme y servir- imperial, y les ~ 10 ':na ~~~v~asado y los hábitos han
me como los príncipes vuestros padres sirvieron a los ces treinta Y seis anos . s En 'todo el Imperio no
emperadores que me han precedido. Ausentes de cuer- cam_biado con las. genelrac10nde .inquietud, y yo, el único
se vislumbra motivo a ~no
po, estaréis siempre presentes de corazón en la casa soberano, estoy tranqmlo
del Emperador. Compartid mis cuidados, secundad mis
EL CH u·Kli'<G 199
198 LIBROS CANONICOS CHINOS
· 1 cisas El amor a las cosas extraordina-
4. »La práctica de la virtud, ya asciende, ya baja. t1;lnci~les Ji cr~so.· B~jo los Ch:mg, la adulación era, ha-
Las medidas administrativas deben cambiar con arre- ~·~s ~s Aún gsubsíste un resto de este desorden. Prmc1·
glo a las costumbres. Actualmente los habitantes de ~ u~¿n mucho cuidado en ello; así lo espero.
las regiones orientales son mejores que en tiempos de ~ ,,He oído decir que las familias en_ donde l~s car-
Tcheu-Kung. Si no manifestáis vuestra aprobación por
todo lo bueno que se haga, el pueblo no se sentirá es-
p
g
os. lucrafrros son hereditarios, se mantienen ns
los límites de lo justo y de lo honradc;i. . e per-
amen-
timulado para perserverar en el buen camino. te. en ·1 licencias pierden todo buen sentnmento Y
.5 »Príncipe, sois virtuoso, metódico y diligente has-
ta en las menores cosas. Habéis ayudado e iluminado
~~1~1:i r::;da ley nat{iral. c01-~ompidos: degenerados, v:·
con vuestros consejos a cuatro generaciones de sobe- ven en e.l lt'J·'. 0 "v Ja prodigalidad,
. >
y siguen de edad ei1
edad la misma cornente.
ranos, y dirigís a vuestros inferiores con vuestros bue- 10 »La mayor parte de los oficiales_ d? la casa de
nos ejemplos; todos ellos siguen con respeto vuestras In que habían disfrutado de la magnamm1da~ del Er:i-
instrucciones. Vuestros señalados servicios han sido e~ador en todo sosiego desde hacía mucho t1emp<?, se
aún más numerosos durante mi reinado que en los rei- ~bandonaban sin temor alguno a su ª1:1ºr al luJ.º y
habían perdido todo ~entimiento de c:qmdad. {~stid7t
1
nados precedentes. Así a pesar de mi debilidad, espe-
ro gobernar perfectamente, C?n la túnica flotante y las con más ma<mificencia que los demas, ,-orgu osos,
Cencl·osos.' ar~ogantes, fanfarrones,
manos juntas, es decir, sin dificultad ni esfuerzo al- parecian debeTr con-
guno.» •ümar este género de v1·da h asta e l fn I .
Aunque ,e 11eu-
6. El Emperador dijo: «¡Oh, mi tío y mi maestro! Kung, h·aya puesto un freno a sus desórdenes, aun es
te confío con respeto el cargo que Tcheu-Kung ocu- difícil mantenerlos en el deber.
· t 'd s v así vivi-
paba. Ve. · 11 - »Son ricos y pueden ser ms rm º:, " .
rían· largos años, s1empre virtuosc_:>s. Las ~irtu~es nati.~
7. »Concede las distinciones a los hombres virtuo-
sos, separa de ellas a los hombres viciosos. Señala con rales la equidad deben ser el IZnmer objeto e a e~ 1
marcas honoríficas las casas y los pueblos de los hom- - '
senanza. Pero (. qué puede ensenar
. ?
el que no se apoya
bres de bien. Coloca en los puestos de honor a los hom· en las doctrinas de los antiguos.»
bres virtuosos, rebaja a los viciosos, establece la in- 12 El Emperador dijo: «¡Oh, mi tío y maestro! i la
fluencia y la reputación de los hombres de bien. A lós tranq. uilidad del Imperio depende, sob.re todo:. de ,os
que no sigan tus consejos y tus leyes, asignales tierras . .
antiguos oficiales d. e 1os I n. N· 0 s eas· 111 demasiado se-~
1, ,
separadas, a fin de que apredan a temer los inconve- vero~ ni demasiado indulgente con ellos, y .iegaran ct
nientes de Ja desobediencia y a esperar las ventajas ser sinceramente virtuosos.
de la sumisión. Traza claramente los límites del domi- 13 "Tcheu-Kung cuidó de esta empresa ei;i sus c?-
nio propio del Emperador, no te olvides de fortificar . • " r· - h'en supo dirigirla en sus mediados, tu,
los dominios confiados a la guardia de los príncipes, a mienzos, K1u te ·1 f i· te Vosotros tres ha-
nríncipe, sabrás dar e e iz rema . . .. .
fin de que la tranquilidad reine entre los cuatro mares. bréis rocedido como de mutuo acuerdo y segmdo igual-
8. »Es muy importante. que los reglamentos admi- ment~ la verdadera ruta. Grac~a~ .ª es~aª pruden~e t~J~~
nistrativos sean estables, que las proclamas sean subs- hia conducta, el gobierno sera men ie,,,ulado, "
200 LIBROS CANONICOS CHINOS
201
los pueblos del Imperio recogerán °randes beneficios 3. »Te pido que me. ayudes. Sé como mi b~azo, mi
En todos los países inmediatos, los bárbaros que pren: pierna, mi corazón, nu columna vertebral. Rmde . los
~en sus túnicas al lado izquierdo (233), tendrán con- mismos servicios que tu abuelo y tu padre; pon cuida-
fianza en no~o.tros. Yo, débil niño, gozaré siempre de do en no deshonrarlos.
una gran felicidad.
4. »Ensefia en todos lados las cinco grandes leyes
14. »Príncipe, en esta capital fundada posteriormen- de las relaciones sociales; pon cuidado en que sean
te, espero que .establecerás el imperio de los Tcheu so- bien observadas por el pueblo. Si sigues fielmente el
bre una base imperecedera, y adquirirás así gloria in- camino del deber, nadie se atreverá a apartarse de él:
mortal. Tu~ descendi,entes imitarán tan bello ejemplo existen hombres cuyos pensamientos y sentimientos no
y gobernaran como tu.
llegan aún al justo medio; a ti corresponde rectificarlos
15. »¡Oh! no digáis que semejante empresa está por guardando tú mismo el justo medio.
encima de tus fuerzas; bastai:;á con que des a la em- S. »En verano, en la época de los calores y de las
presa toda t:i aplicación. No ,objetes el pequeño nú-
mero <;le habitantes; te bastara cumplir con tus debe- lluvias, el pueblo no hace .si~o gemir y suspirar. ~u­
res cmda?osament.e. Continúa con respeto los glorio- rante los grandes fríos de. 1r:-v1erno tampoco hace smo
gemir y suspirar. Su~ S1;1fnm1entos son la caus.a de ell~.
so~ ~raba~<?s de mis pred~cesores y perfecciona la ad- Piensa en estos sufnm1entos y busca el medio de ali-
m1111strac10n ya establecida por Tcheu Kung v Kiu viarlos, y el pueblo será feliz.
tch'en.» "
6. »¡Oh! los consejos de Uen-uang han proy~ctado
en todas partes una viva luz; luego lo~ .trabaJos de
Capítulo XXV U-uang han sido coronados por el mayor ex1to. En ellos
encontramos nuestra instrucción y nuestro socorro, los
KIUN-IA que hemos venido después de estos grandes hombres.
Todo es irreprochable en ellos y nada falta. Trata, por
1. El Emperador Mu-uang (234) habló poco más o tu parte, de hacer brillar la luz de sus ense?anzas. De
menos en estos términos: «¡Oh, Kiun-ia! tu abuelo y este modo yo podré imitar con respeto a mis predece~
tu padre, con lealtad y rectitud muy sinceras han tra- sores llenar con nuevo brillo el mandato que Uen-uang
bajado mucho por la familia imperial. Los 'servicios y U-~ang recibieron del Cielo; tú harás revivir a tus
que han prestado están escritos en el gran estan- padres, igualándolos.»
darte (235).
7. El Emperador habló poco más o menos en estos
8. »Yo, débil niño, que recoge y debe guardar la términos: «Kin-ia, no tienes sino seguir las huell3ls .de
herencia de U-uang, de Tch'eng-uancr y de K'ang-uana los ministros precedentes; imítales, el orden publico
cuando pienso en .los ministros que han ayudado a mf; depende de ello. Continúa lo que hicieron tu abuelo y
predecesores a bien gobernar el Imperio, y veo que tu padre y haz glorioso el reinado de tu soberano.»
carezc.o d~ este poderoso concurso, mi corazón está
en la mqu1etud, como si pusiera el pie sobre la cola de
un tigre o como si anduviera sobre el hielo en pri- 1
mavera.

J
202 LlBROS CANO);JCOS CHJNOS EL CHC·Kl~G 203

Capítulo XXVI gañoso ni aduladores viciosos, sino únicamente a los


hombres de bien.
MANDATO DADO A KIUNG 6. »Cuando los servidores y los oficiales son irre-
prochables, el príncipe puede ser irreprochable. Cuan-
l. El Emperador habló poco más o menos en estos do los servidores y los oficiales son aduladores, el prín-
términos: «Pe-kiung (236), mi virtud es débil. Yo sus- cipe se cree muy sabio y perfecto. Los oficiales son los
tituyo a mis antepasados y soy gran soberano, pero que hacen al príncipe virtuoso y ellos los que lo en-
tiemblo de pavor al pensar en el peligro en que me en- vician.
cuentro. Me levanto en medio de la noche y busco de
qué modo podría evitar el cometer faltas. 7. »No intimes con hombres viciosos. Si les encar-
gas que sean como los ojos y los oídos de su soberano
2. »En otro tiempo, bajo el reinado de Uen-uang y le inducirán a violar los reglamentos de sus predece-
de U-uang, que eran tan inteligentes, tan graves, tan sores.
prudentes, los oficiales y los servidores, tanto los gran- 8. »Si escoges a los hombres, no a causa de sus
des como los pequeños, tenían el corazón leal y hon- cualidades personales, sino por sus presentes, los em-
rado. Los hombres que rodeaban a estos príncipes o pleos estarán mal distribuidos. Faltarías grandemente
conducían sus carruajes, los que los servían o les al respeto debido a tu soberano y yo te lo reprocharía
acompañaban eran todos irreprochables. El soberano, como un crimen.»
gracias al socorro que recibía de ellos desde por la ma-
ñ~na hasta por la noche, no cometía descuido alguno,
9. El Emperador agregó: «¡Oh! pon cuidado. Ayuda
m dentro m fuera del palacio. Sus consejos, sus pro- siempre a tu soberano a observar las leyes constantes
clamas eran perfectos. El pueblo obedecía con respeto. que deben regular su conducta.»
y todos Is estádos se hallaban prósperos.
3. »Yo, que me encuentro 'por encima de los demás Capítulo XXVII
y no soy virtuoso, pongo toda mi confianza en los ofi-
ciales que me rodean. Espero que suplirán mi incapa- LEYES PENALES DEL PRÍNCIPE DE LIU
cidad, que repararán mis faltas, que corregirán mis
errores, enderezarán los extravíos de mi corazón y me l. He aquí las prescripciones publicadas por el prín-
harán capaz de marchar sobre las huelas gloriosas de cipe de Liu (237) en nombre del emperador Mu-uang.
mis padres. El Emperador, aún revestido de la dignidad soberana
a la edad de cien años, tenía la razón debilitada por la
4. »Te encargo de ocupar el puesto de gran direc· vejez y no prestaba servicio alguno al Estado. Mas
tor, de dirigir a todos mis criados, a mis ayudantes, a pensó, sin embargo, en decretar l~yes penales para
mis conductores de coches. Excita a tu soberano a ordenar la justicia en todo el Imperio.
cultivar la virtud, y con tus subordinados repara sus
faltas. 2. Por orden suya, el príncipe de Liu publicó las
prescripciones sigu.ientes: «J?l Emperador h_a, dicho:
5. »Escoge con cuidado a tus subalternos. No em· las enseñanzas que los antiguos se transm1tran nos
plces hombres de lenguaje artificioso, de exterior en- enseñan que bajo Hung-ti, Tc'heu-íu, habiendo pravo-
205
204 LIBROS CANONICOS CHI!\OS

cado una sublevación, se propagó ésta aun entre los }igentemente a restablecer la observanc~a de los debe-
ciudadanos más pacíficos, que todos se convirtieron en res sociales; la voz de los hombres vmdos y de las
bandoleros, homicidas y asesinos con corazón de buho, mujeres viudas no fue ahogada como antes.
rebeldes, traidores, ladrones, criminales encubiertos con 7. »El augusto Emperador interrogó sin prevención
la máscara de la virtud. y sin pasión a los súbditos del príncipe de Miao; los
3. »El príncipe de Miao no mostraba ninguna be- hombres viudos y las mujeres viudas presentaron sus
nevolencia y se contentaba con reprimir al pueblo me- quejas contra el tirano. La virtud del Emperador ins-
diante suplicios. Para ejercer cinco clases de crueldad, piró a este pueblo un temor respetuoso y lo iluminó
puso en vigor los cinco suplicios mediante edictos a los con sus talentos.
que dio el nombre de leyes e hizo matar y asesinar a no 8. »Luego encargó a los tres .príncipes I: Iu y Tsi,
pocos inocentes. Gran número de hombres quedaron que trabajaran con complacencia en mteres d~l pue-
con las orejas y las narices cortadas o fueron hechos blo. El príncipe I señaló los deberes que debrnn ser
ennucos o marcados en el rostro. Aquellos que caían observados y quebrantó las voluntades rebeldes con .la
bajo los golpes de leyes tan bárbaras eran condenados amenaza del suplicio. Iu se ocupó del agua y de la tie-
a los tormentos y todos eran igualmente castigados, rra y designó las montañas y los ríos célebres cuyos
aun aquellos que merecían excusa. Espíritus debían prot~g_er las ~i".ersas I?royincias. del
Imperio, o que le serv1nan de limites. Ts1 dio semillas,
4. »La corrupción comenzo a difundirse de uno en enseñó a sembrar y a obtener abundantes cosechas.
otro entre todo el pueblo, que muy pronto cayó en la Terminados los trabapos de los tres príncipes, el pue-
ceguedad y en la confusión. La buena fe desapareció blo se encontró en la opulencia.
en todos los corazones; los juramentos y los compro-
misos fueron \dolados. La multitud, oprimida, maltra- 9. »El ministro de Justicia (Kia-iao) mantuvo al
tada, entregadá a los suplicios, empezó a elevar la voz pueblo en el deber imp01;iiendo P.en~s proporcion3:das
al Cielo en favor de los inocentes. El Rey supremo fijó a los crímenes que cometia y habituandole a practicar
sus miradas en el pueblo. Ningún perfume de virtud la virtud.
10. »La majestad amable del sobe~ano, la in~eligen­
subía al Cielo; por el contrario, los suplicios exhala- cia y la virtud de los ministros, arro3aban un vivo ful-
ban un olor fétido. gor en todas las regiones. Todos se aplicaban a hacer
5. »El augusto emperador Chuen tuvo compasión de el bien. Así, cuando cometían actos culpables, Kao-iao
la multitud de desgraciados que eran entregados a los que sabía infligir penas proporcionadas a los crímenes
suplicios sin haber cometido crimen alguno. Trató al perpetrados, mantenía el orden entre el pueblo y ayu-
tiran~ con s~veridad,. r~primió .Y de~tituyó al príncipe daba los buenos sentimientos naturales con la ame-
de Miao, qmen termmo su existencia en el destierro naza de los castigos.
y no perpetuó su raza en sus Estados. 11. »Los jueces de las causas criminales ~o dejaban
6. »Luego ordenó a Tch'ung y a Li que interrum- de aplicar las leyes a los poderosos Y. ~specialm.ente a
pieran ~a~ comunicaciones entre el Cielo y la Tierra; los ricos, cuyos regalos rechazaban. D~llgentes, circ,ui;is-
los Esp1ntus cesaron de descender y de manifestar su pectos, no tenían necesidad de exa~mar, ~ propos1to
presencia (238). Los príncipes y los oficiales, desde los de su propia conducta, lo que podian decir y lo que
más elevados hasta los más inferiores, ayudaron inte- debían callar. Porque sabían imitar la virtud del Cielo,
EL CHl:·KLXG
207
206 LIBROS CA:\ONICOS CHINOS
cios y de practicar perfectamente las tres virtudes de
y ej~rcían el más importante de todo un buen juez (239). El soberano será virtuoso, todos
de vida y muerte. Asesores del C l s los derechos, el
derecho en la Tierra.» ie o, gozaban de este los pueblos mostrarán confianza y la tranquilidad será
de larga duración.»
12. El Emperador ha dicho· «"Ah' vo ,
p~s que diri.gís los asuntos públicbs y r:~-~?SÍ p~mc~­ 14. El Emperador ha dicho: «Oh! acercaos, vosotros
que gobernáis Estados o que poseéis domiPios, y os
cia en las diferentes regiones del Im P. i_ is ª. Jus.t.i- enseñaré a hacer de los suplicios instrumentos de feli·
en nombre del Cielo el cargo d peno, (.no e3erceis
blos:> ¿A quién deb' . t e pastores de los pue- ciclad. Actualmente, para procurar la tranquilidad del
. .. ims ornar por modelo:> . N pueblo ¿cuál es la elección que se deberá hacer? ¿No
prmcipe I, promulgando leyes pe l . é o es al es la elección de los hombres? ¿A qué objetos dais
así los abusos? ¿Quién es a uel na es . y reform<:ndo
de.be serviros de advertencia~ Si cdd fm de~gri;i.ciado
vuestra principal atención? ¿No es a los suplicios?
Miao que no interrogaba a i n u cf
el :prmc1pe de
los hombres honrados que e c:s ~cusa os r_ii esc?gía a
¿Qué debéis examinar más duramente? ¿No es la cul-
pabilidad de los acusados?
cinco suplicios sino ue P nsa an en ~plicar bien los 15. ,,cuando las dos partes han llegado y los testi·
en emplear h~mbresq qtiem~Ic~ncc;intFmo, com~lací:'1~e gos, y las piezas del proceso están preparadas, es pre-
ante la amenaza de los oderoso me marse la Justicia ciso que los jueces reunidos oigan todo lo que con-
r~cos, y co_ndenaban inctlstintame~t~ ~s1:Segc~~; de lol.s cierne a los crímenes que merecen las c-inco clases de
suplicios. Después de haber discernido con certidumbre
c1os a los mocentes l l o sup 1-
el R.ey del Cielo, fati%a~o dse ~~fa~~:~', ~:~!~c~~e a_l fin
lo verdadero de lo falso, es preciso que examinen si el
crimen debe ser castigado con uno de los cinco supli-
castigos contra el príncipe de Miao en? sus cios. Si no conviniera aplicar uno de los cinco supli-
excusa alguna ·que alegar ' fue p nva . d, oqudee no ten.1endo
postendad.» cios, que examinen si el crimen es uno de los cinco
13. El Emperador ha dicho: «¡Oh! reflexionad que pueden ser rescatados por dinero. Si no es seguro
ello. Vos?tro~: gran~es ~ríncipes, mis hermanos, y v~~ que el delito sea bastante grave para ser colocado entre
los cinco que pueden ser rescatados con dinero, que
prescripcioEes~bQ~~
otros, mis hIJOS, mis metos, oid todas mis al
En ellas encontraréis. excelentes se le clasifique entre las cinco faltas involuntarias.
cada uno de vosotros cifre su dicha en el cum i· . 16. »Los motivos que determinan a un juez a clasi-
diario
. d e sus d e b eres, que nmguno
. de vosotr Pimiento ficar entre las cinco faltas involuntarias delitos come-
obh~ado a b?rrar el mal efecto de una ne . os s~ vea
!~~~~n~tp~~~
tidos con deliberado intento, son el temor de perder el
:;iet1da. El Cielo, para establecer el orden puesto, el deseo de pagar un favor recibido o de realí·
!º' nos da un d1a. De los hombres de d 1 zar una venganza, la complacencia con su esposa, los
g~rse o elpe~sistír en sus desórdenes. /¡e~:st~0 ~ºsrJ~~ regalos, las súplicas. Semejante crimen en un juez debe
d1tos se corngen, debéis cesar de castigar Cum l" .. ser castigado con la misma pena que es aplicable al
con respet o, as1· 1o ~.spero, la voluntad del· CieloP ire1s d crimen por él juzgado. Examinad las causas con gran
yeste modo
· obedecere1s
. a vuestro sober·ano . Aun cuan y deo cuidado.
o mismo qmera castigar, nada hagáis por com 1 17. »Cuando dudéis de si debéis aplicar uno de los
~~~~un cuando yo qt~~sie~a-
perdonar, no perdonb:~e;; cinco suplicios, no lo apliquéis; cuando dudéis ele si el
p acerme, no trate1s smo de aplicar los cinco supli-
EL CHF-KING 209
203 LIBROS CANONICOS CHINOS
19. ,,si existen circunstancias atenuantes, la pena
c:;imen es bastante grave para ser colocado entre los debe ser rebajada en un grado; si hay circunstancias
cmco 9ue se rescatan con el dinero, no exigid nada. agravantes debe ser aumentada en un grado. Se debe
Despues ~e haber ex~n;iinado la causa con todo el cui- pesar también las circunstancias para imponer multas
dado posible y adqu1ndo la certidumbre en gran nú- más o menos elevadas. Para establecer la regularidad
me:o de puntos, observa<i; el aspecto del rostro y Ja en medio de estas desigualdades, existen reglas y prin-
actitud de las personas. S1 no encontráis nada de 1·-
dente, no prolonguéis la investigación. En todas e1~ s
cipios.
cosas temed la justicia del Cielo. 20. »Las multas no causan la muerte de los culpa-
bles, pero cuando son excesivas los reducen a la más
18. »Cuand? s,e dude acerca de la gravedad de la extremada miseria. Que las causas no sean juzgadas
falta se cam?i~ra la pena de la marca negra por una por hombres de lenguaje artificioso; sino por hombres
multa de seiscientas onzas de cobre pero es preciso buenos y amables, que se mantengan siempre en el
que la. falta esté .bien demostrada. C~ando en la duda justo medio. Los jueces reconocerán la falsedad de un
se ~es1ste ~e apllcar la pena de la amputación de la informe en las contradicciones que haya en él. Para no
nanz, se exige en lugar de ella una cantidad de cobre ceder a sus prevenciones, que se esfuercen en inclinarse
dos vec~s y media más considerable (1200 onzas) pero del lado opuesto a aquel al que se inclinen. Que juzguen
es preciso que la falta esté bien probada. Cuando en las causas con conmiseración y gran n:lidado. Después
la duda .se desist~ 9-e, aplicar la pena de la amputación de haber consultado y bien aprendido el código penal,
de los pies, se exigira en lugar de ella una cantidad de que deliberen juntos. Sus sentencias es de esperar que
cobre dos veces más cm!-siderable que la precedente serán justas y moderadas. Antes de infligir un castigo
(3000 onzas), pero es preciso que la falta esté bien pro- o una multa, que examinen las causas con toda la mi-
bada. Cuando en. la duda se desiste de aplicar la pena nuciosidad posible. Terminado el proceso, el pueblo
de la c'.'lstra,ci~If se exigirá en su lugar una multa de mostrará confianza en sus decisiones, y el príncipe, al
tres mil seiscientas onzas de cobre, pero es preciso
que. la falta e~té bien probada. Cuando en la duda se i recibir sus informes, tendrá confianza también. Que los
informes presentados al príncipe después de las con-
desiste de aplicar la pena capital, se impondrá en su ~ denas sean completos. Si un hombre ha sido condenado
I:rgar una multa de 6000 onzas, de cobre, pero es pre-
por dos crímenes, ambas condenaciones deben ser men-
ciso que la falta esté bien probada. La pena de la marca
negra p~ede rescatarse en mil especies de casos la de cionadas.»
ami;>~tación de !ª nariz también en mil, la de la' ampu- 21. El Emperador ha dicho: «¡Oh! ¡po.ned gran cu~­
tac10!1 de los pies en quinientos, la de la castración en dado! Vosotros, jueces, y vosotros, prmc1pes, que s01s
trescientos y la de la pena capital en doscientos en vuestra mayor parte parient~s míos; sabed gue ?s
»~n total, tres mil clases de crímenes deben de ser hablo con gran temor. Los cas!1gos me causan i~qme­
castigados con uno de los cinco suplicios. Las penas tud, y no deben ser aplicados smo por hombres yirtuo-
de!:_Jen ser propor~ionadas a las faltas. No os dejéis en- sos. El Cielo, deseando ayudar al pueblo a practic.ar la
gana:: por acusac10nes confusas, no apliquéis las leyes virtud, os ha escogido como sus asesores el!- ~~ T1er~a.
aboh?as. Confolll!-aos a las leyes que están actualmente Mostraos perspicaces e íntegros, cuando 01ga1s el m-
en y1for Y exammad las causas con todo el cuidado forme de una de las partes. El buen orden entre el
pos1b.e.
EL Cli l>KI>;:G 2il
210 LIBROS CAXO:-.lICOS CHINOS

pueblo depende siempre de lá felicidad de los jueces dieron serv1c10s señalados a sus soberans. Les secun-
en oír a ambas partes. No enriquezcáis vuestras fami- daron siempre con sumisión en sus consejos y en la
lias a costa de ambas partes. Los regalos de los liti- ejecución de sus planes. Gracias a ellos, los empera-
gantes no valen nada. El que los acepta no reúne sino dores mis padres estuvieron tranquilos en el trono.
tesoros de malas acciones, y se atrae muchos males. 2. »¡Ay! yo, débil niño,. soy di~no d.e lá~tima. Desde
No es que el Cielo sea excesivamente severo, sino que mi advenimiento al Impeno, el Cielo, 3uzgandome muy
es el mismo hombre quien se precipita en el infortunio. culpable, me ha quitado los recursos que me e~an ne-
Si los castigos del Cielo no fueran soberanamente jus- cesarios para haber el bien del pueblo, y los barbaras
tos, jamás bajo el Cielo el pueblo tendría un buen han invadido gran parte de mis Estados. Actualmente
gobierno.» entre los oficiales que administran por mí los negocios,
22. El Emperador ha dicho: «¡Ohl vosotros, descen- no hay quizá ur;. solo ~nciano experiment~do. y capaz.
dientes y futuros sucesores de los príncipes actuales, En mi impotencia me digo: ¿Es que los pnr;i~1pes no~­
brados por mi abuelo no tendran compas10n de m1?
ahora y siempre ¿cuáles son los que habéis de tomar ¡Oh! si hubiera algunos que me prestaran verdader?s
como modelos? ¿No son aquellos que por el buen uso servicios, yo, que soy soberano de todo el Impeno,
de los castigos han conducido al pueblo a practicar la disfrutaría de continua tranquilidad en el trono.
virtud y a guardar el justo medio? Oíd, os lo ruego, y
comprended bien mis palabras. Esos hombres insig- 3. »Mi tío I-huo, tú has añadido un· nuevo lustre a
nes han castigado con prudencia y reciben elogios sin la gloria de tu ab1:1elo (Iu, príncip~ de T'ang) y eres
fin. En el empleo de los castigos alcanzaron la más el primero en segmr de nuevo los eJemplos de U-uang.
alta perfección, manteniéndose en el justo medio y se Así has vuelto a anudar el hilo de las tr;adiciones de
han hecho célebres. Cuando los emperadores os con- tus soberanos. Has hecho renacer la piedad filial de tu
fíen el cuidado tle su buen pueblo, tened los ojos fijos abuelo, aquel hombre tan perfecto. Has trabajado mu-
en estos hombres para que los suplicios se conviertan cho en la reparación de mis males, y me has defen-
en instrumentos de felicidad.» dido bien en medio de las dificultades. Te alabo gran-
demente por tales servicios.»
4. El Emperador dijo: «Mi tío I-huo, vuelve a ve~a_r
Capítulo XXVIII por tus numerosos súbditos y por mantener la tranqmh-
dad en tus Estado. Te doy una copa de licor sacada ~el
MANDATO DADO AL PRÍNCIPE UEN (240) mijo negro y aromatizada, un arco. encarnado con, cien
flechas rojas, un arco negro con c1e~1 fle~has n~gr as Y
l. El emperador Ping-uang (241) habló poco más o un tiro de cuatro caballos. Marcha, tlo m10. Recibe con
menos en estos términos: «Mi tío I-huo (242) y los muy bondad a los extranjeros que viene~ d'? lejos Y !orma
ilustres soberanos Uen-uang y U-uang se aplicaron a con cuidado a los súbditos que estan ]Unto a tl. Haz
cultivar sus virtudes naturales, cuyo brillo resplande- bien al pueblo y asegura su tranquilidad. N.o te. entre-
ció hasta el Cielo, y su fama se difundió por toda la gues al reposo, ni a la ocio~i~ad. E~ tu capital _n~spec­
Tierra. Por esta razón el Rey del Cielo confió su gran ciona la gestion de los oficiales.' e]erce ~na v1g1lante
mandato a Uen-uang. Vuestros padres ejercieron car- solicitud sobre el pueblo. Tus bnllantes virtudes alcan-
gos importantes, prestaron un socorro poderoso y rin- zarán así la perfección.»
1
EL CH\J-KING
212 LIBROS CANONICOS CHINOS

Capítulo XXIX 5. >>El undécimo día del ciclo, march~~é contra los
bárbaros del Sin. Preparad vuestras prov1~1?:ies de gra-
ARENGA PRONUNCIADA EN PI
nos tostados y otros víveres. No os permltais el no te-
ner la medida justa. Si preparáis demasiado poco su-
frireis un grave' castigo. Habitantes de Lu, en cada una
l. El príncipe de Lu, llamado Pe K'ing (243) dijo a de las tres circunscripciones de las dos zonas, preparad
sus soldados y a los de los príncipes que estaban bajo vuestras estacas y tablas, por9.ue el undécimo día,_del
su jurisdicción: «¡Ah, guerreros! guardad silencio, oid ciclo levantaremos nuestras trmcheras. No os negi;ie1s a
mis órdenes. Esos habitantes de las orillas del Huai sem;jante contribución,. o sufrir~is penas, todos sm e"!'-
que se sublevaron en otro tiempo, se han levantado de cepción, pero no la c~p1!al. Habitantes d~ Lu, en caaa
nuevo con los bárbaros de Sip. una de las circunscnpc10nes preparad hierba y heno
2. »Cosed y aprestad sólidamente vuestras corazas para los caballos y bueyes de! ejército. y si ?s at.:e:vié·
y vuestros cascos de cuero, adaptad el brazal a vues- rais a suministrar estos forrajes en canildad rnsuhc1en-
tros escudos, y no lo hagáis descuidadamente. Prepa- te, sufriréis un grave castigo.»
rad vuestros arcos y flechas, templad el hierro de vues-
tras lanzas, afilad la punta y el corte de vuestras armas, Capítulo XXX
y no lo hagáis imperfectamente.
3. »Desde ahora, por donde pasen los soldados, de-
berán dejar pastar en libertad a los bueyes y a los caba- DECLARACIÓN DEL PRÍNCIPE DE Ts'IN (244)
llos sacados de los establos y puestos al servicio del
ejército. Habitaq.tes del país, cerrad las trampas y col- l. El príncipe de Ts'in dijo: «¡Oficiales de mi i:,eir~o',
mad las zanjas que habíais dispuesto para cazar ani- escuchad en silencio. Voy a citaros una de las mas im-
males salvajes; no os permitáis dejar nada que pueda portantes máximas.
ser perjudicial a los animales sacados de los establos. 2. »Los antiguos decían: «C?mo naturalm.e-:it.e el
Si se hieren, sufriréis las penas fijadas por las leyes. hombre gusta de seguir sus capnchc;is; ~o es d1flc1l re-
4. »Si un caballo o un toro en celo huyen, si un cria- prender a los demás; pero es muy d1~1c1l el ~ceptar las
do o una criada escapan del campo, que nadie se per- represiones o los reproches y de c~eJar!es ht;re curso,
mita franquear los atrincheramientos para perseguir al es decir, de no oponerles excusa m resistencia.»
fugitivo. Si alguien lo detiene, que lo traiga fielmente y 3. »Mi gran pena es que los días y los meses pasan
recibirá de mí la recompensa que merezca. Si alguien como si no debieran venir otros tras ellos (245).
franquea los atrincheramientos, persigue a un criado 4. »Decía yo que los viejos consej~ros no se ac?mo-
o a un animal fugitivo, o si habiéndolo detenido no lo daban a mis deseos y yo les aborrecia. Los cons~3eros
trajere, sufrirá las penas fijadas por las leyes. No co- jóvenes sólo trataban d~ complacerme y i:or e1 mo·
metáis hurtos ni latrocinios, no paseis por encima de mento los tenía como mis hombres de confianza. Pero
las tapias de las casas o robeis caballos o bueyes, ni desde ahora he resuelto seguir los consejos de los an-
tratéis de corromper la fidelidad de los criados o cria- cianos de blanquecina cabellera y así evitaré toda falta.
das; si alguien se lo permite, sufrirá las penas fijada~
por la ley. 5. »Los oficiales virtuosos cuyo cuerpo está debilita-
214 LIBROS CANONICOS CHINOS

do por la edad, son aquellos que yo prefiero. Esos gue-


rreros ardientes y atrevidos que manejan con maestría
el arco o conducen a la perfección un carro de guerra,
son hombres que no quiero a mi servicio. En cuanto
a los oradores, que con sus discursos artificiosos hacen
cambiar al príncipe de ideas y de lenguaje, ¿es que de-
bo valerme de ellos? .
6. »En el fondo del corazón me digo: Si hubiera un DOCTRINA DE CONFUCIO
ministro de Estado que fuere de un carácter resuelto,
cuyas cualidades únicas fueran la sencillez y la sinceri- O LOS CUATRO LIBROS
dad, que fuese naturalmente de corazón recto y bueno,
que animado de sentimientos grandes y generosos mira- DE
se como suyas las cualidades de los demás, que amase
sinceramente el talento y la sabiduría del prójimo aún FILOSOF!A MORAL Y POLITICA DE Li\ CHINA
más de lo que su boca lo alabara, que verdaderamente
los soportase sin envidia, y se consagrara al servicio de
mis descendientes y del pueblo, ¡qué útil sería su admi-
[
nistración!
7. »Por el contrario, si un ministro es envidioso v
se aflije por los talentos de los demás; si impide a los 1.º TA HIO. 2.º TCHUNG · YUNG.
hombres capaces y virtuosos que se den a conocer. no
puede indudablemente mostrar un corazón grande y 3 ." LUN. YU. 4.º MENG - TSE.
generoso, ni defender a mis descendientes ni a todo el
pueblo. Y hasta diré, ¡qué peligroso es! [
8. »A veces el Estado vacila y se arruina a causa de
un solo hombre. A veces también es próspero y tran-
quilo porque la fortuna permitió que se encontrara a
un hombre.»

FIN
EL TA HIO
o
EL GRAN ESTUDIO
Obra de Kung-Fu- Tsé (CONFUCIO)
y de su discípulo Tseng- Tsé

PRIMER LIBRO CLASICO

l 1. La ley del Gran Estudio, o de la Filosofía prácti·


ca, consiste en desenvolver y dar a luz el principio lu-
minoso de la razón que hemos recibido del Cielo, en re-
novar a los hombres, en situar su destino definitivo
en la perfección o soberano bien.
2. Es preciso, ante todo, conocer el objeto al que
se debe tender, o su destino definitivo, y adoptar en se-
guida una determinación; adoptada la determinación, se
puede, al punto, tener el espíritu tranquilo y sosegado;
con el espíritu tranquilo y sosegado, se puede pronta-
mente gozar de ese reposo inalterable que nada puede
turbar; habiendo llegado a gozar de ese reposo inalte-
rable que nada puede turbar, se puede al punto meditar
v formarse un juicio sobre la esencia de las cosas; ha-
biendo meditado y formádose un juicio sobre la esencia
de las cosas, se puede en seguida alcanzar el estado
de perfección deseada.
3. Los seres de la Naturaleza tienen una causa v
unos efectos: las acciones humanas tienen un principiÜ
2i8 LIBROS CA'.\0'.\ICOS CHI'.\OS
E!._ T~ HIO 219

y unas. co_n~ecuencias: conocer la_s causas y los efectos, confusión pueda tener lo que se derive de ello necesa-
los pnnc1p10s y las consecuencias es aproximarse lo riamente, en un estado conveniente.
más cerca posible al método racional, con el cual se Tratar con ligereza lo que es principal, o lo más im-
llega a la perfección. portante, y gravemente lo que no es sino secundario, es
un método de obrar que jamás debe seguirse (246).
4. Los antiguos príncipes que deseaban desarrollar
y esclarecer en sus estados, el principio luminoso de la
razón que recibimos del Cielo, se entregaban antes a
gobernar bien sus reinos; los que deseaban gobernar EL TA HIO
bien sus reinos se dedicaban antes a establecer el buen
orden en sus familias; los que deseaban establecer el Explicación de Tseng-Tsé
buen orden en sus famílias se dedicaban antes a corre-
girse ellos mismos; los que deseaban corregirse ellos
mismos se dedicaban antes a conseguir la rectitud de Capítulo Primero
su alma; los que deseaban conseguir la rectitud de su
alma se dedicaban antes a hacer sus intenciones puras SOBRE EL DEBER DE DESARROLLAR y VOLVER A se CLARIDAD
y sinceras; los que deseaban hacer sus intenciones pu- PRIMITIVA EL PRINCIPIO LUMINOSO DE NCESTRA RAZÓ~
ras y sinceras se dedicaban antes a perfeccionar lo más
posible sus conocimientos morales: perfeccionar lo más l. El Khang-kao dice: «El rey Ven 'negó a desarro-
posible sus conocimientos morales consiste en penetrar llar y hacer brillar en todo su esplendor el principio lu-
y profundizar los principios de las acciones. minoso de la razón que recibimos del Cielo.»
5. Los principios de las acciones penetrados y profun- 2. El Tdi-kia dice: «El rey Tching-thang tenía sin ce-
dizados, los conocimientos morales adquieren en segui- sar la mirada fija en el don brillante de inteligencia que
da su mayor grado de perfección, las intenciones se tor- recibimos del Cielo.
nan al punto puras y sinceras; con las intenciones puras 3. El Ti-tien dice: «Yao pudo desenvolver y hacer bri-
y sinceras el alma se penetra en seguida de probidad y
pureza; penetrada el alma de probidad y pureza, la pÚ- llar en todo su esplendor el principio sublime de la in-
sona es al punto corregida y mejorada; corregida y me- teligencia que recibimos del Cielo.»
jorada la persona, la familia es prontamente bien diri- 4. Todos estos ejemplos indican que debemos cu11i-
gida; estando la familia bien dirigida, el reino es al var nuestra naturaleza racional y moral.
pun'° bien gobernado; estando bien gobernado el reino,
el Mundo goza en seguida de paz y de buena armonía.
6. Desde el hombre más elevado en dignidad, hasta Capítulo II
el más humilde y más oscuro, deber igual para todos es:
corregir y mejorar su persona: el perfeccionamiento de SOBRE EL DEBER DE RENOVAR Y DE ILUMINAR i\ LOS PCEBLOS
sí mismo es la base fundamental de todo progreso v de
todo desenvolvimiento moral. · 1. Varios caracteres grabados en el baño del rey
Tching-tang decían: «Renuévate c01:1pletamente cada
7. No está en la naturaleza de las cosas que aquel día; hazlo de nuevo, aun de nuevo y siempre de nuevo.»
que tiene su base fundamental en el desorden y en la
r
220 LIBROS CA"lO:\ICOS CH I>.¡os EL ·¡A HlO 221

2. El Kang-kao dice: «Haz que el pueblo se renueve.» teniendo relaciones o contrayendo compromisos con
los hombres, colocaba su destino en la práctica de la
3. El Libro de los versos dice: sinceridad y de la fidelidad.»
«Aunque la família de los Tcheu poseyó desde luengos
tiempos el poder real. , 4. El Libro de los versos dice:
»Obtuvo del Cielo (en la persona de Ven-vang) una «Mira allá en las orillas del Ki.
investidura nueva.» »¡Oh! ¡Qué hermosos y abundantes los verdes bam-
4. Esto prueba que no hay nada que el sabio no lleve búes!
hc:sta el último grado de perfección. »Tenemos un príncipe adornado de ciencia y de dis-
creción (Tcheu-Kung, que vivía en 1150 a. d. J.).
»Se parece al artista que corta y trabaja el marfil.
»Al que pule y talla las piedras preciosas.
Capítulo III »¡Oh! ¡Qué grave y silencioso parece!
»¡Cuán digna y austera es su conducta!
»¡Tenemos un príncipe adornado de ciencia y de dis-
SOBRE EL DEBER DE COLOCAR SU DESTINO DEFlN.lTI\'O EN LA creción!
PERFECCIÓN O EL SOBERANO BIE'.\r »¡No podremos jamás olvidarle!»
l. El Libro de los versos dice: 5. Se parece al artista que corta y ~rabaja el mar-
«Es en un radio de mil li (cien leguas) de la residencia fil, indica el estudio o la aplicación de la inteligencia a
real. la investigación de los principios de nuestras acciones.
»Donde el pueblo gusta fijar su residencia.» Se parece al que pule y talla las piedras preciosas, indi-
ca el perfeccionamiento de sí mismo. La expresión: ¡Oh!
2. El Libro dé los versos dice: ¡Qué grave y silencioso parece!, indica el temor, la
«El pájaro amarillo de canto plañidero, micn man, so.licitud que experimenta por alcanzar la perfección.
fija su morada en la oquedad frondosa de las montañas.» ¡Cuán digna y austera es su conducta!, expresa el gran
El filósofo Kungtsé ha dicho: cuidado que ponía en hacer su conducta digna de ser
«Fijando allí su morada, demuestra que conoce el lugar imitada. ¡Tenemos un príncipe adornado de ciencia y
de su destino; y el hombre (la más inteligente de las de discreción, no podremos jamás olvidarle!, indica esta
criaturas), ¿no podría saber tanto como el pájaro?» discreción acabada, esta perfección mo·ral que el pue-
3. El Libro de los versos dice: blo no puede olvidar.
«¡Cuán vasta y profunda era la virtud de Ven-vang! 6. El Libro de los versos dice:
»¡Cómo supo unir el esplendor a la solicitud más gran· «¡Cómo ha permanecido la memoria de los antiguos
de para la realización de sus diferentes destinos!» reyes (Ven y Vu) en la memoria de los hombres!»
Como príncipe, situaba su destino en la práctica, o Los sabios y los príncipes que los sucedieron imita-
de la humanidad, o de la benevolencia universal para ron su discreción y solicitud para el bienestar de su
los hombres; como súbdito, situaba su destino en las posteridad. Las poblaciones, como consecuencia, goza-
consideraciones debidas al soberano; como hijo, situa- ron en paz de lo que habían hecho para su felicidad,
ba su destino en la práctica de la piedad filial; como y se aprovecharon de lo que hicieron de bueno y de útil
padre, colocaba su destino en la ternura paternal; man- mediante una división y una distribución equitativa
222 LIBROS CANONICOS CHINOS EL TA H!O 223

de las tierras. Por esa razón no se les olvidará en los vela atentamente sobre sus intenciones v sus pensa-
siglos venideros. mientos secretos.
2. Los hombres vulgares que viven apartados y sin
testigos cometen accíones viciosas; no hay nada malo
Capítulo IV que no practiquen. Si ven a un hombre discreto que
SOBRE EL DEBER DE CONOCER Y DE DISTINGUIR LAS CAUSAS
vela sobre sí mismo, fingen parecérsele, ocultando su
Y LOS EFECTOS conducta viciosa y haciendo ostentación de una virtud
simulada. El hombre que les ve es como si penetrase
1. El Filósofo ha dicho: «Puedo escuchar a los abo- en su hígado y en sus riñones; entonces, ¿de qué les ha
gados y juzgar los pleitos como los demás hombres, servido disimuiar? Esto es lo que se entiende por el
pero, ¿~o sería más ne~esario obrar de suerte a impedir proverbio: la verdad, en el interior; la forma, en el ex-
terior. Por eso el discreto debe velar atentamente sobre
los pleitos? ¿No valdna más, para los que son trapace- sus intenciones y sus pensamientos secretos.
ros y malvados, no permitirles llevar adelante sus acu-
saciones y seguir sus culpables designios? Se llegaría 3. Tsen-tsé ha dicho: «De lo que diez ojos miran, de
con ello a someter enteramente las malvadas inten- lo que diez manos señalan, ¡cuánto no hay que temer y
cíone,s de los hombres. Esto es lo que se llama conocer que vigilar estrechamente!»
la raiz o la causa. 4. Las riquezas, adornan y embellecen una casa; la
virtud, adorna y embellece la persona; en este estado
de felicidad pura, el alma se engrandece y la sustancia
Capítulo V material, que la está sometida, se aprovecha igualmente.
Por eso el discreto debe hacer sus intenciones puras y
SOBRE EL DEBER DE PERFECCIONAR SUS CONOCIMIENTOS sinceras.
MORALES PENETRANDO LOS PRINCIPIOS DE LAS ACCIONES

1. Esto se llama conocer la raíz o la causa. Capítulo VII


2. Esto se llama la perfección del conocimiento (247). SOBRE EL DEBER DE PERFECCIONARSE A SÍ MISMO, EMPAPAN·
DO Su ALMA DE PROBIDAD Y DE RECTITUD

Capítulo VI 1. Estas palabras, corregirse a sí mismo de toda pa-


s1on viciosa, consiste en imprimir rectitud a su alma;
DEL DEBER DE HACER LAS lNTENCIONES PURAS y SINCERAS

1. Las expresiones hacer sus intenciones puras y


[ quieren decir: Si el alma está conturbada por la pasión
de la cólera, entonces no puede alcanzar esta rectitud;
si el alma se entrega al temor, entonces no puede obte-
sinceras significan: No desnaturalizar las inclinaciones ner esia rectitud; si el alma se halla agitada por la
rectas, como las de huir de un olor desagradable v pasión de la alegría o del placer, entonces no puede ob-
amar un obj.eto ª&~adable y ~ductor. Esto es lo que' se 1 tener esta rectitud; si el alma se halla turbada por el
llama la satisfacc1on de s1 mismo. Por eso el discreto dolor, entonces no puede alcanzar esta rectitud.

.r
224 LIBROS CAN:ON:ICOS CIJIN:OS
EL TA ;.·I 10 225

2. No siendo el alma dueña de sí misma se mira v Capítulo IX


no se ve; se escucha y 110 se oye; se come y' no se saca
el sabor de los alimentos. Esto explica por qué la acción
de corregirse a sí mismo de toda pasión viciosa con- SOBRE EL DEBER DE GOBERNAR BIEN UN ESTADO, PONIENDO
siste en la obligación de imprimir la rectitud a su alma. PRIMERO BUEN ORDEN EN SU FAMILIA

l. Las expresiones del texto, «para gobernar bien un


Capítulo VIII reino es necesario interesarse antes en poner buen or-
den en su familia», pueden explicarse así: Es imposible
SOBRE EL DEBER DE PONER BUEN ORDEN EN SU FAMILIA. CO· que un hombre que no puede instruir a su propia fami-
RRIGIÉNDOSE A SÍ MISMO lia, pueda instruir a los demás. Por eso, el hijo del prín-
cipe, sin salir de su familia, se perfecciona en el arte
1. He aquí lo que significan estas palabras: poner de instruir y de gobernar un reino. La piedad filial es
buen orden en su familia, consiste en corregirse antes el principio que le dirige en sus relaciones con el so-
a sí mismo de toda pasión viciosa. Los hombres son berano: la deferencia es el principio que le dirige en
parciales con sus parientes y con los que aman; tam- sus relaciones con los que son de más edad que él.: la
bién son parciales e injustos con los que odian o des- más tierna benevolencia es el principio guc le dirige en
precian; con los que respetan y reverencian son igual- sus relaciones con la multitud.
mente parciales o serviles; son parciales, o demasiado
misericordiosos con los que inspiran compasión o pie- 2. El Khang-kao dice: «Es como una madre que abra-
dad; también son parciales o altivos con los que tra- za tiernamente a su recién nacido. Se esfuerza con toda
tan con superioridad. Esto es porque amar y reconocer su alma en prevenir sus deseos nacientes; si no los
los defectos de los que se ama, odiar y reconocer las adivina del todo, no se equivoca mucho sobre el objeto
buenas cualidades de los que se odia, es una cosa muv de sus anhelos. No es cosa natural que una madre apren-
rara bajo la capa celeste. " da a alimentar a su hijo para casarse luego.»
2. De ahí proviene el proverbio que dice: «Los pa- 3. Una sola familia (la real), teniendo humanidatl

l
dres no quieren reconocer los defectos de sus hijos, y y claridad, bastará para hacer nacer en la nación estas
los labradores, la verdadera fertilidad de sus tierras». mismas virtudes de caridad y de humanidad; una sola
3. Esto prueba que un hombre que no se corrige a familia, poseyendo urbanidad y condescendencia, bas-
sí mismo de sus inclinaciones injustas, es incapaz de tará para hacer una nación condescendiente y urbana;
poner buen orden en su familia. un solo hombre, el príncipe, siendo avaro y codicioso,
[ bastará para causar el desordei: en una nación. Tal .e~ el
principio y el móvil de esta:'> virtudes y de esto~ v1c10s.
Es lo que dice el proverbio: «Una palabra pierde. el
negocio; un hombre determina la suerte de un Impeno.»

l 4. Yao y Chung gobernaron el Imperio con humani-


dad, y el pueblo les imitó. Kie y Tcheu gobernaron el

i
Ei_ T,\ Hl0 227
226 LIBROS CANONICOS CHINOS
mayor y de hermano menor, y al punto el pueblo k
Imperio con crueldad, y el pueblo les imitó. Lo que es- imita.
tos últimos ordenaban era contrario a lo que amaban,
y el pueblo no se sometió a ello. Por esta razón, el 9. Es lo que se dice en el texto: «El arte de bien
príncipe debe, él mismo, practicar todas las virtudes y gobernar una nación consiste en poner antes el buen
en seguida invitar a los demás hombres a practicarlas. orden en su familia.
Si no las posee y no las practica por sí mismo, no las
debe exigir a los demás hombres. Que no teniendo nada
de bueno, nada de virtuoso en el corazón, se pueda ser Capítulo X
capaz de mandar a los hombres que son buenos y vir-
tuosos, esto es imposible y contrario a la naturaleza de SOBRE EL DEBER DE CONSERVAR LA PAZ. Y Li\ BUENA AR:MOXÍA
las cosas. EN EL MUNDO, GOBERNANDO BIEN LOS REINOS

5. Por eso, el buen gobierno de un reino se basa en l. Las expresiones del texto, «hacer gozar el Mundo
la obligación previa de introducir el buen orden en las de la paz y de la arm~mía cons,iste en bien gob~rnar su
familias. ~ reino», deben ser explicadas asi: Que el que esta en una
6. El Libro de los versos dice: posición superior, o el príncipe, trate a sus padre con
«¡Qué hermoso y encantador es el melocotonero! respeto, y el pueblo tendrá piedad filial; .que el príncipe
»¡Qué abundante y florido su follaje! honre la superioridad de edad entre los hen~an?s, y el
»¡Cual una joven desposada dirigiéndose a la mora- pueblo tendrá deferencia fraternal; que el pnnc1pe ten-
da de su esposo! ga conmiseración para los huérfanos, y el pueb}o .no
,,y conduciéndose convenientemente con las perso- obrará de una manera contraria. Por eso, el pr1nc1pe
nas de su familia!» tiene en él la regla y la medida de todas las acciones.
Conducíos convenientemente con las personas de vues- 2. Lo que reprobeis en los que estén por encima .de
tra familia, y al punto podréis instruir y dirigir una na- vosotros, no lo practiquéis col! los. que están deba]~:
ción de hombres. lo que reprobéis en vuestros mfenores, no lo practi-
7. El Libro de los versos dice: quéis con vuestros superiore,~; lo que reprobéis t;n los
«Haced lo que es conveniente entre hermanos y her- que os preceden, no lo hagais con los que os s~guen;
manas de diferentes edades.» lo que reprobéis en los que os siguen, no lo hagáis con
Si hacéis lo que es conveniente entre hermanos de los que os preceden; lo que rer.robéis en los que e,stán
diferentes edades, entonces podréis instruir en sus de- a vuestra derecha, no lo hagais con los que estan a
beres mutuos a los hermanos mayores y a los hermanos vuestra izquierda; lo que reprobéis en los que están a
menores de un reino.
8. El Libro de los versos dice:
[ vuestra izquierda, no lo hagáis con los que están a vues-
tra derecha; he aquí lo que se llama la razón y la regla
de todas las acciones.

l
«El príncipe cuya conducta está siempre llena de equi-
dad y de discreción; 3. El Libro de los versos dice:
»verá a los hombres de las cuatro partes del Mundo «El único príncipe que inspira gozo
imitar su rectitud.» »Es aquel que es el padre y la madre del pueblo.»
Cumple sus deberes de padre, de hijo, de hermano
J
228 LlBROS CANONICOS CHINOS EL TA ii.l(J 229
1:-o que el pu~blo ama, amarlo; lo que el pueblo odia, en amontonar riquezas, entonces . el pueblo, por imitar-
odiarlo; he aqm lo que se llama ser el padre v la madre le, se abandona a todas sus malas pasiones; si, por el
del pueblo. ·' contrario, dispone convenientemente de las rentas pú-
4. El Libro de los versos dice: blicas, entonces el pueblo se mantiene en el orden y la
«Ved a lo lejos esta gran montaña del Mediodía, sumisión.
»Con sus rocas escarpadas y amenazadoras. 9. Es también por esto por lo que si un soberano
»Así tú, ministro Yn, brillabas por tu fiereza o algunos magistrados publican decretos y ordenanzas
,,y el pueblo te contemplaba con terror.» contrarias a la justicia, experimentarán una. resistencia
El que posee un Imperio, no debe descuidar el velar pertinaz a su ejecución, y también por medios contra-
at~ntamente so?re s~ mismo, para practicar el bien y rios a la justicia; si adquieren riquezas por medios v1o-
evitar el ma!; s1 no ilene ~n cue;ita estos principios, en- lentos y contrarios a la justicia, también lás perderán
tonces la ruma del Imperio sera la consecuencia. por los· mismos medios.
5. El Libro de los versos dice: 10. El Khang-kao dice: «El mandato del Cielo, que
«Antes que los príncipes de Ja dinastía de los Yn (o da a un hombre la soberanía, no se la ;:;onfiere para
Chang) hubieran perdido el afecto del pueblo siempre.» Lo que significa que practicando el bien o la
»Podían compararse al Muy-Alto ' justicia, se obtiene, y que practicando el mal o la injus-
»Podemos considerar en ellos, ' ticia, se pierde.
»Que el mandato del Cielo 'no es fácil de conservar.» 11. Las Crónicas de Thsu dicen:
Lo que quiere decir:
«0.btén el afecto del pueblo. y obtendrás el Imperio. «La nación de Thsu no considera los adornos de oro
»Pierde el afreto del pueblo v perderás el Impe- y de pedrerías como pr~ciosos; pap~ ella, los hombres
rio» (248). ·· · virtuosos ' los .buenos y discretos
. mrnrstros son las solas
cosas que estuna ser preciosas.»
6. Por eso, un príncipe debe, ante todo, velar atenta-
12. Kieu-fan ha dicho. .
~ente por su principio racional y moral. Si posee las
«En los viajes que he hecho.por el extenor, .no he en-
virtudes que son su consecuencia, poseerá el corazón contrado ningún objeto precioso; la humamdad y la
de los hombres; si posee el corazón de los hombres amistad hacia los padres son lo que he encontrado sola-
pose~rá también el .te::ritorio; si posee el territorio, po: mente de precioso.»
seera sus rentas; s1 tiene sus rentas, podrá hacer uso
de ellas para la administración del Estado. El princi- 13. El Thsin-tchi dice:
pio racional y moral es la base fundamental: las ri- «¡Si tengo un ministro de perfecta rectitud, aun cuan-
quezas no son sino lo accesorio. · do no posea otra habilidad que un corazón sencillo y
sin pasiones será como si tuviera los mayores talentos!
Tra~ar ligeramente la base fundamental o el prin-
1
. 7: Pues al ver hombres de verdadera capacidad los haríll
c1p10 racional y moral, y hacer demasiado caso de lo conocer sin estar por ello más celoso que si poseyese él
accesorio o de las riquezas, es pervertir los sentimien- mismo sus talentos. Si llegase a distinguir un hombre
tos del pue.~Io y excitarle mediante el ejemplo al robo de una virtud y de una inteligencia vastas, no se limi-
y a las rapmas. taría a hacer su elogio a flor de labios; le buscaría con
1 sinceridad y le emplearía en los negocios. Podría des-
8. Por esta razón, si un príncipe no piensa más que
EL TA l:IIO 231
230 LIBROS CANONICOS CHINOS

cansar en tal ministro del cuidado de proteger a mis su trabajo sean cuidadosos, y los que los consumen .lo
hagan con moderación; entonces, de este modo, los m-
hijos, los suyos y al pueblo. ¡Cuántas ventajas obt~n­
gresos serán siempre suficientes.
dría con ello mi reino!
»Pero si un ministro es celoso de los hombres de 19. El hombre humano y caritativo obtiene la con-
talento y, por envidia, aleja o separa a los que poseen sideración a su persona usando generosament~ de sus
una virtud y una habilidad eminentes, no empleándoles riquezas; el hombre sin humanidad y sir: can~~d, au-
en los cargos importantes. y suscitándoles arteramente menta sus riquezas a expensas de su cons1derac1on.
toda suerte de obstáculos, tal ministro, aunque posea 20. Cuando el príncipe ama la humanidad y p~act~­
talento incapaz es de proteger a mis hijos, a los suyos y ca la virtud, es imposible que el Pl;lebl.o .no am~ la J~Stl­
al pueblo. ¿No podría, entonces, decirse que ello serfa cía; y cuando el pueb~o '.lma la JUStlc1a, es. rmp<;isrble
un peligro inminente, propio para causar la ruina del que los asuntos del prmc1pe n? tengan un ~11.1 fehz; e~
Imperio?» igualmente imposible que los impuestos ex1g1dos debi-
14. Sólo el hombre virtuoso y lleno de humanidad damente no sean pagados exactamente.
puede alejar de sí tales hombres y relegarlos entre 21. Meng-hien-tsé ha dicho: «Los que mantie~en ca-
los bárbaros de los cuatro extremos del Imperio, no per- ballos y poseen carros de a cuatro de ellos, no cnan po-
mitiéndoles habitar en el interior del reino. llos y cerdos, que son la &anancia de los p~bres. Una
Quiere decir esto que únicamente el hombre justo v familia que derrocha el luJO en las. ceremomas 1 de sus
de humanidad es capaz de amar y de odiar convenien- antepasados, no mantiene bueye~ m carneros. Una f~­
temente a los hombres. milia de cien carros, o un prmc1pe, no. conservan mi-
15. Ver a un hombre de bien y de talento y no ele- nistros, que sólo buscan aume!lt~r los impuestos para
varle; elevarle Y. no tratarle con toda la preferencia que acumular riquezas. De haber m1mstros que no b~scasen
merece es hacerle una injuria. Ver a un hombre perver- sino aumentar los impuestos para amontonar nquezas,
valdría más que hubiera ministros que no pens8:sen
so y no rechazarle; rechazarle y no alejarle a una gran sino en dilapidar el t<:soro del sob.erano. Lo que qmere
distancia es cosa condenable para un príncipe. decir que los que gobiernan. un remo r;o ~eben _obtener
16. Un príncipe que ama a los que son objeto del su riqueza privada de los mgresos publlc;os, smo que
odio general, y que odia a los que son amados de todos, ji deben hacer de la justicia y de la eqmdad su sola
hace lo que se llama un ultraje a Ja naturaleza humana. riqueza.
Terribles calamidades alcanzarán, ciertamente, a t::i! 22. Si los que gobiernan los Estados no piensan si;io
príncipe. en acumular riquezas para su uso personal, atraeran,
17. En esto tienen los soberanos una gran regla de indudablemente a su lado hombres depravados; estos
conducta a la que se deben ceñir; adquieren esta regla hombres les ha~án creer que son ministros virtuosos,
por la sinceridad y la fidelidad, y la pierden por el or· y estos hombres depravados gobernarán el reino. Pero
gullo y la violencia. la administración de estos ministros acarreará al go-
18. Hay un gran principio para acrecentar los ingre- bierno los castigos divinos y las venganzas del pueblo;
sos (del Estado o de la familia). Que los que producen
estos ingresos sean numerosos y los que los disipen en
[ Cuando los negocios públicos ~le~en a este pu-;:ito,.¿que
ministros, aunque sean los. mas JUStos y l?s mas ~irtuo­
menor número; que los que los hacen crecer mediante sos, evitarán tales desgracias? Lo que qmere decir que
j
233
232 LIBROS CA.NONICOS CHINOS
ocultas en el secreto de la conciencia; nada es para él
lo~ que gobiernai: un reino ~o .deben formar su riqueza más manifiesto que las causas más sutiles de las accio-
privada c~n l?s. mgresos J?Ublrcos, sino que deben ha- nes. He aquí por qué el hombre superior vela atenta-
cer de la Justicia y la eqmdad su sola riqueza. mente sobre las inspiraciones secretas de su conciencia.
4. Antes que el gozo, la satisfacción, la cólera, o la
tristeza, se produzcan en el alma (con. exceso), el es-
TCHUNG - YUNG tado en que se encuentra de llama medzo. Una vez qu~
se producen en el alma y aún no han alcanzado cie~t?
o límite, el estado en que se encuentra se llama armom-
co. Este medio es la gran base fundamental del Mundo;
LA INVARIABILIDAD EN EL MEDIO la armonía es su ley universal y permanente.
5. Cuando el medio y la armonía se llevan a punto
Recopilado por de perfección, el Cielo y la Tierra se hallan en un es-
Tsseu - Sse, nieto y discípulo de Kungtsé tado de tranquilidad perfecta y todos los seres reciben
su completo desenvolvimiento.

SEGUNDO LIBRO CLASICO Capítulo II

Capítulo Primero ] . El filósofo Tchun-ni (Kungtsé) dice:


«El hombre de una virtud superior persevera invaria-
1. .El mandato del cielo (o principio de las operacio- blemente en el medio; el hombre vulgar o sin princi-
nes ~1tales y dy las acciones inteligentes conferidas por pios está constantemente en oposición con este medio
eI Cielo a l?s .se_res vivientes) se llama naturaleza ra- invariable.
c10nal; el pn~c1p10 que nos dirige en la conformidad de 2. »El hombre de una virtud superior persevera, sin
nuestras acc10nes con la na!uraleza racional, se llama duda invariablemente, en el medio; por lo mismo que
regla de conducta moral o via recta; el sistema coordi- es d~ una virtud superior se conforma con las circu~s­
nado .de la regla de conducta moral o vía recta se llama tancias para poseer el medio. El hombre vu!gar y sm
doctrina de los deberes o instituciones. principos, también posee .algu~a ye~ el med10; pero. a
causa de ser un hombre sm prmc1p10s, no teme segmr-
2: La regla d~ conducta moral, que debe dirigir las lc temerariamente en todo y por todo (sin conformarse
acciones, es de tal modo obligatoria, que no podemos
separarnos de ella, un solo instante. De poder separar- a las circunstancias).»
nos de ella no sena una regla de conducta inmutable. Capítulo III
Es por lo que ~l hombre superi~r o el que se identifica
con la recta. via, "'.ela de corazon sobre los principios
que no son d.1scern1dos por todos los hombres, y medita
1 1. El Filósofo (Kungtsé) decía: .
«¡Oh! ¡Qué admirable es el límite de la perseverancia
con precaución sobre lo que no está aún reconocido
y proclamado como doctrina. en el medio! ¡Hay bien pocos hombres que sepan ate·
nerse a ello mucho tiempo!».
3. Nada es más evidente para el sabio que las cosas
235
234 LIBROS CANON1COS CHIKOS
Capítulo VIII
Capítulo IV
l. El Filósofo decía: «Huí ¡era verdaderamente un
1. El Filósofo decía: «La vía recta no es seguida; co- hombre! Eligió el estado de perseverancia en la vía
no:co la ca~sa de ello. Los hombres instruídos la sobre- recta, igualmente alejada de los extremos. Una vez que
P~Jan, los morantes no la alcanzan. La vía recta no es había adquirido una virtud, se entregaba fuertemente a
evidente para todo el mundo; lo sé; los hombres de vir- ella, la cultivada en su interior y no la perdía jamás.»
tud fuerte van más allá; los de una virtud débil no lle-
gan a ella.
Capíiulo IX
2. »De todos los hombres, no hay uno que no beba y
no c?ma; pero ¡qué pocos de entre ellos son capaces l. El Filósofo decía: «Los Estados pueden ser gober-
de d1scermr los sabores!» nados con justicia; las dignidades y los emolumentos
pueden rehusarse; los instrumentos de ganancias y de
Capítulo V provecho pueden ser pisoteados: la perseverancia en la
vía recta, igualmente alejada de los extremos, ésta ¡no
1. El ~ilósofo decía: «¡Qué de deplorar es que no se puede guardarse!»
siga la via recta!»
Capítulo VI Capítulo X

, 1. El Filósof~ .decía: «¡Qué grandes eran la sabidu- l. Tseu-lu (discípulo de Kungtsé) interrogó a su
na Y la penetra_c~on de Chun! Le placía interrogar a los maestro sobre la fuerza del hombre.
hombres y exammar atentamente por sí mismo las res- 2. El Filósofo respondió: «¿Es sobre la fuerza viril
puestas ~e los que se Je acercaban; suprimía las malas de las comarcas meridionales, o sobre la fuerza viril de
cosas y dn:ul~aba las buenas. Tomando los dos extremos las comarcas septentrionales? ¿Hablas de tu propia fqer-
de estas ultimas, no se servía más que de su medio n? .
con el pueblo. ¡Obrando así es corno llegó a ser el gran
Chun!» 3. »Tener maneras benévolas y dulces para instruir
a los hombres; tener compasión para los insensatos que
Capítulo VII se revuelven contra la razón: he aquí la fuerza viril pro-
pia de las comarcas meridionales; a ella es a la que
. 1. . El Filós9f<;> decía: «Todo hombre que dice: Sé dis- se vincula el sabio.
tmguir. los mov1le~ de. las accíones humanas, presume 4. »Hacer su lecho de láminas de hierro y de corazas
demasiado d~ su ciencia; arrastrado por su orgullo, cae de pieles de bestias salvajes; con~emplar sin ~e.roblar .la
pronto en mil lazos, en mil redes, que no sabe evitar. proximidad de la muerte: he aqm la fuerza vml propia
To~o hombre que dice: Sé distinguir los móviles de las
de las comarcas septentrionales; a ésta es a la que se
acc1<;mes hum_anas, elige el estado de perseverancia en
la via recta, igualmente alejada de los extremos· pero vinculan los bravos.
1
5. »Sin embargo, ¡qué fuerza de alma la del hombre
no puede conservarlo tan siquiera durante una lpna.»
236 LIBROS CANONICOS CI-Hi\'.OS 237

superior que vive siempre en paz con sus semejantes los hombres; pero es de una naturaleza tan sutil, que
y no se deja corromper por las pasiones! ¡Este es mu- no es distinguida por todos.
cho más fuerte y mucho más grande! Qué fuerza de 2. »Las personas más ignorantes y más groseras de
alma la del que se conduce sin separarse de la vía rec- la multitud, hombres y mujeres, pueden alcanzar esta
ta, igualmente alejada de los extremos! ¡Este es mucho ciencia sencilla, que consiste en conducirse bien; pero
más fuerte y mucho más grande! ¡Qué fuerza de alma no es posible a nadie, ni aun a los que han llegado al
la del que cuando su país goza de una buena ad.mi- más alto grado de santidad, alcanzar la perfección de
nistración, que es obra suya, no se deja corromper o ce- esta ciencia moral: siempre queda alguna cosa desco-
gar por su orgullo! ¡Este es mucho más fuerte y mucho nocida que sobrepuja a las más nobles inteligencias de
más grande! Qué fuerza de alma la del que cuando su la Tierra. Las personas más ignorantes y mús groseras
país, sin leyes, carece de una buena administración, de la multitud, hombres y mujeres, pueden practicar
permanece inmutable en la virtud hasta la muerte! ¡Es- esta regla de conducta moral en lo que tiene de mas
te es mucho más fuerte y múcho más grande!» general y de más común; pero no es posible a nadie,
ni aun a los que han llegado al más alto grado de san-
Capítulo •XI tidad, alcanzar la perfección de esta regla de conducta
moral: siempre queda alguna cosa que no se puede
l. El Filósofo decía: «Investigar los principios de las practicar. El Cielo y la Tierra, sin duda, son grandes;
cosas que están ocultos a la inteligencia humana; reali- sin embargo, el hombre encuentra en ellos algunas im-
zar acciones extraordinarias que parezcan extrañas a perfecciones. Por eso, el sabio, hablando de lo que la
la naturaleza del hombre; en una palabra, obrar prodi- regla de conducta moral del hombre tiene de más gran-
gios para procurarse admiradores y sectarios en los de, dice que el Mundo no puede contenerla; y hablan-
siglos futuros: _he ahí lo que no quisiera hacer. do de lo que tiene de más pequeño, dice que el Mundo
no puede dividirla.»
2. »El hombre de virtud superior se aplica a seguir 3. El Libro de los versos dice:
y recorrer enteramente la vía recta. Hacer la mitad del «El pájaro youan vuela hasta los cielos, el pez se su-
camino y deshacerlo en seguida, es una acción qi¡e no merge hasta los abismos.»
quisiera imitar. Lo que quiere decir que la regla de conducta moral
3. »El hombre de virtud superior persevera, natural- del hombre es la ley de todas las inteligencias, que
mente, en la práctica del medio igualmente alejado de ilumina el Universo, así en lo más alto de los cielos
los extremos. Huir del Mundo, no ser ni visto ni cono- como en lo más profundo de los abismos.
cido de los hombres y, sin embargo, no experimentar 4. La regla de conducta moral del sabio tíene su
por ello pena alguna: todo esto no es posible, sino para principio en el corazón de todos los hombres, desde
un santo.» donde se eleva a su más alta manifestación para escla-
recer el Cielo y la Tierra con sus rayos resplandecientes.
Capítulo XII
Capítulo XIII
l. «La vía recta (o regla de la conducta moral del
sabio, igualmente alejada de los extremos) es de uso 1. El Filósofo ha dicho: «La vía recta o la regla de
tan amplio, que se puede aplicar a todas las acciones de conducta que debe seguirse no está alejada de los hom-
TCHl'xG - \T;>.;G 239
238 LIBROS CAXONICOS CHINOS
Capítulo XIV
bres. Si los hombres se hacen una regla de conducta
alejada de ellos, es decir, que no sea conforme a su pro-
pia naturaleza, ésta no debe ser considerada como una 1. El hombre sabio que está identificado con la ley
regla de conducta.» moral, siguiendo constantemente la línea, media, igual-
2. El Libro de los versos dice: mente alejada de los extremos, obra segun los deberes
«El artesano que talla un mango de hacha igual a de su estado, sin desear nada que le sea extraño.
otro mango, 2. El rico, colmado de honores, obra como debe
»No tiene su modelo lejos de él.»
Tomando el mango modelado para tallar el otro man- obrar un hombre rico y colmado de honores. El pobre,
go, mira de un lado y de otro y, después de haber con- despreciado, obra como ~ebe obrar un. h.o:nb~~ po~re
feccionado el nuevo mango, examina muy bien ambos y despreciado. El extran1ero, de una c1vI11zac10n dife-
para ver si se diferencian aún el uno del otro. De la rente debe obrar como un hombre extranjero y de una
misma manera, el sabio se sirve del hombre o de la civili~ación diferente. El desgraciado, abrumado por el
Humanidad para gobernar y dirigir a los hombres; una infortunio debe obrar como un desgraciado abrumado
vez que los ha conducido al bien, se detiene allí. por el inf~rtunio. El sabio que está identificado con la
3. Aquel cuyo corazón es recto y que tiene hacia los ley moral, conserva siempre bastante imperio sobre
demás los mismos sentimientos que para sí mismo, no sí mismo para cumplir los deberes de su estado en
se separa de la ley moral del deber prescrita a los hom- cualquier condición que se halle.
bres por su naturaleza racional; no hace a los demás 3. Si está en un rango superior, no atormenta. a sus
lo que no desea que se haga con él mismo. inferiores; si está en un rango inferior, no asedia con
4. La regla . de conducta moral del sabio le impone solicitaciones bajas y codiciosas a los que ocupan un
cuatro grandes obligaciones: yo no puedo siquiera cum- rango superior. Se mantiene siempre en Ja rectitud, Y
plir una por completo. Lo que se exige de un hijo, qm~ no pide nada a los hombres; con ello la paz y la sere-
sea sumiso a su padre, no puedo siquiera observarlo nidad de su alma no son jamás turbadas. No murmura
aún;-Ió que se exige de un súbdito, que sea sumiso a contra el Cielo y no acusa a los hombres de sus infor-
su príncipe, no puedo siquiera observarlo aún; lo que
se exige de un hermano menor, que sea sumiso a su tunios.
hermano mayor, no puedo siquiera observalo aún; lo que 4. Es por lo que el sabio conserva un alma siempre
se exige de los amigos, que en todo den la preferencia igual esperando el cumplimiento del destino celeste.
a sus amigos, no lo puedo siquiera observar aún. El El h~mbre que se halla fuera de la vía del deber, se
ejercicio de estas virtudes constantes, eternas; la cir- arroja a mil empresas temerarias para buscar lo que
cunspección en las palabras de todos los días; no ol-
no debe obtener.
vidar hacer todos sus esfuerzos por llegar al entero
cumplimiento de sus deberes; no dejarse llevar de un S. El Filósofo ha dicho: «El arquero puede ser, bajo
desbordamiento de palabras superfluas; hacer de modo cierto punto, comparado. al sabio:. si se. aleja de.1 blan-
que las palabras respondan a las obras y las obras a co al que apunta, reflexiona consigo mismo para bus-
las palabras; obrando de este modo, ¿cómo no podría car la causa.»
el sabio ser sincero y veraz?
240 LIBROS CANONICOS CHINOS
Z41
Capítulo XV »No puede determinarse,
»Mucho menos si se les descuida.»
1. La vía moral del sabio puede ser comparada a 5. Sin embargo, estos espíritus, por muy impercep-
la ruta d_el viajero, qu~ debe comenzar donde se halla tibles y sutiles que sean, se manifiestan. en las form.;_is
para aleJar~e en segmda; también puede ser compa- corporales de los seres; síend<? su esenc18: una esencia
rada al cammo <;Iel que escala un sitio elevado partien- real, verdadera, no puede mamfestarse ba30 una forma
do del lugar baJo en que se encuentra. cualquiera.
2. El Libro de los versos dice:
Capítulo XVII
«Una mujer y unos hijos que aman la unión y Ja
armonía
1. El Filósofo ha dicho: «¡Qué grande era la .Pit;dad
»Son como los acordes producidos por el Khin y el filial de Chun! Fue un santo por su virtud; su d1grndad
Khe.
fue la dignidad imperial; sus posesiones se extendían
, »Cuando los hermanos viven en la unión y la armo- por los cuatro mares (249); ofreció los sacrificios impe-
ma, la alegría. y la felicidad reina entre ellos. Si el riales a sus antepasados en el templo que les estaba
buen ordei:i. rema ~n Vl;lestra familia, vuestra mujer v consagrado; sus hijos y sus nietos conservaron sus
vuestros h11os seran dichosos y estarán satisfechos.~> honores durante una serie de siglos.
3. El Filósof? ha dicho: «¡Qué contento y qué alegría 2. »De este modo, su gran virtud fue, s~n ?uda. al-
deben de e:cpenmentar una madre y un padre al frente
de tal familia l » guna, el principio q~e _le hizo obtener su d1g1~1dad IF'.-
perial, sus rentas publicas, su renombre y la larga au-
ración de su vida.
Capítulo XVI 3. »He aquí cómo el Cielo, en la producción cont~nua
de los seres les da sin duda alguna, lo que necesitan,
1. El Filósofo ha dicho: «¡Qué vastas y profundas según su pr~pia naturaleza o sus tendencias natur:1les:
son las facultades de las potencias sutiles de la Natu- al árbol en pie le hace crecer, le desarrolla; al arbol
raleza!
caído, muerto, le seca, le reduce a polvo.»
, 2. »Se trata de perci~irlas~ y no se las ve; se quiere 4 El Libro de los versos dice:
01rlas, y no se las oye; identificadas a la sustancia de ,;¡Que el príncipe que gobierna con sabiduría sea
las cosas, no pueden ser separadas de ellas. alabado!
. 3. »Hacen .q_ue en todo el Universo los hombres puri- »Su brillante virtud resplandece en todas partes;
~1quen y santifiquen su corazón, se revistan de sus tra- »Trata como se merecen a los magistrados y al pueblo.
jes de gala para ofrecer sacrificios y oblaciones a sus »Tiene sus bienes v su poder del Cielo; .
ant~pasados. iJ:'.s un océano de inteligencias sutiles! »Mantiene la paz, y la tranquilidad y. l~ abundancia,
Estan por. doq_u1er sobre noosotros, a nuestra derecha, distribuyendo (las riquezas que ha rec1b1do );
a nuestra izqmerda; nos rodean por todas partes.» ,,y el Cielo se las devuelve de nuevo.»
4. El Libro de los versos dice: Es evidente por esto que la gran virt~d de los sa-
bios les hace obtener el mandato del Cielo para go-
«La llegada de los espíritus sutiles bernar a los hombres.
TCHlJ:\G - YC.'([G 243
242 LIBROS C:\>'Hll\TCOS CHll\OS
Capítulo XIX
Capítulo XVIII
l. El Filósofo ha dicho: "¡Oh! ¡Qué lejos se exten-
l. El Filó~ofo h~ dicho: «El único de los hombres día la piedad filial de Vu-vang y de Tcheu-Kung!
que no expenmento las penas del alma fue, ciertamen-
te, V.t".n-vang. Tuvo _Por padre a Vang-ki, y Vu-vang fue 2. »Esta misma piedad filial supo seguir, por fo:c-
su hIJO. Todo el bien q~e el padre había emprendido tuna, las intenciones de los antiguos sabios que les
fue termmado por su h1Jo. habían precedido y transmitir a la posteridad el rela,
to de sus grandes empresas.
2. »Vu-:rang continuó las buenas obras de Ta!-vang,
3. »En otoño y en primavera, estos dos príncipes
de Vang-k1 y ~e Ven-vang. No se revistió más que una decoraban con cuidado el templo de sus antepasados,
vez cJe sus t~~JeS de guerra, y todo el Imperio fue suyo, disponían cuidadosamente los vasos y utensilios an-
Jamas. perd10. su. persona su alto renombre en todo el tiguos, los más preciosos (en el número de los cuales
Imperio; su d1gmdad fue !ª de hijo del Cielo (es decir, estaban el gran sable de vaina de púrpura y la esfera
de Emperador); sus posesiones se extendieron hasta los celeste de Chun); exponían al público las ropas y las
cuatro mares. Ofreció los saqificios imperiales a sus diferentes vestiduras de los antepasados y les ofrecían
ai;i~epasados t".n el templo que los había consagrado; sus
los frutos de la estación.
h13os y sus met~s cons~rvaron sus honores y su poder
durante una sene de siglos. 4. »Estos ritos eran los de la sala de los antepasa~
dos; por esta razón, los que asistían eran colocados
3. »Vu-vang era ya de muy avanzada edad cuando cuidadosamente a derecha e izquierda, según Jo exigía
aceptó el manda!º, del Ci_elo que le confería el Imperio. su dignidad o su rango; las dignidades y Jos rangos
Tcheu-kung realizo las mtenciones virtuosas de Ven- eran observados; por esta razón los altos dignatarios
vang, y de ,.Vu-vang. Remontándose a sus antepasados, eran distinguidos del común de los asitentcs; las fun-
elev? a Tai-~ang y a Vang-ki al rango de rey, que no ciones ceremoniales eran atribuídas a los que merecían
!:iabiar,i poserdo, y los ofreció ~acrificios, según el rito llenarlas; por eso se sabía distinguir a los sabios de
1mper;al. Estos ntos se extendieron a los príncipes tri- los demás hombres; retirada la multitud de la ceremo-
b~tanos, a los grandes del Imperio revestidos de dig- nia, la familia se reunía para el festín acostumbrado,
rnda~es, ,hasta a_ lo~ l~trados y a los hombres del pue- sirviendo los jóvenes a Jos de más edad; por eso la
blo sm t1 tulos m d1grndades. Si el padre había sido un solemnidad alcanzaba a las personas menos elevadas
grande del Imperio, y el hijo era letrado, éste hacía fu- en dignidad. Durante los festines se observaba el co-
nerale~ a su pad~e! según el uso de los grandes del lor de los cabellos, y por esta razón los asistentes es-
I!Dpeno, y le sac;1flc.aba, según el uso de los letrados; taban colocados según su edad.
s1 su padre habia sido un letrado y el hijo era un S. »Estos príncipes Vu-vang y Tcheu-rs:ung sucedía?
grande ~el Imperio, éste hacía los funerales a su pa- a la dignidad de sus antepasados; practicaban sus n-
dre, segun el uso de los letrados, y le sacrificaba según tos; ejecutaban su mú~ica; honraban a lo~ que ellos
el uso de, los grandes del Imperio. El luto de un año habían respetado; quenan lo que ~llos hab1a_n arn.ado;
se exte,ndia hasta los grandes; el luto de tres años se los servían muertos como los hubieren servido vivos;
extendian hasta el Emper~dor. El luto del padre y de los servían en la tumba como si aún estuvieran cerca
la madre. se llevaba tres anos, sin distinción de rango; de ellos; ¿no es esto el colmo de la piedad filial?
era lo mismo para todos.»
244 LIBROS CA"!ONICOS CH T'\OS
ley del deber; y esta gran ley del debe debe buscarse
6. »Los ritos del sacrificio al Cielo y del sacri- en la humanidad, virtud hermosa del corazón. princi-
ficio a la T~erra eran los que empleaban para rendir pio del amor hacia todos los hombres.
sus homena1es al Supremo Sefi.or; los ritos del templo
de los antepasados eran los que empleaban para ofre- 5. »Esta humanidad es el hombre mismo; la amis-
cer sacrificios a sus predecesores. El que esté perfec- t<id hacia los padres es su primer deber. La justicia
tamente instruído de los ritos del sacrificio al Cielo v es la equidad; es dar a cada uno lo que le conviene;
del sacrificio a la Tierra, y comprenda a la perfección honrar a los hombres sabios es el primer deber. El
el sentido del gran sacrificio quinquenal llamado Ti y arte de saber distinguir lo que se debe a los parientes
del gran sacrificio otoñal llamado Chang, gobernará' el de diferentes grados, el de saber cómo honrar a los
reino sin más dificultad que miraría la palma de su sabios según sus méritos, no se aprende sino por los
mano.» ritos o principios de conducta inspirados por el Cielo.
6. »Por eso el príncipe no puede dispensarse de co-
rregir y perfeccioi:iar su persona; en el propósi~o de
Capítulo XX corregir y perfecc10nar su persona, no puede dispen-
sarse de ofrecer a sus padres lo que es debido, y no
1. Ngai-kung interrogó a Kungtsé sobre los princi- se puede dispensar de conocer a los hombres sabios
pios constitutivos de un buen gobierno. para honrarlos y para que ellos le pu~dan instruir de
sus deberes. En el propósito de conocer a los hombres
2. El Filósofo dijo: «Las leyes gubernamentales de sabios no puede dispensarse de conocer el Cielo o la
los reyes Ven y Vu están consignadas todas enteras ley qu~ dirige en la práctica de los deberes prescritos.
en las tablillas de bambú. Si sus ministros existieran
aún, entonces sus leyes administrativas estarían en vi- 7. »Los deberes más universales para el género hu-
gor; sus ministros han cesado de ser, y sus principios mano son en número de cinco; el hombre posee tres
para bien gobernar no se han seguido. facultades naturales para practicarlos. Los cinco de-
beres son: las relaciones que deben exi~~ir entre el _prín-
3. »Son las virtudes, las cualidades reunidas por lbs cipe y sus ministros, el padre y sus hijos, el mando y
ministros de un príncipe, las que hacen la buena ad- la mujer, los hermanos m~yores y los hermanos .me-
ministración de un Estado, como la virtud fértil de la nores y la unión de los amigos entre ellos, cuyas cmco
Tierra, reuniendo lo blando y lo duro, hace crecer las relaci~nes constituyen la ley natural del deber, la más
plantas que cubren su superficie. Esta buena adminis- universal para los hombres. La conciencia, que es la
tración de que me hablas se parece a las cañas que luz de la inteligencia para distinguir el bien y el mal;
bordean los ríos: se producen naturalmente sobre un la humanidad, que es la equidad del corazón; el valor
suelo conveniente. moral, que es la fuerza del alma, son las tres grandes
4. »Así, la buena administración de un Estado de- y universales facultades morales del hombre; pero aque-
p_ende de lo~ min_ist;os que le son no1!11?rados. Un prín- llo de lo que debe servirse para practíc~r _los cinc?
cipe que qmera imitar la buena admm1stración de los grandes deberes se reduce a una sola y umca condi-
ai;itiguos ~ey~s, debe ~legir st:s m~nistros según sus pro- ción.
Pl?S sent1m1entos, siempre mspirados en el bien pú- 8. »Sea que baste nacer para conc:cer estos qeberes
blico; porque teniendo sus sentimientos siempre por universales; sea que el estudio haya sido necesano para
móvil el bien público, se debe conformar con la gran
246 LIBROS CAN01'ICOS CHINOS TCHC>:G ·y¡;;.;¡;

conocerlo~; sea que su conocimiento haya exigido gran- jos, a los extranjeros, y tratar con amistad a todos los
des traba3os, cuando se haya l~gado a este conocimien- grandes vasallos.
to, el resultado ~s el mismo; sea que se practiquen, 12. »En el momento que el príncipe tenga bien re-
naturalmente y sm esfuerzos, estos deberes universa- gulada y mejo~ada su i;>ersona, al punt~ los. deberes
les; sea que se los practique con el objeto de sacar de universales seran cumplidos respecto a el mismo; en
ellos provechos o ventajas personales· sea que se los el momento que haya reverenciado a los sabios, al pun-
practique difícilmente y con esfuerzo~ cuando se ha to no tendrá duda sobre los principios de lo verdadero
llegado a la realización de obras meritorias el resul- y de lo falso, del bien y del mal; en el instante que
tado es el mismo.» '
sus parientes sean objeto, de. los .afectos que les ~on
9. El Filósofo ha dicho: «El que ama el estudio o la debidos, pronto no tendra disens10nes entre sus tios,
aplicación de su inteligencia a la investigación de la sus hermanos mayores y sus hermanos menores; desde
ley del deber, está muy cerca de la ciencia moral· el momento en que honre convenientemente a los fun-
el que realiza todos sus esfuerzos para practicar su~ cionarios superiores o ministros, al punto verá los
~e~eres, está muy cerca de esta abnegación por la fe. negocios del Estado en b_uen orden; des~e el .momento
hc1dad de los hombres que se llama humanidad; el en que trate como conviene a los func10nanos y ma-
que sabe avergonzarse de su debilidad en la práctica gistrados secundarios, al punto los doctores, los le-
de sus deberes, está muy cerca de la fuerza de alma trados, desempeñarán con celo sus deberes en las ce-
necesaria para su cumplimiento. remonias· desde el instante en que ame y trate a su
pueblo c~rno ~ un hijo, al punto el mismo pueblo será
10. »J?I que sabe estas tres cosas, conoce entonces
los medios que es preciso emplear para regular bien impelido a imitar a sus superiores; desde el momento
en que se haya atraído a sí a todos los sabios y artis-
su persona o perfeccionarse a sí mismo; conociendo
tas al punto sus riquezas serán usadas con suficien-
los medios que es preciso emplear para regular su per- cia'. desde el momento en que acoja con agrado a los
sona, conoce entonces los medios que es preciso em- ho{nbres que vengan de lejos, en seguida los hombres
plear para hacer practicar la virtud a los demás hom- de los cuatro extremos del Imperio acudirán en tropel
bres; conociendo. los me~ios que es preciso emplear a sus Estados para gozar de sus beneficios; desde el
para hacer practicar la virtud a los demás hombres, momento en que trate con amistad a sus grandes va-
conoce los _medi~s que ~s preciso emplear para go- sallos, al punto será respetado en todo el Imperio.
bernar los imperios y remos.
13. »Purificarse de toda mancha, tener siempre un
11. »Todos los que gobiernan los imperios y los rei- exterior limpio y decente y vestidos distinguidos, no
nos tienen nueve reglas invariables que seguir, a sa- permitirse ningún movimiento, ninguna acción contra-
ber: regularse o perfeccionarse a sí mismo, reveren- ría a los ritos prescritos: he ahí los medios que es
ciar a los sabios, amar a sus parientes, honrar a los preciso emplear para regular bien su persona; recha·
primeros funcionarios del Imperio o ministros, estar zar de sí a los aduladores, huir de las seducciones de
e:i perfecta armonía con los demás funcionarios y ma- fa belleza, despreciar las riquezas, estimar .en alto pre·:
gistrados, tratar y querer al pueblo como a un hijo, cío la virtud y a los hombres que la practican: he ah1
atraer cerca de sí a todos los sabios y artistas, aco- los medios que es preciso emplear para dar emulación
ger agradablemente a los hQmbres que vengan de le· a los sabios; honrar la dignidad de sus parientes, au-

f
1CHL!\G • Yt:C(C 249
248 1 UJROS CANOi\ICOS C!l !'.\(IS

mentar sus rentas, amar y evitar lo qu.;; ellos amen y ciarse, no se experimenta entonces ninguna vacilación.
eviten: he ahí los medios que es preciso emplear para Si se han determinado de antemano sus asuntos, sus
hacer nacer la amistad entre los parientes; crear bas- ocupaciones en el Mundo, por lo mismo se realizan
tantes funcionarios inkriores para ejecutar las órdenes fácilmente. Si se ha determisado de antemano su con-
de los superiores: he ahí el medio que es preciso em- ducta moral en la vida, no se experimentarán penas del
plear para excitar el celo y la emulación de los minis- alma. Si se ha determinado de antemano la ley del de-
tros; aumentar los salarios de los hombres llenos de ber, no fallará jamás.
fidelidad y de probidad: he ahí el medio de excitar el
celo y la emulación de los demás funcionarios públi- 16. »Si el que está en un rango inferior no obtiene
cos; no exigir servicios del pueblo sino en los tiempos la confianza del superior, el pueblo no puede estar bien
convenientes; disminuir los impuestos: he ahí los me- administrado; hay un principio cierto en la determí·
díos de excitar el celo y la emulación de las familias; nación de esta relación: El que no es sincero y fiel con
examinar cada día si la conáucta de los hombres qu.;; sus amigos no obtendrá la confianza de sus superiores.
se emplea es regular, y ver todos los meses si sus tra- Hay un principio cierto para determinar las relaciones
bajos responden a sus salarios: he ahí los medios de de fidelidad y de sinceridad con los amigos: El que no
excitar el celo y la emulación de los artistas y de los es sumiso con sus parientes, no es sincero y fiel con
artesanos; acompañar a los extranjeros cuando se va- sus amigos. Hay un principio cierto para .determinar las
yan; ir al encuentro de los que llegan para recibirlos relaciones de obediencia con sus parientes: Si volvién-
bien; hacer el elogio de los que tienen bellas cualidades dose hacia sí mismo no se encuentra enteramente des-
v hermosos talentos; tener compasión de los que care- pojado de toda mentira, de todo lo que no es la ver-
cen de ellos: he ahí los medios de recibir bien a los dad· sí en fin no se encuentra perfecto, no se llenan
extranjeros; prolongar la prosperidad de los grandes cun;plidament~ sus. de_b~res. de obediencia con sus pa-
feudatarios sin· hijos, reintegrarlos en su estados per- rientes. Hay un prmc1pio cierto para ~ec:onoi;:er el ~s­
didos por las sediciones, socorrerlos en sus peligros, tado de perfección: El que no sabe distinguir el bien
hacer venir a su corte a los grandes vasallos y ordenar- del mal, lo verdadero de lo falso; que no sabe recono-
los hacer traer por los gobernadores de provincia los cer en el hombre el mandato del Cielo, no ha llegado
presentes usuales en las épocas fijas, tratar con gran- todavía a la perfección.
deza a los que se van y generosamente a los que llegan,
no exigiéndoles sino ligeros tributos: he ahí los me- 17. »Lo perfecto, lo verdadero, de~~igado de toda
dios de hacerse amar de los grandes vasallos. mezcla, es la ley del ~íelo; la perfecc1on, o el perfeC·
cionamiento, que consiste en emplear todos sus ~sf1;le_r­
14. »Todos los que gobiernan los imperios tienen las zos para descubrir la ley cel~ste, el verdadero prmc1p10
nueve reglas invariables a seguir: los medios que han del mandato del Cielo es la 1ey del homb_re. El hombre
de emplear para practicarlas se reducen a una sola. perfecto (ching-tche) alcanza esta ~ey sm socorr? ex-
15. »Todas las acciones virtuosas, todos los deberes traño· no tiene necesidad de meditar, de reflex10nar
que han sido resueltos de antemano son cumplidos con largo' tiempo para obtenerla; llega a ella c~n c:~Ima Y
ello mismo; si no son resueltos de antemano, están por tranquilidad· allí está el santo hombre (chmg-¡tn). El
ello mismo en estado de infracción. Si se ha deter- que tiende c'onstantemente a este perfeceionamie~to es
el sabio, que sabe distinguir el bien del mal, elige el
minado de antemano las palabras que han de pronun-
250 LIBROS CANONICOS CHINOS L.51

bien y se afianza fuertemente a él para no perderle que nace de la .alta luz d~ .la inteligencia,. se llama ins-
jamás. trucción o santidad adqmnda. La perfección moral su-
18. »Debe estudiar mucho para aprender todo lo que pone la alta luz de la inteligencia; la alta luz de la
es el bien; debe interrogar con discernimiento para in- inteligencia supone la perfección moral-
vestigar y esclarecer todo lo que es el bien; debe ve-
lar cuidadosamente sobre tod{) lo que es el bien, con el
temor de perderle, y meditarlo en su alma; debe esfor- Capítulo XXII
zarse siempre por conocer tod9 lo que es el bien, y te-
ner gran cuidado de distinguirle de todo lo que es el l. No hay en el Mundo más que los hombres sobe-
mal; debe en seguida practícar este bien con firmeza ranamente perfectos que puedan conocer a fondo sn
y constancia. propia naturaleza, la ley de su ser y los deberes que
19. »Si hay personas que no estudian, o que si es- de ella se derivan; pudiendo conocer a fondo su pro-
tudian no lo aprovechan, que no se desanimen ni se pia naturaleza y los deberes que de ella se derivan.
detengan; si hay personas que no interrogan para acla- pueden, por esto mismo, conocer a fondo la naturaleza
rar las cosas dudosas o que ignoran, a los hombres ins- de los demás hombres, la ley de su ser y enseñarles to-
truídos, o si, interrogándoles, no pueden llegar a ser dos los deberes que tiene que observar para cumplir el
más instruídos, que no se desanimen; si hay personas mandato del Cielo, pueden por eso mismo conocer a
que no meditan o, si meditan, no llegan a adquirir un fondo la naturaleza de los demás seres vivientes y ve-
conocimiento claro del principio del bien, que no se des- getantes y hacerles cumplir su ley de vitalidad, según
animen; si hay personas que no distinguen el bien del su propia naturaleza, y pueden por eso mismo, por me-
mal o que, si lo distinguen, no tienen, sin embargo, una dio de sus facultades inteligentes superiores, ayudar al
percepción claFa y sencilla, que no se desanimen; si hay Cielo y a la Tierra en las transformaciones y manteni-
personas que no practican el bien o que, si lo practi- miento de los seres, para que alcancen su completo de-
can, no pueden emplear en él todas sus fuerzas, que no senvolvimiento; pudiendo ayudar al Cielo y a la Tie-
se desanimen: lo que otros hacen en una vez, ellos lo rra en las transformaciones y mantenimiento de los
harán en diez; lo que otros hacen en ciento, ellos lo ha- seres, pueden por eso mismo constituir un tercer po-
rán en mil. der con el Cielo y la Tierra.
20. »El que siga verdaderamente esta regla de perse-
verancia, por ignorante que sea, llegará a estar nece-
sariamente iluminado; por débil que sea, llegará a ser Capítulo XXIII
necesariamente fuerte.»
1. Los que vienen inmediatamente después de esos
hombres soberanamente perfectos por su propia natu-
Capítulo XXI raleza, son los que realizan todos sus esfuerzos para rec-
tificar sus inclinaciones apartadas del bien; una vez
1. La alta luz y la inteligencia. que nace de la per- estas inclinaciones apartadas, pueden Hegar al estado
fección moral o de la verdad sin mezcla, se llama vir- de perfección; habiendo llegado al ?stado de p~rfec­
tud natural o santidad primitiva. La perfección moral, ción, entonces producen efectos extenormente v1s1bles;

J
252 LIBROS CANONIC!)S CHINOS

habiéndose producido estos efectos exteriormente visi- 3. El hombre perfecto no se limita a perfeccionarse
bles., se, manifiestan; habiéndose manifestado, entonces a sí mismo y detenerse en seguida; por esa razón se
arrojaran una gran ~uz; habiendo arrojado una gran luz, dedica a perfeccionar también a los demás seres. Perfec-
ei:tonces conmoveran los corazones; habiendo conmo- cionarse a sí mismo es, sin duda, una virtud; perfeccio-
v1d~ los corazones, obrarán numerosas conversiones; nar a los demás seres es una ciencia elevada; estos dos
habiendo obrado numerosas conversiones, entonces bo- perfecciona1".1iento son virtud~s de la Nat1;1ralez:;i. o de la
rrarán h~sta los últimos trazos del vicio: no hay en el facultad rac10nal pura. Reumr el perfecc1011am1ento ex-
Mundo smo los hombres soberanamente perfectos que terior y el perfeccionamiento interior, constituye la re-
P:U~dan ser capac,es de borrar así los últimos trazos del e:la del deber. Así es como se obra convenientemente,
ViCIO en el corazon de los hombres. según las circunstancias.

Capítulo X XIV Capítulo XXVI


l. Por eso el hombre soberanamente perfecto no
1. Las facultades del hombre soberanamente perfec- cesa jamás de practicar el bien o de trabajar en el per-
to son tan poderosas que puede, por medio de ellas, feccionamiento de los demás hombres.
prever las cosas futuras. La elevación de las familias
reales se anuncia también, seguramente, por felices 2. No cesando jamás de trabajar en "el p~rfecciona­
P.resagios; la caída de las dinastías también se anun- miento de los demás hombres, persevera siempre en
cia:r;i, segu~amente, por funestos presagios; estos pre- sus buenas acciones; perseverando siempre en sus bue-
s~g1os, felices o f:unestos, se manifiestan en la gran
nas acciones, entonces todos los seres tratan de imi-
hierba llamada chi, en el dorso de la tortuga y excitan tarle.
en ella tales movimientos, que hacen tembla'r sus cua- 3. Tratando todos los seres de imitarle, entonces
tro miembros. Cuando los acontecimientos felices o la influencia de la virtud se agranda y se extiende le-
desgraciados están próximos, el hombre soberanamen- jos; agrandada y extendida lejos, entonces es vasta y
te perfecto prevé con certeza si serán felices; igual- profunda; siendo vasta y profunda, entonces es alta y
mente prevé si serán desgraciados, porque el hombre resplandeciente.
soberanamente perfecto se asemeja a las inteligencias 4. La virtud del hombre soberanamente perfecto e;>
sobrenaturales. vasta y profunda; por eso tiene la f!lc1:11tad de contri-
buir al sostenimiento y al desenvolv1m1ento de los se-
Capítulo XXV res; es alta y resplandeciente: por eso tiene en sí la
facultad de iluminarlos con su luz; es grande y perse-
1. El perfecto es por sí mismo perfecto 1 absoluto· verante: por eso t~ene en ~í la _f~cultad de contribuir
la ley del deber es por sí misma la ley del deber. ' a su perfeccionamiento e identificarse por sus obras
2. El perfecto es el principio y el fin de todos los con el Cielo y la Tierra.
seres; sin el perfecto o la perfección, los seres no exis- S. Los hombres soberanamente perfectos, por la
tirían. Por eso el sabio estima esta perfección por en- grandeza y la profundidad de su _virtud, se. as.imilan con
1
cima de todo. la Tierra; por su altura y su bnllo, se as1m1lan con el

J
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254 LIBROS CANONICOS CHIXOS

Cielo; por su extensión y su duración, se asimilan .con di<lad; tortugas enon;ries,. c.ocodrilos, hid1«:ts, dragones,
el espacio y el tiempo sin límite. peces de toda espe~1e v1v1en.te. en su seno; riquezas
preciosas tienen en el su nac1m1ento.
6. El que se halla en esta elevada condición ae san-
tidad perfecta no se muestra, y, sin embargo, como la 10. El Libro de los versos dice:
Tierra, se revela po~ sus beneficios; no se mueve, y, sin «No hay más que el mandato del cielo
embargo, como el Cielo, obra numerosas transformacio- ,,cuya acción alejada no cesa jamás.» .,
nes; no obra, y, sin embargo, como el espacio y el tiem- Queriendo decir con ello que es esta acc10n intere-
po, llega al perfeccionamiento de sus obras. sante la que integra el mandato del Cielo.
«¡Oh! ¡Cómo no hubiera sido brillante
7. La potencia, o la ley productora del Cielo y de la »La pureza y la virtud de Vu-Vang!»
Tierra, puede expresarse mediante una sola palabra; su Queriendo también decir con ello que fue a causa de
acción en el uno y en la otra no es doble; es la perfec- esta misma pureza de virtud por lo que Vu-Vang no se
ción; pero entonces su producción de los seres es in- eclipsará jamás.
comprensible.
8. La razón de ser, o la ley del Cielo y de la Tierra,
es, en efecto, vasta; ¡es profunda!, ¡es sublime!, ¡es Capítulo XXVII
brillante!, ¡es inmensa!, ¡es eterna!
9. Si dirigimos un instante nuestras miradas al Cie- 1. ¡Oh! ¡Qué grande es la ley del deber del hombre
lo, no percibimos al principio más que un reducido es- santo!
pacio centelleante de luz; pero si nos pudiéramos ele- 2. Es un océano sin orillas; produce y entretiene a
var hasta ese espacio luminoso, encontraríamos que es todos los seres; toca al Cielo con su altura.
de una inmensidad sin límites; el Sol, la Luna, las es-
trellas, los planetas, están suspendidos en él como de 3. ¡Oh! ¡Qué abundante y vasta es!; abraza trescíen-
un hilo; todos los seres del Universo están en él cu- tos ritos del primer orden y tres mil del segundo.
biertos como por un dosel. Pero si dirigimos una mi- 4. Es preciso esperar al hombre capaz de seguir tal
rada hacia la Tierra, creeríamos al principio que po- ley, para que sea al punto practicada.
dríamos abarcarla con la mano; mas si la recorremos, la
encontraremos extensa, profunda; sosteniendo la alta 5. Por eso se ha dicho: «Si no se posee la suprema
monta~a enflorecida (250), sin doblarse bajo su peso;
virtud de los santos hombres, Ja suprema ley del deber
envolviendo los ríos y los mares en su seno, sin inun- no se practicará completamente.»
darse y conteniendo a todos Jos seres. Esta montaña no 6. También es por eso por lo que el sabio, identifica-
nos parece más que un pequeño framento de roca; pero do con la ley del deber, cultiva con respe.t~ su natui:a-
si exploramos su extensión,, la encontraremos vasta v leza virtuosa, esta razón recta qi:-e ha rec1b1do del Cie-
e!eyada, la~ plantas y los árb<;>les creciendo en su supe;- lo, y por lo que se afana en estudiar atentamente lo que
f1c1e, los pa1aros y los cuadrupedos haciendo en ella su ella le prescribe. Con este ó?jeto penetra hasta. }os pos-
morada y encerrando ella misma en su seno tesoros treros límites de su profundidad y de su extens10n, para
inexplorados. Y este agua que percibimos de lejos nos apropiarse de sus más sutiles preceptos, inaccesibl~s
parece poder apenas llenar una copa pequeña; pero si a las inteligencias vulgares. Desenvuelve hasta el mas
llegamos a su superficie, no podemos sondar su profun- alto grado las elevadas y puras facultades de su inte-
256 LIBROS CANONICOS CHINOS TCHUNG - Yl :.;G

lig.enc:i8:, y es para él u~a ley el seguir siempre los 3. »Los carros del Imperio actL¡al siguen las mismas
prmc1p10s de la recta razon. Se conforma a las leyes ya rutas que las de los tiempos pasados; los libros están
reconocidas y practicadas antiguamente de la natura- escritos con los mismos caracteres, y las costumbres
leza virtuosa del hombre; busca conocer nuevas aún son las mismas de otros tiempos.
no determina~as; se a~hiere con. vigor: a tod? lo que 4. »Aun cuando se poseyera la dignidad imperial de
es honrado y 3usto, a fm de r~umr en el la practica de los antiguos soberanos, si no se tienen sus virtudes, na-
los ritos, que son la expresión de la ley celeste. die debe osar establecer nuevas ceremonias y una mú-
7. Por esto es por lo que de estar revestido de la sica nueva. Aun cuando se poseyeran sus virtudes, si
d.ignidad soberana, no está henchido de vano orgullo; no se está revestido de su dignidad imperial, nadie de-
s1 se encuentra en una de las condiciones inferiores be igualmente osar establecer nuevas ceremonias y una
no por ello se rebela. Que la administración del rei~ música nueva.»
no sea equitativa, su palabra bastará para elevarle a 5. El Filósofo ha dicho: «Me gusta referirme a los
la dignidad que merece; que, por el contrario, el reino
esté mal gobernado, que en él se registren revueltas y usos y costumbres de l.a dinastía de los Hia; .pero ei
sediciones, su silencio bastará para salvar su persona. pequeño Estado de Kh1, donde se ha extmgmdo esta
El Libro de los versos dice: dinastía no los ha conservado suficientemente. He es-
«Porque fue inteligente y prudente observador de los tudiado' los usos y costumbres de la dinastía de Yin
acontecimientos, (o Chang); aún están en vigor en el Estado de Sung.
«Es por lo que conservó su persona.» He estudiado los usos y costumbres de la dinastía de
Esto concuerda con lo que se ha dicho precedente- los Tcheu, y como son los que hoy están en vigor, debo
también seguirlos.»
Capítulo XXVIII
Capítulo XXIX
1. El Filósofo ha dicho: «El hombre ignorante y sin
virtud, que ama no servirse sino de su propio jÜicio; l. Hav tres asuntos que se deben considerar como
el hombre sin funciones públicas que ama arrogarse un de la más elevada importancia en el gobierno de un
poder que no le pertenece; el hombre nacido en el si- Imperio: El establecimiento de. los ritos o ce~~monia1s,
glo, que torna a la práctica de las leyes antiguas, caídas la fijación de las leyes suntuarias y la alterac10n en 'ª
en desuso o abolidas, y todos los que obran de una ma- forma de la escritura, y los que se conformen con ellas
nera análoga, deben atenerse a experimentar grandes cometerán pocas faltas.
males. 2. Las leyes, las reglas de administración de los an·
2. »Exceptuando el hijo del Cielo, o el que ha recibi- tíguos tiempos, aunque excelentes, no tienen autoridad
do originariamente un mandato para ser el jefe del Im- suficiente, porque lo lejano de los tiempos no permite
perio, nadie tiene el derecho de establecer nuevas ce- establecer convenientemente su autenticidad; carecien-
remonias; nadie tiene el derecho de fijar nuevas leyes do de autenticidad, no pueden obtener la confianza del
santuarias; nadie tiene el derecho de cambiar o de pueblo; no pudiendo conceder el pueblo un3: confianza
corregir la forma de los caracteres de escritura en suficiente a los hombres que las han escnto, no las
vigor. observan. Las que son propuestas por sabios no revesti-
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.
LIBROS CANOMCOS CHINOS
Capítulo XXX
dos de la dignidad ímperial, aunque excelentes, no ob-
tienen el respeto necesario; no obteniendo el respecto
necesario a su sanción, no obtienen igualmente la con- 1. El filósofo Kungtsé recordaba con veneración los
fianza del pueblo; no obteniendo la confianza del pue- tiempos de los antiguos emperadores Yao y Chun; pero
blo, el pueblo no las observa. él se regía principalmente por la conducta de lo~ sobe-
3. Por eso, la ley del deber de un príncipe sabio
ranos más recientes Ven y Vu. Tomand~ como eJemplo
de sus acciones las leyes naturales e mmutables 9u~
en el establecimiento de las leyes más ímportantes tie- rigen los cuerpos celestes, sobre nue.stras cabezas, 1m1·
ne su base fundamental en sí mismo; la autoridad de taba la sucesión regular de las estac10nes que se opera
su virtud y de su elevada dignidad se impone a todo en el Cielo; a nuestros pies, se conformaba a las leyes
el pueblo; conforma su administración a la de los fun- de la Tierra o del agua, fijas o movibles.
dadores de las tres primeras dinastías, y no se engaña; 2. Se le puede comparar al Cielo y a la Tierra, que
establece sus leyes según las del Cielo y de la Tierra y contienen y alimentan todo, que cubren y ~nvuelven
no experimentan ninguna oposición; busca la prueba de todo· se le puede comparar a las cuatro estac10nes que
la verdad en los espíritus y las inteligencias superio- se s~ceden contínuamente sin interrupción; se le pu~de
res, y está exento de nuestras dudas; como cien gene- comparar al Sol y a la Luna que alumbran alternativa-
raciones han pasado hasta él, hombre santo, no está su- mente el Mundo. ·
jeto a nuestros errores.
3. Todos los seres de la Naturaleza viven juntamen-
4. Busca la prueba de la verdad en los espíritus y te la vida universal y no se mortifican unos a otros;
las inteligencias superiores y, por consiguiente, conoce todas las leyes que rigen. las es~aciones. y los cue.rpos
profundamente la ley del mandato celeste; cien gene- celestes se cumplen al mismo tiempo sm contrariarse
raciones han pasado hasta él, hombre santo, y no está entre ellas. Una de las facultades parciales de la Natu-
sujeto a nuestros errores; por consiguiente, conoce pro- raleza es la de hacer correr un arroyo; pero sus gran-
fundamente los principios de la naturaleza humana. des energías, sus grandes y soberanas facult~des produ-
cen y transforman todos los seres. ¡He aqm, en efecto,
5. Por eso, el príncipe sabio no tiene más que obrar lo que hace grandes al Cielo y a la Tierra!
y, durante siglos, sus acciones son la ley del Imperio.
Los pueblos lejanos tienen entonces esperanza en él;
los que se le avecinan, jamás se fatigarán de él. Capítulo XXXI
6. El Libro de los versos dice: 1. No hay en el Universo sino el hombre soberana-
«En aquéllos no hay odio mente santo que, por la facultad de conoce~ ª· ~ondo Y
»En éstos no hay saciedad. de comprender perfe~tamente las leyes pn~1tlvas de
»¡Oh! ¡Sí!, mañana y tarde los seres vivos, sea digno de poseer la autoridad sobe-
»¡Siempre será objeto de eternas alabanzas!» rana y de mandar a los hombresj gue por su facultad
Jamás ha habido príncipes sabios que no hayan sido de tener un alma grande y magnamma! afable .Y. dulce,
tales después de haber alcanzado un renombre parecido sea capaz de poseer eI poder y de esparcir beneficios con
en el Mundo. profusión; que por su facultad de no atesorar un alrn:i
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elevada, .firme, !mp.e1:turbable y constante, sea capaz de capaz de distinguir y de fijar los deberes de las cinco
hacer re'.nar la JUSiICla y la equidad; que por su facultad grandes relaciones que existen en el Imperio, entre los
de ser siempre honrado, sencillo, grave, recto y justo, hombres; de establecer sobre principios fijos y confor-
sea capaz de atraerse el respet? y la veneración; que mes a la naturaleza de los seres, la gran base funda-
por su , f~cultad de estar revestido de los ornamentos mental de las acciones y de las operaciones que se eje-
de! esp1ntu y de los talentos que procura un estudio cutan en el Mundo; de conocer perfectamente las crea-
asiduo y de es<;s luces que da una exacta investigación ciones y los aniquilamientos del Cielo y de la Tierra. Tal
de las cosas m~s oc~ltas, de los. más sutiles principios, hombre soberanamente perfecto tiene en sí mismo el
sea capaz de d1scermr con exactitud lo verdadero de lo principio de sus acciones.
falso, el bien del mal. 2. Su venevolencia hacia todos los hombres es ex-
2. Sus facultades son tan ampl~as, tan vastas, tan tremadamente vasta; sus facultades íntimas son extre-
profundas, que es como un manantial inmenso del que madamente profundas; sus conocimientos de las cosas
todo sale a su tiempo. celestes se hallan extremadamente extendidos.
3. Son tan vastas y extendidas como el cielo· el ma- 3. Pero, a menos de ser verdaderamente muy escla-
nantial oculto de donde proceden es profundo ~orno el recido, profundamente inteligente, santo por sus virtu-
abismo. Que este hombre soberanamente santo aparezca des, instruído en las leyes divinas y penetrado de las
con sus vir~u~es, sus facylta~es poderosas, y Jos pue- cuatro virtudes celestiales: humanidad, justicia, decoro
y ciencia de los deberes, ¿cómo se podrían conocer sus
blos no depran de test1momarle su veneración- que
hable, y los pueblos no dejarán de tener fe e~ sus méritos?
palabras; que obre, y los pueblos no dejarán de estar
alegres.
Capítulo XXXIII
4. Por todo ello, el renombre de sus virtudes es un
~céano que inund<; el Impeiio por todas partes; se ex- l. El Libro de los versos dice:
tiende hasta los barbaros de las regiones meridionales «Ella cubría su traje bordado de oro con un manto
y septentrionales; por doquier donde los barcos y los grosero.»
carros pueden abordar, donde las fuerzas de la indus- Ella odiaba el fasto y la pompa de sus adornos. Así
tria humana pueden penetrar, en todos los lugares que es como las acciones virtuosas del sabía se ocultan a
el cielo cubre con su inmenso dosel y la Luna alumbrn las miradas y, sin embargo, se revelan cada vez más
con si.:s rayos que fertilizan los rocíos y las nubes de todos los días, mientras que las acciones virtuosas del
la ~anana, todos los se!es humanos que viven y que hombre inferior se producen con ostentación y se des-
respiran, no pueden de3ar de amarle y reverenciarle. vanecen cada día. La conducta del sabio carece de sabor,
Por eso se dice: «Que sus facultades, sus poderosas vir- como el agua; sin embargo, no es fastidiosa; está re-
tudes le igualan al Cielo.» tirada, pero, no obstante, es hermosa y grave; pa-
rece confusa y desordenada, pero, sin embargo, es re-
Capítulo XXXII gular. El sabÍO conoce las cosas lejanas, es decir, el
Mundo los Imperios y los hombres, por las cosas que le
l. No hay en el Universo más que un hombre sobe-
ranamente perfecto, por la pureza de su alma, que sea
1 incumben, por su propia persona; conoce las pasiones
de los demás por las suyas propias, por los movimien-
262 LIBROS CANONICOS CHINOS lCB:l'NG - YUNG 263

tos de su corazón; conoce los más secretos movimien- eso mismo, hace que todos los Estados gocen entre ellos
tos de su corazón por los que se revelan en los demás. de una buena armonía.
Así podrá entrar en el camino de la virtud. 6. El Libro de los versos pone en boca del soberano
2. El Libro de los versos dice: supremo estas palabras:. .
«Amo y quiero esta virtud bnllante, que es el cum-
«Aunque el pez al sumergirse se oculta en el agua,
plimiento de la ley natural del hombre, .
»Sin embargo, la trasparencia de la onda le traicio- ,,y que no se revela por su mucha pompa y ruido.»
na, y se le puede ver todo entero.» El Filósofo decía o este respecto: «La pompa exterior
Así es como el sabio, examinándose interiormente, v el ruido apenas sirven para la conversión de los pue-
no encuentra nada en su corm:ón de que tenga que re- blos.»
procharse o avergonzarse. Lo que el sabio no puede El Libro de los versos dice:
hallar en él, ¿no es lo que los demás hombres no per- «La virtud es ligera como el plumón más fino.»
ciben en ellos? El plumón ligero es tamfién objeto de una compa-
3. El Libro de los versos dice: ración: .
«Las acciones, las operaciones secretas del Cielo su-
«Sé atento contigo mismo hasta en tu casa;
premo . . .
»Cuídate bien de no hacer nada, ni aun en el lugar »No tienen m somdo m olor.»
más secreto, de que te puedas avergonzar.» Es el último grado de la inmaterialidad.
Así es como el sabio se atrae siempre el respeto, aun-
que no se halle presente; es invariablemente veraz y
sincero, aunque guarde silencio.
EL LUN-YU
4. El Libro ·de los versos dice: o
«Se dirige con recogimiento y en silencio al templo
de sus antepasados, LAS CONVERSACIONES FILOSOFICAS
»Y durante el tiempo del sacrificio, no suscita nin-
guna discusión sobre Ja precedencia de los rangos y de
los deberes.» TERCER LIBRO CLASICO
Así es como el sabio, sin hacer liberalidades, condu-
ce a los hombres a practicar la virtud; no se entrega a CHANG-LUN
movimientos de cólera, y es temido del pueblo, lo mis-
Primer Libro
mo que las hachas y los machetes.
5. El Libro de los versos dice:
«¡Su virtud reconcentrada no se mostraba! ¡Así era
de profunda!
»Sin embargo, sus vasallos le imitaron.»
¡
.,·'i
CAPITULO PRIMERO
l. El filósofo Kungtsé ha dicho: El que se entr~gue
al estudio de lo verdadero y del bien; el que se a¡~hque
Por eso un hombre lleno de virtudes se dedica con a él con perseverancia y sin descanso, ¿no experimen-
ahinco a practicar todo Jo que atrae el respeto y, por ta con ello una gran satisfacción?
EL LU\; • YU:\t 2é5
264 LIBROS CA:\tONICOS CHIXOS

6. Kungtsé dijo: Es preciso que los h~jos tengan


, ¿No es: también, una gran satisfacción ver llegar a piedad filial en la casa paterna y deferencia fraternal
si, d~ alejadas comarcas, hombres atraídos por una co- fuera de ella. Es preciso que sean corteses en sus ac-
mumdad de ideas y de sentimientos? ciones, sinceros y veraces en sus palabras con todos
. Ser ignorado o desconocido .de los hombres y no in-
dignarse por ello, ¿no es propio del hombre eminente- los hombres, a los que deben amar con toda la inten-
mente virtuoso? sidad de su afecto, interesándose particularmente hacia
las personas virtuosas.
2. Yeu-tsé. (discípulo de Kungtsé) dijo: Es raro que y si después de estar bit:;n satisfecho~ de sus deberes
el que practica los deberes de la piedad filial y de la tienen aún fuerzas para mas, deben apllcarse a adornar
d~ferencia fr.ater_nal guste rebelarse contra sus supe- su espíritu mediante el estudio y a adquirir conoci-
nores; pero Jamas ocurre que al que no le gusta revol- mientos y virtudes.
verse contra sus superiores le guste suscitar revueltas
en el Imperio. 7. Tsé-hia (discípulo de Kungtsé) dijo: Ser apasio-
El homb_re s'.1peri?r o el sabio aplica todas las fuer- nado de las virtudes de los sabios, hasta el punto de
zas de su mtehgencia al es.tu<!i~ de los principios fun- cambiar por ellas todos los placeres mundanos; servir
damentales; estando los pnncip1os fundamentales bien a su padre y a su madre tanto como esté en su poder
establecidos, las reglas de conducta, los deberes mora- hacerlo; sacrificar su persona al servicio de su prí~­
les, se deducen de ellos naturalmente. cipe, y en las relaciones que se sostengan con sus ami-
La piedad filial, la deferencia fraternal de que hemos gos, tener siempre una sinceridad y una fidelidad a toda
hablado, ¿no son el principio fundamental de la hu- prueba; aunque el que obre de ~se mo~c; pueda ser
manidad o de la benevolenciá universal hacia los hom- considerado como desprovisto de mstrucc10n, yo le lla-
bres? maría ciertamente un hombre instruído .
. 3. Kungtsé :dijo: Unas expresiones adornadas y flo- 8. Kungtsé dijo: «Si el h?mbre ~uperior no t~en-0
ndas, un extenor rebuscado y lleno de afectación rara- gravedad en su conducta, no mspirara respeto; y s1 ha
mente se alían con una virtud sincera. ' estudiado sus conocimientos no serán sólidos.
l>Übser~ad constantemente la sinceridad y la fidelidad
4. Thseng-tsé dijo: Cada día me examino sobre tres o la buena fe· no contraed relaciones de amistad con
puntos principale~. ¿No habré gestionado los negocios personas infer'iores moralmente a vosotros mismos por
de ot~o con e~ mismo celo y la misma integridad que sus conocimientos; si cometéis algunas faltas, no te-
los m10s propios? ¿No habré sido sincero en mis rela- máis corregiros.»
ciones con mis amigos y mis condiscípulos? ¿No habré
conservado cuidadosamente y practicado la doctrina 9. Theseng-tsé dijo: «Es preciso estar atento a cum-
que me ha sido transmitida por mis instructores? plir en todas sus partes los ritos fún~~r~s con sus_ pa-
rientes fallecidos, ofrecerles los sacnfic10s prescritos;
5. Kungtsé dijo: El que gobierna un reino de mil entonces el pueblo que se halla en una condición infe-
carros (251) debe .º~tener la confianza del pueblo, apor- rior, adrr'iirado de este ejemplo volverá a la práctica de
tando toda su solicitud a los negocios del Estado· debe esta virtud saiudable.»
tomar con ahínco todos los . i:i;tereses del puebl¿, mo- 10. Tsé-kin interrogó a Tseu kung diciéndole: "Cuan-
deraf!dO sus ¡$astos, y no ~xigir cargas a las poblacio- do el filósofo, tu maestro, ha venido a este reino obli-
nes smo en tiempo convemente.
266 LIBROS CANONICOS CHINOS 267
gado a estudiar su gobierno, ¿ha pedido por sí mismo rectos, a fin de regular a ellos su conducta. Un hombre
informaciones, o ha venido, por el contrario, a darlas? tal puede ser llamado filósofo, o que se deleita con el
Tseu-kung respondió: «Nuestro maestro es benévolo, estudio de la sabiduría.»
recto, respetuoso, modesto y condescendiente; estas 15. Tsé-kung dijo: «¿Cómo encuentras al hombre po-
cualidades le han bastado para obtener todas las infor- bre que no se envilece con una adulación servil; al
maciones que ha podido desear. La manera de adquirir hombre rico que no se enorgullece con su riqueza?
informaciones, de nuestro maestro, ¿no difiere de la de Kungtsé dijo: «Un hombre puede ser aún estimado sir¡
todos los demás hombres?» parecérseles; pero este último jamás será comparable
11. Kungtsé dijo: «Durante la vida de vuestro padre, al hombre que se muestra contento con su pobreza, o
observad con cuidado su voluntad; después de su muer- que, siendo rico, se complace, no obstante, con la prác-
te, tened siempre los ojos fijos en sus acciones: durante tica de las virtudes sociales.»
los tres años que sigan a la muerte de su padre, el hijo Tu-kung dijo: Se lee en el Libro de los versos:
que, en sus acciones, no se aparte de su conducta, pue- «Como el artista que corta y trabaja el marfil,
de llamarse dotado de piedad filial.» »Como el que talla y pule las piedras preciosas.»
¿No hace alusión este pasaje a los que acabamos de
12. Yeu-tsé dijo: «En la práctica usual de la cortesía ocuparnos? .
(o de esa educación distinguida que es la ley del cielo), Kungtsé respondió: «Sse (sobrenombre de Tseu-Kung)
la diferencia o la condescendencia con los demás debe comienza a poder citar en la conversación pasajes del
colocarse en primera fila. Era la regla de conducta de Libro de los versos; interroga a los acontecimientos pa-
los antiguos reyes, a causa de la cual brillaron tanto; sados para conocer el porvenir.
todo cuanto hicieron, así las cosas grandes como las
pequeñas, se derivan de ella. Pero es, sin embargo. una 16. Kungtsé dijo: «No es preciso afligirse de que los
condescendencia que no se debe tener cuando se sabe hombres no nos conozcan, sino, por el contrario, de
que no es sino condescendencia; no siendo la esencia no conocerlos a ellos nosotros mismos.»
misma de la verdadera cortesanía, no se debe practicar.
13. Yeu-tsé dijo: «El que no promete más que lo que Capítulo II
es conforme a la justicia, puede cumplir su palabra;
aquel cuyo temor y respeto son conformes con las leyes l. El Filósofo (252) dijo: «Gobernar su país con la
de la cortesía, aleja lejos de sí Ja vergüenza y el desho- virtud y la capacidad necesarias es parecerse a la estre-
nor. Por la misma razón, sí no se pierde al mismo tiem- lla polar, que permanece inmóvil en su sitio, mientras
po a las personas con las que se está unido por estre- que las demás estrellas circulan en torno suyo, y la
chos lazos de parentesco, se puede llegar a ser un jefe toman por guía.»
de familia.» · 2. El Filósofo dijo: «El sentido de las trescientas odas
14. Kungtsé dijo: «El hombre superior, cuando se del Libro de los versos está contenido en una sola de
siei:ta a la mesa, no busca saciar su apetito; cuando estas expresiones: «Que vuestros pensamientos no sean
esta e~ ~u cas~, no busca los goces de la .ociosidad y de perversos.»
la molicie; esta atento a sus deberes y vigilante de sus 3. El Filósofo dijo: «Si se gobierna al pueblo según
palabras; le gusta frecuentar a los que tienen principios las leyes de una buena administración y se le mantiene
268 LIBROS CANONICOS CHI:-::os EL IX:~ - Y1::-; 269
en orden por el temor a los suplicios, será circunspecto afligen verdaderamente a causa de las enfermedades
en su conducta, sin avergonzarse de sus malas acciones. de sus hijos.»
Pero si se le gobierna según los principios de la virtud
y se le mantiene en orden por las solas leyes de la cor- 7. Tsé-yeu preguntó lo que era la piedad filial.
tesía social (que no es sino la ley del Cielo), experimen- El Filósofo dijo: «Ahora, los que son considerados co-
tará la vergüenza de una acción culpable, y avanzará en mo teniendo piedad filial son los que alimentan a su pa-
el camino de la virtud.» dre y a su madre; pero este cuidado se extiende igual-
mente a los perros y a los caballos, pues se les procura
4. El Filósofo dijo: «A la edad de quince años mi es- igualmente su alimento. Si no se tiene veneración y res-
píritu estaba continuamente ocupado en el estudio; a peto para sus padres, ¿qué diferencia habría en nuestra
los treinta, me había detenido ya en principios sólidos manera de obrar?»
y fijos; a los cuarenta, no experimentaba dudas ni ti-
tubeos; a los cincuenta, conocía la ley del Cielo, es decir, 8. Tsé-hia preguntó qué era la piedad filial. El Fi-
la ley constitutiva que el Cielo ha conferido a cada ser lósofo dijo: «Es en la manera de obrar y de compor-
de la Naturaleza para realizar regularmente su desti- tarse donde reside toda la dificultad. Si los padres y las
no; a los sesenta, comprendía fácilmente las causas de madres tiene que realizar trabajos y los hijos los exi-
los acontecimientos; a los setenta satisfacía los deseos men de ellos; si estos últimos tienen que comer y be-
de mi corazón, sin sobrepujar, no obstante, su medida. ber en abundancia, y les ceden una parte, ¿e& esto ejer-
cer la piedad filial?» ·
5. Meng-i-tsé (grande del pequeño reino de Lu) pre-
guntó lo que era obediencia filial. 9. El Filósofo dijo: «Conversé con Yan-Hui (discípu-
El Filósofo dijo que consistía en no oponet'se a los lo predilec!o del Filósof?) durante toda la jornada; y
principios de la razón. no encontro nada que ob.ictarme; parecía un hombre sin
Fan-tchi (uno de los discípulos de Kungtsé), condu- capacidad. Se retiró y le observé cuando se quedó solo;
ciendo el carro de su maestro, fué interpelado por él disponíase a desarrollar todo lo escuchado. Yan-hui no
de esta manera: Meng-sun me preguntaba un día por la es un hombre sin capacidad.»
piedad filial; yo le respondí que consistía en no oponer- 10. «El Filósofo dijo: Observad atentamente las
se a los principios de la razóf.I. acciones de un hombre; mirad cuáles son sus inclinacio-
Fan-tchi dijo: «¿Qué entiendes por esto?» El Filósofo nes; examinad cuáles son sus causas de alegría. ¡Cómo
respondió: «Durante la vida cl,e su padre y de su ma- podría escapar a vuestras investigaciones! ¡Cómo podría
dre, es preciso rendirlos los deberes que le son mere- en adelante causaros temor!
cidos, según los principios de la razón natural que nos
es inspirada por el Cielo (li); cuando mueren, es preciso 11. El Filósofo dijo: «Hazte completamente dueño de
amortajarlos según las ceremonias prescritas por los lo que acabas de aprender y aprende siempre; de este
ritos (que no son sino la expresión social de la razón modo podrás llegar a ser maestro de los hombres->»
celeste), y en seguida ofrecerlos los sacrificios igual- 12. El Filósofo dijo: El hombre superior no es un
mente conformes con los ritos. vano utensilio empleado en usos vulgares.
6. Meng-wu-pe preguntó lo que era la piedad filial. 13. Tsé-kong preguntó qué era un hombre superior.
El Filósofo dijo: «Tan sólo Jos padres y las madres se El Filósofo dijo: «Es el que, desde luego, pone sus pa-
270 LIBROS CANONICOS CHINOS EL US:'\ ·YU--: 2"''
H

labras en práctica, y en seguida habla conforme a sus 20. Ki-kang (grande del reino de Lu) preguntó cómo
acciones.» podría hacer para volver al pueblo respetuoso y fiel v
. 14. El Filósofo dije;>: ~<El hombre superior es el que para excitarle a la práctica de la virtud. El Filósofo dijo':
tiene una benevolencia igual para todos y que es sin «Vela por él con dignidad y firmeza, v entonces será res-
egoí~mo y. sin parc;ia~ídad. El hompre vu~gar es el que
petuoso; tenle piedad filial y conmiseración, y entonces
no tiene smo sentimientos de ego1smo, sm disposición será fiel; eleva ~ los cargos públicos y a los honores
benévola para todos los hombres en general.» a los hombres virtuosos, y da instrucción a los que no
se la pueden procurar por sí mismos; con ello se incli-
15. El Filósofo dijo: «Si estudiáis sin que sea aplica- narán hacia la virtud.
do vuestro pensamiento, perdéis el fruto de vuestro es-
tudio; sí, por el contrario, os abandonáis a vuestro pen- 21. Alguien habló así a Kungtsé: Filósofo, ¿por qué
sam~ento sin .dirigirse hacia el estudio, os exponéis a gra- no ejerces una función en la administración pública?
ves inconvenientes.>> El Filósofo dijo: «Se lee en el Chu-king: «Si se trata de
16. El Filósofo dijo: «Oponeos a los principios dife- la piedad filial, ¿tan sólo la piedad filial y la concordia
rentes a los verdaderos; son peligrosos y conducen a la entre hermanos de edad diferente deben ser cultivadas
perversidad.» con todo interés por los que ocupan funciones públicas?
Los que practican estas virtudes realizan con ello fun-
17. El Filósofo dijo: «Yeu, ¿sabes lo que es la cien- cio::ies p~blicas de orden y de admini~tración. ¿Por
cia? Saber que se sabe lo que se sabe, y saber que no q~e considerar solamente a los que ocupan empleos pu-
se sabe lo que no se sabe: he aquí la verdadera ciencia.» bl1cos como realizando funciones públicas?»
18. Tsé-chang estudió coü el objeto de obtener las 22. El Filósofo dijo: «Un hombre desprovisto de sin-
funciones de gobernador. El Filósofo le dijo: «Escucha ceridad y de fidelidad es un ser incomprensible a mis
mucho, a fin de disminuir tus .dudas; estate atento a lo ojos: Es u?- gran carro sin lanza_, un carro pequeño sin
que dices, a fin de no decir nada superfluo; entonces, timan; ¿como se puede conducir por el camino de Ja
cometerás raramente faltas. Vigila mucho con objeto de vida?»
disminuir los peligros en que podrías incurrir no estan-
do informado de lo que pasa. Vela atentamente tus ac- 23. Tsé-chang preguntó si los acontecimiento de diez
ciones y raramente tendrás que arrepentirte. Si en tus generaciones podían ser conocidos de antemano.
palabras te acontece raramente cometer faltas, y si en El Filósofo dijo: «Lo que la dinastía de los Yn (o de
tus acciones encuentras raramente motivo para arre- los Tchang) tomó prestado de la de los Hia respecto a
pentirte, poseerás ya el cargo a que aspiras.» ritos y ceremonias puede ser conocido; lo que la dinas-
19. Nga'i-kung (príncipe de Lu) hizo la pregunta si-
tía de los Theu (bajo la que vivía el Filósofo) tomó pres-
guiente: «¿Cómo haría para asegurar la sumisión del tado de la de los In respecto a ritos y ceremonias puede
pueblo?» Kungtsé le respondió: «Eleva, honra a los hom- ser conocido. Y si otra dinastía sucediese a la de los
bres rectos e íntegros, rebaja, destituye a los hombres Tcheu, entonces también los mismos acontecimientos
corrompidos y perversos; entonces el pueblo te obede- durante cien generaciones podrán ser predichos.»
cerá. Eleva, honra a los hombres corrompidos y perver- 24. El Filósofo dijo:« Si no es al genio al que se debe
sos, rebaja, destituye a los hombres rectos e íntegros y sacrificar al que se sacrifica, la acción que se realiza no
el pueblo te desobedecerá.» es sino una tentativa de seducción con mal deseo; si se
272 LIBROS CANONICOS CHINOS EL Lt:N - YIJ>: 273
ve una cosa justa y no se la practica, se comete una tuosamente; «No, no puedo.» El Filósofo exclamó: «¡Ay!
cobardía.» ¡Ay! Lo que has dicho a propósito del monte Tai-chan
me hace ver que eres inferior a Lin-fang (en lo que
Capítulo III afectaba al conocimiento de los deberes del ceremo-
nial)» (254).
l. Kungtsé dijo qu~ ,Ki-chi (g;~nde del reíno de Lu) 7. El Filósofo dijo: «El hombre superior no tiene
emp.l~aba. ocho con:wamas de mus1cos en sus fiestas de querellas ni disputas con nadie. Si le ocurre el tener-
familia. Si se permite obrar así, ¿qué no será capaz de las es cuando es preciso decir las cosas como son. Cede
hacer? (253). la plaza a su antagonista vencido, sube a otra estancia,
2. ~s tres fami~i~s (de los grandes del reino de Lu) y en seguida desciende para tomar una taza con él (en
se serviai;i de la m;is1~a Yun.g-tchi. Et Filósofo dijo: señal de paz). He ahí las solas impugnaciones del hom-
"Tan .~olo los pnnc1pes asisten a la ceremonia. bre superior.»
»El hIJO del Cie.lo (emperador) conserva un aíre pro- 8. Tsé-hia dirigió una pregunta en estos términos:
fundamente recogido y reservado.» (Pasaje del Libro de «¡Qué sonrisa tan agradable tiene su boca fina y de-
los versos.)
licada!
¿Cómo podrían aplicarse estas palabras a la fiesta de »¡Qué dulce y arrebatadora es su mirada! ¡Es pre-
las tres familias?
ciso que el fondo del cuadro esté prepa.rado para pin-
. 3. El Filósofo ~ijo: «Ser hombre y no practicar las tar!" (Palabras del Libro de los versos.) ¿Cuál es el
virtudes a que obliga la humanidad, ¿sería esto confor- sentido de estas palabras?
~arse. con los rito~? Y d~ ser hombre y no poseer las El Filósofo dijo: «Prepara al punto el fondo del cua-
v!rtuctes a que o~h¡sa la numanidad, ¿se podría juzgar dro para aplicar en seguida los colores. Tseu-hia dijo:
dignamente la mus1ca ?» · Las leyes del ritual ¿son acaso secundarias? El Filóso-
4; Ling-fan¡;; (h:;tbitante del reino de Lu) preguntó fo dijo: «Has comprendido mi pensamiento, ¡oh, Chang!
que, era el pnnc1p10 fundamental de los ritos (o de !a Ahora empiezas a comprender mis pláticas sobre Ja
razon celeste, formulado en diversas ceremonias socia- poesía.»
les).
9. El Filósofo dijo: «Puedo hablar de los ritos y de
El Filó~ofo r~spondió: «jGran pregunta, en verdad! las ceremonias de la dinastía Hia; pero Ki es incapaz
En materia de nt?s, una estricta economía es preferible de comprender su sentido oculto. Puedo hablar de los
a, las extravagancias; en !o que afecta a las ceremonias ritos y de las ceremonias de ld dinastía Yn; pero Sung
funebres, up .dolor stlenc10so es preferible a una pompa es incapaz de desentrañar su más oculto sentido: el
vana y estenl.)> socorro de las leyes y la opinión de los sabios no bas-
5 .. El Filósofo dijo: «Los bárbaros del Norte y del tan para conocer sus causas .. Si ba?tasen, entonces po-
O~c1dente (los I y los Jung) tienen príncipes que los cro- dríamos comprender el sentido mas oculto.»
b1erna!1; no se par.ecen a nosotros, hombres de Hia (del 10. El Filósofo dijo: «En el gran sacrificio real, lla-
Impeno de los Hia), que no los tenemos. mado Ti, después que se ha hecho la libación para pe-
6. Ki-chi fue.ª, sacrif.icar al monte Tai-chan (en el re i- dir el descenso de los espíritus, no deseo permanecer
n~ de Lu). E~ Fllos?fo mterpeló a Yen-Yeu, diciéndole: csDectador de la ceremonia.»
«t.NO puedes Impedirlo?» Este último le respondió respe- l 1. Habiendo preguntado alguien cuál era el sentido
j
274 LIBROS CANONICOS CIIIKOS EL LC~ - Ye: 275

del gran sacrificio real, el Filósofo dijo: «No lo conozco. hombres le consideran como un cortesano y como un
El que conociera ese sentido, todo cuanto está bajo el adulador.»
cielo le sería claro y manifiesto; no tendría más difi- 19. Ting (príncipe de :f:u) preguntó CÓ!fl? un prínc;i-
cultades en conocer todo, que en poner el dedo en Ja pe debe emplear a sus mm1~~ros y los mn~1stros ser~ir
palma de su mano. al príncipe. Kungtsé respond1? ::;on defere:icia: «Un prm:
12. »Es preciso sacrificar a los antepasados como si cipe debe emplear. a sus mm1~t~os segun lo que . esta
estuvieran presentes; es preciso adorar a los espíritus prescrito en los ntos; los mm1stros deben servir al
y a los genios como si estuvieran presentes. El Filó- príncipe con fidelidad.»
sofo dijo: «No hago las ceremonias del sacrificio como 20. El Filósofo dijo: «Las alegres modulaciones de
si no se tratase de un sacrifi~io.» la oda Kuantsé no excitan deseos licenciosos; las mo-
13. Vang-sun-kia preguntó qué se entendía diciendo dulaciones tristes no hieren los sentimientos.»
que valía más dirigir sus homenajes al genio qe los 21. Nga1-kung (príncipe de Lu) preguntó a Tsa'i-ngo,
granos que al genio del hogar. El Filósofo dijo: «No discípulo de Kungtsé, a propósito de los altare~ o mor;i;-
es así; pues en este caso, el que ha cometido una falta tículos de tierras erigidos en honor de. ~os ge~10:;. Tsa1-
con el cielo, no sabría a quién dirigir su plegaria.» ngo contestó con deferencia: «Las familias pnnc1pesca~
14. El Filósofo dijo: «Los fundadores de la dinastía de la dinastía Hia erigieron estos altares en torno de1
de los Tcheu examinaron las leyes de la civilización de árbol pino; los hombres de la dinastía Yn, en torno ~el
ias dos dinastías que les habían precedido, y ¡qué pro- ciprés; los de la dinastía ~che~, en torno del castai~o,
gresos no hicieron hacer a estas civilizaciones! Estoy porque se dice que el castano tiene la facultad de hacer
de acuerdo con los Tcheu.» al pueblo temeroso» (255). .. ,
El Filósofo, habiendo oído es~as palal;'ras,, ~IJo: .«~O
15. Cuando. el Filósofo entró en el gran templo, se es preciso hablar de cosas realizadas m emitir oprn10-
informó minuciosamente de cada cosa; alguien excla- nes concernientes a las que no se pueden hacer conve-
mó: ¿Quién dirá ahora que el hijo del hombre de Tséu ninetemente; lo que ha pasado, debe estar exento de
(el padre de Confucio) conocía los ritos y las ceremo-
nias? ¡Cuando ha entrado en el templo se ha informa- censura.»
do minuciosamente de cada· cosa! Habiendo oído el 22. El Filósofo dijo: «Kuang-tch:-ing (grande, º. ta-fu
Filósofo estas palabras, dijo: «También esto es con- del Estado de Thsi) es un vaso de bien poca capacidad.»
forme con los ritos.» Alguien dijo: «¿Es; pues, K~ta,n-tchung a~ar~ Y. par-
simonioso?» (El Filosofo) rephco: «Kuan-ch1 (<?1 mismo)
16. El Filósofo dijo: «Tirando al arco no se trata de tiene tres cuerpos de edificio, llamados Kue1, y en el
pasar el blanco, sino de alcanzarle; todas las fuerzas
no son iguales; esa era la regla de los antiguos.» servicio de sus palacios no ~n;iplea má.s de .u~1 hombre
para un oficio; ¿es esto ava~1cia y pars1moma. »
17. Tsé-kung deseó abolir el sacrificio del carnero, Entonces, de ser esto as1, ¿conoce Kuan-tchung los
que se ofrecía el primer día de la duodécima Luna. El ritos? , .
Filósofo dijo: «Sse, a ti no te preocupa sino el sacri- (El Filósofo) respondió: «Los prmc:1pes de un peq~1e-
ficio del carnero; a mí la ceremonia.» fío Estado tienen sus puertas protegidas por e!fipahza-
18. El Filósofo dijo: «Si alguno sirve (ahora) al prín- das · Kuan-chi tiene también sus puertas protegidas por
cipe como debe servirle, cumplimentando los ritos, los empalizadas.
276 LIBROS CANOXICOS CHIXOS 277
»Cuando dos príncipes de un pequeño Estado se en- Capítulo IV
cuentran, para festejar su bienvenida, después de ha-
ber bebido juntos, vierten sus copas; Kuang-chi tam- J. El Filósofo dijo: «La humanidad o los senlim~in­
bién ha vertido su copa. Si Kuan-chi conoce los ritos tos de benevolencia hacia los demás, son practicados
o usos prescritos, ¿por qué querer que no los conozca?» admirablemente en los campos; el que, eligiendo su re-
sidencia, no quiere habitar entre los que poseen tam-
23. El Filósofo, conversando un día sobre la música bién humanidad o sentimientos de benevolencia hacia
con el Tai-sse, o intendente de la música del reino de los demás, ¿puede ser considerado como dotado de in-
Lu, dijo: «En punto a música, debes estar perfecta- teligencia?»
mente instruído; cuando se compone un aire, ¿no de-
2. El Filósofo dijo: «Los que están desprovistos de
ben todas las partes concurrir a la obertura? Al avan- humanidad (258) no pueden mantenerse mucho tiempo
zar, ¿no se debe buscar producir armonía, claridad y virtuosos en la pobreza; tampoco pueden mantenerse
reguaridad, con objeto de completar el canto?» mucho tiempo virtuosos en la abundancia y en los pla-
24. El residente de Y solicitó con súplica ser intro- ceres. Los que están llenos de humanidad aman hallar
el reposo en las virtudes de la humamdad; y lo~ que
ducido junto (del Filósofo), diciendo: «Cuando los hom-
bres superiores han llegado a estos lugares, jamás he [ poseen la ciencia, hallan su provecho en la humamdad.»
3. El Filósofo dijo: «Tan sólo el hombre lleno de
sido impedido de verlos.» Los que seguían al Filósofo le humanidad puede amar verdaderamente' a los hombres
introdujeron, y cuando el residente salió, les dijo: y puede odiarlos de manera conveniente.»
«Discípulos del Filósofo, seáis cuantos seáis, ¿por qué
gemís porque vuestro maestro ha perdido su cargo en
el gobierno? El Imperio está sin leyes (256 ), sin direc-
ción, hace largo tiempo; el Cielo va a tomar a este
l 4. El Filósofo dijo: «Si el pensamiento es dirigido
sinceramente hacia las virtudes de la humanidad, no
se cometerán acciones viciosas.»
gran hombre para hacer de él un heraldo (257), re- 5. El Filósofo dijo: «Las riquezas y los honores son
uniendo a las poblaciones a su paso y para obrar una el objetivo del deseo de los hombres; si no se los puede
gran reforma.,, obtener por las vías honestas y recta~, .~s preci~o re-
nunciar a ellos. La pobreza y una pos1c10n humilde o
25. El Filósofo juzgaba el canto de música llamado vil son objeto del odio y del desprecio de los hombres;
Tchao (compuesto por Chun), perfectamente bello y si no se puede salir de ellas po_r la~ vías honestas y r~c­
hasta perfectamente propio para inspirar la virtud. Juz- tas, es preciso permanecer asi. S1. el homb,re supen~r
gaba el canto de música llamado Vu, guerrero, perfec- abandona las virtudes de humamdad, ¿como podna
tamente bello, pero de ningún modo propio para inspi- alcanzar una reputación de sabiduría perfecta? El hom-
rar la virtud. bre superior no debe obrar un solo instante contraria-
mente a las virtudes de humanidad. En los momentos
26. El Filósofo dijo: «Ocupar el rango supremo y más apurados, como en los más confusos, debe confor-
no beneficiar a aquellos a los que se gobierna; practi- marse con ellas.»
car los ritos y usos prescritos sin ningún respeto, y las 6. El Filósofo dijo: «Aún no he visto a un hombre
ceremonias fúnebres sin verdadero dolor: he ahí lo que amase convenientemente a los hombres llenos de
que no puedo resignarme a ver.» humanidad, que tuviese un odio conveniente hacia los
278 LIBROS CANONICOS CHIXOS
EL LU:<: • YCN 279

hombres viciosos y perversos. El que ama a los hom- es difícil de conseguir. Si no se pudiera por una real
bres llenos de humanidad, no pone a nadie por sobre y s}ncer~ ?bservación de los rít?s r~gir un reino, ¿.de
ellos; el que odia a los hombres sin humanidad prac- que serv1na conformarse a los ntos:'»
tica ésta; no permite que los hombres sin humanidad 14. El Filósofo dijo: «No te inquietes por no ocu-
se acerquen a él. par empleos públicos, pero inquiétate de adquirir los
»¿Hay personas que puedan hacer un solo día uso talentos necesarios para ocupar estos empleos. No te
de todas sus fuerzas para poner en práctica las virtu- aflijas por no ser aún conocido, pero busca llegar a
des de humanidad? (De haber ocurrido) jamás he vis- ser digno de serlo.»
to que sus fuerzas no hayan sido suficientes (para cum- 15. El Filósofo dijo: «San (nombre de Thseng-tsé),
plir su deseo), y, si existen, no las he visto aún.» mí doctrina es sencilla y fácil de penetrar.» Hhseng-tsé
7. El Filósofo dijo: «Las faltas de los hombres son respondió: «Eso es cierto.»
relativas al estado de cada uno. Examinando atenta- Habiendo salido el Filósofo, sus discípulos pregun-
mente estas faltas, se llegará a conocer si su humani- taron lo que su maestro había querido decir. Theseng-
dad era una humanidad vertladera.» respondió: «La doctrina de nuestro maestro consiste
únicamente en poseer rectitud de corazón y amar
8. El Filósofo dijo: «Si por la mañana has oído la al prójimo como a sí mismo».
voz de la razón celeste (Tao) puedes monr por la tar-
de.» 16. El Filósofo dijo: «El hombre superior es in-
fluenciado por la justicia; el hombre vuli:;'.ff es influen-
9. El Filósofo dijo: «El hombre de estudio cuyo pen- ciado por el <.<mor a li< ganancin."
samiento se dirige hacia la práctica de la razón, pero
que se avergüenza de llevar malos vestidos y de ali- i 7. El Filósofo dijo: «Cuando ·veas a un sabio, re-
mentarse con malos alimentos, no está aún apto para flexiona contigo mismo si tienes las mismas \·irtudes
oír la santa palabra Cle la justicia.» que él. Cuando veas un perverso, concéntrate en tí mis-
mo y examina atentamente tu conducta.»
10. El Filósofo dijo: «El hombre superior, en todas 18. El Filósofo dijo: «Cumpliendo tus deberes res-
las circunstancias de la vida, se halla exento de pre- pecto a tu padre y a tu madre, no hagas sino una lige·
juicios y de obstinación; no se rige sino de acuerdo ra observación si ves que ellos no están dispuestos a
con la justicia.» seguir tus advertencias; ten hacia ellos los mismos res-
11. El Filósofo dijo: «El hombre superior fija sus petos y no te opongas a su voluntad; si experimentas
pensamientos en la virtud; el hombre vulgar, los diri· por parte de ellos malos tratos, no murmures.»
ge hacia la tierra. El hombre superior no se preocupa 19. El Filósofo dijo: «En tanto que tu padre y tu
más que de la observación de las leyes; el hombre vul- madre subsistan, no te alejes mucho de ellos; sí te
gar no piensa más que en los provechos.» alejas de ellos, debes darlos a conocer la comarca don-
12. El Filósofo dijo: «Aplícate únicamente a las ga- de vas a marcharte.»
nancias y a los provechos, y tus acciones te harán re- 20. El Filósofo dijo: «Durante tres años (después de
coger muchos resentimientos.» 1 su muerte) no te apartes del camino que ha seguido
13. El Filósofo dijo: «Se puede regir un reino por 1 tu padre; entonces podrá tu conducta llamarse piedad
una real y sincera observación de los ritos, y esto no L filial.»
231
280 LIBROS CANONICOS CHil\OS
"¿Qué piensas de rrü?» El Filósofo respondió: «Eres un
21. El Filósofo dijo: «La edad de tu padre y de tu vaso». -¿Y qué vaso?, repuso el discípulo. -«Un vaso
madre no debe ser ignorada por ti; debe hacer nacer c<irgado de adornos (259), dijo el Filósofo.»
en t1 tanto la alegría como el temor.»
4. Alguien dijo que Yung (uno de los discípulos de
22. El Filósofo dijo: «Los antiguos no dejaban esca- Kungtsé) estaba lleno de humanidad, pero que estabo
par palabras vanas; temían que sus acciones respon- desnudo de lo3 takntos de la palabra. El Filósofo dijo:
dieran a ellas.» «¿Para qué es bueno hacer uso de la facultad de ha-
23. El Filósofo dijo: «¡Son tan raros los que se pier- blar con destreza? Las discusiones de palabra que se
den estando siempre prevenidos!» tienen con los hombres nos acarrean su odio. Si no sé
24. El Filósofo dijo: «El hombre superior ama ser tiene las virtudes de humanidad; ¿para qué me infor-
lento en sus palabras, pero rápido en sus acciones.» maría sobre si sabe hablar con destreza?»
25. El Filósofo dijo: «La virtud no está nunca como S. El Filósofo pensaba en hacer dar a Tsi-tiao-kai
una huérfana abandonada; debe necesariamente tener (uno de sus discículos) un empleo en el gobierno. Este
vecinos.» último dijo respetuosamente a su maestro: «Aún soy
26. Tsé-yeu dijo: «Si en el servicio de un príncipe completamente incapaz de comprender perfectamente
ocurre censurarle a menudo, pronto se cae en desgra- las doctrinas que me enseñas». El Filósofo se entu-
cia. Si, en las relaciones de amistad se censura a me- siasmó con estas palabras.
nudo a un amigo, pronto se experi~entará su indife- 6. El Filósofo dijo: «La vía recta (su doctrina), no
rencia.» es frecuentada. Si me dispongo a preparar un barco
para ir por mar, el que me seguirá, ¿no será Yeu» (so-
brenombre de Tsé-lu)» Tsé-lu, oyendo estas palabra:>,
Capítulo V se llenó de alegría. El Filósofo dijo: «Yeu; tú me sobre-
pujas en fuerza y en audacia, pero no en lo que ,·on
1. .El, Filósofo di)o: «Que Kong-tchi-tchang (uno de siste en apoderarse de la razón de las acciones I·11i-
s~s d1sc1pulos) podra cas':'rs.e, aunque estuviese en pri- manas.»
siones, porque no era cnmmal; y se casó con la hija 7. Meng-vu-pe (primer ministro del reino de l.u ~
del Filósofo.» · preguntó si Tsé-lu era humano. El Filósofo dijo: «lo
El ~ilósof? dijo a Nan-yung (uno de sus discípulos) ignoro.» Habiendo repetido su pregunta, el Filósofo
que s1 el remo era gobernado según los principios de respondió: «Si se tratase de mandar las fuerzas milita-
la. recta razó~, no sería rech~zado de los empleos pú- res de un reino de mil carros, Tsé-lu sería capa?: de
bhcos~ q~e. s1, por el contra~10, no era gobernado por ello; pero no sé cuál es su humanidad.»
~?s prmc1p10s, de la rec~:i razon, no sufriría ningún cas- -Y Kieu, ¿qué hay que pensar ele él? El Filósofo
:1go; y le caso con la hiJa de su hermano mayor. dijo: «Si se tratara de una ciudad de mil casas, o dé!
2. El Filósojo dijo que Tsé-tsien (uno de sus dis· una familia de cien carros, podría ser gobernador de
cípulos) era un hombre ~e ~na virtud superior. Si el ellos; yo no sé cuál es su humanidad.»
remo d~ Lu r;.o poseye~a. nmgun hombre superior, ,;,dón· -Y Tchi (uno de los discípulos de Kungtsé), ¿qué
de hubiera este adqmndo su virtud eminente? hay que pensar de él? El Filósofo dijo: «Tchi, ciñendo
una banda oficial v ocupando un puesto en la corte,
3. Tsé-kung hizo una pregunta en estos términos:
LL LL:< -Yl:~ 2~3
282 LIBROS CANONICOS CHINOS

sería c~paz, por ~~ elocución- florida, de introduir y de 14. Tsé-kung hizo una pregunta en estos términos:
conducir a los huespedes; no sé cuál es su humanidad.» «¿Por qué Khunk-vcn-tsé era llamado letrado o de una
educación distinguida (ven)?» El Filósofo dijo: «Es in-
8. El Filós<;>fo int~rpeló a T~é-kung diciendo: «¿Cuál teligente, ama el estudio, no se avergüenza de interro-
de yosotros, tu o I~;x1, sobrepuja al otro en cualidades?» gar a sus inferiores (para recibir de ellos informacio-
T,se-~ung respondw. con respeto: Yo, Sse, ¿cómo osa-
na igualarme a Hm? Hui no necesita oír más que una nes útiles), y por eso es llamado letrado o de una
parte de una cosa para comprender en seguida las diez educación distinguida.»
partes; yo, Ss~, de haber oído esta parte no puedo 15. El Filósofo dijo que Tsé-tchan (grande del Es~
comprender mas que dos. tado de Tching) poseía cualidades de un hombre supe·
El Filósofo dijo: «No te le pareces; te concedo que rior en número de cuatro; sus acciones se rodeaban de
no te le pareces.» gravedad y dignidad; sirviendo a sus superiores, era
9. Tsai-yu reposaba ordinariamente sobre su Jecho respetuoso; en los cuidados que tomaba para la sub-
durante el día. El Filósofo le dijo: «La madera podrida sistencia del pueblo, estaba lleno de benevolencia v de
no pue~e ser esc.ulpida;, un I?t;ro de barro no puede solicitud; en la distribución de los empleos públicos
ser bla~1queado;. r,de que serv1na reprender a Yu?» era justo y equitativo.
El Filosofo d130: «En el comienzo de mis relacio-
nes ~on los hombres, escuchaba sus palabras y creía 16. El Filósofo dijo: «Ngan-ping-tchi.:¡ng (grande del
q~e estas. se conformaban con sus acciones. Ahora, en Estado de Thsi) sabía conducirse perfectamente en sus
mis relac10.nes con lo~ hombres, escucho sus palabras, relaciones con los hombres; después de un largo co-
pero exammo sus acciones. mercio con él, los hombres continuaban respetándole.»
»Tsa1-yu ha obrado en mí este cambio.» 17. El Filósofo dijo: «Tchang-wen-tchung (grande
10. El 1:ilósofo dijo: «No he visto aún un hombre del reino de Lu) alojó una gran tortuga en una morada
que ~i.;ese mflex1ble en sus I?rincipios.» Alguien le res- especial, cuyas partes elevadas representaban monta-
pondro con respeto: ¿Y Chm-tang? El Filósojo dijo: ñas, y las vigas, hierbas marinas. ¿Qué se debe pensar
«~hang es ama~te. ~el placer, ¿cómo ha de ser infle- de su inteligencia?»
xible en sus prmc1p10s ?»
18. Tsé-tchang hizo una pregunta en estos térmi-
11. Tsé-kung dijo: «Lo que yo no deseo que los
hombres me hagan, deseo igualmente no hacérselo a
los demás hombres.» El Filósofo dijo: «Sse, aún no
[ nos: «El mandarín Tseu-ven fue promovido tres veces
a las funciones de primer ministro (ling-yin) sin mani-
festar alegría, y perdió tres veces este cargo sin mos-
has alcanzado ese punto de perfección.» trar ningún pesar. Como antiguo primer ministro, se
12. Tsé-kung dijo: «Se puede con frecuencia oír hizo un deber el instruir en sus funciones al nuevo
hablar a nuestro maestro sobre las cualidades o talen- primer ministro. ¿Qué se debe pensar de esta conduc-
t~s :iece.sarios para hacer a un hombre perfectamente
ta?» El Filósofo dijo que fue recta y perfectamente
d1stmgmdo; pero es muy raro oírle discurrir sobre fa honorable. (El discípulo) añadió: «¿Era eso humani-
naturaleza del hombre y sobre la razón celeste.»
dad?» (El Filósofo) respondió: «No lo sé aún; ¿por qué
13. Tsé-lu ~a?ía oído (en las enseñanzas de su maes- (en su conducta del todo natural) querer encontrnr la
tro) al!Sun~ m~x1ma moral, q~e no había practicado aún,
y tem1a oir aun otras parecidas. gran virtud que es la humanidad?»

J
284 LIBROS CA~O:XICOS CH!KOS 285

Tsui-tseu (grande del reino de Thsi), habiendo asesi- 24. El Filósofo dijo: «De las pRlabras floridas, de las
nado al príncipe de Thsi, Tchin-ven-tsé (igualmente maneras afectadas y de un respeto exagerado; he ahí
gran dignatario ta-fu del Estado de Thsí), que poseía de lo que Tso-kieu-ming se avergüenza. Yo, Khieu (di-
diez cuadrigas (o cuarenta caballos de guerra), se des- minutivo del Filósofo) me avergüenzo J.gualmente de
hizo de ellos y se retiró a otro reino. Cuando llegó allí ello. Ocultar en su seno el odio y Jos resentimientos,
dijo: Aquí también hay grandes como nuestro T,,ui- haciendo demostraciones de amistad a alguien; he ahí
tsé. Se alejó de allí, y se marchó a otro rc:no. Cuando de lo que Tso-kieu-ming se avergüenza. Yo, Khieu, me
llegó a él, dijo aún: Aquí también hay grandes como avergüenzo de ello igualmente.»
nuestro Tsui-tsé. Y se alejó de nuevo. ¿Qué se debe 25. Yen-yuan y Kí-lu estaban a su lado, y el Filó-
pensar de esta conducta? El Filósofo dijo: «Era pttl"l.» sofo les dijo: «¿Por qué uno y otro no me expresáis
-¿Era eso humanidad? (El Filósofo) dijo: «No sé ~iún; vuestro pensamiento?» Tseu-lu le dijo: «Yo deseo ca-
¿por qué (en su conducta del todo natural) querer en rros, caballos y abrigos finos y ligeros, para compar-
contrar la gran virtud que es la humanidad?» tirlos con mis amigos. Aunque ellos me los quitasen,
19. Ki-ven-tsé (grande del· reino de Lu) reflexiona- no experimentaría ningún resentimiento.»
ba tres veces antes de obrar. El Filósofo habiendo oído Yen-yuan dijo: «Yo deseo no enorgullecerme de mi
estas palabras, dijo: «Dos veces pueden bastar.» virtud y de mis talentos, y no esparcir el ruido de mis
20. El Filósofo dijo: «Ning-vu-tsé (grande del Es- buenas acciones.» .
tado de Vel), en tanto que el reino fue gobernado según Tseu-lu dijo: «Desearía oir expresar el pensamiento
los principios de la recta razón, afectó mostrar su cien- de nuestro maestro.» El Filósofo dijo: «Quisiera pro-
cia; pero cuando el reino no fue dirigido por Jos prin- curar a los viejos un dulce reposo; a los amigos y a
cipios de la recta razón, entonces afectó una gran igno- aquellos con los cuales tengo relaciones, conservar su
rancia. Su ciencia puede s ~r igualada; su (fingida) ig- fidelidad constante; a los niños y a los débiles, darles
norancia no puede serlo.» todos los cuidados maternales.»
21. El Filósofo, hallándose en el Estado de Tchin, 26. El Filósofo dijo: «¡Ay! Aún no he visto un hom-
exclamó: «¡Quiero voher allá! ¡Quiero volver allá! Los bre que haya sabido conocer sus defectos y que se
discípulos que tengo en mi país poseen ardor, habilidad, haya censurado en su interior.»
saher, maneras perfectas; pero no saben de qué mane- 27. El Filósofo dijo: «En un pueblecito de ~iez ca-
ra deben mantenerse en la vía rect8.» sas debe de haber hombres tan rectos, tan smceros
22. El Filósojo dijo: «Pe-i y Chu-tsi (dos hijos del como Khieu (él mismo), pero no hay quien ame el es-
príncipe (Ku-tchu) no piensan en bs faltas que se tudio como él.»
hau podido cometer en otro tiempo (si se ha cambia-
do de conducta); por ello es raro que el pueblo experi-
mente resentimientos contra ellos.» Capítulo VI
23. El Filósofo dijo: «¿Quién puede decir que Vei-
sang-kao era un hombre recto? Habiéndole alguien pedi- l. El Filósofo dijo: «Young puede cumplir las fun-
do vinagre, fue a buscarlo a casa de su vecino para ciones de aquel que se coloca en su asiento, con la faz
dárselo.» vuelta hacia el Sur (es decir, gobernar un Estado).»
286 LIBROS CANONICOS CHINOS 287
Tch1:1-ng-kun~ (Yung) p~eguntó si Tsang-pe-tsé (podía 4. El Filósofo, interpelando a Tchung-kung, dijo: «El
cump~ir la~ ~!sm~s func10nes). El Filósofo dijo: «Pue- pequeño de una vaca de color mezclado, que tuviera el
de; tiene 3mc10 libre y penetrante.» pelo amarillo y cuernos en la cabeza, aunque se pudie-
. f'ch~ng-kung dijo: «Mantenerse siempre en un situa- ra desear no emplearle en ningún uso (los genios) de
c10n digna de respeto y obrar de una manera grande y las montañas y de las riberas, ¿le rechazarían?»
liber!11 en la alta dirección de los pueblos que nos son
confiados; ¿no es es~o tambi~n lo que vuelve capaces 5. El Filósofo dijo: «En cuanto a Hui, su corazón,
de gobernar? P~ro s1 no se l!iene más que liberalidad, durante tres meses, no se apartó de la gran virtud de
Y t<;>das las acciones responden 3. esta disposición de humanidad. Los demás hombres obran así durante un
caracter, ¿no ~s carecer de las condiciones necesarias mes o un día, ¡y es todo!»
y no poseer smo una excesiva liberalidad?» 6. Ki-tang-tsé preguntó si Tchung-yeu podría ocu-
El Filósofo dijo: «Las palabras de Yung son confor- par un empleo superior en la administración pública.
mes a la razón.» El Filósofo dijo: « Yeu es ciertamente apto para ocupar
2. ~%ai-kong preguntó cuál de todos los discípulos un empleo en la administración pública; ¿por qué no
del Filoso_fo era el. 9ue tenía más amor al estudio. había de serlo?» En seguida preguntó: Y Sse, ¿es apto
~ungtse respondio con deferencia: «Había uno Yan- para ocupar un empleo superior en la administración
hm, .que amaba co.n pasión el estudio; no podía ~lejar pública? -«Sse tiene un espíritu penetrante, muy apto
de el. el deseo ardiente de saber; no cometía dos veces para ocupar un empleo en la administración pública;
la misma falta. Desgraciadamente, su destino era bre- ¿por qué no?» Aún preguntó: Kieu ¿es apto para ocu-
~e, y ha ~ue~to joven (m~rió a los treinta y dos año~). par un empleo superior en la administración públicá?
¡Ya no existe .. No he sabido que otro tuviese tan gran -«Kieu, con sus talentos, numerosos y distinguidos, es
amor al estud10.» muy apto para ocupar un empleo superior en la ad-
3.. Habiendo. sido em;ia~o. !sé-hoa (por el Filósofo) ministración pública; ¿por qué no?»
al ;emo de Tch1, Yan-tse p1d10 arroz para la madre de
Tse-hoa, que estaba momentáneamente privada del so-
[ 7. Ki-chi envió un mensajero a Min-tsé-kien ( discí-
pulo de Kungtsé) para preguntarle si quería ser go-
corr~ d~ su hi~o: _EJ ~ilósofo dijo: «Darle una medida.» bernador de Pi. Min-tsé-kien respondió: «Da las gracias
El. d_1sc1pulo p1d10. ;m~s. Da~1e una medida y media, re- por mí a tu amo, y si me envía de nuevo un mensajero,
plico. ~ ~n-tse l~ _d10 eme? pmg de arroz (ocho medidas). me encontrará ciertamente establecido a las orillas del
El Filosofo. dt30: «Tch1 (Tsé-hoa), dirigiéndose al Es- río Van (fuera de sus Estados).»
tado. de Ths~, monta?a caballos fogosos, llevaba peJli- 8. Pe-nieu (discípulo de Kungtsé), estando enfer-
zas fmas y hgeras; siempre he oído decir que el hom- mo, el Filósofo solicitó verle. Le tomó la mano, a tra-
bre s~penor socor~ía a los necesitados y no aumentaba vés de la ventana, y dijo: «¡Le pierdo! Era el destino
las riquezas del neo.» de este joven que tuviera esta enfermedad! ¡Era el des-
Y~ang-sse (uno de los discípulos del Filósofo), habien- tino de este joven que tuviera esta enfermedad!»
do sido hecho gobernador de una ciudad le dieron no- 9. El Filósofo dijo: «¡Oh! ¡Qué sabio era Hui! Tenía
vecientas medidas de arroz como sueldo'. Las rechazó. una vaso de bambú para tomar su alimento, una copa
_El Filósofo dijo: «No las rechaces; dáselas a los ha- para beber, y moraba en el humilde local de una calle
bitantes de los pueblecillos vecinos de tu morada.» estrecha y abandonada: otro hombre que él no hubiera
288 LIBROS CANONICOS CHINOS
EL te:.: - YLN 289

podido. soportar sus privaci.ones y sus sufrimientos. dad de c;orazón: "'.te., etc.), entonces éste no es más que
Esto, sm ,emb'!-rgo, no cambiaba la serenidad de Huí. ~n ~scr:tor hab11. Pero c~ando _la educación y las
jÜh! ¡Que sab10 era Hui!» mclmacrones naturales estan en iguales proporciones,
forman un hombre superior.»
10. Y~n-kieu dijo: «~O es que no me complazca en
el estud10 de tu doctrma, maestro; pero mis fuerzas 17. El Filósofo dijo: «La naturaleza del hombre es
son insuficientes.» El Filósofo dijo; «Aquellos cuvas recta; si est~ rectitud del natural se llega a perder
fuerzas son insuficientes, hacen la mitad del camino durante la vida, se ha rechazado de sí toda felic!dad.»
y se detienen; pero tú, tú, careces de buena voluntad.,, 18. El Filósofo dijo: «El que conoce los principios
11. El Filósofo, interpelando a Tsé-hía, le dijo: «Que de la recta razón, no iguala al que los ama; el que los
tu saber sea el saber de un hombre superior y no el ama, _no iguala al que hace de ellos sus delicias y los
de un hombre vulgar.» practica.»
12. Cuando Tsé-yeu era gobernador de la ciudad de 19. El Filósofo dijo: «Los hombres de inteligencia
Vu, el Filósofo le dijo: «¿Tienes hombres de mérito">» más que mediana pueden ser instruídos en los más
Respondi~: .Tengo a Tan-tai, de sobrenombre Mie-min.g, altos_conocimie~tos .del s~ber hi-!-mano; los hombres por
el cual, VIaJando, no toma camino de atajo, y que, ex- debaJO de una mtehgencia mediana no pueden ser ins-
cepto cuand? se trata de negocios públicos, jamás ha truídos en los elevados conocimientos del saber hu-
puesto los pies en la morada de Yen (Tseu-yeu). mano.»
13. El Filósofo dijo; «Meng-tchi-fan (grande del Es- 20. Fan-tchi preguntó qué era el saber. El Filósofo
tado de Lu) no se envanecía de sus hermosas acciones. dijo: «Emplear todas sus fuerzas para hacer lo que es
justo y conveniente a los hombres; honrar a los espí-
Cuando e~ ejército se batía en retirada, él estaba en la ritus y a los genios; estar de ellos siempre a la distan-

l
retagua~dia; pe:r:o cuando se estaba próximo a entrar
cia debida; he ahí lo que se puede llamar saber.» Pre-
en la c1ll:dad, _r:1caba su caballo y decía: «No es que
guntó lo que era humanidad. «¿Humanidad?, dijo (el
hay:i tei;i1do mas ;ralor que los demás para quedarme Filósofo, es lo que es al principio difícil de practicar,
atras, smo que m1 caballo no quería avanzar.» y que, sin embargo, se puede adquirir con muchos es-
14. El Filósofo dijo: «Si no se tiene la destreza in- fuerzos; he ahí lo que puede ser llamado humanidad.»
sinuante de To, intendente del templo de los antepasa- 21. El Filósofo dijo: «El hombre instruído es (como)
dos, y la hermo~ura de Sung-tchao, es muy difícil, ¡ay!, un agua límpida que regocija; el hombre humano es
avanzar en el siglo en que estamos.» (como) una montaña que regocija. El hombre instruí-
15. El Filósofo dijo: «¿Cómo salir de una casa sin do tiene en él un principio de movimiento; el hombre
PJlSar por l~ puerta? ¿Por qué, pues, los hombres no humano, un principio de reposo. El hombre instruído
siguen la via recta?» tiene en él motivos instantáneos de gozo; el hombre
humano tiene para él la eternidad.»
16. El Filósofo dijo: «Si las inclinaciones natura-
les del J::ombre domi~an a su edu~ació:i, entonces éste 22. El Filósofo dijo: «El Estado de Thsi llegará, por
no es mas que un zafio grosero; s1, por el contrario la un cambio o una revolución, al poderío del Estado de
educación domina las inclinaciones naturales del h¿m- Lu; el Estado de Lu, por una revolución, llegará al
bre (en las que están comprendidas la rectitud, la bon- gobierno de la recta razón.»
10
EL u;o; - Y\':-..'.
290 LIBROS CANONICOS CHINOS
- l os conoce1- a los demás
en seguida hacerse
23. El Filósofo dijo: «Cuando una copa de asas ha cosa,
S Y
perdido sus asas, ¿es aún una copa de asas? ¿es aún hoT~~~s; bastante imperio sobre sí mismo para ju~gar
una copa de asas?» l demás por comparación con nosotros, y o rar
24. Tsai:-ngo hizo una pregunta en estos términos: ª f?S 11 s como quisieran que se obrase co~ nosotros
Si un hombre lleno de la virtud de humanidad se viera ha_c1a es ºeso es lo que puede llamarse doctrma de hu-
m1smo, , 11'
interpelado con estas palabras: «Un hombre ha caído manidad; no hay nada mas a a.»
en un pozo», ¿practicaría la virtud de humanidad si se
lanzase tras él? El Filósofo dijo: «¿Por qué había de
obrar así? El hombre superior debe alejarse, no debe Capítulo VII
precipitarse por sí mismo en el pozo; no debe abusar
de la extensión del deber, que no obliga a perder la 1 El Filósofo dijo: «Comento, aclaro (las antiguas
vida (obrando contrariamente a los principios de la b. ) ero no las. compongo de nuevo. Ten~o fe en
razón).» fasr~~Íi:uas y las quiero; tengo l.a m~s ~hª est)1ma por
25. El Filósofo dijo: «El hombre superior debe apli- nuestro Lao-pang (sabio de la dmastia ang .»
car todo su estudio a formar su educación, a adquirir 2 El Filósofo dijo: «Meditar en. sil~ncio y traer a
conocimientos; debe atribuir una gran importancia a l . oria los objetos de sus meditac10nes; entregar-
los ritos o usos prescritos. Obrando así, podrá no apar- s~ 1:ie~tudio y no desanimarse; instruir a los hombr~s
tarse de la recta razón.» y no dejarse abatir. ¿Cómo llegaría a poseer estas vir-
26. Habiendo hecho el Filósofo una visita a Nan- tudes?»
tsé (mujer de Ling-kunk, príncipe del Estado de Vei), El Flósofo dijo: «La virtud no es cultivada; el
3
Tsé-Iu no quedó satisfecho. Kungtsé se inclinó en señal
de resignación, y dijo: «Si he obrado mal, que el Cielo est~dio n; se busca con cuidado; si se oye P.rofesar
me rechaze, que el Cielo me rechace.» rincipios de justicia y de equidad, no se q~uere se:
~irlos· los malvados y los :pervers~s nl ~meren co
27. El Filósofo dijo; «La invariabilidad en el medio rregirs~; ¡he ahí lo que constituye m1 do or. » •
es lo que constituye la virtud; ¿no es esto lo supremo
en todo? Los hombres raramente perseveran en ello.» 4 Cuando el Filósofo se hallaba en su casa, . sm
. . , de asuntos ¡qué dulces y persuasivas
28. Tsé-kung dijo: «Si hubiera un hombre que ma- preocupac1on eras' ·qué 'afable y cariñoso era su as·
nifestase una extrema benevolencia hacia el pueblo, eran sus man ·, 1
y no se ocupase más que de la felicidad de la multitud, pecto! ,
¿qué habría que pensar de él? ¿Se le podía llamar 5 El Filósofo dijo: «¡Oh! ¡Cuán decaído ~stoy de m1
hombre dotado de la virtud de humanidad?» . . ! ·Desde hace mucho tiempo no he visto en sue-
m1smo. 1
El Filósofo dijo: «¿Por qué servirse (para calificar- ños a Tcheu-kung! »
le) de la palabra humanidad? ¿No sería más bien un 6. El Filósofo dijo: '.'Que el pensamiento esté cons-
santo? Yao y Chun estarían por debajo de él.
»El hombre que tiene la virtud de humanidad desea tantemente tijo en .la via rect~; . t d de humanidad;
establecerse por sí mismo, y en seguida establecer a '.'.8~~ ~~s t~~~e~~~s º<l~ard:sc~n~~ ~ apliquen al cul-
los demás hombres; desea conocer los principios de las
EL LUN-YUN 293
292 LIBROS CANONIGOS CHINOS

tivo de las artes (los ritos, la música, el tiro con arco 12. El Filósofo prestaba la mayor atención al orden,
la equitación, la escritura y l;:t aritmética).» ' Ja guerra v la enfermedad.
7. El Filósofo dijo: «En el momento que una per- 13. Estando el Filósofo en el reino de. Thsi, _oyó la
sona ha venido a verme, y me ha ofrecido los presen- música llamada Tchao (de Chung). E~penmento tanta
tes usuales (260), jamás he dejado de instruirla.)) emoción, que durante tres lunas perd10 el gusto de I~s
alimentos. Dijo: «No creo que una vez compuesta mu-
8. El Filósofo dijo: «Si un hombre no hace ningún sica como ésta se haya llegado luego a este punto de
esfuerzo para desenvolver su espíritu, no se lo desen-
volvería yo mismo. Si un hombre no quiere hacer nin- perfección.»
gún uso de su facultad de hablar, no penetraré el sen- 14. Yen-yeu dijo: «¿Ayud8;~á nuestro ma~stro al
tido de sus expresiones; si, después de haber dado a príncipe de Vc'i?» Tseu-kung d110: «Para sabeno, yo se
conocer el ángulo de un cuadrado, no se sabe las di- lo preguntaré». .. ,
mensiones de los otros tres, entonces no renuevo ]a Entró (en la habitación d~ su ma~s~ro), y 9.IJO'. ¿Que
demostración.» piensas de Pe-i y de Chut-si? El Filosofo dl]o: «Esos
9. Cuando el Filósofo se sentaba a la mesa con una hombres eran verdaderos sabios de la antigüedad. Y
persona que sufría por la pérdida de alguien, no po- añadió: ¿No experimentaron n~ngún pesar?. -Busca-
día comer para satisfacer su apetito. El Filósofo, en ron adquirir la virtud_ de lmmam_dad, y obtuvieron esta
ese día (de luto), se entregaba él mismo al dolor, y no virtud. ¿Por qué hubieran expenmentado pes<:re;;?, Sa-
podía cantar. liendo (Tsé-kung), dijo: Nuestro maestro no as1st1ra (al
10. El Filósofo, interpelando a Yen-yuan, le dijo: «Si príncipe de Vel).»
se nos emplea en las funciones públicas, cumpliremos 15. El Filósofo dijo: «Alimentarse de un poco de
nuestro deber; si se nos despide, entonces descansa- arroz, beber agua, no tener otro apoyo que el brazo do-
remos en la vida privada. No hay más que tú y yo que blado para apoyar la c.c:beza, es ~m estado, no obstante,
obraremos así.» que tiene su satisfaccwn; Ser neo y honrado por me-
Tsé-lu dijo: «Si condujeras tres cuerpos de ejército, dios inicuos, es para m1 como la nube flotante que
o Kiun, de doce mil quinientos hombres cada uno, ¿a pasa.»
cuál de nosotros nos tomarías por teniente?»
El Filósofo dijo: «El que nos lanzara a combatir con 16. EI Filósofo dijo: «Si me fuera concedido agre-
un tigre, no teniendo otras armas que las manos; el gar a mi edad numero.sos años, ped~ría cincuenta para
que, sin motivos, quisiera pasar a nado un río; quien estudiar el Yi-king, a fm de que pudiera hallarme exen-
prodigara su vida sin razón y sin remordimientos. no to de faltas graves.»
querría tomarle por teniente. Me harfa falta un hom- 17. Los asuntos de que el Filósofo h~blaba habitual-
bre que llevase una vigilancia sostenida en la dirección mente eran el Libro de los versos, el Libro de los ana-
de los asuntos; que amase formar planes y ponerlos les v el Libro de los Ritos. Eran los temas constantes
en ejecución.» de sus conversaciones.
11. El Filósofo dijo: «Si para adquirir riquezas por 18. Ye-kong interrogó a Tsé-lu sobre Kungtsé. Tsé
medios honestos me fuera preciso desempeñar un ofi.
cio vil, lo haría; pero si los medios no eran honestos, Ju no le contestó. .
El Filósofo dijo: «¿Por qué no le has respondido? Es
desearía mejor aplicarme a lo que amo.»
EL LUN-YUN 295
294 LIBROS CANONICOS CHINOS

un hombre que a causa de los esfuerzos que hace para pero no con redes; cazaba los pájaros con flecha, pero
adquirir la ciencia, olvida tomar alimento; que por ía no con cepos.
alegría que experimenta por haberla adquirido olvid¡¡ 27. El Filósofo dijo: «¿Cómo pueden encontrarse
los trabajo~ q;i.e le ha cau~ado, y que no se inquieta hombres que obren sin saber lo que hacen? Yo no que-
por la prox1m1dad de la ve3ez. Sábelo muy bien.» rría comportarme de ese modo. Es preciso escuchar
las opiniones de muchas personas, elegir lo que ellas
19. El Filósofo dijo: «No nací dotado de ciencia. Sov tienen de bueno y seguirlas; ver mucho y reflexionar
un hombre que ha am~~o a los antiguos y que hacé maduramente sobre lo que se ha visto; éste es el se-
cuanto puede por adqmnr sus conocimientos. gundo paso del conocimiento.»
20. El Filósofo no hablaba en sus conversaciones ni 28. Los Heu-yang (habitantes de un país así llama-
de cosas extraordinarias, ni de bravura, ni de revueltas do) eran difíciles de instruir. Habiendo venido uno de
civiles, ni de los espíritus. sus jóvenes a visitar a los discípulos del Filósofo, deli-
. 21. El Filósofo, dijo: «S~ somos tres que viajamos beraron si le recibirían entre ellos.
Juntos, encontrare necesanamente dos maestros (en El Filósofo dijo: «Le he admitido a entrar (en el nú-
mis compañeros de viaje); elegiría el hombre de bien
para imitarle, y al hombre perverso para corregirme.» [ mero de mis discípulos), no le he admitido a marchar-
se. ¿De dónde viene esta oposición de vuestra parte?
Este hombre se ha purificado, se ha renovado él mis-
22. El Filósofo dijo: «El Cielo ha hecho nacer la vir-
tud en mí, ¿qué puede, pues, hacerme Hoan-tui?» mo, a fin de entrar en mi escuela; alabarle de estar
así purificado; yo no rnspondo de sus acciones pasadas
23. «Vosotros, mis discípulos, todos cuantos sois
¿creeis que tenga para vosotros doctrinas ocultas? N~ J o futuras.»
29. El Filósofo dijo: «¡La humanidad está tan lejos

l
tengo doctrinas ocultas para vosotros. No he hecho
nada que no os haya comunicado, ¡oh discípulos míos! de nosotros! Deseo poseer humanidad y la humanidad
Esta es la manera de obrar de Khicu (de él mismo).» viene a mí.»
24. El Filósofo empleaba cuatro clases de enseñan- 30. El juez del reino de Tchin preguntó si Tchao-
zas: la literatura, la práctica de las acciones virtuosas, kong conocía los ritos. Kungtsé dijo: «Conoce los ri-
la rectitud o la sinceridad y la fidelidad. tos.)) :Habiéndose alejado Kungtsé (el juez) saludó i.l
U-ma-ki, y, haciéndole entrar, le dijo: «He oído decir
25. El Filósofo dijo: «No puedo llegar a ver un hom- que el hombre superior no daba su asentimiento a las
bre santo; todo lo que puedo ver es un sabio.» faltas de los demás; sin embargo, un hombre superior,
El Filósofo dijo: «No puedo llegar a ver un hombre le ha dado su asentimiento. El príncipe se ha casado
virtuoso; todo lo que puedq es ver un hombre cons- con una mujer de la familia U, del mismo nombre que
tante y firme en sus jdea:;. el suyo, y la ha llamado U-meng-tsé. Un príncipe debe
»Carecer de todo y obrar como si se lo posevese en conocer los ritos y costum'bres; ¿por qué no los co-
abundancia; estar vacío y mo~trarse lleno; ser- peque- noce?»
ño y mostrarse grande, es un papel difícil de sostener U-ma-ki advirtió al Filósofo, que exclamó: «¡Qué fe-
constantemente.» liz es Khieu! Si comete una falta, los hombres están
26. El Filósofo pescaba algunas veces con anzuelo, seguros de conocerla.»
296 LIBROS CANO'.ll!COS CI-II!-<os
EL L\JX - YliN: 297
31. Cuando el Filósofo ~e encontraba
que ~abía c.m1tar bien, le persuadía para cuoen alguno Capítulo VIII
la m1sm q cantara
a pieza por segunda vez, y Je acompan-aba 110-
ciéndolo él. - .. l. El Filósofo dijo: «¡Es Tai-pe quien podía ser lla-
mado soberanamente virtuoso! No se encontraba nada
32. El Filósofo dijo: «En literat que afi.adir a su virtud. Tres veces rehusó el Imperio,
altura de los demás hombres· Si q .ura, no es~oy a la
nes sean las de un hombre su. erio u1ero que mis accio- y el pueblo no veía nada loable en su acción desinte-
jamás alcanzar la perfección.~ r, entonces no puedo resada.»
2. El Filósofo dijo: «Sí la deferencia y el respeto ha-
33. El. Filósofo ~ijo: «Si yo pienso en un hombre da los demás no están regidos por los ritos o la educa-
que reumera
, la santidad a la virtud de h umam'd a d ¡có- ción, entonces no son sino una cosa fastidiosa; si la vi-
mo osana compararme a él! Todo lo .· ' gilancia y la solicitud no están reguladas por la educa-
esfuerzo en practicar estas virtudes .. ¡¿uJe~e :s que me
ción, entonces no son sino timidez exagerada; si el va-
en enseñ.arlas a los demás sin desco;azona:~~myardc;, y
me abatir. Esto es todo lo que vo 0 . eJar- ior viril no está regulado .l?ºr la educación, entonces no
mí.» Kong-si-boa dijo: «Es justo· aña~·puedo decir de es sino insubordinación; s1 la rectitud no está regulada
tus discípulos, no podemos siquiera a ir qude nosotros, por la educación, entonces arrastra a una gran confu-
sas.» pren er esas co- sión.
»Si los que están en una condición superior tratan a
~4. El Filósofo estaba muy enferme Tse'-1 1 sus parientes como debe ser, entonces el pueblo se al-
phcó que e ·f · u e su-
. p rm1 Ie~': a sus discípulos elevar para él sus zará hasta la virtud de humanidad. Por la misma ra-
p~eganc.:s a los esp1ntus Y a los genios. El Filó f d' .. zón, si no olvidan y abandonan a sus antiguos amigos,
'«:Conviene eso?» Tsé-lu res ond·, - so o IJO. entonces e1 pueblo no obrará de manera contraria.»
c?nviene. Se ha dicho en ellibr~º tft~~a~~stet~: D~s? 3. Estando Thseng-tsé gravemente enfermo, hizo ve-
gir _vuestras plegarias a los espíritus y a loe ~~~·" 1~ -
1
nir cerca de él a sus discípulos, y los dijo: «Descubrid-
arnba .:Y de abajo (del Cielo y de la Tierra)» E~º~.11 .e me los pies, descubridme las manos.» El Libro de los
sofo dIJo: «La plegaria de Khieu (la ) · o- versos dice:
nente.» ' suya era perma-
«Tened el mismo temor y la misma circunspección
. 35. El Filósofo dijo: «Si se es pródigo y dad »Que si contemplaseis bajo vuestros ojos un abismo
JO, entonces no se es sumiso Si se e d . o a 1 1u- profundo.
s~monioso, entonces se es vii' y abyec~o c¿na~ia~o par- »Como si marcha~eis sobre un hielo frágil.»
sm embargo, preferible aun a la desob. d~ ª)eza es, Ahora o más tarde, sé que os debo dejar, mis que-
e 1encia.» ridos discípulos.
_ 36. El Filósofo dijo: «El ho b
igu~ldad y tranquilidad de alma. m ·
~~ s~pcnor tiene
penmenta sin cesar turbación e inquie~J.~ vulgar ex-
·
4. Estando enfermo Thseng-tsé, Meng-kig-tsé (gran-
de del reino de Lu) pidió noticias de su salud. Thseng-
37. El Filósofo era, ante todo amable b . tsé pronunció estas palabras: «Cuando el pájaro está
~u g!'avedad sin rigidez y la dig~idad d , y o seqmoso; próximo a morir, su canto se hace triste; pero cuando
inspiraban respeto sin violencia. e su contmente, el hombre está próximo a morir, sus palabras llevan la
marca de la virtud.»
298 LIBROS CANONIC,OS CHINOS
EL LVN-YL'N 299
Las cosas qi.;-e ~l hombre superior pone por cima de el Libro de !os Riíos; perfeccionémonos gracias a 1a
todo en la practica. de la recta razón, son en número Música.»
de tres: en su contmente y en su actitud tiene cuida.
to de todo lo que pudiera delatar la brutalidad y la 9. El Filósofo dijo: «Se puede forzar al pueblo a se-
rudeza; hace de modo que l.a verdadera expresión de guir los principio de la justicia y de la razón; no se
s:-i cara representt:: e~ lo posible Ja realidad y la since- le puede forzar a comprenderlos.»
ridad de sus sent1m1entos; q_i:e las palabras que esca- 10. El hombre que gusta de las acciones valerosas
pen de su .boca y la ~ntonac1on de su voz alejen todo y viriles, si experimenta las privaciones y sufrimientos
lo que pudiera ser bajo o vulgar y contrario a la razón de la miseria, causará el disturbio y el desorden; pero
En cuanto a l_o que concierne a los vasos de bambÓ el hombre que está desprovisto de las virtudes de hu-
(cosas menos importai:;i~es), es preciso que ::ilguien se manidad, aunque le falten los sufrimientos y las pri-
ocupe de su conservac1on. Yaciones, causará muchos más disturbios y desórdenes.
S.. Thseng;-tsé dijo: «Poseer capacidad y talento, y 11. El Filósofo dijo: «Suponiendo que un hombre
pedir conse30 a los que están desprovistos de ellos· esté dotado de la hermosura y de los talentos de
tener much? y tomar el consejo de los que no tiene~ Thcheu-kung. pero que al propio tiempo sea altivo y de
nada; ser neo y comportarse como siendo nobre· es- una avaricia sórdica, lo que pueda quedarle de esas cua-
tar lleno ! parecer vacío y desnudo de todo; de{arse lidades no vale la pena de que se le preste atención.»
ofe~der sm. demostrar resentimiento; en otro tiempo 12. El Filósofo dijo: «No es fácil entontrar una per-
tema un amigo que se conducía así en la vida.» sona que durante tres años se entregue constantemen-
6.. Thseng~tsé dijo:, «El hombre al que se le puede te al estudio sin tener a la vista los emolumentos que
confiar un Joven huerfano de seis palmos ( tchi) de puede sacar de él.»
alto (261), a quien se le puede entregar la administración 13. El Filósofo dijo «El que tiene una fe inquebran-
Y el mando de un reino de cien li de extensión, y que table en la verdad, y ama el estudio con pasión, con-
cuando surge un quebranto político no se deja arran- serva hasta la muerte los principios de la virtud, que
car de su deber, ¿no es un hombre superior? Sí; es son su consecuencia.
seguramente un hombre superior.» »Si un Estado se halla en peligro de revolución (por
7. Thseng-_tsé dijo: «Los letrados no deben no te- consecuencia de un mal gobierno), no ir a visitarle;
ner el alma firme y elevada, porque su fardo es pesado en un país que está entregado al desorden no se puede
Y su ruta, larga. ' permanecer. Si un Imperio se halla gobernado por los
»La humanid~d es el fardo que tienen que llevar (o principios de la rectitud y la razón, ir a visitarle; si
el deber que tienen. que cumplir); ¿no es, en efecto, no se halla gobernado por los principios de la razón.
muy riesado " mu" importante? Es con la muerte tan permaneced ignorados en el retiro y en la soledad.
solo cuando se cesa de llevarle; el camino ·no es en »Si un Estado se halla gobernado por los principios
efecto, muy largo?» l ' de la razón, la pobreza y la miseria, son casos de ver-
güenza; si un Estado no se halla gobernado por los
_8. El Filósofo dijo: «Elevemos nuestro espíritu me- principios de la razón, los casos de vergi.lenza son en-
diante la lectur~ d~l. Libro de los versos: establezca- tonces la riqueza y los honores.»
mos nuestros prmc1p1os de .conducta de acuerdo con
14. El Filósofo dijo: «Si no desempeñáis funciones
300 LIBROS CANONICOS CH lNOS EL u;;-;: - YCN" 301

en un gobierno, no déis vuestra opinión sobre su ad- 21. El Filósofo dijo: «¡No veo ningún defecto en
minisiración.» Yu! Era sobrio en el beber y en el comer, y sobera·
15. El Filósofo dijo: «¡Cómo sabía encantar el oído namente piadoso con los espíritus y con los genios. Sus
por la gracia y la melodía el jefe de música llamado vestiduras ordinarias eran malas y groseras, pero ¡cuán
Tchi, c<;>n su_ canto c~tle em;-i;c¿a por estas palabras: bellas y adornadas eran estas ropas y sus otros trajes
Kuan-tsm-tch1-luan! (¿l'ur qne estoy lejos de ti?).» ele ceremonial Habitaba una humilde morada; pero
16. El Filósofo dijo: «Ser valeroso y atrevido sin empleó todos sus esfuerzos en hacer elevar diques y
rectitud, alelado sin deferencia, inepto sin sinceridad: horadar canales para la circulación de aguas. No veo
no conozco tales caracteres.» ningún defecto en Yu.»
17_. ~l Filósofo dijo:« Estu~iar siempre como si no
pud1era1s nunca alcanzar (la cima de la ciencia) como Capítulo IX
si temierais perder el fruto de vuestros estudios'.»
18. El Filósofo dijo: «¡Ohl ¡Qué elevación qué su- l. El Filósofo hablaba raramente del provecho, del
blimidad en los gobiernos de Chun y de Yu! Y sin em- destino (o mandato del Cielo, ming) y de humanidad
bargo, todo era aún poco según ellos.» ' (la más grande de las virtudes).
19. El Filósofo dijo: «¡Oh! Qué grande era la con- 2. Un hombre del pueblecillo de Ta-hiang, dijo:
ducta de Yao en la administración del Imperio! ¡Qué «¡Qué grande es Kungtsé! Sin embargo, -no es su vasto
elevada y sublin:ie! Tan sólo el Cielo podía i~alarla saber lo que le ha dado su renombre.»
en gra~deza. ¡Umcarnente Yao podía imitar así al Cielo!
¡Sus virtudes eran tan vastas, tan profundas, que el
pueblo no encontraba nombres qué darlas! 1 Habiendo oído el Filósofo estas palabras, interpeló
a sus discípulos, diciéndoles: «¿Qué debo tratar de ha-
cer? ¿Emprenderé el oficio de cochero o aprenderé el

l
»¡Oh! ¡Qué grandeza! ¡Qué sublimidad en sus accio- de arquero? Seré cochero.»
nes y en sus méritos! ¡Y qué admirables los monumen- 3. El Filósofo dijo: «En otros tiempos se llevaba un
tos que han dejado de su sabiduría!» gorro de tela de lino para conformarse a los ritos;
20. Chun tenía cinco ministros, y el Imperio estaba ahora se llevan gorros de seda, corno más económico;
bien gobernado. - · quiero seguir a la multitud. En otro tiempo se incli-
Vu-vang decía: «Tengo por ministros diez hombres naban respetuosamente al pie de las gradas de la sala
de Estado hábiles en el arte de gobernar.» de recepción para saludar a su príncipe, conformán-
Kungtsé dijo: «Los hombres de talento son raros y dose a los ritos; ahora se saluda desde lo alto de las
dif~ciles de encontrar; ¿no es esto verdad? A partir de gradas. Esto es orgullo. Aunque en esto me aleje de la
la epoca de Chang (Yao) y de Yu (Chun). hasta estos mi· multitud, seguiré la moda antigua.»
nistros (de Vu-Vang), llenos" de méritos, tan sólo ha 4. El Filósofo estaba completamente exento de cua-
habido una mujer, así como nueve hombres de mérito tro cosas: no tenía amor propio, no tenía prejuicios,
v he ahí todo.» ' no tenía obstinación, no tenía egoísmo.
·· De tres partes que constitt~ían el Imperio Vu-vang,
hubo dos de ellas en las que continuó sirviendo la di- 5. El Filósofo. experimentó inquietudes y temores
nastía de Yn. La virtud del fundador de la dinastía de en Kuang. Y dijo: « Vu-vang no existe. ¿No depende
los Tcheu puede ser llamada una virtud sublime. ahora de mí el sacar a la luz la doctrina pura?
302 LIBROS CANONICOS CHINOS
EL LCN - YlJN 303

.»Si el Cielo hubiera re~uelto dejar perecer esta doc- doctrina de mi maestro, no veo nada más elevado; si
trma, l?s que h'.ln sucedido a Vu-vang, que no existe, busco penetrarla, no encuentro nada más impenetra-
no hubieran temdo la facultad de hacerle revivir y de ble· si la considero como delante de mis ojos y prece-
devolverle su .antiguo brillo. E~ Cielo no quiere, pues, diéiidome, en seguida se me escapa y huye de mi. Mi
que esa doctrina perezca. ¿Que me quieren, pues, los maestro, sin embargo, me ha conducido paso a paso;
hombres de Kuang?» ha desenvuelto gradualmente mi espíritu, porque sabía
cautivar a los hombres con sus palabras; ha extendido
6. Un Tai-tsai, o gran funcionario público, interro- mucho mis conocimientos en las ciencias que consti-
gó un día a Tseu-kung en estos términos: Tu maestro tuyen la educación y, sobre todo, me ha hecho estudiar
¿es un santo? ¿No tiene un gran número de talentos? el Libro de los ritos.
Tseu-kung dijo: «Ciertamente, el Cielo le ha depara- »Si quería detenerme, no podía. Cuando había agota-
do casi todo lo que constituye la santidad y, además do todas mis fuerzas (esta doctrina), siempre estaba
un gran número de talentos.» ' allí, como fija ante mí, a cierta distancia. Au!J-que he
Habiéndoles oído hablar el Filósofo de este modo deseado ardientemente alcanzarla, no he podido con-
dijo: «¿Me conoce ese gran funcionario? Cuando yo er~ seguirlo.»
pequeño me he encontrado en circunstancias penosas y 11. Estando el Filósofo muy enfermo, Tseu-lu le en-
difíciles; por eso he adquirido gran número de talen-
tos para la práctica de los negocios vulgares. El hom- vió un discípulo para que ~e _sirviera ~e ministr.º: ,
bre superior, ¿posee un gran número de estos talentos? En un intervalo (del sufnm1ento) que le perm1tlo la
No, no posee un gran número.» enfermedad, el Filósofo dijo: «¿No hace ya mucho tiem-
po que Yeu (Tseu-1~1) se conduce d~ 1:1na maner~ poco
Lao (uno de los discípulos de Kungtsé) dijo: «El Fi- conforme a la razon? No tengo mm1stros y, sm em-
lósofo repetía a menudo: "No fuí empleado joven bargo, tengo alguien que ~esempeña sus funciones, ¿a
en los cargos públicos; por eso me apliqué al estudio quién engaño, a mí o al Cielo? . . .
de las artes".»
»Antes de morir en manos de un m1mstro, ¿no hubie-
7. El Filósofo dijo: «¿Estoy verdaderamente en po- ra valido más para mí morir en manos de mis discípu-
sesión de la ciencia? No lo s,é. Pero si se encuentra un los? Aunque en este último caso, no hubiera tenido
ignorante que me haga preguntas, por vanas que sean, grandes funerales; ¡hubiera muerto en la vía recta!»
le responderé con mucho gusto, apurando el tema en 12. Tseu-kung dijo: «Si yo tuviera una, hermosa jo-
todas sus fases.»
ya, en las circunstanc~as actuales, ¿debena encerrarla
8. El Filósofo dijo: «El pájaro llamado Fungo Fung- v ocultarla en una cap, o buscar venderla a un buen
ling no viene; el río no hace salir de su seno el cuadro JJrecio?» El Filósofo dijo: «i\'enderl~! ¡Venderla! Pero
(sobre el cual está figurado el dragón). Estoy perdido.» aguardaría a alguien que pudiera estimar su valor.»
9. Cuando el Filósofo veía a alguien en traje de luto, 13. El Filósofo manifest9 su d~seo de ir a habit31r
o llevando el bonete y el hábito de magistrado, o ciego, entre los Kien-i o nueve tnbus barbaras de las reg1<;>-
aunque fuese más joven que él, se levantaba a su lle· nes orientales. Alguien dijo: «Esto sería una cosa _v~l
gada (si se halla sentado). Si pasaba ante él sentado, y abyecta; ¿por qué te_ner semejante dese??» El F1~0-
aceleraba el paso. sofo dijo: ««Donde hab1.ta el hombre .s,ul?,enor, el sab10,
10. Yen-yuan exclamó suspirando: «Si considero Ja ¿cómo puede haber baJeza y abyecc10n. »
304 LIBROS CANONICOS CHINOS EL Ll!N-YUx 305
14. El Filósofo, dijo: «~l!an~o volví del reíno de Ve'i cía que recibirá en lo sucesivo no se parece en nada a
al de Lu, correg1 y rectifique la música. Los cantos su estado presente. Sí llega a la edad de cuarenta o de
comprendidos bajo los nombres de Ya v de Kung (dos cincuenta años sin haber aprendido nada, no es digno
divisiones del Libro de los versos) cada uno fue d~­ de ningún respeto.»
vuelto al sitio que debía ocupar.» '
23. El Filósofo dijo: «Un lenguaje sincero y confor-
15. El Filósofo dijo: «Cuando estéis fuera de vuestra me a la recta razón, ¿no obtendrá el asentimiento uni-
casa, cumplid vuestros deberes respecto a vuestros ma- versal? Es un cambio de conducta, una conversión a
gistrados superiores. Cuando estéis en vuestra casa la virtud lo que es honroso y bueno ante todo. Un
cumplir vuestro deber respecto a vuestro padre, vues~ lenguaje insinuante y adulador, ¿no causará satisfacción
tra madre y vuestros hermanos. En las ceremonias fú- al que lo oye? Pero es la investigación de l<: verdad, lo
nebres, ,!lO os. pe_rmitáis ninguna negligencia. No os que es honroso y bueno ante todo. Experimentar sa-
entregue1s a mngun exceso en el uso del vino. ¿Cómo tisfacción oyendo un lenguaje adulador y no buscar lo
podría yo tolerar una conducta contraria?» verdadero; dar su asentimiento a un lenguaje sincero
16. Est'.lndo. el Filósofo a la orilla de un río, dijo: y conforme a la recta razón, y no convertirse a la vir-
»¡Con que majestad corre! ¡No se detiene ni de día ni tud; esto es lo que no he aprobado jamás ni practicado
de noche!» yo mismo.»
17. El Filósofo dijo: «No he visto aún a nadie que 24. El Filósofo dijo: «Colocad siempre en primera
amase tanto la virtud como se ama la belleza del fila la rectitud de corazón y la fidelidad; no contraed
cuerpo.» amistad con los que no se os parezcan; si cometeis
una falta, no temais jamás cambiar de conducta.»
18. El Filósofo dijo: «Pongo una comparación: Quie-
ro formar un montículo de tierra; antes de haber lle- 25. El Filósofo dijo: «A un ejército de tres divisio-
nado un canasto puedo detenerme; me detengo. Pon- nes (un cuerpo de 37.000 hombres), se le puede arreba-
go otra comparación: Quiero nivelar un terreno; aun- tar su general (y derrotarle); al hombre más abyecto, o
que ya haya transportado un canasto de tierra, tengo al más vulgar, no se le puede arrebatar su pensa-
siempre la libertad de continuar o de detenerme; pue- miento.»
do obrar de una manera o de otra.» 26. El Filósofo dijo: «Si hay alguien que, vestido con
19. El Filósofo dijo: «En el curso de nuestros colo- las ropas más humildes, más groseras, pueda sentarse
quios, aquel cuyo espíritu no se cansaba no se entor- sin avergonzarse al lado de los que llevan los trajes
pecía. ¡Este era Hui!» ' más preciosos y las ·más valiosas pieles, ¡ese es Yeu!
»Sin propósito de dañar y sin deseos ambiciones,
20. El Filós?fo, hablando de ~en-Yuan (Hui), decía: »¿A qué acción sencilla y virtuosa no está siempre
«¡Ay! Le veo siempre avanzar y Jamás detenerse.» propicio?» (Palabras del Libro de los versos.)
21. E~ Filósofo dijo: «La hierba crece, pero no da Tseu-lu (Yeu) tenía en la boca, sin cesar, la máxima
precedente. El Filósofo dijo: «Es al estudio y a la prác-
flores; si da flores, no produce granos maduros. ¡Qué
va a ser del pobre sabio!» 1 tica de la recta razón a lo que, sobre todo, es preciso

1
aplicarse; ¿cómo bastaría hacer el bien?»
. ~2. El Filósofo .dijo: «Desde el instante en que un
mno nace, es preciso respetar sus facultades; la cien- 27. El Filósofo dijo: «Cuando llega la estación de iri.-
306 LIBROS CA1'01'ICOS CH I~OS EL LUN-YUN 307

vierno, entonces es cuando se reconoce el pino y el ci- 3. Cuando el príncipe le hacía venir a su corte y le
prés (cuyas hojas no caen), mientras que las demás ho- encargaba de recibir a sus hu~spedes (262), su actitud
jas caen. cambiaba de repente. Su contmente era grm'.e y mesu-
rado, como si hubiera tenido trabas en los pies.
28. »El que está instruído y esclarecido por la razón, Si venía a saludar a las personas que se encontraban
no duda; el que posee la virtud de humanidad, no ex- cerca de él, sea a la derecha, ya a la izquierda, su toga,
perimenta pena; el que es fuerte y valeroso, no tiene por delante y por detrás, caía siempre recta y bien dis-
temor.»
puesta. . . ,
29. El Filósofo dijo: «Podemos aplicarnos con todas Su paso era acelerado, mtroduc1endo a los huespede~,
nuestras fuerzas al estudio, sin poder encontrar los ver- y tenía los brazos extendidos, como las alas de un pa-
daderos principios de la razón, la verdadera doctrina; jaro. . , , d b
se pueden encontrar los verdaderos principios de la ra- Cuando el huésped !1a~ía partido, ~l .~reia . s:-i, e er
zón sin poder establecerlos de una manera fija; se los ir a dar cuenta (al prmc1pe) de su m1s10n, d1c1endole:
puede establecer de una manera cierta, en relación a <:El huésped no está ya en tu presencia.»
los tiempos y a las circunstancias.»
4. Cuando penetraba bajo la puerta del palacio, in-
30. «Las flores del ciruelo se agitan de un lado y clinaba el cuerpo, como si la puerta no hubiera sido
de otro. bastante amplia para dejarle pasar. .
»Y pienso en colocarlas un sostén No se detenía al pasar bajo la puerta y, en su mar-
»Como no pensaría en ti. cha apenas tocaba el umbral con sus pies.
»¡Oh mi morada, de la que estoy tan alejado!» P~sando ante el trono, su continente cambiab'.'l de
El Filósofo dijo: «No se debe pensar en la distancia repente; su paso era grave .Y mesurado, como s1 J;i;.i-
cualquiera que sea, que nos separa (de la virtud).» biera tenido trabas en los pies. Sus palabras, tamb1en
parecían tan trabadas corno sus pies. , ,
Tomando su tocra con las dos manos, subia as1 a la
Capítulo X sala del palacio, ~on el cu~rpo inclinado -;z reteniendo
su aliento, como si no hubiera osado respirar.
1. Kungtsé, cuando aún residía en su aldea, era ex- Al salir, después de haber. dado un paso, se despo-
tremadamente sincero y recto; pero tenía tanta modes- jaba poco a poco de su contmente grave y respetuoso,
tia, que parecía desprovisto de la facultad de hablar. y adoptaba un aíre riente, y cuando ganaba la parte ba-
Cuando se encontró en el templo de los antepasados ja de la escalinata, dejando caer de nuevo su to,f\a, otra
y en la corte de su soberano, habló clara y distinta- vez extendía los brazos como las alas de un pa3aro, y,
mente; y todo lo que dijo llevaba el sello de la refler al pasar ante el trono de nuevo, cambiaba su aspecto:
xión y de la madurez. y su continente tornábase grave y mesurado, como SI
2. En la corte, habló a los oficiales inferiores con hubiera tenido trabados sus pies.
firmeza y rectitud; a los oficiales superiores, con una 5. Al recibir la marca distintiva de su dignidad ( co-
franqueza cortés. mo enviado de su príncipe), inclinó profundamente el
Cuando estaba presente el príncipe, conservaba una cuerpo, como si no hubiera podido soportarla. En se:
actitud respetuosa y digna. guida la levantó en alto con las dos manos, como s1
308 LIBROS CANONICOS CHINOS

hubiera querido presentarla a alguien, y la bajó hasta deber cambiar su manera de vivir y el lugar donde tenb
el suelo_, como para entr~garla a otro; mostrando en la costumbre de reposar.
su co~tmente y en su actitud la apariencia del temor 8. En cuanto al alimento, no rechazaba el arroz co-
y haciendo su marcha, ya lenta, ya rápida de acuerdo cido en agua ni las carnes de vaca o pescado cortado
con los diferentes movimientos de su alm'a
Ofreciendo los presentes reales como era ~ostumbre en pequeños trozos.
Jamás comía platos corrompidos por el calor, ni pes-
tom~ba un continente grave y afable; ofreciendo lo~
cados lo mismo, ni carnes ya entradas en putrefacción.
de~as prese_ntes, su aspecto tenía algo de más afable y
mas obseqmoso. Si su color estaba alterado, no lo comía; si olían mal,
tampoco, o si había perdido el sabor; si no eran pro-
,6. El Filósofo no llevaba vestidos con adornos de ductos de la estación, tampoco los comía.
purpura o azul fuerte. No comía la carne que no estuviera cortada en líneas
No se hacía sus trajes ordinarios de tela roja 0 vio- rectas. Si un plato no tenía la salsa que le convenía~
leta. no le comía.
En la estación cálida, llevaba una ropa de tela Je Por mucha carne que hubiese en su comida, hacía
cáñamo fina o áspera, bajo la cual se ponía siempre de modo a no tomar jamás una cantidad que excedien1
otra para hacer resaltar la primera. a la que tenía de pan y de arroz. Su bebida no estaba
Su vestido negro (de invierno) estaba forrado de pie- reglamentada, pero no tomaba jamás una cantidad que
les de carnero; sus vestidos blancos, de pieles de gamo· mxdicrn turbar su espíritu. ·
sus vestidos amarillos, de piel de zorro. ' - Si el vino se había comprado en el mercado público,
De la ropa que usaba en su casa, tuvo durante 1.arcro no lo bebía; si se le presentaba carne seca comprada
tiempo la ~anga derecha más corta que la otra. "" en los mercados, no la comía.
Sus ~'est1dos de noche o de reposo eran siempre vez No se abstenía de jengibre en sus alimentos.
y media tan largos como su cuerpo. No comía mucho jamás.
En su casa usaba vestidos gruesos, hechos de pelos Cuando ofrecía los sacrificios y las oblaciones en los
de zorros. palacios del príncipe, no retenía para él, ni siquiera una
Excepto en época de luto,.ningún motivo le impedía noche la carne oue había recibido. Cuando ofrecía él
llevar, unido a su ropa, todo lo que era de uso. mism~ las oblaciones de carne a sus antepasados, no
Si no llevaba el traje prorio para los sacrificios y pasaba tres días sin consumirla; si los tres días habían
las ceremonias, llamado vu-chang su ropa era siempre pasado, no la comía ya.
algo abierta por un lado. ' Comiendo, no discutía; dedicándose al reposo en su
No iba a hacer visitas de pésame con una ropa gmff- lecho, no hablaba.
y
necida de pieles de carnero un bonete negro. Aun cuando no hubiera tornado sino muy pocos ali-
El primer día de cada luna se ponía sus ropas é.e mentos v de los más comunes, ya vegetales, o caldo,
corte y se dirigía al palacio (para presentar sus respe- ofrecía' siempre una pequeña cantidad de ellos como
tos al príncipe). 0blacíón o libación, y practicaba esta ceremonia con el
7. En los días de abstinencia, se cubría constante· respeto y la gravedad convenientes.
mente con un traje blanco de lino. 9. Si la estera en la cual debía sentarse no estaba
En estos mismos dfas de abstinencia, era para él un extendida regularmente, no se sentaba encima.
310 LIBROS CANONICOS CHINOS EL LUK -YCK 311

10. Cuando los habitantes de su pueblecillo le invi- «El cuidado de sus funerales me pertenece a mí.»
taban a un festín, no se levantaba de la mesa sino Si recibía presentes de sus amigos, aunque éstos fue-
cuando los viejos que llevaban bastones se habían le- ran carros y caballos, de no tener carne que poder ofre-
vantado. cer como oblación a sus antepasados, no les daba las
Cuando los habitantes de su pueblecillo hacían la gracias como obligaba la cortesía.
ceremonia llamada no, para ahuyentar los espíritus ma- 16. Cuando se entregaba al sueño, no adoptaba la
lignos, se revestía de su ropa de corte e iba a sentarse
entre los asistentes al lado oriental de la sala. postura de un hombre muerto; y cuando estaba en su
casa, se despojaba de su gravedad habitual.
11. Cuando enviaba a alguien a adquirir noticias de Si alguien le hacía una visita vistiendo traje de luto,
los demás Estados, le hacía dos veces la reverencia y aun cuando fuese una persona de su conocimiento par-
le acompañaba hasta cierta distancia. ticular, jamás dejaba de cambiar de continente y de
Habiéndole enviado Kang-tsé cierto medicamento, lo adoptar un gesto conveniente; si encontraba a alguien
recibió dando muestras de reconocimiento, pero dijo: con gorro de ceremonia o que estuviese ciego, aunque
«Khiu no conoce bastante este medicamento y no se
atreve a probarlo. él mismo no llevara sino sus vestiduras ordinarias, ja-
más dejaba de testimoniarle deferencia y respeto.
12. Habiéndose incendiado su cuadra, el Filósofo, de Cuando se encontraba a una persona que llevaba ves-
vuelta de la corte, dijo: «¿Ha alcanzado el fuego a al- tiduras de luto, la saludaba, descendiendo de su carrua-
guna persona? Los caballos no me preocupan.» je; de la misma manera obraba cuando encontraba per-
13. Cuando le enviaban al príncipe un presente de sonas que llevaban tablillas en las que estaban inscritos
alimentos (263 ), creía al punto un deber colocarlos re- los nombres de los ciudadanos.
gularmente en la mesa y probarlos. Cuando el príncipe Si se había preparado para recibirle un festín esplén-
le enviaba un presente de carne cruda, la mandaba dido, jamás dejaba de cambiar de actitud al levantarse
siempre cocer, y en seguida la ofrecía (a los manes de de la mesa para irse de allí.
sus antepasados). Si el príncipe le enviaba como regalo Cuando de repente se dejaba oír el trueno o se le-
un animal vivo, se creía obligado a alimentarle y con- vantaban vientos huracanados, 110 dejaba jamás de
servarle con cuidado. Sí era invitado por el príncipe a cambiar de actitud (de adoptar un aíre de temor res-
comer con él, cuando éste se disponía a hacer una obla- petuoso hacia e1 cielo).
ción el Filósofo la probaba el primero. 17. Cuando montaba en su carrc, se mantenía en
Si estaba enfermo y el príncipe iba a verle, se hacía pie con las riendas en la mano.
colocar la cabeza al oriente, se revestía de sus trajes Cuando se hallaba en plena marcha, 110 miraba atrás,
de corte y se ceñía su más hermoso cinturón. ni hablaba sin motivo grave, ni señalaba a nada con
Cuando el príncipe le llamaba junto a él, sin esperar el dedo.
a su carruaje, que le seguía, iba a pie.
18. Decía: «Cuando el pájaro advierte el rostro del
14. Cuando entraba en el gran templo de sus an- cazador, se oculta a sus miradas y va a posarse a un
tepasados, se informaba minuciosamente de cada cosa. sitio seguro.»
15. Si alguno de sus amigos acababa de morir, y no Decía aún: «¡Qué bien sabe el faisán que habita en
tenía a nadie que le rindiera las honras fúnebres, decía: la cima de la colina elegir el momento (para tomar su
312 LIBROS CANONICOS CHINOS

alimento)! Tseu-lu, habiendo visto al fa" , · del Libro de los versos. Kungtsé le dio Ja hija de su
gerle, pero éste lanzó tres chillidos y ech1s~n, qul1so co- hermano en matrimonio.
o avo ar.»
6. Ki-kang-tsé preguntó cuál de los discípulos del
Filósofo tenía más aplicación y amor al estudio. Kung-
tsé respondió con deferencia: «Yan-Hui era el que más
HIA- LUN amaba el estudio; pero, desgraciadamente, se ha corta-
do su destino; ha muerto antes de tiempo. Ahora, ya
SEGUNDO LIBRO es un hecho: ¡no existe!"
7. Habiendo muerto Yan-yuan, Yan-lu (padre de Yan-
yuan) rogó al Filósofo que le diera su carro para ven-
CAPITULO XI derle, a fin de mandar construir una tumba para su
hijo, con el precio que sacara de él.
1. El Filósofo dijo: «Los primeros que hicieron El Filósofo dijo: «Que tenga talento o que no le tenga,
freso,s .en el conocimiento de los ritos y en el art p~o­ cada pobre reconoce siempre a su hijo como su hijo.
a mus1ca, son considerados (hoy) como homb e e Li (o Po-Yu, hijo de Kungtsé), cuando murió no tuvo
seros. Los que después de ellos y en nuestro r~~Jr~­ más que un ataúd interior y no una tumba. Yo no puedo
~an hecho nu~vos progresos en los ritos y en la P.. ir a pie por hacer construir una tumba (a Yan-yuan),
sica, son considerados como hombres su · mu puesto que voy con los grandes dignatarios, no debo ir
»Para mi . · . penares. a pie.»
uso prop10, sigo a los antiguos.»
2. El Filósofo dijo· De ·· · · 8. Habiendo muerto Yan-Hi, el Filósofo dijo: «¡Ay!
].os Estados de Tchin y ·d~< T .~u~nto me s1gmeron a ¡El Cielo me agobia a fuerza de dolores! ¡Ay! ¡El cielo
· sai, mnguno se acerca aho me agobia a fuerza de dolores!
ra a m1 puerta (para escuchar mis lecciones) -
»Los que ~rillaban por la palabra y en 1 di. .· ., 9. Habiendo muerto Yan-Hui, el Filósofo le lloró con
Yan-yuan, Mu1:-tseu-kian, Jan-pe-nieu ·y Tch~ng:k~1:is1ones exceso. los discípulos que le seguían dijeron: «Nuestro
»Los que brillaban por la palabra y en 1 ¿· ~· maestro se ha entregado demasiado a su dolor.»
eran TsaY-ngo y Tseu-kung; los que tení:~ ~~~s~~~~ El Filósofo dijo: «¿No he experimentado una pérdi-
tos para la administración de los asuntos e~a J da extremada?
y K1-lu; los que sobresalían en los estudio; f1Ji a~~yeu ,,s¡ no lamento extremadamente a tal hombre, ¿por
eran Tseo-yeu y Tseu-hia.» oso icos quién experimentaré un dolor parecido?»
3.. El Filósofo dijo: «Hui no me ayudaba (en . d" 10. Habiendo muerto Yan-Hui, sus condiscípulos
cus10nes); en todo cuanto yo decía no encontr mis is- desearon hacerle grandes funerales. El Filósofo dije:
de lo que no estuviese satisfecho.» aba nada «No es preciso.»
Sus condiscípulos le hicieron funerales suntuosos.
M~· f'.1 ~ilósofo dijo: «¡Oh! ¡Qué piedad fir I t , El Filósofo dijo: «Hui me consideraba como su pa-
. m¿se-kian! Nunca difería en nada con el l~est·ema dre; yo no le puedo considerar como mi hijo; la causa
mo e su padre, de su madre y de sus hermanos_,; imo- no consiste en mí, sino en mis discípulos.»
5. Nan-yung repetía tres veces al día la oda Pek ue1,
.. 1]. Kí-lu preguntó cómo era preciso servir a los es-
314 LlllROS CANO:-.<ICOS CHINOS HlA-IXK 315

píritus y a los genios. El Filósofo dijo: «Cuando no se de tambor, y les está permitido perseguirle con sus
está en estado de servir a los hombres, ¿cómo se po· burlas.»
dría servir a los genios?» 17. Tchai es sin inteligencia.
«Permítcrne, añadió, que ose preguntarte ¿qué es la San tiene el espíritu pesado y poco penetrante.
muerte?» Sse es ligero e inconstante.
El Filósofo dijo: «Cuando no se sabe aún lo que es Yeu tiene maneras poco corteses.
la vida, ¿cómo se podría conocer Ia muerte?» 18. El Filósofo dijo: «Hui se acercaba mucho a la
12. Min-tsé estaba al lado del Filósofo con aspecto vía recta; estuvo a menudo reducido a la más extrema-
tranquilo y sereno; Tseu-lu, cqn gesto austero y atrevi- da indigencia.
do; Jan-yeu y Tseu-kung, con aspecto grave y digno. El »Sse no quería admitir el mandato del Cielo y no bus-
Filósofo estaba satisfecho de ellos. caba sino acumular riquezas. Como intentaba muchas
En lo que concierne a Yeu (o Tseu-lu), dijo: «No le empresas, con frecuencia conseguía sus propósitos.»
ocurrirá morir de muerte natural. 19. Tsé-chang preguntó qué era la vía, o la regla de
13. Los habitantes del reino de Lu querían construir conducta del hombre virtuoso por su naturaleza.
un granero público. El Filósofo dijo: «Consiste en marchar recto, sin se-
Min-tsé-kian dijo: «¿Por qué no serviría aún el anti- guir las huellas de los antiguos, y con ello no penetrar
guo y por qué obrar cual pretendéis? (.Qué necesidad en la morada más secreta (de los santos l¡.ombres).»
hay de cambiar y de construir otro (que costará muchos 20. El Filósofo dijo: «Si alguno discurre sólida y vi-
sudores al pueblo?)» vamente, ¿le tomaríais por un hombre superior o por
El Filósofo dijo: «Este hombre no es un hombre de un retórico que impone a causa de ello?
palabras vanas; si habla, es siempre a propósito y con
un objeto útil.» 21. Tsé-lu preguntó si tan pronto como había oído
algo (una máxima o un precepto de virtud enseñado por
14. El Filósofo dijo: «(.Cómo los sonidos de la gui- el Filósofo) debía ponerlo inmediatamente en práctica.
tarra (264) de Yeu (Tseu-lu) pueden llegar hasta la puer- El Filósofo dijo: «'fienes un padre y un hermano mayor
ta de Khieu?» (A causa de ello) los discípulos del Filóso- que existen aún (y que son tus preceptores naturales);
fo cada vez sentían menos respeto hacia Tseu-lu. El Fí· ¿por qué, pues, tan pronto como hayas oído una
lósofo dijo: «Y eu ya ha subido a la gran sala, aunqua cosa la pondrías inmediatamente en práctica?» Yen-yeu
no haya entrado en la morada interior.» preguntó igualmente si en seguida que hubiera oído algo
15. Tsé-kung preguntó cuál, entre Sse y Chang, era debía ponerlo inmediatamente en práctica. El Filósofo
el más sabio. El Filósofo dijo: «Sse va más allá del dijo: «Tan pronto como la hayas oído, ponla en prác-
blanco; Chang no le alcanza. tica.» Konk-si-hoa dijo: «Yeu (Tseu-lu) ha preguntado
Y añadió: Siendo así, «¿Sse es superior a Chang?» si tan pronto como hubiera oído algo debería inmedia-
El Filósofo di.jo: «Pasarse es como no alcanzar.» tamente ponerlo en práctica. El maestro ha respondido:
16. Ki-chi era más rico que Tcheo-kung y, sin em- «Tienes un padre y un hermano mayor que existen aún.
bargo, Kieu imponía en su favor tributos más conside- Kien (Yan-yeu) ha preguntado si tan pronto como hu-
rables, que aumentaba sin cesar. biera oído algo debía inmediatamente ponerlo en prác-
El Filósofo dijo: «No es de los que frecuentan mis tica.» «El maestro ha respondido: Tan pronto corno la
lecciones. Los niños deben publicar sus crímenes a son hayas oído ponla en práctica. Yo, tchi (Kong-si-hoa ),

Jil
316 LIBROS CANONICOS CHINOS
HIA-LUN 317
dudo (sobre el sentido de estas dos respuestas) .
no oso hacer: una i:ueva pregunta. El Filósofo di·¿. ~~o siquiera de un día, no lo tengáis en cuenta en nuestras
cuanto a Kre1;1! siempre está dispuesto a retr1o ·. ~ pláticas (no tengáis ninguna reserva a causa de mi
por es.o le agmJone<? para que avance. Yeu gusta ~~d~~'. edad).
brepujar a los demas hombres; por eso le retengo.» · »Porque vivís apartados y en el aislamiento decís: No
somos conocidos. Si alguno os conociera, ¿qué haríais
22. El Filósofo experimentó un d:ía alarma e K . 1 entonces?»
Yan-;vi.:an se hab.í'.1 quedado atrás. Cuando se lenret~~ ?· »Tsé-lu respondió en tono ligero, pero respetuoso: «Su
el Fllosofo le di¡o: «'1Te creía muerto!, El d' , m o,
a·· E " ·>
IJO:, « sta~do vivo el maestro, ¿cómo Hui (Yan-
1sc1pu1o
··)
pongamos un reino de diez mil carros de guerra, aco-
osana monr?» yuai, sado entre otros grandes reinos; supongamos incluso
que por ejércitos numerosos, y que por ello sufre penu-
2~. Ki-tsé-jan preguntó si Tchuang-yeu v Yan-khjeu ria y hambre; que Yeu (Tsé-Iu) sea propuesto para su
podian. s_er llamados grandes ministros. · · administración; en menos de tres años, yo podría hacer
.. El Filosofo r~spondió: «Creía que iba a ser a propó· de suerte que el pueblo de ese reine recobra su valor
sito de .cosas 1mi::ortantes y extraordinarias sobre lo viril y que conociese Jo que podía.» El Filósofo sonrió
qut; me rnterroganas, ¡y vienes a hablarme de Yeu y de oyendo estas palabras.
Kh1eu! «Y tú, Khieu, ¿qué piensas?»
»Lo~ que son, llamados grandes ministros sirven a El discípulo respondió respetuosamente: «Suponga-
su prn-;c1pe segun los prir;ciJ?ios de Ja recta razón (y mos una provincia de sesenta o de setenta li de exten-
no segun ~os deseos del prmcipe); si no pueden entori.- sión, o siquiera de cincuenta o de sesenta Ii, y que Khieu
ces se retiran. • ' fuera propuesto para w administración; en menos de
»En c~anto Yeu y Khíeu pueden ser considerados co- tres meses podría hacer de suerte que el pueblo tuviera
m~ ha~1e~~? aumenta~o .el número de los ministros. lo suficiente. En cuanto a los ritos y a la música. yo
Y anad10. Por cons1gu1ente, no harán sino seguir Ja confiarí su enseñanza a un hombre superior.»
voluntad de su amo.» «Y tú, Chi, ¿qué piensas?»
~l .Filósofo ~ijo:. «~facer perecer a su padre 0 a su El discípulo respondió respetuosamente: «Yo no di-
prmc1pe no sena s1qmera seguir su voluntad.» ría que pudiese hacer esas cosas; yo deseo estudiar.
24 . . 1:sé-lu h~~o nombrar a Tsé-kao gobernador de p¡ Cuando se hacen ceremonias en el templo de los ante-
T ~\ F1Io.~o~o d1¡0: «~as hech? un perjuicio a ese joven»: pasados y tienen lugar las grandes asambleas públicas,
s~- u d110. «Tendra poblaciones que gobernar te· 1• revestido de mi ropa azul y de otras vestiduras propias
dra qu~ o~uparse con todo cuidado de los es' írit~<> para tal lugar y para tales ceremonias, yo quisiera
de la. t1ena y de ~os granos; ¿qué necesidad ti~ne de tomar parte en ellas en calidad de humilde funciona-
leer libros? ~pract1can~o los negocios, como va a ha· rio.»
cerlo). l!egara :3: ser mas tarde bastante instruído ,, «Y tú, Tian, ¿qué piensas?»
El Filosofo d130: «Ese es precisamente el por qué ·odio El discípulo no hizo sino sacar algunos sonidos ra-
1 ros de su guitarra, y como estos sonidos se prolonga-
a los doctores de esta clase.»
25. Tsé-lu, Thseng-sie, Yan-veu y Kong-si-hoa esta-
han sentados al lado del Filósofo '
J ran, la dejó, y levantándose, respondió respetuosamen-
te: «Mi opinión difiere completamente de la de mis tres
condiscípulos.»
El Filósofo dijo: «Aunque os fu.ese superior en edad
El Filósofo dijo: «¿Qué te impide expresarla? Cada
318 LIBROS CANONICOS CHINOS HJA- LUN 319

u~o puede . decir aguí su pen~amiento.» El discípulo es practicar la virtud de humanidad. Que un solo día
di30: «No siendo primavera, dejo a un lado mi ropa de un hombre domine sus inclinacicme.s y sus deseos de~­
esa esta~ión; pero .tocado c~n mi gorro de virilidad (265), arreglados, y que retorne a ~a 1?r:;ic~1ca de I::is leyes yn-
acampanado de cmco o seis hombres y de seis o siete mitivas, todo el Imperio comc1diri:t en decir que ~1ene
jóvenes,. me gustaría irme a bañar en las aguas del y 1a virtud de humanidad. Pero la virtud de humamda~l,
(266) e ff a tomar el fres.c? .ª esos lugares frondosos, ·depende de si mismo o bien ;.lepende de los de1!1as
donde se ofrecen los sacnfic10s al Cielo para pedir la f1 ombre?" Yan-Hui dijo: «Pcrm1teme pr~guntar· cua.lc,'>
lluvia, modular algunos aires y volverme' al punto a mi son las diversas ramificaciones de esta virtud.» ~l Fllo-
morada.» sofo dijo: «No mires nada contrariamente a lo~ ntos; no
El Filósofo, aplaudiendo estas palabras mediante un oigas n~da contrariar:~ente ~ los r~to~: ~o digas ,nad~
suspiro de satisfacción, dijo: «Sov de la opinión de contrariamente a los u tos.» Yan-Hm dIJo. «Aunque Hu1
Tian.» " no haya dado prueba hasta aquí de penetración, solicita
Partieron los tres discípulos, y Thseng-sie se quedó poner estos preceptos en práctica.»
aún algún tiempo. Thseng-sie dijo: «¿Qué se debe pen~ 2. Tchung-kung preguntó qué era la virtu_d de hu-
sar ~~ las palabras de estos tres discípulos?» El Filóso- manidad. El Filósofo dijo: «Cuando hayas salido de tu
fo dijo: «C~da. ,uno ha expresado su opinión, y he ahi casa, compórtate como si debieras ver a un h:iésped de
todo.» El anad10: «Maestro, ¿por qué has sonreído a las gran distinción; dirigit:;ndo a~ pueblo, compor.t~t~ con
palabras de Yeu?» el mismo respeto que s1 ofrecieras el graR sacnflc10. Lo
El Filósofo dijo: «Se debe administrar un reino se- que no desees que te hagan a ti mismo, no lo hagas a
gún las leyes y costumbres establecidas; sus palabras no los demás hombres. \Y comro~tándote así\ en eJ .rei¡;io,
eran modestas; por eso me he sonreído. nadie tendrá contra t1 resentimientos; en tu fam1ha, na-
»Pero Khieu, ¿no expresaba también el deseo de ad- die tendrá contra ti resentimientos.»
ministrar un Estado? ¿Cómo ver esto en· una provincia Tchung-kung dijo: «Aunque Yung (T~~ung-k'.-11'.g) no
de sesenta a setenta li, y hasta de cincuenta a sesenta ha dado hasta aquí pruebas de penetracion, solicita po-
li de extensión? Eso no es un reino. ner estos preceptos en práctica.»
«Y Tchi, ¿no era de cosas de un reino de lo que oía 3. Sse-ma-níeu preguntó lo que era la virtud de hu-
hablar? Las ceremonias del templo de Jos antepasados,
las asambleas públicas, ¿no son el privilegio de los gran- manidad. · d d
El Filósofo dijo: «El que está dotad9 d~}a virtu e
des de todos los ó~denes? Y ¿~ómo Tchi podía tomar humanidad es sobrio en palabras.» Y anad10: «El que es
parte, en ellas en callda~ de humilde funcionario? ¿Quién sobrio en palabras, es aquel al ~i;e se ll:;i_ma dotad<;> de
podna, pues, desempenar las grandes funciones?» la virtud de humanidad.» El Filosofo dijo: «Practicar
la humanidad es difícil; para hablar de ella, ¿no es pre-
Capítulo XII ciso ser sobrio en palabras?»
4. Sse-ma-nieu preguntó qué era un !10mbre sup~­
l. Yan-Hui preguntó qué era la Yirtud de humani- rior. El Filósofo dijo: «El hombre .supe~ior. po experi-
dad. menta ni penas ni temor.» ~se-ma-meu anad10: «El que
El Filósofo dijo: «Tener un imperio absoluto sobre sí no experimenta ni penas. m temor,. ,¿no es..ese al que
mis,mo, volver a lo~ ritos o a las leyes primitivas de Ja se llama un hombre supenor?» El Filosofo di30: «El qu;;
razon celeste, mamfestadas en las sabias costumbres, habiéndose examinado interiormente no encuentre en el
320 LIBROS CANONICOS CH lNOS H!A w LCN 321

ningún motivo de pena, ¿qué tendría éste que lamentar? 8. Ko-tsé-tching (grande del Es.tacto de Vei:), dijo:
¿qué tendría que temer?» «El hombre superior es natural, smcero, y. ~llo basta.
S. Sse-ma-nieu, lleno de tristeza, dijo: «Todos los ·De qué sirve darle los adornos de ~a educac1on?» .
hombres tienen hermanos; ¡yo soy el único que no los <. Tsé-kung dijo: «¡Qué hermoso discurso el tuyo, Jefe,
tiene!» sobre el hombre superior! Cuatro caballos enganchados
Tsé-hia dijo: «Chang (él mismo) ha oído decir: no podrían traer otro semejante a tu boca. Los adornos
»Que la vida y la muerte estaban sometidas a una ley de la educación son como el natural; el natu~al, como
inmutable, fijada desde el origen, y que las riquezas v los adornos de la educación. Las pieles de tigre o de
los honores dependían del Cielo; · leopardo, cuando e5tán c;urtidas, son como las pieles de
»Que el hombre superior vela con seria atención so- perro o de carnero curtidas.»
bre sí mismo, y no cesa de obrar así; que usa en el co- 9. Ngai:-kung preguntó a Yeu-jo .en est~s términos:
mercio de los hombres una deferencia siempre digna, «El año es estéril, y las ren~as del remo no bastan. ¿Que
y maneras distinguidas y corteses, mirando a todos los hacer en estas circunstancias?» . , .
hombres que habitan en el interior de los cuatro mares Yeu-jo respondió con d_i:feren~rn: ¿Por qu.e no exiges
(todo el Universo) como sus propios hermanos. Obran- el diezmo?» El príncipe dijo: «~i las dos dec1mas no me
do así, ¿por qué el hombre superior se afligiría, pues, bastan ¿qué haría con una décima sola?» . .
de no tener hermanos?»
Yeu-jo respondió de nuevo, ~on ~efei;-encia: ,'.'~1 las
6. Tsé-tcheng preguntó lo que era la penetración. El cien familias (todo el pueblo chmo¿ tiene!'.! lo sut!c;1ente,
Filósofo dijo: «No escuchar calumnias que se insinúan ¿cómo no lo tendría el prínc~pe? Si. l~s, cien f<>;m1!ias no
en secreto, como el agua que corre tranquilamente, y tienen lo suficiente, ¿por que lo ex1g1na el pnnc1pe?»
acusaciones cuyos autores estarían prontos a dejarse
cortar un trozo de carne para afirmarlas: esto puede 10. Tsé-tchang hizo una pregun~a concerni~~te a la
ser llamado penetración. No tener en cuenta las calum- manera cómo se podrían simular virtudes y d1s1p~r los
nias que se insinúan en secreto como un agua que co- errores del espíritu. El Filósofo dijo: «Poner en primera
rre tranquilamente, y acusaciones cuyos autores están fila la rectitud y la fidelidad a su palabra, _entregarse a
siempre dispuestos a dejarse cortar un trozo de carne todo lo que es justo (tratando de perfecc10!1arse cada
por afirmarlas; esto también puede ser llamado pene- día), es acumul~r virtudes. Amando a algmen, desear
tración extremada.» que viva; detestando!~, desear qu~ muera, es, por con~
siguiente, desear su vida, y, ademas, ~e~iear su muerte,
7. Tsé-kung preguntó qué era la administración de he aquí la turbación, el error del esp.1nLU. . . .
los negocios públicos. El Filósofo dijo: «Proveer sufi· »El hombre perfecto no busca las nquez~s; s:ente m-
cientemente las necesidad de las poblaciones, tener las cluso respeto hacia los fenómenos extraordmanos.»
tropas necesarias y que el pueblo te sea fiel.»
Tsé-kung dijo: «De encontrarse en la 5mposibiiidad 11. King-hong, príncipe de Thesi, preguntó a Kung-
de tener las tres cond~~iones,, y si fuese preciso privar- 1sé sobre el gobierno. , .
se de una de ellas ¿cual habna que apartar de preferen- Kungtsé le contestó con d~ft;rencia: «Que el prmc~pe,
cia?» El Filósofo dijo: «Las provisiones. Desde la más sea príncipe; el mi~istro~ m:i:;1stro; el p~dre: padre, el
remota antiguedad, todos los hombres están sujetos a hijo, hijo.» El príncipe anad~o: . «¡Muy bie~! .1 Es la ver-
la muerte; pero un pueblo que no tuviera confianza y dad! Si el príncipe no es prmc1pe, ~1 el i:;imstro no..es
fidelidad en los que le gobiernan, no podría subsistir."» ministro, si el padre no es padre, si el h1JO no es h1JO,
11
HIA·LUN 323
322 LIBROS CANONICOS CHINOS

aunque lo~ ingresos territorfales sean abundantes ¿ có. suplicios? Ama la virtud, y el pueblo será virtuoso.
mo Heganan a gozar de ellos y a consumirlos?» ' Las virtudes de un hombre superior son como el viento;
las virtudes de un hombre vulgar son como la hierba;
12. El Filósofo dijo: «El que con la mitad de una Ja hierba, cuando el viento pasa por encima, se inclina.»
pal~bra puede terminar los altercados, ¿no es Yeu
20. Tsé-tchang preguntó cómo debía ser un jefe para
(Tse-lu)? ser llamado ilustre (o de una virtud reconocida por to-
. »Tsé~~u no deja pasar el intervalo de una noche en la
CJecuc1on de sus resoluciones.» dos los hombres).
El Filósofo respondió: «¿A qué llamas tú ilustración?»
, 13. .El Filósofo ~ijo: «Puedo esq1char a los aboga- Tsé-tchang respondió con respeto: «Si se reside en las
~os y J_t;zgar .los pleitos como lc:s demá~ hombres, pero provincias, oir hablar bien de sí; si se reside en su fa-
lno sena me.¡or hacerlo necesano para impedir los plei- milia, oír hablar bien de sí.»
tos?» l El Filósofo dijo: «Eso es sencillamente un buen re-
14.. f'sé- tc~~ng hizo un~ pregunta sobre el gobierno. nombre y no ilustración. La ilustración de que se trata
El Filosofo dIJo: «~eflex10na maduramente, no dejes consiste en poseer lo natural, la rectitud, y amar la jus-
jamás de hacer el bien y de tratar las cosas con recti-
tud.»
15. El f'.ilósofo dijo: «El gue tiene estudios muy ex-
¡¡ ticia; en examinar atentamente las palabras de los hom·
bres, en considerar su contenido, en someter su volun-
tad a la de los demás hombres. De esta manera, si se
tensos .de hteratur~, es para el un deber el conformarse reside en las provincias se es ciertamente ilustre; si se

1
a los ntos; puede mcluso prevenir las sediciones.» reside en la familia, se es ciertamente ilustre.
»Este renombre, de que se trata, consiste alguna vez en
16. El Filósofo dijo: «El hombre superior perfeccio- no adquirir sino la apariencia de la virtud de humani-
na o desarrolla las buenas cualidades de los demás hom- dad y de alejarse de ella en sus acciones. Perseverando
bre~, no perfecciona o no desenvuelve sus malas inclí- en este camino no se experimenta ninguna duda; si se
nac1ones; el hombre vulgar es lo opuesto.» reside en las provincias, se oirá hablar bien de sí; si se
17. Ki-ki;ng-tsé pr~~untó a Kungtsé sobre el gobier- reside en la familia, se oirá hablar bien de sí.»
no. Kungt~e respond10 co!l def~rencia: «El gobierno es 21. Fan-tchi, habiendo seguido al filósofo a la parte
l<;> que es ):!1sto y ;ecto. S1 ¡50b1ernas con justicia y rec- inferior del lugar sagrado donde se hacían los sacrifi-
titud, ¿qmen osana no ser JUSto y recto?» cios del Cielo para impetrar la lluvia (lfu-yu), dijo:
18. Teniendo Ki-kang-tsé un gran miedo a los ladro- «Permíteme que ose preguntarte qué es preciso hacer
nes, pregu~tó a Kungtsé. sobre. este respecto. Kungtsé para acumular virtudes, corregirse de los defectos y
le respoi:id10 con deferencia: «SI no deseas los bienes de discernir los errores del espíritu.» El Filósofo dijo:
los dema~. aun c11anc10 lo.;; :recompensaras, tus súbditos «¡Oh! ¡Esta es una hermosa y gran pregunta!
110 robanan.»
_ 19. Ki-tkan-tsé preguntó de nuevo a Kungtsé sobre
[ »Es preciso colocar, ante todo, el deber de hacer Jo
que debe hacerse para (adquirir la virtud), y no colocar
la manera de gobernar, diciendo: «Si yo condeno a sino en segunda fila el fruto que de ello se debe obtener;
muerte a los que no respetan ninguna ley para favore- ¿no es esto acumular virtudes?; combatir sus defectos
cer a lo~ que obsc_r;var las leyes, ¿qué ocurrirá con esto?»
Kungtse resp?nq10 con d~ferenc_ia: «Tu que gobiernas
[ o sus malas inclinaciones, no combatir los defectos o
las malas inclinaciones de los demás; ¿no es esto corre-
los asuntos pubhcos, ¿que necesidad tienes de emplear girse de sus defectos? Por un resentimiento o una cóle-

J
324 LIBROS CANONICOS CHINOS HL\ • LUN 325

ra de una sola mañana perder su cuerpo, para que la Capítulo XIII


desgracia alcance a sus parientes, ¿no es esto una per-
turbación del Espíritu?» t. Tsé-lu hizo una pr;:gunta sobre la. manera de bien
gobernar. El Filósofo d130: «_Dar lo P,nm~ro al pueblo,
22. Fan-tchi preguntó qué era la virtud de humani- y con tu propia persona, eJen~plo ne virtu.d. D~r lo
dad. El Filósofo respondió: <<Amar a los hombres.» Pre- primero al pueblo, con iu propia persona, eJemp,o de
guntó qué era la ciencia. El Filósofo dijo: «Conocer a trabajo.» . .
los hombres.» Fan-tchi no penetró el sentido de estas -«Te ruego añadas algo a estas mstrucc1ones,,-«Que
respuestas.
no te fatigues jamás de obrar así.»
El Filósofo dijo: «Elevar a los honores a los hombres
justos y rectos, y rechazar a todos los perversos. Obran- 2. Tchung-khong, ejerciendo las funciones de mir:is-
do así, se puede hacer a los perversos justos y rectos.» tro de Ki-chi, ~iz_o una p~egunta s?bre la manera de bien
Fan-tchí, de vuelta, encontró a Tsé-hia y le dijo: «Ven- gobernar. El Filosofo diJo: «Comienza J?~r .tener b?eno.s
go de hacer una visita a nue~tro maestro, y le he pre- funcionarios bajo tus ordenes para d1ngir con. I!1teh-
guntado sobre la ciencia. El maestro me ha dicho: Ele- gencia y probidad las diversas ramas de tu adm1mstra-
var a los honores a los hombres justos y rectos y recha- ción; perdona las faltas li&en~s; eleva ~ l?s hombres de
zar a todos los perversos. Obrando así, se puede hacer virtud y talentos a las d1gmdades publicas.» Tch~ng­
a los perversos justos y rectos. ¿Qué ha querido decir?» khong) añadió: «¿Cómo conocer a los hombr~s ?-e virtu-
Tsé-hia dijo: «¡Oh! ¡Qué fértiles en aplicación son des y de talentos, a fin de elev~rlo_:; a las digmdades?»
estas palabras!» El F1lósofo dijo: «Eleva a las d1gmdades a los que co-
Habiendo Chun obtenido el Imperio, eligió entre la nozcas como tales; a los que no conozcas, ¿crees que
multitud, y elevó a los más altos honores a Kao-yao; a los demás hombres les olvidarán?»
los que eran viciosos y perversos, los tuvo alejados. Ha- 3. Tsé-lu dijo: «Supongamos, maest.n:?, .que el prínci-
biendo obtenido Chang el Imperio, eligió entre la mul- pe del Estado de Me! te desea para d1ngir los ~suntos
titud, y elevó a los más altos honores a Y-yn. A los que públicos. ¿A qué darías, desde luego, la preferencia?»
eran viciosos y perversos, los tuvo alejados. El Filósofo dijo: «¿No sería a hacer correctas las de-
nominaciones de las personas y de las cosas ?i>
23. Tsó-kung preguntó cómo era preciso comportar- Tsé-lu dijo: «De veras? Maestro, te separas de la pre-
se en sus relaciones con sus amigos. El Filósofo dijo: gunta. ¿A qué está rectificación?i~
«Corrige con rectitud de corazón y conduce a tu amigo El Filósofo dijo: «¡Eres muy su!lple, Yeu!. El hombre
por el camino de la virtud. Si no puedes obrar así, abs- superior, en Io que no conoce bien, experimenta una
tente. No te deshonres a ti mismo.» suerte de duda o de apuro.
24. Thseng-tsé dijo: «El hombre superior emplea su »Si las denominaciones no son exactas, correctas, en-
educación (o sus talentos adquiridos por el estudio) en tonces las instrucciones que las conciernen no respon-
reunir amigos, y sus amigos a ayudarle en la práctica den a ellas como conveniente; si las instrucciones no
de Ja humanidad.» responden a las denominaciones de las personas Y de
las cosas, entonces los negocios no pueden ser tratados
como conviene. .
i>No siendo tratados los ne~ocios como ,ci:mv1e::i-e, en-
tonces no se hace honor a los ntos y a la mus1ca; s1 no se
326 LIBROS CANONICOS CHINOS
HIA • LliN 327

hace honor a los ritos y la música, entonces las penas 7. El Filósofo dijo: «Los gobernantes de los Estados
de Lu y de Ve1 son hermanos,»
y los suplicios no alcanzan su fin de equidad y de justi-
cia; si las penas y los suplios no alcanzan su fin de 8. El Filósofo decía de Kong-tsé-king, grande del
equidad y de justicia, entonces el pueblo no sabe don- Estado de Vel', que se había comportado perfectamente
de poner seguramente los pies y tender sus manos. con su familia. Cuando empezó a poseer alguna cosa,
»Por eso, el hombre superior, en los nombres que da, decía: «Tendré un día más»; cuando tuvo un poco más
debe hacer siempre de suerte .que sus instrucciones res- decía: «Está bien»; cuando tuvo grandes riquezas, de-
pondan a ello exactamente; siendo estas tales, deberán cía: «Está perfecto.»
ser fácilmente ejecutadas. El hombre superior, en sus 9. Habiendo querido el Filósofo trasladarse al Esta-
instrucciones, no es jamás inconsiderado o fútil.» do de Ve:i, Yan-ycu conducía su carro,
4. Fan-tchi rogó a su maestro que le instruyese en El Filósofo dijo: «¡Qué multitud! (¡Qué gran pobla-
agricultura. El Filósofo dijo: «Yo no tengo el conoci- ción!)»
miento de un viejo agricultor.» Le rogó que le enseñara Yan-yeu dijo: «Una gran multitud, en efecto. ¿Qué
el cultivo de los jardines. Respondió: «Yo no tengo los se podría hacer por ella? El Filósofo dijo: Hacerla rica
conocimientos de un viejo jardinero.» v feliz.» El discípulo añadió: «Cuando sea rica v feliz
Habiendo salido Fan-tchi, dijo el Filósofo: «¡Qué hom- ¿qué sería preciso hacer aún?» El Filósofo diio: « Ins'.
bre tan vulgar es este Fan-tchi! truirla.» ,
»Si los que ocupan los rangos superiores en la socie- 10. El Filósofo dijo: «Si (un gobierno) quisiera em-
dad aman observar los ritos, entonces el pueblo no osa· plearme en los negocios públicos, en el curso de una
rá no respetarlos; si los superiores se complacen en la docena de lunas podría ya reformar algunos abusos;
práctica de la justicia, entonces el pueblo no osará no en tres años, la reforma sería completa."
practicar estas virtudes. Si las cosas pasan así, entonces 11. El Filósofo dijo: «Si unos hombres sabios y vir-
los pueblos de las cuatro regiones, llevando sobre sus tuosos gobernaran un Estado durante siete años, podría
espaldas a sus hijos, envueltos en mantillas, acudirán domar a los hombres crueles (convertirlos al bien) y
a ampararse bajo las leyes. (Cuando pueden hacerse a suprimir los suplicios.» ¡Qué perfectas son estas pala-
tales cosas), ¿a qué ocuparse de la agricultura?» bras! (de los antiguos sabios),
5. El Filósofo dijo: «Que un hombre haya aprendido 12. El Filósofo dijo: «Sí yo poseyera el mandato de
a recitar las trescientas odas del Libro de los versos, si la dignidad real, no i:ne sería preci~a más ~e una gene-
recibe un tratamiento para ejercer funciones en la admi- ración para hacer reinar por doqmer la nrtud de hu-
nistración pública, que no sabe desempeñar, o si es en- manidad,»
viado corno embajador a las cuatro regiones del Mundo, 13. El Filósofo di io: « Si alguien regula su persona
sin poder por sí mismo desempeñar su misión, aunque según los principios de equidad y de rectitud, ¿qué difi-
hubiera leído más, ¿de qué le serviría?» cultad experimentará en la administración del gobier-
6. El Filósofo dijo: «Si la persona del que manda a no?; si no regula su persona según los principios de
los demás, o que los gobierna, es dirigida según la rec- equidad y rectitud, ¿cómo podrá rectificar la conducta
titud y la equidad, no tiene necesidad de ordenar el de los demás hombres?»
bien para que se le practique; si la persona no es diri- 14. Habiendo vuelto Yan-yeu de la corte, el Filósofo
gida por la rectitud y la equidad, aun cuando ordenara le preguntó: «¿Por qué tan tarde?» El discípulo le res-
el bien no sería obedecida.»
328 LIBROS CANONICOS CHINOS Hl~. - LU~ .329

pondió respetuosamente: «Hemos tenido que tratar de personales, entonces los grandes asuntos no se termina-
negocios concernientes a la administración.» El Filósofo rán convenientemente.»
dijo: «Eran negocios del prínfipe, sin duda, porque si 18. Ye-kong, conversando con Kungtsé, dijo: «En mi
hubiera tratado de negocios de la administración públi- aldea hay un hombre de una rectitud y de una sinceri-
ca, aunque yo no estoy en funciones, aún soy llamado dad perfectas; habiendo robado su padre un carnero, el
a tomar conocimiento de ellos.» hijo presentó testimonio contra él.» .
15. Ting-kong (príncipe de Lu) preguntó si había una Kungtsé dijo: «Los hombres sinceros y rectos de m1
palabra que tuviera poder para hacer prosperar un Es- Jugar natal difieren mucho de ese; el padre oculta las
tado. Kungtsé respondió con deferencia: «Una sola pa- faltas de su hijo; el hijo oculta las faltas de su padre.
labra no puede tener ese poder; se puede, sin embargo, La rectitud y la sinceridad existen en esta conducta.»
aproximarse a esta concisión deseada.
»Hay un proverbio entre los hombres que dice: «Cum- 19. Fan-tchi preguntó qué era la virtud de humani-
plir su deber como príncipe es difícil; cumplirlo com0 dad. El Filósofo respondió: «En la vida privada ten
ministro no es fácil.» siempre un comportamiento grave y digno; en el manejo
»Si sabes que cumplir tu deber como príncipe es una de los asuntos, está siempre atento y vigilante; en las
cosa difícít ¿no es casi una sola palabra encontrar el relaciones que sostengas con los demás hombres, se
medio de hacer prosperar un Estado?» recto y fiel a tus promesas. Aun cuando estuvieras entre
El mismo príncipe añadió: «¿Hay una palabra que !os bárbaros de ias dos extremidades del Imperio, no
tenga el poder de perder un Estado?» Kungtsé respondió debes olvidar estos principios.»
con deferencia: «Una sola palabra no puede tener ese 20. Tsé-kung hizo una pregunta en estos términos:
poder; se puede, sin embargo, aproximarse a esa con· «¿En qué condiciones un hombre puede ser llamado le-
cisión deseada. Hay un proverbio entre los hombres que trado de primer orden (Sse) u hombre de Estado?» El
dice: «No veo que un príncipe halle placer en cumplir Filósofo dijo: «El que, en sus acciones y en su persona,
sus deberes, a menos que sus palabras no encuentren tiene siempre el sentimiento de la vergüenza del mal;
contradictores.» Que haga el bien y que no se oponga que, enviado como embajador a las cuatro regiones,
a él, está muy bien; que haya el mal y que no se le no deshonre el mandato de su príncipe: he ahí el que
opongan, ¿no es esto, en pocas palabras, encontrar la puede ser llamado letrado de primer orden u hombre
causa de la ruina de un Estado?» de Estado.»
16. Ye-kung preguntó qué era el buen gobierno. (Tsé-kung) añadió: Permítame preguntar cuál es el
El Filósofo dijo: «Deja satisfechos y contentos a los que viene inmediatamente. El Filósofo dijo: «Aquel de
que están cerca de ti, y los que están lejos acudirán por quien parientes y allegados alaban la piedad filial, y
sí mismos.» cuyos compañeros de juventud celebran su comporta-
17. Tsé-hia, siendo gobernador de Kiu-fu (ciudad del miento fraternal.»
Estado de Lu), preguntó qué era el buen gobierno. El Y añadió aún: «Permíteme preguntarte quién es el
Filósofo dijo: «No desees ir demasiado de prisa en la que viene en seguida.» El Filósofo dijo: «El que es
resolución de los asuntos, y no camines en ellos con siempre sincero en sus palabras, firme y perseverante
vista a pequeñas ventajas personales. Si deseas resol- en sus empresas, aun cuando tuviera la dureza de la
ver p:ontai!lente los asuntos, ~ntonces no los compren- piedra y fuese un hombre vulgar, puede, sin embargo,
des bien: s1 los resuelves en vista de pequeñas ventajas ser considerado como e] que le sigue inmediatamente.»
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Y dijo aún: «Los que están en nuestros días a la cabeza basta para formar de él u!! juicio equitativo. Sería !flUY
de la administración pública, ¿qué tales hombres son?» diferente si los hombres virtuosos de entre los habitan-
El Filósofo dijo: «¡Ay! Son hombres de la misma ca- tes de esa aldea le quisieran, y si los hombres viciosos
pacidad que la medida llamada ten, y que la medida de la misma aldea ie odiaran.»
llamada chao. ¿Cómo serían dignos de ser contados?» 25. El Filósofo dijo: «El hombre superior. es fácil-
21. El Filósofo dijo: «No puedo encontrar hombres mente servido, pero difícilmente satisfecho. Si se trata
que marchen por la vía recta, para comunicarlos la de agradarle, por medios contrarios a la razón, tam-
doctrina; ¿me sería preciso recurrir a hombres que ten- poco está satisfecho. En el empleo que hace de los
gan proyectos elevados y atrevidos, pero que carezcan hombres mide su capacidad (los emplea según su ca-
de resolución para ejecutarlos, o que, a falta de cien- pacidad)'. El ~ombre vi:lgar es difícilmente servido y
cia, estén dotados de un carácter perseverante y fir- fácilmente satisfecho. S1 se trata de complacerle, aun·
me? Los hombres de proyectos elevados y atrevidos, que sea por los medios contrarios a la razón, está
pero que carezcan de resoluciones para ejecutarlos, siempre satisfecho. En el empleo que hace de los hom-
avanzando por la vía recta, toman, como ejemplo a se- bres, no busca sino su ventaja personal.»
guir, las acciones extraordinarias de los grandes hom-
bres; los hof'.lbres que no_ tienen sino un carácter per- 26. El Filósofo dijo: «El hombre superior, si no se
severante y firme, se abstienen, por lo menos, de prac- encuentra en posición elevada, no muestra fausto Y
ticar lo que sobrepuja su razón.» orgullo; el hombre vulgar, muestra fausto y orgullo
22. El Filósofo dijo: «Los hombres de las provin- sin estar en posición elevada.»
cias meridionales tienen un proverbio que dice: "Un 27. El Filósofo dijo: «El hombre que es firme, pa-
homb_re que no tiene p~r~eve~<;mcia? no es capaz d.e ejer- ciente, sencillo y natural, sob~io en palabras, se acerca
cer m el arte de la ad1vmac10n, m el de la medicina"; mucho a la virtud de humamdad.»
este proverbio es perfectamente justo.» 28. Tsé-lu hizo una pregunta en estos términos: «(.En
«El que no persevera en la virtud, experimentará oué condiciones puede un hombre ser llamado le~n~­
alguna vergüenza.» ( Y-king). do de primer orden u hombre de Esta~o ?» .El Filo-
El Filósofo dijo: «Ei que no penetre el sentido de sofo dijo: «Investigar lo v~rdade_ro ~on smcendad. ~X·
estas palabras, no es bueno para nada.» poner el resultado de ~us mv:estig'.lc10~es o, de .sus m-
23. «El hombre superior vive en paz con todos los formaciones con la misma smcendad, tener siempre
hombres, sin obrar siempre igual. El hombre vulgar un aspecto afable y cortés; he ahí lo que se puede lla-
obra siempre igual sin estar, no obstante, acorde con mar condiciones de un letrado de pnmer orden. L.os
ellos.» amigos y los conocimientos deben ser tratados .c~:m sm-
ceridad y franqueza; 1os hermanos, con afab1hdad Y
~4. Tsé-kung hizo una pregunta en estos términos:
''.S1 todo~ los h~mbres de una aldea mimasen a alguno, cortesía.)>
c:que sena preciso pensar?» El Filósofo dijo: «Eso no 29. El Filósofo dijo: «Si un_ hombre ,virtuoso ins!ru-
basta para formar de él un ju,icio equitativo.» --«Si to- vera al pueblo durante siete anos, podna hacerle habíl
dos los hombres de una alde::i odiasen a alguno ·qué 'en el arte militar.»
sería preciso pensar de él?»- El Filósofo dijo: «És~ no 30. El Filósofo dijo: «Emplear en el ejército a po-
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blaciones no instruídas en el arte militar, es entregar- bía perfectamente conducir un navío. Uno y otro, ¿no
las a su propia pérdida.» han llegado a ia muerte? Yu y Tsie labraban la tierra
ellos mismos en persona y, sin embargo, han obtenido
el Imperio.» El maestro no respondió. Nan-kung-kuo sa-
Capítulo XIV lió. El Filósofo dijo: «¡Es un hombre superior! ¡Qué
hombre éste! ¡Cómo sabe realzar admirablemente la
1. Hien (nombre abreviado de Yuan-ne) preguntó lo virtud!»
que era la vergüenza. El Filósofo dijo: «Cuando el Es-
tado se gobierna por los principios de la recta razón, 7. El Filósofo dijo: «Ha habido hombres superiores
recibir un salario (por funciones que no se desempe- que no han estado dotados de virtud de humanidad;
ñan); cuando el Estado no se gobierna por los princi- pero no ha habido aún un hombre sin mérito que esté
pios de la recta razón, recibir igualmente un salario; dotado de la virtud de humanidad.»
esa es la vergüenza.» 8. El Filósofo dijo: «Si se ama bien, ¿no se puede
2. «Gustar de dominar su deseo de combatir, y no bien castigar? Si se tiene rectitud y fidelidad, ¿no se
satisfacer sus resentimientos ni sus inclinaciones ávi· pueden hacer amonestaciones?»
das; ¿no puede esto ser considerado como la virtud 9. El Filósofo dijo: «Si era preciso redactar los do-
de humanidad?» cumentos de una misión oficial, Pi-chin trazaba el plan
El Filósofo dijo: «Lo que yo no sé es, si esto puede y hacía el borrador; Chi-chu los examinaba atentamen-
considerarse difícil, como la virtud de humanidad.» te y colocaba en ellos los dichos de los antiguos; el em-
3. El Filósofo dijo: «Si un letrado ama demasiado bajador encargado de realizar la misión, Tsé-yu, corre-
la ociosidad y la tranquilidad de su casa, no es digno gía el todo; Tsé-tchan, de Thung-li, agregaba en él los
de ser considerado como letrado.» diversos adornos de estilo.»
4. El Filósofo dijo: «Si el Estado está gobernado por 10. Alguien preguntó quién era Tsé-tchan. El FHóso-
los principios de la recta razón, hablad alta y digna· fo dijo: «Era un hombre benévolo.»
mente, obrad alta y dignamente. Si el Estado no está Se preguntó también quién era Tsé-si. (El Filósofo)
gobernado por los principios de la recta razón, obrad dijo: «¿Ese? ¿_Ese? (Esta pregunta está fuera de lugar,)»
siempre alta y dignamente, pero hablad con mesura y Se preguntó quién era Kuan-tchung. Y dijo: «Es un
precaución.» hombre que había arrebatado a Pe-chi (personaje del
5. El Filósofo dijo: «El que tiene virtudes, debe te- Estado de Thsi), un feudo de trescientas familias. (Sin
ner la facultad de expresarse fácilmente; el que tiene embargo, este último), alimentándose de manjares gro-
la facultad de expresarse fácilmente, no debe necesa· seros, no dejó escapar hasta el fin de sus días ninguna
riamente poseer virtudes. El que está dotado de la vir-' palabra de resentimiento o de indignación.»
tud de humanidad, debe poseer valor viril; el que está 11. El Filósofo dijo: «Es difícil ser pobre y no ex-
dotado de valor viril, no posee necesariamente la vir· perimentar ningún resentimiento; es fácil, en compa-
tud de humanidad.» ración, ser rico y no enorgullecerse de ello.»
6. Nan-kung-kuo preguntó a Kungtsé en estos tér- 12. El Filósofo di jo: <dV1eng-kong-tcho (gran funcio-
minos: «Y sabía perfectamente tirar el arco; Ngao sa- nario del reino de Lu) es muy apto para ser el pri-
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334 LIBROS CANONICOS CHINOS
un trapacero sin rectitu~l; Hoan-k01;-g. príncipe de Thsi.
mer intepdente de las famili'as Tchao y Ve'i (familias era un hombre recto sm trapacena.»
nobles del Estado de Ting); pero no es capaz de ser
gran funcionario de los pequeños Estados de Ting y 17. Tsé-lu dijo: «Hoang-kong mató a Kong-~~é-kieu
de Sie.» Tchao-hoe murió con él; Kuan-tchung no munc:i; ¿_no
se debe decir que careció de la virtu~1, de hrn:n~1~1dact?»
13. Tsé-lu preguntó en que consistía el hombre ca- El Filósofo dijo: «Hc;iang-kon& reumo y pac1flc<? todc:_s
bal. El Filósofo respondió: «Si reúne la ciencia de Vu- los grandes Estados, sm re~urnr a la fi:~rz~ de las a.-
tchung (gran funcionario de Lu), la moderación de mas; este resultado fue debido a la l;-ab1hdaC! de. Kuan-
Kong-teho (gran funcionario de Lu), la fuerza viril de tchung. ¡Quién es aquel cuya humamdad puede igualar
Tshuang-tsé, de Pian (gran funcionario de la ciudad de
Pian), la habilidad en las artes de Jen-khieu; si, además a la suya!»
de esto es versado en el conocimiento de los ritos y de 18. Tsé-kung dijo: «Kuan-tchung, ¿no estaba desn~­
la música, puede ser considerado como un hombre ca- do de la virtud de humanidad? Cuando Hoan-kong mato.
bal y añadió: ¿Qué necesidad hay de que el hombre ca- a Kong-tseu-kieu (Kuan-tc~u_ng su ministro), no supo
bal de nuestros días sea tal como acaba de ser descrito? morir; pero ayudó al hom1c1da en su~ empresas.»
Si, viendo un provecho a obtener, piensa en la justicia; El Filósofo dijo: «Kuan-tchung ayudo a Hoan-kong a
si, viendo un peligro, sacrifica su vida; si, cuando se someter a los grandes de todos los órdef'.es, a crear la
trata de antiguas promesas, no olvida las palabras de unidad y poner en orden todo el Impeno .. E! pueblo,
sus días de otro tiempo, podrá también ser considerado hasta nuestros días, ha conservado los bei;ef1c10s de su
como un hombre cabal.» administración. Sin Kuan-tchung yo tendna ral?ados l?s
14. El Filósofo preguntó a Kong-ming, apellidado cabellos, y mis ropas colgadas cor nuctc:s a rm lado iz-
Kia (del Estado de Ve'i) sobre Kong-ven-tsé, gran dig- quierdo (según la costumbre de los barbaras).
natario del Estado de Ve'i, en estos términos: «¿Es ,,·Por qué (Kuan-tchung), como un hombre o un8: mu-
preciso creerlo? Se dice que tu maestro no habla, no jer \ulgar, hubiera cumplido .e,I deber de upa me.~10cre
ríe y no acepta nada de nadie.» fidelidad, ahorcándose o arroJandose a m; roso lleno de
Kong-min-kia respondió con respeto: «Los que han agua, sin dejar un recuerdo en la memona de los hom-
referido eso van demasiado lejos; mi maestro habla bres?»
en tiempo oportuno; no fatiga a los demás con sus 19 El intendente de Kong-tcho-ven-tsé, habic1!do lk-
discursos. Cuando hace falta estar alegre, r1e pero no "ada' a ministro por elección, 'J con el apoyo .ae est~
fatiga a los demás con sus risas. Cuando ello es justo, gran dignatario, fue con él a l~ corte del prü;~1pc.
recibe lo que se le ofrece; pero no fatiga con su avidez · El Filósofo, habiendo sabido est? I:echo, dijo: «Era
por recibir. El Filósofo dijo: «¿Se comporta así?, ¡cómo digno por sus virtudes y sus conocumentos de ser c::iyi-
puede comportarse así!>> sidcrado como adornado de las galas ele la cducacwvz
15. El Filósofo dijo: «Tsang-ven-tchung buscaba ob- (Ven).,,
tener del príncipe de Lu que su posteridad tuviese 20. »El Filósofo, habiendo dicho que Ling-kong, prí;1-
siempre la tierra de Fang en su posesión. Aunque hu- cipe de Ve'i, carecía de principios, Kh~ng-tsé observ?:
biese dicho que no quería exigirlo de su príncipe, yo «Si era así, ¿por qué no se le había pnvaclo de su dig-
no añado fe a sus palabras.»
nidad?»
16. El Filósofo dijo: «Ven-hong, príncipe de Tcin, era
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Kungtsé dijo: «Tchung-cho-yu preside la recepción ahora, los que se entregan al estudio, lo hacen para
de huéspedes y extranjeros; Chu-to preside las ceremo- Jos demás (para parecer instruídos a los ojos de los
nias del templo de los antepasados. Van-sun-kia pre- demás).»
side los asuntos militares; siendo esto así, ¿por qué se 26. Kieu-pe-yu (gran digi;iatario del Esta~<? de Vel)
le habría privado de su dignidad?» envió un hombre a Kungts~ para saber noticias s.uy~s;
21. El Filósofo dijo: «El que habla sin moderación Kuantsé hizo sentar al enviado a su lado, y le d1ng10
y sin circunspección, pone difícilmente sus palabras en una pregunta en estos términos: «¿Qu~ ha_ce tu señor?»
práctica.» El enviado respondió con respeto: «M1 senor desea dis-
minuir el número de sus defectos, pero no puede con-
22. Tchin-tching-tsé (grande del Estado de Tshl), seguirlo.» Habiendo salido. el .enviado'. el Filósofo dijo:
condenó a muerte a Kien-kong (príncipe de Tshi). Kung· «¡Qué digno enviado! ¡Que digno enviado!»
tsé se purificó el cuerpo con un baño y se trasladó a
la corte (de Lu), donde anunció el acontecimiento a 27. El Filósofo dijo que «cuando una cosa no
Nga1-kong (príncipe de Lu), en estos términos: «Tchin- vuelve a entrar en sus funciones, no es preciso mez-
keng ha matado a su príncipe; yo vengo a pedir que clarse en dirigirlas.»
sea castigado.» 28. Thseng-tsé dijo: «Cuando el hom~re super~o.r.me­
El príncipe dijo: «Expón el asunto a mis tres gran- dita sobre una cosa, no sale de sus funciones.» (Y-Kmg.)
des dignatarios.»
Kungtsé dijo: «Aunque voy inmediatamente junto a 29. El hombre superior enrojece ante el temor de
los grandes dignatarios, no por ello he creído menos un que sus palabras vayan más allá de sus acciones.
deber de hacerte conocer el hecho.» 30. El Filósofo dijo: «Las vías rectas, o virtudes
El príncipe dijo: «Es a mis tres grandes dignatarios principales del hombre superior, son en número de
a los que es preciso exponer el hecho.» tres, que yo no he podido aún alc'.'lr;izar comp~etamente:
Expuso el hecho a los tres grandes dignatarios, que la virtud de humanidad, que d1s1pa las tristezas; la
vieron que tal gestión no convenía. ciencia, que disipa las dudas del espíritu, y el valor
Kungtsé añadió: «Aunque voy inmediatamente junto viril, que disipa los temores.» . .
a los grandes dignatarios (vosotros no lo sois, pues no Tsé-kung dijo: «Nuestro maestro habla de s1 mismo
sois capaces de hacer justicia), no he creído menos un con demasiada humildad.»
deber el haceros conocer el hecho.»
31. Tsé-kung se ocupaba de comparar entr~ .ellos
23. Tseu-lu preguntó cómo era preciso servir al prín- a los hombres de las diversas comarcas. El Filosofo
cipe. El Filósofo dijo: «No abuses de él y hazle amo- dijo: «Sse, tú eres, sin duda! un sa~io muy esclarecido;
nestaciones.» en cuanto a mí, no tengo t1empo hbre para ocuparme
24. El Filósofo dijo: «El hombre superior se eleva de esas cosas.
continuamente en inteligencia y en penetración; el hom- 32. »No os aflijáis de que los hombres no. ?s co~oz­
bre sin méritos desciende continuamente en la igno- can; pero afligiros más bien de que no hayais podido
rancia y en el vicio.» aún merecer ser conocidos.>>
25. El Filósofo dijo: «En la antigüedad, los que se 33. El Filósofo dijo: «No rebelarse por ser enga-
entregaban al estudio, lo hacían para ellos mismos; ñados por Jos hombres, no precaverse contra su falta
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de fe, cuando, sin embargo, se la ha previsto de ante- 39. El Fílc;>sofo ~ijo: ~<Los sabios huyen del siglo.
mano; ¿no es esto ser sabio?» Los que los siguen, mmedratamente huyen de su patria.
3~. Ve!-seng-mu, d~iigiéndose a Kungtsé, le dijo:
»Los que siguen inmediatamente a estos últimos, hu-
Khie'-: (nombre abreviado del Filósofo), ¿por qué an- yen de los placeres.
das siempre por sendas y por los caminos propagando »Los que vienen inmediatamente, huyen las palabras
tu doctrma? ¿No amas tal vez demasiado hablar de engañosas.»
ella?» 40. El Filósofo dijo: «Los que han obrado así son
. Kuntsé dijo: <;Yo no osaría permitirme amar dema- en número de siete.»
s~ado. ,el persuadir por la palabra; pero yo odio la obs- 41. Tsé-lu pasó la noche en Chi-men. El guardián
tmac10n a aferrarse a una idea fija.» de la puerta le dijo: «¿De dónde vienes?» Tsé-lu le dijo:
35. El Filósofo dijo: «Cuando se ve al hermoso ca- «Vengo de junto de Kungtsé.» El guardián añadió: «Ei
ballo denominado Ki, no se alaba en él la fuerza sino debe saber, sin duda, que no puede hacer prevalecer
las caulidades superiores.» ' sus doctrinas y, sin embargo, ¡él obra y las propaga
siempre!>>
36. Alguien :pr:eguntó: ."¿_Qué se debe pensar del que 42. El Filósofo, estando un día ocupado en tocar su
devuelve beneflc10s por m3urias?»
El Filósofo dijo: (Si se obra así), ¿con qué se paga- instrumento de piedra (véase nota 38), llamado king,
en el Estado de Ve!, un hombre, llevanc;l.o un cesto a
rán entonces los beneficios mismos? sus espaldas, fue a parar ante la puerta de Kungsté, y
. >;Es preciso pagar el odio y las injurias con la jus- exclamó: «¡Ah! ¡Que corazón tiene el que toca así el
ticia, y los beneficios, con beneficios. king!»
37., El Filó.~ofo dij<:: «Yo no soy conocido de nadie.» Después de un momento de silencio, añadió: «¡Oh!
Tse-kung dijo: «¿Como es posible que nadie te co- ¡Los hombres viles! ¡Qué armonía! ¡king! ¡kíngl; nadie
nozca?» sabe apreciarla. Ha cesado de tocar; se ha terminado.
El Filósofo dijo: «Ne guardo rencor por ello al Ciclo; »Si el agua es profunda, entonces la pasan sin alzar
no acuso a los hombres. Humilde y sencillo estudian- su ropa;
te, he llegac~o por mí mismo a penetrar las cosas más »Si no es profunda, entonces se la levantan.»
elevadas. ¡S1 alguno me conoce, es el Cielo!» El Filósofo dijo: «Para el que es firme y perseveran-
te, nada es difícil.»
38.. Kong-p_e-lia~ calumniaba a Tsé-lu en presencia
de K~sun. Tse-fu-km.g-pe (gran.de del E;stado de Lu) in- 43. Tsé-echang dijo: «El Clm-king refiere que Kao-
forr::io de ello (al Filosofo) en estos terminos: «Su su- tsung pasó en el Lyang-yn (267) tres afias sin hablar;
perior (KJ-sun) duda ciertamente de Tsé-lu si cree ;;i ¿cuál es el sentído de este pasaje?»
Kang:pe-hao. Soy bastante fuerte para castigar (al ca- El Filósofo dijo: «¿Por qué citar solamente Kao-tsun?
lummador) y exponer su cadáver en el patio del mer- »Todos los hombres de la antigüedad obraban así.
cado.» »Cuando el príncipe había cesado de vivir, todos los
El. Filósofo dijo: «Si la vía de la recta razón se debe magistrados o funcionarios públicos que continuaban
s~guir, es el decreto del Cielo; si la via de la recta ra- sus funciones, recibían del primer ministro sus ins-
z3n debe. abandonarse, es el decreto del Cielo. ¿Cómo trucciones durante tres años.»
Kong-pe-hao detendría los decretos del Cielo?» 44. El Filósofo dijo: «Si el que ocupa el primer ran-
340 LIBROS CANONICOS CHINOS

go en el Estado ama conformarse con los ritos enton- se caían de debilidad, sin poderse levantar.
ces el pueblo se deja fácilmente gobernar.» ' Tsé-lu manifestando su descontento, dijo: «¿Tam-
45._ ,Tsé-lu preguJ:?.tó qué era un hombre superior. bién los' hombres superiores experimentan de ese modo
El Filosofo respondió: «El que se esfuerza constante- las necesidades del hambre?» El Filósofo dijo: «El
mente en mejorar su persona para atraerse el respeto. hombre superior es más fuerte que la necesidad; el
-¿Es eso todo lo que hace? -Mejora constantemente hombre vulgar, en la necesidad, se deja vencer por el
su p~rsona para procurar reposo y tranquilidad a los desfallecimiento.»
demas. -¿Es eso todo lo que hace? -Mejora constan- 2. El Filósofo dijo: «Sse, ¿no piensas que yo he
tem~nte su persona para hacer dichosas a todas las po- aprendido mucho, y que he retenido todo en mi me-
blaciones. Yao y Chun obraron ellos mismos así.» moria?»
~6. Yuan-jan~ (un antiguo amigo del Filósofo), de
(El discípulo) respondió con respeto: «Seguramente,
mas edad que el, estaba sentado en el camino con las ¿no es así?» . . ..
piernas cruzadas. El Filósofo le dijo: «De niñ~ no ha- «No es así; yo he reducido todo a un solo pnnc1p10.»
ber tenido deferencia fraternal; en la edad {nadura 3. El Filósofo dijo: «Yeu (nombre abreviado de
n? haber tenido nada loable; llegado a Ja vejez, no mo'. Tsé-lu), ¡son tan raros los que conocen bien la virtud!»
nr; es ser un tunante.» Y le golpeó las piernas con un 4. El Filósofo dijo: «El que sin obrar gobernaba el
bastón (para hacerle levantar). Estado, ¿no era Chun? ¿Cómo hacía? Ofr.eciendo .siem-
47. Un joven da la aldea de Kiue-tang estaba cn- pre en su persona el aspecto venerable de la. v1,r;tud;
c~1~gado por el .Filósofo de rec_ibir a las personas que le no tenía sino que poner la faz vuelta al med1oma, y
v1s1taban. Algmen le pregunto si había hecho grandes eso bastaba.»
progresos en el estudio. S. Tsé-tchang preguntó cómo era preciso conducir-
El Filósofo dijo: «Yo he visto a ese joven sentarse se en la vida.
en un asiento (268), le he vistt> marchar al lado de sus El Filósofo dijo: «Que tus palabras sean sinceras y
maestro~ (2.69); yo no he intentado que haga progresos fieles; que tus acciones sean, constantem,ente ~onora­
en el esmd10; yo deseo solamente que llecrue a ser un bles y dignas; aun cuando estes en los pmses barbaras
hombre distinguido.» "' del Mediodía y del Norte, tu conducta será ejemplar.
Pero si tus palabras no son sinceras y fieles, tus ac-
ciones constantemente honorables y dignas, aun cuan-
Capítulo XV do estés en una ciudad de dos mil familias, o en un
caserío de veinticinco, <'que se pensará de tu conducta?
1. Ling-kong,. príncipe de ,Ve'i, preguntó a Kungtsé »Cuando estés descansando, ten siempre estas máxi-
sobre el arte militar. Kungtse le contestó con deferen- mas ante los ojos; cuando viajes en un carro, míralas
cia: «Si me interrogaras sobre los asuntos de las cere· escritas en el yugo de tu tiro de caballos. De esta ma-
monias o de los sacrificios, te podría contestar con co- nera tu conducta será ejemplar.»
nocimiento de causa. En cuanto a los asuntos del art~ Tshé-tchang escribió estas máximas en su cinturón.
milita~, yo no los he estudiado.» Al siguiente día partió. 6. El Filósofo dijo: «¡Oh! ¡Qué diestro y verídic;)
Habiendo llegado al Estado de Tching, los víveres era el historiador Yu! (gran dignatario del reino de
le faltaron por completo. Los discípulos que le seguían Vei).
342 LIBROS CANONlCOS Clil'.\OS HIA-U;" 343

. »Cuando el ~sta?o estaba gobernado según los princi· ,,Rechaza las modulaciones de Tching; aleja de ti a
p10s de fo razon, el era recto como una flecha; cuando los aduladores. Las modulaciones de Tching son licen-
el Est~do no .estaba gobernado por los principios de ciosas; los aduladores son peligrosos.»
la razon, era igualmente recto como una flecha. 11. El Filósofo dijo: «El hombre que no medita o no
»¡Khui-pe-yu era un hombre superior! Si el Estado prevé las cosas lejanas, debe sufrir un castigo próximo.»
estaba gobernado por los principios de la recta razón 12. El Filósofo dijo: «¡Ay! ¡Yo no he visto aún ::1
entonces él llenaba las funciones públicas; si el Estad¿ nadie que ame la virtud como se ama la belleza cor-
ni;:i estaba gob~rnad<;> por los prinicipos de la recta ra- poral!» (pensamiento ya expresado).
zon, entonces el resignaba sus funciones y se retiraba 13. El Filósofo dijo: «Tsan-ven-tchung, ¿no en) un
a la soledad.»
secreto acaparador de empleos públicos? Conocía lasa-
7. El Filósofo dijo: «Si debes conversar con un hom- biduría y los talentos de Lieu-hia-hoel, y no quiso que
b~e (sobre asuntos de,m~ral), y no lo haces, le pierdes. pudiera sentarse con él en la corte.»
S1 un hombre no esta dispuesto a recibir tus instruc· 14. El Filósofo dijo: «Ser severos con vosotros mis-
ciones morales, y tú se las das, pierdes tus palabras. mos e indulgentes con Jos demás; entonces alejaréis de
El hombre sabio y esclarecido no pierde a los hombres vosotros los resentimientos.»
(a c'.lusa de no instruirlos), e igualmente, no pierde sus i5. El Filósofo dijo: «Si un hombre no se dice fre-
lecciones.»
cuentemente a sí mismo: ¿Cómo haría· esto? ¿Cómo
.8. El Filósofo dijo: «El letrado que tiene los pensa· evitaría esto?, como yo, pudiera decirle: ¿No hagas
mientas grandes y elevados, el hombre dotado de la esto? ¿Evita aquello? Eso es cosa suya.»
virtud de humanidad, no buscan vivir para daflar a 16. El Filósofo dijo: «Cuando una multitud de per-
la humanidad; antes. bien pref~rirían entregar su per- sonas se encuentran reunidas durante una jornada. sus
sona a la muerte si ello amplia la virtud de huma- palabras no son todas de equidad y justicia; aman
nidad.» ocuparse de cosas vulgares y llenas de astucia. ¡Qué
9. Tsé-kunang preguntó en qué consistía la práctica difícil los es hacer el bien!»
de h.umanidac;i. El Filósofo dij<;>: «El artesano que quie- 17. El Filósofo dijo: «El hombre superior hace de
re ejecutar bien EU obra, empieza por aguzar bien sus la equidad y la justicia la base de todas sus accione~;
i.nstrumentos. Cua~d? habitéis en un Estado cualquiera, los ritos forman la regla de su conducta; la deferencia
frecuentar, para imitarlos, a los sabios de entre los y la modestia le dirigen hacia d exterior; la sinceridad
grandes funcionarios de ese Estado v entablar amistad y la fidelidad le sirven de cumplimientos. ¿No es este
con los hombres humanos y virtuos«)s de entre los le- un hombre superior?»
trados.» J.8. El Filósofo dijo: «El hombre superior se aflige
de su imnotencia (para hacer el bien que desea); no se
10. Yan-Hui preguntó CÓ\110 era preciso gobernar aflige de" ser ignorado y desconocido de los hombres.»
un Estado.
El. Filó~ofo ?ijo: «Sigue la división de los tiempos de 19. El Filósofo dijo: «El hombre superior lamenta
la dmastla Hia. Monta los carros de la dinastía Yin, ver transcurrir su vida sin dejar en pos de sí acciones
lleva los gorros de la dinastía Tcheu. En cuanto a 18 dignas de elogios.»
música, adopta los aire chao-vu (de Ch un). 20. El Filósofo dijo: «El hombre superior no pide
344 LIBROS CANOl'iICOS CH!'.;OS IIIA. · LC~
.
3·-_,

algo sino a sí mismo; el hombre vulgar y sin méritos 28. El Filósofo dijo: «El hom~re puede em:ioblecer
pide todo a los demás.» la vía de la virtud; b vía de la Vll'tud no pueae enno-
blecer al hombre.»
21. El Filósofo dijo: «El hombre superior es firme
en sus resoluciones, sin tener altercados con nadie; 29. El Filósofo dijo: «El que tiene una cond~c;ta vi-
vive en paz con la multitud, sin ser de la multitud.» ciosa, y no la corrige, ese puede ser llamado v1c10so.»
22. El Filósofo dijo: «El hombre superior no con- 30. El Filósofo dijo: «Yo he pas~do jor~nadas ente-
cede elevaciones a un hombre por sus palabras; no re- ras sin alimento, y noches enteras ~m sue:io, p~r~_ en-
chaza las palabras a causa del hombre que las ha pro- tregarme a meditaciones, y esto sm realidad ut11; el
nunciado.» · estudio es preferible.»
23. Kseu-kung hizo una pregunta en estos térmi- 31. El Filósofo dijo: «El hombre superior no se
nos: «¿Hay una palabra en el idioma que debamos prac- ocupa más que de la recta vía; no se ocupa de beber
citar siempre hasta el fin de nuestras existencia?» y de comer. Si cultivá~s la tierra, el _ha.mbre s.~ _encuen-
El Filósofo dijo: «Hay la palabra chu, cuyo sentido tra a menudo en medio de vosotros, s1 estud1ms, la fe-
es: Lo que no se de_sea que nos sea hecho, no es preciso licidad se encuentra en el seno mismo del estudio. El
hacerlo a los demas.» hombre superior no se inquieta sino por alcanzar l;;
24. El Filósofo dijo: «En mis relaciones con los hom- recta vía; no se inquieta por la pobreza:"

l
bres, ¿me ha ocurrido ser injusto con alguien, o ala- 32. El Filósofo dijo: «Si no se tiene bastante cono-
bar a alguno fuera de medida? Si se encuentra alguno cimiento para alcanzar la práctica de la razón . y que
a quien haya alabado fuera de medida, he procurado no baste la virtud de humanidad que se posea para
justificar luego mis elogios. perseverar en esta práctica, aunque se llegue a ella, se
»Estas personas (de las que yo haya exagerado los acabará necesariamente por abandonarla. . _
defectos o las. cualidades) practican las leyes de equi- »En el caso en que se tenga bastante conoc1m1en~o
dad y de rectitud de las tres dinastías, (¿qué motivo
hubiera tenido para censurarlas?)» [ para alcanzar la práctica de la razón, y en que la vn ~
tud de humanidad que se posea baste para pe~se".'era1
25. El Filósofo dijo: «Yo casi he visto el día en que en esta práctica; si no. se ti~ne graveda~ m ~1~mdad,
entonces el pueblo no tiene mnguna cons1derac10n para
el historiador del Imperio dejaba lagunas en sus rela-
tos (cuando no estaba segufo de los hechos); o que
el que poseía un caballo se lo pres taba a los demás
para que le montasen; ahora esas costumbres se han
[ uosotros.
· »En fin aun cuando se tuviera bastante conoc1m1e_n-
. -
to para aÍcanzar la práctica de la razón, cuando la vir:

l
perdido.» tud de humanidad que se posea bas~e p~ra perse~era1_
. 26. El Fil.ósofo d~jo: «Las p~labra~ artificiosas per- en esta práctica, y aunque. se le umera 1a gravedad ;,
vierten la virtud misma; una 11npac1encia caprichosa Ja dignidad convenientes, s1 se trata a~ p1~ebl~ de una
arruina los más grandes proyectos.» manera contraria a los ritos, no habra aun virtud.»
27. El Filósofo dijo «Cuando la multitud deteste a 33. El Filósofo dijo: «El hom~re superior no puede
alguien, examinad atentamente antes de juzgar; cuan- ser conocido y apreciado convementemente en las pe-
do la multitud se apasione por alguien, examinad aten· queñas cosas, porque es capaz de emprender !as grar;-
des. El hombre vulgar, por el contrario, no siendo ca-
tamente antes de juzgar.»
j
346 LIBROS CAX01':1COS ClllXOS i-Il.\ · Lt.H..: 3.¡7

paz de _emprender grandes cosas, puede ser conocido Capítulo XVI


y apreciado en las pequeñas.»
34. El Filósofo dijo: «La virtud de humanidad es l. Kí-chi estaba a punto de ir a combatir a Tchuan-
más sal_udable "'. los hombres que el agua y el fuego; yu (un reino). Jan-yeu y Ki-lu que estaban con Kung-
vo he visto monr a h.omb~·es por haf?er pisado el agua tsé, le dijeron: Ki-chí se prepara a ir a luchar a
y d f~ego, y no he visto v:imas monr a nadie por ha- Tchuan-yu.
ber pisado el sendero de humanidad.» El Filósofo dijo: « ¡Kieu! ( Jan-yeu), ¿no tienes tú la
culpa?
35. E;l Filósof? dijo:. «Haceros un deber de practi- »Tchuan-yu recibió hace tiempo de los antiguos reyes
car la virtud de numamdad, y no le abandonéis ni aun la soberanía sobre Thung-mung (nombre de una monta-
por orden expresa de vuestros instructores.» ña). Además, entra por una parte de sus confines en el
36. ~l Filósofo dijo: «El hombre superior se con- territorio del Estado (de Lu). Es vasallo de los espíri-
duce siempre conformemente a la rectitud y a la ver- tus de la Tierra y de los granos (en un Estado vasallo
dad, y no tiene obstinación.» del príncipe de Lu). ¿Por qué tendría que sufrir una
invasión?»
37. El Filó~ofo dijo: «Si~viendo a un príncipe, te- Jan-yeu dijo: ((Nuestro señor lo desea; nosotros dof>
ned mucho cmdado y atención por sus negocios v ha- sus ministros, nosotros no lo deseamos.»
ced poco caso de sus emolumentos.» "
Kungtsé dijo: ((¡Kieu!» Tcl?-eu-jin (el <;ntiguo e ilus-
38. El Filósofo dijo: «Tened enseñanzas para todo tre historiador) ha dicho: «Mientras os sirvan vuestras
el mundo, sin distinción de clases o de rasgos.» fuerzas, cumplid vuestro deber; si no le podéis cumplir,
. 39. El Filósofo dijo: «Sie.ndo diferentes los princi- cesad en vuestras funciones. Si un hombre en peligro
p10s de conducta, no hay medio de ayudarse mutua- no es socorrido; si cuando se le ve caer no se le sos-
mente con consejos.» tiene, entonces ¿de qué sirven los que están allí para
40: El Filósofo ~ijo: «~i la~ ~xpresiones de que nos asistirles?
servimos son sencillas e mtehg1bles, esto basta.» »Se sigue de ahí que vuestras palabras son falibles.
Si el tigre o el búf~lo se escapan ~el r~cinto en 9ue
41. El intendente de la música llamado Mian (que estan encerrados; s1 la tortuga de 1a piedra prec10sa
e~a ciego) fue un día a visitar (a Kungtsé). Llegado al se escapa del cofre en que está guardada, ¿de quién
pie de los escalones, el Filósofo le dijo: Aquí están los es la falta?»
escalones. Llegado cerca de los asientos, el Filósofo le Jan-yeu dijo: «Ahora, el país d~ T~huan-yu está for-
dijo: He ahí los asientos. Y los dos se sentaron. El Fi- tificado y se aproxim;;t m:uch~ a ,Pi ( cmdad pertenecien-
lósofo le informó entonces de que uno estaba senta- te en propiedad a K1-ch1 ). Sr anora no se ap?dera de
do allí, y el otro, allá. Habiendo partido el intendente ella acarreará necesariamente en las generac10nes ve-
de la música, Mian, Tsé-tchang hizo una pregunta en nid~ras una serie de inquietudes y turbulencias para
estos términos: «Lo que has dicho al intendente ¿estab:J: nuestros hijos v nuestros nietos.»
conforme con los principios?» · Kungtsé dijo:·'" ¡Kieu! El h?mbre supe!i?r odia es~as
El Filósofo respondió: «Seguramente· es la manera <>utílezas de un hombre que fmge no codiciar cualqmer
de ayudar y de asistir a los maestros 'de una ciencia ambición codiciosa, cuando sus acciones le desmiente:;.
cualquiera.» ,,y 0 siempre he oído deci¡· que los que poseen un re1-

J
HIA - ll'Ox 3~9
348 LIBROS CANOl'ICOS CHINOS

no o son jefes de grandes familias no se quejan de que cae en manos de los grandes funcionari?s p~blico~)­
los que gobiernan o administran sean poco numerosos, Cuando acaece que estos actos. de l<:; autondad impenal
sino que se quejan de no haber extendido el territo- proceden de los grandes func:onanos, es r~r<? que en
rio que pretenden serles debido; que no se quejan de el espacio de cinco generac10nes estos ult_rmos no
la pobreza en que se pueden encontrar las poblacionc's, pierdan su poder (que ~a.e en manos de lo~ mtenden-
sino que se quejan de la discordia que puede reinar tes de las grandes familias). Cuando los mtendentes
entre ellos y éstas. Porque si cada uno obtiene la par· de las grandes familias se apoderan del poder real, es
te que le es debida, no hay pobre; si la concordia reina, raro que no lo pierdan en el espacio de tres genera-
no hay penuria de habitantes; si hay paz y tranquili- ciones. , · · d l
dad, no hay motivo de ruina o de revolución. ,,si el Imperio es gobernado_ P.ºr 1o~ ,prmc1p1os, _e a
»Así pasan las cosas. De modo que si las poblacio- recta razón, entonces la admrmstrac10n no reside en
nes lejanas no son sumisas, debéis de cultivar la cien- los grandes funcionarios. , . . .
cia y la virtud, con objeto de atraerlas con vuestros »Si el imperio es gobernado segun los prmcip1os de
méritos. Una vez que sean reducidas a la obediencia, la recta razón, entonces los hombres del pue?l<? no se
entonces hacedlas gozar de paz y de tranquilidad. ocupan de deliberar y de expresar su sentlmien!o a
»Ahora, Yeu y Kieu, ayudando a vuestro señor, no propósito de los actos que dependen de la autoridad
reduciréis a la obediencia a las poblaciones lejanas, y
no podrán venir a someterse ·ellas mismas. El Estado imperial.» ,
se hallará dividido, alterado, despedazado por las di- 3. Kungtsé dijo: «Las rentas I?ú~licas no han ~ido
sensiones intestinas, y vosotros no seréis capaces de pro- entregadas en la morada del pnnc1pe_ durapt~ cmco
tegerle. generaciones; la dirección de los nego_cros pubhcos ha
»Y, sin embargo, proyectáis llevar las armas al seno caído en manos de los grandes func10nanos durante
de ese Estado. Mucho temo que los nietos de Ki expe- cuatro generaciones. Por eso, los hijo~ y los nietos de
rimenten un día que el origen ele sus temores y de los tres Huan (tres familias de príncipes de Lu) han
sus alarmas no esté en el país de Tchuan-yu, sino en sido tan débiles.»
su propia familia.» 4. Kungtsé dijo: «Hay tres cl~ses de amigos. que son
2. Kungtsé dijo: «Cuando el Imperio está goberna- útiles y tres clases que son. danosos: Los am\gos re~­
do por los principios de la recta razón, entonces los tos y veraces, los an;igos fle!es ~ vir~uosos, .os am~­
ritos, la música, la guerra para someter a los rebeldes gos que tienen despe3ada su mtehgencia, son los ami-
proceden de los hijos del Cielo (de los emperadores). gos útiles; los amigos que afe~tan un_a .gravedad to.da
Si el Imperio está sin ley, si no es gobernado por los exterior y sin rectitud, los amig?s prodigo~ en elogws
principios de la recta razón, entonces los ritos la mú- y de bajas adulaciones, los amigc;is que !1enen locua-
sica, la guerra para someter a los rebeldes proc'eden de cidad sin inteligencia, son los amigos <lanosos.»
los príncipes tributarios o de los vasallos de todos los
rangos. Cuando (estas cosas, que están exclusivamente s. Kungtsé dijo «Hay tres clases de gozos o satis-
en las atribuciones imperiales) proceden de los prín- facciones que son út~l~s y t~es d::;ses de gozos que so~
cipes tributarios, acaece raramente que en el espacio dañosos La satisfacc1on de mstrmrse a fondo en los n
de diez generaciones (o de diez períodos de treinta tos y la ~úsica, la satisfacción de ins!ruir ~ ,Ios hombres
años) estos últimos no pierden su poder usurpado (que en los principios de la virtud, la satisfacc10n de poseer
350 LJBROS CANONICOS CHINOS

la amistad de un gran número de sabios, son los goces sin embargo, conocimiento por el es~u?io, vienen des-
o satisfacciones útiles; la satisfacción que da la vanidad pués; en fin, l?s que teniendo el cspintu, pesac':o y es;
o el orgullo, la satisfacción de la ociosidad y de la mo- peso no estudian y no aprenden nada. estos son de,
licie, la satisfacción de la buena comida y de los place- último rango entre los hombres.»
res, son las satisfacciones dañosas.» 10. Kungtsé dijo: «El hombre s~perior ? e~ hombr':
6. Kungtsé dijo: «Los que están cerca de los prínci- de perfecta virtud tienen nueve objetos pnncrpales de
pes virtuosos para ayudarlos en sus deberes tienen que meditaciones. Mirando, piensa en esclarecerse; escu-
evitar tres faltas: hablar sin haber sido invitados a ello, chando, piensa en instruirse; en su aspecto y e.n su ac-
lo que se llama precipitación; no hablar cuando se les titud, piensa en conservar la calma y .la seremdad; en
ha invitado a ello, lo que se llama taciturnidad; hablar su continencia, piensa en conservar ~iempre la grave-
sin haber observado el continente y la disposición (del dad y la dignidad; en sus pala~ras, piensan en cons~r­
príncipe), lo que se llama ceguedad.» var siempre la fideiidad y la smcendad; en sus acc10·
7. Kungtsé dijo: «Hay para el hombre superior tres nes, piensa en atraerse siempre el respeto; en su~ du-
cosas que trata siempre de evitar. En la época juve- das piensa en interrogar ª. l?s dema~; en la cole~a,
nil, cuando la sangre y los espíritus vitales no se han pie~sa en reprimir sus I?ov1.~1entos; viendo ganancias
fijado aún (cuando la forma corporal no ha adquirido a obtener, piensa en la .iustrcia.»
aún todo su desarrollo), lo que se debe evitar son los 11. Kungtsé dijo: «Se considera el b~el_l como si. no
placeres sensuales; cuando se ha alcanzado la madu- se le pudiera alcanzar; se considera el v1c10 como s1 s~
rez, y la sangre y los espíritus vitales han adquirido to- tocara agua hirviendo: Yo he visto homb~es obrar as1
da su fuerza y todo su vigor, lo que se debe evitar son y he oído a hombres sostener este lengua.Je. _
las riñas y las querellas; cuando se ha llegado a la ve- »Hay que retirarse al secre~o ~e- la soledad ¡:;ara bus-
jez, y la sangre y los espíritus vitales caen en un estado car en su pensamiento el pnnc1p1~ ~e la razon; .culti-
de languidez, lo que se debe evitar es el deseo de amon- var la justicia para poner en practica estos mismos
tonar riquezas.»
8. Kungtsé dijo: «Hay tres cosas que el hombre su-
\ principios de la razón.» Yo. he ,oído habla~ de este mo-
do, pero no he visto a nadie aun obrar asi. .
perior reverencia: reverencia los decretos del Cielo. re-
verencia a los grandes hombres y reverencia las pala- 12. »King-hong príncipe de Thsi, tení~ mil cuadng~s
bras de los santos. de caballos. Después de su muert~, se dice que el pue:
»Los hombres vulgares no conocen los decretos del blo no encontró en él ninguna virtud que alabar. Pe1
Cielo y, por consiguiente, no los reverencian; hacen po- v Chu murieron de hambre al pie de la montaña. ,cheu-
"yang, y el pueblo no ha cesado hasta nuestros
co caso de los grandes hombres y se mofan de las pa.- 1 d ~, ? , dms de
labras de los santos.» hacer su elogio. ¿No es esto o que yo e .... ia. >.
9. Kungtsé dijo: «Los que desde el día mismo de su 13. Tchin-kang hizo una pregunt~ a Po-yu (hijo d~
nacimiento poseen la ciencia, son los hombres de pri- Kungtsé) en estos términos: ¿Has 01do cosas extraordi-
mer orden (superiores a todos los demás); los que por narias? (del Maestro). ,
el estudio adquieren la ciencia, vienen después de ellos; Este le respondió con deferencia: «Yo no l:~e mdo na-
los que teniendo el espíritu pesado y espeso adquieren, da. (Mi padre) está casi siempre solo. Yo, Ll, pasando
352 LIBROS CANONICOS CHINOS liU. - Ll")\' :;5_;

un día ráp~da~ente por la .sala, fu~ interpelado por él país est:i entregado a los disturbios y a la confusión,
en estos termmos: ¿Estudias el Libro de los versos? ¿se puede llamar humanidad?»
Yo le respondií con respeto: No lo he estudiado aún. (El Filósofo) dijo: «No se puede. -Gustar ocuparse
-Si no estudias el Libro de los versos no tendrán na- de los negocios públicos y perder siempre las ocasiones
da que decir en las conversaciones. Yo me retiré y es- de hacerlo, ¿se puede llamar a esto sabiduría y pruden-
tudié el Libro de los versos. · cia?»
»Otro día que estaba solo, pasé aún apresuradamente (El Filósofo) dijo: «No se puede. -Los soles y las
por la sala y me dijo: ¿Estudias el Libro de los ritos? lunas (los días y los meses) pasan, transcurren rápi-
Yo le respondí con respeto: No lo he estudiado aún: damente. Los años no están a nuestra disposición-.
-Si no estudias el Libro de los Ritos no tendrás Kungtsé dijo: Está bien; me encargaré de un destino
nada con qué fijarte en la vida. Yo me retiré y estu- público.»
dié el Libro de los Ritos.»
2. El Filósofo dijo: «Por la naturaleza nos aproxi-
Después de haber oído estas palabras Tchin-kang se mamos mucho unos a otros; por la educación llega-
volvió hacia él y exclamó gozoso: «Yo he'hecho una pre- mos a estar muy alejados.»
gunta sobre una cosa y he obtenido conocimiento de
tres. He oído hablar del Libro de los versos, del Libro 3. El Filósofo dijo: «No hay sino los hombres de un
de los ritos; he aprendido, además, que el hombre su- saber y una inteligencia superiores que no cambien vi-
perior tenía a su hijo alejado de él.» viendo con los hombres de la más baja ·ignorancia, del
espíritu más pesado y más espeso.»
14. La esposa del príncipe de un Estado es califica-
da por el príncipe mismo de Fu-jin o compañera del 4. Habiendo marchado el Filósofo a Vu-tching (pe·
hombre. Esta esposa (llamada Fu-jin) se llama ella mis- queña ciudad de Lu), oyó un concierto de voces huma-
ma jovencita. Los habitantes' del Estado Ja llaman es- nas mezcladas con los sonidos de un instrumento de
posa o compañera del príncipe. Ella se califica ante cuerda.
los príncipes de los diferentes Estados de pobre rei- El maestro sonrió ligeramente y dijo: «Cuando se
necita. Los hombres. de los diferentes Estados la lla- mata un pollo, ¿para qué servirse de una cuchilla que
man también compañera del príncipe. sirve para matar bueyes?»
Tsé-yeu respondió con respeto: «En otro tiempo, yo,
Yen, he oído decir a mi maestro que un hombre supe-
Capítulo XVII rior que ocupa un empleo elevado en el Gobierno estu-
dia asiduamente los principios de la recta razón (los
l. Yang-ho (intendente de la casa de Ki-chi) deseó ritos, la música, etc.). Entonces, por esto mismo ama a
que Kungtsé le hiciera una visita. Kungtsé no fue a los hombres y es amado por ellos. Y que si los hombres
verle. El intendente le instó de nuevo, enviándole un del pueblo estudian asiduamente los principios de la
puerco. Kungtsé, habiendo escogido el momento en que recta razón, entonces se dejan fácilmente gobernar.»
estaba ausente para hacerle sus cumplimientos le en- El Filósofo dijo: «Mis queridos discípulos, las pala-
contró en la calle. ' bras de Yen son justas. En Jo que yo he dicho hace al-
(Yang-ho) abordó a Kungtsé en estos términos: «Ven; gunos instantes, yo no hacía más que reir.»
tengo algo que decirte.» Y dijo: «Ocultar cuidadosa- 5. Kong-chan, fei-jao (ministro de Ki-chi), habiendo
mente en su seno tesores preciosos mientras que su
12
I
354 LIBROS CAKOKICOS CHIKOS

sabido que había estallado una revuelta en Pi lo advir- con un color negro? ¿Piensas que yo soy un melón de
tió, según uso, al Filósofo. Este deseaba ir a ~u lado. sabor amargo, que no es bueno más que para estar col·
No satisfaciendo a Tsé-lu este propósito, dijo: «No va- gado sin ser comido?»
yas allí; nada te obliga. ¿Qué necesidad tienes de ir a 8. El Filósofo dijo: « Yeu, ¿has oído hablar de las seis
ver a Kong-chan-chi?» máximas y de los seis defectos que éstas implican?» -El
El Filósofo dijo: «Puesto que ese hombre me llama discípulo respondió con respecto: «Jamás». -«Colócate
¿por qué no habría de haber motivo para obrar así? si a mi lado, que voy a explicártelas:
le ocurre emplearme, yo haré del reino de Lu un Es- »El amor de la humanidad, sin el amor del estudio
tado de Tcheu oriental (Tcheu era afamado a causa de tiene por defecto la ignorancia o la estupidez; el amor
sus sabias doctrinas.)» de la ciencia sin el amor del estudio tiene por defecto
6. Tseu-tchang preguntó a Kungtsé qué era ia vir- la incertidumbre o la perplejidad; el amor de la since-
tu~ d~ humanidad. Kungtsé dijo: «El que pueda cum- ridad y de la fidelidad sin el amor del estudio tiene
plir cmco cosas en el Mundo está dotado de la virtud de por defecto la majadería; el amor de la rectitud sin el
humanidad.» ('I_'seu-tchang) preguntó suplicando cuáles amor del estudio tiene por defecto una temeridad in-
eran,aqi;.ellas cmco cosas. ~l'Filósofo dijo: «El respeto considerada; el amor del valor viril sin el amor del es-
de s1 mismo y de los demas, la generosidad, la fideli- tudio tiene por defecto la insubordinación; el amor de
dad o la sinceridad, la aplica<;ión al bien v la benevo- la firmeza y de la perseverancia sin el amor del estudio
lencia para los demás. " tiene por defecto la demencia o la aferración a una
»Si observas en todas tus acciones el respeto de ti idea fija.»
mismo y de los demás, entonces no serás despreciado de 9. El Filósofo dijo: «Mis queridos discípulos, ¿por
nadie; si eres generoso, entonces obtendrás el afecto de1 qué no estudiáis el Libro de los Versos?
pueblo; si eres sincero y fiel, entonces los hombres ten- »El Libro de los Versos es propio para elevar los sen-
drán en ti conf~anza; si eres benévolo y misericordioso, timientos y las ideas;
entonces tendras todo lo que es preciso para gobernar »Es propio para formar el juicio mediante la contem-
a los hombres.» plación de las cosas;
7. Poé-hie (gran funcionario del Estado de Tsin) soli- »Es propio para reunir a los hombres en una mutua
citó ver a Kungtsé. El Filósofo deseó acceder a su invi- armonía;
»Es propio para excitar los pesares sin resentimientos.
tación. »En él se encuentra enseñado que cuando se está cer-
Tsé-lu dijo: «En otro tiempo, yo, Yeu, he oído decir ca de sus parientes se les debe servií-, y que cuando se
a menudo a mi maestro estas palabras: Si alguno come- está alejado de ellos se debe servir al príncipe.
te ~ctos \'Íciosos con s:.: pro:-ih persona, el hombre su- »También instruye largamente a propósito de los nom-
penor no debe entrar en su morada.» Poé-hie se ha re- bres de los árboles, de las plantas, de las bestias salva-
vuelto contra Tchung-rneu; después de esto ¿cómo ex- jes y de los pájaros.»
plicar la visita de mi maestro? '
El Filósofo dijo: «Sí, sin duda; he tenido esta conver- 10. El Filósofo interpeló a Po-yu (su hijo) diciéndo-
sación; pero ¿no decía, también, los cuerpos más duros le: «¿Te entregas al estudio de Tcheu-nan y de Tchao-
no se gastan por el frotamiento? ¿No decía aún: la nan (los dos primeros capítulos del Libro de los Ver-
blancuda inalterable no se hace negra por su contacto sos?) Los hombres que no estudian el Tcheu-nan y el
35í
356 LIBROS CANONICOS CHINOS
La grosera ignorancia de los antiguos era cecta y since-
T chao-nan .son como si estuvieran en pie con el rostro ra; la grosera ígnoranci~ de los !1ombres de nuestros
vuelto hacra la muralla.» días no es sino trapacenas; he ah1 todo.»
11. El Fi~ósofo dijo:. «¡Se cila a cada instante Los Ri- 17. El Filósofo elijo: «Los hombres de palabras arti-
tos! ¡Lo~ Ritos! Las piedras preciosas y Jos trajes de ficiosas v floridas, de maneras insinuantes, están rara-
ceremom~, ¿no son I_Jara vosotros todo lo que constitu-
mente d"otados de la virtud de humanidad.»
ye, L_os Ritos? ¡Se c1.ta a cada instante la Música! ¡La
Mus1ca.1 Las campamllas y los tambores ·no son ara 18. El Filósofo dijo: «Yo detesto el color violeta (co-
vosotros todo lo que constituye la Mú:si~a~» p 1 lor intermedio), que oculta a las miradas el verdadero
color de la púrpura. Yo detesto los sonidos mu~i~ales ele
12. El F~lósofo dijo: «Los que demuestran exterior-
mente i:n aire de g:r:aye::Iad au~tera cuando son interior-
mente ligeros y pusllammes, son comparados a los hom-
bres vulgares. Se parecen a los ladrones, que quieren
horadar un muro para cometer un robo."
13. El Filósofo dijo: «Los que buscan los sufragios
l Tching, que siembran el desorden y la confus1on en la
·verdadera música. Yo detesto las lenguas agudas (o ca-
lumniadoras), que trastornan los Estados y las familias.>'
19. El Filósofo dijo: «Deseo no pasar mí tiempo en
hablar.»
Tsé-kung dijo: «Si nuestro maestro no habla, enton-
de los aldeanos, son ladrones de virtudes.» ces, ¿cómo transmitirán sus discípulos sus palabras a
14. El Filósofo dijo: «Los que en la vía pública escu- la posteridad?» ·
c~an un asunto y le discuten, hacen un abandono de la El Filósofo dijo: «El Cielo, ¿cómo habla? Las cuatro
VIrtud.l> estaciones siguen s.u curso; todos ~os se!"es de_la natura-
. 15. El Filósofo ~ijo: «¿Cómo podrían servir al prín- leza reciben sucesivamente la existencia. (.Como habla
cipe los hombres viles y abyectos? el Cielo?»
»~stos hombres, antes de haber obtenido sus empleos 20. Ju-peí (hombre ,del reino. de. Lu) .d~~eaba ver a
estan ya atormentados ante el temor de no obtenerlos· Kungtsé. Este se excuso con una rnd1sposic1on; pero tan
cuando los han obtenido están atormentados por el te~ pronto como el portador del mensaje pasó de la puerta,
mor de perderlos. el Filósofo cogió su guitarra y se puso a cantar con
»Desde el insante en que están atormentados por el propósito de hacerse oír.
temor de perder sus empleos, no hay algo de lo que no
sean capaces.» 21. Trai'.-ngo preguntó si en lugar de tres años d~ luto
después de la muerte de los par~entes, no bastara una
16. E~ Filósofo ::li_jo: «Desde la antigüedad, los pue- revolución de doce lunas (o un ano).

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blos teman tres ~1c.1os de espíritu, en nuestros días, Si el hombre superior no observara los ritos sobre el
alguno~ de estos. v1c1os se han perdido: la ambición de luto durante tres años, estos ritos caer~an ciertarr,ie?-te
los antiguos s~ vmculaba ~ ~~s grandes cosas y desdeña- en desuso; si durante tres años, no cultivase la m1:1s1ca,
ban la~ pequenas; las amb1c1on de los hombres de nues- la música, ciertamente, perecena. Cuando los antiguos
tros dras es moderada sobre las grandes cosas y ardien- frutos han llegado a su madurez, se muestran nuevos
te sobre las pequeñas. frutos y ocupan su puesto. Se cambia de fuego talando
»La grayedad y la austeridad de los antiguos eran mo- los bosques que le dan (270). Una revolución de doce lu·
deradas sm extravagancia; la gravedad y austeridad de 1
1,_ nas puede bastar para todas estas cosas.
los hombres de nuestros días es irascible, extravagante.
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358 LIBROS CANONICOS CHil\OS

El Filósofo dijo: «Si nos limitásemos a alimentarnos hornbn:s; detesta a los que, oc~pando los más. elevados
con el más hermoso arroz y a vestirnos con los más be- rangos de la sociedad, calumman a sus s~1penor~s; de-
llos trajes, ¿estarías satisfecho y tranquilo? Yo sí est:;- testa a los bra\'OS y a Jos fuertes que no t1eaen nmguna
ría satisfecho y trane¡_ uilo. cuenta de los ritos; detesta a los audaces y a los tem.e-
»Si te encuentras satisfecho•y tranquilo con esta ma- rarios que se detienen ~n medio de, sus emp~-~sas si~
nera de obrar, entonces practícala. tener el coraje de termmarlas.» (Tse-kung) d130: «As1
»Pero si este hombre superior (de que has hablado),
en tando que esté de luto por sus parientes, no encuen-
tra placer en los platos más rebuscados que le sean ofre-
[ es también cómo yo detesto, Ssc. Ye det~sto a los. que
toman todos los rodeos, todas las prccaucwnes pos1b1~s
para ser considerados como hombres de una prud~n.c,ia
cidos, no hallará placer en oír la música ni encontrará completa; yo d~te~l~ a los .::iue rechazan toda sum1:10n
reposo en los sitios que habite. He aquí por qué no hará toda regla de d1sc1plma, a hn de pasar por bravos y va-
(lo que propones: no reducirá sus tres años de luto a lerosos. Yo detesto a los que revelan defe~tos secretos
una revolución de doce lunas). Ahora bien, si tú estás de Jos demás, a fin de pasar por rectos y smceros.»
satisfecho de esta reducción, practícala». Habiendo sa- 25. El Filósofo dijo: «Son los servidores y los criados
lido Tsal-ngo, el Filósofo dijo: « Yu (nombre abreviado los más difícil de conservar. Las tratas ~orno allega-
de Tsa!-ngo) no está dotado de la virtud de humanidad. dos entonces son insumisos; los tienes alejados, y con-
Cuando el niño ha alcanzado su tercer año es privado
del seno de su madre, entregado un poco a él mismo; cib~n odios y resentimientos.» .

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he aquí por qué se guardan tres años de luto por los 26. El Filósofo dijo: «Si llegado a la edad de cuarep-
padres; este luto está en uso en todo el Imperio. Yu ¿_no ta años (la edad de la mad~U'ez de la _razón) se ~trae aun
ha tenido acaso estos tres años de afecto solícito de la reprobación (de los sabios), perdido se esta; no hay
parte de su padre y de su madre?» nada ya que esperar.»
22. El Filósofo dijo: «Los que no hacen sino comer
y beber durante toda la jornada, sin emplear su inteli- Capítulo XVIII
gencia en cualquier objeto digno de ella, inspiran lásti-
ma. ¿No hay el oficio de titiritero? Que le practiquen. y I. Vd-tsé (príncipe f~udatari_o d~l Est'.1do de Ve'i, her-
serán sabios en comparación.» · mano del tirano Cheu-sm), habiendo resignad? sus .fun-
23. Tsé-lu dijo: «El hombre superior, ¿estima mucho ciones, Ki-tsé (271) quedó esclavo (de Cheu-sm). P1ka1~
el valor viril?» El Filósofo dijo: «El hombre superior hizo advertencias y fue condenado a muerte. Kungtse
pone por encima de todo la equidad y la justicia. Si el dijo: «La dinastía. Yin (o Chang) .tuvo tre~s hombres do-
hombre superior posee el valor viril o la bravura sin la tados de la gran virtud de humamdad (27L).>i
justicia, fomenta las revueltas del Estado. El hombre 2. Lieu-hia-hoei ejercía las funciones ~e jefe de las
vulgar que posee el valor viril o la bravura sin la jus- prisiones del Estado; fue tr~s veces ,d~strtmdo de sus
ticia, cornete violencias y rapiñas.» funciones. Una persona le dIJo: «Y. tu lr:o has .abando-
24. Tsé-kung dijo: «El hombre superior, ¿tiene en él nado aún el país?» El respondió: «SI yo sirvo a 1os ?om-
sentimientos de odio o de aversión?» El Filósofo dijo: bres según la equidad y la razón, ¿có!Il~ encontrapa ~n
«Tiene en él sentimientos de odio o de aversión. Odia país donde no fuera tres veces destitmdo. de mis fun-
o detesta a los que divulgan las faltas de los demás ciones? Si yo sirvo a los hombres contranamente a la

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360 LIBROS CA"O::-<ICOS CHINOS J:lLl-LL?\ 36t

equidad y a la justicia, ¿cómo podría abandonar el país rrcnte hacia su ruina y no se encuentra a nadie para
donde están mi padre y mi madre?» cambiarle, para reformarle! Y tú, ¿tú eres discípulo de
3. King-kong, príncipe de Thsi, ocupándose de lama- un maestro que no huye sino de los hombres (que no
nera cómo recibiría a Kungtsé, dijo: «Yo no puedo re- quieren emplearle?) ¿Por qué no te haces discípulo de
cibirle con las mismas consideraciones que he guardado maestros que huyen del siglo? (como nosotros). -Y el
a Ki-chi (grande de primer orden del Estado de Lu). labrador continuó sembrando su grano.
Le recibiré de una manera intermedia entre Kí y Meng» Tsé-lu fue a referirle lo que le habían dicho. El Filó-
(grande de último orden del Estado de Lu). Y añadió: sofo exclamó susDiranclo: «Los pájaros y los cuadrúpe-
«Yo soy viejo, yo no podría utilizar su presencia.» dos no nueden reunirse para vivir juntos; si yo no tuvie-
Kungtsé se puso en camino para otro destino. ra tales'l10mbres por discípulos, ¿qué te~dr_ía yo? Cuan-
do el Imperio tiene buenas leyes y esta bien goberna-
4. Los ministros del príncipe de Thsi habían envia- do, yo no tengo que ocuparme de reformarle.»
do unos músicos al príncipe de Lu, Ki-hoan-tsé (gran
funcionario de Lu) los recibió; pero durante tres días 7. Habiéndose quedado Tsé-lu detrás del séquito _del
no fueron presentados a la corte. Kungtsé se alejó (por- Filósofo se encontró un viejo llevando una cesta SUJeta
que su presencia molestaba a· la corte). con un bastón. Tsé-lu le interrogó diciéndole: «¿Has vis-
to a nuestro maestro?» El viejo respondió: «Tus cuatro
5. El tonto Tsie-yu, del Estado de Thsu, haciendo pa- miembros no están acostumbrados a la fatiga; no sabes
sar su carro delante del de Kungtsé, cantaba estas pa- hacer la distinción de las cinco clases de grano. ¿Cuál
labras: «¡Oh fénix! ¡Oh fénix! ¡Cómo está en decaden- es tu maestro?» Al mismo tiempo, colocó su bastón en
cia su virtud! Las cosas pasadas no están ya sometidas tierra y se ocupó en arranc~r raíces. Tsé-lu juntó las
a su censura; las cosas futuras pueden conjeturarse. ¡De- manos sobre su pecho, en senal de respeto, y se detuvo
tente, pues! ¡Detente, pues! ¡Los que ahora dirigen los de pie cerca del viejo. Este retuvo a Tsé-lu con él para
negocios públicos están en un inminente peligro!,, pasar la noche .. ,Mató un pollo, prer:aró una liger~ co-
Kungtsé descendió de su carro con el propósito <le ha- mida y Je ofrecio de comer. En segmda le presento sus
blar a aquel hombre; pero él se alejó rápidamente, y el dos hijos.
Filósofo no le pudo alcanzar para hablarle. Al día siguiente, cuando apuntó el alba, Tsé-lu se puso
6. Tchang-tsiu y Ki-nie estaban juntos labrando la en camino para reunirse a su maestro e instruirle de lo
tierra. Pasando Kungtsé cerca de ellos, envió a Tsé-lu que le había ocurrid?. El Filósofc: dijo.: «Es un solit~­
rio que vive en el retiro.» En segmda hizo volver a Tse-
a preguntarles donde estaba el vado para pasar el río. lu para verle. Pero cuando llegó, el viejo había partido
Tsang-tsiu dijo: «¿Quién es este hombre que conduce (a fin de ocultar sus huellas).
el carro?» Tsé-lu dijo: «Es Khung-khieu.» El otro aña· Tsé-lu dijo: «No aceptar empleo público es c~mtrario
dió: «¿Es Khun-thieu, de Lu?» Es él mismo. Si es él, él a la justicia. Si c;onsíderamos cc:mo ley el no v10lar, las
conoce el vado. relaciones que existen entre las diferentes edades, ¿como
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