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La Secretaria de Educación Pública dijo que -de mantenerse los registros actuales

de inscripción- podrá superarse la meta de 68 por ciento fijada por el Presidente


Calderón al finalizar su gobierno.
• Por primera vez en la historia educativa del país, se reúnen autoridades del
nivel medio superior de todos los estados de la República para trabajar sobre la
Reforma Educativa del sector en el que se registran las tasas más altas de
deserción escolar.
• El 2 de junio abrirá la SEP la convocatoria para que docentes de Nivel Medio
Superior elijan a la universidad de su preferencia para capacitarse.

La Secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, anunció que en lo


que va del sexenio, la matrícula de estudiantes de bachillerato aumentó de 58.6 a 61
por ciento y dijo que, de mantenerse esta tendencia, se superará la meta de 68
puntos porcentuales fijados por la administración del Presidente Felipe Calderón.

En el marco de la Primera Reunión de Trabajo de autoridades de


los Subsistemas Federales de Educación Media Superior y Directores
Generales de Colegios de Bachilleres, de Centros de Estudios Científicos
y Técnicos (Cecyt), así como de Colegios Nacionales de Educación
Profesional Técnica (Conalep) y de Educación Media Superior a Distancia
(Emsad), Vázquez Mota dijo que este nivel ha sido uno de los más
preocupantes desde que asumió el cargo, pues es aquí donde se registra
la mayor deserción escolar, sobre todo en el primer año.

Sabemos –expuso- que hay una meta para alcanzar una cobertura
al 68 por ciento de media superior al año 2012. Es la meta establecida
en el Programa de Educación, y es un compromiso del Presidente
Calderón.

A la fecha, adelantó, hemos pasado del 58. 6 por ciento de


cobertura (en el inicio de esta administración) al 61 por ciento, lo cual
significa que en sólo 18 meses se incorporaron poco más de 130 mil
alumnos que aumentaron el total de Media Superior a 3 millones 830 mil
bachilleres a nivel nacional.

La titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), recordó que


es necesario buscar las formas de flexibilizar los sistemas de educación
y permitir a los jóvenes, transitar de un modelo a otro por canales de
calidad y certificación, sin que ello implique obstaculizarlos porque eso
contribuye a la alta deserción escolar.

En el salón Hispanoamericano de la SEP, Josefina Vázquez Mota


recordó que entre las valoraciones que se han hecho en torno al
bachillerato, se ha encontrado que los jóvenes también abandonan sus
estudios ante la falta de ingreso, por lo que anunció que el programa de
becas, particularmente: “Becas de Diez”, aumentará y se repartirá
automáticamente a todos aquellos egresados de bachillerato con
promedios de diez de calificación en su tránsito al nivel Superior.

Respecto a la currícula que se imparte en el Nivel Medio Superior y


que no responde a las necesidades de los jóvenes, la Secretaria pidió a
las autoridades en la materia, impulsar el aspecto de la calidad.

Vázquez Mota mencionó, por último, los cuatro ejes en que se ha


venido construyendo esta Reforma en el Nivel Medio Superior: La
construcción de un marco curricular común; la definición y el
reconocimiento de las distintas modalidades de la educación media
superior, con prestigio y movilidad; la profesionalización de los servicios
educativos, y la Certificación Nacional de Bachillerato complementaria a
las certificaciones que emite cada institución.

SE ABRIRÁ EL 2 DE JUNIO, CONVOCATORIA PARA


CAPACITAR A MENTORES DE NIVEL MEDIO SUPERIOR: SZÉKELY

En su oportunidad, el Subsecretario de Educación Media Superior,


Miguel Székely Pardo, informó que como parte de las metas de calidad
fijadas por esta administración, el próximo 2 de junio se abrirá la
convocatoria para los docentes que quieran capacitarse y puedan
acudir, a partir de agosto, a las universidades de su preferencia.
Esto, como parte del convenio firmado entre la Secretaría de Educación Pública
(SEP) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior
(ANUIES) de la República Mexicana A.C., cuyas afiliadas podrán capacitar a 240 mil
docentes de nivel bachillerato al finalizar el sexenio.

Székely aclaró que la Reforma para el Nivel Medio Superior, ya está en su etapa
de instrumentación con la participación de los actores involucrados, y permitirá ponerla
al día.

Székely anunció que se han pasado cuatro niveles para concretar esta Reforma
y explicó que va muy avanzado el nivel interinstitucional, el cual incluye la definición
del Sistema Nacional de Bachillerato, del marco curricular común, de los cuatro pilares
de la Reforma y, dentro de ellos, la definición del egresado y del docente.

Falta avanzar en el nivel institucional, indicó y resaltó que, dado el avance de


este proceso, es momento de pasar al nivel de las escuelas donde cada una tendrá que
adaptar las definiciones establecidas en esta Reforma a su contexto.

Versión Estenográfica
Palabras de la Secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, durante la
Reunión de Trabajo con Directores del Colegio de Bachilleres, EMSAD, CECTYS y
CONALEP, en el Salón Hispanoamericano del edificio sede de la SEP, Centro
Histórico, Ciudad de México.

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Palabras del Subsecretario de Educación Media Superior de la Secretaría de
Educación Pública, Miguel Székely Pardo, durante la Reunión de Trabajo con
Directores del Colegio de Bachilleres, EMSAD, CECTYS y CONALEP, en el Salón
Hispanoamericano del edificio sede de la SEP, Centro Histórico, Ciudad de México.

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La Educación Media Superior (EMS) se ubica en el nivel intermedio del sistema educativo
nacional. Su primer antecedente formal lo constituye la Escuela Nacional Preparatoria
creada en 1867, como un vínculo entre la educación básica y la superior. Con el paso del
tiempo, este nivel dio origen a la educación secundaria de tres años y a la educación media
superior. Posteriormente surgieron modalidades para facilitar la incorporación de sus
egresados

al mercado laboral, producto éstas del desarrollo económico del país y del propio sistema
educativo.

Actualmente, existen tres tipos de programa de EMS: el bachillerato general, cuyo


propósito principal es preparar a los alumnos para ingresar a instituciones de educación
superior, el profesional técnico, que proporciona una formación para el trabajo, y el
bivalente o bachillerato tecnológico, que es una combinación de ambas. Los bachilleratos
general y tecnológico se imparten bajo las modalidades de enseñanza abierta y educación a
distancia. Asimismo, la opción técnica ofrece ya la posibilidad de ingreso a la educación
superior.

Al inicio del ciclo escolar 1998–99, el conjunto de las instituciones de educación media
superior atendió a una matrícula de 2.8 millones de alumnos, de los cuales poco menos de
1.21 millones fueron de primer ingreso, contando para ello con una infraestructura
compuesta por 9,300 planteles y una plantilla de 197,900 docentes. El 36.9% de la
matrícula fue atendida por instituciones del gobierno federal[1], el 29%, por las
pertenecientes a gobiernos estatales, el 20.9%, por privadas y el 13.1% por autónomas,
dependientes de las universidades.

La captación de primer ingreso representó el 94.5% de los cerca de 1.3 millones de


alumnos egresados de secundaria, lo cual constituye, sin duda un alto porcentaje de
atención a este sector de la demanda. Sin embargo, la cobertura en el grupo de edad
correspondiente, es decir, de 16 a 18 años, es de sólo 46%.

Este problema se origina en la deserción y reprobación que ocurre tanto en el nivel básico
como en el medio superior. En éste, en particular, la eficiencia terminal se estima en 55%,
siendo más grave la situación en los programas de profesional técnico, en la que el
indicador se ubica entre 40% y 45%. Ello tiene como consecuencia el bajo
aprovechamiento de los recursos que son invertidos en los jóvenes que no concluyen sus
estudios.

La reprobación se origina en deficiencias de la formación básica que se combinan con la


falta de mecanismos compensatorios para que los alumnos puedan cursar satisfactoriamente
las asignaturas en este nivel educativo. Respecto a la deserción, muchos estudiantes
abandonan prematuramente sus estudios, generalmente por motivos económicos, para
incorporarse al mercado laboral sin haber adquirido las competencias necesarias para
obtener un empleo adecuadamente remunerado. Cabe señalar que los apoyos a los
estudiantes de bajos recursos son escasos, por lo que su impacto en la retención es
reducido.

Por otra parte, los jóvenes que tratan de reintegrarse sus estudios encuentran muchos
obstáculos debido a la multiplicidad de programas educativos que coexisten en el mismo
nivel, sin una relación o compatibilidad entre sí, y a restricciones de tipo administrativo, lo
que dificulta la revalidación de estudios y el libre tránsito entre una institución y otra. Esta
heterogeneidad de opciones ha dado lugar, entre otras razones, a una falta de identidad del
nivel educativo.

Es importante mencionar que, aún cuando el porcentaje de absorción de egresados de


secundaria es alto, se presentan variaciones considerables entre una entidad federativa y
otra. Mientras que en algunas el indicador supera el 100%[2], en otras es inferior al 80%.

Otro señalamiento relevante está relacionado con los recursos presupuestales destinados a
este nivel, comparativamente menores –en proporción a la matrícula- a los canalizados a la
educación básica y a la superior y en monto decreciente en términos reales. Esta situación
puede hacerse crítica en los próximos años ante las expectativas de crecimiento de la
demanda, basadas en el impacto de las reformas implantadas en el nivel básico.

Otra característica de este nivel es la marcada preferencia de los jóvenes por el bachillerato
general. Del total de la matrícula reportada, el 58.6% correspondió a esta modalidad, el
27.4% a la bivalente y sólo el 14.0% a la de profesional técnico[3]. Esta proporción, que
contrasta con la que se registra en los países desarrollados (en Europa, las opciones técnicas
alcanzan, grosso modo el 80%[4]), tiene su origen en un sesgo cultural en favor de los
estudios superiores y en la suposición de que son mejor remunerados en el campo laboral.
Este sesgo propicia que jóvenes con aptitudes para carreras técnicas opten por el
bachillerato general, con el riesgo de enfrentar problemas de aprovechamiento, ya sea en
este nivel o en el superior, que propicien su deserción como lo muestra el hecho de que sólo
el 15% de los alumnos que ingresan al bachillerato concluyen estudios superiores. La falta
o poca eficacia de los programas de orientación vocacional y educativa contribuye a que los
jóvenes no realicen una adecuada selección de las opciones profesionales.

La calidad educativa adolece de deficiencias en los distintos elementos que la componen.


Ello tiene un considerable impacto en la competitividad de las actividades productivas, en
el contexto globalizado, y limita las posibilidades de mejoramiento de la calidad de vida de
la población.

En primer término, la revisión y actualización de los planes y programas de estudio no se


lleva a cabo con la frecuencia que recomiendan los estándares internacionales. Sobre el
particular, cabe hacer mención del esfuerzo realizado en los últimos años para dar mayor
pertinencia a la educación tecnológica, mediante la puesta en marcha del Programa de
Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación. Sin embargo, la metodología de
Educación Basada en Normas de Competencia, elemento central del Programa, no ha sido
adoptada por la mayoría de las instituciones de educación tecnológica.

Un factor crítico en este proceso es el personal docente. En general, las instituciones que
participan en este nivel no cuentan con programas permanentes de capacitación y
actualización docente. Los esfuerzos que se realizan son irregulares debido a que no existe
un consenso sobre las competencias que debe poseer el personal, ni mecanismos de
evaluación que verifiquen su cumplimiento.

Por otra parte, los docentes son contratados, por la mayoría de instituciones en este nivel,
bajo el régimen de horas semana, el cual obstaculiza los esfuerzos para el mejoramiento de
la práctica docente. Bajo este esquema, no se genera un compromiso con la institución para
que los maestros dediquen tiempo extraclase para capacitarse, para brindar una atención
personalizada a los alumnos o para planear la instrumentación curricular de las asignaturas
a su cargo.

Pocas instituciones, toman bajo su responsabilidad la elaboración de libros de textos. Estos


son seleccionados de la oferta disponible en el mercado lo cual no garantiza la cobertura de
los programas de estudio. Asimismo, el equipo de talleres y laboratorios es generalmente
insuficiente y obsoleto, debido a los altos costos que representa su reposición y
actualización.
Otra importante deficiencia del nivel medio superior sigue siendo la rigidez de sus
modalidades educativas. En términos generales, el nivel opera con base en estructuras
rígidas y escolarizadas, que impiden el acceso a la población adulta y a jóvenes que han
interrumpido sus estudios y desean reanudarlos. Esta rigidez se refleja también en sus
esquemas de certificación que no contemplan la acreditación del conocimiento empírico, y
dificultan el reconocimiento de estudios de otras instituciones del mismo nivel, situación a
la que se enfrenta la población trabajadora debido a las migraciones derivadas de las
fluctuaciones del mercado laboral y al avance tecnológico.

Retos de la educación media superior.

1. Atender la creciente demanda de Educación Media Superior en los próximos años.

Las reformas introducidas en el nivel básico de enseñanza así como los esfuerzos que se
están realizando por mejorar la calidad y cobertura educativas, tanto en el nivel básico
como en el medio superior hacen suponer que las tasas de crecimiento de la matrícula en
este nivel crecerán de manera importante en la próxima década.

En el nivel básico, los índices de absorción y de retención de alumnos se han incrementado,


lo que ha generado un flujo mayor de egresados de secundaria al nivel medio superior, a
pesar de que la población que ingresa a primer año de primaria se ha mantenido constante.
Asimismo, el porcentaje de absorción de egresados de secundaria se ha venido
incrementado de tal forma que, de acuerdo con estimaciones de la SEP, la matrícula del
nivel medio superior se elevará aproximadamente 30% en los próximos seis años.

Otra fuente de demanda lo constituye la población adulta. La matrícula en el sistema de


educación a distancia ha crecido recientemente así como el número de centros en que se
imparte esta modalidad. Asimismo, con la flexibilización de los sistemas escolarizados, los
adultos tendrán mayores facilidades para retomar su formación en un esquema de
alternancia entre estudio y trabajo, lo cual impactará de manera significativa la matrícula en
este nivel educativo.

Un factor que incidirá de manera decidida en la demanda será la composición de la


pirámide poblacional. De acuerdo con proyecciones demográficas basadas en la
disminución de la tasa de natalidad y otros factores, el segmento de edad más numeroso
será el de 15 a 19 años de edad, en el que se concentra la demanda del nivel medio superior.
Para el Sistema de Educación Media Superior, y las instituciones que lo componen
constituye un reto muy importante crear los medios para atender a esta demanda con los
estándares de calidad en el servicio que se tiene planeado alcanzar en los próximos años.

2. Abatir las diferencias de tipo regional y social en la atención a la demanda de la


población.

Uno de las condiciones para ampliar la cobertura del servicio a toda la población
demandante, es establecer mecanismos de equidad para apoyar de manera particular a la
población de bajos recursos económicos y a la que reside en regiones apartadas o zonas de
marginación, ya que en esta población se ubica el mayor rezago educativo, no sólo del nivel
medio superior, sino de todos los niveles.

Habida cuenta de la proporción de la población que vive en condiciones de pobreza y de


pobreza extrema, la cobertura del servicio adolecería de grandes deficiencias en caso de que
no se establecieran mecanismos de apoyo para la población demandante procedente de
estos estratos sociales.

3. Contar con una planta docente competente y adecuadamente remunerada

Uno de los requisitos para contar con un sistema educativo de calidad es una planta docente
certificada y comprometida con la docencia. En esta materia existe un considerable rezago,
ya que los esfuerzos para capacitar y actualizar a los maestros son diversos, aislados y
asistemáticos en los distintos subsistemas –llegando, en algunos casos, a ser nulos.

Para dimensionar el reto, es necesario considerar el tamaño de la planta docente, estimado


en doscientos mil maestros, la heterogeneidad de perfiles académicos de los profesores y el
tipo de contratación de los mismos. De la misma forma, cualquier esfuerzo de capacitación
y actualización docente deberá contemplar el mejoramiento de los niveles de remuneración
del personal con el fin de estimularlo a alcanzar los estándares de calidad deseados.

4. Aplicar las tecnologías de la información en el mejoramiento de los procesos de


enseñanza aprendizaje e incorporarla en el curriculum de este nivel educativo.

Para atender los efectos de la globalización y de los acelerados avances científicos y


tecnológicos, se requiere del uso de las tecnologías de información como herramienta
indispensable de trabajo en todos las actividades productivas, en particular en el sistema
educativo.
Por ello es necesario incorporar esta tecnología para mejorar tanto la calidad como la
cobertura del servicio educativo. Asimismo, se requiere abrir un espacio en los planes y
programas de estudio para la teoría y practica de estas disciplinas, con el fin de que los
alumnos y egresados las apliquen para mejorar su aprovechamiento académico, su
desempeño laboral y su desarrollo profesional.

5. Elevar el nivel de formación y capacitación de la población adulta.

Una de las estrategias que deben desarrollarse para mejorar el nivel de vida de la población
es mediante la incorporación de la población adulta al sistema educativo. Considerando el
incremento de los índices de eficiencia terminal en la educación básica y de absorción de
egresados de secundaria, se manifiesta como necesaria la integración de la población adulta
a los programas educativos para elevar el nivel de escolaridad y equipararlo con el de los
países con mayor grado de desarrollo.

Tomando en cuenta que el promedio de escolaridad de la población es de 7.3 años, puede


señalarse que un amplio sector de la población cuente sólo con secundaria o con media
superior incompleta. Para alcanzar un grado promedio de escolaridad mayor y, con ello,
mayores posibilidades de desarrollo económico y social, sería conveniente realizar
campañas de promoción mostrando a la población los beneficios que este tipo de formación
tiene para el logro de niveles superiores de ingreso y de satisfacción personal.
Complementariamente, es necesario que las instituciones educativas flexibilicen sus
mecanismos de acreditación, certificación y horarios escolares para cumplir con este
propósito.

6. Integrar un Sistema de Educación Media Superior en el país.

En la educación media superior participan una gran diversidad de instituciones de carácter


estatal, federal, autónomo y privado. Los planes de estudio que operan se calculan
aproximadamente en 300, clasificados en los tres tipos de programa señalados.

Esta diversidad ha tenido múltiples consecuencias, entre ellas: falta de identidad del nivel
educativo, dificultades para la revalidación de estudios y tránsito entre subsistemas,
competencia entre instituciones que ha generado ineficiencia en el uso de recursos, y una
multiplicidad de perfiles de egreso que convergen a la educación superior y al sector
productivo.

Es necesaria una coordinación entre los distintos subsistemas, en primer término para
propiciar espacios de discusión y toma de decisiones sobre el propósito de este nivel
educativo, el perfil de egreso de los estudiantes; los métodos de enseñanza para alcanzar los
propósitos, las características de la planta docente, cuál es la institución más propicia para
atender a las poblaciones en las que se construyen nuevos planteles y en general, todos los
aspectos relacionados con la prestación de este servicio.

Sin embargo, el establecimiento de esta coordinación no es una tarea fácil de realizar.


Aunada a la diversidad de subsistemas y de programas de estudio, la heterogeneidad en
cuanto a las instancias de gobierno de las que dependen: federal, estatal, autónomas y
privadas dificulta aún más alcanzar este reto.

7. Revalorizar la educación técnica en la sociedad

La educación técnica del nivel medio superior ofrece a los jóvenes egresados la posibilidad
de ingresar al mercado laboral en el corto plazo. Asimismo, les proporciona una formación
científica y humanística y, más importante aún, la opción de continuar sus estudios. Esto
permite a los egresados hacer una mejor planeación de vida y carrera, y tener la posibilidad
de elevar paulatinamente su ingreso. Por otra parte, el personal técnico y calificado que
egresa de las instituciones de educación técnica constituye un factor de desarrollo
económico, ya que ocupan los niveles intermedios de la estructura de las unidades de
producción. Por ello, es importante revalorar la educación técnica, con el fin de que una
mayor proporción de jóvenes que egresan de secundaria se incorporen a este tipo de
programas.

8. Modernizar la gestión administrativa de la educación media superior.

Paralelamente al mejoramiento de la calidad de la educación y a la ampliación de su


cobertura, es necesario modernizar la gestión administrativa de los planteles y el general de
las instituciones educativas.

Esta modernización tiene varios fines: a).- hacer más eficientes la operación educativa
(contratación de docentes, adquisición de materiales de apoyo, etc.) y la gestión escolar:
inscripciones, registro de calificaciones, expedición de documentos; b).- contar con
estadísticas confiables y oportunas sobre la operación escolar que a su vez sustenten las
funciones de planeación, evaluación y toma de decisiones; c).- brindar a la población una
atención ágil y adecuada basada en un espíritu de servicio y d) lograr un uso más racional
de los recursos económicos.
Para ello es necesario la aplicación de técnicas modernas de gestión pública, el uso de las
tecnologías de la información para la automatización de las funciones y la capacitación del
personal administrativo en la cultura de calidad.