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Gemma Reyes

Contenido
DESCRIPCIÓN DEL COLECTIVO....................................................................................................... 2
DIFICULTADES DEL COLECTIVO ..................................................................................................... 4
NECESIDADES DEL COLECTIVO ...................................................................................................... 6
SITUACIÓN DE INSERCIÓN DEL COLECTIVO (antes de la crisis económica, datos del 2000) ....... 7
EXPECTATIVAS ............................................................................................................................... 9
DESCRIPCIÓN DE RECURSOS Y CARACTERÍSTICAS DE LOS MISMOS ........................................... 10
PROGRAMAS DE FORMACIÓN PARA EL EMPLEO: CARACTERÍSTICAS ........................................ 14
OPINION PERSONAL .................................................................................................................... 17
Jennifer Mosquera ......................................................................Error! Bookmark not defined.

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DESCRIPCIÓN DEL COLECTIVO
Según el actual Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V)
el trastorno mental es un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente
significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un
individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del
desarrollo que subyacen en su función mental. Habitualmente los trastornos mentales
van asociados a un estrés significativo o una discapacidad, ya sea social, laboral o de
otras actividades importantes.
El colectivo de enfermedad es muy heterogéneo, pues engloba un amplio espectro de
trastornos y diferentes situaciones y características personales, familiares, sociales…
El modelo de vulnerabilidad de Zubin y Spring (1977), uno de los modelos más
extendidos para describir el desencadenamiento de la enfermedad mental, nos puede
ayudar a definir las características del colectivo, ya que determina los factores de
riesgo (ambientales, biológicos, psicológicos, sociales…) que pueden llevar a
desarrollar el trastorno. Según este modelo, la combinación de estos factores confiere
a cada individuo una determinada y limitada capacidad de afrontar situaciones de
estrés (situaciones que generan tensión y necesidad de adaptación).
El contexto actual de la persona (incluyendo tanto factores psicosociales como
psicofísicos) desencadena los trastornos, en función de lo vulnerable que sea el sujeto
a ellos, haciendo que la reacción de la persona a estos esté mediatizada por sus
disposiciones biológicas, su reacción corporal global, sus procesos psicológicos básicos
(estilo de pensamiento, sus habilidades de afrontamiento… que a su vez se
condicionan en gran medida por el ambiente). Además los recursos externos, como el
apoyo familiar, de los amigos o la existencia de servicios sociales o sanitarios
disponibles, van a condicionar el mejor o peor manejo de las dificultades. Si esa
vulnerabilidad y la disposición de recursos externos no son adecuados o accesibles, el
resultado condicionará la aparición y modo de evolución de la enfermedad.
Existen claros factores de riesgos socioeconómicos y socioculturales como la situación
de pobreza, desempleo o empleo precario, ambientes de violencia y abusos,
marginación, la falta de oportunidades, la falta de red o apoyo social… La existencia de
normas sociales que refuerzan las diferencias y marcan roles (como es el caso por
ejemplo de las mujeres).
La estigmatización que padecen las personas con enfermedad mental conduce a
consecuencias negativas tanto para el paciente como para la familia, que incluye la
humillación, el aislamiento, el desempleo y demás situaciones de discriminación;
situación que agrava, entre otros factores, los síntomas y el incumplimiento del

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tratamiento, que resulta ser la mayor causa de recaídas, ahondando en la
problemática.
Factores personales tales como la edad, el género, las circunstancias de su salud o
existencia de otras enfermedades relacionadas o simultáneas, estilo de afrontamiento
de la enfermedad y personalidad, la extracción social, la educación o profesión y las
experiencias pasadas pueden tener importancia en la evolución de la enfermedad.
Según la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), en la actualidad, hay alrededor
400 millones de personas que sufren trastornos mentales o neurológicos, de enorme
repercusión social, psicológica y económica. Cinco de los diez trastornos más
discapacitantes son de naturaleza psiquiátrica: la depresión unipolar, los trastornos
maniaco – depresivos, la esquizofrenia, y los trastornos obsesivo – compulsivos.
Se calcula que la cifra de enfermos mentales se duplicará en los próximos 20 años. La
población joven es la más propensa a padecer este tipo de enfermedad, por el
aumento del consumo de estupefacientes y drogas sintéticas.
Es habitual que los problemas de trastornos mentales se conjuguen con ciertas
realidades determinadas que la potencien y/o empeoren:
Personas sin hogar: En Navarra, el 80% de las personas acogidas en los centros de
Cáritas padecen alguna enfermedad mental.
Sistema penitenciario y drogas: Las cárceles españolas se han convertido, en cierto
modo, en gigantescos centros psiquiátricos, hasta el punto de que más del 17 por
ciento de las personas que ingresan en ellos -en torno a 10.000 presos si se tienen en
cuenta las últimas cifras de población reclusa- tienen antecedentes por trastornos
mentales y más del 25 por ciento; es decir, uno de cada cuatro, tienen uno o varios
diagnósticos psiquiátricos en su historia clínica. El 90% de los reclusos
drogodependientes en la cárcel de Villabona presenta, al menos, un trastorno mental,
en su mayoría sin diagnosticar, según informó ayer la Fundación para el Fomento en
Asturias de la Investigación Científica aplicada a la Tecnología.
Migración: Los trastornos mentales se manifiestan como la segunda causa de consulta
sanitaria entre la población inmigrante en nuestro país. Su prevalencia es
significativamente más elevada en inmigrantes que en la población autóctona
española. Así pues, mientras que su prevalencia se sitúa en un 20% en los
demandantes españoles de atención sanitaria, en demandantes inmigrantes es del
50%.Si bien el cambio vital que supone la migración comporta siempre una parte de
estrés y de duelo ante los numerosos cambios y adaptaciones que comporta, cuando
estas situaciones de tensión se prolongan en el tiempo y son múltiples o muy intensas
favorecen que, sobre todo los sujetos con personalidades más vulnerables, acaben
padeciendo desequilibrios psíquicos. El estrés de los inmigrantes tiene cuatro factores
vinculantes: soledad, al abandonar la familia; sentimiento de fracaso, al quedar sin
posibilidades de acceder al mercado laboral; sentimiento de miedo, a veces por quedar
sometidos a mafias, y sentimiento de lucha por sobrevivir.

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Toxicomanías: El riesgo de exclusión social de los pacientes con conductas de adicción
a drogas se agrava cuando concurren con un trastorno mental. Por otro lado, las
posibilidades de remisión o curación del trastorno mental y de deshabituación en
cuanto al consumo de drogas, disminuyen cuando estos pacientes no son
diagnosticados y tratados de una forma integral. El alcohol, las drogas y otras
sustancias psicoactivas son con frecuencia un factor de riesgo o una consecuencia de
los problemas psíquicos.
Pobreza y exclusión: La mayoría de las encuestas sugieren una tasa mayor de
problemas de salud mental en los niños de familias de bajos ingresos en comparación
con los hogares más acomodados. En España hay un porcentaje de depresión o
problemas de salud mental que asciende al 17,4%en los hogares excluídos, duplicando
el obtenido en hogares integrados (8,7%).
Tercera edad: Coincide que en la mayoría de países las personas mayores se enfrentan
a problemas mentales. La causa o la consecuencia de esta situación en la mayoría de
los casos, es la soledad. En muchos países no existe un apoyo socio sanitario suficiente
para que las personas puedan permanecer en sus hogares. En general, va aumentando
la demanda dentro de la comunidad de espacios habilitados para los mayores para
reunirse y vivir.
Juventud: Ha habido un aumento de los trastornos emocionales en esta población.
Algunos ejemplos de problemas nuevos o más socialmente preocupantes son los
trastornos alimentarios, la violencia escolar, el suicidio infantil o juvenil, aislamiento
social y depresión…

DIFICULTADES DEL COLECTIVO


Las dificultades de este colectivo se manifiestas en diferentes áreas:

 Los síntomas de la enfermedad mental (experiencia subjetivas de la persona o


fenómenos detectables en la conducta) implican desviaciones en el
funcionamiento normal del sujeto. Las más frecuentes:

 Alteraciones del pensamiento: (por ejemplo, las ideas delirantes)


consisten en creencias que se imponen a la persona, que el sujeto no
comparte con los demás en su medio cultural y que no son modificables
por la experiencia.
 Alteraciones del estado de ánimo: como la depresión (situación de
tristeza extrema, con falta de interés por la vida, angustia, sensación de
incapacidad para hacer nada y postración, con alto riesgo de suicidio y
falta de reactividad ante las circunstancias de la vida) o el estado de
manía (estados persistentes de euforia, con insomnio, hiperactividad y
trastornos del pensamiento y del comportamiento).
 Alteraciones de la sensopercepción: percepciones inusuales y anómalas
causadas por su enfermedad. Las más frecuentes son de tipo auditivo.

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 Alteraciones neurocognitivas: alteraciones de las capacidades
funcionales básicas de la vida psíquica, como la capacidad de
concentrarse, mantener la atención, pensar ordenadamente, usar la
memoria. Pueden llegar a ser altamente discapacitantes.
 Alteraciones de la conducta y del control de impulsos: no poder
ordenar y controlar la conducta con arreglo a los intereses de la persona
o las pautas sociales.
 Síntomas negativos: se denomina así a las alteraciones que se perciben
como pasividad o ausencia de las facultades o potencialidades que
consideramos normales, como la de pensar con claridad, tener
iniciativas vitales, proyectos o propósitos.
 La falta de conciencia de enfermedad , pues se asocia a la continuidad
del tratamiento lo que facilita la consecución de objetivos.
 Comorbilidad física, ya que da lugar a un incremento de las
limitaciones.

 Las restricciones en la participación son la consecuencia de la interacción de


la persona discapacitada con el entorno. Son susceptibles de modificación si se
actúa sobre el entorno. Las restricciones más habituales se encuentran en las
siguientes áreas:
 Relaciones interpersonales: sus relaciones sociales tienden a ser
escasas, su red social pobre, y, especialmente en los momentos en que
sus síntomas son más activos, corren el riesgo de caer en situaciones de
derivación social y aislamiento. Suelen ser frecuentes las situaciones
conflictivas en el seno de su red natural (especialmente en la familia).
 Acceso a servicios sanitarios, sociales, de atención al ciudadano:
debido a razones varias (dificultad de relación social, tratamientos poco
motivadores, falta de conciencia de enfermedad, desconocimiento,
estigma social…).
 Dificultades para gestionar su tiempo libre, disfrutar.
 Funcionamiento laboral: encuentran dificultades para acceder al
trabajo y para mantenerlo (lo que les hace económicamente
dependientes o les lleva a situaciones de pobreza y marginalidad).
 Participación asociativa, política, actividades para la auto-
representación y la defensa de sus derechos.
Otras causas que implican dificultades en estas personas son los efectos secundarios
de la medicación que se les prescribe con el objetivo de controlar sus síntomas
(trastornos metabólicos, obesidad, discinesia…), La tendencia al consumo abusivo de
sustancias y la estigmatización; existen prejuicios sociales muy arraigados en la cultura
popular relacionados con la enfermedad mental. Las personas enfermas son
consideradas impredecibles, o peligrosas, y sufren procesos de exclusión y

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etiquetación difíciles de evitar. A ello contribuye el tratamiento que reciben en los
medios de comunicación, donde se suele amplificar la eventual implicación de
enfermos en actos violentos o socialmente llamativos.
Las O.M.S. propone el Modelo de Funcionamiento Global que determina el nivel de
discapacidad de la persona en función del resultado de la interacción entre el estado
de salud de la persona enferma y los factores contextuales. La Clasificación
Internacional de Funcionamiento (CIF) incluye también otros componen que se
relacionan. Son os siguientes:
1. Las alteraciones en Funciones y Estructuras corporales (síntomas o deficiencias
funcionales)
2. Las restricciones a la actividad (limitaciones)
3. Las restricciones en la participación
4. Los factores ambientales
5. Los factores personales

NECESIDADES DEL COLECTIVO


Aparte de las necesidades que deben ser cubiertas en cualquier persona para su
desarrollo (de seguridad, de pertenencia, autorealización…) se presentan otras de
manera más específica en este colectivo en relación con sus dificultades:
Debe procurarse un acercamiento de la red servicios básicos que puedan satisfacer
sus necesidades comunes (prestaciones sociales, sanidad, justicia…) ya que dada su
situación pueden tener dificultades para el acceso a la misma. Es muy importante

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sobretodo que puedan tener acceso a un tratamiento (psicofarmacológico,
psicoterapéutico y psicosocial) adecuado que debe incluir la posibilidad de detección
precoz y diagnóstico, atención en crisis, tratamiento de mantenimiento, etc. y que este
orientado tanto al tratamiento de los síntomas como a maximizar sus posibilidades y
oportunidades. La técnicas de rehabilitación psicosocial deben prestar especial
atención a áreas como las habilidades sociales, actividad de la vida diaria, resolución
de conflictos, afrontamiento de síntomas y estrés, intervenciones familiares y apoyo a
las familias. A menudo las familias deben soportar un nivel de carga que puede
sobrepasarlas, tanto a nivel económico como de desgaste físico, mental y emocional.
Se debe por tanto apoyarlas con información, servicios profesionales y programas
(asesoramiento, apoyo) y medios materiales. Esta dependencia familiar se da en gran
medida por la restricción de acceso al empleo (60%-90% de tasa de desempleo entre
el colectivo) por lo que además de ayuda económica son necesarios servicios de
formación laboral y apoyo al acceso al empleo, tanto al normalizado como a través de
formas distintas de empleo con apoyo o empleo adaptado a las posibilidades de las
personas. Son de vital importancia las medidas para apoyar el mantenimiento de los
pacientes en redes sociales para evitar el aislamiento y el deterioro social progresivo
que éste conlleva, incluyendo apoyo al ocio, asociacionismo, movilidad, etc.
El colectivo de enfermedad mental es un grupo particularmente vulnerable a los
abusos, desprotección y dificultad de ejercicio de sus derechos, por lo que se deben
prever intervenciones que les ayuden en temas como protección legal, acceso a
servicios, información acerca de su salud y circunstancias del tratamiento, etc.
Estudios recientes y experiencias de rehabilitación psico-social actuales demuestran
que con una adecuada atención especializada es posible la rehabilitación e integración
social plena de la persona con enfermedad mental. Al menos un tercio de las personas
afectadas conseguiría la superación de la enfermedad, alcanzando niveles de salud y
bienestar adecuados. Por el contrario, ante la falta de atención, la persona con
enfermedad mental tiene un 50% de posibilidades de experimentar un nuevo brote en
un año, porcentaje que se eleva al 80% a los tres años. Este aspecto, además de los
costes sociales y sanitarios que genera, contiene elementos sociales de suma
importancia: deterioro personal, social y desintegración familiar.

SITUACIÓN DE INSERCIÓN DEL COLECTIVO


Los problemas de salud mental, aunque no están muy extendidos, contienen una
capacidad desintegradora especialmente grave en la sociedad de hoy en día.
Los trastornos mentales constituyen una causa muy frecuente de discapacidad,
pérdida de calidad de vida, sufrimiento, aislamiento social, estigmatización y hasta
mortalidad por suicidio.
Según Luis Cayo, Presidente del Comité Español de Representantes de Personas con
Discapacidad (CERMI) “Dentro de la propia discapacidad hay exclusión sobre la
exclusión, y uno de los grupos que está especialmente afectados por esa ausencia

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estructural de acceso al empleo, son la personas con enfermedad mental, las personas
que tienen algún problema de salud mental, y si este es grave todavía más. Y se tiene
que hacer una acción positiva, una acción de discriminación positiva con los grupos
que están especialmente peor”,
Según Ana Cohi, Presidenta de la Fundación Empleo y Salud, “el colectivo de personas
con Trastorno Mental, ha llegado en comparación con otros grupos de discapacidad,
más tarde al acceso al empleo”
Por desgracia, el acceso al empleo se ve muy restringido para las pacientes con
esquizofrenia: se estima que al menos entre el 20 y 40% de estas personas no
encuentra trabajo nunca, y los que lo consiguen se trata de trabajos breves que no se
consolidan. Por ello, la integración laboral ha de ser un objetivo prioritario desde el
primer momento, para facilitar la mayor autonomía, autoestima e integración, para
que puedan construirse un proyecto de vida, que le permita soñar, como cualquier
persona, lo que será de gran importancia para el pronóstico5 y la evolución de la
enfermedad.
Entorno laboral y tipo de actividad
Mayoritariamente, con el 79,9% de los trabajos realizados por el colectivo se
desarrollan en espacios o instalaciones púbicas como el manteamiento de jardines,
limpieza e polideportivos…
El 75,5% del total de los empleos ejercidos por el colectivo se encuadra en el sector
servicios (el porcentaje más alto, 51% en servicios de limpieza, seguido de la jardinería
y la hostelería, con 12 y 10% respectivamente).
El 20% desempeña una laboral en el entorno industrial industrial.
Por otro lado, el 10% tiene trabajo en la empresa ordinaria, estando el 6% contratado
directamente por la empresa y el 4% esta vínculado a los Centros de Especiales de
Empleo, como fase previa a la transición efectiva.
Estos datos pertenecen a estudios y encuestas realizados en el año 2000, antes de la
crisis económica puesto que es complicado encontrar datos más actualizados.
Existen medidas, programas y leyes para fomentar el empleo de personas que sufran
algún tipo de discapacidad. La Constitución española reconoce el derecho al trabajo y
al pleno empleo de estos colectivos, pero como muchos otros derechos reflejados en
la misma no se cumple manera efectiva. La forma de empleo más normalizadora sería
la contratación de estas personas en trabajos ordinarios, empresas normales, en
puestos que se adaptasen a sus posibilidades y en las condiciones adecuadas para
ellas. Desde el Estado se fomenta el empleo para el colectivo de personas
discapacitadas con ayudas a la contratación (subvenciones, bonificaciones…) la
obligatoriedad de que un 2% de la plantilla sean persona en situación de
discapacidad, pero estas contrataciones han producido un efecto muy limitado en la
integración global de estos colectivos. Por ello surge la necesidad de crear y desarrollar

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modalidades de empleo alternativas a las que ofrece el mercado ordinario, como los
Centros Especiales De Empleo o los enclaves laborales y los programas de empleo con
apoyo.
El 80% de las personas afectadas por un trastorno mental grave está desempleada en
este momento, según datos de la Asociación Feafes, por lo que se deduce que las
medidas no están funcionando.
El actual contexto de grave crisis económica afecta de forma importante al colectivo de
discapacidad puesto que por desgracia se traduce en la disminución del gasto público,
en cambios de prioridades presupuestarias y a la disminución del crédito: en menos
dinero en inversión de recursos y ayudas. Las entidades tendrán dificultades para
garantizar la continuidad y sostenibilidad de las líneas de trabajo comenzadas, entre
ellas los servicios de inserción laboral y de mantenimiento del empleo de las personas
con discapacidad. Los efectos de esta reducción del gasto para las entidades de
atención a la discapacidad pueden ser muy graves a nivel personal, familiar, diaria, a
nivel de colectivo y a nivel de entidades.
Algunas de las consecuencias de la transformación del mercado de trabajo en los
últimos años han sido la precarización e inestabilidad laboral y en un contexto
económico y laboral deteriorado son las personas con discapacidad las primeras en ser
expulsados de dicho ámbito.

EXPECTATIVAS

ÁREAS MEJORAS
Recursos  Incrementar el número de profesionales sanitarios para disminuir las
humanos listas de espera y mejorar la accesibilidad.
 Formación de profesionales sanitarios en psicoterapia y habilidades
para el manejo de pacientes
 Planes de formación en salud mental para profesionales sanitarios y
colectivos específicos.
 Especialización en infancia y adolescencia para las disciplinas de
psiquiatría y psicología clínica.
Recursos  Dotación de recursos e infraestructuras para la realización de
Materiales actividades durante el ingreso, diferenciando la atención por edad y
tipología de trastorno.
 Aumento de plazas de hospitalización
 Dotación de recursos adaptados a la necesidad de cada paciente que
permitan una atención integral.
Recursos de  Aumento de centros ocupacionales o de día
apoyo social.  Ayuda social y/o económica de apoyo a la familia
 Respiros vacacionales para familiares de menores con trastorno mental
 Mayores oportunidades de empleo
 Incremento de recursos residenciales

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 Mayor valoración de los servicios que se prestan a través de
asociaciones
Atención a  Apoyo psicológico a familiares de pacientes
pacientes y  Información sobre la enfermedad
familiares  Tratamiento individualizado con más trabajo psicológico y
psicoterapias.
 Atención personalizada
 Mejora de la atención en personas con enfermedad mental en prisión y
sin hogar.
 Abordaje integral de la salud mental diferenciando infancia y
adolescencia
Coordinación  Espacios de colaboración entre profesionales
 Equipos de trabajo multidisciplinares
 Coordinación real, efectiva y comprometida entre los agentes
implicados
 Formación específica a psiquiatras para fomentar la coordinación
intersectorial.
Cartera de  Prevención de problemas de salud mental en la infancia y la
servicios adolescencia.
 Accesibilidad de servicios sanitarios de Atención primaria y
especializada.
 Disminución de la saturación de los servicios.
 Accesibilidad en horario de tarde y fines de semana.
 Acercamiento de los equipos profesionales a zonas rurales.
Marco general y  Definición de protocolos y objetivos de prevención, detección y
normativo. actuación así como mecanismos de garantía de su cumplimiento.

DESCRIPCIÓN DE RECURSOS Y CARACTERÍSTICAS DE LOS MISMOS


 Centros de Rehabilitación Psicosocial (CRPS):

Centros de Día que brindan una atención psicosocial especializada, a aquellas personas
con enfermedades mentales severas. Su objetivo es ayudar a estas personas con
enfermedad mental grave y crónica a recuperar el máximo grado de autonomía personal
y social, mejorar su funcionamiento psicosocial y promover su integración en la
comunidad así como apoyar a sus familias.

Ofrecen programas individualizados de apoyo a la rehabilitación psicosocial y promoción


de la integración social, desarrollando intervenciones individuales y grupales en las
siguientes áreas: autocuidado y actividades de la vida diaria, psicomotricidad,
habilidades sociales, autocontrol, psicoeducación y manejo de la enfermedad,
integración comunitaria y apoyo a la integración socia.l Así mismo ofrecen
psicoeducación, asesoramiento y apoyo a las familias.

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Su capacidad de atención se sitúa entre 60 y 90 usuarios como máximo.

 Centros de Día de Soporte Social (CD)

Son un recurso comunitario de apoyo a la mejora del funcionamiento y soporte social,


está dirigido a las personas con enfermedad mental severa con mayores dificultades de
funcionamiento e integración y por tanto mayor riesgo de deterioro, aislamiento o
dependencia.
Ofrecen actividades de mantenimiento de la autonomía personal, actividades de
socialización, actividades de ocio y actividades socioculturales de soporte social :
manualidades, pintura, juegos de mesa, tertulias, elaboración de periódicos, taller de
lectura y escritura, taller de creatividad, expresión corporal, gimnasia.. y cuantas otras
actividades sociales, ocupacionales o culturales puedan resultar relevantes.
Su capacidad de atención se sitúa entre 20/30 usuarios.

 Centros de Rehabilitación Laboral (CRL)

Son un recurso específico de servicios sociales especializados, destinado a las personas


con enfermedad mental severa. Su objetivo es ayudar a aquellos enfermos mentales
que han alcanzado un buen nivel de autonomía, a aprender o recuperar los hábitos y
capacidades laborales necesarias para acceder al mundo laboral y apoyar su integración
y mantenimiento en el mismo.
Ofrecen un abanico variado de actividades y programas tanto individuales como
grupales: orientación vocacional, entrenamiento en hábitos básicos de trabajo, ajuste
socio-laboral, talleres pre-laborales, apoyo a la formación laboral, búsqueda activa de
empleo, apoyo y seguimiento de la inserción laboral.
Su capacidad de atención se sitúa entre 40/50 usuarios.

 Equipos de Apoyo Social Comunitario (EASC)

Se configuran como un equipo social multiprofesional. Estos equipos ofrecen atención


domiciliaria en el entorno a aquellas personas con enfermedad mental crónica con
dificultades y necesidad de apoyo para poder mantenerse en la comunidad. También
ofrecen acompañamiento que garantiza el enganche y vinculación con la red de recursos
de salud mental y de servicios sociales a fin de mejorar su situación, calidad de vida y
ofrecer apoyo a sus familias.
Cada EASC cuenta con un trabajador social, un psicólogo y dos educadores.

 Residencias (R)

Son un recurso residencial comunitario dirigido a personas con enfermedad mental


grave y duradera con necesidades de apoyo residencial. Su capacidad de atención se
sitúa entre 20/30 usuarios.

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Proporcionan con carácter temporal (estancia corta o transitoria) o indefinido:
alojamiento, manutención, cuidado y soporte así como apoyo a la mejora de la
autonomía personal y social. Ofrecen supervisión y apoyo durante las 24h del día, en un
ambiente de convivencia lo más familiar y normalizado posible.

 Pisos Supervisados (Ps)

Son una alternativa de alojamiento estable y normalizado organizado en pisos en los que
residen 3 o 4 personas con enfermedad mental, recibiendo el apoyo y supervisión que
en cada momento necesiten.
El paciente ha de pasar un tiempo en una residencia antes de incorporarse a este
recurso.

 Pensiones Concertadas (Pc)

A través del pago de plazas en pensiones se pretende ofrecer un alojamiento digno y


cobertura de necesidades básicas de enfermos mentales con un buen nivel de
autonomía pero sin apoyo familiar ni recursos económicos intentado evitar procesos de
marginación.

 Servicio de atención y apoyo a la reinserción social

Se trata de una iniciativa que viene desarrollando estrategias específicas de intervención


y apoyo para mejorar la atención social y favorecer la progresiva reinserción social de
personas con enfermedades mentales severas que se encuentran en una situación de
marginación sin hogar y por tanto sufren una grave exclusión social.
Este Servicio de atención social y apoyo a la reinserción tiene unas características
específicas y diferenciales que se resumen en:
Un estilo de “búsqueda” acercándose a la población allí donde se encuentra, sea en
recursos de atención a personas sin hogar o en la calle.
Un estilo de atención muy flexible ajustado a las características y peculiaridades de este
colectivo, ofreciendo el apoyo necesario en cada caso y buscando siempre la progresiva
implicación y responsabilidad de cada persona atendida en su proceso de reinserción
social y en el control de sus propias vidas.
Un proceso de atención individualizado ajustado a la especificidad y momento concreto
de cada persona y siempre orientado a promover su reinserción social del modo más
autónomo y normalizado posible.

 Hospitales con Unidad de Psiquiatría de la Comunidad de Madrid

Hospital 12 octubre
Hospital Clínico San Carlos: Unidad de Infanto- juvenil y Unidad de Adultos
Hospital de Fuenlabrada

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Fundación Alcorcón
Hospital de Getafe
Hospital Gómez Ulla (cobertura de seguridad social e ISFAS)
Hospital Gregorio Marañón: Unidad de Adolescentes y Unidad de Adultos
Hospital de Henares
Hospital Infanta Cristina
Hospital Infanta Elena
Hospital Infanta Leonor
Hospital Infanta Sofía
Fundación Jiménez Díaz
Instituto psiquiátrico José Germain
Hospital La Paz
Hospital La Princesa
Hospital de Móstoles
Hospital Niño Jesús (hasta los 18 años)
Hospital Príncipe de Asturias
Hospital Ramón y Cajal
Hospital Rodríguez Lafora
Hospital Severo Ochoa
Hospital del Sureste
Hospital Virgen de la Poveda

 Otros recursos públicos

Los servicios sociales brindan apoyos como la asistencia personal, el acompañamiento


social, la intervención comunitaria u otros, sobre la base de un diagnóstico social con el
usuario. Son servicios considerados fundamentales para el bienestar social.
Los servicios sociales pueden tener carácter ambulatorio, domiciliario, diurno,
residencial, etc. y son de carácter público, si bien, existen empresas prestadoras de
servicios sociales que operan en el mercado libre.
El Equipamiento y servicios que prestan los centros de servicios sociales son:
1. Información, orientación y asesoramiento sobre derechos y recursos sociales

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2. Tramitación y gestión de servicios sociales municipales (ayuda a domicilio,
teleasistencia, centros de día municipales, pisos tutelados, etc.) y prestaciones
económicas necesarias en la intervención social
3. Gestión y tramitación de servicios y prestaciones de la Comunidad de Madrid
(dependencia, residencias de mayores, discapacitados, mujer, menores, etc)
Renta Mínima de Inserción (RMI) y diferentes prestaciones económicas de
inserción social
4. Información y gestión de programas de prevención diversos dirigidos a menores,
adolescentes, adultos, mayores, etc.

Para acceder a estos servicios es requisito indispensable estar empadronado y acudir al


Centro de Servicios sociales que corresponda por zona. Para conocer cuál es el centro
de servicios sociales que le corresponde, puede llamar al 010 (Información Municipal)

 Recursos privados

FEAFES (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con


Enfermedad Mental)
UMASAM (Unión Madrileña de Asociaciones de Personas Pro Salud Mental):

PROGRAMAS DE FORMACIÓN PARA EL EMPLEO: CARACTERÍSTICAS


El empleo es una vía fundamental para lograr la integración y por ello asociaciones como
FEAFES lleva años fomentando la mejora de la empleabilidad de las personas con
enfermedad mental. Y lo hacen a través de la formación para el empleo por las
oportunidades que ofrece para ampliar conocimientos y enfatizar en diferentes
habilidades y conocimientos prácticos.
Desde el año 2004, FEAFES participa en los concursos públicos realizados por FSC
Inserta, empresa perteneciente a Fundación ONCE y especializada en la inserción laboral
de personas con discapacidad. FSC INSERTA tiene como principal objetivo el desarrollo
de estrategias en materia de integración social como, entre otras, la formación para el
empleo.
Confederación FEAFES se presenta como licitador a los concursos públicos que publica
FSC INSERTA para la impartición de acciones formativas específicas y ofrece apoyo
técnico a las entidades locales que finalmente desarrollarán la formación, asesorando
durante el proceso de solicitud conjunta, así como realizando un seguimiento
continuado de las acciones formativas realizadas.
Principalmente la formación que se ofrece se divide en talleres que fomentan
habilidades socio-laborales para tener mayores herramientas a la hora de buscar
empleo, presentar entrevistas, y propiciar las condiciones necesarias para mantener un
trabajo. Por otra parte, cada vez más se desarrollan cursos que fomentan conocimientos

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y destrezas dirigidas a oficios particulares, como jardinería, limpieza, manipulados,
diseño, marroquinería, etc.
Además de esto, la Comunidad de Madrid oferta programas de formación para el
empleo con prioridad para personas con riesgo de exclusión social, desempleadas u
ocupadas. Los requisitos para acceder a estos programas son los siguientes:
Los trabajadores desempleados deberán:
1. Residir en la Comunidad de Madrid.
2. Estar inscritos en las Oficinas de Empleo de la Comunidad de Madrid.
Los trabajadores ocupados deberán:
1. Residir en la Comunidad de Madrid o prestar sus servicios en centros de trabajo
ubicados en la Comunidad de Madrid.
2. Estar inscritos en las Oficinas de Empleo de la Comunidad de Madrid.
3. En el caso de no estar inscrito, deberán mostrar su interés en participar en el curso a
través del centro de formación o entidad responsable de su impartición. El centro
contactará con la oficina de empleo gestora del curso quién efectuará su alta en el
Servicio de empleo.
Servicios que ofrecen
1. Información y orientación profesional al trabajador desempleado u ocupado
para, de acuerdo con su formación, experiencia y características personales, ayudarle
en su carrera profesional mediante un proyecto formativo personal.
2. Oportunidades formativas a los trabajadores desempleados u ocupados, de
manera que adquieran las competencias necesarias para desempeñar con éxito una
ocupación.
3. Un espacio de referencia de una formación de calidad, avalada por la
participación en su actividad, mediante los Consejos Asesores, de empresarios,
sindicatos, universidades, entidades locales y expertos.
4. Asimismo, los Centros de Formación actúan como difusores de una cultura de la
calidad en la formación para el empleo, tanto en su actividad como en el seguimiento
de los centros colaboradores.
5. Un lugar de promoción de la incorporación de los desempleados en el mundo del
trabajo, mediante los servicios de intermediación y Apoyo a la colocación o el
asesoramiento para el autoempleo y las fórmulas de economía social.
6. Un servicio especializado y a disposición de las empresas del sector en aras de
facilitar el personal requerido por las mismas, a través de los alumnos que terminan con
aprovechamiento los cursos de formación y capaz de dar respuesta a los perfiles
solicitados en un plazo no superior a las 48 horas.

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Servicios Intermediación y Apoyo a la Colocación (SIAC)
Los Servicios de Intermediación y Apoyo a la Colocación (SIAC) son promotores activos
de la intermediación laboral. Los SIAC están ubicados en centros de formación para el
empleo de la Dirección General de Formación de la Comunidad de Madrid,
especializados en algún sector productivo. Trabajan además en conexión con las
empresas y asociaciones empresariales de 5 sectores específicos:
• Frío y Climatización
• Electricidad, Electrónica y Aeronáutica
• Seguros y Finanzas
• Tecnologías de la Información y las Comunicaciones
• Edificación y Obra Civil
Cuando un empresario de alguno de estos sectores acude a solicitar trabajadores
cualificados a alguna de estas cinco unidades obtiene una rápida respuesta en la
cobertura de la oferta de empleo.
Los trabajadores desempleados deben cumplir los siguientes requisitos:
• Ser mayor de 16 años, es decir, en edad laboral.
• Estar inscrito como desempleado en las Oficinas de Empleo de la Comunidad de
Madrid, en el momento de la incorporación al curso. (En los cursos del Programa
Operativo, ver apartado Destinatarios).
• Hacer constar en la demanda de empleo los cursos y la disponibilidad para
realizarlos.
• Cumplir los requisitos mínimos exigidos en el perfil de acceso al curso.
• Superar un proceso de selección específico para cada curso, si es necesario.
Los trabajadores ocupados deben cumplir los siguientes requisitos:
• Cumplir los requisitos mínimos exigidos en el perfil de acceso al curso.
• Superar un proceso de selección específico para cada curso, si es necesario.
• Ser residente en la Comunidad de Madrid o prestar sus servicios en centros de
trabajo ubicados en la misma.

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OPINION PERSONAL
Gemma Reyes

A día de hoy, en mi opinión, el colectivo de enfermedad mental no ha hecho grandes


progresos de integración. En la conciencia colectiva, las personas que padecen
trastornos mentales, siguen teniendo esa imagen estereotipada, falsa e injusta de
personas impredecibles, violentas o peligrosas, y por lo tanto personas que no es muy
conveniente tener cerca; personas que no son capaces de tomar sus propias decisiones
ni elegir, personas que nunca podrán tener su propio proyecto de vida como las demás
ni con los demás, casos perdidos.
A quien se le diagnostica con una enfermedad metal, al mismo tiempo que se pone la
etiqueta con su correspondiente trastorno según el DSM (DSM V actualmente, puesto
que el criterio de diagnóstico se modifica cada cierto tiempo en este documento, en el
que parecen ampliarse cada vez más los esquemas que te califican de enfermo, donde
cada vez más gente cabe), al mismo tiempo se le marca con la cruz del estigma social.
Este estigma se traduce en una discriminación diaria que conlleva graves
consecuencias a la persona que la sufre: negación de acceso a la vivienda, al empleo,
falta de recursos en los servicios de salud mental y comunitarios, aislamiento social…
Todo esto no solo afecta a la persona con enfermedad mental, sino que también
afecta de manera importante a su entorno más cercano. Las familias de personas con
enfermedad mental grave tienen que soportar la carga económica de la situación de
desempleo, la carga emocional que supone la situación en sí misma, del déficit de
ayudas y apoyos, de información y asesoramiento de lo que a su familiar, a su ser
querido, le está sucediendo. Por tanto creo que las familias, sobre todo las más
vulnerables, deberían ser un foco importante de atención en cuanto a esta
problemática y cubrir sus necesidades en diversos ámbitos (apoyo, tiempo de
descanso, compatibilidad entre el cuidado y el empleo, promoción y protección de la
salud, y seguridad económica).
La estigmatización social, se debe en gran parte a que existe un gran desconocimiento
de que lo enfermedad mental significa en la población general. Muchas veces la única
información que nos llega de este colectivo es a través de los medios de comunicación,
que lejos de trasmitir la realidad, dan imagen errónea y negativa de la enfermedad
mental: generalizando los sucesos violentos o alarmantes protagonizados de forma
puntual por personas de este colectivo; omitiendo información, lo que produce un
sesgo en la noticia y una interpretación subjetiva del suceso (además, aunque la
persona que protagonice el suceso padezca una enfermedad mental no quiere decir

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que esta sea la causa del mismo, sino que muy probablemente sea debido a problemas
socio-económicos, situaciones de violencia, educacionales, etc.), titulares alarmistas y
morbosos(ejemplo de titular “La falta de medios impide controlar a los internos del
psiquiátrico de Fontcalent”), etiquetación de personas sustantivando su condición
(titular: “Los maníacos-depresivos unen sus fuerzas contra el rechazo social”), difusión
de prejuicios y concepciones erróneas (titular: “Más de 800.000 españoles sufren
trastorno mental”-“ Un ejército de 800.000 personas deambula por el país viviendo dos
vidas, la real y la imaginaria. No son dueños de su razón y sufren de más. Hoy son los
enfermos mentales, los locos de antes”. (…) “Unos 300.000 españoles sufren esta
psicosis sin cura, condenada a la medicación de por vida y con una sentencia de muerte
social”), imágenes negativas y poco normalizadoras cuando se trata del colectivo;
ilustraciones o imágenes donde se presentan con actitudes pasivas, sin interacción,
dando sensación de lástima (miradas perdidas, tendidos en el suelo cubriéndose el
rostro…). Todas estas malas prácticas ayudan a perpetuar estereotipos, prejuicios y
falsas creencias, y que perjudican de manera directa a los derechos de las personas
con problemas de salud mental y a su entorno. Otra condición que me parece
importante es la poca presencia del colectivo como fuente de información;
ocasionalmente pueden consultar informaciones con asociaciones de familiares
(también muy importante), profesionales… pero ellos tienen su propia voz y ha de ser
escuchada. Los medios de comunicación podrían ser mucha utilidad si colaboraran en
la difusión de campañas publicitarias y de concienciación, en la divulgación de
información y fomento de actitudes positivas hacia la enfermedad mental…
cumplimiento así su rol de servicio social que tienen los medios en una teoría muy
alejada de la práctica.
A esta concepción errónea y manipulada que recibimos de los medios de comunicación
sobre el colectivo, hay que sumarle la falta de acción sobre programas de información
por parte de los organismos oficiales y las instituciones que deberían facilitarlos.
Todo esto, además de perpetuar la estigmatización, supone un caldo de cultivo para
justificar medidas totalmente injustas y contra los derechos básicos de las personas. En
junio de 2014 saltaba la noticia de la intención de reforma del Código Penal. La
propuesta del nuevo código equiparaba enfermedad mental con peligrosidad y
tipificaba a la persona con trastorno mental como “Sujeto Peligroso”. Esto abría la vía
para que una persona que padeciera una enfermedad mental pudiera estar más
tiempo recluida que otra que cometiera el mismo hecho delictivo y no tuviera ningún
diagnóstico. La propuesta introducía medidas de limitación de la libertad sin límites
claros, algo que la ley actual no permite. En el Código Penal vigente, si una persona
comete un delito y es declarada no imputable por motivos de salud mental, no se le
puede imponer una pena. En su lugar, se aplica una medida de seguridad, privativa o
no de libertad. Normalmente consiste en un internamiento en un centro psiquiátrico
en lugar de ir a prisión. Pero la duración del encierro nunca puede ser mayor a la pena
que se le hubiese impuesto en caso de ser imputable. Con el cambio que proponía el
anteproyecto, el encierro podía ser PERPETUO: una persona con un diagnóstico de
salud mental que hubiese cometido un delito, independientemente de la gravedad de

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ese delito, podría permanecer en un centro psiquiátrico indefinidamente, incluso de
por vida. Se proponía también cambios respecto a la Libertad Vigilada: en este caso,
aunque se acabara el internamiento impuesto, la vigilancia de la persona continuaría.
Y, como el encierro, también sería prorrogable de manera indefinida. Hasta ahora, una
vez que se cumple el tiempo equiparable a la pena, la aplicación de las medidas de
seguridad impuestas se acaba. Con el nuevo Código Penal que pretendían imponer, la
Libertad Vigilada se planteaba también como perpetua, violando el principio según el
cual las Medidas de Seguridad no pueden resultar más graves que las penas aplicables
al delito cometido. Así mismo, el anteproyecto imponía también la obligación de
someterse a un tratamiento ambulatorio involuntario. Como todas las medidas de
seguridad antedichas, también podría ser aplicado a perpetuidad. Actualmente, la
negativa de la persona al tratamiento médico no se considera incumplimiento de las
medidas de seguridad. Con el nuevo código, toda persona diagnosticada que se
encontrara bajo libertad vigilada podría ser forzada a presentarse de manera regular y
periódica ante un médico, psiquiatra o psicólogo y a medicarse. En la actualidad ya hay
ingresos involuntarios y medicación forzosa, pero si el anteproyecto hubiera
prosperado los encierros psiquiátricos ya no serían medidas tomadas con criterios
sanitarias, sino judiciales. Además, la medicación forzosa se aplicaría incluso una vez
recibida el alta hospitalaria y las personas diagnosticadas quedaremos bajo vigilancia
de los poderes del Estado el resto de nuestra vida. La colaboración de los profesionales
de la Salud Mental con estas medidas hubiera puesto de manifiesto y exacerbado la
cara más oscura de la Psiquiatría, que la acompaña desde su nacimiento y de la que ha
día de hoy no se ha deshecho; la de su función como mecanismo de control social.
Afortunadamente, el pasado mes de enero, cuando se aprobó el nuevo código, se
aprobó retirando todas las referencias a las medidas de seguridad que prorrogaban
indefinidamente el internamiento de personas con trastorno mental, atendiendo a su
supuesta peligrosidad.
Por otro lado, creo que es imprescindible caminar hacia la integración y coordinación
de las redes sociales y sanitarias e incluso de empleo. Para una atención
verdaderamente integral de la persona con enfermedad, sería necesaria una
socialización de lo sanitario en forma de incremento de la accesibilidad, evitar la
institucionalización, garantizar la estabilización para que se facilite el acceso al trabajo
y en donde fuera tan importante la reducción de síntomas como preservar la
funcionalidad y la capacidad cognitiva. Creo que además que esto facilitaría mucho la
detección precoz de la enfermedad, precoz de estas condiciones y que junto con un
manejo adecuado desde sus primeras manifestaciones, podrían determinar un cambio
esencial en el curso, en el pronóstico y en la prevención o reducción de las
consecuencias sociales de las enfermedades mentales. A su vez, sería necesaria una
“sanitarización” de lo social que tenga en cuenta y ajuste los recursos a las
características psicopatológicas de la persona, a su evolución y a los requisitos
terapéuticos, y en donde prevalezcan los criterios clínicos y personales sobre los
burocráticos.

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Se ha demostrado que la integración de los servicios clínicos y de integración laboral es
lo que tiene mejores efectos sobre la consecución de empleo por personas con
enfermedad mental, con mayor acceso al empleo, mejor salario y mayor estabilidad y
además, los que alcanzan un trabajo remunerado tienen una mejoría clínica, mayor
grado de satisfacción con el tratamiento y mayor participación en actividades de ocio y
autoestima.
Para concluir, apuntar que consideraría también bastante necesario aumentar la
protección legal de los enfermos mentales, puesto que lejos de la imagen de
peligrosidad que se vende, es un colectivo especialmente vulnerable a todo tipo de
abusos.
La enfermedad mental sigue siendo un gran desconocido para la sociedad. Cuando un
familiar o alguien cercano es diagnosticado de alguna de estas, surge el miedo. Miedo
a lo desconocido. No sabemos las limitaciones que va a encontrar la persona a partir
de hoy, no sabemos a dónde recurrir. Existe una opinión generalizada entre los
familiares de las personas con trastorno mental sobre la insuficiente información que
reciben sobre la enfermedad y los servicios a los que tienen derecho los pacientes.
Consideran que existe un problema de accesibilidad para el que no encuentran
solución a través de asociaciones, organismos públicos o los profesionales sanitarios,
existiendo, desde su perspectiva, una discriminación en la asistencia sanitaria recibida
en función del lugar de residencia.
Por su parte, los recursos sanitarios disponibles necesitan mejoras en muchos
aspectos. El tiempo de consulta, tanto en Atención Primaria como en los dispositivos
especializados. Los profesionales de los centros de salud tienen poco tiempo para
repartir con cada uno de los pacientes, quedando un tiempo demasiado pobre. No se
puede contar una vida entera en cuarenta minutos, y un resumen puede obviar
realidades importantes, es ir demasiado a la ligera. El tiempo entre consultas también
es motivo de queja en muchos pacientes, viéndose algunos obligados a recurrir a
servicios privados para recibir una atención de calidad y eficaz. Las citas del sector
público pueden llegar a espaciarse 6 meses en el tiempo. Esta dualidad entre sector
público y privado provoca inseguridad sobre la adecuación de la asistencia que
reciben. Además de esto, la necesidad de derivación para llegar a este recurso supone
una pérdida de tiempo importante, puesto que la detección precoz de enfermedades
mentales como la esquizofrenia son claves para su prevención o contención.
La fase prodrómica de la esquizofrenia es potencialmente importante para el
diagnóstico temprano de psicosis, para el descubrimiento temprano de las recaídas y
para los estudios probables de individuos de alto riesgo. Si el pródromo puede ser
reconocido, es posible interrumpir la progresión hacia la esquizofrenia o facilitar el
tratamiento rápido sobre su surgimiento. Diversos autores sugieren la necesidad de un
diagnóstico precoz para reducir o prevenir la ruptura psicológica y social que provoca
esta enfermedad. La presencia y la duración de los síntomas de la fase prodrómica
pueden predecir la evolución y el resultado de la esquizofrenia.

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Pero no solo la esquizofrenia se beneficia de un diagnostico precoz, la ideación suicida
no es muy frecuente, pero en los casos en que el paciente manifiesta ideaciones de
este tipo es esencial esta valoración y, frecuentemente, el ingreso temporal del
paciente en un centro hospitalario para su propia protección hasta que el tratamiento
antidepresivo haya sido suficientemente efectivo como para eliminar esa ideación. En
este caso, de no existir, se pondría en juego la vida de la persona.
Además del ámbito institucional, la sociedad precisa un cambio en esa estigmatización
del colectivo. Las personas con problemas de salud mental están sometidas al estigma
y la discriminación diaria y les puede afectar en todos los aspectos de la vida. Desde la
vivienda, la educación, la ocupación, así como en las relaciones sociales hasta
familiares.
Se encuentran con restricciones en el ejercicio de sus derechos políticos y civiles, y en
su capacidad de participar en los asuntos públicos. La mayoría de las personas con
problemas de salud mental se enfrentan a obstáculos desproporcionados a la hora de
obtener un rendimiento escolar y formativo adecuado y para poder encontrar un
trabajo. Las consecuencias son importantes: como resultado de todos estos factores,
muchas personas con problemas de salud mental son excluidas socialmente, y este es
un tema que no se trata en las instituciones sanitarias. Es por esta razón que la lucha
contra el estigma, la discriminación y la exclusión social es una parte importante de
todas las iniciativas que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de las
personas con problemática de salud mental, sin embargo sigue estando presente en la
sociedad en un alto porcentaje. Las encuestas muestran que la gran mayoría de las
personas con problemas de salud mental querrían tener una ocupación, pero a pesar
de esta voluntad tienen unas tasas de ocupación mucho más bajas que las personas
con discapacidades físicas, que a su vez las tienen más bajas que la población en
general. En un estudio transversal a 732 personas con esquizofrenia diagnosticada de
27 países diferentes, el 70% eran parados, y casi la mitad experimentó discriminación
en la búsqueda o mantenimiento de un lugar trabajo.
Otro estudio demuestra que, comparados con la población general, eran 11 veces más
propensos a ser víctimas de delitos violentos y 140 veces más propensos a ser víctimas
de robo.
Formas comúnmente reportadas de violencia fueron la intimidación (41%), el robo
(34%), el acoso sexual (27%), la agresión física (22%) y la agresión sexual (10%).
Alrededor del 36% de los que experimentaron los delitos no los denunciaron,
principalmente porque tenían miedo a no ser creídos. El sesenta por ciento de los
encuestados que denunciaron un crimen afirmó que las autoridades no se tomaron el
incidente seriamente.
Como resultado acumulado de la exposición prolongada a los factores sociales y
económicos que los hacen vulnerables, las personas con problemas de salud mental
están en mayor riesgo de muerte prematura y discapacidad, y eso es algo que en pleno
siglo XXI debería de ser impensable en un país “desarrollado”.

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GLOSARIO DE TÉRMINOS
Factor de riesgo: cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que
aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. (OMS)
Estrés: proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o
acontecimiento como amenazante o desbordante de sus recursos. A menudo los
hechos que lo ponen en marcha son los que están relacionados con cambios, exigen
del individuo un sobreesfuerzo y por tanto ponen en peligro su bienestar personal.
(Colegio Oficial de Psicólogos)
Estigmatización: Entendemos por estigma un conjunto de actitudes, de connotaciones
negativas, que un grupo social mantiene con sectores minoritarios que presentan
algún tipo de rasgo diferencial. El grupo estigmatizado es considerado “no normal” y
desvalorizado socialmente.
Discrimanción: comportamientos de rechazo que ponen al estigmatizado en situación
de desventaja social.
Discinesia: Todo trastorno de la movilidad voluntaria.
Exclusión; procesos multidimensionales y situaciones que impiden la satisfacción de
las necesidades básicas de las personas (trabajo, vivienda, educación, acceso a la
sanidad) y su participación en la sociedad.
Centro Especial de Empleo: Son empresas que realizan un trabajo productivo y
participan regularmente en el mercado como cualquier otra empresa, pero se plantean
como finalidad asegurar un empleo remunerado para las personas discapacitadas, la
prestación de servicios de ajuste personal y social para sus trabajadores, y han
constituir un medio de integración para estos trabajadores al régimen de trabajo
normal.

Ayudas a la contratación:
Destinatarios y cuantía de las subvenciones
Trabajadores con especiales dificultades para acceder al mercado ordinario de trabajo;
personas con parálisis cerebral, enfermedad mental o discapacidad intelectual con un
grado de minusvalía reconocido igual o superior al 33 por 100 y personas con
discapacidad física o sensorial con un grado de minusvalía igual o superior al 65 por
100:
Subvención de 7.814 euros por cada contrato indefinido celebrado a jornada completa.
Si el contrato se realiza a tiempo parcial, la subvención se reducirá proporcionalmente
según la jornada pactada.
Bonificación del 100 por 100 en las cuotas empresariales de la Seguridad Social
incluidas las de accidente de trabajo y enfermedad profesional y las cuotas de
recaudación conjunta durante toda la vigencia del contrato.

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Subvención por adaptación del puesto de trabajo y eliminación de barreras
arquitectónicas en una cuantía no superior a 902 euros por puesto de trabajo, sin que
en ningún caso rebase el coste real que, al efecto, se justifique por la referida
adaptación o eliminación.
Trabajadores con discapacidad con un grado de minusvalía reconocido igual o superior
al 33 por 100, no incluidos en el apartado anterior.
Los enclaves laborales: Se entiende por enclave laboral el contrato entre una empresa
del mercado ordinario de trabajo, llamada empresa colaboradora, y un centro especial
de empleo para la realización de obras o servicios que guarden relación directa con su
actividad normal y para cuya realización un grupo de trabajadores con discapacidad
del centro especial de empleo se desplaza temporalmente al centro de trabajo de la
empresa colaboradora.
Programa de empleo con apoyo : Se entiende por empleo con apoyo el conjunto de
acciones de orientación y acompañamiento individualizado en el puesto de trabajo,
prestada por preparadores laborales especializados, que tienen por objeto facilitar la
adaptación social y laboral de trabajadores con discapacidad con especiales
dificultades de inserción laboral en empresas del mercado ordinario de trabajo en
condiciones similares al resto de los trabajadores que desempeñen puestos
equivalentes.

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