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SINTAXIS Y PUNTUACIÓN EN LA ORTOGRAFÍA


ACADÉMICA: ALGUNOS CASOS ESPECÍFICOS

CRISTIAN FALLAS ALVARADO*

RESUMEN

El objetivo de este artículo es demostrar que, actualmente, la puntuación


depende en gran medida de la sintaxis. La identificación de las categorías gra-
maticales, los grupos sintácticos, las funciones sintácticas y los elementos perifé-
ricos constituye el fundamento principal del uso de los signos de puntuación, lo
cual tiene una notoria ventaja: la aplicación de criterios objetivos en este aspec-
to ortográfico. Se pone especial énfasis en los usos de la coma y el guion, aun-
que a veces se hace referencia a otros signos de puntuación. Las obras que sir-
ven como base teórica para este artículo son la Ortografía de la lengua española y
la Nueva gramática de la lengua española, publicadas por la Real Academia
Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

PALABRAS CLAVE: Puntuación, sintaxis, ortografía, gramática, categorías grama-


ticales, grupos sintácticos, funciones sintácticas, elementos periféricos,
coma, guion, adjetivo.

SYNTAX AND PUNCTUATION IN THE ACADEMIC ORTHOGRAPHY: SOME


SPECIFIC CASES

ABSTRACT

The aim of this paper is to demonstrate that nowadays punctuation depends


significantly on syntax. The identification of grammatical categories, syntactic
phrases, syntactic functions and peripheral elements constitutes the main foun-
dation to use punctuation marks, which has a clear advantage: applying objec-
tive criteria in this orthographic aspect. This paper puts a special emphasis on
uses of comma and hyphen, although sometimes a reference is made about
other punctuation marks. The Orthography of the Spanish Language and the New
Grammar of the Spanish Language, published by the Royal Spanish Academy and

*
Colaborador de la Real Academia Española y la Academia Costarricense de la
Lengua.

Español Actual, 100/2013


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the Association of Spanish Language Academies, are the theoretical basis to this
paper.

KEY WORDS: Punctuation, syntax, orthography, grammar, grammatical catego-


ries, syntactic phrases, synractic functions, peripheral elements, comma,
hyphen, adjective..

1. INTRODUCCIÓN

Una de las novedades más evidentes de la última edición de la


Ortografía de la lengua española (OLE) –y también de la edición
abreviada, Ortografía básica de la lengua española (OBLE)– es la
adecuación de la teoría gramatical a la Nueva gramática de la lengua
española (NGRALE), lo cual se puede notar especialmente en el capítulo
sobre signos de puntuación.
Aunque la puntuación se ha relacionado tradicionalmente con la
lengua oral, en la OLE (págs. 282-288) y en la OBLE (págs. 61-62) se deja
claro que muchas veces no se puede establecer esa relación, sino que
hay que recurrir a criterios más objetivos, como los sintácticos. Esto
implica que algunas viejas ideas, como que siempre se escribe una
coma donde se realiza una pausa, quedan superadas. En estas obras se
presta más atención al sentido y la organización del texto y de las
estructuras sintácticas. Es obvio que, si la puntuación dependiera de las
pausas que percibe cada persona, no habría necesidad de dictar y
justificar normas, sino que cada quien puntuaría de acuerdo con su
propia percepción de la lengua oral. Esto no quiere decir que no
existan usos opcionales o subjetivos de algunos signos de puntuación,
pero son pocos, como la coma para separar los tópicos cortos cuando
no están precedidos por expresiones introductorias (OLE, pág. 315;
OBLE, pág. 71). Compárense los siguientes ejemplos (en 1 la coma es
opcional; en 2 es obligatoria):

(1) a. Carne(,) no suelo comer mucha.


b. Eso(,) lo digo yo.
c. A ese ingeniero(,) lo quisimos contratar nosotros.

(2) Con respecto a los papeles que firmaron, nadie volvió a saber nada de
ellos (OLE, pág. 319).

Si los tópicos son extensos, se considera conveniente separarlos con


una coma (OLE, pág. 315; OBLE, pág. 71):

(3) La costumbre de hacer regalos a los niños cuando terminan las clases,
nunca la hemos seguido en mi casa.
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A continuación se tratan algunos puntos específicos en los que la


sintaxis justifica el uso de algunos signos de puntuación.
Puesto que la teoría expuesta en la OLE y en la OBLE es la misma,
en este artículo se tomará como base la OLE, excepto cuando parezca
conveniente citar la segunda obra o ambas.
1
Se usan aquí las bolaspas como marcas de incorrección y los aste-
riscos como marcas de agramaticalidad.

2. FUNCIONES SINTÁCTICAS, ELEMENTOS PERIFÉRICOS Y SIGNOS DE PUNTUACIÓN

En sintaxis se habla constantemente de varias funciones: sujeto,


complemento directo, complemento indirecto, complemento de régi-
men y atributo. También se establece una diferencia básica entre argu-
mento y adjunto, que en algunos casos puede ser problemática. No
obstante, puede decirse que son argumentos el sujeto, el complemen-
to directo, algunos complementos indirectos y el complemento de
régimen. Algunos complementos indirectos no son argumentales, y los
atributos (incluidos los complementos predicativos) no encajan en
ninguna de las dos clasificaciones, sino que se comportan como predi-
cados y son ellos los que seleccionan a sus sujetos. Los complementos
circunstanciales y otros complementos no requeridos son adjuntos
(NGRALE, apdo. 1.12).
En la OLE (pág. 313) se relacionan todas estas funciones y se expli-
ca que no se separan del verbo con coma, independientemente de que
sean argumentos o adjuntos. Se incluye también el complemento agen-
te (OLE, pág. 315), que se considera adjunto (NGRALE, apdo. 39.5k).
Es esperable que los complementos requeridos (argumentos), debi-
do a que son seleccionados por un predicado, no se separen de este;
en cambio, parece probable que los adjuntos, especialmente cuando se
interponen entre un predicado y alguno de sus argumentos, puedan
separarse o aislarse con signos de puntuación, ya que aportan datos
adicionales, no indispensables. Puede inferirse, además, que la coma se
emplea con otro tipo de elementos, que no encajan en las funciones
anteriores. De ahí que las informaciones incidentales (aposiciones y
oraciones de relativo explicativas, adjetivos explicativos) se aíslen con
comas, al igual que las construcciones absolutas, los vocativos, las inter-
jecciones (o los grupos sintácticos que forman), los apéndices confir-
mativos y los conectores discursivos.

1
Bolaspa es un término creado por las academias de la lengua española para nombrar el

signo . Se utiliza para marcar las incorrecciones o usos desaconsejados en el Diccionario pan-
hispánico de dudas y las siguientes obras académicas.
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Otra clasificación relevante, y relacionada con lo dicho en los párra-


fos anteriores, es la que distingue elementos sintácticos internos y
externos a la oración o el grupo verbal. La mayoría de las funciones
sintácticas mencionadas son internas, pero muchos adjuntos son exter-
nos. Se puede afirmar que, generalmente, los elementos internos no se
aíslan con signos de puntuación, pero los externos sí.
Seguidamente se amplía lo expuesto con ejemplos, muchos de los
cuales son extraídos de las obras académicas citadas.

(4) Los alumnos que no hayan entregado el trabajo antes de la fecha fijada
por el profesor suspenderán la asignatura (OLE, pág. 314).

En el ejemplo aparece un verbo principal (suspenderán) y dos argu-


mentos: el grupo nominal los alumnos que no hayan entregado el trabajo
antes de la fecha fijada por el profesor (sujeto) y el grupo nominal la asig-
natura (complemento directo). No es necesario separar ningún consti-
tuyente sintáctico. Solamente se requiere el punto final para marcar
que termina el enunciado.

(5) Espero una respuesta sensata.

En el ejemplo anterior se pueden identificar un verbo y su argu-


mento (el complemento directo una respuesta sensata), por lo cual no
se requiere separar ningún elemento.

(6) a. Espero, hijo mío, una respuesta sensata (OLE, pág. 315).
b. Espero una respuesta sensata, hijo mío.
c. Hijo mío, espero una respuesta sensata.

En los tres casos anteriores aparece un elemento externo a la ora-


ción, que no desempeña ninguna función sintáctica dentro del grupo
verbal: el vocativo hijo mío. Como se explicó en los párrafos anteriores,
estos elementos se separan o aíslan del resto con comas.
En caso de que los argumentos sean oracionales, la puntuación es
idéntica:

(7) Espero que me des una respuesta sensata.


(8) a. Espero, hijo mío, que me des una respuesta sensata.
b. Espero que me des una respuesta sensata, hijo mío.
c. Hijo mío, espero que me des una respuesta sensata.

En estos ejemplos el complemento directo (argumento del verbo


espero) es una oración subordinada, que a la vez es un grupo conjunti-
vo, como se verá más adelante: que me des una respuesta sensata.
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Lo mismo que se explicó con respecto al vocativo se aplicaría si se


incluyera algún elemento incidental o un adjunto:

(9) Se arrepentirá, estoy segura, de su comportamiento (OLE, pág. 315).


(10) Se arrepentirá, después de mucho tiempo, de su comportamiento.
(11) Habiendo reflexionado sobre lo ocurrido, se arrepentirá de su com-
portamiento.
(12) Se arrepentirá de su comportamiento, ¿cierto?

En (9) se interpone un elemento incidental entre el verbo (se arre-


pentirá) y su complemento de régimen (de su comportamiento), y en (10)
se interpone un adjunto de tiempo, por lo cual estos elementos inter-
puestos deben aislarse con comas. En (11) aparece una construcción
absoluta de gerundio, y en (12) se agrega un apéndice confirmativo.
Tanto la construcción absoluta como el apéndice confirmativo son
externos al grupo verbal, por lo cual se separan con comas.
Los adjuntos, al igual que los argumentos, también pueden ser ora-
ciones, y se aplica la misma puntuación:

(13) Todas las preguntas, cuando las analizamos detenidamente, quedaron


aclaradas.

En el ejemplo anterior se interpone el adjunto cuando las analizamos


detenidamente entre el sujeto (todas las preguntas) y el verbo (quedaron).
En relación con los complementos circunstanciales (adjuntos),
puede afirmarse que, cuando ocupan la posición final, no se separan
con comas, lo cual quiere decir que el orden de los constituyentes sin-
tácticos (sujeto y complementos) está estrechamente relacionado con
la puntuación.

(14) Viajé a Cuba con mi hermano y unos amigos (OBLE, pág. 72).

En el ejemplo anterior hay dos adjuntos, subrayados, y ninguno se


separa con comas. Nótese que, dado el significado del verbo viajar, el
adjunto de lugar a Cuba ocupa la primera posición, mientras que el
adjunto de compañía con mi hermano y unos amigos se coloca al final; es
decir, este último incide sobre el grupo verbal viajé a Cuba. Lo anterior
indica que los adjuntos también pueden seguir un orden preferente de
acuerdo con el significado del verbo o el grupo verbal al cual comple-
mentan o modifican. También influye la extensión de los adjuntos:
Viajé a Cuba con ellos/Viajé con ellos a Cuba; Viajé a Cuba con mi esposa, su
familia y unos amigos frente a ?Viajé con mi esposa, su familia y unos amigos
a Cuba.
Lo mismo se puede decir de los adjuntos oracionales:
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(15) Todas las preguntas quedaron aclaradas cuando las analizamos deteni-
damente.

Por el contrario, cuando ocupan la posición inicial, pueden sepa-


rarse con una coma, especialmente si son extensos o constituyen mar-
cos de tiempo o lugar (OLE, pág. 316):

(16) En mayo de 1968, París se convirtió en el escenario de una revuelta


estudiantil histórica (OLE, pág. 316).

El adjunto en mayo de 1968, al comenzar el enunciado, marca el


tiempo en el cual sucede lo dicho después. Este adjunto también se
comporta como un elemento externo al grupo verbal; incluso puede
coexistir con un adjunto temporal interno al grupo verbal:
(17) En mayo de 1968, celebramos la entrega de tu premio en la madrugada.

El adjunto en la madrugada modifica al grupo verbal celebramos la


entrega de tu premio; de hecho, responde a la pregunta ¿Cuándo celebra-
mos la entrega de tu premio? El adjunto en mayo de 1968 no responde a la
pregunta anterior; más bien, se podría formular otro tipo de pregunta
de la cual quedaría fuera si ocupara la posición inicial: En mayo de 1968,
¿qué sucedió?
Lo mismo ocurre cuando el marco expresa lugar:
(18) En México, hace ya tiempo que en la prensa especializada se trata este
asunto (OLE, pág. 316).

De igual forma se puntúan los adjuntos oracionales:


(19) Cuando las analizamos detenidamente, todas las preguntas quedaron
aclaradas.

Si se adoptan los criterios expuestos, no se justifica el uso de los dos


puntos entre el verbo y su complemento directo, excepto en estilo
directo:

(20) Ayer me compré: un libro de Carlos Fuentes y otro de Cortázar (OLE,
pág. 358).

Como se adelantó al principio, la coma se utiliza muchas veces para


separar elementos sintácticos que no desempeñan ninguna función
dentro de la oración.
(21) Mi nombre es Catalina. Nadie, sin embargo, me llama así (OLE, pág.
345; OBLE, pág. 67).
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En este ejemplo se pueden distinguir tres funciones sintácticas:


sujeto, atributo o complemento predicativo, complemento directo.
Pero hay dos palabras, subrayadas, que no se pueden enmarcar en
ninguna función sintáctica: sin embargo. Esta combinación de palabras
se mantiene estable siempre, es decir, el orden de sus componentes no
se puede alterar (*embargo sin); tampoco su significado se puede
deducir de la suma de ambas palabras (el significado de sin y el
significado de embargo no permiten deducir lo que quiere decir sin
embargo), sino que equivalen a una unidad léxica. Por tanto,
constituyen una locución. Aunque no se pueda identificar una
determinada función sintáctica, sí es posible asignarle una categoría
gramatical (clase de palabras). El hecho de que acepte distintas
posiciones y pueda aislarse mediante pausas permite clasificarla como
adverbio (locución adverbial), tal como se hace en la NGRALE (apdo.
30. 12):

(22) a. Nadie, sin embargo, me llama así.


b. Sin embargo, nadie me llama así.
c. Nadie me llama así, sin embargo.

Por otra parte, se puede notar que esa locución sirve para relacio-
nar o conectar dos partes del discurso, específicamente Mi nombre es
Catalina y Nadie me llama así. Esta es su función discursiva, que se ha
estudiado ampliamente en la pragmática y el análisis del discurso.
Este tipo de elementos, llamados conectores discursivos, se aíslan
muchas veces del resto de la oración debido a las características men-
cionadas.
Lo mismo ocurre con muchos adverbios en -mente que no desempe-
ñan la función de adjuntos o complementos circunstanciales del verbo
o el grupo verbal, sino que modifican al resto de la oración.

(23) Hablamos tranquilamente.


(24) Lamentablemente, no se pudo resolver el problema.

En el primer ejemplo (23) hay un adjunto que modifica al verbo


hablamos y responde a una pregunta con cómo: ¿Cómo hablamos?
Tranquilamente. También puede ser foco de una copulativa enfática: Fue
tranquilamente como hablamos.
En el segundo caso (24) no hay un adjunto modificador del grupo
verbal. No es posible pensar que el problema no se pudo resolver de
manera lamentable; por consiguiente, no se puede formular una pre-
gunta con cómo: ¿Cómo no se pudo resolver el problema? Tampoco el adver-
bio puede ser foco de una copulativa enfática: *Fue lamentablemente como
no se pudo resolver el problema. Más bien, se considera lamentable el
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hecho de que no haya podido resolverse el problema (Es lamentable que


no se haya podido resolver el problema). El adverbio sería, en consecuencia,
un atributo oracional (adverbio del enunciado).
El primer caso (23) muestra un adverbio interno, mientras que en
el segundo (24) aparece uno externo o periférico (extraoracional).
Esta distinción permite concluir que solamente los adverbios externos
se separan del resto de la oración mediante comas.
En caso de aparecer en otras posiciones, también se aíslan los adver-
bios externos (25), no los internos (26):

(25) a. Lamentablemente, no se pudo resolver el problema


b. No se pudo resolver el problema, lamentablemente.
(26) No se pudo resolver el problema satisfactoriamente.

En el mismo caso están otros adverbios externos, como los de punto


de vista:

(27) a. Sintácticamente, la combinación no obstante es una locución adver-


bial.
b. La combinación no obstante, sintácticamente, es una locución adver-
bial.

Se puede concluir que los adverbios en -mente llamados por la NGRALE


(apdos. 30.10-11) adverbios oracionales (de la enunciación, de tópico o
temáticos y del enunciado) normalmente podrán aislarse mediante
comas del resto del enunciado.
Cabe añadir que otros grupos sintácticos se emplean de forma
semejante a esos adverbios; por tanto, también se aíslan con comas:

(28) a. Francamente, no me siento capacitado para cumplir con esa tarea.


b. Con franqueza, no me siento capacitado para cumplir con esa
tarea.

En los ejemplos anteriores se emplean adjuntos de la enunciación


(referidos al hablante) externos al grupo verbal: un adverbio (28a) y
un grupo preposicional (28b).

(29) a. Según el médico, el tratamiento es muy efectivo.


b. El tratamiento, según el médico, es muy efectivo.
c. El tratamiento es muy efectivo, según el médico.

En el caso anterior (29) se emplea un grupo preposicional como


adjunto del enunciado, que puede ocupar la posición inicial, medial o
final.
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Hay un grupo de adverbios en -mente, llamados focalizadores o de foco,


que sirven para enfatizar lo que les sigue. Su misión es convertir en
foco un constituyente sintáctico: El profesor se refiere específicamente a los
exámenes anteriores. Puesto que introducen el foco, no parece lógico
separarlos de este.

(30) “Después de finalizar la lectura del documento, Tatiana explicó que


aquí, concretamente en este comité, había tenido lugar recientemen-
te un caso de deserción […]” (OLE, pág. 310).

El segmento concretamente en este comité se aísla mediante comas por-


que es incidental, es decir, añade información adicional, pero no se
separa con una coma el adverbio concretamente del grupo preposicional
en este comité (ⓧconcretamente, en este comité) porque este constituye el
foco que aquel introduce. Sobre estos adverbios ni la OLE ni la OBLE
dan ninguna explicación. Sin embargo, sí se explica que los comple-
mentos focalizados (excepto los circunstanciales) no se separan con
comas (OLE, pág. 315; OBLE, pág. 71):

(31) a. Vergüenza debería darte.


b. Muy contento te veo.

Una distinción similar se establece con las construcciones causales y


finales cuando se posponen al verbo. Estas pueden ser internas o exter-
nas al grupo verbal; es decir, pueden ser adjuntos (complementos fina-
les o causales) del grupo verbal o no.

(32) Se quedaron en casa porque hacía mucho frío.


(33) No me ha dicho la verdad, porque me ha guiñado el ojo (OLE, págs.
334-336).

En el primer caso (32) se enuncia la causa o razón por la cual se


quedaron en casa: porque hacía mucho frío. Esta es una respuesta a
una pregunta con por qué: ¿Por qué se quedaron en casa? Porque hacía
mucho frío. La oración causal es un adjunto del grupo verbal, por tanto,
también es interna. Su análisis sería similar a Se quedaron en casa por eso,
donde el complemento subrayado es un adjunto del grupo verbal se
quedaron en casa. En el otro ejemplo (33) no se dice cuál es la razón por
la que no me ha dicho la verdad, sino que la oración causal es una
deducción obtenida a partir de lo dicho antes: se puede deducir que
no me ha dicho la verdad porque me ha guiñado el ojo. No es posible
formular una pregunta con por qué: ¿Por qué no te ha dicho la verdad? La
oración causal no es un adjunto del grupo verbal, sino que es externa
a él. Podría reconstruirse de la siguiente forma:
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(34) No me ha dicho la verdad, y lo digo porque me ha guiñado el ojo.

Estas oraciones se separan del resto del enunciado mediante una


coma. Las oraciones causales internas no se separan.

(35) Tienes que estudiar con más atención para que te quede claro.
(36) Tienes que estudiar con más atención, para que te quede claro (OLE,
pág. 335).

El primer ejemplo (35) muestra una oración final interna (adjunto


del grupo verbal), que responde a una pregunta con para qué: ¿Para qué
tienes que estudiar con más atención? Para que te quede claro. En el segundo
ejemplo (36) se nota que el sentido cambia, ya que ahora es necesario
suponer algo (el verbo decir) para formular la pregunta con para qué:
¿Para qué te digo que tienes que estudiar con más atención? Para que te quede
claro. Se podría reconstruir de la siguiente forma:

(37) Tienes que estudiar con más atención, y te lo digo para que te quede
claro.

Las construcciones condicionales y concesivas no son adjuntos del


grupo verbal, por lo cual no son internas. Cuando están constituidas
por oraciones subordinadas, forman periodos junto con una oración
principal. Si aparecen en posición inicial, se separan por una coma del
resto del enunciado:

(38) Si vas a llegar tarde, no dejes de avisarme (OLE, pág. 336).


(39) Aunque no quieras, te llevaré al hospital (OLE, pág. 336).

El uso de la coma en los ejemplos anteriores responde al orden de


las oraciones: si la subordinada precede a la principal, se coloca una
coma.
Cuando aparecen en posición medial, se aíslan del resto del enun-
ciado:

(40) Puedes, si te apetece, venir con nosotros (OLE, pág. 338).


(41) Luis, aunque me moleste reconocerlo, es una persona muy inteligen-
te (OLE, pág. 338).

Este uso responde a lo explicado en los párrafos anteriores: si la


subordinada se interpone entre los elementos sintácticos de la princi-
pal, también se aísla con comas. En el primer ejemplo (40) se interpo-
ne entre el auxiliar (puedes) y el verbo principal (venir) de la perífrasis
verbal poder + infinitivo. En el segundo ejemplo (41) se interpone entre
el sujeto (Luis) y el verbo (es).
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Las construcciones ilativas tampoco son adjuntos del grupo verbal,


sino que expresan la consecuencia de lo mencionado antes. Por esta
razón ocupan la posición final y se separan con comas:

(42) “Tocaron a su puerta. Nadie les abrió, así que la forzaron” (OLE, pág. 340).

3. CONJUNCIONES Y SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Tradicionalmente, se ha defendido que las preposiciones introdu-


cen un término, del cual son inseparables:

(43) a. Compré un libro sobre el origen del mundo.


b. Estuvo de acuerdo en que respaldaran toda la información.
c. Vino a que le devolvieran sus pertenencias.

En los tres ejemplos las preposiciones sobre, en y a y sus términos,


subrayados, forman grupos preposicionales: sobre el origen del mundo, en
que respaldaran toda la información, a que le devolvieran sus pertenencias.
La NGRALE (apdos. 1.11i, 31.1i-k) también extiende esa relación a
las conjunciones subordinantes y coordinantes:

(44) a. Dijo que lo pensaría.


b. No llegó a tiempo porque debía esperar a su hijo.
c. Trajo sus cuentos y sus novelas.
d. Gritó, pero nadie la oyó.

Así como en los tres primeros ejemplos (43) se forman grupos pre-
posicionales, en estos otros (44) se forman grupos conjuntivos (consti-
tuidos por las conjunciones y sus términos, subrayados): que lo pensaría,
porque debía esperar a su hijo, y sus novelas, pero nadie la oyó.
A este análisis se hace referencia brevemente en la OLE (págs. 327-
328) para explicar el uso de los signos de puntuación en las oracio-
nes coordinadas, lo cual permite entender por qué generalmente se
escribe una coma antes de las conjunciones adversativas, pero no des-
pués, excepto que se interponga un elemento que de por sí se aísla
del resto.
(45) Hazlo si quieres, pero luego no digas que no te lo advertí (OLE, pág. 336).

En el ejemplo anterior se nota que la conjunción pero forma grupo


sintáctico con luego no digas que no te lo advertí, por lo cual no se podría
colocar una coma en medio de ambos elementos. Este criterio sería
el mismo que impide separar con una coma la preposición y su tér-
mino:
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(46) a. Compré un libro sobre, el origen del mundo.

b. Estuvo de acuerdo en, que respaldaran toda la información.

c. Vino a, que le devolvieran sus pertenencias.

Por la misma razón se explica en la OLE (pág. 358) que no se justi-


fica el uso de los dos puntos entre la preposición y su término:

(47) Patrocinado por: Inditex, Caja Extremadura, Altadis.

Teniendo en cuenta este análisis, considérese este ejemplo:

(48) a. Pero ¿qué sucede aquí?


b. Pero, ¿qué sucede aquí?
c. ¿Pero qué sucede aquí?

En este caso la conjunción pero se emplea al comienzo del discurso,


lo cual nos permite pensar que se comporta como un conector discur-
sivo, pero conserva su categoría de conjunción, ya que no tiene movi-
lidad en el enunciado: *¿Qué sucede aquí, pero?; *¿Qué sucede, pero, aquí?
Estos hechos se reconocen en la NGRALE (apdo. 31.10k). Además, la
modalidad del enunciado es interrogativa y este constituye una inte-
rrogación directa (nótese que la palabra qué es tónica y se tilda), por lo
cual es necesario encerrarlo entre signos de interrogación. Si la pala-
bra pero es una conjunción, puede deducirse que su término es qué suce-
de aquí y sobraría la coma, tal como se establece en la OLE (págs. 327-
328). Sin embargo, como muchos conectores (adverbiales) se aíslan
con comas, es frecuente que se escriba una coma después de pero en
casos como este. Tal vez también algunos hablantes perciban una pausa
después de pero.
La conjunción y aparece frecuentemente en contextos similares:

(49) ¿Y qué sucede aquí?

Como se puede ver, la conjunción y no se separa con coma de su tér-


mino (qué sucede aquí) y sigue al signo de apertura de interrogación; es
decir, la conjunción está dentro de la interrogativa, lo cual no ocurre
muchas veces con otras conjunciones.
Dado que la conjunción y su término forman un grupo sintáctico,
es lógico que ningún signo de puntuación se interponga entre ambos,
tal como se explica en la OLE (págs. 327-328, 391). Sin embargo, pare-
ce que los signos de interrogación y exclamación son la excepción por
marcar modalidad. En la NGRALE (apdo. 31.10k), por citar un caso, se
recogen ejemplos en los que la conjunción pero pertenece a la interro-
gativa (50) y en los que precede a la exclamativa (51):
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(50) a. ¿Pero tú qué dices?


b. ¿Pero no ves cómo dejaste todo?
(51) Pero ¡qué maravilla!

Seguramente, el hecho de que la palabra qué siga a la conjunción


y en esta palabra empiece la curva melódica propia de la modalidad
interrogativa o exclamativa es motivo suficiente para escribir la con-
junción antes de los signos de apertura correspondientes. También
parece ser decisiva la condición de marcador o conector discursivo.
En todo caso, la OLE (págs. 391-392) considera correctas las dos posi-
bilidades:

(52) Pero ¿qué sucede?


(53) ¿Pero qué sucede?

La NGRALE (apdo. 42.6i), por el contrario, explica que la conjun-


ción pero queda fuera de los entornos interrogativos y considera prefe-
rible Pero ¿por qué no me avisaste? a ¿Pero por qué no me avisaste?
Lo explicado permite deducir que cualquier elemento que se inter-
ponga entre una conjunción y su término debe aislarse con comas:

(54) Puedes venir con nosotros o, por el contrario, quedarte en casa todo
el día (OLE, pág. 325).
(55) Es un hombre de negocios que, además, se dedica a la política (OLE,
pág. 341).
(56) Le he traído un regalo, pero, ¡por Dios!, no le digas nada (OLE, pág.
328).
(57) Puedes usar el coche, pero, hijo mío, ten mucho cuidado (OLE, pág.
328).
(58) No tengo ganas de fiesta, pero, si tú quieres, voy contigo al cumplea-
ños de Ana (OLE, pág. 328).
(59) Dijo que, mientras ella fuera la jefa, no permitiría ese atropello (OLE,
pág. 341).

En todos los ejemplos se subrayan las conjunciones y sus términos.


En los dos primeros ejemplos (54 y 55) se interpone un conector dis-
cursivo (por el contrario y además); en el tercero (56) se interpone una
locución interjectiva (por Dios), y en el cuarto (57) se interpone un
vocativo (hijo mío). Todos estos elementos se aíslan con comas del resto
del enunciado por ser externos a la predicación o al grupo verbal,
como ya se explicó.
En los últimos ejemplos (58 y 59) el análisis es más complejo. Como
ya se dijo, normalmente se escribe una coma delante de las conjuncio-
nes coordinantes adversativas, lo cual justifica el uso de la primera
coma. En el primer ejemplo el término de la conjunción pero contiene
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una oración principal (voy contigo al cumpleaños de Ana) y una subordi-


nada condicional (si tú quieres). Esta se antepone a la principal, por lo
cual se separa con una coma y se justifica la escritura de este signo de
puntuación después de si tú quieres:

(60) No tengo ganas de fiesta, pero si tú quieres, voy contigo al cumplea-


ños de Ana.

Falta explicar qué justifica el uso de la coma después de la con-


junción pero. La puntuación del ejemplo anterior permite deducir
que el término de esta conjunción es si tú quieres (el grupo conjunti-
vo sería pero si tú quieres), lo cual no es acertado. Pareciera que, con
esa puntuación, la conjunción pero coordinara No tengo ganas de fiesta
con si tú quieres. Mientras que es posible No tengo ganas de fiesta, pero
voy contigo al cumpleaños de Ana, no es posible *No tengo ganas de fiesta,
pero si tú quieres. Como ya vimos, la oración condicional se subordina
a la principal, y el término de la conjunción pero está constituido por
ambas: voy contigo al cumpleaños de Ana si tú quieres (el grupo conjun-
tivo sería pero voy contigo al cumpleaños de Ana si tú quieres). Como se
puede ver, la conjunción coordina estos dos fragmentos: a) No tengo
ganas de fiesta y b) Si tú quieres, voy contigo al cumpleaños de Ana (orden
canónico: Voy contigo al cumpleaños de Ana si tú quieres). También nóte-
se que esa puntuación deja unidas dos conjunciones (pero y si), y solo
parece quedar claro que el término de si es tú quieres.
Considerando estos hechos, parece adecuado escribir también una
coma después de pero. De esta forma se delimitan e identifican mejor
los elementos sintácticos y sus relaciones.
Lo mismo ocurre en el último ejemplo (59) si solo se escribe una
coma para marcar que la oración subordinada precede a la principal:

(61) Dijo que mientras ella fuera la jefa, no permitiría ese atropello.

De nuevo, pareciera que el término de que fuera mientras ella fuera


la jefa, que se subordinada a no permitiría ese atropello. Si se coloca en
primer lugar la oración principal, el enunciado quedaría así: No per-
mitiría ese atropello mientras ella fuera la jefa. Este es el verdadero térmi-
no de la conjunción que y juntos forman un grupo conjuntivo, que, a
su vez, constituye un argumento (complemento directo) del verbo
dijo.
Si se escribe una coma después de que, se establecen mejor estas
relaciones sintácticas.
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SINTAXIS Y PUNTUACIÓN EN LA ORTOGRAFÍA ACADÉMICA 53

4. ADJETIVOS Y USO DEL GUION

Los adjetivos se dividen en calificativos y relacionales, y cada grupo


admite pruebas gramaticales o equivalencias semánticas distintas.
Solo los adjetivos calificativos tienen estas características:

• Son graduables o medibles, por lo cual se combinan con los


adverbios de grado muy, poco o bastante: muy grande, poco visible,
bastante amable.
• Pueden ser atributos sin valor contrastivo en oraciones
copulativas con ser: Las explicaciones son extensas; Aquel teorema es
difícil.
• Se pueden usar como atributos en oraciones copulativas con
estar: Este curso está fácil; Los jóvenes están tristes.
• Pueden formar parte de construcciones comparativas comunes:
Mi departamento es más amplio que el tuyo; Estos platos son más
sabrosos que aquellos.
• Pueden anteponerse al sustantivo: esas hermosas canciones, nuestros
peligrosos enemigos.

Los adjetivos relacionales, en cambio, tienen estas otras:


• Pueden ser atributos en oraciones con el verbo ser si tienen valor
contrastivo (se oponen a otros adjetivos posibles): Este texto es
filosófico (no teológico, político, etc.). Estos atributos generalmente
equivalen a la construcción que se menciona en la siguiente
característica: Este texto es de tipo filosófico.
• Pueden formar parte de la construcción “de tipo + adjetivo
relacional”: análisis político = análisis de tipo político.
• Pueden formar parte de construcciones comparativas solo
cuando expresan adecuación o idoneidad en la combinación
“más (propiamente) + adjetivo + que + adjetivo”: texto más
(propiamente) filosófico que teológico.
• Precisamente por establecer relaciones con algún referente,
muchos de estos adjetivos se derivan de sustantivos y pueden
sustituirse por “de + sustantivo o grupo nominal con que se
relaciona” o por “relativo o perteneciente a + sustantivo o grupo
nominal con que se relaciona”: costumbres medievales = costumbres
de la Edad Media; cuestiones religiosas = cuestiones relativas a la
religión o las religiones.
• Siempre deben estar inmediatamente después del sustantivo:
lesión cerebral grave, pero no *lesión grave cerebral.
• No admiten complementos.
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En caso de que, en ciertos contextos, un adjetivo originalmente


relacional se combine con los adverbios de grado mencionados, forme
parte de comparaciones comunes, pueda anteponerse al sustantivo o
pueda ser atributo en oraciones con estar, se convierte en calificativo: El
siguiente curso será más teórico que el anterior; Este curso está más teórico que
el otro; Tu respuesta fue muy política; Esa actitud es muy española.
Los adjetivos, calificativos o relacionales, pueden yuxtaponerse:
zapatos lujosos baratos, camisas sedosas amarillas, patrimonio cultural
costarricense, agresión física infantil. Cuando esto ocurre, el último
adjetivo modifica al grupo formado por el sustantivo y el adjetivo
precedentes. En los ejemplos anteriores, los adjetivos baratos, amarillas,
costarricense e infantil modifican respectivamente a los grupos zapatos
lujosos, camisas sedosas, patrimonio cultural y agresión física.
Esa incidencia se puede representar con corchetes (los dos
primeros ejemplos tienen adjetivos calificativos, y los dos últimos
tienen adjetivos relacionales):
(62) a. [[zapatos lujosos] baratos]
b. [[camisas sedosas] amarillas]
c. [[patrimonio cultural] costarricense]
d. [[agresión física] infantil]

Otros ejemplos con dos adjetivos relacionales son:


(63) a. literatura medieval francesa
b. producción lechera nacional
c. cambio climático mundial
d. conflicto estudiantil universitario
e. ataque aéreo japonés
f. casa presidencial estadounidense
g. teoría filosófica aristotélica
h. línea telefónica residencial

Como criterio general, se puede decir lo siguiente: cuando se


yuxtaponen varios adjetivos, calificativos o relacionales, y se posponen
al sustantivo, van incidiendo de derecha a izquierda sobre lo que
precede (sustantivo y adjetivos); si varios adjetivos calificativos se
anteponen al sustantivo, inciden de izquierda a derecha sobre lo que
sigue (sustantivo y adjetivos), como en la fantástica gran novela, la
impresionante nueva película, el inesperado fuerte terremoto. Las
representaciones correspondientes son:
(64) a. [fantástica [gran novela]]
b. [impresionante [nueva película]]
c. [inesperado [fuerte terremoto]]
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SINTAXIS Y PUNTUACIÓN EN LA ORTOGRAFÍA ACADÉMICA 55

Si los adjetivos mencionados se emplean en atributos (con o sin


valor contrastivo, según el tipo de adjetivo), las oraciones resultantes
son las siguientes: Estos zapatos lujosos son baratos; Mis camisas sedosas son
amarillas; Ese patrimonio cultural es costarricense; La agresión física de la que
hablamos es infantil.
En los dos últimos casos anteriores nótense las equivalencias de los
adjetivos relacionales subrayados:

(65) a. patrimonio cultural costarricense = patrimonio cultural de Costa


Rica
b. agresión física infantil = agresión física de los niños

También de los otros ejemplos se pueden obtener equivalencias


similares:

(66) a. literatura medieval francesa = literatura medieval de Francia


b. producción lechera nacional = producción lechera de la nación
c. cambio climático mundial = cambio climático del mundo
d. conflicto estudiantil universitario = conflicto estudiantil de tipo
universitario / conflicto estudiantil de las universidades
e. ataque aéreo japonés = ataque aéreo de Japón
f. casa presidencial estadounidense = casa presidencial de Estados
Unidos
g. teoría filosófica aristotélica = teoría filosófica de Aristóteles
h. línea telefónica residencial = línea telefónica de residencias /
línea telefónica de tipo residencial

Cuando en un grupo nominal se desea unir dos adjetivos


(relacionales o con ambos valores: relacional y calificativo) y no se
cumple la modificación o incidencia mencionada, se emplea el guion:

(67) a. curso teórico-práctico


b. literatura infantil-juvenil
c. conflicto árabe-israelí
d. análisis lingüístico-literario
e. cambio físico-químico
f. estudio político-social
g. relación sintáctico-semántica
h. cirugía maxilar-facial
i. relación sádico-masoquista
j. tratamiento bucal-dental
k. comunicación paternal-filial
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A partir de los ejemplos mencionados no se obtienen grupos


sintácticos como estos: *curso teórico práctico, *literatura infantil juvenil,
*conflicto árabe israelí, *análisis lingüístico literario, *cambio físico químico,
*estudio político social, *relación sintáctica semántica, *cirugía maxilar facial,
*relación sádica masoquista, *tratamiento bucal dental, *comunicación
paternal filial, ya que el último adjetivo no modifica al grupo formado
por el sustantivo y el adjetivo precedentes; por tanto, no son posibles
estas representaciones:

(68) a. *[[curso teórico] práctico]


b. *[[literatura infantil] juvenil]
c. *[[conflicto árabe] israelí]
d. *[[análisis lingüístico] literario]
e. *[[cambio físico] químico]
f. *[[estudio político] social]
g. *[[relación sintáctica] semántica]
h. *[[cirugía maxilar] facial]
i. *[[relación sádica] masoquista]
j. *[[tratamiento bucal] dental]
k. *[[comunicación paternal] filial]

Lógicamente, tampoco son posibles estas combinaciones sintácticas


o tienen sentidos distintos a los que tienen los adjetivos unidos con
guion:

(69) a. *Este curso teórico es práctico.


b. *literatura infantil de tipo juvenil / *literatura infantil de jóvenes
c. *conflicto árabe de Israel
d. *análisis lingüístico de literatura / *análisis lingüístico de tipo
literario
e. *cambio físico de química / *cambio físico de tipo químico
f. *estudio político relativo a la sociedad / *estudio político de tipo
social
g. *relación sintáctica de la semántica / *relación sintáctica de tipo
semántico
h. *cirugía maxilar de la cara / *cirugía maxilar de tipo facial
i. *relación sádica de tipo masoquista
j. *tratamiento bucal de los dientes / *tratamiento bucal de tipo
dental
k. *comunicación paternal de los hijos / *comunicación paternal de
tipo filial
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SINTAXIS Y PUNTUACIÓN EN LA ORTOGRAFÍA ACADÉMICA 57

5. CONCLUSIÓN

El estudio de la gramática ha arrojado en las últimas décadas


muchos resultados que permiten no solo entender mejor las relaciones
entre distintos terrenos, como léxico y sintaxis, morfología y sintaxis,
etc., sino que también sirven para sistematizar un campo que antes se
explicaba con unas cuantas normas: la puntuación.
Como se vio en los pocos casos tratados en este artículo, la sintaxis
es el principal fundamento de la puntuación, aunque hay otros
factores que también intervienen en ciertos casos e incluso está
presente una parte subjetiva. Lo importante es que hoy se puede
recurrir a criterios más científicos y, por tanto, más seguros para
uniformar muchos usos de los signos de puntuación.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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lengua española, Madrid, Espasa.
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verbal y otros, Madrid, Arco/Libros.
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