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SALUD MATERNO-INFANTIL COMO PRIORIDAD

La era de la globalización ha traído consigo múltiples beneficios para el hombre en la


actualidad, como por ejemplo, contar con una amplia tecnología que le permite buscar
soluciones que antes le era casi imposible encontrar, llevar una vida más placentera y
sofisticada, comunicarse más fácilmente sin la necesidad de equipos tan costosos ni
pesados, disminuir la tasa de mortalidad por enfermedades que antes no tenían cura,
entre otras. Pese a todo este progreso por el que ha pasado la humanidad, aún somos
testigos de los múltiples problemas y necesidades por la que siguen pasando muchas
poblaciones, principalmente en los países subdesarrollados, entre ellos, el Perú.

En el Perú, la tasa de desnutrición infantil en el 2015 superó los ciento cincuenta mil
casos, lo que no lo coloca en una favorable situación. Teniendo como base este dato,
podemos mirar el caso de una de sus principales ciudades, entre las que tenemos a
Chiclayo. Chiclayo, es una ciudad ubicada al noroeste del Perú y cuenta con más de
seiscientos mil habitantes. Esta siempre busca poner en práctica diversos proyectos que
favorezcan el crecimiento y desarrollo de su gente, siendo uno de los más importantes
a tener en cuenta, según lo mencionado anteriormente, el de contra la desnutrición
infantil.
Para un mejor abordaje de este tema, es necesario conocer con exactitud qué es la
desnutrición infantil y qué factores lo predisponen. UNICEF (2011), la define como “el
resultado de la ingesta insuficiente de alimentos (en cantidad y calidad), la falta de una
atención adecuada y la aparición de enfermedades infecciosas (…) En el origen de todo
ello están las causas básicas que incluyen factores sociales, económicos y políticos como
la pobreza, la desigualdad o una escasa educación de las madres.” (P. 7). Teniendo en
cuenta esto último, debemos decir que para hacerle frente a este problema social, se
necesita tanto del apoyo como del compromiso de todos, principalmente de las
autoridades gubernamentales, locales, instituciones públicas y privadas. Cabe
preguntarnos en este punto, ¿Qué están haciendo nuestras autoridades contra este
problema social? ¿Se están interesando en este tema? En la realidad local se observa
poco compromiso y entrega por parte de las autoridades frente a estos problemas
poblacionales, lo que no permite un avance en este rubro para nosotros.

Asimismo, algo que no debemos pasar por alto, es la importancia que hay en el equilibrio
nutricional entre madres e hijos, teniendo en cuenta que esto debe empezar desde la
concepción del nuevo ser. Si la mujer durante su embarazo tiene una alimentación
balanceada, es decir, consume sus alimentos a la medida ni más ni menos de lo indicado,
lo más probable es que el bebé nazca física y hasta psicológicamente más saludable.
Pero esto no se termina en esta etapa, pues después del embarazo, es decir en la etapa
posnatal, la madre debe seguir las pautas alimenticias necesarias, para que el bebé
reciba una buena alimentación, pues como sabemos durante los primeros seis meses el
bebé depende única y exclusivamente de la leche materna. Pasado esta etapa, el niño
continúa creciendo, y es hasta los cinco años de edad en donde desarrolla el mayor
porcentaje de sus capacidades tanto físicas y mentales, por lo que el tema alimenticio
en esta etapa sigue siendo indiscutiblemente primordial.
Conociendo estas premisas, es importante preguntarnos si las madres chiclayanas
tienen conocimiento sobre todo lo anteriormente mencionado, sobre el papel que tiene
la alimentación en el desarrollo del menor, sobre la contribución que hace a la defensa
del organismo y a la prevención de enfermedades, sabiendo además que esta
alimentación saludable debe trabajarse en conjunto madre e hijo, por lo menos hasta
los primeros cinco años de menor. Sin tener una respuesta puntual, podemos proponer
como alternativa, la capacitación, una capacitación dónde se trabaje con las madres
chiclayanas, abordando la temática de la alimentación balanceada que debe tener el
niño desde su concepción. Estas capacitaciones pueden darse, a través de proyectos y
programas, promovidas por las mismas autoridades locales o instituciones públicas y
privadas, lo que contribuiría a mejorar la expectativa de salud materna e infantil en la
población chiclayana. No debemos de olvidar, que los proyectos y programas deben
tener como principal protagonista a la madre y al niño, por lo que se debe trabajar con
mucho esmero y esfuerzo para llegar a ellos, de forma asertiva, dinámica y creativa.
Por otro lado, la prevención es una estrategia de mucha utilidad e importancia en esta
temática. Es por esto que debemos dar a conocer a las madres, desde antes de la
concepción, la buena alimentación que debe tener durante las etapas pre-gestacional,
gestacional y pos-gestacional, y las innumerables consecuencias negativas que se
evitarían, entre las que están, el aumento del índice de mortalidad materna-infantil.
Una alimentación saludable trae consigo, una alta autoestima, mejor funcionamiento
cerebral, ayuda a prevenir el estrés, fortalece el sistema inmune, evita enfermedades
neoplásicas, entre otras, sin embargo uno de los beneficios más significativos a recatar
es la buena salud mental que produce, lo que contribuye a formar y desarrollar mejores
sociedades.
Las capacitaciones, hoy por hoy, son indispensables para obtener mejores estándares
de salud materno-infantil, sin embargo, a veces puede resultar un poco difícil generarlos
y más aún mantenerlos por un largo tiempo, pues debemos recordar que estas deben
priorizarse hasta por lo menos los primeros cinco años del menor, por lo que debemos
tener como una clara alternativa, trabajar con las madres durante periodos específicos.
Por ejemplo, en la etapa pre-gestacional, se puede trabajar con mujeres jóvenes de 18
a 25 años, abordando subtemas como la nutrición saludable, la importancia del ejercicio
y descanso diarios, entre otras; en la etapa gestacional, desde el primer hasta el quinto
mes de embarazo, abordando los subtemas tales como, los controles médicos
mensuales, mantener el peso adecuado, no ingerir bebidas alcohólicas ni fumar, una
alimentación balanceada, etc; y finalmente en la etapa post-gestacional se puede dividir
en dos sub-etapas: la primera desde los tres meses posteriores al parto hasta el primer
año del bebé, y la segunda desde el año y medio hasta los tres años del menor, los
subtemas a abordar podrían incluir, la lactancia materna, los nutrientes esenciales en el
niño, la alimentación balanceada en la madre, entre otras.
La accesibilidad, es una de las prioridades a tener en cuenta y sobre todo por la que
debemos luchar, lo indispensable en estos casos es que todas las comunidades
chiclayanas sean accesibles a estos programas, desde la mujer más pudiente que vive
en la ciudad, hasta la campesina con menos recursos económicos que vive en el pueblo
más alejado. Estos programas deben analizar muy cuidadosamente cuáles serán los
lugares desde donde se trabajará, para llegar a toda la comunidad.
Por todo lo anteriormente mencionado se concluye que, uno de los problemas más
latentes hoy en día, es la desnutrición infantil, al que nuestro país no es ajeno. Si
tenemos en cuenta una de sus principales ciudades, tales como Chiclayo, podemos decir
que esta, sí necesita de un programa que trabaje para la población materno-infantil,
promoviendo la disminución de los índices de desnutrición en esta localidad. Asimismo,
se debe trabajar para que todas las mujeres e incluso niños, tengan accesibilidad a estos,
desde las personas que tenga los mayores hasta los más bajos recursos económicos.
Finalmente resulta un poco difícil mantener ligada a toda la población materno-infantil,
a esta estrategia durante mucho tiempo, por lo que, lo más recomendable sería buscar
periodos específicos de su vida en los que podamos tener mayor incidencia.