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Por un cierto feminismo de la

deconstrucción. Apuntes a la noción de
falogocentrismo

Resumen:
Este trabajo intenta servir como una introducción a la noción de falogocentrismo
propuesta por Jacques Derrida. Junto con analizar las posibilidades que la
deconstrucción brinda a los feminismos, se buscará conocer lo que ella es (o no es),
sumando a este análisis la noción de différance y la problemática relación de asimetría
en que la metafísica de la presencia ha signado a pares como escritura/habla y
femenino/masculino. Nuestra intención será repasar la formación de la palabra
falogocentrismo y, a partir de esto, enunciar los resguardos a tomar ante la posibilidad
–y la necesidad- del “uso” de la deconstrucción para los feminismos.
Palabras clave: Feminismos, deconstrucción, falogocentrismo, différance, feminidad.
Abstract:
This work is intended as an introduction to the notion of phallogocentrism proposed by
Jacques Derrida. Together with analyzing the possibilities that deconstruction offers to
feminisms, it will look for an idea of what deconstruction is (or is not), also analyzing the
notion of différance and the problematic asymmetric relation into which metaphysics has
placed such pairs as writing/speech and feminine/masculine. Our intention will be to
review the formation of the term phallogocentrism and, from it, express the necessary
qualifications before the possibility –and the need- of “using” deconstruction for
feminisms.
Keywords: Feminisms, deconstruction, phallogocentrism, différance, femininity.

suplemento. posee un potencial crítico. Mucho se ha problematizado si la deconstrucción comporta un cierto punto de vista feminista. huella. más bien. con la foné como hablante del sentido. y a la vez dar cuenta de su importancia en los textos de Jacques Derrida. Es por esto que resulta . en lo que tan tranquilamente se suele denominar un contexto. différance. son siempre contundentes. De hecho. Universidad de Chile. La palabra deconstrucción que es “todo y nada al mismo tiempo”. Por definición la lista no puede cerrarse. El trabajo que sigue. dicha palabra no tiene interés más que dentro de un contexto en donde sustituye a y se deja determinar por tantas otras palabras. de un tipo de análisis específico. Magíster en Filosofía. 2009). El autor recalca que la deconstrucción “no se limita ni a un modelo lingüístico-gramatical. transformar la vida: revolucionar la sociedad” en Imágenes sin comunidad. margen. El hecho de que ésta de cuenta de las posiciones desiguales en que ciertos conceptos o pares binarios han cruzado la tradición filosófica. dice Derrida. himen. ha llevado a pensar que ella. lo cual es insuficiente y meramente económico. no estamos en presencia de un método. etc. Las reservas de Derrida al respecto. por ejemplo escritura. 2010). Pese a cualquier apariencia. que. Universidad ARCIS. como significante privilegiado de la relación asimétrica entre los sexos. dar cuenta de su contexto de emergencia: La palabra desconstrucción. “algunos servicios” a determinadas situaciones. a su vez. en sí misma. parergon. y menos aún a un modelo maquínico” (Derrida. Lecturas de Debord (Universidad de Chile. fármaco. habría que haber citado frases y encadenamientos de frases. y eso que sólo he citado nombres. 2009) y “Cambiar el mundo. Para mí.com Antes de aproximarse a la noción de falogocentrismo. La estrategia de esta aproximación. ni tampoco de una crítica. estará dada a partir de la posibilidad que existe de hallar en la deconstrucción un cierto punto de vista feminista. encentadura. Esa femenina oscuridad o el Eterno Femenino en Emannuel Levinas (PUCV. Karen Glavic. Derrida hilvana una estrecha relación entre logos. y que serán incluso estos modelos los que deben ser sometidos a la deconstrucción. ético o político determinado. resulta necesario llevar a cabo un cierto recorrido por los términos que dan vida a dicha palabra. foné y falo. pretender aproximarse a ella y sus componentes. karenglavic@gmail. es decir. no posee más valor que el que le confiere su inscripción en una cadena de sustituciones posibles. y el falo como erección del logos paterno (De Peretti. al igual que cualquier otra. a partir de las posibles imbricaciones no sistémicas que pueden darse entre el logos como representante de la verdad y el sentido. o más bien una serie de herramientas posibles al “servicio” de los feminismos. palabra o concepto que sea sometido a la deconstrucción no ha de ser regresado a su elemento más puro y simple. Socióloga. Ha publicado La experiencia que importa o el carácter situado del feminismo de Donna Haraway (Universidad ARCIS. 1997:27). ha prestado. y es preciso salvaguardar que cualquier término. 1997:24). para lo que yo he tratado o trato todavía de escribir. 1989). mención Axiología y Filosofía Política. pues lo que se busca es. ni siquiera a un modelo semántico. en algunos de mis textos estos nombres (Derrida. determinan.

precisamente en cuanto sistema que invierte o que propone invertir una jerarquía. y para concebir al pensamiento desestabilizado en sus jerarquías. en el caso de que hubiera algo así como el feminismo. por ejemplo: “la inmediatez de la sensación. A saber: . Hay procedimientos deconstructivos diversos y heterogéneos según las situaciones o los contextos. trascendente/empírico y masculino/ femenino (Ibíd:86). de modo de comprender las impugnaciones que se le han hecho. y la presencia efectiva de un objetivo en los pasos que a ella conducen” (Culler. alma/cuerpo. intuición/expresión. para Derrida la metafísica ha olvidado por completo el lugar del otro. en primer lugar. de todos modos. y habiéndose preguntado ya si es que la deconstrucción como tal existe efectivamente. o presencia y ausencia. que nos ayudarán a comprender de manera sucinta un problema complejo que se ha entretejido entre distintas disciplinas. La metafísica de la presencia ha pensado y observado el mundo a partir de la separación entre términos. la verdad como lo que subsiste tras las apariencias. naturaleza/cultura. como significado/forma.apropiado dar cuenta de esta noción también amarrada a su contexto. no creo que se pueda decir simplemente que la deconstrucción del falocentrismo implica un punto de vista feminista” (De Peretti. 1984:86). es posible avanzar. La deconstrucción tensiona y evidencia la posición jerárquica que ocupa uno de dos términos en una relación de oposición. Si la deconstrucción implica o no un cierto punto de vista feminista. literal/metafórico. es también una posibilidad de constatación sobre cómo la tradición metafísica occidental se ha basado en conceptos que dependen del valor de la presencia. Hay ciertos procedimientos deconstructivos entonces. reprodujese frecuentemente ciertos rasgos del falocentrismo. la presencia de las verdades últimas a una consciencia divina. la presencia efectiva de un origen en un desarrollo histórico. un punto de vista feminista. ¿Por qué? Mis reservas son. que se han valido de los textos derridianos para llevar a cabo críticas feministas: “(…) no sé si la deconstrucción implica como usted sugiere. la trasunción de la tesis y la antítesis en una síntesis dialéctica. La deconstrucción se inicia cuando es necesario dar cuenta de aquello que la metafísica ha puesto en el lugar de lo secundario. 1989). que no existe ladeconstrucción. pues si Heidegger detectó que la historia de la metafísica ha olvidado el ser. privilegiando un término por sobre otro y posicionándolos frente a frente en clave de origen y suplemento. una intuición espontánea o no mediatizada. Así como la deconstrucción es una posibilidad para el encuentro del otro. habría muchas posibilidades o muchos riesgos de que este feminismo. inteligible/perceptible. tanto como sus rendimientos posibles a la hora de pronunciarse sobre la diferencia de los sexos. Por otra parte. causa y efecto. tampoco existe un solopunto de vista feminista. y se proyecta como una apertura hacia lo otro y para el otro. y. la presencia en el habla de las estructuras lógicas y gramaticales. Por lo tanto. positivo/negativo.

situando en una posición de inferioridad al significante. por tanto. de una experiencia en un alma. de una sensación en un cuerpo. Para deconstruir la relación causal entre dos términos opuestos. por su parte. cuestión que podría observarse desde Platón en el Fedro. la deconstrucción procurará ahora que tanto causa como efecto puedan llenar la posición del origen. sino que utiliza los mismos principios que deconstruye invirtiendo su posición jerárquica y su esquema causal. el lenguaje. por lo tanto. ausencia. pero no hay palabra posible sin la constitución de ese riesgo. la deconstrucción no busca encontrar un principio lógico anterior. la complicidad con la metafísica. la muerte. la comunicación del pensamiento por fuera y lejos de uno mismo. desestabilizando los términos. Buena parte de la discusión sobre las oposiciones jerárquicas aparecidas durante la historia de la metafísica. después. y se ha desperdiciado mucho tiempo criticándola como si se expresara una opción ética o incluso política por parte de Derrida. el exceso. Es difícil escapar de la complicidad que el pensamiento ha mantenido con la metafísica. del mundo en una mirada. como para Heidegger. sino que más bien propone la necesidad de desestabilizar sus cimientos a partir de una serie de nociones -de palabras más que conceptos. de una conciencia en sí misma. La metafísica de la presencia piensa con arreglo a dos tiempos (lógicos y a menudo históricos): presencia para empezar. de un seno en una boca. el destete (Bennington y Derrida. Todas las elecciones éticas y políticas se hacen a priori en el terreno de esa complicidad. de la vida en sí. y en ningún caso la deconstrucción plantea la posibilidad de salir de su edificio. y esto ha sido porque considera a la escritura tan solo como significante gráfico del habla. Si la causa es el origen y. ha marcado la preponderancia del significado. Esta situación es necesaria. la presencia. y tanto la lingüística. la razón y el sentido del logos.Para Derrida. remedio y veneno “que habría sido ofrecido a la humanidad por su inventor como remedio. La escritura es repetición y a la vez ausencia. es lógica y temporalmente prioritaria. y cualquier evaluación debe hacerse dentro de esa complicidad. es decir. Hasta ahora los “movimientos” en pro de esta tarea han podido ser más o menos afortunados. se construye en ambos casos (con sus innumerables variaciones y matices) sobre un valor del que no se duda. Si se escribe cuando no se puede hablar. de un sentido en el espíritu. Si la .que se inmiscuyan en el orden. 1994:40). es la expresión que puede comunicar la presencia durante la ausencia e incluso después de la muerte. desplazándolo. Este doble significado de pharmakon resulta esencial para la situación lógica de la escritura como suplemento: es una añadidura artificial que cura e infecta” (Culler. la filosofía. la escritura es para Derrida. 1984:127). el mundo velado. han triunfado o fracasado en menor o mayor medida en denunciar la primacía del orden jerárquico heredado de la metafísica de la presencia: No se puede evitar. texto en el que se describe a la escritura como pharmakon. (Ibíd:61) La metafísica ha puesto al signo en el lugar de lo secundario. o los propios estudios feministas. el sinsentido. la conciencia extraviada. el psicoanálisis. está referida en los textos de Derrida al hecho de que exista una relación de primacía del habla por sobre la escritura en la tradición filosófica. El concepto metafísico de signo lingüístico. ha situado a la distinción entre el significante y el significado como un fundamento que basado en la distinción entre lo sensible y lo inteligible. proponiendo una prótesis.

nunca habría estado llamada a referir. de un cruce que dejará que los diferentes hilos y las diferentes líneas de sentido -o de fuerza. sin preponderancia de un término por sobre otro. consciente o inconscientemente a la mediación temporal y temporizadora de un desvío que suspenda el cumplimiento o la satisfacción del “deseo” o de la “voluntad”. y con una cierta perseverancia en la repetición. que permita indicar que “la agrupación propuesta tiene la estructura de una intricación. al diferir en los sentidos de temporización y diferencia. La différance no apunta a aquello que Ferdinand de Saussure en el Curso de lingüística general llamó diferencias en el sistema de la lengua. (Ibíd:43) La palabra différence (con e). Si es que desplazamos la existencia de un significado trascendental y universal. son objeto. que guardaban relación con el carácter arbitrario del signo. palabra que se puede escribir como se quiera. intervalo. ya sea cuestión de alteridad de desemejanza o de alteridad. de dos artículos separados. distancia. espaciamiento. activamente. de un tejido. En este sentido el differre latino no es la traducción simple del diapherein griego y ello no dejará de tener consecuencias para nosotros (…) Diferir en este sentido es temporizar. Utilizando dos posibles significados de la palabra différence. la dispersión o el retraso: Sabido es que el verbo “diferir” (verbo latino differre) tiene dos sentidos que parecen muy distintos. el autor piensa en la construcción de un “haz” más que de un concepto o una palabra. En tanto que “la lengua no comporta ni ideas ni sonidos que preexistan al sistema lingüístico. formen un contexto de emergencia y posibilidad donde no haya una primacía del significado. con una t o con una d final. Si este aspecto es posible. efectuándolo también en un modo que anula o templa el efecto (…) El otro sentido de diferir es el más común y es el más identificable: no ser idéntico. ser otro. sino solamente diferencias conceptuales o diferencias fónicas resultados de este sistema” (Ibíd:46). Tratándose de diferen(te)/(cia)s*. una a que permite situar en la palabra différence una doble dislocación. de alergia y de polémica.igual que estará lista para anudar otras” (Derrida 1994:40). etc. Introducir la noción de différance se hace necesario aquí para entender un sistema en el que las diferencias operan con el fin de desestabilizar las jerarquías.escritura ha sido la representante gráfica del sentido en la historia de la filosofía. la deconstrucción situará su potencial crítico en considerar a la escritura y el habla como dos significantes que no tienen supremacía ni origen primario de uno por sobre el otro. Derrida introduce una letra. sumando a esto. Es por esta razón que Derrida considera en la inclusión de la letra a una compensación dentro de la economía de . es recurrir. y su carácter diferencial (entre signos) como condición para su significación.entonces tanto escritura como habla designarían con completa autoridad el funcionamiento de la lengua en general. – y es lo que Derrida trabaja y discute a lo largo de sus textos. discernible. la différance es más bien la consideración de la posibilidad de una diferencialidad o el ser diferente de las diferencias. es posible pensar en significantes que a través de la relación y remisión entre ellos. dinámicamente. por ejemplo en el Littré. al mismo tiempo. es preciso que entre los elementos otros se produzca.

sólo es posible de pensar a partir de la presencia que difiere y que intenta reapropiar en tanto que sustituto. considerándola un mero sustituto al habla. pero sin con esto intentar tampoco situarse como una diferencia originaria o final que cumpla el rol de arkhé o de telos. ya no le conviene. la asimetría entre significante y significado. una relación vida/muerte. Esta condena de la escritura en Platón y en los demás. nos dice Derrida. de la cosa presente. el signo sería también una presencia diferida. así como la escritura subordinada a la voz. lingüísticos o incluso humanos. han posibilitado que la filosofía se haya constituido como una disciplina en la que la palabra escrita se ha consagrado como un sustituto del habla.significaciones que la différance podría comportar. La différance se construye. ni tampoco originaria ni suplementaria. La différance. pues. (Ibíd:47) Como plantea Geoffrey Bennington en Derridabase. nacionales. A diferencia de lo que las exigencias clásicas de la conceptualidad pudieran exigirle. La différance pone en tela de juicio el carácter secundario del suplemento. y lo que ella represente será un movimiento de juego que produce. tiene como único motivo “universalizable” para las diferencias. el origen estructurado y diferente (de diferir) de las diferencias. se crea en el entramado histórico de la lengua. Como hemos mostrado hasta aquí. que se debe entender más allá de la lengua metafísica en la que se han trazado todas sus implicaciones. Hay différance no bien hay una huella viviente. se produce. la différance es el centro de las diferencias que les permite jugar entre sí. la différance neutraliza lo simplemente activo del verbo diferir. Jonathan Culler. no dejándose signar rápidamente. el “que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. Si el signo se ha puesto en lugar de la cosa misma. sustrayéndose del juego para no convertirse en una suerte de nuevo concepto o nombre para la verdad. una presencia que aparece en tanto que no podemos encontrarnos en este mismo momento con la cosa misma. y la ha representado en su ausencia. Lo que cuestiona es la autoridad de la presencia o de sus contrarios: la ausencia y la falta. no-simple. o presencia/ausencia” (Ibíd:30). en el texto Sobre la deconstrucción plantea: la filosofía se define a sí misma como la que trasciende la escritura e identificando ciertos aspectos del funcionamiento del lenguaje con la escritura intenta librarse de estos problemas dejando al margen a la escritura. La différance es el “origen” no-pleno. lo que no es una mera actividad sino que más bien una producción de efectos de diferencia: Esto no quiere decir que la diferancia [1] que produce las diferencias esté antes que ellas en un presente simple y en sí mismo inmodificado. es de considerable importancia porque el “fonocentrismo” que trata a la escritura en tanto que representación del habla y sitúa al habla en una relación directa y natural con el significado está asociada indisolublemente con el “logocentrismo” de la . del mismo modo en que albergaría la posibilidad de que en sí misma contuviera una naturaleza que no es ni pasiva ni activa. El nombre de “origen”. del sustituto. El signo por lo tanto. La différance interroga los límites de la lengua y del sistema de pensamiento metafísico. la différance no sería otra cosa que “la clave de bóveda del sistema”. in-diferente. sin ponerse como un nuevo fundamento.

sí intentaremos dar cuenta de forma somera. el Mundo – concebido como existente por sí mismo.metafísica. aunque como bien sabemos. si bien. será la niña quien repare en su falta de pene y deseará tenerlo. lo problemático de esta noción y. La posibilidad teórico-crítica del . expone las distinciones que a primera vista pueden hacerse sobre lo femenino y lo masculino. 1984:85) Teniendo en cuenta y habiendo observado las implicaciones posibles entre logocentrismo y fonocentrismo como sistemas de representación de las jerarquías y de la preponderancia de ciertos conceptos claves en la metafísica de la presencia. tampoco habría enfrentado el tema de manera satisfactoria[3]. y para Derrida será la concepción de lo femenino de este autor. y ofendida por carecer de pene. según Freud. Si bien. es que quisiéramos introducir ahora la noción de falo. (Culler. y resentirá dolorosamente la llegada de un nuevo hermano que concentre los cuidados que habían sido destinados a ella previamente. una de las principales fuentes a partir de las que se puede reastrear en los textos de Derrida. es que aun cuando ambos viven el temor de la posible castración que emerge del jugueteo genital. la orientación de la filosofía hacia un orden del significado – pensamiento. Dando paso así al viraje hacia el padre. dice Freud. entra en el Edipo. la niña. Lacan. sintiéndose en condición de inferioridad frente al niño. uno de los puntos más problemáticos de su obra. de ciertos pasajes cruciales para comprender su influencia. razón. la niña reprochará a su madre el destete. como fundamento. Freud en el texto titulado La feminidad. no será posible referirnos en profundidad a los textos en que el autor hace referencia explícita al psicoanálisis[2]. dicha vinculación estará destinada a desaparecer cuando la niña se oriente finalmente hacia su padre. que la influencia de la envidia del pene le eche a perder el goce de su sexualidad fálica (eminentemente clitoridiana). pues ahora la ve como una rival. Probablemente. plantea el autor. podríamos encontrar las diferencias obvias entre los caracteres sexuales primarios y secundarios. verdad. al descubrir que esta última tampoco tiene pene.como el significante del entrecruzamiento de los deseos en el plano simbólico. El complejo de castración es clave para comprender cómo se ha considerado a la mujer con posterioridad a los escritos de Freud. y la vive igualmente como privación sexual en donde se presenta el temor a ser castrado. La niña que había vivido masculinamente -dada la estrecha relación con su madre- deja. La intensidad de la relación entre la madre y su hija será fundamental. sentirá miedo de ser envenenada tras la privación de la leche. Por una parte. clave para la constitución de la subjetividad. sí buscará investigar cómo a partir de una presunta condición bisexual infantil surge la feminidad que transformará a la niña en mujer. Si bien. y la intensidad de la hostilidad que siente hacia la madre es aún mayor. es la herencia del psicoanálisis –encarnado en Freud y Lacan -. Durante la fase fálica. pero además ciertos aspectos no tan evidentes que se sitúan eminentemente en el plano psicológico. Con esta transferencia del deseo niño-pene al padre. que queda facilitado por estos impulsos e instintos pasivos propios del carácter femenino. el psicoanálisis no busca decir qué es exactamente una mujer. el niño (varón) también experimenta esta fase. nos dice Freud. lógica. la gran diferencia entre el niño y la niña. por su parte. situando al falo -más allá del pene. renuncia a cualquier tipo de satisfacción sexual y a la madre como objeto amoroso.

y entre femenino y masculino. demanda comprender una noción de hombre que mediante la caracterización de lo femenino en términos de pasividad. Este desciframiento no es simplemente una lectura semiótica. tal como querría establecer la filosofía cartesiana o husserliana” (Bennington y Derrida. de poner en tela de juicio cualquier presencia de la conciencia reflectante. se asientan como oposiciones jerárquicas que en su binarismo no contienen posibilidad equitativa alguna. revelar la naturaleza interesada de estos supuestos. Es preciso. 1989) . como su alter-ego.psicoanálisis. no es la unidad de un sistema filosófico. El tránsito violento de la madre al padre en el Edipo.ha posibilitado su marginación. su “forma. radicada en el carácter diferencial del inconsciente. a saber. Deconstruir la teoría psicoanalítica. En resumidas cuentas. versus la razón o el sentido ligadas a lo masculino. esta unidad no es patente a simple vista: para captar lo que hace que todo logocentrismo sea un falocentrismo hay que descifrar un cierto número de signos. que puede encontrarse en metáforas como la genética bíblica del nacimiento de la mujer desde una costilla. para subrayar de alguna manera la indisociabilidad de ambos términos. en el estudio que hace Derrida al tratamiento de la escritura aparece también en las discusiones sobre la mujer. he creído necesario proponer una única palabra: falogocentrismo. Al igual que la escritura. por ejemplo. la mujer se ha constituido como un suplemento al varón. 1994:57). un avance de la civilización. Por otra parte. a que no es simplemente filosófica o no adopta sólo las forma de un sistema filosófico. fragilidad o sensibilidad ligadas a lo femenino. Debido a que la solidaridad entre falogocentrismo y logocentrismo es irreductible. o enigma -por nombrar algunas. en la medida en que la maternidad queda probada por la evidencia de los sentidos mientras que la paternidad es una hipótesis” (Culler. Pero tampoco es cuestión de pedir una simple igualdad. es opacada al situar tamaña oposición jerárquica entre el par masculino/femenino. los pronombres masculinos la excluyen sin prestar atención a su exclusión. (Ibíd:147) Tal como la escritura ha sido un suplemento al habla. subvirtiendo las jerarquías establecidas: La deconstrucción de Derrida puede ayudar a estas investigaciones puesto que muchas de las operaciones identificadas. implica los protocolos y la estrategia de la deconstrucción. inmediata y sin retorno. y por posicionar de manera demasiado esencial a la madre como significante crucial para el desarrollo de la subjetividad femenina. dirá Derrida: la unidad entre logocentrismo y falocentrismo (si) existe. la mujer es considerada un suplemento: los comentarios sobre el “hombre” pueden llevarse a cabo sin mencionar a la mujer porque se considera automáticamente incluida en calidad de caso especial. al no poder evadir la oposición entre consciente e inconsciente. por tanto. 1994:150-151). el gran descubrimiento del inconsciente freudiano y su capacidad de descomponer la metafísica. (De Peretti. El contraste entre la calidez del vientre materno y la severidad del logos y la razón. será también la constatación de “una victoria de la intelectualidad sobre la sensualidad: esto es. sensibilidad. se mantiene en la atadura de conceptos emanados del logocentrismo. tanto como todas aquellas disciplinas que sientan sus bases sobre supuestos jerárquicos y falogocéntricos. y si se la considera por separado se la definirá en términos de hombre. que ayudará a cimentar las características de receptáculo.

plantea Derrida. sexo/género. tendrá diversas expresiones y manifestaciones situadas en distintos lugares geográficos. y por lo mismo. . El falogocentrismo cumple el rol privilegiado de asegurar oposiciones jerárquicas como hombre/mujer. cuestión que podría ser tanto la estrategia para la mantención del “orden masculino”. como un enjambre menos conspirado. pero sí ha de mantener nuestra atención sobre la expresiones en las cuales la oposición y la jerarquía den paso a una exclusión. la(s) lucha(s) feminista(s) no serán idénticas y replicables en todos los lugares. masculino/femenino. El falogocentrismo. ni sus términos son irreductibles los unos a los otros. que como plantea Derrida no tiene la unidad de un sistema. heterosexual/homosexual relevando la importancia del significado y la garantía del origen.Si la deconstrucción es una estrategia no puede emplearse como un método que se aplique sobre un problema. contextos culturales y momentos históricos.

Tomo II.com. la homofonía entre différence y différance. Márgenes de la Filosofía. “Entrevista con Jacques Derrida”. lo que denomina “regreso a Freud” es también una prolongación de la fenomenología hegeliana de la conciencia (POS. (1994). [1] En la traducción Carmen González Marín del libro Márgenes de la filosofía. y su forma de dar prioridad al significante en la determinación del sentido y de lo psíquico invierte sencillamente la oposición metafísica y.htm Derrida. (1994). nota). 152). y que tanto han influenciado la cultura sobre “la feminidad”. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva. Culler. Por lo pronto y para los efectos de este trabajo. nuestra referencia más cercana es el capítulo dedicado al inconsciente en el texto Jacques Derrida de Geoffrey Bennington y Jacques Derrida (p. sobre la relación entre Derrida y el psicoanálisis hay mucho material para la discusión. además. como en francés. y Derrida. (1989). su atención textual a Freud no hace verdaderamente un tema de lo escrito. Barcelona: Proyecto A. Jacques Derrida. dicha traducción no es muy afortunada pues no conserva. Derrida en castellano. se traduce différance por diferancia.ar/textos/derrida_entrevista. Disponible en http://www. Lo relevante de conservar la palabra “original”. J. Obras Completas. De Peretti. pues su pronunciación es la misma. El tiempo de una tesis. J. S. Sobre la deconstrucción. su “palabra llena” está presa en una determinación metafísica de la presencia y la verdad. (1984). famoso por sus enunciados problemáticos y a ratos misóginos. C. En nuestra opinión. 113-115. J. (1968). publicado por Cátedra.Bibliografía Bennington. Madrid: Cátedra. lo que toma de Saussure está dominado. [2] Para este trabajo abordaremos en específico el texto La feminidad de Freud.” . introduce un significante trascendental (el falo) que se comunica sin problemas con el falocentrismo más tradicional. donde se exponen las críticas de nuestro autor a la dificultad que tanto Freud como Lacan tuvieron de salir de los conceptos metafísicos: “Lacan no consigue la penetración esperada en la lingüística y el psicoanálisis. Derrida. (1997). Deconstrucción e implicaciones conceptuales. Madrid: Cátedra. que tanto han dado a comentar en textos feministas y no feministas. Consultado el 8 de octubre 2010. es que la variación se da sólo en el ámbito de la escritura. [3] Como dijimos. Freud. por un fonologismo. en gran parte. Madrid: Cátedra.jacquesderrida. J. G.