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Salus online 15-2 Agosto 2011 Bioética y animales de experimentación p.

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REVISION BIBLIOGRAFICA

Bioética y el empleo de animales de experimentación en investigación

Emilia Elena Barrios1,4, Milagros Espinoza1,5, Ulises Leal2, Nelina Ruiz3,6, Viana Pinto4 y
Beatríz Jurado1

1
Departamento de Investigación y Desarrollo
Profesional. Escuela de Bioanálisis.
2
Unidad de Atención Médico Integral de la
Universidad de Carabobo (UAMI-UC).
3
Departamento de Morfofisiopatología. Escuela de
Bioanálisis.
4
Instituto de Biología Molecular de Parásitos
(BioMolP). FCS. Universidad de Carabobo.
5
Centro de Investigaciones Médicas y
Biotecnológicas de la Universidad de Carabobo
(CIMBUC)
6
Instituto de Investigaciones en Nutrición
(INVESNUT). FCS. Universidad de Carabobo
Correspondencia: E. E. Barrios.
E-mail: barriose@uc.edu.ve

Recibido: Junio 2009 Aprobado: Mayo 2011

RESUMEN

Los adelantos científicos y biotecnológicos propios de la postmodernidad, han planteado nuevos


paradigmas en relación a la ética. Las implicaciones bioéticas del empleo de animales de
experimentación en investigación son analizadas en la presente revisión. La investigación con
humanos se rige desde el punto de vista ético por el código de Nürenberg, las Declaraciones de
Helsinki y normas del Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas. Estas
normativas aún cuando contemplan algunos aspectos relacionados con el empleo de animales de
experimentación, presentan el dilema entre el beneficio para el humano, el daño potencial para el
animal y el no obstaculizar la investigación. Por esta razón, es importante la creación de comités
institucionales para el cuidado y uso de los animales, en especial en las Facultades de Ciencias
de la Salud, que se encarguen de concebir y asesorar en la aplicación de códigos de bioética que
contemplen pautas para el uso de animales de laboratorio acordes con la normativa internacional
y con las particularidades del ámbito nacional que rodea la investigación.

Palabras Clave: Bioética, animales de experimentación, investigación científica.


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ABSTRACT

Postmodern advances in science and biotechnology have raised new paradigms in relation to
bioethics. The bioethical implications of the use of animals in research are discussed in this review.
Nürnberg Code, Helsinki´s Declarations and Norms of the Council for International Organizations
of Medical Sciences supply international ethical guidelines for research involving human subjects.
These regulations provide some aspects related to the use of experimental animals but rise some
dilemmas such as the benefit to humans, the potential harm to the animal, and not obstructing the
research. For this reason, it is important the creation of an Animal Care and Use Committee in
each research institution, especially in the faculties of health science, which will be responsible for
designing and advising bioethics codes implementations that provide guidelines for the use of
laboratory animals in accordance with international standards and the particularities of the research
rules of each country.

Key Words: Bioethics, experimental animals, scientific research.

INTRODUCCIÓN

Las implicaciones bioéticas de la investigación científ ica se han erigido en


una disciplina de importancia f undamental en tiempos postmodernos
cuando la biotecnología ha alcanzado dimensiones inconmensurables. El
desarrollo de técnicas como la clonación es motivo de controversias como
medio de reproducción humana, en contraste con las ventajas potenciales
que of rece en la regeneración de tejidos y en terapias alternativas para
patologías incurables por la vía la medicina clásica. Conocimientos
derivados de tales procedimientos, impactaron no sólo la medicina
regenerativa, sino las ciencias veterinarias con el empleo de la
micromanipulación embrionaria en el mejoramiento de la producción
animal ganadera y diseño de fármacos (1).

En la actualidad, se emplean en experimentación especies de vertebrados


tan diversos como ratones, ratas, cobayos, conejos, hámsters, perros,
gatos, primates, cerdos, cabras, borregos, pollos y anf ibios. En disciplinas
como Fisiología, Parasitología, Virología, Toxicología, Farmacología,
Microbiología e Inmunología, estos modelos permiten estudiar respuestas
f isiológicas y f isiopatológicas, así como la caracterización de la respuesta
inmune contra patógenos. La información que se derive permite el
desarrollo de técnicas de diagnóstico precoz y el diseño de medicamentos
efectivos en el control de enf ermedades infecciosas y vacunas (1).
Adicionalmente, en otras áreas del conocimiento científ ico, entre ellas la
investigación del dolor, el uso de modelos animales tiene especiales
implicaciones, debido a la obligación moral por parte de los científ icos
biomédicos de estudiar los mecanismos f isiológicos y patológicos que
determinan el dolor agudo o crónico (2).
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Por tanto, el empleo de animales como modelos experimentales puede ser


analizado bajo la óptica científ ica af ianzada en la búsqueda de nuevos
conocimientos para benef icio de la humanidad y bajo la ref lexión bioética,
que implica analizar las condiciones de trabajo en las cuales se produzca
un benef icio a la humanidad, sin incurri r en violación a las normas
bioéticas (2).

Un análisis de la investigación en el contexto bioético, implica plantear y


buscar respuestas en un marco ético, en el campo del conocimiento
específ ico y contemplando de pref erencia, los aspectos jurídicos (3). Un
considerable número de bibliograf ías que describe las implicaciones
bioéticas, se orienta a estudios clínicos o epidemiológicos con seres
humanos, haciendo énfasis en el derecho de las personas participantes
de conocer en qué se empleará la muestra y de contar con su
consentimiento para el empleo de éstas en estudios que se deriven del
inicial (4).

Lo anterior resalta, que si bien la investigación en seres humanos tiene


como propósito contribuir al mejoramiento de procedimientos diagnósticos
y prof ilácticos, así como lograr la comprensión de la etiología y patogenia
de las enfermedades, los protocolos de estudio deben pasar por un tamiz
que proteja los derechos de los participantes, haciendo énfasis especial
en poblaciones vulnerables para evitar que sea violentada la dignidad
humana.

En gran medida, gracias a la investigación en animales los científ icos han


descubierto vías para sanar enfermedades y prolongar la vida humana (5).
Así los experimentos deben ser realizados primero en animales y según la
analogía de los ef ectos en éstos, se podrían emplear en humanos (6).
Debido a que los resultados obtenidos experimentalmente constituyen la
apreciación más aproximada con que se cuenta en la mayoría de los
casos, especialmente cuando se trata de determinar el posible impacto de
sustancias quimio o inmunoterapeúticas en el humano, el uso de animales
de laboratorio ha sido inevitable (7).

Algunos ejemplos de lo anterior incluyen el estudio de los mecanismos


celulares y moleculares de fallas cardíacas por contracción
descoordinada, en modelos animales y el desarrollo de terapias de
resincronización cardíaca, mediante estimulación biventricular y
restablecimiento de la contractilidad en humanos (8).

En cáncer, son ejemplos la activación o supresión de genes tumorales en


ratones transgénicos, el descubrimiento de moléculas clave a nivel
molecular y la implementación de terapeúticas y diagnóstico más ef icaz en
esta enf ermedad en modelos experimentales (9). En diabetes mellitus, el
desarrollo de ratones knockout que simulan las características de la
enf ermedad humana, el estudio del aumento de la resistencia a la insulina
en los tejidos perif éricos y el deterioro en la secreción de la hormona por
parte de las células β del páncreas, han generado estrategias de
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prevención y diagnóstico (10). En f in, la Biotecnología producto de la


investigación con animales a través de vacunas, antibióticos, f ármacos,
mejoramiento de los procedimientos quirúrgicos y un mejor diagnóstico, ha
contribuido a aumentar las expectativas y sobrevida de muchas personas
a nivel mundial.

Desde el siglo XIX se comenzó a tomar conciencia de la necesidad de


conducir los experimentos de una f orma más humana, no sólo por
consideración hacia el animal, sino para evitar variables indeseables en la
investigación, ocasionadas por el dolor y el distrés en los animales de
laboratorio que pudieran dif icultar la interpretación de los resultados
(11,12).

En la parasitología el uso de animales de experimentación constituye una


herramienta importante en el estudio de la biología parasitaria,
interacciones inmunes, quimioterapia e inmunoterapias de potencial uso
en el humano. El grupo de investigación de los autores del artículo se
desempeña en áreas de inmunoparasitología, bioquímica avanzada,
biología celular y molecular, por lo que se siente la responsabilidad de
abordar y mostrar los aspectos bioéticos relacionados al uso de modelos
experimentales. En especial, cuando muchos de los procedimientos
requieren el empleo de un número importante de especies animales
(ratones, hámsters, conejos, cobayos, gallinas y moluscos, entre otros),
en ensayos que no pueden ser sustituidos por cultivos en l íneas celulares
o porque el paso previo en el animal antes de probar su utilidad en el
humano es obligante, como en el caso de las vacunas experimentales. Por
tanto, el propósito del presente artículo de revisión es analizar las
implicaciones bioéticas del empleo de animales de experimentación en
investigación.

Valoración ét ica y b ioét ica en la in vest igacio n que emp lea mode lo s
animales A dif erencia de otras especies, el ser humano es considerado un
sujeto ético, genéticamente capacitado para prever las consecuencias de
sus actos, para hacer juicios de valor y distinguir el bien del mal, eligiendo
libremente hacer lo uno o lo otro. La visión creacionista del universo
considera al ser humano la única criatura con valor intrínseco y valo ra a
los animales tan sólo por su capacidad de ser útiles. Sin embargo, la
moral establecida por algunas religiones reconoce derechos a los
animales, como el descanso, además de su obligación de servir y como
partícipe de la creación divina y del destino humano (13).

La ética en la experimentación animal tiene sus antecedentes en la


década de los años 30 del siglo XX, con el auge de las regulaciones en
países europeos y los EE.UU. Paulatinamente ésta se perf eccionó hasta
convertirse en disposiciones, documentos reguladores y leyes en esas
naciones. Tales principios se expandieron hacia otros países, una vez que
se conformaron organizaciones como el Consejo Internacional para las
Ciencias de los Animales de Laboratorio ( ICLAS) y el Consejo de
Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas ( CIO MS ) (14). Como
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consecuencia de lo anterior, surge la bioética animal, como el conjunto de


normas éticas que regulan el comportamiento y las relaciones del hombre
con los animales (15).

Existe controversia en relación a si el término bioética animal deba ser


empleado, por considerarse que ese concepto sólo es aplicable a
humanos, no obstante, los conceptos bienestar o protección animal se
encuentran enmarcados en este término, considerando algunos este
concepto dentro de la bioética global (16). Recientemente, se ha
propuesto el desarrollo de una bioética universal, basada en el respeto a
los seres vivos, que nazca como consecuencia de un proceso de ref lexión
sobre las cuestiones éticas, las cuales surgen en relación a los seres
humanos y otros organismos vivos, incluyendo el medioambiente, la salud,
cuestiones sociales y el uso de tecnologías con algún impacto sobre
cualquier f orma de vida (17).

Décadas atrás, se planteó la obligación de no perjudicar el bienestar de


los vertebrados superiores, en f orma análoga a los def icientes mentales,
ancianos y niños. También la UNESCO en su declaración del 15 de
octubre de 1978, establece claramente los Derechos de los Animales. En
este aspecto hay posiciones discrepantes, a favor y en contra de la
utilización de la palabra derecho, puesto que jurídicamente ésta se ref iere
a personas y cosas, pero no incluye animales; es decir los animales no
son sujetos de derecho (18).

En contraste, en las publicaciones aparecen en la sección de materiales y


métodos, siendo considerados objetos experimentales, cuyo único valor es
dar f iabilidad y validez a los experimentos científ icos (19).

Princip ios et icos y nor mat iva en relacion al uso de animales en


experimentación. Desde el punto de vista bioético los animales no son
sujetos, pero sí objetos morales, por lo cual la responsabilidad de no
ocasionar daños innecesarios recae en el ser humano. Por carecer de
autonomía, los animales no pueden negarse a ser objeto de experimentos
y por tanto, no se puede validar el hecho de inf ligir dolor y suf rimiento
ilim itado a animales de investigación (5).

La valoración en la ética médica humana posee un grupo de principios y


paradigmas que pueden servir para aplicarlos en las investigaciones con
animales (20). Osorio (21) propone que los principios de respeto al
ecosistema, no-malef icencia, benef icio y justicia como los principios éticos
f undamentales que sirven de guía para la preparación y ejecución de
protocolos de investigación científ ica en el empleo de animales como
sujetos de experimentación. El principio de respeto al ecosistema requiere
la comprensión del ecosistema como la unidad funcional básica de la
ecología que incluye a la vez todos los seres vivos (vegetales, animales,
microorganismos) en equilibrio entre ellos, el ambiente en que viven todos
estos seres vivos, las relaciones entre dichos seres vivos y el ambiente,
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así como el f lujo de energía que permite al conjunto funcionar como un


sistema abierto e interrelacionado con otros ecosistemas.

El deber ético f undamental de no causar daño innecesario o no-


malef icencia mediante los procedimientos de investigación, equivale a no
hacerle mal innecesario a un animal y por ende al ecosistema; este deber
es inseparable del precepto de justicia, en cuanto que ambos deberes
cobijan a todos los seres vivos por igual y aún con independencia de la
voluntad de los implicados. Por tal motivo, puede exigirse su cumplimiento
en f orma coactiva. A partir de estos dos deberes, hombres y animales
merecen ser tratados como lo que son desde lo moral y lo legal: seres
vivos, sensibles, que tienen necesidades vitales y sienten dolor (21). Una
cualidad imprescindible en cada uno de los investigadores debería ser el
interés humanitario por el bienestar de los animales de experimentación.

El código de Nüremberg constituyó la primera normativa ética de


investigación científ ica, seguido por las declaraciones de Helsinki,
inspirados ambos para corregir las prácticas de investigación def ectuosas.
La primera surgió en respuesta a las atrocidades del nazismo Alemán y la
segunda al clima de transgresiones a la ética de la investigación
denunciadas en 1966 y desde esa oportunidad se ha revisado cinco veces.
La declaración de Helsinki (2000) se destaca de las anteriores porque
establece estándares éticos prospectivos, comenta y establece las
prácticas éticas inaceptables, proponiendo además corregir en el f uturo
estrategias tradicionales de la investigación (4).

En lo que se ref iere a las disposiciones éticas para realizar estudios


empleando animales de experimentación, las Normas Internacionales para
la Investigación Biomédica con Animales, dictadas por el CIOMS, suponen
la necesidad de dichos estudios al af irmar expresamente que el empleo de
animales en las investigaciones implica responsabilidad por su bienestar.
Ante la carencia de legislaciones propias en algunos países, estas normas
internacionales sirven de pauta a los investigadores, a f in de asumir
criterios éticos que se vislumbren en sus proyectos (22).

En este orden de ideas, las conductas descritas en la publicación


“Principios Di rectrices Internacionales para la Investigación Biomédica que
implique el Uso de Animales” del CIO MS, se establece que los
experimentos con animales deben realizarse solamente después de la
debida consideración de su relevancia para la salud humana o animal,
para el avance del conocimiento biológico y que los investigadores y el
resto del personal deben tratar siempre a los animales como seres
sensibles, considerando su cuidado y uso apropiado un imperativo ético,
minimizando el distrés o dolor (23).

Inglaterra cuenta desde 1986 con una Ley para la protección de animales
usados en experimentos y otros propósitos científ icos, permitiendo incluso
la disección de animales vivos (vivisección), si se cumplen ciertos
criterios. D icha legislación establece como “procedimientos regulados” a
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los experimentos que pueden causar "dolor, suf rimiento, angustia o daño
duradero" a los animales protegidos, entre los que incluye a todos los
seres vivos vertebrados, distintos de los seres humanos y a una especie
de invertebrado (Octopus vulgaris). Además contempla tres niveles de
regulación para dichos procedimientos, estipulando licencia personal tanto
al investigador como al proyecto de investigación, así como certif icado de
designación para la principal autoridad del lugar donde se realizan los
experimentos, especif icando los sitios en los cuales podrán ser
ejecutados. En opinión de algunas autoridades, esta ley es una de las más
f uertes en el mundo para la protección de los animales que están siendo
utilizados en investigación médica (24).

En Europa, el consejo directivo de la Comunidad Europea regula las


disposiciones administrativas de los Estados miembros, respecto a la
protección de los animales utilizados para experimentación y otros f ines
científ icos (25). En países latinoamericanos como Chile, los
investigadores deben manif estar conocer y respetar documentos como los
“Principios Di rectrices Internacionales para la Investigación Biomédica que
implique el Uso de Animales” (23) y en Argentina se norman Principios
éticos para las investigaciones en animales de laboratorio, de granja y
obtenidos de la naturaleza, contemplados dentro del Marco Ético de
Referencia para las Investigaciones (26).

Una de las responsabilidades más importantes en el uso de animales para


investigación biomédica, es el reconocimiento de signos clínicos
asociados con el dolor. Hasta el momento, se considera que cualquier
procedimiento que cause dolor en humanos, también puede causarlo en
los animales. La prevención y alivio del dolor en animales de
experimentación es un imperativo ético. Por otra parte, el mal control del
dolor o la angustia puede aumentar la variabilidad en los datos
experimentales requiriéndose el uso de un número mayor de animales en
el estudio con el f in de alcanzar la signif icación estadística. Una de las
primeras guías en lo referente a los aspectos éticos a considerarse en
experimentación con animales empleados, específ icamente en el estudio
del dolor, fue la elaborada por la Asociación Internacional para el estudio
del dolor (IASP) en 1983, estableciendo que los autores deben mencionar
en sus manuscritos el cumplimiento de dichas normas (27).

Entre otros aspectos, es esencial que se demuestre fehacientemente el


potencial benef icio de los experimentos sobre dolor en animales
conscientes, desde el punto de vista de la ef icacia de las terapias para el
dolor o del entendimiento de sus mecanismos. Asimismo, el investigador
debe emplear estímulos nociceptivos míni mos en intensidad y duración, en
concordancia con los objetivos de la investigación éticamente justif icables
y los animales no anestesiados no deben ser expuestos a estímulos
dolorosos de los cuales no puedan escapar (28).

Una amplia revisión sobre reconocimiento, evaluación y control del dolor,


estrés y angustia en los animales de laboratorio f ue publicada en 1992 por
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el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos de


Norteamérica (29). Dolor y el distrés son empleados como criterios de
morbi-mortal idad en animales de laboratorio empleados en investigaciones
oncológicas y estudios toxicológicos (30). En general, el incremento o
disminución de la def ecación y de la diuresis, la pérdida de peso, los
cambios en el comportamiento y la inmovilidad, son signos clínicos de
dolor y distrés. En roedores, son indicadores del dolor, el hecho de que se
encuentren recostados, los cambios en la apariencia del vello corporal y
cualidades subjetivas, como la actitud (30,31).

El problema de asumir criter ios cl ínicos como medio para def inir el trato
ético de los animales en las investigaciones, radica en que la razón de los
ensayos de patogenicidad o con drogas y vacunas experimentales es
precisamente la observación y análisis de variables similares a los signos
y síntomas que la bioética considera no éticos. Es allí donde el
investigador se encuentra en la disyuntiva de cuál principio ético deberá
hacer prevalecer, por una parte, la necesidad de realizar investigaciones
que puedan ir en benef icio humano y por el otro, el respeto y
consideración hacia otros seres vivos.

Recientemente, el Consejo Nacional de Investigación de los Estados


Unidos de Norteamérica actualizó los aspectos relacionados al
reconocimiento y alivio del dolor en los animales de experimentación,
haciendo diversas recomendaciones a los investigadores, enf atizando la
necesidad de f ijar y aplicar en los estudios, donde se anticipe que existirá
dolor en los animales, el concepto de “punto f inal” humanitario, def inido
como un indicador temprano de dolor y angustia severa, suf rimiento o
inminente muerte del animal en experimentación, a f in de evitar
suf rimiento prolongado. Este debe ser individualizado y validado de
acuerdo al diseño y objetivo de la investigación. También se establece la
necesidad de la eutanasia como método para aliviar el dolor que no puede
ser controlado por otros medios (32).

Con relación a las alternativas a la experimentación con animales, cuyo


término puede llevar a conf usión y sugerir que se ref iere sólo a aquellos
métodos que la sustituyen en la investigación, como por ejemplo los
métodos in vitro. En este sentido, se consideran bajo este concepto todos
aquellos que cumplen con alguno de los postulados del principio de las
tres R, que surgió en 1959 y se ref iere a reemplazar los animales de
experimentación por otros métodos que no impliquen su uso, reducir su
número cuando sea necesario utilizarl os y refinar las técnicas para
aminorar su suf rimiento. Según estos autores, lo ideal es reemplazar los
animales por otros métodos, aunque, en muchos casos, por la necesidad
de experimentar con ellos, sólo se pueda aspirar a la reducción y el
ref inamiento (33).

Después de 20 años se reconoció el valor del principio, cuando la


comunidad científ ica y el público en general empezaron a preocuparse por
el uso de animales de experimentación, especialmente en ensayos con
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f ines reguladores. La reducción de animales utilizados y el ref inamiento de


los métodos y técnicas en investigación sólo se lograrán si se planif ica el
trabajo en detalle y con auténtica responsabilidad, lo que implica disponer
del míni mo necesario de animales para alcanzar signif icancia estadística y
una exhaustiva revisión bibliográf ica para no duplicar hallazgos ya
demostrados. El reemplazo o sustitución de animales mediante métodos
alternativos como por ejemplo los cultivos celulares, protozoarios,
insectos, bacterias, modelos matemáticos computarizados y simuladores,
pueden reducir en gran medida el número de animales utilizados y su
sacrif icio inútil, con el benef icio adicional de una reducción en los costos
de la investigación (34).

Consent imient o infor mado ¿y en e l an imal có mo? Uno de los


planteamientos importantes de la Declaración de Helsinki es que en toda
investigación con seres humanos, cada individuo potencial debe recibir
inf ormación adecuada acerca de los objetivos, métodos, fuentes de
f inanciamiento, posible conf lictos de intereses y af iliaciones
institucionales del investigador (35). Luego que el individuo participante
del estudio ha comprendido la información, el investigador debe obtener,
preferiblemente por escrito o formalmente ante testigos, el consentimiento
inf ormado y voluntario de la persona, (36). Pero cuando las
investigaciones llevan implícitas el uso de animales de experimentación o
de laboratorio las directrices que regulan y evalúan desde el punto de
vista bioético varían, en virtud de que no se puede obtener el
consentimiento informado del sujeto, por lo que en este caso se debe
elegir un consejo o comité de bioética animal para asegurar que se
tendrán en cuenta todos los intereses básicos de los animales, o lo que se
denomina más f ormalmente como Comités Éticos de Investigación (CEI)
(37).

Comités in st itucio nales para el cuidado y u so de lo s an imales. La


legislación actual en dif erentes países, reconoce las diversas perspectivas
sobre el valor moral de los animales, contribuyendo al desarrollo de
normativas y reglamentos promulgados por los principios éticos de la
utilización de animales. Así, todo uso de animales vivos en la
investigación científ ica, enseñanza superior o pruebas de laboratorio,
debe ser revisado por un comité con diversos miembros, como los
llamados comités institucionales para el cuidado y uso de los animales
(C ICUA) (37).

En Estados Unidos se han creado principios que establecen


responsabilidades para los investigadores y las actividades relacionadas
con el empleo de animales regidas por l os C ICUA, los cuales evalúan y
supervisan el programa institucional para el cuidado de animales, las
instalaciones, los procedimientos y protocolos, de acuerdo a las
recomendaciones descritas en la Guía para el Cuidado y Uso de Animales
de Laboratorio del Instituto de Investigación de Animales de Laboratorio
(ILAR) (37,38), el Servicio de Salud Pública sobre la Política Humanitaria
de Uso y Cuidado de Animales de Laboratorio (PHS Policy) (39), las
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normas de bienestar animal (AW R) y los reglamentos y políticas f ederales,


estadales y locales. Adicionalmente describen las políticas generales y los
procedimientos destinados a garantizar el uso humano apropiado de los
animales vertebrados vivos en todas las f ormas de investigación
biomédica (40).

Todo CICUA debería inclui r al menos un médico veterinario, un científ ico


experimentado en la práctica de investigación con animales y un
representante comunitario no usuario de animales de laboratorio, y sin
af iliación institucional. Es importante la inclusión de investigadores
acreditados que asesoren en relación al uso adecuado de los modelos
animales experimentales y su correcta aplicación, sin convertirse en
obstáculos a la investigación animal. Los CICUA deberán reunirse al
menos semestralmente (37).

Adicionalmente, los CICUA velarán por la selección de los reactivos


biológicos apropiados de acuerdo a los requerimientos de la
experimentación, considerando las necesidades orgánicas, ambientales,
de manipulación; programará los procedimientos experimentales conf orme
a la legislación local, nacional e internacional inherente a la investigación
con animales de laboratorio, cumpliendo las buenas prácticas de
laboratorio; pautas de trabajo seguras, observando los requerimientos de
salud y seguridad de trabajo así como de estructura orgánica necesaria en
la unidad de investigación en cada experimento. Así como los requisitos
técnicos indispensables para su correcta realización, diseño, redacción y
publicación de los resultados de los experimentos, según normas
internacionales (41).

En Venezuela, el Consejo Nacional de Investigaciones Científ icas y


Tecnológicas (CONIC IT ), actualmente Fondo Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación (FONACIT), ente gubernamental encargado de
regir la ciencia en el país, publicó en el año 1999 un Código de Bioética
y Bioseguridad (42). El propósito del código fue establecer un cuerpo
coherente de f undamentos f ilosóf icos y normativos m ínimos, para orientar
el ejercicio de la investigación científ ica en el ámbito de la bioética y la
bioseguridad, los debates, la toma de decisiones en la evaluación de
proyectos y la creación de comisiones de ética, bioética y biodiversidad.
En el área de la bioética animal estableció normas generales para la
utilización de los animales en la experimentación de laboratorio y en los
estudios de sus patologías y de su comportamiento natural, obtenidos en
sus hábitats o en bioterios.

Se han producido pequeños avances en la constitución de CIUCAs en


Venezuela, se creó la Comisión de Bioética para Investigación en
Animales en del Instituto Venezolano de Investigaciones Científ icas
(IV IC ), la cual tiene como mis ión velar p or el cumpli miento de las normas
de trato humanitario de los animales de experimentación, establecidas
tanto a nivel nacional como internacional, en todos los estudios
desarrollados en dicho Instituto.
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Por su parte, la Asociación Venezolana de la Ciencia de los animales de


laboratorio (AVECAL) y la Red Nacional de Bioterios es responsable de
estandarizar las condiciones de producción de los animales en el país. En
un análisis de la situación de los bioterios experimentales del país en el
año 2002, De Jesús encontró serias def iciencias en éstos, ya que la
mayoría de las instalaciones para la experimentación con animales
resultaron inadecuadas para producir modelos experimentales a los f ines
de generar con bajo número de animales datos conf iables y valederos.
Igualmente la mayoría de los bioteri os no contaron con personal
debidamente adiestrado en el manejo de los animales de laboratorio,
recomendándose mejorar las condiciones de los bioterios de producción y
de experimentación del país y establecer comités de ética que vigilen el
cumplimiento de las normas del uso de los animales de laboratorio (43).

La Red Nacional de Bioterios ha reportado avances en el mejoramiento de


la inf raestructura de los bioterios integrantes de la red, la reparación,
modif icación, acondicionamiento y/o recuperación de diversos equipos y
áreas para la crianza de los animales, así como el establecimiento de un
programa de f ormación y actualización profesional para el personal de los
mismos (44), no obstante, existen dif erencias importantes en las
condiciones existentes en los bioterios nacionales y los de países
desarrollados, por lo que la normativa en nuestro país debe ajustarse a la
inf raestructura disponible.

Reflexiones finales. Las experiencias en otros países parecen indicar


que la experimentación en animales se ajustará con el pasar del tiempo, al
cuidado de los mismos, en f orma cónsona con los nuevos retos,
demandando que el investigador mantenga la delantera en tal aspecto
(44). En nuestro país este tema nos compete a todos los individuos, pero
con mayor razón, a los involucrados en la investigación biológica. Se han
comenzado a promulgar algunas medidas protectoras y reglamentaciones
por parte de los entes gubernamentales. Sin embargo, los animales
tendrán derecho, una vez se dé cumplimiento a la legislación para
protegerlos o se apliquen las medidas de protección y por supuesto, se
vele por su cumplimiento.

La ref lexión f inal apunta hacia la perentoria necesidad en el seno de toda


institución universitaria—en especial en aquellas con Facultades de
Ciencias de la Salud, por su vinculación con la investigación experimental,
tanto en humanos como en otros seres vivos—de que se creen los comités
institucionales para el cuidado y uso de los animales que no sólo se
encarguen de evaluar desde el punto ético los proyectos de investigación
sino también que dicten códigos de bioética a f in de reglamentar el uso de
los animales de laboratorio. Tales códigos deberán ser cónsonos con la
normativa internacional actual y con las particularidades de la
investigación en el ámbito nacional, en especial inf raestructura disponible.
Para ello será importante que dicha normativa contemple los principios
bioéticos a regir en los procedimientos experimentales, así como la
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institucionalización del entrenamiento especializado para el personal de


investigación involucrado en empleo y manipulación animales de
laboratorio, a f in de garantizar la práctica de una investigación en el justo
contexto bioético.

Por último, la labor de los comités institucionales para el cuidado y uso de


los animales no deberá limitarse a la mera aprobación de los protocolos
de investigación que involucren animales, sino también a la supervisión
asesora en tiempo real de dicha experimentación, para lo cual las
instituciones deberán destinar los recursos y personal necesario. En el
entendido de lograr un crecimiento bioético colectivo, no impuesto ni
punitivo, sino responsablemente compartido.

BIBLIOGRAFIA

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XLIV Congreso Venezolano de Cardiología

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Caracas, 4 al 7 de agosto de 2011