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Gabriel Chamé Buendia. 2009 - su Casa, colegiales, bs.As.

Argentina,

Necesidad Trágica del CLOWN y pedagogía 2da Parte

En mi trabajo pedagógico lo que trabajo es una investigación sobre un


carácter histriónico que le pertenece a cada uno, como que cada uno
conserva una suerte de payaso, no por esto, cada persona es un
payaso profesional, un artista de escena, si no, que todos tenemos
una calidad clownnesca, todos los seres humanos somos inocentes,
tontos, es una calidad humana. Todos somos bastante tontos y tomar
conciencia de ello con humor es muy sano. Lo que no quita que
siempre es chocante en términos sociales. Para aprender a reírse de
uno mismo es necesario permitir que los demás se rían de uno. Esto
nos provoca una experiencia ridícula, lo que llamo una experiencia
tragicómica. Un aspirante a artista de escena lo acepta y lo lleva muy
bien, entiende que la movilización interna, el echo que le pase algo
fuerte, que tenga un momento de desequilibrio interno, le permite
descubrir, abrir zonas ocultas de su expresión y comunicación teatral,
llegando de una manera mas autentica al publico, y al contrario de
traumatizarse, le produce un placer enorme el echo de penetrar en
capas ocultas de su ser, al mismo tiempo que libera su ridículo abre
su imaginación y redescubre su capacidad de juego. El publico ríe con
toda seguridad, ya que reconoce, de alguna forma inconciente, esa
experiencia en el mismo, se ríe y comparte al mismo tiempo lo
terrible y lo cómico. Puede haber estudiantes que no quieren
profundizar en esto, y que prefieren divertirse, ellos y al publico de
otras formas, sin querer implicarse, esto que se dice “ hacer el
payaso”, y no, “ser payaso”. Pero indudablemente el personaje
clownnesco es un personaje trágico desde todo punto de vista.
Podemos hablar de “destino trágico del clown”, yo precisaría
llamándolo, “necesidad trágica del clown”, quiero decir:
indudablemente un personaje inocente que genera torpezas, se dirige
a un destino tragicómico, el destino de los que desatan la risa a pesar
suyo, pero una ves que sabes que puedes hacer reír, y lo disfrutas, lo
cómico necesita de lo trágico y se convierte en una necesidad, sin lo
terrible de cada experiencia, el clown no hace reír, por lo menos con
el nivel de intensidad que permite reflejar el alma del ser humano su
parte mas inocente, que esta escondida en cada uno de nosotros.
Paradojalmente lo tragicómico le ofrece al actor, belleza, poesía,
espontaneidad y la inocencia que tienen los niños. Un gran tesoro. O
sea que es muy raro, por un lado te diviertes haciendo tonterías con
toda libertad, sin juicio y por otro, es muy grave lo que estás
haciendo, es decir, haciendo el ridículo.
Trabajo, y me divierto, investigando sobre quien es el que hace reír,
dentro tuyo. ¿Quién es el pequeño bolu… que llevamos dentro? Creo
que abre muchas puertas porque lo que se logra en el actor es que
quite solemnidad, que quite importancia, que se abra a formas mucho
más amplias, todo puede ser, tu imaginación es amplia. Cuando eres
niño tu imaginación es amplia, después la vas cerrando y crees que
esto es esto, eso es aquello. Ese es el objetivo que busco en la risa y
su pedagogía, abrirle puertas al artista de escena, actor, acróbata,
bailarín, mago, etc. Generar en el artista, mayor conciencia de sus
posibilidades, o sea que la risa, la busco como un hecho pedagógico
una fuente de comunicación, investigo estéticamente, al mismo
tiempo que intento escarbar en las cuestiones humanas.
Creo que la gente tiene miedo también a hacer reír, dice “ay, pero no
voy a poder! ”Sí, si puedes! Pero la gente no se va a reír de “tu
ingenio” , claro que si, ya que para lograr lo que estoy diciendo hay
que ser muy ingenioso, hacer todo para que vaya en tu contra, con
verdad y finesa. El publico se va reír de tu desgracia, y tu locura, ya
que es la desgracia y locura de todos, y el payaso la muestra, la
sintetiza, la poetiza, es un acto de liberación, de quitarnos miedos, La
risa libera del miedo a la muerte, el miedo nos paraliza, la respiración
se detiene , y sasss, nos reimos, la respiración sale, estamos vivos.
La gente cree que para hacer reír hay que ser ingenioso, ser
inteligente y sorprender con buenos chistes! Esto es lo que hacen en
stand up, no? Son gente ingeniosa, gente que hace chistes,
buenísimos, divertidísimos, mucha gente lo hace muy bien, y muchos
mas lo hacen pésimo.
Es una manera mas de ver a la risa, pasa por la palabra y la
distanciación personal, creando sorpresas en el discurso, es una
manera aparentemente moderna, mas bien clásica, de hacer chistes
es estar por encima de los demás ser mas inteligente, esto provoca
admiración en el publico. El clown esta mas integrado a lo que pasa
en ese discurso, si el clown quiere contar un chiste, lo cómico no es el
chiste, es lo que le pasa por querer contarlo, y los problemas que le
suceden por querer hacer reír a los demás, nos reímos de lo tonto que
es, no de lo inteligente, pero esta claro que el artista tiene que ser
muy inteligente, para parecer tan tonto, el clown provoca amor en el
publico, lo queremos, lo protegemos. Pero igual que los
monologuistas , hay muchos buenos clown y demasiados pésimos.
Como en cualquier disciplina artística hay una técnica a dominar, que
solo se depura después de muchos años de trabajo. Al comienzo
descubres, tomando riesgo, que es muy divertido hacer tonterías y
que la gente se reír de ti, esto a muchos les gusta, (otros entran en
pánico), empiezas a dejar que la gente se ria, estas mas vulnerable, y
poco a poco, te descubres manejando la risa del publico con tus
debilidades, por que estás haciendo todo para que suceda. Y el
público se empieza a identificar con ese personaje, si bien se ríen, se
identifican y toman afecto por ese personaje, se ríen porque ven algo
en él, y se dicen … de forma inconsciente ¡que pelotudo, que
pelotudo!.. y está diciendo: que pelotudo soy yo. Y eso es muy
hermoso, es un hecho poético.
El trabajo que hago ataca el ego. Abre otra óptica de la vida y sus
contenidos, hace todo mas relativo, y menos importante, no por eso
superficial. La gente la pasa muy bien y muy mal. Muy bien porque te
divertís mucho, te conectas con tu lúdica, tu niño/a, eres libre; Muy
mal porque te pierdes, no puedes entender con la cabeza, todo pasa
a gran velocidad, y cuando quieres entender y ser gracioso
forzadamente, no se ríe nadie, y ahí vives una verdadera experiencia
clownesca, el ridículo. Cuando no se ríe nadie, el actor se preocupa y
no quieres pasar por esa experiencia, mas bien huir, desaparecer, o lo
mas común, sobreactuar para tapar lo obvio, el vacío, pero si
observamos bien bien , no es mas que una de las desgracias que
viven los payasos, un problema mas que tiene que confrontar este
trágico antihéroe, es cierto que no hay de donde agarrarse, no hay un
texto a decir o interpretar, no hay circunstancias dadas del pasado,
de donde viene a donde va, estás en un verdadero vacío, pero si te
dejas llevar por ese vacío, y aceptas lo que pasa, y sobre todo te ríes
de lo trágico de la situación, (mezclado con un agudo sentido del
ritmo y la precisión, ojo!) el payaso sale y te trasporta nuevamente a
ese placer tonto, tengo una frase ”cuando nadie se ríe, si tu te ríes, el
publico empieza a reír” se ríen de verte contento en la puta mierda,
pero para esto hay que aceptar que lo intelectual debe esperar, y lo
intuitivo debe predominar Entiendes esto? Pues cuando estas en
escena no entiendes nada, lo mejor es dejarse llevar, no luchar,
aceptar. Tienes que saber que los problemas son las fuentes de
inspiración, que harán comunicar e interesar al publico, es la acción
misma de la trama, el problema es el alimento del payaso. Estamos
educados a rechazar los problemas en la vida desde siempre, aquí
tienes que surfear en ellos, buscarlos, intuirlos. Ahí está el hecho
trágico, “La necesidad trágica del clown”
Hay algo mas que hace que se produzca de una forma cómica, “ ser
positivo”. Lo trágico es un hecho humano, el payaso es un arte que
habla de los humanos, el payaso se parece a los hombres, los
hombres somos todos en algún momento payasos en la vida, somos
llanos, y horizontales, frente a dios, o el diablo, somos pequeñas
almas que hacemos lo que podemos. Pero la particularidad trágica del
clown es ser siempre “positivo”, quiero decir, que si eres siempre
positivo, y llevas adelante algo y decís “yo creo en esto”, vas derecho
a tu destino trágico. Insito que lo trágico, no es una tragedia, donde
mueren gente, se sufre o dramatiza, lo trágico tiene que ver con las
dificultades humanes que vivimos todos cada día. O sea, está el héroe
y el antihéroe, el héroe dice: vamos!! Y el antihéroe dice: si vamos!
Pero desde que empieza a ir tropieza, todo va mal. Pero el clown
sigue adelante a pesar de las dificultades y es capaz de realizar esta
tarea cueste lo que cueste, se rompe la crisma por conseguirlo, o
encuentra resoluciones insospechadas para nuestra razón, cualquier
persona renunciaría ante lo imposible, salvo el héroe que tiene el
designio de los dioses y su valentía, o el clown que avanza
positivamente, hace cosas absurdas para conseguir su objetivo, sin
darse por vencido, después hay que ver si lo consigue o no, muchas
veces el clown consigue hacer lo que quiere, y otras veces no, lo
vemos en los clásicos del cine mudo, eso depende de lo que tengas
ganas de contar, pero lo bello y poético de esto es la creatividad del
payaso, todo lo que ha hecho para conseguirlo es el espectáculo que
hemos visto.
Con el tiempo consigues elaborar esta técnica, pero lo más
importante para mi es: entrenarse sobre qué tienes para decir, qué
nos quieres contar. De que vas a hablar. Enfrentar a un alumno a su
propio ridículo, lo hago como un entrenamiento para quitarse el
miedo, no lo haría como un espectáculo. Creo que hay que ir
descubriendo, investigando, no solo como eres, cuan divertido puedes
ser, sino que quieres contar con ese personaje, y como contarlo.
Aceptar el no saber, te permite esa búsqueda constante, estas
perdido y atento a que descubrís, no te agarras a lo estereotipado de
la risa, sino estas observando que en tu propia incertidumbre esta lo
cómico paradojalmente. No es mas que una disciplina artística, como
cualquier otra, hay momentos que será divertido y otros que uno se
siente perdido. Ser artística implica, que nunca se llega, no puedes
establecerte, estas todo el tiempo en una desconformidad, que
genera una expresión nueva en cada instante, te preguntas sobre de
los humanos, al mismo tiempo conectas con su aspecto mas tonto,
mas frágil y mas libre.

Ser Clown no es solamente componer un personaje teatral o circense,


ni ser autor de tu espectáculo, es ser poeta, no hacer poesía, sino ser
la poesía, un acto poético, un camino, una elección única y para
siempre, algo que marca, hasta el limite de lo desconocido.

Gabriel Chamé Buendia

Bibliografía:

Tomado el 23 de agosto de 2010, a las 15:50.

fuente: http://www.facebook.com/home.php?#!/photo.php?
pid=30987799&id=1000831994&ref=fbx_album&fbid=13169389158
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