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Enrrique vescovi la reforma del proceso civil en latino américa

Hasta aquí escribimos un conjunto de artículos en los que intentamos mostrar que el actual
CÓDIGO PROCESAL fue inspirado en el CÓDIGO PROCESAL CIVIL MODELO PARA IBEROAMERICA
que, a su vez, sirvió para que en 1997 René Blattman, Ministro de Justicia de Gonzalo Sánchez de
Lozada, presente el ANTEPROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL CIVIL, como bien reconoce Mario
Cordero Miranda, uno de los miembros que estudió el Código Procesal Civil.

Curiosamente, los miembros que produjeron un documento “original”, que luego desembocó en la
promulgación del Código Procesal Civil por Ley Nº 439 de 19 de noviembre de 2013, los
proyectistas que nunca escribieron un libro de su especialidad, produjeron, nada menos, que un
Código Procesal Civil. Eso no es todo, sino que lo presentaron como un documento inédito,
original, como sostuvo Héctor Arce.

Un deber intelectual nos dice que cuando se escribe se debe respetar y citar las fuentes; no
presentar ideas de otros como si fueran las nuestras. Trascendiendo la ideología es que el actual
sistema político, de corte socialista, comunitario, postliberal, pos socialista debe presentar un
documento que responde a esta nueva realidad política.

Sin embargo, lo que hicieron fue todo lo contrario, terminaron, sino copiando, inspirándose en el
Código Procesal Civil para Iberoamérica, que era un MODELO a seguir.

Que, como se demostró en escritos anteriores, muchos artículos son copia del Ante- proyecto De
Código Procesal Civil de Gonio, es decir del liberalismo. Tenemos en nuestro poder todos los
documentos en originales.

En esta oportunidad presento a uno de los autores del Código Modelo de Proceso Civil para
Iberoamérica, el uruguayo Enrique Vescovi.

Tenemos en nuestra biblioteca particular el libro La Reforma de la justicia civil en Latinoamérica,


Editorial Temis, de Vescovi, publicado en 1996. Este profesional fue también proyectista del
Código Uruguayo y, no obstante de ser coautor del Código Modelo Para Iberoamérica, con
humildad sostiene que “el hecho de que el trabajo se escribe por el suscrito solamente, no excluye
que sea compartido en primer lugar por los otros proyectistas y luego por todos los miembros del
instituto”.

En la página 20 del libro, Vescovi dice que “el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal,
modelo latinoamericano, en Montevideo 1958 en sus I Jornadas en Homenaje a Eduardo J.
Coutoure. En sus IV Jornadas en Venezuela Carrasco (1968), por iniciativa de su presidente Niceto
Alcalá Zamora y Castrillo acordó iniciar la tarea de preparar ‘códigos modelo’ de Derecho Procesal
Civil y Penal (...).

Dichas bases fueron encomendadas en cuanto al proceso penal a los profesores argentinos
Alfredo Veliz Mariconde y Clariá Olmedo y en lo relativo al proceso civil a los profesores uruguayos
Adolfo Gelsi Bidart y Enrique Vescovi. De donde han salido sendos anteproyectos sometidos a la
consideración de sus pares de Iberoamérica (...). Es así que el anteproyecto de Código Procesal
Civil originó una reunión especial en Italia (Roma) (1987)”.
La pregunta es, ¿nuestros ante proyectistas no hubieran sido más precisos y correctos en citar
todos estos hechos? No, no lo hicieron y la historia juzgará. Más adelante, Vescovi afirma que “el
llamado” “Código Modelo” o “tipo” no es un texto uniforme, pues no pretende regir en ninguna
región, país o Estado (...), sino solamente ser eso, un modelo para ir adecuando las legislaciones
procesales a los países de Iberoamérica...”

El nuevo Código Procesal Civil está por entrar en vigencia plenamente. Al respecto, Vescovi,
sostuvo en la página 24 del libro de marras que para la aplicación del mismo había que considerar
la infraestructura acorde al modelo; la preparación de todo el personal; la modificación de los
procedimientos y, finalmente, (esto lo importante) que la reforma no puede ser parcial, sino total.
Al respecto, no sabemos que nu- estros proyectistas tomaron en cuenta a Enrique Vescovi.

Este jurista, que a su vez es proyectista del Código Procesal de Uruguay, reconoce que la fuente es
el Código Modelo de Proceso Civil para Ibero-américa. No podía ser de otro modo, es coautor de
este código.

En la página 41 del libro citado, el autor sostiene que “el Código se divide en dos: parte general
(libro I) y parte especial (libro II). La primera contiene los princios generales, aplicación de las
normas procesales, los sujetos (el tribunal, el Ministerio Público, las partes, la actividad procesal
(actos, comunicaciones, nulidades, preposición donde es incluye demanda, contestación, etc., las
pruebas la sentencia, los modos extraordinarios de concluir el proceso...)”.

¿No les parece estar leyendo el “Código Procesal Civil Evo”? Lo que pasa es que los proyectistas
bolivianos nunca citaron la fuente. En la página 42 el autor afirma que en la parte especial, como
veremos, se procuró diversos procedimientos de conocimiento en solo tres (ordinario,
extraordinario y monitorio) (sic).

Todo exactamente igual que nuestro Código, dicho de otro modo, nuestros proyectistas
“originales” no han creado, los procesos monitorios.

Es más, en la página 43 de volumen Vescovi dice que “el Código hace una primera enumeración de
los principios en los cuales se establecen los ya conocidos de dispositivo, inmediación,
concentración, celeridad, lealtad y buena fe y otros que se ajustan a lo que estableció el Código
Italiano de 1942 y han ido reproduciendo los códigos posteriores”.

Entre las páginas 44 y 45 de la obra de Vescovi se sintetiza los poderes del juez; v. gr., el juez
puede rechazar en elimine la demanda manifiestamente improponible, rechazar en línea la
intervención de terceros cuando la petición carezca de los requisitos exigidos. De esto resulta que
el “Código Procesal Evo” tiene esta fuente que los proyectistas nunca citaron.

A partir de la página 47, Vescovi explica el proceso ordinario por audiencia. Dice que se organiza
un proceso mixto en el cual son escritas la demanda y la contestación y eventual reconvención
(...), pero los actos principales del proceso son orales. Luego sintetiza la naturaleza de este
proceso, empieza por la presentación de la demanda, contestación escrita, celebración de
audiencia preliminar.
Cada palabra me muestra lo parecidos que son el Código Procesal Civil en vigencia y la propuesta
bibliográfica de Enrique Vescovi. El autor que glosamos, en la página 53, se refiere a los procesos
extraordinarios, también previstos curiosamente por el “original” Código Procesal Civil vigente,
cuando sostiene que “el proceso extraordinario” (plenario rápido se concentra en una audiencia,
luego de las etapas de proposición idéntica. Es el que corresponde a ciertas proposiciones
susceptibles de un tratamiento más breve y que necesitan una mayor rapidez (alimentos, acciones
posesorias, etc. (sic).

Nuestros proyectistas “autóctonos” presentaron como suyo el PROCESO MONITORIO; es más,


dicen que el grado de originalidad del nuevo Código Procesal Civil está, precisamente, en los
procesos monitorios. ¿Les creemos? Por supuesto que no.

Enrique Vescovi, en la página 51 del libro que citamos en esta columna, dice: “El proceso
monitorio para nuestro país (se refiere a los iberoamericanos), inclusive en el Código Modelo, ha
sido resistido por muchos procesalistas, entendemos, sin perjuicio de respetar sus objeciones, que
se funda más en una falta de experiencia”.

Hay mucho más, el libro en nuestro poder, de apenas 110 páginas, fue ignorado por nuestros
proyectistas nacionales que nos quieren hacer creer que lo suyo es “original”. El mundo de la
academia sigue esperando una respuesta científica de los doctores José Cesar Villarroel y Andrés
Valdivia. Recomendable sería que escriban un libro, al igual que Enrique Vescovi.